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¿Qllién es esta mujer?

Hno. Manuel Villarrcal Castclazo FMS


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¿Q!Jién es esta mujer?

Hno. Manuel Villarreal Castelazo FMS


Se terminó la impresión de esta obra en octubre de 20 10
en los talleres de Editorial Progreso, S. A. de C. V.
Naranjo No. 248, Col. Santa María la Ribera
Delegación Cuauhtémoc, C. P. 06400, México, D. F.
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INDICE

PRÓLOGO 7
PRESENTACIÓN 9
PRIMERA PARTE:
BREVE RECORRIDO HISTÓRICO DE LA MARIOLOGÍA I3
Introducción I4
Concilio Vaticano ll 60
Tendencias actuales en la Mariología 62
Situación actual 63
SEGUNDA PARTE:
MARÍA EN LOS EVANGELIOS DE LUCAS Y DE MATEO 65
Algunas notas sobre los Evangelios 66
• I. En la Anunciación.
María la hija de Sión 71
María} la ~'~'Agraciada}', la uLlena de gracia" 79
• Inmaculada Concepción 85
Qué significa que María es Santa 100
Virgen pobre, virgen de Israel 103
Significado de la virginidad 109
• Paralelo entre Zacarías y María en el Evangelio de Lucas 117
M orada de Dios 119
Significado de ser Templo del Espíritu Santo- Morada de Dios 123
Arca de la Alianza 125
El Señor está contigo 128
Esclava del Señor 129
• ll. En la visitación.
Mujer creyente 136
Retrato de faje de María 138
Características de faje de María 139
• María} Madre del Señor 15I
Paternidad de Abraham - Maternidad de María 154

5
María, madre del hijo de David 156
María, Madre de Dios 161
El Magníficat 167
En el Magníficat, María nos revela: 176
• III. En el viaje a Belén, en el nacimiento de Jesús,
en la visita de los pastores y en la presentación.
María, Madre del Siervo Sufriente 179
La profecía de Simeón: Le 2, 25-27 185
Algunas reflexiones sobre el sufrimiento 188
TERCERA PARTE:
MARÍA EN EL EVANGELIO DE JUAN Y EN EL
APOCAUPSIS 197
María en el Evangelio de San Juan 198
• El Misterio de la Encarnación (Jn 1, 14)
u La mujer que dijo sí al amor de Dios" 199
• El Misterio de la Eucaristía (Jn 2, 1-12)
uLafiel seguidora del Señor" 203
• El Misterio de la Redención (Jn 19, 25-27)
((La colaboradora estrecha en su obra" 211
María, Madre en la Iglesia 219
María, Madre de la Iglesia 222
María, la Mujer-Madre como revelación de Dios 224
Mediación de María 228
María en el Apocalipsis 231
Asunción de María 238
CUARTA PARTE:
DEVOCIÓN AMARÍA 245
Devoción a María 246
l. La veneración 249
2. El amor aMaría 251
3.Invocar a María 252
4.Imitación de María 253
BIBLIOGRAFÍA 255

6
,
PROLOGO
UN NUEVO LIBRO SOBRE MARÍA

¡Bienvenido sea! Ante la escasa producción mariana postconciliar. El Vatica-


no 11 reajustó la devoción a María, mas no estuvimos a la altura de lo propuesto y
en parte se produjo en la Iglesia desorientación y decaimiento. No faltaron quienes
como el autor del presente escrito, han sabido responder al Concilio y orientamos
sobre los nuevos caminos de la devoción a María.

Quien escribe el presente estudio, es un religioso Hermano Marista, cuya vida


desde la infancia -según afirma él- estuvo marcada por la devoción a María y ya
una vez ingresado al estado religioso en una Congregación profundamente Maria-
na, no hizo sino fortalecer y dinamizar su amor a María, como nos lo ha mostrado
a lo largo de los años en su trabajo apostólico.

La presente contribución se encuentra dividida en cuatro capítulos . Inicia su


estudio con un recorrido por la Mariología desde los antiguos Padres de nuestra
Iglesia, como Ireneo,Ambrosio,Agustín, Crisóstomo, etcétera; para posteriormen-
te avanzar al periodo de la Edad Media, con gigantes como Tomás de Aquino,
Buenaventura y Alberto Magno. Más adelante, aborda la época de la Reforma
con Lutero y Calvino y ya más cerca de nosotros a Luis Ma. Grignon de Monfort,
Alfonso María de Ligorio y el Beato Cardenal John Henry Newman, para rematar
con los Papas a partir de León XIII (1878-1903).

A su vez, los capítulos 2° y 3° se centran en los Evangelios. El capítulo 2° en


Mt y Le; y el 3° en el de Jn y su Apocalipsis. Para concluir con un 4° apartado,
sobre la devoción a María, a fin de orientar y desarrollar nuestra creatividad, en las
nuevas formas de devoción a María. Sin que falte, por último , una palabra sobre la
veneración a nuestra Madre, sobre el amor a María, su invocación e imitación.

Es de notar que al presentar a María según los evangelios -Caps. 2° y 3°- del
trabajo, nuestro autor viene a damos un rico y sustancioso conocimiento de las
Escrituras Sagradas, poniendo ante nuestros ojos los comentarios pertinentes con
profundidad y actualidad.

7
Los tópicos importantes de hoy en la teología, los desarrolla allí nuestro autor,
con gran propiedad. En efecto, son recurrentes entre otros temas, los siguientes: La
presencia amorosa de Dios en Jesús; el Dios que nos ama y nos regala su amor,
para que a su vez nosotros amemos. Sin que falte el Jesús que , a consecuencias de
su vida, padeció la muerte y de ningún modo por mandato de su Padre. En otros
momentos, pone de manifiesto desequilibrios en la vivencia de nuestra fe, como
cuando se refiere a la religión de las obras, que pone la confianza en los méritos; o
al cristianismo del esfuerzo y no de la gracia; el de los méritos propios y no el de
la justificación en Jesús; el de pagar deudas y no de recibir perdón. Y por ahí, se
mueve el autor en toda su obra y lo hace con soltura y elegancia.

Por último, remata la obra el escritor, con un capítulo para estimular nuestra
creatividad y aterrizar nuestra devoción , a la que es Señora Nuestra y Madre Amo-
rosa.

Felicidades, Manuel, y que tu obra reciba la aceptación que merece y que la


cristiana devoción a María, florezca y se incremente.

Con fraternal afecto, Salvador Torre López (Hermano Marista).

8
,
PRESENTACION

Nací en el seno de una familia donde había un gran amor a la Virgen María;
además del rezo diario del rosario, teníamos a lo largo del año, diversas prácticas
de devoción a la Santísima Virgen. Mi padre, pero sobre todo mi madre, infundie-
ron en mí, desde niño, un tierno cariño a María, nuestra Madre. Ahora, después de
tantos años, se los agradezco infinitamente, aparte de todo lo que hicieron por mí
y mis hermanos.

En familia, asistíamos a la Iglesia de Fátima dentro de la Parroquia del Rosa-


rio, allí los padres Teatinos también profesaban una gran devoción a la Santísima
Virgen.

Ingresé, tiempo después, a un Colegio Marista donde indudablemente todo


era en honor de María. Todavía recuerdo con afecto cómo nos infundían el rezo
del rosario en las filas, las oraciones marianas en clase, la catequesis mariana, los
altares en honor de María, las celebraciones del mes de mayo y del rosario en oc-
tubre. Podíamos olvidar traer un libro o un cuaderno, pero nunca una flor que con
gran cariño e ilusión le traíamos para ponerla en el pequeño altar que cada salón
tenía y preparaba.

Pasados los años ingresé a la Congregación de los Hermanos Maristas donde


evidentemente todo era mariano . ..

Así que toda mi vida, he vivido en un ambiente mariano donde siempre se ha


propiciado e inculcado el conocimiento, el amor, la veneración, la confianza ... , en
fin, la devoción a la Santísima Virgen María.

