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12.

LA CONSTRUCCIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO LIBERAL

12.1. El reinado de Isabel II. La oposición al sistema liberal: carlismo y guerra civil.
La cuestión foral
- La guerra civil carlista (1833-1840)
a) El conflicto por la sucesión al trono.
b) La oposición al liberalismo: los carlistas. Guerra civil entre carlistas e
isabelinos
- Primera etapa (1833-1835)
- Segunda etapa (1836-1837)
- Tercera etapa (1838-1840)
c) Aspectos internacionales de la guerra carlista.
d) La cuestión foral.

12.2 y 12. 3. Isabel II: La organización del régimen liberal


12.2. Isabel II (1833-1843): las Regencias.
- La regencia de María Cristina de Nápoles (1833-1840)
a) Los cambios jurídico-políticos I el Estatuto Real de 1834.
b) La diversificación del liberalismo: moderados y progresistas.
c) Los cambios jurídicos y políticos II: la desamortización de
Mendizábal y la Constitución de 1837.
- La regencia del general Espartero (1841-1843)
12.3. Isabel II (1843-1868): el reinado efectivo.
- El reinado de Isabel II (1843-1868)
a) El predominio de los moderados.
b) La evolución política entre 1854 y 1868.
- El bienio progresista.
- Los años del gobierno de la Unión Liberal (1858-1863)
- Funcionamiento del sistema político en la época isabelina: corona,
partidos, intervensionismo militar y fraude electoral.
- La crisis del moderantismo.

12.4. El Sexenio democrático (1868-1874): Intentos democratizadores. La revolución,


el Reinado de Amadeo I y la Primera República
- La “Gloriosa Revolución” de septiembre de 1868
- La Constitución de 1869
- El reinado de Amadeo I (1871-1873)
- La I República (1873-1874)

12.5. Reinado de Alfonso XII: el sistema canovista y la Constitución de 1876.


- La implantación de la Restauración
a) El significado de la Restauración.
b) El programa político.
c) Los inicios del régimen.
d) La Constitución de 1876.
- El sistema político
a) Los partidos políticos
- El Partido Liberal-Conservador o Partido Conservador.
- El Partido Liberal-Fusionista o Partido Liberal.

12.6. La Regencia de María Cristina de Habsburgo y el turno de partidos. La


oposición al sistema. Regionalismo y nacionalismo.
- El turno
a) El falseamiento electoral.
b) La práctica del turno.
- El caciquismo
a) Los caciques.
b) Los clientes.

12.7. La liquidación del Imperio colonial: Cuba y Filipinas. El 98 y sus


repercusiones.
- La política exterior
- La política colonial
a) África y Micronesia
b) Cuba y Filipinas
- La guerra colonial
a) La guerra de Cuba
b) La guerra de Filipinas
- Las repercusiones del desastre de 1898
12.1. El reinado de Isabel II. La oposición al sistema liberal: carlismo y
guerra civil. La cuestión foral
- La guerra civil carlista (1833-1840)
a) El conflicto por la sucesión al trono.
A finales de 1832, Fernando VII había adoptado tres
importantes medidas: obligó al infante Carlos a marchar a
Portugal por negarse a reconocer a su sobrina Isabel como
heredera del trono; destituyó del ejército a los partidarios del
infante; y ordenó una amnistía política para todos liberales
presos o exiliados. Sin embargo, una vez después de conocerse
la noticia de la muerte de F. VII en septiembre de 1833, el
infante Carlos reclamó sus derechos al trono contra la pequeña
princesa Isabel que sólo tenía 3 años de edad. Así, se
produjeron en distintos lugares de la península, numerosos
levantamientos armados a favor de don Carlos dando
comienzo la guerra civil entre carlistas e isabelinos.

b) La oposición al liberalismo: los carlistas. Guerra civil entre


carlistas e isabelinos
Este conflicto sucesorio, asimismo, era, en realidad, un
enfrentamiento entre dos sectores de la sociedad española con
intereses ideológicos, políticos y económicos completamente
opuestos. Así, el bando isabelino recibió el apoyo mayoritario
de las clases medias urbanas, empleados públicos e individuos
de grupos sociales dirigentes como la alta burocracia estatal,
mandos del Ejército, altas jerarquías eclesiásticas, alta
nobleza, grandes burgueses, hombres de negocios y liberales
(los cuales pensaban que una victoria en la guerra podía
favorecer su acceso al poder y el triunfo de sus ideas). Dicho
bando isabelino, durante la minoría de edad de Isabel II, a la
reina viuda María Cristina de Nápoles quien asumió
temporalmente la regencia.
Por otra parte, socialmente, el carlismo fue un movimiento
casi tan heterogéneo como los isabelinos. Sus grupos
dirigentes procedían de la iglesia (bajo clero rural sobre todo,
aunque con numerosas excepciones) y de la pequeña nobleza
local, propietarios ennoblecidos, pequeños nobles rurales y
oficiales reaccionarios.
Los carlistas, estaban convencidos de que el liberalismo
impondría nuevas formas de jerarquía social que podían
erosionar los fundamentos de su poder en temas como
privilegios en materia de impuestos, control de ayuntamientos
y vinculación que aseguraba sus propiedades, diezmos y
nuevas desamortizaciones. Asimismo, el carlismo contó con el
apoyo de sectores amplios de artesanado y del campesinado
de los territorios forales vasco-navarros que se beneficiaban
de exenciones fiscales y militares.
En cualquier caso, políticamente, el carlismo era un
movimiento contrarrevolucionario de resistencia al avance del
liberalismo con gran implantación en Navarra, las tres
provincias vascas y la región castellonense del Maestrazgo.
Sus antecedentes ideológicos, se encontraban en sectores
absolutistas y su programa político en su lema “Dios, patria y
rey”, pero además, sus valores y principios ideológicos eran
los siguientes:
o La defensa del absolutismo regio de origen divino y la
negación del principio de soberanía nacional.
o El integrismo religioso y la defensa de todos los intereses de la
iglesia.
o El mantenimiento de los fueros vasco y navarro frente a la
centralización y uniformización recogidas en el liberalismo.
o El inmovilismo y la oposición a cualquier tipo de reforma.
o El rechazo al mundo moderno y la defensa de una idea de
“patria” entendida como un conjunto de tradiciones, normas y
costumbres del pasado.

Desde el punto de vista militar, hubo tres etapas:

- Primera etapa (1833-1835)


El general Tomás Zumalacárregui al mando de 35 mil
hombres del ejército carlista del norte y con tácticas
guerrilleras logró controlar grandes espacios rurales en las
provincias vascas y navarras aunque no ocupó ninguna capital.
Precisamente Zumalacárregui murió cuando intentaba tomar
Bilbao. Por otra parte, el general carlista Ramón Cabrera se
encargó de dirigir a 5000 mil hombres en la región valenciano-
aragonesa. Hubo brutales métodos represivos, fusilamientos.
- Segunda etapa (1836-1837)
Tras su éxito en Bilbao, el general liberal Baldomero
Espartero accedió al mando supremo del ejército isabelino.
En esta etapa, las operaciones carlistas penetrando en Castilla,
Andalucía, Santander, Asturias y Galicia fracasaron por no
encontrar apoyo entre la población de estas zonas.
- Tercera etapa (1838-1840)
El bando carlista, desmoralizado y debilitado por divisiones
internas sufrió continuas derrotas. Surgieron dos facciones
opuestas entre los ultras más duros opuestos a una solución
pacífica y los carlistas más moderados con el general Rafael
Maroto al frente partidarios de un pacto con los isabelinos.
Así, la guerra terminó con la victoria de las tropas isabelinas,
la huida de don Carlos a Francia y con la firma del convenio
de Vergara en 1839 por Espartero y Maroto a pesar de que
algunos combatientes carlistas ultras continuaron combatiendo
en Cataluña y Aragón hasta julio de 1840.

c) Aspectos internacionales de la guerra carlista.


