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¿Qué es Adviento?

El año 2009 avanza rápidamente hasta llegar a este momento de ternura, oportuno para hacer un
alto en el camino y tomar este tiempo para disponernos y estar en gracia para saborear la
navidad. La palabra adviento significa “venida”; es la espera para lo grande que vendrá y se
refiere a la venida de nuestro Señor Jesucristo. Es una oportunidad de prepararnos en esperanza y
arrepentimiento para la llegada del Señor.

¿Cuándo se celebra Adviento?

En el calendario litúrgico desarrollado por las comunidades cristianas hace más de dieciséis
siglos, el Adviento marca el inicio del año. Esta celebración de Adviento se realiza los cuatro
domingos antes de llegar a la fecha del nacimiento del Señor Jesús.

¿Por qué celebrar Adviento?

El calendario litúrgico cristiano nos invita a estar atentos y atentas a los momentos especiales.
Es el momento para recordar con mayor fuerza la presencia de Dios en la historia humana y
verlo como una oportunidad que nos impulsa cada día a tener presente a Dios.

El tiempo de Adviento tiene una triple celebración. Primero, es recordar el pasado. Es un pasado
donde Jesús irrumpe en la historia con su nacimiento en Belén, una pequeña aldea de Judá,
donde se hizo carne, humilde y pobre. Segundo, este recuerdo nos hace vivir la vida presente de
manera vigilante y atenta a cumplir como discípulos y discípulas la justicia, el amor y la
esperanza. Tercero, nos prepara para el futuro, para esa parusía o segunda venida de nuestro
Señor Jesucristo.

¿Qué necesitamos para celebrar Adviento?

Adviento es la espera para lo grande que vendrá, ese gran día cuando Dios se hace presente a
través de su hijo amado. Los cristianos y las cristianas en el mundo necesitamos estar alertas en
este tiempo de consumismo y caos que el “mundo” ofrece. Debemos esperar con alegría su
venida gloriosa; para esto necesitamos buena voluntad, buen ánimo y una buena disposición
para la celebración.

Para la celebración de adviento necesitamos algunos elementos que son símbolos especiales en
esta ocasión.

Una corona de adviento, por su forma circular, evoca lo eterno de Dios; no tiene principio
ni fin en señal del amor y misericordia de Dios para su creación. Esta corona es hecha de
ramas o follaje verde que evoca el tiempo de esperanza, naturaleza y vida.

Cinco velas de colores: tres velas de color violeta, una vela color rosa y al centro una
vela blanca. Cada domingo se debe hacer las lecturas y la reflexión, se enciende una vela
2 hasta llegar a la blanca, que es la que conmemora el nacimiento de nuestro Señor Jesús.
En cada reunión debe tener Biblias, copias de la reflexión para cada participante y
fósforos. Debe empezar leyendo los textos bíblicos y la reflexión, luego discutir las
preguntas y de último celebrar juntas y juntos el encendido de la vela. Recuerde que esta
celebración puede adaptarse a la necesidad de cada grupo.

Al equipo de trabajo de Cedepca nos llena de alegría poner una vez más este material de
Adviento en sus manos, deseando que nutra su caminar cristiano y nos haga crecer y abundar en
el amor.

El equipo de redacción de este material:

Karla Koll
Profesora de Formación Bíblica Teológica y Pastoral, CEDEPCA, estadounidense, Pastora Presbiteriana (PCUSA),
Doctorado en Misión, Estudios Ecuménicos e Historia de las Religiones, Seminario Teológico de Princeton,
New Jersey.

Verónica Pérez
Coordinadora del Programa Formación Bíblico Teológico, nicaragüense, Pastora Pentecostal. CEDEPCA

Judith Castañeda
Coordinadora General de CEDEPCA, guatemalteca, Nazarena.
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29 de noviembre, 2009 - Primer domingo de Adviento

Levantemos nuestras cabezas

Lecturas:

Jeremías 33:14-16
Salmo 25:3-5
I Tesalonicenses 3:11-13
Lucas 21:25-28, 34-36

¿Cómo estamos?

