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Pocos conocen sobre la batalla de Ingavi.

Aquella donde el presidente del Perú en aquél


entónces: Don Agustín Gamarra, decidió invadir Bolivia para crear una Confederación con
dominio y supremacía peruanos, aprovechando que los bolivianos se desangraban en una
terrible guerra civil y el país se encontraba dividido en tres sedes de gobierno: uno legítimo
en Chuquisaca, el de la Regeneración en Cochabamba, y el del caudillo Ballivián en La Paz.

Ante el peligro de la invasión de Gamarra, los demás caudillos bolivianos se agruparon junto
a Ballivián y se alistaron en sus ejércitos situándose en las llanuras de la altiplanicie de
Ingaví, presentándose ante un ejército peruano superior en número. Era el 18 de noviembre
de 1841. Ballivián arengó a sus soldados: "Los enemigos que véis al frente pronto
desaparecerán como las nubes cuando las bate el viento".

Dicho y hecho. A pesar de su inferiorida numérica, los bolivianos lograron detener,


apoyados también por un nuevo y eficiente rifle recién adquirido por ellos, el empuje de las
tropas peruanas que intentaron rodearlos. Los bolivianos se habían unificado, mientras que
por el contrario entre los peruanos se podían observar las diferencias entre los jefes:
Gamarra, San Román y Castilla. Agustín Gamarra, quien se encontraba en la primera línea
de fuego, fue alcanzado por un disparo enemigo y murió poco después. Cuando la noticia de
su muerte se esparció concluyó en la total destrucción del una vez poderoso ejército
peruano.

Con el Perú sin ejército ni presidente, las tropas bolivianas ocupan las provincias de Tacna,
Arica y Tarapacá y amenazaban con llegar hasta el cusco. La expulsión de las tropas
bolivianas del Perú se lograría por parte de las guerrillas de resistencia peruana; y el cese
de las hostilidades se logró por la intercesión diplomática de Chile (por ironías de la
historia), firmándose un "Tratado de Paz" en Puno el 7 de junio de 1842.

Quiero aclarar que he creado este hilo a manera de autocrítica ya que engrandecemos y
admiramos nuestras victorias, pero también debemos saber "qué aprender" de nuestras
derrotas. Me parece bastante increíble la manera en que un país sumido en la guerra civil y
desangrado por ella se unifica para enfrentar a un enemigo común. Espero sus comentarios.
Para tratar de explicar la razón por la que Gamarra expresó que el fuego boliviano fue
"nutrido" debemos tener en cuenta la enorme diciplina e instrucción que requería el soldado
para disparar. No era como ahora así nomás tan fácil. En esa época los fusiles seguían
siendo de carga por la boca de disparo ("Avancarga"), o sea por donde sale la bala:

En Ingavi, mejor dicho un poco antes de esas fechas (1830) , se produjo una innovación
mediante la cual la chispa de la pólvora se provocaba con mecanismo percusión (sin
pedernal), y no como en el anticuado mecanismo pedernal (piedras de chispa), aunque
sigue requiriendose producir una chispa en el mecanismo para que prenda esa pólvora para
producir un tiro: vease la foto el humo del tiro saliendo por la boca de fuego y también el
humo de la chispa del mecanismo de disparo (de Piedra o de Percusión).
Esta innovación del mecanismo del disparo aumentaba el número de tiros efectivos, pero no
incrementaba su número en si (ya que la carga por la boca del rifle era el mayor factor
limitante de tiempo para generar un mecanismo de disparo), siendo digamos la probabilidad
de disparos efectivos, es decir de un mecanismo de chispa de mejor calidad , de manera
que como resultado sí aumentaba el numero de tiros, ya que la percusión casi no fallaba
durante le disparo para producir el encendido de la polvora y por tanto un tiro efectivo el
90% de los casos, por el contrario el pedernal fallaba en producir un tiro efectivo el 30%-
50% de las veces.

Fusil de pedernal con piedra (Guerras de independencia y napoleón)

Fusil de percusión (posible uso en la batalla de Ingavi)


LA BATALLA DE INGAVI Y LA MUERTE DE GAMARRA
En la víspera de la batalla, el ejército peruano tenía como comandante en jefe
a Castilla y como director de operaciones a Gamarra. En vista de que algunos jefes
mostraron su disconformidad con la designación de Castilla, Gamarra optó por
nombrarlo comandante de la caballería, en tanto que el general Miguel San Román,
fue designado comandante de la infantería.
Al amanecer del 18 de noviembre, los ejércitos dieron salvas y tocaron dianas.
Las tropas peruanas contaban con,23 jefes, 235 oficiales y 5,119 soldados, más 8
piezas de artillería. El ejército boliviano tenía 40 jefes, 320 oficiales y 4,000
soldados, más 6 piezas de artillería.
El campo de batalla de Ingavi tiene una ligera pendiente ascendente hacia el
sur. Existían allí algunas chozas aisladas. Las tropas peruanas tomaron posiciones
al lado de la explanada, frente a la hacienda y las bolivianas, comandadas por
Ballivián, se colocaron entre los pantanos de Viacha y los cerros de Chonchocoro.
La batalla se inició muy de mañana, con el enfrentamiento de las guerrillas.
Gamarra, había colocado la caballería a la derecha e izquierda de su línea de
ataque, teniendo en cada ala una columna ligera de infantería, formada por los
cazadores de los cuerpos que debían se- cundar la acción de la caballería. La
artillería fue intercalada entre las unidades de la línea y quedaban de reserva los
batallones Puno y Ayacucho. El ejército boliviano adoptó una formación semejante.
Al iniciarse las acciones, Gamarra atacó la izquierda de Ballivián, pero las
tropas de éste ofrecieron tenaz resistencia, obligándolo a detenerse. A esta altura
de las operaciones, Castilla ordenó al jefe de los Coraceros, coronel Arróspide, que
atacara la
derecha de las tropas bolivianas; para de este modo poder destruir las columnas del
ejército adversario, que presentaba el flanco abierto y por lo mismo vulnerable, pero
Arróspide se negó a cumplir la orden dada por Castilla.
Mientras tanto Gamarra, en el fragor del combate y en su obsesión de
desbordar el ala izquierda del adversario, atacó, alargando sus líneas y haciéndolas
avanzar; estrategia que causó cierto descontento en sus líneas, situación que
aprovechó Ballivián, para lanzar un ataque ordenado y masivo, estrellando
prácticamente sus tropas sobre la infantería peruana, que perdió fuerza para el
ataque. En este momento, San Román, mal interpretando una orden, sacó de la
línea de ataque dos batallones, tomando el camino que conduce a Viacha. Los
bolivianos al advertir esta maniobra, redoblaron sus esfuerzos para atacar a los
peruanos.
La caballería peruana situada a la izquierda, engañada por la maniobra de San
Román, comenzó a abandonar el campo. La noticia de la muerte de Gamarra, que
se propagó rápidamente en el campo de batalla, desmoralizó a los efectivos de los
batallones Ayacucho, Punyán, Puno y Yungay, quienes a las voces de "el
presidente ha muerto", iniciaron la retirada que luego se generalizó en todas las
líneas del ejército peruano.
Castilla trató de restablecer el combate, pero sus esfuerzos fueron infructuosos
y cayó prisionero del enemigo. La situación de los peruanos fugitivos se tornó
dramática, pues se vieron impedidos de pasar el puente del Desaguadero, que
había sido mandado destruir por San Román, para cubrir su retirada. Esto dio lugar
a que muchos soldados peruanos fueran ultimados despiadadamente por los
vencedores, no obstante haberse rendido.
Entre las causas que motivaron la derrota del ejército peruano en Ingavi, cabe
citar la lentitud y confianza con que se movilizó ese ejército dentro de territorio
boliviano. Gamarra se engañó, pues pensó que el año 41 tendría la grata acogida
que tuvo el año 28, en que el pueblo, interesado en la salida de Sucre, a quien
consideraba un opresor, lo ayudó incondicionalmente. Contribuyó también a esa
derrota la desmoralización que había cundido entre la oficialidad peruana, a raíz de
los ascensos concedidos luego de la acción de Mecapaca; el uso de los llamados
fusiles hannoverianos por el ejército boliviano, que al disparar un fuego graneado no
visto antes en acciones similares, causó pánico entre las tropas peruanas; la
retirada de San Román y la muerte de Gamarra en circunstancias aún no aclaradas.
Según la versión más aceptada, Gamarra murió por efecto de una bala
disparada, cuando se encontraba un tanto retirado del campo, en el momento en
que cumplía con una necesidad corporal. Refiere Alfredo González Prada en su
libro Un crimen perfecto, que muchos años después de realizada la batalla, un indio
moribundo, residente en una hacienda cañetana, mandó llamar a su padre, don
Manuel, para confiarle un secreto de que él había matado a Gamarra en Ingavi,
para vengarse del ultraje de que había sido víctima en un cuartel.
La muerte de Gamarra alejó para siempre a Bolivia del peligro que significaba su
presencia para su independencia y la seguridad de su territorio, pese a que quedaba
pendiente de solución la cuestión de límites, que tuvo una notoria gravitación en los
conflictos que habían tenido hasta entonces el Perú y Bolivia.
Victorioso el ejército boliviano, invadió el sur del Perú, bajo las órdenes de
Ballivián, Rodríguez Magariños y Lara. En tanto se realizaban pequeños encuentros
y escaramuzas, entre montoneras peruanas y el ejército invasor, se realizó una
reunión en Lima, con la participación de civiles y militares y se acordó en ella
designar a un ministro plenipotenciario, que negociara la paz, pero con la condición
de que el ejército boliviano abandonara el país en la brevedad posible y que el Perú
no se viera afectado en su integridad territorial.
El plenipotenciario designado fue Francisco Javier Mariátegui, quien partió al
sur en compañía de Lavalle. Ballivián nombró como su representante a Hilarión
Fernández. Los tres personajes se reunieron en el pequeño poblado de Vilque, el 9
de mayo de 1842. Las conversaciones no fueron del todo cordiales, pues
menudearon las acusaciones y recriminaciones por incidentes pasados. Mariátegui
exigió del gobierno de Bolivia el pago de los gastos ocasionados al gobierno del
Perú por las campañas del 28 y del 41 y que mandase destruir la columna, que con
inscripciones injuriosas al Perú había mandado construir en el campo de Ingavi. Al
no llegarse a un acuerdo en esta oportunidad, se reunieron posteriormente en
Acora, los representantes del Perú Gutiérrez de La Fuente y Mariátegui y Ballivián y
Olañeta de Bolivia, donde se fijaron las bases para la suscripción del tratado de
Paz, que se firmó en Puno, el 7 de junio de 1842. Por este tratado se convino, en
líneas generales, en olvidar las diferencias pasadas, el ejército boliviano se
comprometía a desocupar territorio peruano y el pago de indemnización por gastos
de guerra se haría recíprocamente.
ToYoTeroFJ a Batalla de Ingavi: La unión hace la fuerza
Miembro de Bronce
Pocos conocen sobre la batalla de Ingavi. Aquella donde el
presidente del Perú en aquél entónces: Don Agustín Gamarra,
decidió invadir Bolivia para crear una Confederación con dominio y
supremacía peruanos, aprovechando que los bolivianos se
desangraban en una terrible guerra civil y el país se encontraba
dividido en tres sedes de gobierno: uno legítimo en Chuquisaca, el
de la Regeneración en Cochabamba, y el del caudillo Ballivián en La
Paz.

