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MASTER EN RELACIONES INTERNACIONALES

6ª Edición – curso 2010-2011

PROGRAMA DE LA ASIGNATURA DE ESTUDIOS AFRICANOS

Primer Semestre

Coordinador de la asignatura: Ferran Iniesta

Profesor:
Ferran Iniesta (ferran.iniesta@ub.edu)

Horas de visita

Lunes 10-11 h. y 18,30-19.30 h. (despacho 2071 de la Facultad de Geografía e


Historia, de la U.Barcelona – C/ Montalegre nº 6).

Evaluación

Comentario breve (2 páginas), escrito, de una obra o de dos artículos, con entrega
a 30 de Noviembre de 2008; elaboración de un trabajo reflexivo sobre un tema
previamente acordado con el profesor, de extensión media (10-15 páginas), y con
fecha de entrega el 31 de Enero de 2011.

El curso

Objetivos generales

La finalidad de esta asignatura es que el estudiante pueda adquirir conocimientos


básicos sobre el funcionamiento de las sociedades africanas contemporáneas y de
sus complejas relaciones internacionales en un mundo globalizado. Se pretende que
el alumno escape a los tópicos periodísticos y pueda operar con criterios científicos,
al tiempo que ejercitar su capacidad de análisis crítico.

Un aspecto primordial en la asignatura es la familiarización con obras de sociología,


de historia, de economía y de antropología que no siempre están presentes en
estudios amplios de relaciones internacionales. No se trata de forzar a muchas
lecturas ni de entrar en muchas páginas WEB especializadas, pero sí de distinguir
escuelas fiables y autores relevantes sobre el Africa negra en los últimos 30 años.

Recursos

Habrá un par de conferencias sobre temas de particular importancia en el África


negra: el islam subsahariano (Alberto López Bargados, UB), y la problemática del
desarrollo (Albert Roca, UdL).

Hay algunas obras en castellano que, sin ser obligatorias, debieran estar entre las
primeras lecturas del alumnado:
PEÑAS, F.J. (editor) (2000) África en el sistema internacional Ediciones de la
Universidad Autónoma de Madrid, Madrid

CHABAL, P. y DALOZ, J.P. (2001) Africa camina. El desorden como instrumento


político Bellaterra, Barcelona

INIESTA, F. (editor) (2007) La frontera ambigua. Tradición y democracia en África


Bellaterra, Barcelona

INIESTA, Ferran (2010) El pensamiento tradicional africano La Catarata, Madrid

KABUNDA, M’Buyi y SANTAMARIA, Antonio (2009) Mitos y realidades del África


subsahariana La Catarata, Madrid

ROCA, A. (editor) (2005) La revolución pendiente. El cambio político en el África


negra Edicions de la Universitat de Lleida, Lleida

SANTAMARÍA, A. y ECHART, E. (editores) (2006) África en el horizonte.


Introducción a la realidad socioeconómica del África subsahariana Libros de la
Catarata, Madrid

Sesión 1 (2 h.)
Lunes 4 de Octubre
PRESENTACIÓN
África negra en el 2010

En contraste con la década final del pasado siglo, los primeros años del tercer
milenio están resultando mejores y más esperanzadores para las sociedades
africanas. Sea en el ámbito macro-económico, sea en el político, todo indica una
reorientación general y unos resultados menos catastróficos.

La guerra ha quedado circunscrita a media docena de enclaves, el crecimiento


económico se sitúa en torno al 7%, y países como Brasil, India y China han
irrumpido con fuerza en el escenario subshariano. Incluso las instituciones de
pluralismo parlamentario están regularizándose en periodicidad, aunque no sean
exactamente democráticas.

Cabe preguntarse, pues, por qué sectores destacados del mundo occidental
(gobiernos, prensa, ONGs) siguen describiendo África como una región dantesca.
Pero también, habrá que analizar las razones de la fragilidad africana en el mundo
moderno globalizado.

