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UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN

Enrique Guzmán y Valle


Alma Mater del Magisterio Nacional
ESCUELA DE POSGRADO

Tesis

La inteligencia emocional, el estado emocional y el bienestar psicológico de los cadetes

del primer año de la Escuela Militar de Chorrillos Coronel Francisco Bolognesi

Presentada por

José Beder FELIX DÍAZ

Asesor

Luis Enrique SIFUENTES DE LA CRUZ

Para optar al Grado Académico de Doctor en Ciencias de la Educación

Lima - Perú

2017
ii

La inteligencia emocional, el estado emocional y el bienestar psicológico de los cadetes

del primer año de la Escuela Militar de Chorrillos Coronel Francisco Bolognesi


iii

Gracias a esas personas muy importantes en mi vida,

que siempre estuvieron prestas para brindarme toda su

ayuda desinteresadamente, ahora me toca compartir

con ellos un poco de todo lo que he logrado alcanzar.

Con todo mi cariño está tesis va dedicada a ustedes


iv

Reconocimiento

A Dios por darme la oportunidad de llegar a este mundo

A mis padres por ser los principales gestores en todo lo que

soy, por toda la educación que me dieron, tanto académica,

como para enfrentar la vida, por su apoyo sin condiciones el

mismo que se ha mantenido a través de los tiempos.

A mis hermanos y demás familiares

A mis amigos, que estuvieron presentes en todos los

momentos de la vida

Este trabajo no hubiera sido posible sin su apoyo y lo logre

gracias a ellos.
v

Tabla de contenidos

Caratula i

Titulo ii

Dedicatoria iii

Reconocimiento iv

Tabla de contenidos v

Lista de tablas vii

Lista de figuras viii

Resumen ix

Abstract x

Introducción xi

Capítulo I. Planteamiento del problema 13

1.1 Determinación del problema 13

1.2 Formulación del problema 16

1.2.1. Problema general 16

1.2.2. Problemas específicos 16

1.3 Objetivos 17

1.3.1. Objetivo general 17

1.3.2. Objetivos específicos 17

1.4 Importancia de la investigación 17

1.5 Limitaciones de la investigación 18

Capítulo II. Marco teórico 19

2.1 Antecedentes de la investigación 19

2.2.1. Antecedentes nacionales 19

2.2.2. Antecedentes internacionales 21


vi

2.2 Bases teóricas 24

2.3 Definición de términos básicos 63

Capítulo III. Hipótesis y variables 67

3.1 Hipótesis 67

3.1.1. Hipótesis general 67

3.1.2. Hipótesis especificas 67

3.2 Variables 68

3.3 Operacionalización de variables 69

Capítulo IV. Metodología 70

4.1 Enfoque de la investigación 70

4.2 Tipo de investigación 70

4.3 Diseño de investigación 70

4.4 Población y muestra 70

4.5 Técnicas e instrumentos de recolección de información 70

4.6 Tratamiento estadístico 71

4.7 Procedimiento 71

Capítulo V. Resultados 72

5.1. Validez y confiabilidad de los instrumentos 72

5.2. Presentación y análisis de resultados 73

5.3. Discusión de los resultados 75

Conclusiones 77

Recomendaciones 78

Referencias 79

Apéndices 83
vii

Lista de tablas

Tabla 1. Coeficientes de correlación lineal entre las variables psicológicas 74

implicadas en el estudio

Tabla 2. De correlaciones entre inteligencia emocional y bienestar psicológico 74

Tabla 3. Correlaciones entre inteligencia emocional y estabilidad emocional 75


viii

Lista de figuras

Figura 1. Respuesta de lucha o huída 45

Figura 2. Distribución de los puntajes de Inteligencia emocional 74


ix

Resumen

En la investigación titulada La inteligencia emocional, el estado emocional y el

bienestar psicológico de los cadetes del primer año de la Escuela Militar de Chorrillos

Coronel Francisco Bolognesi, El propósito de la presente investigación es el análisis de la

relación entre la inteligencia emocional, rendimiento académico y bienestar personal. Para

tal efecto, se usó la población constituida por los Cadetes del Primer Año de la Escuela

Militar de Chorrillos en los años 20013 y 2014 cuyas edades fluctuaban entre 17 y 18 años

de edad. Los instrumentos usados del estudio fueron TMMS 24 ( Trait Meta Mood Scale )

de Salovey y colaboradores (1995), para el bienestar personal se usó la Escala de Eudemon

y el ítem General de Felicidad ( Fierro, 2006). Los resultados alcanzados mostraron que

existe una relación directa entre inteligencia emocional y bienestar, así como entre

rendimiento y bienestar emocional, sin embargo, no se visualizó una relación directa entre

inteligencia emocional y rendimiento. Un hallazgo importante es la relación entre bienestar

e inteligencia emocional y que coadyuvados ambos influyen el rendimiento académico.

Palabras claves: Inteligencia emocional, bienestar personal, rendimiento académico.


x

Abstract

In the research entitled Emotional intelligence, emotional state and psychological

well-being of the cadets of the first year of the Military School of Chorrillos Coronel

Francisco Bolognesi, The purpose of this research is the analysis of the relationship

between emotional intelligence, academic performance and personal well-being. For this

purpose, the population constituted by the First Year Cadets of the Military School of

Chorrillos in the years 20013 and 2014 whose ages fluctuated between 17 and 18 years of

age was used. The instruments used in the study were TMMS 24 (Trait Meta Mood Scale)

by Salovey et al. (1995), for the personal well-being the Scale of Eudemon and the General

Item of Happiness were used (Fierro, 2006). The results achieved showed that there is a

direct relationship between emotional intelligence and well-being, as well as between

performance and emotional well-being, however, a direct relationship between emotional

intelligence and performance was not visualized. An important finding is the relationship

between well-being and emotional intelligence and that both contribute to academic

performance.

Keywords: Emotional intelligence, personal wellbeing, academic performance.


xi

Introducción

La motivación por hacer esta investigación es hacer un aporte a los académicos,

profesores, administrativos y a todos aquellos que tienen que ver de una u otra forma con

la educación traer a su atención nuevos conceptos que deben ser tenidos en cuenta en la

implementación de planes educativos y la preocupación de aquellos que están en contacto

con estudiantes de todos los niveles educacionales de tener en cuenta factores como la

inteligencia emocional, el estado emocional y el bienestar psicológico de los educandos.

En este caso, la investigación se dirigió a los estudiantes cadetes del primer año en la

Escuela Militar de Chorrillos en la que se evaluaron sus capacidades propias, su

inteligencia emocional mediante test y estos a su vez se relacionaron con el rendimiento

académico.

Existen otros factores que intervienen en los logros académicos y que ja sido

fundamentado por diversos autores y de diversos organismos como el Ministerio de

Educación, la UNESCO y otros en los que se da a conocer los problemas sobre el

rendimiento y en esta investigación relacionar las variables de inteligencia emocional,

estado emocional y bienestar psicológico.

Los resultados han permitido conocer el estado actual del bienestar psicológico, el

estado emocional y la inteligencia. En nuestro estudio se encontró que existe una relación

directa entre la inteligencia emocional y el rendimiento académico, así como el estado

emocional y el rendimiento académico. Sin embargo, se encontró una relación directa

entre inteligencia emocional y rendimiento académico. En la actualidad y a nivel mundial

se han dirigido esfuerzos para entrenar a los educandos en las destrezas de la inteligencia

emocional que va a tener un gran impacto en como los individuos puedan

desempeñar y demostrar sus habilidades en el desempeño de sus respectivas ocupaciones.

Por ejemplo, se ha visto que muchos empresarios están más interesados en contratar a
xii

futuros empleados que demuestran ser poseedores de las habilidades de la inteligencia

emocional y no a aquellos con altos calificativos. Esto se da porque estos individuos serán

más productivos a la empresa que aquellos poseedores de muchos diplomas y altos

calificativos.

Es por ello que muchas universidades e institutos superiores se preocupan en ofrecer

una enseñanza de calidad que incluye estas tres variables implicadas en el proceso de

enseñanza-aprendizaje.
13

Capítulo I

Planteamiento del problema

1.1. Determinación del problema

La presente investigación fué motivada por la problemática de la educación que viene

atravesando nuestro país en las últimas décadas, los conceptos a los que se le concede

cierto énfasis en la actualidad son, la inteligencia emocional, el estado emocional el

Bienestar Psicológico. Por otro lado, la Inteligencia Emocional de los estudiantes, cadetes

de la Escuela Militar de Chorrillos, en este caso, no depende únicamente de sus

capacidades propias sino de muchos factores que intervinieron en sus logros académicos.

Existieron factores que intervinieron en el buen aprendizaje de los cadetes, esto es

fundamentado por diversos autores que mencionamos en este trabajo; existen informes de

diversos organismos como el Ministerio de Educación, la UNESCO, y otros en los que se

da a conocer los problemas sobre el rendimiento, y en este caso el objetivo principal fué

investigar el nivel de relación entre las variables, inteligencia emocional, estado emocional

y Bienestar Psicológico.

Los resultados permitieron conocer el estado actual del Bienestar Psicológico, el nivel

del Estado Emocional, la Inteligencia Emocional de los cadetes, futuros oficiales del

Ejército Peruano, como un modo de contribuir a un mejor conocimiento de la problemática

educacional en el Perú. En todos los países del mundo se están reorientando sus sistemas

educativos, porque se entiende que la educación es el eje fundamental del desarrollo para

las generaciones futuras y de las que se están formando.

Es preocupación de las universidades e instituciones superiores el ofrecer una

enseñanza de calidad, que supone considerar todas las variables implicadas en el proceso

enseñanza-aprendizaje. En este sentido, es importante la identificación de los obstáculos y


14

facilitadores que los estudiantes encuentran en el cumplimiento de sus tareas y la relación

de éstos con el bienestar psicológico, y entre ellos se encuentra el estado emocional.

Aunque el énfasis de los cambios educativos, lógicamente, está puesto en el impacto que la

tecnología está produciendo en nuestras vidas, una corriente paralela y complementaria de

la anterior rescata la importancia y la urgencia de la educación de las emociones y los

sentimientos. La experiencia muestra que, para facilitar el aprendizaje y la creatividad, es

fundamental el desarrollo tanto de la vida intelectual como de la emocional, porque no es

suficiente contar con las máquinas más modernas y las mejores instalaciones (aun teniendo

cierta capacidad intelectual), si falta la motivación, el compromiso, y el espíritu de

cooperación. Cuando la educación no incluye los sentimientos, no pasa de ser una simple

instrucción. La ciencia actual refuerza aún más esta convicción de alumnos, padres y

maestros. La psicología experimental se ha comprobado, desde hace tiempo, el efecto

positivo de las emociones, incluso en aspectos de rendimiento académico, como en la

consolidación de la memoria, por ejemplo.

Sabemos del decisivo rol de los docentes en cualquier proceso de cambio educativo

profundo, pues constituye el elemento activo más importante del mismo; sin embargo, los

órganos descentralizados del Ministerio de Educación realmente hacen poco por brindar

soluciones efectivas en el proceso enseñanza – aprendizaje de los estudiantes con el

propósito de mejorar el rendimiento académico y la calidad de la educación en nuestro

medio y la calidad que se le brinda a los cadetes de la Escuela Militar de Chorrillos no

escapa de este contexto y beneficio. Conocemos y somos conscientes que la

transformación educativa de significación se logrará realmente cuando el maestro se

comprometa a cabalidad con su tarea y uno de los caminos para llegar a eso es conocer los

factores que facilitan o dificultan el buen rendimiento de los educandos, cadetes en

formación. Esto debe manifestarse en un buen desempeño de los maestros. Siguiendo la


15

línea, con respecto a buscar el camino hacia la buena práctica pedagógica surgen

preocupaciones, esfuerzos y voluntad por encontrar la eficacia y la efectividad como parte

esencial de su profesión en relación con el rendimiento de los alumnos. Es importante que

el docente sea consciente de sus debilidades y fortalezas que pueden de alguna manera

influenciar en los logros de aprendizaje de los estudiantes, por tanto, es indispensable que

instituciones y sujetos involucrados busquen permanentemente fomentar y favorecer el

perfeccionamiento de la labor y a partir de esto generar políticas educativas que puedan

contribuir a la adquisición de un mejor desempeño docente. Así, en nuestro medio existe

una necesidad urgente de superar significativamente los deficientes niveles actuales en la

educación que surge como consecuencia por el bajo rendimiento en las diferentes áreas.

Por ejemplo, se observa que el rendimiento en el área de matemática presenta ciertas

particularidades, por ejemplo, no puede plantear razonablemente la solución de problemas

en un tiempo determinado, pues el estudiante demora mucho en encontrar el resultado,

tiene escasa capacidad de análisis. Se atribuye este hecho a la mala formación de los años

escolares anteriores. Otro aspecto es que los niños, adolescentes y jóvenes tienen poco

hábito de practicar constantemente estrategias matemáticas que apoyen a su estudio. Pero

también se atribuye a la falta de una buena preparación de los profesores que se iniciaron

en la docencia, en algunos casos, sin tener título pedagógico y los que tenían se formaron

en institutos pedagógicos improvisados, sin medir las consecuencias que generarían a la

sociedad.

Asimismo, en los lineamientos de política educativa 2001 – 2006 del Ministerio de

Educación, se propone acortar las brechas de calidad, cuyo objetivo esencial es lograr una

educación básica de calidad accesible a niños, adolescentes, jóvenes y adultos de menores

recursos, así como elevar el estándar docente mejorando drásticamente el desempeño y la

condición profesional de los docentes; capacidad didáctica, el nivel de compromiso con


16

sus alumnos y su juicio autónomo sobre las líneas concretas de acción educativa en las que

participa. Así como, en cuanto a los factores decisivos del desempeño docente que son

generadores de calidad educativa, fueron las profundas discrepancias respecto al peso

relativo de los diversos componentes del desempeño docente en la generación del

rendimiento de los alumnos, lo que constituye el factor motivacional importante de este

trabajo. Entre otras razones, las presentadas nos llevan a realizar la presente investigación,

que estudia aspectos básicos sobre la identificación de los factores que inciden en el buen

rendimiento de los estudiantes, con el propósito de contribuir en el proceso de enseñanza –

aprendizaje de calidad.

1.2. Formulación del problema

1.2.1. Problema general

PG: ¿Qué tipo de relación existe entre la inteligencia emocional, el estado

emocional y el Bienestar Psicológico, de los cadetes de la Escuela Militar de

Chorrillos Francisco Bolognesi?

1.2.2. Problemas específicos

PE1.- ¿Cuál es el nivel de Bienestar Psicológico de los cadetes del primer año de la

Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi?

PE2.- ¿Cuál es el nivel del estado emocional de los cadetes del primer año de la

Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi?

PE3.- ¿Cuál es el nivel de inteligencia emocional de los cadetes del primer año de

la Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi?


17

1.3 Objetivos

1.3.1 Objetivo general

OG.- Establecer el nivel de relación entre la inteligencia emocional, el estado

emocional y el Bienestar Psicológico de los cadetes de la Escuela Militar de

Chorrillos Francisco Bolognesi.

1.3.2. Objetivos específicos

OE1.- Establecer el nivel de Bienestar Psicológico de los cadetes del primer año de

la Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi.

OE2.- Establecer el nivel del estado emocional de los cadetes del primer año de la

Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi.

OE3.- Establecer el nivel de inteligencia emocional de los cadetes del primer año

de la Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi.

1.4 Importancia y alcances de la investigación

Justificación.

Esta investigación se justifica porque sus resultados permitieron conocer el estado

actual del nivel del Estado emocional, el Bienestar Psicológico y la Inteligencia Emocional

de los cadetes, lo que nos dió elementos suficientes para conocer una probable relación

entre estas variables.

Esta investigación, es importante porque estudia aspectos muy importantes del

desarrollo y el mejoramiento del proceso enseñanza aprendizaje, asimismo en el contexto

social, abarca a los agentes directos del proceso educativo, en el caso, en una institución de

características especiales como lo es la Escuela Militar de Chorrillos.

En el presente trabajo se tiene que tener en cuenta las características, considerando

que los cadetes son estudiantes del nivel superior o universitario, y por ello sus

características son muy diferentes a las de los adolescentes y jóvenes de secundaria y niños
18

de primaria. La importancia central del trabajo radica en determinar la probable relación

entre estos factores, el bienestar psicológico y el estrés por una parte y la inteligencia

emocional, por otra parte, relación que, al conocerla, pueda ayudar a optimizar la

formación de los cadetes de la Escuela Militar de Chorrillos.

