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L O S V I S I G O D O S Capítulo Quinto. SALIDA DE

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Capítulo Quinto.

SALIDA DE LOS GODOS DE ESCANDIA.

desde la isla de

zona de

Se ha señalado que a lo menos tres grupos de gentes saltaron Scanzia a Europa, más o menos en el 50 A. C. que se

identifican al menos uno de ellos

con los

godos, con el objetivo de dominar la

desembocadura

del

rio Vístula.

Estos

contingentes

tenían

sus nombres:

greutungos o "de las piedras", tervingos o "de los bosques", y

visos o "de las praderas", (grupo que puede ser denominado en su conjunto como parte de los pueblos germanos llamados ósticos (del este)- godos, vándalos, burgundios -y fueron absorbidos finalmente por los gauti, nombre original de los godos. Jordanes hace referencia a la salida de los godos de

Escandia en términos que: “(IV) Supónese que los godos con su rey, llamado Bering, salieron antiguamente de esta isla Scanzia, recipiente de naciones o vivero de pueblos (Scandza insula, quasi officina gentium aut certe velut vagina nationum). En cuanto saltaron de sus naves y tocaron tierra, dieron su nombre al paraje a que acababan de abordar, llamándose

L O S V I S I G O D O S todavía hoy, según se

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todavía hoy, según se dice, Gotiscanzia. Inmediatamente marcharon de allí contra los ulmerugos, establecidos entonces en las orillas del Océano, los atacaron después de haberse apoderado de su campamento y los arrojaron de las tierras que ocupaban. Poco después subyugaron a los vándalos, vecinos de este pueblo, y los añadieron a sus conquistas.”

Cabe precisar sin embargo, que esta posible migración de los godos de Escandia no es precisa, aunque algunos autores desde mucho tiempo atrás se han hecho cargo de esta discusión. Jornandes con atribuir a sus godos las acciones de los antiguos escitas, le supone antiquísimo, pero no lo señala de forma expresa; y los modernos han querido suplir esta omisión. Juan magno que escribió la historia de los godos insertando una larga serie de reyes de la Suecia y Gocia, la cual empieza desde Magog y sigue hasta su tiempo, señala en el año 88 después del

diluvio el paso de Magog á poblar la Escandinavia, entrando a ella por la Finlandia. Allí se mantuvieron sus descendientes durante el imperio de doce reyes hasta el año 875 T. En este que, según el mismo autor, fue el 143 o antes de Cristo, y concurrente con la judicatura de Otoniel, afirma haber sido la primera expedición de los godos, saliendo de su isla para establecerse en el país de los ulmerugos : y hecho cargo de la dificultad de haber sido solas tres las naves para este tránsito, interpreta que estas tres naves fueron , no el todo de la armada, la cual supone haber sido bastante numerosa, sino las que después de llegados a la isla Gotiscancia envió el rey Bering a la tierra firme, para en vista de sus noticias pasar con el resto á hacer en ella el desembarco: en lo cual no va muy conforme con Jornandes. En el país de los ulmerugos se mantuvieron los godos, según el mismo autor, durante siete reyes, Bering, Gapto, Angis,

Amalo,

Balto ó Galto,

Gadarico y Filimer, bajo el cual hicieron su

expedición a la Scitia y tierra llamada O'vim cerca de la laguna Meótis y Ponto. Coloca la muerte de este último rey en el año 995 después del diluvio, que según su cómputo fue el 1310 antes de Cristo; y por consiguiente poco antes de este tiempo se habrá de entender que sucedió el paso de los godos á la Scitia. Veamos si esto conviene con las noticias que se hallan en Jornandes. Entre los reyes que dice Juan magno haber dominado á los godos durante su estadía en el país de los

ulmerugos, numera a los dos Amalo

y Balto. Pone Jornandes la

L O S V I S I G O D O S genealogía de Teodorico rey

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genealogía de Teodorico rey de Italia, que era descendiente de Amalo, y es esta:

Gapt, Halmal, Angis, Amalo ó Amala, Isarna, Ostrogota, Unilt \Athal, Adiiulf, Umnf, Valeravans, Vinitario, Teodemir,

Teodorico. Desde Amalo a Teodorico solo hubo, según esta genealogía, diez generaciones, que entendidas con la distancia de 33 años de una á otra, como las regulaban los antiguos, viene a resultar que desde el uno al otro solo pasaron poco más de trescientos años. El mismo Jornandes 3 hace a Ostrogota concurrente con el imperio de los Filipos que empezó el año 244: y siendo Amalo abuelo del mismo Ostrogota, por precisión se ha de deducir que existió no mucho tiempo antes que el

nieto. ¿Cómo pues podremos concordar el tránsito de los godos á la Scitia posterior al tiempo de Amalo, que según lo que se infiere de Jornandes debió vivir bastantes años después de la era vulgar, con la noticia que nos da Juan magno de haber sido 131 o años antes de la misma era?

Si preguntamos á los mismos godos por su origen y patria primitiva, responden unánimemente que descienden, como otros pueblos germánicos, de la fecunda Escandinavia, la cual, aunque pobre en territorio y en dones de la naturaleza, era llamada vagina nationuní por los antiguos. Jornandes, godo de nación y escritor del siglo VI, siguiendo á su compatriota Casiodoro 1 , y apoyándose en las poesías históricas de sus antepasados, en la historia

1 Sobre Jordanes y sobre la relación de su obra con la de Casiodoro, ver:

COURCELLE, P.: Histoire littéraire des grandes invasions germaniques, París, 1964, pp. 208-209; BRADLEY, D. R.: «The composition of the Getica», Éranos 64, 1966, pp. 67-69; SVENNUNG, J.: Jordanes una Scandia, Estocolmo, 1967, pp. 5-6 y 136-141; WAGNER, N.: Getica. Untersuchungen zum Leben des Jordanes undzurfrühen Geschichte der Goten, en Quellen und Forschungen zur Sprach-und Julturgeschichte der germanischen Vôlker, N. F. 22, Berlin, 1967, pp. 18-30; SVENNUNG, J.: «Zur Cassiodor und Jordanes», Éranos 67, 1969, 1-3, pp. 71- 80; HACHMANN, R.: Goten undSkandinavien, Berlin, 1970, p. 15 y ss.; DAGRON, G.: «Discours utopique et récit des origines. 1-Une lecture de Cassiodore-Jordanes: les Goths de Scandza à Ravenne», Annales. Économies. Sociétés. Civilisations, 26,2, 1971, pp. 290-305; REYDELLET, M.: La royauté dans la littérature latina de Sidoine Apollinaire à Lsidore de Seville, Roma, 1981, pp. 255-267; TEILLET, S.: Des goths à la nation gothique. Les origines de l'idée de nation en Occident du Vs au vif siècle, Paris, 1984, pp. 305- 334; CROKE, B.: «Cassiodorus and the Getica of Jordanes», Classical Philology 82, 1987, pp. 117-134; GOFFART, W.: The Narrators of Barbarian History, Princeton, 1988, pp. 43-44; HEATHER, P.: «Cassiodorus and the rise of the Amals Genealogy

L O S V I S I G O D O S del mismo pueblo escrita

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del mismo pueblo escrita por Ablavio, y en la autoridad de otros escritores antiguos, dice que los godos salieron en tiempos remotísimos de la península de la Escandinavia mandados por un rey llamado Bering, y arribaron a la orilla opuesta del Báltico, en cuya tierra se establecieron dándole el nombre de Gothiscanzia: que desde allí marcharon contra los Ulmerugos, arrojándolos de las orillas del mismo, sus vecinos y los subyugaron; y que después de algún tiempo hubo de crecer tanto la población, que no cabiendo ya los godos en aquel estrecho país, su quinto rey Kilimar les condujo a la (tierra de los escitas, principalmente a la Dacia, llevándolos después vencedores hasta las márgenes del Ponto Euxino. Debe de haber en es la narración una parte fabulosa como la hay en la historia primitiva de lodos los pueblos, cuyos orígenes no se han dado á conocer a las generaciones posteriores, sino desfigurados por la imaginación y cubiertos con las frases de la poesía. Pero el hecho de haber salido los godos de la Escandinavia no debe ser fábula, como suponen algunos autores modernos, puesto que resulta confirmado por otras autoridades dignas de fe. Pitlieas que viajó por Europa tres siglos antes de la era cristiana, halló cerca de las bocas del Vístula unos pueblos que llamó Guthoties 2 , los mismos que oíros historiadores y viajeros

llamaron después Golhones 3 , Gythones 4 , Gutce 5 y Gothi 6 . Y como las tres

primeras denominaciones

no

son

sino

diversos

modos

que

tienen

los

escandinavos de pronunciar la palabra que designa al pueblo godo; como, por otra parte, los godos de la Escandinavia, de que hizo mención Ptolomeo, se llamaban también Gathi, según un autor del siglo V, no puede dudarse de que en una época muy remota había godos en Escandinavia y en la orilla opuesta del Báltico, que es exactamente lo que cuenta Jornandes. Confirman, por último, este mismo hecho, las tradiciones históricas de los islandeses, las cuales se remontan por lo menos á 250 años antes de la era cristiana, y hacen mención de unos godos que

and the Goths under Hun domination»,/^ 79,1989, pp. 103-128; HEATHER, P.: Goths and Romans (332-489), Oxford, 1991, pp. 34-67.

  • 2 Así llama también Plinio a los pueblos establecidos entre el Vístula y el Oder.

  • 3 Tácjto de Mor. Gcrm. llama así á los godos establecidos desde las bocas del Vístula hasta las orillas del Oder.

  • 4 Nombre que dio Ptolomeo á unos godos que halló á las orillas del Vístula, en lo más interior del país.

  • 5 El mismo Ptolomeo da este nombre a los godos de Escandinavia.

  • 6 Elio y Flavio llaman así a los mismos pueblos que Ptolomeo y otros autores.

L O S V I S I G O D O S habitaban á orillas del

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habitaban á orillas del Báltico, en un país llamado Reid-Golhland, que era probablemente el territorio que media entre las bocas del Vístula y las del Oder, y otros godos insulares establecidos en la tierra de Ey- Gothland, que debía ser la

Escandinavia.

sitlian af thissum thrim aucatis fule j gutlandi som mikit um langan tima at land elptj thaim ai alia fy tha tha lutathu thair bort af landi huert thrithia thiautli so at alt sculdu thair aiga oc mith sir bort hafa sum thair vfan iorthar attu. Sithan wildu thair nauthugir bort fara men foru innan tliors borg Oc bygthus thar firir. sitlian wildi ai land thaim thula vtan racu thaim bort thethan. Sithan fotu thair bort i faroyna. Oc bygüius Üiar firir thar gatu ai sic vppi haldit Vtan foru j aina oy withr aistland sum haitir dagaithi. Oc bygthus thar firir Oc gierthu burg aina sum enn synis. tliat gatu thair oc ai sic haldit. Vtan fom \pp at watnj thi sum liaitir dyna Oc vpp ginum ry za land so fíerri foru thair at tliair quamu til griclanz. thar baddus tliair byggias firir af grica kunungi. [ ] ... oc nithar konungr than lufathi thaim 7

Así se dio en su idioma original la primera descripción escandinava del éxodo godo al continente europeo. El texto proviene de la breve “Saga de los gautas Cgutar", que constituye la última parte del Fuero de los gautas ('Guta Lagh'), en el que termina la legislación con un resumen de la historia, así como de la justificación del derecho de la isla de Gotland a tener una legislación propia. Gotland fue un centro comercial del Mar Báltico durante la Edad Media donde luchaban los suecos, los daneses y los alemanes (la Liga Hanseática) por tener el poder y dominar el mercado. Por otra parte la población de Gotland (llamada gautas aquí) tenía relaciones comerciales, sobre todo con los países vecinos, pero también con Roma, Grecia y

7 T. Gannholm (ed.). Guta Lagh. Stánga 1994. 98. Existen vanas traducciones medievales del texto. Md K.J. Ljunggrea en Forns\>ensk och nagra aldre danska óversattning ar a\' Guta sagan. Lund 1959.

L O S V I S I G O D O S Arabia . A juzgar

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Arabia. A juzgar por la cantidad de monedas y otros objetos procedentes de estos

lugares encontrados en Gotland, parece claro que las influencias comerciales (y probablemente, culturales) eran importantes. El texto viene de principios del siglo XIII y es más bien una crónica, a pesar de llamarse saga, término más tardío. La cita dice en su traducción al castellano:

“Después se procreó tanto el pueblo descendiente de estos tres [=los tres hijos de Tjelvar quien había poblado originalmente la isla] durante mucho tiempo que la tierra no podía dar de comer a todos. Y entonces sortearon cada tres hombres y todos tuvieron derecho a llevarse todo lo que poseían menos su tierra. Después no querían irse, sino fueron a Torsburgen [El castillo de Thor"] donde se instalaron. Después el país no quiso aguantarlos y los

echaron 8 . Después fueron a Fárö y se instalaron allí pero no se podían alimentar. Fueron entonces a una isla cerca de Estonia, que se llama Dagö'' 9 [=Hiiumaa en estoniano] y se instalaron y construyeron un castillo que aún se puede ver. Allí no pudieron mantenerse, por lo que marcharon a lo largo de un rio que se llama Duna \=Daugava ]. Y fueron por Rusia tanto que llegaron a Grecia. Allí pidieron al rey

griego permiso de instalarse [

...

].

(traducción del autor).

El

rey

se

lo

prometió”

En la Gutasaga a la que aludimos se narra el nacimiento de tres hermanos en la isla de Götaland y al no haber víveres suficientes para alimentar a los habitantes de las tres porciones en que se han dividido la isla echan a suertes quien debe quedar y los dos que deben emigrar. Esta leyenda según Alonso- Núñez, es un eco de la emigración de los godos en Jordanes 10 . Los tres hijos de Haude (Gute, Graip y Grunfjann), quien cómo ya hemos señalado, a su vez

  • 8 Curiosamente esta narración del inicio del proceso tiene paralelismos muy fuertes con la migración colonial de los tereos en Heródoto. No creo que se deba a una influencia, pero refuerza la verosimilitud de una migración iniciada debido a superpoblación por causas naturales. Cf. Hdt. IV. 150-157

  • 9 Sigue llamándose así en sueco hoy en día. 10 ALONSO-NUÑEZ, J. M. “Jordanes y la emigración y fama de los godos. Universidad de Oviedo. Pág. 155 y ss.

