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EXPROPIACION PETROLERA

La expropiación petrolera fue una de las decisiones más completas de Lázaro


Cárdenas, ya que antes de la nacionalización del petróleo muchas de las compañías
extranjeras abusaban y explotaban a México por el “oro negro”. Muchas de las
compañías extranjeras quisieron apoderarse del petróleo. Entre ellas figuraban
Mexican Petroleum Company of California, Compañía Mexicana de Petróleo “El
Águila” y la Compañía Exploradora de Petróleo la Imperial S.A., que hoy forman las
más grandes corporaciones internacionales de comercialización del “oro negro”.
Se hizo pública la expropiación petrolera la noche del viernes 18 de marzo de 1938,
tanto en la prensa como en la radio. Mucha gente apoyo esta decisión desde el
momento en que supieron la notica ya que conocían la situación de México con el
petróleo. Hubo dos grandes marchas en la ciudad de México que manifestaron el
respaldo de los mexicanos: la del 23 de marzo, a la que asistieron casi cien mil
personas y la del 12 de abril, que se llevó a cabo en el Palacio de Bellas Artes y que
tuvo como peculiaridad la participación de mujeres de todos los sectores sociales
dispuestas a cooperar para pagar la deuda que se tenía con las compañías. La
expropiación petrolera marcó la historia de México, ya que dio pie a una nueva
manera de administrar y suministrar el petróleo mexicano.
La reacción de algunos países extranjeros no fueron buenos y no quisieron aceptar
la expropiación petrolera, pero tal como EE.UU., El presidente Franklin D.
Roosevelt, sí reconoció el derecho de México a expropiar las propiedades petroleras
y acepto el pago por indemnizaciones a través de una política de buena vecindad
evitando alguna intervención italiana o alemana. Así vemos como muchos tenían
conciencia del “daño” que hacían en México.
La expropiación es un acto por medio del cual el estado le quita un bien a un
particular, pero para eso, el bien expropiado debe ser por causa publica, es decir,
que sea en beneficio de la nación y se le debe de pagar al particular una
indemnización a cambio del bien que se le quito. En nuestro país la expropiación se
ha usado en beneficio del estado para el mejoramiento del mismo y en alguno de
los casos, se utiliza para crear obras públicas. Porfirio Díaz durante su periodo de
gobernación, le brindaba apoyo a empresas extranjeras y eran estas quienes
expropiaban los bienes que poseía el país, esto ocasiono grandes daños, porque
quienes salían beneficiados eran los países extranjeros y no el
Entonces las empresas extranjeras se sentían ofendidas y amenazaron con
retirarse del país y llevarse todo su capital. Pero las cosas se complicaron porque
ante el emplazamiento a huelga, la Junta de Conciliación y Arbitraje no emitía su
fallo y los meses seguían corriendo. Pero por el retraso, se hizo un paro general de
24 horas en protesta el 8 de diciembre de ese año. Después de diez días, la Junta
de Conciliación y Arbitraje emitió su fallo a favor de los trabajadores y las empresas
petroleras deberían de pagar 26 millones de pesos por salarios perdidos durante la
huelga, pero las empresas querían un ampro ante la Suprema Corte de Justicia,
quien se los negó y los obligo a aumentarles el salario a los trabajadores y a mejorar
las condiciones laborales. Los dueños de las empresas extranjeras estaban muy
enojados y Cárdenas ofreció mediar ante el sindicato para que aceptaran el pago
de los 26 millones de pesos y no de 40 millones, que era lo que ellos les exigían y
que al pagar la huelga se levantaría. Pero los extranjeros tenían desconfianza de
que la 77 años desde que el presidente Cárdenas echara fuera del país las
intenciones de explotación de las empresas petroleras extranjeras -Dust Shell,
Standart Oil a través de sus subsidiarias-, quienes aprovechando los grandes
depósitos y su ubicación estratégica operaron por muchos años en nuestro país con
la apertura por parte del secretario de hacienda José Yves Limantour durante el
régimen de Porfirio Díaz, Cárdenas les expropió edificios, maquinaria, ductos, entre
mas, con la promesa de pagar a los afectados en un período de diez años conforme
a derecho, debido a que estas compañías, constituidas bajo leyes mexicanas, se
habían rehusado a acatar la sentencia emitida por la Junta Federal de Conciliación
y Arbitraje a favor del pago de mejores salarios a los obreros y trabajadores de esta
industria, la cual fue ratificada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Algunos elementos sobre la expropiación petrolera.


