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VIVIENDA COLECTIVA,

ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD


VC VIVIENDA COLECTIVA
EP ESPACIO PÚBLICO y
C CIUDAD
Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales
1860-2010

Ramón López de Lucio

Revisión y maquetación : Alicia Castilla Márquez

Madrid, primavera 2012


VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD
Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010
Ramón López de Lucio, arquitecto-urbanista
ÍNDICE
0. Prólogo de Gabriel Ruiz Cabrero.............................................................................................................9

1. INTRODUCCIÓN: vivienda, espacio público y ciudad........................................................................11

-La importancia cuantitativa y cualitativa de los tejidos residenciales en la ciudad.


-El proyecto residencial, el encargo profesional más frecuente y con frecuencia postergado en la enseñanza
universitaria española.
-El encuadre urbanístico del proyecto residencial: tipos edificatorios y morfologías urbanas.
-Los espacios públicos urbanos en los tejidos residenciales, sus funciones y relevancia.
-Vivienda y espacio público: las tendencias hacia el empobrecimiento y la especialización de los tejidos resi-
denciales desde finales del s. XX y en la primera década del XXI.
-Perspectivas: la crisis como oportunidad.

2. De ATENAS a XANADÚ (ARROYOMOLINOS, MADRID). Concepción y funciones del espacio


público en la historia de la ciudad europea................................................................................................19

-La noción clásica de raíz grecolatina del espacio público en Europa.


-La transición hacia la noción moderna de espacio público: la era preindustrial y los regímenes políticos
absolutistas.
-La noción moderna del espacio público en las democracias representativas que caracterizan la era indus-
trial. Las ciudades y metrópolis del XIX y de los dos primeros tercios del siglo XX.
-La noción progresivamente instrumental del espacio público en el marco de la revolución posindustrial y
la globalización en el último cuarto del siglo XX y los comienzos del siglo XXI.
-El espacio público como Parque Temático y como realidad virtual.
-¿Es posible y deseable el mantenimiento, o recuperación en su caso, del espacio público de proximidad
ligado al espacio residencial como marco de la sociabilidad cotidiana?

3. Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859. Forma urbana, manzanas, calles y edificios en
la “ciudad canónica” española...................................................................................................................33
-El significado de los Ensanches españoles de la segunda mitad del siglo XIX.
-Los parámetros y las formas de la racionalización tipomorfológica en los Ensanches; diferencias y
similitudes entre Madrid y Barcelona.
-La construcción del Ensanche de Madrid: viviendas, tipos edificatorios y formas de ocupar la manzana.
-Conclusiones: los Ensanches, ejemplo de claridad, complejidad y sostenibilidad con problemas derivados
de su excesiva densidad y compactación.

4. VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933. El diseño residencial reformista en la Europa de


entreguerras...............................................................................................................................................61
-Las invariantes de la tradición urbana en Europa desde el siglo V aJ hasta los años 30’ del siglo XX.
-La triple deriva de la arquitectura y del urbanismo europeos entre 1890 y 1930; el “reformismo urbanístico”
como alternativa.
-La hipótesis de la integración de la ciudad en la naturaleza: el camino hacia la “ciudad verde”.
-“La tradición como principio de progreso”: las experiencias del diseño residencial reformista en Viena y
Amsterdam durante el primer tercio del s. XX.
-Los aspectos comunes de las experiencias de Viena y Amsterdam.
-Las Höfe vienesas y la política de vivienda socialdemócrata en el período de entreguerras, 1919-1933.
-El Amsterdam-Sur de Berlage, 1904-1929.
5
5. STTUTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970. Urbanismo y arquitectura del
Movimiento Moderno: la ciudad de bloque abierto, el eclipse de la calle y el parcelario.........................81

-La urbanística de bloque abierto. Principios y características básicos.


-Las nuevas formas de producción inmobiliaria: la promoción unitaria como condición para el triunfo de
la arquitectura moderna.
-Las vanguardias del primer tercio del siglo XX y la génesis de la arquitectura y el urbanismo moderno, una
breve síntesis.
-Los nuevos tipos edificatorios. Características básicas y ejemplos pioneros.
-Dos derivaciones especulativas del bloque exento en España: la reintroducción de los patios de parcela en
aras a economizar y densificar.
-De los tipos edificatorios a los tejidos urbanos de bloque abierto y vivienda colectiva: algunas experiencias
paradigmáticas.

6. MADRID- VALLADOLID, 1930-1970. Realidad de la construcción en España de la ciudad de bloque


abierto.......................................................................................................................................................119
-El retraso de tres décadas en España en el planteamiento de soluciones al problema de la vivienda y en la
utilización del bloque abierto para resolverlo.
-Dos barriadas pioneras de bloque abierto en el Madrid del cambio de los años 20’ a los 30’.
-Los años 50’ y la aplicación ortodoxa en los grandes barrios de promoción pública de los principios del
Movimiento Moderno. Los casos del Poblado Dirigido de Fuencarral y del Gran San Blas en Madrid.
-La introducción del bloque en H y la desvirtuación de la ortodoxia racionalista, algunos ejemplos madrileños.
-Contrastes con algunas experiencias neotradicionales de transición, dos ejemplos en Madrid.
-Hacia una nueva etapa: el barrio Huerta del Rey en Valladolid, 1963-1980.

7. El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000. Un laboratorio de urbanismo a lo largo de tres


décadas.....................................................................................................................................................145
-La economía del nuevo modelo de ciudad como razón básica de su éxito y rapidísima difusión en las déca-
das centrales del s XX.
-La crítica a la ciudad de polígonos de bloque abierto: las evidencias empíricas y la crítica disciplinar.
-Orígenes y diseño inicial de la Actuación Urbanística Urgente, ACTUR, Lakua en Vitoria-Gasteiz, 1970-1976.
-El Concurso de 1977 para tres supermanzanas, extensible a su entorno: continuidad, crisis y reformulación
de los principios del Movimiento Moderno.
-Revisión de los presupuestos del ACTUR en el Plan General de 1985/90 y Planes Parciales de los Sectores
1 y 2 de 1985: la reintroducción de la manzana cerrada con espacios libres privados.
-El Programa de Actuación Urbanística y su desarrollo por Planes Parciales para el Sector 8 A (antiguos
polígonos 7, 8 y 9). La generalización de una retícula libre de manzanas semicerradas en torno al parque
lineal, 1993-2002.
-Conclusiones.

8. El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1978-1988. Experiencias de tran-


sición entre el bloque abierto y la manzana.............................................................................................173
-El Programa de Barrios en Remodelación, Madrid 1978-1985.
-Orcasur, 1977-87: la continuidad del modelo de ordenación en base a bloques estrechos perpendiculares
a los trazados viarios. L. Azurmendi, M. e I. de las Casas, F. J. Saénz de Oiza, P. Carvajal y J. Montes, J. A.
Corrales y A. Rolando Ayuso, R. Aroca, Mª Gómez Carballo y equipo.
-El Pozo del Tío Raimundo, 1977-1985: la reconstrucción de una retícula de calles y manzanas de edifi-
cación semicerrada. J. Vizmanos, J. F. Adiego, R. López de Lucio, A. Vélez, Mª. A. Puentes, C. Maldonado,
M. Renta y A. Grande.
6
-Palomeras Sureste, 1976-1988: la reconstrucción de un distrito urbano periférico en base a una retícula libre
de calles que definen manzanas soporte de poderosas volumetrías residenciales. Los grupos de C. Ferrán y
F. Navazo y de P. Carvajal y J. Montes.
-Cornisa de Orcasitas, 1978-1982. El retorno al eje comercial continuo y a un tejido formado predominan-
temente por manzanas cerradas, L. Calvo, L. Mapelli, E. Leira y equipo CETA.
-Conclusiones.

9. Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOS-


TELA. Razones y límites del intento de retorno a la “ciudad canónica”.................................................191

-Las razones del retorno; similitudes y diferencias respecto de los Ensanches históricos de finales del s. XIX.
-Pino Montano, una experiencia pionera de finales de los 70’. A. Cruz y A. Ortiz, Sevilla, 1979-1981.
-Los “nuevos ensanches” procedentes del Plan General de Madrid de 1985: Madrid-Sur y Valdebernardo.
-Fontiñas en Santiago de Compostela, un “nuevo ensanche” atípico en una periferia gallega de topografía
movida, 1988-1991, Xunta de Galicia- SGV/ Manuel Paredes y colaboradores.
-Actuaciones del Instituto Catalán del Suelo (INCASOL) en los años 80’ y 90’ del s. XX: el caso de Martorell
en Barcelona.
-Conclusiones: valores y límites de la experiencia de los “nuevos ensanches”

10. ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-
2005. El ascenso de la privacidad: de las “gated communities” y los “countries” a las macroparcelas ce-
rradas........................................................................................................................................................215
-Las grandes urbanizaciones residenciales cerradas como forma de secesión completa respecto de la c i u -
dad y su espacio público: las “gated communities” en EEUU.
-Las urbanizaciones cerradas en el mundo latinoamericano. El caso de la región metropolitana de Buenos
Aires, Argentina.
-Un contraste en la periferia metropolitana Oeste de Madrid: los casos de Prado Largo y Monte Alina.
-Madrid, años 90’ del s. XX. El nuevo equilibrio residencial para las clases medias: macromanzanas y ma-
croparcelas residenciales de vivienda colectiva.
-Conclusiones.

11. MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI. La banalización de la fórmula de los “nuevos en-
sanches” en los últimos distritos periféricos (PAUs)...............................................................................243

-Suelo Urbanizable No Programado y Programas de Actuación Urbanística. Antecedentes legales.


-De los nuevos ensanches a los PAUs: banalización, insularización y densificación de los nuevos desarrollos.
Las “arquitecturas de prestigio” como remedio a todos los males.
-El PAU/Plan Parcial de Sanchinarro, ejemplo de insularidad urbana presidida por un Centro Comercial
cerrado.
-Dos promociones residenciales representativas en el PAU de Sanchinarro: edificio privado en Pi y Margall
con Isabel de Valois y promoción de la EMV, Edificio Celosía, en Conde de Mayalde con Isabel Clara Eugenia.
-El PAU/Plan Parcial de Carabanchel, como remate de un distrito urbano e intento de configuración de un
espacio público significativo.
-Las promociones privadas en el PAU de Carabanchel. Arquitecturas de ladrillo, volúmenes simples, facha-
das previsibles y eficaces.
-Manzanas y parcelas de promoción pública proyectadas a través de concursos convocados por la EMV: la
innovación como alternativa o como capricho.

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12. AMSTERDAM, St GALLEN, MADRID, VITORIA-GASTEIZ, 1ª DÉCADA del S. XXI:
Alternativas para el retorno al Movimiento Moderno en algunas actuaciones de tamaño medio o
pequeño..........................................................................................................................................285
-Promociones de tamaño medio de bloques exentos en parcelas no acotadas. Cuatro casos en Amsterdam,
St. Gallen (Suiza) y Madrid.
-Torres y unifamiliares adosadas en un conjunto de pequeñas urbanizaciones cerradas de promoció privada:
la Isla de Chamartín en Madrid.
-Una propuesta para configurar un nodo de urbanidad en un ensanche contemporáneo: la remodelación de
Errekaleor dentro del ensanche de Salburúa, Vitoria-Gasteiz.

13. CÓRDOBA, PERALES del RÍO (MADRID), IJBURG (AMSTERDAM).


La gran escala a comienzos del s. XXI, dos propuestas y una realización.............................................305
-El diseño de ciudad como ocasión de un despliegue gráfico radicalizado. El Concurso Internacional de
Ideas Ciudad Levante en Córdoba, 2002.
-Un avance de propuesta residencial diseñada con criterios de sostenibilidad en Perales del Río, Getafe
(Madrid); A. Zaera/ FOA en colaboración con ARUP y R. López de Lucio, 2006.
-Haveneiland y Rietlanden, Ijburg, Amsterdam, la primera fase de un archipiélago urbano ganado al mar.
De nuevo, retícula y manzanas semicerradas, Felix Claus, F. van Dongen y T. Schaap, 1998-2010.

14. REFLEXIONES FINALES. Luces y sombras de siglo y medio de vivienda y urbanismo residencial.
Algunas líneas de trabajo futuras...............................................................................................................323
-Primavera del 2012, resumen de posición.
-La situación actual: la ciudad residencial española entre el despilfarro y la crisis.
-El papel de la arquitectura y el urbanismo residencial: entre la indudable mejora de las calidades y los ex-
cesos de la innovación disciplinar.
-Algunas recomendaciones a corto y medio plazo.

8
Prólogo

9
10
INTRODUCCIÓN: vivienda, espacio público y ciudad

1 INTRODUCCIÓN: vivienda, espacio público y ciudad


La importancia cuantitativa y cualitativa de los tejidos residenciales en la ciudad

Los tejidos residenciales son la componente esencial de nuestras ciudades, en


particular si incluimos en ellos no solo los edificios de vivienda sino también
los espacios públicos anexos (calles, avenidas, bulevares, plazas y jardines de
barrio); así como otros edificios y usos complementarios o compatibles: par-
celas destinadas a equipamientos escolares, deportivos, sociales, comerciales
etc., a nivel de barrio o de distrito, edificios de oficinas públicos o privados
insertos dentro de tramas prioritariamente residenciales, parcelas ocupadas
por servicios urbanos imprescindibles (limpieza, bomberos, etc.).

En este sentido solo quedarían fuera de los tejidos residenciales otras grandes
zonas de la ciudad de usos claramente especializados: polígonos industriales,
parques de actividad terciaria, campus universitarios, grandes parques urbanos
o metropolitanos, instalaciones militares o administrativas extensas, grandes
complejos sanitarios de nivel urbano o metropolitano, grandes instalaciones
en superficie destinadas al transporte (aeropuertos, complejos ferroviarios,
etc.).

Sin contabilizar los vacíos urbanos o “terrains vagues”—tan típicos de los


paisajes periféricos de las modernas regiones urbanas—, los espacios cuya com-
ponente esencial es de tipo residencial ocupan porcentajes muy significativos de
las actuales ciudades y áreas metropolitanas, seguramente por encima del 50%
del total en la mayoría de los casos. Pero su importancia no deriva solo de su
relevancia superficial: son el espacio privilegiado de la vida cotidiana y de la expe-
riencia vital de la casi totalidad de la población. La vida familiar, el ocio, la mayor
parte de las relaciones sociales y buena parte de las propias actividades laborales
(todas las que se insertan en esos tejidos, el comercio, los servicios personales
y los equipamientos de proximidad, etc.) se localizan en esos tejidos (i>01).

Solo en las modernas periferias de baja densidad y fuerte especialización resi-


dencial se puede afirmar que una parte sustancial de la vida de las personas y
de las familias se desarrolla fuera de sus ambientes. Pero en nuestras ciudades,
la población que habita esos tejidos, que a veces se han llamado posurbanos,
representan por el momento una fracción relativamente reducida de la po-
blación total.

i>01, Fragmento del centro urbano de


Madrid, cartografía 1:25000 de 1999.
Se aprecia el carácter dominante de los
distintos tejidos residenciales (Ensanche,
ciudad-jardín, bloque abierto, etc) a la
vez que la existencia de otros diferentes
(polígono industrial de J. Camarillo, Ce-
menterio de la Almudena, varios parques,
etc). La autovía M-30 aparece destacada
para indicar su importancia, carácter
especializado y función de barrera.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El proyecto residencial, el encargo profesional más frecuente y con frecuencia postergado en


la enseñanza universitaria española

En un terreno diferente, el del trabajo profesional de los arquitectos y pro-


fesiones relacionadas, está claro que las diversas formas del proyecto resi-
dencial (planes y proyectos de barrios nuevos, obra nueva de edificios y
complejos residenciales, reformas de viviendas y rehabilitación de edificios,
reurbanización de los espacios públicos y equipamientos anexos, etc), forman
el paquete más relevante para una amplia mayoría de personas a lo largo del
conjunto de su vida profesional.

Lo que contrasta con la escasa relevancia que hasta hace muy pocos años
(antes del 2000, por citar una fecha) se le concedía en las Escuelas de Ar-
quitectura. Obsesionadas por los “grandes proyectos de prestigio” (véase el
muy interesante libro de Llatzer Moix, “Arquitectura Milagrosa”, Anagrama,
2010), en las aulas se sucedían las propuestas de Centros de Arte Contem-
poráneo, Auditorios, Aeropuertos Internacionales, etc. Cuando se consiente
“bajar” al mundo cotidiano eran frecuentes las propuestas para grandes casas
unifamiliares exentas en entornos privilegiados (en la estela del añorado F.Ll.
Wright) o para edificios de vivienda colectiva en emplazamientos no menos
singulares.

Cuando por fin se presta atención al tema residencial, atendiendo a la multipli-


cación de los encargos que efectúan las empresas municipales o autonómicas
de suelo y vivienda, la singularidad se intenta trasladar al propio proyecto.
Ignorando con excesiva frecuencia, no solo las denostadas Ordenanzas Mu-
nicipales, sino los propios condicionantes de entorno y las exigencias para
conformar espacios urbanos significativos y coherentes. Al final de este tra-
bajo se examinarán en algunos casos promovidos por la E.M.V. en Madrid
(P.A.U.s de Carabanchel, Sanchinarro, etc).

El encuadre urbanístico del proyecto residencial: tipos edificatorios y morfologías


urbanas

Los edificios residenciales se pueden encuadrar dentro de una serie de tipos que se
han ido perfilando a lo largo de la historia de las ciudades. Desde un punto de vista
estructural no hay en realidad más que unos pocos tipos característicos, que a su
vez pueden presentar variantes según el momento y la geografía en los que surgen.

Así la vivienda rural unifamiliar, con sus correspondientes dependencias agrí-


colas (cobertizos, almacenes, corrales), se suele organizar en las mesetas del
secano español, agrupada en manzanas de forma y tamaños muy variados que
tienen en común el estar parceladas y acotadas. Cada parcela se corresponde
con una vivienda-unidad familiar de explotación con frente construido a la
calle y edificaciones auxiliares, exentas o conectadas entre sí, que ocupan con
mayor o menor intensidad el resto de la parcela. Las alturas típicas están com-
prendidas entre una y dos plantas más aprovechamiento bajo cubierta con
distintas formas y usos. Este esquema se adapta en cada región a las exigen-
cias climáticas y topográficas, a las tradiciones culturales y constructivas, a los
niveles relativos de riqueza. Configurando siempre una forma urbana carac-
terística: los tejidos continuos y reticulados (no necesariamente regulares) de

12
INTRODUCCIÓN: vivienda, espacio público y ciudad

manzanas de baja densidad que dibujan un entramado de calles de sección


moderada bien delimitadas por la edificación.

De igual manera, el edificio de vivienda colectiva en altura entre medianeras es


el tipo edificatorio que configura la mayor parte de los cascos urbanos históri-
cos, de los ensanches decimonónicos y de los del primer tercio del siglo XX
en las ciudades españolas (i>02,03). La unidad de agregación elemental—igual
que en los cascos rurales—es la manzana cerrada parcelada. Cada edificio pre-
senta su fachada principal y su acceso al perímetro exterior de la manzana; sus
fachadas laterales, habitualmente ciegas, se adosan a los edificios de las parcelas
colindantes (por eso los llamamos “muros medianeros”); su fachada posterior
habitualmente se retranquea en relación con el lindero de fondo de la parcela
para permitir la apertura de ventanas. Luces complementarias se pueden abrir
a patios de parcela (exclusivos o coincidentes con los que se reservan en edi-
ficios colindantes para mejorar sus condiciones de iluminación y ventilación).
El conjunto de docenas o centenares de manzanas constituyen formas urba-
nas características: los cascos antiguos o los ensanches históricos. En realidad
se trata de una forma urbana común, estribando sus diferencias básicas sim-
plemente en la mayor regularidad de las manzanas y en la mayor sección de las
calles en los ensanches surgidos en España a partir de la 2ª mitad del s. XIX.

i>02, Cuatro tipos edificatorios básicos.


De izquierda a derecha y de arriba abajo:
vivienda unifamiliar en hilera, bloque
exento en altura, edificio entre mediane-
ras en manzana cerrada y bloque exento
de altura media en parcela independiente.

i>03, Una forma urbana elemental: la


manzana cerrada de vivienda colectiva y
promoción múltiple. Esa forma se gen-
era por agregación de edificios entre me-
dianeras de vivienda colectiva. Los con-
juntos de manzanas cerradas forman los
típicos Ensanches de finales del s. XIX.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Por poner un tercer ejemplo, pensemos en los edificios residenciales exentos


en altura surgidos en Europa a partir de las teorizaciones y experimentos del
denominado Movimiento Moderno en el primer tercio del siglo XX. Se trata
de un tipo edificatorio con numerosísimas variantes (el bloque estrecho de po-
cas plantas con viviendas pasantes, la torre cuadrangular de cuatro viviendas
por planta, el bloque estrecho en altura con ascensor y galerías de distribución
en cada nivel o cada dos niveles, etc). Todas esas variantes tienen en común
el tratarse de edificaciones rigurosamente exentas (aunque en determinadas
condiciones se puedan combinar entre sí, como veremos más adelante), sin
patios de iluminación interiores (al menos como regla general), sin necesi-
dad de relacionarse indisolublemente con una parcela como ocurría en los
tipos descritos más arriba. Este tipo edificatorio—junto con sus diferentes va-
riantes y modalidades—se suele organizar en una unidad básica de agregación,
que ya no es la típica manzana cuadrangular de superficie comprendida entre
media y una hectárea, sino una manzana bastante más grande que por ello
dio en llamarse “supermanzana”. Y ya no tiene unos límites precisos que lo
separe del espacio público tradicional constituido por la retícula de calles.
Los distintos edificios se distancian entre sí por espacios libres, más o menos
ajardinados y de acceso libre, que se han acabado denominando “espacios
interbloque”. De hecho se establece una clara continuidad espacial entre las
aceras de las calles perimetrales y esos espacios interbloque. La forma urbana
que origina un conjunto de manzanas y/o supermanzanas de esas características,
habitualmente de promoción unitaria, se llama “polígono de bloque abierto”.

Podríamos seguir describiendo ejemplos de relaciones entre determinados ti-


pos edificatorios residenciales, formas elementales de agregación y formas
urbanas resultantes. Pero estimo que el objetivo perseguido ha quedado sufi-
cientemente claro: existe una relación íntima, históricamente consolidada en
nuestras ciudades, entre las formas de agrupar viviendas en edificios y los
distintos paisajes urbanos—formas de los tejidos residenciales—que se aca-
ban configurando. Cualquier discusión sobre el futuro de la vivienda colectiva
es indisoluble de la consideración de los tipos de ciudad que origina con sus
respectivas ventajas e inconvenientes. No se puede escindir el diseño de la
vivienda y del edificio residencial de la configuración de la calle y de las carac-
terísticas de los barrios. Arquitectura y Urbanismo forman un corpus unitario
y deben pensarse en conjunto. Como decía hace poco Félix Claus (2006), una
buena ciudad es más importante que una buena casa; yo apuntaría que la calidad de
casa, barrio y ciudad son términos que deben pensarse y exigirse a la vez.

Los espacios públicos urbanos en los tejidos residenciales, sus funciones y relevancia

Como se deduce de lo que se acaba de exponer, las calles, las avenidas, las
plazas y los pequeños espacios libres o jardines anexos a los tejidos resi-
denciales, tienen formas y dimensiones específicas para cada forma urbana.
Son claramente diferenciables (como paisajes y como experiencias urbanas
específicas) la red irregular de pequeñas calles estrechas de los cascos vie-
jos, las retículas regulares formadas por calles más espaciosas (15-20 m. de
sección), frecuentemente arboladas, de los ensanches del XIX, o los traza-
dos sinuosos y las reducidas volumetrías, semiocultas por la vegetación
de los jardines privados, de la ciudad-jardín de tradición anglosajona.

14
INTRODUCCIÓN: vivienda, espacio público y ciudad

Por otra parte, los espacios públicos pueden reunir diversas funciones que
los convierten, según su densidad y variedad, en lugares de significado y uti-
lización muy diferente. La función más elemental y genérica es la de servir de
acceso a las distintas parcelas y edificios que se alinean al borde de las calles.
Sin embargo, la densidad y relativa cercanía o, a la inversa, la escasez de tales
accesos origina espacios públicos diversos. La segunda función genérica de
los espacios públicos es facilitar la iluminación, ventilación y soleamiento de
los edificios y sus diferentes dependencias: la generosidad o cicatería con que
se dimensionen influirá sin duda en el confort de los usos que a ellos se aso-
man. La tercera, asimismo bastante generalizada, es servir de soporte al apar-
camiento de vehículos, al tránsito rodado y, en su caso, al transporte público.
Una cuarta función de las calles, cada vez más extraña en los nuevos
barrios periféricos, es servir de acceso a usos complementarios generalmente
instalados en las plantas bajas: comercio de proximidad, pequeños servicios
o equipamientos urbanos. Por fin la quinta y última función, la más compleja,
atrayente a la vez que problemática, es configurar el espacio de las relaciones
sociales de proximidad, de la sociabilidad a nivel local o distrital (i>04).

El diseño residencial debe ser consciente de que el sistema de calles y espa-


cios públicos es mucho más que el residuo espacial de la simple o capricho-
sa acumulación de edificios. De su forma, dimensiones, calidad paisajística,
complejidad funcional, dependen buena parte de la propia calidad, carácter i>04, Un espacio urbano clásico, com-
y seguridad de los diferentes barrios y tejidos residenciales. El cada vez más plejo y multifuncional: la Plaza de Es-
paña en Vitoria-Gasteiz. Viviendas,
frecuente sobredimensionamiento de las calles, atendiendo tan solo a las
comercios, edificios administrativos (el
exigencias del tráfico rodado, puede interferir tanto en la calidad ambiental Ayuntamiento de la ciudad), extensiones
de los barrios como la extremada pobreza de actividades complementarias al espacio público (terrazas) de usos en
y la acusada carencia de conexiones entre los espacios públicos y privados. planta baja, cafeterías...

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Vivienda y espacio público: las tendencias hacia el empobrecimiento y la especialización


de los tejidos residenciales desde finales del s. XX y en la primera década del XXI

La experiencia del último medio siglo de evolución de la ciudad y de sus teji-


dos residenciales no es muy positiva, reconociendo la importante mejora que
se ha producido en las calidades y superficies de las propias viviendas. Se ha
pasado de la ciudad densa (entre 100 y 250 viv/Ha), continua y compleja (plu-
rifuncional) de los ensanches históricos, incluso delas extensiones del primer
tercio del siglo XX y de parte de la primera generación de barrios de bloque
abierto (años 60’ y primeros 70’ del s.XX), a la ciudad con densidades cada
vez más bajas (en el entorno de las 30 viv/Ha en la última década), fragmen-
tada, discontinua y especializada—excluyentemente residencial—a partir de la
década de los 80’ del siglo pasado.

Igualmente ha tenido lugar una progresiva transición desde espacios públicos


bien definidos, reticulados, continuos, multifuncionales, animados y seguros
hacia espacios públicos da carácter indefinido y/o de tamaño excesivo. Los
tejidos de bloque abierto con grandes espacios libres intersticiales, teórica-
mente verdes, interrumpidos por vías arteriales de tráfico intenso, escasa-
mente frecuentadas, comprometen cada vez más el atractivo y la seguridad
del espacio público urbano (i>05).

En último término tales tendencias conducen hacia la privatización progresiva


de los espacios públicos y de las funciones que en ellos se realizaban: interior-
ización de actividades deportivas y de relación al interior de las macroparcelas
y macromanzanas cerradas, aparición de las urbanizaciones cerradas de ac-
ceso restringido a residentes, crecimiento exponencial de los grandes centros
comerciales y de ocio periféricos como sustitutos del espacio público y de la
calle tradicional.

En resumen, hemos pasado de construir ciudad a promover productos inmo-


biliarios especializados: urbanizaciones residenciales de densidad media-baja
o baja, fragmentos aislados de monótonos bloques abiertos en altura, exclu-
sivos complejos que incluyen el golf u otros deportes de élite como reclamo
que compense su lejanía y aislamiento.

Perspectivas: la crisis como oportunidad

La dureza de la crisis global que padecemos tiene en España un perfil peculiar.


Aquí los problemas bancarios y financieros están muy ligados a una enorme
sobreproducción de vivienda y de suelo urbanizado que ha supuesto pesadas
cargas tanto a los particulares que se hipotecaron a 30 o más años vista en
propiedades que ahora no pueden vender, como a los propios promotores
inmobiliarios e instituciones financieras.

La solución de esta crisis no es sencilla y éste no es el lugar para plan-


tearla en sus múltiples dimensiones. Pero el momento sí puede ser adecuado
para un replanteamiento de las formas de construir ciudad en las últimas déca-
das. La revalorización de la ciudad existente y la integración de los fragmentos
más consolidados de las actuaciones recientes, deberían ser las líneas estraté-
gicas básicas. El cambio de prioridades del planeamiento territorial y urbano
16
INTRODUCCIÓN: vivienda, espacio público y ciudad

a favor del incremento de las densidades y de la mejora en las condiciones de


continuidad y complejidad de los tejidos sería el primer paso.

A nivel del diseño y rediseño urbano de los tejidos urbanos habría que re-
plantear los excesos de dimensionamiento y la claridad en los significados y
utilidades de los diferentes espacios públicos. Es casi seguro que sobran zonas
verdes y espacios abiertos de conservación problemática y dudosa utilidad.
Se debería favorecer la mezcla de tipos edificatorios, programas residenciales
de tamaños y calidades diversas, integración de usos complementarios y limi-
tación de las grandes implantaciones comerciales autónomas. Y apostar por
políticas urbanas a favor de la ciudad consolidada o semiconsolidada frente a
nuevos desarrollos que repitan los problemas del pasado inmediato.

i>05, Espacios públicos desiertos en ac-


tuación periférica de vivienda colectiva
que incorpora un gran Centro Comercial
cerrado; Getafe Norte, Madrid, 2003

Referencias y bibliografía básica

----CLAUS, Félix (2006), “Una buena ciudad es más importante que una buena casa”,
El País/ Babelia, 26-8-2006.

----ESTEBAN i NOGUERA, Juli (1984), “Elementos de Ordenación Urbana”, Colegio


Oficial de Arquitectos de Cataluña, Barcelona, 193 pp.

----LÓPEZ DE LUCIO, Ramón (1993), “Ciudad y Urbanismo a finales del Siglo XX”,
Universidad de Valencia, Valencia, 248 pp.

----LÓPEZ DE LUCIO, Ramón (2000), “El espacio público en la ciudad europea: entre la
crisis y las iniciativas de recuperación”, Revista de Occidente, nº 230-231

----SÁNCHEZ DE MADARIAGA, Inés (2008), “Esquinas inteligentes. La ciudad y el


urbanismo moderno”, Alianza Forma, Madrid, 239 pp.

----SOLÁ-MORALES, Manuel (1997), “Las formas del crecimiento urbano”,


Edicions UPC, Barcelona, 196 pp.

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

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De ATENAS a XANADÚ (ARROYOMOLINOS, MADRID)

2 De ATENAS a XANADÚ (ARROYOMOLINOS, MADRID)


Concepción y funciones del espacio público en la historia de la ciudad europea

El espacio público es una realidad tan cotidiana y tan plural que al comienzo
de una exposición como la que quiero hacer en estas páginas, sobre las formas
de los tejidos residenciales en España, parece obligada una mínima incursión
en el concepto mismo.

¿Es lo mismo el espacio público urbano tal como lo entendemos los que
habitamos las ciudades centrales, densas, con calles animadas y transporte
público, que como se entiende en las urbanizaciones de baja o media densi-
dad periféricas? ¿O el espacio público de la ciudad europea decimonónica en
relación con el actual?

Sin pretender una investigación en profundidad sobre el tema, trabajo que


ocuparía un libro entero, sí parece conveniente desbrozar el camino y realizar
una breve incursión histórica por las diferentes concepciones y usos que ha
tenido el espacio público en Europa.

En los capítulos que siguen se revisarán las características de los espacios


públicos integrados en los diferentes tejidos residenciales, como componente
esencial de ellos; el conjunto de calles y espacios libres de un determinado
tejido como parte indisoluble de la concepción de este.

Ahora nos ocuparemos de las lógicas básicas del espacio público urbano re-
curriendo a un sucinto recorrido histórico.

La noción clásica de raíz grecolatina del espacio público en Europa

En la noción clásica, derivada de las experiencias de las ciudades-estado grie-


gas y más tarde de la Roma republicana, el espacio público es bastante más
que un simple lugar de propiedad compartida que se utiliza para desplazarse
y relacionarse. Al menos los espacios públicos más significativos, el ágora o el
foro. En la tradición clásica el ámbito público por excelencia no se identifica
sin más con las calles normales de la ciudad; estas representan simplemente
un espacio funcional imprescindible al servicio de las viviendas en las que se
refugia la “esfera privada” de la vida ciudadana.

La “esfera pública” es en realidad la comunidad política de los ciudadanos


con derechos civiles plenos; sobre todo el derecho a la participación activa
en la toma de decisiones relevantes que atañen a la marcha de la ciudad y del
Estado. Es el ideal de la Democracia Republicana. En contraste, la “esfera
privada” afectaría a la vida familiar, el mundo del trabajo, de las obligaciones
y los placeres cotidianos.

La encarnación física y social de esa comunidad política es la “polis” con sus


atributos específicos: autónoma, deliberativa y democrática. La encarnación
política sería la República (literalmente “res publica”, cosa común).

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

La vida pública en ese sentido fuerte—expresión de la colectividad ciudada-


na—se desarrolla en un espacio concreto, claramente identificado y distinto
al resto de los espacios públicos de la ciudad: en el ágora (foro en el mundo
romano), lugar de reunión de la ciudadanía, donde se celebran las reuniones
importantes, donde se debate, se argumenta y se acaban tomando las decisio-
nes relevantes (i>01a, b). El ágora y sus proximidades concentra asimismo
i>01 a, El ágora de Atenas en el siglo
II después de Cristo. Localización de los las funciones religiosas de mayor nivel, los templos dedicados a los dioses
principales templos, edificios institucio- tutelares, así como el comercio más representativo y prestigioso alojado en las
nales, stoas (galerías comerciales), etc. diferentes stoas que articulan y delimitan su espacio.

En el mundo de las ciudades clásicas, se asiste así a una especie de dualidad


en el significado de los espacios públicos. La mayor parte del entramado de
esos lugares tiene una función claramente instrumental (acceso, transporte),
además de ser también el espacio de la sociabilidad cotidiana a nivel de barrio.
Se trata de la red de calles residenciales y de los caminos o vías de acceso a
la ciudad. Pero también existen espacios públicos centrales de máximo nivel,
accesibilidad y representación, con funciones sagradas, comerciales y políticas.
No solo el ágora o el foro, también algunas calles próximas como se advierte
en ciudades como Ostia Antica, próxima a Roma (i>02)

Lo que variará en las situaciones históricas posteriores va a ser esa institu-


cionalización del significado político de algunos espacios públicos especí-
ficos. La democracia directa (con todas las imperfecciones que tuvo en el
mundo antiguo) no volverá a darse, entre otras razones porque sus condi-
i>01 b, Planta general de Olynthus;
ciones de existencia exigen colectivos urbanos suficientemente reduci-
detalle de manzanas y calles de uso ex-
clusivamente residencial en la exten- dos como para que puedan reunirse y deliberar en una plaza pública. Pero
sión planeada de Olynthus, 432 BC. lo que sí se ha conservado hasta hoy mismo—véanse las muy recientes

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De ATENAS a XANADÚ (ARROYOMOLINOS, MADRID)

experiencias (2011) de las plazas de El Cairo, Túnez, Atenas, Madrid, Bar-


celona o Nueva York—es esa capacidad de determinados espacios públi-
cos centrales para convertirse en los lugares donde se expresan la protesta,
la discrepancia, las limitaciones de los cauces establecidos de representación
política indirecta (partidos, parlamentos, etc). Y que por su simbolismo y
visibilidad permiten convertir esas manifestaciones políticas populares en ver-
daderos fenómenos de masas; mecanismos de influencia sobre las formas
políticas institucionalizadas, amplificados por los modernos medios de comu-
nicación.

La transición hacia la noción moderna de espacio público: La era preindustrial y los


regímenes políticos absolutistas

Esta etapa, que resumimos aquí en unas líneas, cubre en realidad los largos
siglos que transcurren entre la etapa imperial romana y la descomposición del
imperio, los feudalismos medievales y los regímenes monárquicos absolutistas
i>02, La calle de Diana, cerca del
de la Europa renacentista y barroca. De hecho, la era preindustrial hasta las foro en Ostia Antica, Roma. Plan-
revoluciones inglesa y francesa y la progresiva institucionalización de las de- tas bajas comerciales y edificios de
mocracias parlamentarias. vivienda colectiva en altura agrupa-
dos en manzanas cerradas (insulas).
La “esfera pública” se reduce ahora a compartir unos espacios comunes—
la red de calles y plazas en pueblos y ciudades compactas y bien delimita-
das—, además de un credo religioso mayoritario y un sistema de creencias y
valores más o menos compartido o impuesto. Desaparece la función política
del espacio público al relegarse las tareas de gobierno a los círculos cerrados
de las élites aristocráticas, militares y eclesiásticas. Aunque pueda subsistir en
momentos especiales—algaradas, movimientos revolucionarios—esa función
política de la calle como lugar privilegiado donde expresar el descontento y
las protestas populares.

Esa reducción de contenidos del espacio público no quiere decir que no siga
existiendo una clara jerarquización funcional y simbólica:
----las Plazas Mayores (i>03), la prolongación del ágora clásica, siguen siendo

i>03, El centro de Madrid a media-


dos del siglo XVII: calle y plaza Mayor,
Puerta del Sol, calle de Toledo. Plano de
P. Texeira, 1656. La Plaza Mayor (alre-
dedor de 1 Ha de superficie) era en aquel
momento el único gran espacio público
abierto y de acceso libre en toda la ciudad.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

los lugares centrales de máxima representatividad, tanto por su vinculación a


los poderes políticos y religiosos (palacio, castillo y/o catedral se asientan en
esos lugares o en sus inmediaciones), como por ser el emplazamiento de las
ferias y los mercados, de las fiestas y las ceremonias oficiales, progresivamente
del comercio fijo. Todo ello las convierte en los espacios más frecuentados,
en los lugares donde se concentra la sociabilidad urbana y donde se producen
mayor número de intercambios materiales o simbólicos.
----las Calles Mayores y otras vías radiales importantes (a veces también
transversales) complementan las funciones utilitarias y representativas de las
Plazas. En ellas se asientan edificios significativos (casonas nobiliarias o al-
toburguesas) y los de mayor altura y densidad edificada. Son los ejes de trán-
sito principales que conectan las puertas de la ciudad y la red de carreteras
o caminos que en ellas confluyen con el centro. El lugar donde se localiza
prioritariamente el comercio y los servicios artesanales; además de ser tam-
bién espacios privilegiados desde el punto de vista de las relaciones sociales y
los encuentros (i>04).
----por fin, el resto de la red de calles y plazas menores que sirven básicamente
para dar acceso a las viviendas y, en su caso, a las dependencias agrícolas aso-
ciadas a estas. Son los espacios de la sociabilidad vecinal cotidiana, de la vida
familiar, el trabajo y el descanso.

Desprovisto este sistema de espacios públicos de las funciones políticas, su


función primordial, además de las puramente instrumentales, es servir de
marco a una sociabilidad que podríamos caracterizar como “orgánica-esta-
mental”. Compartimentada por grupos sociales (niveles de riqueza y de influ-
encia) que se mezclan poco y se distinguen fácilmente a través de símbolos
externos, el vestido en particular. Una sociabilidad muy controlada por los
mecanismos de poder, en el caso relativamente improbable que aparezcan
resquicios significativos en los controles indirectos.

La noción moderna del espacio público en las democracias representativas que carac-
terizan la era industrial. Las ciudades y metrópolis del XIX y de los dos primeros
tercios del siglo XX

La aparición de las democracias representativas ligadas a la caída de los


regímenes absolutistas después del ciclo de revoluciones europeas inaugurado
por la inglesa de 1778 y culminado por la francesa de 1789, coincide en térmi-
nos generales con el inicio de los procesos de industrialización que acarrean
una intensa emigración desde el campo a la ciudad. Propiciada por las nuevas
oportunidades de empleo y consumo, así como por las crisis rurales agra-
vadas por la sobrepoblación campesina, las malas cosechas, etc.

El importante crecimiento de las ciudades hace que estas dupliquen o


cuadripliquen sus poblaciones en lapsos de tiempo cada vez más breves, lo
que supone la redensificación de sus perímetros intramuros, el derribo de
cercas y murallas (cada vez menos útiles según avanzan las tecnologías de la
guerra) y los crecimientos periféricos cada vez más extensos y fragmentados.
Desaparece la clásica distinción nítida entre “campo” y “ciudad” y comienzan
a surgir nuevas realidades espaciales que se calificaron de “metrópolis” antes
de ser conceptualizadas como “áreas metropolitanas”o “regiones urbanas”.

22
De ATENAS a XANADÚ (ARROYOMOLINOS, MADRID)

La toma de decisiones ya no corresponde a un monarca o un dictador y sus


cortes respectivas. Pero tampoco se hace directa y colectivamente, entre
muchas otras razones por el tamaño mismo que alcanzan las ciudades y los
sistemas de ciudades agrupados en Estados nacionales. Los pocos miles de
ciudadanos de las “ciudades estado” helénicas se han convertido en docenas
de millones de personas extendidos en territorios que ocupan centenares de
miles de kilómetro cuadrados.

Los mecanismos de decisión se restringen a representantes elegidos en las


votaciones periódicas que se celebran, que se reúnen en edificios específicos
construidos con tal finalidad, los Parlamentos o Cámaras de Representantes,
los Senados, etc. Pese a que la soberanía se reconoce que pertenece al pueblo,
este no participa directamente en la toma de decisiones y la calle, salvo en mo-
mentos excepcionales, sigue sin tener el significado político que tuvo.

La red de espacios públicos, en paralelo con el crecimiento de las ciudades,


se complejiza y especializa progresivamente. Las Plazas Mayores y las Calles
Mayores siguen teniendo un simbolismo particular—de contenido las más de
las veces turístico—, pero, de hecho, los “lugares centrales”—plazas, avenidas,
bulevares, etc—se desmultiplican a nivel de los diferentes distritos urbanos
para hacerlos más accesibles (i>05). Surgen además espacios especializados

i>04, La calle Fernando, apertura rec-


tilínea a través del casco medieval de
Barcelona de la primera mitad del siglo
XIX. Aspecto de la intensa vida urbana
en lo que fue uno de los principales ejes
comerciales de la ciudad anterior al En-
sanche Cerdá.

i>05, La Rambla de Cataluña a prin-


cipios del siglo XX. Aspecto de uno
de los ejes urbanos de paseo y ter-
tulia más concurridos en la Barce-
lona burguesa del Ensanche Cerdá.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

en el tráfico rodado: tramos urbanos de carreteras, las primeras autovías o


cinturones de ronda de alta capacidad solo accesibles a vehículos, etc. Y apa-
recen en las periferias urbanas espacios, que se han denominado “grises” o
de transición, sin titularidad ni uso claramente definidos, espacios en espera o
abandonados, que se pueden incorporar por defecto (y casi siempre de forma
marginal) al sistema de espacios públicos de la ciudad extendida.

Desde el punto de vista social, las nuevas urbes y metrópolis del mundo in-
dustrial, ven aparecer un nuevo tipo de sociabilidad ligada al espacio público:
las calles, sobre todo las más amplias, concurridas y céntricas, como espacios
de una sociabilidad difusa y anónima (en contraste con los sistemas de con-
trol y conocimiento mutuo que caracterizaban al mundo preindustrial) (i>06).
Esta sociabilidad de nuevo cuño tiene unas características específicas que se
pueden resumir así:

----coexisten paradójicamente la proximidad física, a veces intensa, con la dis-


tancia personal y social, que también puede ser muy acusada.
----los espacios públicos siguen siendo, incluso se intensifica este carácter,
lugares donde cohabitan grupos muy heterogéneos por su edad, condición
social, gustos y educación.
----son también—en esto se asemejan a las principales calles de la etapa ante-
rior—lugares de coexistencia entre actividades y flujos muy diversos: accesos
a viviendas, comercios, servicios y pequeños equipamientos, lugares de paseo,
canales del transporte público de superficie, etc (i>07).
----son los lugares privilegiados donde se practican los valores cívicos de la
tolerancia, de la libertad (relativa) y de la responsabilidad (libremente asumi-
da). El anonimato se convierte en una constante y en un atractivo.
----todas esas características hacen que las calles de la ciudad industrial sean
espacios donde se aceptan y se asumen unos determinados niveles de riesgo;
donde se practica cotidianamente la heteronomía, la capacidad de utilizar y
disfrutar un mismo espacio reconociendo las enormes diferencias entre los
motivos y las aspiraciones de los distintos usuarios. La tolerancia sería en
realidad una consecuencia de este aprendizaje.

La noción progresivamente instrumental del espacio público en el marco de la revo-


lución posindustrial y la globalización en el último cuarto del siglo XX y comienzos
del siglo XXI

Según Félix Ovejero Lucas (1996), hemos pasado de la democracia repre-


sentativa clásica que ha caracterizado la etapa anterior a una “democracia de
mercado”. Si antes los individuos se formaban una opinión desde la reflexión
pública ahora las opiniones se forman privadamente y después se agregan a
través de los procesos electorales. Las preferencias no se discuten. Los ciu-
dadanos entienden la libertad en un sentido negativo, no como la posibilidad
de participar en la cosa pública, sino como el mantenimiento de un territorio
privado que no puede ser interferido por los demás, territorio en donde se for-
man sus particulares opiniones que luego manifiestan en las votaciones. Los
políticos profesionales realizan ofertas a unos ciudadanos que, al modo de los
consumidores, se limitan (pasivamente) a consumir unos productos acabados
sobre los que no les queda más que tomarlos o dejarlos. Priman las encuestas,
las campañas de imagen, los medios audiovisuales (la TV) y las nuevas redes
24
De ATENAS a XANADÚ (ARROYOMOLINOS, MADRID)

i>06, El eje Castellana y el sector Nor-


este (barrio de Salamanca) del Ensanche
Castro en Madrid, ejemplo de retícula
urbana redimensionada y regularizada.
Situación en 1914, antes de la parce-
lación y edificación del barrio. Plano
del Ministerio de Instrucción Pública y
Bellas Artes, Dirección General de
Instituto Geográfico y Estadístico, escala
original 1=2000.

i>07, Frente comercial en una nueva


zona residencial de mediados del siglo
XX. Lijnbaan, Rotterdam, 1948-1953,
Bakema y van den Broek.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

de comunicación horizontal (móviles, Internet), es decir, soportes ubicuos


y desmaterializados, en vez de lugares físicos concretos. Los Parlamentos se
marginalizan progresivamente.

El crecimiento espacial acelerado, discontinuo, desdensificado y especializado


modifica profundamente las pautas y características del espacio público con-
temporáneo. Cobran primacía las autovías y las carreteras urbanas o subur-
banas sobre la red de calles plurifuncionales como expresión de un espacio
público instrumental (i>08, 09). La mayor parte de los desplazamientos son
motorizados y las grandes vías que los acogen se convierten en lugares espe-
cializados, cuya única función es canalizar esos movimientos, individuales o
colectivos, entre lugar y lugar.

i>08, Red viaria existente y en proyecto En vez de plazas y grandes ejes comerciales (soporte público de múltiples
en el Área Metropolitana de Madrid, actividades: paseo, ocio, consumo), surgen cerca de los nudos de las autopis-
1991. Se distinguen las autovías radiales tas implantaciones especializadas (Centros Comerciales, Hipermercados) de
y las tres orbitales (M-30, M-40, M-50). propiedad y gestión rigurosamente privada; que, en días y horarios estableci-
dos, se convierten en los nuevos espacios básicos del consumo y la sociabili-
dad de masas. Desde luego, claramente escindidos de los tejidos residenciales
aunque fácilmente accesibles en automóvil.

El resto de las funciones y actividades que se desarrollan en espacios públicos


siguen una deriva doble que les conduce hacia la banalización o la privati-
zación, de acuerdo con el siguiente esquema conceptual:

----buena parte de los espacios públicos se convierten en espacios residuales,


altamente especializados, poco frecuentados y con frecuencia de dimensiones
exageradas. Tal cosa sucede a la mayor parte de las calles residenciales “puras”,
periféricas o suburbanas así como a muchas zonas verdes y parques periur-
banos. La escasa densidad residencial y la prevalencia de los desplazamientos
en automóvil apenas permite siquiera esas formas de sociabilidad local que
i>09, El Área Metropolitana de Ma- caracterizaron y todavía caracterizan las barriadas residenciales semidensas
drid y su red arterial en el año 2000. Se de tantos pueblos y tejidos residenciales urbanos no estrictamente centrales
aprecian las orbitales M-45 y M-50 y (i>10, 11).
las nuevas radiales, R-2, R-3, R-4 y R-5.
----una parte significativa de las relaciones sociales a nivel de barrio, distrito (e
incluso ciudad) se refugian en lugares privados de accesibilidad restringida y
con control de accesos que garantice su privacidad: clubs de campo, de golf,
etc.
----los propios conjuntos residenciales, incluyendo viviendas, calles, jardines
y equipamientos de proximidad se convierten en lugares inaccesibles, separa-
dos del resto de la trama urbana: es el fenómeno, en rápida expansión, de las
urbanizaciones cerradas o “gated communities” anglosajonas (ver el clásico
trabajo sobre el tema de Blakely y Snyder, “Fortress America”, citado más
adelante, capítulo 10).

En resumen, el espacio auténticamente público está en crisis, tanto en su acep-


ción clásica (“fuerte”) de lugar de intercambio de opiniones y de formación
colectiva de las decisiones, como en su sentido moderno de espacio abierto,
complejo, multifuncional y accesible con facilidad y sin consumo de energía
donde se desarrolla la sociabilidad difusa generalizada de la que hablamos
arriba. Hay que tener en cuenta que el Centro Comercial debe entenderse

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De ATENAS a XANADÚ (ARROYOMOLINOS, MADRID)

como una auténtica degradación represiva del espacio público clásico. No


solo es un lugar donde no se puede discutir colectivamente de política, sino
en el que está prohibida cualquier manifestación asociativa e incluso muchas
formas de libertad individual: es un simple espacio de consumo pasivo y or-
denado, de encuentros privados, de sociabilidad y espontaneidad restringidas
(i>12a,b).
i>10, Esquema del Suroeste metropoli-
tano de Madrid en los años 90’ del si-
glo XX. Se distinguen los crecidos nú-
cleos urbanos de Móstoles, Alcorcón,
Fuenlabrada-Humanes, Leganés, Ge-
tafe, Pinto y Valdemoro, además de la
red de infraestructuras. En naranja, las
zonas de vivienda en bloque abierto; en
amarillo, unifamiliares; en lila, polígonos
industriales y de almacenaje; en negro,
Centros Comerciales. Dibujo del autor.

i>10

i>11, Esquema del Oeste-Noroeste


metropolitano de Madrid en los años
90’ del siglo XX. Es la zona de mayor
calidad ambiental y residencial del Área
Metropolitana. En negro, cascos de los
pueblos y extensiones urbanas den-
sas; en rayado, zonas de vivienda uni-
familiar. Ejemplo de implantación
territorial fragmentada, especializada
y de baja densidad. Dibujo del autor.

i>12a,b, Centro Comercial Xanadú,


inaugurado en Mayo del 2003 a 23
kilómetros de Madrid por la radial A-5
(Suroeste). El Centro reúne un total de
185 mil m2 de superficie de venta, in-
cluyendo una pista de hielo de 18 mil
i>11
m2, un Multicine de 15 salas, un centro
del Corte Inglés, 220 locales pequeños
y 20 destinados a medianas superficies,
30 restaurantes y 8000 plazas de aparca-
miento. Fue el primero en abrir los 365
días del año en la Comunidad de Madrid.

i>12a i>12b
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El espacio público como Parque Temático y como realidad virtual

Es conveniente hablar de dos concepciones contemporáneas del espacio pú-


blico no necesariamente ligadas al espacio residencial ni siquiera, en el se-
gundo de los casos, al espacio físico material.

El espacio público concebido como “parque temático” se refiere a determi-


nados lugares que, por su significado histórico y su valor paisajístico o monu-
mental, se convierten en verdaderos objetos de consumo de masas. Masas de
visitantes (turistas) para los que tales espacios están claramente desligados de
su habitual vida cotidiana (a diferencia de todos los que hasta aquí habíamos
descrito) y frecuentemente de su propio lugar (ciudad o país) de residencia.
Realmente se pueden considerar como una vuelta de tuerca al divorcio entre
el espacio residencial y los espacios de la sociabilidad que ya describíamos en
el apartado anterior. Precisamente por eso se habla de “parque temático”,
porque tales lugares, no tan distintos a una Disneylandia menos de cartón
piedra, se visitan ocasionalmente, se consumen en lo que tienen de valores
arquitectónicos o de otro tipo convenientemente señalizados y consensuados
y se abandonan presurosamente para engrosar la lista de deberes cumplidos.

Entre tales lugares podríamos citar:

----determinados cascos antiguos históricos de fuerte carga monumental e


histórica. Ejemplos como Venecia, Roma, Toledo, etc. ilustran con claridad
la situación de tejidos progresivamente desertizados de población residente y
de actividades distintas a las directamente relacionadas con el ocio cultural, la
restauración y la hostelería. Quizás Venecia, por sus especiales circunstancias,
encarna a la perfección el concepto. En sus calles y canales pernoctan más
turistas que residentes y en sus tiendas se venden muchos más bibelots que
alimentos.
----algunos paseos marítimos y playas de moda (Cannes, el Lido veneciano..)
también caben en esta categoría así como los entornos inmediatos de ciertos
grandes iconos culturales como el Guggenheim bilbaíno
----y desde luego los parques de ocio de primer nivel o muy ligados a áreas
turísticas. El Disneylandia de París/ Marne La Vallèe, Las Vegas o, a escala
española, Port Aventura, serían claros ejemplos.

Lo más llamativo del caso es que cuanto más se habla, por ejemplo, del “re-
nacimiento del espacio público en Europa”, referido casi siempre a costosas
actuaciones de reurbanización y mejora de ese tipo de espacios, mayor es la
crisis de los espacios públicos cotidianos de tantos barrios y zonas residen-
ciales españoles y europeos. Por ejemplo la recurrente crisis de las periferias
(banlieus) parisinas durante la última década (i>13) o la muy reciente (verano
del 2011) de distintas periferias londinenses y de otras ciudades británicas.
O, con menor dramatismo, la crisis de muchos de los barrios españoles de
bloque abierto, tanto de promoción pública como privada, construidos entre
1940 y 1975 (crisis del escaso equipamiento comercial de proximidad, crisis
de mantenimiento de los espacio libres interbloque, progresiva desertificación
y sensación de inseguridad, etc). Valga como ejemplo la situación de San Cris-
tóbal de los Ángeles en la periferia Sur madrileña.

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De ATENAS a XANADÚ (ARROYOMOLINOS, MADRID)

Para terminar, unas breves acotaciones sobre el espacio público virtual, el


espacio que las nuevas tecnologías de la comunicación permiten a través de
Internet, chats, blogs, Facebook, etc. como sustitutos o complementos del
espacio público real. Es evidente que las innovaciones técnicas, sobre todo la
generalización de los PCs, móviles etc, permiten pasar de las relaciones locales
de proximidad—las que se desarrollan en el espacio público de las calles y
espacios libres o las viviendas y los bares—a relaciones a distancia motivadas
por intereses específicos. La imagen del adolescente o del joven que, en vez
de jugar en la calle con sus amigos o frecuentar las instalaciones deportivas de
su barrio, chatea y navega desde su ordenador en la soledad de su habitación,
se ha convertido casi en un tópico. Es evidente que eso es así, pero también
lo es que ambos mundos pueden complementarse e incluso potenciarse. La
importancia de las convocatorias por móvil o por las redes sociales para con-
centrarse en plazas públicas centrales ha quedado clara durante el año 2011,
tanto en las capitales árabes del Sur del Mediterráneo como en la Puerta del
Sol madrileña o en la barcelonesa Plaza de Cataluña.

En el siguiente y último epígrafe de este capítulo, intentaré argumentar la im-


portancia que siguen y van a seguir teniendo, en mi opinión, tanto los grandes
espacios públicos del centro de las ciudades (en este caso como marco de las
manifestaciones de contenido político recogiendo esa ancestral función del
ágora, pero también otras manifestaciones de ocio, celebración, etc.), como
los espacios públicos de proximidad.

¿Es posible y deseable el mantenimiento, o recuperación en su caso, del espacio público


de proximidad ligado al espacio residencial como marco de la sociabilidad cotidiana?

Se acaba de recordar la importancia que han tenido recientemente los espacios


públicos de mayor simbolismo (y capacidad). Respecto a la red de espacios
públicos menores, ligados íntimamente al espacio residencial, la respuesta a
la pregunta formulada es, en mi opinión, que sí. Intentaré argumentar este
optimismo que contradice algunas de las tendencias que hemos resumido en
este capítulo.

i>13, Aspecto de la periferia parisina de


bloque abierto, construida en los años
60’-70’ del siglo XX, después de los dis-
turbios del otoño del 2005. Obsérvese
la vastedad de los espacios libres públi-
cos y el declive de la calle tradicional.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

En primer lugar quisiera recordar la importancia de las relaciones de


proximidad y de la sociabilidad local en los tejidos residenciales contemporá-
neos. A pesar de Internet, o incluso gracias a él. El aumento del número y la
proporción de hogares unipersonales y monoparentales en la sociedad ac-
tual es parejo al incremento de los trabajos que—totalmente o en parte—se
desarrollan en el domicilio propio, habitualmente en soledad. Además de la
evidente tendencia, no siempre deseada, hacia trabajos a tiempo parcial, dis-
continuos, flexibles…, incluso a los que entre muchos jóvenes parecen inevi-
tables lapsos de tiempo en el paro. Todos esos fenómenos nuevos confieren
una indudable importancia a la posibilidad de determinados niveles de socia-
bilidad inmediata a nivel de barrio. Incluso pueden justificarse como requisito
para mantener estados mentales razonablemente equilibrados.

El disponer de calles próximas relativamente transitadas, lo suficiente como


para hacer posible que existan kioscos de prensa, bares o cafeterías, tiendas
de primera necesidad, etc, es muy importante para permitir a esos jóvenes
parcialmente desocupados, a esas madres o padres que trabajan part-time en el
hogar, un lugar de encuentro, una posibilidad de cambio de tercio. Abandonar
durante media hora la pantalla y los correos y cambiar unas palabras, contarse
alguna historia, ojear un periódico con la posibilidad de comentarlo con al-
guien puede ser importante, además de agradable.

El segundo grupo de razones tiene que ver con la conveniencia de facilitar


medidas de ahorro energético en el marco de la sostenibilidad urbana enten-
dida como una tarea de todos, no solo de las industrias o los políticos.

Sólo densidades razonablemente elevadas (en el entorno de las 55-85 viv/


Ha, como mínimo) hacen posible el transporte público, los equipamientos
y el comercio de proximidad. Las medidas de ahorro en la edificación—los
edificios “ecoresponsables”—deben ir acompañadas de medidas urbanísticas.
Sabiendo la importancia que tiene en el consumo de derivados petrolíferos
y en la contaminación global y local el transporte, parece una falacia la pro-
moción de viviendas unifamiliares “ecológicas” o de conjuntos residenciales
aislados y de densidad media-baja presuntamente “sostenibles”.

En este terreno las razones para favorecer la sociabilidad local encajan


perfectamente con los requisitos para controlar el despilfarro energético y la
contaminación. La disciplina urbanística—si se coordinan las políticas territo-
riales con las municipales y las de transporte metropolitano—tiene suficientes
herramientas para hacer posible la conjunción de ambos objetivos. Para
diseñar territorios urbanos, ciudades y barrios con espacios públicos razo-
nablemente complejos, atractivos y accesibles (peatonalmente o en trans-
porte público) que recorten significativamente las necesidades de consumo de
energías no renovables.

30
De ATENAS a XANADÚ (ARROYOMOLINOS, MADRID)

Bibliografía seleccionada
----AUGE, M. (1993), “Los <no lugares>, espacios del anonimato.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

32
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

3 Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859.


Forma urbana, manzanas, calles y edificios en la “ciudad canónica” española

Antes de comenzar este capítulo es necesario explicar porqué en un libro


sobre los tejidos residenciales del siglo XX y de la primera década del XXI
se dedica un capítulo a las formas urbanas más características de la segunda
mitad del XIX.

Quizás la propia denominación de “ciudad canónica” ofrece una pista. Hablar


de esa manera refiriéndose a ese momento implica afirmar que los ensanches,
por ejemplo los de Madrid y Barcelona, aprobados ambos en 1860, resultan
modélicos en muchos sentidos. Suponen la última etapa de una evolución
secular de la ciudad, la codificación y racionalización últimas de la ciudad de
manzana cerrada que viene evolucionando desde la propia aparición del fenó-
meno urbano en Europa.

Los Ensanches del XIX significan una notable mejora en el dimensionamien-


to, jerarquización y continuidad espacial de las calles y el sistema viario de
los cascos antiguos. Además sus manzanas regulares, cuadradas y extensas
(en torno a 1 hectárea de superficie) permitirán formar parcelas de mayor
amplitud, edificios más desahogados y mejor ventilados y viviendas de mayor
calidad (i>01).

La notable extensión y regularidad de estos Ensanches permitirá hablar de una


verdadera “ciudad nueva”, a diferencia de las antiguas pequeñas parcelaciones
que fragmentariamente iban completando y ampliando los perímetros de los
cascos antiguos. Su densidad—menor que la de las tramas congestionadas y
excesivamente macizadas de la ciudad preindustrial—, pero todavía notable,
hará de esa nueva ciudad un espacio social intensamente urbano; donde el
valor de la proximidad y la posibilidad de los desplazamientos peatonales son
notas características. Será de gran importancia el carácter variado de los usos
y actividades que se implantan en ellos: la vivienda sobre todo, pero también
el comercio, los pequeños servicios o equipamientos vecinales, algunos ta-
lleres en los fondos de parcela y en los patios de manzana, puestos de trabajo
localizados en edificios especiales pero también en plantas bajas y primeras de
edificios residenciales.

i>01, Fragmento de la zona de contacto


entre el casco viejo y el Ensanche de Ma-
drid. Zona en torno a los Bulevares y c/
San Bernardo.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Este conjunto de razones y características, además de la centralidad relativa


que tienen estos tejidos que rodean sin solución de continuidad los cascos
históricos, han contribuido al prestigio social y a la alta valoración económica
que han tenido y siguen teniendo (i>02). En particular, cuando se los compara
con las fórmulas que los vendrían a sustituir: los con frecuencia monóto-
nos, desordenados y monofuncionales tejidos residenciales de bloque abierto
provinentes de las teorizaciones de la arquitectura y el urbanismo que todavía
calificamos de modernos.

Todo lo anterior no significa que no tengan problemas o que puedan ser imi-
tados con igual éxito en condiciones espaciales e históricas muy diferentes;
i>03, Los tres ámbitos de Madrid en más adelante, cuando hablemos de los “nuevos ensanches”, se expondrán
la segunda mitad del XIX: Interior,
algunas de estas limitaciones. Son evidentes determinadas carencias (de zonas
Ensanche y Extrarradio.
verdes, por ejemplo) o abusos (en la utilización intensiva del suelo disponible
de manzanas y parcelas, que en el caso del ensanche madrileño es evidente).
Pero también es cierto que algunos de sus más graves problemas actuales—
la congestión del tráfico rodado y la contaminación atmosférica—están en
buena medida originados fuera de ellos. En particular la presión del tráfico
privado tiene su origen en los desplazamientos que se generan en periferias
urbanas y metropolitanas hacia los centros, atravesándolos o circundándolos.
Esas periferias son mucho más pobres en actividades y sus sistemas de trans-
porte están muy basculados hacia el automóvil privado.

El significado de los Ensanches españoles de la segunda mitad del siglo XIX

En 1877 el municipio de Madrid (considerado con los límites actuales que


provienen de las anexiones de municipios cercanos realizadas entre 1947 y
1954), cuenta con 407 mil habitantes; un tercio de siglo después, en 1920, esa
cifra ha ascendido a 848 mil, más del doble ( F.J. Bataller, R. López de Lucio
et al, 2004, pp40). La capital administrativa de un país todavía predominante-
mente rural y atrasado se esta convirtiendo en una ciudad moderna con un
incipiente proceso de industrialización y una importante inmigración rural
procedente de las dos Castillas, Extremadura y Andalucía (i>03).

El agotamiento del suelo urbano es evidente. Téngase en cuenta que Ma-


drid en 1857, en vísperas de ser aprobado su Ensanche, tiene una po-
blación cuatro veces mayor que a comienzos del siglo XVII, cuando en 1625

i>02, Perspectiva de la Gran Vía de las


Cortes Catalanas. Obsérvese la genero-
sidad de la sección y la importancia del
arbolado que ocupa los dos andenes de
la calzada central.
34
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

Felipe IV ordena construir la famosa “tapia fiscal” que, peor o mejor, con-
tendrá su desarrollo urbano durante dos siglos y medio dentro de un re-
cinto de 770 hectáreas (incluyendo el palacio y parque del Buen Retiro).

Prácticamente todas las posibilidades de compactación y densificación del


casco antiguo han sido explotadas (sustitución de casas de 1 o 2 plantas por
edificios en altura entre 3 y 5 plantas, parcelación de huertas y espacios va-
cantes, apertura de nuevas calles, etc.). Situaciones parecidas se dan en Bar-
celona (limitaciones militares en ese caso) y otras ciudades importantes.
La necesidad de nuevo suelo urbanizable para permitir edificar nuevas casas y
alojar a poblaciones en rápido incremento es evidente.

En ese sentido los Ensanches se pueden entender como operaciones de ofer-


ta masiva de nuevo suelo urbanizable (que no urbanizado), que extiendan i>04, Proyecto de Ensanche de Ma-
la ciudad antigua sin dejar vacíos intermedios distintos de los bulevares de drid de José María de Castro, 1857.
ronda o paseos perimetrales que pudiesen existir. Así, el Anteproyecto de
Ensanche diseñado por el ingeniero de Caminos José Mª de Castro apro-
bado en 1860 por Real Decreto, triplica la extensión de la ciudad hasta 2.025
hectáreas (i>04, 05). Que permitiría un incremento demográfico de 150 mil
habitantes utilizando un generoso estándar de 40 m2 por habitante (250 ha-
bitantes por hectárea); sobre todo si lo comparamos con los 26,7 m2 que
correspondían en 1850 en la ciudad intramuros a cada persona.

Los Ensanches proponen algo más que nuevas barriadas que amplíen los
cascos antiguos. Su intención es crear una nueva ciudad, y esto tanto en i>05, Madrid y su entorno geográ-
razón de su extensión, y de su regularidad como de su ambición urbanística, fico en 1875. Instituto Geográfico y
muy evidente en Cerdá y su famoso libro de 1867, la “Teoría General de la Estadístico, Hoja 559 (e = 1:50.000). Se
advierte el comienzo de las edificacio-
Urbanización”. Así, la “urbanización” sería, no solo el propio proceso de
nes en el Ensanche NE calle Serrano).
creación de suelo sino, el conjunto de principios, doctrinas y reglas que deben aplicarse
para que la edificación y su agrupamiento, lejos de comprimir, desvirtuar y corromper las
facultades físicas y morales del hombre social, sirvan para fomentar su desarrollo y vigor y
para acrecentar el el bienestar individual cuya suma forma la felicidad pública (edición
facsimil, 1968, Tomo I, pág. 30).

Su carácter de alternativa global a los desarrollos puntuales y fragmentarios


que caracterizan los proyectos de extensión o de parcelación anteriores, tanto
dentro como fuera de los límites de la ciudad antigua, es evidente. En Madrid
dos buenos ejemplos no muy anteriores a la propuesta de Castro serían los
barrios de Malasaña, en torno a la plaza del Dos de Mayo, o de Olavide, en
torno a la glorieta de igual nombre (i>06). Así, José Mª de Castro afirmará que
de lo que se trata es de subordinar el proyecto de extensión a un pensamiento

i>06, El pequeño ensanche en torno


a la plaza de Olavide, proyectado años
antes del Ensanche Castro cuya per-
manencia no se contemplaba en este.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

completo, estudiando, (...), de antemano y a la vez todas las circunstancias y formulando


así un plan en el que se observen las condiciones indispensables de unidad, orden y concierto
en todos sus diferentes puntos (“Memoria descriptiva…”, 1860, pág. 8). Antonio
Bonet en su estudio introductorio (1979), afirma taxativamente que el proyec-
to de Castro tiene el carácter de verdadera ciudad nueva, auténtica new town yuxta-
puesta a la ciudad vieja; supone—afirma con cierta exageración—una renovación total
de la manera de vivir y pensar la ciudad (adecuada a la) nueva sociedad burguesa y liberal.

