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ALIMENTACIÓN POR ETAPAS

La mejor manera de prevenir la mayoría de enfermedades modernas es alimentándose correctamente


desde que nacemos. La mayoría de información disponible sobre la dieta paleolítica, low-carb y/o
similares, sin embargo, está dirigida para personas adultas, y generalmente las que suelen adoptar este
estilo de vida lo hacen para bajar de peso o controlar distintas enfermedades. Por esta razón, seguro que
muchos tienen dudas de cómo alimentar a sus hijos, sobrinos o nietos, o de qué recomendaciones darle a
personas conocidas con hijos o embarazadas. Inicialmente iba a cubrir todas las etapas en este post,
pero iba a ser muy largo. Por eso, comenzaré con el embarazo.

Alimentación durante el embarazo

El desarrollo y consolidación de un metabolismo adecuado comienza desde antes de que seamos


concebidos. La alimentación de la madre (y en realidad del padre, y abuelos) va a determinar en alguna
medida el desarrollo metabólico del feto. Esto se ha observado con madres que tienen resistencia a la
insulina patológica (RIP) ([Regístrate y verás el enlace], [Regístrate y verás el enlace], [Regístrate y verás
el enlace]). El efecto de la alimentación y estado metabólico de la madre durante el embarazo sobre el
hijo forma parte de la hipótesis conocida como "programación intrauterina" (PI). La PI ha sido asociada al
crecimiento óseo y muscular ([Regístrate y verás el enlace]), enfermedad cardiovascular ([Regístrate y
verás el enlace]), diabetes ([Regístrate y verás el enlace]), hipertensión ([Regístrate y verás el enlace]),
entre otras. Esto está fuertemente relacionado a la [Regístrate y verás el enlace] y a las modificaciones
[Regístrate y verás el enlace] en el feto ([Regístrate y verás el enlace]).

Conceptos básicos

Para que los no tan educados en el tema puedan entender la relevancia y de lo que estoy hablando, voy
a hacer una breve explicación de qué consiste la regulación de la expresión genética. Debo advertir que
simplificaré al máximo esta explicación por claridad.

El ADN contiene toda la información necesaria para el desarrollo de un organismo. Este consiste en
nucleótidos que contienen las bases nitrogenadas Adenina (A), Timina (T), Citosina (C) y Guanina (G). La
A y G se conocen como purinas, la T y C son pirimidinas. Los nucleótidos forman una estructura de doble
hélice, con dos hebras en sentido opuesto:

Esta imagen a sido reducida. Pulse en esta barra para ver la imagen de tamaño original.

uc.cl
Ahora, la transcripción se da en las regiones codantes (genes). ¿Para qué sirven entonces las regiones
no-codantes? Básicamente su función es regulatoria. Este es el primer nivel de regulación de la expresión
genética, conocida como regulación cis. Estas secuencias son reconocidas por proteínas específicas que
estimulan o reprimen la expresión de determinado gen. De esta manera se puede controlar la
concentración de una proteína determinada dependiendo de la etapa del desarrollo, tipo de célula o
condición celular. Sin embargo, existe también otro tipo de regulación genética que no se encuentra en la
secuencia de nucleótidos del ADN.

Cromatina

El ADN dentro del núcleo no se encuentra libre. Está asociado a diversas proteínas formando una
estructura altamente enrollada y compacta conocida como cromatina. El remodelamiento de la cromatina
es un proceso por el cual se puede controlar la expresión de un gen sin necesidad de alterar la secuencia
de nucleótidos en el ADN. Así es como podemos tener cromatina "abierta" (donde la expresión genética
está estimulada) como cromatina "cerrada" (donde la expresión genética está reprimida).

