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Situación!de!inmigración!y!asentamiento!de!
grupos!Afrocolombianos!en!la!Región!
Antofagasta,!con!énfasis!en!las!mujeres.!

Jimena!Silva!Segovia!

Marcelo!Lufin!Varas!

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!Código:!WP2013/04!
Antofagasta!–!Marzo!2013!
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Situación de inmigración y asentamiento de grupos Afrocolombianos en la Región

Antofagasta, con énfasis en mujeres.

Jimena Silva Segovia, Marcelo Lufin Varas1

Resumen

Este artículo se propone caracterizar la situación de familias inmigrantes afrocolombianas, con

énfasis en mujeres viviendo en la región Antofagasta, Chile. Desde una metodología mixta, se

utilizaron entrevistas, grupos de conversación y encuestas con grupos de hombres y mujeres

nacidos en Colombia asentados en Chile. Se buscó describir sus experiencias en dos contextos:

el primero, de afuera hacia dentro como contexto de emigración, Colombia y el segundo, el

contexto actual de inmigración en Chile. Entre los principales hallazgos se describe lo que

implica el desplazamiento para las mujeres, desde las motivaciones de migrar, y las experiencias

relevantes que se concretan en el acceso al territorio chileno y la regularización de su situación

migratoria. De manera transversal se observó la prevalencia o no de los derechos fundamentales,

sociales, económicos y una incidencia constante sobre la mujer inmigrante desde los sistemas de

género contextuales y étnicos que le afectan.

Palabras clave: inmigración, mujeres afrocolombianas integración, adaptación.

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
1
Colaboración de Mauricio Torrico, María Fernanda Sanabria, Alejandra Bordones, Karina Reyes, Leyla Mendez,
Jaime Cáceres y equipo de Voluntarios/as del Centro de Atención a Inmigrantes, Martín Baró, Universidad Católica
del Norte, Antofagasta.
!

! 1!
I. Introducción

A partir de la Década de los años 90´s entre países de distintos continentes, los desplazamientos

se volvieron sistemáticos y el volumen de migrantes creció exponencialmente. Según

estimaciones del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE, 2006), cerca de

la mitad de la población que se desplazó salió de su país de nacimiento en ese decenio. Se

estima que cada año migran en el mundo cerca de 75 millones de personas, considerando este

movimiento según niveles de desarrollo de los países de origen y destino, aproximadamente 214

millones de emigrantes se mueven de un país en vías de desarrollo a uno similar (PNUD, 2009).

En Chile los procesos inmigratorios de población colombiana comienzan paulatinamente

desde 1997, según datos oficiales del Censo de 2002.

En cuanto a la distribución territorial, y con base a la Encuesta de Caracterización

Socioeconómica (CASEN) del año 2009, se estima que los colombianos residentes en Chile se

localizan en su mayoría en la Región Metropolitana, la que absorbe el 53,0% del total de

residentes colombianos, ocupando la región de Antofagasta el cuarto lugar (tras de las regiones de

Valparaíso y del Maule), con una participación del 8,5% en el total. Según esta misma encuesta,

la población total de la Región de Antofagasta se estima en 569.634 habitantes, en los que la

población colombiana representa sólo un 0.22% del total de población regional. Esta bajísima

incidencia no se corresponde con la visibilidad alcanzada por este grupo nacional dentro de las

representaciones que se realizan de la magnitud de la presencia colombiana en la región.

Siguiendo los datos del reporte MI/DE, los porcentajes de mujeres que se desplazan en

este periodo es importante, con una participación femenina del 58.1%, valor que se considera

particularmente alto en comparación con la tradicional movilización en otros grupos inmigrantes.

En relación a las edades de la población inmigrante, se ha reportado (Valenzuela, Espinoza,

! 2!
Ganem, Jachura, & Macaya, 2009) que en estos grupos la mayoría está en edad y condiciones de

incorporarse a la población económicamente activa, puesto que casi el 88% son mayores de 15

años.

Los estudios demuestran que el origen, dirección y magnitud de estos movimientos

poblacionales, obedecen tanto a factores económicos estructurales como coyunturales de las

sociedades involucradas (Solimano, 2003), y a otros que a nivel micro responden a estrategias y

situaciones individuales de las personas y sus familias (Pellegrino, 2004). Estos datos y sus

especificidades, ponen en relieve la importancia del estudio de migración internacional y

particularmente en el caso de las migraciones que ocurren entre países no desarrollados o

migración sur-sur.

El caso chileno se enmarca en este segundo grupo de migración sur-sur, sin embargo no se

trata aún de un país con elevados flujos, puesto que ésta dinámica representa sólo el 2% de la

población del país (Martínez, 2003).

Una preocupación tradicional sobre los procesos inmigratorios es definir cómo ocurren

los procesos de integración de la población inmigrante, es decir cómo se viven en las

comunidades receptoras y en los grupos inmigrantes. Particularmente, es importante conocer los

esquemas de adaptación y las dinámicas identitarias y culturales que ocurren en los grupos, así

como la apreciación de las dificultades que se enfrentan en la nueva comunidad.

En ese sentido este trabajo busca contribuir a la caracterización de los procesos de

adaptación e integración que viven los inmigrantes afrocolombianos residentes en la Región de

Antofagasta en Chile, incluyendo sus motivaciones para migrar, las estrategias de convivencia

con la comunidad receptora, y la percepción sobre discriminación de la que son sujetos.

! 3!
La elección del grupo en estudio obedece a que la inmigración colombiana puede

considerarse nueva en Chile, en comparación a inmigrantes provenientes de Argentina, Bolivia o

Perú, países con los cuales existe una larga tradición y vinculación de flujos migratorios

(Gonzales, 2008). Adicionalmente desde el año 2002 los grupos de individuos y familias

colombianas, son los que han aumentado más rápido en Chile y el que presenta mayor diversidad

étnica, al incorporar población afro-descendiente a la comunidad receptora. Dicho grupo étnico,

tradicionalmente no posee representación en la población autóctona, lo que ofrece una

oportunidad para estudiar la integración en contextos de inmigración con alta visibilidad.

