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Trabajo Práctico

Materia: Historia

Tema: Gobiernos Radicales

Cátedra: Spiguel

Profesores: Pablo Rizzo, Diana Bartolomé

Alumno: Federico Kisza


1) "La tierra pública, empleada como elemento de trabajo, es el más poderoso factor de civilización", dice
Yrigoyen, "El latifundio retarda el progreso porque especula a sus expensas, sustrayendo esas grandes
extensiones de toda útil y vigorosa labor colectiva. Aunque el gobernante no pudo llevar a cabo una auténtica
reforma agraria, como se proponía, efectuó, no obstante, importantes mejoras. Le posesión de la tierra era el
principal privilegio de la oligarquía del Régimen, que la había obtenido por las distribuciones gubernativas en
premio a servicios militares en muchos casos, y por las dádivas de Rosas a quienes lo sirvieron. (La tierra no
tenía entonces valor real, hasta el punto en que las declaraciones de bienes figura el ganado pero no la tierra.)
Otras veces fue arrebatada, o enajenada para grandes latifundios a precios miserables o gracias a la coima.
Por ejemplo, por la ley de 1862, se concedió gratuitamente a la sociedad anónima Weellright (después Central
Argentino), a lo largo de 400 Km., una legua a cada costado de la vía que construyese entre Córdoba y
Rosario. Ello totalizaba más de dos millones de hectáreas, que el ferrocarril vendió baratas a "compañías de
tierras", formadas por accionistas de la propia empresa ferroviaria, que las revendieron con ganancias
astronómicas.3 En una palabra: la tierra pública fue siempre el mayor objeto de rapiña de la oligarquía. El
gobierno de la unión cívica Radical se opuso a que se continuara vendiendo las tierras fiscales: quiso
conservar para el Estado esta fuente de la riqueza nacional La política progresista de Yrigoyen en materia de
transporte tuvo su principal exponente en los ferrocarriles. Las empresas ferroviarias habían sido cuatro en
1880, y se agruparon en diez a principios de siglo. En Londres habían firmado un convenio secreto, en el cual
se repartían las zonas del país para su explotación. Lograron concesiones por 40 años, sumamente
beneficiosas, pese a lo cual adoptaban frente a los poderes actitudes insolentes y amenazadoras. Algunos de
sus abogados patrocinadores en la Argentina eran a la vez diputados, ministros o hasta presidente de la
nación, y es de suponer en qué forma eran favorables a las concesiones. Yrigoyen anuló las concesiones en
10. 000 Km. de vías imaginarias, con plazos de construcción vencidos, que impedían el desarrollo de los
ferrocarriles nacionales. Además las empresas llevaban una contabilidad completamente falsa, magnificando
sus gastos y disminuyendo la ganancia, elevaban arbitrariamente las tarifas, y gozaban de toda clase de
beneficios a costa del pueblo. Al ver a Yrigoyen tan decidido, los favorecedores y favorecidos de las empresas
ferroviarias decidieron utilizar una maniobra parlamentaria, que consistió en proponer la creación de una
empresa ferroviaria mixta. Esto, que parecía incorporar las empresas particulares a las del Estado, era en
realidad lo contrario: enajenar las líneas del Estado a costa de acciones inseguras en la nueva empresa mixta.
En este problema primó el criterio del presidente. En relación con los ferrocarriles, se halla un importante
proyecto, que subsistía desde los albores del radicalismo, o aun desde las primeras corrientes autonomistas
que le dieron origen. Yrigoyen comparaba la geografía del país con "la forma primitiva del solas colonial", con
una puerta al frente y un largo fondo ciego atrás. La federalización de la ciudad de Buenos Aires, con su
consiguiente centralismo comercial, industrial y de poderes estatales, restaba importancia a los demás
territorios nacionales, a los que colocaba en una situación de inferioridad. La existencia de una red ferroviaria
convergente, hacía que llegasen al puerto de Buenos Aires los mismos productos de la tierra, procedentes,
unos de zonas cercanas, y otros lejanas, como por ejemplo, del litoral y del norte, después de haber pagado
muy distintos fletes según su recorrido, pero que se vendías después a igual precio en el mercado porteño.
Esto empobrecía las zonas alejadas. La solución era, para Yrigoyen, un trazado más racional de los
ferrocarriles, que volviera a actualizar las antiguas vías naturales de salida de productos del norte, hacia el
Pacífico, y las del sur de los lagos, por el Transandino del sur y por los ferrocarriles económicos de la
Patagonia. Asimismo, la salida a Bolivia para los productos de la Mesopotamia. Esta consideración dio origen
a la creación del ferrocarril Huaytiquina, de Salta a Antofagasta, cuya construcción estaba ya ordenada desde
1905. Así, pues, en 1921, y pese a la reticencia del Congreso en proveer fondos, Yrigoyen emprendió los
trabajos, que se completaron por un compromiso argentino - chileno en 1922; y así se ensamblaron las líneas
de ambos países Huaytiquina o Socompa al norte y por Zapala al sur.
2) Hipólito Yrigoyen retorna al gobierno el 12 de octubre de 1928, sin embargo este hecho no significaba una