1.5. Limitaciones de la investigación

En el proceso y en el transcurrir de las instituciones hacia el modelo de una

educación centrada en el aprendizaje, como es la tendencia de política educativa actual, en

la gran mayoría de países, se ha planteado la necesidad de disponer de un sistema de

evaluación que realmente evaluara su quehacer en torno al logro de los objetivos de

aprendizaje propuestos en los diversos programas educativos, los mismos que están

fundamentados en los principios pedagógicos (aprender a hacer, aprender a aprender,

aprender a convivir y aprender a ser y bien ser) y en sus matices (actitud emprendedora,

vinculación laboral y social, mejora continua e internacionalización) plasmados en el

modelo educativo institucional. También se ha insistido, en el aspecto del aprender a

aprender, a estudiar todos sus aspectos, aunque se siguen estudiando los diferentes temas

anexos al aprender, en los diferentes contextos, tiempos, etc.

El tiempo y la distancia son entre otras, las limitaciones que inciden más en la fluidez

y prontitud de realizar las diferentes tareas, como aplicar los instrumentos, después de las

coordinaciones correspondientes, que se complican por el cruce de horarios, etc.

También, podemos agregar como limitación la poca bibliografía que existe y que

imposibilitó un adecuado trabajo de investigación, sin embargo, hay que reconocer que

están apareciendo en las librerías algunas obras sobre el tema y también en Internet. Todas

estas limitaciones, han de ser superadas en el transcurso de la ejecución de la

investigación.
19

Capítulo II

Marco teórico

2.1. Antecedentes de la investigación

2.1.1. Antecedentes nacionales

En el ámbito nacional e internacional existen algunas publicaciones. Igualmente, se

han realizado estudios acerca de la calidad del trabajo profesional de los docentes y del

rendimiento académico de los alumnos en los diferentes niveles educativos de nuestro país.

En ese sentido, se consignan trabajos afines a nuestras variables y a su relación

entre ellas las siguientes:

Castro, P. (2011) en su tesis El estrés docente en los profesores de escuela pública,

trabajo con el cual obtuvo el grado de Magíster en Educación con mención en Gestión de

la Educación en la Pontificia Universidad Católica del Perú, Escuela de Graduados de

Lima. El objetivo general de esta investigación fue describir los factores que desencadenan

el estrés laboral en los docentes de instituciones educativas públicas. Como objetivos

específicos esta tesis busca describir de qué maneras la gestión institucional, la situación

laboral, la infraestructura y la disponibilidad de material didáctico y otros factores

desencadenan estrés en el docente. La metodología empleada consistió en un enfoque

descriptivo de investigación y un estudio de tipo exploratorio, ya que, a diferencia de otros

países, no se han realizado estudios amplios y profundos sobre el tema del estrés laboral en

particular. Para esta investigación, la metodología empleada fué la cualitativa, que consiste

en la descripción y explicación del problema del estrés, a partir de los datos que nos

suministren los sujetos participantes en la investigación. La muestra fué conformada por

cinco docentes pertenecientes a instituciones educativas públicas de Lima, situadas en los

distritos de Villa El Salvador, Los Olivos, Carmen de la Legua, Vitarte y Ventanilla. Se


20

aplicó a los docentes una guía de entrevista semiestructurada utilizando la técnica de los

incidentes críticos. Esta técnica permite rememorar las experiencias de las personas en un

contexto de tiempo determinado. Previamente a la investigación, se vió por conveniente

aplicar una prueba piloto a fin de validar el instrumento de recojo de información. Como

conclusiones hemos encontrado que los factores desencadenantes del estrés laboral en el

docente son las relaciones con alumnos, con padres y con colegas o compañeros de

trabajo. Como recomendaciones podemos señalar que los docentes deben procurar

mantenerse en buena salud, tanto física como mental, adoptando estrategias para la

solución de conflictos.

Es necesario que las instituciones educativas cuenten con personal especializado:

psicólogos, trabajadores sociales, consejeros familiares que puedan ocuparse de asuntos

relacionados con problemas de conducta y rendimiento. Se sugiere manejar un liderazgo

más participativo y democrático. Castro, Patricia del Pilar (2008). El estrés docente en los

profesores de escuela pública. Tesis para optar el grado de Magíster en Educación con

mención en Gestión de la Educación. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú,

Escuela de Graduados.

El objetivo general de esta investigación fué describir los factores que desencadenan

el estrés laboral en los docentes de instituciones educativas públicas. Como objetivos

específicos, esta tesis buscó describir de qué maneras la gestión institucional, la situación

laboral, la infraestructura y la disponibilidad de material didáctico y otros factores

desencadenan estrés en el docente. La metodología empleada consistió en un enfoque

descriptivo de investigación y un estudio de tipo exploratorio, ya que, a diferencia de otros

países, no se han realizado estudios amplios y profundos sobre el tema del estrés laboral en

particular. Para esta investigación, la metodología a empleada es la cualitativa, que

consiste en la descripción y explicación del problema del estrés, a partir de los datos que
21

nos suministren los sujetos participantes en la investigación. La muestra fué conformada

por cinco docentes pertenecientes a instituciones educativas públicas de Lima, situadas en

los distritos de Villa El Salvador, Los Olivos, Carmen de la Legua, Vitarte y Ventanilla.

Se aplicó a los docentes una guía de entrevista semiestructurada utilizando la técnica de los

incidentes críticos. Esta técnica permite rememorar las experiencias de las personas en un

contexto de tiempo determinado. Previamente a la investigación, se vió por conveniente

aplicar una prueba piloto a fin de validar el instrumento de recojo de información.

Como conclusiones hemos encontrado que los factores desencadenantes del estrés

laboral en el docente son las relaciones con alumnos, con padres y con colegas o

compañeros de trabajo. Como recomendaciones podemos señalar que los docentes deben

procurar mantenerse en buena salud, tanto física como mental, adoptando estrategias para

la solución de conflictos. Es necesario que las instituciones educativas cuenten con

personal especializado: psicólogos, trabajadores sociales, consejeros familiares que puedan

ocuparse de asuntos relacionados con problemas de conducta y rendimiento. Se sugirió

manejar un liderazgo más participativo y democrático.

2.1.2. Antecedentes internacionales

El bienestar psicológico en adolescentes escolares de Lima Metropolitana referido

por Martínez. P. Morote. R. (2001), en esta investigación que coordinó María Martina

Casullo, se buscó explorar el concepto de Bienestar psicológico (BP) en un grupo de

adolescentes de la ciudad de Lima, comprendidos entre los 13 y 18 años, de ambos sexos,

estudiantes de dos tipos de colegios, públicos y privados. El estudio fué de tipo descriptivo

con elementos correlaciónales en el que se estudia el Bienestar Psicológico y su

correlación con la presencia de síntomas específicos. Se analizan semejanzas y diferencias

de acuerdo con las variables edad, sexo y nivel socioeconómico manifestado en el tipo de
22

colegio al que asisten. El grupo total estudiado estuvo constituido por 413 adolescentes

entre 13 y 18 años.

Del total, 203 pertenecen a un colegio privado y 210 a un colegio público. Los

instrumentos aplicados fueron,

 El BIEPS-J (Casullo y Castro Solano, 2000). Aplicado sobre las bases de 5

dimensiones: Autonomía, Control de Situaciones, Vínculos sociales, Proyectos y

Aceptación de sí mismo.

 SCL-90-R listado de síntomas de Derogatis (1994), traducida y adaptada por

Casullo y Castro Solano (2000).

En síntesis, el análisis de datos sobre Bienestar Psicológico BP de acuerdo con las

variables sexo, edad y tipo de colegio muestra diferencias significativas (p < 0,01), en las

dimensiones Vínculos sociales y Aceptación de sí mismo. El sexo y el tipo de colegio

marcan diferencias en la dimensión Vínculos, y el sexo y la edad en Aceptación.

 Escala de bienestar psicológico para adolescentes, resultados españoles. (Cruz.

M.S, Maganto. C, Montoya. I y González. R.: los resultados de las escalas del BIEPS-J

corresponden a adolecentes del País Vasco y de la Comunidad Valenciana. La muestra

utilizada está compuesta por 1.202 adolescentes entre 14 y 18 años de edad. La

distribución de la muestra por sexo es similar, 569 varones (47.3%) y 633 mujeres

(52.7%). La administración de la prueba fue sido llevada a cabo por una psicóloga, la

participación ha sido voluntaria y con el consentimiento del estudiante y la familia.

Los resultados reportados mostraron que los adolescentes en España presentaron un

alto nivel de bienestar psicológico, tanto en la puntuación total de la escala como en cada

una de las dimensiones que la componen. Al observar los resultados obtenidos en cada

dimensión se pone de manifiesto que las puntuaciones más altas corresponden a la

dimensión Vínculos y las más bajas a Proyectos. Estos resultados fueron esperables si
23

consideramos las edades de aplicación. Con relación a la edad se podría concluir que el

Bienestar Psicológico tiene un componente evolutivo. Los resultados obtenidos en cada

dimensión, en relación con la edad, muestran que la edad de 15 años es la que obtiene

puntuaciones más bajas en las dimensiones Vínculos, Aceptación y Total de la escala

BIEPS-J. Esto indica que los sujetos pueden presentar una mayor vulnerabilidad. En

relación con el sexo, solamente en la dimensión Aceptación los chicos presentaron

puntuaciones más altas que las chicas. Esto indica que los chicos parecen sentirse bien

consigo mismos, sin que esto indique que las puntuaciones de las chicas sean bajas. Las

diferencias entre ambas comunidades en función del nivel de bienestar psicológico en cada

dimensión permiten concluir que apenas existen diferencias entre ambas comunidades en

sujetos de bajo y alto nivel de Bienestar Psicológico, pero si en sujetos con nivel medio.

Finalmente, se concluyó que sujetos con puntuaciones directas de 32 o inferiores son

sujetos con bajo nivel de Bienestar Psicológico; los sujetos con puntuaciones entre 33 y 36

son sujetos con un nivel medio de BP, y los sujetos con puntuación de 37 o superior son

sujetos con alto bienestar psicológico. La investigación en Cuba desde la perspectiva de la

psicología de la salud. (Martin. M): en el ámbito de la psicología de la salud cubana, el

interés en la investigación del bienestar se ha desarrollado básicamente en la última

década, en consonancia con el hecho de que el estudio científico es relativamente reciente.

En los últimos años, en Cuba se han comenzado a desarrollar instrumentos para la

evaluación psicológica del bienestar y/o de conceptos afines como la calidad de vida, la

satisfacción personal, etc.

El estudio se realizó con una muestra de adolescentes estudiantes de secundaria

básica urbana del Municipio Cerro de la ciudad de La Habana. Se escogieron al azar 4

escuelas. Se seleccionó una muestra de 334 adolescentes entre 11 y 16 años de edad, la

distribución de los casos de acuerdo con la escuela, el grado escolar cursado y el sexo.
24

Los resultados obtenidos por los sujetos son muy homogéneos, entre otras razones, a que

no existen diferencias importantes en cuanto a la procedencia sociocultural. Se dividieron a

los sujetos en bajo y alto Bienestar Psicológico. Como era de esperar, la mayor cantidad de

casos quedó ubicada en la categoría de bienestar moderado.

2.2. Bases teóricas

Bienestar psicológico

Tradicionalmente, la investigación psicológica ha prestado una atención preferente

hacia los estados y procesos patológicos del ser humano como, por ejemplo, la ansiedad, el

estrés o la depresión y, en consecuencia, a la solución de estos desórdenes de conducta.

Desde estos planteamientos, los aspectos vinculados al funcionamiento psicológico

positivo quedaban relegados a un segundo plano. En los últimos años, estamos asistiendo a

un creciente interés por el estudio científico de los aspectos saludables del individuo, esto

es, de las fortalezas y virtudes humanas, tales como la creatividad, la inteligencia

emocional, la sabiduría, la resiliencia, la felicidad, el bienestar o la calidad de vida. En

realidad, el interés por tópicos como la felicidad o el bienestar es algo tan antiguo como la

propia humanidad. Ya en la antigua Grecia, Aristóteles afirmaba que el logro de la

felicidad constituye el mayor desafío para los seres humanos. No ha sido, sin embargo,

hasta nuestros días, cuando este perenne interés por el estudio de las bondades del ser

humano ha adquirido un inusitado carácter científico. A pesar de ello, y, con toda

probabilidad, motivado por su todavía escasa tradición investigadora, términos como

calidad de vida, satisfacción con la vida, felicidad, bienestar subjetivo o bienestar

psicológico carecen en la actualidad de la suficiente precisión y delimitación conceptual y

no pocas veces, aun en contextos científicos, son empleados como sinónimos.


25

Calidad de vida

Como señalábamos, el interés por la calidad de vida existe desde tiempos pretéritos.

Sin embargo, la aparición del concepto como tal, y la preocupación por la evaluación

sistemática y científica del mismo, es relativamente reciente. Su estudio riguroso comienza

a popularizarse en la década de los sesenta, hasta adquirir en la actualidad una enorme

repercusión teórica y aplicada en ámbitos tan diversos como la salud, la educación, la

economía, la política o el mundo de los servicios en general. En una sociedad como la

actual, en las que los continuos cambios sociales, políticos, económicos, culturales o

tecnológicos se suceden a gran velocidad, la investigación sobre calidad de vida se erige en

un referente organizativo básico y fundamental a la hora de contribuir al progreso y

desarrollo social. En efecto, uno de los objetivos más importantes de las políticas sociales

y sanitarias de la mayoría de los países se encamina a lograr que las personas puedan vivir

más y mejor, retrasando en la medida de lo posible la aparición de problemas de salud, ya

sean de índole física o mental. Conviene precisar, que el aumento de la esperanza de vida

no constituye por sí mismo una garantía de mejor calidad de vida. Cierto es que los

avances científicos están posibilitando el incremento de la esperanza de vida hasta cotas

nunca alcanzadas anteriormente por el ser humano. Sin embargo, hemos de tener muy

presente que, en nuestro contexto cultural, la vida contemporánea se caracteriza, como

señalábamos anteriormente, por un continuo y, a veces, frenético devenir de cambios y

transformaciones que afectan a aspectos tan relevantes para la vida de un individuo como

las modificaciones en la estructura familiar, la pérdida de valores y de motivaciones o el

desempleo, factores todos ellos que se erigen en importantes estresores que pueden minar

sumamente la calidad de vida. Así pues, la calidad de vida no depende exclusivamente de

poseer un buen estado de salud física, sino que tan o más importante es disponer de un

cierto nivel de bienestar psicológico y social referido por Castellón y Romero (2004).
26

Bienestar

Existe un amplio consenso a la hora de considerar que el bienestar es, cuanto menos,

el componente más destacable de la calidad de vida. Para Diener, E. (1995), el bienestar

subjetivo sería uno de los índices más claros del constructo multidimensional de calidad de

vida. Incluiría los conceptos de felicidad, paz, plenitud y satisfacción con la vida. Además,

sugiere que el concepto de calidad de vida engloba el de bienestar psicológico. Si bien, a

tenor de estas consideraciones, parece fuera de toda duda que el bienestar constituye una

dimensión esencial y determinante de la calidad de vida, muchos investigadores destacan

que el estudio de este constructo se encuentra en una situación similar al de la propia

calidad de vida, caracterizándose por la falta de acuerdo en torno a su conceptualización y

medición. Entre las razones que explican la ausencia de consenso a la hora de abordar su

estudio, se encontrarían la naturaleza plurideterminada –dado que está integrado tanto por

factores objetivos como subjetivos– así como el carácter temporal del constructo bienestar.

Los estudios sobre este tópico se han organizado en torno a dos grandes tradiciones de

investigación, una relacionada fundamentalmente con la felicidad (bienestar hedónico) y

otra ligada al desarrollo del potencial humano (bienestar eudaimónico). Por extensión de

esta clasificación, Riff (2002) ha identificado el bienestar subjetivo como principal

representante de la tradición hedónica y el bienestar psicológico, de la tradición

eudaimónica. Estas dos concepciones del bienestar, si bien muestran algunas similitudes,

presentan unas características diferenciales propias, las cuales serán objeto de análisis en

los dos siguientes epígrafes.

