You are on page 1of 16

Aspectos psicológicos de las Enfermedades

El Cáncer

A pesar de que las reacciones ante la experiencia de padecer cáncer son respuestas subjetivas,
tanto ante el diagnóstico como ante el transcurso del tratamiento (respuestas que oscilan
desde la desorientación, la incredulidad, el pánico, la confusión, la rabia, la desesperación, etc)
en términos generales, los seres humanos percibirán, consciente o inconscientemente, su vida
bajo amenaza, provocada por la pérdida de salud y la consiguiente frustración y dolor que
significa ponerse en contacto con su vulnerabilidad corporal.

El diagnóstico de cáncer nos sitúa existencialmente en el borde de una experiencia crítica en la


que sólo nombrarlo da un sentido de amenaza a la integridad tanto física como psíquica, en la
que el sujeto fácilmente se verá desbordado y superado por un caudal de acontecimientos que
le seguirán y para los cuales difícilmente podría estar preparado.

Se pueden evidenciar manifestaciones generales que conllevan a la concepción subjetiva del


dolor y la muerte desde esta enfermedad.

El Desamparo y la Angustia

En cualquiera de los casos una persona enfrentada a la pérdida de salud siente amenazada su
vida y le confronta con una experiencia de radical desamparo.

La angustia se convierte en la expresión del desamparo del sujeto, tanto del psíquico como del
biológico.

La Pérdida

“La elaboración del duelo se entiende como la serie de procesos psicológicos, el trabajo
psicológico que, comenzando con el impacto afectivo y cognitivo de la pérdida, termina con la
aceptación de la nueva realidad externa e interna del sujeto”. “Los procesos de duelo tienen
una significación especial para la estructuración de la personalidad y para la salud mental del
individuo”. (Cf. Tizón)

Se comprende la importancia capital que tiene para una persona que ha vivido un proceso
oncológico, donde el proceso de duelo incluirá:

• por una parte, un gran gasto de energía y por supuesto, de tiempo.

• por otro lado, constituirá la superación de los estados normales inherentes a todo
proceso oncológico por lo perdido, que inevitablemente llevan consigo cierto nivel de dolor
psíquico. Entre nosotros, C.Meseguer detalla alguna de estas pérdidas refiriéndose a la pérdida
de identidad, de control, de relaciones sociales, de la imagen de uno mismo, del estilo de vida,
de la capacidad de procreación, del proyecto de futuro, del sentimiento de igualdad de
condiciones.

• por último, la reorientación de la actividad mental y la recomposición de su mundo


interno (cogniciones, sentimientos y fantasías fundamentales) y externo.

Sin olvidarnos por tanto, que en el afrontamiento del proceso de un cáncer se realiza bajo la
plataforma de la personalidad del individuo, y por ello de los modos de actuación y defensas
anteriores. En ocasiones en este proceso normal de elaboración de duelo se añaden ciertas
condiciones psíquicas y lo significado como perdido se amplía, de tal modo que el paciente de
cáncer no puede separarse del sufrimiento, atravesando los fenómenos depresivos. Entre
otras de estas condiciones podríamos mencionar aquellas que tienen relación con:

• los autorreproches por no haber podido evitar una situación de enfermedad e incluso
haber contribuido a la misma. El enfermo se sostiene en el anhelo del pasado. (¿qué he hecho
yo para que pase esto? ¿Por qué a mi?)

• una preocupación hacia los otros significativos que considera que les ha dañado, por la
propia situación, por un manejo inadecuado de la agresividad…con la consiguiente culpa.

• una desilusión de sí mismo fundamentada en la representación de sí como impotente,


incapaz y la representación de si mismo como desvalorizado.

• una vivencia de aumento o descontrol de la agresividad condicionada por la


frustración, por la angustia, por el sufrimiento narcisista, por la culpa, etc.

Estos nuevos acontecimientos y nuevas circunstancias en la vida de un paciente con cáncer


abren nuevos espacios psíquicos, innombrables en ocasiones, con significaciones repetidas
como la de pérdida y separación, de mayor o menor intensidad, que podrían contribuir
indudablemente a la elaboración y constituir un progreso de las capacidades de vida. Pero
también, como el psiquismo es un delicado engranaje que posee un gran caudal de
mecanismos de funcionamiento y que sufre de desperfectos a lo largo de la vida nos
encontraremos con situaciones y vivencias en las que se bloquee el potencial vital del
individuo.