<span class="Apple-style-span"; color: #228822; font-family: arial; line-height:


15px;">cropscience.org.au</span><span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-
serif;">Imaginemos que el ADN se encuentra en la palma de nuestra mano. Para poder ser transcrita
("leída") por las proteínas encargadas de este proceso, este debe estar accesible. Si abrimos las manos,
no hay ninguna barrera para que se de el proceso, y la secuencia puede ser leída fácilmente. Caso
contrario, si cerramos las manos, la secuencia ya no está tan accesible y sería difícil poder leerla. Esto
vendría a simular la función de la remodelación de la cromatina para controlar la expresión genética. Los
cambios en la estructura de la cromatina se dan a partir de modificaciones de las colas de las histonas,
que son unas proteínas que forman los nucleosomas de la cromatina. En la figura, los círculos
representarían a los nucleosomas, y las "colitas" rojas son las histonas. Estas modificaciones pueden ser
acetilaciones, metilaciones o fosforilaciones (aunque existen algunas otras). En conjunto, este proceso se
conoce como epigenética. Aunque no se ha elucidado totalmente cuál es el código específico para
determinar que una secuencia sea "estimulada" o "reprimida" (el código de histonas), suele asociarse a la
acetilación con actividad transcripcional estimulada y metilación con represión de la expresión genética.
De igual manera, la metilación específica de la citosina en las islas CpG es una marca epigenética
bastante caracterizada.</span>
<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">La relevancia con la PI está
dada por la influencia que tiene el estado celular y metabólico sobre la remodelación de la cromatina.
Esta manera de controlar la expresión genética está fuertemente relacionada con el ambiente, de modo
que las presiones ambientales pueden modificar la expresión de ciertos genes por medio de este
mecanismo. </span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">Aunque la información genética


contenida en el ADN del feto está determinada por el aporte materno y paterno, el ambiente intrauterino
va a determinar el estado epigenético del feto. Escrito de manera sencilla, el feto está creciendo en un
ambiente X, en el cual se desarrolla y se programa (genéticamente hablando). Al nacer, está expuesto a
un ambiente Y, pero sus genes han sido programados en un ambiente X. De esta manera, existe una
discordancia entre el fenotipo del feto y el ambiente al cual está expuesto, lo cual puede traer
repercusiones sobre la salud. El feto está adaptado para vivir en un ambiente diferente al cual está
expuesto. </span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">Supongamos que una madre


durante su embarazo está expuesta a altos niveles de estrés. Esto quiere decir, entre otras cosas, niveles
elevados crónicos de catecolaminas. En consecuencia, el feto se va a desarrollar en un ambiente alto de
estrés, y se va a adaptar a este estado. De esta manera, el estrés durante el embarazo puede tener
repercusiones a corto y largo plazo sobre el recién nacido ([Regístrate y verás el enlace]). Estas van
desde alteraciones inmunológicas ([Regístrate y verás el enlace]) hasta lo más lógico, programación del
eje hipotalámico-adrenal ([Regístrate y verás el enlace]). El recién nacido nace con un genotipo adaptado
para vivir en condiciones crónicas de estrés, así no las hayan (lo que ocasionaría un fenotipo sub-óptimo
para el medio ambiente actual). </span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">La hipótesis del cerebro


egoísta</span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">Se ha observado que la


malnutrición proteica durante el embarazo compromete el desarrollo intrauterino y altera la función de
diferentes órganos para adaptarse a este estado de malnutrición ([Regístrate y verás el enlace]). Uno de
estos cambios en la distribución de energía y nutrientes del feto para adaptarse a un ambiente carente de
nutrientes esenciales involucra el desarrollo cerebral. Esto se conoce como la hipótesis del cerebro
egoísta (selfish brain hypothesis). La falta de nutrientes u oxígeno durante el desarrollo intrauterino es
sensado por el cerebro en desarrollo, promoviendo una respuesta neuroendocrina que ralentiza el
crecimiento somático para mantener un desarrollo cerebral normal. Esto explicaría la asociación
encontrada entre el bajo peso al nacer con el riesgo e incidencia de enfermedades crónicas durante la
adultez ([Regístrate y verás el enlace], [Regístrate y verás el enlace]), especialmente con enfermedades
renales ([Regístrate y verás el enlace]) (hipótesis de Barker). Este último efecto es particularmente
relevante ya que la maduración renal en los humanos se da a las 34-36 semanas de gestación. Se
propone que esto podría ser la causa subyacente de la hipertensión esencial (aquella que no tiene causa
aparente). </span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">Impronta genética y