Bienestar subjetivo

Auspiciado por la idea de placer (hedoné) como fin supremo de la humanidad, el

estudio del bienestar subjetivo se interesa por cómo y por qué las personas experimentan

su vida de forma positiva, incluyendo tanto juicios cognitivos como reacciones afectivas
27

(Diener, 1994). Se inscribe, por tanto, dentro de una dimensión cognitivo-emocional que

ha tenido diferentes denominaciones: felicidad, satisfacción con la vida, afectos positivos o

negativos. Habitualmente se ha caracterizado en términos de satisfacción con la vida o en

términos de felicidad: balance global de los afectos positivos y negativos que han marcado

nuestra vida, tal y como lo concibió Argyle (1992). En efecto, y haciendo un breve

recorrido histórico por la tradición hedónica, el bienestar subjetivo fue considerado

inicialmente como un indicador de la calidad de vida determinado por la interrelación entre

características del ambiente y grado de satisfacción mostrado por el individuo (Díaz et al.,

2006). Desde este planteamiento, el bienestar subjetivo enfatiza la naturaleza vivencial y

experiencial del propio bienestar. Las condiciones objetivas en las que transcurre la vida

del individuo, tales como la disponibilidad de empleo y las características del mismo, las

condiciones de vivienda, los recursos sanitarios en el entorno, la existencia de centros

culturales y deportivos, el nivel económico tanto a nivel micro como macro, etc.,

aportarían elementos relevantes, aunque insuficientes por sí mismos, para el bienestar del

individuo. De este modo, el bienestar subjetivo sería el estado psicológico resultante de la

interacción entre el individuo, personalidad, y su entorno micro social, estado civil,

familia, participación social, satisfacción laboral, apoyo social, y macro social. ingresos,

cultura. Cummings y Cahill (2000) han intentado demostrar la existencia de siete ámbitos

o dominios dentro del bienestar subjetivo: salud, intimidad, bienestar material,

productividad, bienestar emocional, seguridad y comunidad. Michalos (1982) afirma que

las dimensiones que más contribuyen al bienestar subjetivo son la satisfacción con la

vivienda y con la salud, así como la autoestima. Pero habría notables diferencias

individuales en función de variables como el sexo, la edad de los individuos y el ámbito,

rural o urbano, en que vivan.


28

Más recientemente, Van Hoorn (2007), en un intento por determinar los principales

factores determinantes del bienestar subjetivo, establece una clasificación integrada por los

siguientes seis grupos de factores:

1) Rasgos de personalidad. De acuerdo con este autor, los rasgos de personalidad

constituyen el factor más influyente y con mayor poder de predicción a la hora de

establecer diferencias interindividuales en el bienestar subjetivo.

2) Factores contextuales y situacionales. Disponer de un óptimo estado de salud se

encuentra asociado a altos niveles de bienestar subjetivo. Asimismo, las personas casadas

suelen experimentar un mayor bienestar que otro tipo de personas como las solteras,

divorciadas, etc.

3) Factores demográficos, en particular el sexo y la edad. Así, Van Hoorn sostiene

que, en general, las mujeres presentan mayores niveles de bienestar subjetivo que los

hombres.

4) Factores institucionales. En general, en los estados democráticos y, dentro de ellos,

en los que existe un sólido bienestar social, el bienestar subjetivo suele ser más elevado.

5) Factores ambientales. El clima influye en el bienestar subjetivo, si bien los estudios

existentes al respecto son un tanto contradictorios.

6) Factores económicos. Variables como el desempleo, la inflación o el subdesarrollo

económico de un país pueden repercutir negativamente en el bienestar subjetivo, tanto a

nivel del individuo y como a nivel de la población en conjunto.

A tenor de todas estas consideraciones, el bienestar subjetivo que experimenta el

individuo vendría determinado tanto por factores que afectan estrictamente a la vida de un

individuo en particular (estado de salud, relaciones familiares y sociales, etc.) como por

otros factores contextuales que influyen sobre el conjunto de la población (factores


29

sociales, económicos, políticos, etc.). No obstante, parece que son los ámbitos de

funcionamiento más próximos e inmediatos a la vida personal de los individuos los que

ejercerían una mayor influencia sobre su bienestar subjetivo (Moyano y Ramos, 2007).

Posteriormente, el bienestar subjetivo fue equiparado al concepto de satisfacción

vital, al ser concebido como un juicio global que las personas hacen de su vida, así como al

concepto de felicidad, definiéndolo como un balance global resultado de los afectos

positivos y negativos experimentados por el individuo en su vida. Integrando ambas

perspectivas, Diener (1998), plantea un modelo de bienestar subjetivo conformado por tres

componentes o dimensiones: la satisfacción con la vida en general y con diversos dominios

o facetas valoradas por el individuo, así como la clara y notoria preponderancia de afectos

o emociones positivas sobre las negativas. Esta estructura tridimensional ha sido

corroborada por numerosos estudios, siendo en la actualidad la que mayor aceptación

obtiene.

La satisfacción con la vida alude, tal y como señalan Vera y Sotelo (2004), a una

dimensión cognitiva: un juicio evaluativo sobre la propia vida. Se trata, por tanto, de una

medida a largo plazo, puesto que el individuo realiza una valoración de su trayectoria vital

para emitir un juicio acerca de su grado de satisfacción con la misma, es decir, analiza

aspectos concretos de su vida, pone en una balanza lo positivo frente a lo negativo y,

finalmente, concluye un juicio de satisfacción general. La satisfacción vital, en definitiva,

constituye la valoración positiva que el individuo realiza en relación a su propia vida en

general o a ámbitos particulares de esta, tales como la familia, el trabajo, la salud o las

amistades, comparando lo que ha conseguido (sus logros) con lo que esperaba obtener,

esto es, sus expectativas. Representa, en suma, un juicio cognitivo y valorativo resultado

de la discrepancia percibida entre las expectativas y aspiraciones (proyección de futuro) y

los logros (valoración del presente) en las áreas más importantes en la vida del individuo.
30

En opinión de investigadores como Diener (2000), cabría hablar de una dimensión general

de satisfacción vital, integrada por ámbitos o dominios más específicos de complacencia

directamente vinculados a diversos aspectos significativos de la vida cotidiana del

individuo. Ambas dimensiones –general y específicas– se encuentran interrelacionadas, de

tal modo que los cambios acaecidos en estas últimas pueden afectar a la satisfacción

general, más estable que aquellas. Sostiene además que las dimensiones específicas más

relevantes para la satisfacción con la vida serían la salud, la economía y las relaciones

sociales, para otros, dichas dimensiones serían el trabajo, la familia, la salud, las

condiciones materiales de vida, las relaciones interpersonales, así como las relaciones

sexuales y afectivas con la pareja. Por su parte, la felicidad, determinada por el balance

afectivo entre el placer y el displacer experimentado por el individuo, constituye una

dimensión eminentemente emocional y más a corto plazo, en tanto que dicho balance es

desencadenado por una experiencia inmediata. El balance final de afectos positivos y de

afectos negativos, y la frecuencia con la que se experimentan unos y otros, lo que nos

permitirá determinar el grado de felicidad del individuo. En principio, tal y como señalan

Lucas et al. (1996), la satisfacción vital, en tanto que dimensión estable, no depende

directamente del estado afectivo del individuo en el momento de realizar el juicio

evaluativo, por lo que cabe pensar que estos tres componentes (satisfacción con la vida,

afecto positivo y afecto negativo) son relativamente independientes. Ahora bien, parece

fuera de toda duda que ambas dimensiones –cognitiva y emocional– se encuentran

íntimamente relacionadas.

En efecto, tal y como señalan, a la hora de efectuar un juicio global sobre su vida, es

probable que el individuo sopese, entre otros aspectos, la cantidad de tiempo que pasa de

buen y de mal humor. Asimismo, de acuerdo con las teorías evaluativas de la emoción, el

procesamiento evaluativo que el individuo realiza acerca de los eventos relacionados con
31

su vida es el desencadenante inmediato de las reacciones afectivas o emocionales que

experimenta. En la misma línea se posiciona García (2002), al afirmar que la satisfacción

con la vida y el componente afectivo del bienestar subjetivo tienden a correlacionar, pues

ambos elementos se hallan influidos por la valoración que realiza el sujeto acerca de los

sucesos, actividades y circunstancias en general en las que se desarrolla su vida. No

obstante, necesariamente también han de diferir ya que, así como la satisfacción con la

vida representa un resumen o valoración global de la vida como un todo, el balance

afectivo depende más de las reacciones puntuales a eventos concretos que acontecen en el

curso de la vida. En relación a los dos componentes, cognitivo y afectivo, del bienestar

subjetivo, Michalos (1986), concluyó que:

 La mitad de la varianza de la satisfacción global con la vida y la tercera parte de la

varianza de la felicidad se explican por la satisfacción con la pareja, con la vivienda, la

seguridad económica y con las amistades.

 La satisfacción con la pareja es la que tiene mayor impacto sobre la felicidad, mientras

que la satisfacción con la salud es la que tiene mayor impacto con la satisfacción global

con la vida.

Diener y Larsen (1984) emplea tres rasgos para caracterizar esta aproximación al

estudio del bienestar. El primero de ellos es su subjetividad: depende de la interpretación y

la valoración de la propia persona, no de factores objetivos. Supone, por tanto, una

apreciación individual y subjetiva. Los bienes o recursos de que dispone la persona

(bienestar objetivo) pueden facilitar el bienestar subjetivo, pero no lo garantizan. El

segundo es la utilización de medidas positivas (experiencias emocionales, agradables,

satisfacción o afecto positivo) dentro de un período significativo de tiempo. El bienestar

subjetivo tiene como criterio las construcciones mentales de la persona, tales como

creencias, valores y modos de enfocar la realidad, que marcan su percepción de sentirse


32

felices. Está modulado por constructos cognitivo-afectivos (sistema de valores, moldes

cognitivo-afectivos y las teorías y creencias dominantes). El tercero de ellos alude a que

supone una evaluación global de los aspectos predominantes de la vida de una persona,

aspectos, por consiguiente, que estima fundamentales para su propia existencia.

Sin embargo, todos estos criterios, tomados en su conjunto, explican únicamente el

15% de la varianza del bienestar subjetivo individual. Este autor identificó dicho tópico

con la felicidad. Se trataría de una apreciación global de nuestras vidas, una valoración del

estado emocional predominante, un juicio sobre cómo se vive, en comparación con el

criterio de felicidad que construye cada uno.

Abbe, Tkach y Lyubomirsky (2003) señalan que las personas felices, es decir, con alto

bienestar subjetivo, evalúan e interpretan los eventos vitales de una forma más positiva y

constructiva. Consideran que son personas que anticipan el éxito en lugar del fracaso.

Además, la gente feliz vive más tiempo y la felicidad afecta a la salud, evaluada tanto

objetiva como subjetivamente. Afirman que hay algunas emociones con mayor poder de

determinación del bienestar subjetivo, como son la ilusión, de forma positiva, y la

inseguridad, de forma negativa. Además, la alegría, el disfrute y el amor manifiestan

mayor bienestar subjetivo. Las emociones que más entorpecen son la intranquilidad, la

rabia y la tristeza, por este orden. De acuerdo con este planteamiento, las personas más

felices, o de mayor bienestar subjetivo:

 Manifiestan una mayor confianza en sí mismos

 Se animan más a sí mismos

 Encuentran un sentido positivo a los inconvenientes y a los fracasos

 Tienen una automotivación proactiva

Por el contrario, las personas con peor bienestar subjetivo se identificarían por una:

 Evaluación subjetiva negativa


33

 Anticipación aversiva

 Focalización en la carencia

 Anticipación de esfuerzo y costo

 Predisposición hostiligénica

Diener (1994), por su parte, concluye que la persona feliz:

 Tiene un temperamento positivo.

 Mira el lado positivo de las cosas

 No rumia excesivamente los acontecimientos negativos

 Vive en una sociedad desarrollada económicamente

 Tiene confidentes sociales

 Posee recursos adecuados para progresar hacia sus metas.

Bienestar psicológico

Mientras la tradición del bienestar subjetivo ha mostrado especial interés en el

estudio de los afectos y la satisfacción con la vida, el concepto bienestar psicológico o

eudaimónico, de más reciente tradición, se focaliza sobre el desarrollo de las capacidades y

el crecimiento personal, concebidos ambos como los principales indicadores del

funcionamiento positivo, así como en el estilo y manera de afrontar los retos vitales y en el

esfuerzo y el afán por conseguir nuestras metas. Desde este planteamiento, el constructo

bienestar psicológico no dependería tanto de experiencias placenteras o displacenteras,

sino de la consecución de los valores que al individuo le hacen sentir vivo y auténtico y

que, en definitiva, le permiten crecer y desarrollarse como persona. Molina y Meléndez

(2006) consideran que el bienestar psicológico sería el resultado de un proceso de

construcción personal basado en el desarrollo psicológico del individuo y en su capacidad

para interactuar de forma armoniosa con las circunstancias que afronta en su vida. De esta

manera, el bienestar psicológico vendría determinado por el grado de equilibrio entre las
34

expectativas, los ideales, las realidades conseguidas o perseguidas por el individuo, todo

ello expresado en términos de satisfacción, y sus competencias personales y capacidad de

respuesta para afrontar los acontecimientos vitales con el fin de lograr su adaptación. Así

pues, como bien apuntaba Bertrand Russell (1958) hace ya más de medio siglo, nuestra

felicidad, en el sentido eudaimonista del término, no es posible sin esfuerzo, en la medida

en que requiere una larga y, en la mayoría de las veces, ardua conquista personal. Las

primeras propuestas teóricas desarrolladas en torno al bienestar eudaimónico se articularon

alrededor de conceptos como la auto-actualización, el funcionamiento pleno, la madurez,

la salud mental positiva, el deseo de significado o las teorías del desarrollo personal a lo

largo del ciclo vital. A pesar de su relevancia teórica, ninguna de ellas llegó a tener un

impacto significativo en el estudio del bienestar, debido, fundamentalmente, a la ausencia

de fiabilidad y validez en los procedimientos de medida. Buscando los puntos de

convergencia entre todas estas formulaciones, Riff (1989) operativizó un modelo

multidimensional de bienestar psicológico integrado por las siguientes seis dimensiones:

auto aceptación, autonomía, relaciones positivas con otras personas, dominio del entorno,

propósito en la vida y crecimiento personal.

1) La auto aceptación constituye, para esta investigadora, uno de los componentes

centrales del bienestar, y se definido como un indicador clave de salud mental, así como de

autorrealización, de funcionamiento óptimo y de madurez. Desde la perspectiva del ciclo

vital, la auto aceptación implica la satisfacción con uno mismo y con las experiencias

vitales desarrolladas. La auto aceptación englobaría el auto concepto general del individuo,

en sus dimensiones tanto valorativa (autoestima) como de imagen (autoimagen), si bien

dando prioridad a la primera de ellas. Dada la relación que mantiene con el auto concepto

y la contribución que hace a su desarrollo, también habría que incluir en esta dimensión

del bienestar las creencias de autoeficacia del individuo. Riff (1989) estableció cuáles
35

serían las características de los individuos con un alta y una baja auto aceptación. La alta

auto aceptación sería el resultado de poseer actitudes positivas hacia uno mismo; el

individuo se conoce y se acepta como es, con sus virtudes y sus defectos; se encuentra

satisfecho con sus experiencias vitales. Las personas con baja auto aceptación se sentirían

insatisfechas consigo mismas, decepcionadas con sus experiencias vitales, se sentirían

preocupadas con respecto a ciertas características personales y experimentarían deseos de

ser diferentes.

En lo que respecta a las relaciones positivas con los demás, la literatura ha

enfatizado ampliamente la importancia del afecto y de la confianza en las relaciones

interpersonales. Entre ellas, la capacidad de amar constituye un componente esencial de la

salud mental. De hecho, las personas autor realizadas se caracterizarían por poseer una alta

capacidad empática y sentimientos de afecto por los demás, así como unas notables

facultades para amar y sólidas amistades. Así pues, las personas con buenas relaciones

positivas con los demás se caracterizarían por sentir afecto, satisfacción y confianza en las

relaciones interpersonales; se preocupan por el bienestar de los demás; y muestran una

elevada capacidad para sentir empatía, afectividad y proximidad hacia los otros. En

cambio, las personas con escasas y poco satisfactorias relaciones sociales se

caracterizarían por sentirse poco cercanos a los demás, desconfiar de las relaciones

interpersonales, experimentar dificultades para sentir afecto y preocupación por otros

individuos, encontrarse aislados socialmente y frustrados en sus interacciones

interpersonales, o por su escasa disponibilidad para mantener vínculos sólidos con otras

personas.