La expropiación petrolera de 1938 la tenemos que ver en el contexto de la revolución
mexicana y sobre todo en base a los postulados de la carta magna de 1917. En
donde el articulo 27 constitucional jugo un papel importante. Pero fueron las
movilizaciones de los trabajadores petroleros y del pueblo de México, las que
determinaron la expulsión de las trasnacionales petroleras de nuestro país, al grito
de ¡¡no volverán!!
La expropiación de la industria petrolera.
Después de toda una serie de huelgas y movimientos político sindicales impulsados
por los trabajadores petroleros en contra de las trasnacionales petroleras, debido a
toda una serie de injusticias, maltratos y discriminación.
El 15 de agosto de 1935 los trabajadores petroleros lograron formar el sindicato
nacional de industria, al cual denominaron Sindicato Nacional de Trabajadores
Petroleros de la Republica Mexicana (STPRM).
Poco tiempo después de su formación el STPRM, estaba listo para emprender la
lucha por mejores condiciones de trabajo, para 1936 ya tenían la redacción de un
proyecto de Contrato Colectivo de Trabajo, donde se solicitaba una jornada de 40
horas y el pago del salario completo en caso de enfermedad, se pedía aumento de
salarios y prestaciones, que ascendían a unos 70 millones de pesos, las compañías
ofrecían un máximo de 14 millones de pesos. Las partes no llegaron a ningún
acuerdo, las petroleras son emplazadas a huelga, pero por intervención de Lázaro
Cárdenas la huelga se fue posponiendo. Cárdenas propuso que se formara una
mesa de trabajo, los trabajadores le propusieron a las trasnacionales el proyecto de
CCT donde se señalaban toda una serie de prestaciones, las empresas estuvieron
de acuerdo con el CCT, pero se manifestaron en contra de las prestaciones.
En noviembre de 1936 estuvo a punto de estallar la huelga ya que no había acuerdo
entre los trabajadores y las compañías. Lázaro Cárdenas intervino en este proceso
y les propuso a las partes llevar acabo una convención obrero-patronal, durante 120
días, en dichas pláticas estuvieron presentes representantes del gobierno tratando
de conciliar para que las partes llegaran a un acuerdo que resolviera de manera
razonable el conflicto. Lo cual no se lograron. La convención se dio por terminada a
principio de mayo de 1937.
Y, el 27 de mayo estallo la huelga, los estragos en la sociedad y la industria no se
hicieron esperar ya que al paso de los días, el combustoleo, la gasolina, en si los
petrolíferos empezaron a escasear. Ante está situación las trasnacionales
empezaron a atacar a los trabajadores en los medios, señalando que tenían buenos
salarios y prestaciones. La actitud de los dueños y representantes de las petroleras
en este conflicto siempre fue prepotente y altanera.
Para ese momento Lombardo Toledano era dirigente de la CTM y les propuso a los
petroleros un cambio de estrategia. Cambiando el problema laboral en un “conflicto
económico”, este elemento suponía transformar el problema laboral y alejarlo de los
tribunales laborales y llevarlo a niveles de decisión gubernamental. Los petroleros
aceptaron está estrategia y levantaron la huelga bajo la condición de que la
problemática se analizara como un conflicto económico, el gobierno nombro una
comisión de 3 peritos, los cuales estudiarían la problemática. El 7 de junio de 1937
el STPRM interpuso la demanda de conflicto de orden económico y el 9 de junio
levantaron la huelga.
