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CANTO VIGÉSIMOCUARTO DEL PURGATORIO DE LA DIVINA COMEDIA

La Comedia de Dante Alighieri es una composición en verso de arte mayor que incorpora la
terza rima en versos endecasílabos al dolce stil nuovo. Al nivel de los personajes, está
estructurada en función del recorrido que realiza el poeta Dante, guiado la mayor parte del
trayecto por el poeta Virgilio, a través de un mundo habitado por personajes pertenecientes a
diferentes épocas que han de permanecer constantemente en el lugar que les ha sido asignado.
Esto es, el tema general de la Comedia que es uno de los cuales le da unidad a la estructura de la
misma reside en el status animarum post mortem mediante la cual Dante nos presenta la
distribución de las almas en tres reinos que son el Infierno donde se hallan los pecadores, en el
Purgatorio los penitentes y en el Paraíso los bienaventurados. En nuestro análisis nos situaremos
en el Purgatorio que se divide en el Antepurgatorio, en el Purgatorio y en el Paraíso Terrestre, es
decir, Dante, en compañía de Virgilio, recorre una llanura denominada Antepurgatorio (Cantos I
– IX) para acceder a la puerta del Purgatorio donde comenzarán un camino de ascenso
atravesando los siete recintos donde se expían los siete pecados capitales. En el primer recinto
se expía la soberbia (Cantos X – XII), en el segundo recinto la envidia (Cantos XIII – XV), en
el tercer recinto la ira (Cantos XV – XVII), en el cuarto recinto la pereza (Cantos XVIII – XIX),
en el quinto recinto la avaricia (Cantos XIX – XXI), en el sexto recinto la gula (Cantos XXI –
XXIV) y en el séptimo recinto la lujuria (Cantos XXV – XXVII). Este trayecto una vez
realizado por Dante y Virgilio desembocará en la cima de la montaña donde se encuentra el
Paraíso terrenal. Estas divisiones y subdivisiones del espacio que se separan en tres y en siete
están vinculadas a la numerología presente en la obra. El tres es el número sagrado que refiere a
la Trinidad y el siete es el número perfecto puesto que el tres sagrado se ha unido al cuatro
terrenal representativo de los cuatro elementos (tierra, aire, agua y fuego).
Teniendo en cuenta esta estructura espacial de la Comedia, nos detendremos en el sexto
recinto del Purgatorio y propondremos las siguientes pautas de análisis del Canto XXIV donde
cabe distinguir cuatro etapas. En la primera etapa que engloba los versos 3276-3306, Foresio y
Dante hablan acerca de Piccarda, la hermana de Foresio que se encuentra en el Olimpo; en la
segunda etapa que engloba los versos 3307-3347, Dante entabla una conversación con el poeta
Bonagiunta de Luca sobre estilo poético, luego, el grupo de sombras se marcha; en la tercera
etapa que engloba los versos 3348-3374, Dante retoma su conversación con Foresio quien se
despide del poeta; finalmente, en la cuarta etapa que engloba los versos 3375-3429, Dante llega
al árbol de la templanza donde las almas de los condenados al no poder comer, ni beber
conquistan la abstinencia que no ganaron en vida, asimismo, los poetas tienen un breve
encuentro con el ángel de la abstinencia quien los despide del sexto recinto del Purgatorio.
Dentro de estas cuatro etapas nos toparemos con una gran cantidad de personajes diversos,
los personajes que aparecen al principio del Canto XXIV son Dante junto a Estacio y Virgilio

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que podemos encuadrar dentro de la categoría de la numerología, ya que, los poetas son tres
haciendo referencia a la Santa Trinidad. También, cabe destacar que los personajes de Estacio y
Virgilio funcionan como personajes yuxtapuestos puesto que Virgilio es un poeta latino del
siglo I a.C., mientras que, Estacio es un poeta latino del siglo I a quien se consideraba imitador
de Virgilio en la Antigua Roma. Dante los describe a estos dos poetas como “los dos maestros
del cantar glorioso" (3373-3374, XXIV, Purgatorio). En este tramo del trayecto, el avance de los
tres poetas se lo describe como veloz y se lo compara a una nave que atraviesa el Nilo "van
rápidamente,/como nave impelida por buen viento" (3277-3278, XXIV, Purgatorio), esto
podemos vincularlo a una atmósfera que permite el rápido avance. Durante este andar, Dante se
halla entablando una conversación con el alma de uno de los condenados, su amigo Foresio
Donati que se puede considerar como un status animarum, ya que, conserva su memoria (había
sido el jefe de los güelfos negros y amigo de Dante) y posee el mismo carácter que en vida
debido a la camaradería en el trato que sostiene con Dante. La conversación gira en torno a
Piccarda, hermana de Foresio que se encuentra en el Olimpo (Piccarda solamente aparece
nombrada).
