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Claudio Katz
La economía marxista, hoy
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colección CLAVES PARA COMPRENDER


LA ECONOMÍA Claudio Katz
director DIEGO GUERRERO

La economía marxista, hoy


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© Claudio Katz, 2009

© MAIA Ediciones, 2009


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diseño Estudio Joaquín Gallego


producción Guadalupe Gisbert

isbn 978-84-92724-xx-x
depósito legal m-xxxxx-2009

preimpresión Escarola Leczinska


impresión Lavel
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INTRODUCCIÓN

El libro que presentamos aborda varios debates teóricos


sobre el capitalismo contemporáneo desde un enfoque
marxista, en polémica con la ortodoxia neoliberal y la
heterodoxia keynesiana. Describe las visiones en juego,
resalta las miradas de autores relevantes y jerarquiza la
dimensión contemporánea de problemas de vieja data.
Las controversias dentro del propio ámbito marxista
ocupan un lugar preeminente en todos los capítulos.
El texto comienza con un retrato del campo de los
economistas e indaga la singularidad de los marxistas
frente a las corrientes predominantes, subrayando pun-
tos de contacto con los pensadores críticos. Evalúa las
distintas posturas dentro de una profesión dominada
por enfoques neoliberales, que glorifican el mercado y
legitiman la desigualdad social. Las contradicciones del
capitalismo y el comportamiento de las clases sociales
son estudiados, en oposición a las teorías que eluden la
problemática de la explotación.
El libro continúa con un análisis de la teoría del valor
como explicación general de la acumulación capitalista y
como ley de formación de los precios. Retoma los deba-
tes sobre la forma del valor y el fetichismo de la mercan-
cía y subraya la relevancia del trabajo como fundamento
del proceso económico. Describe el papel de la utilidad
como sustento objetivo del consumo, debatiendo su
conocida presentación como parámetro de la satisfac-
ción personal. También señala los límites que enfrenta la
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manipulación de los precios por parte del estado o los pretaciones estos procesos, contraponiendo visiones
monopolios bajo el capitalismo y resalta la importancia regulares y endógenas con enfoques que resaltan la gra-
del valor para entender la dinámica de las variables dis- vitación de detonantes extra-económicos, tecnológicos,
tributivas. institucionales o sociales. Esta reflexión conduce a eva-
El texto interpreta posteriormente los rasgos del pro- luar la dinámica contemporánea del capitalismo y a
ceso de trabajo, a partir de la teoría del control patronal. caracterizar ciertas singularidades del neoliberalismo.
Describe la continuidad del taylorismo en actividades Finalmente el libro aborda varias discusiones teóricas
precarizadas y su replanteo ante novedosas formas de sobre las finanzas y la moneda, a partir de las transfor-
segmentación laboral. Aquí polemiza con la presenta- maciones generadas por la desregulación, la globaliza-
ción neoclásica del trabajo como una elección voluntaria ción y la gestión bursátil de las firmas. Destaca los des-
y con la reivindicación heterodoxa de la multiplicidad de equilibrios creados en estos ámbitos y resalta la función
modelos laborales. También discute los problemas de de las finanzas, como instrumento de la ofensiva del
subjetividad, resistencia y consentimiento y analiza las capital sobre el trabajo. Discute, además, la teoría del
tendencias de la calificación, cuestionando la teoría del capital rentista, el significado del capital ficticio y el sen-
capital humano. En distintas partes subraya la centrali- tido de la hegemonía de los banqueros, en una reflexión
dad del trabajo, frente a las concepciones que proclaman polémica con las concepciones ortodoxas y heterodoxas
la progresiva extinción de esta actividad. del dinero
El libro se interna luego en el estudio de la tasa de Los seis capítulos fueron tomados de artículos escri-
ganancia, mediante una evaluación de la tendencia tos entre los años 2000 y 2002. Estos textos han reelabo-
decreciente de esa variable que postula la concepción rados en un libro, que busca contribuir a la actualización
marxista. Analiza la formulación inicial de ese principio del pensamiento marxista. Con esa finalidad se incluyen
y evalúa las críticas y defensas tradicionales que recibió distintas referencias políticas al proyecto socialista. Para
este planteo. También debate su significado como pro- construir otra sociedad es necesario conocer, interpretar
ceso determinante, necesario o previsible y postula rein- y cuestionar al capitalismo.
terpretar esta tendencia en un sentido fluctuante y de
largo plazo. Partiendo de este enfoque indaga las causas
que condujeron a la recuperación de la tasa de ganancia
en las últimas décadas.
Esta caracterización permite, a continuación, consi-
derar las teorías del ciclo y especialmente de las ondas
largas, que estudian los períodos de intenso crecimiento
y prolongado estancamiento. Analiza las distintas inter-
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Capítulo 1
EL CAMPO DE LOS ECONOMISTAS

En los últimos veinte años se registró un notorio aumen-


to de la influencia de los economistas. Esta incidencia
coincidió con el ascenso de la vertiente ortodoxa que
reivindica la asignación mercantil de los recursos y pro-
mueve políticas neoliberales.
La creciente gravitación de la ortodoxia se consumó
en desmedro de la heterodoxia, que objeta la supremacía
irrestricta del mercado, reconoce la existencia de conflic-
tos sociales y promueve significativas regulaciones del
estado para compatibilizar la rentabilidad con las necesi-
dades de la población.
El avance neoliberal también provocó un desplaza-
miento de los economistas críticos, que actúan en las
organizaciones populares y de los marxistas, que impug-
nan el capitalismo. Esta última corriente no sólo cues-
tiona el régimen vigente, sino que propone erigir una
sociedad emancipada de la ganancia, la competencia y la
explotación.

EL PERFIL DE LA ORTODOXIA

La masiva incorporación de los economistas al empleo


público a partir de la posguerra potenció su presencia en
la esfera estatal. Este grupo profesional se especializó en
el manejo de las estadísticas, la gestión de las empresas
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públicas y el control de los engranajes monetarios e PERSONAL DE ATROPELLOS


impositivos. Posteriormente acrecentó su influencia en
el mundo académico y a mitad de los 70 ya constituía el Los economistas ortodoxos han gozado del favor de las
principal sector con cargos relevantes en el estado norte- clases dominantes por su aptitud para implementar la
americano. ofensiva del capital contra el trabajo. Asumieron rápida-
Esta incidencia se extendió a escala global en los años mente la conducción de medidas tendientes al desman-
90, con el ascenso de varios economistas a la jefatura de telamiento de las conquistas sociales y no dudaron en
gobiernos en múltiples países (Grecia, Turquía, Irlanda, instrumentar políticas descaradamente favorables a los
Holanda, Taiwán, India). En América Latina y en el Este acaudalados.
Europeo llegaron incluso a conformar un segmento pre- Esta convergencia plena con el establishment obede-
ponderante entre presidentes y ministros. Todos los ció a la funcionalidad que presentan los argumentos de la
exponentes de esta irrupción pertenecieron a la vertiente ortodoxia para agredir sindicatos, recortar el gasto social
ortodoxa de la economía. y promover el desempleo. Ese libreto incluye todas las
Esta primacía fue facilitada la preeminencia de ese justificaciones requeridas para liquidar empresas públi-
sector en los organismos financieros internacionales. El cas, destruir convenios laborales y vaciar los sistemas de
FMI y el Banco Mundial se constituyeron en una refe- previsión social. La concepción ortodoxa es una usina de
rencia laboral, que definió durante décadas los patrones ideas para descalificar las demandas sociales y publicitar
de consagración internacional de toda la profesión. el carácter inevitable de cualquier ajuste. Los principios
Entrenaron a sucesivas camadas de economistas que de escasez son particularmente utilizados, para explicar
accedieron a la cúspide del poder, en incontables países. la imposibilidad de satisfacer los reclamos populares.
Este proceso fue a su vez facilitado por la generaliza- Este servicio a los capitalistas ha sido disfrazado con
ción de ciertas técnicas y prácticas comunes a la activi- la exhibición de un saber, que se considera indispensable
dad. El lenguaje matemático y el uso de modelos abstrac- para el manejo de la economía contemporánea. Los orto-
tos reforzaron un código excluyente de comunicación, doxos identifican sus teorías con la racionalidad, la admi-
que acentúo el perfil diferenciado que adoptaron los eco- nistración de la incertidumbre y el control de las crisis.
nomistas. Esta uniformidad afianzó también el predomi- Reivindican su capacidad para gestionar los mercados y
nio estadounidense. Los catedráticos de este origen han anticiparse a los giros de la oferta o la demanda. Pero
prevalecido en la obtención del premio Nobel y en el nunca han corroborado esta jactancia con resultados
porcentaje de autores con reconocimiento internacional.
El inglés se transformó en el idioma natural de una pro-
1 Esta evolución es retratada entre otros por Coats A.W, 1996, Loureiro
fesión, que reemplazó el viejo abordaje humanista por la Maria Rita, 1996, Montecinos Verónica, Markoff John, 1994, Frey
formalización de todos los problemas 1. Bruno, Eichenberger Reiner, 1993.
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prácticos y tampoco han demostrado el carácter irrem- plazar a otras profesiones de los cargos apetecidos y tra-
plazable de sus conocimientos. Muchos expertos en dicionalmente conectadas con las especificidades locales.
administración han realizado, por ejemplo, el mismo La generalizada creencia en la aptitud de los econo-
tipo de tareas que supuestamente monopolizan los espe- mistas para dirigir cualquier destino nacional se asentó
cialistas del neoliberalismo. en el clima de furia competitiva, mercantilización de la
El aura de sabiduría que rodea a la ortodoxia fue vida social y endiosamiento de la ganancia que dominó
incentivada por los medios de comunicación, que con- en las últimas décadas.
virtieron al economista en un profeta de lo que sucederá. Bajo el comando ortodoxo todo el campo de los eco-
En los hechos estos personajes acumularon un récord de nomistas afianzó su dependencia del poder empresario y
fallidos, ya que su capacidad para comprender los proce- perdió autonomía frente a las necesidades inmediatas de
sos productivos, financieros o comerciales es muy limi- las clases dominantes. Se consolidó un ámbito cerrado,
tada. Han sido adiestrados para evaluar variables fiscales que no discute el reinado del mercado, ni las ventajas de
o monetarias de corto plazo o para estimar las políticas la competencia
adecuadas para cada fase del ciclo. Pueden acertar o fra- Esta estructura reforzó, a su vez, todos los filtros
casar en esa intervención, pero son totalmente incapaces requeridos para garantizar la gestión capitalista del
de formular diagnósticos de largo plazo. estado, mediante la exclusión de los indisciplinados (o el
Muchos economistas neoliberales sustituyeron a los bloqueo de su ascenso a los niveles de decisión). Los
políticos de carrera en el manejo de altos cargos de la ortodoxos han preparado y seleccionado en las últimas
administración estatal. Este reemplazo recreó el ideal de décadas el personal que necesita el sistema para asegurar
tecnocracia, que a principios del siglo XX era acaparado su reproducción2.
por los ingenieros, presuntamente más fieles a la ciencia
que a la política. Los economistas también desplazaron a
muchos abogados de la gestión pública y aspiraron a NATURALISMO MECANISCISTA
ocupar el lugar dominante que tuvo el clero durante la
formación del estado moderno. Los economistas neoclásicos han exportado sus crite-
Este protagonismo se explica, en parte, por su perte- rios analíticos de maximización al pensamiento jurídico
nencia a una elite cosmopolita mundial, que trabaja en y político, a la teoría de la comunicación y a la sociolo-
empresas transnacionales y organismos multilaterales. gía laboral. Esta colonización contribuyó a reforzar su
La crema de los economistas ortodoxos integra el perso- autoridad.
nal globalizado que vive en un micro-mundo de bienes-
tar, desplazándose de un país a otro. Esta actividad los 2 Utilizamos la noción de campo en el sentido de Bourdieu, Pierre,
familiarizó con los negocios globales y les permitió des- 1976, Lebaron Fréderic, 2000.
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Pero los instrumentos que expandieron a tantas áreas espontánea hacia el equilibrio general, que impide inves-
de la teoría social, constituyen en realidad simples moda- tigar cualquier suceso de la realidad. Adoptan un punto
lidades de evaluación. Permiten esquematizar procedi- de partida particularmente inútil, para indagar un sis-
mientos de selección de la alternativa más conveniente tema tan inestable como es el capitalismo. La forma de
entre un conjunto de opciones. El manejo de estas herra- soslayar este obstáculo es la construcción de modelos
mientas no es de ninguna manera el objeto de la econo- sostenidos en sucesivas premisas («supongamos que...
mía, que debería estudiar el funcionamiento y las contra- supongamos que...») y la búsqueda de respuestas fanta-
dicciones de los distintos sistemas económico-sociales. siosas para problemas imaginarios.
Al circunscribir todos los análisis a ejercicios de opti- Con sus criterios de optimización los walrasianos
mización, los ortodoxos se entrenaron en la elección de estiman que los participantes del mercado están dotados
alternativas de inversión, ahorro o consumo. Saben inda- de facultades supra-humanas. Son agentes que conocen
gar «qué ocurre con x cuándo algo sucede con y», pero siempre sus preferencias, cuentan con plena información
no pueden identificar ninguna regularidad o desequili- y se manejan con total certidumbre de lo que sucederá
brio significativo del capitalismo. en el futuro (o su equivalente en probabilidades).
Con su énfasis en estudiar relaciones funciona- Este requisito conduce a incontables incoherencias
les –dentro de ciertas restricciones– han propiciado la lógicas (por ejemplo, partir de preferencias independien-
asimilación de la economía con las ciencias naturales. tes del contexto) y a variadas paradojas, que la ortodoxia
Esta asociación reforzó la aureola de rigor que rodea a intenta resolver introduciendo una excepción tras otra
esta disciplina, en comparación con las restantes ciencias (segundo mejor, externalidades, rendimientos crecientes,
sociales. Este privilegio se afianzó aún más con el reinado etc). Pero ninguna de estas correcciones puede enmen-
de la formalización y el abuso de sofisticados modelos dar los problemas de una teoría, que concibe a los sujetos
matemáticos para encarar cualquier reflexión. como robots auto-programados en una trayectoria hacia
Por ese camino la teoría económica se desconectó del el equilibrio. El hábito de dictaminar «si el modelo es o
estudio de procesos sociales, que difieren de la investiga- no consistente» conduce a olvidar el sentido de lo que se
ción en las ciencias duras por la ausencia de distancia está evaluando.
cualitativa entre el sujeto y el objeto de análisis. El econo- Los neoclásicos presumen conocer la ingeniería del
mista –al igual que el sociólogo, o el historiador– se sistema económico y se atribuyen la capacidad para con-
encuentra directamente involucrado con las conclusio- trolar su marcha, reemplazar piezas defectuosas y decidir
nes y recomendaciones que surgen de sus diagnósticos. la conveniencia de uno u otro ajuste. Para subrayar el
Los ortodoxos desconocen este condicionamiento y carácter inexorable de cierta política suelen recurrir a las
defienden una postura naturalista heredada de Walras, comparaciones con la naturaleza. Proclaman que ignorar
Arrow y Debreu. Razonan imaginando una tendencia una restricción del mercado equivale a evadir la ley de la
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gravedad (como el «desempleo natural»). También de estas dificultades la necesidad de regular de los mer-
enuncian principios fatalistas («si baja el desempleo sube cados. Al contrario, propone liberar el juego de la oferta
la inflación», «si suben los salarios cae la productivi- y la demanda de cualquier interferencia, subrayando el
dad»), que obviamente apuntan a justificar la domina- carácter natural del orden mercantil y el efecto positivo
ción de los capitalistas3. del darwinismo social.
Pero con estos criterios simplemente oculta que el
mercado no es una institución atemporal. Opera como
FUNDAMENTOS NEOLIBERALES instrumento del capitalismo para la explotación del tra-
bajo asalariado. Todas las imágenes idílicas del mercado
La ortodoxia también se apoya en los conceptos neolibe- han sido periódicamente demolidas por los desajustes
rales que desenvolvió la vertiente austriaca de la econo- cíclicos que caracterizan al capitalismo, en todos los
mía neoclásica. Esta corriente surgió a fines del siglo XIX terrenos de la producción y el consumo, la acumulación
con Menger y Bohm Bawerk y se afianzó entre los años y el ahorro o la ganancia esperada y obtenida.
30 y 50 con Hayek y Von Mises. Postuló una fanática La competencia compulsiva que predomina bajo este
impugnación del socialismo y una crítica frontal al sistema no facilita de ninguna manera el progreso colec-
estado de bienestar keynesiano. Esta prédica tuvo escasa tivo. Al contrario, desemboca en traumáticas situaciones
repercusión hasta el resurgimiento neoliberal de las últi- de sobreproducción y derroche social. El patrón de la
mas dos décadas rentabilidad que regula al capitalismo provoca desem-
Sus voceros favorecen explícitamente la ampliación pleo, pobreza y explotación. Obliga a los asalariados a
de las desigualdades sociales, la subordinación de la vender su fuerza de trabajo y a convertir sus conoci-
democracia a la propiedad y el reforzamiento de la supre- mientos en mercancías, que enriquecen a las minorías
macía irrestricta del mercado. Revindican modalidades privilegiadas.
extremas de competencia, argumentando que aleccionan Esta realidad es encubierta con las supersticiones que
al consumidor y alientan la innovación del empresario. rodean al imaginario de la «mano invisible». Con una
A diferencia de la vertiente walrasiana, la escuela aus- literatura que bordea el ridículo se extiende a todos los
triaca reconoce el carácter incierto de la inversión, la individuos la figura de un «agente», construido en torno
imperfección de la racionalidad individual y la fragilidad a la conducta del empresario. De esta extrapolación sur-
de las preferencias de los consumidores. Pero no deduce gen todas las fábulas de obreros eligiendo puestos de tra-
bajo. La equiparación de todos los «agentes» en un sis-
tema asentado en la desigualdad social es tan absurda,
3 Un análisis de estas incoherencias presentan: Fine, Ben, 1997, Guillen
como la exaltación de la «soberanía del consumidor»
Romo Héctor, 1997 (cap 1, 2, 3). como determinante de la demanda. Los neoclásicos ni
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siquiera registran, que el dilema de ahorrar o invertir es CIUDADANOS Y CIENTISTAS SOCIALES


una completamente abstracto para quiénes carecen de
ingresos significativos. La heterodoxia rechaza la teología neoliberal, reconoce
La ortodoxia generaliza conclusiones a partir de un la existencia de conflictos sociales y propone armonizar-
arbitrario modelo de acciones individuales, que proyecta los a través de un consenso institucional. Busca conciliar
a todos los actores económicos. Convierte en un dato distintas alternativas económicas y estima que la socie-
colectivo lo que presume aceptable para una persona. Por dad puede seleccionarlas a través del voto. Atribuye a
esa vía ignora el condicionamiento social que caracteriza este mecanismo político una gran capacidad para con-
cualquier elección bajo el capitalismo. Pero estos concep- trabalancear el poder de los acaudalados. En oposición a
tos persiguen un propósito definido: reforzar la ideología la defensa ortodoxa del agente y del mercado reivindica
que necesita la clase dominante para agredir a los traba- el compromiso con la ciudadanía y el estado. Rechaza el
jadores. Con ese objetivo se difunden creencias que natu- mito de la neutralidad profesional y acepta que los eco-
ralizan el desempleo, universalizan la lógica del mercado nomistas están involucrados con los intereses de los dis-
y glorifican el egoísmo individualista, a partir de una tintos grupos sociales4.
mitología de la conducta del consumidor o el accionista. Pero este planteo no registra la división de la socie-
La ortodoxia neoclásica ha inspirado la exigencia dad en clases antagónicas y la concentración del poder
monetarista de recortar la emisión, cuándo contribuye a en manos de los capitalistas. Aunque el economista
reforzar la disciplina social. Alienta medidas impositivas pueda difundir los costos y beneficios de cada alternativa
de carácter regresivo y difundió la actitud reverencial en juego, los márgenes de elección de las mayorías per-
hacia los mercados, que propone la teoría de la «antici- manecen invariablemente acotados. La propiedad pri-
pación racional». Esta visión recomienda beneficiar acti- vada de los medios de producción pone límites muy
vamente a los capitalistas, atribuyendo a este grupo estrictos a cualquier decisión popular, que afecte los
poderes imbatibles para neutralizar cualquier medida intereses de las grandes empresas.
adversa a sus intereses. Con ese presupuesto se pro- Con un criterio institucional los heterodoxos recha-
mueve satisfacer en forma inmediata cualquier pedido zan acertadamente la fantasía neoclásica de un individuo
de los acaudalados. soberano, que optimiza alternativas. Pero recaen en una
Los economistas neoliberales ignoran los desequili- ilusión equivalente, al suponer que la ciudadanía decide
brios que genera la competencia y atribuyen cualquier libremente el rumbo de los procesos económicos a través
perturbación del capitalismo a causas externas a este sis-
tema. Con esta mirada han intentado bloquear en el
ámbito académico, todas las líneas de investigación con- 4 Estos enfoques son analizados por Samuels, Warren, 1995, Ingham
flictivas con los intereses de las clases dominantes. Geoffrey, 1996, Heilbroner Robert, Milberg William, 1998.
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del voto. Olvidan que la «opinión de los mercados» (es ESCUELAS Y PROBLEMAS
decir, las grandes corporaciones) determina en los
hechos ese curso de la producción y la finanzas. La heterodoxia reúne a diferentes corrientes que reivin-
La heterodoxia también objeta el status privilegiado dican la determinación institucional de la economía, la
de la economía frente a otras ciencias sociales. Cuestiona existencia de imperfecciones del mercado y la centrali-
especialmente el abismo que han introducido los neoclá- dad de la incertidumbre. Presenta a las instituciones
sicos con esas disciplinas y busca reconstituir un campo como creaciones histórico-sociales que han precedido a
colectivo de cientistas sociales. Pero el logro de este obje- los mercados y resalta la existencia de una gran variedad
tivo requiere comprender que la economía se encuentra de agentes. Esta concepción ha nutrido el estudio
bajo custodia permanente de la burguesía, que utiliza schumpeteriano de la innovación, el análisis regulacio-
esta área para reforzar su dominio sobre la sociedad y el nista de los modelos de trabajo y la analogía evolucio-
estado. nista del cambio económico con los procesos de selec-
Los heterodoxos ignoran este condicionamiento y no ción natural5.
registran la influencia que tienen las distintas cosmovi- Cada una de estas corrientes ha contribuido a escla-
siones ideológicas y puntos de vista de clase, en las mira- recer aspectos del funcionamiento contemporáneo del
das que adopta cada grupo de economistas. Como no capitalismo (transformaciones tecnológicas, volatilidad
perciben la función estratégica que cumple esta actividad del capital financiero, comportamiento de las firmas,
en la dominación capitalista, tampoco logran registrar modalidad del proceso laboral, metodología de la econo-
las serias limitaciones que enfrenta este campo para des- mía). Pero ninguna analiza este régimen social como un
envolver la investigación genuina. sistema históricamente transitorio, sujeto a contradiccio-
Marx subrayó estos condicionamientos en su con- nes que socavan su continuidad.
traste entre economía política y economía vulgar. Esta- La heterodoxia generalmente retrata las modalidades
bleció una distinción cualitativa entre Ricardo y Say, que productivas vigentes en cada país (o período histórico),
podría extenderse a Keynes, Schumpeter o Sraffa frente pero no interpreta adecuadamente cómo se genera y dis-
Milton Friedman, Samuelson o Lucas. Este corte no es tribuye el beneficio. Contextualiza la investigación, pero
cronológico, sino conceptual. La división entre intérpre- omite el problema de la explotación que es el rasgo cen-
tes rigurosos y observadores superficiales del capita- tral del capitalismo. Alude permanentemente al marco
lismo se ha replanteado una y otra vez. Pero un grave político, las tradiciones culturales o las condiciones téc-
problema de la heterodoxia actual es justamente la
escasa gravitación de los continuadores de la vertiente
científica. 5 Varios aspectos de esta escuela son tratados por Barceló Alfons, 1992,
Bunge, Mario, 1982, Sapir Jacques, 2000.
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nicas de los acontecimientos económicos, pero nunca detallar cómo las firmas desenvuelven sus intercambios
habla de la plusvalía extraída a los trabajadores. con el medio ambiente (evolucionistas), cómo los
Esta omisión le impide discriminar entre los fenóme- empresarios modifican sus prioridades de ahorro e
nos decisivos y secundarios del proceso de valorización. inversión (keynesianos) o cómo las instituciones se adap-
Ignora, por ejemplo, que los derechos de propiedad son tan a las condiciones de productividad en la acumulación
más estratégicos que la regulación de la competencia para intensiva (regulación).
la reproducción del capital. Olvida que el control del pro- Ciertamente la heterodoxia retoma el abordaje de la
ceso de trabajo es más vital que las reglas impositivas, economía política y busca complementar reflexiones
para asegurar la continuidad de la acumulación. Tampoco analíticas con estudios históricos. Reconoce que en la
distingue los procesos necesarios (explotación) de los investigación económica no es posible aislar los fenóme-
contingentes (monopolio) y los fenómenos determinantes nos para su observación, ni recurrir a la experimentación
(procesos productivos) de los determinados (sucesos en gran escala. Pero este intento de reintegrar la econo-
financieros), para el proceso de reproducción del capital. mía a las ciencias sociales, no alcanza para lograr una
Cada vertiente heterodoxa enfatiza alguna peculiari- comprensión integral del capitalismo. Con la formula-
dad del capitalismo, pero todas evitan investigar la fuente ción de leyes sociales, la enunciación de principios sisté-
del beneficio. Estudian las instituciones, pero no su micos o la descripción de mecanismos de evolución, no
carácter de clase. Analizan la distribución del ingreso, se esclarecen las leyes del capital.
pero no la apropiación del trabajo excedente. Investigan
el beneficio, pero no su fundamento en la explotación.
La heterodoxia asigna un papel protagónico a diver- CRÍTICOS Y MARXISTAS
sos agentes colectivos (clases, comunidades, asociaciones,
actores), pero desconoce que la acumulación no emerge Los críticos agrupan a todos los economistas que impug-
espontáneamente de cualquier tipo de agregaciones nan los mitos neoclásicos, denuncian los atropellos
humanas. Ignora que las clases dominantes y dominadas empresarios y desenmascaran la realidad del capitalismo.
cumplen un rol estratégico en los procesos de trabajo y Esta vertiente agrupa a los adversarios frontales de la
valorización. Al establecer una indiscriminada variedad ortodoxia y a muchos opositores de la ilusoria concilia-
de configuraciones sociales, equipara todos los conflictos ción que pregona el institucionalismo.
y naturaliza las relaciones capitalistas. Por eso diluye el Los críticos son concientes que el economista no
rasgo central del sistema, que es la apropiación patronal puede situarse por encima de los antagonismos sociales.
del valor excedente creado por los asalariados. Debe ubicar su acción en el bando de los oprimidos o de
Los modelos heterodoxos no explican las causas, ten- los opresores. Este reconocimiento de los intereses socia-
dencias y sentidos del desarrollo capitalista. Se limitan a les en juego, los induce a descartar la actitud del observa-
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26 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 1. EL CAMPO DE LOS ECONOMISTAS 27

dor neutral. Por esa razón participan activamente en Posteriormente comenzó un entrecruzamiento con
todos los ámbitos pluralistas que permiten cuestionar el la vida académica que generó otras combinaciones de
statu quo. militancia, labor intelectual independiente e inserción
Los antecedentes de esta corriente pueden rastrearse universitaria. Algunos autores mixturaron estas tres acti-
en los socialistas ricardianos, que en el siglo XIX erigían vidades (Mandel, Sweezy, Dobb) y otros optaron por
sindicatos y denunciaban la explotación. Otro prece- actuar en un ámbito específico (Grossman, Rosdolsky,
dente son los socialistas utópicos, que imaginaban siste- Mattick, Braverman). Esta variedad de caminos ha per-
mas de organización social superadores del capitalismo. durado hasta la actualidad7.
Durante la segunda mitad del siglo pasado, la vertiente La aceptación de la economía marxista sufrió un
crítica fue alimentada por el keynesianismo radical y por severo golpe con el derrumbe del denominado «socia-
las corrientes que propiciaron redistribuir en forma pro- lismo real». La gran expectativa que despertaba esta
gresiva el ingreso. Los radicals norteamericanos y la corriente en los años 70 se transformó en un rechazo
izquierda regulacionista francesa retomaron esta tradi- frontal, que incluyó la resurrección de actitudes mac-
ción en las últimas décadas6. cartistas.
Los marxistas constituyen el sector más estructurado Pero esa etapa reactiva tiende a disiparse y el estudio
y consecuente de la economía crítica. Se ubican explíci- de Marx recobra relevancia. La ruptura con el pensa-
tamente en el campo de los asalariados, orientan su tra- miento dogmático que caracterizó al marxismo oficial de
bajo intelectual hacia los problemas de la clase trabaja- los «ex países socialistas» y la creciente inclinación de
dora y defienden un proyecto socialista. Promueven no esta escuela a reflexionar sobre su propio objeto teórico
sólo la defensa o recuperación de las conquistas sociales, contribuyen a esta revitalización.
sino también la construcción de una sociedad liberada de
la explotación y la desigualdad.
Los marxistas recrean una actitud de confluencia de SINGULARIDADES TEÓRICAS
la elaboración teórica con la práctica militante. La fusión
de intelectual, economista y político socialista –que Muchos economistas críticos han intentado combinar
inauguró Marx– fue seguida en la primera mitad del nociones de marxismo y heterodoxia radical. Han recu-
siglo XX por muchos pensadores, que desarrollaron su rrido a esta mixtura para indagar las etapas del capita-
actividad en las organizaciones de izquierda (Luxem- lismo con enfoques sistémicos, que jerarquizan la gravi-
burg, Bujarin, Hilferding, Rubín, Preobrazhensky). tación de la dinámica reproductiva del capital.