continuidad política en relación con su mandato anterior. El partido radical había sufrido una división, ya no
era el mismo que en aquel entonces. Ahora se sustentaba en los sectores populares, disponiéndose a
estructurar “una democracia social de carácter nacionalista”. Esta definición se había acelerado a partir de la
ruptura con los anti personalistas o alvearistas en 1924.
El yrigoyenismo se había comprometido a nacionalizar los yacimientos petrolíferos y su explotación, en manos
del Estado. Consideraba que el acceso a estos ingresos, permitiría cancelar la deuda externa y disminuir el
gasto público, tan criticado en todo su mandato por la oposición conservadora y anti personalista. El gasto
público era muy elevado por la razón del clientelismo político a través de la distribución de empleos en la
burocracia estatal, lo que benefició sobre todo, a los sectores medios, la clase más beneficiada por los
gobiernos radicales con medidas como la Reforma Universitaria y a la cual consideraban su base de
sustentación. Una clase media integrada principalmente por inmigrantes o hijos de inmigrantes, industriales o
comerciantes, como así también profesionales universitarios. Lamentablemente se encontró con el mismo
problema que lo afectó durante su primer gobierno: La ley de nacionalización del petróleo, fue rechazada por
el congreso, en donde seguían siendo minoría y en donde nunca pudo llegar a mayoría de diputados, lo que
no sucedió en relación a diputados.
Como ya se mencionó, la actividad más importante y duradera del segundo gobierno de Yrigoyen fue su
política petrolera y en especial la decisión de YPF de intervenir en el mercado petrolero, el 1 de agosto de
1930, para fijar el precio, bajándolo e intercambiando petróleo soviético por granos argentinos y así romper
con el monopolio de las empresas extranjeras que los fijaban. Además, la compañía norteamericana Standard
Oíl se hallaba interesada en ingresar con grandes prerrogativas a la explotación del oro negro en territorio
argentino, cosa que Yrigoyen no permitía. El golpe de estado sucedería apenas 36 días después, lo que ha
llevado a varios historiadores a vincular, al menos parcialmente, el golpe militar con la decisión de YPF
Durante este corto segundo gobierno, se observó un fuerte incremento del gasto público, que no fue
acompañado por una recaudación suficiente como para financiarlo. El creciente déficit fiscal que se generaba
ocasionó fuertes críticas por parte de la oposición, como ya se mencionó,
En Octubre de 1929 se produjo una grave crisis económica que afecto a todo el sistema capitalista mundial.
Sus repercusiones en la Argentina se notaron de inmediato, los ingresos de la aduana disminuyeron debido a
la contracción del comercio internacional. Se sucedieron numerosas quiebras de empresas y comercios por
no poder importar insumos ni exportar. El peso nacional perdía valor, disminuyeron las importaciones y
exportaciones, y esto fue acompañado por una disminución de los salarios y por una elevada desocupación.
Entre las causas de su derrocamiento, podemos mencionar, desde un principio, la desconfianza en la Ley
Saenz Peña, de los opositores, que generaba la vuelta al poder de Yrigoyen, considerando a los radicales
como corruptos, además de que no olvidaban las intervenciones producidas en su anterior gobierno y las que
siguieron más tarde, aumentando el resentimiento en las provincias. El recelo de los militares nació en ciertas
políticas de su primer mandato: El nombramiento de civiles al frente del Ministerio de Guerra, rompiendo con
la tradición de reservarlo para militares, el desinterés por promover el ascenso de varios oficiales superiores y
la falta de atención a sus exigencias de mayor presupuesto para armamento y construcciones. Los militares
comenzarion a organizarse en logias cuyos objetivos indicaban el endurecimiento de los oficiales de grado
intermedio. Si bien señalaban disconformidad con aspecos profesionales, las sociedades secretas estaban
motivadas por causas políticas que coincidían con la oposición conservadora. Los modelos políticos e
ideológicos eran de Benito Mussolini y de Miguel Primo. Yrigoyen estaba físicamente disminuido y seguía con
su estilo de decidir personalmente todos los asuntos del gobierno. Los dirigentes que lo secundaban carecían
de la capacidad para afrontar la crisis económica que ya se avecinaba y los enfrentamientos políticos y
militares que la acompañarían. Todo esto, sumado a un conjunto de conflictos sociales y huelgas, provocadas
por una fuerte inflación y una caída marginal del salario, que fueron fuertemente reprimidas, como la
Patagonia Rebelde y la Semana Trágica, ocasionando gran cantidad de muertos. Las ideas anarquistas y
comunistas, que provenían con la inmigración, y que eran considerados por los militares como la causa de los
males de la sociedad, y ellos los únicos capaces de poder eliminarlo mediante la mano dura, que según ellos,
los radicales carecían.
Fuentes:

http://edant.clarin.com/diario/especiales/yrigoyen/textos/economica.htm
http://www.econlink.com.ar/
Historia Economica Politica Y Social De La Argentina, Mario Rapoport