L O S V I S I G O D O S hijo de Tjälvar ,

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hijo de Tjälvar, el héroe civilizador de la isla Gotland, encuentra paralelo en Tácito, Germania, II,3, donde el historiador romano dice que los poemas de

los germanos, se refieren a Mannus, hijo de Tuisto, el cual era antepasado de su nación y que habían tenido tres hijos, los cuales habían dado nombre a las estirpes

germánicas: Ingaevones, Herminones e Istaevones 11 . Por su parte

Herodoto, I, 94 habla de que el rey de los lidios echó a suerte quien debía quedarse en el país y quien debía emigrar. El grupo que partió, el cual estaba

capitaneado por el hijo del rey lo hizo por

,

donde construyó barcos y,

11 A continuación la descripción de otras dos generaciones de la mítica antepasados de los que los habitantes de Gotland se considera que han descendido. Hafþi, el hijo de Þieluar, se casa con Huitastierna ("Estrella blanca") y tienen tres hijos, todos ellos dan nombres que comienzan con 'G'. Genealogías legendarias que consiste en conjuntos de aliterantes nombres son comunes en las primeras historias de varios pueblos. De acuerdo con Tácito (1914, 32), los alemanes adoraban un dios de la tierra, Tuisto, que tenía un hijo Mannus, él mismo padre de tres hijos, los fundadores de las tres razas de Ingaevones, (H) y erminones Istaevones, que se celebraban en las canciones. Estos hijos fueron llamados Inguo, Ermenus y Istio en las fuentes del siglo VI; cf. Tácito, 1914, 136. Del mismo modo, las tribus godas reconocieron un antepasado común con el nombre de GApT (o Gaut), quien tuvo un hijo llamado Hulmul (Humli o Humal), denominado el padre de los daneses, el padre de Augis (Agis o Avigis), el padre de Amal, el padre de Hisarna, el padre de Ostrogotha, el padre de Hunuil, el padre de Athal y así sucesivamente; ver Jordanes, 1997, 70, Wolfram, 1988, 31. En la literatura medieval escandinava, varias genealogías míticas se mencionan, incluidas las de Gylfaginning de Snorri y Saga Ynglinga. En Gylfaginning (Snorri Sturluson, 1982, 11) Snorri escribe Audhumla, la vaca gigante, Buri que lame un bloque de sal. Esta casa Buri Bestla y tiene un hijo de Bor, a su vez el padre de Óðinn, Vili y Vé. La primera versión existente de una genealogía de los pueblos nórdicos es, probablemente, representado por Upphaf allra frásagna (SI XXXV, 39-40), que se cree que es el comienzo de la pérdida saga de Skjaddunga. En ella, Frodi, el bisnieto de Ódín, es descrito como un portador de la paz y la prosperidad y un es contemporáneo de Cristo, cf. Faulkes, 1978-1979, 94-95, 107- 108. En la saga Ynglinga cap. 10-13 (SI XXVI, 23-29) Snorri nos entrega una línea genealógica da Yngvi- Freyr y en el cap. 17 (SI XXVI, 34), el del padre de Rígr a Danpr, el abuelo de Drott y bisabuelo de Dyggvi. Una vez más, en Landnámabók (IF I, 40) los tres hijos de Atli se Hásteinn, Hersteinn y Hólmsteinn, aunque podría ser histórico. Keil (1931, 60-70) sugiere que la elección de los nombres de las sagas islandesas fue también en parte influenciado por la aliteración y otros factores similares. Teniendo en cuenta los nombres específicos en la saga de Guta, el nombre de Hafþi posiblemente podrían estar relacionados con la Havdhem nombre de la parroquia en el sur de Gotland como Wessen (SL IV, 302) implica. Es más que probable, sin embargo, que el nombre de la parroquia anterior a la redacción de la

L O S V I S I G O D O S tras un largo periplo

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tras un largo periplo llegó al país de los umbros (Umbría), donde fundó ciudades y cambio su nombre por el de tirrenos. Se puede por tanto observar que hay un fondo histórico común a estas narraciones legendarias de emigraciones de pueblos. En la sección segunda de la Gutasaga se regulan jurídicamente las relaciones entre los habitantes de la isla de Gotland y los suecos. Los habitantes de Gotland se ponen bajo la protección del rey de Svea y le pagan tributo anualmente. En la tercera sección se narra la venida del rey Olv de Noruega y la penetración del cristianismo en Gotland con la consiguiente construcción de iglesias mientras que la quinta se habla de la regulación del derecho eclesiástico en Gotland y de su unión con el obispado de Linköping. La sexta y última parte versa sobre las regulaciones

jurídicas

en

lo

que atañen

las

relaciones con el rey de Suecia. Resumiendo, la

Gutasaga pone como causa de la emigración el que el incremento de la población impedía que se pudiesen alimentar a todos y entonces se echa a suerte a quien debía emigrar; la consecuencia de la emigración es la difusión de la ley de los godos fuera de las tierras escandinavas. Existe, pues como lo señalaría Alonso-Núñez, un intento de renacionalización tras la leyenda. La emigración de los godos desde la patria

escandinava ha sido siempre un punto de discusión 12 .

parte de la saga de Guta, y que el Hafþi nombre es secundario a eso. Es necesario aceptar la posibilidad de que los nombres de personas que aparecen en las leyendas podría haber sido inventados, como resultado de la existencia de nombres de lugares con una forma aparente genitivo y / o con un segundo elemento que invita a tal suposición. Otro ejemplo de esta posibilidad es Lickershamn, más adelante, p. XLIV. Olsson (1984,26) interpreta como Havdhem que atañen a la haued Gotlandic, 'Cabeza', o havde a 'levantado la hierba del banco en la henificación. Schütte 1907, 136), sin embargo, se relaciona con el mismo nombre Hafþi de "cabeza", lo que sugiere que él era el "capataz", con la esposa mística, Huitastierna. El topónimo Havdhem, aunque podría haber sugerido el nombre de Hafþi, no se menciona en la saga de Guta. El nombre Huitastierna se puede asociar a los alietrantes con Hafþi, lleva Läffler (1908-1909, Parte 1, 171-172) al señalar que recuerda a una de las "nombres de la vaca”, se debe considerar que los dos podrían originarse en un mito de la creación alternativa, que representan deidades animales, cf. más arriba, p. xix, en relación con Inishbofin. 12 ALONSO-NUÑEZ. Ob. Cit. Pág. 216. Cita a E.C.G., Die Urheimat der Gotten”, Leipzing-Stockolm, 1948 sitúa cronológicamente la emigración de los godos de Escandinavia en torno al comienzo de la era cristiana y coloca su patria originaria en Götland (pp.1-3) mostrando que habían vivido allí dos siglos antes de nuestra era (pp.174-178) y que la emigración había sido casi total (pp.179-180); prueba esta última aserción con testimonios arqueológicos (pp.189-192). Tal emigración estaría motivada por cambios climáticos que habrían repercutido negativamente en las condiciones de vida. Por su parte C. WEIBULL, Die Auswanderung der Goten aus Schweden, Göteborg, 1958 llama la atención sobre el hecho que Nicolaus Ragvaldi

L O S V I S I G O D O S La saga explica que

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La saga explica que tras la muerte del padre, Gaut fue elegido jefe y dio el nombre a la isla y a sus habitantes. Ellos compartieron Gotland, donde Gaut mantuvo control sobre el centro, Graip en el norte y Gunnfjaun en el sur. Gotland fue dividida en tres partes, una división reflejada en la realidad como tres tredingar concepto territorial que se mantuvo legalmente hasta 1747 y todavía permanece como división episcopal en la Iglesia sueca local, que hoy conserva su división en tres parroquias. La saga menciona una emigración, asociada a la migración

histórica goda:

“durante mucho tiempo, los descendientes de aquellos tres se multiplicaron tanto que la tierra no puedo mantenerlos a todos. Se hizo una criba y a uno de cada tres se le invitaba a marchar, permitiendo quedarse con las posesiones y

llevarlas consigo, excepto la

tierra. ...

se dirigieron al rio

Dvina, camino de Rusia. Llegaron tan lejos hasta llegar a la

defendió en el Concilio de Constanza la proveniencia de los godos de Suecia. (pp.5- 9). Más recientemente R. HACHMANN, Die Goten und Skandinavien, Berlín, 1970 ha mencionado (pp.276-277) que hay pruebas arqueológicas que se podrían datar hacia el año 100 a. C. que permiten la localización de los godos en la zona oriental del río Vístula, lo que lleva a pensar (p.126 y p. 240) que estarían ya en esta zona lo más tarde en torno al comienzo de nuestra era mientras que la existencia de los godos en la Península Escandinava sólo es atestiguada más tarde por Ptolomeo. Por otra parte HACHMANN alude (p.382) a la escasa densidad demográfica de Escandinavia, lo que nos lleva a considerar como figurasa retoricas las expresiones de Jordanes vagina gentium y oficinna nationum que aparecen en la Getica. Para el paso de los godos por Rusia ver R. WERNER, “Die Frühzeit Osteuropas”, in Handbuch der Geschichte Russland. Band 1, Lieferung 2 (Stuttgart, 1978) 122-152 u Bnad 1, Lieferung 2 (Stuttgart 1979), 153-198, aunque hay que expresar reservas acerca de lo que dice el autor sobre la procedencia de los godos de Gotland (p.172) por no haber testimonios escritos coetáneos ni evidencia arqueológica que permita hacer tal suposición tan gratuita como la llegada de los hérulos procedentes de Jutlandia (pág. 175). E. NYLÉN, “Gotland och Gutasagan”, in Arkeologi pá Gotland (Visby, 1979) Pág. 181.186 afirma que los godos se encontraban ya en el siglo II d.C. en el Vístula y que iniciarían su emigración hacia el sur en el siglo III. NYLÉN atribuye la emigración a un exceso de población. Posteriormentye H. WOLFFRAM, “Gothic history and histyorical ethnography”, in jorunal of Medieval History 7 (1981), Pág. 309-319 ha señalado acertadamente que la gens de la migración no correspondía a ningún a unidad territorial ni a ninguna entidad étnica (Pág. 317).

L O S V I S I G O D O S tierra de los griegos.

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tierra de los

griegos. ...

se asentaron, todavía viven allí, y

todavía mantienen algo de nuestra lengua.

Que los Godos tuvieron que marchar hacia la tierra de los griegos es un argumento consistente con la mención de fuentes clásicas:

Eusebio de Cesárea reportando que devastaron Macedonia, Grecia,

Pontus y Asia en el año 263 d.C. La emigración tendría lugar en el siglo I d.C., y la pérdida de contacto con su patria se mantendría durante otros dos siglos; el comentario citado que

los emigrantes todavía mantienen algo de nuestra lengua advierte

obviamente cierta separación dialéctica. Los hechos probablemente se transmitieron oralmente durante casi un milenio antes de que el texto fuera escrito. La mención del río Dvina también confirma que históricamente los godos siguieron el río Vístula, pero durante la Edad Vikinga el Dvina-Dniéper se vio favorecida como ruta de intercambio de los

varegos hacia Grecia para los Gutar (o Gotar en Nórdico antiguo), y

no es un hecho sorprendente que reemplazaran el Vístula en la tradición migratoria 13 . La saga también habla que estos grupos que no querían irse, sino fueron a Torsburgen [El castillo de Thor"] donde se instalaron por un tiempo. Este castillo prehistórico de Torsburgen aún se puede ver, aunque parece que, en su estado actual, fue construido en el siglo IV. Resulta fácil entender que se ha conectado con o sin razón esta leyenda con los godos. Este relato es la primera muestra de la existencia de la tradición goda en Escandinavia. Otra posible prueba de la misma tradición es el primer poema anglosajón, Beowtilf, donde se describe las hazañas de este rey escandinavo mítico. Según investigaciones realizadas por el arqueólogo Gad Rausing, Gotland resulta ser una probable localización del reino de Beowulf.

Nos cuenta el autor "Hubo guerra y querella entre suecos y gautas, combate en las aguas, batalla terrible", y cuando muere Beowulf :"La muerte del príncipe mucho apenó a los gautas que un día en su sala moraron. 14

13 Gutasagan Gutalagens (vikingatidens) ABC.

14 L. Lerate (ed.) Beowulf y otros poemas épicos antiguos germánicos. Barcelona 1974. 175 V 219.

L O S V I S I G O D O S Sin embargo, la palabra

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Sin embargo, la palabra usada en el texto original es geata, y hace falta reconocer que ha habido mucha confusión entre los conceptos godos y getae. Esta es una razón por la que el texto no puede ser conclusivo. Por otra parte, desde la Península Ibérica, también detectamos una tradición relacionada con la migración goda. Esta tradición tuvo una larga vigencia. A finales del siglo XVII Johan Gabriel Sparwenfeld informa:

“Aquí en España, casi todos los hombres honrados están tan convencidos de ser descendientes y sobrevivientes de godos, de que provienen del reino de Suecia y Gocia, que ni siquiera de tales libros u otras opiniones dudosas quieren oír hablar, siendo la tradición de los antepasados tan arraigada en sus descendientes que cualquiera que pensase o hablase en forma diferente sería tomado por

insensato” 15 [

...

f

{traducción del autor) 16 .

Sin

perjuicio

de

todo

lo

dicho, sin embargo debemos

reconocer que, es difícil es precisar cuándo se produjo la emigración de los godos de

Escandinavia. Jornandes las noticias de estas gentes después de su salida de la

15 Cari Vilhelm Jacobowsk\. Bidrag til! en biografi. Stockholm 1932. 133-13.

16 Esta opinión sobre la fuerza del origen godo tanto de la etnia española como la sueca la presentó el sabio viajero sueco Johan Gabriel Spanvenfeld en una carta desde Madrid adonde había llegado a finales de 1689. Si comparamos estas palabras con otras escritas casi ochocientos años antes tenemos pruebas suficientes de la larga tradición goda también en España. ¿No sabes tú, que a la Iglesia de Dios se compara a la luna, que desaparece y vuelve de nuevo a reaparecer en toda plenitud? Confiamos pues, en la misericordia de Dios, que de este pequeño monte, que ves, saldrá la salvación de España y del ejército de los

Godos [

...

]Z.

García Villada (ed.). Crónica de Alfonso III. Madrid 1928. 63. El texto

original de esta crónica del siglo IX es: "tu non nosti guia ecclesia Doniini lunae comparatiir, quae et defectum partitur et rursu per tempiis ad pristinam plenitudineni reuertitur? Confidimus enim in Domini misericordia quod ab isto módico monticulo, quem conspicis, sit Yspania salus et Gothoruní gentis exercitus

reparandus'. Con estas palabras llenas de orgullo y confianza contestó el rey Pelayo, según nos explica la Crónica de Alfonso IIL al traidor Opas (u Oppas) cuando éste le acababa de dar el consejo de rendirse ante las tropas moras pre supuestamente superiores. Detalles de la naturaleza y forma de vida de los godos, rastreables a veces en instituciones y costumbres de la España visigoda, nos llegan a menudo por fuentes antiguas.

