You are on page 1of 8

PROYECTO PERSONAL DE VIDA CRISTIANA

Para elaborar nuestro Proyecto Personal de Vida Cristiana os


presentamos algunas pistas de cómo hacerlo y una plantilla que
aparece explicada más abajo. Es importante que en esta ocasión
no queráis abordar y solucionarlo todo. Esto es un proceso. Lo
importante es tener un proyecto para caminar con conciencia y
unificar nuestra vida. ¿Qué es el Proyecto Personal de Vida
Cristiana? El PPVC es un medio educativo para ayudarnos a
crecer en el seguimiento de Jesús. El PPVC se formula personalmente y después se contrasta con el grupo.
Vamos a explicarlo palabra a palabra: Es un PROYECTO, o sea un plan, que después de reflexionarlo y
valorarlo, se escribe en un papel para hacerlo realidad en la vida. Todos hemos visto alguna vez el plano de
una casa, que todavía no existe, pero queremos hacerla y por ello dibujamos el proyecto para luego construirla
de acuerdo con él. El PPVC es una lámina en la que trazo lo que quiero hacer de mi vida. PERSONAL, es
decir, se refiere a mi persona, y por ello es original. No se puede copiar. ¿Alguien tiene las huellas dactilares
igual a otro? Pues tampoco puede haber dos Proyectos iguales. De VIDA. El Proyecto Personal es de Vida, de
toda nuestra vida. Somos personas que tenemos unas ilusiones y esperanzas, también tenemos unas
preocupaciones y problemas. Formamos parte de una familia, tenemos unos vecinos, trabajamos o estudiamos,
disponemos de un dinero, tenemos tiempo libre. Somos personas que queremos seguir a Jesús, participamos
en la vida de la comunidad parroquial, nos comprometemos en nuestro ambiente... todo esto y mucho más es
nuestra vida. Ella es el centro del PPVC. CRISTIANA. El PPVC es una ayuda para ir configurando nuestra
vida al estilo de la vida de Jesús, en el aquí y ahora de nuestro tiempo. El PPVC quiere ayudarnos a coger las
riendas de nuestra vida y conducirla por el camino del seguimiento de Jesús. La fe afecta a todos los aspectos
de la vida del cristiano. Crea un nuevo estilo de relaciones personales, una forma de entender y construir la
vida familiar, una actitud en el trabajo y ante el dinero, de servicio, de solidaridad... todo ello vivido con alegría
y esperanza y de un modo visible para nuestros hermanos. Sabemos que la fe es un don, que no se puede
programar y que los frutos del trabajo del cristiano es Dios quien los da. Pero es necesario que quitemos los
obstáculos a la acción de Dios y pongamos de nuestra parte todo el esfuerzo necesario.

En resumen:
• El PPVC tiene un horizonte que es el ideal cristiano. Su objetivo fundamental es la unificación de toda la
persona en torno a Jesucristo.
• Ayuda a la superación progresiva de la dispersión y del divorcio entre la fe y la vida.
• La razón del PPVC no es otra que la voluntad de andar en la Verdad, la voluntad de vivir nuestra identidad
de hijos Dios y hermanos de nuestros hermanos.
• El PPVC nos posibilita revisar en un clima de confianza nuestras actitudes, valores, compromisos... es decir,
confrontar lo que estamos viviendo con lo que debemos vivir de acuerdo a la llamada de Dios.
• El PPVC nos ayuda a vivir despiertos, a convertirnos, a ir madurando, a crecer personal y comunitariamente.
PROYECTO PERSONAL DE VIDA CRISTIANA 2 / 6
• El PPVC quiere ser un instrumento que en nuestra vida ordinaria, nos permita colaborar en el proyecto de
Jesús, el Reino de Dios.
• El PPVC no es algo estático que se define de una vez para siempre porque la persona y su realidad va
cambiando y porque la vida en Cristo supone un continuo proceso de descubrimientos y maduración en la fe.
¿Cómo se elabora el Proyecto Personal de Vida Cristiana? La reflexión personal. Lo más importante es el
trabajo personal que cada uno debe realizar. Es conveniente hacerlo con tranquilidad, pensando bien lo que
queremos hacer de nuestra vida. El PPVC nunca se debe hacer deprisa y corriendo, es necesario hacer este
trabajo en clima de oración. En comunicación con el grupo. Es muy importante este paso. El seguidor de Jesús
no existe solo, a Jesús se le sigue en comunidad. El grupo ayuda a unos y otros a ser mejores seguidores suyos.
Al principio cuesta compartir el PPVC, es normal, pues supone una gran implicación personal. Es necesario
un mínimo de confianza. A veces, poner en común los proyectos ayuda a crearla. En cualquier caso, la
comunicación del proyecto de vida requiere en el grupo un clima adecuado de escucha, de sinceridad, de
libertad y de comprensión. Un clima de oración. Si no se cuida, perderemos una buena experiencia. Los
acompañantes haremos todo lo posible para que este momento se viva con paz y resulte gratificante para todos
los miembros del grupo. Cualquier valoración o sugerencia que se haga a cada persona debe realizarse con
mucha delicadeza y cariño. Se puede proceder de una de estas dos formas:

• Dimensión a dimensión. Empezaremos por la dimensión personal, cuando todos hayan comunicado su
reflexión, se tendrá un breve diálogo en torno a lo que acabamos de compartir. Una vez escuchadas las distintas
valoraciones y sugerencias expresadas en el diálogo cada persona puede perfilar y completar esta dimensión.
A continuación pasaremos a la dimensión comunitaria, y así hasta terminar.

• Persona a persona. Cuando en el grupo exista un clima de familiaridad se puede proceder de esta forma.
Tras la comunicación de todo el proyecto por parte de una persona, el resto de miembros del grupo intervienen
solicitando alguna aclaración, valorando algún aspecto, haciendo alguna sugerencia, etc.

A continuación la persona que ha compartido su proyecto responde a las aportaciones recibidas y se pasa a otra
persona. Todo ello como ya se ha dicho en un clima de respeto y de ayuda sincera. La celebración del PPVC.
La elaboración del PPVC es un hecho significativo en nuestra vida, por eso es un momento oportuno para
vivirlo desde la fe.

Pistas para la Reflexión Personal Prioridad o eje central del PPVC Identificar este eje es el punto vital del
Proyecto Personal, pues todo él atraviesa a todas las dimensiones, por lo que en él debemos centrar nuestros
mejores esfuerzos. Hay que leer toda la vida a la luz de ese eje y ver que de él depende el despliegue de todas
tus dimensiones: personal, comunitaria, social y espiritual. Prioridad significa que un determinado tema,
problema o valor debe ser atendido con mayor urgencia, porque las demás dimensiones de la vida dependen
de él. Así, por ejemplo, mi relación con Dios y mis relaciones con los hermanos pueden estar bloqueados por
un problema de autoestima que ahora descubro que está en la base de mis agresividades, de mis inseguridades
y de mis refugios poco sanos en Dios. Si no afronto ese problema de autoestima, todas mis relaciones con Dios
y con mis hermanos y todos los propósitos que haga para mejorarlos pueden ser inútiles. También podría ser
la enfermedad de un familiar al que tengo que atender muchas horas o puede suceder que el tema eje, o
prioridad, sea la opción fundamental del seguimiento de Jesucristo de una manera clara y definitiva. En forma
breve, pero clara, convendría describirla, situándola aquí. Puede ser muy iluminador releer o comparar los
resultados que arrojan las demás dimensiones a la luz del tema eje o prioridad. Se puede constatar la influencia
de éste en las demás dimensiones. Análisis y concreciones MI SITUACIÓN: Aquí recogeremos el momento
actual de nuestra vida en cada una de las dimensión, lo que realmente somos y la realidad de nuestro pequeño
mundo.

OBJETIVOS: Una vez hemos reconocido con sinceridad nuestra propia situación nos disponemos a
plantearnos unos objetivos para avanzar en nuestro seguimiento de Jesús en cada una de las dimensiones. Los
objetivos deben ser realistas y realizables, hay que evitar la tentación de ponerse demasiados objetivos.

MEDIOS: En esta columna anotaremos qué vamos a hacer para conseguir los objetivos que nos hemos
propuesto. Se trata de concretar los medios que nos van a ayudar a hacer realidad las metas que nos hemos
trazado.