6 Ver Guerrero Diego, 1997. 7 Ver: Howard, M.C., King J.E, 1992, Vol II.
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28 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 1. EL CAMPO DE LOS ECONOMISTAS 29

Pero este ensamble no toma en cuenta que el mar- Todos los economistas críticos cuestionan el orden
xismo propone un abordaje de la economía, distinto y existente y batallan a favor de las reivindicaciones popu-
superador de la heterodoxia. Pretende esclarecer el ori- lares. Pero los marxistas acompañan esta acción con un
gen, las contradicciones y la evolución histórica del capi- análisis del modo de producción vigente y una caracteri-
talismo. Busca explicar las diferencias de este sistema zación del antagonismo que opone al capital con el tra-
con otros modos de producción, analiza leyes sociales bajo. Captar la centralidad de este conflicto es vital para
como una conjunción de tendencias y contra-tenden- comprender la dinámica del capitalismo.
cias, que se desenvuelve en ciertas condiciones de la La atención a la confrontación clasista permite un
lucha de clases. Con este enfoque pretende descubrir enfoque radicalmente distinto, a la descripción hetero-
fundamentos del proceso económico, que no pueden doxa de grupos favorecidos o afectados por el impacto
captarse con ningún estudio centrado en la plasticidad o de las variables económicas. La óptica marxista no se
rigidez de las instituciones. limita al retrato del conflicto social. Remarca el protago-
La investigación de las leyes del capital parte de una nismo de las clases oprimidas y explica por qué razón
caracterización objetiva del valor. Esta visión atribuye al este sector representa el único sujeto capacitado para
trabajo socialmente necesario para la producción de las erradicar el capitalismo.
mercancías, un papel determinante en la formación de El marxismo no forma parte de la heterodoxia. Com-
los precios y la ganancia. Estudia el proceso de acumula- parte preocupaciones y asimila sus aportes de esta
ción, indaga la extracción de plusvalía y retrata su con- corriente, pero polemiza con sus fundamentos y conclu-
versión en capital. Interpreta el beneficio como un resul- siones. Las teorías clásicas del imperialismo (Lenin), del
tado de este proceso y analiza el nivel del salario como capital financiero (Hilferding) o de las crisis de realiza-
valor de la fuerza de trabajo, asignando particular rele- ción (Luxemburg) adoptaron, por ejemplo, nociones cla-
vancia a los efectos de la confrontación clasista. ves de autores prekeynesianos (Hobson). Pero reinter-
El marxismo destaca que esta lógica objetiva de la pretaron estas ideas y elaboraron conceptos novedosos y
reproducción –basada en la competencia por el lucro– singulares.
conduce a crisis periódicas y situaciones de irracionali- Esta absorción, crítica y superación del pensamiento
dad general. Observa cómo el proceso de acumulación heterodoxo ha estado presente en todas las reflexiones de
genera desequilibrios sistemáticos y desconexiones cre- la economía marxista durante el siglo XX. Un recorrido
cientes entre el beneficio y las necesidades sociales. El por varios temas cruciales confirma esta diferenciación.
marxismo atribuye la crisis al funcionamiento intrínseca-
mente contradictorio del capitalismo y no a episodios
naturales, impericias gerenciales o desaciertos guberna-
mentales.
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Capítulo 2
VALOR Y PRECIO

Una importante controversia del marxismo con la orto-


doxia y la heterodoxia gira en torno a teoría del valor.
Esta concepción contempla tres aspectos que han susci-
tado intensas polémicas: la explotación, la formación de
los precios y la dinámica del capitalismo.

CENTRALIDAD DE LA EXPLOTACIÓN

La teoría del valor surgió en el siglo XVIII para explicar


el comportamiento de los precios, cuándo la expansión
del mercado desplazó al anacrónico sistema de regula-
ciones medievales. Bajo el impacto creado por la nueva
producción industrial, la economía política clásica atri-
buyó la variación de los precios a la cantidad de trabajo
incorporado en las mercancías. Con este criterio buscó
establecer formas de cálculo de las principales variables
económicas.
Marx tomó en cuenta esta visión, pero entendió que
para dilucidar el comportamiento de los precios resul-
taba necesario esclarecer primero el rasgo central del
capitalismo: la explotación del trabajo asalariado. Por eso
investigó cómo los patrones expropian una parte del
valor creado por los trabajadores durante la jornada
laboral. Señaló que esa apropiación deriva de la genera-
ción de un valor excedente por parte de los trabajadores,
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32 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 33

que supera el requerido para su propia reproducción. bajo abstracto –generado por los asalariados y unifor-
Destacó que ese excedente es confiscado por los capita- mado en el proceso de intercambio– conforma un sus-
listas y analizó cómo se redistribuye su usufructo, a tra- trato del valor específico del capitalismo. Señaló que este
vés de distintas modalidades del beneficio. cimiento no se identifica con el gasto fisiológico laboral
El autor de «El Capital» aclaró que esta confiscación de cualquier sociedad o con el trabajo concreto de cierta
no constituye un engaño o una estafa circunstancial. Es actividad. A diferencia de Ricardo indagó esta dimensión
un producto de la propiedad privada de los medios de cualitativa, antes de buscar formas de medición del valor.
producción, que otorga a los dueños de las fábricas un Al enfatizar esta gravitación de la explotación Marx
derecho de apropiación de los frutos del trabajo ajeno. rechazó la naturalización de la desigualdad social que
Los patrones pueden contratar o despedir a los trabaja- predominó entre los economistas clásicos. Describió
dores que carecen de medios de subsistencia propios y cómo el intercambio de las mercancías, la circulación del
están obligados a vender su fuerza de trabajo. De esta dinero y la acumulación del capital tienden a borrar las
disparidad surge la plusvalía que apropian y acumulan huellas de la dominación que ejercen los capitalistas
los capitalistas. sobre el conjunto de la sociedad. Postuló una teoría del
Marx desarrolló esta concepción reconociendo el valor como crítica frontal a este ocultamiento de las rela-
fundamento del valor en el trabajo, que postularon sus ciones sociales, señalando que la supremacía de los
antecesores clásicos y rechazaban los economistas de su explotadores se asienta en la apropiación de una parte
época. En un período de luchas sociales y gestación de del valor generado por los explotados. Destacó que la
sindicatos, esa gravitación del trabajo en el proceso eco- valorización del capital se basa en esa expropiación y no
nómico era cuestionada por sus implicancias revulsivas. en cualidades mágicas de las mercancías o el dinero para
Una teoría centrada en el trabajo –que asignaba a los generar riqueza y poder.
asalariados un papel determinante en la generación de la Marx completó su análisis de la sustancia de valor
riqueza– abría serios interrogantes sobre el origen del con una investigación de la forma de valor. Explicó que
beneficio la mercancía y el dinero constituyen dos modalidades de
El pensador alemán asimiló las enseñanzas de los un mismo proceso de intercambio, tendientes a permitir
socialistas ricardianos, que no evadían las consecuencias que el trabajo abstracto contenido en todos los bienes
políticas radicales de la teoría del valor-trabajo y polemizó pueda valuarse por medio de un equivalente general.
con todos los autores que sustituyeron esa concepción En la caracterización de este proceso señaló que las
por alguna interpretación del salario y la ganancia, como mercancías adquiridas por su valor de uso son vendidas
«retribución natural» a los trabajadores y empresarios. por su valor de cambio, para que en el ámbito de la cir-
Marx desarrolló su teoría del valor en estrecho con- culación pueda realizarse el valor ya incorporado a los
tacto con el concepto de explotación. Postuló que el tra- bienes en la esfera de la producción. Con este mismo
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34 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 35

razonamiento indagó posteriormente el desdoblamiento El autor de «El Capital» tomó en cuenta cómo las
del capital en modalidades mercantiles, monetarias y dificultades para encontrar esa correspondencia habían
productivas, que modifican las formas de plusvalía (inte- inducido a Smith a sustituir la teoría del valor por una
rés, ganancia, renta), para permitir su distribución entre explicación de los precios, a partir de los distintos costos
distintos segmentos de las clases dominantes. (trabajo, capital, financiamiento, insumos). Por ese
Esta interpretación del capitalismo a partir de la camino quedaban desechados los fundamentos produc-
explotación de los asalariados es el fundamento de la tivos del problema, a favor de una interpretación mera-
teoría marxista del valor. En este aspecto central difiere mente distributiva de los precios. Ricardo había inten-
de la concepción postulada por Smith y Ricardo y se dis- tado preservar el valor, pero al chocar con la evidencias
tingue de todas las visiones que ignoran o diluyen el ori- de bienes con alto contenido de trabajo y bajos precios (y
gen del beneficio en la plusvalía1. viceversa), comenzó a enunciar excepciones y concluyó
definiendo variables auto-reguladas e independientes de
los precios.
FORMACIÓN DE LOS PRECIOS Marx se mantuvo fiel a la interpretación de los pre-
cios por su valor, mediante una distinción analítica de la
Marx postuló que el tiempo de trabajo socialmente nece- teoría en diferentes niveles. Distinguió un plano abs-
sario para la producción de las mercancías determina el tracto de investigación en términos de valor –generación
valor de todos los productos. Señaló que este parámetro de la plusvalía y valorización del capital de todos los
define los precios de los bienes de manera general, a tra- empresarios– y otro más concreto en base a los precios,
vés de una coincidencia del total de los precios y los valo- para describir cómo las relaciones de competencia zan-
res. No planteó, en cambio, la existencia de una relación jan la distribución de la plusvalía.
directa entre el precio de cada producto y la magnitud En la primera instancia, el valor de cambio de las
del trabajo que contiene. mercancías expresa directamente el tiempo de trabajo
Al subrayar sólo la igualdad de equivalencias globales socialmente necesario para su producción y se supone
(la suma de los precios no puede superar, ni ser inferior que los precios giran en torno a esa magnitud. En el
al total de los valores), Marx tomó distancia de la econo- segundo plano, el valor de cambio (ahora denominado
mía clásica. Rechazó la búsqueda de una relación de pro- precio de producción) expresa la cantidad de trabajo
porcionalidad directa entre los precios y la cantidad de requerido para permitir la continuidad de la acumula-
trabajo incorporado en cada mercancía. ción en cada rama. Los capitalistas son remunerados en
proporción a la inversión realizada y ya no, en relación al
1 Ver: Rubin Isaac, 1985, Salama Pierre, Tran Hai Hac, 1992, (cap 1 y 3),
trabajo incorporado en las mercancías. Los precios fina-
Itoh Makoto 1987, (cap 1,2), Mohun Simon, 1994. les (de mercado) oscilan en torno a esos precios de pro-
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36 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 37

ducción y queda definitivamente rota la proporcionali- car cómo los precios dependen del valor, a través de un
dad entre el precio y la magnitud del trabajo incorporado proceso de redistribución general de la plusvalía.
a cada mercancía. En este esquema las variaciones de los precios depen-
Esta fractura entre valores y precios de producción es den estructuralmente del tiempo del tiempo de trabajo
consecuencia, a su vez, de un proceso que homogeniza necesario para la producción de las mercancías. Pero
toda la dinámica de la valorización en torno a la ganancia como estas condiciones se modifican significativamente
media. Esta igualación se consuma a través de la movili- en cada época y circunstancias de la acumulación, dos
dad del capital, que unifica en un circuito común a todos variables interactúan significativamente en la fijación de
los sectores que operan con diferentes tasas de explota- los precios de cada rama: la productividad y las necesida-
ción, desiguales proporciones de mano de obra y maqui- des sociales.
naria y gran diversidad de tiempos de maduración de la El primer indicador incide en la determinación del
inversión. Esta equiparación es indispensable para el fun- tipo de empresas que predominan en la oferta de cada
cionamiento de un sistema, que obliga a todos los capita- sector (alta, media o baja productividad) y el segundo
listas a competir por la obtención de tasas de ganancias define el marco de requerimientos de la demanda, en
superiores a sus rivales. que se desenvuelve esa provisión de bienes. Si la necesi-
Para Marx la ley del valor funciona, por lo tanto, a dades sociales de una rama están aumentando (por
través de redistribuciones constantes de la plusvalía, que ejemplo, calzado deportivo) habrá lugar para empresas
fracturan los precios de los valores. Estos desvíos eran de menor y mayor productividad, mientras que en el
desconocidos por la economía política clásica y fueron caso inverso (por ejemplo, sombreros) tenderán sólo a
deducidos por el autor del «El Capital» de su teoría de la subsistir las más eficientes2.
explotación. Implican que el valor determina los precios Marx estimó que el cruce de estos dos procesos
por el sendero indirecto de reubicaciones generales de la genera los premios y castigos que impone el mercado, a
plusvalía. las empresas que economizan o derrochan trabajo social.
Marx desarrolló esta explicación utilizando una Los cambios de los precios sintetizan este funciona-
variedad de categorías y razonamientos que desenvolvió miento del capitalismo. Mediante ajustes corrientes y
a nivel abstracto (valor individual, valor social), interme- grandes convulsiones inflacionarias o deflacionarias se
dio (precios de producción) y concreto (precios de mer- consuman periódicas adaptaciones del sistema, a los
cado, precio de monopolio). Introdujo estas diferencias nuevos promedios del tiempo de trabajo socialmente
con fines analíticos y no como instancias empíricas necesario para la producción de las mercancías. Con
inmediatas, puesto que en el proceso observable de la
acumulación sólo existen los precios de mercado o de 2 Ver: Rosdolsky, Román, 1979, (cap 3 y 9) Mandel, Ernest, 1985, Car-
monopolio. Las restantes nociones contribuyen a expli- chedi, Gugliemo, 1991, (Cap 3 y 4) Giussani Paolo, 1996.
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38 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 39

estas adaptaciones, los precios se amoldan a las transfor- cantil (es decir, una vez concluida la fabricación del bien),
maciones registradas en la productividad y los patrones resulta imposible evitar la periódica desconexión entre
de consumo. la producción y consumo que caracteriza al capitalismo.
La teoría del valor analiza estos desequilibrios que
socavan en forma intrínseca y cíclica a la acumulación. El
DINÁMICA DEL CAPITALISMO tiempo de trabajo regula la distribución del trabajo social
en el universo potencialmente caótico del mercado y las
La teoría del valor propone, finalmente, una interpreta- crisis irrumpen como un momento inevitable de la
ción del funcionamiento y crisis del capitalismo. Destaca reproducción del sistema. El valor define las proporcio-
que el tiempo de trabajo opera como principio organiza- nes y relaciones intersectoriales que exige la acumula-
dor de un sistema regulado por la competencia y carente ción. Pero esos equilibrios son inexorablemente que-
de un plan que estructure al conjunto de la producción y brantados por la competencia, en un sistema erosionado
el consumo. La ausencia de este orientador determina el por sus propias contradicciones3.
carácter convulsivo de la acumulación y el estallido de En la convergencia de sus tres facetas complementa-
crisis periódicas. rias, la teoría del valor configura un núcleo duro de la
La teoría del valor atribuye los desequilibrios cíclicos concepción marxista. Esclarece la gravitación de la explo-
del capitalismo a esta carencia de mecanismos de regula- tación y la dimensión cualitativa del trabajo abstracto,
ción anticipada de las principales variables de la econo- explica la dinámica cuantitativa de la formación de los
mía. Señala que la rivalidad por el beneficio impide una precios e ilustra las articulaciones específicas entre el fun-
asignación ex ante de los recursos, que equilibre las posi- cionamiento y la crisis, que caracterizan al capitalismo.
bilidades de la producción con el consumo deseado por
la población. Ilustra cómo el trabajo es incorporado a las
mercancías mediante cálculos aproximativos de costos y LA OBJECIÓN SUBJETIVISTA
expectativas de ganancias, que el mercado convalida o
desmiente a posteriori. Este dictamen sanciona «post- La vertiente neoclásica austriaca objetó desde principio
festum», si hubo desperdicio o ahorro del trabajo social- del siglo XX la teoría marxista del valor, reivindicando
mente necesario para producir esos bienes. una concepción subjetiva de la utilidad. Cuestionó al tra-
Este mecanismo genera en última instancia la multi- bajo como «único factor de la economía» y destacó que
plicidad de contradicciones que obstaculizan la acumula-
ción y precipitan la crisis. Como la conversión del trabajo
privado, concreto e individual, en trabajo abstracto y 3 Ver: Rubin, Isaac 1985, Rosdolsky Román 1979, (cap 3 y 9), Mandel
socialmente necesario se efectiviza en la transacción mer- Ernest 1985, Weeks John 1997.
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40 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 41

los precios expresan preferencias de los consumidores, a mente las distintas modalidades del trabajo concreto a
través de un mecanismo mercantil que armoniza los un mismo tipo de trabajo abstracto. Esa homogenización
deseos de los compradores con los intereses de los pro- se procesa en valuaciones de las mercancías, que con-
ductores4. templan los diferentes costos de formación y reproduc-
Pero este enfoque ignora que el trabajo no es un sim- ción de la fuerza de trabajo.
ple factor. Constituye el pilar de la producción y el Los neoclásicos también argumentan que la utilidad
cimiento de la reproducción del capital, desde el y no el trabajo es el verdadero atributo común a todas
momento que ninguna actividad económica puede des- las mercancías. Consideran que ese elemento es defini-
arrollarse prescindiendo de su participación. Por esta torio de los precios y explican la variación de las distin-
razón la productividad del trabajo es el indicador central tas cotizaciones por el grado de satisfacción, que
de la actividad económica. Al constituir la única cualidad obtiene cada individuo con la adquisición de cierto
común y mensurable de todas las mercancías, la magni- bien. En este razonamiento se fundamentan las teorías
tud del trabajo incorporado a las mercancías es determi- convencionales del consumidor, las estimaciones cardi-
nante de los precios. nales de la utilidad (a partir de preferencias personales)
Es cierto que existen bienes inmateriales, derivados y las mediciones ordinales comparativas de los deseos
de la naturaleza o resultantes de la actividad artesanal (o que tienen los compradores.
artística), cuyos precios no dependen de ese patrón labo- Ciertamente la utilidad es una propiedad indispensa-
ral. Pero son excepciones sometidas a la lógica general ble de todas las mercancías. Pero tiene mayor relevancia
del valor, a medida que se integran al medio ambiente económica como condición objetiva de la producción (o
capitalista. el consumo general), que como un parámetro de satis-
Los neoclásicos resaltan el carácter no homogéneo facción personal. La utilidad es una condición del valor
del trabajo y la consiguiente disparidad que distingue la de cualquier mercancía, pero se corresponde con el tipo
actividad de un obrero corriente y calificado. Destacan de necesidades sociales solventes prevalecientes en cada
que esta diferencia inhabilita al trabajo como barómetro etapa de la acumulación. No es un atributo mensurable a
de los precios, ya que determina costos muy diferentes escala individual.
para las mercancías fabricadas con preeminencia de uno La utilidad social influye en la fijación de los precios, al
u otro tipo de trabajadores. configurar las necesidades sociales –estructuradas en
Pero ese desnivel no invalida la argumentación mar- torno a la distribución del ingreso entre las clases– en que
xista, puesto que el propio mercado reduce objetiva- opera la producción. Esta incidencia no puede evaluarse
mediante el registro mercantil de las preferencias indivi-
duales agregadas que postulan los austriacos. Resulta
4 Bohm Bawerk Eugen von, 1975. imposible comparar el placer, la satisfacción o el bienestar
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42 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 43

que genera un producto sobre cierto individuo, frente al Este fracaso indujo a muchos neoclásicos a deslizarse
impacto que suscita esa mercancía en otra persona. hacia una teoría de «preferencias reveladas», que consa-
Los neoclásicos estiman que el mercado constituye gra el abandono de la utilidad. Ese enfoque se limita a
un registro fiel de la utilidad, al suponer que en ese constatar comportamientos de los consumidores, elu-
ámbito las necesidades de los consumidores confluyen diendo cualquier consideración teórica sobre el valor.
con los beneficios de los productores. Pero esta imagen
idílica omite la desconexión existente entre producir
para satisfacer las necesidades sociales y fabricar con VISIÓN PRAGMÁTICA
objetivos de lucro. Como el capitalismo está gobernado
por este segundo propósito, no brinda parámetros para La corriente neoclásica walrasiana cuestiona la teoría del
evaluar cuál es la utilidad social colectiva real y cuáles valor ponderando las tendencias espontáneas del capita-
son los deseos prioritarios de la población. lismo hacia el equilibrio. Destaca que el mercado brinda
En este terreno se crea un bache, parcialmente reco- un mecanismo de ajuste natural de la economía, que
nocido por todos los autores que promueven la interven- induce al agente racional a trabajar o consumir, en función
ción del estado, en los sectores y actividades ignorados de precios que reflejan el estado de la oferta y la demanda.
por el mercado. En última instancia esa desconexión Esta mirada consagra un giro pragmático hacia la
obedece a la primacía del valor sobre el valor de uso, en mera descripción del comportamiento de los precios.
un sistema que privilegia la rentabilidad por encima de Omite analizar las razones que explican los cambios de
las necesidades sociales. Los neoclásicos ignoran este esas variables e incluso deja de lado los tradicionales
antagonismo. conceptos del subjetivismo neoclásico, para indagar
Sus voceros han buscado distintos mecanismos para cómo se forjan las preferencias individuales
corroborar sus teorías con mediciones de la utilidad de La visión walrasiana supone que la demanda de los
los consumidores. Pero ningún intento llegó a buen consumidores se ajusta a las funciones de utilidad y que
puerto. No encontraron barómetros de satisfacción indi- la oferta de las empresas se adapta a las funciones de
vidual y tampoco pudieron desenvolver cálculos acepta- producción. Estima que los «factores» son retribuidos
bles de esas preferencias. por su productividad marginal y que un subastador ima-
El reconocimiento de conductas variadas, inciertas o ginario asegura un ajuste general, que optimiza todas las
carentes de información suficiente tornó aún más difícil, variables en juego.
esa estimación de los precios a partir de las preferencias Pero con este enfoque se enfatiza el cálculo, en des-
individuales. Ningún arsenal de formalizaciones, curvas medro de la argumentación. Se resalta la consistencia
de indiferencia, rectas de presupuesto o tasas marginales formal de cada ejercicio y el registro puntual de lo ocu-
de sustitución resolvió el problema. rrido con la última unidad producida o consumida. Se
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44 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 45

proclama la inutilidad del valor para estimar la tasa viene ser condición y resultado de lo que se busca
interna de retorno o para evaluar los rendimientos de la demostrar. Las controversias entre los neoclásicos y
inversión. Esta descalificación del marco en que se des- heterodoxos de los años 70 sobre la determinación del
envuelven todas las estimaciones, conduce a construir capital (debate de Cambridge), demostró claramente
modelos deductivos del salario y la tasa de interés, con esta encerrona analítica.
total independencia de la distribución del ingreso5. La ortodoxia no puede analizar los precios como
Lo más paradójico de esta visión es su cuestiona- expresiones monetarias del valor porque desconoce la
miento de las «complicaciones abstractas» del valor, a dimensión analítica de la temporalidad. Estudia los cam-
partir de un modelo imaginario de competencia perfecta, bios de ciertas variables suponiendo la inmovilidad de las
información transparente, movilidad plena de los recur- restantes («ceteris paribus»). Esta forma de pensamiento
sos y certidumbre total del contexto económico. surgió con Say, se afirmó con Walras y terminó de con-
Estos presupuestos son obviamente arbitrarios. sagrarse con la introducción de la estática comparada
Incluyen curvas de demanda disociadas de la distribu- (relectura de Keynes en clave IS-LM).
ción del ingreso y suponen conductas de los consumido- Pero esta mirada simultaneista impide investigar la
res desconectadas de las necesidades sociales. Además, realidad cambiante y contradictoria del proceso de for-
evalúan la oferta sin tomar en cuenta lo que efectiva- mación de los precios. En una economía dominada por la
mente ocurre en la estructura productiva. Los compor- incertidumbre, la asignación ex post de los recursos y el
tamientos del empresario son concebidos en función de carácter imprevisible de la inversión, la omisión del
una «teoría del productor», previamente adaptada a los tiempo equivale necesariamente a ignorar la lógica básica
criterios establecidos por la «teoría del consumidor». del sistema.
Bajo una montaña de ecuaciones los walrasianos se
limitan a postular que los precios emergen de la escasez,
como un resultado de convergencias entre ofertas y CUESTIONAMIENTOS HETERODOXOS
demandas. Frecuentemente construyen una explicación
de todos precios, a partir de alguna cotización más deter- La heterodoxia objeta la teoría marxista del valor, argu-
minante de toda la actividad económica (por ejemplo, la mentando que desconoce la novedosa determinación
tasa de interés). extraeconómica que tienen los precios bajo el capita-
Pero este razonamiento conduce a probadas refle- lismo contemporáneo. Señala, además, que el valor es
xiones circulares, en donde una variable estratégica una categoría inútil para comprender la explotación, ya
que este rasgo puede ser explicado por la existencia de
desigualdades sociales, a su vez resultantes de la inequi-
5 Ver por ejemplo: Samuelson, Paul, 1973, Solow, R.M, 1973. dad distributiva y del poder político que ejercen las
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46 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 47

minorías. Estos planteos apuntan a resaltar la gravitación los conceptos abstractos, si pretende buscar explicacio-
preeminente que tiene la configuración institucional de nes a los distintos problemas.
todos los sistemas económicos. Las concepciones del valor no constituyen una excep-
Distintos autores heterodoxos estiman que el valor es ción a esta norma. Contribuyen a esclarecer los fenóme-
una «noción metafísica» (Joan Robinson), «prescindible» nos que subterráneamente determinan la explotación, la
(Boyer), «ignorante del consumidor» (Bunge) o descono- formación de los precios y la dinámica del capitalismo.
cedora del papel de la utilidad» (Schumpeter). Otros Esta determinación es ignorada por los heterodoxos, que
objetores más contemporáneos remarcan el carácter interpretan los precios en función de acciones políticas,
«naturalista» (Milberg) o «escencialista» (Amariglio) de decisiones técnicas o intervenciones retóricas. Con esa
este concepto6. mirada desconectan estos procesos de su condiciona-
Los críticos tienden a presentar al valor como una miento económico objetivo.
sustancia misteriosa, que oscurece cualquier reflexión Resaltando el contexto institucional que rodea a la
económica. Frecuentemente coinciden con los cuestio- determinación de los precios, no se logra una interpreta-
namientos más pragmáticos. ¿Para qué utilizar la noción ción consistente de las variables económicas. Sólo obser-
de valor, si los empresarios la ignoran en sus cálculos de vando la lógica del capitalismo se puede comprender
inversiones, costos o beneficios? cómo se transforman, reglamentan o modifican los pre-
Pero los capitalistas tampoco recurren a los concep- cios. Incluso la manipulación extra-económica de estas
tos de «modo de regulación» o «reproducción sisté- magnitudes debe ajustarse en el largo plazo a los patro-
mica» para evaluar sus conveniencias. Y la razón es muy nes de la acumulación.
simple: no suelen elaborar teorías a partir de su propia El concepto marxista de valor no guarda ningún
actividad. Son los economistas quienes deben formular parentesco con sustancia físicas o químicas. Alude a un
las preguntas que los empresarios no se plantean, ni tiempo de trabajo, que resulta necesario para compren-
podrían responder. der el entramado de relaciones sociales en que se asienta
Si se descarta el valor argumentando que la actividad el capitalismo. El valor enlaza cuantitativamente mer-
corriente está regida por los precios, habría que impug- cancías que satisfacen necesidades distintas y cohesiona
nar también la preferencia por la liquidez o las normas cualitativamente el funcionamiento de ese modo de pro-
de consumo. En ninguna transacción económica se utili- ducción.
zan estas nociones. Pero la teoría no puede prescindir de Muchos heterodoxos afirman que en la era del
monopolio los precios no surgen del valor, sino de cálcu-
los y políticas concertadas por las grandes empresas. Pre-
6 Robinson Joan, 1968,( Introducción), Boyer, Robert, 1988, (cap 1),
Bunge Mario, 1982, (cap 4 y 7), Schumpeter Joseph, 1984, (cap 1, 2, 3,
sentan evidencias de esta determinación por mecanis-
4), Milberg W, 1996, Amariglio Jack, 1996. mos gerenciales o por intermedio de las regulaciones
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48 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 49

estatales de ciertas cotizaciones estratégicas (salarios, el marginalismo, demostrando que los precios neoclási-
tipos de cambios, insumos claves). cos de los «factores» no pueden deducirse directamente
Pero esta fijación concertada de los precios es siem- del mercado. Ese planteo demostró la necesidad de
pre parcial y no elimina la compulsión competitiva que tomar en cuenta, previamente, las distintas magnitudes
rige al capitalismo. Si esta concurrencia hubiera desapa- sociales o institucionales que determinan el nivel del
recido, la asignación de los recursos ya no sería caótica y salario o la ganancia. En estas variables radica la clave de
el comportamiento de las variables macroeconómicas todo el proceso económico7.
adoptaría formas previsibles y enmendables con disposi- Partiendo de esta crítica a la ortodoxia se introdujo
ciones gubernamentales. también una seria objeción al enfoque marxista. Si los
Los acuerdos entre monopolios no eliminan el funda- precios se derivan de las condiciones técnicas y distribu-
mento competitivo del capitalismo, que exige variabili- tivas: ¿Cuál es la utilidad de una teoría del valor?
dad de ganancias y pérdidas expresadas en cambios de Los neoricardianos argumentaron, además, que el
precios. Esta concurrencia impide estabilizar cotizacio- concepto de valor desarrollado teóricamente en el pri-
nes y predefinir su impacto sobre la inversión, la ganan- mer tomo de «El Capital» fue abandonado en el tercer
cia o la acumulación. volumen, dónde se recurre a los precios para el estudio
Es cierto que los mercados se fragmentan y jerarqui- concreto del capitalismo. Señalaron que los ejemplos
zan a medida que se agigantan las corporaciones. Pero numéricos introducidos por Marx para describir el
esta transformación sólo modifica la escala de la compe- pasaje de los valores a los precios son inconsistentes.
tencia. Las alianzas y asociaciones entre grandes corpo- Esta incoherencia mantiene irresuelto el viejo «pro-
raciones obstaculizan la movilidad del capital, generando blema de la transformación» de estas magnitudes, ya
rentas tecnológicas y plus-ganancias sectoriales. Pero debatido a principio del siglo XX. Recordaron que en
estas barreras son provisorias y quedan erosionadas por esos cálculos se violan los presupuestos claves del
la aparición de nuevos concurrentes o por la penetración esquema marxista.
del capital en nuevas actividades (agricultura, servicios, El corolario de este cuestionamiento es el rechazo del
educación). valor no sólo para interpretar los precios, sino también
para explicar la explotación. Consideran que este rasgo
puede derivarse directamente la supremacía que deten-
LA MIRADA NEORICARDIANA tan los capitalistas en la esfera distributiva. Este dominio
les permite controlar el excedente (plus-producto físico
La vertiente neoricardiana de la heterodoxia considera
que la noción marxista de valor es «redundante e innece- 7 Steedman Ian, 1977, Garegnani, Pierangelo, 1979 Napoleoni Claudio,
saria». Parte del modelo que elaboró Sraffa para refutar 1979, Hogdson, Geoff, 1979
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50 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 51

apropiado por los empresarios) y garantizar la reproduc- favor de una reformulación naturalista de ese concepto,
ción del sistema. como unidades de gasto fisiológico de trabajo. El exce-
Pero con esta eliminación del valor los neoricardia- dente es justamente concebido bajo la forma de sobrante
nos anulan el concepto que unifica la lógica general del de valores de uso8.
capitalismo. Sólo esta noción permite demostrar que la Pero al sustituir el valor por una estimación directa
técnica, el salario y la ganancia están integrados a un de los precios en unidades físicas de trabajo incorporado
proceso común de valorización del capital. Si se descarta se recrean los problemas de todas las mediciones, que
al valor hay que recurrir a supuestos a priori, cuyo uso la han ignorado el efecto de la redistribución de plusvalía
heterodoxia objeta a los neoclásicos. en la formación de los precios.
Las magnitudes definidas en forma exógena por los Con esa mirada se tiende a situar, además, el secreto
neoricardianos son el salario y los requisitos materiales de la acumulación en las condiciones técnicas («mercan-
de la reproducción. Estas variables distributivas y técni- cías intercambiadas por mercancías»), reduciendo el
cas son introducidas como supuestos del análisis. Pero proceso de la valorización a una acumulación material.
ocupan un lugar explicativo de otros precios, sin ninguna Toda la red de relaciones coercitivas que vinculan a los
justificación de cómo ellas mismas irrumpen en la deter- capitalistas con los trabajadores es asemejada a los
minación del proceso económico. El concepto de valor requerimientos materiales de la reproducción. Esta
justamente evita este contrasentido, al definir objetiva- visión es obviamente prisionera del fetichismo de las
mente al salario por el valor de la fuerza de trabajo y mercancías.
derivar las condiciones técnicas del tiempo de trabajo Los neoricardianos estiman que pueden prescindir
socialmente necesario, para fabricar y reemplazar los del valor en la esfera monetaria, utilizando modelos de
bienes de producción. trueque y reemplazando el dinero por numerarios. Pero
Al prescindir del valor los neoricardianos también esta sustitución omite que la moneda actúa como un
convierten la necesidad de la explotación (bajo el capita- verificador objetivo del trabajo social, que opera a poste-
lismo), en una posibilidad dependiente de circunstancias riori y no puede ser preestablecido o introducido artifi-
político-institucionales. Cuándo extienden este mismo cialmente.
razonamiento al beneficio, transforman a la ganancia en Todos los inconvenientes del enfoque neoricardiano
un excedente institucionalmente determinado, que no obedecen a una incomprensión de la distinción metodo-
emerge de la valorización interna del capital. Por este lógica que introdujo Marx para estudiar al capitalismo.
camino, los nexos que conectan al lucro con la apropia- Ignoran que este sistema debe ser estudiado primero en
ción patronal de la plusvalía quedan diluidos.
Algunos críticos de Marx omiten la dimensión cuali-
tativa del valor y su consiguiente significado social, a 8 Reati Angelo, 1998.
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52 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 53