1).El mantenimiento de relaciones sociales, que propicia el necesario apoyo social y

emocional que toda persona precisa, está fuertemente relacionado con las restantes

dimensiones del bienestar psicológico.


36

2) La autonomía se trata, según Riff (1989), de un concepto próximo al de

autodeterminación, que alude a la relación entre voluntad y acción, es decir, al grado en

que la persona se siente libre para poner en marcha comportamientos de su elección. Desde

esta consideración, el logro de una autonomía plena, o lo más plena posible, requiere, no

tanto de una autonomía física o funcional, como de un nivel de competencia cognitiva que

permita tomar decisiones libremente elegidas. Los individuos con una elevada autonomía

se caracterizarían por sostener la propia individualidad en diferentes contextos, de tal

modo que son capaces de resistir en gran medida la presión social y guiarse por estándares

autor referidos, esto es por sus propias creencias y convicciones, manteniendo su

independencia y su autoridad personal, Riff y Keyes, (1995). Un componente relevante de

esta autonomía es el control emocional, que le permite al individuo actuar no condicionado

por sus sentimientos y emociones. Así pues, las personas autónomas exhiben una alta

capacidad para autorregular su conducta. Por su parte, la baja autonomía estaría

representada por individuos que se sienten fuertemente influidos por las opiniones de los

demás de cara a tomar decisiones importantes y se pliegan a las presiones sociales en

relación a cómo pensar y actuar.

3) La habilidad del individuo para elegir y crear entornos propicios para satisfacer sus

propias necesidades y desarrollarse óptimamente es otra de los indicadores centrales de la

salud mental (Ryff, 1989) y del funcionamiento positivo. En efecto, las personas con un

alto dominio del entorno experimentan una mayor causación personal y una mayor

percepción de autodeterminación, lo que les lleva a sentirse capaces de influir y producir

cambios en el contexto que les rodea. Estas personas experimentan una sensación de

control y de competencia en el manejo del entorno. Asimismo, los individuos que perciben

un alto dominio de su ambiente son capaces de aprovechar en gran medida las

oportunidades que este les ofrece. Finalmente, tienen capacidad para elegir o crear
37

contextos apropiados para la satisfacción de las propias necesidades y valores. Por el

contrario, las personas con bajo dominio del entorno tienen dificultades para manejar los

acontecimientos cotidianos, se sienten incapaces de cambiar o mejorar el entorno,

desaprovechan las oportunidades que este proporciona y manifiestan una palpable carencia

de percepción de control con respecto al mundo exterior.

4) Para un óptimo funcionamiento positivo es preciso que el individuo marque sus propias

metas, propósitos y objetivos a alcanzar en su vida, todo lo cual dotará a esta de sentido, es

decir, que tenga un propósito en la vida. A tenor de la conceptualización hecha de esta

dimensión, los individuos que puntúan alto en ella se caracterizan por tener objetivos en la

vida y deseos de conducirse hacia su consecución, y sienten que la propia vida pasada y

presente tiene sentido para ellos. Por el contrario, las personas con una baja puntuación

tienen dificultades para encontrarle sentido a la propia vida, tienen pocos objetivos y metas

vitales, sienten bajos deseos de conducirse hacia ellos.

5) Además, un óptimo bienestar psicológico requiere también que el individuo se esfuerce

por continuar creciendo y desarrollando al máximo todas sus potencialidades y

capacidades (crecimiento personal), sea inconformista con los logros obtenidos en el

pasado y afronte nuevos desafíos personales que le permitan crecer como individuo. Esta

dimensión, como señala Ryff (1989), estaría muy próxima al concepto de eudaimónica

desarrollado por Aristóteles, el cual alude a la sensación de que uno mismo ha alcanzado la

excelencia, la perfección en todo aquello en lo que se ha esforzado, dotando de sentido a

su propia vida. Los individuos que puntúan alto en esta dimensión se caracterizan porque

sienten la necesidad de estar desarrollándose permanentemente, se perciben a sí mismos

creciendo y desarrollándose, se encuentran abiertos a nuevas experiencias, sienten que

están desplegando al máximo todas sus potencialidades y capacidades, perciben mejoras

ellos mismos y en su conducta con el paso del tiempo y dirigen sus esfuerzos hacia la
38

consecución de un mayor autoconocimiento y una mayor autoeficacia. Los individuos que

puntúan bajo en esta dimensión experimentan una sensación de estancamiento personal,

valoran que no están progresando o desarrollándose con el transcurso del tiempo, se

sienten desganados y desinteresados con respecto a su propia vida e incapaces de

implementar nuevas actitudes o nuevas conductas. Aunque no sin cierta controversia, que

abordaremos a lo largo del marco empírico, esta estructura de seis dimensiones es la que

reúne una mayor fiabilidad y validez para la medida del constructo bienestar psicológico.

El carácter universal del constructo bienestar psicológico resulta, no obstante,

ciertamente cuestionable. En efecto, una de las principales críticas que se le han realizado

al modelo multidimensional de bienestar propuesto por Riff radica en que su concepción

de desarrollo máximo de las capacidades y potencialidades personales toma como criterio

de comparación la noción de éxito propia de las sociedades individualistas modernas. Por

lo tanto, se trataría de una concepción de felicidad ligada al desarrollo del potencial

personal parcialmente sesgada desde el punto de vista cultural. Con el propósito de

configurar un constructo eudaimónico del bienestar libre de injerencias etnocéntricas,

recientemente Rodríguez-Carvajal et al. (2010) han ampliado el modelo multidimensional

desarrollado por Riff a ocho dimensiones. Estos autores proponen incluir las dimensiones

vitalidad y recursos internos. La primera, definida como una experiencia psicológica de

iniciativa, espontaneidad y una mayor sensación de control, favorece que el individuo

mantenga sus esfuerzos por lograr un funcionamiento personal pleno. Por su parte, los

recursos internos se relacionan con los procesos de reflexión sobre uno mismo y aumento

de la conciencia personal sobre las capacidades personales propias, necesarios para que el

individuo logre su pleno desarrollo como ser humano.

Si bien los primeros resultados obtenidos por Rodríguez-Carvajal y colaboradores en

relación a este modelo de ocho dimensiones muestran buenos índices de validez y


39

fiabilidad, todavía no goza del suficiente respaldo empírico. En consecuencia, y con las

consabidas limitaciones culturales que puede plantear, recurriremos al modelo de seis

dimensiones de Riff (1989) anteriormente expuesto para analizar el bienestar psicológico

de los estudiantes universitarios. Indudablemente, gozar de altos niveles de bienestar

psicológico es esencial de cara a mantener un funcionamiento positivo óptimo. En este

sentido, uno de los contextos en los que el bienestar psicológico adquiere más notoriedad

es el universitario. En efecto, la universidad constituye un caldo de cultivo idóneo para la

exposición a situaciones potencialmente estresantes para los estudiantes.

El estrés académico experimentado puede, por consiguiente, disminuir notablemente

su bienestar psicológico, en tanto en cuanto la persistencia en el logro de las metas

personales propuestas, así como las posibilidades de crecimiento personal, pueden verse

seriamente amenazadas. Sin embargo, son todavía escasos los trabajos que se han centrado

en analizar este tópico basándose en el modelo de Riff. La propia autora ha llevado a cabo

algunos estudios de corte transversal en los que analiza las diferencias en el bienestar

psicológico de los individuos en función de la edad. Sus resultados indican que los adultos

jóvenes (25-39 años) puntúan más alto que el resto de grupos analizados (40-59 años y 60-

74) en las dos dimensiones más genuinamente representativas del bienestar psicológico

(propósito en la vida y crecimiento personal), sin que existan diferencias significativas

entre hombres y mujeres. Las cuatro dimensiones restantes se mantienen estables

(relaciones positivas) o aumentan con la edad.

Además, de acuerdo con Riff y Heidrich (1997), parece que los factores que mayor

incidencia tienen en el bienestar psicológico varían a lo largo del ciclo vital: durante la

juventud, el estilo de vida se erige en el principal predictor del bienestar, si bien sucesos no

normativos como el fracaso académico, una enfermedad grave o la muerte de un ser

querido repercuten sobremanera en el crecimiento personal experimentado. En cambio,


40

para los adultos de mediana edad y las personas mayores son, respectivamente, el entorno

social (familia y amistades), así como las experiencias educativas y laborales desarrolladas

a lo largo de la vida, los principales determinantes de que el individuo sienta que ha

logrado un desarrollo personal pleno. Recientemente, dos trabajos han analizado el

bienestar psicológico en estudiantes universitarios de primer curso recurriendo al modelo

multidimensional de Riff. Ambas investigaciones hallaron que los estudiantes con un

elevado nivel socio-cultural y económico evidenciaban altas puntuaciones en las seis

dimensiones que conforman el constructo.

Inteligencia emocional

El concepto de Inteligencia Emocional ha llegado a prácticamente todos los lugares

de nuestro planeta, en forma de tiras cómicas, programas educativos, juguetes que dicen

contribuir a su desarrollo o anuncios clasificados de personas que afirman buscarla en sus

parejas. Incluso la UNESCO puso en marcha una iniciativa mundial en el 2002, y remitió a

los ministros de educación de 140 países una declaración con los 10 principios básicos

imprescindibles para poner en marcha programas de aprendizaje social y emocional.

El mundo empresarial no ha sido ajeno a esta tendencia y ha encontrado en la

inteligencia emocional una herramienta inestimable para comprender la productividad

laboral de las personas, el éxito de las empresas, los requerimientos del liderazgo y hasta la

prevención de los desastres corporativos. No en vano, la revista Harvard Business

Review ha llegado a calificar a la inteligencia emocional como un concepto revolucionario,

una noción arrolladora, una de las ideas más influyentes de la década en el mundo

empresarial. Revelando de forma esclarecedora el valor subestimado de la misma, la

directora de investigación de una empresa busca talentos ha puesto de relieve que los

Directores Ejecutivos son contratados por su capacidad intelectual y su experiencia

comercial y despedidos por su falta de inteligencia emocional. Sorprendido ante el efecto


41

devastador de los arrebatos emocionales y consciente, al mismo tiempo, de que los test de

coeficiente intelectual no arrojaban suficiente luz sobre el desempeño de una persona en

sus actividades académicas, profesionales o personales, Daniel Goleman ha intentado

desentrañar qué factores determinan las marcadas diferencias que existen, por ejemplo,

entre un trabajador “estrella” y cualquier otro ubicado en un punto medio, o entre un

psicópata asocial y un líder carismático.

Su trabajo que, con mucha frecuencia, la diferencia radica en ese conjunto de

habilidades que ha llamado inteligencia emocional, entre las que destacan el autocontrol,

el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo. Si

bien una parte de estas habilidades pueden venir configuradas en nuestro equipaje

genético, y otras tantas se moldean durante los primeros años de vida, la evidencia

respaldada por abundantes investigaciones demuestra que las habilidades emocionales son

susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida, si para ello se utilizan los

métodos adecuados.

Las emociones en el cerebro

El diseño biológico que rige nuestro espectro emocional no lleva cinco ni cincuenta

generaciones evolucionando; se trata de un sistema que está presente en nosotros desde

hace más de cincuenta mil generaciones y que ha contribuido, con demostrado éxito, a

nuestra supervivencia como especie. Por ello, no hay que sorprenderse si en muchas

ocasiones, frente a los complejos retos que nos presenta el mundo contemporáneo,

respondamos instintivamente con recursos emocionales adaptados a las necesidades.

En esencia, toda emoción constituye un impulso que nos moviliza a la acción. La

propia raíz etimológica de la palabra da cuenta de ello, pues el latín moveré significa

moverse y el prefijo ede nota un objetivo. La emoción, entonces, desde el plano semántico,

significa “movimiento hacia”, y basta con observar a los animales o a los niños pequeños
42

para encontrar la forma en que las emociones los dirigen hacia una acción determinada,

que puede ser huir, chillar o recogerse sobre sí mismos. Cada uno de nosotros viene

equipado con unos programas de reacción automática o una serie de predisposiciones

biológicas a la acción. Sin embargo, nuestras experiencias vitales y el medio en el cual nos

haya tocado vivir irán moldeando con los años ese equipaje genético para definir nuestras

respuestas y manifestaciones ante los estímulos emocionales que encontramos.

Hace un par de décadas atrás, la ciencia psicológica sabía muy poco, si es que algo

sabía, sobre los mecanismos de la emoción. Pero recientemente, y con ayuda de nuevos

medios tecnológicos, se ha ido esclareciendo por vez primera el misterioso y oscuro

panorama de aquello que sucede en nuestro organismo mientras pensamos, sentimos,

imaginamos o soñamos. Gracias al escáner cerebral se ha podido ir desvelando el

funcionamiento de nuestros cerebros y, de esta manera, la ciencia cuenta con una poderosa

herramienta para hablar de los enigmas del corazón e intentar dar razón de los aspectos

más irracionales del psiquismo.

Alrededor del tallo encefálico, que constituye la región más primitiva de nuestro

cerebro y que regula las funciones básicas como la respiración o el metabolismo, se fue

configurando el sistema límbico, que aporta las emociones al repertorio de respuestas

cerebrales. Gracias a éste, nuestros primeros ancestros pudieron ir ajustando sus acciones

para adaptarse a las exigencias de un entorno cambiante. Así, fueron desarrollando la

capacidad de identificar los peligros, temerlos y evitarlos. La evolución del sistema

límbico estuvo, por tanto, aparejada al desarrollo de dos potentes herramientas: la memoria

y el aprendizaje.

En esta región cerebral se ubica la amígdala, que tiene la forma de una almendra y

que, de hecho, recibe su nombre del vocablo griego que denomina a esta última. Se trata de

una estructura pequeña, aunque bastante grande en comparación con la de nuestros


43

parientes evolutivos, en la que se depositan nuestros recuerdos emocionales y que, por ello

mismo, nos permite otorgarle significado a la vida. Sin ella, nos resultaría imposible

reconocer las cosas que ya hemos visto y atribuirles algún valor.

Sobre esta base cerebral en la que se asientan las emociones, fue creándose hace unos

cien millones de años el neo córtex: la región cerebral que nos diferencia de todas las

demás especies y en la que reposa todo lo característicamente humano. El pensamiento, la

reflexión sobre los sentimientos, la comprensión de símbolos, el arte, la cultura y la

civilización encuentran su origen en este esponjoso reducto de tejidos neuronales. Al

ofrecernos la posibilidad de planificar a largo plazo y desarrollar otras estrategias mentales

afines, las complejas estructuras del neo córtex nos permitieron sobrevivir como especie.

En esencia, nuestro cerebro pensante creció y se desarrolló a partir de la región emocional

y estos dos siguen estando estrechamente vinculados por miles de circuitos neuronales.

Estos descubrimientos arrojan muchas luces sobre la relación íntima entre pensamiento y

sentimiento.

La emergencia del neo-córtex produjo un sinnúmero de combinaciones

insospechadas y de gran sofisticación en el plano emocional, pues su interacción con el

sistema límbico nos permitió ampliar nuestro abanico de reacciones ante los estímulos

emocionales y así, por ejemplo, ante el temor, que lleva a los demás animales a huir o a

defenderse, los seres humanos podemos optar por llamar a la policía, realizar una sesión de

meditación trascendental o sentarnos a ver una comedia ligera. Asimismo, con el neo

córtex emergió en nosotros la capacidad de tener sentimientos sobre nuestros sentimientos,

inducir emociones o inhibir las pasiones.

Orgullosos de nuestra capacidad para controlar nuestras emociones, hemos caído en

la trampa de creer que nuestra racionalidad prima sobre nuestros sentimientos y que a ella

podemos atribuirle la causa de todos nuestros actos. Pero, a diferencia de lo que pensamos,
44

son muchos los asuntos emocionales que siguen regidos por el sistema límbico y nuestro

cerebro toma decisiones continuamente sin siquiera consultarlas con los lóbulos frontales y

demás zonas analíticas de nuestro cerebro pensante. Recuerde, simplemente, la última vez

en que perdió usted el control y explotó ante alguien, diciendo cosas que jamás diría.

Los estudios neurológicos han encontrado que la primera región cerebral por la que

pasan las señales sensoriales procedentes de los ojos o de los oídos es el tálamo, que se

encarga de distribuir los mensajes a las otras regiones de procesamiento cerebral. Desde

allí, las señales son dirigidas al neo córtex, donde la información es ponderada mediante

diferentes niveles de circuitos cerebrales, para tener una noción completa de lo que ocurre

y finalmente emitir una respuesta adaptada a la situación. El neo córtex registra y analiza

la situación y acude a los lóbulos pre frontales para comprender y organizar los estímulos,

en orden a ofrecer una respuesta analítica y proporcionada, enviando luego las señales al

sistema límbico para que produzca e irradie las respuestas hormonales al resto del cuerpo.

