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ANÁLISIS COSTE-UTILIDAD

El análisis coste-utilidad (ACU) es una variante del análisis coste-efectividad, que


combina la cantidad de vida que produce la administración de una alternativa
terapéutica, con la calidad de vida que perciben los pacientes tras su administración, la
cual va a estar representada por la utilidad o preferencia de los pacientes hacia el
estado de salud que presentan. El fin último de este tipo de análisis es maximizar la
ganancia en salud de los pacientes y el beneficio social con los recursos disponibles en
cada momento.

Los resultados de este tipo de análisis vienen dados por una medida multidimensional:
los años de vida ajustados por calidad (AVAC) (quality-adjusted life year, QALY), que
es la medida común a todos los análisis coste-utilidad, independientemente de la
enfermedad o de las opciones terapéuticas que se estén evaluando.

Este hecho nos permite comparar diferentes alternativas terapéuticas empleadas en


diversas enfermedades en términos de coste/AVAC ganado (1).

Dadas las ventajas de este tipo de análisis sobre otro tipo de evaluaciones económicas
(al aunar cantidad y calidad vida en el mismo análisis), en la actualidad distintas agencias
de evaluación de tecnologías sanitarias de diferentes países consideran al análisis coste-
utilidad como el análisis de elección y referencia de cara a evaluar la eficiencia de las
distintas alternativas terapéuticas disponibles en el manejo de una enfermedad
específica, con el fin de ayudar a una asignación de recursos y a una toma de decisión
fundamentada y racional en política de medicamentos y tecnologías sanitarias

De hecho, en la última década ha habido un espectacular incremento en la cantidad de


análisis coste-utilidad efectuados y publicados, habiéndose empleado en la evaluación
económica de múltiples opciones terapéuticas e intervenciones sanitarias de distintas
especialidades médicas y quirúrgicas (3,4). ¿En qué circunstancias es recomendable
efectuar un análisis coste-utilidad?
Aunque no existe un total consenso entre los diferentes autores, la mayoría están de
acuerdo en que debería efectuarse un análisis

coste-utilidad en las siguientes situaciones (5):

a) cuando se considere que la calidad de vida del paciente es el resultado clínico más
importante a valorar y a tener en cuenta (por ej., un nuevo cistostático que aumenta
discretamente la supervivencia pero presenta un perfil de tolerabilidad mucho mejor que
las opciones disponibles);

b) cuando la evaluación de la calidad de vida del paciente represente un valor terapéutico


importante para el nuevo medicamento en estudio, aunque existan también otros
resultados en salud importantes (por ej., un nuevo antiepiléptico que disminuye el número
de crisis del paciente y que además mejora sustancialmente su calidad de vida);

c) cuando una nueva alternativa terapéutica en evaluación vaya a conjuntar un efecto


sobre la mortalidad y sobre la morbilidad, siendo interesante poder cuantificar ambos
efectos con una sola medida (por ej., un nuevo antiviral para tratar el SIDA que alargue
la supervivencia de los pacientes, a consta de disminuir su calidad de vida),

d) cuando se quiera conocer la eficiencia de diferentes alternativas e intervenciones


terapéuticas destinadas a tratar distintas enfermedades, el uso de este tipo de análisis
nos permite poder compararlas entre sí al disponer de un parámetro común a todas ellas,
como es el coste/AVAC.

Definición de año de vida ajustado por calidad

Originalmente, el año de vida ajustado por calidad fue diseñado como una medida de
resultado para ser empleada en los estudios de evaluación económica, donde la
supervivencia (ganancia en expectativa de vida, esto es, los años de vida ganados) era
ajustada (corregida) por un factor que representaba la calidad de vida percibida por los
pacientes medida a través de su utilidad (6).
Un AVAC se puede interpretar como un año de vida ganado con un estado de salud
perfecto.

Según la calidad de vida (nivel de utilidad) se deteriora y va disminuyendo, el valor del


AVAC asociado a esta situación se va reduciendo (por ej., un año de vida ganado con
un estado de salud [utilidad] de 0,5 presentará 0,5 AVAC).

El AVAC tiene las siguientes propiedades:

a) combina los años de vida ganados con la calidad de vida de los mismos, de tal manera
que el hecho de vivir más años con calidad de vida más baja produce un número de
AVAC similar a vivir menos años pero con calidad de vida mayor. Así, un paciente que
vive diez años en un estado de salud que presenta una calidad de vida (utilidad) de 0,5
y luego muere, presenta el mismo número de AVAC que otro paciente (de la misma edad)
que vive 20 años en un estado de salud con una calidad de vida de 0,25 y luego fallece;

b) el AVAC nos indicará si una opción terapéutica permite ganar más salud que otra, ya
que podremos comparar los resultados (años de vida ganados ajustados por calidad)
entre ambas,

c) el AVAC permite comparar tratamientos que mejoran más la calidad de vida (medida
como utilidad) con otros tratamientos que sobre todo incrementan la expectativa de vida
(medida como años de vida ganados), al medirse en ambos casos a través del AVAC.

Concepto y medida de la utilidad

El término “utilidad” o “preferencia” se refiere a la calidad percibida o al deseo relativo de


los diferentes sujetos entre dos o más estados de salud. De alguna manera, la utilidad
es una medida de preferencia relativa por un efecto o estado de salud concreto que nos
proporciona un resumen de todos los aspectos positivos y negativos de la calidad de vida
(tal y como lo vive y siente el propio sujeto), una vez que han sido incorporadas actitudes
respecto al riesgo y la duración de la vida (7).
La utilidad se refleja numéricamente por un valor entre cero y 1, donde el cero representa
el peor estado de salud posible (el menos deseado) y 1 representa el mejor estado de
salud.

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