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Tiempo de Adviento

El tiempo de Adviento nos invita a cultivar actitudes y virtudes propias de la vida


cristiana:

La gran llamada de Juan Bautista a preparar el camino al Señor que viene nos exige
conversión y amor a todos, sin distinción de personas, de su clase social, de su raza, su
situación legal,… Si de verdad queremos preparar el camino al Señor hemos de ser
perseverantes en la oración y practicar las virtudes de:

o Servicio,
o Acogida,
o Humildad,
o Trabajo por la paz,
o Misericordia,
o Perdón a los que nos ha hecho daño,
o Paciencia a la espera del Señor,
o Fortaleza,
o Confianza,
o …

Debemos tener bien presente que el tiempo de Adviento nos invita a vivir la alegría de
la espera del Señor. Es un tiempo que nos invita a vivir en alegría porque sabemos que
el Señor está cerca, alegría porque Juan Bautista lo anuncia, alegría porque María
espera el gozoso alumbramiento, alegría porque como discípulos nos disponemos a
acoger al Maestro en nuestro corazón, en nuestros hogares, …

Es una alegría que se fundamenta y se alimenta de la esperanza, una esperanza que no


falla porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Es una
esperanza que se alimenta en la oración, en el sacrificio, en la solidaridad con los más
necesitados.

El tiempo de Adviento nos invita a estar en actitud de oración constante. En las


celebraciones de estos domingos de Adviento se nos invita a orar, a entrar en
intimidad con el Señor que se acerca.

El Adviento nos invita a descubrir la presencia del Señor que vino ya hace dos
mil años, que está presente hoy en medio de nosotros, y que nos invita a seguir
esperando la plenitud de su venida en el tiempo señalado por Dios Padre.

Un personaje del Adviento es Juan Bautista. Un hombre que escuchó la llamada de


Dios, la acogió y se entregó a su servicio de manera incansable. Predicó la conversión
como preparación para acoger Aquel que venía de Dios, el Mesías esperado. Cuando le
vio, supo echarse a un lado, se hizo pequeño, para que Jesús creciera.

Hace unos años leí, no recuerdo en dónde, este Decálogo de Adviento. Nos puede
ayudar a vivir este tiempo de Adviento y así irnos preparando para la venida del Señor
Jesús.
1. Reconoce tu pobreza, tu vacío.
2. Reconoce tu debilidad; tú solo no puedes alcanzar lo que tanto deseas.
3. No te acomodes a tu pequeñez; lucha por crecer, estírate,
transciéndete.
4. No te distraigas, no te entretengas, vive con el alma de puntillas.
5. Sé persona de grandes deseos: no te conformes con las migajas de la
mesa de la esperanza.
6. Grita, suplica, llora, ora. Apasiónate. Crece en el deseo, crece en el
amor. El amor engendra deseo y el deseo enciende el amor.
7. Paciencia y perseverancia. Todo tiene su tiempo para madurar y todo se
debe preparar. No seas caprichoso, ni ansioso. La espera aquilata y
capacita.
8. No te duermas. Vigila. No dejes que tu lámpara se apague.
9. También la fe ha de estar despierta.
10. Atento a cualquier signo, voz o pisada. Los ojos y los oídos bien abiertos,
no vaya a pasar de largo.

Jesús nos dice: Prepara tu casa, hoy vendré a visitarte

El Señor se ha invitado a venir a nuestro hogar, a nuestro corazón. Cuando


venga, ¿nos encontrará esperándole? ¿Le recibiremos?