términos abstractos (suponiendo que los precios equiva- el «valor agregado por los países» o el «valor estratégico
len al valor), para resaltar el significado de la explotación del conocimiento». Tampoco investiga el comporta-
y luego en abordajes concretos, que incorporen la com- miento del «valor de la producción» o las discrepancias
petencia por la distribución de la plusvalía (con la consi- entre el «valor nominal y real de los activos». Esta multi-
guiente diferencia entre precios y valores). tud de aplicaciones ratifica la gravitación del concepto y
El valor es el concepto clave de esta distinción. Per- la dificultad para prescindir de su uso, pero no guarda la
mite situar el centro del capitalismo en la extracción de menor relación con el principal sentido del valor.
plusvalía por todo el bloque de expropiadores, para inda- El giro formalista y la tendencia a evadir las cuestio-
gar posteriormente cómo se distribuye ese lucro entre nes sustanciales de la economía han diluido el estudio de
los empresarios. Por esta razón el tomo l de «El Capital» este problema. Pero cualquier reflexión relevante tiende
se anticipa y difiere del tomo 3. a replantear la tradicional oposición entre la teoría subje-
La validez de la teoría marxista del valor no depende tiva de la utilidad y la concepción objetiva del trabajo.
de la exactitud de un procedimiento analítico para El análisis del valor incentiva la atención de los pro-
«transformar» los valores en precios. Al centrar la discu- cesos económicos en la esfera productiva, en oposición a
sión en esta impugnación, muchas objetores no logran la prioridad asignada por los neoclásicos a los aconteci-
diferenciar lo esencial de lo accesorio. Suponen errónea- mientos mercantiles. Resalta la gravitación del trabajo
mente que la veracidad de una concepción se dilucida en abstracto frente a la preeminencia que otorga la ortodo-
torno a cierto cálculo. xia al consumidor y sus preferencias. Ilustra el carácter
Como en la realidad empírica sólo existen los precios, objetivo de la formación de los precios, ante la jerarquía
lo que está en debate en la «transformación» es el meca- otorgada por la heterodoxia a las instituciones, en la
nismo más apto para ilustrar cuantitativamente la determinación de esas variables.
dependencia de los precios del valor. Esta discusión no El estudio del valor permite comprender de qué
puede reducirse a un procedimiento algebraico. Exige forma la competencia por el beneficio socava periódica-
evaluar la totalidad una teoría que propone explicar la mente la estabilidad del capitalismo, desmiente las cre-
explotación, los precios y la dinámica del capitalismo. encias neoclásicas en la «mano invisible» y supera la
interpretación heterodoxa de la reproducción capitalista,
como un proceso guiado por la «mano visible» de la
SIGNIFICADOS Y DEBATES regulación estatal.
Varios autores marxistas han utilizado la teoría del
La teoría marxista le asigna al valor un significado muy valor como instrumento empírico de evaluación de las
distinto a la acepción corriente que presenta este tér- tendencias contemporáneas del capitalismo. Han defi-
mino. No indaga el «valor competitivo de las empresas», nido nuevos conceptos para realizar cálculos de la tasa
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54 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 55

de ganancia, medir comparativamente la evolución del en unidades de trabajo directo e indirecto, que acentua-
poder de compra y corroborar grados de polarización ron la tendencia a prescindir del valor.
del ingreso9. Otros autores retomaron, en cambio, la hipótesis his-
Pero la teoría objetiva del valor ha suscitado tam- tórica de Engels, que concibió una coincidencia de los
bién intensas discusiones entre los marxistas en varios precios con los valores en el origen del capitalismo.
terrenos. La resolución lógica del problema de la trans- Señalaron que esta convergencia se habría disuelto con
formación generó, por ejemplo, numerosas respuestas. la gestación posterior de los precios de producción, en la
Algunos pensadores aceptaron inicialmente la bús- redistribución de la plusvalía que acompañó al desarrollo
queda de una solución matemática en base al diagnós- de la industria11. Pero esta hipótesis ha sido desechada
tico planteado a hace más de una centuria por los teóri- por quiénes consideran que ese estadio preindustrial
cos ricardianos (como Bortkiewicz). Atribuyeron la falta («producción simple de mercancías») constituye un arti-
de correspondencia de los cuadros de Marx a un error ficio lógico, históricamente inexistente y pensado para
de cálculo (computar los insumos en valor y los produc- explicar la dinámica abstracta de la acumulación12.
tos en precios)10. Este enfoque señala que la secuencia de valores, precios
Esta caracterización incentivó posteriores intentos de de producción y precios de mercado, que se expone en «El
corrección algebraica, basados en introducir «coeficien- Capital» sigue un orden exclusivamente lógico. Remarca
tes de transformación», que uniformaran los insumos y que el problema de la transformación no puede resolverse
los productos en términos equivalentes de precios. Este en el plano histórico. Destaca que la ley del valor operaba
artificio resolvía las incógnitas del sistema respetando las sin dominar en las sociedades precapitalistas y que en
igualdades exigidas para la reproducción, pero distorsio- ningún caso podía determinar los cambios de precios.
naba el enfoque de Marx al desconocer que los precios Otra corriente propone una resolución lógica del
surgen analíticamente del valor. Este inconveniente se controvertido problema. Considera que los ejemplos
profundizó con la introducción de ecuaciones desagrega- numéricos de Marx ilustran dos momentos temporales
das, formalizaciones matriciales y coeficientes técnicos distintos de la formación de los precios, en un mismo
proceso de reproducción. Atribuye la transformación a
una secuencia cronológica de los precios finales, que
varían en cada ciclo productivo en función de los cam-
9 Foley utiliza el «valor del dinero» como relación entre el producto
neto de cada economía y el total de las horas trabajadas, Ramos apela
biantes precios de reposición. Estima que las modifica-
a una relación inversa «expresión monetaria del valor» para encarar
estas evaluaciones. Freeman ha estimado una «labour aproppiation
ratio» para abordar estos cálculos. Foley Duncan K, 1997, Ramos Ale-
jandro, 1999, Freeman Alan, 1999 11 Meek Ronald, 1972.
10 Sweezy, Paul, 1973, (cap 7) 12 Mosley Fred, 1993, Smith, Tony, 1993
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56 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 57

ciones numéricas en debate, obedecen a una adaptación CORROBORACIONES E INTERPRETACIONES


de los precios a los valores sociales efectivamente realiza-
dos de las mercancías, a partir de sus valores potenciales. Otro campo de debate es la comprobación empírica de la
Estas adaptaciones ejemplifican cómo se adecuan tem- dependencia de los precios del tiempo socialmente nece-
poralmente los precios a las alteraciones registradas en la sario para la producción de mercancías. Algunos autores
productividad y en las necesidades sociales13. rechazan esta demostración, argumentando que este cál-
Este enfoque temporalista converge parcialmente culo tiende a identificar el valor con una sustancia física
con el planteo «antidualista», propuesto por los autores observable que diluye su significado como relación social
que sitúan a los valores y a los precios en un mismo sis- de explotación16.
tema analítico, indivisible e irresoluble con instrumentos Pero esta objeción no aclara cuál es la incompatibili-
algebraicos. Objetan las interpretaciones esencialistas (el dad entre reconocer la dimensión cualitativa del trabajo
valor como sustancia metafísica) y empiristas (sólo abstracto y buscar instrumentos de medición del tiempo
importa la realidad observable de los precios), que rom- de trabajo. La teoría marxista del valor incluye una ley
pen la uniformidad del sistema de Marx. Señalan que interpretativa de los precios, cuya corroboración requi-
esta quiebra impide indagar simultáneamente las dimen- riere cálculos. Si se renuncia a la conmensurabilidad del
siones abstractas y concretas de los procesos estudiados valor, el concepto queda relegado a un universo pura-
en «El Capital»14. mente ideal. No hay que olvidar que la teoría tuvo su ori-
Finalmente otros autores han propuesto una «nueva gen entre economistas clásicos, que buscaban utilizar al
solución» de la transformación, incorporando conceptos trabajo como instrumento para cotizar terrenos y regis-
operativos («valor del dinero»). Toman en cuenta la trar las ganancias de las empresas. Se intentaba encon-
forma que asume el valor ya transformado en precios (1 trar una forma de contabilizar el trabajo social para faci-
dólar es igual a 4 minutos de trabajo), sin considerar litar la organización de la producción.
cómo se desenvolvió esa conversión. Este enfoque evade Otros teóricos consideran que la actual «des-mate-
la resolución analítica del problema, estimando que la rialización de la producción» torna imposible el cálculo
redistribución de la plusvalía en la formación de los pre- del valor. Estiman que el crecimiento económico
cios no es una caracterización que requiera ser probada15. depende de incrementos en las calificaciones y la pro-
ductividad, que son aportados por una subjetividad no
cuantificable de los trabajadores17. Pero cualquiera sea el
13 Carchedi, Gugliemo, 1991, (Cap 3 y 4), Freeman Alan, 1999, Kliman
Andrew, 1998
14 Wolff Richard, Roberts Bruce, Callari Antonio, 1982.
15 Foley Duncan K, 1997, Lipietz Alain, 1985, Duménil Gerard, Levy 16 Reuten Geert, 1993.
Dominique, 1991. 17 Negri Antonio, 1997.
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58 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 2. VALOR Y PRECIO 59

alcance de esa transformación, ninguna razón imposibi- permite indagar la resistencia de los trabajadores frente a
lita mensurar esa influencia, evaluando los costos de for- las imposiciones de la burguesía20.
mación y reproducción de la fuerza de trabajo calificada. Esta última visión restringe la teoría a una función
Una forma de corroborar empíricamente la depen- proveedora de argumentos contra la opresión social,
dencia de los precios del valor ha sido desarrollada por omitiendo que también apunta a estudiar leyes capital,
varios autores utilizando la matriz insumo-producto. con cierta autonomía de cada coyuntura de lucha social.
Consideran que las cifras representativas del trabajo con- Si se omite esta función se diluye la gravitación de la teo-
tenido en cada segmento industrial aparecen en el input ría para el análisis de los precios, la acumulación o la tasa
de esas tablas (valor creado en estos sectores) y que las de ganancia y todas las reflexiones quedan restringidas a
magnitudes del ouput equivalen a los precios de produc- indagaciones dependientes de las contingencias de la
ción correspondientes. Han realizado estimaciones con confrontación clasista.
matrices de diversos países, con la intención de hacer El mismo problema aparece en la presentación de la
operativa la ley del valor. Este enfoque generó un impor- ley del valor como una «teoría de la esperanza» de los
tante debate sobre la conveniencia de considerar a los asalariados frente a la «debilidad del capital para subor-
precios como aproximaciones directas del valor18. dinar el trabajo»21. La concepción queda así restrictiva-
Otro tema en discusión es el significado político del mente asociada a la evaluación de éxitos sindicales, polí-
valor. Todos los marxistas coinciden en descartar la ticos o sociales de los trabajadores. Por ese camino
identificación de este concepto con «valores morales, éti- queda desvirtuada la finalidad analítica básica de la teo-
cos o familiares» o su asociación con principios jurídicos ría, que es el estudio de los mecanismos que permiten la
de equidad. El valor es un instrumento analítico de la reproducción del capital a partir de la extracción de la
lógica del capital. Pero la relación entre este fundamento plusvalía.
objetivo y la acción subjetiva de las clases sociales es un En realidad no existe ninguna relación directa entre
problema más controvertido. la rebelión popular y la ley del valor. Tan sólo puede afir-
Ciertos autores remarcan, acertadamente, que la teo- marse que la insubordinación de los trabajadores tiende
ría del valor contribuye a comprender la dinámica de la a socavar el funcionamiento normal de la acumulación,
acumulación, en cierto marco de condiciones, posibilida- cuándo la intensidad de esa lucha conduce a formas de
des y límites de la lucha de clases19. Pero otros analistas regulación estatal de los precios. Pero en general, la ley
interpretan al valor como una «noción política», que del valor funciona en base a la subordinación de los opri-

18 Shaik, Anwar, 1985, Valle Baeza Alejandro, 1991 20 De Angelis Massimo, 1995
19 Mandel Ernest, 1998-b, Husson, Michel, 1996-b, (cap 2). 21 Holloway John, 1998
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60 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY

midos y no en los momentos de ruptura de ese someti- Capítulo 3


miento. PROCESO DE TRABAJO
Existe finalmente un terreno de discusión de la ley
del valor referido a la forma en que se transforma o
extingue este principio, durante la transición del capita-
lismo al socialismo. El debate entre quienes postulan su El proceso de trabajo constituye un campo de intensa
perdurabilidad o su progresiva desaparición perdió gra- confrontación teórica del marxismo con la ortodoxia y la
vitación luego de la implosión del ex «bloque socialista». heterodoxia. En esta área se procesan las relaciones de
Pero esa controversia no es accesoria, ni prescindible. explotación que denuncia la primera escuela, desconoce
Al contener una interpretación de la explotación, una la segunda y cuestiona la tercera. Estas divergencias se
explicación de los precios y una caracterización del fun- manifiestan en caracterizaciones contrapuestas de todos
cionamiento del capitalismo, la teoría marxista del valor los aspectos de la actividad laboral.
también incluye una propuesta de emancipación basada Un buen punto de partida para evaluar estas miradas
en el socialismo. Actualizar este significado es vital para es el estudio del control patronal del proceso de trabajo.
renovar el proyecto de erigir una sociedad sin explotado- Este análisis fue desarrollado en los años 70 por el mar-
res y explotados22. xista norteamericano Harry Braverman, mediante un
enfoque que revolucionó la sociología laboral.

EL SIGNIFICADO DEL TAYLORISMO

Braverman describió cómo el trabajo humano se diferen-


cia de los actos instintivos de los animales por su carác-
ter premeditado y conciente. Pero destacó también que
en el proceso laboral la concepción puede fracturarse de
la realización de las tareas, permitiendo que la actividad
concebida por un individuo sea concretada por otro. Esta
posibilidad de comandar el trabajo ajeno, permite esta-
blecer una relación de explotación a favor de los benefi-
ciados de esa ruptura1.

22 Hemos analizado este tema en nuestro libro sobre el socialismo, Katz


Claudio, 2004, (cap 4). 1 Braverman Harry, 1980.
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62 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 3. PROCESO DE TRABAJO 63

Durante la esclavitud y el feudalismo las clases domi- especialidades y concentró los conocimientos en la
nantes recurrían explícitamente a la fuerza para explotar gerencia. Para potenciar la valorización del capital bruta-
a los oprimidos. Pero bajo el capitalismo esa coerción lizó la fuerza de trabajo.
física directa ha sido reemplazada por una compulsión Braverman resaltó la naturaleza capitalista de este
económica. Para subsistir, los asalariados deben a vender esquema laboral, que transforma al trabajador en una
su fuerza de trabajo a un valor inferior al incorporado pieza intercambiable del proceso productivo. El taylo-
durante la jornada laboral. rismo se expandió primero en la industria, penetró luego
Pero esta apropiación de plusvalía exige el control en las oficinas y se extendió finalmente al comercio y los
capitalista del proceso de trabajo. Braverman estudió las servicios.
formas de esa dominación, destacando que los patrones Los propios supervisores quedaron atrapados por un
necesitan supervisar cuidadosamente el uso de la capaci- sistema que colonizó a todas las profesiones. Incluso vie-
dad muscular y cerebral de los operarios. jas actividades personalizadas (como el trabajo de la
El teórico estadounidense describió la historia de ese secretaria) quedaron sometidas a la monotonía fragmen-
control (proletarización de los campesinos Y expropia- taria del taylorismo.
ción de los conocimientos artesanales) durante el trán-
sito de la manufactura a la gran industria. Recordó que
el capitalismo se conformó como sistema, privando a EVALUACIÓN HISTÓRICA
los asalariados de los medios de subsistencia y captu-
rando su manejo del saber técnico. La división del tra- Las tesis de Braverman incentivaron intensos debates
bajo se desenvolvió para asegurar esta disciplina de los historiográficos sobre el origen del control patronal. El
operarios. trabajo domiciliario y la remuneración por pieza fueron
Pero el hito central de este proceso fue la generaliza- esenciales en Gran Bretaña para consumar la expropia-
ción del taylorismo durante las primeras décadas del ción de los conocimientos obreros. Mediante una acen-
siglo XX. Este modelo impuso el control patronal como tuada división del trabajo se incrementó la vigilancia
norma general de la actividad laboral. Instauró una sobre operarios agrupados en fábricas, que fueron edifi-
«organización científica del trabajo», basada en la cadena cadas junto a las cárceles y los reformatorios.
de montaje, el cronómetro, la parcelación de las tareas y Este dominio patronal perdió terreno durante la
la meticulosa adaptación del esfuerzo laboral a los ritmos segunda mitad del siglo XIX con el afianzamiento de la
de producción. organización sindical y la reducción de la jornada de tra-
Taylor nunca ocultó su intención de sofocar la resis- bajo. En ese momento comenzó un proceso inverso de
tencia de los obreros, reduciendo su comprensión de las reapropiación parcial del control laboral por parte de los
tareas realizadas. Estableció un sistema que dislocó las trabajadores. Esta reconquista se extendió, cuándo la
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64 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 3. PROCESO DE TRABAJO 65

presión competitiva obligó a los empresarios a diversifi- sólo un reducido directorio mantuvo la unidad de con-
car sus formas de administración2. cepción y realización del conjunto de la actividad3.
También en Estados Unidos la organización del tra- La «organización científica del trabajo» nunca
bajo tuvo una evolución contradictoria. Taylor averiguó impuso totalmente la disciplina del cronómetro, pero
los secretos de la fabricación, calculó los tiempos (y dejó formas perdurables de administración empresaria.
movimientos) de los operarios y estableció los ritmos de ¿Estas modalidades subsisten o se han extinguido?
producción. Pero una vez procesado el impacto inicial de
este atropello, los trabajadores limitaron parcialmente la
tiranía de la cadena de montaje. CONFIRMACIONES PARCIALES
La «organización científica del trabajo» buscó con-
trarrestar la fuerza social de los asalariados, en un país La teoría del control patronal contribuye a explicar
con alto crecimiento y gran movilidad laboral. Pero ese muchos rasgos de la ofensiva neoliberal de las últimas
éxito patronal quedó erosionado con la conquista de los décadas. Ese atropello ha buscado recuperar la domina-
convenios colectivos y la legalización de los sindicatos. ción capitalista del proceso de trabajo, que fue desafiada
El taylorismo acompañó también la expansión de las por las rebeliones obreras de los años 60 y 70. La política
grandes corporaciones, que desplazaron al inventor de flexibilización laboral ha sido una explícita respuesta a
independiente y subordinaron a los ingenieros a la la lucha de ese período.
empresa. En ese período se impuso la estandarización de Mediante la reducción de los salarios y la masifica-
la ciencia y el afianzamiento de una ideología patronal en ción del desempleo, los trabajadores fueron colocados a
la enseñanza. Pero también este curso enfrentó serias la defensiva. Las clases dominantes recurrieron a la
resistencias. cobertura ideológica de un supuesto imperativo técnico,
La implantación del nuevo modelo coincidió, ade- para recomponer el control patronal.
más, con las innovaciones que dotaron a la cadena de A través de la rotación de tareas se reestableció el
montaje del flujo regular de energía, requerido para la manejo gerencial de los tiempos y movimientos, con la
producción ininterrumpida. Se consumó una también polivalencia se multiplican las obligaciones del trabaja-
una reorganización administrativa para acelerar los dor y con los círculos de calidad se extendieron las res-
tiempos de fabricación y circulación de las mercancías. ponsabilidades en el cumplimiento de las metas de pro-
La propia gerencia terminó absorbiendo el taylorismo y ducción. Los grupos autónomos han servido para

2 Ver: Marglin Stephan, 1977, Lazonick William, Zeitlin Jonathan; 3 Ver: Montgomery David, 1985, Gordon DM, Edwards R, Reich JM,
Elbaum Bernard, Wilkinson Franck, 1979. 1985, Noble David, 1987, Chandler Alfred, 1987.
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66 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 3. PROCESO DE TRABAJO 67

complementar esta disciplina, con exigencias de cuidado trabajo. La amenaza de trasladar la fábrica a la periferia
de la calidad y resolución de los desperfectos. se ha convertido, además, en un instrumento de disua-
El trabajo flexibilizado incrementó, además, la pre- sión de las protestas sociales en los países desarrollados4.
sión por disminuir los tiempos muertos y reducir las Este cuadro de intensificación del trabajo ilustra la
existencias. Con el «just in time» reapareció la vieja subsistencia de muchos rasgos del taylorismo, tanto en la
obsesión taylorista por acelerar el proceso de fabricación. acepción superficial del término (trabajo rutinario),
Esta reorganización ha sido combinada con mayor sub- como en el sentido de control patronal, que propuso
contratación y empleo de tiempo parcial, para aprove- Braverman. Muchos teóricos del «pos-taylorismo» igno-
char al máximo la capacidad muscular y cerebral de los ran esta persistencia.
asalariados. El control patronal se mantiene en la agenda de la
La intensificación del trabajo se ha verificado en las clase capitalista. Los gerentes cambiaron el lenguaje,
últimas dos décadas, en todos los países y sectores. En pero no sus objetivos. Aunque hablen de conocimiento y
Estados Unidos ha sido muy visible la ampliación de la comunicación jerarquizan el mantenimiento de la disci-
jornada de trabajo, el aumento del esfuerzo laboral y la plina en la empresa.
reducción del tiempo de recreación. La publicitada grati- El taylorismo subsiste, además, como instrumento de
ficación de algunos trabajos sólo involucra a un sector ruptura de las relaciones que establecen informalmente
minoritario de las empresas. los trabajadores para reducir la presión gerencial. Las
En Japón rige una agobiante sobredosis laboral, que nuevas tecnologías de la información son particular-
se agravó durante la continuada recesión de los 90. Esta mente utilizadas con ese propósito5.
coyuntura socavó la estabilidad del empleo y afectó las Pero las tesis de Braverman enfrentan dificultades
atribuciones de los trabajadores calificados. También en para explicar por qué razón los viejos criterios tayloristas
los países europeos –que mantuvieron conquistas labo- tienden a ser mixturados con nuevas técnicas de admi-
rales nunca alcanzadas en otras regiones– se produjo nistración. La línea de montaje y las tareas prefijadas son
una dramática progresión del empleo a tiempo parcial. combinadas con cierta delegación del poder de decisión.
Esta opresión contrasta con la difundida imagen del
«trabajo posfordista consensuado», que oculta la persis-
tente continuidad del sufrimiento laboral.
4 La realidad laboral en Estados Unidos, Europa, Japón y la periferia es
En las naciones periféricas la degradación ha incluido retratada por Hunter Mark, 2000, Milkman Ruth, 1997, Freyssenet
la brutalidad de las maquiladoras centroamericanas y el Michel, Koichi Shimizu, 1998, Barrier Lynn, Christine, 1983, Linhart
sofocante ritmo de las líneas de montaje del sudeste asiá- Daniele, 1997, Dejours Christophe, 1998, Lipietz, Alain, 1992, (cap 2,
4, 5).
tico. Las corporaciones lucran con la localización de 5 Ver la actualización de los discursos y métodos tayloristas en: Drucker
plantas, en las zonas de mayor baratura de la fuerza de Peter, 1992, Dina Angelo, 1988, Shaiken Harley, 1981.
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68 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 3. PROCESO DE TRABAJO 69

La tiranía del cronómetro prevalece en los sectores que forme choca con la multiplicación de tareas, que requie-
requieren velocidad de fabricación, producción estanda- ren mayor comprensión de la actividad realizada.
rizada y gasto muscular intensivo. Pero en las actividades Incluso ciertos aspectos de la polivalencia exigen
que exigen mayor calidad y especialización se refuerza el reintegrar el trabajo dividido y afectan al viejo modelo de
papel de nuevos procedimientos. prescripción estricta de tareas. Un nuevo tipo de activi-
El control patronal ha enfrentado un serio límite para dades no taylorizadas aumenta junto a la extensión del
gestionar tareas complejas. Con simple división de com- trabajo degradado. Son dos procesos conjuntos, que
petencias y separación de actividades no se puede invo- intelectualizan ciertas tareas y brutalizan otras.
lucrar al trabajador en las labores, que exigen mayor Ambas tendencias han sido alimentadas por la revo-
atención6. lución informática, que exige mayor compromiso mental
de un segmento de trabajadores y creciente someti-
miento de los involucrados en la fabricación estandari-
LOS PROBLEMAS DE LA TEORÍA zada. Las corporaciones obtienen sus ganancias de una
mixtura de ambos procesos, que la teoría del control
La diversificación, la intelectualización y la dualización patronal no registra en forma adecuada.
del trabajo que aparecieron en las últimas décadas, obli- Es cierto que el capitalismo siempre recurrió a la seg-
gan a replantear la teoría del control patronal. El enfoque mentación laboral. Pero la polarización contemporánea
de Braverman supone que los capitalistas refuerzan su supera todos los precedentes, se verifica en más países y
dominio, a medida que el trabajo se uniforma. orienta la gestión global de las empresas transnacionales.
Esta tendencia efectivamente se verifica junto a la Esta segmentación permite a un puñado de economías
expansión del proletariado industrial en la periferia o el patentar el 95 % de los nuevos productos, monopolizar la
ingreso masivo de las mujeres al universo laboral. Pero actividad científica de punta y acaparar el grueso del tra-
estos rasgos no reproducen la dinámica del pasado. El bajo intelectualizado. En la vereda opuesta se ubican las
trabajo tiende actualmente a fragmentarse, rompiendo la naciones, que compiten en el ofrecimiento de mano de
uniformidad que prevaleció durante el taylorismo. Una obra barata para la fabricación en serie7.
nueva brecha separa a los ocupados de los desempleados Esta combinación entre mayor taylorización de acti-
y a los trabajadores estables de los precarios. vidades básicas y creciente intelectualización de tareas
El trabajo informal se ha expandido junto a su con- complejas genera un tipo de contradicciones, que tam-
traparte intelectual. La hipótesis de taylorización uni-
7 La segmentación del trabajo es analizada por Antunes Ricardo, 1995,
Castells Manuel, 1996, Gordon DM, Edwards R, Reich JM, 1985, Dore
6 Ver: Coriat Benjamín, 1992, Perrin Jacques, Canaron Jean, 1988. Ronald, 1992, Linhart Daniele, 1990-91.
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poco son capturadas por la tesis del control patronal. Los tensión, pero no permiten comprender plenamente la
empresarios necesitan mayor cooperación por parte de dinámica de los conflictos en juego.
los trabajadores, pero al mismo tiempo desconfían de
cualquier transferencia de conocimientos que permita
mejorar los sueldos o las condiciones de trabajo. ACIERTOS Y CUESTIONAMIENTOS
El capitalismo no puede resolver este conflicto, ni
tampoco optimizar el uso de las nuevas tecnologías que La teoría del control patronal plantea una crítica demole-
requieren circulación transparente de la información. El dora a la sociología laboral tradicional, que niega la exis-
empresario necesita desenvolver, manipular y retraer al tencia de relaciones de explotación bajo el capitalismo.
mismo tiempo este recurso, para asegurar su control del Esta concepción se basa en el pensamiento económico
proceso de trabajo. Esta tensión entre socialización y neoclásico y supone que el trabajador elige dónde y cómo
mercantilización de la información ha creado serias difi- trabajar, renunciando al ocio cuándo el salario prometido
cultades en la gestión de la empresa, ya que exige optimi- satisface sus aspiraciones. El mismo enfoque imagina
zar la capacidad creativa y no sólo maximizar cierto ren- también, que el asalariado obtiene ingresos equivalentes
dimiento. Este aprovechamiento a su vez requiere la a su productividad y transmite espontáneamente sus
cooperación de trabajadores, que son sometidos a un conocimientos a la empresa, en cumplimiento de un con-
sacrificio laboral cotidiano. trato libremente acordado con los empleadores.
Frente al incremento de la dimensión intelectual del En esta visión la armonía laboral no enfrenta ningún
proceso productivo, los capitalistas deben reconciliar dos trastorno, si el mercado opera en forma irrestricta,
objetivos en conflicto: aumentar la rentabilidad a costa orientando las decisiones que optimizan los intereses
de los trabajadores y lograr su apoyo contra los concu- comunes de empresarios y asalariados. Naturalmente los
rrentes. También esta combinación de despotismo y partidarios de esta mirada proclaman que las nociones
colaboración enfrenta obstáculos insalvables8. de explotación o control patronal del trabajo han per-
El discurso esquizofrénico que propaga la clase domi- dido actualidad9.
nante expresa esta contradicción. Los capitalistas necesi- Pero este encubrimiento del despotismo capitalista
tan más cooperación, iniciativa personal y creatividad conduce a perder todo contacto con la realidad. En los
entre empleados, que son sometidos a creciente disci- hechos, el mercado no gestiona directamente la vida labo-
plina y opresión. Las tesis de Braverman describen esta ral. Las clases dominantes invariablemente recurren a la
intervención estatal para organizar el trabajo, con el auxilio
de una legislación laboral que disciplina a los asalariados.
8 Las contradicciones laborales contemporáneas son analizadas por:
Katz, Claudio, 1999, Ciborra Claudio, 1988 Lojkine Jean, 1998, (Intro-
ducción, cap 1), Coutrot Thomas, 1998. 9 Un ejemplo: Kern Horst, Schumann Michael, 1988.
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Los exponentes de la ortodoxia presentan la tiranía tra que este campo no es un universo de «múltiples posi-
del empresario como una cesión voluntaria de derechos. bilidades abiertas». Allí se imponen reglas de suprema-
Interpretan que asalariado delega en el capitalista la atri- cía patronal para garantizar la extracción de plusvalía.
bución de decidir cómo se trabaja, olvidando el carácter Muchos críticos olvidan o diluyen este principio básico.
escandalosamente asimétrico de esa negociación.
Desde otra vereda, la heterodoxia trata estos proble-
mas con mayor seriedad. Algunos autores aceptan LUCHA DE CLASES
incluso ciertos rasgos de la teoría del control patronal,
aunque sin el alcance que le asignó Braverman. Afirman Al concentrar el análisis en las estrategias gerenciales: ¿la
que el taylorismo constituye una modalidad de gestión teoría del control patronal no ignora la subjetividad de
laboral, en coexistencia con esquemas posfordistas y los trabajadores y su resistencia contra el taylorismo?
toyotistas y variadas opciones de otro tipo10. ¿No es Braverman víctima de la ideología que criticó, al
Efectivamente existen evidencias de esta multiplici- tratar a la clase obrera como un objeto pasivo manipu-
dad. Pero Braverman no se limitó a defender la universa- lado por los patrones?
lidad del taylorismo. Estudió una tendencia al dominio Los autores que plantean este cuestionamiento desta-
patronal del proceso de trabajo, que se fundamenta en la can la importancia de registrar cómo los trabajadores
extracción capitalista de la plusvalía. lucharon y derrotaron al taylorismo. Braverman respon-
La gran mayoría de los analistas tienden a eludir esta dió que su análisis resalta el significado genérico de ese
carcterización y se limita a postular la existencia de modelo y defendió la conveniencia de separar el análisis
variadas situaciones no tayloristas. Remarcan que Bra- conceptual de la evolución concreta del taylorismo11.
verman exageró el alcance de la «organización científica En realidad el pensador estadounidense incluyó de
del trabajo», pero olvidan que acertó en subrayar la hecho cierto contexto de lucha social. No ofreció una
conexión de ese modelo con la lógica confiscatoria del mirada puramente abstracta, ya que no se puede tratar la
régimen social vigente. Los críticos sugieren que esa actividad laboral en los mismos términos que se indaga
norma de explotación no es inexorable bajo el capita- la teoría del valor o a los esquemas de la reproducción
lismo y cuestionan este núcleo de la teoría del control ampliada. Pero al omitir cuál fue la recepción concreta
patronal. El problema radica en esta objeción y no sólo de la «gerencia científica» entre los trabajadores, dejó
en el rechazo a presentación abusiva del taylorismo. abiertas muchas preguntas.
La tesis de Braverman destaca acertadamente como la La teoría de Braverman no ignora la lucha de clases,
explotación condiciona cualquier actividad laboral. Demues- puesto que ilustra cómo el capitalista recurre a sistemáti-