La Vulnerabilidad hacia la Muerte

Entre los enfermos de cáncer existe una vulnerabilidad al suicidio el cual puede presentarse
inclusive antes de conocer el diagnóstico, y depende de factores como la depresión,
desesperanza, el dolor incontrolable por analgesicos, el delirium, sentimiento de perdida de
control, exhaución, trastornos psicopatológicos pre-mórbidos, conflictos familiares, ideación e
intentos de suicidios previos, y otros trastornos psiquiátricos (Lederberg y col. 1989)

Se percibe a la enfermedad, como un deterioro corporal, desde el imaginario individual del


paciente, el cual se entiende que el cuerpo no es más que cuerpo, lejos de todo proceso
existencialista. el cáncer a diferencia de otras enfermedades, se relaciona con el rencor que
carcome por dentro hasta enfermar; estéticamente, el mito que vincula el cáncer con lo
psicológico, lo vincula tambien con lo despresiable.

Tizon JL. Pérdida, pena, duelo. Vivencias, investigación, asistencia. Barcelona, Fundació Vidal i
Barraquer, 2004.

Freud S. Inhibición, síntoma y angustia, 1926.

Andrés Solana 2005 Aspectos psicológicos en el paciente superviviente

http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0378-48352005000300009&script=sci_arttext

El Sida/VIH

De igual manera que ocurre con otras enfermedades crónicas y/o mortales, en las personas
afectadas por el virus del VIH-SIDA se da una serie de factores de diversa índole que toda
intervención psicológica debe atender de manera inexcusable. Pero, además de los efectos
psicológicos inherentes a una enfermedad caracterizada por su fuerte componente
amenazante para la vida del individuo, nos encontramos también con los efectos negativos
propios del estigma social y del rechazo que, lamentablemente, aún siguen persistiendo en
nuestra sociedad frente a esta dolencia.

Por tanto, la intervención psicológica debe contemplar y atender a un conjunto amplio y


diverso de problemáticas, relacionadas directa o indirectamente con el virus del VIH-SIDA

Los problemas objeto de intervención abarcan tanto la atención de trastornos de la ansiedad


y/o del estado del ánimo, que se pudieran dar tras el diagnóstico de la enfermedad; pasando
por el acompañamiento a lo largo de todo el desarrollo de la enfermedad, o fallecimiento de la
persona, si el pronóstico y evolución resultan negativos; así como el afrontamiento e
integración en el mundo sociolaboral, si la enfermedad así lo permite

Adaptación o Cambio de Habitos

La manera como un individuo se adapta a la enfermedad depende de tres factores:

1) Factores derivados de la sociedad, como la opinión que la sociedad tiene de los individuos
que desarrollan la enfermedad.

2) Factores derivados del propio paciente, tales como capacidad de afrontar un problema,
estabilidad emocional, apoyo social, etc.

3) Factores derivados de la enfermedad, como son las manifestaciones clínicas actuales, el


curso clínico, el dolor, etc.

El SIDA altera profundamente la triada anterior, requiriéndose una gran capacidad de


comprensión y aceptación para adaptarse a la enfermedad y a sus consecuencias.

El principal factor que agrava la adaptación al SIDA es sociocultural: el significado que la


sociedad atribuye a la enfermedad y a los individuos que la padecen. La infección por el VIH es
la enfermedad más temida en nuestra sociedad, y el hecho de que ésta se transmita
fundamentalmente vía sexual o por abuso intravenoso de drogas, es otro factor que empeora
su concepción social.

De igual forma, el paciente VIH necesita un apoyo social importante para poder sobrellevar su
enfermedad. El conocimiento de la seropositividad del paciente lleva en muchos casos al
abandono del enfermo por parte de sus familiares y amigos. Por otro lado, a menudo son
despedidos del trabajo o se sienten marginados en el mismo por sus propios compañeros.

Otro factor a tener en cuenta respecto a la adaptación psicológica es la reacción del individuo
ante las manifestaciones clínicas de la enfermedad. El paciente debe enfrentarse a una
enfermedad fatal, sin cura, que le produce un debilitamiento progresivo y una dependencia de
su entorno social, todo ello unido a la discapacidad mental progresiva, cambios en el estilo de
vida, trabajo, amigos, etc. El dolor es un síntoma que aumenta mucho el estrés de estos
enfermos.

La combinación de todos estos factores resulta en un estado de ansiedad, depresión y pérdida


de esperanza, que puede variar desde formas leves a grados psicóticos.

Trastornos Psiquiátricos frecuentes


Dentro de los trastornos que pueden afectar a estos enfermos resulta difícil distinguir los que
se deben a la enfermedad directamente, u orgánicos, de los producidos indirectamente por
ésta, o reactivos. Entre los primeros, lo más frecuente es el complejo SIDA-demencia,
producido a consecuencia de la encefalopatía por VIH, objetivable en casi el 80% de las
autopsias. Se trata de un cuadro muy incapacitante, que produce insomnio, labilidad
emocional intensa, y un deterioro psicomotor y sensitivo franco. A menudo se superpone a
este cuadro la presencia del delirio. El delirio ocurre en estos enfermos debido a fallos
orgánicos (p.e. hipoxia, septicemia, etc), y se caracteriza por fluctuaciones del nivel de
conciencia, agitación, alucinaciones, etc. El tratamiento consiste fundamentalmente en
corregir la causa subyacente.

