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ADRIÁN R.

ITURBIDE GALINDO

EL RÉGIMEN DE
CAPITAL VARIABLE
EN LAS
SOCIEDADES ANÓNIMAS

BIBLIOTECA

EDITORIAL PORRUA, S.A.


AV. REPUBLICA DE ARGENTINA, 15
MÉXICO, 1985
Primera edición 1985

Derechos reservados.

Copyright 1985 ADRIAN R. ITURBIDE GALINDO

Río Duero 36, 06500 México, D.F.

Esta edición y sus características son propiedad de la

EDITORIAL PORRÚA, S.A.


Av. República Argentina 15, México 1, D.F.

Queda hecho el depósito que marca la ley.

ISBN: 968-452-007-7.

IMPRESO EN MÉXICO
PRINTED IN MEXICO
CONTENIDO

Pág.
Prefacio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

I.--- Aspectos generales de la legislación mexicana. . . . . . . . . . . 17

II.--- Capital social. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .25

III.--- Aumentos y reducciones de capital en las sociedades de


capital fijo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37

IV.--- Aumentos de capital social en las sociedades de capital fijo 43

V.--- Reducciones del capital social en las sociedades de


capital fijo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73

VI.--- Aumentos y reducciones de capital en las sociedades


Anónimas de capital variable. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91

Conclusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .137

Ejemplo de cláusula de variaciones del capital en una sociedad


anónima de capital variable, con capital mínimo fijo y
capital máximo ilimitado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145

Ejemplo de cláusula de variaciones del capital en una sociedad


anónima de capital variable, con capital mínimo fijo y
capital máximo autorizado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .151

Bibliografía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157
Entre los estudiosos del derecho en México, por fortuna en la actualidad
se siente un renacimiento de inquietudes que se han visto plasmadas
en obras monográficas y en tratados. Este impulso era necesario en la
doctrina mexicana, pues desde los años cuarenta, no se había sentido
la renovación y actualización, no obstante la continua modificación
legislativa.

Por lo que se refiere al derecho mercantil, es especial a las


sociedades mercantiles, las obras escritas pertenecen a autores que en
su mayoría han fallecido, como el doctor Roberto Mantilla Molina, el
doctor Joaquín Rodríguez y Rodríguez, y el licenciado Felipe de J. Tena,
cuyas obras pertenecientes a los mencionados años, en algunas
ocasiones han sido motivo de actualización pero no así de renovación.

Dentro de la materia de sociedades mercantiles, uno de los temas que


causan más inquietud, es el régimen jurídico a que están sujetas las de
capital fijo a variable, y las ventajas económicas de esta figura jurídica.

Acrece la importancia del tema, porque últimamente se lleva a cabo


la frecuente transformación de sociedad de capital fijo a de capital
variable, fenómeno motivado indudablemente por un deseo de
planificación fiscal que en algunos casos no deja de ser peligroso.

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En efecto, en la actualidad existe una gran proliferación de leyes


fiscales, que a veces resultan confusas en su redacción y hacen que los
contribuyentes se sientan en una selva impenetrable, con la necesidad
de que un Diógenes con su linterna, les señale el camino seguro, y como
consecuencia se toman medidas en forma atropellada, sin tener ningún
fundamento jurídico sólido.

Este libro, por su sencillez de expresión, claridad en los conceptos,


facilidad en el manejo y tratamiento del tema, viene a satisfacer estas
necesidades, pues estudia minuciosamente al capital social; los
aumentos y disminuciones en las de capital fijo y en las de capital
variable, para terminar con unas conclusiones, desde cualquier punto
de vista interesantes. Como apéndices, se encuentran ejemplos de
redacción de cláusula de variaciones de capital social en una sociedad
anónima de capital variable.

El licenciado Adrián R. Iturbide Galindo, se ha destacado en la


profesión notarial por su gran sentido de responsabilidad y sus
conocimientos jurídicos, profesión que desempeña desde el 13 de
diciembre de 1972 en que obtuvo su patente por oposición. Ha
participado como especialista en la materia de sociedades mercantiles,
en los cursos de actualización de derecho notarial impartidos
anualmente por el Colegio de Notarios del Distrito Federal; las
conferencias por él dictadas, son acogidas con gran interés por el
notariado nacional en sus jornadas y encuentros; ha participado
activamente como representante de la Asociación Nacional del
Notariado Mexicano en la redacción de anteproyectos de
leyes mercantiles; es miembro de la Barra Mexicana, Colegio de
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Abogados; Académico de número de la Academia Mexicana de


Derecho Notarial y Secretario del Sector Norte, Central y Caribe de la
Comisión de Asuntos Americanos de la Unión Internacional del
Notariado Latino.

El Notariado Mexicano siente una gran satisfacción al ver


cristalizados los esfuerzos de tan connotado estudioso del derecho.

BERNARDO PÉREZ FERNÁNDEZ DEL CASTILLO.


I.--- ASPECTOS LEGALES DE LA LEGISLACIÓN MEXICANA
Nuestra Ley General de Sociedades Mercantiles ha sido desde su
expedición en el año 1934 un factor importante en el desenvolvimiento
y desarrollo de la actividad mercantil en nuestro País. Bien integrada
como ordenamiento legislativo, estructurada lógicamente en sus
principios, ha demostrado en medio del siglo de vigencia su bondad y
arraigo en la vida económica del país, constituyendo una sólida
herramienta jurídica de aplicación constante. A pesar de las fallas que
pudieran tener algunos aspectos de su reglamentación inicial o de la
obsolescencia de algunos tipos sociales que regula, no se ha elaborado
hasta la fecha una nueva ley que pudiera sustituirla con ventaja.

La Ley General de Sociedades Mercantiles de 1934 no es sino una de


las leyes mercantiles que regulando materias específicas se desprendió
de nuestro viejo Código de Comercio de 1889; procedimiento
disgregatorio utilizado por el legislador mexicano para acometer la
reforma del ordenamiento fundamental mercantil, iniciado en 1932 con
la promulgación de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito;
seguido después en agosto de 1934 con la Ley Sobre el Contrato de
Seguro; luego en abril de 1943 con la Ley de Quiebras y Suspensiones
de Pagos y más recientemente en noviembre de 1963 con la Ley de
Navegación y Comercio Marítimo; procedimiento proporcionado a nivel

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internacional con la aprobación de las leyes uniformes de Ginebra que


contienen la reglamentación sobre la letra de cambio y sobre el cheque.

El ideal y la tendencia natural de los mercantilistas mexicanos ha sido,


sin embargo, la elaboración de un nuevo Código de Comercio que
substituya en forma unitaria al ya anticuado y mutilado Código vigente.

Ya desde hace casi 70 años, en 1914, en las adiciones que al Plan de


Guadalupe expidiera en Veracruz don Venustiano Carranza, se
proponía entre otras cosas la revisión del Código de Comercio, sin que
en esa época se hubiera hecho nada en concreto.

Posteriormente al redactarse el Código Civil para el Distrito y


Territorios Federales publicado en el año de 1928 y que entro en vigor
en 1932, la comisión encargada pensó en seguir el ejemplo del Código
Suizo “de las obligaciones”, sin hacer distinción entre las civiles y las
mercantiles; idea que hubiera hecho necesaria una reforma a la
Constitución para extender las facultades del legislador federal a la
materia de obligaciones, y que por ser una condición tan difícil de lograr,
no fructificó.

Fue en año de 1929 cuando se elaboró un primer proyecto para el


nuevo Código de Comercio de los Estados Unidos Mexicanos, que por
lo poco práctico que resultó, excesivamente prolijo y doctrinal y por
resolver algunas cuestiones alejadas de la realidad, nunca llegó a
obtener el carácter de norma jurídica.

Tiempo después de la década de los 40 se elaboró otro proyecto


siguiendo en gran parte las ideas de don Joaquín Rodríguez y
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 19

Rodríguez, sin que haya tenido mejor suerte que el primero.

Posteriormente se elaboraron otros más, siendo los más conocidos


el de 1952. El de 1960, el de 1977 y por último el presentado al
Congreso de la Unión para su estudio en el año de 1981. Este último
“pretendía integrar en un solo documento -según decía su exposición
de motivos-, disposiciones generales bien identificadas dentro de un
marco general que agrupara a las instituciones mercantiles que se
estimó deberían conformarse dentro de la estructura general del
Código”. La Ley única establecería así, se dijo, las instituciones
fundamentales del comercio y regularía los aspectos básicos de la
actividad mercantil dejando al margen los problemas administrativos y
de mera técnica operacional.

No se integraban pues en este sistema unitario las disposiciones


administrativo mercantiles, pero en cambio sí regresaban al esquema
del Código de Ley de títulos y operaciones de Crédito, la de Sociedades
Mercantiles, la del Contrato de Seguro, y la de Quiebras y Suspensión
de Pagos.

Este último proyecto de Código de Comercio y por lo que hace a la


regulación de sociedades mercantiles, presenta pocas innovaciones en
relación con nuestra Ley vigente, aunque solamente conserva a las
anónimas y a las de responsabilidad limitada y acepta por los tintes
sociales y políticos involucrados la legislación especial para las
cooperativas.

Sin embargo, nada se ha logrado hasta ahora, las dificultades


inherentes a la complejidad de la materia han hecho que parezca muy
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lejano el día en que volvamos integradas en un solo ordenamiento todas


las leyes mercantiles y han hecho pensar a muchos que sería más
sensato acometer sistemáticamente en forma paulatina y escalonada la
reforma y actualización de esas leyes mercantiles aisladamente, para
integrarlas después, de ser posible en un nuevo Código de Comercio;
idea, claro está, no exenta de riesgos, pues pudieran fácilmente
generarse incongruencias en diversos ordenamientos por provenir de
diferentes autores.

Por lo que se refiere a la materia específica de Sociedades


Mercantiles hace aproximadamente ocho años se elaboró un proyecto
de nueva ley que, aunque no fructificó, constituye por la seriedad y
calidad de sus autores (el Dr. Mantilla Molina y don Arturo Díaz Bravo,
entre otros), una fuente interesante y valiosa de consulta para los
estudiosos.

Pero en estos intentos de reforma legislativa en la materia de


sociedades ha habido un tema que a pesar de la importancia que ha
alcanzado en nuestro medio en los últimos años, a nuestro juicio, no
solo no se ha estudiado con la profundidad debida y si en cambio en
muchos casos, se ha tratado con bastante ligereza, y es el que se refiere
a las sociedades de capital variable.

La posibilidad de que cualquier sociedad mercantil pueda adoptar la


modalidad de capital variable está plasmada en nuestra Ley General de
Sociedades Mercantiles desde su origen, pero sin embargo, es en los
últimos años cuando se ha observado el fenómeno de que la mayor
parte de las sociedades que se constituyen, casi todas ellas Sociedades
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 21

Anónimas; lo hagan bajo esta modalidad y de que otras muchas


constituidas inicialmente en el pasado con capital fijo, busquen ahora su
transformación. Este fenómeno ha sido motivado principalmente por
razones fiscales y financieras, pero en la práctica han dado nacimiento
a corruptelas jurídicas que deben combatirse.
II.- CAPITAL SOCIAL
Sorprendente de verdad, ha sido en los últimos tiempos la
proliferación de las sociedades anónimas, son pocas las ramas de la
actividad humana que han podido sustraerse a su organización, puesto
que el hombre ha encontrado en ellas un formidable instrumento que le
permite con enormes ventajas emprender los más variados objetivos.

Entre todos los tipos sociales que nuestra Ley de Sociedades


reglamente, la preponderancia definitiva alcanzada por la anónima
resulta ya indiscutible, y siendo además la sociedad típica de las
sociedades de capitales, resulta fascinante analizar los problemas del
capital que con ella se relacionan. El capital social, ese concepto que
ha permitido encausar recursos muy importantes para la realización de
objetivos que en forma individual los inversionistas difícilmente podrían
reunirlos, que significa para los terceros que se relacionan con el ante
social la única garantía de su solvencia y que si para cualquier sociedad
es importante, en la anónima, juega un papel fundamental.

¿Qué es el capital social?

El capital social es igual a la suma de las aportaciones de los socios,


en el núcleo y el nivel mínimo que debe alcanzar el patrimonio social e
inicialmente siempre coincide con éste. El capital contable o patrimonio

25
26 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

social, en cambio, es el conjunto de bienes y derechos de la sociedad


con reducción de sus obligaciones, su activo menos su pasivo; resulta
evidente que una vez que empieza a funcionar la sociedad, será
prácticamente imposible que coincidan uno con el otro. Mientras que
el capital social es una cifra en dinero que permanece invariable en tanto
no se tome un acuerdo de aumento o de disminuirlo, el capital contable
o patrimonio social estará en cambio en constante fluctuación, sujeto a
todas las vicisitudes de la vida económica de la empresa.

La importancia fundamental que tiene el capital social en la vida de


todas las sociedades mercantiles y muy principalmente en aquéllas,
como en la anónima, en que los socios concurren con una
responsabilidad limitada, estriba precisamente en que siendo el capital
social el núcleo del patrimonio social, constituyen la única garantía que
tienen los socios mismos y los terceros (fisco incluido) en sus relaciones
con la sociedad.

Resulta perfectamente explicable entonces, que el legislador de 34


haya protegido al capital social tan cuidadosamente como lo hizo,
estableciendo una serie de preceptos que consagran los principios que
la doctrina señala como rectores del capital social: unidad, capital
mínimo, suscripción íntegra, realidad, determinación e intangibilidad.

Así, en nuestra Ley General de Sociedades Mercantiles,


encontramos una primera referencia al capital social en su Artículo 6°;
este precepto, enumera los requisitos que debe contener la escritura
constitutiva de toda sociedad mercantil, pudiendo desprenderse de sus
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 27

trece fracciones, las cláusulas esenciales y las cláusulas naturales que


deben contener este tipo de escrituras. Entre las primeras, hay dos
fracciones que se refieren al capital social, la V y la VI. La V, establece
que toda escritura constitutiva de toda sociedad mercantil debe contener
“su importe del capital social” y, la VI “la expresión de lo que cada socio
aporte, en dinero o en otros bienes, el valor atribuido a éstos y el criterio
seguido para su valorización; cuando el capital sea variable, termina
esta fracción, así se expresaría, indicándose el mínimo que se fije”.

El Artículo 91 de la misa Ley, enclavado ya dentro del capítulo de las


Sociedades Anónimas completa los dantos que requiere la escritura
constitutiva de una Sociedad de este tipo e insiste en sus primeras
fracciones en aspectos relacionados con el capital social; “la escritura
constitutiva de una sociedad anónima debe contener además de los
requisitos señalados EN EL Artículo 6°: I.- Las partes exhibirlas del
capital social; II.- El número, valor nominal y naturaleza de las acciones
en que se divide el capital social y, III.- La forma y términos en que debe
pegarse la parte insoluta de las acciones.

Podemos válidamente concluir que la mención del capital social es


una cláusula esencial en las escrituras constitutivas de todas las
sociedades mercantiles y muy especialmente, en las sociedades
anónimas.

Ahora bien, el capital social debe suscribirse y pagarse y así,


entendemos que el capital suscrito es igual a la suma de las promesas
hechas por los suscriptores o de las obligaciones de aportar a la
sociedad bienes en numerario o en especie, mientras que el capital
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exhibido o pagado es igual a la suma de los valores efectivamente


ingresados en las cajas de la sociedad en cumplimiento de las
promesas derivadas de la suscripción. En el primer momento al
constituirse la Sociedad, el capital social debe ser una cifra
íntegramente suscrita, es decir los socios deben contraer con su firma
la obligación de cubrir totalmente la cantidad que se señale como capital
social; la obligación se asume evidentemente a través del acto de la
suscripción.

No puede, ya que la Ley no le permite, constituirse una sociedad


con la esperanza de encontrar posteriormente, a las personas que
aporten el capital social, sino que al momento de constituirse debe
haber personas que estén dispuestas a obligarse y aún más, que se
obliguen con su firma a exhibir el capital social. Basta leer el Artículo 89
de la Ley General de Sociedades Mercantiles para darse cuenta de lo
terminante que es el legislador en esta materia: “Para proceder a la
constitución de una Sociedad Anónima se requiere… II.-Que el capital
social no sea menor de $25,000.00 y que esté íntegramente suscrito…”,
y antes en su fracción primera: “…Que haya cinco socios cuando menos
y que cada uno de ellos suscriba una acción por lo menos”; lo recalca
la Ley.

Esto resulta absolutamente explicable, pues como se ha dicho


antes, el capital social es el núcleo del patrimonio social y en última
instancia la garantía que tendrán los terceros que contraten con la
sociedad y aún los mismos socios que ingresen a ella; si el capital social
no se constituyera efectivamente, esta garantía resultaría simplemente
ilusoria.
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 29

La cifra que la Ley señala como capital mínimo para las Sociedades
Anónimas $25,000.00 es, especialmente ahora, con la devaluación
monetaria que sufrimos y con la pérdida constante del poder adquisitivo
de nuestra moneda, ridículamente baja. Ya el proyecto de nuevo Código
de Comercio de 1960 señalaba como capital mínimo para las
sociedades anónimas la cantidad de $200,000.00 cifra que se repite en
el proyecto de 1977.

En el proyecto de la Ley General de Sociedades Mercantiles se


maneja como cifra mínima y que esté íntegramente suscrita y pagada
la de un millón de pesos; y el proyecto del Código de Comercio de 1981
más apegado a la realidad económica que vivimos establece una
fórmula flexible de manera tal que el capital de las Sociedades
Anónimas no será menor a x veces el salario mínimo vigente en el lugar
y día de la constitución.

Pero, para que todo lo dicho antes funcione realmente, no basta la


suscripción del capital, sino que es necesario dar un paso más, es
necesario que se pague, que se exhiba realmente. El accionista debe
exhibir en dinero en efectivo cuando menos el 20% del valor de cada
acción pagadera en numerario y deber exhibir íntegramente el valor de
cada acción que haya de pagarse parcial o totalmente en bienes
distintos del numerario.

Ya en el proyecto de Código de Comercio concretamente en el de


1947 se dan normas más estrictas que la que contiene nuestra Ley
vigente para cuidar estos aspectos: debe exhibir íntegramente la
cantidad de $100,000.00 ($200,00.00 en el proyecto de 1977) y el 25%
de cada acción pagadera en numerario.
30 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

En ambos proyectos las aportaciones en numerario deben


realizarse endosando un certificado de depósito o mediante un cheque
certificado, circunstancia que debe autentificar el Notario que autorice
la constitución y las aportaciones en especie deben valorizarse por una
institución fiduciaria o por un perito nombrado por el juez con audiencia
del Ministerio Público.

En los proyectos de la Ley General de Sociedades Mercantiles y del


Código de Comercio de 1981 se siguen esencialmente las mismas
ideas, pero exigiendo además que el capital mínimo esté íntegramente
pagado.

Nuestra Ley vigente, si bien no exige que se acredite ante el Notario


el pago del capital de la sociedad al constituirse, sí impone a los
administradores responsabilidad solidaria para con la sociedad de la
realidad de las aportaciones hecha por los socios (Artículo 158-I).

Ahora bien el capital social está regido también por otros principios
que ya mencionamos y que tradicionalmente ha señalado la doctrina
(Herrera Mario, Acciones de Sociedades Industriales y Comerciales,
México, D.F., 1965, Edición Cultura, S. A., Joaquín Rodríguez
Rodríguez, Tratado de Sociedades Mercantiles, México, 1971, Editorial
Porrúa, S. A.).

El capital social, debe ser uno desde que la sociedad nace al


constituirse hasta que la sociedad muere al liquidarse; durante la vida
del ante social constituye una sola unidad jurídica y económica. Esto se
traduce, por un lado, como el importe de la suma debida por la sociedad
a los socios por las aportaciones hechas por éstos y por otra parte como
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 31

una unidad de garantía frente a los terceros, con los que la sociedad
entra en relación.

El capital social, debe además, estar determinado por una cantidad


precisa, lo que significa que en los estatutos debe mencionarse una cifra
de dinero independiente de los bienes aportados facilitando con esto a
los socios e inclusive a los terceros, vía Registro Público, la información
respecto a la garantía que les ofrece la sociedad.
El proyecto de Ley General de Sociedades Mercantiles exige que al
lado de la denominación se indique siempre el importe del capital
pagado, con lo que se facilitaría esa información.

Por todo lo anterior, la sociedad anónima no es concebible sin un


capital social; con éste la sociedad dispondrá de recursos de operación
suficientes al momento de su constitución y durante toda su vida y
quienes contraten con ellas, gozarán de la garantía expresada en la cifra
del capital.