Las grandes potencias europeas también se implicaron y
tomaron posiciones en el conflicto civil español. Así, los
países gobernados por monarcas absolutistas (Rusia, Austria,
Prusia y Nápoles) negaron su reconocimiento a la princesa
Isabel, pero sólo apoyaron moral e ideológicamente al bando
de don Carlos. Por el contrario, los gobiernos liberales de
Francia, Gran Bretaña y Portugal ayudaron al bando isabelino
diplomáticamente, financiera y materialmente (por ejemplo, la
legión inglesa de 11 mil voluntarios ingleses y la legión
auxiliar portuguesa, y la firma en 1834 del Tratado de a
Cuádruple Alianza entre Gran Bretaña, Francia, Portugal y la
España Isabelina)

d) La cuestión foral.
La guerra concluyó con el la firma del Convenio de Vergara
en 1839. Su contenido era abiertamente conciliatorio. Los
isabelinos reconocieron los grados de los oficiales y mandos
del ejército carlista para facilitar su reinserción en el Ejército
regular español. Al mismo tiempo, el convenio de Vergara
incluía una ambigua promesa de mantener los privilegios
forales de vascos y navarros. Sin embargo, poco después, en
1841, se aprobaron varias leyes según las cuales Navarra
perdía sus aduanas, privilegios fiscales, exenciones
militares e instituciones propias de autogobierno, pero a
cambio, los navarros consiguieron un sistema fiscal muy
beneficioso consistente en el pago de un cupo contributivo
único anual de reducida cuantía a la Hacienda estatal.
Por otra parte, las tres provincias vascas también perdieron
algunos de sus viejos privilegios forales como aduanas y
juntas y fue derogado el denominado “pase foral” consistente
en retrasar (no suspender) las disposiciones y ordenes del
gobierno central. Asimismo, en 1846, se produjo un nuevo
recorte de los fueros vascos con la introducción de los
denominados “conciertos económicos” por medio de los
cuales se calculaba la contribución anual de los ciudadanos
vascos a los gastos generales del Estado pactándose entre las
diputaciones forales de las tres provincias vascas y el gobierno
estatal. No obstante, este modelo fiscal fue ventajoso para la
población vasca y, además, ésta conservó su exclusión
privilegiada y excepcional del servicio militar obligatorio.

12.2. y 12.3. Isabel II: La organización del régimen liberal

12.2. Isabel II (1843-1868): las Regencias.

- La regencia de María Cristina de Nápoles (1833-1840)

Debido a la coyuntura guerra de la guerra carlista y para mantener las


opciones al trono de su hija Isabel, la reina regente María Cristina, se
vio obligada a un acuerdo de conveniencia con los liberales y a
realizar una apertura política puesto que estos parecían la única
fuerza capaz de enfrentarse a los carlistas. Así, durante los años de la
guerra civil fue reforzándose el vínculo entre el movimiento liberal y la
defensa de la causa de la princesa Isabel.
a) Los cambios jurídico-políticos I: el Estatuto Real de 1834.
En enero de 1834 como consecuencia de la presión de los
mandos militares liberales, la reina regente situó al frente
del gobierno al liberal moderado Martínez de la Rosa, el
cual se encargó de proyectar y de aprobar el Estatuto Real
con la intención de preparar el tránsito político desde el
absolutismo monárquico hacia un sistema representativo
liberal. Dicho Estatuto vigente hasta agosto de 1836,
contribuyó a estrechar la adhesión de los liberales a la
causa isabelina. Características principales de dicho
Estatuto:
 No era una Constitución puesto que no procedió de la
deliberación de los representantes de la nación. Era una
concesión de la Corona a sus súbditos.
 Su contenido sólo incluía un reglamento de reforma
de las Cortes, que pasaban a convertirse en una
asamblea para asesorar a la Corona. Por primera vez, se
estableció un novedoso sistema bicameral por el que
las Cortes quedaban formadas por dos estamentos o
cámaras:
1) Estamento de Próceres, estaba formado por los
grandes de España, los arzobispos y por otros
individuos que debían ser designados por la
corona con carácter vitalicio. Estos últimos a los
títulos de Castilla, los altos cargos de la Iglesia, los
más ricos propietarios, fabricantes e industriales y
altas personalidades de la administración. Para estar
en este Estamento se requerís acreditar un elevado
nivel de renta anual, entre 60 mil y 120 mil reales.
2) Estamento de Procuradores, tenía carácter electivo
y sus miembros debían garantizar la posesión de una
renta anual de 12 mil reales. El sistema de elección
era indirecto y estrictamente censitario: concedía
el derecho al voto a poco más de 16 mil personas, en
torno al 0, 15% de la población.
 La finalidad del régimen del Estatuto, era congregar en
torno a la defensa de Isabel II a los sectores
socioeconómicos más pudientes y dinámicos del país
(gran nobleza, industriales ricos, cargos de la
administración y el ejército y clases medias
populares y urbanas). A cambio, la Corona prometía
reformas graduales.
 Era un ensayo de compromiso entre los sectores más
reformistas del absolutismo y los más moderados del
liberalismo, bajo la hegemonía de los primeros. De ahí
que el Estatuto no lograse satisfacer las expectativas de
los liberales más exaltados.

b) La diversificación del liberalismo: moderados y


progresistas.
Durante los años de la guerra civil se produjo la división del
liberalismo español en dos tendencias distintas: los moderados
y los progresistas. Aunque ambos grupos colaboraban juntos
contra los carlistas, tenían importantes diferencias ideológicas
y competían electoralmente teniendo enfrentamientos por el
poder.
1) Los moderados
Formaban una especie de sector derechista (Narváez,
Javier de Burgos, Alejandro Mon y Ramón de Santillán)
dentro del liberalismo que se correspondían con los
grandes terratenientes y hombres de negocios más
adinerados, y cuyas características eran las siguientes:
. Necesidad de hacer compatibles las libertades con el
mantenimiento del orden público y de la propiedad.
. El rechazo de la subversión revolucionaria.
. El propósito conservador de conjugar la tradición y el
progreso moderno.
. La defensa de una autoridad fuerte con un monarca que
mantuviese importantes poderes y funciones.
. La oposición a la democracia y al sufragio universal
por el temor a que los grupos sociales más bajos
pudieran votar y participar en las decisiones políticas.
. Limitar los derechos individuales.
. La oposición a cualquier intervención estatal dirigida a
reducir las desigualdades socioeconómicas.
. La conveniencia de mejorar las relaciones con la
iglesia católica.
. La supresión de la Milicia Nacional por temor a su
participación en las insurrecciones revolucionarias.

2) Los progresistas
Recibían el nombre de “avanzados” y componían el ala
izquierda del liberalismo español (Baldomero Espartero,
Juan Prim, Juan Álvarez Mendizábal, Pascual Madoz).
Sus apoyos sociales eran bastante heterogéneos, pero
predominaban los hombres pertenecientes a las clases
medidas urbanas: pequeños comerciantes y artesanos,
médicos, tenderos, tenderos, profesores y empleados
administrativos.
Rasgos básicos de su proyecto ideológico:
. La necesidad de ampliar el número de personas con
derecho a voto para facilitar. El objetivo, facilitar a las
clases medias la participación en las decisiones políticas
y evitar así insurrecciones.
. La conveniencia de realizar reformas más profundas y
rápidas con la intención de ampliar libertades.
. Aversión a la democracia, a las revoluciones violentas
y al radicalismo, rechazando la participación de las
clases bajas trabajadoras en la vida política.
. La desconfianza hacia el clero católico.
. La limitación de los poderes y atribuciones del
monarca.
. El mantenimiento y reforzamiento de la Milicia
Nacional como garantía de libertades.
. Dentro de las filas del progresismo se produjo hacia
1849, una escisión del ala izquierda cuando los
demócratas decidieron separarse para crear un partido
diferente el partido demócrata cuya señas ideológicas
eran la defensa del sufragio universal ampliando el
derecho a voto a las clases populares, la ampliación de
libertades en general, la enseñanza gratuita, la reforma
del sistema fiscal, la ampliación de la asistencia social
estatal y la supresión de los fueros vascos.