Los trastornos de ansiedad también son muy frecuentes en el SIDA. La emoción más frecuente
en individuos con infección VIH es la inseguridad con respecto al futuro y el miedo a la
enfermedad. La ansiedad puede manifestarse como un ataque de pánico o de agresividad, que
generalmente dirige hacia los cuidados médicos inefectivos, percepción -verdadera o falsa- de
discriminación, etc. Estos enfermos deben ser remitidos para tratamiento psicoterápico y/o
farmacológico.

La depresión situacional relacionada con la enfermedad, acompañada o no de ansiedad, es el


trastorno psicológico más frecuente en los pacientes VIH. Los trastornos depresivos pueden
confundirse con el inicio del complejo SIDA-demencia. Es muy difícil distinguir ambos y de
hecho, pueden estar sucediendo al mismo tiempo. El paciente suele presentar síntomas
afectivos (pérdida de la autoestima, autoculpabilidad, labilidad emocional, etc). De igual
forma, el paciente debe ser remitido para su atención especializada. Es muy importante tener
en cuenta que existe una alta tasa de suicidios entre pacientes con SIDA, y que la ceguera
junto con la depresión son los desencadenantes más frecuentes de la misma. Por ello, estos
enfermos requieren una monitorización estricta, y es necesario a la hora de comentar el
pronóstico visual al enfermo tener en cuenta su estado psicológico.

El dolor es otro problema que contribuye de forma substancial a incrementar la morbilidad


psicológica. El dolor aparece en alrededor del 53% de pacientes con SIDA avanzado. Los
enfermos con dolor presentan más signos depresivos e incapacidad funcional que los que no
tienen dolor. Por lo tanto debemos utilizar fármacos que alivien el dolor, aunque esto suele
resultar problemático en pacientes que son UDVP activos. Estos enfermos también requieren
atención especializada y soporte psicoterapéutico

Holland JC, Jacobsen P, Breibart W. Psichiatric and psychosocial aspects of HIV infection. En: De
Vita VT, Hellman S, Rosemberg SA et al. (Eds). AIDS Etiology, Diagnosis, Treatment and
Prevention. 3rd ed. Philadelphia, JB Lippincott Company. 1992. pp 347-354

La Ideación del Dolor y la Muerte

Desde la visión clínica, la ansiedad y el temor a la muerte pueden ser perceptibles desde la fase
del portador seropositivo asintomático, ya que se instala el proceso de duelo, así como
sintomas depresivos.

El llamado complejo demencial del SIDA el cual puede preceder hasta en 12 meses el
diagnóstico de SIDA en un 10-25% de los casos, se expresa clínicamente por síntomas y signos
agruados como sigue:

Síntomas Tempranos
• Síntomas cognitivos (olvidos, pérdida de concentración.confusión, lentitud del
pensamiento)

• Síntomas motores (perdida del balance, debilidad de miembros inferiores, deterioro


de la escritura)

• Síntomas conductuales (apatia, retracción social, humor disfórico, psicosis orgánicas y


conducta regresivas)

• Otros (cefaleas, convulsiones)

Signos Tempranos

• Status mental ( lentitud verbal y motora, deterioro cognitivo leve y moderado


respectivamente y con signos neurologicos concomitantes diversos

• En el estadio tardío del SIDA se observa demencia severa, ademas otras alteraciones
neurológicas graves en un alto porcentaje de los casos.

En el caso de las crisis de suicidio, son mas frecuente que la de pacientes registrados con
cancer, ya que en su incomprensión a la enfermedad se producen trastornos depresivos
mayores, ansiedad generalizada y delirios hipocondríacos de padecer el SIDA en pacientes
homosexuales no infectados, que llegan a padecer los mismos sintomas de la enfermedad.

TRASTORNOS MENTALES RELACIONADOS A LA MUERTE

TRASTORNOS ESQUIZOIDE Y DE IDEAS DELIRANTES

Esquizofrenia

“Tengo miedo, miedo a perder el control, miedo a la vida”

Paciente Esquizofrénico (2006)

La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que afecta a algunas funciones cerebrales
tales como el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta. Es probablemente el
trastorno mental más angustioso e incapacitante que existe. Es un trastorno mental complejo
que hace que el individuo presente:

• ideas delirantes

• alucinaciones

• lenguaje desorganizado (p. ej., descarrilamiento frecuente o incoherencia)

• comportamiento catatónico o gravemente desorganizado

• síntomas negativos, por ejemplo, aplanamiento afectivo, alogia o abulia

Se presenta por igual en hombres y mujeres. Generalmente comienza en los años de


adolescencia o a principios de la adultez, pero puede empezar más tarde en la vida. Tiende a
empezar más tarde en las mujeres y es una afección más leve.