Así vemos, cómo el legislador mexicano rodeó el capital social de


una cuidadosa protección; obliga por ejemplo a la sociedad, en caso de
pérdida a reintegrarlo o a reducirlo antes de hacer repartición o
asignación de utilidades (Artículo 18); prohíbe la distribución de
utilidades hasta que hayan sido debidamente aprobadas por la
asamblea de socios o accionistas los estados financieros que las arrojen
(Artículo 19 Reforma, Diario Oficial de 23 de enero de 1981); prohíbe el
que los acreedores particulares de un socio hagan efectivos sus créditos
durante la vida de la sociedad, pero les permite que lo hagan sobre las
utilidades que correspondan al socio, según los correspondientes
32 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

estados financieros y al disolverse al sociedad sobre la porción que le


corresponde en la liquidación (Artículo 23 Reformando, Diario Oficial de
23 de enero de 1981); exige que, de las utilidades netas de toda
sociedad se separen anualmente el 5% como mínimo para formar el
fondo de reserva hasta que alcance la quinta parte del capital social y
que se conoce como la reserva legal (Artículo 20); prohíbe a las
sociedades anónimas emitir acciones por cantidades menores a su
valor nominal (Articulo 15); impone responsabilidad a los suscriptores y
a los adquirentes de las acciones pagaderas por su importe insoluto
durante 5 años desde la fecha del registro de traspaso (Artículo 117
Reformado Diario Oficial de 30 de diciembre de 1982) y establece un
procedimiento para exigir el pago de esos dividendos pasivos (Artículo
119 y siguientes); impone un depósito de garantía por dos años
respecto de las acciones pagadas en todo o en parte mediante
aportaciones en especie para asegurar a la sociedad la realidad del
valor de los bienes aportados (Articulo 141) y finalmente exige que las
variaciones de ese capital social, esto es, sus aumentos y
disminuciones deban ser acordadas por una Asamblea Extraordinaria
que tiene requisitos de quórum de asistencia y de votación mayores que
los que requieren una Asamblea Ordinaria y los rodea de una serie de
requisitos de fehaciencia y publicidad (Artículo 9, 182 Fracciones III, VIII,
190 Y 194).

Todo esto significa que el capital debe permanecer intangible y


alterado solo a través de la observancia de formalidades más o menos
estrictas, considerándose de esta manera afecto a la realización de su
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 33

finalidad última y que es concretamente servir de instrumento operativo


y de garantía frente a los socios y frente a terceros.

“Este principio de la intangibilidad del capital es de orden público y no


pude alterarse de ningún modo por la voluntad, ni que se unánime, de
los accionistas. Según Sussini (h) a quien seguimos en esta materia,
este principio brinda una triple protección: 1).-A los acreedores actuales
y futuros de la sociedad contra maniobras de los accionistas; 2).-A todos
los accionistas contra la mala administración; y, 3).-A los accionistas
antiguos y a los accionistas futuros contra quienes pretenden dividendos
a cualquier precio y de cualquier modo forzando la renta en perjuicio del
propio capital”.-(Héctor Alegría. -Sociedades Anónimas.-Buenos Aires.-
1971.-Ediciones Forum.-Pág. 41).
III.-AUMENTOS Y REDUCCIONES DE CAPITAL EN LAS
SOCIEDADES DE CAPITAL FIJO
Hay muchas ocasiones en la vida de una sociedad en las que hace
no solo aconsejable sino indispensable aumentar su capital para el
mejor desarrollo de sus fines, ampliando las posibilidades de inversión
de la empresa, mejorando su crédito o cubriendo pérdidas sufridas en
tiempos pasados. Otras circunstancias en cambio conducen a la
sociedad al camino contrario, o sea a reducir su capital social; por
ejemplo haciendo coincidir su valor nominal con su capital contable
cuando éste se hubiere visto fuertemente reducido por pérdidas o
reembolsando a los socios parte del capital que inicialmente calculado
como suficiente, resultara posteriormente excesivo y en consecuencia
oneroso para el desarrollo de sus fines sociales.

Por otro lado, el capital social en las sociedades mercantiles que


adoptan la forma de anónima, está dividida en acciones, por lo que toda
alteración del capital traerá en una u otra forma como consecuencia fatal
una alteración correlativa de aquéllas; esto significa, que el aumento o
la reducción del capital traerá como resultado invariablemente un
incremento o un decremento en su número o bien en su valor nominal,
trayendo en primer caso aparejado forzosamente un incremento o un
decremento en los puestos de socios.

Las diferencias planteadas entre el capital social y el patrimonio


social, explican por qué determinados procedimientos para aumentar o

37
38 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

disminuir el capital social no significa forzosamente un aumento o una


disminución real del patrimonio de la empresa, sino que resultan
simplemente operaciones jurídicas y contables y de aquí la clasificación
de las alteraciones del capital social en reales y contables.

A).-Serán aumentos reales de capital social los siguientes:

a.-Aumentos mediante nuevas aportaciones de los socios actuales.


b.--Aumentos mediante nuevas aportaciones que hagan nuevos
socios.

B).-Serán aumentos contables de capital los siguientes:

(Artículo 116)
a.-Aumentos por capitalización de reservas.
b.-Aumentos por capitalización de dividendos.
c.-Aumentos por capitalización de superávit derivado de revaluación
de bienes del activo fijo.
d.-Aumentos por capitalización de pasivos, con su variante cuando
se trate de conversión de obligaciones en acciones.

C).- Serán reducciones reales de capital social las siguientes:

a.-Reducciones por reembolso a los socios de parte o del total de


sus aportaciones (Artículo 9°).
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 39

I.-No implicando la supresión de los pueblos de socios.

II.-Implicando la supresión de los puestos de socios y que pueden ser:

1.-Por amortización de acciones en las sociedades anónimas (Artículo


135).

2.-Por separación del socio al ejercitar el derecho de retiro. (Artículo 15,


38, 42, 86 y 206).

b.- Reducciones por liberación a los socios de exhibiciones no


realizadas.

I.-Directamente (Artículos 9 y 117).

II.-Indirectamente por exclusión del socio moros (Artículos 15 y 121).

c.-Reducciones por adjudicación judicial de sus propias acciones a la


sociedad (Artículo 134).

D.-El único caso de reducción contable del capital contable será el de


reducción por pérdidas (Artículo 18).
IV.-AUMENTOS DE CAPITAL SOCIAL EN LAS
SOCIEDADES DE CAPITAL FIJO
El acuerdo debe ser tomado por el órgano competente de la
sociedad, que es la Asamblea Extraordinaria de Accionistas. Son
Asambleas Extraordinarias, dice el Artículo 182, “las que se reúnan para
tratar cualquiera de los siguientes asuntos… Fracción III.- Aumento o
reducción del capital social… Estas Asambleas podrán reunirse en
cualquier tiempo.”

Convocatoria.- Tienen facultad para hacerla los administradores, sea


administrador único o Consejo de Administración en su defecto los
Comisarios (Artículo 183); los accionista que representen por lo menos
el 33% del capital social pueden pedir por escrito a los administradores
o a los comisarios la convocatoria para una Asamblea General de
Accionistas indicando en su petición los asuntos a tratar. Si no quisieren
hacerlo y se rehusaran o no la hicieren dentro del término de quince
días de haber recibido la solicitud, la convocatoria podrá ser hecha por
la autoridad judicial del domicilio de la sociedad. (Artículo 184).

Quórum.- En primera convocatoria deben estar representados por lo


menos las tres cuartas partes del capital social salvo que la escritura
social se fije una mayoría más elevada y las resoluciones se toman, sea
en primera o sea en segunda convocatoria, por el voto de acciones que
representen por lo menos la mitad del capital social (Artículo 190).

43
44 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

Formalidades.- Invariablemente se levantará una acta asentada en


el libro respectivo, que deberán firmar el Presidente, el Secretario y los
Comisarios que concurran, la cual será protocolizada ante Notario
Público juntamente con el permiso que otorgue la Secretaría de
Relaciones Exteriores, y una vez obtenido el ordenamiento del Juez de
Distrito o de Primera Instancia del domicilio de la sociedad, se inscribirá
en el Registro Público de Comercio (Artículo 5°, 194, 261 y 264 de la
Ley) (Artículo 21 Fracción 12 del Código de Comercio).

Resumiendo, el aumento del capital social de toda sociedad debe


satisfacer los requisitos exigidos para cualquier modificación de la
escritura social y debe quedar consignada en la escritura social misma;
el aumento puede verificarse por emisión de nuevas acciones o por
aumento del valor nominal de las ya existentes.

Pero todo esto de apariencia tan sencilla, en la práctica a veces se


complica. Hay algunos casos que el acuerdo que debe tomar la
Asamblea General Extraordinaria de Accionistas en el sentido de
aumentar el capital social significará o se traducirá en una lesión para
los derechos de determinada categoría de accionistas tenedores de una
categoría especial de acciones ¿qué habrá que hacer entonces? La
misma Ley nos da la solución, el Artículo 195 dispone claramente qué
es lo que debe hacerse en estos casos: “Toda proposición que pueda
perjudicar los derechos de alguna categoría de accionistas, reza este
precepto, debe ser previamente aceptada por la categoría afectada en
Asamblea especial en la que será necesaria la mayoría exigida para las
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 45

reformas de la escritura constitutiva” (obviamente quórum de las


Asambleas Extraordinarias) con relación al número total de las acciones
que integran dicha categoría especial.

Pero, ¿en qué casos puede suceder esto? El tratadista Mario


Herrera (obra arriba citada. Pág. 21), analiza algunos de ellos. Si el
capital social, por ejemplo, está representado por dos series de
acciones, una de acciones ordinarias y otras de acciones preferentes y
vamos a pensar que en este ejemplo las acciones preferentes sean de
voto pleno (posibilidad válida ya que no todas las acciones preferentes
son de voto limitado) y la Asamblea Extraordinaria de Accionistas
pretendiera aumentar el capital mediante la emisión de nuevas acciones
o por la elevación del número de acciones preferentes, se deberá reunir
previamente la Asamblea especial de acciones ordinarias en que se
aceptare el aumento proyectado, ya que esta decisión indudablemente
los afectaría en su grado de influencia en las Asambleas, en el grado de
prelación al concurrir a recuperar su cuota de liquidación. Resulta obvio
sin embargo, que si en la Asamblea General Totalitaria se acordara por
unanimidad de votos de los accionistas presentes el aumento en la
forma indicada, el acuerdo sería perfectamente válido, a pesar de que
no se hubiere reunido previamente la Asamblea Especial de las
Acciones Ordinarias, ya que en este momento se estaría obteniendo la
aceptación unánime de todos los tenedores de todas las acciones que
integran el capital social para formalizar ese acuerdo.

Si el capital social se integrara por una categoría de acciones


ordinarias y por otra categoría de acciones preferentes, éstas sí ya de
voto limitado, que es el supuesto legal establecido en el Artículo 113 de
46 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

nuestra Ley y que en consecuencia no tuvieran el derecho de votar en


las Asambleas Extraordinarias que tomaran acuerdos de aumentar el
capital social y la sociedad de nuestro ejemplo pretendiera aumentar el
capital mediante la emisión de nuevas acciones ordinarias, las
preferentes, no tendrían facultades para discutir este punto en una
Asamblea Especial, porque simplemente no resultarían perjudicadas ya
que su preferencia seguiría funcionando plenamente y tendrían derecho
a su dividendo fijo y acumulativo del 5% antes de que pudiera pagarse
cualquier dividendo a las acciones ordinarias.

Dudoso sería en cambio, si en esta misma sociedad que acordara


el aumento mediante la emisión de nuevas acciones preferentes, los
tenedores de las anteriores que aquí sí resultarían perjudicados
directamente tuvieran facultades para reunirse previamente en la
Asamblea Especial.

El autor que comentamos sostiene que si conforme al Artículo 113


de nuestra Ley las acciones preferentes no tienen derecho de votar en
las Asambleas Extraordinarias en las que se acuerde el aumento de
capital social, tampoco tendrán derecho de tratar ese asunto en una
Asamblea Especial.

Creemos sin embargo, con fundamente en el Artículo 195 de la Ley,


que si la categoría especial de acciones preferentes resultara
perjudicada por el asunto del capital, esa proposición deberá ser
previamente aceptada en una Asamblea Especial; de otra manera en
cualquier momento se podrían hacer nugatorios los derechos
preferenciales que los tenedores de este tipo de acciones tienen y que
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 47

les da la Ley precisamente en compensación del sacrificio que significa


la limitación del voto.

Otro ejemplo en relación con este problema sería el caso en que la


sociedad tuviere acciones ordinarias y acciones preferentes y la
Asamblea General Extraordinaria pretendiera aumentar el capital
mediante la emisión de acciones preferentes y en este ejemplo,
concretamente los tenedores de las acciones ordinarias fuera el mismo
grupo de personas tenedoras de las acciones preferentes. No sería
necesaria obviamente la celebración de la Asamblea General Especial
de las preferentes dado que al tomar los tenedores de las acciones
ordinarias el acuerdo de aumentar el capital estarían consintiendo
expresamente la afectación de sus propios intereses.

Ahora bien, si el acuerdo del aumento del capital social debe


satisfacer los requisitos formales que se exigen para cualquier otra
medicación del pacto social, han de satisfacerse también los requisitos
de la constitución en cuanto al capital mismo, esto es, debe suscribirse
íntegramente el aumento decretado, pagarse cuando menos el 20% de
cada acción en numerario e íntegramente las acciones en especie.

Aunque, en tratándose de las sociedades anónimas, no hay artículo


expreso en nuestra Ley que así lo indique, existen las mismas razones
en cuanto a los principios protectores del capital social que lo rigen
desde la constitución de la sociedad hasta su liquidación y que
obviamente estarán protegiéndolo en el momento en que se tome el
acuerdo de aumentarlo. Tratándose de las sociedades de
Responsabilidad Limitada, el Artículo 72 de nuestra Ley vigente en su
48 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

primer párrafo, no deja lugar a dudas, al decir que en los aumentos del
capital social se observaran las mismas reglas de la constitución de la
sociedad. Ya en el proyecto de Código de Comercio de 1947 se
establece expresamente de Código de Comercio de 1947 se establece
expresamente la misma exigencia para las anónimas. Igualmente el
proyecto de Ley General de Sociedades Mercantiles, señala que en los
casos de aumento de capital se aplicarán respecto de las aportaciones
las disposiciones establecidas para la constitución de una sociedad; y
los proyectos del Código de Comercio tanto el de 1977 como el de 1981,
exigen que para proceder a la inscripción en el Registro Público de
Comercio de la ejecución del aumento del capital social, los
administradores declararán en escritura pública el monto de las
acciones suscritas y que ha exhibido el tanto por ciento de su importe
que se haya fijado al acordarse la emisión o que han quedado cubiertas
íntegramente si han de pagarse en especie. Parece ser que en el
supuesto de este proyecto, se deja al acuerdo de la Asamblea la
posibilidad de fijas un porcentaje de exhibición en numerario diferente
al mínimo legal, no así en tratándose de las aportaciones en especie en
que sigue las mismas reglas. Se observa claramente la tendencia de
consagrar en el momento de los aumentos de capital los mismos
principios protectores que ese capital debe tener en el momento de la
constitución de la sociedad.

Hemos dicho que aunque en un principio el capital social y el


patrimonio social son conceptos que coinciden, una vez constituida la
empresa, difícilmente serán iguales, o sea que mientras el capital social
es la suma de aportaciones de los socios; el patrimonio social se forma
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 49

en cambio por el conjunto de derechos y bienes que tiene la sociedad


con deducción de su pasivo, es decir de sus obligaciones. En una
sociedad próspera el patrimonio social o haber social o capital contable
estará formado por el capital social más las utilidades, más las reservas;
en una sociedad deficitaria, en cambio, el patrimonio social estará
formado por el capital social, con deducción de sus pérdidas.

Con estas ideas, resulta claro que el patrimonio estará sujeto a una
constante variabilidad desde el momento en que se eche a andar la
sociedad y con eso se explicará también porque determinados
procedimientos para aumentar el capital social traerán aparejado un
aumento real del patrimonio, en tanto que otros representarán
simplemente una operación jurídica y contable.

El primer procedimiento para aumentar el capital social y que trae


aparejado un aumento real del patrimonio se logra a través de nuevas
aportaciones de los socios actuales de la sociedad, ya sea que exhiban
dichas aportaciones en numerario, ya sea que las paguen en especie.

La Asamblea General Extraordinaria acordará libremente el


aumento y los socios libremente asumirán nuevas obligaciones de
suscribirlo y pagarlo. El aumento se logrará mediante la emisión de
nuevas acciones que serán suscritas y pagadas por los socios en los
términos dichos o bien mediante el aumento del valor nominal de las
acciones existentes.

Aunque es cierto, que en las sociedades anónimas la obligación del


accionista se extingue con el pago de sus acciones, que significa el
límite de su responsabilidad y que en consecuencia la sociedad no
50 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

puede exigir válidamente a ninguno de sus accionistas el pago de


aportaciones suplementarias como sí sucede en cambio en las de
responsabilidad limitada, también es cierto y perfectamente válido
concluir que los accionistas voluntariamente pueden acordar ese
aumento de sus obligaciones pecuniarias con un aumento del capital,
integrándolo con nuevas aportaciones que vendrán a dar medios o
recursos suplementarios de acción a la empresa.

Bastará simplemente que la Asamblea se constituya legalmente con


el quórum legal de la Asamblea Extraordinaria, para que un acuerdo en
este sentido sea perfectamente válido; los derechos de los antiguos
accionistas quedarán a salgo con lo dispuesto por el Artículo 132 de
nuestra Ley. Este precepto consagra el derecho de opción o de
preferencia y de como dice el Doctor Mantilla Molina (Derecho Mercantil.
Undécima edición, Editorial Porrúa, S.A. México, 1970. Pág. 338) evita
el desequilibrio en las relaciones de los socios entre sí que el aumento
de capital mediante nuevas aportaciones podría traer consigo, si
alterase la proporción que cada uno de ellos represente en el capital
social y con ello su influencia en la dirección de la Sociedad.

Este artículo concede a los accionistas un derecho preferente en la


proporción al número de sus acciones, para suscribir las que se emitan
en caso de aumento del capital social y se establece para ejercitarlo un
plazo de quince días contados a partir de la publicación en el periódico
oficial del domicilio de la sociedad del acuerdo de la Asamblea sobre el
aumento del capital social.
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 51

Analicemos esta disposición: el acuerdo, dice, debe publicarse para


que en un plazo de quince días los antiguos accionistas hagan uso de
su derecho preferente; luego si en una asamblea totalitaria, los
accionistas todos, hacen uso de su derecho y suscriben íntegramente
el aumento decretado, no será necesaria la publicación mencionada; en
caso contrario, esto es, si en la Asamblea no están presentes algunos
accionistas o bien estándolo no desean decidir de inmediato, la
publicación deberá hacerse y los socios podrán ejercitar su derecho en
el plazo indicado.

El Notario deberá cuidar cuando le sea solicitada la protocolización


de un acta de asamblea que contenga un aumento de capital el que se
hayan cumplido los extremos mencionados.

Las razones para establecer una norma de este tipo son evidentes,
la necesidad de mantener la situación del socio y la de impedir que se
le prive parcialmente de su participación en las reservas. El accionista
puede o no ejercer este derecho pero no puede renunciarlo
anticipadamente, sino una vez que se ha perfeccionado en virtud del
acuerdo de aumentar el capital social; creemos que ni los estatutos, ni
la Asamblea de acuerdo con nuestro sistema vigente podría
válidamente privar al accionista de este derecho.

En cambio este derecho sí puede suprimirse válidamente en los


estatutos de una sociedad de responsabilidad limitada o acordarse en
este sentido en una Asamblea de Socios que decidiera el aumento del
capital social atento a lo expresamente dispuesto por la Ley en su
Artículo 72.
52 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

En las anónimas el derecho de preferencia o de opción, como


también se le llama, generalmente funciona aun en tratándose de
sociedades de capital variable, como analizaremos posteriormente; sólo
la ley por razones lógicas puede suprimir este derecho y así lo hace por
ejemplo en tratándose de sociedades de inversión (Artículo 2° fracción
VIII de la Ley de Sociedades de Inversión) y en tratándose de
obligaciones convertibles en acciones (Artículo 210-Bis. Fracción II de
la Ley de Títulos y Operaciones de Crédito) (Ver Artículo 81 Fracción X
de la Ley del Mercado de Valores.

Habrá casos sin embargo, de aumentos del capital en que este


derecho no podrá funcionar por imposibilidad lógica y jurídica, por
ejemplo, algunos aumentos de capital por fusión de sociedades o por
capitalización de reservas o de dividendos que analizaremos más
adelante.

Los proyectos de Código de Comercio tanto el de 77 como el de 81


(que en el capítulo de Sociedades Anónimas son prácticamente
idénticos), establecen que los accionistas tendrán derecho preferente
en proporción a sus acciones para suscribir las que se emitan en caso
de aumento del capital social, debiendo ejercitarse este derecho dentro
de los quince días siguientes a la publicación del acuerdo relativo. El
acuerdo de aumento de capital deberá publicarse en el Diario Oficial y
en un Diario de circulación general de la República y el accionistas a
quien la sociedad desconociere el derecho de suscripción preferente
podrá exigir que ésta recoja o cancele las acciones indebidamente
escritas y le entregue o reponga a su favor las que le correspondan; en
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 53

consecuencia los nuevos títulos no pueden ser entregados sino hasta


que transcurre el plazo para el ejercicio del derecho de suscripción
preferente y previa declaración que hagan el Administrador o
Administradores de que no existen solicitudes legítimas de los antiguos
accionistas que no hayan quedado satisfechas. Para el caso de que no
pudieren cancelarse las acciones, le accionistas perjudicado tendrá
derecho que la sociedad le resarza de los daños y perjuicios que
sufriere, los que en ningún caso serían inferiores al 20% del valor
nominal de las acciones que no pudo suscribir sin su culpa.

Por su parte el proyecto de Ley General de Sociedades Mercantiles


consagra igualmente el derecho de opción, pero permite que cuando el
interés de la sociedad lo exija, este derecho puede ser excluido o
limitado por acuerdo de la Asamblea adoptado por votos que
representen más de la mitad del capital social. Igualmente si la
Asamblea acuerda que las acciones deban ser liberadas en todo o en
parte mediante aportaciones en bienes distintos del dinero, el derecho
de opción no operará. Si no se respetara el derecho de opción el
accionista perjudicado podrá reclamar de los responsables el pago de
los daños y perjuicios que se le hayan ocasionado, los que nunca serán
inferiores al 10% del valor de las acciones que tenía derecho a suscribir.