Aunque esta es la forma en la que funciona nuestro cerebro la mayor parte del tiempo,

Joseph LeDoux -en su apasionante estudio sobre la emoción- descubrió que, junto a la

larga vía neuronal que va al córtex, existe una pequeña estructura neuronal que comunica

directamente el tálamo con la amígdala. Esta vía secundaria y más corta, que constituye

una suerte de atajo, permite que la amígdala reciba algunas señales directamente de los

sentidos y dispare una secreción hormonal que determina nuestro comportamiento, antes

de que esas señales hayan sido registradas por el neo córtex.

El problema que esto puede y suele suscitar consiste en que la amígdala ofrece

respuestas inmediatas que no tienen en cuenta la situación en toda su complejidad, sino

que se limitan a asociarla con los recuerdos emocionales que guarda almacenados para

proveer así la repuesta que considere adecuada. Si bien esto podría ser determinante para la

supervivencia de nuestros ancestros en situaciones en las que unas milésimas de segundos


45

significaban la diferencia entre vida o muerte, en el sofisticado mundo social de hoy en día

puede resultar desproporcionado y hasta catastrófico. Así, por ejemplo, un fuerte trauma

tras haber sido asediada sexualmente por un antiguo jefe, tenga una reacción exagerada y

violenta cuando se enfrente a un escenario similar al del ataque o cuando se encuentre con

una superior que le recuerde de alguna forma a su agresor. De hecho, la situación se hace

más compleja si tenemos en cuenta que la mayoría de los de los recuerdos emocionales

más intensos que están almacenados en la amígdala proceden de los primeros años de vida,

de hechos que no sólo escapan a nuestro control, sino que ni que ni siquiera entran en el

ámbito de nuestros recuerdos conscientes.

Figura 1.

Figura 1. Respuesta de lucha o huída

En cada uno de nosotros se solapan dos mentes distintas: una que piensa y otra que

siente. Éstas constituyen dos facultades relativamente independientes y reflejan el

funcionamiento de circuitos cerebrales diferentes, aunque interrelacionados. De hecho, el

intelecto no puede funcionar adecuadamente sin el concurso de la inteligencia emocional,

y la adecuada complementación entre el sistema límbico y el neo córtex exige la


46

participación armónica de ambas. En muchísimas ocasiones, estas dos mentes mantienen

una adecuada coordinación, haciendo que los sentimientos condicionen y enriquezcan los

pensamientos y lo mismo a la inversa. Algunas veces, sin embargo, la carga emocional de

un estímulo despierta nuestras pasiones, activando a nivel neuronal un sistema de reacción

de emergencia, capaz de secuestrar a la mente racional y llevarnos a comportamientos

desproporcionados e indeseables, como cuando un ataque de cólera conduce a un

homicidio. En el funcionamiento de la amígdala y en su interrelación con el neocórtex se

esconde el sustento neurológico de la inteligencia emocional, entendida, pues, como un

conjunto de disposiciones o habilidades que nos permite, entre otras cosas, tomar las

riendas de nuestros impulsos emocionales, comprender los sentimientos más profundos de

nuestros semejantes, manejar amablemente nuestras relaciones o dominar esa capacidad

que señaló Aristóteles de enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el

momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto.

La inteligencia más allá del intelecto

Diversos estudios han ido observando las vidas de los chicos que puntuaban más alto

en las pruebas intelectivas o han comparado sus niveles de satisfacción frente a ciertos

indicadores, la felicidad, el prestigio o el éxito laboral, con respecto a los promedios.

Todos ellos han puesto de relieve que el coeficiente intelectual apenas si representa un

20% de los factores determinantes del éxito. El 80% restante depende de otro tipo de

variables, tales como la clase social, la suerte y, en gran medida, la inteligencia emocional.

Así, la capacidad de motivarse a sí mismo, de perseverar en un empeño a pesar de las

frustraciones, de controlar los impulsos, diferir las gratificaciones, regular los propios

estados de ánimo, controlar la angustia y empatizar y confiar en los demás parecen ser

factores mucho más determinantes para la consecución de una vida plena que las medidas

del desempeño cognitivo.


47

Tal como sucede con las matemáticas o la lectura, la vida emocional constituye un

ámbito que se puede dominar con mayor o menor pericia. A menudo se nos presentan en el

mundo sujetos que evocan la caricatura estereotípica del intelectual con una asombrosa

capacidad de razonamiento, pero completamente inepto en el plano personal. Quienes, en

cambio, gobiernan adecuadamente sus sentimientos, y saben interpretar y relacionarse

efectivamente con los sentimientos de los demás, gozan de una situación ventajosa en

todos los dominios de la vida, desde el noviazgo y las relaciones íntimas hasta la

comprensión de las reglas tácitas que determinan el éxito en el ámbito profesional.

Si bien es cierto que en toda persona coexisten los dos tipos de inteligencia

(cognitiva y emocional), es evidente que la inteligencia emocional aporta, con mucha

diferencia, la clase de cualidades que más nos ayudan a convertirnos en auténticos seres

humanos. Uno de los críticos más contundentes con el modelo tradicional de concebir la

inteligencia es Howard Gardner. Este mantiene que la inteligencia no es una sola, sino un

amplio abanico de habilidades diferenciadas entre las que identifica siete, sin pretender con

ello hacer una enumeración exhaustiva. Gardner destaca dos tipos de inteligencia personal:

la interpersonal, que permite comprender a los demás, y la intrapersonal, que permite

configurar una imagen fiel y verdadera de uno mismo. De forma más específica, y

siguiendo el sendero abierto por Gardner, Peter Salovey ha organizado las inteligencias

personales en cinco competencias principales: el conocimiento de las propias emociones,

la capacidad de controlar estas últimas, la capacidad de motivarse uno mismo, el

reconocimiento de las emociones ajenas y el control de las relaciones.

Las habilidades emocionales no sólo nos hacen más humanos, sino que en muchas

ocasiones constituyen una condición de base para el despliegue de otras habilidades que

suelen asociarse al intelecto, como la toma de decisiones racionales. El propio Gardner ha

dicho que en la vida cotidiana no existe nada más importante que la inteligencia
48

intrapersonal, ya que, a falta de ella, no acertaremos en la elección de la pareja con quien

vamos a contraer matrimonio, en la elección del puesto de trabajo, etcétera.

El caso de Elliot constituye un ejemplo interesante de la forma en que esto sucede.

Tras una intervención quirúrgica en la que le extirparon un tumor cerebral, Elliot sufrió un

cambio radical en su personalidad y en pocos meses perdió su trabajo, arruinó su

matrimonio y dilapidó todos sus recursos. Aunque sus capacidades intelectuales seguían

intactas, como corroboraban los test que se le realizaron, Elliot malgastaba su tiempo en

cualquier pequeño detalle, como si hubiera perdido toda sensación de prioridad. Tras

estudiar su caso, Antonio Damasio encontró que con la operación se habían comprometido

algunas conexiones nerviosas de la amígdala con otras regiones del neocórtex y que, en

consecuencia, Elliot ya no tenía conciencia de sus propios sentimientos.

Pero Damasio fue un poco más allá, y logró concluir que los sentimientos juegan un

papel fundamental en nuestra habilidad para tomar las decisiones que a diario debemos

adoptar, pues al parecer, la presencia de una sensación visceral es la que nos da la

seguridad que necesitamos para renunciar o proseguir con un determinado curso de acción,

disminuyendo las alternativas sobre las cuales tenemos que elegir. En suma, muchas de las

habilidades vitales que nos permiten llevar una vida equilibrada, como la capacidad para

tomar decisiones, nos exigen permanecer en contacto con nuestras propias emociones.

Habilidad 1: autocontrol, el dominio de uno mismo

Los griegos llamaban sofrosine a la virtud consistente en el cuidado y la inteligencia

en el gobierno de la propia vida; a su vez, los romanos y la iglesia cristiana primitiva

denominaban temperancia (templanza) a la capacidad de contener el exceso emocional. La

preocupación, pues, por gobernarse a sí mismo y controlar impulsos y pasiones parece ir

aparejada al desarrollo de la vida en comunidad, pues una emoción excesivamente intensa


49

o que se prolongue más allá de lo prudente, pone en riesgo la propia estabilidad y puede

traer consecuencias nefastas.

Si de una parte somos esclavos de nuestra propia naturaleza, y en ese sentido es muy

escaso el control que podemos ejercer sobre la forma en que nuestro cerebro responde a los

estímulos y sobre su manera de activar determinadas respuestas emocionales, por otra

parte, sí que podemos ejercer algún control sobre la permanencia e intensidad de esos

estados emocionales. Así, el arte de contenerse, de dominar los arrebatos emocionales y de

calmarse a uno mismo ha llegado a ser interpretado por psicólogos de la altura de D. W.

Winnicott como el más fundamental de los recursos psicológicos. Y como ha demostrado

una profusa investigación, estas habilidades se pueden aprender y desarrollar,

especialmente en los años de la infancia en los que el cerebro está en perpetua adaptación.

Para comprender mejor estas afirmaciones, veamos su aplicación en el caso del enfado y la

tristeza.

El enfado es una emoción negativa con un intenso poder seductor, pues se alimenta a

sí misma en una especie de círculo cerrado, en el que la persona despliega un diálogo

interno para justificar el hecho de querer descargar la cólera en contra de otro. Cuantas

más vueltas les da a los motivos que han originado su enfado, mayores y mejores razones

creerá tener para seguir enojado, alimentando con sus pensamientos la llama de su cólera.

El enfado, pues, se construye sobre el propio enfado y su naturaleza altamente inflamable

atrapa las estructuras cerebrales, anulando toda guía cognitiva y conduciendo a la persona

a las respuestas más primitivas.

Dolf Zillman, psicólogo de la Universidad de Alabama, sostiene que el detonante

universal del enfado radica en la sensación de hallarse amenazado, bien sea por una

amenaza física o cualquier amenaza simbólica en contra de la autoestima o el amor propio


50

(como, por ejemplo, sentirse tratado de forma injusta o ruda o recibir un insulto o cualquier

otra muestra de menosprecio).

Por su naturaleza invasiva, el enfado suele percibirse como una emoción

incontrolable e incluso euforizante, y esto ha fomentado la falsa creencia de que la mejor

forma de combatirlo consiste en expresarlo abiertamente, en una suerte de catarsis

liberadora. Los experimentos liderados por Zillman han permitido concluir que el hecho de

airear el enojo de poco o nada sirve para mitigarlo. Aún más, Diane Tice ha descubierto

que expresar abiertamente el enfado constituye una de las peores maneras de tratar de

aplacarlo, porque los arranques de ira incrementan necesariamente la excitación emocional

del cerebro y hacen que la persona se sienta todavía más irritada.

Benjamín Franklin sentenció que siempre hay razones para estar enfadados, pero

éstas rara vez son buenas. El problema está en saber discernir. Los estudios empíricos de

Zillman le han servido para descubrir que una de las recetas más efectivas para acabar con

el enfado consiste en re encuadrar la situación dentro de un marco más positivo. Para ello,

conviene hacer conciencia de los pensamientos que desencadenaron la primera descarga de

enojo, pues muchas veces una pequeña información adicional sobre esa situación original

puede restarle toda su fuerza al enfado.

En un experimento muy elocuente, un grupo de voluntarios debía realizar ejercicios

físicos en una sala, dirigidos por un ayudante que, en realidad, era cómplice del

investigador y se limitaba a insultarlos y a provocarlos de múltiples formas. Al terminar la

actividad, los voluntarios tenían la posibilidad de descargar su cólera, evaluando las

aptitudes del ayudante para una eventual contratación laboral. Como era de esperar, los

ánimos estaban caldeados y las calificaciones que el sujeto obtuvo fueron bajísimas. En

una segunda aplicación del experimento se introdujo una variante: cuando terminaban los

ejercicios, entraba una mujer con los formularios y el ayudante, que en ese momento salía,
51

se despedía de ella de forma despectiva. Ella, sin embargo, parecía tomarse sus palabras

con buen humor y luego les explicaba a los asistentes que su compañero estaba pasando

por muy mal momento, sometido a intensas presiones por un examen al que se sometería

pronto. Esa pequeña información bastó para modular el enfado de los voluntarios, quienes

en esta ocasión calificaron de forma mucho más benévola las aptitudes del ayudante.

Por otra parte, Zillman ha descubierto que alejarse de los estímulos que pueden

recordar las causas del enfado y cambiar el foco de atención es otra forma muy efectiva de

aplacarlo, pues se pone fin a la cadena de pensamientos irritantes, se reduce la excitación

fisiológica y se produce una suerte de enfriamiento en el que la cólera va desapareciendo.

A juicio de Zillman, mediante unas distracciones adecuadas en las que la mente tenga que

prestar atención a algo nuevo, diferente y entretenido (como ver una película, leer un libro,

realizar un poco de ejercicio o dar un paseo), es posible modificar el estado anímico y

suavizar el enfado, pues es muy difícil que éste subsista cuando uno lo está pasando bien.

De manera semejante a lo que ocurre con el enfado, la tristeza es un estado de ánimo que

lleva a la gente a utilizar múltiples recursos para librarse de él, muchos de los cuales

resultan poco efectivos. Por ejemplo, Diane Tice ha comprobado que el hecho de aislarse,

que suele ser la opción escogida por muchos cuando se sienten abatidos, solamente

contribuye a aumentar su sensación de soledad y desamparo. La tristeza como tal no es

necesariamente un estado negativo; por el contrario, puede desempeñar las funciones

necesarias para una recomposición emocional, como sucede con el duelo tras la pérdida de

un ser querido. Pero cuando adquiere la naturaleza crónica de una depresión, puede

erosionar la salud mental y física de una persona llevándola incluso a cometer un suicidio.

Entre las medidas que han demostrado mayor éxito para combatir la depresión se

encuentra la terapia cognitiva orientada a modificar las pautas de pensamiento que la rigen.

Esta terapia intenta conducir al paciente a identificar, cuestionar y relativizar los


52

pensamientos que se esconden en el núcleo de la obsesión y a establecer un programa de

actividades agradables que procure alguna clase de distracción, como por ejemplo el

aeróbic, que ha demostrado ser una de las tácticas más eficaces para sacudirse de encima

tanto la depresión leve como otros estados de ánimo negativos.

Habilidad 2: el entusiasmo, la aptitud maestra para la vida

Por su poderosa influencia sobre todos los aspectos de la vida de una persona, las

emociones se encuentran en el centro de la existencia; la habilidad del individuo para

manejarlas actúa como un poderoso predictor de su éxito en el futuro. La capacidad de

pensar, de planificar, concentrarse, solventar problemas, tomar decisiones y muchas otras

actividades cognitivas indispensables en la vida pueden verse entorpecidas o favorecidas

por nuestras emociones. Así pues, el equipaje emocional de una persona, junto a su

habilidad para controlar y manejar esas tendencias innatas, provee los límites de sus

capacidades mentales y determinan los logros que podrá alcanzar en la vida. Habilidades

emocionales como el entusiasmo, el gusto por lo que se hace o el optimismo representan

unos estímulos ideales para el éxito. De ahí que la inteligencia emocional constituya la

aptitud maestra para la vida.

Si comparamos a dos personas con unas capacidades innatas equivalentes, una de las

cuales se encuentra en la cúspide de su carrera, mientras la otra se codea con la masa en un

nivel de mediocridad, encontraremos que su principal diferencia radica en aspectos

emocionales: por ejemplo, el entusiasmo y la tenacidad frente a todo tipo de

contratiempos, que le habrán permitido al primero perseverar en la práctica ardua y

rutinaria durante muchos años. Diversos estudios han trazado la correlación entre ciertas

habilidades emocionales y el desempeño futuro de una persona. Delante de un grupo de

niños de cuatro años de edad se colocó una golosina que podían comer, pero se les explicó

que, si esperaban veinte minutos para hacerlo, entonces conseguirían dos golosinas. Doce
53

años después se demostró que aquellos pequeños que habían exhibido el autocontrol

emocional necesario para refrenar la tentación en aras de un beneficio mayor eran más

competentes socialmente, más emprendedores y más capaces de afrontar las frustraciones

de la vida. De forma semejante, la ansiedad constituye un predictor casi inequívoco del

fracaso en el desempeño de una tarea compleja, intelectualmente exigente y tensa como,

por ejemplo, la que desarrolla un controlador aéreo. Un estudio realizado sobre 1790

estudiantes de control del tráfico aéreo arrojó que el indicador de éxito y fracaso estaba

mucho más relacionado con los niveles de ansiedad que con las cifras alcanzadas en los

test de inteligencia. Asimismo, 126 estudios diferentes, en los que participaron más de

36.000 personas, han ratificado que cuanto más proclive a angustiarse es una persona,

menor es su rendimiento académico. Así pues, la ansiedad y la preocupación, cuando no se

cuenta con la habilidad emocional para dominarlas, actúan como profecías autocumplidas

que conducen al fracaso.