En los niños, por lo general comienza después de la edad de 5 años. La esquizofrenia en la


niñez es poco común y puede ser difícil diferenciarla de otros problemas del desarrollo, como
el autismo.
Desde hace mucho se reconoce que la esquizofrenia está asociada con un mayor riesgo de
suicidio y muerte por enfermedad cardiaca, pero esta investigación es uno de los estudios de
seguimiento de mayor tamaño y duración en explorar las muertes por cáncer entre los
pacientes esquizofrénicos.

La muerte conecta con la esquizofrenia a travez del suicidio, pero tambien por la violencia y el
riesgo de homicidio,

Rojas (2002) nos muestra que el delirio y las alucinaciones cenestésicas se expresan por la
vivencia delirante de estar ya muerta, como lo relata en el siguiente caso:

1983. Es una paciente casada de 39 años de edad, de origen portugués con cuarto grado de
instrucción primaria. su esposo de 40 años de edad, es un comerciante portugués. Tiene dos
hijos. O vive en Venezuela desde 1983. Acude por primera vez a consulta en mayo de 1997. Es
la sexta de 6 hermanos. De niña fue “”muy enfermiza”; en la escuela “era alegre, pero no
aprendía ni entendía nada”. Sus padres viven en Portugal. Una hermana “sufre de los nervios”.

Ha sido evaluada por psiquiatras, brujos y sacerdotes. Nunca obtuvo mejoria. Incluso se hizo
ver en Portugal. desde hace 3 años siente cosas raras: “la cabeza aplastada, veo animales,
insectos, rostros que se me vienen encima.

Así como este caso existen otros ejemplos como el canibalismo y antropofagia,
autoinmolaciones y de atentados genocidas, otros trastornos delirantes no esquizofrénicos
entre ellos los enfermos celotípicos que acaban con la vida de su pareja.

Tipos de Esquizofrenia

Esquizofrenia paranoide: La característica principal del tipo paranoide de esquizofrenia


consiste en la presencia de claras ideas delirantes y alucinaciones auditivas sin claras
alteraciones en la afectividad, en el lenguaje y sin mostrar un comportamiento catatónico
asociado. Fundamentalmente, las ideas delirantes son de persecución, de perjuicio o ambas,
pero también puede presentarse ideas delirantes con otra temática aunque suelen estar
organizadas alrededor de un tema coherente. También es habitual que las alucinaciones estén
relacionadas con el contenido de la temática delirante. Los síntomas asociados incluyen
ansiedad, ira, retraimiento y tendencia a discutir. El inicio tiende a ser más tardío que en otros
tipos de esquizofrenia y las características distintivas pueden ser más estables en el tiempo.

Esquizofrenia desorganizada: Las características principales del tipo desorganizado de


esquizofrenia son el lenguaje desorganizado, el comportamiento desorganizado y unas
alteraciones en las emociones marcadas. Puede haber ideas delirantes y alucinaciones, pero
están no suelen están organizadas en torno a un tema coherente. Las características asociadas
incluyen muecas, manierismos y otras rarezas del comportamiento. Habitualmente, este
subtipo está asociado a un inicio temprano y a un curso continuo. Históricamente, y en otros
sistemas clasificatorios, este tipo se denomina hebefrénico.

Esquizofrenia catatónica: La característica principal del tipo catatónico de esquizofrenia es una


marcada alteración psicomotora que puede incluir inmovilidad, actividad motora excesiva,
negativismo extremo, mutismo o peculiaridades del movimiento voluntario. Aparentemente,
la actividad motora excesiva carece de propósito y no está influida por estímulos externos.
Puede haber desde el mantenimiento de una postura rígida en contra de cualquier intento de
ser movido hasta una adopción de posturas raras o inapropiadas. Para diagnosticar este
subtipo, el cuadro debe cumplir en primer lugar todos los criterios para la esquizofrenia y no
ser más explicable por otras causas u enfermedades.

Esquizofrenia residual: El tipo residual de esquizofrenia debe utilizarse cuando ha habido al


menos un episodio de esquizofrenia, pero en el cuadro clínico actual no es acusada la
existencia de ideas delirantes, alucinaciones, comportamiento o un lenguaje desorganizados,
sobresaliendo principalmente los síntomas negativos (aislamiento emocional, social, pobreza
del lenguaje, falta de interés..).