Un elemento distintivo de la migración colombiana es que una parte de ella se explica por

desplazamientos ocurridos como consecuencia de la violencia política y este fenómeno determina

la condición de refugiado o no del migrante. Los reportes de la Oficina Alto Comisionado de las

Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, 2010), plantean que la situación de los

refugiados colombianos en el cono sur es relevante, ya que una parte importante de los casos de

protección individual y asistencia humanitaria en la zona, corresponden a dichos casos, con una

magnitud cercana al 60%. También se resalta en el informe, el crecimiento del número de

solicitantes de asilo y refugio, pero también allí, se expresa que un alto número de personas con

necesidades de protección no solicitan refugio, o se les ha negado esta instancia.

Para comprender el fenómeno y sus conflictos, es necesario tener en consideración las

composiciones étnicas y raciales en Chile y Colombia. Por un lado, Colombia, tras los procesos

históricos de conquista y mestizaje, se resuelve como una nación multiétnica: con presencia de

mestizos, indígenas y afro descendientes; en Chile, las etapas de Conquista y Colonia redujeron

la población indígena. Esta en la actualidad ha quedado desplazada en el extremo sur y extremo

norte. Entre estos grupos no se registra presencia de afrodescendientes. A partir de ese periodo

se implementaron políticas de inmigración orientadas a la “europeización” o “blanqueamiento”

! 4!
del país por medio de programas de colonización de tierras por blancos europeos a comienzos del

siglo XIX (Waldman Mitnick, 2004). Esta tendencia arraigada en la cultura y sus costumbres, es

“una de las más importantes tensiones que han atravesado la historia chilena a lo largo de cinco

siglos. Por una parte, la prevalencia de lo blanco (“blanquitud”) como hito fundacional de la

historia nacional y por la otra, la fuerza de la presencia indígena en el país”. Los procesos

identitarios nacionales, se entraman fundándose en el olvido de las raíces estructurales de la

identidad de la nación; mapuche, alacalufes, aymaras, pueblos atacameños entre diversas etnias

que habitaron el territorio y que conforman las raíces de la cultura actual. El deseo de

blanqueamiento, toca los centros más sensibles de nuestra vanidad nacional: “Se decía que

“éramos los más civilizados, los más demócratas, los más cultos y europeos de América Latina”

(Valdivieso, 1987; p. 102).

Por otro lado, la alta participación femenina en el flujo migratorio colombiano, exige su

comprensión articulado a la feminización de las migraciones internacionalmente observada desde

finales del siglo XX. Proceso que obliga a reflexionar sobre la vinculación entre globalización y

relaciones de género asociadas al fenómeno. Ambos pueden considerarse procesos donde la

tecnología y la economía modifican la vida societaria (Held, McGrew, Goldblatt, y Perraton,

2001). En el contexto de la globalización, las relaciones de género se han transformado

profundamente en tanto, las mujeres se han integrado aceleradamente al mercado laboral, como

nueva fuerza de trabajo, en la denominada “manufactura global” (Leacock, E. & Safa, H. (eds.),

1986). Esta situación, visibiliza otro gran problema en torno a la mano de obra femenina

asalariada en los países del sur (Benería, y Roldán, 1987), ya que se han integrado al mercado

laboral de bajo costo, subcontratadas e integradas particularmente en la realización de labores

específicas, por su destreza en determinadas áreas (Fernández – Kelly, & Sassen, 1996). Se ha

explicado también que la incorporación masiva de esta mano de obra femenina es producto de la

! 5!
globalización del comercio (Mora, 2008), lo que se relaciona con el crecimiento de las economías

de países emergentes, las que deben perfilarse de manera más competitiva en el mercado mundo

(Saskia Sassen, 2003).

Articular la feminización de la migración con el lugar de las mujeres en el mercado

laboral, posee algunas características especiales para América Latina y el Caribe (CELADE,

2006). Al desplazarse de escenarios de violencia política o de exclusión y pobreza, debería traer

consigo nuevas posibilidades a las mujeres en el rol asumido en la familia y la sociedad. Sin

embargo, desde una mirada de los factores de riesgo psicosociales, las expectativas iniciales al

interior de los proyectos de vida de las mujeres que inmigran la mayoría de las veces se ven

afectadas, por escenarios desfavorables para el crecimiento e inserción con derechos en los

lugares de asentamiento. En estas experiencias, se reconoce la existencia de espacios de

subordinación y jerarquías de género, clase, educación, etnia, además de la explotación laboral y

sexual, y la discriminación a la persona inmigrante (PNUD, 2010).

Colombianos en Frontera Norte.

Según Valenzuela (2009) en términos de magnitudes, se estima que 11 mil

colombianos(as) residen en Chile, de ellas(os) 16.7 % se ubican en la frontera norte del país

(cerca de 1837 personas), concentrándose un 49.8% en la ciudad de Antofagasta

(aproximadamente 915 personas). Del total de los residentes colombianos en la frontera norte,

sólo un 8.2% ha solicitado refugio2 y el resto se califica como migrante económico3.

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2
! Los solicitantes de refugio, son el grupo que migra porque su vida en el país de origen corre peligro debido a
conflictos políticos, religiosos, étnicos, entre otros. Estas personas por lo general migran primero y luego solicitan el
estatus de refugiado, corresponden mayoritariamente a mujeres que traen consigo a su pareja e hijos, durante el
análisis del estatus de refugiado. El estatus de refugiado o reasentado obliga a las instituciones y organismos
internacionales, a brindar protección bajo la figura de la reubicación territorial y cuentan con acceso a servicios de
salud, incluyendo apoyo psicológico, vivienda e inserción laboral, en la comunidad receptora.!
3
! Son aquellos(as) que decidieron trasladarse a otro país buscando mejorar su calidad de vida y la de sus familias;
carecen de protección especial y están sujetos a la normativa migratoria general del país.!

