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ORACIONES DE SANACIÓN Y LIBERACION

ORACION POR LOS ENFERMOS


(P. Emiliano Tardif)

Únete con fe a esta oración depositando tu vida entera en las manos de Jesús. Señor Jesús,
creemos que estás vivo y resucitado. Creemos que estás realmente presente en el Santísimo
Sacramento del altar y en cada uno de nosotros. Te alabamos y te adoramos, por venir hasta
nosotros como pan vivo bajado del cielo.

Tú eres la plenitud de la vida.


Tú eres la resurrección y la vida.
Tú eres, Señor, la salud de los enfermos.

Hoy queremos presentarte a todos los enfermos, porque para Ti no hay distancia ni en el tiempo
ni en el espacio. Tú eres el eterno presente y Tú los conoces. Ahora, Señor, te pedimos que
tengas compasión de ellos, para que todos reconozcan que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy; y que
se renueve su fe y su confianza en Ti; te lo suplicamos, Jesús. Ten compasión de los que sufren en
su cuerpo, de los que sufren en su corazón y de los que sufren en su alma que están orando y
oyendo los testimonios de lo que Tú estás haciendo por tu Espíritu renovador en el mundo
entero. Ten compasión de ellos, Señor.

Desde ahora te lo pedimos. Bendícelos a todos y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud,
que su fe crezca y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor, para que también ellos sean
testigos de tu poder y de tu compasión. Te lo pedimos, Jesús, por el poder de tus santas llagas,
por tu santa cruz y por tu preciosa sangre.

Sánalos, Señor.
Sánalos en su cuerpo,
Sánalos en su corazón,
Sánalos en su alma.

Dales vida y vida en abundancia. Te lo pedimos por intercesión de María Santísima, tu madre, la
Virgen de los Dolores, quien estaba presente, de pie, cerca de la cruz.
La que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos diste por madre. Tú nos has
revelado que ya has tomado sobre Ti todas nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido
curados.

Hoy, Señor, te presentamos en fe a todos los enfermos que nos han pedido oración y te pedimos
que los alivies en su enfermedad y que les des la salud. Te pedimos por la gloria del Padre del
cielo, que sanes a los enfermos que van a leer esta oración. Haz que crezcan en la fe, en la
esperanza, y que reciban la salud para gloria de tu Nombre. Para que tu Reino siga
extendiéndose más y más en los corazones, a través de los signos y prodigios de tu amor.
Todo esto te lo pedimos Jesús, porque Tú eres Jesús, Tú eres el Buen Pastor y todos somos
ovejas de tu rebaño. Estamos tan seguros de tu amor, que aún antes de conocer el resultado de
nuestra oración en fe, te decimos: gracias Jesús por lo que Tú vas a hacer en cada uno de ellos.

Gracias por los enfermos que Tú estás sanando ahora, que Tú estás visitando con tu
misericordia. Gracias, Jesús, por lo que Tú vas a hacer. Lo depositamos en tus manos desde hoy
y te pedimos que lo sumerjas en tus santas llagas. Que lo cubras con tu sangre divina, y que a
través de este mensaje tu corazón de Buen Pastor hable a los corazones de tantos enfermos que
van a leerlo. ¡Gloria y alabanza a Ti, Señor!

ORACION DE SANACIÓN DE RECUERDOS


(P. Emiliano Tardif)

Como todos estamos enfermos por heridas en nuestro pasado, a continuación hacemos una
oración de curación interior para que el Señor sane el corazón de los que reconozcan
necesitarlo.

Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos
diste a Jesús. Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que él es la luz, la
verdad y el buen pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

Hoy, Padre, quiero presentarte a este hijo(a). Tú lo(a) conoces por su nombre. Te lo(a) presento,
Señor, para que Tú pongas tus ojos de Padre amoroso en su vida. Tú conoces su corazón y
conoces las heridas de su historia. Tú conoces todo lo que él ha querido hacer y no ha hecho.
Conoces también lo que hizo o le hicieron lastimándolo. Tú conoces sus limitaciones, errores y
su pecado. Conoces los traumas y complejos de su vida.

Hoy, Padre, te pedimos que por el amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo, derrames tu Santo
Espíritu sobre este hermano(a) para que el calor de tu amor sanador, penetre en lo más íntimo
de su corazón. Tú que Sanas los corazones destrozados y vendas las heridas sana a este
hermano, Padre. Entra en ese corazón, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde
estaban tus discípulos llenos de miedo. Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: "paz a
vosotros".

Entra en este corazón y dale tu paz. Llénalo de amor. Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa por su vida y sana su corazón. Sabemos, Señor, que Tú lo haces siempre que te lo pedimos,
y te lo estamos pidiendo con María, nuestra madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando
no había vino y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino.

Cambia su corazón y dale un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dale
un corazón nuevo. Haz brotar, Señor, en este hermano(a) los frutos de tu presencia. Dale el fruto
de tu Espíritu que es el amor, la paz y la alegría. Haz que venga sobre él el Espíritu de las
bienaventuranzas, para que él pueda saborear y buscar a Dios cada día viviendo sin complejos
ni traumas junto a su esposo(a), junto a su familia, junto a sus hermanos. Te doy gracias, Padre,
por lo que estás haciendo hoy en su vida.

Te damos gracias de todo corazón porque Tú nos sanas, porque tu nos liberas, porque Tú rompes
las cadenas y nos das la libertad. Gracias, Señor, porque somos templos de tu Espíritu y ese
templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios. Te damos gracias, Señor, por la fe.
Gracias por el amor que has puesto en nuestros corazones. iQué grande eres Señor! Bendito y
alabado seas, Señor.

ORACIÓN DE PERDÓN
(P. Roberto De Grandis)

Señor Jesucristo, hoy te pido la gracia de poder perdonar a todos los que me han ofendido en mi
vida. Sé que Tú me darás la fuerza para perdonar. Te doy gracias porque Tú me amas y deseas mi
felicidad más que yo mismo.
"Señor Jesucristo, hoy quiero perdonarme por todos mis pecados, faltas y todo lo que es malo en
mí y todo lo que pienso que es malo. Señor, me perdono por cualquier intromisión en ocultismo,
usando tablas de ouija, horóscopos, sesiones, adivinos, amuletos, tomado tu nombre en vano, no
adorándote; por herir a mis padres, emborracharme, usando droga, por pecados contra la pureza,
por adulterio, aborto, robar, mentir. Me perdono de verdad.

"Señor, quiero que me sanes de cualquier ira, amargura y resentimiento hacia Ti, por las veces
que sentí que Tú mandaste la muerte a mi familia, enfermedad, dolor de corazón, dificultades
financieras o lo que yo pensé que eran castigos. ¡Perdóname, Jesús, Sáname!

"Señor, perdono a mi madre por las veces que me hirió, se resintió conmigo, estuvo furiosa
conmigo, me castigó, prefirió a mis hermanos y hermanas a mí, me dijo que era tonto, feo,
estúpido o que le había costado mucho dinero a la familia, o cuando me dijo que no era deseado,
que fui un accidente, una equivocación o no era lo que quería.

"Perdono a mi padre por cualquier falta de apoyo, falta de amor, o de afecto, falta de atención, de
tiempo, o de compañía, por beber, por mal comportamiento, especialmente con mi madre y los
otros hijos, por sus castigos severos, por desertar, por estar lejos de casa, por divorciarse de mi
madre, por no serle fiel.

"Señor, perdono a mis hermanos y hermanas que me rechazaron, dijeron mentiras de mí, me
odiaron, estaban resentidos contra mí, competían conmigo por el amor de mis padres; me
hirieron físicamente o me hicieron la vida desagradable de algún modo. Les perdono, Señor.

Señor, perdono a mi cónyuge por su falta de amor, de afecto, de consideración, de apoyo, por su
falta de comunicación, por tensión, faltas, dolores o aquellos otros actos o palabras que me han
herido o perturbado.

"Señor, perdono a mis hijos por su falta de respeto, obediencia, falta de amor, de atención, de
apoyo, de comprensión, por sus malos hábitos, por cualquier mala acción que me puede
perturbar.

"Señor, perdono a mi abuela, abuelo, tíos, tías y primos, que hayan interferido en la familia y
hayan causado confusión, o que hayan enfrentado a mis padres.

"Señor, perdono a mis parientes políticos, especialmente a mi suegra, mi suegro, perdono a mis
cuñados y cuñadas.

"Señor, hoy te pido especialmente la gracia de perdonar a mis yernos y nueras, y otros parientes
por matrimonio, que tratan a mis hijos sin amor.

"Jesús, ayúdame a perdonar a mis compañeros de trabajo que son desagradables o me hacen la
vida imposible. Por aquellos que me cargan con su trabajo, cotillean de mí, no cooperan
conmigo, intentan quitarme el trabajo. Les perdono hoy.
"También necesito perdonar a mis vecinos, Señor. Por el ruido que hacen, por molestar, por no
tener sus perros atados y dejar que pasen a mi jardín, por no tener la basura bien recogida y tener
el vecindario desordenado; les perdono.

"Ahora perdono a mi párroco y los sacerdotes, a mi congregación y mi iglesia por su falta de


apoyo,
mezquindad, falta de amistad, malos sermones, por no apoyarme como debieran, por no usarme
en un puesto de responsabilidad, por no invitarme a ayudar en puestos mayores y por cualquier
otra herida que me hayan hecho; les perdono hoy.

"Señor, perdono a todos los profesionales que me hayan herido en cualquier forma, médicos,
enfermeras, abogados, policías, trabajadores de hospitales. Por cualquier cosa que me hicieron;
les perdono sinceramente hoy.

"Señor, perdono a mi jefe por no pagarme lo suficiente, por no apreciarme, por no ser amable o
razonable conmigo, por estar furioso o no ser dialogante, por no promocionarme, y por no
alabarme por mi trabajo.

"Señor, perdono a mis profesores y formadores del pasado así como a los actuales; a los que me
castigaron, humillaron, insultaron, me trataron injustamente, se rieron de mí, me llamaron tonto o
estúpido, me hicieron quedar castigado después del colegio.
"Señor, perdono a mis amigos que me han decepcionado, han perdido contacto conmigo, no me
apoyan, no estaban disponibles cuando necesitaba ayuda, les presté dinero y no me lo
devolvieron, me criticaron.

"Señor Jesús, pido especialmente la gracia de perdonar a esa persona que más me ha herido en
mi vida. Pido perdonar a mi peor enemigo, la persona que más me cuesta perdonar o la persona
que haya dicho que nunca la perdonaría.
"Gracias Jesús, porque me estás liberando del mal de no perdonar y pido perdón a todos aquellos
a los que yo también he ofendido. Gracias, Señor, por el amor que llega a través de mí hasta
ellos. Amén."

ORACION DE SANACIÓN DE LA PROPIA IMAGEN


(Del P. Robert de Grandis)

PADRE, en nombre de Jesús, nos dirigimos a Ti para que toques a cada uno de estos hermanos y
les des una buena imagen de sí mismos y una verdadera autoestima en Cristo Jesús. Señor, ellos
pueden que se sientan indignos, inapropiados o inferiores; quizás se sientan feos, tímidos,
patosos o que no hacen nada bien. A lo mejor les llamaron apodos que no les gustaron, e incluso
de adultos pueden sentirse inseguros y no amados. Señor Jesús, llévate sus sentimientos de
fracaso, de vergüenza, decepción, culpabilidad o timidez. Te pedimos que los liberes de toda
fuerza negativa que les ha mantenido en la esclavitud y les ha apartado de vivir una vida
abundante y victoriosa.

Amado Señor, hazles saber cuánto les amas y que ellos son la niña de tus ojos. Nos dirigimos a
Ti, para que sepan que Tú has muerto en la cruz, no solo por sus pecados, sino también por sus
profundas heridas emocionales y sus recuerdos dolorosos. Te rogamos, Señor, que sanes todo lo
herido y roto que haya en ellos. Ayúdales a amarse a sí mismos, a aceptar tu perdón, a perdonarse
a sí mismos y perdonar a otros.

Señor Jesús, llena los vacíos de sus vidas. Y darles el amor y la seguridad que pueden no haber
recibido. Dales un atrevimiento santo, confianza y nuevas energías para que puedan hacer todas
las cosas a través tuyo. Señor, darles una buena imagen de sí mismos. Y que puedan verse como
Tú les ves: especiales, dignos y perdonados, para que cada uno de ellos llegue a ser la persona
que Tú creaste y quieres que sea. En el precioso nombre de JESÚS. Amén.

ORACIÓN DE LIBERACIÓN

Padre Robert de Granidis

Cubrirse con la Sangre de Cristo. Recibir el Sacramento de la Reconciliación (Confesión). Recibir el


Sacramento de la Comunión

Imaginar a Jesús delante de Nosotros

Me pongo en la presencia de Jesucristo y me someto a su Señorío:"Pónganse las armaduras de Dios


para poder resistir las maniobras del diablo" (Ef.6,11). Me mantengo firme, en pié "tomen la verdad como
cinturón, la justicia como coraza" (Ef.6,14). "Tengan siempre en la mano el escudo de la fe y podrán
atajar las flechas incendiarias del demonio" (Ef6,16). Y por último usen el casco de la salvación y la
espada de la justicia, o sea, la Palabra de Dios. (Ef 6,17)

En el nombre de Jesucristo crucificado, muerto y resucitado, ato todos los espíritus del aire, la atmosfera,
el agua, el fuego, el viento, la tierra, los abismos y el infierno. También ato la influencia de cualquier
alama errante o perdida que pueda estar presente y de cualquier emisario del poder satánico o de
cualquier reunión de brujas, brujos o adoradores de Satán que puedan estar presentes en alguna forma
pre natural.