Desde que me tocó prestar un servicio en el noviciado, a los 22 años , empe-


cé a dar clases sobre María, nuestra buena Madre. Varias razones me motivaban:
por la responsabilidad que sentía de preparar y dar unas buenas clases, por el gran
amor que le tengo a la Virgen María y, por otro lado, por la cabeza inquieta que
Dios me dio , empecé a estudiar y a leer con atención todos los libros que podía
conseguir y que hablaban de Ella.
~~~~ 9
Fue la época de la renovación que trajo el Concilio Vaticano II y el debate que
suscitó el tema mariano, lo que me pareció apasionante .

Además , siempre han estado presentes como referencia: el documento del


XVI Capítulo General de los Hermanos Maristas titulado "La Santísima Virgen en
la Vida del Hermano Marista" y la exhortación Apostólica "Marialis Cultus" de
Paulo VI.

A lo largo de todo este tiempo fui tomando algunas notas, apuntes, reflexiones
e, incluso, hasta algunas intuiciones que yo iba teniendo tanto en la meditación como
al dar una clase o alguna plática. Nunca he dejado de impartir cursos, retiros , pláti-
cas y talleres, tanto en congregaciones y en grupos de movimientos laicales, como
en Institutos Interreligiosos y Catequéticos sobre María; en ocasiones inclusive, me
pidieron que los impartiera en algunos Seminarios.

Por tal motivo, desde hace tiempo algunos amigos me han animado a escribir
sobre lo que he enseñado, y por fin este año, me convencieron. También me animó
el hecho que en nuestro último Capítulo General, en septiembre de 2009, se pro-
clamó en nuestra Congregación que María entraba de nuevo por la puerta grande,
expresado en el lema que nos animará durante los siguientes ocho años: "¡Con
María, salgan de prisa a una nueva tierra!".

El trabajo que he hecho es simplemente el completar y redactar de una manera


más comprensible los apuntes y notas que he ido reuniendo y renovando durante
estos años. Nunca tuve el cuidado de elaborar unas fichas bibliográficas y ahora
sería una obra titánica el ponerme a revisar todas las referencias para citar de don-
de he tomado algunas ideas. Por eso, sólo por el gran amor que le tengo a nuestra
Buena Madre y por el deseo de compartir estos conocimientos, finalmente decidí
redactar los apuntes para poder publicarlos poniendo al final una bibliografía.

He dividido estas notas en cuatro partes.

La primera parte es un breve recorrido histórico de la devoción a María y del


proceso de la Mariología.

10
Pienso que tratar este aspecto nos puede servir para tener una panorámica de
cómo, a través de la historia, fueron añadidos algunos componentes, unos buenos
y otros no tanto, y así nos ayude a comprender mejor las causas de esos mismos
elementos, facilitándonos la renovación que nos pide el Concilio tanto en el cono-
cimiento como en el estudio sobre María de Nazaret según los Evangelios.

En la segunda parte se hace una reflexión acerca de la figura de María a par-


tir de los Evangelios de Mateo y Lucas dentro de la Historia de la Salvación; el
papel y la función que ella desempeñó; María, dentro del Misterio de Jesús. Los
evangelistas nos presentan a la persona de María, obra de la gracia de Dios, su
espiritualidad y su misión.

En la tercera parte, con la ayuda de la exégesis moderna, se presenta, de igual


forma, a María según el Evangelio de Juan. Se muestra a la Virgen María como
figura y prototipo de la respuesta de los cristianos ante la manifestación y comuni-
cación del amor fiel de Dios en los tres grandes misterios de Jesús: Encarnación,
Eucaristía y Redención. Luego aparece la interpretación de la Mujer vestida del sol
en el libro del Apocalipsis, en concreto el capítulo 12, terminando con una exposi-
ción de cómo podemos entender hoy en día la Asunción de María.

En la cuarta parte se comparten algunas notas sobre la devoción a María, que


espero puedan ayudar a su recuperación y correcta renovación en la Iglesia.

Los dogmas marianos se desarrollan en el lugar que les corresponden de


acuerdo a la explicación e interpretación de los Evangelios, a saber: La Inmacula-
da Concepción en el tema de la Mujer Agraciada, la Llena de gracia; La Virginidad
cuando se comenta la pregunta que hace María al Ángel en la Anunciación; LaMa-
ternidad Divina cuando se trata el tema de María, Madre del Señor; y, finalmente,
la Asunción al explicar el capítulo 12 del Apocalipsis.

Quisiera recomendar que para que valga la pena leer este trabajo, es muy
conveniente ir consultando y reflexionando las citas bíblicas que se van ofreciendo,
pues la Palabra de Dios siempre nos dirá más de lo que yo pudiera compartirles, ya
que sólo "la Palabra de Dios es viva y eficaz" (Is 55, 10-11 ; Hb 4 , 12); ella es laPa-
labra que nos enseña y que es nuestro alimento. Las citas bíblicas que se trans-
criben fueron tomadas de la Biblia de Jerusalén.

11
Una palabra de agradecimiento para todos los que ayudaron de alguna mane-
ra, con sus comentarios, correcciones y apoyo, a la realización de esta obra, sus
nombres están escritos en mi corazón y en la mano de Dios que los tiene bajo su
especial protección.

Termino esta presentación y comienzo la exposición poniendo esta obra en


manos de María con una oración de nuestro anterior Superior General Seán D.
Sammon, FMS., y que incluye en su última Circular:

uEn sus brazos o en su corazón, María, nuestra Buena Madre, María, nues-
tra fuente de renovación":
María, manantial de paz,
Sé tú la fuente de nuestro consuelo. María, Recurso O
Modelo de valentía, Protégenos y g ...u,"u¡u•
Haz que sigamos tu ejemplo. Mujer rebosante de
Modelo de discipula que asume los riesgos, Sé para nosotros manantial de vida
Sé tú nuestra inspiración. Primera discípula del
Modelo de perseverancia, Muéstranos el :anunr111
Danos tu fortaleza. Compañera de pereg
Ven siempre a nuestro
María, nuestra Buena Madre, Tú que fuiste dócil a la voluntad de
Llévanos a Jesús. Danos un corazón FlrJl'Vrrrn
Mujer llena de piedad, Y disponible como el tuyo
Enséñanos a ser misericordiosos.
Mujer llena deje, Amén.
Ayúdanos a creer.
Mujer de clara visión,
Abre nuestros ojos.

Consoladora de los afligidos,


Danos un corazón compasivo.
Causa de nuestra alegría,
Condúcenos a la vida.
Signo de contradicción,
Socórrenos en la incertidumbre.
Mujer de sabiduría y entendimiento,
Danos el regalo de conocer.
12
PRIMERA PARTE:

BREVE RECORRIDO
~

HISTORICO
~

DE LA MARIOLOGIA

13
Introducción

finales del siglo XVIII dio comienzo en la Igle-

A sia el estudio del Jesús Histórico, porque fue Ella


quien reconoció que no puede haber una verdadera
Cristología sin la verdad histórica acerca de Jesús de Nazaret:
María es
una
"realidad"
en la vida
de la Iglesia
un judío que nació de María, encamado en la historia de un
antes de ser
pueblo que, había de instaurar, en nombre de Dios, su Reino un "objeto
haciendo posible que su proyecto se realizara plenamente. de dogma".

Por eso, hoy podemos hablar del Jesús histórico, del Jesús de los Evangelios
y del Jesús del Cristianismo.

Albert Nolan en su libro titulado: "¿Quién es ese Hombre? Jesús antes del
Cristianismo", nos presenta la figura de Jesús purificándola de algunos conceptos
e ideas que la "Cristología" le fue dando erróneamente a lo largo de la Historia
de la Iglesia.

De ese mismo modo , hoy podemos también hablar de una María histórica, de
una María de los Evangelios y de una María del Cristianismo. Por ello, tenemos
hoy, que presentar a María de Nazaret descubriendo lo que su figura significó para
las comunidades de la Iglesia Primitiva y quedo plasmado en los Evangelios. Para
ello es necesario, como con Jesús , que purifiquemos algunos aspectos , conceptos e
ideas que fueron surgiendo en la "Mariología" al paso de los siglos.

Por eso, aunque brevemente, es bueno comenzar con algunos aspectos his-
tóricos de la Mariología que nos ayuden a comprender mejor como ésta, se fue
apartando de la figura de María que nos presentan los Evangelios, ocasionando así
que se distorsionará la comprensión sobre Ella.

Este breve recorrido histórico está basado en el Libro de Graef, Hilda, María,
La Mariología y el Culto Mariano a través de la Historia, Editorial Herder 1968.

14
Del Siglo 1 al 111

n el siglo 1, la figura de María es la que nos presenta el Nuevo Testa-

E mento, ésta será el objeto de estudio que presentaremos.

Ignacio de Antioquia (35-1 07) es el primero que empieza a mencionar a María


como objeto de una reflexión teológica. Y en el contexto del gnosticismo (que ha-
blaba del cuerpo aparente del Jesús-Dios) insiste en María como la madre humana
de Jesús.

De aquí surge un gran principio mariológico: no se habla sólo de la persona


de María sino, sobretodo y ante todo, se habla de Ella para explicar el misterio de
Jesús , el misterio de Dios. De aquí que llamar a María madre humana de Jesús es
explicar que Jesús es verdaderamente humano y no sólo en apariencia.

En el siglo 11 empiezan los relatos sobre María con los Evangelios Apócrifos,
que son un esfuerzo por completar y magnificar los Evangelios.

Por ejemplo:

• La Virginidad de María en el parto y sin dolor.


• A María que recibe a Jesús con gran poder.
• A una madre con mucha misericordia como lsis, la madre de Horus.

El texto donde más se nos habla de María es el Protoevangelio de Santiago,


escrito a mitad del siglo Il. A pesar de que sus afirmaciones no tienen ningún sus-
tento , ni evangélico, ni histórico, aún subsisten en nuestra manera de pensar y en
el modo de vivir muchos aspectos de nuestra fe cristiana. Así tenemos:

• Los nombres de los papás de María: Joaquín y Ana, y la idea de que son
muy anc1anos.
• A María dando siete pasos a los siete meses.
• Viviendo aislada en un oratorio hasta los tres años cuando se la llevan y la
presentan en el templo donde es alimentada por ángeles y con toda clase
de milagros .
• A un José viudo y anciano, y que ya tenía otros hijos.
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Aquí encontramos claros ejemplos de los errores que, desgraciadamente, se
fueron dando en diferentes momentos de la historia y que tenemos que evitar a
toda costa en una reflexión seria y cristiana sobre María.

Nuestra reflexión sobre Ella no debe partir de nuestro pensamiento, ni de


nuestra imaginación, ni de datos que no sean comprobables.

Tampoco de un deseo, aún con toda la buena voluntad que podamos tener, de
magnificar o exagerar lo que se nos dice en los Evangelios.

La verdadera Mariología tiene que estar basada sólo y únicamente en la Pa-


labra de Dios, comprendida a partir de una Exégesis seria, y de la Tradición de la
Iglesia.

Así hallamos, como ejemplo, la reflexión , basada en la Escritura, que hicieron


los teólogos Ireneo, Tertuliano y Orígenes en el siglo 11 sobre el paralelo entre Eva
y María:

• El nudo que ató Eva con su desobediencia, lo desató María con su obe-
diencia.
• Al concebir la palabra de la serpiente Eva dio a luz la desobediencia y
muerte. María con la palabra del ángel , dio a luz la fe y alegría con su
obediencia.
• Por Eva vino la muerte, por María la vida, por eso es la Madre de los
vivientes. María es la causa de la salvación y de la vida nueva para la
humanidad.
• Lo que ató Eva con su incredulidad, lo desató María con su fe.
• Y así como por una virgen cayó el género humano en cautividad para la
muerte, así fue también salvado por una virgen porque la desobediencia
virginal fue compensada encontrapuesta balanza por una obediencia vir-
ginal.

Es interesante saber que estos teólogos le achacaran a María imperfecciones:


Su arrogancia en las bodas de Cana. Explicando los pasajes de Mt 12,46 ss y Le
11, 27 nos presentan a María como la mujer que no cree ni sigue a Jesús, por eso,
Él la rechaza. En la cruz Ella es tentada por la duda (la espada de Simeón) y, es-
candalizada, sucumbe a la duda.

16
Por otro lado, la oración de la que tenemos el más antiguo testimonio es la
del Sub tuum praesidium (Bajo tu amparo nos acogemos), que no es una oración
litúrgica, pide protección a María como compañera en el camino de la fe y en el
seguimiento de Jesús.

Siglo N

El Emperador Constantino, con el Edicto de Milán, en el año 313, desenca-


dena, desgraciadamente, un cambio radical en la historia de la Iglesia que pasó de
perseguida a protegida. Es , entre otros, San Hilario (310-368) quien nos describe
la realidad con unas palabras penetrantes acerca del Emperador: "Enemigo insul-
tante, perseguidor disimulado, no nos manda fatigar la espalda, pero nos acaricia
el vientre; él no nos quita la libertad en la prisión pero nos hace dependientes de
un palacio; no nos corta la cabeza pero busca degollar nuestra alma" .

Con esta nueva circunstancia se acaba la vida cristiana radical y el ideal del
martirio como en los primeros siglos. En su lugar aparecen los distintos estilos de
vida en el desierto, la ascética y la virginidad.

Así, María es tomada como modelo de este estilo de vida virginal:

• María no vio rostro de hombre. Sólo su madre entraba a su cuarto, ni si-


quiera sus hermanos, y por eso se turbó con el ángel.
• Cuando se vestía, cerraba los ojos y dormía poco.
• Dios la escogió por madre por su belleza y virtud.
• María vive sola, ora y ayuna, hablaba en voz baja.

Por tanto, el discurso que se hace sobre María no se basa en la Escritura sino
según el ideal de virgen del siglo IV. No se toma a María como modelo de virgi-
nidad según el Evangelio, sino que se la describe según el estilo de vida de las
vírgenes de este período.

En esta época se empieza a hablar de su "Santidad Virginal", de una especial


bendición del Espíritu Santo.

17
Se asocia , por tanto, la santidad como fruto de la virginidad. María es santa
por ser virgen. Incluso se llego a afirmar: "Si hubiera habido algo mejor que la vir-
ginidad, el Hijo se lo hubiera dado". Por tal motivo , se le llega a llamar AKRAN-
TOS o sea Inmaculada.

Estas afirmaciones han tenido gran influencia en la Iglesia hasta nuestros días.
He aquí el origen de la mentalidad de la primacía de la virginidad sobre otros esta-
dos de vida, presentando como de segunda categoría a los que no optan por ella y
la casi imposibilidad de alcanzar la santidad para los laicos.

A lo largo de este siglo continúan las discusiones sobre Jesús y, por lo tanto
sobre María, para explicar que Él es Dios y hombre verdadero. De ahí que sanAta-
nasio llame a María la THEOTÓKOS , es decir "La Madre de Dios ", en contra de
los arrianos que negaban la divinidad de Jesús.

Se aplican a María varios textos del AT: Ez 44, 1-2; Is 8, 3; Miq 5, 2; Ex 13,
2 y del parto sin dolor se retoma la cita de ls 66, 7; y como virgen se aplica el
texto de ls 7, 14, apoyándose en Dt 22, 25-28.

Es la primera vez que se toma una verdad sobre María como punto de la
ortodoxia: "Quien no acepta la Theotókos . .." "Quien honra a María, honra al
Señor ... "

Siglos V-VII

Veamos el pensamiento de algunos santos y pensadores de estos siglos res-


pecto a María:

San Ambrosio (339-397), Obispo de Milán:

• No emplea casi nunca el "Mater Dei" , que corresponde al "Theotókos"


de Oriente, por el culto de Cibeles. Pero deja bien sentado que María es
realmente Madre de Dios.
• Defiende la perpetua Virginidad de María contra los que se oponían a la
vida célibe en general: "¿ Hubiera escogido Jesús como madre a alguien
que no hubiera sido capaz de conservar intacta su Castidad Virginal?".
Explica la virginidad como prueba de la divinidad de Cristo.
• Interpreta la palabra de Simeón sobre la espada: no como la duda sino por
el conocimiento que tenía de la pasión y la redención.
• María es la primera redimida. Cuando el Señor quiso redimir el mundo,
empezó su obra con María.
• María nos ha regalado la redención por habernos dado a Dios. Aunque
Ella, por el nacimiento de su Hijo, está unida con la salvación de los hom-
bres, no tiene, sin embargo, parte alguna en la obra de la redención en la
cruz.
• Afirma que la maternidad de María se extiende no sólo a Jesús, sino tam-
bién a todo su cuerpo, la Iglesia. María da también a luz a los cristianos.
• Es el primero en hablar de María como Madre y figura de la Iglesia. Ella
es el modelo o prototipo de la Iglesia. Todo lo que acontece en la Iglesia
fue primeramente prefigurado en María.
• Con el libro del Cantar de los Cantares hace la comparación Eva- María,
María- Iglesia.

San Jerónimo (342-420), Exegeta:

• En controversia con el Helvidio defiende la perpetua virginidad de María.


• Como exegeta era enemigo de los Libros Apócrifos , sobre todo de las le-
yendas acerca de María, de la forma del nacimiento de Jesús y de que José
hubiera sido viudo con hijos suyos de un matrimonio anterior.
• Considera que José también asumió la virginidad junto con María y que el
Hijo virginal nació de un matrimonio virginal.
• Tras un estudio del sentido exacto de la palabra "Hermano" en las Sagra-
das Escrituras, llega a la conclusión de que tiene el significado de primo.
No tenía a los hermanos del Señor como hijos de José, sino por primos del
Salvador, por hijos de la María, tía materna del Señor.
• Haya la figura de María en muchos textos del Antiguo Testamento. Para
él la Escritura habla mucho de María, también para él María es la segunda
Eva.
• Aconseja que se tome por modelo a la Bienaventurada María.

19
San Agustín (354-430), Teólogo y obispo:

En su doctrina contra el Maniqueísmo:

• Acentúa la realidad del nacimiento: Cristo tomó verdadera carne de Ma-


ría.
• Realza la perfecta y perpetua virginidad de María.
• Con la pregunta de María en Le 1, 34, justifica tal virginidad y de ella
deduce un voto formal. Y por eso fue desposada con un varón justo. Esta
idea del voto surgió cuando este voto era ya corriente en la Iglesia, por lo
que pareció natural que María, prototipo de las vírgenes, fuera la primera
en haber hecho a Dios semejante promesa.
• Al explicar Mt 12, 46 ss, nos presenta a María como más bienaventurada
por la fe que por la concepción de Jesús.
• A María la atraviesa una espada de dolor, no de la duda.
• La Iglesia es mayor que María, pues Ella es un miembro distinguido, emi-
nentísimo pero al cabo es sólo un miembro de todo el cuerpo y ciertamen-
te es más todo el cuerpo, que el miembro.
• Recalca la especial relación de María con la Iglesia, esposa, virgen y ma-
dre. Y hasta con cada uno de los cristianos que deberían ser cual otra
María.
• Afirma que, por el nacimiento de Cristo, María dio en cierto modo a luz a
los creyentes. Ella es el prototipo de la Iglesia.

Hablando en contra de la doctrina de Pelagio dice:

• María es sin pecado, pero se trata de una excepción, de un privilegio en ra-


zón de la Encarnación. Fue una gracia, no un efecto de su libre voluntad.
• María fue , por la gracia de Dios, liberada tan a fondo que nunca cometió
un pecado. Todo en María es gracia.
• Sólo Cristo está libre del pecado original.
;'

El Concilio de Efeso y sus consecuencias

La polémica comenzó con un sermón de Proclo (412-485), en la catedral de


Constantinopla, donde llamó a María la "Theotókos" para explicar a Jesús como
verdadero Dios y verdadero hombre.

Nestorio (381-451) , Patriarca de Constantinopla y de la escuela de Antioquía,


lo refutó inmediatamente terminando el sermón explicando que María puede ser
llamada Madre del hombre, "Anthropotókos", o Madre de Cristo, "Khristotókos ",
ya que distinguía claramente entre la humanidad de Jesús y su divinidad. Nestorio,
por tanto, hace una clara distinción entre el Logos divino y el hombre Jesús .

Esta controversia es puramente de carácter cristológico, pero, como ha ocu-


rrido otras veces en la historia de la Iglesia, se añade otro elemento: la rivalidad
existente entre las sedes patriarcales de Alejandría y Constantinopla por la prima-
cía, después del Obispo de Roma. Así la discusión sobre María, para aclarar el
misterio de Jesús, se complica y se llega a argumentar a partir de esta lucha por la
primacía.

San Cirilo (376-444), Patriarca de Alejandría, sale a la defensa de María como


la Madre de Dios escribiendo cartas-circulares, fundamentando su posición y a las
cuales respondió Nestorio. Los teólogos de ambas escuelas, la de Antioquía y la
de Alejandría, apoyan, respectivamente, las dos posturas. En el año 430 el Papa
Celestino reunió un sínodo en Roma que condena a Nestorio y su doctrina. En
respuesta, los emperadores Valentiniano III y Teodosio 11 convocan un concilio en
Éfeso para el año 431.

Hallándose Cirilo con cincuenta obispos y Nestorio con dieciséis , el día vein-
tidós de junio, sin esperar la llegada de los otros obispos de Nestorio que venían
en camino, Cirilo determinó abrir el Concilio donde con esa mayoría condenan a
Nestorio y proclaman como dogma la maternidad divina de María para explicar el
misterio de Jesús que es verdadero Dios y verdadero hombre. Una persona con dos
naturalezas , la divina y la humana.

Al final del día, el pueblo comienza la celebración de la "Theotókos", sin


comprender el fondo cristológico de la cuestión. El día 27 de junio llegó, a Éfeso,

21
Juan de Antioquía y junto con Nestorio abrieron un Concilio por su parte donde
condenaron a Cirilo y su doctrina. Pero el pueblo ya no los tomo en cuenta. El 29
de junio llegó la delegación del Emperador y mandó a los Obispos esperar a los le-
gados del Papa que llegaron, por fin, el 10 de julio y convocaron la segunda sesión
del Concilio que reconoció a Cirilo y la excomunión de Nestorio.

En agosto llegó el Comisario Imperial y condenó a Cirilo, a Memnón, obispo


de Éfeso, y a Nestorio y los mandó encarcelar. En septiembre el Emperador disol-
vió el Concilio y nombró un nuevo Patriarca en Constantinopla. Cirilo retornó a
su diócesis en octubre, pero sólo hasta el año 433 se restableció la armonía en la
Iglesia.

Como consecuencia se fincó el precedente que había que celebrar a María, la


Madre de Dios, con toda la solemnidad posible aunque no se supiera en el fondo el
contenido teológico y, sobre todo , cristológico de dicha celebración. Por eso hasta
nuestros días, desafortunadamente, celebramos las diversas fiestas marianas sin
comprender en el fondo y meditar el contenido de la celebración y la llamada que
Dios nos hace por este medio.

Por otro lado, a partir de este Concilio se propagó la devoción a María y la


costumbre de dedicar templos en su "honor". Para las diversas celebraciones se
comienzan a componer cantos a María, entre los cuales destacan como ejemplo:

• El Abecedario sobre la maternidad, que compone Sedulio en el año 450.


• En el año 490-560, Romanos compone el Himno Akáthistos, que significa es-
tando no sentado o estando de pie.
• En el Occidente Fortunato (530-600) compone el Quem Terra Pontus, Sidera,
el Akáthistos de Occidente.

Estos poemas cantados buscaban la mayor solemnidad de las celebraciones,


pero tuvieron la mala fortuna de cuidar más la forma , la armonía y la rima por so-
bre lo que se decía, por sobre el contenido.

Así, para que quedara bien la consonancia se empiezan a expresar ideas que
no tienen que ver con la doctrina de las Sagradas Escrituras, se aplican a María
conceptos que solo se pueden decir de Dios y se pasa por alto decir algunas exage-
raciones infundadas sobre María.

22
Fue necesario que Paulo VI nos exhortara a que usáramos los textos bíblicos
en la composición de los cánticos para las celebraciones aunque no quedaran tan
hermosos. El contenido de los cantos es también una catequesis y por eso tenemos
que tener cuidado de lo que cantamos en nuestras celebraciones.

Concilio de Calcedonia: Año 451

Por el contrario, después de varios siglos de reflexión y de discusiones a par-


tir de las diferentes opiniones de las distintas escuelas, el Concilio celebrado en
Calcedonia en el año 451 , proclamó como dogma la Virginidad perpetua de María
para explicar el misterio de la Encamación y la Divinidad de Jesús.

La fiesta de la Asunción y creencia

El primero en aplicar el capítulo 12 del libro del Apocalipsis a María, fue


Ecumenio, un filósofo griego.

La primitiva tradición patrística consideró unánimemente a esta mujer como


símbolo de la Iglesia.

Las primeras pruebas de una exégesis mariana aparecieron en el siglo V en


Oriente con Epifanio (310-403) y en Occidente con Quodvultdeus (?-450). Paula-
tinamente fue apareciendo junto al significado eclesial, la figura de María, por lo
que empezó a influir en la creencia de la Asunción de María al cielo en cuerpo y
alma.

La creencia en la Asunción de María tiene un doble origen: Por un lado la


celebración de la fiesta de su "dormición" (kiomesis en griego , dormitio en latín)
en relación con su muerte, como se hacía con todos los mártires y santos y por otro
lado el nacimiento de escritos apócrifos y legendarios sobre la muerte de María y
su entrada al cielo.

23
l. Las fiesta se celebraba en diferentes regiones y fechas:

• En el Oriente una fiesta de conmemoración a María que se celebraba el


domingo antes de Navidad.
• Desde el inicio del siglo VI en Antioquía y en las Galias se celebraba el
18 de febrero.
• En Jerusalén, la Iglesia Madre, la celebraban ell5 de agosto. Por eso, para
unificar, alrededor del año 600 el emperador Mauricio mandó , que en el
Oriente, se celebrara en esa fecha.

2. La historia apócrifa llamada "Transitus Mariae", escrita en griego a fina-


les del siglo V, y atribuida a Juan Evangelista, luego traducida a varios
idiomas:

Un ángel le trae a María una palma anunciándole su muerte. Al comunicarlo


María, vienen los apóstoles hasta Pablo. Tres días antes de su muerte se le apare-
ce Cristo y Ella le agradece todas las mercedes que le ha hecho.

Después de su muerte, Pedro da instrucciones para


su entierro. En camino al sepulcro los atacan los ju-
díos. Al sacerdote que quiere tocar su ataúd se le cortan
maravillosamente las manos y los que le acompañaban Muchos están
quedan ciegos. Por estos milagros, se convierten y son en contra de la
Asunción, pero
curados. Los apóstoles depositan el cuerpo de María
se sigue
en el sepulcro. Tres días después viene Jesús y los án- celebrando la
geles se llevan el cuerpo que se une a su alma bajo el fiesta de la
árbol de la vida. Dormitio.

Esta leyenda tuvo amplio influjo sobre la literatu-


ra mariana de los siglos siguientes.

24
Siglos VIII-IX

ORIENTE

Desde el siglo VI hasta el Vlll , la fiesta de la Asunción de María fue ocasión de


entusiastas homilías sobre la Theotókos; sin embargo, los sermones y panegíricos
no deben medirse por el mismo criterio que se aplica a los tratados teológicos.

En esta época las principales ideas que se empiezan a manejar, por el entusias-
mo de los sermones, son:

• No hay vida espiritual , ni conocimiento de Dios, ni salvación sin María.


• Los poderes maternales que María tiene sobre Dios y su intercesión logran
el perdón de los pecados, apartan la ira de Dios y nos libran de la conde-
nación.
• Dios quiere el aniquilamiento del pecador, y sólo le detiene la intercesión
de María.
• A María se le considera como Señora (Domina), refugio, auxilio, esperan-
za y fortaleza.
• El texto de Cant 3, 6 se le aplica a la Theotókos, cuya belleza y pureza
supera toda expresión y todo pensamiento.
• Se dan las razones del silencio de la Escritura y de los Padres primitivos
sobre la muerte de María: muere tardíamente, además que lo primero que
se debía predicar era la Encarnación.
• Si se estudia la Escritura no hay lugar donde no se encuentren alusiones a
María. Todos los escritores sagrados la han cantado, en una palabra, toda
la Escritura la profetizó.

No es de extrañarse, por tanto, que muchos predicadores y escritores, sin un


estudio serio, de épocas posteriores, que leían tales sermones, recalcaran estos
puntos.

San Juan Damasceno (675-749), Presbítero:

La teología griega de estos últimos siglos de la era patrística está resumida en


Juan Damasceno, el "Tomás de Aquino" de Oriente, como a veces se le llama:
cY!fmri~f1Jff/d zs
• Defiende la Divina Maternidad de María en contra de los nestorianos.
• Afirma que la concepción y nacimiento de María estuvieron enteramente
dominados por la gracia .
• Insiste en que todas las gracias vienen de su maternidad divina.
• Realza de modo particular la humanidad de María.
• Hace la distinción entre la Adoración a Dios y el culto de veneración a
María. Por ser la Madre de Dios y Señora se le debe obediencia.
• Subraya que la mejor manera de manifestar la devoción a María no son
las fiestas y celebraciones sino la misericordia y la compasión con los
pobres.
• Usa el paralelo Eva-María.
• Es el primero en comenzar la consagración a María.
• Enseña que con Jesús , María se convierte en dadora de todo bien.
• Recalca el papel activo de María en nuestra vida espiritual pues nos prepa-
ra para la venida de Cristo.
• Recalca que el Hijo se goza del honor rendido a María.

OCCIDENTE

• Usan el paralelo María - Iglesia. La espada de Simeón la interpretan para


María en el dolor de la cruz y para la Iglesia, en las persecuciones.
• Se ve más a María en su vida terrena y como modelo de los monjes (hu-
mildad, castidad) , señalando así el camino al cielo.
• Se ataca a los Evangelios Apócrifos sobre la muerte y Asunción de María,
aunque se celebra su fiesta como los mártires.
• Afirman que María es mártir no en su muerte sino por todos sus sufrimien-
tos.
• "Nadie se salva sino por ti, Theotókos". Ella purifica al mundo y lo libera
del infierno. Participación de María en la redención, fueron necesarios sus
sufrimientos.
• Madre poderosa ante la ira de Dios.
• Como Madre y Reina ayuda a sus hijos descarriados.

Alcuino de York (730-804), Teólogo:

Introduce la misa de María en sábado para suplicar constantemente su inter-


cesión.
26
• Su pureza virginal no tiene tentaciones. Presenta a María ajena a la natu-
raleza humana.
• No visita el sepulcro de Cristo pues es muy grande su dolor.
• Después de la Ascensión, María hace muchos milagros .
• Muere a los 72 años y se torna invisible a los ojos de los Apóstoles .

Esta primera vida de María influyó posteriormente en los conceptos que se


fueron teniendo sobre la Virgen María.

Rasgos de la Mariología bizantina que influyeron


en el Occidente
• Se separa a María de su vida humana, es la Theotókos que inspira reveren-
cia y refleja la trascendencia de Dios.
• Se resalta la unidad de María con Cristo, un solo cuerpo, un solo sepulcro,
un solo tránsito a la inmortalidad y su estancia en el cielo.
• Relacionan su Santa Concepción y su vida de pureza con su Asunción
corporal.
• María goza de la perfecta APATHEIA (carencia de pasión, emoción), y
este es el ideal de los monjes de ese tiempo. Se llega a afirmar que María
no vuelve a ver a sus padres una vez que entró al templo.
• Por esa carencia de emoción, ante el crucificado, atribuyen su dolor no
al amor maternal, sino a su celo por la obra del Señor y el horror de las
blasfemias.
• Se afirma que ninguno de los misterios de María debe investigarse con la
razón, pero, tampoco , nada respecto a María puede ponerse en duda.
• El poder de María es tal que perdona los pecados.
• Se atribuye a María acciones que, estrictamente, sólo corresponden a su
Hijo, por ejemplo: lo que se dice de Cristo en Ef 2 , 14.
• Una concepción contraria a la de Ambrosio que declarara: "Jesús no nece-
sitó de nadie para redimirnos ... "
• Se habla de la contribución personal de María en la Redención, corre-
dentara íntimamente asociada con la obra de su Hijo, el recuerdo de sus
sufrimientos opera la salvación.
• María entrega a su hijo por nosotros. Ella es Madre de la gracia y de la
vida eterna.
• Apenas y se reconoce la doncella de Nazaret.
28 ~~ ~~
~
Literatura popular siglo X

En el siglo X, no hubo grandes teólogos y la Mariología solo hizo escasos pro-


gresos en Occidente, por eso aparecen relatos de visiones y milagros de la Virgen.

Como ejemplos:

• En el año 945, Juan de Salemo escribió la vida de Odón, Abad de Cluny.


Ahí se narra la historia de un bandido que se hizo monje. Antes de su
muerte se le apareció una mujer maravillosa que le dijo: "Yo soy la Madre
de la misericordia", y le anunció su muerte. El monje contó a Odón esta
aparición y por eso la empezó a llamar e invocar como "La bienaventura-
da María, Madre de misericordia".
• La aparición de María al Obispo enfermo de Utrecht como la Santa Madre
de Dios, Puerta de salud y Señora del mundo para decirle que sanaría.
• Mayolo, otro abad de Cluny (906-994), fue favorecido con visiones y mi-
lagros de la "Madre de Misericordia".

Se sigue el mismo esquema de las apariciones: una hermosa dama desconocida,


se manifiesta con un nombre o título y se da un anuncio personal o comunitario.

Teólogos del siglo XI

Apoyados en la leyenda de Teófilo, consideran a María la gran Señora con po-


der sobre ángeles y demonios , por eso a Cristo se le alcanza más rápido por María ,
pues hasta los pecad ores han alcanzado misericordia.

Y así como Dios vino por María (Encarnación), no se puede ir a Él sino por Ma-
ría, por eso hay que tener gran confianza en el poder de su intercesión. Sólo por
Ella llegan las oraciones a Dios. Se desarrolla la doctrina "por su mérito": sólo
por Ella Cristo da la vida a los que han de salvarse. María , por tanto, aplaca al Juez
Divino.

29
En esta época hallamos no sólo la doctrina de los méritos de María, sino tam~
bién la idea de que sólo por su mediación llegan a Dios las oraciones.

Se dan diversas discusiones sobre la Inmaculada Concepción, por la opinión,


entonces dominante, de que el pecado original se transmite por la generación y se
objetaba la idea de la Asunción de María, debido a que se rechazaban las narracio~
nes apócrifas y sólo se basaban en la Sagradas Escrituras.

La devoción mariana de Occidente alcanzó a la de Oriente, en buena parte por


la influencia directa, y María, Madre de misericordia, empezó a desempeñar un
papel, constantemente creciente, en la vida y doctrina de la Iglesia Occidental.

San Pedro Damián (1007-1072), Cardenal, Obispo:

Compuso el oficio mariano, en que suplicaba a la Reina del mundo, escalera


del cielo, escuchara las oraciones de los pobres y miserables para que aplacara al
Juez Divino.

Siglo XII

El pensamiento de esta época parte de la idea medieval del pecador y la pu-


reza de la mujer. La pureza de María contrasta con la impureza del pecador, cuya
miseria se pone de relieve en forma típicamente medieval.

Se presenta a María como la Hermosa Señora, digna de amor, como en la


Edad Media, no ya como la Theotókos: "¡Oh tú, hermosa para mirar, amable
para contemplar, maravillosa para amar! ¡Cómo sobrepasas la comprensión de
mi corazón!".

• Se acentúa el poder de María.


• Se le llama a Cristo "juez del mundo" y a María " reconciliadora del mun-
do", así María es la puerta de la Salvación.
• Lo que alcanza por la gracia de Cristo se puede alcanzar por los méritos
de María.
• De su divina maternidad se deduce el lugar de María en el plan divino y se
pone de paralelo su maternidad con la paternidad divina.
• Las oraciones de María son tan necesarias para nuestra salvación como la
Encarnación.
• María es la Reina y Emperatriz del cielo y de la tierra. (La imagen medie-
val del mundo con la tierra al centro, rodeada del sol, la luna y las estrellas
facilitaba, más que en nuestra actual visión, mirar a María como la Señora
de todo el universo).
• Más rápido nos viene lo que pedimos si invocamos a María y no a Cristo.
Éste , como juez, piensa en los merecimientos del que pide, mientras que
María lo da inmediatamente gracias a sus méritos.

Esta idea se generalizó y esto explica por qué en la Edad Media, y aun poste-
riormente, se rogó más a la Virgen que a Jesús.

• Cristo da todo lo que su Madre le pide, obligado por el cuarto mandamien-


to, así María ya no ruega sino manda a Cristo.
• Ella salva a quien Cristo condenaría.
• Poder de María apoyado en una interpretación de las bodas de Caná y en
muchas leyendas.
• María con la visión beatífica, lo sabía todo, lo profetiza. Ella es maestra de
los apóstoles que completa las enseñanzas del Espíritu Santo.
• Se habla del paralelo entre Dios y María, su paternidad y maternidad. Ma-
dre de Cristo y Madre nuestra, así Cristo es nuestro hermano.
• Cristo preferiría que se dudara de su origen divino a que se dudara de la
Virginidad de su madre.

Este es un principio teológico, desconocido en la era patrística y que vino a


ser corriente en la Edad Media. Las preguntas ante cualquier tema de Mariología
eran:

31
• ¿Dios lo puede? (Potuit),
• ¿Dios lo quiere? (Voluit),
• entonces lo hizo (ergo Fecit).

El primer trabajo bajo este principio lo realizó Eadmero (1064-1124), his-


toriador, teólogo y eclesiástico, en Inglaterra, sobre la Inmaculada Concepción.
Acepta que la Escritura no dice nada al respecto, pero no es pecado hablar de ello.
Dios puede hacer de su Madre y Emperatriz del universo que fuera concebida sin
pecado: Dios lo quiere, entonces lo hizo. Si Jeremías y el Bautista fueron santifica-
dos en el seno de su madre, ¿por qué no María desde su concepción? La gloria de
María no podía ser de otra manera aunque sea incomprensible.

Aparece en el siglo XII un escrito sobre la Asunción atribuido a San Agustín


y que hoy es conocido como Pseudo -Agustín, en donde se aplica el mismo prin-
cipio: Dios puede (Potuit) preservar el cuerpo de su Madre después de su muerte,
Dios quiso (Voluit) preservarlo, entonces lo hizo (Fecit).

• El cuerpo de María está donde está el de Cristo (Jn 12, 26). La Escritura
calla pero no la razón.
• Cristo conservó la Virginidad de María, ¿Por qué no su cuerpo? Por el
cuarto mandamiento: ¿cómo dejar que se pudra el cuerpo de su Madre?
¿Cómo pudo Cristo primero subir al cielo y dejar a su Madre? Así lo hizo,
pues si los dos hubieran subido al cielo juntos la corte celestial no hubie-
ra sabido a quien saludar primero.

Devoción liturgia y popu


En este tiempo ejercían gran influencia, tanto en los monasterios como entre los
laicos, los nuevos himnos a la Madre de Dios, las llamadas antífonas marianas.

La antífona más famosa era la Salve Regina, no se sabe su autor, pero surge
en el siglo XI o XII. Otra antífona conocida era el Alma Redemptoris Mater, an-
tífona de Adviento , compuesta a fines del siglo XII, e inspirada en el Ave, Maris
Stella, que probablemente procede del siglo VIII. Se ora a María como Puerta del
cielo y Estrella del mar que guía con seguridad a los navegantes al puerto. Se dice
que la oración más conocida y preferida a María era el Ave María.

32
En el Oriente, el saludo del Ángel (Le, 1, 28) unido al saludo de Isabel (Le 1,
) se usaba desde el si~lo VI en la liturgia bautismal de la iglesia de Siria. Y de la
42
liturgia pasa a la devoc1ón popular.

En el Occidente, el Ave María se hizo popular por medio del Oficio Parvo de
la Virgen, que consta de salmos y de himnos y antífonas marianas, en que se em-
plea frecuentemente esta oración. Luego se propagó sólo el Ave María en la forma
bíblica, breve, sin la plegaria de petición como se atestigua en el año 1125.

En el año 1140 el eremita Alberto recita 150 avemarías. En las ordenaciones


del Sínodo de París, en el año 1210, se pide que todos los fieles conozcan el Ave
María, el Padre Nuestro y el Credo.

• Se popularizan los himnos marianos de salutación. En París entre los años


1050 y 1075 se elabora un compendio de estos himnos en el Salutario
Sanctae Mariae.
• Aparecen en esta época las Letanías de la Virgen recopilando los títulos
que se le daban a María en las distintas letanías de los santos. Las dos
más celebres, que aún rezamos actualmente, son las de Loreto y las de
Venecia.
• Hacia 1130 se comienzan a usar los Salterios Salutatorios que consisten en
la recitación de los salmos en que las antífonas son sustituidas por estrofas
que aplican a la Virgen María un versículo de los salmos correspondien-
tes. 150 antífonas a la Virgen, con los salmos, repartidas para una semana.
Posteriormente, los salmos son reemplazados por el Ave María; luego , se
suprimen las antífonas y se rezan simplemente las 150 avemarías. Y se re-
partieron en grupos de 50 divididos por un gloria y se le llama ROSA-
RIUM, del título Rosa Mística. Se contaban con una sarta de perlas que
servían originariamente para contar cada Padre Nuestro impuestos como
penitencia. Tales son los orígenes de la posterior devoción del Rosario.
• Muchos libros de milagros apoyan su rezo.
• En 1226 los dominicos toman el Ave María para los legos en lugar del
oficio.
• En el Siglo XVI, el Concilio de Narbuna (1551) toma la segunda parte del
Ave María.

33
"'
Epoca de Bernardo de C

La etapa que siguió a la de los autores del siglo XII se llama generalmente
en la historia de la Iglesia como la época de Bernardo de Claraval (1090- 1153), y
para nosotros es muy importante por toda la influencia que ha ejercido en la Ma-
riología.

Desgraciadamente, como en otras épocas de la historia, algunos autores usa-


ron el nombre de San Bernardo para darle autoridad a sus escritos. Por eso es im-
portante distinguir con claridad el pensamiento de Bernardo y las ideas atribuidas
falsamente a él:

• María es el cuello en la Iglesia, basándose en la idea de San Pablo sobre


el cuerpo místico de Cristo.
• María como una ayuda semejante a Cristo aplicándole el texto del Gn 2,
18.
• Por María, Dios se hace nuestro Padre, pues Cristo se ha hecho nuestro
hermano .
• Cristo en la redención movido por el amor de su Madre. Una sola volun-
tad, un solo sacrificio.
• María ofrece su corazón y Cristo ofrece su sangre.
• Cristo es el Señor, María es la Señora, por eso hay que doblar la rodilla
ante Ella.
• La descripción erótica de la anunciación por la influencia del Cantar de
los Cantares. María como Madre dolorosa, con la influencia de la Edad
Media, pero frenados por la autoridad de Anselmo: "María no lloró".
• Aplican a María el texto de Col 2, 9 y de 1 Co 15, 22.
• Cristo dejo a su Madre en la Ascensión para el consuelo y educación de
la Iglesia.
• Aunque el Espíritu Santo concede la gracia, también María, como media-
nera, sólo por Ella vienen las gracias y van las oraciones a Dios.
• Hay que honrar a María como Madre, Señora y Reina como Cristo la
honró.
Bernardo y sus discípulos:

Bernardo sólo quería permanecer fiel a la doctrina de la Biblia y de los Santos


padres. Del total de sus escritos, sólo 3. 5% son sobre María, pero son de gran in-
fluencia , por eso hay bajo su nombre muchas obras. He aquí los principales puntos
de Ja doctrina de Bernardo sobre María:

• Rechaza la doctrina y fiesta de la Inmaculada Concepción, pues no que-


ría ir más allá de la Escritura y los Santos Padres. Cree que María fue
santificada en el seno de su madre y que nunca cometió pecado personal
alguno.
• No niega la Asunción pero se expresa con menos claridad sobre ella.
• Su devoción y doctrina se concentraron principalmente en la mediación
de María:
• María es la estrella que hay que mirar en toda dificultad para guiarse:
"Ante todo piensa en María, invócala y para conseguir la ayuda de su
intercesión, no dejes de seguir el ejemplo de su vida".
• En el sermón del "Acueducto" para la fiesta de la natividad de María trata
expresamente de su mediación. Dios quiere que todo lo tengamos por Ma-
ría. María es el acueducto que conduce todas las aguas divinas a la tierra.
Cuanto quieras ofrecer a Dios, no te olvides de encomendárselo a María.
• María es toda dulzura y misericordia, Cristo es abogado, pero como Dios
se le puede tener miedo. El hombre necesita de un mediador ante este Me-
diador, y nadie más adecuado que María.
• María ayuda a los pecadores, pero sólo a los arrepentidos.
• Pone en duda que María recibiese gracias especiales apostólicas, pues no
era su misión la predicación.
• Niega a María como omnisciente. Se opone a toda aplicación a María de
lo que sólo se puede decir de Jesús.

35
Controversia sobre la Inmaculada Conc

Veinte años después de la muerte de Bernardo surge una controversia sobre


la Inmaculada Concepción entre Nicolás de San Albano, de Inglaterra, y Pedro
de Celle, de Francia. Nicolás en un escrito en contra de la postura de Bernardo,
argumenta:

• Si se admite la santificación del Bautista, ¿por qué no aceptar la Concep-


ción Inmaculada de María?
• ¿Por qué la Iglesia no tiene derecho a introducir algo nuevo cuando no hay
una tradición que la sustente?
• ¿Por qué la unión matrimonial debía ser pecaminosa, cuando Dios mandó
a los hombres que fueran fecundos?

Este ataque al gran San Bernardo suscitó la cólera de Pedro quien le contesta
dando un matiz geográfico y político refiriéndose a la nebulosa, ligera e inestable
Inglaterra y a la luminosa, madura y firme Francia: "Yo tengo desde luego pruebas
de que los ingleses son más soñadores que los franceses". Después de esta com-
paración descalificadora, Pedro argumenta:

• Lo que no se apoya en la autoridad de la Escritura no puede ser demostra-


do con certeza.
• Quien ataca a Bernardo , ataca a la Virgen.

Nicolás responde que Bernardo es santo pero que es criticable. Y para justifi-
carse narra la leyenda típicamente medieval donde Bernardo se aparece a un her-
mano lego. El Santo iba vestido de blanco pero con una mancha y le explica al
hermano que aquella mancha era su falsa opinión sobre la Inmaculada Concepción
de María. El sueño fue consignado por escrito; luego los monjes cistercienses que-
man el escrito ante lo cual Nicolás dice que prefieren la honra de Bernardo y no la
de María. Y argumenta como razón para la Inmaculada Concepción que como en
el cielo es igual el Padre y el Hijo, así en la tierra es igual la Madre y el Hijo.

Pedro responde que María no es igual sino que es la esclava del Señor. Pero,
por otro lado, aplica el texto de Le 10, 22 a María: "Nadie conoce a la Madre sino
el Hijo ... ".
36
Literatura Mariana popular

La Vita Beatae Virginis Mariae et Salvatoris Rhytmica, escrita en latín, fue


modelo y fuente para muchas otras obras escritas en otras lenguas. Su principal
contenido es:

• El Anuncio a Joaquín y Ana del nacimiento de María y su santificación en


el seno de su madre.
• A los tres años María es recibida en el templo. A los siete años se consagra
como virgen.
• María tiene que conservar limpios los ornamentos, teje , hila y lee la Bi-
blia. Lleva la vida de una monja medieval.
• Se distingue por sus conocimientos bíblicos (los de la Edad Media).
• Se la describe como una doncella medieval alemana. De belleza física y
moral.
• María es elocuente y discreta en el hablar, no ya guardando silencio sino
como ideal de la mujer de la Edad Media y de una monja erudita.
• Ella es reina de vírgenes en el templo , honrada por sacerdotes y obispos .
• Se cuenta la historia de la elección de José , los milagros y la protección
de su virginidad. Se ornamentan los relatos de la Anunciación y el Naci-
miento. Esplendor que ni José pueda mirar. Se explota a manos llenas el
Evangelio Apócrifo de Santiago, cuyos milagros se aumentan y exageran
fuertemente.
• Jesús en largas conversaciones teológicas con su Madre.
• En lugar de la Madre dolorosa llena de dignidad de los Evangelios en la
pasión, nos presenta una mujer que ha perdido el control con escenas de
histerismo , se desmaya, grita, con lágrimas de sangre (Edad Media).
• El resucitado se aparece a su madre ahora feliz.
• En casa de Juan , a María la comida se la traen los ángeles y su vida y
vestidos son los de una monja medieval viviendo la regla y haciendo mi-
lagros.
• Se narra la muerte y Asunción de María basada en los Evangelios Apó-
crifos.

Esta vida de María, que tuvo un éxito enorme, fue fuente de la primera y más
difundida vida de María en alemán escrita por Wernher el Suizo, en el año 1172.
37
Esteban de Salley (t 1252) compuso una obra sobre los gozos de María.
tiene quince meditaciones distribuidas en tres secciones, de cinco
cada una. La primera sección trata desde el nacimiento de María hasta el ··~·-•u,uc 111 ~;
to de Cristo; la segunda sección reflexiona desde el nacimiento de Jesús hasta la
cruz; y la tercera sección versa desde la pasión hasta la Asunción de María. Es de
resaltar que la sencillez de esta obra contrasta con las exageraciones tan corrientes
en esta época.

Siglo

Órdenes Mendicantes: Franciscanos y Dominicos.

Hay dos obras falsamente atribuidas en esta época a San Alberto Magno
(1200-1280) y que ejercieron gran influencia en la Mariología. El gran prestigio de
Alberto Magno impidió que se rechazaran o criticaran estas obras, a saber:

1. Laudibus Sanctae María, escrita por Ricardo de San Lorenzo y atribuida


a Alberto Magno hasta 1625:

• María en paralelo con Cristo y hasta con Dios Padre.


• Aplicación a María parafraseando el Padre Nuestro. Ella imitó a su Hijo
en su anonadamiento (Flp 2 , 2ss). Llega a decirse que "de tal manera amó
María al mundo que dio a su Hijo" (Jn 3, 16).
• Por su unión con Jesús, en el sacramento de la Comunión comemos tam-
bién el cuerpo y la sangre de María.
• Se exagera el poder de María. María es omnipotente.
• La misericordia de María absuelve lo que la justicia de Dios condenaría.
• La salvación consiste en honrar a María. Ella nos libra de las manos del
demonio .

2. Mariale Super Missus Est de autor anónimo y atribuida a Alberto Magno


hasta 1952:

• No es la maternidad divina sino la plenitud de la gracia el principio de


todos los privilegios de María.
38 rYlf
m ti&Y~
• María supera a cualquier creatura en lo espiritual y en lo humano. Pleni-
tud que posee todo lo de todos. La Virgen en punto alguno va a la zaga de
ninguna ilustre personalidad. (Por ejemplo: Si Samuel es hijo de estéril,
María también).
• María recibió todos los Sacramentos menos el del Orden .
• Su ciencia en lo espiritual y material supera a toda criatura. Tiene un cono-
cimiento perfecto de la Trinidad, de la Encarnación, de la Escritura, etc.
• La Virgen otorga todas las bendiciones individuales y universales de la
historia.
• Por sus dolores, es la madre espiritual de los hombres. Como Cristo es
redentor por su pasión, así María es Auxiliadora de la Redención por su
compasión.
Como afirma el mariólogo Laurentin, y lo mismo podemos decir de otras
obras atribuidas falsamente a otros santos: "Hoy pueden discutirse objetivamente
las buenas y malas cualidades de esta obra, pues no ocupa ya el lugar culminante
que hasta ahora se le había concedido debido al patronato de un Doctor de la
Iglesia."

San Alberto Magno (1200-1280), Dominico:

• María no se puede igualar a Cristo, pues ella es una creatura.


• La asunción la considera como una creencia piadosa (pie creditur).
• Asigna a la Mariología un lugar dentro de la Cristología.
• Niega la Inmaculada Concepción, pues María sólo fue santificada .en el
seno de su madre.
• Atenúa la idea tan difundida de que todo lo que se diga en honor de María
resulta también en honor de Cristo.
• Por eso, a María se le debe el culto de hiperdulía , a los santos el de dulía
y a Dios el de latría.
• Niega la participación directa de María en la Redención. El Redentor es la
cabeza y los demás miembros son los redimidos.
• Niega la idea de que Cristo condena y María indulta.
• María es mediadora por haber dado a luz al Salvador y porque ruega por
nosotros en el cielo.
• Dios vino a María no por estar subyugado de su hermosura, sino a fin de
que la Virgen estuviera preparada para creer las palabras del ángel.

39
• María en el cielo contempla a Dios y reza por nosotros .
• La devoción a María no es sólo honrarla sino ante todo imitarla .
• María es nuestra Madre espiritual no por sus dolores al pie de la cruz
porque nos concibió en su corazón en la Anunciación.
• Separa la grandeza de María en el cielo con su vida en la tierra .
• La causa de la honra de María no es su persona, sino Cristo, por ser la
Madre de Dios.

Santo Tomás de Aquino (1225-1274), Teólogo:

El discípulo de Alberto Magno fue aún más reservado en torno a la reflexión


sobre María:

• Niega la Inmaculada Concepción. María fue santificada en el seno de su


madre si no, no hubiera sido redimida por Cristo. La fiesta de la Inmacu-
lada es el día de su santificación más que su Concepción.
• Ella no cometió jamás pecado, de lo contrario no hubiera sido capaz de
ser la Madre de Dios.
• "En cierta manera" es mediadora al darnos a Cristo, plenitud de la gra-
cta.
• No habla de su participación en la redención , ni de su intercesión en el
cielo.
• Rechaza los libros apócrifos y las fantásticas ideas de su tiempo.
• Da respuesta a Fray Gerardo que pregunta si María había repetido siete
veces al día las palabras de Simeón diciendo que: "No debe predicarse so-
bre cosas tan ridículas, cuando hay tantos temas de predicación que son
absolutamente ciertos" . Son muchos más los Gerardos que los Tomases,
de ahí la reacción de los Protestantes.

San Buenaventura (1217-1274), Franciscano:

• Es de la misma opinión que Tomás de Aquino en lo que respecta a la In-


maculada Concepción.
• No todo lo de Cristo se puede atribuir a María.
• María es mediadora ante Cristo y Cristo ante el Padre.
• La Maternidad Divina es la razón de todos sus privilegios.
• María está sobre nosotros por la gracia de la sublime concepción de Cristo
y junto a nosotros , por su naturaleza humana.
40 cYffm ri~f!:Pd
• María no es omnipotente, ni reina. Aunque la carne de María sea la mis-
ma que la carne de Cristo, sin embargo no está, como la de Él, unida a la
Divinidad.
• Colaboración pasiva de María en la Redención. Ella está al pie de la cruz
aceptando la voluntad de Dios y uniéndose a la cruz. Se alegra de que su
Hijo nos redima. Ella también es redimida (curata est).
• Es nuestra madre en la Anunciación y no en la cruz.
• Relaciona a María con la triple vía: purificación, iluminación y perfección
en la unión con Dios.
• Hay que pedir la intercesión de la Virgen e imitar sus virtudes .
• En contraste con las lamentaciones populares de María, insiste en su digna
actitud ante el dolor.
• Cristo es la Santidad, la Misericordia, la Liberación y esto es lo que nos
alcanza María.
• Apoya la idea de la Asunción, pues la Bienaventuranza de María no sería
perfecta si no estuviera en el cielo con toda su persona.
• Se opone a la afirmación: "Todo lo que se diga de María queda corto".
• Con las obras auténticas de estos tres grandes teólogos respiramos una
atmósfera mariológica completamente distinta y reproduce la tradición
mariológica sin las exageraciones de otros predicadores.

Siglos XIV y XV

Comienza la decadencia de la Mariología, aunque algunos se conservan fieles


a la Escritura y a la auténtica Tradición:

• María tiene en su "Fiat" su mayor mérito y virtud pues aceptar pasar de


ser Virgen a ser Madre de Dios es una muerte.
• Desde el seno de su madre Ella tuvo plena sabiduría, pues siempre supo lo
que había que hacer. Hasta en el sueño contempla y gana méritos.
• María se encuentra en un estado entre Dios y los ángeles y santos, que
nadie puede compartir. Su perfección del cielo desde la tierra.
• María es la CORREDEMPTRIX, la distribuidora de gracias.
• Así como los criminales buscan refugio en la Iglesia, así los pecadores en
María.
41
• La perfección de María consiste en que no le falte nada de lo que
otros; por eso afirmaban que Ella recibió hasta los siete Sacramentos. Tie~
ne la perfección en todo: inclusive hasta en la edad en la que concibió aJe~
sús. Una mujer puede concebir de los 12 a los 50 años, considerando que
la perfección lo da el justo medio, se afirmaba que María había concebido
a los 31 años de edad. Le calculan que María muere a los 72 años, para que
sean 7 años (siete el número de la perfección) después de la pasión.
• Ella no está al pendiente de Dios sino de las necesidades de los hombres .
• Cristo vino al mundo por María .
• La Mariología se ha convertido en mariolatría a causa de todas estas exa-
geraciones.
• Bernardino Bus ti llega a describir una aparición de Tomás de Aquino que
rectifica su doctrina.

La Inmaculada Concepción

Guillermo de Ware (falleció después de 1300), Franciscano:

• Declara querer defender la Inmaculada Concepción, porque en caso de


errar, más prefiere equivocarse por dar mucho a la Bienaventurada Virgen
que no demasiado poco.
• Se basa en el principio teológico del "Potuit,voluit,ergo fecit".
• Afirma que la diferencia con Cristo es que Él es el puro de la pura, mien-
tras que María es la pura de los impuros.
• María necesita de la Redención pero la manera en que Cristo la redime es
preservándola del pecado.

Duns Escoto (1226-1308), Franciscano:

Su Mariología le valió el sobrenombre de Doctor Marianus , pues como


teólogo, defendió la humanidad de Cristo y preparó la base teológica para la pro-
clamación del dogma de la Inmaculada Concepción.

42
• Cristo es el Redentor perfecto. Hay más perfección en preservar que en li-
berar de los pecados. Así, por 1o menos, si preserva del pecado a María, es
más perfecta la redención. Si por lo menos con Ella no hubiera impedido
la ofensa a Dios, no habría reconciliación perfecta con la Trinidad.
• Afirma que el pecado original es carencia de gracia y no está inseparable-
mente ligado a la concupiscencia. Así Dios infunde la gracia a María en
su concepción como lo hace en el Bautismo.
• Si no se contradice a la autoridad de la Biblia o de la Iglesia, se puede
decir de María lo más excelente.

¿Cómo pensar que María tuvo un pecado?

• Dios la preservo si no Él no sería omnipotente.


• María ya estaba destinada a ser Madre de Cristo antes del pecado (predes-
tinación).

A partir de esta doctrina se suscita una nueva controversia sobre la Inmacu-


lada Concepción, pero ahora entre Franciscanos y Dominicos. Esta controversia
alcanza su punto culminante cuando en 1387, un dominico, Juan de Monzón, de-
claró públicamente que esta piadosa opinión iba contra la fe. Juan Vitalis (o Vidal)
escribió un Defensorium en el cual se perfilaba con claridad la doctrina y se
resumía toda la controversia.

Así, cuando en 1431, mil años después del concilio de Éfeso, se convocó el
infortunado Concilio de Basilea (1431-1449) se aprovechó para poner como un
punto de la agenda, el tema de la Inmaculada Concepción. Una vez más fueron los
dominicos, señaladamente el teólogo Juan de Torquemada (Cardenal en 1439),
los principales enemigos de la doctrina. Su defensor más destacado fue el francis -
cano Juan de Segovia.

De nuevo, desgraciadamente, atrás de un tema sobre María estaba la contro-


versia, ahora , entre los Franciscanos y los Dominicos. El 15 de septiembre de 1438
fue aprobado el decreto sobre la fiesta y la doctrina sobre la Inmaculada Concep-
ción, pero como el Concilio carecía de legitimidad, la Iglesia tuvo que esperar 400
años más para definir el dogma.

43
• La doctrina en el Oriente, antes de recibir la influencia del Occidente
decadencia, es la siguiente:

• Difiere en el punto de vista sobre el pecado original, pues no se centra en


su origen sexual sino en la mortalidad y debilidad.
• En cuanto a la Inmaculada Concepción, en Occidente se insistía en el
"¿Desde cuándo es Inmaculada?"; en cambió, en Oriente se hacía más
énfasis en el "¿Cómo es Inmaculada?", o sea en que su pureza existiera
absolutamente.
• La pureza de María no impide que haya pecado original .
• María es la "Escalera" , por la que Dios descendió a nosotros y por la que
nosotros subimos a Dios. No se refiere a cada hombre particular sino a la
naturaleza humana en general, que es ensalzada por la Divina Maternidad
de María. De la misma manera como a la transgresión de Eva siguió una
maldición, hacia la obediencia de María siguió una bendición.
• Tienen la visión de María en la Cristología. Se la honra por Cristo, suma-
ternidad es la causa de su grandeza y no al revés.
• Se ve la vida de María humanamente y no como la encarnación de un
serafín.
• La ayuda de María al Padre es en la Encarnación y no a Cristo en la Re-
dención.
• La santidad se debe no al propio esfuerzo sino a la gracia de Dios, sin la
cuál nada se puede.
• La oración de María lejos de cambiar la voluntad de Dios, siempre va de
acuerdo con ella.

La Reforma

Los artistas del Renacimiento representan a María como una "bella mujer de
su tiempo", muy de este mundo. Los humanistas no tratan temas de la fe o recha-
zan la devoción popular de la virgen y los santos.

44
Erasmo de Rotterdam (1469-1536), Humanista:

Erasmo de Rotterdam es, sin duda, uno de los grandes humanistas, en su ju-
ventud compartió la devoción a María, corriente en su tiempo y así escribió sobre
ello. Sin embargo, cuando se entrego más intensamente al estudio de la Biblia y de
Jos Padres mudó de postura. Su crítica de los abusos de su tiempo nos hace ver la
situación de la devoción a María y de la Mariología y así entender mejor la situa-
ción de la Reforma.

• Combate las prácticas exteriores de piedad y la superstición que suplanta-


ban la auténtica vida cristiana.
• Quería ver de nuevo a Cristo en el centro de la piedad.
• Se opone a los títulos lisonjeros que se le daban a María y que nunca le ha-
bía atribuido la Escritura, y que hacen de María sustitución de las diosas.
• Combatió la superstición de que un voto es inválido si no es hecho en el
templo de María.
• Reprochaba el que se invoque a María sin jamás hacerlo a Dios.
• Ataca la idea de que Cristo no pueda negar nada a su madre.
• Se opone a las falsas oraciones a María: una monja pide defender la fama
de su virginidad que está a punto de perder; el que le encomienda la fide-
lidad de la amante; los que ruegan un buen botín de un robo; la prostituta
que pide clientes ricos y los sacerdotes pingües prebendas; pues se pensa-
ba que si se negaba a tales peticiones, María no es entonces la Madre de
la Misericordia.
• Se lamenta de que sin más se acuse de herejía a todo el que se oponga a
las exageraciones de la devoción a María.
• Impugna que sólo y únicamente se ore a María. ¿Quién invoca al Espíritu
Santo tan invocado por los Padres?
• Se opone a honrar a María con las imágenes, las velas, los cantos y ofen-
der a Cristo con los pecados.
• Traduce Kejaritomene (Le 1, 28) por gratiosa y no por gratia plena, y
Tapeinosis (Le 1, 48) por bajeza y no por humildad.

Como escribió Laurentin: "Uno se horroriza cuando considera la situación de-


sastrosa en que se hallaba la devoción a María al estallar la crisis Protestante".

45
Martín Lutero (1483-1546), Teólogo:

Lutero nunca abandonó su amor a María y no vaciló nunca en la fe en su per..


fecta virginidad y divina maternidad que defendió con plena convicción. He aqU(
algunas de sus ideas:

• Le pide su ayuda para explicar el Magníficat (escribió un extraordinario


libro sobre el Magníficat).
• María puede rogar por nosotros como nosotros lo hacemos unos por otros .
Esta idea es rechazada por Cal vino.
• María es una muchacha conmovedora, sin santidad o merecimientos pro-
pios, lo que tiene pocos puntos de contacto con la idea de la reina podero-
sa del cielo o de la Virgen Purísima.
• No hizo nada por sí misma, por su esfuerzo personal, sino que es Dios
quien hizo maravillas en Ella con su gracia.
• La sobreabundante gracia de Dios que toma, bendice la bajeza de su crea-
tura humana tan pobre. Por eso su devoción es tan consoladora porque
habiendo sido Ella tan débil como nosotros , Dios hizo en Ella cosas tan
grandes. En cambio, si la vemos como diosa se ofusca la imagen de la
gracia y nos desalentamos.
• Cree que María fue enteramente sin pecado pero sólo por la Gracia Divi-
na.
• Enseña sobre su Virginidad perpetua, su humildad y su entrega total.
• Se le puede llamar Reina del Cielo , pero no por eso es diosa que pueda dar
o ayudar como muchos creen o se imaginan. Sólo Dios da y ayuda.
• Podemos ser santos como María, su mayor gracia es la maternidad , la cual
no se debió a sus merecimientos.
• No hay condenación si no se piensa en María, ni tampoco si no se le hon-
ra, pero sí existe condenación si no hay vida cristiana.
• María no necesita de alabanzas falsas e imaginarias; Ella no es omniscien-
te, omnipotente.
• Conserva las fiestas de la Purificación y Anunciación por ser de Cristo; por
algún tiempo mantiene las celebraciones de la Asunción y la Natividad.
• Ama reverentemente a la doncellita cuya fe admiraba y cuya gracia nunca
puso en duda .
• Pone la fe de María como modelo para la comunidad .

46
pone de relieve la insignificancia de María al interpretar su nombre como de
"Gota del Mar" (Stilla Maris) en lugar de la "Estrella del mar" (Stella Maris).
1
a No acepta el rezo del Ave María, pues, en su tiempo, los cristianos ya no reza-
ban ni el Padre Nuestro ni ninguna otra oración a Jesús .

Juan Calvino (1509-1564), Teólogo:

Calvino, en su teología , concedió a la Madre de Dios un lugar aún más bajo


que Lutero:

• Como todo depende de la voluntad de Dios, rechaza la intercesión de Ma-


ría.
• La oración a María es un pecado contra la Escritura.
• No acepta las alabanzas a María, pues con ellas alabaríamos a Ella misma
y no a Dios en Ella.
• Reconoce su dignidad de Madre de Dios y su Virginidad perpetua, aunque
rechaza el que haya hecho un voto de virginidad.
• María es un modelo de vida cristiana, de fe y de veneración a la Palabra
de Dios.

El Rosario

En los países católicos la piedad mariana siguió su curso acostumbrado, y


desde que Alano de Rupe, hacia 1470, fundara las Hermandades del Rosario, esta
devoción se hizo muy popular. Según una piadosa creencia, el mismo Alano fue el
primero que puso el rosario en relación con Santo Domingo.

En el siglo XVI toma la forma actual de la meditación de los quince misterios.


El Papa Pío V establece la fiesta del Rosario el día 7 de octubre de 1571 , por atri-
buirle al rezo del Rosario la victoria de Lepanto sobre los Turcos.

La devoción al Rosario fue aceptada por los jesuitas y uno de sus principales
propagadores fue Pedro Canisio (1521-1597), como medio de contrarrestar la Re-
forma.

47
En el movimiento de la Contrarreforma, son sobre todo los Jesuitas quienes
tratan , algunos de el1os por un lado, de corregir las exageraciones, pero por otro
lado, otros de ellos al contrarrestar a los reformadores caen en algunos excesos. De
aquí nacerán, en la Iglesia, dos escuelas de Mariología que en el Concilio Vaticano
II se les llamará los "Maximalistas" y los "Minimalistas", según su enfoque sobre
María.

Entre los jesuitas más destacados está San Pedro Canisio (1521-1597), quien
escribió la primera gran obra Mariológica, después de la Reforma, para defen-
der la Doctrina Católica Mariana tradicional. Otro jesuita destacado fue Francisco
Suárez (1548-1617), quién redactó una Mariología, que consistía en una exposi-
ción sistemática de la Doctrina Mariana Católica de la época . Roberto Belarmino
(1542-1621) fue otro jesuita que resaltó en el tema mariológico.

Por otra parte, los franciscanos, con Lorenzo de Brindisi (1559-1619) a la


cabeza, continuaban en gran parte la línea anterior a la Reforma:

• Se ataca la opinión sobre la bajeza de María y la traducción de su nombre


como "Gota del mar".
• Se defiende la idea de un voto de virginidad antes de la Anunciación y de
los méritos personales de María.
• Se presenta a María alejada de todos los intereses humanos. Ella tiene
el uso de razón desde su concepción, con conocimiento sobrenatural, es
maestra de Apóstoles y recibe muchas revelaciones.
• Hay que hablar siempre de María con el corazón enamorado. Defienden la
Salve Regina tan atacada.
• María fue predestinada, desde toda la eternidad, para Madre de Dios.
• La Virgen nunca sustrajo voluntariamente su espíritu de la contemplación
divina.
• Se hace hincapié en los milagros de María, en las imágenes y peregrina-
ciones, junto con otras prácticas de devoción.
• María es Mediadora, es la Madre que contribuye a la Redención.
• Algunos creían que la Inmaculada Concepción no podría ser definida por
no tener claro fundamento en la Sagrada Escritura.
• Se recalca su semejanza con Cristo. Algo que no deja de ser peligroso.
• Se considera a María como la esposa de Dios.
• María se inclina más a la misericordia que Cristo.
• Aunque María fue atravesada por la espada del dolor, la soportó firme-
mente pues amaba la gloria de Dios y la salvación del mundo.

La escuela francesa

El catolicismo francés estuvo influenciado por el Jansenismo unido a un rígido


y exagerado pesimismo agustiniano. Ni siquiera los teólogos franceses ortodoxos
de esa época estuvieron enteramente libres de él.

Pedro de Bérolle (1575-1629), Cardenal y fundador del Oratorio:

• Habla sobre todo de los estados interiores de la Virgen. En la Anuncia-


ción, primero, Ella estaba en un estado que anhelaba la venida del Mesías
y gemía por los pecados del mundo. Después, su estado fue la permanen-
cia de ser la Madre de Dios.
• Describe la relación de Dios con María en la Anunciación como si fuera el
