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UNIDAD 5: TERAPIA FAMILIAR A TRAVES DEL JUEGO

(Raquel Soifer “Psicodinamismos de la familia con niños”)


CONCEPTO DE FAMILIA: Estructura social básica, con un interjuego diferenciado de roles,
integrada por personas que conviven en forma prolongada, en interacción con la cultura y la
sociedad, dentro de la cual se desarrolla el niño, requerido por la necesidad de limitar la situación
narcisista y transformarse en adulto capaz.
FUNCIONES DE LA FAMILIA
La función primordial es la DEFENSA DE LA VIDA. Esto se lleva a cabo a través de la enseñanza
de los padres y el aprendizaje de los hijos sobre:
 EL CUIDADO FÍSICO: respiración, alimentación, sueño, vestimenta, locomoción, habla,
higiene, peligros, etc.
 ENSEÑANZA DE LAS RELACIONES FAMILIARES: elaboración de la envidia, los celos y el
narcisismo; Desarrollo del amor, el respeto, la solidaridad y las características psicológicas
de cada sexo y la elaboración del complejo de Edipo.
 ENSEÑANZA DE LA ACTIVIDAD PRODUCTIVA Y RECREATIVA: del juego con juguetes,
de las tareas hogareñas, de la destreza física, de los estudios y tareas escolares, de las
artes y de los deportes.
 DEFENSA DE LAS RELACIONES SOCIALES: con los otros familiares y con los amigos y
otras personas.
 ENSEÑANZA DE LA INSERCION LABORAL
 ENSEÑANZA DE LAS RELACIONES AFECTIVAS: elección de pareja y noviazgo.
 ENSEÑANZA DE LA FORMACION Y CONSOLIDACION DE UN NUEVO HOGAR.
FUNCION DE LOS PROGENITORES
La función esencial de los padres es la de impartir las nociones relativas a la defensa de la vida,
enseñar las aptitudes psicofísicas que van formando a la mente durante su evolución desde el
nacimiento hasta la adultez.
El concepto de enseñanza conduce al de autoridad. El hecho de saber concede autoridad porque
otorga facultades. Las facultades se originan en las acciones ejecutadas con la seguridad y la
precisión que surge del conocimiento. La autoridad del conocimiento constituye el eje de la
potestad paternal. Mediante el acto de transmisión de los conocimientos los padres ejercen su
autoridad, al ayudar a los hijos a discernir entre realidad y fantasía.
El concepto de autoridad comprende, junto con la función de enseñar, la función de poner límites.
Esto significa inculcar la noción de realidad. Esto tiene una enorme importancia en el aprendizaje
del dominio de los impulsos destructivos.
FUNCION DE LOS HIJOS
La función esencial de los hijos es aprender, y que al aprendizaje pertenece la adquisición de la
capacidad para dominar los impulsos destructivos, dirigidos contra si mismo y contra los demás, así
como de la aptitud para el amor y la convivencia. También se destaca la relación entre aprendizaje
y obediencia, ésta debe ser entendida como la disposición para aprehender e internalizar las
enseñanzas.
DINAMICA DE LA RELACION DE LOS PADRES CON SUS HIJOS
La ansiedad del niño y sus manifestaciones comportamentales reactivan en sus familiares y en el
terapeuta las vivencias experimentadas por estos en el mismo periodo evolutivo en que el niño se
encuentra ahora. Las entrevistas con los padres comprueban que la reactivación de las propias
ansiedades rehabilita las defensas que ellos establecieron en aquel periodo. Si las defensas fueron
establecidas entonces para poner en marcha y ampliar el aprendizaje de determinada función
psíquica, los padres podrán colaborar con su hijo. Pero si los padres orientaron sus defensas hacia

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la represión de la ansiedad y las estereotiparon, no estarán en condiciones de brindar apoyo, ya
que ellos mismos no completaron el aprendizaje de la función que deben enseñar.
Al disponerse los padres a transmitir determinado conocimiento, apelan a su propia experiencia
vital en la que se encuentran las emociones vividas cuando debieron adquirirlo y el modelo de
enseñanza que les fue propuesto. El modo en que los padres transmiten los conocimientos a sus
hijos depende:
 De la posibilidad de entrar en regresión parcial e inconsciente, la cual será mayor o menor
según la flexibilidad de su personalidad y la rigidez de la represión de sus vivencias
infantiles.
 De la posibilidad de encontrar en su propia experiencia el equivalente del conocimiento que
están enseñando, es decir, de que ellos mismos hayan aprendido bien ese conocimiento.
 De la posibilidad de comprender el lenguaje verbal y gestual del niño.
 De la posibilidad de tolerar la reactivación de las ansiedades que experimentaron al adquirir
el aprendizaje de que se trata.
 Del modelo cultural que les fue propuesto por sus propios padres.
 De la posibilidad de rescatarse de la regresión y volver a su condición de adultos.
 De la posibilidad de cuestionarse y modificar el modelo recibido
El beneficio de la función parental radica en el hecho de que permite volver a recorrer la propia
experiencia vital, enriquecer los aprendizajes respectivos y adquirir una mayor seguridad en la
lucha por la supervivencia física y anímica.
La familia va estructurando su manera de actuar a partir del mecanismo de defensa predominante
en sus miembros. Si observamos bien comprobamos que los matrimonios se conciertan según
modos de ser parecidos, los cuales constituyen mecanismos de defensa semejantes. Sobre esta
similitud se plasma la cultura familiar, o sea, la manera en que el matrimonio actúa sobre la
realidad.
Los padres transmiten a sus hijos de muchas formas la manera de ser que comparten. Además el
modo de ser lleva implícito así mismo un lenguaje, que no es solamente la forma que se emplea el
idioma sino también los contenidos emocionales que acompañan la palabra, el gesto o la acción.
La cultura de una familia se nutre de las normas que recibe de la sociedad a la que pertenece y
sobre las cuales ejerce determinada influencia.
Analógicamente, cada familia forja su ideología particular, la cual está en consonancia con las
ideologías favorecidas por la sociedad ene se momento, a las que imprime su propio sello. Por
ideología de la familia se entiende su anhelo de alcanzar determinados objetivos: ventajas
materiales (bienes, muebles o inmuebles), ventajas sociales (status, fama, reconocimiento), valores
morales o corporales, valores familiares, valores derivados de conocimiento, del arte, del deporte,
etc.
Tanto la cultura como la ideología de la familia pueden ser sanas o enfermas, según su grado de
adecuación a la realidad.
LA INCIDENCIA DE LA FAMILIA EN LA ENFERMEDAD DEL NIÑO
Pichón Riviere definió el mecanismo de depositación como el interjuego entre el depositante, lo
depositado y el depositario. Lo depositado es los afectos, las fantasías y las imágenes que cada
cual coloca sobre el otro. Investigó además, el rol del chivo emisario, que es la persona sobre la
cual convergen las depositaciones de la familia, y que a su vez, se hace cargo de lo depositado. El
chivo emisario constituye el portavoz de la enfermedad familiar.
La enfermedad del niño, su rol de chivo emisario, representa un aprendizaje que sus padres no
pudieron completar en el momento evolutivo correspondiente.
Existen también modalidades de relación de los padres con sus hijos en las cuales estos, mediante
el abuso de la identificación proyectiva, delegan en el hijo las situaciones emocionales que ellos no

