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Linguistic acculturation and linguistic hybridization in migration: Proposal of


a theoretical-analytical model for the linguistics of the migracion

Article · January 2007

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Eva Gugenberger
University of Leipzig
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Eva Gugenberger*

➲ Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración:


Propuesta de un modelo teórico-analítico
para la lingüística de la migración

En la siguiente contribución presentaré de forma breve un modelo teórico elaborado


y expuesto extensamente en Gugenberger (2006)1. Este modelo se comprende, por un
lado, como propuesta de un enfoque teórico para la lingüística de la migración2 con énfa-
sis en una perspectiva interdisciplinar. Por otro lado, quiere facilitar un marco de análisis
que sirva de base para investigar los distintos casos de contacto lingüístico inducidos por
la migración. El modelo pretende señalar todas las áreas de análisis relevantes para estu-
diar los procesos que influyen en el desarrollo lingüístico del grupo y del individuo en la
migración, indicando la interacción entre ellas. Las áreas a tomar en cuenta son las
siguientes:

1. El marco político, social, cultural y (socio) lingüístico de la sociedad de origen y


de la sociedad receptora.
2. Los factores específicos grupales e individuales antes y después de la migración.
3. La instancia intermediaria cognitivo-emotivo-motivacional.
4. Las redes lingüístico-sociales.
5. Las estrategias de aculturación, incluyendo sus implicaciones lingüísticas.

En un segundo paso mostraré la aplicación del modelo en la investigación empírica,


tomando el caso de la migración gallega a Argentina. La brevedad de este artículo no me
permite presentar mi estudio realizado en Buenos Aires de forma exhaustiva. Por lo
tanto, me limitaré a señalar algunos aspectos importantes y presentaré un ejemplo elegi-
do de mi corpus.
RILI V (2007), 2 (10), 21-45

* Eva Gugenberger se doctoró en la Universidad de Viena con un trabajo sobre identidad y conflicto lin-
güístico en hablantes de quechua en Lima (Perú). Los últimos años ha trabajado en la Universidad de
Bremen donde realizó su tesis de habilitación, desarrollando un modelo de análisis para la lingüística de
la migración, aplicado a los inmigrantes gallegos en Buenos Aires. Sus principales áreas de investiga-
ción abarcan: lingüística de la migración, lingüística del contacto, política lingüística, lenguas amerin-
dias (quechua). Actualmente investiga sobre política lingüística en la francofonía africana.
1 Traducción del título al castellano: “Lingüística de la migración. Aculturación, comportamiento lingüís-
tico e hibrididad lingüística en el ejemplo de inmigrantes gallegos en Buenos Aires”. Tesis de habilita-
ción, Universidad de Bremen. (Para el título original, véase en la bibliografía.)
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1. Consideraciones teórico-conceptuales

Sin pretender ahondar en los conceptos fundamentales para la elaboración del mode-
lo, en lo siguiente señalaré únicamente algunos aspectos esenciales y aclararé los térmi-
nos más importantes.

1.1. La consideración de la fase pre- y posmigratoria

Para analizar las consecuencias del contacto lingüístico entre los inmigrantes y la
sociedad receptora, no es suficiente considerar los factores y procesos operantes después
de la migración, sino también hay que tomar en cuenta la fase premigratoria. Por eso, el
modelo incluye las circunstancias y los desarrollos en el país de origen antes de la salida,
un aspecto al que a menudo no se presta la debida atención. Una de las excepciones posi-
tivas al respecto es la teoría de aculturación del psicólogo social John Berry (1990,
1996), que me han servido como base para la elaboración de mi propio modelo.

1.2. Los conceptos de aculturación e hibrididad

Al apoyarme en el concepto de aculturación desarrollado por Berry, concibo la acul-


turación como hiperónimo que comprende cuatro formas: la asimilación3, la integración,
la segregación/separación4 y la oscilación. Al tomar como puntos de referencia la socie-
dad de la que proviene el migrante y la sociedad que lo recibe, para el aspecto de la len-
gua las cuatro estrategias significan lo siguiente:

• Integración: tener interés en saber y hablar las dos lenguas


• Asimilación: la disposición de adoptar la lengua receptora a costo de la propia
• Separación: la voluntad de mantener la propia lengua sin interés en aprender ni
usar la otra
• Oscilación: tener poco interés en aprender y usar la otra lengua y en mantener la
propia

Hay que señalar que cada una de estas opciones5 se refiere a tres perspectivas dife-
rentes:

2 La primera propuesta de una conceptualización sistemática para una lingüística de la migración es de


Krefeld (2004), quien toma principalmente la lingüística variacional y espacial como puntos de partida.
3 Cabe notar que en esta tipología el término aculturación no se utiliza como equivalente de asimilación,
lo que se hace con frecuencia tanto en la literatura científica como en el lenguaje político.
4 Segregación se refiere a la perspectiva de la sociedad receptora, mientras que separación concierne el
ángulo de los inmigrantes.
5 Hay que subrayar que, en un principio, las cuatro formas de aculturación son actitudes a partir de las
cuales el hablante desarrolla diferentes estrategias de aculturación en su comportamiento. La actitud y
el comportamiento en la práctica no coinciden necesariamente, como se ha destacado frecuentemente
en la literatura especializada.
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Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 23

(1) la del grupo de inmigrantes (o del individuo que forma parte de él)
(2) la de la sociedad receptora
(3) y la del Estado receptor6

En un estudio dentro del marco de la lingüística migratoria siempre hay que conside-
rar las tres posturas, ya que determinan en su conjunto y en su mutua influencia las con-
secuencias para la interacción lingüística entre los inmigrantes y los sectores de la socie-
dad recipiente (cfr. Bourhis et al. 1997).
Como en cualquier tipología, cada una de las cuatro estrategias corresponde a un
“tipo ideal” que en general no existe en su forma pura en la realidad, ya que ellas suelen
solaparse y entrelazarse. Contienen ambigüedades y elementos heterogéneos, asimismo
pueden modificarse de acuerdo con las experiencias hechas en la interacción social. Para
subrayar su carácter dinámico y la diversidad de posibles combinaciones me parece útil
vincular el concepto de aculturación con el de hibridación que –tal cual como se utiliza
en enfoques recientes en las ciencias culturales7 y la lingüística– pone énfasis en el
hablante como actor creativo que en base a los recursos lingüísticos que están a su dispo-
sición crea formas híbridas mediante las cuales se reposiciona en el espacio lingüístico-
social y expresa su identidad policultural y -lingüística (cfr. Erfurt 2003: 23, Hinnen-
kamp 2005: 93-95). Además se incluye una postura ideológico-evaluativa que subraya la
valoración positiva de los fenómenos híbridos que ocurren en el contacto lingüístico.
A mi manera de ver, la ventaja de reunir los dos conceptos reside en lo siguiente: las
cuatro estrategias de aculturación permiten poner de relieve las líneas básicas asumidas
frente a la situación de contacto de lenguas. Nos facilita el marco referencial con la dico-
tomía de L1 y L2 como supuestos puntos de partida para el proceso de hibridación en sus
diversas facetas. En cambio, el concepto de hibrididad enfoca el espacio intermedio y
abre el camino hacia la anulación de las polaridades, y –utilizando la metáfora de Homi
Bhaba (1997: 124)– hacia la creación de un “tercer espacio”.
Desde este punto de vista, todas las estrategias de aculturación implican una hibrida-
ción, si bien el grado de hibridez varía según la estrategia. La separación es sin duda la
estrategia con el menor grado de hibridez, ya que el tipo separatista quiere conservar su
identidad (lingüística) originaria y se cierra frente al cambio y a la innovación. La asimi-
lación implica por lo menos un proceso de hibridación transitorio, si bien desemboca en
la sustitución de la L1 por la L2. La integración y la oscilación son estrategias con un
mayor grado de hibridez. La diferencia está en que en el primer caso la hibridez resulta
de la confrontación activa con los dos modelos referenciales. El migrante se apropia de

6 Así p. ej. la integración significa desde los tres ángulos:

(1) Los migrantes están dispuestos a adquirir la lengua de la sociedad receptora, manteniendo al mismo
tiempo la lengua original.
(2) Los miembros de la sociedad receptora están dispuestos a aceptar a los migrantes como hablantes
de otra(s) lengua(s) y a facilitarles su integración.
(3) El Estado adopta una política lingüística pluralista, reconoce las lenguas minoritarias (por ejemplo
en las leyes lingüísticas) y fomenta su mantenimiento al apoyar la creación de espacios en los que
los grupos de inmigrantes pueden ejercer y mantenerlas.
7 Véase p. ej. Bronfen/Marius/Steffen (1997), Ha (2005).
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24 Eva Gugenberger

la nueva lengua constituyendo así una identidad lingüística integrada. En cambio, la


oscilación se caracteriza por desorientación, indecisión e indiferencia, muchas veces
consecuencia de un conflicto de identidad en el que el individuo no sabe a dónde perte-
nece, lo que lleva a la oscilación entre las lenguas (para más detalles, véase abajo).