Reclamo a la Sangre de Jesús en el aire, en la atmosfera, el agua, el fuego, el viento, la tierra y sus
frutos que nos rodean en los abismos y en el infierno. En el nombre de Jesucristo prohíbo a cada
adversario que he mencionado que se comuniquen entre sí o que se ayuden entre sí de cualquier
manera, o que se comuniquen conmigo, y que no hagan ninguna cosa a menos que se lo orden en el
Nombre de Jesús.

En el Nombre de Jesús sello con su Sangre éste lugar y a todos los presentes y a todas las familias y
amistades de aquellos presentes, y a hogares y posesiones y fuentes de sustento. (Repetir tres veces)

En el nombre de Jesucristo y por los méritos de su Preciosa Sangre, Rompo y disuelvo cada maldición,
embrujo, sello, hechizo, brujería, vínculo, trampa, lazo, ardid, mentira, escollo, obstáculo, decepción,
desviación o distracción, influencia o cadena espiritual, también cada enfermedad de nuestro cuerpo,
alma, mente que pueda alcanzarnos, bien en éste lugar o a cualquiera de las personas, lugares y cosas
antes mencionadas, por cualquier espíritu que se haga presente en nosotros por nuestros propios
pecados o equivocaciones. (Repetir tres veces)

Ahora coloco la Cruz de Jesucristo entre todas las generaciones de mi árbol genealógico y yo, reclamo
en el nombre de Jesucristo que no haya comunicación directa entre ninguna de estas generaciones.
Toda comunicación se filtrará a través de la Preciosa Sangre de Jesús.

María Inmaculada revísteme de la luz, poder y energía de tu fe. Padre, por favor, ordena a Ángeles y a
los Santos que me asistan.

Gracias Jesús por ser mi Sabiduría, mi Justicia, mi Santificación, mi Redención. Me rindo al magisterio
de tu Santo Espíritu, y recibo con respeto tu verdadera sanación intergeneracional.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los
siglos. Amén

ORACION DE SANACIÓN POR LA FAMILIA

¡Señor Jesús! Hoy venimos a Ti, en nombre de cada una de las personas de nuestra familia. Tú,
en tus designios de amor por cada uno de nosotros, nos has colocado en ella y nos has vinculado
a cada una de las personas que la componen. En primer lugar, te queremos dar gracias de todo
corazón por cada uno de los miembros de mi familia, por todo el amor que he recibido tuyo a
través de el/os y te queremos alabar y glorificar porque nos has colocado en ella. A través de la
familia y en la familia, tú nos has dado la vida y has querido para nosotros que formemos un
núcleo de amor.

Hoy, Señor, queremos que Tú pases con tu sanación por cada uno de nosotros y realices tu obra
de amor en cada uno de nosotros. Y antes de nada, Señor, queremos pedirte perdón por todas las
faltas de amor que hayamos tenido en casa, por todas nuestras indelicadezas, por todas nuestras
faltas de comprensión, por no ser a veces cauces de tu amor para ellos.

En primer lugar, Jesús, te pedimos que entres en el corazón de cada uno y toques aquellas
experiencias de nuestra vida que necesiten ser sanadas. Tú nos conoces mucho mejor que
nosotros mismos; por lo tanto, llena con tu amor todos los rincones de nuestro corazón. Donde
quiera que encuentres - el niño herido -, tócalo, consuélalo y ponlo en libertad.

Vuelve a recorrer nuestra vida, la vida de cada uno de nosotros, desde el principio, desde el
mismo momento de nuestra concepción. Purifica las líneas hereditarias y líbranos de aquellas
cosas que puedan haber ejercido una influencia negativa en aquel momento. Bendícenos
mientras íbamos formándonos en el vientre de nuestra madre y quita todas las trabas que
puedan haber dificultado, durante los meses de gestación, nuestro desarrollo en plenitud.

Danos un profundo deseo de querer nacer y sana cualquier trauma tanto físico como emocional
que pudiera habernos dañado durante nuestro nacimiento. ¡Gracias, Señor!, por estar ahí
presente para recibirnos a cada uno de nosotros en tus brazos en el momento mismo de nuestro
nacimiento, para darnos la bienvenida a la tierra y asegurarnos que Tú nunca nos faltarías ni
nos abandonarías.
Jesús, te pedimos que rodees nuestra infancia con tu luz y que toques aquellos recuerdos que nos
impiden ser libres. Si lo que más necesitamos cada uno fue más cariño maternal, mándanos a tu
Madre, la Virgen María, para que nos dé lo que nos falta. Pídele que nos abrace a cada uno, que
nos arrulle a cada uno, que nos cuente cuentos y llene el vacío que necesita el calor y el
consuelo que sólo una madre puede dar.

Quizá "el niño interior" siente la falta del amor del padre. Señor Jesús, déjanos gritar con
libertad, con todo nuestro ser: "¡Abba!, ¡papá! ¡Papaito!. Si necesitábamos alguno de nosotros
más cariño paternal y la seguridad de que nos deseaban, y nos amaban de verdad, te pedimos
que nos levantes y nos hagas sentir la fuerza de tus brazos protectores. Renueva nuestra
confianza y danos el valor que necesitamos para hacer frente a las adversidades de la vida,
porque sabemos, Padre nuestro, que tu amor nos levantará y nos ayudará si tropezamos y
caemos.

Recorre nuestra vida, Señor, y consuélanos cuando otros nos trataban mal. Sana las heridas de
los encuentros que nos dejaron asustado, que nos hicieron entrar en nosotros mismos y levantar
barreras de defensa ante la gente. Si alguno de nosotros se ha sentido solo, abandonado y
rechazado por la humanidad, concédenos por medio de tu amor que lo sana todo, un nuevo
sentido del valor de cada uno como persona.

¡Oh Jesús, nos presentamos en este día ante ti, toda la familia y te pedimos que sanes nuestras
relaciones, que sean unas relaciones llenas de cariño, de comprensión y de ternura y que
nuestra familia se parezca a la tuya. Te pedimos, por intercesión de tu Madre, la Reina de la
Paz, que nuestros hogares sean lugares de paz, de armonía y donde realmente experimentemos
tu presencia. ¡Gracias, Señor!

ORACIÓN DE SANACIÓN

Jesús resucitó, está vivo, y está ahí, a su lado, con todo su Amor y Poder, queriendo hacer con
usted lo mismo que hizo cuando vivía en la tierra hace dos mil años.

Quiere sanarlo a usted, si está enfermo.


Quiere liberarlo de sus vicios y debilidades.
Quiere ayudarlo en su hogar, su trabajo.
Quiere conducirlo a su única verdad.
Quiere sobre todo, salvarlo, librarlo del pecado.

Yo te alabo, Jesús, te bendigo, te adoro. Tú eres mi Señor y mi Salvador. Te doy gracias porque
te hiciste hombre en Belén para salvarme, porque moriste en la Cruz por mi amor, y porque
ahora, cada día, te haces Pan, porque cada día quieres nacer de nuevo en mi corazón. Gracias
porque me estás esperando con tanta humildad en la Sagrada Hostia, quieres alimentarme
dándome a comer tu propia Carne y tu propia Sangre...

Gracias, Señor, porque ahora quieres recostarte, no en un pesebre, sino en mi corazón. Señor
Jesús, ten compasión del que sufre en su cuerpo, en su corazón, en su alma, inúndalo con el
poder del Espíritu Santo, transfórmalo, santifícalo, satúralo de tu fe, tu amor y tu verdad, para
gloria del Padre y de tu Iglesia.
Te presento al enfermo que lee estas palabras. Alívialo, sánalo con el poder de tus llagas, dadle
salud de cuerpo y alma, dadle una mente sana y un corazón limpio... libera ahora mismo a los
que están atados por el alcohol, drogas, adulterio, vicios... Te presento al que tiene problemas en
su hogar y al que no tiene trabajo. Ayúdalo, Señor, dale un buen trabajo para que pueda atender a
su familia honradamente.

Virgen María, tú que fuiste la primera que arrullaste a Jesús en Belén, y la primera que presenció
su preciosa Sangre derramarse en el Calvario, ruega ahora mismo por el que lee esta líneas, dile a
tu Hijo que lo sane, que lo llene de la única Verdad, que, como en Caná, tenga "buen vino" en las
bodas de su vida.

Con tu Preciosa Sangre, Señor, limpia la mente y el corazón del que lee esto, hazle comprender
que la causa de todo mal es el pecado, porque con cada pecado te clavamos de nuevo en la cruz,
como nos dice Hebreos 6:6.

Hazle comprender que cuando nos salimos de tu única Iglesia estamos siendo apostatas y
estamos reproduciendo en nosotros mismos toda tu Pasión. Dadle arrepentimiento de su
soberbia, su orgullo, su ambición, que son peores pecados que las drogas. Hazle comprender que
usar amuletos o azabaches o collares de santería o medallas santeras es escupirte a ti en la cara,
que cada "bochinche" o adulterio es darte un latigazo en tus espaldas. Dadle verdadero
arrepentimiento y sinceros deseos de hacer una buena confesión con un sacerdote.

Por tu Santa Cruz, sana las heridas del corazón del que lee estas palabras. Las heridas producidas
por los desprecios, injusticias, traiciones del amigo, palabras duras del papá o de la mamá que
produjeron una herida honda en el corazón. Sana estas heridas que produjeron resentimientos,
odios, recelos... y sobre todo ayúdalo a comprender que lo amas con amor eterno, que fundaste tu
única Iglesia para que viva en tu seno amoroso y se alimente de tu única Verdad y de tu única
Vida.

Gracias, Jesús, por esta persona a quien estás sanando ahora, a quien estás tocando con tu
misericordia y tu poder, para que tu Reino se extienda en los corazones y en el mundo a través de
los signos y prodigios de tu Amor.

Sé ahora testigo de Jesús. Grita a tus familiares que Jesús está vivo, que te ama, que está a tu
lado con todo su amor y poder. Dile a tus vecinos que te ha sanado y salvado... dile a tus amigos
en el trabajo que vives gozoso en la única Iglesia de Cristo, sin miedo a la vida ni a la muerte... y
dímelo también a mí. ¡Espero tu carta! ¡De colores... Gloria al Señor... Bendito Sea Jesucristo!

CIERRE DE CUERPO

Por el poder de la Santísima Trinidad y del reino de los cielos, cierro, consagro, y me sello con la
preciosa sangre, carne, llagas y sagrado corazón de nuestro Señor Jesucristo, nuestro cuerpo,
alma, espíritu y mente, lo pasado, presente y futuro, todo lo que tengo y lo que soy, todo en la
creación, y declaro en el nombre de Jesucristo que ni espíritu bajo, ni demonio, ni fuerza del mal,
me podrá perjudicar ya que soy uno con la Trinidad y el poder y la fuerza de Jesucristo están
conmigo hoy y para siempre.

CIERRE DEL LUGAR

Consagro este lugar, al poder y a la misión de nuestro Señor Jesucristo, el cual dio poder a los
apóstoles y a todo el que crea en El, para destruir la serpiente antigua y sus demonios. En el
nombre nuestro Señor Jesucristo, consagro, bendigo, conjuro este sitio, de manera que el
demonio sea expulsado y exterminado de aquí para siempre (se rocía el lugar con agua bendita).

PLEGARIAS DE LIBERACIÓN
Padre Gabriele Amorth- exorcista de la diócesis de Roma

Oraciones contra el maleficio (del ritual griego)

Kyrie eleison. Dios nuestro Señor, oh Soberano de los siglos, omnipotente y todopoderoso, tú
que lo has hecho todo y que lo transformas todo con tu sola voluntad; tú que en Babilonia
transformaste en rocío la llama del horno siete veces más ardiente y que protegiste y salvaste a
tus tres santos jóvenes; tú que eres doctor y médico de nuestras almas; tú que eres la salvación de
aquellos que se dirigen a ti, te pedimos y te invocamos, haz vana, expulsa y pon en fuga toda
potencia diabólica, toda presencia y maquinación satánica, toda influencia maligna y todo
maleficio o mal de ojo de personas maléficas y malvadas realizados sobre tu siervo... haz que, en
cambio, de la envidia y el maleficio obtenga abundancia de bienes, fuerza, éxito y caridad; tú,
Señor, que amas a los hombres, extiende tus manos poderosas y tus brazos altísimos y potentes y
ven a socorrer y visita esta imagen tuya, mandando sobre ella el ángel de la paz, fuerte y
protector del alma y el cuerpo, que mantendrá alejado y expulsará a cualquier fuerza malvada,
todo envenenamiento y hechicería de personas corruptoras y envidiosas; de modo que debajo de
ti tu suplicante protegido te cante con gratitud: “el Señor es mi salvador y no tendré temor de lo
que pueda hacerme el hombre.” “No tendré temor del mal porque tú estás conmigo, tú eres mi
Dios, mi fuerza, mi poderoso Señor, Señor de la paz, padre de los siglos futuros”.

Sí Señor Dios nuestro, ten compasión de tu imagen y salva a tu siervo... de todo daño o amenaza
procedente de maleficio, y protégelo poniéndolo por encima de todo mal; por la intercesión de la
más que bendita, gloriosa Señora, la madre de Dios y siempre Virgen María, de los
resplandecientes arcángeles y de todos sus santos. ¡Amén!

Oración contra todo mal

Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen
Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí. Fúndeme, Señor,
modélame, lléname de ti, utilízame. Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas,
destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.

Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las
ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la
obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física,
psíquica, moral, espiritual y diabólica.

Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra
criatura en el mundo.

Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por
intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que
me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se
vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael,
por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.

Oración por la curación interior

Señor Jesús, tu has venido a curar los corazones heridos y atribulados, te ruego que cures los
traumas que provocan turbaciones en mi corazón; te ruego, en especial que cures aquellos que
son causa de pecado. Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psíquicos que
me han afectado en tierna edad y de aquellas heridas que me los han provocado a lo largo de toda
la vida. Señor Jesús, tú conoces mis problemas, los pongo todos en tu corazón de Buen Pastor. Te
ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazón, que cures las pequeñas heridas que
hay en el mío.
Cura las heridas de mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga
permanecer en el dolor, en la angustia, en la preocupación. Cura, Señor, todas esas heridas
íntimas que son causa de enfermedades físicas. Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor,
purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón divino. Ayúdame a ser humilde y benigno.