CHABAL, P. y DALOZ, J.P. (2000) África camina. El dersorden como instrumento


político Barcelona, Bellaterra

INIESTA, F. editor (2007) La frontera ambigua. Tradición y democracia en África


Barcelona, Bellaterra

KABUNDA, M’Buyi y SANTAMARIA, Antonio (2009) Mitos y realidades del África


subsahariana La Catarata, Madrid
ROCA, A. (editor) (2005) La revolución pendiente. El cambio político en el África
negra Edicions de la Universitat de Lleida, Lleida

SANTAMARÍA, A. y ECHART, E. editores (2006) África en el horizonte. Introducción


a la realidad socioeconómica del África subsahariana Madrid, Libros de la Catarata

Sesión 2 (2 h.)
Lunes 18 de Octubre
HISTORIA
África antigua y clásica, la más antigua historia conocida

Aunque el objetivo de la asignatura no es un recorrido detallado por el pasado


africano, sería un error grueso salir de ella con la percepción habitual: un
continente de historia inexistente, con salvajes primigenios que se hallarían fuera
del devenir humano.

La colonización apenas duró medio siglo en muchas partes de África, y la misma


trata atlántica de esclavos no empezó hasta el siglo XV, pese a su intensidad y sus
graves secuelas, demográficas e ideológicas. La historia africana es la más antigua
que conocemos, ya que Kémit (el antiguo Egipto), como más tarde la sudanesa
Kush y la etíope Aksum, anteceden ampliamente la era cristiana, dejando huellas
poderosas en toda África.

No sólo tenemos una antiquísima antigüedad cultural negroafricana en esos


grandes Estados, sino también un pujante despliegue de imperios medievales y una
notable proliferación de estados clásicos africanos tanto en la costa índica como en
las sabanas sahelianas y áreas ecuatoriales. Nombres como Ghana, Malí, Sonray,
Kánem-Bornú, Abisinia, Oyo, Benín, Kongo y Mwene Mutapa no pueden ser
ignorados con sus recorridos seculares, sus complejas monarquías y su activo
comercio transcontinental.

CERVELLÓ, J. (1996) Egipto y África. Origen de la civilización y la monarquía


faraónicas en su contexto africano Sabadell, AUSA

NIANE, D.T. (1975) Le Soudan Occidental aux temps des grands empires Dakar-
Paris, NEA

INIESTA, F. (2000) Emitai. Estudios de historia africana Barcelona, Bellaterra

KI-ZERBO, J. (1980) Historia del África negra Madrid, Alianza Universidad 2 vols.

Sesión 3 (2 h.)
Lunes 25 de Octubre
HISTORIA
África y Occidente, cinco siglos de frontera moderna

La importancia de la trata de esclavos –entre los siglos XV y XIX- no sólo fue grave
en el plano demográfico, sino sobre todo en sus repercusiones políticas e
ideológicas. Contra la opinión común, África apenas se desestructuró o desintegró
en sus formaciones sociales, pero sí basó sus relaciones en torno a la fuerza militar
–Fanga para los pueblos manding- y eso redujo peligrosamente la influencia
apaciguadora de la realeza divina y las jerarquías clásicas.

Tampoco hay que olvidar que no hubo, hasta muy entrado el siglo XIX, una
ocupación colonial europea ni siquiera de las costas, ya que los islotes y factorías
en pequeñas penínsulas eran concesiones dadas por los poderes africanos para
permitir mayor eficacia a los intercambios mercantiles. Por desgracia, esas
transacciones comerciales, hacia el 1600, eran ya casi exclusivamente de esclavos
africanos contra manufacturas europeas. La responsabilidad de los gobernantes
autóctonos fue elevada, al aceptar el comercio infamante propuesto por las
potencias occidentales.

La colonización empeoró las cosas, ya que cortó de raíz los cambios endógenos
africanos que iban hacia nuevos modelos de sociedad, y, si bien eliminó las guerras
predadoras de la trata, incorporó la violencia de una jerarquía extraña que sometía
y menospreciaba a los africanos en sus propios paises. Así, durante quinientos años
(1444-1956), la frontera con Europa fue para África fuente de despoblación, de
violencia y de empobrecimiento, con secuelas ideológicas que llegan hasta hoy.

Los pocos escolarizados que se occidentalizaron en misiones y centros estatales


supusieron otro fermento de descontento, puesto que la ideología de la igualdad y
de la libertad de los pueblos no parecía aplicable en su caso. Pronto, en nombre de
la igualdad humana, se desarrollaron corrientes sindicales y políticas tendentes a la
autonomía o la independencia. En el área francesa se desplegó el movimiento de
personalidad africana conocido como Negritud, con figuras como Price-Mars,
Césaire, Senghor o Cheikh Anta Diop, reivindicando una historia y una personalidad
africanas. En el área germano-británica se desarrolló un movimiento más político
tendente a la igualdad de derechos, conocido como Panafricanismo, con
personalidades como Du Bois, Padmore, Nkrumah, Kenyatta o Nyerere.

