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ANÁLISIS DEL TLC con CHILE.

Consideraciones generales:

Los Tratados de Libre Comercio impulsados por los países desarrollados en


forma bilateral o multilateral, particularmente los denominados de nueva
generación, incorporan normas ante las que se debe estar alerta. Unas
referidas a limitar las políticas públicas de los países, tratando de evitar que
se pongan limitantes a los intereses de las empresas trasnacionales (ETN)
de origen en dichos países. Otras, entre las que se encuentra el impulso en
la negociación a través de listas negativas, lo que lleva a congelar los
marcos legales de cada momento impidiendo a futuro que se incorporen
nuevos marcos normativos que puedan ser más restrictivos y que atenten
contra la liberalización del comercio. Otras incorporando disposiciones que
limiten la competencia internacional a sus propios productos. Otras
condicionando la solución de controversias a ámbitos fuera de las partes,
invocando una supuesta imparcialidad ajena a las partes o llevando la
controversia a ser dirimida en jurisdicciones ajenas al territorio de asiento
de empresas o inversiones.

Siendo cierto lo enunciado anteriormente y planteado en algunos casos


como objeción general, no menos cierto es que cada tratado o acuerdo hay
que analizarlo a la luz de lo contenido en su texto y teniendo en
consideración a la contraparte y a su grado de desarrollo. De ahí que no
pueda evaluarse de la misma manera un tratado con un país desarrollado
como un acuerdo a realizarse entre países similares. Por ejemplo: no
resulta lo mismo acordar el Trato de Nación más Favorecida, ni dar el Trato
Nacional a la contraparte de un país desarrollado que uno en vías de
desarrollo

Asimismo ningún Tratado o Acuerdo Comercial para el intercambio de


bienes o servicios puede garantizar a priori que el resultado sobre el flujo
comercial a desarrollarse de futuro, sea totalmente previsible.

Para el caso de este tratado, denominado Acuerdo de Libre Comercio entre


Uruguay y Chile, debemos analizar el contexto de nuestras relaciones
actuales en materia de tratados y acuerdos con Chile y ver particularmente
los contenidos del mismo.
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Situación actual de los acuerdos y tratados con Chile.

Con Chile actualmente están desgravado todo lo relativo al Comercio de


Bienes en el marco del Acuerdo de Complementación Económico 35 (ACE
35) firmado entre el Mercosur y Chile en 1996. O sea, el Tratado en
consideración no innova en materia de comercio de bienes. Los
cronogramas de desgravación del ACE 35 para bienes ya ha finalizado,
brindando 100% de margen de preferencia arancelaria al comercio bilateral
de bienes.

Por otra parte la contratación pública o sea compras gubernamentales ya


cuenta con acuerdo entre Chile y Uruguay por el Acuerdo de Contratación
Pública entre Chile y Uruguay de 22 de enero de 2009 y ratificado en 2012
(Ley 18.909.)

También existe un Tratado Bilateral de Inversión: Acuerdo de Promoción y


Protección de Inversiones entre Chile y Uruguay, firmado el 25 de marzo del
2010 y ratificado en 2011.

Y por último está a consideración en la Comisión de Asuntos Internacionales


de Diputados un Acuerdo para evitar la Doble Imposición Tributaria.

Por otra parte Uruguay y Chile firmaron el 7 de julio de 2008 un Acuerdo de


Asociación Estratégica, que fue promulgado el 30 de diciembre de 2009 y es
la Ley 18.639, que en su artículo 4º expresa:

"Las Partes se comprometen a continuar ampliando los alcances del Acuerdo


de Alcance Parcial de Complementación Económica MERCOSUR Chile (ACE
Nº 35), suscrito el 25 de junio de 1996, vigente, con el fin de ir
profundizando sus relaciones económicas y comerciales, así como a seguir
impulsando iniciativas bilaterales, con miras a perfeccionar la zona de libre
comercio entre Chile y Uruguay en materia de bienes, servicios, inversiones,
y compras gubernamentales. (subrayado nuestro)
Entre estas últimas, las Partes destacan el interés en negociar un acuerdo
comprensivo en materia de inversión, como asimismo, en la conclusión de
las negociaciones de un Acuerdo sobre compras gubernamentales.
Igualmente, las Partes expresan su compromiso por seguir impulsando
otras iniciativas bilaterales en el área económica, como la pronta suscripción
del Convenio para evitar la Doble Imposición y para Prevenir la Evasión
Fiscal en Relación al Impuesto a la Renta y al Patrimonio.
Las Partes coinciden en cooperar en la facilitación del comercio y el fomento
productivo y, en especial, en el apoyo a las micro, pequeñas y medianas
empresas."