10 Montero Cecilia, 1989, Montero Cecilia, 1986, Rojas Eduardo, 1990 11 Edwards P.K, 1984, Smith Vicki, 1995-96, Braverman Harry, 1976.
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cas agresiones para afianzar su dominio. No reduce a la Esta objeción llama la atención sobre otro problema
clase obrera a un «simple instrumento», pero al omitir de la teoría del control patronal. Pero la insuficiencia se
juicios sobre el resultado de estos atropellos sugiere que corrige incorporando al análisis la omitida secuencia de
el taylorismo se impuso sin afrontar grandes obstáculos. luchas políticas y sindicales. Con esa inclusión se puede
Estudios posteriores inspirados en la teoría del con- registrar de qué forma repercuten las orientaciones
trol patronal han incorporado nítidamente la confronta- gerenciales sobre la subjetividad colectiva, evaluando el
ción clasista. Noble analizó la lucha obrera por defender impacto de este proceso sobre la organización y la con-
la programación directa de las máquinas herramientas, ciencia de los trabajadores. Este es el camino para carac-
frente a la presión gerencial por introducir un manejo terizar qué grado de consentimiento brindan los asalaria-
centralizado. Shaiken describió batallas en las plantas dos a su condición de explotados.
automotrices, que sucesivamente concluyeron con La teoría del control patronal aporta un marco obje-
imposiciones patronales y reapropiaciones obreras del tivo para analizar un consentimiento necesariamente
control del trabajo. Grzyb ilustró cómo la tendencia a cambiante. Esta conformidad no constituye un rasgo
romper la cooperación informal de los trabajadores, con- intrínseco de la acumulación, ni representa un compor-
dujo periódicamente al resultado opuesto12. tamiento espontáneo de los trabajadores. Por eso resulta
difícil distinguirlo de la resistencia silenciosa, la impoten-
cia o la resignación.
CONSENTIMIENTO Y SUBJETIVIDAD Es indudable que los capitalistas buscan el favor de
los trabajadores para asegurar el éxito de sus negocios.
Algunos críticos destacan que Braverman ignoró el con- Pero la norma de la explotación y la preeminencia de la
sentimiento que brindan los asalariados a las prácticas competencia impiden mantener un status de coopera-
patronales, por medio de compromisos implícitos en ción. La teoría de Braverman resalta esta tensión entre
torno a la intensidad del trabajo. Sostienen que a través patrones y asalariados y recuerda que la convivencia
estos acuerdos los obreros asumen los objetivos de la entre explotadores y explotados no se establece en una
gerencia, adoptan comportamientos individualistas, olvi- relación entre pares. En el terreno laboral prevalece una
dan la opresión y reivindican los éxitos de la empresa. forma de coerción, que limita cualquier consenso real
Estiman que por esa los capitalistas logran convalidación entre los empleados y los dueños de la firma.
subjetiva y legitimación ideológica13. El propio análisis del consentimiento plantea com-
plejos problemas, ya que resulta muy difícil probarlo en
el terreno empírico. Las encuestas individuales suelen
12 Noble David, 1987, Shaiken Harley, 1981, Grzyb Gerard, 1988.
analizar percepciones laborales (gratificante, angustioso,
13 Buroway Michael, 1989. estimulante), omitiendo el contexto objetivo (trabajo
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fragmentado, homogéneo, rutinario o intelectualizado) y fisiológicos con factores histórico-sociales (educación,


subjetivo (rebeldía, resistencia pasiva, sometimiento). conquistas, consumos).
Sólo un encuadre político-social permite evitar esas dis- Al pretender transformar al operario en una prolon-
torsiones. gación de la máquina, la brutalidad taylorista avasalla
Muchos estudios de la sociología ignoran ese con- esos componentes. Enfrenta, además, la imposibilidad de
texto o tienden a privilegiar el análisis de las conductas sostener aumentos de la productividad, ya que el mal-
individuales, en desmedro del comportamiento colec- trato extremo de los trabajadores conduce al síndrome
tivo. Enfatizan la problemática weberiana del status, de la esclavitud. El látigo genera desinterés y la repetición
ignorando el carácter capitalista de las relaciones labora- de tareas incrementa los desperfectos o los desperdicios.
les. En vez de indagar primero cómo y por qué dominan El taylorismo tiene decreciente funcionalidad para el
los patrones se limitan a registrar las formas de adapta- uso de equipos complejos, ya que incentiva una falta de
ción a esa opresión. Este enfoque predomina, especial- predisposición labora que afecta el cuidado de los instru-
mente, en la contraposición corriente entre consenso mentos. El fraccionamiento de tareas genera, además,
posfordista y autoritarismo taylorista. obstáculos técnicos cuándo se debe optimizar la activi-
dad laboral en procesos continuos.
Algunos seguidores de Braverman no registran estas
EL PROCESO DE VALORIZACIÓN RELEGADO limitaciones. Pierden de vista que el control patronal se
convierte en un obstáculo, para el empresario que busca
La teoría del control patronal ha sido actualizada por motivar al trabajador. Esta contradicción es irresoluble
numerosos estudios. Estos enfoques resaltan el enmasca- bajo el capitalismo, pero el taylorismo es particularmente
ramiento de la explotación, en círculos de calidad que inadecuado para atenuarla. La tesis del control patronal
recrean la jerarquía disciplinaria o en métodos just in no detecta que el patrón necesita capturar una «plusvalía
time, que aceleran el ritmo del trabajo14. subjetiva» (ingenio, creatividad, esfuerzo intelectual), que
Estas investigaciones confirman la continuidad de él mismo socava al atropellar las identidades profesionales.
muchos rasgos de la «gerencia científica», pero no con- El modelo de Braverman no estudia estas contradic-
firman la supremacía del viejo taylorismo. Ese modelo no ciones. Tampoco indaga cómo los capitalistas intentan
sólo choca con la expansión del trabajo intelectualizado. resolverlas, segmentando la actividad laboral y rodeando
También vulnera las peculiaridades de la mercancía la plantilla estable de trabajadores calificados, con una
fuerza de trabajo, cuyo valor combina componentes masa de asalariados flexibilizados.
Estas dificultades analíticas derivan de un divorcio
del procesos de trabajo de su determinante en la diná-
14 Martínez Oscar, 1998, Yates Michael, 1999, Smith, Tony, 1995. mica de la valorización. El pensador norteamericano pre-
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sentó acertadamente su teoría como un efecto de la La visión de Braverman tiene gran actualidad frente a
compulsión a incrementar la tasa de beneficio. Pero ter- quiénes postulan la existencia de un proceso espontáneo
minó indagando la problemática del control, sin correla- de capacitación de los trabajadores. Los partidarios de
cionarla con las tendencias de la acumulación. ese enfoque consideran que la pérdida de calificaciones
Este enfoque implicó un deslizamiento de la inter- sólo predominó en los albores del capitalismo. Estiman
pretación económica de la plusvalía hacia el estudio que la competencia posterior ha potenciado la necesidad
político de las formas gerenciales. Por ese camino no de operarios preparados para enfrentar situaciones alea-
observó que el centro del capitalismo es la explotación y torias, con creciente calificación incorporada en forma
no el control. Se introdujo dentro de la fábrica para estu- tácita, durante la vida laboral. Con esta visión plantean
diar todos los matices del proceso de trabajo y olvidó el que el aumento de las calificaciones se expresa en las
condicionamiento general que impone la reproducción mejoras del nivel educativo16.
del capital15. Estos enfoques predominan en muchas caracteriza-
ciones elogiosas de la era pos-industrial o posfordista,
pero su expresión tradicional es la teoría neoclásica del
EL PLANTEO RECALIFICADOR capital humano. Esta concepción atribuye los aumentos
de la productividad a un aporte creciente del «factor tra-
Braverman propuso un criterio social para evaluar las bajo», que es enriquecido por la ascendente incidencia
calificaciones, en función del grado de comprensión que del «insumo educativo».
mantiene el trabajador de la tarea realizada. Se opuso al Pero la complejidad de la producción y el incremento
criterio de ingeniero, que sólo toma en cuenta la comple- de la formación de los trabajadores, no se traducen auto-
jidad de las máquinas o el nivel educativo del operario. máticamente en una mayor calificación. Todo depende
Su enfoque apuntó a cuestionar las miradas fetichis- de la tarea realizada y de la comprensión de su conte-
tas, que evalúan el acto humano del trabajo en función nido. Los ejemplos de graduados universitarios contrata-
de la sofisticación de los artefactos. También resaltó el dos para desenvolver actividades de baja jerarquía o los
carácter ficticio de las categorías que habitualmente uti- operarios que manejan máquinas auto-programadas (sin
liza la sociología laboral (operario calificado, semi-califi- comprender de lo que están haciendo), refutan esa
cado, no calificado). Estos conceptos omiten definir cuál visión. La asociación directa entre mayor escolaridad y
es el grado real de dominio que detenta cada subgrupo complejidad laboral no resuelve ninguna controversia
de su actividad. sobre las calificaciones.

15 Esta crítica plantean: Cohen Sheila, 1987, Carchedi Gugliemo, 1991, 16 Wood Stephen, Bryn Jones, 1984, Adler Paul, 1987, Castells Manuel,
(Cap 2), Harvey David, 1990, Rowlinson Michael 1994. 1992, Hirschhorn Larry, 1991, Ruffier Jean, 1986, Veltz Pierre, 1986.
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La conexión efectiva entre el nivel educativo y la acti- laboral, que han acompañado la generalización de la
vidad laboral está mediada por un conjunto de condicio- microelectrónica17.
nes (mercado, profesión en juego, tipos de actividad, ubi- Frente a las dificultades que plantean estos proble-
cación del país en el mercado mundial). El ciclo mas, algunos enfoques optan por eludir la definición de
capitalista determina la intensidad de las demandas labo- algún rumbo de la calificación. Afirman que esa variable
rales y los cambios en la acumulación definen cuáles son simplemente depende del modelo laboral prevale-
las especialidades que despuntan o son desplazadas. Esta ciente18. Pero la variedad de opciones que presentan es
combinación no se manifiesta en una equiparación auto- muy numerosa y resulta imposible deducir alguna con-
mática de la escolaridad con la jerarquía laboral. clusión de sus caracterizaciones. A lo sumo se confirma-
El criterio social de calificaciones que propuso Bra- ría en forma tautológica, que en ciertos países y ramas la
verman justamente evita esas correlaciones ingenuas calificación asciende y que en otras retrocede.
entre educación y complejidad de las tareas, al subrayar
la gravitación del dominio que detenta el trabajador
sobre la actividad que realiza. DESCALIFICACIÓN ABSOLUTA
Los ejemplos que habitualmente presentan los teóri-
cos de la recalificación se basan en extrapolaciones de De la preeminencia atribuida a la taylorización Braver-
ciertos rasgos del sector intelectualizado del trabajo, al man dedujo un pronóstico de descalificación absoluta
conjunto del universo laboral. De esa generalización del trabajo. Estimó que el capitalismo tiende incluso a
surge la engañosa imagen de un masivo aumento de la «lobotomizar» el cerebro de los trabajadores. Sin com-
calificación, que simplemente ignora la degradación pre- partir estos extremos, algunos autores aceptan esa visión.
dominante en los sectores flexibilizados. Consideran que la flexibilización laboral en curso reduce
Si la recalificación fuera una tendencia tan manifiesta por completo las calificaciones y que la polivalencia
debería expresarse en el valor efectivo de la fuerza de tra- disuelve totalmente las especialidades19.
bajo, es decir en los salarios y no sólo en el plano potencial Esta mirada se nutre a veces de estudios empíricos
de una capacitación mayor. El estancamiento salarial en las que retratan la descalificación generada por la introduc-
últimas dos décadas desmiente categóricamente ese curso. ción de la informática en el proceso productivo. Presenta
La tesis de la recalificación cierra los ojos ante una distintos ejemplos de conversión de sujetos pensantes, en
polarización dominante, que permitió a los capitalistas
amalgamar complejidad del proceso productivo con 17 Freyssenet Michel, 1990, Freyssenet Michel, 1992, Tressac G, Soubie
elevados niveles de explotación. Esta segmentación ha J.L, Neveu J.P, 1988, Kaplinsky Raphael, 1987, Kelly John 1988,
Bessant John, Chisholm Alec, 1991
sido empíricamente corroborada por numerosos estu- 18 Wilkinson Barry, 1984, Rojas Eduardo, 1990.
dios de la combinación entre complejidad y banalidad 19 Braverman, Harry, 1983, Martínez Oscar, 1998, Smith, Tony, 1995
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autómatas sometidos a la rutina de las computadoras, en Es igualmente difícil captar la evolución promedio de
un contexto de expansión de las «burguer-actividades». las calificaciones, dada la coexistencia del empobreci-
Otros analistas relativizan este aspecto de la teoría de miento con el enriquecimiento en las distintas activida-
Braverman y diferencian el análisis de la descalificación des. Pero si se reconoce que un sector de los asalariados
del estudio de la degradación del trabajo. Consideran mejora y otro no su comprensión de las tareas realizadas,
que este último concepto sólo alude a la segmentación la dinámica de la acumulación es coherente con cierta
de las tareas y al mayor control del trabajo20. tendencia a la descalificación relativa.
Pero la experiencia de la polarización laboral indica El concepto degradación absoluta que postuló Bra-
que la descalificación absoluta sólo afecta a los sectores verman impide captar este movimiento contradictorio
obreros más taylorizados. Trazando una analogía con la hacia la devaluación y recomposición de las calificacio-
evolución del salario se podría estimar, que bajo el capi- nes. El teórico del control patronal acertó en afirmar,
talismo contemporáneo la tendencia preeminente es que una elevación genuina y permanente de las califi-
hacia una descalificación relativa. caciones requeriría la reorganización socialista de la
El salario oscila coyunturalmente con el ciclo, pero a economía. Pero se equivocó en suponer, que este pro-
largo plazo tiende a declinar en relación a la productivi- ceso estaría precedido por una degradación absoluta
dad o el beneficio. Con la mayor inversión en capital del trabajo
constante se reduce la remuneración a los trabajadores, Algunos autores atribuyen este desacierto a su omi-
en proporción al producto de su trabajo. Este curso del sión de un criterio que discrimine el trabajo material y
salario relativo tiene su correlato en las calificaciones. mental. Estiman que el primer tipo de actividad implica
Estas últimas variables también oscilan con el ciclo y transformar valores de uso y el segundo modificar los
decrecen en comparación al nuevo horizonte de conoci- conocimientos existentes, para transformar la realidad
mientos, que genera cada oleada de innovaciones. productiva. Destacan que ambos componentes pueden
Incluso cuando prevalecen tendencias favorables a la diferenciarse en función de las cualidades jerarquizadas
educación de los trabajadores, la mejora es inferior al en la demanda de cada producto (un libro por el aspecto
conocimiento potencial abierto con las nuevas tecnolo- mental y un zapato por el material). Puntualizan que
gías. La frontera del saber se amplía más que la instruc- todas las actividades productivas incluyen necesaria-
ción recibida. En esta desproporción se asienta el control mente los dos elementos de este trabajo colectivo, pero
patronal. Adoptando, por lo tanto, las categorías centra- indican que en la línea de montaje prevalece la transfor-
les de Braverman se puede deducir una tendencia hacia mación material y en los laboratorios de investigación la
la descalificación relativa, pero no absoluta del trabajo. conversión mental21.

20 Foster John Bellamy, 1999, Greenbaum Joan, 1999. 21 Carchedi, Gugliemo, 1991, (Cap 2).
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Tomando en cuenta estas distinciones resulta más El principal problema del enfoque de Braverman
indefendible el pronóstico de degradación absoluta, ya estriba en su pronóstico de «lobotomización» de los asa-
que sobran evidencias de ampliación del trabajo mental lariados. Esta previsión tiene importantes consecuencias
en el capitalismo contemporáneo. Es completamente políticas, ya que abre un serio interrogante sobre la capa-
imposible aplicar conocimientos existentes para crear cidad de la clase obrera para encabezar un proyecto de
nuevos conocimientos (y a su vez implementarlos para emancipación. Si los trabajadores soportan una degrada-
transformar valores de uso), en un contexto de total des- ción creciente tenderían a convertirse en una masa de
calificación del trabajo. Esta degradación es también miserables, sin fuerza para protagonizar una transforma-
incompatible con la creciente demanda de mercancías ción social. No es coherente asignarle a la clase obrera un
por cualidades derivadas del trabajo mental. rol socialista dirigente y estimar al mismo tiempo, que
ese sujeto se descompone en la lucha por su propia
supervivencia. Esa visión transmite un fuerte escepti-
MISERIA CRECIENTE cismo en el rol histórico de los trabajadores, a pesar de la
defensa marxista que hizo Braverman de ese principio.
Braverman subrayó la significativa influencia de la cien- Los errores contenidos en la tesis de la degradación
cia sobre la producción que Marx denominaba trabajo obrera están muy conectados con la teoría de la miseria
general, Aceptó que la tasa de ganancia de los sectores creciente. Este planteo observa a la acumulación como
más dinámicos depende de rentas tecnológicas, surgidas un proceso de polarización extrema, entre una minoría
de este uso capitalista de la ciencia. Incluso interpretaba de capitalistas y una mayoría de obreros empujados
que esa utilización constituía un componente central de hacia la pobreza total.
la revolución científico técnica del siglo XX. Marx inicialmente concibió esa posibilidad pero luego
Pero el pensador norteamericano consideraba que polemizó con la «ley de bronce de los salarios», afirmando
esa gravitación potenciaba el taylorismo, sin notar la que la miseria extrema recae sobre los desocupados o lúm-
intelectualización del trabajo que se requiere para trans- penes y no sobre la masa de los asalariados. La miseria cre-
formar los nuevos descubrimientos en productos comer- ciente contradice también la necesidad que tiene el capita-
ciales. Ciertamente esta calificación sólo involucra a un lismo de ampliar mercados y convertir a los explotados
sector de los asalariados, pero la incidencia cuantitativa y en clientes. El propio sistema se ve obligado a expandir
la importancia estratégica de este segmento se torna vital la capacidad de consumo y a retribuir –en alguna escala–
con la expansión de la acumulación22. el mayor gasto físico-mental de la fuerza de trabajo23.

22 Ver: Vence Deza Xavier, 1995. Vincent J.M, 1995, Vincent Jean Marie, 23 Ver: Mandel, Ernest, 1978-a, (cap 8), Rosdolsky Román, 1979, (Parte
1998. III, apéndice).
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TEMAS DE ACTUALIDAD El aumento del desempleo obedece a la reconstitu-


ción de un ejército de desocupados, que ha presionado
La centralidad, opresión y emancipación del trabajo sobre el salario para permitir la recuperación de la tasa
constituyen tres aspectos de la obra de Braverman que de ganancia. Esta lógica de la acumulación –en contex-
presentan gran actualidad, pero en un contexto muy tos demográficos, fases del ciclo y fuerzas político-socia-
diferente a su época. En los años 70 se discutía la intensi- les muy diversas– determina la tasa de desempleo. Son
ficación del trabajo, mientras que en las últimas décadas principios que rigen desde hace dos siglos y nunca con-
se ha debatido la carencia este recurso. De la crítica al dujeron al fin del trabajo.
sufrimiento del trabajo se ha pasado a la angustia por la Este pronóstico se ha transformado en una ideología
ausencia de puestos laborales. que justifica los atropellos de las clases dominantes. Se
En la época de Braverman se analizaba el drama del proclama que la «era del pleno empleo concluyó» y que la
desempleo, pero no el «fin del trabajo». La vigencia de su «tasa natural de desempleo debe subir». Pero el empleo se
investigación justamente radica en la oposición frontal ha expandido en todos los sectores que han facilitado el
que presenta a todas las exageraciones sobre la desapari- aumento de la tasa de plusvalía (nueva periferia industria-
ción de la actividad laboral. Estas previsiones simple- lizada, mujeres, precarizados). Con el fantasma de la diso-
mente olvidan que el trabajo es una condición de subsis- lución laboral se enmascara la reorganización opresiva del
tencia de cualquier sociedad y constituye el fundamento trabajo, que Braverman denunció reiteradamente.
del proceso de valorización, en que se asienta el capita- El segundo aspecto de actualidad de su obra es la
lismo. Leer a Braverman permite recordar que sin tra- centralidad de la explotación. Esta relevancia salta a la
bajo no hay generación de riquezas, ni reproducción de vista con la secuela de atropellos que perpetró el neoli-
la vida social. beralismo. La perversa combinación de sobre-trabajo
Es cierto que en las últimas dos décadas se ha desarro- entre los ocupados con sub-trabajo entre los desocupa-
llado una revolución tecnológica que transformó el pro- dos es un nefasto resultado de esa agresión. La mixtura
ceso productivo. Pero también en el pasado se registraron de exceso y falta de trabajo es actualmente más dramá-
varias transformaciones que modificaron las formas del tica que en la época de Braverman, pero obedece a la
trabajo, sin extinguirlo. La tesis apocalíptica que anuncia misma tiranía de la explotación que indagó el estudioso
la completa sustitución de la mano de obra por procesos del taylorismo.
automatizados, convierte el problema el socio-económico La reducción de la jornada laboral que permitiría ali-
del desempleo en un subproducto de la tecnología. viar la intensidad del trabajo entre los ocupados, distri-
Supone que las máquinas expulsan mano de obra por su buyendo el empleo resultante entre los desocupados se
cuenta, omitiendo que esta acción es efectivizada por ha discutido desde los años 70 hasta la actualidad. Esa
capitalistas y guiada por el principio de rentabilidad. mejora fue parcialmente conquistada por medio de la
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lucha y también arrebatada durante las contraofensivas La crisis actual del trabajo obedece a una relación
patronales. social entre capitalistas y asalariados y no a cierto tipo
Pero una diferencia con el pasado es la deformación específico de oficio. Afecta la forma histórica de trabajo
que rodea a este reclamo, cuándo los empresarios distor- alienado y no la dimensión antropológica de la actividad
sionan su utilización para convertirlo en un mecanismo laboral. Erradicar el carácter capitalista del trabajo per-
flexibilización laboral. En este caso, la disminución de las siste como un objetivo, en los mismos términos que
horas de trabajo es acompañada por reducciones salariales planteó Braverman.
y modificaciones de las condiciones laborales. La batalla
por disminuir la jornada en forma drástica, igualitaria, uni-
versal y sin modificar el salario tiene actualmente una DEL ENTUSIASMO AL OLVIDO: UN LEGADO
importancia estratégica mayor, que en los años de Braver-
man. Es un medio para avanzar en la recomposición social «Trabajo y capital monopolista» gozó de una eufórica
de la clase trabajadora, facilitar conquistas y permitir la recepción inicial, posteriormente seguida de rechazos y
recuperación de la confianza política de los explotados. olvidos. Este giro fue personificado por algunos teóricos
Finalmente el texto de Braverman es una referencia de la Regulación que abandonaron la huella de Braver-
para el desarrollo de un proyecto de emancipación del man. Especialmente Coriat comenzó estudiando los
trabajo en la tradición socialista. Este programa implica efectos del control patronal en Francia, pero concluyó
la auto-realización del individuo, mediante la erradica- contraponiendo variantes negativas de taylorismo
ción progresiva de la explotación a través de un proceso (anglosajón y neoliberal) con distintas opciones positivas
de des-alienación. de pos-taylorismo25.
Este planteo socialista es incompatible con la promo- Con ese enfoque comparativo se reivindica también
cionada «liberación del trabajo» dentro del capitalismo, el pos-fordismo sueco y alemán o el toyotismo japonés,
mediante una paulatina sustitución del trabajo por el destacando su conveniencia para la «nueva economía de
tiempo libre. Estas propuestas embellecen la dramática la variedad». Los padecimientos que Braverman atribuía
regresión social que sufren los trabajadores precarizados al capitalismo son exclusivamente localizados en los
y omiten que en las últimas décadas aumentó el paro for- modelos que preservan la rémora taylorista. En estos
zoso y no el tiempo de ocio libremente elegido. El des- análisis el control patronal es omitido, la explotación
plazamiento del trabajo por el desempleo no introduce queda restringida a cierta política económica y la plusva-
ningún aspecto emancipador en la vida social24. lía es borrada de cualquier reflexión.

24 Husson, Michel, 1996-b, (Cap 3,4, 6 y 8), Husson Michel, 1995-96, 25 Coriat Benjamín, 1982-a, Coriat Benjamín, 1982-b, Coriat Benjamín,
Husson Michel, 1998. 1992.
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90 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 3. PROCESO DE TRABAJO 91

Esta pérdida de sentido crítico es un rasgo compar- ción intelectual, sino también la evidente experiencia de
tido por muchos sociólogos del trabajo que se distancia- un trabajador y el militante político.
ron de Braverman. Optaron por una reflexión des-com- Braverman perteneció a la generación de socialistas
prometida de distintas situaciones laborales y un que se radicalizaron durante los años 30 y jugaron un
abandono de las denuncias de la opresión. En realidad, papel protagónico en el desarrollo de la izquierda nortea-
estos «expertos en temas laborales» se han ubicado en mericana Fue sindicalista y organizador de corrientes
las antípodas de la actitud que adoptó el estudioso norte- combativas durante los duros años del maccartismo, inte-
americano. Evalúan procesos de trabajo como si estuvie- gró el Socialist Worker Party y en su madurez mantuvo
ran en un laboratorio de sustancias químicas y no en el una estrecha relación con la revista Monthly Review.
centro de la apropiación empresaria del trabajo no El pensador norteamericano buscó en la elaboración
remunerado. intelectual respuestas a los dilemas políticos que
La tarea de comparar modelos económicos en fun- enfrentó como militante. Estudió detenidamente el tay-
ción de su perfil laboral se ha convertido en una impor- lorismo para desenvolver argumentos contra la coges-
tante preocupación post- Braverman. Pero el habitual tión obrero-patronal. También intentó explicar los cam-
contraste entre posfordismos, toyotismos y taylorismos bios operados en la clase obrera y las dificultades que
empobrece el análisis y desconecta las tendencias objeti- enfrentaba la izquierda estadounidense. Braverman fue
vas de la valorización del capital de su efecto sobre el un intelectual socialista que integró la reflexión teórica
proceso de trabajo. con la experiencia militante. Escribió un libro clásico
Resulta particularmente ingenua la creencia de que para su tiempo y adoptó una actitud que subsiste como
cierta política laboral es la clave del éxito económico de modelo para todos los tiempos.
un país, como si los alemanes eligieran ser posfordistas,
los malayos tayloristas y los africanos pre-tayloristas. El
abandono de la lógica del capital que guió el estudio de
Braverman es la causa de esta simplificación.
El olvido que rodea a la teoría del control patronal se
explica por el clima neoliberal de las últimas décadas.
Pero incluso en ese contexto adverso, «Trabajo y Capital
Monopolista» continuó provocando un fuerte impacto
emocional entre todos sus lectores. El libro presenta una
cruda descripción del tormento del trabajo, que genera la
inmediata identificación de quienes han conocido ese
sufrimiento. El texto refleja no sólo una intensa elabora-
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Capítulo 4
TASA DE GANANCIA