REVISIÓN: Al terminar cada bloque revisaremos cómo va calando en nosotros el proceso de formación. Éste
es el momento para volver la vista sobre nuestro PPVC y hacer los cambios oportunos, motivados siempre por
la reflexión y vivencias que estamos teniendo. Dimensiones del PPVC Son las áreas fundamentales que forman
parte de nuestra vida. En todas ellas queremos tener como referencia a Jesucristo para ir conformando nuestra
vida a su manera. En un primer contacto con el PPVC puede asustar tantos aspectos, pero ni en ese momento,
ni cuando hayamos profundizado más en esta herramienta, hace falta marcarnos medios y objetivos para cada
uno de ellos. Seguramente, aunque quisiéramos, no podríamos abarcarlos todos. Además, en algunos,
trataremos “sólo” de cuidar los avances conseguidos.
• Desarrollo Personal: carácter, personalidad, actitudes, cualidades y dificultades, aceptación de uno mismo,
estilo de vida.
• Relaciones, Familia, Afectividad: amigos, padres, pareja, relaciones sociales...

PROYECTO PERSONAL DE VIDA CRISTIANA


• Ocupación: estudios, trabajo, paro, relaciones con los compañeros...
• Economía: recursos que dispongo y qué uso hago de ellos. Comunidad Cristiana de Bienes (compartir con la
Iglesia y con las personas).
• Aficiones: Ocio, tiempo libre, descanso, cultura...

DIMENSIÓN COMUNITARIA O ECLESIAL:


• Grupo: participación y corresposabilidad en la vida del grupo (asistencia, puntualidad, preparación, relación
con las personas del grupo...)
• Parroquia: participación en la parroquia, implicación pastoral, conocimiento de la vida parroquial, relación
con otras realidades del barrio/pueblo...
• Movimiento: participación, compromiso, asistencia a actividades, conocimiento de la realidad en otras
parroquias o diócesis, relación con los otros sectores... (para aquellos que formen parte de la ACG).
• Iglesia: participación en la Iglesia diocesana, conocimiento de la realidad, implicación en la delegación de
juventud...

DIMENSIÓN SOCIAL:
• Conocimiento de la Realidad: conocimiento de las realidades sociales, políticas y culturales de mi barrio o
pueblo, de mi ciudad, de España, del mundo.
• Lectura Creyente de la Realidad: capacidad y tiempo dedicado a ver a Dios en la realidad y en el mundo, para
ser capaces de escuchar sus llamadas.
• Relación con el Entorno: lugares y situaciones en las que se desarrolla mi vida diaria y cómo son mis actitudes,
disponibilidad, espíritu crítico, relación con los más desfavorecidos.
• Compromiso Evangelizador: Analizamos nuestros compromisos concretos con la sociedad y nuestro
testimonio cristiano en nuestros ambientes y en nuestras relaciones sociales.

DIMENSIÓN ESPIRITUAL:
• Síntesis Fe-Vida: coherencias e incoherencias entre lo que vivo en el día a día y lo que creo (mi fe). • Oración:
oración personal, oración comunitaria, Lectura Creyente de la Realidad en la oración, ambiente y tiempo de
oración, escucha de Dios, presencia de la Palabra.
• Celebración de los Sacramentos: participación en la Eucaristía y celebración del sacramento de la
Reconciliación.
• Formación Cristiana: formación bíblica, teológica, catequética, Doctrina Social de la Iglesia... Cómo cuido
esta dimensión en el grupo y en otros encuentros, jornadas, cursillos...

PROYECTO DE VIDA
El proyecto es como un camino para alcanzar la meta: es el plan que una persona se traza a fin de conseguir un
objetivo. El proyecto da coherencia a la vida de una persona en sus diversas facetas y marca un determinado
estilo, en el obrar, en las relaciones, en el modo de verla vida...

El proyecto de vida es la dirección que el hombre se marca en su vida, a partir del conjunto de valores que ha
integrado y jerarquizado vivencialmente, a la luz de la cual se compromete en las múltiples situaciones de su
existencia, sobre todo en aquellas en que decide su futuro, como son el estado de vida y la profesión.
La dificultad mayor para trazar el proyecto de vida reside en tener que tomar una decisión, en tener que elegir
una dirección fundamental con exclusión de otra u otras direcciones fundamentales. Frecuentemente ante este
compromiso se adopta una actitud de huida que conduce a la persona a un estado de indecisión, es decir, hacia
un "conflicto existencial" que, al no ser resuelto, se convierte en crónico.

El miedo a la responsabilidad, la incapacidad de renunciar a alguna de las posibilidades presentadas, la


influencia del ambiente social contrario a los compromisos definitivos. ..son frecuentemente las causas de este
conflicto no resuelto.