De esos breves años coloniales, las consecuencias en la concepción del Estado y en


la visión del mundo han sido considerables: estados ultracentralistas en las
antiguas colonias francesas, y en casi todas las regiones un menosprecio agudo
hacia todo lo tradicional, juzgado primitivo y obscurantista. Ese modelo es el que
hoy está sujeto a fuerte cuestionamiento en todas las zonas subsaharianas.

CAMPOS, Alicia (2002) De colonia a Estado: Guinea Ecuatorial 1955-1968 Madrid,


Centro de Estudios Políticos y Constitucionales

INIESTA, F. (1998) Kuma. Historia del África negra Barcelona, Bellaterra

KOPYTOFF, I. editor (1987) The African Frontier. The Reproduction of Traditional


African societies Indiana, UP

MIERS, S. y KLEIN, D. editores (1999) Slavery and colonial rule in Africa Londres,
Longmans

PADMORE, G. (1955) Panafricanism or communism? Londres, James Currey


Sesión 4 (2 h.)
Lunes 8 de Noviembre
HISTORIA
Los Estados en la historia africana

El Estado en África no es una mera importación colonial. Como señala Bayart,


posee una existencia milenaria en muchos pueblos y regiones al sur del
Sahara. De tal modo que, muchos de sus comportamientos tienen raíces en
prácticas seculares (redistribución, escaso sistema tributario, clientelismo
reticular, ausencia de políticas sociales desplegadas por el propio Estado).

En esta sesión de trabajo se analizará el Estado clásico o antiguo hasta el siglo XVI, el
Estado predador o esclavista como variante del precedente, y el Estado colonial, que
está en la base constitucional y administrativa del Estado independiente del siglo XXI.
Para ello será útil ver cómo plantean las dificultades del Estado politólogos como
Kabunda y economistas como Santamaría, entre otros especialistas bien conocidos.

BAYART, J.F. (2000) El Estado en Africa. La política del vientre Barcelona,


Bellaterra

KABUNDA, Mbuyi – SANTAMARIA, Antonio (2009) Mitos y realidades del Africa


subsahariana Madrid, La Catarata

MÉDARD, Jean-François (ed) (1989) L’État en Afrique Bordeaux, CEAN

RUIZ-GIMËNEZ, Itziar (2003) Las “buenas intenciones”. Intervención humanitaria


en África Barcelona, Icaria

Sesión 5 (2 h.)
Lunes 15 de Noviembre
ECONOMÍA
Economías invertebradas: extroversión y cooperación

Deberíamos sorprendernos de que alguien se siga sorprendiendo, en Occidente, de


las economías de rapiña que practican muchos gobiernos y potentados africanos:
fueron educados en dos escuelas altamente competitivas, la esclavista durante
cuatrocientos años y la colonial en el último siglo. Un estudio de los mejores
economistas sobre África (Norro, Santamaría, Ennes Ferreira) nos demuestra que la
rapacidad, el saqueo irracional y el fraude han sido las líneas maestras de la
explotación de los recursos del continente ¿Cómo asombrarse de la continuidad de
esa herencia en los estados modernos instaurados por la colonización?

Sería útil recurrir a las actas parlamentarias de Londres y París sobre los objetivos
coloniales que, como aclaró Jules Ferry en 1885, no eran los de aportar derechos
humanos a los negros sino explotarlos para beneficio de todos los franceses,
incluídos los obreros socialistas (véase Jean Suret-Canale). Postura semejante
sostenía el inglés Salisbury al despreciar territorios yermos y priorizar las tierras
fértiles, aptas para las grandes plantaciones. El discurso civilizador, apenas servía
para encubrir esos objetivos económicos, con unos métodos más propios del
latrocinio que de una explotación razonable y comedida.