Todas las corrientes del pensamiento económico coinci-


den en reconocer la existencia de obstáculos al proceso de
valorización del capital, asociados con la declinación de la
tasa de ganancia. Esta caída es el principal síntoma de cri-
sis en un sistema capitalista que gira en torno al beneficio.
Por eso los investigadores estudian con tanta atención la
evolución de la rentabilidad. La descripción coyuntural
de esta variable no es difícil, pero las causas que generan
su declinación porcentual son muy discutidas.
Los fundadores de la economía política compartían
una percepción pesimista sobre la tendencia del benefi-
cio. Adam Smith atribuía su decrecimiento a la intensifi-
cación de la competencia y Ricardo a un agotamiento de
la tierra fértil, que encarecía los alimentos y los salarios.
La ortodoxia neoclásica extrapoló esta teoría a la indus-
tria y postuló la existencia de rendimientos decrecientes
del capital, derivados de la escasez de este recurso. Key-
nes situó el origen del problema en la especulación finan-
ciera y Schumpeter en el desaliento de la innovación.
El grueso de los economistas contemporáneos atri-
buye la caída de la tasa de beneficio a un variado espec-
tro de causas. Resaltan especialmente el exceso de con-
currencia, el encarecimiento de los bienes de consumo,
la disminución de la oferta de fondos, la hipertrofia
financiera o la pérdida del estímulo innovador.
El enfoque marxista atribuye, en cambio, la declina-
ción porcentual de la tasa de beneficio, a la propia diná-
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94 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 95

mica del capital y caracteriza la existencia de una ley, que aumento del grado de explotación (plusvalía absoluta
ha suscitado múltiples controversias. obtenida a través de la intensificación o prolongación de
la jornada de trabajo), la reducción del salario, el abarata-
miento del capital constante (derivado de la depreciación
EL PLANTEO DE MARX del capital existente), la superpoblación relativa (abun-
dancia del trabajo asalariado disponible), el comercio
El autor de «El Capital» expuso la ley de la tendencia exterior (depreciación de las materias primas) y el
decreciente de la tasa de ganancia en tres capítulos del aumento del capital por acciones (cuyos dividendos per-
tomo III de ese libro, a través de una presentación muy miten ganancias extraordinarias). Destacó, además, que el
simple. Definió a la tasa de ganancia (g´) como una pro- incremento de la capacidad productiva, el volumen de las
porción de la plusvalía (p) en relación al capital total ventas y la masa total de ganancias contrarrestan la caída
invertido. Dividió esa plusvalía por el capital variable (v: de la tasa de beneficio, aunque sin revertir ese descenso.
gastos en salarios) y constante (c: gastos en maquinaria y Finalmente Marx expuso las contradicciones que
materias primas) obteniendo: g´ = p/ v + c. De esta pre- genera el incremento de la producción, junto a esta
sentación dedujo que la tasa de ganancia declina a reducción de la tasa de ganancia. Al multiplicarse el
medida que avanza la mecanización. Interpretó este número de mercancías enviadas al mercado con decre-
efecto como una consecuencia del aumento de la com- cientes posibilidades de generar beneficios, se retrae la
posición técnica (ct: proporción de la maquinaria en inversión y aumentan las dificultades para valorizar el
relación a la mano de obra) y del incremento de la com- capital. En un momento ese desequilibrio desencadena
posición orgánica (co: proporción del capital constante superproducción de mercancías y sobre-acumulación de
en relación al variable)1. capitales. Con estos desajustes se evidencia que la propia
Con esta presentación Marx indicó que la tasa de acumulación provoca la depresión y que el límite del
ganancia tiende a declinar como resultado de la creciente capital es el capital mismo. Partiendo de esta caracteriza-
tecnificación. La caída obedece a una presión competitiva, ción, Marx definió a la contracción tendencial del bene-
que reduce el porcentaje del nuevo trabajo vivo incorpo- ficio como la ley más importante de la economía política.
rado en las mercancías, en relación al trabajo muerto (ya Para evaluar la dinámica de este principio conviene
objetivado en las materias primas y la maquinaria). reordenar la fórmula (dividiendo todos sus componente
Pero Marx puntualizó al mismo tiempo la existencia por el capital variable: g´ = p/ c + v se convierte en
de seis fuerzas compensatorias de este proceso. El g´=p´/co+1). Con este cambio se nota que la tasa de
ganancia presenta una relación directamente proporcio-
nal con la tasa de plusvalía e inversamente proporcional
1 Marx Carlos, 1973-b, tomo III, sección 3, (cap 13, 14, 15). con la composición orgánica. Para que su declinación –
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96 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 97

generada por el aumento de esta última variable (co)– El autor de «El Capital» era igualmente conciente de
quedara totalmente contrarrestada, debería producirse las complejidades que rodean a la ley. El mismo incre-
un aumento de la misma magnitud del primer compo- mento de la productividad que presiona hacia la caída de
nente (p´). Esa posibilidad es intensamente debatida por la tasa de beneficio, también favorece el aumento de la
los críticos de la ley. masa de ganancias. Por un lado, se genera una pérdida
Conviene también distinguir cuáles son las fuerzas (disminución de los precios con la caída de la proporción
que elevan la tasa de plusvalía (mayor grado de explota- de trabajo vivo incorporada por unidad de producto).
ción, reducción del salario, sobrepoblación), cuáles man- Pero por otra parte, existe una ganancia (incremento del
tienen baja la composición orgánica (abaratamiento del volumen de producción y ventas).
capital constante) y apuntalan ambos procesos (comer- Observando ambos procesos, algunos autores desta-
cio exterior). Y es importante recordar otras influencias caron la imposibilidad de establecer cuál es el compor-
que neutralizan la caída del beneficio, como los nuevos tamiento de la tasa de ganancia3. Estimaron que no se
inventos, la aceleración de la rotación del capital y las puede diferenciar las tendencias de las fuerzas contra-
inversiones en ramas de menor composición orgánica. rrestan ese movimiento. En la misma objeción se apoya
otro cuestionamiento, que remarca la función compen-
satoria ejercida por el aumento de la tasa de plusvalía.
LAS CRÍTICAS MÁS CORRIENTES Este incremento asegura también el ascenso de la acu-
mulación y la consiguiente elevación de la tasa de
La ley fue inicialmente cuestionada por autores que obje- ganancia4.
taron el supuesto de una tasa de plusvalía constante. Pero esta crítica olvida que sólo la composición orgá-
Estimaron que es incorrecto postular la caída de la tasa nica puede elevarse indefinidamente, mientras que el
de ganancia si se considera dada la tasa de plusvalía, ya ascenso de la tasa de plusvalía enfrenta serios obstáculos.
que esta inmutabilidad contradice la lógica del capital2. Traspasado cierto límite, la reducción del trabajo necesa-
Pero este señalamiento introdujo un falso problema. rio (porción de la jornada laboral que permite la repro-
Luego de exponer en forma provisional su tesis, Marx ducción de la fuerza de trabajo) se torna cada vez más
desarrolló todo su razonamiento con una tasa de plusva- dificultosa. Si por ejemplo en una jornada de 8 horas el
lía (p´) creciente. Contempló este incremento, junto a la trabajo, necesario quedara reducido a 5 minutos, los
elevación de la composición orgánica, aunque subra- grandes aumentos de productividad requeridos para
yando que la primera suba no alcanza la magnitud de la achicarla a 4 minutos redundarían en subas irrelevantes
segunda.
3 Sweezy Paul, 1973, (cap 6).
2 Robinson Joan, 1968, (cap 5). 4 Moszkowska Natalie, 1981, (primera parte).
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98 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 99

del trabajo excedente que se apropia el capitalista (de 7 Otro cuestionamiento de la ley destaca que la com-
horas 55 minutos a 7 horas 56 minutos)5. posición orgánica se mantiene invariable si se abarata el
Al precisar la forma en que podría elevarse la tasa de capital constante. Algunos autores puntualizan que esta
plusvalía, los críticos remarcan el sostenido abarata- desvalorización era moderada en la época de Marx,
miento de los medios de vida consumidos por los traba- pero se ha tornado dominante en el capitalismo con-
jadores. Sin embargo, sólo aumentos en la productividad temporáneo6.
del sector de bienes de consumo reducen los gastos en Sin embargo, este señalamiento omite que semejante
mano de obra. Cuándo estos incrementos se localizan en abaratamiento sólo puede efectivizarse si previamente la
otras ramas de la economía, tienden a elevar en mayor composición orgánica se elevó, a través de una gran
medida la composición orgánica que la tasa de plusvalía. inversión en maquinaria. La desvalorización compensa-
Si bien es cierto que el aumento de la productividad toria es un efecto posterior a esa inversión previa. Por
abarata los insumos básicos de la canasta salarial, esta esta razón los bienes de producción que se tornan más
desvalorización coexiste con el incremento del número y baratos coexisten con el creciente gasto general en
la calidad de los bienes utilizados. Los patrones de con- bienes de producción, en comparación a las erogaciones
sumo de los asalariados se han modificado cualitativa- destinadas a contratar fuerza de trabajo.
mente en cada etapa del capitalismo, incorporando nue- Por otra parte, si bien el capital circulante (materias
vas mercancías a los componentes del valor de la fuerza primas) tiende a perder relevancia a medida que avanza
de trabajo. Aunque los alimentos, el transporte o el la tecnificación, la desvalorización de este componente
entretenimiento se abaraten, el gasto total destinado a enfrenta un límite estructural, derivado de su dependen-
esas actividades no decae. El costo decreciente que tie- cia de recursos naturales no renovables.
nen los salarios a medida que la acumulación reduce el Otra argumento a favor del abaratamiento del capital
valor de los bienes de consumo, enfrenta serios límites. constante destaca la creciente incidencia de innovacio-
Por otra parte, el aumento de la tasa de plusvalía nes que «ahorran capital en lugar de trabajo»7. Pero se
mediante un simple refuerzo de la explotación, enfrenta resalta la gravitación de esta tendencia, omitiendo que la
barreras físico-biológicas y la evidente resistencia de los competencia impone el predominio de la modalidad
asalariados. No hay que olvidar que la fuerza de trabajo opuesta, es decir de las «técnicas ahorradoras de tra-
es una mercancía particular. Su precio no depende bajo». Esta primacía ha sido un rasgo contundente de
estrictamente –como en los restantes casos– de la evolu- toda la historia del capitalismo.
ción de la productividad. Contiene un elemento histó-
rico-social, directamente asociado con la lucha de clases.
6 Meek R.L 1972-a, (2da. Parte, punto 3), Boyer Robert, 1985, Boyer
Robert, Mistral Jacques, 1983.
5 Este argumento planteó Rosdolsky, Roman, 1979, (cap 27, apéndice). 7 Robinson Joan, 1977, Bresser Pereira Luiz, 1986.
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100 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 101

Las innovaciones que jerarquizan el uso de mano de ción entre el capital constante y variable en el plano
obra intensiva ocupan un lugar complementario frente a empírico. Se podría igualmente afirmar que la composi-
los procesos predominantes de mecanización, automati- ción de valor (y ya no la orgánica) se mantiene invariable.
zación y robotización. Sólo en situaciones coyunturales y Pero sobre este punto justamente radica el debate sobre
en las economías periféricas se utilizan «técnicas ahorra- las fuerzas contrarrestantes.
doras de capital». Las innumerables reflexiones sobre Ciertos argumentos recurren a razonamientos de
desequilibrios generados por la creciente preponderan- equilibrio para resaltan la capacidad de esas fuerzas para
cia de los costos fijos sobre los costos variables expresan neutralizar el decrecimiento porcentual de la tasa de
esa primacía8. beneficio. Suponen que el capital crea los remedios de su
Existe otra tesis a favor del carácter invariable de la enfermedad, contrapesando los desajustes creados por el
composición orgánica, que puntualiza el divorcio exis- aumento de la composición orgánica.
tente entre la evolución de esta variable y su correspon- Pero esta creencia ha sido categóricamente desmen-
diente composición técnica. Destaca que no existe nin- tida por la evolución del capitalismo. La desproporción
guna conexión necesaria entre la proporción técnica de inicialmente creada por la elevada inversión en maqui-
la relación maquinaria– mano de obra y su expresión en naria, nunca es totalmente compensada por los decre-
valor. La creciente mecanización puede no traducirse en cientes gastos de reposición del capital fijo. Las propor-
modificaciones equivalentes, en este segundo plano9. cionalidades que permiten el funcionamiento del
Pero si bien es cierto que ambas relaciones no se sistema sólo son frecuentes en el corto plazo. En perío-
identifican, tampoco se desenvuelven en direcciones dos más prolongados predominan desequilibrios sisté-
opuestas. En el enfoque de Marx, la composición técnica micos, derivados de la anarquía mercantil y la ausencia
y la composición orgánica son dos conceptos representa- de planificación.
tivos de un mismo fenómeno: la tecnificación en su
aspecto material y en su manifestación de valor10.
Algunos autores destacan que para analizar este ESTRANGULAMIENTO DE LAS GANANCIAS
mismo proceso en la realidad concreta, Marx introdujo
otra categoría: la composición de valor, que sitúa la rela- Otros críticos de la ley reconocen caídas de la tasa de
ganancia, pero interpretan que ese fenómeno no obedece
a contradicciones internas de la acumulación. Frecuente-
8 Ver Mandel, Ernest, 1978-a, Harvey, David, 1990, Shaikh, Anwar, mente atribuyen la declinación a un comportamiento
1991, (cap 6). ascendente de los salarios. Esta teoría se conoce como el
9 Steedman, Ian, 1985, (cap. 9).
10 Ver Fine Ben, Harris Laurence, 1985, (cap 4 y 5). También: Cogoy
estrangulamiento de la ganancia por la presión salarial
Mario. Citado por Guillén Romo Héctor, 1988. (profit squeeze). Plantea que cuándo las condiciones del
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102 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 103

mercado de trabajo (bajo desempleo, ciclo ascendente) o entre salarios y ganancias. Aunque la «batalla por la
las relaciones de fuerza (gran organización sindical, alta torta» constituye un aspecto importante de la realidad
conciencia política) favorecen las demandas de los traba- capitalista, por lo general los salarios ascienden detrás de
jadores, crece la participación de los salarios en el ingreso la ganancia en las fases de sostenida prosperidad y ambos
en desmedro de la ganancia. También destaca que cuándo se desploman durante crisis.
se revierte esta situación se recompone el beneficio. La teoría del estrangulamiento del beneficio simpli-
Este enfoque explica el comportamiento general de la fica las relaciones entre los salarios y las ganancias. Jerar-
economía por los cambios en la distribución del ingreso. quiza los acontecimientos de la esfera distributiva, dónde
Supone que los niveles del salario y la ganancia se esta- un ingreso dado es repartido entre trabajadores y capita-
blecen en una pugna político-social por la «repartición de listas. Con esta fotografía no esclarece cómo se forman o
la torta». Con este criterio han realizado diversos cálculos evolucionan ambas variables.
para demostrar que la tasa de beneficio es más depen- Una mirada centrada en la órbita de la producción
diente de la presión salarial, que del comportamiento de revela en cambio, que la relación entre la tasa de ganan-
la demanda o de la propia dinámica de la acumulación11. cia y el capital variable está mediada por el comporta-
En la misma línea de reflexión otros autores han miento de la tasa de plusvalía y el capital constante.
recurrido a estudios empíricos para ilustrar cómo los Cuándo se toman en cuenta todos estos componentes,
costos laborales precipitan la caída del beneficio, en cier- resulta posible comprender por qué razón las combina-
tos momentos de la fase expansiva del ciclo. Algunos ciones posibles entre el salario y la ganancia, no se limi-
teóricos de la Regulación también subrayan esta influen- tan a una simple relación inversa.
cia del régimen salarial sobre la productividad y la renta- La discusión empírica es más controvertida, ya que
bilidad12. recurriendo a los mismos indicadores utilizados por los
Pero si bien es cierto que en el corto plazo el incre- partidarios del profit squeeze, otros autores han arribado
mento de los salarios puede deteriorar la ganancia, no es a conclusiones opuestas. Algunos estiman que la caída
correcto generalizar esta relación. Son muy frecuentes de la tasa de ganancia es justamente provocada por un
las subas o bajas conjuntas de ambas variables, en fun- incremento de la composición orgánica del capital.
ción de diversas circunstancias (inserción del país en el Otros asignan mayor impacto sobre la ganancia al grado
mercado mundial, condiciones político-sociales, evolu- de utilización de la capacidad instalada que a los costos
ción de la productividad). Estas alternativas desmienten salariales. Una tercera visión explica la contracción del
la existencia de una regla de comportamiento antitético beneficio por el comportamiento de la demanda13.

11 Weisskopf Thomas, 1980. 13 Los tres enfoques respectivamente en Michl, Thomas, 1991, Hahnel
12 Ver: Goldstein Jonathan 1999-a. Robin, Sherman Howard, 1982 y Henley Andrew, 1987.
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104 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 105

Pero este debate ilustra cómo interactúan en el corto magnitud de plusvalía. Esta confusión impide detectar
plazo las distintas fuerzas determinantes del signo del cómo el aumento operado en la composición de valor
ciclo. No esclarece la tendencia de la tasa de beneficio en genera una declinación de la tasa de beneficio14.
el largo plazo, cuya comprensión exige recurrir a las leyes
generales que estableció Marx.
La teoría de la presión salarial sobre la rentabilidad SOBREACUMULACIÓN DE CAPITAL
puede inducir a conclusiones reaccionarias («no desalen-
tar la inversión con reclamos de mayores sueldos») o plan- Al exponer las contradicciones de la ley, Marx señaló
teos progresistas («la reducción de las ganancias permite que el decrecimiento porcentual de la tasa de beneficio
mejorar la situación de los trabajadores»). Los problemas genera un excedente de capital, que desemboca en la cri-
de esa concepción provienen de una u otra conclusión sis. Pero sólo indicó esta conexión en términos generales.
política, sino de erróneas interpretaciones del capitalismo. Sus principales seguidores de principios del siglo XX no
Existe otra defensa de la teoría del profit squeeze le asignaron gran relevancia a la caída de la tasa de
basada en el denominado teorema de Okishio, cons- ganancia para explicar las crisis. Rechazaron esta inter-
truido en torno a un modelo de corto plazo que excluye pretación (Luxemburg) o la ignoraron (Lenin, Kaustky,
el capital fijo. Este esquema postula que si los salarios Hilferding, Bujarin, Trotsky), en favor de teorías basadas
reales permanecen constantes, la mecanización no con- en la desproporacionalidad o el subconsumo15.
duce a la caída de la tasa de ganancia. Como las innova- Recién en los años 30 comenzó a desarrollarse una
ciones modifican todos los precios, las ganancias ascen- visión de la crisis directamente inspirada en la ley. Particu-
dentes pueden ser compatibles con mayores gastos de larmente Grossman destacó que la creciente necesidad de
inversión en capital constante. Con este argumento se plusvalía para preservar la rentabilidad, torna en un punto
plantea que la caída de la tasa de beneficio proviene de imposible la continuidad de la reproducción. Postuló una
un incremento de los salarios. teoría de la crisis por sobre-acumulación, señalando –que
Pero a esa conclusión se arriba recurriendo a supues- traspasado el umbral de ciertos ciclos de acumulación– la
tos tan incompatibles con el análisis de la tasa de benefi- depresión es inevitable e incontrolable. El aumento de la
cio, como la ausencia de capital fijo o la constancia de los composición orgánica del capital contrae la tasa de plusva-
salarios. Por otra parte, se identifica la tasa de ganancia lía requerida para valorizar el capital y precipita la crisis16.
en términos físicos (siguiendo el enfoque de Sraffa) con
la tasa de ganancia en términos de valor (propia del plan-
teo marxista). Esta asimilación distorsiona el problema, 14 Ver Foley D, K, 1989, (cap 8 y 9), Kliman Andrew, 1996, Laibman
David, 1999-a
ya que la evaluación de esa variable cambia radicalmente, 15 Ver: Howard M.C, King J.E, 1992, Vol II (cap. 7).
si se razona computando un excedente material o una 16 Grossman Henryk, 1979, (cap 2).
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106 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 107

Otros autores desarrollaron este enfoque. Propusie- que la plusvalía vuelva a rentabilizar los fondos que
ron estudiar la crisis, considerando la declinación de la sobrevivieron de ese desplome.
tasa de beneficio como un proceso exclusivamente loca- Por la misma razón que una crisis de sobre-acumula-
lizado en la esfera productiva. Estimaron que este análi- ción no introduce obstáculos permanentes a la valoriza-
sis puede prescindir por completo del mercado17. ción del capital, tampoco la reducción de la mano de obra
Pero esta concepción aplicó al análisis inmediato de que nutre el trabajo excedente, crea una barrera infran-
la crisis, razonamientos que Marx desarrolló a un nivel queable a la generación de plusvalía. Esta última limita-
más abstracto. En ese plano su caracterización sólo se ción es postulada por los teóricos que focalizan la crisis en
abordaba la posibilidad (o las causas últimas) de la crisis, la existencia de una penuria de fuerza de trabajo18.
pero no el desarrollo concreto de estos episodios. Para Pero en los hechos esa dificultad representa un incon-
analizar estos hechos hay que situarse en la realidad veniente menor para la reproducción del capital. El propia
empírica de la competencia y del mercado, observando ciclo tiende a regular la oferta y la demanda laboral, en
las contradicciones que emergen de la producción y se forma coyuntural (a través del ejército de desocupados) y
desenvuelven en la circulación. de manera más estructural (por movimientos migrato-
Esta distinción no es tomada en cuenta por los partida- rios). Estos procesos influyen sobre la tasa de ganancia,
rios de una teoría de la crisis, exclusivamente deducida de pero no determinan una declinación tendencial.
la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Conside- Algunas explicaciones de la crisis por el estrecha-
ran que el elevado nivel alcanzado por la composición miento de la tasa de plusvalía adoptaron un cariz estanca-
orgánica determina la caída permanente de esa variable en cionista, al presentar los problemas de sobre-acumulación
el capitalismo maduro. Con este diagnóstico se omite el como datos duraderos del capitalismo contemporáneo
papel jugado por las fuerzas que moderan la declinación de y no como rasgos variables y específicos de las crisis19.
la tasa de beneficio. Olvidan que esa neutralización impide En ese enfoque la caída de la tasa de ganancia es un
llegar a un punto final de asfixia, por simple insuficiencia proceso continuado y resultante de una sobrecapitaliza-
de la plusvalía requerida para valorizar el capital. ción estructural, que incluso anula la ondulación del
La visión de un desplome continuado de la tasa de ciclo. Esta tesis es el fundamento de otras concepciones,
ganancia ignora, también, que la principal consecuencia que atribuyen la crisis al creciente peso de actividades
de toda crisis significativa es la desvalorización del capi- improductivas (circulación, supervisión, financiación,
tal. Esta depreciación permite recuperar la tasa de comercialización), que no generan plusvalía20.
ganancia, ya que atenúa el excedente de capital y facilita
18 Ver: Itoh Makoto, 1987, (cap 5).
19 Mattick Paul, 1977, (cap 2 y 3).
17 Yaffe David, 1972. 20 Ver: Moseley, Fred, 1987
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108 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 109

Pero la experiencia reciente del capitalismo demues- EL SIGNIFICADO DE LA LEY


tra que las acciones habitualmente consideradas impro-
ductivas, no deterioran invariablemente a la tasa de Algunos teóricos presentan la tendencia decreciente de
ganancia. Al contrario, la política keynesiana ilustra la tasa de ganancia como un principio funcional de
cómo pueden servir para recomponer esa variable, si conexiones entre dos magnitudes, dentro de un sistema
facilitan la creación de nuevos productos o mercados. En gobernado por la interacción de distintas variables. Este
muchos casos, esas actividades sustituyen la inversión enfoque resalta la existencia de movimientos opuestos,
industrial y absorben capitales excedentes. que empujan al beneficio hacia direcciones opuestas21.
Algunos análisis de la crisis por declinación irreversi- Pero Marx dejó bien establecido que la ley se refería
ble de la tasa de beneficio, resaltan la hipertrofia que a un movimiento intrínsicamente descendente. Deno-
genera este proceso sobre la esfera financiera y resaltan minó tendencia a este movimiento por considerar que la
la gravitación de este desequilibrio. Por con esta mirada caída se desenvuelve de manera contrarrestada, entorpe-
tienden a desplazar la investigación de la producción cida y atenuada. Su calificación de tendencia no implica
hacia la circulación del capital y olvidan que la causa de indeterminación.
la depresión no estriba en el parasitismo bancario, sino La caída porcentual del beneficio constituye un ejem-
en los obstáculos que enfrenta el capitalismo para regu- plo típico de lo que Marx entendía por ley: un proceso
lar sus propias fuerzas expansivas. necesario, determinante y previsible de la acumulación.
Estas tendencias al crecimiento conducen a las crisis No representa un acontecimiento contingente, como por
periódicas de valorización. El descontrol financiero o el ejemplo la declinación de las tasas de interés, ni tampoco
derroche revelan la irracionalidad e inmoralidad del un episodio coyuntural, como la disminución del precio
capitalismo, pero no las dificultades centrales de su fun- de las acciones.
cionamiento. Se trata de un resultado interno del proceso de acu-
La teoría de la crisis basada en la declinación dura- mulación, cuya evolución no es azarosa. Responde a un
dera de la tasa de ganancia resulta particularmente patrón de desarrollo que incluye acontecimientos muy
inapropiada, para explicar las situaciones de recomposi- visibles (aumento de la productividad, avance tecnoló-
ción no coyuntural de la rentabilidad. Plantea, además, gico, competencia) y otros más subyacentes, como la
argumentos ingenuos para la lucha contra el capita- caída tendencial del beneficio. Al igual que el aumento
lismo, cuándo opone a las tesis reformistas de la crisis de la composición del capital, la disminución porcentual
por la contracción de la demanda (y su resolución de esta variable es predecible.
mediante aumentos salariales) una teoría del derrumbe,
simplemente basada en el agotamiento de la tasa de 21 Ver: Moszkowska Natalie, 1981, Salama Pierre, Tran Hai Hac, 1992,
plusvalía. (cap 5), Fine Ben, Harris Laurence, 1985, (cap 4 y 5).
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110 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 111

A diferencia de otros principios –como las leyes del expropiación de la plusvalía y no en la acción autónoma
valor, la acumulación, la plusvalía, el salario o el carácter de los instrumentos de trabajo.
cíclico de la producción– el análisis de la tendencia El principio enunciado por Marx también ilustra el
decreciente de la tasa de ganancia, apunta a explicar la desenvolvimiento contradictorio de la acumulación.
crisis del capitalismo. Aquí el análisis no busca esclarecer Demuestra cómo los empresarios provocan la declinación
tanto el carácter inestable o irregular de la reproducción, de su propia tasa de beneficio, a través de acciones origi-
sino su desembocadura en crisis de valorización. Por esta nalmente destinadas a aumentar el lucro. Al introducir
razón es equivocado interpretar la ley como un principio innovaciones para incrementar sus ganancias inmediatas,
desestabilizador o como un proceso indefinido, sugi- terminan provocando la reducción general de la propor-
riendo que explica tanto la caída como la no caída de la ción de trabajo vivo involucrado en la producción.
tasa de ganancia. Este aspecto del análisis resulta particularmente
La ley de Marx incluye todas las complejidades de las incomprensible para la corriente de autores agrupada en
leyes sociales. Estos principios se refieren a situaciones torno al «marxismo analítico». Observan a los capitalis-
que no siguen una lógica axiomática estricta. Analizan tas como «agentes maximizadores de la ganancia» y no
procesos asociados con sistema creados y modificados aceptan que los empresarios puedan afectar sus propios
por los hombres a través de su acción. No son principios intereses, causando la caída de su tasa de beneficio22.
equivalente a ley de la gravedad o a la selección biológica Pero con esta mirada simplemente olvidan que la
de las especies y no pueden ser estudiados con los crite- rentabilidad global siempre declina contra la voluntad y
rios de las ciencias naturales. el deseo de los capitalistas. Ignoran que la compulsión de
La tendencia decreciente de la tasa de ganancia ilus- la concurrencia los obliga a contrariar sus propias conve-
tra la distancia abismal que separa una ley, en la acepción niencias. En la búsqueda de mayores beneficios indivi-
marxista y neoclásica del término. El primer enfoque no duales, los empresarios generan un incremento de la
postula que «la escasez es inevitable», que «la abundan- composición del capital, que desemboca en la caída de la
cia es imposible» o que «la oferta y la demanda regulan tasa general de ganancia.
la economía». Indaga problemas estrictamente acotados
al capitalismo, que no precedieron a este régimen social,
ni perdurarán a su extinción. LA DISCUSIÓN EMPÍRICA
La ley de Marx observa al beneficio industrial como
una forma de la plusvalía. No presenta a la ganancia Existe un viejo debate sobre la legitimidad y factibilidad
como un «dato del modelo», ni la asocia con el «pago al de la corroboración empírica de la tendencia decreciente
factor capital» o la «retribución a la actividad del empre-
sario». Estima que el origen de la ganancia radica en la 22 Elster Jon , 1991, (cap 7 y 10), Roemer John, 1989, (cap 6 y 7).
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112 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 113

de la tasa de ganancia. Algunos autores objetan esta veri- cos o keynesianos. Un ejemplo de estos inconvenientes
ficación, considerando que la ley aporta un razona- es la forma de calcular la plusvalía, cuya estimación
miento puramente lógico. Entienden que fue concebida difiere sustancialmente según como se clasifique a los
en un nivel de abstracción inaccesible para cualquier trabajadores productivos e improductivos26.
comprobación práctica23. Algunos autores han buscado sortear estos proble-
Pero este cuestionamiento confunde el punto de par- mas recurriendo a indicadores indirectos e identifican la
tida –efectivamente abstracto– con el análisis posterior composición de valor con la relación capital-producto, es
de un proceso verificable. Otra impugnación de la medi- decir con una noción habitualmente utilizada por la eco-
ción destaca que el movimiento de la tasa de ganancia es nomía convencional. Pero también aquí aparecen pro-
un resultado de relaciones económicas y sociales múlti- blemas, ya que no resulta sencillo introducir en esta rela-
ples, cuya dirección no puede predeterminarse, ni pre- ción el criterio de capital constante de Marx (que incluye
decirse24. el capital circulante y no se reduce al capital fijo).
Sin embargo, esta misma objeción podría formularse Por estas razones, los resultados que se obtienen utili-
contra cualquier ley explicativa del funcionamiento del zando la relación capital-producto son muy disímiles.
capitalismo. Todas las leyes sociales son complejas y Hodgson estima que este indicador se ha mantenido esta-
están sujetas a influencias muy variadas, que pueden neu- ble en el largo plazo y considera que la mecanización no
tralizar o revertir su acción. La corroboración empírica implica aumentos de la composición del capital. Pero otros
permite avanzar en la resolución de estas dificultades. autores llegan a conclusiones diametralmente opuestas27.
Es cierto que la validez de ciertos principios explicati- Shaikh, por ejemplo, observa un aumento del 40 % de
vos de la dinámica del capital no depende de su verifica- la relación capital-producto para la economía norteame-
ción práctica. Pero el comportamiento de la tasa de ricana en el período 1947-92. Estima que ese incremento
ganancia constituye un ejemplo de procesos que se ilustra la elevación de la composición del capital y corre-
manifiestan cíclicamente y que deben ser evaluados, laciona esta suba con la caída de la tasa de ganancia de
observando tanto el movimiento directriz como la las corporaciones norteamericanas durante el mismo
acción compensatoria25. período.
La principal dificultad para corroborar la ley es la tra- Este enfoque subraya que la declinación porcentual
ducción de las categorías de Marx a los indicadores dis- del beneficio incide efectivamente sobre la acumulación,
ponibles, que han sido elaborados con criterios neoclási- cuando impacta sobre la masa de beneficios, transfor-