Con base en la ley los peritos tenían que presentar a la junta en un término legal de
30 días un informe del estado financiero de las empresas. Dicha comisión realizo
un informe que constaba de 2,700 páginas, el cual fue resumido para su
presentación en 100 páginas, dicho informe fue presentado el 3 de agosto de 1937.
Más bien era un documento de corte político. En donde se hacia mención de toda
una serie de anomalías cometidas por las empresas en contra de los trabajadores,
del gobierno de México y de la nación. Señalando que las empresas solo veían por
su interés propio. Uno de los elementos que agudizaron el conflicto fue que en su
conclusión los peritos señalaron que las compañías petroleras establecidas en
México producían rendimientos muy superiores a las de Estados Unidos.

El 18 de diciembre de 1937 los tribunales del trabajo emitieron su fallo, condenaban


a las empresas a pagar los salarios caídos por un monto de 26 millones 200 mil
pesos y se les indicaba que tenían que pagar prestaciones similares a las
propuestas por los peritos a sus trabajadores. Las compañías no aceptaron el fallo
e interpusieron una demanda de amparo el 2 de enero de 1938 ante la Suprema
Corte de Justicia de la Nación. El cual les fue negado.
El primero de marzo de 1938 el laudo a favor de los trabajadores fue ratificado en
los tribunales del trabajo y se le informo a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje
para que cumpliera dicho laudo en un termino de 72 horas. A esas alturas del juicio
las trasnacionales no podían hacer nada en el ámbito legal pero seguían en
rebeldía. A solicitud del STPRM la junta declaro terminado el Contrato Colectivo de
Trabajo entre los trabajadores y las empresas, posteriormente tubo que declarar a
las empresas en rebeldía ya que se negaron a acatar el fallo de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación.
El 3 de marzo de 1938 la Suprema Corte de Justicia les negó el amparo a las
trasnacionales, este hecho los obligaba a incrementar los salarios y mejorar las
condiciones laborales de los petroleros.
En ese contexto se señala que Lázaro Cárdenas participo en varias reuniones con
los directivos de las compañías, cuando menos los días 3, 6 y 7 de marzo de 1938.
El día 7 de marzo el presidente Lázaro Cárdenas les propuso a las empresas el
pago de los 26 millones como garantía para que se resolviera el conflicto. “Uno de
los dueños de una de las compañías preguntó "¿Y quién lo garantiza?". "El
presidente de la República" contestó Lázaro Cárdenas, a lo cual el dueño respondió
"¿Usted?". Lázaro Cárdenas dio por terminadas las pláticas”.
Se dice que este incidente marco de manera decisiva la postura de Cárdenas en
torno a la problemática que representaban las trasnacionales petroleras en nuestro
país. Las cuales gozaban de muchos privilegios, no pagaban impuestos, los salarios
que pagaban eran muy precarios, su ingerencia en la vida política y económica del
país era muy activa, llegaron a derrocar presidentes etc., pero la gota que derramo
el vaso fue la actitud prepotente y altanera que manifestaron en el conflicto obrero
patronal. En donde no estaban de acuerdo a acatar las leyes de México.

El 18 de marzo de 1938, las compañías fueron advertidas que se planeaba algo


fuerte para ellas, y declararon que estaban dispuestas a pagar los 26 millones de
pesos. Sin embargo Cárdenas ya había tomado la determinación y a las 8 de la
noche, por la radio en cadena nacional, leyó un mensaje a la nación en el cual
declaro la expropiación de la industria petrolera. Pasando a ser propiedad de la
nación. Esta disposición se llevo acabo con base en la ley de expropiación del 23
de noviembre de 1936 y con la aplicación del artículo 27 constitucional.