La herencia de la economía colonial ha condicionado las opciones de los estados


independientes: sin exportaciones de monocultivos apenas hay ingresos para el
Estado, y eso ha llevado a países como Guinea Bissau o Madagascar a la
bancarrota, en función de precios bajos controlados por el comercio occidental. La
desaparición de grandes superficies que en el pasado precolonial se destinaban al
autoconsumo e intercambio ya llevó a las hambrunas durante la colonización. Los
intentos actuales de reducir las superficies destinadas a la exportación han tenido
escaso éxito, puesto que eso lleva a la desmonetarización, ya fuertemente
integrada en los circuitos africanos.

En 1961, recién inauguradas las independencias, Réné Dumont escribía su célebre


África negra ha empezado mal, sugiriendo a los gobiernos africanos un quiebro
brusco y una reforma agraria que terminase con los sistemas antiguos de
explotación, así como con los modernos de plantación en monocultivo, sólo
beneficioso para las grandes compañías multinacionales. Lo que Dumont ignoraba
para Africa –como también lo desconocía Myrdal en su Asian Drama- es que los
modelos antiguos y sus jerarquías eran las únicas capaces de dar algún resultado y
mantener ciertos niveles de holismo y solidaridad en sus prácticas. El triunfo
improbable de una economía enteramente modernizada sería hambre y
marginación para dos tercios de africanos.

Al analizar el comportamiento de las economías estatales independientes, el egipcio


Samir Amín puso de relieve la formación de una peculiar ‘burguesía burocrática’,
cuya única base de sustentación en el África negra era el control del aparato del
Estado como fuente de recursos. Así se explica el crecimiento desaforado de las
administraciones estatales durante los primeros treinta años de independencia
(1960-1990), restringido más tarde por la desaparición del bloque soviético y las
exigencias del Banco Mundial en materia de concesión de ayudas. El problema
estriba en la marginalidad y empobrecimiento del sistema económico antiguo –del
que vive el 80% de la población- y en la externalidad desmesurada de la economía
moderna: la ‘informalidad’ es mayoría absoluta en África.

Mención especial merece el despliegue espectacular de la cooperación internacional


–pública y privada- tendente a paliar las graves deficiencias del sistema económico
africano actual. Sin embrargo, tanto desde el seno de la propia cooperación no
gubernamental como desde posturas críticas de analistas africanos –Samir Amin-
se ha cuestionado la bondad del sistema de ayuda al desarrollo practicado en el
contexto presente de globalización. Para ciertos autores –Latouche- el modelo
capitalista hoy mundializado es incompatible con un despliegue favorable de las
economías locales, que constituyen el sustento de más del 80% de la población
subsahariana.

AMIN, S. (1997) La desconexión Madrid, IEPALA

CAMPOS, Alicia (ed) (2005) Ayuda, mercado y buen gobierno Icaria, Barcelona

DUMONT, R. (1964) Africa negra ha empezado mal Barcelona, Ariel

NERÍN, Gustau (2006) Un guàrdia civil a la selva Barcelona, La Campana


NORRO, M. (1997) L’économie de l’Afrique noire Bruselas, ULB

SURET-CANALE, J. (1970) Afrique Noire. De 1900 à 1945 vol. II, Paris, Éditions
Sociales

Sesión 6 (2 h.)
Jueves 18 de Noviembre
ECONOMÍA
Profesor invitado: Albert Roca (UdL)
El improbable desarrollo

Axel Kabou se planteaba en el pasado decenio qué ocurriría si África rechazase el


desarrollo. La autora desplegó un amplio abanico de críticas contra la corrupción
gubernamental y el mal uso de los recursos, algo en lo que casi todos los
investigadores están de acuerdo, pero tal vez negligió la posibilidad de desarrollar
los antiguos modelos de modo más aceptable que en el presente, como plantea hoy
Serge Latouche y como sugieren los senegaleses Fall y Guèye en un artículo
sorprendente sobre beneficio y honorabilidad (Montréal 2003).

En el pasado, Karl Polanyi se alejó del análisis marxista describiendo la lógica


interna de los sistemas económicos no capitalistas (La gran transformación), pero
lamentablemente esta corriente ha sido orillada por las más mercantilistas como la
célebre escuela de Chicago. También la antropología histórica, con Service a la
cabeza o Marshal Shalins, han explicado con rigor científico que la etapa anterior al
neolítico o al capitalismo nunca fueron ‘eras de necesidad’ como dijo Marx, sino de
abundancia y redistribución. Posiblemente, lo que está en juego en la actualidad
africana es si se impone el criterio redistribuidor o el acaparador, el de producción
para consumo holista o el productivismo para consumo individualista. Éste no es un
debate teórico, sino instalado en la cotidianidad africana.