Tener un proyecto de vida es fundamental. De lo contrario se vive sin rumbo, a la deriva; se vive sin sentido.
Este es el drama en el que vive hoy mucha gente. Muchos de tus compañeros viven sin saber para qué viven,
viven sin un sentido, sin un rumbo que encamine sus vidas. Viven a la deriva. Por eso mucha gente se estrella
con la vida.
El proyecto de vida es VOLUNTAD DE VERDAD: es tomar en serio la AVENTURA DE LA VIDA, es
AUTONOCIMIENTO y DISCERNIMIENTO en el espíritu.

En un Proyecto de Vida, deben darse algunas condiciones básicas en la persona:

a. AUTONOMÍA. Capacidad de tomar la vida en las propias manos, para vivir la aventura de la propia
libertad.

b. AUTENTICIDAD. Capacidad de adentrarse serenamente en sí mismo, para avanzar en un proceso de


conocimiento y aceptación.

· CONOCERSE, esto es, saber quién soy y cómo soy en mis cualidades y limitaciones y en mis fondos
existenciales.

· RECONOCERSE, esto es, no defenderme ni ocultarme de mi mismo, sino poder decir con serena lucidez:
“ESE SOY YO”.

· ACEPTARSE, es decir, quererme como soy, incluido mis limitaciones, que es como Dios me quiere.

c. DISCERNIMIENTO. Apertura al espíritu, único capaz de iluminar los fondos del corazón y de lograr el
milagro de hacernos salir de nuestro connatural egoísmo para confiar nuestras vidas a Dios.

El Plan o Proyecto de Vida, busca ordenar el CONJUNTO DE LA VIDA, trazando una estrategia de objetivos
y medios, fijándose unos tiempos para alcanzar aquellos nacidos a la luz de aquel discernimiento, que siempre
será lo esencial.

Por lo tanto, el plan o proyecto de vida, como conjunto de objetivos y estrategias, ayuda a enraizar nuestros
ideales en nuestro YO REAL, a mantener vivo el ideal y a discernir lúcidamente el camino y los pasos del
proceso que conviene ir dando aquí y ahora para avanzar hacia la meta: (NO BASTA CON SABER A DÓNDE
SE QUIERE LLEGAR, ES PRECISO CONOCER EL CAMINO)

Al elaborar el plan de vida, formulamos las preguntas y obtenemos las respuestas siguientes:

· ¿PARA QUÉ ESTAMOS AQUÍ? Declaración de la misma que asume un planteamiento general del tipo de
persona, su propósito de vida y sus valores. La misión guía la vida de cada persona.

· ¿QUÉ INTENTAMOS LOGRAR? Los objetivos que definen el impacto y los logros que la persona espera
obtener de manera afectiva y eficiente.

· ¿CÓMO LO VAMOS A LOGRAR? La estrategia es un planteamiento que describe cómo la persona


logrará los objetivos generales en forma factible y eficaz.

· ¿QUÉ VA A LOGRAR CADA ESTRATEGIA? Los objetivos específicos que son los resultados y
beneficios cuantificables esperados cuando se realiza una estrategia.

· ¿QUÉ ACTIVIDADES INCLUYE CADA ESTRATEGIA? Las actividades son la lista de intervenciones
para lograr cada objetivo específico.
· ¿CÓMO LO EVALUAMOS? Mediante un monitoreo o un seguimiento del plan o proyecto de vida.

Así mismo, reflexionamos nuestras DIMENSIONES DEL YO: PRIVADO O ÍNTIMO, FÍSICO, FAMILIAR,
SOCIAL, LABORAL Y ESPIRITUAL.

PARA ELABORAR EL PROYECTO DE VIDA SE DEBE TENER EN CUENTA LO SIGUIENTES


ASPECTOS:

1. CONOCER LA PROPIA REALIDAD (PERSONALIDAD)

Las personas nos diferenciamos unas a otras no sólo por el aspecto físico o por lo que hacemos, también nos
diferenciamos por cómo sentimos, como pensamos o por una determinada forma de ser y actuar en la vida.
Al contemplarse desde afuera uno mismo, lo primero que aparece es su cuerpo, Mas adentro, está el mundo
de los sentimientos, de la afectividad. En un nivel más profundo se encuentra el mundo de las ideas, del
pensamiento. Al final, en el nivel más, está todo aquello que configura y estructura nuestro yo, nuestra
personalidad.

