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1. INTRODUCCIÓN

Algunas trascienden las propiedades físicas y químicas de su existencia y se


manifiestan en nuestras mentes como símbolos, como cualidades. Así, en ocasiones,
ocurre que cualquier descripción científica de esas sustancias que se vuelven, o las
volvemos míticas, será por fuerza decepcionante. El agua, sin embargo, no produce tal
efecto. Aún cuando la despojemos de sus adornos simbólicos, aunque la reduzcamos a
mero objeto de la química de laboratorio, el agua continuará fascinándonos. Lo que a
simple vista es tan solo una molécula, ha implicado desde siempre profundos y variados
desafíos para la ciencia.
El agua está presente en todos los aspectos de nuestra vida. Su implicación en
nuestras vidas es tal que sobre ella se podrían escribir hojas y hojas, describiendo sus
propiedades físicas, su papel en la naturaleza, su poder de transformación del paisaje, su
vital importancia en la vida de la Tierra, la necesidad que tenemos de la misma para
nuestra salud, su papel en las diferentes culturas, etc.
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2. EL AGUA: LA SUSTANCIA MÁS EXTRAORDINARIA

Los antiguos filósofos consideraban el agua como un elemento básico que


representaba a todas las sustancias líquidas que existían en nuestro planeta y esta idea se
mantuvo vigente hasta la última mitad del siglo XVIII. En un documento científico
presentado en 1804, el químico francés Joseph Louis Gay-Lussac y el naturalista
alemán Alexander von Humboldt demostraron conjuntamente que el agua consistía en
dos volúmenes de hidrógeno y uno de oxígeno, tal como se expresa en la fórmula actual
H2O.
El agua es la sustancia más extraordinaria. Casi todas sus propiedades parecen
encontrarse al revés: es un líquido a temperatura ambiente cuando debería ser un gas; su
forma sólida (hielo) flota sobre su forma líquida; lejos de parecerse a un líquido normal,
en el que sus moléculas se mueven con mucha independencia, en el agua existe un
cierto orden colectivo, es decir, las moléculas se pegan unas a otras y ello le confiere
valores extremadamente altos de viscosidad, tensión superficial y calores latentes de
evaporización y solidificación. El agua disuelve una gran variedad de sólidos, pero no
reacciona químicamente con ellos.
Adentrándose un poco en la ciencia del agua, uno descubre que las sutiles
interacciones moleculares son las responsables de tan curioso comportamiento. Resulta
que es la particular asociación de dos átomos de hidrógeno con uno de oxígeno lo que
se traduce en las peculiaridades del agua. Por poner un ejemplo, las propiedades del
agua no se dan en la molécula de ácido sulfhídrico (dos átomos de hidrógeno y uno de
azufre) que desde el punto de vista químico podríamos considerar como una molécula
“hermana” de la del agua. En efecto, el ácido sulfhídrico es perfectamente “normal”
desde todos los puntos de vista por los que llamamos “anormal” al agua, pues es un gas
a temperatura ambiente, su forma sólida es más densa que su forma líquida y el líquido
posee muy poca estructura.
El estudio de las propiedades fisicoquímicas es importante porque esclarece
muchos de los misterios sobre el comportamiento de esta nada común sustancia. La
investigación sobre la naturaleza molecular ha mostrado que una de las principales
claves está en la ligadura de hidrógeno.
El agua está formada por tres átomos, dos de hidrógeno y uno de oxígeno,
dispuestos en un ángulo de 105 grados, con el oxígeno en vértice. Este ángulo no varía,
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ya esté la molécula formando parte de un sólido, un líquido o un gas. La distancia entre


el átomo de oxígeno y uno de hidrógeno es de 0,96 ángstrom (1 ángstrom es igual a un
cien millonésimo de centímetro).
Los átomos están formados por un núcleo que lleva prácticamente toda la masa
del átomo, posee carga eléctrica positiva y está rodeado por una nube de electrones de
carga negativa. Para asociarse, los átomos forman o ceden electrones hasta que
adquieren la configuración más estable. En una molécula de agua el oxígeno se liga con
dos de hidrógeno. El hidrógeno es el elemento más ligero; se halla formado por una sola
partícula en el centro (un protón) y un electrón que lo rodea, así que al unirse el oxígeno
a los hidrógenos pasan dos cosas: los electrones forman una nube alrededor de los tres
núcleos, uniéndolos, pero los dos núcleos de hidrógeno se repelen. El resultado de esto
es que se forma un ángulo de 105º con el cual la molécula completa alcanza su máxima
estabilidad.
La molécula de agua aunque tiene una carga total neutra (igual número de
protones que de electrones), presenta una distribución asimétrica de sus electrones, lo
que la convierte en una molécula polar. Alrededor del oxígeno se concentra una
densidad de carga negativa, mientras que los núcleos de hidrógeno quedan desnudos,
desprovistos parcialmente de sus electrones y manifiestan, por tanto, una densidad de
carga positiva, por eso en la práctica la molécula de agua se comporta como un dipolo.
Así se establecen interacciones dipolo-dipolo entre las propias moléculas de agua,
formándose enlaces o puentes de hidrógeno. La carga parcial negativa del oxígeno de
una molécula ejerce atracción electrostática sobre las cargas parciales positivas de los
átomos de hidrógeno de otras moléculas adyacentes.
No es el agua la única molécula que tiene ligaduras de hidrógeno, pues el
amoníaco, el ácido fluorhídrico y los alcoholes también la tienen. Lo que parece ser
único en la estructura del agua es que las moléculas fácilmente se aglomeran en redes
tridimensionales, con muchos huecos, lo que le confiere una gran cohesión. Esta
estructura se mantiene en las fases líquida y sólida.
Para un físico esta información es muy importante pues puede relacionarla con
las propiedades del agua. Por ejemplo, si en vez de conformarse un ángulo de 105º, los
ángulos estuvieran alineados, el agua no sería tan buen solvente y, si así fuera, entre
otras cosas, no podría acarrear los nutrientes en los seres vivos. Tampoco podría
almacenar el calor en tan grandes cantidades como lo hace y, así, no serviría para
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regular la temperatura de los seres que vivimos inmersos en un medio en el que las
variaciones externas de la temperatura son tan altas.
Los átomos de los extremos (los hidrógenos) interactúan fuertemente con las
moléculas de agua vecinas. En su fase gaseosa las moléculas están muy separadas, así
encontramos normalmente moléculas aisladas y ocasionalmente dos moléculas unidas.
Pero en la fase líquida y en la sólida estas interacciones son muy importantes.
Al congelarse, las moléculas de agua forman rápidamente estructuras ordenadas.
Bajo la presión atmosférica ordinaria, cuatro moléculas se asocian en la forma de un
tetraedro, las que a su vez conforman una estructura de anillos hexagonales. Esta es una
estructura muy poco compacta, con muchos huecos; por ello el agua sólida es menos
densa que el agua líquida y puede flotar en el medio licuoso.
La densidad cambia con la temperatura. Así, a 4º C, muy cerca del punto de
congelación, la densidad del agua alcanza su máximo valor. Esto no se observa en
ningún otro líquido común, ni tampoco en los sólidos comunes. Sucede en sustancias de
estructura elástica, como es el caso. Si el agua no fuese así, los océanos se congelarían
en las zonas frías del fondo hacia arriba, lo que provocaría que durante el verano se
deshelaran solamente las capas superficiales del mar, de modo que el fondo seguiría
congelado y frío. Con el tiempo, cada vez menos agua fluiría hacia los climas templados
e iría perdiendo calor. Al final todos los mares se convertirían en hielo.
En su fase líquida, la tenaz interacción entre las ligaduras de los hidrógenos hace
que preserve un poco la estructura del sólido y, además, como ya se mencionó al
principio, sus moléculas presentan un cierto orden y cohesión. Debido a ello, romper la
superficie del líquido es difícil. De hecho, la estructura del agua líquida es tan
extremadamente ordenada que la energía que se le suministra al calentarse es absorbida
por las vibraciones moleculares, aceptando grandes cantidades de calor antes de elevar
su temperatura. Inversamente, al perder energía, su temperatura disminuye lentamente.
Esta propiedad se llama calor latente. Las aplicaciones de este hecho son muchas y muy
importantes. Por ejemplo, para enfriar el motor de un automóvil se utiliza agua, que
circula a presión por un circuito cerrado. Si la temperatura latente del agua no fuese tan
elevada, ésta se evaporaría y no serviría para controlar la temperatura del motor.
En la naturaleza, los mares y los lagos atenúan los cambios de temperatura y
favorecen la vida.
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Normalmente pensamos en las tres formas físicas del agua, hielo, líquido y
vapor, como si fueran tres cosas distintas, aunque sepamos que se trata de la misma
sustancia. Para conocerla un poco mejor veamos sus cambios de fase.
Las direcciones en las que nos podemos mover son tres: presión, volumen y
temperatura.
El gas, al que llamamos comúnmente vapor, es una fase donde las moléculas
están muy distantes unas de otras. Prácticamente no existe orden. Esta fase, sin
embargo, comienza a adquirir propiedades nuevas cuando disminuye la presión y la
temperatura, las moléculas entonces se contraen y empiezan a sentir la influencia de las
otras. Esto puede llevar al estado líquido, en cuyo caso tenemos una condensación, o al
sólido, lo que sería una sublimación inversa.
En el caso del sólido, las moléculas de agua se agrupan en estructuras bien
definidas, normalmente hexagonales. Existe una limitada agitación molecular, que
disminuye con la temperatura, aunque nunca cesa por completo. El hielo se derrite si se
calienta, proceso llamado fusión, y llega al líquido.
Los líquidos son estructuras intermedias entre el orden del sólido y el total
desorden del gas. Normalmente el orden persiste tan solo localmente, pero el agua es la
gran excepción. El líquido se evapora constantemente, es decir, las moléculas en su
seno tienden a escapar al gas, en donde hay menores atracciones entre ellas, aunque las
moléculas vecinas intentan, por el contrario, retener a las prófugas. Esa retención es lo
que se conoce como cohesión y su media es la tensión superficial, para romperse esto se
requiere de energía. Por consiguiente, cuando una molécula al fin consigue incorporarse
al gas se lleva parte de la energía del líquido, enfriándolo ligeramente. Esto puede
acelerase si se agita el agua, pues ello rompe la tensión superficial y se forman burbujas
llenas de vapor. Este fenómeno se llama cavitación.
En cuanto a la evaporación cabe mencionar una curiosidad. Todos pensamos
comúnmente que el punto de ebullición se sitúa en 100º centígrados, pero lo cierto es
que este dato puede variar en función de la presión atmosférica. Por ejemplo, al nivel
del mar el agua hierve efectivamente a 100º C, pero en la ciudad de México (a 2 Km de
altitud) lo hace a 92,6ºC; en la cumbre del Popocatépetl a 82ºC y en el Everest a poco
menos de 70ºC. Se puede incluso tener agua hirviendo a 0ºC, pero habría para ello que
bajar la presión a 4,6mm Hg.
Volviendo al tema de la tensión superficial, cabe notar que una manifestación
muy importante de dicha tensión es su capacidad de ascensión por un tubo delgado. Este
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fenómeno sucede debido a que las moléculas de agua son muy “pegajosas” entre ellas y
con otras sustancias, debido a las ligaduras de hidrógeno. Al fenómeno se le conoce
como capilaridad y al efecto de desplazamiento del agua hacia arriba se le llama
mojado. Este fenómeno sucede siempre que el agua entra en contacto con un conducto
estrecho, o capilar, por ejemplo una toalla. El material de las toallas es poroso, es decir,
está lleno de pequeños conductos, y por ellos se absorbe el agua no importando si es
hacia arriba, hacia abajo, a un lado u a otro, porque esta atracción no depende de la
gravedad sino de la atracción capilar que es mucho más fuerte. Por esta razón el agua
moja.
Clasifiquemos mejor todas estas características ya vistas, y otras más que se le
pueden otorgar al agua, y dividámoslas en los siguientes apartados:

1. Propiedades bioquímicas
Los seres vivos se han adaptado para utilizar químicamente el agua en dos tipos
de reacciones:
-fotosíntesis: los enzimas utilizan el agua como fuente de átomos de
hidrógeno.
-reacciones de hidrólisis: los enzimas hidrolíticos han explotado la
capacidad del agua para romper determinados enlaces hasta degradar los
compuestos orgánicos en otros más simples durante los procesos digestivos.