! 6!
Cabe anotar que la población afro descendiente colombiana ha sido históricamente

víctima de exclusión social y marginalidad en su mismo país. Por ejemplo, Pérez (2007: p. 13)

afirma que “el municipio de Buenaventura […] ha sido el más pobre de Valle del Cauca, con altas

tasas de desempleo, alto porcentaje de necesidades básicas insatisfechas, baja cobertura de

servicios básicos, altas tasas de analfabetismo y que crece periféricamente”.

En escenarios de discriminación en sus lugares de origen, la búsqueda de oportunidades

en otros territorios, parece ser cada vez más, la alternativa de los pueblos latinoamericanos. Sin

embargo, “(…) el proyecto migratorio trae aparejado una serie de situaciones adversas para las

personas que abandonan sus países de origen. La trayectoria vital de quien migra está marcada

por el desarraigo, la pérdida de la redes de apoyo cotidiano, la distancia de sus familiares y

amigos, así como de la libertad de disfrutar de espacios que disfrutaban como propios” (Yáñez,

2009: p. 39).

La inmigración latinoamericana recién ha comenzado a estudiarse de manera sistemática.

Los datos más recientes para el caso de las municipalidades de Antofagasta y Calama, Yañez

(2009) relaciona a la población inmigrante latinoamericana con estrategias de aculturación,

valores y calidad de vida. Entre los resultados de su estudio se analizan niveles como: opciones

de marginación, asimilación, integración y separación entre el endogrupo y el grupo de

recepción. Se concluye que para el caso de los colombianos y asociado al nivel de asimilación:

“[ellos(as)] prefieren mantener las costumbres y vínculos con las personas de su país [de origen]

residentes en Chile” (Yañez, 2009: p. 20). Como una estrategia de protección cultural, identitaria

y de redes, los grupos colombianos se asocian para trabajar, vivir y divertirse con sus coterráneos,

más que con chilenos/as nortinos/as.

! 7!
Respecto a las relaciones de género en la región, Yañez (2009: p. 39) identifica que la

condición de mujer inmigrante, tiene para el caso de las mujeres colombianas un correlato con

otras condiciones como, el ser representadas en el escenario de recepción como pobre e indígena

o afro-latina. Silva (2008, 2009) y Salinas ( 2010), plantean que la condición de inmigrante para

las mujeres, se convierte en sí mismo un factor de riesgo, ya que ellas viven mayores niveles de

vulnerabilidad, y que conseguir un trabajo que se aproxime a sus expectativas es el aspecto más

difícil de satisfacer en la zona, dificultad que se agudiza en el caso de las mujeres colombianas

afrodescendientes. En un estudio sobre la situación de las mujeres en el comercio sexual de la

Región Antofagasta (Silva, Lisboa, Barrientos, González, Cid, Alegría, Calderón, Meza, Méndez

y morales, 2008), reporta que de 300 mujeres en la Región Antofagasta (en las municipalidades

de Calama y Antofagasta) trabajando en 70 locales nocturnos, el grupo de extranjeras

corresponde a peruanas (27,5%), colombianas (23,5%) y ecuatorianas (18,6%).

Así también en el trabajo sobre las percepciones de la población chilena con respecto a la

llegada de extranjeros en la región (Cárdenas, Gómez, Méndez y Yáñez, 2011), constata una

percepción de amenaza de la población autóctona frente a la inmigración latinoamericana, así

también se articulan estas percepciones, con un aumento en los medios de comunicación de

titulares negativos sobre los inmigrantes. En conjunto, las dinámicas inmigratorias, de la forma

en que se producen en Chile, favorecen el desarrollo de prejuicios y estereotipos, que deterioran

la convivencia entre inmigrantes y nativos. Entendemos estereotipo (Leyens, Yzerbyt, &

Schadron, 1994; Huici & Moya, 1996), como un “conjunto de creencias respecto a las

características de un grupo de personas que son compartidas en un ambiente social, siendo un

paso previo al prejuicio, y éste a la discriminación” (Malgesini & Giménez, 2000: p. 149).

Todas estas condiciones previas informan sobre tensiones existentes, entre la sociedad de

recepción y los que desean asentarse, condiciones que pudiesen devenir en episodios de

! 8!
discriminación y violencias frente éstas nuevas minorías. Los hallazgos recogidos de

investigaciones regionales señalan que prejuicio, estereotipo como fenómenos culturales,

alimentan la exclusión. Así también poseen efectos negativos sobre la calidad de vida, adaptación

e integración de los grupos inmigrantes, los que van desde los procesos de aculturación, hasta

distintas formas de aislamiento.

III. Metodología

Los datos utilizados en el estudio provienen de las vertientes cuantitativa y cualitativa. En el caso

de los datos para el análisis cuantitativo éstos fueron originados mediante una encuesta aplicada a

la población de interés4.

Desde la parte cualitativa, se trabajó con grupos de conversación (Benavente, 2006;

Canales, 2009; Silva, 2011) y entrevistas individuales en profundidad. En ambas estrategias se

entrevistó a 28 mujeres seleccionadas de acuerdo a la accesibilidad y voluntad de participar con

énfasis en personas afrocolombianas. Se elaboró un guión de 6 dimensiones sobre situación

socioeconómica y afectiva organizadas en preguntas abiertas sobre la experiencia del sujeto como

migrante internacional. Se organizaron 2 grupos de conversación, en Calama y en Antofagasta

con la participación de 10 personas en cada grupo.