Registro: diciembre-2009
Ante el peligro de la invasión de Gamarra, los demás caudillos
Ubicación: donde mi Land bolivianos se agruparon junto a Ballivián y se alistaron en sus
Cruiser me lleve, osea en ejércitos situándose en las llanuras de la altiplanicie de Ingaví,
cualquier lugar presentándose ante un ejército peruano superior en número. Era el
Género: 18 de noviembre de 1841. Ballivián arengó a sus soldados: "Los
Mensajes: 1.201 enemigos que véis al frente pronto desaparecerán como las nubes
cuando las bate el viento".

Dicho y hecho. A pesar de su inferiorida numérica, los bolivianos


lograron detener, apoyados también por un nuevo y eficiente rifle
recién adquirido por ellos, el empuje de las tropas peruanas que
intentaron rodearlos. Los bolivianos se habían unificado, mientras
que por el contrario entre los peruanos se podían observar las
diferencias entre los jefes: Gamarra, San Román y Castilla. Agustín
Gamarra, quien se encontraba en la primera línea de fuego, fue
alcanzado por un disparo enemigo y murió poco después. Cuando la
noticia de su muerte se esparció concluyó en la total destrucción del
una vez poderoso ejército peruano.

Con el Perú sin ejército ni presidente, las tropas bolivianas ocupan


las provincias de Tacna, Arica y Tarapacá y amenazaban con llegar
hasta el cusco. La expulsión de las tropas bolivianas del Perú se
lograría por parte de las guerrillas de resistencia peruana; y el cese
de las hostilidades se logró por la intercesión diplomática de Chile
(por ironías de la historia), firmándose un "Tratado de Paz" en Puno
el 7 de junio de 1842.

Quiero aclarar que he creado este hilo a manera de autocrítica ya


que engrandecemos y admiramos nuestras victorias, pero también
debemos saber "qué aprender" de nuestras derrotas. Me parece
bastante increíble la manera en que un país sumido en la guerra civil
y desangrado por ella se unifica para enfrentar a un enemigo común.
Espero sus comentarios.
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Última edición por ToYoTeroFJ; 08-jun-2010 a las 14:18

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08-jun-2010, 15:51 #2

Pilatos Creo que Ingavi representa el permanente deseo boliviano


Miembro Maestro de independencia frente a los cusqueños. El cusqueño
Gamarra fue victima ni mas ni menos que de su propia
"cosmovision" que dicen, típica del desenfoque del "ombligo
de mundo".
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En adelante no se denominará a los aborígenes, indios o naturales.
Ellos son hijos y ciudadanos del Perú, con el nombre de peruanos
deben ser reconocidos. José de San Martín, 28 agosto 1821.

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08-jun-2010, 16:09 #3

ToYoTeroFJ vaya que en Ingavi tan solo ví el deseo de unión de un pueblo


Miembro de Bronce frente a una amenaza. excelente apreciación Pilatos, no lo había
visto desde ese punto de vista.
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08-jun-2010, 18:58 #4

Tupac Amaru Este es un tema poco estudiado ¿quién dice que Gamarra
Miembro Maestro quería una confederación?

El año pasado pude comprar el epistolario de Gamarra,


recopilación de Alberto Tauro del Pino, y tiene información
realmente sorprendente.

En carta fechada el 19 de abril de 1841 en Tacna, Gamarra


explica a La Fuente su determinación arreglar asuntos con
Registro: enero-2009 Bolivia, sin determinar invasión alguna:
Ubicación: Bellavista, Callao
Edad: 31 Cita:
Género:
Mensajes: 336 Felismente hemos concluido con la rebelión y ahora voy a
ocuparme de los negocio qe. tenemos pendiente con
Bolivia. Hacen ocho días que escribía al Presidente
Velasco convidándolo a entendernos de cerca, y espero
su contestación. Yo no bajaré a la capital sin haber
concluido un asunto qe. nos está inquietando tanto tpo.
ya. Tengo razones pa. creer que ahora concluiremos todo
amistosamente.

