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Libro primero

Rousseau parte de la tesis que supone que todos los hombres nacen libres e iguales por
naturaleza. Esta idea es desarrollada más a fondo cuando, Rousseau establece en un principio
su enigmática frase que: "El hombre ha nacido libre y, sin embargo, por todas partes se
encuentra encadenado".1 A su vez, nos habla del estado originario del hombre, afirma que la
familia “es el primer modelo de sociedad política”. Rousseau argumenta contra el derecho del
más fuerte: “Convengamos, pues, en que la fuerza no constituye derecho, y que únicamente se
está obligado a obedecer a los poderes legítimos” (pág. 8).

Libro segundo

Rousseau hace un poco de aritmética política, al establecer ciertas proporciones entre el


número de habitantes, la extensión de los países... El objetivo de todo pueblo es conseguir
abundancia y paz. Cree que el lugar más apto para construir un Estado perfecto es la isla de
Córcega. Rousseau coincide con Aristóteles en la necesidad de una clase media, aunque en el
ginebrino hay una mayor tendencia a una homogeneización. Piensa que la libertad subsiste
gracias a la igualdad: “Es precisamente porque la fuerza de las cosas tiende siempre a destruir
la igualdad, por lo que la fuerza de la legislación debe siempre tender a mantenerla” (pág 52).

Libro tercero

Este libro es el más extenso, y se ocupa fundamentalmente del gobierno y de sus


formas.Rousseau sigue desarrollando su particular aritmética política:

“cuanto más crece el Estado, más disminuye la libertad”.

“el gobierno, para ser bueno, debe ser relativamente más fuerte a medida que el pueblo es
más numeroso”.

“cuanto más numerosos son los magistrados, más débil es el gobierno”.

“la resolución de los asuntos se vuelve más lenta a medida que se encarga de ellos mayor
número de personas”.

“la relación de los magistrados con el gobierno debe ser inversa a la relación de los súbditos
con el soberano”.

Este afán calculador lo lleva hasta tales extremos que afirma unas páginas después que “un
español viviría ocho días con la comida de un alemán”. Rousseau considera que la forma de
gobierno más adecuada a un país depende del número de habitantes y de su extensión. De
este modo, “el gobierno democrático conviene a los pequeños Estados, el aristocrático a los
medianos y la monarquía a los grandes”. Rousseau opina que la democracia es una forma tan
perfecta de gobierno que no se da nunca en su forma pura; los dioses se gobiernan
democráticamente, “pero un gobierno tan perfecto no es propio de hombres”.

Rousseau ataca al lujo como obstáculo para la construcción de esa república democrática
ideal, que además requiere ser una Ciudad-Estado de ciudadanos virtuosos. Todo este libro
está atravesado por la misma estructura de la Política aristotélica (aunque los análisis del
ginebrino son más áridos y menos fundamentados históricamente que los del Estagirita).
También tiene como fuente a Montesquieu al dar importancia al clima en el carácter (Herder)
de los pueblos: “el despotismo conviene a los países cálidos, la barbarie a los fríos y la
civilización a las regiones intermedias” Otra relación establecida por Rousseau le lleva a
afirmar que la opulencia corresponde a las monarquías, la riqueza y extensión medias a las
aristocracias, y la pobreza y pequeñez de territorio a las democracias.

Tras dar las características de un buen gobierno (cuyo mejor criterio es la multiplicación de sus
miembros) y arremeter contra las letras y las artes que traen la decadencia a los pueblos, el
ginebrino plantea su propia teoría de las revoluciones, también más imperfecta y menos
acabada que la de Aristóteles. Rousseau afirma tajantemente: “si queremos una institución
duradera, no pensemos en hacerla eterna”. También es tajante al afirmar el carácter de
fenómeno exclusivamente cultural de la política: la constitución del Estado es obra del arte.

Al final nos habla de la corrupción que supone para el Estado la aparición de representantes, y
nos da algunas indicaciones sobre su concepto de “asamblea”.