BAYART, J.F. (2000) El Estado en Africa. La política del vientre Barcelona,


Bellaterra

BRETÓN, V., GARCÍA, P. y ROCA, A. editores (1999) Los límites del desarrollo
Barcelona, Sendai

KABOU, A. (1995) Et si l’Afrique refusait le developpement? París, Hachette

LATOUCHE, S. (2003) Décoloniser l’imaginaire París, Parangon

ROCA, A. editor (2005) La revolución pendiente. El cambio político en el África


negra Lleida, Edicions de la UdL
Sesión 7 (2 h.)
Lunes 22 de Noviembre
CULTURA
Tradiciones y jerarquías

Cultura no es un apartado artístico o literario de una sociedad, tal y como suele


interpretarse en el sistema moderno, sino la manera en que una sociedad piensa,
se organiza y prioriza sus necesidades. En su sentido estricto, cultura es
substancial, substantivo y en absoluto marginal o ‘superestructural’ como trató de
caricaturizar el marxismo en su momento. Y la primera base estructurante de una
cultura es su concepción de la existencia, su sentido del mundo y aquellos valores
que merecen ser antepuestos a otros. Nosotros priorizamos la satisfacción
individual o la libertad frente al grupo, y no debiera extrañarnos que en otras
sociedades se anteponga el bienestar grupal y el respeto a las enseñanzas
antiguas.

Las sociedades africanas son extraordinariamente jerárquicas, en su práctica pero


también en sus teorizaciones, precísamente porque son comunitarias y vertebradas
por la desigualdad complementaria (Louis Dumont Homo Hierarchicus). Los intentos
coloniales por descabezar las jerarquías tradicionales fracasaron, porque la función
del dirigente africano –étnico o religioso- es proteger y redistribuir aunque esa
redistribución sea simplemente de bienes simbólicos. Por eso los colonizadores y los
gobiernos independientes no comprendieron que un anciano sin riqueza material
pudiese seguir siendo poderoso y respetado por los suyos. Hoy, la arrogancia
moderna se tambalea en los estado continentales.

Es imposible analizar la realidad africana histórica y presente acordando un lugar


subsidiario a las tradiciones. Las cosmovisiones antiguas, desde Kémit (Egipto
faraónico), fueron ya henoteistas, combinando la idea de una divinidad absoluta en
cuyo seno un principio creador impulsa el orden cósmico, y colocando en su eje al
Muntu o ser humano (Frankfort, Kagame, Bilolo, Cervelló): aunque se les ha
llamado animistas y politeistas, estas tradiciones son henoteistas, pues consideran
que la unidad total se expresa en multiplicidad de formas. El islam y el cristianismo
no son fundamentalmente distintos en ese rasgo, aunque sí en su menor
aceptación de la diversidad ritual. Habrá que acercarse a los mil años de islam
africano (Cuoq, Levtzion, Lewis, Trimingham, Coulon, Hampaté Bâ) y a las variadas
corrientes eclesiales cristianas (Mbiti, Bimwenyi-Kwessi, Kä Mana) y sus variantes
milenaristas (Asch). Sin ello, no podría entenderse el universo de multiplicidad
ideológica y ritual que es África.

COULON, C. (1983) Le Marabouth et le Prince París, Pedone

DUMONT, L. (1980) Homo Hierarchicus Barcelona, Labor

INIESTA, Ferran (ed) (2009) El islam del África negra Barcelona, Bellaterra

INIESTA, Ferran (ed) (2007) La frontera ambigua. Tradición y democracia en


África Barcelona, Bellaterra

LEWIS, I.S. editor (1976) Islam in Tropical Africa Cambridge, UP


Sesión 8 (2 h.)
Lunes 29 de Noviembre
CULTURA
El factor étnico en el Estado moderno

En Occidente, imaginar África es pensar en tribus o pueblos segmentados


políticamente. Los ingleses han abusado del término tribu y tribalismo, los
franceses lo han hecho con etnia y etnicismo. En realidad, la llamada cuestión
étnica, como la llamada cuestión religiosa, son aspectos básicos de las identidades
culturales. Nadie puede vivir al margen de un sistema de valores, como explicó
Weber, y nadie puede obviar una identidad grupal, ni siquiera local (Maffesoli Le
temps des tribus 1997).