Esquizofrenia indiferenciada: cuando una esquizofrenia no reúne los criterios de los subtipos
anteriores o presenta varios de ellos se le llama indiferenciada.

TRASTORNOS DEL ESTADO DE ÁNIMO

Los trastornos del ánimo son un grupo heterogéneo y prevalente de enfermedades médicas
multisistémicas, que se manifiestan con grados variables de depresión, euforia o irritabilidad y
se asocian a un significativo deterioro físico y social. Considerando la demostrada eficacia de
los tratamientos actuales, resulta paradójico que muchos pacientes permanezcan
subdiagnosticados y subtratados, pese al profundo nivel de discapacidad y el gran uso de los
recursos de salud general que puede acompañar a estos trastornos.

• Episodios afectivos

• Episodio depresivo mayor

• Episodio maníaco

• Episodio mixto

• Episodio hipomaníaco

• Trastornos depresivos (con episodios depresivos)

• Trastorno depresivo mayor, episodio único.

• Trastorno depresivo mayor, recidivante.

• Trastorno distímico

• Trastorno depresivo no especificado

• Trastornos bipolares

• Trastorno bipolar I

• Trastorno bipolar II

• Trastorno ciclotímico

• Trastorno bipolar no especificado

• Otros trastornos del estado de ánimo

• Trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica

• Trastorno del estado de ánimo inducido por sustancias

• Trastorno del estado de ánimo no especificado


El humor es la afectividad, lo que el tono a la musculatura, de allí que una alteración del humor
se expresa inmediatamente en la afectividad.

Un episodio maníaco se caracteriza por una exaltación del humor, y de un incremento de la


cantidad y velocidad fisica y mental de un individuo.

En un estado maníaco la vida rebosa pletórica en la conciencia maníaca a, la muerte esta


propiamente ausente, Se trata de un acomodo absoluto entre el yo y el ideal del yo que anula
cualquier posibilidad autocrítica. Es lo más parecido a la omnipotencia, Los deseos son tan
nítidos que se confunden con la realidad. la vivencia del tiempo es la de un presente
expandido y repleto de posibilidades.

Para los trastornos depresivos, específicamente la depresión es sobre todo una alteración de la
vitalidad, (Rojas, 2002), esto no significa que deje de ser afectividad, sino que la desborda, o
aun mejor la comprende; por cuanto la afectividad es una estructura aherrojada entre la
mente y el cuerpo, y comprende cuatro vectores ue llevan a definir la depresión como
estructura tetradimensional. Los esquemas van desde los vectores de la vitalidad hasta las
dimensiones depresivas.

ESTRUCTURA TETRADIMENSIONAL DE LA DEPRESIÓN

El humor depresivo, se refiere a un estado de ánimo amargo y sombrío el cual su núcleo es el


dolor moral que experimenta el enfermo depresivo, el mismo se expresa desde la clínica de
diferentes formas como la tristeza, el pesimismo, la anhedonia, la hipocondría y sus diversas
expresiones somáticas.

En cuanto a la anergia, se vive como un abatimiento, adinamia o falta de energía, cuando el


enfermo expresa “no provoca ni bañarse”, estrá ofreciendo un grave indicador de hundimiento
energético, la falta de interes y el impulso de la esfera sexual, e incluso manifestaciones
gastrointestinales.

Por cuanto la discomunicación, proviene del vector vitalidad, y se demuestra un aislamientos


afectivo, y una abulia, mientras que la ritmopatía, traduce a la incapacidad biológica, que se
traduce al empeoramiento matutino y vespertino.

En lo que respecta a las situaciones depresógenas se correlacionan con la dimensión


depresiva; así como el duelo genera un humor depresivo, el estrés predispone anergia, la
incapacidad de incomunicación conlleva a la discomunicación; y la ritmopatía puede ser
generada por la inestabilidad.

Ideas hacia el fin del problema

Entre las manifestaciones más frecuentes, se relacionan con la abulia y el ocio mental hacia la
situación que genera malestar, generando asi la sensación de un vacío emocional o
aplanamiento en los peores de los casos, del mismo modo el aislamiento social que,
circunscribe la necesidad de mantener el dolor situacional y afectivo. en muchos casos el
suicidio forma parte de la solución más inmediata hacia el problema, y este a su ves se
convierte en el escape o evitación hacia el elemento obsesivo considerado negativo.