2. Propiedades fisicas
El agua químicamente pura es un líquido inodoro e insípido; incoloro y
transparente en capas de poco espesor, toma color azul cuando se mira a través de
espesores de seis y ocho metros, porque absorbe las radiaciones rojas. Sus constantes
físicas sirvieron para marcar los puntos de referencia de la escala termométrica
Centígrada. A la presión atmosférica de 760 milímetros el agua hierve a temperatura de
100°C y el punto de ebullición se eleva a 374°, que es la temperatura critica a que
corresponde la presión de 217,5 atmósferas; en todo caso el calor de vaporización del
agua asciende a 539 calorías/gramo a 100°.
El agua se comporta anormalmente; su presión de vapor crece con rapidez a
medida que la temperatura se eleva y su volumen ofrece la particularidad de ser mínimo
a la de 4°. A dicha temperatura la densidad del agua es máxima, y se ha tomado por
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unidad. A partir de 4° no sólo se dilata cuando la temperatura se eleva, sino también


cuando se enfría hasta 0°:
Las propiedades físicas del agua se atribuyen principalmente a los enlaces por
puente de hidrógeno, los cuales se presentan en mayor número en el agua sólida, en la
red cristalina cada átomo de la molécula de agua está rodeado tetraédricamente por
cuatro átomos de hidrógeno de otras tantas moléculas de agua y así sucesivamente es
como se conforma su estructura. Cuando el agua sólida (hielo) se funde, la estructura
tetraédrica se destruye y la densidad del agua líquida es mayor que la del agua sólida
debido a que sus moléculas quedan más cerca entre sí, pero sigue habiendo enlaces por
puente de hidrógeno entre las moléculas del agua líquida. Cuando se calienta agua
sólida, que se encuentra por debajo de la temperatura de fusión, a medida que se
incrementa la temperatura por encima de la temperatura de fusión se debilita el enlace
por puente de hidrógeno y la densidad aumenta más hasta llegar a un valor máximo a la
temperatura de 3.98ºC y una presión de una atmósfera. A temperaturas mayores de 3.98
ºC la densidad del agua líquida disminuye con el aumento de la temperatura de la
misma manera que ocurre con los otros líquidos.

3. Propiedades químicas del agua:

a) Los anhídridos u óxidos ácidos reaccionan con el agua y forman ácidos


oxácidos.
b) Los óxidos de los metales u óxidos básicos reaccionan con el agua para
formar hidróxidos. Muchos óxidos no se disuelven en el agua, pero los óxidos de los
metales activos se combinan con gran facilidad.

c) Algunos metales descomponen el agua en frío y otros lo hacen a temperatura


elevada.
d) El agua reacciona con los no metales, sobre todo con los halógenos. Por
ejemplo: haciendo pasar carbón al rojo vivo sobre el agua, este se descompone y se
forma una mezcla de monóxido de carbono e hidrógeno (gas de agua).
e) El agua forma combinaciones complejas con algunas sales: los llamados
hidratos. En algunos casos los hidratos pierden agua de cristalización cambiando de
aspecto, y se dice que son eflorescentes, como le sucede al sulfato cúprico, que cuando
está hidratado es de color azul, pero por pérdida de agua se transforma en sulfato
cúprico anhidro de color blanco.
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Por otra parte, hay sustancias que tienden a tomar el vapor de agua de la
atmósfera y se llaman hidrófilas y también higroscópicas; la sal se dice entonces que
delicuesce, tal es el caso del cloruro cálcico.

Habitualmente se piensa que el agua natural que conocemos es un compuesto


químico de fórmula H2O, pero no es así, debido a su gran capacidad disolvente toda el
agua que se encuentra en la naturaleza contiene diferentes cantidades de diversas
sustancias en solución y hasta en suspensión, lo que corresponde a una mezcla.
El agua químicamente pura es un compuesto de fórmula molecular H2O. Como
el átomo de oxígeno tiene sólo 2 electrones no apareados, para explicar la formación de
la molécula H2O se considera que de la hibridación de los orbitales atómicos 2s y 2p
resulta la formación de 2 orbitales híbridos sp3. El traslape de cada uno de los 2 orbitales
atómicos híbridos con el orbital 1s1 de un átomo de hidrógeno se forman dos enlaces
covalentes que generan la formación de la molécula H2O, y se orientan los 2 orbitales
sp3 hacia los vértices de un tetraedro triangular regular y los otros vértices son ocupados
por los pares de electrones no compartidos del oxígeno. Esto cumple con el principio de
exclusión de Pauli y con la tendencia de los electrones no apareados a separarse lo más
posible.
Las fuerzas de repulsión se deben a que los electrones tienden a mantenerse
separados al máximo (porque tienen la misma carga) y cuando no están apareados
también se repelen (principio de exclusión de Pauli). Además núcleos atómicos de igual
carga se repelen mútuamente.
Las fuerzas de atracción se deben a que los electrones y los núcleos se atraen
mútuamente porque tienen carga opuesta, el espín opuesto permite que 2 electrones
ocupen la misma región pero manteniéndose alejados lo más posible del resto de los
electrones.
La estructura de una molécula es el resultado neto de la interacción de las fuerzas
de atracción y de repulsión (fuerzas intermoleculares), las que se relacionan con las
cargas eléctricas y con el espín de los electrones.

El agua es un compuesto tan versátil principalmente debido a que el tamaño de su


molécula es muy pequeño, a que su molécula es buena donadora de pares de electrones,
a que forma puentes de hidrógeno entre sí y con otros compuestos que tengan enlaces
como: N-H, O-H y F-H, a que tiene una constante dieléctrica muy grande y a su
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capacidad para reaccionar con compuestos que forman otros compuestos solubles.
El agua es, quizá, el compuesto químico más importante en las actividades del hombre y
también el más versátil, ya que como reactivo químico funciona como ácido, álcali,
ligando agente oxidante y agente reductor.
Difusión
Proceso mediante el cual ocurre un flujo de partículas (átomos, iones o moléculas) de
una región de mayor concentración a una de menor concentración, provocado por un
gradiente de concentración. Si se coloca un terrón de azúcar en el fondo de un vaso de
agua, el azúcar se disolverá y se difundirá lentamente a través del agua, pero si no se
remueve el líquido pueden pasar semanas antes de que la solución se aproxime a la
homogeneidad.
Ósmosis
Fenómeno que consiste en el paso del solvente de una solución de menor concentración
a otra de mayor concentración que las separe una membrana semipermeable, a
temperatura constante. En la ósmosis clásica, se introduce en un recipiente con agua un
tubo vertical con el fondo cerrado con una membrana semipermeable y que contiene
una disolución de azúcar. A medida que el agua pasa a través de la membrana hacia el
tubo, el nivel de la disolución de azúcar sube visiblemente. Una membrana
semipermeable idónea para este experimento es la que existe en el interior de los
huevos, entre la clara y la cáscara. En este experimento, el agua pasa en ambos sentidos
a través de la membrana. Pasa más cantidad de agua hacia donde se encuentra la
disolución concentrada de azúcar, pues la concentración de agua es mayor en el
recipiente con agua pura; o lo que es lo mismo, hay en ésta menos sustancias diluidas
que en la disolución de azúcar. El nivel del líquido en el tubo de la disolución de azúcar
se elevará hasta que la presión hidrostática iguale el flujo de moléculas de disolvente a
través de la membrana en ambos sentidos. Esta presión hidrostática recibe el nombre de
presión osmótica. Numerosos principios de la física y la química intervienen en el
fenómeno de la ósmosis en animales y plantas.
A continuación se definen diferentes fenómenos relacionados con el agua:
Adhesión: el agua, por su gran potencial de polaridad, cuenta con la propiedad
de la adhesión, es decir, el agua generalmente es atraída y se mantiene adherida a otras
superficies. Esto es lo que se conoce comúnmente como "mojar". Esta fuerza está
también en relación con los puentes de hidrógeno que se establecen entre las moléculas
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de agua y otras moléculas polares y es responsable, junto con la cohesión, del llamado
fenómeno de la capilaridad.

Tensión superficial: por su misma propiedad de cohesión, el agua tiene una


gran atracción entre las moléculas de su superficie, creando tensión superficial. La
superficie del líquido se comporta como una película capaz de alargarse y al mismo
tiempo de ofrecer cierta resistencia al intentar romperla; esta propiedad contribuye a que
algunos objetos muy ligeros floten en la superficie del agua. Debido a su elevada
tensión superficial, algunos insectos pueden estar sobre ella sin sumergirse e, incluso,
hay animales que corren sobre ella, como el basilisco. También es la causa de que se
vea muy afectada por fenómenos de capilaridad. Las gotas de agua son estables
también debido a su alta tensión superficial. Esto se puede ver cuando pequeñas
cantidades de agua se ponen en superficies no solubles, como el vidrio, donde el agua
se agrupa en forma de gotas.

Capilaridad: es el ascenso o descenso de un líquido en un tubo de pequeño


diámetro (tubo capilar), o en un medio poroso (por ejemplo un suelo), debido a la
acción de la tensión superficial del líquido sobre la superficie del sólido. Este fenómeno
es una excepción a la ley hidrostática de los vasos comunicantes, según la cual una masa
de líquido tiene el mismo nivel en todos los puntos; el efecto se produce de forma más
marcada en tubos capilares, es decir, tubos de diámetro muy pequeño. La capilaridad, o
acción capilar, depende de las fuerzas creadas por la tensión superficial y por el mojado
de las paredes del tubo. Si las fuerzas de adhesión del líquido al sólido (mojado)
superan a las fuerzas de cohesión dentro del líquido (tensión superficial), la superficie
del líquido será cóncava y el líquido subirá por el tubo, es decir, ascenderá por encima
del nivel hidrostático. Este efecto ocurre por ejemplo con agua en tubos de vidrio
limpios. Si las fuerzas de cohesión superan a las fuerzas de adhesión, la superficie del
líquido será convexa y el líquido caerá por debajo del nivel hidrostático. Así sucede por
ejemplo con agua en tubos de vidrio grasientos (donde la adhesión es pequeña) o con
mercurio en tubos de vidrio limpios (donde la cohesión es grande). La absorción de
agua por una esponja y la ascensión de la cera fundida por el pabilo de una vela son
ejemplos familiares de ascensión capilar. El agua sube por la tierra debido en parte a la
capilaridad, y algunos instrumentos de escritura como la pluma estilográfica o el
rotulador se basan en este principio.
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3. EL ORIGEN DEL AGUA EN LA TIERRA.

Según la mitología griega la Madre Tierra -Gaia- surge de un caos primordial.


“Caos” es la raíz etimológica de la palabra “gas”. Precisamente, la Tierra se formó a
partir de ese gas y del polvo.

Hace cuatro mil quinientos millones de años la Tierra era una bola de magma en
fusión con cientos de volcanes en su superficie, el calor despedido durante su proceso
de formación creó un infierno global. Los gases cargados de vapor de agua contenidos
en el magma se escaparon por los volcanes hacia la atmósfera. Normalmente se dice que
cuando la Tierra primitiva se fue enfriando esto permitió que el vapor de agua presente
en la atmósfera primitiva se condensara y se produjeran las primeras lluvias, lo que dio
lugar a la formación de los océanos. Los mecanismos por los que esto sucedió son
todavía un gran misterio, aunque se han sugerido dos caminos: un enfriamiento rápido
por el cual el agua y el ácido clorhídrico se condensaron formando océanos calientes y
ácidos que reaccionaron vivamente con la corteza, o un enfriamiento lento en el que el
agua de la atmósfera fue atrapada por las rocas. En este segundo caso habría sido rica en
bióxido de carbono y no habría habido océanos, siendo nuestro planeta como ahora es
Venu.

La teoría anterior es muy aceptada y ha sido ampliamente investigada. Pero


existe otra más reciente que sugiere que una buena parte del agua terrestre pudo haber
sido traída por los cometas que fueron capturados por la gravedad terrestre, y que
terminaron por impactar contra nuestro planeta. En la parte de la nebulosa solar a partir
de la cual la Tierra se condensó, algunas sustancias volátiles como el agua y el dióxido
de carbono eran bienes bastante escasos. Allí donde la tempera era lo suficientemente
baja para que esas sustancias se condensaran y congelaran se formaron cuerpos más o
menos fríos con capas de hielo a partir de ese polvo y gas. Tales objetos entraban y
salían del creciente sistema solar, colisionando en sus viajes con nuestro planeta,
añadiendo, según esta teoría, el agua a esa mezcla rocosa en la que se estaba
convirtiendo la Tierra. Para verificar esta teoría los científicos están estudiando lod
meteoritos que siguen cayendo, aunque en menor medida que cuando el mundo era
joven. Los meteoritos llamados condritos carbónicos, ricos en compuestos de carbono,
pueden contener hasta un 20% de agua, siempre en forma de hielo o encerrada en las
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estructuras cristalinas de los minerales. Los meteoritos más frecuentes son los condritos
ordinarios, portadores de una cantidad de agua mucho menor, alrededor del 0,1 % de su
masa, la cual, no obstante, habría sido más que suficiente pata llenar los océanos si la
Tierra se hubiese formado primeramente a partir de los planetésimos con esa
composición. Numerosos estudios realizados por la NASA apoyan los planteamientos
de varios científicos (Tobias, Mojzsis y Scienceweek) quienes afirman que el agua llegó
a la Tierra en forma de hielo, en el interior de numerosos meteoritos, que al impactar
sobre la superficie terrestre liberaron este compuesto y llenaron los océanos (o al menos
parte de ellos).