1.3. La intermediación entre factores sociales y el comportamiento en la praxis lingüística

Mi enfoque teórico, que se enmarca en una línea de investigación que hace hincapié
en el procesamiento subjetivo de los factores externos por el individuo, parte de lo
siguiente: hay un gran espectro de posibles factores que puedan surtir efecto sobre el
comportamiento lingüístico de un grupo o un individuo en una situación de contacto lin-
güístico. Sin embargo, del mero análisis de todos los factores externos –entre los que
figuran las condiciones políticas, económicas, sociales, culturales y lingüísticas, así
como las variables específicas grupales e individuales–, no se puede deducir directamen-
te el comportamiento lingüístico del individuo, ya que estos factores no actúan de forma
determinista ni inmediata.
Es el individuo quien, en base a las circunstancias y experiencias en el mundo social,
adscribe significados y valores subjetivos a lo percibido, selecciona, filtra, procesa e
interpreta los factores construyendo así sus concepciones sobre el mundo y sobre sí
mismo. Hay una instancia intermediaria, que se puede concebir como un constructo psi-
cológico y que explica que los factores y experiencias en el mundo social no condicionan
de manera inmediata el comportamiento individual en la práctica, sino que su efecto
depende de si se procesan y de cómo se procesan subjetivamente. Este punto de vista se
encuentra en distintos enfoques desarrollados en las ciencias sociales y culturales. Los
términos claves, que varían según las teorías en las que se basan las conceptualizaciones,
son interpretación, construcción, significado simbólico, actitudes, conciencia e identi-
dad. Los mismos conceptos se encuentran en diferentes ramas de la lingüística. Sin inda-
gar en las diferencias y convergencias de las distintas líneas de investigación8, sólo quie-
ro señalar que uno de los aspectos que comparten es el papel crucial que se adjudica al
individuo como actor social que construye y estructura su espacio de acción.
La instancia intermediaria comprende un componente cognitivo, uno emotivo y uno
motivacional. Esta tripartición se encuentra tanto en el concepto de actitud como en el de
identidad, tal cual como lo define Haußer en su teoría psicológica de identidad (1983,
1995). Según Haußer, la identidad se construye a partir de las experiencias situacionales,
en las que el individuo se percibe y se evalúa a sí mismo. En dependencia del significado
y de la relevancia que el individuo adjudica a esta auto-experiencia, se inicia un procesa-
miento metasituativo, es decir, los aspectos relevantes son abstraídos de la situación con-
creta y transformados psíquicamente. En este proceso se forman actitudes (conceptos,
convicciones, creencias, valoraciones, emociones, etc.) referente a objetos en el mundo
exterior (personas, cosas, situaciones, etc.), entre ellas actitudes hacia las lenguas, y se

8 Para más detalles sobre los distintos enfoques acerca de la intermediación entre factores externos y el
comportamiento individual en la práctica social desarrollados en la sociología, en la antropología social
y cultural, en la psicología social y en la lingüística véase Gugenberger 2006: 79-226.
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Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 25

crean conceptos y evaluaciones referentes a sí mismo en relación con estos objetos y ras-
gos. Son estos últimos los que Haußer comprende como la identidad desde la perspectiva
interior del individuo con sus tres componentes (concepto de sí mismo, valoración de sí
mismo y convicción de control9). Debido al carácter subjetivo de este proceso de expe-
riencia y reflexión de sí mismo es posible que los individuos desarrollen su individuali-
dad y no actúen necesariamente de la misma forma frente a situaciones y experiencias
idénticas o similares. Siguiendo a Haußer, es la identidad la que constituye la instancia
directiva y la fuente motivacional para el comportamiento del individuo en la práctica
social.
De acuerdo con esta teoría podemos decir que la identidad lingüística consiste en el
concepto y la valoración de sí mismo como hablante de una o varias lenguas. En base a
ello se va desarrollando la motivación de expresar la identidad lingüística al actuar en las
redes lingüístico-sociales en las que el individuo se mueve.
Las redes lingüístico-sociales constituyen el segundo eje de intermediación entre el
macro y el micro-nivel (cfr. Milroy 1980, 2001). Por un lado, es el hablante individual
quien, en base a diferentes rasgos (lugar de residencia, profesión, origen social, étnico y
lingüístico, etc.) construye sus redes lingüístico-sociales y las interpreta de manera sub-
jetiva según sus conocimientos y sus objetivos (cfr. Krefeld 2004: 20, 24). Estas inter-
pretaciones influyen en su comportamiento en la práctica. Al actuar en las redes lingüís-
tico-sociales, por ejemplo al usar una lengua determinada, el individuo participa en la
formación de los patrones lingüísticos y puede contribuir a modificarlos. Por otro lado,
los esquemas y patrones comunicativos ya establecidos en las redes lingüístico-sociales
operan –a través de la instancia cognitivo-emotivo-motivacional– sobre el comporta-
miento del individuo. De esto se puede concluir que el individuo tiene alternativas para
actuar, pero siempre dentro de un marco estructural que limita en cierto modo sus posibi-
lidades.
Respecto a la migración podemos decir que es un acontecimiento en la vida de una
persona que le exige en gran medida a realizar un “trabajo de identidad” (Keupp et al.
2002). En base a su historia individual, a las experiencias que tuvo en su tierra natal y
que está teniendo en la sociedad receptora, revisa sus referencias identitarias, tanto las de
su cultura de origen como las de la cultura receptora, “elimina” los elementos que ya no
considera apropiados para su identidad actual, e incorpora nuevos elementos, los hace
“suyo” reconociéndolos como parte de su identidad, o los rechaza. En este proceso el
migrante va desarrollando su orientación aculturativa y su estatus de identidad10 (Marcia
1989), que forman la base para su comportamiento en la práctica.
Cabe señalar que este proceso a menudo no es un proceso del que el migrante siem-
pre esté totalmente consciente. La instancia cognitivo-emotivo-motivacional comprende
elementos conscientes e inconscientes, lo que no quita que como instancia directiva
influye en el actuar del individuo.

9 Por convicción de control Haußer comprende la convicción generalizada de poder influenciar la propia
situación y de poder realizar los proyectos personales o, en caso contrario, de estar expuesta a la situa-
ción sin poder influenciarla (Frey/Haußer 1987: 20).
10 Término tomado de Marcia (1980: 161-162).
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26 Eva Gugenberger

2. El modelo de aculturación lingüística

Guiada por mi interés central de estudiar las consecuencias del proceso migratorio en el
comportamiento lingüístico de un grupo de inmigrantes y analizar los efectos sobre la len-
gua de inmigración, el modelo se enfoca principalmente en el grupo y el individuo que
migra. Esto no quiere decir que otras áreas de la lingüística de la migración, como el impac-
to de la emigración sobre la sociedad de origen o las implicaciones lingüísticas de la inmi-
gración en la sociedad receptora11, se excluyan, pero no están en el centro de mis considera-
ciones. El foco central está en la migración internacional y permanente, aunque el modelo
también es aplicable a otros tipos migracionales. Al utilizar el término contacto de lenguas
en un sentido amplio quedan incluidos casos de contacto tanto entre diferentes lenguas como
entre variedades lingüísticas (p. ej. diatópicas) de una sola lengua (en el sentido común).
Como ilustra el cuadro 1, el modelo se divide en un eje vertical y en un eje horizon-
tal. El primero comprende los factores y procesos antes y después de la migración; el
segundo corresponde a la división (1) factores externos-(2) su procesamiento en la ins-
tancia cognitivo-emotivo-motivacional, incluyendo las redes lingüístico-sociales-y (3)
las estrategias de aculturación como consecuencia de este proceso.
Las flechas12 indican su interrelación: a partir de las experiencias percibidas en las
redes lingüístico-sociales el individuo procesa los factores externos en la instancia cogni-
tivo-emotivo-motivacional, en la que se forman las actitudes y la identidad. En base a
ellas, el migrante desarrolla sus estrategias de aculturación que aplica al actuar en las
redes lingüístico-sociales. De esta manera, se da un proceso circular permanente entre lo
exterior y lo interior, entre el actuar en la praxis lingüística, por un lado, y la instancia
cognitivo-emotivo-motivacional, por otro lado. A largo plazo, este proceso lleva a la
adaptación13 del migrante, que –coincidiendo con Berry– considero resultado del proceso
de aculturación. Este resultado no tiene carácter definitivo, puesto que el proceso circular
nunca se acaba, con lo que la identidad está en un proceso permanente de transformación.
En lo siguiente presentaré de forma breve cada una de las áreas de análisis, destacan-
do los aspectos más importantes a nivel general y para el caso de la migración gallega a
Argentina.