Las trasnacionales expropiadas fueron: Compañía Mexicana de Petróleo El Águila,
(London Trust Oil-Shell), Mexican Petroleum Company of California (ahora
Chevron-Texaco la segunda empresa petrolera global) con sus tres subsidiarias:
Huasteca Petroleum Company, Tamiahua Petroleum Company, Tuxpan Petroleum
Company; Pierce Oil Company, subsidiaria de Standard Oil Company (ahora Exxon-
Mobil, la más grande empresa petrolera mundial); Californian Standard Oil Co. de
México; Compañía Petrolera Agwi, SA., Penn Mex Fuel Oil Company (ahora
Penzoil); Stanford y Compañía Sucrs. Richmond Petroleum Company of Mexico ,
ahora (ARCO); Compañía Exploradora de Petróleo la Imperial SA., Compañía de
Gas y Combustible Imperio y Empresas; Mexican Sinclair Petroleum Corporation,
sigue siendo Sinclair Oil; Consolidated Oil Companies of Mexico SA, Sabalo
Transportation Company; y finalmente la Mexican Gulf Petroleum Company (luego
llamada Gulf).
El 21 de marzo de 1938 las trasnacionales fueron convocadas para que se pusieran
de acuerdo con la Secretaría de Hacienda. Sobre la indemnización que recibirían
por sus bienes. Pero las compañías no estaban de acuerdo con la nacionalización
y señalaron que era un acto confiscatorio y el 22 de marzo apelaron al departamento
de Estados Unidos, para que interviniera en está acción que consideraban violatoria.
El 30 de marzo el secretario de Estado de USA Mr. Hull, declaro “que el gobierno
de su país no ponía en duda el derecho de México en el ejercicio de su poder
soberano, a expropiar bienes que estuvieran bajo su jurisdicción”.
Cárdenas respondió de manera formal ante este hecho. “mi gobierno considera que
la actitud adoptada por el gobierno de Estados Unidos en lo relativo a la
expropiación de las compañías petroleras, reafirma una vez más la soberanía de
los pueblos de este Continente, la cual ha mantenido tan entusiastamente el
estadista del país más poderoso de América, su excelencia el presidente Roosevelt.
Por este gesto Sr. Embajador su presidente y su pueblo han ganado la estimación
del pueblo de México”.
El 23 de marzo de 1938 la CTM convoco a una manifestación en apoyo a Lázaro
Cárdenas, dicha manifestación pasó de ser una manifestación obrera a una
manifestación popular de una gran magnitud, se calcula que más de 200 mil
personas estuvieron desfilando frente a palacio nacional, durante gran parte del día
para manifestar su apoyo por la expropiación petrolera.
Hay que hacer el señalamiento que el apoyo de los trabajadores y del pueblo de
México no solo quedo manifiesto en la concentración del 23 de marzo. Sino que el
pueblo de México fue el que pago la indemnización a las trasnacionales. Durante
los siguientes meses se hicieron colectas en donde el pueblo aporto lo que tenia,
para pagarle a las trasnacionales, huevos, gallinas, lleves de cobre etc. Hace poco
tiempo una señora me comento que cuando era niña ella contribuyo, dio su primer
costura o su primer bordado “por eso yo también soy dueña de PEMEX”, dijo.
A manera de conclusión.
Lo que entendemos como expropiación petrolera. En realidad fue un acto de la
aplicación de la ley y la justicia a las empresas trasnacionales. En donde
simplemente les fueron retiradas las concesiones que se les habían otorgado. Dicha
acción se hizo con base a derecho, fundamentada por el artículo 27 constitucional,
el cual señala que “la riqueza del subsuelo pertenece a la nación.”
El artículo 27 constitucional está aún vigente, sin embargo mediante una ley
secundaria, los gobiernos neoliberales desde 1992 han estado otorgando
conseciones nuevamente a las empresas trasnacionales para que hagan funciones
que constitucionalmente le corresponden al Estado por medio de PEMEX.