L O S V I S I G O D O S Escandia y antes del

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Escandia y antes del referido suceso de Ciro y Tomiris, y menciona como reyes suyos con refiriendo a la autoridad de Dion, á cuya obra intitulada Gética se refiere, á Télefo que lo era de la Mesia, y Eurípilo su hijo, coetáneos uno y otro de la famosa guerra de Troya. Del primero se cuenta en ella, que como yendo los griegos a poner el sitio a esta ciudad quisiesen desembarcar en sus tierras, y Télefo procurase impedirles el desembarco oponiéndoseles con las armas, tuvieron varias refriegas, en una de las cuales quedó gravemente herido el mismo Télefo de mano de Aquiles. Y después Eurípilo, habiendo marchado a la misma guerra en defensa de Príamo, llevado del parentesco que con él tenía, por ser hijo de Auge su hermana, y de los amores de su prima Casandra, con quien pretendía casar, fue muerto a poco de haber llegado a ella. Así lo refiere Dictis cretense. Por las circunstancias de estos sucesos se acredita tanto más antigua la salida de los getas de la Escandia, cuanto que es preciso haberla de colocar según ellas en un periodo de tiempo muy anterior a la guerra de Troya, en que se dice haber intervenido sus reyes. Este famoso acontecimiento de la historia profana se fija según el más seguido computo en el año antes de Cristo 1184 ; pero admitiendo la cronología de los mármoles de Arundel corresponde al 1209 antes de la misma época, como advierten los autores que han hecho ilustraciones y notas a estos preciosos monumentos de la antigüedad, Juan Seldeno , Tomas Lidiato y Hunfrido Prideaux: y de cualquier modo se reconoce ser preciso subir k tanta distancia de Jornandes el suceso de la transmigración , que por lo menos habían pasado más de 1700 años entre su época y la referida guerra. No se debe ignorar que es poco aceptada la opinión que aquí intenta establecer el mismo Jornandes, diciendo que la Mesia donde reinaba este Télefo fuera de Europa , situada a las orillas meridionales del Danubio hasta su desembocadura ; cuando por las circunstancias de la narración de estos sucesos, los más de los antiguos y modernos escritores convienen en que Télefo era rey de la Misia asiática, nombre que antiguamente, según advierten Plinio y Pomponio Mela , tuvo la provincia que después se llamo Eolide; la cual limitando con la Tróade, venía a caer en la costa del mediterráneo o el mar egeo, y a estar en el camino por donde los griegos habían de ir a aquella expedición bélica: circunstancia que no concurría en la otra Mesia o Misia europea, que colocada mucho más arriba de la Frigia, esto es, en el Ponto Euxino, de ninguna suerte podía ser rumbo regular para trasladarse los griegos desde sus tierras a Troya. Pero aun suponiendo que se equivocó Jornandes sobre

L O S V I S I G O D O S el sitio en que

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el sitio en que verdaderamente estuvo el reino de Télefo, podríamos salvar la noticia, esto es, que fue rey de los getas o de los que se derivaron de ellos, valiéndonos de lo que advierte acerca de estos misos asiáticos Plinio cuando afirma, haber algunos autores según los cuales los misos, brigas y tinos, pasando de la Europa al Asia, dieron origen á los misos, friges y bitinos. Bajo esta suposición no habría inconveniente en creer á Télefo y los misos sus súbditos oriundos de la Mesia europea, y derivados de los mesos habitadores del Danubio: en cuyo caso ya se deja considerar la antigüedad que necesitaría tener la llegada de estas gentes desde la Escandia, cuando al tiempo del sitio de Troya, o 1184 años antes de Cristo, se hallaban establecidos los misos en el Asia y dominando la Eólide, si a esta región habían pasado de la otra provincia llamada Mesia ó Misia á las orillas del Danubio, y a esta de la Escandia , después de tantos acontecimientos como tiene en Jornandes su trasmigración. Para poder admitir esta interpretación en el caso de seguir á Jornandes, contribuye la autoridad en que este se funda , de haber Dión asegurado que Télefo fue rey de los getas, o de los misos que eran derivados de ellos, pues habiendo este escritor tomado a su cargo la historia de los getas, es forzoso señalar que esta se hubiera conformado con arreglo a lo que él pudo investigar:

y así podemos desde luego establecer como proposición que deben admitir los defensores de la trasmigración de los godos, que su primer desplazamiento debió acontecer en un tiempo mucho más antiguo o anterior al sitio y destrucción de Troya.

Lo

mismo

comprobará

las

otras

noticias

que

iremos

examinando. La expedición del que Jornandes llama Vesósis y Justino Vexó ris, y que no parece puede ser otro que el Sesostris de los egipcios, famoso conquistador en Heródoto, es necesario considerarla o anterior a la guerra de Troya, o no muy posterior a ella. Si atendemos a la narración de Heródoto, que afirma haber sucedido en el reino de Egipto a Sesostris su hijo Feron , y a este Proteo, en cuyo reinado fue destruida por los griegos la ciudad de Troya, habremos de colocar la expedición de Sesostris algunos años antes de este famoso suceso: pero si siguiendo a muchos de los modernos escritores que entienden haber sido este Sesostris el Sesaco de quien hay mención en la Biblia, diciendo haber entrado en la Judea y en Jerusalén al quinto año de Roboan, que según nuestro computo coincidió con el 969 antes de Cristo, haberse llevado los tesoros del templo y los del rey , y haber destruido y robado el país, quisiésemos dejarnos llevar de esta opinión,

L O S V I S I G O D O S vendríamos a concluir no

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vendríamos a concluir no obstante ser conformes las noticias que acuerdan por aquellos tiempos la estancia de los getas cerca del Danubio. Dijimos cerca del Danubio, porque hablando de esta expedición de Sesostris Heródoto, y proponiendo su dictamen acerca de hasta donde hubiese llegado con su ejército este famoso conquistador, asegura no haber pasado en la Europa de los traces y los

escitas, que vienen a ser las gentes situadas a una y otra orilla de aquel río: infiriendo haber parado allí, de no hallarse más adelante los monumentos e inscripciones que por señas de su conquista iba dejando este rey en los países que sojuzgaba. Sin que baste tampoco para querer llevarlo más adelante la generalidad del nombre escitas, con que se comprenden a veces todas las naciones y países septentrionales; pues además de ser esta una acepción menos propia y como subsidiaria en defecto de saberse sus

particulares

nombres, es sin duda que Herodoto

no

la

quiso entender

en

tal

generalidad, sí solo en su más propio y riguroso significado,

en

el cuál

solo eran

comprendidos los pueblos limítrofes a la Tracia y divididos de ella por las aguas del Danubio hasta el Tánais, donde hablando de esta misma expedición los entendió Jornandes: o tal vez de la pequeña Escitia, que estuvo situada entre la Tracia y el Ponto siguiendo al oriente el curso de aquel río, como parece muy natural por el orden con que los coloca, situando primero a los escitas, y después a los traces, que es el mismo que viniendo del Asia se le ofrecería. Según Muellenfoff, no pudo ser antes del siglo I de nuestra era; Hodgkin, en cambio, computando por los movimientos posteriores de los godos, argumenta que debió verificarse hacia el año 300 antes de Jesucristo, como mínimo, y que podían haber cruzado a Gotiscanza ya el siglo VI antes de la era cristiana. Los arqueólogos creen haber detectado el impacto, no muy numeroso, de este aporte en la cultura de Wielbark en el siglo I de la era, obteniendo una imagen que da lugar a pensar, junto con la propia información de Jordanes, que más que la emigración de un pueblo fue la de un grupo, o como dicen algunos "la aventura de una

familia real" o cómo bien se señaló Saga de los gautas Cgutar", al

señalar que por la falta de alimentos a lo menos tres grupos godos tuvieron que salir de Escandia. Si así fuera, se inaugura ya en esa época una costumbre bien documentada entre los pueblos de las invasiones y también entre los godos, que es la de ir incorporando grupos o incluso pueblos enteros en su deambular. Es frecuente, por ejemplo, que en las campañas militares especialmente entre grupos bárbaros, los perdedores de la contienda pasen a engrosar el bando de los ganadores, de forma que al final del imperio, muchos de estos pueblos constituyan una amalgama de gentes

L O S V I S I G O D O S dispersas o vencidas que

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dispersas o vencidas que se han ido alistando en sus filas. Sólo así sería explicable que un contingente en origen tan reducido diera lugar a una comunidad importante, creo que

se barajan cifras de hasta 400.000 para el número de visigodos que se asientan finalmente en la Península Ibérica, y a ellos habría que sumar la parte

ostrogoda.

Enormemente interesantes son, para nosotros, las interioridades que relata Jordanes de los conflictos fratricidas, con segmentaciones y posteriores reunificaciones, pactadas o violentas, que enfrentaron a pueblos godos como los getas y los gépidas: El pueblo gépida, viendo que el godo vencía por doquier y que se enriquecía tan rápidamente con los botines, movido por la envidia, declaró la guerra a sus parientes. Si te preguntas cómo es que los getas y los gépidas son parientes, se debe tener en cuenta lo señalado, pero en resumen se puede decir que; se debe recodar que los godos habían salido del interior de la isla de Escandia

con su rey Bering a la cabeza, transportados sólo en tres barcos hasta la costa del océano citerior, es decir, a Gotiscandia. Al llegar una de estas tres naves, que, como suele suceder, navegaba más despacio que las otras, se dice que dio nombre e este pueblo, pues en su lengua “perezosa” se dice “gepanta”. De ahí que poco a

poco,

por deformación

de

este

nombre, de ese reproche surgiera el nombre de

gépidas”. Pues estos tienen también su origen, sin duda alguna, en la raza de los godos. Pero puesto que, como he dicho, gepanta designa algo perezoso y lento, este nombre de los gépidas nació gratuitamente de un reproche, aunque creo que se ajusta totalmente a la realidad, porque son cortos de inteligencia y pesados en lo que se refiere a la agilidad de sus cuerpos. Así que estos gépidas corroídos por la envidia residían

desde hacia tiempo en una región despreciable, una isla del río Vístula rodeada de vados, que llamaban en su lengua materna gepidoios (Jordanes, XVII, 94- 96, p. 111). Bien reveladora es también la mágica explicación que da Jordanes acerca del origen del pueblo temible de los hunos, entendido como fruto del contubernio de un grupo segmentado de hechiceras godas y de demonios del desierto:

Filimer, rey de los godos e hijo de Gadarico el Grande, que ocupó el trono de los getas en quinto lugar después de su salida de la isla de Escandia, cuando entró con su pueblo en

L O S V I S I G O D O S el territorio de Escitia,

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el territorio de Escitia, como ya hemos dicho más arriba, encontró entre su pueblo a ciertas hechiceras a las que llamó en la lengua de sus padres “haliarunas”. Como no le inspiraban confianza, manda expulsarlas de entre los suyos y, después de que el ejército las hiciera huir bien lejos, las obliga a andar errabundas por una zona despoblada. Cuando las vieron los espíritus inmundos que erraban por el desierto, se echaron en sus brazos y tras copular con ellas engendraron esta raza ferocísima que al principio vivió entre pantanos, minúscula, sombría y raquítica, una raza que apenas se aparecía a la humana y a la que no se conocía otro lenguaje aparte de uno que parecía asemejarse remotamente al humano. (Jordanes, XXIV, 121- 22, 126).

Este modo confusamente mítico de entender la segmentación de linajes troncales y escindidos, que para el imaginativo Jordanes era la clave de la grandiosa diáspora de los pueblos godos, nos devuelve, tras todo este agitado deambular por territorios en que confluyen oscuramente la leyenda y la historia, al trasfondo mitológico.

Los autores que rechazan la migración desde la isla de Escandia, el pretender que la gente de dos naves solas hiciese progresos tan considerables, arrojando de sus países los pueblos que los poseían , y en el espacio que vivieron cuatro reyes , que apenas podrían ser ciento y cincuenta años, aumentarse tanto que no cabiendo ya en los países que ocupaban, se viesen precisados a buscar otros, atravesando provincias , y venciendo naciones guerreras, como lo fueron siempre las escíticas , son cosas que difícilmente se conciliarán el crédito aun de aquel que mas desee dársele. Para salvar estas inverisimilitudes por precisión recurrirá á uno de dos medios: o decir que al tiempo de esta migración se hallaban muy poco poblados los países por donde se hizo, y esto le hará subir muy cerca de la dispersión de las gentes: o que el modo con que Jornandes la cuenta, tiene mucho de lo exagerativo y de lo poético; por lo cual no debe estarse á lo que expresamente dice, sino a lo que pudo ser en realidad. Pero cualquiera de estos medios tiene contra sí no pequeños embarazos, según ellos, si era pequeña la población de las provincias por donde pasaron los godos; como podía ser grande la de la Escandia, cuando a sus habitantes fue

L O S V I S I G O D O S preciso pasar a ella

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preciso pasar a ella por el Mar Báltico, o por las tierras remotas y ateridas del norte?

¿No era regular que ínterin ellos hacían este viaje creciesen los pueblos que habían quedado en tierras más fértiles y climas más apacibles, y que por esto no fuesen fáciles al corto número de escandinavos, que dejamos advertido hizo su migración, los vencimientos que se les atribuyen? Y si se

quisiere afirmar que fue cierta la emigración de esta gente desde la Escandia, pero que se debe reducir su historia asolo aquello que la deja verosímil; concluyendo que doscientos ó trescientos o pocos más hombres pasaron de aquella península, y desembarcando en la opuesta orilla del mar , fijaron allí su asiento después de haber vencido la oposición de los habitantes del país, y que multiplicándose en él, pasaron en forma de correría a los territorios limítrofes, hasta llegar a la Scitia donde se establecieron , familiarizándose después con sus moradores, y formándose de todos una sola nación. Entendido de este modo lo que dice Jornandes ¿como se podrá

afirmar que los se derivaron de la Escandia, cuando es forzoso consideremos que el mayor número de sus ascendientes serian escitas? La mezcla de escandinavos á la parte

más numerosa y principal de la nación a que se unieron, no pudo hacer que esta variase de origen: ni se puede atribuir al menor número lo que corresponde al todo; deberá antes bien este absorber en sí las porciones que se le incorporan, confundiendo el origen de ellas con el de la nación principal, como se ve en otras gentes y pueblos, a quienes no han causado alteración por lo que toca a su origen. Pero aun nos falta que examinar el tiempo en

que pudo hacerse la migración. Jornandes con atribuir a sus godos las acciones de los antiguos escitas, le supone antiquísimo, pero no le señala; y los modernos han querido suplir esta omisión. Juan magno que escribió la historia de los godos insertando una larga serie de reyes de la Suecia y Gocia, la cual empieza desde Magog y sigue hasta su tiempo, señala en el año 88 después del diluvio el paso de Magog á poblar la Escandinavia, entrando a ella por la Finlandia. Allí se mantuvieron sus descendientes durante el imperio de doce reyes hasta el año 875 T. En este que, según el mismo autor, fue el 143 o antes de Cristo, y concurrente con la judicatura de Otoniel, afirma haber sido la primera expedición de los godos,

saliendo de su isla para establecerse en el país de los ulmerugos : y hecho cargo de la dificultad de haber sido solas tres las naves para este tránsito, interpreta que estas tres

L O S V I S I G O D O S naves fueron , no

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naves fueron , no el todo de la armada , la cual supone haber sido bastante numerosa , sino las que después de llegados á la isla Gotiscancia envió el rey Bering a la

tierra firme, para en vista de sus noticias

pasar

con

el resto

á hacer

en

ella

el

desembarco: en lo cual no va muy conforme con Jornandes.