programación intrauterina</span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">Las modificaciones epigenéticas


son heredables. En la misma célula, uno de los dos alelos paternos es reprimido de manera estable,
mientras que el otro se mantiene en estado activo. Esta regulación es completamente dependiente del
origen del gen: en general, los genes expresados a partir del padre promueven el crecimiento, mientras
que los que son expresados a partir de la madre inhiben el crecimiento. Las repercusiones en la salud de
la impronta genética son bastante severos, ya que los genes impresos son funcionalmente haploides, por
lo que se elimina la protección que podría ofrecer la dipolidía. </span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">¿Cuál es la relación con la


nutrición? La influencia de la nutrición sobre la regulación epigenética ha sido estudiada principalmente
en el patrón de metilación del ADN, que es la marca epigenética más fácil de estudiar. La nutrición influye
de manera importante este proceso ya que el metabolismo de un carbono es dependiente de cofactores y
donadores de grupos metilo dietéticos, los cuales incluyen la metionina, colina, ácido fólico y vitamina
B12. Por ejemplo, la restricción proteica en ratas embarazadas produce la pérdida persistente de
metilación del ADN y aumento de la expresión genética de algunos genes hepáticos como el receptor de
glucocorticoides y PPARa en la cría ([Regístrate y verás el enlace]). Esto se da principalmente a partir de
una disminución en la actividad de [Regístrate y verás el enlace]. El gen del receptor de glucocorticoides
también está involucrado en los cambios epigenéticos asociados al estrés y comportamiento durante el
embarazo. Otro ejemplo es el de la pérdida de metilación en el promotor p53 en el riñón, aumentando la
expresión del gen [Regístrate y verás el enlace] ([Regístrate y verás el enlace]). Finalmente, otro gen
implicado en este proceso es el IGF2, importante para el crecimiento fetal y transferencia de nutrientes en
la placenta. Para complicar más las cosas, existe evidencia de que la transmisión epigenética se puede
dar intergeneracionalmente, manteniendo los efectos hasta en tres generaciones posteriores ([Regístrate
y verás el enlace]). </span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">La madre transfiere más que


genes</span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">El último punto que voy a tocar
sobre la influencia de la nutrición durante el embarazo en la salud posterior del hijo es a partir de la flora
bacteriana intestinal. La madre no solo transfiere nutrientes y patrones epigenéticos durante el embarazo,
también transfiere su población y composición de bacterias al recién nacido. El tracto gastrointestinal del
recién nacido es estéril, lo que lo hace vulnerable a la colonización de diversas especies de
microorganismos. Como ya expliqué en un [Regístrate y verás el enlace], el modo de parto es el primer
factor determinante en la colonización bacteriana apropiada del neonato. Lo normal es que el parto sea
mediante la vía vaginal, por lo que la primera exposición del recién nacido sea a bacterias vaginales y
anales de la madre. Es por esta razón que se observa una alteración de la colonización y composición de
la flora bacteriana normal en recién nacidos que han sido dados a luz por cesárea ([Regístrate y verás el
enlace], [Regístrate y verás el enlace]). De esta manera, si la composición de la flora intestinal de la
madre es aberrante, esta se va a transferir al recién nacido, aumentando el riesgo de sufrir enfermedades
posteriores. Se podría decir que en este caso, la salud es contagiosa. Existen otros motivos por los
cuales es necesario que el parto sea vaginal, pero escapan al alcance de este post. </span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">Bases de la alimentación


durante el embarazo</span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">La alimentación durante el


embarazo no debe diferir de aquella consumida normalmente siguiendo las pautas de la nutrición
evolutiva. No hay ninguna razón para consumir cantidades exageradas de carbohidratos (la hiperglicemia
es perjudicial para el feto) ni restringirlos completamente. El enfoque debe ser el mismo: predominancia
de alimentos de origen animal ricos en proteínas de alto valor biológico, grasas saturadas y colesterol;
consumo adecuado de vegetales que promuevan el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino,
así como evitar el consumo de todos los alimentos excluidos en este tipo de alimentación. No es
necesario comenzar a calcular minuciosamente las calorías o ponerse a calcular los gramos exactos de
proteína y otros macronutrientes, estos se adecúan solos al alimentarse de esta manera.</span>