No obstante, ninguna de estas teorías explica del todo el origen del agua en el
planeta. La teoría volcánica habla de una hidrogenéis masiva en el centro de la Tierra,
proceso que fue desarrollándose paralelamente a la formación de la atmósfera primitiva,
por lo que una parte considerable del agua generada por las reacciones químicas tuvo
que evaporarse hacia el espacio o reaccionar con otros compuestos de la atmósfera
primitiva.

Según Tobias el agua en la Tierra no fue originada por una sola causa, sino que
cree quemás bien debería pensarse en un hipotético origen mixto, ya que de esta manera
se complementan ambas teorías bajo un postulado lógico y coherente: parte del agua se
originó en la Tierra por reacciones a elevadas temperaturas y erupciones volcánicas, y la
otra parte procede de los cometas. Esta idea concuerda también con el planteamiento de
que la atmósfera y los océanos se desarrollaron juntos. Sin embargo, tampoco existen
pruebas contundentes para aceptar plenamente el origen mixto, y quedan abiertas las
puertas al planteamiento de otras nuevas teorías.
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4. EL ORIGEN DE LA VIDA

El agua constituye un elemento fundamental en nuestras vidas, tanto es así que


sin ella no podríamos existir. Tal afirmación no hace solo referencia a nuestra necesidad
de abastecernos de ella en nuestra vida cotidiana, sino que sin agua hoy no existiría la
vida en la Tierra.

A lo largo de la historia se han barajado diversas teorías sobre el origen de la


vida, algunas de ellas, como la de la generación espontánea, suenan hoy en día
estrambóticas, pero en su momento tuvieron una gran aceptación y sus principios se
mantuvieron durante mucho tiempo. En la actualidad la teoría aceptada para explicar el
origen de la vida es la que se basa en la hipótesis química expuesta por el ruso A.
Oparin y el inglés Haldane en 1923.

Las primeras formas de vida aparecieron en la inmensa masa de agua de los


primitivos océanos, hace unos 3.500 millones de años. Eran moléculas casi invisibles,
formadas poco a poco por las moléculas orgánicas acumuladas en el agua. Esos mares
primitivos estaban muy calientes y este calor hizo que las moléculas siguieran
reaccionando entre sí, apareciendo nuevas moléculas cada vez más complejas; Oparin
llamó a estos mares cargados de moléculas el caldo nutritivo o sopa primordial.
Algunas de esas moléculas se unieron constituyendo unas asociaciones con forma de
pequeñas esferas llamadas coacervados, que todavía no eran células.

Este proceso continuó hasta que apareció una molécula que fue capaz de dejar
copias de sí misma, es decir, algo parecido a reproducirse; esta molécula sería algo
similar a un ácido nucleico. Los coacervados que tenían el ácido nucleico empezaron a
mantenerse en el medio aislándose para no reaccionar con otras moléculas, y finalmente
empezarían a intercambiar materia y energía con el medio, dando lugar a primitivas
células. Durante casi mil millones de años se había preparado un complejo caldo de
cultivo y en ese caldo aquella primera molécula autoreplicante tuvo alimento y energía
suficientes para reproducirse durante cientos de generaciones, hasta cubrir la totalidad
de la extensión de los mares.

Estas primeras células se extenderían por los mares, dando comienzo un proceso
que aún sigue funcionando hoy en día, el proceso de evolución biológica, responsable
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de que a partir de los seres vivos más sencillos vayan surgiendo seres vivos cada vez
más complejos, y que es la causa de la gran diversidad de seres vivos que han poblado y
pueblan actualmente la Tierra, lo que hoy llamamos la biodiversidad.

Hace 800 millones de años aparecieron los protozoarios; más tarde, hace 600
millones, surgieron animales del tipo de las medusas, estrellas y erizos de mar. El
posible ancestro de los vertebrados, el Pikaia, apareció hace 500 millones de años.
Tenía esqueleto externo, pero también un esqueleto interno articulado.

Al principio el agua era el único medio que albergaba vida, hasta la aparición del
Ichthyostega hace 360 millones de años, un animal anfibio que fue el primero capaz de
vivir en el agua y sobre la tierra.

Se descubrió que el medio marino había sido el medio natural


de donde procedieron todas las especies animales cuando se supo
que la composición del plasma sanguíneo (la parte líquida de la
sangre) y del suero extracelular de las diferentes especies animales
era muy similar a la composición del agua marina. Este hecho se
comprueba no solamente en lo que se refiere a los tipos de minerales
presentes, sino también en las proporciones de los unos respecto a
los otros. Aunque hace ya tiempo que las especies animales
terrestres abandonaron el océano primitivo, su dependencia respecto
al entorno líquido sigue siendo absoluta. Esta dependencia se
manifiesta, por una parte, en el hecho de que sus células todavía
tienen que estar bañadas en líquidos para sobrevivir y, por otra parte,
porque los aportes de agua regulares, ininterrumpidos y suficientes
son absolutamente indispensables para su funcionamiento.
El mar como medio original representaba para los animales que
vivían en él no solamente su entorno exterior, sino también una
inmensa reserva de agua en la que beber en cualquier momento. Sin
embargo, las especies animales perdieron este entorno al abandonar
el medio marino. Al penetrar en el medio aéreo y seco de la tierra
firme, dejaron de estar rodeadas de agua. Se quedaron, por tanto, sin
una reserva de agua a la que recurrir cuando quisieran. A fin de
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sobrevivir, dos aspectos se hicieron imprescindibles: una


interiorización del entorno líquido exterior y una gestión interna muy
eficaz del agua disponible.

5. EL AGUA EN LA MATERIA VIVA

El agua es la sustancia química más abundante en la materia viva. En los


humanos adultos representa el 63% de su peso, en el embrión humano el 94% y en las
algas el 95%. Entre los límites inferiores están los huesos, con un 22%, algunas
semillas, con un 20%, y la dentina de los dientes, con sólo un 10%. Existe una relación
directa entre contenido en agua y actividad fisiológica de un organismo. Así, los
menores porcentajes se dan en seres con vida latente, como semillas, virus, etc.
El agua se encuentra en la materia viva en tres formas: como agua circulante, por
ejemplo en la sangre, en la saliva, etc.; como agua intersticial, entre las células; y como
agua intracelular, en el citosol y en el interior de los orgánulos celulares.
Los organismos pueden conseguir el agua directamente a partir del agua exterior
o a partir de otras biomoléculas mediante reacciones bioquímicas, es lo que se
denomina agua metabólica. Por ejemplo a partir de la oxidación de la glucosa aparece
agua:
C6H12O6 + 6O2  6CO2 + 6H2O

Debido a las peculiaridades propias del agua, ésta desempeña funciones muy
importantes en el organismo vivo. Las principales son:
a)Función disolvente de las sustancias: el agua es básica para la vida, ya que
prácticamente todas las reacciones biológicas tienen lugar en el medio acuoso.
b)Función bioquímica: el agua interviene en muchas reacciones químicas, por
ejemplo, en la hidrólisis (rotura de enlaces con intervención de agua) que se da durante
la digestión de los alimentos, como fuente de hidrógenos en la fotosíntesis, etc.
c)Función de transporte: el agua es el medio de transporte de las sustancias
desde el exterior al interior de los organismos y en el propio organismo.
19

d)Función estructural: el volumen y forma de las células que carecen de


membrana rígida se mantienen gracias a la presión que ejerce el agua interna. Al perder
agua, las células pierden su turgencia natural, se arrugan y hasta pueden llegar a
romperse.
e)Función mecánica amortiguadora: los vertebrados, por ejemplo, poseen en
sus articulaciones bolsas de líquido sinovial que evitan el roce entre los huesos.
f)Función termorreguladora: se debe a su elevado calor específico y a su
elevado calor de evaporización. Por ejemplo, los animales, al sudar, expulsan agua, la
cual, para evaporarse, toma calor del cuerpo y, como consecuencia, este se enfría.
20

6. AGUA Y SALUD: EL AGUA PARA NUESTRO CUERPO

Agua para la vida, agua para respirar, agua para comer, agua para llorar, agua
para pensar … El agua está presente en todos los aspectos de la vida del hombre, es por
ello uno de los elementos fundamentales de su vida, de hecho, el 70% de nuestro cuerpo
esta compuesto por ella. Sin agua, nos moriríamos en apenas 12 días.
Se suele decir que el agua es la bebida ideal para el ser humano
y que su consumo es bueno para la salud. En cambio, no se suele
hablar de las razones por las que esto es así y a menudo se olvida
como factor imprescindible para la salud, y esto ocurre,
precisamente, por tratarse de un elemento muy expandido, siempre
disponible y muy económico. Sin embargo, el agua desempeña un
papel fundamental para la salud mucho más allá de las creencias
comunes sobre sus beneficios. Bebida diariamente en la cantidad
necesaria, no solamente mantiene el buen funcionamiento del
organismo, sino que asimismo puede prevenir y curar numerosos
trastornos e incluso alargar nuestra vida.
¿Quién podría pensar que el cansancio, la falta de energía, la
depresión, los eczemas, el reumatismo, los problemas de tensión
sanguínea, la hipercolesterolemia, los dolores gástricos, el
envejecimiento precoz, etc., pueden tener como causa una falta
crónica de agua en el organismo? La práctica demuestra que una
correcta hidratación previene y trata con eficacia estos y muchos
otros trastornos.
En la actualidad, son muchas las personas que no beben lo
suficiente. Es verdad que consumen con abundancia café, té y toda
clase de refrescos industriales, pero estas bebidas tienen virtudes
21

hidratantes mucho más débiles que el agua. Además, actualmente la


necesidad que tiene el cuerpo de agua es mucho más elevada que
antaño. Nuestra alimentación es demasiado rica, concentrada y
salada, y el consumo de productos deshidratantes como el alcohol o
el tabaco es elevado. El estrés, los locales demasiado calentados y
artificialmente ventilados, la contaminación, etc., también
contribuyen a aumentar nuestras necesidades de agua.
Mucha gente cree beber lo suficiente. Pero en realidad no es
así, y aparecen trastornos de la salud debidos a la deshidratación sin
que seamos conscientes de ello. Para remediar esta situación, sólo
cabe una medida: beber mucha más agua. Sin embargo, cambiar
nuestras costumbres a largo plazo requiere que sepamos por qué el
agua es tan importante: ¿Qué ocurre cuando penetra en el cuerpo?
¿Qué trastornos se deben a la deshidratación? ¿Cómo hay que beber?
¿Qué agua debemos escoger?
Aunque sólidos y líquidos entran en la composición del cuerpo,
los líquidos están presentes en una cantidad mucho más importante
que los sólidos. En efecto, la fisiología nos enseña que el agua es el
constituyente más importante del cuerpo, y representa un 70 % de la
composición de nuestro organismo. Así pues, un ser humano con un
peso de 60 kg contiene 42 kg de líquidos (en forma de sangre, linfa y
sueros celulares), es decir, algo más de dos tercios de su peso. Sólo
dieciocho kilos constituyen la parte sólida del organismo.
De hecho, esta proporción no es la más elevada que pueda alcanzar el cuerpo
humano a lo largo de su existencia. Sólo se trata del contenido de agua de un cuerpo de
adulto. Esta proporción es todavía mayor durante la infancia y, sobre todo, durante la
gestación: la proporción de agua del cuerpo de un recién nacido es del 80 %, la de un
feto de 7 meses del 85 % y la de un feto de 4 meses, del 93 %.
Los líquidos contenidos en el cuerpo no se mezclan los unos con
los otros como si estuvieran en una gran bolsa cuyas cubiertas serían
la piel. Al contrario, están separados y repartidos en diferentes
compartimentos del organismo situados a más o menos profundidad.
Como ya vimos anteriormente, el agua en nuestro cuerpo se divide en
22

