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Braudel Fernand

El Mediterráneo. El autor divide su investigación en tres partes fundamentales: una


historia que expresa un tiempo casi inmóvil y que tiene que ver con la relación de
la sociedad con el espacio; una historia relacionada con lo económico y social que
expresa un tiempo lento de cambios que apuntan a los modos de producción de
una sociedad y por ultimo una historia política que expresa no solo un tiempo
rápido sino hecho a la medida del hombre. Ahora bien Braudel va a estudiar
específicamente dos tipos de sociedades, la de las llanuras y la de las montañas y
su relación no solo con el espacio sino también con el clima, el tiempo y los
recursos ya que son los que determinaran el tipo de sociedad y su evolución.

En el caso de la sociedad de las llanuras podemos observar que es una sociedad


feudal capitalista con amplia cantidad de recursos para abastecer su economía
con posibilidad de modificar su entorno su espacio, una sociedad jerarquizada y
con una relación fluida con los sectores de poder, una sociedad cristiana y culta.
En cambio, si observamos la sociedad de las montañas nos encontramos con la
principal diferencia que es una sociedad igualitaria, libre pero con mínimos
recursos ya que no puede modificar su espacio para poder desarrollar más
recursos, es una sociedad cuya producción está ligada a la supervivencia, una
sociedad que es libre en tanto su relación con los sectores de poder es limitada y
por lo tanto es considerada una sociedad herética, inculta, primitiva y expulsadora.

Ahora bien si nos dirigimos a la relación de dichas sociedades con la producción


veremos que también existen diferencias la sociedad de la llanura tiene una
producción agrícola, y modifica su espacio. Mientras que la sociedad de las
montañas es una sociedad de pastores de ovejas que desarrolla esta actividad a
través del ejercicio de la trashumancia. Pero ello no implica que modifiquen su
espacio. Es aquí que Braudel postula el concepto de prisión de larga duración
demostrando como el tiempo y el espacio pueden ser barreras para el cambio.

Segunda generación: Braudel


La segunda postguerra dejo graves consecuencias en la sociedad europea. La
reconstrucción se daba por EEUU y Moscú. Al recoger los cadáveres dejados por
la Alemania nazi se destruyen las certidumbres acerca del sentido de la historia. A
partir de este momento, annales puede datar su éxito decisivo sobre la historia
historizante, la cual desaparece bajo los escombros de la segunda guerra. La
segunda generación privilegia los estudios económicos concentrados en los siglos
XVI y XVIII. Esta historia abandona el terreno reivindicado por la primera
generación: el del mundo contemporáneo. Esta historia económica tuvo su auge
con el progreso de la estadística y la cuantificación y de otra rama en surgimiento:
la demografía. La serie demográfica así como la de los precios se convierte en el
credo del discurso de annales. El humanismo de Bloch y Febvre se desvanece,
pues, ante el juego inexorable de fuerzas económicas el hombre deja de ser el
centro de los estudios históricos. En esta época también existe una gran presión
por parte de las ciencias sociales (están mejor posicionadas que la historia para
responder a la nueva demanda social) y va a influir de manera decisiva en el
discurso histórico. En este sentido es muy importante la influencia ejercida por
Levi-Strauss (antropólogo) con se escuela que se convierte dominante: el
estructuralismo. Braudel y Levi-Strauss estuvieron juntos en la universidad de Sao
Paolo. Para Levi-Strauss, el historiador, se queda en el nivel empírico, de lo
observable, incapaz de modelar y tener acceso a las estructuras profundas de la
sociedad. Este cuestionamiento radical de la historia, relegada a material de base,
contingencia de carácter aleatorio, azaroso, disciplina reticente a toda
modelización, encontrar en Braudel a aquel que dará la réplica al presionar a las
investigaciones históricas para dotarlas de un carácter estructural. En la estrategia
Braudeliana habrá, pues, un doble lenguaje para aplacar las ambiciones de las
ciencias sociales. Por un lado afirma la unidad de las ciencias sociales y por otro a
aquella ciencia que se resista a la anexión se verá envuelta en su ofensiva. La
historia Braudeliana se pretende ante todo síntesis, al igual que la antropología,
pero con la superioridad de un pensamiento del espacio-tiempo. El tiempo
condiciona todas las ciencias sociales y confiere a la historia un papel central. La
historia Braudeliana es necesariamente mundial, su objetivo es amplio y supone el
dominio del método comparativo a través del tiempo más largo y del espacio más
vasto posible. Así propone reorganizar el conjunto de las ciencias sociales
alrededor de un programa común que tendría como referente esencial la noción de
larga duración. Esta debe imponerse a todos, y puesto que es cuestión de
duración y de periodización, el historiador continúa siendo el rey. La respuesta de
Braudel a Levi-Strauss y a las ciencias sociales no se limita a oponerles la larga
duración como estructura, sino que consiste en pluralizar lo temporal. El tiempo se
descompone en varios ritmos heterogéneos que rompen la unidad de la duración.
La arquitectura Braudeliana se articula alrededor de tres temporalidades
diferentes: el factual, el coyuntural o cíclico y finalmente la larga duración. La
sucesión de las tres temporalidades no significa que se conceda a cada una un
peso igual, es la larga duración la que juega un papel determinante, Braudel
prefiere remitir lo factual al orden de la superficialidad, de la apariencia, para
conseguir así desplazar la mirada del historiador hacia evoluciones lentas. En este
contexto la parte de libertad del hombre es intima esta inexorablemente atrapado
en las contingencias de un medio natural, de costumbres, de gestos regulares que
escapan a su consciencia y a su dominio. Braudel ve en la jerarquización de la
sociedad una ley estructural. La lucha de clases solo es tenida en cuenta por
Braudel bajo la forma de venganzas fratricidas movimientos condenados a una
revuelta sin salida. Braudel es ante todo un constructor de imperios, se preocupa
ante todo por consolidar y ampliar el territorio del historiador. Creación de la VI
sección, instrumento decisivo para creación de la hegemonía.