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4
! Se asumió una varianza máxima (V=0.25) para variables categóricas y nominales, con los niveles de confianza del
95% (Za =1.96) y con una precisión del 7% (E=0.07), con estos elementos se determinó un tamaño de muestra de
196 entrevistado(a)s. Posteriormente se procedió a seleccionar los entrevistados utilizando un método de bola de
nieve con arranques independientes en cada una de las tres ciudades donde se realizaron las encuestas
(Antofagasta, Calama y Tocopilla. Los arranques fueron identificados como colombianos afrodescendientes por los
encuestadores en sitios públicos (2 hombres y dos mujeres en cada caso) y luego a cada uno de ellos se solicitó
contactos con hasta 4 personas de idénticas condiciones nacionales y etnicidad, privilegiando los contactos no
familiares directos.
!

! 9!
Matriz de participantes

CIUDAD ENTREVISTAS A GRUPO DE ENTREVISTA A ENCUESTAS TOTALES


MUJERES CONVERSACIÓN INSTTITUCIONES E (Hombres y POR
COLOMBIANAS INFORMANTES Mujeres) PARTICIPANTES
CLAVE CHILENOS

ANTOFAGASTA 8 1 grupo de 10 mujeres 4 hombres 116 138

CALAMA 1 grupo de 10 mujeres 33 43


TOCOPILLA 28 28
TOTALES POR 8 20 4 177 209
TECNICA

Con el material cualitativo, se realizó un análisis de los relatos cuyos ejes centrales

fueron: la experiencia de inmigración, las estrategias de adaptación a la cultura local, la inserción

en el mercado laboral y la representación de episodios de discriminación.

En la fase cuantitativa, la encuesta utilizada fue aplicada a 177 personas inmigrantes de

nacionalidad colombiana durante los meses de Abril y Mayo del 2011, personas que residen y

trabajan en las tres principales municipalidades de la Región Antofagasta, según la siguiente

distribución: Antofagasta, 116 casos (62%); Calama, 33 casos (18%); y Tocopilla, 28 casos

(15%). Las personas encuestadas y entrevistadas corresponden a una muestra de

afrodescendientes, compuesta por 68 hombres y 118 mujeres con edades que fluctúan entre los

16 y 60 años para ellos y 18 y 63 años para ellas.

La información proveniente de la encuesta utilizada ha sido resumida en tablas agregadas

que posibilitan la comparación de los patrones de respuesta entre hombres y mujeres, y por

ciudades cuando sea posible. Para el análisis final y buscando profundizar para comprender la

experiencia de la inmigración de grupos colombianos en la Región Antofagasta, se han

articulado los datos estadísticos con testimonios.

! 10!
IV. Principales Resultados.

En primer lugar se ha examinado el origen de la población inmigrante, en el Cuadro 1, donde se

representa la distribución de la población entrevistada según departamento de origen en

Colombia. La mayoría de la población encuestada proviene de las ciudades de Buenaventura

(29%) y Cali (57%), ambas localizadas en el Departamento del Valle del cauca, que aporta con el

86% del total de los casos encuestados. Es relevante notar que el origen de los inmigrantes a la

región de Antofagasta se concentra en el Valle del cauca y en las localidades de la costa pacífica

de Colombia, las que son en términos de distancias más cercanas a la Región de Antofagasta en

estudio.

Cuadro 1. Población Inmigrante según Departamentos de Origen en Colombia.

Risaralda
Antoquia

Atlántico

Valle del
Quindio

Bolívar
Bogotá

Nariño
Caldas

Cauca

Total
Hombres 1 1 0 0 2 1 4 57 0 66
(1.5%) (1.5%) (0%) (0%) (3.0%) (1.5%) (6.1%) (84.4%) (0%) (100%)
Mujeres 3 0 4 2 5 0 2 102 1 119
(2.5%) (0%) (3.4%) (1.7%) (4.2%) (0%) (1.7%) (85.7%) (0.8%) (100%)
Total 4 1 4 2 7 1 6 159 1 185
(2.2%) (0.5%) (2.2%) (1.1%) (3.8%) (0.5%) (3.2%) (85.9%) (0.5%) (100%)
Fuente: Elaboración propia, 1 caso perdido.

La mayoría de los hombres y mujeres migrantes están solteros, con 39 casos (57.4%) para

ellos y 84 (71.2) para ellas. Como se ha evidenciado en investigaciones previas éstas

corresponden a personas jóvenes, con fácil potencial de inserción en el mercado laboral. La

importancia de la edad ha sido reseñada por los testimonios de las entrevistadas, y a pesar de que

estadísticamente no hay diferencias en las distribuciones de edad entre hombres y mujeres, ellas

perciben diferentes aspectos de la experiencia, según sea el grupo de edad al que pertenecen. Las

mujeres más jóvenes buscan nuevas oportunidades, y se arriesgan de distintas maneras para

encarar un futuro que en sus expectativas parece mejor. Por ejemplo desplazarse solas, dejando

hijos atrás, asumir compromisos de pareja para conseguir visas, o enfrentado diversas vicisitudes

! 11!
para la sobrevivencia. Para las mujeres mayores, se pone de relieve el proyecto familiar,

activando las redes con otras mujeres que pueden ser las hijas, o parientes que ya han avanzado

en el desplazamiento, es decir que ya han dado el primer paso, al salir de su país y conocen el

nuevo territorio, tal como ilustran los siguientes extractos.

“Yo me case con él (su pareja chilena) (…) porque me facilitaba sacar papeles, yo

tenía una relación de cónyuge. Necesitaba contrato, si él tampoco podría trabajar a

tiempo completo o sea buscamos todas las posibilidades. Aunque sea sólo un

documento, el sentimiento interno lo tenemos y el compromiso, más allá de que un

juez te lo diga o un padre. Nuestra forma de pensar es que lo hicimos por papeles,

pero tenemos un compromiso de permanecer juntos como pareja harto tiempo”.

