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ALEJO G.

SISON

FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA
I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

C U A D E R N O S
EMPRESA Y HUMANISMO
I N S T I T U T O

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

INDICE

Introducción: ¿Qué es la “Filosofía de la 3. Metodología Económica e Historia


Economía”? del Pensamiento Económico
Primera Parte: 4. La insuficiencia de la Metodología
La Filosofía de la Economía como Económica como Filosofía de la
Metodología de la Ciencia Económica Economía
1. La perspectiva angloamericana FUENTES Y REFERENCIAS

2. La Filosofía de la Ciencia Moderna NOTA BIOGRAFICA

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INTRODUCCION: ¿QUÉ ES LA impotente para una mejora social, si no la 3


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“FILOSOFIA DE LA ECONOMIA”? acompaña una cultura empresarial favorable.


Valiéndonos del principio de interdependencia
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Llevamos ya casi un lustro después del que rige los sistemas sociales, diríamos que no
derrumbamiento del muro de Berlín, símbolo sólo la ética y la economía, sino también la
histórico, para muchos, del ocaso definitivo de política, han de ser acordes para ser realmente
la ideología comunista, de la obsolescencia del eficaces en su cometido. De esta manera
análisis marxista de la realidad social y de la somera, esperamos haber justificado la pers-
superación de las economías planificadas. Sin pectiva eminentemente filosófica que
embargo, entre los firmes defensores del capi- adoptará nuestra investigación.
talismo liberal reina una sensación de impa- ¿Qué es la filosofía de la economía? Según
ciencia, de desilusión, si no de fracaso rotundo, la literatura angloamericana, es una rama de
porque durante todo este tiempo, tampoco se la epistemología o de la teoría del conoci-
ha podido cumplir con las metas o los objetivos miento. Esta postura es muy comprensible una
prometidos: la sociedad de bienestar no se ha vez que se haya efectuado -por la influencia
alcanzado en su totalidad ni se ha logrado la del positivismo lógico- la reducción de toda la
justa distribución de las riquezas entre la filosofía a una filosofía de la ciencia de la cual
población mundial. A pesar del progreso tec- se ha eliminado cualquier rastro de una meta-
nológico generalizado y también a pesar de los física realista. Se plantea, básicamente, dos
refinamientos matemáticos, propiamente, la tipos de cuestiones: si la economía es o no una
economía no ha conseguido predecir ni pre- ciencia (¿cuál es su objeto? ¿cuál es su metodo-
venir, explicar ni entender las causas, remediar logía? ¿qué validez tienen sus principios y
ni amortiguar los efectos perniciosos de la leyes?); y qué tipo de ciencia es (¿una ciencia
recesión global que ahora padecemos. ¿Qué es natural o una ciencia social? ¿cuál es el papel
lo que ha pasado? de la estadística? ¿y de la observación
Por una parte, la ética de la empresa, tan de empírica?).
moda en la década de los ‘80, parece haber Se distinguen tres etapas en el desarrollo de
hecho ya una declaración inequívoca de insufi- la metodología económica, según la con-
ciencia: una ética centrada en el individuo es vención actualmente vigente entre los estu-

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diosos. La primera comprende la obra de Clásica como de la Neo-Clásica y Marginalista 4


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autores como J.S. Mill, W.N. Senior, J.E. como F. Knight y T. Veblen (Institucionalismo),
Cairnes, J.N. Keynes, A. Marshall y L. Robbins. los cuales, por sus premisas metodológicas
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Se denomina “verificacionista” en atención al básicas, quizás se acerquen más a plantea-
criterio establecido por el Círculo de Viena mientos austro-germanos que a los anglo-
para decidir sobre la verdad de las hipótesis americanos. Nuestro estudio prestará mayor
científicas. La segunda etapa se llama “falsa- atención a la unidad temática y a la afinidad
cionista” debido a la influencia que tuvo K. de respuestas a las interrogantes epistemoló-
Popper en los escritos de los teóricos de la eco- gicas que a la contemporaneidad histórica; sir-
nomía como T. Hutchinson, F. Machlup, M. viéndonos de ésta sólo en la medida en que
Friedman y P. Samuelson. La tercera y última facilite la comprensión de la génesis y el desa-
etapa ha cogido impulso de las teorías de las rrollo de aquélla.
revoluciones científicas post-popperianas, con- Por otra parte, en los libros publicados en
cretamente, aquellas elaboradas por T. Kuhn lengua alemana se debate fundamentalmente
(“paradigmas”), I. Lakatos (“programas de la concepción de la economía como ciencia cul-
investigaciones científicas”) y P.K. Feyerabend tural e histórica, con una dimensión ético-
(“anarquía metodológica”). política esencial. La puesta en escena de la con-
Esta clasificación, por supuesto, está sujeta a troversia corrió a cargo de M. Weber con su
muchas matizaciones y ha de tomarse con el ensayo sobre la Wertfreiheit en las ciencias
proverbial granum salis: por ejemplo, J.S. Mill sociales y en la política. Desde el comienzo,
no sólo antecede por casi un siglo a las figuras hubo una polarización de posturas entre
más destacadas del Círculo de Viena -por lo Gustav von Schmoller (la Escuela Histórica
que difícilmente le habría influido su criterio Alemana) y Carl Menger (la Escuela Austríaca).
“verificacionista” de verdad científica- sino Para Schmoller, la economía es ante todo una
que también insiste, con toda claridad, en que “economía política o nacional” (la Volkswirts-
la verificación a posteriori de una hipótesis chaftslehre), es decir, una ciencia histórica y
pertenece a la aplicación de una ciencia, y no a culturalmente determinada. Por tanto, es com-
la ciencia misma. Igualmente, se acusa la prensible sólo para aquellos que habitan el
ausencia de voces críticas tanto de la Escuela mismo ethos concreto, compartiendo los

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mismos valores y manejando los mismos sím- 5


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noción básica de la economía como actividad
bolos. Menger, aun reconociendo la diferencia humana, explica como la libertad se manifiesta
entre la economía real-histórica y la teoría eco- en ella según un triple nivel: como apertura (el
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nómica “pura”, insiste en que la ciencia eco- hombre como una ser de necesidades, la satis-
nómica debería preocuparse primordialmente facción de las cuales, sin embargo, no está
de esta segunda vertiente, si es que aspira a ser garantizada de antemano), como capacidad
realmente ciencia, o sea, un saber universal. de elegir (la falacia detrás de toda suerte de
Esencial para la universalidad de la ciencia eco- determinismos junto con la peculiar vigencia
nómica es la progresiva racionalización y mate- de las leyes económicas) y por último, como
matización de los procesos de producción, dis- autodeterminación (el trabajo en cuanto
tribución, intercambio y consumo de bienes. proceso de humanización, los límites del homo
L.von Mises (Praxeología) y F. von Hayek oeconomicus y de su particular modelo de
también fueron formados en la tradición aus- racionalidad; el bienestar como fin de la eco-
tríaca, aunque más tarde introdujeron unos nomía y “materia mixta” entre ésta y la ética).
giros muy particulares al desarrollo metodo-
lógico de la ciencia económica. Proponemos, en resumen, elaborar una filo-
sofía de la economía que incorpore: una fun-
Ha habido varias tentativas de ingeniar una damentación antropológica, una conside-
síntesis superadora de la Escuela Histórica ración de sus implicaciones culturales, políticas
Alemana y la Escuela Austríaca: la de Walter e históricas y una clarificación del status epis-
Eucken, fundador de la Escuela de Friburgo, en temológico de la economía. De esa forma,
los años ‘40, y más recientemente, la de Peter esperamos contribuir eficazmente a la reso-
Koslowski, la Economía Etica (Ethische Oko- lución de los problemas antes citados -la falta
nomie) desde Hannover. Seguramente incluso de orientación o rumbo en la economía, así
la Economía Social del Mercado, tan citada en como su habitual malentendimiento con la
los documentos pontificios, se ha originado en ética, restando eficacia de la acción de ambas,
este suelo austro-alemán. etc.-. Pensamos que sería un elemento impres-
En lengua española, probablemente la única cindible para completar la formación de los
obra reseñable en este campo sea “Economía y interesados en la filosofía, en las ciencias eco-
Libertad” de Millán Puelles. A partir de una nómicas y empresariales, en las ciencias polí-

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ticas y sociales, así como para los profesionales reducción de la filosofía de la ciencia a una 6
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de la empresa en general. pura metodología.


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Tan amplia es la aceptación del primero que
PRIMERA PARTE: ya se considera como un hecho, y en cuanto
tal, ni siquiera se cuestiona: la filosofía de la
LA FILOSOFIA DE LA ECONOMIA COMO ciencia es la nueva “filosofía primera” (el
METODOLOGIA DE LA CIENCIA papel que tradicionalmente desempeñaba la
ECONOMICA metafísica), capaz de dar razón cumplida no
1. LA PERSPECTIVA ANGLOAMERICANA sólo de todas las demás ciencias humanas sino
también de sí misma. En cierto sentido, no es
La respuesta angloamericana a la pregunta más que una de las secuelas del llamado “giro
de qué es la “filosofía de la economía” se ha copernicano” en la filosofía moderna, por
fraguado casi exclusivamente en términos de medio del cual la certeza en el conocimiento
una “metodología de la ciencia económica”, empieza a cobrar mayor importancia que la
en una investigación de cómo los economistas misma realidad, o la verdad (ya no como “ade-
explican los diferentes fenómenos de los que cuación” sino como “correspondencia”) de
su disciplina se apropia. Puesto que la “meto- nuestro conocimiento acerca de ella. Bajo el
dología” generalmente se asocia con la “filo- rótulo de una “filosofía de la ciencia” deberían
sofía de la ciencia”, cabe inferir que para los incluirse la “epistemología”, la “gnoseología”,
estudiosos ingleses y norteamericanos la filo- la “crítica”, la “teoría del conocimiento” y la
sofía de la economía consiste, fundamental- “teoría de la ciencia”: son indagaciones sobre
cómo conocemos lo que conocemos y la fiabi-
mente, en la filosofía de la ciencia aplicada al
lidad que merece nuestro conocimiento, en el
saber económico.
supuesto necesario de que -claro está- tanto
Hay por lo menos un par de implícitos en la nosotros como el mundo exterior existimos, al
postura respecto a la filosofía de la economía menos en cuanto cognoscentes y lo cognos-
que se acaba de exponer. En primer lugar está cible. (Por lo que se refiere a la existencia real,
la disolución tácita de toda la filosofía en la independiente del pensamiento, de las cosas
filosofía de la ciencia, y en segundo lugar, la se guarda un cauteloso sigilo o se mantiene