ceremonial de la corte francesa.
• Insiste en las relaciones de María con Jesús en el seno mismo de María.
("Jesús viviendo en María"). Dependencia de Jesús a María (autoridad
maternal de María), María que comprende la Encarnación y el conoci-
miento del Padre. "Ocupada de su Hijo, de sus estados y sus actos" , pe-
netrando así su intimidad.
• María tiene sobre Jesús cierto derecho de propiedad, que sólo a Ella con-
viene, de ahí que pueda también darlo de manera particular a las almas.
Principio que luego será muy utilizado.
• Renovó en, más de un aspecto, la devoción a María, la interiorizó y la
limpio de sus excesos supersticiosos.

49
Jean- Jacques Olier (1608-1657), Sacerdote y Fundador del Seminario y
Sociedad de San Sulpicio:

• Prosiguió la línea de Bérulle, pero con más fuertes exageraciones. Gran


parte de sus visiones y revelaciones de María no fueron probablemente
otra cosa que sus propios pensamientos piadosos .
• Considera la relación de María con Dios Padre como verdadero matrimo-
nio, en el cual la persona y bienes del marido pertenecen a la mujer. De
aquí todo lo que se le atribuye a María.
• Dios vio lo que María hubiera deseado y obra de acuerdo con sus inten-
ciones, deseos y oraciones.
• Dios no da nada si no es deseado por María (Caná), Jesús se encarna en el
seno de María para atenuar el choque con el mundo pecador.
• El amor de Jesús por su Madre es el motivo por el cual se le debe amar,
buscar e invocar.
• Presenta a María con una participación activa en la Pasión. Como nueva
Eva, tenía que contribuir a nuestra reconciliación con el Padre. En la Re-
surrección, Jesús se une a María y juntamente con Ella se convierte en un
principio de generación divina para todo el cuerpo de la Iglesia.
• María es la reina que rige sobre el trono de Dios.
• Jesús es un juez implacable y María es la misericordiosa.
• María y Cristo unidos en una sola vida interior, así María es la guía de
todos. Es María quien dirige a la Iglesia.

San Juan Endes (1601-1680), Sacerdote:

Inspirada por Bérulle, su devoción al interior de Jesús y de su Madre , la diri-


gió señaladamente a sus corazones. Mira juntos a Jesús y a María, y con base en la
meditación sobre Jesús en el seno de María, comienza la devoción a los corazones
de Jesús y María.
• Elaboró la misa a los corazones de Jesús y María que la Iglesia no aprobó
sino hasta tiempo después.
• Recomienda señaladamente la meditación de la vida y misterios de María
e insi ste en los temas no bíblicos.
• Propagó estas dos nuevas devociones, que llegarían a ser sumamente po-
pulares: la devoción al Corazón de Jesús y la devoción al Corazón de
María.
Controversias sobre la devoción a María

La primera controversia que se suscita es sobre "el Escapulario"que surge


en el siglo XV y toma mucha popularidad. Según la leyenda, María se lo habría
entregado a San Simón Stock ( 1165-1265) con la promesa de librar del Purgatorio,
al sábado siguiente a su muerte, a los que lo llevaran piadosamente. Defendido por
Teófilo Raynaud (t1663), es atacado fuertemente en 1696, por D. Papebroch y H.
Thurston refutando la leyenda.

La segunda controversia surge a partir de la publicación de un libro del jesuita


Barry titulado "Paraíso Abierto por Medio de Cien Devociones a María Fáciles
de Practicar". Este escrito fue muy atacado por Blaise Pascal (1623-1662), que lo
califica de una sarta de despropósitos, ya que con sólo practicar cualquier devoción
de entre las cien, sin ser necesario el llevar una vida cristiana, aseguraba la salva-
ción eterna. Además que este libro estaba basado en algunas leyendas.

Adam Windenfeld publica un libro, en 1673 , titulado el Avis salutares, en


donde ataca el exceso y defiende la verdadera devoción a María. En 1674, des-
graciadamente, fue puesto en el Índice, pues su autor era un laico que se atrevía a
querer dar lecciones al clero.

El jesuita Juan Crasset (tl692) defiende la doctrina del libro de Adam Wind-
enfeld , diciendo:

• María no tiene otra voluntad que la de Dios, por eso, como Él, quiere la
salvación de todos los hombres.
• Los que llevando mala vida esperan la salvación de María no son devo-
tos sino enemigos. No basta con llevar su Escapulario o pertenecer a sus
Cofradías, es menester hacer penitencia y cumplir los mandamientos de
Dios.
• No es mejor el culto y amor a María que a Cristo para buscar la salva-
ción.
• María, aunque es la Madre de Misericordia, no tiene, sin embargo, menos
ternura que Dios, que es la misma bondad y misericordia.
• No hay que admitir a la ligera las historias de sus apariciones y revelacio-
nes.
51
Siglo
San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716), Fundador:

Es autor de la obra el "Tratado sobre la Verdadera Devoción a María".

• Con la idea de que un súbdito no se atreve a acercarse al Rey Sol sin una
recomendación, así es más perfecto, por ser uno más humilde, no acer-
carse a Dios sino por un mediador. Sin embargo, El Evangelio nos dice lo
contrario: Jn 16, 26ss.
• Es signo de herejía rezar el Padre Nuestro y no el Rosario o el Ave María.
La pregunta sería entonces: ¿Qué pasa con los doce siglos de Cristianis-
mo, durante los cuales ambas devociones eran desconocidas?
• No recibe el Espíritu Santo quien no tiene la devoción a María. Y enton-
ces, ¿el Bautismo?
• El Espíritu Santo no obra milagros si las almas no están unidas a María.
• Es "obcecación extrema" el no querer consagrarse a María y no depender
de Ella para ir a Dios.
• Por María hay menos cruces en el camino, más mérito , más suavidad y
paz.
• Si algo ofrecemos a Cristo, Él examina el regalo y lo rechaza por nuestra
falta de amor, en cambio, si se le entrega por medio de María lo acepta de
inmediato porque sólo ve a su Madre que se lo transmite.
• Cristo obedece a su madre, pues fue prisionero y esclavo de amor en su
seno. La grandeza de su poder es tal que lo ejerce aún sobre Dios.
• Promueve la consagración y total entrega a María como una perfecta re-
novación de las promesas del bautismo.Anhela el tiempo en que las almas
respiren a María como los cuerpos respiran el aire y ruega: Adveniat Reg-
num Mariae (Venga el Reino de María) Sólo por María se llega a Jesús.
• Hay que pedirle su corazón al comulgar, para que Jesús la mire a Ella.

Ludovico Antonio Muratori (1672-1750), Clérigo:

Muratori fue un gran erudito cuyo espíritu crítico estaba abierto a las ideas
de su tiempo, lo que originó que sus escritos fueran atacados. Publicó, en 1714,
el libro: "Sobre la Moderación en los Asuntos Religiosos" y posteriormente " La
Devoción Regulada de los Cristianos".
52 ~riJ
~
• Sólo se puede hablar de la Inmaculada Concepción con fundamento bíbli-
co o demostrarla por una "tradición" no interrumpida de los Padres.
• Ante el llamado voto Voeu sanguinaire, promesa de defender la doctrina
de la Inmaculada aún a costa de la propia vida, exhorta a no derramar san-
gre por la propia opinión sino sólo por la Revelación.
• María no es diosa, no perdona pecados, ni nos redime. Su oficio es orar,
no mandar.
• No admite su mediación universal , ni la devoción sin una vida cristiana .
• Lamenta que sean más las fiestas de María que las de Cristo .

San Alfonso María de Ligorio (1696-1787), Fundador:

Alfonso de Ligorio escribió "Las Glorias de María", obra que resumía toda la
doctrina mariana y todas las leyendas del pasado. Este escrito estaba destinado a
ser el libro moderno más popular sobre este tema.

• Todas las gracias pasan por las manos de María, de ahí nuestra confianza
sin límites en Ella.
• La mediación de María es, en cierto modo, necesaria para nuestra salva-
ción.
• Presenta a la santísima Virgen como esposa prudente y a Dios como es-
poso iracundo, comparándolos, respectivamente, con David y Abigail que
aplaca la cólera del rey (1 R 25).
• Cristo tiene el oficio de aplicar la justicia y el trabajo de condenar, mien-
tras que María el de compadecerse y ayudar.
• Toda oración de María es una ley para Dios.
• María vino al mundo para reconciliar a los pecadores con Dios. Pero, in-
mediatamente preguntaríamos, ¿cuál es, entonces, el oficio de Cristo?
• Dios no quiso la muerte de Cristo sin la aprobación de su madre.
• Dios y María se hicieron una misma cosa, ofrecen el mismo sacrificio y
así los dos nos redimieron.
• Su doctrina está basada en revelaciones.

53
La Ilus
En la segunda mitad del siglo XVIII el Racionalismo hizo tales progresos,
que penetró profundamente en el clero y tuvo sus consecuencias en la devoción a
María.

• Afecta a la devoción porque se quiere volver a lo esencial en la Doctrina y


al Cristianismo primitivo. La Mariología fue especialmente desdeñada.
• Se limitan las fiestas de la Virgen a la Anunciación, la Purificación, la
Visitación y la Asunción.
• Se desprecia el Rosario. Algunos obispos mandan quitar los Escapularios
y Rosarios de las imágenes de María.
• En 1773 la supresión de los Jesuitas fue un duro golpe a la devoción a
María que habían fomentado en todas sus formas.
• La devoción popular continúa con ciertas supersticiones .
• La Revolución Francesa, con su culto a la diosa razón en Notre Dame de
París, afectó negativamente a la devoción a María y sus consecuencias se
hicieron sentir en toda Europa.

Siglo XIX
Con la Revolución Francesa el Racionalismo alcanzó su punto culminante
con lo que atrajo su antítesis. Apareció el Romanticismo al que le siguió una ac-
titud espiritual que se abría de nuevo a las influencias irracionales y suprarracio-
nales, al sentimiento y a la mística. La nueva atmósfera favoreció la doctrina y la
devoción marianas.

Dogma de la Inmaculada Concepción

En diciembre de 1830, Catalina Labouré tiene una visión de la Madre de Dios


donde le muestra la forma de la medalla milagrosa donde, en un marco ovalado,
estaba escrito: "¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudi-
mos a vos!".

La primera medalla se fabrica en 1832 atribuyéndole muchos milagros. Pron-


to se hizo muy popular dando nuevo impulso a la devoción a María y a la creencia
54
ceptada por todas las Órdenes religiosas y hasta los dominicos piden permiso al
;apa en 1874 para que, sin atentar a su voto de defender la doctrina de Santo To-
más, puedan llamar Inmaculada Concepción a María y celebrar su fiesta.

Gregario XVI se opuso a dicha creencia, pero no así Pío IX que, en 1848, crea
una Comisión Pontificia para el estudio de la cuestión. 17 contra 3 de sus miem-
bros se declararon por la definición del dogma. En una consulta a los obispos, de
Jos 603 que contestaron 547 se declararon a favor del dogma y sólo 56 estuvieron
en contra.

El dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María fue definido en


Ja Constitución Apostólica "lneffabilis Deus", el 8 de diciembre de 1854 con las
siguientes afirmaciones:

• La inocencia original de María está íntimamente ligada a su Divina Ma-


ternidad.
• Explica la historia de la Doctrina y de todos los apoyos que ha tenido en la
Iglesia que recibió esta Doctrina como herencia sagrada de los Padres.
• Como fundamento bíblico se cita el Gn 3, 15: María triunfando plena-
mente sobre la serpiente aplastando su cabeza con su pie inmaculado, y a
Le 1, 28: María la llena de gracia.
• La Concepción en la concupiscencia no es pecaminosa, la concepción pa-
siva de María fue sin pecado.
• María necesitada de la Redención, por eso fue concebida sin pecado en
atención a los méritos de Cristo.

El dogma fue acogido en la Iglesia Católica casi sin resistencia , no así entre
los Ortodoxos por su idea distinta sobre el pecado original y la plenitud de la gra-
cia, y los Protestantes vieron en este dogma un nuevo motivo de oposición. En el
fondo también había desconcierto sobre la Infalibilidad del Papa, aún no definida
y el hecho de ser la primera vez de la definición de un Dogma por un Papa y no
por un Concilio.

En 1858 se dan las apariciones de la Virgen a Bemadette en Lourdes , donde


María se Barna así misma la Inmaculada Concepción. Acontecimiento que con-
tribuyó extraordinariamente a la popularización de la devoción a la Inmaculada
Concepción.

55
El Movimiento de Oxfo
La reanimación de la veneración a María también se dio en Inglaterra con
el movimiento de Oxford, cuyos principales representantes fueron: John Keble
(1782-1866), Edward Bouverie Pusey (1800-1882) y John Henry Newman (1801 -
1890) , quien promovió la reanudación de los estudios patrísticos, que lo llevaron a
ocuparse de nuevo de la Theotókos y de su papel en la teología.

Beato John Henry Newman (1801-1890), Teólogo y Cardenal:

• La doctrina y la devoción marianas deben estar basadas en la Escritura


y en los Padres. La Mariología debe de estar al servicio de esclarecer el
misterio de Cristo.
• María es modelo de lo que hubiera sido el hombre antes del pecado, y de
lo que hubiera sido si hubiera alcanzado su plenitud.
• Funda su exposición en la primitiva doctrina sobre el paralelo de María
con Eva.
• Se opone a la devoción a María sin una sólida doctrina y sin una vida
cristiana.
• Su fe y obediencia pertenecen a la Encarnación y la logran como recom-
pensa. La colaboración de María en la redención es con la Encarnación.
• María como modelo de oración. Es una criatura que intercede por noso-
tros .
• Marca las diferencias entre Cristo y María, Él ve y se dirige a nuestro in-
terior, mientras que María no puede ver nuestro corazón, ni juzgarnos, ni
perdonarnos. Dios es el dador y solo Él.
• No es María quien le comunica a Cristo nuestras necesidades, sino Cristo
a su Madre.
• Reprueba todos los abusos en la devoción y doctrina marianas: por ejem-
plo, todo lo que la iguala a Cristo, la misericordia de María, su poder ante
Dios, el ser más seguro buscarla a Ella, el verla como refugio de pecadores
ante el rechazo de Dios, el que María engendra a Cristo en las almas, etc.

Matthías Joseph Scheeben (1835-1888), Teólogo:

Es considerado el teólogo de la Mariología moderna. Algunas de sus ideas


son:

56
• Hay que reflexionar a María en el tratado de Cristo y de la Iglesia, basados
en la Escritura y la Patrística.
• La base del pensamiento mariano debe estar en la Maternidad Divina y en
el paralelo María-Eva.
• María como madre espiritual con cierta mediación, pero no con poder
sobre Dios y las almas.
• Prefiere a María como el corazón y no el cuello en la Iglesia .
• Rechaza la expresión Corredemptrix. María está en subordinación a Cris-
to.
• María coopera de modo fundamental en el establecimiento y logro de la
regeneración de toda la humanidad, mientras la Iglesia sólo actúa en la a-
plicación a cada hombre de la obra redentora consumada.

Devoción popular:

• La devoción a María encontró muchas formas nuevas de expresión.


• Un número creciente de congregaciones religiosas toman el nombre de
María y se consagran a Ella. Nuevas fundaciones con su nombre y bajo
su protección.
• Aprobación oficial de la devoción al corazón de María en 1804, y en 1854
tuvo misa propia con oficio.
• Se propaga por toda la Iglesia la devoción del mes de mayo.
• Peregrinaciones a Lourdes y La Salette.

Siglo XX

Doctrina de los Papas:

León XIII (1878-1903):

• Escribe Encíclicas sobre el Rosario. Lo recomendaba por los malos tiem-


pos que pasaba la Iglesia.
• Todas las gracias por María. Nadie puede ir a Cristo sino por María. El
único mediador Cristo, pero en cierto sentido también María.
• Acudimos a María porque nos fue dada como Madre .

57
Pío X (1903-1914):

• Maóa es el camino más seguro a Cristo, nadie conoció mejor a Cristo qUe
Ella misma , por eso es nuestra guía y maestra.
• María cooperó a la Redención compartiendo la Pasión y en comunión de
dolores y voluntad con su Hijo.
• Sin vida cristiana no hay devoción a María, importa sólo lo que parte del
interior y no las exterioridades.

Las Iglesias separadas de Roma, en esta época, muestran una posición positi-
va y una creciente aproximación a la posición católica.

La Iglesia Ortodoxa Griega ha permanecido fiel a su tradición. En uno de sus


representantes, Sergio Bulgakow (1871-1944), vemos que su Mariología apenas si
se diferencia de la católica. También es venerada la Madre de Dios en la Ortodoxia
moderna.

La Iglesia Anglicana se aproxima a la posición Católica, no sólo en la Doctri-


na sino en el Culto. Podemos verlo en el "Prayer Book" de 1939 y en el simposio
"The Mother of God" editado por B .E. Mascall en 1948.

La postura de las Iglesias Evangélicas respecto a María es menos positiva.


Hay algunos teólogos que han escrito libros sobre María de acuerdo a los Evan-
gelios: Adolfo Schlatter (tl938) en sus escritos dedica un recuerdo amigable a la
Madre de Dios; H. Lamparter que publicó en 1949 "La Esclava del Señor" una
imagen realmente evangélica de María; H. Fleming con su libro " María Madre de
nuestro Salvador" (1930) , y sobretodo H.Asmussen que en su libro "María, Madre
de Dios" (1950) pide mayor consideración a María tanto en la doctrina como en la
vida de los Cristianos Evangélicos.

El Calvinismo ha sido más hostil que el Luteranismo como lo podemos cons-


tatar en las obras de Karl Barth.

La primera mitad del siglo XX fue muy parecida a la primera mitad del XIX:

l. Ha habido diversas apariciones de Maóa, la devoción siempre creciente y


los estudios mariológicos que han llevado a otra definición.

58
z. Por las apariciones de María en Fátima (1917), en Beauraing (1932-1933)
y en Banneux, la Virgen de los Pobres (1949), estos lugares se convierten
en sitios de peregrinaciones.

Comienzan a publicarse muchas revistas marianas dedicadas exclusivamente


a la investigación y a la piedad mariana. Se realizan diversos congresos marianos
nacionales e internacionales que publican sus conferencias. La bibliografía ma-
riana en la actualidad es tan numerosa que es imposible dar siquiera un resumen
superficial. Las más influyentes son, naturalmente, las Encíclicas Pontificias.

Pío XI (1922-1939):

• En 1937, con su Encíclica lngravescentibus Malis recomienda el rezo del


Rosario como el mejor remedio de los males de su tiempo.
• Aprobó en 1931la nueva fiesta de la Maternidad Divina para toda la Igle-
Sia.

Pío XII (1939- 1958):

• Fue el Papa que más hizo por la devoción a María.


• Consagra el mundo entero al Corazón Inmaculado de María en 1942.
• En 1950 da la definición del dogma de la Asunción de María en la encícli-
ca "Munificentissimus Deus " . Esta Encíclica comienza con la reseña his-
tórica y da las razones de la definición: el acrecentamiento de la devoción
a María; ante la situación reinante hay que persuadirse cada vez más del
valor de la vida humana; que se ponga a la vista de todos a qué excelso fin
están destinados los hombres y hacer más firme la fe en la resurrección y
en la humanidad.
• En 1954 se hace la proclamación de un año mariano, en el centenario de
la definición de la Inmaculada Concepción.
• Nueva devoción a María en la predicación y en las peregrinaciones.
• Se introduce la fiesta de María como Reina.
• El Papa previene, tanto contra una concepción demasiada estrecha de la
sublime dignidad de María, como contra opiniones infundadas y expre-
siones exageradas.

59
Concilio Vaticano 11

E
l 25 de enero de 1959, el Papa Juan XXIII convoca el Concilio Vati-
cano JI. Es muy interesante hacer un análisis de los títulos de los
documentos de estudio que se fueron presentando sobre María y
la votación que se hizo para determinar si el documento sobre María sería una
Constitución aparte o formaría parte de la Constitución Lumen Gentium, sobre
la Iglesia, para percatarse claramente de las dos tendencias en la Mariología
que comenzaron desde la Contrarreforma y a las que ya hacía mención el Papa Pío
XII y que 'se llamaron durante el Concilio los Maximalistas y los Minimalistas.

En la sesión de octubre a diciembre de 1962 se presentó el documento de es-


tudio titulado: "La Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios y Madre de los
Hombres". Fue rechazado por lo que durante todo un año hubo que rehacerlo.

En 1963 se presenta el nuevo documento ahora con el título: "La Bienaven-


turada Virgen María Madre de la Iglesia". Antes de su análisis se propuso hacer
primero la votación para decidir si el documento iba a ser una Constitución aparte
(María sobre la Iglesia con Cristo) o si iba a ser un capítulo de la Constitución
Lumen Gentium (María dentro de la Iglesia con los cristianos).

Después de una larga discusión, votaron 2193 obispos y el resultado fue 1114
votos a favor de integrarlo como el capítulo VIII de la Lumen Gentium y 1074 vo-
tos a favor de una nueva Constitución. Para su aprobación se requerían 1097 votos
por lo que tan sólo por 17 votos el Concilio decidió tratar el tema de María dentro
del tema de la Iglesia. Hubo necesidad de redactar el que sería el capítulo VIII de
la Constitución Lumen Gentium.

En la sesión conciliar de 1964 dedicaron los días 16 y 17 de septiembre para


la discusión del nuevo material presentado con el título: "La Santísima Virgen
María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia". Se proponen 400
enmiendas; una vez revisado el último día de esa sesión, el 21 de noviembre se
vota resultando 2151 obispos a favor y 5 en contra. Ese mismo día el Papa Paulo
VI proclama a María como Madre de la Iglesia con fines pastorales.

60
.En el número 54 de la Lumen ?enti.~m encontramos la P_OSici?n del Concilio
os ilumina para entender la sttuacwn actual de la Manolog1a pues, por un
"nos dice que el documento "no tiene la intención de proponer una doctrina
~~;~leta sobre M_aría. ~i resolver las cu~,stiones que aún n~ ~a dilucidado ple-
t mente la invesugacwn de los teólogos y, por otro, que stguen conservando
nas derechos las opiniones que en las escuelas católicas se proponen libremente
s~erca de aquella que, después de Cristo, ocupa en la santa Iglesia el lugar más
:/to y a la vez el más próximo a nosotros" .

Presentamos a continuación un esquema que nos muestra las tendencias de las


dos principales escuelas de Mariología para su estudio y reflexión.

Las principales diferencias están, primeramente, en una escuela que piensa en


María en términos teológicos y centra la atención en la persona de María; y la otra
que piensa en María dentro de la Historia de la Salvación y enfoca la atención en
sus funciones . En segundo lugar si se reflexiona en María aliado de Jesús o aliado
de los redimidos.

61
Tendencias actuales en la Mariología
Piensa en términos de Teología Piensa en términos de Salvación

LA PERSONA DE MARIA LAS FUNCIONES DE MARIA


• Interés en la persona de María. • Función de María en el misterio de la
Salvación.
• Insiste en la excelencia del regalo de • Insiste en la trascendencia del Dios
Dios. que regala.
• Acentúa los méritos de María. • Acentúa el regalo gratuito de la Divi-
na generosidad.
• Conocimientos de María, sus privile- • Relato de la historia de la salvación
gios; basados en su Divina Materni- donde María tiene la misión (papel)
dad. de introducir a Jesús.

Insiste en lo común de Jesús y María. Insiste en lo común entre cristianos y Ma-


ría.
Jesús María Cristianos María

• Es Dios. • Divina en su • Redimidos. • Redimida de


maternidad. • Reciben gracia . especial manera
• Unión • Pertenece al or- • Son rescatados por (única).
hipostática. den hipostático. gracia y liberados • En el mayor gndl
• Es sin pecado. • Inmaculada del pecado. • Preservada del pe-
Concepción. • Resucitaremos . cado, plenamente
• Es redentor. • Ca-redentora. • Cooperadores en la liberada.
• Es mediador. • Mediadora. redención ( 1 Co 3, 9). • Resucitada.
• Gloriosa • Asunción y • Mediadores en Jesús. • Coopera en la
Ascensión. glorificación. • Reyes en Jesús . redención.
• Concebir a Jesús • Medianera .
Te Deum Te Mariam en el corazón. • Reina.
Laudamus Laudamus • Madre de Dios.

María al lado de Jesús ante los María con los redimidos ante la
pecadores que le rezan. trascendencia de Dios, de Jesús.

62
JESÚS MARÍA REDIMIDOS

fbeotókos. • Nueva Eva.


p rsona y privilegios. • Tipo de la Iglesia.
erfecta asociación y asimilación de • Primera y ejemplar realización de la
Pe ..
María con su HiJO. gracia superabundante en Cristo.
• Glorias a María. • Pobreza, pequeñez, sierva.
• Trascendencia sobre la Iglesia. • Ser miembro de la comunidad.
• Ve la Iglesia en María. • Ve a María en la Iglesia.
• Unidad lógica y orgánica en la persona • Grandes eventos de la historia de la
de María. Salvación.
• Todo es querido para María, la Reina • María es querida en su puesto en la
en unidad en Jesús Rey. Salvación por la que Jesús viene "por
• María sobre las criaturas, supremacía los hombres y por nuestra salvación"
por la participación en la divinidad de (Credo).
Jesús. • Jesús centro en su trascendencia.
• NO hacer de María una copia de Je- • NO hacer de María un cristiano más,
sús, pues esto puede traer como con- pues esto puede ocasionar que se quite
secuencias supersticiones y una falsa el aspecto marial a la doctrina católica.
doctrina.

Situación actual
espués del Concilio Vaticano II tanto en el mundo como en la Iglesia

D ha habido muchos cambios y muy profundos. Por citar algunos que


han afectado tanto a la doctrina como la devoción a María:

l. Cambios en la Antropología y en la Sociología que han traído una nueva


visión sobre la sociedad, el ser humano, el papel de la mujer, etc.
2. Cambios en la Teología sobre la Trinidad, el papel del Espíritu Santo, la
comunión de los santos, etc.
3. Cambios en la Cristología, en el seguimiento de Jesús en la vida cristia-
na; en la visión de la muerte y resurrección de Jesús para salvarnos. La
reflexión que ya no parte del Dios que se hace hombre sino de la huma-
nidad de Jesús; la inmanencia de Cristo entre nosotros, otros medios para
encontrar a Jesús: la Palabra, el Espíritu, la persona, la comunidad, los
pobres, etc.

63
4. Cambios en la Eclesiología, la Iglesia como Pueblo de Dios, el papel
laico, la misión evangelizadora, etc.
5. Mayor ecumenismo y tratar de acercarse a los hermanos separados. Ma~
yor acercamiento de ellos a la Mariología.
6. Cambios en los estudios bíblicos y el papel de la Escritura en la Teología,
la Exégesis, etc.
7 . Cambios profundos en la liturgia que ha traído cambio en las devocio-
nes.
8. Cambios en la manera de entender la espiritualidad y en su práctica.

Ante esta situación es de invaluable valor la Exhortación Apostólica Marialis


Cultus, de Paulo VI, como una guía indispensable tanto para la doctrina mariana,
como para la devoción a María. Después de una introducción, donde se nos habla
de la ocasión, finalidad y división del documento, se presentan las tres partes que
componen el documento:

• La primera sobre el culto a la Virgen en la Liturgia;


• La segunda, por una renovación de la piedad mariana, donde nos invita a
tomar en cuenta la nota Trinitaria, Cristológica, Eclesial y nos da cuatro
orientaciones a tomar en cuenta: la Bíblica, la Litúrgica, la Ecuménica y
la Antropológica.
• En la tercera parte nos ofrece unas indicaciones sobre el Ángelus y el
Rosario. Termina con una conclusión sobre el valor teológico-pastoral del
culto a la Virgen.

No hace falta decir que recomendamos su lectura y estudio, sin los cuales
no podemos entender los nuevos enfoques y el caminar en la Mariología y en la
devoción a María.

64
SEGUNDA PARTE:

MARÍA EN LOS

EVANGELIOS DE

LUCAS Y DE MATEO

65
Algunas notas sobre los Evangelios

L
os Evangelios de la infancia no son libros históricos , como se ·
hoy día el término "historia", es decir, como textos historiográficos.
son, por tanto, relatos de algo que ha sucedido en el pasado, son,
bien, la interpretación teológica que de Jesús hicieron las primeras
cristianas. Por eso hay que tener cuidado para distinguir "la realidad", que
objeto de fe y de revelación, de "la presentación de esta realidad" que es hecha
por los evangelistas, a través de cuya obra y de cuya mediación podemos nosotros
tener acceso al acontecimiento.

Por eso, en la catequesis hay que insistir en lo esencial del mensaje del
Evangelio y ver que el resto forma parte del género literario y del proceso de
redacción. Por tanto , tiene que interpretarse según los criterios de una sana y seria
exégesis, que distingue entre la elaboración que se lleva a cabo en la enseñanza de
los apóstoles y en la redacción última que corresponde a los evangelistas. Éstos se
han servido generalmente de fuentes orales y escritas de las comunidades y han
procedido según su propia perspectiva teológica (Dei Verbum 11, 19).

Así podemos decir, por ejemplo que el diálogo de María con el Ángel Gabriel ,
es un recurso literario de Lucas para damos un mensaje. En las dos listas de genea-
logía de Jesús , que nos presentan Mateo y Lucas, podemos ver, más que el interés
histórico de dicha genealogía, es el interés de la interpretación que le dan a ella.
Por ello, en Mateo la genealogía comienza a partir de Abraham (Mt 1, 2) y en Lu-
cas comienza desde Adán (Le 3, 38). De ahí que, tampoco es importante quién es
el padre de José, que en Mateo es Jacob (Mt 1, 16) y en Lucas es Helí (Le 3, 23) .

También podemos ver que no hay un criterio histórico sobre el momento de la


encamación de Jesús , pues el interés es darle una interpretación teológica a dicho
acontecimiento, que ya veremos más adelante. Por ello en Le 2, 1, el evangelista la
sitúa con el empadronamiento que ordena Cesar Augusto, cuando Quirino era go-
bernador de Siria (Le 2, 1-2), y esto es en el año 6 a.C. Mientras que Mateo la sitúa
en el tiempo de Herodes que murió en el año 4 a.C. (Mt 2, 1). Esto nos lleva a con-
siderar que al leer los evangelios debemos tener cuidado de no juzgar con nuestra
mentalidad, con nuestros criterios, sino trasladarse al mundo en que vivieron los
evangelistas y descubrir en sus relatos el mensaje que nos quieren transmitir.

66
f{a surgido también la idea, a partir de llamar sinópticos a tres de los Evange-
Mateo , Marcos y Lucas, de crear un "solo relato de la historia de Jesús" al que
' llama "súper-relato". Sabemos que cada uno de estos evangelistas tiene una
se 1J~gía tan profunda como la del Evangelio de Juan. Cada evangelista tiene su
~·ón sus perspectivas, sus destinatarios y su intención muy clara y específica al
cribir' su Evange1'10. p or eso, ¡es marav1'11 oso constatar que desd e un pnnc1p10
YJSl . . .
:y cuatro distintas maneras, visiones, en la reflexión e interpretación de Jesús!
Esto nos manifiesta que en la iglesia primitiva se encuentra ya la pluralidad dentro
de la unidad.

Hay una radical diferencia entre Mt y Le, de hecho nos muestran aconteci-
mientos distintos. Mientras que Mateo nos presenta la infancia de Jesús en cinco
episodios: la concepción virginal; el nacimiento de Belén; la huida a Egipto; la
degollación de los inocentes y la vida oculta en Nazaret. Lucas , por su parte, usa
un esquema donde nos presenta tres parejas de episodios que se corresponden en-
tre sí uno con otro: dos anunciaciones a Zacarías y a María que se complementan
con la visita de María a Isabel; el nacimiento y circuncisión de ambos niños ; la
doble escena de la presentación y purificación; y la pérdida y hallazgo de Jesús en
el templo .

Otro aspecto en el que hay que tener cuidado, pues esto nos dificulta el buen
entendimiento del mensaje teológico de cada evangelista, sobre todo en los relatos
de la infancia de Jesús , es añadir al "súper-relato" otros elementos de cuentos pia-
dosos. Por ejemplo, en el relato evangélico no hay ni mula, ni buey, los magos no
son ni tres y ni son reyes, y que los pastores no van a adorar al niño , sino que van a
ver lo que ha sucedido según lo anunciado por el Señor (Le 2 , 15) , y al verlo dieron
a conocer lo que les habían dicho el ángel acerca de aquel niño (Le 2 , 17). Por tan-
to, hay que leer el texto tal y como está para descubrir su significado teológico.

El género literario
Hay una notable divergencia de interpretación en lo que se refiere al género
literario. Debemos agradecer la intuición de R. Laurentin de haber dado un amplio
desarrollo al hecho de que uno de los procedimientos más característicos de los
evangelios de la infancia de Jesús consiste en narrarlos en función de constantes
alusiones a la Escritura.

67
Semejante procedimiento pertenece, según el autor, al género del
que consiste en penetrar en el espíritu del texto a partir del Antiguo
para sacar de él su explicación profunda. Cuando se tiene en cuenta todas las
siones y actualizaciones de los relatos y de las figuras del Antiguo Testamento a la
que recurren los actores, nos encontramos en un pleno desarrollo de la Historia de
la Salvación. Por consiguiente, toda la Escritura se concentra en Jesús y es puesta
ahora, en constante vinculación y referencia con Jesús. '

Así, por ejemplo, Mt utiliza el método del midrash: ver el mensaje de Jesús
actualizando el Antiguo Testamento. Mateo ve en Jesús a Moisés , por eso, en su re-
lato lo coloca en el tiempo de Herodes, habla de la matanza de los niños inocentes,
pone la huida a Egipto y el regreso a Nazaret. Se mira el presente para explicarlo
con la luz del pasado. En Lucas este sistema es el que sigue el mismo Jesús con los
discípulos de Emaús, donde les explica los acontecimientos presentes a la luz del
Antiguo Testamento (Le 24, 25-27).

Muchas formas de la literatura intertestamentaria habían considerado siempre


a la Escritura como punto de referencia radical. Esto es característico del midrash.
Pues bien, la primera tradición oral y los evangelios llevan a cabo una inversión
completa de la situación. El punto de referencia radical es ahora Jesús. El Evange-
lio es una literatura inspirada por la Escritura, pero proyectada completamente en
Jesús y es puesta ahora en constante vinculación y referencia con Jesús.

El Antiguo Testamento es el trasfondo de todo el Evangelio. Para encontrar el


significado profundo de los pasajes , de las palabras, de los personajes, hemos de
buscar su significado y simbolismo en el Antiguo Testamento.

Por citar un ejemplo: la mención que hace Lucas del Ángel Gabriel (Le 1, 26)
hace referencia al libro de Daniel donde aparece dos veces Gabriel (Dn 8 , 16; 9,
21). De aquí que podemos pensar que Lucas hace alusión de Jesús como el Hijo del
Hombre (Dn 7 , 13) , con el tema, tan querido del evangelista, de una nueva época
de liberación. Podemos hacer una comparación:

68
Daniel9, 20-21:

roda la multitud del puebl~ es~aba fue- Aun estaba hablando en oración ... ,
n oración, a la hora del mc1enso. cuando Gabriel , vino volando donde mí
rae a la hora de la oblación de la tarde .

Locas 1, 12: Daniel10, 7:

Al verle Zacarías se turbó, y el temor se .. .los hombres que estaban conmigo . . . ,


apoderó de él. pero un gran temblor les invadió y hu-
yeron a esconderse.

Locas 1,19: Daniel9, 20-22

El ángel le respondió: "Yo soy Gabriel, Aun estaba hablando en oración ... ,
el que está delante de Dios, y he sido cuando Gabriel ... , vino y me habló.
enviado para hablarte y anunciarte Dijo: "Daniel, he salido ahora para
esta buena nueva ... ". ilustrar tu inteligencia" .

Locas 1, 13: Daniel10, 12:

El ángel le dijo: "No temas, Zacarías, Luego me dijo: "No temas, Daniel,
porque tu petición ha sido escucha- porque desde el primer día en que tú
da ... ". intentaste de corazón comprender y te
humillaste delante de tu Dios, fueron
oídas tus palabras ... ".

Locas 1, 64-65: Daniel10, 16-17:


... y he aquí que una figura de hijo de
Y al punto se abrió su boca y su lengua , hombre me tocó los labios. Abrí la boca
Y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió para hablar y dije a aquel que estaba
el temor a todos sus vecinos y en toda delante de mí: "Señor mío, ante esta
la montaña de Judea se comentaban to- visión la angustia me invade y ya no
das estas cosas. tengo fuerzas".

69
Aquí se nota que se hace referencia al mensaje de Gabriel a Daniel y
servirá a Lucas para explicar de esta manera el contenido y propósito de
obra.

Dn 9,24:
Setenta semanas están fijadas
sobre tu pueblo y tu ciudad santa
para poner fin a la rebeldía,
para sellar los pecados,
para expiar la culpa,
para instaurar justicia eterna,
para sellar visión y profecía,
para ungir el Santo de los santos.

Setenta semanas, o sea 490 días, que han de trascurrir para que en la ciudad
santa haya perdón y se realice la salvación/liberación del pueblo. En los capítulos
1 y 2 , prólogo de su Evangelio, Lucas hace coincidir las setenta semanas, los 490
días, con los diferentes acontecimientos de la infancia de Jesús hasta su presenta-
ción en el templo.

Del anuncio a Zacarías al anuncio a María transcurren seis meses, 180 días
(Le 1, 26: En el sexto mes). De la concepción de Jesús a su nacimiento transcurren
nueve meses, 270 días. Del nacimiento de Jesús a su presentación en el templo
transcurren 40 días.

Si sumamos los días transcurridos, del primer anuncio del Ángel Gabriel has-
ta la presentación de Jesús en el templo, nos dan exactamente los 490 días de las
setenta semanas del anuncio en el libro de Daniel. De esta manera Lucas nos ex-
plica el significado del ministerio de Jesús y su subida a Jerusalén durante su vida
pública, contenido de su Evangelio. Es decir, que su vida , pasión, muerte y resu-
rrección son la realización del perdón, salvación/liberación del pueblo en la ciudad
santa, Jerusalén, anunciados en el mensaje del Ángel Gabriel a Daniel. Lucas nos
hace comprender, además, que esa salvación/liberación del pueblo de Israel es
universal para todos , al mostramos en su libro de los Hechos de los Apóstoles que
Jesús, ahora la Iglesia, parte de Jerusalén hasta llegar a Roma, centro del mundo en
aquel entonces, y a los confines del mundo (cfr. Le 24, 45-48; Hch 1, 8).

70
La finalidad del prólogo de Lucas no es, por tanto, contar una serie de anécdo-
del nacido en Belén, sino un relato de Cristo viviente que se hizo hombre como
taS de nosotros: Jn 1, 14. La Iglesia, por eso, examina el Antiguo Testamento a la
unode la venida de Jesús: Le 24,25-27. 32.44-46. Lucas, como los otros evange-
listas, hace una refl ex10n
IUZ . ' a partu
. de J esus
' en e 1A nnguo
. 'T'
1estamento.

El prólogo de la obra de Lucas, en paralelo con el de Juan (Jn 1, 1-18), con el


ue tiene muchos temas en común (el Bautista, la luz, la gloria, el arca, la gracia,
~te.), es una teología tan profunda como la del mismo Evangelio de Juan.
En una forma sencilla, examinaremos cada una de las perícopas y cada uno de
los versículos de los Evangelios de la infancia, recurriendo, ante todo, al contexto
próximo y remoto de la Sagrada Escritura. Para ello tendremos en cuenta los prin-
cipales resultados y aportaciones de la exégesis moderna.

l. En la Anunciación.
María la hija de Sión

En el anuncio a María, Le 1, 28, el ángel saluda a María diciéndole: alégrate ,


en griego )aire. Pero esto no es un simple saludo, pues esta misma expresión,
"alégrate", la encontramos en: So 3, 14; JI 2, 21-23; Za 9, 9-10. En estos tres
pasajes, de los cuales el más importante es el del profeta Sofonías, esta expresión
es dirigida a la Hija de Sión.

En el año 630, a los ocho años del reinado de Josías (638-609), nieto de Ma-
nasés , rey muy perverso durante su reinado de cincuenta y cinco años (2 R 21 ,
1-6), al igual que su hijo Amón , que hizo lo mismo que su padre Manasés durante
su reinado de dos años (2 R 21, 19-22), se dejó oír la voz de Dios por medio de su
profeta. Así, en este ambiente de opresión y explotación durante sesenta años, Dios
por medio de Sofonías da un mensaje de la alegría de la salvación al Resto fiel de
Israel:

71
So 3, 14-18:

¡Lanza gritos de gozo, hija de Sión,


lanza clamores, Israel,
alégrate y exulta de todo corazón,
hija de Jerusalén!
Ha retirado Yahveh la sentencia contra ti,
ha alejado a tu enemigo,
¡Yahveh, rey de Israel, está en medio de ti,
no temerás ya ningún mal!
Aquel día se dirá a Jerusalén:
¡no tengas miedo, Sión,
no desmayen tus manos!
¡Yahveh, tu Dios, está en medio de ti ,
un poderoso salvador!
el exulta de gozo por ti, te renueva por su amor;
danza por ti por gritos de júbilo, como en los días de fiesta.

Hagamos una comparación de estos dos poemas del profeta Sofonías con el
evangelio de Lucas:

Sofonías 3-14: Locas 1, 28:

...hija de Sión ... , alégrate ... Alégrate, llena de gracia.

Sofonías 3, 15: Locas 1, 30. 33:

Yahveh , rey de Israel, está en medio de No temas, María, porque has hallado
ti , no temerás ya ningún mal. gracia delante de Dios.
Reinará sobre la casa de Jacob por los
siglos y su reino no tendrá fin.

Sofonías 3, 16: Locas 1, 30:

No tengas miedo , Sión. No temas , María.

72
Sofonías 3, 17: Locas 1, 31:

.yahveh, tu Dios, está en medio de ti, Vas a concebir en tu seno y darás a luz
¡
un poderoso salvador! un hijo, a quien pondrás por nombre
Jesús.

Por eso podemos decir que Lucas considera a María como esta Hija de Sión
del Antiguo Testamento. Pero, ¿qué significado tiene la expresión Hija de Sión?

El significado de Sión

Sión es el nombre de la ciudad que conquista el rey David y la hace la capi-


tal y su ciudad (2 S 5, 7; 1 Cro 11, 5; 1 R 8, 1; 2 Cro 5, 2). Sión es llamada ahora
"Jerusalén", y porque el rey construyó ahí su palacio es nombrada "Ciudad de
David". Los profetas empiezan a utilizar el término Sión desde el 750 a.C. , pero
ya con otro significado:

l. Refiriéndose a Jerusalén: como capital y residencia del rey (Am 6, 1; Mi


3, 10. 12; Jr 26, 18); una ciudad pecadora denunciada por los profetas (ls
1' 21-27).
2. Refiriéndose a la ciudad santa habitada por Dios, lugar de la presencia de
Dios, de Yahveh sobre la tierra (Am 1, 2; Mi 4, 2; Is 2 , 3; 8, 18; 31, 9).

Podemos observar que el significado de Sión usado por los profetas es, a la vez,
la idea de Jerusalén como lugar de Dios/ciudad santa y, al mismo tiempo, la ciudad
más pecadora.

73
Significado de la expresión uHija de

El profeta Miqueas es el primero en emplear esta expresión. Designa el


rrio norte de Jerusalén, la colina donde se agruparon los que regresaron del
rro en Samaria (721 a. C.), son el Resto fiel , que ha sido expulsado, que sufre
tanto andar, afligido y, por eso, espera la liberación (Mi 4, 6-8).

Jeremías insiste en la purificación del pueblo, Resto fiel , por el dolor (4, 11~
6 , 23). Esta mujer/pueblo buscará a Dios, su marido (Jr 31, 22). En Oseas, ya se
comparado al pueblo con una mujer que lo personifica. Así, en los profetas encon-
tramos que la "hija de Si6n" es la personificación del Pueblo de Dios, del Resto
fiel, de los Anawin.

Por tanto, la Hija de Sión es representada como una:

a. Virgen (Lm 1, 5; 2, 13; Jr 18, 13): por su pertenencia al Señor (ls 62, 4-5).
Es llamada virgen porque el pueblo confía en Dios, es la virgen fiel de
la que habla Zacarías (2, 14). Por eso, cuando ella abandona a su Señor,
cuando no le es fiel, se habla de una prostitución.
b. Madre: que engendra en el dolor por la invasión (Jr 4, 31), por la depor-
tación (Mi 4, 10). Es por el dolor que da a luz su liberación. Y este dolor
y liberación son una profecía del Mesías, así el pueblo de Israel/hija de
Sión, por su dolor, da a luz la liberación/alegría que el Mesías llevará a su
culmen. Por eso, la virgen/Sión , esposa del Señor, da a luz a numerosos
hijos (ls 54, 1; 60; 62, 4-5; Sal 87); incluso dará a luz a un nuevo pueblo
(ls 66, 6-10). Será la salvación dada por Dios a los pobres, a los humildes,
a los Anawim (Za 9, 9-10).

Así pues, el tema de la Hija de Sión es:

• Místico: porque nos habla de la unión entre la virgen/hija de Sión y su


Señor, su esposo.
• Escatológico: por la maternidad de la hija de Sión, que dará a luz , en el
dolor, la liberación mesiánica que alcanzará su plenitud .
• Universal: pues la salvación es el amor mismo de Dios que libera a todos
los hombres, en especial, a los pobres, a los humildes, a los sencillos.

Profundicemos aún más:

l. Lucas ve en María a la "Hija de Sión", personificación abstracta de


Israel; así, en la persona de María se acoge la promesa mesiánica en nombre del
pueblo de Israel. Por eso, María, al ser saludada como Hija de Sión, es considerada
como la personificación del Resto fiel de Israel y, al mismo tiempo, como figura de
la Iglesia que va hasta la escatología. El Pueblo de Dios, que esperaba la liberación
mesiánica, recibe en María a su Salvador y consumará su liberación en la Iglesia.
En María se realiza el cambio del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento, de
Israel a la Iglesia.

Dios, cuando se ha dirigido a grupos lo mismo que a personas, ha querido


siempre obrar en orden a la salvación de todo el pueblo. No hay ninguna historia
personal que esté separada de la historia general, de la historia del pueblo. La hija
de Sión, personificación del Resto fiel , está en función del pueblo. Es el profeta
Sofonías quien ha identificado el Resto de Israel con los pobres y los humildes, los
cuales han tenido una parte destacada en la historia de la salvación y en la espiri-
tualidad del Antiguo Testamento.

María, la Hija de Sión, salida del ambiente de los pobres, elegida para ser
la madre del Mesías, lleva verdaderamente en su persona concreta el destino del
pueblo elegido. En nombre del pequeño resto, esta verdadera Hija de Sión, acoge
al Mesías en la obediencia y el gozo.

Al decir que María es la Hija de Sión, se quiere indicar que Ella es la realiza-
ción más pura e intensa del misterio de la Iglesia, tanto porque que es la realización
del Antiguo Testamento, como porque prepara la venida del Mesías, y del Nuevo
Testamento, pues prolonga en el tiempo la presencia de Jesús entre los hombres.

La Iglesia no tiene a María como simple componente, sino que todo el mis-
terio del pueblo de Dios se encuentra en Ella y tiene en Ella misma su expresión
más eminente. Por eso, es de gran importancia el volver a hacer viva la relación
Iglesia-María y María-Iglesia.

75
La Hija de Sión ha representado la vocación de maternidad perenne
blo elegido. En María se cumple la promesa del nacimiento de un pueblo
la Iglesia, del que Jesús es la cabeza y los cristianos los miembros . Por
María, la Hija de Sión ha dado a luz un pueblo nuevo y tiene hijos
su madre amamanta y consuela (Is 66, 11-13) gracias a Dios y a su Espíritu
1).

María, como Hija de Sión, nos enseña ante todo que Dios es un Dios
siempre piensa en su pueblo, que hace todo por su pueblo; que si elige a .... ,., ....c :m
hace algo por alguien, siempre es en función y por el bien de él, y hasta su
mismo está en función del pueblo universal. Tenemos que quitarnos la idea
Dios tiene privilegiados, estrellitas, consentidos , pues, hasta su Hijo amado,
es el Salvador del pueblo: "Yo soy el buen Pastor ... También tengo otras ovejas,
escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor" (Jn 10, 11-16).

2. María, la hija de Sión, es una israelita, es la hija de Abraham y la hija de


David , es miembro del Resto fiel de Israel (significado que veremos con mayor
profundidad en el tema de La esclava del Señor). Jesús , al encarnarse en María,
se encarna en toda la historia de Israel (Ga 4, 4; cf. 3, 16. 26. 29); por eso, Jesús
es el hijo de Abraham, el hijo de David (Mt 1, 1; cf. Is 11, 1). María, como hija de
Sión, recibe la realización de las promesas hechas a Abraham y a David (idea que
veremos en el tema de La Madre del Señor).

3. María, como Hija de Sión, es la virgen que recibe a su Señor en su seno,


comenzando la Nueva Alianza como relación nupcial. Ella , como personificación
del pueblo, es la esposa de Yahveh. En María, la relación con Dios no es vista ya
como una relación jurídica, de cumplimiento, sino como una relación de amor; por
eso , el pecado es considerado no como una infidelidad a la ley sino al amor. Así,
María es figura de la Iglesia como la esposa de Cristo (2 Co 11 , 2), como la Virgen/
Madre que da a luz, por medio del dolor y la aflicción , a la liberación y a un nuevo
pueblo (Jn 16, 21-22; Ap 12; cf. LG 63 y 64).

4. El anuncio con que comienza el Evangelio es de alegría , es una invitación


al gozo. La alegría de la Hija de Sión, María, proviene de:

76
a. La presencia de Dios en el seno de su pueblo:

La palabra BEKIREBEK, muy usada en la Biblia, es el seno/corazón del


mplo (So 3, 5). Dios habita en el seno del templo que es el seno del pueblo (Dt
~ 21; JI 2, 27; Za 2, 14-17; etc.) Lucas usa intencionalmente la palabra BEKI-
}lEBEK sólo cuando se refiere a María (1, 31; 2 , 21) y nunca con Isabel (1, 13),
manifestando de esta manera la venida de Dios a su seno, al seno de la hija de Sión,
que es el nuevo templo que alcanzará su plenitud hasta el final (ls 12, 6; Os 11, 9;
cf.Dt 7, 21). Esta es la idea expresada en la profecía de Zacarías (2, 14), y que Juan
anuncia en el prólogo de su Evangelio (1 , 14). Por eso, la alegría de María, de su
pueblo, de nosotros, es causada por la presencia amorosa de Dios en medio de
nuestras familias, de nuestras comunidades. Esta alegría es el gozo de la presencia
de Dios en lo más íntimo de cada uno de nosotros.

b. Dios que viene a salvar a su pueblo:

En Sofonías, 3, 17b, se nos manifiesta que Dios viene a renovar a su pueblo, a


renovar su amor/fidelidad. Por eso, la presencia de Dios en medio de su pueblo es
salvadora (Mt 1, 21) . En el Antiguo Testamento la alegría es consecuencia de un
acto salvador de Dios para su pueblo (Ex 4, 31; 1 S 19, 5; Is 48, 22; 49, 13. 26; 57,
21; 66, 10. 14; Jr 31 , 13 ; Ba 4, 37; Ha 3, 18; Za 10, 7); será la alegría de la estéril
en su fecundación (ls 54, 1).

Podemos hacer la comparación de algunos versos del Salmo 98 con algunos


versos de los capítulos 1 y 2 del Evangelio de Lucas:

Salmo 98 Lucas 1 y 2
VV. 1-4 1, 28
V. 3 1,54
v.6 1, 32-33
v.2 2 , 32

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Lo antes expuesto no hace más que reafirmar que el Nuevo Testamento
mienza con una invitación a la alegría, misma que es causada por la ..,..... ".-n'""
salvadora de Dios. Esta invitación es dirigida a María/Hija de Sión (Le 1, 26) y
los pastores (Le 2, 10). Y es Jesús quien nos invita constantemente a esta
(Jn 15, 11; 16, 24; 17 , 13), a vivirla (Mt 5, 1-12).

Esta alegría:

Brota del corazón por la presencia y salvación de Dios.


No es pasajera, sino que va creciendo.

Por eso, María en nombre de todos, Israel/Iglesia, se alegra para comunicar.


nos su alegría. Y este gozo es mayor cuanto más grande es la obra divina de la
salvación. Hay mayor júbilo cuando hay más perdón. En medio de las dificultades,
fracasos , errores, etc., podemos estar alegres pensando en la salvación que Dios
nos trae. Por tanto, la fuente de nuestra alegría debe ser lo que Dios hace por noso-
tros; estar alegres en el sacramento de la Reconciliación pensando en el perdón y
viviendo la salvación que Dios obra en nosotros .

5. El tema de la hija de Sión afirma la realeza de Dios al presentar al Mesías


como rey (So 3, 15). El Mesías es el Rey de Israel que viene a salvarnos y
a estar en medio de nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28,
20).Así podremos decir: ¡Alégrate, llena de gracia, no temas , el Señor está
contigo, viene a tu seno un Hijo que será el Rey y Salvador de Israel!

En María, como hija de Sión, hablamos de Dios, del pueblo de Israel, de Ma-
ría y de la Iglesia:

a. De Dios:
• Fiel a sus promesas con su pueblo (en su Encarnación, Emmanuel =Dios
con nosotros).
• Como Aquél que siempre piensa en su pueblo.
• Como la causa de nuestra alegría por su presencia amorosa y su salvación.

b. Del pueblo de Israel:


• En la realización de su historia, en el cumplimiento de su esperanza .
• Como el principio del nuevo pueblo.

78
c. De María:
• Como la que nos da la seguridad en la fidelidad de Dios.
• Como la personificación del Resto humilde/pobre de Dios (fiel a Dios) y
como la figura de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios.
• Como el cambio entre Israel y la Iglesia, entre el Antiguo Testamento y el
Nuevo Testamento.
• Como la que recibe la salvación en nombre del pueblo y para el pueblo,
siendo esto la causa de su alegría.

d. De la Iglesia:
• Como la poseedora de la fuerza y fidelidad de Dios.
• Como un pueblo humilde/pobre y fiel.
• Como un pueblo que es sacramento de salvación y signo de la presencia
de Dios, causa de su alegría, en medio de los hombres.
• Como un pueblo que ha recibido la salvación en función de la salvación
de todas las naciones.

María, la "Agraciada'',
la "Llena de gracia"
En Le 1, 27 se nos dice que el nombre de la virgen era María. El nombre que
Dios le da, con el saludo del ángel , es distinto, pues la llama KEJARITOMENE,
es decir: "Agraciada", "Llena de gracia" (Le 1, 28).

En el Antiguo Testamento, Dios cambia el nombre de una persona para darle


una misión , además que el nuevo nombre expresa quien es la persona, su identi-
dad . Es así que Dios realiza lo que significa su Palabra (Gn 17,4-5 , 15. 19; 32, 29;
35, 10; Os 2 , 1-2; Is 62, 12).

María, como hija de Sión, recibe el saludo, JAIRE =Alégrate, y su nuevo


nombre, KEJARITOMENE =Agraciada.

Significa esto, en primer lugar, que Dios cambia el nombre de la Hija de Siónl
Israel para renovar a su pueblo y para que sea testigo de su nombre Santo entre las
naciones. Como ya estaba anunciado por los profetas:

79
• El antiguo nombre del pueblo: "No compadecida", "No-mi-pueblo"
1, 6 . 9); "Cautiva Jerusalén" (Is 52, 2); "La Repudiada" , "Díscola nZI.,.
chacha" (Jr 30, 17; 31, 22).
• El nuevo nombre: "Tú eres mi pueblo" (Os 2 , 25); "Paz de la Justicia y
Gloria de la Piedad" (Ba S, 4); "Pueblo Santo", "Rescatados de Yahveh, ,
"Buscada" , "Ciudad no Abandonada" (ls 62, 12).

Dios con su Palabra creadora da un nuevo nombre a su pueblo , lo renueva con


su amor (So 3, 17; Jr 31 , 3-4; Is 1, 27; 62, S) y lo engalana como su esposa (Os 2,
16-22).

Por boca del profeta, el Señor dice a la ciudad santa:

No se te llamará más la "Abandonada",


ni tu tierra será dicha "Desierta",
sino que se te llamará "Mi complacencia" ,
y a tu tierra "Desposada",
porque en ti se complace el Señor,
y tu tierra tendrá un esposo.
Como un joven se desposa con una virgen,
así tu constructor se desposará contigo,
y como el esposo se recrea en la esposa,
así tu Dios se recreará en ti (Js 62, 4-5).

A la luz de este texto de Isaías, así como de otros textos, podemos decir que la
historia de la salvación es la historia de la Alianza como un desposorio. Y es Dios
mismo quien embellece a su esposa (Sal45 , 11 - 15; Ct l. 4; 2, 10; 4, l. 7; S, 2; 6,
4; 7 , 11).

En María , la Hija de Sión, Dios engalana a su esposa, el pueblo de Israel, con


su gracia/amor. En María, figura del nuevo pueblo, empieza la historia de la Iglesia
que va siendo embellecida por Jesús (Ef 4, 12; S, 27 -32; 2 Co 11, 2), historia que
llegará a su plenitud en la escatología. (Ap 21 , 2) Es la presencia de Jesús la que
nos hermosea, es su gracia la que nos adorna (Ap 19, 7-8; cf. Is 61, 9-11; 62, 2-5;
65, 18 ; Os 2, 16).

80
El nombre de María es ahora KEJARITOME, palabra que es el participio
asivo del verbo KARITON, que a su vez deriva del sustantivo KARIS, y que
puiere decir "Gracia". Por eso, es más apropiado y correcto traducir KEJARI·
}o MENE por AGRACIADA, que por "Llena de gracia" . Sin embargo, usamos
el término "Llena de gracia" porque es el modo como San Jerónimo tradujo KE-
JARITOMENE al latín (Vulgata), "Gratia plena" , y que en español corresponde
a1 término "Llena de gracia".

El término "Gracia" en la Biblia puede significar:

l. Encanto y hermosura (Pr 5, 19) en ese sentido lo usa Lucas en 4, 22: "Y
todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de
gracia que salían de su boca", refiriéndose a su palabra seductora y bella.

2. Favor, benevolencia de Dios: que sería la traducción de la palabra HEN en


hebreo. Tan sólo en el Génesis aparece 12 veces esta palabra: 6, 8; 18, 3;
30, 27; 32, 6; 33, 8. 10. 15; 34, 11; 39, 4. 21; 47, 25. 29. (Cf., por ejemplo,
Jr 31, 3-4). En este sentido también lo usa Lucas en 1, 30: "No temas ,
María, porque has hallado gracia"; y en 2, 40. 52: "El niño crecía ... , y la
gracia de Dios estaba con él", "Jesús progresaba ... , y en gracia ante Dios
y ante los hombres". Esta misma idea la encontramos en el canto del Mag-
níficat (Le 1, 48). En el Nuevo Testamento lo encontramos también, con el
mismo significado, en Ef 1, 6: "para alabanza de la gloria de su gracia, con
la que nos agració en el Amado". En este sentido afirmamos que Jesús es
la plenitud de la gracia del perfecto amor y la distribuye a quienes reciben
su amor y viven en Él.

María recibe este amor/benevolencia/gracia como todos los cristianos, pero


de una manera especial, pues es su nombre, su característica, su identidad. Por eso,
María es la "Agraciada", el signo vivo de esta plenitud.

En la carta de Pablo a los Efesios, 1, 3-14, leemos:

"Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,


que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cie-
los, en Cristo;
por cuanto nos ha elegido en Él antes

81
de la fundación del mundo,
para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor;
eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo,
según el beneplácito de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia
con la que nos agració en el Amado.

En Él tenemos por medio de su sangre la redención,


el perdón de los delitos,
según la riqueza de su gracia
que ha prodigado sobre nosotros
en toda sabiduría e inteligencia,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad
según el benévolo designio
que en Él se propuso de antemano,
para realizarlo en la plenitud de los tiempos:
hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza,
lo que está en los cielos y lo que está en la tierra.

A Él, por quien entramos en herencia,


elegidos de antemano
según el previo designio del que realiza todo
conforme a la decisión de su voluntad,
para ser nosotros
alabanza de su gloria,
los que ya antes esperábamos en Cristo.

En Él también vosotros,
tras haber oído la Palabra de la verdad,
el Evangelio de vuestra salvación,
y creído también en Él,
fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
que es prenda de nuestra herencia ,
para la redención del Pueblo de su posesión,
para alabanza de su gloria".

82
De este texto paulino hay que hacer notar lo siguiente:

• Las bendiciones que Dios nos concede son su gracia, es decir, el favor de
su benevolencia, es su amor gratuito el que las otorga y, por eso, somos
como María: "Agraciados", benditos. Todo es gracia y bendición, y no
sólo esfuerzo humano.
• A semejanza de María, somos predestinados, elegidos en Él, antes de la
fundación del mundo (idea que se recalca cinco veces, de diferente mane-
ra, en este texto). Bastaría con esto para conocer y sentir el gran amor que
Dios nos tiene, para comprender que Él piensa en nosotros desde antes de
la creación.
• Los predestinados son elegidos, es decir, que están llamados a ser: santos,
inmaculados, hijos adoptivos, agraciados, redimidos , perdonados, here-
deros, sellados con el Espíritu Santo, liberados, salvados. Palabras todas
que nos expresan la misma idea con diferentes matices, como ya veremos
más adelante.
• Que todo tiene como finalidad la alabanza de la gloria de su gracia y la sal-
vación universal, que en la plenitud de los tiempos tendrá a Cristo como
cabeza de todo.

Por tanto, podemos concluir que "Todo es pura gratuidad de Dios, para ala-
banza de su gloria" . María, la Llena de gracia, es signo de este Amor/gloria de
Dios que salva a su pueblo y santifica a su Iglesia, y figurada por Ella para ser ma-
dre. Pero María no sólo es la Llena de gracia (gracia recibida), sino que es también,
y ante todo, "hija de la gracia ". María como agraciada, inmaculada, santa, es signo
vivo de esa gracia amor/benevolencia/ternura de Dios. Es signo, prototipo, figura
de lo que Dios hace por su pueblo con su gracia, con su amor gratuito que nos da
en el Amado (cf. Ef 2, 4-1 O).

Y nunca estará de más insistir en esto, y tenemos que hacerlo, pues de lo con-
trario resultaría que tendríamos que presentar, según algunos enseñan, a Judas Is-
cariote como el ejemplo del cristiano. Judas cometió un pecado, traicionó a Jesús,
pero se arrepintió, se fue al Templo, se confesó y cumplió la penitencia, regresó el
dinero; pero al final se suicidó desesperado (cf. Mt 27, 3-5) Esto, de alguna manera
Y de diversos modos , es lo que nos han enseñado: Dios responde de acuerdo a lo
que hacemos nosotros y a cómo lo hacemos .

83
Se nos ha inculcado un cristianismo del esfuerzo y no de la gracia, un
nismo de los méritos propios y no de la justificación en Jesús, un cristianismo
pagar las deudas y no de recibir perdón; y, tal vez por eso, a veces no encontramos
sentido a nuestras prácticas religiosas ocasionándonos desesperación y no confian~
za plena en Dios.

En cambió, Pedro, que también cometió un pecado, negó a Jesús , no hizo


nada como Judas y, sin mayor remordimiento, seguía calentándose con el fuego.
Pero Lucas nos dice: "Y el Señor se volvió y miro a Pedro" (Le 22, 61). ¿Qué fue
lo que Pedro vio en la mirada de Jesús? Seguro que el gran amor que le tenía y por
el cual lo perdonaba. Y Pedro al sentirse amado, agraciado, fue cuando se arrepintió
y se convirtió respondiendo a ese amor/gracia de Jesús . ¡Si tan sólo Judas hubiera
ido con Jesús , seguramente su amor lo hubiera salvado!

La vida cristiana, el ser discípulo, comienza cuando uno se siente amado, sal-
vado , perdonado, agraciado y, entonces, experimentando un agradecimiento, con
alegría y amor respondemos a este don de Dios con una vida de fe, esperanza y
amor por el bien de los demás (cf. Rm 3, 21-31; 5, 1-11; 11 , 5-6; 1Co 15, 10). To-
dos hemos sido salvados por la gracia/don de Dios (Ef2, 8). Gracia que ciertamen-
te no hay que dejar que sea vana y no dé fruto en nuestras vidas (2 Co 6 , 1). Con su
gracia nos basta y nos sobra (2 Co 12, 9; Ga 2, 21) . Por eso, "Agraciados", como
María, no dejemos que el Espíritu se apague en nosotros (lTs 5, 19).

María es signo de esta gracia en plenitud y de la respuesta de fe y aceptación a


este amor/gracia de Dios. María ha sido predestinada en Jesús , en comunión con su
Hijo y Salvador ha sido colmada de gracia para realizar su vocación y cumplir
su misión de ser la madre del Mesías.

84
Inmaculada Concepción
La historia del dogma de la Inmaculada Concepción, las nuevas reflexiones de
la teología, la visión actual que tenemos de la espiritualidad y de la cultura de los
hombres de hoy, nos ofrecen varias pautas para una reflexión y exposición actuali-
zada del tema de la Inmaculada Concepción de María.

y para una mejor comprensión es necesario tomar en cuenta los siguientes


aspectos:
l . Como ya se ha mencionado anteriormente, no es conveniente presentar la
Inmaculada Concepción como un privilegio o una excepción, ni como una
condición totalmente diversa y aislada de todo el resto de la humanidad.

San Pablo al respecto nos dice: "Todos los que creen son justificados por
el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús"
(Rm 3, 24). La preservación del pecado y la plenitud de gracia no son
fruto de las cualidades o virtudes propias, ni tampoco de las obras; más
bien, son resultado de la elección salvífica del Padre, que decide desde la
eternidad amar a los hombres gratuitamente más allá del pecado y de los
méritos. La Inmaculada Concepción manifiesta la absoluta iniciativa del
Padre y significa que María estuvo envuelta en el amor redentor y santifi-
cador de Dios como todos los elegidos.

Lejos de ser excepción o negación de la universal necesidad de redención


por obra de Cristo, la Inmaculada Concepción nos manifiesta que María
"está unida en la estirpe de Adán con todos los hombres que han de ser
salvados" (LG 53) .
Si la mayoría de las veces se ha visto a la Inmaculada como un privilegio
único y demasiado distante de nosotros , casi inalcanzable, la palabra de
Dios nos revela lo contrario: que ella, la Inmaculada, forma parte de una
historia de salvación en la que también nosotros estamos implicados .

Y salvando las diferentes modalidades de redención, existe, por tanto, una


real comunicación de destino entre María y los cristianos, los cuales de-
ben sentirse amados por Dios desde toda la eternidad y estarle agradecidos
mediante la alabanza por las bendiciones recibidas.
rYffmri&Y~ ss
2 . Anteriormente hemos explicado que toda gracia que Dios otorga es
una misión. Por tal motivo, es importante que cuando hablemos de la
maculada Concepción insistamos en el "para qué". ¿Para qué Dios
esa gracia a María? Donde la respuesta será: la plenitud de la gracia
recibió María fue para cumplir con su misión de ser la madre de Jesús
'
Mes1as. .
3. Solemos tener la tendencia a entender la Redención sólo en su aspecto
de quitar las culpas y perdonar los pecados, y olvidamos que también
y sobre todo, implica la donación del Espíritu que lleva a plenitud al ser•
humano al hacernos hijos de Dios.

La presentación que hace la teología de tendencia latina del dogma de la


Inmaculada Concepción hace que se le considere y se le vea en sentido
negativo, pues se caracteriza a María en relación al pecado; de ahí que al-
gunos lleguen a pensar que la vida cristiana consiste en no cometer peca-
dos . Por eso, este dogma, para ser mejor comprendido, debe completarse
y complementarse con la visión y perspectiva de los Padres Griegos, más
favorables a poner de relieve la perfección de la "Toda Santa".

Así pues, por motivos ecuménicos y por razones de fidelidad al concepto


bíblico de salvación debemos ver el misterio de María en su verdadera
dimensión teológica: como un misterio de elección divina, de santidad , de
plenitud de la gracia y de fidelidad al plan salvífico de Dios.

Como afirma el Concilio Vaticano JI: "Por lo que nada tiene de extraño
que entre los Santos Padres prevaleciera la costumbre de llamar a laMa-
dre de Dios totalmente santa e inmune de toda mancha de pecado, como
plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo" (LG 56).

El Espíritu es la suma de todos los efectos de la Redención, porque en Él


se realiza la comunión con el Padre y la nueva vida en Jesús (Jn 6, 63; 7,
39; 16, 7; 2 Co 5, 15. 19). El Espíritu es el Don más sublime e importante
otorgado por el Padre y por el Hijo, es el Don increado, para hacer desapa-
recer la vida según la carne, Él es el principio dinámico de la nueva vida
en la gracia, en el amor y en la libertad filial (Rm 8, 1-17).

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4. También hemos de tomar en cuenta el concepto que tenemos y que debié-
ramos tener del PECADO ORIGINAL.

Veámoslo a partir del relato del Gn 3, 1-6: " La serpiente era el más astuto
de todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho ... " .

Si entendemos la astucia como la agudeza y sutileza para engañar, podemos


afirmar que al presentarnos a la serpiente como el animal más astuto, el relato nos
deja en claro que la fuerza del pecado está sobre todo en el engaño.

Por eso la serpiente empiéza preguntando como si no supiera nada: " ...Y dijo
a la mujer: "¿Cómo es que Dios os ha dicho: no comáis de ninguno de los árboles
del jardín?". Respondió la mujer a la serpiente: "Podemos comer del fruto de los
árboles del jardín. Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho
Dios: no comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte".

"Replicó la serpiente a la mujer: "De ninguna manera moriréis. Es que Dios


sabe muy bien que el día en que comieres de él se les abrirán los ojos y serán como
dioses, conocedores del bien y del mal" .

El engaño de la serpiente está en lo que les dice a Adán y a Eva sobre Dios.
En la primera frase, "De ninguna manera moriréis", lo que en el fondo les está
diciendo es, que Dios es un mentiroso, pues al anunciarles que era pena de muerte
comer el fruto, afirmaba una mentira.

En la segunda frase, el engaño está en la razón que aduce para prohibirles que
coman del fruto . Al decirles que al comer del fruto "se les abrirán los ojos y serán
como dioses" , o sea, que les iría muy bien, los está induciendo a creer que lo que
Dios quiere es que les vaya mal, que no se realicen como seres humanos, que lo
que Él quiere es verlos sufrir.

Si piensan que, por un lado, Dios es un mentiroso y, por otro, que únicamente
quiere sojuzgarlos, amolarlos, frustrarlos y no dejar que se realicen como criaturas,
la conclusión es clara: han de buscar su plenitud y realización al margen de Dios.

87
El Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et Spes en el
13 , lo expresa de esta manera: "Creado por Dios en la justicia, el hombre
embargo, por instigación del demonio, en el propio exordio de la historia, '
de su libertad, levantándose contra Dios y pretendiendo alcanzar su propio fin
margen de Dios".