Por otra parte en el aumento de capital por nuevas aportaciones de


los socios, entra también en juego lo dispuesto por el Artículo 133 de la
Ley “no podrán emitirse nuevas acciones sino hasta que las
precedentes hayan sido íntegramente pagadas”. La razón de este
precepto es proteger a terceros para evitar que sufran engaños con un
54 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

aumento del capital que difícilmente podrá reunirse o sea que se trata
de no crear un capital ficticio. La doctrina generalmente ha interpretado
este precepto con cierta amplitud, por ejemplo (ver Rodríguez y
Rodríguez, obra citada. Tomo II. Pág. 171) se consideraría válido el
acuerdo de aumentar el capital condicionando su ejecución hasta que
el primitivo sea pagado íntegramente. Aquí el acuerdo de emitir
acciones se habrá tomado válidamente en un momento en que aún no
han sido cubiertas las anteriores, pero la ejecución del acuerdo se hará
hasta el momento posterior de pago de las primitivas acciones con lo
que se daría perfecto cumplimiento al precepto legal.

El proyecto de Ley General de Sociedades Mercantiles, con un buen


criterio, limita la prohibición: “no pueden emitirse nuevas acciones
pagaderas hasta que las suscritas con anterioridad hayan sido
liberadas”. En consecuencia se puede concluir que de acuerdo con el
proyecto sí podrán emitirse nuevas acciones liberadas aún cuando haya
todavía, pagadoras, lo que redundará en un aumento efectivo del capital
social.

El segundo caso de aumento real del capital por oposición a


contable será cuando la sociedad aumenta su capital social por
aportaciones que hacen nuevos socios que de esta manera ingresan a
la sociedad.

Esto supondrá lógicamente, el no ejercicio o la renuncia expresa del


derecho de preferencia que tienen los antiguos accionistas. El aumento
en estos casos quedará forzosamente integrado con la emisión de
nuevas acciones, ya que no se podría aumentar el valor de acciones
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 55

que no existen. Si se opta en este caso por la suscripción pública del


aumento deberá la sociedad interesada inscribir previamente sus
acciones en el Registro Nacional de Valores e Intermediarios que regula
la Ley de Mercado de Valores.

Siguiendo con la clasificación propuesta, veamos ahora, los


aumentos contables de capital. En el Decreto de 19 de diciembre de
1980 publicado en el Diario Oficial del 23 de enero de 1981 y que
curiosamente entró en vigor el día 1° de enero de 1981 se reformo entre
otros, el Artículo 116 de la Ley General de Sociedades Mercantiles
mencionándose en forma expresa algunos de estos aumentos
contables del capital. “Solamente las acciones cuyo valor esté
totalmente cubierto serán liberadas”; dice el precepto y hasta aquí el
nuevo texto coincide con el original; para en seguida añadir que “se
considerarán también liberadas las acciones que se entreguen a los
accionistas según acuerdo de una Asamblea General Extraordinaria
como resultado de la capitalización de primas sobre acciones o de otras
aportaciones previas de los accionistas (aquí podría caber por ejemplo,
la capitalización de pasivos, y la conversación de obligaciones por
acciones); así como de capitalización de utilidades retenidas o de
reservas de valuación o de revaluación. Cuando se trate de
capitalización de utilidades retenidas o de reservas de valuación o de
revaluación éstas deben haber sido previamente reconocidas en
Estados Financieros debidamente aprobadas por la Asamblea General
de Accionistas”. Además y para evitar engaños a terceros, las reservas
de valuación o revaluación deben apoyarse de avalúos efectuados por
Valuadores Profesionales Independientes reconocidos por la Comisión
Nacional de Valores y si se trata de valores o mercancías cotizadas en
56 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

bolsa se apoyarán en las cotizaciones certificadas de dichas Bolsas de


Valores.

En realidad, creo que este artículo reformado no varió el principio


que ya existía, pues es evidente que aun antes de la reforma las
acciones entregadas a los accionistas por los diversos procedimientos
de capitalización comentados, eran sin duda acciones totalmente
pagadas a través de procedimientos contables y por lo mismo eran
acciones liberadas y que incorporaban en toda su plenitud los derechos
corporativos y pecuniarios inherentes a una acción de este tipo, por
contraste con las acciones pagadoras; sin embargo creemos que tiene
el mérito la reforma de que se reconocen ya en forma expresa algunos
de los procedimientos para aumentar contablemente el capital social.

El proyecto de Ley General de Sociedades Mercantiles reconoce


expresamente esta clase de aumentos, al señalar que además de pagos
en dinero o en especie, las aportaciones que se hagan en los casos de
aumentos de capital podrán realizarse 1) por compensación de créditos
que tengan socios o acreedores contra la Sociedad; 2) por capitalización
de reservas o utilidades; 3) por revaluación de bienes del activo fijo, y
4) por conversión de obligaciones en acciones.

Analicemos el primer supuesto, aumentos contables de capital vía


capitalización de reservas.

La palabra reservas implica fundamentalmente la idea de previsión;


éstas tienes como finalidad principal fortalecer la posición financiera
de la sociedad, dando a ésta recursos suficientes para afrontar
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 57

contingencias no previsibles y ofreciendo a los terceros una mayor


garantía que la constituida por el propio capital social.

Nuestra Ley General de Sociedades Mercantiles en su Artículo 20


establece que de las utilidades netas de toda sociedad debe separarse
anualmente el 5% como mínimo para formar un fondo de reserva hasta
que importe la quinta parte del capital social, fondo que debe ser
reconstituido de la misma manera cuando se disminuya por cualquier
motivo.

La ley protege con rigidez la constitución de esta reserva legal,


sancionando con la nulidad de pleno derecho cualquier acuerdo de los
administradores o de las Asambleas de Socios que sean contrarias a su
constitución. Todavía más, si a pesar de la prohibición no se hicieren
las separaciones de las utilidades para formar o reconstituir el fondo de
reserva, los administradores responsables quedan ilimitada o
solidariamente obligados a entregar a la sociedad una cantidad igual a
la que hubieren debido separar; claro está, quedan a salvo los derechos
de los administradores para repetir contra los socios paro el valor de las
que entreguen cuando el fondo de reserva se haya repetido.

Esta reserva se establece principalmente en protección de terceros


y un acuerdo de la Asamblea Extraordinaria de aumentar el capital
social a través de la llamada capitalización de la reserva legal lejos de
perjudicar, los beneficiaría, ya que siendo mayor el capital social se
tendrá que formar una reserva legal, mayor también que la anterior.
58 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

Para los socios no implicará un desembolso adicional, sino que el


aumento se logrará a través de una operación interna de la sociedad,
bien sea aumentando el valor nominal de las acciones existentes, bien
emitiéndose nuevas acciones que se entregarán a los accionistas sin
contraprestación. No tendrá que ejercitarse el derecho de opción, ya
que de emitirse nuevas acciones les serán atribuidas necesariamente a
los antiguos accionistas.

La sociedad que tome un acuerdo de esta naturaleza mejorará su


propio crédito y hará coincidir el valor real con el valor nominal de sus
acciones.

En las reformas a la Ley publicadas el 23 de enero de 1981, se


adicionó un último párrafo al Artículo señalándose que no se entenderá
como reparto (se refiere, claro está, a los repartos prohibidos del fondo
de reserva legal), la capitalización de la reserva legal, cuando esto se
haga, pero en este caso deberá volverse a constituir a partir del ejercicio
siguiente a aquél en que se capitalice en los términos del Artículo 20.

Existen otras reservas que pueden estar previstas por los Estatutos
Sociales o bien acordadas por la Asamblea de Accionistas que puedan
destinarse a la amortización de pérdidas, para cubrir determinados
gastos o para finalidades más o menos generales o especiales.

Tratándose de estas reservas el acuerdo de la Asamblea para


capitalizarlas implicará dos momentos, primero el de repartirlas a los
socios en calidad de utilidades y en seguida su entrega a la sociedad
en pago de las nuevas acciones.
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 59

Cabe advertir que existen otros tipos de reservas, las reservas de


pasivo, como por ejemplo para pensiones de personal o como las
reservas matemáticas que constituyen obligatoriamente determinadas
instituciones, como las de seguro, que caen dentro de aspectos de
técnica contable que impiden su capitalización.

“Como toda reserva se expresa en el pasivo y tiene su contrapartida


en el archivo, en la mayor cantidad de bienes de los cuales la sociedad
es titular, esa función puede cumplirse igualmente convirtiéndola en
capital. Esto no produce perjuicio, en principio, a la sociedad ni a
terceros, sino que beneficia a los accionistas, pues permite que en el
título se incluya el valor de la reserva, cosa imposible mientras ésta
permanece como tal, a pesar de tratarse de un valor efectivamente
incorporado por el partícipe a la sociedad… La capitalización, por el
contrario no produce efectos directos sobre el patrimonio, que se
mantiene invariado, pues no existe incorporación ni salida de bienes.
(Héctor Alegría. Obra citada. Pág. 47).

En los proyectos de Código de Comercio de 1977 y de 1981, se


señala que el aumento del capital social mediante la elevación del valor
de las acciones requiere el consentimiento unánime de los accionistas,
si han de hacer nuevas aportaciones en numerario o en especie; pero
podrá acordarse por la mayoría prevista para la modificación de los
Estatutos si las nuevas aportaciones se hicieren por capitalización de
reservas; disposición explicable si se recuerda que en los aumentos
contables del capital social no se requieren desembolsos adicionales de
los socios.
60 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

En la Ley Española de Sociedades Anónimas del 27 de julio de 1951


se consagran igualmente estos principios. El aumento de capital puede
realizarse con cargo a las reservas disponibles de la sociedad, mediante
traspaso de la cuenta de reservas a la de capital y entrega a los
accionistas de nuevas acciones ordinarias en proporción a las que ya
posean y sin exigirles desembolso alguno, también pueden convertirse
estas reservas en capital sin emisión de nuevas acciones, aumentando
el valor nominal de las antiguas (Artículo 94).

El segundo caso de aumento contable del capital social será el de


capitalización de dividendos. El dividendo es la porción de las utilidades
distribuibles que está destinada a ser entregada a los accionistas. Se
fija o bien por la Ley, por ejemplo el dividendo mínimo de las acciones
de voto limitado o por los Estatutos Sociales. Su conversión en capital
hará también crecer la potencialidad económica de la sociedad que así
lo acuerde, pues ésta dispondrá para su realización de recursos que
iban a destinarse o que ya estaban destinados a incrementar el
patrimonio individual de los socios. El doctor Mantilla Molina (obra
citada. Pág. 337), señala que solamente cuando la escritura constitutiva
haya facultado a la Asamblea para disponer libremente de las utilidades
o mediante acuerdo unánime de los socios podrán válidamente
capitalizarse las utilidades; de otra manera no podrían, puesto que la
sociedad está imposibilitada para privar a los socios del derecho al
reparto de las utilidades que se hayan obtenido.

Los últimos proyectos del Código de Comercio recogen esta idea y


establecen que el accionista que no hubiere concurrido a la Asamblea
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 61

que apruebe la capitalización de utilidades o que hubiere votado en


contra podrá exigir a la sociedad que le entregue en efectivo su parte
en dichas utilidades. En este caso, la sociedad podrá disponer de las
acciones con observancia de lo dispuesto en otros preceptos de los
mismos proyectos que implicarían la venta de las acciones en tres
meses y la reducción del capital social en caso de que no pudieran
venderse (Artículo 250 del Proyecto de 1977 y Artículo 184 del Código
250 del Proyecto de 1977 y Artículo 184 del Código de 81).

Por otra parte el aumento del capital en este supuesto podrá llevarse
a cabo también por el aumento del valor nominal de las acciones
existentes o por la emisión de nuevas acciones. Por las mismas razones
que dijimos existen en la capitalización de reservas, en este supuesto,
tampoco será necesario ejercitar el derecho de preferencia.

Solamente pueden capitalizarse utilidades después que hayan sido


debidamente aprobados por la Asamblea de Accionistas los Estados
Financieros que las arrojen y además siempre estén a salvo los
intereses de los acreedores particulares de los socios (Artículos 19 y 23
de nuestra Ley vigente); si se permitiera la capitalización libre de
utilidades podrían fácilmente burlarse los intereses de los terceros
acreedores de los accionistas, que varían en esa forma esfumarse la
posibilidad de poder hacer efectivos sus créditos en contra de las
utilidades que correspondan al socio deudor, según los
correspondientes Estados Financieros.

Otro caso de aumento de capital contable y que presenta


problemas mucho más complejos es el de la Revaluación de Activos,
62 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

convirtiéndolos en capital. La primera etapa de este procedimiento será


el de revaluar el activo, posibilidad que aumenta a medida que se
recrudece en un país como el nuestro la gravedad de la devaluación
monetaria. El capital social es una cifra en dinero que debe figurar en el
lado pasivo de un balance, en el lado del activo debe haber un conjunto
de valores iguales a la cifra que expresa el capital; en el caso de que
con un criterio justo y razonable de valoración los elementos del activo
tuvieran un valor superior al real, no por operaciones normales de la
empresa, porque éstos implicarían simplemente utilidades y estarían
sujetas a su régimen especial, sino porque los bienes fueren subiendo
de valor año con año; imaginemos por ejemplo, un inmueble que en
libros estuviere casi en cero y que en la realidad tuviere un gran valor;
el excedente de valor podría capitalizarse a través de una operación
contable.

Nuestra Ley vigente de acuerdo con la reciente reforma al Artículo


116 que ya comentamos exige en estos casos que la revaluación haya
sido previamente reconocida en Estados Financieros debidamente
aprobados por la Asamblea de Accionistas y que además esté apoyado
en avalúos efectuados por Valuadores Profesionales Independientes
debidamente reconocidos por la Comisión Nacional de Valores o en
cotizaciones certificadas de Bolsas de Valores.

Los proyectos de Código de Comercio no mencionan en forma


expresa este caso de aumento contable de capital, pero el proyecto de
Ley General de Sociedades Mercantiles en su Artículo 203 lo admite
expresamente y señala que para proceder al aumento de capital por
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 63

revaluación de bienes del Activo Fijo deberá procederse al avalúo de


los mismos por una Institución de Crédito, señalando además en qué
casos la Institución de Crédito que intervenga en el Avalúo debe ser
designada por un (nada aconsejable desde nuestro punto de vista),
Órgano de Control Estatal.

La Ley Española señala expresamente en su Artículo 88 que “el


contravalor de las nuevas acciones o del aumento del valor nominal de
las existentes (se refiere a las formas de aumento de capital), podrá
consistir tanto en nuevas aportaciones al patrimonio social, como en la
transformación de reservas o de plusvalía de este patrimonio o en la
conversión de obligaciones en acciones”. Don Ángel Velasco Alonso (La
Ley de Sociedades Anónimas, Anotaciones y Concordancias. Ediciones
Ariel. Barcelona, 1960. Pag. 359) al comentar este artículo, manifiesta
que se refiere “expresamente a la transformación de plusvalías en
acciones; transformación que exige como requisito previo la afloración
de la plusvalía, en tendiendo por ésta cualquier incremento de valor
experimentado por un bien del activo. Las plusvalías pueden o no
convertirse en reservas o transformaciones en capital, ya que, aun
prescindiendo del problema de sí es lícito repartirlas como beneficios,
solo en casos muy excepcionales tendrán aquella naturaleza líquida que
permita prácticamente hacerlo”.

La doctrina ha aceptado con dudas este procedimiento, pero las


recientes reformas al Artículo 116, que mencionamos, nos permite
concluir que es un procedimiento expresamente aceptado por nuestra
Ley vigente y los requisitos que se exigen en ese precepto pretenden
64 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

evitar que se cometan fraudes al público inflando expresamente los


valores del activo y aumentando en forma ficticia el capital social.

El último caso de procedimiento de aumento contable de capital


social, es el de la capitalización de pasivos, o sea que los créditos en
contra de la Sociedad se conviertan en capital.

Indudablemente resultaría válido el acuerdo que una Sociedad


Anónima tomara de aumentar su capital social y que con la entrega a
sus acreedores de las nuevas acciones representativas de este
aumento se compensaran los créditos de aquéllos; para esto,
obviamente sería necesaria la libre decisión de los acreedores de formar
parte de la sociedad. Un aumento de esta naturaleza no podría hacerse
por aumento del valor nominal de las acciones existentes, como resulta
evidente y sería indispensable la emisión de nuevas acciones, si los
acreedores fueran personas extrañas a la Sociedad. En caso contrario,
si los acreedores fueron los mismos accionistas, será fácil llegar a la
conclusión de que podría acordarse el aumento del capital social,
mediante la elevación del valor nominal de las acciones ya existentes.
El derecho de preferencia, creemos tendría perfecta aplicación, ya que
cualquier socio podría resultar perjudicado en el grado de influencia que
en la sociedad tuviera por la entrada de gente ajena a la misma.

Una variante de este procedimiento, pero con algunas diferencias,


será el aumento de capital por conversión de obligaciones en acciones.
Este aumento implicará al igual que el anterior una compensación de
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 65

los créditos de los tenedores de las obligaciones con el capital que


representan las acciones por las que se canjeen.

Las obligaciones representan la participación individual de sus


tenedores en un crédito colectivo constituido a cargo de la sociedad
emisora y de acuerdo con el Artículo 210 Bis de nuestra Ley General de
Títulos y Operaciones de Crédito es una posibilidad para la Sociedad
Anónima el emitir estas obligaciones convertibles en acciones.

En este caso, no funcionará el derecho de preferencia, ya que desde


su emisión, la Asamblea Extraordinaria de Accionistas acepta
plenamente la posibilidad de que las acciones de referencia puedan ser
ofrecidas en suscripción a socios o a extraños a la sociedad.

Ya que deben tomarse las medidas pertinentes para tener en


tesorería acciones por el importe que requiera la conversión, solo
podrán utilizar este procedimiento las sociedades anónimas
constituidas bajo el Régimen de Capital Variable.

Desde la emisión se establece el plazo dentro del cual, a partir de la


fecha en que sean colocadas las obligaciones, deba ejercitarse el
derecho de conversión. Esas obligaciones no deben colocarse abajo de
la par, ya que como están destinadas a ser canjeadas por acciones,
esto traería como consecuencia una violación flagrante a la prohibición
que tienen las sociedades anónimas de emitir acciones por una suma
menor de su valor nominal de acuerdo con el Artículo 115 de nuestra
Ley General de Sociedades Mercantiles vigente.

La conversión debe hacerse mediante solicitud hecha por los


obligacionistas en el plazo señalado en la emisión y traerá como
consecuencia el aumento del capital pagado.
66 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

La sociedad tendrá que indicar que el capital autorizado es para


conversión de obligaciones en acciones y cada año deberá
protocolizarse la declaración que formulen los administradores respecto
al monto del capital suscrito mediante la conversión y se inscribirá en el
Registro de Comercio.

Las acciones de Tesorería que en definitiva no se canjeen por


obligaciones serán canceladas.

Los Administradores en unión del Representante común de los


obligacionistas levantará una acta ante Notario y será inscrita en el
Registro de Comercio.

Los proyectos de Código de Comercio (Artículo 249 del de 1977 y


183 de 1981) señalan que le pago de acciones con créditos, en el caso
de que el pago de las aportaciones que deban hacerse por la
suscripción de nuevas acciones se realice por compensación de los
créditos que tengan en contra de la sociedad, sus obligacionistas y otros
acreedores, se considerarán como pagos en numerario.

Para terminar el análisis de los aumentos de capital conviene


recordar una figura regulada en nuestra Ley de Sociedades Mercantiles
y que es la fusión de Sociedades y que frecuentemente trae aparejada
el aumento de capital de una de las sociedades involucradas.

La fusión de sociedades puede lograrse de dos maneras diferentes,


la primera, creando una nueva sociedad, creando una nueva persona
jurídica, y que es la llamada fusión pura, y que supone la extinción de
las sociedades que se fusionan y el nacimiento de una nueva; y la
segunda, con la llamada fusión por absorción o incorporación en que
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 67

una de las sociedades que se fusionan, la sociedad fusionante, subsiste


y solo la otra y otras, las sociedades fusionadas, desaparecen o
extinguen.

Es en la fusión por absorción en donde podemos encontrarnos con


un aumento del capital de la sociedad fusionante; ésta emitirá nuevas
acciones que representarán el incremento del capital social que se
entregará a los socios de las sociedades fusionadas en canje de
aquéllas de que eran tenedores. El aumento del capital de la sociedad
fusionante corresponderá a la clasificación de aumentos reales y no de
aumentos contables. Los aportantes del aumento serán los socios de
las sociedades fusionadas y no las sociedades mismas, por lo tanto las
nuevas acciones que se emitan tendrán que entregarse a los socios de
aquéllas. La regla general en el caso de la fusión por absorción es que
se opere el aumento del capital de la sociedad fusionante como
consecuencia de la transmisión total de la fusionada a aquélla, la que
tendrá que entregar como contraprestación, nuevas acciones a los
accionistas de la o las sociedades que se extingan; extinción que ha
llegado a calificarse como un caso de disolución sin liquidación. Nótese
aquí que el número o el valor nominal de las nuevas acciones que emita
la sociedad fusionante podría ser menor al que existiera en la sociedad
fusionada, si el patrimonio o capital contable de ésta fuere inferior a su
capital social. Los accionistas de la sociedad extinguida se convertirán
en accionistas de la sociedad fusionante.