23 Reuten, Geert. 1991. 26 Ver debate: Maniatis Thanasis, Cockshott Paul, Cottrell Allin y
24 Cullenberg Stephen, 1994. Michaelson Greg, 1996.
25 Ver Carchedi Guglielmo, 1991, (cap 1). 27 Hogdson Geoff, 1979.
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114 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 115

mando una etapa de prosperidad en un período de crisis. trayectoria histórica de la tasa de ganancia norteameri-
Mientras que Mandel sostiene que la ley de Marx se cana, que sigue una evolución descendente (1869-1910),
comprueba directamente observando el comporta- otra ascendente (1910-1950) y otra nuevamente descen-
miento de la tasa de ganancia, Shaik postula que esa ten- dente (1950-mitad de los 80)30.
dencia se verifica indirectamente, a través del impacto de Pero en todas estas caracterizaciones aparece una
esta variable sobre la masa de ganancia28. pauta de comportamiento claramente oscilante de la tasa
Otro resultado empírico comprobatorio presenta de ganancia en el largo plazo. ¿Cómo se concilia esta
Freeman. Detalla un análisis del comportamiento de la ondulación con la ley de Marx?
tasa de ganancia entre 1870 y 1986, en relación a la evo-
lución del stock de capital por trabajador empleado (un
índice adoptado como representativo de la composición FLUCTUANTE, DÉBIL Y EN EL LARGO PLAZO
del capital). En su estimación, ambas variables siguen
un movimiento claramente inverso, que demuestra Si la tasa de beneficio fluctúa en relación inversa a la
cómo el ascenso de la composición del capital provoca composición orgánica, el principio en cuestión opera a
la caída tendencial de la tasa de beneficio y cómo la dis- través de la fluctuación opuesta de estas variables. No se
minución de ese indicador permite la recuperación de desenvuelve linealmente con declinaciones sistemáticas
esta variable29. de la rentabilidad, ni supone que una mecanización cre-
Este enfoque se basa en los datos recogidos por ciente reduce ininterrumpidamente el nivel del benefi-
Dumenil y Levy, que desarrollan un criterio de medición cio. Tampoco implica que el techo alcanzado –en algún
de la tasa de ganancia, estimada como proporción del punto– por la composición orgánica frena por completo
rendimiento de un capital dado. Rechazan las evaluacio- la acumulación, inaugurando una etapa agónica de la
nes puramente referenciales (tasa de interés, tasa interna producción y el beneficio.
de retorno) o indicativas (proporción de las ganancias en El principio de Marx determina un comportamiento
el ingreso total) y proponen un cálculo basados en fór- oscilante de la tasa de ganancia y su presentación como
mulas representativas de la eficiencia del capital. ley no contradice esta evolución. La acepción marxista
Con este enfoque construyen un indicador, a partir de este término –como equivalente a una tendencia–
de categorías disponibles en la economía convencional sólo indica la presencia de una fuerza motriz definitoria
(relación capital-trabajo, costo salarial, productividad del de su trayectoria.
trabajo, e incluso productividad del capital). Ilustran la Una interpretación de este comportamiento ondu-
lante fue presentada por Mandel, que ilustró cómo el
28 Shaik Anwar, 1996-b, Mandel Ernest, 1995, (cap 5 y 6)
29 Freeman Alan, 1999. 30 Duménil Gérard, Levy Dominique, 1996, (cap 15 a 19).
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116 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 117

incremento de la composición orgánica determina la del beneficio se desencadena sólo al cabo de una extensa
erosión de la tasa de ganancia, desencadenando períodos modificación de las relaciones entre el trabajo vivo y
de estancamiento. Estas etapas no se extienden indefini- muerto.
damente, sino que desembocan en recomposiciones de El propio Marx indicó este hecho al afirmar que la ley
la rentabilidad, que permiten el inicio de nuevas fases de se manifiesta palmariamente en determinadas circuns-
prosperidad. Estos períodos a su vez concluyen, cuándo tancias y en el transcurso de largos períodos. Opera de
el nuevo aumento de la composición orgánica deteriora manera fluctuante y en el curso de etapas históricamente
el nivel promedio de la tasa de beneficio. diferenciadas de crecimiento o estancamiento. Para
Al inicio de las etapas de prosperidad las principales subrayar estas particularidades se puede incorporar el
fuerzas que contrarrestan la ley operan con mayor inten- calificativo débil a la presentación de la ley.
sidad y sincronía. En ese período aumenta la tasa de La vigencia de este principio no implica, por lo tanto,
plusvalía, se acelera la rotación del capital, se deprecian una secuencia de inexorables descalabros conducentes al
las materias primas, se abaratan los insumos industriales colapso del capitalismo. Marca la existencia de una con-
y existe un stock de capital aún desvalorizado por el tradicción que socava la continuidad de este régimen
efecto de la crisis anterior. Al madurar este período la social, planteando la posibilidad y conveniencia de su
composición orgánica se recompone y las fuerzas com- reemplazo por el socialismo.
pensatorias pierden capacidad de apuntalamiento del
nivel del beneficio31.
Este esquema considera que la tasa de beneficio es PAÍSES CENTRALES Y PERIFÉRICOS
una variable de largo plazo, que opera en forma diferen-
ciada de su equivalente de corto plazo. Los vaivenes Marx concibió la vigencia de la ley para Inglaterra, es
coyunturales del ciclo o la relación salarios-ganancias decir para la economía más desarrollada de su época. A
impactan primordialmente sobre ese último parámetro. fines del siglo XIX, la incidencia de este principio se
En cambio el aumento de la composición del capital extendió a todos los países centrales y la internacionali-
influye decisivamente sobre el largoplazo. zación posterior de la economía amplió su alcance a todo
La tendencia decreciente de la tasa de ganancia se el planeta. Actualmente es una característica del capita-
incuba en períodos prolongados, ya que los desequili- lismo global.
brios introducidos por la mayor inversión en maquinaria Pero la caída tendencial de la tasa de ganancia emana
no se manifiestan inmediatamente. La caída porcentual de los grandes centros. Su fundamento es un aumento de
la composición del capital, que requiere altos volúmenes
de inversión y avances sustanciales en la productividad,
31 Mandel, Ernest, 1986 generalmente localizados en los países avanzados. Sólo
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118 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 119

en estas regiones irrumpe también el exceso de capitali- colapsos con la composición del capital en los países
zación que caracteriza a los procesos de sobre-acumula- atrasados.
ción. Pero este desequilibrio se traslada a su vez a las Estos intentos omiten la diferencia cualitativa que
economías dependientes. separa al funcionamiento una economía avanzada y
Las grandes depresiones internacionales tienen efec- dependiente. En el primer caso las fuerzas motrices de la
tos devastadores sobre la periferia. Las crisis se transfie- expansión y la crisis son internas (en su totalidad o en
ren a estas regiones a través de un conjunto de mecanis- escala considerable), mientras que en el segundo son
mos comerciales (depreciación de las materias primas), principalmente externas. Por esta razón, el ciclo de un
financieros (endeudamiento) e industriales (retracción país periférico se encuentra tan asociado con el compor-
de la inversión). Esta exportación de los desequilibrios tamiento de sus exportaciones y con el ingreso o salida
hacia los países atrasados se ha reforzado con la cre- de los capitales. La evolución de la tasa de ganancia en la
ciente integración económica mundial. periferia depende más de la conexión externa con esta
En las etapas de crisis las regiones periféricas son las variable, que con el proceso interno de acumulación.
principales víctimas de la declinación tendencial de la tasa El decrecimiento tendencial de la tasa de ganancia es
de ganancia, pero durante las fases de prosperidad tam- un proceso mundial, que adopta formas cualitativamente
bién costean parte de la compensación de ese desequili- diferentes en los países centrales y periféricos. Mientras
brio. Contrarrestan la caída porcentual del beneficio por que la conformación de importantes mercados internos
vía comercial (deterioro de los términos de intercambios), contrabalancea la pérdida de rentabilidad en las naciones
financiera (especulación)) e industrial (explotación de una desarrolladas, la estrechez del poder adquisitivo bloquea
fuerza de trabajo abundante). ese contrapeso en la periferia32.
Por el triple sendero de producir materias primas que
abaratan el capital constante, utilizar salarios bajos que
reducen el capital variable y estabilizar formas de expro- LA ETAPA NEOLIBERAL
piación laboral que elevan la tasa de plusvalía, la periferia
compensa parcialmente la tendencia decreciente de la Durante la década pasada todas las discusiones teóricas
tasa de ganancia. sobre la ley de Marx, apuntaron a clarificar la evolución
Precisar la forma diferenciada en que opera este pro- de la tasa de ganancia en el período neoliberal. Estos
ceso en los países avanzados y periféricos, permite evitar estudios coincidieron en registrar una recuperación sig-
el error analítico de indagar dinámicas endógenas de nificativa del beneficio capitalista.
caída del beneficio en las economías subdesarrolladas.
Esta equivocación se verifica en ciertas explicaciones de 32 Hemos estudiado varios aspectos de este problema para el caso latino-
la crisis, que buscan correlacionar directamente estos americano en Katz Claudio, 2006, Katz Claudio, 2008-b.
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120 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 4. TASA DE GANANCIA 121

Dumenil y Levy, Freeman o Shaikh han ubicado el Por un lado, la acción depuratoria ha sido el objetivo
inicio de esta recomposición al comienzo de los 80. Tam- central de las medidas de austeridad en el sector público
bién Darmangeat detecta una importante elevación de la y de competitividad en el sector privado. Impusieron en
tasa de beneficio por efecto de la revolución informática. los países avanzados una reducción del déficit fiscal
Glyn calcula que la participación de las ganancias en el corriente, junto al recorte del presupuesto y el encareci-
ingreso en los países de la OCDE fue claramente ascen- miento del crédito. Las privatizaciones cumplieron la
dente en los 90 y explica esa recuperación por el estanca- misma función de limpiar capitales, liquidar empresas
miento de los salarios. Chesnais evalúa que el aumento de estatales y traspasar sectores lucrativos al ámbito pri-
la tasa de explotación permitió restaurar parcialmente la vado. Esta desvalorización fue también favorecida por
rentabilidad y Dos Santos considera que esa recomposi- una oleada de mega-fusiones entre corporaciones, que
ción acompañó un proceso estructural de depreciación precipitó la desaparición de compañías de menor pro-
del capital (iniciado en 1987 y afianzado desde 1994)33. ductividad. Además, la revolución tecnológica contri-
A la luz de estas estimaciones existen pocas dudas buyó al abaratamiento del capital fijo y la depreciación
sobre el comportamiento ascendente de la tasa de plus- de las materias primas tuvo un impacto equivalente
valía, junto al abaratamiento del capital variable, como sobre el capital circulante.
consecuencia de la ofensiva neoliberal. Pero es más com- Pero por otra parte, la rentabilidad fue recompuesta
plejo definir cuál ha sido la evolución del capital cons- de manera ficticia a través del auxilio estatal, en todos los
tante, cuya desvalorización en gran escala es una condi- picos de crisis de la década del 90. Frente a estas situacio-
ción central para la primacía de las fuerzas que nes los gestores de la política económica (liberales, neoli-
contrarrestan la declinación de la tasa de ganancia. berales o antiliberales) no dudaron en apagar el fuego
Sobre este último componente han influido de con fondos públicos. Esta fue la norma predominante en
manera contradictoria dos procesos: la depuración de las cesaciones de pago de países periféricos y en los des-
capitales obsoletos y la revalorización de empresas en calabros financieros de los centros capitalistas.
quiebra por medio del socorro estatal. Mientras que el Mientras la tendencia depuratoria contribuyó a
elemento depuratorio es el pilar de una reconstitución de recomponer la tasa de ganancia, la política opuesta de
la rentabilidad, el componente revalorizador pospone esa socorro limitó ese proceso. Ambas orientaciones han
recomposición. Las políticas económicas prevalecientes coexistido, ya que expresaron intereses de grupos
en las últimas décadas han incluido ambos rasgos. empresarios afectados por situaciones dispares. Pero una
evaluación más precisa de la etapa neoliberal exige anali-
zar la relación de la tasa de beneficio con los periodos de
33 Shaik Anwar, 1996-a, Shaik, Anwar, 1996-c, Darmangeat Christophe,
1998, Glyn Andrew, 1997, Chesnais Francois, 1997, Dos Santos
crecimiento y estancamiento de largo plazo.
Theotonio, 1998.
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Capítulo 5
CICLOS Y ONDAS LARGAS

La economía marxista estudia atentamente las etapas del


capitalismo y los procesos de crecimiento y depresión de
largo plazo. Este interés contrasta con la despreocupa-
ción neoclásica por un tema totalmente ajeno a la selec-
ción de alternativas, que maximiza el agente racional.
La visión marxista también difiere de las interpreta-
ciones que ha propuesto la heterodoxia de los vaivenes
de la economía. Busca relacionar estos ciclos con la evo-
lución histórica, las contradicciones y los antagonismos
de clase que corroen al capitalismo. El estudio de las
ondas largas permite analizar estos problemas de manera
conjunta.
Las primeras reflexiones sobre esos movimientos
fueron esbozadas al calor del auge económico registrado
al final del siglo XIX. La teoría fue retomada por el
investigador ruso Kondratieff y utilizada por Schumpe-
ter para investigar la prolongada crisis de entre-guerra.
La misma concepción sirvió para explicar el auge y el
agotamiento del boom de posguerra y ha incentivado la
formulación de distintas hipótesis sobre significado del
neoliberalismo.
El replanteo teórico más importante de este tema fue
realizado por el marxista belga Ernest Mandel. Su inter-
pretación aporta elementos claves para avanzar en el
diagnóstico del capitalismo actual.
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124 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 5. CICLOS Y ONDAS LARGAS 125

VARIEDAD DE ABORDAJES Señaló que en el surgimiento de etapas de larga duración


influyen acontecimientos de gran envergadura, como las
Mandel formuló su primera explicación en los años 60 al guerras, los inventos o los descubrimientos de oro2.
caracterizar la etapa de posguerra, que denominó neoca- Mandel absorbió esta sugerencia metodológica y
pitalismo inicialmente y posteriormente capitalismo tar- caracterizó a las ondas largas como períodos históricos
dío. Indagó las causas del crecimiento económico de ese diferenciados, que se corresponden con etapas de capita-
período y las razones que condujeron a la crisis de los lismo librecambista, monopólico y tardío. Aceptó la exis-
años 70. El corolario de esta investigación fue una inter- tencia de una relación empírica de cierta regularidad
pretación de las ondas largas, muy distinta a las versiones entre fases de ascenso y descenso, pero sin tomarlas
predominantes en su época. Antes de fallecer completó como estrictos promedios estadísticos.
su tesis con nuevas ideas1. Recurrió, además, a diversos estudios historiográficos
El economista belga partió del debate desarrollado en para corroborar la vigencia de esos períodos y propuso
el naciente estado soviético y adoptó la concepción plan- medirlos priorizando el comportamiento de la produc-
teada por Trotsky frente a Kondratieff. Este último autor ción y la productividad. También señaló la conveniencia
había recopilado evidencias empíricas para demostrar la de correlacionar estos datos con la evolución de otros
existencia de ciclos económicos, sucesivamente expansi- indicadores, como el uso de la energía, las tendencias de
vos y contractivos cada 25 años. Explicaba este vaivén los precios o el costo del dinero.
por el tiempo de maduración requerido por las grandes Mandel asoció la dinámica de las ondas largas con el
inversiones y presentó sus conclusiones como una exten- surgimiento y la estabilización de las revoluciones tecno-
sión de la teoría del ciclo de Marx. Sus críticos objetaron lógicas. Destacó que las etapas de ascenso (1848-73,
ese sustento empírico y la familiaridad de su enfoque con 1893-1913, 1940-67) coincidieron con la introducción de
la concepción marshalliana del equilibrio. innovaciones radicales y estimó que en los períodos des-
La hipótesis de Trotsky fue diferente. Sin aceptar ni cendentes se difundieron nuevas formas de organización
desechar la visión de Kondratieff, indicó que los períodos del trabajo. Buscó utilizar este enfoque como funda-
largos de auge y declinación económica debían estu- mento de la estrategia socialista y distinguió su interpre-
diarse como «curvas del desarrollo capitalista». Dia- tación de otras cuatro explicaciones.
gramó un esquema tentativo de estas fases y estimó que Se opuso a una interpretación de índole tecnológica,
la teoría del ciclo era insuficiente para explicar esas fases. que atribuye el auge y decadencia de cada onda a la apa-
rición y generalización de nuevas tecnologías. Descartó
1 Mandel Ernest. 1969-a, Mandel Ernest, 1969-b, Mandel Ernest, 1979,
Mandel Ernest, 1978-b, (cap 6 y 18), Mandel Ernest, 1986, Mandel
Ernest, 1995, (cap 5 y 6). 2 Kondartieff N D, 1979, Gavry G 1979, Trotsky León, 1979.
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126 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 5. CICLOS Y ONDAS LARGAS 127

una segunda tesis, centrada en la hegemonía de sucesivas A su juicio el principal determinante extraeconómico de
potencias en el liderazgo internacional. También rechazó esos períodos es el desenlace de la lucha de clases.
la visión cíclica, que explica el fenómeno por la periodici- Para el economista belga, la clase capitalista sólo esta-
dad intrínseca de etapas que valorizan y desvalorizan el biliza su dominio luego de imponer derrotas significati-
capital y objetó finalmente una cuarta tesis institucional, vas a la clase trabajadora. Ese éxito de los opresores
que subraya el papel determinante de las estructuras genera el clima de confianza requerido por el capital para
político-sociales en la determinación de las ondas largas. desenvolver prolongados períodos de crecimiento. Man-
del recogió de la literatura económica corriente, el tér-
mino «shock sistémico» para describir estos impactos,
LA COMBINACIÓN EXÓGENO-ENDÓGENA pero subrayó que obedecen a un resultado de la confron-
tación clasista.
Mandel integró elementos aportados por todas estas ver- En su última revisión del tema, introdujo el concepto
tientes, pero explicó primordialmente el fenómeno por más preciso de «ciclo de la lucha de clases», para ilustrar
la evolución de la tasa de ganancia de largo plazo. Esta- esas relaciones entre etapas de la economía y fases de
bleció esa jerarquía, al entender que el fenómeno debe ascensos o reflujos de la acción popular. Destacó la inter-
ser conectado con el principal barómetro de la valoriza- acción entre ambos procesos, resaltando que la lucha de
ción capitalista. Presentó datos sobre el comportamiento clases desenvuelve una dinámica autónoma, más relacio-
de la tasa de interés en períodos prolongados, como índi- nada con la tradición de la clase trabajadora, que con el
ces representativos de la tasa de beneficio y distinguió contexto productivo.
especialmente las características de corto y largo plazo En este esquema d Mandel distinguió el impacto de
de esta variable. los procesos político-sociales clasistas (efecto exógeno)
El teórico marxista estimó que la tasa de beneficio de los determinantes económicos internos (efecto endó-
oscila en la coyuntura junto a la dinámica de la acumula- geno). Presentó ejemplos políticos del primer fenómeno
ción, pero atribuyó el curso de esa variable a grandes y detalló las variables definitorias del segundo (composi-
acontecimientos político-sociales en los períodos pro- ción orgánica, distribución del capital en fijo y circulante,
longados. Estos hechos imprimen un signo positivo o tasa de plusvalía, tasa de acumulación, rotación del capi-
negativo al clima general de los negocios y determinan el tal y relaciones entre el sector I y II).
perfil general de la inversión. Mandel atribuyó cada onda larga a una combinación
Mandel consideró que las tasas de ganancia de largo singular de ambos procesos. Consideró que el origen de
plazo tienen incorporadas a sus equivalentes de corto cualquier ascenso es exógeno y el determinante de todo
plazo. Esta inclusión se asemeja a la forma en que los descenso es endógeno. Estimó que los triunfos estratégi-
ciclos medios y cortos operan dentro de las ondas largas. cos de la burguesía favorecen el crecimiento capitalista y
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128 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 5. CICLOS Y ONDAS LARGAS 129

que los desequilibrios económicos generados esa expan- cional. Para Mandel el origen marxista de la teoría –que
sión agotan su continuidad. otros investigadores confirmaron– era un dato indica-
Observando el caso clásico de posguerra, Mandel tivo del carácter potencialmente revulsivo de esta con-
resaltó la gravitación de ciertos detonantes de la expan- cepción, para la economía burguesa.
sión (secuela del fascismo, freno de la revolución en Otros objetores de su enfoque perdieron de vista que
Europa, maccartismo en Estados Unidos) y atribuyó la el economista belga perfeccionó la teoría de etapas del
declinación al deterioro de la tasa de ganancia (dificulta- capitalismo, que inicialmente formuló Lenin. El recono-
des para elevar la tasa de plusvalía, aumentar la velocidad cimiento de estos períodos era ajeno a Marx y comenzó a
de rotación del capital y abaratar las materias primas). debatirse durante la recuperación económica que suce-
Planteó así una mirada totalizadora, asentada en múlti- dió a la larga depresión de 1873-96. Bernstein estimaba
ples elementos y matices. que las crisis tenderían a desaparecer en el nuevo escena-
rio de funcionamiento monopólico, mientras que
Kautsky postulaba la continuidad de una tendencia hacia
CARACTERIZACIÓN DE LAS ETAPAS la depresión crónica.
Frente a estos dos enfoques varios pensadores intro-
Algunos críticos identificaron erróneamente el enfoque dujeron la novedosa caracterización de la etapa imperia-
de Mandel con la tesis de Kondratieff. Cuestionaron su lista. En la descripción de este período enfatizaron el
inclinación «mecanicista» y el implícito supuesto de dominio del capital financiero (Lenin), el choque entre
«regeneración periódica del capitalismo»3. nacionalización e internacionalización del capital (Buja-
Pero el teórico belga constató la existencia de etapas rin), el agotamiento de la expansión territorial (Luxem-
históricamente diferenciadas del capitalismo. Jamás pos- burg) y las nuevas formas de regulación de los monopo-
tuló la repetición indefinida de esas fases cada 50 años, ni lios (Hilferding). Con estas caracterizaciones inauguraron
tampoco una sucesión automática de movimientos ascen- un análisis de períodos históricos, que fue ampliamente
dentes y descendentes. Como activo militante socialista desarrollado por el pensamiento marxista posterior4.
rechazaba la perpetuación del sistema imperante y atri- La tesis de Mandel constituye una variante de esa
buía la permanencia de las ondas largas, a la subsistencia herencia, pero aplicada a dilucidar la etapa especifica de
de obstáculos políticos para erradicar el capitalismo. posguerra. Indaga las peculiaridades de ese período,
También estimaba que esas etapas persistirían si el combinando leyes de la acumulación y evaluaciones de la
socialismo no lograba éxitos categóricos a escala interna-
4 El origen marxista de las ondas largas ha sido confirmado por Delbeke
3 Boyer Robert, 1979 en el primero caso y Mattick Paul, 1980-b, (Cap 6 Jos y 1983, Tinbergen J, 1983. La afinidad con Lenin es destacada por
punto 8), Izquierdo Pérez, Manuel, 1979 en el segundo. Mc Donough Terrence, 1997.
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130 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 5. CICLOS Y ONDAS LARGAS 131

lucha de clases. Este análisis superó significativamente TEORÍA DEL VALOR Y DEL CICLO
otras visiones marxistas de su época, que definieron perí-
odos en forma más restrictiva. El economista belga presentó su enfoque como una
Algunos de estos enfoques sólo registraban el tipo de extensión de su teoría del valor. Asignaba gran importan-
plusvalía extraída (absoluta en la acumulación extensiva cia a esta concepción para explicar el funcionamiento del
y relativa en la intensiva), la modalidad predominante capitalismo. Todos los vínculos que estableció entre tasas
del capital (financiero, industrial, comercial), las caracte- de plusvalía, nivel de acumulación y composición orgá-
rísticas del proceso de trabajo (taylorista, fordista), las nica, con las fases de crecimiento o declinación de largo
formas la competencia (libre cambio, monopolio, regu- plazo, derivan de esa interpretación de la ley del valor.
lación pública) y el tipo de intervención estatal (libera- Mandel cimentó también en esta teoría su análisis de
lismo, keynesianismo). las etapas del capitalismo, como períodos signados por
La caracterización de Mandel fue más completa. formas específicas de transferencias del valor entre
Compartió el reconocimiento de una tercera etapa (tar- regiones (libre cambio), entre países (imperialismo) y
día) del capitalismo, con otros teóricos marxistas de las entre sectores (capitalismo tardío)6.
ondas largas (Boccará, Fontvielle, Rasselet) y también Además, fundamentó en la teoría del valor las diferen-
con autores que prescindieron de esta concepción (Swe- cias entre el ciclo y la onda. Estimaba que en las fluctua-
ezy, Dumenil). Su visión no fue común a los seguidores ciones de corto plazo se consuma una adaptación de los
de la obra de Kondratieff o Schumpeter, sino a todos los precios a las productividades, en base al tiempo social-
autores que revitalizaron la teoría del imperialismo. mente necesario para la producción de las mercancías.
Mandel recogió las intuiciones legadas por Trotsky. Consideraba en cambio, que estos principios no gravitan
Quiénes interpretan que realizó una mixtura ecléctica forma significativa en la dinámica de las ondas largas.
entre esa hipótesis y el esquema de Kondratieff, evalúan Como consecuencia de esta distinción cualitativa
en forma incorrecta la discusión desarrollada en la URSS5. entre el ciclo y la onda, Mandel se rehusó a utilizar el tér-
Trotsky no objetó la existencia de las ondas largas, mino de «ciclos largos» para aludir a las etapas del capita-
sino su interpretación como ciclos de largo plazo, resul- lismo. Aquí tomó distancia de los autores marxistas que
tantes de la dinámica interna de la acumulación. Por eso aceptan esa denominación o tienden a observar las ondas
destacó que las guerras, las revoluciones o los descubri- largas, como secuencias cíclicas de valorización y desvalo-
mientos naturales operaban como desencadenantes de rización del capital. En estos enfoques se resalta a veces
las curvas ascendentes. Mandel completó esta reflexión, ese carácter repetitivo, vinculando cada ciclo con una
con su tesis de los efectos exógenos y endógenos.
6 Mandel, Ernest, 1984, «Introduction», Mandel Ernest, 1998-b. Ver
5 Day Richard, 1979. también Mc Donough Terrence, 1998
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132 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 5. CICLOS Y ONDAS LARGAS 133

forma de competencia (simple, desarrollada, monopólica- taba la persistencia y temporalidad relativamente calcu-
simple, monopólica de estado), o asociando la periodici- lable de estos últimos vaivenes. Atribuía los lapsos de
dad con el papel regulador de la tasa de ganancia7. estos movimientos a los cambiantes períodos de renova-
Mandel cuestionó acertadamente esta extrapolación ción del capital fijo.
de características del ciclo a la onda. Objetó la omisión Inicialmente consideró que esa duración se había
de las diferencias, que separan a los procesos regidos por reducido de 8-10 años (siglo XIX) a 4-5 años (posguerra).
la lógica espontánea de la acumulación de los movimien- Explicó esta disminución por la aceleración de la innova-
tos guiados por circunstancias político-sociales. En la ción, la intensificación de la carrera armamentista y el
línea analítica de Trotsky resaltó que la dinámica revalo- acortamiento del lapso que separa a los descubrimientos
rización-desvalorización del capital, no se desenvuelve de la aplicación de las nuevas tecnologías. Pero poste-
en el largo plazo con la regularidad previsible del ciclo. riormente se alejó de esta línea de reflexión y se limitó a
La principal consecuencia negativa de identificar el resaltar el carácter cíclico de la producción bajo el capi-
ciclo con la onda es la tentación del pronóstico repeti- talismo, sin detallar su temporalidad. Pareció compartir
tivo. En lugar de investigar las posibilidades de ocurren- aquí la indefinición general que predomina en este
cia del fenómeno se tiende a presagiar su reaparición, en campo de la economía9.
un margen predefinido de tiempo.
Pero un error inverso es el rechazo frontal de la teoría
de las ondas largas, argumentando que las fluctuaciones CONFRONTACIÓN CLASISTA
del capitalismo contemporáneo han perdido determina-
ción propia y están regidas por la política económica de La atención de Mandel a la lucha de clases –como deter-
los gobiernos. Ciertos autores marxistas presentan este minante del giro hacia una onda larga ascendente– con-
curso, como un ejemplo de neutralización del ciclo como trasta con otras interpretaciones, que asignan mayor gra-
resultado de la crisis estructural del sistema8. vitación a los cambios institucionales.
El problema de este enfoque de tinte keynesiano es su Estos enfoques atribuyen el signo de cada onda a la
omisión de las raíces objetivas del ciclo. Estas fluctuacio- consolidación y decadencia de las «estructuras sociales
nes necesariamente perduran en un sistema sometido a de acumulación». Estiman que las «variables sociales»
los desequilibrios periódicos que genera la ley del valor. explican esas modificaciones, en mayor medida que cual-
Al contraponer las ondas con los ciclos, Mandel resal- quier otro condicionante. Atribuyen, por ejemplo, el
boom de posguerra a los acuerdos alcanzados entre el
7 Boccara Paul, 1993, Rasselet Gilles, 1993, Fontvielle Louis, 1991, Font-
vielle Louis, 1993 9 Mandel Ernest, 1969-b, Mandel Ernest, 1968, (cap 5), Mandel Ernest,
8 Mattick Paul, 1980-b, Izquierdo Pérez, Manuel, 1979. 1985, (P II. 1 a 5), Mandel Ernest, 1998-b, Sherman Howard, 1991.
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capital y el trabajo, la consolidación del constituciona- reflexión esquemática iniciada por Kondratieff). Pero su
lismo y el afianzamiento de formas empresarias corpora- principal cuestionamiento estribaba en la escasa gravi-
tivas. Evalúan que la crisis iniciada en los 70 obedeció a la tación asignada a la lucha de clases. Reconocía la impor-
erosión de esos pilares. tancia que tienen las instituciones como mecanismos de
Esta visión presenta puntos de contacto con el razo- dominación burguesa, pero entendía que esas estructu-
namiento de Mandel, pero es más afín a la mirada de los ras deben analizarse como resultado de la confronta-
economistas radicales, que jerarquizan la incidencia de la ción clasista.
estructura distributiva sobre los procesos económicos. Algunos autores consideran que esta mirada intro-
También mantiene cierto parentesco con la teoría de la duce la lucha de clases en forma artificial e innecesaria.
regulación, aunque las ondas largas siempre fue un tema Pero lo cierto es que la atención privilegiada a ese
controvertido dentro de esa escuela10. enfrentamiento es indispensable para evitar la mistifica-
La divergencia metodológica de estos enfoques con ción de las instituciones, como entes rectores de la vida
Mandel radica en la sustitución de la teoría del valor por social o como productos naturales de la convivencia
categorías intermedias (como las estructuras sociales de humana. Al asignar primacía a la lucha de clases, Mandel
acumulación), que enfatizan la gravitación del marco desechó todas las interpretaciones que estudian las
institucional en desmedro de la lógica del capital. ondas largas en función de parámetros supra-históricos,
El economista belga estimó que la visión instituciona- como por ejemplo, «el desarrollo de los hombres a través
lista no permite registrar el papel de la tasa de plusvalía o de su calificación educativa»12.
la composición orgánica en la dinámica de las ondas lar- La centralidad que le otorgó a la confrontación cla-
gas. Consideraba que esas variables eran esenciales para sista permitió, además, evitar una atención unilateral a la
explicar el signo de estos movimientos y para incorporar disputa hegemónica entre potencias, como determinante
otros indicadores (demanda efectiva, flujos migratorios central de las ondas largas. Este enfoque asocia las etapas
internacionales o tendencias del consumo), analizados de ascenso con desenlaces de rivalidades imperiales y los
por los nuevos estudiosos del problema11. períodos declinantes con el ocaso de algún liderazgo. Los
Mandel pensaba que ese enfoque tendía a presentar «ciclos sistémicos de acumulación» tienden a sucederse
las distintas «estructuras sociales de acumulación», así, junto a la consolidación o retroceso de las distintas
como procesos continuados y endógenos (en la línea de potencias (Génova, Holanda, Inglaterra, EE.UU.)13.