Los Ensanches, tal como realmente se ejecutaron (las intenciones de Cerdá,


por ejemplo, eran muy diferentes en lo tocante a las elecciones tipomor-
fológicas i>07), suponen sin duda una notabilísima racionalización de la ex-
periencia histórica secular en la construcción de los cascos antiguos, en par-
ticular durante el siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Se van a conservar,
redefiniéndose, las características básicas de estos tejidos que podemos re-
sumir de la siguiente manera:

----utilización generalizada de las “calles corredor” (formadas por dos


alineaciones continuas de edificación), que definen una retícula más o menos
irregular de manzanas (i>08).
----la manzana cerrada parcelada y “cuajada” (es decir, edificada en su práctica
totalidad a excepción de exiguos patios de parcela) como invariante (i>09) que
solo se altera cuando, excepcionalmente, aparecen grandes edificios institucio-
nales que ocupan manzanas completas o porciones significativas de manzana.
----edificación en altura alineada al perímetro exterior de la manzana y adosa-
da en los linderos laterales respecto a los edificios colindantes (la “medianera”
o muro medianero como técnica generalizada de “en el uso del suelo de cada
manzana).
----el edificio de vivienda colectiva con un número variable de viviendas que
iluminan a calle (exteriores) y/o a patios interiores. En el Ensanche de Madrid
pueden existir alojamientos, a veces la mayoría de los de un edificio, que solo
iluminan y ventilan a patios de parcela interiores o a patios de fondo de par-
cela. Estos a su vez, combinados con los de otras parcelas, pueden dar origen
a patios de manzana más o menos extensos y regulares, siempre parcelados.
----el conjunto de la manzana aparece hacia el espacio público, las calles
perimetrales, como un “constructo” único, es decir como un conjunto
construido continuo formado por diferentes edificios, ocupante cada uno de
una parcela diferenciada (i>10).

Antes de cerrar estos comentarios sobre el significado de los Ensanches deci-


monónicos, me gustaría señalar una importante laguna sobre la que ya ad-
virtió Cerdá en su momento con mucha claridad. Los Ensanches españoles
no incorporan mecanismos de gestión que faciliten su ejecución, descarguen
las economías municipales y recuperen al menos parte de las significativas
plusvalías que significaron para los propietarios de suelo rural su aprobación
y urbanización a costa de los Ayuntamientos. Estos pagaban no solo las obras
de pavimentación y dotación de servicios (agua, alcantarillado, etc.), sino que
hasta debían abonar la expropiación de los terrenos que iban a ocupar las vías.
Como muy gráficamente denunció Don Ildefonso (1860), cuando la Adminis-
i>10, Imagen desde un piso alto de tración paga con fondos públicos del Estado, de la provincia o del municipio los terrenos y
una intersección de dos calles de edificios en que haya de emplazar una calle, compra a los propietarios a ella colindantes el
20 m. en el Ensanche de Barcelona. derecho a hacerlos más ricos (...).
36
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

La legislación especial de Ensanche (Ley 26-7-1892) todavía establece que los


costes de urbanización de las vías principales se hará con cargo a fondos pú-
blicos (fondos del Ensanche) y que los propietarios solo están obligados a ceder
la mitad del espacio vial. En caso contrario, El Ayuntamiento tendrá el derecho de
expropiar la totalidad de la finca o fincas que ocupen parcialmente la calle, estableciéndose
que el coste de la expropiación se hará según el valor que la propiedad tuviese antes de
realizarse la apertura de la calle. Es decir, en términos actuales, de acuerdo con el
“valor inicial” del suelo rústico de que generalmente se trata.

i>07, Axonometría interpretativa de la


propuesta de Cerdá de 1859. Se apre-
cia claramente el carácter mucho más
abierto y la preponderancia de los es-
pacios libres sobre los construidos en la
propuesta inicial de Cerdá.

i>08, Un tramo de cuatro manzanas en


el Ensanche de Barcelona. Parcelario y
fachadas.

i>09, Foto plano y parcelario de un


fragmento del Ensanche de Barcelona.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Los parámetros y las formas de la racionalización tipomorfológica en los Ensanches;


diferencias y similitudes entre Madrid y Barcelona

A diferencia de los Ensanches de otras ciudades europeas coetáneas, los espa-


ñoles se caracterizan por su regularidad geométrica y su isotropía. En general
se trata de retículas de orientación única con manzanas de forma y tamaño
idénticos o muy similares. Son Ensanches diseñados por Ingenieros de Cami-
nos—casos de Madrid y Barcelona, los más influyentes—y no por arquitectos.
Estos hubieran preferido soluciones más orgánicas y variadas, más ancladas
todavía en algunos principios del barroco (perspectivas, tridentes, puntos fo-
cales) o del moderno paisajismo de corte romántico (la variedad y la sorpresa
como valores). La polémica entre Cerdá y el arquitecto Rovira i Trías, autor
del proyecto premiado en 1859 por el Ayuntamiento de Barcelona (i>11), que
acabó siendo postergado por el proyecto de Cerdá avalado por el Ministerio
de Fomento desde Madrid (i>12), ilustra bien la alternativa. Cerdá en 1859
critica el sistema radial y fragmentario del proyecto del arquitecto, afirmando
que las calles han de ser todo lo rectas y lo largas que sea posible (...) es vicioso e incon-
veniente el plano que trunca y desvia las calles, cuando el interés público exigía que fuesen ,
como pueden ser, rectas y muy largas. Don Ildefonso critica el “sistema radial y anu-
lar” que emplea Rovira y que dificulta en su opinión las leyes más triviales del
movimiento y de la circulación. Uno de los objetivos básicos de la propuesta
de Cerdá es el juego entre las necesidades de “movimiento” a lo largo de las
vías y de “reposo” al interior de las “intervías” o manzanas.

En unas frases que, siglo y medio después, conservan íntegramente su perspi-


cacia crítica, Cerdá arremete contra el afán de hacer dibujos atractivos antes
que propuestas racionales. Satiriza el afán de Rovira de Buscar a todo trance la
belleza del dibujo (...), afirmando que ha creído encontrarla en la simetría de las figuras
geométricas y en los tonos del colorido; huyendo del desorden aparente de la ciencia se ha caído
en el desorden efectivo del empirismo; (...) tratando de evitar lo que se llama la monotonía
de la regularidad se ha incurrido en la monotonía de la irregularidad.

Después de esta breve incursión por los textos originales, se pueden resumir
los principios básicos de la racionalización operada por los proyectos
de Ensanche españoles:

----se busca en primer término la geometrización y regularización de los traza-


dos, huyendo de las irregularidades de los cascos antiguos (i>13). Las calles
deben ser rectas, las intersecciones a 90º formándose así retículas ortogonales
cuyos únicos límites (para Cerdá) serían exclusivamente de orden geográfico
o topográfico (los cauces del Besós y el Llobregat y la primera cadena monta-
ñosa litoral), así como las preexistencias urbanas consolidadas ( las poblacio-
nes de Gracia, Sants, etc).
----se redefine al alza la anchura de las calles (i>14); desde los 6 a 10 metros
frecuentes en los cascos históricos hasta los 15 o 20 metro en las calles nor-
males y los 30 a 50 en avenidas y bulevares estructurantes. Este incremento
de secciones se debe a la voluntad de mejorar las condiciones del tráfico ro-
dado (pese a que todavía no hay automóviles) y del tránsito peatonal por las
aceras. Además, las nuevas anchuras permitirán condiciones de iluminación y
soleamiento para los edificios limítrofes mucho más favorables. Piénsese que
aceras arboladas de 3 m. (en Madrid) o de 5m. (en Barcelona) son auténtica-

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Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

mente revolucionarias en relación con las típicas aceras de 1m., cuando no de


90 cm., de los cascos antiguos. Del mismo modo que relaciones unitarias entre
altura de los edificios y ancho de las calles en los Ensanches lo eran respecto
a alturas edificadas en torno a tres veces superiores en los cascos históricos.
----se regularizan y redimensionan las manzanas (i>13). De las formas aproxi-
madamente cuadrangulares o alargadas de las manzanas históricas, con tama-
ños habituales comprendidos entre un tercio y dos tercios de hectárea, se pasa
a manzanas cuadradas o casi cuadradas con superficies en torno a una hec-
tárea (en Barcelona alcanzan los 113,33 metros de lado y 1,20 Has de super-
ficie, descontando los chaflanes de 20 m. en las intersecciones de las calles).
----se generalizan los chaflanes iguales en las cuatro esquinas de cada man-
zana (i>15). El objetivo es ampliar el espacio de las intersecciones, mejo-
rando la visibilidad de los cruces y facilitando el tráfico, además de ofrecer
mejores condiciones de iluminación a los edificios situados en las esquinas 13

i>12, 13, Plano de los alrededores de


Barcelona y proyecto de su Reforma
y Ensanche, Ildefonso Cerdá, 1859.
Plano general y detalle. Obsérvese la
propuesta de edificar solamente dos de
los lados de cada manzana.

12

i>14, Encrucijadas y dimensiones en el


Ensanche de Barcelona. Dibujo original
de Cerdá. Obsérvese la regularidad y la
amplitud de todos los cruces de las calles,
auténticas pequeñas plazas urbanas.

i>11, Proyecto de Ensanche de Barcelo-


na de Rovira i Trias, 1859. La alternativa
de retículas fragmentarias y con diversas
orientaciones para el crecimiento de la
11
ciudad.
39
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

(cuyo fondo edificado no suele alcanzar a abrirse al patio de manzana, caso


del Ensanche de Barcelona). En el caso de Madrid estos chaflanes tienen una
dimensión reducida, 3 m., pero en el de Barcelona se configuran como autén-
ticas nuevas fachadas con sus 20 m. de longitud que permiten formar en cada
cruce un octógono regular de 20 m. de lado y 1.931 m2 de superficie. En el
Ensanche barcelonés encontramos multitud de pequeñas “plazas” con condi-
ciones de iluminación y soleamiento mejores que las de las calles adyacentes,
espacios que en cierta forma compensan la escasez de auténticos jardines de
barrio (i>10).
----las manzanas se parcelan de manera más o menos regular y con dimensio-
nes variables; desde las pequeñas parcelas de poco frente (8 a 12 m.) y fondo
discreto (30 o 35 m.), lo que significa superficies comprendidas entre los 240
y 420 m2, hasta parcelas de 30 o 40 m. de frente a calle y gran fondo, 55 o 60
m., superficies entre 1.650 y 2.400 m2. La superficie media estaría en torno a
los 450/ 500 m2 (i>09). Cada parcela corresponderá a un edificio/ promoción
inmobiliaria con un número también muy variable de viviendas, desde 10-12
unidades a 40-50. La parcelación y promoción múltiple de la manzana (de 12
a 20 edificios por manzana, de media) se impondrá como mecanismo habitual
de hacer la nueva ciudad, pese a las intenciones iniciales de Cerdá. Este había
criticado en su “Teoría General (...)” de 1867 la trituración del inservías o proceso de
división de la manzana en solares (...) como forma de poner en valor un terreno demasiado
extenso rodeado por vías públicas. Así como la aparición de patios y patinejos que
no se eligen y dimensionan atendiendo a las exigencias de la verdadera comodidad
e higiene de las habitaciones, sino según los interesados consejos del mayor aprovechamiento
del terreno. De ahí su propuesta original de construir tan solo en dos de los
cuatro lados de cada manzana, reservando el resto del terreno a espacios libres
y jardines; propuesta que fue rápidamente abandonada en la ejecución real del
ensanche de Barcelona (y de todos los demás ensanches españoles de finales
del XIX) (i>13).
----De hecho la construcción de los Ensanches supondrá una notable racio-
nalización y mejora respecto a la de los cascos antiguos, pero en ningún caso
una ruptura radical como hubiera querido Cerdá (y, con menor contunden-
cia, Castro). La expresión más clara de esta continuidad “reformista” es la
aplicación con ligeras modificaciones, de las reglas de edificación del casco
antiguo (Ordenanzas Municipales de Edificación) a los nuevos Ensanches.
De las propuestas de sus autores se acepta la planimetría—el trazado de calles,
avenidas y manzanas—pero las reglas edificatorias se derivan en línea direc-
ta de la experiencia precedente. De ahí ese sistema de control unitario y gestión
múltiple de la ciudad del que habla Bonet Correa en su “Estudio Preliminar”
al Anteproyecto de Ensanche de Castro (1979). “Control unitario” en lo que
respecta a la definición conjunta del sistema viario del ensanche y “gestión
múltiple” en cuanto se tolera la subdivisión da cada manzana en parcelas o
solares edificables y la libre disposición de estos (definición de usos, tipos y
superficies de vivienda, etc.) por parte de sus propietarios; sean estos los anti-
guos propietarios rurales o los nuevos detentadores de derechos edificatorios
por adquisición de solares a aquellos.
----Las Ordenanzas de Edificación establecieron límites a la altura
construida en función del ancho de calles, como se venía haciendo, por ejem-
plo en Madrid, desde 1847 (“Ordenanzas de Policía Urbana y Rural para la
Villa de Madrid y su término”). Las ordenanzas de Madrid de 1854 toleraban
para las calles de primer orden, mayores de 14 m. de ancho, alturas de 20 m.

40
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

i>15, Un esquinazo (chaflán de 20 m.)


del Ensanche de Barcelona: plantas baja,
entreplanta y cuatro pisos.
equivalente a planta baja, entresuelo, tres plantas y ático o sotabanco. Puesto
que las calles normales del Ensanche eran de 15 o de 20 m., esta fue la regla
que se impuso y que vino a confirmar, con ligeros retoques, la Ordenanza de
1892: 20 m. de altura edificada en las calles de primer orden, de anchura igual
o mayor a 20 m., y 19 m. en las de segundo orden, de sección comprendida en-
tre 15 y 20 m. Pero fue un segundo parámetro regulador, aparentemente sin
demasiada importancia, el que estableció una diferencia radical entre los en-
sanches de Madrid y Barcelona. En efecto, las Ordenanzas madrileñas de 1892
no regulaban el “fondo edificado” en cada parcela; tan solo establecían (artº
778) una referencia a lo que hoy denominaríamos “ocupación de parcela”:
la edificación de casas que solo tengan una fachada a la vía pública deberá disponerse de
modo que un 15% cuando menos de la superficie del solar quede al descubierto en forma de
patios ( cifra muy lejana al 50% de jardines que hubiera deseado Castro en cada
manzana en la Memoria de su Anteproyecto). Sin embargo las Ordenanzas
de Barcelona establecieron desde 1891 un fondo edificable máximo de 28
m. (además de una ocupación máxima de parcela del 73,6%), fondo que se i>16, Evolución de las Ordenanzas de
redujo a 24,92 m. (y 73% de ocupación) en las Ordenanzas de 1942 (i>16). edificación para el Ensanche de Barce-
Un simple parámetro regulatorio ha permitido en el caso de la ciudad catalana lona, 1860-1976.

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

viviendas grandes pasantes con dos luces principales de calidad, a calles de


20 m. y a patios de manzana de casi 4.000 m2 de superficie (además de otras
secundarias a patios de parcela) (i>17); mientras que en el caso madrileño se
han permitido fondos edificatorios muy grandes (todavía hasta de 40 m. en
la Ordenanzas de 1951), lo que ha imposibilitado la formación de auténticos
patios de manzana amplios y regulares y propiciado la aparición de viviendas
interiores iluminando a patios miserables.
----sin embargo, hay que insistir en que en Barcelona tampoco se llevó a
cabo la vanguardista propuesta que imaginó Cerdá en 1859. Una propuesta
casi de “bloque abierto” (bloques, eso sí, de fuerte espesor, 20 m.), que no
cerraban el perímetro de la manzana, sino que se disponían en paralelo o
en ángulo recto tan solo en dos lados de cada manzana. El resto del espacio
serían espacios abiertos o jardines (no se especificaba con claridad su régimen
de uso y propiedad). Hubiera resultado una ciudad bastante menos densa y de
continuidades edificadas mucho menos claras, probablemente un ciudad me-
nos exitosa y representativa de un modo de hacer que lo que ha resultado su
famoso eixample, verdadera conjugación de los trazados y dimensionamientos
de Cerdá y de la aplicación racionalizada de unas Ordenanzas de Edificación
procedentes del casco antiguo y de la experiencia municipal (i>18).

La construcción del ensanche de Madrid: viviendas, tipos edificatorios y formas de


ocupar la manzana

Se van a exponer y comentar algunos ejemplos de edificación del Ensanche de


Madrid (preferentemente) que permitan visualizar cómo se ocupan las manza-
nas, qué tipos de parcelas se promueven y cuales son las características de las
viviendas que aparecen.

Las corralas, pervivencia de un tipo edificatorio de los cascos viejos.

Las corralas surgen en los barrios populares del casco antiguo madrileño como
solución económica que permite un aprovechamiento intensivo de solares es-
trechos y profundos con un ahorro importante en elementos sanitarios y en
núcleos de escalera. Lo específico de la corrala es que una escalera única—a
la sumo un par de escaleras—de acceso a un elevado número de viviendas. La
escalera da acceso a unos estrechos corredores que a su vez permiten alcanzar
las diferentes puertas de entrada a viviendas en general de tamaño muy redu-
cido. Viviendas que reciben sus únicas luces a través de esos corredores (luces
indirectas), ya que se suelen disponer adosadas a los muros medianeros de la
parcela. Los aseos y el suministro de agua se suelen reducir a unos minúsculos
habitáculos localizados al final de los corredores, de manera que sirven a todas
las viviendas de cada planta. Las viviendas que se asoman a la calle suelen ser
de mayor tamaño, disfrutando de doble iluminación (a la calle y el corredor).
Los corredores o pasillos de acceso a las viviendas pueden ser lineales, en
forma de L o formar un anillo que encierra en su interior un patio de luces de
dimensiones habitualmente modestas.

Este tipo de edificios, muy frecuentes en barriadas como Lavapiés o Tetuán,


se trasplantan a veces a los lugares menos atractivos del Ensanche de Castro
(v.g., al Norte del barrio de Chamberí, en contacto con el de Tetuán). Como
recuerda Rafael Mas (1978), los propietarios de suelo trataron así de rentabili-
42
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

zar a corto plazo sus solares, dada la escasez de demanda de vivienda burguesa
(que, en las primeras décadas después de aprobarse el Ensanche, prefirieron
localizaciones más convencionales en el casco antiguo). Se utilizaron sobre
todo parcelas de poco frente e importantes fondos, ya que no existían restric-
ciones para las construcciones profundas (a diferencia de Barcelona, como
se ha señalado); el tipo “corrala” permitía la utilización intensiva de dichos
solares.
i>17, Vista del patio interior de la man-
zana de la Casa de la Pedrera en el Paseo
de Gracia de Barcelona.

i>18, La realidad construida del


Ensanche de Barcelona en 1893: man-
zanas cerradas con patios de manzana
aproximadamente regulares.

43
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Reproducimos un esquema de los tipos básicos de corralas (i>19, Boden,


1977) y un proyecto de fecha tan avanzada como 1923 de un edificio de
viviendas en alquiler en Chamartín de la Rosa (i>20). Se trata de una
parcela estrecha y profunda que se edifica con tres plantas (dos más baja) a la
calle y con dos plantas en la zona interior de la parcela. En el frente a la calle
se sitúan locales comerciales con viviendas anexas y una cochera en planta
baja; en las plantas superiores dos viviendas exteriores de tamaño moderado,
con dos balcones a la calle y una pequeña ventana cada una. Obsérvese que,
además de las luces a calle, se disponen dos pequeños patios interiores que
i>19, Tipos de corralas: lineales, en
forma de L o con corredores en torno
completan la iluminación de las piezas interiores (dos dormitorios, cocina y
a un patio de parcela de forma habitual- comedor). Dos cajas de escaleras dan acceso a otras catorce viviendas distribui-
mente alargada. das en plantas baja y primera, adosadas a los muros medianeros y con acceso
a través del corredor que rodea el estrecho y alargado patio interior. Viviendas
de unos 30 m2 y dos dormitorios que, debido a su fecha de construcción rela-
tivamente tardía, cuentan ya con un pequeño retrete al interior de cada una.

i>20, Casa de alquiler en Chamartín de


la Rosa, 1935. Dos viviendas exteriores y
siete interiores (con acceso a través de la
corrala), por planta.

Viviendas burguesas en el Ensanche anteriores a 1930-40

En 1893 se instala el primer ascensor hidráulico en el ensanche de Madrid;


hasta ese momento se había dado una cierta segregación vertical del espacio edifi-
cado ( R. Mas. 1978): son frecuentes los casos en que las viviendas del primer
piso o “principal” son más extensas y están destinadas a capas sociales más
elevadas que las de los pisos superiores (especialmente si entre aquel y la plan-
ta baja existe un “entresuelo” de vocación comercial o terciaria). La diferencia
se expresa en que en el primer piso puede existir una única vivienda de super-
ficie igual o superior a 200/ 250 m2 , mientras que en el segundo, tercero y
cuarto hay dos viviendas por planta (entre 130 y 170 m2) y en el quinto y/o
bajo cubierta pueden aparecer cuatro, seis o más pequeños apartamentos abu-
hardillados con altura de techo reducida.

44
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

El ascensor elimina la segregación vertical (hoy en día y desde hace tiempo los
precios en alquiler o venta aumentan precisamente con la altura). En Barce-
lona la limitación del fondo edificado genera viviendas “pasantes” (de calle a
patio de manzana), bastante profundas—20 a 28 m.—y con patios interiores
para resolver la ventilación y luces de las habitaciones secundarias (servicio,
cocina, baños, etc.). En función de la dimensión del frente de parcela se dispo-
nen, habitualmente, una o dos viviendas por planta, viviendas grandes, entre
150 y 250 m2. Reproducimos un ejemplo, planta tipo y alzado, de un edifi-
cio de hacia 1880, planta baja y cuatro pisos, una única vivienda extensa por
planta. Seis habitaciones “exteriores”, 3 a calle y otras 3 al patio de manzana
(recuérdese que su anchura es bastante superior a la de las calles, del orden de
60 m. entre fachadas opuestas), y un conjunto de piezas menores de acceso y
servicio iluminando a tres patios de parcela, uno interior y otros dos manco-
munados con las de edificios colindantes (i>21).

En Madrid la posibilidad de fuertes fondos edificados fuerza la existencia de


viviendas interiores, sin luces a calle ni a auténticos patios de manzana regula-
res y amplios. Solo en el caso de parcelas de poco fondo o en esquina se pueden
producir viviendas semejantes a las del ensanche de Barcelona. Valga como
ejemplo el edificio de Juan de Mena nº 8, esquina a Alfonso XI (Fun-
dación COAM, 2003, Tomo 2, pág. 280), construido por Joaquín Otamendi
con proyecto de 1912 en la extensión del Ensanche al barrio de los Jerónimos
(no prevista inicialmente por el plano de Castro) (i>22 a, b). Se trata de una
parcela de esquina casi cuadrada, de unos 700 m2. Se consiguen dos grandes
viviendas; la de esquina con siete piezas exteriores, vestíbulo (extraordinaria-
mente espacioso), comedor, cocina y habitaciones de servicio a dos patios de
parcela, el central asimismo espacioso. La otra vivienda, algo más reducida
en función de su menos privilegiada exposición a las calles perimetrales, solo
cuenta con dos amplias piezas exteriores, iluminando el resto al patio central
y a tres exiguos patinillos. La edificación ocupa el máximo tolerado (el 85%
de la parcela) y cuenta con dos escaleras. La principal, amplia y lujosa, es de
planta semicircular y tiene ascensor; la secundaria es reducida y estrictamente 21
funcional.

i>21, Planta y fachada de edificio entre


medianeras en el Ensanche de Barcelona
de acuerdo con la Ordenanza original
(16 m. de altura máxima, planta baja y
cuatro alturas). Obsérvese la amplitud
de la gran vivienda burguesa con dos
fachadas (calle y patio de manzana) y
luces secundarias a tres pequeños patios
interiores

i>22 a, b, Ensanche de Madrid. Planta y


aspecto exterior de un edificio de vivien-
22 das en la calle Juan de Mena, nº 8, 1912.
45
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Es interesante el caso del edificio de Marqués de Villamejor nº 3 (Fun-


dación COAM, 2003, tomo 2, pág. 124), construido en 1906-7 por Antonio
Palacios y Joaquín Otamendi en un sitio de máxima representatividad, a un
paso del Paseo de la Castellana y de Juan Bravo (i>23 a, b). Se trata ahora
de una parcela entre medianeras en un solar de unos 22x35m. (770 m2). Se
opta aquí por dos grandes y lujosas viviendas exteriores de superficie cercana
a los 300 m2. Cada una cuenta con tres huecos a la calle que iluminan una
serie de salones entrelazados que cobran aún más relevancia al conectarse
con un amplio vestíbulo y un extenso comedor ligeramente elíptico, ambos
interiores. Los dormitorios principales y los baños se disponen en el cuerpo
central (interior) del edificio, iluminando a un amplio patio central y a dos
patinejos medianeros. Una escalera de servicio da acceso directo a la gran co-
cina y, desde esta a un tercer cuerpo edificado al fondo de la parcela destinado
a los dormitorios y aseos del servicio. Este cuerpo ilumina a un patio de fondo
de parcela de unos 3 m. de anchura y a otros patios medianeros menores.

Un tercer ejemplo, menos lujoso pero de viviendas todavía amplias, en torno


a los 130 m2, es el situado en la calle Lista, hoy Ortega y Gasset, en pleno
barrio de Salamanca, proyectado en 1928 (C. Sambricio, ed., 2003, pág. 141)
(i>24). En una parcela entre medianeras de unos 20 m. de frente a calle y
profundidad cercana a los 40 m. (800 m2), se disponen por planta cuatro
viviendas idénticas, dos exteriores y otras dos interiores. La caja de escaleras
es ahora única, no existen accesos de servicio diferenciados. Tres habitacio-
nes tienen luces a la calle o el patio de manzana (cuyas dimensiones totales
desconocemos); el resto iluminan a dos patios interiores medianos y a otros
cuatro patios medianeros de escaso tamaño. Sigue existiendo, como en los
modelos altoburgueses, un amplísimo vestíbulo y un prolongado pasillo en
L que da acceso a las distintas piezas. Se intenta en este proyecto mantener
la homogeneidad social a costa de empeorar los estandares de iluminación/
soleamiento de la mitad de las viviendas.

i>23 a, b, Ensanche de Madrid. Planta Alojamientos para las clases medias con distribuciones especulativas; viviendas exte-
y aspecto exterior de edificio en la calle
Marqués de Villamayor, nº 3, 1906-7.
riores mediocres e interiores pequeñas y oscuras, años 20’ y 30’ del s. XX

En el Ensanche de Madrid (y a veces también en los “extrarradios”


inmediatos a aquel) se van a construir un buen número de edificios que, tras
fachadas de gusto neoclásico e incluso racionalista, esconden plantas infames
que buscan maximizar el número de viviendas a costa de empeorar notable-
mente sus condiciones higiénicas y la iluminación natural. Se suelen compagi-
nar tamaños algo mayores para los alojamientos exteriores, aunque habitual-
mente con habitaciones exiguas, y superficies mínimas para los interiores que
iluminan a patinillos de muy escasa superficie. La deficiente (o hasta bastante
tarde inexistente) regulación de patios y la posibilidad de una elevada ocupa-
ción de parcela son las causas de estos excesos que, además, tienen muy difícil
solución a posteriori: ninguna reforma ni subvención puede mejorar unas
condiciones de iluminación deficientes. Mientras en el Ensanche de Barce-
i>24, Ensanche de Madrid. Planta de
lona la opción por la subdivisión de las extensas viviendas pasantes originales
edificio de viviendas en la calle Lista, puede dar origen a cuatro viviendas por planta (a partir de dos) con muy bue-
1928. nas condiciones de iluminación; esta solución no es posible en Madrid.

46
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

Comencemos por un edificio situado en Marqués de Urquijo nº 34 y


construido entre 1928 y 1930 (Fundación COAM, 2003, Tomo 2, pág .273)
(i>25 a, b; 26 a, b). Se trata de una parcela entre medianeras de unos 650 m2
de superficie. Ahora se va a optar decididamente por construir la máxima
cantidad de viviendas posibles, seis por planta. De las cuales dos destinadas a
las clase medias acomodadas, de superficie no inferior a 145 m2, tienen doble
acceso, por la escalera principal y la de servicio. Un gran recibidor da acceso
a tres habitaciones a la calle (dos de ellas dormitorios a la italiana, la tercera
un salón más profundo que ancho). Al consabido y tortuoso pasillo se abren
otros dos dormitorios, no demasiado espaciosos, y un comedor, todos con i>25 a, b, Ensanche de Madrid. Edificio
luces al patio central. Al fondo del todo, la zona de servicio dimensionada más en la calle Marqués de Urquijo, nº 34,
bien cicateramente. 1928-30. Plantas.

Pero lo más interesante, desde mi punto de vista, es como, al fondo de la


parcela e iluminando a tres exiguos patios medianeros, se disponen otras dos
viviendas mínimas, dignas de un edificio de corrala, de superficie no superior
a 30 m2. La enfática fachada neoclásica, con sus tres cuerpos claramente dife-
renciados, esconde el ejercicio distributivo más bien penoso que acabamos
de describir. Pero, claro, aquella justifica que el edificio en cuestión, obra de
Gutierrez Prieto, esté dentro de la Guía del COAM.

Bajando un escalón más en la escala del confort y la destreza compositiva,


encontramos el edificio de la calle Granada en Pacífico, en la zona Sur del
Ensanche (la de menor categoría social) construido en 1929 (C. Sambricio,
ed., 2003, pp 110-111) (i>27; 28 a, b). En un solar entre medianeras de unos
i>27, Ensanche de Madrid. Edificio en la
18 m. de frente por 24 de fondo (432 m2) se disponen hasta siete viviendas calle Granada, 1929. Planta.
por planta, tres de las cuales son exteriores y cuatro interiores. El edificio
consta de bajo y seis alturas Las siete se sirven a través de una caja de escalera
única dispuesta en el centro mismo del edificio. Las exteriores solo tienen
dos huecos a la calle (unos 6 m. de desarrollo de fachada) que incluyen una i>26 a, b, Ensanche de Madrid. Edifi-
pequeña “sala” y el dormitorio principal; iluminando el resto de la casa— cio en la calle Marqués de Urquijo, nº
dos dormitorios, cocina mínima y retrete a minúsculos patios de parcela. Las 34, 1928-30. Alzado de proyecto y vista
cuatro interiores son aún más reducidas, unos 30 m2 que alojan dos dormi- exterior.
torios, sala-comedor, cocina y retrete, e iluminan exclusivamente a una colec-
ción de cinco patios medianeros. No existe patio de fondo de parcela. Un i>28 a, b, Ensanche de Madrid. Edifi-
verdadero ejercicio de “trituración” de la parcela, utilizando la denominación cio en la calle Granada, 1929. Alzado y
acuñada por Cerdá. sección.

26a,b 28a,b

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Pero en el barrio de Arguelles, en el más prestigioso Ensanche Noroeste, y


arropadas por el lenguaje racionalista de boga en los primeros años 30’ del
s. XX, también encontramos notables ejercicios de especulación inmobili-
aria. Describiré sucintamente solo dos casos reveladores. En primer lugar, el
edificio firmado por Ángel Laciana en Donoso Cortés nº 32 y 34,
construido en 1933 (Fundación COAM, 2003, Tomo 2, pág. 303) (i>29 a, b).
En un solar de unos 450 m2, entre medianeras, se alojan hasta ocho reducidas
viviendas, cuatro exteriores y otras cuatro interiores. Tanto unas como otras
constan de habitaciones muy reducidas; las 4 exteriores solo disponen de una
pequeña sala y un apretado dormitorio a la calle (en una de las viviendas sólo
una sala); otros 2 o 3, más cocina y aseo, con luces a alargados y estrechos
patios de parcelas o medianeros. Las viviendas interiores son aún algo más
reducidas, iluminando a los susodichos patios y a un asimismo estrecho patio
de fondo de parcela.

El segundo caso, en la calle Fernando el Católico nº4-6, con vuelta a


29a las calles Escosura y Magallanes, firmado por Manuel López-Mora y
construido entre 1933 y 1936 (Fundación COAM, 2003, Tomo 2, pág. 311)
(i>30 a, b, c), supone un auténtico paroxismo en la carrera especulativa. Pese
a sus elegantes fachadas exteriores, en particular las que hacen esquina. En
uno de los portales, el de Fernando el Católico nº 4, sobre un solar de unos
900 m2 con unos 32 m. de frente a la calle, se embuten dieciocho (¡!) viviendas
por planta, servidas por dos cajas de escaleras y estrechos corredores. Solo
siete son exteriores con dos pequeños habitáculos a la calle; las otras once,
interiores, iluminan a minúsculos patios interiores—se contabilizan hasta
nueve—y a un estrecho patio de fondo de parcela y de medianería en L. La
superficie media de las viviendas oscila entre 30 y 40 m2.

Los intentos de apertura del interior de las manzanas a fachada y sus limitaciones,
años 30’ y 40’ del s. XX

Seguiremos este repaso a las formas de ocupar la parcela y de relacionarse


con el espacio público exterior—las calles perimetrales—analizando algunos
29b ejemplos donde se quiere romper la imagen de los angostos y oscuros patios
i>29 a, b, Ensanche de Madrid. Edifi- interiores, la mayor lacra del Ensanche madrileño como muestran los casos
cio en la calle Donoso Cortes, nº 32-34, que acabamos de exponer, mediante fórmulas de lo que se dio en llamar “pa-
1933. Planta y vista exterior. tios abiertos a fachada”. Que pueden optar por abrir hasta la calle los patios
medianeros clásicos o bien por comunicar con el exterior el frecuente patio
central que requieren muchas de las distribuciones al uso.

30c
i>30 a, b, c, Ensanche de Madrid. Edifi- 30b
cio en la calle Fernando el Católico, nº 4
y 6, con vuelta a Escosura nº 2-4 y Ma-
gallanes nº 11, 1933-36. Planta, alzado y
vista de esquina. 30a
48
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

Empecemos por un edificio proyectado en 1935 por Ángel Laciana en la


calle Cea Bermúdez nº 15 y 17 (C. Sambricio, ed., 2003, pp 208-209) (i>31 a,
b). Se trata de dos bloques de vivienda gemelos separados entre sí y respecto
a las fincas colindantes (se supone que resueltas mediante muros medianeros)
por estrechos patios alargados que llegan hasta la calle: la separación entre
los dos edificios es de tan solo 4 m.—pese a que la altura edificada se eleva a
ocho plantas—y entre ellos y los colindantes de dos metros. En cada planta
de cada uno de los bloques se reparten doce viviendas, de las que solo dos
son exteriores. Un único núcleo de escaleras, con dos ascensores resuelve el
acceso a todas las viviendas mediante un larguísimo corredor al que se abren
las viviendas interiores. Las exteriores, pese a contar en proyecto con cinco
pequeños dormitorios, tienen un exigua superficie que no alcanza los 50 m2;
solo el reducido “comedor” y el dormitorio principal se asoman a fachada.
Las interiores, casi convalidables con las antiguas casas de corrala, son aún
más reducidas, unos 35 m2 en los que milagrosamente se hacinan tres dormi-
31b
torios, comedor, cocina y retrete. Iluminan a los estrechísimos patios laterales
i>31 a, b, Ensanche de Madrid. Edificio
abiertos hacia Cea Bermúdez y a una serie de once pequeños patios interiores de viviendas en Cea Bermúdez, nº 15-17,
que también ofrecen luces a los corredores de distribución de cada planta. No 1935. Planta y alzado de uno de los edi-
resulta extraño que Carmen Díaz Medina, en su pequeña recensión sobre el ficios.
edificio en el libro editado por C. Sambricio, le niegue el calificativo de “racio-
nalista”: la voluntad de modernidad queda limitada a la desnudez decorativa
de las fachadas, ya que ni por concepción, ni por funcionalidad, ni por estilo
estas viviendas se pueden considerar racionalistas (...).

31a

Un segundo ejemplo es el edificio de la calle Duque de Sexto nº 39-41, 32a


construido entre 1936 y 1941 con proyecto de Antonio Vallejo (Fundación i>32 a, b, Ensanche de Madrid. Edificio
COAM, 2003, Tomo 2, pág. 317) (i>32 a, b; 33). En una parcela de unos en calle Duque de Sexto nº 39-41, 1936-
1941. Plantas baja y de pisos
1.080 m2 (30x36 m.), más grande que las que hemos revisado hasta ahora, se
dispone un edificio en U abierta hacia la calle. Se forma así un patio abierto
a fachada de aproximadamente de 11x27 metros al que se abren la totalidad
de las viviendas, además de a los dos tramos de 10 m. alineados a la propia
calle. Otro patio en U, de unos 3,50 m de ancho ofrece segundas luces a cada
vivienda, ese segundo patio esta delimitado por los muros medianeros de los
edificios colindantes y por el propio fondo de la parcela. Existen dos portales,
cuatro cajas de escalera y ocho viviendas por planta; así se permite que todas
las viviendas sean pasantes, con dos fachadas, al patio abierto a calle y al patio
interior en U (las viviendas de las esquinas disfrutan de una tercera luz a la
calle). Las viviendas son más amplias (entre 70 y 80 m2), con distribuciones
más compactas y bastante mejor iluminación y ventilación que en los casos
que hemos comentado arriba. Evidentemente el porcentaje que ocupan los
patios respecto a la superficie total de la parcela es casi el doble que el anticua- 33
do parámetro de 1892 (15%). Se puede afirmar que es el primer edificio de los i>33, Edificio en calle Duque de Sexto
que se han comentado donde la estética racionalista no es un gesto vacío: la nº 39-41, 1936-1941. Vista del patio
composición de las fachadas va acompañada de una búsqueda tipológica que abierto a fachada.

49
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

permita llegar a un cierto equilibrio entre el aprovechamiento de una parcela


profunda, los requerimiento mínimos de iluminación y la consecución de unas
distribuciones interiores más racionales.

Un tercer ejemplo de interés es el gran inmueble residencial que Luis


Gutiérrez Soto construye entre 1936 y 1941 en la calle Miguel Ángel
nº 2-4 esquina a Rafael Calvo, en una de las zonas más prestigiosas del
Ensanche Castro, al Sur del distrito de Chamberí (Fundación COAM, 2003,
Tomo 2, pág. 325) (i>34 a, b). En un solar amplio (unos 1.600 m2) en esquina,
se dispone el extenso complejo edificatorio, con cuatro portales a la calle y
catorce viviendas por planta. Para ampliar el perímetro exterior se diseña un
amplio patio abierto hacia la calle Miguel Ángel de proporciones casi cuadra-
das—14 de ancho por 19 de profundidad—que permite que casi la totalidad
de las viviendas se puedan considerar exteriores (solo 2 en cada planta no lo
son). Otros 6 patios, de los cuales 5 de dimensiones relativamente generosas,
proporcionan luces complementarias a los pisos. Las viviendas se acogen a la
Ley Salmón que imponía dimensiones máximas como forma de forzar una
oferta dirigida a las clases medias (superficies en torno a 90-100 m2).

Por último revisemos un caso que anuncia la gran promoción inmobiliaria que
surgirá de la mano de la iniciativa pública y privada en los años 50’ y 60’, fuera
ya de los límites del Ensanche. Se trata del conjunto de la Inmobiliaria Luz
en la calle Goya (números 127 a 143), ocupando casi media manzana
completa, entre las calles Doctor Esquerdo y Fuente del Berro (C. Sambri-
cio, ed., 2003, Tomo 2, pp 202-203) i>35; 36 a, b). Se construye entre 1935 y
1948. Se disponen dos largos bloques en peine paralelos que configuran entre
ambos una calle particular (San Federico) de 18 m. de sección, abierta a las
dos calles transversales a Goya. Cada bloque, cuya fachada principal mira al
Sur y ofrece una alineación continua hacia la calle Goya, se forma a su vez
por la yuxtaposición lineal de 7 bloques en U y dos en L en los extremos, con
un patio trasero que mira hacia el Norte en cada uno de ellos. Esos bloques
en U cuentan con dos viviendas pasantes por planta a las que da acceso una
escalera central. Las viviendas, relativamente amplias (salón, despacho, cuatro
dormitorios más un quinto de servicio), ocupan una L con acceso por el lado
corto, lo que obliga a pasillos de largo desarrollo. No tienen acceso de servi-
cio pero sí pequeños balcones y terraza trasera, configurando unas viviendas
claramente destinadas a las clases medias en el extremo oriental del Ensanche.
El lenguaje arquitectónico es sobriamente racionalista; el conjunto anuncia la
aparición del bloque abierto sin patios de parcela, que están aquí totalmente
ausentes.

i>34 a, b, Ensanche de Madrid. Edificio


de viviendas en la calle Miguel Ángel
nº 2-4 con vuelta a Rafael Calvo, nº 40,
1936-1940. Inmobiliaria Miguel Ángel.
Planta y vista de esquina. 34a
50
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

36b

35 36a
Las primeras actuaciones por manzanas completas y la introducción del ideario
racionalista

Los intentos que acabamos de revisar de apertura hacia la calle como forma i>35, Ensanche de Madrid. Conjunto
de mitigar los inconvenientes de la manzana cerrada “cuajada” (sin patio de residencial de la Inmobiliaria Luz en la
manzana regular y amplio como los del Ensanche barcelonés), son soluciones calle Goya 127 a 143 con vuelta a la calle
todavía insatisfactorias, básicamente por dos razones. Porque se actúa sobre Doctor Esquerdo, 1935-1948. Perspec-
tiva de la calle interior, San Federico.
parcelas que, aunque más extensas que las habituales en las primeras etapas
del Ensanche (hasta 1920), refieren aún a los tipos edificatorios convencio- i>36 a, b, Conjunto residencial en la calle
nales. En segundo lugar, porque los intereses de la propiedad del suelo no Goya 127-143, 1935-1948. Plantas baja
aceptan soluciones con intensidades edificatorias sensiblemente más reduci- y piso y alzados principal y posterior de
das que las habituales. En Madrid la edificabilidad neta de manzana no suele uno de los edificios.
bajar de 4,50/ 5m2 edificados por m2 de suelo; mientras que la manzana que
ocupa la Casa de las Flores, de la que hablaremos a continuación, no excede
de 3,00 m2/ m2.

La Casa de las Flores en Arguelles es una innovadora propuesta de


Secundino Zuazo para la manzana comprendida por las calles Meléndez Val-
dés, Gaztambide, Rodríguez San Pedro e Hilarión Eslava, edificada en 1931-
32 ( F. J. Bataller, R. L. de Lucio et al, 2004, pp 162-163) (i>37; 38; 39 a, b; 40).
Comprende dos bloques simétricos en dirección Norte-Sur que dejan entre
ellos un generoso espacio ajardinado privado (22 m.). Suman un total de 248
viviendas. Cada bloque de 26 m. de anchura esta formado por una doble fila

i>38, Axonometría de la Casa de las


Flores, Secundino Zuazo, 1931-1932.
Dos bloques en H orientados en
dirección Norte-Sur.

i>37, Situación de la manzana ocupada


por la Casa de las Flores en el Ensanche
Noroeste de Madrid.
51
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>39 a, b, Casa de las Flores. Vistas de la


esquina Suroeste y del patio interior de
manzana.

i>40, Casa de las Flores, foto aérea den-


tro del Ensanche Noroeste de Madrid.
52
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

de viviendas pasantes que dejan entre sí amplios patios de parcela separados


por las cajas de escalera que dan acceso en cada planta a cuatro viviendas; en
realidad se trata de una variante del “bloque en H” que sería empleado ma-
sivamente en décadas posteriores. Tres unidades H se agrupan linealmente
y se cierran en sus testeros por sendos bloques en U. De tal manera que las
viviendas tienen siempre un amplia fachada a la calle o al jardín interior (3 o
4 piezas), reservando la iluminación a patios básicamente para las habitacio-
nes de servicio y los vestíbulos. El proyecto arquitectónico unitario permite
refinamientos como las elegantes soluciones de esquina, retranqueadas en las
plantas piso, o los cuerpos construidos de diferente altura, seis a las calles
perimetrales y siete al espacio privado interior. El conjunto supone una fór-
mula de gran interés que resuelve de manera satisfactoria aspectos tan dife-
rentes como son: la conformación del espacio público urbano (las fachadas
alineadas a las calles en la mayor parte del perímetro de la manzana); la calidad
en la distribución, iluminación y soleamiento de las viviendas; la aparición de
un verde de conservación privada pero incorporado visualmente al paisaje de
la calle; el equilibrio entre un aprovechamiento razonablemente elevado del
suelo disponible compatible con la racionalidad del proyecto urbano de con-
junto. Desafortunadamente el ejemplo no tuvo continuidad, pese a que Zuazo
y Jansen lo propusieron como modelo en su famoso Anteproyecto de 1929.

El conjunto edificado por el Patronato de Casas Militares en la manza-


na comprendida por las calles Santa Engracia, Maudes, Mª de Guzmán
y Alenza en el Ensanche Noroeste, cerca de Cuatro Caminos ( F. J. Bataller,
R. L. de Lucio et al, 2004, pp160 y 161; Fundación COAM, 2003 Tomo 2, pp
276 y 335) (i>41; 42 a, b). Se trata de una manzana anormalmente extensa,

i>41, Ensanche de Madrid. Patronato de


Casas Militares de la calle Santa Engra-
cia. Plano de situación.

i>42 a, b, Patronato de Casas Militares


de la calle Santa Engracia. Planta y vista
exterior de las casas para jefes y oficiales.
53
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

cerca de 2 Has. En ella se construyen dos fases muy diferentes. Una primera
en forma de U, destinada a jefes y oficiales, en 1928-29, siguiendo el prototipo
de edificios entre medianeras que conforman parte de una manzana cerrada
típica dando frente a la calle Santa Engracia. Cada edificio cuenta con escalera
principal y de servicio; se disponen dos amplias viviendas por planta (en torno
a 150 m2), con luces a calle, patio de manzana y patios interiores. Tres piezas,
incluyendo un dormitorio a la italiana, se asoman a la calle; otros 3 dormito-
rios y un amplio comedor al patio central (el comedor también a una galería
al patio de manzana); la cocina y zona de servicio a dicho patio. El estilo del
edificio es moderadamente neoclásico.

Pero la segunda fase, situada en la parte oriental de la manzana, y construida


bastante más tarde, entre 1943 y 1948, supone una importante ruptura es-
tilística y conceptual (i>43, 44). Dos alineaciones de altos bloques en peine
con patios abiertos hacia el Sur configuran los frentes de la manzana a las
calles Maudes y Mª de Guzmán. Cada bloque (224 viviendas) esta formado
por siete edificios en T con cuatro viviendas por planta. Viviendas sin patios
i>43, Patronato de Casas Militares,
fachada de las casas de suboficiales a la interiores, siempre con luces a mediodía y otras complementarias a los restan-
calle Maria de Guzmán, 1943-1948. tes puntos cardinales. Para aprovechar mejor el solar se dispone otro bloque
similar más bajo (80 viviendas) entre aquellos dos, lo que acarrea un evidente
problema de sombras arrojadas causadas por parte del bloque alto situado
hacia el Sur. Además se proyectan y construyen otros dos pequeños bloques
transversales, uno alineado a la calle Alenza y el otro cerrando el patio de las
casas de oficiales. Todo el conjunto esta acotado por vallas, los bloques se
retranquean ligeramente respecto a la calle y se forma un espacio interior ar-
i>44, Patronato de Casas Militares de la
bolado de carácter privado, como en la Casa de las Flores. Todo un manifiesto
calle Santa Engracia. Foto Aérea dentro de adecuación de la trama de Ensanche a la preceptiva racionalista, es verdad
del Ensanche Norte. que con un aprovechamiento excesivo.

54
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

Actuaciones modernas dentro del Ensanche: la segunda mitad del siglo XX

Sin intentar ser exhaustivo, vamos a reseñar brevemente algunos ejemplos


realizados en el Ensanche madrileño en los años 50’ y 60’ sobre parcelas de
diferentes tamaños.

En primer lugar el bloque de viviendas en H que diseña Fernando Gar-


cía Mercadal hacia 1955 en la calle Ríos Rosas nº9 en un solar entre
medianeras de unos 700 m2 y 20 m. de fachada a la calle ( Fundación COAM,
2003, Tomo 2, pág. 380) (i>45 a, b, c). La inexistencia todavía de una reg-
ulación del fondo máximo edificable en las Ordenanzas de 1951 permite
construir toda la profundidad de la parcela, unos 35 m. Sin embargo una
regulación más exigente de los patios permite disponer dos patios medianeros
relativamente generosos, en torno a los 35 m2, además de dos al fondo de la
parcela algo más reducidos. Se diseñan cinco viviendas por planta, dos exte-
riores y otras 3 interiores. Estas últimas, aunque algo más reducidas, siguen
siendo de calidad razonablemente buena, contando con dos dormitorios más
un tercero de servicio. Los estares y dormitorios principales se orientan al
Norte para aprovechar la mayor dimensión que permite la agregación de pa-
tios de fondo de parcela en el corazón de la manzana.

Las viviendas exteriores son buenas viviendas de clase media acomodada de


unos 140 m2 que permiten disponer 3 amplios dormitorios, un salón-come-
dor con terraza anexa y una bien dimensionada zona de servicio, incluyendo
un cuarto dormitorio más reducido.

La distribución es muy compacta: un vestíbulo de buenas dimensiones, un


corto pasillo y un acceso de servicio resuelven el proyecto. Obsérvese que se
separa la escalera y los ascensores de servicio de los ascensores principales,
que desembocan directamente en unos reducidos espacios comunitarios a los
que abren las puertas principales. Esta solución se hará muy frecuente en las
viviendas urbanas que persiguen cierto status a partir de esta fecha.

Un segundo ejemplo sería el complejo residencial altoburgués que


construye Juan Manuel Ruiz de la Prada entre 1964 y 1968 en Velázquez
esquina a Ortega y Gasset (Fundación COAM, 2OO3, Tomo 2, pág.
435) (i>46). La situación en esquina mejora sensiblemente las condiciones

i>45 a, b, c, Ensanche de Madrid. Edifi-


cio en la calle Ríos Rosas, nº 9, Fernando
García Mercadal, 1955. Planta, alzado
exterior y fachada a la calle Ríos Rosas.

i>46, Ensanche de Madrid. Edificio resi-


dencial en Velázquez esquina Ortega y
Gasset, J.M. Ruiz de la Prada, 1964-1968.
46 Planta.
55
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

de iluminación, pese a lo cual se deben disponer cuatro patios, dos de ellos


medianeros. Los dos portales dan acceso a dos viviendas por planta de
generosas dimensiones, en torno a los 180 m2. La de esquina permite que sus
seis piezas principales (4 dormitorios más dos salones) sean totalmente exte-
riores. En la orientada hacia la calle Velázquez también se consiguen 4 piezas
exteriores. En las otras dos se recurre a la clásica vivienda pasante profunda:
salón y dormitorio principal o despacho a la calle, dormitorios familiares ha-
cia el fondo de parcela y el previsible patio de manzana más o menos regular.
La zona de servicio se localiza en las crujías centrales iluminando a los patios
interiores de parcela. Desde el punto de vista estilístico hay que subrayar el
interés formal de esas fachadas de ladrillo primorosamente ejecutadas, con
amplias terrazas envolventes cuyos petos se terminan igualmente en ladrillo,
grandes ventanales con jardineras corridas, elevadas chimeneas de ladrillo, etc.
El cierre de muchas de las terrazas las ha desfigurado lamentablemente, como
ocurre en tantos edificios residenciales de la ciudad (i>47 a, b).

Finalmente, retrocediendo una década en el tiempo, se va a reseñar un


proyecto de manzana completa, ejecutado en 1955-56 entre las calles
O´Donnell, Maiquez, Duque de Sexto y Fernán González por José Mª
Garma para la inmobiliaria Banloque (Fundación COAM, 2003, Tomo
2, pág. 375) (i>48, 49, 50). La promoción se inició antes de la guerra pero la
ordenación general de la manzana –la “ordenación de volúmenes” en palabras
actuales—no se aprobó hasta 1948 y el proyecto de ejecución hasta 1954.

Se trata de otro intento—como los que se reseñaron más arriba—de abrir el


corazón de la manzana hacia la calle, intentando reducir al mínimo el número
de viviendas que pueden tener el carácter de “interiores” (depreciado en el
mercado) y la cantidad de habitaciones que iluminan a patios interiores. Ese
intento, que es también el de la Casa de las Flores o el Patronato de Casas
Militares, es aquí bastante menos exitoso y más especulativo, sobre todo en
relación con el edificio de Zuazo.

En efecto, se dispone ahora un conjunto edificado en forma de U integrado


por la yuxtaposición de 5 bloques en H y 4 de esquina, todos con notable pro-
fundidad edificada (en torno a 22 m.), lo que obliga a reintroducir reducidos

i>47 a, b, Edificio en Velázquez es-


quina Ortega y Gasset. Fachada antes y
después del cierre de terrazas.
56
Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

i>48, Ensanche de Madrid. Complejo


residencial en la manzana delimitada por
las calles O’Donnell, Maiquez, Duque de
Sexto y F. Gonzalez, Inmobiliaria Banlo-
que, 1955-56. Planta de conjunto.

patios de parcela. Y, en el centro de la U, en lo que lógicamente se debiera


haber reservado como jardín privado que justificara el pretendido carácter
“exterior” de las viviendas que dan hacia él, se proyecta una gran torre de
trece (¡!) plantas y cuatro viviendas por planta que cierra y oscurece el espacio
libre interior. Máxime cuando, a excepción de los dos bloques de diez plantas
que cierran los brazos de la U, que solo cuentan con dos grandes viviendas por
planta, el resto de los bloques en H tienen cuatro viviendas por nivel, que ilu-
minan a patios interiores y precisamente a ese espacio interior obstaculizado
por la torre. En resumidas cuentas, un ejercicio pretendidamente novedoso,
pero con muchos de los defectos de las promociones de Ensanche anteriores.

Conclusiones: los ensanches, ejemplo de claridad, complejidad y sostenibilidad con i>49, Complejo residencial
c/ O’Donnell, 1955-56. Detalle bloque
problemas derivados de su excesiva densidad y compactación de esquina.

Efectivamente, los Ensanches españoles—y en particular el madrileño, una i>50, Complejo residencial
serie de cuyos ejemplos edificatorios más representativos acabamos de re- c/ O’Donnell, 1955-56. Vista exterior de
conjunto.
visar—, son ejemplos de complejidad funcional, de claridad formal, de un
orden que resulta variado dada la riqueza de texturas construidas y la propia
multiplicidad de actuaciones, de facilidad para los desplazamiento peatonales
y el uso del transporte público, de animación y seguridad de sus espacios pú-
blicos, etc. (i>51). Pero tienen serios problemas derivados precisamente de
algunas de sus virtudes que no se pudieron o supieron hacer compatibles con
otros requerimientos igualmente importantes. La ausencia de zonificación
vinculante y de mecanismos de reparto que hicieran posible la reserva gratuita
de suelos para jardines y pequeños o medianos equipamientos públicos, es su
primera y más evidente limitación.

La segunda, ampliamente documentada en este capítulo, su exceso de densi-


dad y compacidad edificatoria. La simple regulación de alturas en función de
los anchos de calle no es suficiente para garantizar la calidad de las viviendas.
Hubieran sido necesarias regulaciones como la limitación del fondo máximo
edificable (como en Barcelona) y mayores exigencias en el dimensionamiento
de los patios de parcela, interiores y medianeros, y en el porcentaje máximo de
ocupación de esta; el 85% que establecen las Ordenanzas de 1892 es excesivo
a todas luces.
57
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>51, Madrid en 1962 en la Cartografía


del Instituto Geográfico y Catastral a
escala 1:50.000 (Mapa Topográfico Na-
cional). El Ensanche de Castro y los
extrarradios exteriores a sus limites
aparecen casi completamente consolida-
dos en una ciudad todavía notablemente
compacta.

La escasez de plazas de aparcamiento era algo difícil de prever a finales del


. s. XIX pero es evidente que la sobredensificación agravó el problema. A eso
se une la presión del tráfico sobre la red viaria y sus consecuencias en térmi-
nos de inseguridad peatonal y contaminación atmosférica. Si bien una parte
importante de este problema obedece, como se apuntó arriba, a la ausencia
de limitaciones—peajes urbanos, reducción de las plazas de aparcamiento ro-
tatorias, etc.—que reduzcan el tráfico atraído desde otras zonas de la ciudad y
el área me-tropolitana.

La racionalización que supusieron los Ensanches respecto a las prácticas de


la ciudad anterior a 1860 en términos de mejor dimensionamiento de calles
y manzanas, nuevas regulaciones, etc., fue insuficiente. La ruptura radical que
supusieron a partir de la década de los 30’ del s. XX la aplicación de las doctri-
nas del Movimiento Moderno hicieron tabula rasa con las innegables ventajas
de la ciudad de finales del s. XIX y primera mitad del s. XX. Las propuestas de
algunos visionarios como Zuazo o Berlage (que intentaron reformar mejoran-
do, más que romper sin más consideraciones), se quedaron en realizaciones
testimoniales como la Casa de las Flores o Amsterdam Sur. De alguna manera
buena parte de este libro supondrá revisitar los excesos (que triunfaron) y
las sutilezas (que quedaron arrumbadas), a lo largo de la historia de la ciudad
europea del siglo XX.

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Los ENSANCHES de BARCELONA y MADRID, 1859

Referencias y bibliografía seleccionada

----AYUNTAMIENTO de MADRID (1892), “Ordenanzas Municipales de la Villa de


Madrid”, Imprenta y Litografía Municipal, Madrid.
----AYUNTAMIENTO de MADRID (sd), “Ley de 26 de Julio de 1892. Régimen Urbanístico
Especial de los ensanches de Madrid y Barcelona”, en “legislación sobre el Ensanche y
Ordenanzas Municipales de Edificación, 1857-1917”, “Ensanche de las Poblaciones”,
Madrid, pp 73-85.
----BATALLER ENGUIX,F.J., R.LÓPEZ de LUCIO, D.RIVERA y J.TEJERA (2004), “Ma-
drid Siglo XX. Guía de Urbanismo”, Ayuntamiento de Madrid, 331 pp
----BONET CORREA, A. (1979), “Estudio Preliminar”, edición facsimil de la “Memoria
descriptiva (…)” de José Mª de CASTRO, op.cit, COAM, Madrid, XXXVpp.
----de CASTRO, Carlos Mª (1860/1979), “Memoria Descriptiva del Anteproyecto de En-
sanche de Madrid”, COAM, Madrid, edición facsimil, 1979.
----CERDÁ, Ildefonso (1859), “Juicio crítico del Dictamen de la Junta nombrada para califi-
car los Planos presentados al Concurso abierto por el Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad
el 15-4-1859”, en op. cit., Instituto de Estudios Fiscales, Madrid 1971, Tomo III, pp 439-457.
----CERDÁ, Ildefonso (1860), “Reforma y Ensanche de Barcelona: Plan Económico”, en
op.cit., Instituto de Estudios Fiscales, Madrid 1971, Tomo III, pp 511-519.
----CERDÁ, Ildefonso (1867/1968), “Teoría general de la urbanización y aplicación de
sus principios y doctrinas a la reforma y ensanche de Barcelona”, Madrid 1860, edición
Instituto de Estudios Fiscales, Madrid, 1968.
----FUNDACIÓN COAM (2003), “Arquitectura de Madrid. Ensanches”, Madrid, Tomo
2, 685 pp.
----MAS HERNÁNDEZ, Rafael (1978), “Tipos de vivienda en el Ensanche Noreste de Ma-
drid”, Revista de Estudios Geográficos, nº 152,pp 307-346.
----MAS HERNÁNDEZ, R. (1978), “La actividad inmobiliaria del Marqués de Salamanca en
Madrid, 1862-1875”, Ciudad y Territorio, nº 3, pp 47-78.
----SAMBRICIO, Carlos, editor (2003), “Un siglo de vivienda social (1903/2003)”, Ayun-
tamiento de Madrid-EMV y otros, Madrid, Tomo I, 317 pp.

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

60
VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

4 VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933.


El diseño residencial reformista en la Europa de entreguerras

“(...) la afanosa búsqueda de lo inédito a toda costa es sustituida por el preferir lo mejor a
lo nuevo (...)” , B. GRAVAGNUOLO, 1998, pp 216.

Los episodios de continuidad en el diseño urbano del primer tercio del siglo
XX en Europa se han visto radicalmente oscurecidos por la inmensa sombra
que ha arrojado (y todavía arroja) el Movimiento Moderno y los famosos ma-
nifiestos derivados de sus periódicas reuniones en los CIAM (Congreso Inter-
nacional de Arquitectura Moderna). No hay más que comparar las 5 páginas
que dedica a Berlage el monumental trabajo de Leonardo Benevolo (edición
española de 1977) con las cerca de 450 en las que se ocupa del Movimiento
Moderno. O el carácter anacrónico de mera reminiscencia decimonónica que
le adjudica ya en 1941 el influyente libro de Giedion, Space, Time and Architec-
ture. Ha sido en tiempos más recientes (1991, edición italiana) cuando estu-
diosos como Benedetto Gravagnuolo—con una de cuyas citas iniciamos este
capítulo—ha discutido ardorosamente ese inmerecido desprecio dedicándole,
junto con otras experiencias paralelas, nada menos que la cuarta parte de su
historia del urbanismo europeo moderno. En Francia los arquitectos urbanis-
tas Philippe Panerai y Jean Castex también se han interesado por la evolución
de la manzana cerrada a partir de los modelos de la ciudad histórica y de los
Ensanches de finales del XIX, a lo que dedicábamos el anterior capítulo. En el
ámbito español Manuel de Solà Morales, F. Javier Monclús, José Luis Oyón o
Ramón L. de Lucio han insistido en los valores, demasiado rápidamente con-
denados, de esta “otra tradición moderna” que representan ejemplos como
los de Amsterdam Sur (i>01) o los höfes vieneses que vamos a repasar en
estas páginas.

i>01, Vista aérea de un fragmento de


Amsterdam Zuid, H. Berlage (diseño ur-
bano), 1917-29.
61
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Las invariantes de la tradición urbana en Europa desde el siglo V aJ hasta los años
30’ del siglo XX

Evidentemente no se trata de hacer una apresurada incursión en la historia de


la ciudad europea antigua o medieval. Tan solo recordar algunos de los muy
significativos invariantes que la han acompañado en su evolución a lo largo
de 25 siglos, hasta hace relativamente poco tiempo (i>02): las décadas trans-
curridas desde los años 30’ del siglo XX y, sobre todo, desde los esfuerzos
de reconstrucción realizados durante los 50’ y 60’ en las ciudades arrasadas
durante la Segunda Guerra Mundial en base al ideario “moderno”.

----la ciudad como construcción artificial, como lugar específicamente


diferenciado de la “naturaleza” sino directamente opuesto ella. Secularmente
la ciudad ha sido un espacio de refugio, de abrigo, de defensa, de cooperación
entre los hombres. Tanto frente a las inclemencias del tiempo como ante las
amenazas de los animales y de otros grupos humanos. En este sentido la ciu-
dad ha sido la inversión colectiva más duradera y más valiosa de la humanidad;
la más costosa de hacer y mantener. Recordemos tan solo el gasto que suponía
dotarse de un sistema defensivo (murallas) o de un sistema de suministro de
aguas o de eliminación de desechos. Por eso debía ser densa y compacta, no
se podía permitir el lujo de la dispersión o de una ingenua “fusión con la na-
turaleza”, como se ha pretendido desde los años del Movimiento Moderno
en adelante.
----la ciudad como construcción geometrizada: la necesidad de optimizar
el uso del espacio aconsejó desde muy pronto recurrir a formas geométricas
sencillas (la línea recta, el rectángulo, el trapecio, etc.) en la configuración de
calles, parcelas y manzanas. De igual manera la necesidad de limitar la cantidad
de espacio “improductivo”, calles, etc., generalizó la agrupación de las dife-
rentes parcelas privadas en una misma manzana rodeada por calles que pro-
porcionaban el indispensable acceso a aquellas. El paralelismo entre fachadas
se impuso como forma de racionalizar las dimensiones del espacio público
(de ahí la técnica de las “alineaciones” o líneas de fachada obligatorias). El
ancho constante de las calles representaba para cada una el punto de equilibrio

i>02, Once fragmentos urbanos de


Amsterdam y Rotterdam (nº 2, 6, 8 y
10): desde las manzanas trapezoidales
que bordean los Ring Canals (s. XVII)
hasta composiciones de bloque abierto
configurando manzanas (recuadros nº
10, Pendrecht, Rotterdam, 1949-52 y nº
11, Buitenveldert, Amsterdam, 1960).
Amsterdam Sur es el recuadro nº 7.
62
VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

entre los requisitos impuestos por la movilidad y la razonable iluminación


de las fachadas y la indudable conveniencia de hacer el tejido urbano lo más
compacto posible.
----la ciudad como retícula de calles de forma más o menos regular
y homogénea. Los principios anteriores acaban configurando las ciudades
como recintos finitos formados por un conjunto de manzanas (illes, îlots,
blocks, ...) de tamaño discreto (por lo general entre un tercio de hectárea a una
o una y media hectáreas), separadas entre sí por una red de calles habitual-
mente jerarquizada.
----la retícula de calles y manzanas define un binomio funcional y ju-
rídico elemental y extremadamente eficaz: la red de calles, plazas y aveni-
das es de carácter público (dominio, conservación) y el conjunto de manzanas
parceladas y edificadas es de carácter privado. Ambos dominios están per-
fectamente delimitados por el conjunto de fachadas de los edificios (comple-
mentadas en su caso por tapias, verjas o cualquier otro tipo de cierre) que
definen límites físicos claros. La calle es el espacio compartido y multiuso
común; las parcelas delimitadas por sus alineaciones exteriores y por los lin-
deros interiores, es el reducto de las actividades privadas, sean residenciales, de
trabajo o de intercambio de bienes y servicios.
----las tramas urbanas generadas por esos conjuntos reticulados de calles y
manzanas poseen un conjunto de significativas propiedades: continuidad,
claridad, compacidad y densidad; esta última más o menos elevada en fun-
ción de la altura de la edificación y de la intensidad con que aproveche en
planta el suelo disponible.

La triple deriva de la arquitectura y del urbanismo europeos entre 1890 y 1930; el


“reformismo urbanístico” como alternativa

Antes de exponer los casos de Viena y Amsterdam parece de interés resumir


los caminos divergentes que van a recorrer el urbanismo y la arquitectura en
relación a la historia de la ciudad europea hasta el momento. Tres “derivas”
complementarias que se pueden resumir como tendencias hacia la fragmen-
tación territorial, la preferencia por las bajas densidades representada por la
vivienda unifamiliar y la primacía de los objetos arquitectónicos aislados.

La deriva hacia la fragmentación de la ciudad en un marco territorial


extenso se produce como consecuencia de las innovaciones tecnológicas en
el transporte y de determinadas propuestas de amplia influencia cultural. La
aparición de los ferrocarriles de cercanías a finales del XIX y enseguida de los
tranvías eléctricos a comienzos del XX, supone sentar las bases de una expan-
sión de la ciudad en su territorio circundante que hasta entonces había sido
impensable, al menos como fenómeno de masas. Los primeros suburbios-
jardín están indisolublemente unidos a tales innovaciones.

La propuesta de Ebenezer Howard a favor de las ciudades satélite rodeadas


por su correspondiente “cinturón verde” (Garden Cities of Tomorrow, 1898), está
precisamente inspirada en la posibilidad de disponer un cierto número de po-
blaciones autónomas en la periferia de la ciudad central, relacionadas con esta
y entre sí por ferrocarril. Las experiencias de Letchworth o Welwyn intentan
ser comprobaciones prácticas de esta teoría; como más tarde y a mayor escala
todas las new towns derivadas del Plan de Londres de Abercrombie de 1948.
63
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

La deriva hacia las bajas densidades que propician la vivienda uni-


familiar como tipo edificatorio dominante es, en buena parte, consecuencia de
lo anterior: Los suelos periféricos, más baratos y expeditos, hacen posible una
utilización más extensiva. Es decir, el paso de los edificios de vivienda colec-
tiva en altura—que habían dominado las principales ciudades desde finales del
XVIII—hacia las viviendas unifamiliares en parcela propia, de mayor o menor
tamaño; pero en todo caso con densidades resultantes muy inferiores a las que
caracterizan las ciudades históricas, incluyendo los Ensanches de finales del XIX
y las extensiones de la primera mitad del XX. Se puede pasar de cifras compren-
didas entre 100 a 250 viviendas por hectárea a densidades de 20 a 50 viv/Ha.

La deriva hacia objetos arquitectónicos aislados (i>03) en abierto con-


traste con la continuidad polifónica del espacio urbano clásico, configurado
por yuxtaposición de múltiples arquitecturas de acuerdo con unas reglas co-
munes relativamente simples (alineaciones y ordenanzas de edificación). En
la ciudad anterior a la eclosión del Movimiento Moderno los únicos edificios
exentos (o semiexentos) tenían un carácter singular y eran generalmente pú-
blicos: la catedral, el castillo, el palacio, el gran equipamiento cultural o sani-
tario. El resto eran edificios entre medianeras integrados en manzanas donde
su posible singularidad quedaba diluida en el conjunto, uniformizada por la
continuidad del plano de fachada y de las alturas de cornisa. La generalización
del bloque residencial exento como estándar constructivo a partir de 1940/
1950 supone una ruptura radical: cada unidad construida se propone como
“objeto de contemplación” singular, la excepción se convierte en la regla.

La hipótesis de la integración de la ciudad en la naturaleza: el camino hacia la


“ciudad verde”

En otro capítulo se insistirá sobre esta hipótesis, quizás el paradigma estético


preferido por las nuevas vanguardias arquitectónicas. Baste aquí con insistir
como ello supone una ruptura radical con el paisaje urbano tradicional enten-
dido como paisaje específicamente artificial, como se señaló más arriba.

En la ciudad existente los elementos naturales—árboles, jardines—se so-


meten a estrictas reglas de composición urbana y su carácter, que puede ser
muy importante, está claramente supeditado a aquellas. Solo en algunas aveni-
das importantes surge el arbolado de alineación, equidistante y paralelo a las
fachadas construidas; es verdad que alguno de los Ensanches más generosos
de finales del XIX, como el de Barcelona, ese arbolado de alineación se incor-
pora a la práctica totalidad de las vías pero siempre con un claro carácter de
acompañamiento y embellecimiento.