Ahora bien, cabría preguntarnos si en el tipo de fusión que


comentamos, o sea en la fusión por absorción, pudiera haber casos en
que no se diera plenamente este aumento del capital o inclusive que la
68 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

fusión por absorción no trajera como consecuencia aumento del capital


social de la fusionante.

Pensamos que la respuesta es sí, y conviene analizar algunos casos:

Si la sociedad fusionada fuera accionista de la sociedad fusionante,


al pasar el patrimonio de la primera a la segunda, formando parte de
ese patrimonio, irían las acciones emitidas por la sociedad fusionante,
con lo que ésta se convertiría en dueña de sus propias acciones. Si
sabemos que las acciones representan un crédito de su titular frente a
la sociedad, si ésta las adquiere, resultaría que ese crédito quedaría
extinguido por confusión de derechos, pues se reunirían en una sola
persona la calidad de acreedor y de deudor. El aumento del capital
social de la sociedad fusionante quedaría automáticamente reducido en
la misma proporción que representan en el patrimonio de la sociedad
fusionada las acciones de la sociedad fusionante.

Analicemos el caso contrario, si la sociedad fusionante es accionista


de la sociedad ¿qué pasaría? Hemos dicho que en la fusión se transmite
el patrimonio de la fusionada (la sociedad “A” transmite como una
universalidad todo su patrimonio a la sociedad “B”); pero en el fondo los
aportantes son los socios de las sociedades fusionadas, son ellos los
que deben recibir en canje de sus antiguas acciones, nuevas acciones
de la sociedad fusionante.

En el caso analizamos (la sociedad fusionante, accionista de la


sociedad fusionada), la sociedad fusionante tendría que entregarse a sí
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 69

misma sus propias acciones o lo que es lo mismo estaría como


accionista aportante adquiriendo sus propias acciones, lo que no es
posible legalmente; luego, este caso traería, la misma consecuencia
que el anterior, la reducción proporcional del aumento del capital de la
fusioante.

Podemos concluir que normalmente la fusión por absorción produce


un aumento del capital de la sociedad fusionante y cuando menos una
reforma estatutaria por ese aumeto, pero en ocaisones, la fusión puede
dejar estático el capital de la sociedad fusionante sin que sea necesario
siquiera la reforma de sus estatutos (resulta evidente que en este
supuesto no se requerirá ningún permiso de la Secretaria de Relaciones
Exteriores.)
V.- REDUCCIONES DEL CAPITAL SOCIAL EN LAS
SOCIEDADES DE CAPITAL FIJO
Siendo el capital social una garantía ofrecida a los terceros
contratantes con ella y una garantía también para sus propios
accionistas, resulta natural que la Ley proteja como hemos visto, la
exactitud y realidad del capital social durante toda la vida del ente social,
pero estos principios de protección al capital social no pueden y no
deben ser de una rigidez absoluta; habrá muchas causas que forzarán
a una sociedad anónima a tomar el acuerdo inverso o sea alterar
cuantitativamente en forma descendente su capital social, a reducir su
capital social; y por muchas que sean las garantías que la Ley establece
para evitar, hasta donde sea posible las disminuciones del capital, no
podrá impedir que una determinada sociedad tenga pérdidas que
significaran una inmediata disminución de su capital contable, de su
patrimonio. Al existir pérdidas el valor nominal de su capital social
quedará por encima del patrimonio real de la empresa, y será una causa
suficiente para forzar a la sociedad a tomar el acuerdo de reducir su
capital social.

Otra causa sería, por ejemplo, que el capital inicialmente calculado


resultara excesivo para el desarrollo de los fines sociales y se
ocasionara con esto que volúmenes más o menos importantes de dinero
permanecieran inactivos. Aconsejable sería, aquí también, el que se
tomare un acuerdo de reducir el capital social de la empresa,
devolviendo el capital inactivo a los accionistas, puesto que de otro

73
74 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

modo ese exceso sería un pesado lastre que disminuiría la rentabilidad


de la sociedad.

Si el capital social es una cláusula esencial de toda escritura


constitutiva de toda sociedad mercantil, como hemos ya dicho, la
primera e inmediata consecuencia que significa reducir el capital social
será modificar la cláusula relativa de los estatutos, debiendo llenarse los
requisitos propios de estas modificaciones estatutarias, pero además
deberán cumplirse otros requisitos que tienen como finalidad garantizar
a los terceros contra toda reducción indebida.

La reducción del capital social, en algunos casos implicará una


reducción real del patrimonio social, ya sea porque implique reembolso
a los accionistas de parte de sus aportaciones, o bien, porque los libere
de exhibiciones no realizadas; disminuyéndose con esto la masa
patrimonial, que como sabemos, en las sociedades anónimas, es la
única garantía que los terceros tienen de que las obligaciones
contraídas con ellos por el ente social serán cumplidas.

Lógico es que el legislador rodee a esas reducciones de una amplia


publicidad que da oportunidad a los acreedores que puedan resultar
perjudicados de oponerse a un acuerdo de esta naturaleza.

Habrá otros casos, en que las reducciones del capital no traigan o


signifiquen una correlativa reducción del patrimonio, sino que tan solo,
tengan como objetivo hacer coincidir el valor nominal del capital con el
valor real del patrimonio, que en virtud de las pérdidas que hubiere
sufrido, por ejemplo, se encuentre mermado. Se harán coincidir así,
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 75

jurídicamente y por una operación meramente contable el capital y el


patrimonio.

Por esto, al igual que en el caso del aumento del capital social, pero
en el sentido inverso, podemos distinguir las reducciones reales y las
reducciones puramente contables del capital.

Siguiendo la clasificación propuesta, el primer caso de reducción


real de capital sería el del reembolso a los accionistas sin supresión de
los puestos de socios.

El acuerdo se tomará por una Asamblea General Extraordinaria


(Artículo 182, Fracción III de la Ley), observando los requisitos de
convocatoria y de quórums para que pueda reunirse una Asamblea de
este tipo. El acuerdo tendrá la limitación de no poder disminuir el capital
por debajo de la cifra mínima que la Ley fija ($25,000.00 en las
sociedades anónimas).

Cabría preguntarnos si en todo caso deberá cumplirse también con


lo dispuesto por el Artículo 135 de la Ley. Este precepto señala que en
el caso de reducción del capital social mediante reembolso a los
accionistas la designación de las acciones que hayan de nulificarse se
hará por sorteo ante Notario o Corredor Titulado; con esto se pretende
claramente que la sociedad no pueda excluir arbitrariamente a alguno o
algunos de sus socios y se pretende además, garantizar un propio
mínimo de equidad.

Pero en el caso que planteamos, o sea cuando el reembolso de los


accionistas no implique supresión de los puestos de socios nos
preguntamos si tendrá que recurrirse precisamente al procedimiento del
76 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

sorteo; creemos que definitivamente la respuesta es no. Piénsese por


ejemplo, el caso de que una Asamblea totalitaria, en que por
unanimidad de votos de todas las acciones que integran el capital social,
tomara el acuerdo de reducir el capital por reembolso de aportaciones
a los accionistas, mediante la disminución del valor nominal de cada una
de las acciones en que se divide el capital social; la reducción se lograría
en forma absolutamente equitativa, sin que uno solo de sus accionistas
dejara de ser socio; tan solo se reduciría el valor nominal de cada una
de sus acciones en la misma proporción en que se hubiera reducido el
valor nominal de todas y cada una de las restantes acciones de la
sociedad.

Lo mismo se lograría, a condición de que el número de acciones lo


permitiera, si el acuerdo tomado por la Asamblea fuera en el sentido de
canjear un determinado número de las antiguas acciones por un número
menos de las nuevas que se emitieran, a consecuencia de la reducción
y que inclusive fueran de igual valor nominal que las antiguas.
Significaría esto una reducción inobjetable del capital, ya que cada
accionista vería reducir el número de sus acciones en una proporción
igual a la que sufriría cada uno de los demás accionistas; y aunque aquí
sí, habría supresión de algunos puestos de socios, por las
circunstancias especiales en que estaba distribuido el capital, se habría
tomado por unanimidad válidamente un acuerdo de reducción del
capital, en una forma perfectamente equitativa para cada uno de los
socios y sin necesidad de recurrir al sorteo.
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 77

En estos mismos casos y no tratándose de Asambleas totalitarias


deberá forzosamente cumplirse con los extremos del Artículo 135.

Tanto los últimos proyectos del Código de Comercio como el


proyecto de la Ley General de Sociedades Mercantiles (Artículo 206)
conservan el requisito del sorteo para el caso de reducción del capital
social mediante amortización de acciones y aclaran que salvo que los
estatutos dispongan otra cosa el valor de cada acción cancelada será
el resultado de la división del capital contable de la sociedad según el
último balance aprobado, entre el número de acciones en circulación.

Por otra parte en este procedimiento de reducción deberá cumplirse


igualmente con lo dispuesto por el Artículo 9° de nuestra Ley vigente. El
acuerdo de reducción supones que deberán cumplirse una serie de
medidas de tipo ejecutivo y, mientras éstas no se cumplan no tendrá
efecto. Una de estas medidas la impone el mencionado Artículo 9° que
exige la publicación del acuerdo de reducir el capital por tes veces en el
periódico oficial de la entidad en que tenga su domicilio la sociedad, con
intervalos de 10 días para dar oportunidad a que los acreedores
conjunta o separadamente puedan oponerse en la vía judicial a dicha
reducción; derecho que podrá ejercitarse hasta cinco días después de
la última publicación. En caso de no haber oposición, paso ese plazo
podrá ejercitarse válidamente el acuerdo.

Es conveniente, que al Notario ante quien se protocolice el acuerdo


de reducir el capital, se le acredite haber dado cumplimiento a esta
disposición y se incluya en la escritura una mención en este sentido.
78 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

Los Artículos 28, 29 y 30, 205 y 206 del proyecto de Ley General de
Sociedades Mercantiles repite en términos generales las disposiciones
del Artículo 9° de nuestra Ley vigente, aunque amplía el plazo para que
los acreedores puedan oponerse a la reducción.

Los proyectos del Código de Comercio de 1977 y 1981, (Artículos


22 del primero y 19 del segundo), establecen en términos generales las
mismas obligaciones, pero debiendo hacerse las publicaciones en el
Diario Oficial de la Federación y en un Diario de circulación general en
la República; debe además el acuerdo de la Asamblea ser comunicado
por la Sociedad a la Cámara de Comercio o de Industria a la que
pertenezca y por último amplia igualmente el plazo de 5 a 30 días para
que los acreedores puedan oponerse al acuerdo de reducción a partir
de la última publicación mencionada.

Siguiendo el análisis de los otros casos de reducción real, nos


encontramos en que habrá algunos supuestos de reducción real del
capital por reembolso a los accionistas que pueden implicar una salida
del accionista de la sociedad; tal es el caso de la amortización de
acciones y el de la separación del socio al ejercitar el derecho de retiro.

Analicemos el primero, la reducción por amortización de acciones


mediante reembolso a los accionistas de sus aportaciones. No debe
confundirse con aquél otro supuesto, también permitido por la Ley, en
que se amortizan acciones con cargo a utilidades repartible y que en
consecuencia no implican una disminución de capital; nos referimos
aquí a la amortización de acciones con cargo al capital y que
evidentemente traerá como consecuencia necesaria su reducción.
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 79

A este caso se refiere el Artículo 135 de la Ley que ya comentamos; la


designación de las acciones que habrán de nulificarse se hará por
sorteo ante Notario o Corredor. La decisión de reducir el capital deberá
tomarse previamente en este caso, también por una Asamblea
Extraordinaria de Accionistas y posteriormente ante Notario o Corredor
se procederá a los sorteos.

Lo exige la Ley porque al amortizarse las acciones se priva al


accionista de su calidad de tal, sin que sea una medida general, pues
solo efectuará a aquellos socios cuyas acciones hayan salido sorteadas.
El sorteo responde pues a mínimas exigencias de equidad.

La forma material de hacer el sorteo será una simple cuestión de


hecho que la Ley deja al criterio del fedatario que intervenga en el mismo
con tal de que este sorteo reúna condiciones de generalidad y de
imparcialidad, interviniendo en el mismo todas las acciones de que se
compone el capital social.

Por otra parte, en este procedimiento deberá cumplirse


forzosamente también, con los requisitos de publicidad para dar
oportunidad a los terceros a oponerse si es que se consideran
afectados, conforme al Artículo 9° que ya comentamos.

Para cancelar los títulos que en el sorteo se señalen para ser


amortizados, no se tendrán que recurrir al procedimiento que establece
la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito; simplemente la
sociedad nulificará las acciones que resulten sorteadas, perdiendo en
este acto su carácter de Títulos de Crédito.
80 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

Cumplidos todos estos requisitos se obtendrán el permiso de la


Secretaría de Relaciones Exteriores para modificar la cláusula relativa
del capital social, se protocolizará el acta de la Asamblea ante Notario
Público y se inscribirá en el Registro Público de Comercio, previa
obtención del ordenamiento judicial.

Aunque nuestra Ley vigente no señala cómo determinar el valor de


las acciones que se amorticen, creemos que debe hacerse al valor real
de las mismas de acuerdo con el capital contable de la empresa. Así lo
han establecido expresamente tanto los proyectos de Códigos de
Comercio de 1977 y de 1981 como el proyecto de la Ley General de
Sociedades Mercantiles; en los tres proyectos se señala que salvo que
los Estatutos dispongan otra cosa el valor de casa acción cancelada,
será el resultado de la división del capital contable de la sociedad según
el último Balance aprobado entre el número de acciones en circulación.
Se responde así a un principio de justicia, pues las acciones
amortizadas se pagarán a los socios, determinado su valor real y no
tomando únicamente en cuenta el valor nominal, lo que podría resultar
perjudicial para los accionistas.

Pasemos al segundo supuesto de reducción real por reembolso a los


accionistas y que opera cuando éstos ejercitan el derecho de
separación de retiro, que en casos excepcionales específicamente
señalados en la Ley se concede a los accionistas.

En todos los tipos de sociedades, los socios tienen derecho en ciertas


circunstancias a separarse de la sociedad, lo que provoca su disolución
parcial, en relación con los mismos. Cuando en una Asamblea General
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 81

Extraordinaria de Accionistas, en una sociedad anónima, se acordare


cualquiera de los siguientes asuntos: Cambio de objeto de la sociedad,
cambio de nacionalidad de la sociedad, o transformación de la sociedad,
cualquier accionista que hubiere votado en contra, tendrá derecho a
separarse de la sociedad y a exigir de la misma el reembolso de sus
acciones en proporción (dice la Ley) a su activo social según el último
balance aprobado siempre y cuando lo solicite dentro de los quince días
siguientes a la Asamblea (Artículo 206).

El derecho que concede este Artículo, es inmodificable e suprimible


y tampoco puede renunciarse anticipadamente. Nótese que solo
corresponde a los socios que hayan votado en contra de ese acuerdo y
no a los simplemente ausentes de la Asamblea o a los que se hayan
abstenido de votar. El plazo para ejercitarlo es de 15 días contados a
partir de la clausura de la Asamblea.

La razón de ser de este precepto es clara, ya que con un acuerdo


de esta naturaleza el socio se vería obligado a realizar algo que no era
su voluntad e inclusive quizá contrario a sus intereses, o podría con la
transformación verse más obligado o con el cambio de nacionalidad
verse sujeto a situaciones legales por él desconocidas; o sea, que en
todos estos casos se vería obligado a más o en forma diferente a la
inicialmente convenida.

El socio que ejercite este derecho podrá separarse de la sociedad y


obtener el reembolso de sus acciones en proporción al activo social,
dice la Ley (debe interpretarse en proporción del patrimonio social, que
en última instancia dará el valor real de las acciones) según los últimos
82 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

Estados Financieros aprobados. Esto traerá como consecuencia una


reducción forzosa del capital social en el importe de la participación
correspondiente al socio que se separe. Con excepción de las
sociedades de capital variable, a las que después volveremos; la
sociedad tiene facultades para retener la parte del capital y utilidades
que correspondan al socio hasta concluir las operaciones pendientes al
tiempo de la separación, debiendo hacerse hasta entonces la
liquidación de la parte del haber social que le corresponda (Artículo 15).

De cualquier forma, ejercitando el derecho de separación de la


sociedad, deberá procederse a reformar la cláusula del capital social en
una Asamblea Extraordinaria. En este caso de reducción deberá
cumplirse igualmente con lo dispuesto en el Artículo Noveno, ya que
finalmente se traduce en un reembolso a los accionistas.

Analicemos ahora los casos de reducción real del capital, por


liberación concedida a los accionistas de exhibiciones no realizadas.

Creemos que fundamentalmente son dos: uno, cundo la liberación


se concede directamente; dos, cuando se concede implícitamente o por
vía indirecta.

Veamos uno y otro caso. La liberación se concede a los accionistas


directamente. Supone esto, que el capital social aunque esté
íntegramente suscrito, se encuentre tan solo parcialmente exhibido o
pagado; o sea, que supone existencia en la empresa de las llamadas
acciones pagadoras. El suscriptor de la acción está obligado a cubrir el
valor total de la misma, ya sea en una o en varias exhibiciones
pagaderas en fechas determinadas en la propia escritura o bien, en el
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 83

momento en que los órganos sociales (sea la Asamblea Ordinaria, se al


Consejo de Administración o sea el Administrador Único, según el
caso), a su libre arbitrio la señalen, quedando condicionado en este
último caso a ciertos requisitos de publicidad.

Una Asamblea Extraordinaria podría válidamente acordar en


cualquier momento, que el monto del capital pagado es suficiente para
las necesidades de la empresa, y que de recibir el saldo insoluto de las
acciones se obtendría un capital excesivo que mantendría ocioso; en
este supuesto, acuerda reducir el capital liberado a los accionistas del
pago de la parte insoluta, llamada dividendos pasivos. En este
supuesto, se tendrá que dar cumplimiento a lo dispuesto por el Artículo
9° de la Ley y reformarse la cláusula relativa al capital social.

El segundo de estos casos, se da cuando se concede


implícitamente o por vía indirecta la liberación a los accionistas de
exhibiciones no realizadas.

Supone este caso como el anterior, que el capital social esté


representado por acciones pagadoras. Este caso se conoce como el de
exclusión ¿cómo y cuándo opera?

Se da concretamente esta posibilidad, en contra del socio moroso en


el pago de la aportación debida.

En tratándose de acciones pagadoras, la Ley concede a la sociedad


en contra de los socios morosos, el derecho de exigirles en la vía judicial
el pago de la exhibición, o bien de proceder a la venta de las acciones,
cuando ha transcurrido el plazo convenido para hacer el pago, sin que
el accionista haya cumplido con esta obligación (Artículos 119 y 120).
84 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

El supuesto de reducción, se da (dice la Ley) si en el plazo de un


mes a partir de la fecha en que debiera hacerse el pago de la exhibición,
no se hubiere iniciado la reclamación judicial o no hubiere sido posible
vender las acciones en un precio que cubra el valor de la exhibición,
entonces se declararán extinguidas aquéllas, y se procederá a la
consiguiente reducción del capital (Artículo 121).

Al reducirse el capital, en este supuesto, traerá como consecuencia,


en forma indirecta, la liberación de los accionistas morosos.

Resulta claro que esta reducción está comprendida en los supuestos


del Artículo 9° para proteger a los terceros; de otro modo, con mala fe
se podrían llegar a defraudarlos maquinando falsamente, los supuestos
del Artículo 121 para forzar la reducción; efectuando de este modo
dolosamente los intereses de los acreedores sociales.

Un problema que se discute en relación con este caso, es el de


determinar si el órgano competente para decretar la reducción es la
Asamblea Extraordinaria de Accionistas o no. Mantilla Molina y
Rodríguez y Rodríguez (Obras ya citadas) se inclinan por la solución
negativas, sostienen que no se necesita acuerdo de la Asamblea
Extraordinaria de Accionistas porque se trata de una reducción forzosa,
de una reducción necesaria, y porque no es un acto libre de voluntad de
la sociedad el que pueda llevar a reducir o a no reducir el capital; cuando
se da la hipótesis del artículo 121, la reducción viene impuesta por la
Ley y añaden, la Asamblea resultaría innecesaria, ya que no se
podría votar entre dos resoluciones, reducir o no reducir, tendría
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 85

necesariamente que votarse por la reducción, pues los votos en contra


no tendrían efecto. Bastará pues, un simple acuerdo del Consejo de
Administración.

Pensamos sin embargo, que el acuerdo tan solo del Consejo de


Administración o del Administrador Único no sería suficiente; la
reducción aunque sea necesaria, aunque se impuesta por la Ley,
significa una reforma a la escritura social y concretamente a la cláusula
del capital; aunque tan solo fuera para acordar la modificación de la
misma, tendría que convocarse forzosamente a la Asamblea General
Extraordinaria de Accionistas. No hay ninguna disposición en nuestra
Ley que nos permita suprimir la necesidad de acudir a la Asamblea
General Extraordinaria.

En el proyecto de Ley General de Sociedades Mercantiles en su


Artículo 80, siguiendo las ideas del doctor Mantilla, se prevé que en este
caso se procederá a la reducción del capital mediante simple
declaración que haga el Órgano de Administración, pero que deberá ser
protocolizado e inscrito en el Registro Público de Comercio.

El último caso de reducción real del capital es el de la adjudicación


judicial de accionistas a la sociedad.