Concédeme, Señor, la curación del dolor que me oprime por la muerte de las personas queridas.
Haz que pueda recuperar la paz y la alegría por la certeza de que tú eres la Resurrección y la
Vida. Hazme testigo auténtico de tu Resurrección, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de
tu presencia Viviente entre nosotros. ¡Amén!

Plegaria de Liberación

Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y
con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean
liberados del maligno que los ha esclavizado. Oh, santos, venid todos en nuestra ayuda.

De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.


Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de desorden en la sexualidad, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De la división de la familia, de toda amistad mala: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te
rogamos: Líbranos, oh Señor.

Oh, Señor, que dijiste “la paz os dejo, mi paz os doy”, por la intercesión de la Virgen María
concédenos ser librados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor.
¡Amén!

Oración de Liberación
Monseñor Morales

Señor nuestro Jesucristo te adoro, te alabo, te bendigo, gracias por tu infinito amor por el que te
has hecho uno de nosotros naciendo de la Virgen María y por el que subiste a la Cruz para dar tu
vida por nosotros.

Gracias por tu sangre preciosísima con que nos has redimido. Con tu sangre preciosísima brotada
de tus sacratísimas sienes traspasadas por espinas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos,
libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder
satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu hombro y espalda llagados por la Cruz a cuestas:
cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda
iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tu costado abierto por la lanza: cúbrenos, séllanos,
lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder
maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus pies y de tus manos traspasados por los clavos:
cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda
iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de todo tu cuerpo llagado por los azotes: cúbrenos, séllanos,
lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder
maligno, todo poder satánico.

Tres veces Gloria. Amén, Amén, Amén.

Oración de autoliberación y Sanación

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo invoco a todos los ángeles y a los santos.
Me dirijo a ti Bendita Virgen María, Madre Santísima, Reina de toda la creación, te pido tu
bendición, tu protección y tu intercesión, invoco la protección y ayuda de San

Miguel El Arcángel líder de los ejércitos celestiales, de todos los arcángeles y ángeles, me uno a
la alabanza, adoración y gloria dada a nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, invoco en el
nombre de Jesús la bendición, protección y ayuda de todos los patriarcas, los profetas, los
confesores, vírgenes y mártires, los discípulos de Jesús, los Apóstoles, y de todos los santos que
han existido y que existen. En el Nombre de Jesús entro en comunión con la Santa Iglesia de
Cristo y ratifico mi fe en el Santo Nombre de Jesús y en su preciosa Sangre. En el nombre de
Jesús renuncio el pecado, renuncio a Satanás y sus trabajos de maldad, me entrego totalmente a
Jesucristo para la Gloria de Dios.

Dios Padre todopoderoso, Creador de los cielos y de la tierra, de todo lo visible e invisible,
Padre amadísimo, en unión con la Virgen María, los ángeles y los santos, te hablo humildemente
en el nombre de Jesús.

Te exalto y magnifico por tu grandeza inigualable, te alabo por todas tus perfecciones y atributos,
te adoro y te doy gracias por el regalo de mi vida, por permitirme estar en tu Presencia Santa.

Padre amado conoces mi intención, sabes que somos oprimidos por aquellos espíritus rebeldes
que nos incitan al pecado y que nos hacen estar lejos de ti.
Señor, yo he pecado por mi propio deseo y te confieso mi culpa, por favor borra las huellas de mi
pecado y acepta mi oración en el nombre de Jesús .
Señor, Dios Todopoderoso, en el nombre de Jesús te pido mi liberación y la liberación de todos
los que sienten la influencia del maligno en sus vidas. En el Santo Nombre de Jesús, cúbreme
con su Preciosa sangre, libérame Señor, libera a [ Nombre]

Señor Dios Supremo Rey del Universo, Padre de todos los espíritus, te alabo y te doy gracias por
haberme enseñado la grandeza del Santo Nombre de tu Hijo Jesús, me arrodillo en unión de toda
rodilla en el Cielo, en la Tierra y debajo de la tierra, y confieso con toda lengua que Jesús es
Señor, para tu Gloria O Dios Omnipotente.

Padre amado, te exalto y te alabo por tu generosidad con la raza humana, por aceptar el sacrificio
de tu Amadísimo Hijo Nuestro Señor Jesucristo en reparación de todos nuestros pecados, por
permitir que la Preciosa Sangre de Cristo lave nuestras almas y nos purifique de nuevo en tu
Santa Imagen.

Bendito seas Dios Padre Misericordioso que nos has enviado a tu hijo para que a través de su
Preciosa Sangre podamos ser salvados del pecado y liberados de nuestro enemigo el demonio.
Padre amado, por el poder del Santo nombre de Jesús y de su Preciosa sangre, libérame Señor de
todo espíritu maligno que tenga influencia sobre mi, desátame Señor de las cadenas que me unen
a la maldad, libérame Señor, libera a [Nombre]

Separa el enemigo de mi vida, arrójalo fuera de mi, Expúlsalo Señor, En el Santo Nombre de
Jesús, cúbreme con su Preciosa sangre, libérame Señor, libera a [ Nombre]

Dios Padre Todopoderoso, en el nombre de Jesús te pido que ganes esta batalla, tengo fe en tu
Poder, alabo tu Majestad, exalto tu Autoridad sobre el enemigo, confío totalmente en que tu estás
haciendo este trabajo para mi Salvación y la Salvación de aquellos por quienes rezo. Libera
Señor, suspende para siempre la opresión del maligno, establece tu dominio, ahuyenta con tu
Presencia a todos tus enemigos,

Revela tu Gloria. Cristo ha vencido el demonio en la cruz, saca el enemigo fuera de mi vida, para
tu Honor y Gloria. En el Santo Nombre de Jesús, cúbreme con su Preciosa sangre, libérame
Señor, libera a [Nombre]

Señor Jesús, Me arrepiento de todos los pecados que he cometido a lo largo de la vida y te pido
tu perdón. Señor pasa por toda mi vida desde el momento de mi concepción y sáname del amor
que me pudo haber faltado, lléname de tu amor.

Bendice a mis padres antes de mi nacimiento, borra cualquier lujuria que haya habido en ellos,
purifícales con tu preciosa sangre. O Dios omnipotente que lo puedes todo, bendice mi vida
desde mi comienzo, bendice mi niñez, mi juventud, bendice a lo largo de toda mi vida y hazte
presente con tu autoridad para liberarme de cualquier influencia diabólica que me haya
perturbado o que aun este presente en mi vida.

Limpia mi alma para que quede blanca como la nieve. Señor Jesús, libérame de cualquier
resentimiento que yo lleve en mi corazón contra cualquier miembro de mi familia, cualquier
persona que yo haya conocido a lo largo de mi vida, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu
Preciosa sangre, libérame Señor, libera a [ Nombre]

Libérame Señor de cualquier resentimiento que yo tenga en contra mía por todos mis errores y
torpezas, por todas mis fallas y caídas, saca Señor todas mis frustraciones, en tu Santo Nombre ,
cúbreme con tu Preciosa sangre, libérame Señor, libera a [ Nombre] Sáname Señor de cualquier
resentimiento que yo lleve en contra tuya por haberme sentido ofendido con mi destino el cual es
tu santa voluntad, en tu Santo Nombre , cúbreme con tu Preciosa sangre, libérame Señor, libera a
[ Nombre]

Señor Jesús, Dios misericordioso, tu conoces la razón por la cual el enemigo me ataca, Libérame
Señor y salva mi alma. Libérame Señor de toda maldición que yo haya recibido, de todo odio,
hechizo, brujería, mal de ojo, espiritismo, satanismo, magia, yoga, guija, clarividencia,
adivinaciones, cultos, ocultismo.

Señor Jesús tu das libertad a los cautivos, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre,
aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]

Libérame Señor de todo espíritu maligno contraído por abuso sexual, aberraciones, deseos
impuros, avaricia, ira, o cualquier pecado que yo haya cometido, perdóname Señor, en tu Santo
Nombre , cúbreme con tu Preciosa sangre, libérame para la Gloria de tu Santo Nombre , libera a
[ Nombre]

Señor Jesús tu ganaste nuestra libertad en la cruz, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa
sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre] Señor Jesús, Dios
todopoderoso, tú eres luz, manifiesta tu presencia sobre los espíritus de la oscuridad que me
rodean, Señor Jesús tu eres la Luz del mundo, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa
sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]

Señor Jesús, tú eres el Rey de la Paz, manifiesta tu presencia sobre todos los espíritus malignos
que me perturban, comanda tu Paz sobre esta tormenta, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu
Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]

Señor Jesús, tú eres el Gozo de todo el que te conoce, saca Señor el enemigo que me roba la
felicidad, libérame Señor, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno
por tu santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]

Señor Jesús, tú eres El gran Amor de Dios, manifiesta tu presencia sobre todos los espíritus de
odio que han atacado mi vida, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el
maligno por tu santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]

Señor Jesús, tú eres humildad, manifiesta tu presencia sobre el espíritu del orgullo que me ha
llevado a desafiarte con mis pecados, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja
el maligno por tu santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]
Señor Jesús, tú eres caridad, manifiesta tu presencia sobre toda avaricia que me haya tocado el
corazón, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo
poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]

Señor Jesús, tú eres amor al prójimo, manifiesta tu presencia sobre toda envidia que me haya
manchado el alma, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu
santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]

Señor Jesús, tú eres paciencia y comprensión, manifiesta tu presencia sobre toda ira que yo haya
tenido, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder.
Libérame Señor, libera a [Nombre]

Señor Jesús, tú eres pureza, manifiesta tu presencia sobre toda impureza y lujuria que haya
manchado mi alma, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu
santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]
Señor Jesús, tú eres amo sobre todas las cosas, tu tienes todo control, manifiesta tu presencia
sobre toda glotonería, la falta de control, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre,
aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor, libera a [Nombre]

Señor Jesús, tú eres el constructor del Universo, tu trabajo es continuo y necesario para mi
salvación, manifiesta tu presencia sobre todo espíritu de pereza que me haya influenciado, en tu
Santo Nombre , cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame
Señor, libera a [Nombre]

Señor Dios, Espíritu Santo. Espíritu de Dios el Padre y del Hijo, Amor del Padre y del Hijo,
Amor Divino que sostiene el universo. Dios Todo poderoso y Omnipotente que llenas la creación
con tu Santa Presencia, escúchame en el nombre de Dios el Padre y del Hijo, bendíceme con tu
Amor y tu Paz.

Señor Dios, que me haz hecho tu templo, perdóname por no haber respetado tu morada santa, por
haberte echado con mi maldad. Dios, Espíritu Santo, en el nombre de Jesús, saca cualquier mal
espíritu que ha venido a tomar tu lugar, toma posesión una vez más de tu templo y perdona mi
pecado.

En el Santo Nombre de Jesús, cúbreme con tu Amor divino, libérame Señor, libera a [Nombre]
Espíritu de amor aleja todo odio de mi vida, espíritu de caridad saca toda avaricia y envidia de
mi alma, espíritu de paciencia y entendimiento saca toda ira, espíritu de la pureza saca toda
lujuria de mi corazón, limpia mi mente, espíritu de perfección saca toda imperfección, saca toda
gula, intemperancia y destruye mi pereza para que yo pueda ser un digno templo de tu presencia.

En el Santo Nombre de Jesús, cúbreme con tu Amor divino, libérame Señor, libera a [Nombre)
Señor Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. En tu santo nombre reclamo que liberes mi alma y me
hagas de nuevo un digno Hijo de Dios, En el Santo nombre de Jesús reclamo mi sanación física y
espiritual. Padre mío no me abandones, Jesús mío ten misericordia de mi, Espíritu Santo lléname,
bendíceme y fortaléceme.
Señor Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en compañía de la Virgen María, de los ángeles y de
los santos te bendigo, te alabo, te doy gracia y te glorifico porque hoy me has sanado, hoy me has
liberado, hoy haz roto las cadenas que me amarraban, hoy haz recreado tu imagen santa en mi
alma, hoy haz triunfado una vez más. Gracias Señor Jesús, gracias Señor Jesús, gracias Señor
Jesús. Aleluya, Aleluya, Aleluya, Amén. ¡Gloria a Dios!

ORACIÓN PARA CONFIARSE A SAN BENITO


Oh, Santo Padre Benito, que ayudas a cuantos acudimos a ti: Acógeme bajo tu protección;
defiéndeme de todo mal que aceche mi vida; obtenme la gracia del arrepentimiento de mi
corazón y una verdadera conversión para reparar las culpas cometidas, y para alabar y glorificar
a Dios todos los días de mi vida. Hombre con corazón como el de Dios, recuérdame allá en lo
alto, porque, perdonados mis pecados, me devuelves la estabilidad en el bien; no permitas que
me separe de él, acógeme en el coro de los bienaventurados, junto a ti y al grupo de los santos
que han ido detrás tuyo hacia la eterna beatitud.

Dios omnipotente y eterno, por los méritos y el ejemplo de San Benito, de su hermana, la virgen
Escolástica y de todos los santos sacerdotes renueva en mí Tu Santo Espíritu; dame fortaleza en
el combate contra las tentaciones del maligno, paciencia en las tribulaciones de la vida,
prudencia en los peligros. Aumenta en mí el amor a la castidad, el deseo de la pobreza, el ardor
en la obediencia, la humilde fidelidad en la observancia de la vida cristiana. Confortado por Ti y
sostenido por el Amor de mi prójimo, puede servirte alegre y unirme victorioso en la Patria
Celestial con todos los santos. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

BENDICIÓN DE LA CRUZ DE SAN BENITO


Esta bendición hace parte del ritual de la Iglesia Católica y puede ser recitada
SÓLO por un Sacerdote

(Signo de cruz) In nòmine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen

V.Adjutòrium nostrum in nòmine Dòmini.