Los jardines o los pequeños huertos aparecen, bien invisibles en los fondos de
parcela de las manzanas cerradas, bien como fragmentos claramente acotados
dentro de la trama urbana. Como incorporaciones de naturaleza al paisaje
urbano, no como diluciones de la ciudad en la naturaleza.

Sin embargo esa será, precisamente, la ambición de buena parte de la arqui-


tectura y el urbanismo modernos; tanto en su versión de baja densidad ligada
a la tradición anglosajona, como en la defendida por los arquitectos adscritos
64
VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

a los CIAM. Sol, espacio y verdor son la tríada capitolina del Le Corbusier
de 1944 ( L´Urbanisme des Trois Ètablissements Humains) para su ciudad-jardín
vertical. En esta concepción la “naturaleza” engloba fragmentos de ciudad y,
a la vez, los penetra y determina su paisaje (i>04). Desaparece el paisaje es-
pecíficamente urbano arrollado por la triple negación de la “calle corredor”,
la manzana cerrada y los edificios entre medianeras. Volveremos sobre estos
temas en el próximo capítulo, aunque los paisajes de baja densidad y vivienda
unifamiliar no se tratarán más que tangencialmente.

“La tradición como principio de progreso”: las experiencias del diseño residencial
reformista en Viena y Amsterdam durante el primer tercio del siglo XX

Benedetto Gravagnuolo (1998) titula de manera incisiva y paradójica la tradición


como principio de progreso su primer epígrafe del capítulo que dedica a las experiencias de
continuidad con la ciudad histórica; en las que incluye la Viena de los höfes, el
Amsterdam de Berlage, el Wagner de la Groszstadt y la propuesta de re-
construcción de El Havre de Auguste Perret, entre otras. Insistiendo, con
otras palabras, en el tema de las “derivas” de la arquitectura y el urbanismo
europeos en las décadas del cambio de siglo, afirma: Se trata de una visión cul-
tural en clara antítesis tanto con la ideología antiurbana del “green movement” como con la
filosofía de la “tabula rasa” del funcionalismo exaltado. Por encima de toda una serie de
lugares comunes ya sedimentados, las experiencias de la proyectación urbana del siglo XX
no se pueden limitar, en absoluto, (al) urbanismo del estándar y del “zoning”, con frecuencia
i>03, La barriada Weissenhof en
Sttutgart, 1927, exposición del Werk-
bund alemán coordinada por Mies
van der Rohe. El bloque construido
por él es el longitudinal de 3 plantas
que aparece en el centro de la imagen.

i<04, El nuevo paisaje verde de la ciudad


moderna: las edificaciones residenciales
son bloques exentos en altura distribuidos
entre el arbolado. Dibujo de Le Corbusier.
65
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

apresuradamente escogido como paradigma de “modernidad” y de “progreso”.

Gravagnuolo reivindica la continuidad con los procesos de construcción histórica de la


ciudad—esos 25 siglos de historia urbana a los que nos referíamos arriba—,
un hilo que une entre sí las experiencias teóricas y proyectuales de arquitectos de varias
generaciones (i>05, 06). Que, alejándose de los radicalismos con frecuencia esté-
riles de las autodenominadas “vanguardias”, quieren volver a tejer los hilos de la
memoria revitalizándoles con nuevas pulsiones proyectuales (...). El respeto por los valores
del pasado no deben confundirse, sin embargo, con una renuncia a los avances disciplinares.
De lo que se trata, como citábamos en el encabezamiento de este capítulo, es
de reemplazar la afanosa búsqueda de lo inédito a toda costa por una actitud más
reflexiva (y más culta) que anteponga lo mejor a lo nuevo, esto es, proceder a una
modificación de las soluciones previamente experimentadas sólo cuando ello conduzca a un
perfeccionamiento de las metodologías del proyecto (pp 215-216).

En palabras escritas en 1914 por el propio Berlage, que nos recuerda el au-
tor italiano, no debemos imitar las formas, sino estudiar en ellas el espíritu que condujo
a un determinado resultado (pág. 216). Todo un programa a favor del método
científico en la proyectación urbanística y arquitectónica, método que, des-
graciadamente, sigue siendo olvidado hoy en día en casi todas las Escuelas
de Arquitectura y en muchos de los ejercicios profesionales que se postulan
como valiosos. Y que, con frecuencia, no son más que episodios que ratifican
que es la moda y sus caprichos la que sigue rigiendo una parte significativa
de la construcción de nuestras ciudades. Este libro describirá alguna de esas
aventuras que prolongan el legado más discutible del Movimiento Moderno.

Los aspectos comunes de las experiencias de Viena y Amsterdam

En las ciudades de Viena y Amsterdam, al igual que en muchas otras del ám-
bito centroeuropeo en el período de entreguerras (Rotterdam, Berlín, Ham-
burgo, Hannover, etc.), se dan una serie de circunstancias comunes que van
a marcar con rasgos de identidad semejantes las actuaciones residenciales de
la época:

----el problema de la vivienda económica se convierte en el centro de


las preocupaciones urbanísticas de los actores públicos, los Ayuntamientos
en primer lugar. Inquietan la carestía y las precarias condiciones higiénicas
de las promociones privadas, de corte frecuentemente especulativo (v.g., las
mietkasernen berlinesas). Para ello se promulgan leyes (como la famosa Ley
de Vivienda holandesa de 1901) que facilitan la expropiación de suelo para
construir viviendas sociales y activan mecanismos de promoción pública y/o
cooperativa.
----dado que se trata de resolver con recursos limitados un problema de im-
portantes dimensiones cuantitativas, la opción por la vivienda colectiva
y por las densidades medias-altas o altas parece obligada; aunque tam-
bién existen ejemplos de actuaciones en que se opta por la vivienda unifa-
miliar adosada en formaciones compactas, v.g., el barrio Kiefhoek de Oud en
Rotterdam, 1925 (véase L. Benevolo, 1977, pp 506-507) (i>07).
----en general se opta por desarrollos urbanísticos en continui-
dad con la ciudad histórica, en concreto con los Ensanches deci-
monónicos. Optimizando así las posibilidades de ampliar económi-
camente las infraestructuras de urbanización y los servicios urbanos,

66
VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

i>05, Amsterdam. Vista aérea de un


fragmento de las manzanas delimitadas
por los famosos Ring Canals (Heren-
gracht, Keizersgracht y Prinsengracht),
según proyecto de 1613 desarrollado a
lo largo de los siglos XVII y XVIII. Se
aprecia la edificación perimetral, la plu-
ralidad de edificios entre medianeras y
los jardines traseros cuya suma configura
extensos patios de manzana arbolados.

i>06, Amsterdam. Vista aérea del parque


y el barrio Vondel Park construidos a co-
mienzos del siglo XX. Se distingue per-
fectamente la retícula de calles arboladas
que delimitan manzanas alargadas de
edificación perimetral; en su interior
albergan jardines arbolados de uso
restringido.

i>07, Un ejemplo de un conjunto de


viviendas unifamiliares adosadas en
Viena: la Siedlung Tivoli, 1927, W. Peterle.

67
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

el transporte público o la accesibilidad a equipamientos preexistentes.


----se prefieren las tramas reticulares que definen manzanas cerradas o
semicerradas de formas y tamaños variados, manteniendo la clásica distin-
ción entre el espacio público de calles, jardines y avenidas y los espacios priva-
dos o comunitarios delimitados por el perímetro exterior de las manzanas.
----sin embargo no se trata de repeticiones mecánicas de las monó-
tonas y excesivamente compactas retículas del XIX. Más bien se
plantean ambiciosos ejercicios de reformulación proyectual y estilística que
se expresan en una cuidadosa jerarquización viaria, considerando los trazados
un ejercicio de composición urbana que atiende a la variedad de los paisajes
urbanos producidos, la introducción del arbolado y el juego perspectivo. Así
como un enorme cuidado por las arquitecturas residenciales que enlaza con
las tradiciones artesanas en el manejo del ladrillo a la vez que con las estéticas
modernista y racionalista, combinadas frecuentemente de manera magistral.
----pese a optarse por la fórmula de la manzana, su configuración no tiene
nada que ver con las manzanas ”cuajadas” de la iniciativa privada de
décadas anteriores (i>08). Se destierran los patios de parcela, se dimensionan
amplios patios de manzana arbolados, las viviendas o bien son pasantes (a calle
y patio de manzana) o bien dan a una de esas dos fachadas que poseen condi-
ciones de iluminación y soleamiento similares. Si bien los tamaños útiles de las
viviendas se mantienen en cifras discretas (para los estándares actuales) se me-
joran sustancialmente las calidades constructivas y, sobre todo, las higiénicas.
----se promueven desarrollos unitarios de cierta envergadura, como míni-
mo una manzana completa y como máximo agrupaciones que pueden superar
el millar de viviendas (por ejemplo el Karl Marx Hof en Viena). Es frecuente
la integración en las tramas o en las propias manzanas residenciales de algu-
nos equipamientos colectivos al servicio de la población residente (guarderías,
lavanderías), así como algunos locales comerciales siempre dando hacia las
calles perimetrales.

i>08, Viena. Ejemplo de manzana resi-


dencial cuajada, con cuerpos edificados
ocupando parcialmente el corazón de la
manzana: Mölkerhof, 1863; vista exterior
y planta cuarta.
68
VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

Las Höfes vienesas y la política de vivienda socialdemócrata en el período de


entreguerras, 1919-1933

Para todo este epígrafe se seguirá el magnífico estudio de Manfredo Tafuri de


1980, desafortunadamente no traducido al español ni reeditado en su edición
italiana original. La situación anterior estaba regulada por el Reglamento de
Construcción de 1883 que, como en las Ordenanzas madrileñas de 1892, per-
mitía hasta un 85% de ocupación máxima de parcela, sótanos habitables, etc.
La iniciativa privada construía “cuarteles de habitación”, manzanas cuajadas
subdivididas en diferentes parcelas y promociones, con habitaciones míni-
mas (de hasta 5 m2), con pequeñas cocinas pero frecuentemente sin aseos.
Las primeras iniciativas del período de entreguerras se orientan hacia la i>09, Localización de las intervenciones
construcción de suburbios-jardín a la inglesa, como el famoso Gartensiedlun- públicas municipales entre 1920 y 1933
gen (1919-1922), en el que el Ayuntamiento edifica 5.919 viviendas y distintas en relación con el viario arterial y la zoni-
Cooperativas otras 4.500. ficación por clases sociales en la Viena
de los años 20’ del s. XX.
En Octubre de 1920 el partido socialdemócrata conquista la alcaldía de Viena.
El programa de Höfes se inicia en 1923 y promueve un total de 377 actuacio-
nes con un total de casi 64 mil viviendas construidas (i>09). Los tamaños y
las localizaciones son muy variadas, en función de las oportunidades de suelo
y con el objetivo explícito de integrar lo más posible los nuevos grupos en la
ciudad consolidada o en su inmediata cercanía (i>10). Así se construyen 192
actuaciones de tamaño inferior a 100 viviendas, totalizando 8.571 (el 13,40%
del total), 161 grupos entre 100 y 500 viviendas (34.364 unidades, el 53,80%)
y 24 grupos de más de 500 viviendas cada uno (21.029 viviendas, casi el 33%
del total). Se trata de manzanas de tamaño y composición muy variada, siem-
pre alineadas a vial—es decir, definiendo con claridad las calles perimetrales,
con patios de manzana en general generosos a veces abiertos hacia la calle
por alguno de sus costados. Las viviendas son, como ya se ha señalado, de
pequeña superficie, en general comprendida entre 25 y 55 m2, lo que supone
que frecuentemente tienen una sola orientación, hacia la calle o hacia el patio
de manzana. En este terreno son auténticas existenzeminimum como las pre-
conizadas por los arquitectos del Movimiento Moderno.

Es normal que el acceso a los patios ajardinados interiores, de carácter semi-


privado (accesibles durante el día pero con posibilidad de permanecer cerra-
dos durante la noche) sea único, a través de grandes arcadas que simbolizan
el punto de contacto entre los espacios público y privado. El resto de los
portales se abren hacia los patios ajardinados interiores.

i>10, Viena, Hüteldorf Str., Ebert Hof:


una pequeña actuación inserta en la tra-
ma urbana de la ciudad del siglo XIX.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Del extenso repertorio disponible vamos a reseñar cinco ejemplos de carac-


terísticas claramente diferentes:

Manzana semicerrada pequeña: Quarinhof, 1924 (i>11, 12a/b)

Se trata de una pequeña manzana exenta de 0,42 Has que incluye 131 viviendas,
proyectada por los arquitectos Theiss y Jaksch en una posición intensamente
urbana. Una pequeña manzana rectangular rodeada de calles aloja un edificio
cerrado con cuatro cuerpos claramente diferenciados. La fachada principal,
donde se sitúa el acceso único, cuenta con un módulo central de planta baja
y un piso flanqueado por dos cuerpos de cuatro plantas (baja comercial y tres
plantas residenciales). Las fachadas laterales tienen una planta más y la de
fondo dos plantas más (un total de seis plantas residenciales). De esa manera
el patio de manzana central, bastante espacioso, mejora sustancialmente sus
condiciones de iluminación y soleamiento.

Los portales se abren todos al patio de manzana y sus correspondientes cajas


de escalera dan acceso a dos viviendas en cada nivel, se trata pues de vivien-
das pasantes de uno o dos dormitorios y superficies entre 30 y 75 m2. Por
supuesto, la densidad residencial neta que se consigue es muy elevada, 312
viviendas por hectárea.

Manzana cerrada mediana, Bebelhof, 1925 (i>13, 14, 15).

En una manzana cercana a una hectárea (0,98 Has) con frente a una vía im-
portante, se erige un edificio cerrado que alberga en su interior un amplio
patio de manzana ajardinado de casi media hectárea de superficie. El edificio,
diseñado por Karl Ehn, alberga 301 viviendas (307 viv/Ha de densidad neta
de parcela). Como es habitual existe un acceso único, abriéndose el resto de
las cajas de escalera al patio de manzana. La altura edificada es de seis plantas,
incluyendo la baja que se destina al uso comercial en el frente a la vía prin-
cipal. Sendos torreones emplazados en las esquinas a esa vía, señalando su
importancia, cuentan con siete plantas residenciales, sirviendo para animar la
volumetría del conjunto. Las viviendas son de orientación única, al patio de
manzana o a la calle, y de tamaño reducido, entre 36 y 60 m2. A diferencia del
Quarinhof o del Reumannhof, aquí la estética de la composición volumétrica
y del tratamiento de las fachadas entronca claramente con la arquitectura ra-
cionalista coetánea, mostrando como esta puede hacerse compatible con el
respeto a las invariantes urbanas tradicionales (manzana cerrada, alineación a
calle, zócalo comercial, etc.).

i>14, 15, Bebelhof, 1925. esquina mos-


trando la fachada a la calle principal y la
fachada lateral a la calle Längefeldgasse. i>14 i>15

70
VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

i>11, 12 a/b, Viena, Quarinhof, 1914,


S. Thiess y H. Jaksch, 131 viviendas.
Planta baja, alzado del frente de accesos
al conjunto y sección transversal por
el lado estrecho del patio de manzana.

i>11

i>12a/b

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>13, Viena, Bebelhof, 1925, Karl


Ehn, 301 viviendas. Planta baja con
locales comerciales dando frente a
la calle principal, Steinbauergasse.

i>13

i>17, Viena, Reumannhof, 1924-25, H.


Gessner, 478 viviendas. Planta baja con
localización de locales comerciales, arca-
das y patios ajardinados.

i>17

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VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

Semimanzana alargada fragmentada en torno a tres patios,


Reumannhof, 1924-1925 (i>16, 17, 18, 19, 20)

Esta promoción forma parte de un gran conjunto de höfes en una posición


relativamente céntrica al final del bulevar arbolado Margaretengurtel. Pese a
que su superficie es casi tres veces mayor a la del Quarinhof, en realidad ocupa
las dos terceras partes de una gran manzana preexistente, uno de cuyos costa-
dos ya estaba edificado.

Sobre una superficie de 1,28 Has aloja un total de 478 viviendas, lo que pro-
duce una elevadísima densidad neta de 373 viv/Ha. A diferencia de la mayoría
de las höfes vienesas se articula en torno a tres patios separados por altos
cuerpos de edificación. El central, donde se sitúan los accesos a todo el
grupo, está abierto hacia el bulevar: tan solo unas arcadas de ingreso y unas
vallas acompañadas de vegetación lo separan del vial. Los otros dos son patios
cerrados que tienen dimensiones más ajustadas que los que se proyectan en
la mayoría de las promociones de la época (en relación con la altura edificada,
ocho plantas). Existe un cuarto y estrecho patio que resuelve el contacto con
las parcelas edificadas anteriormente en uno de los lados largos de la manzana.
La planta baja hacia Margaretengurtel es de carácter comercial; las viviendas
tienen entre 25 y 60 m2 y cada caja de escalera da acceso a 2 o 3 por planta. Se
trata de uno de los grupos de mayor envergadura volumétrica con una inten-
sidad edificatoria igualmente elevada.

i>18
i>18, Reumannhof, 1924-25. Facha-
da principal a Margaretengürtel. De-
trás de las arcadas, que dibujan la
alineación a la calle, se sitúa un amplio
patio ajardinado de carácter semiprivado.

i>16, Conjunto de höfes en la inter-


sección entre Margaretengürtel y Fendi-
gasse. El conjunto Reumannhof aparece
en el centro del plano con sus tres patios,
el central abierto hacia Magaretengürtel.
i<19, 20, Reumanhof, 1924-25. dos vis-
tas perspectivas del edificio hacia Mar-
i>16 garetengürtel y hacia calle transversal.

i>19 i>20

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Manzana alargada con gran patio ajardinado unitario y equipamientos,


Lindenhof, 1924 (i>21 a/b, 22)

Se trata de una importante pieza urbana de 250 m. de longitud por 53 m. de


anchura (1,44 Has) diseñada por K. Ehn. Alberga 320 viviendas pasantes de
tamaño reducido (58-60 m2) con dos dormitorios por unidad. Pese al pequeño
tamaño de las viviendas la densidad neta resultante es más reducida que en
los ejemplos anteriores (222 viv/Ha), dada su mayor espaciosidad y altura
contenida (baja y cuatro plantas), pese al pequeño tamaño de las viviendas. La
volumetría se fragmenta en tres cuerpos escalonados siguiendo la pendiente
del terreno. Es interesante señalar que en esta realización la mayor parte de los
i>22 portales son pasantes, a calle y patio de manzana, aunque se pueden identificar
i>22, Lindenhof, 1924. Vista inte- dos accesos principales. El patio interior, ajardinado, se divide a su vez en tres
rior del patio de manzana ajardinado unidades conectadas entre sí pero parcialmente separadas por sendos cuerpos
y de uno de los edificios bajos que al-
bajos de equipamiento comunitario. Solo existen locales comerciales en una
bergan equipamientos de proximi-
dad al servicio del grupo residencial. parte de la planta baja.

Gran complejo residencial en supermanzana fragmentada en tres uni-


dades, Karl Marx Hof, Karl Ehn, 1925 (i>23, 24, 25, 26, 27, 28, 29 a/b)

Se trata de uno de los mayores grupos residenciales de esta etapa en la ciu-


dad de Viena. Situado en posición más periférica (aunque perfectamente co-
nectado por Metro) se extiende sobre 15,60 Has y cuenta con 1.382 viviendas.
Su densidad neta es inferior a la del resto de los ejemplos (88,60 viv/Ha), lo
que se traduce en un claro predominio de los espacios libres y ajardinados, un
81,60% sobre el total.

Se implanta sobre una supermanzana muy alargada, más de un kilómetro de


longitud, rodeada de vías perimetrales y atravesada por otras cuatro calles
i>29a que, sin embargo, no rompen la unidad volumétrica ya que pasan bajo la
edificación residencial a través de imponentes arcadas. En el conjunto se
identifican perfectamente tres secciones: las laterales formadas por sendas
manzanas cerradas que delimitan en su interior grandes espacios ajardinados
de carácter semiprivado que incluyen algunos equipamientos al servicio de
los 5 mil habitantes del grupo (dos lavanderías, dos piscinas cubiertas, dos
guarderías infantiles, un ambulatorio-consultorio, biblioteca y centro so-
cial, oficina postal y hasta 25 comercios en planta baja). La parte central del
conjunto es un bloque-puente que une las dos manzanas anteriores y que
es atravesado por dos de las cuatro vías transversales. Tras este bloque se
dispone una gran plaza ajardinada abierta de una hectárea de superficie,
abierta al resto de la trama urbana circundante.

i>29b Las viviendas son de nuevo de orientación única y tamaños reducidos, entre
21 y 60 m2, lo que permite que las cajas de escalera sirvan a cuatro por planta.
i>29 a/b, Karl Marx Hof, 1925.
El tamaño del grupo, su estética, a caballo entre el racionalismo estricto y una
Plantas de viviendas del grupo: son
frecuentes los alojamientos de escasa expresividad modernista, y el magnífico estado de conservación lo convierten
superficie y orientación única, hacia en uno de los conjuntos más significativos de la operación de los höfe y de la
la calle o los espacios libres interiores. ciudad de Viena.

74
VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

i>21b

i>21a
i>21 a/b/c, Viena, Lindenhof, 1924, Karl
Ehn, 320 viviendas. Planos de emplaza-
miento y planta baja; alzado longitudinal
i>21c

i>23, Viena, Karl Marx Hof, 1925, Karl


Ehn, 1.382 viviendas. Planta general de
emplazamiento y estructura del conjun-
to. Se aprecia su elevada longitud y sus
tres secciones articuladas en torno a dos
grandes patios cerrados y equipados y a un
tercer espacio libre abierto hacia el Norte.

i>23 i>24, 25, 26, Karl Marx Hof, 1925.


Fachada lateral y dos vistas exteriores
del conjunto, rehabilitado en 1990.

i>27, 28, Karl Marx Hof, 1925. Dos vis-


tas de los patios ajardinados interiores;
en la segunda aparece un equipamiento
i>24 al servicio del conjunto residencial.

i>25 i>26

i>27 i>28

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El Amsterdam-Zuid de Berlage, 1904-1929

La Ley holandesa de vivienda de 1901 legitima por primera vez la ex-


propiación destinada a áreas de nueva edificación residencial de carácter
público, además de facilitar la financiación de tales proyectos. Sin embargo,
antes de la primera Gran Guerra se hace muy poco; no es hasta 1919 cuando
el Ayuntamiento diseña un plan para construir 35 mil viviendas. El segundo
i>30, Proyecto para Amsterdam Sur, proyecto de Berlage, aprobado en 1917 (el primero, de 1904, no tuvo mayor
Henri Berlage, 1917. Hacia el Norte, relevancia práctica) va a suponer la actuación más importante de este pro-
en color oscuro, se distingue la retícula grama: 12 mil viviendas en un área de 270 hectáreas (i>30). La operación se
de manzanas cerradas de uno de los
ensanches urbanos de finales del XIX.
facilita porque desde 1911 la municipalidad ha estado expropiando suelo en
lo que sería la expansión Sur de la ciudad, por debajo del Amstelkanaal y del
ensanche decimonónico de De Pijp, alguna de cuyas principales vías va a pro-
longar el proyecto de Amsterdam Zuid.

El plan de Berlage prevé una retícula muy diferente a los regulares e hipodámi-
cos trazados que caracterizaron los Ensanches españoles de 40 años atrás
(i>31, 32, 33). Un conjunto de vías arteriales articula el barrio y lo relaciona
con el resto de la ciudad: dos vías Norte-Sur y otras dos, más largas, Este-
Oeste, bifurcadas a partir de un punto focal (Vrijheidslaan); se trata de dos
hermosos y amplios bulevares de arbolado muy compacto y desarrollado,
bautizados en 1945 como Churchilllaan y Rooseveltlaan. Ambos aportan,
junto con otras calles menores, la red de canales arbolados y algunos jardines
intercalados en la trama, el carácter intensamente verde que caracteriza a este
barrio que, pese a ello, se quiere urbano.

Como afirma S. Komossa (2005, pág. 90), el diseño viario refleja una estudiada
jerarquía: anchas avenidas a las que nos acabamos de referir, calles transver-
i>33, Amsterdam. Cartografía sales donde se sitúan las tiendas y calles residenciales a las que se abren los
analítica del barrio y de su entorno. pequeños espacios libres de carácter público así como las escuelas. El resul-
tado es un paisaje urbano de una sorprendente variedad y calidad ambiental
a lo que contribuyen la pluralidad de soluciones viarias, la generosidad en
el dimensionamiento de los espacios públicos, la calidad y diversidad de las
arquitecturas, la cercanía del agua—hasta cuatro canales se entrecruzan con la
trama viaria—y la densidad del arbolado (i>34, 35, 36, 37, 38).

i>31, Amsterdam. Cartografía.


76
VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

i>32, Amsterdam. Vista aérea de la zona


de Amsterdam Zuid.

i>32

i>34, 35, Amsterdam Sur. Vista del


i>32 Amstel Kanal, límite Norte del barrio,
y perspectiva del bulevar Churchilllaan.

i>36, 37, 38, Amsterdam Sur. Tres


vistas del barrio en 1997: plaza, calles
i>34 residencial y esquina comercial.

i>35 i>36

i>37 i>38

77
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>39 a/b, Detalle de la planta baja y una Pero ese paisaje está configurado por manzanas cerradas; manzanas de tama-
planta de pisos de una manzana en forma ños discretos, entre 100 y 200 metros de longitud por 40 a 50 m. de anchura
de L en la parte central de Amsterdam Sur
(39 a/b). Puesto que las viviendas son generalmente pasantes, la profundidad
edificada es de 10 a 12 m. y la altura suele ser de cuatro plantas (incluyendo
la baja), esa anchura tipo en torno a los 45 m. permite configurar un patio de
manzana en torno a los 20-25 m., muy bien proporcionado en relación con la
altura de la edificación perimetral en torno a 12 m. La superficie construida
de las viviendas es generosa en el Zuid, en torno a 100 m2, repartidos ha-bit-
ualmente en una única planta, aunque también existen viviendas dúplex. Esa
superficie permite contar con sala, cocina independiente, baño y 2 o 3 dormi-
torios. La voluntad de que una parte significativa de las viviendas cuente con
acceso directo desde la calle lleva a soluciones típicamente holandesas. Dice
S. Komossa (2005, pág. 97), Amsterdam South is famous for its series of front doors,
the result of seeking to give as many dwellings as possible their own private entrance from
the ground level. The front doors can be understood as an attempt to make living in flats
acceptable for middle class residents. Para ello se utilizan dos variantes de “portal”
que cuenta con varias puertas a nivel de la calle: la “batería de puertas a calle”
(front door battery) y el “porche al estilo de La Haya” (Hague porch). En ambos
casos se consiguen para cada módulo residencial de 10 viviendas (cuatro plan-
tas más bajo cubierta) que cuatro de ellas tengan acceso directo a la calle y a
las otras seis se acceda por dos cajas de escaleras diferenciadas que arrancan
en la planta primera; lo que confiere cierta autonomía a cada subgrupo de 3
viviendas.

Las manzanas se suelen fraccionar en dos a cuatro promociones diferenciadas


con proyectos diferentes encargados a distintos profesionales. Es una fórmula
intermedia entre el intensivo fraccionamiento del parcelario de las manzanas
en los Ensanches del XIX (parcelas tipo entre 400 y 600 m2) y las promo-
ciones unitarias a nivel de manzana completa en tiempos más recientes (v.g.,
en los “nuevos ensanches” madrileños de los años 90’ del siglo XX o en los
recientes PAUs de la periferia de Madrid, véanse capítulos sucesivos). En todo
caso la sujeción a edificar perimetralmente, las alturas constantes y el empleo
del mismo material y paleta cromática (ladrillo en tonos rojizos), confieren
una notable unidad a las manzanas de Amsterdam Zuid; unidad compatible
con la variedad en los detalles, el énfasis en la solución particular de determi-
nadas esquinas y el general cuidado artesanal de la ejecución material de todos
y cada uno de los edificios.
78
VIENA y AMSTERDAM SUR, 1918-1933

Los patios de manzana no son accesibles desde la red de calles pero su distri-
bución interna puede variar notablemente. Desde los casos en que la totalidad
(o la mayor parte) del patio de manzana es un espacio ajardinado comuni-
tario para uso de los residentes en la manzana, hasta las soluciones en que
ese patio se trocea para formar jardines privados adscritos a las viviendas en
planta baja, pasando por fórmulas intermedias. Siempre se mantiene la clara
distinción entre los espacios públicos—red de calles y jardines abiertos—y los
espacios privados formados por las manzanas cerradas y sus espacios libres
interiores. La mayor innovación respecto a la ciudad de finales del XIX estará
en la mucha mayor calidad de las condiciones de iluminación y soleamiento de
las viviendas que permite el generoso dimensionamiento tanto de vías públi-
cas como de patios de manzana. “Reformar para mejorar”, manteniendo lo
que de más valioso tienen las soluciones del pasado reciente, precisamente
la claridad y precisión de sus espacios públicos. En este sentido es mucho lo
que la experiencia holandesa comparte con la vienesa; lo que ha aconsejado
agruparlas, como ya hizo Gravagnuolo, en un capítulo común que se ha
denominado “reformismo urbanístico en la Europa del primer tercio del
siglo XX”. Que supone una interesante alternativa a la radical ruptura que
introducirá el Movimiento Moderno a partir de los años 30’ en relación con
las experiencias de la “ciudad canónica” de los Ensanches de finales del XIX.

Referencias y bibliografía seleccionada


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79
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

80
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

5 STTUTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970


Urbanismo y arquitectura del Movimiento Moderno: la ciudad de bloque abierto, el eclipse de la calle y el parcelario

Il faut tuer la rue corridor (...) la calle corredor es el muestrario de un individualismo exa-
cerbado, fatal (...) debe desaparecer a favor de una escala mucho más vasta (Le Corbusier,
“Urbanisme”, París, 1924/ “La ciudad del futuro”, Buenos Aires 1962)

La profunda transformación de los principios estilísticos y de los criterios de


diseño que van a orientar el urbanismo y la arquitectura europeas a partir de
1920 se deben encuadrar, como hace Benevolo (1977), en las búsquedas que
realizan los artistas plásticos de vanguardia entre 1905 y 1914. Probablemente,
bastante más que en la evolución disciplinar que—a partir de las merecidas
críticas a los excesos de la ciudad decimonónica—pudieran haberse planteado
mejorar las condiciones de la ciudad y de la vivienda.

Este camino de mejora gradual, de “reformismo urbanístico” como le


hemos denominado, se expresa en algunas experiencias como las de Viena y
Amsterdam que se han expuesto en el capítulo anterior. Pero resultarán rápi-
damente arrolladas por la fuerza expansiva que el radicalismo del Movimiento
Moderno va a convertir en paradigma incontestado, al menos durante cuatro
i>01, Pintura de Piet Mondrian (1928) y
décadas, en todos los países europeos y también en lugares tan lejanos como maqueta de la casa Rosenberg, proyecto
Brasilia o Chandigarh. de Theo van Doesburg y Cornelius van
Eesteren (1923).
Es curiosa la hibridación entre los apriorismos estéticos de artes figurativas
que tienen una repercusión mínima en la vida cotidiana de la mayoría de la po-
blación—y que, por tanto, pueden plantear una ruptura radical con las formas
del pasado a favor de todo tipo de “ismos”, cubismo, expresionismo, abstrac-
ción—, y las encendidas proclamas de los arquitectos “modernos” a favor de
la racionalización, la prefabricación, la seriación o el taylorismo, todos ellos
expresión de la lógica de producción industrial íntimamente relacionada con
las ciencias experimentales y con el propio método científico. Es evidente la
conexión formal entre los desnudos juegos geométricos de fachadas planas,
volúmenes puros o planimetrías urbanas rigurosamente compuestas con las
obras pictóricas de Picasso, Braque, Mondrian o Juan Gris (i>01). A la vez que
se reivindica la aplicación de una lógica pretendidamente indiscutible dada su
filiación científica, la lógica mecánica: exigid la dictadura de la máquina nos dicen
Hans Schmidt y Mart Stam en 1927-28 (cit. en Gravagnuolo, 1998, pág. 335).

¿Cómo la aplicación de los principios de la razón ilustrada que, se supone,


subyacen las propuestas para la nueva ciudad y la nueva arquitectura, no se
traducen en análisis más rigurosos y desapasionados de las aspectos que no
funcionan correctamente en la ciudad de finales del XIX con vistas a ser co-
rregidos sin, en el intento, tirar por la borda siglos de evolución y de experi-
mentación urbana? Pongamos un ejemplo: se critica, con razón, la mala cali-
dad de ventilación y soleamiento que producen las calles demasiado estrechas
o los patios excesivamente exiguos. ¿Está justificado que, en vez de modificar
la regulación de los anchos de calle o de las dimensiones de los patios en fun-
ción de las alturas de la edificación—como aconsejaría la lógica—, se decida
que la solución indiscutible sea abolir calles y patios?, ¿no significa tal opción
un injustificado salto epistemológico que hace caso omiso de las múltiples

81
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

funciones y significados de la calle—funcionales, sociales, simbólicas—a fa-


vor de una solución de la que se desconoce casi todo, los bloques en altura
diseminados sobre un teórico tapiz verde? (i>02).

Desafortunadamente pienso que estos saltos en el vacío, estas simplificacio-


nes en cuyo apoyo se concitan conocimientos técnicos o filosóficos que a-
penas se dominan, caracteriza con excesiva frecuencia la evolución de las dis-
ciplinas arquitectónica y urbanística. No solo en el episodio que intentamos
analizar ahora, sino en otros muchos de los que se hablará más adelante. El
discutible encaje de la arquitectura (y también del urbanismo en los países
de tradición latina) dentro de las escuelas de beaux arts, aunque formalmente
en la actualidad su enseñanza esté integrada en universidades politécnicas y
su práctica regida por exigentes códigos técnicos, está en la base de más de
una deriva formalista. Cuando no directamente basada en caprichos de no
fácil justificación, pese a lo típicamente farragoso y descontextualizado de las
argumentaciones al uso.

De ahí lo acertadas que parecen las apreciaciones de Gravagnuolo (1998,


pp 333 a 336) cuando afirma que, en la raíz del funcionalismo se encuentra la vo-
luntad explícita de la innovación radical (...) que conduce a un absoluto rechazo de la
tradición—con todo su bagaje de experiencias y de normas—para volver a comenzar “desde
el principio”(como si) no existieran precedentes históricos o valores sociales sedimentados a
tener en cuenta. Desde la óptica de esta orientación proyectual, (...), toda clase de sentimiento
colectivo ligado a la memoria común, a la identidad de los lugares y a los caracteres de la
ciudad histórica es estigmatizado como regurgitación romántica y nostalgia regresiva; (...).
Racionalizar las tipologías edilicias, separar las manzanas residenciales de la red viaria,
enfatizar la higiene de los bloques de viviendas lineales disponiéndolos ordenadamente sobre
un prado verde a distancias óptimas a lo largo de ejes heliotérmicos, y, sobre todo, distinguir
la red de tráfico de los vehículos de la de los recorridos peatonales, las zonas de negocio de
las de vivienda, (...): esta es, en extrema síntesis, la “trama de acero” de un ideograma
abstracto de “anticiudad” (...). Animados por la mitología de lo nuevo, los arquitectos
radicales terminarán por contraponer a las plazas, las avenidas y las manzanas de la
ciudad decimonónica—punto de llegada de una historia milenaria de evolución lenta en el
transcurso del tiempo—el golpe de borrador (...) sintetizado en la consigna “il faut tuer la
rue corridor”, este es, anular la ciudad histórica.

La urbanística de bloque abierto. Principios y características básicos

No es posible hacer dentro de los límites que impone este trabajo una descrip-
ción detallada de los avatares teóricos, la evolución propositiva y las experien-
cias llevadas a cabo en los diferentes países europeos por los arquitectos del
Movimiento Moderno. Más adelante se intentará relizar un apretado resumen
de lo que se propone en los CIAM y en la Carta de Atenas. Ahora solo se
describirán sus principios compositivos básicos, los que de manera más ge-
neral han influido en la proyectación y ejecución de los centenares de kilóme-
tros cuadrados y millones de viviendas que, a lo largo de cuatro décadas, han
configurado buena parte de la periferia en las ciudades españolas y europeas:

----quizás el primero y más significativo—ya nos hemos referido a él—es


la doble negación de la urbanidad tradicional: la negación de la calle
corredor (la calle tradicional configurada por dos fachadas edificadas con-

82
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

i>02 a/b, Torres y bloques laminares en


altura diseminados sobre un tapiz verde
que elimina por completo la calle y el
espacio urbano tradicional. El sueño de
Le Corbusier realizado en Londres, Al-
ton West, en 1959. Planta de conjunto y
perspectiva de los bloques.

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

tinuas, habitualmente paralelas, construidas sobre las alineaciones exteriores


de las manzanas), y la negación de la manzana cerrada (o unidad urbana
básica formada por una serie de edificios entre medianeras cuyas fachadas
recintan por completo cada manzana) (i>03). Dada su radicalidad, esta doble
ruptura hace caso omiso de las notables diferencias, en términos de calidad y
adecuación, que se pueden observar en los espacios públicos (calles) y en las
viviendas de cascos históricos o Ensanches. La crítica no entra en “detalles”
como el dimensionamiento de las calles, la existencia o no de patios de man-
zana regulares, la permisividad en las alturas construidas, la regulación más
o menos exigente de los patios de parcela, las posibilidades de apertura del
corazón de las manzanas hacia la calle, etc. Se limita a decretar: se debe acabar
con la imagen de la ciudad como conjunto de calles a las que se alinean edifi-
cios, portales, comercios, etc.
----la escenificación prototípica de la ruptura se expresará de la siguiente for-
ma: la ciudad residencial moderna será un conjunto de bloques lineales
i>05, El dibujo de Le Corbusier refleja exentos y estrechos (sin patios) dispuestos en paralelo, transversales a
de manera precisa el paisaje deseado los ejes viarios de tráfico rodado (i>04). Los espacios intersticiales entre
para la nueva ciudad moderna: bloques esos bloque serán espacios libres de acceso público, idealmente “verdes”. La
residenciales en altura aislados, disemi-
orientación de los bloques será uniforme, buscando la mejor insolación posible
nados sobre un tapiz (teóricamente)
verde y distanciados de las vías de tráfico (en los países de Centroeuropa se suele considerar la disposición Sur-Norte
rodado. de los bloques, que permite fachadas Este/Oeste, como la más conveniente;
en los mediterráneos, de fuerte insolación estival, se suelen preferir fachadas
Sur/Norte). De esta manera la manzana ya no tendrá una clara definición es-
pacial como conjunto cerrado de fachadas; en sus frentes a viarios principales
solo estará definida por los testeros de los bloques en paralelo (habitualmente
ciegos); en sus frentes a vías locales o de menor tránsito, se tolerará la coinci-
dencia entre fachada y alineación exterior, en general mediada por un retran-
queo más o menos generoso de aquella.
----frente al edificio entre medianeras, integrado en una unidad volumétrica y
urbana de orden superior (la manzana cerrada), se postula ahora el edificio
residencial como objeto aislado, exento por sus cuatro fachadas, in-
dependiente, posible objeto de contemplación específica (i>05). El estatus
reservado hasta ahora a los monumentos o a los edificios públicos singulares,
se generalizará (al menos en teoría) para todos y cada uno de los bloques
residenciales de una barriada. El carácter público de los espacios interbloque
coadyuvará con esta lectura. Sin embargo, desde muy pronto, las necesidades
prácticas—conseguir ciertos niveles de compacidad y de densidad en los ba-
rrios de viviendas económicas—, obligarán a determinadas formas de cone-
xión: conjuntos lineales de bloques que se unen por sus testeros o que forman
Eles, Ues, etc. (i>06).
----quizás una de las características más significativas (a la que se prestó una
atención muy limitada en las primeras décadas de eclosión de la arquitec-
tura moderna), es la erosión de los límites ligada a la desaparición del
parcelario. En la ciudad clásica (también en la ciudad-jardín y en el mundo
rural, antiguo o contemporáneo), cada edificio se inserta en una parcela cuyos
límites son explícitos: la propia fachada edificada, vallas, setos, cercados, etc.).
El Catastro, sea de rústica o de urbana, tiene a la parcela como unidad espacial
(y contributiva) básica; el edificio, sea una vivienda unifamiliar, una granja o
un edificio residencial entre medianeras, siempre esta referido a ese soporte
espacial. De esa manera en la ciudad clásica (o en el medio rural) los límites
son precisos: el espacio público de caminos, calles, plazas y jardines es la otra
cara del espacio privado, edificado o no.
84
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

i<03, La calle-corredor y la manzana


cerrada en una realización parisina de co-
mienzos del siglo XIX, la rue Daguerre.
Parcelario y axonométrica de las diferen-
tes edificaciones entre medianeras.

i<04, De la manzana cerrada al bloque


laminar de vivienda colectiva, pasando
por las alineaciones de viviendas unifa-
miliares adosadas: “Homenaje a Ernst
May” de Panerai-Castex-Depaule.

i>06, El resultado real de la aplicación


de los principios del urbanismo mo-
derno en la extensión Oeste de Amster-
dam, de acuerdo con el Plan General de
1935 de Van Eesteren. Obsérvese como
los arquitectos holandeses de los años
40’ y 50’ del siglo XX prefieren la con-
figuración de manzanas semicerradas,
formadas por dos Eles, a la prototípica
03 disposición de bloques en paralelo.

06 04
85
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Esta relación secular se rompe (¿involuntariamente?) en la ciudad derivada


del Movimiento Moderno. Los únicos límites precisos son los de cada blo-
que edificado y los humildes bordillos que separan las calzadas reservadas al
tráfico rodado de los espacios peatonales, sean aceras o terrizos interbloque.
Así aparecerá un espacio “público” vasto y frecuentemente indiferenciado
(se entrecomilla la palabra “público” porque su estatus jurídico, el “dominio”
registral de ese suelo, no suele estar claro). Ese espacio peatonal abierto está
comprendido por las aceras perimetrales, los itinerarios pavimentados inte-
riores de cada manzana, los terrizos arbolados o sin arbolar, los pequeños
espacios ajardinados, los taludes, etc. Una compleja red continua que permea
las manzanas, y rodea los diferentes objetos construidos (los bloques), que no
es “calle”, ni “plaza” ni “jardín”, pero que los incluye a todos. ¿Cuál es la “par-
cela” que corresponde a cada edificio en este nuevo paradigma urbanístico?
Es una pregunta que no se hará hasta mucho tiempo después, cuando aparez-
can las necesidades de rehabilitación o de remodelación de estos barrios. Por
ejemplo, para instalar un ascensor en la fachada en uno de esos bloques, ¿hay
que invadir “espacio público”?, ¿a quién hay que solicitar permiso?, ¿tendrá
todavía algún derecho el inicial propietario de suelo rural, cuya adscripción
catastral con frecuencia no fue alterada en esos espacios interbloque vaciados
de aprovechamiento lucrativo?
---- la consecuencia de esta erosión de los límites y esta desaparición del parce-
lario va a ser una radical inversión de las proporciones entre los espacios
públicos y los espacios privados. Si en la ciudad antigua podía existir hasta
un 80-85% de espacio privado (parcelado, acotado, parcialmente edificado)
y en los Ensanches del XIX, con sus avenidas y sus calles más amplias, este
porcentaje puede bajar hasta un entorno del 65%, es frecuente que en la ciu-
dad de bloque abierto esta proporción baje hasta el 20 o 25%: estrictamente
la proyección vertical de los bloques (i>07 a/b, 08 a/b). Esta hiperinflación
del “verde”, en sentido estricto de los espacios libres de acceso público, es
la que convierte en inéditos y rupturistas los hábiles dibujos de Le Corbusier.
Y es también la que originará desorbitados gastos de conservación, mante-
nimiento, riego y vigilancia; la solución más fácil será el abandono y progresi-
va degradación de tales espacios, sobretodo en las barriadas populares. Esta
realidad, tan visible aún hoy día, es la que comenzó a restar popularidad a las
fórmulas “modernas” a partir de los años 70’, cuando los problemas se hi-
cieron evidentes.
----además de por lo apuntado hasta aquí, subyace una visión higienista que
se desliza rápidamente hacia un moralismo simplificador en torno a
los “beneficios” físicos y éticos del deporte al aire libre, al pie de las
viviendas. Es sabido que la Carta de Atenas solo distingue cuatro funciones
básicas, circular, habitar, trabajar y recrearse. Esta escisión entre “circulación”
y “recreo”, implícita en la negación de la calle corredor, así como la defi-
ciente consideración de todas las actividades relacionadas con el comercio y
la vida cotidiana a nivel de barrio (cafés, etc.)—probablemente relacionada
con los nefandos vicios del alcoholismo y el absentismo laboral—reduce la
actividad del “recreo” al paseo y el deporte al aire libre. Las “masas” irían y
volverían ordenadamente del trabajo en los eficientes medios modernos de
transporte, se afanarían en las alegrías de la vida familiar dentro de la vivienda
y, como “distracción”, podrían practicar el deporte en los vastos espacios
libres que rodean sus alojamientos. Esta era la ideología implícita en las pro-
puestas urbanas del Movimiento Moderno. Ese no me obligarán a hacer política

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STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

que repetidamente proclama Le Corbusier, puede tener un significado diá-


fano: su negación de la calle, de la mezcla de usos y de personas, ese empeño
reduccionista en que el deporte sea la actividad preferente para el tiempo libre,
se puede leer en términos de aversión a los significados políticos del espacio
público y de desvaloración de las libertades personales que ese espacio facilita.
----el bloque exento estrecho (llamado de “doble crujía”: originalmente medía
entre 8 y 9 m. de espesor) se elige para permitir una vivienda totalmente
exterior, sin luces a patios de parcela. Y, por tanto, con óptimas condi-
ciones de iluminación y soleamiento, si las distancias entre bloques están
correctamente dimensionadas, para todas las viviendas y piezas habitables. La
raíz higienista de la arquitectura moderna esta fuera de toda duda. Esta es se-
guramente su mayor aportación, dejando de lado las objeciones que se acaban
de hacer sobre el significado del esparcimiento confinado a los espacios libres
inmediatos a las viviendas. La proscripción de los patios cerrados de parcela,
las orientaciones óptimas y el correcto distanciamiento entre bloques en fun-
ción de su altura, serán los mecanismos que aseguran la anhelada salubridad
de la vivienda.
---hay dos aspectos en que la arquitectura racionalista coincide con las
realizaciones urbanas anteriores (no, desde luego, con las de carácter subur-
bano en la tradición anglosajona de ciudad-jardín): el predominio, absoluto

i>07 a/b, Relación entre el espacio pú-


blico (en negro) y el espacio parcelado/
edificado en el barrio de Usera y en el
Ensanche Noreste, Madrid.
07a 07b

i>08 a/b, Relación entre el espacio pú-


blico (en negro) y la planta de los edifi-
cios (en blanco). Barrios de Amposta y
Santa Eugenia, Madrid.

08a 08b

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

o relativo, de la vivienda colectiva en edificios en altura y la búsqueda


de densidades brutas razonablemente elevadas. Ambos aspectos se rela-
cionan estrechamente: la vivienda colectiva en altura (de 3 a 4 plantas o aún
mejor, como quería Gropius, de 10 o 12), permite densidades bastante más
elevadas, entre 45 y 75 viv/Ha, que las que caracterizan a la ciudad-jardín.
Estas cifras se basan en la absoluta ausencia de patios de parcela y en el em-
pleo de distancias entre bloques siempre superiores a su altura. Si se toleran
fórmulas “anómalas” para los tratadistas modernos—como es el bloque en
H, tan intensivamente utilizado en España tanto por la iniciativa privada como
pública—las densidades conseguidas pueden ser bastante más elevadas, del
orden de 125-150 viv/Ha.

Si bien las siedlung alemanas u holandesas anteriores a 1930—al igual que las
ciudades jardín inglesas—son básicamente de vivienda unifamiliar, en las
realizaciones continentales posteriores, en particular después de la 2ª Gran
Guerra, predominará la vivienda colectiva en altura. Las new towns inglesas de
posguerra se apartarán de este camino, al igual que se diferencian por su loca-
lización descentralizada frente a la preferencia por los crecimientos continuos
(o relativamente continuos) de sus homólogos continentales.

Las nuevas formas de producción inmobiliaria: la promoción unitaria como condición


para el triunfo de la arquitectura moderna

Existe un aspecto primordial que explica el triunfo de las propuestas de la


arquitectura y el urbanismo modernos: el paso de la promoción individual por
pequeños edificios (con capacidad para unas 10/40 viviendas) en pequeñas
parcelas de algunos centenares de m2, característica de los Ensanches del XIX,
a la promoción unitaria extendida a suelos de varias hectáreas de extensión con
capacidad para cientos, sino millares, de viviendas. De ahí la denominación de
polígonos que se les da en España a estas actuaciones (i>09), que equivaldrán
a las siedlungen centroeuropeas o a los grands ensembles franceses (Solá-Morales,
1997). En efecto, la idea de “polígono” implica un proyecto unitario, una eje-
cución (urbanización y edificación) asimismo unitaria, gestionada de manera
unificada por un promotor único, privado o público.

Solo en esas condiciones se puede pasar de las estrictas y sencillas reglas que
permiten la promoción parcela por parcela (definición de las manzanas y esta-
blecimiento de las alturas y fondos edificados permisibles, como vimos antes),
a grandes proyectos que definen de manera unitaria el dibujo de trazados y
manzanas o supermanzanas, así como la forma, disposición y altura de to-
dos y cada uno de los bloques edificados. El clásico “plano de alineaciones”
que, junto con las Ordenanzas de Edificación municipales, eran en la práctica
los únicos instrumentos necesarios para construir parcela a parcela la ciudad
decimonónica, se convierte ahora en un proyecto planivolumétrico exten-
dido al conjunto del polígono sobre el que se va a actuar. Donde ni si-
quiera se precisa definir las parcelas que corresponden a cada edificio, como se
señaló más arriba. Al promotor público o privado le basta con saber cuántas
viviendas puede construir, dónde se localiza cada edificio y cuál es su for-
ma en planta y su altura: una especie de gigantesco proyecto de arquitectura
exenta que, a lo sumo, se puede subdividir en diferentes encargos profesio-
nales que acaben por definir las plantas y alzados de cada bloque.

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STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

La radical innovación que supone este nuevo método de hacer ciudad re-
quiere promotores con suficiente capacidad financiera, de gestión y legislativa
(v. g., posibilidad de adquirir grandes parcelas desuelo periférico por expro-
piación). Promotores que se puedan encargar de conseguir el suelo necesario
(que se mide ya por hectáreas o decenas de hectáreas), de encargar el proyec-
to de conjunto, de urbanizar el suelo (incluyendo la construcción del viario,
las infraestructuras de urbanización, el ajardinamiento, etc.) y de edificar, de
manera unitaria o por fases, la totalidad de los bloques de vivienda previs-
tos. De hecho la construcción de Amsterdam Sur y del programa de höfes
vienesas obedece ya a este esquema operativo. Porque en un primer momento
solo los actores públicos, en general ayuntamientos de grandes ciudades, van
a tener la capacidad operativa para llevar a cabo tales proyectos, a veces en
colaboración con organizaciones cooperativas de vivienda económica.

Pero lo que interesa subrayar en este punto es que las propuestas del Mo-
vimiento Moderno hubieran sido prácticamente irrealizables en base a los
mecanismos y sistemas de promoción privada anteriores a 1920/30 (solo la
aprobación de los Planos de Ensanche y la lenta ejecución de la urbanización i<09, Ejemplo de polígono de vivienda
colectiva de promoción pública unitaria:
de sus calles eran de carácter público). La posibilidad de imaginar extensas
el Poblado de Absorción Virgen de Be-
y complejas escenografías volumétricas, en las que los conceptos de “a- goña al Norte de Madrid, Organización
lineación”, “parcela”, “ordenanza”, etc., han desaparecido, solo fue posible de Poblados Dirigidos, 1957-59; foto de
gracias a la nueva capacidad operativa de los primeros promotores públicos; y época.

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

luego, a partir de los años 50’ del s. XX en nuestro país, de los primeros
grandes grupos inmobiliarios.

Más tarde, en España a partir de la Ley del Suelo de 1956, se diseñarán los
instrumentos urbanísticos imprescindibles para acometer la promoción
privada de polígonos de bloque abierto por parte de diversos propietarios
de suelo y promotores. Entre tales mecanismos están los Planes Parciales,
los Proyectos de Reparcelación, los sistemas de ejecución por Cooperación
o por Compensación, las Juntas de Compensación, etc. Pero esto nos lleva a
los años 60’ y 70’ del siglo XX y a una disciplina específica, el planeamiento
urbanístico moderno, que no es el centro de este trabajo.

Las vanguardias del primer tercio del siglo XX y la génesis de la arquitectura y el


urbanismo modernos, una breve síntesis

Ya se ha señalado que en estas páginas solo se puede esbozar a grandes rasgos


el panorama de una década de intenso activismo profesional que ha ocupado
cientos de páginas a estudiosos como Benévolo (1977). Hay que señalar el
ambiente general de optimismo e innovación—pese a la cercanía de la 1ª Gran
Guerra—de los comienzos del siglo XX, en particular durante la década de
los 20’ y los primeros 30’. Así como la aguda consciencia de la misión intelec-
tual y estética de algunos destacados arquitectos—emulando la actitud de los
artistas plásticos de vanguardia—, y su capacidad de organización y empuje
aglutinador que van a dar origen a la formación de grupos e instituciones
como los CIAM, la Bauhaus o el GATEPAC.

Quizás el primer manifiesto colectivo sea la exposición de Stuttgart en 1927,


organizada por el Deutscher Wekbund fundado en 1907 por un grupo de artis-
tas y críticos. Mies van der Rohe, su vicepresidente, es encargado del proyecto
de conjunto, la Weissenhof Siedlung, a realizar en una colina en la periferia
de la ciudad (i>10). El barrio tiene un carácter experimental, puesto que no se trata de
un conjunto unitario formado por una tipología de edificio repetida, sino de una muestra de
edificios diferentes, que deben considerarse como otros tantos prototipos ( Benévolo, 1977,
pág. 520). Allí se dan cita dieciséis arquitectos, once alemanes y cinco ex-
tranjeros; entre ellos Gropius, Scharoun, Behrens, Taut, Hilbersheimer, Mies,
Le Corbusier y Oud. Se les adjudica una parcela—práctica que desaparecerá
en conjuntos posteriores—, y se les encargan los prototipos que luego se
convertirán en algunas de las piezas modulares básicas del Movimiento: blo-
ques estrechos de vivienda pasante y altura moderada, unifamiliares adosados
en hilera, unifamiliares exentos, etc. Por su compacidad, la clara definición
del parcelario y la diversidad de los edificios (solo unificada por la exigencia
común de proyectar tejados planos y utilizar el color blanco en exteriores), el
conjunto será relativamente atípico en relación con lo que vendrá después.
Cumpliendo, eso sí, su carácter de muestrario de los tipos arquitectónicos
preconizados.

En 1928 tiene lugar en Le Sarraz la reunión fundacional de los Congresos


Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM). Se pretende arrancar a la
arquitectura de su impasse académico y ponerla en su verdadero medio económico y social.
Se defiende la aplicación de las técnicas modernas: el hierro y el hormigón, la
estandarización y la prefabricación. Y se aboga por la planificación como base

90
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

de un desarrollo urbano racional: la urbanística (...) es de naturaleza esencialmente


funcional.

El 2º CIAM se celebra en Frankfurt en 1929 y su tema monográfico es “la


vivienda para el mínimo nivel de vida”, la existenzminimum (ver las Ponencias
en Aymonino, 1976, pp 101-188). Como señala Aymonino, no se trata de un
mínimo absoluto, que ya existía y estaba bien resuelto por los especuladores inmobiliarios
(...), sino de un mínimo relativo (1976, pág. 90). Viviendas de pequeña superficie—
los imperativos económicos mandan—pero sanas y habitables, adecuadas a las
necesidades de las masas. Se propone un método de trabajo racional-deductivo, que
el opúsculo de Benévolo, Longo y Melograni de 1975, caracterizará en tres
etapas: definición de los tipos edificatorios básicos a partir del análisis de las nece-
sidades funcionales mínimas, definición de las formas elementales de agregación
(manzanas, unidades vecinales, etc.) y definición de las unidades máximas de
agregación (distritos urbanos, ciudades). En este Congreso se señalan las venta-
jas de las viviendas colectivas en altura sobre la vivienda unifamiliar, la prefe-
rida en los primeros siedlungen centroeuropeos. Gropius señalará que la estruc-
tura interna de la familia obrera requiere viviendas comunitarias con servicios domésticos
centralizados. Además de demostrar en sus célebres esquemas las ventajas de
los bloques altos en paralelo sobre los de altura intermedia (4-5 plantas) o los
de poca altura (2-3): con la misma superficie edificable y el mismo número de camas (la
unidad de medida adoptada en el Congreso) el soleamiento mejora con el número de
pisos (i>11). Su intuición, además de su compromiso social, le lleva a defender
la necesidad de una política pública de vivienda y suelo que permita una lucha
eficaz contra la especulación inmobiliaria.

10 a

i>10 a/b, La Weissenhof de Sttutgart de


1927 según proyecto de conjunto de Mies
van der Rohe. Vista aérea en los años
40’ y plano de localización de los dife-
10 b rentes bloques y encargos profesionales.
91
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El tercer CIAM tiene lugar en Bruselas en 1930, el lema, Métodos racionales,


casas bajas, medias y altas (Aymonino, 1976, pp 189-313). En parte los temas son
los mismos que en la reunión de Frankfurt. Le Corbusier (y Giedion) sigue
defendiendo los bloques en altura como alternativa a la ciudad jardín que,
para él, conduce al individualismo esclavizante (...), a un aislamiento estéril del individuo,
además de no permitir los servicios comunes. También Gropius insiste en la
defensa del que entonces se consideraba bloque de gran altura (10/12 plantas)
frente a los de altura media (entre 3 y 5 plantas); la postura final del Congreso
no será tan clara. Se analizan en base a ejemplos concretos de barrios recien-
tes distintas formas de agregación de edificios, calculando el reparto de suelo
(construido/no construido), las densidades resultantes y la repercusión de los
14
costes (i>12). Quizás fuera este el aspecto más interesante de dicha reunión
por lo que tenía de aplicación estricta del método científico; su limitación, el
i>14, Los “Tres Establecimien- escaso interés que se le presta a las experiencias innovadoras usando manza-
tos Humanos” según Le Corbusier: nas cerradas o semicerradas.
1, la “unidad de explotación agrícola”;
2, la “ciudad lineal industrial”; y 3, la
Por fin, en el 4º CIAM, celebrado en Atenas en 1933, se aborda la defi-
“ciudad radioconcéntrica de los inter-
cambios”. nición de un nuevo modelo de ciudad que dará origen a la publicación por
Le Corbusier de la archifamosa “Carta de Atenas” en 1941. Allí se sientan lo
principales puntos de doctrina, partiendo de un análisis crítico de la situación
actual (las nefastas condiciones de habitación del momento, punto 10). Desde
el principio se establece que el sol, el verdor, (y) el espacio son las tres materias primas
del urbanismo, punto 12) y se anatemiza la construcción a lo largo de las vías de
comunicación: la habitación se levantará en un medio propio, en el que gozará del sol, del
aire puro y del silencio (punto 16). Lo que se ratifica en la parte propositiva: que
se prohiba la alineación de las habitaciones a lo largo de las vías de comunicación (punto
27). La tesis del “tapiz verde” se expone manteniendo que los edificios se im-
planten a gran distancia unos de otros, de forma que dejen el suelo libre a favor de
amplias superficies verdes (punto 29), que sirvan para implantar las áreas de juegos
y deportes de los niños, los adolescentes y los adultos (punto 35) (i>13).

La localización de la industria debe estar claramente diferenciada de las zonas


residenciales, pero cercana a ellas: que las distancias entre lugares de habitación y luga-
res de trabajo se reduzcan al mínimo (punto 46); para ello se propugnan las ciudades
lineales configuradas por franjas en paralelo para las diferentes actividades
(ese será el esquema propugnado por Le Corbusier en sus Trois Ètablissements
Humains ( París, 1944) (i>14). Se propugna la estricta jerarquización de las vías
rodadas, entre sí y, por supuesto, respecto a las peatonales (puntos 60, 62 y
63). Se ratifican las cuatro funciones básicas, las claves del urbanismo moderno:
habitar, trabajar, recrearse y circular (punto 77). Por fin se defiende el planeamien-
to a escala regional, la programación del desarrollo urbano y la expropiación
del suelo, pues, el interés privado se subordinará al interés colectivo (puntos 83 a 95).

Los nuevos tipos edificatorios. Características básicas y ejemplos pioneros

A continuación vamos a ejemplificar los tipos edificatorios de bloque exento


más característicos que constituyen el vocabulario básico de la compositiva
urbanística del Movimiento Moderno. Siempre que sea posible el ejemplo
descrito será un edificio proyectado en los años 20’ o primeros 30’, construido
o no, que se convertirá en referencia para los millares de polígonos de bloque

92
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

i>13, Aplicación de los principios de la


Carta de Atenas en el plan para la ciudad
norteafricana de Nemours, proyectada
por le Corbusier en 1934; el esquema se
basa en la distribución de sus “unidades
de habitación” sobre un vasto espacio
ajardinado en el que los viales delimitan
grandes supermanzanas conectadas en-
tre sí bajo aquellos.

i>11, Diagrama adjunto a la ponen-


cia de Walter Gropius en el III CIAM,
1930, “¿Construcciones bajas, medias o
altas?”, demostrando las ventajas de la
edificación en altura.

i>12, III CIAM, Bruselas, 1930. Ejem-


plo de análisis de una realización de blo-
ques de 3-4 plantas en paralelo: Heller-
hof, Frankfurt, 1929-30, se alcanza una
13 densidad de 96 viv/Ha y las calles ocu-
pan solo el 18,1% de la superficie total.

12
11
93
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

abierto erigidos en todos los países europeos en las décadas siguientes. Solo
se describirán edificios de vivienda colectiva en altura—uno de ellos solo de 2
plantas—, dejando de lado todas las formas de vivienda unifamiliar, incluidas
las hileras de adosados, aunque estas últimas fueron utilizadas con cierta fre-
cuencia en combinación con bloques en altura de vivienda colectiva.

----bloque lineal estrecho de dos plantas de viviendas pasantes con


acceso directo desde la calle, Rotterdam, 1924-25, J. J. P. Oud (L. Be-
nevolo, 1975, 5º, pp 134-5) (i>15 a/b/c). Se trata de un pequeño conjunto de
bloques de vivienda colectiva de tan solo dos plantas de altura, longitud va-
riable y 8,70 m. de ancho. Son viviendas bastante reducidas, unos 60 m2, que se
desarrollan a un solo nivel (no son, pues, adosados, por esa razón los incluimos
aquí, pese a ser un prototipo que se utilizará muy poco; el barrio de Kiefhoek,
construido por el propio Oud en Rotterdam entre 1925 y 1929, es ya de adosa-
dos de dos plantas con escalera interior). Cada vivienda tiene acceso directo
desde la calle y un programa de 2 o 3 dormitorios con sala-comedor que sirve
asimismo de distribuidor de tráficos.
----bloque lineal estrecho de altura moderada, sin ascensor, con cajas de
escalera que sirven a dos vivienndas pasantes por planta, Stuttgart, ba-
rrio Weissenhof, 1927, Mies van der Rohe (L. Benévolo, 1975,5º, pp 114-5,
i>15 a/b/c, Grupo residencial cons- R.Sherwood, 1983, pp 50-53) (i>16 a/b/c). Es un bloque de cuatro plantas,
truido por J.P. Oud en Rotterdam en unos 50 m. de longitud por 9 m. de anchura, que incluye 4 cajas de escaleras.
1924. Ejemplo de bloques de vivienda Cada una da acceso en cada planta a dos viviendas de diversas configuraciones
colectiva de tan solo dos plantas con (la que se reproduce tiene unos 81 m2 de superficie y cuenta con un amplio
acceso directo a cada vivienda desde la
salón-comedor, cocina, baño y dos dormitorios relativamente espaciosos).
calle. Fachada, plantas baja y primera.
Como señala Sherwood, dado el carácter experimental de este barrio, es posible
que no haya estado sujeto a las mismas especificaciones económicas y programáticas que las
típicas de los años siguientes, muchas de ellas de promoción municipal. En estas las
superficies, totales y de cada pieza, suelen estar bastante más ajustadas.
Sin embargo, estas viviendas de Mies representan el que posiblemente haya
sido el prototipo más utilizado en Europa, hasta hoy día. Se han construido
millones de viviendas de este tipo con ligeras variantes: en la distribución,
número de dormitorios o anchura construida (en la actualidad son frecuentes
anchos en torno a 12 m. que corresponden a 3 crujías en vez de las 2 de los
modelos primitivos). Este modelo tuvo tanto éxito por su relativa economía
de construcción al no precisar de ascensor y poderse realizar con muros por-
tantes de ladrillo.
15a

15b 15c

94
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

i>16 a/b/c, Bloque de Mies van der


Rohe en el barrio experimental Wei-
ssenhof, Sttutgart, 1927. Localización
del bloque en el conjunto, distribución
de las 4 plantas construidas (3 de carác-
ter residencial) y detalle de una vivienda.

16a 16c

16b

95
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

----bloque lineal alto y estrecho con ascensor y galería exterior de dis-


tribución en cada planta, Rotterdam, edificio Bergpolder, 1933-34,
W. van Tijen, J.A. Brinkman y L.C. van der Vlugt ( C. Martí, 1991, pp 154-
161) (i>17, 18 a/b/c, 19). Es uno de los primeros edificios altos de vivienda
económica con ascensor; precisamente el prototipo que defendía Gropius,
entre otros, en los CIAM; y, que, sin embargo, por razones económicas y
constructivas, fue poco frecuente durante las décadas de lo 30’, 40’ y 50’, al
revés de lo que sucedió con los teóricamente menos eficaces edificios de al-
tura media, entre 3 y 5 plantas. El edificio Bergpolder es un bloque de 50 por
10,65 m. y nueve plantas de altura, todas ellas de carácter residencial. Se sitúa
en posición Norte-Sur al Norte del solar disponible, liberando así buena parte
del suelo como espacio libre público. Pero con el gran acierto de diseñar un
cuerpo bajo (aloja el vestíbulo de acceso y tres locales comerciales) que de-
fine con precisión la alineación a la importante calle Abraham Kuiperlaan. El
17
cuerpo edificado principal consta de un semisótano de trasteros y dependen-
cias de servicios que permite elevar media planta el primer nivel residencial.
i>17, Edificio Bergpolder en Rotterdam,
1933-34. Planta de situación ocupando Este y los ocho superiores alojan ocho apartamentos idénticos de 6,20 m. de
una reducida proporción de la manzana crujía por 8,25 m. (51 m2) a los que se añade una terraza corrida en voladizo de
trapezoidal inserta en el tejido urbano 1,20 m. de ancho (casi 7,50 m2 de superficie adicional). La galería exterior,
preexistente. de 1,20 m., permite acceder a las entradas de cada vivienda desde la caja de
escaleras y el ascensor situados en un extremo; el ascensor único para las
72 viviendas se detiene en las entreplantas como medida adicional de
economía. Cada vivienda incluye dos dormitorios con armarios empotrados,
estar, cocina, trastero y baño. La estructura del edificio es de acero y los ce-
rramientos se construyen del modo más ligero posible.

Como variante de este prototipo se puede recordar el edificio Narkomfin,


construido en Moscú en 1928-29 por M. I. Ginzburg y I. F. Milinis, ver
i>18 a/b/c, Edificio Bergpolder. Planta C. Martí, 1991, pp 126-132 y R. Sherwood, 1983, pp 118-9; se trata de un blo-
tipo de viviendas, planta de accesos (con
cuerpo bajo de locales comerciales que
que de 6 plantas y 40 viviendas, sin ascensor en este caso, con acceso a través
abren hacia la calle principal, A. Kuiper- de galerías exteriores de distribución situadas en plantas alternas que sirven a
laan) y detalle de una vivienda. viviendas dúplex (i>20 a/b/c/d/e, 21 a/b/c).

18b

18a

18c

96
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

21a

21b

21c
i>19, Edificio Bergpolder, vista desde la
avenida Abarham Kuiperlaan.

i>20 a/b/c/d/e, Edificio Narkom-


fin, Moscú, 1928-29. Plantas a nivel del
suelo, primera, segunda, tercera y cuarta.
Se aprecian los estrechos módulos de las
viviendas dúplex.
i>21 a/b/c, Edificio Narkomfin.
Detalle de las viviendas dúplex de
19
3x10,15 metros.

20a
20c

20d

20b 20e

97
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

----bloque ancho y alto con ascensor, galerías de distribución interior y


viviendas dúplex, Marsella, Unitè d’habitation, 1945-52, Le Corbusier
( Benevolo, 1975, 5º, pp 142-4; R. Sherwood, 1983, pp 120-5; A&V, 1987, nº
10, pp 36-45) (i>22, 23 a/b). Aunque es bien sabido que de la famosa pro-
puesta de Le Corbusier se construyeron contados ejemplares, la incluimos
aquí por su valor programático. La exigencia de erradicar por completo los
patios interiores en los edificios residenciales, combinada con la necesidad de
producir una compacidad y densidad mayores de las que pueden ofrecer los
edificios estrechos de vivienda pasante, como los que se han descrito hasta
aquí, fuerza este prototipo de edificio ancho de viviendas pasantes sin patio.
Las consecuencias son previsibles, viviendas muy estrechas y profundas con
iluminación deficiente en sus crujías interiores, así como lóbregos corredores
de distribución.

