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Jeisson Camilo Quintero Ferreira

Comunicación social y periodismo

Sesión 10

Walter Bendix Schönflies Benjamín

Fue un filósofo, crítico literario, traductor y ensayista alemán. Su pensamiento recoge


elementos del Idealismo alemán o el Romanticismo, del materialismo histórico y
del misticismo judío que le permiten hacer contribuciones perdurables e influyentes en
la teoría estética y el Marxismo occidental. Su pensamiento se asocia con la Escuela de
Frankfurt.

José Carrión Otero

Socio de Cinteco, desarrolla en el Centro su actividad profesional desde 1988,


compatibilizando las tareas como clínico y como miembro del equipo docente. Paralelamente
y desde la misma fecha hasta el año 2002 dirige la Comunidad Terapéutica que la Agencia
Antidroga de la Comunidad de Madrid tiene en el municipio de Villaviciosa de Odón,
desarrollando en este periodo, programas de atención a drogodependientes en el ámbito
comunitario.

Según Benjamín la obra de arte en la época de la reproductibilidad ayudaría al despertar


político de las poblaciones. Este capitulo nos da a entender el principal referente del papel
político del arte en la contemporaneidad.
El arte estaría dejando de ser principalmente aurático, es decir predominantemente con un
valor de culto, para convertirse en un arte profano, en el cual es más importante la experiencia
del observador y la exhibición pública de la obra que restringir esa obra a los burgueses.

También podemos ver que la obra tenía un aura, después, la obra tiende a ser despojada de
ese valor de unicidad. El aura de una obra de arte se refiere a su carácter único y original:
cuando se ve, se está viendo una obra que ha llegado al presente y que ha sido realizada una
sola vez por un autor, en un tiempo y lugar anterior. La definición que hace Benjamín de Aura
es: “Un entretejido de espacio y tiempo: aparecimiento único de una lejanía por más cercada
que pareciera estar”

La reproductibilidad implica la pérdida del aura, Es decir, el efecto de la lejanía se refiere al


momento en que fue creada la obra, ese momento lejano original, incorporado en la obra, que
de alguna forma se acerca al espectador en el momento de contemplarla. Por ejemplo, al
contemplar una escultura antigua o de ese tipo, se contempla la obra original, única, creada
hace muchos años, se puede decir que su aurora está ahí, La imagen permite acercar lo que
está lejos, lo que no se tiene, incluso lo que ha muerto.

La clonación de la imagen despoja a la obra de esta unicidad y autenticidad, no está en un aquí


y ahora, sino en muchos lugares debido a la cantidad de copias que pueden hacerse y
difundirse, pero nos muestra que, si se destruye una copia, hay otras o se pueden volver a
producir, no solo tiene un presente, sino que puede existir indefinidamente, o según sus
posibilidades de reproducción. Sin la producción en masa, la obra volvería a ser una y única.
Igual ocurre con fotografías, con objetos producidos industrialmente como carteles
publicitarios. Pero más importante que la unicidad es el valor que históricamente había estado
asociado ella, un valor cultual, un valor de culto.

Podemos ver que ambos autores tienen una percepción absolutamente clara en torno al arte
ya que su identidad y esencia se transforman por los medios de producción constituidos desde
la Revolución Industrial y la consolidación del capitalismo si analizamos el arte ya no es el
espacio y el ejercicio de una actividad cuyos fines ennoblecen el espíritu humano, sino un
medio más de masificación cultural y, peor aún, un mecanismo mediante el cual se busca
consolidar una industria con una gran capacidad de producir . Así mismo, la intención de los
dos autores es clara y nos muestra que el arte no solamente se ha visto influenciado por la
lógica capitalista, sino por el ambiente político.

Carrión nos plantea un nuevo paradigma el cual se caracteriza, además de por la importancia
fundamental del discurso filosófico y por tanto de la idea, por el hecho de que los artistas no se
rebelan contra el arte anterior por la autoconciencia, por la emancipación respecto a las
categorías de orden, belleza y materialidad y por una determinada estructura de producción
nos muestra el ejemplo de el “Mundo de Hollywood” Y nos dice que el arte puede ser
comercial y también nos plantea que no existe la distinción entre entretenimiento y arte
porque todo el sistema se sostiene, precisamente, en el concepto del arte del entretenimiento.
Y éste no puede renunciar a la materia de las series, ni a la belleza de los planos, ni a la ilusión
de un orden que, en el espacio doméstico, nos haga sentir a salvo del caos exterior.

También nos resalta la importancia de la fotografía ya que fue la misma la que marcaría la
diferencia, La fotografía superó a la litografía en términos de reproducción, además, liberó a la
mano, de la tarea de reproducir la obra, recayendo en el ojo la responsabilidad. La
reproducción de imágenes se aceleró tanto que fue capaz de ser, casi, tan abundante como el
habla.

Para Carrión también tiene un grado de importancia la fotografía, pero él lo ve más como
equivalente del fotograma, sería el grado cero de la representación en un film o una teleserie,
él nos plantea el ejemplo que incluso cuando vemos el primer plano de un dibujo o de un
cuadro, estamos en realidad viendo un fotograma que nos lo representa.

Referencias

 BENJAMIN, W (2003) “apéndices” En: la obra de arte en la época de su


reproductibilidad técnica. México: editorial Itaca. 113 – 127
 CARRIÓN, J. (2015) “¿Son las series arte contemporáneo? En: La comunicación en
mutación.Bogotá: Centro de Competencia en Comunicación para América Latina, C3
FES, www.fesmedialatin-america.org/. 49-52p