PETER BURKE

LA REVOLUCIÓN HISTORIOGRÁFICA FRANCESA

LA ESCUELA DE ANNALES 1929-1984

INTRODUCCIÓN

Las ideas rectoras de Annales. En primer lugar, la sustitución de la tradicional narración de


los acontecimientos por una historia analítica orientada por un problema. En segundo
lugar, se propicia la historia de toda la gama de las actividades humanas en lugar de una
historia primordialmente política. En tercer lugar, la colaboración con otras disciplinas,
geografía, sociología, psicología, economía, lingüística, etc. Podría ser mejor hablar, no de
escuela, sino de movimiento de Annales. Puede dividirse en tres fases: 1) de 1920 a 1945,
se trataba de un grupo pequeño, radical y subversivo que libraba una acción de guerrilla
contra la historia tradicional, 2) en la que cabía hablar de una “escuela” con sus conceptos
distintivos (en particular estructura y coyuntura) y sus métodos distintivos (especialmente
“la serie histórica” de los cambios producidos a largo plazo), estuvo dominada por
Fernand Braudel. 3) comenzó alrededor del año 1968. Esta fase está marcada por el
desmenuzamiento. En los últimos veinte años, algunos miembros del grupo pasaron de la
historia socioeconómica a la historia sociocultural, en tanto otros están volviendo a
descubrir la historia política y hasta la historia narrativa.

EL ANTIGUO RÉGIMEN HISTORIOGRÁFICO Y SUS CRÍTICOS

A mediados del siglo XVIII estudiosos de Escocia, Francia, Italia, Alemania, comenzaron a
ocuparse de lo que llamaban la “historia de la sociedad”. Les interesaba la reconstrucción
de actitudes y valores del pasado, les interesaba la historia del arte, la literatura y la
música. Sin embargo el movimiento de Ranke, con el nuevo paradigma histórico que él
formuló, socavó la “nueva historia” del siglo XVIII. La importancia que asignaba Ranke a las
fuentes contenidas en los archivos hizo que los historiadores que trabajaban en historia
social y cultural parecieran meros aficionados.

Desde luego, podían oírse voces de disenso en el siglo XIX. Michelet pedía lo que hoy
caracterizaríamos como la “historia desde abajo” Fustel de Coulanges se concentraba en
la historia de la religión, de la familia y de la moral antes que en los acontecimientos
políticos. Henri Berr en 1900 llamaba a los historiadores a colaborar con otras disciplinas,
particularmente la psicología y la sociología, con la esperanza de producir lo que Berr
llamaba una psicología “histórica” o “colectiva”. El ideal de Berr de una psicología histórica
que debía lograrse mediante la cooperación interdisciplinaria ejerció gran atracción en dos
jóvenes que escribía para la revista de Berr (Revue de Synthese Historique). Estos eran
Febvre y Bloch.

LOS FUNDADORES: LUCIEN FEBVRE Y MARC BLOCH

Febvre toma influencia de Paul Vidal de la Blache, entre otros. Geógrafo este último,
interesado en colaborar con historiadores y sociólogos, funda la revista Annales de
Geógraphie (1891). El interés de Febvre por la geografía fue un antecedente de la
posterior obra de Braudel, el mediterráneo.

Bloch recibió la mayor influencia del sociólogo Emile Durkheim, más interesado en la
sociología que en la geografía. Igualmente ambos pensaban de una manera
interdisciplinaria. Ambos estudiaron en la Ecole Normale Supériere.