El bloque de Marsella es un monumental edificio de 17 plantas (más la baja


sobre pilotis y el ático-solarium), 109 m. de longitud y 20,50 m. de anchura.
Aloja un total de 280 viviendas, ocupando por supuesto mucho menos super-
ficie de la que se necesitaría para construir ese mismo número de viviendas
unifamiliares exentas (unas 11 o 12 hectáreas), según relata el famoso dibujo
del propio Le Corbusier (i>24).

Un total de 7 corredores de distribución, en general uno cada 3 plantas, dan


acceso a las viviendas dúplex que ocupan planta y media, se asoman siempre
a Este y Oeste y tienen superficies de 110 m2. Cuyo mayor problema es, como
ya se adelantaba, lo exiguo de su crujía (3,50 m.) y su excesiva profundidad,
que obliga a diseñar dos dormitorios de tan solo 1,65 m. de anchura por casi
7 m. de fondo, amén de una cocina-comedor que se asoma al dormitorio prin-
cipal y luces indirectas a todas las piezas a través de las terrazas corridas que se
26a
disponen a lo largo del edificio.

La propuesta de alojar en un nivel y medio, a mitad del edificio, superficies


destinadas al comercio (un supermercado, etc.) fue un previsible fracaso; aho-
ra están ocupadas por estudios y otros usos no comerciales.

Una variante que, hasta cierto punto, resuelve alguno de tales problemas es
la torre Hansaviertel de Bakema y van der Broek en el barrio Hansa
de Berlín presentada para la exposición Internacional de 1960. El edificio es
mucho menos largo, en realidad es una torre por lo que goza de 4 auténticas
fachadas, cada vivienda ocupa una crujía de 6 m. y se desarrolla a dos niveles
separados tan solo media planta, ver R. Sherwood, 1983, pp155-8 (i>25, 26
a/b).

----una formulación teórica de transición entre la manzana y el bloque


exento: los Inmeubles-Villas de Le Corbusier, 1922-25 y la Ciudad Con-
temporánea para 3 millones de habitantes de 1922 (C. Martí, 1991, pp
58-67; R. Sherwood, 1983, pp 96-9) (i>27 a/b).
26b
En la propuesta de 1922 para una Ciudad Contemporánea de 3 millones se
i<26 a/b, Torre en Hansaviertel, Berlín, plantea, como es bien conocido, una zona central de altas torres terciarias
1960. Axonométrica y dos plantas de pi- rodeada por una doble retícula de viviendas en altura para los habitantes no
sos; en la inferior se muestra la galería de obreros (para estos se preveían oportunas ciudades-jardín periféricas, cer-
distribución a las viviendas dúplex.
98
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

22 24

23a 23b i>22, La Unitè d´Habitation, Marse-


lla, 1945-52. Axonométrica del edificio
mostrando la lógica de las viviendas dú-
plex de las plantas superiores.

i>23a,b, “Unidad de Habitación” de


Marsella. Vista exterior y detalle de la
planta de dos viviendas dúplex con
acceso desde el mismo corredor interno
de distribución.
i>24, La justificación de la “Unidad de
Habitación” en términos de economía
en el consumo de suelo. Dibujo de Le
Corbusier.
i>25, Torre de los arquitectos Van den
Broek y Bakema en Hansaviertel, Ber-
lín, 1960 (Exposición Internacional de
Construcción). Plano de situación de la
torre en el conjunto, uno de los mejores
exponentes de edificación de vivienda
25 colectiva en altura dentro de un parque.
99
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>27 a/b, Propuesta de le Corbusier de


“Ciudad Contemporánea para 3 millones
de habitantes”, 1922. Perspectiva de una
de las manzanas de Inmeuble- Villas y
planta general de la sección central de la
Ciudad (las ciudades-jardín periféricas,
donde es alojarían los obreros, no apare-
cen en el plano).

27a

27b
canas a las zonas industriales). La primera capa son bloques en “redientes”
(i>28), la segunda capa, ya en contacto con el espacio abierto, una cuasi
convencional retícula de manzanas rectangulares de unos 150 por 55 m.
(8.250 m2, casi la superficie típica de las manzanas de los execrados Ensanches
del XIX) (i>29 a/b/c). Pero la distribución de la manzana es muy diferente:
dos bloques paralelos unidos por los corredores de distribución que conectan
con las cajas de escaleras y ascensores, dispuestos en el centro de los lados
cortos de la manzana. Cada bloque se compone de cinco plantas dobles (10
pisos en total), cada planta aloja 12 viviendas dúplex en L a las que se accede
por el corredor abierto hacia un gran patio interior (probablemente de carác-
ter privado) de unos 100 por 20 metros. Las viviendas son amplios “chalets
en altura”, de 168 m2 construidos, más una terraza de 48 m2 y doble altura. En
la planta baja se dispone, además de la terraza, un amplio salón-comedor, la
cocina y el correspondiente cuarto y aseo de servicio. En la superior dos am-
plios dormitorios con baño y un tercero más reducido, abierto hacia el salón
de planta baja.

En resumen, un lujoso programa que quiere trasladar al mundo de la vivienda


colectiva las formas de los adosados unifamiliares de alta gama.

No se construyó ningún edificio de acuerdo con este prototipo. Ni tampo-


co con la variante de 1925, donde la manzana se agranda hasta las 8 Has
(400x200 m.) y se edifica por sus cuatro lados de acuerdo al modelo de Villas
en L superpuestas en vertical, incluyendo en su interior un auténtico parque
deportivo de unas 4 Has (i>30). El viario sigue siendo una retícula de grandes
100
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

28

29a

29c

29a 29b

i>28, La zona residencial interior de la


“Ciudad para 3 millones de habitantes”
se resuelve mediante “redientes” simi-
lares a los que le Corbusier emplea en su
“Ciudad Radiante”; comparativa del teji-
do de esta en relación con los de París,
New York y Buenos Aires.

i>29 a/b/c, La manzana de los Inmeu-


ble-Villas, 1922. Conjunto de la manza-
na, planta tipo de una vivienda dúplex y
sección transversal de la manzana.

i>30, Versión de 1925 de la manzana del


Inmueble-Villas. Observar el acceso a las
galerías de distribución desde las torres
de comunicación emplazadas en los ejes
30
del viario perimetral.
101
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

ejes viarios con tráficos separados en dos niveles (el ligero arriba y el pesado
en la cota del suelo); cuenta con torres de acceso a las diferentes galerías de
distribución y a las viviendas. Por supuesto no aparece en esas calles función
peatonal, comercial o de relación social alguna.

----la torre cuadrada en altura exenta, con ascensor y cuatro viviendas


por planta, La Haya, Nirvana Flats, 1927-1930, J. Duiker ( R. Sherwood,
1983, pp 104-7; C. Martí, 1991, pp 96-101) (i>31 a/b, 32). Se trata de un
edificio exento, sensiblemente cuadrado (25x22m.), de siete plantas, la última
retranqueada, más semisótano. Inicialmente se planteó una compacta orde-
nación de 5 torres al tresbolillo; sus muy próximos vértices las unían por
prolongaciones de las terrazas voladas. En realidad solo se construyó una de
esas torres: un núcleo central de escaleras y ascensores (iluminando a fachada
a través de las terrazas), da acceso a cuatro viviendas por planta, una en cada
esquina de la torre, por tanto con dos orientaciones diferentes. Se trata de
viviendas amplias (145 m2) de 3 dormitorios, salón en esquina, cocina y ser-
vicios. El edificio construido en la Haya resulta sensiblemente más bajo de
lo que sería común en décadas posteriores (10-12 plantas). El modelo se ha
acabado convirtiendo en uno de los tipos edificatorios de bloque abierto más
comunes, habitualmente en ordenaciones que combinan las torres y los blo-
ques longitudinales de mayor o menos altura.

En Amsterdam Sur (ver el capítulo 4) se construyó en 1929 una torre de


12 plantas en la plaza de Victorieplein, mucho más alta que los edificios en
manzana cerrada del entorno, un verdadero hito en la barriada; alberga dos
amplias viviendas en cada planta (i>33 a/b, 34). Un ejemplo más tardío lo en-
i>31 a/b, Edificio Nirwana Flats, La
contramos dentro del perímetro del Ensanche Castro en Madrid: el conjunto
haya, 1927. Proyecto de conjunto de de 4 torres de 10 plantas proyectado por Secundino Zuazo en la calle Boix y
las cinco torres e imagen de la única Morer esquina a Cea Bermúdez, construido entre 1949 y 1952 ( COAM, “Ar-
construida. quitectura de Madrid. Ensanches”, 2003, pág. 355) (i>35 a/b/c).

31a

32 31b

102
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

i>33 a/b, 34, Torre de 12 plantas en


Victorieplein, Amsterdam Sur, J. F. Staal,
1929. Plantas y axonometría.

i>35 a/b/c, Cuatro torres en la calle


Boix y Morer, Madrid, 1949-52. Axo-
nometría del conjunto, planta general y
planta de pisos de las torres 1ª y 3ª.

33a

33b

34

35a

35b 35c

103
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

----la torre en planta de cruz con ascensor y cuatro viviendas por planta,
Londres, edificio Highpoint, 1934-35, B. Lubetkin & Tecton, Ove Arup
(ingº) ( C. Martí, 1991, pp 162-171) (i>36, 37, 38). En realidad este tipo de
torre es una variante de la clásica cuadrada ejemplificada en los Nirvana Flats;
con una importante diferencia: la planta en cruz permite viviendas pasantes
a fachadas enfrentadas, pudiéndose conseguir 4 testeros ciegos que, a su vez,
permiten adosar dos o más de estos bloques formando cadenas. De hecho la
promoción de Londres es un conjunto privado de dos torres de siete y ocho
plantas unidas por uno de sus testeros, consiguiéndose así un edificio más
compacto con dos cajas de escaleras y ascensores y un total de 8 viviendas por
planta. La promoción cuenta con jardines y equipamientos deportivos priva-
dos. Aquí si que se mantiene la parcela como unidad territorial diferenciada,
igual que en el conjunto de Zuazo en Madrid que se acaba de citar. En este
sentido ambas promociones, destinadas a la clase acomodada, adelantan lo
que será la norma en la utilización del bloque exento a partir de los 80’ y 90’
del s. XX; más adelante se volverá sobre el tema. Las viviendas son amplias
y existen dos variantes, de dos y de tres dormitorios, las primeras situadas en
brazos más cortos por donde se soldarán ambas torres.

El famoso edificio de Alvar Aalto en el barrio berlinés de Hansa,


construido entre 1955 y 1957, se puede considerar una combinación entre
los dos tipos de torre que se acaban de describir en La Haya y Londres. Dos
pequeñas torres aproximadamente cuadradas, con 4 viviendas por planta cada
una, se unen por un bloque lineal más estrecho que aloja otras dos viviendas
pasantes. La forma de conseguir que se pueda producir esa concatenación con-
siste en diseñar dos pequeños apartamentos de un dormitorio y orientación
i>36, Edificio Highpoint, Londres, única, precisamente en los ángulos de las torres donde se produce el adosa-
1934-35.Vista aérea. miento con el bloque lineal; ver R. Sherwood, 1983, pp 108-111) (i>39,40).

36

104
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

38
i>38, Edificio Highpoint, Londres. Plan-
tas baja y de pisos de las dos torres cru-
ciformes conectadas.

37

i>37, Edificio Highpoint, Londres.


Planta general de ordenación de la par-
cela.

39

i<39, 40, Edificio de apartamentos en


Hansaviertel, Berlín, Alvar Aalto, 1955-
40 57. Axonometría y ordenación de la
planta baja.
105
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Dos derivaciones especulativas del bloque exento en España: la reintroducción de los


patios de parcela en aras a economizar y densificar

----la derivación especulativa del bloque laminar y de la torre exenta:


el bloque en H y sus posibilidades de concatenación para dar lugar a
bloques anchos con patios de parcela o a bloques adosados al tresbolillo con
patios abiertos a fachada; viviendas subvencionadas en Moratalaz, Ma-
drid, 1958, A. Domínguez Salazar (C. Sambricio, 2003, Tomo II, pág. 177)
(i>41 a/b, 42). En España se ha dado con gran profusión una derivación del
bloque exento que, en realidad, supone una notable subversión de uno de los
principios clave de la arquitectura racionalista: la supresión de los patios ce-
rrados de parcela. Se trata de un bloque ancho formado por yuxtaposición de
2, 3 o mas bloques en H que dejan entre sí patios cerrados de parcela. Cada
bloque en H consiste en dos bloques estrechos laminares, con 2 viviendas por
planta, que se unen entre sí compartiendo la caja de escaleras. Se consigue así
una notable economía de accesos y además una fuerte compactación de las
construcciones. En efecto, donde dos bloques independientes de 5 plantas,
por ejemplo, se debieran distanciar unos 15 m. entre sí, el mecanismo de unión
mediante las cajas de escaleras supone que solo se distancien 3 o 4 metros, el
ancho del patio. El nuevo tipo también se puede entender como una variante
de la torre de 4 viviendas por planta en la que se diseñan ciegos los testeros
opuestos para poder adosar 2 o mas edificios; para sustituir la fachada exterior
perdida se habilita una segunda fachada para cada vivienda al patio de parcela.

Una variante quizás todavía menos afortunada consiste en adosar los distintos
edificios al tresbolillo. Se supone que así no hay patios cerrados de parcela,
solo patios en U abiertos hacia el exterior (i>43). Los resultados de cara al
espacio público son lamentables.

De ambas variantes se han construido en España centenares de miles, sino


millones, de viviendas (y aún se siguen construyendo). Se podría afirmar que
es nuestra particular aportación a la arquitectura moderna. Se consigue, es
verdad, un notable incremento de las densidades a costa de reintroducir los
patios de parcela. Sólo si se disponen las formaciones de bloques en H en
dirección Norte-Sur (para al menos conseguir que cada vivienda disponga
de piezas soleadas a naciente o poniente), se dimensionan generosamente los
patios de parcela y se abren a ellos exclusivamente escaleras, cocinas y baños,
la fórmula puede tener interés.

i>44 a/b, Bloque-manzana con patios


----el edificio-manzana con patio o patios interiores y cuatro fachadas ex-
interiores en la Avenida de Nazaret, Ma- teriores. Barrio del Niño Jesús, Madrid, 1949-54, J. A. Domínguez Salazar
drid, para la Inmobiliaria Urbis. Planta (C. Sambricio, 2003, Tomo II, pág. 307; R. López de Lucio, 2004, pp 204-5)
(1954) y alzado (1949). (i>44 a/b). El gran bloque residencial exento de promoción unitaria, con cu-
atro fachadas exteriores y patios de parcela interiores que solventan las luces
i>45 a/b, Edificio-manzana de promo- complementarias requeridas por todo edificio de fuerte espesor, es en realidad
ción unitaria con patio interior cerrado una derivación decimonónica del palazzo renacentista bastante común en las
de fines del siglo XIX en Génova: 8
ciudades italianas (i>45). En España se adopta con cierta frecuencia en algu-
viviendas por planta, iluminando a dos
fachadas exteriores (las 4 viviendas de nos barrios, ampliación de los Ensanches del XIX o incluso en los bordes de
esquina) y a fachada exterior y patio de estos. Valga como ejemplo el gran bloque de viviendas destinadas a la clase
parcela (las otras 4 viviendas). media acomodada frente al parque del Retiro, todavía dentro del perímetro del

106
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

i>41 a/b, 42, Bloque en H de viviendas


subvencionadas en Moratalaz, Madrid,
para la Inmobiliaria Urbis, 1958. Planta
y alzados. Se aprecia el carácter de mu-
ros ciegos de los paramentos laterales, lo
que permite adosar varios de estos blo-
ques en formaciones longitudinales (con
patios de parcela cerrados) o diagonales
(con patios abiertos hacia el exterior).

42

i>43, Ejemplo de bloques en H agrupa-


dos al tresbolillo, es decir adosados úni-
camente por uno de los paramentos de
sus fachadas laterales, dejando patios en
U abiertos hacia el exterior. Parcela A del
Gran san Blas, Madrid, 1973, planta de
41a 41b ordenación general.

44a 45a

45b
44b

107
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Ensanche Castro; otros numerosos ejemplos se podrían citar en el “ensanche”


de posguerra a ambos costados de la prolongación de La Castellana en Ma-
drid. Lo curioso del caso del barrio del Niño Jesús es que se utiliza prefe-
rentemente este tipo de bloque con patios interiores en la zona más próxima
al parque y al centro de la ciudad; en el resto de la actuación se utilizan formas
ortodoxas de bloque exento. El bloque en cuestión cuenta con 8 plantas, dos
patios interiores y 5 cajas de escaleras que iluminan a aquellos. Las viviendas
son amplias, al menos el salón-comedor y el dormitorio principal son siempre
exteriores. Por supuesto las orientaciones de las piezas responden a los cuatro
puntos cardinales; al tener cada vivienda, salvo las de esquina, orientación
exterior única, las condiciones de soleamiento resultan bastante heterogéneas.

De los tipos edificatorios a los tejidos urbanos de bloque abierto y vivienda colectiva:
algunas experiencias paradigmáticas

Se van a revisar a continuación algunos tejidos urbanos, construidos en base


a los tipos edificatorios que acabamos de reseñar, que cumplen todos (o bue-
na parte) de los criterios urbanísticos establecidos en los documentos pro-
gramáticos del Movimiento Moderno.

Retículas urbanas de bloque abierto: la transición desde la manzana


cerrada al bloque exento. Whonstadt Carl Legien, Berlín, 1925-1930,
B. Taut y F. Hilligen (C. Martí, 1991, pp 82-7; Alonso de Armiño y Pérez
Igualada, 1988, pp 233-8) (i>46 a, 47 a). Este conjunto residencial, 100%
de vivienda colectiva, representa un curioso compromiso entre la tradición
urbana anterior (manzanas conformadas por las alineaciones construidas de
edificios perimetrales) y los principios del racionalismo urbanístico. Sobre
algo menos de 10 Has se disponen 1.128 viviendas, la densidad resultante es
relativamente alta (118,7 viv/Ha). La ordenación es una retícula compuesta
por seis manzanas y media en torno a un eje viario principal (Eric Weiner
Strasse) (i>47 b). El tipo edificatorio único es el bloque estrecho de viviendas
pasantes y altura moderada (4-5 plantas), organizado en composiciones li-
neales formadas por entre 2 y 13 bloques. Esas alineaciones construidas cie-
rran las manzanas por tres de sus costados, dejando solo abierto el que mira
hacia el eje urbano principal (excepto en la manzana más larga donde este
costado se cierra por un volumen comercial bajo, el único que existe en el
conjunto. El espacio interior es de acceso libre; pero, por su configuración,
recuerda más a los clásicos patios de manzana que al indiferenciado “tapiz
verde” de las experiencias ortodoxas. Algunos equipamientos de proximidad
ocupan cuerpos bajos dentro de esos espacios libres.

Las viviendas responden siempre al modelo Mies—cajas de escaleras que


dan acceso a 2 viviendas pasantes por planta—aunque con dimensiones más
ajustadas (i>46 b).

Ordenaciones más o menos estrictas de bloques estrechos de altura me-


dia en paralelo con espacios libres de acceso público intersticiales. Siedlung
Siemensstadt, Berlín 1929-1930, Hans Scharoun, Walter Gropius y otros
(C. Martí, 1991, pp 134-143; Alonso Armiño y Pérez Igualada, 1988, pp 202-
210) (i>48 a/b, 50, 51). Se trata también de un conjunto residencial obrero
de promoción municipal, vivienda colectiva y densidad media-alta: 80 viv/Ha
108
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

i>46 a/b, Whonstadt Carl Legien, Ber-


lín, 1925-30. Planta general con alturas
de la edificación y plantas-tipo de algu-
nas viviendas.

46a 46b
i<47 a/b, Whonstadt Carl Legien, Ber-
lín. Vista aérea del conjunto y perspec-
tiva de uno de los ejes viarios principales
con edificación alineada.

47a

47b

109
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

48b

i>48 a/b, Siedlung Siemensstadt, Berlín,


1929-30. Vista de la maqueta de conjun-
to y planta general con relación de los
arquitectos encargados de los distintos
edificios (figuran en negro los construi-
dos hasta el año 1930 y en rayado los que
estaban en construcción en esa fecha).

48a

i>49 a/b, Siedlung Siemensstadt, Ber-


lín. Vista de época de edificio longitudi-
nal proyectado por Walter Gropius a la
entrada del barrio y plantas-tipo de los
edificios de Gropius.

49a

49b

110
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

(1.800 viviendas sobre un terreno de 22,50 Has). Igual que en el Carl Legien,
el tipo edificatorio único es el bloque estrecho de alturas moderadas (4 a 6
plantas) con viviendas pasantes; la mayor parte se resuelven con cajas de es-
caleras cada dos viviendas/planta, pero existe también algún caso de accesos
a través de galería exteriores (i>49 b). Pero, a diferencia de ese conjunto, aquí
la compositiva predominante es la de bloques en paralelo situados sobre una
supermanzana (en realidad solo se diseñan 6 manzanas, una de ellas, la central,
mucho más grande), con espacios libres interbloque de acceso público. Sin
embargo todavía se admiten ciertos gestos que refieren a la pasada urbanidad:
el acceso principal al grupo desde la estación de Metro, abocinado y conver- i>50 a/b, Siedlung Siemensstadt, Ber-
gente hacia el puente sobre las línea férrea, punto que señala la entrada princi- lín. Dos calles del barrio definidas por la
pal al barrio; o los largos edificios lineales que acompañan, al menos por uno edificación al menos en uno de sus lados,
de sus costados, las dos calles principales del grupo (i>49 a). julio 2009 (el conjunto fue reconstruido
después de la 2ª Gran Guerra).
Es interesante señalar las innovaciones en el proyecto de vivienda, pese a sus
limitaciones de tamaño: doble orientación Este-Oeste, vinculando los dormitorios a le- 51 a/b, Siedlung Siemensstadt, Berlín.
Dos espacios interbloque en julio 2009:
vante y el área de estar a poniente; la cocina y el estar como piezas autónomas y con relación la calidad de los espacios libres de acceso
inmediata; la terraza como prolongación exterior del estar; el distribuidor como elemento de público en una ciudad de clima húmedo
relación entre la zona de día y la de noche (C. Martí, 1991, pág. 143). y elevado nivel económico.

50a 50b

51a 51b

111
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Frente a la relativa complejidad espacial de Siemensstadt, encontramos


monótonos barrios de estrictos bloques idénticos en paralelo, como es
el caso de Slotervaart, construido en los 40’ en desarrollo del Plan Regula-
dor de Amsterdam de 1935 diseñado por Van Eesteren (i>52). Este tipo de
realizaciones ejemplifica perfectamente la progresiva deriva del racionalismo
urbanístico hacia una ciudad residencial sin atributos urbanos, donde la apli-
cación mecánica de los principios de monofuncionalidad, orientación óptima
y equidistancia entre bloques conduce a resultados de interés cada vez menor.

Las búsquedas del organicismo en la compositiva del espacio residen-


cial: retículas redimensionadas y ordenaciones pluritipológicas, el caso
del barrio Klein Driene, Hengelo, Holanda, 1951-59, Bakema y van der
Broek (Benevolo, 1975, 5º, pp146-7; Alonso de Armiño y Pérez Igualada,
1988, Tomo II, pp 48-54) (i>53, 54 a/b). Precisamente como reacción a esa
progresiva anomia del urbanismo de matriz racional que comentábamos en el
anterior párrafo, a partir de los años 50’ del s. XX, arquitectos como Bakema
y van der Broek ensayan la reintroducción de ciertos elementos que refuercen
el carácter urbano y el sentido de comunidad en los nuevos barrios. El inte-
resante ejemplo de Klein Driene se establece sobre un terreno de 12,70 Has,
con una densidad media-baja (51,10 viv/ha, un total de 662 viviendas), con-
secuencia de la combinación de hileras de unifamiliares adosadas y conjuntos
de bloques estrechos de vivienda pasante y altura moderada (3 y 4 plantas). Se
opta de nuevo, como en el Berlín de Carl Legien, por una retícula de manzanas
de tamaño solo ligeramente superior a las clásicas de ensanche (120x120 m.,
1,44 Has), ordenadas en torno a un bulevar urbano, uno de cuyos costados se
acompaña por las fachadas de hileras de adosados.

Las manzanas cuadradas ya no son un abstracto espacio libre ocupado por


bloques idénticos en paralelo, sino un espacio parcelado (la reintroducción
de los unifamiliares en hilera permite al vuelta del parcelario acotado) y ocu-
pado por distintos tipos de vivienda agrupadas conforme a dos orientaciones
ortogonales. Junto con las hileras de adosados aparecen las composiciones
lineales de bloques de vivienda colectiva de 3 y 4 plantas. Reaparece la imagen
de la calle definida por alineaciones construidas (aunque ligeramente retran-
queadas) (i>55), los espacios libres se jerarquizan y redefinen (el bulevar cen-
tral, las aceras a lo largo de las calles perimetrales, las placitas públicas centra-
les dentro de cada manzana, etc.). En resumen, una interesante síntesis de los
valores tanto de la tradición urbana clásica como de la ciudad-jardín redensifi-
cada por la introducción de un significativo porcentaje de viviendas colectivas.

i>55, Klein Driene, Hengelo. Perspec-


tiva de una calle transversal al bulevar,
definida por bloques de 3-4 plantas y por
una hilera de unifamiliares adosados.
112
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

53
52
i>52, Amsterdam, foto aérea del barrio
de Slotervaart, años 40’, aplicación es-
tricta de los principios compositivos del
racionalismo urbanístico.

i>53, Barrio Klein Driene, Hengelo,


Holanda, 1951-59. Planimetría general
del conjunto. La descripción de cada
tipo edificatorio aparece en la leyenda de
i<54.

54b

i>54 a/b, Klein Driene, Hengelo.


Foto aérea del conjunto en los años
60’ del s. XX y planta de dos ti-
pos edificatorios de viviendas uni-
54a
familiares en hilera (tipos D y E).

113
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

La aplicación estricta de la teoría de los superbloques, las superman-


zanas y el tapiz verde continuo: de los “redientes” y la “ciudad verde”
de Le Corbusier al barrio de Bijlmemeer, sureste de Amsterdam,
G. S. Nassuth y departamento municipal de planeamiento urbano,
1962-1970.

Cerraremos este rápido repaso por algunos de los paisajes más representati-
vos de la compositiva urbana racionalista, volviendo a las radicales propuestas
pioneras de Le Corbusier y a una tardía pero fiel interpretación holandesa de
aquellas.

En los famosos esquemas para la Ciudad Radiante de 1930-35 (i>56), Le Cor-


busier compara las apretadas tramas urbanas de 3 ciudades clásicas, París, New
York y Buenos Aires (i>28), con la laxa ocupación del suelo que producirían
sus prolongados bloques doblados (“redientes”). Resulta evidente ese trasto-
camiento de las proporciones entre espacios público y privado de que ha-
blábamos arriba: el color blanco, más del 85% de la superficie total, representa
en su esquema el espacio ocupado por el viario rodado y los espacios libres in-
terbloque. Puesto que aquel delimita supermanzanas de 400x400 m., la mayor
parte de dicho espacio libre corresponderá al famoso “tapiz verde”—zonas
ajardinadas y deportivas—que engloba los zigzagueantes bloques

Una de las reproducciones reales más fieles de este esquema visionario es el


barrio de Bijlmemeer, construido décadas más tarde, en los años 60’ (i>57a).
Verdadero canto de cisne de una compositiva muy alejada de lo que fue la
actividad principal del diseño urbano moderno en Holanda bien represen-
tado, por ejemplo, en las orgánicas disposiciones del vasto Amsterdam Oeste
(i>06). En Bijlmemeer unas vastas supermanzanas cercanas a las 10 hectáreas
y delimitadas por amplias vías de tráfico rápido, contienen unos superbloques
de traza hexagonal. Estos edificios en altura responden al prototipo de vi-
viendas pasantes con acceso a través de corredores exteriores. Se asientan
sobre pilotis en un inmenso territorio ajardinado, surcado por algunos cana-
les, que reproduce a la perfección la utopía de la ciudad residencial verde, sin
contaminaciones de ningún tipo. Solo la posibilidad del deporte y el paseo
indefinido al pie de las viviendas… (i>58)

La realidad es que el conjunto se ha convertido hace tiempo en uno de los


más degradados y marginalizados de toda la ciudad, tanto que está siendo de-
rribado paulatinamente (como lo fueron los famosos bloques Pruitt-Igoe en
St. Louis, Missouri, en 1972) (i>57b, 58). Irónicamente, está siendo sustituido
por tranquilas composiciones de pequeñas manzanas que combinan bloques
perimetrales de baja altura e hileras de adosados y que privatizan la práctica
totalidad del espacio libre a excepción de calles y aceras. (i>59a)

Las vías principales en torno a las supermanzanas iniciales (que incluso re-
solvían a distinto nivel las principales intersecciones entre vehículos y pea-
tones) se están transformando en avenidas convencionales flanqueadas por
edificios residenciales que destinan a comercio sus plantas bajas en los tramos
cercanos a las estaciones de Metro (i>59b).

114
STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

i<56, La “Ciudad Verde” de Le Cor-


busier, parte integrante de la Ville
Radieuse de 1935. Los “redientes”
de grandes edificios lineales en altura
insertos en supermanzanas verdes.

56 i>57 a, b, Foto aérea de Bijlmemeer al


Sureste de Amsterdam, 1962-70, fiel
transcripción en clave hexagonal de los
“redientes” propuestos por Le Corbusier
en 1935; comparación con un plano ac-
tual (2011) en el que se puede ver cómo
buena parte de la trama inicial ha sido
sustituida por manzanas de baja/ me-
dia altura y por calles convencionales.

57a 57b

115
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

58

59a 59b

60

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STUTTGART, LE SARRAZ, FRANKFURT, BERLÍN, 1927-1970

Referencias y bibliografía seleccionada i>58, Bijlmemeer, foto reciente (Mayo


2012) de una parte conservada del an-
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nº 9 y 10. siva dimensión de las zonas verdes de
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diados de los años 90’ del s XX con
derna”, en “Corso di Disegno 5º. L’arte e la città contemporanea”, Editori Laterza,
frente a Bijlmerdreef, resuelta con
Roma-Bari, pp 99-154.
bloques de 4 plantas en dos de sus la-
----BENEVOLO, Leonardo (1977), “El movimiento moderno”, Quinta parte de “Historia
dos y tiras de unifamiliares adosados
de la Arquitectura Moderna”, Gustavo Gili, Barcelona, pp 415-882.
en los otros dos; todo el espacio inte-
----BENEVOLO, L., LONGO y MELOGRANI (1975), “Tres lecciones sobre los mo-
rior esta ocupado por jardines priva-
delos de proyectación de la ciudad moderna”, ETS Arquitectura de Barcelona, 70 pp
dos. En la imagen 59b se observa el
----EVENSON, Norma (1969), “Le Corbusier: the machine and the grand design”,
tramo comercial y residencial denso de
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la nueva avenida Bijlmerdreef cerca de
----HALL, Peter (1988, hay traducción española), “The city of Towers. The Corbusian Radi-
la estación de Metro de Ganzenhoef.
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industrial a las macroestructuras”, en “Historia del Urbanismo en Europa, 1750-1960”, i>60, Voladura de los bloques de Pruitt-
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

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MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

6 MADRID - VALLADOLID, 1930-1975


Realidad de la construcción en España de la ciudad de bloque abierto

Este capítulo completa y encuadra en nuestro país las experiencias centroeu-


ropeas que se sintetizaban en el anterior. Se hará una breve introducción ex-
plicativa del porqué del importante retraso en nuestro país en la aplicación
de las fórmulas que, ya en las décadas de los 20’ y los 30’ del siglo XX, se
aplicaron extensamente en otros países europeos. Se continuará exponiendo
dos casos pioneros en Madrid, los únicos que hemos detectado. Para seguir
con la eclosión, ya en los años 50’, de los grandes polígonos de bloque abierto
de promoción pública, ejemplificada en dos grandes actuaciones en Madrid,
el Gran San Blas y Moratalaz.

La desvirtuación de la ortodoxia racionalista que supone la generalización del


bloque en H, tanto por parte de la iniciativa pública como de la privada, será
el siguiente apartado.

Se cerrará exponiendo algunas experiencias neotradicionales de transición en


Madrid que contrastan con la mayoría de barrios donde la aplicación estricta
de los principios del Movimiento Moderno fue la regla. Al final se analizará
un interesante polígono en Valladolid, Huerta del Rey, que ya en la década de
los 60’ abre nuevos caminos.

El retraso de tres décadas en España en el planteamiento de soluciones al problema


de la vivienda y en la utilización del bloque abierto para resolverlo

Hemos visto en los capítulos anteriores como en los años 20’ y 30’ algunas
grandes ciudades europeas—Amsterdam, Rotterdam, Viena, Berlín, Frank-
furt, etc.—se plantean abiertamente, en general desde la iniciativa pública mu-
nicipal, la solución a sus graves problemas de vivienda económica. Innovando
a la vez en los terrenos del diseño urbano y de los tipos edificatorios a utilizar
dentro de dos líneas claramente diferenciadas, más continuista y partidaria de
las reformas graduales una y más radical otra, la mayoritaria.

En España estas preocupaciones son muy minoritarias, casi marginales (i>01),


como veremos enseguida para el caso de Madrid. ¿Cuáles son las razones que
explican este desfase de casi tres décadas? Intentaré aportar algunas de las
más importantes en los párrafos que siguen.

i>01, Proyecto para la urbanización


de Diagonal Mar, GATCPAC, 1931
(no realizado)
119
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Los Ensanches de la 2ª mitad del XIX ya se plantearon como fórmula para


habilitar suelos en abundancia, de manera que se pusiera fin a la inaceptable
congestión y a la carestía de la vivienda en los cascos viejos. Sin embargo su
eficacia, como ya se ha dicho, fue muy escasa dada la lentitud con la que se
urbanizaron y construyeron y la casi nula presencia pública en la promoción
de vivienda dentro de ellos. Sin embargo la escasa regulación de las edifica-
ciones en su interior sí dio lugar—al menos en Madrid—a cierta cantidad de
viviendas económicas muy pequeñas y desfavorables condiciones higiénicas
(iluminación, etc.), alojadas en cuerpos edificados en profundidad iluminando
a minúsculos patios de parcela y en buhardillas vivideras.

Mucha mayor importancia tuvieron las formas ilegales de urbanización


y edificación, en concreto las que he denominado (L. de Lucio, 1976)
parcelaciones periféricas, en el extrarradio de las ciudades, en concreto para
el caso madrileño, en la periferia de las Rondas que delimitaban el Plan Cas-
tro. Ante la lentitud y la escasez de viviendas baratas dentro de su perímetro,
pequeños operadores privados optaron a partir de las últimas décadas del
i>02, Parcelación periférica La Farola, XIX por generar una oferta de suelo paralela, mucho más ágil y económica
Valladolid, primer tercio del s. XX
(i>02). Con base en antiguas propiedades rurales de secano, se realizaron
elementales “tiras de cuerda”, que trazaban estrechas calles apoyadas en
carreteras o caminos preexistentes. Esas calles delimitaban manzanas, en general
alargadas y de escasa profundidad (40 a 60 m. como dimensión típica); dichas
manzanas se parcelaban en unidades reducidas, unos 4-6 m. de frente a la calle
por 20-30 m. de fondo (80 a 240 m2 de superficie). No se realizaba ninguna
operación de urbanización en absoluto: no se pavimentaban las calles ni
existían servicios de traída de agua o de recogida de residuales, ni energía
eléctrica. Sobre tales “solares” se edificaban, habitualmente sin proyecto ni
licencia de obras, pequeñas casitas unifamiliares de una planta, dos como
máximo, que tenían un pequeño patio trasero. Con este procedimiento se
“urbanizaron” en Madrid centenares de hectáreas en barriadas tan populares
como Tetuán, La Guindalera-Madrid Moderno, Puente de Vallecas, zona de
Antonio López-Usera-General Ricardos, etc. Decenas de miles de viviendas
autoconstruidas que vinieron a paliar de alguna forma las necesidades, sin
intervención alguna de las administraciones públicas ni de los promotores
privados formalmente constituidos.

Un mecanismo emparentado, aunque de relevancia numérica muy inferior,


fueron las barriadas periféricas de ciudad-jardín, habitadamente ejecutadas
al amparo de la legislación de Casas Baratas de 1911 y 1921 (ver C. Sambricio,
2003, pp 30 y siguientes; F.J. Bataller, R. López de Lucio y otros, 2003, pp 132-
151). También se trataba de pequeñas actuaciones desligadas de la ciudad con-
solidada en ese momento, en general exteriores a los límites del Ensanche. Sin
embargo su nivel de marginalidad era mucho menor: contaban con proyectos
de urbanización y las obras de urbanización se ejecutaban a la vez que la
construcción de las viviendas unifamiliares. Eran fragmentos de ciudad aislados
pero normalmente constituidos; su oferta de vivienda oscilaba entre los peque-
ños adosados de 2 plantas, con reducidos jardines frontales y traseros (v.g., la
Colonia Iturbe en Fuente del Berro, i>03, 04, 05), y las viviendas burguesas de
tres plantas con amplios programas construidos y parcelas bastante superiores
(El Viso, Colonia Residencia). Su pequeña importancia cuantitativa (aunque no
cultural) y su carácter de vivienda unifamiliar aconseja excluirlos de este trabajo.

120
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

Las parcelaciones marginales y el chabolismo son fenómenos


urbanos posteriores, típicos ya de la primera industrialización madrileña de
posguerra, años 40’ y 50’ del s XX. Ahora ya no se trata solo de ausencia de infra-
estructuras de urbanización y de ilegalidad o alegalidad en los procedimien-
tos urbanísticos de implantación. Son procesos de invasión de terrenos
margi-nales, con frecuencia de titularidad pública; sin apenas indicios de ra-
cionalidad alguna en sus mecanismos de parcelación y definición de la trama,
ni siquiera los elementales que procuraban los parceladores-propietarios de
suelo agrícola en las parcelaciones periféricas de finales del XIX o comienzos
del XX.

i>03, 04, Colonia de Casas Baratas


Fuente del Berro, Madrid, plano de
proyecto de trazados y parcelación y el
conjunto en su entorno urbano.

i>05, Colonia Fuente del Berro, Ma-


drid, especto de una calle con viviendas
unifamiliares de dos plantas adosadas y
pequeños jardines frontales (cuentan asi-
mismo con un patio trasero).
121
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Dos barriadas pioneras de bloque abierto en el Madrid del cambio de los años 20’
a los 30’

La Colonia Pico del Pañuelo (Fundación COAM, 2003, pág. 258; F.J. Bataller
y otros, 2003, pp 156-7, i>06) es uno de los escasísimos pequeños polígonos
unitarios de bloque abierto incluidos dentro de los límites del Ensanche. En
todo caso se trata de un tipo muy peculiar de bloque abierto al que más tarde
dedicaremos un epígrafe: formaciones lineales de bloques en H que delimitan
en su interior pequeños patios de parcela contraviniendo así uno de los prin-
cipios esenciales de la arquitectura racionalista (i>07, 08). Al Sur del distrito
de Arganzuela, en una localización poco favorable fronteriza con el antiguo
Matadero municipal, se subdivide una supermanzana triangular de cerca de
5 Has de superficie. Configurándose un total de 9 manzanas, 4 de las cuales
son simples agrupaciones de bloques en H. Cuatro estrechas calles separan las
manzanas entre sí y dan acceso a los diferentes edificios de 5 plantas. Se con-
sigue una densidad elevadísima, 340 viv/Ha con un total de 1.585 viviendas.
Se edifican en régimen de alquiler por la Sociedad Constructora y Beneficia-
ria de Casas Baratas entre 1927 y 1930. En realidad se podría hablar aquí de
una variante de la edificación especulativa que, como se ha comentado en el
capítulo 3, se promovió en muchas de las parcelas del Ensanche; sustituyendo
simplemente los edificios profundos entre medianeras por este apretado tapiz
de bloques H agrupados.

i>06, Colonia Pico del Pañuelo, Madrid;


la actuación en su entorno urbano.

i>08, Colonia Pico del Pañuelo, planta


de las viviendas de una formación de
cuatro bloques en H. i>06

i>07, Colonia Pico del Pañuelo, vista de


una alineación de bloques en H y testero
(se puede ver el patio interior, abierto
a fachada, del bloque del extremo de la
alineación)
122
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

La Colonia del General Moscardó (Fundación COAM, 2007, pag 550;


F.J. Bataller et al, 2003, pág. 158-9, i>09) es un caso muy diferente, mucho más
homologable con las actuaciones municipales centroeuropeas del período de
entreguerras. Sus dos primeras fases se construyen entre 1928 y 1936 por
iniciativa municipal; sus nombres originales eran los de Colonia Salud y Aho-
rro y Colonia Valdenuñez. Se reconstruyeron después de la guerra y fueron
rehabilitadas entre 1982 y 1995. Aquí se emplean bloques estrechos de altura
limitada que se organizan en pares formalizando manzanas semicerradas; o
bien alineados a calle configurando los frentes a los viarios diseñados en el
barrio. Es, por tanto, un curioso ejemplo de transición, en el que la utilización
de tipos edificatorios ortodoxos (también se emplean agrupaciones de unifami-
liares mínimos) va a la par de la voluntad de conseguir espacios urbanos de fácil
legibilidad, entroncando todavía con la tradición de la calle corredor (i>10).
Este grupo inicial se completa en los 50’ y primeros 60’ con algunas manzanas
cerradas y semicerradas en las que la norma sigue siendo el empleo del bloque
estrecho y sin ascensor de vivienda colectiva (i>11) que configura calles bien
definidas; solo en una manzana se utilizan los bloques en H formando un
perímetro edificado que incluye en su interior una pequeña plaza de acceso
libre.

i>09, Colonia General Moscardó,


Madrid, la actuación en su entorno
urbano

i>11, Colonia General Moscardó, planta


de los bloques estrechos de viviendas
i>09 pasantes de tres plantas

i>10, Colonia General Moscardó, vista


aérea; en primer término el cruce de las
calles Mariblanca y de la Cuesta.
123
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

En conjunto se edifican unas 2.900 viviendas sobre una superficie de 22


hectáreas, con lo que la densidad neta resultante es de 134 viv/Ha, bastante
elevada dada la pequeña dimensión de las viviendas, pero muy inferior a la que
se conseguía en Pico del Pañuelo.

Los años 50’ y la aplicación ortodoxa en los grandes barrios de promoción pública de
los principios del Movimiento Moderno. Los casos del Poblado Dirigido de Fuenca-
rral y del Gran San Blas en Madrid

Habrá que esperar a los años 50’ del s XX, una vez superadas las estreche-
ces de la inmediata posguerra y asimilado el ideario de la nueva arquitectura
y urbanismo, para encontrar las primeras grandes realizaciones públicas de
polígonos de bloque abierto.

Vamos a exponer solo dos casos suficientemente representativos, el Poblado


Dirigido de Fuencarral, que combina unifamiliares adosados y bloques de al-
tura limitada en un exquisito ejercicio de composición urbana, y el Gran San
Blas, probablemente la mayor promoción pública de ese período.

Poblado Dirigido de Fuencarral, Organización de Poblados Dirigidos,


1957-1960 (F.J. Bataller et al,2003, pp174-5; Fundación COAM, 2007, pág. 64;
L.F. Galiano et al, 1989, pp 58-63, i>12, 13). El Poblado fue proyectado de
manera unitaria—diseño urbano y viviendas—por José Luis Romany. Con sus
21 Has y 1839 viviendas, es quizás el mejor ejemplo de “unidad vecinal” plu-
ritipológica y pretendidamente autosuficiente: cuenta con un complejo escolar
en posición central, un pequeño parque con zona deportiva anexa y hasta 3
pequeñas plazas comerciales repartidas entre la trama residencial. Resuelve
el conjunto interpretando de manera muy fiel los principios del Movimiento
Moderno. La mayor parte de las viviendas responden al tipo de bloque exento
y estrecho de 5 plantas, con viviendas pasantes accesibles desde cajas de es-
caleras, sin ascensor, a razón de dos viviendas por planta. Pero buena parte
del suelo residencial esta ocupado por un apretado tapiz de formaciones de
unifamiliares adosados con pequeños jardines en uno de sus costados. Esta
solución permite disminuir la cantidad de suelo libre interbloques, dotando
al barrio de una notable compacidad que en ningún caso supone entorpe-
cer la calidad de la iluminación/ soleamiento de las viviendas ni su apacible
ambiente suburbano.

El terreno, que cae hacia el Norte, se modela inteligentemente mediante te-


rrazas escalonadas resueltas con muros de contención de grandes bloques
graníticos que aportan una insospechada calidad al barrio. La estructura viaria
se resuelve en base a un anillo zigzagueante que solo tiene dos puntos de
conexión con el viario urbano arterial (carretera de la Playa) y que define una
amplísima supermanzana central, a la que solo penetran cortos fondos de
saco que facilitan un número limitado de plazas de aparcamiento. La mayor
parte de los bloques se disponen en posición transversal respecto al anillo
viario (como señala el canon racionalista), lo que no es óbice para que algunos
se alineen a calle enriqueciendo así el juego de perspectivas y cierres visuales
(i>14).

124
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

i>14, Poblado Dirigido de Fuencarral,


vista del eje viario principal y de los blo-
ques de cinco plantas a comienzos de los
años 60’ del s. XX

i>12, Poblado Dirigido de Fuencarral,


Madrid, volumetría del proyecto de or-
denación original.

i>13, Poblado Dirigido de Fuencarral,


vista aérea reciente.

125
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El arbolado maduro, la reciente rehabilitación de los bloques (conservando la


elegancia y simplicidad de su diseño original), la clara distinción entre el jardín
vecinal a la entrada del barrio y los pequeños espacios libres entre los bloques
de vivienda colectiva, la coexistencia armoniosa entre esta y las unifamiliares,
son todos ellos factores que hacen de este pequeño conjunto uno de los me-
jores exponentes de la compositiva de bloque abierto en Madrid y en España.

Gran San Blas, Obra Sindical del Hogar y la Arquitectura, 1957-59


(F.J. Bataller et al, 2003, pp 180-1; Fundación COAM, 2007, pp 230-5; Revista
Arquitectura nº 113-4, 1968, i>15, 16). El Gran San Blas, con sus casi 100
Has y sus 10.442 viviendas (incluyendo las 5 supermanzanas originales y el
Poblado de Absorción II), constituye la expresión más extensa y fiel de los
principios de la arquitectura y el urbanismo modernos para resolver en Ma-
drid el problema de la vivienda económica durante las décadas de posguerra.

Su ordenación general es paradigmática: un sencillo viario básico rodea el


barrio y delimita las seis unidades vecinales; se conecta umbilicalmente con el
viario arterial urbano (Hermanos García Noblejas) a través de la calle Pobla-
dura del Valle. Es la experiencia madrileña más cercana a la creación de una es-
pecie de “nueva ciudad” obrera en posición urbana marginal (en el momento
de su creación), capaz para alojar cerca de 50 mil personas y con una evidente
intención de autosuficiencia. Las 6 supermanzanas residenciales rodean a un
vasto centro cívico-comercial (aún inacabado en el año 2011) que se supone
debía dotar al barrio, junto con un parque, una gran zona deportiva y varias
instalaciones escolares de buen tamaño, de la pretendida autonomía.

Además, alguna de las unidades residenciales (en concreto las parcelas F y G)


cuentan con sus propios centros cívicos elementales; entre las parcelas D y E
se forma una auténtica “calle comercial”, el único elemento discordante con la
ortodoxia racionalista que aparece en el barrio. Cada supermanzana esta inte-
grada por numerosos bloques exentos , en general agrupados en formaciones
lineales, que responden a los diferentes tipos edificatorios del repertorio mo-
derno, siempre de vivienda colectiva. Son mayoritarios los bloques estrechos
de viviendas pasantes y altura limitada a 4 ó 5 plantas; pero también encontra-
mos algunos bloques en H agrupados en diente de sierra, bloques estrechos
de mayor altura con ascensor y galerías de distribución exteriores, pequeñas
torres exentas de 4 viviendas por planta, etc. En la Parcela H, casi totalmente
remodelada entre 1979 y 1981, altos bloques en estrella de 3 puntas se combi-
nan en agrupaciones semihexagonales.

Las Parcelas D y E, diseñadas por un equipo encabezado por Rafael Aburto,


representan algunas de las formas más mecánicas y monótonas de aplicar los
preceptos racioanalistas: los bloques, de altura similar, forman un confuso
damero de pequeñas callecitas intersticiales y diminutos espacios interbloque
(algunos de ellos ganados posteriormente para aparcamiento); en los límites
de las parcelas ciertos bloques se prolongan centenares de metros en un
intento banal de simbolizar los contornos de la unidad vecinal para conferirla
identidad.

126
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

i>15, Gran San Blas, Madrid; parcelas D,


E, F, G, H (remodelada) y Centro Cívico
Comercial; la red viaria corresponde a la
situación actual (año 2010).

i>16, Gran San Blas, foto aérea del


estado del conjunto hacia 1959. En
primer término los polígonos H (diseño
inicial) y G; detrás las parcelas E y D. El
Centro Cívico esta aún sin urbanizar, igual
que el futuro Parque del Paraíso y la zona
deportiva.

127
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Las Parcelas F y G, diseñadas por equipos encabezados por Manuel Barbero


y Luis Gutiérrez Soto (i>17, 20), cuentan con pequeños centros de barrio,
unas graciosas plazas concatenadas en la F y una plataforma elevada al pie
de los bloques altos con bajos comerciales en la G. Por lo demás en ambos,
especialmente en la G, se hace evidente el exceso de espacios libres entre las
formaciones de bloques (i>18, 19). Su superficie es excesiva para que puedan
contar con algún tipo de vida urbana a ninguna hora del día; de hecho en la
Parcela F se han acondicionado como calles de acceso rodado y aparcamiento
en su mayor parte (i>21, 22).
i>17, Gran San Blas, parcela G, volu-
metría de proyecto: edificaciones y
elementos de la urbanización

i>17
i>20, Gran San Blas, parcela F, pla-
nimetría de proyecto, edificaciones y
elementos de la urbanización (apare-
cen grafiados en negro los bloques que
configuran las tras plazas comerciales
encadenadas)

i>19, Gran San Blas, parcela G, estado


actual (2010) después de la rehabilitación
de las fachadas de los edificios y la pavi-
mentación de los extensos espacios li-
bres interbloque
i>20

i>19

128
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

i>18, Gran San Blas, parcela G, planta


de bloque tipo con cuatro viviendas por
piso y portal; adviértase las posibilidades
de adosar otros 2 bloques similares por
los testeros para formar alineaciones en
zigzag.

i>21, Gran San Blas, parcela F, planta


tipo de bloque estrecho de viviendas
pasantes.

i>22, Gran San Blas, parcela F, planta de


un módulo de variante de bloque en H;
los diferentes bloques se enlazan entre sí
en diente de sierra, dejando los patios in-
teriores abiertos a fachada.

129
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Por su parte el Centro Cívico Comercial debería agrupar la mayor parte de las
funciones no residenciales da acuerdo con la política de estricta separación
de usos típica del funcionalismo moderno (la Carta de Atenas como texto
programático es muy explícita en ese sentido). La falta de un proyecto uni-
tario para dicho Centro y la escasez de inversiones hace que, más de 50 años
después de la construcción del barrio, el lugar aparezca desarticulado, par-
cialmente ocupado por aparcamientos extensivos, carente casi por completo
de las cualidades que se le deben suponer a un centro urbano de distrito. La
parada del Metro, (emplazada en la calle al Sur del Centro), y la calle Amposta,
dividiendo las parcelas D y E, son los lugares de animación real del Gran San
Blas. Que sigue siendo un lugar estigmatizado por su carácter de reducto de
rentas bajas, viviendas de muy baja calidad y experimentación a gran escala de
un credo urbanístico fracasado.

La introducción del bloque en H y la desvirtuación de la ortodoxia racionalista,


algunos ejemplos madrileños

En el capítulo anterior se indicó como las formaciones lineales de bloques en


H son un tipo edificatorio emparentado con los prototipos racionalistas de
los años 20’ y 30’, a la vez que profundamente contradictorio con ellos. Un
bloque en H aislado y alto es una variante de la torre de 4 viviendas por planta:
simplemente su forma cuadrada compacta, con la caja de escaleras iluminada
cenitalmente (si lo permiten las Ordenanzas) o bien a una de las fachadas
exteriores, se transforma en una forma con dos pequeños patios abiertos a
fachada que iluminan la caja de escaleras situada ahora en posición central. Si
esos dos patios se cubren con paramentos verticales de lamas translúcidas, el
edificio recupera desde el exterior la forma cuadrada y las viviendas pueden
tener luces a dos fachadas exteriores ortogonales.

Pero si los bloques en H se adosan longitudinalmente, las viviendas pierden


necesariamente una de sus fachadas exteriores, teniendo que iluminar a la otra
y a los patios de parcela que aparecen. Con lo cual la vivienda pasante, con
luces de calidad equivalente a dos fachadas opuestas (bloques estrechos) u
ortogonales (torres, bloques en H exentos), pierde su carácter de “toda exte-
rior” y pasa a emparentarse con las soluciones decimonónicas en los edificios
residenciales profundos entre medianeras.

Sin embargo las ventajas prácticas de esas soluciones son innegables:


----permiten revalorizar los suelos urbanizables en función de una edificabili-
dad bruta y densidad superiores.
----permiten densidades entre un 30-40% superiores alas de los bloques
estrechos uniformemente separados de altura equivalente (puesto que per-
miten acercar las fachadas dos a dos a distancias de 4 o 5 m., en vez de las
habituales de 12/15 m. para alturas de 4 o 5 plantas).
----se produce una acusada economía de accesos, escaleras y, en su caso,
ascensores, ya que cada núcleo da acceso por planta a 4 viviendas en vez de
a dos.
----se produce una reducción de la longitud de fachada exterior en relación
con la superficie construida.
----también se economiza en la repercusión de las instalaciones técnicas—
agua, calefacción, desagües, etc—por unidad de vivienda.
130
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

Los inconvenientes también están claros: viviendas de orientación única (las


fachadas a patio rara vez gozan de soleamiento salvo en el piso más alto);
orientación que, si es Norte, impide el soleamiento por completo; en los blo-
ques situados en los extremos de cada formación lineal, aparecen dos patios
abiertos a fachada de escaso atractivo (salvo que se cubran con cristaleras o
lamas).

En España las ventajas de las cadenas de bloques en H, lineales o en diente


de sierra, se impusieron a partir de mediada la década de 1950/60, tanto en la
iniciativa pública como, sobre todo, en la privada. De hecho no se han dejado
de construir desde entonces.

A continuación se expondrán dos ejemplos en Madrid, el primero de promo-


ción pública y privada el segundo.

Unidad Vecinal de Absorción Virgen de Begoña, Organización de


Poblados Dirigidos, 1957-59 (F.J. Bataller et al. 2003, pp 184-5; C. Sambricio,
2003, Tomo II, pp 94-5; Fundación COAM, 2007, pág. 66, i>23, 24). Se trata
de una pequeña actuación, 13,60 Has, en el Norte de la ciudad, por encima
i>23, Poblado Virgen de Begoña,
Madrid, el conjunto de la actuación en su
entorno urbano.

i>24, Poblado Virgen de Begoña, vista


aérea hacia 1959.

131
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

del actual Nudo Norte donde el eje Castellana confluye con la M-30. Es un
ejemplo perfecto de la lógica en la utilización del bloque en H como mecanis-
mo de compactación y densificación de los barrios de vivienda económica
y promoción pública a finales de los 60’ (i>25, 26). Se alcanza una densidad
de 113 viviendas por hectárea (compárese con las 87,60 viv/Ha del Poblado
Dirigido de Fuencarral); como en la mayoría de las actuaciones de estos años
se prescinde por completo de las viviendas unifamiliares. Se emplean también
en Virgen de Begoña los bloques estrechos de vivienda pasante de 5 plantas
al Norte y Oeste del barrio, así como algunas torres exentas en esvástica en el
Sur/Suroeste; pero lo que le confiere personalidad es precisamente el empleo
mayoritario de los bloques en H, tanto en formaciones lineales de 2 a 6 uni-
dades, como dispuestos en diente de sierra en la fachada Sureste del barrio.
Esas composiciones longitudinales o quebradas se comportan a su vez como
auténticos bloques exentos, con sus pequeños espacios de acceso libre entre
ellos, del mismo tamaño y características que los que se utilizan entre las filas
de bloques estrechos sin patios interiores. Paro la diferencia estriba en que
mientras las viviendas de estos últimos tienen siempre fachadas exteriores a
Norte y Sur, en aquellos la mitad de las viviendas tiene una sola fachada exte-
rior de orientación Norte.

Las viviendas de los bloques H , como la mayor parte de las demás, son muy
i>27 reducidas; un comedor que sirve de distribuidor, dos dormitorios (uno ilumi-
i>27, Poblado Virgen de Begoña, nando a un patio de 3m de anchura), una pequeña cocina y un aseo (i>27). La
plantas baja y tipo de un bloque en H. fórmula de disponer en “diente de sierra” los bloques en H (solo comparten
un muro medianero en vez de dos), permite que los patios se abran al exte-
i>25, Poblado Virgen de Begoña,
rior con lo que, teóricamente, pierden su carácter de cerrados; efectivamente
aspecto del exterior de los edificios resi- ganan luminosidad pero sigue sucediendo que solo la mitad de las viviendas,
denciales y de los espacios interbloque. las que miran hacia el Sur, tienen una insolación correcta.

i>25

132
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

Cuando se han utilizado las formaciones lineales de bloques H en tiempos


más recientes, se aconseja siempre disponerlos en dirección Norte-Sur para
garantizar sol de mañana o de tarde a todas las viviendas.

Parque de las Avenidas, Compañía Inmobiliaria Organizadora del


Hogar, C.I.O.H.S.A.,Viviendas de Renta Limitada, 1956-69 (F.J. Bataller
et al, 2003, pp 216-7; fundación COAM, 2003, pp 384-5, i>28, 29). La
apertura de la Avenida de América como alternativa para salir a la carretera de
Barcelona y acceder al aeropuerto de Barajas, abre la posibilidad de urbani- i>26, Poblado Virgen de Begoña,
formación de bloques en H en diente de
zar suelos periféricos, relativamente cercanos al centro de la ciudad. Esta cir-
sierra; se aprecian los pequeños patios
cunstancia, junto con los estímulos que supone la Ley de 15-7-1954 que crea abiertos a fachada y las cajas de escalera
sirviendo a 4 viviendas por planta.

i>28, Parque de las Avenidas, Madrid, el


conjunto de la actuación en su entorno
urbano.

i>29, Parque de las Avenidas, vista aérea


actual desde la intersección de la Avenida
i>28 de América y la M-30.

i>29

133
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

la figura de las Viviendas de Renta Limitada, anima la promoción inmobiliaria


privada a la creación de nuevos polígonos residenciales que se van a apartar
de la lógica del Ensanche.

El caso del Parque de las Avenidas, viviendas en alquiler destinadas a las clases
medias urbanas, es un ejemplo interesantísimo en el que confluyen distintas
influencias. Por un lado se quiere romper con la imagen de ciudad de man-
zana cerrada y edificios entre medianeras con profusión de pequeños patios
interiores de luces; para ello se recurrirá al bloque exento con 4 fachadas, pero
no al ortodoxo bloque estrecho racionalista sino a las formaciones lineales
de bloques en H de bastante altura, que permiten mucha más compacidad
y economía constructiva. Se quiere construir una ciudad más “verde”, más
abierta, es verdad; pero también una ciudad que siga teniendo, al menos en sus
ejes viarios principales, un carácter urbano: avenidas definidas por sus edifica-
ciones, plantas bajas comerciales, soportales, etc (i>30). En realidad el Parque
de las Avenidas es un producto de síntesis más que la aplicación mecánica de
un conjunto de recetas indiscutibles: de ahí su atractivo como alternativa ra-
zonable a la ciudad convencional, con la que, no obstante, conserva cierto aire
de familia. Y de ahí su éxito inicial y su buen estado actual de conservación y
de “respetabilidad” como lugar digno donde seguir viviendo.

La densidad del barrio es elevada (136 viv/Ha) pese a la amplitud de sus calles
bien arboladas y a disponer de un extenso parque que ocupa las laderas hacia
la vaguada del Abroñigal (hoy M-30), representando casi la cuarta parte del
sector.

Las viviendas son amplias, disponen de salón-comedor con terraza de buenas


dimensiones, tres dormitorios principales (dos exteriores), dos baños, cocina
y un cuarto dormitorio de servicio; los patios a los que ilumina la zona de
servicio y el tercer dormitorio son relativamente espaciosos. Un indudable
acierto de los arquitectos (Francisco Echenique y Luis Calvo Huedo) es haber
dispuesto en los testeros de los bloques un módulo de dos viviendas por
planta que los resuelve con gran dignidad, evitando la vista hacia el exterior de
los patios interiores y convirtiendo las agrupaciones de bloques en H en un
auténtico bloque-manzana unitario.

i>30, Parque de las Avenidas, Avenida


de Brasilia, el eje urbano principal del
barrio; formaciones de bloques en H
alineados a la avenida con bajos comer-
ciales y soportales; obsérvese la fachada
corta del bloque tratada como el resto del
edificio (se ocultan los patios interiores). i>30
134
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

Contrastes con alguna experiencias neotradicionales de transición, dos ejemplos en


Madrid

En realidad el último ejemplo del epígrafe anterior, incluido allí por la uti-
lización masiva del bloque en H como tipo edificatorio, es un claro ejemplo
de transición, como no hemos dejado de señalar.

Se describirán a continuación, brevemente, otros dos ejemplos en los


que se comprueba como el dogma racionalista fue recibido en España de
manera gradual y combinado de diversas formas con principios de compositiva
urbana más tradicionales. Quizás falten en Madrid o en otras ciudades
españolas realizaciones “reformistas” del tamaño, la complejidad y el interés
de las que hemos revisado en Amsterdam o en Viena. Pero a escala menor es
indudable que, tanto en los 40’ como todavía en los 50’ y en los 60’ del siglo
pasado, las combinaciones de los tipos edificatorios procedentes de la experiencia
moderna—en particular el bloque estrecho de altura moderada con
viviendas pasantes—se utiliza para configurar retículas y calles que enlazan
con la tradición de la ciudad anterior a 1930.

De los dos ejemplos elegidos uno es de iniciativa pública y el otro de promo-


ción privada.

Colonia Virgen del Pilar-Avenida de América, Obra Sindical del


Hogar, 1941-53 (F.J. Bataller et al, 2003, pp 170-1; Fundación COAM, 2003,
pág. 332, i>31, 32). La Colonia es una pequeña actuación (6,80 Has, 1.221
viviendas), emplazada en el vértice de la avenida de América con la calle Joaquín
Costa, justo en la frontera con el Ensanche de Castro. Se inserta dentro de
una trama de parcelación periférica anterior, formada por pequeñas manzanas
cerradas de forma rectangular, a la que de alguna manera prolonga a la vez que
intenta diferenciarse nítidamente de ella. El barrio se diseña como una retícula
de manzanas—una de ellas de 1,50 Has de superficie—definidas perimetral-
mente por la edificación. Las calles intermedias no son muy distintas por su
limitada sección y su aspecto de las de su entorno.
i>31, Colonia Virgen del Pilar, Madrid,
la actuación en su entorno urbano.

i>32
i>32, Colonia Virgen del Pilar, vista
aérea desde el Noreste; se aprecian las
manzanas cerradas edificadas con blo-
ques estrechos y patios ajardinados
i>31 interiores accesibles desde la calle.
135
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Pero sin embargo el tipo edificatorio básico es el bloque estrecho de altura


limitada, sin ascensor, y con viviendas pasantes, dos por planta y caja de
escaleras. Las manzanas edificadas perimetralmente contienen en su interior
patios cuidadosamente ajardinados, accesibles desde las calles por pasadizos en
planta baja (i>33). Uno de ellos, bastante más amplio, se abre hacia la avenida
de América e intenta conformar una plaza verde de carácter más claramente
público. El conjunto es una especie de sucesión de tranquilos oasis interco-
nectados dentro de un distrito muy compacto y con escasez de zonas verdes:
se comprueba así de nuevo como el verde interbloque puede ser un elemen-
to extremadamente valioso en este tipo de paisajes urbanos densos o como
puede ser perfectamente banal y sobredimensionado cuando se convierte en
un recurso compositivo repetido hasta la saciedad, sin apenas jerarquización
ni significado algunos.

Es de señalar la diferencia de las manzanas interiores, a las que nos acabamos


de referir, respecto a las dos que dan frente a la Avenida (i>34). En estas la
altura edificatoria es muy superior (9 plantas), los patios de manzana son de
uso exclusivo para residentes, aparece el uso comercial en los bajos a la Ave-
nida y el tipo edificatorio incluye formaciones lineales de altos bloques en T
que configuran pequeños patios abiertos hacia el Sur; una especie de frontera
urbana más alta, compleja y privada que contrasta con el carácter más menu-
do, abierto y residencial de las manzanas interiores.

i>33, Colonia Virgen del Pilar, vista de


uno de los patios interiores ajardinados
accesibles a través de pasadizos en planta i>33
baja.

i>34, Colonia Virgen del Pilar, fachada a


la Avenida de América. i>34

136
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

Barrio de la Concepción, José Banús, 1949-53 (F.J. Bataller et al, 2003, pp


208-9, i>35, 36 ). El primitivo barrio de La Concepción fue en su momento
una de las primeras grandes promociones inmobiliarias de iniciativa privada
ligada a un nombre que sería representativo en el Madrid de la época. Es una
actuación que se extiende sobre 27,50 Has y que aloja 2.856 viviendas, lo que
supone una densidad relativamente elevada, casi 104 viv/Ha. Son viviendas
bonificables—un régimen específico de estímulo a la producción privada de
vivienda económica—situadas en la periferia municipal, al Norte de la antigua
carretera de Aragón, hoy prolongación de la calle Alcalá; una zona donde
van a convivir antiguas parcelaciones periféricas en manzana cerrada (en las
que las primitivas viviendas unifamiliares autoconstruidas irán dando paso por
agregación de parcelas a bloques estrechos entre medianeras de 4 o 5 plantas)
y pequeños polígonos de bloque abierto de promoción pública o privada.
i>35, Barrio de la Concepción, Madrid,
el conjunto de la actuación en su entorno
urbano.

i>36, Barrio de la Concepción, vista


aérea desde el Oeste, en primer término
el Parque del Calero.

i>36

137
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Lo específico de esta experiencia “neotradicional” es el empleo de un


trazado reticular que delimita manzanas estrechas y alargadas (curiosamente,
de proporciones bastante similares a las de las parcelaciones periféricas),
formando calles relativamente estrechas articuladas por un eje transversal más
amplio (calle Virgen del Sagrario) que conduce a una plaza cerrada (Virgen
del Romero). Hasta aquí un modelo tradicional que, sin embargo, se edifica
recurriendo a un tipo edificatorio de clara filiación moderna: el bloque estrecho de
vivienda pasante y altura limitada (5 plantas) que, para hacerlo más compacto,
se agrupa en forma de peines en composiciones lineales que van configu-
rando una especie de pequeños patios abiertos hacia la calle (i>37). De esa
manera calles alternadas en dirección Este-Oeste se definen por alineaciones
construidas continuas, a uno o a los dos lados de la calle, con portales rítmi-
camente abiertos hacia estas, es decir, un paisaje urbano tradicional aunque
de factura unitaria (i>38). Mientras que las otras calles se configuran por la
sucesión de testeros y patios abiertos a los que, en este caso, se abren alguno
de los portales: un paisaje más acorde con los principios del urbanismo racio-
nalista. Muy representativo es también que las fachadas urbanas principales—
al Parque del Calero o a la calle Virgen del Sagrario—estén formadas por
una variante de los bloques en H en formación lineal y, por tanto, con patios
interiores y viviendas de orientación principal Norte (i>39). El edificio más
elevado del conjunto es una torre con planta de U cerrando la perspectiva del
eje principal. Es evidente que en estos años los edificios con patios de parcela
todavía refieren al modelo prestigioso de la vivienda de Ensanche, mientra la
vivienda pasante, sin patios, se asocia a la promoción pública económica.

Hacia una nueva etapa: el barrio Huerta del Rey en Valladolid, 1963-1975

Hacia comienzos de los 60’, el panorama cultural giraba alrededor de la


superación de los esquematismos racionalistas (...). A ello se unía la asimilación de las ideas
anglosajonas y bardetianas, con base en toda la teorización semisociológica sobre el tema
de las “comunidades urbanas”(...). La disposición de la edificación formando agrupaciones
espaciales que configuran ámbitos o recintos más o menos cerrados, con abandono de los
paralelismos sistemáticos, es una clara tendencia (...) (F. Terán, 1978, pp 459-462,
i>40). Tres concursos promovidos en 1961 por la Dirección General de
Urbanismo corroboran este posicionamiento: los polígonos Huerta del Rey en
Valladolid, Alces en Alcázar de San Juan y Valle de Asúa en Bilbao. La memoria
del Plan Parcial para el polígono de Valladolid, redactada por los arquitectos
Corrales, Cortés y Molezún, es muy explícita: Desaparecida la retícula de las calles, las
urbanizaciones actuales tienden a situar las viviendas sobre el terreno siguiendo únicamente
criterios de orientación, soleamiento, distancias entre bloques (...) Estos criterios dan lugar a
la aparición de unos espacios libres entre viviendas que, al no ser calles, se denominan zonas
verdes (...) espacios libres de dimensión intermedia difíciles de mantener y de usar (...) (cit.
F. Terán, 1978, pp465-6). Por lo que los proyectistas plantean la agrupación
de los espacios libres en amplias zonas de contacto con el paisaje natural, y
la concentración de la edificación en zonas de edificación colectiva, con un
carácter urbano mejor definido.