El dibujo de círculos explica gráficamente estos cuatro niveles. Analizamos brevemente cada una de estas
partes:
· El yo es lo que nos hace ser y sentir nos nosotros mismos; es lo que perdura. la conciencia del yo
aparece en torno a los doce años y marca la entrada a la pubertad.
· Nuestro cuerpo es nuestra parte más visible, por la que los demás primero nos conocen. Por él nos
relacionamos con los otros. Con él nos sentimos distintos y separados de los demás.
· Una vez que el yo ha tomado conciencia del cuerpo, penetra en el mundo misterioso de los sentimientos,
de la afectividad. La relación de amor y amistad se juega en este terreno. Aunque sea un mundo interior, se
manifiesta a través del cuerpo, especialmente del rostro.
· Si avanzamos un paso más nos encontramos con el mundo del pensamiento. Tener un modo propio de
pensar se considera uno de los factores básicos de la personalidad; sin embargo, existen personas poco
reflexivas y las hay que sólo dicen lo que opinan los demás.
· En el nivel más hondo está lo profundo del ser, es lo que la Biblia llama el corazón del ser humano. En
nuestro lenguaje lo llamamos el interior de la persona. Cuando el yo se instala en este nivel, encuentra la paz,
la serenidad, el gozo. Desde este nivel se puede todos los demás, equilibrarlos, compensarlos. Desde este nivel
se seleccionan los valores y se toma la opción fundamental.

2. SABER CLARAMENTE LO QUE ES UN PROYECTO DE VIDA


Un proyecto es la idea que se tiene de algo que se piensa hacer, y de cómo hacerlo. Toda persona, antes de
iniciar una acción, debe pararse a pensar para saber qué hacer y cómo llevarla a cabo.
Diversas clases de proyecto:
· Proyecto a corto plazo: Son proyectos muy concretos y cercanos en el tiempo; por ejemplo, este fin de
semana iré a la Misa.
· Proyecto a medio plazo: Son concretos, pero quedan abiertos a distintas posibilidades; por ejemplo,
cuando termine los estudios buscaré un trabajo.
· Proyecto a largo plazo: Son criterios generales que ayudan a encauzar todo lo que vaya ocurriendo
en la vida; por ejemplo; ser honrado conmigo y con los demás: en esta clase de proyecto lo que es un proyecto
de vida.

Tener un proyecto de vida es saber lo que se quiere, darle sentido a la existencia. Cuando este ocurre, la
persona orienta sus acciones en la dirección y compromete su vida en la consecución de lo deseado.
Cuando la persona ha jerarquizado los valores y tiene una opción fundamental, se puede decir que tiene un
proyecto de vida.

3. DEBE SER UN PROYECTO DE VIDA DESDE LA FE CRISTIANA


Las coordenadas que marcan el sentido de la vida desde la fe cristiana las podemos resumir así:

La vida es un don de Dios y está en sus manos.


La vida es un regalo de Dios. Él nos ha dado, no para que la desperdiciemos sino para que la desarrollemos.
La persona no solo es cuerpo, tiene otros niveles más profundos: la afectividad, el pensamiento y, sobre todo
el interior del ser: Al igual que hizo Miguel Ángel con el bloque de mármol del que salió el David, así la
persona ha de trabajar para que lo más profundo de su interior se manifiesta y dirija todas sus opciones.

La vida es para darla


La vida se posee en la medida en que, renunciando a ella, se da: en el momento en que la persona deja de
darse, deja de ser ella misma. Cuando la persona siente el vacío de la soledad y pretende llenarlo rodeándose de
mil objetos atractivos o huir de sí mismo buscando un activismo desenfrenado, lo normal es que no
desaparezca la soledad sino que se agigante. Sólo la entrega de uno mismo puede dar sentido a la vida. Dice
el apóstol que al final de la vida seremos examinados de lo que hayamos dado a los demás.

Seguir a Jesús.
El proyecto de vida de un cristiano, su opción fundamental, no puede ser otro que seguir a Jesús, identificarse
con él, comprometerse con su causa. El encuentro con Jesús es la experiencia central de la vida cristiana, se
instala en lo profundo del ser.