Llegan a conocerse cuando son nombrados para ocupar cargos en la Universidad de


Estrasburgo. Se encontraron diariamente durante trece años, desde 1920 a 1933. Allí
estaban rodeados por un grupo interdisciplinario extremadamente activo. Ejemplo de
ellos fue Gabriel Le Bras, un pionero de la sociología histórica de la religión, como el
historiador de la Antigüedad André Piganiol, cuyo estudio sobre los juegos romanos
publicado en 1923 revela el interés por la antropología, como el estudio de Bloch
publicado un año después, Los reyes taumaturgos. Este libro contaba con varias
características, la perspectiva de largo plazo, una contribución a la psicología religiosa
(tema novedoso para la época) e iniciaba una contribución a lo que hoy llamamos la
historia de las mentalidades. También podría definirse como un ensayo de sociología
histórica o de antropología histórica (la expresión de Bloch “representaciones colectivas”
es una frase estrechamente vinculada a Durkheim, al igual que la expresión “hechos
sociales”. Otro rasgo importante es su interés por la historia comparada (estudio de las
similitudes y diferencias entre las sociedades).

Febvre, como Bloch, desplazó su interés hacia el estudio de actitudes colectivas o la


“pscilogía histórica” (La historia del Renacimiento y de la Reforma, especialmente en
Francia). Febvre observaba que en 1517 existían potenciales discípulos de Lutero, la
burguesía, un grupo que estaba adquiriendo “un nuevo sentido de si importancia social” y
que se sentía incómodo a causa de la mediación entre Dios y el hombre.

FUNDACIÓN DE ANNALES

Annales d’histoire économique et sociale aspiraba a ser la guía intelectual en los campos
de historia económica y de la historia social. El primer número se publicó el 15 de enero
de 1929. El comité de redacción incluía no sólo a historiadores de historia antigua y
moderna sino también a un geógrafo (Albert Demangeon), a un sociólogo (Maurice
Halbwachs), a un economista (Charles Rist) y a un especialista de ciencia política (André
Siegfried). En los primeros números, los historiadores económicos eran los más
prominentes (Pirenne, Heckscher, Hamilton).

BLOCH: SOBRE HISTORIA RURAL Y SOBRE FEUDALISMO

La carrera de Bloch quedó interrumpida por la guerra. Su principal esfuerzo estuvo


dedicado a dos libros. El primero fue su estudio de la historia rural francesa, en él, se
ocupaba de fenómenos desarrollados en el largo plazo, en la duración larga, desde el siglo
XIII al siglo XVIII; mostraba esclarecedoras comparaciones y contrastes entre Francia e
Inglaterra. Su empleo sistemático de fuentes no literarias, como mapas de fincas y
heredades era inusitado. También era muy amplia su concepción de la cultura rural. “La
historia rural de Francia” es quizá muy célebre por su llamado “método regresivo”. Bloch
señalaba la necesidad de leer la historia hacia atrás. El segundo libro, la sociedad feudal
(1939-40) es una ambiciosa síntesis que abarca unos cuatro siglos de historia europea,
desde el año 900 al 1300. Allí trata la sociedad como un todo, lo que hoy podríamos llamar
“la cultura del feudalismo”. También trata una vez más la psicología histórica “modos de
sentimiento y pensamiento” al sentido medieval del tiempo o mejor dicho a la indiferencia
medieval del tiempo, dedica un capítulo a la “memoria colectiva”. La sociedad feudal es la
obra más durkhemiana de Bloch.

LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE ANNALES
Annales llegó a ser gradualmente el centro de una escuela historiográfica. En las décadas
de 1930 y 1940, Febvre escribió la mayor parte de sus ataques contra los empiristas. Sus
programas para propiciar el nuevo tipo de historia relacionado con Annales; pedía
colaboración en la investigación, propiciaba una historia orientada según los problemas, la
historia de las sensibilidades, etc.

Cabe destacar que para 1944 Bloch fue fusilado. Con lo cual, la revista quedó en manos de
Febvre.

EL RABELAIS DE FEBVRE

Febvre organizó sus estudios alrededor del problema. El problema de la incredulidad en el


siglo XVI: la religión de Rabelais es uno de los trabajos de historia más fructíferos, este
inspiró la historia de las mentalidades colectivas. Febvre señalaba que los chistes de
Rabelais pertenecían a una tradición medieval de la parodia de lo sagrado a la que se
habían entregado frecuentemente clérigos medievales; esas bromas no eran prueba del
racionalismo. Febvre continuó considerando lo que llamaba la imposibilidad del ateísmo
en el siglo XVI. Marc Bloch había intentado explicar por qué la gente continuaba creyendo
en el milagro del toque real aun cuando las curaciones fracasaban. De manera semejante,
Febvre trataba ahora de explicar por qué la gente no dudaba de la existencia de Dios.
Sostenía que el outillage mental de ese período, su “aparato conceptual” no permitía la
incredulidad y hacía notar la importancia de lo que faltaba en el vocabulario del siglo XVI,
las palabras que faltaban (absoluto, relativo, abstracto, concreto, causalidad, etc.). El libro
terminaba con consideraciones sobre algunos problemas de psicología histórica. Febvre
observaba que las concepciones del siglo XVI del tiempo y del espacio eran sumamente
imprecisas medidas con nuestros criterios. También proponía la falta de una cosmovisión,
como resultado de la falta de criterios, lo que llamamos ciencia era literalmente
inconcebible en el siglo XVI. El aparato conceptual de la época era demasiado primitivo.