 

En

el

país

de

los

ulmerugos

se

mantuvieron los godos, según el mismo autor, durante siete reyes, Bering,

Gapto, Angis, Amalo, Balto ó Galto, Gadarico y Filimer, bajo el

cual hicieron su expedición a la Scitia y tierra llamada O'vim cerca de la laguna Meótis y Ponto. Coloca la muerte de este último rey en el año 995 después del diluvio, que según su cómputo fue el 1310 antes de Cristo; y por consiguiente poco antes de este tiempo se habrá de entender que sucedió el paso de los godos á la Scitia. Veamos si esto conviene con las noticias que se hallan en Jornandes. Entre los reyes que dice Juan magno haber dominado á los godos durante su estadía en el país de los ulmerugos, numera a los dos Amalo y Balto. Pone Jornandes la genealogía de Teodorico rey de Italia, que era descendiente de

Amalo, y es esta: Gapt, Halmal, Angis, Amalo ó Amala, Isarna, Ostrogota, Unilt \Athal, Adiiulf, Umnf, Valeravans, Vinitario, Teodemir, Teodorico. Desde Amalo a Teodorico solo hubo, según esta

genealogía, diez generaciones, que entendidas con la distancia de 33 años de una á otra, como las regulaban los antiguos, viene a resultar que desde el uno al otro solo pasaron

poco más de trescientos años. El mismo Jornandes 3 hace a Ostrogota concurrente con el imperio de los Filipos que empezó el año 244: y siendo Amalo abuelo del mismo Ostrogota, por precisión se ha de deducir que existió no mucho

tiempo antes que el nieto. ¿Como pues podremos concordar el

tránsito de los godos á la Scitia posterior

al tiempo de

Amalo, que según lo que se infiere de Jornandes debió vivir bastantes años después de la era vulgar, con la noticia que nos da Juan magno de haber sido 131 o años antes de la misma era?

Si preguntamos á los mismos godos por su origen y patria primitiva, responden unánimemente que descienden, como otros pueblos germánicos, de la fecunda Escandinavia, la cual, aunque pobre en territorio y en dones de la naturaleza, era llamada vagina nationuní por los antiguos. Jornandes, godo de nación y escritor del siglo VI, siguiendo á su compatriota

L O S V I S I G O D O S Casiodoro , y apoyándose

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Casiodoro, y apoyándose en las poesías históricas de sus antepasados, en la historia del mismo pueblo escrita por Ablavio, y en la autoridad de otros escritores antiguos, dice que los godos salieron en tiempos remotísimos de la península de la Escandinavia mandados por un rey llamado Bering, y arribaron a la orilla opuesta del Báltico, en cuya tierra se establecieron dándole el nombre de Gothiscanzia: que desde allí marcharon contra los Ulmerugos, arrojándolos de las orillas del mismo, sus vecinos y los subyugaron; y que después de algún tiempo hubo de crecer tanto la población, que no cabiendo ya los godos en aquel estrecho país, su quinto rey Kilimar les condujo a la (tierra de los escitas, principalmente a la Dacia, llevándolos después vencedores hasta las márgenes del Ponto Euxino. Debe de haber en es la narración una parte fabulosa como la hay en la historia primitiva de lodos los pueblos, cuyos orígenes no se han dado á conocer a las generaciones posteriores, sino desfigurados por la imaginación y cubiertos con las frases de la poesía. Pero el hecho de haber salido los godos de la Escandinavia no debe ser fábula, como suponen algunos autores modernos, puesto que resulta confirmado por otras autoridades dignas de fe. Pitlieas que viajó por Europa tres siglos antes de la era cristiana, halló cerca de las bocas del Vístula unos pueblos que llamó Guthoties 17 , los mismos que oíros historiadores y viajeros llamaron después Golhones 18 , Gythones 19 , Gutce 20 y Gothi 21 . Y como las tres primeras denominaciones no son sino diversos modos que tienen los escandinavos de pronunciar la palabra que designa al pueblo godo; como, por otra parte, los godos de la Escandinavia, de que hizo mención Ptolomeo, se llamaban también Gathi, según un autor del siglo V, no puede dudarse de que en una época muy remota había godos en Escandinavia y en la orilla opuesta del Báltico, que es exactamente lo que cuenta Jornandes. Confirman, por último, este mismo hecho, las tradiciones históricas de los islandeses, las cuales se remontan por lo menos á 250 años antes de la era cristiana, y hacen mención de unos godos que habitaban á orillas

  • 17 Así llama también Plinio a los pueblos establecidos entre el Vístula y el Oder.

  • 18 Tácjto de Mor. Gcrm. llama así á los godos establecidos desde las bocas del Vístula hasta las orillas del Oder.

  • 19 Nombre que dio Ptolomeo á unos godos que halló á las orillas del Vístula, en lo más interior del país.

  • 20 El mismo Ptolomeo da este nombre a los godos de Escandinavia.

  • 21 Elio y Flavio llaman así a los mismos pueblos que Ptolomeo y otros autores.

L O S V I S I G O D O S del Báltico , en

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del Báltico, en un país llamado Reid-Golhland, que era probablemente el

territorio que media entre las bocas del Vístula y las del Oder, y otros godos

insulares establecidos

Escandinavia.

en

la

tierra

de

Ey-

Gothland, que

debía

ser

la

El tránsito de estos pueblos desde las cercanías del Báltico hasta las orillas del Ponto (Mar Negro), no puede apoyarse en autoridades tan numerosas, ni en restos tan positivos, pero también se funda en pruebas muy atendibles. Según Estrabón, cuando Maroboduo, jefa de los marcomanos, fundó un estado lado poco antes de la era cristiana en el territorio donde están hoy la Bohemia y la Silesia, sujetó varios pueblos a su dominación, y entre ellos a los Guthones. No dice, desgraciadamente, Estrabón quién era ni de dónde venía este pueblo; pero si recordarnos que llevaban su nombre los godos de la

Escandinavia y de las cercanías del Báltico, habremos de convenir en que unos y otros debían pertenecer á la misma raza ó nación, ya fuese porque una parle de los Guthones ({ae menciona Pitheas hubiera descendido recientemente hacia el Este de Europa, hallándose en el camino con los marcomanos de Bohemia, ó ya porque desde tiempos remotos estuviese esparcida aquella nación formando grupos diferentes en el espacio que media entre el Báltico y el mar Negro. Pero de

cualquier

modo, parece

cierto que pocos años

antes

de

la era vulgar,

los mismos

godos de la Germanía, y con el propio nombre con que eran conocidos en su país, estaban ya muy lejos del Báltico y casi á igual distancia de él que del Ponto.

Estos godos vencidos por Maroboduo subsistían aun en Boemia en el último tercio del siglo II, pero extendiéndose ya hasta la Moravia, puesto que en aquel tiempo una tribu gótica, conocida con el nombre especial de Victofalos, combatió contra el emperador Marco Aurelio en unión con los cuados y los marcomanos, que habitaban el mismo territorio. En tiempo del emperador Caracalla, a principios del siglo III, aparecen al otro lado de los montes Cárpatos, pues que hacen la guerra a los romanos sobre el Danubio. A fines de este mismo siglo invaden el país de los Bastarnos en las cercanías del Dniéster, puesto que Lactancio habla en 504 de un pueblo desalojado por los godos y recogido por el emperador Galeno; y Vopisco cuenta 20 años antes que el emperador Probo acogió amistosamente a 100,000 Bastarnos, y los alojó en la Tracia. Por cuyas noticias se ve claramente que a medida que avanza el tiempo, avanzan también los godos en la dirección del

L O S V I S I G O D O S Báltico hacia el Danubio

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Báltico hacia el Danubio y el mar Negro: lo cual confirma precisamente los de los hechos referidos por Jornandes. En atención a todo lo señalado en este capítulo, se debe inferir que los antiguos getas de la Dacia, de origen escítico, no pudieron tener nada de común con los godos del Norte. No se sabe tampoco que tuviesen comunicación entre sí durante muchos siglos; pero desde el segundo en adelante se va encontrando á los godos cada vez más avanzados hacia el Danubio. En el siglo III, según testimonio de Esparciano, se empieza a llamar getas a los godos; por lo que, cuando Caracalla los venció. Poco después desaparecen los

primeros

de la historia,

y

en

el siglo

IV vuelven á aparecer los últimos

en

la

orilla

septentrional del mar Negro en un estado de civilización muy superior al de las otras naciones bárbaras. Entre tanto los poetas y oradores romanos continuaban llamando escitas, sármatas ó getas a todos los bárbaros que sucesivamente

asomaban por el Danubio. La costumbre y el espíritu de imitación autorizaban estas

denominaciones inexactas, que adoptaron después los historiadores bizantinos aplicándolas á todos los pueblos venidos del nordeste de Europa y del Asia; y por eso en sus narraciones lo mismo se llama escitas á los pueblos que habitaban en los Karpatas, que a los godos ó á los hunos 22 . El historiador Josefo, que hizo mención de los godos cuando se desplazaban en el Danubio, en la región de la Escilia, dice que por esta razón se les llamaba escitas, no que lo fuesen. Pero San Isidoro que había sacado toda su erudición de los libros y latinos, fue más adelante incurriendo en el error de asegurar que los godos eran verdaderos escitas: error

disculpable en verdad, puesto que las mismas palabras del Santo prueban

hasta la

evidencia que el origen y fundamento

de esta noticia

se hallaba en los escritores

romanos, esto es, en los que llamaban escitas á todos los pueblos bárbaros del

Danubio. URUDITIO aulem eos magis Cetas quam Gog el Magog apellare consuevit.

Pero

por

mucho

respeto

que

merezca

la

autoridad de San Isidoro, escritor romano del siglo VII, de vastos pero no profundos conocimientos, no es más digno de fe que Jornandes, obispo y escritor godo del siglo VI, que bebió sus noticias en los autores del siglo V y en las tradiciones de sus compatriotas. Este historiador asegura, según hemos visto, que los godos

L O S V I S I G O D O S descienden de la Escandinavia

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descienden de la Escandinavia, en lo cual conviene con las tradiciones islandesas de que también hicimos mención, y cita en aquella península los distritos y pueblos de

Ostrogothia, Vagotli ó West-Gotliia; Scuthans (los suecos),

Finnaitli (distrito de Finvcd en Smaland), Rau- marike y Ragnarikc, distritos de la Noruega meridional, y otros. Si estos nombres no hubieran estado en uso mucho tiempo antes del siglo VI no habrían llegado probablemente á los oídos de Jornandes. Y por último, todavía dan testimonio de la veracidad de este escritor las denominaciones puramente góticas que aun conservan muchos distritos y lugares de la Escandinavia. No obstante la inmensa autoridad que San Isidoro tuvo siempre en España, en el siglo XII cuando aun estaban vivas las tradiciones de los godos y no era tal vez conocido ó lo era poco el manuscrito de Jornandes, era opinión común en nuestro país que aquel pueblo descendía de la Escandinavia ó de la Escanzia, como se decía entonces. Así lo afirma el arzobispo D. Rodrigo Ximenez en su crónica general escrita en el siglo XIII, que conocía perfectamente las obras de San Isidoro, y que tuviera ó no noticia de la historia de Jornandes, debe ser en este punto autoridad de mucho peso. Si no tuvo aquella noticia (lo cual es probable, puesto que doscientos años más tarde es cuando Eneas Silvio halló en un monasterio de Alemania el manuscrito de dicha historia), es evidente que D. Rodrigo fundó su aserción en otros documentos ó tradiciones dignos de fe: si conocía la obra del obispo godo, es indudable que le dio más crédito que a la autoridad de San Isidoro, cuyos escritos conocía mejor.

Pero así como los godos del Norte no

tenían la menor analogía con los getas del Mar Negro, según se infiere de la

diversidad de su origen, de su lengua, de su religión

y de sus costumbres, así es un

hecho perfectamente demostrado la identidad entre los godos del Danubio en el siglo IV y los que en el mismo tiempo y antes habitaban las orillas del Báltico. Se puede deducir esta identidad de la circunstancia de hablar unos y otros la misma lengua, el gótico conocido, dado que esta prueba es la más concluyente que puede ofrecerse de la unidad de una raza. Si, pues, unos y otros godos hablaban el mismo idioma y los del Báltico habitaban en esta región desde la más remota antigüedad, ¿de dónde

vendrían los del Mar Negro?

Para conciliar este hecho con la suposición de que los últimos vinieron directamente de Asia, acude un autor moderno á la hipótesis de que en los tiempos ante-históricos hubo de entrar una nación escítica por el Cáucaso, una parle de la cual se quedó en la Dada con el nombre de gelas,

L O S V I S I G O D O S pasando la otra parte

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pasando la otra parte á Escandinavia, pero conservando ambas su primitivo idioma por espacio de muchos siglos. Posible es que los getas entrasen en Europa al mismo tiempo que los godos, puesto que ambos pueblos, así como todos los de la tierra, son originarios del Asia; pero de que al tiempo de su incursión hablaran un mismo idioma, y de que lo conservaran puro, no obstante el trascurso de los siglos y vivir en climas y regiones tan diferentes, rodeados de pueblos tan diversos, no hay prueba alguna en la historia, ni puede formarse una autorizada conjetura. No habiendo el menor indicio de que se hablase la lengua gótica, u otra parecida, antes del siglo III, las regiones que median entre el Ponto y el Danubio, a pesar de haber sido ellas durante ocho siglos por lo menos el asiento de los escitas, de los getas y de los sármatas; cuando por el contrario los únicos vestigios que quedan de las lenguas de estas naciones tienen parentesco y semejanza con el sánscrito, el zenda y el eslavon; y habiendo visto que los verdaderos godos de la Dacia hablaban la misma lengua que los de

Escandinavia; ¿cuál suposición será más fundada, la de que los getas sus antecesores hablaron siempre gótico, sin que se apercibiesen de ello Herodoto, Estrabón ni Ptolomeo, ó la de que los godos del Báltico vinieron al Danubio donde hablaron y propagaron su lengua? Ptolomeo y Estrabón conocían perfectamente á estos godos, así como á los getas ó dacos; ¿cómo es que no advirtieron la menor relación entre ellos? ¿Cómo es que los godos de Escandinavia han dejado en ella vestigios numerosos de su residencia, según lo prueban tantas denominaciones geográficas, y los godos de la Dacia no han dejado en ella la más leve señal de su lengua ni de sus costumbres? Esta circunstancia prueba concluyentemente que in breve su permanencia en este país, al paso que fue larguísima la que hicieron en el norte de Europa. Luego si los getas habitaron en las orillas del Mar Negro desde tiempo inmemorial, como asegura Herodoto, ¿no pudo ser esta nación la misma que en el siglo IV hablaba el idioma gótico?