Libro cuarto

Este cuarto y último libro comienza hablando de la bondad y rectitud de los hombres sencillos.
Estos necesitan pocas leyes; Rousseau se siente emocionado “cuando se ve en la nación más
feliz del mundo a grupos de campesinos resolver los asuntos del Estado bajo una encina y
conducirse siempre con acierto” (pág 103).Vuelve a insistir en la noción de voluntad general,
“la voluntad constante de todos los miembros del Estado” (pág 107).

Tras, hablar de las elecciones, hace un largo capítulo sobre la historia de Roma y, a
continuación, defiende la necesidad de la dictadura como elemento para prevenir y solucionar
los momentos de crisis en las repúblicas. También entiende que es necesario la censura, que es
la manifestación de la opinión pública. Al final de este capítulo ataca a la religión cristiana,
pues es incompatible con la libertad; lo cristiano es opuesto a la república. Rousseau aboga por
una profesión de fe completamente civil y propone frente a los dogmas de religión las normas
de sociabilidad

OPINION FINAL SOBRE LA OBRA

A pesar de lo antiguo del libro, esta describe muy exactamente sobre los asuntos políticos, el
momento mundial en que vivimos, esta en esta disyuntiva de que si realmente el avance de la
ciencia nos ha llevado a mejorar nuestro status de vida, ¿hemos evolucionado realmente? O
hemos involucionado. Asunto que ya Rousseau se adelanto en decir que todo sistema de
gobierno no es el adecuado para ningún pueblo, ya que éste solo busca el interés propio, el
interés egoísta y no para lo que se constituyen los Estados modernos, que es el lograr el bien
común de todos.

Asunto a parte y que me parece muy acertado es el concepto de que cuando un país es
demasiado extenso, no podrán discurrir correctamente las bondades de tener una patria, sino
que éstos estarán lejos del Estado y estos entre sí ya son extraños, y por consiguiente no se
prodigarán la mutua ayuda para su existencia, entonces viene el atraso de estos pueblos
lejanos de un Estado, caso exacto de nuestra patria, por lo extenso que es en muchos lugares
no se tiene noción de nación. Rousseau también señala que un país extenso es propio para
gobiernos monárquicos y de dictaduras, cosa que no se da en nuestra patria como tal, pero si
pareciera que es la forma tácita con que se nos gobierna desde siempre, el pueblo solo acude
alas urnas para elegir "democráticamente" a nuestros gobernantes, luego ya dejamos de
"existir" para los demás hechos subsiguientes.

Rousseau opina de que esto es posible salvar aplicando lo que el llama el Estado pequeño, el
de hacer de una nación grande una patria chica, en Estados pequeños, donde su gobierno sea
mas asequible y personal, donde la democracia sea realmente una realidad, de ejercicio
estrecho de Estado y Soberano (el pueblo), por que estos están muy cerca el uno del otro.

Análisis del PRIMER LIBRO

Aquí Rousseau empieza con las siguientes palabras: “El hombre ha nacido libre, y en todas
partes está encadenado. Hay quien se cree señor de los demás y es más esclavo que ellos.
¿Cómo se ha producido este cambio? (…)” – fin de la cita.

Rousseau es claro al indicarnos que el individuo debe encontrar las condiciones (necesarias)
existentes, las cuales tienen que ser legales (o legítimas) para que pueda convivir en la
sociedad.

Por otra parte, encontraremos que señala claramente tres tipos de libertades:

a) La libertad natural, la cual se pierde tras haber realizado el contrato.

b) La libertad civil, la cual está limitada por la voluntad general.

c) La libertad moral, la cual convierte al hombre en amo de sí mismo.


Es por ello que el pacto social convierte en iguales a los hombres, tanto por convención como
por derecho, pues para entenderlo mejor, leamos estas palabras con las que Rousseau finaliza
su primer libro: “... Ahora bien, como los hombres no pueden engendrar nuevas fuerzas, sino
solamente aunar y dirigir las que existen, no les queda otro medio para subsistir que formar
por agregación una suma de fuerzas que pueda superar la resistencia, ponerlas en juego
mediante un solo móvil y hacerlas actuar de consuno (...) De este modo, si se separa del pacto
social lo que no forma parte de su esencia, resultará que se reduce a los términos siguientes:
Cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de
la voluntad general; y recibimos en cuerpo a cada miembro como parte indivisible del todo..."
– fin de la cita.