2.1. El marco histórico, político, económico, social, cultural y (socio)lingüístico

2.1.1. La sociedad de origen

El análisis socio-histórico de la sociedad de origen revela las circunstancias en las que


los migrantes se hallaban inmersos antes de salir de su tierra. Lo que más nos interesa aquí

11 Véase Morgenthaler García 2007 y en este mismo volumen.


12 Nota referente a la flecha que va de las estrategias de aculturación a las redes lingüístico-sociales en la
sociedad de origen: la flecha es discontinua porque, en general, el migrante ya no participa permanente-
mente en las redes lingüístico-sociales de la sociedad de origen. Pero si lo hace, por ejemplo en el caso
de migración temporal o de retorno al lugar de origen, puede contribuir a cambiar los patrones lingüísti-
cos en su comunidad de origen (cfr. Kluge 2005).
13 Según Berry, la adaptación incluye todas las formas desde la adaptación hasta la no-adaptación.
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CUADRO 1
12:42

Sociedad de origen

Marco político, Factores específicos Redes lingüístico-sociales


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PREM.
económico, social, grupales e individuales
cultural y
(socio)lingüístico
Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración

PREMIGRATORIO
Instancia intermediaria
cognitivo-emotivo-motivacional
POSTMIGRATORIO
Adaptación

Sociedad de origen
Estrategias de aculturación

Marco político, Factores específicos


POSTM.
económico, social, grupales e individuales Redes lingüístico-sociales
cultural y
(socio)lingüístico
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28 Eva Gugenberger

son los procesos sociolingüísticos, especialmente en sociedades bi- o plurilingües. La des-


cripción sociolingüística abarca parámetros como número de hablantes, uso de las lenguas,
estatus y prestigio de las lenguas tanto en la sociedad de origen como a nivel internacional,
la relación entre las lenguas (p. ej. diglósica), las normas y reglas para su uso en las dife-
rentes redes sociales, ideologías lingüísticas y política lingüística, la forma de adquisición
y el grado de estandarización de las lenguas, la estructura interna de las lenguas y su dis-
tancia lingüística, así como las consecuencias del contacto a nivel estructural.
Es la particularidad de mi estudio empírico la que ha encauzado mi interés en el
fenómeno del plurilingüismo en la sociedad de origen, ya que en Galicia coexisten desde
hace siglos dos lenguas en una relación diglósica. El castellano, única lengua oficial en
la época de emigración, servía para el uso formal (escuela, iglesia, escritura, etc.), era la
lengua de prestigio que se hablaba en las ciudades y en los estratos sociales altos, mien-
tras que el gallego se usaba en las aldeas y en el hogar de los sectores sociales bajos, ante
todo en el campesinado que formaba la población mayoritaria. Conllevaba el estigma de
inferioridad e ignorancia. Su cercanía lingüística al castellano y la falta de una norma
escrita reforzaban la opinión extendida de que era un mero dialecto14.
Sin embargo, la necesidad de integrar en el análisis las constelaciones sociopolíticas
y sociolingüísticas de la sociedad de la que provienen los migrantes no se limita al caso
concreto de mi estudio. Más bien debe ser parte integral de todos los estudios dentro del
marco de la lingüística de la migración, puesto que prácticamente no hay Estado donde
se habla una sola lengua. Especialmente las personas que emigran por razones económi-
cas o políticas pertenecen a menudo a grupos etnosociales cuya lengua materna no es la
oficial o cuya variedad regional o sociolectal difiere considerablemente de la lengua
estándar. Este aspecto debería tomarse en cuenta en la política de integración de los Esta-
dos receptores, ya que constituye un reto intercultural particular.

2.1.2. La sociedad receptora

Los aspectos relevantes para nuestra temática en esta área de análisis son la historia y
la política de inmigración, el factor numérico (inmigración masiva o no), el grado de
consolidación de la sociedad, así como las actitudes hacia la inmigración en general y
hacia cada grupo específico, de las cuales se deriva la ideología de aculturación de la
sociedad receptora15. A esto se suman factores como el grado de urbanización e indus-
trialización, la movilidad social y las posibilidades de educación. Entre los aspectos lin-
güísticos relevantes figuran aspectos como mono- o plurilingüismo, grado de estandari-
zación, etc., así como la orientación de la política lingüística (cfr. Bourhis 2001). La
comparación tipológico-estructural de la lengua inmigratoria y la lengua hablada en el
país receptor muestra su distancia lingüística16.

14 Desde la época de la emigración hasta hoy día la situación sociolingüística ha cambiado en algunos
aspectos, debido a la introducción de la co-oficialidad del gallego y del castellano seguida por una serie
de medidas lingüísticas a fin de fortalecer la posición del gallego (cfr. Gugenberger 2007a).
15 Para esto véase Kesselheim en este volumen.
16 La distancia lingüística tiene relevancia para la adquisición de la nueva lengua. Asimismo puede influir
en el proceso de mantenimiento/desplazamiento lingüístico de la lengua originaria. Al respecto, Fonta-
nella de Weinberg (1996: 444) constata para el caso del italiano en Argentina:
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Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 29

Las variables extra-lingüísticas y lingüísticas están estrechamente vinculadas. La


actitud general del Estado receptor se refleja también en su ideología lingüística y las
medidas de política lingüística. Las actitudes hacia determinados grupos étnicos se mani-
fiestan en las actitudes hacia sus lenguas.
Cabe señalar que la postura oficial del Estado no coincide necesariamente con las
actitudes dentro de la población. Igualmente hay que mencionar que las actitudes hacia
distintos grupos por parte de la sociedad receptora pueden ser heterogéneas, algunos gru-
pos de inmigrantes suelen ser mejor vistos que otros.
Caracterizando la sociedad argentina en pocas palabras cabe destacar que el Estado
argentino fomentó la inmigración en la segunda mitad del siglo XIX, persiguiendo la rápi-
da inserción de los inmigrantes y la “argentinización” de sus hijos a través de la escuela
a la que todos tenían acceso gratuito. El período de la primera oleada masiva de inmigra-
ción (1853-1930)17 coincidió con un proceso de industrialización y urbanización, con la
formación de una variedad estándar del español rioplatense y la búsqueda de una forma
idiomática propia que sirviera de símbolo para la nación aún poco consolidada (cfr.
Gugenberger 2007b). Es el castellano el que debía servir de lengua común, que garantice
la comunicación entre todos los grupos lingüísticos, y de símbolo de la tradición hispáni-
ca en la construcción de la nación argentina. Los beneficiarios de esta postura eran los
inmigrantes procedentes de España. Como portadores del patrimonio cultural hispánico
y supuestos garantes de la estabilidad sociocultural y lingüística eran bien recibidos. Sin
embargo, debido a la imagen estereotípica del “gallego tonto” existente en la sociedad
argentina, los gallegos muchas veces eran objeto de burla por su supuesta ignorancia
campesina y su forma de hablar.

2.2. Los factores específicos grupales e individuales

Entre los factores específicos referentes al grupo o el individuo migrante figuran18:

– Factores demográficos y topográficos (sexo, edad de migración, distancia geográ-


fica entre país de origen y de destino, territorio, tamaño del grupo del mismo origen y el
grado de su cohesión).
– Factores sociopolíticos y etnoculturales (filiación social, cultural, profesional,
política y religiosa, valoración social y conciencia étnica del grupo al que pertenecen los
migrantes, distancia cultural entre la cultura originaria y receptora, apoyo del país de ori-
gen, orientación aculturativa del grupo en su conjunto).

Otro aspecto lingüístico importante es la proximidad entre el italiano y el español, que favoreció
una relativamente rápida comprensión de la nueva lengua por parte de los inmigrantes, facilitando
su aprendizaje y la comunicación con el resto de la población. Por otra parte, la cercanía entre
ambos sistemas lingüísticos erosiona los límites entre ambos y favorece una transición gradual de
una a otra.
17 Hay dos oleadas de migración masiva hacia la Argentina. La segunda corresponde al período de pos-
guerra (1948-1960).
18 En el análisis es preciso separar los factores que surgen antes y después de la migración, como se puede
ver en el esquema de arriba. Por razones de espacio, aquí los presento conjuntamente.
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30 Eva Gugenberger

– Factores de estatus (social, económico y educativo).


– Factores lingüísticos (pertenencia lingüística, distancia estructural entre lengua de
origen y lengua de la sociedad receptora, variación interna, prestigio de la lengua de ori-
gen en el país receptor y a nivel internacional, orientación de aculturación lingüística del
grupo en su conjunto).