Conclusión: hay que decir que estas agrupaciones


políticas de moderados y progresistas eran “partidos de
notables”, es decir organizaciones poco numerosas
formadas y dirigidas por personas de prestigio y dinero
para atraer votos y cubrir gastos. Estos partidos, que
intentaban difundir sus ideas en periódicos y folletos, no
pretendían conseguir apoyos sociales masivos y
multitudinarios porque solo unos pocos millares de
hombres tenían derecho al voto.

c) Los cambios jurídico-políticos II. La desamortización de


Mendizábal y la Constitución de 1837.
El proceso de reforma moderada y controlada por la Corona no
tuvo éxito por varios motivos:
. La incapacidad para evitar la extensión de la guerra carlista.
. La frustración de las esperanzas liberales de lograr cambios
significativos a través de la actuación parlamentaria.
Así, el detonante final de la crisis del gobierno de Martínez de
la Rosa fue una serie de revueltas ciudadanas en 1835 y 1836
con la formación de Juntas locales y provinciales y que
forzaron a la corona a iniciar un proceso de cambio político
más liberal. Así en septiembre de 1835, la regente llamó al
gobierno a Juan Álvarez Mendizábal, liberal progresista que
inició la recuperación de las leyes de desamortización del
clero regular e inicio la reforma del Estatuto Real,
especialmente la ampliación de la ley electoral. Sin embargo, a
lo largo de los meses siguientes, los altercados callejeros no
disminuyeron, ni tampoco las agitaciones políticas. Así, en
1836 un se produjo el motín de La Granja de San Ildefonso
por liberales progresistas e irrumpió en el palacio real forzando
a la reina a suspender el Estatuto Real y a restablecer la
Constitución de 1812.
El resultado de este motín fue la elaboración de un nuevo texto
constitucional y el desmantelamiento definitivo de la
estructura socioeconómica del A. Régimen. Así, la
Constitución de 1837 rompía tanto con el absolutismo como
con el liberalismo de 1812 aunque se presentaba como una
revisión de la Constitución de Cádiz. Así, se configuró un
sistema político monárquico constitucional de clara inspiración
progresista, pero que incorporaba buena parte de las ideas
propuestas por los moderados. Varios eran los aspectos más
relevantes de su contenido:
. Se inaugura el principio de la soberanía compartida, la
potestad legislativa pertenecía a las Cortes y al Rey. Quedaba
por lo tanto muy matizada la soberanía nacional.
. Se mantenían importantes atribuciones en manos del rey,
como iniciativa legislativa, derecho de veto ilimitado (la
posibilidad de no sancionar una ley), la designación de
senadores y el derecho de disolución de las Cortes.
. La introducción del bicameralismo parlamentario con dos
cámaras: el Senado y el Congreso de los Diputados.
. El reconocimiento de los derechos individuales y la
libertad de imprenta, libertad de comercio e industria,
desvinculación, abolición de los señoríos y del diezmo.
. Se restablecieron leyes municipales derivadas de la
Constitución de 1812.
. La afirmación de la libertad religiosa pero con el
compromiso del Estado de mantener económicamente al
clero católico.
. Se cambió la ley electoral. El sistema de sufragio indirecto
casi universal masculino de 1812 fue sustituido por un sistema
directo censitario que reservaba el derecho al voto a los
mayores contribuyentes de cada localidad quedando por tanto
a una minoría de hombres que poseían propiedades agrarias e
industriales. Así sólo se concedió derecho de voto al 2% de la
población, unos 240 mil hombres mayores de 25 años.

- La regencia del general Espartero (1841-1843)

En 1840, María Cristina fue obligada a renunciar a la regencia


tras un nuevo enfrentamiento con los progresistas a causa de tres
motivos fundamentales:
1) La modificación en la ley de Ayuntamientos. En
contra de los deseos de los progresistas, la reina se
oponía a que los alcaldes fuesen elegidos por los
vecinos de cada municipio, y, por el contrario,
propugnaba su designación regia con el objetivo de
los convertir a los alcaldes en una especie de
delegados bajo el completo control del gobierno
central.
2) María Cristina siempre se identificó con los
moderados y era bastante impopular entre los
progresistas, a quienes sólo había facilitado el
acceso al gobierno durante unos pocos meses a lo
largo de los siete años que duró la guerra civil
carlista.
3) Después de la derrota carlista, los progresistas
estaban convencidos de que ya no necesitaban a la
reina regente y podían prescindir de ella. Así,
después de violentos disturbios en ciudades María
Cristina fue incapaz de soportar la presión
progresista y marchó al destierro. Como
consecuencia, el general Baldomero Espartero, que
contaba con el respaldo de los progresistas, resultó
elegido por las Cortes para asumir la regencia.
Este militar disfrutaba de una enorme popularidad y era un ídolo para
los progresistas tanto por su humilde origen social como por su
participación en la guerra de la Independencia, en contra de los
independentistas hispanoamericanos y, sobre todo, contra los
carlistas.
Varias fueron las medidas llevadas a cabo durante la regencia:
1) Se recortaron los fueros vasco-navarros.
2) Se aceleraron las ventas de bienes desamortizados con la orden de
subastar todas las propiedades del clero secular a excepción de
iglesias, edificios escolares y viviendas de sacerdotes. Incluso, en
un intento de someter al clero se elaboró un proyecto que no entró
en vigor en el que se obligaba a los sacerdotes a obtener un
certificado de lealtad al régimen liberal como condición para
continuar con el ejercicio de su labor pastoral.
Problemáticas a la que tuvo que enfrentarse la regencia de Espartero:
1) Intentos de sublevación por parte de generales moderados.
2) El estallido de una violenta revuelta popular en Barcelona en
diciembre de 1842 que precipitó la caída de Espartero. Esta
insurrección en la que estuvieron unidos burgueses y obreros se
originó por la disminución de salarios y las subidas de impuestos,
la actividad propagandística de los republicanos demócratas y la
protesta de comerciantes y fabricantes ante la difusión de la
noticia de un proyecto de acuerdo comercial librecambista con el
gobierno británico. Espartero mandó bombardear a cañonazos la
ciudad dejando cientos de muertos liquidando su prestigio
personal. Así, 6 meses después, Espartero perdió la regencia tras
una sublevación impulsada por mandos militares del partido
moderado como Ramón María Narváez y con la participación
también de algún militar progresista como Francisco Serrano
o Juan Prim.

12.3. Isabel II (1843-1868): el reinado efectivo.

- El reinado de Isabel II (1843-1868)

Isabel II comenzó su reinado con sólo 13 años en 1843. Poco


después contrajo matrimonio con su primo carnal Francisco de Asís
de Borbón, un marido impuesto por intereses que tuvo como
consecuencia la aversión mutua y continuas infidelidades de la reina.
a) El predominio de los moderados.
Durante la mayor parte del reinado de Isabel II, los liberales
moderados lograron hacerse con el control de los gobiernos
dominando por ende la escena política. La reina jamás confió
la formación de gobierno a los progresistas. De ahí, que estos
optasen en su actuación por dos vías: el retraimiento en el
juego político (negar su participación en las elecciones al
considerarlas amañadas por los moderados); el
pronunciamiento militar o la insurrección militar armada.
Así, pues el partido moderado permaneció en el gobierno de
manera ininterrumpida entre 1844 y 1854 conociéndose este
periodo como década moderada.
En este periodo de aparente estabilidad la figura más destacada
que desempeñó la presidencia del gobierno en varias ocasiones
fue Ramón María Narváez. Y las actuaciones políticas más
relevantes de los moderados fueron las siguientes:
- La creación de la Guardia Civil en 1844 como cuerpo de
policía rural dirigido por el duque de Ahumada para mantener
el orden público, la defensa de las propiedades, la lucha contra
el bandolerismo y la represión de las revueltas sociales.
- La disolución de la Milicia Nacional en 1845 por
considerarla un cuerpo armado bajo el control de los
progresistas.
- La aprobación de una nueva ley de Ayuntamientos en 1845,
para introducir el nombramiento gubernativo de todos los
alcaldes entre los concejales que habían sido previamente
elegidos por los vecinos.
- La reforma del sistema fiscal elaborada en 1845 por el
ministro Alejandro Mon y por un experto económico Ramón
Santillán. Esta reforma pretendía mejorar la eficacia del
sistema de impuestos para aumentar los ingresos estatales,
reducir el déficit y realizar modernas infraestructuras. Así
después de esta reforma, los impuestos quedaron clasificados
en: Impuestos directos (la contribución por actividades
industriales y comerciales, y la contribución territorial sobre
las propiedades inmobiliarias urbanas y sobre los rendimientos
de las fincas rústicas cultivadas); Impuestos directos (las
tarifas aduaneras, el impuesto sobre la transmisión de bienes
(herencia, compraventa) y el impuesto de “consumos” (una
importante e impopular tasa en artículos de primera necesidad
como jabón, carnes, aceite, harina, bebidas, etc..).
- La elaboración y aprobación de una Constitución en 1845
para sustituir el texto de 1837, algo que produjo que fuese
tachada por los progresistas como revanchista a pesar de que
mantenía algún elemento de continuidad. En su redacción
intervinieron los políticos extremeños Juan Donoso Cortés y
Juan Bravo Murillo. Varios fueron los aspectos más destacados
de esta constitución:
1) La afirmación de la confesionalidad del Estado con la
declaración del catolicismo como única religión.
2) El robustecimiento de la autoridad del monarca por encima
de las Cortes.
3) La introducción de modificaciones en el Senado, cuyos
miembros pasaron a ser designados exclusivamente por el
rey.
- La modificación de la legislación electoral, en 1846, por la
cual se duplicó la cantidad de dinero exigida para adquirir
derecho al voto con la intención de reducir el número de
electores a 97 hombres (sólo un 0’8% de la población total).
- La neutralización de un intento de revolución llevado a
cabo por los demócratas y los republicanos más exaltados
en marzo de 1848.
- La firma del Concordato en 1851, lo cual supuso la
paralización de las ventas y subastas de bienes
desamortizados, permitió el regreso de varias órdenes
religiosas, se fijó una cantidad de dinero que el Estado debía
entregar el clero por las desamortizaciones y cedió por
completo al clero el control sobre la enseñanza de niños y
jóvenes conforme a valores religiosos. Por su parte, la Santa
Sede aceptó como un hecho consumado las ventas de tierras
desamortizadas realizadas años antes y que la corona
interviniese en la elección de obispos. Como consecuencia la
Iglesia se distanció del carlismo, logró recuperar buena parte
de su influencia social y los moderados obtuvieron el apoyo
del clero.
- La reducción del déficit estatal mediante la conversión de
la deuda efectuada por Bravo Murillo en 1851.
- El establecimiento de la enseñanza primaria pública y
obligatoria en 1857 por Claudio Moyano para todos los
niños de 6 a 9 años. Sin embargo, en la práctica, la ley no se
aplicó porque el Estado carecía de recursos y el 60% de la
población infantil se mantuvo sin escolarizar.

b) La evolución política entre 1854 y 1868.