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pueden asumir, convirtiéndolo abiertamente en el chivo emisario, sobre quien recaen, aparte de la
falla del aprendizaje, los sentimientos conflictivos no resueltos po sus padres y hermanos.
El factor primordial en la etiología de la enfermedad de los niños es el aprendizaje psicológico
fallido. Los padres que no aprendieron en forma adecuada a enfrentar una determinada situación
evolutiva no pueden enseñarles a sus hijos a hacerlo.
EL IMPACTO DRAMÁTICO DE LA OBSERVACION DE LA COINCIDENCIA ENTRE LO VERBAL
Y LO PREVERBAL
Hay una coincidencia entre lo que hablan los adultos y el juego o las actitudes corporales de los
niños y adolescentes.
Se ha comprobado que la observación de esa coincidencia entre lo verbal y lo no verbal, visible
para todos los asistentes a la entrevista, y por lo tanto, comprensible para ellos, produce un
impacto dramático que permite que la interpretación de la situación inconsciente involucrada sea
fácilmente entendida, la que así se convierte en promotora de la autoobservación.
La observación de ese impacto dramático propicia el conocimiento del hecho psicológico, y por lo
tanto, al hacer consciente lo inconsciente, favorece la modificación de la conducta y produce la
consiguiente mejoría.
CRITERIOS DE INDICACIÓN EN LA ENFERMEDAD Y EN LA PATOLOGÍA
PATOLOGÍAS ESPECÍFICAS
 FOBIAS: con su sintomatología específica (timidez, retracción social, pánico agudo, etc)
responden siempre a una modalidad similar en los padres. Estos cuadros muestran la
existencia de estados simbióticos francos con modalidades incestuosas en la relación entre
padres e hijos. Los padres que son fóbicos restringen, a causa de sus propios temores, las
posibilidades de expansión motriz y de relación social de sus hijos, forzando de esta manera
su dependencia y ocasionando detenciones en su desarrollo psíquico.
 OBSESIONES Y RITUALES: también se hallan vinculados con los rasgos obsesivos de sus
padres.
 ESQUIZOIDÍA: tiene diversas manifestaciones: retracción, falta de organización del yo,
disociaciones múltiples. Las formas más graves son el autismo. Los delirios y las
alucinaciones. También en estos casos existe una relación entre los síntomas de los niños y
las tendencias familiares.
 AUTISMO: representa la situación simbiótica con un objeto fantaseado y constituye una
modalidad narcisista de conducta. La falta de contacto entre los padres y el niño es muy
notoria. Este es cuidado físicamente pero casi sin afectividad.
 IMPULSIONES: en la infancia y adolescencia asumen la forma de rabietas, caprichos,
explosiones de cólera y rebeldía, en general tienen su origen en situaciones confusionales
familiares derivadas de la escasa discriminación entre los aspectos infantiles y las funciones
adultas. Los límites no son definidos con precisión por los padres, por un lado utilizan la
condescendencia excesiva, el consentimiento y la exaltación narcisista y por el otro,
emplean frenos, abruptos desplantes, los cuales no sirven para que el niño pueda aclarar su
situación de pérdida de límites. El nudo de esta psicopatología es la deficiente elaboración
del complejo de Edipo y la existencia de fuertes impulsos incestuosos.
 DISRITMIAS O EPILEPSIAS: son ocasionadas por la persistencia en el yo de zonas
confusionales (confusión sujeto-objeto, amor-odio), debidas a tendencias simbióticas e
incestuosas muy intensas. A causa de ellas, el yo no alcanza una organización adecuada y
presenta numerosas detenciones en su desarrollo. Cuando la persona no consigue elaborar
los hechos que está vivenciando, la confusión es descargada por la vía motriz a través de
convulsiones, ausencias, crisis viscerales, etc.
La terapia familiar al actuar sobre las situaciones conflictivas de la familia facilita la
discriminación de las confusiones y promueve el desarrollo del yo.

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 ROBO Y MENTIRA, HOMOSEXUALIDAD, TRASVESTISMO, TRAUMATOFILIA, DROGAS:
son síntomas que traducen grados diversos de la psicopatología disrítmica. Resultan de la
insuficiente contención que la familia brinda a las ansiedades infantiles. Los límites no son
puestos en forma adecuada y la enseñanza de las funciones motrices e intelectuales es
transmitida deficientemente. Abundan mensajes contradictorios u el niño suele presentar
carencias en su desarrollo psicosexual. El síntoma constituye la forma en que el niño
expresa su soledad y la falta de un modelo de identificación para las funciones en las que
se siente disminuido. Esta falta de modelo en el proceso de identificación determina un
“falso self”.
El robo y la mentira aparecen frecuentemente asociados a las dificultades serias de
aprendizaje escolar y constituye defensas contra la intensa angustia que éstas ocasionan.
Con el robo el niño pretende obtener la felicidad que cree que los otros poseen. La mentira
constituye una fábula por medio de la cual intenta negar una realidad que le resulta
intolerable. Estos síntomas aparecen en los niños de familias que mantiene poco contacto
afectivo y que acostumbran a enmascarar la explicación de determinadas situaciones
vitales.
La drogadicción responde a perturbaciones familiares evidentes: carencia de contacto y de
comunicación, padre ausente, conflicto matrimonial, narcisismo exaltado, límites poco
definidos, demasiada permisividad.
TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE ESCOLAR: Tanto la dislexia como la digrafía, el bajo
rendimiento escolar y la tendencia a repetir el grado y los retardos graves aparecen a causa de la
dificultad para organizar adecuadamente el mecanismo de sublimación. Esta dificultad obedece, a
su vez, a la persistencia de las tendencias pregenitales y edipicas. Existe además una poderosa
represión, que refuerza la detención evolutiva.
TRASTORNOS DEL HABLA: lo más frecuente son las dificultades para la adquisición de la
palabra, llamadas afasias psicógenas, que no dependen de alguna causa orgánica. En estos casos
se presenta una comunicación familiar de tipo esquizoide, con escasa relación entre los miembros
y una proyección narcisista idealizada que recae en el niño. Se trata de niños muy mimados, con
fuertes mecanismos maniacos y omnipotentes, fomentados por una familia que no estimula a sus
hijos para que hablen y que favorece su lenguaje gestual.
Las dislalias son ocasionadas por los mismos factores pero más atenuados y pueden ser tratados
satisfactoriamente por la terapia familiar.
La tartamudez es susceptible de ser eliminada por completo si es atendida en sus comienzos.
Obedece a celos intensos (sobreprotección de los padres a un hermano) y aparece en organismos
predispuestos a espasmo. Tales trastornos se presentan en familias fóbicas que limitan
inconscientemente la actividad motriz del niño y que se encuentran en proceso de duelo.
TRASTORNOS ESFINTERIANOS: cuando la familia presenta fallas en la enseñanza del control de
los esfínteres se produce la incontinencia. Se denomina incontinencia absoluta a la que aparece en
el niño que no aprendió a retener. La incontinencia por regresión, es la que presenta un niño que
logró el control durante un cierto periodo y que luego lo perdió. Las anormalidades que se observan
en la familia son: instrumentación de la enseñanza en un periodo en que el niño no está en
condiciones de asimilarla psíquicamente, por lo cual su reacción es puramente medular; severidad
y obsesividad extremas en la enseñanza; excesiva permisividad; utilización de pañales más tiempo
del conveniente; posibilidades de expansión motriz; ocultamiento del síntoma, que se considera
normal y soportable, pero sin hablar de él ni solucionarlo; pocos límites, lo que favorece la
inconducta y la hostilidad.
El control esfinteriano está relacionado con la adquisición y el desarrollo de nociones y funciones
determinadas, noción de excremento, búsqueda y exploración de los orificios, noción de digestión,
capacidad de discriminación y noción de muerte.
Los padres de los niños enuréticos presentan una patología específica, en la que predominan las
tendencias fóbicas y narcisistas correspondientes a la etapa fálica uretral. Son personalidades
retraídas, que tienen dificultades para jugar con sus hijos, a quienes inducen una maduración

