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FUENTE: NEUROCTENCIA Y PROCESO JUDICIAL Autor ; Michele Taruffo ~ Jordi Nieva Fenoll Afio : 2013, Editorial Marcial Pons Pais > Espafia Pégina 43-82 "Edicion de circulacién restringida sustentada en la Legislacién sobre Derechos de Autor DECRETO LEGISLATIVO 822 “Articulo 43.- Respecto de las obras ya divulgadas licitamente, es permitida sin autorizacion del autor: a. La reproduccién por medio reprografico, digital u otro similar para la ensefianza o la realizacién de eximenes en instituciones educativas, siempre que no haya fines de lucro y en la medida justificada por el objetivo perseguido, de articulos, discursos, frases originales, poemas unitarios, o de breves extractos de obras o del integro de obras aisladas de carcter plistico y fotografico, licitamente publicadas y a condicién de que tal utilizacién se haga conforme a los usos honrados (cita obligatoria del autor) y que la misma no sea objeto de venta u otra transaccién a titulo oneroso, ni tenga directa o indirectamente fines de Iuero, (...)” (1) Actualizad enero 2015 NEUROCIENCIA, NEUROETICA, DERECHO Y PROCESO René Motina Gaticia Profesor de Derecho Procesal Universidad Central de Venezuela «Los hombres debertan saber que no es sino del cerebro de donde provienen las alegrias, los deleites, la risa y la diversion, ast como las penas, las aflicciones, el abatimiento y las lamenta- ciones, ¥ mediante éste en especial, adquirimos sabiduria y co- nocimiento, y vemos y otmos y sabemos lo que es deshonesto y lo que es justo, lo qué es malo’y lo que es bueno, lo que es agra- dable y lo que es desagradable...» Hirocrates (460-370 a.C.) 1, INTRODUCCION Laneurociencia y sus aplicaciones podrian dar nacimiento a.una de las revoluciones cientfficas mas grandes de los ulti- mos tiempos, lo que implica consecuencias sociales impor- tantes y un significativo. paso en la historia de la humanidad, puesto que ella puede explicar y alterar nuestra mentalidad més que ninguna otra ciencia y es alli, precisamente, donde radica su poder y su riesgo. Uno de los desafios para la neuro- ciencia es examinar y establecer cuanto de nuestro comporta- 44 René Molina Galicia miento ético esta incorporado a nosotros como especie y en qué medida es fuente de reglas sociales. Se trata, pues, de comprender por qué creemos en lo que creemos. El presu- puesto del que se parte es que probablemente vivirfamos en un mundo mas justo si bas4ramos nuestras actuaciones en las respuestas que desde la neurociencia se dan a algunas de las grandes preguntas del Derecho. Asi, podriamos entender me- jor por qué hacemos lo que hacemos, comprendiendo mejor el cerebro humano. Esto implica la revision de muchas de nuestras creencias para adaptarlas a los nuevos datos cientificos sobre el funcio- namiento del cerebro. Desde esta perspectiva, se defiende la idea de que podria existir un conjunto universal de respuestas biolégicas a los dilemas morales, una suerte de ética integra- da en el cerebro que alcanza por descontado al Derecho, y también al proceso jurisdiccional. Lo que se nos propone es, pues, una aventura arriesgada que involucre el cambio de nuestra concepcién de las conductas aceptables ¢ inacep- tables. En definitiva, lo que se trata es de revisar algunas ver- dades del conocimiento moderno y sus incémodas implica- ciones, teniendo en cuenta que la idea central de la teorfa modular del cerebro es que los procesos mentales se producen separadamente en diferentes partes del cerebro, de manera tal que las diferentes reas corticales del cerebro realizan fun- ciones distintas. De alli que, para algunos investigadores, lo- calizar las funciones que tienen que ver con el Derecho y el razonamiento moral seré la clave para un mayor conocimien- to de la Ley y de nuestro pensamiento juridico. 2, DERECHO Y NEUROETICA En el ambito del Derecho, los avances en la comprensién de las bases neurobiolégicas de las conductas sociales, de la moralidad y de la toma de decisiones tienen multiples impli- caciones. E] impacto de los avances de la neurociencia en nuestros sistemas legales se podria medir si visualizamos qué pasarfa si cambiamos nuestra compresién de la responsabili- dad, no exclusivamente basada en el libre albedrfo y en el desarrollo de un sistema legal que no se limite a castigar los malos comportamientos sino que, ademés, promueva los bue- nos comportamientos y proteja a los ciudadanos.