En la actualidad el gas se ha privatizado, la industria petroquímica nacional no


funciona ni al 30%, los aceites de trasmisión y las grasas industriales son
importados, el 42% de las gasolinas se importan, etc.
A México lo han convertido en un productor y exportador de crudo. No es posible
que se estén exportando las materias primas y posteriormente se importen
productos transformados o ya elaborados y por supuesto más caros.
El caso de la gasolina es muy ilustrativo. Somos un país petrolero y tenemos que
comprar este producto a precios internacionales. Pero hasta el momento las
autoridades de nuestro país no quieren entender o están mal informadas.
Nacionalización del petróleo en México
La Expropiación Petrolera, es el resultado de la implementación
de la Ley Expropiación de 1937 y del Artículo 27 de la
Constitución Mexicana aplicados a las compañías petroleras el
18 de marzo de 1938, por el Presidente de la República, Gral.
Lázaro Cárdenas del Río.
Antecedentes
La política de apoyo a la organización de los obreros y la
fundación de Petromex (después PEMEX), seguida por parte del Presidente Lázaro
Cárdenas, fueron los antecedentes más cercanos a la expropiación petrolera.
En 1924, tras varios fallidos intentos de huelga reprimidos y disueltos por el ejército,
se emplazó a huelga en Tampico contra la refinería "El Águila", en la cual los
trabajadores resultaron triunfantes al lograr que la empresa reconociese al sindicato
y se concertase la firma de un contrato colectivo de trabajo.
El 16 de agosto de 1935 se constituyó el Sindicato de Trabajadores Petroleros de
la República Mexicana y una de sus primeras acciones fue la redacción de un
proyecto de contrato en el que se solicitaba una jornada de 40 horas y el pago del
salario completo en caso de enfermedad y que pretendía sustituir los distintos
contratos colectivos que regían las relaciones laborales en las compañías
petroleras, a las que se les envió.
El 3 de noviembre de 1937 se les exigió la firma del contrato colectivo y el 17 de
mayo el sindicato emplazó a huelga en caso de no cumplir tal demanda. En los
primeros días de junio el sindicato demandó a las compañías petroleras ante la
Junta General de Conciliación y Arbitraje. Dicha huelga finalmente estalló el 31 de
mayo y se levantó el 9 de junio.
La lucha de los trabajadores petroleros fue bien vista por el Presidente y la
población, a pesar de los problemas causados por la escasez de petróleo.
En el mes de julio, por indicaciones de la Junta General de Conciliación y Arbitraje,
se integró una Comisión de expertos para que investigaran la situación financiera
de las compañías petroleras, concluyendo que las ganancias obtenidas por éstas,
permitían fácilmente cubrir las demandas de los trabajadores.
Pero para el 8 de diciembre se realizó otro paro de labores al no tener respuesta de
la Junta de Conciliación. Para el 18 de diciembre de 1937, la junta dio el fallo en
favor del sindicato mediante un laudo en el cual se pidió a las compañías el
cumplimiento de las peticiones y el pago de 26 millones de pesos en salarios caídos.
Las compañías petroleras interpusieron una demanda de amparo el 2 de enero de
1938 ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que les negó el amparo.
Como consecuencia, las compañías extranjeras se declararon en plena rebeldía y,
en respuesta, la máxima Autoridad Judicial emitió su fallo el 1 de marzo, señalando
que el tiempo límite para que las empresas pagaran los 26 millones de pesos el 7
de marzo. Aunque se planeaba que fuera el 6 de marzo.
Expropiación petrolera
El presidente Lázaro Cárdenas tuvo reuniones
con las compañías el 3, 6 y 7 de marzo. Según
relatos de testigos, en la junta del 7 de marzo
cuando el presidente Lázaro Cárdenas solicitó el
pago de los 26 millones como una garantía para
levantar la huelga, uno de los dueños de una de
las compañías preguntó "¿Y quién lo garantiza?".