<span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;">Todas las mujeres interesadas


en tener hijos quieren lo mejor para estos. La mejor manera de hacerlo es alimentándose correctamente
para que tengan un desarrollo intrauterino apropiado. El siguiente paso es la alimentación neonatal y
durante la niñez, que será cubierta en los siguientes posts. </span>

La importancia de la lactancia materna exclusiva (LME)


Creo que nunca está de más fortalecer el concepto de la LME para las madres recientes. Con la vida
moderna y el incremento de la publicidad de las empresas productoras de leches maternizadas y
fórmulas infantiles, se ha perdido este hábito, principalmente en las mujeres urbanas. Además de la
creencia de que dar de lactar va a cambiar la forma de los senos, la utilización de las fórmulas suena más
atractiva que dar de lactar: se puede almacenar sin problemas, está disponible las 24 horas del día y no
requiere de mayor esfuerzo y compromiso por parte de las madres.

Veamos lo que ofrece una de las compañías líder en productos nutricionales, Abbott. Ellos ofrecen un
producto conocido como [Regístrate y verás el enlace]. Lo que publicitan sobre el producto es:

- DHA (omega 3) y ARA (omega 6) para el desarrollo ocular y cerebral


- Calcio para huesos fuertes - no tiene aceite de palma
- Nucleótidos para ayudar a fortalecer el sistema inmune
- Prebióticos para promover la salud digestiva.
- Carotenoides presentes naturalmente en la leche materna
- Luteína para promover la salud ocular
- Nutrición completa para el primer año de tu hijo
- Más cerca que nunca a la leche materna

Ahora veamos los ingredientes:


Water, Nonfat Milk, Lactose, High Oleic Safflower Oil, Soy Oil, Coconut Oil, Galactooligosaccharides,
Whey Protein Concentrate. Less than 0.5% of the Following: C. Cohnii Oil, M. Alpina Oil, Beta-Carotene,
Lutein, Lycopene, Ascorbic Acid, Soy Lecithin, Monoglycerides, Potassium Citrate, Calcium Carbonate,
Potassium Chloride, Carageenan, Ferrous Sulfate, Magnesium Chloride, Choline Chloride, Choline
Bitartrate, Taurine, m-Inositol, Calcium Phosphate, Zinc Sulfate, Potassium Phosphate, d-Alpha-
Tocopheryl Acetate, Niacinamide, Calcium Pantothenate, L-Carnitine, Vitamin A Palmitate, Cupric Sulfate,
Thiamine Chloride Hydrochloride, Riboflavin, Pyridoxine Hydrochloride, Folic Acid, Manganese Sulfate,
Phylloquinone, Biotin, Sodium Selenate, Vitamin D3, Cyanocobalamin, Sodium Chloride, Potassium
Hydroxide, and Nucleotides (Adenosine 5’-Monophosphate, Cytidine 5’-Monophosphate, Disodium
Guanosine 5’-Monophosphate, Disodium Uridine 5’-Monophosphate).Contains milk and soy
ingredients.
El orden de los ingredientes es proporcional a la cantidad presente en el producto. De esta manera,
podemos ver que los principales ingredientes (marcados en negrita) son leche desnatada, aceite de
cártamo alto en ácido oleico y aceite de soya. Los pilares de una alimentación "saludable". Pero bueno,
seamos justos y veamos la composición nutricional. Al tratarse de una imitación de la leche materna,
debe tener un contenido importante de grasas saturadas (tiene aceite de coco) y colesterol. Por más que
busco, no hay información sobre cuánto colesterol tiene. Por los ingredientes, parece ser que el contenido
es mínimo (o inexistente). Veamos la composición de lípidos de la leche materna ([Regístrate y verás el
enlace]).
Composición lipídica de la leche materna

