You are on page 1of 110

UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR

FACULTAD DE TEOLOGÍA

RETOS PARA EL LAICADO LATINOAMERICANO

DESDE APARECIDA

TESIS

LEONOR AGUILAR ORELLANA

Carné: 27572-02

Guatemala, marzo de 2010

Campus Central
UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR

FACULTAD DE TEOLOGÍA

RETOS PARA EL LAICADO LATINOAMERICANO

DESDE APARECIDA

TESIS

Presentada al Consejo de la Facultad de Teología

Por:

LEONOR AGUILAR ORELLANA

Carné: 27572-02

Previo a conferírsele el grado académico y título profesional de:

LICENCIADA EN CIENCIAS RELIGIOSAS

Guatemala, marzo de 2010


Campus Central
AUTORIDADES DE LA UNIVERSIDAD RAFAEL LANDIVAR

P. Rolando Enrique Alvarado López, S.J. Rector


Dra. Lucrecia Méndez de Penedo Vicerrector Académico
P. Carlos Rafael Cabarrús Pellecer, S.J. Vicerrector de Investigación y
Proyección
P. Eduardo Valdéz Barría, S.J. Vicerrector de Integración
Universitaria
Lic. Ariel Rivera Irías Vicerrector Administrativo
Licda. Fabiola de la Luz Padilla Beltranena Secretaría General

CONSEJO DE LA FACTULTAD DE TEOLOGIA

Decano M.A. Marco T. Martínez, S.J.


Vicedecano M.A. Rodolfo Alberto Marín
Angulo
Secretario Lic. Guillermo Enriquez Tellez
Director del ICCRE Lic. José Antonio Revuelta,
F.S.C.
Directora Licenciatura en Teología M.A. María de la Luz Ortiz
Martínez
Director del Diplomado en Teología Lic. Francisco Romero González
Director del Profesorado en Filosofía M.A. Agustín Maté Mansilla

ASESOR DE TESIS

Licenciado Porfirio Atencio Rodríguez O.P.

REVISOR DE TESIS

M.A. María de la Luz Ortiz Martínez


AGRADECIMIENTOS A:

A Dios nuestro Señor y a la Virgen María

Licdo. Porfirio Atencio Rodríguez O.P.:


Por su paciencia al asesorarme en la tesis.

Licda. M.A. María de la Luz Ortiz Martínez:


Quien me condujo y orientó durante la carrera.

A la Orden de Frailes Dominicos:


Quienes me inspiraron con su ejemplo para profundizar mis estudios,
especialmente al Padre Magister Joaquín Zabalza Iriarte O.P.

Al Padre Pablo Iribarin O.P.:


Quien me motivó a que los Laicos Dominicos deberíamos tener estudios
universitarios o de Teología ya que los cuatro pilares de la Orden Dominica
son: Estudio, Predicación, Vida en Comunidad y Oración.

A mi hija Leonor Mercedes Chocano de Cadena y a mi amiga Licda.


Betzaida Lara:
Quienes se sacrificaron en muchos momentos, brindándome tiempo, ánimo y
todo su apoyo durante el estudio.

A mis hijos Guillermo Alejandro y María Cristina


Indice
Capítulo I Conceptos básicos

1. Concepto de Laico - Laicado


1.1 Nuevo Testamento y Tradición Apostólica

1.2 Datos históricos


1.2.1 Estilo de vida de las Comunidades
Cristianas
1.2.2 La presencia de los laicos en la época
Patrística.
1.2.3 Aporte de las Órdenes Mendicantes a la
Teología del laicado
1.2.4 Lutero y la Reforma Protestante

1.3 El Laico en el Magisterio Post Conciliar:


Concilio Vaticano II, Christifideles laici y otros
documentos de la Iglesia
1.3.1 Concilio Vaticano II - Lumen Gentium
1.3.2 Cristifidelis laici – Juan Pablo II -

2. Los grandes Ejes de la Teología del Laicado en la V


Conferencia en Aparecida

Capítulo II Los laicos discípulos y misioneros de Jesús


en la V Conferencia de Aparecida

1. Responsabilidad y protagonismo de los laicos en


América Latina

1.1 Constataciones de la realidad laical en América


Latina
a. Aspectos Negativos (sombras)
b. Aspectos Positivos (luces)
1.2 La tarea evangelizadora de la Mujer en América
Latina
1.2.1 Sobre la Evangelización

2. La misión de Jesús y el compromiso bautismal del


Laico
2.1 La misión de Jesús
2.2 La misión del Laico

3. Dimensiones cristianas desde el Bautismo


3.1 Profeta
3.2 Sacerdote
3.3 Rey

Capítulo III Espiritualidad laical desde Aparecida

1. Espiritualidad encarnada en la realidad desafiante


1.1 Con los pies sobre la tierra
1.1.1 Mucha religiosidad y poca evangelización
1.1.2 Ausencia de un laicado presente
1.1.3 Clericalismo
1.2 Con libertad interior y lucidez
1.2.1 Pecado estructural: con criterio y
sensibilidad, mirada diferente de poder
ver lo que otros no ven
2. Espiritualidad comprometida con el Reino
2.1 Compromiso laical desde una vivencia espiritual

Capítulo IV La transformación de la sociedad

1. Un Laicado comprometido en y con la sociedad


2. Llamado a la humanización
2.1Disponibilidad a servir e indiferencia al poder y a
las distracciones

3. Un Laicado comprometido en la ciencia en la


tecnología y al cuidado de la creación
3.1 Necesidad de impregnar con el evangelio los
ámbitos políticos, económico y cultural
Universidad Rafael Landivar
Leonor Aguilar Orellana
Licenciatura en Ciencias Religiosas
Carné 27572-02

RESUMEN

“Retos para el Laicado Latinoamericano desde Aparecida”

Los retos actuales para el laico en América Latina son de gran envergadura,
ya que su participación en la institución eclesial y en la sociedad debe ser
activamente responsable; por tanto: el laico debe estar consciente que el
bautismo que recibió siendo un infante, es un acontecimiento extraordinario,
que lo hace partícipe de las funciones de sacerdote, profeta y rey del Señor
Jesús.

El Bautismo no debe quedar como un hecho aislado en la vida del cristiano,


sino, al contrario, conforme va siendo niño, joven, y luego adulto debe ir
incorporándolo en su que hacer diario, participando de la vida sacramental que
activa y actualiza los dones recibidos en el Bautismo.

El laico, es un bautizado que no es sacerdote ni religioso; debe estar


consciente que ha sido elegido y llamado, que tiene la misión de llevar el
mensaje del Señor Jesús a los distintos sectores de la sociedad, ya que el laico
es un discípulo seguidor de Cristo, dispuesto a trabajar por el Reino y a dar la
vida por Él si fuera necesario.

El documento de Aparecida desde el principio nos presenta a Cristo como el


único libertador y salvador que, con su muerte y resurrección, rompió las
cadenas opresivas del pecado y la muerte, que revela el amor misericordioso
del Padre y la vocación, dignidad y destino de la persona humana.

Los obispos reunidos en Aparecida manifiestan con claridad que el


contenido de la misión es mover a los cristianos a un encuentro vivo con
Jesucristo, convirtiendo al laico en auténtico discípulo y misionero.
INTRODUCCIÓN
La quinta conferencia episcopal de Aparecida espera del laicado un
testimonio evangélico y un impulso misionero para que sean apóstoles en sus
familias, en sus trabajos, en sus comunidades y en las nuevas fronteras de la
misión. Los fieles laicos son los cristianos que están incorporados a Cristo por
el Bautismo, que forman el pueblo de Dios y participan de las funciones de
Cristo: Sacerdote, Profeta y Rey. Ellos realizan según su condición, la misión
de todos los pueblos cristianos en la iglesia y en el mundo. Son “hombres de la
iglesia en el corazón del mundo y hombres del mundo en el corazón de la
iglesia” Num. 209

Esta investigación tiene el objetivo de fundamentar el tema de laico en


America Latina, y para ello utiliza la metodología de ver, juzgar y actuar. La
razón por la que se hace este trabajo es para elaborar una teología del laico en
consonancia con las conferencias episcopales poniendo énfasis en el tema de
Aparecida de misión y discipulado del laico en las tres dimensiones:
Sacerdote, Profeta y Rey. Se desarrolla el tema en cuatro capítulos, cada uno
con su debida conclusión.

Ser Sacerdote significa que toda nuestra vida debe ser como la de Cristo,
una ofrenda al Padre en nuestros prójimos: en actitud de hacer, por encima de
todo, la voluntad de Dios y de pasar por la tierra haciendo el bien y ayudando a
los demás.

Ser Profeta significa el anuncio del evangelio y la denuncia del antirreino es


decir, cuando damos razón de nuestra esperanza y confiamos en la salvación
de Cristo; cuando tenemos valor para corregir a los demás y aceptar sus justas
correcciones.

Ser Rey significa vivir desde la dignidad de hijos de Dios, controlar nuestros
instintos y pasiones conservando la paz interior en nuestra conciencia; sin lugar
de querer dominar y explotar a los otros, nos convertimos en sus servidores si
logramos compartir nuestras cosas como hermanos.

1
CAPÍTULO I
CONCEPTOS BÁSICOS

Este trabajo de investigación tiene la finalidad de introducir al lector en el


tema del laicado; que es de gran importancia en la actualidad ya que su
desempeño en la iglesia es vital. El laico representa la mayor parte del pueblo
de Dios y cada uno de ellos, tiene que estar consciente y convencido de su rol
dentro de la Institución eclesial. Antiguamente, el rol del laico estaba al margen
del clero; hoy por hoy, su presencia activa es indispensable en una iglesia que
requiere incidir en todos los ámbitos de la sociedad, sin embargo,
frecuentemente a los laicos no se les toma en cuenta y ellos mismos no se
sienten aludidos en su compromiso como bautizados y a veces actúan como
meros espectadores en la liturgia y en muchos ámbitos del quehacer eclesial.
Por lo tanto, es oportuno en este primer capítulo dar algunas acepciones del
término laico.

1. Concepto de Laico - Laicado

En la Sagrada Escritura no se encuentra explícitamente la palabra laico ni


se plantea del laicado porque el laico no es ningún problema. En la literatura
cristiana aparece por primera vez la palabra laikos a finales del año 95 en un
escrito de Clemente de Roma a los corintios, en su carta a los Corintios 40,6.
En Realidad Clemente no hablaba de laicos y de clero en sentido cristiano ya
que escribe un contexto veterotestamentario. Laicos son, según Clemente, los
fieles judíos en oposición a los sacerdotes y levitas del templo. La
característica del laico como el que no pertenece al clero, o del clérigo como el
que ha sido ordenado para la liturgia (obispo, presbítero, diácono).

Aparece en la iglesia a comienzos del siglo III. Comienza a insinuarse una


diferencia entre los ministros sacerdotales y los laicos. El laicado aparece,
pues como estamento en el siglo III al formarse una jerarquía o un clero. A lo

2
largo de la Edad Media, de la Moderna y de la parte contemporánea se acepta
la iglesia dividida en dos clases separadas, los clérigos y los que no son; los
ordenados y los no ordenados.

A principios del siglo XX se rechazaba en la iglesia el uso de la palabra


laico, pero en 1930 se incorpora la palabra laico al campo pastoral para asignar
al que no era religioso; este término tiene 50 años en el lenguaje teológico
aproximadamente.1

Ahora bien, el término laico dentro de la concepción cristiana se refiere a


todo bautizado que no sea sacerdote o religioso. Así lo define el diccionario de
la Lengua Española: “Adj. Que no tiene órdenes, clericales, lego. Dícese de la
escuela o enseñanza en que se prescinde de la instrucción religiosa.”2

Laico proviene de laós (pueblo). Laikos designa en la lengua griega a una


categoría de personas distintas de los jefes. Por eso, la palabra laico tiene un
doble significado etimológico: el que pertenece al pueblo y el que dentro del
pueblo, se encuentra en una categoría inferior, opuesta a otra superior. En la
traducción griega de los LXX y en el Nuevo Testamento, laós también significa
el Israel Judío y el pueblo de Dios respectivamente.

Hoy se emplea más el vocablo laico. Por ejemplo, la exhortación apostólica


de Juan Pablo II Christifideles laici, de 1988, habla de fieles cristianos laicos.3

1.1 Nuevo Testamento y Tradición Apostólica

En primer lugar, es importante recordar que Jesús de Nazareth era un laico,


es decir, que no pertenecía a la casta sacerdotal ni a la tribu de los levitas que
eran los encargados de todos los asuntos relacionados con el templo. En
segundo lugar, cuando Jesús elige a sus seguidores se dirige a un grupo
sencillo de gente humilde que se dedicaban a la pesca, otros como Mateo
estaba dedicado al cobro de impuestos. Esto significa que Jesús elige a doce

1
FlORISTAN, C., Nuevo Diccionario de Pastoral, Editorial San Pablo, Madrid, 2002. pag. 762
2
Diccionario de la Lengua Española, Tomo 2, Madrid, 1992.pag.1225
3
Ibidem pp. 762-763

3
personas laicas, es decir, que no están relacionadas con asuntos del templo ni
del clero. Luego su mensaje va dirigido a enfermos, prostitutas, ladrones,
endemoniados; es decir, a gente considerada al margen de la sociedad que no
tienen futuro y que no tienen esperanza en nada ni en nadie.

Partiendo de estos datos que brindan los Evangelios, se tratará de esbozar


brevemente la evolución histórica del papel de laico en el ámbito cristiano
hasta nuestros días.

1.2 Datos históricos

Para introducirse en los datos históricos hay que ubicarse en el movimiento


de Jesús en Jerusalén y para ello se partirá de Hch 1,12-5,42; estos capítulos
narran cómo era la comunidad de los primeros cristianos conducidos por los
doce apóstoles en los años 30 y 32, después de la Resurrección y Ascensión
de Jesús. El movimiento empieza con Jesús que reúne primeramente a los
apóstoles y otras personas. En Hch 1,12-26 se nos narra la elección del
sucesor de Judas. En los versículos 23-26 nos dice que presentaron a dos:
“José apellidado Barsabás por sobre nombre Justo, y a Matías
oraron…echaron suertes y la elección calló sobre Matías el cual entró a formar
parte de los once apóstoles”. Las comunidades se siguen formando así se ven
los siguientes pasos que se van dando en las comunidades:

En Hch 1, 21-22 dice: “Es necesario, por tanto, que uno de los que nos
acompañaron durante todo el tiempo que el Señor Jesús estuvo con nosotros,
comenzando desde el Bautismo de Juan hasta el día en que fue elevado a los
cielos, entre a formar parte de nuestro grupo, para que sea junto con nosotros,
testigo de la resurrección.” El criterio para la elección es que el nuevo apóstol
hubiera conocido al Jesús histórico y así ser testigo de la resurrección.

En Hch 6, 1-7 dice: “Por aquellos días debido a que aumentaba el número
de discípulos, los creyentes de origen helenista se quejaron contra los de
origen judío, porque sus viudas no eran bien atendidas en la distribución diaria

4
de los alimentos. Los doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: No
está bien que nosotros dejemos de anunciar la palabra de Dios para
dedicarnos al servicio de las mesas. Por tanto, hermanos elijan de entre
ustedes, siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de
sabiduría, a los cuales encomendaremos ese servicio, para que nosotros
podamos dedicarnos a la oración y al ministerio de la palabra. La proposición
agradó a todos, y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo y
a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenás y Nicolás, prosélito de Antioquía.
Los presentaron ante los apóstoles y ellos, después de orar, les impusieron las
manos. La palabra de Dios se extendía, el número de discípulos aumentaba
mucho en Jerusalén, e incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.”

En esta perícopa se constata que la elección de personas para los distintos


ministerios surge por las necesidades que hay en las comunidades y a los
apóstoles les va a corresponder anunciar la “Buena Nueva” el Kerigma que es
un mensaje breve e impactante, lleno de esperanza y garantía de salvación
para todos.

Esta incorporación de personas no pertenecientes a la casta sacerdotal se


puede constatar en la figura de Esteban como se presenta en Hch 6, 8-11 que:
“Esteban lleno de gracia y de poder, hacía grandes signos y prodigios en medio
del pueblo.” Algunos de la sinagoga llamada “de los libertos” a la que
pertenecía Cirenenses y Alejandrinos, y algunos de Cicilia y de la provincia de
Asia, se pusieron a discutir con él, pero al no poder contradecir la sabiduría y el
espíritu con que hablaba, sobornaron a unos hombres para que dijeran: “hemos
oído a este blasfemar contra Moisés y contra Dios”. De este modo
amonestaron al pueblo, a los ancianos y a los maestros de la ley. Luego
llegando de improviso, lo arrestaron, lo llevaron al consejo de ancianos y
presentaron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar contra
el templo y contra la ley. Le hemos oído decir que ese Jesús Nazareno
destruirá este lugar santo y cambiará las costumbres que nos transmitió
Moisés.”

5
El primer mártir cristiano fue Esteban, laico quien murió lapidado
defendiendo su fe. Fue momento decisivo para los primeros cristianos. Su
muerte marcó el inicio de un período de intensa persecución para todos los
cristianos que eran laicos. El testimonio de Esteban tocó profundamente a
Pablo, ¡fue entonces cuando empieza su cambio! Esto cuestionó radicalmente
la exactitud del camino que Pablo seguía para alcanzar la justicia y la paz con
Dios. A la hora de morir, apedreado Esteban, dijo: “veo los cielos abiertos y al
Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios” (Hch 7,56). Con este testimonio
Esteban daba la prueba de estar en la presencia de Dios y ser acogido por Él,
tranquilo, en paz con su propia conciencia y, por lo tanto, poseyendo ya la
justicia que Pablo buscaba y no alcanzaba. 4

En Hch 8, 1-3 se nos presenta a Pablo, que fue una persona extraordinaria,
era un judío y ciudadano romano; hablaba arameo y griego. Como un fariseo,
persiguió a los primeros cristianos, a quienes veía como una secta que
amenazaba al judaísmo. En Hch 9, 1-19 Dios llama a Pablo a través de una
visión, cuando iba rumbo a Damasco, en persecución de los cristianos. Su
conversión fue total y llegó hasta lo más profundo de su alma. A partir de allí,
se consagra a Cristo en una misión profunda para cumplir la voluntad de Dios.

Pablo tuvo un rol muy importante en el desarrollo y expansión inicial de la


iglesia. Fue un gran teólogo que profundizó en el misterio de Jesús, el Cristo ,
y plasmó un retrato grandioso de su importancia para toda la humanidad.
Predicó incansable a Jesús crucificado y resucitado, convencido de que Dios
guiaba su vida como apóstol entre los paganos. Actuó con gran honestidad y
rectitud, se sabe instrumento de Dios y reconocía su debilidad humana,
valoraba lo especial de su misión y predicaba a todas las clases sociales,
haciéndose uno con todos.

Pablo fue un hombre laico, no fue casado (1Cor 7,8). Muchos apuntan que.
Pablo no se casó porque optó por la soltería. Esa era su vocación personal.
Sin embargo, Pablo defendía el derecho que tenía a casarse (1Cor 9,5).

4
MESTERS, C.,Una Entrevista con el Apóstol Pablo, Editorial Kyrios, Guatemala, 2008, pag.29

6
Aunque no participaba mucho con las mujeres ya que aparecían según la
cultura judía inferiores y no valoradas, pero no se puede olvidar que su cultura
y el modo de pensar eran de acuerdo a su tiempo. 5

Pablo fue enviado a Damasco en Siria. Después de su conversión


anduvo por Arabia pasando por Jerusalén, volvió a Tarso y, años después, se
fue a vivir a Antioquia en Siria. De allá fue enviado junto a sus compañeros sin
parar a: Chipre, Panfilia, Pisidia, Licaonia, Galacia, Misia, Macedonia, Acaya,
Grecia, etc. Pasó por Asia y entró a Europa. Viajó en barco por el Mar
Mediterráneo y fue hasta Malta y Roma. También tuvo el proyecto de viajar
hasta España. Después de que tomó conciencia de su misión no tuvo ya un
domicilio fijo. Era un peregrino sin reposo, no vivía en ningún lugar concreto y
en cualquier lugar se sentía en casa.6

Pablo tuvo que pagarse sus propios viajes y debió convertirse en artesano y
por lo tanto, el único oficio que reunía las cualidades era la fabricación de
tiendas de campaña (He 18,3). La habilidad que se necesitaba para construir
7
tiendas de campaña era mínima por lo que aprendió con rapidez. Pablo es un
ejemplo para el misionero seguidor de Cristo el día de hoy; ya que el laico
inmerso en las actividades del mundo desde su trabajo o profesión ha de
santificar las realidades transformándolas para la gloria de Dios, por lo que
debe hacer sus tareas con la mayor conciencia y rectitud que éstas implican.

En las primitivas comunidades cristianas encontramos los siguientes grupos:

a. Los Apóstoles: Se presenta a Pedro como el primer apóstol líder


de la Iglesia, Simón era pescador en el lago de Genesaret. Estaba
casado y su trabajo era sencillo e inseguro, tenía una gran
personalidad con grandes cualidades y limitaciones, era amable
fuerte y al mismo tiempo débil, Jesús le tenía gran confianza. En Mc
3, 13-19 elige a los doce apóstoles, para que estuvieran con Él y

5
Ibidem.pag. 34
6
Ibidem, pag. 16
7
MURPHY-O´CONNOR,J., Pablo su historia, San Pablo, España, 2008. pp.56-57

7
enviarlos a predicar. En Hch 2, 14ss se ve la primacía de Pedro
“entonces Pedro, poniéndose de pie junto con los once, levantó la
voz y declaró solemnemente…”

En Hch 2,42-47 dice: “Los que habían sido bautizados se


dedicaban con perseverancia a escuchar la enseñanza de los
apóstoles, vivían unidos y participaban en la fracción del pan y en las
oraciones. Todos estaban impresionados, porque eran muchos los
prodigios y señales realizados por los apóstoles. Todos los
creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común. Vendían sus
posesiones y haciendas y las distribuían entre todos, según las
necesidades de cada uno. Con perseverancia acudían diariamente
al templo, partían con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios
y se ganaban el aprecio de todo el pueblo. Por su parte, el Señor
cada día agregaba al grupo de los creyentes aquellos que aceptaban
8
la salvación.”

Es la primera generación de cristianos que surge de la predicación


apostólica y que entran al cristianismo después de una larga
formación catequética de tres años, que se llamó catecumenado.

Estos laicos se caracterizaban por su estilo de vida que era un


testimonio que hacía que muchos más se convirtieran al cristianismo.

b. Las mujeres: Una de las peculiaridades del movimiento de Jesús


era la compañía de algunas mujeres que también eran sus
discípulas.
En Lc 8, 1-3 dice: “Después de esto, Jesús caminaba por pueblos
y aldeas predicando y anunciando el reino de Dios. Los doce iban con
él y también algunas mujeres que había liberado de malos espíritus y
sanado de enfermedades. María, llamada la Magdalena, de la que
había expulsado siete demonios. Juana, mujer de Cusa,
administrador de Herodes, Susana y otras mujeres que lo ayudaban

8
Hch 2, 42-47

8
con sus bienes.” En tiempos de Jesús las mujeres no podían
participar en muchas actividades de la sociedad y el templo. Jesús
introdujo cambios significativos en relación con las mujeres dentro de
su movimiento, como el hecho de que eran sus discípulas, sus
seguidoras que lo acompañaban y comían con Él. Fueron mujeres
que colaboraron dándole hospedaje como el ejemplo de Marta y
María. Ellas fueron las primeras en recibir la noticia de la
Resurrección.