Entre tanto en Lima han habido sus amarraduras porque


habia un proyecto de revolución segun me escribe nro.
comun amigo Menéndez. En Quito también engachaba
hombres Sta Cruz y aun se dice qe. había su protección.
Yo no sé cuanto tardaré en el Sur; p°, dando algun
cuidado al Norte, no es posible qe. todos estemos aquí. V.
está pr. su actual carácter llamado a atender el Norte
mientras el Exto. de operaciones da importancias a nras.
pretensiones en el Sur. Recelo qe. si pr. acá gritamos
guerra contra Bolivia, aunqe. grito aparente, haga Jetulio
un esfuerzo pa. meternos algunos centenares de
hombres, y llamarnos la atensión desorganizándonos
algunos pueblos. Para este caso es V. necesarísimo en la
Capital..... En Lima hay un batallón y un escuadrón: en la
Libertad doscientos infantes y cincuenta caballos, y en
Piura otro escuadrón. En un caso preciso estarían
reunidos en cuatro días mil quinientos hombres con qe.
debe V. estrujar cualquier aventura.....
El ejército peruano parece que era en su mayor parte
reclutas, pues en carta fechada el 12 de agosto de 1841 en
Andahuaylas, Gamarra le dice a La Fuente lo siguiente:

Cita:

Pido al señor Menéndez los 200 hombres qe. están en el


Norte de Punyán. Quiero apurar las operaciones ahora qe.
Bolivia es un caos sin demorarme en instruir reclutas.
Active pues mi am°. su embarcación pa. Arica donde
recibirán mis órdenes.

Las municiones de fusil qe. vuelen.


en otra carta al mismo, fechada en Lampa el 18 de
septiembre de 1841, Gamarra dice:

Cita:

Pedí los doscientos hombres de Punyan qe. estaban en el


Norte, y se me ha contestado qe. pr. ahora no puede ser
en razón de la revolución: esta pues bien, po. como no
hay cuid°. en el Norte, he pedido los trescientos del
batallón Gamarra qe. aunqe. no sean veteranos aquí se
arreglarán pa. formar un cuerpo de reserva situado en
Arica, ya sea pa. observar Arequipa ya a Bolivia o ya al
Norte....
Gamarra denuncia la traición de Ballivián en carta fechada
el 19 de octubre en Colpani, además de que menciona las
bajas del ejército:

Cita:

Ya nos tiene V. ocupando el Depto. de la Paz despues de


combatir contra la perfidia del Gral. Ballivian. Está pues
hecho lo q. V. deseaba y solo falta q. me manden VV.
algunos centenares de hombres pa. reforzar mi ejército,
pues no ignora V. q. un ejército en campaña tiene bajas
de toda clase.....
Ya en carta fechada en Viacha el 8 de noviembre, Gamarra
anuncia la pronta desocupación de Bolivia, demostrando
que no buscaba ni conquista ni confederación, y también
una posible derrota:

Cita:

Desde el golpe del 5° nada ha habido hasta ahora


marcable. Ballivian huyó a Sisicaya y no sé si con alguna
fuerza, que espera de retaguardia, se animará a dar una
batalla. Yo estoy agarrado de La Paz y no la soltaré sino
después de nuestros tratados concluídos.

Entre tanto tenemos bajas y pobreza y ambas


enfermedades crecerán si se prolonga la campaña.

Para reforzarnos tenemos nuestra fuerza del Norte. De


oficio pido a 300 infantes y 150 caballos, todos veteranos.
Espero que V. que es militar apreciará en su valor, la
importancia de estos pedidos, e influirá para que vengan
sin demora. También pido contingentes y alguna pólvora.
Sin estos aumentos talvés nos veremos en estrechuras, y
nos espongamos a perder tantas y tan fundadas
esperanzas
En este enlace pueden ver el folleto Campaña de 40 días de
Ballivian. Es la versión más difundida de la batalla de
Ingavi, pero no la más cierta, por ser sólo un testimonio de
parte.

http://pds.lib.harvard.edu/pds/view/2587736?n=1

Última edición por Tupac Amaru; 08-jun-2010 a las 21:42

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09-jun-2010, 22:20 #5

francois Victoria de Ingavi de Bolivia sobre Perú


Miembro Nuevo
A fin de obtener segura victoria sobre el enemigo y para hacer salir al
enemigo de sus posiciones, en genial ardid táctico, Ballivián realizó un
falso movimiento de Sicasica en dirección a El Alto. Gamarra cayó en la
trampa y sacó sus hombres de los atrincheramientos para “cortar la
retirada de los bolivianos hacia Calamarca”. De ese modo, ambos
ejércitos quedaron amenazándose las vías de retirada: los bolivianos no lo
harían hacia el sur, ni los peruanos al norte.

Registro: octubre-2009 En la mañana, sin haber asomado aún el sol por las nubosidades existentes
Ubicación: paris aquel memorable 18 de noviembre de 1841, se encontraron frente a frente
Género: en los campos de Ingavi los 4.000 soldados bolivianos que había juntado
Mensajes: 6 —a duras penas— el presidente Ballivián, contra 5.300 peruanos que
componían el grueso de la fuerza invasora. Poco antes de la batalla,
Gamarra les había prometido en voz muy alta: “Camaradas, vamos a
almorzar al Ejército boliviano y a comer a la ciudad de La Paz”.

Las acciones comenzaron con un movimiento peruano orientado a realizar


un desborde del ala izquierda de Ballivián, pero los bolivianos recorrieron
sus líneas hacia la hacienda Ingavi, dejando en el aire al movimiento
enemigo. El Ejército boliviano quedó así definitivamente desplegado de la
siguiente manera: el ala izquierda apoyada en la hacienda Ingavi y el ala
derecha en los bofedales de Huajrapila, con su artillería posicionada entre
las unidades de la primera línea.
La iniciativa la tomó el comandante boliviano, que había intuido la
tendencia de su rival para llevar su esfuerzo principal por allí, ordenando
al Batallón 8º a realizar un ataque frontal, a fin de atraer al enemigo.

Comenzó entonces la batalla al mismo tiempo que se despejaban las


nubes, apareciendo en el horizonte el arco iris con los colores de la enseña
nacional cual signo premonitorio venturoso (en ese tiempo se consideraba
así al arco iris, pese a no ser la bandera vigente). Inspirado en el
fenómeno, Ballivián dirigiéndose a sus hombres, les arengó gritando:
“¡Soldados... a esos enemigos que tenéis al frente, los veréis desaparecer
como las nubes cuando las bate el viento!”.

Sus palabras fueron seguidas por el tronar de los cañones. El humo denso
de los fuegos de fusilería no permitía ver la cantidad de bajas provocadas
en ambos bandos. A tal extremo llegó la densidad del fuego cruzado, que
Gamarra, observando cómo caía el plomo a su alrededor, lo calificó como
“una verdadera lluvia de balas”.

Alrededor del mediodía, Ballivián decidió alargar su ala derecha hacia


Viacha, cual si intentara cortar la retirada enemiga. Esto atrajo –como un
imán– a la caballería peruana, que se movilizó causando desorden entre
sus propias tropas, que empezaron también a moverse en completa
confusión hacia Viacha; mientras los bolivianos atacaban con fuerza en
toda la línea, con su principal esfuerzo dirigido esta vez hacia el
debilitado centro del dispositivo de Gamarra.

El choque fue brutal y el desorden empezó a enseñorearse también en las


unidades de infantería peruanas, que hasta entonces habían mantenido
estoicamente sus posiciones. Fue cuando aparecieron los coraceros
bolivianos, que habían sido lanzados a la carga y, debido al volumen y
peso de sus cabalgaduras (caballos percherones), después de romper la
primera línea peruana no pudieron detenerse, haciendo lo propio con las
reservas para aparecer después bien a retaguardia del enemigo.