Como se ve los compromisos de profundizar relaciones comerciales entre


Chile y Uruguay están planteadas desde el primer Gobierno del Frente
Amplio y de la Primera Presidencia de Michelle Bachelet. Y en ese sentido se
ha avanzado en distintas áreas de las que quedaron comprometidas en el
Acuerdo de Asociación Estratégica de 2008.
En la oportunidad el presente acuerdo en consideración refiere al comercio
transfronterizo de servicios, área de las que quedaban sin avanzar en el
compromiso de Asociación Estratégica.
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El FA ha objetado los llamados Tratados de Libre Comercio impulsados


desde los países centrales, tanto en forma de tratados bilaterales como
tratados multilaterales, poniendo énfasis en tres consideraciones: compras
gubernamentales; ámbito de jurisdicción de solución y controversias; y
patentes.

Lo primero es considerar desde el punto de vista del Programa del FA si


este acuerdo violenta definiciones del mismo.

Como ha quedado dicho las compras gubernamentales están excluidas del


presente tratado y los temas relativos a la Propiedad Intelectual solo se
refiere en cuanto a que cada parte deberá hacer los mejores esfuerzos para
ratificar o adherir al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (TCP),
lo que va dirigido a Uruguay, dado que Chile ya adhirió. Dejamos constancia
en este punto que el Poder Ejecutivo envió al Parlamento la adhesión al TCP
y que la Ministra de Industria cuando asistió a la CARIFA defendió que la
iniciativa de adhesión al TCP es propiciada por su Ministerio
independientemente del Tratado entre Uruguay y Chile. Tema en que el FA
deberá definir posición en su oportunidad.

Por otra parte en el capítulo de PROPIEDAD INTELECTUAL no hubo acuerdo


entre las partes, debido a que los marcos jurídicos son muy dispares, en
cuanto a que el ámbito de aplicación del acuerdo incluya tres materias, por
lo cual no incluye: Derechos de Autor, Marcas y Patentes.

Un tema importante por lo cual el F.A. objetaba los TLC impulsado por los
países desarrollados era el ámbito de solución de controversias y
fundamentalmente en lo relativo a inversiones dada su remisión al Centro
Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI). En
este tratado se crea para dirimir diferencias (Capitulo 18) un Tribunal
Arbitral integrado por 3 árbitros, uno designado por cada parte y cada parte
nominará una lista de cuatro miembros para que de común acuerdo se elija
a quien oficiará como Presidente de dicho Tribunal. Quedando claro que
solamente se utiliza el sistema de la OMC cuando se presente una situación
de tal excepción que el Tribunal Arbitral no pueda brindar las garantías
necesarias del debido proceso.

El programa de gobierno del FA expresa “cualquier tratado bilateral o


multilateral deberá garantizar las necesidades y los objetivos del desarrollo
nacional. Los términos en que se acepte negociar áreas como normas de
competencia, compras gubernamentales, y propiedad intelectual, no deberá
perjudicar el desarrollo sustentable del país, sus fuentes laborales ni su
potestad de aplicar políticas públicas para lograrlo”. En ese sentido quienes
se oponen a la aprobación del Tratado manifiestan que estos acuerdos
afectan las posibilidades de desarrollo nacional, la propiedad intelectual, la
regulación potencial del comercio electrónico y la ejecución de políticas
púbicas para lograr dichos objetivos.

El tema de compras gubernamentales y propiedad intelectual ya ha


quedado claro anteriormente. El tema de las normas de competencia refiere
a liberalización del comercio a través de listas negativas, con anexos de
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inaplicabilidad de dichas normas a lo excluido en el momento actual (anexo


1 de capitulo 7) y de los sectores que cada país se reserva a futuro (anexo
2).