EL PERÍODO DE BRAUDEL
Braudel pasó diez años (1923 – 32) enseñando en Argelia, y esa experiencia parece
haberle ampliado su horizonte. Es en la Universidad de San Pablo (1935-7) cuando Braudel
conoció a Lucien Febvre, quien lo adoptó como un hijo adoptivo.

LA GESTACIÓN DEL MEDITERRÁNEO

Braudel pasó la mayor parte de los años de la guerra en un campamento de prisioneros.


Allí redactó el mediterráneo en escritura manuscrita y en libretas que envió a Febvre y que
recobró después de la guerra. La obra está dividida en tres partes, en primer lugar se trata
de la historia “casi atemporal” de la relación entre el hombre y el ambiente, luego se
presenta gradualmente la cambiante historia de estructuras económicas, sociales y
políticas y, por último, la historia del rápido movimiento de los acontecimientos. A Braudel
le interesa situar a los individuos y los acontecimientos en un contexto, en su medio, pero
los hace inteligibles a costa de revelar su fundamental falta de importancia. La historia de
los acontecimientos, dice Braudel, si bien es “la más rica en cuanto a interés”, es también
la más superficial. Braudel describía los sucesos como “perturbaciones de superficie,
crestas de espuma que las oleadas de la historia llevan sobre sus poderosos lomos,
debemos aprender a desconfiar de ellos”.

En la segunda parte de El Mediterráneo se refiere a la historia las estructuras: sistemas


económicos, Estados, sociedades, civilizaciones y las cambiantes formas de guerra. Esta
historia se desarrolla a un ritmo más lento que el de la historia de los acontecimientos.
Abarca generaciones y hasta siglos, de suerte que los contemporáneos ni siquiera se dan
cuenta de ella. De cualquier manera, son arrastrados por la corriente. El verdadero objeto
de estudio de esta historia “del hombre en su relación con el ambiente”, una especie de
geografía histórica o, como Braudel prefiere llamarla, una “geohistoria”. La geohistoria es
el tema de la primera parte del libro que dedica unas 300 páginas a las montañas y
llanuras, a las costas e islas, al clima, a los caminos terrestres y a las rutas marítimas. Esto
debe mucho a la escuela geográfica francesa, desde el propio Vidal de la Blache, cuyas
páginas sobre el Mediterráneo Braudel “leía y releía”.
Braudel: “Mi gran problema, el único problema que tenía que resolver era mostrar que el
tiempo se mueve a diferentes velocidades”

Braudel contribuyó mucho más que ningún otro historiador de este siglo a cambiar
nuestras nociones de tiempo y espacio.

Espacio: Braudel hace que sus lectores cobren conciencia de la importancia que tiene el
espacio en la historia, Braudel logra este efecto convirtiendo al propio mar en el héroe de
su epopeya. Su deseo y necesidad era ver las cosas en gran escala. Braudel tenía siempre
una visión del todo.

Tiempo: Todavía más significativo para los historiadores es la original manera que tiene
Braudel de tratar el tiempo, su intento de “dividir el tiempo histórico en tiempo
geográfico, tiempo social y tiempo individual” y de hacer hincapié en la importancia de lo
que ha llegado a conocerse (desde la publicación de su más famoso artículo) como la
longue durée. Haber combinado el estudio de la longue durée con el estudio de la
compleja interacción del ambiente, de la economía, de la sociedad, de la política, de la
cultura y de los acontecimientos, es un gran aporte que ha abierto los ojos de no pocos
historiadores. Siempre deseaba ver las cosas en su conjunto e integrar lo económico, lo
social, lo político y lo cultural en una historia “total”.

EL BRAUDEL MADURO

Durante unos treinta años, desde la muerte de Lucien Febvre (1956) hasta su propia
muerte en 1985, Braudel fue la figura rectora de los historiadores franceses sino también
el más poderoso de ellos. 1956 fue el año en que Braudel asume como director efectivo
de Annales. Decidió recurrir a historiadores jóvenes, tales como Jacques Le Goff,
Emmanuel Le Roy Ladurie y Marc Ferro para renovar Annales. La figura sobresaliente de la
tercera generación de Annales fue Le Roy Ladurie.