L O S V I S I G O D O S La desaparición de la

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La desaparición de la historia, en el siglo III, de los getas propiamente dichos; la aparición posterior de los godos en el mar Negro, y la circunstancia de no haber habido comunicación entre estos pueblos hasta

que

el

último

bajó

al

Danubio, dan lugar á una conjetura que explica

satisfactoriamente cualquiera duda que pudiese aun quedar acerca del punto en cuestión. Tal vez una gran parte de los getas se mezcló y confundió con los godos del Norte perdiendo en esta fusión su nacionalidad y su nombre. En el siglo III, cuando varias tribus góticas habían bajado al Danubio, acercándose por lo tanto á la residencia

de los getas, es precisamente cuando, según Esparciano, empezaron á ser conocidos

los godos con este último nombre. ¿No es ya una coincidencia muy notable la de aquellas incursiones con esta repentina confusión de nombres? Procopio dice terminantemente que los godos

que invadieron las regiones del Vístula sometieron á los vándalos y a otros diversos pueblos, los cuales desde entonces fueron considerados también como godos

  • 23 . ¿No serian los godos uno de estos pueblos? Quizá se verificó esta

unión en los montes Cárpatos, en el siglo II, cuando Marco Aurelio combatió allí una tribu de godos, ó lo que es más probable cuando las tribus germánicas formaron confederaciones diferentes, estableciendo la suya los

godos desde el Báltico hasta el Danubio, bajo el gobierna Hermanarico,

puesto que este hecho coincide con su aparición en la Dacia, donde moraban los

getas. De cualquier modo la historia ofrece numerosos ejemplos de tribus bárbaras absorbidas por otras más poderosas ó civilizadas, y esto por si solo bastada para dar suma probabilidad á nuestra conjetura.

Fortalecidos los godos con estos nuevos elementos abandonan en el siglo IV la orilla septentrional del mar Negro; vienen sobre Italia é intentan invadirla: luego dejan sus fronteras para caer sobre Trebisonda, antigua colonia griega: de aquí pasan a Grecia talando sus campos y destruyendo sus ciudades y monumentos: en seguida saquean algunas ciudades del Asia menor; hacen frente á las legiones del emperador Aureliano, y contraen alianza con él para tomar asiento en la Dacia (Moldavia, Transilvania y Valaquia). Entonces toda la muchedumbre de naciones germánicas que poblaban la Europa forman confederaciones diferentes, y las tribus góticas independientes y dispersas, comprendiendo la necesidad de organizarse para

L O S V I S I G O D O S ser más poderosas, se

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ser más poderosas, se reúnen en cuerpo de nación y nombran jefe supremo al

ostrogodo Hermanarico

(Heere-Mann-

rcich;

rico

en

hombres y en armas). Este príncipe reúne bajo su mando las tribus guerreras

que vagaban desde el Báltico hasta el Danubio y desde el Vístula hasta el

Dniéper; somete a los Eslhios

cerca del

golfo

de

Finlandia, á los

Coidas y á otros pueblos de las cercanías del Báltico, avasalla después a los Hérulos en las márgenes del Ponto Euxino, y subyuga á los Venedos en lo

que hoy es la Polonia. Extendiese, pues, el nuevo imperio gótico desde el mar

Negro y el Danubio por Moldavia, Valaquia, Hungría, Polonia y

Prusia hasta el Báltico; pero aun no había corrido un siglo desde su constitución cuando fue destruido por las innumerables hordas de Hunos que vomitaban el

Volga y el Tanáis.

La victoria de estos nuevos bárbaros puso en dispersión las tribus, que unidas por interés común hacia poco tiempo, no tenían aun entre sí vínculos de cohesión bastante estrechos. Algunas de ellas se refugiaron en el territorio de Caucaland, que hacia parte probablemente de la Transilvania moderna; oirás se acogieron á los montes que están al medio día de Cracovia 24 , algunas se quedaron en Prusia con el nombre de Gudiwari ó Withi-wari (reliquias de los godos) 25 : la mayor parte se ampararon en tierra de romanos, y casi todas las que habitaban cerca del Daieper (Bomtenes), que eran los

ostrogodos, tomaron asilo en el Chersoneso Táurico ó la orilla

septentrional del mar Negro. No puede, asegurarse que la división de

ostrogodos y visigodos existiese ya en Escandinavia y el Báltico,

aunque es muy probable; pero en el siglo IV aparece esta separación de un modo indudable. Los visigodos, que en su mayor parte se entregaron á los romanos, recibieron la Tracia para habitarla: los ostrogodos, arrojados hacia el Tanáis y las fuentes del Dniéper, cambiaron su condición de vencidos por la de auxiliares de

los Hunos.

Para

salir

de

este

embarazo

atropella

la

autoridad de Jornandes por lo que toca a esta genealogía, insertando otros muchos

24 Todavía se observa en este pais que la mayor parte de los apellidos son góticos y no eslaivos.

25 Así

es que en la Liluania se da a los prushnos el nombre de gudas, de

Withi,

godos.

L O S V I S I G O D O S reyes, a fin de

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reyes, a fin de completar el tiempo que necesita. Pero de esto mismo renace un inconveniente gravísimo, según algunos autores: porque si las noticias de Jornandes en las cosas tan inmediatas á su tiempo merecen este abandono, ¿qué diremos

de las que le tuvieron tan distante como cerca de dos mil

años? Fuera de que por donde se podrá dar crédito a Juan Magno en las adiciones á la genealogía que formo Jornandes, cuando escribe mil años después del mismo Jornandes, sin escritores ni monumentos con que probarlas?

Demos no obstante que la migración

de los

godos se haya de señalar en el tiempo que se pretende, esto es, 131 o años antes de

Cristo el viaje á la Scitia.y 1430 su paso desde la Escandia: entonces habremos de recaer en la dificultad de que semejante noticia se pudiese haber conservado hasta la edad de Jornandes. A dos están reducidos los modos de conservarse en los pueblos la noticia de su antigüedad, uno la tradición, otro la escritura. Por lo que toca á la tradición vulgar, nadie ignora que muchas de las noticias que nos han venido por su medio, aun dado caso que tengan algún principio de certidumbre, están mezcladas con particularidades fabulosas. En casi todas las naciones se hallan pruebas de esto, luego que se reconocen los orígenes que de sí cuentan. El deseo de ensalzar las propias glorias, la distancia grande de tiempo, la casi infinita muchedumbre de personas por donde necesita pasar la noticia, y finalmente la sencillez y credulidad de las primeras gentes, son motivos para que se deba desconfiar de semejantes antigüedades, no solo cuando las hallemos opuestas a la razón, o a lo que por otra parte nos consta, sino también cuando nos parezcan verisímiles. Pero se dirá que acaso los godos pudieron conservar la noticia de su migración por medio de la escritura. Para satisfacer este punto es preciso decir algo del principio de las letras entre ellos. Como ya lo hemos señalado que Ulfilas, o Gulfilas como le llama San Isidoro , invento entre los godos del Danubio las letras góticas que después se llamaron ulfilanas, lo afirman el mismo santo doctor, Recobaldo ferrariense, Gotfrido viterviense, Otón

frisingense, Krantzio, y otros que cita Olao Vormio: pero entre todos

merece más alto lugar Füostorgio , que habiendo escrito a principios del V siglo , y antes que san Isidoro , asegura haber sido este Ulfilas el inventor de peculiares letras para ellos, y el traductor en su idioma de las sagradas escrituras. El tiempo en que vivió Ulfilas se cree que fue emperador Valente, a mas de mediado el IV siglo cristiano: con que si hasta él no hubiesen tenido letras los godos , admitiendo el cómputo de Juan Magno, habríamos de concluir, que desde su primera transmigración de la Escandia hasta la introducción de ellas pasaron 18oo años.

L O S V I S I G O D O S En estos términos ¿á

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En estos términos ¿á

quien no hará

gravísima dificultad, que no pudiendo tener por escrito esta noticia, se conservase tanto tiempo en una nación aplicada continuamente al ejercicio de la guerra, que por las repetidas incursiones padecía indispensables mudanzas con el acrecentamiento de los que por igual inclinación se la unían? ¿Quien se podrá persuadir que en este pueblo belicoso é inquieto se pudo verificar tal exceso de diligencia, que guardase incorruptas unas memorias de la antigüedad, cuyas semejantes no han logrado otros muchos más cultos, y con mayor proporción para conservarlas?

Ni para deshacer esta dificultad será bastante decir, que la noticia de la migración se contenía en los cantares de los godos: porque es muy factible que estando en ellos obscuros los nombres de provincias y lugares por donde la hicieron, se valiese Jornandes del arbitrio de interpretarlos, y que padeciese equivocación. Pero aun supuesto que hablasen en el mismo sentido que él les dio, ¿quien podrá asegurar que en ellos no se introdujeron tantas fábulas como en algunos de nuestros romances, donde hay guerras y personajes, o del todo supuestos, o á quienes se atribuyen acciones y sucesos, que sin embargo de tener algún fondo de verdad, es mayor el número de cosas fingidas y extraordinarias con que se solicita la admiración de las gentes incultas o crédulas? También es digno de reflexión, que estos cantares de los godos se pudiesen conservar tantos años antes de introducirse entre ellos el uso de la escritura; y que después que con el auxilio de ella sería mucho más fácil, se desvaneciesen de modo que solamente Jornandes sea testigo de su existencia.

La fuerza de este argumento ha obligado á los autores a buscar medios de evadirle: y siendo el más proporcionado negar que hasta Ulfilas fuesen desconocidas las letras entre los godos , lo practican así, diciendo que Ulfilas solo fue acrecentador del antiguo alfabeto que ya tenían , reduciéndole á mayor conformidad con los caracteres griegos y latinos de que el antiguo gótico estaba muy distante; y por fin, que el alfabeto de que hasta Ulfilas habían

usado los godos era el runo que sacaron de Escandia , el cual solo contenía diez y seis letras.

L O S V I S I G O D O S Dejemos a parte lo

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Dejemos a parte lo que sobre la antigüedad de las letras runas en aquellos países del septentrión dicen Juan y Olao Magno, Olao Vormio y Olao Rudbekio; y vamos a que para que aquel discurso tuviera alguna eficacia , era necesario admitir como principio lo mismo que se disputa. Cuando se dificulta la

migración de los godos desde la Escandia, y cuando no alegan positivo

testimonio alguno para convencer que antes de Ulfilas usaron de las letras runas y que de poco sirve probar que los habitantes de aquella zona tuvieron desde muy antiguo letras, para inferir que también las tuvieron los godos del Danubio antes de Ulfilas: pues los que niegan lo primero, no pueden admitir lo segundo; y mucho más teniendo a su favor las autoridades referidas, que afirman haber sido Ulfilas el que descubrió a los godos del Danubio el uso de las letras.

Que

no

las

tuviesen

en

lo

más

antiguo los

habitantes de aquella zona, lo persuade en algún modo el haber usado de símbolos para explicarse. Así sucedió al ir contra ellos el rey Darío de Persia, a quien enviaron con un mensajero aquellos cuatro dones de un pájaro, un ratón, una rana y cinco saetas , como dice Heródoto, ó según refiere Clemente Alexandrino con autoridad de Ferécides siro, un pájaro , un ratón , una rana, un dardo y un arado: los cuales dones, según la interpretación de Gobrias principal persa del ejército de Darío,

daban a entender , que si los persas no salían de la Scitia convertidos en aves caminando por el aire, o buscando como ratones conductos subterráneos por don de escapar, o como ranas no procuraban atravesar las lagunas, no volverían á sus patrias ; antes quedarían todos muertos con las saetas de aquellos naturales. Es cierto que el uso de la escritura simbólica no es suficiente prueba de que no tuviesen letras: pero como por una parte el uso de los símbolos ha salido preceder a la introducción de las letras en algunos pueblos, y por otra aquellas gentes del Danubio usaron de símbolos en una ocasión en que parece que si tuvieran letras las hubieran usado para explicarse con claridad podemos inferir que no las tenían.

Viendo

la

debilidad

de estas pruebas los

modernos defensores de la transmigración desde la Escandia, la han procurado salvar estableciéndola muy posterior al tiempo en que Juan Magno la colocó. Afirman pues haber sucedido poco antes que estas gentes fuesen conocidas con el nombre peculiar de godos en las cercanías del Danubio, esto es en tiempo del emperador Decio. Bajo este principio, y prefiriendo forzosamente la opinión de que fueron distintas naciones getas y godos, forma su sistema de la transmigración de estos al Danubio Juan Isaac Pontatjo en su Descripcion de Daniá'. Dice que los

gutas, pueblos de la Escandia a quienes menciono en ella Tolomeo, salieron de

L O S V I S I G O D O S aquel país, y atravesando

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aquel país, y atravesando el Báltico, se establecieron en la costa del mar que pertenecía a la Germania, desde donde pasaron después en otra expedición hasta el Danubio. Procura descubrir el tiempo en que pudo suceder esto último; y valiéndose de la noticia que trae Esparciano, de haberse dicho a Antonino Caracalla que podía tornar el sobrenombre de gético, con alusión a la muerte que dio á su hermano Geta, y llamarse así los godos del Danubio, infiere que antes de este emperador seria dicho tránsito.

Pasa de aquí a querer determinar el tiempo fijo en que pudo suceder, procurando salvar el silencio que hay de ella en los escritores contemporáneos. Para esto se aprovecha de la noticia que Jornandes da de los asdingos citando a Dexipo , que refería haber hecho su viaje desde el océano hasta los confines del romano imperio en el espacio de un año solo: de la autoridad de Dion Casio en su compendiador Teodosio, que asegura haber llegado los astingos a la Dacia en tiempo del emperador M. Aurelio , trayendo por sus capitanes a Rao y Rapto, a pedir tierras y estipendios con que establecerse en ella: y de la de Pedro Patricio, que hablando de los mismos astingos , dice vinieron ellos y los lacringos. De todo infiere que estos astingos eran los godos, y que su acelerada transmigración desde las costas del océano hasta la Dacia y el Danubio se ha de colocar en el imperio de M. Aurelio el filósofo, que habiendo empezado el año 161 de Cristo, llego hasta el año 180. Esta opinión al paso que con la novedad lisonjeo a Pontano creyendo vencidas con ella todas las dificultades, incurre en otros muchos mayores, violentando los textos para que puedan servir a lo que se pretende. Los asdingos expresamente dice Jornandes que eran una familia o parcialidad muy esclarecida entre los vándalos, de cuya estirpe era su rey Visumar, de los cuales afirma haber hecho su tránsito desde las orillas del océano á las del Danubio: pero al mismo tiempo cuida de distinguirlos de los godos, pues dice que estos confinaban con aquellos por el oriente , y expresa la oposición con que unos a otros se miraban , haciendo la guerra Geberich rey de los godos, que lo era en tiempo del

emperador Constantino, a Visumar rey de los vándalos. La opinión

que pretende fuesen los asdingos los mismos godos, confunde también a estos con los vándalos, y quiere salvar con los sucesos de estos los que se atribuyen a aquellos. Si vándalos, asdingos o astingos, y godos vinieron juntos,

L O S V I S I G O D O S ¿cómo tan presto se

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¿cómo tan presto se dividieron, formaron distintos reinos, se apoderaron de diversos países, y perdiendo la atención de su común origen, guerrearon unos con otros y se procuraron destruir, sin que nos digan la causa de esto los historiadores, como lo hacen con los gépidas y hunos?