4. CONSIDERANDO EL PROYECTO DE JESÚS, QUE CREE EN UNA UTOPÍA


(Hay ciertos pasajes de Isaías que probablemente usó Jesús para explicar su obra liberadora de los pobres y
oprimidos (Lc 4, 16-21; 7, 22, par.; Mt 10, 7-8). Lucas lo colocó al comienzo del ministerio de Jesús, como
una especie de texto programático, tiene razón Lucas al conceder tanta importancia a estos pasajes para
entender la praxis de Jesús. Is (29, 18-19).(35, 5-6).(61, 1-2). El evangelio o buena noticia que Jesús trajo a los
pobres y oprimidos era una profecía. La profecía fundamental de Jesús se contiene en ese pasaje del Evangelio
que llamamos «las bienaventuranzas»: Bienaventurados los que sois pobres, porque vuestro es el Reino de
Dios. Bienaventurados los que ahora padecéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora
lloráis, porque reiréis (Lc 6, 20-21).
La utopía de Jesús de la que hablamos tiene un nombre, su proyecto de vida. Se llama Malkuta Yahvé, Reino,
«Reinado de Dios» (RD). Como es sabido, RD resulta ser una de las «mismísimas palabras de Jesús», una de
las frecuencias más altas en el evangelio, lo que constituyó con toda certeza el centro mismo de la predicación
de Jesús. Fue, en efecto, «la Causa de la que Jesús habló, con la que Jesús soñó, por la que se expuso, se
arriesgó, lo persiguieron, lo capturaron, lo condenaron y lo ejecutaron...». Jesús es ante todo un servidor
fervoroso del RD, un apasionado luchador por la Causa. Sin la perspectiva del RD es imposible conocer
realmente a Jesús.

Pero, ¿qué Reino?


La Sustancia de la Causa, la Utopía, la Misión por la que vivió y luchó Jesús.
La lucha de Jesús por el Reino no hizo de él un hombre «eclesiástico», beato, religiosista, encerrado en los
estrechos límites de lo convencionalmente religioso. Al contrario: el RD lo arrancó de las preocupaciones
domésticas y familiares, lo sacó de Nazaret, de los planteamientos religiosos tan legalistas de su tiempo, de las
limitadas perspectivas judías... El RD lo condujo a la vida, a la profecía, a la plaza, a las masas, al dolor humano,
a la historia, al conflicto público, a la confrontación con el Imperio y el Templo.

Su reino: «no otro mundo, sino este mismo, pero totalmente otro».
Jesús no dio en ningún momento una lección magistral sobre el RD. Nunca lo explicó sistemáticamente. Pero
en el conjunto de la vida de Jesús está clara su predicación sobre el Sólo queremos resaltar ahora este rasgo:
para Jesús, «el RD no es sin más otro mundo, sino este mismo mundo, pero totalmente otro». Con esta
formulación se subrayan claramente dos aspectos.
· la identidad del Reino esperado en continuidad con este mundo. La salvación es «homo salvación». El
RD no puede ser un mundo (un «cielo») enteramente distinto, «otra tierra».
· una radical novedad: el Reino, que habrá de ser este mismo mundo, lo será pero de una forma
enteramente renovada. No será «otra tierra», sino una «tierra otra», nueva, enteramente renovada, retornada a
su prístina y transcendida novedad original.

Hacia tal RD no se puede avanzar sino por el sendero de la transformación histórica. «La tierra es el único
camino que tenemos para ir al cielo». No podemos hacer Reino sino en la historia. Salirnos o despreocuparnos
de ella en nombre de un supuesto cielo transhistórico que nada tuviera que ver con la historia, sólo sería un
espejismo. No podemos construir un cielo nuevo sino haciendo nueva la vieja tierra. Transformando la historia
configuramos el cielo futuro.

Como ejemplo: Las curaciones


Es muy probable que los relatos de los milagros que han llegado a nosotros en los Evangelios contengan
algunos retoques y exageraciones y que, además, incluyan ciertos relatos de acontecimientos que no fueron
originariamente milagros o prodigios extraordinarios (como, por ejemplo, el caminar sobre las aguas, la
multiplicación de los panes, la maldición de la higuera y la transformación del agua en vino). Un estudio crítico
de los textos tiende a confirmarlo.
Sin embargo, y una vez tenido esto en cuenta, parece un hecho histórico indudable que Jesús realizó milagros,
que realmente exorcizó y curó a la gente de un modo absolutamente extraordinario. Pero lo que resulta aún
más extraordinario es que, a pesar de su interés por descubrir lo milagroso siempre que fuera posible, los
evangelistas recogieron fielmente la extrema repugnancia de Jesús a realizar milagros.