Fases del suicidio

Jiménez, J., González, C., (2003). Veinticinco años de Investigación sobre suicidio en la
dirección de investigaciones epidemiológicas y psicosociales del instituto nacional de
psiquiatría Ramón de la Fuente. Salud Mental. Vol. 26 no.6. Recuperado en Diciembre de 2006
en: http://www.imbiomed.com/1/1/articulos.php?method=showDetail&id_articulo=23039&id

_seccion=1169&id_ejemplar=2351&id_revista=1

Para Jiménez y González (2003) consevir el suicidio viene dado a travez de etapas o fases que
en si cada una maneja un carga afectiva que aumente la intensidad del deseo hacia la muerte.
Entre ellas:

Ideación suicida. Es el más importante indicador de suicidio, pues se refiere a la existencia


misma de la idea. Manifestación consciente sobre pensar o desear morir que puede ser o no
manifestada (por ejemplo expresarlo por escrito, a través de dibujos). A veces imaginando un
Plan o Método concreto para realizarlo.

Amenaza Suicida.Presencia de manifestaciones o exclamaciones acerca del deseo de morir.

Plan Suicida.Estructuración de el cómo, cuándo y dónde, sin pasar al acto, con el propósito más
o menos consciente de obtener un beneficio, como protesta, venganza u oposición,
imaginando o esperando provocar una respuesta en los demás.

Acto liberado de morir.Manifestación de la conducta voluntaria de quitarse la vida, ésta es de


modo consciente y la persona sabe de los resultados que se obtendrán.

Suicidio consumado. Acto de autodestrucción en donde el individuo termina con su vida.

TRASTORNOS BIPOLARES Y DERIVADOS

BIPOLARIDAD

Se caracteriza por episodios de manía y depresión, de arriba a abajo. Durante una fase
maníaca, algunos pacientes pueden pasar por una ruptura total de la realidad. Sin embargo, la
hipomanía, que es también un síntoma de la enfermedad, es un estado de alta energía en el
que una persona se siente exuberante, pero no ha perdido su contacto con la realidad.

• FASE DEPRESIVA: Hay sentimientos de tristeza, desgano, o vacío. Se pierde el interés


en cosas que antes nos gustaban. Se come mucho o casi no se come. Problemas para dormir
(se duerme mucho o casi no se duerme). Los movimientos son lentos; se siente el cuerpo
pesado. Hay apatía, fatiga o poca energía. Hay sentimientos de impotencia, culpabilidad.
Disminución en la concentración y memoria. Hay ideas constantes de muerte y en ocasiones se
llega al suicidio.

• FASE DE MANÍA: ocurre totalmente lo contrario, la persona presenta: Un elevado y


expansivo estado de ánimo. Pensamientos acelerados, habla más rápido que de costumbre.
Hiperreacción a estímulos. Molestia por simples comentarios o cosas triviales. Gastar dinero
excesivamente y contrae deudas importantes. Generosidad. Aumento en la autoestima, puede
pensar que es poderoso y mejor que los demás. Exceso de energía. Disminución de la
necesidad de dormir. Aumento del impulso sexual. Alucinaciones o ideas extrañas.

Signos Depresivos

• Pensar en la muerte y en el suicidio. Realizar actos que le pueden llevar a la muerte

• como relaciones sexuales riesgosas. Los bipolares tienen una relación directa en
cuanto a contraer el VIH o cualquier Infección de transmisión sexual también en estas etapas.
• Si tiene una enfermedad terminal, no toma las precauciones del caso.

• El sexo es justamente una droga, para evitar estos estados de depresión.

• En caso de ser VIH en estas etapas se vuelve un peligro. Puede tener deseos de

• re infectarse o transmitir el virus a otras personas. Vienen estados de perversidad.

• Puede llegar a sentir mayor excitación si sabe que esta transmitiendo el virus.

• Pero luego le vienen estados de depresión y culpabilidad sumamente fuertes y los


enfrenta solo.

• El mismo no se entiende el porque de esta conducta.

• Pero esta consciente del daño que se esta y esta causando.

• Sentirse triste o indiferente sin razón aparente.

• Llorar fácilmente o sin razón y muchas veces solo.

• Sentirse decaído, sentirse cansado en estado depresivo.

• Sentirse inquieto e irritable

• Sentir que no vale nada, sentirse culpable o sentir que no merece ser amado.

• Cambios en el apetito; cambio en su peso sin estar tratando de cambiarlo.

• Dificultad para recordar cosas o concentrarse para tomar decisiones.

• Dolores de cabeza, de espalda o problemas digestivos.

• Problemas con el sueño o querer dormir todo el tiempo.

• Problemas de sueño; por exceso o por defecto.

• Alteraciones en la alimentación; o perdida de apetito o comer demasiado.

