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Discurso del método

René Descartes
Sexto apartado
Para empezar, el autor hace una referencia al hecho que no había notado nada
perjudicial para la región ni para el estado en los textos publicados por algunos de
sus conocidos hasta que estos habían sido censurados; agregando el cuidado que
siempre ha tenido en no admitir nada si no ha fomentado con demostraciones
dicha creencia.

Cuando se trata de creencias y/o costumbres, es tanto lo que alguien puede


pensar y decir por su propia cuenta, que abundan las opiniones desde diferentes
puntos de vista; dicha cuestión es la causante de controversias y debates a la hora
de discutir un tema, pues normalmente se agrupan en bandos las distintas
opiniones, siendo el grupo con mayor cantidad de seguidores el que intenta
predominar sobre las demás opiniones, sin importar si su es verídica.

Así mismo, Descastes también comenta el hecho de haber adquirido ciertas


nociones generales de física, las cuales puso a prueba en distintas dificultades
para poder decir propiamente que estos estas nociones eran afirmativas, y lo
diferentes que eran en cuanto los principios que se había usado hasta el
momento. Dando así lugar a su opinión de lo importante que es poner en práctica
los conocimientos útiles en lugar de la filosofía especulativa enseñada en las
escuelas.

También resalta la importancia de comunicar al público lo poco que hubiese


encontrado, invitando así al resto de ingenios a seguir adelante siempre y cuando
cada uno contribuyese, según su inclinación, a comunicar todo lo que averiguaran
de forma que sus predecesores pudieran continuar con sus obras. Referente a las
experiencias, Descartes habla de un orden que ha llevado a cabo. Primeramente,
procuró hallar los principios o primeras causas de todo lo que es mundo es o
puede ser; y segundo, examinar cuales son los primeros efectos que estas causas
pueden derivar. Si bien él logró encontrar algunas verdades en la ciencia, fue por
las consecuencias que surgieron al resolver distintas dificultades.

Por otro lado, el considera que si hubiese publicado los fundamentos de su


física (en aquel momento), habría perdido el tiempo pues tan solo basta con
entenderlos para creerlos, pero aun cuando son tan evidentes, habría sido difícil
que todas las opiniones concordasen y que las distintas oposiciones que surgieran
no habrían sido más que una la distracción de su labor. Y en cuanto a la utilidad
de estos pensamientos, habría bastado con ponerlos en práctica para su
comprobación. Aún así, en sus intentos por explicarlos a otras personas, estas
estarían entendiendo de manera muy distinta, alterando a tal punto su
investigación que ya no podrían reconocerse como suya.

A su vez, Descartes pide a sus descendientes no creer en él por lo que digan


otros, a menos que él mismo haya divulgado aquello. Da como ejemplo el hecho
de no poseer los escritos de antiguos filósofos y aún así muchos basan su ingenio
en opiniones mal referidas. Esto último es una manera de filosofar un tanto vaga y
dignidad de alguien sin ingenio para buscar referencias comprobables.

Finalmente, el autor describe dos razones por las que no había hecho público,
hasta el momento, algunos ensayos. La primera es la quietud, algo que el
apreciaba mucho, pero a pesar de no temer en hacer pública su forma de pensar,
santería inquietud por la manera en que se hubiese visto perturbada la tranquilidad
de su espíritu al publicar sus escritos. Y la segunda, el retraso de su instrucción,
al no poder llevar a cabo experiencias de las que necesitaría ayuda ajena para ser
completadas. Ya que su cometido con este discurso es impedir que ciertos
ingenios que con solo oír dos o tres palabras se imaginan que lo saben todo, se
aprovechen de edificar una extravagante filosofía.

Personalmente considero que este apartado de su discurso busca alentar, a


quien lo lea, la necesidad de comprobar cualquier idea, creencia u opinión, sobre
toda la fuente en la que alguien se basa para afirmar algo. Muchos años después
de ser publicado este escrito, es muy común observar como las personas justifican
cualquier cosa que dicen con tan solo decir: ese libro dice esto… ese libro lo
comprueba… el texto lo dice, y nunca haber revisado siquiera esas fuentes que
mencionan, y aun peor, usar fuentes sin ser comprobadas o de dudosa
procedencia.

Aún así el problema es algo complejo. Los escritos, o cualquier otro medio que
informe, más recientes se basan en textos más antiguos, y esos textos más
antiguos, a su vez, en otros más antiguos, por lo que se torna difícil comprar el
origen de una fuente en su totalidad. No digo que no se pueda, pero hoy en día
con el rápido acceso que hay a mucha información, las personas se preocupan
más por saber cualquier cosa que por comprar si de verdad eso en lo que quieren
crees es cierto.

Por otro lado, creo que lo más importante acá es la necesidad de reflexionar,
cuestionar y pensar en las consecuencias que puede tener alguna opinión. El
criterio propio es algo que hay que implementar en todo aspecto de nuestra vida, y
el hecho de ir por ahí creyendo en cualquier cosa, aun cuando sabemos que
puede ser o no de una fuente poco confiable, es un mal habito que debe ser
erradicado, sobre todo para nosotros que estamos desarrollando una vida
académica y que de todo esto que aprendamos dependerá nuestro futuro
profesional.