El artículo 134 de la Ley vigente establece para las sociedades


anónimas una prohibición general, que es la de adquirir sus propias
acciones y permite una sola excepción que es, la de que la sociedad
las adquiera por adjudicación judicial, en pago de créditos a la
sociedad, o sea, que se refiere a la forma de adquirir que se funda en
una resolución judicial, en los remates a que se llegare en determinados
86 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

procedimientos judiciales. La sociedad tiene que vender las acciones


dentro de un plazo de tres meses, a partir de la fecha en que legalmente
pueda disponer de ellas; si no se venden las acciones en ese plazo,
quedan extinguidas, y se procede a la consiguiente reducción del capital
social. Mientras no se produzca la venta, quedan suspendidos los
derechos derivados de las acciones, o sea, que no pueden ser
representadas en las Asambleas de Accionistas. Respecto al órgano
competente para decretar esta reducción me remito a lo dicho en el caso
procedente.

En términos generales tanto los últimos proyectos de Código de


Comercio como el proyecto de la Ley Generala de Sociedades
Mercantiles consagran el supuesto comentado (Artículo 125 del
proyecto de 1977 y Artículo 83 del proyecto de la Ley General de
Sociedades Mercantiles).

¿En qué caso podemos hablar de reducción contable?

Se trata del caso en que una sociedad ha sufrido pérdidas; el capital


estará indicando una cifra mayor que la que representa el patrimonio
(capital social menos pérdidas o, activo menos pasivo). La reducción del
capital no haría otra cosa que hacer coincidir el capital social con el
capital contable, y éste se logre a través de una simple operación interna
de contabilidad.

Para una sociedad que esté en este supuesto, resulta atractivo


reducir su capital social, ya que desaparecerán del balance las pérdidas
y con ellas, la imposibilidad legal que tienen de repartir futuras utilidades
cuando las hubiere.
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 87

El Artículo 18 de la Ley vigente, dispone que “si hubiere pérdida del


capital social éste deberá ser integrado o reducido antes de hacerse
repartición o asignación de utilidades.”

El acuerdo deberá ser tomando, sin duda, por la Asamblea General


Extraordinaria de Accionistas y, podrá ejecutarse, bien disminuyendo el
valor nominal de cada acción, bien emitiendo nuevas acciones, en
menor número que las primitivas y que se canjearán a sus tenedores en
una proporción determinada.

Se duda de si este procedimiento está sujeto los requisitos de


publicidad que señala el artículo 9°. Si atendemos únicamente al tenor
literal de este precepto, que habla de reducciones de capital social
efectuándose mediante reembolso a los socios o liberación concedida
a éstos de exhibiciones no realizadas, podríamos fácilmente optar por
la solución negativa, ya que la reducción por pérdidas no implica ni
reembolso a los accionistas, no liberación de exhibiciones no realizadas.
Sin embargo, si se piensa, como hemos dicho, que al absorber pérdidas
la sociedad podrá repartir utilidades en los ejercicios futuros,
circunstancia que evidentemente podría perjudicar a los acreedores
sociales; y si se piensa que la publicidad está organizada con esa única
finalidad, o sea que está organizada alrededor de la protección de los
acreedores, no sería difícil llegar en forma lógica a concluir de que debe
sujetarse a esos requisitos de publicidad también este procedimiento de
reducción.

El Artículo 28 del Proyecto de Ley General de Sociedades Mercantiles


señala ya sin lugar a dudas, que todo acuerdo de reducción del capital
88 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

social debe ser publicado con las finalidades de protección a los


acreedores.

Los Artículos 19 del Proyecto de Código de Comercio de 1981 y 30,


del Proyecto de 1977 consagran el mismo principio.

La doctrina señala dos prohibiciones que la Ley consigna en materia


de reducción del capital (Mario Herrera. Obra citada. Pág. 46). La
primera está regulada en el Artículo 134 y que prohíbe a las sociedades
anónimas adquirir sus propias acciones, y la segunda consignada en el
Artículo 139 de la Ley, en que se prohíbe a las sociedades anónimas
hacer préstamos o anticipos sobre sus propias acciones.

En ambos casos se está protegiendo el principio de intangibilidad del


capital, pues, al adquirir la sociedad sus acciones, lo que finalmente
podría pasar también en el segundo caso, traería como consecuencia,
una reducción automática e ilícita del capital.

En Derecho Español las garantías que a favor de los acreedores


estable la Ley de Sociedades Anónimas (si-militares a las comentadas
en nuestra Ley vigente), no son obligatorias cuando la reducción del
capital tiene por única finalidad restablecer el equilibrio entre el capital
y el patrimonio de la sociedad disminuido por consecuencia de perdidas;
así, la reducción del capital de acuerdo con el Artículo 99 de esa Ley
tendrá carácter obligatorio para la sociedad, cuando las pérdidas hayan
disminuido su haber por debajo de las dos terceras partes de la cifra del
capital social y hubiese transcurrido un ejercicio social sin haberse
recuperado el patrimonio.
VI.- AUMENTOS Y REDUCCIONES DE CAPITAL EN LAS
SOCIEDADES ANÓNIMAS DE CAPITAL VARIABLE.
El régimen de variabilidad de capital es, una simple modalidad que
puede ser adoptada por todos los tipos sociales, regulados en nuestra
Ley General de Sociedades Mercantiles y enumerados en su Artículo
Primero y que son: Sociedades en Nombre Colectivo, - Sociedades en
Comandita Simple, -Sociedades de Responsabilidad Limitada, -
Sociedades en Comandita por Acciones y.- Sociedades Anónimas; con
la salvedad de las Sociedades Cooperativas, que por esencia tienen
una variabilidad implícita. En consecuencia, la Sociedad que adapte
esta modalidad, conservara un régimen interior, todas las
características que les señala la Ley, con la obligación de que, a la razón
social o denominación propia del tipo de sociedad, se añadirán siempre
las palabras de Capital Variable. (Artículo 215 de la Ley).

Los primeros antecedentes de la modalidad del capital variable,


se encuentran en la Ley Francesa del 24 de julio de 1867 “ que tuvo
como finalidad suprimir las gravísimas restricciones que la legislación
civil había impuesto a la Organización de Sociedades Cooperativas, en
particular exigiendo una publicidad respecto a todas y cada una de las
separaciones de los socios … Sin embargo, el Legislador francés no se
limitó a establecer una forma propia para las Sociedades Cooperativas,
sino que quiso crear una modalidad que todas las sociedades
mercantiles, cualquiera que fuese la forma que hubieren adoptado,

91
92 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

pudiesen tomar como variante las respectivas formas de capital fijo”.


(Rodríguez Rodríguez, Joaquín. Obra citada. Tomo II. Pág. 412).

En México, el Código de Comercio de 1884 permitió que las


Sociedades por Acciones, tanto las Sociedades Anónimas como las
Sociedades en Comandita por Acciones, pudieran organizarse como
sociedades de capital variable sin tener que ser cooperativas. En el
Código de 1889 solamente las sociedades anónimas cooperativas son
Sociedades de Capital Variable.

En nuestra Ley vigente como hemos dicho, el Artículo Primero en


su último párrafo, establece que cualquiera de las sociedades a que se
refieren, las fracciones uno a cinco del propio artículo, podrán sustituirse
como sociedades de capital variable, observándose entonces las
disposiciones del Capítulo octavo de la Ley, que es precisamente el que
las regula. …” Se estimó conveniente también aceptar para todas las
sociedades, la posibilidad de que se constituyan como de capital
variable. Con esto no se creó un tipo nuevo, sino simplemente una
modalidad, que de seguro hará más dúctil el sistema de la ley,
facilitando la adopción de determinadas instituciones jurídicas que
vienen tropezando con el obstáculo de la rigidez del Código de
Comercio, en particular, como se verá más adelante, tratándose de
sociedades anónimas. Acogida, pues, la modalidad de las sociedades
de capital variable, la sociedad cooperativa puede ya devolverse no
como una figura a la que equivocadamente se acuda por las ventajas
que su estructura flexible ofrece, sino precisamente como un tipo propio
cuya caracterización, determinada no en función de datos formales sino
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 93

materiales, el proyecto ha creído que debe reservarse a la legislación


especial sobre la materia… “. (Exposición de Motivos de la Ley general
de Sociedades Mercantiles).

Por otro lado, el Articulo 227 de la misma Ley dispone: “que las
sociedades constituidas en algunas de las formas que establecen las
fracciones una a cinco del Artículo Primero, podrán adoptar cualquier
otro tipo legal. Asimismo podrán transformarse en sociedades del
capital variable”.

Significa esto que las sociedades pueden adoptar esta modalidad


desde su origen al constituirse, o bien iniciando su vida jurídica como
sociedades de capital fijo, en un momento posterior pueden
transformarse en sociedades de capital variable.

Decíamos al principio de este trabajo, que en los últimos años se ha


venido observando un sensible incremento en el número de sociedades
de capital variable que al constituirse o posteriormente adoptan esta
modalidad.

¿Cuáles han sido los motivos para el florecimiento tan repentino


de las sociedades de capital variable? Los principales han sido, el
obtener ventajas fiscales y reducir los costos en la constitución de las
empresas, así como en los aumentos de las principales ventajas que se
plantean de la resultante de una S.A de C.V., en lugar de una S. A., son:
…a) menos costo de constitución; …b) flexibilidad para realizar
aumentos y disminuciones de capital; …c) flexibilidad para pagos de
dividendos y enajenación de acciones”. (Johnson Okhuysen, Eduardo
94 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

A. Compañía Dominatriz Holding Company. Humanitas Centro de


Investigación y Postgrado. Mexico. 1983. Pag 187).

Las ventajas así expresadas, resultan todas validas si no fuera


porque para conseguirlas se ha incurrido en errores graves de
interpretación de nuestra Ley vigente que implica violaciones a la
misma.

La primera parte del problema nos lleva a analizar, si la adopción


de la modalidad de capital variable por empresas previamente
constituidas como sociedades de capital fijo, constituye o no una
autentica transformación de la sociedad.

Parecería suficiente la lectura del Articulo 227 de la Ley General


de Sociedades Mercantiles vigente en donde claramente se dice que
cualquiera de los tipos sociales pueden transformarse en sociedades e
sociedades de capital variable, para terminar con la cuestión y resolver
que se trata de una autentica transformación; sin embargo, la insistencia
en la práctica de soluciones contrarias, de sostener que falta una simple
reforma estatutaria sin cumplir con los procedimientos de publicidad de
la transformación para poder adoptar el régimen del capital variable, lo
que nos hace profundizar en este punto.

Para entender la razón, del por qué, la Ley General de Sociedades


Mercantiles establece que este cambio es una verdadera
transformación, hace falta volver a analizar el derecho de retiro.

Como ya hemos comentado, el derecho de retiro en las


sociedades mercantiles está regulado por la Ley como un derecho de
verdadera excepción; no solamente en las sociedades anónimas sino
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 95

inclusive, en las sociedades de personas, encontramos algunos


artículos aislados en la Ley, en los que el Legislador prevé que un
accionista o un socio pueda retirarse de la empresa una vez que
constituida ésta. Si recordamos que el capital social es la garantía
fundamental que los terceros tienen respecto de la solvencia de la
empresa con la que contratan, garantía valida también frente a los
socios de qué el capital aportado les será reintegrado en el momento de
la liquidación de la sociedad; si entendemos por qué el capital social
está protegido por una serie de principios doctrinales consagrados en la
Ley, que evitan que ese capital se merme durante la vida del ente social;
entenderemos por qué una sociedad mercantil una vez constituida, no
puede rembolsar libremente a los accionistas el importe de sus
aportaciones, cuando estos lo quieran, por qué de lo contrario se
vulnerarían fácilmente los derechos de terceros. Es así que
encontramos casos excepcionales en las sociedades colectivas y en las
de responsabilidad limitada (Artículos 38,42 y 86) y en las sociedades
anónimas en las que, como hemos dicho, se da este derecho solamente
a accionistas disidentes en Asambleas Extraordinarias que hubieren
acordado el cambio de objeto, el cambio de nacionalidad o su
transformación (Articulo 206). No se da en consecuencia a los
accionistas ausentes, ni a los que habiendo estando presentes en la
Asamblea se hayan abstenido de votar. Como se ve, claramente resulta,
un caso excepcional en la Ley, el derecho de retiro.

Por otro lado, el Articulo 14, establece que el socio que se separe
queda responsable para con los terceros de todas las operaciones
pendientes en el momento de la separación, sin que el pacto en
96 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

contrario produzca efecto en perjuicio de terceros, de manera tal que,


cuando el accionista ejercita su derecho de retiro, la sociedad tiene el
derecho de retenerle la parte de capital y utilidades que le correspondan
hasta concluir las operaciones pendientes al tiempo de la separación,
debiendo hacerse hasta entonces la liquidación del haber social que le
corresponda (Artivculo15).

En cambio, ese derecho de retiro, no opera en la misma forma en


las sociedades de capital variable, pues resulta de la esencia de este
tipo de sociedades, el poder reducir su capital en la parte variable, entre
otras causas, por el ejercicio del derecho de retiro, que puede ejercer
libremente en cualquier tiempo (Artículos 213 y 220), sin que la sociedad
pueda retenerle al socio la parte que le corresponda del capital y de las
utilidades (Articulo15); situación que los socios y los terceros conocen
de antemano por la advertencia de la variabilidad del capital.

Claro está que el socio queda responsable para con los terceros
de las operaciones pendientes en el momento de su separación, y esta
era la razón por la cual antes de la reforma de 30 de diciembre de 1982,
la Ley exigía que las acciones de las sociedades anónimas de capital
variable fueran siempre nominativas (ahora ya todas lo son), facilitando
así, en un momento dado la posterior localización de sus titulares, a
través de su libro de registro (Articulo 128 y 219).

Sin embargo, también en las sociedades de capital variable no


puede ejercitarse el derecho de retiro, sino en los casos de excepción
que señalamos para las sociedades de capital fijo, cuando la separación
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 97

tenga como consecuencia reducir el capital fijo, garantía mínima para


los terceros.

Por eso, es congruente nuestra Ley, al señalar que en las


sociedades de capital variable, el capital social será susceptible de
disminución por el retiro parcial o total de las aportaciones de los socios
(Artículos 213), sin más requisitos que la notificación fehaciente a la
sociedad y sin más condicionante a sus efectos que la época en que se
haga, según sea antes o durante el último trimestre de un ejercicio
(Artículos 220); y al precisar que el derecho de retención del que la
sociedad de capital fijo goza, no lo tiene en cambio la de capital variable
(Artículos 15).

En consecuencia, resulta evidente que si no siguieran los


procedimientos rígidos de la transformación y se permitiera la adopción
de la variabilidad del capital social mediante una simple reforma
estatuaria, podría esto servir de fácil expediente para defraudar a
terceros, quienes no tendrán oportunidad de oponerse al cambio de
régimen de capital que facilitaría de inmediato el retiro de los socios con
la consiguiente reducción del capital, sin necesidad de observar los
procedimientos de publicidad consagrados en el Artículo Noveno de la
Ley; resulta obvio que el camino a seguir es el de la transformación, ya
que la rigidez del procedimiento está pensada en beneficio de los
terceros que de otra manera podría fácilmente resultar perjudicados.

Por disposición del Articulo 228 de la Ley General de Sociedades


Mercantiles, en la transformación de las sociedades, se aplican los
preceptos contenidos en el capítulo noveno para la función de las
mismas. El acuerdo sobre transformación debe en consecuencia
98 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

inscribirse en el Registro Público de Comercio y publicarse en el


periódico oficial del domicilio de la sociedad que haya de transformarse;
además la sociedad deberá publicar su último balance (Artículo 223 de
la Ley General de Sociedades Mercantiles); sin embargo, por
disposición del Artículo Tercero del decreto publicado en el Diario Oficial
de la Federación del 23 de enero de 1981, que modifico, adiciono y
derogo diversas disposiciones del Código de Comercio y de la Ley
General de Sociedades Mercantiles, a partir de la vigencia de ese
decreto que fue el día 1° de enero de 1981, todas las expresiones que
las Leyes mercantiles en que se hable del Balance General o de
cualquier otra expresión equivalente como documento de información
Financiera, se entenderá en el sentido de que dichas expresiones
incluyen los estados y notas establecidas en los incisos c) al g) del
Artículo 172 de la Ley General de Sociedades Mercantiles y que
abarcan un estado que muestre la situación financiera de la Sociedad,
un estado que muestre debidamente explicados y clasificados los
resultados de la misma, un estado que muestre los cambios en la
situación financiera y un estado que muestre los cambios en las partidas
que integran el patrimonio social, además de las notas que sean
necesarias para completar o aclarar la información que suministren los
estados anteriores. Sera pues, esa última información que suministren
los estados anteriores. Sera pues, esa última información Financiera la
que debe publicarse junto con el acuerdo de la transformación.

Además, la transformación no podrá tener efectos sino tres meses


después de haberse efectuado la inscripción en el Registro de Comercio
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 99

(Artículos 224 de la Ley General de Sociedades Mercantiles). Durante


este plazo, cualquier acreedor de la sociedad que se transforma, la que
se suspenderá hasta que cause ejecutoria la sentencia que declare que
la oposición es infundada.

Transcurrido el pazo señalado, sin que se haya formulado


oposición, podrá llevarse a cabo la transformación y a partir de entonces
podrá funcionar, la variabilidad del capital.

Para que la transformación pueda tener efecto en el momento de


la inscripción, la sociedad que se transforma tiene de acuerdo con el
Articulo 225 de la Ley General de Sociedades Mercantiles que pactar el
pago de todas las deudas, o de constituir el depósito de su importe en
una Institución de Crédito o bien obtener el consentimiento de todos los
acreedores. A este efecto las deudas a plazo se dan por vencidas y el
certificado en que se haga constar el depósito en caso de que se opte
por este procedimiento debe además publicarse conforme al Artículo
213 de la Ley.

Antes de seguir adelante, conviene que hagamos algunas


consideraciones adicionales en relación con la transformación. Nuestro
legislador de 1934 consagro un capítulo de la Ley General de
Sociedades Mercantiles para regular a la fusión y a la transformación
de sociedades y es así precisamente como se intitula el Capítulo IX;
dedicando cinco de los siete artículos de que se compone el capítulo a
la función y solo dos últimos a la transformación; haciendo como ya
hemos dicho, aplicables a esta última figura los preceptos establecidos
para la primera.
100 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

Cabe señalar que en la Exposición de Motivos de la misma ley se


hace alguna desafortunada referencia a estas figuras, y así se dice: “…
Respecto a la fusión y a la transformación de sociedades de la Ley se
limita a formular un pequeño número de disposiciones. En lo general,
tanto la fusión como la transformación están regidas por las mismas
reglas, pues aunque es verdad que existe entre ambas la diferencia
fundamental de que la transformación de nacimiento siempre a un
sujeto de derecho distinto del que hasta antes de ella venia actuando y
la fusión no necesariamente se pensó que esa diferencia no impedía
que en lo que toca a las materias que la ley trata, tanto la transformación
como la fusión de sociedades recibieran una reglamentación análoga
…etc.”.

Resulta así, que como primer corolario el legislador nos advierte


que en la transformación se da siempre nacimiento a una nueva
persona jurídica, lo que implica obviamente la extinción de la primitiva,
en tanto que esto no sucede en la fusión.

Terrible confusión la del legislador, pero que afortunadamente


paro en la Exposición de motivos y no en el articulado del capítulo
respectivo. Las Exposiciones de Motivos son fuente muy importante a
las que los estudiosos de la Ley deben acudir para interpretar el texto
legal, en ellas se reflejan normalmente las razones que tuvo el legislador
para redactar en tal o cual forma determinados artículos; pero como dice
el Dr. Mantilla Molina (obra citada, pag.240) al referirse al pasaje que
comentamos, no tiene esa afirmación fuerza para vincular al intérprete
de la ley, cuando esta contradicha en sus consecuencia, por los propios
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 101

textos legales, único caso por cierto que hemos encontrado que suceda
esto en la Exposición de Motivos de la Ley General de Sociedades
Mercantiles.

Transformación, significa según la real Academia de la Lengua


Española el cambiar de forma una persona o una cosa y forma es la
apariencia externa de tal persona o cosa. En consecuencia, podemos
decir siguiendo al argentino Héctor Alegría (obra citada, pág.151), que
transforma una sociedad es simplemente cambiar su apariencia externa
sea conservando su mismo tipo social o sea adoptando uno nuevo, pero
manteniendo siempre una identidad sustancial que permita hablar con
propiedad que una misma cosa ha cambiado de forma y no que ha dado
nacimiento a otra cosa de naturaleza distinta. O sea que mediante la
transformación una sociedad puede a través de la necesaria reforma de
sus estatutos, adoptar un tipo legal diferente al que originalmente tenía
o cambiar su régimen de un capital fijo a un capital variable, como ya
hemos dicho, pero en ambos casos no abra extinción de la personalidad
jurídica de la sociedad que se transforma y el nacimiento de una nueva
como equivocadamente lo dice la Exposición de Motivos
.
Sostener lo contrario traería como consecuencia inmediata la
necesidad de que todos los socios que fueran a tomar parte de la nueva
sociedad tuvieran que acudir ante el Notario a manifestar su voluntad
de constituir la nueva sociedad, pues la ley solo permite la constitución
de sociedades a través de dos procedimientos, para la anónima el de
constitución sucesiva o suscripción publica regulado en los artículos 92
y siguientes y que hoy por hoy podemos confirmar categóricamente
que es un procedimiento en desuso, de laboratorio y de constitución
102 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

simultánea que es mediante la comparecencia ante Notario de las


personas que otorguen la escritura social regulada en el Art. 90 en forma
especial para las anónimas y en el Art. 5 en forma general para todos
los tipos sociales. No sería suficiente si aceptamos la Exposición de
motivos la votación de los socios tomada de acuerdo con las reglas
fijadas en cada tipo social para modificarse a su escritura constitutiva
para transformar la sociedad.