En cuanto al entusiasmo y la habilidad para pensar de forma positiva, C. R. Snyder,

psicólogo de la Universidad de Kansas, descubrió que las expectativas de un grupo de

estudiantes universitarios eran un mejor predictor de sus resultados en los exámenes que

sus puntuaciones en un test llamado SAT, que tiene una elevada correlación con el

coeficiente intelectual. Según Snyder, la esperanza es algo más que la visión ingenua de

que todo irá bien; se trata de la creencia de que uno tiene la voluntad y dispone de la

forma de llevar a cabo sus objetivos, cualesquiera que estos sean.

Con el optimismo sucede algo parecido. Siempre que no se trate de un fantasear

irreal e ingenuo, el optimismo es una actitud que impide caer en la apatía, la desesperación

o la depresión frente a las adversidades. Martin Seligman, de la Universidad de

Pensilvania, lo define en función de la forma en que la gente se explica a sí misma sus

éxitos y sus fracasos. Mientras que el optimista ubica la causa de sus fracasos en algo que
54

puede cambiarse y que podrá combatir en el futuro, el pesimista se echa la culpa de sus

reveses, atribuyéndolos a alguna característica personal que no es posible modificar. El

mismo Seligman lideró un estudio sobre los vendedores de seguros de una compañía

norteamericana: así descubrió que, durante sus primeros dos años de trabajo, los optimistas

vendían un 37% más que los pesimistas, y que las tasas de abandono del puesto entre los

pesimistas doblaban a las de sus colegas optimistas.

En síntesis, canalizar las emociones hacia un fin más productivo constituye una

verdadera aptitud maestra. Ya se trate de controlar los impulsos, de demorar la

gratificación, de regular los estados de ánimo para facilitar el pensamiento y la reflexión,

de motivarse a uno mismo para perseverar y hacer frente a los contratiempos, de asumir

una actitud optimista frente al futuro, todo ello parece demostrar el gran poder de las

emociones como guías que determinan la eficacia de nuestros esfuerzos.

Habilidad 3: la empatía, ponerse en la piel de los demás

Algunas personas tienen más facilidad que otras para expresar con palabras sus

propios sentimientos; existe otro tipo de individuos cuya incapacidad absoluta para hacerlo

los lleva incluso a considerar que carecen de sentimientos. Peter Sifneos, psiquiatra de

Harvard, acuñó el término “alexitimia”, que se compone del prefijo a (sin), junto a los

vocablos lexis (palabra) ythymos (emoción), para referirse a la incapacidad de algunas

personas para expresar con palabras sus propias vivencias.

No es que los alexitímicos no sientan, simplemente carecen de la capacidad

fundamental para identificar, comprender y expresar sus emociones. Este tipo de

ignorancia hace de ellos personas planas y aburridas, que suelen quejarse de problemas

clínicos difusos, y que tienden a confundir el sufrimiento emocional con el dolor físico.

Pero el efecto negativo de esta condición rebasa el ámbito privado de la persona en

cuestión, en la medida en que la conciencia de sí mismo es la facultad sobre la que se erige


55

la empatía. Así, al no tener la menor idea de lo que sienten, los alexitímicos se encuentran

completamente desorientados con respecto a los sentimientos de quienes les rodean.

La palabra empatía proviene del griego empatheia, que significa “sentir dentro”, y

denota la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona. El psicólogo

norteamericano E.B. Titehener amplió el alcance del término para referirse al tipo de

imitación física que realiza una persona frente al sufrimiento ajeno, con el objeto de evocar

idénticas sensaciones en sí misma. Diversas observaciones in situ han permitido identificar

esta habilidad desde edades muy tempranas, como en niños de nueve meses de edad que

rompen a llorar cuando ven a otro niño caerse, o niños un poco mayores que ofrecen su

peluche a otro niño que está llorando y llegan incluso a arroparlo con su manta. Incluso se

ha demostrado que, desde los primeros días de vida, los bebés se muestran afectados

cuando oyen el llanto de otro niño, lo cual ha sido considerado por algunos como el primer

antecedente de la empatía.

A lo largo de la vida, esa capacidad para comprender lo que sienten los demás afecta

un espectro muy amplio de actividades, que van desde las ventas hasta la dirección de

empresas, pasando por la política, las relaciones amorosas y la educación de los hijos. A su

vez, la ausencia de empatía suele ser un rasgo distintivo de las personas que cometen los

delitos más execrables: psicópatas, violadores y pederastas. La incapacidad de estos

sujetos para percibir el sufrimiento de los demás les infunde el valor necesario para

perpetrar sus delitos, que muchas veces justifican con mentiras inventadas por ellos

mismos, como cuando un padre abusador asume que está dándole afecto a sus hijos o un

violador sostiene que su víctima lo ha incitado al sexo por la forma en que iba vestida.

Los estudios adelantados por el National Institute of Mental Health han puesto de

relieve que buena parte de las diferencias en el grado de empatía se hallan directamente

relacionadas con la educación que los padres proporcionan a sus hijos. Daniel Stern, un
56

psiquiatra que ha estudiado los breves y repetidos intercambios que tienen lugar entre

padres e hijos, sostiene que en esos momentos de intimidad se está dando el aprendizaje

fundamental de la vida emocional. A su juicio, existe sintonización entre dos personas -una

madre y su hijo, o dos amantes en la cama- cuando la una constata que sus emociones son

captadas, aceptadas y correspondidas con empatía.

Según los estudios realizados, el coste de la falta de sintonía emocional entre padres

e hijos es extraordinario. Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía

hacia una determinada gama de emociones de su hijo, como el llanto o sus necesidades

afectivas, el niño dejará de expresar ese tipo de emociones y es posible que incluso deje de

sentirlas. De esta forma, y en general, los sentimientos que son desalentados de forma más

o menos explícita durante la primera infancia pueden desaparecer por completo del

repertorio emocional de una persona. Por fortuna, las investigaciones también han

encontrado que las pautas relacionales se pueden ir modificando y que, si bien es cierto

que las primeras relaciones tienen un impacto enorme en la configuración emocional, el

sujeto se enfrentará a una serie de relaciones “compensatorias” a lo largo de su vida, con

amigos, familiares o hasta con un terapeuta, que pueden ir remoldeando sus pautas de

conducta. En ese sentido, muchas teorías psicoanalíticas consideran que la relación

terapéutica constituye un adecuado correctivo emocional que puede proporcionar una

experiencia satisfactoria de sintonización.

Finalmente, las investigaciones sobre la comunicación humana suelen dar por hecho

que más del 90% de los mensajes emocionales es de naturaleza no verbal, y se manifiesta

en aspectos como la inflexión de la voz, la expresión facial y los gestos, entre otros. De ahí

que la clave que permite a una persona acceder a las emociones de los demás radica en su

capacidad para captar los mensajes no verbales. De hecho, diversos estudios han

evidenciado que los niños que tienen más desarrollada esta capacidad muestran un mayor
57

rendimiento académico que el de la media, aun cuando sus coeficientes intelectuales sean

iguales o inferiores al de otros niños menos empáticos. Este dato parece sugerir que la

empatía favorece el rendimiento escolar o, tal vez, que los niños empáticos son más

atractivos a los ojos de sus profesores.

Inteligencia emocional para el trabajo

Una persona que carece de control sobre sus emociones negativas podrá ser víctima

de un arrebato emocional que le impida concentrarse, recordar, aprender y tomar

decisiones con claridad. De ahí la frase de cierto empresario de que el estrés estupidiza a

la gente. El precio que puede llegar a pagar una empresa por la baja inteligencia emocional

de su personal es tan elevado, que fácilmente podría llevarla a la quiebra. En el caso de la

aeronáutica, se estima que el 80% de los accidentes aéreos responde a errores del piloto.

Como bien saben en los programas de entrenamiento de pilotos, muchas catástrofes

se pueden evitar si se cuenta con una tripulación emocionalmente apta, que sepa

comunicarse, trabajar en equipo, colaborar y controlar sus arrebatos.

El tiempo de los jefes competitivos y manipuladores, que confundían la empresa con

una selva, ha pasado a la historia. La nueva sociedad requiere otro tipo de superior cuyo

liderazgo no radique en su capacidad para controlar y someter a los otros, sino en su

habilidad para persuadirlos y encauzar la colaboración de todos hacia unos propósitos

comunes.

En un entorno laboral de creciente profesionalización, en el que las personas son muy

buenas en labores específicas, pero ignoran el resto de tareas que conforman la cadena de

valor, la productividad depende cada vez más de la adecuada coordinación de los esfuerzos

individuales. Por esa razón, la inteligencia emocional, que permite implementar buenas

relaciones con las demás personas, es un capital inestimable para el trabajador

contemporáneo.
58

En un estudio publicado en la Harvard Business Review, Robert Kelley y Janet

Caplan compararon a un grupo de trabajadores “estrella” con el resto situado en la media:

con respecto a una serie de indicadores, hallaron que, mientras que no había ninguna

diferencia significativa en el coeficiente intelectual o talento académico, sí se observaban

disparidades críticas en relación a las estrategias internas e interpersonales utilizadas por

los trabajadores “estrella” en su trabajo. Uno de los mayores contrastes que encontraron

entre los dos grupos venía dado por el tipo de relaciones que establecían con una red de

personas clave.

Los trabajadores “estrella” de una organización suelen ser aquellos que han

establecido sólidas conexiones en las redes sociales informales y, por lo tanto, cuentan con

un enorme potencial para resolver problemas, pues saben a quién dirigirse y cómo obtener

su apoyo en cada situación antes incluso de que las complicaciones se presenten, frente a

aquellos otros que se ven abocados a ellas por no contar con el respaldo oportuno. Por otra

parte, y de forma más general, la eficacia, la satisfacción y la productividad de una

empresa están condicionadas por el modo en que se habla de los problemas que se

presentan. Aunque muchas veces se evite hacerlo o se haga de forma equivocada,

el feedback constituye el nutriente esencial para potenciar la efectividad de los

trabajadores. Al proporcionar feedback, hay que evitar siempre los ataques generalizados

que van dirigidos al carácter de la persona, como cuando se le llama estúpida o

incompetente, pues éstos suelen generar un efecto devastador en la motivación, la energía

y la confianza de quien los recibe. Una buena crítica no se ocupa tanto de atribuir los

errores a un rasgo de carácter como de centrarse en lo que la persona ha hecho y puede

hacer en el futuro.
59

Harry Levinson, un antiguo psicoanalista que se ha pasado al campo empresarial,

recomienda, para ofrecer un buen feedback, ser concreto, ofrecer soluciones y ser sensible

al impacto de las palabras en el interlocutor.

En los entornos profesionales contemporáneos, la diversidad constituye una ventaja

competitiva, potencia la creatividad y representa casi una exigencia de los mercados

heterogéneos que comienzan a imperar. Pero para poder sacarle provecho, se requiere la

presencia de aquellas habilidades emocionales que favorecen la tolerancia y rechazan los

prejuicios. A este respecto, Thomas Pettigrew, psicólogo social de la Universidad de

California, subraya una gran dificultad, pues las emociones propias de los prejuicios se

consolidan durante la infancia, mientras que las creencias que los justifican se aprenden

muy posteriormente. Así, aunque es factible cambiar las creencias intelectuales respecto a

un prejuicio, es muy complejo transformar los sentimientos más profundos que le dan

vida.

La investigación sobre los prejuicios pone de relieve que los esfuerzos por crear

una cultura laboral más tolerante deben partir del rechazo explícito a toda forma de

discriminación o acoso, por pequeña que sea (como los chistes racistas o las imágenes de

chicas ligeras de ropa que degradan al género femenino). Existen estudios que han

demostrado que cuando, en un grupo, alguien expresa sus prejuicios étnicos, todos los

miembros se ven más proclives a hacer lo mismo. Por lo tanto, una política empresarial de

tolerancia y de no discriminación no debe limitarse a un par de cursillos de “entrenamiento

en la diversidad” en un fin de semana, sino que debe permear todos los espacios de la

empresa y constituir una práctica arraigada en cada acción cotidiana. Si bien los prejuicios

largamente sostenidos no son fáciles de erradicar, sí es posible, en todo caso, hacer algo

distinto con ellos. El simple acto de llamar a los prejuicios por su nombre o de oponerse
60

francamente a ellos establece una atmósfera social que los desalienta, mientras que, por el

contrario, hacer como si no ocurriera nada equivale a autorizarlos.

Se concluyó que los estragos que la ineptitud emocional causa en el mundo son más

que evidentes. Basta con abrir un diario para encontrar consignadas las formas de violencia

y de degradación más aberrantes, que no parecen responder a ninguna lógica. Hoy por hoy

no nos genera mayor estupor escuchar que un corredor de bolsa se haya arrojado de un

rascacielos tras una repentina caída de la bolsa, que un marido haya golpeado a su esposa o

que, tras haber sido despedido, un empleado haya entrado en su compañía armado hasta

los dientes y haya asesinado a varias personas indiscriminadamente.

Estas evidencias se suman a la ola de violencia que asola al planeta, al alarmante

incremento de la depresión en todo el mundo, a los niveles de estrés que van en franco

aumento y a una interminable lista de síntomas: todos ellos dan cuenta de una irrupción

descontrolada de los impulsos en nuestras vidas y de una ineptitud generalizada, y acaso

creciente, para controlar las pasiones y los arrebatos emocionales.

Tradicionalmente hemos sobrevalorado la importancia de los aspectos puramente

racionales de nuestra psiquis, en un afán por medir y comparar los coeficientes de la

inteligencia humana. Sin embargo, en aquellos momentos en que nos vemos arrastrados

por las emociones, cuando un chico golpea a otro por burlarse de él o un conductor le

dispara a aquel que le ha cerrado la vía, la inteligencia se ve desbordada y los esfuerzos

por entender la capacidad de análisis racional de cada sujeto no parecen tener mayor

utilidad.

La abundante base experimental existente permite concluir que, si bien todas las

personas venimos al mundo con un temperamento determinado, los primeros años de vida

tienen un efecto determinante en nuestra configuración cerebral y, en gran medida, definen

el alcance de nuestro repertorio emocional. Pero ni la naturaleza innata ni la influencia de


61

la temprana infancia constituyen determinantes irreversibles de nuestro destino emocional.

La puerta para la alfabetización emocional siempre está abierta y, así como a las escuelas

les corresponde suplir las deficiencias de la educación doméstica, las empresas y los

profesionales que quieran lograr el éxito en el entorno de especialización y diversidad que

caracteriza al mundo moderno deben tener consciencia de sus emociones y dotarlas de

inteligencia.

Estado Emocional:

Las emociones son fenómenos psicofisiológicos que representan modos eficaces de

adaptación a ciertos cambios de las demandas ambientales. Psicológicamente, las

emociones alteran la atención, hacen subir de rango ciertas conductas en la jerarquía de

respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en la memoria.

Fisiológicamente, las emociones organizan rápidamente las respuestas de distintos

sistemas biológicos, incluyendo expresiones faciales, músculos, voz, actividad del SNA y

sistema endocrino, a fin de establecer un medio interno óptimo para el comportamiento

más efectivo.

 Conductualmente, las emociones sirven para establecer nuestra posición con

respecto a nuestro entorno, impulsándonos hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas

y alejándonos de otras. Las emociones actúan también como depósito de influencias

innatas y aprendidas, poseyendo ciertas características invariables y otras que muestran

cierta variación entre individuos, grupos y culturas (Levenson).