(Mary, 26 años, Bogotá)

En relación a la calificación educacional la mayoría de las personas ha completado el

segundo ciclo de educación (secundaria). En términos relativos, las mujeres presentan un nivel

educativo diferente y proporcionalmente mayor al de los hombres, pero esto no siempre supone

una ventaja en el mercado laboral local. Situación que se comprende mejor a través de

testimonios de experiencias, estas se enfocan fundamentalmente en la existencia de

procedimientos burocráticos que dificultan el proceso de regulación legal para inserción plena en

el mercado laboral. Así también se describen situaciones que las han enfrentado a humillaciones

o discriminación. Este obstáculo reduce las oportunidades a los segmentos más precarizados del

mismo.

“Sí, porque yo tengo el RUT provisorio. Se dice que es una identificación así sea

temporal (…) a pesar de que tú tengas eso, el gobierno ha estipulado de que nosotros

sin una Visa (de trabajo) no podemos trabajar. Entonces, ¿cómo no quieren que la

gente extranjera que llega, se ponga a delinquir, cuando ya mismo no les dan una

! 12!
oportunidad? Yo sé, perdone usted, que hay prostitución y muchas personas que

están haciéndolo, sus tráficos y sus cosas. (…) Entonces ellos (autoridades

involucradas) tienen que estipular leyes donde se cobije personas que de verdad

necesitan esta oportunidad de trabajo”. (Betty, 40 años, Antioquía)

Adicionalmente en el grupo entrevistado se identifican irregularidades en la tramitación

de sus documentos, falta de información clara y precisa que garantice el ejercicio de derechos y

deberes del inmigrante. En otros casos, la falta de fiscalización y de una institucionalidad

adecuada, facilita el abuso de poder e incumplimiento de las garantías laborales existentes, por

empleadores/as tal como se ilustra en el siguiente extracto:

“Un joven colombiano se presentó a pedir un número de visa, y no sé qué contrato

falso le encontraron, y por eso despidieron a todos los colombianos de ese trabajo.

En una constructora que se llama Navarrete y Cousiño. A todos y sin importarle de

que muchos teníamos la documentación en trámite” (Betty, 40 años, Antioquía).

En el caso de las mujeres, la urgencia de insertarse en el mundo laboral, está asociado a

responsabilidades y compromisos con sus familias que han quedado en el país de origen. Muchas

veces la sobrevivencia de ese grupo depende de las remesas enviadas desde el exterior a

Colombia. Entre las mujeres afrocolombianas, con niveles de estudios básicos y secundarios, el

prejuicio instalado en la cultura sobre su pertenencia étnica y de género opera con fuerza, al

momento de buscar trabajo o exigir contratos y sueldos acordes a la ley del trabajo5.

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
5
En la actualidad el sueldo mínimo es de aproximadamente $ 175.000 mensuales equivalentes a
US$350/mes .

! 13!
“He tenido muchas oportunidades de trabajo, pero cuando voy y presento curriculum,

(…) y muchas veces también por el color de la piel, y entonces yo digo ¿dónde está

la cultura? No tenía ni siquiera un mes de haber llegado y la prioridad era tener un

trabajo, por muy poco que te ganes, pero poder tener un grano de arroz que mandar a

tu casa. Entonces empecé a trabajar en una cocina más de 12 horas (…) y mi sueldo

era de 7500 pesos, pero por necesidad tuve que hacerlo (…) tenía que lavar pisos,

trastes y no podía decirle a la señora: “no, no quiero”. Tenía que someterme porque

esa era la única opción que tenía (…), porque hay muchas otras opciones, usted

sabe, pero cuando tú tienes en mente trabajar con la frente en alto, no te importa de

pronto los sacrificios que por amor tengamos que hacer para sostener una familia.”

(Betty, 40 años, Antioquía).

De acuerdo a lo declarado por un representante de la Inspección del trabajo, tanto

inmigrantes como nacionales deberían estar protegidos por los reglamentos de la ley del

trabajo, sin embargo en la práctica, el sentimiento de desprotección prevalece entre la

población colombiana que ha vivido abusos o discriminación por prejuicios de parte de sus

empleadores/as. En distintos testimonios, se observa que la población inmigrante no es

informada de los procedimientos completos que deben seguir para alcanzar la regulación,

expedita de sus visas, generando en ellos temor a la represalia o a la expulsión.

“(…) se certifica al extranjero con el concepto de trabajador, por lo tanto le agrega

todos los derechos que tiene el código del trabajo e independiente de la calidad

jurídica que él tenga inclusive ante extranjería.(…) el trabajador tiene miedo, por

ejemplo, de acudir a nosotros o a otras autoridades justamente pensando en que

nosotros, no vamos a velar por el cumplimiento de sus derechos laborales sino que

! 14!
vamos a intentar conseguirle la expulsión” (Funcionario Público, Inspección del

Trabajo)

“Ya 6-7 meses y no tenía ni el permiso de estar acá si quiera, ni de trabajar se me

había vencido (irregular por tener Visa de Turista vencida) Y entonces fui a

Extranjería, a Policía de Investigaciones y me dijo: “Ya, deje acá el Pasaporte, el

Pasado Judicial y firme”. Y fui como dos veces, la segunda vez que fui me dijo un

policía: “Yo le voy a ayudar para que pueda sacar sus papeles rápido” … me dio un

papel para que fuera a la Gobernación, y lo llevé y me mandaron pa’ Extranjería y

empecé a sacar los papeles”. (Yiam, 55 años, Pitalito, Huila)

La mayoría de las mujeres colombianas entrevistadas, deben dividir los recursos

obtenidos por el trabajo entre su propio sustento y la remesa para la familia en Colombia.