Ni las autoridades de Dion Casio y Pedro patricio favorecen aquella interpretación, pues solo podrán servir de apoyo á que hubo astingos cerca del Danubio en tiempo de M. Aurelio, á lo cual no nos oponemos; mas no que bajo este nombre se deban entender los godos, ni que estos hubiesen pasado allí desde las riberas del océano. Es cierto que Procopio numera a

los vándalos por una de las naciones

góticas, diciendo haber sido las que

sobresalían entre ellas

tanto

en

el número

como

en

la dignidad

los

godos, los

vándalos, los visigodos y los gépidas, y que estos antiguamente se llamaban saurómatas y melanclenos, dándoles también algunos el nombre de getas, pero que solo se diferenciaban en las denominaciones. Pe modo que llevando el dictamen de este autor cesa el inconveniente de haber entendido la migración de los godos, por la misma que se dice haber ejecutado los vándalos y asdingos ó astifinos. También es cierto que cuando describe Plinio T las cinco naciones en que afirma dividirse las que componían la antigua Germania, numera por la primera a los vándalios, advirtiendo que eran parte de esta nación los burgundiones, los varrinos, Jos carinos, y los guitones. Ni es muy distante del mismo sentir

Cornelio Tácito, que hablando de las antiguas denominaciones con que fueron distinguidos los germanos, ó las varias naciones que comprendió esta común voz ,

dice haber sido las de marsos , gambrevios, suevos y vandalios ; y

aunque no especifico si en su tiempo permanecían los últimos con este nombre , ni hacia que parte de la Germania tenían su asiento , por los otros geógrafos podremos determinar que era en la costa del Báltico, donde estuvieron también antiguamente los gotones. Con que hallando haber sido los mismos gotones una de las naciones de los vándalos, y constando el paso de estos a las riberas del Danubio, parece fundada la conjetura de que los gotones fueron los que después con el nombre de godos se hicieron tan famosos en aquellas partes. Este discurso, que a primera vista parece bien fundado, padece no pequeñas dificultades para haber de ser admitido en el todo de sus partes, y principalmente en lo que por él se pretende concluir. No negaré yo que no

L O S V I S I G O D O S viniesen algunos gotones mezclados

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viniesen algunos gotones mezclados con los vándalos, de cuya nación eran parte; porque la misma historia de estas gentes manifiesta con bastantes ejemplares, que guando alguna de sus naciones se movía, llevaba tras sí otras diversas que tenían iguales motivos é inclinación. Toda la dificultad está en que se hayan de entender por estos gotones los godos, que es la opinión de Cluverio, cuya impugnación se esfuerza diciendo, que no es regular la derivación del nombre de gotos del de gotones, antes bien por el contrario se puede creer que el de estos fue derivado del de gotos que es más simple, y por consiguiente demuestra haber sido primero. Ni favorece aquella opinión el modo con que se terminaban los nombres de aquellos

antiguos pueblos, como burgundi burgundiones ,frisii frixiones, picti

picto- nes, y otros: pues el argumento solo valdría en caso de que encontrásemos a los godos llamados también con el nombre de gotones, lo que no sucede así en cuantos escritores tratan de ellos. Y por otra parte desoiría mucho de la grandeza y majestad de la nación goda, de sus grandes progresos y esclarecido nombre, de su preeminencia entre todas las naciones del Danubio, y de la constante opinión de haber sido siempre sojuzgados los vándalos por los godos, el establecer á estos una parte o nación accesoria de aquellos, y por consiguiente obscurecidos debajo de su común nombre. Así parece mucho más probable y verosímil el que no fuesen los famosos godos aquellos que viniesen auxiliares ó agregados á los vándalos (aun concedido el tránsito con estos de los gotones); sino por el contrario, los que permaneciendo sin intermisión superiores y distinguidos en las inmediaciones y riberas del Danubio , tuviesen tanta mayor proporción para las empresas y acciones que de ellos refieren las historias ; mucho más cuando a lo mismo conspira la identidad de godos y getas, constantemente fundada con el testimonio de tantos y tan clásicos escritores como quedan citados.

Ni la autoridad de Procopio debe ser de grande consideración en la parte que coloca a los vándalos por una de las naciones góticas. Este autor escribía en el siglo VI, y habiendo sido en él y en el antecedente la salida de todas estas gentes de la misma orilla septentrional del Danubio, no es irregular fuesen tenidas por de un común origen y naturaleza, cuando de ellas apenas se sabía más que los daños que causaban en las tierras del imperio, y las repetidas irrupciones con que las abatían.

De todo

lo hasta

aquí dicho

resulta

, opinión expresada de Pontano padece las graves dificultades que van expuestas; que

que

la

L O S V I S I G O D O S para su verificación es

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para su verificación es preciso afirmar que toda la historia de Jornandes, por lo tocante á las antigüedades de los getas y tiempo de la trasmigración de los godos, es incierta, mal colocada, y digna del desprecio y de la corrección; que los autores que prefirieron el sentir de haber sido unos mismos getas y godos, procedieron en ello con error y poco conocimiento; y finalmente, que la venida de estos últimos deba colocarse sucedida después de la era cristiana , y con solos algunos años de anticipación al tiempo en que se dejaron ver con el nombre de godos estas gentes en las inmediaciones del Danubio, por solas las débiles conjeturas en que estriba para tal aserción el autor referido. Pero sobre todas ocurre la casi insuperable de que los gotones sean derivados de los gutas de la Escandia, como quiere Pontano y los que pretenden sacar el origen de los godos de aquella provincia: pues constando por

Plinio, Cornelio Tácito y Tolomeo de la situación en la Germania de los

gotones ó gitones , refiriéndose el primero á la autoridad de Piteas Masiliense, que floreció en tiempo de Tolomeo Filadelfo, 285 años antes de Jesucristo; es forzoso para salvar su derivación de los guías, trascender mucho más arriba de esta época, y en tal caso se da en el inconveniente ya tocado, de que pudiese noticia de tanta antigüedad conservarse en la memoria de aquellos pueblos y permanecer hasta el tiempo de Jornandes, mucho más advirtiendo el mismo Tácito, que á los

germanos los creía indígenas ó naturales del país, y de ninguna suerte mezclados con gentes venidas a él de otras partes: lo que al menos da a entender que a este autor, no obstante su mayor inmediación, no llegaron las noticias de la derivación que se pretende acomodar a los gotones.

Para dar el debido complemento a nuestra investigación, falta que reconozcamos a la luz del más maduro examen el sentido de las autoridades y el peso de las razones , con que los patronos de la opinión que afirma la

trasmigración de los godos desde la Escandia a las riberas del Danubio, han procurado establecerla , buscando apoyo en otros autores más antiguos que

Jornandes a la aserción de este escritor, lo que habremos de practicar por el mismo

orden con

que los produjo

el

Sr.

D. Ignacio

Luzan

,

desde el número 37 de su

disertación.

El primer autor que se cita es Casiodoro, por la conjetura de haber sacado Jornandes su historia de los godos de la que esté dejó escrita sobre el mismo asunto. Pero constando no haber sido solo de Casiodoro

de quien se valió Jornandes, sino también de otros escritores,

y

que

no

hace

mención

de

él para

el suceso de esta migración,

refiriéndose

en cuanto

a

ella

a

Ablavio y a los cantares de los godos; es forzoso que cualquiera suspenda el juicio,

L O S V I S I G O D O S y que no existiendo

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y que no existiendo esta obra de Casiodoro, dude legítimamente que él fuese autor de tal noticia. Pues aunque el mismo Jornandes añada que muchos de los mayores habían sido de aquel parecer , no por eso se infiere concluyentemente que lo fuese Casiodoro: no debiendo aquí omitirse dos circunstancias especiales que el mismo Jornandes advierte; la una, no haber tenido presente la obra de este escritor para la formación de la suya , aunque retenía en la memoria lo principal de ella, habiéndola leído en el espacio de tres días; y la otra, haberle añadido muchas cosas de las historias griegas y latinas que le parecieron convenientes. De Ablavio, el segundo escritor en apoyo de Jornandes, ha quedado tan corta noticia en los otros que gozamos, que ni se sabe el tiempo en que floreció, ni otra particularidad que lo recomiende. Así no puede hacerse juicio formal de su mérito, ni hay motivo de estimarle acreedor absoluto á nuestra deferencia, y sí por el contrario á nuestra desconfianza, por la oscuridad y poco nombre que le acompaña.

La autoridad que se cita de san Prospero, bien atendida , no prueba la migración a que se pretende acomodar; pues solo dice que los longobardos salieron de la Escandia con sus capitanes Ibórea y Ayon,

colocando este suceso en el consulado de Ausonio y Olibrio, que viene a ser el año 379 de Cristo, con cuya asignación de tiempo conviene Paulo Warnefrido que lo determina al IV: y ya se ve que en él no solo habían pasado muchos años de estar los godos situados en la Scitia y riberas del Danubio, sino que eran allí bien conocidos por las guerras que habían sostenido, y por las varias irrupciones que habían hecho en las provincias sujetas al imperio romano. Así aun cuando se admita como cierta la noticia de que los longobardos salieron de la Escandia en el siglo IV, mal se puede inferir que su migración fuese la misma que se quiere aplicar a los godos, sucedida indisputablemente tantos años antes.

No es de nuestro asunto

aquí el entrar

en

la

disputa de que puedan ser unos mismos longobardos y godos, o naciones de un común origen: los defensores de la opinión que así lo afirma, verán cómo han de componer esto con la autoridad de Tácito, que menciona á los langobardos entre

los que poblaban la Germania, colocándolos junto á los chóruscos y teniéndolos por una de las naciones suevas; como con Estrabón que establece los

langosarcos, que, según Casaubon , parece son los mismos longobardos,

del lado de allá del Albis, correspondiendo á lo mas interior de la Alemania; y

L O S V I S I G O D O S como con Veleyo Patérculo

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como con Veleyo Patérculo, que hallándose prefecto de caballería en las guerras

que hizo

Tiberio en la Germania a los fines del imperio

de

Augusto, y

contando las naciones que entonces fueron vencidas ó sujetas, afirma haber sido quebrantados los longobardos, gente más feroz que la misma fiereza germánica; que a nosotros nos será más fácil entender distintas á las dos naciones

de godos y longobardos, y desembarazarnos de este modo de la dificultad. Ni son de mucha fuerza las pruebas con que se pretende establecer la identidad de estas dos naciones. Procopio que es quien afirma ser

naciones góticas , además de los godos y visigodos, los vándalos y

los gapa¡des o géfides , escribió , como hemos notado, en el siglo VI, en que se hallaban ya mezcladas y no bien distinguidas las unas de las otras, en los ejércitos concurrían frecuentemente todas ó muchas de ellas, las expediciones las solían hacer de común consentimiento, llevando cada una sus reyes ó capitanes , y subordinándose otras veces las más débiles a las más poderosas; y como entre ellas sobresaliese el valor y majestad de los godos, fue consiguiente que á todas aquellas septentrionales , que venían de la alguna parte de la Scitia, se les aplicase el nombre de góticas , aunque su origen fuese del todo distinto.

Pero aun admitido que los gépidas fuesen de origen godos, según también lo insinúa Jornandes, refiriendo el motivo de habérseles dado este nombre por la tardanza en el caminar, y desatendida la etimología que algunos les dan de que significase “hijos o nacidos de la tierra”, todavía quedará la dificultad de su separación en langobardos y ávares. El mismo Paulo Warnefrido, a quien se pretende hacer autor de ella, hablando en su historia de los langobardos, de sus guerras con los gépidas, da bastantemente a entender la anterior situación y establecimiento de estos en el país cerca del cuál vinieron a fijar su asiento aquellos, añadiendo que los ávares , que en realidad. Eran hunos, estaban confederados con los langobardos, y que siendo vencidos por estos los gépidas, y muerto su último rey Cunimundo, quedaron tan quebrantados, que los unos se sometieron a los mismos longobardos, y los otros a los hunos. Esto vino a suceder en el imperio de Justiniano, y de ello se puede inferir se derivase la noticia de dividir los gépidas en longobardos y ávares, que da el autor de la Historia miscela, citado por el Sr. Luzan, no porque en realidad lo fuesen, sino porque quedaron repartidos entre las dos naciones, sujetos a ellas y formando con las mismas su estado político: con lo cual queda desvanecida la identidad

L O S V I S I G O D O S de gépidas y longobardos

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de gépidas y longobardos, y probado no haber fundamento sólido para que se deba entender nación goda, hablando con propiedad, la longobarda. San Epifanio, que también se cita por la opinión del origen de los godos de la Escandia , nada dice que sea á favor de ella:

pues no lo es el afirmar que Audeo, desterrado á la Scitia, penetró hasta lo más interior de la Gocia, y allí edificó monasterios, y convirtió muchos de sus habitadores á la fe. Este suceso acaeció en tiempo del emperador Constancio, y por consiguiente a mediados del siglo IV; de la Ciocla por la Escandia, siendo cierto que por aquel tiempo y mucho antes se hallaban establecidos los godos cerca del Danubio, como queda concluyentemente demostrado y no pueden negar los patronos de la contraria opinión. Ni por otra parte es verosímil que la entrada de Audeo hubiese de ser hasta aquella península tan distante, siendo más fácil de creer que San Epifanio quiso decir haberse internado en los países que ocupaban los godos, hasta penetrar lo mas interior de ellos; pues con esta inteligencia queda cómodamente puesto el sentido de su autoridad, mucho mas no siendo en el tiempo de San Epifanio tan desconocidos los godos, que pudiese haber propuesto como país suyo, el que estaba tan lejos de su principal asiento y situación. Pero aun dado que este

autor hablase de la Gocia de la Escandinavia, ¿quién habrá que asegure por solo esto haber de ella salido los godos para ir

á la Scitia, y no por el contrario llegado de la

Scitia a la

Gocia, como parece más natural? A la verdad la autoridad no es decisiva para tal ilación, y antes sí indiferente de suyo y aplicable á uno y otro sentido. El testimonio de Claudiano y de los demás escritores que enuncian haber venido estas gentes del septentrión, no será del mayor momento á quien hubiere visto en Ovidio lo que se entendía por septentrión hacia aquellas partes, dónde él pasaba su destierro; mucho más si se reflexiona que con efecto bajaron los godos a la Tracia y otras provincias de los romanos, de los que eran respecto de ellos septentrionales.