Estimados lectores, simplemente lo diré en una línea, ya que para “buen entendedor, pocas
palabras”. Rousseau se dio cuenta de la necesidad que hacía el establecer un pacto social.

Análisis del SEGUNDO LIBRO

Es aquí donde el francés empieza a desarrollar su tesis sobre la voluntad general (lo que
actualmente conocemos como “soberanía”), pues muy aparte de tratar sobre la ley y su
fuente, el legislador, etc., trata sobre la falsa representación de un cuerpo legislativo, pero
veamos que nos dice: “Ya he dicho que no hay voluntad general sobre un objeto particular. En
efecto, este objeto particular está dentro del Estado o fuera del Estado. Si está fuera del
Estado, una voluntad que le es extraña no es general con relación a él; y si ese objeto está
dentro del Estado forma parte del mismo: entonces se establece entre el todo y la parte una
relación de la que surgen dos entes separados; por un lado la parte, y por otro el todo menos
esta misma parte. Pero el todo menos una parte no es el todo, y mientras subsista esa relación
no existe el todo, sino dos partes desiguales; de donde resulta que la voluntad de la una no es
tampoco general con respecto a la otra (…)" – fin de la cita.

Muy aparte de referirse a las formas de sistema de gobierno en la antigüedad, Rousseau trata
de aplicar una especie de “aritmética política”, ¿cómo es esto? Sencillo, pues lo que hace es
tratar de establecer ciertas “proporciones” entre el número de habitantes junto con la gran
extensión de los países. Sin embargo, no olvida en ningún momento que el objetivo del pueblo
es conseguir paz y abundancia para tratar de convivir bien. Se podría decir que al igual que
Aristóteles, Rousseau también analiza la posible situación de una “clase media” en la sociedad.
Además piensa que la libertad llega a subsistir gracias a la igualdad, pues en un apartado del
libro II menciona: “Es precisamente porque la fuerza de las cosas tiende siempre a destruir la
igualdad, por lo que la fuerza de la legislación debe siempre tender a mantenerla”.

Por último, finaliza este libro distinguiendo tres clases de leyes (políticas, civiles y criminales) e
incluso se atreve a explicar una especie de leyes en las cuales los “hábitos o costumbres”
deben ser tratados de manera minuciosa por el Estado.
Análisis del TERCER LIBRO

Al fin Rousseau se decide tratar sobre LA COLECTIVIDAD, pues dice de ella que esta debe
aplicar las leyes a los actos particulares, pero estas deben ser (establecidas) a través del
gobierno. Se nota que el francés hizo un repaso general del estudio comparado, detallista y
minucioso de la forma o mejor dicho, de los sistemas de gobierno que han pasado por la
historia, siendo los más citados los gobiernos monárquicos, aristocráticos y democráticos, con
lo cual empieza a sacar conclusiones por separado, sobre cada uno de ellos. Pero lo que
debemos tener muy en cuenta al leer este libro, es que el francés rechaza y deja de lado la
forma de gobierno democrática, pues critica lo siguiente:

- La democracia es imposible, porque el pueblo jamás puede permanecer unido de manera


absoluta, lo cual esto nos llevaría a que alguien nos represente y por lo tanto, conlleva a la
creación y aristocratización de una clase política.

- Es imposible prescindir de un trato igualitario (de igualdad entre los semejantes y las clases
sociales) en todo sentido, ya que con la “igualdad” no sobreviviría el derecho.

- La democracia sugiere elevadísimos esfuerzos para que todos los ciudadanos puedan tomar y
ejercer sus decisiones de manera seria.

- El Estado democrático tendría que ser “tolerante” con respecto a muchas costumbres que se
quieran imponer ante las leyes que el mismo establezca.