Los casos de viviendas precarias y hacinamiento que deben enfrentar para hacer alcanzar

estos recursos se repiten en diversas experiencias. Así también esta situación las obliga a

aceptar trabajos bajo subcontratos o de exceso de horas de trabajo fuera de lo legal,

estipulado por la ley del trabajo.

“En el otro trabajo me hicieron contrato, y estaba muy bien (…) el promedio era de

casi trescientos ochenta mil pesos que para ustedes no es mucho, pero para mí es una

ayuda muy grande, porque me alcanzaba al menos para mandar a mi casa, pagar los

servicios que necesito, que toda persona necesita pagar que es una vivienda, un techo

donde vivir, y yo creo que eso es una necesidad digna de todo ser humano”. (Aurelia,

60 años, Cali)

! 15!
En los testimonios encontramos que en la experiencia laboral si bien, algunas mujeres han

logrado acceder a remuneraciones mejores que en Colombia, las situaciones de tensión en la

interacción a causa del prejuicio étnico y de género operan como elementos que complejizan

negativamente la calidad de las relaciones cotidianas. Así también vemos que ellas viven

experiencias diferentes al interior de los grupos de mujeres inmigrantes, dependiendo de su

pertenencia a un nivel socioeconómico, educativo y tono de piel. Las colombianas de piel más

clara inmigrantes, si bien también acceden a trabajos de bajo prestigio, como señala Mary, el

trato es diferente al recibido por Nas. Mary es blanca y universitaria, por lo que su experiencia es

menos precaria que la de las mujeres negras.

Otro resultado relevante es el perfil asociado a las razones para migrar, aquí destaca la

migración por razones de trabajo, por este motivo se ha indagado, en primer lugar, los tipos de

trabajos donde esta población inmigrante está participando en la comunidad receptora. Para esto

las ocupaciones han sido calificadas en cuatro grupos según su grado de precariedad y contenido

de actividades físicas asociadas. En el cuadro 2 se resume la información para hombres y

mujeres.

Cuadro 2. Población Inmigrante según Tipos de Ocupaciones en Lugar de Destino.

Trabajo no Oficio menor, obrero Oficio calificado, Empleado


calificado, no calificado, obrero calificado, administrativo, vendedor
Total
ocasional e jornalero, servicio capataz, micro- formal, secretario,
informal doméstico empresario profesional
15 24 15 3 57
Hombres
(26.3%) (42.1%) (26.3%) (5.3%) (100%)

37 31 17 23 108
Mujeres
(34.3%) (28.7%) (15.7%) (21.3%) (100%)

52 55 32 26 165
Total
(31.5%) (33.3%) (19.4%) (15.8%) (100%)
Fuente: Elaboración propia, 21 casos perdidos que corresponden a personas no ocupadas. La prueba Chi2 sobre la hipótesis de
independencia de ambas variables es rechazada con un estadístico calculado de 10.995 y con una significación de 0.012. La
prueba Chi2 sobre la distribución por tipos de ocupaciones de las mujeres bajo la hipótesis nula de que es igual a la de los hombres
es rechazada con un estadístico 63.926 y una significación de 0.000.

! 16!
Los datos indican que los hombres tienden a participar en empleos relativamente más

precarios y con menor calificación, mientras que para el caso de las mujeres se produce una

suerte de polarización donde un grupo tiene una alta participación en empleos menos calificados,

pero también otro grupo participa en empleos más calificados, situación que es compatible con el

mayor nivel educativo exhibido por las mujeres.

Esta migración por búsqueda de oportunidades laborales, está asociada normalmente a un

proyecto familiar. En este sentido la mayoría de los encuestados tiene hijos (74%), y del grupo

que es padre/madre, la mayoría tiene hijos viviendo en el extranjero (88%). Esta condición es un

elemento crucial para entender la vivencia de la población migrante, en particular de las mujeres,

los testimonios ponen de manifiesto la importancia que juega la familia y su bienestar en el

momento de tomar la decisión y permanecer en la comunidad de llegada, aun cuando la recepción

no sea fácil y existan sentimientos de decepción, tal como se ilustra en los siguientes testimonios.

“Mis proyectos son de trabajar y tener a mi familia al lado. Pero pienso, si yo traigo a mis

niños a un lugar donde se dice que hay una cultura de pronto más avanzada que la mía,

porque se dice que acá no trafican, dicen acá no hay tanta violencia pero sí la hay, que no

la hay de una forma más visible pero sí la hay” (Betty, 40 años, Antioquía)

“Tengo este negocio (propio), tengo todo, (…) La situación económica mejoró” (Ovia, 33

años, Cerritos).

En el cuadro 3 se presenta la magnitud del fenómeno de la familia distribuida entre el país

de origen y el de recepción. Esta estructura de familia nacionalmente distribuida (o familia

transnacional) cambia en su intensidad según el sexo del migrante, en el caso de las mujeres

existe una mayor proporción relativa de personas que optan por tener a todos sus hijos viviendo

en el mismo país de recepción, mientras que para los hombres esta situación es relativamente

menor.

! 17!
Cuadro 3. Población Inmigrante según situación de residencia de sus hijos(as).

0 hijos en 1 hijo en 2 hijos en 3 hijos en 4 o más hijos


Total
extranjero extranjero extranjero extranjero en extranjero

3 16 14 4 9 46
Hombres
(6.52%) (34.78%) (30.43%) (8.70%) (19.57%) (100.00%)

14 26 30 9 9 88
Mujeres
(15.9%) (29.5%) (34.1%) (10.2%) (10.2%) (100.0%)

17 42 44 13 18 134
Total
(12.7%) (31.3%) (32.8%) (9.7%) (13.4%) (100.0%)
Fuente: Elaboración propia, 3 casos perdidos del grupo de personas con hijos. La prueba Chi2 sobre la hipótesis de independencia de ambas
variables no es rechazada con un estadístico calculado de 4.520y con una significación de 0.340. La prueba Chi2 sobre la distribución por número
de hijos en extranjero de las mujeres bajo la hipótesis nula de que es igual a la de los hombres es rechazada con un estadístico 17.258 y una
significación de 0.002.