"El presidente de la República" contestó Lázaro Cárdenas, a lo cual el dueño
respondió "¿Usted?". Lázaro Cárdenas dio por terminadas las pláticas.
El viernes 18 de marzo de 1938, las compañías extranjeras, advertidas por personas
dentro del gobierno de que el Presidente planeaba algo "fuerte" en contra de ellas,
declararon en el último momento estar dispuestas a hacer el pago, pero el
Presidente Cárdenas ya había tomado una decisión: a las 10 de la noche declaró la
expropiación mediante la cual la riqueza petrolera, que explotaban las compañías
extranjeras, se volvió propiedad de la nación Mexicana.
Este hecho fue efectuado de acuerdo a la Ley de Expropiación del 23 de noviembre
de 1936 y al Artículo 27 de la Constitución Mexicana.
Las 17 empresas petroleras extranjeras expropiadas fueron: Compañía Mexicana
de Petróleo ElÁguila, (London Trust Oil-Shell), Mexican
Petroleum Company of California (ahora Chevron-Texaco la
segunda empresa petrolera global) con sus tres subsidiarias:
Huasteca Petroleum Company, Tamiahua Petroleum
Company, Tuxpan Petroleum Company; Pierce Oil Company,
subsidiaria de Standard Oil Company (ahora Exxon-Mobil, la
más grande empresa petrolera mundial); Californian Standard
Oil Co. de México; Compañía Petrolera Agwi, SA., Penn Mex
Fuel Oil Company (ahora Penzoil); Stanford y Compañía
Sucrs. Richmond Petroleum Company of Mexico , ahora (ARCO); Compañía
Exploradora de Petróleo la Imperial SA., Compañía de Gas y Combustible Imperio
y Empresas; Mexican Sinclair Petroleum Corporation, sigue siendo Sinclair Oil;
Consolidated Oil Companies of Mexico SA, Sabalo Transportation Company; y
finalmente la Mexican Gulf Petroleum Company (luego llamada Gulf).
Consecuencias
El Reino Unido rompió relaciones diplomáticas con México, los Países Bajos y
Estados Unidos decretaron un embargo comercial, y retiraron a todo su personal
técnico. La Tesorería de Estados Unidos dejó de adquirir petróleo y plata mexicana
y dio toda su preferencia al petróleo de Venezuela.
El 23 de marzo se reunieron miles de personas de todas las clases sociales en una
enorme manifestación de respaldo, regalando hasta gallinas para cubrir la
indemnización. Las colectas y la emisión de bonos para cubrir la indemnización a
las compañías petroleras estuvieron lejos de solucionar el problema económico
pero sí constituyeron movilizaciones impresionantes de la opinión pública en apoyo
de la nueva situación. Incluso sectores como la Iglesia y los empresarios
conservadores, aplaudieron esta decisión. Para muchos, la expropiación significaba
un sacudimiento final del imperialismo que por tanto tiempo había sangrado a
México, impidiéndole confiar en su propia fuerza y capacidad.
Fueron momentos difíciles para el país ya que se agotaban las reservas de gasolina
y no se tenía el conocimiento para sintetizar el tetraetilo de plomo, utilizado en
aquellas épocas para graduar el octanaje de la gasolina. Se reunió a los mejores
especialistas del todo el país para poder descubrir el proceso. Un accidente mató la
mayor parte del personal y retrasó la investigación cuando se encontraba más
avanzada. En un segundo intento se reunieron a los estudiantes de química más
destacados del Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma
de México y después de muchos esfuerzos lograron sintetizar el compuesto.
Citas del discurso de Expropiación
Las compañías petroleras, no obstante la actitud de serenidad del Gobierno y las
consideraciones que les ha venido guardando, se han obstinado en hacer, fuera y
dentro del país, una campaña sorda y hábil que el Ejecutivo Federal hizo conocer
hace dos meses a uno de los gerentes de las propias compañías, y que ese no negó,
y que han dado el resultado que las mismas compañías buscaron: lesionar
seriamente los intereses económicos de la nación, pretendiendo por este medio
hacer nulas las determinaciones legales dictadas por las autoridades mexicanas.