Y en esto consiste el pecado de la soberbia: buscar alcanzar la plenitud ""V'""'•


ser humano al margen de Dios, el no tomar en cuenta las orientaciones y el
que Dios le propone, y en su lugar determinar por sí mismo, el hombre y la mujer,
en qué radica "ser" un ser humano y su realización.

En Gn 2, 18-24 se nos relata poéticamente la formación de la mujer a partir


del hombre. Con esta narración y con la frase que exclama Adán al verla: "Esm
vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada mujer,
porque del varón ha sido tomada", se expresa claramente la plena igualdad que
Dios ha establecido entre el hombre y la mujer.

Pero el hombre y la mujer especularon que esa igualdad era otra mentira más
de Dios, y era sólo para su mal , evitando así, su realización y felicidad. De ahí que
ellos determinaron que su plenitud y realización personales estaba, en lugar de la
igualdad , en la dominación del otro. Establecieron, por su cuenta, que en la medida
en que dominaran a los demás iban a alcanzar su fin.

En Gn 2, 15 (cf. 1, 29-30) se indica claramente la finalidad por la cual Dios


dejó al hombre en el Paraíso y el porqué Él les había dado todas las cosas de la
creación: "Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en el jardín del Edén, para
que lo labrase y cuidase".

Nuevamente, el hombre dudó sobre "cuidar" y "labrar" el campo, lo que


hoy entendemos por la ecología, creyéndolo otra mentira de Dios para impedir su
realización. Por tanto reflexionó que, para alcanzar su plena realización, y su fin
como ser humano , más que en el cuidado de la naturaleza y en el trabajar, todo
estaba en el poseer. Y su pecado ahora consistió en determinar que sólo iba a llegar
a "ser" en la medida de su "tener".

San Ignacio de Loyola, en el profundo conocimiento que tuvo del ser humano,
nos enseña que el diablo nos pone una treta para engañamos: el pensar que nuestra

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vida es más importante y el que sólo somos personas en la medida en que tenga-
mos honores, poder y riquezas.

En la Gaudium et Spes número 13, el Concilio nos expresa esta misma idea
del siguiente modo: "Al negarse con frecuencia a reconocer a Dios como su prin-
cipio, rompe el hombre la debida subordinación a sufm último y también toda su
ordenación tanto por lo que toca a su propia persona como a las relaciones con
los demás y con el resto de la creación. Es esto lo que explica la división íntima del
hombre ... A la luz de esta revelación, la sublime vocación y la miseria profunda
que el hombre experimenta hallan simultáneamente su última explicación".

Hoy sabemos que no sólo en el engaño el pecado toma su fuerza, sino que el
pecado toma mayor impulso y poderío cuando se crea una serie de estructuras.

Por ejemplo, la usura, que es cobrar intereses sobre un dinero prestado, y que
ha sido siempre condenada por la Iglesia, se vuelve parte de nuestra vida cotidiana
de manera sorprendente cuando se le estructura en un banco y se le convierte en
norma de vida, de tal manera que hoy nos parece que la persona que no cobra in-
tereses al prestar dinero, aunque sea a un familiar, es la que está mal, la que no es
lista y abusada, ni sutil , la que no sabe sacar provecho de sus riquezas. Pero es más
inaudito e increíble aún, que se haya llegado al punto en que ya ha sido aprobado
oficialmente el anatocismo, que es el cobrar intereses sobre los intereses.

En el pasado se colocaba el acento del pecado, únicamente , ya sea en la ac-


ción, ya sea en la persona, ahora se desplaza decisivamente hacia el plano social.

Y esa conjugación hace surgir una comprensión diferente del pecado. La con-
cepción intimista, atomizada, individualista o incluso meramente personalista del
pecado no responde ya satisfactoriamente a la brutalidad de los mecanismos des-
humanizantes que penetran los engranajes de la economía, de la política y de la
sociedad. El proceso de deshumanización es de tal calibre que lo que normalmente
se reconoce como pecado sería incapaz de explicarlo satisfactoriamente. A pesar
de reconocer y confesar estos pecados, aposentados en lo más profundo del cora-
zón humano, crecen las injusticias, la opresión, las discriminaciones, la marginali-
zación, la violación sistemática de los derechos humanos ... Ello sugiere que acaso
los mayores pecados sean justamente los no confesados o no confesables.

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Todo esto es lo que lleva a sospechar que es preciso comprender y
el pecado con categorías distintas, que sean al mismo tiempo más
englobantes. El que vino a quitar el pecado del mundo no vino a enfrentarse
él solamente en aquello que presenta el pecado de íntimo y personal, sino
en lo que presenta como manifestación más clara del anti reino. Así como el
que Jesús vino a implantar no se localiza sólo en los corazones, del mismo
las fuerzas del anti reino adoptan una fisonomía global penetrando todas las
de lo humano.

Y ese mal , en el que se mezclan elementos personales, interpersonales,


nitarios , sociales y hasta cósmicos, es el que se denomina teológicamente pecadt:t
estructural.

Así el pecado es todo lo que "deshumaniza". El ser humano se aliena en la


medida en que se cierra a las aspiraciones más profundas de su ser, en la medida en
que se cierra a la comunión con el prójimo, en la medida en que pierde el sentido
profundo de la creación. Y todos esos cierres se traducen en otro más decisivo para
el propio creador y sus proyectos .

Dentro de este supuesto, el Génesis presenta el pecado como algo que nace
en el corazón humano , pero inmediatamente pasa a la humanidad entera, e incluso
a toda la creación. Dentro de ese mismo supuesto, San Pablo, al afirmar que todos
pecaron en Adán, afirma al mismo tiempo que "toda la creación gime y está en
dolores de parto esperando la liberación" (Rm 8, 22) . En otras palabras, desde el
libro del Génesis, todo pecado asume al mismo tiempo una configuración perso-
nal , interpersonal , comunitaria, social e incluso cósmica. El pecado del mundo se
constituye en aquel clima en el que todos nacen y al que todos colaboran con sus
pecados personales y con sus actitudes sociales.

Por eso, la construcción del Reino entraña una tarea histórica, que ha de lle-
var a cabo el pueblo de Dios: manifestar un Dios diferente de los otros dioses
exactamente a través de la construcción de una historia también diferente de las
demás historias. La fidelidad o infidelidad a Dios se traducen en la construcción o
no de estos proyectos históricos de Dios. Por eso mismo , la ruptura con la alianza
no se da primordialmente ni en el nivel de las personas ni en el nivel de las rela-
ciones directas con Dios. Se da, y de manera explícita, en las relaciones con los
seres humanos entre sí. El pueblo de Dios rompe con la alianza cuando no respeta

90
derecho, no protege al oprimido, no hace justicia al huérfano y no defiende a las
:udas (ls 1, 16-17); la rompe cuando es opresor y violador de los derechos de los
bres (Os 5, 11-15).
pO
También las actitudes de Jesús permiten diversas lecturas, en particular una de
ertiente personal y otra de vertiente más social. Hay que hacer notar que Jesús ni
;abló mucho ni muy directamente del pecado. Habló mucho más de la salvación.

En general, al anunciar la salvación denuncia con mayor claridad el pecado.


flabla ciertamente del pecado, pero lo hace sobre todo a través de las parábolas
del reino. Puede verse la de los convidados al banquete de bodas (Le 14, 18-20),
la de las muchachas que se durmieron (Mt 25, 1 ss), la de la irrupción inesperada
de Dios en la historia (Mt 24, 37-39), la del verdadero pecador: el hermano mayor
(Le 15, 11-32) y la del juicio final (Mt 25, 31ss). Los personajes alegóricos de las
parábolas, de suyo no hicieron nada especial. La maldad proviene simplemente del
hecho de no estar ligados al Reino y a su justicia.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta el modo y trato que da Jesús a los que
oficialmente son considerados pecadores o justos: se muestra acogedor con los pri-
meros e inflexible con los, segundos. Jesús no sólo supera la concepción de pecado
transmitida por los líderes religiosos , sino que la rechaza . Para Jesús el pecado no
tiene nada que ver con la impureza legal o con otras concepciones de índole cir-
cunstancial; del fondo del ser humano es de donde nace el pecado (Me 7, 2-12).

Sin embargo, Jesús no se detiene ahí; detecta a los enemigos del Reino. Y aquí
va a surgir una segunda vertiente: la socio-estructural. Basándose en su análisis
personal, grupos organizados, sirviéndose incluso de la religión y del nombre de
Dios, se oponen frontalmente a la buena nueva del Reino . Y esto lo hacen al servirse
de su poder para impedir la concretización histórica del Reino. Curiosamente, con
la excepción del caso de Herodes, Jesús no arremete contra individuos, sino contra
grupos organizados: fariseos , escribas, ricos, sacerdotes y gobernantes. Es preciso
reconocer que los anatemas de Jesús son colectivos. Además deja bien claro que
existe opresión religiosa porque los fariseos colocan en los hombros de los demás
cargas intolerables; existe ignorancia porque los levitas guardan para sí las llaves
de la ciencia; existe pobreza porque los ricos no comparten su riqueza; existen
oprimidos porque los que gobiernan hacen un uso despótico de su poder en vez de
ponerlo al servicio de los demás (Mt 23).

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Ante todo esto resulta difícil dejar de reconocer que Jesús denuncie formas
convivencia y estructuras sociales en cuantas formas constitutivas del anti
Pues para Él el Reino es ciertamente espiritual , trascendente, pero también ha
concretizarse en la historia de la humanidad.

La lucha que se entabla es exactamente entre el reino de este mundo (de


hombres) y el Reino de Dios. Cuando reinan los hombres , reinan la injusticia,l¡
opresión, la violencia, la discriminación. Cuando reina Dios a través de la concre-
tización de sus proyectos, reinan la justicia, el servicio, la paz, el amor fraterno
y la solidaridad. Decididamente, la concepción de Jesús al respecto, recuerda el
libro del Génesis. Todo el mal empieza cuando los hombres intentan implantar sus
proyectos.

Podemos afirmar que las míseras condiciones en que millones de seres huma-
nos están condenados a vivir no son por su culpa u opción suya, sino como resul-
tado de mecanismos estructurales. y que todo esto es contrario a los proyectos de
Dios, por lo que, a la luz de la fe, se constituye en un verdadero pecado. Ese pecado
queda más de manifiesto cuando se descubre la mala voluntad de enfrentarse con
esa situación . En efecto, a lo largo de la historia han existido siempre desigualda-
des sociales intolerables y multitudes viviendo en condiciones infrahumanas.

Así, ante el pecado estructural se piensa en un complejo de mecanismos al


mismo tiempo social , político, económico, ideológico y hasta religioso, que , si
bien suponen el elemento humano como responsable último, una vez establecidos
funcionan con cierta autonomía. El acento no recae en las personas o en los grupos,
aunque no se los excluye. El acento está en los mecanismos.

Por lo que se ha dicho, se advierte ya que las estructuras poseen consistencia


propia, que van más allá de los sentimientos de las personas y los grupos concre-
tos , aunque sin prescindir de ellos. Aunque exterior, lo social actúa poderosamente
sobre las personas y los grupos. Es incuestionable que las estructuras han sido
creadas por personas o grupos y son por ellos alimentadas. No obstante, las estruc-
turas poseen una lógica propia, que aunada con los tipos diversos de prejuicios,
revelan cómo profundizan los mecanismos discriminatorios y cómo mantienen Y
alimentan la miseria y la marginación de las masas empobrecidas. Así pues, al
mismo tiempo manifiestan el pecado estructural y lo alimentan. Más aún: se trans-
forman en fuente de nuevos pecados personales y sociales.

92
En este contexto surge espontáneamente la cuestión de si se puede o no uti-
·zar con propiedad el término "pecado". El Papa Juan Pablo 11 aborda explíCita-
)1 nte, al menos por dos veces, la cuestión que nos ocupa. La primera aparece en
01:x:hortación Reconciliatio et Paenitentia, 16. Al hablar de la cuestión, distingue
Jaes ángulos: el primero, es el de la repercusión de los pecados personales en los
;emás; el segundo, versa sobre las agresiones directas contra el prójimo; el tercero,
es el de la violación de la justicia, de la libertad y de la paz en el ámbito mayor
de las relaciones internacionales. En la Sollicitudo rei socialis, 36, después de
asegurar que no está fuera de propósito hablar de "estructuras de pecado", indica
que estas estructuras se refuerzan, se extienden, se convierten en fuentes de otros
pecados condicionando el comportamiento humano. Pero en ambos documentos
destaca que esas estructuras: "radican en el pecado personal, y por consiguiente
están siempre ligadas a actos concretos de las personas que las introducen, las
consolidan y hacen difícil eliminarlas".

Su tarea es mucho más exigente. Consiste en luchar en favor del Reino, y


consiguientemente contra el anti reino y los que representan sus intereses.

Es así que el pecado original en sus tres dimensiones: en la relación con Dios,
que es la soberbia, que nos lleva a vivir al margen de Él; en las relaciones con los
demás , que se manifiesta en el dominio que nos lleva a la opresión; y en la relación
con la naturaleza, expresado en el tener que nos lleva a la codicia, se estructura en
los tres elementos componentes de toda sociedad, es decir, en la cultura, la política
y la economía.

En relación con la cultura, la estructura piramidal que hemos elaborado nos


hace clasificar jerárquicamente dentro de esa pirámide, de dónde surge el "status"
por el que unos tienen prestigio, reciben honores y son tomados en cuenta (la mi-
noría), mientras otros son despreciados, deshonrados , marginados y hasta humilla-
dos (la mayoría) , según los diversos elementos que forman esta cultura.

Por citar algunos ejemplos: los de raza blanca son tomados en cuenta y res-
petados mientras que los morenos y los negros son despreciados y marginados. El
hombre está sobre la mujer y es más tomado en cuenta, de diversas maneras , por
el simple hecho de ser hombre. Tienen más prestigio "los bien vestidos" , los que
hablan correctamente, los que comen "con educación", mientras que los que no
se visten correctamente, según los parámetros de la sociedad, los mal hablados

93
y, según los criterios establecidos, los mal educados, son marginados y
dos. Ni que decir de la importancia que tienen los títulos en la sociedad que
un "status" superior a los demás, pues los que no logran estudios uni
prácticamente, "son nadie" en la sociedad. Cuando toca el turno a las
dades, hay que elegir una de prestigio pues esto te merecerá más respeto de lot
demás. La fama, el renombre, te dan prestigio y eso hace que te merezcan mayo._
consideraciones y respeto. De ahí que en nuestra sociedad se diga: "Como te vent
te tratan".

Y estamos tan esclavizados en esta estructura inhumana y pecaminosa que


para "sentirnos alguien" buscamos el modo de despreciar a los demás. Se nos en..
seña que para ser de "élite" tenemos que dejar de ser pueblo, de ser prietos, de ser
nacos , de ser mal vestidos , mal hablados, mal educados, y que hay que conseguir
un título a como dé lugar, no importando la manera como lo hagamos. Si logramos
subir a la cúspide de la pirámide nos hacen creer que tenemos derecho a despreciar
a los demás, a pisotearlos, a no tomarlos en cuenta, a marginarlos y a humillarlos.
Es así como en nuestro mundo inhumano, ¡hay niños que llegan a avergonzarse de
sus papás!

En la pirámide del dominio o de la política, aparece el rango de los puestos de


mando que son considerados importantísimos en nuestra sociedad. Nos han hecho
creer que nuestra meta es conseguir un puesto desde el que podamos dominar,
controlar y humillar a los demás. En tanto, aquellos que no logran "éxito" en lo
profesional o laboral, por lo menos en su casa, más que ser papá y mamá, pre-
ocupados de amar a sus hijos para que tengan vida digna como seres humanos, se
convierten en el jefe o la jefa que buscan dominar y controlar a sus hijos, les im-
ponen sus reglas exigiéndoles una obediencia absoluta y ciega, al menos mientraS
los mantienen.

En esta estructura inhumana buscamos cualquier pretexto o justificación para


hacerlos la razón de poder dominar a los demás y así oprimirlos: soy el mayor, soy
el más antiguo, el que tengo más títulos, el más fuerte, soy hombre , etc., hasta tal
grado de que "el que tiene más saliva traga más pinole". Hemos aprendido a creer
que un puesto da poder y es parte constitutiva de nuestro ser: ser presidente, ser
gerente, ser director, ser coordinador; y casi nunca, o nunca , se nos ha enseñado
que un puesto es una responsabilidad y un servicio.

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la pirámide económica es donde se nos ofrece la mayor claridad. Eres
.en importante, respetado, con ciertos derechos en la medida que vistas ropa
ca, uses artículos de calidad, conduzcas un coche de lujo y habites en una
Jllaf · en las zonas más exclusivas. Se nos ha hecho creer que es verdad el
que tienes y te diré quién eres" . Esta estructura nos esclaviza, de tal manera,
el afán de nuestra vida es el poseer más y más y más, sin importar los medios.
inhumano y pecaminoso de esta estructura es que, para poder tener más, es ya
:nnal el explotar a los otros, el engañarlos, el extorsionarlos y el sacar provecho
de ellos y de todo .

Por tanto , el pecado original es el estar situado en el "pecado del mundo" (Jn
1. 29), es decir, el estar ubicados e inmersos en una situación de perdición, en una
estructura que hace imposible el amor a Dios y al prójimo, y evitar así los pecados
personales; sin olvidar también el influjo de los pecados históricos añadidos al
desorden de nuestra naturaleza, y que nos orienta hacia el pecado personal, si no
interviene la gracia.

Y las consecuencias de este pecado nos las expresa el Génesis de la siguiente


manera: "Se dieron cuenta de que estaban desnudos" (3, 5); es decir, se dan cuenta
de que no han alcanzado su fin , sino al contrario, que no son personas, seres hu-
manos , o sea, que se han ido despersonalizando y deshumanizando. Y en Gn 3, 16
se dice: "Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará"; es decir, que se ha
perdido la igualdad, la armonía, el equilibrio y la unidad que humaniza, y en su lu-
gar ha surgido la discordia, la división, el desorden , la incapacidad de un auténtico
amor y la lucha consigo mismo y con los demás que lo hacen inhumano.

Por último, en Gn 3, 17-19 se señala que: " ... maldito será el suelo por tu
causa; con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida ... Con el sudor
de tu rostro comerás el pan", indicando con esto que el hombre lejos de poseer la
tierra, en realidad se ha convertido en esclavo de ella; que en lugar de tener un tra-
bajo digno y hurnanizante, se ha convertido en esclavo del trabajo para ganar más
o en esclavo que esclaviza a los trabajadores para un mayor provecho personal.

95
Así, el Concilio Vaticano 11 nos describe estas consecuencias:
"Es esto lo que explica la división íntima del hombre. Más todavía, el hombre
se nota incapaz de someter con eficacia por sí solo los ataques del mal, hasta el
punto de sentirse como prisionero entre cadenas ... El pecado rebaja al hombre,
impidiéndole lograr su propia plenitudn (GS 13).

Esta esclavitud la describe el Génesis diciendo que, cuando el hombre, Adán



y la mujer, Eva, se vieron desnudos se taparon con unas hojas de higuera (3, 7).
Así podemos ver que el hombre esclavizado, en la medida en que se siente en el
"fondo", que no se siente un ser humano, que no es una persona, buscará deses-
peradamente, para tapar su "desnudez", algo que le dé respeto y ser tomado así en
cuenta: mayor prestigio, fama, lujo , status, títulos, poder, dominio y riquezas. Pero
Dios no abandona a su suerte al hombre, a Adán y a Eva aún a pesar del pecado, Él
se hace presente en la historia humana para establecer una relación personal y de
amor con el hombre, haciendo así de la historia, una "historia de salvación". Y en
esta historia es Dios quien busca al hombre, es Dios quien toma la iniciativa; por
eso, en este tenor, podríamos decir que "la historia de salvación es la búsqueda
de Dios por el hombre". Toda esta historia que se va desarrollando a través de los
siglos entre Dios y su pueblo, llega a su culmen cuando el Padre envía a su Hijo,
para revelarnos plenamente su proyecto de salvación. Este culmen de la historia es
lo que llamamos, en palabras de Pablo, "la plenitud de los tiempos" .Así pues, toda
esta historia se encamina a Cristo y en Él encuentra su cumplimiento.

Ya en el mismo texto de Gn 3, 15 se habla de una "mujer y su descendencia",


que con la victoria sobre la serpiente se da la esperanza de una nueva y definitiva
vida. Es interesante hacer notar que en el original hebreo dice: "Ello te pisará la
cabeza" , refiriéndose a que es la descendencia de la mujer, o sea la raza humana, la
que tendrá enemistad con la serpiente, y que al final de los tiempos "ella" logrará
la victoria sobre el mal. La traducción griega de los LXX dice: "Él te pisará la ca-
beza", es decir, que la descendencia de la mujer, que es su hijo, será quien triunfe
sobre el mal ; esta traducción esboza una interpretación mesiánica. En la traducción
latina se dice: "Ella te pisará la cabeza" , interpretando que la mujer, considerada
como María en la tradición eclesiástica, es la que logrará la victoria final.

Podemos decir que estas tres versiones se complementan ya que en la victoria


sobre la serpiente, el mal, comienza con "él" , el Mesías, hijo de la mujer, tiene su
prototipo en "ella" , la mujer y se realizará plenamente en "ello", el linaje de la

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Jlllljer, la humanidad que triunfará sobre el mal al final de los tiempos.

En esta lucha inevitable el veredicto de Dios está a favor del hombre y de la


Jlllljer, de su descendencia, cuya victoria final se entrevé; en efecto, mientras que
pios deja a la serpiente con su maldición, cuida solícitamente de la primera pareja
humana (Gn 3, 21) y especifica en el curso de la historia posterior su promesa de
salvación en el sentido de una bendición a favor del pueblo elegido y de la hu-
manidad hasta la llegada de la "descendencia" de la mujer, a saber: Jesucristo
(Ga 3, 16; Mt 2, 15). Es bien sabido que la interpretación del protoevangelio se ha
especificado en la mujer y su estirpe, que en el texto bíblico indican genéricamente
a Eva y su descendencia, en el sentido del Mesías victorioso de Satanás (padres
griegos) donde María está asociada a esta victoria (traducción latina).

En esta historia de purificación paciente y progresiva, es Dios quien actúa y


toma la iniciativa. Desde Adán hasta Abraham, desde Abraham hasta María, se
advierte efectivamente que Dios no se cansa de arrancar al hombre de su egoísmo
disgregador en sus relaciones con Él, con los demás, con la naturaleza y consigo
mismo. Lo salva haciéndolo cada vez más "capaz" de abrirse al amor. Promete
una era en la que el pecado, con sus alienaciones, dejará de reinar. La Inmaculada
sería, entonces, el toque consumado del Reino del Mesías. María es así la primera
personificación del pueblo de Israel. María es el arquetipo de los rescatados (Jr 31,
3; ls 54, 8; So 3, 17) . Dios hace de María, por su gracia, un ser realmente libre en
vistas a su misión.

Decir Inmaculada Concepción hoy

Decir Inmaculada Concepción hoy es decir que María es la mujer plenamente


realizada, la mujer plenamente liberada del pecado de no tomar en cuenta a Dios
en su vida, del pecado de tratar de dominar a los otros y del pecado de poseer las
cosas para sentirse alguien. María es, más bien, un ser realizado como: Hija de
Dios, hermana de los hombres y Señora de las cosas. Es la mujer que pisa la cabe-
za de la serpiente, como figura del pueblo de Dios, en su lucha contra el mal y en
contra del pecado que deshumaniza y esclaviza, que crea división en el corazón e
incapacita para un auténtico amor, e implanta la lucha contra Dios, contra sí mismo
y contra los demás.

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La Inmaculada Concepción no sólo nos habla de una existencia sin
sino, además y sobre todo , de la plena realización del plan de Dios en María.
poco nos habla desde qué momento María es "Inmaculada" , sino de una
de la gracia que hace a María plenamente la Hija de Sión, la mujer, el ser humanO!.

La gracia, el amor de Dios, libera y recrea a su pueblo en María, la mujer ple-


namente liberada y realizada como ser humano, Ella es signo del plan de Dios Para
cada uno los miembros de su pueblo (Ef 1, 3-10).

• María es signo del balance e integridad personal , de la armonía y el "ser


fácil para Dios, para los demás y para ella misma".
• María es signo de la presencia salvadora de Dios entre los hombres .
• María es signo de que Dios por medio de su Espíritu le da vida plena y
digna al ser humano (cf. Jn 10, 10), liberándolo de la esclavitud del poder,
del prestigio y del tener.
• María es signo de cómo aceptando a Dios, su gracia y su salvación, el
hombre encuentra su propia verdad en Él (Jn 8, 34-36).

María es rescatada por la verdad que hace libres. Jesús , concebido por una
mujer (Ga 4 , 4; Gn 3, 15; Is 7, 14) libera y da nueva vida. María es la "Esclava del
Señor" que toma a Dios en serio en su vida, en contraposición con Eva que quiere
alcanzar su propio fin al margen de Dios . María es la hermana en la Iglesia, que en
igualdad y armonía ama y da vida a los demás, en antagonismo con Eva que busca
su realización dominando a los demás . La Inmaculada es la Señora de las cosas
que libremente usa y administra los bienes para el servicio a los demás , en contras-
te con Eva que por el pecado ha hecho del tener, la meta de su vida.

La Inmaculada Concepción es signo del ser humano en plenitud, creado a


imagen y semejanza de Dios, libre y señor (Ga 5 , 1). La Inmaculada es señal de la
presencia salvadora de Dios entre los hombres.

Empero esto, no significa que la Inmaculada al verse liberada del pecado, que
conduce al mal , ha estado exenta de los sentimientos humanos más intensos y vi-
tales, de los límites y condicionamientos culturales , del sufrimiento, del camino de
la maduración y de la peregrinación en la fe. A diferencia de nosotros, pecadores,
María bajo el influjo de la gracia ha puesto sus impulsos, sentimientos y tendencias
al servicio de su misión.

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La Inmaculada Concepción nos dice que parte de la Redención no es sola-
ente una liberación del pecado, sino que es, también, una preservación del pe-
~do, lo cual es importante para una recta doctrina de la gracia. Por eso, ver en la
~nmaculada la impermeabilidad al mal estructural es acertado, al menos si se le
considera como efecto de una gracia que la santifica plenamente.

Por su última comunión de vida y de destino con Cristo, María se ha visto


rodeada por el amor del Padre, por la gracia del Hijo y por la sombra del Espíritu.
Consiguientemente, ha sido preservada de toda sumisión o connivencia con el mal,
tanto interior como estructural. Ella manifiesta la plenitud del amor redentor de
Cristo, porque muestra su eficacia preservativa. La Inmaculada Concepción es el
comienzo de un mundo nuevo animado por el Espíritu: es plenitud de amor, de vida
definitiva, de relaciones filiales con el Padre, fraternales con los hombres y de se-
ñorío con la Creación.

El Nuevo Testamento nos muestra que María es:

l. Libre en la entrega incondicional de sí misma como respuesta a su voca-


ción.
2. Libre del miedo para poder preguntar el cómo a Dios.
3. Libre para mantener serenidad ante José. Dios tiene sus planes para José
y María. Libre para no interferir en el crecimiento de Jesús con sus nece-
sidades y pensamientos personales.
4. Libre ante Jesús adolescente con el que dialoga y es capaz de meditar, de
guardar en su corazón las palabras que no ha entendido.
5. Libre ante su hijo en Caná.
6. Libre del prestigio que le daría el título de "Madre del Mesías" . Ser Ma-
dre del Mesías fue para Ella su misión que vivió como servicio.
7. Libre de no ser la primera ante los seguidores de Jesús en su vida pública.
Libre de no ser la protagonista en la Iglesia.
8. Libre para estar de pie ante la cruz y recibir su misión.
9. Libre para no recaudar fondos para Jesús.

Pero, sobre todo , fue libre para ser la MADRE de Jesús . Jesús pudo ser Jesús
gracias a Dios Padre y a que su Madre fue la mujer plenamente liberada. Jesús es
el Hijo amado y por eso puede amar, el Hijo que se descubre a sí mismo y que
se acepta a sí mismo. De aquí surge el tipo de relaciones que Jesús establecerá

99
y mantendrá con los demás; pues para adquirir su identidad personal Él necesita la
relación amorosa y, al mismo tiempo, la separación de sus padres.

María es libre para ser el soporte y apoyo para que Jesús se oriente a su manera
, '
para que siga su camino, para que sea El mismo aunque ella no lo comprenda, ni en-
tienda, pero Ella continuará creyendo y confiando en su Hijo incondicionalmente.

María es libre de buscar satisfacer en Jesús sus propias necesidades, sus gus-
tos y deseos, sus sueños y planes, su anhelo de prestigio y fama, de dominio y
posesión. María es Inmaculada para realizar su misión de Madre (cf. GS 17).

La Inmaculada Concepción es prueba fehaciente de la total gratuidad de Dios


y el "Sí" plenamente personal del hombre a Dios. Su colaboración es total porque
carece de pecado; es así que la plenitud y realización de uno mismo surge de la
aceptación y del don de Dios y de sí mismo. María es elegida para aceptar y entre-
garse al servicio de Jesús .

María es el signo de la realización del proyecto de Dios sobre el ser humano.


Es así que la santidad de María nos hace ver ese proyecto de amor, de gracia, de
comunión, de diálogo y de salvación por parte de Dios y no sólo un mero rescate
del pecado. Luego entonces, La Inmaculada Concepción es la totalmente santa (cf.
LG 56).

Qué significa que María es Santa


La santidad de Dios exige la santidad de Israel: "Sed santos porque yo soy san-
to" (Lv 19, 2); "Sobre ellos estableceré mi morada; seré su Dios y ellos serán mi
pueblo ... Yo , el Señor, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos
por siempre" (Ez 37, 27; cf. v. 23) . Con razón comenta el autor de 2 M 5, 19: "No
había escogido Dios el pueblo para el templo, sino el templo para el pueblo". Esto
quiere decir que la cercanía de Dios santifica a la comunidad del pueblo elegido Y
a cada una de las personas que lo integran.

Yahveh es el SANTO (Ex 3, 1-6; Is 6, 3), y es la santidad de Dios la base Y


fundamento de toda la Ley. "Sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soY
100
santo" (Lv 19, 2) Dios es SANTO porque es "el Totalmente Otro ", distinto, que
00
actúa como el hombre. Como dice el profeta Isaías en 55 , 8: "Porque no son
mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos
.oráculo de Yahveh-. O como también expresa el profeta Oseas: " ... porque soy
Dios, no hombre; en medio de ti yo soy el Santo, y no vendré con ira" ( 11, 9).

El pueblo elegido de Dios debía ser "santo" entre las otras naciones. Es decir,
tenía que ser diferente en su manera de pensar, de vivir, distintos debían ser sus
valores y sus fines. Pero por no serlo, Dios hace el reclamo, por medio del profeta
Ezequiel, de que su pueblo ha profanado su Santo nombre con su conducta y sus
obras (Ez 36, 16-21). Por tanto, Dios promete en consideración a su Santo nombre
que purificará a su pueblo de todas sus impurezas y basuras; y para ello le dará un
corazón nuevo y un espíritu nuevo, un corazón de carne en vez del de piedra que
tiene (Ez 36, 22-26). Dios santificará su nombre infundiendo su Espíritu y hacien-
do que su pueblo se conduzca según sus preceptos, observando y practicando sus
normas (Ez 36, 27-32).

Dios, EL SANTO ES REDENTOR (Is 43, 14-15); por eso, la purificación


consistirá en la liberación del pecado del mundo, haciéndonos distintos al mundo
y de esta manera, siendo diferentes , "seremos santos" (ls 4 , 2-5; Ml 3, 19-21) y el
nombre de Dios será santificado (Ez 39, 27-29).

El mismo Jesús reprendió a Pedro diciéndole: "¡ Quítate de mi vista, Satanás!


Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres" (Me 8, 33),
indicando así claramente que hay una manera de pensar y vivir de los hijos de Dios
y otra, muy distinta, de la de los hombres del y en el mundo.

María proclama que el nombre de Dios es Santo (Le 1, 49). Comienza, en Ella,
la figura de su pueblo en torno a la santificación del nombre divino. La salvación
se realizará por medio de su Espíritu que nos santificará haciéndonos distintos.
Nosotros estamos llamados a santificar el nombre de Dios (cf. Mt 6, 9) siendo san-
tos, así como María, cuando libres del pecado del mundo mostremos la santidad
de Dios con nuestra vida distinta a la del mundo , es decir, cuando nuestros valores
ya no sean el prestigio, el dominio y la posesión de riquezas , sino, por el contrario,
cuando seamos humildes y sencillos para dignificar a los demás, serviciales para
hacer una comunidad de hermanos, y pobres para compartir con los demás.

101
Esta es la petición de Jesús en su oración: "No te pido que los retires del
mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy
del mundo . Santifica/os en la verdad .. . Por ellos me santifico a mí mismo, para
que ellos también sean santificados en la verdad" (Jn 17, 15-19), y esta debe ser
nuestra petición y sentir cada vez que recemos el Padre Nuestro: "Santificado sea
tu nombre" (Mt 6, 9), es decir, que le pidamos a Dios que, estando en el mundo,
no seamos como los del mundo , que nos haga santos siendo distintos en nuestra
forma de pensar y de actuar.

De ahí que , lo acontecido en María nos atañe a todos en un mundo de pecado,


una mujer que fue redimida y en donde no anidó el pecado es la esperanza de la
humanidad. Y a esta grandeza esta llamado el ser humano, siendo colaborador con
Dios.

María es signo de la iniciativa gratuita de Dios que nos amó primero para re-
dimirnos , que no se retira del mundo ni de la historia. Por tanto, reconocer a María
comolnmaculadaes unactodoxológico,dealabanza por las "grandes cosas" obradas
en ella (Le 1, 49); pero también debe ser motivo de esperanza, porque indica la
marcha de la historia en el sentido del triunfo de la gracia sobre el pecado, un estar
involucrado en la actividad salvífica mediante la opción fundamental por Jesús,
siguiendo la huella de la respuesta de fe de María.

102
Virgen pobre, virgen de Israel
A través de la historia, se han dado distintas explicaciones a lo escrito por Lu-
cas en 1, 34: "María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco
/ ?" ·
varon.

Hagamos un pequeño resumen sobre las diversas opiniones e interpretacio-


nes:

a. Primera Opinión:

La interpretación más conocida es que María, antes de la Anunciación, ya


había tomado la resolución de "vivir virgen". Sobre todo, fue San Agustín el que
opinaba de esta manera, y debido a su gran influencia pasa a ser la opinión general
hasta nuestros días. Para llegar a esta conclusión, se parafrasea el versículo de la
siguiente manera: ¿Cómo será esto puesto que he hecho voto de virginidad? A lo
que el ángel le explica que va a permanecer virgen aun concibiendo.

En esta paráfrasis notamos que María presenta el voto de virginidad como obs-
táculo sin solución humana. Incluso, algunos llegan a decir que hubiera preferido
la virginidad a la maternidad. Otros, en cambio, hablan de una disponibilidad de Ella
a Dios, a quien le deja el porvenir, o como de un deseo: "si es la voluntad de Dios".

Aunque no podemos negar una cierta inspiración especial que Dios haya con-
cedido a María, hoy en día es casi imposible sostener esta opinión por todos los
estudios que se han realizado.

Por un lado, los usos y costumbres del pueblo judío y su mentalidad religiosa
donde se considera el matrimonio y la fecundidad como una "bendición de Dios"
Y como su "primer mandato" (cf. Gn 1, 28). La descendencia está íntimamente
ligada a la historia de la salvación; por eso, no poder casarse o la esterilidad son
una desgracia ante Dios (Gn 15, 2; 30, 1-2; 1S 1, 4-11; Le 1, 25). Al matrimonio
se le llamaba Kiddushin, que quiere decir "Santificación", por lo que el celibato
se consideraba un impedimento para la santidad. Por otro lado, un examen minu-
cioso de Le 1, 34, a la luz de su contexto próximo y general en el Evangelio, nos

103
conducirá a interrogar al evangelista para saber cuál fue su intención real.

También se encuentran, hoy día, tres variantes de esta primera opinión que
no hablan ya de un voto sino que explican la virginidad como una respuesta a la
venida de Jesús.

b. Segunda Opinión.

Expuesta por Landesdorfer en 1909:

Explica a Le 1, 34 como una respuesta a un mal entendido de María a las


palabras de 1, 31, que las entiende como: mira has concebido un hijo, y por eso le
dice al ángel: ¿cómo es esto pues no he conocido varón?

Esta interpretación es presentada como una analogía con el Antiguo Testa-


mento, apareciendo 4 veces en: Gn 16, 11; Jc 13,5 y 7; Is 7, 14; y, según el con-
texto, se puede entender en pasado, presente o futuro. En Génesis se interpreta en
pasado mientras que en Jueces en futuro.

Pero también es difícil sostener esta opinión, pues el v. 31 está claramente en


futuro y también habría que cambiar las palabras de María del presente al pasado.
Aún más, en el texto griego la expresión de María está en futuro.

c. Tercera Opinión.

D. Haugg en 1938 retoma la opinión de Cayetano del año 1528:

La explica de la siguiente manera: María entendió, según el v. 31, que iba a


concebir en un futuro inmediato; así Ella, al pensar en José para la concepción Y
como todavía no vivían juntos, pregunta: ¿cómo será esto pues aún no conozco
varón?
A esta interpretación se le ha objetado que el v. 31 está en futuro, "concebi-
rás" , mientras que aquí se presenta a María hablando en presente. En todo caso
era muy fácil adelantar la fecha de la boda. Ordinariamente eran unos 12 meses,
pero por mutuo acuerdo se podía acortar. Aún más , el mensaje gravita sobre el
"hecho", no sobre el "tiempo", por eso, la pregunta de María no es "¿cuándo.?" '
sino "¿cómo?".

104
d. Cuarta Opinión

Sostenida por J. P. Audet en 1956:

María, por Is 7 , 14, sabía que la madre del Mesías sería una virgen, así cuando
oyó al ángel, Le 1, 31 , se percata que Ella era la llamada a ser ésta virgen/madre y,
por eso, pregunta: ¿cómo será esto, ya que en este caso no puedo conocer varón?

Esta opinión no es sostenible por sí misma porque el oráculo deIs 7 , 14 no


se entendía , en tiempos de Jesús , como referido a una "virgen" sino como a una
"muchacha casadera", y no hacía alusión al Mesías sino a Ezequías , hijo de Ajaz.
Será Mateo el que lo relea con ese significado.

e. Quinta opinión

Se ha dado una nueva explicación donde no pocos exégetas modernos, enca-


bezados por S. Muñoz-Iglesias y J. Gewiess , se basan en que no hubo el diálogo
entre el ángel y María tal como nos lo relata el Evangelio lucano. Así la objeción
de María en Le 1, 34 es un recurso literario, una pregunta que ofrece ocasión de
explicar el mensaje del ángel en su aspecto de la virginidad , punto focal de todo
el relato .

Con esto se evitan todas las objeciones a las anteriores opiniones. Pero, ¿por
qué Lucas no escribió solo la 1a parte? Con esto bastaba para dar una explicación
de la concepción virginal. ¿Por qué escribió el "puesto que no conozco varón "?

Para una mejor explicación hemos de hablar de San José en el Evangelio de


Mateo.

Mt 1,18-25:

" La generación de Jesucristo fue de esta manera: su madre, María, estaba


desposada con José y antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encin-
ta por obra del Espíritu Santo . Su marido José, como era justo y no quería ponerla
en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el ángel
del Señor se le apareció en sueños y le dijo: 'José, hijo de David no temas tomar
contigo a María, tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo .

105
Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio
profeta: ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre
Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros. Cuando se despertó José

hizo lo que le había dicho el ángel del Señor y se llevó a su mujer a su casa; sin
haber tenido relación con él, María dio a luz un hijo, y él le puso por nombre Je-
sús" .

Este pasaje afirma, de forma categórica, la concepción virginal de Jesús de


dos maneras: "antes de empezar a estar juntos" , que acentúa la ausencia del pa-
dre, y a continuación se testifica que es "por obra del Espíritu Santo" .

Ante este hecho, la opinión generalizada en la Iglesia es que María guardó su


secreto ante José y por eso algunos, como Juan Crisóstomo, Ambrosio y Agustín,
interpretan que José sospechaba que María le era infiel. Otros, en cambio, como
Jerónimo y la opinión de la Edad Media, comentan que más que sospechar sobre
la castidad de María, José estaba confundido por algo que no acababa de compren-
der.

Ante el embarazo de María, a José se le presentan 3 posibilidades:

l. Denunciarla y repudiarla públicamente: Dt 22, 20-24.


2. Renunciar a María dándole la libertad de casarse con otro. Repudiarla en
secreto.
3. Tomarla como su esposa.

Analicemos la frase de Mt 1, 19:

"Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió
repudiarla en secreto" .

José como hombre justo, es decir, como aquel que cumple la ley, la voluntad
de Dios, tenía que denunciarla, PERO como estaba convencido de la virtud de
María decidió repudiarla en secreto. No obstante, hay que hacer notar que elevan-
gelista no escribe un " PERO", sino una " Y", recalcando, de esta manera, que la
decisión de José no es a pesar de la integridad de María sino a causa de ella. Esta
actitud de José sólo la podemos entender si pensamos que María se lo platicó a
José y él lo creyó.

106
José, el justo, al oír que era por obra del Espíritu, guarda respeto por Dios y
M"aría,queahora le pertenece a Dios. Siente temor por la proximidad de Dios. Por
por lado, José comprende que ya no tiene nada que hacer en la obra de Dios. Justo
0
' :0 es él , no puede reconocer una paternidad a la que no tiene derecho. Quiere
:pararse de María por ser ~e. Dios y por eso no querí~ ponerla e.n evidenci~; la
concepción por obra del Espmtu Santo (1, 18) es la razon de la actitud de Jose .

Sólo Dios podía llevar a José a perder el temor, a tomar a María como esposa
y a aceptar la paternidad respecto de Jesús. De ahí el sueño y el mensaje de Dios
por medio de su ángel: José estaba temeroso de Dios, no es que tuviera sospechas
0 que estuviera perplejo o confuso. Por eso, en el v. 20 Dios le dice que "no tema ",
que "tome a María por esposa" . Dios, a través del ángel, le dice a José que lo
quiere como padre legal de su Hijo, así lo explica el v. 25 de darle el nombre a
Jesús (el hijo adoptado se convertía en hijo con todos los derechos, entrando así
en su genealogía). José, adoptándolo, hace de Jesús un hijo de David, un hijo de
Abraham. Y este es el centro del relato de este pasaje, explicándose así el cambio
en el v. 16: "y Jacob engendró a José, el esposo de María , de la que nació Jesús,
llamado Cristo".

Aparece claro y evidente, en este pasaje del Evangelio , que hay un pensa-
miento de José y un pensamiento de Dios, un proyecto de José y un proyecto de
Dios sobre José. Es decir, este pasaje es un relato de la vocación de José: él tenía
pensado desposarse con María y ante la intervención de Dios proyecta repudiar-
la en secreto, ante lo cual Dios le explica cual es su vocación y la misión que le
confiere. Lo que Mateo nos quiere decir, por tanto, es que José no obró por propia
iniciativa, sino guiado por Dios.

Volviendo al Evangelio de Lucas , para explicar la segunda parte de la pregun-


ta del v. 34 el evangelista escribe, alrededor del año 70 y sabiendo cómo han vivido
José y María: "Ya que no conozco varón". En esta expresión Lucas no sólo piensa
en la concepción virginal de Jesús, sino también en la virginidad en el matrimonio
de José y María.

María pensaba en el matrimonio y es virgen, por causa de Jesús, a partir de


la anunciación. La virginidad es una respuesta a la venida de Jesús, a su consagra-
ción , a su elección. Por eso, tanto en Lucas como en Mateo, tenemos la narración

107
de una vocación. La vocación, como explica Fr. Timothy Radcliffe, O.P., es que
toda vida humana es una respuesta a la invitación de Dios a compartir la vida de la
Trinidad. Todas las vocaciones dicen algo acerca de la vocación humana que co-
niste en responder a la llamada de Dios que nos invita al Reino. Esta invitación es
la narrativa profunda de toda vida humana. Yo descubro quién soy al responder a
esta llamada.

Ser alguien no consiste en escoger una identidad, sino en responder a Aquel


que me convoca para toda mi vida. Ser alguien es ser capaz de tomar decisiones
significativas sobre la propia vida, pero de algún modo esas decisiones deben estar
relacionadas y correlacionadas, deben componer una historia, la historia personal.
Se tiene una identidad porque las opciones que uno hace a lo largo de su vida tie-
nen una dirección , una unidad narrativa. Lo que hago hoy debe tener sentido a la
luz de lo que hice antes y debe proyectarme a lo que haré en un futuro. Mi vida
sigue un patrón, como una buena historia.

Pero no se trata precisamente de escoger quien quieres ser, la opción consiste


en responder a esa "voz" que lo convoca a uno para toda la vida. La identidad es
un don, y la historia de mi vida está hecha de todas esas opciones y decisiones para
"aceptar" o "rechazar" ese don.

Así José y María optan, a causa de Jesús, por la virginidad para toda la vida.
Es una decisión que responde a la voz de Dios, en la venida de Jesús , de tener un
tipo de relaciones con Dios y de consagrarse/dedicarse únicamente al servicio de
Jesús.

Lo que cuenta es la voluntad de Dios, así, tanto la opción de casarse o de la


virginidad, es una decisión plena de sentido. No es una imposición de Dios, sino
que se descubre en el deseo de ser fiel a Él , como camino o forma de situarse en la
relación con Dios. No es un "tienes que hacer esto o aquello" , sino una decisión
que uno va tomando cuando se abre a la plena disponibilidad y se arriesga a creer
en Dios.

La realización personal no depende, por tanto, del estado de vida sino de la


vocación/misión y de la motivación .Así, la madurez se manifiesta en la capacidad de
optar y en el modo en cómo se sitúa uno en el estado de vida elegido y asumido.

108
Esto significa que no se debe menospreciar el matrimonio ni hablar de la vir-
ginidad como ~n bien en ~í sin ve.r la m~tivación y la capacidad de elección (elegir
significa asumu y renunciar al mismo tiempo). ·

María es la primera persona en ser virgen por el amor personal de Jesús, lue-
go José, también responde a este mismo llamado, y ambos unidos por el amor de
Jesús dan testimonio del Reino (cf. Mt 22, 30).

Ellos revelan en su estado de vida la riqueza del matrimonio , su santidad y su


servicio a Dios. En su vocación y misión, ellos, realzan el valor del amor pleno del
matrimonio, donde la relación marital es sólo una de sus expresiones.

María y José son modelo de los padres , cuyo amor para con sus hijos exige a
veces un sacrificio y una muerte al egoísmo. Por eso, el amor de los esposos puede
ser expresado y profundizado a través del amor a Dios y a los hijos: "Quien pierde
su vida la salvará" (cf. Le 9, 24; Jn 12, 25).

Pero, también, Ellos son modelo de los célibes por el Reino (Mt 19, 12), al
servicio de Dios y de los hermanos, sin buscar la propia gloria o recompensa; toda
su vida está al servicio de Jesús.

Significado de la virginidad
Es preciso y muy importante, al inicio de esta reflexión, dejar en claro que
hablar de la virginidad no es hablar acerca de María, sino del misterio de Jesús.

a. En el Evangelio de Juan:

En Jn 1, 13leemos: "La cual no nació de sangre, ni de deseo de carne, ni de


deseo de hombre, sino que nació de Dios".

Aunque hay varios manuscritos con este versículo en plural, ahora la mayoría
de los exégetas se inclinan por el singular.

109
Este versículo nos explica el modo de cómo el Verbo de Dios se hizo carne
María. En el proceso de la encarnación no tuvo parte ningún deseo-instinto
"ni por deseo de carne"; ni fue planeado por el hombre, "ni por deseo de
bre"; ni viene de los hombres, "ni de la sangre". La única paternidad respecto
Jesús fue la de Dios, "sino q~e fue engendrado por Dios". Dios engendra, por obfa\
del Espíritu Santo a Jesús, El no es un súper hombre , fruto del esfuerzo humano
para alcanzar la salvación.

Esta es una manera de presentarnos la virginidad de María como un signo de


quien es Jesús. Jesús es un don del amor de Dios a los hombres, una iniciativa
de Dios,la fuerza de Dios para la salvación. La virginidad nos habla de que Jesús
es verdadero Dios y verdadero hombre. Nos muestra claramente que la respuesta
del hombre a Dios es la aceptación de este don, de este amor.

La virginidad de María nos muestra también, que la respuesta del hombre a


Dios debe de ser como la de una virgen pobre: un sí confiado al amor de Dios (cfr.
Le 1,34-38).

María es llamada a ser virgen para mostrar claramente que la salvación, la


liberación no es efecto de la voluntad humana, de su deseo, de su esfuerzo, sino
que viene de Dios, de su amor, de su Espíritu.

b. En el Evangelio de Mateo:

El niño que es totalmente Hijo de Dios es al mismo tiempo el hijo de David


por medio de la paternidad de José. El evangelista nos muestra que el niño que es-
pera María, la virgen, la desposada con José, fue engendrado por el Espíritu Santo,
es decir, que viene de Dios . Para Mateo la concepción y nacimiento de Jesús no
son de modo ordinario, sino que manifiestan el don de Dios , la obra divina en Ma-
ría para llevar a cabo la salvación de la humanidad.

e. En el Evangelio de Lucas:

Como ya vimos anteriormente, Lucas nos muestra cómo Dios, a pesar que
María estaba desposada con José, la invitó a que aceptara ser la madre-virgen del
Hijo de Dios.

110
Tanto Mateo como Lucas, reinterpretando Is 7, 14, nos subrayan la gratuidad
de la salvación. Jesús, el Salvador, es un don de Dios, iniciativa de Dios, fuerza de
pios. Por eso, cuando sólo pensamos en María usamos la expresión: María es
virgen a pesar de ser madre. Pero si centramos la atención en el Hijo, como don
de Dios, afirmamos: María es virgen porque es Madre del Hijo de Dios que viene
gratuitamente.

Son los evangelistas, Lucas, Mateo y Juan, quienes nos presentan a María
como la mujer que por vez primera en la historia, vivió la virginidad en razón
inmediata a Cristo. María fue virgen por Jesús, para ser signo del amor de Dios.
En María coexisten virginidad y maternidad. A la luz del texto evangélico, éstas
adquieren la plenitud de su sentido y de su valor en María, que como virgen llega
a ser madre del Hijo de Dios. Así Jesús es verdadero hombre en cuanto nacido
de una verdadera mujer, su madre, y es verdadero Dios en cuanto nacido de una
virgen.

d. En el Credo:

En el Credo Niceno-constantinopolitano afirmamos: " ...que por nosotros, los


hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se
encarnó de María, la Virgen .. ." .

El Credo no nos habla acerca de María, ni sobre la virginidad, sino que se


refiere a que la encarnación de Jesús sólo se la debemos a Dios. Por consiguiente,
en la encarnación, por obra del Espíritu Santo, en la virgen María se consideran
tres aspectos:

• Que Jesús tiene su origen en Dios, Cristo es un don de Dios.


• Que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre.
• Que la contribución única de María, y de la humanidad, a la encarnación
es aceptar como don de Dios a Jesús que viene a salvarnos. Es aceptar que
todo es por obra del Espíritu Santo.

111
La virginidad es una consagración, una e
Dios ha elegido y consagrado a María para ser madre del Mesías. De ah(
nuevo tipo de relación que obtiene con el Espíritu Santo y con Jesús, que ·
habitar en Ella. La virginidad de María es una consagración que la lleva a una
dedicación al servicio en la relación con Jesús .

María vive, por tanto, su virginidad con un corazón que no conoce otro amor
más que el de Dios (Os 2, 21-22). Es una total integridad del corazón, sin división
'
que solo vive para Dios, para agradarlo, disponible a El, preocupado de las cosas'
del Señor (1 Co 7, 32-35).

Por tanto, el valor de la virginidad no está en:

l . La decisión de abstenerse del sexo, ni menos considerado como algo sucio,


malo o pecaminoso. Es decir, no se trata de buscar la pureza virginal.
2. El dominio de sí mismo que implica la virginidad ni en la fuerza de vo-
luntad.

Si consideramos así la virginidad, ésta deja de ser testimonio del amor de


Dios, del don de Dios de su iniciativa y de la obra de su Espíritu, para convertir-
se tristemente en el testimonio de la decisión del hombre, de su esfuerzo, de su
generosidad en la entrega y de su pureza virginal. San Agustín nos lo enfatiza de
esta manera: "No es la virginidad honrada por ser virginidad sino porque se halla
consagrada a Dios " . Es así que, como muchos piensan, la virginidad de María no
consiste en la pureza que es necesaria como preparación a la venida de Jesús. La
virginidad es un amor y una respuesta de amor para vivir ese amor a Dios y a los
hombres sin un corazón dividido en la oración y contemplación, en una relación
personal y cercana con Dios, en la disposición a los demás como un servicio.

La aceptación y decisión de María por la virginidad no es porque no haya es-


tima alguna de la vida matrimonial, ni porque María y José la consideraran como
un ideal más alto , sino como una respuesta entera y exclusivamente al servicio de
Jesús. Como afirma Paulo VI en Marialis Cultus 37: "El hombre de nuestro tiem-
po, se dará cuenta de que la opción del estado virginal por parte de María , que en
el designio de Dios la disponía al misterio de la Encarnación, no fue un acto de
cerrarse a algunos de los valores del estado matrimonial, sino que constituyó una
opción valiente, llevada a cabo para consagrarse totalmente al amor de Dios."
112
Para evitar que la virginidad se convierta en una fuente de desaliento para
unos y de autocomplacencia para otros, tenemos que comprender su valor evan-
gélico en una visión de complementariedad con el matrimonio más bien que de
contra posición, así podemos decir como Charles Drelincourt: "Oh Señor, tú has
querido nacer de una virgen, pero de una virgen desposada, a fin de honrar con
una misma acción la virginidad y el matrimonio" .

Hay que decirlo muy claro: la virginidad de María sólo la entenderemos si


comprendemos que fue por causa de Jesús y no sólo por una decisión propia. La
virginidad por causa de Jesús es un signo de amor y una respuesta a la llamada de
Dios. La virginidad es una virginidad cristiana sólo si es a causa de Jesús , y por
eso:

La virginidad es una pobreza

La virginidad es signo de pobreza, humildad y espera de Dios. Es una con-


fianza en Dios que enriquece a los pobres. María no canta su virginidad sino las
grandes obras que Dios ha realizado en ella (Le 1, 46-55).

La virginidad es la ausencia de un amor que sólo desea poseer a las personas


como objetos propios. El eros, además de los aspectos de la atracción y placer en
el amor, tiene también la connotación del amor de posesión. Por eso, la virginidad
es la ausencia de mi pareja, mis hijos, mis amigos. La virginidad es vivir un amor
pleno donde no se posee a nadie y no se es poseído por nadie. La virginidad es total
y libre entrega a Dios y a los demás a causa de Jesús.

Dios creó al hombre y a la mujer sexuados y les dio como primer mandato el
vivir en comunión íntima en la unidad de pareja (Gn 2 , 24). Por eso , la virginidad
como pobreza significa también una ausencia de eros (amor de posesión). Es un
estar solo, sin poder compartir la vida en comunión e intimidad con una pareja.
Sin embargo, en el corazón humano hay una "parte" que está destinada para la
pareja, siendo así que en el hombre esta "parte" sólo la llena la mujer, y en la mu-
jer sólo la llena el hombre. En la virginidad esa "parte" del corazón queda vacía.
Es un vacío que dura toda la vida ya que ni Dios, ni la oración, ni el apostolado lo
pueden llenar, es sólo el amor de pareja quien completa el corazón humano. Vacío
Ysoledad que hay que aceptar como pobreza, y esto es lo que podemos ofrecerle
a Dios.
~ti~fl?d 113
La virginidad es un desafío contra nuestro afán de poseer, lo que nos ·
llenarnos del verdadero amor, que es servicio y entrega. La virginidad de María
una pobreza que lo espera todo de Dios; es signo de que el hombre, sin Dios, es in,
capaz de alcanzar la verdadera libertad. La virginidad es reconocer que todo viene
de Dios, que todo es gracia y don de su amor. Dios se hace hombre en una virgen
para manifestar su gloria, su poder y el don gratuito de su amor. La virginidad más
que una ofrenda, es un don de Dios que se recibe libre y gratuitamente. Dios, como
nuestro tesoro y nuestra alegría, nos regala el don de la virginidad para poder glo-
rificarlo y para poder servir así a nuestros hermanos. En consecuencia, la persona
virgen es aquella que es pobre, es decir, aquella que lo espera todo de Dios.

En algunas culturas la madurez sólo se alcanza después del matrimonio, los


que permanecen célibes no tienen ni voz ni voto en las asambleas, y están al servi-
cio de los demás. Así, la virginidad es una pobreza ya que en cierto sentido no se
alcanza la madurez que otorga el matrimonio querido por Dios en su plan original.
Sin embargo, la virginidad y la castidad por el Reino nos hacen estar también a
disposición y servicio de los demás, por eso:

La virginidad es una novedad

La virginidad es una opción nueva relacionada con la venida de Dios y de su


Reino (Mt 19, 12. 28-29; Me 10, 28-30; Le 18, 29-30; lCo 7, 29). Es un seguir
a Jesús como signo del Reino donde ya no habrá matrimonio (Le 20, 34-36) y
viviremos como hermanos con un sólo Padre. La virginidad es una pregunta que
introduce al Reino y orienta hacia el amor de Dios como realización del hombre.
Algo que no es natural , según las tradiciones.

La virginidad es vivir desde ahora la vida del Reino. Por eso, María como
virgen es un signo de la realización como mujer. La dignidad de la mujer como ser
humano , como persona, y que no está en función del sexo o de su marido o de sus
hijos.

114
La virginidad es fecunda
Jesús nos dijo que no todos entienden la virginidad por el reino (Mt 19, 12; Ap
14, 4-5). La virginidad no es un vivir sin amor, no es un mero vacío, sino un amor
de entrega y servicio a los demás. La virginidad no es un no casarse, un no tener
pareja, ni hijos, sino el vivir para Dios y para los demás. Si la sexualidad es un
valor, una maravilla de Dios, una comunicación y un compartir, la castidad no es
un reprimir ni un despreciar la sexualidad, sino un modo de asumirla en la propia
persona y vivirla en plenitud como ser humano . De ahí que, la relación de María y
José no fue una relación de pareja, sino una relación fraternal de un hombre y una
mujer como seres humanos unidos por el amor.

Ante un tipo de relaciones con todo tipo de violencia, chantaje, exigencia,


imposición, coerción, amenaza que algunas veces tenemos , la virginidad genera
unas relaciones castas, fraternas, divinamente humanas.

Los frutos de la virginidad son: alegría, amor, confianza de los demás , un con-
suelo, un estar con todos en todo. Hay algo especial en la castidad por el Reino:
un amor pleno que supera la violencia en las relaciones y hace al "otro" sentirse
amado sin ninguna condición ni afán de posesión.

La virginidad es signo de:

• Disponibilidad.
• Apertura y acogida.
• Servicio.

María es descrita desde el principio del Evangelio con estas tres característi-
cas. María, virgen y madre , es fecunda en su virginidad y virgen en su maternidad .
Así en la Iglesia las vírgenes viven con el corazón de madres y las madres con el
corazón de vírgenes. Es la complementariedad.

El matrimonio es signo del amor de Jesús por su Iglesia. El matrimonio consti-


tuye un símbolo escatológico, es la consumación del amor, el descanso del espíritu
nuevo, cuando dos personas permanecen en amor mutuo, lo que nos da un símbolo
del Reino que anhelamos. La virginidad y la castidad por el Reino son un signo del
viaje, y las parejas casadas del destino.
115
La Virgen volverá a inspirar la vida de los cristianos hoy, sean célibes 0
dos , no tanto como ideal de una humanidad intacta, no contaminada, pura,
como actitud de disponibilidad radical a Dios y a los hombres , de la libertad
ser en sus relaciones. María nos muestra con claridad que la virginidad es la
ración de ese deseo que transforma el amor en dependencia, pero de ningún
renuncia al amor.

María, virgen y madre, es figura de la Iglesia, pues ésta debe ser virgen en
relación con Dios y con los hombres , y debe ser madre que engendre hijos para la
Vida.

La virginidad de María~ como hija de Sión nos habla

• Que en María, personificación del pueblo de Dios, Él ha hecho una virgen


del prostituido pueblo de Israel (Os 1, 2; 2, 4. 6 . 16-18. 21-22; 3, 1; Jr 2, 2.
11; 3, 1-2. 6-13; Ez 16 y 23). Dios lo renueva con su amor (So 3, 17).
• A pesar de nuestra historia, estamos dotados con la posibilidad de ser ama-
dos y de amar a Dios.
• La virgen Israel llora esperando su parto mesiánico (TI 1, 8; Am 5 , 2; Lm
1, 15; 2, 13).
• La virgen Israel es madre en María.
• La Iglesia es virgen y madre. La Iglesia fue llamada por San Ambrosio:
La CASTA MERETRIX. La Iglesia es prostituta (meretrix) por sus in-
fidelidades, sus pecados, por buscar otros valores, otros dioses. Y casta
gracias a Jesús que habita en ella. Dios con su amor hace continuamente
una virgen de su Iglesia prostituida y por su Espíritu/ Amor hace de esa
virgen una madre (LG 63, 64).

116 G?)f/!/fÍ/i(~C">JIIV'J'.._
Paralelo entre Zacarías y María en el
Evangelio de Lucas
- ZACARÍAS (1, 5-25) MARÍA (1, 26-38)
• En Jerusalén, en el Templo, en el • En Galilea, en Nazaret, en su casa .
Santo de los Santos.
• Mientras oficiaba solemnemente en • En cualquier actividad.
el santuario.
• Zacarías entra en el Templo (1, 9). • El ángel entra en su casa (1, 28).
• De avanzada edad y con una mujer • Virgen desposada.
estéril.
• Dios oye su oración. • Halla gracia delante de Dios.
• Sacerdote del grupo de Abdías, • Sin ascendencia, joven sencilla,
Isabel descendiente de Aarón. del pueblo, desposada con José.
• Es justo ante Dios. • Sin méritos .
• Se turba al ver al ángel. • Se turba al oír al ángel .
• Duda, pregunta el qué. • No duda, pregunta el cómo .
• El ángel lo castiga, no le explica, • El ángel es amable, le explica.
es rudo con él.
• Una multitud del pueblo estaba • Estaba sola.
fuera.
• Se queda mudo no puede hablarle • Va con Isabel .
al pueblo.
• Quita su oprobio entre los hom- • Entra en problemas por la concep-
bres. ción de Jesús.

Es claro que la intención del evangelista no es hablarnos sobre Zacarías y


María, sino que nos explica dos concepciones distintas que se tienen sobre Dios.
En Zacarías nos muestra la concepción que se fueron haciendo los hombres sobre
Dios; en María nos manifiesta la concepción sobre el Dios de Jesús.
Los hombres nos imaginamos que Dios habita sólo en la ciudad Santa, en el
templo, en el sagrario; en cambio el Evangelio nos muestra que el Dios de Jesús

117
habita en Galilea, región de extranjeros y expulsados (ls 8, 23; 9, l. 5); en Nazaret
pueblo donde no puede salir nada bueno (Jn 1, 46); en nuestras casas ordinarias. '

Pensamos que para encontrarnos a Dios hay que entrar en el templo y tener
una solemne liturgia; pero no es así, pues es el Dios de Jesús es el que nos busca,
el que entra a nuestra casa y nos encuentra al realizar cualquier actividad.

Pensamos, además, que sólo recurriremos a Él cuando tengamos un problema


y ya no podamos solucionarlo y que Dios estará ahí para oír nuestra oración y
solucionar nuestro problema. Pero es todo lo contrario, el Dios de Jesús es el que
tiene la iniciativa, que viene gratuitamente a nuestro encuentro cuando tenemos
todas las posibilidades y lo necesario para salir adelante y que nos da su gracia
para que Jesús irrumpa en nuestra vida y nos meta en problemas por la conversión
personal que esto implica y el compromiso de transformación a que nos lleva.

Hemos llegado a pensar que Dios elige a los que son buenos, a los justos, a los
que tienen buena ascendencia y que de alguna manera están ligados con Dios. El
Dios de Jesús, en cambio, elige a los que no tienen ningún mérito , ni ascendencia,
a los sencillos, a los "Juan Diegos". En el Antiguo Testamento, como en el Nuevo
Testamento, se nos muestra contundentemente quiénes son los elegidos: son aque-
llos que no pueden, que no tienen el perfil, que no son dignos a los ojos del mundo.
¡Dios elige, para ser el padre de un gran pueblo, a un anciano con una mujer estéril!
¡Dios elige para ir a hablar con el Faraón con el fin de liberar a su pueblo a Moisés
que era tartamudo! Entre los profetas y los apóstoles , al momento de ser elegidos,
realmente no hay nadie que valiera la pena.

Durante mucho tiempo en la religión se le ha dado importancia a lo que se ve, a


lo que apantalla, decimos , ¡qué bonita estuvo la misa! Buscamos lo que se corrobora,
pedimos señales, mil agros. Por eso nos gusta que haya mucha gente y organizar
grandes ceremonias. Mientras que el Dios de Jesús es el Dios que nos habla en el
fondo de nuestro corazón, en la intimidad, el que se comunica personalmente y se
deja oír.

Ante las grandes y fastuosas ceremonias donde reunimos a mucha gente, como
Zacarías, nos quedamos mudos, es decir, que no sabemos explicar el misterio, el
mensaje de Dios. Nos vamos apantallados , conmovidos, pero no cuestionados ni
con nada para meditar en nuestros corazones y no se suscita ningún compromiso

118
hacia los demás. En cambio, la Palabra de Dios nos comunica y nos hace ver la
realidad con los ojos de Dios, comprenderla y nos lanza al servicio de los demás
y del Reino .

Hemos creado un Dios que es estricto con nosotros, exigente, rudo, que nos
castiga, que no nos explica bien lo que quiere de nosotros. Hemos creado un ídolo
al que le damos el nombre de Dios. Por el contrario, el Dios de Jesús que es puro
amor, es bueno y amable con nosotros, nos explica una y otra vez, es paciente y
misericordioso, está con nosotros para acompañarnos, sostenernos y apoyarnos en
nuestra misión.

Morada de Dios
Al entrar en la casa de María, Dios realiza el acto más maravilloso de su pre-
sencia y revelación: la Encarnación.
María se convierte así en el nuevo templo, en la nueva morada de Dios.
Veamos el paralelo entre Ex 40, 34-35 con Le 1, 35:

Ex 40, 34-35: "La Nube cubrió en- Le 1, 35: "El ángel le respondió: "El
tonces la Tienda del Encuentro y la Espíritu Santo vendrá sobre ti y el po-
gloria de Yahvé llenó la Morada. der del Altísimo te cubrirá con su som-
Moisés no podía entrar en la Tienda bra; por eso el que ha de nacer será
del Encuentro pues la Nube moraba santo y será llamado hijo de Dios".
sobre ella y la gloria de Yahvé llena-
ba la Morada".

(Cf. Ex 13, 22; 19, 16; Nm 9, 18. 22;


10, 34. 36; Dt 33, 12; Sal 91, 4; IR
8, 10-11 .)

En el texto de Ex 40, 34-35 se habla de dos manifestaciones de Dios: La Nube


luminosa que envuelve el Tabernáculo y la gloria de Yahveh que llena la Morada.
El evangelista Lucas nos dice en 1, 35 que la Nube es el Espíritu Santo, el poder
del Altísimo, y la gloria de Dios es el Santo que será llamado Hijo de Dios: Jesús.
Mientras que el Tabernáculo y Morada es María.

119
Estamos situados ante el misterio de la Shekinah, ante el misterio de la presen.
cia de Dios entre nosotros, ante la presencia de Dios sobre su Morada para llenarla
de su Gloria. Es la presencia de Dios en el seno de su pueblo, el Templo, y en el
seno del Templo, el Santo de los Santos. María es ahora la llena de la gloria de
Dios, Ella es el nuevo Templo, la nueva Morada de Dios.

Estos mismos elementos los encontramos en el Bautismo de Jesús (Le 3, 22)


y en la Transfiguración (Le 9 , 28-36): Jesús es la gloria de Dios morando entre los
