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Garantias en

el Proceso
Penal

Derecho
Procesal III
(Procesal
penal)

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“LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES EN EL
PROCESO PENAL”

INTRODUCCIÓN:
En este capitulo haremos hincapié en aquellas garantías que, reconocidas
constitucionalmente, tienen fundamento en los atributos de la persona humana y emanan de su
dignidad inherente; y que se proyectan tanto para el imputado como para quien resulta víctima
de la comisión de un delito. Así, veremos que, en algunos casos, estas garantías son comunes
para ambos (como por ejemplo las garantías de igualdad ante los tribunales, acceso a la
justicia, defensa en juicio, imparcialidad e independencia de los jueces) y en otros son
específicos para cada uno de ellos. Estas garantías resultan tan importantes, que deben
observase y atenderse en todos los actos y momentos del proceso penal, ya que en caso de
que algún acto procesal se realicen vulnerándolas esencialmente, serán nulos de nulidad
absoluta.-

GARANTÍAS CONSTITUCIONALES:
Surgen del sistema constitucional que está integrado tanto por los tratados
internacionales como las constituciones provinciales y la nacional. Las garantías son los
medios o instrumentos a fin de hacer valer los derechos (facultades subjetivas conferidas por
las leyes o la constitución). Por ejemplo: la libertad de locomoción es un derecho
constitucionalmente reconocido (derecho a circular libremente), que se encuentra garantizado a
través del instrumento del habeas corpus.

GARANTÍAS EN EL PROCESO PENAL:


Históricamente, las garantías han sido establecidas a favor del imputado. Actualmente,
desde la reforma de 1994 de la Constitución Nacional y con la incorporación a ésta de los
tratados internacionales, las garantías tienen un doble enfoque toda vez que ahora no sólo
están contempladas a favor del imputado sino también a favor de la víctima. Es decir, no solo
para que el imputado no sea condenado ni tratado como culpable hasta que se haya
demostrado legalmente que es verdaderamente culpable, sino también otorgando facultades a
la víctima para concurrir ante el órgano jurisdicción a solicitar la sanción del culpable y la
reparación del daño sufrido por el delito.

Hay un nuevo bloque jurídico, un nuevo sistema que abarca la constitución nacional y
los tratados internacionales. Esta bilateralidad significa que la garantía constitucional tiene en
miras al imputado como a la víctima. Es una garantía con esta característica, por ejemplo, la de
Juez Natural, toda vez que la necesidad de que el órgano jurisdiccional haya sido nombrado de
acuerdo a la constitución y creado por ley antes de la comisión del hecho, es una garantía tanto
para el imputado como para la víctima.

Las garantías históricamente han sido distinguidas en garantías procesales y penales,


pero actualmente se sostiene que esta distinción no tiene mayor importancia porque en

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definitiva las garantías están dispuestas para establecer cuándo y cómo puede juzgar y penar y
cuándo no. Tanto las garantías sustanciales como procesales van a influenciar a lo largo del
proceso poniendo un límite al poder punitivo del Estado.

Dijimos que las garantías pueden ser comunes para la víctima del delito y el imputado
(BILATERALES) o específicas para el imputado.

Entre las bilaterales podemos mencionar: la igualdad ante los tribunales, razonabilidad
en la duración del proceso, juez natural, defensa en juicio e imparcialidad de los jueces

* IGUALDAD ANTE LOS TRIBUNALES (art. 16 C.N. y 14.1


P.I.D.C.P.):
Esta garantía bilateral consiste en que los jueces deben dar un trato igual tanto al
acusador como al acusado, no pudiendo tener privilegios de ninguna clase ni discriminación a
favor o en contra de algunas de las partes, tiene que tener un trato exactamente igual tanto
para aquel que va a acusar como para el que se defiende. En el ámbito normativo, se lo cumple
con el principio del contradictorio en donde todas las partes del proceso tienen las mismas
facultades de controlar la prueba incorporada al proceso, de producir prueba, de alegar sobre
su mérito y de peticionar ante el órgano jurisdiccional una resolución acorde a sus intereses.