LA HISTORIA DE LA CULTURA MATERIAL


En una obra en conjunto con Febvre, donde Febvre se ocuparía del pensamiento y las
creencias, mientras que Braudel se ocuparía de la historia de la vida material (la parte de
Febvre no había sido escrita hasta que este murió); Braudel redactó la suya en tres
volúmenes entre 1967 y 1979 con el título de civilización material y capitalismo. Estos tre
volúmenes de Braudel se refieren más o menos a las categorías económicas de consumo,
distribución y producción. Su introducción al primer volumen describe la historia
económica como un edificio de tres pisos. En la planta baja se sitúa la civilización material,
definida como “acciones repetidas, procesos empíricos, antiguos métodos y soluciones
transmitidos desde tiempos inmemoriales”. En el nivel medio se encuentra la vida
económica, una vida “calculada, articulada, que se presenta como un sistema de reglas y
necesidades casi naturales”. En el piso alto – para no decir superestructura- está el
“mecanismo capitalista”, que es el más refinado de los niveles. Braudel cruza las barreras
de la historia económica convencional. Descarta las tradicionales categorías de
“agricultura”, “comercio” e “industria” y se pone a considerar la “vida cotidiana”, “las
personas y las cosas”, todo cuanto la humanidad hace o usa: alimentos, vestidos,
viviendas, herramientas, dinero, ciudades, etc. Dos conceptos fundamentales se
encuentran, el de la vida cotidiana y el de civilización material. A Braudel no le interesan
las estructuras o aparatos mentales, lo que Febvre llamaba outillage mental. Braudel
nunca mostró gran interés por la historia de las mentalidades.

Un último tema de la obra de Braudel merece considerarse: las estadísticas. En ocasiones


se valió de las estadísticas, especialmente en la segunda edición ampliada de El
Mediterráneo (1966). Sin embargo, no sería injusto decir que las cifras formaban la parte
decorativa de su edificio histórico antes que la parte de su estructura. En cierto sentido,
Braudel se resistía a los métodos cuantitativos, así como se resistía a la mayor parte de las
formas de historia cultural. Fue ajeno a las disciplinas importantes desarrolladas en esa
época por el grupo de Annales: la historia cuantitativa y de las mentalidades.

EL NACIMIENTO DE LA HISTORIA CUANTITATIVA


El movimiento de Annales en los días de Braudel no puede explicarse tan solo atendiendo
a sus ideas. También merecen examinarse los “destinos colectivos y las tendencias
generales del movimiento”. La historia cuantitativa fue primero visible en el campo de la
economía, para luego penetrar en la historia cultural, en la historia de las religiones y en la
historia de las mentalidades.

Máximo exponente fue Ernest Labrousse, con él el marxismo comenzó a penetrar en el


grupo de Annales. El esbozo (1933) y la crisis (1944) fueron libros provistos de tablas y
gráficos, se ocupan de tendencias de largo plazo (le mouvement de longue durée) y de
ciclos de breve duración, de “crisis cíclicas” e “interciclos”. Sus estudios eran innovadores
de aquello que los historiadores de Annales llamarían posteriormente coyuntura.

La obra de Chaunu Sevilla y el Atlántico (1955-60), trataba de imitar, si no ya de superar, a


Braudel, a tomar como tema la región del Océano Atlántico. En este extenso estudio, que
puso en circulación ese famoso par de términos estructura y coyuntura, era a la vez una
aplicación al tráfico transatlántico de un método y un modelo desarrollados por Labrousse
para la Francia del siglo XVII y un desafío a Braudel, al estudiar un océano desde un punto
de vista económico y al cobrar una visión verdaderamente global de su tema. Ninguno
como Chanau, salvo Braudel, tenía conciencia de la importancia del espacio y de las
comunicaciones en la historia.

DEMOGRAFÍA HISTÓRICA E HISTORIA DEMOGRÁFICA

La historia de las poblaciones fue la segunda gran conquista del enfoque cuantitativo,
nació en la década de 1950 y debe a la conciencia contemporánea de la explosión
demográfica mundial tanto como la historia de los precios, nacida en la década de 1930,
debe a la gran bancarrota de 1929. Su principal exponente fue Jean Meuvret, este elaboró
el concepto de “crisis de subsistencia”, al alegar que en la Francia de Luis XIV estas crisis
eran hechos regulares. A un aumento de los precios de los cereales seguía pronto un
aumento de la tasa de mortalidad y una caída en la tasa de nacimientos. Luego, la
demografía histórica quedó oficialmente vinculada con la historia social.
LA IMPORTANCIA DE LA HISTORIA REGIONAL Y DE LA HISTORIA SERIAL

Una de las primeras publicaciones de la serie “Demografía y Sociedades” fue la tesis de


Pierre Goubert sobre Beauvais y el Beauvasis. Goubert puso considerable énfasis en lo que
llamaba “demografía social”, es decir, en el hecho de que las posibilidades de
supervivencia, por ejemplo, diferían de un grupo social a otro. En términos generales, los
estudios regionales combinaban las estructuras de Braudel, la coyuntura de Labrousse y la
nueva demografía histórica. Estos estudios locales, urbanos y rurales, presentan
considerables semejanzas. Tienden a dividirse en dos partes, y a contar principalmente
con fuentes que suministran datos bastantes homogéneos de una clase que puede
disponerse en series de largo plazo, como las tendencias de los precios o las tasas de
mortalidad. De ahí el nombre de “historia serial” dado frecuentemente a esta manera de
abordar la historia.