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una indespejable duda o se queda en la sus- hipótesis de que el todo -las magnitudes eco- 7
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pensión de juicio, la epoché). nómicas agregadas- no es más que la suma de


sus partes. Por otro lado están los macroeco-
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La reducción ulterior de la filosofía de la
ciencia a la metodología obedece, igualmente, nomistas que niegan el principio anterior-
a una fuerte tendencia de vaciar la ciencia de mente enunciado y se dedican a estudiar
todo contenido empírico, conservando sólo los estructuras económicas enteras. Y en medio,
elementos puramente formales: así, por encontramos a los politólogos-economistas
ejemplo, el empeño popperiano de buscar una que investigan los diversos supersistemas eco-
“lógica de la razón científica” al margen prác- nómicopolíticos, casi siempre bajo el signo de
ticamente del objeto sobre el cual las proposi- alguna ideología; los empresarios, que
ciones científicas versan. Lo que más prima en padecen una desconfianza endémica hacia los
el trabajo de un científico es el descubrimiento economistas por ser éstos unos teóricos o unos
de un método, procedimiento o algoritmo intervencionistas; los sociólogos e ingenieros
infalible -y si fuera posible, también universal- sociales, cuyo propósito es el de transformar la
para hacer progresar su disciplina, superando sociedad preferentemente por medio de las
los errores y las inexactitudes al relegarlos al instituciones económicas; los económetras y
pasado. matemáticos que elaboran modelos cada vez
más sofisticados no sólo interpretativos sino
El premio Nobel de economía y autor de la
también -según ellos- configuradores de la
obra clásica An Essay on the Nature and Signi-
realidad económica; y la última generación de
ficance of Economic Science (1935), Lionel
los historiadores de la economía, los “clió-
Robbins, había comentado alguna vez acerca
metras”, que se empeñan en hacer de la eco-
de los miembros de su gremio: “Todos
nomía la ciencia social más avanzada sir-
hablamos de lo mismo, pero todavía no nos
viéndose conjuntamente de la estadística, la
hemos puesto de acuerdo sobre qué estamos
hablando.” Su afirmación hoy en día aún goza teoría económica y la sociología en sus recons-
de máxima vigencia: Tot capita quot sen- trucciones históricas...
tentiae. Por un lado, tenemos a los microeco- Que la situación actual de la ciencia eco-
nomistas que tratan de productores, consumi- nómica sea la de una auténtica torre de Babel,
dores y mercados individuales y teorizan en la desde luego, no es nada deseable. Exige, más

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bien, una cierta clarificación y ordenación de 8


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sea Mark Blaug. Su libro The methodology of
sus conceptos básicos -lo cual, es una función economics (2nd edition,
eminentemente filosófica-. Habría que fijar, en
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1992) es un punto de referencia obligatorio
primer lugar, el valor semántico de las palabras para cualquiera que desea iniciarse en esta dis-
que se emplean y los parámetros en los cuales ciplina. En dicha obra afirma inequívocamente
ese valor se mantiene. En segundo lugar, que en la metodología no se trata sólo de los
habría que establecer la recta ordenación de “métodos de investigación”, sino ante todo,
estos elementos “atómicos”; o sea, determinar de la relación de los conceptos y las proposi-
su uso apropiado: ¿con qué otros elementos se ciones con el mundo real. Estudia las vías por
pueden unir o separar para formar proposi- las cuales los economistas justifican sus teorías,
ciones significativas? Además, no todas las pro- así como las razones que ofrecen, al decan-
posiciones gramaticalmente correctas tienen el tarse por una teoría en lugar de otra. Una con-
mismo valor de verdad ni el mismo grado de dición de posibilidad para semejantes asertos
validez. Por un lado, están los axiomas que son es que se reconozca la distinción entre el len-
los primeros principios indemostrables, nece- guaje, por una parte, y el mundo real, por
sarios para cualquier ciencia. Y por otro, están otra.
los postulados -las proposiciones ya demos-
tradas- y las hipótesis -las proposiciones aún Pertenecen al ámbito del “lenguaje” todos
los elementos utilizados en el discurso eco-
por demostrar-. Por último, también es
nómico tales como los conceptos, los axiomas,
menester indicar cuáles son las reglas de
los postulados, los teoremas, las conclusiones
deducción aceptables, es decir, las normas que
particulares, las leyes universales, los modelos,
nos permiten pasar de una proposición a otra
los paradigmas, los programas de investi-
sin pérdida de verdad o de certeza. Estas son
gación, etc. Ciertamente, estos elementos del
las primeras tareas que a la filosofía de la eco-
lenguaje científico no son homogéneos ni
nomía, tomada como filosofía de la ciencia poseen la misma extensión ni el mismo grado
aplicada a la economía o metodología de la de exactitud. Las reglas son meros procedi-
ciencia económica, le vamos a encomendar. mientos o normas de operación convencio-
Probablemente la figura más señera entre nales adoptadas por las personas para alcanzar
los filósofos de la economía angloamericanos determinados objetivos (e.g. las ecuaciones

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que se utilizan para determinar el PIB o el 9


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discurso científico. Además de diferenciar
interés compuesto de un préstamo). Una ten- estos dos ámbitos igualmente se presupone
dencia indica la marcha general -de aumento algún tipo de conexión entre ellos -o al menos,
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o de disminución- del valor de una propiedad se procede como si la hubieraporque de otra
de una cosa en el curso del tiempo. (Quizás forma, no sería en absoluto factible desarrollar
muchas de las ahora llamadas “leyes” de la la ciencia económica. Por último, también se
economía neo-clásica como la “ley de los ren- requiere una especie de criterio según el cual
dimientos decrecientes”, la “ley de la se decide que una teoría es mejor o peor, más
demanda”, o la “ley de Engel” sobre la asig- o menos acertada, más o menos ajustada a la
nación de la renta a los consumos, en realidad, realidad económica que otra.
no sean más que meras tendencias.) Se ¿Cómo debe ser la conexión que establece la
conocen las tendencias de las magnitudes eco- ciencia económica entre el lenguaje y el
nómicas mediante técnicas estadísticas apli- mundo real? Daniel Hausman (The Philosophy
cadas a la historia de un particular comporta- of Economics, 1984) señala dos alternativas
miento económico. Las leyes son propiedades aceptables. La primera es la “realista” donde
permanentes de cosas en unas condiciones la ciencia alcanza o descubre verdades acerca
bien definidas, y como tales, pueden conside- del mundo, no sólo en el sentido de proposi-
rarse como el “producto acabado” principal de ciones analíticas, puramente formales y nocon-
las ciencias. Un modelo consiste en la represen- tradictorias, sino también como explicaciones
tación idealizada o simplificada de unos de los diversos fenómenos, en este caso, eco-
objetos científicos y por eso, no puede generar nómicos. La segunda es la “instrumentalista”,
propiamente leyes. Y finalmente, una teoría es en la que lo único que se exige de una ciencia
un sistema de proposiciones unidas por una es que proporcione herramientas para hacer
relación de deducibilidad y unos presupuestos predicciones útiles y fidedignas. No importa
o premisas comunes. tanto que las teorías sean ni formal ni mate-
Por el “mundo real” se entiende la fuente rialmente (que “correspondan” a la realidad)
de las evidencias empíricas, las referencias con verdaderas como que sean prácticas; o sea, que
las que se cotejan la verdad y la falsedad, la funcionen. La astronomía ptolemaica, por
validez y la imposibilidad de los elementos del ejemplo, seguiría siendo científicamente ver-

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dadera -a pesar de su geocentrismo- según la 10


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la ciencia económica?, ¿cómo se accede a ella?,
actitud instrumentalista, debido a su utilidad ¿cuál es el estatuto de sus principios y leyes?,
para el propósito de la navegación marítima. ¿cómo se contrasta la validez de estas
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En ambas posturas podemos ver reflejadas normas?, ¿es la economía una ciencia natural
las principales tendencias entre la gente que o una ciencia social?, ¿acaso es un saber pura-
elabora la ciencia económica. Hay quienes se mente formal, afín a la lógica y a las matemá-
limitan a diseñar constructos teóricos, analí- ticas?, etc...
ticos y formales, sin apenas tener en cuenta Después de haber visto la aproximación
para nada los acontecimientos. Otros no se angloamericana típica a la filosofía de la eco-
contentan simplemente con proponer teorías nomía que la vincula sólidamente con la filo-
elegantes, sino que también procuran que esas sofía de la ciencia, nos conviene ahora hacer
teorías estén refrendadas por los aconteci- un breve repaso de la historia de esta segunda
mientos pasados y que sirvan de pronóstico disciplina.
para los futuros. Sin embargo, si se les pre-
gunta exactamente por la relación entre sus 2. LA FILOSOFIA DE LA CIENCIA
tesis y los hechos, no suelen dar razones muy
convincentes. Justamente por esta dificultad MODERNA
intrínseca de explicar la conexión entre los pos-
¿Qué es la filosofía de la ciencia
tulados científicos y los hechos, muchos aban-
“moderna”? Dado que lo “moderno” en con-
donan casi por completo cualquier interés por
traposición a lo “clásico” responde más a una
los anteriores refugiándose en una actitud
actitud que a una época histórica, empeza-
pragmática.
remos por su caracterización conceptual.
Hausman en su exposición igualmente alude Según Blaug (1992), la filosofía de la ciencia
a otro tipo de cuestiones en las que se cen- moderna se distingue de la clásica por constar
traba la filosofía de la ciencia tradicional. Se de un análisis puramente lógico de la
replantea el modelo de ciencia al que efectiva- estructura formal de las teorías científicas -de
mente corresponde la ciencia económica y sus aquello que constituye el “buen quehacer
métodos apropiados: ¿qué parte o dimensión científico”- sin preocuparse apenas para nada
de la realidad humana constituye el objeto de por el contenido material de las mismas. No se

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propone examinar las cosmovisiones filosóficas 11