Aunque las escuelas antropológicas deconstructivista (Amselle, M’Bokolo, Chrétien)


y estructural-marxista (Meillassoux, Bazin, Terray) afirmen que las etnias son una
invención o creación colonial –por lo de ‘divide y vencerás’- la realidad histórica se
nos presenta rica en formaciones etno-identitarias, como aseguran los marxistas
Moffa (L’Afrique à la périphérie de l’histoire) y M.Cahen (Éthnicité politique) o las
más recientes corrientes diferencialistas o constructivistas (Coulon, Kopytoff,
Geschière, Bosch, Iniesta, Ellis, Roca). Entrar en la información permetirá un
debate indispensable sobre el tema crucial de la identidades políticas.

Si nos acercamos al problema rwandés, al somalí o al mauritano descubriremos que


la identidad étnica es un factor cohesionante y delimitador, y que las solidaridades
holistas se producen exclusivamente en el seno de un mismo grupo etno-tribal.
Todo ello es de gran importancia a la hora de abordar la compatibilidad dudosa del
estado moderno con la miríada de identidades históricas etno-religiosas: esto
funcionó aceptablemente bajo los grandes imperios clásicos de Malí o de Zimbabwe,
pero no resulta tan fluido bajo el Estado moderno.

BOSCH, A. (1998) La via africana. Viejas identidades, nuevos estados Barcelona,


Bellaterra

CAHEN, M. (1995) Éthnicité politique París, L’Harmattan

DIOUF, Makhtar (1987) Sénégal. Les éthnies et la nation París, L’Harmattan

COULON, C. e INIESTA, F. editores (1995) Ètnia i nació als móns africans


Barcelona, Edicions L’Avenç

Sesión 9 (2 h.)
Lunes 13 de Diciembre
CULTURA
Profesor invitado: Alberto López Bargados (UB)
El islam en la política subsahariana

El intento de situar al islam como movimiento ideológico externo al entramado


cultural africano está llamado al fracaso. Como se ha analizado reiteradamente, hay
más de mil años de presencia musulmana al sur del Sahara, y en ningún caso
producto de alguna peregrina ‘djihad’ militar que se ha demostrado que nunca
existieron (Lewis, Hunwick, Trimingham).
Otra cuestión es cómo se comporta socialmente ese islam –muy mayoritariamente
de corte marabútico o sufí- ante el Estado moderno, primero colonial y hoy
independiente. Las corrientes marabúticas, dirigidas por maestros coránicos y
califatos, han sido estudiadas ampliamente en su relación compleja con los
gobiernos independientes (Cruise O’Brien, Constantin, Coulon, Sy, Robinson),
mientras la capacidad de ciertas hermandades o cofradías para acumular recursos
económicos ha sido analizada por otros autores (Copans, Bayart).

Finalmente, el rigorismo de sectores universitarios y para-universitarios, así como


su transformación en núcleos minoritarios de corte islamista es sensible en el norte
de Sudán y Nigeria, por razones históricas, pero reducido en el resto de países
sahelianos y orientales. El significado de este hecho posee implicaciones que no
escapan ni a los gobiernos occidentales ni a los dirigentes del fundamentalismo
musulmán. África es terreno en disputa, justamente porque su práctica del islam no
satisface a ninguno de los polos mundiales confrontados.

COPANS, J. (1976) Les Marabouths de l’arachide París, Seuil

INIESTA, Ferran (2010) El pensamiento tradicional africano Madrid, La Catarata

INIESTA, Ferran (ed) (2009) El islam del África negra Barcelona, Bellaterra

KANE, O. y TRIAUD, J.L. editores (1998) Islam et islamismes au sud du Sahara


París, Karthala
LUPO, Pietro (2006) Dieu dans la tradition malgache. Approches comparés avec
les religions africaines et le christianisme Fianarantsoa-París, Karthala

NKOGO ONDO, Eugenio (2001) Síntesis sistemática de la filosofía africana Murcia,


CEA

ROBINSON, D. editor (2000) Paths of accomodation. Muslim societies in Senegal


Oxford, UP

Sesión 10 (2 h.)
Miércoles 15 de Diciembre
POLÍTICA
Estados neopatrimoniales y democracia: Good Governance?