Propósitos para este tiempo:

1. Ayudaré en casa en aquello que más me cueste trabajo.


2. Rezaré en familia por la paz del mundo.
3. Ofreceré mi día por los niños que no tienen papás ni una casa donde vivir.
4. Obedeceré a mis papás y maestros con alegría.
5. Compartiré mi almuerzo con una sonrisa a quien le haga falta.
6. Hoy cumpliré con toda mi tarea sin quejarme.
7. Ayudaré a mis hermanos en algo que necesiten.
8. Oraré porque en Adoniram pueda encontrar grandes amigos
9. Rezaré por el Papa.
10. Daré gracias a Dios por todo lo que me ha dado.
11. Llevaré a cabo un sacrificio.
12. Leeré algún pasaje del Evangelio.
13. Daré un juguete o una ropa a un niño que no lo tenga.
14. En lugar de ver la televisión ayudaré a mi mamá en lo que necesite.
15. Imitaré a Jesús en su perdón cuando alguien me moleste.
16. Pediré por los que tienen hambre y no comeré dulces.
17. Rezaré un Ave María para demostrarle a la Virgen cuanto la amo.
18. Hoy no pelearé con mis hermanos.
19. Saludaré con cariño a toda persona que me encuentre.
20. Hoy pediré a la Santísima virgen por mi país.
21. Leeré el nacimiento de Jesús en el Evangelio de S. Lucas 2, 1-20.
22. Abriré mi corazón a Jesús para que nazca en él.
El Adviento

¡Otro año más que se acaba! ¡Otra


Navidad!
Estarás pensando con quién la pasarás,
esperando el aguinaldo, preocupado por
los regalos, por lo que cocinarás...
Detente un momento y reflexiona. ¿Te
preocupa vivir una Navidad diferente? En
este folleto te proponemos cómo hacerlo.

¡VIENE EL HIJO DE DIOS!


Imagina que te llega una carta diciendo que en cuatro semanas, llegará a tu casa a
hospedarse, el Hijo de Dios. ¡Qué honor! ¿Cómo a mi casa? ¿Qué haría yo? Por
supuesto no me quedaría sentado y dejaría pasar el tiempo para preparar el
recibimiento. Manos a la obra:
1) Hay que hacer una buena limpieza de la casa.
2) Hay que recoger el tiradero, el desorden, poner orden en casa.
3) Hay que adornar, pintar, poner flores, que se vea más bonita la casa.
4) Hay que preparar con alegría el recibimiento.

¿ QUE ES EL ADVIENTO ?

- Cuando el Mesías llegó, pocos le


esperaban realmente. "Vino a su propia
casa, y los suyos no le recibieron" (Jn
1,11). Muchos de aquellos judíos,
ocupados en sus quehaceres diarios, se
habían dormido para lo más esencial de
sus vidas y de la vida del mundo.

- La palabra Adviento es de origen latino y quiere decir: VENIDA.


- Para los católicos, el Adviento es un tiempo de espera, un tiempo especial para
preparar el espíritu para el nacimiento de Jesús en la Navidad.
- El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.
- Ocuparé cada una de estas semanas, en las 4 tareas para preparar mi casa:
limpiar, ordenar, adornar, alegrar.

1) TIEMPO DE LIMPIAR

- ¿Me atrevería a recibir al Hijo de Dios, en una casa llena de suciedad? Imposible.
De igual manera, Jesús no podría hospedarse en mi alma, si esta está llena de
pecado.
- La mejor manera de preparar mi alma para la venida del niño Jesús es
reflexionando, qué cosas me separan de Dios. Haré un examen profundo, pensando
con cuales de mis actos le ofendo. Después me esforzaré por hacer una buena
CONFESIÓN, pidiendo de corazón a Dios perdón por haberle ofendido a El que tanto
me ama. Finalmente, haré un firme propósito de enmendarme, de poner los medios
concretos para cambiar.
- Veré que una vez con el alma limpia, estaré mucho mejor dispuesto para seguir
con los preparativos.

2) TIEMPO DE ORDENAR

- Es muy fácil volver a ensuciar la casa,


si el tiradero, y el desorden no se
quitan. De igual modo, será fácil volver
a ensuciar mi alma, si no ordeno mis
ideas, mis creencias, mis prioridades.
- Poner prioridades, significa pensar qué
es lo primero importante en mi vida,
qué es lo segundo, qué es lo tercero...
- Pensaré que para todo católico lo más
importante debiera ser, vivir de manera
que logre llegar al cielo, a vivir toda la
eternidad, infinitamente feliz con Dios.