agua circulante (la sangre), agua intersticial (entre células) y agua


intracelular (dentro de las células). El líquido que está más en la
superficie es la sangre, debido a que es la primera en recibir las
aportaciones del exterior: el oxígeno por las vías respiratorias y las
sustancias nutritivas por las mucosas del tubo digestivo. La sangre
representa un 5 % de nuestro peso y sólo circula en el interior de las
arterias, las venas y los capilares, es decir dentro de la red vascular.
En el compartimiento directamente por debajo de la sangre se
encuentran el suero extracelular y la linfa. Como su nombre indica, el
suero extracelular se encuentra externamente a las células. Las rodea
y las baña, llenando los pequeños espacios que separan las unas de
las otras, de ahí su nombre de líquido intersticial. El líquido intersticial
recibe el oxígeno (en forma líquida) y las sustancias nutritivas que la
corriente sanguínea arrastra y lleva hasta las células, donde se
utilizan. También recibe los desechos y residuos que producen las
células y los conduce hasta el compartimento superior, el de la
sangre, desde donde serán llevados a los emuntorios (hígado,
riñones…) para ser filtrados y eliminados.
El compartimento siguiente, el más profundo, es el del suero
intracelular. Se compone de todos los líquidos situados en el interior
de las células.
Así pues, nuestro cuerpo, y por tanto nuestros órganos, están
constituidos por mucha más agua que material sólido. Los pulmones y
el corazón, por ejemplo, están constituidos en un 70,9 % por agua, los
músculos en un 75 %, el hígado en un 75,3 % y el bazo en un 77 %.
En el cerebro y el cerebelo se alcanza una proporción del 83 %.
De acuerdo con los expertos, mantener nuestro cuerpo bien hidratado bebiendo
al día al menos ocho vasos de agua es obligatorio si queremos que nuestro cerebro
funcione de una manera óptima. En épocas de estrés debemos aumentar a dieciseis
vasos la cantidad diaria necesaria.
Como ya se ha dicho, el consumo de agua puede ayudar a prevenir o paliar
diferentes dolencias, como por ejemplo: la acidez estomacal, la artritis, el dolor de
23

espalda, la angina de pecho, la migraña, la colitis, el asma, la presión sanguínea alta, el


colesterol, etc.
Además de todo esto, el beber un mínimo de ocho vasos de agua al día
disminuye el riesgo de cáncer de colon en un 45%, además de rebajar el riesgo de
cáncer de mama en un 79% y reducir la mitad de probabilidades de desarrollar cáncer
de vejiga.
Con todo lo dicho hasta ahora se puede tener una idea más aproximada de la
importancia y relevancia que tiene en nuestras vidas el agua. Ahora bien, al igual que
nos preocupamos por el origen y la composición de muchos de los alimentos que
tomamos, igualmente deberíamos hacerlo con el agua, pues no todas son iguales, ni
todas nos convienen. Encontrar agua limpia, potable y pura es más difícil de lo que
podemos imaginar y no se puede dar por sentado en ningún lugar del mundo. Las
poblaciones en vías de desarrollo, los sistemas de alcantarillado antiguo, la polución
medioambiental y la creciente resistencia de microorganismos a los tratamientos del
agua son algunos de los problemas más comunes. El agua contaminada es muy habitual
en todas partes, no solo en las grandes ciudades. La falta de seguridad en el suministro
de agua es una amenaza en todo el mundo. El agua del grifo tiene muy pocos beneficios
para el funcionamiento de nuestras células y tejidos, y algunos estudios han demostrado
que puede ser más perjudicial que beneficioso para nuestro organismo. Se ha prestado
mucha atención en el tema de la contaminación de las aguas por sustancias químicas y
metales, pero el problema real son las enfermedades infecciosas. Muchos brotes de
enfermedades entran en las casas por los conductos del agua que no han sido
desinfectados. El agua embotellada y los programas de tratamiento en las casas son la
única alternativa por el momento. Beber agua impura priva a nuestro organismo de la
oportunidad de depurarse. Los desechos adicionales van siendo acumulados y se va
utilizando cada vez más energía para poder procesar dichos desechos.
Mucha gente que vive en las ciudades bebe agua del grifo que contiene una
cantidad muy alta de cloro. Añadir cloro al agua evita que las bacterias la contaminen.
Sin embargo, el cloro está considerado como dañino para los humanos porque puede
aumentar los niveles de colesterol. La combinación de cloro y basura orgánica en el
agua, puede provocar cáncer.

La mayoría de la gente, consciente de la baja calidad de las aguas de su ciudad,


opta por comprar agua mineral embotellada porque creen que contiene menos
24

impurezas que los suministros municipales, pero algunos estudios han demostrado que
hay casos donde los niveles de pureza del agua son similares a los del suministro
municipal. Actualmente, la regularización fuerza a los fabricantes de agua embotellada
a informar sobre la procedencia del agua. Los consumidores tienen ahora derecho a
saber la diferencia entre agua mineral, agua destilada, agua con gas y otras. La única
alternativa real para beber agua pura es el agua destilada.

El agua destilada se conoce también como agua purificada.


Tiene un sabor diferente porque los contaminantes, los sólidos y el cloro son reducidos
significantemente durante el proceso de destilación. Este proceso consiste en la
vaporización mediante el hervor del agua. Cuando el vapor empieza a subir, deja la
mayoría de las bacterias, virus y químicos del agua. El vapor es recogido y condensado
otra vez en forma líquida. Beber agua destilada elimina los materiales inorgánicos y
tóxicos que son rechazados por nuestras células y tejidos del cuerpo. Un beneficio
añadido a este tipo de agua es la habilidad de atacar a otras moléculas tóxicas y
minerales y eliminarlos. Es importante darse cuenta de que el agua destilada está
desprovista de minerales. Hay quien cree erróneamente que los minerales esenciales
provienen del agua que beben, pero la verdadera fuente de minerales para el organismo
proviene de los alimentos que consumimos y no del agua que bebemos.

Otro tipo de agua embotellada que se comercializa es la llamada agua de


manantial. Esto significa que proviene de un manantial donde el agua mana
naturalmente a la superficie de la tierra. Pero realmente, incluir la palabra "manantial"
en el nombre no le dice nada al consumidor pues puede haber sido obtenida a partir de
una fuente llena de pesticidas o cercana a aguas residuales.

El agua mineral se obtiene del subsuelo y contiene por lo menos 250 ppm de
sólidos disueltos. A este nivel, los minerales que están presentes incorporan un sabor
mineral al agua. Algunos de los minerales que aparecen en el agua incluyen calcio,
hierro y sodio pero son inorgánicos y, por lo tanto, no son utilizados por el cuerpo.

Por último, el agua del pozo es extraída de una fuente de formación entre rocas.
En este caso tampoco hay garantía de que la fuente sea limpia. Esta agua es rica en
minerales y puede ser beneficiosa para aquellos que tengan deficiencias de ciertos
minerales.
25

Es importante tener también en cuenta que no todas las sustancias líquidas


ingeribles hidratan nuestro cuerpo de manera saludable, como ocurre con algunas
bebidas sintéticas con cantidades altas en sodio y otros minerales, ya que aumentan la
retención de agua en el cuerpo y esto puede causar problemas como piedras en los
riñones, el desgaste de las paredes de los órganos involucrados en la ingestión, presión
alta debido a la elevada cantidad de líquidos en nuestro organismo, etc. Además,
algunas bebidas deshidratan al contrario de hidratarnos, como la mayoría de las bebidas
alcohólicas en exceso y otras tantas que se encuentran en el mercado y que le provocan
un daño general al cuerpo que puede ir, desde alteraciones en la calcificación de los
huesos, hasta la destrucción de las paredes del estómago y del aparato digestivo,
incluídos los riñones, como ocurre con los refrescos de cola.

Cabe notar que una persona sana no retiene líquidos, el organismo es capaz de
mantener el equilibrio y, en caso de exceso de líquido, aumenta la eliminación por
orina. El defecto de líquido es lo que debe preocuparnos, ya que es más que probable
que como consecuencia padezcamos estreñimiento y más problemas articulares y
tendinosos, la piel parezca más arrugada y la orina la expulsemos más concentrada y
densa, lo que favorece la formación de cálculos, arenillas y hasta infecciones urinarias.
Sólo en caso de enfermedades renales, hepáticas, cardiacas o varices muy desarrolladas
se puede, por indicación médica, disminuir la ingesta de líquidos.

7. EL AGUA EN LA NATURALEZA

La composición de nuestro planeta está integrada por tres elementos físicos: uno
sólido, la litosfera; otro líquido, la hidrosfera; y otro gaseoso, la atmósfera. En todos y
cada uno de ellos podemos encontrar agua, precisamente en sus tres estados: sólido,
líquido y gasoso.
La mayor parte del agua está almacenada en los océanos, un 97,23 %, mientras
que en los casquetes polares apenas se concentra un 2,15 %; los acuíferos, la verdadera
reserva para el hombre, suponen un 0,61 %; los lagos encierran el 0,009 % y la cifra
desciende en los mares interiores a un 0,008 %. La humedad del suelo acumula el 0,005
% la atmósfera el 0,001 % y los ríos tan sólo 0,0001 % del total. Esta cantidad ha estado
circulando siempre por la Tierra, originando y conservando la vida en ella.
26

El volumen total de agua en el planeta ha permanecido estable desde que esta se


originó hace 5.000 millones de años. El balance global, sin embargo, entre tierra y mar
es otra cosa, de hecho, en los últimos dos y medio de millones de años los cambios han
sido grandes, sobre todo debido a los avances y retrocesos de los glaciares. La principal
causa de estos cambios se ha debido al clima, puesto que este, de forma lenta pero
constante, está en continuo cambio. Tanto es así que ya es conocido por todos que la
Tierra a sufrido varias glaciaciones.

Por otra parte, cabe hablar del ciclo del agua. El ciclo del agua no se inicia en un
lugar específico, pero para esta explicación asumimos que comienza en los océanos. El
sol, que dirige este ciclo, calienta el agua de los océanos, la cual se evapora hacia el aire
como vapor de agua. Aunque nuestro recorrido comience en los océanos, la cantidad de
agua que es evaporada y que llega a la atmósfera, evidentemente, no procede solo de
estos; los ríos, lagos, el agua presente en el mismo suelo e incluso la transpiración de los
seres vivos, son factores que también están presentes en este primer paso del proceso.
La evaporización que se da debido a todos estos factores no es tan sencilla como parece
y lo cierto es que variará en función de algunos factores. Por ejemplo si el viento que se
da en una determinada zona es caliente aumentará el proceso de evaporización, pero si
es frío detendrá el proceso hasta invertirlo. Otro factor son los sólidos disueltos en el
agua. Estos introducen atracciones adicionales en el seno del líquido que hacen que las
moléculas se “peguen” más. Aproximadamente, el agua por cada 1% de salinidad se
reducirá en 1% la evaporización; así, el agua marina con 3,5% de sales se evapora un
3% menos que el agua dulce. Por otro lado la presencia de vegetación reduce la
evaporización directa del suelo, pues crea una capa aislante que protege el suelo de los
rayos solares e impide que el viento arrastre la humedad superficial. En estos suelos el
proceso de evaporización del agua se lleva acabo por medio de las plantas, a través de
su transpiración.

Una vez que el agua se ha evaporado, se incorpora a la atmósfera. Para ello,


corrientes ascendentes de aire llevan el vapor a las capas superiores de la atmósfera,
donde la menor temperatura causa que el vapor de agua se condense y forme las nubes.
Las corrientes de aire mueven las nubes sobre el globo, las partículas de nube
colisionan, crecen y caen en forma de precipitación. La cantidad de agua en la atmósfera
es relativamente pequeña, si toda ella se precipitara formaría una capa de apenas 2,5 cm
27

de espesor en la superficie del planeta. Sin embargo, a pesar de constituir una parte
modesta del ciclo hidrológico, el vapor atmosférico tiene un papel muy importante pues
contribuye a distribuir el agua en el planeta. Parte de esta precipitación cae en forma de
nieve, y se acumula en capas de hielo y en los glaciares, los cuales pueden almacenar
agua congelada por millones de años. En los climas más cálidos, la nieve acumulada se
funde y derrite cuando llega la primavera. La nieve derretida corre sobre la superficie
del terreno como agua de deshielo y a veces provoca inundaciones. La mayor parte de la
precipitación cae en los océanos o sobre la tierra, donde, debido a la gravedad, corre
sobre la superficie como escorrentía superficial. Una parte de esta escorrentía alcanza
los ríos en las depresiones del terreno; en la corriente de los ríos el agua se transporta de
vuelta a los océanos. El agua de escorrentía y el agua subterránea que brota hacia la
superficie, se acumula y almacena en los lagos de agua dulce. No toda el agua de lluvia
fluye hacia los ríos, una gran parte es absorbida por el suelo como infiltración. Parte de
esta agua permanece en las capas superiores del suelo, y vuelve a los cuerpos de agua y
a los océanos como descarga de agua subterránea. Otra parte del agua subterránea
encuentra aperturas en la superficie terrestre y emerge como manantiales de agua dulce.
El agua subterránea que se encuentra a poca profundidad, es tomada por las raíces de las
plantas y transpirada a través de la superficie de las hojas, regresando a la atmósfera.
Otra parte del agua infiltrada alcanza las capas más profundas de suelo y recarga los
acuíferos (roca subsuperficial saturada), los cuales almacenan grandes cantidades de
agua dulce por largos períodos de tiempo. A lo largo del tiempo, esta agua continua
moviéndose, parte de ella retornará a los océanos, donde el ciclo del agua se "cierra" y
comienza nuevamente.
Para disponer de mayores cantidades de agua dulce y con eso lograr una mejor
eficiencia y mejor aprovechamiento del ciclo del agua, el hombre intenta llevar a cabo
una serie de modificaciones en el ciclo que se han de basar en la disminución de la
vaporización, en el aumento de la condensación, y por lo tanto de las precipitaciones, y
en la disminución de la escorrentía. Estas modificaciones en ningún momento deberán
de interrumpir el funcionamiento natural del ciclo y con ellas se pretenden afrontar los
desequilibrios en la distribución temporal y espacial de este recurso tan preciado. Las
acciones humanas más destacadas en la actualidad en este sentido son:
- La construcción de presas que, mediante el laminado de los cursos del agua
(diques, muros de hormigón) permite regular y retener el agua.
- La explotación y relleno de acuíferos.
28

- La recogida del rocío mediante ramblas y canales que van a parar a depósitos
subterráneos.
- La desalación o tratamiento del agua del mar para eliminar su contenido en sal y
así poder ser utilizada para su consumo.
- La formación de lluvia artificial a través de estructuras como el “acelerador
hidrológico”, que es un tubo de gran longitud y anchura, cargado de helio que cuando el
aire húmedo asciende por él, se condensa y origina lluvia. O también están los aviones
que “siembran lluvia” con sales de plata para originar núcleos que permitan que el vapor
de agua se condense sobre ellos y se genere la lluvia.