- Siempre y en algún momento determinado ocurrirá una inestabilidad estatal, la cual ocasione
revoluciones y rebeliones con las cuales el gobierno estaría expuesto a las guerras civiles y
conflictos internos.

- Se tendría que eliminar los “lujos” por ser un factor que corrompe al rico y al pobre, pues uno
desea obtener la posesión de estos lujos, mientras que el pobre siempre las codiciará,
creándose así un “aparato” de “cuida lo que tienes, porque si no lo cuidas, me lo llevo yo”.

Es por ello que Rousseau dice en su obra: ““Si hubiera un pueblo de dioses, se gobernaría
democráticamente. Un gobierno tan perfecto no conviene a los hombres (…)” – fin de la cita.

Análisis del CUARTO LIBRO


Rousseau concluye con estas palabras: “(...) Finalmente, cuando el Estado, cerca de su ruina,
ya no subsiste más que en una forma ilusoria y vana, cuando se ha roto en todos los corazones
el vínculo social, cuando el más vil interés toma descaradamente el sagrado nombre de bien
público, entonces la voluntad general enmudece; todos, guiados por motivos secretos, dejan
absolutamente de opinar como ciudadanos, como si el Estado no hubiera existido jamás; y se
hacen pasar falsamente con el nombre de leyes decretos inicuos que no tienen más finalidad
que el interés particular (…)” – fin de la cita.

Por último leeremos que aquí es donde empieza a tomar forma la idea que el individuo
colabora con la voluntad general de todos, tras aceptar el pacto social, incluso cuando estas lo
castiguen si transgrede o vulnera alguna. Para el francés, la obligación social del contrato no se
funda en la fuerza, ni en alguna “autoridad natural” y mucho menos alguna “autoridad
superior” - con lo cual los naturalistas salen perdiendo – más bien, deriva del libre compromiso
del individuo, que el mismo se otorga. De esta manera, el pacto social es legítimo cuando nace
de un consentimiento voluntario y sobre todo unánime.

Problemas que aborda el autor:

En el Contrato Social los principales problemas que toma el autor, son de la organización
Social, El estado de Gobierno y la voluntad general como hecho de respeto dentro de una
comunidad. También aborda el concepto de Sociedad Civil como una condición política basada
en un esquema económico, técnico y político en cual según el esquema del autor recae en la
república.

Plantea, entre otros; la necesidad de regresar a las pequeñas agrupaciones sociales, es decir,
reclama el regreso a la Ciudad-Estado; ya que consideraba que el pueblo soberano no puede
estar representado, que no puede delegar su autoridad ni sus derechos a gobernarse. El
pueblo debe gobernar por sí mismo y directamente y, como supone que tal cosa sólo puede
lograrse en una sociedad lo bastante pequeña para que todo el pueblo pueda concurrir a la
Asamblea, vuelve otra vez a la Ciudad-Estado como la única forma en que los términos del
contrato social pueden ser cumplidos.

La motivación de Rousseau al escribir su obra, que no es otra que la de tratar de construir una
sociedad justa e igualitaria, pues para el autor la desigualdad es el germen de todos los males.
Así el autor busca desde la utopía una respuesta coherente a la constitución del Estado, así
como una justificación del poder y las obligaciones ciudadanas.

La motivación es la búsqueda de la igualdad y, esto, no puede dejar de inquietarnos pues la


historia ha demostrado que la única cura posible para la erradicación de la desigualdad ha
venido a ser la instauración de regímenes totalitarios. El porqué es simple, para que todos
seamos iguales hemos de establecer un límite que no podemos sobrepasar, para que los que
desarrollan sus capacidades y facultades a una velocidad inferior a la de los demás, no queden
demasiado rezagados. En este sentido parece que la constricción de la libertad es la forma más
efectiva de conseguir la igualdad.
Para Rousseau la naturaleza humana original es muy sofisticada y el hombre se guía por la
necesidad y la simpatía y hay una falta de objetos deseables, es por esto que el hombre es
bueno en su estado natural. De este modo tras el contrato nos encontramos en una situación
en la que en la naturaleza humana se distorsiona por la acción de las instituciones sociales y
políticas. A pesar de ello, son necesarias, pues tras la aparición de la propiedad y las riquezas
en el estado natural hacen surgir los nuevos conceptos morales como la justicia y la injusticia y
la depravación moral es enorme en la medida en que nace la envidia, los crímenes, etc. Esto
hace deseable las instituciones