Si los aspectos identitarios (étnicos y religiosos) son estructurantes de cualquier


sociedad, los económicos y políticos son determinantes en el más corto plazo e
inciden sobre el proceso cultural de conjunto. La escasa eficacia resolutiva de los
nuevos estados independientes ha sido achacada por ciertos dirigentes a las
inercias burocráticas creadas por la colonización (Sékou Touré, Modibo Keita), pero
todo parece indicar que obedece más a motivos autóctonos que no exteriores o del
breve estado colonial.

Médard, en su análisis del ‘Big Man’ en África ha mostrado cómo puede ponerse el
poder económico al servicio del político, porque sólo éste último produce
honorabilidad social: eso explica las prácticas de redistribución económica entre la
clientela étnica, religiosa o política de cualquier dirigente africano, sea tradicional o
esté en la administración estatal (Mamdani, Chabal). Estos autores han desvelado
el porqué de la fuerte longevidad de muchos regímenes africanos, con
independencia de sus discursos liberales o socializantes, en función de su capacidad
de redistribución entre las numerosas redes clientelistas, así como la permanencia
durante décadas de los mismos grupos en el poder estatal, ya que a mayor
continuidad más eficiente capacidad para la obtención y redistribución de recursos
(Daloz).

Lo que suele denominarse corrupción –cierta en casos extremos como Mobutu,


Bokassa u Obiang Nguema- no es más que un sistema tradicional clientelista, que
prioriza distribuciones materiales entre allegados étnicos y religiosos (Jessiewicki,
Bayart). Es preferible hablar, con propiedad, de estados neopatrimoniales, que si
operan en límites razonables pueden lograr estabilidades notorias y que si lo hacen
de modo excluyente contra cualquier grupo ajeno a su origen termina provocando
conflicto entre poder y marginados. Un neopatrimonialismo etnicista o
fundamentalista en lo religioso suele provocar conflicto e incluso guerra (Barbier-
Wiesser).

La desaparición del bloque socialista, entre 1989 y 1991, facilitó que el Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional acelerasen su política de créditos con
condiciones políticas. Por esas fechas, la Conferencia de Mitterrand con numerosos
dirigentes africanos, en La Baule, puso en marcha el mecanismo de la
condicionalidad para la ayuda a países endeudados y emergentes: había que
respetar un catálogo de buena conducta democrática, como elecciones,
multipartidismo, prensa libre y partenariado civil y no exclusivamente
gubernamental, o no había ayuda internacional. Los estados africanos respondieron
con un discurso democrático y una práctica neopatrimonial encubierta (Clapham).

La errónea convicción del BM de que, sin riesgos comunistas ya, se podía reducir el
peso de los estados africanos y dejar así aflorar la iniciativa civil africana tuvo
resultados monstruosos en la década de los noventa. Somalia, Rwanda, Sudán,
Congo Kinshasa se vieron acompañados por las guerras de Congo, Liberia, Angola y
Sierra Leona. La política de ‘menos estado, más sociedad civil’ ha supuesto el peor
período de la historia reciente africana (Ruíz-Giménez, Peñas). Paralelamente, los
trabajos simultáneos de Mamdani, Chabal-Daloz, Ellis-Ter Haar e Iniesta
desmienten la existencia de una sociedad civil tal como se entiende en el moderno
Occidente: una sociedad neopatrimonial es holista, jerarquica y por lo tanto no
democrática, aunque esto sea políticamente incorrecto (ver obras intermedias de
Cahen, Otayek) en el vocabulario oficial de las instancias internacionales.

CHABAL, P. y DALOZ, J.P. (2001) Africa camina. El desorden como instrumento


político Barcelona, Bellaterra

CHERU, F. (2002) African Renaissance. Roadmaps to the Challenge of


Globalisation Ciudad del Cabo, Western Cape UP

INIESTA, F. (2002) El planeta negro. Aproximación histórica a las culturas


africanas Madrid, Libros de la Catarata (3ª edic.)