Como la composición de la leche materna varía con la duración de la lactancia, podemos dividir a la leche
secretada en la fase temprana (calostro) y fase tardía (madura). Los ácidos grasos saturados (AGS)
constituyen el 46% de todos los lípidos en la leche madura, y el 44% en el calostro. El ácido palmítico
(16:0, el mismo que causa resistencia a la insulina y mata) provee el 56% de todos los AGS del calostro y
el 49% de los AGS de la leche madura. Los ácidos grasos insaturados (AGI) proveen el 54% de todos los
ácidos grasos en la leche madura, mientras que en el calostro, el 56%. La mayoría de AGI son
monoinsaturados, conformando el 41% y 44% de los ácidos grasos totales en la leche madura y el
calostro, siendo el princial el ácido oleico (18:1). Los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) de la serie
omega-6 forman el 12% de los ácidos grasos totales en la leche madura y el 10% en el calostro.
Finalmente, la serie omega-3 se encuentra en una cantidad de 1.8% en la leche madura y 1.3% en el
calostro. La composición de ambas leches se muestra en la siguiente tabla:

Calostro
Leche
Madura
Ácidos grasos saturados
(% de ácidos grasos totales)
44%
46%
Ácido palmítico
(% de ácidos grasos saturados)
56%
49%
Ácidos grasos insaturados
(% de ácidos grasos totales)
56%
54%
Ácidos grasos monoinsaturados
(% de ácidos grasos insaturados)
44%
41%
Ácidos grasos poliinsaturados o6
(% de ácidos grasos totales)
10%
12%
Ácidos grasos poliinsaturados o3
(% de ácidos grasos totales)
1.8%
1.3%

(Adaptado de Gibson y Kneebone, 1981)

Como se puede observar, la composición de ácidos grasos es la típica encontrada en alimentos de origen
animal, principalmente consistiendo de ácidos grasos saturados (ácido palmítico en mayor cantidad) y
ácidos monoinsaturados. La composición de la leche de transición tiene unos valores entre el calostro y la
leche madura.
La leche materna tiene un alto contenido de colesterol, 10-20mg/dL o 250-500mg/100g de grasa
([Regístrate y verás el enlace]). La ingesta de colesterol por los neonatos es de aproximadamente
25mg/kg de peso corporal, comparado con los 4mg/kg de peso corporal consumidos en promedio por los
adultos.

Si tenemos en cuenta que las princiales fuentes de grasa son aceite de cártamo, aceite de soya y aceite
de coco, no veo cómo la composición de lípidos de la fórmula en mención es similar a la leche materna.
Especialmente si tenemos en cuenta que el aceite de soya es alto en omega 6, y el aceite de coco ofrece
en su mayoría ácidos grasos saturados de cadena media; mientras que la leche materna tiene como
principal fuente de ácidos grasos saturados aquellos de cadena larga.

La leche materna es más que macronutrientes

Una de los principales "ganchos" publicitarios de las fórmulas maternizadas es la adición de elementos
adicionales que promueven y ayudan el desarrollo del sistema inmune, principalmente, ácidos nucleicos.
Pero la leche materna contiene más componentes inmunológicos. Estos incluyen ([Regístrate y verás el
enlace]) comonentes antimicrobianos como inmunoglobulinas (sIgA, SIgG, SIgM), lactoferrina,
lactoferricina B y H, lisozima, lactoperoxidasa, mucinas, entre otros. Además, la leche contiene
componentes del sistema inmune materno. La concentración de leucocitos depende de la fase y estado
de lactancia. En su mayor parte consisten de macrófagos (55-60%) y neutrófilos (30-40%), también
conteniendo linfocitos (5-10%). Asimismo, se ha observado la presencia de diversas citoquinas y
quimioquinas, como IL-1b, IL-4, IL-5, IL-6, IL-8, IL-10, IL-12, IL-13, TNFa, TGF-b, IFNy, GCSF, proteína-1
quimioatrayente de monocitos y RANTES.

Otros componentes de la leche materna incluyen factores de crecimiento, hormonas y péptidos de la


leche parcialmente digeridos como cortisol, estrógeno, pregnanediol, progesterona, hormonas tiroideas,
eritropoyetina, gonadotropina, gonadotropina coriónica humana, insulina, leptina, prolactina y
procalcitonina, factor de crecimiento epidermal, factores de crecimiento similares a la insulina y proteínas
de unión, nucleótidos, a-lactalbúmina, b-lactoglobulina y lactoferrina.