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(defensor del “anarquismo metodológico”).
implícitas en las diferentes teorías científicas Para los propósitos de la metodología eco-
nómica -versión peculiarmente angloame-
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principales, ni tampoco el reflexionar sobre los
principios, métodos o resultados de las múl- ricana de la filosofía de la economía- lo más
tiples ciencias naturales y sociales. Simple- relevante consiste en estudiar sólo desde el
mente busca las reglas de acuerdo con las verificacionismo hasta el falsacionismo. La
cuales podría guiarse cualquier tarea científica razón por el corte a parte ante es que los
para ser reconocida como válida. Histórica- “padres fundadores” de la ciencia económica
moderna como Adam Smith, David Ricardo y
mente, el calificativo “moderno” se aplica a las
Thomas Malthus no sintieron ninguna nece-
doctrinas de la filosofía de la ciencia a partir
sidad ni de tematizar ni de justificar sus presu-
de aquella elaborada por el Círculo de Viena, puestos metodológicos; se dejaban llevar sin
el “verficacionismo”. más por los principios derivados de la mecánica
Una división casi canónica de las distintas clásica o la física newtoniana dominantes en su
etapas en la historiografía de la filosofía de la tiempo, los cuales, les parecían evidentes. La
ciencia moderna es la siguiente. En primer investigación científica comenzaba con una
lugar está el verificacionismo de los miembros observación supuestamente libre de cualquier
del Círculo de Viena, seguido por el operacio- prejuicio, seguía con una inferencia inductiva
nalismo de P.W. Bridgman, después el falsacio- a la formulación de leyes universales acerca de
los hechos hasta llegar, finalmente, por una
nismo de Karl Popper y finalmente, el período
inducción ulterior, a la elaboración de genera-
de las “revoluciones científicas”. Esta última
lizaciones más amplias o teorías. Se com-
época tiene como sus máximos representantes probaba el valor de verdad de las leyes y
a Thomas Kuhn (la teoría de la alternancia de teorías comparando sus consecuencias empí-
los períodos de “ciencia normal” y de “ciencia ricas con los hechos observados, incluido
revolucionaria” acorde con los cambios de aquellos en los que ellas mismas se basaban. El
paradigma), Imre Lakatos (autor de la pro- limite posterior se fija en el falsacionismo
puesta de una metodología basada en los porque a partir de entonces, todo indica a que
“programas de investigación científica”) y la filosofía de la ciencia se interese más por la
Peter K. Feyerabend historia, evolución, desarrollo o progreso de la

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ciencia que por la ciencia misma, es decir, por mundo” (Wissenschaftliche Weltauffassung) 12
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su estructura formal y lógica. donde exponen las líneas fundamentales de su


programa, el cual, más tarde llegó a llamarse
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a) El verificacionismo del Círculo de Viena
“neopositivista” o “lógicopositivista”. Ante
El Círculo de Viena comenzó a principios de todo, abogan por la constitución de una Ein-
los años 20 como un club de debate o un semi- heitswissenschaft, una ciencia unificada, que
nario en el que participaban jóvenes doctores abarque todos los conocimientos proporcio-
de filosofía interesados en temas relacionados nados por las ciencias bajo la orientación de la
con la física, las matemáticas y las ciencias física, entonces la más avanzada de todas. Para
sociales. Su primer “director” -si se puede ello, endorsan plenamente el uso del método
hablar así- era el profesor de análisis lógico elaborado por los lógico-
Moritz Schlick; y entre los primeros textos matemáticos como Peano, Frege, Whitehead y
que discutían era el Tractatus Logico-philosop- Russell. Esperan que, mediante la aplicación de
hicus de Ludwig Wittgenstein. Entre sus filas este método a las ciencias empíricas se conse-
se encuentran insignes pensadores como Otto guiría, en primer término, la eliminación de la
Neurath y Rudolf Carnap. Como predecesores metafísica (una “pseudo-ciencia”), y en
intelectuales suyos, cuentan con David Hume segundo término, la clarificación de los con-
(empirismo británico), Pierre Duhem (la meto- ceptos y teorías de las ciencias naturales a la
dología de las ciencias empíricas) y otros pen- vez que de los fundamentos de la matemática.
sadores sociales como Jeremy Bentham, John Sin duda, la clave para entender todo el
Stuart Mill, Karl Marx, Carl Menger, etc. planteamiento del Círculo de Viena está en el
Gracias al trabajo llevado a cabo por el Círculo, llamado “principio de verificación”. Este es el
se consolidó definitivamente la filosofía de la criterio distintivo entre las proposiciones sen-
ciencia moderna, como explicitación siste- satas, dotadas de significado, “científicas”
mática del método y de las condiciones de (según este patrón concreto de “ciencia”) y
validez de las asertos formulados por los cien- aquellas que no lo son. Sólo tienen sentido las
tíficos. proposiciones que pueden verificarse fáctica-
En 1929 Neurath, Hahn y Carnap publicaron mente, o sea, las aserciones de las ciencias
el manifiesto “La concepción científica del empíricas. Son verdaderas porque expresan un

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estado determinado de cosas, porque aluden a recíproca entre los signos de un lenguaje (sin- 13
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un hecho que se puede mostrar. Se acude no taxis) en el discurso científico.


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tanto a una verificabilidad “de hecho” como a b) El operacionalismo de Percy W. Bridgman
una verificabilidad “de principio”: basta con
que una situación específica sea pensable para Con la anexión nazi de Austria, muchos
que se admita como “verificable” o “científica- miembros del Círculo de Viena se vieron for-
mente admisible”. Se reconoce, por tanto, que zados a trasladarse a los Estados Unidos. Así es
a veces, un fenómeno puede darse efectiva- como entró en contacto con las doctrinas del
mente, sin que uno disponga de los medios positivismo lógico el físico norteamericano
técnicos imprescindibles para constatarlo (v.gr. Percy W. Bridgman. A través de sus obras “La
la afirmación “En la otra cara de la luna hay lógica de la física moderna” y “La naturaleza
montañas de 3000 m de altura.”). Quedan de la teoría física” expuso sus principios meto-
excluídas del ámbito de la ciencia los asertos dológicos sumamente influyentes para el desa-
pertenecientes a la religión, a la metafísica y a rrollo de la ciencia en general y de la eco-
la ética -los cuales se reúnen en el mundo nómica en particular. En primer lugar, pres-
cribe para el físico una actitud de “empirismo
nebuloso de la intimidad, en calidad de “pseu-
puro”; es decir, en cuanto científico, no debe
doproposiciones” que versan sobre “pseudo-
admitir ningún principio a priori -ni siquiera el
conceptos”-. Las proposiciones lógicomatemá-
de la verificación- que limitara las posibili-
ticas, por su parte, se mantienen por su
dades de nuevas experiencias. La experiencia
carácter tautológico; es decir, aunque no nos
sólo podría determinarse por la experiencia.
dicen nada nuevo acerca de la realidad, sin
En segundo lugar, reduce el significado de los
embargo, expresan importantes relaciones de
conceptos científicos a una o más operaciones
identidad entre objetos.
empíricas, a las cuales cabe asignar valores
La filosofía no es tanto una doctrina como numéricos. O lo que es lo mismo, el significado
una actividad esclarecedora del lenguaje. El de un término no es otra cosa sino la expresión
paradigma de filósofo, por tanto, es aquel que numérico-operacional del mismo. De modo
se dedica a analizar la relación entre lenguaje que la longitud, por ejemplo, no es más que la
y realidad (semántica), así como la relación medida de los objetos en una sola dimensión,

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y la inteligencia, lo indicado por las pruebas 14


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blancos. Nunca podemos establecer que una
del coeficiente mental. hipótesis es verdadera simplemente porque los
hechos están de acuerdo con ella, es decir,
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c) El falsacionismo de Karl R. Popper
porque el consecuente es verdadero. Lo único
Aunque se le suele asociar con el Círculo de que podemos hacer con seguridad es negar la
Viena, Karl Popper -al igual que con Ludwig hipótesis, falsearla. La ciencia avanza no por la
Wittgenstein- en realidad nunca perteneció a verificación de nuevas verdades sino por la eli-
dicho movimiento filosófico. El propio Otto minación de teorías falsas.
Neurath siempre le ha considerado como uno
de los críticos acérrimos del Círculo. Frente al Según el principio de falsación, una teoría o
principio de verificación como criterio de signi- hipótesis es científica si y sólo si sus conse-
ficado de los conceptos y de las proposiciones, cuentes -las predicciones económicas, por
Popper propone el principio de falsación como ejemplo- son falseables empíricamente. Los
linea divisoria entre las afirmaciones científicas científicos, por tanto, deben formular hipó-
y las no-científicas. A este novedoso modo de tesis y predicciones muy audaces, y después,
pensar se le denomina el “racionalismo procurar refutar esas hipótesis en su experi-
crítico”. mentación. Al final, aceptarán, pero sólo ten-
tativamente (es decir, siempre a la espera de
El origen del principio de falsación podría una ulterior refutación) las hipótesis que han
encontrarse en la refutación que hace de la sido confirmadas y rechazar la otras que ya
inducción, la cual toma como una falacia
han sido falseadas. La proposición “Todos los
lógica. En la fórmula lógica “Si A entonces B”,
trozos de madera flotan.” sólo es admisible
aun sabiendo que “B”, nunca es lícito inferir
como verdad científica hasta que se com-
que “A”. Ninguna cantidad de cisnes blancos
prueba que “Este trozo de ébano no flota.” y
empíricamente comprobados nos permitiría
entonces, habría que rechazarla.
concluir que todos los cisnes son blancos. Tra-
tando de la misma fórmula lógica, lo único que La verdad es que ni siquiera en la refutación
podemos concluir de “A” es que si “¬B”, empírica de las hipótesis podemos estar del
entonces, “¬A”. O sea, basta la observación de todo seguros. Este hecho se debe sobre todo a
un solo cisne negro para falsear con certeza el la inevitable presencia de “estratagemas inmu-
antecedente de que todos los cisnes son nizantes”, el más notorio de los cuales es la

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teoría atribuída a Pierre Duhem y posterior- asesinato, por ejemplo, las dos hipótesis que se 15
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

mente retomada por W.V.O. confrontan son: primera, la presunción de la


inocencia de X hasta que se haya probado
38
Quine. Según esta tesis, el refutar definitiva-
mente cualquier teoría es una imposibilidad fuera de toda duda razonable su contrario; y
lógica porque la comprobación de dicha teoría segunda, la presunción de la culpabilidad de X
siempre implica un conjunto de teorías auxi- hasta que se adquiera evidencia suficiente en
liares ad hoc. Nunca sabemos con absoluta el sentido opuesto. La adopción de cualquiera
certeza física si lo que estamos comprobando de estos dos supuestos no es indiferente para
es lo que describe exactamente una teoría par- el acopio de pruebas en el proceso judicial, y
ticular o si es, al contrario, el contenido de mucho menos, para su interpretación y para
alguna de sus hipótesis corolarias. En el las conclusiones que de ahí emanan.
ejemplo antes citado, habría que ponerse de En resumen, Popper nos enseña mediante su
acuerdo primero sobre qué consideramos principio de falsación que no hay “hechos
como “madera”, “trozo de madera” o puros y brutos” sino que siempre están “car-
“flotar”; y todo ello debería considerarse gados” de teorías.
como condiciones iniciales relevantes para la No podemos adjudicar la primacía metodo-
comprobación. lógica ni a la observación empírica ni a la infe-
Las inferencias estadísticas tampoco se rencia estadística, porque nunca están exentas
libran de la incertidumbre que necesariamente de teorías. La mente científica jamás es una
introducen las hipótesis auxiliares. En la esta- mente “vacía”; tiene unos conocimientos
dística se sirve de un muestreo limitado para “innatos”, y la ciencia progresa con la
descubrir o llegar a conocer algo acerca de los corrección o la modificación de esos conoci-
elementos de todo un universo de discurso. De mientos anteriores. En segundo lugar, Popper
acuerdo con la tesis de Neyman y Pearson, una también pone de manifiesto el “conservadu-
comprobación estadística de una hipótesis rismo” de los científicos y de la ciencia que cul-
cualquiera es, en realidad, la comprobación de tivan. Se da un recurso constante a hipótesis
al menos dos hipótesis: la enunciada y su alter- auxiliares ad hoc y a otros “estratagemas
nativa con la cual se compara. Al buscar la res- inmunizantes” (e.g. queda vedada la apli-
puesta a la pregunta de si X es culpable de un cación del criterio científico al propio enun-