- El bienio progresista.
A principios de 1854, la tensión política por escándalos de
corrupción y el descontento social por el alza de precios y el
desempleo provocaron un pronunciamiento popular contra
los moderados por parte de los progresistas que, a su vez,
contaban con la colaboración de algunos liberales
centristas encabezados por el general de origen irlandés
Leopoldo O’Donnell. Dicho pronunciamiento fue secundada
por una insurrección popular organizada por los demócratas
radicales. Así, la reina se vio obligada a entregar el gobierno
nuevamente al general Espartero aunque los progresistas sólo
retuvieron el poder entre 1854 y 1856.
La medida más importante durante este bienio fue la
desamortización municipal del ministro Pascual Madoz en
1855. Dicha desamortización afectó a las tierras de propiedad
municipal y significó la desaparición definitiva de los bienes
de manos muertas. Asimismo, el alcance de esta
desamortización junto con la de Mendizábal fue extraordinario
ya que afectaron al 20% del suelo español. Sin embargo, esta
venta de las tierras municipales arruinó a mucho
ayuntamientos a los vecinos más pobres (lo cual provocó la
emigración a las ciudades) y no solucionó el crónico problema
de la deuda estatal.
Hay que añadir que las dificultades de los progresistas durante
este bienio fueron constantes y los gobernantes tuvieron
enormes dificultades para contener la inflación. Así,
O’Donnell rompió su colaboración con Espartero
provocando la caída de los progresistas y facilitando el regreso
de los moderados al poder cuando el general Narváez
recuperó la presidencia del gobierno en 1856.

- Los años del gobierno de la Unión Liberal (1858-1863)

El general O’Donnell presidió el gobierno entre 1858 y 1863


al frente de un nuevo grupo político llamado Unión Liberal y
que fue creado con la pretensión de ocupar el espacio del
centro ideológico y recoger tanto de moderados como de
progresistas (militó Antonio Cánovas del Castillo).
Política interior. Se potenció la expansión del ferrocarril, se
impulsó el desarrollo industrial, se favoreció la entrada de
empresas e inversores de capital extranjero y se sofocó un
intento de levantamiento carlista del hijo de Carlos M. Isidro.
Política exterior. Se emprendieron una serie de
intervenciones militares en puntos de África, América y
Asia con la intención de ampliar la expansión territorial
colonial de nuestro país y el prestigio internacional pero
que en su conjunto no reportaron ganancias y resultaron
inútiles y costosas. Dichas intervenciones fueron: en la
Cochinchina (Vietnam) enviando una expedición de castigo
por el asesinato de varios misioneros españoles, toma de
Saigón y del delta del río Mekong e indemnización de unos 2
millones de dólares; en Marruecos, que fue el escenario más
importante, se envío un ejército de 40 mil soldados destacando
el general Prim tras ataques marroquíes contra Ceuta que tomó
Tetuán pero que tuvo como consecuencia la muerte de 6 mil
soldados y la escasa obtención de apenas ventajas territoriales
por la intervención de Inglaterra cuando obligó a España
afirmar la paz con el Sultán de Marruecos por sus intereses en
Gibraltar (leones del Congreso de bronce del metal fundido de
los cañones enemigos, oleada patriotista); en México,
expedición militar en 1861 de 6 mil hombres al mando del
general Prim para que el gobierno revolucionario de Benito
Juárez pagase las deudas contraídas con varios países
europeos; intervención en la isla de Santo Domingo tras la
petición inaudita por parte de sus gobernantes y grandes
terratenientes blancos de reincorporación a España
renunciando a su independencia. Sin embargo, tras
insurrecciones guerrilleras antiespañolas y numerosas bajas
(30 mil hombres), las tropas regresaron.
Conclusión: además de los fracasos, hay que decir que esta
agresiva política exterior tuvo también la misión de excitar los
sentimientos patrióticos y el amor a España de la población. Y
no es casualidad que durante aquellos años, intelectuales,
literatos, pintores, músicos, historiadores, arquitectos y
científicos realizaran entusiastas esfuerzos por difundir esta
conciencia patriótica.

- Funcionamiento del sistema político en la época isabelina:


corona, partidos, intervensionismo militar y fraude electoral.

Varios hechos caracterizaron el funcionamiento político en la


época isabelina:
1) La permanente intervención personal de Isabel II en las
cuestiones de gobierno y en las decisiones políticas a
través de sus poderosos recursos (veto, derecho de
disolución de Cortes, nombramiento de ministros y
senadores) y por las personas que formaban su “camarilla”.
2) Asimismo, esta intervención se manifestó en la preferencia
de la reina de los moderados al considerar a los
progresistas hostiles al clero católico. Hubo por lo tanto
una monopolización del poder por parte del partido
moderado y la marginación política de los progresistas
que recurrieron a pronunciamientos militares e
insurrecciones populares para intentar tomar el poder.
3) El fraude y las manipulaciones electorales para falsear
los resultados de las votaciones fue una práctica constante
y el resultado fue que ningún gobierno que convocó las
elecciones las perdió. Métodos: coacciones, compra de
votos, alteración de actas, manipulación de listados de
electores, apertura anticipada de urnas, etc.
4) La preponderancia y el protagonismo de los altos
mandos del Ejército en la vida política fue continua.
(esto en el siglo XVIII no se daba). Así, los mandos
militares desviaron sus actividades de las funciones
castrenses para intervenir en los asuntos de gobierno y en
cuestiones políticas. Los medios que utilizaron iban desde
el ejercicio de presiones y amenazas, hasta el recurso a la
violencia saltándose la legalidad por medio de
pronunciamientos y golpes de Estado. Así, entre 1833 y
1874 hubo decenas de pronunciamientos exitosos o fallidos
por parte de militares alta graduación que entonces recibían
el nombre de “espadones”), Los motivos de esta
preeminencia militar fueron: el prestigio ganado en campos
de batalla; la debilidad de los gobernantes y políticos
civiles que carecían de apoyos sociales populares amplios
consecuencia de las limitaciones de los derechos al voto y
del fraude electoral; la ambición de los militares de alta
graduación y el excesivo número de oficiales cuya
participación en sublevaciones les podía reportar rápidos
ascensos.
- La crisis del moderantismo.
A partir de 1865, los gobiernos moderados dirigidos por el
general Serrano, entre otros, desarrollaron una actuación
extremadamente represiva y autoritaria. Abusaron de su
poder, actuaron al margen de la Constitución y destituyeron de
la Universidad a profesores demócratas y republicanos como,
entre otros, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar por impartir
en sus clases teorías contrarias al catolicismo y a la monarquía.
Esta actitud gubernamental contribuyó a aislar al partido
demócrata y a la reina por su apoyo constante a éstos los
cuales fueron perdiendo apoyos sociales y políticos. Así, los
progresistas liderados por el general Juan Prim y demócratas
reaccionaron preparando nuevos pronunciamientos y
concertando el pacto de Ostende (Bélgica) en el verano de
1866 para reunir fuerzas. Poco después, miembros de la Unión
Liberal en cuyo frente se encontraba el general Francisco
Serrano también se incorporaron a esta alianza.