El desastre llegó a su clímax cuando Gamarra fue muerto de un disparo.


De inmediato se corrió la voz y el resto de sus tropas comenzó a
dispersarse y huir en total desbande tras las huellas de la caballería y
buscando desesperadas el camino al Desaguadero, lo que facilitó su
persecución y captura por la caballería del ala derecha boliviana, los
escuadrones de húsares y guías. Cayeron, junto al jefe de Estado Mayor,
general Ramón Castilla, 3.200 soldados peruanos prisioneros, 500
muertos, 442 heridos y todo su parque y armamento. Los restos de
Agustín Gamarra fueron enterrados y, supuestamente, repatriados después
a su país.

Al día siguiente, Ballivián y su victorioso Ejército hicieron su entrada


triunfal en la ciudad del Illimani, precedidos por los miles de prisioneros
peruanos, los mismos que habían tomado y permanecido en la ciudad
desde octubre de ese año.

Las campanas de la ciudad tañían como nunca y la población toda se


volcó a las calles, adornadas con arcos de flores, para agasajar a los
vencedores y, en especial, a su líder, el general José Ballivián y Segurola;
nieto del brigadier realista Sebastián Segurola, que defendiera la ciudad
contra el cerco de Túpac Katari en 1781. Coincidencias históricas que
colocan a la familia Ballivián en lugar preferente en el panteón de
notables paceños.

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09-jun-2010, 22:36 #6

ToYoTeroFJ he leído que el ejército de bolivia contó en esa batalla con un


Miembro de Bronce nuevo rifle llamado "hannoveriano" inventado por un capitán
alemán. no he encontrado detalles sobre lo especial o novedoso de
este rifle, pero se dice que compensó la inferioridad numérica de
las tropas bolivianas. el mismo Gamarra dijo "he estado en
muchas batallas y nunca había visto un fuego tan nutrido".
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10-jun-2010, 06:07 #7

Pilatos Para tratar de explicar la razón por la que Gamarra expresó que
Miembro Maestro el fuego boliviano fue "nutrido" debemos tener en cuenta la
enorme diciplina e instrucción que requería el soldado para
disparar. No era como ahora así nomás tan fácil. En esa época
los fusiles seguían siendo de carga por la boca de disparo
("Avancarga"), o sea por donde sale la bala:

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En Ingavi, mejor dicho un poco antes de esas fechas (1830) ,
se produjo una innovación mediante la cual la chispa de la
pólvora se provocaba con mecanismo percusión (sin pedernal),
y no como en el anticuado mecanismo pedernal (piedras de
chispa), aunque sigue requiriendose producir una chispa en el
mecanismo para que prenda esa pólvora para producir un tiro:
vease la foto el humo del tiro saliendo por la boca de fuego y
también el humo de la chispa del mecanismo de disparo (de
Piedra o de Percusión).
Esta innovación del mecanismo del disparo aumentaba el
número de tiros efectivos, pero no incrementaba su número en
si (ya que la carga por la boca del rifle era el mayor factor
limitante de tiempo para generar un mecanismo de disparo),
siendo digamos la probabilidad de disparos efectivos, es decir
de un mecanismo de chispa de mejor calidad , de manera que
como resultado sí aumentaba el numero de tiros, ya que la
percusión casi no fallaba durante le disparo para producir el
encendido de la polvora y por tanto un tiro efectivo el 90% de
los casos, por el contrario el pedernal fallaba en producir un tiro
efectivo el 30%-50% de las veces.

Fusil de pedernal con piedra (Guerras de independencia y


napoleón)

Fusil de percusión (posible uso en la batalla de Ingavi)


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En adelante no se denominará a los aborígenes, indios o naturales. Ellos
son hijos y ciudadanos del Perú, con el nombre de peruanos deben ser
reconocidos. José de San Martín, 28 agosto 1821.

Última edición por Pilatos; 10-jun-2010 a las 06:38

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10-jun-2010, 06:37 #8

ToYoTeroFJ si tengo entendido que el sistema de avancarga se usó hasta la


Miembro de Bronce guerra de secesión estadounidense. entonces el hannoveriano
que usaron los bolivianos en ingavi es el sistema de percusion y
avancarga que se usó hasta esos tiempos. excepto en los de la
unión, en que algunos empezaban a utilizar el sistema
winchester, al que un General Confederado llamaba "el maldito
rifle que se carga un domingo y puede dispararse toda la
semana".
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10-jun-2010, 11:54 #9
Tupac Amaru Cita:
Miembro Maestro
Iniciado por ToYoTeroFJ
si tengo entendido que el sistema de avancarga se usó
hasta la guerra de secesión estadounidense. entonces el
hannoveriano que usaron los bolivianos en ingavi es el
sistema de percusion y avancarga que se usó hasta esos
tiempos. excepto en los de la unión, en que algunos
empezaban a utilizar el sistema winchester, al que un
Registro: enero-2009 General Confederado llamaba "el maldito rifle que se
Ubicación: Bellavista, Callao carga un domingo y puede dispararse toda la semana".
Edad: 31
El primer modelo de Winchester es de 1866, así que debió
Género: referirse al Spenser, que era el sistema en el cual se basó el
Mensajes: 336
Winchester.

Tupac Amaru
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10-jun-2010, 15:16 #10

jafetbo La derrota de Gamarra se dio


Miembro de Bronce principalmente porque era un comandante
bastante mediocre, a pesar de su recorrido
jamas demostro una eficiencia superior.

Ballivian, sin ser un portento lo acomodo, lo


emparedo y lo derroto.

Tanto en la tactica como en la estrategia


Gamarra nunca tuvo una real iniciativa a pesar
Registro: enero-2010 de su ataque alocado. Poco importan los fusiles
Ubicación: lima
cuando un ejercito esta pobremente conducido.
Género:
Mensajes: 1.415
Saludos

jafetbo
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10-jun-2010, 17:27 #11

Tupac Amaru Cita:


Miembro Maestro
Iniciado por jafetbo
La derrota de Gamarra se dio principalmente
porque era un comandante bastante
mediocre, a pesar de su recorrido jamas
demostro una eficiencia superior.
Registro: enero-2009
Ballivian, sin ser un portento lo acomodo, lo
Ubicación: Bellavista, Callao
Edad: 31
emparedo y lo derroto.
Género:
Mensajes: 336 Tanto en la tactica como en la estrategia Gamarra
nunca tuvo una real iniciativa a pesar de su ataque
alocado. Poco importan los fusiles cuando un
ejercito esta pobremente conducido.

Saludos
No lo creo así. Gamarra fue el que ideó el ataque a los realistas
en Ayacucho y el que eligió el campo de batalla de Yungay para
que el ejército restaurador se enfrente al ejército confederado.
Ambas batallas fueron decisivas para definir al vencedor en la
guerra.

Tupac Amaru
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10-jun-2010, 17:42 #12

Henry_Basett
Miembro Nuevo
CAUSAS PRINCIPALES DEL
ANIQUILAMIENTO DEL EJERCITO DEL PERU
EN LA BATALLA DE INGAVI

El total aniquilamiento del Ejército del Perú


en la Batalla de Ingavi no se debió al
Registro: noviembre-2009 intrascendente detalle de una ligera mejora
Ubicación: geneve del mecanismo de encendido de la pólvora
Género: de un rifle con respecto a otro y que
Mensajes: 4
utilizaban la misma tecnología de la época.

Esta desastrosa derrota del Ejército


peruano se debió principalmente a la
ausencia de sentimiento patrio, de entereza
y de coraje que demostraron durante la
Batalla en todas sus líneas. Se debió
también a la descuidada confianza con la
que se invadió a Bolivia, seguros que ante
la situación política imperante en ese país,
viviendo el infortunio de una guerra civil, la
misma se produciría sin ningún
inconveniente; despreciando así el valor de
un país que se siente invadido y que se une
ante este peligro con una valentía extrema,
superando cualquier desigualdad que
contraste con la soberanía de su Patria.