Otras consecuencias de la tesis de extinción y creación de


personalidades jurídicas diversas seria la necesidad de transmitir el
patrimonio de la primera a la segunda. Con todas las repercusiones
fiscales que esto implica, consecuencias que como sabemos no se dan
en la transformación de sociedades.

Al no implicar la transformación cambio de sujeto como hemos


sostenido, no habrá transmisión de patrimonio y en consecuencia no
causará, aunque tenga inmuebles, ningún impuesto que la grave.

La afirmación que sostenemos en que la transformación no hay


cambio del sujeto de derechos.

La doctrina (Héctor Alegría, obra citada, pag.152) resume los


caracteres de la transformación: “ 1° - Es particular de las sociedades ;
2°- Incide solo sobre la calificación jurídica que sirve para identificar la
estructura particular de la sociedad; 3°- No produce la disolución de la
anterior sociedad; 4°- No importa disolución sino continuación de la
sociedad preexistente; 5°- Las deudas y responsabilidades hacia
terceros pasan a los (nuevos) socios dentro del límite establecido según
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 103

la nueva clase de sociedad adoptada”. Caracteres igualmente validos


en nuestro derecho, aunque debemos advertir que en la sociedad
transformada normalmente continúan los mismos socios.

En cambio la fusión de sociedades, siempre traerá como


consecuencia la extinción de las sociedades fusionadas y la
subsistencia tan solo de la sociedad fusionante (fusión por absorción);
y en algunos casos dará nacimiento además a una sociedad nueva y
distinta 8fusion pura); y así lo regula nuestro legislador, contemplando
ambas clases de fusiones en el Art.224 tercer párrafo, al señalar que
después de cumplidas ciertas reglas podrá llevarse a cabo la fusión
añadiendo: “… y la sociedad que subsista (fusión por absorción) tomara
a su cargo derechos y obligaciones de las sociedades extinguidas”. Y
en el Art.226 se vuelve a referir a la fusión pura al decir: “cuando de la
fusión de varias sociedades vaya a resultar una distinta, se sujetarán a
los principios que rijan la constitución de las sociedades cuyo genero
haya de pertenecer”.

Analicemos la segunda parte del problema.

Para la empresa transformada en sociedad anónima de capital


variable o para la empresa que desde su constitución ha adoptado este
régimen, ¿Cómo funciona la variabilidad del capital?

Procedamos a analizar las disposiciones de nuestra Ley General


de Sociedades Mercantiles contenidas en su capítulo octavo:
104 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

El Artículo 203 establece que en las sociedades de capital


variable, “ el capital social será susceptible de aumento por aportaciones
posteriores de los socios o por admisión de nuestros socios “.Hasta
aquí, esta disposición no representa ninguna novedad en relación con
las sociedades de capital fijo; es evidente que cualquier sociedad puede
acordar el aumento de su capital social por aportaciones posteriores de
los socios o por admisión de nuevos socios, si el órgano social con los
quórums de asistencia y de votación requeridos, así lo decidiera. Pero
continua la Ley “…será, susceptible de disminución de dicho capital por
retiro parcial o total de las aportaciones”. Y aquí sí, está señalando una
característica especifica de las sociedades de capital variable según
dijimos al analizar el derecho de retiro, aunque es también evidente que
en las sociedades de capital fijo, en los casos de excepción ya
comentados, el retiro parcial o total de las aportaciones de un socio
traerá como consecuencia la disminución del capital de la empresa. Y
termina el precepto: “sin más formalidades que las establecidas por este
capítulo”.

Analicemos a que formalidades se refiere la Ley.

El Artículo 214 establece que las sociedades de capital variable


“se regirán por las disposiciones que correspondan a la especie de
sociedad de que se trate y por las de la sociedad anónima relativas a
balances y responsabilidades de los administradores, salvo las
modificaciones que se establecen en el presente capitulo”.

No hay que olvidar que las sociedades de capital variable no son un tipo
específico de sociedad regulado por cualquier tipo social. Pues bien,
para cualquier tipo social que adopte este régimen, le seguirán
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 105

siendo aplicables las disposiciones que correspondan a la especie de


sociedad de que se trate y solamente por las de la sociedad anónima
en lo relativo a Balances (con la aclaración a la que antes hicimos
respecto al derecho modificatorio de la ley) y por lo que se refiere a las
responsabilidades de los Administradores. Como en este estudio
específicamente analizamos la problemática de las sociedades
anónimas, tenemos que concluir con todas las disposiciones que
corresponden a la especie de sociedad anónima, serán aplicables a las
sociedades anónimas de capital variable con las únicas modificaciones
que se establecen el capítulo octavo.

El Artículo 215 establece que “a la razón social o de denominación


propia del tipo de sociedad se añadirán siempre las palabras de
CAPITAL VARIABLE”, y esto es entendible, pues es la forma práctica
de advertir a los terceros que se trata de una empresa que puede variar
su capital con requisitos de modificación menos estrictos que los
exigidos para las sociedades de capital fijo.

El Artículo 216 establece en su primer párrafo: “El contrato


constituido de toda la sociedad de capital variable deberá contener
además de las estipulaciones que correspondan a la naturaleza de las
sociedades las condiciones que se fijen para el aumento y la
disminución del capital social”.

Este primer párrafo del artículo 216 es aplicable como todo el resto del
capítulo a cualquier tipo de sociedad que adopte este régimen.
Constituye así la regla general para cualquier tipo social y establece una
libertad absoluta para que el contrato constitutivo se establezcan las
condiciones para el aumento y la disminución del capital social, que
106 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

pueden quedar encomendadas a resoluciones de la Asamblea


Ordinaria de Socio o bien a decisiones del órgano de administración.

Sin embargo, el segundo párrafo contiene la excepción a la regla


general, consideramos que este segundo párrafo es decisivo en la
interpretación correcta de la variabilidad del capital en las sociedades
anónimas y que por haber sido en la práctica frecuentemente analizado
con ligereza ha dado nacimiento a prácticas viciadas contraías a la letra
y al espíritu de la Ley y que representan un grave peligro en el ámbito
mercantil en el que se maneja.

Este segundo párrafo establece, que “En las sociedades por


acciones, el contrato social o la Asamblea General Extraordinaria,
fijaran los aumentos del capital y la forma y términos en que deban
hacerse las correspondientes emisiones de acciones. Las acciones
emitidas y no suscritas a los certificados provisionales en su caso se
conservarán en poder de la sociedad para entregarse a medida que
vaya realizándose la suscripción”.

Como puede observarse la excepción a la regla general contenida


en el primer párrafo del Artículo 126 es para los aumentos del capital en
las sociedades por acciones que de acuerdo con nuestra Ley, son las
Sociedades Anónimas y las Sociedades en Comandita por Acciones.
En estas únicamente el contrato social o la Asamblea General
Extraordinaria fijaran los aumentos del capital y la forma y términos en
que deban hacerse las correspondientes emisiones de acciones.

Parece claro que si el contrato social no establece nada al


respecto, únicamente la Asamblea General Extraordinaria será el
órgano capacitado para fijar los aumentos del capital y la forma y
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 107

términos en que deben hacerse las emisiones de acciones; hasta aquí


parece no haber discusión. En cambio, se ha dicho que el contrato
social haciendo uso de la libertad contenida en el primer párrafo del
Artículo 216 y que hemos dicho constituye la regla general, puede
encomendar irrestrictamente los aumentos del capital a la Asamblea
Ordinaria de Accionistas o bien el órgano de administración; olvidando
que si así fuera, la Ley no habría consagrado la excepción.

“En las sociedades por acciones es preciso acuerdo de la


Asamblea Extraordinaria para el aumento de capital, a no ser que ya
esté previsto en la escritura constitutiva “la forma y términos en que se
hará”. (Roberto Montilla Molina, Obra citada. Pág. 417).

“El contrato constitutivo como instrumento de la voluntad de los


socios, deberá determinar las condiciones que se establezcan para
realizar los aumentos o disminuciones de capital. Obviamente estas
condiciones serán menos estrictas que las que informa el aumento o
disminución de capital en una Sociedad de Capital Fijo, es decir, el
previo acuerdo, de Asamblea Extraordinaria, y el procedimiento que
para disminución de capital prevé el Artículo Noveno de esta Ley.

Es común condicionar al acuerdo del Consejo de Administración,


la determinación de los aumentos o disminución de capital en este tipo
de sociedades”. (Ley General de Sociedades Mercantiles. José Héctor
Macedo Hernández Cárdenas Editor y Distribuidor. México. 1977. Pag.
168).

“Por lo tanto, si establecemos en los estatutos que los aumentos


o diminuciones del capital los podrá decretar la Asamblea General
108 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

Ordinaria o el Consejo de Administración (o el Administrador Único), no


requerirá la Sociedad de la formalidad y protocolización de una
Asamblea Extraordinaria de Socios”. (Johnson Okhuysen, Eduardo A.
Obra citada. Pág. 188).

Analicemos el texto legal: Hemos dicho que este segundo párrafo


del Artículo 216 contiene una excepción para las sociedades por
acciones y, la excepción es para los aumentos del capital; luego resulta
evidente que para las disminuciones es aplicable la libertad absoluta de
estipulación que permite el primer párrafo del 216. El contrato social
podrá con toda libertad fijar las condiciones para disminuir el capital
social.

En cambio para los aumentos la Ley literalmente dice que “el


contrato social o la Asamblea General Extraordinaria fijarán los
aumentos del capital”. ¿Qué debe entenderse por fijar los aumentos del
capital? El verbo fijar de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia
de la Lengua Española quiere decir, determinar, limitar, precisar;
significa esto que el contrato social o la Asamblea Extraordinaria de
Accionistas deben en primer término determinar, limitar, precisar los
aumentos de ese capital, o con otras palabras: señalar con precisión los
límites a los que puede llegar la variabilidad del capital.

Como en las sociedades anónimas el capital social está


representado por acciones, al fijarse el aumento del capital social tendrá
que fijarse igualmente la forma y términos en que deban hacerse las
correspondientes emisiones de acciones, ya que de cualquier alteración
al capital social de una empresa, traerá como consecuencia necesaria
la alteración de las acciones que lo representan.
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 109

En seguida añade el precepto: “las acciones emitidas y no


suscritas o los certificados provisionales en su caso, se conservarán en
poder de la sociedad para entregarse a medida que vaya realizándose
la suscripción”. El verbo emitir tiene dos significados: significa el
producir o el crear títulos o valores y significa igualmente el poner en
circulación dichos títulos o valores; nuestra Ley en diversos preceptos
lo usa en ambos sentidos. Púes bien, el producir o el crear estos títulos
o valores, solamente podrá hacerse, o bien por el contrato social o por
la Asamblea Extraordinaria de Accionistas, y en cambio la expedición o
la puesta en circulación de estos valores podrá ser efectuada por el
órgano de administración o por una Asamblea Ordinaria.

Esto significa, que en una sociedad anónima de capital variable al


fijarse el aumento de capital en el contrato social se tendrán que emitir
(crear) acciones de tesorería. Estas acciones emitidas y no suscritas,
que bien podrían considerarse como acciones creadas, pero no puestas
en circulación, se conservarán en poder de la sociedad para emitirse
(ponerse en circulación), en la forma y términos que el propio contrato
social establezca y que bien puede dejarse a la decisión posterior de la
Asamblea Ordinaria de Accionistas o a la decisión inclusive, del órgano
de administración de la sociedad: trátese de un órgano unitario:
administrador único.

Dentro del contenido de la escritura constitutiva de toda la


sociedad, de acuerdo con el Artículo Sexto de la Ley, cuando el capital
sea variable, debe indicarse el mínimo que se fije, y el Artículo 217
110 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

señala que, “en las sociedades anónimas, en las de responsabilidad


limitada y en las comanditas por acciones, se indicará ese capital
mínimo que no podrá ser inferior al que fijen los Artículos 62 y 89 de la
Ley”.

En tratándose de las sociedades anónimas, el Artículo 89 de la


Ley que ya hemos comentado, señala como capital mínimo para las
sociedades anónimas, el de $25,000.00 M.N.

El señalar un capital mínimo fijo significa que no podrá ejercitarse


el derecho de separación o de retiro cuando tenga como consecuencia
reducir a menos de esta cifra el capital social.

La única mención que hace la Ley del capital autorizado está


contenida en el segundo párrafo del Artículo 217 y se establece como
una prohibición para “las sociedades por acciones anunciar el capital
cuyo aumento esté autorizado sin anunciar al mismo tiempo el capital
mínimo. Los Administradores o cualquier otro funcionario de la
sociedad que infrinjan este precepto, serán responsables por los daños
y perjuicios que se causen”. Prohibición que tiene como finalidad
advertir a los terceros respecto a cuál es la parte del capital sin derecho
a retiro para que los terceros no se dejen engañar con la mención de un
mayor capital autorizado que puede fácilmente disminuirse.

Sin embargo, esta mención del Artículo 217 en su segundo párrafo


está íntimamente relacionada con el segundo párrafo del Artículo 216,
pues el decir 2que en las sociedades por acciones solamente el contrato
social o la Asamblea General Extraordinaria pueden fijar los aumentos
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 111

del capital, no puede tener otro significado que autorizar un aumento y


al autorizar un aumento (representado por acciones) se tendrá que
señalar un capital autorizado (representado por acciones).

Quiere decir esto, que el contrato social podrá señalar el capital


mínimo y el capital autorizado, fijando con esto hasta dónde puede
llegar el aumento en la parte variable del capital, creándose de
inmediato acciones de tesorería que se conservarán en poder de la
sociedad y en el contrato se estipulará la forma y términos en que el
órgano de administración o la Asamblea Ordinaria de Accionistas
podrán ponerlas en circulación.

Si la sociedad en cambio, se constituyera con un capital mínimo


determinado, pero con un capital máximo ilimitado, lo que resulta
frecuente en la práctica, solamente la Asamblea Extraordinaria en un
momento posterior podrá fijar hasta donde se aumente el capital social
y crear las acciones correspondientes.

Resulta así, que no siendo indispensable para este tipo de


sociedades señalar desde un principio el capital autorizado, es sin
embargo conveniente para que opere plenamente la variabilidad del
capital, establecer cifras tope dentro de las cuales se produzcan los
aumentos o las disminuciones del capital social; y, así, la cifra del capital
mínimo fijo será el tope de las diminuciones y el capital autorizado
señalado será el tope de los aumentos. La sociedad tendrá creadas y
en tesorería las acciones por la diferencia que haya entre el capital fijo
y el autorizado.

De esta forma, las alteraciones en la parte variable podrán válidamente


encomendarse a los órganos de administración, administrador único o
112 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

al consejo de Administración según el caso, o bien a la Asamblea


Ordinaria de Accionistas y se harán sin necesidad de llenar más
requisitos que su inscripción en el libro de registro que al efecto tienen
que llevar todas las sociedades de este tipo. Pero siempre dentro de los
límites fijados por el contrato social o por la Asamblea Extraordinaria.

Solamente los aumentos de la cifra tope, o sea, del capital


autorizado que implicarán el fijar un nuevo aumento, o las disminuciones
de la cifra tope inferior, capital mínimo, deberán acordarse por una
Asamblea General Extraordinaria de Accionistas; implicando esto
obviamente una modificación de la escritura, su protocolización ante
Notario y su inscripción forzosa en el Registro Público de Comercio.

“En principio, el aumento del capital se practicará de acuerdo con


las previsiones establecidas en los Estatutos.

De todos modos, debe distinguirse el régimen propio de las


sociedades anónimas de las demás formas mercantiles. En las
sociedades que no son anónimas, el aumento de capital puede
confiarse al Consejo de Administración o el Órgano Administrativo, o
bien puede requerir una decisión de la Junta de Socios.

En cambio, en las sociedades anónimas, el Artículo 216 prescribe


en su párrafo segundo, que el contrato social o la Asamblea General
Extraordinaria fijará los aumentos de capital y la forma y términos en
que deban hacerse las correspondientes emisiones de acciones. Esto
significará que si no se ha previsto en los estatutos las condiciones del
aumento del capital, en las sociedades anónimas que lo tengan variable,
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 113

toda decisión sobre puntos no establecidos en la escritura


corresponderá a la Asamblea General Extraordinaria.

De lo dicho se deduce que, en las sociedades anónimas de capital


variable, los aumentos de capital están expresamente previstos en los
estatutos o no lo están. Si ocurre lo primero, el acuerdo de ejercicio
podrá corresponder al Consejo de Administración; pero si ello no fuere
así, los acuerdos nunca pueden delegarse en el Consejo, sino que son
de la competencia exclusiva de la Asamblea” (Rodríguez Rodríguez,
Joaquín. Obra citada Pág. 415).

Resulta entonces contrario a las disposiciones de la Ley y en


consecuencia ilegal establecer en el contrato social la libertad absoluta
para la Asamblea Ordinaria o para el órgano de administración de
acordar posteriormente los aumentos de capital, si no se fija al mismo
tiempo el máximo al cual puede llegar, o sea si no se señala cuál es el
capital autorizado.

Resulta explicable esta disposición del Artículo 216 por la


transcendencia que significa el crear las acciones de tesorería, y que
constituyen el punto clave para permitir una auténtica flexibilidad en las
variaciones del capital social.

La Exposición de Motivos de nuestra Ley General de Sociedades


Mercantiles, se refirió a ellas en los siguientes términos: “Según se
indicó ya, la Ley acoge como una modalidad para todas las sociedades
el de constituirse como de capital variable. Aunque de utilidad para
hacer flexible el sistema de la Ley en lo que toca a cualquiera de
los tipos aprobados, el Gobierno estima que esa modalidad será
114 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

particularmente importante en las sociedades por acciones, supuesto


que constituyéndose como de capital variable podrán adoptar
instituciones como la de las acciones emitidas y no suscritas, que no
habría podido hallar lugar, de haberse conservado íntegramente el
sistema rígido del Código de Comercio”; hasta aquí la Exposición de
Motivos.

“Respecto a tales acciones de tesorería, la Ley habla


impropiamente de “acciones emitidas y no suscritas” (Artículo 216);
pues es evidente que tales acciones están creadas, pero no emitidas,
ya que la emisión se realiza en el momento en que la sociedad las pone
en circulación, entregándolas a su suscriptor o adquirente”. (Mantilla
Molina. Obra citada. Pág. 418).

Pero lo que hemos dicho es que el verbo emitir tiene dos


significados (ambos utilizados por la Ley), por un lado significa producir
títulos de crédito y por el otro ponerlos en circulación. El producir las
acciones iniciales contenidas en el contrato social o por acuerdos
posteriores tomados en la Asamblea Extraordinaria de Accionistas. La
puesta en circulación de las acciones en cambio, podrá ser hecha por
decisión de la Asamblea Ordinaria o por decisión del órgano de
administración.

Los aumentos de capital trátese de una sociedad de capital fijo, trátese


de una sociedad de capital variable, tiene como consecuencia ineludible
una modificación cuantitativa o cualitativa en los títulos de crédito que
se llaman acciones, cualquier modificación que se haga al capital social,
traerá como consecuencia una modificación a las acciones, y las
acciones de acuerdo con nuestra Ley General de Sociedades
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 115

Mercantiles (Artículo 111) “deben regirse por las disposiciones relativas


a valores literales, en lo que sea compatible con su naturaleza y no sea
modificado por la presente Ley.

En el proyecto de Código de Comercio de 1929 formulado por la


Secretaría de Economía se dice en el Artículo 829: “las acciones en
que se divide el capital social de una sociedad anónima estarán
representadas por títulos que servirán para acreditar y transmitir la
calidad y los derechos de socio y que se regirán por las disposiciones
relativas a valores literales en lo que sea compatible con su naturaleza
y no esté modificado por la presente sección”; y, el Artículo 339 del
mismo proyecto, establece que se “llaman valores literarios los
documentos que constituyen el título necesario y único para exigir el
cumplimiento de la obligación que en ellos textualmente se consignan”.
Esta definición de valores literales tiene gran parecido con la que nos
da la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, vigente, en su
Artículo 5° “Son títulos de crédito, los documentos necesarios para
ejercitar el derecho literal que en ellos se consigna”. Y ambas
definiciones encuentran su antecedente en la definición de Vivante. “El
título de crédito es un documento necesario para ejercitar el derecho
literal y autónomo expresado en el mismo”. (Citado por Cervantes
Ahumada, Raúl. Títulos y Operaciones de Crédito. Editorial Herrero, S.
A. 2ª edición. México. 1961. Pág. 18).

Siendo entonces, las acciones títulos de crédito y sin analizar en


este estudio cuáles son las disposiciones relativas a los mismos que
son compatibles con la naturaleza de las acciones, podemos decir que
los títulos de crédito tienen una vocación a la circulación, nacen para
116 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

circular, nacen para ser suscritos inicialmente por un suscriptor y


después por la vía cambiaria circular de mano en mano. Son pues,
instrumentos de inversión importantísimos en nuestro medio.

La emisión de acciones entendiéndola como la creación de estos


instrumentos de inversión de renta variable, es lo que la Ley ha querido
proteger reservándola a disposición del contrato social o a acuerdos de
la Asamblea Extraordinaria de Accionistas. Y la razón de esta exigencia
es, que tanto el contrato social como el acta de la Asamblea
Extraordinaria de Accionistas deben estar formalizadas ante Notario
Público e inscritas en el Registro de Comercio (Artículo 5° y 194 de la
Ley General de Sociedades Mercantiles).