• Pérdida de energía, cansancio injustificado

Sintomas de Depresión

Los síntomas más frecuentes que acompañan a la fase depresiva son los siguientes:

1. Disminución de la atención y la concentración.

2. Predisposición al llanto.

3. Ensimismamiento.

4. Sentimiento de culpabilidad..

5. Episodios de pérdida de la memoria –incluso algo de amnesia-

6. Intensos sentimientos de tristeza y abatimiento.

7. Autopercepción de inutilidad y poca valía.

8. Pérdidaa de interés por la actividades preferidas.


9. Incapacidad de experimentar sensaciones positivas y disfrutar.

10. Sentimientos de pesimismo y desesperanza.

11. Pérdida de confianza en sí mismo, y de la autoestima.

12. Sentimiento de inferioridad.

13. Cambio en los patrones de sueño (descenso o aumento).

14. Irritabilidad mayor que la habitual.

15. somatización –dolor y sensaciones físicas que no tienen origen físico-

16. Empeoramiento matutino del estado de ánimo.

17. Incapacidad para tomar decisiones.

18. Resentimiento y frustración.

19. Perspectiva sombría del futuro.

20. Sentimiento de inferioridad e incapacitación.

21. Descenso de los niveles de energía y vitalidad.

22. Rechazo del propio cuerpo –se perciben gordos o delgados, o feos o bajos, etc.

23. Sentimientos de culpabilidad y vacío interior.

24. Ideas suicidas recurrentes…e intentos de suicidio.

25. Agorafobia: temor a salir de la casa, aun acompañados.

26. Ataques de pánico: miedo a morir súbitamente.

Signos maníacos de la Bipolaridad

• Tener sexo sin tomar precauciones para prevenir el embarazo o una enfermedad de
transmisión sexual. En estas fases tienden a la promiscuidad Sexual con quien quiera y donde
quiera. Son generalmente sexualmente compulsivos o adictos al sexo en cualquiera de sus
variables.

• Participación en actividades sexuales de riesgo sin valorar las consecuencias que de


ellas pueden derivarse.

• Consumir alcohol o drogas. Incluso en el caso de ser una persona viviendo con el VIH,
el consumo de alcohol sigue… aunque le hayan advertido del peligro.

• Aumento de la actividad intencionada o agitación psicomotriz. Implicación excesiva en


actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves

• ( p. ej. compras irrefrenables, indiscreciones sexuales, etc )

• Gastar demasiado dinero. Fingir estatus o clase social que no posee. Posee un
sentimiento de “grandiosidad”. Se cree capaz de grandes empresas en todo orden de cosas
llegando a ser temerario. Puede llegar a endeudar o incluso poner en riesgo el capital familiar
por comprar cosas no necesarias por presumir ante el resto. Esto lo hace generalmente por
tapar sus grados de depresión.
• Sentirse muy poderoso e importante. Tiene complejo de superioridad. Habla mucho de
grandezas, de dinero, de viajes, de ropa costosa. Todo lo que sea posible por ser admirado.
Muchas de esas son mentiras o irrealidades que ha creado en su cabeza.

• Sentirse muy irritable o enojado de la noche a la mañana, o sin razón alguna.

• Pensar y hablar tan rápido que las demás personas no alcanzan a comprender lo que
usted piensa o en una reunión es el que más habla. Pasa a ser el centro de atención, pero
puede llegar a hablar rápidamente y descontroladamente.

• No dormir mucho. Necesitar mucho menos sueño que normalmente y aun así
continuar con energías.

• Tener dificultad para concentrarse. Pensar con gran rapidez y desordenadamente.

• Le cuesta mantener la atención en un solo tema.

• Sentirse extraordinariamente “eufórico”.

• En casos extremos puede llegar a sufrir delirios o alucinaciones.

Síntomas Específicos de la Manía

A continuación se enumeran algunos síntomas, los más comunes que acompañan a la fase
maníaca. Aunque ya hemos dicho que cada individuo es un mundo, y en cada uno se produce
una manifestación singular y específica, sí se reconoce que un paciente está en proceso
eufórico cuando cursa al menos cuatro de las siguientes manifestaciones:

1. Sentimientos desproporcionados e injustificados de bienestar y euforia.

2. Delirios de grandiosidad.

3. Dificultad de concentración.

4. Sentimiento de ser invencibles.

5. Creencias no realistas sobre las propias capacidades y posibilidades.

6. Hiperactividad.

7. Incapacidad para relajarse o permanecer inactivo.

8. Irritabilidad extrema.

9. Disminución de la necesidad de dormir (no más de tres horas de sueño.

10. Patrones de pensamientos rápidos y acelerados.

11. Falta de buen juicio.

12. Abuso de drogas, alcohol, tabaco, cocaína, barbitúricos o sexo.

13. Patrones de comportamiento significativamente diferentes a los habituales.

14. Habla rápida y en ocasiones de difícil compresión.

15. Incremento de los niveles de energía y actividad.

16. Exagerada autoestima y grandiosidad (todo lo puedo.


17. Verborrea (más hablador de lo habitual).

18. Fuga de ideas o experiencias subjetivas de la aceleración del pensamiento.

19. Distraimiento extremo (la atención se desvía hacía estímulos externos banales e
irrelevantes).

20. Agitación psicomotora manifiesta.

21. Implicaciones en actividades placenteras de riesgo: gastar dinero, actividad sexual


descontrolada, hacer inversiones económicas absurdas…..

