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CONCLUSIÓN:

Cuando para la solución de un caso concreto concurran simultáneamente una solución desde el
sistema legal interno y otra solución divergente o más beneficiosa desde las Convenciones sobre
Derechos del Sistema Interamericano, deberá darse aplicación directa o auto-ejecución a la
respectiva Convención, en lo que bien puede ser denominado como “excepción de
inconvencionalidad”.
Ideas principales:

- La Corte Constitucional ha afirmado que en el momento de hacer uso de dichos “bloques”,


se debe acudir “a la norma más amplia, o a la interpretación más extensiva, cuando se trata
de reconocer derechos protegidos, e inversamente, a la norma o a la interpretación más
restringida cuando se trata de establecer restricciones” (T-284 de 2006). Este principio de
aplicación, según algunos doctrinantes, determina en qué momento se tiene que escoger entre
aplicar un tratado internacional o una norma nacional, o cuando se tiene que escoger entre
diferentes tratados internacionales.

 “Frente a un vacío legal es posible dar aplicación directa a las normas del bloque de
convencionalidad, sin que por ello se entienda que su aplicación es innecesaria cuando dicho
vacío no existe (…)

1. BLOQUE DE CONVENCIONALIDAD
“El bloque de convencionalidad en sí se construyó a semejanza del bloque de
constitucionalidad, sobre la idea misma de una pirámide normativa al estilo kelseniano,
constituida por normas superiores que validan normas inferiores (Alberton, 2005). En otras
palabras, el bloque de convencionalidad se construyó “por aproximación al [bloque de
constitucionalidad] para designar un conjunto de normas que se sitúan fuera de la esfera
normativa interna”
2. APLICACIÓN DEL DERECHO INTERNACIONAL DIRECTAMENTE
Las normas internacionales son integradas de diferente manera al ordenamiento jurídico colombiano,
dependiendo del tipo de obligaciones a las que corresponden. Las normas de derecho internacional
pueden ser integradas al sistema jurídico colombiano de tres maneras: (i) con rango constitucional;
(ii) con rango supralegal; o (iii) con rango de ley.
La regla general es que el derecho internacional adquiere el rango de ley en el sistema jurídico
colombiano, a menos de que la Constitución disponga lo contrario. Excepciones a esta regla se
encuentran en el art. 93 de la C.P. el cual dispone que:
“Los tratados y convenios internacionales ratificados por el Congreso, que reconocen los
derechos humanos y que prohíben su limitación en los estados de excepción, prevalecen en
el orden interno. Los derechos y deberes consagrados en esta Carta se interpretarán de
conformidad con los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por
Colombia”.
Es a partir de esta disposición constitucional que la Corte introdujo la doctrina del “bloque de
constitucionalidad” y del “bloque de convencionalidad” a Colombia, las cuales representan hoy en
día el principal mecanismo de incorporación de normas internacionales que adquieren rango
constitucional o supra legal.
La Corte Constitucional ha afirmado que en el momento de hacer uso de dichos “bloques”, se debe
acudir “a la norma más amplia, o a la interpretación más extensiva, cuando se trata de reconocer
derechos protegidos, e inversamente, a la norma o a la interpretación más restringida cuando se
trata de establecer restricciones” (T-284 de 2006). Este principio de aplicación, según algunos
doctrinantes, determina en qué momento se tiene que escoger entre aplicar un tratado internacional o
una norma nacional, o cuando se tiene que escoger entre diferentes tratados internacionales.
Por otra parte, según algunos doctrinantes, “frente al bloque de convencionalidad la ley se convirtió
en fuente de segundo orden, puesto que en materia de derechos humanos son las Convenciones y
Tratados Internacionales los que se encargan de llenar los contenidos”.
Según Manuel Fernando Quinche:
“El ejercicio del control de convencionalidad, como consecuencia inevitable del proceso de
constitucionalización del Derecho Internacional, implica asumir una fuerza normativa
directa de los derechos contenidos en las Convenciones, análoga a la comprendida bajo el
principio de Supremacía de la Constitución, de modo tal que La Convención Americana
sobre Derechos Humanos, la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
Tortura y la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, son
normas de aplicación directa en cada uno de los sistemas internos.
(…) En este sentido, cuando para la solución de un caso concreto concurran simultáneamente
una solución desde el sistema legal interno y otra solución divergente o más beneficiosa desde
las Convenciones sobre Derechos del Sistema Interamericano, deberá darse aplicación
directa o auto-ejecución a la respectiva Convención Internacional, en lo que bien puede
ser denominado como “excepción de inconvencionalidad”. Así mismo la unificación de la
interpretación de las Convenciones Internacionales, por medio de la jurisprudencia de la
Corte Interamericana resulta obligatoria para todos los Estados Partes. En este sentido, las
reglas y estándares fijados por el órgano judicial del Sistema Interamericano serán
obligatorios, a riesgo de incurrir en responsabilidad internacional por la violación de la
Convención.
No obstante, si bien el bloque de convencionalidad debe ser de aplicación directa, la Corte
Constitucional ha limitado su aplicación, afirmando:
“Frente a un vacío legal es posible dar aplicación directa a las normas del bloque de
convencionalidad, sin que por ello se entienda que su aplicación es innecesaria cuando
dicho vacío no existe (…)

En este sentido, cuando la norma nacional no cobija una situación jurídica determinada
o contiene una regulación insuficiente para resolver un caso particular, el intérprete debe
hacer uso directo de la normatividad del bloque de convencionalidad. El bloque suple la
voluntad del legislador o, mejor, complementa su olvido. Sin embargo, lo anterior no
quiere decir que, si la ley nacional prevé una regulación para un caso concreto, la
normatividad superior quede vacante. Tanto las normas positivas nacionales como su
interpretación y su aplicación concreta deben dirigir permanentemente su mirada a las
preceptivas de orden internacional integradas en el bloque, en reconocimiento de la
sumisión a que se ha hecho referencia exhaustiva en esta providencia”.