LE ROY LADURIE Y EL LANGUEDOC

Su tesis doctoral “Los campesinos de Languedoc (1966)” se lanzaba a la “aventura de una


historia total” durante un período de más de doscientos años. Le Roy Ladurie, uno de los
más brillantes discípulos de Braudel, se le parece en muchos aspectos: fuerza imaginativa,
amplia curiosidad, enfoque multidisciplinario de las cuestiones, preocupación por la
longue durée y cierta ambivalencia respecto al marxismo. Comparte con Braudel un
intenso interés por el espacio físico. Los estudios geográficos, económicos y de historia
social según el estilo propio de la década de 1960, típicamente relacionado con los
estudios regionales de Annales.

LA TERCERA GENERACIÓN

En 1969 André Burguière y Jacques Revel intervinieron en el manejo de Annales; en 1972


Braudel abandonó la presidencia de la Sexta Sección. Sin embargo, más importante que
los cambios administrativos son los cambios intelectuales de los últimos veinte años.
Nadie domina ahora al grupo como lo hicieron una vez Febvre y Braudel. Había una
fragmentación intelectual. Se amplían las fronteras de la historia hasta abarcar la niñez,
los sueños, el cuerpo, los olores, etc. La tercera generación es la primera que comprende a
mujeres como Arlette Farge o Michèle Perrot. Esta generación de Annales está mucho
más abierta que las anteriores a ideas procedentes del exterior. Varios de sus miembros
han pasado un año o más en los Estados Unidos.

Tres temas principales de esta generación: el redescubrimiento de la historia de las


mentalidades, el intento de emplear métodos cuantitativos en la historia de la cultura y
por fin la reacción contra dichos métodos, reacción que puede tomar la forma de una
antropología histórica o de un retorno a lo político o de un renacimiento del género
narrativo.

DESDE EL SÓTANO AL DESVÁN

En las décadas de 1960 y 1970 se produjo un importante cambio de interés. La trayectoria


intelectual de más de un historiador de Annales pasó de la base económica a la
“superestructura” cultural, pasó del sótano al desván. Philippe Ariès, formado como
demógrafo histórico, llegó a rechazar el enfoque cuantitativo. Su interés se enderezó hacia
la relación que hay entre naturaleza y cultura, hacia las maneras en que una determinada
cultura concibe y experimenta fenómenos naturales tales como la muerte y la niñez.
Sostenía que el sentido de la infancia no existía en la Edad Media. Según Ariès, la niñez fue
descubierta en Francia aproximadamente en el siglo XVII. Años antes de su muerte se
dedicó a estudiar las actitudes frente a la muerte. El extenso libro “El hombre ante la
muerte” exponía los hechos en un plazo muy largo, alrededor de unos mil años y
distinguía una sucesión de cinco actitudes frente a la muerte. Los estudios realizados en
esta esfera contribuyeron mucho a tender un puente entre una historia de las
mentalidades basada en fuentes literarias (Rabelais - Febvre) y una historia social que no
daba cabida a las actitudes y a los valores. Otros historiadores, como Mandrou, se han
dedicado a la psicología histórica, como también Delumeau, que escribió sobre los miedos
y la culpabilidad en occidente.

Las ideologías y la imaginación social


Dos de los más distinguidos representantes de la historia de las mentalidades a principios
de la década de 1960 eran los medievalistas Jacques Le Goff y Georges Duby. “EL
nacimiento del purgatorio” de Le Goff (plantea conexiones entre los cambios intelectuales
y los cambios sociales) y “Los tres órdenes” de Duby (propone las relaciones entre lo
material y lo mental en el curso del cambio social).

EL TERCER NIVEL DE LA HISTORIA SOCIAL

El enfoque estadístico se desarrolló para estudiar la historia de las prácticas religiosas, la


historia del libro y la historia de la alfabetización. Gabriel Le Bras, un sacerdote católico y
ex colega de Febvre, fundó una escuela de historiadores eclesiásticos y de sociólogos de la
religión que se entregaron especialmente a estudiar la descristianización de Francia de
fines del SXVIII, recurriendo a este problema mediante métodos cuantitativos. Michel
Vovelle se interesó también por el problema de la descristianización, analizando
sistemáticamente unos 30.000 estamentos. Otros historiadores de la cultura también
hicieron un uso efectivo de los métodos cuantitativos, especialmente para estudiar la
historia de la alfabetización y la historia del libro. El estudio de la alfabetización es otra
esfera de la historia cultural que se presta a la investigación colectiva y al análisis
estadístico.

REACCIONES: LA ANTROPOLOGÍA, LA POLÍTICA, LA NARRACIÓN

A fines de la década de 1970 se registró una especie de reacción general contra el modo
cuantitativo de abordar la historia. Considerando el lado positivo de estas reacciones,
podemos distinguir tres corrientes: un giro antropológico, un retorno al tema político y un
renacimiento de la forma narrativa.