R. Qui fecit caelum et terram. Exorcizo vos, numismata, per Deum + Patrem
omnipoténtem, qui fecit caelum et terram, mare et òmnia, quae in eis sunt. Omnis virtus
adversàrii, omnis exércitus diàboli et omnis incùrsus, omne phantàsma sàtanae,
eradicare et effugare ab is numismàtibus: ut fiant òmnibus, qui eis usùri sunt, salus
mentis et còrporis : in nòmine Patris + Omnipotentis, et Iesu + Christi Filii ejus, Dòmini
nostri, et Spiritus + Sanctus Paràcliti, et in caritàte ejusdem Dòmini nostri Jesu Christi,
qui ventùrus est judicare vivos et mòrtuos, et saeculum per ignem.
R. Amen.

Kyrie, Eleison. Christe, Eleison. Kyrie, Eleison.

V. Dòmine, exàudi orationem meam.

R. Et clamor meus ad te vèniat.


V. Dòmine vobiscum.

R. Et cum spiritu tuo.

Oremus: (Oratio)

Deus omnipotens, bonòrum òmnium largìtor, sùpplices te rogàmus, ut per


intercessiònem
sancti Benedicti his sacris numismàtibus tua benedictiònem +infùndas, ut omnes, qui ea
gestàverint ac bonis opéribus inténti fùerint, sanitàtem mentis et còrporis, et gràtiam
sanctificatiònis, atque indulgéntias (nobis) concéssas cònsequi merentur, omnésque
diàboli insìdias et fraudes, per auxilium misericòrdiae tuae, stùdeant devitàare et in
cospéctu tuo sancti et immaculàti vàleant apparére. Per Christum Dòminum nostrum.

R. Amen.

(Signo de cruz) In nòmine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen

ORACIÓN DE LA CRUZ

(Signo de cruz) En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Santa Cruz del Padre Benito. La Santa Cruz sea mi Luz. No sea el dragón mi guía.
Apártate, satanás; no sugieras cosas vanas; venenosa es tu carnada, bebe tú mismo el
veneno. Paz (signo de cruz) En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
ORACIONES DE EXORCISMO CONTRA SATANÁS Y
LOS ÁNGELES REBELDES
Os exorcizamos, espíritus de impureza, poderes satánicos, ataques del enemigo infernal,
legiones, reuniones, sectas diabólicas, en el nombre y por virtud de Jesucristo nuestro Señor, os
arrancamos y expulsamos de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a la imagen de Dios y
rescatadas por la preciosa sangre del Cordero Divino.

No oses más, pérfida serpiente, engañar al género humano ni perseguir a la Iglesia de Dios, ni
sacudir ni pasar por la criba como el trigo a los elegidos de Dios. Te manda Dios Altísimo, a
quien por tu gran soberbia aún pretendes asemejarte y cuya voluntad es que todos los hombres se
salven y vengan en conocimiento de la verdad.

Te manda Dios Padre. Te manda Dios Hijo. Te manda Dios Espíritu Santo. Te manda Cristo,
Verbo eterno de Dios hecho carne, que para salvar nuestra raza perdida por tu envidia, se humilló
y fue obediente hasta la muerte, que ha edificado la Iglesia sobre piedra firme, prometiendo que
las puertas del infierno no prevalecerán jamás contra ella y que permanecería con ella todos los
días hasta la consumación de los siglos.

Te manda la santa señal de la Cruz y la virtud de todos los misterios de la fe cristiana. Te manda
el poder de la excelsa Madre de Dios, la Virgen María, que desde el primer instante de su
Inmaculada Concepción, aplastó tu orgullosa cabeza por virtud de su humildad.

Te manda la fe de los Santos Apóstoles. Te manda la sangre de los Mártires y la piadosa


intercesión de todos los santos y las santas. Así pues, dragón maldito y toda la legión diabólica,
te conjuramos por el Dios vivo, por el Dios verdadero, por el Dios Santo, por el Dios que tanto
amó al mundo, que llegó hasta a darle su Hijo Unigénito, a fin de que todos los que creen en El
no perezcan, sino que vivan vida eterna; cesa de engañar a las criaturas humanas y brindarles el
veneno de la condenación eterna.

Cesa de perjudicar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye de aquí, Satanás, inventor y
maestro de todo engaño, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede delante de Cristo,
en quien nada has encontrado que se asemeje a tus obras; retrocede ante la Iglesia, una, Santa,
católica y apostólica, que Cristo mismo compró con su sangre.

Humíllate bajo la poderosa mano de Dios, tiembla y desaparece ante la invocación hecha por
nosotros, del santo y terrible nombre de Jesús, ante el cual se estremecen los infiernos; a quien
están sometidas las Virtudes de los cielos; las Potestades y Dominaciones, a quien los
Querubines y Serafines alaban sin cesar en sus cánticos diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor
Dios de los Ejércitos! (Tomado del libro: Angeles y Demonios. De Mons. Alfonso Uribe
Jaramillo.Publicado por: Librería Parroquial de Clavería S.A.)

ORACIÓN DE SAN CIPRIANO


Oración de san Cipriano. Para combatir toda clase de hechizos, sacar los malos espíritus
del cuerpo, alejar al demonio, bendecir una casa. Es eficaz asimismo contra rayos,
pedriscos, huracanes, tempestades, etc.

Yo no conocía tu Nombre santo y terrible, Altísimo Señor; mas ahora sé que eres Dios fuerte,
Dios grande, Dios omnipotente, Dios sempiterno.

Yo ataba las nubes e impedía cayese la Lluvia sobre el haz de la tierra, y la hierba de la tierra se
secaba, y los árboles no daban fruto, y las mieses se marchitaban en los campos.

Yo pasaba por en medio de un rebaño y las bestias se dispersaban y se perdían.

Yo encantaba a un hombre, a una mujer, a un niño, solo con un rayo de mi mirada; mi poder para
el mal era muy grande, pero hasta ahora no he conocido la ciencia secreta del bien, oh grande y
poderoso Señor! Oh, Dios omnipotente y sempiterno!

Yo te ruego concedas a tu humilde siervo Cipriano que todo hombre o mujer que rezare
devotamente mi oración se vea libre de hechizos, posesiones, sortilegios, encantamientos y otras
malas artes de brujería, así como le preserves de tempestades, terremotos, huracanes, rayos e
incendios. Amen.

Anula y desvanece, Altísimo Dios Creador Nuestro, por las oraciones de los Ángeles buenos y
por los Santos que te rodean, todos los sortilegios y ligaduras que se han hecho o hagan (de día o
de noche) por hombres infames y mujeres perversas contra tu siervo.

Y que sus enemigos y contrarios sean malditos... Y que sea desembrujado de cualquier maleficio
hecho por invocación, virtudes y potestades infernales, ya sea hecho por figuras grabadas en oro,
plata, cobre, estaño, hierro, plomo u otro metal cualquiera; ya sea por huesos de muerto, de
hombre, o animal de cuatro patas, o de aves nocturnas; asimismo si fuera hecho el
embrujamiento con pedazos de lana, de lino, de seda, de algodón o de cáñamo, pertenecientes a
un muerto o a una persona viva, sana o enferma; o con cabellos o uñas de cristiano, de moro, de
judío o de hereje; o bien fuesen enterrados en sepultura de gigantes, o de hebreos, o de
sarracenos, o de cristianos, y los que están hechos en piedra, o en madera, o en hierbas, o en agua
(de mar o de río), y asimismo los maleficios por medio de libros o palabras o en estatua, de metal
o de cera, o en signos dibujados en pergaminos; y también los hechos en montañas o en valles,
en fortalezas o en castillos de moros; en campos o en viñas; en bosques o en selvas; junto a un
árbol o bajo una mata o bajo una piedra; en cabaña o en casa de campo; en la pared de una
iglesia, convento o ermita; en el lecho; o en el pozo de una casa; o en cualquiera otro sitio de la
tierra elevado o profundo; asimismo los que se dan en comida o en bebida, o se pudren en aguas
corrompidas, o se consumen o han sido consumidas por el fuego. Oh, Dios santo, Dios poderoso,
bueno y terrible!
Haz que desaparezcan y queden deshechas todas las malas cosas dichas y hechas de Levante a
Poniente... librando de todo mal y peligro, de vientos y pedriscos, de aguaceros y turbiones, de
rayos y centellas, de fantasmas y visiones, de emboscadas y traiciones, de dagas y cuchillas y de
toda cosa mala. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria a! Espíritu Santo. Amen.

ORACION DE INTERCESIÓN Y GUERRA ESPIRITUAL


Padre Celestial, lo primero que quiero hacer es declarar que tu eres mi Dios. Que te
amo sobre todas las personas y cosas que existen. Te amo con todo mi corazón. Te
amo con oda mi alma. Te amo con toda mi mente y con todas mis fuerzas. Sólo a ti te
serviré con todas mis fuerzas. Sólo a ti te serviré. Sólo tú mereces mi adoración y mi
entrega. Tú eres el Rey de reyes y Señor de Señores. En ti me gozo, Dios. Tú eres mi
fortaleza.

Eres mi salvador, mi Señor, mi príncipe de paz. No hay nadie como tú. El trono de mi
vida te pertenece sólo a ti. Mi entrega total es a ti. No serviré jamás a ningún otro dios.
Eres mi sanador, mi libertador y mi protector. Eres el que sustenta mi vida, el que me
levanta cuando tropiezo. Eres El que me alienta cuando me siento desanimado, el que
adiestra mis manos para la batalla. Tuyo es el reino, el poder y la gloria, por los siglos
de los siglos.

Padre, quiero pedirte, en el nombre de Jesús, que el Espíritu Santo me revista de una
armadura reforzada, para estar permanentemente protegido de los dardos del enemigo.
Declaro en voz alta tu palabra respecto a esta armadura espiritual y conforme la
pronuncio, recibo ese refuerzo sobre la armadura que me has dado. Yo recibo esa
protección. Yo recibo esa fortaleza que viene únicamente de estar unido a Ti.
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las
asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra
principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y
habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con
la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del
evangelio de la paz.

Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de
fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es
la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y
velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.
Sí, Padre. Yo recibo esta armadura reforzada por el Espíritu Santo. Recibo el cinto de la verdad. Recibo
la coraza de justicia. Recibo el calzado del apresto del evangelio de la paz. Recibo el escudo de la fe.
Recibo el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu. Uso estas armas de luz para protegerme de
todo ataque del enemigo y avanzo en tu nombre contra el reino de las tinieblas.

Ahora unjo mi cuerpo con aceite y sello toda entrada del enemigo. Unjo con aceite a los miembros de mi
familia. Unjo también a mis animales. Pongo cobertura espiritual sobre mí, sobre mi familia, sobre las
personas que están bajo mi cobertura espiritual, sobre nuestros animales. Levanto vallado de Dios sobre
nuestros medios de transporte, sobre nuestros bienes materiales y sobre nuestros trabajos. Cubro
también el alimento que consumamos este día.

Cubro nuestra ropa y todo lo que entre en contacto con nuestro cuerpo. Pongo cobertura sobre nuestros
ministerios, nuestros dones espirituales, nuestras capacidades y conocimientos, para que no sean
tocados por Satanás y sus legiones demoníacas. No acepto ningún intento del enemigo e enviarnos
enfermedad. No recibo ninguna de sus maldiciones para nosotros. No permito que Satanás y sus
enviados nos vengan a robar energía. No recibo sus planes para traernos accidente, destrucción, ni
muerte. No recibo secuestro, ni abuso, ni violación para nosotros.

Ahora unjo mi casa y todo lo que tú me has dado, Señor. Unjo mi carro e invalido toda
maldición para causarme accidente. No recibo los intentos de Satanás de venir a
robarme. Cubro el dinero que el Señor me ha dado y todos los bienes materiales contra
robo. No recibo los planes del enemigo de dañarme en ninguna forma, invalido todo
plan del maligno de causar incendios en mi casa, en mi trabajo o mientras me
transporto. Invalido todo intento de dañarme a través de terremotos, huracanes o
inundaciones. Protejo mi hogar, mi iglesia y mi lugar de trabajo de toda maldición
enviada con fines destructivos.
Pido la protección del Espíritu Santo sobre mis pastores, consejeros e intercesores, en el nombre de
Jesús. Levanto cobertura espiritual sobre ellos. Levanto cobertura espiritual sobre la iglesia a la que
asisto y sobre los ministerios en los que recibo mi alimento espiritual. Te ordeno Satanás que te apartes
de ellos.

Declaro que soy parte del Ejército de Jesucristo y avanzo bajo su dirección contra todo enemigo, sea
humano o demoníaco. Declaro que la poderosa mano de Dios me guarda y me sostiene. Declaro la
victoria del reino de Dios sobre el reino de las tinieblas. Declaro que Jesucristo venció a las huestes
malignas al morir voluntariamente por la redención de la humanidad y al resucitar victoriosos. Declaro
que ante el nombre de Jesús tiene que doblarse toda rodilla y toda lengua tiene que confesar que
Jesucristo es el Señor.
Como miembro del escuadrón de guerra del Altísimo, te entro Satanás. Te ordeno que
te sujetes a la palabra de Dios y reconozcas el Señorío de Cristo Sobre ti. Te ordeno
que te doblegues ante el único y todopoderoso Dios y confieses que Él es el Señor, el
único Señor y que Él te venció hace más de dos milenios en la Cruz del Calvario.
Arrodíllate con tus legiones ate El y decláralo como Rey del Universo
Ahora me dirijo a las personas que practican el desdoblamiento para espiar o bloquear a los hijos de
Dios. Les advierto que el Espíritu de poder satánico no les va a cuidar más sus cuerpos porque lo voy a
atar y le voy a ordenar que se aleje de ustedes. Por lo tanto, vuelvan inmediatamente a sus cuerpos,
antes de que pierdan la vida. Les prohíbo seguir practicando el desdoblamiento y les advierto que si lo
intentan, sufrirán daño físico y espiritual.