De manera ejemplar, quiero referirme a algunos de estos factores y su posible efecto


sobre el comportamiento lingüístico individual:

1. La valoración social de la comunidad etnolingüística al que pertenece el migran-


te: en dependencia a ella (alta o baja) el individuo puede formar actitudes positivas o
negativas hacia su lengua materna, lo que favorece o desfavorece la disposición a mante-
ner la lengua de origen en la migración.
2. La edad de la migración puede influir en la disposición y en la capacidad del
migrante de adaptarse. Cuanto más joven es el migrante, más grande es la posibilidad de
adquirir un buen dominio de la lengua de la sociedad receptora. Los que emigran de
adultos, suelen revelar más su origen lingüístico (sobre todo por medio de rasgos fonéti-
cos) que los niños, lo que –según Oksaar (2003: 64)– tiene que ver con la formación de
la identidad en la adolescencia.
3. Los migrantes con nivel educativo y estatus socioeconómico bajos suelen estar más
expuestos a la presión de la sociedad receptora. Su motivación a mejorar su estatus social y
económico generalmente fomenta su disposición a asimilarse cultural y lingüísticamente.
4. La orientación aculturadora del grupo de migrantes respecto a las culturas y las
lenguas (de la sociedad originaria y receptora) constituye un punto referencial para el
individuo. Si bien el nivel colectivo y el individual interactúan, la actitud y el comporta-
miento del individuo pueden divergir del rumbo general. Así, por ejemplo, la orientación
grupal puede ser la asimilación, mientras que algunos de sus miembros muestran dife-
rentes estrategias de aculturación. Sin embargo, la tendencia colectiva tendrá efecto
sobre el individuo en cierta medida. En el caso de que la tendencia de la mayoría del
grupo sea utilizar la lengua de la sociedad receptora como medio comunicativo en la
interacción intraétnica, crece la probabilidad de que el individuo siga este rumbo.

Los emigrantes gallegos provenían en su gran mayoría de los estratos bajos de la


sociedad (labradores y artesanos), con bajo nivel educativo y pocos recursos económi-
cos, siendo su lengua materna el gallego, lo que significa una baja valoración social tanto
del grupo etnocultural al que pertenecían como de su lengua. En general, emigraron de
adolescentes o adultos jóvenes. Llegaron a Argentina con conocimientos (por lo menos
rudimentarios) del castellano, lengua oficial del país de origen y asimismo del país de su
destino. En sus relaciones de trabajo, como mozos, pequeños negociantes, empleadas de
casa (mucamas), etc. necesitaban el castellano como medio de comunicación. Tenían una
gran voluntad de dejar atrás la pobreza campesina vivida en Galicia y progresar econó-
mica y socialmente. A esto se suma el estigma que se adjudicaba al gallego. A partir de
estos y otros factores más que no puedo mencionar aquí19 se puede esperar una predispo-
sición alta de renunciar al gallego y adoptar el castellano.

19 Véase Gugenberger 2006: 417-420, 493-518.


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Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 31

Es importante advertir que no se puede aislar los factores, sino que siempre hay que
considerarlos en su conjunto y en su contexto específico. Además, su efecto no es deter-
minista ni inmediato, como ya se ha constatado. Por eso hay que analizar su procesa-
miento subjetivo como veremos en lo siguiente.

2.3. La instancia intermediaria cognitivo-emotivo-motivacional

En este paso del análisis se trata de investigar de qué manera los factores externos
han sido procesados subjetivamente. Se trata de averiguar cuál es el significado subjeti-
vo que el individuo adscribe a las experiencias que ha hecho, cuáles ha seleccionado y
procesado de manera metasituativa, incorporándolas en la experiencia interna de sí
mismo. El objetivo es revelar cómo los migrantes –por el filtro del recuerdo selectivo–
reconstruyen e interpretan su propia historia y sus experiencias en el mundo exterior, y
cómo se perciben y se valoran a sí mismos en referencia a ello.
Un instrumento metodológico apropiado al respecto me parece ser elicitar datos cua-
litativos en entrevistas intensivas. A través de las narraciones de los informantes se reve-
lan los diferentes aspectos de su vida tanto en la tierra natal como en la sociedad recepto-
ra y se puede ver cómo los informantes los interpretan desde su perspectiva subjetiva: la
familia, el trabajo, la escuela, el lugar donde vivían y donde viven ahora. Hay que averi-
guar cuáles son sus conocimientos sobre las lenguas y sus actitudes hacia ellas y cómo
han cambiado a través de la experiencia migratoria. Igualmente hay que descubrir cuáles
son las experiencias significativas respecto a su pertenencia etnolingüística con miem-
bros de su propio grupo y de otros grupos, por ejemplo, experiencias en las que se sentí-
an menospreciados por su procedencia o por su forma de hablar. Otros aspectos relevan-
tes son las motivaciones para emigrar y las perspectivas esperadas.
Respecto a la percepción y evaluación de las fases de aculturación, conviene separar
una dimensión “exterior” o sociocultural y una dimensión “interior” o psicológica. La
primera se refiere a la capacidad y la voluntad de enfrentarse con las exigencias de la
vida diaria; la segunda concierne la experiencia del individuo de sí mismo en el nuevo
entorno que puede implicar transformaciones en su identidad.
La dimensión sociocultural incluye aspectos como la búsqueda de trabajo y vivienda,
el enfrentamiento con nuevas costumbres y la nueva lengua. La dimensión psicológica
abarca la cuestión de cómo el individuo percibe y procesa el desligamiento de la tierra
natal, de lo propio y lo familiar, que puede estar acompañado de sentimientos de morri-
ña, de soledad, de tristeza y nostalgia por la pérdida de la tierra natal, de personas queri-
das, paisajes y costumbres. Igualmente incluye la cuestión por la percepción y evalua-
ción del nuevo entorno y la experiencia de sí mismo en él. ¿Cuáles son los conceptos y
valoraciones con los que el migrante se ve confrontado en el mundo exterior? ¿Se siente
bien recibido o rechazado y expuesto a burla o discriminación? ¿Cómo procesa las expe-
riencias?, ¿Qué consecuencias tienen para el concepto de sí mismo y su autoestima?
¿Qué motivaciones desarrolla en base a ello para su actuar y qué estrategias aplica para
superar posibles dificultades? ¿Cuál es su actitud aculturativa y cómo se ha transformado
a través de sus vivencias?
A este paso del análisis también corresponden las redes lingüístico-sociales: ¿en cuá-
les se mueve, cómo las construye y cómo interpreta los patrones comunicativos en ellas?
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32 Eva Gugenberger

¿De qué manera él mismo contribuye a establecer y cambiar los usos lingüísticos en las
redes, por ejemplo, al usar o no la lengua de origen en las asociaciones de inmigrantes, o
al transmitir la lengua materna a sus hijos o no, etc.? ¿Cuál es la función que la lengua de
origen y la lengua de la sociedad receptora cumple para el migrante, cuál es el valor
comunicativo e identitario que les adjudica?
No es posible contestar todas estas preguntas aquí. En lo siguiente me limito a indi-
car de qué manera han podido procesarse los factores externos respecto a la lengua galle-
ga, cuáles son las posibles consecuencias para la identidad lingüística del migrante así
como las implicaciones para el comportamiento lingüístico.
Debido a la situación diglósica entre el castellano y el gallego en Galicia, el gallego-
hablante percibe el menosprecio de su lengua en la interacción con miembros del grupo
dominante (y también con miembros del propio grupo). Las atribuciones externas le
transmiten que no habla “correcto”, que su lengua es “fea”, etc. Si se acumulan experien-
cias de este tipo, pueden procesarse de manera metasituativa, formándose así actitudes
negativas hacia su propia lengua. Incorporadas en la perspectiva interna, el hablante
puede percibirse y sentirse como persona que habla mal y feo, es decir, construye un
concepto propio y una autoestima negativos respecto al gallego y de sí mismo como
gallegohablante. Una situación similar se da posteriormente en Buenos Aires. El nuevo
entorno social le transmite que el gallego ya no es la lengua apropiada para la comunica-
ción, ya “no le sirve”. A esto se suman posiblemente experiencias en las que la gente se
burlaba y se reía de la forma de hablar castellano, caracterizada por interferencias que
revelan fácilmente su origen.
En dependencia del procesamiento subjetivo de las experiencias (que no necesaria-
mente tienen que ser idénticas, como revelan las historias de vida de los migrantes) esto
puede producir diferentes reacciones. El hablante puede cambiar su comportamiento lin-
güístico y usar el castellano en sus interacciones, tal vez primero sólo con personas de
otros grupos, manteniendo el gallego como lengua del in-group. La presión “de afuera” y
“de adentro” (es decir, la voluntad o necesidad de mejorar su concepto propio y su auto-
estima) finalmente lo puede motivar a abandonar el gallego en favor del castellano. A
largo plazo, ya no se concibe ni se siente como gallegohablante, la lengua gallega ya no
forma parte de su identidad lingüística. Otras reacciones posibles son la resistencia o la
defensa. Por ejemplo, el hablante puede negarse a aceptar los patrones lingüísticos,
defender su lengua al usarla siempre y cuando es posible o evitar el contacto con caste-
llanohablantes, quedándose en su propio grupo.
Las distintas reacciones corresponden a la respectiva estrategia aculturativa de cada
migrante como veremos seguidamente.