Quien piense que el motivo de Jesús para realizar milagros de curación lo constituía el deseo de demostrar
algo, de demostrar que él era el Mesías o el Hijo de Dios, no ha entendido a Jesús en absoluto. Su único motivo
para curar a la gente era la compasión. Su único deseo era el de liberar a la gente de su sufrimiento y de su
resignación fatalista a dicho sufrimiento. Jesús estaba profundamente convencido de que esto podía hacerse, y
el éxito milagroso de sus esfuerzos hay que atribuirlo al poder de su propia fe. Tampoco es que pensara que él
poseía el monopolio de la compasión, la fe o las curaciones milagrosas. Lo que deseaba por encima de todo
era despertar esa misma compasión y esa misma fe en las personas que le rodeaban. Sólo esto haría posible
que el poder de Dios resultara operativo y eficaz en medio de ellos.

Consiguientemente, aunque Jesús no pretendía probar nada, su éxito milagroso mostraba verdaderamente que
era Dios quien actuaba, liberando a su pueblo gracias a la fe que Jesús había engendrado en ellos.

Otro ejemplo: El perdón


Para explicarlo, Jesús contó tres parábolas a los Fariseos: las de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo
pródigo (Lc 15-1-32). El sentido de cada una de estas parábolas consiste en que el hallazgo o la recuperación
de lo que se ha perdido (perdón) constituye una razón suficientemente lógica como para regocijarse y celebrar.

Jesús les hacía sentirse libres y seguros. No había necesidad de temer a los malos espíritus, a los hombres
depravados o a las tormentas del lago. No había que preocuparse por el vestido, por la comida o por la posible
enfermedad. Resultaba llamativo con qué frecuencia se afirma que Jesús les alentaba y les daba ánimo con
palabras como: «No temáis», «No os preocupéis», o «¡Animo!» (Mc 5, 36; 6, 50; Mt 6, 25, 27, 28, 31, 34; 9,
22; 10, 19, 26, 28, 31; 14, 27; Lc 12, 32; Jn 16, 33, y todos los textos paralelos; véase también Mc 4, 19, 40;
10 49; Lc 10, 41). Jesús no sólo les curaba y les perdonaba, sino que además disipaba sus temores y les aliviaba
de sus ansias. Su misma presencia ya les había liberado.

Hacer un proyecto de vida es pensar en una meta y en unos medios para llegar hasta ella. Un proyecto de
vida desde la fe cristiana tiene que aceptar que la vida es para darla, no nos pertenece, es un regalo de Dios.

Elabora Tu Proyecto de Vida, siguiendo los siguientes pasos:

1. Finalidad: Es necesario tener información suficiente acerca de lo que deseo hacer. Es el sentido
general que le va a dar a su proyecto de vida ¿qué valores y actitudes quiero que rijan mi vida?

2. Áreas: Aquí se encuentra los objetivos y medios que van a ser luego DECISIONES que cada uno
va tomando diariamente.
- Familia Objetivos (qué quiero lograr) y medios para lograr el objetivo u objetivos planteados. Lo
más concreto posible.
- Estudios Objetivos (qué quiero lograr) y medios para lograr el objetivo u objetivos planteados. Lo
más concreto posible.
- Trabajo Objetivos (qué quiero lograr) y medios para lograr el objetivo u objetivos planteados. Lo
más concreto posible. Amigos Objetivos (qué quiero lograr) y medios para lograr el objetivo u objetivos
planteados. Lo más concreto posible.

3. Evaluación: Aquí se encuentra ya la VOLUNTAD de actuar de acuerdo a la decisión que he


tomado, a partir de ello evaluar las consecuencias de ese actuar y será LA CONCIENCIA que dicte si está bien
o mal la decisión que se ha tomado y cuál es la responsabilidad frente a todo esto.

Evaluar las consecuencias de mis decisiones y actos y si realmente he logrado los objetivos propuestos, si los
medios propuestos han sido los adecuados y qué grado de responsabilidad he tenido en todo esto. (Todo se
hace con el fin de ir mejorando nuestro proyecto de vida).

Un buen proyecto de vida realizada a conciencia te lleva a una plena realización personal. De ahí como
consecuencia provienen los éxitos personales en ciertos aspectos de tu vida, sin perder de vista al ente
supremo que está presente en tu Yo profundo, que es Dios.