En su andar, los poetas se encuentran con un grupo de almas que observan a Dante, este
recurso podemos enmarcarlo dentro de la poética gestual de los personajes: "me miran por sus
hoyos hondamente" (3281, XXIV, Purgatorio). Aquí, también, podemos marcar la ley del
contrapaso cuando Foresio le comenta a Dante acerca de la penitencia que los golosos sufren en
el sexto círculo de un apetito insatisfecho que les deja los rostros demacrados. Foresio explica:
"pues el hambre que a todos nos ayunta,/la semblanza de todos ha mudado" (3292-3293, XXIV,
Purgatorio). Foresio señala a los personajes que componen a este grupo de almas condenadas: el
alma de Bonagiunta de Luca, un poeta italiano que trasladó a la región toscana el estilo de la
escuela poética siciliana; el alma de Ubaldino de Pila, un gibelino, "entre los que por hambre
mueven dientes" (3303, XXIV, Purgatorio); el alma de Bonifacio, arzobispo de Ravena, "que
pastó con roquete muchas gentes" (3305, XXIV, Purgatorio); el alma de Marchese degli
Argugliosi, proveniente de Ravena, quien era un bebedor insaciable "bebió en Forlí, con boca
más mojada,/y que, bebiendo, nunca estuvo sacio" (3307-3308, XXIV, Purgatorio). Las últimas
tres ánimas podemos enmarcarlas dentro de una poética silente, ya que, estos personajes
acompañan pero permanecen en silencio y no participan de la conversación.
Por otro lado, el ánima de Bonagiunta de Luca murmura el nombre de Madame Gentucca,
una de las anfitrionas de Dante en el exilio (que, como Piccarda, solamente aparece nombrada)
que Dante oye como "un murmullo, nombrando a una "Gentucca"" (3312, XXIV, Purgatorio).
Este murmurar se lo puede encuadrar dentro de la poética fónica de los personajes. Foresio
explica que Bonagiunta de Luca padece esta penitencia y tiene un aspecto de "una sombra
demacrada,/que de sus huesos muestra cada punta," (3395-3396, XXIV, Purgatorio) debido a su
glotonería al comerse "la anguila con vernacha aderezada" (3299, XXIV, Purgatorio). En esta

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explicación de Foresio podemos marcar nuevamente la ley de contrapaso. Además, a la sombra
de Bonagiunta de Luca se le escapa de la boca el nombre de Gentucca que es "por donde la
justicia lo machuca" (3314, XXIV, Purgatorio), es decir, el poeta ha de cumplir con su
penitencia por haber pecado de la gula, de esta manera, podemos marcar nuevamente la ley del
contrapaso.
Dante interpela al ánima de de Luca que como personaje podemos clasificarlo como status
animarum, puesto que, conserva la memoria de sus escritos literarios como también los de
Dante y dado que posee el mismo carácter que en vida. Dante sostendrá una conversación
acerca del estilo poético donde le explicará a Bonagiunta: "Yo soy uno que cuando/ amor le
inspira, con la mano traza/ lo que en el pecho tiene palpitando./ Ahora percibo el nudo que me
enlaza/ con Notaio y Guittone, y me retiene,/y que el estilo nuevo me retraza" (3327-3332,
XXIV, Purgatorio). En el Canto XXIV del Purgatorio es donde aparece la mención al dolce stilo
nuovo por parte de Dante en la Comedia, término que se empleará después para denominar a la
corriente literaria. El dolce stil nuovo es la corriente literaria más importante de Italia en el siglo
XIII que se desarrolla en Toscana de la cual Dante junto a Brunetto Latini, Guido Cavalcanti,
Lapo Giani y Cino de Pistoia fueron los precursores y en la cual los pilares principales eran el
cuor gentile y la donna angelicata . El cuor gentile postula que la nobleza de corazón no es una
cuestión de linaje sino que se trata de una nobleza de ánimo y la donna angelicata hace
referencia a la figura femenina como la imagen de la divinidad sobre la tierra para la salvación
de los hombres. Estos tópicos que destaca brevemente Dante y contrasta con la tradición
literaria siciliana de Jacopo de Lentino y Guittone d’Arezzo en los versos antes citados.