*RAZONABILIDAD EN LA DURACIÓN DEL PROCESO:


El derecho de acceder a la justicia, también reconocido supranacionalmente y con
jerarquía constitucional es una garantía judicial bilateral (común para el imputado y la víctima),
por cuanto el afectado por el delito no agota su derecho a acceder a la justicia con la sola
presentación del conflicto ante los estrados tribunalicios, sino que además se le debe asegurar
que será resuelto en un lapso prudencial.

Se ha discutido sobre cuál es el tiempo razonable de duración del proceso, ya que los
pactos internacionales incorporados a nuestra constitución nacional, sólo se han limitado a
expresar que el proceso debe tener un “plazo razonable” sin definirlo.

Así, además de que haya transcurrido un lapso de tiempo exagerado, se han sentado
algunos criterios para determinar la razonabilidad de los plazos. Para ello, se ha tenido en
cuenta:
*la complejidad de la causa;
*los incidentes que se hubieran articulado;
*la actividad del imputado o de sus defensores, los que no deben haber adoptado una
actitud dilatoria, provocadora de la misma demora que censura.

Ahora bien, atento que la particular pretensión que se vehiculiza a través de esta
garantía es el derecho a obtener una sentencia que dirima la situación procesal en tiempo
razonable, cabe exigir, además, que la parte que lo reclama haya intentado impulsar el
proceso, infructuosamente, a través de las vías que le habilita la ley ritual.

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* JUEZ NATURAL:
Radica en que nadie puede ser juzgado por tribunales o jueces designados para un
caso determinado; sino que la atribución de un juez debe ser para entender en un conjunto de
causas; como así también debe haber sido creado por una ley anterior al hecho del proceso, de
modo que su capacidad para entender en ese caso, derive del hecho de que es uno de los que
la ley (de manera general y abstracta) dispone que sea juzgado por ese tribunal.

Lo que se exige es que el tribunal haya sido creado por ley antes de la comisión del
hecho y no que el juez, como persona física, haya sido designado con anterioridad.

Se trata de una garantía frente a la posible arbitrariedad de la actuación del poder


penal del Estado en perjuicio del imputado, lo que podría verse afectado por una designación
posterior a la ocurrencia del hecho que se le imputa, de un juez especialmente designado para
perjudicarlo.

Al hablar de “jueces” se vislumbra de manera precisa que sólo tienen jurisdicción para
llevar un juicio adelante, los tribunales federales o provinciales, que integran el Poder Judicial.

Con respecto a la persona de los jueces, se exigen ciertas condiciones para garantizar
a los ciudadanos que el ejercicio de dicho poder sea imparcial, lo que implicará que tengan
independencia e idoneidad. La imparcialidad consiste en no ser parte, a estar ajeno a sus
intereses y libre de prejuicios; el juez debe permanecer neutral entre las partes, es decir no
tomar partido ni por uno ni por otro. Esa conducta debe permanecer así hasta el dictado de la
sentencia.

La independencia, por su parte, implica la libertad para tomar decisiones y cumplir sus
funciones, sin recibir interferencias políticas, de grupos de presión o de otros poderes del
Estado.

La condición de idoneidad requerida (art. 157 Constitución provincia. de Córdoba) se


relaciona con aspectos humanos (edad, capacidad física y mental, aptitudes morales, dignidad
de vida, vocación de servicio, conducta honorable) y con atributos técnicos del juez (requiere
que sea abogado –a excepción de los jurados-, y la actualización de sus conocimientos
técnicos-jurídicos).

Derivaciones:

-nombramiento en cumplimiento de las condiciones constitucionales o legales;

-si es un tribunal colegiado, que actúe integrado por el número;

-que no se encuentre comprendido por algún motivo que le impida actuar de manera
imparcial, tanto funcional como personal;

-que el juez que intervenga en el dictado de la sentencia sea la misma persona que
conoció la acusación y la posición del imputado sobre ella, participó en la producción
de prueba y recibió las razones y alegatos del fiscal y la defensa.