Así, en su proyecto para Valladolid—una extensa franja a orillas del Pisuerga,


frente a la ciudad consolidada—, planean una retícula de avenidas y calles que
concentra la zona verde a orillas del río y, a manera de franjas de protección,
en ambos lados de la carretera Norte-Sur que atraviesa el polígono (Avenida

138
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

i>37, Barrio de la Concepción, planta


tipo de los bloques estrechos en peine.

i>38, Barrio de la Concepción, calle lon-


gitudinal con fachada derecha formada
por testeros y patios abiertos hacia la
calle.

i>39, barrio de la Concepción, fachada


Sur de la actuación hacia el Parque del
Calero, los edificios que forman ese
borde son bloques en H agrupados
linealmente.

i>40, Polígono de Bellvitge en


Barcelona, años 50’ del s. XX, ejemplo
de aplicación estricta de los principios
urbanísticos del racionalismo.
139
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

de Valladolid). Esta malla define manzanas bastante regulares y de tamaño


discreto que configuran conjuntos edificados semicerrados, con su perímetro
bastante bien definido por los diferentes bloques que se alinean a las calles
(i>41, 42). Sin renunciar al ideario del bloque abierto (si bien algunos de
ellos son anchos, con patios de parcela cerrados), se vuelve a un tejido urbano
donde las calles forman el espacio público en sentido estricto, bien definidas
por las edificaciones que las bordean (i>43, 44, 45). Los espacios libres in-
teriores a las manzanas, accesibles en su mayoría, cobran un carácter que de
alguna manera sugiere la semiprivacidad que caracteriza al ámbito doméstico,
aunque en algunos casos puedan abrirse locales comerciales hacia ellos; el
planeamiento definía tales espacios como “de dominio privado y uso público”
(i>46).

Los “estudios de manzanas para el planeamiento de polígonos”, realiza-


dos por la Gerencia de Urbanización del Ministerio de la Vivienda en 1963,
recuerdan de cerca la experiencia de Huerta del Rey que se empezó a ejecutar
precisamente durante los años , prolongándose la edificación de las diferentes
manzanas a lo largo de los 70’. La comparativa entre los prototipos estudiados
por Gerencia y una fotoa aérea reciente permite comprobarlo (i>47, 48).

En el momento actual (primavera del 2012), después de varias décadas de


amduración del barrio, se puede afirmar que este mantiene muy dignamente
su calidad, tanto edificatoria como urbanística. Existe una oferta comercial de
extensión limitada pero representativa de las necesidades de la vida cotidiana.
Se han construido algunos edificios singularesa para alojar actividades terci-
arias privadas. Los desplazamientos peatonales y la casi totalidad de la vida
urbana se realiza a lo largo de su retícula de calles (i>49). Tan solo alguna de
las manzanas de promoción pública más antiguas, sin usos en planta baja y
con espacios libres interiores totalmente accesibles, acusan cierto deterioro
i>43, 44, Huerta del Rey. Dos imágenes (i>50). Huerta del Rey es un buen exponente de las ventajas que suele suponer
de la calle Pío del Río Hortega, pri- la aplicación menos radical y más meditada de las innovaciones urbanísticas de
mera paralela hacia el Oeste de la Avda. cada momento. En este caso, la conjugación de las ventajas ambientales que
de Salamanca. Las manzanas se definen
perimetralmente por los testeros de los suponen el bloque abierto y la abundancia de arbolado, por una parte, y la
bloques perimetrales y por los frentes de claridad urbana que permite el uso de la retícula y la preservación del clásico
las torres en altura. espacio de las calles y avenidas como escenario urbano privilegiado, por otra.

i>43 i>44

140
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

i>41

i>41, 42 Polígono Huerta del Rey,


Valladolid, planta de proyecto y
plani-volumétrico de la ordenación.

i>42

141
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>45 i>46

i>48 i>49

i>50

142
MADRID - VALLADOLID, 1930-1970

i>45, Huerta del Rey. Perspectiva de la


calle José Luis Arrese desde el río, uno
de los accesos principales al barrio desde
el casco histórico de Valladolid.

i>46, Huerta del Rey. Interior de man-


zana con frente a la calle Pío del Río
Hortega; locales comerciales con accesos
desde la zona peatonal interior, “espacio
de dominio privado y uso público”.

i>47, Estudio de ordenación de


volúmenes y tipos edificatorios para
varias manzanas, Gerencia de Urba-
nización del Ministerio de la Vivienda,
hacia 1963. El prototipo de la parte infe-
rior izquierda se va a utilizar en varias de
las manzanas al este y Oeste de la Avda.
de Salamanca.
i>47
i>48, Huerta del Rey. Acceso a una
manzana desde la Avda. de Jose Luis
Arrese; los cierres perimetrales no
impiden el acceso al espacio interior de
Referencias y bibliografía seleccionada la manzana, simplemente señalizan el
carácter privado de dicho recinto. Esa
----BATALLER ENGUIX, F.J., R. LÓPEZ DE LUCIO, D. RIVERA y J. TEJERA (2004),
manzana se ordena de acuerdo con el
“Guía del Urbanismo de Madrid, Siglo XX”, Ayuntamiento de Madrid, 331 pp.
prototipo de Gerencia reflejado en la
----FERNÁNDEZ-GALIANO, Luis, J.F. ISASI y A. LOPERA (1989), “La quimera
i>47.
moderna. Los Poblados Dirigidos de Madrid en la arquitectura de los 50”, Hermann
Blume, Madrid, 207 pp.
----FUNDACIÓN COAM (2003 y 2007), “Arquitectura de Madrid. Ensanches. Perife- i>49, Huerta del Rey. Perspectiva de la
ria”, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Tomos 2 y 3, 685+1071 pp. calle Pío del Río Hortega con edificación
----GAVIRIA, Mario, coordinador (1968), “El Gran San Blas. Análisis socio-urbanístico de terciaria de 3 plantas y torres de vivienda.
un barrio nuevo español”, Revista Arquitectura/ COAM, nº 113-114, Madrid, 160 pp.
----LÓPEZ DE LUCIO, Ramón (1976), “Las tipologías de crecimiento en la formación
de la periferia de Madrid: en torno a los procesos reales de desarrollo urbano”, Ciudad y i>50, Huerta del Rey. Manzana de
Territorio, nº 2-3/1976, Madrid, pp 153-8. promoción pública sin usos en planta
----LÓPEZ DE LUCIO, Ramón. (2003), “El Gran San Blas”, en C. Sambricio, op.cit, Tomo baja ni restricción de acceso alguna a su
II, pp 214-5. espacio interior.
----MINISTERIO DE LA VIVIENDA (c.1965), “Gerencia de Urbanización, 1959/
1964”, Madrid.
----SAMBRICIO, Carlos, editor (2003), “Un siglo de vivienda social (1903/ 2003)”, Minis-
terio de Fomento/ Ayuntamiento de Madrid-EMV, Madrid, 2 tomos, 317+ pp.
----SOLÁ-MORALES i RUBIO, Manuel (1997), “Las formas del crecimiento urbano”,
Editions UPC, Barcelona.
----de TERÁN, Fernando (1978), “Planeamiento urbano en la España contemporánea.
Historia de un proceso imposible”, Gustavo Gili, Biblioteca de Arquitectura, Barcelona,
662 pp.

143
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

144
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

7 El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000


Un laboratorio de urbanismo a lo largo de tres décadas

No hay nada tan anticuado como una vanguardia trasnochada


(Ramón L. de Lucio, presentación en la ETSAM, Marzo, 2003)

La economía del nuevo modelo de ciudad, razón básica de su éxito y rapidísima


difusión en las décadas centrales del s. XX

Es conocido el éxito que alcanza la ciudad de bloque abierto basada en los


principios de la arquitectura y el urbanismo modernos enunciados a finales de
los años 20’ y primeros 30’ en los CIAM. Éxito que se manifiesta sobre todo
en las décadas de los 50’ y 60’ del siglo XX, cuando se tienen que reconstruir
las ciudades europeas dañadas o destruidas después de la 2ª Guerra Mundial
y cuando se debe proporcionar rápidamente alojamiento a las masas de in-
migrantes que, en países como España o Italia, se desplazan desde un medio
rural en profunda crisis hacia las grandes ciudades en acelerado proceso de
industrialización. Millones de nuevas viviendas se construyen en la periferia
de las ciudades de España, Francia, Italia o Alemania recurriendo al formato
de los polígonos periféricos de bloque abierto con vastos espacios, teórica-
mente “verdes” entre ellos. Se ocupan centenares de kilómetros cuadrados, a
veces como extensión inmediata de las tramas de manzana cerrada creadas en
etapas anteriores (Ensanches y Extensiones reticulares, parcelaciones periféri-
cas consolidadas), otras en posiciones más marginales cercanas a polígonos
industriales, grandes infraestructuras arteriales, descampados, etc. En reali-
dad, si analizamos los planos de muchas ciudades hacia 1980, se distinguen
con toda claridad tres tipos muy diferentes de trama residencial: las reticu-
lares de manzana cerrada (planeadas o espontáneas), los tejidos de vivienda
unifamiliar de baja densidad (ciudad-jardín) y los polígonos de vivienda colec-
tiva y bloque abierto.

Quizás nos deberíamos preguntar, antes de seguir adelante, por las razones
de este triunfo, de proporciones inusitadas, a partir de una simple propuesta
disciplinar (eso sí, defendida con entusiasmo y publicitada de manera muy
eficaz). Porque parece claro que solo la confluencia de diversos factores
pueden explicar esa importantísima transición en los modos y las formas de
proyectar la ciudad y la vivienda. Intentaré apuntar una serie de razones en
torno a la cuestión, razones que se pueden resumir en una sola, la innegable
economía de la nueva fórmula:

----en primer lugar, economía de urbanización. En efecto, frente a las


prolijas retículas viarias de los Ensanches—calles cada 90 o 100 metros,
manzanas de tan solo 10.000 m2 de superficie, o menos, rodeadas de cuatro
calles totalmente urbanizadas—, ahora la referencia espacial van a ser las
“supermanzanas” (i>01). Espacios de varias hectáreas circundados por calles i>01, Gran San Blas, Madrid, 1957-59.
que se adaptan a la topografía existente, espacios que requieren movimien- Viario rodado (calzadas) y aceras, sendas
y espacios peatonales pavimentados (en
tos de tierra muy ligeros e intervenciones físicas de bajo coste. Los terrenos
color rojo). Situación inicial: obsérvese el
simplemente se aterrazan, con mayor o menor intensidad en función de su gran tamaño de las supermanzanas y la
pendiente; sobre las distintas terrazas se dispondrán los edificios exentos y escasa repercusión del viario rodado y de
entre ellas taludes naturales ligeramente ajardinados. Los viarios interiores se los espacios pavimentados.

145
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

limitarán al máximo, algunos fondos de saco que conducen a pequeñas playas


de aparcamiento; los accesos a los portales se efectúan a través de estrechas
sendas peatonales de escaso coste unitario de ejecución; el resto del espacio
simplemente se explana y se planta con árboles de pequeño porte.
----economía de suelo. El nuevo modelo residencial se puede implantar en
lugares periféricos, con bajos precios del suelo. Clausurado el paradigma de la
continuidad de las tramas de los cascos antiguos y los ensanches, de su íntimo
parentesco como fórmulas para generar retículas que se van prolongando
paulatinamente, se abre el camino para las localizaciones aisladas. Es la lógica
del “polígono” frente a la lógica de la retícula. Aquel se encierra en sí mismo,
en su código genético está inscrita la autonomía. La zona de uso residencial
exclusivo, organizado por y para la vivienda, queda centrada en sus espacios
libres intersticiales que, supuestamente, albergarán su vida comunitaria. De
hecho, buena parte de las grandes actuaciones residenciales públicas en el Ma-
drid de los 50’ (entre ellas el Gran San Blas al que nos referíamos en el capítulo
anterior), se localizan en pleno “cinturón verde”, en suelos ya desvalorizados
por el planeamiento, en este caso el Plan de 1946.
----economías de escala. El paso de la promoción parcela a parcela a la
promoción por conjuntos de varias hectáreas o decenas de hectáreas y cente-
nares o miles de viviendas, supone un innegable abaratamiento del producto:
costes de gestión, de urbanización y de construcción. Permite racionalizar los
procesos productivos y, en el límite, introducir mecanismos de estandarización
y/o prefabricación.
----economías de construcción. El bloque estrecho de altura moderada,
sin ascensor (o su derivación aún más económica, el bloque en H), permite
emplear técnicas constructivas de bajo coste: cimentaciones sencillas, estruc-
turas portantes de muros de carga de ladrillo, tejados a doble agua o planos,
i>02, Gran San Blas, Madrid. Bloque
etc (i>02).
de 1958 de cuatro plantas y viviendas
pasantes. Calidades constructivas y La crítica a la ciudad de polígonos de bloque abierto: las evidencias empíricas y la
estado del edificio hacia 1968. crítica disciplinar

Cuando en 1968 la revista Arquitectura, publicada por el Colegio de Arquitec-


tos de Madrid, accede a publicar un número extraordinario (nº 113-114) so-
bre el Gran San Blas (véase el capítulo 6 de este trabajo), poco más de 10 años
después de que se concibiera, ya flota en el ambiente el descontento con estas
realizaciones. De ahí que el equipo dirigido por el sociólogo Mario Gaviria y
el arquitecto-urbanista Fernando Terán plantearan el cuidadoso análisis crítico
que daría origen a la publicación (i>03, 04, 05). Trabajo que continúa una línea
de análisis que se está realizando desde los últimos 50’ y durante la década de
los 60’ en otros países: Vivre a Sarcelles de Jean Duquesne, Grands Ensembles,
Banlieus Nouvelles de Paul Clerc (1967), Les Pavillonaires de N.Haumont y otros
autores (1966), The Organization Man de W.H.White (1956), etc.

Algunas constataciones empíricas se van generalizando en estos estudios:

----los nuevos presupuestos arquitectónicos y urbanísticos se van a emplear


en una primera fase, precisamente durante los 50’ y 60’, para intentar resolver
a mínimos el problema de la vivienda económica en las grandes ciudades. Se
promoverán barrios periféricos, con frecuencia aislados en relación con la
ciudad consolidada, estrictamente monofuncionales (”ciudades dormitorio”),

146
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

i>03, i>04, i>05, Gran San Blas, Madrid.


Tres imágenes de los edificios y los es-
pacios públicos interbloque hacia 1968.

147
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

mal comunicados, auténticos ghetos sociales en los que la homogeneidad en


los bajos niveles de renta, reducida cualificación profesional y escaso prestigio
social son la norma.
----la calidad de la construcción y la urbanización es mediocre y las viviendas
diminutas (superficies construidas en torno a 35-45 m2 son la norma). Es el
existenzeminimun en versión local, despojado del glamour que las prestigiosas
firmas y los entusiastas Manifiestos fundacionales prestaron a las primeras
realizaciones de finales de los años 20’.
----la repetición ad nauseam de las estereotipadas fórmulas de bloques en para-
lelo dispuestos transversalmente a los viarios perimetrales (o su variante en
forma de triviales composiciones ortogonales de bloques de altura moderada,
punteados aquí y allá por alguna torre o bloque laminar alto), acaban banali-
zando las innumerables realizaciones de posguerra.
----al problema que entraña conferir significado y jerarquizar de manera in-
teligible la miríada de espacios libres interbloque que aparecen en cada su-
permanzana y en cada polígono, se van a añadir las dificultades de conserva-
ción de estos espacios (i>06, 07). Si puede resultar relativamente sencillo (y
i>06, Corona de polígonos de bloque económico) mantener en buen estado la vegetación y la jardinería de algunas
abierto al Noreste del casco de Vito- plazas o zonas verdes singulares distribuidas en las retículas residenciales clási-
ria: Zaramaga (1959/60), Aranbizkarra
(1971/72), Arana (1964/65) y Santa
cas, el cuidado de la inacabable teoría de pequeños espacios libres, rampas,
Lucía (1970/72). El viario se representa sendas, taludes, setos, etc., a que da lugar el nuevo modelo urbanístico, es
en amarillo, los edificios residenciales en mucho más complicado y caro.
rojo y las parcelas de equipamiento en ----el carácter ciertamente laberíntico de bastantes de los polígonos de blo-
azul. Obsérvese la preponderancia que abierto (faltan las claras referencias que ofrece la numeración correlativa,
del espacio libre sobre el parcelado y la
falta de articulación urbana del conjunto.
pares e impares, en las calles tradicionales), va a suponer problemas de orien-
tación para los extraños y—lo que es más grave—problemas de inseguridad
o vandalismo para los residentes en esos extensos y fragmentados tapices
residenciales sin tráfico. Es indudable la seguridad que aporta en las calles
convencionales la claridad de su definición espacial (sin recovecos ni traseras)
y el propio y denostado tráfico rodado, siempre que no sea excesivo.

Pero también en la escena disciplinar se van a producir críticas y disiden-


cias que revisaremos con más calma en el próximo capítulo centrado en la
recuperación de las retículas y la manzana cerrada en los años 80’ (los “nue-

i>07, Aranbizkarra en 1982: imagen de


un espacio urbano sobredimensionado y
desarticulado.
148
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

vos ensanches”). Recordemos aquí la reivindicación de la ciudad histórica, la


crítica al funcionalismo ingenuo, y la defensa del carácter del monumento exento
como “singularidad” urbana, por parte de Aldo Rossi y la escuela italiana
(L’Arquitettura delle città, Padua, 1966; trad. española, Barcelona 1979). O la
que llegó a hacerse famosa Declaración de Palermo, firmada por Rob Krier, P.
Nicolin y Grumbach, entre otros, en la que se afirma taxativamente que la
ciudad solo puede construirse en base a manzanas, calles y plazas. Así como los posi-
cionamientos de Ricardo Bofill y, algo más tarde, de la nueva escuela alemana
(Kleihues, Stinmann) y su propuesta de reconstrucción crítica de Berlín. Y desde
la sociología urbana el muy influyente texto de Henri Lefebvre, Le droit a la ville
(París, 1968), defendiendo el uso de los espacios centrales de la ciudad—los
más cargados de significado y capacidad simbólica—por parte del conjunto
de la ciudadanía, incluyendo los grupos a los que se quiere relegar al aséptico
e higienizado espacio de los modernos barrios periféricos “verdes”.

Orígenes y diseño inicial de la Actuación Urbanística Urgente, ACTUR, Lakua


en Vitoria-Gasteiz, 1970-1976

La figura de las Actuaciones Urbanísticas Urgentes tiene su origen en el De-


creto-Ley de 27 de Junio de 1970, con el objetivo de hacer frente a la demanda de
viviendas sociales en las grandes concentraciones urbanas y, de manera especial, en Madrid
y Barcelona; así como, para crear una oferta ordenada de suelo como medio para luchar
contra la especulación (H. Capel, 1975, pp 62-65). En 1971 se amplía el Decreto
a las provincias de Cádiz, Sevilla, Zaragoza, Valencia y Álava. Para llevar a
cabo esas “actuaciones urgentes” se habilitará un mecanismo de expropiación
pública de suelos periféricos al que habría de seguir una etapa de planea-
miento y urbanización de gestión pública que conduciría a una oferta masiva
de suelo residencial destinada a operadores públicos, cooperativos y privados.

El proyecto de Delimitación del ACTUR Lakua se aprueba en Junio de


1971, previa modificación del Plan General vigente. En Abril de 1973 se
firma un Convenio con los propietarios de suelo que evite parcialmente la
expropiación: el 50% de sus derechos se les resarcirá en suelo urbanizado y el
restante 50% en metálico a precios pactados; los propietarios participarán en
los gastos de urbanización. El proyecto inicial para el conjunto del ACTUR lo
diseña el arquitecto municipal Izquierdo Dobarco entre 1973-74 y la ejecución
de la urbanización de los viarios arteriales previstos comienza a finales de 1974
(i>08). La elección de la ciudad de Vitoria está relacionada indudablemente
con su rapidísimo ascenso demográfico durante los 50’ y 60’, al convertirse en
la alternativa ideal para prolongar sobre extensos terrenos vírgenes y planos
el proceso de industrialización del País Vasco que había alcanzado límites
naturales difíciles de superar en sus emplazamientos clásicos a lo largo de los
valles vizcaínos y guipuzcoanos. Vitoria suma 50 mil habitantes en 1950, 76
mil en 1961 (4’73% anual a lo largo de la década) y 137 mil en 1971 (8’03 %
anual durante los 60’).
i>08, Delimitación, viario arterial, super-
La idea de los ACTUR proviene de la experiencia de las new towns británicas manzanas y ejes peatonales (a trazos) en
el diseño del Actur Lakua (1973). Se ob-
derivadas del Plan de Londres de P. Abercrombie de 1946. Como estas, las serva su situación entre la circunvalación
“nuevas actuaciones” españolas se conciben como pequeñas ciudades autóno- del Plan de 1963 (al Sur), los polígonos
mas, aunque sin el contenido industrial que tenían aquellas. Pero la iniciativa industriales existentes (Este y Oeste) y el
alavesa tendrá una interesante particularidad: se localiza en continuidad con la río Zadorra (al Norte).

149
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

ciudad consolidada, en el borde exterior a la circunvalación que ha diseñado el


Plan de 1963, extendiéndose hasta el río Zadorra y entre los polígonos indus-
triales preexistentes de Alí-Gobeo y Arriaga-Gamarra.

La superficie total de la actuación es de 466 Has, casi 5 km2, dividida en 15


polígonos o supermanzanas. Se preveen un total de 24112 viviendas lo que su-
pone una densidad media bruta de 51,50 viv/Ha; como el 43 % del suelo (199
Has) se destina a Sistemas Generales (viario arterial, parque, zona deportiva,
equipamientos, etc.), la densidad media semibruta referida a los 10 polígonos
residenciales (267 Has en total) alcanzará 90,3 viv/Ha, cifra bastante elevada.

Los principios generales de diseño son bastante elementales:

----se genera una retícula paralela y ortogonal a la calle límite con el polígo-
no industrial de Alí-Gobeo (c/Zorrostea) que delimita supermanzanas-tipo
de, aproximadamente, 650x350 m. (22,70 Has); cada una de las que tienen
calificación residencial será el soporte de un Plan Parcial y del consecuente
polígono. Las vías arteriales se urbanizan en forma de bulevares y tienen
32 m. de sección (i>09).
----en la parte meridional del ACTUR, en contacto con la Ronda de Circunva-
lación, de directriz curva, las supermanzanas adquieren perímetros y funcio-
nes particulares. Una de ellas, al Suroeste (la nº 4, Sansomendi) tendrá forma
trapezoidal y será la única de carácter íntegramente residencial en esta banda.
Otras dos se subdividen por usos: la supermanzana 3/5 (deportivo y resi-
dencial) y la supermanzana 2/6 (institucional y escolar). Por fin la nº 1 tiene
carácter verde (Parque de Arriaga).
----al Norte de esta banda se encuentran 9 supermanzanas, 6 de ellas de idén-
tica forma y tamaño situadas al Oeste de la calle Honduras, arranque de la
autovía a Bilbao por Altube. Una de estas, en posición baricéntrica (la nº 8),
se destinaba a Centro Cívico-Comercial, aunque también albergara viviendas.
----cada supermanzana tipo se supone que se debía subdividir en cuatro rec-
tángulos iguales por dos grandes ejes peatonales que se quería formasen una
red de movilidad peatonal alternativa a la rodada que alojan los bulevares.

En base a este esquema estructural se redactan en 1974 y 1975 los primeros


Planes Parciales, dos de iniciativa privada y un tercero (Sansomendi) de pro-
moción municipal (VIMUVISA) (i>10). Los resultados son bastante decep-
cionantes tanto en lo que respecta al diseño de cada pieza como en la casi
total ausencia de criterios o directrices comunes que establezcan cierto orden
de conjunto (i>11, 12). Las elevadas densidades semibrutas (es decir, referi-
das a cada supermanzana completa sin incluir los viarios arteriales perimetra-
les, entre 95 y 111 viv/Ha), obligan a elevadas reservas dotacionales locales;
pese a existir 4 supermanzanas dedicadas por completo a estos usos y pese
a que todavía no está vigente el Reglamento de Planeamiento de 1978 que
establecerá exigentes estándares. Además, lo avanzado de la fecha aconseja
ampliar las reservas de suelo para aparcamiento en superficie (todavía no era
común el estacionamiento subterráneo al interior de cada parcela residencial).
La consecuencia de todo esto es la aparición de elevadas y compactas volu-
metrías en los relativamente escasos suelos de uso específicamente residencial.
Así se resuelve en Sansomendi; en el polígono nº 5 se opta por pequeños
bloques-manzana con patios interiores; y en el vasto polígono nº 13 por una

150
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

i>10
i>10, Los polígonos 4 (Sansomendi) y 5;
Planes Parciales aprobados en 1974/75;
situación en 1982. Son de aplicación las
observaciones que se hacían para la ima-
gen i>06.

i>09, Una de las vías arteriales del Ac-


tur que delimitan sus supermanzanas: eje
Antonio Machado / Blas de Otero en
i>10 1982.

i>11

i>11, i>12, Dos imágenes (1982) de las


volumetrías edificadas en los polígonos 4
(ladrillo oscuro) y 5 (blanco). Obsérvese
como ambas dan la espalda al bulevar A.
Machado y se rodean de playas de apar-
camiento y/o espacios libres indiferen-
i>12
ciados.
151
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

cadena de bloques lineales en altura formando “redientes”, que dejan entre sí


playas de aparcamiento, teóricos espacios libres públicos y amplias parcelas
para equipamientos locales.

En resumidas cuentas, un espacio urbano que ni tiene la coherencia y uni-


dad de las tramas de calles y manzanas tradicionales, ni la limpieza y aper-
tura visual—banales si se quiere, como se apuntaba arriba—de los antiguos
ejercicios compositivos derivados del Movimiento Moderno; realizados con
i>13, Imagen de la ciudad y el Actur
Lakua a finales de los 70’. Se observa
densidades habitualmente menores, superficies construidas por vivienda muy
vacío todo el ámbito central de Actur, inferiores (con lo que los volúmenes edificados también se reducen) y meno-
desde la circunvalación hasta el río Za- res estándares de aparcamiento en superficie y de dotaciones (i>13). En estas
dorra. circunstancias y consciente de lo mediocre de los resultados obtenidos, el
Ayuntamiento de Vitoria, en colaboración con la Caja de Ahorros Provincial
de Álava, convoca en 1977 un Concurso para tres supermanzanas de propie-
dad municipal; las propuestas recibidas serán muy expresivas del momento
de crisis y replanteamiento que vive el diseño urbano español en estos años e
ilustrará el paso de la ortodoxia moderna a los intentos de recuperación de un
paradigma neoclásico (“nuevos ensanches” y PAUs, objetivos de los próximos
capítulos).

El Concurso de 1977 para tres supermanzanas, extensible a su entorno: continui-


dad, crisis y reformulación de los principios del Movimiento Moderno

En 1977 la Caja de Ahorros de Álava convoca un Concurso restringido para


las supermanzanas (polígonos) L-07, L-08 y L-10, las tres de propiedad mu-
nicipal, de acuerdo con el Convenio de 1973, y las tres de carácter residencial
(aunque la L-08, situada en posición central, cuenta además con una impor-
tante edificabilidad terciaria-comercial, dado su caracterización como “centro
cívico-comercial” del Actur) (i>14). Se invita a un conocido grupo de arqui-
tectos y arquitectos-urbanistas españoles: Juan Antonio Coderch, José Anto-
nio Corrales y Ramón Vazquez Molezún, Francisco Fernández Longoria, Car-
los Ferrán y Eduardo Mangada, Eduardo Tabuenca y Eduardo Martín Gómez
(los únicos radicados en Vitoria), Rafael Moneo y Manuel de Solá Morales y
Ricardo Bofill. Probablemente encarnan con bastante exactitud las distintas
sensibilidades frente a la insatisfacción generalizada que producen, ya en este
momento, los resultados del urbanismo y la arquitectura modernos, y, en este
sentido, sus propuestas resultan muy significativas. Al menos, a distancia, así
nos lo parece, pese a las acerbas críticas que se expresaron en su momento: Es
curioso que los concursantes sigan aceptando aún los esquemas mentales y formales del ur-
banismo racionalista el cual, pese a sus buenos propósitos (...), tanto ha rebajado la calidad
del espacio urbano (L. Racionero, 1977, pág. 71).

Prácticamente todos los concursantes plantean propuestas unitarias para los


tres polígonos—algunos incluso las expanden al conjunto de las superman-
zanas vacantes del Actur—, como reacción lógica frente al fragmentarismo
de los Planes Parciales de 1975 y la debilidad de argumentos estructurales
en la propuesta de conjunto de 1973. Sin embargo, las respuestas van a ser
muy diferentes, desde las que insisten en el protagonismo indiscutido de los
tipos edificatorios, olvidando cualquier intención de conjunto (Coderch), los
que intentan explorar la potencialidad de las indicaciones iniciales del Actur
(Corrales-Molezún, Tabuenca-Martín Gómez), hasta los que reivindican un

152
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

i>14, Las tres supermanzanas L-07, L-08


y L-09 objeto del Concurso. Al Sur y
Sureste los polígonos L-04, L-05 y L-13
(construidos), el Parque de Arriaga (ur-
banizado), el gran edificio del Gobierno
Vasco y los suelos de reserva para usos
Deportivos, Docentes e Instituciona-
les. A la izquierda del polígono L-10, el
L-09 (proyectado, pero no efectuado). Al
Norte los polígonos L-11, L-12 y L-15,
vacantes.

i>14

único espacio urbano representativo y continuo (Longoria) o, finalmente, los


que apuestan por el retorno a un orden reticular de manzanas reinterpretado
(Ferrán-Mangada, Bofill de manera más monumentalizada).

Intentaremos describir brevemente cada propuesta con el propósito de que


su conjunto revele las disyuntivas del momento y anticipen los caminos de la i>15
década siguiente.

El tipo edificatorio y sus combinaciones como eje exclusivo de la pro-


puesta: J. A. Coderch (i>15, 16). El Jurado reconoció enseguida el carácter
de esta propuesta, más bien arquitectónica que propiamente urbanística (...) la repetición
y combinación de los dos tipos de edificios propuestos no ofrece una solución flexible y
operativa (...). Sin embargo los autores insisten en su aprecio por la calle y la plaza
y reconocen el fracaso de las teorías racionalistas. Lo cierto es que la lámina de
la Ordenación general que proponen incluye tres soluciones diferentes, todas ba-
sadas en la combinatoria de los dos tipos edificatorios elegidos, bloques poligo-
i>16
nales sin patios interiores de 4 o 6 viviendas por planta que pueden adosarse de
i>15, i>16, Propuesta de J. A. Coderch:
diferentes maneras entre sí, formando grecas o conjuntos lineales. Entre tales conjunto de las tres supermanzanas y
agrupaciones se configura un complejo sistema de “calles” y espacios libres tipo edificatorio básico.
ajardinados, sin continuidad alguna entre polígono y polígono, ni intención
urbanística reconocible en absoluto (Arquitectura COAM, 1977, pp 17-24).

El tipo edificatorio y la configuración de un espacio urbano reticu-


lado como soporte de una “ciudad-jardín” intensiva: Rafael Moneo y
Manuel Solá Morales (i>17). El Jurado reconoce la calidad de la propuesta
que entiende la ciudad como tejido residencial (...) y la escala humana de su desarrollo
(...). Los redactores señalan enseguida la falacia de una extensión urbana integrada i>17
y el carácter auténticamente suburbano de la zona, pese a su cercanía al cas- i>17, Propuesta de M. Solá Morales y
co consolidado de Vitoria. La reticularidad del trazado viario complementa- R. Moneo: conjunto y modificación del
rio que proponen está basado en una consideración pragmática de la fuerte viario arterial.
153
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

determinación que supone sobre los polígonos la estructura reticular del viario
arterial preexistente (i>18, 19). Reconocen, asimismo, su intento de resolver
la composición urbana desde la austeridad de la simple idea de vivienda. En realidad,
desde un tipo edificatorio, versión contemporaneizada de una ciudad-jardín periférica,
basado en la superposición de dos viviendas dúplex, ambas con acceso directo
desde la calle; la inferior con jardín privado y la superior, de menor tamaño,
con terraza. Se consigue así cumplir con la alta densidad prevista en el Actur,
reconstruyendo de nuevo una ciudad de manzanas parceladas y privatizadas,
con una intensiva ocupación del suelo. El espacio público se relega al sistema de
calles y a las grandes franjas verdes o parques lineales que atraviesan de Este
a Oeste cada supermanzana. La pretendida organización del “centro cívico-
comercial” cae en el olvido (Arquitectura COAM, 1977, pp 63-70).

La aceptación de la propuesta inicial del Actur: retícula desplazada de


ejes peatonales definidos por edificaciones en altura: José A. Corrales
y Ramón Vázquez Molezún. Seleccionamos como más representativa esta
propuesta, estructuralmente semejante a la de los arquitectos Tabuenca y Mar-
tín Gómez. Corrales y Molezún proponen, en resumidas palabras del Jurado,
una solución formal muy esquemática y repetitiva (...) dobles calles lineales de uso peatonal
que convergen en un gran espacio nodal. En realidad se trata de una interpretación
i>18 extremadamente fiel al único argumento estructural del diseño del Actur de
1973: puesto que este propone una retícula de ejes peatonales desplazados
la mitad de la longitud de los lados de las supermanzanas, se los define con
anchas bandas de edificación en altura que recoge la totalidad de la cantidad
edificada prevista (i>20, 21). Esos ejes peatonales contarán con comercio en
plantas bajas y, además, con estructuras comerciales exclusivas en sus extre-
mos. La red viaria sirve por detrás de módulos residenciales; los equipamien-
tos se localizan en las parcelas libres que se forman en las cuatro esquinas de
cada supermanzana. Además se pretende extender el esquema hacia uno de
los polígonos del Sur, supuestamente destinado en exclusiva a usos institucio-
nales y docentes. La crítica al urbanismo racionalista es explícita (nuestro trabajo
debe consistir en investigar sobre (...) alguno de los elementos (...) como calles, plazas),
pero la reinterpretación propuesta es en exceso esquemática y la calidad del
producto residencial sufre; los anchos (30 m.) bloques residenciales en altura
tienen patios cerrados interiores y buena proporción de las viviendas, orien-
tación única hacia el Norte (Arquitectura COAM, 1977, pp 25-32).

i>19 El intento de construir un único espacio urbano representativo y conti-


i>18, i>19, Propuestas de M. Solá Mo- nuo, una gran rambla que se extienda a siete supermanzanas de Lakua:
rales y R. Moneo: ordenación de las tres Francisco Fernández Longoria. Esta propuesta es la más ambiciosa de
supermanzanas y detalle de una manza-
na de ellas. La imagen i>18 está orien-
todas las presentadas en términos de articulación urbana e integración del
tada en dirección Este-Oste. Actur con la ciudad existente (i>22). En ese sentido se sitúa en las antípodas
tanto de la de Coderch y su ensimismamiento en un único tipo edificatorio,
como de la de Solá-Moneo y su intento de construir un uniforme paisaje
suburbano de ciudad-jardín densa. Y, desde luego, con los presupuestos bási-
cos del Movimiento Moderno. El esquema articulador de su gran Eje Urbano
como elemento central de todo el Actur y como mecanismo de conexión con
la ciudad del otro lado de la Circunvalación, convierte el diseño de Longoria
en una clara reivindicación de la posible “urbanidad” de esta periferia próxima
(i>23, 24). El gran gesto que supone este eje peatonal, acompañado por im-
portantes volumetrías residenciales, intenta reinventar, con paisaje urbano

154
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

i>20, i>21, Propuesta de Corrales


y Molezún. Ordenación general y
conexión con la ciudad y ordenación de
los tres polígonos de Concurso.

i>20 i>21

i>22 i>23

i>22, i>23, i>24, Propuesta de F.


Fernández-Longoria. Ordenación gene-
ral y conexión con la ciudad; ordenación
de las 7 supermanzas vacantes del Actur;
ordenación de detalle (plano volumé-
trico) de los tres polígonos objeto del
Concurso.

i>24

155
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

renovado, un elemento urbano tan clásico como la gran Avenida comercial


(en este sentido se emparenta de cerca con el diseño, unos años anterior, de
la rambla central de vida intensa, que preparan Terán, Gaviria y Velasco para el
polígono Canaletas en Sardanyola, Barcelona, ver F. Terán, 1978, pág 471).

Es también interesante en la propuesta de Longoria la diversidad de tipos edifi-


catorios propuestos, además del gran bloque en altura adaptado a la geometría
del Eje: las pequeñas manzanas cerradas (residencial de autogestión en claustro, las
denomina el autor), las torres en altura y las composiciones de vivienda uni o
bifamiliar agrupadas (Arquitectura COAM, 1977, pp 33-44).

Un orden monumental de raíces barrocas para un espacio residencial


periférico, Equipo Taller de Arquitectura de Ricardo Bofill (i>25). Bofill
plantea de entrada su convicción de que el planeamiento racionalista de bloques
abiertos (...) genera inevitablemente el suburbio. Para su equipo está claro que la man-
zana cerrada o semicerrada es mejor solución que una convencional disposición de volúmenes
en bloques. Sin embargo a la hora de proponer optan para las 4 supermanzanas
a que extienden su diseño por un ampuloso esquema de grandes plazas ova-
ladas o rectangulares delimitadas por estrechos bloques lineales o curvados
de 10 a 14 plantas de altura, con locales comerciales en planta baja y primera
(i>26, 27). Realmente no existen parcelas residenciales: estas parecen coinci-
dir con la proyección sobre el terreno de los bloques en altura, exactamente

i>25
i>25, Propuesta de R. Bofill/Taller de
Arquitectura. Ordenación general y
conexión con la ciudad.
156
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

igual que sucede en la compositiva racionalista ortodoxa. Con la que también


comparte, lógicamente, la escasa proporción de suelo calificado como resi-
dencial: menos del 17% de la superficie total de los 4 polígonos; mientras el
suelo destinado a verde deportivo y recreativo y a viario y aparcamientos se eleva a
más del 63%. Por otra parte, esa forma de establecer los usos del suelo con-
duce, casi indefectiblemente, a unos proyectos de arquitectura rigurosamente
condicionados por el diseño urbano (que establece el conjunto de sus envol-
ventes exteriores, reduciendo la libertad de aquellos al mero diseño en planta
de las viviendas). Más tarde volveremos sobre el tema al analizar los resultados
del Sector 2, finalmente edificado en base a un Plan Parcial de Bofill (Ciudad
y Territorio, nº 1/1978, pp 45-66).

i>26

i>27
i>26, i>27, Propuesta de R. Bofill/Taller
de Arquitectura. Ordenación de conjun-
to para las cuatro supermanzanas (usos
del suelo) y plano volumétrico de orde-
nación de un polígono.
157
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El retorno a un orden reticular jerarquizado basado en el empleo


mayoritario de la manzana cerrada. Carlos Ferrán y Eduardo Mangada.
El Jurado la considera de entrada como la mejor propuesta individual presentada
al concurso, para a renglón seguido y bastante incoherentemente, a mi juicio,
desautorizarla por su carácter repetitivo. Como se deduce de los gráficos ad-
juntos, Ferrán y Mangada reintroducen abiertamente para un total de 5 super-
manzanas vacantes (las tres del concurso más las dos situadas hacia el Norte,
en contacto con el río Zadorra), la retícula de manzanas cerradas de unos
90x90 m. (111x111m. a ejes de calles). Reconocen que su propuesta entronca
con la tradición de los ensanches decimonónicos, que, en términos generales, ha dado buenos
resultados en el proceso de construcción de las ciudades españolas (...) las ordenaciones de
este tipo han demostrado a lo largo del tiempo ser muy flexibles en el proceso de ejecución y
capaces de proporcionar variedad y calidad urbana en un grado superior y con menor coste
que otros tipos de ordenación más favorecidos últimamente (...) (i>28). Con estos pre-
supuestos, tan explícitos, los arquitectos diseñan una retícula con importantes
novedades respecto a los ensanches clásicos: sólo las calles transversales en
dirección Norte-Sur son de tráfico rodado (i>29), las Este-Oeste se incor-
poran al sistema de recorridos peatonales y verdes (i>30); se genera una vía
peatonal diagonal y otras 3 que atraviesan longitudinalmente las manzanas
que concentran el sistema comercial del conjunto y que suponen la aparición
de tipos edificatorios residenciales distintos, los bloques laminares altos en
L o paralelos (i>31a,b); los equipamientos ocupan algunas de las manzanas
cuadradas con intención de servir de manera equilibrada al conjunto de la
zona; las manzanas cuadradas se pueden ejecutar de manera unitaria o bien
dividirse por cuartos posibilitando de paso la aparición de unas hendiduras que
facilitarían la penetración al interior (se ve aquí, y en las maquetas elaboradas, que
todavía no está clara la privatización completa de los patios de manzana).
En todo caso esta propuesta, que no se llegaría a ejecutar en ninguna de las
supermanzanas del Actur, será uno de los precedentes más claros de los “nue-
vos ensanches” que se analizarán en otro capítulo (Arquitectura COAM, 1977,
pp 45-54).

i>28, Propuesta de Ferrán y Mangada.


Esquema general de ordenación de las
cinco supermanzanas (7, 8, 9, 11 y 12).
i>28
En negro, edificios residenciales.
158
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

i>29, i>30, i>31a,b, Propuesta de Ferrán


y Mangada. Vías rodadas; zonas verdes
y vías peatonales; ejes comerciales trans-
versales, esquemas y axonometría.

i>29

i>30
i>31b

i>31a

159
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El resultado del Concurso de 1977 es salomónico, tan teóricamente


“equilibrado” que no resuelve el problema básico para el que había sido con-
vocado: la falta de coordinación entre los diseños de los diferentes polígonos
y la consecuente ausencia de una intención urbanística clara que organizara
el Actur. En efecto, para cada supermanzana se elige un proyecto diferente
(i>32 ). El de Ricardo Bofill para la central (L-08), el de Moneo-Solá para la
L-09 y una variante presentada por estos mismos arquitectos—un tapiz de
edificios-manzana de 22x22 m.—para la L-07. En esta situación paradójica
y sin ninguna iniciativa de urbanización se agota la década de los 70’ y co-
mienzan los trabajos del nuevo Plan General.

Revisión de los presupuestos del ACTUR en el Plan General de 1985/90 y Planes


Parciales de los Sectores 1 y 2 de 1985: la reintroducción de la manzana cerrada o
semicerrada con espacios libres privados

En Noviembre de 1984 un equipo encabezado por Luis López de Armentía,


Ramón L. de Lucio y Fernando Velao Reyes, presentan el Documento de
Aprobación Inicial de la revisión del Plan General de 1963, vigente hasta en-
tonces (i>33). Uno de los temas básicos es la reordenación del Actur Lakua
que sigue vacío, a excepción de los tres primeros polígonos (los números 4, 5 y
13) que se planean y urbanizan en la segunda mitad de los 70’. Como se acaba
de señalar, el Concurso de 1977 no tiene resultados prácticos; tan solo en la
gran supermanzana institucional-docente (polígonos 2 y 6), se han ejecutado
algunos edificios, entre ellos el gigantesco inmueble que acabará alojando gran
parte de los servicios administrativos de la Comunidad Autónoma de Euskadi.

En la reordenación de 1984, sancionada definitivamente en 1990, se toma una


decisión trascendental: disminuir el número total de viviendas desde las 24.112
iniciales hasta 19.490, 4.622 viviendas menos (una reducción del 19’17%), con
el fin de bajar las elevadas densidades residenciales previstas en los distintos
polígonos, entre 91 y 100 viv/Ha. Además se propone una redistribución que
extienda el carácter residencial a los sectores meridionales, antaño calificados
íntegramente para usos que excluyen la vivienda. Se propone una densidad
bruta de 75 viv/Ha—el límite prescrito en el Reglamento de Planeamiento
estatal de 1978—, para las partes residenciales de los polígonos 2, 3 y 6 y

i>32, Mosaico del planeamiento parcial


vigente a finales de 1982 recogiendo los
resultados del Concurso de 1977.
160
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

para el polígono 10, 55 viv/Ha para los polígonos 7 y 8 (incluidos junto con
el 10 en el Concurso de 1977), 50 viv/Ha para el 9 y 40 viv/Ha para los dos
norteños (los 11 y 12). Los equipamientos de Sistema General perdidos en los
polígonos 2, 3 y 6 se redistribuyen a lo largo de todas las supermanzanas va-
cantes, normalmente en torno a un gran parque zigzagueante que concentrará
las cesiones para suelo verde local, atravesando las diferentes supermanzanas
y alcanzando el Parque Lineal del Zadorra (i>34, 35).

i>35
i>35, Imagen indicativa de ordenación
de las 8 supermanzanas vacantes cen-
trales del Actur. A. Vélez y S. Escudier.

i>33, i>34, Documento de Aprobación


Inicial del Plan General, 1984. Plano de
calificación pormenorizada indicativa,
conjunto de la ciudad y ámbito Actur
i>33 Lakua (en violeta zonas industriales y en
amarillo áreas residenciales).

i>34

161
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

De acuerdo con ese nuevo esquema estructural definido en 1984 se redactan


en 1985, mientras prosigue el proceso de aprobación definitiva del Plan, dos
Planes Parciales que desarrollarán sendos sectores de suelo urbanizable, los
dos situados al Sur en los que respetando en parte su carácter rotacional e
institucional se ha introducido la vivienda. El equipo es el mismo encargado
del Plan General más los arquitectos Antonio Vélez y Santiago Escudier. Estos
Planes Parciales de los Sectores 1 y 2 (según la nueva denominación), van
a apostar decididamente por una ordenación reticular de pequeñas manzanas
cuadradas que configurarán parcelas, unitarias o subdivididas, pero siempre
de carácter privado. En el Sector 1 se planean 522 viviendas repartidas en seis
manzanas en torno a una plaza ajardinada y a una avenida N-S que comunica
el antiguo polígono 5 con el centro urbano.

En el Sector 2 se insertan 1268 viviendas sobre un conjunto de manzanas


cuadradas que suponen casi el 31 % del total del suelo con calificación global
residencial (i>36, 37). Una plaza cerrada—que debería formalizarse a través
de un Concurso específico—es el punto de arranque del parque zigzagueante
que en este sector, se formalizaría como un “salón verde”, prolongándose
de forma más naturalizada en los polígonos superiores. Este Sector fue re-
diseñado con el mismo número de viviendas por Ricardo Bofill mediante
un Plan parcial fechado en Junio de 1993. Manteniendo el paradigma reticu-
lar y las manzanas cerradas, se fue a un esquema mucho más determinista,
donde el propio Plan Parcial define definitivamente la forma, altura e, incluso,

i>37, Planes Parciales Sectores 1 y 2,


1985. Imagen indicativa de manzana
residencial semicerrada con espacios li-
bres interiores privatizados. A. Vélez y S.
Escudier. i>37

i>36, Plan Parcial del Sector 2, 1985.


Plano de imagen (en violeta usos institu-
cionales, en azul claro docentes, en rojo
terciario de oficinas y verde claro espa-
cios libres privados anexos a parcelas
residenciales). i>36
162
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

coronación-cubierta, para cada edificio y cada manzana (i>38). Con base a


este Plan se construyó el conjunto en la segunda mitad de los 90’; mientras
que las manzanas del Sector 1 se erigen en la primera mitad de esa década con
proyecto de Antonio Vélez y Eduardo Martín (i>39, 40, 41, 42, 43).

i>38, Sector 2. Planivolumétrico vincu-


lante de ordenación. R. Bofill/Taller de
Arquitectura.
i>38

i>39

i>39, i>40, Plan Parcial Sector 1, 1985.


Ordenación en planta y volumetría in-
i>40 dicativa.
163
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>41

i>41, i>42, Sector 1. Manzanas cuadra-


das semicerradas construidas con
proyecto de A. Vélez y E. Martín, situ-
ación en 1996 y 2002. i>41

i>43

i>43, Sector 1. Axonometría y detalle de


planta de viviendas manzana cerrada y
bloque lineal. A. Vélez y E. Martín, 1990.
164
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

El Programa de Actuación Urbanística (PAU) y su desarrollo por Planes Parciales


para el Sector 8 A (antiguos polígonos 7,8 y 9). La generalización de una retícula
libre de manzanas semicerradas en torno al parque lineal, 1993-2002

La situación a comienzos de los años 90’ del siglo XX sigue siendo de


indefinición e incertidumbre en lo que respecta al diseño de detalle de las
supermanzanas situadas al Norte de las meridionales (al Norte de los bule-
vares Antonio Machado y Blas de Otero), cuyos planteamientos definitivos
acabamos de comentar.

Entre 1993 y 1994, un equipo formado por los arquitectos Bajo de Murguía,
Vélez Catraín y López de Lucio, va a redactar un PAU para un sector in-
tegrado por tres supermanzanas de propiedad municipal que abarcan 76,30
Has con capacidad para 3.965 viviendas; lo que supone una densidad media
próxima a 60 viv/Ha (descontando el viario arterial perimetral), que se eleva a
70 viv/Ha si no se contabiliza el resto del viario y de los equipamientos de
Sistema General. A la vez que el PAU se redactan los 3 Planes Parciales que
desarrollan en detalle sus determinaciones (i>44, 45). La ejecución de la ur-
banización y la construcción de la mayor parte de los edificios (excepto al-
gunas parcelas de equipamiento aún vacantes a finales del 2011) se realizará
entre 1995 y 2002.

La decisión de más calado consiste en modificar la traza del parque zig-


zagueante que ya no puede iniciarse en el Sector 2 (lo elimina el diseño de Bo-
fill); ahora arrancará de una pequeña plaza ajardinada interior próxima al gran
eje N-S, Portal de Foronda; para desde allí dirigirse hacia el Oeste, atravesar
Duque de Wellington, bordear en curva la parcela destinada a uso deportivo
(vacante todavía) y, girando hacia el Norte bordear la calle Pamplona, de traza-
i>44, Ordenación de conjunto del Sector
2 (modificado por R. Bofill) y de los tres
Planes Parciales desarrollo del PAU del
Sector 8A, 1994.

i>45
i>45, Maqueta de volúmenes indicativa
de la ordenación de los tres Planes Par-
ciales del Sector 8A: obsérvese el parque
zigzagueante, las manzanas residenciales
cerradas o semicerradas y las torres bor-
deando la calle Pamplona y el frente del
i>44 parque.
165
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

do curvilíneo, atravesar el bulevar de Landaberde y dirigirse hacia la última


banda de polígonos de Lakua, ya en contacto con el Parque del Zadorra.
Como se ha dicho, todo el espacio verde público se integra dentro del parque
zigzagueante; no existen imprecisos espacios libres interbloque, tan solo algu-
nos cortos tramos viarios de carácter peatonal que completan la retícula viaria
libre interior a los 3 polígonos . “Libre” en el sentido de que no definen man-
i>46, Ejemplo de distribución en planta zanas iguales a intervalos constantes, como sucede en los Ensanches clásicos.
de manzana semicerrada con edificación
perimetral y espacios libres de manzana
De igual manera las distintas manzanas edificables—a veces divididas en dos
privatizada. zonas de ordenanza edificatoria diferente—tienen dimensiones y proporcio-
nes variables, siempre dentro de una métrica que apuesta por dimensiones
razonablemente bajas (entre media hectárea y una hectárea para las de tipo
residencial) que faciliten su promoción unitaria o, a lo sumo, repartida entre

i>47, Manzanas semicerradas en parcela


propia en el polígono L-08.

dos promociones (i>46, 47).


Se intenta recuperar el carácter urbano de los bulevares perimetrales de 32 m
de sección, herencia del diseño inicial del Actur. Se obliga, especialmente a lo
largo del eje A.Machado-Blas de Otero, a que las fachadas coincidan con las
alineaciones exteriores de las manzanas, tengan una altura de cornisa constan-
te (6 plantas) y cuenten con soportales y con un zócalo comercial continuado
(i<48, 49). De esa manera, ese eje se ha convertido en una referencia para la
vida urbana del Actur, reforzado por el Centro Comercial en la esquina con
Duque de Wellington, cuyas discretas dimensiones permite la coexistencia en-
tre ambos formatos. También se pretendió configurar una fachada urbana
multifuncional a lo largo del lado edificado de la calle Pamplona (i>50): edifi-
cios lineales en altura, soportales de doble altura y actividades no residenciales
en las plantas baja y primera de todos ellos, permitiendo que esos aprove-
chamientos alcanzaran el fondo total disponible de parcela. La apuesta para
convertir la calle Pamplona en un eje de descentralización terciaria—pequeñas
y medianas oficinas o instituciones atraídas por la proximidad de las oficinas
del Gobierno Vasco—, aún no se ha concretado en la realidad, aunque los
contenedores edificados están disponibles hace años.

La totalidad de los espacios libres de las diferentes manzanas residenciales es


de carácter privado, constituyendo pequeñas zonas ajardinadas que propor-
cionan un paisaje agradable y controlado a las viviendas de cada parcela/pro-

166
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

i>48, Perspectiva acera Norte calle Blas


de Otero. Abril 2008.

i>49, Perspectiva Duque de Wellington.


Abril 2004.

i>50, Bloques longitudinales altos sobre


bloque comercial doble altura, calle Pam-
plona. Abril 2004.
167
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

moción. Las alturas de los edificios son moderadas 4 o 5 plantas salvo en el eje
que reseñábamos, las viviendas en su mayor parte son pasantes organizadas
en bloques lineales, en L o en U, que definen con claridad el perímetro de las
parcelas y las manzanas sin acabar de cerrarlo del todo (salvo alguna excep-
ción). También se han edificado bloques en H, obligados por las Ordenanzas
a estar dispuestos en dirección N-S para garantizar sol de mañana o de tarde
para cada vivienda.

Es interesante señalar como algunos arquitectos de prestigio interpretan de


manera excesivamente literal y con escasa sensibilidad urbanística las previ-
siones del planeamiento. Me refiero en concreto a las 168 viviendas sociales
diseñadas por los arquitectos Ercilla, Campo y Patxi Mangado, en una amplia
parcela que ofrece sus lados cortos al bulevar de Landaberde y a una franja
verde que conduce al parque zigzagueante (i>51). Esas fachadas, de alta sig-
nificación urbana —los frentes a una zona verde y a una de las vías arteriales
básicas del Actur—, se tratan como paramentos absolutamente ciegos. Sin
ningún local comercial (que, sin embargo, sí se han previsto en las promo-
ciones colindantes de arquitectura supuestamente más “vulgar”), sin ningún
portal, sin ninguna ventana, balcón o mirador, a pesar de que uno de tales
frentes mira hacia el Sur (i>52, 53, 54). Las plantas son discretos ejemplos de
bloques en H en formación lineal, con los patios interiores y las medianerías
Norte acristalados en atención al clima alavés (i>55).

i>51, 168 Viviendas Sociales en el


polígono L-09 de Lakua. i>51

i>51
168
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

i>52, i>53, Fachada Sur y calle transver-


sal, edificio Ercilla, Campo y Mangado.

i>54, Fachada Norte a bulevar Landa-


berde, edificio Ercilla, Campo y Manga-
do.

i>52

i>53

i>55

i>55, Edificio Ercilla, Campo y Manga-


i>54 do.diferentes tipos de plantas.
169
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Conclusiones

La historia de estos 5 kilómetros cuadrados de trama urbana, proyectados y


construidos a lo largo de 35 años, es muy representativa de los avatares del
diseño residencial español contemporáneo: de su evolución desde el bloque
abierto sin parcela propia a las manzanas semicerradas y privatizadas (i>56,
57). La excesiva dotación de zonas verdes y de equipamientos generales, a
los que se deben sumar los que reglamentariamente proceden de las cesio-
nes obligadas a nivel de Plan Parcial, han sido determinantes en disminuir la
compacidad y las densidades poblacionales resultantes. Es decir, en forzar el
carácter en cierto modo “suburbano” de esta gran actuación que realmente
es una extensión de la ciudad: la intersección de Duque de Wellington con
Blas de Otero, el centro simbólico del Actur, dista poco más de 1.000 m del
arranque de la Avenida Gasteiz, verdadero eje cívico de la ciudad de los años
60’ y 70’, y poco más de 2.000 m de la Plaza de la Virgen Blanca, hito urbano
principal de la ciudad.

Sin embargo las reordenaciones efectuadas a lo largo de los años 80’ y 90’ del
s XX han mejorado sensiblemente la calidad urbana del Sector. Cuando se
consolide definitivamente y se ocupen los nichos terciarios y dotacionales aún
vacantes, Lakua se convertirá en una parte diferenciada pero homologable de
la ciudad.

i>56, Foto aérea del sector central del


Actur Lakua a finales de 2009. Se ob-
servan las manzanas semicerradas y el
parque zigzagueante procedente de la
ordenación de 1994.

170
El ACTUR LAKUA en VITORIA-GASTEIZ, 1971-2000

i>57, Plan Parcial Salburúa Norte.


Avance de Ideas de 1999 (Ruiz de
Ocenda y I. Usandizaga), desarrollo del
nuevo Plan General de 1999. Obsérvese
la retícula de manzanas semicerradas
compuestas por dos bloques de vivien-
das en dirección Este-Oeste y un espacio
libre privatizado intermedio.

Referencias y bibliografía básica


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de 1977”, Arquitectura/ COAM, nº 208-209, pp13-70.
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Urbana”, Documento de Aprobación Definitiva, varios tomos.
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nación de los polígonos L-07, L-08, L-09 y L-10 de Lacua en Vitoria” , Ciudad y Territorio,
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----CAPEL, Horacio (1975), “Capitalismo y morfología urbana en España”, Los Libros
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----LÓPEZ DE LUCIO, Ramón (1992), “Orígenes y reordenación del Actur Lakua en Vi-
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pp+Anexos.
171
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

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El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988

8 El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988


Experiencias de transición entre el bloque abierto y la manzana

El Plan General de Madrid de 1963 y su desarrollo normativo de detalle en las


Ordenanzas Municipales de la Edificación de 1972 consagran la “edificación
abierta”—los bloques exentos con espacios libres intermedios—como tipo
edificatorio de referencia en la periferia municipal exterior a las Rondas del
Plan Castro y, sobre todo, hacia fuera de la M-30 (i>00). Va a ser un peculiar
programa público de erradicación del chabolismo (i>01) y de sustitución de
los barrios de iniciativa oficial de los 50’ más precarios y en peor estado, el
que se plantee (con diferente énfasis según los casos) la superación del para-
digma de grandes supermanzanas con repetitivos bloques exentos inmersos
en teóricas zonas verdes. Esta operación, que se desarrolla básicamente en-
tre 1978 y 1985, será un interesantísimo laboratorio de diseño urbano y de
innovación residencial, en cierta forma paralelo al que se ha relatado en el
capítulo anterior para el Actur Lakua en Vitoria. En él trabajarán un buen
número de representativos arquitectos y arquitectos-urbanistas madrileños,
de hecho buena parte del recambio generacional de los que habían diseñado y
construido los Poblados de la etapa anterior durante los años 50’ del siglo XX.
Como afirmaba en otro lugar (R. López de Lucio, 1999, pág. 141), “Pese a
trabajarse en condiciones muy difíciles (constreñidos a territorios acotados, a veces muy ocu-
pados, teniendo que manejar densidades altas y una reglamentación urbanística prefijada, la
Ordenanza 3 de Edificación Abierta), se ha intentado reformular el modelo tradicional de
bloques en paralelo o las artificiosas disposiciones de bloques y torres sueltas. Se produce un
indudable interés en recuperar las alineaciones mediante la edificación, en configurar calles,
avenidas o plazas que produzcan espacios urbanos reconocibles, incluso en algunos casos se
hacen intentos de reformular las ordenaciones en manzana cerrada, forzando la Ordenanza
de aplicación (...). En conjunto el Programa ( de Barrios en Remodelación) constituye
una clara transición hacia lo que será la etapa posterior, los nuevos Ensanches generados
por el Plan de 1985 (...)” .

Después de una breve semblanza del Programa en su conjunto se analizarán


algunos de los casos más representativos y que mejor dibujan la transición de
que venimos hablando y sus distintas etapas.

i>01, Programa de Barrios en


Remodelación. Imagen hacia 1982, in-
fraviviendas de una planta y nuevo blo-
que del Programa.

i>00, Calificaciones de uso / tipo edifi-


catorio del Plan General de Madrid de
1963; el color naranja indica “Residencial
00, bloque abierto”.
173
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El Programa de Barrios en Remodelación, Madrid 1976-1988

i>02, Localización de actuaciones de re- En el Madrid de los 70’ aún persiste el chabolismo y los barrios de infravi-
modelación en Madrid, 1978-88. vienda (viviendas, habitualmente autoconstruidas, sin cimentación ni suminis-
tro de agua, alcantarillado, etc.). Las estadísticas señalan un total de más de 35
mil chabolas en 1973, bastante por debajo de la cifra record de 1961 (58.530),
pero todavía una cantidad abultada para una ciudad que empieza a querer
emular a las grandes capitales europeas.

Pero a esta realidad hay que sumarle la ínfima calidad y los problemas con-
structivos y de estabilidad (arcillas expansivas, etc.) de una parte significativa
de las actuaciones públicas de los años 50’ y primeros 60’ (Poblados de Absor-
ción, Mínimos, Agrícolas, Dirigidos, Unidades Vecinales de Absorción, etc.).

A esta situación objetiva se añade el surgimiento de un fuerte movimiento


asociativo vecinal que plantea sus reivindicaciones en un momento político
muy sensible, los años inmediatos a la muerte del general Franco en plena
transición hacia la democracia. En 1968 se había creado la primera Asociación
de Vecinos en Palomeras Bajas; después de un decenio de movilizaciones y
protestas se legalizarán en 1977 sesenta Asociaciones. Una contante de las rei-
vindicaciones es el derecho a una vivienda digna y el realojamiento “in situ”,
es decir, en los suelos ocupados por los tejidos de infravivienda y los barrios
de los 50’ deteriorados.

En esta situación se produce la Orden Comunicada del Ministerio de la


Vivienda de 24 de Mayo de 1979, verdadero origen del Programa de Barrios
en Remodelación que se desarrollará a partir de ese mismo año. Afectará a 29
actuaciones dentro del municipio de Madrid que se van a desarrollar sobre casi
8 km2 albergando 38 mil nuevas viviendas (i>02, 03). Es indudable el carácter
“simbólico” de la Operación: Madrid como hito de las movilizaciones urbanas del re-
ciente movimiento asociativo(...). Se ha hablado de la “deuda social”( M. Paredes, 1983),
de la factura que presentan los sectores sociales más inquietos y organizados en el momento
de acceso a la democracia, insistiendo siempre en el particularismo de una operación ceñida
a una ciudad y a un momento histórico concreto (R. López de Lucio, 1999, pág. 139).
Podríamos hablar de una “doble transición”: la de orden político, que se acaba
de evocar y que explicaría la voluntad institucional y los cuantiosos medios
económicos puestos a disposición de la operación, y la de carácter disciplinar
a la que nos referíamos arriba y que se describirá en los ejemplos selecciona-
dos.

Para terminar este breve apunte sobre el Programa de Barrios en Remo-


delación solo falta caracterizar los distintos tipos de actuación que incluye:
----actuaciones sobre suelo vacante o semivacante para absorber y concentrar
la población de núcleos chabolistas y/o de infraviviendas próximos. Por ejem-
i>03, Cuatro actuaciones de plo, Cornisa de Orcasitas y Palomeras Sureste.
remodelación integral en el Sur de ----remodelaciones “in situ” de parcelaciones marginales: Pozo del Tío Rai-
Madrid: arriba, en el centro, Cornisa mundo o Meseta de Orcasitas.
de Orcasitas (manzanas cerradas de ----remodelaciones “in situ” de colonias o poblados de promoción pública,
promoción unitaria); abajo (de izquierda
a derecha), Poblado Dirigido Orcasitas,
Orcasur o Gran San Blas H.
Meseta de Orcasitas y Orcasur. En medio, ----remodelaciones dispersas combinadas con actuaciones de reforma
parque de Pradolongo (imagen de 1997). interior: Tetuán.

174
El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988

02

03

175
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Orcasur, 1977-87: la continuidad del modelo de ordenación en base a bloques estre-


chos perpendiculares a los trazados viarios. L. Azurmendi, M. e I. de las Casas, F.
J. Saénz de Oiza, P. Carvajal y J. Montes, J. A. Corrales y A. Rolando Ayuso, R.
Aroca, Mª Gómez Carballo y equipo.

La actuación de Orcasur, al Sur de la Avenida de los Poblados, supone la


remodelación integral de tres antiguas (1954) y pobrísimas realizaciones del
Instituto Nacional de la Vivienda: los Poblados Mínimo, Agrícola y de Absor-
i>06, Orcasur. Axonométrica. ción, tres pequeños conjuntos de reducidas viviendas unifamiliares adosadas
los dos primeros y de bloques estrechos de 3 plantas el tercero.

La remodelación va a mantener, mejorando su sección, una vía en forma de


horquilla—la Avenida de Orcasur—que facilita el acceso y la salida del barrio
desde la Avenida de los Poblados. En el espacio central, entre las dos ramas
de esa Avenida, se situarán los principales equipamientos colectivos así como
una amplia plaza. Sólo en la parte Norte se incluirá uno de los nuevos grupos
i>07, Orcasur, Planta de una pareja de de vivienda, encargado a Saénz de Oiza, un convencional conjunto de seis
bloques de M. e I. de las Casas. bloques estrechos de 4 plantas orientados, como la práctica totalidad del resto,
en dirección Este-Oeste, paralelos por tanto a la Avenida de los Poblados
(i>04, 05).
i>04, Orcasur; usos, tipos edificatorios
y alturas.

i>05, Orcasur, vista aérea desde el Sur;


en primer término, grupo de los herma-
nos Casas y torres de R. Aroca.

04

08

i>08, Orcasur, Grupo hermanos Casas,


patio interior; pareja de bloques estre-
chos enlazados por vigas celosía. 05

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El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988

En este sentido se puede considerar la actuación de Orcasur como una


de las que de manera más fiel, dentro del programa de Barrios en Remo-
delación, va a continuar los parámetros compositivos de la arquitectura y el
urbanismo racionalista de décadas anteriores (i>06). Obligada, por otra par-
te, por la calificación de la zona como de edificación Abierta, Ordenanzas
3 grado 3º, por parte del vigente Plan General de 1963. Pero, no obstante, van
a aparecer sutiles alteraciones que, aparte de la indudable mejor calidad de las
viviendas, anuncia la nueva época:

----por ejemplo, uno de los grupos construidos más extensos, toda la banda
occidental del nuevo barrio entre la Avenida y el trazado ferroviario, se ordena
mediante una serie de 10 estrechas y alargadas manzanas de tan solo 6.500 m2
de superficie (por tanto muy lejos de las clásicas supermanzanas de varias hec-
táreas de realizaciones de los 50’ y 60’, como el Gran San Blas, Moratalaz, etc).
Cada una de esas manzanas contiene en su extremo Oeste una torre (proyecto
de R. Aroca , i>11, 12), y en el resto dos parejas de estrechos bloques de 3
plantas que se unen por medio de vigas en celosía o de arcos de obra, de-
jando entre sí un estrecho patio privatizado que se destina a aparcamiento
de residentes en planta semisótano; es decir, dos pequeños bloques-manza-
na delimitados por las aceras ajardinadas que delimitan la manzana matriz
(i> 07, 08, 10). Este conjunto de 216 viviendas se proyecta por Manuel e Igna-

11
i>11, Orcasur, torres de R. Aroca, plan-
tas.
i>09, Avenida de Orcasur, a la izquierda
parejas de bloques de M. e I. de las Ca-
09 sas con comercio en la planta baja de los
cio de las Casas. Sus testeros a la Avenida tienen locales comerciales en planta testeros.
baja y alguna pequeña ventana rasgada que refuerza su carácter de fachada, a i>10, Calle transversal a la Avenida
diferencia de los adustos testeros ciegos de Oiza en la acera opuesta (i>09). Orcasur, grupo M. e I. de las Casas.
Observar la amplitud de la sección de
----parecida disposición (manzanas alargadas de discretas dimensiones y pare-
la acera ajardinada que contrasta con la
jas de bloques en paralelo) ostentan los grupos de Mª Gómez Carballo y su pequeña dimensión de la pareja de blo-
equipo y de Pablo Carvajal y Juan Montes en la banda oriental del barrio; este ques de viviendas.
último con el refinamiento añadido de combinar bloques de altura moderada i>12, Orcasur, torres de R. Aroca y calle
y viviendas pasantes en el costado Norte de cada pareja y una fila de adosados límite Oeste.

10 12

177
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

de dos plantas hacia el Sur (i>13).


----el conjunto del barrio se configura así como una retícula de manzanas
alargadas en la que apenas se aprecian los clásicos espacios libres interblo-
que, más bien tranquilas calles (quizás sobredimensionadas en algunos casos),
delimitadas por fachadas construidas a lo largo de ellas. El mayor problema
del conjunto radica en su aislamiento (funciona como una auténtica “isla”,
encerrada entre la M-40, el trazado ferroviario, la carretera de Villaverde y la
Avenida de los Poblados), efecto que se agrava al fraccionar en cuatro seg-
mentos el nuevo barrio dada la disposición que se adopta para las grandes
piezas de equipamiento.

i>13, Orcasur, plantas tipo y ático de los


bloques de Montes /Carvajal. Observar
el fondo del bloque, más grande de lo
habitual en vivienda pasante que obliga
a disponer un pequeño patio interior que
ilumina cocinas y un espacio amplio de
acceso a dormitorios.

El Pozo del Tío Raimundo, 1977-1985: la reconstrucción de una retícula de calles


y manzanas de edificación semicerrada. J. Vizmanos, J.F. Adiego, R. López de
Lucio, A. Vélez, Mª.A. Puentes, C. Maldonado, M. Renta y A. Grande.