Vivimos entre las malas noticias de todos los días y las buenas nuevas de las promesas de Dios.
En Adviento, sentimos esta tensión aún más. La inseguridad crece, especialmente en las
ciudades, donde robos y asesinatos están a la orden del día. Parece que ya vivimos en los tiempos
sobre los cuales habló Jesús. De verdad, el temor nos hace desfallecer y nos encerramos detrás de
puertas con más candados y ventanas con verjas, que ni nos dejan ver para afuera y nadie nos
pueda mirar.

Las malas noticias no nos deben sorprender, aunque nos entristecen. Adviento nos recuerda que
las promesas de Dios no se han cumplido todavía; hay muchos males en el mundo que resisten la
voluntad de Dios. Lo que existe ahora no es lo que Dios ha prometido. Pero las promesas se van
a cumplir y por eso, Adviento es un tiempo de esperanza.

Las lecturas de hoy nos proponen como debemos vivir mientras esperamos ver el cumplimiento
de las promesas de Dios. No debemos escondernos. Estos textos nos llaman a levantar nuestras
cabezas, porque Dios está cerca y guiará nuestros pasos. Debemos buscar crecer y abundar en
amor. La esperanza se demuestra no en una resignación ante las malas noticias, sino en actos
concretos.

Una madrugada, tres hombres de una iglesia agarraron a un hombre que se había metido para
robar en el sitio donde estaban construyendo su nuevo templo. Estos miembros de la iglesia
amarraron al hombre con alambre y llamaron no a la policía, sino a su pastor. Cuando llegó el
pastor, se conmovió al ver al hombre atado en el suelo. Pidió que lo soltaran para escuchar lo
que tenía que decir. El confesó que estaba buscando robar y vender algunos materiales para
poder dar de comer a sus hijos e hijas. No tenía trabajo. El pastor y los hermanos de la iglesia
oraron por el hombre y lo enviaron a su casa con una pequeña ofrenda. Buscaron crecer en amor.

¿Qué quiere Dios de nosotras y nosotros?

 Creer que la salvación viene y es un tiempo de justica y paz.


 Rechazar las interpretaciones teológicas que miran todo lo que sucede como la voluntad
de Dios. Recordemos que las promesas de Dios para toda su creación están por cumplirse
todavía.
4  Buscar crecer en amor, rehusando responder a la violencia con más violencia.
 Nutrir nuestra esperanza en el diario compartir en comunidad.
 No dejar que nos venza la desesperación ni quitarnos la alegría de saber que Dios está
presente en el mundo.

¿Cómo podemos responder?

 Aprender a manejar nuestra comunicación interpersonal en una forma no-violenta.


 Animarnos unos a otros, unas a otras, compartiendo las historias que nos inspiran
esperanza.
 Buscar cada día hacer un acto bondadoso para otra persona.

Reflexión personal y colectiva:

¿Cuáles son las noticias que más le angustian y asustan?


¿En qué momento recientemente ha sentido esperanza?
¿Cómo necesita crecer en amor?

Encendiendo la primera vela de Adviento:

Encendamos esta primera vela para unir nuestras esperanzas con el


deseo de toda la creación de ver la salvación de Dios llegar en toda
su plenitud. La luz de esta vela nos recuerda las promesas de Dios
y nos permite levantar nuestras cabezas en medio de todas las
malas noticias. En el inicio de este nuevo año litúrgico, buscamos
caminar con gozo y fe.

Oración:

Dios de la vida, en este tiempo de Adviento, llénanos de esperanza. Perdónanos por los
momentos cuando dejamos que la desesperación se apodere de nosotros y nosotras. Ayúdanos a
caminar todos los días con nuestras cabezas levantadas, mirando a nuestro alrededor con ojos de
amor. Enséñanos tus caminos mientras esperamos tu salvación. Amén.

Práctica de la semana:

Acompañar a una persona que se encuentra en una situación difícil y desesperante.

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6 de diciembre, segundo domingo de Adviento

Preparemos los caminos del Señor

Lecturas:

Malaquías 3:1
Lucas 1:76-79
Filipenses 1:9-11
Lucas 3:1-6

¿Cómo estamos?

