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Prof.

Edison Otero

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Wade, Nicholas (2009). The Faith Instinct. How religión evolved and why it endures. New York: Penguin
Books.

Boyer, Pascal (2011). The Fracture of An Illusion: Science and the Dissolution of Religion. Göttingen:
Vandenhoeck & Ruprecht.

Norenzayan, Ara (2013). Big Gods. How religion transformed cooperation and conflict. Princeton: Princeton
University Press
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Es posible identificar sociedades que han vivido aisladas unas de otras por largo tiempo y
que probablemente son un reflejo de las poblaciones humanas ancestrales (Wade, 5).

¿Hubo religión antes del desarrollo del lenguaje? Si la creencia en seres sobrenaturales es
un rasgo esencial de la religión, es difícil establecer si tales creencias pudieron ser
compartidas antes del lenguaje. Una respuesta posible es que la danza y la música
colectivas y comunitarias facilitaron la cohesión grupal. La danza y la música pudieron ser
los primeros elementos de conducta religiosa (Wade, 75).

¿Cómo podemos identificar los rasgos de las prácticas religiosas de los pueblos
ancestrales, aquellos que vivieron antes de que se iniciara la migración hacia afuera de
África, hace unos 50.000 años atrás? Un camino es observar las prácticas religiosas de
pueblos indígenas que, debido a su aislamiento, han conservado los rituales de sus
ancestros más antiguos: los ¡Kung San, Los isleños Andaman y los Aborígenes Australianos,
todos ellos cazadores recolectores.

Los ¡Kung han vivido en el desierto africano de Kalahari. Su principal rito es la danza. Se
trata de una práctica colectiva, en la que todos participan. Una danza puede ocurrir en
momentos de crisis, o para reducir las tensiones con un grupo vecino, o para celebrar una
caza exitosa, con propósitos curativos o para controlar el clima (Wade, 102).

Los Andaman han vivido en las islas del golfo de Bengala y constituyen actualmente
territorio indio. Sus ritos más importantes, basados en el canto y la danza, tienen que ver
con ceremonias mortuorias, con la fertilidad y la iniciación, y pueden durar varias jornadas
continuas. Constituyen un potente medio de cohesión social, reafirmando las reglas
morales del grupo y preparándolo para la guerra.
Parece posible que pudo haber habido una proto-religión que se desarrolló antes del
lenguaje…Esta proto-religión, aunque se basara en danza, música y cantos sin palabras,
pudo ser lo suficientemente eficiente para asegurar la cohesión y la coordinación grupal
(Wade, 88)

Cuando los primeros asentamientos humanos (15.000 años), las prácticas religiosas se
estructuraron y dejaron de estar centradas en una comunidad igualitaria, sin jerarquías,
sin jefes. Surgieron los sacerdotes, que controlaron y administraron el ritual y
monopolizaron la interacción. La danza comunal fue desapareciendo. Los chamanes
fueron marginalizados (Wade, 78).

Como resultado de las nuevas fuerzas sociales que comenzaron a operar con los
asentamientos, la religión de las sociedades de cazadores-recolectores experimentó
diversos cambios importantes, antes de adoptar las formas características de las religiones
actuales.

La religión de los cazadores-recolectores ancestrales estaba enfocada en el ritual,


implementado principalmente a través de la música y la danza. En contraste, las religiones
modernas está centradas en las creencias, y muchas han regulado la música y descartado
o limitado el movimiento físico.

En la religión ancestral, la gente desarrollaba sus propios rituales. No había sacerdotes o


iglesia: la congregación era la comunidad. La religiones modernas con frecuencia han
desarrollado una estructura ecclesiástica y hecho una fuerte distinción entre sacerdotes y
laicos.

En la religión ancestral la gente se unía comunalmente con el mundo sobrenatural a través


de sueños y trances, no a través de la mediación de sacerdotes. En 1871, el antropólogo
Edward B. Tylor, sostuvo que la religión comienza cuando los pueblos primitivos asocian la
muerte con las imágenes humanas que ven en los sueños. Infieren que cuando la gente
muere, un espíritu los abandona y continúa su existencia sin ayuda del cuerpo. La
aparición de personas conocidas en los sueños parecía confirmar la existencia de tales
espíritus (ancestros) y la existencia de una dimensión sobrenatural (Wade, 119).