En Córdoba, se ha producido una discusión importante acerca de si los jurados


populares cumplen la garantía del juez natural, porque el art. 18 de la C.N. establece que

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ningún habitante de la nación puede ser juzgado sin juicio previo fundado en ley anterior al
hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales ni sacado de los jueces designados
por la ley antes del hecho de la causa. ¿Que pasó con la ley 9182? Esta ley crea los jurados
populares, estableciendo en su art. 57 que “... entrará en vigencia el 1 de enero de 2005 y se
aplicará a todas las causas penales comprendidas en la misma que se eleven a la Cámara con
competencia en lo Criminal, a las que corresponda su juzgamiento a partir de esa fecha...”, las
causas que se eleven con posterioridad a esa fecha serán juzgadas por los jurados populares.

La discusión radica en la letra del art. 18 de la Constitución Nacional que, como ya se


dijo, establece que nadie será juzgado por una comisión especial ni sacado de los jueces antes
del hecho de la causa. ¿Qué pasa en estos casos? Puede ser que el hecho haya sido cometido
en julio de 2004 y en marzo de 2005 se dicta el requerimiento de citación a juicio. De acuerdo a
la ley, ese hecho debe ser juzgado aplicando la ley de jurados populares. Este caso, ¿viola la
garantía de juez natural? En un primer momento, al entrar en vigencia esta ley, algunas
Cámaras de Juicio de Córdoba declararon la inconstitucionalidad parcial del art. 57
mencionado, estableciendo que el Tribunal así conformado no reúne los requisitos
constitucionales del juez natural, más precisamente del requisito que requiere haber sido
designados por la ley antes del hecho del proceso.

El Tribunal Superior de Justicia -por mayoría-, estableció la constitucionalidad de esta


ley que establece los jurados populares asegurando que no viola la garantía del juez natural. El
alto cuerpo rechazó un planteo de una asesora letrada que cuestionaba el art. 57 de la ley en
cuanto establece que las causas elevadas a juicio después del 1 de enero de 2005 debían ser
juzgadas por un tribunal compuesto por tres jueces técnicos y ocho ciudadanos legos, aún
cuando los hechos hubieren sido cometidos antes de la entrada en vigencia de la ley. En
cuanto al planteo de inconstitucionalidad del art. 57 de la ley 9182 el T.S.J. señaló que para
refutar la garantía del juez natural no basta que el órgano jurisdiccional que entiende el caso
haya sido creado en oportunidad del hecho sino que tiene que haberse formado arbitrariamente
no para juzgar parcialmente sino para perjudicar al justiciable afectando la independencia e
imparcialidad. En el caso concreto, los vocales en su mayoría admitieron que si bien la fecha
de entrada en vigencia, 1 de enero de 2005, fue posterior a la fecha en que había ocurrido el
hecho que se le atribuía al defendido por la asesora letrada, es evidente que la sanción de
dicha norma por parte de la legislatura no tuvo por propósito sustraer al imputado de los
órganos jurisdiccionales antes competentes para el juzgamiento del hecho que se le endilga,
para atribuírselo arbitrariamente a un tribunal integrado con jurados populares.

* PRINCIPIO DE INOCENCIA:
Se fundamenta en que nadie puede ser considerado ni tratado como culpable mientras
una sentencia condenatoria firme así lo declare. Es un estado jurídico que el imputado no debe
acreditar (aunque tiene derecho a ello), como tampoco tendrá que hacerlo en relación a las
circunstancias atenuantes o eximentes que pueda invocar.

Consecuencias que derivan del principio:

-In dubio pro reo (duda a favor del imputado): la duda, para que sea favorable al
imputado, debe referir especialmente a la materialidad del delito, a sus circunstancias
jurídicamente relevantes, a la participación culpable del imputado en el hecho que se
le atribuye y a la existencia de causas de justificación, inculpabilidad, inimputabilidad o

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excusas absolutorias que pudieran haberse planteado. Su influencia se extiende
durante todo el proceso penal, aunque con diferentes alcances, y mientras más
avanzado el proceso se encuentre, mayor beneficio acarreará. Así, si luego del debate
oral y público aún existe duda, no podrá dictarse condena ya que ésta sólo puede
existir en caso de certeza positiva sobre la culpabilidad del imputado. La
improbabilidad, la duda y la probabilidad (positiva) determinarán su absolución.