La cantidad de agua comprendida en el ciclo hidrológico permanece


esencialmente constante, aunque localmente cambia. El comportamiento del ciclo
hidrológico lo dicta fundamentalmente el clima, y este varía de lugar a lugar y también
en el tiempo. Más aun, existen factores locales, como el cambio de vegetación o la
ocurrencia de fenómenos geológicos (como la actividad de un volcán) que pueden
afectar gravemente el ciclo hidrológico. La actividad humana por su parte tiene una gran
influencia, pues el crecimiento de las ciudades y la interrupción de ríos por presas o
sistemas de riego afectan también al movimiento natural del agua.

8. AGUA Y SOCIEDAD

a. Usos generales
El agua es un elemento esencial en nuestra sociedad. Gracias a ella se generan
infinidad de actividades que posibilitan nuestra vida acomodada: regadío de cultivos,
saciar la sed de los animales que posteriormente nos servirán de alimento, higiene
personal, actividades de ocio, y, por supuesto, es un componente fundamental para
nuestra propia supervivencia.
Usos urbanos del agua: Son usos urbanos o domésticos aquellos que surgen
para cubrir las necesidades de agua en el hogar, comercio o servicio público. El agua
empleada procede principalmente de las presas (previamente tratada) y aguas
subterráneas, que tienen menos posibilidades de estar contaminadas. La cantidad
demanda está en relación directa con el nivel de vida, el desarrollo económico y la
29

población. La cantidad de agua empleada con fines urbanos supone menos de una
décima parte del consumo mundial.
Usos industriales: En este caso se trata de demandas de agua provocadas por los
diferentes procesos industriales, en los que este elemento puede tener diversos usos:
como materia prima (en las industrias químicas), como agente refrigerante (en las
industrias energéticas), como depósito de basuras, como transporte de materiales y
como medio de limpieza. Laa utilización del agua con fines industriales constituye la
segunda gran demanda de este elemento a nivel mundial, aproximadamente una cuarta
parte del consumo total.
Usos agrícolas: Las mayores demandas de aguas subterráneas, de ríos y lagos
son requeridas para el regadío. La utilización del agua como recurso agrícola representa
una media del 65% del consumo total a nivel mundial.
Estos usos vienen condicionados por las características climáticas de la zona, los tipos
de suelo y cultivos, la mecanización agrícola y los sistemas de riego. En relación con
este último, es necesario resaltar que la eficiencia del mismo en todo el mundo es
inferior al 40%, dado que en determinadas prácticas agrícolas la mayoría del agua se
pierde por la evaporización o por la canalización en mal estado.
Usos energéticos: El agua es fundamental para la producción de energía
eléctrica, y como fuente energética es básica en países con escasos recursos petrolíferos.
También se puede incluir en este apartado el agua empleada en los procesos
refrigerantes de centrales nucleares.
Usos de navegación y ocio: El empleo de agua dulce para la navegación
necesita de caudales fluviales

b. A lo largo de la historia
El agua es probablemente el único recurso natural que se halla
presente en todos los aspectos de la civilización humana, del
desarrollo agrícola e industrial a los valores culturales y religiosos
inscritos en la sociedad. Desde los albores de la historia de la
humanidad, la necesidad y demanda de agua han sido una de las
fuerzas motrices en los planos de la salud, la organización social, la
prosperidad económica, la trascendencia cultural y el desarrollo.
La posesión de las fuentes de agua ha sido de extremada importancia para los
asentamientos humanos. Los primeros vestigios de civilización se localizan en la
30

vecindad de fuentes, pues su posesión les significaba una ventaja a los grupos ahí
asentados, por lo que habrían defendido estos sitios como el tesoro más preciado. Ya en
épocas históricas, las tribus continuaban disputando por asegurar su suministro de agua.
En el primer libro de la Biblia se narra cómo los pastores de Isaac lucharon en contra de
los habitantes del valle de Gerar por la posesión de pozos.

Se denominan genéricamente como Civilizaciones Fluviales, a aquellas que


durante el Neolítico se fueron asentando junto a grandes ríos y desarrollando una cultura
propia y en las que aparecería, entre otros muchos logros, la escritura. Las principales
Civilizaciones Fluviales de la antigüedad fueron la Egipcia, las mesopotámicas, la
Hindú y la China.

Con el desarrollo de técnicas constructivas, los hombres pudieron realizar obras


de acarreo, lo que les dio mayor libertad para escoger la ubicación de sus asentamientos,
tomando otros factores en cuenta. Los acueductos de esta época, sin embargo, se
basaban exclusivamente en el escurrimiento por gravedad del manantial a la ciudad, por
la falta de tuberías que resistieran presiones elevadas, de manera que no era posible
salvar grandes desniveles. Los griegos aplicaron su gran ingenio mecánico en el
desarrollo de sifones. Estos dispositivos consisten en tubos en forma de “U” con brazos
desiguales. Para el año 180 a.C., en la ciudad de Pérgamo, se construyó un acueducto
que posiblemente era el más avanzado de su época. Llevaba el agua desde el manantial
en las montañas hasta un tanque de recolección a 55 kilómetros de distancia; hasta aquí
la conducción era por escurrimiento natural. A partir de este punto el agua se acarreaba
en tuberías a presión para cruzar dos valles.

En el mundo antiguo, posiblemente Roma haya sido el pueblo que desplegó la


más impresionante actividad en ingeniería hidráulica. Grandes acueductos surcaron los
valles del mundo romano: más de 600 kilómetros de acueductos llevaban el agua a la
capital del imperio. El agua se conducía a través de conductos, la mayor parte
subterráneos, a unos tanques de distribución elevados, de los cuales se llevaba por
tuberías de distribución alojadas en zanjas o túneles. Estos últimos estaban en
profundidades de hasta 20 metros. A las casas llegaba el agua en tuberías de plomo, lo
que era todo un avance para la época. Los romanos apreciaban mucho el agua; los baños
públicos o termas eran sitios de esparcimiento y para hacer política. La disposición de
31

las casas romanas comprendía un pequeño estanque en la entrada y fuentes en los patios
y jardines.

Para el primer siglo a.C. el suministro de agua en Roma alcanzó cifras


comparables a los abastecimientos de las ciudades actuales. Pero, además, los romanos
eran grandes higienistas y se preocupaban por seleccionar fuentes adecuadas de agua.
Vitrurio, ingeniero hidráulico del siglo I a.C., escribió un tratado en el que se señalaba
los cinco criterios básicos:

1) La salud general de la gente que vivía en las inmediaciones del


manantial debía ser buena.
2) El agua debía poder ser salpicada en una vasija de bronce y no
debía dejar manchas.
3) El agua debía poder hervirse y verterse después sin dejar
sedimentos.
4) Las verduras debían cocerse rápidamente.
5) El agua debía ser clara, y no tener musgo ni juncos.

Durante la Edad Media la recomposición de la sociedad trajo en general un


retroceso. Las ciudades perdieron población y esta se desplazó de nuevo al campo por lo
que en las ciudades se tuvo que recurrir de nuevo a los pozos. La excepción estuvo en
las ciudades monacales, complejas y bien organizadas, que pudieron desarrollar obras
de abastecimiento en sus monasterios. Esta situación llegó a empeorar en toda Europa,
sin embargo no fue así en España gracias a los árabes, quienes, como los Romanos
adoraban el agua.
Hasta los siglos XVII y XVIII el agua se seguía distribuyendo por cañerías de
madera como se hacía en la antigüedad, pero el avance de la revolución industrial hizo
posible el uso del hierro colado, con lo que fue posible incrementar la presión de
distribución y por lo tanto su cobertura. Si embargo, el agua llegaba sólo a los hogares
más privilegiados por lo que el aguador que llevaba agua por las calles era una figura
común en aquel entonces
Ya entrado el siglo XIX los avances tecnológicos permitieron crear los sistemas
de bombeo y mejores tuberías con un abastecimiento al interior de las casas. Para la
primera mitad del siglo XIX se tuvieron los primeros cuartos de baño. Esto se hizo
32

popular, muy lentamente, y finalmente los retretes y bañeras se hicieron indispensables


en el hogar moderno.
Muchos de los avances tecnológicos logrados desde la Revolución Industrial
sirvieron para explotar más intensamente los recursos acuíferos, pues en estos últimos
siglos ha habido un gran crecimiento económico y una explosión demográfica. Pero
hasta muy tarde no se cayó en la cuenta de que esa intensa explotación y el poco o nulo
cuidado que se tuvo con el agua utilizada ponían en riesgo la disponibilidad del recurso
en un horizonte más bien cercano. El panorama a comienzos del presente siglo sobre la
disponibilidad de agua utilizable para las actividades del hombre es más bien sombrío,
tanto a nivel estatal a nivel mundial.

c. El agua y la cultura
El tema "Agua y cultura" del Día Mundial del Agua del 2006 atrae nuestra
atención hacia el hecho de que existen tantas maneras de considerar, utilizar y
conmemorar el agua como tradiciones culturales alrededor del mundo. El agua se sitúa
en el centro de numerosas religiones y se utiliza en diversos rituales y ceremonias.
Durante siglos, el agua ha sido también fuente de inspiración para el arte, que la ha
representado a través de la música, la pintura, la literatura y el cine. El agua constituye
también un factor esencial en diversos ámbitos científicos. Cada región del mundo tiene
su particular forma de consagrar el agua, pero todas reconocen su valor y el lugar
central que ocupa en la vida humana. Las tradiciones culturales, las prácticas indígenas
y los valores sociales determinan la manera en que las poblaciones perciben y gestionan
los recursos hídricos en las distintas regiones del mundo.

El agua es considerada purificadora en muchas religiones, incluyendo el


Cristianismo, el Islam y el Judaísmo. Por ejemplo, el bautizo en las iglesias cristianas se
lleva a cabo con agua. También un baño ritual con agua pura se celebra para los muertos
en muchas religiones incluyendo el Judaísmo y el Islam. En el Islam, el Salah diario
solo se puede hacer después de la Ablución que consiste en lavarse partes del cuerpo
con agua limpia. En el Shinto, el agua se usa en casi todos los rituales para purificar a
una persona o lugar.

Al agua se le conceden poderes espirituales en muchas ocasiones. En la


mitología celta, Sulis es la diosa local de las aguas termales. Alternativamente, los
33

dioses pueden ser patrones de algunas aguas, ríos o lagos; en la mitología griega y
romana, Peneus era el dios de un río.

Empédocles, un filósofo griego, sostenía que el agua era uno de los cuatro
elementos clásicos junto con el fuego, la tierra y el aire, y que era la materia primordial
del Universo. En la teoría de los cuatro humores corporales, el agua se asocia con el
phlegm. El agua también era uno de los cinco elementos en el Taoísmo chino, junto con
la tierra, el fuego, la madera y el metal.