Hace diez años, cuando hicieron la calle, fue bonita, plana y fácil de transitar en carro o en
bicicleta. Pero ahora se encuentra llena de baches. Con cada lluvia los hoyos se hacen cada vez
más grandes. Ya las niñas y los niños no pueden pasear en sus bicicletas. Aun los carros tienen
dificultad en pasar. Una calle sin mantenimiento se vuelve no transitable.

Adviento nos llama a preparar el camino para la llegada del Señor a nuestras vidas y al mundo.
¿En algún momento han observado el proceso de construir una carretera? Hay que mover
toneladas y toneladas de tierra y piedras para rebajar colinas y rellenar otros lugares. Es una
labor ardua. Pero no basta con construir una carretera una sola vez, sino hay que cuidarla
continuamente para mantener el paso abierto.

Así es con nuestros caminos interiores también. A veces estos caminos se llenan de chatarra,
ideas y distracciones que ya no avanzan, pero que se quedan allí bloqueando el camino. No dan
paso a otras ideas, a nuevas acciones de Dios en nuestras vidas. A veces sufrimos derrumbes de
problemas y preocupaciones que cierran los caminos por completo. Entonces la luz de Dios no
puede entrar y nos quedamos en la sombra. En tales momentos necesitamos ayuda para
desbloquear los caminos.

Ella nunca había dicho nada a nadie sobre lo que vivía en su casa. No lo quería admitir, ni a ella
misma. Ya había pasado muchos años viviendo así. Pero la enseñanza que escuchó en esta clase
era tan distinta de la predicación de su pastor. Estas hermanas hablaban de cómo todas las
mujeres son hechas a imagen y semejanza de Dios, un Dios de amor. Aunque temblaba, abrió su
boca para nombrar su realidad. “Mi esposo me pega.” Las hermanas la escucharon y la
abrazaron. Ella sintió la luz de Dios llegar a su interior, a lugares que habían estado en la
oscuridad por mucho tiempo, abriendo un nuevo camino hacia otra manera de vivir.

Adviento es tiempo para sacar el equipo pesado. Para nosotros y nosotras, seguidores de Jesús,
este equipo pesado consiste en el estudio de la Biblia y la reflexión además de las oraciones
personales y colectivas. Es tiempo de mirar para adentro para limpiar los caminos y permitir la
luz de Dios entrar. Pero también es tiempo para acompañar a otras personas, buscando que
nuestro amor abunde más y más a fin de dar a conocer a las personas en nuestro alrededor los
caminos de Dios.
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¿Qué quiere Dios de nosotras y nosotros?

 Confesar nuestros pecados y permitir que el perdón de Dios penetre en nuestras vidas.
 Admitir que necesitamos la ayuda de nuestras hermanas y nuestros hermanos en nuestro
caminar con Dios.
 Cultivar una vida de reflexión y oración, dedicando tiempo todos los días para leer la
Biblia y orar.
 Remover de nuestras vidas los obstáculos que nos impiden seguir los caminos de Dios.
 Llevar la oración a la acción solidaria.

¿Cómo podemos responder?

 Crear espacios de confianza en nuestras comunidades de fe donde las personas puedan


compartir sus problemas y penas.
 Abrirnos a la posibilidad de compartir la luz del amor de Dios con otras personas.

Reflexión personal y colectiva:

¿Cuáles son los obstáculos en su vida que le están impidiendo seguir a Jesús?
¿Cuándo ha sentido la luz de Dios entrar en su interior recientemente?
¿Cuándo le ha permitido Dios ser luz en la vida de otra persona?

Encendiendo la segunda vela de Adviento:

Encendamos la segunda vela, pidiendo que la luz de Dios llegue


a nuestro interior, tocando los lugares oscuros de nuestras vidas
con perdón y esperanza. Que sigamos preparando los caminos de
Dios en nuestras vidas, nuestras familias, y en nuestras
comunidades, para que todos y todas puedan conocer la
salvación de Dios.

Oración:

Dios de la vida, queremos andar en tu luz. Ayúdanos a preparar tu camino. Remueve de nuestras
vidas las cosas que están bloqueando nuestro caminar contigo y multiplica dentro de nosotros y
nosotras tu amor. Amén.