El Pozo del Tío Raimundo supone la remodelación integral de una barriada


marginal, en la frontera con el chabolismo, crecida en los años 50’ a partir de
un elemental proceso de parcelación de suelo no urbanizable y su cesión a
cambio de medio de módicas cuotas mensuales a inmigrantes de procedencia
andaluza en su mayor parte (i>14).

Por supuesto el barrio no contará con agua corriente ni con alcantarillado


hasta 1969, en vísperas de su completa transformación. Un agravante era que
el Plan General de 1963 había diseñado sobre él—mecanismo que llegó a ser
habitual como forma expeditiva de eliminar la infravivienda—, un nudo de la
red arterial de autovías urbanas, precisamente la intersección entre la Avenida
de Entrevías y la futura M-40.

Al conseguir ser incluido en el Programa de Barrios en Remodelación, se re-


dacta un Plan Parcial en 1977 que libera las dos terceras partes del barrio de la
afección de dicho nudo (más tarde será eliminado por completo) (i>15). En
base a ese Plan se redactará en 1978 un Estudio de Detalle que orientará la
construcción de la 1ª fase (i>16, 17); para la 2ª fase se aprobará en 1981 una
Modificación del Plan Parcial; en todo caso la Ordenanza de aplicación será la
nº 3 de Edificación Abierta.

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El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988

i>14, Pozo Tío Raimundo, situación


hacia 1976, calle e infraviviendas.

14

i>15, Pozo Tío Raimundo; usos, ti-


pos edificatorios y alturas. Obsérvese
el carácter accesible al público de los
pequeños patios de manzana.

i>16, i>17, Primera fase de la


remodelación del Pozo del Tío Rai-
mundo, hacia 1980; los nuevos bloques y
torres ocupando las parcelas vacantes de
15 la antigua parcelación marginal.

16 17

179
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Esta actuación se puede leer como un paso más en la separación respecto de


los dogmas de la compositiva moderna (i>18, 19):
----el barrio se diseña como una retícula de manzanas, de formas y tamaños
diferentes (casi todas comprendidas entre media y una hectárea), como recur-
so para aprovechar los trazados y los vacíos preexistentes, ya que la actuación
se ejecutó por fases, sin desplazar a una sola de las 2.000 familias residentes
en el viejo Pozo.
----las manzanas se configuran siempre con edificación perimetral de forma
i>19, Axonometría edificaciones resi- que las calles resulten claramente definidas y que la práctica totalidad de los
denciales de las fases primera y segunda accesos—portales y entradas a las unifamiliares adosadas—se realicen a través
del Pozo del Tío Raimundo. de ellas (i>21, 22).
----sin embargo los tipos edificatorios utilizados sí pertenecen claramente a la
tradición moderna, combinándose además los diferentes prototipos básicos
preconizados por aquella: torres en altura de 4 viviendas por planta (i>23),
bloques estrechos de 4 plantas, unifamiliares adosados de dos plantas con
patio-jardín trasero y superposiciones lineales de dúplex, los inferiores con
patio-jardín privado y los superiores con terraza. (i>24)
----en cada manzana se combinan los distintos tipos: la torre, con bajos co-
merciales rodeados de espaciosas aceras, dando frente a los ejes viarios prin-
cipales; el bloque estrecho de 4 plantas en forma de U rematando el extremo
opuesto de la manzana; los unifamiliares con jardín y las superposiciones de
duplex configurando los lados largos. (i>20)
---- en el Proyecto de Urbanización de la 2ª fase, diseñado por Antonio Vé-
i>23, Planta de una torre de la segunda lez, el espacio libre interior de cada manzana se privatizaba para el uso ex-
fase. Viviendas de cuatro dormitorios. clusivo de los residentes en cada manzana; de esa forma los únicos espacios
i>18, Foto aérea del Pozo del Tío Rai- explícitamente públicos serían las calles arboladas, las plazas y los entornos
mundo hacia el año 2000. Vista desde el inmediatos de las diferentes torres: desaparecía por completo el espacio in-
Este.

18

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El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988

terbloque residual, el más problemático en los barrios de décadas anteriores,


como se ha señalado repetidamente. Sin embargo una modificación en el mo-
mento de la ejecución convirtió esos pequeños interiores de las manzanas en
espacios de acceso libre: hasta hoy tales lugares son los más marginados, peor
conservados y menos utilizados de todo el barrio (i>24).
----mientras que las plazas ajardinadas previstas en el Plan Parcial se situaban
siempre en las intersecciones de las vías principales y tenían tamaños discretos
(entre 2.000 y 4.000 m2)—eran simples extensiones de las aceras de 5 metros
arboladas—, en el proyecto de ejecución definitivo se produjo una notable
alteración. Una de esas 3 plazas se recintó convirtiéndola en un auditorio al
aire libre (de utilización muy escasa), apareciendo un cuarto espacio libre, una
plaza asoportalada interior, teóricamente rodeada de comercio en las plantas
bajas de los edificios residenciales. Una clara referencia a un pasado rural (la i>20, Pozo del Tío Raimundo. Análisis
de los usos del suelo en planta baja de
“plaza del pueblo”) que nunca resultó muy convincente para alguno de los
tres manzanas (gris, residencial; rojo, co-
técnicos que participamos en esta actuación. mercial; amarillo claro, aceras y peatonal
público; amarillo oscuro, libre privado en
Con la perspectiva de las casi tres décadas transcurridas, se puede afirmar proyecto).
que las elecciones que se acaban de señalar han funcionado correctamente, i>21, 22, Imágenes de dos calles de la se-
aportando un paisaje urbano digno, a la vez que variado en sus volúmenes y gunda fase de la remodelación del Pozo.
opciones tipológicas. Una clara transición hacia un espacio urbano de calles,
configuradas por edificios de diferente altura (uniformados por el uso con- i>24, Un patio interior de manzana
stante del ladrillo rojo), vehículos aparcados en batería, amplias aceras arbola- accesible. A la izquierda duplex super-
das, portales y algunos comercios en planta baja. puestos, el de abajo con patio privado.

20 21

22 24

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Palomeras Sureste, 1976-1988: la reconstrucción de un distrito urbano peri-


férico en base a una retícula libre de calles que definen manzanas soporte de
poderosas volumetrías residenciales. Los grupos de C. Ferrán-F. Navazo y de
P. Carvajal-J. Montes

Este caso no se trata, como los dos anteriores, de actuaciones medianas sino
de una importantísima iniciativa que remata un distrito urbano completo (Pu-
ente de Vallecas), extendiéndose a más de kilómetro cuadrado y medio de
superficie (155 Has) que acogen 14.371 viviendas, una auténtica población de
tamaño medio (50 mil habitantes) y elevada densidad promedio, 93 viv/Ha
(i>25).

En terrenos libres en su mayor parte, calificados para Edificación Abierta por


el Plan de 1963, en los que se han venido construyendo pequeños grupos de
vivienda en la década de los 60’ por la irregular técnica de los “volúmenes a
cuenta” (a cuenta del posterior y reglamentario Plan Parcial), se va a redactar
un Plan Parcial en 1970/76, desarrollado por un gran Estudio de Detalle en
1979 (Manuel Paredes, Fernando Prats, Mario Muelas y equipo de AUIA).
Este último diseñará el conjunto de los trazados viarios, las diferentes manza-
nas edificables o destinadas a equipamiento público, así como las reglas edifi-
catorias y las superficies edificables máximas en cada una de aquellas. Parte del
sector se reserva para la iniciativa privada en compensación por terrenos que
no son de titularidad pública, pero el grueso de la operación tendrá carácter
público a cargo de las sociedades OREVASA (Ordenación y Realojamiento
de Vallecas SA) y VISOMSA (Viviendas Sociales de Madrid SA). Y servirá
para realojar a la mayor parte de la población que todavía en los 70’ del siglo
XX habitaba en las infraviviendas autoconstruidas en las parcelaciones peri-
féricas que cubrían la zona de Palomeras Bajas, no muy distante, donde, ya al
final de la década de los 80’, se producirá uno de los “nuevos ensanches” de
mayor interés, Madrid-Sur (ver capítulo 9).

El planeamiento de 1979 diseña una poderosa infraestructura viaria que de-


fine los grandes ejes de la zona: la Avenida de Pablo Neruda—prolongación
del eje Arturo Soria-Hermanos García Noblejas—, límite Noroeste del Sec-
tor; la preexistente Avenida de la Albufera; la Avenida de Miguel Hernández,
límite con el extenso parque lineal de Palomeras Sureste que distancia el bar-
rio de la nueva M-40 y la Avenida de Rafael Alberti, verdadero eje central
del nuevo sector. Junto con el resto del sistema menor de calles, se definen
manzanas de tamaños discretos y formas muy variadas, incluyendo las que
recogen los antiguos grupos de bloques de altura moderada en paralelo (que,
por cierto, se reurbanizan de forma que entre cada dos bloques se produzca
una pequeña calle que facilite acceso rodado y aparcamiento en superficie)
(i>26, 27). La voluntad de rescatar una gran parte del sector para zonas verdes
(además del gran parque lineal se disponen otras dos extensas zonas verdes
interiores, los Campos del Toro y de la Paloma) y de equipamiento se debe al
intento de mitigar los deficits de equipamiento público que se producen en
el resto del distrito de Puente de Vallecas. La consecuencia es que el suelo
residencial habilitado se restringe a un mero 28% (43,50 Has) de la superficie
total del Sector, forzando una edificabilidad neta media muy elevada, 3,92 m2
construidos por m2 de suelo residencial. Este parámetro es el que originará
las altas y anchas volumetrías que se acabarán construyendo en esas manzanas
182
El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988

i>27, Palomeras Sureste: axonometría de


la edificación residencial. Se advierte el
contraste entre las grandes volumetrías
de la operación de remodelación de fina-
les de los 70’ (grupos J. L. de Miguel, C.
Ferrán-F. Navazo, P. Carvajal- J. Montes,
M. e I. de las Casas y Junquera-Pérez-
Pita) y los pequeños bloques de cuatro /
cinco plantas de los 60’.

i>26, Palomeras Sureste. Maqueta del


sector; abajo a la derecha el grupo de
P. Carvajal-J. Montes; en el centro el de
C. Ferrán-F. Navazo.

i>25, Palomeras Sureste: el Sector


completo rodeado por el Parque Lineal
de Palomeras; en rojo, el viario arterial.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

(téngase en cuenta que 4 m2/m2 equivale a macizar a 4 plantas el 100% de la


superficie útil de cada manzana/parcela residencial; o a 10 plantas el 40% de
dichas parcelas). Se precisarán edificios en altura, de 10 a 12 plantas, que sean
variantes del bloque ancho con viviendas de orientación única (v.g., torres de
4 viviendas por planta conectadas por los tendederos de las cocinas para for-
mar agrupaciones compactas, solución elegida por José Luis de Miguel y su
equipo, i>28). Se describirán únicamente, por economía de espacio, dos de las
soluciones más interesantes:
----el grupo de Pablo Carvajal y Juan Montes, situado al Noreste del sector, en
torno a una calle curva (Rafael Fernández Hijicos), que reproduce la curvatura
del parque lineal en la zona donde se conectan la M-40 y la A-3 (i>29). Los
arquitectos adaptan a las prolongadas y estrechas manzanas de que disponen
una agrupación formada por dos torres en altura (12 plantas) conectadas por
los tendederos con un bloque lineal estrecho de 9 plantas. Se forma así una
especie de U abierta hacia la calle interior (i>30, 31); el pequeño espacio libre
que comprende cada U es de acceso libre, pero al disponerse ligeramente
sobreelevado en relación con el nivel de la calle, se señala su carácter semi-
privado, diferenciándole con claridad de la red de calles y aceras. Efecto que
se complementa al localizar algunos locales comerciales en los bajos de las
torres en contacto directo con la calle F. Hijicos. La altura de los edificios de
este conjunto se diluye dado su contacto directo con amplias zonas verdes (el
parque lineal al Noreste y el Campo del Toro al Suroeste (i>32).
----el grupo de Carlos Ferrán y Fernando Navazo, situado en torno al eje de
Rafael Alberti, es también paradigmático. Los arquitectos optan por un con-
junto de pequeñas semimanzanas cerradas (en torno a 2.600 m2 de superficie),
formadas a su vez por dos Eles de lados iguales muy próximas entre sí (i>33,
34). La edificación las bordea por tres de sus costados y se organiza por medio
de un bloque ancho con multitud de minúsculos patios abiertos a fachada. Las
viviendas son de orientación única en la práctica; los dormitorios se disponen
en los volúmenes salientes mientras los estares se colocan al fondo de los
patios, lo que hace su iluminación y soleamiento mediocres. Los reducidos
patios de manzana, abiertos siempre por uno de sus lados, se disponen so-
breelevados facilitando su apropiación comunitaria por los residentes en cada

i>30, Palomeras Sureste. Grupo de P.


Carvajal-J. Montes. Análisis de los usos
30
en planta baja (detalle).
184
El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988

i>28, Palomeras Sureste. Grupo J.L. de


Miguel; torres conectadas por tendede-
ros.

28

i>33

i>33, Palomeras Sureste. Grupo C.


Ferrán-F. Navazo. Análisis de los usos en
planta baja.
i>31, Palomeras Sureste. Grupo de P.
Carvajal-J. Montes. Planta de conjun-
to; detalle de un fragmento de la calle
Fernández Hijicos y dos manzanas en U;
planta tipo de viviendas de una manzana
en U abierta hacia la calle Fernández Hi-
jicos.

i>34, Manzana en U de C. Ferrán-F. Na-


31 vazo. Plantas baja y tipo.

i>29, Palomeras Sureste. Grupo de P.


Carvajal-J. Montes; perspectiva de la
calle Fernández Hijicos configurada por
las torres que rematan las composiciones
edificadas en forma de U.
i>32, Palomeras Sureste. Grupo de P.
Carvajal-J. Montes. Fachada exterior ha-
cia el Campo del Toro.
34

29 32

185
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

edificio. En las plantas bajas que dan hacia Rafael Alberti aparecen locales
comerciales, reforzados por algunos pequeños volúmenes exentos asignados
al mismo uso (i>35, 36, 37).
i>35, i>36, i>37, Manzana de C. Ferrán-
F. Navazo. Vistas hacia la calle Rafael Al-
berti (dos) y hacia el patio de manzana
sobreelevado.

35

36

37

186
El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988

Cornisa de Orcasitas, 1978-1982. El retorno al eje comercial continuo y a un tejido


formado predominantemente por manzanas cerradas, L. Calvo, L. Mapelli, E.
Leira y equipo CETA

Cornisa de Orcasitas es un pequeño grupo que remata hacia el Sur el tejido


de parcelaciones periféricas del distrito de Usera, asomándose al nuevo parque
de Pradolongo completado en 1991. Se extiende sobre poco menos de 10
hectáreas e incluye 1.096 viviendas. Su importancia sería reducida salvo por
ser el primer ejemplo de reintroducción, a comienzos del último cuarto del
siglo XX, de la manzana cerrada de promoción unitaria. El grupo sirvió para
absorber cuatro núcleos chabolistas próximos, liberando así el suelo para el
futuro parque (i>38, 39).

i>38, La cornisa de Orcasitas y su en-


torno. Usos del suelo y alturas de la edifi-
cación (naranja, 4 pl.; rosa, 7 pl.).

i>39, Cornisa de Orcasitas. Foto aérea


hacia 1990.
187
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El esquema organizativo es de gran sencillez y, a la vez, no esta exento de so-


fisticación. Se diseña una calle Oeste-Noreste, calle del Cristo de la Victoria,
que organiza el barrio configurando además un pequeño eje de vida cívico-
comercial en el límite Sur del distrito (i>40). Al Norte de este eje se dispo-
nen unas pequeñas manzanas que ofrecen un frente residencial continuo de
4 plantas, con bajos comerciales, a la calle; la parte trasera de estas manzanas
son pequeños módulos de planta baja que pueden alojar usos de almacenaje o
talleres, frecuentes en las calles de esa parte del distrito.

Mientras que al Sur de Cristo de la Victoria se dispone un conjunto de 7


pequeñas manzanas rectangulares (las mayores tienen una superficie ligera-
mente superior a los 6.000 m2), cinco de las cuales son totalmente cerradas ,
mientras que las de los extremos se abren hacia calle y parque (i>41, 43). Las
i>43, Cornisa de Orcasitas: esquema de manzanas ofrecen sus frentes cortos a la calle principal, dejando entre ellas
dos manzanas y su división en bloques y estrechas vías en fondo de saco o en bucle.
cajas de escalera.

Los 44 metros de anchura de tales manzanas permiten disponer un bloque


perimetral continuo de 12 m. de fondo que aloja viviendas pasantes con ac-
ceso a través de clásicas cajas de escaleras, sin ascensor, cuyos portales se
abren al patio de manzana ajardinado. Cada una de las manzanas de mayor
tamaño da cabida a 140 viviendas pasantes.

Los únicos (y significativos) aspectos que permiten datar en ese momento de


finales de los 70’ a estas viviendas, son el no disponer de aparcamiento subter-
ráneo dentro de la parcela (carencia que es la norma en el Programa de Barrios
en Remodelación), y el hecho de permitir, a través de sendos pasadizos, el ac-
ceso libre al patio de manzana tanto desde la calle Cristo de la Victoria como
desde el frente al parque (i>42). Pese a esto es claro el carácter semiprivado
de estos espacios, todavía hoy cuidadosamente ajardinados, espacios que, por
otra parte, sería muy sencillo cerrar con tan solo disponer una cancela metálica
en ambas aperturas (y portero automático en la que se abre a la calle principal).
Indudablemente el barrio se aproxima a lo que será el estandar generalizado
i>40, Cornisa de Orcasitas. Calle Cristo
de la Victoria. de diseño en la siguiente generación de actuaciones públicas y privadas, la de
finales de los 90’ del siglo XX (y paradójicamente, a través de un salto de siete
i>41, Cornisa de Orcasitas. Calle trans- décadas, a los Höfes vieneses que se reseñaron en otro capítulo).
versal hacia el parque de Pradolongo.

40 41
188
El PROGRAMA de “BARRIOS en REMODELACIÓN”, MADRID, 1976-1988

i>42, Cornisa de Orcasitas. Interior del


patio de la manzana (accesible desde la
calle).

Conclusiones

Desde luego solo se han reseñado en estas páginas cuatro casos de un uni-
verso que se extendió a 29 actuaciones dentro del municipio de Madrid.
Indudablemente hay otras más convencionales en las que los esquemas de
bloques abiertos y supermanzanas son aún referencias claras. Pero pienso que
se puede afirmar que los ejemplos expuestos son los que marcan la tenden-
cia. En primer lugar por su propia importancia y extensión (entre los cuatro
suman más del 50 % del total de viviendas promovidas). La recuperación de
retículas viarias mucho más densas y el consecuente fraccionamiento de las
antiguas supermanzanas en manzanas de tamaños más parecidos a los de lo
tejidos urbanos clásicos es también una clara tendencia en la mayoría de las
actuaciones (i>44) y, desde luego, en las 4 analizadas. Como lo es la recu-
peración de calles conformadas por fachadas edificadas de mayor o menor
continuidad y la drástica disminución de los espacios libres de acceso libre y
uso indiferenciado.

Sin embargo, como también sucedía en esa “otra tradición moderna” encar-
nada por Amsterdam y Viena, se continua en estas experiencias madrileñas de
finales de los 70’ y primeros 80’ el empleo de tipos edificatorios vinculados
a la arquitectura moderna, en particular las viviendas pasantes y la supresión
de los patios cerrados de parcela. Claro es que el tiempo transcurrido supone
que los tamaños medios de la vivienda crezcan notablemente hasta entornos
de 80/ 90 m2 por unidad; y que, en paralelo, se incremente el fondo edificado,
desde los antiguos 8-9 m. hasta los 11-12 metros: la clásica denominación de
“bloques de doble crujía” debe pasar a denominarse bloques de triple cru-
jía, destinándose la nueva crujía intermedia a vestíbulos, servicios ventilados
artificialmente, distribuidores, armarios, etc. Solo en los casos en que la den- i>44, Meseta de Orcasitas, 1976-84.
sidad/ edificabilidad bruta exigible es suficientemente elevada (como sucede Grupo J. Velles-A. Valdés; planta de cu-
en Palomeras Sureste), se recurre a tipos edificados menos ortodoxos, con biertas y sección. Un perfecto ejemplo
de “transición”: manzana cerrada con
viviendas de orientación única, etc; de igual manera que en los años 50’ y 60’ patio de manzana accesible rodeada de
se recurrió por idénticas razones al bloque en H. torres exentas.

189
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Referencias y bibliografía básica

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suburbio y el cambio de paradigma de ordenación de la ciudad: del bloque abierto a los nue-
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190
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

9 Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID,


SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL (BARCELONA)
Razones y límites del intento de retorno a la “ciudad canónica”

Ya hemos analizado en los capítulos precedentes las experiencias de la reor-


denación del ACTUR Lakua en Vitoria-Gasteiz (1977-2000) y del programa
madrileño de Barrios en Remodelación (1978-1988). En ambos queda claro
cómo la insatisfacción con el urbanismo surgido de la Carta de Atenas con-
duce progresivamente hacia la recuperación de retículas viarias definidas por
fachadas de edificios alineados a ellas y de la manzana cerrada o semicerrada.
La propuesta de Carlos Ferrán y Eduardo Mangada en el Concurso de 1977
para Lakua o la remodelación de Cornisa de Orcasitas a partir de 1978, son
ejemplos claros pero no únicos y ni siquiera los primeros.

Se podría recordar, por ejemplo, el Plan Parcial para el sector de San Martín
en Vitoria (1970), redactado por Carlos Ferrán y Eduardo Mangada con la
colaboración de Rafael Moneo, en particular toda su banda oriental formada
por una retícula de manzanas abiertas en forma de U, enfrentadas dos a dos
rememorando sin duda el paradigma de la manzana cerrada. O, unos años
después y también en Vitoria, el Plan Parcial de Ariznabarra (1975) y su
retícula de promociones unitarias en forma de U, ahora con el espacio libre
interior privatizado (E. Marimón).

Luis Calvo, Rafael Peñuelas y Luis Delgado (Ministerio de Obras Públicas y


Urbanismo-ITU, 1986), recuerdan otros casos tempranos, además de Cornisa
de Orcasitas y Pino Montano (1980): el Plan Parcial de Villa Román en Cuenca
(1979), el sector Vasco-Mallacina en Mieres (1981), la actuación Más Abelló/
INCASOL en Reus (1981) o diversas propuestas de ensanche de Planes Ge-
nerales de los primeros 80’, como fue el caso de los de Mollet del Vallés (i>1),

i>1, Cuatro fragmentos de propues-


tas de ordenación del Plan General de
Mollet del Vallés, Barcelona, 1981; sector
del Actur y sectores Noreste, Este y Sur.
191
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Tarragona, Gijón, Madrid o Majadahonda. Y afirman que ese volver la mirada


hacia atrás no se debe entender como un intento nostálgico de recuperación histori-
cista de la ciudad antigua, sino de un paso tendente a superar la reducción conceptual del
Movimiento Moderno (...), salvando de su corpus teórico todo aquello que significó avance
en la calidad de vida urbana, y que provenía en gran parte de la utilización de instrumentos
presentes en los mejores ensanches ordenancistas del siglo pasado y de principios de este (op.
cit., 1986, pág. 20).

En este capítulo vamos a analizar cinco experiencias que definirán líneas de


actuación para decenas de otras a lo largo y ancho de todo el país durante las
dos últimas décadas del siglo XX. En primer lugar el pionero proyecto de Pino
Montano en Sevilla (1980), seguido de los “nuevos ensanches” de Madrid-Sur
(1988) y Valdebernardo (1989) en Madrid, una actuación representativa del
Instituto Catalán del Suelo (INCASOL) en Martorell (1986-1993), para aca-
bar con un insólito ensanche de manzanas cuadradas abiertas en Santiago de
Compostela (1988).

Las razones del retorno; similitudes y diferencias respecto de los Ensanches históricos
de finales del s. XIX

A finales de los 70’ es indudable que las retículas de manzana cerrada de


los Ensanches significaban centralidad, calidad constructiva y prestigio social.
Mientras que los polígonos de supermanzanas y bloque abierto se identifi-
caban mayoritariamente con periferias mediocres y mal comunicadas, mar-
i>2, Planimetría de proyecto del En-
sanche del Este (Las Rosas) en Madrid, ginalidad social y urbanística, pobreza de medios materiales y de resultados
1990-91: 177 Has y 10.650 viviendas. construidos.
Trama reticular de manzanas y zonas
verdes en localizaciones específicas (sie- La inversión de los problemas que se han descrito en los capítulos anteriores,
te jardines urbanos).
en particular en los nº 4 y 5, darán lugar a las características del nuevo modelo
(i>2):

----así, frente a la proliferación de innumerables espacios libres mal definidos


y peor conservados, se optará por la recuperación de un espacio público claro
y bien delimitado, formado por calles y avenidas configuradas por las facha-
das de los edificios, y, en su caso, por jardines o zonas verdes específicamente
diseñadas como tales.
----en vez de la confusión y el desorden propiciado por los azarosos re-
corridos peatonales a través de grandes supermanzanas a la búsqueda de
repetitivos bloques exentos, se revalorizará el orden geométrico propiciado
por los trazados reticulares, la claridad y la facilidad de orientación.
----la disminución de los espacios públicos sometidos a crítica supondrá la
recuperación del parcelario y la adscripción de parcelas concretas a cada pro-
moción edificatoria, reinventando así los espacios libres de propiedad privada
(más bien comunitaria a nivel de los residentes en cada promoción)

Sin embargo esas innovaciones no van a suponer un retorno mecánico a


las formas, tipos edificados y tipos de vivienda de finales del XIX. Se va a
tratar más bien de una convergencia entre tradiciones más que de una
involución mimética. Van a confluir al menos tres tradiciones: la histórica
derivada de la ciudad decimonónica además de las que proceden del reformis-
mo centroeuropeo de entreguerras y del Movimiento Moderno. De la ciudad

192
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

histórica se va a tomar la trama reticular de manzanas de tamaño moderado y


la calle como espacio público básico. Del Movimiento Moderno se va a man-
tener la prioridad por el bloque estrecho de altura moderada y la vivienda de
doble orientación (vivienda pasante): de hecho la nueva manzana cerrada se
puede interpretar como un largo bloque de doble o triple crujía plegado dos o
tres veces. Y del reformismo holandés o vienés pervivirá la idea de la manzana
como unidad elemental de equipamiento: el jardín comunitario central, los
posibles aparcamientos bajo rasante, los locales de uso comunitario en planta
baja, etc. como equipamientos al servicio de la manzana completa.

Por otra parte, las diferencias entre el modelo de los “nuevos ensanches” y
los Ensanches históricos son importantes:

----aquellos tienen una posición periférica y se fragmentan en numerosas ini- i>3a


ciativas independientes, frente a la céntrica localización de estos y su carácter
de proyecto unitario y continuo (i>3 a, 3b)
----las densidades de los “nuevos ensanches” van a resultar notablemente más
bajas que las de sus homólogos del XIX (medias en torno a 55/ 65 viv/ Ha
frente a valores del orden de 150/ 200 viv/ Ha). Lo que se debe a su mucha
menor compacidad: fondos edificados de 12 m. frente a 24 m. o más, calles
más anchas, equipamientos públicos y zonas verdes públicas de mucha mayor
entidad, etc.
----en la mayor parte de los “nuevos ensanches”, la parcela coincide con la
manzana ya que se trata de promociones unitarias a nivel de la manzana com-
pleta (y ya no de pequeñas parcelas de varios cientos de metros cuadrados
para cada uno de los edificios entre medianeras independientes).
----las manzanas tipo van a ser bastante más reducidas, habitualmente entre
un tercio y media hectárea; lo que se debe al imperativo de racionalizar el uso
del suelo residencial disponible, ya que los fondos edificados son pequeños, i>3b
12 o 12,50 m. Si se dimensionaran manzanas de 90x90 m. o de 100x100, se i>3a, i>3b, Comparación de tamaños
producirían patios de manzana exageradamente grandes, del orden de 65x65 y formas de las manzanas entre la pro-
puesta de Ensanche Castro de 1859 y
o 75x75 metros; con lo que la densidad y la edificabilidad bruta de cada sector los principales “nuevos ensanches” pro-
se reducirían aún más. cedentes del Plan General de Madrid de
----las plantas bajas van a destinarse normalmente a vivienda, solo excepcio- 1985.
nalmente, a lo largo de algún eje viario principal, al uso comercial. A veces se
dispone en semisótano el aparcamiento comunitario, como mecanismo de
asegurar la privacidad de las plantas bajas residenciales y de facilitar el acceso
a los garajes.
----van a resultar muy frecuentes los accesos unificados en un solo punto
del perímetro de la manzana. Desde ese portal principal, donde se sitúan los
telefonillos, la portería, etc., se accede al patio-jardín interior y desde este a las
distintas cajas de escalera que vierten hacia ese patio. Los portales pasantes (a
calle y patio de manzana) son una excepción. Con lo que se acentúa el carácter
centrípeto, introvertido, de las manzanas. La consecuencia es evidente: un
notable empobrecimiento de la permeabilidad hacia el espacio público, en
particular en relación con el animado zócalo de portales y locales comerciales
típico de los Ensanches históricos.

193
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Pino Montano, una experiencia pionera de finales de los 70’, A. Cruz y A. Ortiz,
Sevilla, 1979-1981

Esta importante actuación pública se localiza sobre una superficie de 125 hec-
táreas situadas en la periferia Norte de Sevilla (i>4) y obtenidas a través de
expropiación por el Patronato Municipal de la Vivienda. En su totalidad se
destinará a alojar viviendas de protección oficial (VPO), un total de 8.044
unidades, lo que supone una densidad media de 64,20 viv/Ha.

Su relevancia deriva de ser la primera actuación de tamaño importante que


opta decididamente en España por el nuevo/ recuperado modelo de retícula
de manzanas.

Dado lo irregular de los límites del suelo disponible se reservan los bordes
i>4
i>4, Localización del polígono Pino para composiciones ad-hoc y parcelas de equipamiento, planteando el mo-
Montano (126 Has) al Norte del casco delo reticular estricto únicamente en el espacio central del sector. En este
urbano de Sevilla. se diseñan cuatro “supermanzanas” o “unidades vecinales” (más un frag-
i>5, Pino Montano, bordes y estructura mento de una quinta), de 330x76 metros (2,51 Has). Pero ese espacio se va
viaria. a fragmentar a su vez en 20 pequeñas manzanas de uso residencial (doce de
i>6, Pino Montano, diseño de la ac- 42x88 m. y ocho de tan solo 42x42m.), una banda central tres manzanas de
tuación: supermanzanas, manzanas 114x88 m destinadas a equipamiento y una cuarta, idéntica, a zona verde públi-
residenciales (rayado denso), manzanas
ca (i>5, i>6, i>7). Entre esas manzanas menores corre una retícula menor for-
de equipamiento (rayado) y zonas verdes
(punteadas). Obsérvese el clásico polígo- mada por calles de 12 m de sección (i>8, i>9, i>10, i>11). Un bulevar de 50 m.
no de los años 60’/70’ de bloque abierto de sección define el borde meridional del conjunto, incluyendo un andén de
en contacto con Pino Montano. 18 m. con cuádruple fila de arbolado.
i>7, Pino Montano, forma y tamaño de
las manzanas residenciales. Pese a la voluntad de privatizar parte del suelo libre (en cada manzana de
i>9, Patio de manzana en Pino Montano. 42x88 m. se forma un patio-jardín comunitario de unos 1.150 m2 (28x64m.),

i>5 i>6

i>7 i>9

194
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

i>8, Vista aérea de las manzanas de Pino


Montano hacia 1984.

i>10, 11, Calles de 12 metros de sección,


con o sin retranqueos parciales de las
i>8 fachadas de los edificios residenciales.

i>10 i>11

195
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

el total de suelo residencial solo cubre el 28 % del sector, frente a un 40%


destinado a calzadas, aceras y aparcamiento en superficie, un 15% de zonas
verdes y el 17% de parcelas de equipamiento. Como en otras actuaciones de la
época, se quiere compensar los déficits de equipamiento de áreas vecinas con
la amplitud de las reservas para este uso en Pino Montano (21,20 Has).

La edificación se deberá producir perimetralmente en cada manzana, pero


no se obliga a que los edificios estén necesariamente cerrados. Se deja al
juego del proyecto de cada unidad de promoción/ manzana la definición pre-
cisa de la forma y volumetría. Se permiten cuatro plantas más, en su caso,
sótano o semisótano; se toleran retranqueos máximos de 5 m., excepto en
las esquinas; se permiten diferentes formas de utilizar la parcela siempre
que no se sobrepase un coeficiente de edificabilidad preestablecido (i>12,
i>12, 13, Manzana en Pino Montano,
proyecto de Victoria Durán y Francisco
i>13, i>14). Pino Montano recrea en cierto modo el típico paisaje urbano
Torres Martínez. Sección, planta general, andaluz de calles estrechas y sombreadas por edificaciones de altura moderada
axonométrica y plantas de viviendas. establecidas a lo largo de ellas. Si embargo carece de un centro claro y de una
i>14, Manzana en Pino Montano, An-
estructura comercial bien definida. Lo que, unido a su carácter periférico y a su
tonio Barrionuevo Ferrer, arqº; planta marcada insularidad, le hace perder una parte significativa del pretendido carácter
general. urbano que anuncia la retícula y el tipo edificatorio elegido.

i>13

i>14 i>12
196
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

Los “nuevos ensanches” procedentes del Plan General de Madrid de 1985: Madrid-
Sur y Valdebernardo

El Plan de Madrid de 1985, pese a su declarada política de contención,


clasifica suelo urbanizable para cerca de 54 mil viviendas, de las cuales más
de 39 mil corresponden a 23 sectores de Suelo Urbanizable Programado que
cubren 824 hectáreas de suelo (i>15). Además establece un conjunto de actua-
ciones sobre suelo urbano no consolidado o pequeños vacíos urbanos que se
resolverán a través de Planes Especiales de Reforma (PERI) y Estudios de
Detalle (ED), respectivamente. En el análisis de estos desarrollos del Plan
que realizamos en 1995 (A. Hernández Aja y R. López de Lucio, op.cit.) se
estudiaron 23 Planes Parciales, 15 PERIs y 4 EDs, todos los que contaban con
aprobación definitiva en Junio de 1993 (i>16).

Pero la razón de que se incluyan aquí dos de las experiencias más extensas y
relevantes de ese período estriba en que se van a generalizar diseños retícu-
lares, donde las manzanas cerradas o semicerradas serán la norma. Y esto
desde las propias intuiciones e indicaciones del Plan General, expresadas tan- i>15, Plan General de Madrid de 1985.
Propuesta de clasificación del suelo:
to en las “50 Ideas” de diseño que acompañaron la fase de Avance en 1983 en blanco, suelo urbano; en marrón
(i>17), como en las Fichas de directrices que incorporó el Plan de cara a sus Sistemas Generales; en rosa, suelo ur-
desarrollos posteriores y, desde luego, en estos mismos. Se puede afirmar que banizable programado y en amarillo
una de las matrices del Plan de 1985 fue, precisamente, la voluntad de recu- suelo urbanizable no programado.
perar un cierto sentido de urbanidad y de continuidad en las tramas y paisajes
urbanos de la periferia municipal. Y que para ello se recurrió en la mayor parte
de los casos al referente histórico más cercano y prestigioso.

i>16, Localización de los Planes Par-


ciales, Especiales de Reforma Interior y
Estudios de Detalle derivados del Plan
General de Madrid de 1985 y aprobados
hasta 1993.

i>16 i>17, Ideas previas de diseño para el


sector Quinta de los Molinos, Avance de
1983 del Plan General de Madrid.
197
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Plan Especial de Reforma Interior 14-5, Palomeras Bajas/ Madrid-Sur,


1988-1998, A. Vazquez de Castro, M. Paredes Grosso y F. Prats Pala-
zuelo (A. Hdez. Aja y R. L. de Lucio, 1995, op.cit, pp 213-221)

Este Plan Especial es el más extenso e importante de todos los que deriva-
ron del Plan General de 1985: 122,50 Has, cerca de 10.400 viviendas, casi 85
viviendas por hectárea, una de las cifras de densidad más elevadas del perío-
do. Se asienta sobre una antigua trama de parcelación marginal, Palomeras
Bajas (i>18) que había desaparecido absorbida por las promociones públicas
realizadas diez años antes en Palomeras Sureste (ver capítulo 8), despejando
así el suelo para el barrio que se acabaría llamando Madrid-Sur.

La ficha del Plan establece una serie de directrices, vinculantes las menos e
indicativas el resto (i>19). Entre las primeras la organización de un eje cívico-
i>19, Ficha del Plan General de 1985 comercial que prolongue las importantes calles del adyacente barrio del Puente
para el PERI 14-5, Palomeras Bajas; los de Vallecas, Martínez de la Riva y Avda. de San Diego, y se una con la Avenida
viarios grafiados a trazos se consideran de Pablo Neruda, a su vez prolongación del gran eje urbano formado por
indicativos. Arturo Soria, Hermanos García Noblejas y Fuente Carrantona. Por supuesto
recoge también la prolongación de la Avenida de Buenos Aires como límite
oriental del nuevo barrio. Para el resto prevé una retícula adaptada a los ejes
viarios principales, llegando a afirmar explícitamente que en las áreas de impor-
tante remodelación se configura una morfología en manzana cerrada con alineación a vial o
en malla de 4, 5 y 6 alturas.

El Plan Especial, redactado por Vázquez de Castro y su equipo, opta por un


diseño claramente reticulado de manzanas cuadradas de media hectárea de su-
perficie (72,50x72,50 m.), que se agrupan de cuatro en cuatro en una especie
de supermanzana de 185x185 m. (3,50 Has a ejes de viario perimetral) (i>20,
i>21). Esta se define por calles de tráfico rodado, mientras que en su interior
aparece un itinerario peatonal en dirección Este-Oeste y dos cortos fondos
de saco que facilitan el acceso a los aparcamientos subterráneos de cada man-
zana de promoción unitaria. La agrupación de cierto número de pequeñas
manzanas en unidades de orden superior, cuyo perímetro se supone que es el
que canalizará el tráfico rodado, es un recurso que va a aparecer en muchos
proyectos de esta generación de barrios; lo vimos antes en Pino Montano
y lo veremos a continuación en Valdebernardo. El reducido tamaño de las
manzanas, consecuencia del empleo generalizado de edificios de poco fondo
edificado, aconseja estas formaciones de orden superior que sirven para jerar-
quizar el viario, reducir el tráfico de paso en los entornos más residenciales y
abaratar la ejecución de la urbanización.

i>20, Plan Especial de Reforma Interior


14-5: red viaria y espacios peatonales.
Obsérvese la agrupación de las man-
zanas de 72,50x72,50 m de cuatro en
cuatro, en unidades (“supermanzanas”)
de 185x185 m.
198
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

i>18, Foto aérea de la parcelación mar-


ginal de Palomeras Bajas antes de su
derribo y traslado de la mayor parte de
su población a Palomeras Sureste, hacia
1983.

i>21, Madrid Sur: edificación y usos del


suelo. Los patios de manzana son espa-
cio libre privado asignado a las comu-
nidades de residentes; mientras que el
espacio libre público se concentra en el
parque, en el bulevar de Pablo Neruda y
en la Plaza del Cine.

199
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

La antigua supermanzana de bloques sueltos y vastos espacios libres inter-


medios se transforma así en un conjunto de manzanas, cada una de las cuales
sirve de soporte a actuaciones edificatorias unitarias para 90-110 viviendas
(incluyendo un patio de manzana ajardinado y privatizado), y calles o sendas
peatonales menores. Estas últimas, a las que no se abren portal ni local comer-
cial alguno, son probablemente el aspecto menos acertado del Plan Especial,
una especie de residuo lineal de los antiguos espacios libres interbloque (i>22).

Se rectifica el trazado del “eje cívico-comercial” propuesto, convirtiéndole


i>25, Madrid Sur. Comparativa entre el en un hermoso bulevar de 40 m. de sección con cuádruple fila de arbolado,
suelo público abierto (calles, bulevares,
itinerarios peatonales, plazas y parque,
soportales y comercio en las plantas bajas de los frentes edificados laterales
en color negro) y el suelo parcelado y (i>23); la vitalidad de su comercio se ha visto debilitada por la proximidad del
acotado (manzanas residenciales, ter- gran Centro Comercial Eroski, en el extremo occidental de la Avenida. Esta
ciario y equipamiento, en blanco). comunica por medio de un corta diagonal con una agradable plaza ajardinada
y arbolada (plaza del Cine), intensamente colonizada por las terrazas al aire
libre de los bares y cafeterías de su entorno, un verdadero centro de la vida
comunitaria del barrio, significativa precisamente por su carácter de singulari-
dad y su discreto tamaño (112,50x112,50 m. entre fachadas) (i>24). También
supone un acierto la concentración de casi todo el espacio verde (20,43 Has,
el 16,7% del sector) en un gran parque situado aprovechando los terrenos de
topografía más acusada (como ya sugería el Plan de 1985), con espléndidas e
inéditas vistas sobre el Sur de la ciudad.

El total de espacio público abierto (viarios, calles peatonales y aceras y zo-


nas verdes) supone el 57 % del ámbito, cifra notablemente inferior a las que
caracterizaban los polígonos residenciales de décadas precedentes (i>25). El
suelo parcelado y acotado de uso residencial y terciario se eleva a un 31,5%
(un 43,5% si se contabilizan las parcelas destinadas a equipamientos y área
deportiva), cifras asimismo sustancialmente más elevadas que las de aquellos;
aunque bastante inferiores a las de los Ensanches históricos. El gráfico
adjunto es suficientemente expresivo de esta recuperación del parcelario y del
orden geométrico, encarnado aquí por la importancia visual que cobran las
manzanas cuadradas organizadas por la retícula de vías (i>26, i>27).

Los edificios residenciales se extienden a manzanas completas lo que supone


i>22, Madrid Sur. Itinerario peatonal en-
notables ventajas prácticas: aparcamiento común, en general bajo el perímetro
tre manzanas cerradas hacia 1995; obsér-
residencial edificado; patio de manzana ajardinado de superficie algo menor a
vese la ausencia de portales, comercios,
etc. un cuarto de hectárea, extensión que hace posible la existencia de algún equi-
i>23, Madrid Sur. Arranque del bule- pamiento colectivo básico (piscina, pista de tenis); economía en los gastos de
var Pablo Neruda, perspectiva hacia el mantenimiento de portería, garaje, jardín, etc., que se dividen entre las vivien-
Norte, 2003. das de cada manzana (i>28).

i>22 i>23

200
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

i>26, Vista aérea de Madrid-Sur desde el


Oeste hacia el 2005; en primer término
el remodelado años antes Poblado Míni-
mo de Vallecas.

i>24, Madrid sur. Plaza del Cine, espa-


cio verde público originado por el vacia-
do de una manzana.

i>27, Madrid Sur. Vista de calle de trá-


fico rodado, transversal a la avenida de
Pablo Neruda.

i>28, Madrid Sur. Patio de manzana


i>24 ajardinado de uso privativo.

i>27 i>28

201
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Aunque las Ordenanzas del PERI no obligaban a la solución arquitectónica


de manzana cerrada completa con edificación perimetral continua, en la prác-
tica ha sido la solución generalmente elegida. Con pequeñas modificaciones
que han permitido alguna breve abertura visual que comunica el patio-jardín
interior con la calle. La obligatoriedad de una altura construida máxima (5
plantas), la uniformidad de cornisa y el empleo generalizado de ladrillo vis-
to en tonos rojizos en fachadas, han colaborado en la homogeneización del
barrio lo que no parece en absoluto un demérito, en particular a la vista de
experimentaciones formales recientes bastante más caóticas visualmente. Las
viviendas son casi todas pasantes, por tanto con dobles luces a calle y a patio
de manzana. Hay que señalar que estas son incluso de mayor calidad dada la
importante distancia entre fachadas interiores, del orden de 48 m., frente a los
20 m. de sección habitual que miden las calles. (i>29)

i>29, Madrid Sur. Planta baja y planta


tipo de una manzana proyectada en 1994
por Enrique Alvárez Sala, Carlos Rubio
Carvajal y César Ruiz-Larrea. i>29

Valdebernardo Norte, Plan Parcial Sector 1/ Programa de Actuación


Urbanística 4, 1989-2003, Consejería de Política Territorial de la Comu-
nidad de Madrid/ José Mª Ezquiaga y colaboradores (A. Hdez. Aja y R.
L. de Lucio, 1995, pp 166-172)

El Programa de Actuación Urbanística (PAU) nº 4 concentra toda su


edificabilidad en el Sector 1, en su costado noroccidental, apoyado en la
M-40, reservando el resto para equipamiento universitario público (extensión
del Campus Sur de la Politécnica) y para parque forestal. El Plan Parcial del
Sector 1 se aprueba definitivamente en Diciembre de 1989 y el Consorcio
Urbanístico (Comunidad de Madrid/ IVIMA y SEGIPSA) se constituye en
1990, afectando a un ámbito de 298 Has, muy superior a la superficie de aquel,
89 Has.
i>30, Imagen indicativa del Avance de
1983 del Plan General de Madrid para
el ámbito del PAU de Valdebernardo. Se
Las Directrices del Plan General (i>30) ya preveían una retícula apoyada en
aprecia el trazado reticular marcado por un gran bulevar E-O de conexión con Moratalaz (sobre la M-40) y en otra vía
dos grandes eje E-O y N-S. ortogonal N-S; las viviendas autorizadas ascendían a 5.000.

202
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

El primitivo Plan Parcial (i>31) aprobado en 1989 sigue respetando la zona


Sur, rematada por un viario semicircular, como espacio universitario. La red
viaria se organiza, de acuerdo con las Directrices, en base a los dos grandes
ejes ortogonales que se denominarán bulevares de José Prat e Indalecio
Prieto. A cada lado del segundo, una amplia vía de 54 m. de sección con
andén arbolado de 18 m., se ordenan sendas retículas que, a su vez, se ar-
ticulan por medio de “supermanzanas” de 231x216 m. (entre ejes del viario
perimetral, casi 5 Has de superficie total). Se trata de un recurso similar al
que se comentaba al hablar del caso de Madrid-Sur, en este caso de mayor
extensión y complejidad. En efecto, al interior del viario perimetral de 21 m.
de sección, se disponen cinco pequeñas manzanas residenciales (cuatro de
60x90 m. y la quinta de 60x60 m.), una sexta manzana de 60x60m. abierta
hacia el bulevar N-S destinada a algún pequeño equipamiento y un jardín
central de 60x60 m. Las reducidas calles que delimitan estas manzanas son
de 15 m. de sección y su uso es prioritariamente peatonal (i>32). La banda
Oeste se reserva para usos terciarios de oficinas; estas parcelas han acabado
convertidas en su mayor parte, en suelo residencial. La zona oriental, de-
limitada por la amplia curva que traza la Avda. de la Democracia (carretera de
Vallecas a Vicálvaro), se reservaba para usos deportivos y de equipamiento.
Buena parte de la zona deportiva acabó convertida en un Centro Comer-
cial que debilita indudablemente el carácter del bulevar de Indalecio Prieto.
i>31, Valdebernardo. Plan Parcial del
sector 1 del PAU, 19898. Red viaria y
Más tarde la modificación del Plan Parcial del 1989, convirtió en residen- calificación pormenorizada del suelo.
cial todo la parte Sur, inicialmente excluida de aquel. Aparece así un nuevo
módulo reticulado que incluye una plaza central de la que arranca el bulevar
I. Prieto (i>33). El total de viviendas se aproxima a las 6.600, una pequeña

i>32, Valdebernardo. Supermanzana


formada por cinco manzanas residencia-
les (4 de 60x90 m. y una de 60x60 m.),
una manzana de equipamiento asomán-
dose al bulevar I. Prieto de 60x60 m. y
un jardín público central.

i>33, Situación actual de Valdebernardo:


análisis gráfico de las edificaciones resi-
i>33 denciales y de los usos del suelo.
203
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

población cercana a los 20 mil habitantes. Cuya situación es claramente insu-


lar, encorsetada entra las grandes vías y bandas verdes de protección que la
rodean. Precisamente este carácter de aislamiento, fracturado respecto al resto
de las tramas urbanas del entorno, marcará acusadamente la actuación de Val-
debernardo (como, en menor medida sucedía ya en alguna de las actuaciones
de Remodelación de Barrios analizadas en el capítulo 8, y como sucederá en
la mayor parte de los PAUs de la generación siguiente, la que desarrolla el
Plan General de 1997, que analizaremos más tarde). Parte importante del rela-
tivo fracaso de estos “nuevos ensanches” se deberá a esta razón. De alguna
manera el carácter aislado, autocontenido, típico de los polígonos de bloque
abierto de décadas anteriores, se arrastrará a los “nuevos ensanches”, pese a
la modificación del modelo urbanístico y a las muchas esperanzas depositadas
en este cambio.

Referido al ámbito de 1989 se aprecia que el espacio abierto de acceso libre


(calles, bulevares y jardines, grafiado en negro) asciende al 55,5% de la super-
ficie total (excluyendo las áreas deportivas). Mientras que el espacio parcelado
ocupa el 44,5% (en blanco); solo el 20% es de tipo residencial (i>34, i>35,
i>36, i>37). La arquitectura es muy similar a la de Madrid-Sur: manzanas en
torno a un tercio o media hectárea, edificación perimetral estrecha y cinco
plantas de altura (seis en los frentes que dan a Indalecio Prieto y siete los
i>34, Valdebernardo. Comparación en- bloques que se asoman al bulevar José Prat). Viviendas pasantes, patios de
tre el espacio público abierto (en negro) manzana privados ajardinados, aparcamientos comunitarios en planta sótano
y el espacio parcelado (en blanco), el ám- o semisótano, ladrillo rojo, comercio solo en bajos de los dos grandes bule-
bito corresponde al Plan Parcial de 1989. vares, una providencial estación de Metro cerca de la confluencia de ambos.
Dado que más del 78% del total de viviendas son de protección oficial y
fueron gestionadas por el Consorcio, un buen número de conocidos arquitec-
tos madrileños activos en los 90’ del siglo XX han dejado obra en Valdeber-
nardo (i>38, i>39, i>40). Pero, también a semejanza de lo que sucede en Ma-
drid-Sur, su impronta estilística, reconocible en muchos casos, no alcanzará
los excesos expresivos y volumétricos que distinguirán la iniciativa pública
madrileña (E.M.V.) de la primera década del s. XXI en los PAUs derivados del
Plan de 1997: para beneficio, en mi opinión, de los adjudicatarios de casas en
Valdebernardo.

i>35, Avenida de Indalecio Prieto, el


gran eje Norte-Sur de Valdebernardo;
vista desde la intersección con José Prat
hacia el Norte.
204
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

i>36 i>37

i>36, 37, Valdebernardo. Dos calles de


tráfico rodado perimetrales a las super-
manzanas que estructuran el barrio.

i>38, Valdebernardo. Manzana semi-


cerrada diseñada por Antonio Vélez;
planta tipo y plantas de las viviendas dú-
plex y en esquina; ejecución, 1995-97.
i>39, Valdebernardo. Manzana cuadrada
cerrada, E. Alvárez Sala, C. Rubio Car-
vajal y C. Ruiz Larrea, 1995-96; planta
general, sección-alzado interior y plantas
de viviendas.

i>40, Valdebernardo. Bloque ancho con


patios interiores dando al bulevar José
Prat; proyecto de Francisco J. Saénz de
Oiza y colaboradores, 1995-97.

i>38

i>39 i>40

205
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Fontiñas en Santiago de Compostela, un “nuevo ensanche” atípico en una perife-


ria gallega de topografía movida, 1988-1991, Xunta de Galicia- SGV/ Manuel
Paredes y colaboradores

En la periferia Este de Santiago, en terrenos expropiados anteriormente y


transferidos a la Consejería de Ordenación del Territorio de la Xunta de
Galicia, se produce en la primavera de 1987 el encargo a la sociedad estatal
S. G. V. de desarrollar una importante actuación residencial. El Plan Parcial
preexistente se modifica en 1988 por medio de una figura inusual que permite
la ley del Suelo gallega (Proyecto Urbanístico y de Regulación de la Edifi-
cación); la urbanización y la edificación de las distintas manzanas se ejecuta
entre 1989 y 1991: un total de 28.22 viviendas, de las cuales un 76,61 % son
de protección oficial y promoción pública (i>41, i>42).

La novedad de esta actuación —y su carácter paradójico—es que va a utilizar


la fórmula de la retícula y de las manzanas cuadradas semicerradas sobre un
terreno en vaguada con notables pendientes. Lo que obligará a abancalar el
suelo de manera que se pueda disponer de unas amplias plataformas horizon-
tales donde construir las manzanas previstas, que miden 75x75 metros. Para
ello se deberán construir grandes zócalos graníticos formados por bloques
semilabrados (que alojarán los aparcamientos semienterrados de cada man-
zana), que contrastarán notablemente con los volúmenes de los edificios resi-
denciales configurados por paramentos planos enfoscados en color blanco.

Una consecuencia de esta disposición es que las calles y sus aceras se descabal-
guen respecto a algunos de los itinerarios peatonales que rodean cada manza-
na y que sirven de acceso a parte de los portales (i>43). En muchas de las vías
el peatón camina al borde de la calzada y de los imponentes muros graníticos,
desvirtuándose considerablemente el carácter del pretendido “ensanche”. A
lo que también colabora el hecho de que no existan apenas locales comerciales
en planta baja, tanto por el problema de cotas que comentamos como por la
decisión de concentrarlos en una macromanzana central que se diseña como
“Área Mixta de Centralidad” (666 viviendas de promoción privada, hipermer-
cado y galería comercial interior, oficinas y aparcamiento de rotación).

i>41, Fontiñas en Santiago de Compos-


tela, maqueta del conjunto, vista desde
el Sur. En posición central, la gran man-
zana que ocupa el Centro Comercial. i>41

206
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

Las manzanas-tipo miden 75x75 m. y se edifican obligatoriamente en forma


de U abierta hacia el Sur; el espacio del patio interior de manzana se abre así
hacia el exterior y es de acceso libre, lo que diferencia claramente este barrio
de sus coetáneos madrileños o de otras ciudades (i>44, i>45). Otra novedad
estriba en que los fondos edificados alcanzan los 18 m; puesto que la altura
máxima esta fijada se debe agotar este fondo sino se quiere perder edificabili-
dad y número de viviendas. Ese fondo obliga a construir diversas variantes del i>45
bloque en H con patios interiores cerrados, al menos en los costados Este y i>45, Fontiñas. Aspecto de un patio de
Oeste de cada manzana: por lo que las viviendas tienen una única orientación manzana accesible y de las fachadas inte-
exterior, excepto las del cuerpo que ocupa la base de la U que suelen ser de riores de la edificación residencial.
tipo pasante.

i>42 i>44

i>42, Fontiñas, planimetría de conjunto


del proyecto inicial (en la ejecución la su-
permanzana central se ha tratado como
una plaza totalmente cerrada, accesible
desde el Centro Comercial y no atravesa-
da por el viario).

i>44, Fontiñas. Planta general de las


manzanas 4.1 y 4.2 y plantas de las vivi-
endas-tipo. Manzana abierta hacia el Sur
y con cuerpos anchos (bloques en H) en
los costados Este y Oeste.

i>43, Fontiñas, perspectiva de calle en


dirección Este-Oeste. Se puede obser-
var, a la derecha, el zócalo de piedra que
sustenta las terrazas en que se asientan
i>43 las manzanas residenciales.
207
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

La fila de manzanas-bloque, de 18 m. de espesor, que delimita hacia el Este el


barrio también esta edificada en base a formaciones lineales de bloques en H.
El Área Mixta de Centralidad ocupa 4 manzanas completas y alcanza unas
dimensiones de 175x175 m. (i>46). Esta pieza sí que forma una fachada
perimetral continua, delimitando en su interior un patio cerrado de 75x75 m.
accesible desde la galería comercial que ocupa las plantas baja y primera del
conjunto (el hipermercado esta a nivel del primer sótano). Es uno de los raros
casos de centro comercial multifuncional, incluyendo vivienda. Esta ocupa
dos bloques continuos en paralelo separados por el ambulatorio comercial;
de esa manera cada vivienda, excepto las de las esquinas, tienen luces a la calle
o al patio de manzana y a dicho ambulatorio que, además, esta acristalado al
nivel de la cornisa de la última planta residencial.

En conjunto, pues, un atípico neoensanche, que tiene la ventaja de integrarse


por dos de sus costados, hacia el Norte y el Oeste, con el resto de la trama ur-
bana; y de contar con actividades diferentes a la puramente residencial: aparte
del visitado Centro Comercial, las instalaciones del Instituto Gallego de Vi-
vienda y Suelo, un hotel, etc. Habrá que comprobar cómo el paso del tiempo
afecta a la decisión de hacer público—al menos de uso público—el corazón
de las manzanas, además del amplio sistema de calles y de dos grandes bandas
verdes a ambos lados del grupo principal de manzanas.
i>46, Fontiñas. Fachada lateral de la
supermanzana que alberga el Centro
Comercial con viviendas a partir del se-
gundo nivel.

Actuaciones del Instituto Catalán del Suelo (INCASOL) en los años 80’ y 90’
del s. XX: el caso de Martorell en Barcelona

Las actuaciones del Instituto Catalán del Suelo desarrolladas en las dos últi-
mas décadas del siglo XX son, en su mayor parte, muy representativas del pa-
radigma de los “nuevos ensanches” españoles que revisamos en este capítulo.
Ya en su introducción se recordaba el Plan General de Mollet del Vallés de
1981, que dió lugar a interesantes actuaciones del INCASOL años después.
Pero la actuación de esta institución pública dependiente de la Generalitat se
extiende a decenas de otros municipios, tanto en el Área Metropolitana de
Barcelona como en la periferia de otras ciudades catalanas.
208
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

Se suele tratar casi siempre de sectores de tamaño medio que funcionan como i>47, Martorell, Barcelona. Foto aérea
extensión inmediata de sus ciudades respectivas. Como ejemplo representa- de las actuaciones del INCASOL
tivo se va a exponer con brevedad el caso de dos sectores colindantes, Torrent Torrent de Llops (1) y Carretera de Piera
(2), hacia 2009.
de Llops y Carretera de Piera, en la pequeña ciudad industrial de Martorell
(i>47, 48 a/b). Entre ambos duplican prácticamente la extensión de su casco i>48a/b, Martorell, Planes Parciales de
urbano residencial; miden en total 78 hectáreas y albergan 2.878 viviendas. Su Torrent de Llops (1986) y Carretera de
Piera (1993). Planos de imagen que se-
relativamente débil densidad, 38 viv/ Ha, obedece a la inclusión de un paquete
ñalan los trazados viarios y las manzanas
de viviendas unifamiliares y a la importancia de las reservas de suelo para zo- vinculantes, así como las formas edifica-
nas verdes, por encima del 25% de la superficie total. das indicativas.

i>47

i>48a i>48b
209
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>49 i>50

i<49, 50, 51, Martorell, Barcelona,


barrio promovido por el INCASOL
entre 1986 y 2000. Tres vistas de calles
y espacios públicos bien definidos por
la edificación residencial que incluye
locales comerciales en la planta baja de
las calles principales.

i>51

Aparte de la zona destinada a la vivienda unifamiliar, que se sitúa al Norte,


en el borde del perímetro urbano, se promueve un pequeño e interesante En-
sanche de manzanas cerradas o semicerradas, de notable unidad paisajística.
Sus calles, avenidas y bulevar aparecen claramente delimitadas por los edifi-
cios residenciales, siendo continua la presencia del zócalo comercial en las
plantas bajas de los ejes viarios más importantes (i>49, 50, 51). Lo que se
facilita por la ausencia de grandes superficies comerciales: en este desarrollo
tan solo se incluye un supermercado de proximidad, alojado en una pequeña
parcela que se integra fácilmente en la trama del barrio, así como un mercado
convencional en el semisótano de una manzana residencial estratégicamente
situada, haciendo charnela con el casco urbano preexistente.

Los resultados son ampliamente satisfactorios: buena calidad urbana y


constructiva, razonable compacidad, espacio público claro y frecuentado, etc.
Se puede afirmar que actuaciones como esta y otras similares han mejorado
notablemente la imagen urbana del interesante sistema de ciudades de base
industrial que integran la región urbana de Barcelona.
210
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

Conclusiones: valores y límites de la experiencia de los “nuevos ensanches”

La generación de neoensanches que puntúa muchas de las periferias urbanas


de las mayores ciudades españolas requiere una evaluación cuidadosa. Que se
aparte tanto del entusiasmo generalizado con que fue recibida por los profe-
sionales a finales de los 80’ como de las acerbas críticas, con frecuencia poco
justificadas, que ha recibido a finales de los 90’ y en la primera década del
s .XXI, a veces por parte de los mismos que los admiraron y construyeron en
la década anterior (i>52).
i>52, Las transformaciones del Sureste
Más arriba se destacaban las importantes diferencias de estas actuaciones en de Madrid entre 1979 y 1999. Destacan
relación con los Ensanches clásicos erigidos entre 1860 y 1950: esas dife- los “nuevos ensanches” de Madrid-Sur,
Valdebernardo y El Vandel, así como las
rencias sustanciales explican en buena medida la insatisfacción que se co- actuaciones de remodelación integral de
menta: su posición periférica; su carácter de actuaciones fragmentarias, ais- Palomeras Sureste y Norte y del Pozo del
ladas a veces severamente del resto de la trama residencial; su falta de “masa Tío Raimundo.

i>52

211
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

crítica” como espacios generadores de vida urbana; su muy inferior prestigio


social; sus densidades mucho más bajas; la escasez de zócalo comercial y de
cualquier actividad diferente a la puramente residencial; la inevitable mono-
tonía que produce la promoción unitaria en base a manzanas completas (“par-
celas” de unos 5.000 m2) construidas todas ellas en lapsos de tiempo muy
breves; etc.

Pienso que no se deberían efectuar juicios de valor cerrados sobre estas ac-
tuaciones. Es evidente que no han conseguido reconstruir la densidad de
vida urbana, la animación, la calidez vital de los Ensanches históricos. Ni
razonablemente se les podría exigir dada la situación real y las condiciones y
localizaciones en que han aparecido.

Quizás un juicio más sosegado se deba preguntar si, en términos relativos,


se han solucionado—totalmente o en parte— alguno de los problemas que
aquejaban a los polígonos de los 50’, 60’ y 70’ del siglo XX. Y en este sentido
una valoración desapasionada debería contestar afirmativamente. No solo por
la evidente mejor calidad de las viviendas en términos de calidad constructiva
y superficie útil, de equipamientos comunitarios y públicos. También por las
ventajas indudables que ha supuesto la privatización de parte de los espacios
libres, por la mayor seguridad tanto a nivel de calle como de vivienda que
esto implica, por los menores costes públicos de mantenimiento que ha per-
mitido concentrar la atención municipal exclusivamente en calles y jardines
claramente definidos como tales, por la nueva claridad urbanística que han
generado, por el indudable avance que ha supuesto volver a acoplar edificios
y parcelas, etc.

Habrá que esperar todavía algún tiempo para observar qué sucede cuando
estos barrios “maduren” desde un punto de vista demográfico y funcio-
nal, cómo se acaban incorporando a sus correspondientes distritos y a la
ciudad, cómo envejecen sus arquitecturas y, en resumen, como el mercado
inmobiliario los juzga en las inevitables transmisiones que se habrán de dar.

212
Los “NUEVOS ENSANCHES” ESPAÑOLES: SEVILLA, MADRID, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MARTORELL

Referencias y bibliografía seleccionada


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213
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

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ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

10 ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005


El ascenso de la privacidad: de las “gated communities” y los “countries” a las macroparcelas cerradas.

En todas las formas residenciales que hemos revisado hasta este momento se
da una cierta dialéctica entre espacio privado y espacio público: la vivienda—
cada vivienda—, el edificio, la parcela en que este se asienta (caso de estar
definida y acotada), son ámbitos de estricta privacidad, mientras que la calle
a que se abre el portal y a la que se alinea el edificio y/o la parcela es espacio
público. Lo mismo que las plazas, bulevares y jardines que completan la trama
urbana de cada barrio (i>01).

En la ciudad que hemos denominado “canónica” el espacio privado está


restringido al propio edificio y a sus patios, interiores o de fondo de parcela.
Mientras que en la ciudad jardín o en los núcleos rurales aquel se extiende al
resto de los espacios no edificados incluidos dentro de cada parcela (patios,
huerto, jardín privado, etc.). En la ciudad de bloque abierto de las décadas
centrales del s. XX ya vimos como el espacio público se hipertrofiaba para
incluir la prolija concatenación de espacios libres interbloque que caracterizan
esa forma residencial.

En todo caso los espacios destinados al tránsito rodado y al peatonal así como
las zonas verdes de cierto tamaño y significación—por encima de algunas de-
cenas o centenares de metros cuadrados de uso privativo destinado a jardines
acotados anexos a la vivienda—, siempre han sido de carácter público. Como
libre sin restricciones (salvo, en su caso, el pertinente ticket de entrada o la
matriculación en los plazos establecidos, etc.), ha sido el acceso a cualquier
tipo de equipamiento deportivo, cultural o educativo de titularidad pública.

i>01, Calle privada en un conjunto resi-


dencial de Nápoles de comienzo del si-
glo XX.
215
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Hasta que se empiezan a popularizar en las décadas de los 60’ y 70’ del
s. XX las “urbanizaciones cerradas”, traducción directa de la fórmula es-
tadounidense de las “gated communities” (i>02). Que van a suponer una rup-
tura radical de la dialéctica tradicional público-privado a que hacíamos refe-
rencia: estas urbanizaciones acotan vastos espacios, que se miden en hectáreas
(o decenas de hectáreas), cuentan con puntos de acceso único y controlado
(barreras y guardias de seguridad), e incluyen en su interior centenares de
viviendas, incluso a veces millares, así como calles, avenidas, zonas verdes
y deportivas de uso restringido para los propietarios de cada conjunto. En
general se trata de viviendas unifamiliares en parcelas relativamente grandes,
razón por la que no se analizan en detalle en este trabajo centrado en la ciudad
de vivienda colectiva, bastante más densa, la única en la que el espacio público
tiene un dinamismo claro y un uso peatonal de cierta intensidad.

Sin embargo, la fórmula de la privacidad extendida a zonas más o menos am-


plias de la ciudad se puede emplear perfectamente para conjuntos de edificios
de vivienda colectiva: de hecho ha empezado a ocurrir en España a partir de
los años 70’ y 80’ del siglo XX en las periferias urbanas y metropolitanas de las
ciudades. Con tamaños bastante más reducidos que los de las típicas urbaniza-
ciones cerradas de baja densidad y normalmente sin incluir en su interior tra-
mas viarias de alguna complejidad. Se trata del fenómeno que he denominado
“macroparcelas” y “macromanzanas” (R. López de Lucio, 2004): retículas de
viario público que definen amplias manzanas—de hasta 35 mil o 50 mil m2—,
de ahí su denominación como “macromanzanas”, subdivididas en pocas, dos
o tres, “macroparcelas” de varios millares de m2 de superficie cada una (i>03).
En bastantes casos puede coincidir la macromanzana y la macroparcela: se
trata de promociones unitarias que ocupan la totalidad de cada manzana; lo
mismo sucede en los ”nuevos ensanches”, con la diferencia de que en ellos la
parcela-manzana no suele superar los 5.000 m2 de superficie.

En este capítulo se van a revisar brevemente el caso paradigmático de las


”gated communities” en EEUU, su versión latinoamericana ejemplificada en
los “countries” bonaerenses y la versión hispánica representada por algunas
grandes urbanizaciones cerradas de la periferia metropolitana Oeste de Ma-
drid. Para pasar enseguida al fenómeno que realmente se esta convirtiendo
en el estándar residencial para las clases medias acomodadas en las periferias
urbanas y metropolitanas españolas: las urbanizaciones abiertas de macro-
manzanas y/o macroparcelas a las que nos acabamos de referir, en las que
la vivienda colectiva es mayoritaria. Se ejemplificará en dos casos madrileños
muy representativos localizados en Pozuelo de Alarcón y Boadilla del Monte.

i>02, Desarrollo residencial en


isla privada cerca de Miami, pro-
moción de Courts Brickellkey, pi-
sos de 1, 2 y 3 habitaciones entre
250 y 500 mil dólares (marzo 2002).

216
ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

Pero tanto las urbanizaciones cerradas extensas de vivienda unifamiliar como


el universo de las urbanizaciones abiertas de macroparcelas de vivienda colec-
tiva (a veces también de unifamiliares adosadas), comparten el mismo anhelo
de privacidad y un rechazo parejo hacia el espacio público por lo que entraña
de espacio de libertad y de mezcla social, de reglas sociales compartidas, de
aventura y riesgo (i>04). Evidentemente entre ambas formas hay grados en
la intensidad con que se expresan tales sentimientos de anhelo y de rechazo,
mucho más extremado en las primeras que en las segundas. Se podría afirmar
que el éxito en España de las macroparcelas—auténticas “miniurbanizaciones
cerradas”—, esta en la combinación de niveles aceptables de privacidad y
exclusividad compatibles con precios de adquisición y mantenimiento mucho
más moderados, al menos en términos comparativos. Más tarde recapitula-
remos sobre ello.
i>03, Macroparcela en calle Almansa de
Madrid de tamaño superior a 1 Ha. con
varias torres de viviendas y amplias zo-
nas ajardinadas y deportivas privadas.

i>04, Un extremo en la segregación so-


cial, étnica, religiosa y económica del es-
pacio: muro divisorio entre una colonia
judía y un asentamiento palestino en la
Cisjordania ocupada por Israel.
217
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Las grandes urbanizaciones residenciales cerradas como forma de secesión completa


respecto de la ciudad y su espacio público: las “gated communities” en EEUU

Blakely y Snyder en su Fortress America han realizado probablemente la descrip-


ción pionera más interesante del fenómeno de las urbanizaciones cerradas en
Estados Unidos; lugar que, si no es el único en el que aparecen, sí es en el que
lo hacen más temprano y en el que se han extendido de manera más rápida y
numéricamente más significativa, hasta llegar a constituir en la actualidad una
verdadera forma de vida que caracteriza mejor que cualquier otra los hábitos
residenciales de las clases alta, media e, incluso, media-baja de dicho país.