La extraordinaria importancia del agua, o de la falta de ella, ha hecho que este


elemento constituya un tema apasionante de conversación y de acción durante los
tiempos históricos y probablemente desde mucho antes. El crecimiento demográfico en
el siglo XX ha acentuado esa importancia, no sólo porque el agua escasea en general,
sino también porque su utilización y conservación son deficientes. Durante los últimos 7
000 años, los hombres han intentado aumentar el abastecimiento de agua dulce, o al
menos incrementar la parte utilizada antes de su retorno inevitable al mar.
El hombre antiguo, lo mismo que el moderno, amaba el sol y el clima templado
y seco, pero para prosperar y multiplicarse en las regiones secas era necesario un
cambio más profundo que la transición de la caza y el pastoreo trashumante a la
agricultura sedentaria. La agricultura sin riego es precaria o imposible en las zonas
secas. Sin embargo, el riego intensivo requiere un esfuerzo colectivo para la captación
del agua, el mantenimiento de las obras hidráulicas y la distribución del agua, lo que
sólo puede conseguirse mediante una organización política y social eficaz. Es posible
que la civilización se haya debido a la resistencia del hombre a aceptar las limitaciones
de la geografía y a la busca de medios para sortear esas limitaciones.
Las diferencias culturales determinan en gran medida cómo se
percibe, valora y gestiona el agua en las distintas sociedades. La
salud en el mundo y la reducción de la pobreza tienen también
connotaciones culturales, de hecho, la cultura puede incidir de forma
positiva o negativa en el bienestar individual, sobre todo en la salud
de las mujeres. Las prácticas en la gestión de los recursos hídricos
deberían adaptarse a las distintas culturas, pues cada una de ellas
constituye un sistema particular de conocimientos y funcionamiento.
Del mismo modo, la cultura ha de tenerse plenamente en cuenta en
34

las estrategias de gestión de los recursos hídricos. El diálogo


intercultural debería ser un pilar de la labor de sensibilización y de
promoción y creación de instrumentos educativos. La diversidad
cultural es una fuente de prácticas sostenibles y enfoques
innovadores, y los científicos y poseedores de conocimientos
tradicionales deberían cooperar para encontrar soluciones a los
problemas relacionados con el agua.

9. LA CONTAMINACIÓN DE NUESTRAS AGUAS

Tiempo atrás, cuando la cantidad de agua parecía ser ilimitada o su costo de


abastecimiento muy bajo, poca importancia se le daba a tirar el agua sucia al campo o al
mar. Hoy en día la amenaza de la escasez y la conciencia de los altos costos de
suministro han llevado a establecer reglamentos estrictos de control para las descargas
de los ríos y lagos. Por supuesto, la cantidad de agua total en la Tierra sigue siendo la
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misma desde hace 3000 millones de años; el término “escasez” se refiere a aquella agua
disponible para las necesidades del hombre y la salud del ecosistema.
La contaminación del agua es, según la Ley de Aguas: “la acción y efecto de
introducir materias o formas de energía o inducir condiciones en el agua que, de modo
directo o indirecto, impliquen una alteración perjudicial de su calidad en relación con
los usos posteriores o con su función ecológica” (Ley de Aguas, Art. 85).
La OMS (Organización Mundial de la Salud) afirma que el agua está
contaminada cuando su composición es alterada de modo que no conserva las
propiedades que le corresponden a su estado natural.
Si atendemos al modo en el que la contaminación se produce, podemos
distinguir entre contaminación difusa y puntual:
Difusa: su origen no está claramente definido, aparece en zonas amplias y no
tiene foco emisor concreto (la contaminación natural correspondería a este tipo).
Puntual: producida por un foco emisor determinado. Afecta a una zona concreta
(por ejemplo: el vertido de aguas residuales industriales o domésticas).
La contaminación natural consiste en la presencia de determinadas sustancias en
el agua sin que intervenga la acción humana: partículas sólidas y gases atmosféricos
arrastrados por las gotas de lluvia y el agua del deshielo; polen, esporas, hojas secas y
otros restos vegetales; excrementos de peces y aves acuáticas, etc. Todos estos residuos
naturales sufren una serie de procesos químicos y biológicos que forman parte de la
capacidad de autodepuración del agua y que en su mayor parte son eliminados. De
hecho, los ríos, lagos y mares recogen, desde tiempos inmemoriales, las basuras
producidas por la actividad humana. El ciclo natural del agua tiene una gran capacidad
de purificación. Pero esta misma facilidad de regeneración del agua, y su aparente
abundancia, hace que sea el vertedero habitual en el que arrojamos los residuos
producidos por nuestras actividades. Así, pesticidas, desechos químicos, metales
pesados, residuos radiactivos, etc., se encuentran, en cantidades mayores o menores, al
analizar las aguas de los más remotos lugares del mundo. Muchas aguas están
contaminadas hasta el punto de hacerlas peligrosas para la salud humana, y dañinas para
la vida.

La degradación de las aguas viene de antiguo y en algunos lugares, como la


desembocadura del Nilo, hay niveles altos de contaminación desde hace siglos; pero ha
sido en el siglo XX cuando se ha extendido este problema a ríos y mares de todo el
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mundo. Primero fueron los ríos, las zonas portuarias de las grandes ciudades y las zonas
industriales las que se convirtieron en sucias cloacas, cargadas de productos químicos,
espumas y toda clase de contaminantes. Con la industrialización y el desarrollo
económico este problema se ha ido trasladando a los países en vías de desarrollo, a la
vez que en los países desarrollados se producían importantes mejoras.

La contaminación de origen agrícola deriva del uso de plaguicidas, pesticidas,


fertilizantes y abonos, que son arrastrados por el agua de riego, llevando consigo
compuestos de nitrógeno, fósforo, azufre y que por filtraciones pueden contaminar las
aguas subterráneas. En explotaciones ganaderas, la contaminación procede de los restos
orgánicos que caen al suelo y de desechos con aguas cargadas de materia orgánica, que,
así mismo, pueden contaminar las aguas subterráneas. Las industrias agroalimentarias
también aportan al agua una importante carga orgánica.
Los fertilizantes químicos aumentan el rendimiento de las tierras de cultivo, pero
su uso repetido conduce a la contaminación de los suelos, aire y agua. Además los
fosfatos y nitratos son arrastrados por las aguas superficiales a los lagos y ríos donde
producen eutrofización y también contaminan las corrientes freáticas. Los pesticidas
minerales u orgánicos utilizados para proteger los cultivos generan contaminación a los
suelos y a la biomasa. También los suelos están expuestos a ser contaminados a través
de las lluvias que arrastran metales pesados como el plomo, cadmio, mercurio y
molibdeno, así como, sulfatos y nitratos producidos por la lluvia ácida.
La contaminación de origen industrial es una de las que produce mayor impacto,
por la gran variedad de materias y fuentes de energía que puede aportar al agua: materia
orgánica, metales pesados, incremento de Ph y temperatura, radioactividad, aceites,
grasas, etc.
Entre las industrias más contaminantes están las petroquímicas, energéticas,
papeleras, siderurgicas, textiles y minerales. El grado de contaminación que aportan al
agua dependerá del tipo de industria y de los procesos de fabricación que llevan a cabo.
Otro tipo de contaminantes de origen antropogénico son los vertederos de
residuos; la contaminación por restos de combustibles, como lubricantes,
anticongelantes, asfaltos, etc. Es frecuente la contaminación de agua por fugas en
conducciones y depósitos de carácter industrial y las famosas “mareas negras”,
ocasionadas por el vertido de petróleo como consecuencia de accidentes de grandes
buques petroleros o como resultado de una limpieza. En nuestra sociedad el petróleo y
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sus derivados son imprescindibles como fuente de energía y para la fabricación de


múltiples productos de la industria química, farmacéutica, alimenticia, etc. Pero cabe
notar que alrededor del 0,1 al 0,2% de la producción mundial de petróleo acaba vertido
al mar, es decir, casi 3 millones de toneladas. La mayor parte del petróleo se usa en
lugares muy alejados de sus puntos de extracción por lo que debe ser transportado por
petroleros u oleoductos a lo largo de muchos kilómetros, lo que en ocasiones provoca
espectaculares accidentes. Estas fuentes de contaminación son las más conocidas y
tienen importantes repercusiones ambientales, pero la mayor parte del petróleo vertido
procede de desperdicios domésticos, automóviles y gasolineras, refinerías, industrias,
etc. El porcentaje vertido por accidentes es de un 5% aproximadamente y, aunque en
proporción no es la mayor fuente de contaminación, los desastres ambientales que
originan son muy importantes, porque producen vertidos de masas de petróleo muy
concentradas y forman manchas de gran extensión. En algunos accidentes se han
llegado a derramar más de 400 000 toneladas, como en la rotura de una plataforma
marina en el Golfo de México, en 1979. Pero quizás el más conocido y cercano para
nosotros sea el producido en las costas gallegas en el año 2002, cuando el Prestige, un
petrolero monocasco cargado con 77.000 toneladas de fuel, produjo una inmensa marea
negra que afectó a una amplia zona comprendida desde el norte de Portugal hasta las
Landas de Francia, teniendo especial incidencia en Galicia.

Hay diferencias notables en el comportamiento de diferentes organismos ante la


contaminación con petróleo. Los moluscos bivalvos (almejas, mejillones, etc.), por
ejemplo, muestran muy baja capacidad de eliminación del contaminante y, aunque
muchos organismos (algunos peces, por ejemplo) no sufren daños importantes con
concentraciones del producto elevadas, algunas larvas de peces se ven afectadas por
niveles muy bajos. Las aves y los mamíferos se ven afectados por la impregnación de
sus plumas y piel por el crudo, lo que supone su muerte en muchas ocasiones porque
altera su capacidad de aislamiento o les impermeabiliza. Los daños no sólo dependen de
la cantidad vertida, sino también del lugar, momento del año, tipo de petróleo, etc. Un
simple vertido de limpieza de tanques de un barco, el Stylis, mató en Noruega a 30.000
aves marinas en 1981, porque fue arrastrado directamente a la zona donde estas aves
tenían sus colonias. La mayoría de las poblaciones de organismos marinos se recuperan
de exposiciones a grandes cantidades de petróleo crudo en unos tres años, aunque si el
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petróleo es refinado o la contaminación se ha producido en un mar frío, los efectos


pueden durar el doble o el triple

Los Parámetros son indicadores de las características y de las propiedades que


los diferentes contaminantes le pueden proporcionar al agua, por lo que son de utilidad
para determinar el grado y el origen de las alteraciones y de su calidad. Se clasifican en
físicos, químicos y biológicos:
a) Parámetros físicos:
-color: el agua no contaminada suele tener ligeros colores rojizos, pardos,
amarillentos o verdosos debido, principalmente, a los compuestos húmicos, férricos o
los pigmentos verdes de las algas que contienen.
-olor y sabor: compuestos químicos presentes en el agua como los fenoles,
diversos hidrocarburos, cloro, materias orgánicas en descomposición o esencias
liberadas por diferentes algas u hongos pueden dar olores y sabores muy fuertes al agua,
aunque estén en muy pequeñas concentraciones.
-temperatura: el aumento de la temperatura disminuye la solubilidad de gases
(oxígeno) y aumenta, en general, la de las sales. Aumenta la velocidad de las reacciones
del metabolismo, acelerando la putrefacción. La temperatura óptima del agua para beber
está entre 10 y 14ºC. Las centrales nucleares, térmicas y otras industrias contribuyen a
la contaminación térmica de las aguas, a veces de forma importante.
-materiales en suspensión: partículas como arcillas, limo y otras, aunque no
lleguen a estar disueltas, son arrastradas por el agua de dos maneras: en suspensión
estable (disoluciones coloidales) o en suspensión que sólo dura mientras el movimiento
del agua las arrastra. Las suspendidas coloidalmente sólo precipitarán después de haber
sufrido coagulación o floculación (reunión de varias partículas).
-radiactividad: las aguas naturales tienen unos valores de radiactividad, debidos
sobre todo a isótopos del K. Algunas actividades humanas pueden contaminar el agua
con isótopos radiactivos.
-espumas: los detergentes producen espumas y añaden fosfato al agua
(eutrofización). Disminuyen mucho el poder autodepurador de los ríos al dificultar la
actividad bacteriana. También interfieren en los procesos de floculación y
sedimentación en las estaciones depuradoras.
-conductividad: el agua pura tiene una conductividad eléctrica muy baja. El agua
natural tiene iones en disolución y su conductividad es mayor y proporcional a la
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cantidad y características de esos electrolitos. Por esto se usan los valores de


conductividad como índice aproximado de concentración de solutos. Como la
temperatura modifica la conductividad, las medidas se deben hacer a 20ºC.

b) parámetros químicos:

-Ph: las aguas naturales pueden tener Ph ácidos por el CO2 disuelto desde la
atmósfera o proveniente de los seres vivos, por ácido sulfúrico procedente de algunos
minerales, por ácidos húmicos disueltos del mantillo del suelo. La principal sustancia
básica en el agua natural es el carbonato cálcico que puede reaccionar con el CO2
formando un sistema tampón carbonato/bicarbonato. Las aguas contaminadas con
vertidos mineros o industriales pueden tener Ph muy ácido. El Ph tiene una gran
influencia en los procesos químicos que tienen lugar en el agua, actuación de los
floculantes, tratamientos de depuración, etc.