10 Gordon David, 1980, Gordon David, 1991, Bowles Sam, Weisskopf 12 El cuestionamiento a la gravitación de la lucha de clases fue planeado
Tom, 1999, Escudier Jean, 1993, McDonough Terrence, 1999, Rosier por Frank Andre Gunder, 1994 y el parámetro de calificaciones fue
Bernard, Dockes Pierre, 1983 postulado por Fontvieille Louis, 1998
11 Yakovets Y. V, 1990, Moscoso Leopoldo, Babiano José, 1992. 13 Arrighi Giovanni, 1987 Arrighi Giovanni, 1997.
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136 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 5. CICLOS Y ONDAS LARGAS 137

Mandel no compartía esta sustitución del análisis En sus últimos trabajos Mandel interpretó a la lucha
objetivo de la dinámica del capitalismo por el curso que de clases como una variable parcialmente autónoma.
adopta la competencia entre potencias. Pero, además, Señaló que este componente depende del nivel de mili-
evitaba desconectar la «historia por arriba» (rivalidades tancia o tradición político-sindical, que caracteriza a la
inter-imperialistas) de la «historia por abajo» (batallas clase obrera. Consideró que ese proceso opera en ciclos
entre oprimidos y opresores). Por eso focalizó su mirada no sincronizados con las fluctuaciones de la economía y
en los episodios de la lucha social, que definieron el cumple una función co-determinante en la inflexión de
devenir de la primera mitad del siglo XX (revolución las ondas largas.
rusa, el fascismo alemán, guerra de España). Pero este esquema potencialmente fértil no ha pro-
En la última revisión de su teoría, Mandel intentó bado aún su consistencia lógica y empírica. No se ha
precisar con mayor exactitud cómo influyen los impactos demostrado cómo un elemento tan indeterminado como
exógenos sobre las ondas largas, recurriendo al concepto la evolución de la lucha de clases, desencadena ondas lar-
de ciclo de la lucha de clase. Definió esta noción como gas históricamente sucesivas. Varios autores estiman que
fases autónomas de intensificación y decrecimiento de la las explicaciones fundadas en la periodicidad de la lucha
combatividad social, en el marco de acciones revolucio- de clases no son satisfactorias15.
narias de las masas. Ilustró con un gráfico de la historia En realidad el propio término de ciclo de la lucha de
europea, la forma en que una hipotética curva de esos clases es problemático, ya que si bien en el lenguaje polí-
acontecimientos podría empalmar con otro diagrama de tico cotidiano se reconocen esas etapas («reflujo o
ascensos y descensos económicos de largo plazo. ascenso de la clase obrera»), la palabra ciclo sugiere la
Esta visión adoptó varios elementos de la teoría de los analogía mecánica con las fluctuaciones económicas que
ciclos de insurgencia, que describen cómo los procesos Mandel objetaba. Esta confusión no anula el acierto
de rebelión popular determinan puntos de inflexión de básico de ilustrar, cómo en la fase de agotamiento de la
las ondas largas. Pero el esquema de Mandel postula aso- onda ascendente y durante el inicio del giro descendente
ciaciones más indirectas entre el crecimiento económico se procesan los conflictos centrales de la confrontación
y la acción obrera (y viceversa). Su enfoque comparte el clasista.
interés por buscar índices cualitativos de la resistencia En el esquema de Mandel existe otro punto oscuro
popular. Pero apunta a conectar el curso de estas luchas en la explicación de la temporalidad de las ondas. Si
con procesos de auge y declinación económica y no con acontecimientos exógenos tan inciertos como el resul-
desenlaces de la confrontación bélica entre potencias14. tado de la lucha de clases determinan el inicio de fases

14 La primera temática es encarada por Screpanti Ernesto, 1985 y la 15 Bensaid Daniel, 1995, (cap 3), Husson, Michel, 1995 Husson, Michel,
segunda por Silver Beverly, 1995-a, Silver Beverly, 1995-b. 1996-b, (cap 1).
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expansivas: ¿Por qué razón el fenómeno es pendular? lógico. Estimó que ese barómetro de la rentabilidad
¿Cómo se entiende su relativa regularidad en la historia asciende en los períodos de prosperidad, induciendo la
del capitalismo?16 renovación de la maquinaria obsoleta, con el auxilio de
Mandel planteó el problema y abrió una fecunda capitales sobre-acumulados y no invertidos durante las
línea de investigación para estudiarlo, pero no logró etapas descendentes.
resolverlo. Explicó cómo ciertas fases de la lucha de cla- El economista belga rechazó la identificación mecá-
ses se combinan con tendencias económicas objetivas, nica de las ondas largas con períodos de reemplazo de
para desencadenar ondas ascendentes. Pero no demostró tecnologías obsoletas. Su énfasis en el condicionamiento
la lógica periódica de ese entrecruzamiento. social exógeno de estos procesos apuntó justamente a
cuestionar la presentación de estos movimientos, como
extensiones de ciclos cortos (Kitchen) o medios (Juglar)
REVOLUCIONES TECNOLÓGICAS motorizados por exigencias de renovación tecnológica.
Algunos autores cuestionaron su visión, afirmando
La teoría de Mandel incluye una concepción de las revo- que los capitalistas no innovan cuándo se eleva la tasa de
luciones tecnológicas diferente del planteo schumpete- ganancia, sino por el contrario en los momentos de
riano. Esta última visión atribuye los períodos de ascenso retracción. Señalaron que esta declinación los obliga a
de las ondas largas a la aparición de innovaciones radica- contrarrestar pérdidas con el uso de nuevas tecnologías,
les y las etapas descendentes a una absorción de estos que ya han sido experimentadas en la producción de
avances. La sucesión regular de los ciclos Kondratieff es pequeña escala18.
asociada con el período de amortización, que exige cada Pero Mandel no objetó la existencia de esa reacción
bandada innovadora. A través de numerosas investiga- capitalista, sino que ilustró cómo las innovaciones se
ciones empíricas se ha han buscado demostrar esa coin- difunden cuándo la tendencia económica declinante se
cidencia temporal17. revierte. Su enfoque cuestiona la exagerada apelación a
Mandel aceptó la correlación en debate, pero explicó consideraciones tecnológicas, pero incorpora muchos
las oleadas de prosperidad por el comportamiento de la elementos de la explicación schumpeteriana.
tasa de ganancia de largo plazo y no por el cambio tecno- El teórico marxista especialmente aceptó el carácter
discontinuo de la innovación, frente a los teóricos gradua-
listas que desconocen la distinción entre innovaciones
16 Este cuestionamiento plantea: Guillen Romo Arturo, 1993, Freeman básicas y radicales, descreen de la existencia de las revolu-
Christopher, Clark John, Soete Luc, 1983, Kleinknecht Alfred, 1990,
Taylor James, 1988-a, Taylor James, 1988-b, Glismann Hans, Rode-
mer Horst, Wolter Frank, 1983, Tylecote Andrew, 1994.
17 Freeman Christopher, 1985, (capítulos 2, 3 y 4). 18 Kleinknecht Alfred, 1981.
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140 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 5. CICLOS Y ONDAS LARGAS 141

ciones tecnológicas e interpretan a las ondas largas como actividad laboral (taylorismo en 1914-40, desregulación
meros accidentes históricos. Sin intervenir directamente laboral bajo el neoliberalismo).
en esos debates, Mandel postuló una visión afín a los Mandel se interesó especialmente por este aspecto
defensores de las bandadas innovadoras. No compartió la político-social. Prestó menos atención a las controversias
tesis de un patrón acumulativo de cambios tecnológicos schumpeterianas sobre el momento de las innovaciones
signado por trayectorias dispares y variaciones azarosas19. radicales o sobre la forma en que se combinan los cam-
También la periodización de las revoluciones tecno- bios de producto y proceso. En su madurez tendió a
lógicas propuesta por Mandel es semejante al esquema jerarquizar los problemas del proceso de trabajo, en com-
schumpeteriano. Coincide en subrayar la relevancia de la paración a la temática de la innovación21.
máquina de vapor (1800-47), el motor fabricado mecáni- Pero al estudiar las revoluciones tecnológicas optó
camente (1847-90), la electricidad (1890-1940) y la ener- también por utilizar esa denominación, en lugar del con-
gía nuclear (1940-70). Pero su enfoque asocia cada uno cepto revolución industrial aplicado inicialmente. Esta sus-
de estos episodios a los cambios registrados en las moda- titución apuntó a subrayar el carácter histórico único de
lidades de transferencia de la plusvalía, desde el sector de este último acontecimiento. Aquí Mandel tomó distancia
bienes de capital a bienes de consumo (y viceversa) o con la noción de revolución científico-técnica postulada
desde empresas de menor a mayor automatización. por los economistas del extinguido «bloque socialista»22.
Con estos señalamientos buscó demostrar que la Distinguió de hecho las revoluciones científicas (des-
irrupción y agotamiento de las rentas tecnológicas se cubrimientos claves reconocidos por la comunidad de
vincula con formas cambiantes de apropiación de la expertos) de las revoluciones tecnológicas (innovaciones
plusvalía. Algunos comentaristas estiman que sobreva- radicales que impactan sobre el conjunto de la actividad
loró el papel de la energía en desmedro de las máquinas productiva).Tuvo en cuenta esta diferenciación, para
herramientas y que también exageró la ponderación del desestimar la presentación de la ciencia como una
rol de la energía nuclear durante la posguerra20. «fuerza productiva autónoma» (y «rectora de la civiliza-
Pero un acierto evidente fue su atención pionera al ción»), que propagaban los teóricos del marxismo oficial.
papel reorganizador del proceso de trabajo que cumplen Por eso vinculó correctamente las ondas largas con las
las revoluciones tecnológicas. Estudió cómo los capitalis- revoluciones tecnológicas y no con los «ciclos de conoci-
tas aprovechan los períodos depresivos de creciente des- miento científico», que resaltaban esos autores.
ocupación, para introducir normas que reordenan la
21 Este aspecto destaca Coombs Rod, 1984. Para las discusiones inter-
schumpeterianas ver: Freeman Christopher; Clark John, Soete Luc,
19 Rosemberg Nathan, Frischtak Claudio, 1986, Solomou Solomos, 1986, 1985, (capítulos 2, 3 y 4), Mensch Gerhard, Coutinho Charles, Kaasch
Solomou Solomos, 1987. Klaus, 1983, Duijn Jacob Van, 1983 Rojas Mauricio, 1991.
20 Corona Leonel, 1989, Dos Santos Theotonio, 1983, (cap 1). 22 Richta Radovan, 1971 Kedrov M.B, Spirkin A, 1969.
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142 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 5. CICLOS Y ONDAS LARGAS 143

CRÍTICAS AL ESTANCACIONISMO a ciertos críticos a observar en Mandel un enfoque «eco-


nomicista, que subestima la política»23.
Con su teoría de las ondas largas Mandel se apartó de la La teoría de las ondas largas fue considerada pro-capi-
tradición dogmática de repetir conceptos, como si fue- talista por muchos autores trotskistas, que plantearon
ran sentencias bíblicas. Replanteó en forma crítica la cuestionamientos semejantes a los recibidos por Kondra-
tesis leninista de la declinación histórica del capitalismo tieff durante en los años 30. Estas objeciones desconocen
y el diagnóstico de un estancamiento de las fuerzas pro- que Mandel se opuso explícitamente, a interpretar las
ductivas, que formuló Trotsky. ondas largas como etapas de recreación eterna del capital.
El pensador belga aceptaba que la etapa progresiva Sus críticos remarcaron que la continuidad de la
del capitalismo concluyó en 1914, pero sólo en el sentido decadencia, el parasitismo y la renta financiera impedían
de una creciente preeminencia de los aspectos más nega- el desarrollo de una tercera etapa del capitalismo. Pero
tivos del sistema. No identificó este giro con un estanca- supusieron que el capitalismo carga con una predetermi-
miento económico (o descomposición social) semejante nación histórica de transitar sólo por dos fases, delimita-
al registrado, por ejemplo, durante el ocaso del modo de das en torno al año 1914. Con esa visión eludieron carac-
producción esclavista. Destacó que la guerra, los genoci- terizar el significado del incremento de la productividad
dios y la explotación se multiplicaron en el siglo XX y del salario real, que se registró durante la posguerra.
socavando los pilares de la civilización. Pero consideró Mandel polemizó especialmente con una versión de
que esas tendencias no eliminaban el sustento objetivo esas críticas que invalidaba la existencia de ondas largas
del capitalismo en el crecimiento, la competencia y la ascendentes durante el siglo XX, argumentando que en
innovación. Recordó que una peculiaridad del régimen este período las «fuerzas productivas cesaron de crecer».
predominante es la imposibilidad de detener o regular el Estos autores reemplazaron la caracterización objetiva
crecimiento y atemperar por esa vía las crisis de sobre- de las fuerzas productivas por una definición centrada en
producción. el «desarrollo del hombre». Describieron cómo el desen-
Mandel constató que una nueva onda larga había volvimiento del ser humano se había frustrado durante
irrumpido en el mismo siglo de la proclamada «fase final las últimas décadas. Pero no pudieron conectar estos jui-
y agónica» del capitalismo. Frente a este hecho refor- cios filosófico-religiosos con algún rasgo objetivo del
muló la definición de la etapa declinante, como un esta- capitalismo contemporáneo.
dio de creciente auxilio extra-económico a los procesos El teórico marxista analizó, en cambio, detallada-
de acumulación, para compensar la pérdida de fuerzas mente los componentes humanos y materiales de las
espontáneas del capitalismo. Por eso asignó tanta impor-
tancia al shock exógeno en el inicio de una onda expan-
siva. La incomprensión de esta caracterización conduce 23 Mandel Ernest, 1998-a, Castillo Cristian 1998.
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fuerzas productivas. Estudió la potencialidad del trabajo ciencia ficción» y la contrapusieron con el «carácter
materializada en la capacitación laboral de los asalaria- comprobadamente científico del ciclo». Reivindicaron el
dos y el nuevo desarrollo de los instrumentos de trabajo. estudio econométrico de las fluctuaciones periódicas, en
Con este enfoque evitó las simplificaciones del estanca- oposición a «ondas largas carentes de consistencia empí-
cionismo24. rica» y «estabilidad epistemológica»26.
Pero este cuestionamiento es prisionero del restric-
tivo horizonte que impone la metodología walrasiana del
DETERMINISMO HISTÓRICO-SOCIAL equilibrio. Los neoclásicos rechazan cualquier periodiza-
ción histórica del capitalismo, ya que vislumbran al
La concepción de Mandel adscribe al determinismo his- actual sistema social, como un régimen natural y eterno.
tórico-social que postula el materialismo histórico. Esta Por eso no logran siquiera distinguir el cariz económico
metodología se verifica en el criterio endógeno-exógeno del ciclo del significado histórico de la onda.
que propuso para esquematizar las ondas largas, adop- Pero este rechazo conduce a desconocer la propia
tando elementos de la teoría convencional del ciclo y de dinámica del ciclo. Estas fluctuaciones son presentadas
los estudios historiográficos sobre «shocks sistémicos»25. como vientos pasajeros que perturban un equilibrio
Con este bagaje formuló su modelo de leyes del capi- natural, siguiendo la metáfora walrasiana del lago.
tal, operando en combinación con variables parcial- Observan cada vaivén como un resultado de cierto
mente autónomas. Concibió así la reproducción capita- impacto exterior sobre una estructura estable, que se
lista como una síntesis de tendencias, que determinan balancea en forma pendular absorbiendo los efectos
cierta dirección y velocidad del proceso de acumulación, adversos. Este esquema se inspira en una inadmisible
en función de impactos políticos-sociales cruciales. Con- extrapolación de instrumentos analíticos de la ingeniería
sideró que este contradictorio proceso es socavado por (fuerzas impulsoras, mecanismos de propagación) al
desequilibrios intrínsecos del capitalismo, sujetos a cre- estudio de la economía. Con ese esquema no se pueden
cientes disonancias temporales. realizar mediciones adecuadas para refutar (o convali-
Este abordaje es diametralmente opuesto al determi- dar) la existencia de las ondas largas.
nismo naturalista de la ortodoxia neoclásica, que fre- Mandel no participó de esas controversias empíricas,
cuentemente descalifica la teoría de las ondas largas. pero convocó a observar con flexibilidad la periodización
Algunos exponentes de esa vertiente definieron despec- exacta de cada fase. Su enfoque contrastó con muchas
tivamente a esa concepción como una «elucubración de investigaciones instrumentalistas, que ubican el centro

24 Mandel Ernest, 1978-a, (cap 6 y 18), Fougeyrollas Pierre, 1981. 26 La primera objeción es de Mansfield Erwin, 1983. La segunda de
25 Mandel Ernest, 1994, Estey James, 1960, Forrester Jay, 1983. Avramov Roumen, 1996.
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del problema en la corroboración. Insisten en verificar o «variables autónomas» se ubicó en las antípodas de cual-
desechar la existencia de las ondas, recurriendo a medi- quier fatalismo. Situó su teoría en el marco analítico de
ciones totalmente divorciadas del contenido socio-histó- leyes rectoras del capital que condicionan procesos, cuyo
rico de lo que se está analizando. desenvolvimiento no es puramente contingente, azaroso
En este terreno Mandel se limitó a puntualizar la cen- o imprevisible.
tralidad de las variables de la producción y jerarquizó la
dimensión cualitativa del estudio. Pero sobre todo evitó
el enfoque puramente econométrico, que desenvuelve EL SIGNIFICADO ACTUAL DE LA TEORÍA
cálculos a partir de presupuestos de estabilidad de los
datos estructurales. Estos fundamentos resultan inaplica- Las ondas largas constituyen una importante referencia
bles al estudio de movimientos de largo plazo.27 para evaluar la hipótesis de una nueva etapa del capita-
El determinismo histórico-social de Mandel con- lismo durante la era neoliberal. La teoría brinda instru-
trastó, también, con la herencia de fatalismo mecanicista mentos para considerar ese diagnóstico y Mandel refle-
legado por el marxismo de la II Internacional. Su mirada xionó sobre este tema en sus últimos trabajos de
fue propicia a la asimilación de ciertas variables cualitati- principios de los 90.
vas de la heterodoxia (expectativa keynesiana, innova- En estas caracterizaciones rechazó tajantemente la
ción schumpeteriana), pero subrayando la centralidad idea de una nueva fase ascendente e insistió en la conti-
rectora de las leyes del capital. nuidad del período contractivo comenzado a mitad de
Esta aceptación de cierto devenir del proceso de acu- los 70. Resaltó la persistente declinación de la tasa de
mulación capitalista es objetado por los autores keynesia- ganancia de largo plazo, el estrechamiento de los merca-
nos (atención excluyente a las expectativas de corto plazo) dos, la indefinición del liderazgo mundial y la magnitud
y evolucionistas (preocupación por la interacción entre del descontrol financiero. Enfatizó, además, la existencia
los individuos y su medio ambiente). En estos cuestiona- de un empate social entre la clase obrera y la burguesía y
mientos se inspira la identificación hostil de las ondas lar- la vigencia de grandes limitaciones en el proceso de res-
gas con las «visiones teleológicas del marxismo». tauración del capitalismo en Rusia, China y Europa
Pero esta objeción resulta particularmente inaplica- Oriental.
ble a Mandel, que al insistir en la gravitación de las Mandel reconoció la gravitación de las transforma-
ciones económicas registradas en ese período (especial-
27 Este acierto metodológica es destacado por Louca Francisco, 1999, mente la privatización de la emisión y el avance de la
Louca Francisco, 1997, (cap 7 y 8). Los enfoques son aplicados por mundialización), pero estimó que estos cambios sólo
Nakicenovic Nebojsa, Grubler Arnulf, 1991, Nakicenovic Nebojsain,
Lee Thomas, 1990, Brooks Harvey, 1990, Brill Howard, 1988, Golds-
profundizaban la crisis precedente. Consideraba que el
tein Jonathan, 1999-b. peso social logrado por la clase trabajadora obstruía
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148 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 5. CICLOS Y ONDAS LARGAS 149

sensiblemente la posibilidad de una nueva etapa del En este contexto el capitalismo protagonizó una
capitalismo28. importante expansión geográfica (penetración en todo el
Pero este diagnóstico comenzó a chocar con muchos ex bloque socialista) y sectorial (privatizaciones, mercan-
aspectos de la nueva realidad. El desconocimiento de tilización de la salud, la educación y la cultura). Se produjo
estas transformaciones socavó incluso la utilidad de un también un salto cualitativo en la internacionalización
modelo analítico, tan opuesto al simplismo catastrofista productiva, bajo comando de las empresas transnacionales.
(crisis permanente), como a la ilusión de un automático Este viraje empalmó a su vez con el desarrollo de una
renacimiento del capitalismo. nueva revolución tecnológica, basada en el impacto de la
En oposición a la rutinaria afirmación que «perdura microelectrónica sobre la productividad y la organiza-
la onda larga decreciente», distintos analistas comenza- ción del trabajo. En esta fase el imperialismo norteameri-
ron a explorar el posible inicio de una nueva etapa del cano recuperó liderazgo político-militar y gravitación
sistema. Aquí siguieron tres sugerencias metodológicas dominante en el manejo de las finanzas globales. Se veri-
de Mandel. Evitar razonar por mera oposición (repetir ficaron, además, nítidos síntomas de recuperación de la
que subsiste la crisis, frente a los apologistas del neolibe- tasa de ganancia, en un contexto de polarización mun-
ralismo), recordar que una onda larga ascendente no es dial de ingresos y sucesivos estallidos bancarios en la
inexorable, pero tampoco imposible. Y finalmente apar- periferia.
tarse del esquema omnipresente de posguerra, estu- Mandel no llegó a estudiar estos cambios y en cierta
diando escenarios comparativos con otros períodos (por medida se resistió a abordarlos. Pero desarrolló una con-
ejemplo, 1890-1914). cepción muy fructífera para interpretar su significado y
Con estos criterios ya podía vislumbrarse a mitad de evaluar en qué medida esas transformaciones sentaron
los años 90 que la gran ofensiva del capital sobre el tra- las bases de una nueva etapa del capitalismo.
bajo había modificado drásticamente las relaciones de
fuerzas con los trabajadores. Este retroceso no era irre-
versible, ni satisfacía plenamente las exigencias de valori- UN TEÓRICO MILITANTE
zación del capital, pero había creado un contexto muy
regresivo para los trabajadores por la expansión del des- La teoría de las ondas largas forma parte de la excepcio-
empleo, el aumento de la pobreza y la creciente precarie- nal producción teórica que desenvolvió el economista
dad laboral. Este cambio fue tan significativo como la crisis belga. En esa concepción están presentes todos los ele-
del proyecto socialista, que Mandel describió acertada- mentos del marxismo tradicional y abierto que propició
mente luego del colapso de la URSS. ese pensador. Su obra constituye una peculiar fusión del
corpus clásico del marxismo con distintos elementos de
28 Mandel Ernest, 1996, Mandel Ernest, 1995, (cap 5 y 6). las ciencias sociales contemporáneas. Este abordaje mul-
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150 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY

tidimensional –ajeno al dogmatismo y a la simplifica- Capítulo 6


ción– convirtió sus trabajos en una referencia obligada FINANZAS Y MONEDA
de la economía crítica.
Mandel fue un teórico del marxismo militante, que
ensambló la teoría con la práctica política socialista.
Escribió con la mirada siempre puesta en la batalla por
Las transformaciones financieras recientes han suscitado
construir una sociedad emancipada de la explotación.
numerosas reflexiones teóricas sobre la naturaleza de los
Sus admiradores y críticos coinciden en describir el
bancos y el dinero. Los principales cambios que incenti-
impulso optimista que guió su obra. Este empuje no le
van estos análisis son la desregulación, la globalización y
quitó realismo a sus caracterizaciones, dentro del obli-
la gestión bursátil de de las firmas. En el debate para
gado margen de error que impone la intervención activa
explicar las relaciones entre la denominada financiariza-
en la lucha política29.
ción y el funcionamiento actual del capitalismo partici-
El optimismo de Mandel expresó su confianza en el
pan todas vertientes de la ortodoxia, la heterodoxia y el
socialismo. Esta expectativa constituye un componente
marxismo1.
esencial de batalla por gestar una sociedad emancipada
de la explotación. Mantener ese espíritu es indispensable
para continuar su obra. DESREGULACIÓN

La liberalización financiera de las últimas dos décadas


redujo la segmentación de actividades entre los bancos,
aumentó la emisión directa de obligaciones por parte de
las empresas y generalizó la difusión de nuevos instru-
mentos crediticios. Estas modificaciones intensificaron la
competencia entre entidades por captar ahorros y colo-
car préstamos.
La desregulación introdujo, además, el uso de papeles
de corto plazo y alto rendimiento (hedge funds), el manejo
de títulos de dudoso cobro (bonos basura) y la negociación

1 Una descripción general de estas transformaciones presentan: Plihon


29 Ver algunas semblanzas en Shaik Anwar, 1996, Lowy Michel, 1999, Dominique 1997, Brunhoff Suzanne 1996, Brunhoff Suzanne 1999,
Achcar Gilbert, 1999, Blackburn Robin, 1996. Brunhoff Suzanne 2001.
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152 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 6. FINANZAS Y MONEDA 153

de transacciones encadenadas (apalancamiento). También paraísos fiscales y el frenesí bursátil ampliaron exponen-
se extendieron las operaciones de especulación simultánea cialmente la circulación internacional de los capitales.
con el precio de varios activos (derivados) y los negocios La desregulación indujo a canalizar el ahorro hacia fon-
en diversos mercados (arbitrajes). El grueso de estas opera- dos de inversión en desmedro de los bancos tradicionales.
ciones se ha concentrado en pocos sitios. Estas entidades continuaron liderando la financiación de la
En primer lugar, la plaza cambiaria aglutina transac- inversión corriente, pero sus concurrentes –más exentos
ciones diarias dos veces superiores a la totalidad de las de controles– atrajeron flujos crecientes de dinero.
reservas internacionales. La ausencia de un patrón inter- Esta situación alimentó significativamente la inesta-
nacional regulador de los tipos de cambio amplificó las bilidad. Mientras que los préstamos se difundieron a un
apuestas asociadas con la devaluación o revaluación de vasto número de nuevas instituciones, los controles se
las principales divisas. mantuvieron acotados a la vieja estructura bancaria. Este
En segundo término, el mercado de la deuda pública divorcio tornó más difícil distinguir entre los problemas
perdió su condición de operación exclusiva de los grandes coyunturales de liquidez y las dificultades estructurales
bancos. Se transformó en la principal actividad muchos de solvencia2.
fondos de inversión, particularmente especializados en
la refinanciación de los pasivos del Tercer Mundo.
La tercera vedette han sido las acciones que registraron GLOBALIZACIÓN
un crecimiento explosivo. En Wall Street el precio de los
papeles se multiplicó por cinco durante la década pasada y Durante este período se consumó también un salto cua-
la capitalización bursátil mundial trepó del 40% del PBI litativo en la integración financiera de los mercados loca-
global (1990) al 110% (2000). Finalmente el mercado de les a los flujos internacionales. Con la globalización se
títulos privados –emitidos directamente por las grandes multiplicaron las fuentes de emisión y se deterioró la
corporaciones– alcanzó una dimensión sin precedentes. incidencia de las políticas monetarias nacionales.
La desregulación en estos sectores se inició en 1979- Esta pérdida de eficacia de los mecanismos de regula-
80, con la eliminación de los controles internacionales a ción de cada país coincidió también con la erosión de los
los movimientos de capital y con la apertura del mercado sistemas de tipo de cambio fijo y la consolidación de la
de títulos públicos a todas las entidades. Esa liberaliza- hegemonía del dólar. En esta divisa está nominado el
ción generó una explosión de liquidez que superó los dos 60% del comercio, el 80% de las operaciones de cambio
antecedentes de este cambio: el mercado del eurodólar
de los años 60 (reciclaje de las divisas obtenidas por las
2 El impacto especulativo de las transformaciones financieras ha sido
corporaciones norteamericanas en el viejo continente) y ampliamente documentado por Chesnais Francois, 1996-c (Introduc-
el boom de los petrodólares de los 70. La difusión de los tion), Aglietta Michel 1994, Evans Trevor 2000, Guttmann Robert 1996
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154 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 6. FINANZAS Y MONEDA 155

interbancarias y el 66 % de las reservas mundiales. Este modalidad de dirección (shareholder value) se reforzó el
dominio refleja tanto la supremacía financiera norteame- papel de los inversores institucionales sobre los directo-
ricana, como la ausencia de un sistema de reglas cambia- res tradicionales y se generó una fuerte presión para
rias equiparables al patrón oro (1880-1914) o a los acuer- obtener rendimientos máximos en el corto plazo4.
dos de Bretton Woods (posguerra). Pero la sustitución Al jerarquizar esta rentabilidad inmediata –asimi-
de una moneda patrón por ese señorazgo del dólar no lando la gestión de la empresa a un fondo de inversión–
redujo la inestabilidad cambiaria. la gerencia incorporó mecanismos de arbitraje entre las
La globalización financiera ha servido también para alternativas de la producción, como si fueran opciones
nutrir de liquidez a las empresas transnacionales. Estas fir- financieras. Pero esta simulación provocó múltiples ten-
mas buscan maximizar las ganancias combinando estrate- siones, puesto que ambos sectores no son equiparables.
gias de aprovisionamiento, mercado y racionalización Los costos de inversión deben amortizarse y las plantas
productiva. Las transformaciones financieras apuntala- no pueden trasladarse. Con el barómetro bursátil se cre-
ron esta mixtura de coordinación horizontal y vertical3. aron ilusiones contables, que chocaron una y otra vez
La nueva conexión entre la mundialización financiera con la realidad de las empresas.
y productiva son visibles en múltiples planos. Las inver- La principal función de estos criterios de gestión fue
siones absorbidas por las privatizaciones han sido por recomponer las ganancias mediante un aumento de la
ejemplo orientadas hacia las ramas que manejan las explotación. El termómetro accionario se introdujo para
empresas transnacionales. También las fusiones (que se justificar reducciones salariales, despidos e incrementos
multiplicaron a un ritmo anual del 25%) y la inversión del ritmo de trabajo.
extranjera (que canaliza flujos anuales de 800.000 millo- Quiénes más han padecido la «dictadura de los fon-
nes de dólares) han girado en torno a grandes corporacio- dos de inversión» han sido los trabajadores. El sharehol-
nes que absorben el grueso de la financiación mundial. der value ha sido un instrumento de los dueños de las
compañías para restaurar la rentabilidad, con el auxilio
de la gestión bursátil. La imagen corriente de esta admi-
GESTIÓN BURSÁTIL nistración describe un asalto de los financistas a las fir-
mas para vaciarlas y liquidarlas. Pero con esta fábula
En los últimos años se introdujeron formas de gestión de moral se oculta que el objetivo del cambio no ha sido la
las empresas basadas en los resultados bursátiles y en la devastación de las firmas, sino la recomposición del
preeminencia de los gerentes financieros. Con esta beneficio mediante el aumento de la explotación.