En Lc 24 8,10 dice: “ Ellas entonces recordaron las palabras de


Jesús. Al volver del sepulcro, les contaron a los Once y a todos los
demás lo que les había sucedido. Las que hablaban eran María de
Magdala, Juana y María, la madre de Santiago. También las demás
mujeres estaban con ellas decían lo mismo a los apóstoles.”

En Mc 16, 9-11 dice: “ Jesús, pues, resucitó en la madrugada del


primer día de la semana. Se apareció primero a María Magdalena,
de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a los
que habían sido compañeros de Jesús y que estaban tristes y lo
lloraban. Pero al oírle decir que vivía y que lo había visto, no le
creyeron.”

En Mt 27, 55-56 dice: “También estaban allí, observándolo todo,


algunas mujeres que desde Galilea habían seguido a Jesús para
servirlo. Entre ellas estaban María Magdalena, María, madre de
Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.” Otra
referencia es Jn 20, 11-18.

Todas las citas bíblicas anteriores hacen referencia a la mujer y al


papel protagonizante que desempeñaba ella en la comunidad
apostólica. Esto es muy importante porque evidencia el valor que
Jesús le da a la mujer y como la dignifica en una sociedad donde ella
no tenía ninguna participación.

9
En Hch 1, 14 dice: “ Solían reunirse de común acuerdo para orar
en compañía de algunas mujeres, de María la madre de Jesús y de
los hermanos de éste.” Aquí se hace énfasis que un elemento
importante en la primitiva Comunidad Cristiana eran las mujeres, que
superaban en número a los hombres, que acompañaron a Jesús y
luego a las comunidades. Lidia y Priscila tuvieron un papel crucial en
el desarrollo inicial del cristianismo (Hch 17, 12-34) Lidia y su familia
creyeron y se bautizaron al escuchar a Pablo en Filipos.

En Rom 16, 1-15 nos habla de Febe que es la diaconisa de la


Iglesia de Cencreas pero también se da una lista larga y detallada de
hombres y mujeres a los que Pablo reconoce y agradece la labor que
realizan a favor de la comunidad y a los lazos de amistad que les une
al apóstol.

Lidia era comerciante de telas, un negocio de prestigio y fortuna


en ese tiempo. En repetidas ocasiones hospedó a Pablo en su casa
y lo apoyó económicamente en las misiones y a la comunidad
cristiana. Priscila conoció a Pablo en Corinto cuando regresaba de
Italia con su esposo Aquila, ambos creyeron en el mensaje predicado
por Pablo, lo hospedaron todo el tiempo que estuvieron en Corinto
(Hch 18, 1-5)

c. La familia de Jesús: En estas perícopas se nota la presencia de


la familia en el movimiento de Jesús, pero también se nota el
desplazamiento que Jesús hace al señalar a sus apóstoles como su
familia porque escuchan su palabra:
“ Aún estaba Jesús hablando a la gente, cuando llegaron su madre y
sus hermanos, se habían quedado afuera y trataban de hablar con Él.
Alguien le dijo: Oye ahí afuera están tu madre y tus hermanos que
quieren hablar contigo. Respondió Jesús al que se lo decía: - ¿Quién
es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y señalando con la mano
a sus discípulos, dijo: Éstos son mi madre y mis hermanos. El que

10
cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi
hermano, mi hermana y mi madre.” Mt 12, 46-49

Se menciona también a María como su madre y a sus hermanos


que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. En los sinópticos se
nombra la familia de Jesús que estaban pendientes de Él y lo seguían
en sus viajes. ( Lc 8,19; Mc 4, 31-32 ). Sin embargo, algunos de sus
parientes tardaron mucho en darse cuenta de su misión y dudaron de
Él. ( Mc 6, 1-4; 3, 20-21). El evangelio de Lucas nos presenta la
Anunciación del Angel Gabriel a Zacarías y a María quien
contrariamente a Zacarías que era un sacerdote da un sí incondicional
como respuesta a la propuesta que le hace el ángel y luego va a
visitar a su prima Isabel que también está esperando un niño. Lc 1,5-
56

De igual forma los cuatro evangelios nos presentan a María al píe


de la cruz acompañando a su hijo en todo el proceso doloroso de su
pasión y muerte acompañada y fortalecida por Dios en quien se ha
abandonado.

1.2.1 Estilo de vida de las Comunidades Cristianas

En Hch 2, 42-47 se narra las actividades propias de las comunidades:


a. Eran perseverantes en la enseñanza de los apóstoles, que es el
testimonio directo de los discípulos de Jesús y que se llama tradición
apostólica.
b. Eran perseverantes en la comunión; es decir, estaban constituidos en un
solo cuerpo, con un solo corazón y una alma.

La comunidad tenían cuatro elementos que la caracterizaba:


1. Liberación: A través del bautismo eran liberados de los pecados y
quedaban perdonados.

11
2. Anuncio: Pedro y Esteban daban sus discursos para anunciar el
kerigma y el mensaje de Jesús.
3. Confrontación: Cuando uno de ellos tenía problemas, uno de la
comunidad lo llamaba al orden para volverlo al camino correcto.
4. Comunión: Todos vivían unidos en comunidad y tenían todo en común.

Lo anterior muestra un nuevo modelo de comunidad; la consolidación de


la comunidad se dio cuando nadie llamaba suyo a sus bienes y cuando no
había entre ellos ningún necesitado. Es importante hacer notar que en esta
época el movimiento de Jesús se caracteriza por una presencia y una
actividad muy fuerte asumida por laicas y laicos casados y esto incluía a sus
parientes y familiares. Por lo que iniciarse en el seguimiento de Cristo tenía
un valor social comunitario familiar. En Rom 15, 25-27 hablando de Pablo
dice: “En este momento me dirijo a Jerusalén para llevar una ayuda a esa
comunidad. Porque los de Macedonia y Acaya han decidido solidarizarse
con los cristianos pobres de Jerusalén. Lo han decidido como era su
obligación: ya que si los paganos se beneficiaron de sus bienes espirituales,
es justo que ellos los socorran con bienes materiales.”

Después de la época que hemos descrito anteriormente se da las


persecuciones dirigidas en contra del laico convertido al cristianismo. Ellos
lograban reunirse en catacumbas para formarse y conocer mejor a la
persona de Cristo, a esta catequesis se le llamó Catecumenado, palabra
que proviene de catacumba, también oraban y celebraban la fracción del
pan (Hch 2,42).

Los cristianos eran hombres y mujeres normales que seguían sus


ocupaciones diarias, como lo dice la carta de Diogneto: “No se diferencian
de los demás hombres, por la región, la lengua, ni por las costumbres. No
viven en ciudades apartadas ni emplean un idioma diferente al de los
demás…Siguen las costumbres locales en cuanto al vestido, alimentación y
demás costumbres de vida…Viven en su propia patria, pero como
peregrinos como ciudadanos, participan en todo, aunque sufren como
extranjeros. Toda tierra extraña es su patria, y toda patria es tierra extraña.

12
Se casan como todos los hombres y, como todos procrean…Están en la
carne, pero no viven según la carne. Si su vida transcurre en la tierra, su
ciudadanía está en el cielo…Aman a todos, y por todos son perseguidos.
Desconocidos son condenados, Son muertos y con eso vivifican” (Carta de
Diogneto siglo II). 9

Los cristianos se distinguen por su conducta y su práctica de amor y


servicio a los más desfavorecidos, pobres enfermos, viudas, huérfanos a
ejemplo de Jesús. Se reúnen sobretodo en la noche del último día de la
semana para amanecer al siguiente “Día del Señor” (domingo).

Tertuliano describe las reuniones de los cristianos de esta manera: “Nos


reunimos para orar a Dios y leer las sagradas escrituras. Ahí se hacen las
exhortaciones y observaciones. Cada uno lleva una ofrenda según su
capacidad, pero a nadie se le obliga. Lo recaudado se emplea para socorrer
a los pobres, aliviar a los enfermos, dar alimento a los huérfanos y enterrar a
los muertos. Nos sentamos a la mesa, cantamos himnos de la escritura,
compartimos la comida y la reunión acaba como comenzó, con una
oración”.10

Los cristianos se reunían en casas locales donadas por los creyentes.


Celebraban especialmente el aniversario de la muerte de algún creyente
que había sellado su fidelidad a Cristo con el martirio. De ahí surge el culto a
los mártires y santos que eran laicos.

1.2.2. La presencia de los laicos en la época Patrística

En la época patrística encontramos una mejor diferencia entre lo que es


un laico y un clérigo.

9
BERMUDEZ F. , Historia de la Iglesia Católica, Edit. Kirios, Guatemala, 2001. pag. 69
10
BLASCO J, Historia Antigua, Editorial Bruno, Valladolid 1980

13
El laicado apareció como estamento en el siglo IV, al formarse una
jerarquía o un clero. Los sucesores de los apóstoles fueron laicos
itinerantes que fueron desapareciendo poco a poco. Los apóstoles
sucesores de los doce se hacen sedentarios y se confunden con los
obispos, desde entonces aparecen todos ellos como sucesores de los
apóstoles. Hay testimonios claros en Siria durante el siglo III de las
diaconisas. Son el equivalente a los diáconos en el ministerio de mujeres y
reciben la imposición de manos. También hay otras mujeres como las
viudas y las vírgenes que son laicas que están al servicio de la comunidad.
11

a. Los Padres Apostólicos, Apologistas y teólogos

Son una serie de personas entre laicos y obispos, eran escritores de la


segunda y tercera generación del cristianismo, del siglo I y II. Eran
discípulos inmediatos de los apóstoles. Tienen mucha importancia porque
organizan la iglesia una vez desaparecidos los testigos oculares. Un
ejemplo es de Orígenes que nació en el año 185 en Alejandría (Egipto).
Hijo del mártir San Leonidas. Fue un gran filósofo y teólogo laico y gran
sabio. Es considerado como el sabio y teólogo más sobresaliente de los
tres primeros siglos del cristianismo.12 A él se debe la estructura del Canon
Bíblico como está actualmente.

Tertuliano (1557-2227), natural de Cartago, puso su talento de abogado


al servicio de los cristianos cuyo coraje motivó su conversión. Su obra, la
más importante de la literatura cristiana latina después de la de San
Agustín, es ante todo polémica. Para defender, fuerza la cosas y pasa él
mismo al ataque. Escribe a su esposa para indicarle lo que ella hará
cuando él muera. Que no se vuelva a casar y que lo haga sólo si su nuevo
esposo es cristiano. Y habla sobre lo que es el matrimonio, o sea, la
ceremonia religiosa del matrimonio en el siglo II. 63

11
BERMUDEZ F., Historia de la Iglesia Católica, Edit. Kirios, Guatemala, 2001. pag.64
12
Ibídem

14
Lactancio, filósofo laico, profesor de elocuencia nacido en el norte de
África en el año 250. Por causa de su fe, sufrió persecución por parte del
Emperador Diocleciano. Entre sus obras más famosas se destaca: El Ave
Fénix y la Muerte de los perseguidores. Si bien en su doctrina hay algunas
desviaciones, la práctica de vida es coherente con su fe y respetuoso con
las diferentes corrientes de pensamiento. 13

b. Vida y organización de la Iglesia en los tres primeros siglos

La Iglesia era una comunidad organizada de acuerdo a su ambiente


cultural y a sus necesidades. La elección de presbíteros (ancianos) y
diáconos (servidores), era con un sentido funcional, es decir, que los
apóstoles que están encargados de transmitir el mensaje de Jesucristo, al
servicio de enfermos, viudas y huérfanos y eligen personas santas que
tengan el amor para este servicio (Hechos 6, 2-6).

c. El ministerio de los catequistas

Orígenes fue uno de los impulsores de escuelas catequísticas para


catecúmenos. EL catecumenado era una larga preparación con
instrucciones, ayunos, oraciones durante tres años para incorporarse al
cristianismo por medio del bautismo, confirmación y eucaristía (sacramentos
de iniciación) en la Pascua.14

d. Vida religiosa

Anacoretas y Ermitaños: Hombres y mujeres, en su mayoría laicos,


movidos por el espíritu se marchan al desierto, van en busca de soledad,
pobreza y austeridad como medio para introducirse en la oración
contemplativa. 15

13
COMBY, J. Historia de la Iglesia, Editorial Verbo Divino, Pamplona, Navarra, 2005.pag. 42
14
BERMUDEZ F., Historia de la Iglesia Católica, Edit. Kirios, Guatemala, 2001. pag. 65
15
Ibidem, pag. 89

15
e. Mártires

De los textos de Abercio, de Orígenes y de Irineo se desprende un


rasgo común. Desde finales del siglo II, los cristianos tienen conciencia de
que la universalidad de la Iglesia es una realidad concreta, sin embargo,
hay amenazas constantes a la unidad. A lo largo del siglo II el mensaje
cristiano tiene que enfrentarse, dentro de la misma Iglesia, con muchas
doctrinas que dan origen a grupos rivales. Un ejemplo es Marción, Arrio,
etc.

En medio de toda esta proliferación de doctrinas, los responsables de


comunidades se esfuerzan en iluminar a los cristianos sobre lo que es la
verdadera fe de la Iglesia. Comentan las escrituras reconocidas, mostrando
cómo Cristo es el cumplimiento de la revelación bíblica. 16

Hasta el año 313 hacerse cristiano suponía el riesgo de ser mártir, pero
todo esto cambio con la conversión del Emperador Constantino y con ello, el
cristianismo se desarrolla con una organización sobre todo en lo relacionado
a la liturgia, a finales del siglo IV ya estaba organizado el año litúrgico , en el
siglo V queda elaborada la formación del Credo. Del siglo V al siglo XI es
llamado la alta edad media y hubo una gran reestructuración del mundo
cristiano. Hubo muchas invasiones después de la caída del Imperio
Romano, muchos cristianos creen que ha llegado el fin del mundo: piensan
que la Iglesia no podrá sobrevivir. La toma de Roma en el año 410 provoca
un traumatismo profundo entre los creyentes. Los paganos ven en ella un
castigo de los dioses por el abandono de la antigua religión. Los cristianos
se preguntan por qué los apóstoles y los mártires sepultados en Roma no
han protegido la ciudad. En el siglo VII surgen los Estados pontificios que
durarán hasta 1870.17

1.2.3. Aporte de las Órdenes Mendicantes a la Teología del


laicado
16
COMBY, J. Historia de la Iglesia, Editorial Verbo Divino, Pamplona Navarra, 2005.pag. 65
17
Ibidem, pag. 70

16
En los siglos posteriores la Iglesia en occidente se vuelve clerical, con
una jerarquía en forma piramidal en donde el Papa tiene la suprema
primacía y se une al poder terrenal monárquico y el pueblo queda relegado,
sin instrucción. Aparecen órdenes religiosas como Domingo de Guzmán y
Francisco de Asís. Aquí en este cambio del siglo del XII al XIII hubo una
avalancha de fenómenos religiosos semejantes a la expansión pentecostal
de hoy en día. Domingo y Francisco escogen el camino de la pobreza
viviendo una vida evangélica, evangelizando las masas populares del
mundo rural y de las ciudades y consiguen lo que las órdenes poderosas no
habían conseguido y dan a la Iglesia una fisionomía diferente.

En el siglo XIII también surgen las órdenes terciarias y de donde


resaltaron personajes como la laica Santa Catalina de Siena, Doctora de la
Iglesia en la Orden de Predicadores y Santa Rosa de Lima otra laica
distinguida, nombrada Patrona de América también de la Orden de los
Predicadores.

Las órdenes terceras en general tienen sus orígenes en el siglo XI pero


se definen en el siglo XIII. Evidentemente cada una de las órdenes terceras
fue perfilando su misión de conformidad a la orden a la que se había
acogido, de modo que los de la orden tercera dominica se irán impregnando
del carisma de la verdad, propio de la orden. Estos grupos acudían a la
predicación de los frailes en sus respectivas Iglesias y entre ellos surgían
vocaciones.18

Las órdenes terciarias al principio se llamaron “hermandades de


penitencia” y los franciscanos fueron los primeros en asociarlos a su orden.
Actualmente han perdido el nombre de orden tercera o terciaria para
llamarse “Laicos Dominicos” cuyos estatutos llevan por título O.S.D. (Orden
Seglar Dominicana) y que fueron publicados en 1972, siendo maestro de la
Orden el Padre Aniceto Fernández. 19

18
CASTAÑON, D., Historia de la Orden de Predicadores, Edibesa, Madrid, 1995. pag. 78
19
Ibidem, pag. 79

17
En la época medieval que se caracteriza por guerras, falta de
preparación del clero y la universalización del latín en la iglesia, idioma que
el pueblo no entiende, entreteniéndose con devociones y predicaciones
populares de tono simple, de contenido especialmente moral llevada al
pueblo por algunos laicos.

Los laicos (el pueblo) durante todo este tiempo quedó reducido a ser
espectador; la fe se centró en el más allá, se crearon grandes instituciones,
cofradías y hermandades dedicadas a la asistencia social. La piedad
popular se centra en devociones emotivas y sentimentales. Se habla mucho
de apariciones y milagros pero, casi nada del Reino de Dios.

Muchas de estas expresiones estaban muy cercanas al antiguo


paganismo de las religiones Pre- cristianas.

1.2.4 Lutero y la Reforma Protestante

La Iglesia vivía una situación lamentable: hubo inhumanidad en el


tribunal de la inquisición, escasez de formación religiosa del pueblo. La
lectura bíblica estaba prohibida para los laicos, también hubo abandono
sacramental, en contraste crecían otras formas de devoción, tales como
devoción a los santos, reliquias, indulgencias, simonía, prejuicios,
supersticiones, ignorancia y miedos en el pueblo. Las fiestas eran
espectaculares, pero disminuía el auténtico espíritu de conversión y vivencia
del evangelio.

Una mención especial de esta época es Luisa de Marillac, laica


fundadora de la Compañía de Hijas de la Caridad, para el servicio de pobres
y marginados. Ella decía “Si les preguntan quiénes son y si son religiosas
digan no, por la gracia de Dios…ustedes tendrán como monasterio la casa

18
de los enfermos y por claustro las calles del pueblo o ciudad….ustedes
sirven a Jesucristo en la persona de los pobres”. El Concilio de Trento abrió
una nueva era en la Iglesia, de vuelta a las raíces y de renovación espiritual
y práctica de la caridad.

Con la evangelización de América Latina se fueron abriendo nuevos


senderos, sin embargo, fue con el Vaticano II, impulsado por Juan XXIII que
la iglesia buscó ponerse al día con las realidades del mundo
contemporáneo.

Desde el Concilio Vaticano II se afirma que la vocación del laico es


santificar lo temporal o lo profano. La II Guerra mundial provocó en Europa
cambios profundos a causa de los sufrimientos producidos por los frentes de
batalla, deportaciones, campos de trabajo, exterminio de judíos y otros
grupos, resistencia a ocupaciones militares etc. Se necesitaban militantes
laicos.

Emergió entre 1950 y 1960 una teología y una espiritualidad del laico,
cuyo fundamento fue aportado por Y. Congar, en Jalones para una teología
del laicado 1953 y por G. Phillips en Misión de los seglares en la Iglesia
(1954). Según Y. Congar, el laico es el creyente que libre y concientemente
asume las virtualidades sacramentales de la iniciación (relación con Cristo),
participa en el ministerio cristiano (relación con la Iglesia) y vive
comprometido en la sociedad en condiciones seculares variadas, dando
testimonio evangélico (relación con el mundo).20

Más adelante en el Concilio Vaticano II se afirma que: “A los laicos


corresponde, por propia vocación, tratar de obtener el reino de Dios
gestionando los asuntos temporales ordenándolos según Dios”. Los laicos
“viven en el siglo”, poseen una “vida familiar y social”. De ahí que les
corresponda iluminar y ordenar las realidades temporales a las que están
estrechamente vinculados” (LG 31).

20
BERZOSA, M. R., Ser Laico en la Iglesia y en el Mundo, Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao,2000. pag. 33

19
En realidad, Y. Congar, K. Rahner y E. Shillebeeckx se habían esforzado
antes del concilio en subrayar la dimensión positiva del laico en su relación
con la secularizad. La expresión “índole secular” ha provocado después del
Concilio ciertos debates. No hay que olvidar que el clero diocesano es
llamado “clero secular” y qué en la Iglesia existen “institutos seculares”. El
relator del Concilio afirmó que la secularizad es “propia y peculiar” pero no
“exclusiva ((LG 31b; GS 43; AA 2,29; AG 15). La encíclica Pacem in terris de
Juan XXIII y el Concilio, impulsaron a los laicos al compromiso temporal y
permitieron, de paso, la aceptación de posiciones políticas más progresistas.
En cambio a los sacerdotes se les restringió su compromiso político.

Al acabar el Concilio, algunos grupos sacerdotales expresaron su


malestar porque no querían desligarse del mundo y reducirse al culto. Dicho
de otro modo, el concepto de laico se basa en su compromiso profesional y
social (ad extra), en una tarea de colaboración en la Iglesia y una
espiritualidad propia (vida laboral, conyugal y familiar).

“En realidad, cuando se da realce al laicado surge la posibilidad del


militante de los movimientos apostólicos como dirigente que se consagra al
trabajo apostólico. La edad de oro de la Acción Católica transcurrió en la
década de 1950. Fue importante el I Congreso mundial del apostolado de
los laicos, en 1951. Le siguió el segundo, en 1957, con un discurso notable
de Pío XII. La Acción Católica según Pío XII “tiene el mandato de la
jerarquía, pero no el monopolio del apostolado libre.” “ El apostolado laico se
afianzó y organizó pronto en todo el mundo. El laicado católico organizado
se entendía, en su origen como batallón de asalto” o “tropa especializada”
bajo el control del episcopado, sin preparación teológica, alejado de
decisiones prácticas importantes y al servicio de la conquista de ciertos
ambientes o de la “consagración del mundo”. Justo al acabar el Vaticano II,
la Acción Católica hizo crisis.”21

21
FLORISTAN, C. Teología Práctica, Editorial Verbo Divino, pp 324-328

20
La obra de Y. Congar “jalones para una teología del laicado” queda
como un clásico en su género y un episodio trascendental para el
redescubrimiento del laicado en la iglesia.22

Precisamente en la segunda parte de su obra, Congar estudia el papel


activo del laico en la triple función : sacerdotal, real y profética.

a. Función sacerdotal. Congar afirma que el sacerdocio común hay que


situarlo desde el bautismo y la confirmación. Consiste en orientar a Dios
todas las acciones humanas y cristianas en la iglesia y en el mundo. Es
presentado, sin embargo, como un sacerdocio de toda la iglesia; como una
función indistinta ejercida orgánicamente por una comunidad. Sólo los
sacerdotes que poseen el sacerdocio ministerial, tienen el poder de
consagrar el cuerpo de Cristo y de representar ante Dios a la comunidad de
fieles. Los poderes sacerdotales les son conferidos, no por la comunidad,
sino por Dios.23

b. Función real. La realeza espiritual es encontrar el sentido divino de las


cosas y valorar adecuadamente su referencia a Dios. Los laicos ejercen su
realeza participando de la realeza de Cristo que se encuentra inmanente en
su Cuerpo, la iglesia. Los laicos participan de dicha realeza dialogando con
la autoridad jerárquica, expresando su opinión públicamente, y siendo
consultados en algunas cuestiones.

c. Función profética. Es considerada fundamentalmente como función de


enseñanza. La enseñanza doctrinal y pública corresponde al obispo. A los
laicos tan sólo en cuanto reciben la misión canónica de enseñar, o en
cuanto educan cristianamente a sus hijos, y en cuanto dan testimonio y
profesan su fe.

d. Función apostólica. Que se añade a esas tres dimensiones como la


elección de Cristo. La tarea apostólica depende de toda la Iglesia, pero se

22
CONGAR, Y.M., Conceptos Fundamentales de Teología, Volumen 4,Editoriales Cristiandad, Madrid, 1967, pp.224-246
23
BERZOSA, M. R., Ser Laico en la Iglesia y en el Mundo, Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao,2000. pag.35

21
realiza de una doble forma: la prioridad la tiene la misión de los Doce, y por
ello, bastaría para constituir esencialmente la misión apostólica de la Iglesia.
Esta misión de los Doce se continúa en el Papa y los obispos. Por el
contrario, la misión de los fieles, no hace más que constituirlos
cooperadores y complemento de los apóstoles de aquí que la acción
católica, da una participación de los laicos en el apostolado jerárquico.24

1.3 El Laico en el Magisterio Post Conciliar: Concilio Vaticano


II, Christifideles laici, y otros documentos de la Iglesia

1.3.1 - Concilio Vaticano II - Lumen Gentium

El Laicado Cristiano a la Luz del Vaticano II: en un texto importante de


Lumen Gentium, el Vaticano II describe sucintamente la teología de los
laicos: “ Son los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo,
integrados al pueblo de Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función
sacerdotal, profética y real ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de
todo pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde. El carácter
secular es propio y peculiar de los laicos” (LG 31). En este texto se describe
al laico en virtud de tres relaciones.

