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ANALISIS CRIMINOLOGICO

Campo Elías Delgado, hombre de 52 años de edad, excombatiente de la guerra de


Vietnam
El 4 de diciembre del 1986 perpetra uno de los hechos de violencia más aterradores
de la historia, conocido como la “MASACRE DE POZZETTTO”, donde después de
matar a su madre, se dirige a la casa de la madre de su alumna de inglés causándole
la muerte con arma blanca a la madre y a la hija, uno vez cometido estos homicidios
volvió a su apartamento donde se encontraba el cuerpo de su madre, el cual
procedió a quemarlo, posterior a ello, le causa la muerte a varios vecinos en la
unidad en que vivía, terminando su camino en el restaurante pozetto donde le causa
la muerte a 21 personas; 14 de manera instantánea y 7 posteriormente por la
heridas ocasionadas y la suya.
Según el libro: “Perfiles criminales. Un recorrido por el lado oscuro del ser humano”,
(Garrido, 2012), el perfil del señor Campo Elías Delgado se puede adecuar como
psicópata integrado: “un individuo que tiene un control sobre sus impulsos, planifica
en mayor medida y cuando al fin decide delinquir tiene muy en claro que merece
correr los riesgos con tal de lograr sus objetivos.
Nadie se espera una violencia de él, porque no tiene antecedentes penales, trabaja
y muchas veces tiene familia, su núcleo de personalidad es: falta de empatía,
emociones superficiales, profundo egocentrismo, acentuado narcisismo, manipula
y ha tenido el suficiente autocontrol como para llegar a adulto respetando las leyes.
Muchos psicópatas integrados, no son delincuentes, por más que su compañía sea
fuente de dolor para quienes le rodean, por alguna razón que se desconoce explotan
con un gran acto de violencia en edad ya bien adulta, por una razón claramente
precisa en sus mentes, generalmente buscando un objetivo, utilizan a las personas
como un medio para conseguir sus fines, sin remordimiento alguno por su actuar,
El tipo de violencia utilizada por este personaje es la violencia proactiva,
instrumental (medio para conseguir una meta) y reactiva, pero en su mayoría se
presenta la primera por sus rasgos de personalidad y comportamiento.
Si el acto de violencia exige la muerte sucesiva de varias personas estamos frente
a un asesino en serie, por lo que el Señor Campo Elías Delgado según la
descripción anterior se puede presentar como un psicópata integrado y un homicida
de masas. “Personaje que concibió sus ideas y las preparo con un final
preestablecido causándole la muerte a un gran número de personas, con un rasgo
característico en la figura femenina“
Con respecto a la zona, son escenas del crimen, interior, El principio del intercambio
de Locard dice que cualquier persona o cosa que entre en una escena del crimen
deja algo en ella, y también se lleva algo cuando sale. Para los perfiladores lo que
deja son sus decisiones, sus actos, un “significado” de lo que ha querido decir con
el crimen que tenemos que desentrañar, esto es, huellas de comportamiento o
huellas psicológicas. Lo que se lleva son los efectos de lo que ha hecho en su vida,
en sus emociones, en su aprendizaje, en sus costumbres, en sus miedos.1
La escena del crimen es primaria con respecto a la madre, a los comensales del
restaurante, la madre e hija donde enseñaba inglés y los homicidios en los
respectivos cuartos de la unidad donde vivía. Los pasillos y otras estancias como
los baños pueden considerarse como escenas secundarias, y el recorrido del
homicida entre los lugares que perpetro los hechos. Estos lugares tienen un aspecto
de conveniencia al agresor y un aspecto de escenificación, al intentar trasmitir un
mensaje con las escenas del crimen.
Los hechos ocurrieron en la ciudad de Bogotá el 4 de diciembre del 1986,
Homicidio de la madre, ocurrió en el apartamento donde convivían los dos en el
sector de Chapinero, en este homicidio hubo un mecanismo contundente: golpes,
además de la utilización de un arma blanca con lesiones en el tórax, lo cual le causa
un choque hipovolémico que le causa la muerte, posteriormente el homicida quema
su cuerpo.
Homicidio de madre e hija: arma corto punzante le causa la muerte a ambas en el
lugar de residencia de ellas ubicado en el norte de la ciudad en el sector Alhambra,
la figura femenina influyo en gran medida en la génesis de la conducta de agresor.
Homicidio en la unidad residencial: arma de fuego, cuerpos encontrados en sus
respectivos apartamentos, víctimas mujeres
Homicidio en el restaurante pozzetto: arma de fuego, cuerpos encontrados en el
restaurante, disparos en la cabeza, cuellos y parte superior del cuerpo.
El señor Campo Elías Delgado, estuvo en la guerra de Vietnam por parte del ejército
estadounidense, en su juventud presencio distintas escenas de violencia de su
padre hacia su madre y el suicidio de su padre que lo marcaron en su vida, después
de su tiempo en EEUU volvió a Colombia donde empezó a estudiar, a dar clases de
inglés y vivir con su madre, el cual en diversas ocasiones cometió actos de violencia
contra ella hasta el punto de golpearla, era una persona antisocial y no permitia el
acercamiento de las personas y en el desarrollo de su tesis se obsesiono con el
tema de la dualidad del ser humano y el libro de Robert Louis Stevenson, El extraño
caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, constantemente se cuestionaba asimismo,
sobre su vida, sobre lo que debía hacer, todos estos factores tanto de su niñez como
en el desarrollo de su vida adulta influyeron para la realización de los hechos que
se llevaron a cabo el 4 de diciembre de 1986, influyendo la figura materna que le
representaba su madre para la realización de tales actos.