 Las emociones son procesos neuroquímicos y cognitivos relacionados con la

arquitectura de la mente —toma de decisiones, memoria, atención, percepción,

imaginación— que han sido perfeccionadas por el proceso de selección natural como

respuesta a las necesidades de supervivencia y reproducción. (Sloman 1981)


62

 Algunos de los conceptos de la conducta elemental y de las emociones que nos

permiten entender qué significado puede tener las emociones en diferentes tipos de

sistemas. Las emociones tienen la característica de variar en la complejidad de los

procesos mentales que las provocan, es decir que ciertas reacciones fisiológicas

caracterizadas como emociones suelen ser provocadas por diferentes procesos mentales de

diferente complejidad. De acuerdo a esto ¿Cuál sería el mecanismo o sistema más simple

que pudiera tener un conjunto de reacciones caracterizadas como una emoción? Para poder

iniciar el tema es importante señalar que las emociones tal como las entendemos

comúnmente están sujetas a la apreciación de ciertas condiciones del entorno y sus

consecuentes reacciones del individuo, si podemos encontrar estas condiciones y

reacciones en individuos o agentes cada vez más simples entonces podemos apreciar el

comportamiento del sistema como un comportamiento emocional. Esta concepción es

típica de la psicología ingenua.

 Desde el punto de vista humanístico esta apreciación de las emociones carece de

valor ya que la emoción, desde ese punto de vista, es por definición un proceso mental

complejo, en cierta forma la aproximación humanista a las emociones establece una

especie de prerrogativa: Si lo puedes entender o articular mentalmente, entonces no es una

emoción, sino un proceso de razonamiento, de ahí que las emociones siempre hayan estado

rodeadas de cierto halo de misterio o incomprensión para el individuo mismo, la

introspección en los aspectos emocionales de nuestra mente es ciertamente una aventura

intimidante.

 A diferencia de eso, por principio, nosotros estableceremos comparaciones entre

los procesos emotivos de agentes o individuos complejos, con un sistema muy sencillo, un

sistema de control automático. Debemos aclarar que no estamos considerando que un

sistema tan elemental como un control automático, tal como lo conocemos, pueda tener un
63

comportamiento que sea posible tipificar como una emoción. Pero si consideramos la

posibilidad de que ciertos tipos de comportamientos de los sistemas bajo determinadas

condiciones se produzcan como resultado de procesos análogos a los que, en los animales

superiores consideramos como emociones.

 Evidentemente este tipo de comparaciones están limitadas a nuestra habilidad de

establecer formalmente los mecanismos que generan estos comportamientos en los

sistemas complejos, es decir la capacidad de proceso de información es la mayor limitante

en la simulación de procesos mentales que se equiparen a los procesos cognitivos de

animales o seres humanos, pero no es la única limitante. Los procesos cognitivos humanos

solamente pueden ser descritos desde un punto de vista de observador, el concepto de caja

negra es muy socorrido por los diseñadores de los sistemas que simulan el comportamiento

o lo mimetizan, porque simplemente no sabemos cómo funciona el interior y ya que aún

con el considerable aumento de la capacidad de cálculo de los procesadores más potentes,

no existe una forma de asegurar que los modelos de procesos mentales relacionados con

las emociones que utilizamos para explicarnos su existencia y desarrollo sean exactamente

los mismos y de la misma complejidad que aquellos que se desarrollan dentro de la mente

humana, ni siquiera podemos establecer una medida de su similitud.

 Para Renny Yagosesky, Escritor y Orientador de la Conducta, no existen

emociones negativas, y sólo dos factores las convierte en potencialmente negativas: el

tiempo de permanencia y las cogniciones que las acompañen.

2.3. Definición de términos básicos

Educación: Es un proceso social que aspira garantizar la continuidad de la cultura, a

orientar la formación espiritual de los hombres y a plasmar una firme personalidad

ética de los educandos, así como contribuir a la construcción de una sociedad justa y

solidaria.
64

Habilidades Sociales: Conjunto de capacidades y procesos que permiten a un individuo

conducirse de modo adecuado y pertinente en una situación interpersonal dada, es decir,

destrezas necesarias para relacionarse idóneamente con los demás, interactuando en forma

satisfactoria e influyendo favorablemente sobre ellos.

Según V. Caballo, se trata de conductas sociales complejas, verbales y no verbales,

aprendidas y orientadas a la consecución de objetivos determinados, que siendo emitidas

en un contexto interpersonal expresan de manera apropiada la personalidad de un

individuo (actitudes, sentimientos, opiniones, deseos, aspiraciones, conciencia de los

propios derechos y obligaciones, etc.) y que, guardando el debido respeto a las conductas

similares de los demás, tienden a la consideración ecuánime de los problemas en un ámbito

concreto, a la búsqueda y operativización de soluciones a los mismos, y a la reducción de

la probabilidad de otros futuros.

Estrés: Desde 1935, Hans Selye, (considerado padre del estrés) introdujo el concepto de

estrés como síndrome o conjunto de reacciones fisiológicas no especificas del organismo a

diferentes agentes nocivos del ambiente de naturaleza física o química. El estrés (stress) es

un fenómeno que se presenta cuando las demandas de la vida se perciben demasiado

difíciles. La persona se siente ansiosa y tensa y se percibe mayor rapidez en los latidos del

corazón. "El estrés es lo que uno nota cuando reacciona a la presión, sea del mundo

exterior sea del interior de uno mismo. El estrés es una reacción normal de la vida de las

personas de cualquier edad. Está producido por el instinto del organismo de protegerse de

las presiones físicas o emocionales o, en situaciones extremas, del peligro" El estrés es la

respuesta del cuerpo a condiciones externas que perturban el equilibrio emocional de la

persona. El resultado fisiológico de este proceso es un deseo de huir de la situación que lo

provoca o confrontarla violentamente. En esta reacción participan casi todos los órganos y

funciones del cuerpo, incluidos cerebro, los nervios, el corazón, el flujo de sangre, el nivel
65

hormonal, la digestión y la función muscular. El estrés es un estímulo que nos agrede

emocional o físicamente. Si el peligro es real o percibido como tal, el resultado es el

mismo. Usualmente provoca tensión, ansiedad, y distintas reacciones fisiológicas.

Inteligencia Emocional: Subconjunto de la inteligencia social que implica la capacidad

de controlar las propias emociones y sentimientos, lo mismo que la de los demás, de

establecerlas discriminaciones necesarias entre ambas y utilizar tal información para guiar

el pensamiento y las acciones.

Inteligencia intrapersonal: Habilidad para tomar conciencia de sí mismo y conocer las

aspiraciones, metas, emociones, pensamientos, ideas, preferencias, convicciones,

fortalezas, y debilidades propias. Como:

• Autoevaluarse.

• Concentrarse.

• Reflexionar.

• Metacognizar.

• Reconocer y expresarse.

• Establecer metas.

• Autodisciplina

Determina el dominio de uno mismo, y es la capacidad interna y de autoconocimiento que

tiene el individuo de poder atender e identificar sus emociones, además de saber como se

mueve subjetivamente en torno a sus emociones.

Inteligencia interpersonal: Es la que permite entender a los demás:

• Habilidad para captar los sentimientos y necesidades de los demás

• Sabe establecer relaciones

• Ejerce destrezas de liderazgo

• Trabaja cooperativamente en forma efectiva


66

• Reconocer y establecer distinciones entre las personas

• Establecer comunicación verbal y no verbal

• Desarrollar empatía con otras personas.

Determina el manejo de las relaciones personales, y se refiere a la capacidad externa y de

relación que tiene el individuo de entender las emociones de las otras personas y de actuar

en consonancia con ellos.


67

Capítulo III

Hipótesis y variables

3.1. Hipótesis

3.1.1. Hipótesis general

HG. Existió una relación significativa entre la inteligencia emocional, el estado

emocional y el bienestar psicológico, de los cadetes del Primer Año de la Escuela

Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi, año 2015.

Fue comprobada dado que los resultados de la muestra mostraron una correlación

que los cadetes mostraron un alto nivel de bienestar psicológico tanto en la puntuación

total de la escala como en cada una de las dimensiones incluídas. Por tanto, se estableció

que el componente de bienestar psicológico se correlacionó con el estado emocional de los

cadetes. A su vez estos dos componentes se relacionaron directamente con una puntuación

alta en la inteligencia emocional.

3.1.2. Hipótesis específicos

HE1.- El nivel de la inteligencia emocional de los cadetes del primer año de la

Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi fue adecuado.

HE 2.- El nivel del estado emocional de los cadetes del primer año de la Escuela

Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi fue estable.

HE3.- El nivel del bienestar psicológico de los cadetes del primer año de la

Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi, año 2015 fue muy bueno.

Analizando las hipótesis específicas H1, H2 y H3 encontramos puntajes que

relacionan la inteligencia emocional, bienestar psicológico y bienestar subjetivo como por

ejemplo los resultados de emotividad fue 0.595 para el bienestar psicológico subjetivo y

un resultado de bienestar psicológico total de 0.487. En cuanto a la autoestima se

relaciona con el bienestar psicológico subjetivo cuyo resultado fue 0.567 and bienestar
68

psicológico total de 0,478.

La tolerancia a la frustración se midió a través del bienestar psicológico subjetivo

de 0.648 and bienestar psicológico total de 0,561.

En cuanto a otro componente de la inteligencia emocional, la impasibilidad cuyo

resultado medido a través del bienestar psicológico subjetivo con un score de 0.294.

Los resultados que evaluaron la capacidad de sobreponers4e se relacionó con un

score de bienestar psicológico subjetivo de 0,622 y el score para el bienestar psicológico

total de 0.538.

El pensamiento positivo se relacionó con un bienestar psicológico subjetivo de

0.319 and bienestar ´sicológico total de 0,346.

Otro componente de la inteligencia emocional como la responsabilidad se

relacionó con el puntaje de bienestar psicológico subjetivo de 0,470 y de bienestar

psicológico total de 0,464.

3.2. Variables

Variable 1

Inteligencia Emocional

Variable 2

Estado emocional

Variable

Bienestar Psicológico.

Analizando específicamente las variables tenemos de inteligencia emocional,

estabilidad emocional, y bienestar psicológico encontramos que los resultados para la

emotividad fue de 0.566 y para control de emociones de 0.687 y control de impulsos de

0.722. La autoestima de 0.531 se relacionó con el puntaje de control de emociones de

0.604 y el puntaje de control de impulsos de 0.593. El puntaje de tolerancia de 0.481


69

relacionó con el puntaje de control de emociones de 0.639 y el puntaje para control de

Impulsos de 0.724. Asimismo, el puntaje para impasibilidad de 0.444 se relacionó, V2

con el puntaje de control de emociones de 0.570 y el puntaje de 0.608 para el control de

Impulsos de 0.608. La correlación fue significativa p’ 0.01.

3.3. Operacionalización de variables: Definición operacional

Se evaluará en función de inteligencia emocional, el estado emocional y bienestar

psicológico para establecer la relación entre las mismas analizando hipótesis y las

variables V1, V2, V3 cuyos datos mostraron que existe una correlación significativa entre

la inteligencia emocional, el estado emocional y bienestar psicológico.


70

Capítulo IV

Metodología

4.1. Enfoque de la investigación

La investigación realizada respondió a un tipo no experimental, puesto que no se

manipuló arbitrariamente una variable independiente para producir un efecto esperado en

una variable dependiente, sino encontrar como las tres variables se correlacionaron.

4.2 Tipo de investigación

La presente investigación fue de carácter descriptivo.

4.3. Diseño de investigación

El diseño utilizado en esta investigación fue el descriptivo correlacional, como la

estrategia para determinar el grado de relación entre las variables:

VAR 1, VAR 2 y VAR 3

4.4. Población y muestra

La población estuvo conformada por todos los cadetes del primer año de estudios de

la Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi, es decir, 50 cadetes.

4.5. Técnicas e instrumentos de recolección de información

 Cuestionario para medir el nivel de Bienestar Psicológico

 Cuestionario para medir el nivel del estado emocional

 Test de Inteligencia Emocional

Diseño por la dimensión temporal

En cuanto al tiempo nuestro estudio es transversal ya que se lo realizó durante el año

lectivo 2014. La evaluación se llevó a cabo en el segundo semestre del año académico

2014 comprendido de agosto a diciembre.


71

Administración de instrumentos

Observación

Seguimiento

Evaluación

Procedimiento

4.6. Tratamiento estadístico

a) La información obtenida con los instrumentos, se recogió en unas tablas de Excel.

b) Se efectuaron las tablas correspondientes a la Estadística Descriptiva con los

gráficos pertinentes.

c) Con los datos necesarios se hizo el cálculo de la información inferencial usando el

programa SPSS versión 20.

d) Se ejecutó la contrastación de las hipótesis, con el mismo software SPSS versión

20.

4.7. Procedimiento

La muestra fue intencional y se consideró a dos de las tres secciones que forman los

nuevos cadetes de la Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi, es decir, 60

cadetes. Estas encuestas se realizaron de forma anónima para obtener una mejor

cooperación y sinceridad en las respuestas de parte de los cadetes del primer Año de la

Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi.


72

Capítulo V

Resultados

5.1. Validez y confiabilidad de los instrumentos

Uno de los instrumentos utilizado para el análisis de la inteligencia emocional, en los

Cadetes del Primer Año de la Escuela Militar de Chorrillos se utilizó el Inventario del

Cociente de Inteligencia Emocional, versión corta de la escala de Trait- Meta Mood Scale

(TMMS 24) del grupo de investigación Salovey y Mayer. La escala contiene 24 ítems y

presentan cinco opciones que van del 1 que significa nada de acuerdo, 2. Algo de acuerdo,

3. bastante de acuerdo, 4 muy de acuerdo, y 5. totalmente de acuerdo. El TMMS contiene

tres componentes principales de la inteligencia emocional y son los siguientes:

1. Percepción emocional es aquella en que los individuos son capaces de identificar y

reconocer y expresar apropiadamente sus sentimientos

2. Comprensión de sentimientos en que los individuos son capaces de reconocer sus

estados emocionales y son conscientes de ellos.

3. Regulación emocional en que los individuos son capaces de regular sus estados

emocionales tanto positivos como negativos y capaces de reflexionar dando prioridad a lo

más importante, incluyendo la capacidad para regular las emociones propias y en relación

a las personas de su entorno social.

Para obtener el puntaje de percepción emocional se sumaron los ítems del 1 al 8.

Así mismo se sumaron los ítems del 9 al 16 el cual nos dió el factor de comprensión y

finalmente, la suma de los ítems del 17 al 24 proporcionó el factor de regulación. Este test

es confiable porque ha sido usado por el grupo de investigación de Salovey y Mayer, pero

requiere la sinceridad y veracidad de las respuestas.

Evaluación del bienestar personal, subjetivo o psicológico que incluye la satisfacción

vital, calidad de vida o también felicidad se utilizó la versión breve de la escala de


73

Eudemon. Esta la versión breve consta de 24 ítems que evalúa satisfacción vital, calidad de

vida o también felicidad. La investigación resaltó el contenido dual de los dos

componentes; la primera ausencia de bienestar personal y el segundo el bienestar personal

positivo o bienestar afectivo que deriva del balance de dos elementos de experiencia

emocional: el de afecciones positivas y negativas; es decir el bienestar personal positivo y

la ausencia del bienestar personal. Este es un indicador de salud mental o psicológica o

como ausencia de trastornos. EBP es una evaluación fiable y válida en la evaluación del

bienestar personal que ha sido probada por numerosos autores, (Fierro, A, Bando, B 2007).

El coeficiente de Alfa Cronbach fue 0.91 para el primer componente y 0.79 para el

segundo.

5.2. Presentación y análisis de resultados

En resumen, los hallazgos del análisis de correlación entre inteligencia emocional y

bienestar psicológico indicaron que existe una correlación positiva entre inteligencia

emocional y bienestar psicológico, por tanto, a mayor inteligencia emocional, mayor

bienestar psicológico.

Los datos obtenidos en las Variable 1(inteligencia emocional), y Variable 3(bienestar

psicológico), indican que la inteligencia emocional y el bienestar psicológico se relacionan

positivamente (0.587, p. Pres=0.01) entre ambas variables. Por lo tanto, a mayor puntaje

de inteligencia emocional, mayor el bienestar psicológico. Así también el bienestar

psicológico subjetivo se correlaciona en forma positiva con pensamientos constructivo

global (0.668, p=0.01).


74

Figura 2. Distribución de los puntajes de Inteligencia emocional


Curva muestra Puntaje de inteligencia emocional promedio en 72.