12.4. El Sexenio democrático (1868-1874): Intentos democratizadores.


La revolución, el Reinado de Amadeo I y la Primera República

- La “Gloriosa Revolución” de septiembre de 1868


El resultado de los acuerdos entre demócratas, progresistas y miembros
de la Unión Liberal tuvo como resultado en septiembre de 1868 el
estallido de la denominada “Gloriosa Revolución”, que se inició con una
sublevación militar en Cádiz y que contó con el apoyo popular de
muchas ciudades, cuyas calles se llenaron de barricadas. El resultado de
esta revolución fue el derrocamiento de la reina Isabel II y su inmediata
huida a Francia. Los factores que explican el triunfo de esta revolución
fueron:
1) La crisis del sistema político que fue tachado por los revolucionarios
de corrupto, viciado e inmoral.
2) La depresión económica iniciada en 1866 y que también afectó a
otros países y que provocó el incremento de precios y desempleo, la
paralización de obras ferroviarias, el hundimiento de la bolsa y el
aumento de la presión fiscal.
3) La impopularidad de la reina Isabel y su obstinación por sostener a
los moderados en el poder.
Como conclusión de esta revolución, hay que destacar que careció de
contenido social y económico y tuvo un carácter exclusivamente
político puesto que los objetivos principales de progresistas, demócratas
y miembros de la Unión Liberal fueron el derrocamiento de Isabel II y
la implantación del Sufragio Universal. Asimismo, el cerebro de la
revolución fue Juan Prim, un militar liberal progresista, catalán, masón
que había obtenido reputación durante la Guerra de Marruecos.
- La Constitución de 1869
En octubre de 1868, se constituyó el gobierno provisional salido de la
revolución pero con la exclusión de los demócratas. Dicho gobierno
tenía en la presidencia al unionista Serrano y en varios ministerios a
progresistas como Juan Prim, Manuel Ruiz Zorrilla o Práxedes Mateo
Sagasta. Este gobierno convocó elecciones a Cortes Constituyentes por
sufragio universal masculino. Dicho proceso electoral fue relativamente
limpio y vencieron los progresistas que dominaron los debates y las
votaciones de las Cortes donde se elaboró la nueva Constitución.
Este texto constitucional fue el más liberal de todos los promulgados en
España a lo largo del XIX y los principales puntos fueron los siguientes:
1) La soberanía nacional
2) El sufragio universal directo para los mayores de 25.
3) La libertad de cultos religiosos
4) El establecimiento de la monarquía democrática.
5) La elección popular de senadores y el recorte de poderes del rey para
limitar su papel en el proceso legislativo y evitar su opinión en las
cortes bicamerales.
6) La libertad de enseñanza para arrebatar al clero su papel en la
educación.
7) El reconocimiento de los derechos y libertades de reunión y
asociación.

- El reinado de Amadeo I (1871-1873)


Una vez aprobada la Constitución y teniendo en cuenta que se mantenía
la monarquía, el general Prim pasó a desempeñar la jefatura del
gobierno, siendo la principal tarea de su gobierno controlado por los
progresistas la búsqueda de un nuevo monarca para España. Entre
los candidatos había varios candidatos de diferentes casas reales:
1) El portugués Fernando de Coburgo
2) El duque Antonio de Montpensier hijo de Luis Felipe de Orleáns
3) El alemán Leopoldo de Hohenzollern pero contó con el rechazo del
emperador francés Napoleón III.
4) Amadeo de Saboya, hijo del rey de la Italia recién unificada Victor
Manuel III, el cual, finalmente fue elegido como rey.
El reinado de Amadeo pronto fracasó debido a las siguientes
circunstancias que lo hicieron abdicar a principios de 1873:
1) La muerte de Prim por un atentado el mismo día de la llegada de
Amadeo España, el 1 de enero de 1871. Dicha muerte le quitó
apoyos sociales al monarca.
2) La ruptura de la coalición entre progresistas, demócratas y
unionistas por diferencias ideológicas y políticas. Por ejemplo,
miembros de la Unión Liberal como Canovas se sumaron al grupo
opositor que defendía los derechos al trono del príncipe Alfonso de
Borbón. Por otra parte, en las filas progresismo tras la muerte de
Prim, se produjo una ruptura con el surgimiento dedos agrupaciones
políticas:
a) El Partido Constitucional dirigido por Sagasta
b) El Partido Radical de Manuel Ruiz Zorrilla
3) Los constantes cambios gubernamentales tras tres elecciones
generales con el correspondiente falseamiento electoral de todas
ellas. Dicho falseamiento desvirtuó los principios democráticos que
servían de fundamento al sistema político.
4) La presencia de grupos opositores al monarca como carlistas (que
volvieron a levantarse en armas dirigidos por el nieto de Carlos
María Isidro, Carlos VII), republicanos (partidarios de mayores
reformas políticas, sociales y económicas y de un mayor
anticlericalismo), alfonsinos partidarios de la dinastía Borbónica, el
movimiento obrero internacionalista (desórdenes y conflictos
sociales por el incremento del paro), del clero católico y del
Vaticano.
5) El malestar de los mandos militares y el recrudecimiento de la
resistencia de los guerrilleros independentistas en Cuba y Puerto
Rico.
- La I República (1873-1874)
El 11 de febrero de 1873 se proclamó la I República española tras
siglos de existencia de la institución monárquica. Dicho régimen
careció de amplios apoyos sociales y fracasó con rapidez. No
obstante, durante 1873, se llevaron o se proyectaron reformas
bienintencionadas e inspiradas por sentimientos humanitarios que
resultaron fallidas:
1) La supresión del impuesto de consumos, a pesar de que fue
desastroso para las arcas del Estado.
2) La eliminación de las quintas para crear un nuevo ejército
formado por voluntarios, pero fracasó porque el gobierno
republicano sostenía dos guerras contra los carlistas y los
cantonalistas.
3) La reducción de la edad de voto a los 21 años, aunque hubo
muchas abstención electoral en mayo de 1873.
4) La separación completa de la Iglesia y del Estado y la suspensión
de las subvenciones económicas al clero.
5) La prohibición del trabajo de los niños menores de 10 años en
fábricas y minas. Incluso se planteó aunque sin éxito la reducción
de la jornada a 9 horas y la creación de “jurados mixtos” de
patronos y obreros con el objetivo de facilitar negociaciones y
evitar conflictos.
6) La abolición de la esclavitud en la colonia española de Puerto
Rico, aunque no en la isla de Cuba.
7) La elaboración de un proyecto constitucional para convertir
España en un Estado federal a través de 17 regiones
federadas con amplia autonomía política, administrativa,
legislativa y económica, aunque jamás llegó a ser aprobado.
Sin embargo, a lo largo de 1873, el régimen republicano tuvo que
afrontar dificultades de extrema gravedad, que extendieron entre la
opinión pública la percepción de estar viviendo una situación caótica.
La República vino en un momento de fuerte crisis política, bélica y
económica con la crisis hacendística que dio lugar a las siguientes
dificultades:
1) Aumentaron los disturbios sociales, la bancarrota estatal se
acentuó, los jornaleros andaluces se lanzaron a ocupar fincas
por la fuerza y los obreros anarquistas internacionalistas
realizaron una huelga revolucionaria en Alcoy.
2) En tan sólo 10 meses pasaron por la presidencia del gobierno
cuatro presidentes distintos: Estanislao Figueras, Francisco Pi y
Margall, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar. Su actuación se
caracterizo por la provisionalidad y debilidad para controlar una
difícil situación. Asimismo, esta inestabilidad se incrementó por
el escaso apoyo social con que contaba la República y por la
fortísima división dentro de los sectores republicanos con dos
concepciones distintas de la República:
a) Republica Unitaria (Castelar) que querían un paso de
monarquía a República centralista sin hacer cambios.
b) República Federal (Pi y Margall), querían cambiar la forma
organizativa del Estado formando una república con una
Constitución federal con estados federales o federaciones.
Asimismo, dentro del federalismo había otra división: los que
querían que ese Estado federal se crease desde arriba, desde
las Cortes; y los que querían que ese Estado federal llegase
desde abajo, desde las bases y desde los municipios.
3) El descontento militar con intentos de sublevación militar.
4) La guerra contra los carlistas. Los carlistas con Carlos VII
tuvieron éxitos militares ocupando zonas rurales vasco-navarras y
estableciendo un gobierno formal con capital en Estella.
5) Las insurrecciones cantonalistas o creación de “cantones” o
estados regionales independientes en más de 30 ciudades de
Levante y Andalucía resultado de la fuerte tensión social que
aspira a llevar a cabo una revolución social. Los ideales de los
líderes cantonalistas era una confusa mezcla de federalismo
utópico, igualitarismo revolucionario y reivindicaciones obreras
anticapitalistas. Dichas insurrecciones fueron sofocadas en enero
de 1874, pero este conflicto fue utilizado por los enemigos de la
República para desacreditarla y asociarla con violencia y
desórdenes.
6) La guerra contra los independentistas cubanos Carlos
Manuel Céspedes, Máximo Gómez y Antonio Maceo.
7) Las conspiraciones alfonsinas que aglutinaban a gran parte de la
burguesía, toda la aristocracia y numerosos generales y mandos
del ejército.