Es mejor que aprovechen esta oportunidad que les da el Señor de arrepentirse y entregarse a El para
que entren en el plan de salvación que El le extiende a la humanidad, antes de que sea tarde para
ustedes. Sepan que Satanás los ha engañado diciéndoles que ya no pueden pasarse de bando. Eso es
falso. Aún están a tiempo. Arrepiéntanse de sus pecados, entréguense a Dios y busquen una iglesia
donde les ayuden a liberarse de la influencia demoníaca en sus vidas.

Les prohíbo entrar más en mi casa, en mi iglesia y en mi trabajo. Tampoco entrarán en mis carros, buses
o medios de transporte para hacer daño Ahora enfrento al espíritu de Poder Satánico. Te ato, en el
nombre de Jesús, te ordeno de quitarte de los cuerpos de los satanistas, brujos y practicantes de
ocultismo quienes tienen por costumbre el desdoblamiento a fin de entrabar los planes del reino de Dios.
Te ordeno, poder satánico, que te retires de sus cuerpos. Ya no harás el trabajo de cuidarles el cuerpo
para permitirles el desdoblamiento, los viajes astrales. Te prohíbo que los cuides

Ahora batallo contra ti Satanás, en base a proverbios 6:31. Pero si es sorprendido,


pagará siete veces; Entregará todo el haber de su casa. Así que te exijo, en el nombre
de Jesús, que me devuelvas todo lo que me has robado, multiplicado por siete. Me vas
a devolver la energía y la salud que me has robado. Me vas a devolver la memoria y la
lucidez mental que me has robado. Me vas a devolver el dinero y los bienes materiales
que me has robado.

Devuélveme también las revelaciones, las profecías, los sueños que me has robado.
Devuélveme la imagen. La reputación y la credibilidad que me has robado. Devuelve a
todos los cristianos que engañaste y que sacaste de las iglesias. Devuelve a los líderes
y pastores que has sacado de las iglesias. Devuelve a los niños y jóvenes que has
engañado y las has robado de las iglesias y ministerios. Devuelve las relaciones y la
comunicación, el amor y la unidad que has robado.

Todo lo vas a devolver multiplicado por siete. Vas a pasar mucho tiempo trabajando
para el pueblo de Dios, Satanás, mientras reintegras absolutamente todo lo que nos
has robado. Hazlo ahora, en el nombre de Jesús... Conozco muy bien quién soy en
Cristo. Soy un redimido por la sangre del Cordero. Soy hijo del Altísimo. Soy siervo de
Dios, soldado de Jesucristo. Como tal estoy protegido por su mano poderosa. No
puedes venir contra mí, Satanás-. Te recordamos que no puedes venir contra nosotros
pues Escrito Está: Mt. 16; 18 “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta
roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Para esto
apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Cristo vino a deshacer
tus obras, Satanás y nosotros seguimos sus pasos desbaratando todas tus obras sobre
la tierra. Dios “nos ha librado de la potestad de las tinieblas” Col. 1, 13, “nos hizo sentar
en los lugares celestiales con Cristo Jesús” Efesios 2:6” “nos hizo reyes y sacerdotes
para Dios” Ap. 1, 6, para gobernar con él y así venimos destruyendo tus fortalezas con
las armas que Dios nos entregó

2 Cor 10,4. Destruimos tus fortalezas en nuestras vidas y en nuestras familias, en


nuestros trabajos y en nuestros ministerios. Te recuerdo Satanás, que nuestro Señor te
venció en la Cruz. Fuiste derrotado. Fuiste despojado y exhibido públicamente,
inmundo. Col 2, 15. Caíste en la trampa. Creíste que lo habías vencido al lograr que lo
crucificaran. La entrega de Jesús fue voluntaria y su muerte significó tu derrota. La
tumba está vacía.

¿Dónde está, OH muerte, tu aguijón? ¿Dónde, OH sepulcro, tu victoria? Jesús bajó a


tus dominios y te arrebató las llaves de tu reino Apoc. 1:18. Y el mismo poder de
resurrección que levantó a Jesucristo de la muerte nos levanta a nosotros (1 Cor. 6:14)
y vive ahora en nosotros. Usamos el poder del Espíritu Santo hoy para protegernos de
tus artimañas, Satanás.

Renuncio a todas las maldiciones que has enviado contra mí y los que están bajo mi
cobertura, Satanás. Las invalido, en el nombre de Jesús. No puedes tocar nuestras
vidas, Satanás, porque están escondidas en Cristo. Col. 3, 3 en la palma de su mano
Isaías 49, 16. Por tanto, apártate de nosotros y aparta todos los espíritus que has
enviado para dañarnos. Nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo (1cor. 6:19).
No puedes tocar nuestros cuerpos con enfermedad, con debilidad, con fatiga. Revoco
toda sentencia de muerte emitida contra nosotros. Ato los demonios invocados en
rituales satánicos contra nosotros para que no puedan cumplir las órdenes que les han
dado. En lugar de tus maldiciones, Satanás, recibo las bendiciones de mi Padre
Celestial. Recibo su paz, su fortaleza, recibo su aliento y su salud divina. Jesús pagó el
precio de mi salud (Is 53,5) así que apártate de nosotros ahora mismo.
Ato los poderes demoníacos de los brujos, los hechiceros y los satanístas. Ato los poderes de los magos,
de los sacerdotes de macumba, santería y vudú, ato los poderes de los espiritistas y de todos los siervos
de Satanás que estén realizando prácticas contra mí y los que están bajo mi cobertura. Quebranto su
poder contra nuestra salud física y emocional. Los quebranto sobre nuestra fuerza física.

Los quebranto sobre nuestras finanzas. Sobre todas las actividades y labores, para que no puedan
interferirlas de ninguna manera. Los quebranto sobre nuestros medios de transporte, sobre nuestras
relaciones interpersonales, sobre nuestras percepciones para que no confundan. Sobre terrenos, sobre
nuestros territorios. Les ordeno que suelten nuestros aparatos electrónicos y eléctricos. No tocarán
ninguno de nuestros objetos para dañarlos, robarlos o destruirlos. Los quebranto también sobre nuestros
medidores de agua y de luz a fin de que no los inflen para aumentar nuestras cuentas.

Lo ordeno, en el nombre de Jesús. Pido a Dios que su ira descienda sobre todas las fuerzas enemigas
enviadas contra mí y las detenga. Jesucristo es nuestro comandante. Él es el gran guerrero. El es el
eternamente victorioso Rey. El es quien destroza tus fuerzas, Apoleón. El es quien arrebata tu presa,
Lucifer. El es el que invalida todos tus pactos de brujería, Belcebú.

Él deshace tu hechicería, tu magia negra y vudú. El destruye todo trabajo de macumba, de santería y
toda otra práctica satánica contra mí. El pacto más alto que hay es el pacto de la sangre de Jesucristo
derramada voluntariamente por mí. Yo me acojo a la protección de ese pacto y renuncio a todo otro
pacto practicado por mis antepasados o mis enemigos, que en alguna forma me esté atando o
acosando. Los demonios invocados en esos rituales tienen orden de apartarse de mí y de los que están
a mi cuidado, ahora, en el nombre de Jesús.

Por lo tanto, Belcebú, entrega todos esos pactos a los pies de Jesucristo y aparta a tus huestes de
nosotros. Las envío atadas al abismo con orden de no regresar a nosotros. Jehová es mi guerrero y El
es poderoso para guardarme sin caída (Judas 24), para guardarme de tus maquinaciones. El está
montado en su caballo blanco y tiene su espada lista (Ap 19, 11-16). Son tiempos de guerra Satanás y
nosotros vamos detrás de nuestro Dios en esta lucha, para combatir a tus enviados, a echar por tierra
todos los planes destructivos y para arrebatarte a tus cautivos. Jesús, la Luz del mundo (Mal 4, 2).

El Alumbra nuestro camino y los pasos que hemos de dar los daremos confiados, seguros en El. El es mi
amparo y mi fortaleza. El es mi pronto auxilio en las tribulaciones (sal 46,1). El es mi castillo y mi refugio
(Sal 18,2) en la adversidad. Por tanto no temo. No temo tus amenazas. No temo tus dardos, porque Dios
es mi escudo (Sal 3,3) en todo tiempo. El hace mis pies como de ciervas y me pone en las alturas (sal
18,33) y El te aplastará en breve, Satanás (Ro 16,20)

Padre celestial declaro mi lealtad y mi entrega a ti. Tú me has enviado a libertar a los cautivos Mt 10,8,
Tu me has enviado a someterme a Ti. Tú me has enviado a resistir al diablo y me has prometido que el
huirá de mí -Sant 4, 7 Conforme a tu palabra, estoy en pie de guerra contra el enemigo. Tú me has
enviado a pelear la buena batalla de la fe 1Tim 6,12 y en Tu nombre avanzo contra el enemigo,
haciéndolo retroceder. Tomo la ofensiva contra él, completamente confiado en tu autoridad y en tu poder
para derrotarlo y aplastarlo completamente. ¡Fuera de mi familia! ¡Fuera de mi trabajo! ¡Fuera de mi
Ministerio ¡ ¡ Fuera de mi iglesia! En el nombre de Jesús, ¡Fuera! ¡Apártate de mí y de los que tengo a mi
cargo!

Satanás, ahora ordeno que te apartes de todos los siervos de Dios. Apártate en el nombre de Jesús, de
los apóstoles que Dios ha levantado en estos tiempos. Apártate de los pastores. Quita tus manos de los
evangelistas, suelta a los consejeros. Suelta también a los diáconos de las iglesias. Apártate de los
maestros y de todo el liderazgo de la iglesia de Jesucristo. Clamo la protección de nuestro Dios sobre
todas las personas que tienen un ministerio. Las bendigo con la protección del Altísimo, porque su
palabra promete que:

El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra Del Omnipotente Sal 91, 1
Satanás suelta sus vidas. Suelta a sus familias, su salud y sus finanzas. Suelta todo lo
que ellos tienen y son, en el nombre de Jesús. Padre, ahora clamo por los profetas en
mi país. Clamo a ti por ellos para que tú los protejas, para que tú los sanes y los liberes
y los unjas para el trabajo que tienen que desempeñar en tu reino. Unge sus dones,
Señor. Arranca todo atadura que Satanás ha logrado ponerles. Levanta sus ministerios.
Dales un nuevo fluir en sus vidas. Activa sus dones y ponlos a trabajar dentro de tu
viña. Satanás, te ordeno en el nombre de Jesús que sueltes a los profetas de mi país.

Quita de ellos tu influencia. Déjalos fluir libremente para el Señor. Ellos son propiedad
privada del Dios Altísimo, así que ¡Suéltalos ahora mismo! Retira los demonios que
enviaste contra ellos para mortificarlos y dañarlos. Te envío fuera de ellos, en el nombre
de Jesús.
También yo me presento delante de Ti, mi Dios. Entro en tu presencia y en obediencia a tu palabra, me
dispongo a recibir tus instrucciones. Abre mis oídos espirituales. Abre mis ojos espirituales. Bautízame en
la plenitud de tu Santo Espíritu. Estoy dispuesto a aprender de Ti, Señor.

Enséñame a profetizar. Enséñame a discernir tu voz. Enséñame a ser vocero tuyo a los que tú me
envíes. Me dispongo a recibir tu unción sobre todos los dones espirituales que tú quieras hacer fluir a
través mío. Quiero recibir de ti todo lo que quieras darme. Y con este propósito, renuncio a todo estorbo
para que el mover profético se dé en mí. Renuncio al Temor, al temor de equivocarme. Renuncio al temor
de hacer el ridículo. Renuncio al temor de ser juzgado o rechazado, renuncio al temo a no ser
comprendido. Temor ¡fuera de mí, en el nombre de Jesús!

Padre, renuncio al dolor y a la desilusión. Renuncio a la inseguridad que me vino de experiencias en mi


pasado. Echo fuera la influencia negativa que han ejercido sobre mi vida y toda la decisión de confiar
plenamente en ti, en tu guía en tu protección y en tu apoyo. Te presento toda herida emocional en mi vida
causada por personas que consciente o inconscientemente me han dañado. Hoy te doy esas heridas
para que tú las sanes. Sana mis recuerdos. Sana mis sentimientos. Sáname de la frustración y del
quebranto. Renuncio a todo resentimiento contra cada persona que me ha dañado. Decido perdonar a
todo aquel que me ha maltratado y me desato del odio. Me desato del deseo de venganza y del rencor
que me ha atado a ellas en el pasado. Escojo ser libre en Cristo, por tanto me desato de esas cadenas.

Renuncio a opresión y a tormento. Renuncio a bloqueo sobre mis dones y ministerio.


Renuncio a todo tipo de bloqueo sobre mi vida, sea emocional o espiritual. Echo de mí
todo demonio que ha querido entrabar el fluir de Dios en mi vida y en mis dones.
Recibo la unción nueva y fresca del espíritu santo sobre mí, ahora, en el nombre de
Jesús. Renuncio a la incredulidad y a escepticismo. Renuncio a confusión y a rechazo.
Renuncio al miedo y a indecisión. En el nombre de Jesús los echo fuera de mi vida
para siempre.

Renuncio a Cobardía e indiferencia. Renunció a engaño y a mentira y a falsa profecía. Renuncio a Falsa
visión y a falsos mensajes. Sujeto los dones al espíritu santo. No acepto recibir mensajes de ningún otro
espíritu sea humano o demoníaco. Únicamente recibo la verdad del Espíritu Santo. Todo otro espíritu
tiene orden de expulsión de mí. De mi hogar de mi trabajo y de mi ministerio.