Relación con Cristo: fundamento sacramental. En relación con Cristo, el


laico está bautizado y ungido por el Espíritu. Se pone ahí en relieve lo
común de todos los fieles, ya que el laico es un cristiano o, si se prefiere, un
iniciado por medio de los sacramentos. Naturalmente, también esto es
propio de los sacerdotes y religiosos. Para que se vea una distinción,
algunos teólogos han señalado la diferencia entre el sacerdocio común de
los fieles y el sacerdocio ordenado, ya que todos participan del único
sacerdocio de Cristo de distinta manera: los sacerdotes en “la persona de
Cristo cabeza” (PO 2) y los laicos en cuanto “cuerpo de Cristo”.

24
Ibidem, pag. 35

22
La Iglesia Latinoamericana vivía una religiosidad conservadora heredada
desde Trento. Pío XII convoca en Río de Janeiro la primera conferencia
episcopal en 1955. Luego de poner en práctica las orientaciones pastorales
del Vaticano II. Los obispos Latinoamericanos se reúnen en Medellín en
1968 en la conferencia inaugurada por Pablo VII, después Puebla en 1979 y
Santo Domingo en 1992.

A la luz de estos encuentros los obispos descubren la presencia de


muchos bautizados pero no evangelizados. Surgen los delegados de la
palabra (laicos) catequistas como columna vertebral de la Iglesia en la
Nueva Evangelización. Se forman movimientos apostólicos que significan
una verdadera riqueza para la Iglesia, donde los laicos y laicas asumen un
papel protagónico.

En los Documentos Completos del Vaticano II, en la Constitución


Dogmática de la Iglesia en el Capítulo IV referente a los Laicos dice25:

“ Por laicos se entiende aquí todos los fieles cristianos, a excepción de


los miembros que han recibido un orden sagrado y los que están en
estado religioso reconocido por la iglesia, es decir, los fieles cristianos
que, por estar incorporados a Cristo mediante el Bautismo, constituidos
en pueblo de Dios y hechos partícipes a su manera de la función
sacerdotal, profética y real de Jesucristo, ejercen, por su parte, la misión
de todo el pueblo cristiano en la iglesia y en el mundo.”26

Sigue diciendo este mismo número de la Lumen Gentium:

“El carácter secular es propio y peculiar de los laicos. Los que recibieron
el orden sagrado, aunque algunas veces pueden tratar asuntos
seculares, incluso ejerciendo una profesión secular, están ordenados
principal y directamente al sagrado ministerio, por razón de su vocación
particular, en tanto que los religiosos, por su estado, dan un preclaro y

25
CONC. VAT. II, Constitución Dogmática de la Iglesia, No.31,Editorial Bacilio Núñez, México,1966.pag 50
26
Ibidem

23
eximio testimonio de que, el mundo no puede ser transfigurado ni
ofrecido a Dios sin el Espíritu de las Bienaventuranzas.”27

Continúa diciendo la Lumen Gentium en el inciso 31:

“A los laicos pertenece por propia vocación buscar el Reino de Dios


tratando y ordenando, según Dios los asuntos temporales. Viven en el
siglo, es decir , en todas y cada una de las actividades y profesiones, a sí
como en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las
que su existencia está como entretejida. Allí están llamados por Dios a
cumplir su propio cometido, guiándose por el Espíritu Evangélico, de
modo que, igual que la levadura, contribuyan desde dentro a la
santificación del mundo y de este modo descubran a Cristo a los demás,
brillando, ante todo, con el testimonio de vida, fe, esperanza y caridad. A
ellos, muy en especial, corresponde iluminar y organizar todos los
asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal
manera, que se realicen continuamente según el espíritu de Jesucristo y
se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor.”28

Otro documento de Vaticano II que habla específicamente de la


Espiritualidad Laical es Apostolicam Actuositatem número 4 , los puntos
más destacados del texto son:

 “ Una espiritualidad en estrecha unión con Cristo al que se incorpora


por el Bautismo.
 Sin separar esta unión con Cristo de la vida ordinaria (nada es ajeno
a la orientación espiritual ni las preocupaciones familiares ni los
negocios temporales).
 Lo anterior conlleva un ejercicio continuo de la fe, de la esperanza y
de la caridad.
 Sólo a la luz de la fe y meditación de la Palabra de Dios puede uno
conocer siempre y en todo lugar a Dios, buscar su voluntad,

27
Ibidem
28
CONC. VAT. II, Constitución Dogmática de la Iglesia, L.G., No.31,Editorial Bacilio Núñez, México,1966. pag 51

24
contemplar a Cristo en todos los hermanos, y juzgar y valorar las
cosas materiales en sí mismas y en consideración del fin del
hombre.
 Los que viven en la fe viven en la esperanza de la revelación de los
hijos de Dios. Escondidos con Cristo en Dios (en su misterio
Pascual) durante la peregrinación de la vida, libres de la
servidumbre de las riquezas, se entregan gustosamente y por entero
a la expansión del reino de Dios y a informar y perfeccionar el orden
temporal con el espíritu cristiano.
 Impulsados por la caridad, que procede de Dios, hacen el bien a
todos, y viven el espíritu de las bienaventuranzas; siguiendo a
Jesús pobre ni se abaten por la escasez ni se hinchan por la
abundancia; imitando a Cristo humilde no ambicionan la gloria vana
tratando de agradar a Dios antes que a los hombres, preparados a
dejarlo todo por Cristo, y a padecer persecución por la justicia.
Cultivando la amistad cristiana se ayudan mutuamente en cualquier
necesidad.
 Este método de vida espiritual de los seglares debe adoptar sus
formas características en el estado de matrimonio y de familia, de
soltería o viudez, de enfermedad, de la actividad profesional y social.
 Los que se han inscrito en asociaciones o institutos han de
esforzarse además por vivir la característica espiritual peculiar de
esa asociación o instituto.
 Aprecien y cultiven las virtudes humanas: profesionalidad,
sentimiento familiar y cívico, honradez, espíritu de justicia,
sinceridad, delicadeza, fortaleza de espíritu. El modelo de
espiritualidad laical es la Virgen María, constantemente unida a
29
Cristo y cooperadora en la obra de su Hijo.”

29
BERZOSA, M. R., Ser Laico en la Iglesia y en el Mundo, Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao,2000. pp.58-59

25
Resumiendo:

Para ir concluyendo esta parte; se puede señalar las siguientes


características de la Teología del laico partiendo de lo que plantea Lumen
Gentium No. 31:

* Incorporados a Cristo mediante el Bautismo, constituidos en pueblo de


Dios y hechos partícipes a su manera de la función sacerdotal, profética y
real de Jesucristo:

* Ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo de Dios.


Misión “secular” como algo peculiar pero no exclusivo.

* Tratan de obtener el “Reino de Dios”:


- gestionando lo temporal,
- iluminando y ordenando lo temporal según Dios.

* Tratan de santificarse según su propia profesión:


- desde dentro del mundo,
- con su testimonio de vida,
-Irradiando fe-esperanza-caridad

1.3.2 Christifidelis Laici – Juan Pablo II -

Otro documento importante es Cristifidelis laici que es una exhortación


apostólica de su santidad Juan Pablo II sobre la vocación y misión de los
laicos en la Iglesia y en el mundo. Juan Pablo II nos dice que los laicos son
participes del oficio sacerdotal, profético y real de Jesucristo, concretamente
en el numeral 14 dice:

“He aquí un nuevo aspecto de la Gracia y de la dignidad bautismal: Los


fieles laicos participan, según el modo que les es propio en el

26
triple oficio-sacerdotal, profético y real de Jesucristo” Además nos recuerda
cómo en el Antiguo Testamento sólo reyes y sacerdotes eran ungidos. En
estos dos grupos se encontraba prefigurado el futuro único rey-sacerdote
“Cristo” (que viene de Crisma). Actualmente todos los bautizados somos
ungidos. La unción es propia del cristiano, cabeza y cuerpo forman el Cristo
en su integridad.

El concilio quiere resaltar la dignidad sacerdotal, profética y real de todo


el pueblo de Dios, pues todo el pueblo de Dios es partícipe de esa triple
misión. También es una invitación a los fieles laicos a releer, meditar y
asimilar con inteligencia y con amor, el rico y fecundo magisterio del concilio
sobre su participación en el triple oficio de Cristo. Los elementos esenciales
de forma sintética de esta enseñanza son:”(No. 14.2)

“Los fieles laicos participan en el oficio sacerdotal, por el que Jesús se ha


ofrecido así mismo en la cruz y se ofrece continuamente en la celebración
eucarísticos… incorporados a Jesucristo, los bautizados están unidos a él y
a su sacrificio en el ofrecimiento de sí mismo y de todas sus actividades.
Dice el concilio hablando de los fieles laicos: “Todas sus obras, sus
oraciones e iniciativas apostólicas, la vida conyugal y familiar, el trabajo
cotidiano, el descanso corporal y espiritual, las pruebas de la vida, todo, los
laicos como adoradores consagran a Dios el mundo mismo.” (No.14.5)

“La participación del oficio profético de Cristo que proclamo el reino del
Padre con el testimonio de vida y con el poder de la palabra, habilita y
compromete a los fieles laicos a acoger con fe el evangelio, y a anunciarlo
con la palabra y con las obras sin vacilar en denunciar el mal con valentía,
unidos a Cristo, el gran profeta y testigos del Resucitado. Los fieles laicos
son hechos partícipes tanto del sobrenatural sentido de fe de la Iglesia, que
no puede equivocarse cuando cree. Los laicos son llamados a hacer que
resplandezca la novedad y la fuerza del evangelio en su vida cotidiana,
familiar y social.” (14.6)

27
“Con su pertenencia a Cristo, Señor y Rey del universo, los fieles laicos
participan de su oficio real y son llamados por El para servir al reino de Dios
y difundirlo en la historia. Viven la realeza cristiana, antes que nada,
mediante la lucha espiritual para vencer en sí mismos el reino del pecado y
después en la propia entrega para servir en la justicia y en la caridad al
mismo Jesús presente en todos especialmente en los mas necesitados.”
(14.7)

“Los fieles laicos están llamados de modo particular para dar de nuevo a
la entera creación todo su valor originario.”(14.8)

“La participación de los fieles laicos en el triple oficio de sacerdote,


profeta y rey tiene su raíz primera en la unción del bautismo, su desarrollo
en la confirmación y su cumplimiento y dinámica sustentación en la
Eucaristía.”(14.9)

2. Los grandes Ejes de la Teología del Laicado en la V


Conferencia en Aparecida

Los ejes son como la estructura que se ha apoyado Aparecida. El


pensamiento tiene su base en las reflexiones que han hecho los obispos en
las conferencias anteriores. Los obispos de América Latina consideran la
realidad, como pastores y por eso, sugieren la creación de comisiones, de
acciones sociales, animadas con una actitud evangélica. Puebla,
Medellín, Santo Domingo han tocado a la persona humana, por eso muchos
de estos documentos son como denuncias. Por ejemplo: El grito profético del
pobre, la injusticia que se da en los trabajos y todo esto tiene su raíz en el
pecado, en la descristianización de la sociedad y en el olvido de los valores.

Aparecida no es novedoso desde el punto de vista de las anteriores


conferencias pero sí en el énfasis que se da al tema de ser discípulo y

28
misionero de Jesús. Reflexión que da pié para ser un análisis actual del
laicado latinoamericano.

“EL Documento de Aparecida retoma la visión del Vaticano II, al definir a


los laicos como los cristianos que están incorporados a Cristo por el
bautismo, que forman el pueblo de Dios y participan de las funciones de
Cristo: sacerdote, profeta y rey. Ellos realizan, según su condición, la misión
de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo. Son hombres de la
Iglesia en el corazón del mundo, y hombres del mundo en el corazón de la
Iglesia.

En esta visión positiva, se reconoce en los laicos su vocación de


discípulos y misioneros de Jesús, es por eso, que de un laico y una laica
debe esperarse lo propio de todo seguidor de Jesús de Nazaret como es la
oración, amor prioritario y práctico a los pobres, sentido de la Iglesia,
solidaridad, subversión de los falsos valores vigentes en la sociedad, fidelidad
a los criterios evangélicos de la vida.

Al ser discípulos o discípulas lleva a asumir desde la perspectiva del Reino


las tareas prioritarias que contribuyen a la dignificación de todo ser humano:
el amor de misericordia para con todos los que ven vulnerada su vida en
cualquiera de sus dimensiones, socorrer en las necesidades urgentes,
colaborar con otros organismos o instituciones para organizar estructuras
más justas en los órdenes nacionales e internacionales, crear estructuras que
consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad
y donde haya posibilidades para todos.

En cuanto discípulos y misioneros de Cristo, a toda la Iglesia se le exige


“entrar en la dinámica del Buen Samaritano”30 que nos da el imperativo de
hacernos prójimos especialmente con el que sufre, generar una sociedad sin
excluidos, siguiendo la práctica de Jesús, que come con los publicanos y

30
Lc 10, 29-37

29
pecadores, acoge a los pequeños y a los niños, que sana a los leprosos, que
perdona y libera a la mujer pecadora, que habla con la Samaritana.

De los laicos se espera que iluminen con la luz del Evangelio todos los
ámbitos de la vida social; que actúen a manera de fermento en la masa para
construir una ciudad temporal que esté de acuerdo con el proyecto de Dios;
que contribuyan al logro de un consenso moral sobre los valores
fundamentales que hacen posible la construcción de una sociedad justa; que
estén presentes en la oposición contra las injusticias; que construyan
ciudadanía, en el sentido más amplio, y eclesialidad. Todo ellos no porque
sean Iglesia, sino porque deben y son efectivamente Iglesia.”31

La vida teologal como vida en la fe, esperanza y caridad

La fe es principio de vida nueva. La V Conferencia nos habla de un


desarrollo que a su vez es un desafío para el cristiano “se trata de confirmar,
renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia
desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite
discípulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes estructuras, sino,
de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradición y novedad, como
discípulos y misioneros de su Reino protagonistas de la vida nueva para una
América Latina que quiere reconocerse con la luz y fuerza del Espíritu.

Todo lo anterior tiene que ver con la fe que actúa por medio de la caridad;
“la fe es principio de identidad y de pertenencia; sin embargo, “ es nada” (cfr 1
Cor 13,1), al contrario peligra ser una ideología si no se especifica y no se
actúa en la forma de vida de Cristo mismo que es el amor. Sin la caridad la
fe no tiene consistencia y la esperanza menos” 32

Se puede notar en la perícopa en que Jesús se revela como Camino,


Verdad y Vida contiene llamados insistentes a la fe, a la esperanza y a la
caridad. Jesús invita a no tener temor: “no sea turbado nuestro corazón”

31
En línea www.adital.com, Ayala R., C. (03.09.08)
32
Pontificia Comisión para A.L., Aparecida 2007 Luces para América Latina ,Librería Editrice Vaticana 2008,pag 28

30
(14,1.27). La solicitud inicial de tener fe en Dios y de tener fe en Él. (14,1)
encuentra realización en la promesa de Jesús “ os lo digo ahora, antes de
que suceda , para que cuando suceda, creáis” (14,29.) El contenido de esta
promesa es el hecho de que en la casa del padre hay muchos puestos y de
que Jesús va ha preparar uno para sus discípulos: No se trata inicialmente
de un lugar de fe como conocimiento intelectual, como adhesión conceptual a
una verdad, sino de un acto de confianza de Jesús que se refiere ala suerte
misma de los discípulos. Por tanto, esta fe es también esperanza: el puesto
que Jesús prepara para los discípulos se puede fácilmente identificar con el
Reino de Dios. 33

El “camino” que conduce al Reino, es “el camino de Dios” que Jesús


enseña “con verdad” (Mt 22,16). “Verdad” “Si permanecéis en mi,
conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn 8, 31-32). La fe es
principio de vida nueva, que es vida en el ágape. El ágape es el fruto inicial
y principal del Espíritu. Que es el “camino más excelente” (1 (Cor 12,31),
porque conduce a esto que no tendrá fin (cfr 1Cor 13,8). “En Cristo Jesús no
es la circuncisión lo que cuenta, sino la fe que opera por medio de la caridad”
(Gál 5,6). Es posible tomar una correspondencia profunda entre “camino” y
esperanza, “verdad” y fe, “vida y ágape.34

Cuando habla de la “fe que actúa por medio de la caridad” (Gál 5,6), San
Pablo describe en términos concretos la existencia cristiana: por cuanto la fe
es principio de identidad y de pertenencia, sin embargo, es “nada” (cfr 1 Cor
13,1), al contrario peligra ser una ideología, si no se especifica y no se actúa
en la forma de vida de Cristo mismo, que es el amor eis télos, “hasta las
extremas consecuencias” (Jn 13,1). Sin la caridad, la fe no tiene
consistencia: porque la vida en Cristo es posible y fecunda sólo con la
condición de la “fe que ama”.35

33
Ibidem, pag. 26
34
Ibidem pag. 27
35
Ibidem,pag.28

31
CONCLUSIÓN

En este primer capítulo se ha desarrollado los fundamentos y la historia del


ser laico dentro de la Iglesia Católica. En el Nuevo Testamento se habla más
de discípulos de Cristo, que son personas elegidas, creyentes que se
comprometen en una vida comunitaria.

En la primitiva comunidad Cristiana está la presencia de los discípulos de


Cristo, hombres y mujeres con distintas funciones que años más tarde se
definirán como ministerios específicos de Presbíteros y Epíscopos que son
personas consagradas a un ministerio o servicio. Ya en el siglo I y II van
surgiendo otras formas de expresión cristiana que aportan mucha riqueza a la
Iglesia.

El término laico tienen un uso pre-cristiano. En la cultura romana se utilizaba


para designar a los miembros del pueblo, a los que pertenecían al pueblo.
Laico es un miembro del pueblo (el no dirigente). Este uso determina su
utilización en el cristianismo para designar a los que no son ministros.

En suma, la historia del laicado es muy lenta, nunca es negada pero sí


relegada a un segundo plano, pues la Iglesia, se centralizó en la jerarquía, lo
que dio como resultado un énfasis clerical y desigualdad en el pueblo de Dios.

Hasta en el Vaticano II la respuesta para definir a los laicos era siempre la


misma: un laico es el que no es sacerdote ni religioso. Se definía laico no por
lo que era, sino por lo que no era. El Concilio superó todo esto y abrió una
visión positiva de los laicos: afirmó a los laicos en la Iglesia. Los laicos se
conciben como los fieles que, en cuanto a incorporados a Cristo por el
bautismo, pertenecen al pueblo de Dios y son partícipes como sacerdotes,
profetas y reyes de Cristo. La concepción negativa se superó, pero la práctica
de esa nueva visión sigue siendo insuficiente o está amenazada por la
tendencia a querer clericalizar todo movimiento seglar.

32
CAPÍTULO II
LOS LAICOS DISCÍPULOS Y MISIONEROS DE JESÚS EN LA V
CONFERENCIA DE APARECIDA

Cada conferencia del Episcopado Latinoamericano se ha caracterizado en


sintetizar con pocas palabras el contenido de estos encuentros: en el caso de
Aparecida se puede decir que la conferencia gira en torno al tema discípulos y
misioneros de Jesús.

Es como un grito lanzado por los obispos ante el aumento de desigualdades


sociales, económicas, de conocimiento y de acceso a las nuevas tecnologías
que ocasionan la exclusión de todos aquellos que no están suficientemente
capacitados o informados; este fenómeno acentúa más la marginación y
discriminación que marcan tristemente nuestro continente y mantienen en la
pobreza a múltiples personas.

Esta mirada de los obispos a la realidad latinoamericana forma parte del


contenido existencial y espiritual del discípulo misionero.

El documento de Aparecida dice:


“ El acontecimiento de Cristo es el inicio de ese sujeto nuevo que surge en
la historia y al que llamamos discípulos: no se comienza ser cristiano por una
decisión ética o por una gran idea, sino por el encuentro con un
acontecimiento, con una persona, que da un nuevo horizonte a la vida y con
ello, una orientación decisiva.”36

1. Responsabilidad y protagonismo de los laicos en América


Latina

1.1. Constataciones de la realidad laical en América Latina

36
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida,cit No. 243, Editorial Bogotá. 2007. pag 142

33
a. Aspectos Negativos (sombras)

La V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe pone


como centro de atención el tema del cristiano, o sea, del discípulo de Cristo
y del camino para la formación de su conciencia y de su actuar misionero en
cada persona. 37

En las últimas cuatro décadas ha sido crucial la importancia del laico en


la iglesia y se ha revalorizado su papel aceptándolo en las distintas escuelas
de teología, creando, nuevas formas de cooperación de seglares y
ministros. Hay un contraste entre la decidida promoción de los laicos del
Concilio Vaticano II y la realidad que vive la Iglesia. Las dificultades internas
que vive la Iglesia para ubicarse en esta nueva realidad son las siguientes:38

a. Persiste el clericalismo en una sociedad marcada por el anticlericalismo.


Es decir, que el sacerdote tiene tal autoridad que el laico no puede
ejercer su ministerio libremente.

b. Hay una mirada del clero continuamente sobre el seglar en una sociedad
laica. El mismo laico se siente impotente de poder actuar ante la actitud
de autoridad que tiene el clero.

c. Permanece la autoridad de la Iglesia en una sociedad democrática. A


pesar de que se habla de una participación común todavía se nota la
jerarquía piramidal. (autoridad muy vertical)

d. También predomina la autoridad en la cultura y como consecuencia hay


una distancia entre la conciencia ciudadana, los cristianos y la jerarquía,
por lo que también hay un desafío del laico hacia la población marginal.