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

ciado del criterio); aparte de que en general, es una suerte de filosofía de la ciencia aplicada 16
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

profesan un miedo mayor al aceptar una a la ciencia económica. Resulta que los prin-
falacia que al dejar de reconocer una verdad. cipios básicos de cada “escuela” metodológica
38
Finalmente, para el pensador crítico-raciona- también sirven como criterio para agrupar a
lista la “última palabra” no tiene cabida en la los autores y establecer los distintos períodos
ciencia; antes bien, toda teoría es provisional y en el desarrollo del pensamiento económico.
sujeta a revisiones históricas. La verdad, por Antes de proceder con este cometido, vamos a
tanto, no tiene ninguna base material -ni aclarar qué designa la “Historia del pensa-
siquiera como una “correspondencia con los miento económico”. Tomaremos como punto
hechos” (Tarski)- sino que es simplemente una de partida la clasificación de los saberes eco-
“noción reguladora”, un “criterio operativo de nómicos diseñada por Schumpeter en la
progreso en verosimilitud”. “Teoría Económica”, la “Econometría” (la esta-
dística aplicada a las realidades económicas) y
la “Economía Aplicada”.
3. METODOLOGIA ECONOMICA E
La “Teoría Económica” se refiere a la parte
HISTORIA DEL PENSAMIENTO de las ciencias económicas que estudia los
ECONOMICO axiomas, proposiciones y teoremas que consti-
tuyen los modelos explicativos de la actividad
En los apartados anteriores, hemos visto la económica. Identifica los componentes funda-
peculiar perspectiva angloamericana con res- mentales del sistema económico y explica las
pecto a la filosofía de la economía así como las relaciones de unos con otros. La “Econo-
principales corrientes de la filosofía de la metría” originariamente era una ciencia
ciencia moderna. Se trata ahora en este epí- auxiliar o instrumental mentada para rela-
grafe de estudiar la resonancia que han tenido cionar las construcciones teóricas con la eco-
las diversas doctrinas de la filosofía de la nomía real. Era una rama especial de la esta-
ciencia en el desarrollo histórico del saber eco- dística dedicada la medición de las magnitudes
nómico. económicas. La “Economía Aplicada”, por su
Tal como la entienden los autores ingleses y parte, es la ciencia resultante de la “Teoría Eco-
norteamericanos, la metodología económica nómica” y la “Econometría”: describe la eco-

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nomía real tanto actual como pasada (“His- la metodología económica. Después habla- 17
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

toria Económica”); y en cierto sentido, predice remos de una tradición de autores que
y prescribe pautas para un mejor funciona- comienza con Stuart Mill y pasando por Senior,
38
miento de la economía en el futuro. Al con- Cairnes, John Neville Keynes, Marshall llega
trario, curiosamente, de lo que podría conjetu- hasta Robbins. Abarcan prácticamente todo el
rarse, la “Historia del Pensamiento Eco- siglo XIX; y desde la perspectiva metodológica,
nómico” pertenece más a la “Teoría Eco- un tanto anacrónicamente por ser anteriores a
nómica”, como su desarrollo diacrónico, que a la puesta en marcha del Círculo de Viena, se les
la “Historia Económica”. Si toda ciencia for- suele llamar “verificacionistas”. Brevemente
malmente constituida admite, por lo menos, nos referiremos al operacionalismo aplicado a
dos vías de aproximación -la sistemática y la la ciencia económica por teóricos como
histórica- la “Historia del Pensamiento Eco- Samuelson, por ejemplo; para finalizar con
nómico” corresponde a esta segunda. No se una valoración del impacto de las tesis falsa-
trata de analizar las distintas épocas históricas cionistas en las obras de Hutchinson, Machlup,
de una circunscripción geográfica alguna, sea Friedman y Simon, entre otros. Desde luego, el
una ciudad, un país, una región, etc., desde el desarrollo de la ciencia económica en el
punto de vista económico (e.g. Inglaterra ámbito angloamericano no ha sido tan recti-
durante la Primera Revolución Industrial), sino líneo como pudiera parecer en nuestro relato -
de estudiar la evolución de las doctrinas eco- constantemente había habido interferencias
nómicas tomando el tiempo como hilo con- tanto endógenas, el “institucionalismo”, como
ductor. “exógenas”, al estilo de las ideas austríacas-
mas nos parece que con vistas a la claridad, y
Nuestra discusión en paralelo de la metodo- siguiendo la práctica habitual de los metodó-
logía económica, por un lado, y de la historia logos, es mejor retomar el estudio de estas
del pensamiento económico, por otro, se desa- influencias en otro momento.
rrollará en cuatro etapas. En la primera consi-
deraremos a los “clásicos” y “padres funda- a) La pre-historia de la metodología eco-
dores“ de la ciencia económica moderna como nómica en el s. XVIII
Smith, Malthus y Ricardo; los cuales, no obs- En cuanto tematización del buen quehacer
tante, pertenecen todavía a la “prehistoria“ de científico, la metodología es siempre un saber

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

reflejo o de segundo grado con respecto a 18


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46
retórica, por muy primitiva que ésta sea-; lo
cualquier disciplina base de la que se trate. Del único es que sus principios metodológicos no
mismo modo que, por ejemplo, antes se están formalmente poseídos como tales. Los
38
aprende a hablar que estudiar sistemática- presupuestos de su investigación científica en
mente las reglas de la retórica, primero se esta- una dimensión hasta entonces inédita de la
blecen los supuestos antropológicos y socio- realidad todavía no habían sido esclarecidos,
políticos de la economía (e.g. el “egoísmo ilus- sometidos a crítica y evaluados; aunque desde
trado” como norma del comportamiento luego ya se encontraban en funcionamiento.
humano y la “mano invisible” como meca- Para estos pioneros la ciencia económica era
nismo básico del mercado extensible a otras una ciencia natural más, al igual que la bio-
instituciones sociales, ambos atribuidos a logía o la geología. En las ciencias físicas se
Smith, la teoría malthusiana sobre el aumento procedía primero con la observación de fenó-
de la población y la escasez de los recursos ali- menos, después, se formulaba una hipótesis
menticios, la formulación ricardiana de la “ley experimentable, luego venía la comprobación
de rendimientos decrecientes”, etc.) y después de la hipótesis (una especie de reproducción
se reflexiona sobre validez de los mismos en su controlada de los fenómenos), y finalmente, se
función explicativa y predictiva de la vida eco- llegaba a la conclusión en la que la hipótesis o
nómica. Por eso, en el período de gestación de bien se confirmaba o bien se refutaba (la
la ciencia económica moderna en el siglo XVIII modificación de la hipótesis anterior constituía
las indicaciones metodológicas son comprensi- el punto de partida para reiniciar el proceso).
blemente escasísimas, y se les concede además, Asímismo en la ciencia económica. La obser-
casi gratuitamente, el estatuto de una verdad vación de la conducta humana individual y de
indubitable o una evidencia. las interrelaciones humanas en el ámbito de la
Este hecho, sin embargo, no significa que economía inducía a postular la presencia de
autores como Adam Smith, Thomas Malthus y “instintos” -unas “fuerzas”, tendencias o incli-
David Ricardo no tuvieran operativamente naciones innatas de las que surgen los movi-
ningún principio metodológico alguno -vol- mientos y las acciones de los hombres-. La
viendo al anterior ejemplo, incluso el bal- hipótesis que entonces se elaboraba consiste
buceo, el hablar más llano, está sujeto a una en la descripción de la pauta que esos instintos

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

siguen en su manifestación o desarrollo. no dependen de ella para su validez. En la 19


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

Supuestamente, en la fase de la compro- generación de las hipótesis media un simple


bación, se determinaba si el modelo dinámico proceso de inducción (o sea, derivan de la
38
propuesto para los instintos se cumplía efecti- observación de múltiples casos similares). Este
vamente; mas de hecho, no era así. Nunca se método se llama “hipotético-deductivo”
llegaba a comprobar realmente la hipótesis, porque la tarea científica propiamente con-
limitándose el economista sólo a comprobar si siste en la deducción a partir de las hipótesis
las inferencias realizadas a partir de la hipó- generales de unas consecuencias lógicas y par-
tesis eran lógicamente correctas o no. Cuando ticulares (las hipótesis en sí son más bien el
la hipótesis se quedaba repetidamente con- resultado de conjeturas o de una inducción
firmada, ésta se elevaba al rango de una “ley”; precientífica).
y cuando no, simplemente se introducían b) El verificacionismo del s. XIX: De Stuart
nuevas hipótesis secundarias. Mill a Robbins
Por lo tanto, la metodología que seguían Los metodólogos de la economía normal-
estos primeros pensadores económicos bien mente agrupan bajo el “verificacionismo” a la
podría tildarse de “sencilla” e “ingenua”. mayoría de los teóricos del s. XIX, empezando
Mediante la observación casual de fenómenos con Stuart Mill y Senior, pasando por Cairnes,
económicos o la introspección psicológica se John Neville Keynes y Marshall, hasta Robbins.
llegaba a la formulación de unas hipótesis Las razones por las cuales se les denomina así
explicativas de dicha realidad (el proceso de la son las semejanzas que guardan con el plante-
inducción). En principio se dotaba estas hipó- amiento del Círculo de Viena, fundamental-
tesis con una validez indiscutible. Se pensaba mente, por lo que se refiere al análisis lógico y
que a partir de entonces, sólo se trataba de al uso del principio de verificación. Antes de
deducir correctamente (o sea, de acuerdo con estudiar la peculiar interpretación que habían
las reglas de la lógica) de estas hipótesis las mantenido de estos principios, veamos
implicaciones y las consecuencias. La ciencia primero su noción de la ciencia económica.
económica se cultivaba como un saber aprio- Stuart Mill en “On the Definition and
rístico porque sus hipótesis son previas a la Method of Political Economy” (1836) cuida
experimentación, a la experiencia sensible, y mucho de diferenciar la “economía política”