-oxíegeno disuelto OD: las aguas superficiales limpias suelen estar saturadas de
oxígeno, lo que es fundamental para la vida. Si el nivel de oxígeno disuelto es bajo
indica contaminación con materia orgánica, septicización, mala calidad del agua e
incapacidad para mantener determinadas formas de vida.

-materia orgánica biodegradable - Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO5):


DBO5 es la cantidad de oxígeno disuelto requerido por los microorganismos para la
oxidación aerobia de la materia orgánica biodegradable presente en el agua. Se mide a
los cinco días. Su valor da idea de la calidad del agua desde el punto de vista de la
materia orgánica presente y permite prever cuanto oxígeno será necesario para la
depuración de esas aguas e ir comprobando cual está siendo la eficacia del tratamiento
depurador en una planta.

-materiales oxidables - Demanda Química de Oxígeno (DQO): Es la cantidad de


oxígeno que se necesita para oxidar los materiales contenidos en el agua con un
oxidante químico (normalmente dicromato potásico en medio ácido). Se determina en
tres horas y, en la mayoría de los casos, guarda una buena relación con la DBO por lo
que es de gran utilidad al no necesitar los cinco días de la DBO. Sin embargo la DQO
no diferencia entre materia biodegradable y el resto y no suministra información sobre
la velocidad de degradación en condiciones naturales.
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-nitrógeno total: varios compuestos de nitrógeno son nutrientes esenciales. Su


presencia en las aguas en exceso es causa de eutrofización. El nitrógeno se presenta en
muy diferentes formas químicas en las aguas naturales y contaminadas. En los análisis
habituales se suele determinar el NTK (nitrógeno total Kendahl) que incluye el
nitrógeno orgánico y el amoniacal. El contenido en nitratos y nitritos se da por
separado.
-fósforo total: el fósforo, como el nitrógeno, es un nutriente esencial para la vida.
Su exceso en el agua provoca eutrofización. El fósforo total incluye distintos
compuestos como diversos ortofosfatos, polifosfatos y fósforo orgánico. La
determinación se hace convirtiendo todos ellos en ortofosfatos que son los que se
determinan por análisis químico.

c) Parámetros biológicos (indican la cantidad de microorganismos que se


encuentran en el agua: los virus; las bacterias coliformes; los hongos responsables de
olores y sabores del agua; las algas verdes-azuladas, que ocasionan problemas de sabor,
olor, turbidez; y los protozoos, que son vehículos transmisores de enfermedades):

-organismos polisacrobios: toleran grandes concentraciones de materia orgánica


por lo que son indicadores de aguas muy contaminadas. Dentro de este grupo
encontramos las lombrices tubilex, un tipo de anélidos, y las colas de ratón, un tipo de
larvas.

-organismos mesosaprobios: toleran concentraciones medias de materia


orgánica, por lo que se encuentran en aguas bastante contaminadas. Son mesosaprobios
las efímeras y el frixáneas, ambos un tipo de larva.

-organismos oligosaprobios: apenas toleran la materia orgánica por lo que son


indicadores de aguas limpias. Dentro de este grupo encontramos las perlas, un tipo de
larvas de insecto y el gammarus, un crustáceo anfípodo, y las truchas.
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10. EL PROBLEMA ACTUAL DEL AGUA EN NUESTRA


SOCIEDAD

El agua es una sustancia fundamental para la vida, interviene en los procesos


individuales de los seres vivos así como en los procesos del planeta y es indispensable
para todas las actividades humanas, desde la agricultura rudimentaria hasta la industria
más compleja. El agua no se encuentra en la naturaleza en su forma químicamente pura,
compuesta solamente por moléculas de H2O, que solo se da en el laboratorio. Puesto
que disuelve ávidamente a la mayoría de los compuestos sólidos, líquidos o gaseosos,
en su forma natural se encuentra normalmente impregnada de ellos. Es importante hacer
notar que el agua químicamente pura no es apropiada para la vida. Pero esta propiedad
de disolver compuestos extraños a ella es la que provoca serios problemas de
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contaminación: los desechos domésticos o industriales incorporados a las masas de agua


llegan a hacerla inadecuada y hasta peligrosa para la vida.
Por otro lado, muchos de los avances tecnológicos logrados desde la Revolución
Industrial sirvieron para explotar más intensamente los recursos acuíferos, pues en estos
últimos siglos ha habido un gran crecimiento económico y una explosión demográfica
que está poniendo seriamente en peligro nuestras reservas naturales de agua.
El panorama al principio de este siglo XXI sobre la disponibilidad de agua que
sea utilizable para las actividades del hombre es más bien sombrío, tanto a nivel
nacional como a nivel planetario. Los recursos hídricos han alcanzado su nivel máximo
de utilización o lo están haciendo a gran velocidad en prácticamente todos los países. En
otras palabras, los problemas técnicos para remediar su contaminación, los consecuentes
costes económicos, y la reducción física de muchos recursos apuntan a un grave déficit
de agua potable, que el continuado crecimiento demográfico, el crecimiento económico,
y los nuevos hábitos de consumo hacen cada día más serio. La consecuencia natural de
este déficit es una creciente competencia entre los diferentes sectores sociales y
económicos, e inclusive entre regiones y países colindantes. Nunca será justo el
acaparamiento de bienes, y menos de uno como el agua.
Los presagios de esta crisis pueden encontrarse en casi todos los países del
mundo. Debido a los múltiples desvíos de sus aguas, algunas de las mayores vías
fluviales del mundo – el río Colorado, el Yangstsé y el Río Amarillo, el Ganges y El
Nilo - no llegan al mar por lo menos durante algunos periodos del año. Como resultado,
sus deltas quedan cada vez más obstruidos como consecuencia de los sedimentos. En
Ciudad de México el 70% del agua se extrae de acuíferos que, a causa de la
sobreexplotación, han sido afectados por la salinización. Cerca del 80% del agua de
Arabia Saudí proviene de acuíferos, y es extraída en proporciones absolutamente no
renovables que, de continuar, secarían esos acuíferos durante la primera mitad de este
siglo. Israel tiene tan solo dos pequeños acuíferos principales, con una capacidad
renovable de alrededor de la mitad del consumo de agua del país. En Turquía, país
donde los ríos Tigres y Eufrates inician su recorrido hasta el Golfo Pérsico, se está
desarrollando el proyecto masivo de represas conocido como el Gran Proyecto Anatolia,
cuyo fin es suministrar agua para el riego y generar energía.
La Canadian Global Water Corporation tiene licencia para transportar agua
dulce desde el noroeste de Alaska a la ciudad de Tianjin, en la costa de China; mientras
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que la Norder Water Company, de Noruega, tiene otros planes que rozan lo surrealista:
enviar agua hasta Europa en enormes bolsas de plástico flotante.

Un ejemplo más cercano es el trasvase del Ebro. La escasez de agua en


determinadas zonas de España es un hecho probado. Por su posición meridional y
mediterránea, se puede considerar la Península Ibérica como la zona más árida de
Europa. Por el número de horas de insolación, el país posee la tasa de evaporación más
elevada del continente y, por el contrario, las precipitaciones son de las más bajas. A
todos estos problemas hay que unir la escasez de recursos hídricos y su mal
repartimiento sobre el territorio. En el territorio español el agua no sólo está mal
repartida, sino que además se desperdicia. Sólo la agricultura consume el 80% del agua
dulce del país más árido de la Unión Europea.

Para paliar y solventar los problemas derivados de la escasez de agua en


determinadas zonas del país, el gobierno del Partido Popular presentó el El Plan
Hidrológico Nacional (PHN) Para abastecer de agua el este y sur de la Península
Ibérica, donde hace falta para el regadío y el turismo, el PHN propone un trasvase de
agua procedente del río Ebro. Además también se tendría que desviar agua del Ebro
hasta el Área Metropolitana de Barcelona donde los recursos hídricos son casi nulos
debido a la mala calidad del agua de los ríos Llobregat y Besós. Una actuación de ésta
envergadura genera impactos ambientales muy importantes. El más destacado es la
regresión que sufriría el Delta del Ebro. Ya desde el último siglo, esos sedimentos han
ido disminuyendo drásticamente debido a la construcción de presas y pantanos. De esta
manera el espacio deltaico ha entrado en regresión. Este hecho se vería empeorado si se
hiciera el trasvase puesto que se reduciría el caudal y, en consecuencia, la irrupción de
agua marina dentro del delta. Se calcula que en 25-30 años una cuarta parte del delta
quedará cubierto por el agua del mar Mediterráneo. La oposición y los diferentes
gobiernos de las Comunidades Autónomas no están de acuerdo con el PHN. Por eso el
PSOE elaboró su Plan Alternativo. La Chunta Aragonesista y la Generalitat de
Catalunya también han presentado una serie de alegaciones. Como alternativas al
trasvase, la Generalitat de Cataluña propone que se construyan plantas desalinizadoras,
el trasvase del Roine, la reutilización de aguas depuradas y la conexión de las redes
regionales.
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El problema que suscitó el conflicto del Plan Hidrológico Nacional (PHN) fue,
en su origen, de orden estrictamente técnico: el trasvase del Ebro es un proyecto con
muy poca consistencia hidrológica y económica. Ya en el inicio de su tramitación, en el
Consejo Nacional del Agua, los expertos ambientales de este organismo emitieron un
voto particular de rechazo, en términos duros, que en cualquier otro país europeo habría
bastado para la retirada del Plan. Después de asegurar que el proyecto «carece de base
científica ambiental», y de denunciar sus análisis hidrológicos como «sesgados e
insuficientes», los expertos concluían señalando que «en resumen, consideramos que el
PHN, en su forma actual, no logrará el objetivo que persigue, y que además puede
suponer un deterioro importante de nuestros ecosistemas». La opinión de estos expertos
fue ratificada en los meses siguientes por centenares de otros especialistas de ámbito
universitario o técnico. Sin embargo, el Gobierno no modificó sustancialmente el PHN
y forzó su aprobación valiéndose de su mayoría absoluta. Es así como nuestro país ha
llegado a tener, en los albores del siglo XXI, una Ley del Plan Hidrológico Nacional
que contempla obras hidráulicas por más de 24.000 millones de euros, incluyendo un
gran trasvase y decenas de grandes embalses, pero en cuyo articulado no aparece ni una
sola vez la expresión 'gestión de la demanda', ni las palabras 'eficiencia' o 'reutilización'.
Con tales antecedentes nadie debería extrañarse de las dificultades que está encontrando
el Gobierno español en Bruselas para la aceptación del PHN y, en particular, del
trasvase del Ebro. El Ejecutivo pretende obtener una ingente financiación comunitaria
-ha solicitado 1.300 millones de euros- para un macroproyecto diametralmente opuesto
a la filosofía de la nueva Directiva Marco del Agua. De hecho, el trasvase del Ebro es
paradigmático del viejo modelo de los grandes planes de desarrollo hidráulico
realizados a costa del presupuesto y de los ecosistemas acuáticos, que proliferaron
durante el siglo XX. Ésta es precisamente la clase de política del agua que la Directiva
pretende evitar en el futuro.

Aquellos que opinan que el trasvase del Ebro supone todo un delito
medioambiental alegan que es un proyecto ecológicamente devastador,
económicamente especulativo y socialmente injusto. Consideran que destruirá
importantes humedales, como el Delta del Ebro e inundará las mejores tierras e incluso
localidades de varios valles del Pirineo y Prepirineo Aragonés, por la construcción de
los embalses que se requieren para almacenar el agua que se pretende trasvasar. Se da la
paradoja de que el agua del Ebro es de peor calidad que la del Júcar y la mezcla de
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ambas tendría un efecto devastador sobre los ecosistemas de las cuencas receptoras.
Asimismo, es más que probable la extensión de epizootias, como la del mejillón cebra,
un molusco procedente de Asia Central que está presentando numerosos problemas en
los tramos finales del Ebro.

Todas las organizaciones ecologistas han mostrado su más rotundo rechazo al


trasvase del Ebro, presentando numerosos argumentos en contra del plan, recursos ante
las instituciones pertinentes y alternativas basadas en la correcta gestión de nuestro más
preciado patrimonio, que es el agua.

Finalmente el PHN no se llevó a cabo y en el 2005 el Plan Hidrológico Nacional


de España fue aprobado por el Congreso, modificando el Plan del 2001, y sustituyendo
el trasvase del Ebro por el proyecto AGUA.