2.4. Estrategias individuales de aculturación

Todos los parámetros y procesos expuestos hasta ahora en su conjunto y su interac-


ción llevan a las distintas estrategias de aculturación. Siguiendo la distinción analítica
entre el nivel sociocultural y psicológico, llegamos a dos dimensiones. La primera con-
cierne el mantenimiento y la apropiación (o rechazo) de rasgos socioculturales y su prác-
tica en la vida diaria desde una perspectiva “exterior”. La segunda enfoca la cuestión por
el estatus de identidad al que el migrante ha llegado, es decir, cómo se coloca identitaria-
RILI10-01 8/10/07 12:42 Página 33

Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 33

mente en el espacio entre diferentes culturas referenciales. Esta dimensión también inclu-
ye la pregunta de si el migrante se siente bien o no en su vida actual, si está contento o
descontento con lo logrado y consigo mismo, cómo evalúa su historia migratoria desde
su perspectiva actual.
Las dos dimensiones están en estrecha relación. Cualquier acción social suele incluir
un aspecto identitario, puesto que al actuar el migrante expresa diferentes aspectos de su
identidad. Sin embargo, me parece conveniente distinguirlas, ya que no toda acción cul-
tural necesariamente tiene que ser el resultado de un procesamiento metasituativo y de la
incorporación en la perspectiva interna (véase 3.1 de este artículo). Y tampoco todos los
rasgos que un individuo percibe como parte de su identidad, tienen que ejercerse en la
práctica.
Respecto a la colocación identitaria hay que considerar la relación que el migrante
establece entre su ubicación etnocultural y la lengua. Es posible que el migrante todavía
se sienta miembro del grupo étnico del que proviene, pero que ya no considere la lengua
de origen parte integral de su identidad lingüística. Sin embargo, cabe notar que la iden-
tidad etnocultural y la lingüística no actúan independientemente, ya que la lengua es
parte de la cultura y un medio por el cual se expresa el posicionamiento etnocultural. De
acuerdo con las respectivas estrategias de aculturación lingüística y los correspondientes
estatus de identidad lingüística se derivan las distintas implicaciones en las áreas compe-
tencia, comportamiento sociolingüístico y empleo de las lenguas en el discurso. La tipo-
logía del cuadro 2 (p. 35) las muestra en su conjunto.

2.4.1. Asimilación

La estrategia de asimilación lingüística significa el desplazamiento lingüístico de la


L1 hacia la L2. El desuso de la L1 implica la pérdida sucesiva de las capacidades expre-
sivas en ella, el hablante se convierte en un rusty speaker (Sasse 1990), es decir, su com-
petencia está “oxidada”. Según Sasse, esta categoría incluye los “rememberers” y los
“forgetters”. Los primeros pueden reactivar (parcialmente) su competencia lingüística en
ciertas situaciones, mientras los segundos ya no son capaces de hacerlo.
Desde la perspectiva identitaria la asimilación significa que el hablante se apoya
fuertemente al modelo de identidad de la sociedad receptora. La L1 va perdiendo rele-
vancia para la identidad lingüística, hasta que ya no se concibe a sí mismo como hablan-
te de la L1, considerando sólo la L2 como parte de su identidad lingüística actual. El tipo
asimilacionista buscará amistades con miembros de la sociedad receptora y preferirá
moverse en redes sociales en las que puede hablar la nueva lengua. Incluso en la interac-
ción con personas del mismo origen tenderá a usar la nueva lengua lo que puede contri-
buir a cambiar los patrones lingüísticos dentro del grupo de migrantes.
Si el individuo quiere asimilarse totalmente, intentará en lo posible asimilar su forma
de hablar a la de los miembros de la sociedad mayoritaria. Tratará de evitar interferen-
cias, aunque éstas pueden “escapársele” sin querer (interferencias involuntarias)20. Posi-

20 Al diferenciar entre interferencias voluntarias e involuntarias me apoyo en el concepto de interferencia


desarrollado por Kabatek. Para él, las interferencias involuntarias resultan de la incapacidad del hablan-
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34 Eva Gugenberger

blemente aún utiliza elementos de la L1 de forma ocasional o ritualizada (p. ej. fórmulas
de saludo, canciones, chistes, frases fijas, etc.) para marcar su identidad lingüística origi-
nal en situaciones determinadas, por ejemplo, cuando se encuentra con una persona del
mismo origen. El tipo asimilacionista no transmite la L1 a sus hijos, lo que lleva a su pér-
dida en las siguientes generaciones que terminan siendo monolingües en L2. Eventual-
mente la L1 persiste en forma de sustrato en una variedad regional de L2.

2.4.2. Separación

La estrategia de separación corresponde al individuo que (casi) no se comunica con


miembros del grupo mayoritario. Al moverse sólo en redes sociales en las que puede
hablar la L1, tiene poca necesidad de adquirir competencia en L2. En lo que se refiere a
la dimensión identitaria, la separación implica que el hablante sólo se identifica con su
lengua materna como símbolo de pertenecer al grupo originario. En cambio, la lengua de
la sociedad receptora no la considera parte de su identidad, tal vez incluso se resista a
aprenderla.
Al nivel del habla la separación se refleja en utilizar sólo el código original, por un
lado, porque un cambio de código no es necesario, por otro, para delimitarse del otro
grupo. El grado de hibridez del discurso es mínimo, posiblemente se usan algunos pocos
préstamos léxicos (como palabras características del nuevo entorno). Estos fenómenos se
pueden observar principalmente en el caso de las llamadas islas lingüísticas.
Cabe mencionar que la estrategia de separación depende mucho de la existencia de
una comunidad cerrada. Si la red étnica queda intacta, una persona puede vivir bien sólo
con su lengua materna. En la medida en que la estructura de la red se abre, se modificará
la estrategia.

2.4.3. Integración

Integración significa –desde una perspectiva sociocultural– la adquisición de la len-


gua 2 para poder comunicarse con miembros del otro grupo y el mantenimiento de la
competencia de la L1. La competencia bilingüe se aplica en dependencia de la situación
y de los objetivos comunicativos en el discurso (code-switching). Desde la perspectiva
identitaria significa que las dos lenguas se consideran parte de la identidad lingüística.
De acuerdo con esto, la persona va a buscar o crear redes sociales en las que puede culti-
var o ampliar sus competencias. A nivel del discurso, su identidad lingüística bilingüe se
expresa en recurrir a ambos repertorios lingüísticos, según la situación o en un discurso
plurilingüe híbrido (code-mixing)21.

te de separar las dos lenguas, mientras las interferencias voluntarias se deben a que el hablante no quie-
re separarlas (1996: 23). Esta diferenciación descansa en la observación de que, por un lado, el hablante
está limitado parcialmente en sus posibilidades por su biografía lingüística, pero, por otro lado, dispone
de un margen en el cual puede dirigir la proporción de interferencias que utiliza.
21 La distinción entre code-switching y code-mixing se basa en Auer. Según su definición, el code-swit-
ching tiene una función discursiva que se puede interpretar localmente. En cambio, el code-mixing
RILI10-01 8/10/07 12:42 Página 35

Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 35

CUADRO 2
Estrategias de aculturación lingüística e implicaciones

Implicaciones lingüísticas
Estrategia de Estatus de
aculturación identidad Comportamiento Empleo de
Competencia
lingüística lingüística lingüística sociolingüístico lenguas
(uso de lenguas en el discurso
L2
adopción del
ev. palabras/
modelo lingüístico exclusivamente
sustitución frases ocas. o
de la sociedad o
Asimilación L1 por L2 ritualizadas/
receptora mayoritariamente
H Rusty H
speaker H ev. interferencias
H
Sólo L2Hparte de L2
involuntarias de
la identidad
L1
I I I I I
Competencia
Identidad Code-Switching
bilingüe
B
Integración B
bilingüe B
Mantener/ L1 yBL2 B
Code-Mixing
L1 y L2 parte Interferencias
ampliar el
de la identidad voluntarias
repertorio ling
R R R R R

Identidad
I I
lingüística I
Inseguridad I I
Oscilación entre
difusa en L1 y L2 Interferencias
L1 y L2
Oscilación Sentimiento de “sprachliche involuntarias
D D D Adaptación
D al D
no pertenecer Heimat- L1↔L2
interlocutor
ni a L1 ni a L2 losigkeit”

E E E E E
Aferrado al
Monolingüismo
modelo Exclusivamente L1
Z Z
lingüístico del
enZL1
oZ Z
ev. algunas
Separación ev. conocimientos
grupo de origen mayoritariamente adopciones
rudimentarios
Sólo L1 parte de L1 lexicales de L2
en L2
la identidad