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

de la “política especulativa”: ésta considera la 20


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46
clusión de experimentos científicamente con-
totalidad de la naturaleza humana en cuanto trolados. Este proceso de generación de las
modificada por el estado social, o sea, la con- hipótesis fundamentales puede llamarse
38
ducta humana en sociedad; mientras que “inducción”, aunque sólo en un sentido lato.
aquélla investiga las leyes de las actividades Su característica más importante es que no
económicas en el supuesto del “hombre eco- están sujetas a comprobación científica
nómico” (homo oeconomicus). alguna; y prácticamente ninguna cantidad de
Distingue, además, entre la “ciencia eco- experiencias sensibles en su contra jamás será
nómica” como cuerpo de verdades materiales capaz de desmentirlas. En este sentido, la
y el “arte económico” como cuerpo de reglas ciencia económica se parece mucho a la geo-
normativas; aunque en este cometido le había metría, por cuanto ésta también está basada
precedido William Nassau Senior con su “Intro- en unos postulados que son verdaderos ex
ductory Lecture on Political Economy” escrito hypothesi o por definición, v. gr. la no-inter-
en 1827 en la cual habla, por un lado, de una sección de líneas paralelas en la geometría
“ciencia económica pura y estrictamente clásica euclídea.
positiva”, y por otro, de un “arte económico Senior especificaba los siguientes supuestos
impuro e inherentemente normativo”. Los básicos: (1) Todo el mundo desea maximizar su
presupuestos metodológicos de ambos autores riqueza con el menor sacrificio posible. (2) La
son, en gran parte, idénticos. población tiende a aumentar con una velo-
Para Stuart Mill, una ciencia se define por su cidad mayor que el incremento de los medios
método, por el proceso según el cual lleva a de subsistencia. [de inspiración malthusiana]
cabo sus investigaciones, y por consiguiente, (3) La mano de obra junto con las máquinas es
llega a sus verdades. La ciencia económica capaz de producir un producto neto positivo.
emplea un método eminentemente a priori: es (4) La agricultura está sujeta a unos rendi-
decir, razona a partir de unas hipótesis asu- mientos decrecientes. Stuart Mill es más
midas como verdaderas y válidas. Estos sucinto en su exposición al necesitar sólo del
supuestos se obtienen mediante una especie supuesto del “homo oeconomicus”: es una
de experiencia “ingenua” -la introspección y la definición abstracta del hombre como un ser
observación simples-, y nunca como la con- ávido, por la necesidad de su naturaleza, de

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poseer riquezas (no sólo el dinero, como 21


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46
intensidad para conseguir un resultado deter-
pensaba Smith, sino también el honor y la minado. Que determinados resultados no se
estima social, etc.), cuanto más mejor, y capaz produzcan se debe a la interferencia de otras
38
de juzgar la eficiencia comparativa de los fuerzas, menos conspícuas, cuyas leyes aún no
medios para alcanzarlas. Los únicos principios se conocen. Nunca se puede achacar semejante
antagónicos a este imperativo de su natu- fallo que las leyes en sí mismas sean falsas. Por
raleza son su aversión al trabajo y su pro- eso, las leyes económicas siempre se formulan
pensión al placer y al disfrute actuales. La dife- con la cláusula de caeteris paribus; o sea, con
rencia principal entre el “homo oeconomicus” la asunción de que otras causas y condiciones
de Stuart Mill y el primer postulado de Senior iniciales son ausentes o irrelevantes. La razón
estriba en que para éste, se trata de una teoría detrás de la cláusula de caeteris paribus es la
del hombre real, mientras que para aquél, es exclusión de todas las demás variables aparte
una abstracción o ficción científica necesaria. de aquellas que considera la ley.
En cuanto abstracción, separa, en primer lugar, El recurso a hipótesis auxiliares en la formu-
la actividad económica de las demás activi- lación de las leyes científicas que de algún
dades humanas, y en segundo lugar, la acti- modo “blindan” o vuelven “irrefutables” a las
vidad económica motivada por el lucro de las mismas es una práctica común no sólo en los
otras que obedecen a motivos no-pecuniarios. saberes sociales sino también en los saberes
Una vez que hayan quedado establecidas las naturales. Así, por lo menos, lo establece la
hipótesis, la ciencia económica procede a tesis de Duhem-Quine. La ley de la gravitación
investigar, con la ayuda de la lógica, las leyes universal en la física, por ejemplo, cuenta con
del comportamiento de tal (modelo de) el supuesto de un vacío perfecto. El problema
hombre. El razonamiento efectuado es mayor- está en que estas premisas suelen quedar sólo
mente deductivo: o sea, de la generalidad del implícitas o sin detallar en la exposición de las
homo oeconomicus a la particularidad de la leyes.
acción empírica de los hombres individuales. Al principio podría pensarse que el verifica-
Las leyes o generalizaciones económicas se cionismo en la tradición de ciencia económica
refieren sobre todo a tendencias. Las ten- cultivada por Mill y Senior se debe al modo en
dencias son fuerzas que actúan con cierta que se comprueban sus hipótesis; es decir, su

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confrontación científicamente controlada con vez que se haya comprobado, claro está, la rec- 22
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

la experiencia sensible para establecer su titud en el uso de las deducciones lógicas). En


validez. Pero ahora está claro que no es así: su gran parte, la ciencia económica verificacio-
38
método es eminentemente a priori y las hipó- nista se asemeja al status actual de la geología
tesis no se someten a experimento científico con respecto a los terremotos: no puede pre-
alguno. Además, Stuart Mill dice inequívoca- decir cuándo vayan a ocurrir, aunque una vez
mente que la verificación a posteriori de una que hayan ocurrido, es perfectamente capaz
hipótesis pertenece a la aplicación de la Eco- de explicar el porqué de dichos fenómenos.
nomía Política y no a la Economía Política
misma, como ciencia abstracta a la cual se La obra más representativa de John Elliot
dedicaba por preferencias personales. En otras Cairnes en el ámbito metodológico se titula
palabras, y con la perspectiva que más tarde “Character and Logical Method of Political
nos proporcionará Schumpeter, la verificación Economy ” (1875). En ella se muestra como un
a posteriori pertenece no a la “Teoría Eco- autor tan ricardiano como Stuart Mill -por lo
nómica” sino a la “Economía Aplicada“ o “His- que se refiere al uso inesclarecido de hipótesis
toria de la Economía”. En el modelo de ciencia auxiliares- e incluso más dogmático en sus afir-
utilizada por estos pensadores ya se había roto maciones. Insiste en el carácter hipotéticode-
la simetría entre la predicción y la explicación ductivo de la ciencia económica: se basa no en
como direcciones opuestas en el tiempo de un premisas “empíricas” o “positivas” sino en
mismo proceso mental. Se les llama “verifica- unos supuestos hipotéticos, los cuales son, sin
cionistas” porque la validez de una teoría cien- embargo, reales, en virtud de la indubitabi-
tífica ahora se hace depender de su capacidad lidad de la naturaleza humana (v.gr. el homo
de explicar ex post los fenómenos económicos. oeconomicus). No le preocupa la falta de capa-
No se le exige a una teoría que sea capaz de cidad predictiva de las teorías económicas, ni
predecir, ni que sus predicciones sean exactas, siquiera que los hechos a veces las desmientan,
ni siquiera fiables. Lo único que se le pide es porque siempre acude a la presencia de causas
que explique satisfactoriamente los hechos o condiciones disruptivas todavía por descubrir
económicos consumados; y en el caso de que y formalizar. Las leyes económicas son expre-
por sí misma no sea capaz, que busque e siones de tendencias -lo que sucedería en
incorpore las tesis auxiliares necesarias (una determinadas condiciones (e.g. caeteris

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paribus, etc.)- y sólo en este sentido han de ciencia positiva de economía política y su 23
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

tomarse como verdaderas. De ningún modo correspondiente arte normativo. (2) Los
pretenden predecir con exactitud lo que de sucesos económicos pueden aislarse hasta
38
hecho vaya a suceder. cierto punto de los otros fenómenos sociales.
En definitiva, existen únicamente dos vías (3) El método a posteriori, esto es, la inducción
mediante las cuales cabría refutar las leyes eco- directa de teorías a partir de hechos concretos
nómicas, según Cairnes: primero, con la es inapropiado para la ciencia económica. (4)
demostración de que los principios y las condi- El procedimiento a priori, según el cual se
ciones asumidas son irreales o no se aplican al comienza con algunos datos indispensables
caso bajo estudio; y segundo, por una lógica acerca de la naturaleza humana, es el más ade-
incorrecta, o sea, que una ley específica no se cuado. (5) Debido a que el homo oeconomicus
deduzca necesariamente del conjunto de pre- es una mera abstracción, la ciencia de la eco-
misas válidas. (Cairnes no parece estar cons- nomía política trata solamente de tendencias y
ciente de que ambos procedimientos son de no de hechos empíricos. (6) La confrontación
hecho irrealizables). Lo que nunca admitiría de las teorías generadas por la economía
como fundamento para la refutación de una política con los hechos sirve sobre todo para
tesis económica es su falta de correspondencia determinar su alcance o los límites de su apli-
con los fenómenos o los hechos. cación.
Cuando John Neville Keynes escribió su “The Al igual que Stuart Mill, J.N. Keynes puso al
Scope and Method of Political Economy” en servicio de la ciencia económica su fuerte
1891, la tradición Senior-Stuart Mill-Cairnes ya talante lógico, empeñándose en esclarecer el
estaba lo suficientemente forjada como para peculiar método de ésta, como una suerte de
poder intentar su reconciliación con las doc- “lógica aplicada”. Desde el comienzo se per-
trinas de Cliffe Leslie y John Ingram de la cataba de que a diferencia de las ciencias natu-
Escuela Histórica Inglesa (la cual, a su vez, era rales, la ciencia económica estudia fenómenos
deudora de la Escuela Histórica Alemana). Las que son a la vez más complejos y menos regu-
enseñanzas fundamentales de aquella tra- lares; y por consiguiente, sus conclusiones
dición, tal como las asimiló Keynes, son las carecen de la certeza y de la universalidad de
siguientes: (1) Es posible distinguir entre una las conclusiones de las leyes físicas. No obs-

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tante, puesto que los fenómenos económicos 24