Después de esta conversación literaria con Bonagiunta de Luca, Dante sigue conversando
con Foresio a quien lo apremia el tiempo por despedirse, por lo que, se retiró diligentemente
"cual jinete a galope, desprendido/ de un escuadrón, que busca valeroso/ el primer choque por
honor movido,/ así partió Foresio presuroso," (3369-3372, XXIV, Purgatorio). Esta descripción
de la partida de Foresio remite a la poética verbal de los personajes.
Una vez superado el grupo de condenados cuya dispersión se compara a “las aves que
invernan en el Nilo" (3339, XXIV, Purgatorio) que alude a una atmósfera que permite el
desplazamiento veloz y que hace que "toda la turba con presteza/ vuelve la espalda" (3342-
3343, XXIV, Purgatorio). No obstante, Dante, Estacio y Virgilio avanzan largamente con
cuidado y en silencio "ya por la vía libre, cuidadosos,/mil pasos avanzamos,
contemplando,/cada uno en su mente, silenciosos" (3405-3407, XXIV, Purgatorio). Mientras
Dante, en compañía de los poetas, seguía su camino en ascenso con sigilo, se oye una voz que
dice entre las hojas del árbol aromático "el árbol que mordido fue por Eva,/arriba está: seguid
por vuestra vía;/ éste es renuevo del que allá se eleva" (3390-3392, XXIV, Purgatorio), luego
vuelve a hablar esta voz acerca de los malditos que habían satisfecho su apetito hasta el hartazgo
y a los hebreos que habían bebido en demasía. Esta voz, que remite a la poética verbal de los

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personajes, incita a los tres poetas a la continuidad de su viaje que va en dirección hacia arriba
donde se topan con el árbol de la templanza cargado de frutos debajo del cual se halla un grupo
de golosos. El árbol podemos considerarlo como otro componente de la atmósfera que el poeta
describe de la siguiente manera: "otro árbol vi que el fruto recargaba/con sus vivaces ramas, no
lejano" (3378-3379, XXIV, Purgatorio). Debajo del árbol se oyen los sollozos de aquellos
condenados que purgan la gula que remiten a la poética fónica de los personajes proseguida por
una poética verbal cuando Dante entra en pánico al oír el grito de una voz ""Solos los tres, ¡qué
es lo que vais pensando?",/gritó una voz que a mí me estremeciera,/como bestia espantada,
titubeando" (3408-3410, XXIV, Purgatorio).
Aun así, los tres poetas avanzan en su ascenso, llegan al final del sexto recinto y se
encaminan hacia el séptimo. La voz del ángel de la abstinencia los incita a continuar
""Bienvenido/ el que busca la paz. Id delante,/la vuelta dad por donde habéis subido"" (3414-
3416, XXIV, Purgatorio). El ángel es retratado en el poema por Dante quien lo contempla y
observa que nunca había visto a un ser tan rojizo de esta manera "alcé los ojos para ver quién
era,/y no creo que de horno haya salido/vidrio o metal que más rojizo fuera" (3411-3413, XXIV,
Purgatorio). El aspecto deslumbrante del ángel ciega a Dante y el paisaje se vuelve luminoso,
colores reminiscentes al alba bañan la escena y sopla una brisa primaveral "que acaricia,
cargada del perfume de las flores" (3421-3422, XXIV, Purgatorio). Por esto, Dante continuó su
camino, avanzando en pos de Estacio y Virgilio, guiándose a través del oído. Ya en la cima del
sexto recinto, el ángel de la abstinencia exclama: ""Bendito sea/el que la gracia alumbra, y no
del gusto/del paladar, el apetito humea,/y tan sólo apetece lo que es justo"" (3426-3429, XXIV,
Purgatorio) y con esta exclamación llega a su fin el Canto XXIV del Purgatorio. A partir de este
lugar, Dante finaliza su trayecto por el sexto recinto para encaminarse a recorrer el séptimo y
último recinto del Purgatorio, el recinto dedicado al pecado de la lujuria que desembocará en la
cima de la colina donde se halla el Paraíso terrenal, antesala al reino del Paraíso.