2.4.4. Oscilación

Referente al uso de las lenguas, esta estrategia significa que el hablante oscila entre
las dos lenguas sin decidirse por una de ellas. Tiende a adaptarse a la lengua elegida por

corresponde a una función global que está relacionada con una dimensión identitaria (1998a: 15-16,
1998b: 9-10).
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36 Eva Gugenberger

su interlocutor, para no exponerse o por temor a ser discriminado. Este fenómeno se


puede observar sobre todo cuando el hablante percibe la situación de bilingüismo como
conflictiva.
El hablante pierde sucesivamente sus capacidades expresivas en la L1 sin desarrollar
una buena competencia en la L2, lo que tiene como consecuencia la inseguridad en las
dos lenguas. El retroceso de la competencia en la lengua materna puede implicar proble-
mas psicológicos, como sentimientos de culpa frente a la lengua materna por no ser leal
a ella, en caso extremo a la disfasia. En sustitución del término semilingüismo, frecuen-
temente criticado, Oksaar (2003: 163) ha propuesto el término “sprachliche Heimatlosig-
keit” (“no tener patria o tierra lingüística”) para este fenómeno, un concepto que me
parece muy apropiado para el contexto de la migración.
Esta estrategia es el reflejo de un “estado de identidad difusa” (Marcia 1989: 161). El
hablante se siente dividido en su pertenencia a una de las comunidades lingüísticas, no
siente totalmente “suya” ni la una ni la otra lengua. Esta actitud se debe a menudo a un
sentimiento de inferioridad asociado con la lengua materna en situaciones en las que ésta
está estigmatizada por el grupo dominante.
Al nivel del habla, el hablante oscila entre los códigos, haciendo desaparecer los lími-
tes entre ellos, sea porque no sabe diferenciarlos o sea porque le es indiferente. Cabe men-
cionar que la anulación de la oposición entre las lenguas o code-mixing también se pueden
observar en el tipo integracionista. La diferencia está en el motivo que produce la mezcla.
Si el tipo integracionista emplea el mixing, no lo hace porque no puede, sino porque no
quiere diferenciar las lenguas para expresar así su identidad bilingüe. En cambio, la oscila-
ción se debe más bien a la incapacidad del hablante de separar las dos lenguas o a una pos-
tura de indiferencia o apatía, el hablante suele ser poco consciente de su forma de hablar.
En la mayoría de los casos, la oscilación es una fase transitoria, pero también puede perdu-
rar si el migrante no resuelve el conflicto identitario inducido por la migración.
Para poder diferenciar la integración y la oscilación en el análisis de datos, conviene
recurrir a los datos cualitativos elicitados en las entrevistas, a través de los cuales se
revelan las actitudes y el estatus de identidad que constituyen la fuente motivacional para
el uso lingüístico.
Como ya se ha indicado arriba, las cuatro estrategias son formas de hibridación con
distinto grado de hibridez, como se ilustra en el cuadro 2.

3. La inmigración gallega en Buenos Aires: el caso de Yolanda

En un marco de un artículo es imposible demostrar todo el modelo paso por paso y


en todas sus facetas. En los apartados correspondientes he indicado brevemente las con-
diciones básicas tanto en Galicia como en Argentina en las que se enmarca la migración
gallega, así como los factores que se refieren específicamente al grupo o al individuo
migrante. En lo siguiente quiero mostrar de manera ejemplar22 cómo una migrante ha
procesado los factores externos en la instancia cognitivo-emotivo-motivacional, cuáles
pueden haber sido experiencias significativas para la formación de sus actitudes hacia

22 Otros ejemplos se encuentran en Gugenberger 2004, 2005 y 2006.


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Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 37

ambas culturas y lenguas (de Galicia y de Argentina) y para la construcción y transfor-


mación de su identidad. Al final pretendo señalar cómo su orientación aculturativa y su
posicionamiento identitario se manifiestan en sus competencias lingüísticas, en su com-
portamiento sociolingüístico y en el empleo de las lenguas en el habla.
Yolanda, de Rodeiro (Lalín, provincia de Pontevedra), llegó a Buenos Aires en 1952
con 21 años de edad. Emigró con su marido, que también es de origen gallego. La entre-
vista se realiza en su casa (28-07-1998), su marido está presente e interviene algunas
veces en la conversación.
Yolanda creció en un ámbito rural y ya desde chiquita ayudaba a su madre en las labo-
res agrícolas. Su nivel de instrucción escolar corresponde al de la mayoría de los migran-
tes, apenas terminó la escuela primera. Afirma que sus padres solían hablar gallego entre
ellos, pero añade que no era “el verdadero gallego”, sino una “mezcla”, el llamado “galle-
go chapurreado”, una variedad gallega con muchas interferencias del castellano. El hecho
de que su padre fuera maestro de escuela y hablara también castellano, posiblemente
influyó en su competencia del castellano y en sus actitudes hacia las dos lenguas. Yolanda
advierte que antes de emigrar ella ya dominaba muy bien el castellano, lo que subraya
contando un episodio que ocurrió en una tienda en una ciudad cerca de su aldea:

Íbamos a comprar la ropa a Lalín, que era el Partido, y ahí íbamos a comprar las telas
para las fiestas ... todas esas cosas. Y estaba la gente y allí hablaban todos castellano, pero
castellano, bien el castellano. Íbamos ahí y todos me desían “Pero tú no eres gallega, ¿de
dónde venís tú?”. “Sí, yo soy gallega. Vivo allí en Rodeiro”. Pero ya muchas palabras yo
hablaba todo en castellano, pero de costumbre de la casa.

Para ella, el castellano es la lengua más importante y la que más le gusta, mientras
que su juicio sobre el gallego es: “no me gusta”, “es feo”. En contradicción a esta valora-
ción parece estar su respuesta a la pregunta si fuera importante para ella que sus hijos
tuvieran conocimientos de la lengua gallega:

Y- El inglés importa menos ... aunque para ellos sería más benefisioso. Pero para enri-
queser el espíritu y todo eso es mejor el gallego.
E- Enriquecer el espíritu, ¿qué me quiere decir con eso?
Y- Le quiero desir que sería una educasión extra, el inglés lo hablan muchos, y el gallego
no lo hablan tantos. Saberlo, así bien, sería lindo, pero...
[...]
Sería importante hablar el gallego también, pero hablarlo bien.

La aparente ambigüedad de su actitud hacia el gallego resulta de la diferenciación


entre la variedad híbrida hablada por ellos, a la que adjudica un valor negativo (“ése era
un gallego raro, porque no era gallego enxebre, como se dise, era unas palabras en caste-
llano y otras en gallego”), y el “verdadero gallego” que ella no sabe hablar: “es que yo
no lo sé hablar”. La competencia del “verdadero gallego” la adscribe a escritores como
Rosalía de Castro:

E- ¿Qué es el verdadero gallego para usted?


Y- El gallego verdadero no te lo podría desir. Agarrá un libro de Rosalía de Castro y
léelo, que esté en gallego, y ahí te va a desir todo.
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38 Eva Gugenberger

A la pregunta por su motivación de emigrar contesta que tenía siete hermanos y


alguien tenía que irse. Como muchos otros gallegos ya tenía familiares que vivían en
Buenos Aires. A través de sus informaciones ya se había formado una imagen positiva
sobre Buenos Aires antes de emigrar. La idea de ella y de su marido era “Venimos para
América”, con la intención explícita de quedarse en Argentina y adaptarse. Aunque sus
conceptos sobre América no coincidían del todo con la realidad que encontró al llegar, en
comparación con Galicia, Argentina “tenía sus cosas. Pero para nosotros, que veníamos
de un lugar tan atrasado, era muy adelantado”.
Al nivel sociocultural no fue difícil para ellos acostumbrarse a la vida en Buenos
Aires, su marido trabajaba de carpintero, un oficio que ya había aprendido en Galicia,
Yolanda se dedicaba a criar a los dos hijos, posteriormente empezó a confeccionar cami-
sas para una fábrica. Confiesa que al principio tuvo morriña, pero según su recuerdo la
superó rápidamente: “No, nunca me puse así muy nostálgica, como se pone P., como se
pone mi marido, nostálgicos de Galisia, no, yo tanto no”.
Para Yolanda, dejar de hablar gallego y hablar como los otros constituía una parte
necesaria de la adaptación. Cuenta que desde su llegada a Buenos Aires ella ha evitado a
hablar gallego para no quedar mal: “lo primero que me dijo mi cuñada cuando llegué acá
fue ‘¡No hables en gallego ni una sola palabra!’” Las experiencias negativas en Buenos
Aires reforzaron su actitud de desprecio hacia el gallego que ya había desarrollado en su
tierra natal. El siguiente pasaje, en el que cuenta cómo su nieta después de una estadía en
Galicia le quiso hablar en gallego, revela claramente su actitud negativa:
Pero Andrea fue a España a pasear, mi nieta, y cuando vino de vuelta no había quién la
soportara. Yo me tapaba así los oídos para no sentir. Me llamaba por teléfono y me desía:
–“Ola muller, ¿cómo estás? Ay, ¿e o teu home?” –“O meu home moi ben, ¡calláte la boca!”,
le digo, “¡hablá como la gente!” –“Muller, ¿e o teu home cómo está? Porque o meu home non
che está moi ben, eh!” E seguía seguía seguía, hablaba en gallego todo el tiempo. Pero te can-
saba, mira, te cansaba. [...] Ella nos lo hasía a propósito. “Cómo estás muller, cómo estás? E o
teu home? Eche bon teu home ou eche malo? Porque o meu home eche malo”. Oh, ¡Dios
mío! ... tenía a todos enloquesidos.