Padre, activa mis dones. Actívalos. Dame don de profecía. Activa los dones de revelación en mí. Activa
palabra profética. Activa palabra de conocimiento y de sabiduría. Activa discernimiento de espíritus.
Activa el don de lenguas, interpretación de lenguas, sueños e interpretación de sueños. Háblame cada
día y enséñame a captar tu voz.

Padre, ahora doy batalla por mí mismo. Deposito en ti el cansancio que siento. Te
entrego la fatiga y la debilidad que me acosan. Tú Señor eres mi fuerza. El gozo del
Señor es vuestra fortaleza Neh 8,10 Tú dijiste: Venid a mí todos los que estáis
trabajados Y cargados, y yo os haré descansar. Mt 11,28

En respuesta a tu invitación, yo vengo hoy a ti. Vengo trabajado, cansado. Vengo a


recibir tu descanso. Recibo tu reposo señor, recibo, recibo el descanso, recibo el
reposo el Espíritu Santo.

Tu palabra dice: Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará. Salmo 55:22 Aquí
estoy, Señor, echando sobre ti mi carga. Echo sobre ti lo que me afana. Echo sobre lo
que me angustia. Echo sobre ti lo que me produce ansiedad, lo que me agota, lo que
me estresa, lo que me fatiga. Tomo toda esa carga que me agobia y la echo sobre ti.
Gracias por llevarla por mí, gracias por quitarla de mis hombros. Gracias por aliviarme
en esta forma.

Tú dijiste: Mt. 11,29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, Que soy manso
y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; Mt. 11,30 porque mi
yugo es fácil, y ligera mi carga. Sí Señor, acepto. Te entrego este yugo pesado que me
ha puesto el mundo, que eme ha puesto la gente, que me ha puesto mi familia. Sé que
aún yo mismo me he echado cargas encima, cargas que tú no me has pedido llevar. Te
entrego también todo yugo que me ha puesto Satanás. A cambio de esos yugos
pesados, recibo el yugo tuyo, que es ligero y fácil de llevar.
Tu palabra dice: ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual
creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su
entendimiento no hay quien lo alcance. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el
que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.

¡Qué alivio Señor! ¡Qué alivio, saber que tú no te cansas, que no te fatigas! ¡Que alivio
saber que el que me guarda, el que me protege, el que me anima, el que me ayuda, el
que me aconseja, nunca se cansa! ¡Que alivio saber que tú siempre estás dispuesto a
ayudarme, que tú siempre estás dispuesto a tenderme la mano, que siempre tienes
energía para apoyarme.

Tu palabra dice: El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene


ningunas. Gracias, Padre. Gracias pro esta promesa. Estoy aquí para recibirla. Recibo
esa fuerza tuya. Recibo la energía del Dios infatigable, del Dios que no necesita dormir
para reponerse de su esfuerzo. Recibo tu energía, mi Dios. La recibo ahora, en el
nombre de Jesús. Gracias padre, gracias por lo que me estás dando.

Tu palabra dice: Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las
águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

¡Aleluya! Gracias, Padre, por esa promesa. ¡La recibo! Me acojo a ella. Yo te espero,
Dios. Yo espero al Señor. No me moveré sin Ti. Por lo tanto tendré nuevas fuerzas.
Recibo nuevas fuerzas de mi Dios, ahora, en el nombre de Jesús. Recibo nuevas
fuerzas. Más, Señor, más. Gracias por las nuevas fuerzas que me estás dando.
Gracias, padre. Levanto alas como las águilas.

En tu poder. Señor levanto vuelo por encima de las dificultades. Gracias, Señor. No me
pueden agobiar. En tu poder vuelo a las alturas y recibo de ti nuevas fuerzas. Corro,
Señor. Corro en ti. Corro en tu fuerza por lo tanto no me canso. Camino, Camino en ti,
por ende no me fatigo. Es en tu fuerza, padre, es en tu poder gracias señor, recibo en
el nombre de Jesús Amén.

Escrito Está: Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el
débil: Fuerte soy. Sí señor, en mi humanidad soy débil. Pero tú eres mi fuerza y en ti
soy fuerte. Tu eres conocido como “el fuerte”. Yo en ti también soy fuerte ¡fuerte soy!
¡Alabado sea Dios! Tu palabra dice: Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del
búfalo; ungido con aceite fresco.

Sí, Señor. He ungido mi cuerpo con aceite, como símbolo de la unción de tu santo
espíritu. Tú aumentas mis fuerzas como las del búfalo. El búfalo es fuerte muy fuerte.
Así soy yo en ti. Mi Dios, fuerte como el búfalo. No soy fácil de tumbar. Tú Señor,
aumentas mis fuerzas como las del búfalo. Gracias, Señor. Recibo esas fuerzas, las
fuerzas como las del búfalo en el nombre de Jesús. ¡Recibo! Gracias, Señor por esas
nuevas fuerzas.

Escrito está: El Señor es mi fuerza y mi canto; ¡Él es mi salvación! Así es, Dios. Tú me
ayudas. Tú me fortaleces. Tú eres mi ayuda y mi fortaleza. En ti no desfallezco. Me
alimento de tu fuerza. Sí me alimento de tu fuerza inagotable. Gracias, Padre, gracias
Jesús, gracias Espíritu Santo

Tu palabra dice: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Me acojo a tu promesa,


Señor. Recibo tu poder y tu fuerza para poder hacerle frente a todo lo que tengo que
hacer, a todo lo que tú permites en mi camino. Declaro que todo lo que tú me pidas
hacer, yo lo haré porque… Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Te amo Señor.
Quiero declararte mi amor. Quiero decirte que eres mi todo. Eres el que sustenta mi
vida, eres el que me infunde aliento. El trono de mi vida te pertenece sólo a ti.

Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. Un
día comparte al otro la noticia, una noche a la otra se lo hace saber. Sin palabras, sin
lenguaje, sin una voz perceptible, por toda la tierra resuena su eco, ¡sus palabras
llegan hasta los confines del mundo! un pabellón para el sol. Y éste, como novio que
sale de la cámara nupcial, se apresta, cual atleta, a recorrer el camino. Sale de un
extremo de los cielos y, en su recorrido, llega al otro extremo, sin que nada se libre de
su calor.

La ley del Señor es perfecta: infunde nuevo aliento. El mandato del Señor es digno de
confianza: da sabiduría al sencillo. Los preceptos del Señor son rectos: traen alegría al
corazón. El mandamiento del Señor es claro: da luz a los ojos. El temor del Señor es
puro: permanece para siempre.

Las sentencias del Señor son verdaderas: todas ellas son justas. Son más deseables
que el oro, más que mucho oro refinado; son más dulces que la miel, la miel que
destila del panal. Por ellas queda advertido tu siervo; quien las obedece recibe una
gran recompensa. ¿Quién está consciente de sus propios errores? ¡Perdóname
aquellos de los que no estoy consciente! Libra, además, a tu siervo de pecar a
sabiendas; no permitas que tales pecados me dominen. y de multiplicar mis pecados.

Sean, pues, aceptables ante ti mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, roca mía y
redentor mío.

Exorcismo de Su Santidad el Papa León XIII contra


Satanás y los Ángeles Rebeldes

El Papa León XIII tuvo una visión el día 13 de octubre de 1884, después de la cual
prescribió el rezo de la oración a San Miguel al final de la Misa, y escribió y publicó el
siguiente exorcismo. Se trata del texto original completo, sin omisiones, como suele
encontrárselo en algunas versiones modernas.

En el nombre del Padre...

Salmo 67. Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los
que le odian. Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el
fuego, así perecerán los impíos ante Dios.

Salmo 34. Señor, pelea contra los que me atacan; combate contra los que me hacen la
guerra. Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte.
Vuelvan la espalda llenos de confusión los que traman mi daño.
Sean como polvo frente al viento cuando el Ángel del Señor los desbarate.
Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el Ángel del Señor los persiga.
Porque sin motivo me tendían redes de muerte, sin razón me abrían trampas mortales.

Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que escondían; que
caigan en la misma trampa que me abrieron.

Mi alma se alegra con el Señor y gozará de su salvación. Gloria al Padre, y al Hijo, y al


Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén

Oración a San Miguel Arcángel

Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la


lucha que mantenemos combatiendo "contra los principados y potestades, contra los
caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los
aires" (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó incorruptibles a su imagen
y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan "alto precio rescatados" (I Cor. 6, 20) de la tiranía del
demonio. Con las huestes de los ángeles buenos pelean hoy los combates del Señor,
como antaño luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles
apóstatas. Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. "Fue precipitado el
gran dragón, la antigua serpiente el denominado diablo y Satanás, el seductor de todo
el mundo: fue precipitado a la tierra y con él cayeron sus ángeles" (Apoc. 12,.8-9).

He aquí que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado


de "ángel de luz" (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos rodea e
invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar allí el
nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la gloria
eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como el más inmundo torrente, el
maligno dragón derramó sobre los hombres de mente depravada y corrompido
corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la mentira, de la impiedad y de la
blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.

Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero
Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que
para Ella es mis queridos. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra
de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la dominación de
la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible
adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y
dale la victoria.

La Iglesia te venera como su guardián y patrono, se gloría que eres su defensor contra
los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos
para colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la paz que aplaste
al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y
dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para que cuanto antes
desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor (Salmo 78, 8), y sujeta al dragón,
la antigua serpiente, que es el diablo y Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el
abismo, para que nunca jamás pueda seducir a las naciones (Apoc. 20).

Después de esto, confiados en tu protección y patrocinio, con la sagrada autoridad de la


Santa Madre Iglesia, nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos,
confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor. He aquí la Cruz
del Señor, huid poderes enemigos.

R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David. Señor, que tu misericordia


venga sobre nosotros.

R. Como lo esperamos de Ti. Señor, escucha nuestra oración.

R. Y llegue a Ti nuestro clamor. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

Oremos. Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y


suplicantes imploramos tu clemencia, para que, por la intercesión de la Inmaculada
siempre Virgen María Madre de Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de
la Santísima Virgen, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te
dignes prestarnos tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que
vagan por el mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas.
Amén.

Exorcismo: Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal
adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro
Señor Jesús cristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a
imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero . En adelante no
oses, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios,
zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo +. Te lo manda Dios Altísimo, a quien
en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, "el cual quiere que todos los hombres
se salven y Ileguen al conocimiento de la verdad" (II Tim. 2). Te lo manda Dios Padre +
te lo manda Dios Hijo +; te lo manda Dios Espíritu Santo +. Te lo manda la majestad de
Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por
tu envidia, "se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte" (Fil. 2); el cual
edificó su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los "poderes del infierno nunca
prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el
fin de los tiempos" (Mat. 28, 20). Te lo manda el santo signo de la Cruz y la virtud de
todos los Misterios de la fe cristiana. Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen
María, quien con su humildad desde el primer instante de su Inmaculada Concepción
aplastó tu orgullosa cabeza.

Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles. Te lo


manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santa. Por
tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios vivo, por Dios +
verdadero, por Dios santo, que "de tal modo amó al mundo que entrego a su unigénito
Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna" (Juan 3);
cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna
perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás,
inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede
ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia
una, santa, católica y apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con su Sangre.
Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros
el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien
están sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los
Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el
Señor, Dios de los Ejércitos.

Señor, escucha mi oración.

R. Y llegue a Ti mi clamor.

El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

Oremos. Dios del Cielo y de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios
de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios
de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después
de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni
puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino
no tendrá fin: humildemente te suplicamos que tu gloriosa Majestad se digne libramos
eficazmente y guardamos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus
infernales. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

De las asechanzas del demonio.

R. Líbranos, Señor.

Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.

R. Te rogamos, óyenos.

Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.

R. Te rogamos, óyenos.

(Se rocía con agua bendita el lugar y a los presentes). Señor, no recuerdes nuestros
delitos ni los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestros pecados (Tobías 3, 3)
Padre nuestro...

CREDO CARISMÁTICO BASADO EN LA BIBLIA


Yo creo en la Santísima Trinidad, en Dios Padre, en Dios Hijo y en Dios el Espíritu Santo, tres personas,
un Dios. Yo creo que debo amar a mi Dios con todo mi corazón, con toda mi mente, con toda mi alma y
con toda mi fortaleza, yo creo que debo amar a mi vecino como a mí mismo y que debo perdonarlo. Creo
en los diez mandamientos, yo creo en las Sagradas Escrituras.

Creo en Ti Señor Jesucristo, Tu eres el Hijo de Dios Vivo, mi Dios, mi Salvador, mi Redentor. Creo que tú
eres la palabra de Dios, que estás eternamente presente con el Padre, yo creo que Tú viniste al mundo y
te hiciste carne a través de la Bendita Virgen María y que fuiste concebido por el poder del Espíritu
Santo.

Creo en Tu palabra, yo creo en el poder de tu Evangelio, yo creo que tus palabras son las palabras de
vida eterna. Creo que tu palabra abre el reino del cielo en todos los corazones.
Creo que tú eres la luz del mundo y el Camino a seguir, tú eres la Verdad y tú eres la Vida. Creo que
cada palabra de tu Evangelio es para mí y que puedo ser moldeado por ella si la acepto en mi corazón.

Creo que si guardo tu palabra tendré vida eterna, que tu y tu padre me amarán y que tu te revelarás ante
mí y harás una morada en mí porque soy el templo de tu Espíritu.

Creo que si guardo tu palabra, tu me acompañarás con signos y maravillas porque tu así lo haz dicho, y
que puedo hacer las mismas cosas que tú hiciste porque ésta es tu Voluntad.

Creo que tú eres mi Señor y Salvador personal y que tu diste tu vida por mis pecados, sufriendo los
tormentos más grandes, yo creo que tu tomaste sobre tu cuerpo crucificado todos los pecados de la
humanidad, del pasado, del presente y del futuro y que por tus heridas somos sanados, por tu muerte
tenemos vida, y por tu resurrección viviremos eternamente.