Como una muestra de esa actitud, se


resume como bastante ilustrativa la
siguiente cita:

NOTAS FINALES SOBRE AGUSTIN


GAMARRA(TOMADAS DE LA “HISTORIA DE
LA REPÚBLICA DEL PERÚ” DE JORGE
BASADRE)

Bartolomé Herrera, en su oración fúnebre


en la Catedral de Lima 4 de enero de 1842,
y para la cual recibió, según se asevera, los
testimonios de algunos sobrevivientes,
trató así el mismo tema:

“Los cuerpos a quienes la ira del Señor,


valiéndose de los mismos pecados que iba a
castigar , aportó, amalgamó, confundió de
modo que no podían disparar el fusil sin
rendirse unos a otros; circuidos por todas
partes del fuego enemigo, se habían
desbandado. El lancero, el formidable
lancero del Perú, había , ¡ Oh vergüenza!,
antes que todos huido. Dos batallones
solos, semejantes a los ochocientos
valientes que , abandonados por sus
compañeros, quedaron en el campo con
Judas Macabeo, resisten el empuje de
cuatro mil soldados.”……..
………..El habito de no obedecer las
instituciones ni la autoridad pública estaba
inveterado. Una parte de las tropas
desobedeció pues, a sus jefes; careció de
entusiasmo para defender la patria; no la
vio y volvió caras ¿ a presencia de quien?
De soldados bolivianos. ¿Qué podre decir
que nos consuele?. Ingavi era un castigo.
Debía ser una expiación. “Que la sangre del
generalísimo Presidente nos recuerde
siempre hasta donde puede conducir a las
naciones el abandono de sus hijos”

Henry_Basett
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10-jun-2010, 20:59 #13

gatocorrupto Y luego nos enseñan en el colegio que el Perú es pacífico y


Miembro de Bronce nunca invadió a nadie

Registro: septiembre-2009
Ubicación: Surco
Género:
Mensajes: 2.267

gatocorrupto
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25-jun-2010, 21:54 #14

Marte777 En el siguiente extracto del Diario de Campaña del Gral.


Miembro Nuevo José Ballivian, denominado “Campaña de 40 días”, se
describe el desarrollo de todas las acciones de la Batalla de
Ingavi que culminaron con la catastrófica derrota de
nuestro ejército:

..….. PARTE 1 “Ejército boliviano. - Estado mayor general.

Boletín Nº 3. - VICTORIA DE INGAVI.


Registro: junio-2010
Ubicación: mexico DF
Género:
Mensajes: 8
Desde el 25 de octubre anterior se había suspendido la
continuación del Boletín por no darle sin asunto notable. Se
publica ahora cuando nuestra independencia, la dignidad
de Bolivia, el honor nacional y el lauro de nuestras armas
son tan inconmovibles como las bases de nuestros Andes, y
cuando descansan a la sombra de los gloriosos trofeos y de
los laureles conseguidos por el bizarro valor de nuestros
bravos en la memorable jornada de Ingavi.

Situado nuestro ejército en Sicasica y el enemigo en la Paz,


después del reconocimiento militar de Calamarca que
ejecuto con una de sus divisiones, se ocupó aquel de sus
arreglos y éste de talar nuestros campos, allanar nuestras
casas para saquearlas en todas las horas del día y de la
noche, en asesinar nuestros compatriotas, en arrancar a
nuestros hijos de los establecimientos de educación y de
nuestros hogares para engrosar sus filas, en atacar todas las
garantías sociales, en alterar nuestro sistema de hacienda,
en profanar nuestros templos, y en cometer en fin cuantas
depredaciones y atentados ejercieron los mas bárbaros
conquistadores de la edad media. El 6 se movió el enemigo
de la Paz, y se acantonó en Viacha, donde se fortificó,
dejando guarnecida aquella ciudad con un batallón y una
mitad de lanceros. El 3 se había reunido a nuestro ejército
el batallón 12 de Oruro: el 9 lo hizo la columna Ballivian de
Cochabamba y el 11 los escuadrones de Coraceros, Guías y
Dragones, a las órdenes del coronel José María Silva, con
mas una compañía de infantería de Oruro que reforzaron
nuestras filas.

La reunión de estas fuerzas que esperábamos con ansiedad


puso al ejército, aunque no en un número igual al invasor,
en aptitud de tomar ya la ofensiva y dar una nueva
dirección a sus operaciones para concluir la campaña. S. E.
se ocupó activamente en los días 11 y 12 de arreglos
importantes en el ejército, del establecimiento de
maestranzas, reemplazos formación de nuevos cuerpos de
reserva, y en dictar todas las providencias necesarias para
asegurar nuestra retaguardia y contener al enemigo con un
nuevo ejército, si la desgracia o la caprichosa fortuna, a
pesar de nuestro civismo, del valor de nuestros guerreros y
de la justicia de nuestra causa le hubiera acordado el
triunfo.

El 13 en fin se dio la orden de marchar, y el 14 se verificó en


Ayoayo la reunión del ejército, marchando las divisiones
por un hábil y combinado movimiento de los diferentes
campos que ocupaban. El 15 se hicieron los últimos
arreglos, y el 16 avanzó el ejército sobre Calamarca,
apoyando su marcha sobre la prolongada cadena de
montañas que cubrían nuestro flanco derecho, y cubriendo
nuestra izquierda con una descubierta a las órdenes del
coronel Magariños.

Este día entró en línea el batallón 10, que redoblando sus


marchas desde Potosí, se reunió a sus compañeros de
armas para partir con ellos las fatigas y las glorias. El I7 se
movió el ejército en busca del enemigo, decidido a
comprometer la batalla en que se cifraban tantas
esperanzas, y de la que pendían tan altos intereses.

Varios avisos de nuestras descubiertas, informaron á S. E.


de la permanencia del enemigo en su campo fortificado de
Viacha. El ejército hizo alto en Iñupampa, y S. E. le dispuso
al combate en tres líneas reforzadas por la artillería que
debía cubrir los claros de las columnas en caso preciso, y
apoyados los flancos por dos escuadrones de coraceros. En
este orden y dada la señal, se emprendió la marcha hasta
hacer alto a una legua del campo contrario para dar
descanso a la infantería, agua a la caballada y hacer un
reconocimiento sobre el enemigo, que presentó toda su
caballería en columnas paralelas sobre su flanco izquierdo,
apoyando su derecha sobre el morro de Santa Bárbara en
que había colocado su artillería, y situado su infantería en
los parapetos dé su campo. Nuestra descubierta avanzada
sobre el enemigo, fue apoyada por el primer escuadrón de
Coraceros, a las órdenes del teniente coronel Saavedra.
Eran las dos de la tarde, y el enemigo se conservaba en sus
posiciones sin aceptar el combate, cuando S. E. ocupado de
un reconocimiento sobre el ejército contrario, a menos de
media legua de su campo, fue informado de que el batallón
Puno del ejército invasor había desalojado la Paz y venia en
marcha a incorporarse a su ejército. Se presentaba al
parecer la oportunidad de cortar este cuerpo, y el ejército
conservando su misma formación, estrechando las
distancias de las marchas, y cubierto su flanco izquierdo por
una línea de tiradores que ocultase su fuerza, se movió por
la marcha de flanco en la dirección de un ángulo de 45
grados, tomando por lados el campo enemigo y la
continuación de nuestra marcha, con el doble objeto de
evitar la reunión de esta fuerza, de dar frente y presentar el
combate, si el enemigo para apoyar el batallón Puno salía
de sus posiciones y comprometía un choque. Nuestro
primer escuadrón de Coraceros siguió el movimiento,
cubriendo nuestro flanco izquierdo y despreciando el fuego
de una compañía de tiradores a caballo que el enemigo
desplegó en guerrilla, aparentando con un movimiento de
la mayor parte de sus fuerzas que comprometería el
ataque; pero habiendo logrado la reunión del batallón Puno
contramarchó a Viacha, y nuestro ejército continuó su
marcha hasta el campo de Ingavi donde vivaqueó. Este
campo, que reconoció S. E. personalmente, es una extensa
llanura que termina en el cerro de las Letanías y montañas
inmediatas a él. Un ciénago continuado hasta las
inmediaciones de Viacha aseguraba nuestra derecha, y se
cubrió nuestro frente hacia el enemigo y la izquierda, con
compañías de cazadores avanzadas, y demás reglas del arte.
Era este el punto en que el Dios de los Ejércitos había
preparado a los hijos de Bolívar el más justo y espléndido
triunfo. Una lluvia continuada hasta la media noche ofreció
molestias que animaban el entusiasmo de nuestra tropa, y
que parece le excitaron a hacer el servicio con la más
escrupulosa vigilancia y puntualidad.