Finalmente, para controlar la respuesta inmunológica e inflamatoria, la leche materna contiene citoquinas
antiinflamatorias como IL-10 y TGF-b, así como algunas otras moléculas solubles (ej. sCD14).

Transferencia de bacterias

La primera exposición a las bacterias por parte del neonato se da al momento de nacer, y el modo de
parto influencia este proceso de manera importante. Un estudio reciente ([Regístrate y verás el enlace])
comparó la influencia del modo de parto sobre la colonización bacteriana del recién nacido. Lo interesante
es que no analizó la composición de la flora intestinal, sino de la microbiota en diferentes regiones del
cuerpo. Los autores encontraron que las comunidades bacterianas en las madres estaban estructuradas
principalmente por el hábitat corporal, en donde se observaron diferentes taxones dominantes típicos
previamente identificados: Streptococcus spp. en la cavidad oral, Staphylococcus, Corynebacterium o
Propionibacterium spp. en la piel, y Lactobacillus o Prevotella spp. en la vagina. El análisis de la población
de bacteria en los recién nacidos mostró una colonización epidérmica, oral, nasofaríngea e intestinal
indistinta, independientemente del modo de parto. Sin embargo, se observó que el principal determinante
de la composición de la comunidad bacteriana era el modo de parto. Los recién nacidos paridos
vaginalmente adquirieron comunidades bacterianas que eran más similares a las presentes en la vagina
de la madre, mientras que aquellos que fueron paridos a través de cesárea, como era de esperarse, no
mostraron presencia de bacterias vaginales. Específicamente, la comunidad bacteriana de estos recién
nacidos fue más similar a las comunidades presentes en la piel de las madres. La comparación por
distancia [Regístrate y verás el enlace], mostró que existe una transferencia vertical de las bacterias
vaginales al hijo (las comunidades vaginales individuales, que son únicas para cada madre, fueron más
similares con el hijo que entre hijos dados a luz vaginalmente). Contrariamente, las comunidades de la
piel de madres que dieron a luz por cesárea no fueron más similares a sus propios hijos que de otros
neonatos dados a luz por cesárea. Como mencionan los autores, esto podría tener severas
consecuencias. Por ejemplo, se ha observado que la mayoría de casos reportados de infecciones
dérmicas por Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA) en recién nacidos han ocurrido en
aquellos que fueron dados a luz por cesárea ([Regístrate y verás el enlace]). Durante el parto natural, los
neonatos adquieren la mayoría de la flora intestinal al tragar el fluido vaginal durante el nacimiento. Esto
representa otro factor que modifica la transferencia bacteriana entre madre e hijo.

La falta de esfuerzo/trabajo experimentada por las madres que dan a luz por cesárea así como la falta de
exposición a ciertos anaerobios gram-negativos también podrían influenciar los niveles de ciertas
citoquinas en el neonato, como por ejemplo IL-13 y IFN-y ([Regístrate y verás el enlace]), lo cual puede
repercutir en el desarrollo del sistema inmune ([Regístrate y verás el enlace]).

En general, el modo de parto afecta de manera significativa la adquisición de bacterias por el neonato.
Mientras que el parto vaginal expone al recién nacido principalmente a las bacterias de la vagina y zonas
cercanas, la exposición de los recién nacidos por cesárea se da principalmente a las bacterias presentes
en la piel de la madre, el ambiente del hospital, utensilios quirúrgicos y personal médico. Existen otros
motivos por los cuales es mejor el parto vaginal, pero escapan al alcance de este post.