suyos. Esta presencia igualmente la explica el autor de la segunda carta de Pedro
en 1, 17-18 , haciendo alusión a la montaña del Sinaí con los mismos signos: la
nube y la gloria (cf. Ex 24, 15-16). En el Sinaí, en el Templo. Ahora es Cristo la
gloria de Dios, el hijo bien-amado.

En el Éxodo, en el Sinaí, en el Templo, en la Anunciación, en el Bautismo,


en la Transfiguración, encontramos la nube, símbolo de la presencia de Dios que
cubre bajo su sombra, y la gloria, que llena la morada. María es ahora la nueva
Morada, el nuevo Templo y Tabernáculo de Dios. Pero también Cristo es templo, a
la par de gloria de Dios. Ante la manifestación en la Transfiguración, Pedro quiere
construir una morada, aunque no comprendía el verdadero sentido y significado.
Jesús es la manifestación y revelación de la gloria de Dios. Por eso, en su muerte
en la cruz el velo del templo se desgarra (Le 23, 45), simbolizando con esto la en-
trega de Cristo/la Gloria a todo el universo.

En Jn 1, 14la carne de Jesús es el Nuevo Tabernáculo donde habita la gloria,


la presencia de Dios. El templo es el cuerpo del Hijo del hombre. Y la gloria la ven
los discípulos, pero es la fe la que realmente ve la gloria. María es la nueva morada
de Dios, según Ag 2, 4-9, sobre la que viene el Espíritu Santo para que habite en
Ella la gloria de Dios: el Hijo bien-amado. El Verbo que pone su Tabernáculo entre
nosotros.

María como templo del Espíritu Santo (cf. lCo 3, 16-17; 6, 19; Ef 2, 21-22),
es figura de la Iglesia y de los cristianos. Este es el mayor don de Dios al hombre:
encontrar a Dios en uno mismo. Y es el Espíritu Santo quien transforma los cora-
zones y quien renueva todo. Sin el Espíritu Santo, Cristo sería sólo alguien en la
historia. Por el Espíritu Santo somos hijos de Dios, templos de Dios.

120
Conocemos a Jesús, y por medio de Él al Padre, pero el Espíritu Santo no
tiene rostro. El Espíritu siempre está en acción en la Biblia. Su nombre es RUAH
(en hebreo) , PNEUMA (en griego), SPIRITUS (en latín), por eso Él es soplo/res-
piración. El Espíritu hace nacer de nuevo al hombre (Jn 3, 8). Como viento le da
vuelta a todo (Ez 13, 13; 27, 26) , entra en donde quiere (IR 19, 12), a veces para
calentar, otras para refrescar, y no lo podemos apresar, no se cansa.

El Espíritu es como la respiración, es indispensable para la vida pero no de-


pende de la voluntad (en el sueño, después de correr, etc.); da la fuerza, hace al
hombre estar vivo y activo. Por eso, el hombre nada puede sin Dios.

El Espíritu Santo:

• Es fuente de vida en la creación (Gn 1, 2) .


• Es vida del primer hombre (Gn 2 , 7).
• Es quien da la vida (Sal 104, 30).
• Es quien hace nueva la creación (Ez 47).
• Desciende sobre los jueces (Jc 3, 10; 6, 34; 11, 29; 14, 6; 15 , 14), en la
unción del rey (1 S 11, 6) y sobre los profetas (Ez 11, 24-25). Pero, sobre
todo, desciende sobre el Mesías (Jl 3, 1-5; Is 11, 1-2; 6 , 1; 42, 1) hasta el
punto que Él será su señal, la señal mesiánica (ls 1, 2; Jn 1, 31-35; Hch 2 ,
17-21).

En el Evangelio de Lucas y en los Hechos de los Apóstoles, es el Espíritu


quien consagra y dirige a Jesús y a su Iglesia, desde su concepción y luego toda su
vida. Cristo nos lo prometió y es través de Él que permanece con nosotros (Jn 14,
26; 16, 13).

El Espíritu Santo, que habita en nuestro corazón , nos hace: hijos de Dios (Ga
4, 6), hombres nuevos (Ef 2, 1-5), produce frutos, dona sus carismas, crea la uni-
dad y fomenta la santidad de la Iglesia, nos hace orar (Rm 8 , 26-27). El Espíritu
Santo es el don supremo, es el Amor mismo de Dios (cf. Rm 5, 5 ; 1Co 13 ; 2 Co 6 ,
4-10; Ga 5, 22; Rm 15 , 30; 14, 17).

121
María~figura de la Iglesia como Morada de

Los Profetas nos manifiestan que el pueblo de Israel está en espera del Mesías
y nos presentan esta espera bajo las figuras de la "Hija de Sión", de la "Mujer" y el'
"Tabernáculo" hasta la visión final del "Templo con el Arca y la Mujer" (Ap 21,
2-3; 11 , 19-21, 1).

María que resume el pueblo de Israel y es figura de la Iglesia. María como


Hija de Sión, Mujer, Virgen , Templo y Arca de la alianza es el paso de Israel a la
Iglesia. Por lo tanto consideramos a la Iglesia y los cristianos como templo de Dios
(Jn 2, 19-22; 1 Co 3, 16; 6, 19; Ef2, 21-22).

María en el pueblo de Dios, miembro del cuerpo místico, la morada que lo


lleva en su corazón pero como figura y símbolo de la Iglesia y de los cristianos.
Cada fiel por el bautismo es miembro del Cuerpo Místico de Cristo resucitado , es
la nueva morada construida con piedras vivas ( 1 P 2, 5) donde se celebrará el nue-
vo culto en Espíritu y en verdad (Jn 4, 23). Es la nueva ciudad formada con casas
(Mt 7 , 24-27).

En la Encarnación, Dios abandona el Templo para habitar en María , en Nazaret,


en la vida ordinaria, en la Galilea de los extranjeros, entre todos los hombres. María
se convierte así en el nuevo "seno "(BEKIREBEK) del pueblo. Por eso, Jesús le
dice a la Samaritana que el verdadero culto se ofrecerá no ya en el Templo sino en
donde esté su Cuerpo -místico-, es decir, en su comunidad por el poder del Espíritu
Santo. Es ahora la comunidad, su comunidad, el Templo de Dios lleno de su gloria
en medio de los hombres (Jn 4, 21-24). Por tanto, la Iglesia, Cuerpo místico de
Cristo, habitada por el Espíritu Santo, es el nuevo Templo; es así que la Iglesia, co-
mo María, es la morada de Dios (Ef2, 21-22). María llevó en su cuerpo -seno- al
Hijo, la presencia de Dios, y la Iglesia debe llevar en su seno al Espíritu Santo,
gracias al cual se edifica el Cuerpo místico de Cristo. Siendo así que, cada cristiano
por el Bautismo y la Eucaristía se adhiere al Cuerpo de Cristo, real y místico, y es
Templo de Dios, Morada del Espíritu Santo (1Co 6, 16-19; 3, 16).

122
Significado de ser Templo del Espíritu
Santo - Morada de Dios
l. Como María, cada cristiano ya no se pertenece a sí mismo pues está ha-
bitado por Dios, fue comprado para que sea la morada permanente del
Espíritu (1Co 6, 20; 7 , 23; Rm 14, 8; 1P 1, 18-19).

Por eso, cada uno de nosotros tiene que vivir con la conciencia de la ha-
bitación del Espíritu Santo en nuestro ser (Rm 8, 9), de llevar a Dios más
dentro de uno que uno mismo, en nuestro seno (Ef 3, 16-19) .

2. Como María, cada cristiano ha de vivir en pureza de corazón, o sea como


ser humano y no profanar su cuerpo, inhumanizándose, pues éste es un
Jugar santo (lTs 4, 1-8. 9-12; 1Co 3, 17). Cada uno de nosotros debemos
estar conscientes de ello, pues esto determina nuestra actitud hacia noso-
tros y hacia los demás. El Dios Santo, Trascendente, es el Dios cercano
para introducir al hombre a su intimidad.

3. Como María, el cristiano ha de glorificar a Dios en su cuerpo (Flp 1, 20;


1 Co 6, 20): "Vivo yo , pero es Cristo quien vive en mf'' (Ga 2, 20). A
ejemplo de María en su visita a Elizabeth, nosotros que llevamos a Jesús
también debemos darlo a los demás (2 Co 4, 5-11).

4. Después de la Ascensión, los Apóstoles se reunieron en tomo a María


porque era como encontrarse con Jesús. Siguiendo el ejemplo de María,
todos pueden encontrar a Dios en nosotros, como comunidad, y en cada
uno de nosotros, de modo personal. La comunidad y el cristiano son lugar
del encuentro, de la unión con Dios en la unión con los hombres (Un 3,
16-19; lP 1, 22-23). Como miembros de Cristo, unidos por un solo Espí-
ritu , somos el lugar del encuentro con Dios para todos los hombres (1Co
6, 15-17; 12, 27; LG 7). Por eso, el encuentro con cada verdadero cristiano
es la experiencia del encuentro con Dios, con Jesús.

El texto de Jn 6 , 22 nos manifiesta que para encontrar a Jesús buscan


primero a los discípulos. Que todos puedan encontrar a Dios en mí, en
nosotros , los discípulos de Jesús.
123
5. Como María, también nosotros somos el lugar del culto a Dios (Jn 4

24; 1 P 2, 5). Un culto que es en Espíritu y en verdad, y que consiste en
práctica del amor fiel cuyo signo es la Eucaristía (Jn 6, 55-57).

Por eso, los cristianos, templos del Espíritu Santo, debemos encontrar en
Maria el ejemplo de la pureza de corazón, de la sola pertenencia a Dios
de llevarlo a los demás y le darle gloria a Él por la práctica del amor (cf:
Marialis Cultus 21).

El Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et Spes en el número 42


nos dice: "La promoción de la unidad concuerda con la misión intima de la Igle-

sia, ya que ella es "en Cristo como sacramento, o sea signo e instrumento de La
unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano" (cf. LG 1).

La Iglesia, como comunidad, es una realidad humana portadora de la presen-


cia salvadora de Dios en el mundo. Ella manifiesta su presencia y la comunica. Es
signo y causa de salvación. En consecuencia, profetizar significa estar manifes-
tando dónde está Dios, el cual viene a nuestro encuentro en la vida ordinaria, y
proclamar con la vida y la palabra su Reino a los hombres.

Resulta de vital importancia la existencia de personas y comunidades capaces


de vivir el amor de tal modo que se pueda decir de ellas: miren cómo se aman y
cómo aman (cf. Hch 2, 42-47; 4, 32-35; Jn 13, 34-35). Amor que sirve a los hom-
bres, amor que trata de resolver sus problemas como sacramento de la presencia
de Dios en los hechos, en la vida, con la palabra, actitudes y realizaciones (cf. GS
40-45).

Eso significa que no hay ya dualismos entre profano y sagrado, entre mundo
e Iglesia. María, para pensar en Dios, para tratar con Dios, para servir a Dios, para
amar a Dios, realizaba sus quehaceres cotidianos. Por tanto, la Iglesia está llamada
a ser servidora de la humanidad, a estar en el mundo sin ser del mundo, a ser sacra-
mento del amor de Dios entre los hombres , pues amó tanto al mundo que le envió
a su Hijo (Jn 3, 16). En el mundo y con las cosas del mundo los cristianos deben
construir el sacramento de la presencia de Dios, o sea, que todo debe ser portador
de la presencia de Dios y de su salvación: los deberes del hogar, la política, la cien-
cia, lo social, la cultura, la economía, el deporte , etc., es como el pan que se vuelve
sacramentalmente el Cuerpo de Cristo.
124
Arca de la Alianza
La visita de María a su prima Isabel (Le 1, 39-56) es paralela a la narración
del traslado del Arca de la Alianza por David (2 S 6, 1-23).

Si comparamos:
• 2 S 6, 1-2 con Le 1, 39: en ambos textos, tanto David como María, se di-
rigen hacia la montaña de Judea.
• 2 S 6, 5. 14 con Le 1, 41.44: encontramos que el Arca/María provoca la
alegría y los saltos de gozo de David y de Juan el Bautista, respectiva-
mente. La palabra SKIRTAN en el Antiguo Testamento (MI 3, 20; Sal
114, 4. 6; Sb 19, 9) tiene el significado de "Saltos de alegría ante el Señor
Salvador" (cf. Le 6, 23).
• 2 S 6, 15 con Le 1, 42: vemos las exclamaciones con gran voz por parte
del pueblo y de Isabel. Esta aclamación la encontramos una vez en el Nue-
vo Testamento y cinco veces en el Antiguo Testamento como aclamación
litúrgica ante la presencia del Arca de la Alianza (lCro 15, 28; 16, 4. 5 .
42; 2 Cro 5, 13). Isabel se encuentra ante María, portadora de la gloria de
Dios, como los levitas ante el Arca, lugar de la presencia de Dios.
• 2 S 6 , 10-12 con Le 1, 41.43-44: es fuente de bendiciones tanto para Obe-
dedom como para Isabel.
• 2 S 6, 9 con Le 1, 43: es similar la actitud de David ante el Arca, y de
Isabel ante María.
• 2 S 6, 11 con Le 1, 56: es el mismo tiempo de permanencia: tres meses, del
Arca en casa de Obededom y de María en casa de Isabel.

Es de gran interés hacer resaltar estos tres meses de estancia, pues Jo lógico
sería que María hubiera permanecido más tiempo, pues de seguro Isabel hubiera
necesitado más ayuda después del parto que antes. Sin embargo nos lo explicamos
si vemos que Lucas no está relatando la visita a Isabel , María de seguro se quedó
más tiempo; sino que su interés se centra en construir su narración a partir del rela-
to del traslado del Arca de la Alianza, pues ve en María la figura del Arca.

Así el evangelista nos presenta a María como la hija de Sión, la Agraciada, la


Virgen, la Morada de Dios, el Arca de la Alianza, para dar a entender que en María
se realiza la visita gratuita y amorosa de Dios a su pueblo, expresada en Jr 31, 3-6
y en Is 62, 5. 11-12.
125
Alianza con

La Alianza es el elemento central del Antiguo Testamento de tal fonna qUe


Dios, por amor hace de Abraham y de su descendencia su pueblo par~ estar en
medio de ellos y para introducirlos a la comunicación y comunión con El (Lv 26
12-13). ,

La Alianza es un "hecho" antes que una "fórmula" que pueda ser expresada
de diversas maneras (Ex 19, 4-6). Todo el capítulo 24 del libro de Josué lo reafirma.
La Alianza es un don, un favor, una gracia de Dios. La Alianza es el cumplimiento
de las promesas hechas por Dios aAbraham (Gn 17, 2-8; 18, 17-19).

La Alianza es una alianza de amor y no jurídica. La Ley es una instrucción,


la Palabra de Dios es el método, el instrumento para el amor fiel del pueblo (Dt
11, 22-23; 5, 6-21; 26, 16-19). Dios promete su presencia amorosa en medio de
su pueblo para hacerlo partícipe en su Santidad/Vida, para estar en comunión con
Él por el amor (Ex 4, 22; 24, 9-11). Es una alianza en la fidelidad , pues Dios es
fiel y misericordioso (Dt 7, 7 -15). Y el castigo sólo será señal de su amor fiel para
corregir a su pueblo (Ex 34, 5-9; Dt 8, 1-6) .

El Dios de la alianza:
• Es Padre que ama y guía a su hijo (Os 11, 1-4).
• Es como una madre (ls 49, 14-16).
• Es como un pastor (Ez 34).
• Es un esposo fiel (Os 2 , 16-25) .

La Alianza es simbolizada como una boda (Sal45; todo el libro del Cantar de
los Cantares). El Arca es la señal de la Alianza (Ex 40, 1-38), lugar de la presencia
y del encuentro con Dios. Y esta presencia es la fuerza y felicidad del pueblo. Es
en el nuevo templo de Salomón (1 R 8, 23-61), en donde las peregrinaciones son
alrededor del Templo/Arca (Sal 24, 48. 65. 84; 120 a 134).

Los Profetas también insisten en la presencia de Dios (Am 5, 21-24; Os 6 , 6;


Is 1, 11-17; Jr 7).

126
El Arca es señal de:
• La Alianza por la gratuidad del amor de Dios.
• Del amor fiel de Dios a los hombres.
• De la presencia amorosa de Dios con nosotros.

El Arca contiene los signos de la Alianza: las tablas de la ley y el maná. En


María, nueva Arca, se manifiesta el gran signo de la alianza: Jesús.

El Evangelio de Mateo es el Evangelio de la Alianza, del Emmanuel, del Dios


con nosotros, de la presencia amorosa de Dios entre nosotros. Este Evangelio es
una inclusión que comienza con 1, 23: "Dios con nosotros", y termina con 28,
20: "Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta elfin del mundo" .
Jesús nace pobre entre los pobres, perseguido, desterrado , está con los pecadores
en el Bautismo, sufre las tentaciones como nosotros, escoge hombres que son sus
compañeros y colaboradores, nos enseña la humana felicidad. Nos revela su cora-
zón, comparte la mesa y las preocupaciones, nos dejar ver a su Padre, su amor y
su misericordia gratuita, somos sus hermanos y con Él rezamos el Padre Nuestro.
Nos da el código de la nueva Alianza en las Bienaventuranzas.

En María, Arca de la Alianza, se nos revela el misterio del amor de Dios por el
hombre y la llamada a la comunión con Él. Así, María es el símbolo del amor de
Dios, de su presencia viva entre nosotros y también es imagen de la fidelidad del
amor del hombre a Dios. María es el principio de la realización del "Dios con noso-
tros", del Emmanuel, y al mismo tiempo de la mayor fidelidad del hombre con
Dios. La respuesta fallida de Israel a la Alianza, en María, por la gracia de Dios,
tiene de nuevo la aceptación, de parte del hombre, del designio de Dios, de su
invitación a la Alianza.

En So 3, 17 vemos que es Dios quien nos renueva por y con su amor para que,
a pesar de nuestra historia, de la historia de cada uno, se renueve la Alianza en fi-
delidad y así vuelva a ser el Dios con su pueblo y para que el pueblo sea de Dios.

María, como Arca de la Alianza, es señal de:


• El amor inefable con que Dios nos ama y hace Alianza con nosotros.
• El amor fiel de los hombres a Dios con su gracia.
• El Emmanuel, el Dios con nosotros, de su presencia amorosa.
• De nuevo María nos habla más de Dios que de Ella misma.

127
El Señor está contigo
Esta expresión, "el Señor está contigo" (Le 1, 28c), nos habla no ya de la
presencia amorosa de Dios, sino de su presencia como una fuerza para realizar
la misión de ser sacramento de su presencia. En el Antiguo Testamento, cuando
Dios da una misión especial promete su presencia como una asistencia, como un
apoyo y un soporte de Dios para llevar a cabo esa misión para la comunidad, para
el pueblo.

En el Antiguo Testamento, Dios promete su presencia como fuerza de apoyo


aAbraham (Gn 15, 1; 17, 7). A Isaac (26, 23-24). A Jacob (28, 15; 31 , 3; 46, 3).
A Moisés (Ex 3, 12).AJosué (Jos 1, 5. 9; 3, 7) . A David (2 S 7, 9).Alos profetas
(Jr 1, 7-8). A Gedeón: "Yo estaré contigo y derrotarás a Madián como si fuera un
hombre solo" (Jc 6, 16).

Esta historia de Gedeón tiene muchas enseñanzas y por eso es oportuno que
nos detengamos brevemente en ella (Jc 7 , 1-8). Como Gedeón tenía miedo reunió
a un ejército muy numeroso , 32 000 hombres. Dios, para que su pueblo no se
fuera a enorgullecer y pensara que por su propia mano se habían salvado, le pide,
por varios modos , que reduzca el número de soldados de 32 000 a 300. Es así que
Gedeón se quedó con el 1% para que comprendiera la fuerza y apoyo que Dios
le había prometido. Por eso, si llegamos a convencernos que en nuestra vida y en
nuestra misión nosotros ponemos el 1% y Dios el 99%, entonces, como María, di-
remos con más audacia y confianza: "Hágase en mí según tu Palabra" (Le 1, 38).
El Salmo 46 fue compuesto después de la victoria de Gedeón sobre Madián (cf. Is
37, 36; 2 R 19, 35-36).

Así María recibe, en la misión , para todo el pueblo, la protección y ayuda de


Dios (cf. Dt 20, 1-4). Dios comienza así, en María, la guerra contra las tinieblas,
contra el pecado del mundo. De ahi la fuerza de la expresión deIs 7, 14 en un con-
texto de guerra (ls 7, 1ss) y que trae la liberación de la ciudad (ls 8, 9-10).

Si Dios está con nosotros no debemos andar buscando otras ayudas , otros apo-
yos, ni mucho menos pensar que todos nuestros logros y triunfos son por nuestra
mano , por nuestras capacidades y habilidades. Si María hubiera pensado sólo en
ella, el 1%, otra hubiera sido su respuesta, lo mismo que si hubiera confiado en sus
capacidades , pero Ella confió en Dios, el 99%, en su fuerza , en su apoyo.
12s rYffmriJ~
Es la promesa de Dios a su pueblo (Jr 30, 10-11; Is 41, 8-14; 43, 1-5) que se
realizan en María, la Hija de Sión. María en su vocación y misión personal, como
personificación del pueblo y como figura de la Iglesia; Jesús se lo promete a su
pueblo, nos lo promete a todos y a cada uno de nosotros (Mt 28, 20; Jn 14, 20. 23;
15 , 5; 1 Jn 4, 12. 13. 16).

Por eso el saludo de la Iglesia es el Dominus vobiscum (el Señor esté con
ustedes), para recordarnos que Dios está con nosotros en nuestra vida ordinaria y
es nuestra fuerza, nuestro apoyo en la realización de la misión que nos ha enco-
mendado.

Esclava del Señor


Por el Evangelio nosotros podemos dar a María varios títulos que designan
su elección, su vocación, su función, su misión y la obra que Dios ha hecho en
Ella. María, en cambio, se reconoce y autonombra dos veces como la "Esclava del
Señor" (Le 1, 38 y 48). Este reconocimiento de Esclava del Señor nos habla de
su humanidad, de su obediencia, de su actitud ante Dios, ante sí misma y ante los
demás, de su humildad y servicio de esclava.

María acepta, con humildad, la obra de Dios, su vocación y su misión se


realizarán en la obediencia de la Esclava del Señor. María, designándose como la
Esclava del Señor da gloria sólo a Dios, manifestando la obra de su amor.

María, la Hija de Sion, también , como la Esclava del Señor, es la personifica-


ción del Resto fiel del Pueblo de Dios, que llega a su plenitud en Jesús .

El considerar la espiritualidad de los Anawin y la de Jesús , el manso y humilde


de Corazón, nos ayuda a comprender como vivió María como Esclava del Señor:

l. Resumen de la espiritualidad del Resto fiel de Israel, los Anawin.

Los Anawin se saben elegidos de Dios, amados por Dios y por eso Él es
su Rey y Señor. Espiritualidad que hace que los Anawin, en la pobreza y en la fe ,
esperen al Mesías. Ellos no buscan la salvación por otros medios, sólo cuentan con
Dios de quien esperan, con confianza, su intervención.
129
Su vida está dedicada a Dios. Yahveh, su Rey, es el que les da vida y los dirj_
ge . Los Anawin son los siervos de Yahveh los que lo aceptan como su Rey y están
a su disposición. Dependen por completo de la voluntad de Dios, están totalmente
disponibles a Él. Su Rey y Señor son lo único importante en su vida. La espiritua-
lidad de los Anawin la encontramos en el Sal 34, 3. 5-11. 23; Sal 37, 3-5. 7. 9. 11.
35-36. 39-40. Su alegría es Yahveh que los salva (Sal 149, 24).

Al contrario de los Anawin están los arrogantes, los orgullosos, los malvados
que se sirven de su dios , los prepotentes y creídos , los egoístas y soberbios que
confían en sí mismos.

2. Jesús es un Anawin
Jesús es manso y humilde de corazón (Mt 11 , 29) , Él siendo rico se hizo
pobre (2 Co 8, 9) y se humilló tomando la forma de siervo (Flp 2, 7-8). Desde el
Antiguo Testamento, el Mesías es el Siervo de Yahveh. Así nos lo describen los
cuatro poemas en el libro de Isaías: a) Is 42 , 1-9; b) Is 49, 1-6; e) Is 50, 4-9; d) Is
52, 13-53, 12.

a. Jesús vino a servir, no a ser servido (Mt 20, 24-28). Nos enseña la actitud
del publicano frente al fariseo en su oración (Le 18, 9- 14). Nos recalca que
su Padre se revela a los pequeños y no a los sabios y poderosos (Le 10,
21). Nos da como señal de que Él es el Mesías y que su servicio consiste
en la liberación de los pobres y necesitados (Mt 11 , 5).

b. Jesús propone a la pobreza-humildad como la entrada al Reino de Dios


(Le 6 , 20; Mt 5 , 3). El que elige ser pobre tiene a Dios por Rey, y por eso
es libre. Es la invitación de Cristo a elegir esa condición de pobre en contra
del dinero y el rango social (Mt 6, 24). Dios es su Rey, y por tanto perte-
necen al Reino. Y quienes pertenecen al Reino, son los que tienen hambre
y sed de justicia, los mansos , los misericordiosos y pacientes, los limpios
del corazón, los que trabajan por la paz, los hijos de Dios, los pobres que
no acumulan o poseen riqueza porque no consideran nada como propio y
por eso están dispuestos a compartir (Mt 5 , 3-12; Le 6, 20-23). Esto es lo
que ocurrió en lo que llamamos la "multiplicación de los panes": Jesús al
dar gracias a su Padre por el pan y los pescados , hace que tomen concien-
cia de que lo que trae cada uno de los presentes no les pertenece sino que
todo es don de Dios y por eso lo comparten y alcanza para todos.
130
Pobre es el Anawin que pone su esperanza, su confianza en Dios; rico es
quien posee, quien confía en sí mismo, que se apoya en sus méritos (lCo
4, 8-13).

Pobre es el humilde confiado en Dios por su debilidad y que sabe del amor
gratuito y libre. Y se acepta pobre, incapaz de salvarse por sí mismo, pero
seguro de ser salvado por Dios. Para él todo es gracia, por eso vive en
gratuidad y gratitud. Es la pobreza de la apertura a Dios y a los hombres.
Es la misma alianza que al principio: "No tendrás otros dioses delante de
mí" (Ex 20, 3; Dt 5 , 7 ; cf. 6, 4-5. 14-15). No es que Dios necesite de nues-
tra adoración, de hecho no necesita nada de nosotros, sino que ese es el
camino de nuestra libertad. No es Dios quien pierde sino nosotros que nos
esclavizamos al absolutizar una creatura. Cuando sólo Dios es el Señor y
cuando lo adoramos sólo a Él es cuando somos libres frente al dinero, al
poder, al prestigio, a la codicia, etc.

e. Jesús, como el Mesías, el Elegido, el Hijo del hombre, es responsable de


cumplir la voluntad de Dios y su misión . Por eso se nombra a sí mismo
como el Hijo del hombre (Mt 12,40; 16, 27; 24, 30. 37. 39; Me 10, 45; 14,
21; Le 5, 24; 19, 10; Jn 3, 14; cf. Ez 2, 1; 3, 1; 4 , 1; 6, 2; 7 , 2; Nm 23, 19).
Él es el Siervo de Yahveh. Jesús, por su misión, su responsabilidad, vive
como hombre entre los hombres, sin privilegios, aún en los sufrimientos
(Mt 8, 20; 11, 19; 17, 22; 20, 28). Plena responsabilidad del Hijo del hom-
bre que responde a la voluntad de su Padre.

El Evangelio de Marcos, que está marcado por el así llamado "secreto


mesiánico", comienza en 1, 1: "Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios"
y termina en 15, 39: "Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios" . En
el centro de este Evangelio encontramos , en 8, 31-33 , el anuncio de la
pasión del Hijo del hombre y la tentación de Pedro, misma tentación que
en el desierto (1, 12; cf. Mt 4 , 1-11). Tentación a no ser Él mismo y, así,
a no realizar su vocación y a no cumplir con su responsabilidad y misión
como Hijo de Dios (cf. 1P 2, 21-25). Al principio del Evangelio, Marcos
nos presenta a Jesús actuando más libremente, a partir del capítulo 8 es
más prudente y cuidadoso, y en la pasión, Jesús habla solamente una vez:
"¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado? (Me 15, 34). Todo
por responder a la llamada/ voluntad del Padre y de realizar su misión,

131
de tal manera que hasta un pagano lo reconoce como Hijo de Dios. Jesús, cotn()
Hijo del hombre y como Siervo de Dios, tiene la obsesión de hacer la voluntad de
Dios (2 Co 1, 19-22; cf. Jr 20, 7-18), es su alimento (Jn 4, 34), y de llevar a cabo
la obra de su Padre siendo responsable de su misión.

3. María la Esclava del Señor

a. Servicio: María está dedicada al servicio de Jesús , Dios y hombre. Y con


Jesús a todos los hombres. María recibió la vocación del servicio. Por Ella
aprendemos que el servicio en y por el amor va acrecentando nuestra li-
bertad . Es un servicio que no oprime, sino que nos expande, nos dinamiza,
da sentido a nuestros esfuerzos y nos potencia. Los estudios, la promoción
y todo lo que recibimos son para un servicio, no para buscar ser alguien.
Por eso, María, la madre de Dios visita a Isabel. Por eso, el Señor vino a
. .
servu a su siervo.

Este servicio se debe realizar en la humildad de saber quién es Dios y


quién soy yo. María ante el Jesús revelado por el ángel, es la Esclava del
Señor.

b. Anawin: María colmada de gracia es pobre y humilde sierva de Dios.


Como la Hija de Sion, también como Esclava del Señor, es la personifica-
ción del Resto fiel de Israel y figura de la Iglesia. Como dice el Concilio
Vaticano 11, en LG 55: "Ella sobresale entre los humildes y pobres del
Señor, que confiadamente esperan y reciben de Él la salvación". María
está entre los Anawin (So 2 , 3; 3, 11-13).

María es la mujer libre porque escoge a Dios como su Señor, su Rey, por
eso es nuestro modelo en la liberación de nuestras esclavitudes y depen-
dencias de los ídolos. María es libre de todas las esclavitudes por ser la
Esclava del Señor.

Las preguntas que generalmente hacemos cuando vemos o conocemos


a alguien son: ¿Quién es? ¿Qué es? ¿Qué hace?; pero deberíamos , más
bien, preguntarnos ¿De quién es esclavo?, ¿De qué es esclavo? María nos
respondería: "Yo soy la esclava del Señor" .

132
San Ignacio de Loyola nos enseña los tres grados de humildad:

l. El primero es cuando Dios es algo importante en mi vida; pero hay cosas


para mí que son más importantes que Dios, son mis preocupaciones, son
lo que me ocupa.
2. El segundo es cuando Dios ya es lo más importante en mi vida pero sigue
habiendo cosas importantes que me preocupan.
3. El tercer grado es cuando Dios es lo único importante en mi vida. San
Pablo lo expresa así: "Todo es basura en comparación con Cristo Jesús "
(A p 3, 7. 8). Este grado de humildad es la que es llamada indiferencia
ignaciana y la libertad de los siervos de Dios.
Dios escoge a los débiles y humildes para hacer resplandecer su poder. El
poder humano es sólo una cortina a su poder (lCo 1, 26-31). Dios quiere
a María pobre, humilde, escondida para que en Ella aparezca su gracia,
su gloria, su poder, su sabiduría. Al verla se da gloria a Dios. Todo lo que
Ella es, es gracias al Señor. María es la negación de la eficacia del poder
del hombre, de la filosofía del esfuerzo humano , incapaz de conducir a
Dios y a la salvación, de la religión de las obras que pone su confianza en
los méritos.

María como sierva es signo del poder, de la gracia y del amor de Dios que
baja para salvamos y conducimos a su Reino . En la humildad, la sierva
del Señor acepta el plan de Dios sabiendo que su realización no es por
medios humanos sino por la gracia divina. Acepta con una actitud abierta
y disponible, porque sabe que su Señor "ha hecho cosas grandes en Ella"
(Le 1, 49). Ante los judíos poderosos, puritanos, que se fían en sus obras,
que desprecian a los demás y que piden señales, y ante los griegos que
buscan sabiduría (lCo 1, 17-25) , Lucas les presenta a la humilde Esclava
del Señor, a María, la mansa y humilde de corazón, la misericordiosa, la
limpia de corazón, la constructora de la paz, la que tiene hambre y sed de
justicia, la que ha elegido ser pobre y tiene a Dios por Rey.

A la comunidad eclesial, formada por pequeños, sencillos y perseguidos,


Lucas les presenta a María, la Esclava del Señor, como su esperanza y
modelo . De hecho , María pobre y humilde es una mujer muy cercana a
nosotros.

133
e. Responsable ante la voluntad de Dios: María vivió su vida condicionada
la Palabra de Dios, fue una constante respuesta a su llamada, un continU:
discernimiento de su voluntad en las circunstancias que experimentó. Ma,
ría responde así: "hágase en mí según tu Palabra" (Le 1, 38); su respuesta
no fue: "sí, lo quiero , lo acepto, estoy de acuerdo", sino que como la sierva
acepta la voluntad de su Señor, cualquiera que ésta sea.

Como dice Paulo VI, en Marialis Cultus 21: "Pero María es, sobre todo
modelo de aquel culto que consiste en hacer de la propia vida una ofre~
a Dios ... Con el oído atento a la voz de la Virgen cuando Ella, anticipan-
do en sí misma la estupenda petición de la oración dominical "Hágase tu
voluntad" (Mt 6 , 10), respondió al mensajero de Dios: "He aquí la Escla-
va del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Le 1, 3). Y el "sí" de María
es para todos los cristianos una lección y un ejemplo para convertir la
obediencia a la voluntad del Padre, en camino y en medio de santificación
propia".

María es la sierva humilde y pobre porque confía en Dios, porque le dice


a su Señor: "lo que tú quieras, donde tú quieras, como tú quieras, hágase
tu voluntad". María da su consentimiento activo y responsable a la obra
de Dios.

La Voluntad/Palabra de Dios le da a conocer a María la razón de ser de


su existencia, el sentido de su vida. Luego entonces, lo importante en la
vida es hacer la voluntad de Dios, el sentir que el Señor confía en mí y me
encomienda una misión. Para María , en la anunciación , lo importante es la
Palabra de Dios que le da a conocer su voluntad y su misión.

La voluntad de Dios y no la mía, mis gustos, mis inclinaciones, mis dese-


os .. . Es lo realmente importante y lo que da sentido en la vida. Dios nos ha-
bla en la vida ordinaria, en nuestra casa, en el corazón; por eso sería tonto
pensar que Dios quiera algo de cada uno de nosotros y no nos muestre su
voluntad de una manera clara. Los que no están abiertos, los orgullosos, los
soberbios, los ricos que sólo están llenos de sí mismos, los tan llenos de
ruido que no pueden percibir, los que andan tras otros intereses, son los
que no alcanzan a entender la voluntad de Dios. Sólo el que quiere cum-
plir la voluntad de Dios, la conoce.

134
Se necesitan la sinceridad y la honradez. No hay que buscar pretextos para
hacerlos nuestras razones , para decir no, ni tampoco buscar excusas ni
previsiones lógicas, hay que liberarse de las ataduras y de otros intereses
o conveniencias, pues sólo el libre será siervo obediente, responsable de
la voluntad de Dios. Sólo el que es libre será capaz de seguir a Jesús sin
mirar atrás (Le 9, 62), sin poner condiciones.

La obediencia de María desató el nudo que ató Eva con su desobedien-


cia.

María, la Esclava del Señor, nos muestra a Dios:

• Como personal y trascendente, distinto. Sus pensamientos no son los de


los hombres (Me 8, 33).
• No como un dios útil y mágico, sino como un Dios que tiene un plan de
salvación al que nos asocia.
• No como un dios paternalista, sino a un Dios que hace don de sí mismo ,
que toma la iniciativa pero que quiere una respuesta libre, consciente y
responsable.
• No como un dios justiciero y vengador, con una relación de sujeción, mie-
do , temor servil , sino como un Dios de las promesas, de la alianza por
amor a la que siempre es fiel.
• No como alguien distante, lejano e indiferente al mundo , a la historia, sino
a un Dios cercano con nosotros, presente en la historia y comprometido
con la salvación y con el hombre.

135
11. En la visitación.
Mujer creyente
En la Anunciación, Lucas, nos presenta a María como: la Hija de Sión, la
Agraciada en plenitud, la Virgen pobre, la Morada de Dios, el Arca de la Alianza y
la Esclava del Señor. En la Visitación nos la presentará como: la Mujer creyente y la
Madre del Señor.

Isabel la saluda, inspirada por el Espíritu Santo, como: "¡Feliz la que ha creí-
do que se cumplirían las cosas que le fueron dichas por parte del Señor!" (Le 1,
45), Isabel es la primera, persona y mujer, en alabar la fe de María, en admirarla
como mujer creyente.

La segunda persona en alabar a María fue otra mujer: "Sucedió que, cuando
él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer entre la gente y dijo: "¡Dichoso el
seno que te llevo y los pechos que te criaron!" (Le 11, 27). Esta es una clara alu-
sión a la alabanza y admiración por su maternidad. Pero Jesús inmediatamente la
corrige: "Pero Él dijo: "Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la
guardan" (v. 28).

Jesús admira y quiere que nosotros alabemos la fe de María más que su ma-
ternidad. En el seguimiento de Jesús, María es la mujer creyente. Ella ha creído,
como nosotros, con sus luchas, tentaciones y oscuridades, en las dificultades, en
medio de un camino doloroso, y esa fe es la que la hace bienaventurada y en donde
Jesús quiere que la admiremos (cf. Me 3, 35). "Así avanzó también la Santísima
Virgen en la peregrinación de Zafe, y mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta
la cruz" (LG 58).

Normalmente, cuando pensamos en María, alabamos su pureza, su materni-


dad divina , su asunción, sus privilegios, pero casi nunca nos fijamos en su fe. Sin
embargo, por fidelidad al Evangelio y a Jesús, debemos considerar, especialmente,
a María, como la Mujer creyente, como nuestro modelo de fe y de seguimiento de
Cristo.

María, la Hija de Sion, como Mujer Creyente, también es la personificación


del pueblo de Israel y figura de la Iglesia:
136
• Abraham inicia el Antiguo Testamento con un acto de fe , María comienza
el Nuevo Testamento creyendo la Palabra de Dios. Abraham cree en la
promesa de Dios pese a su edad avanzada y a la esterilidad de su esposa
(Gn 15, 5). Por eso,Abraham es presentado como padre y modelo de la fe
por san Pablo y en la carta a los Hebreos: (Rm 4, 1-16; 9, 7; Ga 3, 6-29; 4,
22; Hb 2 , 16; 6 , 13 , 7, 1-9. 11. 17; cf. St 2, 21-24).
• Por su fe , Abraham es llamado Padre de los creyentes. Así también por
su fe , a María la llamamos la Madre de los creyentes. María cree, como
Abraham, que nada es imposible para Dios (Gn 18, 9-15).
• María recuerda a Abraham y a Israel, el siervo de Dios (Le 1, 54-55).
María, la sierva del Señor, cree en representación de todo Israel en el
cumplimiento de las promesas hechas a Abraham. Él a nombre de Israel,
recibe la promesa de Dios y hace el acto inicial de fe de su pueblo.
• María, como la personalización de Israel , representa la plenitud de la fe
y repara las incredulidades de Eva, de su pueblo y de algunos personajes
comoAcaz (ls 7, lss) , a éste se le pide fe en el poder de Dios, pero prefiere
hacer alianza con Asiria.
• María recibe la promesa de Dios al nuevo Israel: el hijo de Abraham, de
donde va a surgir un gran pueblo de creyentes .

La fe de María
María es la Mujer creyente que coopera en el plan de Dios con su fe , que es:

• Un acto de ofrecimiento: "heme aquí" . Es la ofrenda de todo su ser a Dios


a quien ama, por sentirse amada y, por eso, se le entrega incondicional y
plenamente.
• Un acto de obediencia: "soy .la esclava del Señor " . Y por ello, acepta su
papel en la obra de la salvación: ser la Madre de Jesús, con todas las con-
secuencias, como un servicio a Dios. Como decía San Ireneo: "El nudo de
la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María" .
• Un acto de confianza: "hágase en mí según tu Palabra". Se confía plena-
mente a Dios, con todo su corazón, para que Él haga como quiera. María
en su fe es figura de la Iglesia, que sólo puede vivir de la fe y por la fe.

137
Retrato de la fe de María
Los primeros cristianos veneraban a María como la mujer creyente,
compañera, apoyo y modelo en el seguimiento de Jesús. Como dice el
Cultus, en el número 16, citando a LG 63: "La ejemplaridad de la Santísima V"m,
gen en este campo dimana del hecho que ella es reconocida como modelo extrao-,.
dinario de la Iglesia en el orden de /aje, de la caridad y de la perfecta unión corr
Cristo" (cf. Jn 20, 29; lP 1, 8).

Escuchar y guardar la Palabra de Dift

Escuchar:

"A lo largo de la predicación acogió las palabras con que su Hijo, exaltando
el reino por encima de las condiciones y lazos de la carne y de la sangre, procla-
mó bienaventurados (cf. Me 3, 35; Le 11 , 27-28), a los que escuchan y guardan la
Palabra de Dios, como ella lo hacía.fielmente (cf. Le 2,19 y 51)" (LG 58).

Escuchar la Palabra es la actitud primordial de la fe , la fe no es un acto de


pensamiento, una creación humana, una doctrina, sino la ACOGIDA del pensa-
miento de Dios expresado en su Palabra. Creer es abrir el corazón a esta Palabra,
es escucharla y acogerla con todo lo que tiene de distinto, de trascendente, de des-
concertante (cf. Is 55, 8-11). Por eso María se turbó al oír la Palabra (Le 1, 29).

Creer es dar respuesta a ese Dios que nos busca (en la vida diaria y en los
acontecimientos) y nos interpela (con su Palabra) , es responder a su llamado por
medio de la obediencia, "obedecer" significa escuchar y acoger, desde mi situa·
ción personal y desde mi posición ante Dios , su Palabra. (cf. Dt 6, 4-9).

María es la mujer que escucha la Palabra, no otra palabra, ni otros pensamien·


tos, y especialmente en los periodos de crisis, de confusión, de toma de decisiones.

138
Guardar- cumplir:

Ser fiel en guardar la Palabra significa llevarla en la mente y el corazón para


que no se pierda, para no sustituirla por otra o no tomarla en cuenta (Dt 6, 4-9).

Guardarla es asimilar la Palabra en el pensamiento y en la conducta. Es un po-


ner en movimiento toda la persona de tal manera que se cree una manera de pensar
y actuar. En María, y en un creyente también, ya no hay diferencia ni división entre
la manera de pensar, de hablar, de vivir y de actuar.

La fe es esa fuerza que lleva a guardar y a practicar la Palabra y a dar fruto


(cf. Me 4, 3-20).

Características de la fe de María
l. Unafe nueva:

A María se le pide una fe nueva: la cristiana y no ya la judía. De una fe tradi-


cional y ritual a una fe audaz y más personal.

Pues una fe que aceptara al Mesías desde el judaísmo lo concebiría como un


Sumo Sacerdote, representante del pueblo y autoridad, como un Mesías que apare-
cería de repente sin saber de dónde viene, o bajando del Templo.

El plan/pensamiento de Dios, por ser distinto al nuestro, es otro: elige a una


muchachita de Nazaret, sin ningún título, ni función y, por otra parte, la Encar-
nación en su seno como la forma de venir del Mesías , es incomprensible para un
judío, pues rompe las tradiciones, su forma de pensar y su fe.

A María se le pide una fe no basada en las tradiciones sino cimentada en el


Espíritu que renueva, una fe abierta al pensamiento de Dios, audaz ante la novedad,
personal y no ritual (cf. Mt 16, 5-12; 18, 1-20). Se le pide una fe como la de
Abraham , a quien se le pidió salir sin saber el lugar a dónde iba (Hb 11 , 8-10),
como la de Noé , a quien se le pidió que construyera lo que aún no había visto. (Hb
11 , 7).

139
2. Una Fe más pura:

En la vida pública los líderes judíos no aceptan a Jesús como Mesías


rivalidad, por el poder, por ambición, por la cerrazón, por sus tradiciones. En'
carías, sin embargo, no hay malas disposiciones ni otros intereses. Se puede
justo, cumplir con los mandamientos, pero la falta de fe nos puede llevar a UJil
automatización del comportamiento justo y a depositar nuestra confianza en las
obras y méritos propios , más que una fe que acepta y se adhiere a Dios. Por lo q'Uet
en Zacarías, su fe lo lleva a buscar ante todo la seguridad en una realidad tangiblé
y controlable, por eso pide una señal (Le 1, 18).

María como mujer sin méritos, ni virtud, ni obras buenas, no tiene un funda-
mento humano para creer. Todo es de Dios. Su fe se funda en la gracia de Dios y en
su Palabra (Le 1, 30). Para Zacarías su fe se apoya en que ha sido escuchada su
oración (Le 1, 13). La fe de María, por el contrario, se apoya sólo en Dios, en su gra-
cia. Zacarías tiene todas las condiciones necesarias para creer, en María todo es
adverso (la persona, el lugar, las circunstancias). A María se le pide una Fe purifi-
cada de los apoyos externos, más personal, más interior, sólo apoyada y cimentada
en Dios.

Para Zacarías el anuncio es un milagro que tiene precedentes que le ayudan


a creer: la concepción de Sara, mujer estéril (Gn 17, 19), la concepción de Sansón
(Jc 13, 1-7),Ana que en su oración ha sido escuchada (1S 1, 20). Para María no hay
precedente alguno: una concepción y nacimiento virginal es algo desconocido, una
aventura, un riesgo que pide fe plena, confianza absoluta y audacia total. Ella está
llamada a creer que no hay nada imposible para Dios (Le 1, 37).

Para Zacarías lo humanamente imposible sigue siendo tal, está limitado, pien-
sa que él sólo lo ha de hacer (Le 1, 18). María se confía sólo en Dios, pues es Él
quien lo va a hacer.

140
3. La fe de María es eficaz:

María es la "Virgen oyente" que acoge con fe la Palabra de Dios. Fe que para
Ella fue premisa y camino hacia la maternidad divina, porque, como intuyó San
Agustín: '"la bienaventurada Virgen María concibió creyendo al (Jesús) que dio a
Juz creyendo'"; en efecto ... "Ella, llena de fe , y concibiendo a Cristo en su mente
antes que en su seno" ... fe , que fue para ella causa de la bienaventuranza y segu-
ridad en el cumplimiento de la palabra del Señor" (Le 1, 45) ".

La fe de María, como la de Abraham, acoge la Palabra y contribuye a la reali-


zación de la promesa (Hb 11, 11-12). Por eso, todo el que cree concibe a Jesús en
su corazón y lo da a luz por medio de la evangelización. Por la fe el Espíritu Santo
hace vivir a Cristo en el creyente (Rm 8, 29).

La fe es la que da fecundidad en la vida cristiana y en el apostolado. De ahí


que esta bienaventuranza sea distinta a las demás, que apuntan una recompensa (Jn
20, 29). En la fe la recompensa, la felicidad y la dicha está en el cumplimiento de
lo que se cree (cf. Le 5, 1-11; Le 18, 35-43).

Jesús exige la fe/confianza como requisito indispensable para cualquier tipo


de salvación (Me 1, 35; 5, 34-36; 10, 52; Mt 8, 13; 15, 24), por eso en Nazaret no
pudo hacer milagros, porque no tenían fe (Me 6, 5) . Jesús le reclama al padre del
epiléptico: "¿Qué es eso de "si puedes"? Todo es posible para el que tiene fe " . De
ahí que Jesús lepidio la fe a María desde un principio, durante toda su vida y basta
su muerte. María como Mujer creyente es signo de que la gracia opera sólo en los
hombres que cooperan por la fe, Dios no actúa solo, ni el hombre tampoco.

4. La fe de María en progreso frente al Misterio:

Los cristianos tenemos gran inclinación a pensar en la, así llamada, visión
beatífica de Jesús y de María. Especulamos, teólogos y creyentes, que ya lo sabían
todo desde el principio . Pero el Evangelio nos dice todo lo contrario (Le 2,40. 51-
52); San Pablo nos habla de la Kénosis (Flp 2, 6-11): que es el anonadamiento de
Jesús al hacerse uno como nosotros en todo, menos en el pecado. El aprendizaje
de Jesús fue a través de las experiencias humanas. María, con mayor razón, tiene
un crecimiento en la fe. El evangelio de Mt y Le nos muestran la evolución de la
fe de María en Jesús.

141
En la Anunciación, a partir de lo que le dice el ángel sobre su Hijo,
comprende que Jesús es el Mesías engendrado por Dios. María sólo conoce a
como Mesías. En la Visitación, Isabel la saluda como "madre de mi Señor" pe
también en referencia al Mesías. María ya está sorprendida ante las mara'vu.:
realizadas por Dios en ella.

María queda admirada de: lo que dicen los pastores acerca de lo que les ha-
bían dicho de aquel niño (Le 2, 17-18); la adoración y ofrendas de los magos (Mt2
11); la huida a Egipto (Mt 2, 13ss); las palabras de Simeón y de Ana en la presenta~
ción en el Templo (Le 2, 30-33. 38). Es una fe que pide un esfuerzo, una búsqueda,
un estar abierto. Pero sobre todo en la pérdida en el templo: no comprenden la
respuesta de Jesús, de apenas 12 años (Le 2, 50). Jesús responde, a la pregunta de
su Madre, con otra pregunta: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debla
estar en la casa de mi Padre?" (v. 49). Jesús no les explica ni le aclara el misterio,
ni el por qué, sino que los cuestiona y les hace sentir más el misterio. Mientras
que María hablaba de tu Abbá , Jesús hablaba de mi Abbá. Aquí hay una nueva
revelación de la relación de Jesús respecto a su Padre que suscita incomprensión
y meditación. Así lo hará en su vida pública: Jesús tiene la misión de revelarse y
revelar al Padre.

La fe de María, por tanto , es una adhesión tanto a la persona como a las pala-
bras de Jesús , aunque no entienda, ni comprenda del todo. Jesús se revela y revela
al Padre en la vida ordinaria, en los acontecimientos, en los signos de los tiempos.
Este episodio de su pérdida en el templo es tan solo un momento extraordinario,
donde lo más sorprendente y desconcertante es que después de decir que debe estar
en la casa de su Padre, se fue con María y José a Nazaret y vivía sujeto a ellos (Le
2 , 51) .

• Aquí la fe de María, como la nuestra, se abre a conocer al Padre por Je-


sús (Le 10, 22; Jn 3 , 11. 31-32; 5 , 36; 10, 25). Cristo es el revelador del
Padre: nadie conoce al Padre sino el Hijo (Jn 1, 18). Para María ya no es
sólo ¿quién es Jesús?, sino a partir de ese momento también ha de buscar
¿quién es su Padre?
• La fe no es sólo admitir que Dios es el Padre de Jesús , sino además, el que
debe estar en casa de su Padre, y esto equivale a una separación de María
con Jesús. Ella sólo progresará en la fe aceptando la pertenencia de Jesús
al Padre y su separación. ¿Por qué obra así el Mesías?

142 ~ ' Jtff'Í


El "¿por qué?" de María busca la comprensión, un camino. Por eso, la res-
puesta de Jesús está a nivel de la fe, no es una explicación del hijo a su madre sino
la revelación de Jesús a la mujer creyente. De este golpe hay progreso en la fe.
María sabe esperar para comprender. Ella es de corazón virgen, dócil a la Palabra,
y esto es más importante que el conocimiento de una doctrina.

De madre se convierte en mujer creyente/discípula anonadada. Como su Hijo,


después de purificarse llega al conocimiento. En todos estos pasajes, María no dice
nada sobre Jesús , su comprensión y su fe están en proceso, de aqui que María:

S. Conserva y medita en su corazón:

Jesús y su palabra se van revelando en los hechos de la vida, y esto exige de


María una reflexión, una meditación, porque no lo ha entendido: "María, por su
parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón", "su madre con-
servaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón " (Le 2, 19. 51).

Conservar lo que ha visto y oído, lo entendido y lo no entendido, con la espe-


ranza de llegar a comprenderlo, a asimilarlo. Debe ir conservando todas esas cosas
e ir relacionándolas , buscando la iluminación para ir viéndolas con los ojos de
Dios, para así comprenderlas según su pensamiento. Ella debe guardar, conservar
y poner en práctica (Le 11, 28). El meditar los acontecimientos ejerce ya un influjo
en la manera de pensar y de vivir. Lo visto y oído, lo experimentado, al meditarlo
con Dios, ilumina e influye en la vida. Aceptar, de pronto, la novedad divina con
sus exigencias, trastornos, trascendencias, movidas de tapete, es ya un acto de fe.

Se conservan todas estas cosas para, con la meditación, entenderlas con el


tiempo. Para ello, hay que conservarlas tal y como son y no como las pensamos o
las interpretamos, sólo así habrá más luces y más comunicación.

María reconoce a Dios, a Jesús y su palabra en los acontecimientos; luego ,


poco a poco, irá traduciendo esa Palabra en palabras humanas. Así es el desarrollo
de la fe y así debe ser el desarrollo de su expresión en la Teología y en la Cateque-
sis.
Meditación en el corazón de María que busca la Palabra/voluntad de Dios. No
hay nada extraño a la fe.

143
6. Descubrimiento por la-fe de Jesús y del Padre de Jesús:

En Jn 14, 1, Jesús les pide a sus discípulos la fe en Él: "Creéis en Dios, creed
también en mí". La relación que María tuvo con Jesús fue la de creer en Él. La
fe de María que estaba centrada en Yahvé pasa a Jesús, el Dios que se revela a la
humanidad.

Para María el problema es: ¿quién es mi hijo?, ¿quién es su Padre? Cristo hace
la misma pregunta a sus discípulos y a nosotros: ¿Quién dicen los hombres que
es el Hijo del hombre? ... Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? (Mt 16, 13-15). La
finalidad del Evangelio es para creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios (Jn 20,
30-31).

La fe es la adhesión a la persona de Jesús tal y como es, no a la que quisiéra-


mos o nos imaginamos o que hemos creado en la historia del cristianismo. Luego
de la fe viene el amor que impulsa a conocer más profundamente a la persona en
quien se cree y se ama. "Esta es la Vida Eterna: que te conozcan a ti, el único Dios
verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo " (Jn 17, 3).

María fue descubriendo, poco a poco y en la vida ordinaria, quién es Jesús,


quién es su Padre, fue siendo educada por Él. Cristo significó un problema para los
Apóstoles, para la gente ordinaria, para los líderes y maestros de la ley, pero tam-
bién para su Madre. Las palabras y los hechos de Jesús le piden a Ella un cambio
respecto a cómo había sido educada, a su manera de pensar, de vivir y de rezar.

Ya hemos visto cómo los hechos de la infancia de Jesús le causaron a María


admiración, dificultades e incomprensiones. Pero, ¿qué pensaría, después de oír
las palabras del ángel, de la manera de nacer del Mesías, de haberse revelado pri-
mero a los pastores, los que no sirven para otra cosa más que para cuidar animales,
y a los magos, que son gentiles? Abraham tuvo que esperar 25 años para que se
cumpliera la promesa (cf. Gn 12, 1-4; 17 , 1ss) , ¿qué meditaría María en su corazón
durante 30 años que veía a su hijo, el Mesías, sin hacer nada para cumplir su mi-
sión ante la realidad tan lacerante que vivía el pueblo de Dios?

Sobre la vida pública de Jesús, ¿cuántas preguntas se haría María? Sobre su


Bautismo, sobre la elección de unos desconocidos como sus seguidores, entre
ellos de un recaudador de impuestos, Mateo; su continúo roce con publicanos Y

144
pecadores, sus palabras contra el ayuno, su encuentro con la samaritana; su alusión
al buen ejemplo del samaritano que supo ser prójimo del necesitado, sus extraordi-
narias palabras cuando dijo: He venido a traer la división, la espada.

Ni que decir sobre ¿qué reflexionaría María cuando su hijo atacaba a las au-
toridades , a los sacerdotes, a los maestros de la ley y a los fariseos, cuando se decía
Señor del sábado y quería acabar con el Templo y las tradiciones? ¿Cómo sería la
oración de María después de que Jesús enseñó el Padre Nuestro a sus discípulos?

¿Cuál sería su experiencia cuando Jesús llegó a Nazaret (Le 4, 16-30) donde
primero lo admiran y luego lo quieren matar? ¿Cuál sería su reacción cuando su
hijo dijo: "el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna" (Jn 6, 54)? Y
ante las palabras: " ...el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de
mí" (Mt 10, 37), se preguntaría María, con todo lo que esto significa: ¿tendré que
amar más a Jesús que a mi hijo?

Y así podríamos seguir reflexionando dándonos cuenta del progreso de la fe


de María y del cambio que se produjo en su conocimiento, aceptación y adhesión
a Jesús; por eso, como Mujer creyente es nuestro modelo y nos invita a este pere-
grinar en la fe en el seguimiento de Jesús. Si hay sufrimiento es porque hay naci-
miento (Jn 16, 22), es el grano de trigo, por eso, nadie mejor que María conoció la
humanidad de Jesús y nadie mejor que ella creyó en su divinidad.

María descubre en Jesús quien es su Padre (Jn 14, 9-10):

• Del Dios temible que se impone, al Padre, Dios de la gracia, del Amor
(1 Jn 4, 8. 16).
• Del Dios distante, inaccesible, indiferente, al Dios cercano (Encamación.
Jn 1, 14) que se interesa en nosotros y en nuestra historia y que tiene la
iniciativa de relacionarse con nosotros (Jn 14, 23).
• Del Dios de la ley, que juzga, vigila y castiga, al Padre que salva, perdona,
olvida (Jn 3, 16-17). El Padre bueno del hijo menor que lo busca por per-
dido, lo mismo que a la oveja y a la dracma perdida (Le 15), el Dios que
perdona a la adúltera por medio de Jesús (Jn 8, 1-11).
• Del Dios que exige sacrificios propiciatorios para tenerlo contento y de
nuestro lado, al Dios que es para el hombre (Mt 9, 13).

145
Como María, nosotros necesitamos hacer un esfuerzo en la fe para uc:~p11,.,._,,

• Al verdadero Dios de Jesús .


• Al Dios Padre del Amor fiel, de la gracia .
• Al Dios que nos concede el don del Espíritu Santo .
• Al Dios vivo presente en mí, en nosotros, en nuestra vida para salvarnos.
• Al Dios que nos da vida y en abundancia .
• Al Dios que nos llama y confía en nosotros encomendándonos una mi-
sión.
• Al Dios que nos libera de nuestras esclavitudes .
• Al Dios que hace alianza de amor y se esfuerza por formar su pueblo, su
comunidad, su familia.

7. Pruebas de la fe:

María, incluso, no se libró de las pruebas. La manera de ser y las palabras


de Jesús desconciertan a María y a cualquiera, por eso, muchas veces, tenemos
la intención y tentación de cambiarlas, matizarlas o suavizarlas. Sin embargo, el
Espíritu Santo guía y sostiene a María en las pruebas y dificultades; por eso, en
Ella no hay reproches sino preguntas que buscan la verdad. ¿Cuántos "por qué me
has hecho esto" hubo en la vida de María? La fe nos ayuda a aceptar la diferencia
entre los planes del hombre , mis planes, y los planes de Dios, de su palabra, de sus
pensamientos y de su sabiduría (cf. Is 55, 8-9; 1Co 1, 17-25).

Es por los "por qué" que penetramos en el misterio. El "por qué" nace de una
situación concreta y es la fe la que nos va guiando, sobre todo en los sufrimientos
y dificultades (cf. St 1, 2-4). Interpelar a Jesús nos permite no quedarnos aprisio-
nados en nuestra situación con sus circunstancias problemáticas, ensimismados
en nosotros mismos; muchas veces nos responderá, como acostumbra, con otra
pregunta que nos abre al horizonte de Dios, a la trascendencia, aunque de momento
nos desconcierte y confunda.

María tampoco entendió la respuesta, hasta la muerte de Jesús. Aceptar el no


entender, confiando en Dios, si no ya no sería fe. Dios es el trascendente. De la
confusión nace la meditación, de la meditación nace la aceptación y comprensión
de la sabiduría de Dios. Dios quiere un nuevo esfuerzo para entenderlo más, para
amarlo más , para aceptarlo más , para alabarlo más.

146
s. La lucha de la fe:

La fe es la contribución a la salvación, por eso se requiere perseverancia y


audacia.

zacarías escuchó, pero reflexionó en su interior sobre los planes de Dios, hu-
manamente irrealizables. Él y su esposa eran una pareja de edad avanzada y su mujer
era estéril. Por su experiencia conocía la vida y había experimentado en su juventud,
tos sueños, el entusiasmo y después el oprobio de no tener descendencia.

Tantos años pidiendo con gran esperanza y ahora, sin fuerzas, teme ser de
vuelta defraudado, ya no quería otro desengaño, pues ahora ya estaba resignado.

Para el que no quiere creer, su mente y su corazón seguirán cegados por la


necedad y la insensatez, así como el rico Epulón (Le 16, 27-3 1).

Zacarías veía la realidad con pesimismo por eso pidió una señal, pero sin dejar
de lado su incredulidad. Cuando surgen las dudas no hay que titubear, ni dialogar
con la tentación del escepticismo, sino que hay que afianzarse más en el Señor. En
tiempo de prueba no hay que mudar, decía San Ignacio.

María creyó contra toda evidencia, más allá de todos los razonamientos, de
todas las explicaciones, María creyó, como Abraham , esperando contra toda es-
peranza (Rrn 4 , 18-22). Nada es imposible para Dios, sin olvidar que su Reino no
tendrá fin.

Cuando Abraham recibió la petición divina de sacrificar a su hijo Isaac, al


aceptar hacerlo , su fe tuvo que acrisolarse. Ya no solo cree en la promesa de Dios
sino que ahora cree en el Dios de las promesas. (cf. Hb 11 , 17-19) .

La fe es una lucha, como la de Jacob (Gn 32, 23-31), por eso, cuando está uno
en la noche de la vida, en una noche oscura -como decía San Juan de la Cruz- de-
bemos recordar las palabras bíblicas: "sed sobrios y velad. Pues nuestro enemigo,
el diablo, como león rugiente , ronda buscando a quien devorar. Resistidle firmes en
la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos
sufrimientos" (IP 5, 8-9) .

147
Si el desprendimiento, el amor y la humildad traen la fe, el orgullo, la
y el egoísmo traen , la desconfianza, el desengaño y la incredulidad. Nos
pasar lo mismo que a Pedro, mientras caminaba hacia Jesús, mirándolo, pudo
minar sobre las aguas , pero cuando vio la violencia del viento, y dejó de llÜra¡¡¡f
Jesús, le entro miedo y empezó a hundirse (Mt 14, 22-33).

Si María se hubiera puesto a pensar sólo en sí misma, en sus capacidades, ea


su situación, en los problemas que le vendrían ... , pero pensó ante todo en DiO&\
para quien no hay nada imposible y creyó.

María, una humilde muchacha , con su fe cooperó a la salvación del mundo


por la Encarnación y, así, cambió la historia. Los Apóstoles, hombres desconocj.
dos , sin prestigio, poder y riquezas , cambiaron el mundo por la fe (cf. Un 5, 4, Me
9 , 23).

9. Fe} compromiso en el sacrificio redentor:

Creer en Jesús, adherirse a Él , es comprometerse con su misión redentora,


con su causa, por la construcción de su Reino en este mundo. Creer en Jesús es ser
facilitador del encuentro de los hombres con Él a través del sacrificio que se expr~
sa en el amor y en el servicio. Creer en Jesús es saber que la salvación, que Jesús
nos dio en la cruz, también nos llega de manos de los otros, los más pequeños, los
marginados , los que piensan y creen diferente a mí.

La fe de María, en Jesús , le trajo problemas y sufrimientos desde el principio.


Para María, el aceptar que su hijo debía estar en la casa de su Padre y hacer su obra,
es consentir la separación, el perder a su hijo por Jesús , e implicarse en su obra con
fidelidad hasta la cruz y luego en la naciente Iglesia.

Por la fe se explica el sufrimiento, como ya lo comentaremos más adelante,


como un amor liberador y un sacrificio aceptado que es redentor. Es la renuncia a
tantas cosas por la entrega a Jesús y por ligarse a su causa. Por la fe surge la certeza
de la fecundidad del sufrimiento (lP 1, 3-12; Jn 16, 21-22).

148
10. Necesidad de la fe:

Por la fe, tantoAbraham como María fueron justificados (Ga 3, 6. 9. 22. 29).
La fe es necesaria y no sólo como lo pensaban los judíos (Jn 8, 39), pertenecer al
pueblo de Israel o a la Iglesia, como pensarían muchos cristianos. A María no le
hubiera servido de nada ser la Madre de Jesús si no hubiera creído, si no hubiera
escuchado y guardado la Palabra de Dios como Mujer creyente.Así, Jesús es el cen-
tro de la historia en cuanto Dios que se da a la humanidad y María está en el centro
de la historia en cuanto acoge y escucha a Jesús, Palabra hecha carne, y se da a Él y
a los demás por la fe. María es dichosa por haber creído, y por haber creído todas las
generaciones la llamarán bienaventurada, porque por su fe Dios hizo cosas gran-
des en Ella.

A partir de la importancia de la fe de María, podemos reflexionar:

• ¿No será la fe, la virtud que menos vivimos? Unos sólo creemos en unas
verdades, doctrinas o dogmas en la cabeza, o en unos métodos para al-
canzar la salvación sin que esto tenga que ver con nuestro estilo de vida,
nuestros criterios, nuestros valores y nuestra manera de pensar. Sin duda
alguna, este tipo de fe no nos lleva a centrar nuestra vida en Jesús.
• Pilato no creía en la verdad, pues no quiso escuchar a Jesús (Jn 18, 35),
pero si creía en los sueños de su mujer, en lo que otros le decían. Así al-
gunos de nosotros, más que a la Palabra de Dios, al Evangelio, les damos
más importancia a las palabras, a las opiniones de los demás, seguramente
que estaremos muy lejos de la Verdad. ¿Qué es lo que realmente influye
en nuestra manera de pensar y de ver la realidad? Muchos de nosotros nos
preocupamos por muchas otras cosas y no por el Reino (cf. Mt 6, 33).
• Ante el hombre que busca la seguridad y el vivir tranquilo, la fe implica un
riesgo, una aventura, un ponerse en camino. Si tomamos el riesgo de vivir
según la fe (cf. Rm 1, 16-17) sólo entonces adquiriremos la fuerza, la paz,
la alegría, la verdadera seguridad y comprenderemos mejor la realidad.
• La fe es la colaboración del ser humano con el poder de Dios. La fe pone
el poder de Dios a nuestra "disposición" y es la que hace que uno se pon-
ga a disposición de Dios. La fe mueve montañas (cf. Mt 17, 23).

149
11. La fe, obra del Espíritu Santo:

La presencia y acción del Espíritu Santo se dan en Isabel (Le 1, 41), en Zaca.
rías (1, 67), en el Bautista (1, 15), en Simeón (2, 26-27), en toda la vida de Jesús
(Le 4, 14). Es el Espíritu el que nos mueve a decir o hacer las cosas de Dios (cf.
Hch 2, 3-4).

El Espíritu fue el que inspiró y movió todo en la vida de María, como nos dice
el Concilio Vaticano II: "La Iglesia a imitación de la Madre de su Señor, por la
virtud del Espíritu Santo, conserva virginalmente una fe íntegra, una esperanza
sólida y una caridad sincera" (LG 64). "Y que también María imploraba con sus
oraciones el don del Espíritu, que en la Anunciación ya la había cubierto a ella
con su sombra" (LG 59).

Por la fe , el Espíritu, en el corazón, da su amor, su vida y cambia la manera de


pensar y de vivir. Fuimos sellados con el Espíritu (Ef 1, 13). Él nos hace nacer
de nuevo (Jn 3, 5). El Espíritu nos revela a Dios y sondea sus profundidades, nos da
a conocer sus gracias (lCo 2, 5-14). Nos libera del egoísmo, del orgullo y la avari-
cia para una actitud de servicio (Rm 8, 2; Ga 5 , 1). Así, Él, al ensanchar nuestra
personalidad, nos trae entusiasmo y embriaguez que descubren el infinito y divino
amor, por lo que San Pablo da gracias (2 Ts 2, 13).

María es del grupo de los pequeños, de los Anawin, a los que el Padre se re-
vela (Le 10, 21; Mt 11 , 25-27; 16, 17) . La revelación es para todos, pero sólo los
sencillos la reciben. Por eso , los que ven en Jesús, el Hijo , la imagen del Padre Y
reciben de Jesús la experiencia de Dios como Padre (el bautismo con el Espíritu
Santo), invocan y viven a Dios como Padre. No se trata de llamar Padre a Dios,
sino de saber que es Dios , al que se experimenta como Padre.

La limpieza de corazón , que es ausencia de cualquier otro interés y obra del


Espíritu, es lo que permite discernir a Jesús en la vida y conocerlo en la Escritura·
Los limpios de corazón, los sencillos, son los contrarios de los que nos habla Ma-
teo , citando a lsaías: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está
lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos
de los hombres" (Mt 15, 8-9).

150
Como María, hay que estar abiertos al Espíritu Santo y seguir sus inspiracio-
nes (cf. Jn 14, 16-17). La Palabra exterior de Dios es la Escritura, y el Espíritu es
quien da vida a esa Escritura y nos hace comprenderla. (cf. Jn 14, 25-26). La Pala-
bra interior de Dios es el Espíritu Santo que nos enseña cosas nuevas y a interpretar
Jos signos de los tiempos (cf. Jn 16, 13-15). El Espíritu, por su gracia y por la fe ,
nos da un corazón nuevo (Ez 11, 9), nos da vida y movimiento (Ez 37, 1-14).

Hoy María, la mujer creyente, que aceptó el Espíritu en toda su vida nos con-
duce a nosotros los cristianos, que lo tenemos tan olvidado, a tomarlo en cuenta, a
acogerlo y a seguir sus inspiraciones.

María, Madre del Señor


La visita de María a Isabel es realizada como un servicio y como un sacra-
mento.

Es un servicio por parte de María al llevar la Palabra encarnada, la buena


noticia de la salvación. Ya lo anunciaba lsaías (52, 7) y Pablo lo aplica a los predi-
cadores (Rm 10, 15).

Es un sacramento porque María, como Arca de la Alianza, es portadora de la


Gloria/presencia de Dios que produce alegría y está envuelta del Espíritu Santo.
Por eso Ella va a toda prisa a donde su prima.

Cuando María llegó a la casa de Isabel saludó con la palabra de Dios , por
eso:

• Le 1, 41: ... el niño saltó de gozo en su seno. "Saltó de gozo": este es un


signo de la alegría (Le 1, 44) , el signo mesiánico predilecto de Lucas: A
Zacarías (1 , 14) , a María (1, 28), a los pastores (2, 10).

Esta expresión indica que estamos en el día de Yahvé (Sal 114, 4-6; Mal 3, 20-
23). Lucas cita la última frase de Malaquías en 1, 17 , en donde Juan es considerado
como Elías, cuya vuelta era considerada como preparación de la era mesiánica (cf.
Mt 17 , 10-13 ; Le 9 , 30). Es la alegría de la salvación (Ap 19, 7 ; Jn 8, 56).

151
• Isabel quedó llena del Espíritu Santo ,
La efusión del Espíritu es también un signo del tiempo mesiánico
2 , 16-17 citando a n 3, 1). Dios renueva a su pueblo por medio
Espíritu (Nm 11 , 29; Jc 6, 34). El Espíritu viene para la salvación (Ez
26), razón por la cual Lucas menciona, constantemente, al Espíritu tanto
en su Evangelio como en los Hechos de los Apóstoles.

María está unida a la misión de su Hijo como su madre, la madre del Se~
Madre e Hijo están unidos tan plenamente que la palabra de la Madre transmite la
del Hijo. Se subraya la realidad de la Encamación. El saludo de María, a causa del
Mesías/Señor encamado en Ella, se convierte en Palabra de Dios que comunica su
Espíritu y produce la salvación y, por ello, trae la alegría.

María es la primera mensajera del Evangelio, de la Buena Nueva. Como Ella,


la Iglesia, unida a Jesús , está llamada a transmitirla , al grado de que hasta un sim-
ple saludo se convierta en Palabra de Dios. La Iglesia debe visitar al mundo para
transmitir el Espíritu, la salvación, la alegría de la Buena Nueva. La palabra de la
Iglesia, de los cristianos, gracias a la unión con Jesús se convierte en la Palabra de
Dios (Le 10,16).

El anuncio de la Iglesia, como el de María, es ordinario, amable , con amor,


en la paz, no se impone, ni violenta, no obliga con razonamientos y justificaciones
sino que habla de la Buena Nueva de la salvación. Transmite la alegría mesiánica
y al Espíritu Santo y respeta su obra, su tiempo, segura de que transmite al Espíritu
que conducirá a la plenitud de Cristo y de que la Palabra de Dios es eficaz (cf. Is
55 , 10-11).

• Le 1, 42: y exclamó con gran voz:


El Espíritu Santo conduce al corazón humano a dar gloria a Dios, a una
acción de gracias por su salvación (ls 54, 1). La alegría del Espíritu es la
de la estéril y la virgen, como Hija de Sión, que esperan la salvación.

• "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno ... " .


En griego se hace la distinción de la palabra "bendito" usando eulogeme-
ne cuando se refiere al ser humano, objeto de las bendiciones de Dios, Y
eulogetos cuando se refiere a Dios, fuente de las bendiciones.
Lucas usa el término eulogemene para referirse a María, como objeto de las
bendiciones de Dios , por las cuales Ella da gracias a su Creador.

Ser "bendita entre las mujeres" significa, para María, que Ella es quien ha
recibido las bendiciones prometidas por Dios en el Antiguo Testamento y, por eso,
pertenece a su plan y está en comunión con Él. Se usa este mismo término en la