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forzada, a la vez que privilegian la comunicación verbal y les exigen atildamiento. El contacto con
ellos eso corporal o muy distante. En la entrevista familiar permanecen apartados de sus hijos y
tienden a acaparar la atención de. Terapeuta hablando de temas generales. Los niños parecen
pequeños tiranos domésticos, a quienes los padres se someten.
En el tratamiento estimulamos a los padres a compartir los sentimientos y las ansiedad de sus
hijos mediante las interpretaciones que les formulamos a éstos; ayudamos así a todos a efectuar el
pasaje de la relación narcisista de objeto a la relación objetal verdadera, por la cual, además de
intensificarse la comunicación en la familia, desaparece el síntoma y los celos comienzan a
manejarse de formas más racional. El plazo habitual para la eliminación completa del síntoma es
de entre seis meses y un año.
La incontinencia urinaria diurna es la consecuencia de la falta de atención de los padres, que
presentan rasgos narcisistas y egocéntricos muy marcados, con poca o ninguna disposición para
jugar con sus hijos o para enseñarles y serias fallas en la puesta de límites.
La encopresis se origina en una interacción similar conectada con el rol de chivo emisario. El
síntoma puede expresar la angustia de hallarse abrumado por la depositación familiar masiva, la
cual asume una dinámica específica. El niño esta solo e indefenso frente a la agresión de un
hermano, el cual es vivido como un perseguidor que se instala en el recto y ataca desde allí.
TRASTORNOS DEL SUEÑO: Van dese el desvelo a los terrores nocturnos de diversos grados
(pesadillas simples o pavor) y llegan hasta los trastornos epileptoides francos como el
rechinamiento de dientes, crisis masticatorias, babeo de la almohada y sonambulismo.
En los desvelos los padres destacan que el niño nunca durmió bien: se despierta varias veces por
la noche, insiste en permanecer en la cama de los padres. En otros casos la aparición del trastorno
coincide con algún hecho traumático. Este cuadro aparece en familias fóbicas y responde
inconscientemente a la necesidad que tiene el matrimonio de evitar las relaciones sexuales, al
mismo tiempo, expresa sus propios terrores nocturnos. Se han comprobado diversas fallas en la
conducción del niño: los padres le permiten estar despierto hasta cualquier hora, sienten ansiedad
y temor al ponerle límites, le brindan escasas posibilidades de expansión, por lo general n lo llevan
al parque, no le enseñan a jugar y se dejan tiranizar por él. El factor básico es que no le ayudan a
elaborar los miedos y le fomentan el mecanismo de evitación. Otra causa es la modalidad actual de
poner a los niños frente al televisor. Las imágenes aparecen ante los ojos de los niños como
visiones oníricas, de las que ellos no pueden distinguir claramente. Se impide de este modo la
actividad motriz y la adecuada organización de otros mecanismos más útiles.
En la entrevista los padres se sientan siempre bien separados uno del otro y por lo general, los
niños procuran colocarse entre ellos.
El sonambulismo corresponde a una total confusión de roles dentro de la familia, en donde los hijos
son los que mandan y los padres son las criaturas que imploran. Representa la sensación de
desprotección del niño, que siente que se espera de él una conducta adulta que no puede adoptar.
ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS: Se hallan estrechamente conectadas con la dinámica
familiar. Spitz demostró que los síntomas físicos del primer año de vida del niño están
determinados por las modalidades de la relación que tiene con la madre.
La anorexia nerviosa y la inapetencia obedecen a profundos sentimientos inconscientes de rencor,
provenientes de la etapa oral. Constituyen la forma en que se vehiculiza el odio que no fue
contrarrestado por el amor. Estas familias vuelvan su narcisismo sobre el niño en los dos primeros
años de vida, de manera que le brindan pocas oportunidades de elaborar la relación narcisista
inicial. El rechazo de la comida constituye la expresión del sentimiento de frustración
experimentado ante la negativa parental a satisfacer los caprichos del niño. El deseo inconsciente
es seguir recibiendo el amor incondicional de la etapa oral de succión. La comida aparece como
fobígena porque la obligación de alimentarse representa todas las funciones que el niño se ve
obligado a asumir y a las cuales se resiste, porque quiere que sus padres sigan pendientes de él.
Son conductas manipulatorias, formas de obligar a los padres a someterse incondicionalmente al
capricho infantil.

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Las enfermedades de las vías respiratorias corresponden a modalidades sobreprotectoras de la
madre. Se originan en una vinculación simbiótica entre la madre y el niño, favorecida por el padre,
que se mantiene alejado de ambos. Expresan la sensación de ahogo relativa a la vivencia
incestuosa que se deriva de la simbiosis y a la imposibilidad de crecer.
Los espasmos son provocados por la misma dinámica. La simbiosis es más honda, la vivencia
incestuosa más dramática, la detención del desarrollo más amplia.
Los tics aparecen en niños que no pudieron elaborar las ansiedades causadas por la escena
primaria. Los padres están muy poco capacitados para ayudarlos, porque ellos mismos no
consiguieron elaborar adecuadamente ansiedades.
Los eczemas, la ulcera gastrointestinal y la colitis ulcerosa revelan la mala relación con la madre,
originada en el escaso contacto con ella, que el padre no ha podido compensar.
La diabetes responde a un incremento del instinto de muerte y de las ansiedades de perdida e toda
la familia, las cuales se expresan en el niño a través de un páncreas predispuesto a la enfermedad.
La obesidad constituye una forma de canalizar las ansiedades de perdida y las ansiedades
persecutorias. Los padres la favorecen y al hacerlo, revelan una forma especial de vinculación. La
comida aparece como calmante o como la solución de los problemas.
El reumatismo cardiaco y las artritis reumatoideas están provocadas por la disminución de las
defensas orgánicas y la elección inconsciente del órgano por enfermarse, sobre el que son
proyectados el conflicto y las fantasías correspondientes. En la interacción familiar el problema
relevante es la dificultad de los padres para manejar los celos de sus hijos.
Las nefritis responden a causas similares.
CONFIGURACIONES FAMILIARES ESPECIALES
 FAMILIAS CON MELLIZOS O TRILLIZOS: los mellizos establecen entre si un vínculo
idealizado y fantástico, que puede adquirir características psicopáticas. Cada mellizo vive al
otro como un rival, como alguien igual a él pero que en lugar de ser su amigo es su enemigo
fantasmagórico que aparece en todas las situaciones vitales. Este sentimiento se origina en
el plano individual, en un incremento de las ansiedades paranoides, derivadas de la
sensación persecutoria que despierta el otro mellizo, rival y contrincantes en la pugna por el
afecto de la madre. Estos niños jamás han tenido una madre para ellos solos.
Los progenitores no saben cómo hacer para satisfacer adecuadamente las necesidades de
ambos niños. Para resolver el conflicto suelen acudir defensivamente a la regresión hacia
los aspectos infantiles narcisistas de su pasado. Como consecuencia, se crea en ellos un
estado confusional, que a veces llega a una psicosis.
 FAMILIAS CON HIJOS ADOPTIVOS: Se procura mantener el secreto acerca de la
proveniencia del niño, donde se presentan los conflictos. Se trata de conseguir que los
padres le digan a la criatura la verdad respecto de su origen. Estos niños saben
inconscientemente que son hijos de otros padres y en consecuencia, presentan zonas de
gran confusión. Otro problema es el profundo sentimiento de culpa que experimentan los
padres adoptivos a causa de la fantasía inconsciente de haber robado los hijos del vientre
materno.
Los padres tienden a reconocerse en sus hijos tanto física como psicológicamente. Al faltar
esta coincidencia se produce un desajuste. Los padres no comprenden ciertos
comportamientos de los niños, que son para ellos extraños y desconocidos.
Las entrevistas familiares son útiles en estos casos porque les permiten comprender estos
comportamientos y aceptarlos como propios del niño.
 MATRIMONIOS SEPARADOS: se trata de una situación que afecta de diversas maneras a
todos los miembros de la familia, y en la que actúan fantasías inconscientes de origen
infantil (ataque y destrucción de la pareja parental) que son vividas tanto por los padres
como por los hijos.