Bacterias presentes en la leche materna

La transferencia de bacterias luego del nacimiento también se da mediante la leche materna. Además de
los comonentes prebióticos presentes, la leche materna contiene bacterias que promueven la
colonización adecuada del tracto gastrointestinal. Se ha identificado a algunas bacterias ácido-lácticas
como Lactobacillus gasseri, Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus plantarum , Lactobacillus fermentum y
Enterococcus faecium. Aunque la composición de especies es variable, las especies más caracterizadas
incluyen Staphylococcus, Streptococcus, Lactobacillus y Bifidobacterium. ([Regístrate y verás el enlace],
[Regístrate y verás el enlace], [Regístrate y verás el enlace]). Las funciones de estas son diversas. Entre
estas, se encuentra la producción de algunas sustancias antimicrobiales como bacteriocinas, ácidos
orgánicos y peróxido de hidrógeno ([Regístrate y verás el enlace]). Esto, junto con la competencia por
exclusión, protege al neonato de la colonización de bacterias patógenas.

Por estos motivos, no es extraño que los neonatos alimentados con fórmula tengan una microbiota
intestinal aberrante ([Regístrate y verás el enlace], [Regístrate y verás el enlace]).

Efectos de la dieta sobre la composición de la leche materna

La composición de los ácidos grasos en la leche materna es bastante succeptible a la alimentación de la


madre. Esto es especialmente importante ya que se ha observado una relación entre el contenido de
ácido linoleico de la dieta materna y la concentración en la leche materna, al igual que con la
concentración de DHA ([Regístrate y verás el enlace]). Más alarmante resulta la presencia de ácidos
grasos trans a partir de margarina y bollería en la leche materna ([Regístrate y verás el enlace]). La
concentración de ácidos grasos trans en la leche materna sigue una relación proporcional con la cantidad
de aceite vegetal hidrogenado en la dieta, llegando a niveles de hasta 18g/100g del total de ácidos grasos
en la leche ([Regístrate y verás el enlace]). Esto puede tener repercusiones severas en la salud del
neonato y su desarrollo, ya que los ácidos grasos trans pueden ser metabolizados hacia isómeros
inusuales que son incorporados en los tejidos, alterando el funcionamiento de la membrana y las vías de
eicosanoides. También pueden inhibir la desaturación del LA y ALA a DHA y ARA, repercutiendo en el
desarrollo del sistema nervioso.

La dieta no solo tiene efectos directos sobre la leche materna, sino también sobre la programación
metabólica del neonato. La mayoría de estudios evaluando los efectos de la obesidad de la madre sobre
el metabolismo de las crías ha sido realizado principalmente en modelos animales (ratones y ratas). La
obesidad materna ha mostrado afectar las vías de señalización encargadas del control del apetito
([Regístrate y verás el enlace], [Regístrate y verás el enlace]), predisponiendo al desarrollo de resistencia
a la leptina y alteraciones metabólicas, siendo potenciada cuando existe una ingesta excesiva de comida
antes de gestar, durante la gestación y luego de dar a luz ([Regístrate y verás el enlace]).

Estimulantes de la producción de leche materna

La producción de leche materna, conocida como lactogénesis, es un proceso regulado hormonalmente.


La diferenciación de las células mamarias hacia células secretoras se conoce como la fase I de la
lactogénesis, mientras que durante la fase II, producida luego de dar a luz, ocurre la secreción abundante
de leche. Dentro de las hormonas relacionadas en este proceso se encuentran la prolactina, los
glucocorticoides y la progesterona. Se necesita unos niveles de prolactina de aproximadamente 200ng/ml
y una disminución de la progesterona para que comience la secreción abundante de leche. Es decir, para
estimular la lactogénesis se necesita una disminución de la progesterona y un aumento sostenido de la
prolactina y cortisol ([Regístrate y verás el enlace]).

La succión por parte del neonato produce una respuesta hormonal caracterizada por un aumento en la
concentración de prolactina y oxitocina ([Regístrate y verás el enlace]). El aumento de oxitocina parece
ocurrir en dos fases: antes de que se produzca la succión y durante el contacto físico. Por el contrario, la
estimulación de la prolactina se produce por estimulación directa del pezón. Al terminar de mamar, los
niveles de prolactina disminuyen drásticamente, proporcionalmente a la disminución de la intensidad del
estímulo ([Regístrate y verás el enlace]).