La liberalización de por si no significa que pueda afectar el desarrollo


nacional sustentable del país ni las fuentes laborales, y la potestad de
limitar las políticas públicas referirá a los sectores no incluidos en el
Tratado, ni en el anexo 1, ni en el anexo 2.

Las disposiciones normativas del Tratado funcionan para ambos países, por
lo cual no es posible dirimir hoy como va a impactar a futuro ni en el
desarrollo sustentable, ni en las fuentes laborales, ni de Uruguay ni de
Chile.

Todo lo cual nos lleva a considerar que el Tratado en consideración entre


Chile y Uruguay no violenta ninguna disposición programática del FA.

CONSIDERACIONES RESPECTO A LAS OBJECIONES QUE SE HAN


PLANTEADO AL TRATADO.

Consideraciones generales:

Respecto a la crítica de negociar con la modalidad de listas negativas.

Independientemente que en la modalidad actual las negociaciones del


sector servicio se realizan bajo listas negativas, descartándose en el
concierto internacional la negociación con listas positivas, se comparte que
una negociación entre países similares de la región podría haber resultado
más conveniente negociar con Listas Positivas que con Listas Negativas, en
tanto no se condiciona a futuro las decisiones de políticas públicas que
pueda tomarse sobre sectores o áreas de los que se desconoce en el
momento su evolución.

Es de pensar que dada las dificultades planteadas en el Mercosur, el


Gobierno Nacional en el marco de profundizar sus relaciones comerciales en
la región abordó la concreción de negociaciones que ya tenía planteada con
Chile desde la firma de la Asociación Estratégica en 2008.

En la negociación Chile puso sobre la mesa textos sobre los cuales ha


llevado adelante su política internacional de apertura y Uruguay tuvo que
asumir una posición negociadora defensiva para salvaguardar sectores que
consideró importantes en la actualidad y a futuro. De ahí el Anexo 2 del
capítulo 7, y la exclusión del tratado de áreas tales, como las
telecomunicaciones y el área de servicios financieros; la contratación
pública; los servicios suministrados en ejercicio de facultades
gubernamentales, y los subsidios o donaciones otorgados por una parte o
una empresa del Estado incluido préstamos, garantías y seguros apoyados
por el Gobierno. Asimismo quedaron excluidos los servicios aéreos incluidos
los servicios de transporte nacional e internacional, quedando
comprometidos a trabajar en el marco de la Organización de Aviación Civil
Internacional hacia un acuerdo multilateral liberalizador de servicios aéreos.
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También se excluyó sobre Propiedad Intelectual los Derechos de Autor,


Marcas y Patentes.

En ese sentido en el presente acuerdo con Chile al trabajarse con listas


negativas contenidas en el anexo 1, se tomaron salvaguardas a futuro con
relación a no comprometer áreas o sectores que se entendieron importantes
en el momento actual (Anexo 2). Si bien es cierto como ha quedado dicho
que la evolución a futuro sobre los sectores no incluidos se desconoce, para
el caso, se trata de estar acordando con un país, que más allá de las
diferencias actuales, es un país de la región con el cual tenemos muchos
acuerdos y que el futuro resulta incierto para ambas partes.

Acerca de la crítica a la falta de consulta, el Ministro de Relaciones


Exteriores en su comparecencia en el Secretariado del FA, expresó que
durante 8 meses hubo intercambios diversos: con las Cámaras, con el PIT
CNT, con los partidos políticos con el Poder Legislativo, con la CUTI y dejó
planteado que hubo más de 18 consultas.

Respecto a si se cuenta con estudios de impacto sobre industrias y sectores


involucrados en el acuerdo, el Ministro expresó que en el comercio
transfronterizo de servicios es difícil de medir y que no se hace en casi
ningún país. Y a la pregunta de si con los tratados que hoy hay con Chile no
alcanzaba, el Ministro planteó que con Chile tenemos una Asociación
Estratégica que contiene el compromiso de seguir profundizando la relación.

Como ha quedado dicho cada TLC debe ser analizado en su texto y su


contexto.

