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PATOLOGÍAS DEL LACTANTE

DIFICULTAD RESPIRATORIA

Para que los pulmones logren mantenerse


expandidos después del primer llanto es
necesario contar con una sustancia
denominada surfactante que se sintetiza
durante las últimas etapas del embarazo. Si no
está presente el bebé puede
desarrollar síndrome de dificultad respiratoria,
poniendo en riesgo su vida.

Tratamiento: Requiere surfactante y ventilación


mecánica, además de cuidados neonatales.
DIARREA Y DERMATITIS DEL PAÑAL

Es la disminución en la consistencia y/o aumento en la periodicidad


de las evacuaciones. A consecuencia de este trastorno, puede haber
dificultad para digerir correctamente los carbohidratos, en particular
la lactosa, presentando evacuaciones líquidas, con grumos y mal
olor. Por el alto contenido ácido de las evacuaciones, éstas pueden
provocar rozaduras, especialmente si tardan mucho los cambios de
pañal.
Tratamiento: Las lesiones se caracterizan por enrojecimiento,
granos, ampollas y hasta úlceras, que en su mayoría necesitan de
una crema secante
DISPLASIA CONGÉNITA DE CADERA
La cadera está conformada por una bola y un receptáculo
articulatorio. En algunos recién nacidos, el receptáculo está
demasiado superficial y la bola (fémur) puede salirse parcial o
completamente.
Los bajos niveles de líquido amniótico en el útero durante el
embarazo pueden incrementar el riesgo para el bebé de padecer
esta enfermedad. Se detecta durante los primeros meses mediante
exploración y, a los tres meses, con ultrasonido y/o radiografía de
caderas.

Tratamiento: Varía de acuerdo a la intensidad y la edad del


diagnóstico, abarcando desde un aparato de yeso hasta cirugía.
CRIPTORQUIDIA

Se refiere a cuando los testículos no han


logrado descender a las bolsas escrotales;
ocurre en hasta 4% de los recién nacidos y sus
causas son hormonales. Los testículos que no
bajan o no son descendidos en forma
quirúrgica pierden sus funciones y son un
factor de riesgo para cáncer testicular.
Tratamiento: Casi siempre es quirúrgico y se
realiza entre el año y los cuatro de edad.
DERMATITIS SEBORREICA Y ATÓPICA

Es el enrojecimiento de la piel y la aparición de escamas


blancas (parecidas a la caspa en el adulto), particularmente en el
cuero cabelludo, en ocasiones evitan el crecimiento del pelo.
Su causa no está bien determinada pero se relaciona con niveles
hormonales altos y la presencia de un hongo que se instala en las
glándulas sebáceas.

Tratamiento: Aceites que conservan la humedad, ácido salicílico


tópico y shampoo con antimicótico.
ENFERMEDAD POR REFLUJO GASTROESOFÁGICO

Normalmente los recién nacidos regurgitan cierta cantidad de


leche desde el estómago hasta la boca, a lo cual se
denomina reflujo gastroesofágico, sin embargo, cuando la
cantidad y la frecuencia aumentan, provocando complicaciones
como alteraciones en el crecimiento y en la nutrición,
infecciones respiratorias frecuentes (rinofaringitis, neumonías,
etc.) o apnea (esfuerzo para respirar), se denomina enfermedad
por reflujo.
Tratamiento: Medicamentos que promueven el movimiento del
tubo digestivo y disminuyen la acidez del estómago, además de
fórmulas antirreflujo o hidrolizados de leche.
SÉPSIS

Debido a que sus mecanismos de defensa aún no están


completamente desarrollados, todas las infecciones que se
presentan durante el primer mes de vida pueden extenderse
con facilidad a todo el organismo a través de la sangre,
incluyendo el sistema nervioso central, poniendo en riesgo
su vida. Existe un mayor riesgo si el bebé fue prematuro o
su mamá es portadora de una enfermedad crónica.

Tratamiento: Debe realizarse internado en un hospital, con


antibióticos intravenosos e hidratación adecuada.
ICTERICIA

Cuando el hígado no logra metabolizar la bilirrubina (pigmento


de la bilis), su acumulación en la sangre produce que la piel y
las mucosas del bebé pueden adquirir un color amarillento.

Tratamiento: Los baños de sol estimulan el funcionamiento de


las enzimas del hígado y habitualmente no se requiere otro
tratamiento. Sin embargo, cuando los niveles de bilirrubina
son muy altos, puede impregnarse en los tejidos e incluso en
el cerebro (Kernicterus), poniendo en riesgo la vida del bebé.
LAS GASTROENTERITIS

Las gastroenteritis también son muy frecuentes,


generalmente de origen vírico, que no requieren
tratamiento específico, pero sí necesitan ser muy
constantes con la hidratación oral. El bebé debe
ingerir suficiente líquido (suero de rehidratación
oral) para no sufrir una deshidratación. El bebé
puede tener vómitos, diarrea o ambos.
LAS INFECCIONES DE ORINA

Las infecciones de orina deben ser descartadas ante un


bebé de menos de uno o dos años con fiebre sin foco
claro. Se realizará una tira reactiva de orina que nos dará
una idea de si tiene infección o no y se recogerá un
cultivo de orina antes de iniciar el
tratamiento antibiótico. En algunas ocasiones según la
edad del niño y según su afectación del estado general
requieren ingreso hospitalario.
LAS INFECCIONES CUTÁNEAS

Las infecciones de la piel y de los tejidos blandos suelen


requerir tratamiento antibiótico (oral o tópico según los casos), y
en ocasiones también ingreso hospitalario. Algunas infecciones
con afectación cutánea, como las enfermedades exantemáticas
(varicela, sarampión, rubeola, exantema súbito, urticaria
infecciosa…) son de origen vírico y no suelen requerir
tratamiento antibiótico salvo en casos específicos de
sobreinfección o complicaciones.