Amaneció en fin la aurora del 18: el enemigo la saludó con


el estruendo de su artillería y el sonido de sus instrumentos
bélicos. Nuestra artillería saludó también al padre de la luz,
y una diana precursora de la que más tarde debía celebrar
la más bizarra victoria, recordó al soldado boliviano, la
augusta misión de que se hallaba encargado. S. E. ordenó
que comiese la tropa y revistasen las armas. Ambas cosas se
ejecutaron con rapidez, y el ejército a las 9 del dia se
encontró dispuesto al combate que aun no esperaba. Un
parhelio que con los colores nacionales se advirtió en el
disco del sol y que coronaba al ejército, llamó generalmente
la atención de la tropa, que repetía sin cesar: el cielo ha
desplegado triunfante el pabellón boliviano: camaradas a
vencer.

A las 9 y media de la mañana, cumpliendo el que suscribe


con una orden de S. E. , se hallaba ocupado del
reconocimiento del ciénago prolongado por nuestro flanco
derecho, cuando fue advertido por un jefe de nuestra
descubierta que se movían las masas enemigas. Mandó
advertir de ello a S. E. que lo había también notado, y que
había ya ordenado formar los cuerpos.

El enemigo en efecto emprendió el movimiento por su


flanco derecho, apoyándolo en el cerro de las Letanías y en
la cadena de montañas que le siguen al oriente. Un rápido
cambio de frente por nuestra parte satisfizo los deseos de S.
E., por la exactitud con que se ejecutó. Nuestra línea
apoyada en su derecha por el pantano, se formó en el
orden siguiente: a la derecha los batallones número 10 y 12,
mandados por el coronel José María Silva; en el centro el
6.º de línea, y a la izquierda el batallón 8.º, ambos
mandados por el coronel Rivero; las seis piezas de artillería
por secciones llenaban los claros de las columnas, y cuatro
escuadrones de caballería cerraban la ala izquierda de la
línea; los escuadrones de Coraceros y los batallones 5.º , 7.º
y 9.º , formaban la reserva en segunda línea. El enemigo
continuó su movimiento de circunvalación sobre nuestro
campo, con el intento bien conocido de envolver nuestra
izquierda, pero sin la resolución bastante para ejecutarlo a
una distancia conveniente en que no pudiese ser burlado su
intento. S. E. que penetró el objeto de la dirección de su
línea, mandó ejecutar un nuevo cambio de frente, retirando
la izquierda, y sirviendo de eje nuestra ala derecha apoyada
constantemente sobre el ciénago. Por resultado de este
movimiento quedó cubierta la izquierda de nuestra línea
con la casa de hacienda de Ingavi, tras la cual se situó
emboscado el batallón de la guardia 5.º de línea. Cuatro
piezas de artillería colocadas a la izquierda de esta casa, y
las dos restantes sobre el flanco derecho de nuestra línea,
reforzaban nuestras alas. En este estado se esperó hasta el
momento en que se empeñó la batalla. El enemigo a
distancia de tres cuartos de legua sobre nuestro frente, en
la misma llanura que ocupaban ambos ejércitos, sin
obstáculos dé ninguna clase para sus movimientos, formó
su línea en columnas paralelas y en el mismo orden de la
nuestra : marchó de frente con el denuedo que le inspiraba
la persuasión de una segura victoria, pero dudoso el general
enemigo, o ya de las reglas del arte para elegir la colocación
de su caballería, o ya desconfiando de sí mismo, o ya tal vez
faltando la unidad de acción en el mando absoluto, que es
indispensable para dirigir una batalla, cambiaba su
caballería repetidas veces de uno al otro costado de su
línea. S. E. atento a estas variaciones, daba oportunamente
nueva colocación a nuestra caballería para oponerla a la
contraria y comprometerla en cualquiera dirección en que
se encontrase. La línea enemiga traía una dirección opuesta
al objeto manifiesto de envolver nuestra izquierda: había
adelantado su derecha, y formaba una línea oblicua a la que
ocupaba nuestro ejército. S. E. conoció bien pronto tan
sustancial error, y decidió desde ese momento envolver la
derecha del enemigo tomándole de flanco esta ala: se
necesitaba empero que el enemigo se aproximase cuanto
era necesario a la exactitud e impetuosidad del ataque, y
para evitar que reconociese su error y rectificase su
dirección, mandó S. E. desplegar en guerrilla sobre este
costado la compañía de cazadores del 8.º, cubierta por una
mitad de Húsares en tiradores y un escuadrón de reserva,
con la orden de no oponer ninguna resistencia y de retirarse
despacio para atraer insensiblemente ese costado del
enemigo que con imprudencia comprometía. El éxito
correspondió perfectamente al fin propuesto, pues la línea
del enemigo con doble frente al de nuestro ejército,
formaba con la nuestra un ángulo poco mayor de 30
grados....

Marte777
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25-jun-2010, 21:59 #15

Marte777 ..….. PARTE 2 “Ejército boliviano. - Estado mayor general.


Miembro Nuevo
Boletín Nº 3. - VICTORIA DE INGAVI.

El enemigo rompió sobre su marcha el fuego de artillería con


un cañoneo bien sostenido: este fuego no fue contestado
hasta que su aproximación ofreciese la seguridad de ofender
con el provecho que esperábamos de la pericia de nuestros
Registro: junio-2010 oficiales de artillería, que correspondieron a las esperanzas de
Ubicación: mexico DF S. E. desde que ordenó romper el fuego. Nuestra artillería jugó
Género:
con tan buen éxito, que desde el primer cañoneo causó en las
Mensajes: 8
columnas enemigas un daño manifiesto por los claros que
abría.

Llenado el objeto, y cuando el costado enemigo se encontraba


a doscientos pasos de nuestra izquierda, se dirigió S. E. al
ejército, y mostrando a los invasores les dijo: Soldados, a esos
enemigos que tenéis al fiente, los veréis desaparecer como las
nubes cuando las bate el viento.