La cuestión de la familia reunida o separada es un tema especialmente sensible e

importante en la vida de las mujeres inmigrantes, este debe ser entendido en el contexto más

amplio de un proyecto migratorio que involucra a la familia como un todo, tanto a los que migran

como a los que permanecen en las comunidades de origen. Los testimonios que siguen ilustran

algunas circunstancias asociadas al desplazamiento y la vinculación con los hijos/as de las

mujeres entrevistadas.

“(…) Entonces yo decidí venirme acá a Chile, por la situación económica, porque

cuando uno es madre (…) es una responsabilidad (…) y ha sido un poco doloroso

tener que desprenderme de mis hijos durante un año que para mí ha sido como un

siglo, (…) porque la distancia en la que estoy sin ellos duele mucho, entonces eso

conlleva a trabajar cada día más y más fuerte, para poder surgir (…) pero, sé que la

necesidad más fundamental es que yo esté con ellos”. (Betty, 40 años, Antioquía).

Dada la importante proporción de personas participantes que mantiene parte de sus hijos

en Colombia, es relevante conocer cómo se ha arreglado el cuidado de los niños en la comunidad

de origen. En este plano, la diferencia más notable entre hombres y mujeres es el rol que juega el

! 18!
otro de la pareja padre como guardador del niño(a) cuando este permanece en el país de origen.

Para los hombres mayoritariamente las madres son la fuente más importante para este rol con un

65% de los casos en esta situación, pero para las mujeres el padre es la fuente menos relevante

para este rol, con solo un 14% de los casos, para las mujeres las abuelas y tías son la fuente más

relevante de este tipo de cuidados (59%).

Nuevamente la adecuada compresión de este patrón diferenciado entre hombres y mujeres

se encuentra en los patrones socioculturales asociados a la división de roles sexuales en cada

comunidad. Así también en el protagonismo y responsabilidad que hombre y mujer de la pareja,

asumen en la crianza y cuidados de hijas e hijos. Los testimonios de las entrevistadas ilustran

algunas de estas dimensiones, ellas destacan las razones por los cuales los padres no están

disponibles/ausentes o son inadecuados para el rol de cuidadores de acuerdo a sus experiencias en

la relación.

“El papá de mi hija está vivo, trabaja en el puerto. La relación de nosotros no ha sido muy

buena, mucho menos la de él con mi hija (…) Él ve a la hija dos veces al año, casi no la

besa, yo respondo por todo por mi hija, todo, todo, todo, respondo yo (…) Si antes

trabajabas para ti, ahora tienes que compartir el dinero con otro. Si antes ibas a bailar,

¿Cómo lo haces ahora si tienes un hijo? Tienes que cambiar tu ritmo de vida, tu manera de

vivir, tienes que educarlo, tienes que pensar en su futuro, un hijo sin uno estar preparado,

un hijo es bien difícil y por eso tengo una sola hija y más hijos no” (Cris, 30 años,

Buenaventura).

! 19!
La maternidad, es un proceso que agrega a la vida de la mujer trabajadora una

preocupación, no sólo por la mantención económica, sino por la construcción subjetiva y valórica

de hijas e hijos. Así también se observa confianza y solidaridad entre las mujeres de las familias.

Donde el varón queda situado en un lugar de menor relevancia, tanto para proteger como para

sostener.

“Mi temor era dejar a mis hijos, porque teniendo de pronto la niña de 15 años es una niña

bien formada (…) y el de 14, pero un bebé de 7 años de 5 o de 6 años cuando lo dejé, yo

pensaba en la protección, quién lo va a cuidar. Ese era mi temor, a pesar que también temor

por los más grandes de que se fueran a desubicar, sólo mi mama me dijo –“Confíe hija que

primeramente dios y yo y su hermana no vamos a dejar que sus hijos se salgan del camino”.

Y fue muy doloroso porque dejar mi familia. Yo sé que mi mamá es muy importante, mis

hermanos, pero dejar a mis hijos es dejar a mi vida. Dejarlos fue el paso más difícil que yo

he dado en la vida” (Betty, 40 años, Antioquía).

Con relación a las estrategias de aculturación, los resultados indican que las mujeres

aparecen levemente menos integradas que los hombres, con una menor disposición a interactuar y

a adaptar elementos de la comunidad receptora, sin embargo su percepción de dificultades de

acceso a trabajo y servicios de salud es menor que la de los hombres. Este punto es especialmente

relevante puesto que numerosos testimonios relatan que las dificultades de acceso están también

asociadas a episodios de discriminación por nacionalidad y/o etnicidad. Este punto se ilustra con

testimonios sobre las experiencias de ingreso al país y las primeras interacciones al instalarse.

Situaciones que han dificultado la adaptación, y fortalecido la desconfianza.

“Cogí bus por Arica, en Arica no me dejaron pasar simplemente por ser colombiana (…)

Era la única colombiana que venía en el bus, era la única negra y fui la única que le dijeron

! 20!
no (…). Él simplemente me vio el pasaporte y me dijo: “no, usted no puede pasar” y llamó

a otra gente y le dijo: “no, ella no puede ingresar al país”, me mandaron en un camión otra

vez a Bolivia a la frontera (…) El (funcionario de inmigración en frontera) ni siquiera se

tomó la molestia de abrir mi pasaporte y verme en el sistema a ver si yo estaba, no lo hizo

(...) Si él me ingresa al sistema y me dice no, bueno yo me supongo que estoy en pantalla

con un sello rojo. Pero él no lo hizo (…) pensé que me estaba discriminando por ser

colombiana, por todos los problemas que han tenido las colombianas aquí (…) por Iquique

sí pude ingresar.” (Cris, 30 años, Buenaventura).