Práctica de la semana:

Regalar una vela a una persona querida, deseando que su Luz entre en su vida e ilumine su
camino.
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13 de diciembre, tercer domingo de Adviento

Compartir y hacer justicia

Lecturas:

Sofonías 3:19-20
Isaías 12:2-6
Filipenses 4:4-7
Lucas 3:10-16

¿Cómo estamos?

Hace más de tres décadas, un finquero en los Estados Unidos sentía un llamado de hacer algo
para familias de agricultores pobres en diferentes partes del mundo, incluyendo los países de
América Central. Decidió regalar una vaca a cada familia seleccionada. En cambio, la familia
beneficiada tenía la obligación de regalar la primera cría de la vaca a otra familia. El hombre
fundó una organización que recolecta donaciones para comprar animales y regalarlos.

Después de varios años de trabajar así, la organización notó que no estaban viendo buenos
resultados. Sí, la situación nutricional de las familias beneficiadas se había mejorado en la
mayoría de los casos, pero seguían en la pobreza. A veces los animales murieron por falta de
cuidado adecuado o por falta de medicina. En otros casos las familias tenían que vender los
animales para enfrentar alguna emergencia. Salir de la pobreza iba a requerir más que
donaciones.

La organización empezó a escuchar a las familias de agricultores. ¿Qué necesitaban? ¿Qué


querían? Necesitaban poder producir más para poder tener mayores ganancias. Para poder
producir más, necesitaban capacitación técnica, especialmente conocer alternativas a los insumos
químicos para sus cultivos. También necesitaban mecanismos para hacer llegar sus productos al
mercado sin que los intermediarios se quedaran con la mayoría de las ganancias. Sería mejor si
pudieran aprender a procesar sus productos antes de comercializarlos para ganar aun más.

Hoy esta organización trabaja con grupos organizados de agricultores, hombres y mujeres. Lleva
muchos años acompañándoles. Todavía dona animales, pero al mismo tiempo ofrece
capacitación y apoyo para desarrollar redes de comercialización justa. Las mujeres han
aprendido, entre otras cosas, a hacer y envasar mermelada en lugar de vender solamente la fruta.
Los grupos beneficiados han empezado a gozar de una vida mejor.

Las personas que se fueron a escuchar a Juan en el desierto cerca del Rio Jordán sabían que
vivían en una sociedad corrupta e injusta. Venían a Juan buscando esperanza, y arrepentimiento.
Preguntaban a Juan, “¿Qué debemos hacer?” Su respuesta fue sencilla: compartir y hacer
justicia.

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¿Qué quiere Dios de nosotras y nosotros?

 Pedir perdón por las maneras en que participamos en sistemas injustos que dejan a
millones de personas en la pobreza.
 Solidarizarnos con las personas empobrecidas en nuestro alrededor.
 Unirnos con los esfuerzos de promover la justicia.
 Compartir lo que tenemos de tal manera que empodere a las personas.
 Regocijarnos en todo lo que hacemos.

¿Cómo podemos responder?

 Conocer y utilizar las redes o las tiendas de comercio justo en nuestra área.
 Apoyar a las organizaciones que están trabajando para fortalecer la economía de las
familias campesinas.
 Ayudar a más personas a recibir capacitación que les permita generar ganancias para
mantener a sus familias.

Reflexión personal y colectiva:

¿De dónde viene la comida que está comiendo hoy?


¿Quiénes en su contexto están trabajando a favor de la justicia?
¿Cuándo ha compartido algo con alguien de tal forma que le ayudó a cambiar su situación?

Encendiendo la tercera vela de Adviento:

Encendamos esta tercera vela comprometiéndonos con los


caminos de la justica de Dios. Busquemos compartir lo que Dios
nos han dado de tal forma que se convierta en buenas nuevas
para otras personas.

Oración:

Dios de justicia, ofrecemos nuestras vidas a ti. Llénanos de tu paz y enséñanos el gozo de
compartir. En medio de la injusticia y la corrupción, ayúdanos a reflejar tu luz. Amén.

Práctica de la semana:

Comprar algo directamente de la persona que lo ha producido o en una tienda de comercio justo.

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20 de diciembre, cuarto domingo de Adviento

Bienaventuradas las personas que creen

Lecturas:

Miqueas 5:2-5a
Salmo 80:1-3
Hebreos 10:8-10
Lucas 1:39-45

¿Cómo estamos?