MAMDANI, M. (2001) Cititzen and Subject Princeton, UP

PEÑAS, F.J. (editor) África en el sistema internacional Ediciones de la Universidad


Autónoma de Madrid, Madrid 2000
Sesión 11 (2 h.)
Lunes 20 de Diciembre
POLÍTICA
El retorno de las autoridades tradicionales

El dato político más relevante es, actualmente, la reaparición pública e incluso


legalmente solicitada de las llamadas ‘autoridades tradicionales’, hsta hace pocos
años denostadas como responsables del atraso y obscurantismo de África. Algo
grave ha sucedido para que un hecho así haya adquirido dimensiones
internacionales, en obras y coloquios, hasta el punto que autores ayer ferozmente
antitradicionales dedican hoy sus trabajos a dichas autoridades (Mappa).

La raíz del giro brusco de investigadores, políticos e ideólogos es, sin duda, el
fracaso aparatoso de cuatro décadas de independencias fallidas (1960-2000), tanto
de las ‘tesis’ desarrollistas de corte liberal o socialista como de la supuesta panacea
democrática de la Good Governance en la década de los noventa. Hoy, el BM ha
puesto sordina a sus exigencias de enflaquecimiento del Estado y ni siquiera exige
que la totalidad de las ayudas lleguen al destino programado. Por su parte, políticos
como Museveni reestablecen constitucionalmente a los poderes tradicionales en
Uganda o hablan de Renacimiento Africano, como Mbeki en Sudáfrica, e incluso el
programa económico de la Unión Africana –NEPAD- dedica un enorme apartado al
restablecimiento de los valores y jerarquías tradicionales (Museveni, Mavimbela,
Nascimento, Mawa-Kiesse).

Por último, los ayer nacionalistas decidídamente antitradicionales del MPLA


angoleño y del FRELIMO mozambiqueño multiplican, desde el 2000, decretos y
seminarios sobre las autoridades que antes habían denostado como ‘feudales’ y
‘obscurantistas’ (Geffray, Florêncio, Farré). Lo que está en juego no es un tema
accesorio, sino qué tipo de pacto social es posible en África, una vez confirmado el
espectacular fracaso del modelo moderno, igualitario y progresista, individualista y
humanista (Ellis-Ter Haar, Iniesta). A inicios del nuevo milenio, África negra pone
en jaque el paradigma moderno globalizado, aunque sin rechazar incorporar
elementos del nuevo sistema.

ELLIS, S. y TER HAAR, G. (2005) Mundos de poder. Pensamiento religioso y


práctica política en África Barcelona, Bellaterra

FAUVEL, François Xavier, PERROT, Claude-Hélène (2003) Le retour des Rois. Les
Autorités traditionnelles et l’État en Afrique París, Karthala

FLORÊNCIO, F. (2006) Ao encontro dos Mambos. Autoridades tradionaes vaNdau


e Estado em Mozambique Lisboa, Da Rosa

INIESTA, Ferran (2010) El pensamiento tradicional africano Madrid, La Catarata

MAPPA, S. (1998) Pouvoirs traditionnels et pouvoir d’État París, Karthala


Sesión 12
Lunes 8 de Enero
SÍNTESIS
Continuidad y ruptura en el África negra del s.XXI

Después de lo analizado durante el curso, hay algunas líneas de fuerza que


presiden las sociedades africanas: neopatrimonialismo, violencia, holismo,
cosmocentrismo, prestigio, religiosidad y jerarquía. Si tomamos esos rasgos y nos
alejamos del discurso oficial bienpensante (el de los gobiernos e instituciones
occidentales, pero también el de la prensa crítica y el de las ONGs), veremos que el
África subsahariana es un complejo mundo que incorpora elementos nuevos sin
renunciar a sus más poderosas tradiciones, un espacio que evoluciona pero desde
coordenadas históricas propias. En cierto modo, África es la última frontera de la
modernidad globalizada.

INIESTA, F. (editor) La frontera ambigua. Tradición y democracia en África


Bellaterra, Barcelona 2007

KABUNDA, Mbuyi – SANTAMARIA, Antonio (2009) Mitos y realidades del Africa


subsahariana Madrid, La Catarata

ROCA, A. (editor) La revolución pendiente. El cambio político en el África negra


Edicions de la Universitat de Lleida, Lleida 2005

SANTAMARÍA, A. y ECHART, E. (editores) África en el horizonte. Introducción a la realidad


socioeconómica del África subsahariana Libros de la Catarata, Madrid 2006