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Las entrevistas son solicitadas por:
-Matrimonios que decidieron divorciarse y que desean ayudar a sus hijos a elaborar el
problema antes de efectivizar la separación
-Padres que ya se han separado y que consultan por los síntomas que han aparecido en
uno de sus hijos o en varios de ellos.
 En el primer caso realizamos una o varias entrevistas matrimoniales para determinar si la
decisión es firme e irrevocable. De ser así, procuramos establecer: a) si están elaborando
en grado suficiente el dolor y la frustración concomitantes: b) si han definido claramente el
régimen por seguir con respecto a los hijos, o si precisan ser ayudados en tal sentido.
A continuación realizamos una o más entrevistas familiares, en las que tratamos de que los
niños o adolescentes reconozcan sus fantasías y sus temores inconscientes y de que los
padres comprendan la interacción que se está produciendo y puedan aceptar los
sentimientos que sus hijos proyectan sobre ellos. Los hijos suelen defenderse de tales
vivencias mediante fuertes impulsos y deseos de volver a unir a sus padres.
En el segundo caso, cuando acude a nosotros el matrimonio ya divorciado, adoptamos una
conducta terapéutica diferente. Resulta pernicioso reunir a ambos ex cónyuges junto con
sus hijos. Esto se debe a que el encuadre terapéutico, y el hecho de encontrarse los dos
con sus hijos reavivan en ellos el dolor y el rencor emanados de la sensación de fracaso
producida por la disolución del vínculo. En tales ocasiones el sufrimiento los bloquea o los
conduce a discusiones violentas, que les impiden atender a sus hijos. Los hijos, al ver a sus
padres juntos en la sesión, tienen la fantasía de que la terapia va a reconciliar al
matrimonio; esta fantasía los desconcierta y los llena de frustración porque la realidad es
diferente.
Si los citamos por separado la situación es más clara y permite un trabajo profundo.
CIRCUNSTANCIAS FAMILIARES CRÍTICAS
Existen circunstancias familiares en las que, debido al impacto dramático de los acontecimientos,
pueden aparecer síntomas en los niños o adolescentes predispuestos a ellos, pueden agravarse
los que ya se han manifestado.
El suceso penoso acrecienta la limitación psicológica impuesta por el aprendizaje familiar fallido.
 SITUACIONES DE DUELO: Desde temprana edad los niños perciben el hecho. Cuando
bebés, en forma totalmente inconsciente y a través del estado emocional de familiares que
los cuidan. A partir del año y medio, equiparan la relación que rige en sus fantasías
inconscientes entre el concepto de ausencia y el de desaparición total con datos
observados. Hacia los cuatro años, comienza la investigación activa del fenómeno a través
de los juegos y de las preguntas. Los niños escuchan cuando los mayores hablan del tema.
En cada uno de los integrantes surgen junto con el dolor y la pena, intensos sentimientos de
miedo y culpa. El miedo responde a la noción de la existencia real de la muerte, se
transforma luego en miedo a la propia muerte y a la muerte de los demás miembros de la
familia. Los sentimientos de culpa originan en las fantasías hostiles previas y tienen tres
vertientes: el dolor, el remordimiento y el miedo a la retaliación.
Se va plasmando en la familia la fantasía inconsciente de que si ha habido un muerto debe
haber un asesino. Al sentirse todos culpables, tiende cada uno a proyectar la acusación
sobre los demás. Cuando la proyección de la imagen criminosa recae sobre uno solo
(generalmente un hijo) y éste por sus características culpó genas, la toma como cierta,
aparece la enfermedad en él. El síntoma del niño, al asumir demasiado intensamente las
vivencias culpó genas y terroríficas de la familia.
Estos psicodinamismos adquieren características especiales según el miembro de la familia
que haya fallecido, pues el vacío que ha quedado representa una función cesante, que
debe ser cumplida de alguna manera.

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+Fallecimiento del padre: Implica la carencia de la respectiva autoridad, de la fuerza externa
capaz de contener los impulsos incestuosos dirigidos hacia la madre.
El varón siente que puede ocupar el lugar del padre, lo que le causa mucha angustia y le
despierta fantasías terroríficas. Defensa, la compulsión al desempeñar el papel del jefe de
familia, con mayor o menor éxito. En términos generales, esta pretensión fracasa ante la
realidad y el varón se siente frustrado también ante su intento enmascarado de vehiculizar
sus deseos edípicos. Tales conflictos si alcanzan un grado demasiado alto, se expresan con
síntomas. Depende de la actitud de la madre, la resolución o no de ese problema. Otra
dificultad es la falta de modelo de identificación, esta función puede ser cumplida por un
familiar, pero parcialmente, y con la posibilidad de rechazo, originando en el sentimiento de
culpa por abandonar el modelo paterno para seguir otro. La hija pierde la posibilidad de
continuar elaborando las pulsiones edípicas positivas, que son el contrapuesto
indispensable a su vínculo primario (homosexual) con la madre. De no mediar una eficaz
actitud materna, puede surgir en la niña actitudes masculinas, provenientes de la situación
edípica negativa, con su secuela de rebeldía, hostilidad y celos patológicos.
Tanto el hijo como la hija se ven privados del modelo de sexualidad genital y de la relación
hombre mujer, tales problemas serán tanto más graves cuanto más pequeños sean los
niños en el momento del fallecimiento, las posibilidades de elaboración se acrecientan con
la edad. El bebé como ya se dijo percibe las vivencias provocadas por el hecho y las
registra, quedan inscriptas en su inconsciente como zonas confusionales.
Añádanse el estado de viudez de la madre, su depresión, su eventual desamparo social o
económico, su mayor o menor soledad, la capacidad para enfrentar los estados anímicos de
sus hijos, en los que siempre aparecen ingredientes de hostilidad, y su posibilidad de asumir
la función paterna.
+Fallecimiento de la madre: A veces el padre, imposibilitado para actuar de otra manera,
deja a los niños en el hogar de la abuela o de los tíos, con lo cual sus hijos lo pierden
también a él, por lo menos parcialmente.
La hija, liberada a sus impulsos edípicos respecto del padre y privada del modelo femenino
de identificación, puede caer definitivamente en la identificación con el modelo masculino. El
varón, corre peligro de identificarse con la madre muerta. Ambos muestran hostilidad y
tiranía hacia el padre, a quien por otro lado temen perder.
Una parte importante de la función materna queda a cargo del padre, la enseñanza vital, al
padre le resulta difícil cumplir con este cometido, pues siente que al hacerlo adopta una
actitud femenina. Se ve obligado a contraer de nuevo matrimonio, lo que lleva a conflictos.
Ayudar a los hijos a acercarse al padre, y ayudar a éste a superar su depresión y a
comprobar que puede seguir cumpliendo su función sin perder por eso su condición
masculina.
+Fallecimiento de ambos progenitores: Los hijos quedan extremadamente desprotegidos.
Los sentimientos de terror y culpa amenazan al yo con la desintegración; en ocasiones esta
se produce, y aparecen entonces los cuadros psiconeos, la disolución de todo vínculo
simbiótico, es una nueva vivencia intolerable, que precipita la psicosis.
+Fallecimiento de un hermano: Aparece ante la mente infantil (que cree que solo mueren
los viejos) como algo incomprensible, y ante los padres quien acaba de morir, como el
resultado de no haber desempeñado bien su función. Los aspectos narcisistas de los
integrantes de la familia se recienten fuertemente, experimentan la muerte como una
profunda herida, un ataque a la omnipotencia, y tienen la sensación de que les han
arrancado una parte de sí mismos.
Los hijos se retraen desconfiados y doloridos, los padres, anteriormente idealizados, son
vistos ahora como incapaces de brindar la adecuada protección. También los padres se
retraen por su propio duelo, la incomunicación prevalece en todos durante un tiempo, y no
siempre logran superarlo. A menudo los padres sobre protegen a sus hijos por miedo y por
necesidad de volcar el amor perdido. Frente a la hostilidad y el alejamiento de los niños,