La primera fase de la República concluyó el 4 de enero de 1874 cuando


el general Manuel Pavía –general demócrata- culminó un golpe de
Estado. Poco después el general Francisco Serrano asumió la
jefatura del Estado con plenos poderes disolviendo las Cortes,
suspendiendo la Constitución del 69, ordenando la ilegalización del
movimiento obrero internacionalista y restableciendo el orden en las
calles. Todo ello significó el fin de la I República aunque este régimen
todavía se mantuvo nominalmente hasta que se restableció la monarquía
borbónica en la persona de Alfonso XII con la sublevación militar de
Arsenio Martínez Campos el 29 de diciembre de 1874.
12.5. Reinado de Alfonso XII: el sistema canovista y la Constitución de
1876.

- La implantación de la Restauración
a) El significado de la Restauración
El principal artífice de la Restauración fue Antonio Cánovas
del Castillo y supuso varios aspectos:
- Supuso el desarrollo de la Monarquía borbónica y el
desarrollo de un régimen liberal-conservador no
democrático.
- Se trataba de crear un sistema político compartido por
todos los sectores de la alta burguesía para evitar cualquier
pronunciamiento o movilización popular.
- Se excluyeron las clases bajas en la vida política,
protagonista a juicio de Cánovas del desorden del Sexenio
Democrático.
b) El programa político
El programa político de los alfonsinos se plasmó en el
Manifiesto de Sandhurst, redactado por Cánovas en
noviembre de 1874, en nombre de Alfonso XII, recogía los
siguientes aspectos:
- El principio monárquico se definía en virtud de la
legitimidad histórica y no como fruto de la decisión de una
asamblea política.
- Se definía una monarquía constitucional
- Se proclamaba un sentimiento patriótico, católico y liberal.
- El manifiesto respondía al interés de buscar un orden liberal
estable, poner fin a la inestabilidad política, a la guerra carlista
y a la insurrección cubana.
e) Los inicios del régimen
La puesta en marcha del régimen fue obra de un Ministerio-
Regencia presidido por Cánovas, en el que participaron figuras
de procedencia variada. 4 fueron los aspectos más importantes
de este gobierno:
- Preparó la llegada de Alfonso XII a España (1875-1885)
- Revisó la obra del Sexenio Democrático. Así, limitó la
libertad de imprenta, restableció el matrimonio canónico y
prohibió a los profesores de universidad enseñar doctrinas
contrarias al catolicismo y a la monarquía.
- Puso fin a la guerra carlista derrotándose al pretendiente
Carlos VII y se firmó el Convenio de Zanjón en 1878 que
puso fin por algún tiempo a la guerra de Cuba que había
comenzado en 1868.
- Realizó una nueva Constitución.
f) La Constitución de 1876
Estuvo vigente hasta 1923, siendo la más duradera de la
historia de España. El proyecto constitucional fue discutido en
las Cortes de 1876, elegidas por sufragio universal masculino
y resultó aprobado en el 87% de los votos. Aspectos esenciales
de la Constitución:
- La monarquía como sistema esencial del sistema político.
El rey se convirtió en árbitro de la situación y amplio sus
poderes: participaba en la función legislativa; podía convocar
y suspender las Cortes; nombraba a los ministros; y disponía el
mando supremo de las fuerzas armadas, lo que creó una
relación directa entre el monarca y el ejército.
- Soberanía compartida entre Cortes y rey.
- Se establecían Cortes bicamerales, compuesta por un
Congreso, elegido, y un Senado, formado a partes iguales por
miembros elegidos y senadores vitalicios.
- Se acordó la tolerancia religiosa. Se permitían otros cultos
pero la religión del Estado era el catolicismo. Y, de hecho, la
iglesia católica fue muy sólida en la Restauración sobre todo
en la en la educación y en la moral social.

Hay que añadir que en 1878 se aceptó el sufragio censitario,


que dio derecho de voto a los propietarios y las personas con
un alto nivel de instrucción o títulos académicos. Este sistema
electoral redujo la participación en 1881 a poco más del 5% de
la población. Poco después, en 1890, se volvió al sufragio
universal masculino.

- El sistema político
La estabilidad política de la Restauración se basaba en la alternancia
pacífica del poder entre dos fuerzas políticas, conservadores y
liberales, consideradas partidos dinásticos. Así, la alternancia al
turno, significaba dos cosas:
1) El fin del exclusivismo político de la etapa isabelina. El
sistema requería el acuerdo entre los políticos para
compartir el poder y la intervención de la Corona para
asegurar el compromiso.
2) La supresión del recurso al pronunciamiento militar o a la
insurrección para recuperar el poder.
c) Los partidos políticos
Los partidos que alternaron en el poder nacieron en un
complicado juego de alianzas entre 1880 y 1885 que dieron
lugar a dos partidos que se turnaron en el poder: Partido
Liberal-Conservador y Partido Liberal-Fusionista. Dichos
partidos eran partidos de notables, sin afiliados ni estatutos.
Los vínculos se establecían por lealtades personales, de ahí
que la unidad interna de los partidos fuera muy precaria.
Sin embargo, cada fuerza política tenía un perfil específico y
unas bases sociales diferentes.
- El Partido Liberal-Conservador o Conservador. Su líder
era Cánovas hasta su asesinato en 1897. Otras figuras
destacadas que lucharon por la jefatura una vez que murió
éste fueron Francisco Silvela y Francisco Romero Robledo.
Su origen lo formaron antiguos moderados, unionistas,
alguna facción del progresismo y un sector católico.
Su ideología se basaba en el liberalismo conservador e
entre sus bases sociales se encontraban grandes propietarios
agrarios y alta burguesía industrial y financiera con
intereses coloniales.
- El Partido Liberal-Fusionista o Liberal. Su figura central
hasta 1903 fue Práxedes Mateo Sagasta. Este partido surgió
de personalidades relevantes en el Sexenio. Entre sus
dirigentes destacaron Segismundo Moret y Arsenio
Martínez Campos.
Este partido estaba formado por progresistas, algún
unionista, políticos descontentos con Cánovas y algunos
republicanos moderados.
Su ideología se basaba en un progresismo pero de orden, es
decir, contrario a todo lo que pusiese en peligro las bases
socioeconómicas del régimen burgués. Durante la
Restauración abandonaron la defensa de la Soberanía
Nacional y aceptó la dinastía borbónica, pero nunca
renunciaron a la implantación del sufragio universal
masculino.
12.6. La Regencia de María Cristina de Habsburgo y el turno de
partidos. La oposición al sistema. Regionalismo y nacionalismo.