Actualmente, con el PSOE en el gobierno, partido claramente en contra del


trasvase en la época de Aznar, ha mantenido hasta ahora firme su postura. En sus
proyectos no se habla de trasvase, y no parece que haya deseos de hacerlo, sin embargo
las tornas han empezado a cambiar y el gobierno ha tenido que tomar una serie de
medidas que, aun no queriéndolo llamar por su nombre, podríamos considerar un
pequeño trasvase de las aguas de tan polémico río.

La sequía que ha azotado Barcelona ha sido actualidad hasta hace muy pocos
días. Las noticias sobre la prohibición del empleo del agua para usos más allá de los
estrictamente necesarios para la supervivencia y aseo de las personas han sido una
constante en los noticiarios, pero una realidad a la que someterse para los barceloneses.
Ante los bajos índices de agua en los pantanos y la especial situación de necesidad, el
gobierno ha tomado la decisión de crear pequeños trasvases del Ebro a la ciudad condal.
La medida ha sido clasificada como puntual y de urgencia, pero en ningún momento el
gobierno ha querido hablar de trasvase. Para ellos esta medida no puede ser considerada
como una traición a sus ideales y a su política, sin embargo, esta visión no es
compartida por todos y ya son muchas las voces que se han levantado en contra de estos
trasvases. Los primeros han sido la oposición que califican la decisión del gobierno de
“prostitución política” al venderse al mejor postor. El Gobierno de Aragón, por su parte,
que preside el socialista Marcelino Iglesias, anunció que recurrirá al Constitucional el
decreto ley que ampara el trasvase del Ebro a Barcelona. Por otro lado, la Plataforma
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del Ebro se manifestó en contra del gobierno, pues considera que la medida dista mucho
de ser provisional.

Los problemas del agua son, como queda constatado, cada vez mayores, y desde
luego, las perspectivas de futuro no son nada alentadoras. Muy probablemente, en un
plazo menor del que pensamos, las leyes gubernamentales a nivel tanto nacional como
internacional, se endurecerán mucho más. El uso del agua quedará estrictamente
restringido y será fuertemente controlado, será necesario buscar nuevas formas de
regadío, buscar soluciones alternativas para su uso y sobre todo, aun teniendo en cuenta
estas medidas, el agua dará lugar a futuros conflictos, negociaciones y tratados entre los
distintos países del mundo.

11. PROTEGER EL AGUA

Las prácticas actuales de consumo, como ya se ha repetido en numerosas


ocasiones a lo largo de todo este trabajo, nos conducen inexorablemente a una situación
insostenible. La necesidad de planificar los usos y demandas actuales del agua en todos
los sectores se hace pues urgente.
Frente a este problema se tiende a veces a culpar al clima. Sin embargo, la
verdadera causa es el mal uso del agua, que llevó a una sobreexplotación y a una
deficiente gestión de este recurso.
Existen diferentes medidas que se pueden adoptar para conseguir un uso más
eficiente del agua en distintos sectores: agrícola, industrial y doméstico:
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a) reducción del consumo en el sector agrícola: en la mayor parte del mundo, las
prácticas agrícolas son básicamente las mismas que se empleaban hacia 5.000 años, y
que consisten en inundar el campo o utilizar canalizaciones, lo que provoca pérdidas de
agua en su distribución desde las presas hasta los campos y pérdidas de evaporización,
dado que el riego se realiza en regiones secas. Las medidas a adoptar son:
1. Cambios en el sistema de riego: Aplicando modernas técnicas,
como el denominado riego por impulsos a través de los canales, que resulta más
eficaz que la riega continua, ya que se basa en una alteración del flujo del agua
cada dos surcos, de forma que se impermeabilice el terreno, en primer lugar, y
posteriormente el agua fluya más rápidamente. De esta forma se reducen las
pérdidas por infiltración y se consigue una distribución más uniforme del agua
por los campos, con lo que se pueden lograr reducciones en el consumo de entre
un 15% y un 50%. Otro método es el denominado riego por goteo: el agua se
reparte mediante una red de conductos porosos en superficie, semienterrados y
en contacto con las raíces de las plantas. El agua se aplica en dosis muy
pequeñas y frecuentes.
2. Mejora en las prácticas de gestión del agua por parte de los
agricultores y de los administradores del agua, para lograr una distribución
equitativa de ella y regar más campos con la misma cantidad mediante el control
de los suministros o el aumento de las tarifas agrícolas.

b) reducción del consumo en la industria: se necesitan grandes cantidades de


agua para fabricar numerosos productos que utilizamos en nuestra vida cotidiana. Entre
las posibles medidas que se podrían adoptar para reducir estos posibles consumos
estaría el reciclaje de agua que se emplea en las refrigeraciones, y su reutilización en
sistemas cerrados dentro de la industria y la aplicación de diseños de energía que
reduzcan el flujo del agua y eviten posibles perdidas en las conducciones. Por otro lado,
existe la posibilidad de ofrecer incentivos a aquellas industrias que reduzcan sus
necesidades de agua aplicando tecnologías de bajo consumo y a su vez menos
contaminantes del agua utilizada, de forma que esta pueda ser empleada de nuevo.

c) reducción del consumo humano: el ahorro en las ciudades es un objetivo


prioritario en toda la gestión del agua, mediante la aplicación de una serie de medidas,
de entre las que destacan las siguientes:
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1. Empleo de instalaciones de bajo consumo, como electrodomésticos, cisternas,


grifos con temporizador, lavavajillas, etc.
2. Aplicación del paisajismo jeroglífico en los ajardinamientos de las ciudades y
residencias, que consiste en sustituir el césped, que requiere grandes cantidades de agua,
por plantas y arbustos más resistentes al agua.
3. Planificación urbana que no hipoteque los recursos al situar edificaciones en
zonas que puedan afectar a fuentes de suministros de agua.
4. Reutilización de las aguas residuales domésticas, previa depuración, en la
agricultura o en la riega de jardines y parques.
5. Educación ambiental a través de inclusiones en los programas educativos.

Otras medidas que se pueden aplicar ante la demanda creciente del agua es la
construcción de grandes obras. Como esta solución supone un elevado coste económico
y/o ambiental, solo se deben llevar a cabo cuando tengan una clara justificación social y
siempre que las medidas encaminadas a una mayor eficiencia del uso del agua, como las
ya contempladas, sean insuficientes para afrontar la escasez de agua. En este sentido
destacan las presas y los trasvases. La construcción de presas tiene como finalidad
regular los ríos y controlar las riadas, abastecer de agua a la población, la industria y la
agricultura y generar electricidad. Los trasvases, por su parte, consisten en transportar
agua desde una cuenca hidrográfica con excedentes a otra con defitit. Ambas soluciones
son válidas y, de hecho, la primera es una gran solución, sobre todo como generadora de
energía eléctrica, pero ambas conllevan un impacto medioambiental importante, ya no
solo paisajístico, como es el caso de las presas, sino muchos más problemas añadidos.
Tal es el caso del trasvase del Ebro, del que ya se ha tratado anteriormente.
Otra de las opciones más conocidas para el abastecimiento de agua son las
desaladoras del agua del mar. Su finalidad es obtener agua potable a partir del agua del
mar o de aguas salobres continentales, y para eso es necesario separar las sales que lleva
disueltas. Existen varios procedimientos, entre ellos destacan dos básicos:
1. procesos térmicos: la separación de la sal se realiza mediante
evaporización del agua de la disolución salina y su posterior conservación en
agua dulce por condensación. El agua que se obtiene es pura y es necesario
añadirle ciertos sales para hacerla potable, ya que si no disolvería y arrastraría
sustancias útiles para el organismo. Además, hay que rectificar su acidez y
dureza.
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2. procesos de filtración mediante membranas, por ejemplo, el


proceso de osmosis inversa, que es un mecanismo de alta presión, que como su
nombre indica, está basado en los fenómenos de osmosis. La separación del
agua y la sal se realiza a través de membranas semipermeables que permiten el
paso del agua, pero invirtiendo el proceso de ósmosis natural, es decir, por la
aplicación de una presión superior a la presión osmótica que comprime contra
esta membrana semipermeable el agua salada, haciendo que esta pase cara el
otro lado de la membrana.

El control en la explotación de acuíferos es otra de las opciones para el control


del agua. Para evitar todos los problemas que se derivan de su mal uso es necesario
ejercer un control preciso sobre su sobreexplotación, con el fin de reducir la demanda y
permitir la recuperación de forma natural. En esos casos extremos en los que las
medidas no son suficientes, se puede recurrir al relleno de los acuíferos de forma
artificial para mantener así el nivel freático y evitar problemas como por ejemplo la
salinización.

12. CONCLUSIÓN

A lo largo de todo este trabajo he procurado un acercamiento global a las


características, curiosidades e implicaciones que el agua presenta. No obstante, son
muchos los datos que se han quedado en el tintero, pues el agua, en su simplicidad
aparente y en su carácter ordinario, recoge, bajo su sencilla fórmula, infinidad de
secretos, atribuciones y usos sin los que nuestro mundo no sería lo que hoy conocemos.
El tema del agua ha sido, y es, sin duda, un tema cautivador y, sobre todo, de
flamante actualidad. Nuestro pasado está marcado por el agua, nuestro presente gira en
torno a ella y nuestro futuro estará, más que nunca, en sus manos. Reconocer su papel es
admitir su importancia y eso debe de conducirnos irremediablemente a respetarla y a
cuidarla.
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13. APLICACIÓN DEL TEMA DEL AGUA A LA DOCENCIA

Se ha de tratar el tema del agua desde una perspectiva lo más global posible,
teniendo en cuenta que se trata de un tema tremendamente rico y de actualidad del cual
pueden surgir infinidad de ideas.

Son muchas las actividades que se pueden realizar en torno a este tema, como
por ejemplo excursiones a presas, depuradoras, obras de teatro, experimentos, murales
grupales, etc.

Una posible unidad didáctica sobre el agua podría ser la que se expone a
continuación:
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CONTENIDOS:

-El agua y la vida en el planeta.

-Agua y salud.

-Utilización en los diferentes sectores de la sociedad.

-Mal uso de los recursos hidráulicos.

-La sequía. La sed en África.

-El niño africano ante la sequía.

-Aprovechamiento de las aguas residuales.

-Nuevas técnicas para combatir la sequía.

OBJETIVO GENERAL: Con el trabajo de la presente unidad didáctica, los


alumnos comprenderán la importancia del agua para la vida de nuestro planeta y
aprenderán a utilizarla adecuadamente ante la escasez y las enormes sequías que
últimamente estamos padeciendo. También, verán la dificultad que tienen los países del
tercer mundo para conseguir este" bien", tan preciado y las enfermedades que la
población padece por culpa de su contaminación. A lo largo de la Unidad los alumnos
tendrán que ser capaces de reflexionar sobre la situación del cambio climático y exponer
criterios para solucionar el problema de la falta de agua y la desertización.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

-Sensibilizar a los alumnos de la importancia del agua como un bien escaso y


saber valorarla.

-Promover medidas para el buen uso y reflexionar sobre la importancia del


ahorro en el uso doméstico, agrícola...

-Estudiar diferentes técnicas para el ahorro en la agricultura.


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-Relacionar el avance de la industrialización y la falta de sensibilidad de los


gobiernos con la contaminación del medio ambiente y los problemas del cambio
climático.

-Ayudar a los niños a que entiendan la importancia de proteger los recursos de


hidráulicos en nuestra comunidad y en el resto del mundo.

-Sensibilizar al alumno sobre la sequía en nuestro país y, sobre todo, en África,


haciéndoles ver las grandes dificultades que tienen aquellas personas para conseguir
agua y las continuas enfermedades que se producen por su escasez y por su falta de
potabilidad.

-Estudiar diferentes medidas para solucionar el problema de la sequía y debatir


sobre las ventajas e inconvenientes que tienen cada una de ellas.

-Comprender la importancia de la reutilización de las aguas residuales para


riego, como alternativa al ahorro.

-Valorar la importancia de las depuradoras en cada localidad, para que las aguas
residuales se vuelvan a aprovechar.

BIBLIOGRAFIA

• http://www.unesco.org/water/wwd2006/index_es.shtml

• http://www.monografias.com/trabajos14/propiedades-agua/propiedades-

agua.shtml

• Página del Ministerio de Educación y Ciencia:

http://recursos.cnice.mec.es/biosfera/alumno/4ESO/evolucion/1origen_de_la

_vida.htm

• La ciencia del agua para la escuela:


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http://water.usgs.gov/gotita/waterproperties.html

• Año internacional del agua dulce:

http://www.wateryear2003.org/es/ev.phpl

• Ball Turner, Philip, H2O. Una biografía del agua, Fondo de Cultura

Económica, 1999.

• Calvo, Diodora y otros, Ciencias de la Tierra y del medio ambiente, ed.

Mc Graw Hill.

• Guerrero Legarreta, Manuel, El agua, ed. La ciencia para todos

• VVAA, Biología de 2º de Bachillerato, ed. Santillana.