entrada mesiánica en Jerusalén (Mt 21 ,9; Le 19,38; Me 11 ,10; Jn 12,13). Jesús lo
aplica a su vuelta (Mt 23,39). Así la bendición tiene un carácter mesiánico yesca-
tológico .

El título de "Bendito", eulogetos, servía a los judíos para nombrar a Dios,


cuyo nombre no se atrevían a pronunciar. Así, con este mismo significado se aplica
en Zacarías (Le 1, 68) y en el juicio de Jesús (Me 14, 61). San Pablo lo usa en Rm
1, 25; 9, 5; 2 Co 1, 3; 11 , 31; Ef 1, 3; y San Pedro en 1P 1, 3.

En hebreo no hay esa diferencia en la palabra BARUK, (Gn 14, 19-20; Jdt 13 ,
17-18; 14, 7; 15, 10); por eso, podemos hacer un paralelo entre estos pasajes del
Génesis y Judith con Le 1, 42.

Isabel reconoce al Mesías, "Bendito el que viene en nombre del Señor", y


la bendición que ha recibido la madre, por eso su exclamación es una acción de
gracias. María como "bendita entre las mujeres" es la Hija de Sión que, como per-
sonificación del Pueblo y figura de la Iglesia, recibe la bendición que Dios había
prometido a Abraham y a David.

La madre del Mesías es la más bendita por el Bendito que viene en nombre del
Señor y, por ello, la más perfecta acción de gracias a Dios.

Comienza así el cumplimiento de la salvación prometida por Dios desde el


Génesis (3, 15). Dios ha cumplido su promesa (Dt 7, 12-13; Le 1, 54. 55).

153
Paternidad de Abraham - Maternidad
María
La historia de Abram comienza en Gn 12,1-3: " Yahvé dijo a Abram: "Vete de
tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré
De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú u~
bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En
ti serán benditas todas las naciones" " . Bendición/promesa que alcanza su cumbre
y realización en María, la Hija de Sión.

La bendición/promesa de Dios a Abraham consiste en:

• La posesión de la tierra prometida .


• Hacer una nación grande con numerosa descendencia como las estrellas y
la arena de la playa (cf. Gn 15, 5; 17, 2. 6; 22, 17).
• Bendecir a todas las naciones por medio de Abraham .

El pueblo de Abraham relacionó la bendición de Dios con la numerosa des-


cendencia (Dt 7, 12. 14) y con la posesión de la tierra y abundantes riquezas. Men-
talidad que, desgraciadamente, aún persiste en nuestros días. Por el contrario, la
esterilidad y la pobreza son signo de abandono por parte de Dios (Os 9, 11. 14; Gn
38, 8ss; Jr 22, 30) y, por tanto , de maldición y desgracia.

La historia de Israel , desde Abraham, es la historia de las bendiciones, de los


dones de Dios. Nada es natural , todo viene de Dios: la maternidad de Eva (Gn 4,
1); los nacimientos maravillosos , en donde la bendición divina va unida a la fe-
cundidad: Abrahán-Sara, Isaac-Rebeca, Jacob-Raquel. El pueblo numeroso, con la
bendición de Dios, comienza con tres mujeres estériles (Gn 16, 2; 25 , 21; 29, 31).
En la esterilidad del amor humano se manifiesta el poder del amor/bendición de
Dios. Esta es la alegría que canta el Salmo 113.

La maternidad de María en esta perspectiva es un don de Dios, es la bendi-


ción por excelencia de toda mujer de Israel, pues Jesús , el Mesías , es el fruto de la
gracia y bondad divina.

Relación entre la paternidad de Abraham y la maternidad de María:

154 ~'~
Gn 17,17 (cf.18, 12-13) - - - - - - - . Le 1, 34
Gn 18, 14 Le 1, 37
Gn 18,3 Le 1,30

La maternidad de María realiza la paternidad de Abraham. El hijo de la pro-


rnesa es el hijo de María, el Mesías, Hijo de Dios.

En María, Abraham y su pueblo dan a luz al Hijo de la bendición/promesa de


Dios. Por María, hija de Abraham, éste se convierte en padre del Mesías (cf. Ge-
nealogía de Jesús: Mt 1, l. 16).

Jesús, el Mesías, es hijo deAbraham e Hijo de Dios. Dios realiza, en la mater-


nidad de María, su bendición/promesa en plenitud espiritual. Se cumple la prome-
sa aAbraham y su descendencia (cf. Ga 3, 15-18). La sangre en la que será sellada
la alianza, nueva y definitiva (Le 22, 20; Me 14, 24; Mt 26, 28), y que redime al
mundo es la del Hijo de Dios, la del hijo de Abraham. En la maternidad de María
se realiza la alianza con Abraham (2 Co 1, 20):

• En Ella, Abraham y su pueblo reciben la verdadera tierra prometida: el


Reino.
• En Ella, Abraham es padre de una multitud (Ap 7, 9).
• En Ella, que da a luz a Jesús , todas las naciones son benditas en Abraham
(Gn 12, 3; Ef 1, 3ss).

Jesús se declara como el Hijo de la promesa, como el Isaac espiritual, causa de


la verdadera alegría (Jn 8, 56). En ese Hijo de la promesa se da la continuidad entre
el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. En ese Hijo, Dios hace patente su
fidelidad y su bendición/promesa. Isaac y Jesús son hijos de la promesa, pero Jesús
es Hijo de Dios, por eso María es "bendita entre las mujeres". En María se realiza
la promesa de bendición del Deuteronomio (7 , 13). En María, Dios se acuerda de
Abraham (Le 1, 68. 73).

En el Antiguo Testamento toda paternidad/maternidad recibe su valor en


referencia a la paternidad de Abraham. Toda paternidad/maternidad era el cum-
plimiento de la bendición a Abraham y que preparaba la venida del Mesías , el
descendiente de Abraham.

155
En el Nuevo Testamento toda maternidad en el Nuevo Pueblo de Dios
su valor en referencia a Jesús y es prolongación de la de María. Toda
paternidad conlleva la vocación mariana porque reproduce la maternidad de Maña
es decir, en cada hijo, hija , los padres ven a otro Jesús que engendran, crían, edu~
y ofrecen al Padre para salvación del mundo.

Esta es la idea de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo, donde cada cris-
tiano ya no es él mismo sino que es Cristo quien vive en él (cf. Ga 2, 20; Rm 8
10-11; Flp 1, 21 ; Col 3, 3-4). Todos los hijos en la Iglesia, los cristianos, son 0~
Jesús, bendición de Dios , que reciben el Reino como un don y una tarea y que son
causa de bendición para todas las naciones.

María, madre del hijo de David


Nueve siglos separan a David de Abraham, pero aún así se continúa la ben-
dición/alianza. En Mt 1, 1 se nos dice que Jesús , el Mesías , es hijo de Abraham e
hijo de David.

David se ha instalado ya en Jerusalén, ha construido su palacio y ahora quiere


hacerle un Templo a Dios y lo consulta con el profeta Natán , que al día siguiente
le dirige el mensaje de Dios: es la bendición/promesa de Dios hecha a David en 2
Sam 7, 3-16.

La alianza con David es una bendición, una gracia y misericordia por parte
de Dios. Él lo ha hecho rey sacándolo de entre los animales. Pero a David se le
ha olvidado del llamado del Señor, de su origen y pretende edificarle una "casa"
(templo), pero es, más bien, Yahveh quien le edificará una "casa " (dinastía), que
será eterna. Le promete un descendiente que será el hijo de Dios (Sal 2, 7) Yle
construirá su casa. Y será como su padre David:

• Sacerdote (Sal 110, 3-4).


• Profeta (2 R 23; Hch 2, 30).
• Rey (2 S 7, 13. 16). .
• Con la misión de ser Salvador. Por Él , Dios los librará de todos los eneml·
gos (2 S 7 , 10- 11; 19, 10; Sal72, 13- 16).

156
Salomón:

Con resplandor y esplendor se dio inicio al reinado de Salomón, y todo pare-


cía indicar que en Él se había realizado la promesa hecha a David, su padre (lCro
29, 23-25). Pero, su reinado fue lamentable por su debilidad interior, por los nu-
merosos impuestos que impuso para construir el Templo, por mantener su palacio
con numerosas concubinas y por la idolatría que se introdujo a causa de su harem
(2 Cro 9. 10) . El pueblo comprendió que tenía que esperar al hijo de la bendición!
promesa, pues en Salomón y en su reinado no fue posible tal cumplimiento.

Libro del Emmanuel:

En plena decadencia política, en el año 732 a. C., se da lugar la invasión de


Asiria (2 Re 16, 9-10) y la deportación del reino del Norte, por lo que se proclama
el anuncio de la liberación (ls 8, 23b-9, 6) basado en la profecía del profeta Natán.
La dinastía de David continúa: "Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos
ha dado. Estará el señorío sobre su hombro" (Is 9 , 5a). Y a continuación se nos dice
con que nombre será llamado para indicarnos que el descendiente real tendrá lasa-
biduría de Salomón, la bravía y piedad de David y las grandes virtudes de Moisés y
los profetas: "Y se llamará su nombre "Maravilla de Consejero " , "Dios Fuerte " ,
"Siempre Padre", "Príncipe de Paz" (ls 9, 5b).

Además, la descripción del niño, descendiente de David, en la profecía del


Rey justo (ls 11, 1-9) contribuye a que el pueblo entienda la dinastía de David
desde una perspectiva espiritual y profética, como una irradiación del Espíritu, así
como en Moisés (Nm 11 ,17), en David (2 Sm 23 , 2) y en Elías (2 R 2 , 9).

De aquí que , la aparición del rey, signo de renovación religiosa, llenará la


tierra del conocimiento de Yahveh y creará un reino de paz.

La madre del Emmanuel:

La mención de la madre del futuro rey se da primero en Is 7, 13-14 y algunos


años después en Mi 5 , 1-4. Así, la pareja del niño real y de su madre en Le y Mt es
anunciada con más de siete siglos de antelación.

157
Sedecías:

La dinastía de David se termina en el año 587 a.C., 11 años después del


nado de Sedecías (2 Cro 36, 12-13). El rey Nabucodonosor termina con él y
todos sus descendientes (2 R 25, 6-7). La dinastía davídica duró cuatro si
la cautividad de Babilonia, el esperado mesianismo real se purifica y se esrunt........~;
za. La profecía de Natán no se podía entender ya en el plano terrenal.

La historia hace ver el verdadero significado del reino del hijo de David.~
los profetas quienes explican el profundo sentido de la promesa hecha a David. Pa
las profecías de Jeremías 23,5-6,queexplicanZa3 , 8 y 6, 12,y Jr30, 8-9y Am9,U
que prometen la restauración de la casa de David y su reinado (cf. Sal 89).

Las profecías de Ezequiel 34, 23. 25. 30. 31, donde el rey será un pastor, aS{
como Yahvé era el Pastor de su pueblo antes que el pueblo mismo le pidiera que tes
diera un rey como las otras naciones (Ez 47, 13-48, 29). El Mesías rey será como
David, el siervo de Yahveh (2 R 8, 19; Sal 18, 1; 89, 4 . 21).

Se comprende ya, esta realeza, como realeza espiritual; por eso en Ezequiel
se profetiza: la nueva Jerusalén, el nuevo templo (40, 1ss), la nueva alianza en el
corazón (36, 26-27), el templo de la gloria de Dios, en lugar de la casa caída de
David (43 , 5; cf. Am 9, 11). Y la nueva Jerusalén llevará por nombre "Yahveh está
allí" (48, 35).

El pueblo comienza a estar en espera del cumplimiento, por lo que no dejan


de repetir: "Acuérdate de David, tu siervo" (ls , Jr, Ez , Sal2. 110 y 132). Y Dios se
acuerda de David, su siervo, en el hijo de María: Jesús.

La historia de David explica el lugar que ocupan las referencias a él en los


relatos de la infancia de Jesús. El texto de Le 1, 32-33 es el cumplimiento de la
profecía de Natán a David (2 Sm 7, 3-16).
Samuel Lucas
7,3.9.15 1, 30
7,11 1,32
7, 14 1,32
7, 8 1' 33
158
En el Evangelio de Lucas, Jesús es el Mesías considerado como el hijo de Da-
vid , el rey ideal (Le 1, 31), el descendiente (Is 7, 14). En María , la Hija de Sión, se
realiza la promesa hecha a David al ser la madre del mesías-rey. Por eso María es:

a . La Madre del Hijo de Dios. Jesús, el hijo de David, es el Hijo de Dios (2


Sm 7, 14), el "Hijo del Altísimo" (Le 1, 32). Es la realización plena de la
profecía/bendición: Dios es el Padre de Jesús. El texto de Le 1, 15-17 nos
manifiesta que Juan, el Bautista, será grande ante el Señor por su consa-
gración y su misión de preparar la venida del Mesías , Jesús , por ser el Hijo
de Dios.
Isabel al llamar a María "la Madre de mi Señor" es porque se ha dado
cuenta de la maternidad mesiánica. Lucas nos empieza a mostrar a Jesús
como Señor, Kyrios, no por su ascendencia real sino en virtud de su filia-
ción divina eterna. Resulta que, el evangelista invierte el orden con res-
pecto al libro de Samuel, primero lo presenta como el Hijo , y en segundo
lugar como el rey (cf. Hch 2, 36), y por ser el Hijo su reino es universal e
imperecedero.

Los Salmos 2 y 110, sobre el Mesías , son aplicados a Jesús en la naciente


Iglesia (Hch 2, 25-36 y 13 , 32-34). Cristo utiliza el Salmo 110 con otro
sentido, en Mt 22, 44, y luego la reflexión de la Epístola a los Hebreos 1,
3-4 aplicando las profecías:

Hb 1, 5 = 2 Sm 7, 14; Sal2, 7
1, 8. 9 = Sal45,6-8
1,13 =Sal 110, l.

b. La Madre del sacerdote. Jesús-Mesías es ungido como sacerdote para


ofrecerse en sacrificio por el pueblo (Sal 110). Este es el tema central de
la Epístola a los Hebreos.

c. La Madre del profeta. Jesús , el Mesías hijo de David, es el profeta entre


los profetas. El pueblo lo reconoció como profeta por su forma de vivir,
por lo que hizo y porlo que dijo (cf. Mt 21, 11 ; Le 7 , 16; 13, 33 ; 24, 19; Jn
4, 19; 6 , 14; 7, 40; 9 , 17). Jesús es el profeta por excelencia que al anun-
ciar el Reino de Dios, es decir, la pasión de su vida , denuncia un mundo
inhumano lleno de injusticias.

159
d. La Madre del rey. Cristo, el hijo de David, es el rey. Y, por eso,
la madre del rey.

En Le 1, 32-33 se recalca el carácter regio de Jesús. Jesús reina sobre lll


"casa de Jacob", es decir, sobre la unificación de los reinos del Norte y del
Sur hecha por David; es una profecía de la unificación espiritual que Jesda
efectuará en el reino mesiánico , pues Jacob es padre de las 12 tribus. Di
cumple la re unificación prometida (Ez 37, 15-28). Es el reino que viene:
los judíos a todo el mundo (Rm 11, 25-26).

Jesús será rey/pastor como Yahvé (Ez 34, 23-25). Zacarías así lo profetiz6
citando el Sal132, 17 , en Le 1, 67-70. '

El anuncio a los pastores (Le 2 , 10-11) en comparación con el anuncio a


María ( 1, 26-38), en el contexto de la profecía deIs 9, 1-7. El fiat de María
no es sólo a la maternidad sino también al hecho de ser madre del Mesías,
hijo de David, Rey de Israel .

e. La Madre del salvador. Jesús, hijo de David, es el salvador (Le 1, 31). Su


nombre es Jesús (Le 2, 21; Mt 1, 25). Mateo, en 1, 21, nos explica el signi-
ficado: "y tú le pondrás por nombre Jesús, porque el salvará a su pueblo
de sus pecados " . El mesías es Jesús, en hebreo Yehosu'a que quiere decir:
"Yahveh salva" . Salvación que canta Zacarías, lleno del Espíritu Santo,
en Le 1, 67-79. Salvación de los enemigos en la profecía de Natán y que
es espiritual según la profecía del rey justo en Is 11 , 1-9; liberación del
enemigo y del mal (cf. Le 1, 72. 75 . 77) .

Salvación anunciada a los pastores (Le 2 , 11) , que proclama Simeón (Le
2, 30-32). Y salvación que es universal (Rm 15 , 12 citando a Is 11, 10).
María en su fiat acepta ser la madre del Salvador. Ella aceptó y quiso la
salvación inaugurada por el nacimiento de su Hijo. Comienza así el triunfo
del descendiente de Eva (Gn 3, 15). María, como la mujer, es Israel-huma-
nidad que da a luz al Salvador, don de Dios. Jesús , viniendo del Padre, no
deja de venir de Abrahán y de David, no destruye la historia humana si-
no que la hace desembocar en la riqueza de Dios hasta la Parusía (Ap 21.
2-4; 22, 16). Encarnándose en María, Jesús se encarna en la historia y en
la humanidad.

160
María, la madre del Mesías y Señor, es la madre del Hijo de Dios, del Sacer-
dote, del Profeta, del Rey/Pastor y del Salvador, en cumplimiento de la bendición/
promesa hecha a David.

Esto es lo que hace precisamente el sacramento del Bautismo con cada cristia-
no: por el Bautismo nos incorporamos a Jesús y por eso, en Él, el Espíritu nos hace
hijos de Dios y participes de sus funciones sacerdotal, profética y real, y nos otorga
la misión de salvar al mundo, de construir el Reino de Dios evangelizando (cf. LG
33 a 36); es decir, que nuestra misión, como bautizados, es la de ser "jacilitadores,
para los demás, del encuentro con Jesús".

María, Madre de Dios


La expresión "bendita- bendito" (cf. Le 1, 42) nos habla de la unión que exis-
te entre la madre (María) y el Hijo (Jesús), unión física y espiritual que subraya la
realidad de la Encarnación y el significado de la Theotókos, la Madre de Dios.

Desde el Concilio de Éfeso (año 431), el referirse a María como la Theotókos


no es para dar gloria a María, sino para explicar una verdad sobre Jesús. María,
la Theotókos, es la Esclava del Señor al servicio de la verdad acerca de su Hijo;
por eso, la Maternidad Divina de María manifiesta que Jesús es verdadero Dios y
verdadero hombre, con dos naturalezas, la divina y la humana, y una persona. El
Concilio de Éfeso explica la Encarnación contra muchas herejías , a saber:

Adopcionismo: según esta herejía, que tuvo como autor a un rico curtidor de
pieles, Teodoto de Bizancio, Cristo era solamente un hombre, al que Dios "adop-
tó" (de ahí el nombre de esta herejía) como hijo , en el momento de su bautismo y
al que confirió una potencia divina para que pudiera llevar a cabo su misión en el
mundo .

Docetismo: del griego dokein (parecer). Esta doctrina interpretó la Encarna-


ción del Verbo como una mera apariencia. Según los docetistas , Cristo solo parecía
humano, su cuerpo no sería un cuerpo real sino una apariencia de cuerpo. Ésta
creencia brota de una concepción negativa de la carne y de todo el mundo material,
propia del Agnosticismo, del cual proviene esta herejía.

161
En efecto, los agnósticos oponían el espíritu, al que con
principio bueno y puro, a la materia, a la que consideraban como su
gún esto, el proceso de redención del hombre consistía en una progresiv
ción de todo lo que fuera materia con el fin de hacerse espíritu puro. As~
no podía rebajarse haciéndose verdaderamente carne o materia. '

Nestorianismo: es la herejía que enseñaba la existencia de dos


paradas en Cristo encarnado: una divina (el Hijo de Dios), y la otra
hijo de María), unidas con una voluntad común. Esta doctrina toma su
Nestorio, Patriarca de Constantinopla, quien fue el primero en difundir la
Por la Encarnación, el Logos-Dios no se ha hecho hombre en sentido ... vu. . . ,.
que ha pasado a habitar en el hombre Jesucristo, de manera parecida a como
habita en los justos.

Monofisismo: es la doctrina, desarrollada por el monje Eutiques, que en.rt


que solo había una naturaleza en la persona de Cristo, la divina. Surge, en Jlllllf«
como una reacción contra el Nestorianismo. Sus sectarios afirmaban que la natl'
raleza humana de Jesucristo, después de la Encarnación había sido absorbida pi!
la divina.

Arrianismo: tomó su nombre de Arrío (256-336), sacerdote de Alejandría t


después Obispo libio, quien propagó la idea de que no hay tres personas en Dios sinb
una sola persona: el Padre. Jesucristo no era Dios, sino que había sido creado por
Éste de la nada corno punto de apoyo para su Plan. El Hijo es, por lo tanto, criatura
y su ser, el del Hijo, tiene un principio; ha habido, por lo tanto, un tiempo en que
Él no existía. Al sostener esta teoría , negaba la eternidad del Verbo , lo cual equi-
vale a negar su divinidad. A Jesús se le puede llamar Dios, pero solo corno una
extensión del lenguaje, por su relación íntima con Dios.

Así pues, lo importante en la Theotókos es la realidad de la Encarnación Y


la gratuidad de la redención. La maternidad divina es una maternidad humana,
es la unión entre la madre humana de Dios y la maternidad divina del Hijo de
Dios hecho hombre. Por eso, la Theotókos explica a Cristo verdadero Dios y ver-
dadero hombre.

María es la madre humana de Jesús-Dios y no sólo un instrumento que per-


mita la aparición de Dios sobre la tierra. Jesús-Dios tiene en María una madre

162
humana. Jesús-hombre tiene en María la Madre de Dios. Así la maternidad de
María significa para Cristo: la verdad de la Encarnación, un Dios hecho hombre
que tiene una madre humana, que es un hombre de una familia humana, con todo
Jo que esto implica: su nacimiento, el estar sujeto a sus padres, aprender de ellos,
el tener unas relaciones humanas, el amor filial, el agradecimiento, la comunión,
la necesidad mutua, etc.

Llamar a María "Madre de Dios" es explicar la Encarnación, la unión hipos-


tática en Jesús y la gratuidad de Dios, por lo que lo alabamos y le agradecemos.

Maternidad humana y divina de María

En el Nuevo Testamento la palabra "madre" aparece 25 veces refiriéndose a


María. Su maternidad no es un hecho para Ella sola, sino al igual que la paternidad
de Abraham, tiene repercusiones dentro del plan de salvación para toda la huma-
nidad en la realización del designio de Dios: la realización del ser humano, de los
hijos de Dios.

María engendra a un hombre que es Dios (Maternidad divina) y engendra a


un Dios que es hombre (Maternidad humana), haciendo de su maternidad es un
servicio. Ella es la madre de Jesús y la madre de todos los hijos de Dios en Jesús,
de sus hermanos.

Maternidad humana:

María es una madre en lo biológico, lo espiritual, lo emotivo, lo psicoló-


gico. Su maternidad involucró a toda su persona. Es "madre" en su participación
activa, en su relación de amor, en su aceptación, en sus cuidados cariñosos, en su
educación ... Por lo que, su maternidad es en el amor, la libertad y el abandono.

María es "mujer" en la maternidad, pues el ser madre tiene mayor significado


para la mujer, ya que ser madre es para toda la vida y en todos los aspectos de la
vida. María es "lo que es un corazón de Madre". Ella engendró a Jesús para todos
Ypara siempre.

163
Maternidad divina:

María es madre de Dios por obra del Espíritu Santo. María es Madre
por Jesús, el hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre.

Relaciones de María por la

l. Con el Padre
La maternidad de María es participación de la paternidad de Dios Padalt
María, como hija del Padre, coopera en su paternidad dando vida a
81
Hijo.

2. Con el Hijo
En la intimidad de los lazos maternales, María engendra al Hijo que ..
ha engendrado desde la eternidad. María es hija en el Hijo. Por eso, lf!
maternidad lleva a María a una nueva vida de fe, esperanza y caridad. Ef
su relación con Jesús se fue fraguando su corazón de hija de Dios. Mq
aprendió de su Hijo a vivir en plenitud como hija de Dios.

3. Con el Espíritu Santo


María es y cumple su misión de Madre por obra del Espíritu Santo, quo
desciende sobre ella. Gracias al Espíritu, María fue hija en el Hijo, dio
vida con el Padre y llevó a cabo su misión.

4. Con la humanidad
Jesús es el comienzo de la nueva humanidad. Todos en Jesús somos hijos
de María y participamos de la relación que tiene con su madre. María es la
madre espiritual que, con su Fíat, engendra a Jesús y a todos los hombres
sal vados por Él.

S. Con la Iglesia
La Iglesia es el Pueblo de los que han sido escogidos y han acogido a J~
sús. La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo que reúne a todos en el JesúS
pleno y total, cuyas características son la maternidad y la unidad.

164
En María, Dios nos ha mostrado lo que quiere de su Iglesia y lo que será vivi-
do en la gloria. María suscita nueva vida, ayuda a construir a la nueva humanidad,
es hermana en la iglesia y como mujer creyente es modelo y guía en el seguimiento
de Jesús y en la recepción del Espíritu Santo para la vida y misión de la Iglesia.

Así como el Espíritu Santo engendró en y con María a Jesús, el Hijo de Dios,
sigue ahora engendrando en y con la Iglesia a los hijos de Dios.

María es la persona abierta que acogió al Espíritu y al Hijo para permitir la


realización del designio del Padre: hacernos a todos sus hijos en el Hijo, divinos
en lo humano y humanos en lo divino.

Saoer )bispo

Sacerdote i M1nisteno
Sacerdotal

~
Secular MARIA- MADRE Diácono
/ 1 ,,... 1~
PIRITU SANTO •
POR OBRA DE
.t. 'gl
Ministerio Ministerio
j (

' -------------
Profético

lnst. Seculares
Real ,..._

~
. -----'

Religroso Laica!

Este esquema, que nos muestra las relaciones de María con el Padre, con el
Hijo y con el Espíritu Santo, nos puede ayudar a explicar el misterio de la Iglesia.
En el catecismo enseñamos que el misterio de Dios es el misterio de un solo Dios
en tres personas distintas. De la misma manera podemos afirmar que el misterio de
la Iglesia es el misterio de un solo pueblo de Dios con tres personas distintas.

Así como el Padre tiene la "función" de dar Vida, así en la Iglesia el Sacerdo-
te ministerial tiene la función de dar vida. De igual forma que el Hijo tiene como
"destino" el Vivir en plenitud la Vida que ha recibid o del Padre, así en la Iglesia
los Religiosos se consagran, se dedican a vivir en plenitud la vida de Jesús, el hijo
de Dios. De la misma manera que la "misión" del Padre y del Hijo es por obra
Mt'm ti~~ 165
del Espíritu Santo, así en la Iglesia podemos decir que los Laicos son los que
la misión de evangelizar construyendo el Reino de Dios en el mundo.

A lo largo de la historia de la Iglesia, estos miembros del pueblo de


cerdotes, religiosos y laicos) han ido intercalando sus funciones. Así, por
fueron surgiendo los sacerdotes, que sin dejar de serlo realizan una misión en
mundo y se les llama seculares. Luego, nacieron los sacerdotes que sin uella&.J•
serlo viven la vida religiosa en las congregaciones clericales.

Los religiosos, que sin dejar de serlo, salieron de sus conventos para realiJa
una misión en el mundo como laicos y florecieron las congregaciones de vidl
apostólica. En el Concilio Vaticano II se autorizó, por primera vez , que sin dejar de
ser hermanos religiosos , algunos de ellos, pudieran recibir el sacramento del Orden
y prestar un servicio sacerdotal.

Aparecieron también los Institutos Seculares formados por laicos, que sin de-
jar de serlo, viven la vida religiosa. El Concilio Vaticano II promovió el Diaconado
permanente, que en el fondo, al menos así lo considero, son laicos que ya prestan
ciertos servicios sacerdotales y esperarnos que algún día, sin pertenecer al orden
sacerdotal y a la jerarquía, haya laicos que puedan prestar un servicio sacerdotal
completo.

Hay que insistir que así como en la Santísima Trinidad, las tres divinas perso-
nas son distintas pero iguales, así también en la Iglesia las personas son distintas
pero iguales , pues todos formamos el pueblo de Dios. Son distintas en su identidad,
función y misión pero no hay ninguna diferencia entre ellas. Ser sacerdote lo hace
distinto pero no lo hace más que ser religioso o laico. Ser religioso lo hace dis-
tinto pero no más o menos que un sacerdote o un laico. Ser laico lo hace ser distinto
pero no menos que un sacerdote o un religioso.

Por otro lado , tenemos que por el Bautismo todos participamos de la función
sacerdotal, profética y real de Jesús. Por eso todos somos sacerdotes, profetas Y
reyes. Pero hay un sacerdocio ministerial que pertenece a los Obispos y sacerdotes.
en tanto, el servicio del ministerio profético lo ejercen los religiosos y el ministerio
real le pertenece a los laicos (cf. LG 33-36).

166
En sí podemos afirmar que los laicos tienen la responsabilidad de construir el
Reino de Dios evangelizando; los sacerdotes colaboran en la misión de los laicos
dando vida por medio de los Sacramentos y la Palabra; los religiosos colaboran
también con una vida que denuncia las injusticias y anuncia la manera de vivir en
el Reino, animando un estilo de vida , que no es otro que la espiritualidad de acuer-
do a cada carisma congregacional. Es así, que hoy día podemos hablar de vida,
espiritualidad y misión compartida.

El Magníficat
Hay varias teorías sobre el origen de la composición del Magníficat (Le 1,
46b-55) , entre ellas se ha considerado que es:

• Un canto compuesto por María.


• Un cántico que fue redactado por San Lucas.
• Una composición anterior usada por San Lucas. Un Himno que celebraba
a Dios por la salvación, liberación de los humildes/pobres en la Iglesia
primitiva y que luego fue aplicado a María por la inserción del v. 48.

Lucas consideraba a María representante privilegiada de los pobres y humil-


des (cf. LG 55). Es la coronación de las expectativas del Antiguo Testamento, los
Anawin no se complacían en su miseria sino que suspiraban por la justicia para
salir de su situación inhumana. Esperaban la liberación del Mesías.

El Magníficat es un canto de:

Agradecimiento y alegría por el Mesías, y por su salvación. María, la Hija de


Sión que vive su historia y la Escritura, expresa la alabanza y alegría del pueblo
con palabras de los salmos y los profetas. Alaba y agradece en nombre de todos
los humildes de Israel , a quien personifica. Se cumplen las promesas hechas a
Abraham (1 ,55), se acoge a Israel, su siervo (1 ,54), y mirando la humildad de su
esclava (1 ,48) ha llegado la salvación al resto fiel de Israel , los Anawin. Dios ama
a los hombres y les va a revelar su misericordia.

167
Podemos dividir el Magníficat (Le 1, 46b-55) de dos formas:

a.
46b-47.49-50 Alabanza a Dios por su salvación gratuita,
la alegría mesiánica.
51-53 Dios muestra su misericordia.
54-55 Dios muestra la realización de las promesas.
48 María como personificación de los humildes.

b.
46-47 La actitud de María.
48-49 Acción de Dios en favor de María.
50-53 Acción de Dios en favor del hombre.
54-55 · Acción de Dios en favor de Israel.

El Magníficat tiene un trasfondo, en tres cánticos, del Antiguo Testamento:

l. El canto de Ana (lSm 2,1-10):

Ana en la humillación de su esterilidad dirige a Dios esta oración: "¡Oh


Yahveh Sebaot! Si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y acordarte de mí, no
olvidarte de tu sierva y darle un hijo varón ... " (lSm 1, 11), que tiene paralelo con
Le 1, 48. 54.

Ana en su cántico habla de Yahveh que levanta del polvo al humilde y alza
del muladar al indigente. La palabra que se usa en el texto griego es TAPEINO·
SIS y designa la pobreza, la humildad, la humillación , la penuria, la estrechez, la
debilidad, la pequeñez, la indigencia en todos los sentidos, tanto personal, social,
cultural como económicamente hablando (cf. Dt 15, 11; 24, 12; Am 2, 6s; Is 10, 2
Jr 22, 16; Jb 34, 28s; Si 4, ls; St 2, 2s), y que son fruto de la explotación, la opre-
sión y desprecio de los ricos y poderosos hacia los pobres y que es condenada por
la ley (Ex 22, 20-24; Dt 24, 10-17; Lv 19, 10; 23, 22).

168
El canto de Ana expresa la esperanza de los pobres en el Mesías/ Rey (lSm 2,
que les dará la liberación. Es un cántico del Amor de Dios por los pobres, de
Misericordia que se manifiesta en un cambio al orden del mundo. Es la miseri-
rdia de Dios que interviene y revoluciona las relaciones injustas, exaltando a los
~mildes y saciando a los hambrientos.
2. Canto de Habacuc (Ha 3, 3-19):

Este cántico nos habla de la liberación del pueblo de Dios, haciendo referen-
cia al Éxodo, renovando así las maravillas que hace a favor de su pueblo (cf. Ex
]5, 14-16; Ex 14 y 15).

María proclama: "El Todopoderoso ha hecho en mi favor maravillas" (Le 1,


49) . El término griego MEGALA , en el Antiguo Testamento (Dt 10, 21; 11,7 Sal
106, 21; 136, 4) describe las maravillas que Dios hace por la liberación de Israel
(Sal 69, 30. 36; 70, 5-6), sobre todo por la liberación de los pobres y desdichados
(Sal 9 , 1-2. 10-19; 31, 8; 40, 16-17). Liberación del orden del mundo que contra-
dice el proyecto de Dios sobre el ser humano y la sociedad.

3. El poema de Isaías (ls 61, 1-10):

En este poema se alaba a Dios porque ha revestido al profeta, y al Pueblo, con


ropas de salvación. Salvación que interpreta como la buena nueva de liberación a
los pobres, a los cautivos, a los presos, a los de roto corazón y de espíritu abatido,
para consolar a los que lloran. Alabanza a Dios que hace germinar la justicia en
presencia de todas las naciones. Alegría de la salvación comparada con una vesti-
dura que anuncia la alegría de María que , envuelta en el Espíritu, da a luz a Jesús,
nuestra justicia y salvación.

En resumen, el Magníficat es:


Un canto de victoria, de liberación del orden injusto de este mundo, un nuevo
Éxodo. Victoria y liberación de Dios salvador. Victoria contra los enemigos (Cán-
ticos de Ana y Habacuc), contra los ricos y poderosos a favor de los pobres (Poema
de lsaías y Cántico de Ana), contra el pecado y la injusticia (Poema de Isaías).
Alabanza y gloria a Dios que hace maravillas a favor de los indigentes, para su li-
beración, y para establecer la justicia. Comentemos más al respecto para descubrir
la riqueza de este canto:

169
a. Canto de alabanza: Le 1, 46b-47. 49-50

46b: {{Engrandece mi alma al Señor",

Lucas usa, en este verso, la palabra griega Megalynein, palabra que


alegría y la acción de gracias a Dios.

Toda la gloria corresponde a Dios, por eso María reconoce que todo es por
y le da gloria. Su canto es una acción de gracias por su salvación (Le 1, 47); 110 •
para su engrandecimiento y orgullo propio, sino para gloria de Dios. Este cántii\;
manifiesta la grandeza de Dios. El término Megalynein evoca también el tema,dtl
Antiguo Testamento, de la salvación de los afligidos y la restauración de Sión,de
la liberación del resto fiel del pueblo (cf. 2 R 7, 22; Sal9; 30, 8; 33, 3-4; 56, 10-U;
68, 30-31. 36-37).

47: uy mi espíritu se alegra en Dios mi salvador",

La expresión "se alegra", en griego agalliasis, indica que la fuente de la alegria


es Dios , su Salvador. Alegría de Israel que ve que por fin ha llegado la salvación
prometida. María, en nombre de todos, "se alegra". La "presencia de Dios" que
viene a salvar es la fuente de la alegría de la Iglesia, de los cristianos. Alegría cons-
tante por Jesús que viene y se hace presente continuamente para salvamos, y esto
hasta la escatología.

María no se alegra por su maternidad sino por el Mesías, su Salvador, pues


Ella también necesita de la liberación y que su Salvador, Jesús , por el Espíritu
Santo, la mantenga en la fe y fidelidad.

Alegría de descubrir a Dios y darse a su servicio, pues Dios es alguien más


grande que mi vida y mis cosas. Alegría porque de vivir sólo pensando en nosotros
mismos hemos pasado a una vida centrada en Jesús y en hacer el bien a los demás.
Es la alegría de la Iglesia que proclama en el Pregón Pascual: "Feliz culpa la de
Adán que nos ha merecido tal Salvador". Es la alegría de los cristianos por ser
perdonados, por ser salvados, y no la tristeza por ser culpables (cf. Le 7, 39-43).

170
48a: uporque ha puesto los ojos en la humildad de su eselavan,

El verbo "poner los ojos" , en griego epiblepo , tiene un sentido social y libe-
rador, y expresa la preocupación divina por la angustia humana (Sal 12, 4; 24, 16;
68, 17-18; 118; 132). Dios mira la angustia personal con desvelo (Con Ana, por
ejemplo, lSm 1,11; cf. Gn 16, 11; 29, 32; 31, 42; 41 , 52; IR 1, 11; 2 R 16, 12; Est
4-8). Y también mira Dios con desvelo la angustia del pueblo (cf. lSm 9 , 16; Ex
3, 7; Dt 26, 6-7; 2 R 14, 26; Ne 9, 9; Jdt 6, 19; 16, 13). En los salmos (9 , 14; 21 ,
22-27; 24, 18; 30, 6-8; 118 , 50; 135, 23) . En el Salmo 102 vemos la respuesta de
Dios al angustiado (cf. Ex 14, 24; Jc 6, 14; Lv 26, 9).

Dios ha visto en la Hija de Sion el estado de angustia y de postración, ha visto


la aflicción de su pueblo y ha escuchado las suplicas de los humillados y comienza
así la restauración de Sión, de los siervos de Yahvé.

El Evangelista para indicar la situación de María emplea la misma palabra


usada por Ana en su cántico: Tapeinosis. Esto significa que es más apropiado tra-
ducir "indigencia" en lugar de "humildad" , y esto en todos los sentidos, como ya
hemos explicamos. (En México tenemos una palabra que aplica muy bien el sen-
tido que le da el Evangelio, y es así que pudiéramos traducir: "ha puesto sus ojos
en lo jodido de su esclava " ).

Dios ha mirado a la más desprovista, indigente, humillada y pobre, para hacer-


la su sierva así como a Israel (v. 54). Y lo que ha hecho con Ella lo hace con todos
nosotros (cf. lCo 1, 26-31). La liberación de Jesús comienza en María, hija de Sión,
despreciada, oprimida y explotada por ser una mujer del campo, una judía, des-
conocida y sin preparación, de la región de Galilea y de una ranchería , Nazaret, de
donde no podía salir nada bueno (cf. Jn 1, 46).

¡Qué necesidad hay de meditar en nuestro Dios que mira con preocupación
y desvelo nuestra indigencia, humillación, angustia , debilidad , pequeñez, lo amo-
lado y jodido que estamos , tanto en lo personal como también como pueblo y que
escucha con misericordia nuestras plegarias, las súplicas de su Pueblo!

La pobreza acoge la gloria/amor de Dios, produce la espiritualidad de la con-


fianza, de la humildad. Una espiritualidad que surge desde abajo. María es casi
una niña, virgen , pobre de aldea, sin nada de que enorgullecerse , sin ningún poder

171
de aldea , sin nada de que enorgullecerse, sin ningún poder ni riqueza;
que Dios puede realizar cosas grandes en Ella. La gloria por la humildad
breza (Dt 26, 7-11). María personifica a todos los Anawin (Sal 34, 3-4;
10-11).

48b: upor eso desde ahora todas las generaciones me llamarán


turada-",

"Bienaventurada", palabra que encontramos en Gn 30, 13 y Ml 3, 12


hace referencia al Día de Yahvé. De aquí la alegría de María, porque Dios
viado la salvación a su pueblo y esta es la razón de su bienaventuranza.

Esta misma palabra, en griego makaria, la usa Isabel con María, en la


tación (Le 1, 45), y Jesús cuando se dirigió a la mujer (Le 11, 27). María es billt-
aventurada porque Dios ha puesto su mirada en Ella y por su fe en el cumplimiento
de la Palabra del Señor, en un Dios que nos ama y nos permite vivir en su amor.
El valor y la grandeza de María no están en sus cualidades humanas, sino por"
cercanía con Dios, por ser una mujer de Dios.

María puede ser llamada "bienaventurada" por la gran distancia que hay en-
tre ella y la gloria de Dios que resplandece; por eso, al invocarla nos encamina al
encuentro con Dios, a su adoración, a su amor. Ella es la sierva humilde que orienta
a los hombres, a través de su pobreza y de su pequeñez a la gloria de Dios. La ala-
banza a María, por tanto, nos debe de llevar y conducir a Dios.

Ella es llamada "bienaventurada" por ser Madre de Dios, pues en María todo
es Dios, por Dios y para Dios. Recibe a Dios para manifestarlo y se desprende de
los hombres para orientarlos hacia el Salvador. Por ello, la alabanza a Dios es por
medio de María. La importancia de la mirada de Dios que hace a María grande,
que la hace "bienaventurada" . "La luz de María es Cristo":

Esta frase legitima la presencia de María en la liturgia, en el culto y en la pre-


dicación de la Iglesia para ser proclamada bienaventurada. María está con la Iglesia
y en la Iglesia para cantar las alabanzas de Dios. Ante la acción de Dios, la respues-
ta agradecida del orante es la alabanza. La oración es una respuesta ante las ma-
ravillas que Dios hace: orar cuando descubro a Dios que me salva sin que yo pueda
ofrecerle nada, que me ama gratuitamente, que pone en mí, en nosotros, su mirada Y

172
preocupación, sin razón ni fundamento . María se reconoce como su sierva que
rnerece nada de su Señor, pero a la vez se siente amada y tomada en cuenta por
~os. Por eso, engrandecer a Dios se identifica con la alegría de la vida.

49-50: "porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su


nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le te-
men"·
La expresión "ha hecho cosas grandes" es una expresión del Dt 10, 21, en el
contexto del Éxodo: las maravillas que Dios hace para liberar a su pueblo. María
da gloria a Dios por todo lo que ha hecho, por las cosas grandes que ha hecho en
Ella y por Ella. Y sin duda alguna, la más grande maravilla que Dios ha hecho es
la Encamación, acción con la que empieza la salvación de Jesús.

María como buena mujer de su pueblo no llama a Dios por su nombre sino
como el "Poderoso", el "Santo", el Totalmente Distinto, el Totalmente Otro, el
Trascendente que hace maravillas más allá de la inteligencia del hombre, de forma
distinta a nuestros pensamientos. Comienza entonces, la santificación del nombre
de Dios (cf. Ez 36, 21-32; 39, 27-29) .

Pero para María es, sobre todo , el Dios de la misericordia que derrama su a-
mor eternamente de generación en generación (Le 1, 50). Dios que ayuda a su
pueblo con su poder, con su santidad/justicia (Sal 89, 2; Sal 136, 101). Dios
misericordioso (corazón sensible a la miseria) que no permanece indiferente a
los seres humanos, a su pueblo, a sus miserias. Él toma partido por los pobres
y protesta de la injusticia y la opresión. Dios, para María, no es un ídolo para el
templo o para la casa, sino un Dios vivo que es Santo, Justo y Misericordioso con
todos. Dios escucha siempre a su pueblo (Le 1, 48 y 54).

María es signo del gran amor y misericordia de Dios. Por Ella, la misericordia
divina pasa a todos los hombres. De María nace la plenitud del amor, Jesús , que da
su vida por todos, Amor gratuito que sobrepasa la inteligencia humana. Así como
Abraham es signo de la misericordia de Dios para Israel , María es signo de esta
misericordia para la Iglesia; razón porque nos permite invocarla como: Consuelo
de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Salud de los enfermos, Refugio de los
pecadores y Causa de nuestra alegría .

173
b. Canto de la misericordia: Le 1, 51-53:

51-53: uDesplegó la fuerza de SU brazo, dispersÓ a los que son SOl~erl~ioJr,¡¡i


su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los huna&
des. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada."

La expresión "Desplegó su brazo " recuerda a Yahveh liberando a su puebi


de la esclavitud/opresión de Egipto (Dt 4, 31 ; 6 , 7-8), y después, de igual mar:.
ra, de Babilonia (ls 51 , 9-11).

Esta parte del Magníficat explicita la misericordia del Creador, del DiOS/
Amor, Santo y Poderoso. Misericordia que explica la santidad y el poder de Dios.
Un amor misericordioso y desconcertante. Una misericordia de Dios que no es
para el final de los tiempos sino para hoy, asumiendo formas históricas y que se
concreta en gestos transformadores para establecer la justicia.

María nos recuerda algunas mujeres del Antiguo Testamento que hablaron de
la justicia y de la gloria de Dios (Ex 15, 21): Débora (Jc 4 y 5); Judit (9, 11-12; 13,
14 y 20; 15, 9); Ana (lS 2, 4). El amor/misericordia de Dios se manifiesta en actos
de justicia. La Iglesia aprende de María que el amor de Dios no es un sentimiento,
sino un amor que le hace sufrir con los que sufren buscando su liberación, un amor
que es transformador y que dignifica a todos los hombres y mujeres.

Lucas nos muestra los signos de la misericordia del Señor (1, 51-53), se pue-
den buscar otros , pero es interesante destacar que coinciden con los tres aspectos del
pecado original en Génesis. Nos enseña que el Amor de Dios es concreto, humano,
social y no sólo consolación espiritual. Un amor, misericordia que justifica, que
busca humanizar, a unos por ser inhumanos y a otros porque sobreviven en una
situación infrahumana.

Por tanto, lo que obstaculiza y contradice el amor de Dios , su santidad/justi-


cia, y lo que hace al hombre inhumano es:

1 . La soberbia que nos hace vivir al margen de Dios buscando sólo el pres-
tigio, lo que lleva al hombre a despreciar a los demás. Por eso la miseri-
cordia de Dios lo salva , lo humaniza, dispersándolo en los pensamientos
de su corazón.

174
El ansia de poder que lleva al ser humano a tratar de dominar a los demás
z. y oprimirlos. Se resalta entonces, la misericordia de Dios que lo salva, lo
humaniza derribándolo de sus tronos.
. La ambición de la riqueza que centraliza nuestra vida en el tener y por eso
3
fácilmente llegamos a explotar a los demás. Es aquí donde, la misericordia
de Dios transforma al hombre, lo salva, lo humaniza, mandándolo con las
manos vacías .
4. Asimismo, la misericordia de Dios salva, humaniza a los humildes, exal-
tándolos, y a los hambrientos, colmándolos de bienes; es decir, los libera
para que vivan con la dignidad de seres humanos

Así pues Dios despliega su brazo y muestra su amor misericordioso en la libe-


ración de la idolatría, del prestigio, dominio y riquezas, logrando que la salvación
se hace presente cuando el hombre descubre que es pobre, cuando es consciente
que "ser" ser humano va más allá de su fama y renombre, su poder o su tener, sus
riquezas materiales.

Dios hará "una cosa nueva" (ls 43, 19). Jesús por su Encarnación, Eucaristía
y Redención transforma el mundo y empieza así el Reino de Dios, un Reino de
amor, justicia, libertad, fraternidad (Le 6 , 20-26). Por eso la justicia social, la
igualdad de derechos, la comunidad de bienes y la paz, son los signos del amor/
misericordia del Mesías/Rey. El Evangelio es la completa salvación, la liberación
humana; por eso, el fundamento de la vida digna como ser humano, como hijo de
Dios, no pueden ser: los pensamientos de los soberbios, ni las riquezas, ni el poder,
sino que ha de ser Dios que nos ama y nos regala su amor para que amemos . Se
dice entonces que , el canto del Magníficat es un agradecimiento por la salvación
de Dios.

María, figura de la Iglesia y del cristiano, no puede proclamar el Evangelio


de salvación sin concretar el amor de Dios en la justicia. Por eso, como María, la
Iglesia es la sierva del Señor cuando es pobre, cuando su alegría es estar entre los
pobres, cuando con ellos busca la liberación como voluntad del Dios Santo y Justo,
cuando construye el Reino de Dios en el mundo y lo transforma, cuando con el
amor misericordioso de Dios evangelice, humanice , a los hombres y sus activida-
des: "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed
en la Buena Nueva" (Me 1, 15) .

175
María canta la alegría en Dios, su Salvador, que es misericordias0
como lo ha sido conAbraham que lo dejó todo, con losAnawin que
en Él, con Ella, la humilde sierva del Señor, con Cristo que no tenía _d,oJ•n..,d,,....
la cabeza y que nos enriquece con su pobreza (2 Co 8, 9; Mt 8, 20), con~
de los pobres, de los mansos, de los afligidos , hambrientos y mi a
los puros, de los pacificadores y de los perseguidos.

c. Canto del cumplimiento de las promesas: Le 1} 54-55:

, 54-55: ~'Acogió a Israel , su siervo, acordándose de su misericordia_ COQio


hab1a anunctado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por loa
siglos" .

María canta el cumplimiento de las promesas hechas a nuestros padres y 'l


Israel, su siervo. Comienza la realización de la salvación mesiánica en favor de
Abraham y su linaje por siempre. Retrocede su pensamiento hasta el comienzo de la
historia de Israel, historia de la salvación, historia de la misericordia de Dios por su
pueblo.

Abraham es alabado por su fe (Gn 15 , 6; cf. Hb 11 , 8-10; Rm 4, 18. 22),conél


comienza la historia del pueblo de Israel que llega hasta María, la hija de Abraham,
la Hija de Sión y Sierva del Señor. Abraham y nuestros padres recibieron la prome-
sa de la misericordia a favor de él; María recibe el cumplimiento de esas promesas
en favor del linaje de Abraham. Dios cumple así sus promesas (cf. Dt 7, 12. 14; Ga
3, 16; Ap 7 , 9; Jn 8, 56; 2 Co 1, 20; Le 1, 42).

En el Magníficat, María nos revela:


l. Al Dios misericordioso que mira preocupado la indigencia de su pueblo Y
de las personas y que escucha su clamor. Al Dios que 1ibera a su pueblo de
la esclavitud. Al Dios misericordioso que nos salva, acordándose de sus
promesas. Al Dios que con su amor gratuito nos humaniza y humaniza al
mundo con el Reino, don y compromiso.

176
2. A Jesús como el cumplimiento de la promesa. A Jesús que lleva a cabo
la obra de su Padre: el Reino que humaniza. A Jesús que con su vida y
misión explica las palabras de María (canto del Magníficat). A Jesús que
con su Encarnación, Eucaristía y Redención transforma el orden de este
mundo.
3. El proyecto de Dios para el ser humano: libre de la esclavitud de los ídolos
del prestigio, dominio y riquezas; libre de la opresión, de la explotación y
del desprecio/marginación. El proyecto de un hombre/mujer que viva a pie-
ni tud y con dignidad. Proyecto donde el ser humano, que abierto a Di os por
su pequeñez y pobreza, recibe el don de su Espíritu/Amor de Dios, agra-
deciendo este don con una nueva vida y con la alabanza como hijo/hija de
Dios. Proyecto en donde cada persona abierta a la otra, por amor, tiene re-
laciones fraternas, justas y de igualdad. Proyecto donde un hermano, una
hermana, sabe compartir y ser solidario. Proyecto donde el ser humano
construye el Reino de Dios, Reino que ha recibido como don y compro-
miso, evangelizando, humanizando.
4. Su corazón, su vida y preocupación como figura de la Iglesia. Su oído
presto a escuchar la Palabra de Dios y los clamores del pueblo, de las
personas. Su actitud como la profeta fiel a Dios y fiel al pueblo y a sus
apuros, denunciando la injusticia y anunciando la Buena Nueva del Reino.
Su actitud de alabanza a Dios y de intercesión por el pueblo. Su actitud de
engrandecimiento de la misericordia de Dios y súplica para que se mani-
fieste como salvación de los soberbios, los poderosos y los ricos, y como
liberación del humillado y del hambriento.

Por eso, hoy, hay que insistir más en María como la Mujer Creyente, la fiel se-
guidora de Jesús, como la Mujer plenamente liberada y "Madre de la liberación" ,
en su colaboración con la obra de la salvación que muestra el amor y la acción de
Dios en cada hombre y con ello cambia la sociedad. Hay que ver a María en el
centro de la experiencia vital de los creyentes.

María canta la liberación porque ella es la Madre de Dios, la Madre del Hijo
de Dios, Jesús, que es el Salvador y, por ello, fundamento de la felicidad (bien-
aventuranza) de los hombres , de su alabanza y gratitud.

María, como dice Paulo VI, es "como espejo de las esperanzas de los hombres
de nuestro tiempo ... La mujer contemporánea comprobará con gozosa sorpresa

177
que María de Nazaret, aún habiéndose abandonado a la voluntad
algo del todo distinto de una mujer pasivamente remisa o de re · .,· ,.......__,
te, antes bien fue mujer que no dudó en proclamar que Dios es vtnalcaMi
humildes y de los oprimidos y derriba sus tronos a los poderosos del
37).

María solidaria de la pasión de sus hermanos , "La mujer cu,ne1nn.rlrA-.


conocerá en María, que sobresale entre los humildes y los pobres del
mujer fuerte que conoció la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio
2, 13-23): situaciones todas estas que no pueden escapar a la atención de
quiere secundar con espíritu evangélico las energías liberadoras del , 01nt»~
la sociedad" (MC 37).

Por eso hay que honrar a María no sólo en la veneración e invocación,


que, ante todo, está la exigencia de entrar en su movimiento, preocupación,
ridad y profecía. Honrarla es, por tanto, seguirla en el servicio al plan de uilJSft•
construir su Reino.

178
. En el viaje a Belén, en el nacimiento
Jesús, en la visita de los pastores y en
la presentación.
María, Madre del Siervo Sufriente
María da a luz al Salvador, al Señor y Mesías (Le 2, 11). Comienza así una
nueva época de salvación, salvación que es para todos . Esta es la idea de Lucas en
el Libro de Jos Hechos de los Apóstoles: la salvación que realizó Jesús en Jerusa-
lén , llega a Roma, centro del mundo hasta entonces conocido, porque la salvación
es para todos. Por eso en Le 3, 4-6 prosigue la cita de Is 40, 3: "todos verán la
salvación de Dios" .

El centro del pasaje es el nacimiento del niño Jesús en Belén. Basado en Mi


5, 1-5 donde profetiza el nacimiento del Mesías real de la línea de David, quepas-
toreará a Israel. El ir a Belén indica la pertenencia a la familia de David (Le 2, 4)
(cf. Mt 2, 6; Jn 7, 42). El reino del Mesías que ha nacido de una mujer.

Otro texto al que hace referencia Lucas es el de Mi 4, 6-10. Aquí se nos habla
del Reino de Yahvé, de la liberación de Israel y del parto de la Hija de Sión. El
alumbramiento de María, la hija de Sión, en pobreza y despojo (Mi 4, 8-10) trae
una gran alegría a todo el mundo (Mi 5 , 1-4). Pero ya no sólo es la alegría mesiá-
nica como con Isabel . María empieza a padecer, pues Ella no es como cualquier
mamá que goza de un hijo suyo, sino que sigue la misión y el destino del Mesías,
que es Hijo de Dios, que le proporciona alegría y dolor. Para María, la alegría y
la maravilla van unidas al despojo y sufrimiento. Jesús en su nacimiento mismo
comienza su retorno al Padre (Jn 16, 28).

José y María emprenden un viaje ya de por sí doloroso y con molestias, Ella


está encinta y su sufrimiento ha comenzado, pues dará a luz en una cueva a su hijo
y lo pondrá en un pesebre cuando había oído del ángel que "Él será grande y se
le llamará Hijo del Altísimo" (Le 1, 32). María ha de aceptar y comprender que la
salvación llega a los pobres y humildes en despojo y que sólo por el sufrimiento
entra Jesús, su hijo, a su gloria (cf. Le 24, 26-27).
179
Este pasaje de Lucas suscita tres preguntas:

a. ¿Cuál es el propósito, el significado del censo?


b. ¿Qué mensaje nos ofrece el signo del niño envuelto en vantaii!i
en el pesebre?
e . ¿Por qué e] anuncio a los pastores?

a. ¿Cuál es el propósito7 el significado del censo?

Le 2, 1-5: "Sucedió que por aquellos días salió un edicto de


to ordenando que se empadronase todo el mundo . Este primer ~:rnvaL.rrn1,.,.
tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empa,arc.mar».
uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de
a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa
de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta".

Siguiendo el comentario de Orígenes y de los Santos Padres debemos


este pasaje no en e] sentido histórico de fijar una fecha, que no coincide con
Mateo, sino en e] sentido místico y religioso.

"Por aquello días", se refiere a las promesas y realizaciones de Le 1, 5-80.11


edicto del Emperador, dentro de la Historia de la Salvación en dos sentidos:

• El edicto para que en Belén naciera el verdadero rey que reinará hasta lpt
confines de la tierra (cf. Sal 2, 7-8), aunque sea desconcertante que esto¡¡
viera recostado en un pesebre. Por eso el Mesías-Rey, no es un rey comq
César Augusto que domina con violencia sino que reinará por medio~
estab1ecimjento de la paz en la tierra, fruto de ]ajusticia, respeto, fraterni-
dad e igualdad (Le 2, 14).
• En Mi 4, 10 leemos: "¡Retuércete y grita, hija de Sión. como mujer en
parto, porque ahora vas a salir de la ciudad, y en el campo morarás.
¡Llegarás hasta Babel, y ahí serás liberada, ahí te rescatará Yahvé de la
mano de tus enemigos!". La mención de Babel se refiere al destierro Y
deportación a Babilonia, lugar donde comienza la liberación. En el libro
del Apocalipsis, la gran Babilonia es Roma (Ap 14, 8; 16, 19), donde ]os
cristianos, pueblo de Dios, son oprimidos y perseguidos (cf. 1 P 5, 13).
El edicto, por lo tanto, simboliza el dominio, la opresión del imperio sobre
jesús y su familia, no es que María acompañó a José sino que fueron, sometidos,
empadronarse, y es ahí donde comienza la liberación, salvación de la humani-
~ad, en el despojo, sufrimiento y marginación. Comienza el rescate de las manos de
¡os enemigos del ser humano, para una vida digna y plena, llena de la paz (cf. Le
l, 68-71).

b. ¿Qué mensaje nos ofrece el signo del niño envuelto en pañales y recos-
tado en el pesebre?

Le 2, 6-7: "Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los
días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y
fe acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento".

El ángel les dice a los pastores que este niño, "envuelto en pañales y acostado
en un pesebre", les servirá de signo de que les ha nacido un Salvador, que es el
Cristo, el Señor.

En el Antiguo Testamento (cf. Ex 3, 12; 15 , 2-34; 14, 10; 2 R 19, 29; 20, 9;
Is 37, 30; 38, 7) una señal, un signo, es un suceso extraordinario y milagroso que
se otorga como garantía de una promesa, como respuesta a una duda para dar más
ánimo a la fe.

En cambio, en el Nuevo Testamento (cf. Hch 2, 43; 4, 33; 5, 12. 15-16; 8, 6-8.
13; 14, 3), las señales son signos del tipo de misión que se otorga, son concedidos
espontáneamente y no como respuesta a una duda. Ya no son sucesos milagrosos
para garantizar las promesas, sino que son la irrupción de una nueva realidad en
nuestra historia: el Reino de Dios y el Espíritu, y no son sólo un apoyo a la fe, sino
también una llamada a la conversión y una explicación de las palabras. La eficacia
de los signos en el Nuevo Testamento está en condensar el mensaje evangélico y
en llegar al corazón (cf. Hch 2, 37-39); no en vano, el signo más efectivo es el de
la Cruz (lCo 1, 22-25). En el Evangelio de Lucas, Jesús es signo de contradicción
(2, 34) y una señal para esta generación (11 , 29-32) .

Así el "niño envuelto en pañales, acostado en el pesebre", es un signo que


sintetiza el Evangelio y el tipo de misión de Jesús , mismo signo que atravesó el
corazón de María y que debe atravesar el de los cristianos.

181
Un signo tal que los Santos Padres le llamaban el "Espejo de la
cramento del Evangelio" (cf. 2 Co 8, 9; Flp 2, 6-7). Tanto el "niño t::n,,u...rolll
pañales y acostado en un pesebre" como el "hombre envuelto en pañales y Ctawál!ái
en la cruz" , y a los que podríamos añadir el "pan partido" y la "sangre ue¡r,.n~
da", son signos del mensaje del Evangelio y que nos piden, nos invitan co
María, a u~a conversión del corazón. Conversió~ en la ma~era de pensar.'de:::
de concebu al ser humano, a los valores, a la realidad y al m1smo Dios, de la mis
manera la forma en cómo realizamos nuestra misión. lila

c. ¿Por qué el anuncio a los pastores?

Le 2, 8-20: "Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso


y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Se-
ñor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les
dijo: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría que lo será para todo el pue-
blo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor,·
y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en
un pesebre". Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial,
que alababa a Dios, diciendo: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a
los hombres en quienes Él se complace". Y sucedió que cuando los ángeles, de-
jándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vayamos, pues,
hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado". Y fueron
a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho a cerca de aquél niño; y todos
los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por
su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores
de volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto,
conforme a lo que se les había dicho."

En el libro de Miqueas se menciona tres veces al pastor: 4, 8; 5, 3; 2, 12, refi-


riéndose al reinado del Mesías como pastor de Israel. El profeta Ezequiel, hacien-
do eco de Jr 2, 8; 3, 15; 10, 21 ; 23, 1-3, denuncia los abusos de los que se hacían
llamar "pastores de Israel" (Ez 34, 1-6). Por eso, Yahvé les anuncia a estos pastores
que les quitará el rebaño que maltratan y Él volverá a ser el Pastor de su pueblo
y Él mismo cuidará de su rebaño y velará por él (Ez 34, 7-16). Dios promete que
suscitará un sólo pastor para estar al frente de su pueblo y apacentar a su rebaño,
un príncipe, un nuevo David (Ez 34, 23 -31; cf. Jr 3, 1-5; Za 11 , 4-17).

182
yahveh, el Pastor de su Pueblo, mandará un príncipe, el Mesías-Sal~ador,
el Pastor para que cuide a su rebaño, es por eso que Dios anuncia que El rei-
a su pueblo(= el Reino de Dios), por medio de este Mesías/Pastor, en justicia
paz. comenzando este reinado con los humildes , los pobres y marginados, los
pastores, llegando hasta los gentiles, los magos .

Jesús, el Pastor, comienza buscando a la oveja perdida por ser la perdida,


'dea tan desconcertante que algunos pensaron que había que explicar esta contra-
~cción . Hubo quien llegó a decir: que la oveja perdida era la más gorda y por eso
valía la pena buscarla. Lo que dijo Jesús es que se busca la oveja perdida por ser la
más importante por perdida (Le 15, 4-7).

Jesús, el Buen Pastor, no dice que hay malos pastores, sino que afirma que si
00 se es un buen pastor, es decir, que si no se da la vida por las ovejas entonces se
es un ladrón y asesino (Jn 10, 11-18). Tal vez por esto los Santos Padres aplicaban
este pasaje a los pastores de la Iglesia, los obispos y presbíteros.

Hay que hacer notar, por último, que los pastores a los cuales se les apareció
el ángel (Le 2, 9) van a ver lo sucedido, y que el Señor les había manifestado, y
cuentan lo que se les había dicho acerca de aquel niño y glorificaron y alabaron a
Dios. En tanto, María no dice nada, no es Ella la que anuncia pues está en el pere-
grinar de su fe conociendo a su Hijo y los designios de Dios. Acontecimientos que
la hacen reflexionar, por eso María "guardaba todas estas cosas y las meditaba en
su corazón". La espada ya ha comenzado a atravesar su corazón.

Le 2, 22-24: "Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, se-


gún la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como
está escrito en la ley del Señor: todo varón primogénito será consagrado al Señor
Y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que
se dice a la ley del Señor".

En este texto de Lucas se habla de la purificación de "ellos", en tanto que se


pedía sólo la de la madre (Lv 12, 6). El "de ellos" , ¿se referirá a los judíos?, o más
bien, ¿se quiere subrayar la presentación de su hijo, el Mesías, en el Templo? (cf.
MI 3, 1). Lucas recapitula todas las presentaciones del Antiguo Testamento.

183
Por la Ley se debía rescatar al primogénito (Ex 13, 13-16), porqu
génito era propiedad de Dios, en memoria de la liberación de Egipto. e
rescate de los primogénitos de los israelitas, el día en que Yahveh
los primogénitos en el país de Egipto, signo de la liberación de la
primogénito es signo en la familia de la liberación (Ex 13, 9 . 12. 16), pero
eligió a los levitas, para su posesión, en lugar de los primogénitos, por
los de la tribu de Leví estaban consagrados a Dios en el Templo (Nm 3

de ahí que había que pagar el rescate (Nm 18, 16); sin embargo, en este
importante es la Presentación del Jesús en el Templo.

María y José aceptan la consagración/pertenencia de Jesús a Dios, al ~


que implica la entrega del niño para la salvación de los hombres. Esta presentad6a
del niño es una consagración para la misión. Para María, la presentación le requi6.
re y le significa el despojo y desapego de su Hijo, el Mesías. Hay aquí una coa.
sagración y un sacrificio de su Hijo para entregarlo a Dios para los demás. Maria
no tiene un Hijo que sea suyo, sino que ha de desprenderse de Él para entregarloe
su misión, para entregarlo a los demás. Esta presentación es, por tanto, un acto de
consagración y sacrificio, de entrega, como don y renuncia, de confianza, de aban-
dono en Dios y despojo de sí misma (cf. Ana: 1 S 1, 24-28). El verbo presentar, en
griego paristanein, lo encontramos en San Pablo con el sentido de ofrecimiento,
dedicación, entrega, estar disponible para (Rm 6 , 13-19; 12, 1; 2 Co 4, 14; 11, 2; Bf
5 , 27; Col 1, 22). Esta presentación/ofrecimiento hace de Jesús un signo de la lilJe.;.
ración: Jesús es signo vivo de la salvación, de la Pascua que celebrará en la cruz,
como cordero pascual que es consagrado, sacrificado y entregado como alimento
y así iniciar la nueva comida pascual de su cuerpo partido y compartido y de su
sangre derramada en la Eucaristía.

Ahí María, como figura de la Iglesia, es quien presenta a Jesús. Ahora la Igle-
sia, comunidad de fe y amor, es quien presenta/ofrece cada día el Cuerpo Y la
Sangre de Jesús , como signo de la salvación. Un ofrecimiento a Dios como ac-
ción de gracias e intercesión y entrega a los hombres como alimento y comunión.
Esto conlleva un acto de consagración y ofrenda a la par de un acto de renuncia Y
despojo. María, y también la Iglesia, no puede ofrecer a Dios más que lo que ha
recibido de Él mismo, del don de su amor. La Iglesia recita así en la Celebración
Eucarística, en el Canon Romano: "Te ofrecemos, Dios de gloria y majestad de los
mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de
vida eterna y cáliz de eterna salvación".

184
Las manos de María y de la Iglesia están vacías, es Dios quien las llena de
Cristo, la mejor ofrenda posible y valedera y acción de gracias, por excelencia,
que pueden presentar a Dios. Cristo es el perfecto alimento que María y la Iglesia
entregan a los hombres.

La profecía de Simeón: Le 2, 25-27


Le 2, 25-27: "Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón;
este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en
él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería La
muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu vino al
Templo ; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir Lo que La ley
prescribía sobre él,"

Tres veces se menciona al Espíritu Santo. Simeón es un hombre que vive con
Dios y que es movido por su Espíritu. Él es un hombre de Dios que recibe a Jesús
en nombre del Padre. Por eso, el cántico de Simeón sobre la misión del Mesías es
antes del ofrecimiento y explica su significado. Si la llevamos a la celebración de
la Eucaristía, es como la lectura de la Palabra de Dios que da el sentido al Ofreci-
miento y al Sacrificio.

Las palabras de Simeón revelan los dos aspectos del ofrecimiento:

l . Le 2, 28-33: "le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor,


puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz, porque han
visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los
pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel. Su
padre y su madre estaban admirados de Lo que se decía de él" .

Este cántico de Simeón nos habla de la consagración y de la misión del


Mesías. Jesús es el Salvador prometido por Dios (ls 40, 5; 52, 9-10) , es el
Siervo de Yahvé que lleva la revelación, como una luz, a los gentiles (Is
42, 4 ; 49, 6).

El ángel reveló a este niño como el Mesías-Rey (Le 1, 32-33), los ángeles
como el Salvador de los hombres (2, 14), aquí Simeón lo reveló como el
Salvador de los gentiles, de todas las naciones (Is 42, 6; 54, 3; 62, 2).
M/lriuicYY'(f_Jfffd 18 5
De ahí la admiración de sus padres (Le 2, 33), el espíritu de
acción de gracias por este primogénito, signo de la salvación!li
para todos los pueblos y para Jerusalén (2 , 38). Es el Espíritu quien
a María a una ofrenda gozosa de su Hijo.
11Ola

2. Le 2 , 34-35: "Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: "Éste est6


puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de
contradicción - ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- afin
de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones" .

Malaquías anuncia que el día de Yahveh, el día de la venida del Señor a


su Templo, será un juicio para caída de los arrogantes que cometen im..
piedad y para elevación de los que temen su nombre (cf. Ml2, 17-3 5· 3
13-21).
' ..
Jesús , como Yahveh, será piedra de tropiezo donde se estrellarán muchos
(Is 8, 14-15) , será un signo de contradicción. La misión del Mesías, como
la de Isaías, tiene también el aspecto de, poniendo sólo su confianza en
Dios, contradecir al mundo en busca de la fidelidad a Dios (cf. Is 8, 11-
20).

Jesús, por ser el Mesías/Rey universal y el Salvador del mundo, es el Sier-


vo sufriente, como lo explica Isaías en los cuatro cánticos del siervo (42,
1-9; 49, 1-7; 50, 4-11; 52, 13-53 , 12), en los cuales se habla de que hizo de
su boca una espada afilada y se explica la misión del Siervo y el profundo
sentido de sus sufrimientos, y a pesar de que los padece por la maldad del
pueblo son una intercesión, una expiación, una justificación, un llevar los
pecados de ellos sobre sí y soportar sus culpas.

Jesús realiza su misión en medio de la contradicción y el sufrimiento. Ante


Jesús se manifiestan y quedan descubiertos los pensamientos más profundos, las
motivaciones y los intereses por los que unos se le oponen y le quitan, desgracia-
damente, toda su radicalidad a Él y a su Evangelio y por los que otros le siguen
y dan testimonio de Él y de su mensaje. Jesús, signo de contradicción, produce 0
bien admiración y amor o bien rechazo , oposición y odio; por eso la exigencia de
la elección que nos pide Jesús provoca divisiones y contradicciones que causan
dolor.

186
María conocerá el sufrimiento y el dolor a causa del Mesías. La espada que
atraviesa el alma de María la describe la carta a los Hebreos 4, 12: "Ciertamente, es
viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos fi-
los. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y
médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón" (cf. Jn 12, 48; Ef
6, 17;Ap2, 12.16).

La espada de María es la Palabra de Dios hecha hombre en su Hijo, es Jesús ,


sus obras y palabras, su vida, su muerte y su misión quien penetra el alma de María
y escruta sus sentimientos y pensamientos. Y Ella ha aceptado la maternidad y el
seguimiento de Jesús con todas sus consecuencias .