No parece fundamentada la aseveración del doctor Mantilla


Molina de que estas actas de asambleas no hayan de protocolizarse e
inscribirse al decir que “pese a la norma contenida en el párrafo final del
Artículo 194, no parece que hayan de protocolizarse e inscribirse en el
Registro Público de Comercio, el acta de la Asamblea General
Extraordinaria que acuerde el aumento del capital en una sociedad
constituida con la modalidad de tenerlo variable”. (Mantilla Molina. Obra
citada. Pág. 417).

Analicemos las disposiciones legales. El fijar aumentos de capital


en una sociedad por acciones tendrá como consecuencia ineludible la
producción de acciones, la emisión de ellas en el primer sentido que
hemos dicho tiene la palabra emitir; y las emisiones de acciones tienen
que inscribirse forzosamente en el Registro Público de Comercio, así lo
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 117

exige la fracción catorce del Artículo 21 del Código de Comercio sin


olvidar que la inscripción en el Registro Mercantil de acuerdo con el
Artículo 19 del propio Código es obligatoria para todas las sociedades
mercantiles. Si recordamos que de acuerdo con el Artículo 214 las
sociedades de capital variable se regirán por las disposiciones que
correspondan a la especie de sociedad de que se trate, tendremos que
concluir que cualquier sociedad mercantil que emita acciones o sea que
las produzca, trátese de capital fijo, trátese de capital variable, tiene que
inscribirlas en el Registro Público de Comercio.

Y la inscripción en el Registro Público de Comercio se hace con la


presencia del testimonio de la escritura respectiva o del documento o
declaración escrita del comerciante solamente cuando el título sujeto a
registro no debe constar en escritura pública (Artículo 25 del Código de
Comercio). Luego sigue aplicable con todos sus alcances la disposición
del Artículo 194 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, “las actas
de las Asambleas Extraordinarias serán protocolizadas ante Notario e
inscritas en el Registro Público de Comercio”.

No resulta válido el argumento de los que sostienen que no es


necesaria la protocolización e inscripción con fundamento en la parte
final del Artículo 213 de nuestra Ley General de Sociedades Mercantiles
que al referirse a la posibilidad del aumento0 o disminución del capital
dice: “sin más formalidades que las establecidas por este capítulo”, ya
que es precisamente este capítulo en el segundo párrafo del Artículo
216 el que exige que el contrato social o la Asamblea General
Extraordinaria, en las sociedades por acciones sean los que fijen los
aumentos de capital; y rigiéndose, de acuerdo con el Artículo 214, las
118 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

sociedades de capital variable por las disposiciones que correspondan


a la especie de sociedad de que se trata, resultan aplicables todas las
disposiciones de las Asambleas Extraordinarias de las sociedades
anónimas y entre ellas, el Artículo 194 de la Ley para las que el capítulo
VIII no señala ningún tratamiento diferente.

Por otro lado, el Artículo26 del Código de Comercio señala que los
documentos que conforme a este Código deban registrarse y no se
registren, solo producirán efecto entre los que los otorguen, pero no
podrán producir perjuicio a tercero el cual sí podrá aprovecharlos en lo
que le fueren favorables; y tampoco debe olvidarse la disposición del
Artículo 27 del propio Código que establece que la falta de registro de
documentos hará que en caso de quiebra, ésta se tenga como
fraudulenta, salvo prueba en contrario; disposición que no quedó
derogada por la Ley de Quiebras y Suspensión de Pagos de 1953.
(Artículo 3° de Disposiciones Generales de dicho ordenamiento).

El Reglamento del Registro Público de Comercio reitera en su


Artículo 29 que “sólo se registrarán: 1.- Los testimonios de escrituras,
actas notariales, pólizas u otros documentos auténticos”. Luego, si no
se protocolizara el acuerdo de fijar los aumentos no se podrían inscribir
las correspondientes emisiones de acciones.

Sin embargo, existe una ejecutoria de la Suprema Corte de


Justicia que conviene analizar. “SOCIEDADES DE CAPITAL
VARIABLE.- NO SE REQUIERE MODIFICAR SU ESCRITURA SOCIAL
PARA AUMENTAR O DISMINUIR SU CAPITAL”. Es verdad que en
términos de la fracción tercera del Artículo 182 de la Ley General de
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 119

Sociedades Mercantiles, son Asambleas Extraordinarias las que se


reúnan para tratar entre otros asuntos, el aumento o reducción del
capital social; sin embargo, de conformidad con lo dispuesto por el
Artículo 213 de la citada legislación, que se refiere a las sociedades de
capital variable, en éstas el capital social será susceptible de aumento
por aportaciones posteriores de los socios o por admisión de nuevos
socios y de disminución de dicho capital por retiro parcial o tal de las
aportaciones, sin más formalidades que las establecidas en el propio
capítulo octavo de dicho Ordenamiento, con la circunstancia de que la
razón legal de este último extremo, obedece a que en las sociedades
de este tipo, resulta inadecuado el principio de permanencia constante
del mismo monto de capital, puesto que dichos antes realizan negocios
que por especial naturaleza requieren, en diversos momentos de su
existencia, cantidades absolutamente desiguales de capital y es en
función de ellos que el aumento o disminución del mismo puede hacerse
sin necesidad de modificar la escritura social y por tanto sin que sea
necesaria la celebración de la Asamblea General Extraordinaria de
Accionistas a que se refiere el primero de los preceptos citados con
anterioridad, por lo que la única limitación es que dicho aumento o
disminución se lleve a cabo en los términos del contrato social.

Amparo directo 5973/74.- Transportes del Pacífico, S. A. de C. V.-


5 de Julio de 1978.- 5 Votos.- Ponente: Salvador Mondragón Guerra.-
Secretario: Eduardo Lara Díaz.

(Informe 1978.- 2ª Sala.- Num. 138.- Pag. 101).

Se incurre en esta ejecutoria en el error frecuente de interpretar


120 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

que al señalar el Artículo 213 que los aumentos y disminuciones de


capital pueden hacerse “sin más formalidades que las establecidas en
este capítulo”, significa que no se requiere ninguna otra formalidad
olvidando que es en el propio capítulo, en el Artículo 126, segundo
párrafo, en el que se reitera que debe ser el contrato social o la
Asamblea Extraordinaria la que fijen los aumentos.

Incurre también en error al mencionar que el aumento y la


disminución del capital pueden hacerse sin la celebración de la
Asamblea General Extraordinaria de Accionistas en virtud de no implicar
modificación de la escritura social. Se olvida la ejecutoria que si bien es
cierto que de acuerdo con el Artículo 182 se requiere la celebración de
la Asamblea Extraordinaria siempre que se produzca una modificación
al contrato social (fracciones uno a siete y once, del Artículo 182), no
son éstos los únicos casos en los que debe celebrarse la Asamblea
Extraordinaria de Accionistas, ya que de acuerdo con la fracción doce
del mismo precepto, son igualmente Asambleas Extraordinarias las que
se reúnan para tratar los demás asuntos para los que la Ley o el contrato
social exijan quórum especial; y, tratándose de las sociedades por
acciones de capital variable, los aumentos del capital deben ser fijados
por la Asamblea Extraordinaria si no ha hecho el contrato social,
resultando evidente que es un caso en el cual la Ley exige un quórum
especial y nada importa el que se modifique o no el contrato social; y de
paso se olvida que la Ley en el Artículo 216 no da igual tratamiento a
los aumentos y a las disminuciones de capital.

Pero si en las sociedades por acciones los aumentos de capital


deben estar siempre fijados o bien por el contrato social o por la
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 121

Asamblea Extraordinaria de Accionistas, protocolizados e inscritos en el


Registro Público de Comercio, ¿en qué consiste su flexibilidad?

La Ley exige, hemos visto que la producción, la creación de


acciones se inscriba en el Registro Público de Comercio, inscripción que
solamente puede hacerse mediante la presentación de un documento
auténtico. La importancia de estos títulos de crédito ha hecho que el
legislador siempre proteja su creación con la necesidad de un quórum
especial, Asamblea Extraordinaria de Accionistas que debe ser
protocolizada e inscrita, puesto que de otra manera la creación
irrestricta por particulares de estos documentos de inversión podría
prestarse fácilmente a predatación o a posdatación de su emisión con
gravísimas consecuencias de fraude para terceros.

Lo que resulta en cambio, perfectamente válido en las sociedades


de capital variable es que una vez las acciones estén creadas pueden
irse poniendo en circulación cuando lo decida la Asamblea Ordinaria o
el órgano de administración.

Las sociedades que se constituyen con un capital mínimo fijo y un


máximo ilimitado desaprovechan la posibilidad de emitir acciones de
tesorería desde su constitución y que son en definitiva las que permitirán
una flexible variabilidad del capital social, ya que es evidente que una
vez creadas las acciones por el órgano competente y protocolizado e
inscrito el acuerdo respectivo, la seguridad de terceros será absoluta.

Cualquier tercero, podrá a través de la consulta en el Registro


Público de Comercio saber cuál es el capital mínimo fijo de la empresa,
cuál es el capital autorizado y la diferencia entre ambos será la parte
122 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

variable, hasta donde los accionistas podrán libremente ejercitar su


derecho de retiro, disminuyendo el capital; o bien hasta donde la
Asamblea Ordinaria o el Consejo de Administración podrán determinar
los aumentos.

Esa parte variable representará así la parte en que los accionistas


podrán aumentar y disminuir sus aportaciones sin mayores requisitos.
La cifra del capital mínimo será el tope de las disminuciones y la cifra
del capital autorizado será el tope máximo al que pueden llegar los
aumentos.

Establecidos así, el capital mínimo y el capital autorizado, toda


reducción de capital dentro de la parte variable podrá realizarse sin más
formalidad que por resolución de la Asamblea Ordinaria de Accionistas,
del Consejo de Administración o del Administrador Único, en su caso,
cuando lo estimen conveniente o inclusive cuando algún accionista
solicite el retiro parcial o total de sus aportaciones. En la reducción del
capital no tendrán que observarse las formalidades establecidas en el
Artículo Noveno, ya que la Ley en el capítulo octavo no lo exige, lo que
resulta lógico, dado que los terceros que contraten con la empresa
estarán suficientemente advertidos de que el capital podrá disminuirse
libremente en la parte variable, al saber que se trata de una empresa de
es te tipo.

Si el acuerdo de reducción del capital social partiera de la


Asamblea Ordinaria de Accionistas o del órgano de administración de
la sociedad, deberá establecerse en los estatutos los caos en que debe
acudirse al sorteo para el reembolso de las acciones a los socios y que
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 123

reúna condiciones de generalidad y de imparcialidad, que permitan


evitar se lesione en forma discriminada a alguno o algunos de los
accionistas.

Para aprovechar al máximo la flexibilidad que la variabilidad del


capital social permite, deberá establecerse en los estatutos que al
reducirse el capital social en la parte variable, los accionistas que se
amorticen se canjearán de inmediato por acciones de tesorería para
conservarse por la sociedad y ponerse en circulación nuevamente en
futuros aumentos cuando lo determine la Asamblea Ordinaria o el
órgano de administración, siempre y cuando no se rebase la cifra
inicialmente autorizada por los aumentos por el contrato social o por la
Asamblea Extraordinaria de Accionistas.

Dentro de la parte variable se habrá logrado el máximo de


simplificación de formalidades para los aumentos y para las
disminuciones que permite la Ley, debiendo simplemente de inscribirse
en el libro de registro que al efecto llevará la sociedad (Artículo 219).

Los aumentos y las disminuciones del capital en la parte variable


podrán corresponder a la clasificación de aumentos o disminuciones
reales o contables que analizamos al principio de este trabajo.

Igualmente son aplicables a este tipo de sociedades los artículos


132 y 133 de nuestra Ley General de Sociedades Mercantiles. El
primero que regula el derecho de opción o el derecho de preferencia
como también se le llama. “...el fundamento de ese derecho está… en
que, toda emisión de acciones nuevas en una sociedad próspera con
buenas reservas y perspectivas halagüeñas, reduce la proporción en
124 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

que se encuentran las acciones viejas con el patrimonio social e implica


necesariamente la rebaja del valor de esas acciones en la medida en
que las acciones nuevas van a absorber una parte de las reservas y de
las expectativas de futuros beneficios. Para este caso, si el accionista
antiguo que ha puesto su capital y esfuerzo en la sociedad y ha corrido
riegos que ya no pueden correr los accionistas nuevos, no tuviera el
derecho de optar a la suscripción de nuevas acciones o quedaría
tampoco protegido contra la natural disminución del valor de sus viejas
acciones porque los procedimientos que la práctica mercantil ha puesto
en uso para evitar esa nueva pérdida como son las acciones con prima
o la concesión a las antiguas acciones de un derecho preferente al
dividendo y a la cuota de liquidación no hacen más que paliar esos
graves inconvenientes”. (Garrigues Uría, comentarios a la Ley de
Sociedades Anónimas, citado por Mario Herrera, obra citada. Pág. 76).

Argumentos igualmente válidos para las sociedades de capital


variable.

En los proyectos del Código de Comercio tanto en el de 1997


como en el de 1981, así como en el proyecto de Ley General de
Sociedades Mercantiles se conserva en términos generales la
regulación de nuestra Ley vigente para las sociedades de capital
variable, pero con una diferencia fundamental: se sustrae de ellas a las
acciones de tesorería y se establece como una posibilidad de cualquier
S.A. el poder emitirlas regulándolas en el capítulo de disposiciones
generales.

Artículo 94 del proyecto de 1997: “si se hubiere autorizado un


capital social superior al suscrito, la diferencia estará representada por
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 125

acciones que se conservarán en la tesorería de la sociedad, para ser


emitidas contra el pago íntegro de su valor nominal a lo menos, de
conformidad con lo que establecen los estatutos o en su defecto, al
acordarlo los administradores.

Esta disposición no es aplicable a las sociedades cuyo capital esté


representado por acciones que no expresen valor nominal”.

Como se ve, conserva esa esencia el mecanismo que nuestra ley


vigente permite solo para las de capital variable, con la limitación de que
las acciones de tesorería, en su oportunidad, cuando salga a la
circulación tendrán que ser acciones liberadas y nunca acciones
pagadoras.

El artículo 56 del proyecto de Ley General de Sociedades


Mercantiles: “si se hubiera autorizado un capital social superior al
suscrito; la sociedad podrá emitir las acciones que representen la
diferencia, de conformidad con lo que establezcan los estatutos o, a falta
de disposición de éstos, cuando el órgano de administración lo estime
pertinente”.

Las acciones a que se refiere este artículo podrán ser pagadoras,


a condición de que las suscritas con anterioridad hayan quedado
liberadas”.

Este proyecto a diferencia del anterior, y de nuestra ley vigente no


hace obligatoria sino potestativa la emisión de acciones de tesorería
cuando exista un capital autorizado y permite, su creación por el órgano
de administración cuando lo estime conveniente, aunque claro está,
dentro del límite que significa la existencia de un capital autorizado, y
nunca más allá de este. Confunde este proyecto la emisión de acciones,
126 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

como creación de las mismas, con su emisión como puesta en


circulación para su suscripción y pago. Y esto se confirma al leer el
último párrafo del Artículo que dice que las acciones a que se refiere
“este artículo” podrán ser pagadoras, clasificación solo aplicable a las
acciones en el momento de sus suscripción y pago y no a las acciones
de Tesorería en el momento de su creación ya que éstas no estarán ni
siquiera suscritas; olvidando que en su primer párrafo parece
permitirlas.

El Artículo 58 del proyecto de 81: “podrá autorizarse un capital


superior al suscrito y esta parte del capital estará representada por
acciones que se conservarán en la Tesorería de la Sociedad para ser
emitidas contra el pago íntegro de su valor nominal a lo menos, de
conformidad con lo que establezcan los estatutos, o, en su defecto, al
acordarlo los administradores”.

Como se ve se repite en este proyecto las ideas del de 1977.

En estos proyectos se observa cierta influencia del derecho


español. La Ley Española de Sociedades Anónimas de 15 de julio de
1951 si bien es cierto no reglamenta a las Sociedades de capital
variable, si maneja la Institución de Capital autorizado para cualquier
tipo de Sociedad Anónima, en forma bastante parecida a como lo hace
nuestra Ley Mexicana para las de Capital Variable. El artículo 96 de la
Ley Española establece que tanto en los estatutos primitivos como en
los acuerdos de su modificación adoptados con los requisitos previstos
en el artículo 84 (obligación de expresar en la convocatoria de la junta
general con la debida claridad, los extremos que hayan de ser objeto de
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 127

modificación; que el acuerdo sea tomado por la junta con la


concurrencia de socios y de capital previstos para acuerdos especiales;
y que en todo caso se hago constar en escritura pública y se inscriba en
el Registro Mercantil), podrá encomendarse a los administradores de la
Sociedad, la facultad de aumentar su capital en una o varias veces
hasta una cifra determinada, en la oportunidad y en la cuantía que ellos
decidan, sin previa consulta a la junta general. Estas elevaciones no
podrán en ningún caso ser superiores a la mitad del capital nominal de
la sociedad en el momento de la autorización y deberán realizarse
dentro del plazo máximo de cinco años, a contar de la fundación de la
sociedad o de la modificación de los estatutos y mediante la emisión de
acciones ordinarias. La emisión se someterá a lo previsto en los
artículos 89 y 90, 91 y 92 de la presente Ley. Hasta que la emisión se
realice, el capital autorizado no podrá estar representado por acciones
ni llevado al pasivo del balance”.

Resulta claro que conforme a este articulo solamente los estatutos


primitivos en la escritura constitutiva o el acuerdo tomado por la junta
de socios con quórum de asistencia para acuerdos especiales,
protocolizada e inscrita en el Registro Mercantil pueden señalar el
capital autorizado que no es otra cosa que fijar una cifra determinada
hasta la cual posteriormente los administradores de la sociedad podrán
aumentar el capital, constituyendo así la cifra tope de los aumentos
similar al capital máximo autorizado de nuestras sociedades de capital
variable. Sin embargo en derecho español esta autorización dada a los
administradores se da dentro de ciertos límites; la autorización queda
limitada en todo caso a emisión de acciones ordinarias; solo es aplicable
128 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

a los casos de emisión de nuevas acciones en que medie desembolso


real por parte de los accionistas; el capital solamente queda así
autorizado durante un plazo de cinco años; y la suma autorizada no
debe rebasar la mitad del capital nominal de la sociedad en el momento
de fijarse la autorización.

La diferencia fundamental con nuestro derecho es que ese capital


autorizado no podrá estar representado por acciones de Tesorería o
acciones en cartera como se les llama en derecho español. “La figura
del capital autorizado como cifra limite dentro de la cual se permite a los
administradores aumentar el capital, sin previa consulta a la Junta
General, es una Institución nueva en nuestro derecho que viene a
reemplazar ventajosamente al sistema de las acciones en cartera.
Como estas acciones, el capital autorizado cumple la misión de dotar a
los administradores de la sociedad de un fondo de maniobras que les
permita poner acciones en circulación sin tener que sujetarse a los
rigurosos requisitos de los aumentos ordinarios” (Ángel Velazco
Alonso.- Ley de Sociedades Anónimas.- Anotaciones y Concordancias.-
Ediciones Ariel.- Barcelona, 1969. Pág.382).

La razón que tuvo el Legislador español de suprimir las acciones


en cartera es explicada por el principio de integridad en la suscripción
del capital. “El principio que instaura esta ley es el de que no podrá
constituirse sociedad alguna que no tenga el capital suscrito totalmente
y desembolsado en una cuarta parte, al menos. No se desconoce que
este principio viene derechamente a prohibir una práctica muy extendida
en las sociedades anónimas españolas y que consiste en conservar
entero cierto número de acciones, ya en el momento fundacional, ya en
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 129

el momento de la elevación del capital, para conceder así a los


administradores un fondo de maniobras con ese capital en cartera, cosa
que les permitirá elegir a su arbitrio el momento más adecuado para
lanzar ese capital al público, entregando las acciones en cartera para
ser suscritas a metálico o a cambio de una aportación de bienes “in
natura”. El sistema de las acciones en cartera permite, ciertamente a
los administradores una gran libertad de movimientos para atraer
nuevos recursos a las cajas sociales sin necesidad de observar los
rigurosos requisitos de la reforma estatutaria. Pero se ha creído que
estas ventajas eran menores que los inconvenientes de semejante
práctica, derivados quizá de la costumbre de llevar al pasivo del balance
la totalidad del capital escriturado, para dar mayor sensación de poderío
económico, aunque ese capital no esté suscrito, llevando al activo la
contrapartida de las acciones en cartera, las cuales se manejan como
si realmente constituyeran aun activo real. Por ello ha parecido prudente
la supresión de las acciones en cartera, compensando su desaparición
con la implantación del llamado “capital autorizado”, que cumple
análogos fines que el capital en cartera, sin crear ninguna obscuridad
en cuanto a la situación económica de la sociedad ni dar ocasión a
manipulaciones que, a veces adolecían a falta de pulcritud”. (Alejandro
Pellitier. – Interpretación Práctica de la Ley de Sociedades Anónimas.-
Estudio Especial de los Problemas Financieros. Administrativos y
Contables.- Sexta Edición.- Publicaciones Técnicas Mercantiles.-
Madrid, 1970.Pág.41).