Análisis de las objeciones planteadas:

Como quedó dicho se negoció con Listas Negativas que están contenidas en
el capítulo 7 denominado Comercio Transfronterizo de Servicios. Es un
capítulo central del Tratado entre Chile y Uruguay y consta de dos anexos.
Un anexo I que excluye y congela los sectores que quedan exentos de las
obligaciones del tratado, a este anexo hacer referencia las denominaciones
de Status quo y Cláusula Trinquete.

Y un anexo II que son aquellos sectores que cada país se reserva a futuro
de los compromisos y constricciones determinadas en el Tratado, incluso en
estos sectores se permite mantener las medidas existentes o adoptar
nuevas medidas más proteccionistas a futuro.

Se objeta que incorpore cláusulas contenidas en el TISA y TPP como


las de TRATO NACIONAL (Articulo 7.3, párrafo 1) cuestionando que
se iguale en el trato a chilenos con los que se otorga a los
nacionales. Y se cuestiona que no haya posibilidad de ofrecer un
trato diferencial a nacionales en los servicios comprometidos. Por lo
cual las críticas entienden que esta clausula de Trato Nacional bajo
la lógica de listas negativas se considera como OMC Plus, o sea va
más allá de los acuerdos de servicios contenidos en la OMC.
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Entre países con similar grado de desarrollo no nos parece de recibo


cuestionar la cláusula de Trato Nacional o sea igual trato en cada país para
los nacionales de la otra parte.

Cláusula de la Nación Más Favorecida (NMF): se objeta que se


incorpore la clausula de NMF en la medida que si Uruguay ofrece a
Argentina un trato más favorable debe ofrecérselo también a Chile y
eso aplicaría a todos los servicios que no estén en los listados.
Observando que las cláusulas de TN y NMF restringe la posibilidad
de ofrecer un trato diferencial a nacionales en los servicios
comprometidos y servicios no creados a futuro y aun no instalados.

De manera similar al fundamento anterior, en negociación entre similares


no nos parece objetable que se incorpore la cláusula de Nación Más
Favorecida y que eso funcione en servicios que no estén en los listados.
Uruguay se reservó la no aplicación de los contenidos del acuerdo con
relación a Trato Nacional y Nación Más Favorecida, tanto en el anexo 1
como en el anexo 2 (servicios sociales), además de los subsidios otorgados
por una parte o una empresa del Estado incluidos prestamos garantías y
seguros apoyados por el Gobierno (art.7.2.3.d). Además de mantener
excluido del TN, en todos los sectores y reservarse el derecho de adoptar o
mantener cualquier medida que otorgue derechos o preferencias a grupos
social o económicamente en desventaja

Clausulas de acceso a mercado (art. 7.5) se objeta que dichas


cláusula limita la capacidad del gobierno de administrar y controlar
el volumen y las características de un mercado. Objetando que los
gobiernos nacionales y departamentales verán limitada su
capacidad de regular servicios nuevos y por tanto no incorporados
en sus listas de excepción.

En un tratado con un país en que ya tenemos desgravado los bienes, no nos


parece que invalide la aprobación de un tratado como el analizado, la
cláusula que evite que alguna parte imponga limitaciones al número de
proveedores de servicios, al valor total de las transacciones de servicios o
al número total de operaciones de servicio. Muchas veces estas limitaciones
son una manera indirecta de afectar los acuerdos que facilitan el comercio.
Sirva como ejemplo las últimas dificultades del sector lácteo con Brasil
dentro del Mercosur.

Clausula de Presencia Local Art. 7.6) Prohíbe la exigencia de


instalar una oficina local para la provisión de servicios y critican que
no está en la OMC y que si está incluida en el TISA y en el TPP en
formato de listas negativas. Y plantean que si un proveedor de
servicios no tiene la exigencia de instalarse en el país para ofrecer
el servicio, no contratará mano de obra local por lo cual la
consideran, una exigencia OMC plus.

Consideramos que cuando se habla de comercio de servicios transfronterizo,


con el nivel de desarrollo tecnológico de la actualidad, tampoco debería
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fundamentar el rechazo al acuerdo. Se beneficiará aquel país en mejores


condiciones de ofrecer servicios desde su territorio, forzando un nivel de
competitividad a la que no le vemos elementos negativos. Y el que logre
imponer mejor servicio desarrollará en su país mayor cantidad de
contratación de mano de obra local.