Se trata de un caso evidente y claro que obliga al Gobierno a aplicar la Ley de
Expropiación en vigor, no sólo para someter a las empresas petroleras a la
obediencia y a la sumisión, sino porque habiendo quedado rotos los contratos de
trabajo entre las compañías y sus trabajadores, por haberlo así resuelto las
autoridades del trabajo, de no ocupar el Gobierno las instituciones de las compañías,
vendría la paralización inmediata de la industria petrolera, ocasionando esto males
incalculables al resto de la industria y a la economía general del país. Las compañías
petroleras han gozado durante muchos años, los más de su existencia, de grandes
privilegios para su desarrollo y expansión; de franquicias aduanales; de exenciones
fiscales y de prerrogativas innumerables, y cuyos factores de privilegio, unidos a la
prodigiosa potencialidad de los mantos petrolíferos que la nación les concesionó,
muchas veces contra su voluntad y contra el derecho público, significan casi la
totalidad del verdadero capital de que se habla.
Planteada así la única solución que tiene este problema, pido a la nación entera un
respaldo moral y material suficiente para llevar a cabo una resolución tan justificada,
tan trascendente y tan indispensable.
Y como pudiera ser que los intereses que se debaten en forma acalorada en el
ambiente internacional, pudieran tener de este acto de exclusiva soberanía y
dignidad nacional que consumamos, una desviación de materia primas, primordiales
para la lucha en que están empeñadas las más poderosas naciones, queremos decir
que nuestra explotación petrolífera no se apartará un sólo ápice de la solidaridad
moral que nuestro país mantiene con las naciones de tendencia democrática y a
quienes deseamos asegurar que la expropiación decretada sólo se dirige a eliminar
obstáculos de grupos que no sienten la necesidad evolucionista de los pueblos, ni
les dolería ser ellos mismos quienes entregaran el petróleo mexicano al mejor postor,
sin tomar en cuenta las consecuencias que tienen que reportar las masa populares
y las naciones en conflicto.
Fracciones del texto leído por el Presidente de la República, General Lázaro
Cárdenas, en Palacio Nacional el 18 de marzo de 1938, decretando la
Nacionalización de la Industria Petrolera en México.

Situación durante la Segunda Guerra Mundial


Sin la presión de la Segunda guerra mundial, Estados Unidos hubiera impedido la
nacionalización para proteger sus intereses. Pero con la guerra mundial en ciernes,
el presidente Franklin Delano Roosevelt tuvo más interés en la alianza estratégica
con México como un bloque antifascista que en proteger las compañías privadas. A
causa del boicot, los únicos compradores de petróleo mexicano eran Japón y
Alemania: con este segundo pais, de acuerdo con los resultados de reciente
investigaciones académicas, México de hecho coopero desde 1937[1] . Sin
embargo, a pesar de que la Anglo-Persian Oil Company (Hoy BP) no era una
compañía privada sino dependiente directo del almirantazgo (British Admiral) y parte
del poder mismo del Imperio británico, en 1941 los Aliados levantaron su embargo
sobre el petróleo mexicano debido a la armonía entre Roosevelt y Cárdenas y a una
fuerte escasez de este energético causada por la guerra.
El petróleo también fue el motivo por el cual México entró a la Segunda Guerra
Mundial, ya que dos de sus barcos petroleros fueron hundidos por submarinos
alemanes del Eje. Ha quedado demostrado que el buque petrolero Potrero del Llano
fue realmente hundido por el submarino U-564 al mando del Kapitänsleutnant
(teniente capitán) Reinhard Suhren de la Kriegsmarine (Marina de Guerra).