37
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008. pag 123
38
Ibidem, pag. 220

34
e. Ausencia de un Laicado Pensante: hacen falta católicos pensantes,
mejor formados y más sólidos en su cultura religiosa. Muchos sólo
saben lo que les enseñaron para su Primera Comunión.

f. Clericalismo: hay muchos pastores que por costumbre, por cultura o


inercia se acostumbran a tratar el laico haciéndole sus tareas y verlos
como menores de edad y los laicos esperan que ellos decidan todo por
ellos mismos.

g. Tres aspectos que afectan sociopolíticamente la realidad laical en


América Latina son:

1. La Desigualdad
La (PNUD), señala que América Latina y África son los peores lugares
del mundo en desigualdad.

2. El Desempleo
El desempleo es un problema al que no escapa ninguno de los países
Latinoamericanos. Por eso, la delincuencia es consecuencia directa
de la pobreza y el desempleo. La escasez de obtener un empleo
digno. En países como México, el desempleo se ha convertido en
factores de riesgo social ya que da lugar a actividades ilícitas o
delincuenciales, corrupciones, narcotráfico, secuestro y piratería.

3. La violencia
Vemos cómo en los últimos años va en aumento en una forma
alarmante, la violencia social, cultural, familiar, vandalismo,
económica, juvenil, migratoria, etc. El consumo y tráfico de drogas
también ejerce su nefasta influencia en la violencia en zona de la
frontera de México con Estados Unidos es un ejemplo. La situación
en las cárceles refleja altos índices de violencia, la violencia en
contra de las mujeres ha incrementado, violencia sexual y agresión
infantil. Las personas tienen miedo de salir a la calle o aún en sus

35
mismas casas. Muchos Latinoamericanos quieren mano dura, la
pena de muerte.

El reto que se presenta es que, hay que pasar de un cristianismo


patriarcal, de una mentalidad machista y de una manera de entender la
autoridad a una concepción más integral, porque la Iglesia ha perdido
credibilidad social por el predominio del tradicionalismo conservador. La
Iglesia no aparece como una instancia crítica con capacidad moral para
criticar a las instituciones porque en la mentalidad de toda la gente, la
Iglesia es y sigue siendo patriarcal. Por lo tanto, no basta hablar de nueva
evangelización sin preguntarse por el sujeto que la llevará a cabo al que va
a evangelizar porque si es el laico, tiene que prepararse conscientemente.
Todo el mundo cree saber qué es el cristianismo pero no tiene interés en
prepararse.

Aparecida en su numeral 14; 28; 29; 244 y 277 dice: “desborde de


alegría y gratitud por el don del encuentro con Jesucristo.” Es del encuentro
con Cristo que nace el anuncio “Como parte integrante de la identidad
Cristiana, porque es la extensión testimonial de la vocación misma. Cuando
crece la conciencia de pertenencia a Cristo, en razón de la gratitud y alegría
que produce, crece también el ímpetu de comunicar a todos el don de ese
encuentro.” 39

Una dificultad que tenemos los cristianos, justamente es, la incapacidad


de recibir y comunicar con alegría, asombro y maravilla, este encuentro con
Jesús.

Como punto de partida podríamos decir que América Latina en su nivel


religioso, se caracteriza por una población que tiene muchas devociones y
piedad popular, por ejemplo, durante la cuaresma se nota la presencia de
muchos feligreses participando activamente el miércoles de ceniza y en
otras prácticas de este tiempo como son las procesiones, sin embargo,

39
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008. pag. 35

36
estas personas no están evangelizadas y se consideran católicos sólo
durante esta época del año; por otro lado, el laico muchas veces quiere
trabajar en la Iglesia con un sentido emotivo, pero NO están formados y
solamente lo que busca es protagonismo, lo que les produce una sensación
de autoridad. Así lo corrobora el documento de Aparecida cuando dice:

“Es un hecho que en América Latina hay muchos bautizados que ignoran
el evangelio, y peor aún, no les interesa conocerlo tienen una mentalidad
mágica en lo que se refiere a los sacramentos y los ritos cristianos pero en
lo que se refiere a la fe, ésta no le da sentido, ni es una cosa importante en
su vida. Esta es la razón por la cual muchos estudiosos de nuestra época
han sostenido que la realidad ha traído aparejada una crisis de sentido.
Ellos no se refieren a los múltiples sentidos parciales que cada uno puede
encontrar en las acciones cotidianas que realiza, sino al sentido que da
unidad a todo lo que existe y nos sucede en la experiencia, y qué los
creyente llamamos sentido religioso. Habitualmente, este sentido se pone a
nuestra disposición a través de nuestras tradiciones culturales que
representan la hipótesis de realidad con lo que cada ser humano puede
mirar el mundo en que vive”.40

De acuerdo al numeral anterior, Aparecida constata que: “tanta


tecnología, tanto avance científico ha puesto en crisis el sentido tradicional
de los seres humanos, que estamos viviendo un tiempo de cambios
profundos a nivel cultural, sin embargo, la religiosidad popular ha jugado un
papel noble y orientador; a pesar del narcisismo, el individualismo, el
consumismo y el imperio de la imagen han creado seres egoístas que
aunque bautizados no practican los valores evangélicos.”41

Miguel de Unamuno tiene una novela: “San Manuel Bueno”,42 en la cual


narra la historia de un sacerdote que no creía en Dios y estaba lleno de
dudas pero predicaba el evangelio a su comunidad y atendía con gran

40
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida,cit No. 37, San Pablo, Bogotá. 2007. pag. 55
41
Ibidem
42
UNAMUNO, M., San Manuel Bueno, Mario Valdés, España, 1931

37
caridad pastoral. Eso pasa con muchos bautizados que hasta predican pero
no son creyentes y sacerdotes mal formados, malhumorados, afectos al
dinero, con vida poco edificante. De modo que aparentemente se puede ser
especialista en Dios, en Teología, en Doctrina, y hasta catequista o
responsable de una tarea pastoral y no ser creyente.43

En lo que respecta a la formación laical “Christifideles Laici en el No. 63


dice:”La formación no es privilegio de algunos, sino un derecho y un deber
de todos”. Cuando se cuestiona la falta de formación para los laicos, se
suele decir que no hay formadores, ni dinero, pero, lo cierto es que por
pereza de algunos, lo que se observa entre laicos y formadores es mucha
mediocridad y formación parcial de poca hondura, como para dar razón de
nuestras esperanzas.44

b. Aspectos Positivos (luces)

Los obispos en Aparecida tienen una actitud esperanzada y agradecida


en la Trinidad porque en Aparecida los obispos dicen que “lo que nos
define no son las circunstancias dramáticas de la vida, ni los desafíos de la
sociedad, ni las tareas que debemos emprender, sino ante todo el amor
recibido del Padre gracias a Jesucristo por la unción del Espíritu Santo” 45
y
desde ese punto de vista los obispos ven algunos hechos positivos y
esperanzadores en el continente:
 Avance de la democracia
 Actitud más crítica ante el neoliberalismo y la izquierda radical
 Avance de la sociedad civil
 Mayor protagonismo del sub continente en la parte internacional
para influir en las políticas mundiales
 Mayor conciencia del cuidado de la creación y de la ecología
 Mayor reconocimiento de los derechos y del rol de la mujer
 Conciencia crítica ante los medios de comunicación

43
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008. pag. 217
44
Juan Pablo II, Christifideles laici Exhortación Apostólica Postsinodal. Documento. Roma, 1988. pag.141
45
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida,cit No. 14, Editorial Bogotá. 2007. pag.39

38
 Conciencia plena de los derechos humanos
 Un sector empresarial menos voraz y más consciente

1.2 La tarea evangelizadora de la Mujer en América Latina

Los obispos nos recuerdan que Jesús desde el inicio de la Iglesia dos mil
años atrás resaltó la igualdad en dignidad entre el varón y la mujer y el valor
de ésta para la humanidad. Jesús reconoce, las incorpora a su círculo
cercano y las elige como testigos de la resurrección. 46

Se profundizará en las cualidades de la mujer para la transmisión del


mensaje y de su capacidad de humanización, que es el primer paso de la
evangelización.

La fe se sostiene en el amor; un ejemplo de mujer evangelizadora en


América Latina es María de Guadalupe ya que en el Tepeyac se inició la gran
evangelización de los pueblos latinoamericanos.47 Otro ejemplo es, Santa
Rosa de Lima quien fue nombrada Patrona de América. La gran misión para
las mujeres es encontrar, conocer y seguir a Dios a través de Jesucristo, a
nuestros hermanos para que nuestra respuesta de amor esté llena de fe
hacia todos nuestros pueblos.

Es importante reflexionar sobre la tarea evangelizadora de la mujer en


América Latina y para ello es necesario aclarar lo que es y lo que no es
evangelizar, así como ser conscientes de la gran misión que es encontrar,
conocer, seguir y llevar a Dios a través de Jesucristo a nuestros hermanos,
para que por nuestra respuesta al amor, podamos responder también de un
modo realmente humano a los desafíos de esta realidad que amenaza
nuestra persona, nuestra fe y nuestros pueblos.

46
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008. pag. 237
47
Ibidem

39
A través de la historia, la mujer ha sido la gran colaboradora de Dios para
humanizar la sociedad. La mujer humanizadora y evangelizadora, es la
piedra angular para el rescate de nuestra familia cristiana y latinoamericana
ya que esta sociedad gira en torno de sus mujeres, ya sea en la familia, el
trabajo o la parroquia.48

Desde la clausura del Concilio Vaticano II, S.S. Pablo VI proféticamente


nos dice:“ Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se
cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una
influencia, un peso, un poder jamás alcanzado hasta ahora. Por eso, en este
momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las
mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar mucho a que la
humanidad no decaiga.”49

“La mujer es corresponsable, junto con el hombre, de la edificación del


presente y el futuro de nuestra sociedad humana ya que la relación entre
ellos es de reciprocidad y colaboración mutua.” 50

1.2.1 Sobre la Evangelización

La mujer debe humanizar y evangelizar, la mujer debe jugar un papel


humanizador y lo que humaniza es descubrir al ser humano como fin y no un
medio.

La mujer debe ser madre y maestra. “Como en la familia humana, la


Iglesia-familia se genera en torno a una madre, quien confiere “alma” y
ternura a la convivencia familiar”51 Como madre, fortalece los vínculos
fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón y ayuda a que los
discípulos de Jesucristo se sientan como familia y familia de Dios. En María,

48
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008.pag.239
49
Mensaje del Concilio Vaticano II a las Mujeres, 8 dic. 1965: AAS 58, 1966.pp.13-14
50
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, cit No. 452, Editorial Bogotá. 2007.pag.231
51
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, cit No. 269, Editorial San Pablo, Bogotá. 2007

40
nos encontramos con Cristo, con el Padre y el Espíritu Santo, como así
mismo con los hermanos 52

María de Guadalupe ha acogido bajo su protección materna al pueblo


latinoamericano por lo que debemos seguir escuchándola ya que ella es
modelo de mujer evangelizadora, por eso, en la Escuela de María, el corazón
de la mujer se encuentra con su maestro, lo reconoce, lo ama, lo sigue y
quiere compartir su amor con la humanidad.

El Papa Benedicto XVI le dijo a los obispos en Aparecida en primer lugar:


“Permanezcan en la escuela de María. Inspírense en sus enseñanzas.
Procuren acoger y guardar dentro del corazón las luces que Ella, por
mandato divino, les envía desde lo alto”.53

Además de habernos dado a su Madre como madre y maestra nuestra, el


evangelio nos habla de la pedagogía de Jesucristo a través del papel de
algunas mujeres al inicio de la primera evangelización. La antropología
cristiana resalta la igual dignidad entre varón y mujer por ser creados a
imagen y semejanza de Dios. El canto del Magnificat muestra a María como
mujer capaz de comprometerse con su realidad y de tener una voz profética
ante ella.54

En la escuela y pedagogía de María, aprendemos a servir, atender y


entregarnos al otro. Ella nos enseña un estilo de vida compartida y solidaria
en fraternidad, en atención al otro, especialmente si es necesitado. María,
Madre de la Iglesia ha sido la mujer evangelizadora desde el primer momento
de la Iglesia es formadora de los misioneros. 55

La mujer transmite la palabra con inteligencia, voluntad, emotividad,


sensibilidad, su donación es generosa y con reflexión.

52
Ibidem No. 267
53
Benedicto XVI, Aparecida, Discurso Inaugural, 12 de mayo 2007. pag. 270
54
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida ,cit No. 541, Editorial San Pablo, Bogotá. 2007
55
Ibidem

41
La mujer es la discípula y misionera por excelencia. Las mujeres
evangelizadoras de hoy y de siempre fueron por ejemplo: Santa Rosa de
Lima, vivencia en santidad; Santa Mariana de Jesús Paredes, la azucena de
Quito, Ecuador; evangelizó a indios, asistió a enfermos y ofrendo su vida para
salvar a un sacerdote; Beata María Encarnación Rosal del Corazón de Jesús,
impulsó en Guatemala la educación de la niñez y de la juventud en los
colegios, escuelas y hogares para niñas pobres, hizo grandes obras de
promoción social; Beata Mercedes de Jesús Molina y Ayala, se dedicó a la
acción social en Ecuador.

Entre las mujeres evangelizadoras en el Siglo XX fueron por ejemplo:


Santa Teresa de Jesús “de los Andes”, Carmelita Chilena; Beata Madre Laura
Montoya Upegui, maestra y evangelizadora de indígenas, a la laica española
dominica; Praxedez Fernández y así podemos nombrar a muchas más

En los ámbitos de evangelización de la mujer en America Latina es en la


humanización de la sociedad en sus ambientes de trabajo, ella es
transmisora de los valores profundos: en el hogar con su propia familia, es
instituible, en la educación de los hijos como en la transmisión de la fe. La
mujer enseña a reconocer el rostro de Dios en otras personas.

2.- La misión de Jesús y el compromiso bautismal del Laico

Del Vaticano II emergió la visión de una Iglesia que es por su naturaleza


misionera. El énfasis teológico pastoral está en el ser misionero de todos los
bautizados; en el cristiano bautizado hay un dinamismo de la vida teologal
expresado en la unidad dinámica de fe-esperanza-caridad, este enfoque es
necesario para la comprensión de la identidad cristiana del laico como
discípulo misionero. 56

Con mucha frecuencia se insiste sobre la dimensión crística del


bautizado, descuidando la dimensión eclesial. En otras palabras, se entiende

56
Fundación Amerindia, Aparecida Renacer de una esperanza, Ediciones Dabar, México, 2008. pag.190

42
la vida teologal sobre todo como vínculo personal con Cristo, donado en el
bautismo y desarrollado en el proceso de crecimiento espiritual, que sólo en
un segundo momento - y no necesariamente- se abriría a un compromiso
eclesial, como decir que el vínculo con Cristo sería en el orden del ser y el de
la Iglesia en el orden del hacer. El bautismo opera siempre y conjuntamente
la incorporación a Cristo y a la Iglesia, no se da nunca un efecto sin el otro.
La única vida en Cristo se especifica como configuración a Cristo en la
pertenencia a la Iglesia. No podría ser de otro modo, un hombre es siempre
bautizado “en la fe de la Iglesia”57

Detrás de la fórmula “Fides Ecclesiae” está sobre todo la imagen de la


Iglesia cuerpo de Cristo, del cual Cristo es la cabeza (Ef 1,22; Col 1,18) y los
bautizados son los miembros (1Cor 12,27; Rom 12,5). En esta Iglesia que
preexiste al individuo, es incorporado cualquiera que llega a la fe: el bautismo
es un acto de la Iglesia que determina siempre la pertenencia al cuerpo
eclesial. Pertenencia que es constitutiva de la identidad cristiana: es siempre
un miembro - mejor, uno de los miembros - del cuerpo de Cristo que es
constituido en una relación única con Cristo y es llamado, mediante el camino
del crecimiento espiritual, a la santidad como personal configuración a Cristo
mismo.

En el Documento Conclusivo de Aparecida está firmemente reforzada: “El


bautismo no sólo purifica de los pecados. Hace renacer el bautizado,
confiriéndole la vida nueva en Cristo, que lo incorpora a la comunidad de los
discípulos y misioneros de Cristo, y lo hace hijo de Dios, le permite reconocer
a Cristo como Primogénito y cabeza de toda la humanidad”. 58

2.1. La misión de Jesús

Jesús trató de eliminar las separaciones y barreras impuestas por los


individuos o los grupos y fundadas en el egoísmo, en la autojustificación o en
un estrecho rigorismo legal. Insistió en puntos esenciales la escala de

57
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida,cit No. 349, Editorial San Pablo, Bogotá. 2007
58
Ibidem

43
valores reconocida por todos, y en la cruz convirtió en lo más elevado aquello
que se consideraba ínfimo y sin valor.

Sus comidas con los pecadores son la parábola viva de la buena noticia
que Él anunciaba. Mientras que la participación en las comidas de los
fariseos y más aún, en las de los esenios, exigía de los comensales la más
estricta pureza ritual, Jesús compartía la mesa con publicanos y pecadores,
desafiando las severas críticas de los escribas y fariseos que advertían el
carácter provocativo de su conducta (Mt. 9,1).

Al hacerlo Jesús realizaba una acción plena de sentido, explicitado luego


en sus palabras. A los que le reprochaban el desprestigio que le ocasionaba
el trato con los pecadores, les responde que su misión consistía
primordialmente en ir a los discriminados por la sociedad política y religiosa.
Ellos eran los primeros invitados a tomar parte en el Reino de Dios (Lc 15, 1-
8) en la mesa del Mesías y en la comunidad humana. Eran ovejas perdidas
que Él debía salir a buscar, porque Yahvé el buen pastor de Israel, no quería
que fueran excluidas o que se perdiera ni una sola de ellas.

Su trato con esa clase de gente no rebajaba su categoría moral, sino que
lo manifestaba en el ejercicio de su misión salvadora: No son los sanos los
que tienen necesidad de médico, sino los enfermos. (Mt 9,12) Jesús no vino
a abolir la ley mosaica (Mt 5,17), pero la corrigió quitándole su lado violento y
negativo y haciéndola más exigente en la práctica del bien y del amor al
prójimo. De la venganza se pasó al perdón; del odio a los enemigos, al amor
(Mt 5,47). Jesús transgredió la ley o justificó a otros que la transgredían
siempre que estaban en juego la vida, la salud o la libertad de las personas.

Al ver a la multitud, Jesús se sintió movido a compasión (Mt 9,36). Esta


compasión era mucho más que la reacción emocional frente a un hecho
lamentable. Era sobre todo, una forma de crítica, porque hacía ver que la
miseria y las penalidades de aquella gente no podían ser aceptadas como un
hecho normal, sino que constituían una situación humana anormal e
inaceptable.

44
Jesús hizo suyo el dolor que padecían los pobres y marginados, su
compasión se extendió a todos los abatidos: enfermos, hambrientos, etc. Así
su mirada compasiva adquiría toda la fuerza de una crítica al sistema que
producía tales padecimientos. En Jesús, Dios comienza algo nuevo. La
resurrección de Cristo inaugura los últimos tiempos. Ya no es la muerte el
último destino de la vida humana. La dignidad de los seres humanos se
afirma ahora más allá de la muerte. “Cristo resucitó de entre los muertos, el
primero de todos… y así como todos mueren en Adán, así también todos
revivirán en Cristo…Entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: ¿Dónde
está muerte tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón? 59

Jesucristo Resucitado dejó a sus discípulos una misión y una tarea:


“Anunciar el evangelio a todos los pueblos, en todos los tiempos” (Mt 28,19).
Desde entonces los discípulos y seguidores de Jesús son también sus
heraldos y misioneros. “No podemos dejar de proclamar lo que hemos visto y
oido” (Hch 4,20). La alegría de la fe y de la vida nueva en Cristo no se puede
guardar para sí mismo y por eso, se quiere compartir con hombres, mujeres,
jóvenes y ancianos, para que el amor de Dios sea para todos, fuente de gozo
y esperanza. Jesús envió sobre sus discípulos el Espíritu Santo para
hacerlos también misioneros (Jn 20, 21-22). Desde esos orígenes hasta el
día de hoy, Jesucristo no ha dejado de enviar sobre su Iglesia, la fuerza de su
Espíritu, para que con el anuncio y la vivencia del Evangelio, los que ya son
seguidores de Jesús atraigan a otros a la fe y a la vida de la Iglesia. 60

El documento conclusivo de Aparecida nos recuerda que el discípulo


nace siempre del encuentro personal con Jesucristo. Este es el dato
originario y fundamental: cualquier otra definición, si no llega a identificar ese
punto de partida, se queda siempre en una indicación penúltima. Es
suficiente leer los Evangelios o los escritos apostólicos para ver como el
dinamismo del encuentro personal con Jesucristo está en la raíz misma del
método de vida cristiano. Siendo el cristianismo un acontecimiento de esta

59
1 Cor.15,20.22.54-55, Comentario Bíblico Latinoamericano Nuevo Testamento, Editorial Verbo Divino, España, 2003
60
Conferencia Episcopal Guatemala , Somos enviados como testigos de Jesucristo Convocatoria a la misión continental ,junio,2009

45
naturaleza, no existe ninguna condición previa, sino aquella disponibilidad a
dejarse tocar, sanar, mirar, abrazar por una presencia humana. Basta que la
humanidad de una persona, tal y como está, entre en contacto con la persona
de Jesús para que pueda experimentar la novedad que Él ha traído.

Aparecida tiene clara conciencia de la situación de innumerables


bautizados cuya pertenencia a la Iglesia no se expresa en la liturgia
dominical, tampoco en la oración con la Palabra de Dios o en la recepción
frecuente de los sacramentos que nos alimentan y reconcilian, ni en la
participación viva en una comunidad cristiana. También es consciente del
aumento del número de latinoamericanos y caribeños que no están
bautizados.

Sabe además que un número importante de personas que fueron


bautizadas en la Iglesia católica, al perder contacto con la riqueza de la vida y
la acción pastoral de su Iglesia han buscado respuesta a su sed de Dios en
otras confesiones religiosas, generalmente en otras comunidades cristianas.
“Todo esto, y el escaso número de evangelizadores que parten en misión “ad
gentes”, cuestiona el espíritu misionero de la Iglesia latinoamericana y
caribeña.” Por eso en una misión concreta del laico, Aparecida se propuso
que cada católico asuma que quien es llamado por Cristo como discípulo, es
enviado por él como misionero. Ser discípulo y ser misionero son dos caras
de la misma medalla. 61

2.2. La misión del Laico

La vida es una cosa ambigua por la mezcla de muerte y de vida “lo carnal
y lo espiritual” (1Jn 2, 16-17; Gal 5,16-26). Nuestro compromiso laical se da
en esta realidad que es donde estamos llamados a estar realmente en el
mundo sin ser del mundo (Jn 17, 14-19). De ahí que es nuestra vocación y
misión en nuestra vida diaria donde aprendemos a buscar y hallar el sentir de

61
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Editorial San Pablo, Bogotá. 2007 pag.|126

46
Dios en el aprendizaje continuo. Tenemos que aprender a buscar la
presencia personal del Señor en los acontecimientos de cada día, tanto en lo
grande como en lo pequeño.