-Responsabilidad probatoria: ¿Quién tiene la responsabilidad de la prueba? El


Estado, a través del fiscal. El imputado no tiene que demostrar su inocencia, es el
Estado el encargado de llevar adelante la investigación y de recolectar las pruebas
que considere necesarias. Ahora bien, aún cuando el imputado no deba probar su
inocencia porque nadie lo obliga, si él quiere puede producir alguna prueba sobre su
no culpabilidad, y, en estos casos los órganos públicos no deben pasarlas por alto ni
ocultarlas.

-No puede ser obligado a declarar en su contra: No sólo implica el derecho en


contra de la autoincriminación involuntaria sino también que se lo haga declarar en su
contra mediante engaños, el uso de sustancias u otros medios que vulneren la
voluntad o que la anulen directa o indirectamente. Incluso en nuestro C.P.P., se prevé
que si durante la declaración se notare algún signo de fatiga en el imputado, el
interrogatorio debe suspenderse (art. 262 último párrafo).

-Deben interpretarse restrictivamente todas las disposiciones que limitan los


derechos del imputado: Se prohíbe la aplicación de la analogía, la interpretación
extensiva, ya que si se lo considera jurídicamente inocente, toda limitación a sus
derechos debe ser interpretada restrictivamente (art. 3 C.P.P.Cba.).

-Medidas de coerción personal: el principio de inocencia que le asiste al imputado


durante el proceso penal, impide la afectación de sus derechos, sobre todo de su
libertad ambulatoria, a título de pena anticipada por el delito que se le atribuye, antes
de que una sentencia condenatoria en su contra se encuentre firme. Es por ello, que
para poder dictar la medida de prisión preventiva deben existir elementos suficientes
de culpabilidad, y que tal medida resulte imprescindible –y por lo tanto, no sustituible
por otra de similar eficacia pero menos severa- para neutralizar el grave peligro de que
el imputado frustre los fines del proceso, sea intentando obstaculizar la investigación,
fugándose impidiendo así la sustanciación completa del proceso, o eludiendo el
cumplimiento de una pena que se le pueda imponer.

-No ser obligado a producir prueba en su contra: Así como no puede ser obligado
a confesar, tampoco puede serlo a producir pruebas incriminatorias. Sobre este punto,
hay que diferenciar dos situaciones:
1) cuando el imputado actúa como órgano de prueba;
2) cuando actúa como objeto de prueba.

1) El imputado es órgano de prueba cuando él, con su propia actividad, va a


proporcionar el conocimiento sobre los hechos o sobre la autoría del mismo, es decir
cuando lleva a cabo una determinada conducta que va a proporcionar conocimiento.
En esta situación el imputado no puede ser obligado y su negativa no puede ser
considerada en su contra. Por ejemplo: no puede ser obligado a confesar (estaría
produciendo prueba activamente); no puede ser obligado a formar un cuerpo de
escritura (ej.: escribir muchas veces su nombre, números, palabras, etc. a fin de ser

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sometidos a una pericia caligráfica para determinar si fue el autor de la falsificación)
porque también escribiendo estaría produciendo prueba activamente; no puede ser
obligado a participar en la reconstrucción del hecho; a una grabación de voz para
comparar con la que formulara amenazas anónimas, por ejemplo. Todo ello, implicaría
un actuar por parte del imputado, razón por la que no puede ser obligado en virtud del
principio de inocencia y de la prohibición a obligar a la autoincriminación.