Los rituales se desarrollaban públicamente, al aire libre, y todos participaban sin exclusión.
En las religiones modernas surgen los templos, lugares específicos para adorar a los
dioses.

En suma, los adherentes de la religión ancestral procuraban asegurar la sobrevivencia en


el mundo real. Los adherentes de las religiones modernas se enfocan en la salvación para
la otra vida. (Wade, 126, 127)
Las raíces tempranas de la religión no tenían un alcance moral amplio (Norenzayan).

Comúnmente, llamamos “religiones” a conjuntos de objetos más bien diferentes. Está el


conjunto de las así llamadas “religiones mundiales” o doctrinas de gran difusión, como el
judaísmo, el budismo o el Islam. Está también lo que los antropólogos llaman religiones
“tradicionales”: creencias y prácticas que están enraizadas en algunas relaciones sociales
locales, sin teología explícita y sin funcionarios religiosos corporativos (Boyer, 35)

La evidencia antropológica e histórica sugiere que durante la mayor parte de la evolución


histórica, los seres humanos no tuvieron religiones en el sentido de mundiales o grandes,
Más bien, se trataba de grupos muy pequeños, con toda clase de creencias en agentes
sobrenaturales, pero sin grupos organizados de especialistas religiosos, o afiliaciones
religiosas en competencias (Boyer, 53)

Lo que la gente tuvo durante largos períodos de tiempo, en períodos ancestrales, es una
colecciones de pensamientos y comportamientos que no se parecen, en modo alguno, a la
forma moderna institucionalizada de religión. La enorme evidencia etnográfica y
arqueológica muestra que, durante esos períodos, la gente se comprometió en
actividades religiosas no doctrinarias, sin sacerdotes de tiempo completo, sin rituales
estandarizados (Boyer 53).

La importancia del monitoreo sobrenatural es que expresa la transferencia de los deberes


del monitoreo social a dioses, de modo que la preocupación moral puede extenderse con
un alcance mucho mayor –ver cuando nadie está viendo, vigilar cuando nadie está
vigilando, cuidar cuando nadie está cuidando, amenazar cuando nadie puede amenazar.
Esto es característico de las grandes religiones modernas, puesto que operan sobre
grandes contingentes de individuos anónimos (Norenzayan).

Los agentes sobrenaturales son capaces de monitorear la conducta humana. Ese solo
hecho es un potente motivador del comportamiento pro social. Administrar esta creencia
implica el desarrollo de grandes instituciones, organizaciones religiosas de gran alcance
territorial, capaces de operar en sociedades más extensas y más complejas (Norenzayan).

En la medida en que los grupos aumentaron su tamaño y su complejidad, la religión


adquirió una dimensión moral. Los dioses se volvieron más poderosos, interventores y
exigieron compromisos difíciles de simular. Los rituales se volvieron más frecuentes,
desarrollaron rutinas y se pusieron al servicio de la transmisión de la doctrina.
(Norenzayan).

La historia humana está marcada por las rivalidades endémicas entre grupos, incluyendo
constantes guerras en las que algunos grupos sobrevivieron y otros no. Esto lleva a la idea
de que las religiones pro sociales, con sus normas que reprimen el individualismo e
incrementan la cohesión social, tuvieron mayores ventajas y se impusieron a otras
(Norenzayan).

Pero, las así llamadas religiones “organizadas”, con doctrinas explícitas y personal
especializado, nunca desplazan a las religiones “tradicionales” sino que sólo las
complementan. Es un agregado, un desarrollo adicional. Lo que los antropólogos
usualmente describen como religiones “tradicionales” están basadas en modos de pensar
–acerca de agentes sobrenaturales, interesados en las acciones morales, y responsables
del infortunio de los seres humanos, etc.- Lo hallamos en todos los grupos humanos
(Boyer, 35).