1
Perfiles criminales, Garrido
De todo lo señalado, uno de los datos más llamativo es el de la guerra del Vietnam.
No es la primera vez que los antiguos combatientes de esa guerra terrible se salen
de sus cabales y protagonizan grandes matanzas gratuitas, súbitamente
acometidos por lo que los siquiatras llaman (psicosis de guerra).

Pero ese (síndrome del veterano) no se inventó con el Vietnam. Se ha presentado


siempre, después de todas las guerras, empezando por la muy famosa guerra de
Troya – y en general ha encontrado una salida «natural», por llamarla así, en una
nueva guerra.

Si el caso de Campo Elías Delgado llama la atención es porque no son muchos los
colombianos que fueron a ese país a combatir en las filas del Ejército
norteamericano, pero de casi cualquier psicópata asesino de los que a diario matan
en las calles o los campos de Colombia se puede decir que es, él también, veterano
de una guerra.

De la Violencia, por ejemplo, que el propio Campo Elías debió conocer de cerca en
su Santander natal hace treinta y cinco años. O de la guerra de guerrillas cuya
existencia, según los que lo conocieron, tanto lo molestaba. Las guerras, más que
provocar el «síndrome homicida», lo sacan a la luz. Y en Colombia eso no es nuevo.

Los fundamentos mismos de la nacionalidad, están ahí, en esos conquistadores


veteranos de las guerras contra los moros y de las guerras imperiales de España
en Europa que llegaron a América con el síndrome del veterano corriéndoles por las
venas, y protagonizaron algunos de los genocidios más brutales que registre la
historia.

Las altísima tasas de homicidios que se registran en los países latinoamericanos,


especialmente Colombia, México y Venezuela, debe achacarse a las consecuencias
genéticas de ese síndrome, no solamente docenas de casos de conquistadores
asaltados por la manía homicida, sino el hecho diciente de que para encerrar a los
más peligrosos hubiera sido necesario fundar en los pequeños poblados que eran
las ciudades americanas de entonces asilos de locos como los que sólo existían en
las más populosas ciudades de Europa.

Por eso el llamativo «síndrome del veterano» no basta para explicar la demencial
acción de Campo Elías Delgado, el aventajado técnico de computadoras, el
ordenado estudiante de la Alianza Francesa, el solterón que hablaba a veces
vagamente de dos mujeres que había tenido, el hombre sobrio y pulcro y de zapatos
bien embetunados que vivía con su madre en un apartamento de la calle 52 y le
prohibía a la señora que utilizara «su» baño.

Una personalidad sicopática. Un sicópata se revela desde muy pronto, con actos
antisociales y rechazo a las normas. En cambio, Delgado era un hombre meticuloso,
ordenado y con una personalidad rígida. Es más bien un caso de disociación de la
personalidad. Un trastorno de la personalidad con un cuadro disociativa agudo.

Tenía una relación infantil con la madre a quien le pegaba y le pedía dinero y en
quien posiblemente encarnaba, de manera simbólica, toda la parte mala suya y del
mundo; y en cambio su vida exterior, fuera de la casa, era la de un adulto
responsable: un estudiante serio, etcétera. Era una madre sobreprotectora -y toda
sobre-protección es una forma de agresión. Y cuando por fin la mata que es
probablemente lo que soñó toda su vida: matar a la mamá, para liberarse entra en
un fenómeno apocalíptico de destrucción del mundo, que es lo que produce los
demás asesinatos. No podemos saberlo, puesto que tanto él como la mamá están
muertos: pero debió existir un detonante que rompiera su equilibrio, ese equilibrio
que él había conseguido mantener a la fuerza durante cincuenta y dos años».