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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL


“SIMON RODRIGUEZ”
MAESTRIA EN CIENCIAS DE LA EDUCACION
ORTIZ- ESTADO GUARICO

ANALISIS
EL EDUCADOR: ETICA Y FORMACION

Facilitador:
Msc. Arcángel Garban

Participante:
José Nieves

Octubre, 2018
ANALISIS

El desarrollo humano es un proceso que aumenta las opciones y la libertad


de las personas, permitiéndoles alcanzar un mayor nivel de potencial de
habilidades y de bienestar. Para lograr una mayor libertad, las personas necesitan
educación, salud, seguridad, vivienda, etc. Además de estas cuestiones básicas, hay
dimensiones más complejas, como relacionadas con el sistema político y la equidad
de géneros.
El desarrollo humano debiera ser el principal motor de todas las actividades
que lleva adelante una sociedad. El mismo implica la posibilidad de tener salud,
vivienda y una educación digna. Los países más desarrollados son aquellos que
han puesto un especial énfasis en esta circunstancia, generando reglas de juego que
signifiquen la integración de todos los habitantes. Este hecho se manifiesta
especialmente en el aspecto económico explicando algunos de los buenos
resultados en productividad que dichos países tienen. Por el contrario, una
sociedad que deja al desarrollo humano en un segundo plano, que se enfoca
únicamente en la rentabilidad, es una sociedad que está altamente limitada.
No solo la sociedad y sus instituciones son responsables de lograr un alto
grado de desarrollo humano. Nuestra responsabilidad con respecto a nuestra vida
debería poner este concepto dentro de las primeras metas a considerar. Cabe
preguntarse exactamente en qué consiste dicho desarrollo. En el desarrollo
humano se forma una sinergia en donde todos se benefician de las mejoras de un
individuo. La educación en este sentido debe ser puesta como un valor
fundamental, educación que no debe quedar relegada al ámbito formal, sino a toda
integración de conocimientos que impliquen la generación de beneficio entendido
en sentido amplio. Hoy en día, el desarrollo humano dejó de ser un postulado de
idealistas.
Para poner un ejemplo de la relevancia del desarrollo humano, debe
contemplarse la experiencia de las dos guerras mundiales que dejaron devastada a
Europa. Las mismas implicaron una destrucción de capital sin precedentes, como
asimismo la perdida de innumerables personas, tanto en el campo de combate
como en campos de concentración. No obstante, los países afectados pudieron en
algunas pocas décadas ponerse nuevamente de pie, reconstruyendo sus economías
y generando una sociedad viable desde todo punto de vista. Esta circunstancias
solo puedo llevarse adelante gracias al innegable desarrollo humano alcanzado
que existía en los individuos que afrontaron esa reconstrucción. Las ciudades
estaban destruidas pero no así el ingenio dentro de los sobrevivientes.
El ser humano aprende a vivir en sociedad desde el núcleo familiar, ahí
desarrolla procesos de identificación con sus padres y hermanos, que serán
producidos de una u otra forma en diversas escenas sociales. De ahí la importancia
de esta institución social en la formación humana de los jóvenes.
La familia es el primer núcleo social y el que más impronta deja en la
persona. Es dentro de la familia donde el ser humano alcanza la plenitud personal,
que consiste en tener la capacidad de pensar (inteligencia), la capacidad de actuar
(voluntad), la capacidad de decidir (libertad) y la capacidad de darse (amar). La
familia constituye la célula básica de la sociedad y es un elemento angular del
desarrollo social; es en la familia donde cada persona aprende a dar sentido a su
existencia, al tiempo que va aprendiendo y llevando a la práctica las virtudes
morales.
En la familia se aprenden criterios, valores y normas de convivencia
esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y para la
construcción de la sociedad como la libertad, respeto, sacrificio, generosidad,
solidaridad. Una de las etapas en la que la familia tiende a agudizar más sus
conflictos es en la adolescencia, debido principalmente al elevado nivel de rebeldía
de los jóvenes. Entrando en una crisis de transición con los hijos tanto social, como
psicológicamente, viviendo en una falsa contradicción de independencia por parte
de los jóvenes.