En diversos testimonios las mujeres negras, señalan haber enfrentado al prejuicio étnico

en las fronteras por funcionarios de inmigración, situaciones que las personas que solicitan

ingreso no pueden denunciar, muchas veces por miedo, o para evitar, que en un segundo o tercer

intento les juegue en contra. Cris, como otras colombianas, intentan por diversos puntos

fronterizos, pasando por una serie de riesgos, hasta conseguir permisos provisorios.

“La casa donde vivimos (…) eso es una vecindad. Hay como unas doce familias (…) Hay

colombianas y chilenas también (…) Los chilenos que hay ahí no nos quieren, no nos

saludan (…) Nos dice, “Monos”” (Aurelia, 60 años, Cali).

Otros eventos que dificultan la adaptación e integración, ocurren en los alojamientos,

pensiones y viviendas colectivas, donde llegan hombres y mujeres colombianas como primera

parada hasta lograr recursos para mejorar su calidad de vivienda. En estos lugares, se produce

hacinamiento, maltrato y conflictos relacionales que contribuyen a que los inmigrantes se

cohesionen entre sí, como prioridad antes que promover integración con la población nacional.

Así también una experiencia que se reitera en los testimonios es el abuso de patrones y

! 21!
empleadoras, expresado en horas extras sin salario, sobrecarga de trabajos pesados y castigos. Así

también salarios más bajos que el mínimo, sin posibilidad de denuncia por el miedo o la situación

de irregularidad en las visas.

“Entonces llegó alguien como racista (…) Un gerente (…) y otra (…) la jefa de cocina. El

todo quería que yo lo hiciera (…) que las cosas pesadas las hiciera yo, y mientras eso los

blanquitos estaban sentados con él (…), y yo tenía que hacerle la pega a los demás, en las

cosas más difíciles. Entonces eso siempre me llenaba como de rabia… ya, entonces yo le

decía: “por qué lo tengo que hacer yo”, me decía él: “no, mami, como Ud. no va a hacer

colación entonces Ud. jale los muebles, porque Ud. tiene más fuerza” (…) como de

impotencia porque siempre las personas tratan como de humillarlo a uno por la color (…) Y

entonces la otra también, no me quería dar descanso (…) me dijo que me tenía castigada

(…) si Ud. me dice la razón tal vez yo, pero eso tampoco no es razón de decirme que me

tiene castigada y por eso no me da los domingos” (…) de ahí al rato vuelve y me dice: “la

mami descansa el sábado” y tampoco me dio los domingos” (Tina, 43 años, Buenaventura)

V. Discusión de resultados y Conclusiones.

El caso de la migración de familias colombianas afro-descendientes a la Región de Antofagasta

en Chile es un fenómeno reciente, típicamente caracterizado como una migración Sur-Sur que se

produce desde un país no desarrollado hacia otro no desarrollado. Este tipo de migración puede

ser vista en sí misma como una estrategia de sobrevivencia económica familiar, donde los que

migran lo hacen con la esperanza de insertarse en el mercado laboral receptor y rápidamente

generar recursos que permitan enviar remesas a casa y/o generar recursos que permitan la

reunificación familiar.

! 22!
Los migrantes corresponden a un grupo étnico específico, lo que hace completamente

visible su presencia en la comunidad receptora, y aunque las barreras idiomáticas no son

relevantes en el caso, subsisten diferencias culturales importantes en términos de patrones de

consumo y giros idiomáticos, que facilitan ser potenciales objetos de segmentación social y

segregación, en una comunidad receptora que ya exhibe importantes rasgos de intolerancia y de

estigmatización hacia estos nuevos inmigrantes.

El grupo de inmigrantes estudiado se caracteriza por su juventud. Son personas solteras,

aunque una parte mayoritaria tiene hijos en su localidad de origen, se concentran en edades que

potencian su inserción en el mercado laboral y sus niveles de educación son comparables o

mayores a los de la comunidad de recepción. Los resultados indican que los inmigrantes

mayoritariamente han terminado su educación secundaria y muchos de ellos cuentan con

educación superior.

Las razones para haber inmigrado se relacionan fundamentalmente con motivos laborales

y a través de esto mejorar sus condiciones de vida. Pese a sus niveles educacionales su inserción

laboral es en empleos menos calificados y más bien precarios, aun cuando las mujeres han

logrado un mejor acceso a empleos de carácter más calificado y profesional.

Los resultados sobre Bienestar Psicológico son altos en todas sus dimensiones, reflejando

altos niveles de satisfacción con sus logros personales, condiciones de vida y la forma en que han

decidido llevar su plan vital personal. Estos aspectos son comunes tanto para hombres como para

mujeres, existiendo evidencia de que ellos se sienten relativamente más responsables de su

situación vivida.

En términos de aculturación, lo resultados son indicativos de ciertas dificultades de

integración. Tanto hombres y mujeres desarrollan conductas de resistencia, orientadas a preservar

la cultura originaria y a interactuar limitadamente con la comunidad receptora. Esto en todo caso

! 23!
posee ciertos matices diferenciadores entre hombres y mujeres, siendo los primeros los que

exhiben evidencia de mayores esfuerzos de interacción con la comunidad receptora comparados

con las mujeres.

Finalmente en ambos grupos, hombres y mujeres, no hay evidencia de haber percibido

episodios de discriminación en su contra, aunque desde la información recogida en las

entrevistas, si son capaces de reconocer ciertas tensiones con miembros de la comunidad

receptora.

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