María es la Mujer creyente que acepta este sacrificio, que acepta la contradic-
ción y el sufrimiento ante el rechazo de Jesús y de su salvación (cf. Jn 1, 11). María
también puede tener dudas, vacilaciones, tentaciones de cambiar algunos intereses
y pensamientos ante las exigencias de Jesús y ante las contradicciones y divisiones
que ocasiOna.

Por eso, también para María, las pruebas, los fracasos, el rechazo, la impoten-
cia, el sufrimiento le revelan sus pensamientos y su fidelidad, le acrisolan su fe y
la fortalecen.

María acepta la cruz en la vida de su hijo (cf. Jn 12, 27) y en la suya misma
como mujer creyente y madre. Acepta las contradicciones, persecuciones y recha-
zos que trae el optar por Jesús y su Palabra (Mt 5 , 10; 10, 23-24; Jn 3, 16; 15, 20
Jn 15 , 20).

Toda madre anhela un magnífico porvenir para su hijo (cf. Mt 20, 21), pero a
María, la madre de Jesús, se le anuncia que su Hijo será un signo de contradicción
Yque su misión , la salvación del mundo, le traerá mucho sufrimiento.

187
Algunas reflexiones sobre el s
"Y aun siendo Hijo, con lo que padeció aprendió la obediencia"
Lo que aprendió Jesús del sufrimiento, es lo mismo que María
Jesús y que nos es muy útil a nosotros para aprender el sentido del "'""'--'
que siempre está presente en nuestras vidas.

l. María aprendió, ante todo, que Jesús nos salvó sufriendo y no


en el sentido de entender la victoria como un ataque al rival. El
entendemos más en su acepción de sentir un dolor físico o moral . ........,_
sufrir tiene más el sentido de padecer, aguantar, tolerar, resistir a una
sona, cosa o situación desagradable , un daño o malestar, una acción 0 ~
fenómeno negativo. Es cuando decimos por ejemplo: Me cansé de sufliJ
sus desaires, sufre el escarnio de sus compañeros, sufrimos el clima,a
cansancio, la muerte, las condiciones de vida, la violencia, la guerra, ..
asalto, un desastre natural, etc.

De esta manera cuando pensamos en los sufrimientos de Jesús, más que


pensar en el dolor físico, que también lo hubo como consecuencia de su
pasión, sería mejor reflexionar sobre qué fue lo que padeció y a causa de
qué y cómo ese fue el medio de salvarnos.

Jesús sufrió durante su vida la incomprensión por parte de los suyos, la


ingratitud de algunos que recibieron un favor, la no aceptación de sumen-
saje de salvación, la indiferencia ante el Reino de su Padre, el rechazo de
otros y sobre todo la hostilidad de un grupo de privilegiados que poco a
poco fueron confabulándose para quitarle la vida. Jesús estaba muy cons-
ciente de ello y por eso tres veces anunció su muerte/resurrección. (Me 8,
31-33; 9, 30-32; 10, 32-34).

Para comprender más profundamente los sufrimientos de Cristo, lo que


le tocó padecer, hemos de reflexionar a partir del cuarto poema del Sier-
vo sufriente. (cf. Is 53, 2-10). En la descripción de este poema, podemos
encontrar los momentos de la pasión de Jesús: la detención arbitraria, las
humillaciones, las bofetadas y salivazos, la denigración de la dignidad mis-
ma del prisionero, el escarnio, la difamación, el juicio injusto, la tortura.

188
la ilícita flagelación, la burla de la coronación de espinas, la imposición
de cargar la cruz, la crucifixión como un malhechor. Jesús al sufrir el que
lo mataran, acepta su muerte y entrega su vida. Realidades, todos ellas,
que hoy podemos ver sufrir, padecer en un mundo tan injusto e inhumano
dominado por unos pocos privilegiados y a veces hasta en la Iglesia.

Pero, sobre todo Jesús siendo un hombre que pasó haciendo el bien (Hch
10, 38) tuvo que sufrir el que lo hicieran pasar por un malhechor y crimi-
nal , y le dieran así un trato injusto.

Es la maldad, las tinieblas , la muerte que quieren acabar con el dador de


vida, su Dios y su causa: el Reino. Hoy lo siguen haciendo en nuestro mun-
do, y a veces en la Iglesia, tratan como criminales, malhechores a los que
luchan por la justicia, por una vida digna , por los derechos humanos, por
hacer el bien a los demás y entonces pueden encarcelados o matarlos .

2. Lo que Jesús aprendió en sus padecimientos, en sus sufrimientos es la o-


bediencia a la voluntad de Dios que no es otra que el amar para salvar. Los
sufrimientos de Jesús no son voluntad de Dios, son a causa de la maldad
de los hombres , de su egoísmo, de sus intereses personales o grupales, de
su soberbia, su poder y avaricia que defienden a toda costa aun sacrifican-
do la vida de los demás.

Lo que sí es la voluntad de Dios, y es lo que Jesús tuvo que aprender, es


que a pesar de todos los sufrimientos, sólo el amor es la única fuerza para
construir el Reino que no puede imponerse luchando, con cualquier tipo
de violencia, para vencer a los enemigos.

"Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para
que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3,
16). Estas palabras nos explican muy a fondo como es que Dios realiza la
salvación: dando a su Hijo por amor, Hijo que fue asesinado por los hom-
bres, (cf. Mt, 22, 37-38) que los libera del mal, y por eso tiene que ver con
el problema del sufrimiento, porque amó y amó hasta el extremo (Jn 13,
1). Así se manifiesta el amor, tanto del Hijo como del Padre, su amor por
el hombre, por el mundo, el amor que es el que salva.

189
He aquí la gran paradoja, la cruz de Jesús es símbolo de la maldad
y sus consecuencias, pero al mismo tiempo es signo del amor fiel de
bera al hombre del mal , que quita el pecado del mundo. El Padre da a su
que el hombre no muera sino que tenga la vida definitiva. El hombre .....,'"ll'!.ll
ser humano, hijo de Dios, cuando pierde la vida definitiva, la vida de Dios.

El Padre entrega a su Hijo por el amor que supera todo y el Hijo, por su
hasta el extremo, a pesar de los sufrimientos, vence al pecado por su
mandato de Dios de amar hasta la muerte , libera del mal , es decir nos da ~
Espíritu, la posibilidad, si querernos, de dejar el mal para poder amar, y ve~ce:lfi
muerte con su resurrección. Jesús está unido a su Padre en el amor que tiene llOt1l
hombre y por el mundo. Por eso San Pablo proclamará: "Me amó y se entreg6tTilf
mismo por mí" (Ga 2, 20; cf. Rm 8, 31-39). Ojalá y meditáramos, para asimilad.oa
profundidad , este Himno al amor de Dios y nos convenzamos que es por amorqti6
Dios entregó a su Hijo por todos nosotros, que no hay condenación y por eso nadi6
nos puede separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.
San Juan, por su parte, nos insiste: "En esto se manifestó el amor que Dios nos
tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de
Él" (cf. 1 Jn 4 , 7-5, 4).

Por todo lo anterior, en la interpretación de la oración de Jesús en el Huerto de


los Olivos (Mt 26, 39-42), más que explicarlo, por un lado, corno un miedo natural
ante el sufrimiento y la muerte , Jesús ya lo había aceptado y anunciado con toda
claridad tres veces como ya comentamos; y por el otro , corno la aceptación del
sufrimiento como voluntad de su Padre, aseveración , que como ya expresamos, no
podemos sostener y sí podemos exponer otra forma de entenderlo.

La Cruz de Jesús es una lucha entre el bien y el mal , entre el Dios de Jesús, su
Padre , y el dios-ídolo de los hombres , el dios del prestigio, el dominio y la riqueza.
Los Evangelistas en sus relatos nos hablan de las tentaciones de Jesús en la cruz.
"Y los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Eh, tú!
que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días, ¡sálvate a ti mismo bajando
de la cruz! Igualmente los sumos sacerdotes se burlaban entre ellos junto con los
escribas diciendo: A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse . ¡El Cristo, el Rey
de Israel!, que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos"(Mc 15,29-
32).

190
Le piden que muestre su poder en propio beneficio y evite la derrota, para
Jios salvarse es escapar de la muerte física aún sin realización humana. Los que
:aJI conseguido su condena celebran su triunfo burlándose del crucificado y no
pueden dar crédito a un Mesías fracasado. Si Jesús hiciera un acto de poder se
mostrarían dispuestos a creer, no conciben que alguien pueda entregar la vida por
amor a los hombres.

Claramente lo que querían era un dios poderoso que lo salvará, para que ba-
jara de la cruz y los apantallara, un dios que ganara y venciera, querían "ver para
creer" .

La tentación de Jesús es "la idea de los hombres" (Me 8, 33), el deseo de una
intervención divina de poder, desde fuera de la historia, que cambie la situación
sin contar con la libertad humana. Sabe que su muerte va a ser la revelación de la
debilidad de Dios, ante el rechazo del pueblo, Dios queda impotente, sin embargo,
en la línea del amor es el único plan posible. Jesús acepta desde el principio lo que
el Padre decida.

Así, en Getsemaní podemos parafrasear la oración de Jesús de esta manera:


Padre, como no van a querer reconocer a un Dios que por amor acepta los su-
frimientos y la muerte que voy a padecer, ni un Dios que por amor sea débil, al
servicio del hombre, dador de vida digna y plena para el ser humano, y en cambio
ellos esperan y desean a un dios que defienda sus intereses, salve a su hijo y lo haga
con alarde de poder haciendo el prodigio de bajarlo de la cruz (que pase de mi este
cáliz), pero hágase como tú quieras, según tu voluntad, aunque no sepan reconocer
tu amor y te rechacen.

Situación que llega al máximo con el clamor de Jesús: "Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado? , tomando las palabras del salmo 22 donde el sal-
mista le reprocha a Dios el no hacer nada en contra de todo lo que le hacen sus
enemigos. En el abandono, Jesús confía en Dios. Tiene que asimilar que su Padre
lo ama entregándolo, no salvándolo del sufrimiento y la burla. Aprende que Dios
no altera el curso de los acontecimientos pero hace que su amor que se manifiesta
en su muerte , sea salvación para todos.

Se renueva su dolor de Getsemani, el pueblo ve en su muerte un fracaso, no


acepta al Dios que se revela en los sufrimientos y muerte de Jesús y va a la ruina.

191
Dios mismo aparece vencido por los hombres y, por tanto, no creíble . .Al
dar desacreditado Jesús , también lo queda Dios y los falsos dioses parecen
la victoria.

Jesús vence la tentación de esperar que Dios actúe con esplendor y Püde
su beneficio. Con Jesús , Dios se ha implicado en la historia con todas sus co:
~uencias,_ y_ en ella es y actúa como amor sin límite, amor potente, pero al mismo
tiempo debll , por estar a merced de la respuesta humana. El amor de Dios a1 hom-
bre y al mundo no puede tene~ efecto sin la aceptación y colaboración de éste. Bl
Padre está en Jesús y, como El , sometido a la vicisitud histórica y a padecer el
sufrimiento.

Jesús, siendo el Hijo, se comporta como el Padre y por eso con tal de no dejar
de ser amor y amar, acepta el rechazo del amor de su Padre ofrecido y queda im-
potente ante el dicho rechazo, aún a costa del fracaso histórico.

Es el amor gratuito, que no exige respuesta, que se da en medio del sufrimien-


to y la muerte aunque no tenga acogida. Dios respeta la libertad de los hombres y
éstos no lo reconocen en su debilidad, su servicio y su entrega. Todos rechazan a
un Mesías que da su vida sin defenderse y menos atacar con violencia.

Ahí de pie junto a la Cruz, María la Madre de Jesús , sintiendo el gran amor
del Padre y de su Hijo y aprendiendo que hay más amor al entregar a su hijo que
al salvarlo, y al hacerlo, todos sus sufrimientos se convierten en redentores de tal
forma que puede decir con San Pablo: "Ahora me alegro por los padecimientos
que soporto por vosotros y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones
de Cristo, afavor de su Cuerpo , que es la Iglesia" (Col1 , 24).

3. Nuestra participación en los sufrimientos de Jesús .

Por su amor hasta el extremo, los sufrimientos de Jesús son redentores.


Es decir, como ya lo dice el Poema del Siervo Sufriente, por un lado, "por
haberse entregado a la muerte y haber sido contado entre los malhechores,
llevando sobre sí los pecados de muchos e intercediendo por los pecado-
res" (Is 53, 10-12).

192
El amor de Jesús en los sufrimientos libera a los pecadores de su pecado y qui-
ta el pecado del mundo para damos la posibilidad, por su Espíritu, de que dejemos
el mal y vivamos para los demás y demos vida en lugar de muerte. "El justo, mi
siervo, justificará a muchos, y cargará con las iniquidades de ellos".

Por otro lado, el amor de Jesús carga con todos los sufrimientos de los que
padecen a causa de la maldad de los hombres: "Creció en su presencia como brote,
como raíz en el páramo: no tenía presencia ni belleza que atrajera nuestras mira-
das ni aspecto que nos cautivara. Despreciado y evitado de la gente, un hombre
hecho un sufrir, curtido en el dolor; al verlo se tapaban la cara; despreciado, lo
tu vimos por nada; a él, que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros
dolores, lo tuvimos por un contagiado, herido de Dios y afligido. Él en cambio
fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Sobre él
descargo el castigo que nos sano y con sus cicatrices nos hemos curado. Todos
errábamos como ovejas, cada uno por su lado, y el Señor cargó sobre él todos
nuestros crímenes"(ls 53, 2-6).

Es decir, Jesús, que de igual forma sufrió a causa de la maldad de los hombres,
por su amor se solidariza con todos los que siguen padeciendo por el mal y los libe-
ra para que también ellos, por amor, sigan luchando contra el mal y colaboren a la
redención del mundo , en la construcción del Reino, y así se liberen de la situación
infrahumana en que sobreviven.

Creo que ya hay que superar la visión de que Dios castigó a Cristo por nues-
tros pecados . Dios no castiga porque no condena. Ni siquiera podemos pensar en
una venganza de Dios, en un cobro de un Dios justiciero que pide reparación por
una falta. Jesús , con su amor en sus sufrimientos, nos revela un Padre que nos invi-
ta a amar hasta el extremo en los sufrimientos, a pesar de los sufrimientos y por eso
es un Dios que perdona porque no sabemos lo que hacemos, un Dios que nos libera
para que con Jesús, a ejemplo de María su Madre, sigamos luchando contra el mal
y todas sus consecuencias, no ya con la violencia, la venganza, el desagravio en
sus diversas modalidades, sino con amor, por amor. Un Dios cuyo amor que redi-
me nos invita a seguir construyendo el Reino, a pesar de todos los sufrimientos y
persecuciones que padezcamos por su causas, en la verdad , la justicia, la dignidad,
la fraternidad, la igualdad, el reparto, el amor para que podamos vivir en plenitud
como seres humanos , como hijos de Dios (cf. Jn 3, 16; Le 9 , 23; Mt 5, 12; 7, 13-14;
Le 21, 12-1 9; Jn 15 , 18-21; Jn 16, 33; 2 Tm 3, 12).

193
Es así como explica Jesús el cómo se producirá el fruto de su misión
los discípulos enviados por Él al hablar del grano de trigo. (cf. Jn 15
vida es fruto del amor y no brota si el amor no es hasta el extremo, si no' ·•'-'l!iil:-
la vida. La muerte es la condición para que el grano libere toda su energía
en el hombre, sólo con el don de sí total, libera todas sus potencialidades y da
La muerte es el último acto de un proceso de donación total de sí mismo.

El amor en el ~ufrimien~o, que llega hasta. dar la vida, no. e~ una pérdida. _
que es una ganancia. Infundir temor es la meJor arma de la InJUSticia. Quien<lt
teme ni la propia muerte se libera para amar totalmente. Por el contrario el epi
tiene miedo se paraliza al amor, el apego al mundo nos hace temer ante las iDIII'
nazas de perder nuestra prebendas, nuestros cotos de poder y así no sólo no•
puede amar hasta el extremo sino que se acaba cometiendo la injusticia, la maldal
o callando ante ellas.

El amor hasta el extremo aun en el sufrimiento, consiste en olvidarse dal


propio interés y seguridad y en luchar por la vida, la dignidad, la liberación del
hombre en medio y a pesar del sistema de muerte (cf. Mt 10, 39; 16, 25-26); Lc9.,
23-25).

Jesús anuncia a sus discípulos la cruz, el sufrimiento, la persecución y el mar-


tirio. (cf. Mt 5, 10-12; Jn 15 , 20-21). Como con Él, van a ser a causa de su actividad
liberadora en la construcción del Reino y por su negación y denuncia del sistema
de muerte y de injusticias. El fruto, una comunidad alternativa, otro mundo posi-
ble, suscita el odio y la persecución como con Jesús (cf. Jn 11, 47ss; 12, lOss).A
los discípulos los tratarán como a Él, porque como Él, realizan las obras del Padre
a favor de los demás , manifestando su amor aún en el sufrimiento.

San Pablo nos invita a llevar en el cuerpo, la muerte de Cristo para que la vida
de Jesús se manifieste (2 Co 4, 8-14). Sabiendo que Jesús me amó y se entregó por
mí, (Ga 2, 19-20) nos anima a la paciencia y al amor en los sufrimientos (2 Ts ~~
5; 2 Co 1, 5), es decir a responder a su amor con amor hasta llegar a decir que sólo
se gloría en la cruz de Cristo, donde está crucificado para el mundo (Ga 6, 14).
Nos enseña que la participación en los sufrimientos de Cristo es, al mismo tiempo
sufrimiento por el Reino de Dios (cf. 2 Ts 1, 4-5 ; Flp 3, 10-11; Hch 14, 22).

194
Así como Jesús en su transfiguración nos da una lección para que siempre
veamos al Resucitado en el Crucificado, el Apóstol nos da esperanza al mostrarnos
¡os frutos de la participación en los sufrimientos por amor de Jesús (Cf. Rm 8, 17-
¡8; 2 Co 4, 17-18) .

Finalmente San Pablo nos presenta la paradoja evangélica de la fuerza en la


debilidad, donde se manifiesta más claramente la acción del amor de Dios y de
nuestro amor que nos fortalece en el sufrimiento y nos lleva a la madurez humana.
(cf. 2 Co 12, 9; 2 Tm 1, 12; Flp 4 , 13 , Rm 5, 3-5).

4. Nuestra relación con el prójimo que sufre.

Jesús mismo nos lo enseña al presentamos el programa mesiánico de su mi-


sión: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los
pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recupera-
ción de la vista; para poner en libertad a los oprimidos; para anunciar un año de
gracia del Señor" (Le 4, 18-19). Jesús, el hombre que pasó haciendo el bien sobre
todo a los que sufren, nos invita a practicar lo que tradicionalmente llamamos
obras de misericordia y que describe con la sencillez y claridad evangélicas en el
relato sobre el juicio final. (Mt 25, 31-46). Podemos decir con Juan Pablo 11: "En
el programa del Reino de Dios, el sufrimiento está presente en el mundo para pro-
vocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo, para transformar toda
la civilización humana en la "civilización del amor". En este amor el significado
salvífico del sufrimiento se realiza totalmente y alcanza su dimensión definitiva".

El amor solidario y redentor con el que sufre, consiste en "pararse" , como el


buen Samaritano,junto al sufrimiento del que lo hace su prójimo, el tener "compa-
sión" de él, y el "dar" toda la ayuda necesaria. No podemos pasar de largo, como
los otros de la parábola, sino detenemos y ser sensibles al sufrimiento ajeno como
seguramente lo hizo María de Nazaret. Hoy más que nunca, hay que cultivar en to-
dos , la sensibilidad, la conmoción y la compasión hacia el que sufre para que sean
estímulo para ofrecer ayuda en el sufrimiento de cualquier clase que sea. Ayuda
eficaz y de corazón, que no escatime nada. Amor que se abre al otro y se entrega a
sí mismo. El clamor del pueblo y de las personas es una llamada personal de Dios
al hombre para que dé testimonio de su amor.

195
La Virgen María es nuestro modelo en otra faceta del amor solidario co
que sufren. Ella, durante la pasión de Jesús , se pudo haber quedado en casan
rar, a rezar. Sabía que no iba a poder hacer algo por Él , que en nada iba a a
remediar sus dolores físicos y morales , no tenía influencias, ni poder, ni riq~
Inclusive sabía que podría ser peligroso. Pero su amor la llevó a estar con.:'
sufrir con Él, a solidarizarse con Él aunque no podía hacer nada para remediar')•
situación. El amor une en el dolor y en el dolor podemos encontrar amor. El amo:
de María en sus sufrimientos, en su impotencia la une a Jesús y a los hombres.

A lo largo de nuestra vida nos hemos encontrado con tantas situaciones ante
las cuales no podemos hacer nada por los que sufren: enfermos terminales, al-
gunos tipos de discapacidades, alguna lucha social por la justicia o los derechos
humanos , algún encarcelado, con algunos oprimidos o explotados, etc. Nuestra
capacidad de amar, es nuestra capacidad de sufrimiento solidario. Si rehuimos una
de estas situaciones es señal de que no tenemos amor y sí en cambio queremos ante
todo salvaguardar nuestros intereses y conservar nuestra tranquilidad.

La solidaridad en el sufrimiento, cualquiera que sea, es prueba de amor pleno


y medio de salvación, de liberación.

María permanece al pie de la cruz, en silencio, sin poder hacer nada, al lado de
Jesús crucificado. Jesús quiere que veamos, contemplemos a su Madre a su lado,
solidaria por amor con sus sufrimientos. Quiere que como Ella, participemos en su
pasión que continúa en nuestros días en los despreciados, marginados, oprimidos,
explotados, en los perseguidos por causa de la justicia y en los que sufren por dife-
rentes razones. Como María, Jesús quiere que aprendamos con Él la obediencia a
la voluntad de Dios: el amar hasta el extremo aun en los sufrimientos.

196
TERCERA PARTE:

"
MARIA EN EL

EVANGELIO DE

JUAN Y EN EL

APOCALIPSIS

197
María en el Evangelio de San Juan al
el

E
l tema central del Evangelio de San Juan es el de la "Gloria de Dios"
Pero, ¿qué es la Gloria de Dios? El mismo Juan en el prólogo des·
Evangelio nos lo dice: u

Y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros; y hemos contem.


piado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de
verdad (Jn 1, 14).

Las palabras "gracia" y "verdad" en griego , son traducción de dos palabras


hebreas muy importantes en el AT y que parten de la definición que Dios da de sí
mismo a Moisés en Ex 34, 6:

Yahveh pasó por delante de él y exclamó: "Yahveh, Yahveh, Dios misericor-


dioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad ... ". (cf. Os 2, 16-22).

Así, la "gracia" es el amor gratuito que Dios nos da y la "verdad" es la fideli-


dad. En tanto que la máxima manifestación de la gloria de Dios, de su "amor fiel",
es la cruz, corno ya veremos más adelante, y de aquí que sea el signo, símbolo de
los cristianos.

Juan, en su Evangelio, de diversas maneras, nos explica como Dios manifiesta


y comunica su "amor fiel", para dar vida (creación), para hacer una alianza y para
liberar al hombre. Todo el Evangelio gira en torno a este terna, pero hay tres mo-
mentos en que explícitamente se menciona la Gloria de Dios, su amor fiel (Ex 34,
6), y que corresponden con los tres grandes misterios de Jesús:

l. La Encarnación (Jn 1, 14): " ...y hemos contemplado su gloria, gloria que
recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad" .
2. La Eucaristía (Jn 2, 1-12): "Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a
sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en Él sus discípulos".
3. La Redención (Jn 17, 1-2): "Padre ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo ,
para que tu Hijo te glorifique a Ti".

198
Al mismo tiempo, al lado de estos misterios que manifiestan y comunican el
amor de Dios, se nos presenta a María como la "mujer", figura de la iglesia y los
cristianos, que corresponde a ese amor.

En el Evangelio de Juan se hace mención de María tres veces:

l. En la Encarnación (Jn 1, 13).


2. En la Eucaristía, en el signo de las bodas de Caná (Jn 2 , 1-12) y
3. En la Redención, al pie de la cruz,junto al discípulo amado (Jn 19, 25-27).

Estos textos nos revelan, por tanto, la vocación y misión de María en la Igle-
sia.

El Misterio de la Encarnación (Jn 1, 14)


''La mujer que dijo sí al amor de Dios''

Y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros; y hemos contem-


plado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de
verdad (Jn 1, 14).

En el misterio de la Encarnación, Jesús nos revela:

l. El amor fiel que viene a nosotros, (Jn 3, 16).


2. Que habita entre nosotros, (Jn 1, 14).
3. Que se hace como nosotros (Hb 4, 15; Ap 2, 6-7).
4. Que se mete en nuestra realidad , en nuestros zapatos para:
5. Dignificarnos (vivificamos),
6. Hacer una alianza con nosotros y salvarnos (liberarnos).

Jesús, en Belén , nos habla hasta que punto Dios está enamorado de nosotros,
de ti, de mí, y es por eso que nos busca, piensa en nosotros y se hace presente.

199
El niño envuelto en pañales, recostado en un pesebre (Le 2, 12), nos maDif~-~
fiesta la primera característica del amor fiel de Dios: la debilidad. Sí, nuestro))¡
es un Dios débil porque es amor, porque está enamorado de nosotros. y es así ot
Dios nunca se impone, ni amenaza, sólo puede invitar, llamar, proponer, sed:
(Jr 20, 7a). r

Pero, ¿qué es la Encamación?, ¿qué significa que Dios se haga hombre como
nosotros, en todo, menos en el pecado? Podemos afirmar que el significado profun..
do de la Encarnación es que Jesús se hace hombre porque lo más divino de Jes6s
es "ser" humano y porque lo más humano de Jesús es "ser" divino. Jesús, por la
Encarnación, es divinamente humano y humanamente divino. En la Encamación
el Hijo de Dios que se hace ser humano y el ser humano que es el Hijo de Dios.

Jesús encarnado nos enseña que para nosotros ser hijo, hija de Dios significa
ser muy humano, tremendamente humano, y que llegar a ser plenamente ser hu-
mano significa llegar a ser hijo, hija de Dios, alcanzar, como dice San Pablo, la
estatura de Cristo Jesús (Ef 4, 13).

La Encarnación del Hijo de Dios nos muestra claramente cuál es nuestra vo-
cación: llegar a ser plenamente seres humanos siendo divinos y llegar a ser plena-
mente hijos, hijas de Dios (divinos) siendo humanos.

En la boda de una de mis sobrinas, el Padre me invitó de repente a decirles


unas palabras y mientras caminaba hacia la pareja, pensaba preguntarles: ¿Por qué
se van a casar? y a partir de su respuesta hacer una pequeña reflexión. Cuando ya
estaba enfrente de ellos les dije: venía pensando en preguntarles, ¿Por qué se van
a casar?, pero mejor no , porque seguro como todos me iban a decir que porque se
quieren mucho, y yo estoy convencido que vinieron a casarse porque no se quieren
demasiado. Los dos abrieron los ojos sorprendidos ... , y continué diciéndoles: sí,
porque el amor humano que hay entre ustedes, por este sacramento, va a poder ser
divino, y el amor divino que les trasmite el sacramento, va a poder ser bien hu-
mano entre ustedes. Así que entre ustedes dos van a tener un amor divinamente
humano y humanamente divino ... Esto es vivir la Encamación.

Y, ¿en dónde está el ser divino? El mundo inhumano en el que vivimos nos
lleva a pensar que ser divino, ser alguien en la sociedad, está en el prestigio, la
fama, el renombre , los títulos, los puestos, el status, el respeto, la honra y por tanto

200
seamos obtener valor y dignidad a través de la educación, la promoción, el éxito,
bUtipo de ropa que usamos, etc., por 1o que }e damos tanta Importancia
. . al que' d.1ran
'
1
e estaJ1lOS más preocupados en aparentar, apantallar, en la imagen que tenemos
~te Jos demás que en ser: ser humano. El niño envuelto en pañales y recostado en
0
pesebre, en cambio, nos revela que para ser divino no se necesita nada más que
~er humano, ser el Hijo amado de Dios.
Como ya lo vimos, cuando hablamos de la Virginidad de María, el Evange-
lista Juan en 1, 13 nos la presenta como "la mujer-virgen que dice si al amor de
Dios" (cfr. Documento de Puebla No. 292), aceptando su don, su Espíritu.

La virgen nos enseña que lo más importante de nuestra vida consiste no en


hacer una cantidad de esfuerzos para alcanzar el amor de Dios, su gracia, sino en
construir o dar una respuesta a su amor fiel y gratuito. Sentirnos amados como
María.

El prototipo del discípulo en el Evangelio de Juan es el que no tiene nombre


y es llamado "el amado". U no empieza a ser discípulo cuando dice sí al Amor de
Dios como lo hizo María y sintiéndose amado da una respuesta de amor en su vida.

Nuestra vida es enamorarnos del Dios que está enamorado de nosotros y res-
ponder a ese mismo amor que ha sido derramado en nuestros corazones (Rm 5, 5).

María es la mujer-virgen para quién Dios es lo único importante en su vida y


su razón de ser. Así, la Virginidad de María nos enseña lo que son los grados de la
humildad según San Ignacio de Loyola. Es decir, en cuanto tengamos un corazón
virgen como el de María pasaremos del primer grado: el que Dios sea sólo algo
importante en nuestra vida , al segundo: que Dios sea lo más importante en nuestra
vida , terminando en el tercero: cuando Dios sea lo único importante en nuestra vida,
cuando decimos "sí" al amor de Dios y lo aceptamos. Cuando nos sentimos ama-
dos de Dios es entonces cuando todo lo consideramos basura en comparación con
Cristo Jesús (Flp 3 , 8).

El amor fiel y débil de Dios, manifestado y comunicado en la Encarnación,


nos hace pasar de ser esclavos preocupados sobre todo de quedar bien con su Señor
cumpliendo una serie de obligaciones, normas y preceptos, a una vida donde so-
mos hijos , hijas amados de Dios seducidos por su amor (cf. Jr 20, 7) respondiendo

201
fielmente a su llamada, invitación , proposición. "Hágase en mi según tu
(Le 1, 38). Nuestra relación con Dios es una relación de alianza de amor y
vida de cumplimiento, de alcanzar méritos.

Como María, nos sentimos llamados a responder con un corazón vir


poner nuestro valor y dignidad en ser amados , amadas de Dios, hijos, hijas d =
y a no prostituir el corazón con otros dioses (prestigio, status, riqueza, poderetc)i

dignidad y la de los demás , la hija amada de Dios, un ser humano pleno como r:
que nos engañan para poner en ellos nuestra dignidad. María es, y en ello siente·

jer, por eso, todos los demás títulos que la Escritura nos explica son para Ella sólo
su función y misión dentro del plan de Dios. Podemos afirmar que el respeto por
la dignidad humana es la base del amor y de la justicia en las relaciones sociales y
eclesiásticas. El amado de Dios trata a todos con igual respeto y dignidad.

En Belén aprendemos como María, que un aspecto importante de la humildad


es: no tengo derecho a despreciar a alguien por ningún motivo, por razón de su
dignidad y tampoco tengo porqué sentirme menos que alguien por ningún motivo
a causa de mi dignidad.

En la misma sintonía se presenta Santa María de Guadalupe que viene a no-


sotros, que se hace una de nosotros, la Morenita que habita entre nosotros, en el
Tepeyac, para mostrarnos y darnos todo su amor. La Virgen morena que dignifica
al indio recibiéndolo, estando Ella de pie y llamándolo "Don Juan, Don Juan
Diego" (Juantzin Juan Diegotzin). Tzin en náhuatl es un sufijo que indica respeto,
dignidad y también afecto familiar, es como nuestro Don.

Como María de Guadalupe , en respuesta al amor fiel de Dios que, por la


Encarnación se hace uno como nosotros y se mete entre nosotros, no busquemos
hacer nada por el prestigio, el honor, el qué dirán , el quedar bien, el éxito, sino
movidos sólo por ese amor fiel y sintiéndonos amados nos involucremos con los
demás, nos encarnemos con los pobres y necesitados, conociéndolos, compren-
diéndolos , poniéndonos en sus zapatos, sintiendo y viviendo sus penas y alegrías,
sus fracasos y esperanzas, para que desde la debilidad, con amor y humildad, los
dignifiquemos y les propongamos , invitemos, llamemos y motivemos a que, sin-
tiéndose amados, sigan creciendo hasta alcanzar la plenitud como hijos, hijas de
Dios-seres humanos y construir así el Reino de Dios.

202
Dios no quiere ni pretende adoctrinar a María, lo único que desea es que esa
ujer sencilla se deje amar por Él , que se enamore de Él . Y de acuerdo con esta
~agen de María, Dios no nos quiere a nosotros , los seres humanos, para enseña;-
1os doctrinas o códigos éticos, sino para que tengamos una genuina relación con El
: el amor y libertad. Dios quiere enamoramos y que nos enamoremos de Él , por
11
eso, motivado por su amor ha decidido que su Hijo se encarne en María. A Dios
Je interesa que como María, respondamos con un "sí" de aceptación al amor que
nos manifiesta y comunica por su Encamación. Que cimentemos nuestro respeto
propio y el de los demás en nuestra dignidad de seres humanos , conferida por Dios,
teniendo una humildad verdadera y liberadora. Por eso María es figura de cada
cristiano y de la Iglesia.

El Misterio de la Eucaristía (Jn 2, 1-12)


••La fiel seguidora del Señor''
Las bodas de Caná son el primer signo que Jesús hace en este Evangelio y que
preanuncia todo aquello que Jesús realizará en su existencia. Este es un relato ex-
traño que habla de unas bodas y no se ocupa, a penas , de los novios. La novia ni se
menciona. El novio se deja ver solamente al final para reprocharle el maestresala
que haya guardado el vino bueno. La "madre y su Hijo" son los verdaderos prota-
gonistas. Ellos parecen, en verdad, "los novios" de este acontecimiento. Cobra mu-
cha importancia el "vino" que se menciona hasta cinco veces , ya que el vino tiene
un significa mesiánico. Este hecho no se entiende como un milagro, sino como un
"signo" (semeion) , el primero de los que se han de narrar en el Evangelio de Juan .

La Teología del Evangelio de Juan quiere poner de manifiesto , a la vez, varias


cosas que solamente pueden ser comprendidas bajo el lenguaje no explícito de los
signos , por eso, el pasaje de las bodas de Caná necesitamos verlo dentro del plan
del Evangelio mismo y dentro de su propósito, bajo el lenguaje de los símbolos:

Jn 2,1-2: Tres días de,<;pués se celebraba una boda en Caná de Galilea y esta-
ba allí la madre de Jesús . Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.

203
• Tres días después: el "tercer día" da mucho que pensar, pues se
que es una expresión más teológica que narrativa. El tercer dí
la pascua cristiana, la resurrección después de la muerte. No esa
dato estético sino muy significativo. También hay una expresió¿ al
día en el Sinaí (Ex 19, 11) cuando se anuncia que descendería Yab
gloria de Dios.

De este modo el Evangelista nos presenta la boda en el sexto día comeDZ11161


el primero en Jn 1, 29-34, el segundo en Jn 1, 35-42 y el tercero en Jn 1, 4
Juan nos. prese~ta .el primer signo d~ !esús en la primera semana y en el
con el m1smo s1gmficado de la creac10n del hombre. El Evangelio comienza~
día-
el Gn 1, 1, "En el principio", y nos presenta a Jesús completando la creaciÓil.,
hombre. El amor fiel de Dios se manifiesta y comunica, en la boda, para vivifi
recrear y dar vida nueva. La boda simboliza la alianza de Dios con su pueblo
26, 11-12; Os 2 , 15-21; Is 54, 4-10;). Jesús y la nueva alianza, boda, con su pue
la Iglesia, que va hasta la Escatología (Mt 22, 2; Ef5, 25. 31-32; 2 Co 11, 2;Ap 19-,
7. 9). De aquí que se vea a Jesús como el esposo y a Juan el Bautista como el amigo
del Esposo (Jn 3, 29).Así el relato de la boda de Caná nos habla simbólicamente de
la alianza de Dios con su pueblo: el amor fiel de Dios que renueva su alianza.

• Estaba allí la Madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús coa
sus discípulos: Juan nos presenta a la Madre de Jesús como pertenecientB
a la Antigua Alianza, a donde son invitados Jesús y sus discípulos, qdt
representan a la Nueva Alianza. Y es el Evangelista quien nos explica :él
por qué los de la antigua alianza invitan a los de la nueva.

Jn 2, 3: Y como faltaba el vino, porque se había acabado el vino de la bOtÚlt


le dice a Jesús su madre: "No tienen vino".

El vino como símbolo del amor entre los esposos tiene sus raíces en el libiO
del Cantar de los Cantares: 1, 2-3a; 2,4; 4, 10; 5, 1; 7, 10; 8, 2; etc. El problema el,
y por eso invitan a los de la nueva, que en la antigua alianza se acabó el vino-amor
en la alianza nupcial de Dios con su pueblo. La petición de la madre de Dio~;
es de vino-bebida para la boda de Caná sino, más profundamente, es la del VI
Amor para renovar la Alianza. Así el vino que nos da Jesús, símbolo del aJ1l(JI\
representa el Espíritu, que será dado a la hora de su muerte, la hora de Jesús.

204
El vino abundante, más que para una boda, es símbolo del amor fiel para la
ueva alianza que da nueva vida, y de ahí deriva el nuevo templo (Jn 2, 19), el
: uevo nacimiento (Jn 3, 5) la nueva ley y el nuevo culto (Jn 4, 23), la nueva vida
(Jn 4, 50) .

Sacramentalmente, el vino es signo de la Palabra-sabiduría de Jesús y de la


Eucaristía, pan y vino.

Vino y Palabra-sabiduría (Pr 9, 1-6; Is 55, 1-3): Jesús que da su Palabra-


sabiduría, como alimento y purificación, es la nueva verdad, mejor que la antigua
(Jn 6, 44-50). Por eso, es necesario beber de su sabiduría (Jn 17, 3. 17. 19).

Vino y Eucaristía: en relación con el maná (Jn 6, 31-33), Jesús es el pan de


vida (Jn 6 , 22-40) que lo da en su palabra (Jn 6, 44-50) y en la eucaristía (Jn 6,
51-58).

Así, la manifestación y comunicación de la gloria de Dios se da en los signos


de Jesús , en los sacramentos y en su Palabra.

Juan , a su manera, nos explica cuál es la razón por la que se acabó el amor en
la Alianza:

Jn 2, 6· 7: Había allí seis tinajas de piedra, puestas para la purificación de


los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: "llenad las tinajas de
agua" .

Lo primero que habría que decir aquí es que no existen las tinajas de piedra,
ni mucho menos de ese tamaño. Aquí la piedra es usada como símbolo de la ley: la
ley fue dada en una piedra (Ex 24, 12). Es Juan mismo quien nos dice las caracte-
rísticas de esa ley inamovible:

• Pesada (de dos o tres medidas, 100 litros cada una).


• lnacabada, incompleta (son seis).
• Su contenido es vacío, no sirve para llevar a su plenitud al ser humano
(llenarlas de agua).

205
En medio de este pasaje aparece con todo su peso la ley, puest
medio más utilizado para poder dominar y controlar a los demás. y :
lado, por su discrecionalidad al aplicarla y, por otro, al no cumplirla se l:mUSI,ldli
medio para crear sentimientos de culpa. Cuando alguien llega a sentirse CUIJJIII•
tanto en las relaciones con Dios como entre nosotros, es mucho más fácildaQit
narlo y oprimirlo.

E? tiempos d~ Jesús eran ya 659leyes por lo q~e práctica.mente era imposible


cumplirlas a cabahdad, aparte que luego estaba la mterpretac1ón de cada ley ea.,
complicaba aún más el cumplimiento de las mismas. Los judíos tenían unas ti;.jaa
en su hogar para poder purificarse de las transgresiones; por la complejidad de tea
leyes y la casuística era imposible cumplirla a cabalidad, así el pueblo se senUa
culpable y, en consecuencia, era más fácil el ser dominado, oprimido por sus diri-
gentes.

La alianza nupcial con Dios era quebrantada constantemente, por tal motivo
se acabó el amor. También entre las personas se acabó el amor porque era más im-
portante el buscar a un transgresor para poder dominarlo y aprovecharse de él que
auto-donarse y perdonar a la otra persona.

Volvamos ahora a lo que le respondió Jesús a su Madre ante la petición por el


vino-amor en la alianza.

Jn 2,4: Jesús le responde: "¿Qué tengo yo contigo , mujer? Todavía no ha


llegado mi hora.

La "Hora" de Jesús es la hora de su Glorificación, de su Muerte y Resurrec-


ción, que no puede ser adelantada (Jn 7, 30; 8, 20; 12, 23. 27; 13, 1; 17, 1). Lo
que ahora está pasando entre Jesús y María tendrá su culminación en la muerte de
Jesús. Jesús orienta a su madre hacia su hora. Ahí María se dará plena cuenta de su
misión en la nueva comunidad.

La respuesta que da Jesús, "¿ Que tengo yo contigo, mujer?" , es la misma


expresión que usan los endemoniados para con Jesús (Mt 8, 29; Me 1, 24; 5, 7; Le
4, 34; 8, 28). ¿Por qué Jesús se dirige de esta manera a su madre? El Evangelista
nos da la respuesta e interpretación en otro pasaje que ocurre también en Caná de
Galilea y que podemos leer en Jn 4 , 46-54.

206
Este pasaje nos habla de un funcionario real, del que no sabemos nada más
que es un funcionario, por lo que aparece como símbolo del poder, del dominio.
Le pide a Jesús que baje a curar a su hijo porque se iba a morir. Le pide que "baje"
pues, en el oriente, la jerarquía de poder se da hasta entre las ciudades, así de una
ciudad más importante se baja a otra menor. El hijo enfermo se iba a morir, ese
mismo símbolo se da en el tío (de Juan Diego) en el relato de Guadalupe y que, en
ambos casos, nos hablan de la situación del pueblo.

La respuesta de Jesús, en primer lugar, expresa claramente su negativa de


hacer ese tipo de milagros: "Sí no veis señales y prodigios, no creéis" (v. 48). El
Dios de Jesús no es milagrero, su poder no está en hacer milagros. Por otro lado,
mientras el funcionario habla de curar, Jesús habla de vida: "Vete, que tu hijo
vive" (v. 50a). No es Jesús el que tiene que bajar sino el funcionario, por eso en el
versículo 50b se dice: "Creyó el hombre en la palabra de Jesús". Ya no está en su
puesto de funcionario , sino que ha bajado a ser hombre. Y cuando bajaba se encon-
tró a sus siervos y, es muy interesante notar que ellos hablan el mismo lenguaje de
Jesús, "le dijeron que su hijo vivía" (v. 51). Ellos saben bien cuál es la situación.

Cuando acaba de bajar, cuando llegó a su casa, el mismo Evangelio nos


menciona, en el versículo 53, que "el padre" comprobó lo que le había dicho Je-
sús: "Tu hijo vive", y creyó él y toda su familia. De ser un funcionario ha bajado,
simbólicamente, a ser un hombre, y de ser un hombre ha bajado, simbólicamente
también , a ser un hombre amoroso: su padre. Con ello se revela cuál era la causa
de que su hijo estuviera enfermo, a punto de morir: su poder opresor de funciona-
rio que usaba hasta con su hijo. Cuando de dominador pasa a ser un ser humano
que ama como padre, el hijo puede vivir.

Regresemos ahora a la boda de Caná. Primero aparece María como la Madre


de Jesús, con todo su poder e influencia que ello significa y, por eso, hasta en la
fonna de pedir: "No tienen vino". En esta expresión se muestra , no sólo a María
como una persona atenta a la boda, sino también el dominio que quiere Ella ejercer
sobre su hijo Jesús. Entendemos, ahora, mejor la respuesta de Jesús a su madre,
la cual es similar a la que le dio al funcionario, y que podemos parafrasear de la
siguiente manera: si vienes como Madre (de Jesús) a tratar de imponerte no tienes
nada que ver conmigo, mujer. Entonces María tiene que "bajar" de su puesto
de la Madre de Jesús a ser una mujer creyente en su comunidad, y como mujer
creyente va a recibir la misión de ser la madre en la comunidad: "Después bajó

207
a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos" (Jn 2
'
María comprendió en las palabras de su Hijo que no es por mew~
dominio, control que se da vida, que se logran las cosas, que se po
el amor da vida y orden en la vida misma. El poder del Dios deJe:
del amor, un amor débil y fiel que da vida y transforma las relaciones e
ciedad. María vuelve a decir su "Sí", pero ahora, a entender que en lan
de Jesús sólo como mujer, ser humano, con un amor maternal puede dar
demás y liberar de las relaciones de dominio en el mundo.

María ~emprende perfectamente las palabras de Jesús , por eso ya


dirigirse a El sino que ahora les enseña a los sirvientes lo que Ella acaba
der: "Haced Lo que Él os diga", única frase que María nos dirige a DOIIOIIII
vi entes, en el Evangelio. María nos enseña, como mujer creyente, como la
discípula, que el seguimiento de Jesús consiste en hacer lo que Él nos
única manera de cambiar el agua en vino es haciendo lo que Jesús nos UIJII-

Tenemos que entender, contrario a lo que nos han enseñado, que cwmdldl
rrimos a María para pedirle un favor, Ella ya no le va a decir a Jesús que ....,......_
milagro,sino que Ella sólo nos dirá a nosotros: "Hagan lo que Él les diga".
la fe, que es escuchar y cumplir la palabra de Jesús, podremos ver las
ojos de Dios y comprender que con el amor es que daremos vida y J)04dremCJI841. ,
formar cualquier situación. Esa fe y ese amor moverán las montañas (Mt J-, .-,
María, como Madre de Dios, no hace que Jesús haga lo que nosotros qw~1'81MJI,
sino que como madre hace que nosotros hagamos lo que Jesús quiere.
consigue que Jesús haga un milagro ante las situaciones (el hijo enfermo a
Ma•J•
de morir. .. ,) que nosotros mismos hemos creado por el egoísmo (falta de
y el afán de dominio, sino que hace que nosotros, como discípulos, seam<l•111111
humanos y que con un amor como el de Jesús transformemos la realidad.

Los signos de Jesús, en el Evangelio de Juan, son para manifestar YCODIIIIIIIP:,


carla Gloria de Dios y suscitar la fe. Los judíos piden milagros (Jn 2, 18)
desconfía de su fe (Jn 2, 23 -25). Jesús lleva a María a la fe, a conocer a DiClllltlll,
plan, su manera de hacer las cosas. La fe que exige la conversión, un
mentalidad , de creencias. Es una invitación de Jesús para que reflexione
relación, su función y el significado del signo.

208
Así, María escucha, guarda y practica la Palabra de Dios y entra en la Iglesia,
que es su madre, María es hermana entre sus hermanos con Jesús, el primogéni-
to, que nos lleva a su Padre y a cumplir su voluntad. María con las palabras que
dirigió a los siervos, "Hagan lo que Él les diga", nos lleva a realizar la Nueva
Alianza con Jesús, con las mismas palabras de la fórmula usada por el pueblo de
Israel para ratificar la Alianza con Dios (Ex 19, 8; 24, 3. 7; Dt 5, 27) o para re-
novar los compromisos (Jos 24, 24; Esd 10, 12-13a; Ne 5, 12) y que responde a
la Palabra del Padre en la Transfiguración: "Escuchad/e" (Mt 17, 5). Son la nue-
va comunidad de Jesús a quien les dice: "Quien cumpla la voluntad de Dios, ése
es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Me 3, 34).

Jesús sella la Nueva Alianza con su sangre (Mt 26, 27; Le 22, 20). Simboliza-
da en el vino, la renovación de la alianza encuentra su lugar más propio (Is 63, 2;
Os 2, 21-22). En el vino, símbolo de la Eucaristía, se nos muestra el amor de Dios
que hace alianza-comunión con nosotros y que nos renueva en nuestro interior,
remplazando el agua que nos purifica por fuera. Por un lado, la alianza consiste
en la mutua entrega de Dios y su pueblo (Lv 26, 12), es como un pacto de amor
entre los esposos (Os 2, 21). En la Eucaristía Dios, por su amor fiel, nos dice: "No
puedo vivir sin ustedes". Es también una alianza de unidad entre nosotros y fuente
de concordia entre los creyentes. El vino, producto de muchos frutos de uva; y el
pan, que se amasa juntando muchos granos de trigo, son un símbolo de esta uni-
dad. La Eucaristía como acto que es de hermandad, supone la hermandad entre los
hombres y compromete a luchar por ella a los que la celebran.

La Eucaristía es Jesús mismo que se entrega a la humanidad haciéndose pan


partido y sangre derramada, por lo que es el misterio del amor fiel de Dios que aca-
ba con todo intento de dominio y de una vida centrada en el egoísmo. El poder no
es solo un factor en la política y en la sociedad, lo es también en la Iglesia, en los
conventos, en las parroquias, en las familias, en las empresas, en las asociaciones.
En todos lados encontramos personas luchando por el poder para dominar a otras
personas y tratar de controlarlas. Existen, sin embargo, dos maneras diferentes de
ejercer el poder y la autoridad: el dominio y el servicio, el desear ser servido y el
desear servir, el de usar el poder como opresor y el usarlo como libertador.

El amor fiel de Dios-Espíritu en la Eucaristía nos está inspirando cuando de-


jamos de dominar a los otros y cuando no sentimos más la necesidad de autoafir-
marnos controlando todo lo que ellos hacen. La liberación supera todo el egoísmo

209
• y nos lleva a buscar a las personas porque las amamos y no porque nosotros
seemos su admiración, reconocimiento y gratitud. Este Espíritu-amor fiel de Di-.
nos lleva a tener en la Iglesia estructuras de verdadero servicio y ministerio, en
de est~cturas de d~minación y control. ~1 amor fiel de Dios que en la Eucar¡::
hace alianza, que vive con nosotros, Mana responde como mujer creyente, COrnG
hermana en la comunidad y como la fiel seguidora del Señor (cfr. Documento de
Puebla 292).

Por tanto, la Nueva Alianza no está ya en la letra, sino en el Espíritu. (2 Co


3, 6). Es el vino, amor fiel, Espíritu que desde el interior del hombre lo transforma
(Jr 31, 31-34; Hb 8, 8-12), y así se cumple lo que dice el Señor: "Yo seré su Dios
y ellos serán mi pueblo" (Jr 31, 33b).

María de Guadalupe nos pide que dejemos Tlaltelolco, lugar de dominación



opresión y control, para que vayamos al Tepeyac a construirle una "ermita", sím~
bolo de la nueva comunidad donde Ella mostrará y dará a las gentes todo su amor,
su compasión, su ayuda y su defensa. Ese amor compartido en la nueva comunidad
es el que dará vida, como al hijo del funcionario , al tío de Juan Diego, que simbo-
liza al pueblo oprimido, enfermo y a punto de morir.

Siguiendo el ejemplo de María de Guadalupe, por medio de la Eucaristía,


amor-fiel que hace a Dios tener sus delicias con nosotros, forma la comunidad hu~
mana, su pueblo, donde crecernos hasta alcanzar la vida definitiva, luchamos día a
día por evitar todo afán de dominio, prepotencia, egoísmo que impida o condicione
la vida digna de las personas. Comunidad, donde respetando los derechos huma-
nos, estemos a gusto, alegres, formando con todos la familia humana, la familia de
Dios, donde cada uno sea él mismo y, en la igualdad y fraternidad, sin ningún pri-
vilegio, nos amemos, apoyemos, auxiliemos y nos defendamos mutuamente para
ser cada día más como Jesús: pan que nos alimenta, partiéndose y compartiéndose,
y sangre que se derrama para liberamos de nuestros egoísmos y damos vida.

Volviendo a Caná, d maestresala no conoce este gran don de Dios: el vino


nuevo y mejor que simbolizan el amor fiel de Dios que crea comunidad de her-
manos fieles , servidores de Jesús con María. María y los sirvientes si saben del
don porque "sirven " (Jn 13, 12-17). Por tanto, Jesús se revela a los que guardan Y
cumplen su palabra y no al mundo (Jn 14, 22-24).

210
, Jo 2, 12: "Después bajo a Cafarnaúm con su madre y sus hermanos y sus
discípulos".

Ahora María y los discípulos forman una nueva comunidad, unida en la fe en


el hijo de Dios que manifiesta y comunica su gloria: el amor fiel. María es figura de
la Iglesia en la escucha y cumplimiento de la Palabra, y que se alimenta con la Eu-
caristía que crea comunión y da vida al mundo sirviéndolo. En la Iglesia María es:
la Madre de Jesús, la mujer creyente que, como nuestra hermana, es la fiel seguido-
ra de Jesús y la madre espiritual que suscita la fe y el amor entre los discípulos.

El Misterio de la Redención (Jn 19, 25-27)


((La colaboradora estrecha en su obra''
La hora de la cruz es la hora de Jesús y a su lado está María.

A lo largo de la historia de la Iglesia se han dado diversas interpretaciones a


este relato:

• Refiriéndolo a Juan, el discípulo bien amado, que por ser tan perfecto, por
tener una relación de tal manera con Jes"ús, Él le entrega a su Madre.
• Como prueba de la Virginidad Perpetua de María.
• Explicación de la caridad filial de Jesús con su Madre, para darnos un
ejemplo del cumplimiento del 4° mandamiento.
• Interpretación teológica que ve en María el símbolo de la Iglesia.
• Como figura del Pueblo de Israel.
• Viendo a Juan como la figura del Cristiano, del que Jesús le pueda decir a
su Madre: "He ahí a tu hijo".
• Como la explicación·de la Maternidad Espiritual de María.

Veamos ahora el significado de este episodio en el contexto del Evangelio de


Juan.

211
Significado del episodio de la cruz:

l. Mesías-Rey crucificado: Nueva Escritura. 19, 19-22


2. Reparto de la ropa de Jesús. 19, 23-24; Sal22, 19
3. María y el discípulo. 19,25-27
4. La muerte de Jesús. 19, 28-30; Sal69, 22
5. La sangre y agua, visión de la gloria. 19, 31-37; Ex 12 46·
Sal 34, 21; Za 12,' 10.'

Para poder comentar dentro del contexto del Evangelio el relato 3, Mana
el discípulo, vamos a abordar primero los otros cuatro pasajes del significado~
episodio de la Cruz.

l. Jesús como Mesías es el Rey crucificado:

Pilato escribió además un letrero y lo fijó en la cruz; estaba escrito: "Jesús el


Nazareno el rey de los Judíos " . Este letrero lo leyeron muchos judíos, porque es-
taba cerca de la ciudad el lugar donde fue crucificado Jesús. Y estaba escrito en
hebreo, latín y griego. Dijeron entonces a Pi/ato los sumos sacerdotes de los ju-
díos: No dejes escrito: "El rey de los Judíos" , sino: "Este dijo: Yo soy rey de los
Judíos". Replicó Pilato: lo que he escrito, escrito lo dejo (Jn 19, 19-22).

Los soldados al querer humillar a Jesús, destruyen el ideal mesiánico de triun-


fo, de dominio y el prestigio de todo poder mundano. Solo así podrá manifestarse
la verdadera grandeza que hace al hombre rey: la del amor que llega a dar la vida
(Jn 19, 1-3; 15, 13). El amor hace al hombre rey. Ser rey es renunciar al dominio y
ponerse al servicio de los hombres en un Reino de libertad, amistad y amor.

Pilato presenta a Jesús como el hombre (Jn 19, 5), luego como el Rey (Jn 19,
14). Jesús no es un Rey dominador, sino aquel que posee la plenitud humana y pue-
de capacitar al hombre para conseguirla. Ser "el hombre" terminado es lo mismo
que ser Hijo de Dios. Esa es la verdadera grandeza. Su riqueza es el amor que se
da a sí mismo (Jn 15, 12-13). Este es el sentido de lo que queda escrito en la cruz.
El Mesías, Rey de los judíos, prometido al pueblo, es el realizador de las promesas
y se manifiesta en la cruz como el Salvador Universal. En Él se realiza la Nueva
Alianza de Dios con la humanidad , cuyo código es Jesús mismo, Él es la Escritura
Nueva que contiene la definición esencial del Dios-amor y del ser humano.

212
2. Reparto de la ropa:

Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su manto y lo hicieron


cuatro partes, una parte para cada soldado; además, la túnica. La túnica no tenía
costura, estaba tejida toda entera desde arriba. Se dijeron unos a otros: no la
dividamos, la sorteamos a ver a quien le toca. Así se cumplió aquel pasaje: "Se
repartieron mi manto y echaron a suerte mi ropa". Fueron los soldados los que
hicieron esto (Jn 19, 23-24).

El manto es el símbolo del Reino (IR 11, 30-32; lS 15, 27-28). "Las cuatro
partes" en que dividen el manto aluden a los puntos cardinales y significan la tierra
entera, el Reino para todo el mundo: la salvación sale de los judíos (Jn 4, 22) para
la humanidad (Jn 4, 42). La repartición no es, por tanto, división, ya que la túnica
es "una", "indivisa" . La túnica no se puede dividir, pues quitar la unidad es des-
truir la obra de Jesús. Su muerte permite, por tanto, la repartición, la expansión del
Reino y su fruto son las nuevas comunidades (iglesias).

La túnica es señal de transmisión del Espíritu (IR 19, 19-20; 2 R 2, 9-15) .


Los hombres del mundo reciben el Espíritu que es para todos y que es " uno". La
unidad interior del Reino que da el Espíritu (túnica) se puede dividir en lo exterior
(su manto). El Reino es plural en la unidad.

El manto de Jesús es su vestido exterior, es el que lleva el discípulo (Jn 13,


35), es el que lo identifica como su discípulo. Serán reconocidos por llevar el ves-
tido del Crucificado, es decir, por continuar con su mismo Espíritu, su misión y su
entrega.

3. La muerte:

Después de esto, consciente Jesús de que ya todo iba quedando terminado


dijo: "Tengo sed". Estaba ahí colocado un jarro lleno de vinagre . Sujetando a una
caña de hisopo una esponja empapada con el vinagre, se la acercaron a la boca y
cuando tomo el vinagre, dijo Jesús "Todo está cumplido"; reclinando la cabeza
entregó el Espíritu (Jn 19, 28-30).

Jesús termina su obra. Su muerte, el amor fiel , concluye la creación del hom-
bre y funda la Nueva Alianza.

213
• "Después de esto": constituida la nueva comunidad, todo
do. Ahora muestra Jesús su amor hasta el extremo.
• "Tengo sed": Sal 69, 22, mismo salmo usado en Jn 15, 25:
sin razón". Aquí, lo mismo que con la Samaritana (Jn 4, 7), pide
para dar su amor. El amor brilla en el odio, como la luz en la um'eblildl
condena sino salva.
• El "jarro lleno de. vinag:e" re~uerd~ las tin~jas de Caná (Jn 2, 6).
nagre es lo contrano al vmo. Srmbohza el od10, como el vino sim~
amor. Así, la esponja contiene todo el odio de los hombres.
• "La caña de hisopo" es la que usaron en Egipto para el éxodo (Bx ~
21ss). En la esponja le dan a Jesús el odio y, a cambio, Él nos da Cilllla
caña, su sangre-amor. La respuesta a nuestro odio es el amor fiel de a.
Es la máxima manifestación del amor fiel de Dios incluso hasta en el odi«
Jesús , "Reclinando la cabeza", se duerme como Lázaro (Jn 11, 11-13). B
hombre se duerme y de él se crea a la mujer (Gn 2 , 21ss; Ef 5, 23-32). "Se
duerme" es la expresión que se usaba para indicar la muerte. Jesús muae,
"se duerme" , para entregar el Espíritu que completará la creación. Moisés
dio la ley, Jesús da el amor fiel-Espíritu (Jn 1, 17).
• "Entregó su Espíritu": Jesús nos transmite su Espíritu, la sabiduría del
vino de Caná, el Espíritu de la verdad. Lo transmite a su Iglesia-comuni-
dad representada por el discípulo amado y María. Por eso, en este primer
Pentecostés, Jesús comunica su Espíritu para la fundación de su Iglesia en
la maternidad y unidad simbolizada por su Madre y el discípulo. En el se-
gundo Pentecostés (Jn 20, 22-23) comunica su Espíritu para la misión de
su Iglesia. Jesús cumple su misión cuando confía a su Madre el discípulo,
e inclinándose les transmite su Espíritu. La Redención realiza la nueva
creación, la liberación y funda la Nueva Alianza con su Iglesia, simboli-
zada en la maternidad de María, su Madre , y en la unidad en la solidaridad
material y espiritual de su madre y el discípulo amado.

4 . Sangre y agua, la visión de la gloria:

.. . Fueron, pues, los soldados, y les quebraron las piernas primero a uno Y
luego al otro de los que estaban crucificados con Él. Pero, al llegar a Jesús viendo
que estaba ya muerto, no le quebraron las piernas; sin embargo, uno de los solda-
dos con una lanza, le traspasó el costado, y salió inmediatamente sangre Y agua. El
que lo ha visto personalmente deja testimonio, y este testimonio suyo es verdadero.

214
y él sabe que dice la verdad para que también vosotros lleguéis a creer ... (Jn 19,
31-37).

A Jesús no le quitan la vida, Él la ha entregado por propia iniciativa (Jn 10,


J7ss), la lanza es ya innecesaria, es signo del odio, de la violencia; a lo que se res-
ponde, nuevamente, con el amor fiel de Dios que produce vida. A la herida de la
lanza, sucede la efusión de la sangre y el agua.

La sangre derramada figura su muerte, que Él acepta para salvar a la humani-


dad (Jn 18, 11) . Es la manifestación de su amor hasta el extremo (Jn 1, 14; 13, 1;
cf. 10, 11; 15, 13). De su costado fluye el amor fiel , suyo y del Padre. El agua que
brota es símbolo del Espíritu, principio de vida que todos pueden recibir (Jn 7, 37-
39). Es amor comunicado. Jesús en la cruz es el Nuevo Templo donde brotan los
ríos del Espíritu (Ez 47, 1-12), agua que se convierte en manantial en el hombre,
dando vida sin término (Jn 4, 14; 7, 37-38). La fuente del Espíritu será la que
purifique al hombre del pecado, purificación de la que habló Jesús en Caná (Jn
2, 7). Manantial que purifica porque el Espíritu es el amor. Lo único que purifica
es la práctica del amor, no purifica el que me laven los pies (poder, dominio,
prepotencia, egoísmo ... ), sino ellavárselos a los demás (servicio, fraternidad, ayu-
da, defensa, apoyo ... ) . A este nuevo templo hay que venir a purificarse. El hombre
entregado es el templo de Dios, el cielo abierto (Jn 1, 51), signo de la gloria de
Dios. Por eso la cruz es la manifestación (la sangre) y comunicación (el agua) del a-
mor fiel del Padre y de Jesús en el Espíritu.

Se realiza la Nueva Alianza anunciada en Caná. Ha llegado la "hora" en que


Jesús da el vino de su amor para la boda definitiva. Alianza del amor fiel, que se
expresa en su mandamiento: "Que, como yo os he amado, así os améis también
vosotros los unos a los otros" (cf. Jn 13, 34), e infunde con el Espíritu, que iden-
tifica con Él.

Los santos Padres han visto en la sangre la Eucaristía y en el agua el Bautis-


mo . Por el Bautismo se nace, por la Eucaristía se alimenta y realiza la unidad.

215
5. María y el discípulo:

Estaban presentes junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana des


dre, María la de Cleofás y María Magdalena. Jesús, entonces, viendo a la~,
a su lado, al discípulo a quien amaba, dijo a la madre: Mujer, mira a tu hijo.~
dijo al discípulo: Mira a tu madre. Y desde aquella hora la acogió el discípulo
su casa (Jn 19, 25-27). ,.

Después de afirmar la universalidad de la comunidad mesiánica, Juan nos


presenta la integración, en ella, del "resto fiel a las promesas" , personificado en líl
madre de Jesús. María, como en Caná, representa al Israel fiel (Antigua Alianza)
que reconoció al Mesías , y con sus palabras a los sirvientes (Nueva Alianza) m~
traba aceptar fielmente el programa de Jesús hasta la muerte. María es símbolo del
"resto fiel " que es acogido en la nueva comunidad.

La madre de Jesús representa a la comunidad de la Antigua Alianza, el resto


de Israel ; María Magdalena, a la comunidad de la Nueva Alianza. (Jn 20, 13-18).
Así se simboliza que el resto fiel de Israel es admitido en la Nueva Alianza. Con
este juego de personajes el Evangelista afirma, de esta manera, que la antigua co-
munidad , su origen-madre, es hermana de la nueva y sin ningún privilegio.

Luego, María Magdalena es sustituida por el discípulo a quien Jesús más ama-
ba. El discípulo representa a la comunidad en cuanto sus miembros son compa-
ñeros y amigos de Jesús hasta el fin (cf. Jn 13, 23-25; 18, 15). El discípulo amado
es el testigo de la gloria de Dios que se manifiesta. Su madre, es decir, origen de
Jesús, pasa a ser origen de la nueva comunidad. Ella es figura del pueblo de Dios,
del resto fiel, que es la madre de donde nace el Mesías y su nueva comunidad. Re-
conoce a la nueva comunidad como hija y la acepta. La nueva comunidad, que ve
en el pueblo de Dios su origen, es la realización de sus promesas. Es la comunidad
que acepta el amor de Jesús y comprende la novedad del Mesías.

• "Desde aquella hora" , la de la muerte de Jesús , queda formado el nuevo


pueblo. Jesús le dice a su madre "mujer", como en Caná; la hora queJe-
sús le había anunciado en aquella ocasión ha llegado (Jn 2 , 4). Es la hora
en que Él da el vino del Espíritu (la sangre y agua que brotan de su cos-
tado) que alegra la boda definitiva, realizando así la Nueva Alianza-boda.
María y el discípulo son figura de la Iglesia en el amor fiel, la maternidad,
)a unidad y la misión de dar fruto, de dar vida . Jesús con su palabra confía al dis-
cípulo amado y fiel, símbolo de todos los fieles, hermanos amados de Jesús, a la
Iglesia-madre, simbolizada en María que participa en sus sufrimientos, que cree,
espera y ama. Este no es un acto de piedad filial sino un acto de gran importancia
en la obra redentora.

Asociadas estas dos figuras anticipan la realidad de la iglesia en el sentido de


que está constituida esencialmente por el amor y por la fe: un amor como el de Ma-
ría, que tenga la intensidad y la fecundidad del de una madre; una fe como la del
discípulo amado, que sea capaz de aceptar que Jesús por darse todo por nosotros,
no puede ya abandonarnos.

María representa el amor materno, que sigue y anima al Hijo hasta el extre-
mo de donación por los demás; una maternidad que se dilata en la medida en que
aquella oferta del Hijo se ofrece por todos .

El Evangelista ve en el discípulo al símbolo del verdadero discípulo. Y en


María mira:

l. A la mujer símbolo del pueblo de Dios en su función materna.


2. A la hija de Sión que simboliza el parto del Nuevo Pueblo, liberación me-
siánica, en el dolor que se torna en alegría.
3. A la Iglesia que como madre consoladora dará a luz en el Espíritu a los hi-
jos del Padre y hermanos de Jesús por medio de la Palabra y el Bautismo,
y los alimentará con la Palabra y la Eucaristía.

Así se manifiesta la realización de la maternidad de María. La Madre de Dios


es ahora figura de la Iglesia-Madre. No se puede hablar de la Iglesia, de su ma-
ternidad, su humildad, su fe, su alegría, etc., sin que se hable de María, la Madre
del Señor, que es imagen, arquetipo y figura de la iglesia. Jesús, imagen del Dios
invisible (Col 1, 15), nos ha dado en María la imagen de su Iglesia. Como dijo
Paulo VI , según la genuina Tradición ,: «No se puede hablar de la Iglesia si no está
presente María» (MC 28).

217
La Iglesia, como María-Madre, es en su maternidad fuente d
hermanos. Jesús rez? porell~ (Jn 17.' 22-23). L~ unidad del Padre~Hi"o
y modelo de esta umdad. Y dicha umdad es posible gracias a la ~
en su iglesia por el Espíritu. La Iglesia como madre suscita y con
de los hijos del Padre y hermanos de Jesús. serva

María, como figura de la Iglesia, acoge como un don al discípulo


recibe como un don en su casa, sim~~liza~do así l_a ~nidad. El discípulo ia
como madre y le expresa su devoc10n filial. La mtlmidad con Jesús im.,....
intimidad con María. Por eso, como hijos de Dios y hermanos de Jesús de......
acoger a María y a la iglesia-comunidad en nuestra casa-vida (Jn 1, 12; 15,

Se realiza la hora anunciada en Caná. Momento en que María comprende el


nuevo aspecto de su vocación: de ser madre de Jesús pasa a ser madre en la nueva
comunidad. María acepta la misión de dar vida y en abundancia, realizando el ser-
vicio como madre en medio de los hermanos.

Los Obispos lo expresan de la siguiente manera en el Documento de Puebla,


en sus números:

293. María, llevada a la máxima participación con Cristo, es la colaborado-


ra estrecha en su obra. Ella fue «algo del todo distinto de una mujer pasivamen-
te remisiva o de religiosidad alienante» (MC 37). No es sólo el fruto admirable
de la Redención; es también la cooperadora activa. Ella, asociada a Cristo, de-
sarrolla todas sus capacidades y responsabilidades humanas, hasta llegar a ser
la nueva Eva junto al nuevo Adán. María, por su cooperación libre en la nueva
Alianza de Cristo, es junto a Él protagonista de la historia.

295. María, Madre, despierta el corazón filial que duerme en cada hombre.
En esta forma nos lleva a desarrollar la vida del bautismo por el cual fuimos
hechos hijos. Simultáneamente, ese carisma maternal hace crecer en nosotros la
fraternidad. Así María hace que la Iglesia se sienta familia.

La Virgen de Guadalupe, nuestra Madre, nos invita y nos ayuda a construir su


"ermita" en el Tepeyac, símbolo de la comunidad de Jos hermanos de Jesús e hijos
de María, para "Allí oír sus lamentos y remediar y curar todas sus miserias, penas
y dolores" (Nican Mopohua 32).

218
La Redención, amor fiel de Dios, por la que Jesús se nos entrega total e in-
condicionalmente para nuestro bien y para liberarnos y vivificamos, nos impulsa,
a ejemplo de María "la colaboradora estrecha en la obra de Jesús" (Doc. Puebla
293) a nuestra entrega a los demás, buscando en todo únicamente su bien, y el del
pueblo para dar vida y vida en abundancia (cf. Jn 10, 10). Entrega de si mismo
por amor, que exige sacrificio a mis intereses, a mis conveniencias, a mi patrón
de vida para con María de Guadalupe, ser solidarios y así "oír" y "remediar" los
lamentos, miserias, penas y dolores del pueblo, de nuestros hermanos. Y luchar por
su liberación en la construcción del Reino de Dios.

María, Madre en la Iglesia


El discípulo amado recibe a María como Madre y la recibe en su casa. María
es la primera Madre espiritual en la iglesia, y como Madre es ejemplo y figura de
la misma. Jesús no encomienda primero su madre al discípulo, sino al revés, el
discípulo a su madre. María recibe, por tanto, la misión de ser Madre como mujer
creyente en la Iglesia.

María es Madre por su amor, su fe, su esperanza y su piedad. María es la


Madre espiritual que vela y cuida a sus hijos , ora por ellos y los sirve, los ama e
intuye sus necesidades como en Caná. Está junto a cada uno de sus hijos y se com-
padece de ellos, remedia sus sufrimientos y dolores como en la cruz. Ella, como
Madre amorosa, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (cf.
lCo 13, 4-7).

Jesús no encierra a María en su dolor de Madre, no le pide que haga nada


por Él o que le guarde duelo, al contrario, la invita a mirar en los discípulos a sus hi-
jos y a ejercer su función de Madre en la nueva comunidad. Jesús nunca nos pide que
hagamos algo por Él, que nos sacrifiquemos por Él, nos pide como a María, que con
Él nos sacrifiquemos y hagamos algo por los demás.

María, Madre desposeída de su Hijo, se convierte en Madre de sus hermanos.