- El turno
El 25 de noviembre de 1885 moría Alfonso XII y se abrió un nuevo
periodo, el de la regencia de su viuda María Cristina de Hansburgo-
Lorena. Ésta ocupó el cargo hasta la mayoría de edad de su hijo
Alfonso XIII, nacido en mayo de 1886.
Debido a que a que la muerte de Alfonso XII se produjo sin haber un
heredero varón pese a estar la reina embarazada, para evitar el regreso
de Isabel II al trono y asegurar la corona para el hijo de María Cristina,
se llegó a un acuerdo de turno pacífico en el poder, en el llamado
Pacto de El Pardo (1885), por el que Cánovas cedía el gobierno al
Partido Liberal. Con este turno pacífico se consolidaba el sistema,
mientras que la regente se mantuvo al margen del sistema político. De
esta forma, la continuidad quedaba asegurada con la regencia de la
reina viuda, la cual garantizó la sucesión de su hijo, el futuro Alfonso
XIII.
Así, se establecía entre conservadores y liberales un sistema de
rotación en el poder que se mantuvo hasta la 1ªGM. Pero este turno
significó más cosas en su práctica. Y es que, cuando el partido en el
poder tenía fuertes presiones, el rey llamaba al gobierno a otro partido.
Para conseguir respaldo en las Cortes, imprescindible en un régimen
parlamentario, se preparaban nuevas elecciones que eran manipuladas
para que el resultado satisficiera al nuevo gobierno llamado al poder y
respetara a la oposición. Por extensión, la representación parlamentaria
se distribuía entre una mayoría del partido en el poder, la presencia de
todos los jefes del otro partido dinástico y un muy limitado número de
diputados del resto de los otros partidos.
a) El falseamiento electoral
El funcionamiento del turno descansaba sobre dos condiciones
pactadas:
. La implicación de la Corona como árbitro entre los
partidos. El rey elegía sustituir a uno u otro partido pero
impedía la democratización y la expresión de la voluntad
popular.
. El falseamiento electoral. Que era el medio capaz de crear
las mayorías parlamentarias. De hecho, las elecciones se
manipulaban a través del encasillado y el pucherazo. Mediante
el encasillado de los candidatos, las fuerzas políticas
negociaban y se repartían los distritos electorales entre los
políticos dinásticos fundamentalmente. Por otra parte, el
pucherazo era un fraude electoral al que se recurría en caso de
que no funcionase el acuerdo entre los partidos, y este
pucherazo suponía el empleo de métodos como coacciones,
compra de votos, nombres de fallecidos, etc. Hay que destacar
que esta corrupción electoral no era nueva pero sí que las elites
pactaran la forma de llevarla a cabo.
b) La práctica del turno
Entre 1875 y 1881, el partido conservador de Cánovas estuvo
en el gobierno diseñando la base institucional del sistema. Es
decir, la Constitución de 1876 y la Ley Electoral de 1878 que
restableció el sufragio censitario y fijó las circunscripciones
electorales con ventaja para los distritos uninominales rurales,
más conservadores y con mayores posibilidades de manejos.
En 1881 llegaron al poder los liberales de Sagasta llamados
por la corona, aunque estuvieron de forma muy breve. De ahí
que la alternancia del poder no alcanzase su plenitud hasta ese
Pacto del Pardo en 1885, en el que los conservadores cedieron
el poder a los liberales dando comienzo el llamado “gobierno
largo” de Sagasta (noviembre 1885-julio 1890). Durante este
gobierno, el de mayor duración de toda la Restauración, se
emprendieron importantes reformas legislativas de carácter
liberal para modernizar el Estado:
- El código de comercio y el código civil en 1885 y 1889. El
objetivo era mejorar el funcionamiento administrativo del
Estado.
- La Ley de Jurados (1887) y la Ley de Asociaciones (1887)
que favoreció la libertad de prensa al suprimir la censura
previa e impedir que la jurisdicción militar actuara en delitos
de difamación; y legalizó la formación de partidos y
sindicatos. En 1888 se celebraron gracias a ello los congresos
fundacionales de la UGT y el PSOE.
- La Ley de sufragio (1890), que implantó sufragio universal
masculino y permitió integrar en el sistema a los republicanos
posibilistas de Castelar, un republicanismo de tipo moderado.
No obstante, esta ley no supuso la existencia de una
democracia, la manipulación electoral, la fabricación de las
Cortes y el turno continuaron después de 1890.
- El caciquismo
En el sistema de la Restauración aunque hubo elecciones, la voluntad
de los electores no se expresaba de forma libre sino que estaba
sometida a la manipulación y al fraude por la existencia del
caciquismo. Ese caciquismo, era una relación político social que se
establecía entre una persona –el cacique- y sus clientes.
c) Los caciques
- Eran los jefes locales de un partido político, que controlaba
un área electoral.
- Su poder se basaba en el control de la administración del
Estado.
- Podía hacer uso no legal de las instancias Estatales a favor de
sus amigos políticos y en contra de sus enemigos.
- Actuaba a nivel local y comarcal, y a veces, hasta provincial.
- Era un intermediario entre el Estado y su comunidad,
aceptado por ambos. Tenía que convencer al Estado de que
podía controlar a la comunidad y a ésta de sus grandes
influencias en el Estado.
d) Los clientes
Los caciques intercambiaban con sus clientes votos por
favores, así compensaban su apoyo electoral con cargos,
prebendas, recomendaciones, obras públicas, etc. Así, la
relación entre el cacique y el cliente se basaba en la relación
personal y el interés político.
Los caciques ejercían un patronazgo político en el que los
electores eran clientes, a quienes protegían y defendían.
Hay que añadir que el caciquismo fue más fuerte en los
pueblos que en las ciudades.

- Los grupos opositores al sistema de la Restauración


El sistema de la Restauración marginó a amplios sectores políticos y
sociales. Aunque estas fuerzas de oposición eran numerosas, su
diversidad impidió plantear una alternativa al régimen.
a) Los republicanos
Después del fracaso de la I República, el republicanismo
español tardó mucho en rehabilitarse y constituirse y constituir
una alternativa política. En cambio, el ideario republicano,
basado en una posición anticlerical, en la fe en el progreso y
en la defensa de políticas reformistas en materia social, se
mantuvo vivo en los casinos y ateneos, en la prensa y en los
sectores intelectuales y universitarios.
La fragmentación de los republicanos obedecía a razones
ideológicas y personales. Cada uno de los grandes líderes
republicanos del Sexenio Democrático acaudilló su propio
partido:
- Partido Federal, Pi y Margall.
- Partido Progresista, Ruiz Zorrilla.
- Partido Histórico, Castelar.
- Partido Centralista, Salmerón.
Las grandes divergencias se centraban en torno a la
organización centralista o federal del Estado y la estrategia
para alcanzar el poder (la insurrección o los medios
electorales).

A partir de los años ochenta, muchos republicanos se


integraron en el régimen de la Restauración, lo que lo debilitó
aún más el movimiento.

A pesar de los intentos para establecer una unidad de acción


republicana, la unificación no se produjo hasta la aparición de
la Unión Republicana (1903). Más tarde, surgieron nuevos
movimientos republicanos como:
- Lerrouxismo, en Barcelona. Dirigido por A. Lerroux.
- Blasquismo, en Valencia. Vicente Blasco Ibáñez.

a) Los carlistas
La derrota militar del carlismo en 1876 no supuso su
desaparición como opción política, pero provocó una crisis que
no superó hasta la década de los 90. En la Restauración hubo
dos etapas en la evolución del carlismo.
1) Fue una etapa política de retraimiento en la que
muchos efectivos del carlismo estuvieron en el exilio
y en la que se dio una gran desorganización y
divisiones internas hasta 1888. A partir de esa fecha,
esa disgregación se consumó con la escisión de los
integristas con fuerte arraigo en la vida política.
2) A partir de 1890, se abrió una segunda época en la
que triunfaron los neocatólicos, partidarios participar
en la vida política. Esta corriente estuvo apoyada por
la jerarquía católica y formó el partido Unión
Católica, dirigido por Alejandro Pidal, que participar
en alguno de los gobiernos conservadores de
Cánovas.

b) El movimiento obrero
El régimen de la Restauración no se preocupó de integrar al
movimiento obrero en el sistema político. Asimismo, las
libertades de asociación, expresión y reunión estaban
limitadas. De ahí, que sus posibilidades de acción fueran
reducidas.
Hay que añadir que además de este marco, el movimiento
obrero estaba dividido desde los años 70 en una corriente
anarquista y en otra socialista reformista. Así, hubo tres rasgos
principales que caracterizaron al movimiento obrero:
1) El sindicalismo obrero no unitario, cuyas principales
vertientes fueron: el socialismo; el anarquismo; el
reformismo moderado.
2) El peso del anarquismo, sobre todo, en Andalucía y
Cataluña, a diferencia de lo que sucedía en el resto de
Europa.
3) El apoyo del republicanismo político por parte de los
sectores obreros y populares.
- El anarquismo
.Se reorganizó en 1881 con la creación de la Federación de
Trabajadores de la Región Española (FTRE) con
implantación en Cataluña y Andalucía.
. En Andalucía tuvo lugar el episodio de la “Mano Negra”
en 1883, una supuesta organización clandestina considerada
responsable de una serie de delitos y asesinatos y que
provocó una fuerte represión del anarquismo en Andalucía.
. La estrategia del anarquismo se centró en tres tipos de
acciones:
a) La acción violenta o directa como los atentados en
Barcelona en 1893 y 1896 o el asesinato de Cánovas
en 1897.
b) La acción sindical a través de la huelga general y la
reivindicación de una jornada de 8 horas.
c) La producción cultural.