Creo en tu misericordia que es insondable, yo creo que tu atrajiste a toda la humanidad en la cruz y que
debo venir a ti para ofrecer al Padre Divino tu sacrificio como la reparación por todos los pecados.

Creo en tu poder sanador que es el poder de la Resurrección.

Creo que después de tu muerte tu resucitaste y que ascendiste al padre para interceder por nosotros y
para preparar un lugar para nuestras almas.

Creo en el Espíritu Santo, el Espíritu del Padre y tu Espíritu a quien tú enviaste en Pentecostés para
unirnos en tu cuerpo místico como la iglesia, creo que tu nos bautizas con el fuego de su Espíritu Santo
el cual nos hace nuevas creaciones, hijos verdaderos de Dios.

Creo en la Santa Iglesia Católica y todas sus enseñanzas, creo que los sacramentos que son encuentro
contigo y creo en el poder infinito de la Santa Misa que es la reconstitución no sangrienta de tu sacrificio
en el Calvario.

Creo que tu Voluntad es que seamos santos para nuestra salvación y para tu gloria.

Creo en la pureza y en la santidad de la Bendita Virgen María tu madre, yo creo que tú la has levantado
por encima de toda tu creación, yo creo que ella es nuestra madre y que ella es la que tiene el gran
poder de intercesión para ayudarnos y que ella tiene gran poder sobre el demonio para protegernos.

Creo en el poder de la intercesión de los santos y te rezo Señor para que aumentes nuestra fe, confianza
en ti y caridad.

La coraza de San Patricio

Me levanto hoy,
Por medio de una poderosa fuerza,
La invocación de la Santísima Trinidad,
Por medio de creer en sus tres personas,
Por medio de confesar la unidad,
Del creador de la creación.

Me levanto hoy
Por medio de la fuerza del nacimiento de Cristo y su bautismo,
Por medio de la fuerza de su crucifixión y su sepulcro,
Por medio de la fuerza de su resurrección y asunción,
Por medio de la fuerza de su descenso para juzgar el mal.

Me levanto hoy
Por medio de la fuerza del amor de los querubines,
En obediencia de Ángeles. En servicio de Arcángeles,
En la esperanza que la en la resurrección se encuentra recompensa,
En oraciones de Patriarcas. En palabras de profetas,
En prédicas de Apóstoles. En inocencia de Santas Vírgenes,
En obras de hombres de bien.

Me levanto hoy
Por medio del poder del cielo:
Luz del sol,
Esplendor del fuego,
Rapidez del rayo,
Ligereza del viento,
Profundidad de los mares,
Estabilidad de la tierra,
Firmeza de la roca.

Me levanto hoy
Por medio de la fuerza de Dios que me conduce:
Poder de Dios que me sostiene,
Sabiduría de Dios que me Guía,
Mirada de Dios que me vigila,
Oído de Dios que me escucha,
Palabra de Dios que habla por mí
Mano de Dios que me guarda,
Sendero de Dios tendido frente a mí,
Escudo de Dios que me protege,
Legiones de Dios para salvarme,
De trampas del demonio,
De tentaciones de vicios,
De cualquiera que me desee el mal,
Lejanos o cercanos,
Solos o en multitud.

Yo invoco en este día todos estos poderes entre mí y el malvado,


Contra despiadados poderes que se opongan a mi cuerpo y mi alma,
Contra conjuros de falsos profetas,
Contra las negras leyes de los paganos,
Contra las falsas leyes de los herejes,
Contra obras y fetiches de idolatría,
Contra encantamientos de brujas, forjas y hechiceros,
Contra cualquier conocimiento corrupto de cuerpo y alma.

Cristo escúdame hoy


Contra filtros y venenos, Contra quemaduras,
Contra sofocación, Contra heridas,
De tal forma que pueda recibir recompensa en abundancia.
Cristo con migo,
Cristo frente a mí,
Cristo tras de mí,
Cristo en mí, Cristo a mi diestra,
Cristo a mi siniestra,
Cristo al descansar,
Cristo al levantar,
Cristo en el corazón de cada hombre que piense en mí,
Cristo en la boca de todos los que hablen de mí,
Cristo en cada ojo que me mira,
Cristo en cada oído que me escucha.

Me levanto hoy,
Por medio de una poderosa fuerza,
La invocación de la Santísima Trinidad,
Por medio de creer en sus tres personas,
Por medio de confesar la unidad, Del creador de la creación.

LOS FIELES PUEDEN EN CASO DE NECESIDAD, ORAR ANTE EL HERMANO NECESITADO, LO


QUE SE LLAMA EXORCISMUS MISSIONALIS

(P. Fortea):

Señor, Dios todopoderoso, misericordioso y omnipotente,


Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Expulsa de este hermano (a) toda influencia de los espíritus malignos.
Padre en el nombre de Cristo te pido que rompas toda cadena
Que los demonios tengan sobre este hermano (a)
Derrama sobre esta persona la preciosísima sangre de tu Hijo.
Que su sangre inmaculada y redentora
Quebrante toda atadura sobre su cuerpo y mente
Todo esto te lo pedimos por intercesión de la Santísima Virgen María.
San Miguel Arcángel, intercede, y ven en su ayuda.
En el hombre de Jesús ordeno a todo demonio
Que pueda tener alguna influencia sobre esta persona,
Que salga para siempre.
Por su flagelación, por su corona de espinas, por su cruz, por su sangre, por su resurrección
Ordeno a todo espíritu maligno que salga.

Por el Dios verdadero,


Por el Dios santo,
Por el Dios que todo lo puede,
Te ordeno demonio inmundo que salgas
En el nombre de Jesús,
Mi Salvador y Señor.

Súplicas que pueden ser utilizadas privadamente por los fieles en la lucha
contra el poder de las tinieblas

La presencia del diablo y de otros demonios aparece no solamente en personas


tentadas o atormentadas, sino también en las cosas y en los lugares que están en
contacto, de algún modo, con ellas o su actividad. Asimismo pueden hacerse presente
en las variadas formas de oposición y persecución a la Iglesia. De acuerdo a los
sucesos y las circunstancias, el Obispo diocesano puede considerar oportuno
congregar a los fieles para orar, presididos y animados por un sacerdote, para lo cual
se disponen los elementos siguientes.

Congregada la asamblea de los fieles, el sacerdote dice: En el nombre del Padre, y del
Hijo y del Espíritu Santo. Todos se signan y dicen: Amén.
Luego el sacerdote, saluda a los presentes con las manos extendidas:

Dios, Padre omnipotente


que quiere que todos los hombres se salven
esté con todos ustedes.
Todos responden:
Y con tu espíritu.
O bien:
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
O bien:
Puede usarse otro saludo tomado de los libros litúrgicos aprobados.

Luego el sacerdote habla brevemente a los presentes, para disponer su atención a la


celebración. A continuación es conveniente dar lugar a una Liturgia de la Palabra en la
que se incluya una breve homilía del sacerdote que preside; en ella, inspirado por los
textos bíblicos que se proclamen, el sacerdote invite a los fieles a la esperanza en la
victoria de Cristo y las disposiciones de Dios a favor de los hombres, como las
angélicas. Los textos bíblicos a proclamarse y los salmos responsoriales
correspondientes pueden elegirse de entre los propuestos en los Leccionarios
aprobados.

Pueden recitarse las letanías de los santos, que el sacerdote puede concluir con la
oración siguiente:

Espíritu Santo Creador,


asiste bondadosamente a la Iglesia Católica;
fortalécela y confírmala con tu poder
contra los embates de los enemigos,
y renueva el espíritu de tus servidores fieles
a quienes ungiste con tu caridad y tu gracia
para que en ti glorifiquen al Padre
y a su Hijo Unigénito, Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
Amén.

Puede también, en lugar de las letanías, rezarse la Oración Universal con


intenciones apropiadas. Al final se dice el Padre nuestro.

Después el sacerdote, con las manos juntas, agrega:

En nombre de Jesucristo, Dios y Señor nuestro,


y con la intercesión de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios,
del bienaventurado Miguel Arcángel,
de los bienaventurados apóstoles, Pedro y Pablo, y de todos los santos,
y confiando en la sagrada autoridad del ministerio recibido de la Iglesia
me encamino seguro a enfrentar las vejaciones
producidas por el engaño diabólico que han de ser repelidas.

Todos recitan a la vez:

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos


y huyen de su rostro quienes lo enfrentan.
Tú los disipas como se disipa el humo;
como se derrite la cera ante el fuego,
así desaparecen los pecadores delante del Señor.

V. Huyan de la Cruz de Cristo, enemigos del Señor.


R. Ha vencido el león de la tribu de Judá, la raíz de David.
V. Señor, que venga tu misericordia sobre nosotros.
R. Como lo esperamos de ti.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

El sacerdote dice con las manos juntas

Oremos.
Y todos oran en silencio.
Entonces el sacerdote con las manos juntas dice la siguiente oración:

Dios del cielo, Dios de la tierra,


Dios de los ángeles, Dios de los arcángeles,
Dios de los patriarcas, Dios de los profetas,
Dios de los apóstoles, Dios de los mártires,
Dios de los sacerdotes, Dios de las vírgenes,
Dios de todos los santos y santas,
Dios que tienes poder
para dar vida después de la muerte, el descanso después del trabajo,
no hay otro Dios fuera de ti,
creador de todo lo visible e invisible, cuyo reino no tiene fin;
humildemente suplicamos a la majestad de tu gloria,
para que, con tu poder, libres a tus hijos
de toda potestad, engaño y perversidad
de los espíritus del infierno
y nos custodies incólumes.
Todos responden:
Amén.

Luego, si parece oportuno, el sacerdote con las manos extendidas pronuncia la


siguiente fórmula imperativa, al modo de un exorcismo.

Te exorcizo, todo espíritu inmundo,


toda potestad de las tinieblas,
toda embestida del infernal adversario,
toda legión, congregación y secta diabólica,
en el nombre y el poder de nuestro Señor Jesucristo,
para que salgas y huyas fuera de la Iglesia de Dios
y de los hombres creados a imagen de Dios
y redimidos por la preciosa Sangre del Cordero divino.
No te atrevas más, astuta serpiente,
que engañas al género humano,
persigues a la Iglesia de Dios,
que sacudes y tamizas como al trigo a los elegidos de Dios.
Te ordena el Dios altísimo,
que quiere que todos los hombres se salven
y lleguen al conocimiento de la verdad,
de quien te presumes semejante por tu gran soberbia.
Te ordena Dios Padre,
te ordena Dios Hijo,
te orden Dios Espíritu Santo.
Te ordena Cristo, eterna Palabra hecha carne,
quien por la salvación del género humano, perdido por tu envidia,
se humilló a sí mismo
hecho obediente hasta la muerte,
que edificó su Iglesia sobre una piedra firme
y manifestó que nunca las fuerzas del infierno prevalecerían contra ella,
con la cual él mismo estará todos los días hasta la consumación del mundo.
Te ordena el sacramento X de la Cruz,
y la fuerza de todos los misterios de la fe cristiana.
Te ordena la excelsa Virgen María, Madre de Dios,
que con su humildad aplastó tu cabeza soberbia
desde el primer instante de su Inmaculada Concepción.
Te ordena la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo
y de los demás Apóstoles.
Te ordena la sangre de los Mártires
y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas.
Por tanto, legión diabólica,
te conjuro por el Dios vivo,
por el Dios verdadero, por el Dios santo,
por el Dios que amó al mundo hasta dar a su Hijo Unigénito
para que todo el que crea en Él no perezca
sino que tenga la vida eterna:
deja de engañar a las criaturas humanas,
deja de infectarlas con el veneno de la perdición eterna,
deja de dañar a la Iglesia,
deja de echarle lazos a su libertad.
Vete, Satanás, padre de la mentira,
enemigo de la salvación humana.
Deja el lugar a Cristo
en quien nada de tus obras encontraste;
deja el lugar a la Iglesia una, santa, católica y apostólica
a la cual Cristo mismo adquirió con su Sangre.
Humíllate bajo la potente mano de Dios,
tiembla y huye,
por el santo nombre de Jesús
ante quien se estremecen temerosos los infiernos,
y a quien están sujetos las Potestades y las Dominaciones,
a quien alaban con incansables voces los Querubines y Serafines,
diciendo: Santo, Santo, Santo, es el Señor, Dios de los ejércitos.

Después se recita o canta esta antífona:

Bajo tu amparo, nos refugiamos santa Madre de Dios,


no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades.
Antes bien, líbranos de todos los males,
Virgen gloriosa y bendita.

También puede recitarse la siguiente súplica a san Miguel Arcángel u otra súplica
más conocida por el pueblo:

Príncipe glorioso de la celestial milicia,


san Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla contra los Principados y Potestades
contra los conductores de las tinieblas del mundo,
contra todo aquello que pervierta lo celestial.
Ven en auxilio de los hombres a quien Dios hizo a su imagen y semejanza
y rescató con alto precio de las tiranías del diablo.
A ti te venera la Iglesia como custodio y patrono,
a ti te entregó el Señor las almas de los redimidos
que han de ser hospedadas en la suprema felicidad.
Ruégale al Dios de la paz,
para que quebrante a Satanás bajo nuestros pies
y no pueda, en adelante, mantener cautivos a los hombres
y dañar a la Iglesia.
Ofrece nuestras plegarias en presencia del Altísimo
para que alcancemos pronto las misericordias del Señor,
y apreses al dragón, la antigua serpiente,
que es el diablo y Satanás,
y lo envíes al abismo
para que deje de seducir a los pueblos.
Amén.

El sacerdote rocía el lugar con agua bendita. Luego bendice a los presentes y los
despide, como se acostumbra normalmente.