A esto añadiré que la igualdad natural se recobra con el contrato social. “Todos los ciudadanos
se comprometen bajo las mismas condiciones y deben gozar de los mismos derechos, es decir,
que el soberano no puede cargar a un súbdito más que a otro”.

Si no profundizamos en este análisis la consecuencia que extraemos podría ser la siguiente:


Rousseau nos está hablando de la propia democracia. Ahora bien, expuesto esto no podemos
dejar de pensar que la democracia puede, en ocasiones, convertirse en una tiranía en función
de cómo se plantee, la democracia puede transformarse en un monstruo: en la tiranía de las
mayorías.

Bajo la concepción de que el hombre es libre por naturaleza y que esta es un valor inestimable
donde la renuncia a la libertad supone la renuncia a la condición humana, Rousseau postula un
contrato social (basado en la voluntad: obedecer el contrato es obedecerse a uno mismo) que
da nacimiento a un Estado donde el hombre no pierde la libertad, sino que adquiere una clase
superior de ella, cambia la libertad natural por la civil. Esta libertad es superior en cuanto que
en el contrato el hombre se realiza, pues la verdadera naturaleza del hombre se encuentra en
el orden social. Un hombre solo es "un animal estúpido y limitado"; sus posibilidades de acción
y de pensamiento son menores que las que posee un hombre inmerso en un conglomerado
social.

El problema es que con la cesión de poder que el individuo hace al común la libertad se pierde
en dos sentidos: no se puede desligar del común y pierde las facultades entregadas. Así puede
resultar algo extraño entender el porqué someternos a la voluntad de la mayoría nos hace
libres y la única explicación plausible es que la limitación que viene unida por la pertenencia al
Estado se compensa con creces con el bienestar que nos proporciona este. Puede que
cedamos parte de nuestras facultades, pero la pertenencia al Estado nos hace más libres en la
medida en que nos permite actuar dentro de un contexto de protección de derechos y
protección de la sociedad.

CONCLUSIÓN
La conclusión que he extraído de la lectura de la obra de Rousseau podría resumirla en la
siguiente idea: el contrato social queda especificado en una sólo cláusula, la obediencia. En
este sentido parece que Jean-Jacques limita la libertad que se ve constreñida por la tiranía de
las mayorías.

Para reforzar esta idea podemos remitirnos a la propia obra de Rousseau donde se observa
una pretensión de alienación de derechos absoluta a favor de la sociedad así me pregunto ¿Es
un hombre sin derechos un hombre libre? Para mí todo esto persigue un fin; de un modo u
otro el contrato social de Rousseau aspira a lograr la armonización social, una total
homogenización de la sociedad.

Personalmente no coincido con Rousseau en su planteamiento de su estado social pues basa


su constitución en la voluntad, pero en la medida que no podemos evitar vivir en la sociedad,
puesto que nos ha sido impuesta, no podemos elegir constituir parte del contrato social en
base a esta voluntad. El porqué es simple, la mayoría es demasiado poderosa y no es posible ir
contra ella sin convertirse en enemigo del Estado y sufrir, así, la muerte. Por esto puedo
determinar que la voluntad del individuo no constituye el estado social.

Finalmente puedo decir que las ideas de Rousseau tenían tintes menos tiránicos o totalitarios y
estas ideas no pueden ser de aplicación pues, si esto sucediese, la vida en sociedad se limitaría
a que los ciudadanos estén completamente sometidos para que la nación sea soberana, y que
el individuo sea esclavo para que el pueblo sea libre.