22. Pensamientos recurrentes sobre la muerte y/o intentos de suicidio.


Las emociones y el sufrimiento

Existe a nivel general una confusión a la hora de entender el sufrimiento. Esto es debido, al
menos en parte, a que se suele entender que existen emociones buenas y emociones malas.
Cuando una emoción nos gusta, entonces es buena, mientras que si no nos gusta, la
consideramos como algo malo y deseamos librarnos de ella por todos los medios.

Así pues, la alegría, el deseo o la curiosidad tienden a ser consideradas emociones positivas,
mientras que la tristeza, el enfado o el miedo se suelen ver como emociones negativas. El
considerar que una emoción es de por sí positiva o negativa, independientemente del contexto
en el que esta se produce nos lleva muchas veces a comportarnos de manera reactiva, es
decir, que preferimos movernos para conseguir sentir las emociones que consideramos
positivas, mientras que huimos de las que consideramos negativas.
Sin embargo, si atendemos al contexto en el que se produce la emoción, podemos ver que
todas son igualmente útiles. Del miedo podemos aprender a ser cautos para no equivocarnos
en el futuro. Este es el ejemplo básico, pero hay otros, de la tristeza o el enfado también
podemos aprender mucho, sobre todo de nosotros mismos, de las situaciones que nos
enfadan o que nos entristecen.

La vida y el sufrimiento

En ocasiones la vida puede presentarnos situaciones que no deseamos, situaciones que nos
entristecen, que nos enfadan o que nos dan miedo. Eso es lo NATURAL. En la vida hay espacio
por igual para las situaciones que nos alegran y para las situaciones que nos entristecen.
Nosotros no elegimos muchas de las cosas que nos toca vivir.

Es necesario que se diferencie el malestar del sufrimiento. El malestar puede ser esa sensación
incómoda o desagradable que resulta de una de esas situaciones indeseadas. Esto también es
natural. A nadie le gusta sentir malestar y es perfectamente normal querer deshacerse de él.
Sin embargo, hay ocasiones en las que esa huida del malestar puede estar alejándonos de la
vida que queremos vivir.

Tal vez dediquemos demasiado tiempo y esfuerzo en no pensar en todo lo que nos molesta y
eso nos quite tiempo y esfuerzo de disfrutar de lo que sí nos gusta. Tal vez recurramos a
conductas que no nos benefician para huir de esos pensamientos, como tomarnos alguna
copita de más, centrarnos demasiado en el trabajo o dejar de relacionarnos con ciertas
personas de nuestro entorno. Tal vez, este tipo de conductas nos alejen de nuestra familia, de
nuestra pareja o de nuestros objetivos vitales.

Eso es el sufrimiento, la paradoja de dejar de lado a la vida con la esperanza de poder vivir sin
malestar.

Aceptación y Compromiso como herramientas de cambio

Cuando una persona se ve envuelta en este tipo de situaciones es muy posible que ni siquiera
se de cuenta de cómo son sus propias acciones las que limitan su vida y le hacen sufrir.

La Terapia de Aceptación y Compromiso propone una manera distinta de afrontar estas


situaciones vitales. El propio nombre de la terapia ya es bastante descriptivo, ya que esta pone
énfasis en que la aceptación genuina del malestar, haciendo hueco para él en nuestras vidas
sin necesidad de evitarlo de forma reactiva; junto con un compromiso firme en los valores
personales de uno, son unas herramientas fundamentales para el cambio en la vida de la
persona y que así esta pueda minimizar su sufrimiento sin poner en peligro a la vida que
realmente quiere vivir.

Tal vez merezca la pena sufrir algo de ansiedad si eso supone afrontar una entrevista de
trabajo que te puede cambiar la vida. Tal vez sea necesario sentir la tristeza después de una
ruptura para poder cerrar esa etapa de tu vida y

pasar a la siguiente. Tal vez no esté de más enfadarse si eso significa que vas a poder defender
tus deseos frente a las exigencias de otra persona.

Todo ello pasa por la aceptación de la emoción tal y como esta se presenta, y con un
compromiso firme con uno mismo y con la vida que desea vivir.