Algunos historiadores de las décadas de 1970 y 1980 giraron a una posición antropológica,
una especie de antropología histórica. Las ideas de Goffman, Turner, Bourdieu, De Certeau
y otros fueron adoptadas y utilizadas para elaborar una historiografía más antropológica.
Le Goff estuvo trabajando unos veinte años en lo que podría llamarse la antropología
cultural de la Edad Media, estudiando las leyendas medievales, el estudio de los gestos
simbólicos de la vida social, especialmente los ritos de vasallaje. Por otro lado, Le Roy
Ladurie en su famoso Montaillou (una aldea del sudeste de Francia) allí estudia la herejía
de los cátaros, las mentalidades de los aldeanos, su sentido del tiempo y del espacio, sus
actitudes ante la infancia y la muerte, la sexualidad, Dios y la naturaleza. Este en un primer
acercamiento a lo que hoy se llama microhistoria. Otro historiador en esta corriente es
Roger Chartier, su obra corre en la misma dirección que los recientes trabajos de
antropología cultural. Los estudios de Chartier muestran su creciente insatisfacción con la
historia de las mentalidades y con la historia serial del tercer nivel.

EL RETORNO AL TEMA POLÍTICO

Febvre y Braudel pueden no haber ignorado la historia, pero tampoco la hicieron objeto
de su máxima prioridad. El retorno al tema político producido en la tercera generación es
una reacción contra Braudel y también contra otras formas de determinismo
(especialmente al “economismo” marxista). Gracias a Foucault, esta corriente también se
extiende en la dirección de la “micropolítica”, es decir, la lucha por el poder en el seno de
la familia, en las escuelas, en las fábricas, etc. La historia política se encuentra en un
proceso de renovación.

EL RENACIMIENTO DE LA FORMA NARRATIVA

El retorno al tema político está vinculado también con una reactivación del interés por la
narración de los acontecimientos. La historia política, la historia de los acontecimientos y
la narración histórica están estrechamente entrelazadas. Furet llega a sugerir no sólo que
los acontecimientos de la Revolución Francesa quebrantaron las antiguas estructuras y
dieron a Francia su “patrimonio” político, sino que hasta unos pocos meses de 1789
fueron decisivos.

François Dosse

Origen de la escuela de annales, por un lado la crisis de 1930 en donde se


comienza a valorizar lo económico y lo social por otro el trauma de la gran guerra
que incita a superar el relato de una historia puramente nacionalista y patriotera.
La razón de ser del discurso de annales arranca de la oposición sistemática, del
total rechazo de la historiografía dominante, o sea positivista. La identidad de
annales se forja sobre una base de contestación a la generación anterior, la de
Lavisse, Seignobos, Langlois. El segundo rasgo diferenciador de estos
intelectuales de los años treinta es su rechazo de la política, el Estado se vuelve
sospechoso y se le rechaza por ajeno a la sociedad. Esta escuela también
preconiza una historia comparada. La historia comparada debe permitir al
historiador tener acceso a las causas fundamentales de los fenómenos
observados, revelarle los auténticos resortes de las semejanzas y las
desemejanzas. La historia comparada permite a Marc Bloch adoptar un gran
horizonte para probar sus hipótesis. El otro impulso que el medio historiador recibe
proviene del campo de las ciencias sociales. Este periodo queda marcado por las
nuevas ciencias sociales como la lingüística, el psicoanálisis y sobre todo la
sociología (escuela durkhemiana). La joven sociología se propone explícitamente
como meta llevar a cabo la unificación, bajo su batuta, del conjunto de las ciencias
humanas. El fracaso de la escuela durkhemiana en esta empresa sienta las bases
del nacimiento en 1929 de annales, Marc Bloch y Lucien Febvre retomaron el
programa y sobre todo la estrategia tentacular de los sociólogos. François Simiand
por su parte invita a los historiadores a liberarse de sus oropeles para renovar y
retomar la metáfora de Bacon acerca de los ídolos de la tribu de los historiadores
(el político, el individual y el ideológico). De aquí annales obtuvo lo esencial de su
aspecto renovador: de la historia-problema a la promoción de investigaciones
colectivas.

Hay además otro impulso particularmente vital a comienzos de siglo proveniente


de la geografía. En este sentido Paul Vidal de La Blanche es su máximo expositor,
la geografía vidaliana se inspira en conceptos biológicos que utiliza para redefinir
nuevas clasificaciones y construir una geografía humana.

Falta por añadir otra fuente de la cual bebieron los historiadores de esta época: la
propia evolución del espíritu científico. Bloch y Febvre vieron en la teoría de las
probabilidades, en la relatividad de la medida temporal y espacial, la posibilidad de
que la historia pretendiese, con el mismo derecho que las ciencias exactas, el
status de ciencia.

Lavisse, Fustel de Coulages, exponentes de la escuela historizante: en este


momento la historia es difícilmente separable del poder del estado, pero también
se identifica con la idea de nación. Heredera del positivismo alemán estos
historiadores veían en los hechos acontecimientos únicos e irrepetibles sin
posibilidad de encontrarles causas o formular leyes.

Veintinueve años antes de la creación de annales, otra revista pretendió ofrecer


una respuesta a los renovadores y agruparlos en torno a ella a partir de la crítica
radical de la historia historizante, fue la Revue de synthese Historique lanzada por
Henri Berr en 1900. Experiencia de Estrasburgo (se conocen y tienen oficinas
cercanas).