En esta tarea no estamos solos. El Espíritu nos ayuda a descifrar la


realidad, a escrutar lo que pasa, a separar lo que es de Dios y lo que no es,
nuestra condición laical es condición de hombres y mujeres cuyo
compromiso es de discernimiento en el corazón de la ambivalencia y
ambigüedad de la vida y del mundo en el que somos enviados. Nuestra
vocación apostólica recibe de la historia que vivimos una dimensión
específica. Es a través de nuestras circunstancias personales, familiares y
sociales que el Señor nos llama aquí y ahora. De ahí la importancia de
aprender a leer los “signos de los tiempos” (GS 42, 43 y 44). El
discernimiento tanto personal como comunitario, es un proceso de vida, una
experiencia continua, a veces larga y dolorosa, una forma de asumir nuestra
condición humana de discípulos y apóstoles. 62

En fin, para el laico, discípulo de Jesucristo, Dios es una realidad


fundante, no un Dios sólo pensado o hipotético, sino el Dios de rostro
humano; es el Dios-con-nosotros, el Dios del amor, cercano al dolor y al
sufrimiento hasta dar su vida en la cruz. Cuando el laico, discípulo de Cristo
llega a la comprensión de este amor de Cristo “hasta el extremo”, no puede
dejar de responder a este amor si no es con un amor semejante, por lo que
su compromiso es incondicional.

3.- Dimensiones cristianas desde el Bautismo

El Documento Conclusivo de Aparecida en el número 355 dice:


“Jesucristo es plenitud de vida que eleva la condición humana a condición
divina para su gloria -Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la
tengan en plenitud- (Jn10,10). Su amistad no nos exige que renunciemos a
nuestros anhelos de plenitud vital, porque él ama nuestra felicidad también en

62
LOPEZ F. y DE LÓPEZ, D, Laicos Apóstoles de Jesucristo y su Evangelio, CELAM, Colecciones Tercer Milenio, Colombia, 1997,.psg. 6

47
esta tierra. Dice el Señor que él creó todo -para que lo disfrutemos-
(1Tim6,17).En el número 356 dice “ La vida nueva de Jesucristo toca al ser
humano entero y desarrolla en plenitud la existencia humana - en su
dimensión personal, familiar, social y cultural”. Para ello, hace falta entrar en
un proceso de cambio que transfigure los variados aspectos de la propia
vida.”63

Continúa diciendo el numeral 356 del documento de Aparecida: “Sólo así,


se hará posible percibir que Jesucristo es nuestro salvador en todos los
sentidos de la palabra. Sólo así, manifestaremos que la vida en Cristo sana,
fortalece y humaniza.” Porque “El es el Viviente, que camina a nuestro lado,
descubriéndonos el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la muerte,
de la alegría y de la fiesta. La vida encresto incluye la alegría de comer
juntos, el entusiasmo por progresar, el gusto de trabajar y de aprender, el
gozo de servir a quien nos necesite, el contacto con la naturaleza, el
entusiasmo de los proyectos comunitarios, el placer de una sexualidad vivida
según el Evangelio, y todas las cosas que el Padre nos regala como signo de
su amor sincero. Podemos encontrar al Señor en medio de las alegrías de
nuestra limitada existencia y, así, brota una gratitud sincera”.64

3.1 Profeta

Todo cristiano participa de la misión profética de Cristo, por lo que Vat. II


empieza recordando a los Pastores que deben apacentar de tal manera a los
fieles, reconociendo el valor de sus servicios y carismas propios, buscando
que todos ellos cooperen unánimemente a la obra común de la salvación. La
Exhortación Apostólica “Los Fieles Laicos Cristianos” recoge todo el mensaje
conciliar y afirma, que los laicos son testigos de la verdad que ilumina y da
sentido a la vida humana, que son profetas de la esperanza y que como tales
saben denunciar los errores, las injusticias y toda clase de corrupción. Los
laicos testifican la fe que da sentido a la vida. Un laico cristiano testificará que

63
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida,cit No. 356, Edit San Pablo, Bogotá. 2007 pag.
192
64
Ibidem 356

48
Cristo sigue presente construyendo el Reino de Dios, por eso el laico cristiano
predicará la palabra, respaldado por el ejemplo de su vida santa.

En el AT los profetas auténticos hablaban en nombre de Dios porque


experimentaban su presencia amorosa y las exigencias justas para el pueblo.
Hoy el laico podrá sentirse feliz dando un testimonio profético, vivo de sentir,
pensar, amar y actuar como Cristo, Verdad encarnada. Por otro lado, el laico
sabrá denunciar el pecado del mundo, a ejemplo de Cristo enfrentar hoy los
errores de abusos, injusticias y omisiones irresponsables. Jesús se siente
plenamente libre a la hora de corregir a sus apóstoles, jefes, religiosos,
gobernantes. Es cierto que por eso lo crucificaron. Es admirable la defensa
a la mujer despreciada, a los pobres, enfermos, pecadores convertidos.
La denuncia de los laicos en el mundo y dentro de la Iglesia debe seguir el
camino de Jesús
 Deben ser capaces de denunciar a los que no toman en cuenta
los valores evangélicos ante el ídolo del dinero, del poder y del
placer.
 Deben aplaudir la responsabilidad en la familia, en la profesión
laboral y en la política y denunciar la corrupción, la infidelidad, la
ambición o la irresponsabilidad.

Jesús fue rechazado en su propio pueblo, entre aquellos que creían


conocerlo mejor que nadie. Llega a Nazaret, acompañado de sus discípulos, y
nadie sale a su encuentro, como sucede a veces en otros lugares. Tampoco le
presentan a los enfermos de la aldea para que los cure. 65

Su presencia sólo despierta en ellos asombro. No saben quién le ha podido


enseñar un mensaje tan lleno de sabiduría. Tampoco se explican de dónde
proviene la fuerza curadora de sus manos. Lo único que saben es que jesús
un trabajador nacido en una familia de su aldea- Todo lo demás “les resulta
escandaloso”.66

65
PAGOLA, José A. No despreciar al Profeta. Red evangelizadora Buenas Noticias, 2009
66
Ibidem

49
Jesús se siente “despreciado”: los suyos no le aceptan como portador del
mensaje y de la salvación de Dios. Se han hecho una idea de su vecino Jesús
y se resisten a abrirse al misterio que se encierra en su persona. Jesús les
recuerda un refrán que, probablemente, conocen todos: “no desprecian a un
profeta mas que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.”67

Al mismo tiempo, Jesús “ se extraña de su falta de fe”. Es la primera vez que


experimenta un rechazo colectivo, no de los dirigentes religiosos, sino de todo
su pueblo. No se esperaba esto de los suyos. Su incredulidad llega incluso a
bloquear su capacidad de curar. “no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a
algunos enfermos”.68

Marcos no narra este episodio para satisfacer la curiosidad de sus lectores,


sino para advertir a las comunidades cristianas que Jesús puede ser rechazado
precisamente por quienes creen conocerlo mejor: los que se encierran en sus
ideas preconcebidas sin abrirse ni a la novedad de su mensaje ni al misterio de
su persona. 69

“La participación en el oficio profético de Cristo , que proclamó el Reino del


Padre con el testimonio de vida y el poder de la palabra, habilita y compromete
a los fieles laicos a acoger con fe el evangelio y a anunciarlo con la palabra y
con las obras sin vacilar en denunciar el mal con valentía. Unidos a Cristo, el
“Gran Profeta” (Lc 7,16) y constituido en el Espíritu “testigos” de Cristo
resucitado, los fieles laicos son hechos partícipes, tanto del sobrenatural
sentido de la fe de la iglesia, que “no puede equivocarse cuando cree”.

Cuanto de la gracia de la palabra (Hch 2, 17-18; Ap. 19, 10) son igualmente
llamados a hacer que resplandezca la novedad y la fuerza del evangelio en su
vida cotidiana, familiar y social, denunciando la violencia intrafamiliar, la
injusticia laboral, el maltrato a la mujer, desprecio a los emigrantes, denunciar
el maltrato ecológico, el aborto, el derecho a la vida , abandono de huérfanos y
viudas, etc. Actuando con paciencia y valentía en medio de las

67
Ibidem
68
Ibidem
69
Ibidem

50
contradicciones de la época presente, su esperanza esta puesta en el Señor
Resucitado, en quien pone confianza el laico.”70

3.2 Sacerdote

Quizá esta dimensión del laico es la menos conocida y vivida porque


Sacerdocio se considera propio de los presbíteros, sin embargo, el laico debe
también ejercer su sacerdocio dentro de la liturgia, no contentándose con ser
testigos de la Palabra, sino también deben ser los celebradores del misterio
que nos salva. Hoy vemos con mucha satisfacción que los laicos actúan con
toda libertad en las celebraciones eucarísticas son monitores, cantores,
lectores, acólitos y ministros extraordinarios de la comunión, celebran junto con
el sacerdote el misterio pascual. Otro aspecto importante lo excepcional de
vivir su sacerdocio bautismal al participar de la celebración eucarística toda su
vida está sellada por ese carácter sacerdotal de trabajo sufrimiento y alegría.
La función profética es considerada también como función de enseñanza.

Los fieles laicos participan en el oficio sacerdotal por el que Jesús se ha


ofrecido en la cruz y se ofrece continuamente en la celebración eucarística por
la salvación de la humanidad para gloria de Dios Padre.

Incorporados a Jesucristo, los bautizados están unidos a El y a su sacrificio


en el ofrecimiento de sí mismos y de todas sus actividades. (Rm 12, 1-2). Dice
el Concilio hablando de los fieles laicos: “todas sus obras, sus oraciones, e
iniciativas apostólicas, la vida conyugal y familiar del trabajo cotidiano, el
descanso espiritual y corporal, sí son hechos en el Espíritu, e incluso las
mismas pruebas de la vida, si se sobrellevan pacientemente, se convierten en
sacrificios espirituales aceptables a Dios por Jesucristo que en la celebración
de la Eucaristía se ofrecen piadosísimamente al Padre junto con la oblación
del cuerpo del Señor, de este modo también los laicos, sirviendo a las

70
BIBLIOTECA ELECTRONICA CRISTIANA, Christifideles Laici, BEC, Ve Multimedios, Vida y Espiritualidad, 2001

51
necesidades de los más pobres como adoradores que en todo lugar actúan
santamente y consagran a Dios el mundo mismo.”71

3.3 Rey

La condición regia del laico consiste en saber administrar con justicia todos
los bienes temporales, viendo el buen desarrollo del cosmos, tomando como
base el Amor a Dios y al prójimo y sabiendo controlar nuestras pasiones. La
realeza espiritual es encontrar el sentido divino de las cosas y valorar
adecuadamente su referencia a Dios.

Los laicos ejercen su realeza participando de la realeza de Cristo que se


encuentra inmanente en su Cuerpo, la Iglesia por lo que es necesario el dialogo
con la autoridad, expresando su opinión públicamente, y siendo consultados en
algunas cuestiones. Se añade, a estas tres dimensiones, la función apostólica,
en cuanto Cristo eligió los apóstoles. Por tanto la tarea apostólica depende de
toda la Iglesia, pero se realiza de una forma doble la misión de los doce que se
continúa en el Papa y los obispos y la misión de los fieles que son
cooperadores y complemento de los apóstoles.72

Por su pertenencia a Cristo, Señor y Rey del universo, los fieles laicos
participan de su oficio real, y son llamados por El para servir al Reino de Dios y
difundirlo en la historia, viven la realeza cristiana antes que nada, mediante la
lucha espiritual para vencer en sí mismos el Reino del pecado (Rom. 6,12);
después, en la propia entrega para servir, en la justicia y en la caridad al mismo
Jesús presente en todos sus hermanos especialmente en los más pequeños.
(Mt 24,40)

Pero los fieles laicos están llamados de modo particular para dar de nuevo a
la entera creación todo su valor originario. Cuanto mediante una actividad
sostenida por la vida de la gracia, ordenan lo creado al verdadero bien del
hombre, participan en el ejercicio de aquel poder con el que Jesucristo
71
BIBLIOTECA ELECTRONICA CRISTIANA, Christifideles Laici, BEC, Ve Multimedios, Vida y Espiritualidad, 2001
72
Fundación Amerindia, Aparecida Renacer de una Esperanza, Ediciones Dabar, México DF, 2008

52
resucitado atrae a sí todas las cosas y las somete junto consigo mismo al
Padre, de manera que Dios sea todo en todos (Juan 12, 32; 1. Cor. 15-28).

La participación de los fieles laicos en el triple oficio de Cristo , Sacerdote,


Profeta y Rey tiene su raíz primera en la unción del bautismo, su desarrollo en
la Confirmación y su cumplimiento y dinámica sustentación en la Eucaristía. Se
trata de una participación donada a cada uno de los fieles laicos
individualmente; pero les es dada en cuanto que forman parte del único cuerpo
del Señor. En efecto, Jesús enriquece con sus dones a la misma Iglesia en
cuanto que es su Cuerpo y Esposa.

De este modo, cada fiel participa en el triple oficio de Cristo porque es


miembro de la Iglesia, tal como enseña el Apóstol Pedro, el cual define a los
bautizados como “el linaje elegido, el sacerdocio real y la nación santa, el
pueblo que Dios se ha adquirido” (1. Pedro 2,9). Precisamente porque deriva
de la comunión eclesial la participación de los fieles laicos en el triple oficio de
Cristo exige ser vivida y actuada en la comunión y para presentar esta
comunión, escribía San Agustín: “Así como llamamos a todos cristianos en
virtud del místico crisma (unción bautismal), así también llamamos a todos
sacerdotes porque son miembros del único sacerdote.”73

73
BIBLIOTECA ELECTRONICA CRISTIANA, Christifideles Laici, BEC, Ve Multimedios, Vida y Espiritualidad, 2001

53
CONCLUSIÓN

Este capítulo, trata primeramente de presentar al verdadero discípulo


sacerdotal de Jesucristo para ser testimonio vivo del Evangelio. Y a través del
Bautismo, los cristianos se han incorporado al cuerpo de Cristo y participan de
las funciones del sacerdote para santificar el mundo temporal a través de su
trabajo personal, es decir, cada cristiano en su profesión correspondiente, debe
hacerlo de tal manera que con ello dé testimonio de ser lo que dice que es y de
esta manera ser mediadores; en lo que respecta a profeta el anuncio y la
denuncia es un factor importante en la evangelización ya que se anuncia a
Cristo con el mismo testimonio de vida, hay que tener el carácter de denunciar
las injusticias que afectan a las personas. En lo que respecta a reyes es en
cuanto a la capacidad de servicio que se tiene hacia los demás. Todo
ministerio de la Iglesia es sinónimo de servicio al Reino de Dios.

Se necesita un encuentro personal con Jesucristo; ya que el cristiano ha


sido elegido para vivir al estilo de Jesucristo, se necesita experimentarlo vivo,
para poder testificar al mundo esa experiencia del Resucitado. Ese encuentro
es importante porque da identidad, define el origen y la meta del seguimiento;
por lo tanto, este es el mejor anuncio que se puede hacer: Anunciarlo vivo,
resucitado, presente y que con su Espíritu dirige la historia hacia el
cumplimiento de sus promesas.

Hay que tomar en cuenta en este contexto, las necesidades de los pueblos
que anhelan iluminar y vitalizar su realidad, pues, entre tanta mentira e
ideologías nefastas, el discípulo debe orientarse hacia la esperanza que ofrece
Jesús. Es importante recordar que la mujer tiene un papel relevante en los
procesos de evangelización, su presencia, su experiencia y su testimonio se
hace indispensable en esta realidad latinoamericana que necesita cambiar el
espíritu, humanizar y cristianizar a un mundo que tiende a robotizarse y que es
insensible a los valores del Reino de Dios.

54
La mujer tiene la sensibilidad de poner nueva alma y corazón de carne,
donde sólo se busca crear gigantes con corazón de piedra, su ejemplo para
abrir caminos entre la selva enmarañada es María, a quien debe imitar, ya que
es la bendita entre todas las mujeres, es quien testifica la verdad profética y
liberadora y está dispuesta a seguir a su hijo hasta el calvario y morir con él en
la cruz.

Aunque muchas veces se notan más las sombras que las luces, más de una
vez vemos lo negativo de nuestra realidad. El discípulo de Jesucristo sabe cuál
es su fundamento y en quién pone su esperanza. Las promesas de Jesucristo
deben alentar su camino, fortalecer su esperanza y capacitar su compromiso;
ya que se sabe Hijo de Dios que tiene una misión.

55
CAPÍTULO III
ESPIRITUALIDAD LAICAL DESDE APARECIDA

1.- Espiritualidad Encarnada en la realidad desafiante

Para los obispos de Aparecida el punto de partida de la acción de la iglesia


son las condiciones de vida de los millones de abandonados, excluidos e
ignorados en su miseria y su dolor. Esta situación contradice el proyecto del
Padre y desafía a los cristianos a un mayor compromiso en favor de la cultura
de la vida. El Reino de Vida, que Cristo vino a traer, es incompatible con estas
situaciones inhumanas. Cerrar los ojos a estas realidades es negar la esencia
de la fe cristiana, dada la inseparable relación entre el amor a Dios y el amor al
prójimo, especialmente a los excluidos.74

Aparecida nos recuerda en el Capítulo 6 que el laico tiene una


Espiritualidad trinitaria del encuentro con Jesucristo, concretamente en el
numeral 240 nos dice: “Una auténtica propuesta de encuentro con Jesucristo
debe establecerse sobre el sólido fundamento de la Trinidad-Amor. La
experiencia de un Dios uno y trino, que es unidad y comunión inseparable, nos
permite superar el egoísmo para encontrarnos plenamente en el servicio al
otro. La experiencia bautismal es el punto de inicio de toda espiritualidad
cristiana que se funda en la trinidad” Para encarnar esta espiritualidad en la
realidad a todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que “no se
comienza a ser cristiano por una decisión ética, o una gran idea, sino por el
encuentro con un acontecimiento con una persona”, que da un nuevo horizonte
a la vida y, con ello una orientación decisiva.

Lo que nos define no son las circunstancias dramáticas de la vida, ni los


desafíos de la sociedad, ni las tareas que debemos emprender, sino ante todo
“el amor recibido del Padre gracias a Jesucristo por la unción del Espíritu
Santo”

74
BRIGHENTI,A., Para entender Aparecida, Ediciones Dabar,Mexico,2008, pag. 103

56
1.1 Con los pies sobre la Tierra

Tres constantes parecen describir la situación de la Iglesia de América


Latina: mucha religiosidad y poca evangelización, ausencia de un laicado
pensante y clericalismo.

1.1.1. Mucha religiosidad y poca evangelización

La primera característica de nuestra Iglesia es la paradoja que se da


entre la viva religiosidad y la poca evangelización, hay un creciente proceso
de descristianización, de pérdida del sentido católico a lo que ahora se
llama “cultura cristiana” a causa de la poca o nula evangelización. No se
trata de una merma del hambre de Dios, al contrario, los seres humanos
buscan más a Dios pero no en la institución eclesial ni en las formas
tradicionales, sino en caminos novedosos, menos institucionales y más
personales, pues se ha producido una profunda metamorfosis del sentido
religioso, tal vez más visible en la religiosidad popular.

Es obvio que Latinoamérica es un continente religioso, muy religioso,


pero religiosidad, y a veces folklore, no es evangelización, ni encuentro con
Cristo, ni vida cristiana. En Aparecida, los obispos latinoamericanos
escriben:…”nos encontramos ante el desafío de revitalizar nuestro modo de
ser católico y nuestras opciones personales por el Señor para que la fe
cristiana arraigue más profundamente en el corazón de las personas y los
pueblos latinoamericanos como acontecimiento fundante y encuentro
viviente con Cristo. Esto requiere, desde nuestra identidad católica, una
evangelización mucho más misionera, en diálogo con todos los cristianos y
al servicio de los hombres. De lo contrario, el rico tesoro del Continente
Americano… su patrimonio más valioso: la fe en Dios amor… corre
riesgo de seguir erosionándose y diluyéndose de manera creciente en
diversos sectores de la población”. (Ap. N. 13)..

57
Por eso conviene distinguir sin separar religiosidad y fe en Cristo. La
religiosidad supone la existencia de algo o alguien superior que religa a
Dios y también a una comunidad concreta. Frecuentemente es un asunto
cultural, expresado en costumbres y ritos, muchas veces propiciado por el
medio ambiente de las comunidades, al grado de que les da una identidad,
que hoy por hoy es un asunto central y determinante. La fe cristiana en
cambio, es el resultado de un encuentro personal e intransferible entre dos
personas por la cual confían una en la otra: el ser humano que se
encuentra con su Salvador y Redentor. Es la persona concreta que
experimenta lo que dice Benedicto XVI “hemos creído en el amor de Dios:
así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida.”75

O como dice Guzmán Carriquiry “En efecto, hay verdadero encuentro


con Cristo si cambia la vida, no obstante resistencias y caídas; si cambia la
relación matrimonial y con los hijos, el trabajo, el uso del tiempo libre y el
dinero, la modalidad de afrontar toda la realidad”.76

“El acto de fe consiste escribió el cardenal Ratzinger “en confiar en que


Dios está ahí y puedo ponerme en sus manos… la fe no es la mera
aceptación de determinados axiomas, sino una semilla de vida dentro de
mí”. 77

1.1.2. Ausencia de un laicado pensante

Dentro de la realidad del laicado como aspecto negativo podemos


acotar lo siguiente:

 Laicos ruidosos, que en nombre de la emancipación, la


ilustración y la modernidad niegan la trascendencia y colocan
entre paréntesis a Dios. Entre ellos algunos dicen Cristo sí, la
Iglesia no.

75
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pag 215
76
Idem, pag 217
77
RATZINGER,J.,Dios y el mundo,Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona 2002, pp.38-39

58
 Existen bautizados creyentes bien formados pero sin carácter ,
que esconden su fe y sus convicciones porque consideran la fe
como algo privado, y que no afecta y colorea la vida diaria.

 Si a la poca evangelización, añadimos insuficiente formación y


anhelos de emancipación y de participación, podremos
comprender fácilmente por qué muchos laicos se dejan
convencer de otros planteamientos, por propuestas de otras
denominaciones religiosas.

 También encontramos laicos que no tienen una opinión crítica, ni


información cualificada sobre temas modernos de debate
público. Tienen datos y noticias de la realidad pero no saben
utilizarlos ni procesarlos para la toma de decisiones. En este
sentido hacen falta más católicos pensantes, mejor formados y
más sólidos en su cultura religiosa.

1.1.3 Clericalismo

Una actitud que hay que superar en la realidad de la iglesia es el


llamado clericalismo que desubica al laicado de su ámbito propio y al clero
lo hace, a veces, irresponsable en el cumplimiento de sus deberes como
pastores tal como lo ha manifestado el papa Juan Pablo II al inaugurar la III
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Puebla cuando
expresó: “Es necesario evitar suplantaciones y estudiar seriamente cuándo
ciertas formas de suplencia mantienen su razón de ser- ¿no son los laicos
los llamados, en virtud de su vocación en la Iglesia, a dar su aporte en las

59
dimensiones políticas, económicas, y a estar eficazmente presentes en la
tutela y promoción de los derechos humanos”. 78

Es obvio que no se ha atendido esa invitación y que tercamente se


conservan estructuras que poco tienen que ver con la comunionalidad
propia de la Iglesia.

