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El amoníaco es un compuesto químico con la fórmula NH3.

El amoníaco, en
disolución acuosa puede actuar como base, agregando un átomo de hidrógeno
y transformándose en el catión amonio NH4+.
El amoníaco es un gas incoloro, de olor característico por lo nauseabundo y
penetrante. Se produce naturalmente en la descomposición de la materia
orgánica, y también es producido a nivel industrial. A temperatura ambiente se
disuelve fácilmente en agua y se evapora con rapidez

El amoníaco es producido de manera natural por bacterias que se encuentran


en el suelo, y que degradan la materia orgánica proveniente de desechos de
animales, y plantas y animales muertos.
Una cantidad de amoníaco similar a la producida naturalmente es obtenida
anualmente de manera industrial. La mayor parte del amoníaco obtenido de
esta manera se destina a la producción de fertilizantes. En menor proporción,
se utiliza en producción de productos de limpieza, refrigerantes, alimentos,
bebidas entre otros.

El amoníaco tiene facilidad para ser degradado, las plantas tienen capacidad
de absorberlo del suelo, eliminándolo del medio. De todas maneras, si llega a
encontrarse en grandes concentraciones en ríos o arroyos, puede ser peligroso
para los animales que allí viven, ya que interfiere con el transporte de oxígeno
por parte de la hemoglobina.

Si es inhalado, el amoníaco puede causar desde irritación de garganta hasta


edema pulmonar. Los síntomas causados dependen directamente de la
concentración de amoníaco inhalada. En contacto con la piel, el amoníaco
también puede causar irritación y quemaduras.

Obtención de amoníaco a nivel industrial.


El proceso mediante el cual se obtiene amoníaco obtiene su nombre de los
químicos que lo idearon: Fritz Haber y Carl Bosch. Este proceso es el
resultado de la combinación directa entre el nitrógeno (proveniente de la
atmósfera)y el hidrógeno (proveniente del gas natural), ambos en estado
gaseoso:

N2(g) + 3H2(g) → 2NH3(g)


Esta reacción ocurre con lentitud, dado que necesita gran cantidad de energía
de activación, como consecuencia de la estabilidad química del nitrógeno.
Para acelerar la reacción se utiliza un catalizador, y se aumenta la presión y la
temperatura a la que esta ocurre.

De esta manera las moléculas gaseosas tienen mayor energía


cinética, aumentando la velocidad con que reaccionan. Además, al retirar el
amoníaco a medida que se va formando, se acelera aún más la producción del
mismo.
La presión aplicada para mejorar el rendimiento de esta reacción puede llegar
hasta las 900 atmósferas. Con esta presión, a una temperatura de 450 o 500
grados C, el rendimiento de la reacción puede ser del 40%.

El amoníaco obtenido de esta manera se utiliza en la preparación de


fertilizantes, como nitrato de amonio o sulfato de amonio.

Otro uso bastante frecuente es como producto de limpieza; gracias a sus


propiedades desengrasantes resulta de utilidad en la remoción de manchas
difíciles. Es usado diluido en agua.