Yolanda no aguantó el recuerdo a su origen lingüístico, ya no quiere escuchar nada


de su lengua materna e incluso supone que su nieta la provocó intencionalmente.
Tiene una actitud muy positiva hacia los argentinos (“la gente nos trata tan bien acá”)
y hacia el país al que siente agradecimiento por haberlos recibido y brindado la posibili-
dad de vivir mejor. Indica que ya se siente mejor acá que en Galicia lo que reafirma con-
tando que cuando visitó Galicia en 1979 (la única vez que regresó) quería volver a Argen-
tina ya antes de la fecha planificada (véase abajo el extracto 2).
En cuanto a otros elementos culturales como la música o la comida, Yolanda también
muestra una preferencia por las particularidades argentinas. Señala que desde el princi-
pio le han gustado las costumbres de Argentina, se ha acostumbrado a tomar mate, pre-
fiere un asado a un pulpo gallego y el tango a la música gallega (“si tengo que escuchar
gallegada y si tengo que escuchar tango ... escucho tango”). Las redes sociales en las que
se mueve son mayormente argentinas. Está contenta con su vida en Buenos Aires:
Y tenemos nuestra casa [...]. Comemos, vivimos, lo que ha pasado hasta ahora lo pasa-
mos bien. No nos privamos de nada, así que ... yo pienso que ... no hisimos fortuna, no somos
como otras personas que hisieron una fortuna, que tienen plata en el banco, eso no.
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Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 39

Frente a Galicia y a los acontecimientos allá muestra una actitud relativamente indi-
ferente: “No, no me interesa mucho, veo los notisieros y lo que pasa pero no le doy
mucha importansia”. En lo que se refiere a la política lingüística actual en Galicia, está
enterada de la oficialización del gallego, pero no tiene informaciones precisas, ya que
cree que el gallego es la única lengua oficial actualmente (y no co-oficial).
En Buenos Aires se emiten una serie de programas de radio relacionados con Galicia.
A la pregunta de si suele escuchar estos programas responde negativamente. Menciona
un programa específico (Un canto a Galicia) que no le gusta escuchar porque “me da
mucha nostalgia lo que dise y me pone triste”. Cuenta que al oírlo una sola vez se puso a
llorar porque le recordó a su hija fallecida23.
Al preguntar por objetos de recuerdo de Galicia, su marido quiere mostrarme una
gaita que guarda, pero Yolanda le grita: “¡No traias más nada! ¿Oíste? Si lo dejas a él te
hase un despiole24”. Su marido comenta que ella lo botaría de la casa si tocase la gaita.
De lo dicho hasta ahora se puede concluir que la estrategia de aculturación elegida
por Yolanda muestra tendencias asimilacionistas. Sin embargo, en cuanto a la localiza-
ción identitaria, ella indica que en primer lugar se considera española:

Yo me considero española porque en España entra Galisia. Y porteña no me considero.


Quiero mucho al país como si fuera el mío, pero ... me considero española. [...] no porque quie-
ra renegar de Galisia, pero Galisia es una parte de España, así que ... España es lo principal.

A la pregunta de si le agrada o le desagrada cuando la identifican como gallega, con-


testa: “me encanta”. Pero a la lengua gallega no le da ninguna importancia para su iden-
tidad como española y gallega: “Yo me siento gallega y no sé hablar realmente el galle-
go”. El adverbio “realmente” utilizado por ella indica una vez más que no se considera
hablante de un buen gallego. Yolanda quería eliminar la variedad gallega que hablaba
como rasgo estigmatizado de su identidad. El primer paso en esta dirección supuesta-
mente ya lo dio en Galicia al intentar hablar de una forma que sus interlocutores no se
dieran cuenta de su origen lingüístico. Más tarde, en Argentina, al estar enfrentada una
vez más con el estigma de su lengua materna, junto con su fuerte motivación de hablar
como los demás, es decir, asimilarse lingüísticamente, dio el segundo paso hacia el des-
plazamiento lingüístico. Aunque ella no admite que su motivación se debe a la estigmati-
zación por parte de los otros (“no, no estaba mal visto [el gallego]”), confiesa que no
quería quedar mal debido a su forma de hablar (“¿usted cómo queda? Queda mal”). Para
tener una autoestima positiva correspondió rápidamente a la exhortación de su cuñada
(“¡No hables en gallego ni una sola palabra!”). Cuando, al final de la entrevista, se toca
el tema de la despedida de Galicia, Yolanda se emociona y se pone a llorar, ya que le sur-
gen recuerdos dolorosos del abandono de su tierra y su familia: “Vin con malas ghanas”,
dice, “Y ... lo sentí mucha tristesa. Venía en el barco, no podía comer nada ... lo pasé mal
... hasta que pasé unos meses acá”.
Al considerar las dos dimensiones referenciales de la aculturación, es decir, la cultu-
ra originaria y la receptora, se puede concluir, que Yolanda no considera valioso mante-

23 Hay que mencionar que el interlocutor de este programa fue el marido de su hija fallecida.
24 Despiole: palabra del lunfardo que significa lío.
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40 Eva Gugenberger

ner y practicar rasgos de su cultura de origen, incluyendo la lengua gallega, ni conservar


la identidad lingüística gallega. En cambio, muestra una gran disposición de aceptar y
adoptar las características lingüísticas (y otros elementos culturales) de la sociedad
receptora. De allí se puede deducir que –en líneas generales– Yolanda pertenece a la
categoría del tipo asimilacionista.
Sin embargo, un análisis más profundo revela que su estrategia de aculturación tam-
bién contiene aspectos que corresponden a otras categorías. Ella llegó a Argentina con
una gran disposición de asimilarse cultural y lingüísticamente, lo que ha logrado en
buena parte. Pero aunque reconoce a Argentina como su segunda patria, en su concepto
de sí misma se ha quedado primordialmente española (y gallega), es decir, mantiene el
sentimiento de pertenecer al grupo etnocultural del que proviene. Cabe destacar que hace
una división entre el componente cultural y el lingüístico. Al ser española (y también al
ser gallega) se identifica con el castellano, que junto al gallego, ya era lengua en su hogar
en Galicia. En cambio, el gallego ya no lo quiere reconocer como parte de su identidad
actual, lo que se evidencia por ejemplo en su fuerte reacción a su nieta cuando ésta le
quería hablar en gallego. Su reacción de defensa (se tapó los oídos) se puede interpretar
como una estrategia para evitar el enfrentamiento con un conflicto que todavía no está
resuelto totalmente.
Su rechazo de todo lo que le recuerda a Galicia, incluyendo la lengua, programas
gallegos, etc., junto con la profunda emoción que muestra al final de la entrevista, reve-
lan que para ella la migración fue acompañada de un estrés aculturativo bastante alto.
Para superar la pérdida de su tierra y de sus seres queridos que quedaron allá intentó res-
ponder rápidamente a las exigencias del nuevo ámbito, apropiándose de muchos rasgos
de la cultura receptora. Al mismo tiempo evita evocar recuerdos de su tierra mediante
aspectos que representan a Galicia. Su estado de identidad corresponde básicamente a la
asimilación, pero también contiene aspectos de integración y de difusión.
Ahora cabe preguntarse cuáles son las implicaciones lingüísticas a través de las que
se manifiestan su actitud aculturativa y su ubicación identitaria. Yolanda considera que
tiene una buena competencia en castellano, mientras acerca del gallego dice “no lo sé
hablar, apenas”. Señala que nunca usa el gallego en Buenos Aires, ya que no le sirve para
nada: “Hasta ahora que yo sepa no me he visto en ninguna situasión en la que lo tuviera
que emplear”. Admite, sin embargo, que en el habla “se le escapan” algunas palabras
gallegas: “Algunas palabras siempre hay, se escapan”; y: “Los que vienen de Galisia
hablan castellano ... como nosotros, hablan una palabra que se despista en gallego”.
Yolanda está conciente de que usa palabras gallegas en su discurso, aunque su empleo es
más bien involuntario, como indican los verbos se escapan y se despista. Su fuerte
voluntad de adaptarse al modelo argentino se muestra en la adopción de rasgos lingüísti-
cos característicos del español argentino. Lo que más destaca es el uso casi exclusivo del
voseo; ella dice al respecto:

Yo digo siempre vos, aprendí muchas cosas ... bah, se me pegó mucho ... muchas cosas.
Que en realidad no tendrían que pegárseme porque hablando castellano no tendría que desir
eso, pero son cosas que pasan.