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frecuentemente se someten maso quísticamente a ellos para expirar su sentimiento de
culpa.
+Fallecimiento de otros familiares: Cuando un abuelo fallece, la familia siempre se
experimenta un profundo dolor. Para los padres significa el fin de la situación de hijos y de
la protección, por escasa que fuese, que recibían de sus padres. Los enfrenta al ciclo vital,
que los convertirá en abuelos y que sistemáticamente también los llevará a la muerte.
Para los nietos, constituye una aproximación a la noción de muerte, la cual nos llena de
terror, sobre todo cuando el suceso tiene lugar a una edad temprana. Los niños formularán
toda clase de preguntas sobre el tema, que les despierta gran curiosidad a causa del temor
que suscita en ellos.
El duelo actúa en especial en el progenitor afectado y por extensión en el conyugue, el
impacto al retraerlos reduce el contacto con los niños, los abuelos son siempre una figura
importante para las criaturas. Suelen ser más tolerantes y permisivos que los padres, no
ejercen sobre ellos autoridad ni tienen responsabilidad que les incumbe a éstos. Son padres
sustitutos, que a la vez, ayudan a socializar al niño, le permiten atenuar la gran dependencia
en que se encuentra con respecto a sus progenitores. La existencia de los abuelos otorga
seguridad a la criatura, les hace ver que hay otras personas que pueden cuidar de él con el
mismo cariño y la misma eficacia que sus padres.
La pérdida del abuelo/a implica, el cercenamiento de una porción significativa del ámbito
social y la disminución de estar protegido. El impacto que produce es menor que el del
fallecimiento de los padres o hermanos.
Los tíos ya no tienen para los niños o adolescentes la significación que poseían antes, el
duelo por la muerte de un tio afecta a la familia, repercute a los niños en especial por la
depresión del progenitor que ha perdido a su hermano.
La situación se agrava porque quien ha fallecido no es un anciano sino una persona todavía
joven, de la misma edad que los padres, y esto lleva a pensar en la posible muerte de ellos.
La muerte de un primo asume las mismas características que el fallecimiento de un
hermano pero más atenuadas.
 CAMBIOS DE DOMICILIO: Para el niño, la casa representa la prolongación de sí mismo,
todavía unido al cuerpo materno; esta vivencia es más intensa cuanto más pequeño es el
niño. Llama la atención la capacidad de un lactante a partir de los dos meses, para mostrar
alegría al volver al hogar después de un paseo. El cambio de residencia adquiere, las
connotaciones traumáticas del nacimiento, es experimentado como desintegración corporal.
Debe agregarse la confusión espacial creada por el hecho de no poder desprenderse de la
representación del ambiente anterior. Esa vivencia confusional, en la que se entremezclan
la ansiedad de la pérdida y el terror a lo desconocido, es producida asimismo por el nuevo
vecindario, por sus calles, sus edificios y sus habitantes.
El cambio de colegio, siempre resulta conflictivo, las dificultades escolares surgidas por el
cambio de domicilio, es posible también que aparezcan por rasgos patológicos.
 ENFERMEDADES EN LA FAMILIA:
+Intervención quirúrgica de un hijo: Se ha comprobado las ventajas que posee el método de
terapia familiar para el tratamiento de estos casos, porque la familia comparte con el niño la
elaboración de las ansiedades, porque al conocer cuáles son los conflictos que ocasionan la
intervención y las relativas fantasías inconsientes pueden comprender y ayudar más al niño.
Recibir información precisa acerca de los diversos pasos de la operación les infunde mayor
confianza. El tratamiento comprende un período pre y pos operatorio.
+Enfermedad prolongada y/o invalidante. Accidentes (de un hijo o de uno de los padres): El
niño que tiene que guardar reposo durante varios meses, sea por una fractura o a causa de
una enfermedad prolongada, debe ser tratado. Esa situación provoca regresiones
profundas, capaces de poner en peligro su normal evolución psicosexual e intelectual. La
familia necesita orientación acerca de la forma de cómo tratarlo.

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La mejor manera de orientarla es permitirle que conozca las ansiedades y las fantasías
inconscientes, con terapia familiar.
Cuando el que está obligado a permanecer largo tiempo en cama, o el que queda inválido,
es uno de los padres, se produce un estado de ansiedad y culpa en todos los miembros de
la familia, con las consiguientes proyecciones recíprocas, y la perturbación concomitante de
la interrelación.
+Enfermedad incurable de un hijo (daño cerebral, psicosis, etc.): Afectan no solo al enfermo
sino a todos sus familiares. Los hermanos especialmente, experimentan miedo, inhibición y
culpa. Frecuentemente que apelen como defensa a la retracción narcisista, a la fobia o bien
imitación del enfermo.
 MIGRACIÓN Y EMIGRACIÓN:
+Migración dentro del país: Los procesos descritos a propósito de los cambios de domicilio
se incrementan cuando la familia se traslada a una zona geográfica distinta, las diferencias
ambientales y culturales son mayores. Las reacciones defensivas ante la ansiedad
traumática, las vivencias confusionales, persecutorias y depresivas son la retracción, la
conducta fóbica y el prejuicio.
+Emigración: Cambio de residencia más penosa o difícil de superar. La cultura varía en
forma sustancial, los procesos de ansiedad generales por la pérdida de lo conocido, el
miedo a lo desconocido y la confusión se agravan mucho cuando lo que cambia es también
el idioma. El idioma, surge como un vínculo primario entre el niño y sus padres; una forma
sustitutiva y simbólica del contacto corporal con la madre, un modo de superarlas
ansiedades del destete y de integrar definidamente la figura paterna. La adquisición y el
perfeccionamiento obligado de otro idioma obligan a elaborar esa situación primaria,
confundida con la situación actual los niños sufren mucho y lo expresan resistiéndose al
nuevo idioma u olvidando el original, con frecuencia la adaptación falta en algún aspecto y
determina la aparición de síntomas.
 QUEBRANTO ECONÓMICO, DESPIDO LABORAL: Este tipo de conflictos afecta a toda la
familia y en especial a los hijos, que se sienten impotentes para auxiliarlos. La capacidad de
los hijos para entender el hecho es tanto menos reducida cuanto menor es su edad.
Los padres se repliegan sobre sí mismos. Se muestran oscos, malhumorados preocupados
y tristes. La relación con los hijos se perturba, y ello refuerza la ansiedad de éstos.
 PRISIÓN DEL PADRE O DE LA MADRE: Se trata de una contingencia harto dramática y
difícil de elaborar. A la sensación penosa producida por la ausencia del progenitor se unen
la vergüenza y la angustia causadas por el hecho de saber que aquel se encuentra en esa
situación. La prisión representa el supremo castigo que se aplica a la maldad: corresponde
a profundas e intensas fantasías inconscientes de origen anal secundarios: retener al objeto
en el intestino, apretarlo, estrujarlo, retorcerlo, para que deje de ser malo y se convierta en
bueno. Al ver que la realidad afirma esta fantasía, aparece la sensación de miedo.
MOMENTOS EVOLUTIVOS (VER ORGINAL. CAPITULO 4)
 EL RECIÉN NACIDO
 LA DENTICIÓN
 LA DEAMBULACIÓN,
 CONTROL DE ESFÍNTERES,
 ENTRADA AL JARDÍN,
 NACIMIENTO DE UN HERMANO,
 ELABORACIÓN COMPLEJO DE EDIPO,
 INGRESO ESCUELA PRIMARIA,

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 PREPUBERTAD, PUBERTAD, ADOLESCENCIA
OBJETIVOS, ALCANCES, LIMITACIONES, CONTRAINDICACIONES (VER ORIGINAL.
CAPITULO 5)
LA ENTREVISTA DEL GRUPO FAMILIAR COMO ELEMENTO DE DIAGNÓSTICO INFANTO-
JUVENIL
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
La inclusión de entrevistas familiares en el proceso diagnóstico es un elemento útil para llegar a la
comprensión cabal del problema del niño o del adolescente.
Después de haber recabado de los padres los datos correspondientes al problema por el que
acuden, y una vez que se hubo reconstruido la historia del paciente, procedemos a realizar la hora
de juego diagnostica, luego efectuamos una entrevista familiar o varias con todos los hijos.
Generalmente se descartan los tests a causa de su carácter estático.
Las sesiones familiares facilitan la visión global del conflicto. Aparece claramente definido el estilo
de interacción en el que se desarrollan las técnicas de enseñanza responsables de la patología
observada en el paciente. De esta manera se puede establecer una correlación de los datos
suministrados en la entrevista inicial, los detectados en la hora de juego individual y los que arroje
la entrevista familiar. Disponemos así de tres conjuntos de datos, los cuales convalidaran la
formulación diagnostica; la indicación terapéutica tendrá más posibilidades de ser evaluada con
exactitud.
No podemos pasar por alto un punto esencial: el valor psicohigiénico de estas entrevistas. Al
permitir a los padres comprender la interacción psicohigiénica que se ha establecido entre ellos y
sus hijos, les brindamos la posibilidad de reflexionar sobre el problema y trazarse pautas de
modificación. Y se podrá determinar si existe conflicto matrimonial.
Las causas que nos llevan a destacar la importancia de incluir entrevistas familiares en la etapa
diagnostica son:
- La posibilidad de una visión global del acontecer patológico del paciente, tanto en su
expresión interna como en el plano interaccional.
- La detección del problema en los otros hijos o en los padres.
- La formulación de aclaraciones psicohigiénicas y psicoprofilácticas.
- La posibilidad de efectuar una indicación terapéutica certera y un diagnóstico con mayor
precisión.
TÉCNICA DE LA ENTREVISTA
 EQUIPO TERAPÉUTICO: Debe haber un solo terapeuta coordinador y a veces es
conveniente incorporar un observador con participación limitada.
Reservamos al observador las siguientes tareas: anotar los hechos a medida que se van
produciendo o reconstruirlos después, colaborar con la interpretación de los dibujos o
modelados, aclarar situaciones en las que se produce duda o discrepancia y ayudar en la
puesta de limites cada vez que ello sea necesario.
 CONSULTORIO: los elementos mínimos requeridos son: una mesa, un banquito para cada
uno de los niños o púberes y sillas para los padres y adolescentes, para el coordinador y
para el observador.
 MATERIAL DE JUEGO: lo desplegamos sobre la mesa antes de comenzar la entrevista,
cuando preparamos el consultorio.
Adecuamos el material a la edad de los niños. Para los de primera infancia, latencia
prepubertad: cubos, tijeras, sacapuntas, goma de borrar, lápices de colores, lápices negros,
papel, plastilina, autos, aviones, animales de granja y animales salvajes, figuras humanas. A
los niños menores de 3 años les damos tacitas y platitos.