2) Es objeto de prueba cuando sobre él, otra persona va a producir la prueba y


simplemente se requiere por parte del imputado, un tolerar, soportar, una actitud
pasiva. Entonces, el imputado SI podrá ser obligado: ejemplos: que sobre él se realice
un identikit o se tomen fotografías (sólo requiere un tolerar o soportar); en un
reconocimiento en rueda de personas (sólo tiene que estar parado entre varias
personas de características físicas semejantes y una tercera observe y declare si
estuvo presente en el lugar del hecho, también es un tolerar o soportar); que se le
tomen huellas dactilares, que se le practique un dermotest (cinta en los dedos para
verificar la presencia de pólvora). En los casos de prueba de A.D.N y extracción de
sangre la jurisprudencia también ha entendido que aquí el imputado es objeto de
prueba porque si bien de la sangre puede obtenerse información, un conocimiento,
sólo implica un tolerar, una actitud pasiva para que otro (un médico) sobre él practique
una prueba. Se ha aceptado también que pueda ser requerido por la fuerza, y que esto
no constituiría una violación a la integridad física porque el pinchazo no posee entidad
suficiente para lograr ese tipo de lesión. El art. 198 del Código Procesal Penal de la
Provincia de Córdoba, establece expresamente que se podrá disponer extracciones de
sangre, salvo que pudiere temerse daño para su salud. Conforme lo señalamos, esta
extracción podrá efectuarse aún en contra de la voluntad del imputado, toda vez que
en este acto solo actúa como objeto de prueba.

-Indemnización del error judicial: Consiste en el derecho del imputado a ser


resarcido por el Estado –sin perjuicio de la responsabilidad que podría recaer sobre los
funcionarios actuantes- por los daños sufridos a causa de una sentencia injustamente
dictada; como así también en aquellos casos de evidente improcedencia de la
detención o prisión preventiva. Esta posibilidad de indemnización procederá en
aquellos casos en que haya existido “arbitrariedad” y cuando la privación de la libertad
haya sido dispuesta “fuera de los límites que establece la ley”.

-Resguardo del buen nombre y honor: El inicio de un proceso en contra de una


persona imputada, no afecta su buen nombre ni honor, toda vez que es considerado
inocente hasta que una sentencia condenatoria firme lo declare culpable. Aún así,
resulta sabido que la divulgación de la imputación a una persona –más aún de su
privación de libertad- por su posible comisión de un hecho ilícito, produce una clara
estigmatización, por lo que debería requerirse que los órganos públicos no ocasionen
esta divulgación, ni la favorezcan. Para ello, se debe procurar preservar a las
personas, de arbitrarios sometimientos a proceso; como así también evitar la privación
de la libertad si no resulta indispensable para garantizar los fines procesales; evitar
difundir públicamente el hecho del sometimiento a proceso de una persona o su
privación de libertad -sobre todo durante los primeros momentos de la investigación-.

* JUICIO PREVIO:

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Establecido en la C.N. en su art. 18 como requisito indispensable para que el Estado
pueda aplicar una pena; es decir, que para que una persona pueda ser condenada debe existir
un juicio previo con determinadas características: el juicio debe estar sustentado en una
acusación (requerimiento de citación a juicio realizado por el fiscal de Instrucción) presentada
por órganos distintos a aquél que va a realizar el juicio. El juicio debe estar a cargo de un juez
natural, lo que significa que debe ser de aquellos tribunales establecidos por la Constitución
Nacional. Además, el juicio debe ser público y oral. La oralidad tiene algunas consecuencias: la
identidad física del juez, es decir que el juez que finalmente dicte la sentencia debe ser el
mismo que estuvo durante todo el desarrollo del debate, el que estuvo presente en la
producción e incorporación de la prueba, escuchó la acusación y los argumentos defensivos,
etc. También se debe tener presente el principio de la concentración, que significa que por ser
oral no debe transcurrir durante un lapso prolongado de tiempo entre una audiencia y otra, ya
que es en la prueba oralizada sobre la que se va a fundar la sentencia, por lo que debe
procurar realizarse en audiencias sucesivas. El código prevé la posibilidad de que ante
determinados casos las audiencias puedan sucederse, pero nunca por un plazo superior de 15
días para que continúen, si ése plazo se vence, debe iniciarse todo el debate nuevamente (art.
374 C.P.P.Cba.).

* DERECHO A LA INTIMIDAD:
Este derecho tiene en cuenta la dignidad personal que al imputado le asiste por el sólo
hecho de ser un individuo, es el derecho de la vida privada que cada persona quiere preservar
del conocimiento e intrusión de los demás.