Ya no va a su casa sino a la del discípulo. María, es Madre entre todas las mujeres y
todos los hombres. María, cuando pierde su Hijo , se convierte en Madre , la Madre
de todos. Esta es la hora de María.
219
Jesús en su muerte nos revela la gloria de Dios, su persona como
Dios y a María como Madre. María nació, está hecha, para ser Madre:
de Jesús y Madre de sus discípulos amados. En los Evangelios se hace m •
veinticinco veces de María como madre. María como Madre es como su H~~
. ljO üi
ser humano para los otros, abierto al otro, entregado al otro para dar vida. '

En Hch 1, 12-14 vemos a la madre de Jesús con los discípulos, unida a en


con un mismo corazón. María, como la sierva del Señor y de la Iglesia, es un si:
orante y humilde que recibe el Espíritu para realizar su misión en la Iglesia y en
el mundo. Para los discípulos es la figura de la Iglesia-Madre y Madre espiritual
por excelencia. María es quien más puede unimos a Jesús. Ella es signo de la pre.
sencia de Jesús, por eso, encontrarnos con María es encontrarnos con Jesús. María
transmite las palabras de Jesús que ha meditado y guardado en su corazón (Le 2,
19. 51), no como misionero o apóstol sino como madre discreta y amante en la
intimidad.

Las importantes palabras de María: "Hagan lo que Él les diga" dirige la aten·
ción a Jesús, lo mismo que Jesús apela siempre al Padre. María es primero esclava
del Señor, y su servicio materno para con los Hijos consiste en ayudarles a realizar
la voluntad del Padre en la vocación específica de cada uno. El fin de la acción
materna de María en sus hijos no es ella, sino ellos, y tras ellos el designio del
padre. María no quita a los hijos la libertad y la posibilidad de crecer, no los cen·
tra en sí; al contrario, la acción de María se dirige a hacer nacer y crecer en ellos
la fe, como los discípulos en Caná; es para dar la gracia-vida para unidos a Jesús
y hacer con ellos Iglesia, familia de Dios; es para su plena felicidad, para ayudar-
les a dar una respuesta gozosa y total a su vocación y llegar a la felicidad eterna.
Las palabras del concilio: "María colabora a la regeneración y la formación" (LG
63) y a "Hacer a la Iglesia santa e inmaculada" , indican a la vez el aspecto personal
y social y justifican los títulos de María, madre de la Iglesia, madre de los fieles,
madre de la misericordia, madre de la divina gracia, auxilio de los cristianos, ma-
dre del amor y de la esperanza.

María engendra a Cristo para hacerlo nacer y crecer también en el corazón de


los fieles por medio de la Iglesia.

El llamarla nuestra madre debe significar de todos los hombres, pues con Ma-
ría todo hijo debe convertirse en hermano universal.

220
María, Madre de Jesús-Dios es la discípula perfecta y Madre en la Iglesia

• Ser amada y llevar al amor de Jesús.


• Ser imitada y llevar al seguimiento de Jesús.
• Ser proclamada bienaventurada y llevar a la alabanza de Dios.

María como Madre:

l. Restablece la vida humilde y escondida en Jesús. Restablece en la comu-


nidad, en contra del orgullo espiritual y eclesiástico y del activismo inútil,
la vida humilde y escondida en Jesús, la vida mística y contemplativa, la
intimidad con Dios.
2. Aviva en la familia del Padre, en contra de la austeridad de relaciones, la
dureza y la sequedad, una espiritualidad familiar con la ternura de Jesús ,
su amistad. Fomenta el calor del amor en el hogar. Con el amor nos lleva
a la unidad y al servicio.

El ser mamá es hablar de ternura, cercanía, dedicación, sacrificio, abnegación.


María como nuestra Madre es un corazón abierto donde nos podemos refugiar del
peligro, de la dificultad , de la soledad, de la tristeza, del fracaso. Es una fiesta, don-
de está Ella, se está bien, se está seguro, se está tranquilo. Nuestra Buena Madre
es el principal soporte que hace familia, comunión, comunidad. Ella es la alegría
y la luz de nuestro hogar.

La Iglesia, que ora con María en el cenáculo multiplicándose y difundiéndose,


sintió lentamente la necesidad de orar a María. Pero es sobre todo la Iglesia del
pueblo, de los que sufren, más que la Iglesia oficial, la que se dirige a María. Ma-
ría es invocada siempre como madre nuestra, madre mía, madre de los pecadores,
madre de la humanidad. Una vez más María es madre, don de Dios a los hombres
para que se conviertan en hijos del Padre, amparados por su maternal protección.

El Concilio Vaticano II nos dice al respecto:

"Por eso también la Iglesia, en su labor apostólica, se fija con razón en aque-
lla que engendró a Cristo, concebido del Espíritu Santo y nacido de la Virgen
para que también nazca y crezca por medio de la Iglesia en las almas de los fieles.

221
La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es
~ ... 't:".Jt'Jirlloo•.J
estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia
a la regeneración de los hombres" (LG 65). ' coollillllli

María nos enseña que sólo aquél que tiene un corazón materno puede exp
el amor del Padre que engendra a la fe y alimenta, consuela y cura por su Pal:
María, Madre en la Iglesia:

"Dio a luz al Hijo, a quien Dios constituyó primogénito entre muchos herma.
nos (ej. Rm 8, 29), esto es, los fieles , a cuya generación y educación coopera con
amor materno"(LG 63).

" ... Padeciendo con su hijo cuando moría en la cruz, cooperó de forma en-
teramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la
ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso
es nuestra Madre en el orden de la gracia" (LG 61).

María, Madre de la Iglesia


Desde el siglo IV, empezando con San Ambrosio, ha habido en la Iglesia una
corriente de teólogos que han llamado a María "Madre de la Iglesia".

Decíamos que María por habernos dado a Dios, nos ha regalado la Reden-
ción. Ambrosio presenta a María ligada íntimamente a la Salvación por la En-
carnación. Por esta razón, María es puesta en estrecha relación con la vida de los
redimidos. Aunque María, por el nacimiento de su Hijo, esté unida de la manera
más intima con la Salvación de los hombres, no tiene, sin embargo, parte alguna
en la obra de la Redención en la cruz. Expresaba el mismo Ambrosio: "Pero Jesús
no necesitaba de nadie que le ayudase para redimir a todos ..., y por eso aceptó el
amor de su madre, pero no buscó la ayuda de un ser humano".

En la Antología de Ambrosio, la maternidad de María se extiende no solamen-


te a Jesús, sino también a todo su cuerpo, es decir, a la Iglesia. María está insepa-
rablemente unida con la Iglesia y la Iglesia con María, pues en su seno se formó a

222
la par el cuerpo físico de Cristo y su cuerpo místico. Así, por haber dado a luz a
Jesús, María está en relación particular con todos los cristianos. María es la Iglesia
en germen, porque en la Concepción de Jesús engendró juntamente a todos los que
le pertenecían.

La maternidad de María es la manera como Jesús llega hasta nosotros. María


forma parte del misterio de Jesús. María en Jesús, como Madre, influye en los fie-
les en cuanto forman el cuerpo místico de Cristo. La Iglesia al llamarla Madre se
expresa a sí misma, y encuentra su origen en Dios que se ha hecho hombre de y en
María Virgen, por obra del Espíritu Santo.

Los Padres de la Iglesia han llamado a María "Madre de los Vivientes" en


comparación con Eva. La muerte vino por Eva, por María la vida (cf. LG 61).

El título "Madre de la Iglesia" lo usó Paulo VI más en un sentido pastoral


que teológico y dogmático. Este titulo lleva a fomentar en la conciencia de los
fieles que somos Iglesia, comunidad universal y local, cuerpo místico de Jesús.
Con este título se recalca el aspecto comunitario de nuestra devoción. María, como
Madre de la Iglesia, insiste en el aspecto comunitario y eclesial. Es una llamada a
la hermandad en cuánto comprensión, unión, perdón, amor, solidaridad y que nos
impulsa a ser colaboradores, como la Madre que vivifica y anima el hogar.

María es:

• Hija de la Iglesia como redimida por Jesús.


• Hermana nuestra por formar parte de la iglesia como la fiel seguidora de
Jesús.
• La madre por la fe , esperanza y caridad.

Toda la vida de María Madre es un amoroso servicio en comunión con su


Hijo. Ella, que perteneció a la Iglesia peregrina, es su tipo-figura de la restauración
final, como antes lo fuera en la fidelidad a la Palabra (cf. LG 63. 65).

Así, la Iglesia encuentra en el título "Madre de la Iglesia", el aliento y espe-


ranza de que todos los pueblos lleguen un día a creer en Jesús y formar la única
familia del Padre.

223
El Concilio Vaticano 11, en la Constitución Lumen Gentium, en su capítulo
octavo, trata el misterio de María a través de su maternidad:

• La síntesis del capítulo (54).


• Función maternal de María en el misterio de Cristo (55-59).
• Función maternal respecto al cuerpo de místico de Jesús (60-65) .
• Relaciones de los hombres con María Madre (66-67).
• María Madre signo de esperanza (68-69).

En suma: María es la Madre de Dios, la Madre de Jesús y la Madre de los


vivientes.

María, la Mujer-Madre como revelación


de Dios
María como "mujer" y "madre" nos revela un aspecto del ser humano y una
faceta de Dios.

En María la "mujer" encontramos la revelación del aspecto femenino del


ser humano. El ser humano hombre-mujer es imagen de Dios (Gn 1, 26). El ser
hombre-mujer en el ser humano es un misterio de reciprocidad, un ser para el otro;
pues, el ser humano es hombre sólo frente a la mujer y viceversa.

El Hijo y el Espíritu Santo remiten a un principio: el Padre. Así el hombre-


mujer remiten a un principio: el ser humano.

Son los hombres la mayoría de los que han hecho un estudio sobre María y su
feminidad, y esto desde su visión masculina. En la actualidad ya hay varias muje-
res que profundizan en el estudio de la Mariología. Seguro que ellas nos ayudarán
a responder con una visión femenina a estas preguntas fundamentales:

• ¿Qué significa lo femenino en María?


• ¿Qué significado profundo tiene lo maternal en María?
• ¿Cómo lo femenino y maternal de María revelan esos aspectos del ser
humano y de Dios?

224 ~~~
La Mariología es Teología porque hablar de María es hablar de Dios.

Pablo, en Rm 1, 19-20, habla de que Dios se revela en las cosas creadas, así
que la imagen de Dios la encontramos también en lo femenino y en lo masculino
(Gn 1, 27). En Dios podríamos decir, entonces, que lo masculino se manifiesta en
el Hijo y lo femenino en el Espíritu Santo (Ruah , en hebreo).

Estamos acostumbrados a que todos los conceptos del judea-cristianismo


tienen un trasfondo masculino, pensamos ordinariamente que Dios es Padre, noma-
dre ; que es Hijo, no hija. Hoy entendemos que las cualidades femeninas y mater-
nales están en absoluto en Dios. No es viéndonos a nosotros mismos como hablamos
de la paternidad y de la filiación del Hijo, sino que es refiriéndonos a Dios donde
encontramos la perfección, y así conocemos lo que es la paternidad y la filiación.
De la misma manera en Dios encontramos lo que es masculinidad y feminidad.

Hoy día ya hemos vislumbrado y descubierto otra imagen de Dios, no sólo


como Padre y masculino, sino también la de un Dios que es madre y femenino.
También lo femenino es vehículo expresivo de la revelación de Dios. La misma
tradición bíblica nos presenta a Dios como una madre (ls 66, 13; 49, 15; Sal25, 6;
116, 5; Os 11 , 1-8; Jr 31, 20; Le 13, 34; Ap 21, 4), pues, todo elemento de ternura,
cariño, compasión, consuelo se nos da en un lenguaje femenino .

En la tradición sapiencial , la sabiduría de Dios se presenta personificada en


una figura femenina (Pr 8, 22-26; Si 24, 9); entre la Sabiduría y la Mujer existe
una estrecha correlación, que permite una transmutación simbólica entre la una y
la otra (Pr 31, 10. 26. 30). En el NT Cristo es identificado con la Sabiduría de Dios
(lCo 1, 24-30; Mt 11 , 19; Jn 6, 35).

Las referencias de Jesús sobre el Espíritu tienen acentos maternales (Jn 14,
18. 26). El Espíritu nos enseña como una madre en el hogar (Rm 8, 15. 26).

María misma, su feminidad y maternidad, es vehículo de Revelación de Dios.


María al ser mujer y Madre de Jesús y de nosotros , nos explica lo femenino y
maternal de la Redención de Jesús . Dios escoge a María para revelamos su lado
femenino y maternal. María es el lugar de la presencia del Espíritu Santo y deJe-
sús, y ambos traducen en lo humano el rostro masculino y femenino del Padre. De
aquí la importancia, hoy, del estudio de las relaciones del Espíritu Santo con María.

225
María ha ocupado el puesto y función del Espíritu Santo en varias épocas
la historia de la Iglesia. El Concilio Vaticano II le devolvió su lugar y misión~
Espíritu Santo. De ahí que hoy es necesario insistir en la presencia del Espíritu e
María, en la Revelación del Espíritu Santo en Ella. Dios es Padre cuando prome~
te un amor de Madre. Es el Padre que engendra a su Hijo haciéndose Madre. El
mismo Juan Pablo I, de feliz memoria, expresó: "Dios es Padre, pero sobre todo
es Madre". Dios en la Sagrada Escritura se nos ha revelado no sólo con símbolos
masculinos sino, también, con símbolos femeninos. No hay duda: Dios es también
mamá.

Paulo VI, en los números 35 a 37 de la Exhortación Apostólica Marialis Cul-


tus, nos habla de que algunas dificultades en la comprensión de María están en
estrecha conexión con algunas connotaciones de la imagen popular y literaria de
María. Hay que considerar como normal que las generaciones cristianas que se
han ido sucediendo en marcos socio-culturales diversos , al contemplar la figura
y la misión, como Mujer nueva y perfecta cristiana y que resume en sí misma las
situaciones más características de la vida femenina porque es Virgen, Esposa y
Madre, hayan considerado a la Madre de Jesús como modelo eximio de la condi-
ción femenina y ejemplar de vida evangélica, y hayan plasmado estos sentimientos
según las categorías y modos expresivos propios de la época. Nos insiste en que la
Iglesia no se vincula a los esquemas representativos de las varias épocas culturales
ni a las particulares concepciones antropológicas subyacentes.

En el mismo número 37 de dicha Exhortación Apostólica subraya, de modo


particular, que en nuestra época estamos llamados a confrontar esas concepciones
antropológicas y los problemas que derivan de ellas con la figura de la Virgen tal
cual nos es presentada por el Evangelio. Nos invita a descubrir cómo María puede
ser tomada como espejo de las esperanzas de las mujeres de nuestro tiempo. Así
mismo presenta algunos ejemplos de una María que en diálogo con Dios da su con-
sentimiento activo y responsable a la Encarnación del Verbo, considerando que:

• Su opción por la virginidad no fue un acto de cerrarse a algunos de los


valores del estado matrimonial sino una opción valiente, llevada a cabo
para consagrarse totalmente al amor de Dios.
• María fue algo del todo distinto a una mujer pasivamente remisiva o de re-
ligiosidad alienante, por el contrario fue una mujer que no dudó en procla-
mar que Dios es vindicador de los humildes y de los oprimidos y derriba
de sus tronos a los poderosos del mundo (cf. Le 1, 51-53).
• María como una mujer fuerte que conoció la pobreza y el sufrimiento, la
huida y el exilio (cf. Mt 2, 13-23).
• María no como una madre celosamente replegada sobre su propio Hijo,
sino como mujer que con su acción maternal favoreció la fe de la comu-
nidad apostólica en Cristo y cuya función maternal se dilató a su mundo
dimensiones fundamentales.

Así es como hoy en María, como mujer y madre, encontramos los valores
de la receptividad y donación, la acogida y la entrega, la valentía y el servicio, la
ternura y el compromiso social, etc., como revelación de lo femenino y maternal
de Dios y del ser humano.

Por eso los Obispos en el documento de Puebla (No. 291) afirman categóri-
camente: "Pablo VI hace suya una concisa fórmula de la tradición: «No se puede
hablar de la Iglesia si no está presente María» (MC 28). Se trata de una presen-
cia femenina que crea el ambiente familiar, la voluntad de acogida, el amor y el
respeto por la vida. Es presencia sacramental de los rasgos maternales de Dios.
Es una realidad tan hondamente humana y santa que suscita en los creyentes las
plegarias de la ternura, del dolor y de la esperanza".

227
Mediación de María
"La Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada
Auxiliadora, Socorro , Mediadora. Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tai
manera que no reste ni añada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador"
(LG 62).

"Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Cris-
to Jesús, hombre también que se entregó a sí mismo como rescate por todos" (ITm
2 , 5-6).

¿Qué es la mediación?

Ningún hombre está aislado de la historia y de la sociedad. El hombre es per-


sona como capacidad para la comunicación . No hay un "yo" sin un "tú" y sin el
"nosotros". Existe una solidaridad de todos entre todos. Todos somos afectados
por la cultura y las relaciones entre nosotros , y al mismo tiempo ejercemos tam-
bién una influencia sobre ellas.

Así, la mediación es el vínculo de las relaciones. Todo lo que uno hace o deja
de hacer afecta a los demás , a la historia, a la cultura. De esta manera es que de-
cimos que todos pecamos en Adán y todos fuimos redimidos en Cristo (cf. Rm 5,
18; lCo 15, 21-22). La mediación también existe en la comunión de los Santos y
repercute en nosotros. Por esta razón todos somos responsables unos de otros.

Nos relacionamos por las mediaciones (lenguaje, costumbres, gestos, etc.).


Por tanto , de lo antes dicho, no hay que comprender la mediación como algo que
se sitúe entre dos o más seres que tengan que ser unidos, pues esto supondría una
anterior separación.

228
Mediación de Jesús y de María

Mientras una persona por su vida, su amor, su bondad, su rectitud es más


humana, entra más en comunión con los demás y es mediador del sentido de las
cosas, del ser humano , de Dios. En esta comunión no hay barreras.

Porque Dios es único, como único es también el mediador entre Dios y los
hombres: un hombre, Jesucristo, que se entregó a sí mismo para redimir a todos
(lTm 2, 5-6a).

Todo ha sido creado por Él, en Él y para Él (cf. Jn 1, 3; Col 1, 16-17).

Así toda comunión y mediación son en su comunión y mediación (la de Jesu-


cristo) . Su mediación es el fundamento de las mediaciones, no las dispensa.

"Jamás podrá compararse creatura alguna con el Verbo Encarnado y Reden-


tor; pero así como el sacerdocio de Cristo es participado tanto por los ministros
sagrados cuanto por el pueblo fiel de formas diversas, y como la bondad de Dios
se difunde en distintas maneras sobre las creaturas, así también la mediación úni-
ca del Redentor no excluye, sino que suscita en las creaturas diversas clases de
cooperación, participadas de la única fuente" (LG 62).

María por su unión con Jesús y por su estilo de vida es el prototipo de las
mediaciones en Cristo. Su "fiat" la ligó con toda la humanidad, tiene una función
en la historia de la salvación que es mediante la Encarnación de Jesús. María re-
presenta así a la humanidad.

"Y esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia,


desde el momento en que prestó fiel asentimiento en la Anunciación , y lo mantuvo
sin vacilación al pie de la Cruz, hasta la consumación perfecta de todos los ele-
gidos. Pues asunta a los cielos, no ha dejado esta misión salvadora, sino que con
su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna"
(LG 62).

229
En el cielo nadie es totalmente feliz sin la felicidad de sus hennanos. S
la plenitud cuando todos consuman la comunión. Así en el cielo los santo: .
cipan de nuestro destino y su destino glorioso es mediación, nos influye y ~
. onenta
nuestro destmo.

"Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía p


ere-
grinan y se debaten entre peligros y angustias y luchas contra el pecado hasta
sean conducidos a la patria bienaventurada" (LG 62). que

Mediación concreta de Maria

María en su "fiat" (Le 1, 38) es solidaria con toda la humanidad que suspira
por la liberación. Representa la apertura de la humanidad. En ella la liberación
tiene su dimensión femenina y maternal.

María es mediadora con Isabel (Le 1, 39-45. 56) en la comunión de las nece-
sidades y es portadora de la gracia y de la experiencia de Dios.

En el Magníficat (Le 1, 46-55) es solidaria con los pobres y oprimidos; es la


mujer que invoca la justicia de Dios contra la injusticia del mundo. Nos muestra
de qué lado y con quién está Dios y su Reino.

En Belén (Le 2 , 7) , María es solidaria de los que no tienen casa y no encuen-


tran sitio, los marginados. María es mediadora de la salvación en la comunión, con
los más necesitados, los más excluidos , los más amolados y fregados. Alla Ella
está en comunión con los perseguidos, fugitivos y exiliados.

María es mediadora en comunión con todos los fieles, en su vida de fe Y cul-


tual. Está en comunión con las madres y los angustiados ante la pérdida de Jesús
(Le 2, 41-50). Está en comunión con los de la fiesta , en la alegría y en la necesidad
del vino-amor (Jn 2, 1-12). En la cruz está en comunión con todos los que sufren
(Jn 19-25-27). Y como madre se encuentra en el cielo en comunión con todos.

230
Nosotros, como pecadores, como débiles, como peregrinos, cuando sufrimos
la tentación del mal necesitamos el amor, la solidaridad de María-Madre que nos
consuela, nos da confianza y nos alienta. María no es la Madre que se estudia en
Teología o se venera, sino la Madre real que nos cuida y a la que se puede acudir
en todo momento y con confianza. Nos ama tal como somos, revelándonos el amor
y ternura de Dios, que es Padre y Madre.

Nosotros hemos de ser sus hijos, hemos de recibirla en casa y confiar en ella,
recurrir a Ella en todas las necesidades. Es nuestro Recurso Ordinario. Por eso,
María es causa de nuestra alegría, por ser nuestra Madre y por ser la Virgen fiel a
Dios y al bien del prójimo hasta la muerte (cf. Marialis Cultus 28. 57):

"La Iglesia no duda en confesar esta función subordinada de María, la expe-


rimenta continuamente y la recomienda a la piedad de los fieles , para que, apo-
yados en esta protección maternal, se unan con mayor intimidad al Mediador y
Salvador" (LG 62).

María en el Apocalipsis
Un gran signo en el cielo: la mujer vestida de sol

En el capítulo 12 del libro del Apocalipsis tenemos dos pasajes unidos entre sí
que nos hablan de un gran "signo" o "señal": "la mujer vestida de sol, con la luna
a sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (v. 1):

• El primer pasaje nos habla de la lucha del dragón contra la mujer y su


descendencia: vv. 1-6 y 13-17.
• El segundo pasaje nos dice de la batalla de Miguel contra el dragón: vv.
7-12.

Este signo es como los del Evangelio de San Juan (Jn 20, 30-31): tiene ele-
mentos históricos , teológicos, místicos y alusiones a la Escritura. Este signo está
relacionado con Gn 3, 15-16. 20; 4, l. Ambos signos contienen elementos comu-
nes: la mujer, su descendencia, la serpiente-dragón, el combate, la victoria doloro-
sa de la mujer, su parto y su maternidad de vida.

231
El pecado trae como consecuencia el combate entre la mujer -descendencia-
y la serpiente, por eso aquélla experimenta dolores. Pero hay una esperanza: un día
la descendencia de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente, pero sufrirá una
persecución y la serpiente herirá su talón , antes de la victoria total . Así el dolor del
parto, es signo del sufrimiento que precede a la liberación mesiánica.

La mujer del Apocalipsis es la realización de la esperanza mesiánica del Gé-


nesis , cumplimiento de la promesa, simboliza a Israel, pueblo de Dios, la Hija de
Sión, de donde nace el Mesías, y a la Iglesia que un día derrotará a la serpiente
herida de muerte por Cristo (Jn 16, 20-22; Is 26, 16-21; 66, 7-14). Este pueblo de
Dios, Israel-Hija de Sión y la Iglesia, se nos presenta con los símbolos del templo
y de la mujer (Ap 11 , 19; 21, 1-2).

Podemos hacer una comparación entre la mujer en su lucha en la historia, del


capítulo 12, y el templo-ciudad en la consumación de los tiempos, del capítulo 21:

La Ciudad Santa, La
12,1 La mujer signo en el cielo. 21,2 Nueva Jerusalén que
baja del cielo.
La Ciudad Santa que
resplandece con la
12,1 La mujer vestida del sol. 21,11
Gloria de Dios
(21 ' 23).
Con 12 puertas,
12,1 Coronada con 12 estrellas. 21, 12-14 12 ángeles, 12 tribus,
12 apóstoles.
Y no habrá ya muerte,
12,2 Grita con dolores de parto. 21,4 ni llanto, ni gritos,
ni fatigas .
El hijo que ha de regir a
12,5 21,24-26 El triunfo del Hijo.
todas las naciones.

232
12,1-4: "Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con
la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta,
y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. Y apareció otra
señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre
sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del
cielo y las precipita sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que
iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz".

La mujer-Israel está vestida del sol, que simboliza la presencia y sabiduría de


Dios. Ella está cierta de dominar la creación gracias al poder de Dios, representa-
do en la luna bajo sus pies. Coronada por las 12 tribus que brillan como estrellas.
Espera al Mesías en los dolores de su historia, recordando su liberación pasada y
con la esperanza de su salvación definitiva, y lucha contra las fuerzas del mal. Is-
rael simbolizado en la mujer sufre los dolores del parto de su salvación: Is 13, 21;
13, 6-9; 21, 3; 50, 43; Si 48, 19; Jr 6, 24-26. Aquí se nos habla del sufrimiento y
la angustia de Israel , la Hija de Sión, y de su esperanza y alegría por la liberación
(Mi 4, 9-10; Jr 4, 5-31).

Estas mismas ideas las podemos leer en Is 66,7-15. María, como hija de Sión,
es la personificación del pueblo de Israel y figura de la Iglesia. Por eso, en la Iglesia
la salvación también es por medio de la tribulación, el sufrimiento y el dolor. En
María, Israel da a luz al Mesías, y la Iglesia da a luz a Cristo en el corazón de los
fieles (Ga 4, 19).

El Dragón es la síntesis de las fuerzas del mal opuestas a Dios (ls 51, 9), que
será derrotado totalmente al fin de los tiempos (Is 27, 1). El color rojo indica su
actividad asesina (Jn 8, 44; 1 Jn 3, 12). Sus siete diademas son símbolo de su so-
beranía sobre el mundo (Ap 13, 1; 17, 3. 7; Le 4, 6; Jn 12, 31; 14, 30; 16, 11). Y
en su lugar va a aparecer Jesús como acreedor de las diademas (Ap 19, 12), como
vencedor del demonio (Ap 1, 5). Los diez cuernos son tomados de Dn 7, 7-8 y su
explicación se da en Dn 7 , 23-28. La caída de las estrellas es una alusión a la caída
de los ángeles malos, arrastrados por Satanás (Dn 8, 10).

12,5: "La Mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las nacio-
nes con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono".

233
La imagen toma claridad. La mujer que simboliza a Israel, pasa a ser en e
versículo María, qu~ da. a 1~~ a su Hijo. El "Hijo varó~" es el Mesías del salmos~
7-9, tanto en el sentido mdividual: la persona del Mes1as, como en sentido coleen~
vo: la cabeza del nuevo pueblo de Dios. En el "Hijo varón" se contempla no sól
0
a Cristo sino al Jesús-pueblo-cuerpo místico.

Se hace alusión al "Hijo del hombre" de Dn 7, 13, donde también tiene un


sentido personal y colectivo. En sentido personal: como plenamente ser humano y
divino. En sentido colectivo: como representante y modelo del pueblo de los san-
tos basado en Dn 7, 18. 22.27.

El Mesías es el "Siervo de Yahvé" deIs 42,1-7. La tradición judía reconocía


en el Siervo a la comunidad-pueblo de Israel, según la lectura que hacían deIs 41,
8 y 49, 3.

En el Apocalipsis también aparece el sentido colectivo del "Hijo varón que


ha de regir a todas las naciones", donde aparece que los fieles de Jesús formarán
un "Reino de Sacerdotes", y como reyes reinarán sobre todos los pueblos: Ap 1,
6;2,26-27;5,10;20,6;22,5.

Por eso, al reflexionar no sólo en la persona de Jesús, sino en el Jesús-comu-


nidad-cuerpo místico, podemos afirmar, como ya lo hemos explicado con anteriori-
dad, que María al concebir y dar a luz al Mesías , concibió y dio a luz a la comunidad
de Jesús formada por todos los adheridos a Cristo por la gracia y por la fe.

"Fue arrebatado . .. ", en clara alusión a la Ascensión-triunfo de Jesús. Se con-


templa el misterio del Mesías desde su Nacimiento hasta su Ascensión (cf. 1Tm 3,
16). María, por tanto, encarna y personifica a todo el pueblo de Israel en la venida
del Mesías. María es la Hija de Sión desde la Encarnación hasta la Ascensión.

12, 6. 13-18: "Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado
por Dios para ser ahí alimentada mil doscientos sesenta días. Cuando el Dragón
vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer que había dado a luz
al Hijo varón. Se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al
desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada un tiempo
y tiempos y medio tiempo. Entonces el dragón vomitó de sus fauces como un ':(o
de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente. Pero La tierra vzno

234 ~¡J}Ii
auxilio de la Mujer: abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado de las jau-
enS del Dragón . Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra
e~ resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el
0
restimomo·dJ '".
e esus

La imagen avanza, de la mujer-Israel pasa a la mujer-María, y se transforma


ahora en la mujer-Iglesia. La mujer-Iglesia sufre persecución, pero protegida por
Dios está segura de su victoria. María es el paso del pueblo de Israel al nuevo pue-
blo, Ja Iglesia. María es la bisagra del pueblo de la Antigua Alianza al pueblo de la
Nueva Alianza.

"La mujer huyó al Desierto": el desierto es el refugio de los perseguidos en


el AT (cf. Ex 2, 5; IR 19, 3ss; 1M2, 29-30). El desierto con todo el significado del
Éxodo y del retorno del destierro en Babilonia:

• Es el lugar donde Israel tuvo las más conmovedoras manifestaciones de


amor por parte de su Dios. El lugar donde se experimenta la providencia
maravillosa de Dios (Dt 8, 3-4. 15-16).

• Es el lugar donde el pueblo ha de padecer, Dios lo humilla, lo prueba y co-


noce lo que hay en su corazón (Dt 8, 2-6). Es el lugar donde salen a la luz
del día las propias maldades, vicios, e inclinaciones perversas. El desierto
es prueba, no para hacer caer al hombre, sino para hacerle madurar, para
templario en el crisol y así fortalecer su propósito (IR 19, 7-15; cf. Jdt 8,
25-27; St 1, 13-15).

• Es un lugar donde el ser humano experimenta su propia vulnerabilidad y


se encuentra en el desamparo, sin los acostumbrados apoyos de manera
que confronta su propia mortalidad (1 R 19, 4; Sal 107, 5). Por ser un
lugar sin agua (Dt 8, 15) -por lo menos el "desierto" en sentido geográ-
fico- el hombre experimenta su propia debilidad y necesidad en la forma
más imperiosa en la sed. Según Saint Exupéry, "la significación última del
desierto es la de crear la sed" . Y los salmos hablan tanto del desierto (Sal
63 , 1; 143 , 6) como de la sed (Sal 42, 1) como metáforas de la necesidad
urgente que el ser humano siente de Dios.

235
• La Iglesia ha de huir del mundo y en el desierto, en la soledad con Dios
contemplando su amor, ha de alimentarse de la vida divina a salvo de
los tormentos. Es el lugar de la entrega generosa, sin límites, y de fidelidad
a este Dios que se nos ha dado en forma tan gratuita; es una conversión
(Os 2 , 16-18. 24-25; cf. Jr 2, 2-13).

• En el desierto cuenta con la protección de Dios, simbolizada en "las dos


alas del águila grande" (Ex 19, 4; Dt 32, 10-12; Is 40, 31; Sal17, 8; 36,
8; 57, 2; 61 , 4-5; 91, 2-4). En el evangelio de San Juan se hace mención de
la protección del Padre y de Jesús (Jn 17, 11-16).

"Para ser allí alimentada ": la Mujer-Iglesia, igual que Elías, es alimentada
(IR 17,4-6; 19, 5-8).EnEx 16,el puebloesalimentadoconel maná , queenDt8,
3-6 pasa a ser la Palabra de Dios (cf. Sb 16, 20-26). El maná manifiesta la ternura
y dulzura de Dios.

En el NT Jesús es el maná bajado del cielo (Jn 6, 48-51. 58). Él es la palabra


de Dios (Jn 6, 27-29. 40; Hb 1, 1-2; Un 1, 1). Y su alimento es hacer la voluntad
de Dios (Jn 4, 34; cf. 1 Jn 5 , 9-12). María es la figura de la "escucha " y de "poner
en práctica" la Palabra. Es modelo de "Los que guardan los mandamientos de Dios
y mantienen el testimonio de Jesús" (v. 17).

"Mil doscientos setenta días": residirá en el desierto 3 años y medio (v. 14;
11 , 2-3). Eso significa que la persecución-dolor-prueba no durará siempre, sino
que terminará con la victoria de Dios. Y después de este tiempo será entonces el
nacimiento de la nueva humanidad para el mundo (Jn 16, 20-22; Ap 12, 14; 13, 5;
cf. Dn 7, 25; 4 , 13; Le 4, 25; St 5, 17).

"El Dragón persiguió a la Mujer": el Dragón como no pudo derrotar a Jesús


glorificado sino que ha sido vencido por Él (simbolizado en el "haber sido arro-
jado a la tierra", v. 13), persigue a su Iglesia y a sus miembros (Mt 25, 45; Hch
9, 4-5).

• El vomito del Dragón representa el imperio romano (Is 8, 7-8; Ap 13). La


tierra que viene en auxilio de la Mujer simboliza la historia cuyo dueño es
el Señor, y ayuda a la mujer y la salva.
En el v. 17: el Dragón va a hacerle la guerra al resto de sus hijos, a cada cris-
tiano. El demonio anda como león rugiente (1 P 5, 8) . Es la purificación de la fe (1
p 1, 5-7). En su persecución, en su dolor y en su muerte, son semilla para Dios (1 P
2, 19-25; 3, 3-17). Los mártires son semilla de los cristianos (1 P 5, 9-10).

Espiritualidad del Cristiano

l. Los fieles, en Jesús, han vencido al Dragón gracias a "la sangre del Cor-
dero y a la palabra del testimonio que dieron " (Ap 12, 11); es la victoria
de Jesús en ellos (1 Jn 5, 18). El Hijo, la Mujer y su descendencia, están
unidos en la victoria sobre la serpiente (Gn 3, 15). Por tanto , la espirituali-
dad de los cristianos es de combate y lucha con la esperanza de la victoria
final (Ap 12, 7-12; cf. Ct 6, 10).

2. Los que mantienen el testimonio de Jesús, son fieles a la sangre del Cordero
y añaden la suya a la de Él con su testimonio-martirio. Son los fieles que
vencen por "la palabra de su testimonio que dieron, porque despreciaron
su vida ante la muerte" (v. 11), por eso mantienen el "testimonio deJe-
sús" (v. 17) . Jesús es eltestigo fiel (Ap 1, 5; cfr. 3, 14; Jn 18, 37; 1 Jn 1, 1-3;
5, 9-12). Él es testigo en su persona, en su palabra y en su obra. Es la
palabra eficaz, es el "Sí" de Dios. Del mismo modo la espiritualidad de los
cristianos es dar testimonio de la fe en Jesús en sus personas, palabras y
obras hasta la muerte. Está fe es la que les da la victoria (1 Jn 5, 4). Son
el grano de trigo que muere para dar fruto-vida. Son los que menospre-
cian su vida en este mundo, para ganar la vida definitiva (Jn 12, 24-26). Son
los que guardan los mandamientos-Palabras de Jesús (Jn 14, 15. 21. 23;
1 Jn 2, 3; 5, 2-3).

María es símbolo de la Maternidad de la Iglesia y aliento de su esperanza en


la lucha y en el sufrimiento. La iglesia, como Israel, sufre y espera la salvación.
María, en la Iglesia, participa de este sufrimiento con los hermanos y hermanas y
les da la esperanza.

237
María es símbolo de la victoria final de Jesús:

• En María, la Iglesia ha alcanzado su condición última, pero en sus hijos


peregrina en el desierto (Flp 3, 20-21).
• En María, la Iglesia da a luz a Jesús, pero en sus hijos gime aún con dolo-
res del parto (Col 1, 12-13).

Con María somos hijos en Jesús, pero esperamos la manifestación gloriosa


(1 Jn 3, 2; Rm 8, 18-19. 23).

Con María tenemos ya la vida definitiva (Jn 6, 40) , pero amamos a Jesús sin
verlo (1 P 1, 8).

Con María hemos vencido muriendo con Jesús en la cruz (Col 2, 15), pero
tenemos que resistir al demonio (Ef 6, 11).

Asunción de María
María murió porque su vida fue plenamente humana, y la muerte es conse-
cuencia natural de la vida, independientemente del pecado. El pecado introdujo
la angustia y el miedo a la muerte, además de la incapacidad de integrarla como
estructura de la vida misma.

La muerte no fue vista por María como pérdida de vida sino como oportuni-
dad y paso a una vida plena; la muerte es una posibilidad de un acto de amor y de
entrega. La muerte, así entendida, es la plena realización de la vida. Nacimos para
morir, morimos para VIVIr.

Aunque la muerte sea un hecho natural nos cuesta morir, no queremos morir.
El deseo de vivir es más fuerte, por eso tenemos miedo a la muerte. Pero la muerte
es también un nuevo nacimiento. Jesús nos habla de la mujer que sufre dolores de
parto pero que se olvida de ellos cuando tiene a su hijo entre sus brazos (Jn 16, 21).
El niño en el vientre de su madre está muy confortable y llora cuando sale, pero
empieza una vida mejor. Nuestra vida en este mundo es una gestación, un embara-
zo consciente en el seno de una comunidad, de una familia.

238
Asumir nuestra propia muerte ya en vida, como María, no solo nos prepa-
ra, como a Ella, sino que la santifica. Ante la muerte de María podemos proclamar
como lo hace la Liturgia de la Iglesia: "A tus fieles, Señor, la vida no se les quita,
se les cambia. Y al deshacerse la morada en la tierra se les da una habitación
nueva (eterna) en el cielo" (Prefacio de la Misa de Difuntos). Por lo que la muerte,
aunque dolorosa es un bien (cf. Hch 7, 60).

"Al tercer día": es una expresión para decir que la resurrección afecta a nuestra
dimensión temporal. Nos afecta en el tiempo, nos afecta "ahora ". Esta expresión,
"al tercer día", viene de Oseas (6, 1-2), designa un breve lapso de tiempo yacen-
túa el resurgir y vivir en la presencia de Dios que nos da vida en la resurrección.
En la muerte, como en la primavera, surge la nueva y definitiva vida. Y esto es la
resurrección en la muerte. Sin embargo, resucitar no es volver a esta vida. Lo que
resucita es otro cuerpo distinto del que había vivido en la tierra. No es una vuelta
sino una entrada en la misma Vida de Dios, que es fuerza, incorrupción, Espíritu.
De ahí que, los apóstoles emplearon otras palabras para explicarnos como con la
resurrección empieza otro tipo de vida: "Ascensión", "Exaltación", "Sentado a la
derecha del Padre", "Vida nueva". Resucita un cuerpo espiritual, un cuerpo glo-
rioso, un cuerpo incorrupto, inmortal , celeste. Es decir, que nuestra corporalidad
queda transformada (cf. 1 Co 15, 12-13.20-23.35-37. 42-44).

Hoy en día ya se habla de la resurrección individual inmediata a la muerte.


En NT, por su parte, proclama la resurrección y exaltación de Jesús como un acon-
tecimiento ya sucedido y que además constituye el principio y el fundamento de
la resurrección escatológica (cfMt 27,51 ss; 1 Co 15 , 20; Col 1, 18; Ap 1, 5). El
libro del apocalipsis, además de referirse expresamente a una primera resurrección
distinta y distante de la resurrección general (cf Ap 20, 1-6), está presuponiendo la
glorificación actual de los mártires en el cielo, incluida la dimensión corporal (cf
Ap 6, 9-11; 3, 4 s; 7, 9 . 13 ss; 19, 14, donde reaparece el mismo simbolismo del
vestido blanco). De hecho, los mártires se hayan estrechamente asociados al triun-
fo del Cordero en la Jerusalén celeste (cf Ap 7, 14-17; 21,3 ss; 22, 3). Y, si algo
han de esperar todavía, es que se complete el número de sus hermanos (cf Ap 6 ,
11); nada hace pensar que en ellos mismos la salvación no esté ya consumada. Es
interesante observar que ya en el texto capital de 1 Co 15, donde Pablo desarrolla
más ampliamente su concepción de la resurrección, aparecen expresados los moti-
vos que sustentan esta idea de resurrección-glorificación corporal inmediata.

239
La asociación de la resurrección/transformación con la muerte¡ d' 'd
la analogía de la se~~lla: vv. 36 ss, el ~rincipi? f~ndamental de que la~~~en
es fruto de una accwn creadora de Dws , la mststencia en la diversidad d ón
. ., 1 e CUer-
pos, sob retod o entre 1a pnmera creacwn y a nueva creación escatológica (cf
39-44), la dualidad cosmológi~a y antropológica entre lo terreno y Jo celeste·;:
vv. 40.47 ss), hacen comprensible el que Pablo llegue a conseguir el revestimie t
del cuerpo glorioso como una realidad que acontece inmediatamente a partir d: t
muerte y que permite la plena comunión con el Señor resucitado, objeto último d:
su esperanza (cf. 2 Co 5, 8; Flp 1, 23 ss; 3, 10-14; Rm 8, 17).

La dimensión individual de la salvación no agota el contenido de la esperanza


cristiana; más aún, que el mismo Pablo subordina su suerte personal a la salvación
comunitaria (Flp 1, 22-26; Rm 9, 3) y considera a ésta como solidaria con la reden-
ción de la creación entera ( cf. Rm 8, 19-23). Se comprende, por tanto, que en la
perspectiva de una resurrección/exaltación individual inmediata no suprima en
modo alguno la atención escatológica hasta que se complete el número de los her-
manos (cf. A p 6, 11), o hasta que el último enemigo sea vencido y Dios sea todo en
todas las cosas (cf. 1 Co 15, 24-28; Hb 10, 13; Ef 1, 10. 20-23; Col1, 15-20).

La idea de la resurrección inmediata no sólo no es incompatible con los datos


de la revelación bíblica, sino que, en conjunto, representa su interpretación más só-
lida y adecuada. Por su condición pneumática, el cuerpo glorioso supera los límites
naturales que impiden la comunión plena entre todos los miembros de Cristo. La
asunción de María, por consiguiente, no puede entenderse como algo que separa,
aunque sea por elevación a María del resto de los cristianos: ella significa, por el
contrario, su plena inserción en el misterio de la comunión de los santos.

La resurrección no es la reanimación de un cadáver, sino la aparición de otra


forma de vida, sin los límites materiales del cuerpo, del espacio Y del tiempo, y
que participa de la vida de Dios. Como María, los cristianos ya han resucitado con
Cristo en el sentido que ya ahora hemos empezado a vivir la Vida de Dios con Je-
sús, la vida divina, la vida definitiva por el don del Espíritu. De ahí el mandato de
comunicar esta Buena Noticia es porque nos afecta a todos. Si Jesús ha resucitado
nosotros también, como María , resucitaremos con Él.

La Asunción de María en cuerpo y alma, no hay que pensarla en categorías


filosóficas sino en su carácter totalizante , de plenitud y de completa glorificación

240
de María por el Espíritu (2 Co 3, 18; Rm 8, 11). La palabra "cuerpo" designa la
talidad de la persona capaz de comunicación. Así, la Asunción de María nos
:bla de la glorificación de su ser Mujer, de su ser Madre, de su personalidad, de
su humanidad.

Como dice Pablo VI, en el número 6 del Marialis Cultus:

"La gloriosa Asunción de María al cielo: fiesta de su destino de plenitud y de


bienaventuranza, de la glorificación de su alma inmaculada y de su cuerpo virgi-
nal, de su perfecta configuración con Cristo resucitado; una fiesta que propone a
la Iglesia y a la humanidad la Imagen y la consoladora prenda del cumplimiento
de la esperanza final; pues dicha glorificación plena es el destino de aquellos que
Cristo ha hecho hermanos teniendo 'En común con ellos la carne y la sangre' (Hb
2, 14; ej. Ga 4, 4)."

La Asunción como liberación del cuerpo terrenal

En el cuerpo terrenal es donde sentimos el amor y el dolor. Es el medio de


comunicación de una persona. El cuerpo por la Asunción ya no es una muralla, ni
un limitante que separe de Dios, de los hombres , sino que es un cuerpo espiritual
abierto a la plena comunicación, a la comunión, es el sacramento del encuentro con
Dios y con los hombres. Es un vehículo de gracia, de amor, de comprensión, de
bondad y no un instrumento de pecado, de autoafirmación humana y de desunión
con los hermanos.

El cuerpo, instrumento del bien y del mal, pertenece a la muerte , así en la resu-
rrección ganamos una expresión espiritual. San Pablo confiesa que no hay palabras
para expresarlo (lCo 2, 9). Por eso, María asunta al cielo puede comunicarse más
plenamente con nosotros, de una manera espiritual, liberada de la corporeidad,
siendo vínculo de la gracia y del amor de Dios.

Y dentro de los límites que nos impone el cuerpo, en la medida que nos haga-
~~s más espirituales, como Jesús, podremos sentir y experimentar esa comunica-
Clan espiritual que María tiene con nosotros.

241
La Asunción como liberac~ón de la limitación
del tiempo y del espacio
En nuestro peregrinar en esta vida estamos limitados por el tiempo y el es-
pacio. Por el tiempo todo empieza, pero también termina. Toda nuestra vida es
medida por el tiempo. El espacio nos da la posibilidad pero también nos limita
para la vida, la comunicación, para nuestro ser y nuestro quehacer. El espacio nos
limita, no podemos estar en dos lugares a la vez, es el ámbito en donde nos desa-
rrollamos.

María asunta al cielo está liberada ya del tiempo y del espacio. Ella puede
comunicarse con nosotros en todo lugar y en todo momento, está siempre con no-
sotros en todo tiempo y espacio. María por su Asunción está presente en la historia
y en la Iglesia. No es un puro recuerdo, tan sólo una evocación , ni un objeto de
dogmas, sino una presencia viva entre nosotros. Nuestra relación con María, nues-
tra Madre , no es algo que inventamos o imaginamos , sino una realidad en nuestras
vidas , es algo íntimo y espiritual.

María sigue estando dentro del mundo y en el seno de la Iglesia con la presen-
cia viva de un Viviente. La relación de los fieles con ella no se lleva únicamente a
cabo mediante el recuerdo de su persona y de su obra, sino alcanzando inmediata-
mente a su persona viva y resucitada. Sólo a los puros de corazón les es dado en-
tender cuan íntima, tierna, maternal y acogedora, puede ser la relación con nuestra
madre Santísima.

En su condición glorificada y precisamente como cuerpo pneumático, órgano


e instrumento del Espíritu , María sigue cooperando a la vida en crecimiento de la
Iglesia, sin las limitaciones propias de la existencia terrena.

María as unta al cielo nos habla de nuestra vida cristiana, que no es una religión
que busca sólo el rescate del mal , el evitar el pecado, el guardar los preceptos,
sino un seguimiento de Jesús que busca la vida y la vida en abundancia (Jn I_?·
1O) , la transformación del mundo y la plena realización como ser humano, hijo, hlJ3
de Dios ( 1Co 15 , 49). En Ella vemos lo que Dios realiza y realizará en aquéllos que
se abandonan a su amor.

242
María asunta, imagen de la Iglesia futura

María asunta al cielo es la imagen escatológica de la Iglesia. La glorificación


final de María es una de las grandes cosas con las que Dios da señales a la Iglesia. Es
una prenda de lo que toda la comunidad de los creyentes está llamada a convertirse.
En Sacrosactum Concilium 103 se afirma que en la Virgen la Iglesia "Contempla
gozosamente, como en una purísima imagen de lo que toda ella misma , toda entera,
ansía y espera ser".

Con María ha comenzado ya la futura realidad escatológica de la Iglesia.

María es el miembro inicial y perfecto de la Iglesia histórica. No está fuera o


por encima de la Iglesia; la Iglesia con ella comienza y alcanza ya su perfección.

La glorificación de María asume un valor de signo escatológico para todo el


pueblo de Dios que camina todavía hacia el día del Señor; signo adaptado para
sostener en la seguridad, la esperanza de la propia realización escatológica como
la de María, y para dar aliento a cuantos nos encontramos aún en medio de peligros
y de afanes luchando contra el pecado y la muerte. Por tanto , la Asunción de María
no es una realidad alienante para el pueblo de Dios en camino, sino un estímulo y
un punto de referencia que lo compromete en la realización de su propio camino
histórico hacia la plenitud escatológica final.

La Iglesia, en su peregrinar terreno , encuentra en María un signo de esperanza


cierta y de consuelo. Pero María realiza esta función ejemplar, no aisladamente,
sino representando a toda la comunidad de los santos que han llegado ya a la meta.
Desde este punto de vista, el carácter singular de la asunción estriba en que sólo
María es la summa Ecclesiae: Ella, y no otro, incorpora personalmente la iglesia
escatológica redimida, y muestra ya en su propia persona lo que aquella ha de ser.
La singularidad de María no disminuye porque se subraye su unidad con la iglesia
gloriosa.

De ninguna manera podría decirse de la Escritura que la Asunción constituye


un destino singular, un privilegio reservado sólo a algunas personas. Por el con-
trario, los textos que en el NT evocan más explícitamente este modelo lo aplican
indistintamente a todos los cristianos (cf. 1 Ts 4, 17;Ap 11, 12; 2 Co 5, 1-10) .
~ufC!VYfl;JWd 243
María es la causa de nuestra alegría por ser la Madre y Virgen fiel a
tad de Dios y al bien del prójimo hasta la muerte.

"Mientras tanto, la Madre de Jesús, de la misma manera que, glorificad4


en los cielos en cuerpo y en alma, es imagen y principio de la Iglesia que~
de tener su cumplimiento en la vida futura, así en la tierra precede con su
peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo ~
luz:
que llegue el día del Señor (cf. 2 P 3, 10)" (LG 68).

"Por eso nosotros damos gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de
nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, hermanos míos amados, manténganse .firmes
e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su
trabajo no es vano en el Señor" (1 Co 15, 57-58).

244
CUARTA PARTE:
,
DEVOCIONA
,
MARIA

245
Devoción a María

E
l Concilio Vaticano II ha tenido una influencia extraordinaria
si·derabl e, aunque desgrac1a
· damente no como uno quisiera queYfu COn-
y debiera ser, sobre la vida cristiana y, también, sobre la Mariolo
sobre el conjunto de la vida mariana de los cristianos.
tra
ga Y

Podríamos decir que es este el Concilio que más extensamente se ha ocupado


de María, ~e su .cu~to y dev~ció~; pero_ n? en l.a líne~ de lo que constituía lo que
llamamos movzmzento manano del ultimo stglo, m en la del Magisterio de los
últimos Papas, anteriores al Concilio. Por el contrario, la doctrina conciliar so-
bre María y las orientaciones prácticas que se derivan de ella y que explicitará
la exhortación Marialis Cultus, de Pablo VI, constituyen el punto de partida de
una " reorientación fundamental" de la devoción mariana, que no hemos sabido
aprovechar.

Se trata, pues, de un cuestionamiento de muchas de las prácticas de la de-


voción a María y de la orientación misma de esa devoción y de la doctrina que
la acompañaba. Sin embargo, esto provocó una crisis que trajo una notable dis-
minución de la práctica devocional tanto en lo comunitario y público como en lo
familiar y privado, que termina en algunos sectores, incluso, en un abandono casi
total .

Con todo, como toda crisis, puede tener ésta un aspecto positivo que nos lle-
ve al cambio: nos coloca en la necesidad de depurar y purificar la devoción ma-
riana, de profundizar en ella para comprender y estimar mejor la espiritualidad
mariana de la Iglesia y ver con más claridad el puesto que ha de ocupar la devo-
ción mariana en la vida de los cristianos. Esto nos exige una creatividad, por un
lado, para actualizar, adaptar al hombre , al joven, al niño de hoy, algunas formas
de devoción mariana que llevan mucho tiempo consolidadas en la Iglesia y no sólo
querer recuperar las prácticas del pasado; por otro lado, una creatividad en elaborar
algunas prácticas de devoción que respondan a nuestras necesidades y a los nuevos
conocimientos sobre María.

Por mencionar sólo unos ejemplos sobre estas prácticas: hoy podemos orga-
nizar una celebración para sentirnos pueblo de Dios a partir de María como la Hija
de Sión; o para nuestra necesidad de liberación, tanto personal como estructural,
246 ~riJ~
0 na fes ti vi dad a partir de María Inmaculada Concepción o con su cántico del
rJagníficat. Para nuestra vida de fe, una fiesta a partir de la Mujer creyente o
también, puede ser, para fomentar nuestra inserción a Cristo, por el bautismo y la
participación en su función sacerdotal, profética y real; insistiendo en nuestra mi-
sión a evangelizar, una celebración de María la Madre del Señor. Y, si queremos, po-
demos también realizar una para meditar nuestra respuesta al amor fiel de Dios
que se manifiesta y comunica: en la Encarnación, de María Virgen; en la Eucaris-
tía, de la Mujer creyente; en la Redención, de María Madre en la Iglesia. Y así pode-
rnos mencionar muchas más , pues tenemos mucho material y una gran creatividad.

El objetivo que me lleva a escribir estas líneas es, precisamente, llegar a


animarnos, retomando el espíritu del Concilio, hacia la creación de un nuevo
impulso para una auténtica renovación en la devoción y en las devociones a María.
Ya han pasado cuarenta y cinco años del Concilio y es tiempo ya, de un decisivo
esfuerzo para que María ocupe un lugar en nuestro corazón y en nuestra vida
personal, comunitaria y familiar. La exhortación apostólica Marialis Cultus (MC),
de Pablo VI, ha señalado magistralmente las líneas fundamentales de esa aplica-
ción del Concilio al culto mariano. Es un documento indispensable y esclarecedor
de cómo entender y practicar hoy la devoción mariana.

Hay que iniciar insistiendo en la necesidad, por un lado, de las prácticas de


devoción que expresan la actitud interior de reconocimiento a María pero, por otro
lado, también es necesario subrayar que estas prácticas son relativas. Es decir, que
para poder ser fiel a las tradiciones hay que transformarlas, ya que sólo pueden ser
transmitidas a las nuevas generaciones en la medida que sean pertinentes, asimila-
bles y, por tanto, encarnadas en su situación vital y cultural. De ahí que hay dife-
rentes expresiones de la devoción según las distintas culturas. Y cuando hablamos
de las culturas, además de lo que ya entendemos como "cultura" y culturas, hay
que tomar en cuenta la cultura de los niños , de los adolescentes, de los jóvenes.
Podríamos empezar a preguntarles y encomendarles a ellos, según corresponda, el
cómo hacer una celebración en honor de María.
Ahora bien, para hablar del culto mariano hay que insistir ante todo, como lo
hace Paulo VI en la introducción del MC, que este culto, que no es otra cosa que
la fe celebrada en comunidad, se inserta en el único culto cristiano: "Existe en la
Iglesia un único culto: el cristiano que tiene su origen y eficacia en Cristo, y que
conduce por medio de Cristo en el Espíritu Santo al Padre, es un elemento califi-
Cador de la genuina piedad de la Iglesia" .

247
En el culto litúrgico tiene la vivencia de la devoción a María su primer recu _
so para su renovación: celebrar las fiestas de María en conexión estrecha con rl
misterio de Jesús, el gran valor pastoral y catequético de las oraciones y lec~
de las fiestas marianas a lo largo del año litúrgico y, sobre todo, como lo propone
Paolo VI en la II parte del MC, porque tenemos en María una compañera y modelo
del ejercicio del culto litúrgico como la "Virgen oyente", la "Virgen orante", la
"Virgen-Madre" y la "Virgen oferente". Por eso, además de las fiestas de María,
bien podríamos ir acostumbrándonos a reconocerla como nuestra compañera y
modelo de vida cristiana, a celebrar todas las Eucaristías con Ella, con su corazón,
con sus actitudes. Sentirla aliado de nosotros como la Virgen oyente, orante, Ma-
dre y oferente.

Por otro lado, tanto para la devoción, la actitud interior, como para las devo-
ciones, expresiones exteriores, tenemos que tomar en cuenta y poner mucho cuida-
do en ciertos aspectos que están vinculados a esquemas socioculturales del pasado
o a ciertas influencias exteriores:

Para iluminarnos, en qué aspectos nos puede servir la descripción que E. de


la Ruelle hace de la piedad popular de la Edad Media y que continúa teniendo in-
fluencia hoy: "La Religión que tiene necesidad de signos y que es esencialmente
exterior, que tiene necesidad de ver. La Religión que gusta de lo maravilloso, lo
fantástico, que está en continua espera del milagro. La Religión antropocentrista,
más ocupada de la salvación que de la alabanza de Dios. Religión separada de
la autentica vida cristiana y reducida al culto o a las buenas obras, en todo caso
a observancias. Religión por lo demás, con un fondo de superstición, testigo del
paganismo antiguo que contiene".

Así también, hemos de tener cuidado con la estructura piramidal de la sociedad


medieval, que se reflejó en una nueva forma de ubicar a María, que de figura, tipo
y símbolo de la Iglesia y de discípula de Jesús, pasó a ocupar un lugar intermedio
entre Jesús y la iglesia y comenzó a ser honrada como reina más que como humilde
sierva del Señor y como hermana de los hombres en el seguimiento de Jesús.

Hay que hacer un gran esfuerzo en la renovación porque con frecuencia los
actos de devoción y las devociones concretas se han ido separando de la devoción
interior que las animaba y que nos han conducido a una vida devocional ritualista,
individualista y sentimental, muy orientada a la obtención de favores concretos Ya

248
buscar obtener la salvación personal sin una vida cristiana auténtica. En la práctica
de las devociones a María hay que tomar en cuenta las siguientes condiciones:

• Que las devociones estén en relación con los demás aspectos de la vida y
no separadas de ellos;
• que colaboren en la conversión de las personas y en la transformación de
la sociedad;
• que colaboren en la salvación y liberación del hombre y que sean posibles
medios para hacer presente el único Evangelio de la presencia amorosa y
salvadora de Dios en Jesús.

El Concilio concede a María un lugar especial en la liturgia, en la piedad, en


la predicación y considera que la devoción a María consiste en la veneración, el
amor, la invocación y la imitación (cf. LG 66).

l. La veneración
La veneración consiste en honrar a María de diferentes maneras. Alabamos
a María, ante todo, por ser la Madre de Dios y nuestra Madre; pero también la
admiramos y veneramos por ser la Mujer creyente, la mujer que escuchó y puso
en práctica la Palabra de Dios y que fue la fiel seguidora de Jesús, la mujer que
dijo sí al amor de Dios, la estrecha colaboradora de la obra del Señor, como Madre
liberada y liberadora y por ser nuestra Hermana y Madre en la comunidad eclesial.

La veneración, por tanto, que tenemos a María debe de estar claramente vin-
culada a la Palabra de Dios, es decir, debe situarse dentro del mensaje e historia de
la salvación.

Por otro lado lo que hagamos para honrar a María ha de reflejar siempre una
sensibilidad al movimiento ecuménico y tener una inequívoca centralidad en Jesús.

Las prácticas de devoción para honrar a María, además de ser creativas e


inculturadas, han de tener en cuenta las nuevas adquisiciones de las ciencias hu-
manas y las diversas concepciones antropológicas de nuestra época. Tampoco ol-
videmos que María es acogida por las diversas culturas, pero sin ser contenida
plenamente por ninguna.

249
A la Madre de Dios la podemos venerar de muchas formas, pero Ella nun
queda encerrada en los confines de un determinado contexto geográfico. ca
La veneración a María nos debe llevar, sin lugar a dudas, a la alabanza a Dios
al mejor conocimiento de Jesús y a un compromiso de auténtica vida cristiCUU:
según el Evangelio.

Hoy, más que nunca, tenemos que animarnos a honrar a María, nuestra Buena
Madre. Los altares que, en nuestros hogares, escuelas, hospitales , parroquias, etc.
destacan la figura de María, sean expresión de nuestra vida de fe. '

También es bueno llevar algo que nos recuerde su presencia: presencia en


nuestros corazones y compañera constante, especialmente, en las pruebas y di-
ficultades. Por eso, para honrarla debidamente hemos de renovar y actualizar el
lugar de María en nuestra vida y misión.

Para honrar a María, Madre de Dios y madre nuestra, hemos de poner énfasis
en señalar el sábado de manera especial como día de María y darle mayor realce a
los meses de mayo y octubre, como los meses marianos del año.

Lo que necesitamos hoy, en la Iglesia, y en las Congregaciones marianas,


es redescubrir a la Madre de Jesús a la luz de la Palabra de Dios y de todo lo que
hemos aprendido sobre Ella desde el Concilio, procurando desarrollar nuestra de-
voción de acuerdo con esas enseñanzas y propagarla.

Honrar a María es hacerla conocer y amar como camino que conduce a Jesús,
celebrar sus fiestas , estudiar la doctrina mariana, en fin , buscar la manera de honrar
a nuestra Buena Madre todos los días .

250
2. El amor a María
En el mundo de hoy estamos llamados a demostrar claramente que somos
una Iglesia mariana , que tenemos una devoción a María, no sólo con una serie de
oraciones y prácticas, sino, sobre todo, a dejar patente que nuestro amor hacia esta
Mujer de fe esta fuera de toda duda y que se manifiesta en forma visible reprodu-
ciendo en nosotros las actitudes de María.

El amor ha de llevarnos cada día a un mejor conocimiento de nuestra Ma-


dre que se manifiesta con diversas actitudes de afecto sencillo y filial. El amor a
nuestra Madre nos debe traer una confianza total en su protección. Sin María no
somos nada y con María lo tenemos todo, porque tiene a su Hijo en su corazón.
La confianza debe ser un abandono filial en los brazos de nuestra Madre que nos
lleva a acoger a Dios . Confianza en acudir a Ella como guía y compañera nuestra
del camino, del compromiso, de nuestra entrega; María nos beneficia con su ayuda
y protección y nos lleva a sentirnos amados, llamados a seguir su ejemplo de fe y
de apertura a la voluntad de Dios.

Confianza que nos lleva a hacer lo que pensamos que no podemos. No es lo


que tenemos (recursos humanos , materiales, actitudes, etcétera), la medida de
lo que podemos hacer, sino que lo que logramos hacer, con la ayuda de María, es
la medida de lo que llegamos a tener y a ser. Es la confianza que brota del conven-
cimiento de que estamos haciendo la obra de su Hijo, la misión que nos ha enco-
mendado porque nos ha tomado en cuenta; la confianza en Dios de vivir con un
corazón, como el suyo, que continuamente dice "Hágase en mi según tu palabra"
y, por ello, la audacia, esperanza y alegría con la que vivimos y actuamos.

Así como tantas personas a nuestro alrededor que nos han dado un ejemplo tan
admirable, así cada uno de nosotros hemos de amar tiernamente a nuestra Madre,
tener una confianza plena en Ella y abandonarnos a su protección sin vacilar, como
un niño con su madre. Demostrarle nuestro amor a María es sentirnos también
como Ella, los esclavos amados del Señor que estamos a su servicio y al de los
hombres , y no de mi proyecto o de mis ambiciones, pues es la obra de Jesús y de
María. Ahí es donde podemos sentir los signos del continuo cuidado y protección
de Nuestra Madre, de encomendarle todo lo que hacemos y reconocer que todo se
lo debemos a Ella.

251
Santa ;eresa de Lisieux a~ostum?r~ba a ?e.cir ~ue el motivo por el cua} _
mos a Mana no es porque hubiera recibido pnvilegios excepcionales, sino ama
vivió y sufrió como todos nosotros en la noche oscura de la fe. Recalcaba porque
, . queno
por ser Inmaculada supone afirmar que Mana no se angustiaba, que no tenía nece
sidad de creer, esperar y crecer. -

3. Invocar a María
La principal invocación a María es aquella por la cual nos consagramos a
Ella. Consagración, de tan diversas maneras, para ponerse bajo su protección, para
encomendarle nuestras personas y hacer un compromiso de amarla y hacerla amar,
de conocerla y hacerla conocer, de imitarla y hacerla imitar.

Realizar pequeñas oraciones marianas , una decena de rosario y, si es posible,


todo el rosario como siempre se nos ha recomendado; jaculatorias o algunas leta-
nías , diseminados a lo largo del día que nos hacen recordar y sentir, a solas o en
grupo, la presencia de María en nuestras vidas y su intercesión por nosotros.

Recuperar el rezo de unas Avemarías en nuestros traslados, cuando llevarnos


a los hijos a la escuela, en los viajes, cuando vamos caminando. Acudir a María
con la misma espontaneidad con que un niño acude a su madre, conscientes que
mientras más acudimos a María, más cerca la sentiremos corno una persona viva,
como una Madre que nos ama y como una verdadera confidente.

Es muy bueno, también, que de vez en cuando recemos con Ella su cántico
del Magníficat pues nos llevará a ser más osados a la hora de abrazar el mensaje
evangélico, porque sus palabras nos invitan a efectuar un cambio fundamental, un
cambio de lo más hondo del corazón que produce una verdadera transformación.
Oración, como todas las que dirigimos a María, que nos lleva a alabar al Padre en
Jesús por el Espíritu Santo.

252
4. Imitación de María
El Concilio al volver a poner de relieve a María como figura de la Iglesia y
compañera en el camino de la vivencia de la fe, nos invita e impulsa a que ponga-
mos nuestra mirada en la persona de María según los Evangelios y la imitemos en
las virtudes y actitudes de la respuesta que dio a la manifestación y comunicación
del amor fiel de Dios en el misterio de Jesús. Nos lleva a que junto con María,
aprendamos de Ella ante el misterio de la Encarnación, de la Eucaristía y de la
Redención.

La mejor manera de amar y honrar a María, nuestra Madre, es, sin duda al-
guna, el imitarla, el acoger su causa, el entrar en su movimiento. Es poner todo
nuestro empeño para, con Ella, construir su casa/comunidad en el Tepeyac, es de-
cir, otro mundo posible donde Ella mostrará y dará a las gentes todo su amor, su
compasión, su ayuda y su defensa por medio de nosotros y para que allí oiga sus
lamentos y remedie y cure todas sus miserias, penas y dolores (cf. Nican Mopohua
23 y 25).

Imitación de su amor maternal con el que es necesario que estén animados


todos en su apostolado y en su misión de evangelizar en el mundo. En acuerdo,
podemos decir que la devoción a la Virgen María no es auténtica si no nos impulsa
a volvemos cada vez más conformes con Jesús , cuya imagen más pura es María,
modelo acabado de vida cristiana y del seguimiento de Cristo.

La mejor manera de manifestar nuestra devoción a nuestra Madre es imitar las


actitudes que tuvo para con Dios y para con los demás.

Dichas actitudes de Mujer creyente y de Discípula de Jesús deben inspirar y


configurar nuestro ser y nuestro actuar. Es necesario, hoy más que nunca, contem-
plar en el Evangelio a nuestra Madre y modelo para impregnamos de su espíritu.

Ahora que estamos celebrando el 305 aniversario de Sor Juana Inés de la


Cruz, el "Ave Fénix" de México, quisiera terminar este trabajo transcribiendo su
poesía, a la que le denominan "La Virgen según Sor Juana" , y que describe de una
manera extraordinaria a la Virgen María:

253
Muy vestida para pobre
Para desnuda muy franca
Muy morena para hermosa
Para negra muy sin mancha
Muy mujer para divina
Muy celestial para humana
Muy fecunda para virgen
Muy pura para casada
Muy humilde para reina
Muy exenta para esclava
Para combatir muy tierna
Para niña muy armada
Para mandar muy pequeña
Para humillarse muy alta
Muy terrible para hermosa
Para espantar muy amada.

254
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Quien escribe el presente estudio, es un religioso Hermano Marista,
cuya vida desde la infancia -según afirma él- estuvo marcada por la
devoción a María y ya una vez ingresado al estado religioso en una
Congregación profundamente Mariana, no hizo sino fortalecer y di-
namizar su amor a María, como nos lo ha mostrado a lo largo de los
años en su trabajo apostólico.

Es de notar que al presentar a María según los evangelios -Caps.


2° y 3° del trabajo-, nuestro autor viene a darnos un rico y sus-
tancioso conocimiento de las Escrituras Sagradas, poniendo ante
nuestros ojos los comentarios pertinentes con profundidad y actua-
lidad. Los tópicos importantes de hoy en la teología, los desarrolla
allí nuestro autor, con gran propiedad. En efecto, son recurrentes
entre otros temas, los siguientes: La presencia amorosa de Dios en
Jesús; el Dios que nos ama y nos regala su amor, para que a su vez
nosotros amemos. Sin que falte el Jesús que, a consecuencias de su
vida, padeció la muerte y de ningún modo por mandato de su Padre.
En otros momentos, pone de manifiesto desequilibrios en la vivencia
de nuestra fe, como cuando se refiere a la religión de las obras, que
pone la confianza en los méritos; o al cristianismo del esfuerzo y no
de la gracia; el de los méritos propios y no el de la justificación en Je-
sús; el de pagar deudas y no de recibir perdón. Y por ahí, se mueve
el autor en toda su obra y lo hace con soltura y elegancia .

Por último, remata la obra el escritor, con un capítulo para esti-


mular nuestra creatividad y aterrizar nuestra devoción, a la que es
Señora Nuestra y Madre Amorosa.

PROGRESO
EDlTORJAL ®