- El socialismo
. En 1879 se fundó el PSOE cuyo primer secretario fue
Pablo Iglesias, el cual en 1910 logró ser diputado gracias a
la formación de la Conjunción Republicana-Socialista.
No obstante, la implantación del PSOE fue lenta.
. En 1888 se creó en Barcelona el sindicato socialista
Unión General de Trabajadores (UGT), pero también el
arraigo de este sindicalismo reformista fue lento salvo en
Vizcaya y Asturias. Una de sus principales iniciativas fue la
celebración a partir de 1890 de la Fiesta del 1º de Mayo
como una cita anual aglutinante del movimiento obrero.

c) Regionalismos y nacionalismos
A finales del siglo XIX se produjo la eclosión política de los
nacionalismos periféricos en Cataluña, País Vasco, Galicia y la
Comunidad valenciana. El motivo, la centralización
administrativa del Estado y el reforzamiento de la identidad
nacional española. Hasta entonces, los movimientos
regionalistas se había centrado en el ámbito cultural.
Así, varios fueron estos regionalismos finiseculares que
tuvieron como característica esencial su heterogeneidad:
- El catalanismo
A finales de siglo tuvo importantes transformaciones:
. Valentí Almirall presentó en 1885 el Memorial de
Greuges que defendía proteccionismo industrial y el
derecho de Cataluña frente a la uniformización del derecho
español.
. En 1891, se creó la Unió Catalanista, que dio a conocer
las Bases de Manresa que fue el primer programa del
catalanismo y que tenía un ideario político conservador con
un nacionalismo basado en el orden, propiedad, religión y
propiedad.
. En 1901, la burguesía catalana para defender el
catalanismo moderado, creó la Lliga Regionalista cuyas
figuras principales fueron Francesc Cambó y Enric Prat de
la Riba.
- El nacionalismo vasco
. En 1895 se fundó el PNV (Partido Nacionalista Vasco),
por Sabino Arana, el cual extrajo del fuerismo su
consecuencia última, el independentismo. El ideario de
Arana se basaba en varios aspectos:
a) Defensa de la integridad cultural y étnica del
pueblo vasco puesta en peligro por la abolición de los
fueros y por la industrialización la cual había
provocado la inmigración de gente no vasca.
b) Se propugna desde un principio la independencia
política.
- Los regionalismos gallego y valenciano
Regionalismo Gallego:
. Estuvo apoyado por propietarios agrarios y comerciantes.
. Hubo dos tendencias:
A) Tendencia tradicionalista, con Alfredo Brañas, con
planteamientos antiliberales que mitificaban la
sociedad tradicional gallega.
B) Tendencia liberal-democrática, representada por
Manuel Martínez Murguía y que defendía una
Galicia como ente nacional desde un punto
racional.
Regionalismo Valenciano:
. Fue un fenómeno tardío y minoritario y su punto de
partida se encontró en 1878 con la creación de la
sociedad Lo Rat Penat, núcleo del valencianismo
cultural.

12.7. Guerra colonial y crisis de 1898.

A finales del siglo XIX, el régimen establecido por Cánovas pasó por una
fuerte crisis de dos tipos:
1) Crisis externa en la que España perdió peso internacional pasando a
formar parte de las naciones débiles debido la guerra colonial y la
pérdida de los últimos restos del imperio ultramarino.
2) Crisis interna derivada de lo anterior y que tuvo como consecuencia
la reorientación de las principales líneas de acción política.
- La política exterior
El gobierno de Cánovas practicó lo que se denominó política del
“recogimiento”, que consistía en mantenerse al margen de las
grandes alianzas diplomáticas internacionales y concentrar todos los
esfuerzos políticos en cuestiones internas. El motivo de esta política
es que los políticos españoles partían de la idea de la decadencia de
España y de los países latinos frente a las potencias germanas y
anglosajonas. Por ello España, apostó por una política de
neutralidad y no se lanzó a una expansión imperialista.
- La política colonial
Las tesis anteriores de recogimiento y neutralidad marcaron esta
política colonial, la cual, por ende, sólo tendría dos objetivos:
mantener la soberanía sobre los territorios de ultramar; intervenir en
el norte de África.
c) África y Micronesia
En cuanto a los derechos del norte de África, fueron reconocidos en
la Conferencia Internacional de Madrid sobre Marruecos de
1880.
En cuanto a los archipiélagos de Micronesia, los intereses
españoles chocaron con los de GB y Alemania. El incidente más
grave tuvo lugar en las Carolinas en 1885 con el enfrentamiento de
comerciantes alemanes y españoles. El conflicto se resolvió mediante
el arbitraje del Papa León XIII que otorgó a España la soberanía pero
concedió al Kaiser alemán ventajas económicas.
d) Cuba y Filipinas
Mantener su soberanía fue la gran preocupación de los gobiernos de
la Restauración en vez de promover soluciones políticas de carácter
autonomista que satisficieran las demandas criollas.
La Paz de Zanjón de 1878 puso fin a la denominada “guerra larga”
pero sólo aplazó el problema cubano. El tratado aunque prometía
nuevas condiciones políticas, administrativas, el fin de la esclavitud
y la amnistía, no fue cumplido en un periodo corto de tiempo. La
esclavitud no fue abolida hasta 1886 y las instituciones de un
gobierno autónomo llegaron tarde en 1893.
Por otra parte, los círculos independentistas de José Martí lograron
más apoyos de sectores sociales cubanos y de estados Unidos que
tenía fuertes intereses económicos y estratégicos en la isla para
controlar el Caribe y el Estrecho de Panamá. Por ejemplo, en 1894 el
91’5% de la exportación de azúcar cubano se destinaba a USA frente
el 2,2% que llegaba a la Península.
- La guerra colonial
c) La guerra de Cuba
Así, la guerra de Cuba estalló de nuevo en 1895 con el llamado
“grito de Baire”, aprovechando el clamos popular de las
celebraciones del carnaval y el apoyo de la población negra y multa.
Tras la muerte de Martí, el movimiento siguió bajo la dirección de
Máximo Gómez y Antonio Maceo.
En cuanto a efectivos militares españoles destacaron Martínez
Campos y Valeriano Weyler, los cuales combatieron la insurrección a
través de la táctica de las guerrillas. Dicha táctica consistía en
combatir y concentrar a la población civil para evitar que apoyasen a
los independentistas mediante un importante contingente militar de
220 mil soldados enviados entre 1895 y 1898.
En cuanto al apoyo de la guerra, decir que la opinión pública
española fue inicialmente partidaria de la guerra con la excepción de
federalistas, socialistas, anarquistas e intelectuales como Miguel de
Unamuno. No obstante, el apoyo popular se fue perdiendo a medida
que se hacía visibles los costes de la guerra y los jóvenes adinerados
compraban su redención de su servicio de armas embarcando hacia
Cuba sólo los pertenecientes a clases populares.
Por otra parte, la intervención de USA en la contienda por intereses
imperialistas a partir de mayo de 1898 iba a ser decisiva tras la
voladura del buque Maine en La Habana. A partir de entonces, las
derrotas militares españolas en Cavite (mayo de 1898) y Santiago de
Cuba (julio de 1898), llevaron al gobierno a negociar y capitular
mientras USA desembarcaba en Puerto Rico y Manila en Filipinas.
Finalmente, el tratado de Paz de París de 1898 entre España y USA
puso fin al imperio español ultramarino.
d) La guerra de Filipinas
Se produjo a partir de 1896 con una insurrección. La respuesta
española dirigida por el general Polavieja fue tremendamente
represora siendo fusilado el líder histórico del movimiento José Rizal
sin demostrarse si había participado en la insurrección. El curso de la
guerra hasta 1897 fue favorable a España que alcanzó un acuerdo
con Emilio Aguinaldo, aunque el ritmo de la guerra cambió con la
intervención de USA.

- Las repercusiones del desastre de 1898


La pérdida del imperio de ultramar fue considerada un desastre
militar y diplomático, sobre todo porque desde la prensa y los
púlpitos se había propagado desmedidamente la creencia en la
superioridad militar española. Así hubo varias consecuencias tras el
desenlace bélico:
1) Empezó a aparecer en la prensa continuamente la palabra
“Desastre”. Pero la crisis del 98 fue más bien de índole
intelectual y no político puesto que la derrota no provocó
ningún cambio político.
2) Se creó una corriente de opinión muy amplia a favor de la
regeneración de España. Una regeneración que habría que
cometerse en todos los órdenes, desde el político al social,
pasando por el económico y el intelectual. Se abrió por
tanto un gran debate sobre los defectos que padecía la
nación española y las medidas que había que adoptar para
remediarlos, siendo estos aspectos el mensaje del
regeneracionismo. De hecho, este regeneracionismo,
alentó dos procesos contrarios: el refuerzo de la identidad
nacional española; y la aparición de proyectos
nacionalistas alternativos que criticaban el régimen de la
Restauración.
3) La vieja presencia de ultramar se trató de sustituir con una
mayor atención al norte de África y concretamente la franja
septentrional de Marruecos sería una de las obsesiones de
la época de Alfonso XIII. Con lo cual, el africanismo
sustituyó al colonialismo ultramarino y al “recogimiento
diplomático”.
4) Esta coyuntura favoreció el viraje hacia el
proteccionismo económico que había comenzado con el
arancel de 1891. La defensa del mercado interior y medidas
de un nacionalismo económico fueron las consecuencias
que más duraron de la crisis de 1898.

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