SÚPLICAS QUE PUEDEN SER EMPLEADAS PRIVADAMENTE POR LOS


FIELES EN LA LUCHA CONTRA LAS POTESTADES DE LAS TINIEBLAS

Oraciones

1. Señor Dios, apiádate de mi, siervo tuyo, que, a causa de muchas insidias, me he
vuelto como un objeto perdido; sálvame de la mano de mis enemigos y ven a buscarme
si estoy perdido, acógeme cuando me encuentres, y no me abandones, así podré
agradarte por siempre, porque se que me has redimido con tu fuerza. Por Jesucristo
nuestro Señor. Amen.

2. Dios todopoderoso, que das cobijo a los afligidos en tu casa y conduces a los
cautivos a la prosperidad, mira mi aflicción y ven en mi auxilio; derrota al enemigo
malvado, para que, una vez vencida la acción del adversario, la libertad me conduzca a
la paz, de modo que restablecido en la piedad serena, proclame que eres admirable Tú
que diste fuerza a tu pueblo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen

3. Oh Dios, creador y defensor del genero humano, que formaste al hombre a tu


imagen y lo recreaste mas admirablemente con la gracia del Bautismo, dirige tu mirada
sobre mi, siervo tuyo, y se propicio a mis súplicas. Te pido que nazca en mi Corazón el
esplendor de tu gloria para que, eliminado plenamente todo temor, pueda alabarte con
animo y espíritu sereno, junto a mis hermanos en tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen

4. Oh Dios, origen de toda misericordia y de toda bondad, que quisiste que tu Hijo
sufriera por nosotros el suplicio de la cruz para librarnos del poder del enemigo; mira
propicio mi humillación y dolor, y concédeme, pues me renovaste en la fuente
bautismal, que, habiendo vencido el ataque del Maligno, me colme la gracia de tu
bendición. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen

5. Oh Dios, que por la gracia de la adopción, quisiste que yo fuera hijo de la luz, te pido
que me concedas no verme envuelto en las tinieblas de los demonios sino que pueda
por siempre permanecer plenamente en el esplendor de la libertad recibida de ti. Por
Jesucristo nuestro Señor. Amen

Invocaciones a la Trinidad

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.


Sólo a Dios honor y gloria.
Bendigamos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
sea alabado y ensalzado por los siglos de los siglos.
Te invocamos, te alabamos, te adoramos,
oh santa Trinidad.
Esperanza nuestra, salvación nuestra, honor nuestro,
oh santa Trinidad.
Líbrame, sálvame, vivifícame,
oh santa Trinidad.
Santo, santo, santo es el Señor, Dios todopoderoso,
el que era, el que es y el que vendrá.
A ti el honor y la fuerza, oh santa Trinidad,
a ti la gloria y el poder por los siglos de los siglos.
A ti la alabanza, a ti la gloria, a ti la acción de gracias
por los siglos de los siglos, oh santa Trinidad.
Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal,
ten piedad de mí.

Invocaciones a Nuestro Señor Jesucristo


Jesús, Hijo de Dios vivo, ten piedad de mí
Jesús, imagen del Padre, ten piedad de mí
Jesús, Sabiduría eterna, ten piedad de mí
Jesús, resplandor de la luz eterna, ten piedad de mí
Jesús, Palabra de vida, ten piedad de mí
Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de mí
Jesús, Dios y hombre, ten piedad de mí
Jesús, Sumo Sacerdote, ten piedad de mí
Jesús, heraldo del reino de Dios, ten piedad de mí
Jesús, camino, verdad y vida, ten piedad de mí
Jesús, pan de vida, ten piedad de mí
Jesús, vid verdadera, ten piedad de mí
Jesús, hermano de los pobres, ten piedad de mí
Jesús, amigo de los pecadores, ten piedad de mí
Jesús, médico del alma y del cuerpo, ten piedad de mí
Jesús, salvación de los oprimidos, ten piedad de mí
Jesús, descanso de los abandonados, ten piedad de mí
Tú que viniste a este mundo, ten piedad de mí
Tú que libraste a los oprimidos por el diablo, ten piedad de mí
Tú que estuviste colgado en la cruz, ten piedad de mí
Tú que aceptaste la muerte por nosotros, ten piedad de mí
Tú que yaciste en el sepulcro, ten piedad de mí
Tú que descendiste a los infiernos, ten piedad de mí
Tú que resucitaste de entre los muertos, ten piedad de mí
Tú que subiste a los cielos, ten piedad de mí
Tú que enviaste el Espíritu Santo sobre los Apóstoles, ten piedad de mí
Tú que te sientas a la derecha del Padre, ten piedad de mí
Tú que vendrás a juzgar a vivos y muertos, ten piedad de mí

Por tu encarnación Líbrame, Señor.


Por tu nacimiento, Líbrame, Señor.
Por tu bautismo y santo ayuno, Líbrame, Señor.
Por tu pasión y cruz, Líbrame, Señor.
Por tu muerte y sepultura, Líbrame, Señor.
Por tu santa resurrección, Líbrame, Señor.
Por tu admirable ascensión, Líbrame, Señor.
Por el envío del Espíritu Santo, Líbrame, Señor.
Por tu gloriosa venida, Líbrame, Señor.

Otras invocaciones al Señor

Cuando se nombra la cruz, puede el fiel oportunamente hacer la señal de la cruz.


Sálvame, Cristo Salvador, por la fuerza de la Cruz: tú que salvaste a Pedro en el mar,
ten piedad de mí.
Por la señal de la santa Cruz, de nuestro enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
Por tu Cruz, sálvanos, oh Cristo Redentor, tú que muriendo destruiste nuestra muerte y
resucitando restauraste la vida.

Tu Cruz adoramos, Señor, tu gloriosa pasión contemplamos: ten misericordia de


nosotros,
Tú que padeciste por nosotros.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu Cruz has redimido al mundo.

Invocaciones a Santa María Virgen

Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que
te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh
Virgen gloriosa y bendita. Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros. Auxilio de
los cristianos, ruega por nosotros. Dígnate aceptar mis alabanzas, oh Virgen santa;
hazme fuerte contra tus enemigos. Madre mía, confianza mía.
María, Virgen Madre de Dios, ruega a Jesús por mí. Dignísima Reina del mundo, Virgen
perpetua María, intercede por nuestra paz y salvación, tú que engendraste a Cristo
Señor, Salvador de todos.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo, y ampáranos


en la hora de la muerte. Socórreme, oh piadosísima Virgen María, en todas mis
tribulaciones, angustias y necesidades, alcánzame de tu Hijo querido la liberación de
todos los males y de los peligros de alma y cuerpo.

Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir, que ni uno solo
de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu socorro, haya sido desamparado
por ti. Yo pecador, animado con esta confianza, acudo a ti, oh Madre, Virgen de las
Vírgenes; a ti vengo, ante ti me presento con dolor. No desprecies, Madre del Verbo,
mis súplicas, antes bien inclina a ellas tus oídos y dígnate atenderlas favorablemente.

Invocación a san Miguel Arcángel

Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la maldad y


las asechanzas del demonio. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su
imperio; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja con el poder divino, en el infierno a
Satanás y los otros espíritus malignos, que andan por el mundo tratando de perder las
almas. Amén.

Dios omnipotente,
que a los abandonados los haces habitar en tu casa,
y concedes la felicidad a los cautivos,
mira mi aflicción,
y ven en mi auxilio,
vence al enemigo inicuo,
de modo que superada la presencia del adversario,
mi libertad alcance su descanso
y restituido a la tranquila devoción
pueda confesar que eres admirable
y que concediste a tu pueblo la fuerza.
Por Cristo nuestro Señor. Amen.

Invocaciones a nuestro Señor Jesucristo

Jesús, Hijo del Dios vivo,.................................. ten misericordia de mí


Jesús, imagen del Padre,
Jesús Sabiduría eterna,
Jesús, esplendor de la luz eterna,
Jesús, Hijo de la Virgen María,
Jesús Dios y hombre
Jesús, Sumo Sacerdote
Jesús, heraldo del reino de Dios
Jesús, camino, verdad y vida
Jesús, pan de vida,
Jesús, vid verdadera,
Jesús, hermano de los pobres,
Jesús, amigo de los pecadores,
Jesús, médico del alma y del cuerpo,
Jesús, salvación de los oprimidos,
Jesús, consuelo de los abandonados
Tú que viniste a este mundo................................ten misericordia de mí
Tú que liberaste a los oprimidos por el Diablo
Tú que pendiste de la Cruz,
Tu que moriste por nosotros
Tú que yaciste en el sepulcro
Tú que descendiste a los infiernos
Tú que resucitaste de entre los muertos
Tú que ascendiste a los cielos
Tú que enviáste al Espíritu Santo a los Apóstoles
Tu que te sientas a la derecha del Padre
Tú que has de venir a juzgar a los vivos y a los muertos

Por tu encarnación...................................................... líbrame, Señor


por tu nacimiento
por tu bautismo y tu santo ayuno
por tu Cruz y tu Pasión
por tu muerte y resurrección
por tu admirable ascensión
por la efusión del Espíritu Santo
por tu gloriosa venida

Sálvame, Cristo Salvador, por la fuerza de tu Cruz + [el fiel puede signarse]
tú que salvaste a Pedro en el mar, ten misericordia de mí.

Por el signo de la Cruz líbranos de nuestros enemigos, Dios nuestro.


Por tu Cruz salva nos, Cristo redentor, que muriendo destruiste nuestra muerte y resucitando
restauraste la vida. Honramos tu Cruz, Señor recordamos tu gloriosa Pasión. Ten compasión de
nosotros, tu que padeciste por nosotros. Te adoramos Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz
redimiste al mundo.

OTRAS ORACIONES

Oración por alguien que sufre alguna prueba o tentación

Señor, adoramos tu voluntad en la prueba a que está sometido este hermano.


Imploramos tu misericordia sobre él para que no sufra tanto. Te rogamos lo llenes de
tus consolaciones, de tu presencia, de tu amor, de la confianza en ti, de la certeza de tu
presencia cercana y amorosa. Llénalo de miles de bendiciones que le hagan ver que
sus sufrimientos no son nada comparados con tus dones actuales y sobre todo con los
dones futuros que le esperan, como la vida eterna. Pero sobre todo te pedimos que
cambies sus males en bienes, tú que todo lo dispones para bien de los que te aman.

Oración de liberación imprecativa

“Te ordeno, en nombre de Jesucristo y con la fe de la Iglesia, a ti espíritu de NN. cesar


inmediatamente toda influencia maléfica sobre el alma y el cuerpo de NN

Apoyado en las promesas de Jesucristo que es la verdad y no miente, te ordeno a ti


espíritu de NN que desaparezcas definitivamente de la vida y de la historia de NN y no
regreses más.
Sabes bien que este hijo de Dios ha escogido la luz, que ha renunciado a toda mentira,
a toda seducción, a toda voluntad de poder, a toda complicidad con el Maligno
Jesucristo, el Hijo único de Dios, te expulsa por su muerte y su resurrección de la
existencia de NN.
Te mando que te alejes para siempre de NN por la autoridad del Hijo de Dios que te ha
vencido sobre la cruz.
Te lo ordeno por la oración de María, la Virgen purísima,
Te lo ordeno por la oración de san José, terror de los demonios,
Te lo ordeno por la oración de san Miguel Arcángel
Te lo ordeno por la oración del ángel guardián de NN
Te lo ordeno por la oración de (citar santos…)

Oración de liberación deprecativa


“Señor Jesús, creemos con toda tu Iglesia que eres el Hijo de Dios, hecho hombre,
muerto y resucitado. Te recibimos en nuestros corazones y en nuestras vidas como
nuestro Salvador y nuestro Dios. Tú nos prometiste enviarnos otro Consolador, un
defensor para que pudiéramos realizar las mismas cosas que tú. Sabemos que ya
hemos recibido ese Espíritu Santo.

Confiando en tu gran misericordia, pedimos gracia y socorro para nuestro hermano (a)
NN, influenciado por los poderes de las tinieblas. Tú conoces sus pecados y
debilidades. Pero tú ves cómo ha venido a entregarse a ti y buscar su liberación.
Escucha sus gritos y ven en su ayuda. Escucha nuestra oración por él.
Señor Jesús, tú eres la resurrección y la vida, tú has sufrido por él. Tú moriste en la
cruz y resucitaste por él, para que él tenga vida. Jesús, Hijo único del Padre, Cordero
de Dios que quitas, portándolos, los pecados del mundo, libra a este hermano (a) NN
de toda influencia del Maligno.

Tú sabes las razones por las que el espíritu maligno se insinuó en su alma para alejarlo
de tu misericordia. Tú que venciste a la muerte por tu cruz, ven a llenarlo (la) con la luz
de tu gloria y a librarlo (la) de toda influencia maligna y a sanarlo de todo daño que se
le haya hecho en su cuerpo y en su alma.

Te lo pedimos por intercesión de la santísima Virgen María, madre tuya y madre


nuestra. Por la intercesión de los Santos y de san Miguel Arcángel, libra plenamente a
este (a) hermano (a) de las influencias de los espíritus del mal, para que pueda
testimoniar que tú eres el camino, la verdad y la vida. Amén.

Oración de protección

“Señor Jesús, hacemos memoria de tu sangre derramada por nuestra salvación, de tu


vida ofrecida por nuestra salud. Queremos hoy, antes de enfrentar las fuerzas del mal,
recordar delante de todo poder demoniacos y delante del Tentador mismo que estamos
protegidos por la aspersión de tu sangre preciosísima, nosotros y todos nuestros seres
queridos. Estamos marcados con el sello de tu sangre y hemos llegado a ser hijos e
hijas del Padre del cielo. Esa es nuestra fue, esa es hoy nuestra confianza en tu
misericordia, y así sabemos que nada podrá separarnos de tu amor, y sobre todo
mucho menos estos espíritus malos que vamos a ordenar que dejen de molestar a
nuestro hermano (a) en tu Nombre. Amén”
Pero sobre todo, no olvidar que la mejor oración de liberación es la
Reconciliación y la Eucaristía