Tras la experiencia de la guerra y la creciente xenofobia de Berr hacia los


alemanes hace que su revista fracase. Bloch y Febvre en este sentido van a tomar
el proyecto y crear la revista annales. El plan de la revista se afirma la voluntad de
abrir las disciplinas, de realizar una ciencia social unificada esta vez por la historia,
y la preocupación de responder a los interrogantes que plantea el presente. Se
trata de alguna manera de trasplantar el modelo de Estrasburgo a escala nacional.
Lo que mantiene agrupados a sociólogos, geógrafos, psicólogos e historiadores en
annales, lo que funda su unidad, es su común rechazo del historicismo.
Subyacente al rechazo de lo político se inscribe ya la decisión de minimizar lo
factual en beneficio de largos periodos que se corresponden mejor con el ritmo
evolutivo de la materialidad histórica. Segundo blanco de ataque, annales la
emprende contra el fetichismo del hecho, contra la pretendida pasividad del
historiador ante los acontecimientos.

Los tiempos de Marc Bloch y Lucien Febvre: En la derecha el discurso historicista,


en la izquierda el discurso marxista; el grupo de annales ofrece una tercera vía,
ocupa una posición central, ideal para su estrategia de poder. Annales busca una
historia que tiene como campo de estudio no solo el pasado, sino también la
sociedad contemporánea, invita al historiador a inspirarse en problemas impuestos
por el tiempo presente, el presente ayuda a la investigación del pasado y permite
valorizar una historia-problema.

El deslizamiento de lo político a lo económico presupone una ampliación de las


fuentes, un cambio radical del oficio mismo de historiador, que no puede
contentarse con las fuentes escritas para tener acceso a los fundamentos de la
sociedad.

En su proyecto de captación Bloch y Febvre se apropiaron de otra región del


saber, aquello que llamamos estudio de las mentalidades. Aquí hay una diferencia
ya que Febvre se centra en el individuo y por el contrario Bloch se dedica ante
todo a describir las prácticas colectivas, simbólicas, las representaciones mentales
no conscientes de los diversos grupos sociales. Bloch y Febvre continúan siendo
partidarios de una escritura antropocéntrica, donde el hombre es el único objeto de
preocupación del historiador.

Lucien Febvre

En el caso de Febvre, segundo fundador en la primera etapa de Anales, también


podemos ver como se manifiesta el concepto de larga duración y el conocimiento
de cada época debe ser entendida desde su universo, desde su cosmovisión y sus
herramientas, evitando el anacronismo ante todo, es decir, sin inculcar nuestras
categorías. Febvre estudia un escritor del siglo XVI, Rabelais, quien escribió
“Gargantua y Pantagruel” desde la perspectiva antes mencionada. Claro está que
Febvre también parte de una pregunta que recorra su texto y se relaciona con la
idea de que si puede existir un hombre adelantado a su época ¿es el caso de
Rabelais? Si bien hay historiadores que responderían positivamente, Febvre
mostrara el límite de pensar así, ya que asumirá la idea de que Rabelais no puede
ser ateo en su época, considerarlo de esa forma seria inculcarle categorías de
esta época sin respetar las suyas. Para defender esta postura el autor no solo
expone que el espíritu de la época estaba impregnado de religiosidad siendo el
cristianismo la base y el fundamento de la sociedad, limitando a Rabelais para
pensar de otra manera. Una vez comprendido que la religiosidad era el centro de
todo en el siglo XVI Febvre demuestra su postura a través de un nuevo concepto a
saber Utillaje mental entendiendo el mismo en relación a la falta de conceptos,
categorías para argumentar ciertas ideas que le son impuestas a Rabelais. Por
eso Rabelais no puede ser ateo ya que le fue imposible abastecerse de cierta
cantidad de conceptos inexistentes en su época para comprobar la no existencia
de dios.

Marc Bloch. Los reyes taumaturgos

Bloch se encargó de estudiar 700 años de historia medieval a través de un método


comparativo (comparo dos reinados Francia e Inglaterra) a partir de una pregunta
que recorrió toda su obra: ¿Cómo puede ser que la creencia del don divino
otorgado a los reyes para curar a través del tacto las escrófulas duro tanto tiempo?
Lo que le intereso a Bloch entender es la creencia que se gestó alrededor de esta
práctica y que permitió que los reyes fueran considerados como taumaturgos.
Bloch llego a la conclusión de que la mentalidad actuó como un factor englobante,
homogeneizador de una creencia que no solo se situaba en la misma figura del
rey sino en la sociedad en su conjunto. La comparación le permitió borrar lagunas
en su investigación. La unción y la descendencia fue un factor esencial para
considerar el rey como taumaturgo. ¿Por qué duro tanto esta creencia? Esto se
debe a la debilidad y límites de las herramientas científicas y en la creencia (en
aquella época) de lo sobrenatural.