El célebre geógrafo Estrabón, que daría un gran peso á la sentencia hasta aquí impugnada si con su dictamen se inclinase a la parte de afirmarla o de darla a entender, reflexionado bien su contexto, solo dice haber sido todas estas naciones vagantes y sin fijo establecimiento; y que las unas arrojaban a las otras de los asientos que tenían , a proporción que les daba derecho para ello su mayor

L O S V I S I G O D O S poder, poniendo por ejemplo

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poder, poniendo por ejemplo a los escitas, bastarnas y saurómatas, que así lo habían ejecutado: pero esto de ninguna suerte concluye la migración de los godos desde la Escandia, a que se pretende aplicar por el Sr. Luzan, no estando tampoco bastantemente fundada la equivalencia de nombres que se asigna a estas tres naciones, entendiendo por los escitas a los suecos ó suetios , como que de ellos trajesen

su origen, y por los

sármatas á los

"vándaks

y

ulmerugos de

Jornandes, por carecer de apoyo competente que la afiance : supuesto lo cual pasáremos a satisfacer la reflexión que sobre la autoridad de Tácito se forma acerca de los ^encinos, á quienes algunos distinguían con el nombre de bastarnas. La colocación de estos pueblos en la antigua geografía es uno de los embarazos no pequeños que se encuentran, entre los muchos que contiene este estudio. El situarlos Tácito al fin de su Germania, como inmediatos a ella o como puestos en sus confines y que por tanto habían tomado parte de sus costumbres, y el hacer mención de ellos con los vénedos y fennos, que caían en

las inmediaciones del seno codano, hoy mar Báltico; el convenir algún tanto en esto Plinio, que también establece a los bastarnas y peucinos entre las naciones de la Germania; y el dudar Estrabón lo que distaban los bastarnas del Mar Atlántico , son fundamentos que inducen a creer y haber estado hacia aquella parte de la costa inmediata al Báltico, y por consiguiente que se halla bastantemente asegurada su migración desde ella hasta el Danubio. Pero si atendemos a otras más circunstanciadas noticias, halláremos que el mismo Tácito coloca tan expresamente á los bastarnas en las inmediaciones de lo que poseían en su tiempo los getas, que no deja duda en que allí fuese su establecimiento. Hablando este escritor del modo con que Rescúporis, rey de una parte de los getas, de quien ya hemos hecho mención, aprisiono con engaño a Gótis que lo era de la otra, y después de referido el mensaje con que intentó disculpar esta acción para con el emperador Tiberio, añade que pretextando la guerra contra los bastarnas y escitas, empezó a reunir armas y gente, a fin de ponerse a cubierto del castigo que recelaba y que tenia merecido. Esta autoridad, cotejada con lo que Plinio, Tolomeo y Estrabón expresan de los bastarnas, nos persuade a la firme creencia de haber sido su situación cerca de los mismos dacos o getas, y tal vez entre estos y los germanos apartándose algo de la corriente del Danubio, y á su lado izquierdo. El modo con que se explica Plinio no deja de ser oscuro, y son tales

sus palabras: “Las tierras superiores entre el Danubio y la selva

L O S V I S I G O D O S Hercinia hasta los invernaderos

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Hercinia hasta los invernaderos pannónicos, ocupan los carnuntos, y los campos y llanuras de los germanos allí confinantes, los yaciges sármatas; pero los montes y bosques , los dacos arrojados por estos hasta el río Patiso desde el Moro, ó llámese este Duria , que los separa de los suevos y reyno vanniano: las opuestas partes tienen los basternas, y desde ellos otros de los germanos”. Y en otro pasaje: “La quinta parte de la Germania poseen los peucinos, basternas confinantes con los sobredichos daceos”. Con alguna

más claridad Estrabón, que como queda ya apuntado, coloca a los bastarnas entre las naciones que ocupaban la siniestra del Danubio mas allá de la Germania; y hablando en otra parte de las bocas con que desagua este célebre río en el Ponto Euxino, afirma estar allí situada la isla llamada Peuce, la cual habitaban los bastarnas, quienes por esta razón tomaron el nombre de peucinos. A los antecedentes testimonios añade nueva luz Tolomeo, que describiendo la Sarmacia, dice la poseían principalmente gentes vénedas por todo el seno venédico, y que sobre la Dacia estaban los

peucinos y los basternas, y por todo el lado de la laguna Meótis, los

yaciges

y roxólanos; y después

de

otras

cosas

advierte

que

entre

los

basternas y roxólanos se hallaban situados los hunos, más abajo de los

basternas, junto á la Dacia, los tragos, y después los tirangitas.

Últimamente Dion Casio hablando de la irrupción que hicieron los basternas con su rey Deldo, atravesando el Danubio contra la Misia, y contra los tribalos y dárdanos, afirma ser una de las naciones propiamente escíticas la de los enunciados basternas; deduciéndose de todo que estos pueblos estaban confinantes con los dacos, y después de la Germania , pero no muy lejos del Danubio ; y que aun cuando se admita su migración por haber sido arrojados por los sármatas de sus primitivos asientos, no por esto se habrá de entender haber sido su salida de la Escandia, ó de las costas del Mar Báltico, siendo antes más natural, que obligados del mayor poder de otras naciones, se hubiesen ido retirando de las inmediaciones del Ponto hacia la Germania, hasta llegar á equivocarse con sus habitantes.

L O S V I S I G O D O S Finalmente en cuanto a

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Finalmente en cuanto a la autoridad de Antonio Diógenes, cuya obra se halla extractada en Focio, tenemos ya expuesto cuanto ha parecido conducente, así sobre la genuina inteligencia de su contexto, como sobre el concepto de fabulosa en que está teñida su relación, que por tanto puede estimarse compuesta dentro de la misma Grecia con las noticias que de aquellas partes remotas de la Scitia andaban vertidas entre la vulgaridad; y así no nos debe embarazar nuevamente su satisfacción, como ni tampoco los argumentos fundados en la razón de las etimologías. Porque seguimos la opinión de aquellos críticos que están persuadidos de la grande debilidad y poca subsistencia de estas pruebas, después que han advertido la facilidad con que á todas las lenguas se pueden acomodar con igual probabilidad tales conjeturas, á causa de la infinidad de voces que cada una comprende, y en que es forzoso se encuentren á veces semejantes, con alguna pequeña variación, las unas á las otras. A que se agrega que cuantas pruebas se pueden deducir en esta clase, solo conducirán á establecer una disyuntiva, conviene á saber, ó que los godos salieron de la Escandia y se fueron á establecer en el Danubio, o que los getas pasaron desde allí á la Escandia: y para que esta se verifique, nadie ignora ser suficiente la verdad de una de sus partes.

En esta suposición, y a vista de las graves dificultades y embarazos que hemos ido reconociendo, y que hacen positiva repugnancia a la admisión de la primera , no procedería consiguiente nuestro juicio , si dejase de preferir como más probable, más verosímil y más libre de inconvenientes la segunda:

esto es, que desde la Scitia se hubiesen extendido los getas hacia aquellas partes septentrionales, y llevando consigo las costumbres y la lengua, se hubiesen establecido en ellas, y conservado en la semejanza del nombre el motivo para que se hubiesen creído sus descendientes unos mismos con los otros de quienes se derivaban. Este partido, que en realidad no sale de los términos de conjetural é hipotético, tiene a su favor poderosos argumentos y fuertes consideraciones que lo califiquen de bien fundado. El orden regular de la transmigración de estas gentes viniendo del Asia, pide que haciendo su primer asiento en las partes contérminas a ella, y por donde habían de practicar su tránsito, se fuesen después extendiendo a proporción que se fuesen aumentando, ayudadas en parte de su genio vagante e insubsistente, y en parte de las irrupciones con que otras las precisasen a salir de sus primitivos establecimientos. De esta suerte es preciso que llegasen hasta las orillas del Mar Báltico, donde se quedasen con el nombre de gotones con que los menciono Tácito; de allí pudieron pasar á la Escandia y permanecer con el nombre de guttas que les da Tolomeo; y de allí también extenderse á la

L O S V I S I G O D O S címbrica Chérsoneso , donde

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címbrica Chérsoneso, donde se reconocen con el nombre de juttas, los que antes eran distinguidos con el de cimbros.

A

consecuencia

de esto se observan ya

destituidos de fuerza los argumentos con que se pretende fundar el paso de los godos desde la Escandia al Danubio, no solo por lo tocante a la similitud de nombres que se notan semejantes en las lenguas de los habitantes de uno y otro país, sí también en cuanto a la uniformidad en algunas costumbres, que pudo muy bien dimanar de haber pasado allí los getas de la Scitia, como queda enunciado: subsistiendo solo en contra la autoridad de Jornandes, la de Ablavio, y los cantares de los godos, a que resta dar satisfacción además de la que ya dejamos insinuada, tratando particularmente de ellos; lo que procuraremos ejecutar en el modo que nos parezca más verosímil y probable.

El primero de los geógrafos antiguos que hizo mención de los gutas de la Escandia fue el célebre Tolomeo Alexandrino, que describiéndola, pone entre las naciones que habitaban su parte meridional, a los gutas y dauciones. Si con esta noticia vamos ahora a hacer cotejo de Jornandes, hallaremos que para su descripción de la Escandia sé valió en gran parte del mismo Tolomeo, citándolo expresamente, y poniendo sus palabras. Bajo de este principio no será fuera de propósito el discurrir , que hallando Jornandes en la Escandia una nación que tanto se asemejaba á los godos en el nombre , y habiendo tal vez noticias confusas de que alguna de las de aquella península hubiese pasado el Báltico á la opuesta costa, y hecho en ella considerables progresos, intentase enlazar las unas noticias con las otras, y de todas formar la narración de este tránsito, hasta llegar con él a la Scitia y riberas del Danubio, aplicándole con equivocado concepto ó errada inteligencia las que eran propias del que habían antiguamente ejecutado los escitas asiáticos a los países de la orilla septentrional del mismo río. Al disponerlo así encontraría inmediatamente en la costa del Mar Báltico a los gotones, no muy distantes de los antiguos mgios de quienes hace mención Cornelio Tácito; y de la cercanía de ambos pueblos, es factible tuviese origen la noticia del primer establecimiento de los godos en aquella parte, y de su victoria conseguida de los ulmerugos; como también de la de los gotinos, que el mismo Tácito coloca en las extremidades de su Germania, la división de los godos, que se supone verificada en el paso del río, donde se les

L O S V I S I G O D O S rompió el puente en

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rompió el puente en su migración , quedando los unos del un lado y los otros del

opuesto, que siguieron su viaje hasta la Scitia. Persuaden la regularidad de esta conjetura las varias señas que aparecen en la relación de Jornandes de haber sido compuesta de retazos de historia de diversos autores, y de la combinación de noticias de los unos y de los otros: a que se agrega no ser tan recomendable la diligencia del mismo escritor en la elección , arreglo y coordinación de las tales noticias, que dejen de notársele defectos bastantemente substanciales, aun en las más inmediatas a su tiempo, respecto de las cuales podía considerarse casi coetáneo. Algunos de estos defectos se propondrán en el capítulo del primer rey godo de España y de los sucesos relativos a él, y a los allí notados pueden agregarse otros varios, como son haber colocado la sublevación

de Constantino en las Galias y su muerte en el reinado de

Walia, que en

realidad tuvo principio algunos años después de uno y otro acontecimiento; haber extendido a más de doce años el mismo reinado de Walia, que solo fue de tres; haber

asignado dentro de su duración el paso de los vándalos al África , caracterizándolo con el consulado de Hierio y Ardaburio, que fue el 427 de Cristo, en que

ya reinaba Teodoredo; poner por sucesor del emperador Máximo a Mayoriano , omitiendo entre los dos a Avito , a quien coloca después; con otros varios que sería fácil especificar, y todos convencen no ser Jornandes uno de los

escritores que por su exactitud discernimiento correspondientes.

y puntualidad deba seguirse sin la precaución y

Aquí por último es digno de notar , que haciendo Jornandes específica mención de los reyes que tuvieron los godos desde Bérig, y de sus nombres, San Isidoro, que por ser de la misma nación debe estimarse no menos instruido en las antigüedades de ella, llegando a este punto, afirma que aunque habían sido gobernados por sus reyes el espacio de muchos siglos, eran estos ignorados hasta que empezaron sus guerras con los romanos, porque no se contenían en las historias: de lo que se concluye por legítima ilación , que o ya en el tiempo del santo doctor faltaban también la tradición y los cantares de los godos de que se valió Jornandes (lo cual se hace reparable en el corto espacio de cien años que. mediaron de uno a otro, habiéndose antes conservado por tantos siglos, como es forzoso entender en el sistema de este autor), ó que san Isidoro no los estimó por suficiente apoyo á sus noticias.

Algunos autores han señalado que a vista pues de cuanto hasta aquí llevamos expuesto, y de las poderosas razones y argumentos que tiene contra sí la opinión de haber sido la Escandia la patria primitiva de los

L O S V I S I G O D O S godos ; no será

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godos; no será extraño que siguiendo las huellas del mismo San Isidoro, nos contentemos con decir haber sido los que vinieron a España y dominaron en ella, originarios de la Scitia , y los mismos que toda la antigüedad conoció con el nombre degetas: sin que nos sea forzoso tomar a cargo el empeño de que pasasen allí de la Escandia, al menos mientras no se nos presentan mas convincentes pruebas que lo persuadan , capaces de desvanecer las que hay, de haberse establecido tantos siglos ha en aquellos países al lado septentrional del Danubio, viniendo á ellos desde el Asia, según queda ya advertido. Pues bien esta enunciación queda totalmente desvirtuada por la moderna exploración arqueológica.

Sin perjuicio de lo anterior, nuevos autores traen a colación nuevos elementos de discusión respecto del origen de los godos en orden a la creencia que los godos son oriundos de Escandinavia, fue el producto

de un error de traducción; considerar que el idioma de la Biblia de Ulfilas es una nuestra del idioma de los godos constituye un error en la interpretación histórica; considerar a los godos germánicos es expresión de errores en el análisis lingüístico; y por último describir a los godos como un pueblo primitivo es solamente el resultado de la falta de documentación sobre el particular.

En

ese

mismo

libro

Orbis

gothici

publicado en 1688 en Prusia Oriental por el historiador Matheus Praetorius (1635-1707), el autor afirma que la voz Scandia proviene del verbo Báltico skandinnu (en

lituano moderno la voz skandinuexiste, y significa “yo sumerjo”, del verbo skandinti, skandina - sumergir). Efectivamente, Praetorius traduce la palabra

por “sumerjo” (“… deductum putat nomen a voce Sarmatica

skandinnu, Submergere”). En ese mismo capítulo, Praetorio explica que “los

ancianos” llamaban así a las “maris Balthici oris” las costas del mar

Báltico 26

.