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No usamos: plasticola, cinta adhesiva, papel de colores, temperas, acuarelas, porque se
prestan fácilmente para ser derrochados y permiten que los chicos se ensucien y se peleen.
Lo mismo ocurre con las fibras y lapiceras. Estos elementos además de facilitar una
utilización destructiva, impiden una adecuada comprensión de los dibujos. Si favorecemos
el uso de pizarras y tizas, por las posibilidades motrices y graficas que brindan.
 INDICACIONES A LOS PADRES: citamos al grupo familiar que vive en la casa, pero
aceptamos la inclusión de alguna otra persona que les resulte importante.
En el caso de los padres separados, tenemos dos entrevistas: una con la madre y los hijos y
otra con el padre y los hijos. Procedemos así para no hacernos cargo de la fantasía
mesiánica de volver a unir a la pareja y para proteger a los hijos.
El objetivo es comprender mejor al niño que motiva la consulta y a sus hermanos y brindar a
los padres el conocimiento que los capacite para conducirlos mejor.
Solicitamos que comuniquen todo esto a sus hijos antes de la entrevista y que les aclaren
que les proporcionaremos juguetes y material de expresión. También les describimos la
mecánica de la entrevista, que consiste en hablar con las personas mayores y observar e
interpretar el juego de los niños o conductas de los adolescentes.
 RECIBIMIENTO: saludamos, nos presentamos, introducimos al observador si lo hay y los
hacemos pasar. Pedimos a los adultos que no fumen para poder concentrar la atención en
el comportamiento de los hijos y deben tener las manos libres para jugar con ellos.
 CONSIGNA: señalamos que nos hemos reunido para tratar de entender entre todos el
problema de los hijos y, en especial, el de aquel por quien se ha consultada y que con tal fin
hemos preparado el material que está sobre la mesa, el cual se halla a su disposición.
Cuando la familia trae a un lactante, les brindamos facilidades para que lo atiendan con toda
comodidad, inclusive para que, si fuera necesario, le den de mamar. A partir de los 3 meses
proporcionamos a los bebés algún juguete apropiado para ser llevado a la boca, como un
platito, una tacita de plástico o un muñequito de goma liviana. De los 8 meses en adelante
les damos una pelota, autitos y cubos.
 DURACIÓN: una hora es suficiente. A los cincuenta minutos comunicamos su finalización.
De esta manera damos tiempo a los niños para que terminen sus juegos, modelados o
dibujos, permitimos el desplazamiento cómodo de todos hacia la sala de espera,
convenimos la nueva cita y nos despedimos. En las instituciones es posible manejarse con
lapsos menores, de cuarenta y cinco o treinta minutos.
 LA ENTREVISTA: Durante su transcurso vamos describiendo las conductas que
observamos en niños y adultos y procuramos señalar los contenidos que las motivan en lo
que respecta a las ansiedades y a las fantasías inconscientes. Los señalamientos estarán
destinados exclusivamente a los niños. También tratamos de explicar la modalidad de
interacción y la forma de comunicación de la familia. Nos interesa en particular ver si los
padres asumen su función o si, en su regresión, actúan como los niños.
Formulamos preguntas acerca de lo que observamos, o bien los padres comentan nuestros
señalamientos o aportan nuevos datos. No respondemos a preguntas generales de tipo
informativo. Si las situaciones observadas son claras, podemos hacer indicaciones
psicohigiénicas tales como: que los niños dejen de compartir el lecho con los progenitores
que los padres los ayuden a dirimir sus reyertas; que los impulsen a practicar determinado
juego o deporte. Al finalizar la entrevista tratamos de sintetizar las observaciones realizadas.
 INDICACIONES: se pueden hacer distintas combinación, tales como: orientación
psicohigiénica, psicoterapia, prescripción de medicamentos, tratamiento psicopedagógico o
foniátrico, acompañante lúdico, expresión corporal, enseñanza musical, reeducación,
manualidades, educación físicas.
EVALUACIÓN DINÁMICA DE LA ENTREVISTA

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 ORDENACIÓN DE DATOS: se lleva a cabo en el protocolo del observador , durante la
sesión y que luego será ampliado o el terapeuta hará una reconstrucción después de la
entrevista si no cuenta con observador.
Los hechos acaecidos durante la sesión son analizados bajo el nombre de:
 INTERPRETACIÓN DINAMICA DE LA ENTREVISTA: Se elabora según el modelo del
“cono invertido”. Las primeras observaciones, más numerosas en cantidad, constituyen la
base, más amplia. Los emergentes que surgen a continuación son más delimitados, pero
cada vez en menor cantidad hasta llegar al vértice, en donde aparece el conflicto básico.
Este conflicto es analizado como si se tratara de la dinámica inconsciente de un individuo.
Este método permite estudiar el pasaje de lo grupal a lo individual e integrarlo.
 COMUNICACIÓN: se procura determinar la modalidad, el nivel y las distorsiones existentes
en el modo en que padres e hijos se comunican.
 MODALIDAD: Depende del mecanismo de defensa predominante y conserva sus
características. La modalidad histérica, extravertida, posee alto grado de contenido e
información. En la esquizoide predominan la retracción, la parcialización y los códigos
especiales. La paranoide se manifiesta como un clima de alerta y culpabilización. La
epileptoide se caracteriza por la confusión y el pegoteo, en donde varias personas hablan al
mismo tiempo, dan largas explicaciones y resulta muy difícil la comprensión. La fóbica
plantea tensas expectativas silenciosas, conductas evitativas y verbalizaciones exigentes.
La psicopática origina gran tensión por las múltiples actitudes sorpresivas que produce, en
medio de comunicaciones coherentes en apariencia y poca información. La obsesiva
abunda en silencios y proporciona muy escasa información, es notorio el sobresalto que les
causa la interpretación, con frecuencia se enfrascan en discusiones estériles que utilizan
para no permitir que el terapeuta intervenga. La modalidad narcisista centra toda la
comunicación en el halago de cada uno de los miembros o de alguno de ellos, usa
predominantemente los diminutivos y prefiere el relato de hechos externos, a los que tiende
a idealizar.
 NIVELES: Berenstein plantea la posibilidad de localizar el punto de fijación predominante en
la comunicación, para lo cual se vale de la teoría freudiana: denomina nivel de la
comunicación a las estructuras verbales derivadas del punto de fijación. Tenemos así
niveles orales, en donde la comunicación gira en torno a la comida o a la succión y anales,
que se evidencian a través de los rasgos expulsivos o retentivos. Los niveles fóbicos
aparecen cargados de temores y evitaciones, y los histéricos manejan una comunicación
fluida. Los psicopáticos se rigen por valores extremos y los epileptoides denotan confusión.
 ROLES Y FUNCIONES: La dinámica familiar presupone dos funciones: la de enseñar, a
cargo de los padres y la de aprender por parte de los niños. Los roles en las relaciones
familiares cubren una amplia variedad: acusado-acusador, acosado-acosadores, excluido-
excluidores, etc. Es importante destacar el rol del chivo emisario, sobre el cual convergen
las proyecciones de todo el grupo y es de observación frecuente en las familias con niños
enfermos.
 ANSIEDADES, MECANISMOS DE DEFENSA Y FANTASDIAS INCONSCIENTES: se
deben identificar y determinar para saber cómo proseguir con la entrevista y el proceso.
 IDEOLOGIA: nos indica el nivel de aspiración social y los temores respecto del extragrupo.
 UBICACIÓN ESPACIAL: la forma en que la familia se distribuye en el cuarto y sus
desplazamientos eventuales durante la entrevista constituyen datos muy útiles.
Esta evaluación dinámica de la entrevista nos permite formular:
 DIAGNÓSTICO DE LA FAMILIA: Diagnóstico dinámico (tipo de familia (fóbica, obsesiva,
histérica), características) Diagnóstico estructural y dinámico de cada uno de los miembros
(se establece por las conductas de cada integrante en el contexto de la familia. Permite
inferir cual es la estructura predominante en cada uno y su dinámica particular). Pronostico
individual y grupal. Indicaciones terapéuticas.