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46
obra fundamental en lo referente a la meto-
son objetos de la observación y del discurso dología se llama “An Essay on the Nature and
cotidiano -durante su época, la jerga eco-
38
Significance of Economic Science” (1935).
nómica aún no se había escindido del lenguaje Define la ciencia económica como aquella que
común y seguía al alcance de cualquier estudia el comportamiento humano en cuanto
hablante mínimamente competente- todo el relación entre medios -incluido el tiempo-
mundo se sentía y se creía legitimado para pro- escasos y con usos alternativos y fines -los
nunciarse con autoridad sobre la materia. Sin
cuales son múltiples y susceptibles de una
duda, esta tendencia generalizada contribuía
ordenación según su importancia-. Amplía el
todavía más a la confusión reinante. Por
último, en las disputas sobre el método, aparte conjunto de supuestos a priori para dar lugar a
de la celosa exclusividad con que cada postura la multiplicidad y la jerarquía de fines (la teoría
defendía la suya, también atacaba a las demás del valor), la escasez y la polivalencia de los
por su ineficacia con respecto a metas que medios (afectados por la ley de rendimientos
jamás habían pretendido cubrir. decrecientes), y la necesidad por parte del
hombre -en cuanto agente económico- de
Por lo que se refiere al Methodenstreit
(“conflicto de métodos”) que entonces se elegir unos y renunciar a otros (i.e., fines o
libraba en el continente europeo, cuyos princi- usos alternativos de los medios sujetos a la ley
pales protagonistas eran Gustav von Schmoller de la utilidad marginal decreciente). Todos
de la Escuela Histórica Alemana y Carl Menger estos postulados se consideran indiscutibles,
de la Escuela Austríaca, J.N. Keynes se hizo par- como conocimientos inmediatos, bien porque
tidario de este segundo. Defendía el estatuto son verdades analíticas o porque son hechos
de la economía política como una ciencia empíricos elementales. La aplicación de las
“positiva” (descriptiva), abstracta y deductiva, reglas de deducción lógica a estos presu-
frente a los alemanes que abogaban por una puestos permiten llegar no sólo a explicaciones
ciencia “ética” (prescriptiva o normativa), rea- de los fenómenos económicos sino también a
lista e inductiva. predicciones de los mismos, aunque exclusiva-
El último eslabón en la cadena de econo- mente de cariz cualitativo o tendencial y nunca
mistas “verificacionistas” es Lionel Robbins. Su cuantitativo ni exacto.

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Como J.N. Keynes antes que él, Robbins 25


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46
por medio de la economía. El paralelismo
insiste en el carácter positivo o descriptivo de entre los métodos y principios de la ciencia
la ciencia económica. No interesa tanto el económica con los de la física moderna (e.g. la
38
guiar al hombre a una elección moralmente estática o el análisis comparado de estados de
correcta como el ayudarle a que esa elección equilibrio) ha sido el objeto de estudio pre-
sea “racional”; es decir, mostrándole las cone- ferido de varios autores, Lawrence A. Boland
xiones causales y las compatibilidades entre sus (The Principles of Economics. Some lies my tea-
opciones de modo que sea consciente, en la chers told me., 1992) entre ellos.
medida de lo posible, de las implicaciones y las ¿Cuáles son los motivos que le habían
consecuencias de sus decisiones. En último llevado a Samuelson a adoptar el operaciona-
término, Robbins tampoco cree que una com- lismo en la ciencia económica? Ante todo
paración objetiva de utilidades interpersonales cabría citar los recelos que sentía hacia lo que
sea posible -precisamente el punto de inci- consideraba como el apriorismo (y todo aprio-
dencia de la ética en la ciencia económica- rismo, por definición es injustificado) y el
porque las utilidades personales nunca pueden “constructivismo” (o sea, el uso de “cons-
verificarse ni por observación ni por intros- tructos mentales” no susceptibles de medición
pección. u operación alguna) no sólo en los austríacos
c) Samuelson: del operacionalismo al des- como von Mises, sino también en algunos
criptivismo ingleses, como el propio Robbins, y norteame-
Percy W. Bridgman publica “The Nature of ricanos, como Knight. En principio, los empi-
Physical Theory” en 1936, el mismo año en que ristas radicales, los lógicopositivistas y los con-
Paul Samuelson comienza a trabajar en su tesis ductistas verían la propuesta samuelsoniana -
doctoral, la cual, en su versión publicada en con la importancia que concede a la obser-
1948, lleva por título “Foundations of Eco- vación fáctica- con buenos ojos; aunque en
nomic Analysis. The Operational Significance realidad él abogaba por una postura más
of Economic Theory”. En efecto, el operacio- moderada que la de todos ellos.
nalismo es una doctrina metodológica origi- De Bridgman y de su peculiar lectura de la
naria de la ciencia natural de la física, y se teoría de la relatividad de Einstein Samuelson
introduce en el ámbito de las ciencias sociales había aprendido el no pronunciarse acerca de

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lo que las cosas son en sí mismas -su esencia- fianza” que se deposita en una hipótesis, la 26
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

contentándose más bien en sus investigaciones “certeza” con que se afirma, es una función de
con descubrir y operar con las propiedades su supervivencia en las múltiples oportuni-
38
medibles de éstas. Para Samuelson una teoría dades que había habido para refutar o contra-
“operacionalmente significante” es aquella decirla con hechos empíricos y medibles. La
que versa sobre datos empíricos y que puede evidencia fáctica nunca puede confirmar una
en principio refutarse aunque sólo sea bajo hipótesis; sólo puede dejar de refutarla.
unas condiciones ideales. Si la operación Como resultado de un debate con Friedman
correspondiente a una hipótesis puede reali- acerca de la tesis de la irrelevancia de la con-
zarse, aunque sólo sea mentalmente, los formidad con la realidad de las premisas de
propios resultados de esa operación consti- una teoría para la validez de sus conclusiones y
tuyen la prueba -y la operación la compro- predicciones (en inglés, el “F-twist”),
bación- de esa hipótesis. Por dicha “operación Samuelson evolucionó metodológicamente del
comprobante” habría que entender tanto la operacionalismo al descriptivismo. Según esta
medición de magnitudes físicas como la nueva postura, una teoría no es otra cosa que
función predictiva de la hipótesis. la mejor descripción disponible, en algún
estado de desarrollo de la ciencia, de algo que,
Aunque utiliza los mismos términos que
en último término, rebasa la mera descripción.
Bridgman, Samuelson se separa del sentido
En realidad no significó ningún avance en el
originario de éstos, dotándolos más bien con
debate metodológico; antes bien constituyó
tintes falsacionistas. Samuelson se sirve del una declaración de insuficiencia y resignación,
operacionalismo para la validación de las hipó- un refugiarse en una teoría “caja negra” (o
tesis en la ciencia económica y no para la for- sea, la única explicación para un fenómeno es
mación de conceptos científicos, tal como era la ausencia de la misma).
el propósito de Bridgman. En realidad,
Samuelson es un falsacionista, a pesar de que d) El falsacionismo y la metodología eco-
emplee el lenguaje del verificacionismo. Una nómica del s. XX
hipótesis se rechaza cuando sus predicciones La aparición de dificultades intrínsecas en el
no se cumplen, y se admite tentativamente verificacionismo, algunas de las cuales se mos-
mientras que no haya sido falseada. La “con- traban irresolubles, fue la causa que empujó a

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

la mayoría de los economistas del siglo XX Terence W. Hutchinson es un economista 27


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

hacia las tesis popperianas del falsacionismo. A que se ha formado y trabajado primero en
Cambridge y luego en la London School of Eco-
38
partir de ahora el criterio de significatividad y
de validez científica de una teoría dejaría de nomics. Su libro “The Significance and Basic
ser su comprobabilidad empírica para ser susti- Postulates of Economic Theory”, publicado en
tuida por su “falsabilidad” o “refutabilidad 1938, introduce explícitamente por primera
fáctica”. Una tesis científica no es aquella que vez las tesis popperianas en el quehacer eco-
haya sido comprobado, las veces que sean, en nómico. Divide exhaustivamente las proposi-
ciones de la ciencia económica en dos cate-
casos concretos, sino aquella que admite ser
gorías: a) tautológicas o analíticas - las que no
falseada, aunque sólo sea por una instancia
prohiben ningún “estado de las cosas”, de
particular, en sentido contrario. carácter lógico-matemático; y b) empíricas o
Desde el punto de vista metodológico, el sintéticas - las que prohiben al menos algún
nuevo panorama económico consiste, por un “estado de las cosas” concebible, propias de
lado, en los “aprioristas” como von Mises, las ciencias naturales y positivas. Propone que
Knight y Robbins, por otro lado, en los “ultra- se reduzcan las teorías económicas estricta-
empiristas” como Hutchinson, y en una mente a aquellas que son empíricamente cons-
postura intermedia, los otros teóricos como tatables (b), o en todo caso, a aquellas que,
Friedman y Lange. Para los primeros, la ciencia mediante la deducción lógicomatemática, con-
cluyen en las anteriores. A diferencia del verifi-
económica es producto exclusivo de la razón,
cacionismo ingenuo del XIX, Hutchinson no
tan exacta y universal como las matemáticas;
cree que exista comprobación empírica
es una disciplina completamente axiomática alguna, técnicamente perfecta y definitiva;
en la que se deducen conclusiones a partir de simplemente quiere superar el problema de la
una serie de postulados no susceptibles de intersubjetividad, y piensa que el recurso a la
verificación ni de refutación empírica alguna. observación directa de los hechos es el camino
Los segundos, en cambio, se pronuncian en para ello. Como una garantía más de objeti-
contra del sistema hipotéticodeductivo y de vidad, insiste en que las teorías económicas
cualquier asunción o premisa no confrontada también sean directamente verificables con
directamente con la experiencia. independencia de las unas de las otras.

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

Hay una ambigüedad sobre si el requisito de Estas interrogantes abiertas son las que le 28
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

verificación directa para las teorías económicas llevaron a Fritz Machlup a formular su pro- 38
con pretensiones de ser científicas debe exi- puesta de la verificación indirecta en polémica
girse de las premisas y asunciones, por una frontal con Hutchinson, a quien tildaba de
parte, o de las conclusiones y predicciones, por “ultra-empirista reacio” (Rejoinder to a
otra. Hutchinson parece referirse -y así le han Reluctant Ultraempiricist, Southern Economic
interpretado sus principales críticos, Machlup Journal, vol. 22, 1956). Previamente, ya había
entre ellos- a las “generalizaciones de alto escrito otro artículo respecto al problema de la
nivel” o las “asunciones fundamentales”. Un verificación en la ciencia económica (The
ejemplo de estas proposiciones es precisa- Problem of Verification in Economics,
mente la hipótesis del homo oeconomicus, Southern Economic Journal, vol. 22, 1955).
según la cual el hombre es capaz de ordenar Inicialmente, Machlup entiende la verifi-
jerárquicamente sus deseos y preferencias y cación como el proceso en el que se establece
aprovecharse de los medios y oportunidades a el valor explicativo o predictivo de las genera-
su alcance de modo que -dentro de unos lizaciones hipotéticas; se trata de ver si los
límites- los satisfaga óptimamente. El pro- hechos observados corresponden a las conclu-
blema ahora está en que la mayoría de tales siones que se han formulado acerca de ellos.
afirmaciones son, en realidad, o “definiciones La tarea de la verificación de una hipótesis se
disfrazadas” (tautologías que son ex hypothesi divide en dos partes. Primero, se deducen de
verdaderas y válidas) o asertos que, aun siendo ella y de su conjunción con las premisas fácticas
en principio comprobables, están formulados todas las posibles conclusiones. Segundo, se
deliberadamente de tal manera que impida su confrontan estas conclusiones con los nuevos
verificación. Otra dificultad aneja está en datos obtenidos de la observación de los fenó-
determinar hasta qué punto dicha verificación menos bajo estudio. La hipótesis se conside-
directa de alguna asunción fundamental -en el raría confirmada cuando se diera una corres-
caso de que llega efectivamente a hacerse- es pondencia razonable entre las conclusiones
independiente de la comprobación también deducidas y los fenómenos observados. Dicho
directa de las otras. de otra forma -y aquí se nota la peculiar

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

influencia falsacionistabastaría con que la económica sea Milton Friedman, sobre todo en 29
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

hipótesis en cuestión no se desconfirmara. su obra “Essays on Positive Economics” (1953).