En

realidad,

la

voz

scanda,

scandinavia y scandia, o las scandzia, scandza, scançia que en

Jordanes y AlfonsoX muestran la típica palatización de los idiomas Bálticos (la cual fue introducida por los godos en España y palatizó las palabras latinas), es sinónimo de otra voz báltica, que en lituano es “nerija” (viene del verbo nerti, neria,nėrėsumergirse). Decir “skandina” o “neria” es decir lo mismo. A

26 Praetorius, Mateus. Orbis Gothici, 1688, Lib.I, Cap.IV, II.

L O S V I S I G O D O S medida que los bálticos

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medida que los bálticos occidentales fueron sucumbiendo a partir del siglo XIII ante los teutones, y los bálticos orientales avanzaron sobre la casi totalidad del territorio lituano, pareciera que la palabra “nerija”, que los bálticos orientales utilizaban con más frecuencia cuando hablaban de costas 27 , se impuso sobre “skandina”. Sin embargo, hasta el día de hoy ambos verbos siguen coexistiendo en el idioma lituano con idéntico significado. De acuerdo con la enciclopedia lituana, la voz

nerija significa “bancos de arena que se forman en orillas poco profundas de océanos, mares, bahías y grandes lagos. (…)

La más conocida (en Lituania) es la Nerija de Curlandia…” 28 . Estamos hablando del banco de arena que forma una península, la cual se origina al Este de la

boca del Vístula y se denomina en lituano moderno Nerija, pero

aparentemente en el pasado, solían llamarla “Skandzia”, lo cual corresponde a una forma gramatical correcta del lituano para decir: la que se sumerje. Praetorius considera la posibilidad de que el nombre “sumerjo” (skandinu) se deba a las naves hundidas en ese mar, pero si comparamos esa palabra con su sinónimo contemporáneo, el verbo nėrė (se sumergió) con el derivado “nerija”, tenemos que el significado son bancos de arena sujetos a las mareas o inundaciones. La palabra seguramente tenía un uso utilitario, porque advierte al navegante que en esa costa corre peligro de encallar y debe calcular la marea para anclar o zarpar. Muchas costas del mar Báltico son formadas de bancos de arena llanos, donde la marea alta cubre grandes extensiones, para luego retirarse. De ser cierto, como lo sugiere Praetorius, que los bálticos fueron los tempranos colonizadores –o por lo menos visitantes- de las costas del mar Báltico, la voz debe haber sido el natural apelativo de los sitios que visitaban por vía marítima. Entre las varias “scandias” así llamadas por los godos, una de ellas corresponde al lugar de donde partieron. Según Jordanes, es la “Scandza” que empieza en el lado Este de la desembocadura del Vístula y fue la “vagina” de la que salieron las naciones: vagina

27 Gimbutas, M. The Balts, Frederick A. Praeger, New York - Washington, 1963. Second Printing 1968. Library of Congress cat. Nr. 63-18018. p.100. 28 Lietuvių Enciklopedija, Boston, 1960. T.XXC, p.213.

L O S V I S I G O D O S nationum . Alfonso X

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nationum 29 .Alfonso X El Sabio lo dice en otras palabras: según él, esa

Scandia fue “fuente criadera de yentes” 30

.

Dos ciudades llevan en esa área otrora habitada

por los bálticos prusianos, el nombre de “Scanda”.

Una

es

la

hoy

pequeña ciudad de

Skandava en la actual Polonia cerca de la frontera con Lituania, en lo que fue el corazón de los territorios de los prusianos bálticos. Está situada a orillas de un río y en la encrucijada de vías de comunicación desde el mar Báltico hacia los territorios bálticos de tierra adentro. En la tardía edad de bronce, había sido un centro cultural y comercial, al juzgar por los restos arqueológicos en los que fueron encontrados numerosos objetos de la edad de bronce, así como cierta cantidad de monedas romanas 31 . Se llama hoy Skandava en lituano,

Skandawa en polaco y Scandau en alemán.

La otra es la ciudad portuaria fundada por el primer rey godo, Bueric, con el sencillo nombre de Scandia de los godos

sería en lituano moderno “gudų Skandija” y en lituano antiguo

“gudum Skandia”, de la que quedaron en polaco las consonantes GDaNSK

(Danzig en alemán).

También está la provincia costera sueca de

Skane en la península escandinava. Contrariamente a Gdansk, no lleva

el nombre de los godos, salvo que a todas luces, fueron los godos quienes conocían sus orillas y las llamaban por lo que eran: bancos de arena beneficiados por las areas, o

sea “scandinavias”.

Jurates

Rosales

señala

que

es

una

falacia

atribuir un origen germano a los godos con una serie de argumentaciones que pasaremos a detallar; primero efectuando una serie de preguntas e intentando respuestas.

¿Por

qué los

godos de España

se llamaban “godos”? ¿Por qué no se llamaron “Goths” al estilo germano, o “getae” según el latín clásico e incluso “getes” del latín tardío?

  • 29 Jordanes, IV.

  • 30 Alfonso X El Sabio, La Primera Crónica General, Estoria de España, T.I, Par.386.

  • 31 Lietuvių Enciklopedija, Boston, 1960, T. XXVII, p. 542.

L O S V I S I G O D O S En España la palabra

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En España la palabra godo (y “gudo” que también aparece en textos romances) no es el getae latín, ni el Goth germano, sino el “gudo” de los idiomas y pueblos bálticos, oriundos desde por lo menos el segundo milenio antes de Cristo de la costa del mar Báltico y la cuenca del alto Dnieper. De allí partieron en los siglos IV y V a la conquista de Roma, para luego proseguir hacia el sur de Francia y a toda España. Cabría preguntar a quienes afirman que los

godos fueron germanos, ¿por qué al llegar a España, los godos en vez de llamarse “goths”, decían “godo”? ¿Cómo explicar ese salto de garrocha lingüístico que de pronto brinca por encima de Alemania, para reproducir en España el nombre que se daban a si mismos los pueblos godos de Europa oriental?

Las

poblaciones

de los bálticos

orientales que vivían en la cuenca del alto Dnieper antes de que sus territorios fuesen paulatinamente invadidos por los eslavos a partir del siglo VI, eran conocidas en Europa oriental como naciones “godas”. El historiador lituano Simanas Daukantas (1793-1864) escribe que se les dividía en:

* los godos blancos ( en el original “balti gudai”), habitantes de las actuales regiones de Polotsk, Vitebsk y Esmolensko 32 ; * los godos marrones (“rudi gudai”), población de las antiguas tierras prusianas de Polonia del sur y Masovia; * y los godos negros (“juodi gudai”), en los llamados bosques negros, región de Kiev, Severia, Novgorod y Pleskava 33

.

Hasta

el

día

de

hoy, en

Lituania, la hoy

eslava -pero otrora báltica- Bielorrusia, es la “Gudia Blanca”, en

lituano moderno Baltgudija.

32 Las denominaciones greutungos y vesier parecen significar brillantes y blancos ( en el sentido de puros, limpios, buenos), respectivamente y de allí se originan los nombres Ostrogodos y Visigodos. 33 Daukantas, Simanas. Lietuvos Istorija. Plymouth, 1893. pp.104-106.

L O S V I S I G O D O S En cuanto a los

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En

cuanto

a

los

godos

occidentales,

el

historiador prusiano Matheus Praetorius (1635-1707) 34 , explicó en su libro Orbis

Gothici, publicado

en

1688, que el “Gothuslatín

era

lo

mismo

que

el

Guddus

de los antiguos ”

prusianos: “adeo ut Gothus sive

Guddus idem Praetorius habló en su obra del nombre Guddae (“Guddae nomen”) con que se identificaba la nación báltica que desde tiempos inmemoriales vivía en Prusia Oriental hasta que esa región fuera vencida por los caballeros teutónicos en el año 1306, que es cuando se transformó en

...

territorio germano. El idioma Báltico de esos antiguos prusianos se

extinguió definitivamente al final del siglo XVII. Los visigodos que invadieron España en el siglo V, procedían de Prusia oriental y se autodenominaban “godos del crepúsculo”, mientras que los ostrogodos, invasores de Italia, eran los

“godos de la aurora”, según las raíces bálticas vak-vac (vats) con la

variante eslava

vech-

(crepúsculo) y auš

(te)ra,

austrums

(aurora). Los visigodos eran los godos occidentales y los

ostrogodos eran los godos orientales, tal como lo indican sus nombres y lo confirman sus lugares de origen.

Los estudiosos alemanes del siglo XIX, en su mayoría firmes defensores del origen germano de los godos, aparentemente no encontraban cómo interpretar los múltiples documentos antiguos sobre el imponente pasado de esos “godos” del Báltico, que de ninguna manera podían ser considerados germanos. Cada vez que se topaban en los documentos antiguos con la palabra “godo” y aparecía que esos “godos” no procedían de territorios germanos, el problema se les hacía insoluble, sobre todo porque a ninguno se le llamaba “goth” y todos eran “godos” o gudos”. El filólogo germano Georg Heinrich Ferdinand Nesselmann (1811-1881), investigador del idioma de los antiguos prusianos, decidió que en vez de llamar a ese pueblo por su nombre original “Guddae”, era mejor quitarle ese apelativo y sustituirlo por otro, menos dado a confusiones. Decidió bautizarlo “Báltico”, por el mar Báltico en cuyas orillas siempre había vivido. Así

34 Praetorius, M., Orbis Gothici, 1688, Lib.I. Cf. Rosales, J. Los Godos, Ariel 2004, p.

L O S V I S I G O D O S lo hizo en su

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lo hizo en su libro Die Sprache der alten Preussen (El idioma de

los antiguos prusianos), publicado en 1848. Allí propuso que los idiomas

prusiano antiguo, lituano y letón fuesen llamados “idiomas

bálticos”. Lo grave no fue el hecho de inventar un nuevo nombre, sino que Nesselmann colocara el nombre original de los “godos” dentro de la calificación exclusiva de “germánicos”. A partir de 1848, todo lo relacionado con los godos de España, se transformó en una inmensa confusión. Lo realmente asombroso es que nadie protestó, y los pueblos de la antigua Prusia, Lituania y Letonia, fueron catalogados mundialmente como una rama “báltica” del grupo indoeuropeo. La novedad fue universalmente aceptada. Entre las consecuencias del improvisado bautizo, cabe mencionar que los académicos occidentales no fueron informados del cambio de nombre. Muchos se quemaron inútilmente las pestañas buscando algún legado de idiomas germánicos en la génesis del castellano, sin jamás llegar a saber que el nombre “godo” indicaba originalmente a los pueblos bálticos. En Lituania, la palabra contemporánea es “gudas, gudo”. En España, se afincó como “godo”, con una O en la raíz. Si

nos preguntamos cuál de las dos formas es la original, la respuesta es que España adoptó la versión de los idiomas hablados en la región costera de los bancos de arena

que Jordanes llamó “Scandza”.

Godo” corresponde a la pronunciación del

dialecto costero de Saugiai, región del puerto de Klaipėda. El lingüista

Jonas Užpurvis señaló que el dialecto de Saugiai, aledaño a Nerija, la península de arena de donde partieron los godos, utiliza en la raíz la O larga y también la O corta, en palabras que otros idiomas bálticos pronuncian con U 35 . En España, en los inicios del romance, ambas versiones estaban presentes, lo cual es natural si pensamos que los invasores

godos provenían de todas las naciones bálticas occidentales, donde

algunas utilizaban la U y las más occidentales de la costa pronunciaban la misma palabra con O. Por ejemplo, Ramón Menéndez Pidal cita nombres medievales de

pueblos españoles con la pronunciación U: Gudiel, Gudiellos, Gudillos, pero

35 Užpurvis, Jonas. Drei Sprachwissenschaftliche Studien, Foundation of Lithuania Minor, Inc. Chicago, Illinois, USA, 1990. Library of Congress Catalog Card Number 90-84042. Cap.1 “Gründzüge del Saugener Litauischen Mundart, p.24.

L O S V I S I G O D O S también recopila la presencia

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también recopila la presencia de Godiellos, La Goda, Goda, etc 36 . El experto en la formación del romance Paul M.Lloyd, señala las palabras donde la U latina pasa a ser una O en español: bucca se transforma en “boca”, y lupu en “lobo”, pero Lloyd se pregunta por qué esto ocurre en algunas palabras y no en otras 37 . La respuesta podría ser simple: algunas lenguas bálticas pronunciaban la O, mientras que otras decían U. Depende de quien, entre los godos llegados a España, lo decía, porque eso a su vez dependía de la región báltica de su procedencia. Lo que nunca existió ni en el Báltico ni en España, fue el “goth” al estilo alemán. Los bálticos en Europa oriental y los españoles en España, utilizaron ambos tanto la modalidad “gudo” como la de “godo”, con la particularidad que en el lituano culto contemporáneo arraigó la versión “gudo”, mientras que en España prevaleció la de “godo”. Para buscar el origen de los godos hay que tener también presente algunos datos de sus prácticas religiosas. En este sentido existen muchos datos sobre el pueblo Godo a su llegada a las fronteras romanas, pero son pocos los datos que revelan los rituales que seguían antes de convertirse al cristianismo arriano. Una de las fuentes que revela algo el culto Godo es

Jordanes, en su Getica:

"Los Godos no tuvieron ninguna falta de hombres para enseñarles sabiduría. Por consiguiente, ellos siempre fueron más educados que casi todos los otros bárbaros, y casi eran como los griegos, según Dio, quién escribió historias y anuarios sobre ellos en griego. Él dice que entre ellos los nobles de quienes sus reyes y sacerdotes eran escogidos, se llamaban Tarabostesei originalmente, luego Pilleati ("usuarios de la gorra ceremonial de fieltro”). Los godos eran tan famosos que las personas dijeron una vez que Marte, quien la licencia poética llama el dios de la guerra,

36 Menéndez Pidal, Ramón. Obras Completas, Espasa Calpe, Madrid, 1972. t. VIII.

p.505.

37 Lloyd, Paul M., Del latín al Español, 1.Fonología y Morfología Históricas de la Lengua Española. Ed. Gredos, Madrid, 1993. ISBN 83-249-1623-9. p. 296.

L O S V I S I G O D O S hubo nacido entre ellos.

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hubo nacido entre ellos. Esto es por qué Virgil escribe del padre Gradivus (Marte), "quién gobierna sobre los campos Géticos". "Los Godos siempre aplacaban a este Dios con el culto más salvaje (a causa de que las ofrendas hechas a él eran las muertes de los cautivos), convencidos que la manera apropiada de aplacar al señor de la guerra era por derramamiento de sangre humana. Se consagraron las primeras porciones de botín a él, y también a él se colgaron armas capturadas en troncos de árbol como ofrendas; de hecho, los Godos se imbuyeron más fuertemente con un sentido de religión que otras gentes, debido al hecho de que sus ofrendas devotas se dirigieron aparentemente a su propio patriarca tribal" 38

.

En definitiva se puede plantear una posible hipótesis de las causas de la migración de los godos desde la isla de Scanzia. Es probable que un grupo de gentes de origen germánico haya llegado a la isla de Scanzia en una época que aún no ha sido claramente determinada. Pues bien, asentados en Escandinavia, quizás por presiones demográficas y por cambios climáticos que conllevaron a una eventual escasez de recursos o bien a problemas políticos entre estos, llevaron a tomar la decisión de trasladarse al menos un grupo de ellos hacia el sur cruzando el mar. Este grupo de emigrantes estaría supuestamente capitaneado por un jefe godo llamado Bering, para lo cual usarían tres naves, en dos de los cuales se encontraban los godos y en el tercero los gépidos, llegando a la zona entre los ríos Oder y Weichsel en la actual Polonia y Alemania a principios del primer siglo DC. La palabra got, o godo, proviene del río Gut, afluente del Vístula, en las llanuras de Polonia, lugares que hemos identificado con Gotiscanza.