Si bien se encuentran precedentes aislados desde el primer tercio del siglo XX


(v. g., las calles privadas de St Louis), el verdadero comienzo de la expansión si
sitúa a finales de los 60’ y primeros 70’, ligado a las urbanizaciones para reti-
rados—grupo social especialmente frágil y temeroso—, en Florida y en otros
enclaves del Sur. Se generalizan en la década de los 80’ y para 1995 se con-
tabilizan ya 20 mil comunidades cerradas que agrupan 3,12 millones de vi-
viendas en las que residen 8,40 millones de habitantes (i>05, 06). Las Housing
Owners Association, verdadero motor del fenómeno, se elevan en esa fecha
a 150 mil y su ritmo de crecimiento se cifra en 10 mil nuevas HOAs cada año.

Al menos cuatro características definen las gated communities según Blake-


lly y Snyder: el hecho de disponer de barreras físicas (muros de contorno y
accesos controlados, i>07); la privatización de los espacios comunitarios da
cada urbanización (calles, zonas verdes comunes, etc); la privatización de re-
sponsabilidades civiles habitualmente a cargo de las administraciones munici-
pales (servicios de incendios, suministro de agua, recogida de basuras, etc.);
por fin, el establecimiento de amplios Estatutos Comunitarios, de contenidos
muy variados, conocidos como Covenants, Conditions and Restrictions (CCRs),
redactados en origen por el promotor de cada actuación y refrendados por
cada copropietario en el acto de adquisición de una parcela. La Housing
Owners Association de cada conjunto se convierte en la encargada de aplicar
tales Estatutos, convirtiéndose de hecho en un verdadero gobierno local; que
se suele resistir a pagar impuestos locales con el argumento de que suponen
una especie de double taxing, ya que los copropietarios sufragan muchos de los
servicios básicos que utilizan. En el extremo se pueden plantear la secesión
para crear nuevas jurisdicciones locales autónomas (existe un interesante caso
en la provincia de Madrid: la urbanización cerrada de lujo Ciudad Santo Do-
mingo se ha planteado en diversas ocasiones la secesión respecto al municipio
de Algete, al que todavía pertenece, (i>08, 09).

i>05, Concentración de “comuni-


dades cerradas” en EEUU hacia 1995.

i>06, Incremento de las “comunidades


i>05 i>06
cerradas” en EEUU entre 1870 y 2000.
218
ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

i>07, Barreras de entrada en Jaca-


randa Point, Plantation, Florida.

i>07
i>08, 09, Accesos desde la A-1 a la ur-
banización Ciudad Santo Domingo en
Algete, Madrid.

i>08

i>09

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Es muy interesante la tipología de urbanizaciones cerradas que establecen


Blakely y Snyder, ya que resume bien los diversos impulsos e intereses que
están detrás de la promoción y el funcionamiento de estas “comunidades”
especiales:

----las Lifestyle Communities (comunidades de “estilo de vida”) provide security


and separation for the leisure activities and amenities within. A su vez pueden ser
de tres tipos: retirement communities, creadas específicamente para facilitar
la vida y proveer todos los servicios que puedan requerir jubilados con los
medios económicos suficientes para poder costeárselos, normalmente en
lugares de clima agradable; un segundo tipo son las golf and leisure communi-
ties (i>10),diseñadas al servicio de los aficionados al golf o a otros deportes
de élite (polo, etc.); por fin, las suburban gated new towns, cuya especificidad re-
side en su tamaño (millares de viviendas de diversos tipos), cerca de ciudades
grandes e incorporando actividades comerciales o laborales en su interior o en
posiciones inmediatas a sus recintos (i>11).
i>16, 17, Calles, anteriormente abiertas, ----la segunda categoría son las Prestige Communities. In “elite” communities the gates
cerradas al tránsito rodado y peatonal symbolize distinction and prestige. A su vez se clasifican por el precio de sus propie-
con posterioridad. Urbanización Villa-
magna en Puebla, México (adviértase el
dades, cifras que funcionan como auténticas “barreras de acceso”, económi-
inventario de actividades prohibidas). cas en este caso; en cada escalón filtran a individuos y familias de riqueza
similar, asegurando la deseada homogeneidad social. Through both creating and
protecting a secure place in the social ladder, these communities become enclaves of the Rich
i>10, Una “Lifestyle community” del and Famous (i>12), developments for the very affluent (the “top fifth” rents, i>13), and
tipo “golf and leisure”: Sun Lakes, executive home developments for the middle class, (i>14). Por supuesto las comuni-
Banning, California.
dades de los dos primeros tipos solo se localizan en lugares naturales privile-
i>11, Una “Suburban new town”: giados. El tamaño de sus parcelas, la extensión y el lujo de sus viviendas y el
Canyon Lake, California. “glamour” de sus puertas de acceso, son fieles indicadores del nivel de riqueza
i>12, Acceso a Indian Wells, California, que corresponde a cada una de estas promociones.
una “rich and famous gated commu- ----las dos categorías anteriores son auténticas gated communities desde su ori-
nity”. gen: fueron así concebidas por sus promotores y las correspondientes HOAs
i>13, Acceso a Laguna Nigel, Califor- intentan mantener el estatus y características que les son propias a través de
nia., una “top-fifth community”. las CCRs a las que nos referíamos antes. Pero hay una tercera categoría, las
Security Zone Communities, que no estuvieron blindadas desde el principio y que
i>14, Acceso a Montecito, Palm Desert,
California., una “executive community”.
solo han sido cerradas, total o parcialmente, por sus propios habitantes más
tarde. En este caso de lo que se trata es de buscar protección frente al crimen
i>15, Acceso a Whitley Heights, Los y la violencia (reales o percibidos), los extraños potencialmente amenazantes
Angeles, California., una “city perch”. y el tráfico rodado. This category includes middle-class areas where residents attempt
to protect property and property values; working-class neigborhoods, often in deteriorat-
i>18, Los cierres improvisados en ing sections of the city; and low-income areas, including public housing complexes, where
una “barricada perch”, Miami Shores,
Florida. crime is acute. Por su localización pueden ser del tipo city perch (i>15) o suburban
perch (i>16, 17), en entornos urbanos o suburbanos respectivamente. Cuando
se trata de cierres incompletos, que buscan más bien romper la continuidad
de las tramas reticulares para impedir el tráfico de paso, se conocen como
barricade perch (i>18).

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ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Las urbanizaciones cerradas en el mundo latinoamericano. El caso de la región


metropolitana de Buenos Aires, Argentina

Las motivaciones para la difusión de las urbanizaciones carradas en Latinoa-


mérica son idénticas a las de los EEUU, incluso en ciertos lugares más claras:
el miedo a la violencia y la búsqueda de protección, la recreación de entor-
nos naturales privilegiados acompañados por equipamientos deportivos más
o menos sofisticados, la búsqueda de prestigio social y exclusividad (i>19).
En ciudades de distintos países, citemos países como Colombia, Venezuela,
Brasil, México, Chile, República Dominicana, etc, forman parte del paisaje
suburbano habitual desde hace décadas. Para simplificar nos limitaremos a
exponer un caso bien representativo, el del Gran Buenos Aires.

El precedente directo son los clubs deportivos de élite que, desde los años 30’
del s. XX, se localizan en torno al eje Norte: el Hindú Club, especializado en
rugby, el Tortugas Country Club fundado en 1932 con campos para ejercitar
el polo (i>20, 21, 21bis), el Country Higlands, etc. Pero durante décadas es-
tos lugares fueron clubs deportivos de fin de semana y, en su caso, emplaza-
miento de viviendas secundarias y de vacaciones. Las clases altas y medias-
altas seguían residiendo en el centro de la ciudad, en barrios como Recoleta,
Belgrano o Palermo. Es solo a partir de los años 70’ cuando los countries
comienzan a despegar como alternativas residenciales permanentes.

En el caso de los “barrios cerrados” el verdadero boom se produce en la se-


gunda mitad de los 90’ por un conjunto de razones: The seventies were in Argenti-
na a decade of social unrest and prerrevolutionary troubles. Political murders, kidnappings
and brutal military repression created a growing feeling of insecurity and danger which led
the upper classes to settle permanently in their countries. Most of them were built between
25 to 70 km from the capital, a distance that allowed daily commuting. But the real boom
of gated communities took place in the second half of the 1990’s (...) for Argentina the
time of insertion in the globalized economy. This period of easy money—plata dulce—and
strong economic growth was profitable for some sectors of society, who could then afford to
live in a home of their own away from the crowded and busy city center. The dream of a
US-like suburban way of life was encouraged by an intense marketing campaign aiming
to persuade the citizens that a “new style of life”, was now possible a few kilometres away
from Buenos Aires (G. Thuillier, op. cit, pág. 19).

Lo verdaderamente específico de esta nueva modalidad residencial es que


los lujosos countries y los exclusivos barrios cerrados estaban, con frecuencia,
situados en la inmediata cercanía de las extensas parcelaciones populares que
se habían ido desarrollando en los años 40’, 50’ y 60’ del siglo XX en torno a la
red de ferrocarriles suburbanos del Gran Buenos Aires, característica común
a lo que viene ocurriendo en muchas otras ciudades latinoamericanas (i>22).
Y muy diferente a lo que sucede en los EEUU, donde, en general, las gated
communities se localizan en lugares donde en años anteriores se habían desa-
rrollado urbanizaciones abiertas destinadas a niveles económicos similares.
En ambos casos ligadas a la expansión de la red interestatal de autopistas y las
redees arteriales metropolitanas que comienzan a construirse a partir de los
años 50’.

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ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

20

19
i>19, Propaganda de un “country” Con-
cepción de Lujan, Gran Buenos Aires:
“mi casa, etc.”.

i>20, 20bis, 21, Country Tortugas,


acceso desde el km. 48 de la autopista de
peaje Panamericana, calle-carretera inte-
rior en la que no se distinguen las grandes
viviendas ocultas tras el crecido arbolado
y campos de polo comunitarios.

i>22, Niveles socioeconómicos en


el Gran Buenos Aires; los tonos más
oscuros señalan las rentas más bajas lo-
calizadas en la periferia, en íntimo con-
tacto con “countries” y “comunidades ce-
rradas”, que aparecen como auténticos
21 “enclaves” dentro de aquella.

21bis 22

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En Buenos Aires las fuertes inversiones en infraestructura viaria solo se pro-


ducen en la década de los 90’: en 1996 finaliza la ampliación de 40 km de la Auto-
pista Panamericana (o acceso Norte) hacia el Norte (...); en 1998 finaliza un tramo im-
portante del acceso Oeste (...) (N. Clichevsky, op.cit., pág. 508, i>23). El caso es que
para el año 2000 existen en el Área Metropolitana y Región Urbana de Buenos
Aires un total de 367 urbanizaciones cerradas de distintos tamaños y tipos,
que cubren 244 km2 (la extensión de la ciudad de Buenos Aires es solo de 180
km2) y totalizan casi 87 mil parcelas, de las cuales un 32% (unas 28 mil vivien-
das) están edificadas y permanentemente habitadas en su mayor parte (i>24).
Acabaremos esta semblanza de los perfiles de la privacidad residencial en la
capital porteña describiendo los distintos tipos que identifican los estudio-
sos y la prensa especializada (hay suplementos semanales de La Nación y de
Clarín dedicados a barrios cerrados y countries). Los datos que se ofrecen pro-
ceden del trabajo de Nora Clichevsky, reseñado en la bibliografía.

----los clubs de campo y clubs náuticos son los más lujosos, extensos y exclusi-
vos, también los de mayor tradición como se ha señalado (i>25). Cuentan con
extensas áreas destinadas a deportes de élite como el polo o el golf, además
de las clásicas instalaciones deportivas en torno a la natación, el tenis, etc.
Sus parcelas son extensas (la media en la región, incluyendo zonas deportivas
comunes y red viaria interior, se sitúa en 2.465 m2), y en ellas cada propietario
construye con su propio arquitecto una vivienda exenta de superficie en ge-
neral no inferior a los 200-250m2. Se localizan en los mejores paisajes (los
clubs náuticos a orillas del río de La Plata o alguno de sus afluentes, (i>26) y
cuentan con más arbolado, en parte debido a la extensión de sus parcelas. En
el 2000 existían 128 countries (116 dentro del Área Metropolitana), cubriendo
112 km2 (una media de 87,2 Has por club) y 45.272 parcelas (354 parcelas por
club de media); más del 46% cuentan con una vivienda construida.
----los Barrios Privados o Cerrados son más recientes, más numerosos, menos
extensos y lujosos, más accesibles para las clases medias que desertan la ciu-
dad (i>27, 28, 29). Cuentan con equipamientos comunes mucho más reduci-
dos (piscina, pista de tenis y poco más); las parcelas son bastante menores; las
casas menos amplias , con cierta frecuencia, se venden ya edificadas—a veces
prefabricadas para abaratar costos—junto con la parcela. En el 2000 se con-
tabilizan 215 barrios cerrados (205 dentro del Área Metropolitana) construi-
dos sobre 42 km2 (algo menos de 20 Has de media por actuación, cuatro veces
menos que para los clubs de campo) El total de parcelas se eleva a 38.316,
178 de media por barrio, con una superficie media por parcela de 1.105 m2 in-
cluyendo viarios interiores y zonas comunes; de hecho las superficies medias
netas suelen estar entre 500 y 800 m2. Solo estaban edificadas un 17,5% (6.689
viviendas) en el año 2000, nivel de consolidación muy inferior al de los clubs,
fórmula que cuenta con mayor tradición.
----los Clubs de Chacras son los más extensos y los más lejanos. De los 24
existentes 20 están fuera del Área Metropolitana. Su superficie media se ex-
tiende a 375 Has y las parcelas son grandes, típicamente entre 1 y 3 hectáreas,
ya que su especificidad reside precisamente en permitir actividades agropecu-
arias de recreo al interior de cada propiedad.
----a veces se distingue un cuarto tipo, las Nuevas Ciudades de las cuales
Nordelta, en el estuario del Plata—también se puede clasificar como country
náutico—es la más extensa: 1600 hectáreas y una población final estimada de
100 mil personas(¡!). En 1999 se comenzaron a comercializar los primeros

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ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

23
i>23, Altos setos que cierran el “coun-
try” Jardín de la Paz visto desde la Pana-
mericana en el año 2000.

24
26
i>24, Localización de urbanizaciones
cerradas en la región urbana de Buenos
Aires, año 2000.
i>25, El Country Club “Abril”, vista
aérea en un anuncio de prensa de Junio
del 2000.
i>26, Club Náutico Puerto Trinidad,
Partido de Berazategui, Gran Buenos
Aires.
i>27, Anuncio de prensa del “barrio cer-
rado” Mirasol de Pilar, parcelas de 800
m² y viviendas prefabricadas entre 100
y 150 m².

25

i>28, Planta de barrio privado en Ber-


mudas, Partido de Pilar, Gran Buenos
Aires; obsérvese que la casi totalidad
del espacio disponible esta ocupado por
parcelas relativamente reducidas.

i>29, Vivienda de calidad media en un


27 barrio privado del Gran Buenos Aires.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

3 barrios pero a comienzos del s XXI sufrió una fuerte ralentización. Las
“nuevas ciudades”, como sus homólogas estadounidenses, se caracterizan
por la diversidad de su oferta residencial, la existencia de mayor variedad de
equipamientos y otros usos no residenciales. En el extremo su ambición sería
substituir por completo (o casi) su dependencia respecto a la ciudad madre,
convertir la privacidad no solo en una experiencia de cara a la vida familiar y
de ocio, también para la vida laboral, las compras y el resto de las actividades
del privilegiado sector de la población que se recluye en ellas.
----aunque las Torres-Jardín urbanas, tan frecuentes en Belgrano, por ejem-
plo, no se suelen considerar como comunidades cerradas (no aparecen en los
suplementos semanales dedicados a los countries y similares), son de hecho la
variedad urbana de estas. Se construyen sobre parcelas grandes (en general de
más de 1.000 metros cuadrados), tienen acceso único vigilado, cuentan con
equipamientos deportivos propios (piscina, etc.) y con aparcamiento privado.
A veces las 2 o 3 plantas sobre rasante en que se alojan constituyen auténticos
basamentos ciegos de hormigón, que sirven para situar los apartamentos más
bajos a no menos de 10 o 12 metros sobre el nivel del suelo, reforzando así
su seguridad y convirtiendo las torres en auténticas ciudadelas impermeables
(i>30, 31).

Un contraste en la periferia metropolitana Oeste de Madrid: los casos de Prado


Largo y Monte Alina

Las urbanizaciones cerradas se desarrollan en España en las décadas de los 60’


y 70’ del siglo XX en su forma canónica de grandes desarrollos suburbanos,
de promoción unitaria, que ponen en el mercado residencial de gama alta
amplias parcelas para viviendas unifamiliares de lujo. Más tarde su ritmo de
creación se ralentizará notablemente abriendo el camino a las hoy mucho más
populares y extendidas urbanizaciones periféricas abiertas de macromanza-
nas/ macroparcelas cerradas, a las que se dedicará el último epígrafe de este
capítulo.

Sin embargo existen algunos precedentes de posguerra. En Madrid, por ejem-


plo, la Inmobiliaria Alcázar promueve en 1947 Ciudad Puerta de Hierro, al
Norte de la Ciudad Universitaria: En origen solo tenía un acceso, no rigurosa-
mente cerrado, aunque sí contaba con seguridad privada; las parcelas mínimas
tenían 1165 m2. Mirasierra es una urbanización abierta de diseño paisajista—
calles curvilíneas, etc.—promovida a partir de 1953 por la Inmobiliaria Jubán.
También de ese año es Ciudad Pegaso, patrocinada por la fábrica de camiones
ENASA en la carretera de Barcelona; su sector residencial para ingenieros
estaba cerrado.

En la investigación que publica la geógrafa Elia Canosa en el año 2002 se


contabilizan hasta veintiuna urbanizaciones cerradas de lujo en Madrid. Cubren
un total de 25,6 km2 y cuentan con 7791 parcelas cuyo tamaño medio, antes
de 1980, esta comprendido entre 1.500 y 2.200 m2. La mayor actividad se da
entre 1965 y 1975 cuando se promueven 14 actuaciones (6.751 parcelas) con
un tamaño medio de 164 Has y 482 parcelas por promoción. Canosa señala el
protagonismo de los grandes propietarios de fincas rústicas—habitualmente
dehesas y encinares—, pertenecientes a la aristocracia o a la alta burguesía que
a veces se incorpora a las respectivas promociones. En general su tramitación

226
ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

i>30, 31, Ejemplo de torres en parcelas


privadas levantadas, por razones de se-
guridad, sobre altos podios que albergan
los aparcamientos privados en un en-
torno residencial marginal de Sao Paulo,
Brasil.

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

urbanística espoco ortodoxa: actuaciones distantes de los núcleos urbanos de


sus respectivos municipios, que, en esa época, disponían de escasos recursos
y se mostraban remisos a recibir nuevos viales y zonas verdes que conservar.
Actuaciones con cierta frecuencia emplazadas sobre el Anillo Verde del Plan
de 1963 (caso de Boadilla del Monte) o sobre áreas forestales (caso de San
Sebastián de los Reyes), legalizadas a posteriori de su urbanización.

Los diseños se suelen adaptar a la topografía por lo que adoptan formas si-
nuosas de raigambre paisajista. Las amplias parcelas en las que tan solo se
toleran ocupaciones del 20 o el 30% del suelo, permiten la conservación de la
mayor parte del arbolado, factor que suele ser uno de los principales reclamos
de estos lugares. Por supuesto cuentan con accesos únicos, vigilados y con
barreras; el conjunto de cada promoción se rodea por vallas defensivas; los
trazados adoptan en consecuencia la forma de fondos de saco o de anillos y
lazos que disuaden por completo el tráfico de paso.

Veamos a continuación dos ejemplos enclavados en el prestigioso municipio


de Pozuelo de Alarcón, muy cerca del límite con el de Boadilla del Monte,
en una de las zonas más densamente arboladas del Área Metropolitana de
Madrid .

Urbanización Prado Largo Meliá (i>32)

Es una de las más lujosas de la periferia occidental madrileña. La promueve


en 1974 la sociedad Pozuelo SA y la Inmobiliaria Meliá sobre un terreno de
62 Has, de forma alargada y con un acceso único desde la carretera M-513. Se
subdivide en grandes parcelas—un total de solo 69 unidades—, entre 6 y 12
mil metros cuadrados cada una para asegurar su exclusividad y una privacidad
máxima de las viviendas que podrán disfrutar de auténticos parques privados.
Cuenta con un Club Social con piscinas y tenis rodeada de una gran extensión
de terreno que se conserva su vegetación original intacta.

Dada la forma y dimensiones del terreno inicial, se traza un único y amplio


vial sinuoso en fondo de saco con calzadas separadas; su longitud longitud
supera un kilómetro (i>33). De este arrancan otos cortos fondos de saco
que permiten el acceso a la mayoría de las parcelas. Por supuesto apenas son
perceptibles las aceras, llamando la atención los grandes ejemplares vegetales
(cipreses o especies relacionadas) que jalonan las calles y que se suman a los
altos setos vivos (arizónicas, etc) que delimitan las parcelas, reforzando los
correspondientes cierres de obra y vallados (i>34).

Urbanización Monte Alina (i>32)

Los terrenos en que se asienta esta actuación de 163 Has eran propiedad del
Conde de Motrico que fue ministro de Asuntos Exteriores en la dictadura del
general Franco. El acceso se realiza desde el Sur, a través de la M-513, como
Prado Largo. Se promueve en dos etapas; la inicial, en 1978, por Monte Alina
SA, reservada para amplias viviendas unifamiliares exentas, un total de 332
parcelas, de superficie comprendida entre 1.400 y 3.500 m2 (i>35). En la se-
gunda fase entra Levitt-Bosch Aymerich SA, recogiendo la vasta experiencia
de los Levitt Brothers en EEUU, Puerto Rico y otros países del área.

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ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

i>32, Las urbanizaciones cerradas en


Prado Largo Meliá (a la izquierda) y
Monte Alina (a la derecha) en la zona
Oeste del A.M. de Madrid; muy cerca,
otras dos urbanizaciones cerradas, Mon-
te Claro al Noreste y Monte Príncipe al
Sur.

32
i>33, 34, Prado Largo, avenida principal
y calle transversal.

33

34

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

En la parte más norteña de la finca, en terrenos todavía libres, se plantea un


modelo urbanístico muy distinto, pensado para otro estrato social con posibi-
lidades económicas algo más reducidas, aunque siempre dentro de la alta bur-
guesía. Se trata de nueve supermanzanas de entre 20 y 26 mil m2 cada una, a
las que se accede por un corto fondo de saco en forma de placita semiprivada.
En torno a ella se disponen de 12 a 16 viviendas unifamiliares exentas con
parcelas más reducidas, en torno a los 1.500 m2 (i>36, 37). Se generan así una
serie de minicomunidades residenciales dentro de la urbanización cerrada; de
hecho, en origen, los frentes de cada parcela a esa plaza interior se configuran
a la americana, con verdes lawns que permiten contemplar las fachadas de las
diferentes viviendas.

El trazado viario consta de un eje central con calzadas separadas que se com-
plementa con un anillo perimetral y con una serie de vías transversales meno-
res que relacionan ambos. Eje principal y anillo confluyen a poca distancia del
acceso a la urbanización, con barreras y vigilancia permanente. Es de señalar
que una comunicación vial prevista al Noreste con otra urbanización cerrada,
de estatus social ligeramente más bajo (Monteclaro), se encuentra perman-
entemente cerrada para el tráfico rodado (i>38).

Madrid, años 90’ del s XX. El nuevo equilibrio residencial para las clases medias:
macromanzanas y macroparcelas residenciales de vivienda colectiva

Desde la década de los 70’ se empieza a producir en España una importante


mutación en la forma de utilizar los tipos edificatorios de vivienda colectiva
procedentes del Movimiento Moderno, en particular los bloques exentos y
las torres. El modelo de supermanzana delimitada por un viario perimetral en
cuyo interior se disponen los edificios exentos dejando entre sí espacios libres
de acceso público (al que hemos dedicado el capítulo 5), esta indudablemente
ligado a las masivas realizaciones públicas y privadas de década anteriores en
localizaciones periféricas. Es una forma de hacer ciudad sin prestigio, pese
algunas notables realizaciones que no consiguen eclipsar la monotonía y me-
diocridad de la mayoría. En particular, la ausencia del parcelario implica una
exposición excesiva de las viviendas, sobre todo de las situadas en planta baja
o primera. Lo mismo se puede decir de la frecuente falta de acceso rodado
hasta los portales, la escasez de aparcamiento, las dificultades de orientación
y los problemas de conservación de la miríada de espacios libres de pequeña
dimensión por parte de los servicios municipales. Durante esas décadas la re-
ferencia de prestigio han seguido siendo las retículas de Ensanche y extensión
centrales y, en otra dimensión, las nacientes urbanizaciones suburbanas de
vivienda unifamiliar, abiertas o cerradas.

La mutación a que nos referimos empieza a tomar cuerpo de manera ex-


tensiva en una barriada prestigiosa, la zona de Arturo Soria, tanto por su
posición al Noreste de la ciudad como por su carácter de ciudad-jardín. Van
a ser las Ordenanzas Municipales de 1972 las que planteen su transformación
y densificación, probablemente conscientes de la cada vez mayor centralidad
de la zona,. En concreto van a permitir el cambio de tipo edificatorio, del
chalet unifamiliar al bloque de altura moderada para vivienda colectiva. Pero,
y eso es lo importante, conservando una característica esencial del paisaje
anterior: la parcela acotada y los jardines privados asociados a la edificación

230
ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

i>35, Monte Alina, primera fase en la


zona Sur de la urbanización. Detalle del
trazado viario (en azul oscuro, avenida
principal; en azul claro, vías transversales
y anillo periférico), parcelas y edificacio-
nes; el verde claro corresponde a los es-
pacios libres comunitarios.

i>36, Monte Alina, segunda fase, zona


Norte. Detalle de los trazados viarios, la
parcelación y las edificaciones (código de
colores idéntico al i>35).

i>37, Monte Alina, una de las viviendas


en la segunda fase de Monte Alina dando
frente a una plaza de acceso en fondo de
saco.

i>38, Conexión cerrada al tráfico roda-


do entre las urbanizaciones cerradas de
Monte Alina y Monte Claro, ambas en
35 Pozuelo de Alarcón.

36 37

38

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

residencial, en este caso el bloque. Se tolerará la agrupación de parcelas—dos


o tres frecuentemente—para hacer posible el cambio de tipo y de escala edi-
ficada, en suma para posibilitar la rentabilidad de la operación: condominios
de 20 a 50 viviendas con su aparcamiento privado y sus servicios de por-
tería, jardinería y, con frecuencia, pequeñas instalaciones deportivas (piscina,
etc). Se facilita así el paso de parcelas de 500 u 800 m2 a parcelas de 1.500 a
2.500 m2, que, con una edificabilidad neta moderada, permitan las nuevas
construcciones. Recuperación pues del parcelario, de la relación inmediata
con una calle pública (cada parcela tiene uno o dos costados limítrofes con
ellas), del espacio libre comunitario ajardinado asociado a la edificación. En
síntesis, una ciudad-jardín de vivienda colectiva. La fórmula se expande a otras
áreas bien situadas de ciudad-jardín (aunque la política de protección de las
“colonias de hotelitos”, inaugurada a finales de los 70’, corta este camino), y a
distintas oportunidades puntuales de transformación de los tipos edificatorios
clásicos; en Madrid en zonas de borde con el Ensanche Castro o en situacio-
nes parecidas en otras ciudades (i>39).

De hecho, a finales de los 80’, coexisten dos nuevas formas: los “nuevos en-
sanches”, a los que hemos dedicado el capítulo 9, y los nuevos barrios re-
ticulares abiertos de macromanzanas y macroparcelas, de los que la transfor-
mación de Arturo Soria supone un adelanto. Y a los que caracterizábamos
al comenzar este capítulo. Como se decía arriba este modelo (que tiene una
variante basada en las agrupación de viviendas unifamiliares adosadas), se ha
convertido en el verdadero estándar residencial para las clases medias urbanas
en sus distintos estratos. Por eso ahora aparece en múltiples lugares, desde
las distintas periferias del municipio de Madrid hasta municipios metropolita-
nos tan diferentes como Majadahonda, Boadilla y Las Rozas o Fuenlabrada,
Móstoles y Parla. Las diferencias en precios y grupos sociales de destino (que
existen, y muy marcadas), estarán relacionadas con los lugares más o menos
prestigiosos donde se promueve cada actuación; en paralelo con los niveles
relativos de calidad, superficie construida y variedad de equipamiento comu-
nitario incluido dentro de cada una de ellas.

Hemos elegido dos ejemplos en Oeste del Área Metropolitana, en Pozuelo


y en Boadilla del Monte, para examinar con mayor detalle las características
de sus tramas urbanas, la forma y dimensiones de sus manzanas, parcelas y
viviendas.

Avenida Europa, Pozuelo de Alarcón (R. López de Lucio, 2004, op.cit.)

Avenida de Europa es una extensa actuación (162 Has) desarrollada a lo largo


de los años 90’ del s XX rematando por el Sur el casco urbano de Pozuelo
de Alarcón, mayoritariamente configurado por un desordenado mosaico de
promociones pequeñas y medianas de vivienda unifamiliar (i>40). Linda al
Sur con la autovía M-503 (Vía de las Dos Castillas) y esta estructurada por un
amplio bulevar de más de 3 kms que lleva su nombre. En esta zona coexisten
una pequeña proporción de unifamiliares en hilera con una amplia mayoría
de bloques exentos de vivienda colectiva de altura moderada (4-5 plantas).
También hay varias manzanas ocupadas por complejos terciarios de oficinas
de alto standing y equipamientos.

En el año 2009 se inauguró un pequeño y lujoso Centro Comercial (“Zielo


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ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

i>39, Sustitución de un antiguo chalet en


parcela grande por una torre en condo-
minio en la zona Este de Gijón, 2002.

i>40, Urbanización abierta Avenida de


Europa, remate Sur de Pozuelo de Alar-
cón. Plano de análisis: edificaciones resi-
denciales en amarillo; parcelas terciarias
en violeta; parcelas de equipamiento en
azul. Se distingue el verde público (verde
medio) del verde privado interior de cada
39 parcela (verde claro).

40
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>41, Avenida de Europa, frente edifi- de Pozuelo”), que completa la variada serie de locales comerciales que jalonan
cado a la avenida con locales comerciales la Avenida ocupando la mayor parte de las plantas bajas de los edificios resi-
en planta baja.
denciales que dan frente a ella (así como algunos frentes a la M-503 y a las
principales vías transversales). En este sentido este barrio es una auténtica
i>42, 43, 44, Avenida de Europa; vista excepción al generalizado carácter monofuncional—exclusivamente residen-
aérea vertical de dos parcelas incluidas cial—que tienen la mayor parte de los desarrollos de vivienda en la región
en una macromanzana de 5,50 Has. y
vista aérea oblicua de las mismas dos
urbana de Madrid y en los propios barrios periféricos de la capital. La concen-
parcelas, de unos 15 mil m² cada una, tración lineal del comercio a lo largo de la frondosa y espaciosa Avenida de
con sus zonas verdes comunitarias. Europa han convertido este eje en un interesante espacio urbano de paseo y
relación, eso sí, frecuentemente sobrecargado de vehículos aparcados (segun-
das filas, etc.), que confirman su éxito y vitalidad (i>41). Las principales aveni-
das de Boadilla Oeste, que analizaremos a continuación, repiten este esquema
con alguna alteración significativa en la que nos detendremos.

El barrio es por lo demás un clarísimo exponente de la “nueva manera”: ma-


cromanzanas de seis a diez hectáreas de superficie rodeadas de viario público
y subdivididas en amplias parcelas acotadas de 8 a 15 mil m2 (i>42, 43, 44, 45,
46). Cada una de ellas no puede considerarse una “urbanización cerrada” en
45 sentido estricto: no cuentan con viario interior propio ni con otras instalacio-
nes privativas distintas a una piscina comunitaria y unos jardines que rodean
i>45, Avenida de Europa. Axonométrica los 4 o 6 edificios que integran cada promoción. Se trata de “miniurbanizacio-
de las edificaciones de las cuatro parcelas
de la macromanzana referida en las tres nes” cerradas, bastante más amplias y con mayor proporción y diversidad de
ilustraciones anteriores. zonas verdes que los típicos patios de manzana ajardinados, de un cuarto de
hectárea, de los “nuevos ensanches”. Mientras que en estos, se reproduce la
forma de la edificación en manzana cerrada que caracterizó a los Ensanches
decimonónicos, ahora se utilizan exclusivamente bloques exentos con cuatro
fachadas exteriores y sin patios de parcela. Sin embargo tales bloques son con
frecuencia bastante anchos y dan origen a viviendas de orientación única o, a
lo sumo, con doble orientación en las esquinas de los edificios (Norte y Este,
Norte y Oeste, etc). Casi nunca a las viviendas pasantes (Norte y Sur o Este y
Oeste) que caracterizan las realizaciones ortodoxas de mediados del siglo XX
y los “nuevos ensanches”.

En la Avenida de Europa es interesante el empleo generalizado de pequeñas


sendas peatonales que subdividen las macromanzanas en 3, 4 o mas parcelas,
evitando la tentación de realizar promociones mucho mayores que ocuparan
las 6 o las 8 Has de una macromanzana completa (i>47). Esta posibilidad hu-
biera acercado el producto acabado a las gated communities a que nos referíamos
46
arriba, generando zonas verdes privadas de varias hectáreas, posibles viarios
i>46, Avenida de Europa. Planta vivien- interiores de distribución, etc.
da tipo de 150 m² en la primera parcela
de la macromanzana analizada: salón- En el conjunto de la actuación no existen espacios libres verdes de uso pú-
comedor de 54 m², tres dormitorios, dos
blico entre los bloques; tan solo un parque relativamente extenso (unas 7 Has)
baños, amplia cocina (18,5 m² con ten-
dedero) y terraza de 11 m². que ocupa unos terrenos de topografía accidentada al Oeste de la carretera de
Humera y Norte de la propia Avenida de Europa, muy cerca de lo que se pu-
i>47, Avenida de Europa: fragmento de ede considerar el “centro cívico” del barrio (catedral, plaza comercial, aparca-
macromanzana de forma cuadrangu- miento público) (i>48). De hecho el suelo con calificación de uso residencial
lar dividida en seis amplias parcelas por (acotado) se eleva al 42% del total (el 49,2% si se incluyen las parcelas de uso
senderos peatonales arbolados. Plano de
análisis de los usos en planta baja: vio- terciario de oficinas); porcentajes mucho más altos que los que se encuentran
leta, viviendas; amarillo, comercio; rojo, en los desarrollos de los 50’ y 60’ del s. XX. El “verde público” en sentido
portales y cajas de escaleras; rosa, planta estricto solo afecta al 7% de la superficie total de la actuación (parque NO,
libre sobre pilotis. andenes del bulevar lineal, zona verde Este pendiente de ejecutar).
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i>48, Vista aérea oblicua del centro cívi-


co de Avenida de Europa: iglesia diseña-
da por el arquitecto Fernando Higueras;
plaza comercial (doble planta comercial
y duplex adosados arriba); edificio de
oficinas de la Seguridad Social, parque.

48

Boadilla Oeste, Boadilla del Monte (R. López de Lucio, 2004; J. Mª Gó-
mez Santander, 2005)

Este conjunto es una gran promoción privada cercana a 2,50 km2 de exten-
sión, con capacidad para más de 7 mil viviendas (i>49, 50). Su proyecto de
ordenación (Plan Parcial) se aprueba en 1996; la urbanización y edificación se
desarrolla entre 1997 y 2007 al Oeste de Boadilla del Monte, entre las autovías
M-511 y M-513, seccionada en dos mitades por la M-50 que discurre de Norte
a Sur. Es sin duda una de las mayores piezas de crecimiento residencial metro-
i>49, Urbanización abierta Boadilla politano de las dos últimas décadas, encarnando con mucha claridad el nuevo
Oeste; plano de análisis (código colores prototipo de tejido residencial abierto y reticular, integrado por macromanza-
idéntico al del i>40).
nas subdivididas a su vez en un pequeño número de parcelas/ macroparcelas
cerradas (especialmente en el sector al Oeste de la M-50, el Sector “B” en la
terminología urbanística de Boadilla).

En esta actuación el planeamiento permitía en algunas manzanas que fuera el


propio proyecto de edificación, parcela por parcela, el que tomara la decisión
final sobre el tipo edificatorio a utilizar, unifamiliares adosados o bloques
de vivienda colectiva de altura moderada. Sin embargo, en torno a los tres
grandes ejes viarios—en particular el que corre de Este a Oeste, la Avenida del
50 Siglo XXI—, se regulaba el tipo de vivienda colectiva o “multifamiliar”; con
la particularidad de reservar al borde de esas tres avenidas unas franjas desti-
i>50, Boadilla Oeste. Parcelación del nadas específicamente a alojar comercio en edificaciones de una sola planta,
conjunto de la zona. Se advierten las excepcionalmente de dos (i>51, 52, 53). Se perseguía así el que el resto de
pequeñas parcelas para viviendas unifa-
miliares y las parcelas alargadas dando
las manzanas fuera de carácter exclusivamente residencial. Lo que se puede
frente a las avenidas para usos comercia- interpretar como una concesión a la conocida aversión de las clases medias
les. acomodadas que se localizan en posiciones suburbanas de calidad a cualquier
forma de mezcla de usos. La forma habitual de conseguir esta homogeneidad
i>51, 52, 53, Avenida Siglo XXI, cuer- es concentrar todas las actividades comerciales en un Centro Comercial espe-
pos bajos comerciales y bloques exentos
de vivienda de cuatro alturas y bajo cu-
cífico, habitualmente localizado en un borde de la actuación, bien conectado
bierta. con la red viaria arterial. En este caso la habilidad del proyectista, el arquitecto
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i>54, 55, Avenida Siglo XXI esquina José María Gómez- Santander, fue capaz de persuadir a la iniciativa privada a favor
Avenida Infante Don Luis. Cinco man- de una apuesta del alojamiento del uso terciario-comercial sobre los ejes viarios principales
zanas residenciales con zonas verdes y
equipamientos. La superficie de las man- en forma de contenidas pastillas lineales, de manera que su utilización fuera eminentemente
zanas (medida a bordes exteriores) os- peatonal (2005, op.cit., pág. 164).
cila entre 1,62 y 4,60 Has. Se encuentran
subdivididas en 12 parcelas residenciales Aparte de esta peculiaridad, el sector al Oeste de la M-50 esta construido en
cuyas superficies oscilan entre 2.025 m² base a macromanzanas y parcelas o macroparcelas de carácter muy similar a
y 8.015 m² además de dos zonas verdes.
Cuatro parcelas de equipamientos (dos las de Avenida de Europa (i>54, 55, 56, 57). En general se agrupan 4 o más
vacantes) y tres tiras de locales comercia- bloques de vivienda colectiva en torno a una zona central ajardinada con al-
les exentos de una planta con frente a las gunos equipamientos deportivos privativos (piscina, etc.). Las edificaciones
dos avenidas. Dentro de cada parcela los residenciales se retranquean casi siempre algunos metros hacia el interior de
jardines anexos a las viviendas en planta sus correspondientes parcelas con objeto de asegurar la privacidad de las vivi-
baja aparecen de marrón claro.
endas en planta baja que, con frecuencia, gozan de una pequeña zona verde
privada (patio de unos 30-35 m2). Así se consigue diferenciar el producto resi-
i>56, Avenida Siglo XXI. Manzana de dencial en al menos cuatro variantes: pisos en planta baja con jardín privado;
2,77 Has. formada por una sola par- pisos-tipo en plantas primera y segunda, a veces también tercera, con amplias
cela residencial con seis pequeñas tor-
res cuadradas, dieciséis viviendas por terrazas; y dúplex en planta tercera ó cuarta conectados con un bajo cubierta
torre (noventa y seis viviendas en total), habitable (i>58, 59, 60).
jardines privados para las viviendas en
planta baja y jardines comunitarios. La Las viviendas suelen ser pisos amplios, en general por encima de los 90 m2c y
promoción está rodeada por dos de sus no superiores a 135 m2c, con programas que incluyen 3 o 4 dormitorios con al
lados por edificios comerciales exentos
con frente a las avenidas. menos dos baños completos, un espacioso salón-comedor con acceso directo
a terraza o jardín y una cocina con tendedero independiente.

i>57, Boadilla Oeste. Axonométrica de


Conclusiones
la promoción anterior; en amarillo los
edificios lineales comerciales.
Tanto en Avenida de Europa como en Boadilla Oeste y en tantos otros
lugares,estas promociones que acabamos de reseñar configuran comunidades
i>58, Boadilla Oeste. Foto aérea verti- de propietarios suficientemente numerosas, sin que se suelan rebasar las 100-
cal de promoción sobre parcela de 1,80 125 viviendas, número que se considera el tope para una gestión comunitaria
Has. en manzana con una sola parcela y
eficaz). Y que asegura que los servicios comunes de jardinería, portería, vigi-
edificación comercial dando frente a las
avenidas. lancia, etc. puedan tener un buen nivel sin que se alcancen cuotas por encima
de las 150-250 Euros mensuales, que serían consideradas excesivas por la
mayoría de los copropietarios.

Es probablemente ese equilibrio entre exclusividad, equipamiento privativo


y costes asumibles, el que ha hecho tener tanto éxito a esta fórmula de las
“miniurbanizaciones cerradas” dentro de barrios abiertos. Fórmula que ha
supuesto un freno muy eficaz de cara al desarrollo de otra nueva generación
de auténticas urbanizaciones cerradas, mucho menos densas; compárese las
3,1 viv/Ha de Ciudad Santo Domingo con las 29,1 viv/Ha de Boadilla Oeste
(ver R. López de Lucio, 2004, op.cit., pág. 60). Aquellas son mucho más con-
sumidoras de territorio, agravando los costes de desplazamiento y la contami-
nación que ello implica.

En cierto modo se puede afirmar que los “nuevos ensanches” y las urbaniza-
ciones abiertas de macromanzanas y macroparcelas pertenecen a un similar
paradigma socio-residencial: la aceptación de la vivienda colectiva y de la ciu-
dad abierta a cambio de moderar las densidades (más elevadas sin duda en
los primeros), y de permitir ciertas cotas de privacidad. Que, si se combinan
inteligentemente con la disposición de algunos ejes viarios bien dimensiona-

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ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

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dos y con equipamiento comercial a lo largo de ellos, pueden generar espacios


públicos urbanos vitales y frecuentados; en el mejor de los casos accesibles
peatonalmente para una parte significativa de los habitantes de dichos barrios.
Algo que, sin embargo, no se ha conseguido en casi ninguno de los PAUs (ver
capítulo 12), a excepción de, parcialmente, en Carabanchel y Montecarmelo,
debido a la incidencia de los gigantescos Centro Comerciales con que cuentan
desde el inicio de su andadura.

i>59, Boadilla Oeste. Plantas, seccio-


nes y alzados de uno de los bloques de
la promoción anterior; cuatro viviendas
por planta y dieciséis viviendas en total,
de 101 m² cada una.

i>60, Boadilla Oeste. Promoción de seis


bloques y noventa y seis viviendas dis-
eñada por Enrique Bardají.

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ESTADOS UNIDOS, GRAN BUENOS AIRES, OESTE METROPOLITANO de MADRID, 1970-2005

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241
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

242
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

11MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI:


Banalización de la fórmula de los “nuevos ensanches” en los recientes distritos periféricos (PAUs)

Suelo Urbanizable No Programado y Programas de Actuación Urbanística.


Antecedentes legales
A la vez que las propuestas de “nuevos ensanches” que hace el Plan General 1 La Ley del Suelo estatal de
de Madrid de 1985 sobre Suelo Urbanizable Programado (en algún caso Abril de 1976 instituyó (art. 79) dos
categorías de Suelo Urbanizable, los
sobre Suelo Urbano a remodelar íntegramente), dicho documento de
terrenos a los que el Plan General Mu-
planeamiento propone unos ámbitos de Suelo Urbanizable No Programado nicipal declare aptos, en principio, para
a ser desarrollados mediante esta nueva categoría de suelo urbanizable—en ser urbanizados. El Suelo Urbaniz-
la anterior Ley de 19561 solo existía el “suelo de reserva urbana”—, se crea para able Programado (SUP) es el que apa-
flexibilizar el carácter del Plan Municipal como documento cerrado, estático y acabado, rece en el Programa del propio Plan
como destinado a ser urbanizado du-
imagen anticipada de la ciudad en el año horizonte (...), permitiendo la incorporación de
rante el periodo de vigencia de este. Se
imprevistos, abriendo nuevos cauces a la actividad y capacidad de los agentes privados de la desarrollará mediante los preceptivos
urbanización, facilitando así la lucha contra la hipotética escasez de suelo urbanizado y la Planes Parciales. El Suelo Urbanizable
consiguiente elevación excesiva de los precios del suelo (...) y el encarecimiento de la vivienda. No Programado (SUNP) es un suelo que
(Exposición de Motivos Ley 2.5.1975, II, a-e, IV). adicionalmente podrá ser urbanizado si
se dan una serie de circunstancias (nece-
El Urbanizable No Programado aparece así como un mecanismo potestativo, sidad de más terrrenos para el desarrollo
urbano) que deberá juzgar el propio
en manos de los municipios, para incrementar la oferta de suelo de nueva Ayuntamiento aprobando un Programa
urbanización sin tener que revisar anticipadamente todo el Plan General. Sin de Actuación Urbanística (PAU) que,
embargo, ni el Plan de 1985 ni el de 1997 van a usar la figura del SUNP con efectivamente, “programe” los plazos
ese propósito. y condiciones de incorporación de ese
suelo al proceso de urbanización. Cada
El Plan de 1985, ejemplo de “urbanismo de la austeridad y de la contención”, PAU aprobado se deberá desarrollar a
través de uno o más Planes Parciales.
había desarrollado un cuidadoso dimensionamiento de las necesidades de
nuevo suelo para albergar el discreto desarrollo previsto por la ciudad de
Madrid en los próximos cuatrienios. Ese desarrollo se albergaría en los nuevos
sectores de Suelo Urbanizable Programado (SUP) que darían origen a los
“nuevos ensanches” (ver Cap. 9, i>14).

En realidad la propuesta de clasificación de SUNP, bastante extensa, casi 9 km²


(887 Has), tenía la intención de liberar grandes extensiones de espacios libres,
a forestar, en la periferia municipal que permitieran formar ese “cinturón
verde” del que la ciudad llevaba hablando desde los Planes de 1929 y 1944.
El mecanismo consistía en concentrar una edificabilidad bruta muy moderada
(7,9 viv/Ha de media, un total de 7011 viviendas), consiguiendo de forma
gratuita el resto del suelo que se convertiría en forestal de dominio público.
i>01, Plan General de 1997. Clasificación
A su vez el Plan de 1997 propone una clasificación de suelo a “tope de del suelo. En color naranja Suelo Urbano;
capacidad” del término municipal, es decir dejando como espacios no rosa claro, Suelo Urbanizable Programa-
urbanizables tan solo las grandes reservas forestales preexistentes: la Casa do (que se acabará clasificando como Ur-
de Campo, los Montes del Pardo y el Soto de Viñuelas. El resto sería Suelo banizable Incorporado); azul claro, Suelo
Urbanizable en sus distintas categorías. De hecho los antiguos PAUs se
Urbanizable Programado (Ensanche
convierten en Suelo Urbanizable Incorporado o Programado. Tan solo la
amplia franja Sureste del municipio, el aún virgen “Desarrollo del Sureste”, es de Vallecas); rojo y rosa fuerte, Suelo
la única que mantiene la clasificación de Urbanizable No Programado (i>01). Urbanizable No Programado (Desarro-
Si se sigue hablando en Madrid y en este trabajo de “PAUs” es solo como llo del Sureste, Valdebebas, Anillo Olím-
reminiscencia a su origen en el Plan de 1985. pico).

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Pero la evolución más significativa entre 1985 y 1997 es que los nuevos
ámbitos, que han más que doblado su superficie hasta los 20 km² (2.003 Has
entre los seis), se van a convertir en suelos totalmente urbanizados. Su número
total de viviendas casi se va a multiplicar por diez, desde las iniciales 7.011
hasta las 69.862 viviendas que contabilizan los documentos del Plan de 1997.
Desaparecen las reservas forestales; el parque forestal de Valdebernardo y el
parque Juan Carlos I, pertenecientes a operaciones anteriores, son los únicos
que se van a crear en los ámbitos de los PAUs procedentes de 1985 (i>02).

Aparecerán, eso sí, extensas zonas ajardinadas dentro de cada sector (además
de bandas de protección al borde de las autopistas que los delimitan), cuya
función básica será disminuir sensiblemente las densidades de los nuevos
barrios hasta la media de 35 viv/Ha, más típica de la ciudad-jardín que de
barriadas 100 por cien de vivienda colectiva.

De los nuevos ensanches a los PAUs: banalización, insularización y densificación


de los nuevos desarrollos. Las “arquitecturas de prestigio” como remedio a todos los
i>02, Parque forestal de Valdebernardo,
males
primera versión precedente del PAU que El Plan General de 1997 definirá seis macroactuaciones residenciales en la
en 1989 concentró toda la edificabilidad periferia municipal, de las que cinco tendrán el carácter de Suelo Urbanizable
lucrativa en el sector noroccidental del Incorporado, UZI (Arroyo del Fresno, Montecarmelo, Las Tablas, Sanchinarro
ámbito. y Carabanchel) y una será Suelo Urbanizable Programado, UPZ (Vallecas)
(i>03).

Sus dimensiones superficiales y el número de viviendas que cuenta cada


actuación alcanzan tamaños inéditos. Más que a los clásicos “polígonos” de
los años 60’ y 70’ del siglo XX, se van a acercar a los mayores de los “nuevos
ensanches” de la generación de finales de los 80’ y década de los 90’ (Madrid
Sur o Ensanche del Este), aunque con densidades muy inferiores (i>04).

Resumiendo sus principales magnitudes:


PAU Distrito Superficie Viviendas Terciario
ARROYO del FRESNO Fuencarral 156 Has 3.240 30 mil m²c
MONTECARMELO Fuencarral 256 Has 8.457 136,6 mil m²c
LAS TABLAS Fuencarral 362 Has 12.272 301,1 mil m²c
SANCHINARRO Hortaleza 402 Has 13.568 190,2 mil m²c
VALLECAS Villa de Vallecas 471 Has 20.975 731,1 mil m²c
CARABANCHEL Carabanchel 356 Has 11.350 75 mil m²c

En realidad, cada una de estas actuaciones (excepto Arroyo del Fresno)


constituye una pequeña ciudad de 25 mil a 60 mil habitantes, extendida sobre
superficies que van de los 2,5 km² de Montecarmelo a los casi 5 km² del PAU
de Vallecas (i>05).

Sin embargo, su localización periférica, bajo nivel de integración con


el resto de la trama urbana (en algún caso, como Sanchinarro, se trata de
auténticas “islas” rodeadas de autopistas), reducidas densidades residenciales,
falta de integración de usos (en particular, la debilidad del comercio de
proximidad debido a la aparición de grandes contenedores comerciales
exentos), sobredimensionamiento de viarios y zonas verdes, e introversión
de las manzanas residenciales, hacen de estos PAUs banales ejercicios de
composición urbana carentes casi por completo de las características de
complejidad, vitalidad y frecuentación del espacio público que caracteriza a
los verdaderos distritos urbanos.

244
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

i>03, Madrid. Grandes desarrollos


urbanos. Aparecen los 6 PAUs de los
que se habla en este capítulo además de
las operaciones Valdebebas (Noreste) y
Desarrollo del Sureste, aún en estado de
desarrollo incipiente.

i>04, Los Programas de Atención


Urbanística del arco Norte:
Arroyo del Fresno (sólo urbanizado),
Montecarmelo, Las Tablas y Sanchi-
narro. Adviértase el gran tamaño
de cada pieza y su carácter insular.

i>05, El Programa de Actuación Ur-


banística denominado “Ensanche de
Vallecas”, al Sureste de la ciudad, y
su relación con la red arterial de alta
capacidad. La M-45 lo fragmenta en
dos partes claramente diferencia-
das, una en torno a Vallecas Villa y
otra al Sureste de dicha autopista.
245
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Aunque se han “inspirado” en los “nuevos ensanches”, estos PAUs no han


conseguido más que agravar los problemas que ya afloraban en aquellos y a
los que nos referimos en el Capítulo 9.

Más adelante vamos a examinar con mayor detalle dos de los PAUs más
significativos, Sanchinarro y Carabanchel. Ahora se intentará revisar las
características que hacen de la transición de los “nuevos ensanches” a los PAUs
una experiencia básicamente fracasada, pese a su importancia cuantitativa y a la
realidad de ser en la práctica los penúltimos grandes desarrollos residenciales de
la ciudad de Madrid. Los últimos, aún inéditos: las operaciones Campamento,
Valdebebas y Desarrollo del Sureste, desafortunadamente prometen perpetuar,
sino magnificar, los errores de la generación de los PAUs.

El tamaño de los PAUs, entre 1,6 y 4,7 km², es de una magnitud muy superior
a la que acostumbraba ser la superficie de los polígonos de décadas anteriores
(i>06). La superficie media de los Planes Parciales o Especiales que dieron
origen a los “nuevos ensanches” estaba comprendida entre 26 y 37 hectáreas,
es decir entre 6 y 9 veces menos que la de los PAUs. Incluso los más grandes
de aquellos—el Ensanche del Este con sus 173 Has o Madrid Sur con 122
Has—pertenecían al escalón más bajo de los PAUs. Estas grandes dimensiones
—aparte de otras consideraciones—hacen más difícil la integración de tales
macroactuaciones en la trama urbana circundante. Es cierto que también
podría haber facilitado el diseño de piezas urbanas significativas por sí mismas,
con valores estructurales y urbanísticos propios: ejes urbanos continuos,
complejos, bien dimensionados y trazados; nodos de centralidad atractivos,
etc.

Pero la banalidad de los diseños y la casi total ausencia de usos y actividades


de proximidad complementarios con la residencial (pequeño comercio,
servicios personales y equipamientos públicos o privados de grano fino, etc.)
ha frustrado tales posibilidades. O, en el mejor de los casos, las ha debilitado
notablemente.

Aunque el número total de viviendas de cada PAU es muy significativo, entre


8,5 y 21 mil unidades, su gran extensión genera densidades brutas muy
reducidas (entre 20 y 34 viv/Ha, a excepción de Vallecas donde asciende a
44,5 viv/Ha). En comparación con las densidades de los “nuevos ensanches”
más significativos, son entre 2 y 3 veces inferiores. Madrid-Sur casi alcanzaba
las 90 viv/Ha y el Ensanche del Este o Valdebernardo se situaban en torno
a las 60 viv/Ha. Aún corrigiendo esas densidades brutas (calculadas sobre
la superficie total de sus correspondientes ámbitos, incluyendo las bandas

i>06, Imagen Google del Norte de


Madrid en el 2010. Se ven los PAUs
de Montecarmelo, Las Tablas, Sanchi-
narro y el Barrio Pinar de Chamartín.
Se indica la longitud, 4,65 Km, desde el
extremo NO de Las Tablas al extremo
E de Sanchinarro. Obsérvese la com-
pacidad bastante más baja de los PAUs
en relación con Pinar de Chamartín.
246
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

verdes de protección respecto a las autopistas próximas e, incluso, tramos de


estas), las densidades semibrutas resultantes apenas alcanzan las 40/45 viv/
Ha (excepto en Vallecas donde sube hasta 50/55 viv/Ha). Tales densidades
unidas a la deficiente calidad del transporte público (relacionada, a su vez, con
lo reducido de aquellas), a la escasez y falta de continuidad de las actividades
comerciales o terciarias de proximidad y al sobredimensionamiento de
calzadas, aceras y zonas verdes, disuaden los desplazamientos peatonales y
empobrecen sobremanera la escena urbana.

Se podría afirmar que el diseño de los PAUs ha permitido una ciudad de vivienda
colectiva sin calidad, sin apenas características de urbanidad. Impidiendo sin
embargo la aparición de tapices de ciudad-jardín—las densidades lo hubieran
permitido—mucho más gratos de habitar y menos costosos de mantener para
las administraciones municipales.

La “insularidad” es otra de las características salientes de estos PAUs.


Su situación al borde de autopistas como la M-40 (Arroyo del Fresno,
Montecarmelo, Las Tablas, Sanchinarro y Carabanchel), de radiales como
la A-1 (Las Tablas y Sanchinarro) o la M-403 (Montecarmelo), el hecho de
estar atravesados por vías como la M-45 (Vallecas) o delimitados por grandes
playas ferroviarias (Las Tablas), dificulta sobremanera las conexiones con
las tramas urbanas próximas. Originando una serie de “bordes inertes” de
los que, además, deben retirarse por medio de bandas de protección sin
apenas utilidad distinta a la de amortiguar el ruido y la contaminación de tales
infraestructuras pesadas (i>07, 08).

i>07, Vista aérea de los PAUs de Sanchi-


narro (izquierda) y Las Tablas desde el
Norte hacia el año 2008. En primer tér-
mino la intersección de la M-40 y la A-1;
se advierte el impresionante carácter de
barrera y de ruptura que juegan estas
infraestructuras pesadas en relación con
los bordes y las conexiones entre PAUs.

i>08, Vista aérea del PAU de Las


Tablas desde el Este al comienzo de
su urbanización (2002). En primer
término la autopista A-1 y su inter-
sección con la M-40. Al fondo las
playas ferroviarias de Chamartín.

247
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Hay casos, como Las Tablas y Sanchinarro, donde estas infraestructuras rodean
por completo a los nuevos ámbitos perfeccionando ese carácter insular que
solo se rompe en puntos singulares por medio de otras vías transversales de
gran sección e intensidad de tráfico, absolutamente disuasorias para el tránsito
peatonal o ciclista; en pocas ocasiones se han diseñado redes ciclables que
acompañen con seguridad tales conexiones. En los casos en los que los PAUs
entraban en contacto con tejidos preexistentes—como sucede en el sector
Noroeste del Ensanche de Vallecas en relación con el casco viejo de Vallecas
Villa—, el diseño ha sido tan torpe como para resolver de manera simplista los
encuentros por medio de grandes piezas de equipamiento o de verde que no
facilitan en absoluto la continuidad de las tramas y de los itinerarios. Tan solo
el PAU de Carabanchel, como se verá más adelante, ha sido más cuidadoso
en este aspecto.

¿Cómo se puede hacer “ciudad” con porcentajes de suelo residencial


(incluidos los espacios libres privados al interior de cada parcela) que no
alcanzan el 20%?. Una de las paradojas de los PAUs es que los elementos
al servicio de las zonas residenciales—las calles, avenidas, los jardines y
espacios libres, las áreas deportivas y docentes, etc.—se dimensionan con tal
“generosidad”, que acaban haciendo irrelevante el producto final, la vivienda.
Aparecen las agrupaciones de manzanas residenciales aisladas entre sí por
viarios que pueden alcanzar los 50 o 60 m. de sección, por redundantes bandas
de “zonas verdes” (raquíticamente arboladas) de 80 o 100 m. de anchura,
por grandes reservas de equipamientos que permanecerán vacantes durante
décadas (i>9a, b, c).

Si en Madrid Sur el verde no alcanzaba el 17% de la superficie total del sector


(unos 20 m² de suelo por vivienda), en Sanchinarro se extiende a 125 Has,
más del 31% de la superficie del ámbito, y supone una repercusión de 92,6
m² por vivienda, muy por encima del suelo calificado como residencial que
le corresponde a cada vivienda (estos datos se elevan a 143 Has, el 40,2% y
126 m²/vivienda en Carabanchel, cifras que deben ser corregidas porque una
banda importante del verde queda seccionada del barrio, al Sur de la M-40).

Es urgente la revisión de las normativas que regulan las cesiones obligatorias


del suelo para equipamientos que, en la Comunidad de Madrid, se extienden a
una pluralidad de conceptos: redes supramunicipales, redes municipales, redes
locales. Así como los estándares de diseño obligatorios para las vías urbanas.
La búsqueda de la calidad y el servicio, huyendo de la sobredensificación de
otras épocas, ha acabado por transformarse en despilfarro de suelo y en
elemento adicional en la disgregación, incoherencia y falta de calidad de los
nuevos tejidos residenciales.

¿Qué menos de un 40% o un 45% del suelo total se debiera destinar al


uso residencial, asegurando un cierto carácter de urbanidad y una mínima
continuidad a las tramas urbanas?

Las manzanas de los “nuevos ensanches”, habitualmente de promoción


unitaria, tenían tamaños discretos, en torno a media hectárea. Esas dimensiones
obligaban a edificar en coincidencia con las alineaciones exteriores de cada
manzana, sin producir retranqueos. Esas pequeñas manzanas se podían
agregar en unidades mayores, agrupándolas de 2 en 2 (Ensanche del Este), de
4 en 4 (Madrid-Sur) o de 6 en 6 (Valdebernardo).
248
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

En los PAUs—con la excepción del sector Norte de Carabanchel—tales i>09a, b, c, PAU de Sanchinarro. Esque-
manzanas han crecido bastante, alcanzando de 1 ¼ a 1 ½ hectáreas. Lo que ma de la localización de zonas verdes y
ha permitido retranqueos de las fachadas generando espacios libres privados deportivas, terciario (amarillo) y equipa-
en contacto con las aceras públicas (caso de Sanchinarro); así como unidades
de actuación (promociones) bastante mayores con espacios libres privados mientos (azul), y manzanas residenciales
que pasan de los 2.500 m² de Madrid-Sur o Valdebernardo a los 5 mil o 10 (rojo, vivienda libre; naranja, vivienda de
mil m² de Sanchinarro o Carabanchel Sur. Ambos mecanismos propician precio tasado; amarillo, VPO).
mayor introversión, si cabe, al interior de las parcelas residenciales con el
consecuente empobrecimiento del espacio público.
El resumen de este importante episodio, que ha cubierto casi 15 años de
desarrollo urbano de la ciudad (1995-2010), no es muy alentador. Quizás
lo más positivo ha sido la calidad de las viviendas de promoción privada,
calidad más que compensada por los altos precios que estas han alcanzado en
el mercado al coincidir la consolidación de los PAUs con el último gran ciclo
alcista, clausurado en el 2007/08 cuando estos ya estaban casi completos (a
excepción de Vallecas y Arroyo del Fresno).
Muy representativo de toda esta generación de urbanismo residencial ha
sido el intento por parte de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) de
convertir muchas de las parcelas destinadas a Viviendas de Protección Oficial
en hitos arquitectónicos que pudieran redimir las penurias del diseño urbano,
dando carácter a unos barrios sin apenas atributos de urbanidad. Más adelante
examinaremos algunos casos ejemplares en Sanchinarro y Carabanchel.
Vaya por delante mi opinión al respecto. Con honrosas excepciones tales
arquitecturas singulares, decididas a través de Concursos juzgados por
arquitectos de prestigio, han sido un fracaso. No han conseguido significar
lugares concretos de los nuevos barrios, convirtiéndolos en nodos funcionales
y en lugares atractivos para la vida cotidiana; más adelante me extenderé
sobre el, a mi juicio, estrepitoso fracaso del Edificio Mirador de MVRDV
en Sanchinarro. Tampoco han mejorado sustancialmente la calidad de las
viviendas; más bien al contrario dejándose llevar con cierta frecuencia por
caprichos de difícil justificación. De hecho la mayoría de las familias prefiere,
con mucho, la convencional solidez y comodidad de las promociones privadas
a las “innovaciones” de las promociones públicas. A las que han acudido sobre
todo por imperativos económicos.
Gestión municipal, diseño urbano y arquitectura han sido los tres componentes
de una experiencia fallida, circunstancia doblemente dolorosa por lo que ha
tenido de excepcional, en particular vista desde la crisis inmobiliaria que se
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

2 La Superficie “oficial” del PAU prolonga desde hace 4 años. Eduardo Mangada se refería a estas actuaciones
II-4, incluyendo el Plan Especial 18.17, en los siguientes términos: lo que va surgiendo en estos terrenos (...) es la repetición a
que forma parte integrante del diseño gran escala, en una muestra opresiva, de la arquitectura más vulgar. Un inmenso secarral
conjunto es de 401,77 Has, más de 4 de mediocridad que se intenta maquillar aquí y allá por dos, tres, diez edificios singulares
km². Sin embargo en esa superficie está avalados por firmas de prestigio (...) que devalúan a quienes los firman por el simple hecho
incluido todo el tramo perimetral de la de su frívola injustificación.
M-40, al Noreste del sector, incluyen-
do dos bandas de protección de 50 m.
a cada lado de la calzada y el nudo de
El PAU/Plan Parcial de Sanchinarro, ejemplo de insularidad urbana presidida
conexión con el viario N-S principal de por un Centro Comercial cerrado.
Sanchinarro que conecta con Arturo So-
ria una vez rebasada la autovía de unión La gran pieza que es Sanchinarro (i>10), unos 3,25 km² de superficie total
entre la M-40 y la M-30 (Manuel Azaña). bruta2, alberga un total de 12.835 viviendas—700 menos que las indicadas
en los documentos de 1997—lo que supone una densidad media de 39,50
viviendas por hectárea. Algo superior a la que arroja la densidad bruta estipulada
en 1997 sobre 4 km² (33,77 viv/Ha), pero todavía muy baja tratándose de un
sector urbano periférico aunque relativamente central; su Centro Comercial
(Hipercor) está solo a unos 7 Km. en línea recta de Cibeles. Téngase en cuenta
que está ocupado al 100% por vivienda colectiva en bloques de altura igual o
superior a 7 plantas.

i>10, Vista a ojo de pájaro del PAU de


Sanchinarro desde el Norte; Miguel Oli-
ver, arquitecto.

Su génesis urbanística próxima hay que buscarla en la Modificación del Plan


General de 1985 y en las aprobaciones del PAU II-4 (en su denominación
original) y del Plan Parcial que lo desarrolla a nivel de detalle (i>11). Los tres
documentos datan de la primavera-verano de 1995. De acuerdo con estos fue
incluido como Suelo Urbanizable Incorporado en el Plan General de 1997
(UZI.0.09). Más tarde ha sido modificado en diversas ocasiones en aspectos de
detalle. Aunque alguno de tanta relevancia como el que supuso en Septiembre
de 1996 el cambio del sistema de actuación (de público por Expropiación a
privado por Compensación); o el que permitió en Marzo del 2002 que los
proyectos de los edificios residenciales de protección pública—en particular
los gestionados por la EMV—se saltarán ampliamente las reglas edificatorias
(líneas de fachada, alturas máximas, porcentajes de ocupación) previstas en las
Ordenanzas del Plan Parcial. También se permitió alojar vivienda en planta
baja lo que abrió la posibilidad de un nuevo tipo residencial, viviendas en
planta baja con patio-jardín a fachada.
250
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

Desde luego el PAU de Sanchinarro es el ejemplo más evidente de desarrollo 3 Teniendo en cuenta que
urbano insular: está totalmente encerrado por un anillo de autopistas—la este caso, además de la M-11, hay
A-1 al Noroeste, la M-40 al Noreste y la M-11 (que conecta la M-30 y la M-40) que salvar el ferrocarril de cintura y
el polígono industrial de Manoteras.
al Sur. Con lo que la posible relación con los distritos vecinos se ve muy
condicionada por las distancias a salvar entre sus respectivas tramas urbanas:
450 m. entre Sanchinarro y Las Tablas, o 600 m. entre Sanchinarro y el barrio
Pinar de Chamartin3 (i>12). Los característicos trazados curvos de parte de
las vías principales de Sanchinarro—Vicente Blasco Ibáñez, Isabel Clara
Eugenia, Príncipe Carlos—, se pueden interpretar como un recurso de diseño
para solventar la imposibilidad de prolongar las tramas reticulares, con las que
se ordena toda la zona central del PAU, en la proximidad de las autopistas de
ronda.

i>11, PAU de Sanchinarro. Delimi-


tación, trazados viarios y usos del suelo.
En color rosa las manzanas de vivienda,
en azul oscuro y claro los equipamientos
(incluyendo zonas deportivas), en ama-
rillo el terciario comercial y en amarillo
claro el dotacional privado.

i>12, PAUs de Sanchinarro y Las


Tablas. Definición de viario arterial (en
rojo, incluyendo la M-40), zonas verdes,
zonas deportivas (en amarillo) y zonas de
equipamiento (en azul).

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

4 El responsable del diseño del Uno de los principales dilemas de las piezas urbanas encerradas en sí mismas
PAU y el PP de Sanchinarro es el arqui- —como es Sanchinarro—, es precisamente la debilidad de sus bordes, el
tecto Miguel Oliver que, al parecer, no
contó con otros apoyos técnicos signifi-
carácter traumático de sus fronteras. Que están constituidas por autopistas, no
cativos para la concepción y realización por frentes marítimos o fluviales); es decir por elementos de carácter agresivo
de tan gigantesco proyecto. El Proyecto frente a los que hay que protegerse y distanciarse. Así aparecen esas dilatadas
de Reparcelación fue redactado por “bandas de protección” que, en el mejor de los casos, se pueden convertir
el arquitecto Juan Barrado González. en barreras boscosas, pero prácticamente nunca en espacios activos o en
transiciones naturales hacia paisajes urbanos diferentes pero acogedores.