Esta garantía alcanza diversos ámbitos o proyecciones: domicilio, comunicaciones,


secreto profesional, vida familiar, pudor. Así, veremos que el imputado tiene derecho a
preservar su domicilio de la intromisión de toda persona ajena, de toda invasión ilegítima que
vulnere su intimidad, ya que es el ámbito donde reside y desenvuelve su vida íntima y familiar;
como así también la reserva de todos sus papeles, correspondencia y todo otro tipo de
comunicación privada. También tiene el imputado el derecho de poder confiar en los
profesionales que consulta y trata, sin que éstos tengan el deber de revelar aquello que
conocen en virtud de sus funciones, salvo en aquellos casos en que el propio imputado sea
quien los revele de hacerlo. En fin, son todos los ámbitos íntimos los que resguarda y protege
ésta garantía que nos alcanza a todas las personas como tales, y que, como veremos, tiene
diversas proyecciones.

Proyecciones:

-Domicilio: Por ser el ámbito por excelencia de protección de la intimidad, la


inviolabilidad del domicilio es uno de los aspectos en los que se proyecta el derecho a
la intimidad. La inviolabilidad del domicilio no solo resguarda el derecho a la intimidad
de las personas sino también tiene en miras la propiedad también protegida por la
C.N.. Es por ello, que los únicos casos en que se permite el ingreso al domicilio son a
través de una orden de allanamiento, la que a su vez debe cumplir con todos los
requisitos previstos por la ley. Orden escrita y fundada de órgano judicial competente.
Sólo un Juez puede ordenarla.

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-Pudor: Protege la intimidad del cuerpo de las personas. Una de las formas de
protección es mediante la regulación de la requisa personal (art. 208 C.P.P.Cba.) que
es aquella en la que se busca en el cuerpo de una persona, efectos relacionados al
delito. La requisa debe hacerse en lo posible, respetando el pudor de las personas, es
decir que, por ejemplo, si se trata de un elemento de gran tamaño no será necesario
hacer desnudar completamente a la persona. También se prevé que en el caso de que
la persona a requisar sea una mujer, la medida deberá practicarla personal femenino
(art. 209 C.P.P.Cba.).

-Secreto de las comunicaciones: Abarca todo tipo de comunicación, tanto la


correspondencia, encomienda, teléfonos, correo electrónico, fax, comunicación
telegráfica, etc. Para poder acceder e intervenir en estos ámbitos se requerirá de la
orden judicial pertinente, es decir, orden escrita de Juez competente.

-Vida familiar: Protege la cohesión interna, la integridad familiar. Con este fin, la ley
procesal establece la facultad de abstención de prestar declaración en contra del
imputado por parte del cónyuge, ascendiente, descendiente, hermano o parientes por
consanguinidad hasta el cuarto grado y afinidad hasta el segundo grado, su tutor o
pupilo o persona con quien convive en aparente matrimonio. Esta previsión,
contemplada en el art. 220 del C.P.P.Cba., se debe hacer conocer a las personas
comprendidas en la norma, antes de comenzar con la declaración bajo sanción de
nulidad (art. 227, tercer párrafo C.P.P.Cba.). Si las personas optan por declarar no
pueden, si son citadas nuevamente, por ejemplo al debate, querer abstenerse porque
ya se les dio la posibilidad anteriormente, una vez que hicieron uso del derecho no
pueden volver a optar por abstenerse. Ello por cuanto la unión familiar que tiene en
mira la norma ya fue afectada al haber elegido declarar. De igual modo, quien hizo la
denuncia no puede, al ser citada como testigo, querer abstenerse a declarar ya que la
denuncia afectó la cohesión familiar. Nada obsta a que si decidió abstenerse,
posteriormente opte por declarar.

-Secreto profesional: Protege aquellas confesiones o revelaciones practicadas a


otras personas por razones propias del oficio o profesión. Estas personas (ver art. 221
del C.P.P.Cba.) no podrán ser obligadas a declarar sobre aquello de lo que tomaron
conocimiento en razón del ejercicio de su profesión, salvo que sean liberados de este
secreto por el propio interesado. En estos casos, no es un derecho como el de los
familiares quienes podían optar por declarar o no, aquí es una prohibición y sólo
podrán hacerlo si son relevados del secreto por el interesado. Las únicas personas
que no pueden ser liberadas de este secreto, es decir que siempre están obligados a
guardar secreto aún cuando se los pretenda liberar, son los sacerdotes.

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