La adopción del voseo se debe a su propia voluntad, como ella misma señala, lo
aprendió como muchas otras cosas. La morfología verbal según el modelo argentino se
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Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 41

ha convertido en una parte integral de su forma de hablar. Con esta y otras particularida-
des del español rioplatense expresa la parte argentina de su identidad. Veamos algunos
ejemplos25:

Tomá, ponete el asucar; agarrá; vos no te vas a dar cuenta (dirigiéndose a mí)

La viniste a pedir vos; ¿vos querés?; ¡vos desí alguno, che! (dirigiéndose a su marido)

De dónde venís tú (forma verbal argentina en combinación con tú; reproducción de estilo
directo de una gallega)

Ese ratito que hablás por teléfono te parese que estás allí (uso impersonal)

Además se puede registrar el uso frecuente del marcador discursivo viste, de las for-
mas diminutivas (p. ej. poquito, de chiquito, ratito), así como el empleo del prefijo re-
como expresión de énfasis en rearreglado. Al nivel lexical se encuentran los lexemas que
muchos migrantes gallegos han integrado en su forma de hablar (plata, chicos, chica,
mamá, papá, cancha, lindo, agarrar, resién, acá). Una vez Yolanda emplea un lunfar-
dismo (despiole = lío, embrollo): “si lo dejas a él te hase un despiole”. En cuanto a los
rasgos fonéticos se puede constatar el empleo mayoritario del seseo, pero no del žeísmo.
Yolanda empieza nuestra conversación en gallego. La motivación de hablar gallego
conmigo no me parece resultar de su propio deseo, sino más bien de su supuesto de que
yo iba a esperar eso, ya que la persona que me contactó con ella le había informado antes
de qué se trataba en la entrevista. Al abrir ella la entrevista en gallego, fijamos primero el
gallego como lengua de interacción, lo que implica un discurso mixto, en el que inicial-
mente Yolanda alterna entre las dos lenguas. La proporción de elementos gallegos va dis-
minuyendo hasta pasar al castellano como lengua básica de su discurso; veamos algunos
extractos:

(1) PORQUE XA TIÑAMOS UNHA IMAXEN, PORQUE XA TIÑAMOS acá parientes, entonces ya nos
desidimos para acá.

(2) VIN DE MALA GHANA, PERO DESPOIS CANDO ... tomá ponete el asucar ... [E- gracias] ... eh
... AO POUCO TEMPO QUE ESTABA acá XA ME GUSTABA MÁIS QUE ALÁ. Sí me gustó ir allá
también, fuimos allá en el setentaynueve y estuvimos un tiempo ... Estuvimos como tres
meses. Pero yo es porque esperaba a mi marido porque él fue atrás ... Porque si no, yo ya
me venía, cuando pasó un mes que yo ya vi a toda la familia, yo ya quería venir acá.

(3) Allá en el colegio lo prinsipal É O castellano. Ahora que allá en Galisia están dando o
gallego no colegio, pero antes era todo castellano. O gallego SABÍAMOLO de andar allí en
el pueblo que se hablaba así entre la gente, no ... pero nada más.

(4) EU TEÑO UNHA AFILLADA que estuvo en Alemania como treinta años. Resién se vino pa la
casa ahora ... HAI un año o así.

25 En letra recta normal: castellano peninsular; en negrita: castellano argentino; en versalita: gallego
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42 Eva Gugenberger

(5) En las casas hasen BEN o pucheiro, o cosido, pero en el restaurant vos lo pedís y es una
porquería.

(6) Cuando nosotros fuimos que FOMOS a pasear

En estos ejemplos, los elementos gallegos no pueden ser interpretados como interfe-
rencias involuntarias, más bien se deben al esfuerzo de Yolanda de hablar gallego. Se
nota fácilmente que carece de práctica en ello, le resulta difícil reactivar sus destrezas
lingüísticas; por consiguiente, pertenece a la categoría de los “forgetters”. Cuando yo
cambio del gallego al castellano como lengua de interacción, su habla ya no muestra
interferencias del gallego, con algunas pocas excepciones:

Sentir en el significado de escuchar:


porque usted SIENTE hablar a P.
yo me tapaba así los oídos para no SENTIR
Forma gallega del imperativo:
¡no TRAIAS más nada!
Monoftongo en la forma verbal:
sí, acordar me acOrdo de muchas
Dativo de solidaridad:
para que no TE esté fría
Gheada26:
habíamos lleGHado; y cuando lleGHé
Desplazamiento prosódico:
cuando estabAmos en Galicia

Excepcionando la parte inicial de la entrevista, en el discurso de Yolanda el castella-


no es la lengua básica. Mediante su forma de hablar expresa su identidad parcialmente
española-gallega y parcialmente argentina. Su origen etnolingüístico se manifiesta en la
conservación de algunos rasgos del castellano peninsular, así como en algunas pocas
interferencias del gallego. En la proporción de los elementos combinados de las tres
variedades lingüísticas (castellano peninsular, castellano argentino y gallego) se recono-
ce su colocación identitaria.

5. Observaciones finales

En esta aportación he presentado un modelo que ofrece una conceptualización siste-


mática y un marco de análisis para la lingüística de la migración. He pretendido mostrar
que un enfoque teórico que vincula el macro y el micro-nivel, insistiendo en el procesa-
miento subjetivo de los factores externos por el individuo, nos permite ver de manera
más diferenciada las consecuencias de la migración respecto al comportamiento lingüís-
tico de los migrantes y respecto a la lengua inmigratoria. Hemos visto que el proceso de

26 Realización de la oclusiva velar sonora como fricativa, una característica de algunas variedades regio-
nales del gallego.
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Aculturación e hibrididad lingüísticas en la migración 43

aculturación en la migración no es un proceso unilineal que necesariamente desemboca


en la absorción de las culturas y lenguas inmigratorias por la cultura y la lengua de la
sociedad receptora, más bien hay todo un espectro de diferentes soluciones que residen
en la historia individual de cada migrante, en sus experiencias hechas a largo de su vida
en la tierra natal y en la migración, a partir de las cuales va creando y transformando sus
actitudes y su identidad como instancia directiva y fuente motivacional para su compor-
tamiento en la práctica social.
En la migración, la identidad está sometida a un proceso de hibridación en el que el
individuo recurre a recursos de diferentes sistemas referenciales, es decir de la cultura
originaria y receptora, los combina y los entrelaza creando así su solución individual a
fin de sentirse bien consigo mismo en su mundo actual. Si bien la experiencia migracio-
nal lleva a la hibridación de la identidad de los inmigrantes en sus distintas facetas, tam-
bién los aportes culturales y lingüísticos de los inmigrantes contribuyen a la hibridación
de la sociedad receptora. Cualquier cultura o lengua, sea minoritaria o mayoritaria, siem-
pre es el resultado de hibridación y sigue transformándose por desarrollos internos e
influencias externas.
Ahora cabe preguntarse por la relevancia política y social que pueda tener la lingüística
de la migración, concretamente para la política lingüística en las sociedades actuales, en las
que en vista de los crecientes movimientos migratorios el reto intercultural se ha convertido
en una de las tareas más urgentes. Frente a este desafío, la lingüística de la migración no sólo
debe dedicarse a avanzar en el campo académico, sino también debe aportar a la elaboración
de modelos que ofrecen soluciones para una política lingüística adecuada en sociedades plu-
rilingües que se caracterizan por la fuerte presencia de lenguas inmigratorias.
La mejor comprensión de las estrategias aculturativas y sus consecuencias en el actuar
de los inmigrantes en la sociedad receptora puede dar un impulso para revisar las condi-
ciones y posibilidades que los Estados receptores ofrecen a los inmigrantes. Un enfoque
de política lingüística apropiada para una sociedad plurilingüe no debería obstinarse a
prescribir a los inmigrantes de que manera tienen que incorporarse, sino más bien ofrecer
un marco pluralista, en el cual se reconozca el plurilingüismo como valor y se conceda un
espacio amplio a la creatividad y la autodeterminación de los hablantes, a fin de que cada
individuo pueda elegir la estrategia que le parece más adecuada para sentirse bien en la
sociedad receptora, con la meta de posibilitar una convivencia sin conflictos. Esto incluye
tanto el apoyo a los grupos de inmigrantes a mantener los elementos principales de su
identidad etnolingüística como ofertas que posibiliten la adquisición de los recursos nece-
sarios (lingüísticos y otros) para desenvolverse bien en el nuevo entorno.
Una postura “hibridista”, en el sentido que el entrelazamiento de rasgos culturales y
lingüísticos de distinto origen se valora positivamente, puede contribuir a que la diferen-
cia de las lenguas y otras particularidades culturales de los inmigrantes ya no se conciba
como un problema, incluso a veces como amenaza, sino más bien como un aporte enri-
quecedor en el desenvolvimiento de la sociedad receptora.

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