Su aproximación a la ciencia económica es
38
El debate con Hutchinson le ha permitido a
Machlup a perfilar mejor su postura de la veri- estrictamente positivista: la tarea que a ésta
ficación indirecta de las teorías económicas. incumbe consiste en realizar predicciones (i.e.,
Para admitirse como científica una tesis no la descripción de fenómenos aún no ocurridos
directamente comprobable con procedi- ni observados) correctas; y debe juzgarse, por
mientos empíricos, tiene que poderse reducir tanto, según la precisión, el alcance y la con-
por deducción directa a otras tesis empírica- formidad con la experiencia de sus predic-
mente comprobables. En esencia, la verifi- ciones, al igual que con cualquier otra ciencia
cación indirecta consiste en la derivación a física o natural. En cuanto ciencia positiva, no
partir de la conjunción de proposiciones lógi- le interesa en absoluto pasar juicios norma-
camente independientes de unas conse- tivos (el “arte” económico) ni acoplarse a una
cuencias. Los postulados fundamentales son determinada postura ética. Está compuesto,
verificados, junto con la teoría de la cual por una parte, de un “lenguaje” -un conjunto
forman parte, cuando las consecuencias dedu- de tautologías, un sistema formal de razona-
cidas de su conjunción con otros postulados miento sin contenido empírico alguno- y por
evidentes corresponden con los hechos otra, de un cuerpo de hipótesis sustantivas que
Podríamos representar el procedimiento de la abstraen rasgos esenciales de realidades com-
verificación indirecta en el siguiente lenguaje plejas.
formal: Sea A la hipótesis no verificable direc- Como ya hemos adelantado en nuestra dis-
tamente; B una hipótesis directamente verifi- cusión del operacionalismo y descriptivismo de
cable y C una conclusión que expresa un Bridgman, para este eminente economista de
fenómeno empíricamente constatable. A que- la Universidad de Chicago las hipótesis y pre-
daría verificado indirectamente si cupiera infe- misas son totalmente irrelevantes para la vali-
rirse C de la conjunción de A y B, pero ni de A dación de las teorías económicas, puesto que
ni de B exclusivamente. éstas han de juzgarse casi exclusivamente en
No obstante, quizás el que mejor resume las términos de su valor instrumental a la hora de
tesis falsacionistas aplicadas a la metodología generar predicciones exactas. Una teoría se

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

considera “standard” o tentativamente válida ticado” muy propio de los estadísticos y econó- 30
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

en función de su historial predictiva en mul- metras. De acuerdo con esta tesis, ni la refu-
titud de ocasiones concretas. La evidencia tación ni la comprobación puede ser nunca
38
empírica nunca acaba de confirmar una teoría definitiva. Lo máximo al que podemos esperar
y sólo se limita a no refutarla: esto es precisa- es descubrir, a partir de cantidades finitas de
mente lo que significa que la experiencia “conocimiento imperfecto”, cuál de entre las
“corrobore” una teoría. La última evidencia a hipótesis rivales es la que tiene la mejor razón
favor de una teoría es el hecho de no haber de probabilidad. Por último, está la ortodoxia
sido refutada. Finalmente, añade rasgos dar- actual compuesto por los seguidores de un
winianos a una base popperiana cuando dice “falsacionismo innócuo”. Estos teóricos de la
que el propio mecanismo de competencia economía tienen a su favor el haberse distan-
entre teorías rivales a través del tiempo se ciado lo suficiente, al menos por lo que al
encarga de que sobreviva la “mejor” teoría talante se refiere, de las ciencias naturales.
descriptiva y predictiva. Reconocen que en la ciencia económica a
Desde Friedman se ha avanzado muy poco menudo las proposiciones sirven no sólo como
en la metodología económica. Y esto es así en una explicación del comportamiento de los
su mayor parte por la difícil aplicación de las agentes sino también como norma pres-
teorías de “revoluciones científicas” en las ver- criptiva. Y al parecer, no les importa funcionar
siones de Kuhn, Lakatos y Feyerabend respecti- con esta ambigüedad, aunque saben de sobra
vamente, al procedimiento de la ciencia eco- que no hay absolutamente nada en la filosofía
nómica. El diálogo se ha llevado a cabo más de la ciencia moderna que les permita deducir
bien, hasta nuestros días, entre las diversas la naturaleza de un óptimo social a partir de
corrientes del falsacionismo. En primer lugar unos cuantos juicios de valor fundamentales.
está el “falsacionismo ingénuo” representado
por Richard Lipsey (An Introduction to Positive
Economics, 1963), según el cual basta una
prueba decisiva con resultados contrarios para
rechazar una teoría supuestamente científica.
En segundo lugar está el “falsacionismo sofis-

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

4. LA INSUFICIENCIA DE LA cátedra universitaria, como hubiera sido de 31


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

METODOLOGIA ECONOMICA COMO esperar.


38
FILOSOFIA DE LA ECONOMIA La clave para entender el institucionalismo
está en la crítica que realiza a la escuela neo-
a) Los “heterodoxos” de la perspectiva clásica de la economía (Marshall), resultado de
angloamericana: Veblen, Knight y Myrdal la confluencia de la escuela clásica (Smith,
El relato que hemos ofrecido de la historia Malthus, Ricardo, Senior, Stuart Mill, etc.) con
del pensamiento económico angloamericano, el marginalismo (Jevons, Menger, Walras, etc.).
aun sólo desde el punto de vista metodo- Rebela contra lo que considera un supuesto
lógico, está lejos de ser completo. Hemos injustificado de hedonismo individualista,
aplazado deliberadamente el tratamiento de heredado de los clásicos, y la matematización
las doctrinas metodológicas de los que podrían de la ciencia económica hasta el punto de ase-
considerarse como “heterodoxos” entre los mejar sus leyes a las de las ciencias físicas o
cuales contamos a Thorstein Veblen, Frank naturales, derivada del marginalismo. Lo
Knight y Gunnar Myrdal. Aparte de dotar con propio de la ciencia económica está en explicar
mayor fluidez a nuestra exposición, pensamos el comportamiento humano y social identifi-
que este modo de proceder también nos ayu- cando su lugar en un patrón de relaciones que
daría a hacer luego una valoración del pro- caracterizan el sistema económico en su tota-
yecto troncal iniciado por Stuart Mill y Senior y lidad. Los neoclásicos conciben el fenómeno
continuado por los falsacionistas contempo- económico exclusivamente como un acto de
ráneos. cálculo hedonista, la respuesta casi mecánica a
Thorstein Veblen, el fundador del institucio- las instancias de placeres y sufrimientos imagi-
nalismo, era un hombre de carácter difícil. nados por anticipados. No es que el plantea-
Prueba de ello era su agitada trayectoria pro- miento sea absolutamente erróneo -las
fesional que le llevaba a cruzar el atlántico pasiones sí que son fuente de motivación sobre
varias veces y con repetidos cambios de univer- la que opera la racionalidad económica- pero
sidades. Tanto es así que a pesar de haber ini- es insuficiente e incompleto. Implícito en cual-
ciado toda una corriente de pensar económico, quier cálculo hedonista individual es un marco
al final de su vida no había accedido a ninguna institucional: la teoría del valor en la cual se

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

basan las decisiones económicas está intrínse- 32


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46
El economista y filósofo social de la Univer-
camente ligada a las culturas, a un conjunto de sidad de Chicago, Frank Knight, explora tres
creencias que informan la actuación (apti- modelos diferentes para la ciencia económica.
38
tudes, tendencias, hábitos) de individuos y El primero sigue el patrón de la física, donde
pueblos. se renuncia a explicar y simplemente se for-
El hecho económico es fundamentalmente mulan leyes estadísticas a partir de la obser-
un comportamiento humano; y por eso, no vación de los precios de los bienes económicos.
puede entenderse de espaldas a su contexto El segundo se concentra en la utilización de la
institucional, sociocultural e histórico. Las ciencia económica para controlar la vida social
necesidades y los deseos, los fines y las metas, en conformidad con los intereses ideológicos
los modos y los medios con los que se desen- (socialismo, fabianismo, liberalismo e incluso
vuelve la acción humana, incluso en su ver- el institucionalismo). El tercero considera el
tiente económica, son todas funciones de una hecho económico como un fenómeno esencial-
variable institucional, altamente compleja y mente histórico, y en consecuencia, bien
mudable. Por “institución” hemos de entender estudia el rumbo de los acontecimientos, bien
tanto los patrones de acción que se siguen casi valora los esfuerzos, los logros y los fracasos
inconscientemente como los organismos for- individuales dentro de un marco filosófico y
males de control promovidos por el estado. Se social (así Sombart y Weber).
aboga por el “holismo” en lugar del “indivi- Knight arguye que para comprender la con-
dualismo metodológico” o “atomismo”. Sólo ducta económica es insuficiente el recurso a
de esta manera, teniendo en cuenta los condi- causas naturales, como en la física. Lo que son
cionamientos institucionales, ganará la ciencia las fuerzas para la física, eso son los motivos
económica en realismo y dejará sus estériles para la conducta humana. En la ciencia eco-
especulaciones. El método a seguir es empíri- nómica, por tanto, se trataría de encontrar el
coinductivo, i.e., la descripción y el estudio de equilibrio de fuerzas, al igual que en la
la evolución de las instituciones hasta llegar a estática. (Por eso, en la formulación de las
las generalizaciónes pertinentes, y no hipotéti- “leyes económicas” es imprescindible el
codeductivo, a partir del postulado hedonista, recurso a la cláusula de caeteris paribus: el
como proponía el neoclasicismo. fenómeno descrito y predicho por la ley se