Dos mujeres se encuentran en el mercado. No se han visto en varios meses. Empiezan a hablar.
¿Qué tal? ¡Qué barbaridad estos precios! ¿Cómo vamos a poder seguir comiendo? ¿Tu esposo
consiguió otro empleo? ¿Tu hija ganó el año en el colegio? ¿Supiste que entraron a robar en la
casa a lado de la mía? ¿En dónde vamos a parar con tanta violencia? Después cada quien sigue
su camino, sus cargas un poco menos pesadas por haber compartido sus penas con una amiga.

La visita de María a Elizabeth también es un encuentro entre mujeres. También vivían en una
situación difícil. Una adolescente embarazada va a visitar a su prima, una mujer mayor, que
también está embarazada. Tal vez se va buscando consejos de una mujer mayor; quizás se va
escapando de los comentarios de sus vecinas. Pero su conversación no se enfocó en lo que
podían percibir, sino en lo que Dios estaba haciendo a través de las vidas de ellas.

Adviento cuestiona a cada uno de nosotros, a cada una de nosotras. Nos pregunta, ¿en medio de
tantas noticias malas, somos capaces de creer en el actuar de Dios en el mundo? ¿Podemos ver
más allá de lo obvio para discernir lo que Dios está haciendo a favor de redimir al mundo?

La acción salvífica de Dios en el mundo pasa por las vidas de personas que se abren a la
posibilidad de participar en el proyecto de Dios. Pasa, también, por los encuentros cotidianos. En
este sentido, la vida de María se vuelve un modelo para cada creyente. Ella creyó en las
promesas de Dios y asumió plenamente su participación en el proyecto de Dios.

Adviento nos recuerda que la bienaventuranza viene de creer que las promesas de Dios de
restaurar su creación se van a cumplir. Adviento nos pide reorientar nuestras vidas según las
promesas de Dios. También nos invita a convertir cada uno de nuestros encuentros en una
oportunidad no solamente para compartir nuestras cargas, sino de celebrar las promesas de Dios.
Así nos descubriremos otra vez como portadoras y portadores de buenas nuevas.

¿Qué quiere Dios de nosotras y nosotros?

 Creer en las promesas de Dios.


 Celebrar con alegría y gozo la fidelidad de Dios.
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 Animarnos unos a otros, unas a otras, recordando las cosas que Dios ha hecho para
nosotros y nosotras.
 Buscar activamente participar en el proyecto de Dios, defendiendo y apoyando la vida.

¿Cómo podemos responder?

 Crear espacios que promuevan el compartir entre personas de diversas culturas y


situaciones de vida.
 Invitar a personas a nuestros cultos en la iglesia para compartir la alabanza a Dios y la
alegría de vivir como hijas e hijos de Dios.

Reflexión personal y colectiva:

¿Cuándo le ha animado una visita de un amigo, de una amiga?


¿Qué bendiciones ha recibido de Dios que puede utilizar para bendecir a otras personas?
¿Cómo Dios le llama para servir a la causa de la vida hoy?

Encendiendo la cuarta vela de Adviento:

Encendamos esta cuarta vela en celebración de los encuentros


cotidianos donde experimentamos la presencia de Dios. Damos
gracias por todas las personas, mujeres y hombres, quienes,
como María, han entregado sus vidas para servir a la causa de
Dios.

Oración:

Dios de la vida, resplandece tu rostro sobre nosotros y nosotras y muéstranos tu poder, para que
nuestra vida sea una vida plena. Ayúdanos a creer que tu salvación viene. Amén.

Práctica de la semana:

Visitar a una persona amiga que no ha visto en mucho tiempo. Preguntarle que está haciendo
Dios en su vida.

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24 de diciembre.

¡Buenas nuevas de gran gozo! NAVIDAD

Lecturas:

Isaías 62:10-12
Salmo 98:1-3
Tito 3:4-7
Lucas 2:8-20

¿Cómo estamos?