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CONTRATO Y ENCUADRE
Contrato:
En todo tratamiento psicológico se establece, entre el paciente y el terapeuta un convenio, que en
la práctica recibe el nombre de contrato, en el cual se definen las reglas que deberán respetar
ambas partes. En la terapia familiar el paciente es la familia y la responsabilidad del cumplimiento
recae sobre los progenitores. Entre el niño y el terapeuta funciona un contrato analítico igual al del
análisis de adultos, con la misma responsabilidad y el mismo compromiso. Y ese contrato es la
armazón sobre la cual se establecen, con el niño, la situación analítica y el proceso analítico. Es
decir que si bien son los padres lo que asumen formalmente el compromiso de la asistencia puntual
y del pago, comparten con los hijos el de la amplia colaboración. Al tratarse de una terapia familiar
conjunta, todos sus integrantes deben comprometerse a cumplir grupalmente el contrato.
El contrato familiar establece como condición fundamental que vengan a la entrevista todos los que
puedan. El contrato se apoya en la disposición de los progenitores para aceptar la acción
terapéutica implícita, esto es, la posibilidad de entrar en regresión para lograr el contacto directo
con las vivencias de sus hijos y con las interpretaciones destinadas a estos.
En cuanto a los niños, el intenso padecimiento causado en ellos por el conflicto los impulsa a
volcarse por entero a la terapia. La única traba que puede presentarse es la profunda resistencia
de los padres, lo cual coloca a los pequeños ante la disyuntiva de mantener la necesaria
dependencia respecto de ellos o abandonarlos para seguir al terapeuta. El terapeuta familiar debe
tener clara la posibilidad de que aparezcan resistencias en los padres y debe detectarlas a tiempo.
El indicio seguro de estas conductas ambivalente de los niños, mucho más nítida que la de sus
progenitores.
La premisa básica de la terapia familiar con niños y adolescentes es considerar a los hijos como
protagonistas y a los padres como acompañantes que desde el fondo dirigen la trama y no asumir
la delegación de la función parental.
Un aspecto formal del encuadre es la duración:
Duración: cada familia tiene su propio tiempo de elaboración y que es este el que determina el
criterio de duración del contrato. La entrevista diagnostica debe proporcionarse, entre otros datos,
la indicación acerca de cuál será la duración más conveniente para esa familia. Lo óptimo es
ofrecer contratos de corta duración, con la posibilidad de renovarlos. Según los casos, proponemos
contratos de dos, tres, seis o doce meses. Al terminar el periodo establecido, solemos hacer una
entrevista de evaluación con los padres a solas, para convenir, según el caso, la interrupción de la
terapia o la renovación del contrato por un lapso igual al anterior. Lo aconsejable es no prolongar
un tratamiento familiar más allá de los tres años. Pasado ese plazo, la terapia es susceptible de
convertirse en una situación familiar o social, en la cual la familia va “de visita” al consultorio del
terapeuta. Si continúan existiendo problemas habrá que pensar en la derivación a otros
profesionales.
Encuadre:
En el análisis de niños el encuadre abarca los siguientes aspectos: honorarios, horarios, la persona
del analista, la persona del niño, la disposición a cumplir el contrato analítico, el consultorio, la caja
de juguetes, los juguetes, los muebles del consultorio.
Honorarios: La regulación de los honorarios en las terapias familiares debe tener en cuenta varios
factores: su duración mayor (una hora); el hecho de compartir eventualmente los honorarios con el
observador, si este actúa; el hecho de que se está tratando a varias personas al mismo tiempo; la
frecuencia quincenal, mensual u ocasional y la brevedad. Lo adecuado es abonar cada entrevista
por separado. Los honorarios serán abonados aun cuando la familia no acuda a sesión.
Horarios (frecuencia): el intervalo entre sesión y sesión debe contemplar la capacidad para tolerar
las ansiedades que surgen en cada entrevista, así como las posibilidades de introyectar y elaborar
las situaciones vivenciadas y comprendidas. Es necesario ajustarse a un intervalo que permita la
elaboración, sobre todo en los padres.

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El recurso técnico que empleamos para ayudar a los progenitores y a sus hijos a discernir entre sus
vivencias y la realidad es el de la fijación de un lapso que asegure al inconsciente que se está
tratando con un especialista y no con un familiar o vecino o con los padres severos de la fantasía.
Este lapso mínimo es de quince días entre sesión y sesión.
La duración de cada sesión es de una hora. A los cincuenta minutos comunicamos a los niños que
ya deben guardar los juguetes en la caja, los restantes diez minutos están destinados a ese fin, así
como a acompañar a la familia hacia la salida y convenir una nueva cita. El periodo de cincuenta
minutos admite una buena concentración tanto por parte del terapeuta como de la familia. En el
trabajo institucional solemos disponer de menos tiempo.
El consultorio: Debe tener paredes desnudas, ausencia de objetos que atraigan la atención y
puedan ser atacados, aireación suficiente, superficie no demasiado reducida, etc.
El material de juego; la caja de juego: Lo ideal es desplegar los juguetes sobre la mesa ya que
permite que todos lo vean fácilmente. Cuando hay niños en edad escolar solemos incluir una
carpeta con cartulinas para la mejor conservación de los dibujos, dado que en esa etapa suelen
expresarse en forma gráfica. En la primera sesión les aclaramos que la finalidad de la caja es
preservar los juguetes para que puedan encontrarlos en la próxima entrevista.
No es raro que algunos niños traigan un juguete de su hogar, esto debe ser aceptado e
interpretado. Expresa la necesidad de introducir situaciones familiares que no sabe cómo explicar
de otra manera.
Los muebles del consultorio: Procuramos hacer respetar su integridad y contener los ataques que
puedan dirigirse contra ellos. Los niños pequeños tienden a utilizar la mesa o los banquitos como
elementos de juego, al proceder así los incluyen en la proyección de sus fantasías.
Contratos de encuadre combinado:
Es una serie de modalidades terapéuticas que el analista instrumenta por sí mismo, en donde la
psicoterapia se complementa con otras técnicas, como la psicopedagogía y la foniatría. Llamamos
contratos de encuadre combinado a las distintas posibilidades de articulación que el analista puede
realizar con otros tratamientos psicoterapéuticos, por ejemplo:
- Psicoterapia individual del niño o adolescente, acompañada de entrevistas familiares o
binomiales.
- Psicoterapia binomial madre-hijo o padre-hijo, combinada con sesiones quincenales o
mensuales de todo el grupo familiar.
- Psicoterapia matrimonial con entrevistas familiares.
Estas combinaciones deben ser realizadas por el mismo terapeuta, debo a:
- Combinación de terapia individual del niño o del adolescente con tratamiento familiar o
binomial: la transferencia en ls niños o adolescentes se manifiesta de manera tan masiva
que no admite su diversificación de terapeutas. La actuación de dos analistas promueve
confusión y conflicto de lealtad.
- Combinación de terapia binomial y familiar: las consideraciones son las mismas que las del
punto anterior, pero hay que agregar la imposibilidad de que un mismo progenitor pueda
entender la orientación que le brindan dos personas distintas.
- Terapias combinadas matrimonio-familia: la transferencia familiar se centraliza en una sola
persona, que a su vez contiene toda la historia terapéutica. Ambos factores, centralización
de la transferencia familiar y continuidad histórica, favorecen en gran medida el desarrollo
del tratamiento.
TRANSFERENCIA Y CONTRATRANSFERENCIA (VER ORIGINAL. CsdcAPITULO 12)
ACTUACIÓN DEL TERAPEUTA (VER ORGINAL. CAPITULO 13)
 SEÑALAMIENTO,
 INTERPRETACIÓN,