Hoy la democracia hace caer en la cuenta de que se presenta una


oportunidad extraordinaria para mirar las Fortalezas, Oportunidades,
Desafíos y Amenazas (FODA). En relación con los laicos tal vez llegó el
momento de no competir, sino de crear alianzas, de establecer relaciones
de ganar, de unirnos por un bien superior: Cristo
.
1.2. Con libertad interior y lucidez

1.2.1 Pecado estructural: con criterio y sensibilidad, mirada


diferente de poder ver lo que otros no ven

La teología se ha ocupado siempre del pecado, pues siempre se ha


preocupado de la salvación. A la luz de la fe no sólo detesta y denuncia el
pecado en la historia, sino que además proclama la posibilidad de perdón.
Sin embargo, pocas veces una concepción ha producido los sobresaltos que
ha suscitado la del pecado estructural, y es que la revelación no se da en
abstracto. Se encarna siempre; es decir, se da en determinadas
coordenadas históricas. Lo mismo ocurre con la teología. Esta remite a un
determinado contexto.

Así como sería impensable que la teología de la muerte de Dios hubiese


surgido en el continente latinoamericano aún hoy profundamente religioso,
también resulta difícil imaginar que el enfoque estructural de pecado hubiese
visto la luz en el contexto del primer mundo. El enfoque estructural del

78
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pag.220

60
pecado hace referencia directamente al contexto socioeconómico, eclesial y
teológico latinoamericano.

El cuadro socioeconómico del tercer mundo, de una manera general, y


latinoamericano de manera particular, es bastante conocido: deuda externa
impagable, miseria, hambre, condiciones de higiene, de vivienda y de salud
miserables para más de la mitad de la población; analfabetismo, desempleo,
subempleo… Todo esto, como muy bien lo destacó el Documento de Puebla
(n. 29) reviste mayor gravedad aún cuando nos percatamos de que no nos
encontramos ante una etapa provisional ni ante un fenómeno casual. Es,
por el contrario, una situación resultante de estructuras económicas,
sociales y políticas permanentes y articuladas. En este contexto de
evidentes desigualdades es donde la palabra opresión deja de ser una
palabra, para traducir sólo pálidamente una realidad mucho peor.

La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, suscita


reacciones tanto de esperanza como de temor. Esperanza, en “el
continente de la esperanza” de que el pueblo reciba una palabra de aliento
en los difíciles tiempos que corren, y de temor de que defraude las
expectativas si no recoge los avances de Medellín, Puebla y repita de
alguna manera a Santo Domingo. En lo que respecta al tema del pecado
estructural en Aparecida, muchos no se sintieron identificados con el análisis
metodológico del documento; encontraron pobre y conservador el análisis de
la realidad. Se advierte la ausencia de la Iglesia en el diálogo con el mundo
académico, con las Universidades; y con los grandes temas que hoy
interpelan al ser humano.

También es insuficiente el concepto de cultura y de culturas ante la


complejidad actual. La cuestión de la nueva genética, de la bioética,
presenta un enfoque pobre y conservador. Se tiene la impresión que no se
enfrentan con valor y transparencia cuestiones que angustian a muchísimos
católicos y que constituyen la principal área de roce con creyentes, ateos y
agnósticos: cuestiones relativas a la moral sexual (limitación de la natalidad,
métodos naturales y/o artificiales, relaciones matrimoniales antes del

61
matrimonio) asimismo las indagaciones relativas a la muerte digna
(eutanasia, distanasia, etc).

A pesar de todo lo anterior, la V Conferencia es un signo esperanzador,


porque en el análisis de la realidad impacta fuertemente la merma de los
católicos en el continente, a pesar de que la mayoría de católicos de todo el
mundo se encuentran en América Latina. El rostro del pueblo sufrido, pobre
y creyente de Puebla, ha cambiado mucho y rápidamente. Por un lado se ve
que la legitimación de la libertad religioso, cuyo pluralismo se ha expuesto a
la mercantilización de toda la esfera de la vida humana, relativiza el
catolicismo y reduce las religiones a un denominador común y por otro lado,
el individualismo que tiende a hacer de la religión una opción restringida a la
esfera de lo subjetivo.

El desarrollo de la Conferencia de Aparecida deberá afrontar la realidad


desafiante del éxodo de católicos hacia otras denominaciones religiosas, y
también afrontar el anonimato de la masa y la débil participación activa los
laicos centrada sobre todo en las celebraciones litúrgicas de poca incidencia
en la vida concreta. El éxodo de los católicos impone a la Iglesia recapacitar
79
con urgencia sobre sus estructuras y ministerios para revitalizarse.

Ya en el numeral uno del capítulo II Responsabilidad y protagonismo de


los laicos en América Latina se mencionó los tres problemas sociopolíticos
que destacan en nuestra región: La desigualdad que tiene su expresión más
injusta en la pobreza, es una herida mortal, al grado de que muchos
latinoamericanos preferirían menos democracia a cambio de mayor bienestar
económico, y es una de las razones por las que vuelve, como fantasma, una
y otra vez, el neopopulismo y el anhelo de caudillos que implanten la justicia
social.

El desempleo es un problema que genera un círculo vicioso difícil de


romper, en que los hijos reproducen la carencia de los padres no por
elección, sino por desigualdad social. Se llama “círculo infernal de la

79
LOPEZ AZPITARTE, E.A Vueltas Con El Pecado, Editorial y Distribuidora, S.A. , Madrid, 2003

62
pobreza” pobres que producen pobres. Y el fenómeno de la violencia que
ahora es globalizada y que se utilizan las nuevas formas tecnológicas para
lograr sus propósitos.

La Conferencia de Aparecida presenta esta realidad como consecuencia


del divorcio entre fe y vida en América Latina, y que por fidelidad al Espíritu
Santo es necesario analizar esos signos de los tiempos a fin de discernir lo
que la realidad sugiere, permite y exige, a fin de construir la vida plena que
ofrece el Señor.

2.- Espiritualidad comprometida con el Reino

El término espiritualidad deriva del concepto espíritu y como tal la


comprensión más común es la de algo etéreo e invisible, opuesto al cuerpo.
Sin embargo, una visión más contemporánea ubica la espiritualidad como no
opuesta a la corporeidad ni a la materialidad, sino que considera al ser
humano como un ser espiritual (con inteligencia, sensibilidad y capacidad de
amar y de ser libre) con una realidad que no reside en un lugar concreto sino
en todo lo que somos. El ser humano es un ser espiritual corporeizado. En
este contexto, la espiritualidad si se opone al materialismo y al espiritualismo.

Para los cristianos, la espiritualidad se centra fundamentalmente en


Cristo, quien ungido por la plenitud del Espíritu , propone el Evangelio como
criterio e inspiración. Toda espiritualidad cristiana debe ser bíblica, profunda
en la intimidad, expresada y comprometida. Es obvio que todo ello no es una
actitud espontánea, natural o afectiva, sino que supone trabajo, actividad,
conocimiento y manejos de las propias facultades. El alma de la
espiritualidad cristiana es la caridad y el primer instrumento y la inspiración
fundamental del cristiano es la oración de Jesús.80

El discípulo misionero de Aparecida tiene un marcado perfil espiritual… El


mismo documento habla de una “espiritualidad trinitaria”, una “espiritualidad
misionera”… Pero, la espiritualidad en Aparecida no sólo se concentra en los

80
Fundación Amerindia, Aparecida Renacer de una esperanza, Ediciones Dabar, México, 2008. pag 226

63
capítulos explícitamente “espirituales”. Se extiende a través de todo el
documento, que no puede entenderse sin una permanente referencia al
Espíritu y a la vida que El suscita en el creyente, al hacerlo discípulo y
misionero.

Los tres grandes ejes del documento: el discipulado, la misión y la vida


están “trabajados” por la acción del Espíritu, presente en el llamado, en el
envío y en el compromiso. Se trata de una espiritualidad fuerte. Juan Pablo
II en Novo Millennio Ineunte, había descalificado con fuerza una espiritualidad
“intimista e individualista”, por no tener en cuenta el realismo de la
Encarnación y por malentender la esperanza escatológica del cristianismo.
Con una cita del Vaticano II, volvió el papa a expresar vigorosamente que la
esperanza escatológica no ausenta al creyente de la construcción de este
mundo; antes bien, la da nuevos motivos para un ineludible compromiso
histórico.81

El documento de Aparecida no sólo cita textualmente este texto del Papa,


sino que, teniéndolo de fondo, perfila desde él una espiritualidad para el
discípulo misionero fuertemente arraigada en el misterio de la Trinidad. Pero
desde la trinidad, volcada al mundo con la fuerza misma del amor de Dios
que “lo amó tanto que envió a su Hijo para que lo salvara”. Desde este punto
de vista Aparecida es muy realista y consciente del compromiso laical, en
ningún momento asume una postura abstracta o etérea.

En efecto, Aparecida entrelaza muy bien espiritualidad y compromiso. No


las presenta como dos realidades paralelas. Las considera más bien como
las dos caras de la misma medalla. Una espiritualidad que no termina en un
serio compromiso con la historia y con los hombres y mujeres concretos,
especialmente los más débiles y pobres, deriva en un estéril espiritualismo.
Un compromiso que no hunde sus raíces en el amor de Dios “derramado en
nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”, queda sin la
raíz de fe que lo alimenta, para poder llamarse y ser en verdad el compromiso

81
JUAN PABLO II, Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, Ediciones San Pablo, Guatemala,2000

64
cristiano de construir el Reino de Dios. Hay una convicción que se refleja en
el Documento de Aparecida: Si el creyente no renueva sus más hondas
motivaciones de creyente, se quedará a medio camino de su ser discípulo; y,
si no fortalece decididamente su “salida misionera” habrá hecho oídos sordos
al envío y no habrá construcción del Reino por su parte aunque se llame
católico.82

2.1. Compromiso laical desde una vivencia espiritual

En primer lugar se tendría que decir que no se es discípulo misionero por


propia cuenta. Sino por una llamada. La misma llamada que hizo Jesús a
sus discípulos para que fueran sus compañeros en el anuncio de la Buena
Noticia a los hombres, especialmente a los más pobres y necesitados. La
respuesta que se da a ese llamado tiene que ver con una vocación de
servicio “Es Cristo quien elige y llama… y no convoca para algo, sino para
alguien.83 Para responder al llamado hay que saber escucharlo para lo que
hay que tener un corazón disponible y estar internamente desarmado. Es
en el Evangelio donde se aprende la lección de ser pobre, siguiendo a Jesús
pobre y el de anunciar el Evangelio de la paz sin bolsa ni alforja, sin poner la
confianza en el dinero o en el poder de este mundo.84

Al trabajar en la Iglesia se lleva en las manos un misterio que se debe


acoger, profundizar y vivir como discípulo misionero, ya que se está
llamado a ser contemplativo. Es importante acostumbrarse a admirar y
contemplar el misterio que se proclama, si no se adora en lo más hondo la
grandeza del misterio habrá un buen propagandista pero no un
evangelizador. Por lo que “los bautizados, están llamados a recomenzar
desde Cristo, a reconocer y seguir su presencia con la misma realidad y
novedad, el mismo poder de afecto, persuasión y esperanza que tuvo su

82
JARAMILLO RIVAS.P.,100 Pistas del Camino de Aparecida, Desclée De Brouwer,España, 2008. pag.13
83
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida,cit No.131, Edit San Pablo, Bogotá. 2007
pag.98
84
JARAMILLO RIVAS.P.,100 Pistas del Camino de Aparecida, Desclée De Brouwer,España, 2008. pag. 21

65
encuentro con los primeros discípulos. 85 Recordando que Espíritu Santo es
el primer evangelizador. El Espíritu es el maestro interior que conduce al
misterio de la verdad plena, haciendo discípulos y misioneros ,86 el discípulo
y el misionero es obra del Espíritu, sin su fuerza, no se mantendría la fe, sin
su convicción, no se es capaz de manifestarse como creyente, sin respeto
humano, y como colaborador en su tarea.

Un discípulo misionero sin la vida del Espíritu es una pura contradicción,


“vivir según el Espíritu” es proyecto de vida para hacer fecunda la tarea
evangelizadora. El Espíritu hace que se tenga un amor a la medida de
Jesús: de total don de si mismo… Ese es el distintivo del cristiano y la
característica de la Iglesia…, cuyo testimonio de caridad fraterna es el
primero y principal anuncio: “reconocerán todos que son discípulos míos”.87
La misión, en efecto, no se limita a un programa o proyecto, sino que es
compartir la experiencia del encuentro con Cristo, testimoniarlo, anunciarlo88
Jesús busca suscitar una respuesta consciente y libre desde lo más íntimo
del corazón del discípulo, una adhesión a toda su persona, al saber que
Cristo llama por el nombre.89 A medida que crezca la conciencia de la
pertenencia a Cristo, en razón de la gratuidad a alegría que produce,
crecerá también el ímpetu para comunicar a todos la alegría de ese
encuentro.90

La raíz de la tarea misionera es la real incorporación a Jesucristo por el


bautismo, la confirmación de la fe por el Espíritu y la participación real en la
misma entrega del Señor por la Eucaristía. Jesucristo y su obra se hacen
presentes en la vida del cristiano por el Espíritu Santo que, a través de los
Sacramentos ilumina y vivifica91, por otro lado es necesario ser orante, es
necesario que la Palabra de Dios se convierta en el corazón en manantial
que salta hasta la vida eterna. La relación con la Palabra no puede ser sólo

85
Ibidem pag. 22
86
Ibidem pag. 23
87
Ibidem pag. 24
88
Ibidem pag. 25
89
Ibidem pag. 25
90
Ibidem pag. 26
91
Ibidem pag. 27

66
funcional, para aprender a transmitirla, sino escucharla y acogerla con
sencillez y guardarla en el corazón. Cristo se da a conocer en su persona,
en su vida y en su doctrina por medio de la Palabra de Dios (discurso
inaugural del Papa). Sólo si se conoce el rostro de Dios revelado en la
Palabra, se podrá ser rostro de Dios para los demás. El amor en el que se
verifica la fe lleva al encuentro con Jesús en los pobres, afligidos y enfermos
que reclaman nuestro compromiso… el reconocimiento de la presencia y
cercanía de Jesús en los pobres, y en la defensa de los excluidos se juega
la fidelidad de la Iglesia… El encuentro con Jesucristo en los pobres es una
dimensión constitutiva de la fe en Jesucristo ( n. 257) 92

92
Ibidem pag. 23

67
CONCLUSIÓN

Durante el Siglo XX se ha creado en la Iglesia católica una creciente


sensibilidad sobre la realidad de los laicos. La presencia y la acción que
ejercen han desarrollado una nueva conciencia eclesiológica para
comprender desde la fe cristiana la identidad, misión y espiritualidad de los
laicos.

Los laicos, como principales constructores de la sociedad están llamados


a desechar estructuras marcadas por el pecado y a trabajar por un nuevo
orden social más justo, equitativo e incluyente, deben comprometerse a la
transformación de los sistemas políticos, económicos, laborales, culturales y
sociales que mantienen en la miseria espiritual y material a millones del
continente. Tienen también desempeño en lo que se refiere al atropello
bioético de la vida desde su concepción, lo mismo que frente al quebranto
de otros derechos como la calidad de vida, de trabajo digno, de libertad
social y religiosa.

En lo que se refiere a la naturaleza, es necesario colaborar con un


ecologismo equilibrado. Por todo lo anterior, Aparecida hizo una propuesta
amplia y ambiciosa en relación de llevar a cabo “una misión continental” por
parte de la Iglesia de América Latina y del Caribe, sin embargo, no se ha
definido cómo ha de ser esa misión.

En Guatemala ya se dio la apertura para iniciar la misión, pero se ha


dificultado por la diversidad de movimientos parroquiales que no llegan a un
acuerdo de cómo realizar esta misión tan importante de la Iglesia.

El Espíritu Santo suscita dones, carismas y ministerios para la


edificación de la comunidad eclesial; con el exceso de clericalismo hay una
monopolización de la ministerialidad que empobrece a la Iglesia, ahoga al
Espíritu y a las personas. Además si se toma en cuenta la escasez de
sacerdotes, se notará que no se dan a vasto para realizar la evangelización.

68
CAPÍTULO IV
LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD

El Documento Conclusivo de Aparecida en su numeral 390 dice:


“Nuestra fidelidad al Evangelio nos exige proclamar en todos los areópagos
públicos y privados del mundo de hoy, y desde todas las instancias de la
vida y misión de la Iglesia, la verdad sobre el ser humano y la dignidad de
toda persona humana”. Esta proclamación es, sin duda alguna, parte de la
misión encomendada por Cristo resucitado a sus apóstoles y a la Iglesia
toda. La verdad sobre el ser humano y su dignidad forma parte integrante
de las verdades que Cristo nos envía a anunciar al mundo entero. Y, por
supuesto la Iglesia está llamada a hacerlo con la palabra, con la predicación
viva de la grandeza del ser humano, en síntesis con su compromiso social.
Anunciar y hacer presente a Cristo en el mundo implica, exige, la acción de
la Iglesia por la construcción de una nueva sociedad, por la liberación de las
injusticias y de la esclavitud, por el progreso de todos los seres humanos y,
preferencialmente, de los más pobres.

Aparecida nos transmite el llamado de los obispos latinoamericanos y


caribeños a la acción social. Al compromiso por la paz y la justicia, por la
defensa de los derechos humanos, y nos urge a realizar concretamente una
enérgica opción por los pobres. No podía ser de otra manera, ya que los
obispos están conscientes de la pertinencia, la necesidad, la urgencia, del
compromiso social ya que le duele la realidad que nos rodea, en una región
donde la pobreza, la violencia, la injusticia y toda clase de violaciones a los
derechos humanos se hacen presentes por doquier.

Todo el documento refleja esa preocupación por la vivencia de la caridad


y por la actuación del compromiso social. Se trata de llevar a la práctica la
exigencia evangélica de Jesús que siglos antes fue anunciada por los
profetas, y reflejada posteriormente en las cartas de Pablo, Santiago y Juan:

69
“Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros… como
yo os he amado”.93

1. Un laicado comprometido en y con la sociedad

El laico ha vivido su trabajo de evangelización, más en “hacer que en


vivir”, esto es un error, porque lo que verdaderamente transmite es la
vivencia, la experiencia es lo que transforma y santifica, es la fe que
proclama que “Jesucristo es el rostro humano de Dios y el rostro divino del
hombre”94 Y la práctica de la caridad viva por parte de cada uno de los
creyentes, según las exigencias del Señor en el Capítulo 25 del Evangelio
de San Mateo, en donde la tres parábolas presentan tres aspectos del
juicio de Dios. La primera se dirige a los miembros de la Iglesia.

El Reino de Dios es comparado a una boda en donde se han escogido a


unas muchachas para formar parte del cortejo: Es que también nosotros
hemos sido elegidos por Dios para preparar las bodas del Señor Jesús con
la humanidad.

Las jóvenes estaban listas para participar en la boda. Pero demora


Cristo y el tiempo se alarga. El sueño que se apodera de ellas no significa
algún descuido de parte de ellas, sino que, simplemente, ha terminado el
tiempo en que pensaban entrar sin problemas. Tampoco nosotros, al
empezar la carrera de la fe, podemos prever las pruebas que nos tocarán.
Los jóvenes no creen que algún día les costará muchísimo seguir fieles a
sus compromisos. No saben que con el tiempo cambiarán sus disposiciones
y su docilidad a la fe.

En lo que se refiere a la perseverancia, que es el esfuerzo diario de vivir


la opción por Cristo; las jóvenes despreocupadas son un ejemplo de esa
falta de perseverancia ya que no llevaron más aceite lo que significa: no

93
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pag. 331
94
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida,cit No. 392, Edit San Pablo, Bogotá. 2007
pag.205

70
pensaron en construir su vida, no aceptaron el desprendimiento, ni tomaron
los compromisos que permitían durar. Falta el aceite para la luz, falta la
entrega que uno hace de sí mismo y de todo lo que tiene: la fe, la
esperanza y el amor son como el fuego que se apaga si no tiene
constantemente algo que quemar.

Por tanto, la reacción de Cristo ante ellas y el “No las conozco” de Mt


25,11 es obvio, pues, de nada sirve el haber empezado con el bautismo o
de haber tenido en un tiempo una vida fervorosa, si después nos
contentamos con prácticas rutinarias.

A los que Dios escoge, pide antes que nada fidelidad y perseverancia,
con ello testimoniamos la presencia de Dios y estamos contribuyendo a
salvar al mundo.

La segunda parábola se refiere a que la manera de esperar el Reino es


trabajar para que se realice. El servidor que escondió su talento representa
al flojo, al indiferente que coloca su fe entre los recuerdos de familia, al
cobarde que nunca se arriesga a tomar iniciativas útiles para todos. Dios
necesita la cooperación de los hombres.

Esta parábola invita también a la diligencia y a la fidelidad mientras se


consuma el tiempo del juicio de Dios. El punto de tensión está en la escena
de la rendición de cuentas y de manera especial en la conducta del sirviente
demasiado precavido. Jesús denuncia la inconsecuencia de los que
reciben el mensaje del Reino y luego pretenden refugiarse en una seguridad
estéril. Los discípulos de Jesús tienen que hacer fructificar los bienes del
Reino durante el tiempo que se les concede. Este es para Mateo “el
tiempo de la Iglesia”. El que no hace fructificar los dones recibidos, aunque
sea bajo el pretexto de colocarlos en un lugar seguro, al fin termina por
perderlo todo. De igual manera la comunidad eclesial debe estar alerta y
vigilante para no caer en la comodidad y la rutina.

71
En la tercera parábola de Mt 25,31-45, Jesús volverá como Rey de las
naciones. Todos aquellos que, sin conocer a Cristo, compartieron el destino
común de la humanidad, serán juzgados por Él. En realidad Él nunca
abandona a nadie, camina al lado de todos, especialmente los más
pequeños que son sus representantes. Cristo pone al descubierto los
innumerables gestos humanos que han construido lo mejor de nuestra
civilización, y estando delante de El, los hombres contemplan asombrados
al Dios que amaron, o despreciaron, en la persona de su prójimo.95

Pues bien: También nosotros, estamos llamados a vivir intensamente el


mandamiento nuevo del amor y la propuesta evangélica de vivir
fraternalmente y, en concreto, a trabajar y luchar para que nuestros
hermanos vivan mejor, para que tengan una vida, una existencia humana,
acorde con nuestra excelsa dignidad de personas y de hijos de Dios por la
fe y el bautismo.96Ese es el sentido del exigente compromiso social que
Cristo mismo nos impone cuando dice:”tuve hambre y me diste de comer…
era forastero y me recibiste” y cuando dice: “En eso conocerán que son mis
discípulos, en que os améis los unos a los otros” 97

Aparecida utiliza la palabra “vida”, “tengan vida”, en dos sentidos. La


nueva vida en Cristo; es decir, la participación en la vida misma de Dios,
aquella por la que compartimos a la condición de hijos del Padre en Cristo;
y una existencia humana digna, que es la vivencia terrenal, temporal,
limitada, mortal, que sin duda debe de ser digna, serena y, hasta lo posible
feliz.