Inmediatamente mandó retirar las guerrillas, y ordeno al que


suscribe cargase con el batallón de la Guardia, el 8.º y un
escuadrón de Coraceros sobre la derecha del enemigo, con el
objeto de envolverla por aquel flanco y variar de dirección
para continuar barriendo su línea. Al mismo tiempo y con
igual prontitud ordenó al general Luis Lara cargase con tres
escuadrones a la caballería enemiga que en ese momento
cerraba su izquierda, y a los coroneles Silva y Rivero que
atacasen de frente y a la bayoneta. Toda nuestra línea se puso
en movimiento simultáneamente, y el ataque general se dio
con tal ímpetu, bravura y ardimiento, que las dos alas del
enemigo quedaron a la vez envueltas, sin poder resistir al
primer empuje de nuestros bravos. Nuestra caballería
sobrepasó la línea enemiga hasta su retaguardia, y nuestra
izquierda arrolló su derecha, tomó la artillería y continuó el
ataque sin detenerse un solo momento hasta terminar la
batalla. Éramos vencedores por ambos flancos, mientras el
centro enemigo se sostenía a pié firme, formando cuadros dos
de sus batallones, y apoyándose en las pequeñas rancherías
situadas en la llanura: en una de ellas peleó hasta morir entre
los fuegos, el presidente de la república peruana y
generalísimo de sus armas, rodeado de los cadáveres de
muchos de sus jefes, oficiales y tropa.

La tenaz resistencia del centro enemigo obligó por fin a S. E. a


emplear los batallones de reserva que hasta entonces no
habían tomado parte en el combate, mandados por el coronel
Satizabal y sus esforzados jefes Sanjines y Belsu, y a avanzar
las piezas de artillería que con sus bien dirigidos fuegos de
metralla acabaron de romper y dispersar los restos del ejército
enemigo, que cortado en su retirada emprendió la fuga en
distintas direcciones, y en especial sobre la de Calamarca, en
que fueron tomados incluso el general en jefe D. Ramón
Castilla.

Cincuenta minutos de tiempo coronaron por fin con la mas


espléndida y bizarra victoria nuestras armas. Los dos gigantes
del nuevo mundo, el Illampu y el Illimani testigos de esta
brillante jornada, como monumentos eternos, de nuestra
gloria, transmitirán de edad en edad tan fausto hecho, y
arrancarán de la posteridad más remota las bendiciones que
merecen los nombres de los guerreros que han asegurado por
siempre la independencia y la libertad de la hija del Gran
Bolívar.

Si nuestra infantería ha ostentado en esta vez su


incuestionable superioridad, nuestra caballería, ha excedido
en mucho las esperanzas que se tenían en su valor, en su
intrepidez y en su disciplina. Ninguna de sus impetuosas
cargas fue rechazada, y su presencia sola anunciaba la victoria
a donde se presentaba conducida por el intrépido general Lara
y sus bizarros jefes. Jamás en América ha jugado la artillería
con el acierto y buen suceso que ha tenido en Ingavi la
boliviana, dirigida por el esforzado coronel Bayarri, teniente
coronel Gandarillas, sargento mayor Molina y sus valientes
oficiales. En una batalla dada por ambas partes con todas las
reglas del arte, sin haberse podido notar en el enemigo otra
falta que adelantar en demasía su ala derecha, S. E. anegado
en el mas puro placer, ha visto en sus generales, jefes, y tropa,
un valor a toda prueba, y un entusiasmo digno de la causa que
defendían; no ha podido distinguir un solo cobarde, pero ni
uno solo que no se lanzase con arrojo sobre los fuegos
enemigos, queriendo por si solo decidir de la victoria. No
pudiéndose por lo mismo recomendar particularmente a
ninguno, pues todos merecen un especial recuerdo, S. E. ha
ordenado al que suscribe presentar en este Boletín los
nombres de los que por los puntos que ocupaban, o
comisiones de que se encargaron, les colocó la fortuna en una
mas expectable posición. Son por consecuencia
recomendables el intrépido general Lara, ascendido a general
de división sobre el campo de batalla: los comandantes
generales de las brigadas de caballería tenientes coroneles
Saavedra y Montero; el comandante general de artillería y su
jefe, coronel Bayarri y teniente coronel Gandarillas: los
comandantes generales de divisiones y líneas coroneles Silva y
Rivero, los jefes de escuadrones tenientes coroneles Puertas,
Zavala y Gorena, y los comandantes Rosende, Andrade y José
María Aguilar, los jefes de los cuerpos de infantería, teniente
coronel Prudencio de la Guardia, teniente coronel Ballivian del
8.º, teniente coronel Sanchez del 6.º, herido en el campo, y su
2.º jefe comandante Carretero, muerto, habiendo sufrido este
cuerpo todo el fuego del centro enemigo: el teniente coronel
Sanjines del 7.º : el teniente coronel Belzu del 9.º de línea; el
teniente coronel Rojas del 12, y el comandante Perez del 10.º :
los ayudantes jenerales del E. M. J. que quedaron
desempeñando las funciones del que suscribe, y dando
dirección a las columnas, coroneles Magariños y Bilbao. Los
edecanes del Supremo Gobierno teniente coronel José Miguel
Barron, comandante José Felix Cornejo, id. José Llanos,
ayudantes de campo capitán graduado Antonio Medinaceli,
teniente Victor Segovia, alférez Francisco Lopez, id. Ladislao
Silva, que le acompañaron constantemente y cargaron con su
escolta. Los nombres de los segundos jefes y oficiales de todos
los cuerpos, ayudantes y edecanes de los estados mayores
generales y divisionarios, que merecen igualmente ser
recomendados, ocuparán el honroso lugar que se han
granjeado en la pirámide, que como monumento de tan
señalada victoria se ha mandado erigir para transmitir a
nuestros descendientes la memoria de los bravos defensores
de los más caros derechos de Bolivia. Es digna de
consideración la serenidad del Dr, Escobar, Secretario general
de S. E. y del Dr. José María Calvimontes, que se ocupó del
establecimiento del Hospital de sangre inmediato a las
operaciones del ejército, prestando en él un servicio a la
humanidad y a la patria. Merecen además las consideraciones
de sus compatriotas el Dr. Monroi de Portugal, el Dr. Cortés, el
Dr. Orosa, el Dr. Duran, el Dr. Valdez, el auditor del ejército Dr.
Mariaca, y el tesorero de la Paz Francisco de Paula Belza, a
quienes S. E. invitó a quedarse en Calamarca, y acompañaron
no obstante al ejército para presenciar con la mayor serenidad
el combate y partir de las glorias de nuestras armas.

Los trofeos de esta célebre victoria son 4 banderas, ocho


piezas de artillería, tres mil cuatrocientos fusiles, doscientas
noventa lanzas, mayor número de sables, todo el parque
enemigo, y cuanto componía el tren del ejército contrario. Ha
muerto en el campo y sobre su primera línea el generalísimo
de las armas peruanas, y han quedado prisioneros en nuestro
poder el general en Jefe D. Ramón Castilla, 24 jefes, 150
oficiales y 3,200 individuos de tropa. Esta jornada cuesta al
ejército boliviano la muerte de los bravos comandante
Carretero, sargento mayor Taravillo, edecan de S. E., tenientes
primeros Castilla y Fernandez, teniente 2.º Espinosa, alférez
Labardin, 208 individuos de tropa y 434 heridos. El enemigo ha
tenido más de 5oo muertos, entre los que se cuenta un
grandísimo número de jefes y oficiales y 422 heridos……..”
The Brunswick Rifle
Arthur Hare © 2004
art 1This curious arm with its two-groove
art 2
bore and belted bullet remained in the
art 3
art 4hands of Regulars, Militia and Native
troops for almost half a century, despite
n complaints of the guns inaccuracy and
memory difficult loading system. The weapon
f replaced the seven-groove quarter-turn
rthur
are
Baker rifle that had been in use for
almost 25 years. The Baker in turn replaced the old smooth-bore Brown Bess.