En la cláusula 7.7 se plantean las “Medidas Disconformes” en ella se


plantea que los países tienen la posibilidad de reservar algunas
medidas de las obligaciones previstas en materia de acceso a
Mercados, Trato Nacional, Nación más Favorecida y Presencia Local.
O sea medidas que no se aplican de conformidad con el tratado. O
sea que quedan exceptuadas de las obligaciones centrales del
Tratado a partir de la conformación de las Listas Negativas (anexos
I y II).

La anterior objeción no presenta mayores problemas y es aplicable a ambas


partes.

Otras objeciones refieren a que el TLC incorpora las Cláusulas Status Quo y
Trinquete al negociarse por listas negativas. Ya definidas, vale la pena
referirse a cada una de dichas objeciones.

Con relación a clausula status quo es efectivamente así para aquellos


sectores o actividades no contenidas en el anexo 1 y con relación a clausula
Trinquete, dada la existencia del anexo 2 todos los contenidos en dicho
anexo se agregan a los excluidos.

Cláusula status quo significa que el estado de las políticas regulatorias


existentes al momento de la firma es el que se reconoce y se habilita a
mantener como excepción a las obligaciones del Tratado por cada Estado.

La clausula Trinquete significa que cada Estado se obliga a mantener el


nivel de reglamentación existente y cualquier modificación será en el
sentido de mayor liberalización y apertura para todos lo no incluido en los
listados.

Respecto a la objeción que en el tratado del TISA las clausulas Status Quo y
Trinquete se aplicaban sólo a las obligaciones de Trato Nacional y Presencia
Local y en este tratado con Chile se extiende a Acceso a Mercados y a la
Cláusula de Nación Más Favorecida, quienes se oponen al tratado plantean
que estas cláusulas son TISA Plus.

Por las razones expuestas más arriba respecto a las diferencias a considerar
en la negociación en Acceso a Mercados y a NMF con un país desarrollado o
uno de características similares, a pesar de que puede sobrepasar lo que se
negociaba en el TISA (de ahí que quienes lo objetan puedan hablar de TISA
plus), no creemos que pueda invalidar la aprobación del TRATADO, dado
que ubica en iguales condiciones de competencia a futuro en materia de
servicios a países similares.
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Otra crítica la centran en que en este TLC las obligaciones se


adoptan para todo los niveles de Gobierno. La critica la basan en
que en el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios de la OMC
sólo establece que los Gobiernos Nacionales deberán asegurar el
cumplimiento de gobiernos regionales o locales de los compromisos
dentro del territorio, y que esta salvaguarda no existe en el TLC con
Chile por lo cual se supone coarta la capacidad de legislar de los
gobiernos sub-nacionales para la regulación de servicios.

Habría que evaluar más detenidamente esta objeción así como la


conveniencia que los Gobiernos Locales puedan en los estados nacionales
único no federales, objetar acuerdos nacionales. La experiencia puede no
resultar siempre favorable porque puede esconder, apelando a decisiones
de gobiernos sub-nacionales, la voluntad de incumplir lo acordado en un
tratado entre países. Aunque en las medidas disconformes art. 7.7.1. se
plantea que los artículos 7.3. (TN), 7.4. (NMF), 7.5.(Acceso a Mercados) y
7.6. (Presencia Local) no se aplicarán a: (a) cualquier medida disconforme
existente que sea mantenida por una parte: (ii) a nivel local de Gobierno.
Por lo cual las medidas de los gobiernos sub-nacionales quedarían excluidas
de las obligaciones del tratado sin necesidad de listarse.

Otras observaciones al TLC con Chile refieren a la protección de las


Indicaciones Geográficas (IG) y denominaciones de Origen (DO).

Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) una IG es


un signo utilizado para productos que tienen un origen geográfico concreto
y poseen cualidades o una reputación derivada específicamente de su lugar
de origen. Habitualmente una indicación geográfica consiste en el nombre
del lugar o región de origen de los productos que va a determinar las
cualidades específicas del producto originario de dicho lugar.

