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Walter Benjamín

La obra de arte de la época de su reproductibilidad técnica

La reproducción técnica de la obra de arte, de la escritura y del sonido son manifestaciones


diferentes. El ámbito de la autenticidad se sustrae de este término, (la autenticidad es lo que del
origen puede transmitirse desde su duración material hasta su testificación histórica) dentro de
grandes espacios históricos se modifican, estas modificaciones en el medio de la percepción son
susceptibles. La reproductibilidad técnica emancipa de la obra artística, y la obra de arte se convierte
en reproducción de una obra dispuesta a ser reproducida, la recepción de las obras sucede bajo
acentos como el valor cultural y el exhibitismo, como han crecido los métodos de reproducción, por
ejemplo comienzan las placas fotográficas a convertirse en pruebas en el proceso histórico.

La disputa entre la fotografía y la pintura en el siglo XIX y la época de su reproductibilidad técnica


desligó al arte de su fundamento cultural, en el siglo XX surge el desarrollo del cine, al cine le importa
menos que el actor represente un personaje, lo que le importa es que se represente así mismo, ante
el mecanismo la escena teatral es la contrapartida mas resuelta respecto a una obra de arte captada
íntegramente por la reproducción técnica, así Pirandello describe el extrañamiento del actor frente al
mecanismo cinematográfico, esto es propio de la técnica del cine (cualquier hombre aspira hoy a
participar en un rodaje) y nada ilustrará mejor esta aspiración que una cala en la situación histórica de
la literatura actual que durante siglos estuvo así, la literatura hasta fines del siglo pasado cambio con
la creciente expansión de los medios, la competencia literaria ya no se funda en la educación sino
politécnica y se hace así un patrimonio común, todo ello puede contraponerse sin más al cine, la
naturaleza de su ilusión es de segundo grado, es resultado de un montaje, esto quiere decir que el
estudio del cine no es más que el resultado de un procedimiento especial. La representación
cinematográfica es para el hombre actual más importante ya que, garantiza una intensa
compenetración con el aparato, la reproductibilidad técnica de la obra artística modifica la relación de
la masa con el arte, en el cine a traído consigo una profundización similar de nuestra percepción.

La historia de toda forma artística pasa por tiempos críticos, esto tiende a surgir efectos que se darían
sin esfuerzo, ya que da paso a una forma artística nueva.

La obra de arte pasó a ser un proyectil y chocaba con todo destinatario, lo cual favoreció a la
demanda del cine, que consiste en un cambio de escenario y de enfoque.

Las masas buscan disipación pero el arte reclama recogimiento, se trata de mirar más de cerca. El
arte abordara la más difícil e importante tarea modificando a las masas, así lo hace actualmente en el
cine. El cine corresponde a esa forma receptiva por su efecto de choque, no sólo reprime el valor
cultural porque pone al público en situación de experto, sino además porque dicha actitud no incluye
en las salas de proyección atención alguna .El público es un examinador, pero un examinador que se
dispersa.

La proletarización creciente del hombre actual y el alineamiento creciente de las masas, son el mismo
suceso, el fascismo por tanto intenta organizar las masas proletarizadas, este manifiesto tiene la
ventaja de ser claro, la guerra imperialista es un levantamiento de la técnica que se cobra en el
material humano, en lugar de canalizar este dirige la corriente humana al lecho de sus trincheras.

El fascismo espera de la guerra tal como lo manifiesta Marinetti, la satisfacción artística de la


percepción sensorial modificada por la técnica, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma y
su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce
estético, este es el esteticismo de la política que el fascismo propugna. El comunismo le contesta con
la politización del arte.