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 ORIENTACIÓN,
 MEDICACIÓN,
 LÍMITES
FINALIZACION DE LA TERAPIA
En los casos más favorables, en donde los padres colaboran activamente con el terapeuta, nos
hallamos en condiciones de determinar la finalización de una terapia cuando se han cumplido los
siguientes objetivos:
 Resolución de los conflictos, las inhibiciones y las detenciones del desarrollo de los hijos y
total desaparición de la sintomatología que llevo a la iniciación del tratamiento.
 Respeto mutuo entre los miembros de la familia, plena asunción de la función paterno-
materna de enseñanza y protección y buena aceptación, por parte de los hijos, de su
función de educandos.
 Sensación de bienestar en todos los miembros de la familia, predominio de lazos afectivos
y adecuada contención y limitación de los impulsos agresivos.
 Correcto funcionamiento del mecanismo de sublimación.
La finalización de la terapia debe ser alborada de la misma manera que suele elaborarse la de los
tratamientos individuales: se fija la fecha con anticipación, se van interpretando las fantasías
correspondientes y se señalan las regresiones esporádicas ocasionadas por el temor a la pérdida
del vínculo terapéutico.
ADOLESCENCIA: LA TAREA CLÍNICA CON LOS ADOLESCENTES DE HOY (Rother Hornstein)
En el campo psicoanalítico la adolescencia ha sido abordada desde variados puntos de vista:
Freud propuso que en la pubertad se subordina la pre-genitalidad a la genitalidad. El desarrollo
psíquico impone establecer objetivos sexuales heterosexuales exogámicos.
Anna Freud incluyó la teoría del duelo y de la conmoción en el equilibrio narcisista en su
comprensión de la adolescencia.
En Argentina Arminda Aberastury retoma el tema de los duelos y plantea que el adolescente tiene
frente a sí la tarea de tramitar los duelos por el cuerpo de la infancia, por los padres de la infancia y
por la pérdida de la condición de niño.
Peter Blos se ocupa de las vicisitudes del complejo de Edipo y del ideal del Yo.
Finalmente, los aportes de Piera Aulagnier en cuanto al proceso de historización que la
adolescencia pone en juego, desarrollado en nuestro país por Puget, Moreno y Lewkowicz, resultan
fundamentales a la hora de pensar la pubertad y la adolescencia.
Nada llega a conmover tanto a las estructuras infantiles de un analista en el plano de la
contratransferencia como la turbulencia adolescente.
Meltzer entiende a la adolescencia como un estado mental y propone que en la pubertad se
produce el derrumbe de la estructura latente, sostenida por un severo y obsesivo control, splitting
del self y de los objetos. También propone tener muy en cuenta la importancia del grupo de pares
en el desarrollo adolescente. El grupo sirve fundamentalmente para contener las confusiones
determinadas por el uso de identificaciones proyectivas en las que se ponen en juego partes del
self con un grado de fuerza y violencia tal, que llevan inevitablemente a la acción, tan característico
en la conducta de los jóvenes.
El adolescente se mueve en tres mundos durante el proceso de desarrollo de su estructura interna:
en el de los adultos, en el de los niños en el ámbito de la familia y en el de sus pares. El joven
considera que el mundo adulto detenta el poder y que los niños son sus esclavos. Estos últimos
creen que todo el saber está contenido en sus padres, que funcionan como garantes. Así, el púber
afronta una aguda pérdida de identidad familiar al descubrir que sus padres no lo saben todo.
Debe, entonces, hacer una elección crucial, o abraza la idea de que se ha hecho solo a sí mismo o

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trata de encontrar su lugar en el mundo. Para inclinarse por esta segunda alternativa tiene que
encontrar primero su lugar en el mundo de sus pares, en la comunidad adolescente.
Se ha dudado sobre la posibilidad de tratar psicoanalíticamente a adolescentes, ya que está
atravesada por la difícil convivencia entre el mundo adolescente y el del adulto al que pertenece el
analista. También por la dificultad de los estados cambiantes que tienen, que lleva a la proliferación
de propuestas de otro tipo.
Cuando el análisis es posible puede constituir en una experiencia excepcional, pero se necesita de
una flexibilidad especial.
¿Cómo llegan a la consulta?, a veces traídos por padres preocupados: por dificultades en las
relaciones con ellos, por la escuela, por los pares, por las drogas, por trastornos en la alimentación,
enfermedades corporales, auto-lesiones o aislamiento.
Debemos hacer una buena evaluación antes de decidir qué se va hacer.
Los que no consultan suelen ser los seudo-maduros, aquel adolescente que intenta saltear esta
etapa y, movido por su ambición, intenta entrar despiadadamente en el mundo de los adultos, para
probablemente hacer un breakdown alrededor de sus 40 años. Y la consulta más frecuente son los
cuadros Borderlines de aislamiento o de derrumbe total.
ADOLESCENCIA Y DISCURSO (power)
Concepto: se utiliza para englobar tanto el conjunto de lo que se dice, como las condiciones en que
los hechos aparecen en los dichos, y los modos en que esos dichos son efectivizados, esto es las
modalidades del decir.
La clínica nos enfrenta con niñas de 30 años, adolescentes de 40, veteranos de 14.
Las fronteras de la adolescencia varían de acuerdo al momento histórico, cultural, barrio,
comunidad.
La tendencia de la gravedad de los actos realizados por chicos muy jóvenes ha puesto de
manifiesto el repensar la adolescencia jurídicamente.
Existe una pluralidad de discursos:
 Desde el ángulo psicosocial se habla de “moratoria”.
 En el terreno de la sexualidad la moratoria es de orden psicosexual.
 En el campo cognitivo, es un periodo de las formas abstractas del pensamiento.
 Desde la endocrinología, es un periodo de transformación glandular.
 En el plano afectivo, la reestructuración de la identificación.
Por lo dicho qué difícil para un psicoanalista ver la adolescencia.
Todos estos desencuentros entre el cuerpo biológico, la elección sexuada, el tiempo de
confrontación impone una clínica particular.
¿Existe un discurso propiamente adolescente? ¿Hay, a menos, una variedad de rasgos que hacen
al habla?
Sobresalen: los largos silencios puberales, mantenido frente al analista; una posición dialógica de
malestar, desgano, disconformismo, padecida por los padres que lamentan no poder hablar con
sus hijos.
Existe una proliferación de términos, que más allá de cualquier significación, entiende afirmar algo
acerca de la identidad de quien los usa.
En el plano de los vínculos, está por un lado el grupo, la inclusión de los deportes, las andas de
rock, pareja de amigos.
Freud dedica a las muchas adolescentes que atendió, haciendo hincapié no en la edad sino en el
tipo estructural.

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Se habla de “acompañamiento” a propósito del análisis del púber; palabra que debe ser vaciada de
la connotación de “hacer compañía” que tiende a despertar en la intuición.
El analista en una cultura alcanzada por los efectos de la ciencia, debe asistir los tanteos, las idas y
venidas con las que el sujeto consuma su propia iniciación; es decir, la tarea de asumir las marcas
que lo identifican como perteneciendo a un grupo sexuado y que le permiten acceder o no a un
objeto exogámico.

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