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

cumpliría si y sólo si las condiciones previstas 33


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46
vidad económica (i.e. una noción de bienestar
no varían.) Tampoco es del todo adecuado la válida para todos se vuelve irrelevante);
referencia a los deseos e intenciones como si cuanto menos específico sea, mejor para la
38
fueran hechos o datos psicológicos absolutos. libertad.
Lo más importante para el esclarecimiento de Con posterioridad a Knight, en la década de
la conducta económica es su relación con los los 50, el gran abanderado de los valores en la
valores: la actividad económica “crea” valores. teoría y metodología económica fue el pro-
Los valores se distinguen de los deseos en que fesor sueco y recipiente del premio Nobel
carecen de objetos físicos claros. Los valores no Gunnar Myrdal (The Political Element in the
son de ningún modo “verificables” porque son Development of Economic Thought, 1954)
elementos intrínsecos para cualquier interpe- Afirmó que un discurso económico libre de
tación de la conducta humana como su fin o valores es un imposibilidad. El empeño en
meta. Los valores se sitúan incluso más allá de desarrollar asertos puramente facticos y ética-
las ideas, del conocimiento intelectual, y hasta mente neutrales, así como el esfuerzo por
ese punto son “irracionales”. No obstante, los separar netamente los elementos positivos de
valores “motivan”, en un sentido realísimo, las los normativos es un ejercicio futil de autode-
acciones. cepción. Recomendó -para mantener el ideal
Frente a la dicotomía entre una visión cien- de la “objetividad” en el análisis teórico- que
tíficopositiva (descriptiva) y otra político-nor- se expusieran los valores operantes a plena luz,
mativa (prescriptiva) de la economía, Knight que se hicieran conscientes y explícitas de
adopta una postura original informada por la modo que determinaran libremente la investi-
idea “trascendental” de una libertad absoluta. gación teórica. No veía objeción alguna a una
Mas que explicar lo que sucede u obligar a los ciencia social y económica “impregnada de
agentes económicos para que lo previsto valores” con tal de que estos valores de men-
suceda, los principios económicos tienen la cionaran claramente al principio, como parte
función de salvaguardar el ejercicio de la de los presupuestos metodológicos necesarios
libertad individual: una vez que ésta haya e inevitables para cualquier investigación.
quedado garantizada, se vuelve superfluo b) Crisis y agotamiento del discurso metodo-
cualquier intento de definir el fin de la acti- lógico en la ciencia económica

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

Como hemos visto en los epígrafes ante- 34


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46
campo de batalla entre la escuela neoclásica y
riores, la última palabra en la ciencia eco- el institucionalismo. Para este segundo no
nómica angloamericana está constituida, por existe ningún procedimiento científicamente
38
una parte, por las premisas neoclásicas, y por fiable para la medición de los valores “institu-
otra, por una metodología falsacionista e ins- cionales”; e incluso si hubiera, sería muy difícil,
trumentalista. Frente a esta postura “oficial” si no prácticamente imposible, pretender que
se levantan unas voces discordantes como las los valores “institucionales” medidos en dis-
de Veblen, Knight y Myrdal. Estos tres autores tintos organismos sean entre sí conmensu-
podrían caracterizarse como unos “hetero- rables y comparables. Por ello, tampoco está
doxos” aunque no “cismáticos” con respecto a claro que el comportamiento de un agente
la tradición económica angloamericana. ¿En económico individual dentro de una insti-
qué consisten sus doctrinas “heréticas”? tución tenga que seguir, necesariamente, el
Veblen, en primer lugar, se rebela contra el patrón maximizante.
“supuesto injustificado de hedonismo indivi- Knight es el gran “desenmascarador” no
dualista”. Importa mucho caer en la cuenta de sólo de la corriente neoclásica de la economía,
que no lo hace por razones morales -o sea, por sino también de cualquier otra que aspirase a
reservas con respecto al hedonismo en cuanto una postura dominante. Bajo ningún concepto
opción de vida-; como tampoco objeta porque debería permitirse que la economía se asi-
sea éste un supuesto sin demostrar -reconoce milara a la ciencia natural de la física matema-
la necesidad de axiomas para toda ciencia-. Su tizada (el neoclasicismo) ni a una especie de
contención más bien se dirige hacia el indivi- “psicología social” al servicio de las ideologías
dualismo, porque está diametralmente al uso (el institucionalismo). No debería
opuesto a las instituciones que -según él- es el seguirse ninguna escuela económica que com-
marco de referencia real para las actividades prometiera la libertad en su función creadora
económicas. de valores. Tanto el neoclasicismo como el ins-
La matematización de las relaciones econó- titucionalismo son sistemas de pensamiento y
micas y el cálculo hedonista (el principio de metodología económicos “positivistas” y
maximización) que supuestamente regula las “deterministas”: imponen unos modelos dog-
decisiones en materia económica es otro máticos allende de toda crítica y restringen la

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

libertad so capa de la noción del bienestar. Hay 35


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46
también por la escasa consistencia teórica del
cierta afindad -por lo escéptico y cínico- entre falsacionismo en su versión instrumentalista.
el planteamiento instrumentalista de Desconocemos si en las ciencias humanas que,
38
Friedman y el de Knight. Mientras que para el al parecer, son esencialmente abiertas, puede
primero, la verdad de las premisas es irrele- haber alguna vez una “última palabra” meto-
vante y cualquier teoría es válida con tal de dológica; pero lo cierto es que el falsacionismo
que sirva para predecir y explicar; para el jamás podría ocupar su lugar. No aguanta la
segundo, ya ni siquiera es planteable la prueba de la aplicación a sí misma de sus
cuestión de la verdad, la validez, o la utilidad propias tesis: el principio metodológico falsa-
de las teorías, pues lo único importante es que cionista no es “falseable” ni es, por tanto,
permita la realización de los valores, cuales- según sus propios criterios, un aserto cien-
quiera que sean. tífico.
Myrdal probablemente sea el más explícito Las propuestas metodológicas que histórica-
en denunciar el espejismo del discurso “libre mente han seguido al falsacionismo, desde la
de valores” en la economía en los tiempos de Kuhn a la de Laudan, tampoco significan,
recientes. Propone en un nivel axiomático la necesariamente, su superación. No todo
vinculación de los modelos descriptivos y expli- cambio implica una mejora; y en los casos que
cativos de la economía con los intereses ideo- hasta ahora han aparecido sólo se detecta una
lógicos y políticos. El problema con semejante sustitución. En la actualidad, ya ni siquiera
confesión es que nos conduce irremediable a podrían darse por su puesto las condiciones
la disolución de la ciencia económica ya que para un diálogo fructífero entre los diversos
todo se reduciría a una mera disputa de opi- planteamientos metodológicos rivales. Junto
niones igualmente aceptables. con la ciencia, el diálogo mismo se ha tornado,
Incluso para los que hacen profesión de la fe para todos los efectos prácticos, en una impo-
neoclásica e instrumentalista y siguen con una sibilidad. La fragmentación y el aislamiento
voluntad clara de ortodoxia, el camino meto- semántico y procedimental entre los que cul-
dológico se presenta obturado. No sólo por los tivan la metodología económica es tal que ya
ataques cada vez más numerosos e intensos no pueden entenderse; aparentemente,
que reciben los presupuestos neoclásicos, sino tampoco queda voluntad de entenderse.

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

Testigos de la defunción de la metodología The Structure of Scientific Revolutions. 36


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

económica, tenemos ahora que dar un paso Chicago: Chicago University Press, 1970 (2nd. 38
hacia atrás, cuando la filosofía de la economía ed.).
todavía no se había restringido a un mero LAKATOS, Imre. Proofs and Refutations. The
estudio de procedimientos formales y aún
Logic of Mathematical Discovery. Cambridge:
comunicaba con las otras ciencias humanas y
Cambridge University Press, 1976.
sociales. Para seguir y completar el relato de la
filosofía de la economía habría que investigar, The Methodology of Scientific Research Pro-
por tanto, la “otra” tradición con la cual la grams. Philosophical Papers (vols. I & II). Cam-
corriente angloamericana ha estado en cons- bridge: Cambridge University Press, 1978.
tante pugna: la Escuela Histórica Alemana y la POPPER, Karl R. The Logic of Scientific Dis-
Escuela Austríaca. covery. New York: Harper Torchbooks, 1959
(1965 reprint).
FUENTES Y REFERENCIAS Conjectures and Refutations. The Growth of
Scientific Knowledge. London: Routledge &
A. HISTORIA Y FILOSOFIA DE LA CIENCIA
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The Unended Quest. An Intellectual Bio-
Theory. Princeton: Princeton University Press,
graphy. London: Fontana, 1976.
1936.
Realism and the Aim of Science. The Posts-
FEYERABEND, Peter K. Against Method.
cript to the Logic of Scientific Discovery.
Outline of Anarchistic Theory of Knowledge.
London: Hutchinson, 1983.
London: NLB, 1975.
REALE, Giovanni & ANTISERI, Dario. Historia
Farewell to Reason. New York: Routledge,
1988. del Pensamiento Filosófico y Científico (vol. III).
Barcelona: Herder, 1988.
KUHN, Thomas S. The Copernican Revo-
lution. Cambridge, Mass.: Harvard University
Press, 1957.

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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

B. TEORIA ECONOMICA E HISTORIA DEL Objectivity in Social Research. London: Duck- 37


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

PENSAMIENTO ECONOMICO worth, 1970. 38


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ALEJO G. SISON FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA I. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA ECONÓMICA

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CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 46

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CALDWELL, Bruce J. Beyond Positivism. Eco-
nomic Methodology in the Twentieth Century. NOTA BIOGRAFICA
London: Allen & Unwin, 19982.
Alejo José G. Sison es doctor en Filosofía. Ha
FRIEDMAN, Milton. Essays in Positive Eco- desempeñado su tarea docente en la Facultad
nomics. Chicago: Chicago University Press, de Filosofía y Letras (Pamplona) y en el Ins-
1953. tituto de Estudios Superiores de la Empresa
(Barcelona), ambas de la Universidad de
HAUSMAN, Daniel M.(ed.) The Philosophy of Navarra, así como en el Center for Research
Economics: An Anthology. Cambridge: Cam- and Communication en Manila, Filipinas. Es
bridge University Press, 1985. investigador del Seminario Permanente
HUTCHINSON, Terence. The Significance and Empresa y Humanismo. Su campo de interés y
Basic Postulates of Economic Theory (1938). estudio se ha centrado en la ética fundamental
New York: Augustus Kelley, 1965. -especialmente desde las claves proporcio-
nadas por la filosofía clásica griega-, en la ética
MACHLUP, Fritz. Methodology of Economics en el mundo de la empresa, y en las relaciones
and Other Social Sciences. New York: Academic entre la ética, la economía y la política en la
Press, 1978. sociedad contemporánea.

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