Así las cosas, la única posibilidad que tienen estas islas urbanas es la de ser
capaces de generar espacios atractivos en su interior, de recrear la urbanidad
que le niegan sus límites en las zonas más densas y de mayor actividad del
propio PAU. Lo que, contando con un potencial humano residente de 35 a 38
mil habitantes, además de 200 mil m² edificables destinados a otras actividades
(comercio, oficinas, talleres), no parece una tarea imposible. En Sanchinarro
se ha intentado crear un eje de urbanidad central, la calle de Príncipe
Carlos (i>13): es un bulevar de 63,50 m. de sección y 1,6 Km. de longitud
i>14, Secciones de la calle Príncipe que reúne a lo largo de su perímetro una serie de locales comerciales en planta
Carlos y de una avenida; 63,50 m. y baja, la mayor densidad residencial del PAU y por el que circula una moderna
32,90 m. de ancho, respectivamente. línea de Metro Ligero (que enlaza en Pinar de Chamartin con las líneas 1 y 4
de Metro y en Las Tablas con la línea 10). Pero diferentes (y graves) problemas
de diseño y de concepción lo han convertido en un espacio bastante irrele-
vante4 y con bastante menor atractivo urbano del que pudiera haber tenido:

----sus aceras son excesivamente amplias (18 m.) y escasamente arboladas. Su


andén central de 10 m. es poco menos que decorativo. Cuenta con 2 carriles
de tráfico por dirección y aparcamientos en fila. (i>14)
----su arranque en el Noroeste no enfrenta, como hubiera sido lógico, con un
acceso relevante del Centro Comercial. Sino a una banda verde de 90 m. de
espesor cicateramente ajardinada delimitada por una calle anular, c/ María Tu-

i>13, El paquete central del PAU de


Sanchinarro en torno al eje de la calle
Príncipe Carlos. De izquierda a derecha,
C.C. Hipercor (color violeta), zona verde
alargada delimitada por la calle María Tu-
dor, arranque del eje (2 manzanas resi-
denciales), 4 manzanas de equipamiento
(vacantes en su mayor parte), 14 manza-
nas residenciales (con bajos comerciales
en el frente de las 8 que dan al eje) y
arranque del tramo curvo del eje con
zona verde un costado.
252
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

dor). Que además absorbe un notable salto de cota hacia el C.C. Hipercor que
precisamente localiza su aparcamiento en altura hacia esa fachada. Se ha per-
dido la oportunidad de diseñar una plaza comercial, presidida por la empresa
del Corte Inglés, pero acompañada por otros edificios y comercios enlazando
directamente con Príncipe Carlos.
----por si este arranque no fuera desafortunado, una manzana más abajo se
produce otra ruptura de no menos de 220 m. de longitud contabilizando el
viario transversal: se disponen 4 manzanas de 175x75m. (1,31 Has cada una)
i>16, i>17, Dos imágenes de la calle
destinadas a equipamientos. A día de hoy (Febrero de 2012), aún muy débil-
Príncipe Carlos, eje principal del PAU
mente ocupadas.
----a continuación aparece un fragmento relativamente continuo (350 m. en cerca de la estación del Metro Ligero
total) ocupado por 4 manzanas en cada costado, de forma que los lados que (soterrado en este tramo de la calle). Es
miran hacia el eje configuran bloques exentos sin fachadas retranqueadas, con uno de los pocos lugares donde no se
comercio en planta baja. Además existe una parada de Metro Ligero en ese exigen retranqueos a los edificios y donde
tramo. (i>15, 16, 17, 18) puede aparecer algún comercio de
----desafortunadamente un gran eje transversal, la calle Conde de Mayalde proximidad, pese a lo desmesurado de la
de sección cercana a 42 m., interrumpe el eje Príncipe Carlos que, a partir de anchura de las aceras y la excesiva distan-
ese punto, se debilita ya que uno de sus costados está ocupado por una banda cia entre fachadas (63,5 m.).

16

17 15
i>15, Parte recta del eje Príncipe Carlos
entre las manzanas de equipamiento y la
calle Conde de Mayalde. Se observa la
forma de las manzanas, la parcelación
y la edificación con sus variantes (Ues,
dobles Ues, pequeñas manzanas cerra-
das, bloques en paralelo).
i>18, Perspectiva axial hacia el Norte de
la calle Príncipe Carlos. Se aprecia la es-
casa utilidad del bulevar central franquea-
do por carriles de circulación rápida, así
18 como la falta de arbolado en las aceras.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

verde curvada de 68 m. de ancho que se prolonga a lo largo de 1.200 m. hasta


el límite con el polígono de Manoteras (i>19, 20). La continuidad urbana se
resiente aún más ya que después de la calle Conde de Mayalde aparecen una
nueva zona verde y una parcela de equipamiento, de 100 y 80 m. de frente
respectivamente.
----realmente, a partir de la calle Pintor Ignacio de Zuloaga se puede dar por
finalizado el eje, aunque su trazado se prolongue 500 metros más.

Un segundo nodo urbano se podría haber generado en torno a la plaza


i>21, Axonométrica del edificio Mirador del Alcalde Moreno Torres, en realidad una glorieta de tráfico de 180 m. de
y de otras 7 parcelas al Sur de la glorieta sección rodeada por un viario de 4 carriles en todo su perímetro.
de Moreno Torres, entre ellas el edificio
La construcción del Edificio Mirador de MVRDV/Blanca Lleó en la parcela
en forma de helicoide de Ginés Garrido
Sureste de la glorieta, enfrentado al segundo gran eje NO-SE, Francisco Pi
y F. J. Burgos.
y Margall, suponía una oportunidad que no se supo o se quiso aprovechar
(i>21). El edificio Mirador concentró toda la edificabilidad asignada a su
i>23, Análisis de los usos del suelo en parcela en un gran paralelepípedo en altura, liberando como espacio libre sin
planta baja en el fragmento al Sur de restricciones de acceso el resto de la parcela (no menos de 5.000 m²) vinculada
la plaza del Alcalde Moreno Torres. Se a un hito edificatorio que indudablemente aporta visibilidad al lugar (i>22).
aprecia la localización errática de los lo- Para convertir esa referencia espacial en un espacio urbano significativo se
cales comerciales (color azul) y los espa- debieran haber previsto usos comerciales o pequeños servicios privados en
cios libres de parcela de uso restringido la planta baja del edificio Mirador y, quizás, también en algún cuerpo bajo
(en todas las promociones incluyendo exento, alojado en la misma parcela. Así como en los frentes construidos
la de Garrido-Burgos), los retranqueos de las promociones colindantes y en los bajos que se abren hacia la glorieta
privatizados (excepto en la promoción Moreno Torres, entre ellos los del edificio diseñado por Burgos y Garrido.
privada de la parte centro-inferior y en
el edificio Mirador) y el vasto espacio co-
Nada de eso se hizo. Al no estar previsto en el Plan Parcial, debería haber
sido objeto de un pequeño Estudio de Detalle (abarcando la corona circular
munitario de acceso libre carente de uso
delimitada por la Plaza del Alcalde M. Torres, la calle Infanta C. Micaela, las
en torno al edificio Mirador.
calles Pi y Margall y Conde de Mayalde), al tiempo que se permitía alterar las
reglas volumétricas de aquel por los edificios de la EMV. Lo que ha ocurrido
en realidad es una caótica (y llamada al fracaso) localización aislada de locales
comerciales en las parcelas de promoción privada (i>23), a la vez que una
indiferencia total hacia el tema de la complejidad funcional por parte de los
supuestos diseñadores de élite y de los servicios técnicos de Ayuntamiento y
EMV (i>24).

i>19, PAU de Sanchinarro. Vista aérea


desde el Sur hacia el año 2010. En
primer término parcelas de VPO en
torno a la glorieta del Alcalde Moreno
Torres; al fondo, el trazado de la calle
Príncipe Carlos. 19

254
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

i>20, Metro Ligero en la calle Príncipe


Carlos. Al fondo promociones privadas
alineadas a la acera Oeste de la calle.
i>22, Vista hacia el Sureste de la
c/ Pi y Margall cerca del cruce con
Isabel de Valois. Al fondo, el edi-
ficio Mirador. Ejemplo de viario
sobredimensionado (una auténtica
autovía urbana) y de paisaje carente de
los atributos clásicos de la urbanidad.
i>24, Cuatro vistas del entorno urbano
del edificio Mirador, las dos superiores
desde el Norte, las inferiores desde el
Sur (espacio libre de parcela y acceso
al parking subterráneo). Ocasión per-
dida de configurar un nodo urbano
dado el carácter inerte de la planta baja,
el duro y triste tratamiento del espacio
23
libre y la falta de coordinación entre
las distintas promociones residenciales.

20 22

24 24

24 24

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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El resto de la red viaria estructural (Pi y Margall, Conde de Mayalde,


Niceto Alcalá Zamora), son auténticas avenidas distribuidoras del tráfico
rodado (42 a 47 m.), con calzadas separadas de 3/4 carriles en cada dirección,
pequeños bulevares centrales inservibles en la práctica y anchas aceras
escasamente arboladas y carentes de cualquier tipo de uso peatonal. Esos ejes
son los que establecen las relaciones con los sectores limítrofes salvando la
discontinuidad que suponen las autovías perimetrales: futura conexión con
Valdebebas a través de la prolongación de Conde de Mayalde, con Arturo
Soria/Pinar de Chamartin por Niceto Alcalá Zamora y la propia Conde de
Mayalde y con Las Tablas a través de Pi y Margall y Niceto A. Zamora. Toda
una trama de grandes ejes viarios, sobredimensionados para el tráfico actual
y previsiblemente para el de los próximos 10/15 años, disuasorios para el
tránsito peatonal e incentivadores del uso generalizado del automóvil privado
para cualquier tipo de desplazamiento, en primer lugar hacia el Hipercor. O
i>25, Distribución inicial de los
hacia Centros Comerciales aún más lejanos, como los muchos que existen a
regímenes de vivienda. Libre en color
la largo de la A-1.
rojo, Precio Tasado en azul y VPO en
verde. Esta distribución inicial, más mez- Después de analizar la estructura urbana de Sanchinarro, resta estudiar con
clado, fue alterada después concentran- algún mayor detalle la trama residencial y los tipos edificatorios a que da origen,
do la vivienda libre al Norte, en torno al deteniéndonos en dos ejemplos muy representativos, uno de promoción
C.C. Hipercor y la VPO al Sur, cerca de la privada y otro pública. En el barrio se distinguen 4 paquetes: (i>25)
M-40 y las playas ferroviarias (ver i>9c).
----el norcentral, presidido por el Centro Comercial que, como no podía ser
de otro modo, ofrece su fachada principal a la A-1. El resto, detrás de la alar-
gada zona verde de la que se hablaba arriba, es una trama reticular de manza-
nas de 175x75 (1,31 Has), de las cuales 20 son de carácter residencial y otras
6 (dos de ellas dobles), dotacionales. Es la parte más compacta y, pese a ello,
su carácter urbano es muy débil. Las fachadas de los edificios se retranquean
obligatoriamente 7 m. respecto a las alineaciones exteriores de las manzanas,
por lo que las calles normales (15 m. de sección) quedan delimitadas por altos
y adustos muros ciegos, contando con estrechas aceras no arboladas de 2,50
m. y doble fila de aparcamiento en hilera. No existe ningún local comercial,
excepto en los frentes a la c/ Príncipe Carlos; puesto que las promociones
habitualmente ocupan manzanas completas (dos Ues abiertas hacia el jardín
central comunitario) y todos los portales se sitúan hacia el interior, a la calle
tan solo se abre un acceso único cada 250 m como mínimo, con frecuencia
peatonal y rodado a la vez (i>26 a, b, 26 c). El espacio urbano resulta, alter-
nativamente, desvaído en las grandes avenidas, mezquino y repetitivo en las
calles menores.
----el paquete Sur, al Sureste de Conde de Mayalde, es también una retícula,
ahora de directriz curva, aún más desestructurada que la anterior: su “centro”
es una larga banda verde curva a la que también nos hemos referido antes.
El contacto con el paquete norcentral esta debilitado por manzanas de equi-
pamiento y zonas verdes. La ausencia de comercio es prácticamente total a
excepción de un supermercado (que debería haber reforzado el nudo de la
plaza de Moreno Torres) y de una limitada cantidad de locales alineados a una
de las caras de Príncipe Carlos.
----las otras dos zonas al Noreste y Suroeste tienen un carácter aún más
acusadamente residencial, prolongando el paquete norcentral. Resueltas re-
curriendo a semicírculos, se pierden hacia el exterior—los bordes del PAU—
en una teoría de grandes y medianas parcelas de equipamientos, zonas de-
portivas, dotacionales privadas, terciario e incuso industria.
256
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

Referida a la superficie corregida del PAU (325 Has), en la que se han excluido
la traza de la M-40 y sus bandas internas y externas de protección, se puede
tener una idea de los parámetros dimensionales que configuran el barrio.
A “grosso modo” habría que distinguir entre:

----espacio libre abierto (viario y zonas verdes), casi 164 Has, más de la mitad
del ámbito considerado (el 50,30%).
----equipamientos públicos y privados y zonas dotacionales, algo más de 72
Has, por encima del 22 % del total.
----residencial, 68,29 Has, el 21% del total del ámbito considerado (bajaba al
17% cuando se consideraba la superficie bruta total).
----terciario e industrial, casi 21 Has, el 6,4%; de ese total la tercera parte, casi
7 Has, está ocupado por el gran Centro Comercial repetidamente aludido.

Reformulando la pregunta que se hacía al comenzar este capítulo, ¿cómo es


posible hacer una ciudad medianamente habitable—pensando en parámetros
europeos meridionales—, con más del 50% del suelo libre (verde y viario), otro i>26c, Plantas de vivienda de promo-
22% destinado a equipamientos (la mayor parte no construidos) y con sólo un ción privada en el PAU de Sanchinarro.
21% de suelo residencial?. Una ciudad que no tiene un auténtico eje urbano
que merezca tal denominación en atención a sus dimensiones, su singularidad, i>26a, b, Dos imágenes de una pro-
vitalidad, complejidad de usos y frecuentación peatonal. Y en la que el único moción residencial privada de vivienda
hito visible (además de la previsible arquitectura de consumo del Hipercor), libre en la zona central de Sanchinarro.
es una alta torre de viviendas agujereada (al parecer, marchamo indiscutible de Arquitectura convencionalmente con-
modernidad), en medio de un desolado solar sin actividad alguna dominando fortable que no puede resolver los
una glorieta que es solo un gigantesco rotor de automóviles. ¿Es razonable problemas de concepción del PAU
destinar más suelo por vivienda a viario (76 m²), zonas verdes públicas (59,60 pero que, al menos, no experimen-
m²) que a la propia vivienda (51 m²) y casi tanto a equipamientos (45 m²) ta temerariamente con el producto
como a vivienda?

26a 26b

257
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

i>27, El edificio Mirador desde el edi- Dos promociones residenciales representativas en el PAU de Sanchinarro: edificio
ficio Celosía. Dos supuestos hitos de privado en Pi y Margall con Isabel de Valois y promoción de la EMV, Edificio
calidad proyectados por MVRDV en Celosía, en Conde de Mayalde con Isabel Clara Eugenia
colaboración con Blanca Lleó en la zona
Sur de Sanchinarro.
Sobre el edificio Mirador y su fracaso como posible generador de un “lugar
urbano” significativo ya nos hemos extendido suficientemente en el punto
i>28 Promoción privada en la calle Pi y anterior (i>27). No entramos aquí en su discutible arquitectura, su amplísima
Margall esquina con Isabel de Valois. Se combinatoria de modelos diferentes de vivienda a uno, dos o tres niveles,
aprecia el doble cerramiento de la parce- no siempre excesivamente razonables ni cómodos de utilizar, o su inútil
la y los jardines privados de las viviendas aunque admirada gran apertura en fachada (¿cómo se pudo plantear siquiera
en planta baja. la posibilidad de un espacio de acceso público libre a 35 m. de altura en un
i>29, Calle Isabel de Valois cerca de la edificio de vivienda económica?).
avenida de Pi y Margall. Vista hacia el
Promoción privada en Pi y Margall con Isabel de Valois. (i>28, 29, 30)
Este, año 2011. Ejemplo de calle menor
en el paquete central del PAU. Observar Se trata de una correcta construcción en ladrillo rojo, de volúmenes simples
la ausencia de conexiones entre los espa-y ordenados huecos, de seis plantas (incluyendo la baja) y ático. El edificio
cios público y privado, la falta de arbo-tiene forma de U y sus fachadas se retranquean 7 m. respecto a los límites
lado y, en general, la dureza del paisajede la parcela, como el Plan Parcial establece vinculantemente. La parcela está
construido. delimitada por un murete de ladrillo recrecido por una verja que alcanza los
2 m. y se acompaña de seto vegetal. Detrás de la verja corre un estrecho
i>30, Promoción libre en Pi y Margall. deambulatorio de, aproximadamente 1,5 m., que tiene carácter comunitario.
Vista desde el Norte apreciándose el ac- Los restantes 5,50 m., delimitados a su vez por un segundo murete y verja
ceso al aparcamiento subterráneo y la metálica, acotan los jardines privados anexos a las viviendas en planta baja.
zona verde comunitaria al interior de la U.
Las viviendas son pasantes, dando una segunda fachada a un patio interior
abierto de carácter comunitario, por el que se accede a las diferentes cajas de
escalera. El acceso único, peatonal y rodado, se establece por Isabel de Valois.
El resto del perímetro de la promoción no permite relaciones entre esta y
el espacio público. Las viviendas, de las que no se conoce la planta, tienen
siempre doble orientación, Sur-Norte u Oeste-Este, lo que les permite a todas
una buena iluminación, aunque condiciones de soleamiento heterogéneas.
Mejor para las que tienen fachadas principales a las calles Pi y Margall e Isabel
31 de Valois (orientaciones Oeste y Sur, respectivamente), que para el brazo de
i>31, PAU de Sanchinarro. Fragmento la U situado al Norte (a la calle María Tudor), cuya fachada Sur está muy
de 4 manzanas al Este de la calle Prín- condicionada, sobre todo en los pisos bajos, por su situación en la cara interna
cipe Carlos y Norte de la calle Conde de de la U.
Mayalde. La parcela del edificio Celosía
Las amplias terrazas en esquina y lo cuidado de materiales y ejecución hacen
es la inferior derecha (se observan los
de este edificio un buen ejemplo de las posibilidades de la ordenanza, eso sí,
retranqueos, muy superiores al de otros
drásticamente introvertido hacia su propia parcela.
proyectos, y el patio interior del edificio,
de tamaño bastante más reducido que el Promoción de la EMV en Conde de Mayalde con Isabel Clara Eugenia,
de aquellos). edificio Celosía. (i>31)

El proyecto de MVRDV y Blanca Lleó para la EMV tiene en común con


su anterior diseño para Sanchinarro, el edificio Mirador, la generalizada
trasgresión de las reglas edificatorias a las que se han sometido la totalidad de
los promotores privados y algunos de los que han trabajado para la iniciativa
pública. En el edificio Mirador se alcanzaban las 21 plantas de altura, cuando
32 la norma era de 7 y se ocupaba tan sólo un 21% de la superficie de parcela
i>32, Edificio Celosía. Proyecto origi- liberando un inhóspito paisaje semipúblico en torno al edificio.
nal de circulaciones libres a través de
la parcela y el patio interior del edificio. El edificio Celosía—calificado así por las múltiples perforaciones de su
258
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

fachada—, alcanza las 10 plantas de altura y se retranquea desde los preceptivos i>33, Vista lateral del edificio Celosía
7 m. hasta casi el doble en relación a las alineaciones exteriores de su parcela. después de que los residentes hayan
(i>32, 33, 34). forzado el cierre de la parcela con lo que
los locales comerciales en planta baja,
Esta tiene una forma ligeramente trapezoidal pero el edificio adapta en
bastante retranqueados respecto a los
planta la figura de un rectángulo de 42x73 m. que apenas ocupa el 50% de
límites de aquella, quedan inservibles.
la superficie de parcela (incluyendo su patio interior). Las dimensiones de
i>34, Detalle de una esquina del edi-
este son de 18x48 m.; en particular esa anchura es bastante escasa ya que el
ficio Celosía con el cerramiento de
edificio alcanza casi los 30 metros de altura (10 plantas) y cuenta con bastantes
parcela que inutiliza los, por otra
viviendas de orientación única, a dicho patio de manzana.
parte, escasamente atractivos lo-
cales comerciales en planta baja.

27 28

29 30

33 34

259
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El caprichoso juego combinado de los “agujeros” en fachada y de los


retranqueos excesivos fuerza a ese incremento de la altura y, a la vez, a dicha
reducción de las dimensiones libres de su patio interior; probablemente las
más angostas—en términos relativos—de todo el PAU. (i>35, 36)

El edificio se descompone en 5 órdenes dobles de dos plantas cada uno.


En cada uno de esos módulos la teórica manzana cerrada se fragmenta en 6
elementos de 11,50 m. de ancho por 20 a 25 m. de longitud, dejando entre
si las consabidas aperturas de doble altura y unos 8 m. de luz. (i>37) Por
i>36, Vista del patio interior del edificio supuesto la modulación no coincide para los diferentes órdenes verticales,
Celosía con locales comerciales tabica- consiguiendo así que los elementos construidos lleguen a tener hasta 5 o 6
dos. El ancho de este patio, 18 m., es paramentos exteriores.
claramente escaso en relación con los
30 m. de altura del edificio, en particu- Cada elemento cuenta en planta con 2 o 3 viviendas; 14 viviendas por nivel de
lar teniendo en cuenta que hay muchas las cuales 6 tienen orientación única o prioritaria al patio interior del edificio,
viviendas cuyas luces dan en exclusiva a asegurándose así una deficiente iluminación y soleamiento, cuando no había
ese inhóspito espacio. ninguna necesidad de tal renuncia. La intención fue, probablemente, buena
pero los resultados no lo son tanto. Sólo 2 de las viviendas de cada nivel son
claramente pasantes (calle/patio). (i>38a, b, c, d).

Por otra parte las viviendas de orientación única tienen una forma muy alargada
lo que dificulta la distribución interior. El hecho de encajar los 6 módulos
de escaleras/ascensores dentro del perímetro rectangular de los elementos
construidos base, fuerza una especie de largo vestíbulo-comedor- anexo a la
cocina, a través del que se entra en el salón estar y más allá en el distribuidor
que conduce a baños y dormitorios. (i>39a, b)
i>37, Edificio Celosía. Detalle de la du- Por su parte, en la planta baja aparecen 12 locales comerciales, seis de ellos
dosa solución de acceso a vivienda desde con fachada principal al patio interior, de muy difícil por no decir imposible
la caja de escaleras (a la derecha), a media comercialización. En particular después de que los residentes hayan forzado
altura de uno de los vaciados de la fachada. (como era previsible) el cierre perimetral de la parcela, evitando los recorridos
libres por el patio interior que, probablemente, juzgaban como “divertidos”
los proyectistas.

En resumen, si a esto se le llama “innovación en la vivienda de protección”


(el alojamiento económicamente al alcance de las capas sociales de clase
media-baja), más vale repetir esquemas de probada eficacia; o, cuando menos,
más razonables en términos constructivos, urbanísticos y medioambientales
(i>40).

i>35, Edificio Celosía. Infografía de


proyecto sobre los supuestos carácter
y uso del patio del edificio concebido
como de acceso libre.
260
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

38c
38a

38b 38d

i>38a, b, c y, Edificio Celosía; plantas


baja, primera, segunda.

i>38d, Edificio Celosía; sección longitu-


dinal.

i>39a, b, Edificio Celosía. Nueve tipos


de viviendas de 1, 2 y 3 dormitorios. Las
superficies construidas oscilan entre los
57,8 m² (un dormitorio con terraza),
57,8 a 82 m² (dos dormitorios) y 97 m²
(tres dormitorios en línea). En todos los
casos la cocina se incorporan al salón-
estar y en las de 82 y 97 m²c aparece un
vestíbulo-comedor que da paso al resto
39a 39b
de la vivienda.

i>40, Esquinazo del edificio Celosía con


su improvisado cierre de parcela, los
caprichosos horadamientos en fachada
y los escasamente atractivos acabado y
distribución de huecos en fachada.
261
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

El PAU/Plan Parcial de Carabanchel, como remate de un distrito urbano e intento


de configuración de un espacio público significativo.
El PAU de Carabanchel supone el remate Suroeste de la trama urbana de la
capital. A diferencia de los PAUs del Norte, el de Carabanchel prolonga el
distrito municipal del mismo nombre y se extiende hasta la barrera de la M-40
que también marca el límite del municipio de Madrid. (i>41)

Su superficie bruta abarca más de 3,5 km² (356 Has) sobre los que se asientan
11.350 viviendas, además de 75 mil m² de terciario comercial y cerca de 257
mil m² adscritos al uso industrial. Tanto su edificabilidad como su densidad
brutas son bastante reducidas, 0,417 m²/m² y 31,83 viv/Ha, respectivamente.

Sin embargo, los datos reales son bastante diferentes dado que dentro del
PAU se insertan un tramo de la M-40, de longitud próxima a los 3 Km, así
como su correspondiente banda de suelo libre de protección al Norte (con
un espesor que oscila entre 10/15 m. y 100 m.) y una significativa banda de
suelo libre residual al Sur. La peculiar geometría del PAU incluye dentro de su
perímetro un anillo (que rodea al cementerio Sur) de zonas verdes, parcelas de
uso industrial y parcelas destinadas a grandes equipamientos. Toda esa parte
oriental del PAU está realmente excluida del paisaje residencial que ocupa el
centro y el sector Noroeste.

Por tanto, un cálculo más adecuado arrojaría una superficie total de 244 Has,
casi una tercera parte menos que la de partida. Con lo que la densidad semibruta
ascendería a 44,52 viviendas por hectárea. Si además, como propone David
López Santamaría (2007), se resta el ángulo Suroeste completo—que incluye
el gran Pinar de San José y una amplia parcela dotacional—la superficie
descendería a 218 Has (i>42) y la densidad ascendería a 52,5 viv/Ha, más
equiparable con la de los “ensanches populares” de los 90’. El fragmento
central del PAU, el más compacto pese a incluir un parque urbano de 4 Has,
alcanza las 67,60 viv/Ha, cifra bastante razonable para un asentamiento
residencial contemporáneo.

El diseño del PAU/PP, dirigido por el arquitecto-urbanista Juan Barrado


González, es posiblemente el más interesante de esta generación de desarrollos.
Sin duda su continuidad respecto a la trama histórica de Carabanchel juega a
su favor. Pero también era esa la circunstancia en el Ensanche de Vallecas y la
solución que ofrece dicho PAU es bastante más torpe.

La estrategia básica en Carabanchel ha consistido en trazar un importante eje


urbano—la Avenida de la Peseta—, de más de 2,40 Km. de longitud y 55 m.
de sección entre fachadas, que une la zona de Cuatro Vientos al NO con la
carretera de Leganés/Avda. de Abrantes al Este. Se concentra la mayor parte
de la edificación residencial a ambos lados de esta Avenida, por la que circulan
varios servicios de transporte público (autobús) y en cuyo centro se localiza
la única parada de Metro—línea 11—que comunica el distrito con la Plaza
Elíptica (línea 6, circular).

A diferencia de Sanchinarro, la mayor parte de los edificios residenciales no


tienen retranqueos, lo que facilita la aparición del comercio en planta baja y la
apertura directa de locales comerciales a la calle. En todo el tramo central de la
vía se respeta la continuidad de las fachadas, al menos en uno de sus costados,
262
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

lo que pudiera haber facilitado la rítmica aparición de locales. Esto no ha sido


así (i>43) debido probablemente a una defectuosa regulación de la normativa
(falta de vinculación del uso comercial asociado a las plantas bajas que dan a la
Avenida) y al desinterés de algunos promotores privados y, sobretodo, públicos.

Los edificios diseñados por los equipos de Marañón, García Arévalo/Revuelta


y Duró/Ove Arup, todos en el tramo central de la avenida, no cuentan con
i>41, PAU de Carabanchel. Delimi-
tación, trazados y calificación del suelo.
En color rosa, manzanas residenciales
y en amarillo, Centro Comercial Islazul.
Se advierte la fuerte integración de esta
pieza con la trama urbana histórica de
Carabanchel.

i>42, Distintas delimitaciones y den-


sidades correspondientes del PAU de
Carabanchel. PAU completo (1); recinto
excluyendo zonas verdes de límite y sue-
lo industrial (2); fragmento residencial
central (3). Elaboración de David López
Santamaría, 2007.

i>43, PAU de Carabanchel. Tramo cen-


tral en torno a la Avenida y Parque de la
Peseta. Usos en planta baja (rojo, comer-
cial; verde, vivienda; azul claro, libre; azul
oscuro, instalaciones) y régimen de uso
de los espacios libre de parcela (gris me-
dio, acceso restringido; gris claro, acceso
libre); en rayado parcelas no ejecutadas
en otoño 2007.
263
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

local comercial alguno; y los firmados por Ahlqvist&Almqvist y Arango tan


sólo cuentan con un local cada uno. En total 2 locales en más de 400 metros
lineales de fachada a la avenida. Comparativamente, de las 13 promociones
privadas que aparecen en el mismo tramo, 9 cuentan con frentes comerciales
corridos a lo largo de la totalidad o la mayor parte de sus fachadas de la avenida;
y 8 con locales complementarios en las calles transversales. Esta pequeña pero
relevante muestra—se trata de un ámbito situado mayoritariamente dentro del
radio de 500 m. a partir de la estación de Metro—, pone en evidencia el escaso
compromiso con la configuración de un importante espacio público por parte
de la EMVS y de los afamados proyectistas de sus promociones.

Pero hay un segundo factor, extremadamente relevante y en este caso común


con Sanchinarro, que colabora en debilitar la vitalidad comercial y urbana
de la Avenida de la Peseta. Se trata de la importante reserva superficial y de
edificabilidad (52 mil m²) para un gran contenedor Comercial al Suroeste del
cementerio, muy próximo al nudo de la M-40 con la carretera de Leganés (i>44).
Allí se ha edificado uno de los mayores complejos de comercio y ocio de la
ciudad, el Centro Comercial Islazul que, con sus miles de plazas de aparcamiento
gratuito y su excelente accesibilidad a través de la red arterial de la ciudad/área
metropolitana, se ha convertido en un destino favorito para los desplazamientos
de los residentes en el PAU y en el distrito de Carabanchel.

Un segundo contenedor comercial de tamaño más reducido (parcela de 12 mil


m²), aún sin construir, se ha previsto en el extremo Noroeste de la avenida. Que
en todo caso pierde bastante vigor en ese tramo dada la ruptura que supone
el Pinar de San José y la zona verde que lo enfrenta, de proporciones muy
superiores a lo previsto en el diseño original del PAU.

Pese a la extensa frontera con la trama urbana del distrito de Carabanchel, la


conexión no es tan fácil como pudiera suponerse. En efecto, salvo en el tramo
central donde los tejidos residenciales del PAU se acercan a los preexistentes,
en el resto se suceden grandes paquetes de escasa permeabilidad y sin uso
residencial: polígono industrial Aguacate, Colegio de los Marianistas, cocheras
de la EMT, Escuela de Automovilismo del Ejército, etc.

De ahí el acierto de concentrar la mayor parte de las manzanas residenciales


en torno a la Avenida de la Peseta y al Norte de su final, en la zona de Cuatro
Vientos (i>45a, b). También es acertada la localización excéntrica de las grandes
piezas de equipamientos y servicios, buscando interrumpir lo menos posible
la continuidad de la trama residencial. Mientras que en la zona de mayor
compacidad, al Norte de la avenida, se disponen pequeñas dotaciones en parcelas
de unos 1.300 m² que se integran fácilmente. Las de mayor dimensión se sitúan
en las zonas de contacto con Carabanchel o al Sur de la avenida, próximas al
verde de protección respecto a la M-40.

La métrica del viario y de las manzanas es notablemente más discreta que en


el PAU de Sanchinarro: se diseñan 4 tipos principales de vías (i>46 a, b). La
avenida principal tiene una sección de 55 m., amplia pero no disuasoria para las
relaciones entre ambos costados y generosamente proporcionada en relación
con las alturas de la edificación perimetral (en torno a 22 m.) (i>47). En el
proyecto original se proponía una solución que separaba el tráfico de paso del
distrito respecto al tráfico del barrio: una calzada central con dos carriles por

264
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

45a

45b

46b
46a
i>45a, b, Esquemas de las manzanas
ocupadas por edificación (en negro) y de
las zonas verdes.

i>46a, Esquema del viario en el PAU de


Carabanchel. Se aprecia el gran eje Este-
Oeste, la Avenida de la Peseta.

i>46b, Secciones de las vías tipo de


47
acuerdo con el Plan Parcial. Avenida
principal (55 m.; el esquema de calzadas
diferenciadas para el tráfico de paso y
el local fue modificado en la ejecución);
calles primarias y secundarias (26 y
18 m.) y calles menores (12 m.).

i>47, Perspectiva de la Avenida de la


Peseta en su tramo central

i>44, Vista aérea desde el Sureste. En


primer término Cementerio Sur y Centro
Comercial Islazul; al fondo edificaciones
del PAU y distrito de Carabanchel, de-
44 limitadas al Sur por la M-40.
265
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

sentido y dos vías laterales con aparcamiento en línea; cada tramo se separaba de
los otros por una estrecha mediana arbolada. Finalmente se ha ejecutado una vía
única de 3 carriles por sentido separada por un andén central arbolado de unos
10 m. de anchura; las aceras laterales son amplias, tienen una fila de arbolado e
incluyen carril bici.

Las calles transversales principales tienen 26 m. de sección, dos carriles por


sentido, aparcamiento en hilera en ambos lados y aceras arboladas de 4,50 m.
de ancho. Las secundarias reducen su sección a 18 m. con calzada de doble
sentido, un carril por dirección, aparcamiento en línea y aceras arboladas
de 3,5 m. Las calles interiores de las supermanzanas tipo (en esvástica) sólo
tienen 12 m., calzada de sentido único con aparcamiento en línea y acera no
arbolada de 3,5 m.

En comparación con Sanchinarro, las secciones de las vías principales son


bastante más reducidas; pese a ello, parecen excesivas dado el moderado nivel
de tráfico del barrio y su carácter de “borde de ciudad” motivado por la M-40.

En el diseño de las manzanas residenciales se advierte una clara diferencia


entre la zona al Norte de la avenida, en contacto con el resto de la trama
urbana del distrito, y la zona al Sur de la avenida limitada por la M-40. (i>48,
49)

En la primera se opta por un grano más fino que, en cierto modo reproduzca
las características dimensionales de las parcelaciones de Carabanchel. La
manzana tipo es un rectángulo de 45x99 m. (0,45 Has) que se agrupa de 4
en 4 en torno a una pequeña pieza de verde público de 45x45 m. (a veces
ocupada en parte por un pequeño equipamiento, tipo guardería), formando
una esvástica. (i>50)

Ese conjunto de pequeñas manzanas, separadas por calles locales de 12 m.


forma una “supermanzana” de 156x156 m. (cerca de 2,50 Has) delimitada
por calles de mayor sección. Tal agrupación recuerda las supermanzanas de
Valdebernardo con sus 3,50 Has que integran 6 manzanas (5 residenciales y
una de equipamiento) en torno a un jardín público.

Las reglas edificatorias del Plan Parcial definían un “área de movimiento”


en forma de L de 14 m. de anchura a lo largo de los lados exteriores de la
manzana, en las que se permiten edificaciones de hasta 7 plantas. En la cara
interior se permitía una segunda área de movimiento que puede alojar otro
bloque lineal exento de hasta 4 plantas. La superficie edificable máxima se
controlaba por un coeficiente de edificabilidad fijado en 2,05 m²/m² (un total
de 9.225 m²c por manzana). Ese conjunto de reglas—que en principio no
incluye la manzana cerrada típica—, permitía suficiente grado de libertad para
optar por bloques más anchos y de menor altura o a la inversa; o bien por
subdividir en tres bloques la edificación posible. El parámetro crítico en ese
sistema era, sin duda, la distancia libre entre bloques paralelos de la misma
manzana. Si se alcanzaba la altura máxima en el edificio exterior (7 plantas, 20
metros) y se reducía a 12,50 m. la anchura de ambos edificios enfrentados se
podía mantener una distancia entre fachadas interiores igual a la altura máxima
(20 m.). Lo que siendo teóricamente correcto, no asegura el soleamiento
invernal de los edificios de menor altura cuando se sitúan al Norte de los
más elevados; esto ocurre siempre al menos en una de las 4 manzanas de
266
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

i>48, Análisis de manzanas parcelas,


edificaciones y usos del suelo en el frag-
mento central del PAU de Carabanchel.
Se aprecia el tamaño mucho menor de
las manzanas al Norte de la Avenida re-
specto de las del Sur, donde a veces se
producen distintas promociones (parce-
las) dentro de la misma manzana.

i>49, Foto aérea del fragmento cen-


tral del PAU en torno a la Avenida y el
Parque de la Peseta.

i>50, Esquema de la forma, dimensiones


y edificaciones previstas en las 5 manza-
nas (4 residenciales) que configuran una
de las supermanzanas en esvástica al N.
267
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

cada conjunto. Más adelante analizaremos una promoción privada para una
supermanzana completa que ha respetado básicamente estas reglas.

Las manzanas al Sur de la Avenida de la Peseta son bastante más extensas y


menos fragmentadas (excepto las de la corona más meridional, atravesadas
por “fingers” que conectan con la banda verde de protección de la M-40).
En el “plano de imagen” para el conjunto del PAU dibujado en 1993 (i>51)
se advierte perfectamente el contraste entre las manzanas del Norte, más
54a ordenadas por edificios reticulares que definen calles y alineaciones, y las
manzanas del Sur de edificación más libre y holgada; en cierto modo más
entroncadas con el paradigma del Movimiento Moderno, aunque sus parcelas
privadas y acotadas definan pequeñas “urbanizaciones cerradas” que denotan
su filiación de comienzos del siglo XXI.

También se advierte con claridad la diferencia entre ambas zonas en el


plano elaborado por David L. Santamaría (op.cit., 1997, i>52) en el que
se representan las manzanas, las parcelas y las edificaciones residenciales
clasificadas según sus tipos básicos (viviendas pasantes, de orientación única y
bloque en H). Las manzanas suben de tamaño y se sitúan entre 1,3 y 3,5 Has.
Las zonas residenciales unitarias (no fragmentadas por vías ni por bandas
verdes públicas) pueden llegar a medir 2,5 Has.

En estas condiciones la parcelación—promociones únicas o múltiples dentro


54b de cada manzana—juega un papel importante. En las promociones grandes,
i>54a, b, Edificio exento de promoción
como la situada al Sur del Parque de la Peseta sobre una parcela de 1,32 Has,
privada en parcela grande. J.R. Duralde y
las edificaciones se ciñen a los límites de la manzana aunque se produzcan
pequeños retranqueos excepto en el frente a la avenida. Lo que permite la
D. Arce, arqs. Plano de situación y planta
aparición de espacios libres interiores de acceso restringido muy amplios, de
baja del edificio.
hasta tres cuartos de hectárea (i>45a, i>53). Mientras que las promociones de
las coronas exteriores, en general grandes y con índices de edificabilidad más
moderados, pueden jugar con volúmenes distribuidos con mayor libertad.
Un ejemplo sería la promoción de la EMV para 91 viviendas proyectada por
J.R. Duralde y David Arce en una parcela de 6.230 m² con un coeficiente de
edificabilidad de 1,43 m²/m². (i>54a, b)

En esta zona de borde la amplitud de las manzanas y de las parcelas, la


presencia de los fingers y la proximidad de la banda verde de protección dibujan
un paisaje residencial notablemente más abierto y disperso.

Las promociones privadas en el PAU de Carabanchel. Arquitecturas de ladrillo,


volúmenes simples, fachadas previsibles y eficaces
Supermanzana delimitada por Avenida de la Peseta y calles Lonja de la
Sede, Jacobeo y Pinar de San José.
i>55, Contraste entre dos supermanza- Esa supermanzana es el ejemplo más claro de una interpretación bastante
nas al Norte de la Avenida de la Peseta. literal de las reglas edificatorias del Plan Parcial. Se trata de una promoción
Arriba, promoción privada unitaria; aba- unitaria privada que resuelve de manera idéntica las cuatro manzanas
jo a la derecha, promoción pública con 4 residenciales de 0,45 Has cada una. Y que contrasta notablemente con
proyectos diferentes. Las gradaciones de la supermanzana próxima desarrollada por la EMV a partir de cuatro
color indican mayor (hasta 8 plantas) o proyectos diferentes (J. Arango Diez, G. Fernández-Baza y Mª. D. Muñoz,
menor altura (3/4 plantas). Ahlqvist&Almqvist, J. Marañón y A. Martinez Bordiú). (i<55)

268
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

i>51, PAU de Carabanchel. Plano de


imagen hacia 1995, Juan Barrado y equi-
po. Se aprecia con claridad las diferencias
previstas en parcelación y edificación al
N y al S de la Avenida.

i>52, Análisis del fragmento central del


PAU de Carabanchel en torno a la Ave-
nida de la Peseta. Se distinguen los edi-
ficios de vivienda pasante (en amarillo),
vivienda de orientación única (violeta) y
los bloques en H o con patios interiores
(azul). Aparecen los nombres de los ar-
quitectos ganadores de concursos de la
EMV.

i>53, Espacioso patio de manzana ajar-


dinado en promoción privada al Sur de la
Avenida de la Peseta.
269
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

Esta última se aleja de las reglas comunes y construye una manzana cerrada,
un bloque en H curvo, una manzana en U abierta hacia el jardín interior y una
manzana en J con agujero en fachada. Más tarde examinaremos alguno de
esos proyectos.

La promoción privada proyecta 3 bloques exentos de unos 11,50 m. de espesor


en cada manzana. El más corto define el testero exterior de cada una de las
56 cuatro manzanas y tiene 7 plantas; los otros dos, paralelos, de 55 m. de longitud,
se distancian unos 22 m. del primero. El que da hacia el exterior tiene 7 plantas
y el que mira hacia el jardín y la parcela de equipamiento interior, 5 plantas.
Están separados entre sí por otros 22 m. de espacio libre acotado. Todos los
portales son exteriores (en realidad pasantes), lo que permite contabilizar hasta
32 puntos de contacto entre los edificios y el espacio público. De ellos doce se
abren hacia la plaza interior. Las fachadas que miran hacia Avda. de la Peseta,
calle Lonja de la Seda y parte Oeste de la calle Jacobeo disponen de locales
comerciales. Igual que los costados Sur y Oeste de la plaza interior. (i>56,
57a, b) Estas dos decisiones aseguran un control y uso del espacio público
i>56, Promoción privada de 406 vivien-
perimetral e interior del conjunto bastante más intenso que en la mayor parte
de las promociones públicas y privadas del PAU (compárese con los escasos
das distribuidas en 4 manzanas iguales.
puntos de acceso y la casi absoluta falta de locales comerciales en las cuatro
Planta de situación y usos en planta baja
promociones de la EMV colindantes).
(rojo, comercios; azul, portales y vivien-
da). Los espacios libres de parcela son de Los accesos rodados a los aparcamientos subterráneos se realizan a través
uso y conservación privada. de las vías interiores y la localización de estos, utilizando previsiblemente la
totalidad de cada manzana bajo rasante, obliga a un tratamiento duro, sin
arbolado alguno, de los espacios libres de parcela. (i>58, 58 bis) Tan sólo se ha
reservado lugar para una piscina comunitaria en cada parcela (100 viviendas)
en el espacio más abierto hacia el exterior, no siempre correctamente soleado
(i>59). Este aspecto es probablemente el menos positivo de la actuación y
el que motiva que López Santamaría califique de inhóspito (...) su tratamiento
superficial (cubierta plana de grava a nivel del suelo).

Manzana de promoción unitaria con frente a la Avenida de la Peseta y


al parque (PRYCONSA).

Se trata de una gran manzana de 125x125 m. (1,51 Has) desarrollada por


i>58, Foto aérea vertical de la mis- la inmobiliaria PRYCONSA: un conjunto de 231 viviendas, distribuidas en
ma promoción i>56/57. se aprecian
las piscinas y el tratamiento duro de las
cubiertas de los parking subterráneos. La
plaza interior (jardín y equipamiento pú-
blico, sin ejecutar en 2007).

57a 57b

270
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

6 bloques idénticos de planta baja y 5 pisos más ático (i>60, 61), en torno
a un gran patio interior privado. Como es habitual en la mayor parte de las
promociones existe un acceso principal único, peatones y vehículos, vigilado
(i>62). Y, puesto que la fachada Norte de la promoción se alinea a la Avenida
de la Peseta y está muy próxima al Metro, se dedican las plantas bajas de
esta y de las calles transversales para alojar hasta 12 locales comerciales, la
mayoría ya ocupados. Lo que refuerza el carácter de nodo urbano de este
tramo del eje principal del PAU, acompañado por decisiones idénticas en otras 60

i>60, Promoción de PRYCONSA,


231 viviendas con frente a la Avenida
de la Peseta. Plano de situación y usos
en planta baja (rojo, comercio; azul,
vivienda).

i>59, Planta baja y planta tipo de la man-


zana de promoción privada.

i>57a, b, Dos imágenes de la misma pro-


moción: desde la Avda. de la Peseta hacia
la plaza interior y vista de la plaza interior
59 (falta por construir un pequeño equipa-
miento anexo al jardín público).

61

i>61, Imagen del frente a la Avenida.


Edificio con bajo comercial, 5 plantas y
ático.

i>62, Acceso rodado y peatonal vigilado


62
por calle transversal a la Avda. de la Peseta.
271
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

nueve promociones privadas próximas (i>63). El carácter introvertido de la


promoción se compensa así con la complejidad funcional de su zócalo.

Todas las viviendas son pasantes y gozan, por tanto, de doble orientación
Norte/Sur o Este/Oeste; la calidad de iluminación y soleamiento de las
fachadas que dan al espacio libre interior es excelente, dadas sus dimensiones.
El coeficiente de edificabilidad es algo más bajo (1,8 m²/m²) que el de las
manzanas-tipo, al Norte de la avenida.
63
Es esa gradación la que permite mayor holgura dimensional a los volúmenes
construidos en relación con el espacio libre de parcela. Ese índice será aún
más bajo en la corona exterior de manzanas, en contacto directo con los
límites del PAU.

En el ejemplo que reproducimos (i>63, 64), una supermanzana de cerca


de 2,5 Has, fragmentada en tres piezas, dos residenciales separadas por una
banda central verde (finger), la edificabilidad baja a 1,55 m²/m². Lo que permite
que los edificios se dispongan en forma de U abierta hacia su espacio libre
privativo y, más allá, hacia el verde público.
i>63, 64, Promociones privadas en la
corona exterior del PAU, en torno a un
Manzanas y parcelas de promoción pública proyectadas a través de concursos
“finger” verde. Plano de situación, usos convocados por la EMV: la innovación como alternativa o como capricho
en planta baja (vivienda y espacio libre
Para terminar este capítulo vamos a comentar brevemente algunas de las
privado), foto desde el espacio verde pú-
actuaciones públicas que contribuyen indudablemente a hacer más variado
blico. el perfil social del barrio. Para alguna de las cuales caben reservas sobre su
pretendido efecto recualificador desde los puntos de vista estético y proyectual.
i>65, Un edificio de promoción pública No cabe duda de que introducen diversidad en los materiales utilizados, las
en el Ensanche (PAU) de Vallecas. Buen soluciones volumétricas, los tipos de fachada y las plantas de las viviendas.
ejemplo de la obsesión por la imagen y la Pero esa diversidad y las innovaciones que proponen no siempre tienen el
diversión visual.
mismo valor; incluso se podría afirmar que, en algunos casos, se acercan
peligrosamente al capricho y la frivolidad.

Parece muy pertinente la crítica realizada por López Santamaría que detecta
una deriva de los puntos de interés mayoritario hacia lo formal, lo visual y los aspectos de
representación y significado de la arquitectura (i>65). Lo que, siendo compartible
cuando se trata de grandes edificios públicos o corporativos, parece poco adecuado
al tema de la vivienda y menos a la vivienda social. Llama la atención el empleo de formas

64

272
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

y materiales llamativos y la obsesión por la monumentalidad y los gestos grandilocuentes. Lo


que frecuentemente es una consecuencia perversa de la lógica de los concursos
y los jurados que deciden sobre ellos. Presionados por la escasez de tiempo,
pasan por alto las cuestiones relativas al uso cotidiano de las viviendas (por no hablar de
las cuestiones relacionadas con su inserción en el espacio urbano del barrio,
que se ignoran totalmente), dando excesiva importancia a la expresividad
gráfica de las propuestas, con su carácter hipertrofiado y autónomo (...), en muchos
casos al servicio d la confusión y la simulación (op.cit., 2007). 67a

La ausencia de locales comerciales y de portales dando a la Avda. de la Peseta,


que ya se ha señalado en varias ocasiones, es un ejemplo de esa falta de interés
en la construcción colectiva del espacio urbano. También se subrayó para
el caso de Sanchinarro en actuaciones tan publicitadas como es el edificio
Mirador.

Además las soluciones de iluminación, soleamiento, distribución en planta,


etc., de algunas viviendas plantean notables deficiencias, causadas en general
por la obsesión en construir soluciones sorprendentes o llamativas. Los
“agujeros en fachada”—representados en Carabanchel por el edificio de 67b
Arango Díez, entre otros—, o la propuesta, paradójicamente simétrica, de i>67a, b, Edificio de Juan Urrutia. Planta
volúmenes colgados en el vacío —proyecto de Dos Más Uno—, son ejemplos de situación en la manzana y análisis de
extremados de esa concepción ciertamente frívola de la vivienda pública. los usos en la planta baja de la superman-
(i>66) zana (rojo, comercio; azul, libre; verde,
vivienda; azul oscuro, parking).

i>66, El edificio proyectado por el


equipo Dos Más Uno en el PAU de
Carabanchel. Fachada trasera con los
pequeños volúmenes artificiosamente
“colgados” en el vacío.

i>68, Edificio de Juan Urrutia. Cuerpo


bajo comercial y cuerpo alto residencial
66 en el borde Norte de la parcela.
Junto a estos casos también hay ejemplos de indagación razonable en formas
de hacer alternativas. En los párrafos siguientes nos referiremos a unos y
otros, comenzando por estos últimos.

Edificio de Urrutia de Errazquin, una elegante y respetuosa


interpretación de las reglas edificatorias del PAU.

Una de las manzanas-tipo de la supermanzana en esvástica que define parte


del costado occidental del Parque de la Peseta (i>67a, b) se dividió en dos
parcelas diferentes. La mayor, de 2.900 m², ocupa el ángulo exterior de la
manzana y fue promovida por la EMV con proyecto de Juan Urrutia. Este
interpreta de manera bastante literal las reglas edificatorias del PAU, forzado
por la escasa superficie y la propia forma en L de la parcela. Propone un
bloque lineal de 7 plantas en la cara Norte y un cuerpo bajo destinado a alojar
4 locales comerciales en el lado corto de la L. (i>68) 68
273
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

En la planta baja (i>69) se sitúan los 7 portales y cajas de escaleras además


de 10 locales comerciales, configurando así una pequeña concentración en
la parte norcentral del PAU, muy cerca de la trama residencial preexistente.
En el resto de las plantas se desarrolla un convencional (pero atractivamente
acabado) programa de vivienda, quince por planta; un total de 90 en la parcela
(i>70). Once de ellas son pasantes con salón y cocina a Sur y dos dormitorios
a Norte. Otras dos se sitúan en las esquinas SE y SO y las dos restantes
ocupan las esquinas NE y NO. Alargadas terrazas protegen la casi totalidad
i>71, Edificio bajo de M. Galeano y
de la fachada Sur con un sistema de lamas graduables que (quizás) prevenga
los cierres indiscriminados por parte de los usuarios.
F. J. Mochales delante del edificio de
J. Urrutia. Vista desde el Sureste. El bloque situado al Sur, en la parcela colindante, es de poca altura, lo que
asegura la óptima iluminación y soleamiento de prácticamente la totalidad de
las viviendas. (i>71)

69 70

i>69, Edificio de Juan Urrutia. Alzado Edificio de Ahlqvist&Almqvist y Sainz de Vicuña, una reinterpretación
Norte y planta baja con 7 portales y 10 de la manzana cerrada en clave nórdica.
locales comerciales.
El equipo sueco y sus colaboradores españoles firman uno de los edificios
i>70, Edificio de Juan Urrutia. Alzado donde la innovación, no exenta de problemas, se puede calificar de interesante
Sur y planta tipo con 11 viviendas pas- propuesta para reformular las anquilosadas manzanas cerradas, en parcelas
antes y 4 de esquina. en torno a la media hectárea, procedentes de la generación de los “nuevos
ensanches”.

En este caso se trata de una manzana de 4.560 m² que ofrece su lado estrecho
a la Avda. de la Peseta, incluida dentro de una supermanzana en la que todos
los proyectos han sido promovidos por la EMV (i>72a, b, c). Los proyectistas
optan por modificar la propuesta genérica del PAU, dos o tres bloques
perimetrales exentos de entre 4 y 7 plantas, por una variante de la manzana
cerrada con una altura uniforme de 5 plantas. Se consigue el mismo índice de
edificabilidad que en manzanas semejantes (2,02 m²/m²). Y un total de 106
viviendas.

En vez de la clásica solución de plantas idénticas con viviendas pasantes


desarrolladas a un solo nivel, el equipo plantea una alternativa que combina
viviendas dúplex con patio-jardín privado y viviendas convencionales pasantes
274
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

en plantas superiores.

En planta baja y primera se plantean viviendas dúplex distribuidas en


seis cuerpos edificados diferenciados entre los que se sitúan las cajas de
escaleras y ascensores para acceder a las plantas superiores y los accesos
rodados y peatonales al interior de la parcela (i>73). Es interesante señalar
que se disponen 6 accesos peatonales al patio—3 en cada lado largo de la
manzana—, lo que convierte el perímetro de esta en menos impermeable de
lo habitual. Sin embargo los accesos a los 6 portales/cajas de escaleras y a las 72a
20 viviendas dúplex se realizan desde el interior del patio de manzana, que
es de acceso restringido. Dieciséis dúplex cuentan con un pequeño jardín al i>72a, Edificio de Ahlqvist&Almqvist y
patio de manzana y una pequeña terraza corrida sobre elevada hacia la calle. J. Sainz de Vicuña. Plano de situación.
Se habilitan dos locales comerciales de esquina, uno de ellos con fachada a la
avenida.

En las plantas 2ª, 3ª y 4ª se diseñan viviendas pasantes a las que se accede a i>73, Planta baja (viviendas dúplex con
través de las 6 cajas de escalera; esto evita que los corredores que comunican jardín en los lados largos).
aquellas con las puertas de entrada a cada vivienda sean excesivamente largos.
Cada caja da acceso a tres viviendas, contabilizando un estrecho cuerpo i>74a, b, Alzado lateral y sección longitu-
transversal que divide en dos el patio y que es, quizás, el elemento menos dinal del edificio de Ahlqvist&Almqvist.
convincente del proyecto en razón al empeoramiento de las condiciones de
iluminación del patio (i>74a, b). Las viviendas de los pisos altos son típicas

74a

74b
73
i>72 b, c, Edificio de Ahlqvist&Almqvist
y J. Sainz de Vicuña. Vistas de los dúplex
en planta baja y del patio interior de ac-
ceso restringido.

72b 72c
275
VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

distribuciones pasantes de 2 o 3 dormitorios; el salón, la cocina a veces y el


dormitorio principal dan a la calle.

No se puede considerar este proyecto más que un intento (bienintencionado)


de modificar la solución clásica de manzana cerrada. Si bien es cierto que se
consigue más variedad en el tipo y la forma de las viviendas, también lo es
que los costes no son nimios. Se pierde una importante cantidad de volumen
edificable en las plantas baja y primera a consecuencia de las generosas
75 aperturas que se disponen entre los diferentes cuerpos edificados de viviendas
dúplex. La disposición de estas, con jardines a un patio comunitario, no es
i>75, Edificio de G. Fernández-Baza y la ideal. La pérdida de volumen edificable fuerza la inclusión de un cuerpo
Mª. D. Muñoz. Planta de situación. transversal que secciona en dos el patio, pese a tener doble altura libre a nivel
del suelo. La solución de corredores de acceso siempre supone una pérdida de
intimidad para los tramos de las viviendas afectadas.

Edificio de G. Fernández-Baza y Mª. D. Muñoz, la opción por la


manzana abierta hacia el Sur con óptima calidad de iluminación.

Aprovechando la forma, un trapecio curvado con el lado largo orientado hacia


el Sur, y la posición de la manzana (i>75), los proyectistas han optado por una
solución que optimiza las condiciones de iluminación y soleamiento (i>76).
La edificación se abre en abanico hacia el Sur ocupando tres de los lados de
la manzana. Se consiguen 136 viviendas en alquiler de 1, 2, 3 y 4 dormitorios.

Existen dos accesos únicos a la parcela desde el exterior; a los 9 portales se


llega desde el patio privado de la promoción. En planta baja sólo se sitúan
viviendas en los lados cortos (i>77a, b), mientras que en las restantes 7 plantas
i>79, Edificio de G. Fernández-Baza
se consiguen 18 viviendas por planta. Dieciséis son viviendas pasantes con
cocina y salón comedor al Sur/Sureste/Suroeste y dormitorios en dirección
y Mª. D. Muñoz. Fachadas a la calle
opuesta. La solución de las esquinas, favorecida por la forma de la parcela,
(Norte).
obliga no obstante a dibujar dos viviendas que no gozan de la orientación Sur
del resto.

Existen dos aspectos críticos en el proyecto: el primero es el alto muro ciego


de hormigón (hasta 3 m. recrecido con una valla metálica) que delimita el lado
meridional de la manzana, formando una fachada muy dura e impenetrable
desde el corazón comunitario de la supermanzana, con su jardín público y las
fachadas de las otras tres promociones de la EMV (i>78). Razones topográficas
y la localización de los aparcamientos soterrados explican esta decisión que
rompe una de las recomendaciones básicas del Plan Parcial: rematar las caras
interiores de las manzanas integradas en las supermanzanas-tipo por medio
de un edificio de menor altura que configure y de escala a la pequeña plaza
interior.

La segunda objeción es de orden estético. Los proyectistas optan por fachadas


reticulares de hormigón visto, que se rellenan por grandes paramentos
acristalados (sin apenas protección solar) hacia el Sur; y hacia el exterior

276
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

76

i>76, Axonometría.

i>77a, b, Planta baja y planta tipo del


edificio de G. Fernández-Baza y Mª. D.
77a
Muñoz.

77b

i>78, Vista del edificio de G. Fernández-


Baza y Mª. D. Muñoz desde la placita
central de la supermanzana. El muro de
hormigón de 3 m. en primer término.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

por ingenuas fachadas revocadas en diferentes colores interrumpidas por


huecos cuya geometría, combinada con la de la retícula de hormigón, resulta
escasamente atractiva. (i>79a, b)

Las innovaciones más discutibles. El edificio de Mª J. Aranguren y J.


González Gallegos, la opción por sacrificar la intimidad y comodidad
de las viviendas en aras a criterios altamente ideologizados.

El proyecto de 66 viviendas de Aranguren y Gallegos aparece como uno de los


i>80, Edificio de Mª. J. Aranguren y J. más publicitados y reproducidos de la última generación de realizaciones de
González Gallegos. Plano de situación. la EMV en los PAUs. Su rotundidad volumétrica, su dureza material y visual
(hormigón visto), su patio zen, sus viviendas a dos niveles con subdivisiones
móviles, han supuesto impactos de indudable eficacia. Y sin embargo, en mi
opinión y en la de otros observadores, se trata de un proyecto arriesgado,
escasamente rentable y con notables inconvenientes para los “beneficiarios”
de sus viviendas. (i>80, 81)

Comencemos por la rentabilidad social: sobre una parcela de 3.815 m²


donde, con el coeficiente de edificabilidad típico de la zona (2,1 m²/m²), se
podrían haber conseguido no menos de 87 viviendas de 92 m²c de media,
tan solo se habilitan 66. La reducción del número de alturas a tan solo tres (la
semisótano se destina a aparcamientos) y el fraccionamiento de la manzana en
4 volúmenes diferenciados (i>82), con sus correspondientes aperturas calle-
patio, explica ese mediocre resultado. Que, además, obliga a diseñar viviendas
de orientación prácticamente única, a la calle o al patio, a Norte, Sur, Este u
Oeste, lo que toque. Algo similar a lo que ocurría en el edificio Celosía de
Sanchinarro. (i>83)

Quizás en pocos aspectos es tan clara la ideologización del proyecto—con


referencias anticuadas, además—, como en la opción de hacer el espacio
interior, un patio de 825 m², accesible para cualquiera desde la calle. Cuando
la promoción se localiza frente a un parque público de 4 hectáreas, es decir,
cuando la urgencia en habilitar espacio libre accesible para todos al interior de
la parcela es perfectamente innecesaria.

El ideario de referencia: de nuevo un “movimiento moderno” que ya es casi


centenario; la utopía del “tapiz verde” continuo e indefinido, de la ciudad
como mera acumulación de edificios exentos sobre idílicas zonas verdes. Pero,
eso sí, el necesario aggiornamento obliga a esa estética de inaudita dureza dentro
del patio de manzana: la piedra blanca triturada con el único débil consuelo
de unas cañas en una de las esquinas. (i>84) Es muy posible que, como han
hecho los residentes del edificio Celosía en Sanchinarro, este patio se privatice
en un breve periodo de tiempo. Incluso, que se rompa su ascetismo con un
proyecto de jardinería razonable; cosa que, afortunadamente, permite la no
existencia de una planta continua de aparcamientos bajo rasante.

Como se ha comentado el 82% de las viviendas son de orientación única con


los problemas de soleamiento, ventilación, etc. que ello conlleva. Se ha tenido
que acudir a una profundidad construida de 14,50 m. para conseguir al menos
la débil edificabilidad actual (1,71 m²/m²).
i>83, Edificio de Mª. J. Aranguren y J.
González Gallegos. Esquemas de edifi- La lógica distribución interior podría haber sido adecuada para unos lofts
cación, alturas, accesos e itinerarios. destinados a jóvenes profesionales en un distrito céntrico de la ciudad, pero es
278
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

i>81, Planta baja y planta tipo.

i>82, Edificio de Mª. J. Aranguren y J.


González Gallegos. Sección N-S por el
patio y alzado exterior.

i>84, Edificio de Mª. J. Aranguren y J.


González Gallegos. Patio interior.

i>85a, b, Edificio de Mª. J. Aranguren y J.


González Gallegos. Plantas de las vivien-
das. Distribuciones día/noche.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

4 Las estudiantes de mi asigna- sumamente dudosa para familias convencionales de la periferia obrera (i>85
tura optativa de la ETSAM “Proyecto a, b). Primero, por los problemas de seguridad y comodidad que suponen los
residencial y espacio público”, Marta dobles niveles dentro de la vivienda, especialmente si solo están separados por
GARCIA SANCHO y Mayte ARNAIZ unos pocos escalones. Segundo, por los inconvenientes que para la intimidad,
afirman en su análisis de esta actuación el aislamiento sonoro o el amueblamiento suponen los tabiques móviles como
(Dic. 2008) para el que se supone que solución generalizada.
han preguntado a algunos residentes
En pocos proyectos sería tan necesario realizar una encuesta, por ejemplo a
en el edificio, que “los vecinos se que-
los 5 años de ser adjudicadas las viviendas, sobre la opinión de los usuarios y
jan de falta de privacidad para los dis-
las modificaciones que han introducido4. Probablemente para recuperar parte
tintos miembros de la familia. Un 80%
de la denostada “vulgaridad” de que los caritativos proyectistas pretendían
ha sustituido las particiones móviles por
redimirles.
tabiques de Pladur”. Un análisis con
mayores recursos podría cuantificar de El proyecto de Javier Arango Diez (“Bocca della Verita”); de nuevo un
manera más exacta este dato. “agujero en fachada” para cualificar un proyecto convencional.

Javier Arango diseña una U de brazos desiguales abierta hacia el Noreste,


decisión no muy acertada desde el punto de vista de iluminación y soleamiento
de las viviendas. El proyectista la justifica como forma de asegurar la
continuidad visual entre el espacio libre interior comunitario y la plaza pública
que ocupa el centro de la supermanzana. Es cierto que la fachada a la Avenida
de la Peseta ocupa el lado Suroeste de la manzana y que la definición de la
avenida exigía una concreción volumétrica de dicho frente. (i>86, 87)
86
Pero no es menos cierto que hubiera tenido bastante más sentido obviar la
doble planta libre que, a la altura de los pisos 2º y 3º, recorre más de 100
m. lineales de fachada a la avenida y a las calles transversales. Pudiendo así
reducir de 7 a 5 plantas la cota de coronación de las fachadas NO, SO y
SE de edificio en todo el tramo correspondiente al vaciado por el que se ha
optado. Sin embargo es evidente que la uniformidad de cornisa, la rotundidad
volumétrica y el vaciado lineal son gestos mucho más apreciados que un
razonable escalonamiento de las alturas edificadas. Sobre todo a la hora de
convencer a un jurado atareado. (i>88, 89). En honor a la verdad hay que
reconocer que un cierto escalonamiento se produce. La fachada Sureste es
87
más corta y cuenta sólo con 6 plantas, mientras las fachadas a la avenida (SO)
y a la no muy amplia calle transversal (NO), se elevan a 7 plantas más una 8ª
i>86, 87, Edificio de Javier Arango retranqueada en esta última (i>90a, b).
Diez. Plano de situación. Axonometría
esquemática. Por otra parte el prototipo de vivienda que se adopta no puede ser más
convencional. Diez cajas de escaleras—con accesos desde la calle y el espacio
libre interior—dan acceso a dos viviendas pasantes por planta (excepto
las de esquina). Hay programas de 2, 3 y 4 dormitorios que se resuelven
sencillamente encogiendo o alargando el desarrollo en fachada de sus módulos
correspondientes. Los estares y cocinas se abren a la calle y los dormitorios
al patio. Baños y vestíbulos ocupan la crujía intermedia. Como es habitual no
se tiene en consideración la orientación relativa de cada fachada: los estares
pueden así estar orientadas a SE o SO (razonable) o a NO (bastante menos
favorable). Esos “automatismos proyectuales”—repetir las distribuciones
con independencia de orientaciones y vistas—, no son aspectos en los que

280
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

i>88, 89, Edificio de Javier Arango Diez.


Dos vistas desde la Avenida de la Peseta.

i>90a, b, Edificio de Javier Arango Diez.


Plantas baja y tipo.

se suelan detener ni proyectistas ni jurados. Se supone que no pertenecen a


las preocupaciones relevantes de la Arquitectura entendida como un ejercicio
compositivo, no como una actividad de servicio social.

El proyecto de Dos Más Uno, un manifiesto de arbitrariedad


constructiva.

Esta promoción pública proyectada por un equipo de jóvenes arquitectos es


probablemente uno de los casos más emblemáticos de cómo nuestra tardía

i>91, Edificio de Dos Más Uno. Vista


del edificio desde el patio de parcela.
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VIVIENDA COLECTIVA, ESPACIO PÚBLICO y CIUDAD Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales, 1860-2010

modernidad de mercado entiende la innovación y la investigación tipológica.


En una manzana con fachada al tramo NO de la Avenida de la Peseta se
plantea una fachada blanca, absolutamente plana y bastante más alta de lo que
recomiendan las reglas del PAU (12 plantas frente a 7). (i>91)

Y en la fachada trasera, en ocurrente y, se supone que transgresora,


contraposición, aparecen unos volúmenes volados que corresponden a alguno
92a de los dormitorios de las viviendas proyectadas. . (i>92 a, b, 93, 94)
i>92 a, b, 93, 94, Edificio del equipo Dos Poco más cabe decir de este proyecto que ningún promotor privado hubiera
Más Uno. Axonométrica y vista de la admitido por simples razones de despilfarro estructural y de ineficacia térmica.
fachada a la Avenida de la Peseta, plantas Pero que la iniciativa pública, en la época final de la burbuja inmobiliaria que
y fachadas. devastó España entre 1997 y 2007, se permite construir como demostración
de no se entiende muy bien qué intenciones. Salvo la evidente de conseguir
fácil notoriedad a través de un gesto, en mi opinión, de inaceptable frivolidad.
El PAU de Carabanchel (i>95, 96) es rico en otros ejemplos que ampliarían
el catálogo de edificios irrelevantes pero correctos (la mayoría de los de
promoción privada) o razonablemente innovadores. Por ejemplo, los de
Sancho y Madridejos, Alberola y Martorell (salvo la dudosa solución de las
repetidas cajas de escaleras voladas en medio del patio comunal), García-
Germán (salvo, de nuevo, la opción por permitir el libre acceso al espacio
libre de parcela), etc.
Pero también de proyectos más preocupados por la novedad formal y la
escenografía de sus presentaciones en papel que por la calidad, comodidad
y durabilidad del producto final, la vivienda popular. Entre ellos los de
Zaera (aunque su sorprendente envoltura de bambú esconda unas muy
convencionales viviendas pasantes), Tom Mayne/ Morphosis (pese al interés
que, en teoría, pueda tener la propuesta de combinar vivienda colectiva y
unifamiliares compactas), etc.

93 94

282
MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI

92b 96

95
De cara a no alargar más este capítulo, estimo que los ocho ejemplos
analizados son suficientemente representativos de las realizaciones del PAU i>95, 96, Vista aérea del PAU de Cara-
de Carabanchel así como de los posicionamientos que he pretendido exponer,
defender o criticar. banchel desde el Suroeste hacia 2010
y edificio de Alejandro Zaera/ FOA,
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