Por eso, en el aspecto social Aparecida denuncia el grave deterioro


causado por el crecimiento de la violencia de todo tipo, provocada, entre
otras causas, por “la idolatría al dinero, el avance de una ideología
individualista y utilitarista, el irrespeto a la dignidad de cada persona, el
deterioro del tejido social, la corrupción incluso en las fuerzas de orden, la

95
LEVORATTI, A. Comentario Bíblico Latinoamericano, Verbo Divino,Pamplona,2003.pag. 380
96
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Edit San Pablo, Bogotá. 2007pp. 106-108
97
JN 13,35

72
falta de políticas públicas de equidad social”98 El aumento de la represión,
la violación de los derechos humanos, la persistencia de la “lucha armada
con todas su secuelas” en algunos países, con influencia del narco
negocio.99

En cuanto al uso de los bienes comunes a todos los pueblos, más aún a
toda la humanidad, Aparecida denuncia problemas que afectan gravemente
a todos los seres humanos, pero, con mayor fuerza a los más pobres: la
exclusión de las poblaciones tradicionales de las decisiones sobre las
riquezas de la biodiversidad y de la naturaleza, la agresión a la naturaleza,
la depredación de la tierra, el mal uso de las aguas, la devastación de la
Amazona, y algunas de sus consecuencias tales como el deshielo del
ártico, el retroceso de los hielos, y el calentamiento global.100

Las exigencias del compromiso social de los cristianos fueron


anticipados por los profetas (Is 58) y el mismo Jesús nos enseña que el eje
fundamental de la moral cristiana, el mandato principal de la ley es el del
amor:

El Concilio Plenario de Venezuela que tuvo lugar desde diciembre del


2000 hasta octubre del 2006, en uno de sus documentos “La contribución
de la Iglesia a la gestación de una nueva sociedad (CIGNS) 101 los Obispos
venezolanos tocaron el tema del compromiso social del discípulo misionero.
En este documento se nos habla de la exigencia del amor cristiano como
motivación ineludible para el compromiso social de los hijos y miembros de
la Iglesia. Allí se nos dice: “Dios es amor” (Jn 4,8) y El ha derramado su
amor en nuestros corazones por la acción del Espíritu Santo, para que
vivamos llenos de intensa caridad por el mismo Dios y hacia nuestros
semejantes”. La caridad es el amor cristiano, teologal , desinteresado, que
viene de Dios y nos une a Él. Es el alma de la solidaridad y de toda acción

98
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Cit.78, Edit San Pablo, Bogotá. 2007 pag. 71
99
Ibidem, cit. 79-80
100
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Edit San Pablo, Bogotá. 2007pp.72,73
101
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pp.338

73
de servicio a la fraternidad, la justicia y la paz. Es expresión concreta de
una fe viva que se debe manifestar en obras de servicio a los hermanos; es
a la vez, manifestación del amor de Dios y de su presencia en el mundo, y
también confirmación y exigencia ineludible de la autenticidad del mensaje
de salvación que anuncia la Iglesia: “Quien dice que ama a Dios a quien no
ve, y no ama a su hermano a quien si ve, es un mentiroso, y el amor de
Dios no está con él”( 1Jn. 2,4).102

2.- Llamado a la humanización

2.1 Disponibilidad a servir e indiferencia al poder y a las


distracciones

El mensaje que se vive y anuncia se llama “Evangelio”. Que significa


buena noticia, noticia alegre. Es una noticia buena y alegre, porque abre
horizontes y señala metas en la propia vida y en la de los demás. Este
mensaje que humaniza tiene su fuerza en el encuentro Personal con
Jesús, es ahí donde hunde sus fuertes raíces y pone al discípulo/la
disponible para servir. La alegría de este servicio arraiga en la hondura
de la vida. Es la alegría seria que no pasa por encima de las dificultades
y limitaciones. Las asume y las transforma.

Esta alegría serena llega por la seguridad de que la historia de la


humanidad transcurre bajo la mirada compasiva de Dios. El Documento
Conclusivo de Aparecida en su numeral 380 dice:”La misión del anuncio
de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinación universal. Su
mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas
las personas, todos los ambientes de la convivencia y todos los pueblos.
Nada de lo humano le puede resultar extraño. La Iglesia sabe, por
revelación de Dios y por la experiencia humana de la fe, que Jesucristo
es la respuesta total, sobreabundante y satisfactoria a las preguntas
humanas sobre la verdad, el sentido de la vida y de la realidad, la
102
CIGNS, (La Contribución de la Iglesia a la Gestación de una Nueva Sociedad), pag 80

74
felicidad, la justicia y la belleza. Son la inquietudes que están arraigadas
en el corazón de toda persona y que laten en lo más humano de la
cultura de los pueblos. Por eso, todo signo auténtico de verdad, bien y
belleza en la aventura humana viene de Dios y clama por Dios”103

El seguimiento a Cristo hace a la persona más humana pues no lo


pone por encima de nadie en la comunidad o en el pueblo. No se le
concede al discípulo seguidor de Cristo un poder, sino un servicio a favor
de quienes son sus hermanos. Esta entrega generosa no busca el
protagonismo, ni busca el reconocimiento social, no es un culto al poder,
ni evasión del aburrimiento, sino es una cercanía de hermano, en donde
es necesario desarrollar la sensibilidad fraterna. Es saberse amado y
acompañado y por esa razón estar dispuesto a acompañar el camino del
hermano para avivar la esperanza y estar atento al paso del Señor.
Jesús quiere que, como discípulo te vincules a él como amigo y
hermano. La consecuencia más inmediata de esta vinculación es la
condición de hermanos que adquieren todos los que son miembros de la
comunidad de Jesús. 104

El anuncio del Evangelio es para todos, incluso para quien no cree ya


que este anuncio lleva una carga humanizadora, que crea fraternidad.
Para muchos puede ser la entrada a la fe, pero es importante una actitud
de sencillez, de humildad, que la gente pueda percibir a un hermano,
acompañar siempre con el respeto de quien llega a la vida de los otros
como “de puntillas” pero con la seguridad de estar siempre que se
necesite. Desplegar el compromiso evangelizador y misionero entre los
más sencillos y alejados, como expresión visible de la opción
preferencial por los pobres.105

103
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Edit San Pablo, Bogotá. 2007 pag.201
104
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Edit San Pablo, Bogotá. 2007 pag.206
105
Ibidem pp.205-207

75
El numeral 384 del Documento conclusivo de Aparecida dice: “Ser
discípulo y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos, en él,
tengan vida, nos lleva a asumir evangélicamente y desde la perspectiva
del reino las tareas prioritarias que contribuyen a la dignificación de todo
ser humano y a trabajar junto con los demás ciudadanos e instituciones
en bien del ser humano. El amor de misericordia para con todos los que
ven vulnerada su vida en cualquiera de sus dimensiones, como bien nos
muestra el Señor en todos sus gestos de misericordia, requiere que
socorramos las necesidades urgentes, al mismo tiempo que
colaboremos con otros organismos e instituciones para organizar
estructuras mas justas en los ámbitos nacionales e institucionales.”106

Es importante arrancar del corazón el egoísmo que se cierra a los


demás y que tiende a hacer de uno mismo el centro de todos y todo. Y
ayudar a arrancar el egoísmo social, que organiza la vida en beneficio de
unos pocos, dejando a mucha gente en la cuneta. Es necesario tener
un espíritu crítico para descubrir y denunciar los atentados anti-fraternos
en la organización de la sociedad. La misericordia siempre será
necesaria, pero no debe contribuir a crear círculos viciosos. De nuestra
fe en Cristo, brota la solidaridad como actitud permanente de encuentro,
hermandad y servicio, que ha de manifestarse en opciones y gestos
visibles, principalmente en la defensa de la vida y de los derechos de los
más vulnerables y excluidos.107

Dios puso todo lo creado al servicio del ser humano y manifiesta su


dignidad creándolo a su imagen.

Todo lo humano existe pura y simplemente por el amor de Dios que


lo creo y que lo conserva. Dios confiere a la persona dignidad infinita,
nuestra fidelidad al Evangelio nos invita a proclamar en todos los lugares
públicos y privados la dignidad del ser humano y la dignidad de la
persona.

106
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Edit San Pablo, Bogotá. 2007pp.202-203
107
Ibidem pag..206

76
3. Un laicado comprometido en la ciencia, la tecnología y en
el cuidado de la creación

Al recordar la observación que Paulo VI hizo a la Pontificia Academia de


las Ciencias, “el científico debe confiar en que la naturaleza guarda
posibilidades secretas que la inteligencia debe descubrir y utilizar para
lograr el desarrollo que está en el plan del Creador”.-108 vemos que hoy
existen grandes oportunidades científicas, en el descubrimiento de nuevos
caminos, para llevar orden y soluciones a la relación del hombre con las
distintas realidades a que se enfrenta.109

El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, también posee


una altísima dignidad que no podemos pisotear y que estamos llamados a
respetar y a promover. La vida es regalo gratuito de Dios, don y tarea que
debemos cuidar desde la concepción, en todas sus etapas, y hasta la
muerte natural, sin relativismos.

La globalización influye en las ciencias y en sus métodos, prescindiendo


de los causes éticos. Los discípulos de Jesús tenemos que llevar el
Evangelio al gran escenario de las mismas, promover el diálogo entre
ciencia y fe, y, en ese contexto, presentar la defensa de la vida. Este
diálogo debe ser realizado por la ética y en casos especiales por la bioética
bien fundada. 110

No podemos escapar de este reto de diálogo entre la fe, la razón y las


ciencias. Nuestra prioridad por la vida y la familia, cargadas de
problemáticas que se debaten en las cuestiones éticas y en la bioética, nos
urge iluminarlas con el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia.

108
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pag. 395
109
Ibidem
110
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Edit San Pablo, Bogotá. 2007pp.64-65

77
La novedad de estos cambios, a diferencia de los ocurridos en otras
épocas, es que tienen un alcance global, que, con diferencias y matices,
afectan al mundo entero. Habitualmente, se los caracteriza por fenómenos
de la globalización. Un factor determinante a estos cambios es la ciencia y
la tecnología, con su capacidad de manipular genéticamente la vida misma
de los seres vivos, y, con su capacidad de crear una red de comunicaciones
de alcance mundial, tanto pública como privada, para interactuar en tiempo
real, es decir, con simultaneidad, no obstante las distancias geográficas.
Como suele decirse, la historia se ha acelerado y los cambios mismos se
vuelven vertiginosos puesto que se comunican con gran velocidad a todos
los rincones del planeta.111

Como nos dijo el Papa en el discurso inaugural “Sólo quien reconoce a


Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y
realmente humano”.112 La sociedad, que coordina sus actividades sólo
mediante múltiples informaciones, cree que puede operar de hecho como si
Dios no existiese. Pero la eficacia de los procedimientos lograda mediante
la información aún con las tecnologías más desarrolladas, no logra
satisfacer el anhelo de dignidad inscrito en lo más profundo de la vocación
humana.

Por ello, no basta suponer que la mera diversidad de puntos de vista, de


opciones y, finalmente, de informaciones, que suele recibir el nombre de
pluri o multiculturalidad, resolverá la ausencia de un significado unitario para
todo lo que existe. La persona humana es, en su misma esencia, aquel
lugar de la naturaleza donde converge la variedad de los significados en
una única vocación de sentido. A las personas no les asusta la diversidad.
Lo que les asusta, más bien, es no lograr reunir el conjunto de todos estos
significados de la realidad en una comprensión unitaria que le permita
ejercer su libertad con discernimiento y responsabilidad. La persona busca
siempre la verdad de su ser, puesto que es esta verdad la que ilumina la

111
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Edit San Pablo, Bogotá. 2007pp.53-54
112
BENEDICTO XI, Discurso Inaugural, 3.

78
realidad de tal modo que pueda desenvolverse en ella con libertad y alegría,
con gozo y esperanza.113

El Papa, en su Discurso Inaugural, ve la globalización como un


fenómeno “de relaciones de nivel planetario”, considerándolo “un logro de la
familia humana”, porque favorece el acceso a nuevas tecnologías,
mercados y finanzas. Sin embargo, conducida por una tendencia que
privilegia el lucro y estimula la competencia, la globalización sigue una
dinámica de concentración de poder y de riqueza en manos de pocos, la
pobreza hoy es pobreza de conocimiento y del uso y acceso a nuevas
tecnologías. Por eso, es necesario que los empresarios asuman su
responsabilidad de crear más fuentes de trabajo y de invertir en la
superación de esta nueva pobreza.114

Las preocupaciones del Santo Padre Benedicto XVI y de la Declaración


Conclusiva de la Quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del
Caribe (Aparecida, Brasil, mayo 2007) son bien comprensibles y encuentran
un amplio consenso en la comunidad científica. Tras evaluar hechos
significativos, varias Academias de Ciencias del mundo sostienen que
existe amplia evidencia de un marcado calentamiento global y que el
calentamiento generado en los últimos años puede atribuirse principalmente
a la acción del hombre.115

La mayoría de los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias,


en particular aquellos que son expertos en las ciencias de la tierra y las
ciencias sociales, comparten esta postura. Tanto en su aspecto físico-
químico como en su aspecto biológico, el medio ambiente está sufriendo un
gran deterioro a causa del abuso de la acción del hombre, por lo que se
constata que la globalización, antes que ser un fenómeno económico y
cultural, o un fenómeno que surge de la revolución en la tecnología

113
Ibidem , cit.42, pag.57
114
V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo Aparecida, Edit San Pablo, Bogotá. 2007 pag. 64
115
ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS Declaración conjunta de las Academias de la Ciencia, Respuesta global al cambio climático,
Estados Unidos, jun. 2005 pag. 13

79
informática, es una realidad físico-químico-biológico relacionada con una
alteración del clima global producida a través del aire (la atmósfera y la
estratosfera) y el agua (principalmente los océanos), por lo que el
Documento Conclusivo de Aparecida sugiere que es prudente actuar ahora
para mitigar o si es posible anular algunos aspectos del cambio climático,
antes que pagar un precio muy alto por la falta de acción.

El cambio climático global no debe verse como una oportunidad para


culpar a los países pobres por el crecimiento de la población. De hecho, los
países industrializados son más responsables por la emisión de gases de
efecto invernadero que los países pobres. Como indica el Documento
Conclusivo de Aparecida, las naciones ricas deberían revisar sus propias
políticas en lugar de reclamar el control de la población en el Tercer Mundo.

Por lo tanto, resulta imperioso que se tomen medidas para combatir las
causas del cambio climático global, podría pensarse, por ejemplo, en una
mejora en la economía del combustible, una menor dependencia de los
automóviles, edificios mas eficientes, una mejora en la eficacia de las
centrales eléctricas, el reemplazo de carbón por gas natural, la captura y el
almacenamiento de carbono, la energía solar, eólica y mareomotriz, la
energía nuclear, los biocombustibles y la administración de los bosques.
Además debe ponerse un gran cuidado para proteger la capa de ozono,
otro de los temas tratados por la Pontificia Academia de las Ciencias. 116

Para contribuir a estos retos el laico debe saberse dentro del misterio de
Dios, de Jesucristo, y entre la gente con la que vive y a la que es enviado.
Que comprenda lo que decía Pablo VI: “el mundo no puede ser salvado
desde fuera. Desde esa inmersión en el misterio de Dios y de Jesucristo, el
laico debe hacer un buen planteamiento de la vida y de la experiencia de los
sacramentos. Y desde la inmersión en el mundo destacar su calidad de
signo ayudando a descubrir desde dentro, lo bueno y positivo que hay que

116
BENGTSSON L.O. y HAMMER C.U. (eds), Geosphere-Biosphere Interactions and Climate, University Press, Cambridge, 2001
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pp.395

80
apoyar, y lo malo y negativo contra lo que hay que luchar. Pero siempre
desde una profunda solidaridad y “simpatía con la realidad”.

Otra evento natural fundamental acerca de la cual el Documento


Conclusivo de Aparecida hace un fuerte llamado de atención es la del agua.
El desarrollo industrial del siglo pasado estuvo acompañado por una mayor
capacidad para trasladar y controlar el agua, y también por la capacidad
para consumir más, desperdiciar más y contaminar más, en ocasiones
traspasando los límites de sustentabilidad ambiental, lo que generó
amenazas al desarrollo humano contemporáneo y costos para las
generaciones futuras.

Para hacer frente a este desafío, es imprescindible que el laico se


comprometa y tome conocimiento de la realidad del agua de la tierra,
comprenda el sistema hidrológico del planeta y siga con rigor científico las
necesidades cambiantes de dicho sistema. Una posible solución es la
conversión del agua salada en agua dulce, sin embargo hay muchos
obstáculos económicos y ambientales en esta área. También poner
atención en el reciclado del agua de desecho, en la posibilidad del
“comercio virtual de agua”, en la regulación sensata y sustentable del uso
del agua y en la administración de los recursos de agua.117

Como recuerda el Documento Conclusivo de Aparecida, el Papa


Benedicto XVI en el discurso a los jóvenes, en el Estadio de Pacaembu
(San Pablo) llamó la atención sobre la devastación ambiental de la
Amazona y las amenazas a la dignidad humana de los pueblos. Debe
ponerse especial atención en contrarrestar la deforestación irracional y
promover la forestación, reducir la pobreza del tercer mundo o, mejor dicho
de un tercio de la humanidad, eliminando el hambre o, reduciendo el
número de personas desnutridas.

117
Cf. Informe sobre el desarrollo humano , cap 4, 2006

81
En síntesis, el Documento Conclusivo de Aparecida recuerda que como
personas de razón y fe cristiana, creemos que la atmósfera, el agua y la
energía que sustentan la vida en nuestro planeta son bienes primordiales y
regalos de Dios que debemos respetar, proteger y administrar. Se cree que
la persona no es producto del azar o casualidad caprichosa sino criaturas
del amor de Dios, que le ha dado un cuerpo de la tierra vivificado por un
alma inmortal, y la gracia de Cristo que da vida a nuestras almas “Dios es,
efectivamente, la vida tanto del alma por la gracia como del cuerpo por el
alma. Pero la caridad es formalmente la vida del alma como el alma lo es
del cuerpo”.118 para vivir socialmente dentro del hábitat de la tierra en vistas
a la Patria definitiva.119

La naturaleza alberga posibilidades secretas que la inteligencia humana


está llamada a descubrir y, de un modo que respete sus leyes y su
sustentabilidad, al ponerla al servicio del hombre y su entorno. Ante un
posible colapso ecológico, el laico debe actuar de manera que las
consecuencias de su accionar sean compatibles con la supervivencia de la
auténtica vida humana en la tierra. El discípulo misionero seguidor de
Cristo a su modo, está llamado a hacerse responsable de lograr un medio
ambiente que no dañe nuestra salud o nuestro bienestar y un medio
ambiente protegido para beneficio de las generaciones presentes y futuras
a través de medidas sensatas, ya sea legislativas o de otra índole, que
prevengan la contaminación y la degradación ecológica, promuevan la
conservación y garanticen el desarrollo y el uso ecológicamente
sustentables de los recursos naturales al tiempo que promuevan un
desarrollo9 económico sostenible y socialmente justo.120

En el numeral 123 del Documento Conclusivo de Aparecida dice:


“Alabamos a Dios por quienes cultivan las ciencias y la tecnología,
ofreciendo una inmensa cantidad de bienes y valores culturales que han
contribuido, entre otras cosas, a prolongar la expectativa de vida y su

118
SANTO TOMAS DE AQUINO, Summa Teológica II-II,q.23, 2 ad 2
119
Cf. SANCHEZ S.M., La gracias como participación de la naturaleza divina, Salamanca, 1979. pp.275 ss.
120
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pag.404

82
calidad. Sin embargo, la ciencia y la tecnología no tienen las respuestas a
los grandes interrogantes de la vida humana. La respuesta última a las
cuestiones fundamentales del hombre sólo puede venir de una razón y ética
integrales iluminadas por la revelación de Dios. Cuando la verdad, el bien y
la belleza se separan; cuando la persona humana y sus exigencias
fundamentales no constituyen el criterio ético, la ciencia y la tecnología se
vuelve contra el hombre que las ha creado”. Por tanto, el laico(a) debe
mantener un equilibrio y estar actualizado en todas las novedades
científicas y tecnológicas manteniendo un criterio ético que constituye un
valor cristiano.

El laico con su vida proclama quién y cómo es Dios en quien cree y al


que anuncia en su tarea de discípulo misionero. El laico(a) se sabe hijo e
hija de Dios y su testimonio es la transformación de su propia vida, dándole
el sentido que nunca hubiera sospechado, por lo que en su testimonio
piensa que muchas situaciones de la vida y del mundo actual contradicen el
proyecto del Padre, por lo que el laico pide un compromiso a favor de la
vida.

3.1 Necesidad de impregnar con el evangelio los ámbitos


políticos, económico y cultural

Evangelizar la política significa ayudar a los Constructores de la


Nueva sociedad a crear instituciones justas que son el terreno abonado en
donde crece vigorosa la justicia de todos y de cada quien. Hubo quien
afirmó que la política es el arte de lo posible, pero alguien dijo que la
verdadera política consistía en hacer posible lo deseable. La acción
política, el ejercicio de la política, es de las artes más nobles. Se trata
según Franco Montoro de ir a través de ella “de la democracia que tenemos
a la democracia que anhelamos”. Existe el testimonio de Tomas Moro, de
Federico Ozanam y más modernamente de Giogio La Pira que viviendo el

83
Evangelio realizaron su actividad misionera desde el terreno exigente de la
política.121

La política debe respirar Evangelio, porque en buena parte tiene la


misma temática de plantear la realidad como algo que se debe construir
partiendo de la esperanza y vinculada a la verdad. Es cierto, y Aparecida lo
constata, que la democracia al menos en lo que a ella corresponde
formalidad, se ha establecido en el continente pero que es preciso que se
profundice en la participación y en el trabajo de la sociedad civil llenando
mayormente de actores el acontecer político de quienes aspiran ayudar en
servicios al prójimo. Uno de los puntos interesantes de la evangelización de
la política es acercarla mayormente a la Verdad. Para ello, es preciso
erradicar de ella la corrupción no sólo con relación al dinero sino de una
serie de tendencias como el partidismo que empobrece a muchas
comunidades que se ven privadas de obtener el trabajo verdadero de
quienes saben servir de verdad.

Cuando estas tendencias contrariamente al mundo de los jóvenes no se


enfocan con claridad ellos no se sienten atraídos a participar y liderar en
este campo de la política; ya que la vinculación de la política a las verdades
del Evangelio puede crear la utopía realizable de definir la política como el
arte de la verdad y al político como aquel que dice la verdad.

Hay que recordar que de la política dependen los planes y las


decisiones para un mejor trabajo hacia el bien común, por eso es necesario
que los cristianos no abstengan su presencia en este ámbito, pues de la
política depende la decisión sobre el ritmo del cambio y sobre las
prioridades que deben favorecerse para crear una humanidad mejor.

Es por eso, que el laico debe de tener una identidad humana y crear
espacios de crecimiento en lo humano y estar atento para prevenir los
sectarismos, “lavados de cerebro” manipulaciones inconcientes. Debe tener

121
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pag.356

84
también una identidad cristiana que está definida por el hecho de
encarnación. La trinidad decide la redención del género humano y por esta
decisión el Padre entrega a su hijo al mundo, con mucho amor nos dice
Juan 3,16. Esta decisión afecta profundamente la identidad de la persona.
El laico también debe de tener una identidad eclesial, pues el plan de la
trinidad tiene que realizarse con la cooperación humana, por lo que es
construida desde un amor fiel al padre y responsable al hermano, en donde
la mujer como elemento humanizador de la sociedad tiene un papel
preponderante.