- Recordaré las palabras de Jesús cuando le preguntaron cuál era el mandamiento


más grande: "Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus
fuerzas, y amarás a tu prójimo como a ti mismo".
- Me sorprenderé al reflexionar, en cuántas cosas invierto mi tiempo, mi esfuerzo,
mi vida, que nada tienen que ver con lo anterior, y cuan poco tiempo invierto en
cultivar mi oración, los sacramentos, las virtudes, el amor, las obras de caridad, el
perdón...
- Tal vez todos coincidamos en que lo segundo más importante es hacer felices y
hacer sentir amados a aquellos que amamos. ¿Cuánto tiempo dedico realmente a
esto? Muchas veces, me preocupo más por las cosas, que por las personas.
- Y así podría seguir, poniendo en su lugar las cosas de mi vida. Esta segunda
semana de adviento escribiré las 5 cosas más importantes para mi salvación y qué
pienso hacer para lograrlas. También escribiré 5 cosas en las que pierdo el tiempo y
no son importantes.
3) TIEMPO DE ADORNAR

- Una vez limpia y ordenada la casa, ahora


sí se puede adornar. ¿Cómo adorno mi
alma para recibir al Hijo de Dios
dignamente?
- El alma se embellece con las virtudes.
Cultivando las acciones buenas y las
actitudes buenas, por ejemplo siendo
sencillo, sirviendo o haciendo favores a los
demás, siendo amable, hablando bien de
los otros, ayudando a aquel que está más
amolado que yo, aceptando y teniendo
paciencia con aquel que me cuesta,
perdonando a aquel que me ofendió...
- Esta tercera semana trataré de llenar mi
alma de muchas obras buenas. Además al
finalizar la semana reflexionaré cuan feliz
me hizo el ser bueno y a cuántas personas
di también felicidad. ¿No valdría la pena
seguir así aunque acabe el Adviento?
4) TIEMPO DE ALEGRÍA

- ¡Todo preparado en la casa! Ahora es tiempo de pensar en EL INVITADO. El


invitado es nada más y nada menos que Jesucristo, el hijo de Dios.
- La más grande prueba de que Dios nos ama infinitamente, es haber mandado a
su hijo Jesús al mundo para salvarnos. He de reflexionar, que gracias a su venida
es que yo podré un día ir al cielo.
- El Adviento es entonces y sobretodo un tiempo de alegría profunda.
- Si te fijas, todos los que participaron de cerca en el nacimiento de Jesús: San
José, la Virgen María, los pastores, los reyes magos, todos estaban alegres.
- De igual manera mi vida debe ser también como un Adviento un poco más largo,
una alegre espera de ese momento definitivo en el que me encontraré por fin con el
Señor para siempre.
- Mi alegría no debe depender de las cosas de la tierra: noticias agradables, salud,
tranquilidad, desahogo económico para sacar la familia adelante, etc. La verdadera
alegría cristiana, esa que trae una paz y serenidad que nadie puede quitar, sólo la
tiene aquel hombre que logra escapar de si mismo, cuando ama a los demás y hace
la voluntad de Dios.
- Este Adviento trataré de vivir esta alegría, con una sonrisa, una palabra cordial,
un pequeño elogio, evitando hacer tragedias por cosas de poca importancia que
debería dejar pasar y olvidar. Así contribuiré a hacer más llevadera la vida de las
personas que me rodean. Esa es una de las grandes misiones del cristiano: llevar
alegría a un mundo que está triste porque se va alejando de Dios.

LA CORONA DE ADVIENTO

- Existe la tradición de hacer en casa una "Corona de Adviento", que es un círculo


de follaje verde (pino, abeto o hiedra), envuelta con un listón rojo y en cuyo centro
se colocan 4 velas, para que la familia encienda una cada domingo de Adviento
mientras hace oración.
- El círculo simboliza la eternidad, el color verde simboliza la vida y la esperanza. El
listón rojo significa el amor de Dios que nos envuelve y también nuestro amor que
espera con ansiedad el nacimiento del Hijo de Dios. La luz de las velas simboliza
nuestra fe.