As well as an obvious requirement for improved long-ranged accuracy, there was also a need for a new ignition
system to replace the old style flint action that had been rendered obsolete by the introduction of the percussion
cap. George Lovell an Employee and later Inspector for Enfield dedicated himself to bringing the percussion system
to the British military, and as early as 1831 began experimenting with various systems. On February 5th 1836,
2,000 new rifles were ordered by the Board, and George Lovell was instructed to provide a pattern similar to the
Baker.
It was obvious that the Hanoverian oval bored rifle failed
to impress Lovell, for the first model Brunswick he
produced was rifled in the usual way, but with eleven
grooves instead of seven. The twist of this rifling was
increased to a three-quarter turn in the thirty inches of
barrel. This, as he put it, was to give more rotation but
less friction. The stock was not as straight as the Baker,
in order to give a better aim, and the furniture was of
iron, blued or case hardened to avoid the glitter of brass.
Other features were a back-action percussion lock, and a
fixed back-sight for 200 yards with a folding leaf for 300
yards.

Folding Sight

The sword bayonet had a similar grip to the Bake


hand bayonet, with a wide double-edged blade
17-in. long and was attached to a round lug near
the muzzle.

The rifle was quickly put to the test. Officers of the Rifle Brigade were then invited to comment, but they seemed
mainly concerned with the bayonet controversy. Lt.-Col. Eeles agreed that the new rifle should have a sword
attached to the barrel “in the same manner that the swords were fixed during the time of the War.” In May 1836,
Lovell was, in fact, instructed to prepare an experimental rifle with a sword bayonet. This bayonet has a blade 25-
in. long and a knuckle bar. On the other hand another Rifle Brigade officer, Lt.-Col. Brown, advised a long light
bayonet instead of the short sword formerly supplied to the Rifle Corps.
In the meantime, Mr. Seabright, acting on behalf of the Duke
of Brunswick, had submitted a rifle, which was stated to have
been developed by his Field Adjutant, Capt. Berners then in
use by the Duke of Brunswicks forces. It had a barrel 3 ft. 3 ½
in. long with two wide grooves making a complete turn. Lovell
tried it out against his eleven groove rifle and, although it was
very similar to the Hanoverian rifle of 1835, he was
immediately impressed. "Certain it is", he reported, "that the
shooting of this Rifle in my hands has been very excellent and
I would therefore propose to make further inquiries into the
principle upon which it is constructed." The only objection he
found was the difficulty of placing the belted ball in its proper
position on the muzzle in loading.

Maj. Dundas and the Woolwich Committee were not so enthusiastic. They agreed the “it shot as well after 50
rounds had been fired from it as at the commencement of the day’s practice without having been once wiped out”.
But they pointed out that a cartridge could not be used, and concluded: “This rifle is infinitely more correct in its
firing at long ranges than the common rifle, but from the ball having less initial velocity, it requires a complication
of sights which together with its great weight (10 lb. 7 oz.) and less facility in loading would render it very
unmanageable for the use of troops in the field”.

On Boxing Day, 1836, Millar reported that the rifle had four great advantages over its rivals:

It was as accurate as the others at short distances, and superior at long distances. There was no difficulty in
handling or loading it.It shot correctly for a longer period without cleaning.The greater smoothness of the barrel
made it less likely to wear away than those with projecting bearings or lands.
In 1837 the decision was made to adopt the Brunswick
system. The weapon was of .704 caliber with a 33 1/16
inch browned barrel incorporating a hooked breech The
.704 caliber was chosen so that standard infantry musket
balls could be used if necessary. The furniture which
included a butt-box cover, ramrod pipes, trigger-guard,
buttplate and fore-end cap were of brass.

The back-action was case hardened and the ramrod was


polished bright. Lovell told the Board that he had second
thoughts about the rifling of his new pattern rifle. One he
had made with the two grooves in the style of the
Brunswick had proved superior to the eleven-grooved
model.

Unmarked Back-Action Lock of 1st Pattern

As the general design of the rifle had been agreed with the Rifle Brigade and orders had been placed for materials
the question of rifling was now urgent. During November and December, six of Lovell’s first model two groove
rifles were given a searching test by a Committee of Officers under Maj.-Gen. Millar, Director of Artillery.

The rifle was similar in appearance to the original eleven-grooved model but it now incorporated the Brunswick
rifling made to a caliber of .654 in. with the twist increased to a complete turn. Two of the faults to which the
Committee had objected in the Brunswick specimen had been removed. Where the rifling left the muzzle, Lovell
made two semi-circular notches into which the belt of the ball fitted a considerable help to loading.

The total weight was also reduced to approximately 9 lb. The bayonet had a more substantial handle and the blad
was lengthened to 22 in.

The round lug on the barrel was replaced by the old flat bar (pictured below right) with its notch towards the
muzzle. It should be noted that Lovell moved this bayonet bar back from the muzzle so that when the bayonet wa
fixed, its guard was not in front of the muzzle - the main fault of the Baker.

Left: First & Second Pattern Bayonets

The first bulk order for the setting up of 1000 rifles at Enfield was given on 25th October 1837. In January of the
following year, it became apparent that 600 of these would be required urgently for Col. Brown’s Battalion of the
Rifle Brigade and that the Enfield factory would not be able to supply them in time. The whole of the order was,
therefore, put out to the trade in London at a charge of 38s per rifle. The first Brunswick rifles to be made were se
up by the following gunmakers.
Tomas Potts 212 Thomas 55
Wm. Heptinstall 55 Leigh 80
Barnett & Co. 212 William 55
Reynolds & Son 55 Parker 80
Lacy & Reynolds 210 W. Mills 55
Yeoman’s & Son 55 & Son 80
E. J. Baker 146 R. E.
Pritchett
W. T.
Bond
Thomas
Ashton
It was ironical that these gunmakers should at the same time be fulfilling the last orders for the old flintlock rifles.

The Brunswick Rifle


Arthur Hare © 2004
Part In January 1837, the Adjutant General Maj.-gen. Sir John MacDonald, approved of the suggestions made, and
1
the 2000 rifles in course of preparation were ordered to be made accordingly. Lovell had already made one
Part
2 slight alteration before this by changing the furniture from iron to brass. On 3rd February however, he put
Part forward his plea for the standardizing of the ball for military use. Under these proposals, the bore of the rifle
3 would be increased to .704 in. The Board in conjunction with the Commander-in-Chief formally agreed to this
Part
policy on 4th August. Several of these musket bore rifles were set up right away as patterns.
4

Troops were issued with the bullets tied up within greased calico patches and marked with a black band to show
the location of the belt to aid in loading.

Wrapped Ball Belted Ball

The best effect was obtained by using a loose ball in a greased calico patch, and it was suggested that two
thirds of the ammunition should consist of this kind, with the powder charge of 2 ¼ drams contained in blank
cartridges.

The remainder should be normal cartridges with balls of 17 to the lb. for use in the line when rapid firing was
necessary. Under ideal conditions high rates of fire - for a rifle - had been recorded; with the belted ball, 10
rounds in 7 ½ minutes, and with the cartridge, 10 rounds in 4 ½ minutes. This compared with 10 rounds in 3 ½
minutes, the average with a smoothbore musket.

The powder charge of 2 ½ drams of coarse musket powder was sealed within blank paper cartridges Soldiers
were also supplied with with standard infantry cartridges containing powder and smooth ball so the weapon
could be fired rapidly should the need become necessary.

In 1841 a second model Brunswick was introduced. It was similar but substituted a conventional sidelock for the
back-action version. Comparing this to the third pattern lock you will note that the plate that helps contain the
mainspring is fixed from the interior with a screw, a factor which was eliminated in the third pattern where the
plate was brazed. The second pattern lock on the left also shows the early style 'Hook mainspring as compared
to the later lock on the right with the 'Stirrup-fastened mainspring.
Interior of Second Pattern Lock Interior of Third Pattern Lock

Second Pattern Action


The screw head protruding into the sideplate
is visible below the hammer face

Barrel proofs Second Pattern


The hook breech was eliminated and the sword bar
was modified by moving the catch notch to the center
for more stability. The first pattern bar had the
bayonet fixed to the front end which was changed
later and also adopted by the Second pattern.

The forend and both bars are shown here.