Los inconvenientes que según hemos visto existían en Derecho


Español para la subsistencia de las acciones en cartera, no existen en
nuestro medio ya que el Artículo 217 de nuestra Ley prohíbe a las
130 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

sociedades por acciones anunciar el capital cuyo aumento esté


autorizado, sin anunciar al mismo tiempo el capital mínimo, con lo que
no puede darse mayor sensación de poderío económico y si en cambio
pueden conservarse las acciones de tesorería que representan grandes
ventajas en las sociedades de capital variable, y sin que su existencia
implique menoscabo alguno al principio de integridad en el suscripción
del capital, (Artículo 89 fracción I y II de la Ley), puesto que al ponerse
en circulación operará ese principio con plenitud. “…Según queda
expuesto en la introducción de estas notas, la ley no quiso abandonar
en lo general el sistema rígido latino de organización de las sociedades
anónimas; así es que conserva la exigencia de que antes de que inicie
una compañía de esta clase su vida jurídica, esté íntegramente suscrito
el capital social. La flexibilidad compatible con el sistema fue
introducida, según se expresa varias veces en esta exposición, a través
de los preceptos de las sociedades de capital variable. De esta manera
y según se desprende claramente de los artículos respectivos, si bien
nunca se dará el caso de que una anónima se presente ante el público
con un capital que no ampare reales aportaciones en dinero o en
naturaleza, constituyéndose como de capital variable, sí estará
capacitada para admitir gradualmente, dentro de los límites que fijen en
sus estatutos o el acuerdo de la asamblea, nuevos socios en su seno y
consiguientemente capital nuevo que haga posible el crecimiento
regular de la empresa”. (Exposición de Motivos de la Ley General de
Sociedades Mercantiles).

En la Ley Alemana de 1965 en su Artículo 202 y en el Código Civil


Italiano Artículo 2443 se consagra la misma idea que la Ley Española
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 131

maneja respecto al capital autorizado, señalándose en ambos


ordenamientos que los estatutos sociales o un acuerdo posterior
modificatorio de los estatutos podrán autorizar al órgano de
administración la facultad de aumentar el capital social hasta una cifra
nominal determinada, con lo que se reitera la necesidad de fijar el límite
de los aumentos vía escritura constitutiva o Asamblea Extraordinaria.

En México, el capital autorizado es una institución que está


íntimamente vinculada con las acciones de tesorería y solamente
pueden acudir a sus ventajas las sociedades de capital variable aunque
hay algunas excepciones: La Ley Federal de Instituciones de Finanzas
y la Ley General de Instituciones de Seguros permiten a las sociedades
que regulan el tener acciones de tesorería a pesar de ser sociedades
de capital fijo; al igual que lo hacía el Artículo 8° de la Ley de
Instituciones de Crédito y Organizaciones Auxiliares.

Más recientemente la Ley del Mercado de Valores del 2 de enero


de 1975 señaló en su Artículo 81 que previa autorización expresa de la
Comisión Nacional de Valores y cuando así lo prevengan los estatutos,
las sociedades anónimas de capital fijo podrán emitir acciones no
suscritas, para su colocación entre público, siempre que se mantengan
depositadas en el instituto y que se cumplan las siguientes condiciones:
“I.- La emisión debe hacerse con propósito de oferta pública, de
conformidad con lo dispuesto en esta Ley;
II.- El depósito en el Instituto se realizará por conducto de agentes
de valores personas morales, en los términos de esta Ley;
132 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

III.- La emisora, previamente a la celebración de la asamblea


extraordinaria, deberá presentar a la Comisión Nacional de Valores un
proyecto de emisión, con todos los datos y documentos que la misma le
solicite, incluyendo la información financiera, minuta de prospecto para
la información pública, así como el programa de colocación y el proyecto
de los acuerdos de aumento de capital y de emisión de acciones que
habrán de presentarse a dicha asamblea;
IV.- Al otorgar la autorización respectiva, la Comisión Nacional de
Valores señalará las condiciones y requisitos a que deberá someterse
la emisora y el agente de valores, tanto para la emisión como para la
colocación de acciones;
V.- El importe de las acciones no suscritas no podrá exceder el
25% del importe del capital pagado, debiendo señalar la Comisión
Nacional de Valores, dentro de dicho límite, el monto máximo de
acciones no suscritas que puedan emitirse, tomando en cuenta la
importancia y características de la sociedad emisora y las condiciones
del mercado;
VI.- La sociedad emisora al dar publicidad al capital autorizado,
tendrá la obligación de mencionar el importe del capital paga a esa
fecha;
VII.- Las acciones se acreditarán en cuenta al agente, contra el
pago total que éste haga del precio de las mismas.
El Instituto llevará cuanta de las acciones que por ser suscritas y
pagadas, pueden ser materia de transferencia y otras operaciones
previstas en esta Ley;
VIII.- Las acciones que no se suscriben y paguen en el plazo que
señale la Comisión Nacional de Valores se considerarán anuladas, sin
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 133

que se requiera declaración judicial, y se procederá a su cancelación.


La emisora procederá a reducir el capital social autorizado en la misma
proporción;
IX.- La Comisión Nacional de Valores sólo aprobará emisiones de
acciones no suscritas, cuando se trate de sociedades que mantengan
políticas congruentes de colocación en sus valores en el público y de
protección a los derechos de la minoría;
X.- Para facilitar la oferta pública de valores, en la asamblea
extraordinaria de accionistas en la que se decrete la emisión de
acciones no suscritas, deberá hacerse renuncia expresa al derecho de
preferencia a que se refiere el artículo 132 de la Ley General de
Sociedades Mercantiles. Habiendo quórum, en los términos de los
estatutos sociales, el acuerdo que se tome producirá todos sus efectos,
alcanzando a los accionistas que no hayan asistido a la asamblea, por
lo que la sociedad quedará en libertad de colocar las acciones entre el
público, sin hacer la publicación a que se refiere el artículo antes citado.
Cuando una minoría, que represente cuando menos el 35% del capital
social vote en contra de la emisión de acciones no suscrita, dicha
emisión de acciones no suscrita, dicha emisión no podrá llevarse a
cabo;
XI.- En la convocatoria en al que se cite a Asamblea Extraordinaria
se deberá hacer notar expresamente que se reúne para los fines
precisados en este precepto, haciendo mención especial de lo
establecido en la fracción anterior;
XII.- Cualquier accionista que vote en contra de las resoluciones
adoptadas durante la asamblea, tendrá derecho a exigir de la sociedad
134 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

la colocación de sus acciones, al mismo precio en el que se ofrezcan al


público las acciones materia de la emisión. La sociedad tendrá
obligación de colocar en primer lugar las acciones pertenecientes a los
accionistas disidentes; y
XIII.- La Comisión Nacional de Valores estará facultada para
concurrir a las asambleas a fin de vigilar el cumplimiento de los
requisitos señalados para la emisión de las acciones”.

Permite así este artículo la institución del capital autorizado para


sociedades de capital fijo, pero a diferencia del derecho español,
ligándolo íntimamente con la emisión de acciones de tesorería y
resaltando que dicha emisión (entendiendo la palabra emisión como
sinónimo de creación de los títulos) debe ser acordada siempre por una
Asamblea Extraordinaria de Accionistas.
CONCLUSIONES
1ª.- El tipo social mercantil que más ha proliferado en México es
el de Sociedad Anónima.

2ª.- La Sociedad Anónima es la sociedad típica de las sociedades


de capitales.

3ª.- El capital social es la suma de las aportaciones de los socios


y no debe confundirse con el capital contable, que es el conjunto de
bienes y derechos de la sociedad con deducción de sus obligaciones.

4ª.- La mención del capital social es una cláusula esencial en las


escrituras constitutivas de las sociedades mercantiles y muy
especialmente en las sociedades anónimas.

5ª.- El capital suscrito es igual a la suma de las promesas hechas


por los suscriptores, o de las obligaciones de aportar en la sociedad
bienes en numerario o en especie.

6ª.- Capital exhibido o pagado es igual a la suma de los valores


efectivamente ingresados en las cajas de la sociedad en cumplimiento
de las promesas derivadas de la suscripción.

7ª.- El capital social está protegido en la Ley por todos los


principios que señala la doctrina: unidad, capital mínimo, suscripción
íntegra, realidad, determinación e intangibilidad.

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138 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

8ª.- Hay aumentos y reducciones reales y aumentos y reducciones


contables del capital según signifiquen o no aumentos o disminuciones
reales en el patrimonio social.

9ª.- El aumento y la reducción del capital social de toda sociedad


de capital fijo, deben satisfacer los requisitos formales exigidos para
cualquier modificación de la escritura social y deben quedar
consagrados en los estatutos.

10ª.- El acuerdo del aumento del capital debe satisfacer los


requisitos de la constitución en cuanto al capital mismo: debe suscribirse
íntegramente el aumento decretado, exhibirse cuando menos el 20% de
cada acción, pagadera en numerario e íntegramente las acciones
pagaderas en especie.

11ª.- Las sociedades de capital variable no son un tipo específico


de sociedad regulado por la Ley, sino una modalidad que puede ser
adoptada por cualquier tipo social.

12ª.- La adopción de esta modalidad por una sociedad


inicialmente constituida como sociedad de capital fijo implica una
auténtica transformación y no tan solo una simple reforma estatutaria,
aunque conserva su misma personalidad jurídica.

13ª.- En las sociedades de capital variable al igual que en las de


capital fijo el capital social es susceptible de aumento por aportaciones
posteriores de los socios o por admisión de nuevos socios.
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 139

14ª.- En las sociedades de capital fijo el derecho e retiro de los


socios como un caso excepcional.

15ª.- En las sociedades de capital variable resulta de su esencia


el que el capital sea susceptible de disminuciones por el ejercicio
irrestricto del derecho de retiro de los socios.

16ª.- Los aumentos y disminuciones del capital social en las


sociedades de capital variable pueden hacerse sin más formalidades
que las establecidas en el capítulo VIII de la Ley.

17ª.- Salvo las modificaciones establecidas en el capítulo octavo


de la Ley, siguen siendo aplicable a las sociedades de capital variable
todas las disposiciones que corresponden a la especie de sociedad de
que se trate y las de la sociedad anónima, relativas a información
financiera y responsabilidades de los administradores.

18ª.- Como advertencia a los terceros debe siempre añadirse a la


razón o denominación propia del tipo social, las palabras de capital
variable.

19ª.- La regla general es que en las sociedades mercantiles el


contrato constitutivo debe contener además de las estipulaciones que
corresponden a la naturaleza de la sociedad las condiciones que se fijen
para el aumento y la disminución del capital social; y éstas pueden
señalarse con absoluta libertad por los socios en la escritura
constitutiva.
140 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

20ª.- La regla general antes mencionada se aplica en forma


irrestricta para las sociedades que no son por acciones.

21ª.- Por lo que se refiere a las sociedades por acciones


(Sociedad Anónima y Sociedad en Comandita por Acciones) la regla
general sufre una limitante en las condiciones que pueden señalarse
para aumentar el capital social.

22ª.- En las sociedades por acciones los aumentos del capital


social sólo pueden firmarse por el contrato social a la Asamblea
Extraordinaria de Accionistas. Esta es una formalidad establecida en el
capítulo octavo de la Ley.

23ª.- Al fijarse un aumento de capital en las sociedades por


acciones, señalándose un capital autorizado, las acciones de tesorería
se conservarán en poder de la sociedad para entregarse a medida que
vaya realizándose la suscripción.

24ª.- La emisión (creación) de acciones debe protocolizarse ante


Notario Público e inscribirse en el Registro Público de Comercio para
que surta efectos contra terceros.

25ª.- Fijado el aumento del capital por la escritura constitutiva o


por la Asamblea Extraordinaria de Accionistas, creadas así las acciones
de tesorería y protocolizado e inscrito el documento respectivo, puede
delegarse en la Asamblea Ordinaria o en el órgano de administración
decidir la forma y términos en que se pongan en circulación las
acciones.
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 141

26ª.- En las sociedades de capital variable debe señalarse


siempre el capital mínimo que se fije.

27ª.- Si se señala un capital autorizado, no puede anunciarse éste


sin anunciar al mismo tiempo el capital mínimo.

28ª.- No es necesario señalar el capital autorizado en la escritura


constitutiva, pero sí es conveniente hacerlo para que opere plenamente
la variabilidad del capital. La cifra del capital mínimo será el tope de las
disminuciones y la cifra del capital autorizado será el tope de los
aumentos; la diferencia entre ambos será la parte variable y sus
alteraciones podrán válidamente encomendarse a la Asamblea
Ordinaria o al órgano de administración sin más requisitos que su
inscripción en el libro de registro que al efecto tienen que llevar las
sociedades de este tipo.

29ª.- Por lo que se refiere a diminución del capital en la parte


variable podrá realizarse por acuerdo de la Asamblea Ordinaria o del
órgano de administración e inclusive cuando algún accionista solicite el
retiro parcial o tal de sus aportaciones.

30ª.- Resultan ilegales y en consecuencia viciadas las


disposiciones estatutarias que sin señalar un capital autorizado facultan
a la Asamblea Ordinaria o al órgano de administración, para aumentar
el capital emitido (creando) acciones. Los aumentos así acordados
estarán igualmente viciados y no surtirán efectos contra terceros.
EJEMPLO DE CLÁUSULA DE VARIACIONES DEL CAPITAL EN
UNA SOCIEDAD ANÓNIMA DE CAPITAL VARIABLE, CON
CAPITAL MÍNIMO FIJO Y CAPITAL MÁXIMO ILIMITADO
AUMENTO O REDUCCIÓN DE CAPITAL.- El aumento ya sea que
corresponda al capital mínimo fijo o a la parte variable del capital de la
sociedad y la correspondiente emisión de acciones deberán ser
acordados por una Asamblea Extraordinaria de Accionistas con
sujeción a la Ley General de Sociedades Mercantiles. Sin embargo una
vez fijado el aumento por la Asamblea Extraordinaria de Accionistas y
emitidas acciones representativas de la parte variable del capital de la
sociedad, la Asamblea Ordinaria de Accionistas, el Administrador o el
Consejo de Administración podrán acordar aumentos o disminuciones
del capital, en su caso, dentro de la parte variable ajustándose a las
siguientes reglas:

a).- Las acciones emitidas y no suscritas o los certificados


provisionales en su caso, se conservarán en la sociedad para ponerse
en circulación en las épocas y por las cantidades que el Consejo o el
Administrador estimen conveniente para el desarrollo de las actividades
sociales.

b).- Todo aumento del capital dentro de la parte variable y hasta


el límite autorizado por la Asamblea Extraordinaria, será hecho por
resolución de la Asamblea Ordinaria, será hecho por resolución de la
Asamblea Extraordinaria, del Consejo o del Administrador, pero no
podrá decretarse nuevo aumento antes de que estén íntegramente
pagadas las acciones que constituyen el anterior aumento.

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146 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

Al tomarse el acuerdo se fijarán los términos y bases conforme a los


cuales deba llevarse a cabo la suscripción y pago y los accionistas
gozarán del derecho preferente conforme al Artículo 132 de la Ley
General de Sociedades Mercantiles para lo cual deberán ser notificados
quince días antes de la fecha señalada para la suscripción. La
notificación se hará personalmente y de no ser esto posible mediante
una sola publicación en el periódico oficial del domicilio de la sociedad
o en uno de los periódicos de mayor circulación en la República.

c).- Toda reducción del capital en la parte variable podrá realizarse


sin más formalidad que por resolución de la Asamblea Ordinaria de
Accionistas, del Consejo de Administración o del Administrador Único,
en su caso, cuando lo estimen conveniente o cuando algún accionista
solicite el retiro parcial o total de sus aportaciones.

Independientemente de lo anterior, las reducciones al capital se


ajustarán a las siguientes estipulaciones:

1.- Toda reducción se hará por acciones íntegras.

2.- Tan pronto como se decrete una disminución, la resolución


deberá notificarse a cada accionista, concediéndole el derecho
para amortizar sus acciones en proporción a la reducción del
capital decretado, dicho derecho deberá ejercitarse dentro de los
quince días siguientes, contados a partir de la notificación. La
notificación se hará personalmente y de no ser esto posible
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 147

mediante aun sola publicación en el periódico oficial del domicilio


de la sociedad o en uno de los periódicos de mayor circulación en
la República.

3.- Si dentro del plazo arriba señalado se solicitare el reembolso


de un número de acciones igual al capital reducido se reembolsará
a los accionistas que hubieren solicitado el reembolso en la fecha
que al efecto se hubiere fijado.

4.- Si las solicitudes de reembolso excedieren el capital


amortizable, el monto de la reducción se distribuirá para su
amortización entre los solicitantes, en proporción al número de
acciones que cada uno haya ofrecido para su amortización y se
procederá al reembolso en la fecha que para tal fin se hubiere
determinado.

5.- Si las solicitudes hechas no completaran el número de


acciones que deban amortizarse, se reembolsarán las de los que
hubieren solicitado la amortización y se designarán por sorteo
ante Notario o Corredor Público el resto de las acciones que deban
amortizarse hasta completar el monto en que haya acordado la
disminución del capital.

6.- En el caso de que la reducción se origine por la solicitud de


retiro de algún accionista, ésta surtirá efecto hasta el fin del
ejercicio que esté corriendo, siempre y cuando la solicitud se
hubiere efectuado antes dele último trimestre de dicho ejercicio, y
148 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

si dicha solicitud se hiciera después, la reducción surtirá sus


efectos sólo hasta el fin del ejercicio siguiente.

7.- Al reducirse el capital en la parte variable las acciones que se


amorticen se canjearán por acciones de tesorería para
conservase y ponerse en circulación en futuros aumentos en los
términos de los incisos a) y b) de esta cláusula.
EJEMPLO DE CLÁUSULA DE VARIACIONES DEL CAPITAL EN
UNA SOCIEDAD ANÓNIMA DE CAPITAL VARIABLE, CON
CAPITAL MÍNIMO FIJO Y CAPITAL MÁXIMO AUTORIZADO
AUMENTO O REDUCCIÓN DE CAPITAL.- La reducción del capital
mínimo fijo y el aumento del capital autorizado con la correspondiente
emisión de acciones, deberán ser acordados por la Asamblea
Extraordinaria de Accionistas, con sujeción a la Ley General de
Sociedades Mercantiles.

Dentro de la parte variable del capital y siempre que existan


acciones emitidas representativas de esta parte, la Asamblea Ordinaria
de Accionistas, el Administrador o el Consejo de Administración, podrán
acordar aumentos o disminuciones de capital, ajustándose a las
siguientes reglas;

a).- Las acciones emitidas y no suscritas o los certificados


provisionales en su caso, se conservarán en la sociedad para ponerse
en circulación en las épocas y por las cantidades que el Consejo o el
Administrador estimen convenientes para el desarrollo de las
actividades sociales.

b).- Todo aumento del capital dentro de la parte variable hasta el


límite del capital autorizado será hecho por resoluciones de la Asamblea
Ordinaria, del Consejo o el Administrador, pero no podrá decretarse
nuevo aumento antes de que estén íntegramente pagadas las acciones
que constituyan el anterior aumento. Al tomarse el acuerdo se fijarán
los términos y bases conforme a los cuales deba llevarse a cabo la
suscripción y pago y los accionistas gozarán del derecho preferente

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152 ADRÍAN R. ITURBIDE GALINDO

conforme al artículo ciento treinta y dos de la Ley General de


Sociedades Mercantiles para lo cual deberán ser notificados quince días
antes de la fecha señalada para la suscripción. La notificación se hará
personalmente y de no ser esto posible mediante una sola publicación
o en uno de los periódicos de mayor circulación en la República.

c).- Toda reducción del capital en la parte variable podrá realizarse


sin más formalidad que por resolución de la Asamblea Ordinaria de
Accionistas, del Consejo de Administración o del Administrador Único,
en su caso, cuando lo estimen conveniente, o cuando algún accionista
solicite el retiro parcial o total de sus aportaciones.

Independientemente de lo anterior, las reducciones al capital se


ajustarán a las siguientes estipulaciones:

1.- Toda reducción se hará por acciones íntegras.

2.- Tan pronto como se decrete una disminución la resolución


deberá notificarse a cada accionista, concediéndole el derecho para
amortizar sus acciones en proporción a la reducción del capital
decretado, dicho derecho deberá ejercitarse dentro de los quince días
siguientes, contados a partir de la notificación. La notificación se hará
personalmente y de no ser esto posible mediante una sola publicación
en el periódico oficial del domicilio de la sociedad o en uno de los
periódicos de mayor circulación en la República.

3.- Si dentro del plazo arriba señalado se solicitare el reembolso


de un número de acciones igual al capital reducido se reembolsará a los
EL RÉGIMEN DE CAPITAL VARIABLE 153

accionistas que hubieren solicitado el reembolso en la fecha que al


efecto se hubiere fijado.

4.- Si las solicitudes de reembolso excedieren el capital


amortizable, el monto de la reducción se distribuirá para su amortización
entre los solicitantes, en proporción al número de acciones que cada
uno haya ofrecido para su amortización y se procederá al reembolso en
la fecha que para tal fin se hubiere determinado.

5.- Si las solicitudes hechas no completaran el número de


acciones que deban amortizarse, se reembolsarán las de los que
hubieren solicitado la amortización y se designarán por sorteo ante
Notario o Corredor Público el resto de las acciones que deban
amortizarse hasta completar el monto en que se haya acordado la
disminución del capital.

6.- En el caso de que la reducción se origine por la solicitud de


retiro de algún accionista, ésta surtirá efecto hasta el fin del ejercicio que
esté corriendo, siempre y cuando la solicitud se hubiere efectuado antes
del último trimestre de dicho ejercicio, y si dicha solicitud se hiciera
después, la reducción surtirá sus efectos solo hasta el fin del ejercicio
siguientes.

7.- Al reducirse el capital en la parte variable las acciones que se


amorticen se canjearán por acciones de Tesorería para conservase y
ponerse en circulación en futuros aumentos en los términos de los
incisos a) y b) de esta cláusula.
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