En el discurso inaugural de Aparecida hay un capítulo en donde delimita


la tarea de la Iglesia institucional de cara a la política y de las tareas que
debe cumplir sin perder - por aferrarse a partidismos que no le incumben -
su libertad y su dependencia. En efecto llama el Papa a que la Iglesia
forme la conciencia, sea abogada de la justicia y de la verdad, eduque en
las virtudes individuales y políticas, y que es tarea del laico la formación de
estos consensos que permitan avanzar porque lo alcanzado hoy es
solamente una parte del diseño de lo que debe ser alcanzado en un futuro
que solo terminará en el final de los tiempos. El político Cristiano, inspirado
y ceñido al Evangelio ha de profesar la certeza “que el mundo cambia pero
somos nosotros quienes lo nacemos cambiar”.122

La celebración de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano


invita a reflexionar y evaluar la presencia de los políticos en los pueblos
latinoamericanos. Ya la III Conferencia de Puebla siguiendo las
orientaciones de Medellín y confirmada por Santo Domingo dice: “Vemos a
la luz de la fe, un escándalo y una contradicción con el ser cristiano, la
creciente brecha entre ricos y pobres, el lujo de unos pocos se convierte en
insulto contra la miseria de las grandes masas. Esto es contrario al plan del
creador y al honor que se le debe. En esta angustia y dolor la iglesia
discierne una situación de pecado social, de gravedad tanto mayor por

122
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pag.357

85
darse en países que se llaman católicos y que tienen la capacidad de
cambiar.123

Este texto parece indicar la escasa presencia de los políticos católicos.


No se ha superado la contradicción entre fe y la realidad sociopolítica de la
injusticia. Es propio de la identidad del político católico la apertura y el
compromiso con todo lo que es servicio a la causa humana, defendiendo la
dignidad y derechos de los seres humanos en la permanente lucha contra
las raíces de deshumanización, del egoísmo, del poseer, del odio, de
destruir al enemigo; es propio de él, la apertura ecuménica para unir
esfuerzos entre cristianos a favor de la paz y de la justicia.

La vocación política supone conocimientos especializados en los


campos de la economía, del derecho y de las ciencias políticas. Hay un
deber de capacitación “profesional” del político. Una amplia cultura
histórico-política permite comparar situaciones, problemas y soluciones ya
experimentadas, errores políticos cometidos y sus consecuencias. La
formación del político católico, en cuanto tal, requiere la convergencia de
muchos elementos. El principio fundamental de la política cristiana es que
Cristo es el Señor, el señorío de Cristo se manifiesta en el Reinado de Dios.
Un político católico lo es auténticamente cuando participa del amor de
Cristo y de la Iglesia a la humanidad desfigurada de los pobres y se
compromete con ellos para que se haga justicia. 124

Otro campo importante y muy difícil de analizar es la economía. Por


lo general la gente echa la culpa a la economía de todo lo que acontece y
del malestar de la sociedad. Hay que entender que la economía no es ni
buena ni mala, no es solidaria ni egoísta. La economía hace parte del
mundo, el hombre no fue hecho para la economía, sino la economía está al
servicio del hombre. Esta es una verdad, lo que sucede es que hay quienes
se agazapan detrás de los bienes y evitan la confrontación de los que los
interrogan. La economía pues, es un instrumento y está mal utilizado desde

123
Secretaria General Observatorio, Católicos y Políticos una Identidad en Tensión, Celam, Colombia, 2005. pp.46-47
124
Secretaria General Observatorio, Católicos y Políticos una Identidad en Tensión, Celam, Colombia, 2005. pp.69-70

86
la óptica como juzga la realidad la Iglesia. Desde la óptica global de la
economía el manejo es bueno en tanto produzca rentabilidad y ganancia.

La dura realidad esta expresada en quienes afirman que en el mundo


el 20% es muy rico y se apropia del 86% de los recursos que el mundo
dispone. Pues bien, esos grandes del mundo deben ser evangelizados en
la conciencia del destino universal de los bienes, en la participación de
ellos, en la meta que la economía debe ante todo satisfacer la necesidad de
sobrevivir para luego expandir su creatividad en forjar verdaderos
indicadores de la calidad de vida.

Como ya se dijo, Aparecida ve la globalización como algo positivo


(avance tecnológico, creación de nuevos y mejores mercados, certezas
financieras) pero, la crítica desde la cara oscura de la reducción de los
empleos, la degradación de los salarios, la tendencia al monopolio y a la
concentración de la riqueza que ha convertido Latinoamérica y el Caribe
como el continente donde reina en el mundo la mayor inequidad.

Y es desde el Evangelio y desde la Doctrina Social de la Iglesia, donde


se debe hacer - para nosotros - la crítica de una economía que es el lugar
donde se cumple una de las mayores paradojas de la historia ya que se
celebra el éxito pero que de ordinario va marcado por el fracaso en la
superación de la pobreza y en la satisfacción de las necesidades básicas
pasivas y activas que definen la supervivencia de excluidos, nómades,
migrantes, indigentes, marginados o simplemente pobres que acampan bajo
la mesa del rico Epulón.

El Documento de Puebla en su numeral 3.3 ante el clamor por la justicia


dice: “Desde el seno de los diversos países del continente está subiendo
hasta el cielo un clamor cada vez más tumultuoso e impresionante. Es el
grito de un pueblo que sufre y que demanda justicia, libertad, respeto a los
derechos fundamentales del hombre y de los pueblos”.125 Describió los

125
III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, Puebla, Talleres Gráficos UCA, El Salvador, 1994, pag 73

87
rostros de la pobreza, y el episcopado toma una postura ante semejante
realidad. Por su parte, Aparecida, en el capítulo II registra esos rostros de
ayer y los nuevos rostros que hacen recordar partes de la Buena Nueva en
donde las enseñanzas sobre el destino de los bienes, sobre su uso, sobre
su oportunidad aparecen en diferentes parábolas tan desafiantes como la
del Buen Samaritano que es toda una metodología de la caridad bien
ejercida.

Prácticamente todas las lacras de la sociedad están, es cierto,


generadas por una cultura en crisis pero igualmente por una economía que
funciona erróneamente determinando la certeza que no solo hay una crisis
de valores sino que los valores están en crisis y no solamente hay una crisis
de civilización sino que hay una civilización en crisis.

Es dura la descripción del Documento de Aparecida cuando detalla


circunstancias como la prostitución juvenil de niños y de niñas, cuando
marca las razones económicas de los abortos, el sentido de la vida
desechable frente a los limitados físicamente y de cara a los ancianos; es
triste cuando habla de los millones de enfermos que sanarían con una
vacuna oportuna; cuando habla de la extorsión y el terrorismo o cuando
presenta la cruda verdad de los excluidos que han perdido todas sus señas
de identidad. La parábola del juicio vuelve entonces a ocupar un puesto
central en el interrogante de tantos cristianos de solo nombre.126

Mirar la economía desde el Evangelio es una tarea apasionante ya en


buena parte realizada por las Encíclicas Sociales tradicionales o por
aquellas más recientes del pontificado de Pablo VI (Populorum Progressio),
de Juan Pablo II sobre el trabajo, la preocupación de las cosas sociales,
Centessimus Annus y tanta cotidiana doctrina que oportunamente recuerda
al mundo la necesidad urgente de convertirse al amor del prójimo.

126
Mt 25, 31-46

88
La Economía - pariente cercano de la ecología - no debe perder de
vista que no estamos en un mundo creado por nosotros sino en un mundo
para el cual hemos sido creados y del que hemos de responder en términos
de felicidad humana.

En lo que se refiere a la cultura, se puede definir ésta como la forma


de relación con realidad que rodea, con los bienes económicos, con la
naturaleza, con los testimonios de la civilización y del pensamiento, con los
demás seres humanos, con nosotros mismos y con Dios.

Aparecida señala la riqueza cultural que hay en Latinoamérica pero


ve con preocupación el panorama que privilegia lo individual sobre la
comunidad, el presente a toda previsión de futuro, el hedonismo a la
felicidad compartida y la eliminación de las normas y lo que es más grave la
abolición del sentido de la culpa en donde no existe el mal y por tanto todo
está permitido. Esta situación es grave pero Aparecida reconoce que
propicia el que las gentes comiencen a preguntarse por una salida.

En efecto, se constata que la sensatez básica del pueblo


Latinoamericano y del Caribe indaga y busca salidas, redescubre el valor de
la persona, reanima el sentidos de los “otros” como comunidad y pone en
juego la multiforme riqueza cultural de un pueblo rico culturalmente en la
dimensión de lo indígena, lo agro-americano, lo mestizo y ellas en la hábitat
de lo rural, de lo urbano y aún hoy en día en la dimensión definitivamente
no analizada suficientemente de los pueblos migrantes que expresan el
actual nomadismo de los excluidos.

Latinoamérica y el Caribe tienen el mejor punto de partida para re-nacer


desde la cultura del diálogo necesario con la fe que plantea la “Cultura
Adveniente”. La diversidad cultural y la multiplicidad interactuando van
haciendo posible ese enunciado de que la mejor forma de ser Global es la
de ser auténticamente local.

89
Evangelizar la cultura no significa sacrificar a ella al Evangelio ni
sacrificar la cultura al Evangelio mismo, sino colocarlos en creativa
comunicación con la certeza de que el resultado no puede ser otro que el
enriquecimiento de la cultura en sus perspectivas y la salvaguarda por tanto
de la sociedad y de su futuro.

Del mismo modo la escuela ha de crear un ambiente propicio al


crecimiento de valores como la libertad, el respeto a la vida, la solidaridad,
el optimismo, la equidad, la austeridad, el amor a la verdad entre otros y
debe preparar a fin de que la dimensión universitaria despierte y mantenga
la creativa relación entre la fe y la razón que deben ser las alas que al
moverse armónicamente permitan a la generación presente a las por venir
levantar el vuelo por encima de las limitaciones y las cargas cotidianas que
impiden ver con objetividad y con optimismo horizontes más amplios.

Necesario es recalcar la verdad fundante del Evangelio cuando


establece la correspondencia entre el amor de Dios y el amor al prójimo.
Todavía y hoy con más fuerza hay que resaltar la vigencia del pensar que
expresa que si alguien dice “amar a Dios a quien no ve y no ama al prójimo
al quien ve es un mentiroso”.127

Esta cultura que se consolida en el reconocimiento de la dignidad del


Ser Humano, en la promoción y defensa de la vida, en la asistencia
caritativa a los necesitados y menesterosos, en la promoción de la cantidad
de vida y en la no menos necesaria búsqueda de la calidad de vivir. Cultura
que encuentra hoy, expresiones incontrovertibles en el cuidado de la
naturaleza, en la promoción del medio ambiente, en el cuidado de la
atmósfera y del agua tratando de armonizar desde la cultura, ecología y
economía, que no solo gozan de un parentesco lingüístico sino de una
misma razón conceptual que es aquella que permite hacer cierto aquello de
que “no hemos recibido la atierra como herencia de nuestros padres sino
como un préstamo de nuestros hijos”.

127
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pag.353

90
Debe entonces el ser humano al aceptar el diálogo entre la cultura y
el Evangelio tener certeza de que ha de re-aprender a ser Señor y co-
creador permanente de vida en todas las dimensiones. 128

128
Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008, pag.353

91
CONCLUSIÓN

La participación de los laicos debe ser activa en todos los ámbitos y su


compromiso con el mundo temporal y la vida eclesial es múltiple y variada,
abarca toda las formas de implicación de los miembros que se sienten unidos,
ligados y corresponsales de la misión y de la comunidad cristiana. En lo que se
refiere al aspecto religioso el laico debe participar en el ritmo celebrativo de la
comunidad cristiana, es decir, seguir el año litúrgico como itinerario pedagógico
de crecimiento espiritual, celebrando juntamente con Cristo y la comunidad los
acontecimientos fundamentales de la salvación. Y por supuesto tener la
celebración dominical en sus parroquias donde se exhorta constantemente a la
comunión y a la solidaridad con las necesidades de la sociedad en general.

Debe estar implicado en diversos servicios pastorales: en la evangelización,


en la vida litúrgica, en la acción caritativa y social, en la misma vida de la
Iglesia, ya que su participación es muy importante en los consejos parroquiales
y diocesanos. Todo lo anterior es una preparación para el llamado a la
humanización y disponibilidad de servir en el ambiente temporal, ya que la
misión a la que lanza Aparecida tiene que partir de la palabra de Dios, palabra
de vida, que lleve al encuentro personal con Jesucristo, que convoque a vivir la
fe en la comunidad, y así ser signos del Reino de Dios en la sociedad.

Es un reto porque urge tomar conciencia de la situación precaria que afecta


a niños y adolescentes, como el tráfico de niños, violación, desigualdad en la
esfera del trabajo, de la política, de la economía; explotación publicitaria por
parte de muchos medios de comunicación que tratan a la persona como objeto
de lucro.

El laicado comprometido debe tomar en cuenta la diversidad cultural y no


apoyar un enfoque que tienda a la unificación. Debe aportar el conocimiento

92
para recuperar la memoria histórica, fortalecer espacios y relaciones
interculturales, todo eso, para afirmar la ciudadanía de los pueblos indígenas.
Sobre los retos concretos que debe afrontar el laico desde la Nueva
Evangelización y las implicaciones de la teología y espiritualidad laical desde la
Iglesia particular, con vocación universalista, se señala lo siguiente:

a) Redescubrir que la realidad de la vocación, teología y espiritualidad


laicales no son un apéndice, un lujo, o una moda, sino una necesidad
desde el nuevo redescubrimiento de una eclesiología de totalidad y la
necesidad de una nueva evangelización.

b) La vocación laical se presenta dentro de una vocación cristiana: la vida


en Cristo, por el espíritu, acogida por la fe, expresada en el amor, vivir
en esperanza, dentro de un marco eclesial, integrada en la vida, para
ser posible la unión con Dios y la transformación de lo creado desde los
valores del Reino.

c) Para vivir esta identidad-vocación, los laicos bautizados tienen que ser:
personas con conciencia y concientes, con una opción fundamental por
Jesús, con una vivencia clara de la Iglesia, con una comprensión de su
misión que debe ser una acción coordinada y organizada.

d) Todo esto exige: que el laico asuma su protagonismo en la sociedad y


en la Iglesia; que sea un cristiano coherente en todos los momentos de
su existir (no más divorcio entre fe y vida).

e) La base teológica profunda de la vocación laical es “cristocéntrica” (por


el bautismo participa de la triple función de Cristo como sacerdote,
profeta y rey); su vocación laical es eclesial y misionera (vivida y
expresada en la Iglesia y en estado de misión universal); su vocación
laical es teologal (desarrolla las tres virtudes teologales: fe, esperanza y
caridad), y su vocación laical es secular debe estar inmerso en el
cosmos, en la historia y en la humanidad. Es decir, el laico es fermento
y levadura por excelencia del reinado de Dios.

93
CONCLUSIONES GENERALES

A partir del Siglo XX el tema del laico ha adquirido gran sensibilidad en la


Iglesia por varios razones, una es que a partir del Vaticano II se desarrolló una
eclesiología renovada en contra posición de una eclesiología jerárquica clerical,
es aquí, y sobre todo en la Constitución Apostólica Lumen Gentium en el
capítulo IV donde se encuentra el tema específico de los laicos, el significado
de la palabra y su función y misión apostólica.

Por el sacramento del Bautismo todo laico está incorporado al cuerpo de


Cristo y por ello participa de la triple función de profeta, sacerdote y rey, lo que
significa que en el orden temporal de su vida y en su propia profesión está
llamado a anunciar el evangelio y denunciar las injusticias, malos tratos como
profeta, a ser una ofrenda viva consagrando su vida y formando a otros laicos
en lo que se refiere a la liturgia y a la catequesis como sacerdote y en la
realeza dedicado al servicio de las necesidades humanas con amor fraternal.

En las Exhortaciones Apostólicas: Apostolican, Actuositate y Christifidelis


Laici que son documentos eclesiales que van aclarando el papel del laico en la
Iglesia, pues no existe una teología específica del laico, estos documentos van
dando pasos para desarrollarla.

A partir de estos documentos hay otra razón importante que involucra al


laico en movimientos, tanto parroquiales, como diocesanos y que hace que su
participación sea individual o asociada. También está la escasez del clero que
hace necesario la participación activa del laico en la Iglesia. Pero sobre todo
las Conferencias Episcopales de Latinoamérica han venido profundizando a lo
largo de estos 50 años el papel predominante del laico, pues la eclesiología
renovada presenta a la Iglesia como pueblo de Dios, cuya misión es anunciar el
evangelio al mundo para la salvación de los hermanos; con esta idea base las

94
conferencias han ido paulativamente desarrollando el tema del laicado que en
la conferencia de Medellín enfoca su función como un ayudante del clero.

Puebla y Santo Domingo hará una visión a partir de la realidad


latinoamericana y verá la participación del laico como una función humanizante
y liberadora. Es finalmente Aparecida con la invitación a cada creyente a ser y
vivir como discípulo y misioneros de Jesucristo. El núcleo de la Asamblea de
Aparecida queda bien reflejado en el tema de la misma “Discípulos y
misioneros de Jesucristo, para que en el tengan vida “.

Es importante mencionar que desde hace siglos las personas laicas han
estado afiliadas a las órdenes religiosas por lo que esta práctica es muy
antigua de tal forma que la institución de los terciarios, tanto Franciscanos
como Dominicos fue una innovación llevada a cabo en el siglo XIII y un poco
más adelante los Jesuitas tuvieron una gran presencia laical. En aquella época
muchos laicos inquietos por la vida indolente, y a veces nada ejemplar , que
llevaba la iglesia, acariciaron la idea de reformar el cristianismo mediante la
predicación. En la actualidad la mayoría de órdenes religiosas tienen una
fuerte participación de movimientos laicales y la Conferencia de Aparecida los
reconoce y los recomienda como formas de vida comunitaria muy útiles para la
formación y el seguimiento del discípulo de Cristo por lo que en este momento
se ve una luz para la Iglesia con la aportación de la Misión Continental que
afecta a todo bautizado y que hace un llamado a la conciencia y fiel
compromiso de su vocación.

Por eso, una tarea importante es la inculturación del evangelio y la


evangelización de las culturas es imprescindible la formación del laico de una
conciencia social haciéndolos participar de la vida pública, promoviendo el
análisis de situaciones concretas, el discernimiento comunitario, las
actuaciones públicas; alentar la participación de los laicos en instituciones
civiles; seguir animando el reconocimiento y la promoción de asociaciones,
movimientos e instituciones eclesiales; clarificar los problemas implicados en la
participación de los laicos en la vida pública y la presencia pública de la Iglesia

95
y fomentar la formación socio-política de los laicos ofreciéndoles el necesario y
adecuado apoyo, orientación y acompañamiento pastoral.

La mujer, como el varón, por el bautismo y la confirmación, participan de la


triple función de Cristo y están habilitados y comprometidos en el apostolado
fundamental: la evangelización.

96
BIBLIOGRAFIA

ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS, Declaración conjunta de las


Academias de la Ciencia, Respuesta global al cambio climático, Estados
Unidos, jun. 2005.

BENEDICTO XVI, Aparecida, Discurso Inaugural, 12 de mayo 2007.


Fundación Amerindia, Aparecida Renacer de una esperanza, Ediciones Dabar,
México, 2008.

BENGTSSON L.O. y HAMMER C.U. (eds), Geosphere-Biosphere Interactions


and Climate, University Press, Cambridge, 2001.

BERMUDEZ F. Historia de la Iglesia Católica, Edit. Kirios, Guatemala, 2001.

BERZOSA, M. R., Ser Laico en la Iglesia y en el Mundo, Editorial Desclée de


Brouwer, Bilbao, 2000.

BLASCO J, Historia Antigua, Editorial Bruno, Valladolid, 1980.

BIBLIOTECA ELECTRONICA CRISTIANA, Christifideles Laici, BEC, Ve


Multimedios, Vida y Espiritualidad, 2001.

BRIGHENTI, A., Para entender Aparecida, Ediciones Dabar, México, 2008.

CASTAÑON, D., Historia de la Orden de Predicadores, Edibesa, Madrid, 1995.

COMBY, J. Historia de la Iglesia, Editorial Verbo Divino, Pamplona, Navarra,


2005.

Comentario Bíblico Latinoamericano Nuevo Testamento, Editorial Verbo Divino,


España, 2003.

CONC. VAT. II, Constitución Dogmática de la Iglesia, No.31,Editorial Bacilio


Núñez, México,1966.

Diccionario de la Lengua Española, Tomo 2, Madrid, 1992.

En línea www.adital.com, Ayala R., C. (03.09.08)

FLORISTAN, CASIANO, Nuevo diccionario de Pastoral, San Pablo, Madrid,


2002.

97
FUNDACIÓN AMERINDIA, Aparecida Renacer de una Esperanza, Ediciones
Dabar, México D.F., 2008.

Informe sobre el desarrollo humano , cap 4, 2006.

JARAMILLO RIVAS. P.,100 Pistas del Camino de Aparecida, Desclée De


Brouwer, España, 2008.

JUAN PABLO II, Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, Ediciones San
Pablo, Guatemala, 2001.

JUAN PABLO II, Christifideles laici Exhortación Apostólica Postsinodal.


Documento. Roma, 1988.

JUAN PABLO II, Familiaris Consortio Exhortación Apostólica postsinodal,


Roma, 1981.

JUAN PABLO II, La Catequesis en nuestro tiempo, Editorial La Sagrada


Familia, S.A. Guatemala, 1979.

LEVORATTI, A. Comentario Bíblico Latinoamericano, Verbo Divino, Pamplona,


2003.

LOPEZ AZPITARTE, Eduardo, A vueltas con el Pecado, Editorial y


Distribuidora, S.A, Madrid, 2003.

LOPEZ F. y DE LÓPEZ D., Laicos Apóstoles de Jesucristo y su Evangelio,


CELAM, Colombia. Colecciones Tercer Milenio, Colombia, 1997.

MESTERS, C.,Una Entrevista con el Apóstol Pablo, Editorial Kyrios,


Guatemala, 2008.

MURPHY-O´CONNOR,J., Pablo su historia, San Pablo, España, 2008.

PAGOLA, JOSE A., No despreciar al Profeta. Red evangelizadora Buenas


Noticias, 2009.

Pontificia Commissio Pro América Latina, Aparecida 2007 Luces para América
Latina, Librería Editrice Vaticana, 2008.

RATZINGER,J.,Dios y el mundo ,Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores,


Barcelona, 2002.

98
SANCHEZ S.M., La gracias como participación de la naturaleza divina,
Salamanca, 1979.

SANTO TOMAS DE AQUINO, Summa Teológica II-II,q.23, 2 ad 2

Secretaria General Observatorio, Católicos y Políticos una Identidad en


Tensión, Celam, Colombia, 2005.

III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Puebla, Talleres


Gráficos UCA, El Salvador, 1994.

V Conferencia General del Episcopado Lat. y del Caribe, Doc. Conclusivo


Aparecida , Editorial Bogotá. 2007.

99