Una denominación de origen (DO) es un tipo especial de IG que se aplica a


productos que poseen una calidad específica derivada exclusiva o
esencialmente del medio geográfico en el que se elaboran, además
condensan un conjunto de valores comerciales, de calidad y de tradiciones
culturales. Una DO es el nombre de una región, de un lugar determinado o
de un país para designar un producto agrícola o alimenticio.

Las observaciones respecto a dar un mayor nivel de protección a las


indicaciones geográficas de productos agrícolas o alimenticios puede
convertirse en una nueva restricción no arancelaria al comercio
internacional de productos agropecuarios. Por ejemplo la UE tiene una lista
de más de 600 productos que quiere proteger bajo este rubro en lácteos,
fiambres, aceites, etc. y que muchas refieren a productos que fueron
introducidos en nuestro país por los flujos migratorios que vinieron de
Europa. Dicha limitación podría ocasionar restricciones y limitaciones a la
producción y comercialización de dichos productos no sólo dentro de los
países firmantes de un acuerdo, tampoco puede comercializarla en su
mercado interno o en su comercio con terceros países. Por lo cual las
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objeciones a las DO derivan del hecho de entender que se transforman en


mecanismos económicos proteccionistas que alteran el normal
funcionamiento de la competencia del mercado.

A los efectos del análisis de las IG y DO listadas por cada país se acordó
establecer un Comité de Indicaciones Geográficas y Denominaciones de
Origen las que analizarán las listas y elevan para su aprobación, para luego
quedar protegidas en el ámbito del presente acuerdo. Ante ese acuerdo
contenido en el artículo 10.11.5 no habría fundamento para oponerse a lo
acordado entre las partes en el Acuerdo en consideración.

Otras objeciones se plantean en el capítulo de comercio electrónico

Las principales observaciones en este capítulo refieren a:

Tanto Uruguay como Chile son importadores netos de contenidos


trasmitidos electrónicamente.

En términos generales el mercado está dominado por EUA, China y el Reino


Unidos y 5 grandes empresas transnacionales como Google, Apple,
Facebook, Amazon y Alibaba (GAFAA). Los países industrializados en el
marco de la OMC defendieron la renovación de una moratoria a la
imposición de impuestos a estos contenidos. Los países en desarrollo
buscaron preservar el margen de maniobra de los Estados para
implementar políticas públicas a través de no obligarse con un mandato
negociador en esta materia. Por esta razón no se negociaba comercio
electrónico de forma multilateral en la OMC.

Se objeta que en este acuerdo se previene la aplicación de impuestos a


plataformas de producción y difusión de contenidos digitales incluyendo
contenido trasmitidos electrónicamente entre personas y se comprometen
las partes a evitar cargas regulatorias innecesarias en las transacciones
electrónicas. Aunque no se impedirá que una Parte imponga impuestos
internos, tarifas u otras cargas sobre el contenido transmitido
electrónicamente, siempre que dichos impuestos, tarifas o cargas se
impongan de una manera compatible con el presente acuerdo. (art. 8.3.2).

Y otra observación refiere a que se asegura dar lugar a actores privados


comerciales en materia de regulación a facilitar dar su opinión. La norma
dice de “facilitar la opinión de las personas interesadas”, obvio que da lugar
a actores privados comerciales pero también a organizaciones de la
sociedad civil interesadas en el desarrollo de las transacciones electrónicas.

En el capítulo sobre comercio electrónico, que resulta novedoso para el


marco normativo uruguayo, consultas con referentes de la Cámara
Uruguaya de Tecnologías de la Información no han manifestado oposición a
lo contenido en el presente Tratado.
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CONCLUSIÓN:

Hemos analizado la situación actual de los acuerdos con Chile. A la


vez hemos analizado el texto del Acuerdo y tenido en consideración
la posición favorable de los Ministerios de Relaciones Exteriores, de
Industria y de Ganadería, Agricultura y Pesca en su comparecencia
a la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
Amplio (CARIFA) y atendido particularmente las críticas que al
tratado le han sido formuladas.

Por lo expuesto en el análisis presentado se entiende que el FA


debería apoyar la ratificación parlamentaria del presente Acuerdo
entre Uruguay y Chile.