Tabla 1
Coeficientes de correlación lineal entre las variables psicológicas implicadas en el estudio
Ítem
General de Atención Claridad Reparación
felicidad
Atención -117
Claridad 219** 415**
Reparación 358** 401** 368**
Eudemon 512** -1 206** 375**
Tabla 2
De correlaciones entre inteligencia emocional y bienestar psicológico
Bienestar psicológico subjetivo:
_________________________________________________________________________
Bienestar Bienestar psicológico Psicológico Total
subjetivo
_________________________________________________________________________
Emotividad 0.595, 0.487
Autoestima 0.567 0.478
Tolerancia a la frustración 0.648 0.561
Impasibilidad 0.294
Capacidad de sobreponerse 0.622 0.538
Pensamiento positivo 0.319 0.346
Responsabilidad 0.470 0.464
_________________________________________________________________________
Los valores entre las variables de bienestar psicológico y estado emocional se
75

correlacionan positivamente. La correlación es significativa p=0.01

Tabla 3
Correlaciones entre inteligencia emocional y estabilidad emocional

Estabilidad emocional Control de emociones Control de impulsos


_____________________________________________________________________
Emotividad 0.687 0.722
0.566
Autoestima 0.604 0.593
0.531
Tolerancia 0.639 0.724
0.481
Impasibilidad 0.570 0.608
0.444
_____________________________________________________________________
La correlación es significativa p=0.01
5.3. Discusión de los resultados
El propósito de esta investigación fue evaluar la relación entre las variables

inteligencia emocional, estado emocional y bienestar psicológico en la población de los

Cadetes del Primer Año de la Escuela Militar de Chorrillos, Francisco Bolognesi quienes

mostraron una correlación directa entre inteligencia emocional ( Var1,), bienestar

psicológico ( Var 3 ) cuyos resultados mostraron que un alto puntaje en inteligencia

emocional se correlacionaba con un mayor bienestar psicológico ( 0.57, p=0.01 ). Los

scores obtenidos mostraron así mismo que existe una relación directa entre bienestar

psicológico subjetivo y pensamiento constructivo. No se pudo demostrar cual de estos

factores influencian y discriminan uno de otro. Importante mención constituye su relación

con la salud mental, la que se asocia con el bienestar subjetivo.

Los datos obtenidos entre las variables de inteligencia emocional y estabilidad

emocional se correlacionan positivamente, es decir a mayor inteligencia emocional, mayor

estabilidad emocional (Var 2). Y que su vez, la variable de inteligencia emocional tienen

gran influencia en el control de emociones y pensamiento constructivo.

Si comparamos la estabilidad emocional y bienestar psicológico tienen una relación directa


76

que implica que, a mayor estabilidad emocional, mayor el bienestar psicológico y que este

último se relaciona positivamente con el estado emocional. Un hallazgo fortuito, aunque

no materia de este estudio encontrado se relacionó con los mejores promedios alcanzados

en las diferentes asignaturas en aquellos participantes que mostraron un alto puntaje en

inteligencia emocional, psicológica y estabilidad emocional.

En resumen, este estudio proporcionó datos los cuales respondieron a la hipótesis

general indicando que existe una relación significativa entre la inteligencia emocional, el

estado emocional y bienestar psicológico de los cadetes del primer año de la Escuela

Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi en el año académico 2015.

Analizando los hallazgos sicométricos encontrados en la presente investigación

respondimos a la hipótesis específica HE1 la que indicó que el nivel de la inteligencia

emocional de los cadetes del primer año de la Escuela Militar de Chorrillos Francisco

Bolognesi fué adecuado. A su vez, los datos obtenidos indican que el nivel del estado

emocional fué estable en los cadetes del primer año de la Escuela Militar de Chorrillos lo

cual indicó que la HE2 está fundamentada en la data obtenida. En relación a la HE3 indicó

que el nivel de bienestar psicológico de los cadetes del primer año de la Escuela Militar de

Chorrillos Francisco Bolognesi año 2015 fué muy bueno.

La limitación en la presente investigación consistió en una muestra de sólo cincuenta

participantes. Otra limitación es que el estudio se realizó con una población que estudian

en un ambiente altamente estructurado donde las reglas y horarios deben cumplirse

estrictamente y donde no se cuestionan las órdenes.

Una tercera limitación es que la población estudiada tiene características

particulares como que son adolescentes que están enfocados en una carrera militar y que

dentro de la institución durante su entrenamiento se instila sentimiento de solidaridad, de

unidad de cuerpo y valores patrios y cívicos.


77

Conclusiones

1. Que los sujetos que poseen mayor inteligencia emocional, gozan de mayor bienestar

psicológico. Es decir que los individuos que muestran capacidades de autocontrol, persistencia,

retraso en la gratificación y habilidades a motivarse a sí mismos como características de su

inteligencia emocional; son individuos que perciben que tienen control de las demandas de su

entorno y consecuentemente poseen una mayor autoestima.

2. Los individuos que son capaces de posponer la gratificación inmediata serán capaces de

sentir mayor satisfacción en cualquier actividad que puedan embarcarse o disfrutar los triunfos

obtenidos, debido a que son individuos que se siente bien consigo mismos y ven el futuro con

positividad y entusiasmo.

3. Existe una correlación directa entre inteligencia emocional, estado emocional y bienestar

psicológico lo cual hace a los individuos sean capaces fijarse metas orientadas a conseguir sus

propósitos propuestos, tanto a corto como largo plazo.

4. Existe una correlación positiva entre estabilidad emocional y la inteligencia emocional que

hace que los individuos tengan mayor autoestima y la capacidad de sobreponerse a obstáculos,

frustraciones y muestran una conducta apropiada en cualquier circunstancia, aunque ésta sea

hostil o impliquen fracasos y/o aprendiendo de ellos.

5. Los individuos que poseen estabilidad emocional son capaces de afrontar las realidades,

aunque ésta se presente no beneficiosa para ellos. Sin embargo, tienen más recursos internos

que les permite sobreponerse a las vicisitudes de la vida diaria y la afrontan con optimismo y

positividad.

6. El bienestar psicológico y la estabilidad emocional hacen que los individuos tengan un

mejor control de sus impulsos y no suelen tener pensamientos irracionales que no

correspondan con la realidad.

7. Las personas con estabilidad emocional son personas que son flexibles y son capaces de adaptarse a

situaciones aún negativas y son capaces de aceptar las opiniones de otras personas que están en su entorno.
78

Recomendaciones

1. Las instituciones educación superior deben ofrecer una enseñanza de calidad que

supone considerar todas las variables implicadas en el proceso-enseñanza-aprendizaje.

2. Las metas de la educación deben rescatar la importancia y la urgencia de la educación

de las emociones y sentimientos. Esto ayudaría a que los educandos desarrollen tanto su

capacidad intelectual y emocional, lo que llamaríamos una educación integral donde el

individuo sea motivado a la creación e innovación.

3. La educación debe incluir la cultivación y creación de sentimientos, empatía,

autonomía e independencia que mejorarán la calidad de individuos que se gradúan en todos los

niveles de educación, particularmente en las instituciones que brindan educación superior.

4. Implementar programas educativos donde se enseñen a los educandos la cultivación de

valores, empatía, autoestima, autodeterminación, lo cual mejorará el rendimiento académico y

que no pase frecuentemente, que los individuos con las mejores calificaciones son contratados

pero que son los primeros en ser despedidos por que no han desarrollado su inteligencia

emocional

5. Las instituciones de educación deben promover, formar y motivar a los profesionales

que se están formando a desarrollar en adquirir esta importante habilidad como es la

inteligencia emocional. Lo que llevaría a las universidades a desarrollar técnicas, estrategias en

cómo desarrollar esta importante habilidad de sus educandos la que repercutirá en los

individuos a los que se imparte educación desde muy temprana edad.

6. Las instituciones educativas deben proponerse en cerrar la brecha de desigualdad en la

educación de las clases de menores recursos, así como elevar el estándar docente mejorando el

desempeño y la condición profesional de los docentes; capacidad didáctica, el compromiso

hacia sus alumnos y su juicio autónomo sobre las líneas concretas de acción educativa en las

que participa.
79

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83

Apéndices
84

Apéndice A
Matriz de consistencia
La inteligencia emocional, el estado emocional y el bienestar psicológico de los cadetes del primer año de la Escuela Militar de Chorrillos
Coronel Francisco Bolognesi
Variables e
Problema Objetivos Hipótesis Metodología
dimensiones

Problema principal Objetivo general Hipótesis general Variables


Tipo y Diseño de la
PG: ¿Qué tipo de relación OG.- Establecer el nivel de Variable 1
HG. Existió una relación significativa Investigación.
existe entre la inteligencia relación entre la inteligencia entre la inteligencia emocional, el Inteligencia Emocional
emocional, el estado emocional, el estado emocional estado emocional y el bienestar Variable 2 La presente investigación
emocional y el Bienestar y el Bienestar Psicológico de los Estado emocional
psicológico, de los cadetes del Primer fue de carácter
Psicológico, de los cadetes de cadetes de la Escuela Militar de Año de la Escuela Militar de Variable descriptivo.
la Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi. Chorrillos Francisco Bolognesi, añoBienestar Psicológico.
Chorrillos Francisco 2015.  Analizando Población y muestra
Bolognesi? Objetivos específicos específicamente las La población estuvo
Hipótesis específicas variables tenemos de conformada por todos los
Problemas específicos OE1.- Establecer el nivel de
Bienestar Psicológico de los HE1.- El nivel de la inteligencia
inteligencia cadetes del primer año de
PE1.- ¿Cuál es el nivel de cadetes del primer año de la emocional de los cadetes del emocional, estudios de la Escuela
Bienestar Psicológico de los Escuela Militar de Chorrillos primer año de la Escuela Militar estabilidad Militar de Chorrillos
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Escuela Militar de Chorrillos OE2.- Establecer el nivel del fue adecuado. decir, 50 cadetes.
Francisco Bolognesi? HE 2.- El nivel del estado bienestar psicológico
estado emocional de los
PE2.- ¿Cuál es el nivel del estado emocional de los cadetes del encontramos que los Técnicas de recolección
emocional de los cadetes del cadetes del primer año de la
primer año de la Escuela Militar de resultados para la de datos
primer año de la Escuela Militar Escuela Militar de Chorrillos Chorrillos Francisco Bolognesi fue
de Chorrillos Francisco Francisco Bolognesi. emotividad fue de  Análisis de
estable.
Bolognesi? OE3.- Establecer el nivel de HE3.- El nivel del bienestar 0.566 y para control contenidos.
PE3.- ¿Cuál es el nivel de inteligencia emocional de los psicológico de los cadetes del de emociones de
inteligencia emocional de los cadetes del primer año de la primer año de la Escuela Militar de 0.687 y control de  Observación
cadetes del primer año de la Escuela Militar de Chorrillos Chorrillos Francisco Bolognesi,
impulsos de
Escuela Militar de Chorrillos Francisco Bolognesi. año 2015 fue muy bueno.  Encuestas.
Francisco Bolognesi? 0.722. La autoestima
85

de 0.531 se relacionó Instrumentos.


con el puntaje de  Observación directa
control de
emociones de  Cuadros estadísticos
0.604 y el puntaje de
 Cuestionarios
control de impulsos
estructurados
de 0.593. El puntaje
de tolerancia de
0.481 relacionó
con el puntaje de
control de
emociones de 0.639
y el puntaje para
control de
Impulsos de 0.724.
Asimismo, el puntaje
para impasibilidad
de 0.444 se
relacionó, V2
con el puntaje de
control de
emociones de 0.570
y el puntaje de 0.608
para
86

Apéndice B
Se aplicó el TMMS-24 (versión corta de que hemos realizados a los alumnos del
Primer Año de la Escuela Militar de Chorrillos.
Trait-Meta Mood Scale (TMMS-24) del grupo de investigación Salovey y Mayer.
1. Presto mucha atención a los 1 2 3 4 5
sentimientos.

2. Normalmente me preocupo mucho 1 2 3 4 5


por lo que siento.

3. Normalmente dedico tiempo a pensar 1 2 3 4 5


en mis emociones.

4. Pienso que merece la pena prestar 1 2 3 4 5


atención a mis emociones y estado de
ánimo.
5. Dejo que mis sentimientos afecten a 1 2 3 4 5
mis pensamientos.

6. Pienso en mi estado de ánimo 1 2 3 4 5


constantemente.

7. A menudo pienso en mis sentimientos. 1 2 3 4 5

8. Presto mucha atención a cómo me 1 2 3 4 5


siento.

9. Tengo claros mis sentimientos. 1 2 3 4 5

10. Frecuentemente puedo definir mis 1 2 3 4 5


sentimientos.

11. Casi siempre sé cómo me siento. 1 2 3 4 5

12. Normalmente conozco mis 1 2 3 4 5


sentimientos sobre las personas.

13. A menudo me doy cuenta de mis 1 2 3 4 5


sentimientos en diferentes situaciones.
14. Siempre puedo decir cómo me siento. 1 2 3 4 5

15. A veces puedo decir cuáles son mis 1 2 3 4 5


emociones.

16. Puedo llegar a comprender mis 1 2 3 4 5


sentimientos.

17. Aunque a veces me siento triste, 1 2 3 4 5


suelo tener una visión optimista.
87

18. Aunque me sienta mal, procuro 1 2 3 4 5


pensar en cosas agradables.

19. Cuando estoy triste, pienso en todos .1 2 3 4 5


los placeres de la vida.

20. Intento tener pensamientos positivos, 1 2 3 4 5


aunque me sienta mal.

21. Si doy demasiadas vueltas a las 1 2 3 4 5


cosas, complicándolas, trato de
calmarme.
22. Me preocupo por tener un buen 1 2 3 4 5
estado de ánimo.

23. Tengo mucha energía cuando me 1 2 3 4 5


siento feliz.

24. Cuando estoy enfadado intento 1 2 3 4 5


cambiar mi estado de ánimo.

1. Nada de acuerdo 2. Algo de acuerdo 3. Bastante de acuerdo 4. Muy de acuerdo

5. Totalmente de acuerdo

El máximo puntaje es de cinco por cada pregunta y el mínimo es 1.


88

Apéndice C
Cuestionario de felicidad de Eudemon Oxford OHO
Para responder cuestionario indicar en qué medida estás de acuerdo o en desacuerdo con
cada afirmación, otorgando la puntuación que pienses que se ajusta más a la realidad. Es
importante responder con sinceridad.

Valores

Bastante
Totalmente Ligeramente Ligeramente Bastante Totalmente
de
de acuerdo de acuerdo en desacuerdo en desacuerdo en desacuerdo
acuerdo

6 5 4 3 2 1
N° Pregunta 1 2 3 4 5 6

No me siento
particularmente
1
contento/a con mi manera
de ser

Estoy intensamente
2
interesado/a en los demás

Pienso que la vida ofrece


3
grandes recompensas

Tengo sentimientos de
4 cariño hacia casi todo el
mundo

Casi nunca me levanto


5 con sensación de haber
descansado

No soy particularmente
6 optimista con relación al
futuro

La mayoría de las cosas


7
me parecen divertidas

Siempre estoy
8 comprometido/a e
involucrado/a

9 La vida es bella

No pienso que el mundo


10
sea un buen lugar

11 Acostumbro a reír
89

Cuestionario de felicidad de Eudemon Oxford OHO


Para responder cuestionario indicar en qué medida estás de acuerdo o en desacuerdo con
cada afirmación, otorgando la puntuación que pienses que se ajusta más a la realidad. Es
importante responder con sinceridad.

Me siento satisfecho/a con


12
todo en mi vida

No me considero
13
atractivo/a

Hay diferencia entre lo


14 que me gustaría hacer y lo
que he hecho

15 Soy muy feliz

Encuentro la belleza en
16
muchas cosas

Tengo efecto alegre sobre


17
los demás

Puedo encontrar tiempo


18 para todo lo que tengo que
hacer

No me siento en control
19
de mi vida

Me siento capaz de
20
cualquier cosa

Siento que mi mente está


21
totalmente alerta

Suelo experimentar
22
alegría y euforia

No me resulta fácil tomar


23
decisiones

No encuentro significado
24
y propósito en mi vida

Siento que tengo mucha


25
energía

Suelo ejercer una


26 influencia positiva en los
demás
90

Cuestionario de felicidad de Eudemon Oxford OHO


Para responder cuestionario indicar en qué medida estás de acuerdo o en desacuerdo con
cada afirmación, otorgando la puntuación que pienses que se ajusta más a la realidad. Es
importante responder con sinceridad.

No me divierto con los


27
demás

28 No me siento muy sano/a

No tengo buenos
29
recuerdos del pasado