La estimulación de la secreción de prolactina es muy importante para la lactogénesis. Se ha observado


que la succión frecuente produce una elevación de la prolactina durante todo el día ([Regístrate y verás el
enlace]), lo que mantiene la lactogénesis constante. De igual manera, la oxitocina es importante para
producir la eyección de la leche y el vaciamiento de las mamas, requisito indispensable para la
manutención de la lactancia ([Regístrate y verás el enlace]). De esta manera, la falta de estimulación por
succión produce alteraciones de la lactogénesis II y la eyección de la leche.

Aparte de la falta de estimulación por succión, existen algunos otros factores que interrumpen una
lactancia exitosa. Dentro de los más caracterizados se encuentran el estrés ([Regístrate y verás el
enlace]), obesidad ([Regístrate y verás el enlace]), el parto a pre-término y la diabetes ([Regístrate y verás
el enlace]). Se ha observado que la obesidad produce una respuesta disminuida de la prolactina ante la
succión ([Regístrate y verás el enlace]). Interesante resulta la observación de que la obesidad podría
interrumpir el desarrollo normal de los ductos mamarios ([Regístrate y verás el enlace]), lo cual representa
otro potencial factor por el cual la obesidad altera una lactancia exitosa.

Conclusiones

La creencia de que durante el embarazo es normal comer comida chatarra por los antojos, o por que el
feto necesita "energía para crecer" y "se come por dos" son mitos que deben ser eliminados. La
alimentación materna (y paterna) debe ser lo mejor posible antes, durante y después de la gestación.
Luego de dar a luz la alimentación no debe cambiar. Lo más común es que existan muchas mujeres que
se someten a dietas restrictivas bajas en grasa para bajar el peso ganado durante el embarazo, lo cual
compromete la calidad de la leche materna. Lo normal no es que el embarazo sea un factor
predisponente a la obesidad posterior, sino que el peso ganado se pierda fácilmente. Lamentablemente,
hoy en día, la situación no es así. Otro escenario observado comúnmente es la falta de lactancia y
utilización de fórmulas maternizadas. La falta de estimulación por la succión altera la producción normal
de leche, lo que produce que la madre piense que "no tiene leche" y comience a utilizar fórmulas. Esto no
sólo compromete la salud del neonato y lo predispone a enfermedades alérgicas y autoinmunes por
alteración de la flora bacteriana, sino que altera el curso hormonal normal de la madre luego del parto.
Una sola toma de fórmula altera la flora intestinal del recién nacido. Por esto es importante evitar que
luego de dar a luz se lleven al niño y lo regresen unas horas después. La ingesta del calostro es de suma
importancia para la madre y el niño.

Recomendaciones

- Mantener una alimentación adecuada antes, durante y después del embarazo. Esto implica: un
consumo bajo-moderado de carbohidratos, prefiriendo el consumo de almidón a partir de tubérculos y
raíces, y evitando granos y cereales. Moderar el consumo de frutas y evitar los jugos. Las calorías deben
venir principalmente de grasa natural animal, rica en grasa saturada, monoinsaturada y colesterol. La
proteína también debe ser de fuente animal. Eliminar el azúcar, los aceites vegetales y las grasas trans.
Consumir una cantidad adecuada de verduras para promover el crecimiento de bacterias beneficiosas.
Tratar de elegir alimentos orgánicos. Evitar el estrés y tóxicos ambientales en la mayor medida de lo
posible.

- Mantener un peso adecuado antes, durante y después del embarazo.

- Preferir el parto vaginal y en un ambiente de confianza, sin mucha gente extraña. Una buena opción
es la utilización de parteras capacitadas para cualquier emergencia. El parto por cesárea puede alterar el
patrón endocrino y la respuesta al estrés del feto y de la madre ([Regístrate y verás el enlace]), además
de los efectos negativos sobre la flora bacteriana del neonato. La utilización de anestesia epidural y otras
utilizadas puede alterar la respuesta normal de hormonas luego del parto, pudiendo afectar también la
lactancia materna.

- Evitar dar fórmulas maternizadas y realizar LME. La leche materna tiene todos los componentes
necesarios para el desarrollo óptimo del neonato. No es necesario tampoco ningún suplemento. La
lactancia debe ser a pedido, el consumo y producción son regulados por el neonato.