El viejito se levanta cada mañana muy temprano, como lo ha hecho toda su vida. Saca las ovejas
del pequeño corral donde pasaron la noche. Empieza el diario trajín de buscar comida para los
animales. Cuando era niño, era mucho más fácil. Había mucho pasto cerca de la casa de su papá
y su mamá. Ahora la aldea se he llenado de casas. Donde no hay casas, todo está sembrado de
maíz. Tiene que caminar por caminos pavimentados. Los carros pasan rápidamente, poniendo en
peligro la vida de las ovejas. El viejito pasa todo el día moviendo los animales de un lugar a otro,
buscando un poco de zacate. A veces uno de sus nietos le acompaña, pero los jóvenes se aburren.
Sueñan con irse a la ciudad para trabajar. Los mercados están llenos de textiles artificiales,
hechos de derivados de petróleo. Pronto no habrá ni ovejas, ni pastores.

Hace dos mil años, los pastores en Israel eran un grupo despreciado. Vivían lejos de los pueblos.
Pasaban todo su tiempo en el campo entre los animales, por lo tanto, estaban sucios. Sin
embargo, fue precisamente este grupo que recibió primero la buena noticia sobre la llegada de
Jesús. Creyeron a los ángeles; fueron a ver que podía ser la gran noticia. Y encontraron un bebé
acostado en un pesebre.

Dios se hace presente en el mundo en la vulnerabilidad de un recién nacido durmiendo en un


espacio prestado. Se anunció su venida muy lejos de los centros de poder, entre personas sin
recursos y sin prestigio.

En esta Navidad, debemos preguntarnos dónde sigue Dios manifestándose hoy. Donde podemos
escuchar hoy a Dios. Se hace presente en la vida de todos y todas aquellas personas que buscan
el bien para el otro y la otra. Dios esta en los proyectos que llevan vida, sean estos a través de
organizaciones, cooperativas o grupos de trabajos que proveen vida para si mismos y sus
familias. Dios está al lado de personas vulnerables y marginalizadas.

¿A quiénes vamos a escuchar? Escuchemos una vez más a los ángeles decir, “No tengan miedo,
porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos y todas. Hoy les
ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor.” Damos a Jesús la
bienvenida en nuestras vidas, buscando crecer en el amor.

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¿Qué quiere Dios de nosotras y nosotros?

 Celebrar la llegada de Jesús con alegría.


 Permitir que el amor de Dios saque fuera los miedos de nuestras vidas.
 Ponernos al lado de las personas vulnerables.

¿Cómo podemos responder?

 Reunir a gente alrededor de la mesa y compartir el gozo del nacimiento de Jesús.


 Visitar a personas hospitalizadas o encarceladas.
 Apoyar a personas que han quedado sin trabajo.

Reflexión personal y colectiva:

¿En qué momentos ha sentido vulnerable y con miedo?


¿Qué significa en su vida y su comunidad las Buenas Nuevas del nacimiento de Jesús?

Encendiendo la vela de la Navidad:

Encendamos la vela de NAVIDAD para dar la bienvenida a


Jesús, el Salvador del mundo. ¡Regocíjese la tierra! Los cielos
anuncian su justicia y los pueblos ven su gloria. Esta luz
resplandece en nuestro mundo por personas como nosotras y
nosotros que viven con justicia y alegría en nuestros corazones.

Oración:

Dios del amor, nace de nuevo en nuestros corazones este día. Habita entre nosotros y nosotras.
Llénanos de tu Espíritu y líbranos del miedo, para vivir en plenitud tu paz mientras que
trabajamos por tu justicia en el mundo. Amén.

Práctica de la navidad:

Hacer una tarjeta o un regalito a mano para una persona en su vecindad que está sola este día.

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AUTORA

Dra. Karla Ann Koll


Profesora, Formación Bíblica Teológica y Pastoral
kkoll@cedepca.org

EQUIPO EDITORIAL

Verónica Pérez
Coordinadora, Formación Bíblica Teológica y Pastoral
vperez@cedepca.org

Judith Castañeda
Coordinadora General
jcastaneda@cedepca.org

Luis Sarpec
Diseño Gráfico, Pastoral de la Comunicación
lsarpec@cedepca.org

8ª. Ave 7-57, Zona 2 ciudad de Guatemala.


Teléfono: (502) 2254-1093 Apartado Postal 2834 01901
Guatemala, Guatemala. E-mail: cedepca@cedepca.org
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