4 Froud Julie, Haslam Colin, Johal Sukhdev, Williams Karel, 2000,


3 Hemos analizado esta transformación en Katz Claudio 2001 Williams Karel, 2000.
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156 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 6. FINANZAS Y MONEDA 157

INTERPRETACIÓN MARXISTA interpretación forma parte de las discusiones que desató


la financiarización entre los autores marxistas.
La interpretación marxista subraya que la prioridad de
las modificaciones financieras recientes ha sido apunta-
lar la ofensiva del capital contra el trabajo. La desregula- TEORÍA DEL CAPITAL RENTISTA
ción acentuó la presión patronal por reducir costos labo-
rales y la globalización intensificó la concurrencia entre Una corriente interpreta que las transformaciones
los trabajadores de distintos países. recientes expresan el predominio de un régimen de acu-
Se ha buscado recomponer la tasa de ganancia favo- mulación rentista, que sustituyó a fordismo de posguerra
reciendo una depuración de capitales, a través de quie- y afianzó la hegemonía de los financistas. Estima que el
bras y fusiones. El capital financiero facilitó este proceso dominio de Estados Unidos se basa en ese liderazgo ren-
y absorbió al mismo tiempo una porción significativa del tista, ejercido a través del manejo del dólar y el control
beneficio recompuesto. Pero estas transformaciones de finanzas divorciadas de la inversión genuina. Conside-
acentuaron todas las turbulencias financieras, sin alum- ran que esta hipertrofia condujo a la total absorción
brar un régimen monetario y cambiario estable. financiera del aumento de la tasa de plusvalía6.
Durante los años 90 el capital financiero impuso la Esta visión aporta sólidas denuncias de la especulación
creciente gravitación de los acreedores, la primacía de y ha contribuido a esclarecer los nuevos desequilibrios de
políticas antiinflacionarias, la generalizada restricción la esfera financiera. Pero al enfatizar en forma excesiva la
presupuestaria y el control de la expansión monetaria. autonomía de esta orbita, tiende a perder vista las cone-
Pero este ascenso de los financistas no consagró su xiones que vinculan a este sector con los fundamentos
hegemonía definitiva dentro de las clases dominantes. productivos del capitalismo. Incluso se desliza, a veces,
Coexistió también con un avance de los managers, pre- hacia una representación fantasmal de la financiarización.
ocupados por la productividad y competitividad de las El análisis marxista le asigna una relevancia prioritaria
firmas. La disciplina monetaria y la nueva ingeniería a la esfera productiva, ya que en este campo se procesa la
financiera no han sido los únicos temas de la agenda del expropiación y acumulación de la plusvalía. Esta catego-
capital. ría precede analíticamente al interés, que representa tan
Algunos analistas incluso evalúan que un desarrollo sólo un derecho sobre valorizaciones futuras del capital,
ulterior de la reestructuración capitalista, exigiría relegar surgidas de la explotación del trabajo asalariado.
al sector financiero de la gestión macroeconómica5. Esta
6 Chesnais Francois, 1999-b, Chesnais Francois, 1996-b, Chesnais Fran-
5 Dumenil Gerard, Levy Dominique, 2001, Dumenil Gerard, Levy cois, 1996-a, Chesnais Francois, 2001, Chesnais Francois, 1998, Serfati
Dominique, 2000, (cap 1,2 y 9-15). Claude 1997.
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Por esta razón, las leyes del capital que determinan la Esta caracterización es vital para formular críticas al
tasa de acumulación, inversión o ganancia no se extien- parasitismo de los banqueros, que no sustituyan la con-
den a la tasa de interés. El nivel de esta variable es habi- dena de la explotación que practican los industriales.
tualmente determinado por la oferta y la demanda de
dinero. Subrayar este hecho permite recordar que el valor
generado por los asalariados y apropiado por los capitalis- EL CAPITAL FINANCIERO
tas se canaliza estructuralmente hacia la acumulación o el
consumo y sólo secundariamente hacia la especulación. Algunos teóricos del capital rentista presentan su enfo-
Las transacciones financieras son frecuentemente que como una continuación del análisis que expuso Hil-
definidas como un «comercio de promesas», puesto que ferding a principios del siglo XX. Destacan que la fusión
representan expectativas de realización futura de la del capital bancario e industrial ha recobrado fuerza con
explotación de la fuerza de trabajo. Los títulos se valori- el avance de la globalización, la supremacía de los finan-
zan o desvalorizan –en última instancia– en función de cistas en los directorios de las corporaciones y el avance
esa apuesta y las finanzas nunca se despegan totalmente de un nuevo capital especulativo parasitario9.
de sus fundamentos materiales. El abandono de estos Esta caracterización asocia correctamente el rol pro-
principios conduce a un encandilamiento con las varia- tagónico de los banqueros con el aumento de la especu-
bles de corto plazo7. lación. Pero no hay que olvidar que los procesos de
Si se mantiene la jerarquía analítica tradicional del depuración financiera y desvalorización de títulos, accio-
marxismo, resulta posible indagar adecuadamente las nes o divisas también limitan esa preeminencia del capi-
transformaciones financiero-productivas. Esta mirada ha tal especulativo sobre el productivo.
permitido estudiar la falta de sincronía entre el ciclo del Las crisis contemporáneas han sido potenciadas por
crédito y el ciclo industrial, la volatilidad del mercado la gravitación de las finanzas, pero no obedecen a princi-
accionario frente al comportamiento de la tasa de ganan- palmente a esa influencia. En ciertas circunstancias la
cia y la determinación del tipo de cambio en función de órbita financiera ha contribuido, incluso a canalizar el
distintos niveles de la productividad8. excedente de capital y a morigerar los desequilibrios.
Este enfoque resalta que el capital especulativo no es Las crisis capitalistas derivan de contradicciones ges-
antagónico, sino complementario del capital productivo. tadas en el proceso de producción y realización de la
plusvalía. Los desequilibrios financieros anticipan, expre-
san o potencian estas conmociones y por eso la sobre-
7 Estas acertadas observaciones son planteadas por: Husson Michel
1997, Husson Michel 1996-a.
8 Ver: Mandel, Ernest, 1969-a, (T 2, cap 7 y 8), Shaik Anwar 1995, Car- 9 Hilferding Rudolf 1973, (cap 1 a 14), Lenin Vladimir 1974, Chesnais
chedi, Gugliemo, 1991, (Cap 1, 5, 6, 7 8). Francois 1997, Chesnais Francois 1999-a, Carcanholo Reinaldo, 2001.
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160 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 6. FINANZAS Y MONEDA 161

acumulación del capital irrumpen junto a la sobrepro- Existen fuertes indicios que la constitución de socie-
ducción de mercancías. dades anónimas bajo el dominio de las finanzas –que
Estos desequilibrios se manifiestan, además, en forma describió Hilferding– fue un proceso específico del capi-
periódica y no endémica, ya que derivan del movimiento tal alemán. Esa hegemonía volvió a repetirse en otras
cíclico de la acumulación. La plétora de mercancías y coyunturas y países, pero sin convertirse nunca en el
capitales aparece al cabo de situaciones de sobre-inver- rasgo dominante de la acumulación.
sión y exceso de ahorro. Además, el modelo alemán de integración bancaria e
Al suponer que el capital financiero ha predominado industrial fue diferente al tipo de relaciones entre ambos
estructuralmente durante el siglo XX se desconoce la sectores que predominó en Estados Unidos, Francia o
centralidad que tiene la extracción de plusvalía en la Inglaterra. Incluso varios teóricos del capital rentista han
acumulación. Este error es extremado por los teóricos reconocido, que durante el boom de la posguerra las cor-
pos-industrialistas del «capitalismo inmaterial» y del poraciones industriales alcanzaron un alto grado de auto-
«beneficio intangible», que imaginan principios sustitu- financiamiento y tomaron la delantera frente a la banca10.
tos de la explotación del trabajo en el funcionamiento
del capitalismo.
Reconocer esta centralidad es incompatible con pro- CAPITAL-FICTICIO
clamar, que los apropiadores financieros han desplazado
a los expropiadores empresarios en el manejo del sis- Otro fundamento de la teoría del capital rentista es la
tema. Nadie ha logrado explicar por qué razón los indus- creciente gravitación del capital ficticio. Esta modalidad
triales renunciarían al status de grupo dominante, que es habitualmente identificada con el dinero que se valo-
deriva de su gestión directa del valor creado por los tra- riza artificialmente en el mercado, sin contar con una
bajadores. contrapartida equivalente en el plano productivo. Los
Se podría argumentar que ese sector perdió suprema- títulos públicos, las acciones y las obligaciones negocia-
cía al cabo de un largo proceso de endeudamiento con bles constituyen los ejemplos clásicos de esta forma de
los bancos. Pero una situación de este tipo no puede capital.
eternizarse sin transformar los cimientos del capitalismo. Algunos autores estiman que la influencia de esta
O al cabo de muchas quiebras y fusiones cesa la depen- modalidad superó en las últimas dos décadas todos los
dencia hacia los acreedores, o los banqueros se hacen precedentes del pasado. Presentan ejemplos de divorcio
cargo de las empresas y asumen las funciones de indus- entre las cotizaciones de los bonos públicos y la capaci-
triales. En este último caso se concretaría la anunciada
fusión entre el capital bancario e industrial, pero ya no 10 Ver: Brunhoff Suzanne, 1975, (cap 2), Andreff Wladimir, Pastré Oli-
bajo el dominio de los financistas. vier, 1981.
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dad de pago del estado. También subrayan la descone- sión vulnera el equilibrio del mercado. Es el caso de los
xión entre los precios de las acciones y la rentabilidad de préstamos bancarios divorciados de los depósitos, las
las empresas. Destacan que cada segmento del capital monedas lanzadas sin respaldo o las obligaciones difun-
ficticio representa un monto de dinero para su poseedor, didas sin sustento genuino.
pero que no es realizable a escala general. Son sumas Brunhoff también señala que Marx no utilizó el tér-
brutalmente infladas y carentes de apoyatura real11. mino de capital ficticio para contraponer capitales reales
Pero la propia categoría de capital-ficticio presenta con imaginarios, sino para argumentar contra la ilusión
gran complejidad. Marx introdujo el concepto para estu- fetichista de los especuladores. Buscaba resaltar el origen
diar el papel del crédito en la formación de la ganancia de cualquier beneficio financiero en la plusvalía. La
media y para esclarecer el rol de la Bolsa en esa equipara- misma autora subraya, además, que cualquier modalidad
ción. Indagó cómo la constitución de las sociedades por de capital-dinero incluye siempre una función necesaria
acciones expande el crédito y favorece simultáneamente para la circulación (ensanchar el horizonte de la repro-
la redistribución del beneficio12. ducción) y una acción especulativa propia del manejo
Brunhoff destaca que las acciones se negocian antici- crediticio. Estas dos dimensiones están presentes tam-
padamente en función de un lucro futuro y que su precio bién en el capital ficticio, incluso cuándo su grado de
tiene una doble determinación: la expectativa de ganan- autonomía respecto a la actividad productiva es mayor
cia y la tasa de interés. Cuándo ambas cotizaciones se que en otras formas de financiamiento13.
separan, el nivel de las acciones parece divorciado de la Como la demanda de capital ficticio proviene en
rentabilidad de la empresa y por eso se habla de un capi- última instancia de su vínculo con la creación de plusva-
tal ficticio. Marx buscó desenmascarar la ilusión feti- lía, tiene una validación social semejante a cualquier otro
chista creada por esta separación, recordando que la segmento del capital-dinero. Por eso aunque el capital
valorización de un título no deriva del movimiento bur- ficticio circule en el corto plazo en un mercado especula-
sátil. En última instancia, cada acción es comprada y tivo regido por las maniobras de los financistas, en plazos
vendida por la promesa de plusvalía que despierta la más prolongados las acciones se demandan de acuerdo a
firma emisora. las ganancias de cada empresa y los títulos públicos se
La misma autora remarca esta conclusión, al contra- valorizan en función de la solvencia fiscal de cada estado.
poner la concepción de Marx con la visión ortodoxa. La frontera entre el capital ficticio y otras modalida-
Para los neoclásicos un capital es ficticio cuándo su emi- des del capital-dinero es muy borrosa, ya que en la acu-
mulación no cumple un papel puramente ilusorio. Su
11 Chesnais, Francois 1996-c, Chesnais Francois 1996-b, Chesnais Fran-
cois 2001, Carcanholo Reinaldo, 2000.
12 Marx Carlos, 1973-b, (tomo III, sección 3). 13 Brunhoff Suzanne, 1986, (cap 4).
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164 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 6. FINANZAS Y MONEDA 165

carencia de contraparte real sólo se verifica en los ción obrera y destaca que la inestabilidad obedece a la
momentos de gran crisis y desvalorización de capitales. erosión del dominio burgués.
La exageración del papel del capital ficticio refuerza Con esta visión pretende también superar el enfoque
la imagen superficial del capitalismo contemporáneo, dualista que observa en la separación entre tendencias
como un universo virtual de intercambios monetarios. económicas objetivas y lucha de clases. Propugna resol-
Esta mirada pierde de vista cuáles son los montos real- ver esa fractura, estudiando el desborde financiero como
mente involucrados en las transacciones financieras. Fre- un producto del poderío de la clase trabajadora15.
cuentemente se aceptan contabilizaciones duplicadas, Pero con este enfoque no se puede captar el carácter
que no registran cómo una misma suma de dinero cam- diverso y contradictorio que presentan las relaciones
bia de manos en sucesivas operaciones. Al ignorar esta entre la esfera monetaria y la lucha de clases. Cierta-
reiteración convalida la fantasmagoría financiera14. mente el capital se fuga masivamente de un país a otro
frente a situaciones revolucionarias, grandes luchas
sociales o fuertes inestabilidades políticas. Reacciones
«FUGA DEL CAPITAL» de este tipo fueron muy visibles durante victorias socia-
listas o situaciones de hiperinflación. Pero el análisis de
Las descripciones propuestas por la corriente del capital la financiarización reciente está mayoritariamente cen-
rentista son parcialmente retomadas por una corriente, trado en países avanzados, que preservaron en las últi-
que atribuye la formación de una gran esfera especula- mas décadas las condiciones normales de acumulación.
tiva al «poder del trabajo». Interpreta que el capital Resulta imposible explicar la desregulación, la glo-
escapa hacia las finanzas al no lograr la subordinación de balización o la gestión bursátil en Estados Unidos,
la clase obrera. Señala que esta imposibilidad empuja a Europa o Japón, como una escapatoria del capital
los capitalistas a emigrar de la órbita productiva y a bus- frente a las sublevaciones populares. En cualquiera de
car réditos futuros en la expansión del crédito. estas naciones las transformaciones financieras no se
Este enfoque destaca la existencia de una conexión consumaron como resultado del «poder del trabajo»,
directa entre el comportamiento del dinero y las fases de sino bajo el impacto de una ofensiva neoliberal que
auge o reflujo de la lucha popular. Estima que las políti- impuso retrocesos sociales y políticos a los trabajado-
cas de expansión y contracción de la moneda son meca- res. La reproducción del capital se ha desarrollado rea-
nismos destinados a desactivar o forzar desenlaces de la firmando el poder de los capitalistas y la subordinación
confrontación clasista. Atribuye la perdurabilidad de la de los trabajadores.
«hinchazón financiera» a la vitalidad de la insubordina-
15 Holloway, John 1996, Holloway John, 2001, Holloway John, Bonefeld
14 Ver: Abalo Carlos 1998, Astarita Rolando 1999, Husson Michel 1997 Werner 1995
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Por otra parte es inconcebible una huida sostenida contemporáneo). El cuadro de la lucha de clases resulta
hacia del capital hacia las finanzas, ya que la extracción indispensable para enmarcar este análisis, pero no para
de plusvalía tendería a declinar hasta agotarse. Situacio- desarrollarlo.
nes de este tipo no han ocurrido nunca y no es previsible La teoría del «poder del trabajo» no permite esclare-
que alguna vez sucedan. Los teóricos de la «fuga del capi- cer los rasgos específicos de la financiarización. Obser-
tal» nunca explicitan cuándo comenzó concretamente el vando la insubordinación obrera no se explica por qué se
ascenso obrero que ahuyenta al capital. Esa escapatoria acrecienta la influencia de los fondos de inversión, a qué
parece exenta de fechas e inmune a las fluctuaciones obedece la vigencia de un régimen de flotación cambiaria
cíclicas de la acumulación. La imagen del capitalismo o qué significa el avance de la gestión bursátil en los
erosionado por una financiarización estructural es con- directorios. Es cierto que la acción política y sindical del
gruente sólo con una visión estancacionista. proletariado y la tasa de redescuento bancaria forman
Una situación de «fuga del capital» no predominó parte de una misma realidad, pero para interpretar este
bajo el keynesianismo, ni durante los 70 o los 90. Tam- contexto hay que recurrir a instancias analíticas diferen-
poco resulta factible encontrar relaciones directas entre ciadas.
la lucha de clases y la política monetaria. El tequila mexi-
cano, el desplome ruso o la debacle tailandesa no deriva-
ron de acciones de la clase obrera. Tampoco la dolariza- DINERO Y TEORÍA DEL VALOR
ción de Ecuador o la flotación cambiaria de Corea
expresaron tipos diferentes de rebelión popular. La interpretación marxista de las finanzas se basa en la
Recurrir a cierta delimitación analítica entre la esfera teoría del valor. Esta visión plantea que el dinero –como
objetiva de las leyes económicas y la órbita subjetiva de la pilar básico del crédito– cumple distintas funciones en la
lucha de clases resulta más útil para interpretar la finan- circulación de las mercancías. El rol prioritario de la
ciarización, que disolver ambos niveles en fórmulas moneda es actuar como medida de valor, definiendo en
monetario-clasistas. Este «dualismo» permite situar el el intercambio los premios y sanciones que reciben las
estudio de los procesos financieros en su correspon- firmas, que economizan o derrochan trabajo social. La
diente nivel analítico (los efectos de las leyes del capital moneda puede jugar este papel de equivalente general,
sobre la órbita circulatoria). porque ella misma fue históricamente también una mer-
Ese esquema también facilita la comprensión de los cancía sujeta al patrón del tiempo de trabajo. Por eso su
procesos monetarios (por qué se contrae y expande la valor de uso ha servido como barómetro del valor de
oferta monetaria según las necesidades del capital, cómo cambio de las restantes mercancías.
oscila tasa de interés en función de la tasa de ganancia o En su presentación del dinero como un bien particu-
por qué los bancos regulan la emisión en el capitalismo lar, Marx demostró que la moneda cumple el rol de
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168 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY 6. FINANZAS Y MONEDA 169

medida de valor, al brindar un patrón objetivo de verifi- La teoría del valor también explica una tercera fun-
cación del tiempo de trabajo utilizado en la producción ción del dinero en el atesoramiento, es decir en la absor-
de las mercancías. Este proceso de intermediación ción y abastecimiento de la liquidez, requerida por el
monetaria resulta indispensable para el funcionamiento ciclo industrial y la demanda especulativa. En los
del capitalismo, ya que constituye el único enlace entre momentos de crisis la moneda opera como refugio de
productores asociados a través del mercado16. capitales emigrados de la órbita productiva.
Los empresarios fabrican tanteando la demanda y La concepción de Marx permite interpretar la cuarta
desconociendo el grado de aceptabilidad de sus mercan- función del dinero, como medio de pago entre deudores
cías, hasta el momento que logran convertirlas en y acreedores. El dinero facilita en este caso la expansión
dinero. Sólo allí pueden evaluar si han producido por de la reproducción, al prolongar mediante el crédito el
debajo o por encima del tiempo socialmente necesario y tiempo de cumplimiento de los contratos.
recién en ese momento pueden calcular efectivamente Los bancos fueron históricamente los protagonistas
sus beneficios. El dinero opera como el único medio que de esta intermediación, ya que actuaron como garantes o
dispone la sociedad capitalista para validar el trabajo compensadores de los títulos suscriptos por los deudores
social y viabilizar la reproducción del capital. Todas las y acreedores. Posteriormente centralizaron la redistribu-
operaciones financieras ulteriores se concretan a partir ción del capital –periódicamente sobrante en algunos
de este principio. sectores industriales y demandado por otros– en el curso
La moneda cumple una segunda función como medio de ciclos desiguales de producción. Esta transferencia de
de circulación, al actuar en la intermediación de todas las fondos disponibles entre empresas excedidas o carentes
transacciones. La ley del valor regula la actividad econó- de liquidez, evita la interrupción de la reproducción y
mica definiendo el nivel de los precios, en función del acelera la rotación del capital.
tiempo de trabajo y no de acuerdo al total de la moneda Pero en esta actividad los bancos comenzaron a
disponible. Ese volumen incide ulteriormente sobre los actuar también como creadores de dinero, hasta desarro-
precios, pero no es su determinante básico. La contrac- llar una función emisora clave en las finanzas contempo-
ción y expansión de la moneda puede incentivar la infla- ráneas. El monto del dinero-crédito que generan se
ción o la deflación, pero no define la formación de los pre- ajusta también a la ley del valor, en la medida que los
cios que se configuran de acuerdo al patrón del tiempo de medios de pago lanzados al mercado están en última ins-
trabajo. Este mismo principio condiciona las transaccio- tancia asociados, con las necesidades del ciclo industrial.
nes financieras que se realizan en diversas circunstancias. Esta forma de dinero no constituye una simple prolonga-
ción de la moneda, ni tampoco una variable divorciada
de ese pilar. Representa otra forma complementaria del
16 Marx Carlos, 1973-a, (tomo I, sección 1 y 2). dinero y está regida por los mismos principios de valida-
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ción mercantil de las mercancías, es decir por el tiempo En la base de esa estructura opera el crédito privado que
de trabajo invertido en su producción17. anticipa (ante-valida) el valor de las mercancías, mediante
Marx contempló una quinta función del dinero para préstamos entre bancos y empresas, posteriormente con-
las transacciones mundiales. En la época del patrón-oro validados o rechazados por el mercado.
este rol se efectivizaba a partir de las relaciones existen- En el medio de la pirámide se sitúa el dinero nacional,
tes, entre el precio del metal y las restantes mercancías (a cuyos billetes respaldados por las reservas de cada país
su vez determinado por el tiempo de trabajo requerido permiten la expansión y contracción de la moneda, en
para la producción de ambos tipos de bienes). La extin- función de las necesidades de la circulación (pseudo-
ción de esta norma durante el siglo XX y la crisis poste- valida). Finalmente en la cúspide de la pirámide se ubica
rior de las divisas claves obliga a actualizar esta caracteri- el dinero mundial, que a través de distintas modalidades
zación y a indagar cómo el nivel de productividad históricas de patrón-oro, áreas monetarias, patrón-dólar
prevaleciente en las economías hegemónicas define el o flotaciones hegemónicas, consuma la validación directa
liderazgo mundial de sus monedas. de las mercancías comercializadas internacionalmente19.
Algunos economistas estiman que el fin del patrón-
oro refuta la teoría del valor, sin notar que para Marx la
medida del valor es el tiempo de trabajo y no las porcio- LOS MITOS ORTODOXOS
nes mensurables del metal. El patrón-oro constituyó una
modalidad histórica, pero no es la condición para las Los economistas ortodoxos reivindican las transforma-
transacciones, ni representa un pilar insustituible de la ciones financieras recientes ignorando sus efectos deses-
teoría del dinero. Mientras que las concepciones metalis- tabilizadores. Argumentan que la concurrencia mejoró la
tas remarcan la necesidad de un valor material intrínseco asignación de los recursos y que la liberalización finan-
del patrón monetario, otros estudios investigan más ade- ciera perfeccionó el funcionamiento de los mercados.
cuadamente al dinero en circulación, como equivalente a También afirman que la política neoliberal permite
una cantidad específica de tiempo de trabajo abstracto18. canalizar en forma adecuada del ahorro, al revitalizar el
La articulación jerárquica de las cinco funciones del papel de las tasas de interés como barómetros de la ren-
dinero en la gestión de la moneda y el crédito puede ser tabilidad.
sintéticamente representada en la figura de la pirámide. Pero esta idílica imagen choca con la realidad del
intervencionismo, la concurrencia entre oligopolios y la

17 Brunhoff Suzanne, 1973


18 En esta línea se enmarcan las nociones de «valor del dinero» y «expre-
sión monetaria del valor» que analiza Foley Duncan K, 19976 19 Ver: Brunhoff Suzanne, 1981, (cap 2), Evans Trevor, 1992, Arriola
Marx Carlos, 1973-a, (tomo I, sección 1 y 2). Joaquín, 2000, Netter Maurice, 2001
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manipulación bursátil. La desregulación ha incremen- LA «MONEDA SANA» DE LA ORTODOXIA


tado la concentración del poder financiero y la influencia
de las grandes corporaciones en el manejo del crédito. Se La ortodoxia también postula que las reformas neolibe-
afianzaron la intermediación especulativa, la manipula- rales mejoraron el funcionamiento del capitalismo al
ción contable y el manejo secreto de los negocios ampa- promover la vigencia de «monedas sanas», que transpa-
rados por el estado. rentan los mercados y facilitan la optimización electiva
La realidad de la globalización se ubica en las antípo- de los agentes. Los neoclásicos presentan la custodia del
das del ideal neoclásico de los mercados perfectos. Los «valor de la moneda» como una condición de la liberali-
capitales no fluyen libremente por el planeta favore- zación financiera. Señalan que la manipulación inflacio-
ciendo a las naciones periféricas o reduciendo las des- naria impide la adecuada intermediación del dinero en la
igualdades entre los países. Al contrario, la polarización circulación de mercancías. Fieles a la teoría cuantitativa
mundial de ingresos se consolida con el creciente control destacan que el éxito de la desregulación, la globalización
del movimiento de los capitales por parte de las grandes y la gestión bursátil depende del control que ejerzan las
corporaciones. «autoridades independientes» en la conducción de los
Especialmente los países subdesarrollados con exce- bancos centrales20.
dentes de mano de obra no reciben los capitales sobran- Pero la creencia que un «manejo sano» del signo
tes de las economías avanzadas, ni obtienen reducciones monetario sólo requiere convicciones neoliberales choca
de los costos financieros. Lejos de absorber productiva- con la práctica de políticas expansivas, que ha caracteri-
mente la liquidez internacional han padecido el impacto zado la gestión de numerosos próceres del monetarismo.
devastador de los fondos especulativos de corto plazo. Esta contradicción confirma que la moneda en un equi-
Las reformas neoliberales para «seducir capitales», sólo valente general, que no puede ser manejada con el crite-
facilitaron durante los años 90 una escalada de colapsos rio de una mercancía más, que postulan muchos neoclá-
financieros sin precedentes en la periferia. sicos. En el capitalismo se puede prescindir de distintos
En ese período la expansión de los mercados acciona- bienes pero no de la moneda, que es la referencia de
rios pulverizó también el mito ortodoxo de la «democra- cualquier intercambio.
tización de la propiedad». El poder de los grupos capita- La ortodoxia concibe al dinero como un desarrollo
listas concentrados se consolidó en el manejo de la Bolsa ulterior del trueque, olvidando que esa actividad primi-
a costa de los pequeños ahorristas. Esta supremacía des- tiva se basa en relaciones bilaterales y no en la vigencia
moronó el sueño neoliberal de un capitalismo patrimo- de un mercado general. Más que un sabio recurso intro-
nial, sostenido en el ahorro de las familias y gestionado ducido para facilitar las transacciones, el dinero es el
por millones de accionistas.
20 Meltzer Allan, 1983, Arrow Kenneth, 1983 Willes Mark, 1983,
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único verificador del trabajo social realizado en unidades internacional. Pero los enormes desajustes creados con
de producción, no coordinadas y tan sólo guiadas por los la desregulación demuestran hasta que punto esas reco-
principios de competencia y beneficio. Por eso los agen- mendaciones son pura fantasía.
tes no «optan»´ por utilizar la moneda, sino que «deben» La ortodoxia supone que los desequilibrios del capi-
manejarse con ella. talismo pueden resolverse (o atenuarse) mediante el
En el sistema capitalista de producción atomizada, manejo estricto de la moneda. Pero ignora que los tras-
sólo el intercambio monetario permite establecer si el tornos en esa esfera se originan en contradicciones obje-
volumen fabricado fue insuficiente o excesivo, si la calidad tivas de la acumulación, que impactan sobre los precios y
del producto es adecuada y si su elaboración responde a el circulante.
los requerimientos de los consumidores. Sin moneda no Especialmente el comportamiento de la oferta mone-
hay capitalismo y por eso carece de sentido el razona- taria es un resultado de esa dinámica y no un efecto de la
miento neoclásico, basado en un modelo que equilibra el lucidez o inoperancia de los directores del Banco Central.
funcionamiento del sector de bienes con un sector mone- Como los ortodoxos reducen todas las funciones del signo
tario, complementario e introducido a posteriori. monetario a un medio de circulación, no pueden captar
Esta prescindencia imaginaria del dinero conduce a la los secretos de la moneda en el ciclo industrial y por eso
insostenible presentación de la moneda en los manuales apuestan a la simplificada fórmula de gestiones basadas en
neoclásicos, como un «símbolo» de las transacciones, un la fidelidad monetarista a las metas de la emisión.
«vehículo» de la circulación, o un «numerario» que con- Los neoclásicos también consideran que la disciplina
tabiliza las operaciones del mercado de bienes. Este y la neutralidad son condiciones de la expansión sana del
esquema olvida que la ausencia del dinero eliminaría los crédito y argumentan que un plafond monetario
patrones de conmensurabilidad, impidiendo que las genuino, permite a las tasas de interés cumplir su fun-
mercancías detenten algún valor verificable. Sin moneda ción de equilibrar el ahorro con la inversión, reflejando
no hay intercambio, ni producción, ya que el sistema de las remuneraciones que corresponden a los oferentes y
mercado carece de mecanismos de valuación «ex ante» demandantes de fondos.
para organizar la actividad económica. Pero esta visión se ha vuelto particularmente anacró-
La teoría neoclásica postula un modelo de moneda nica en el capitalismo contemporáneo, que opera en
neutral, pasiva y exógena, planteando que la emisión torno a una creación monetaria gestada en la propia acti-
debe mantenerse limitada a las necesidades de la circula- vidad bancaria. Las restricciones ortodoxas tienen efec-
ción, sin interferir la convergencia entre oferentes y tos muy limitados sobre esta órbita, que genera dinero
demandantes. Propone erradicar la «moneda espúrea» crediticio y no se limita a cumplir un papel de interme-
para favorecer el equilibrio automático de la balanza de diación en la recepción de depósitos u otorgamiento de
pagos, a través de la flexibilización cambiaria en el plano los créditos. Los bancos no son simples árbitros en la
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fijación de tasas de interés, que se auto-equilibran con las tente entre la financiarización y las crisis recientes. Tam-
tasas de ganancia. Abastecen de liquidez al funciona- bién han probado que las políticas neoliberales favorecen
miento de la industria y los servicios. la especulación.
Los desaciertos de la ortodoxia se originan en la teo- Sin embargo estos cuestionamientos sólo describen el
ría subjetiva del valor y un esquema de optimización desborde especulativo sin explicarlo. A veces sugieren que
electiva, que resulta particularmente inadecuado para la desregulación es la causa de ese descontrol, aunque en
comprender la moneda y el crédito. En la práctica sus otras ocasiones destacan que las «prácticas riesgosas» son
modelos cumplen la función ideológica de pregonar polí- intrínsecas a la economía contemporánea. Pero ninguna
ticas neoliberales, basadas en la inexorable capacidad los de estas dos versiones esclarece a qué atribuye la hetero-
capitalistas para imponer su voluntad a cualquier autori- doxia el dominio financiero en el capitalismo actual.
dad estatal. Con ese presupuesto de primacía de las Su argumento más corriente presenta la autonomía
expectativas empresarias se convalidan todo tipo de de las finanzas como una consecuencia de la declinación
atropellos. El mito de la moneda exógena, pasiva y neu- de la industria. Contraponen «dos modelos de capita-
tral sólo ha servido para justificar el otorgamiento de ple- lismo», como si especular y producir fueran actividades
nos poderes a los banqueros. opcionales y no constitutivas de este sistema. Omiten
que las dos acciones siempre han coexistido, en un modo
de producción basado en la extracción, realización y dis-
LA CRÍTICA HETERODOXA tribución de la plusvalía. También desconocen que la
actividad financiera facilita la obtención de ganancias
La visión heterodoxa cuestiona el descontrol que la des- surgidas de la explotación. Los títulos, acreencias o
regulación ha provocado en las operaciones financieras acciones constituyen promesas de la plusvalía futura y las
de corto plazo, señala que la globalización acentúa los tasas de interés se cobran a cuenta de ese beneficio.
riesgos de crisis sistémicas y estima que el accionariado Al ignorar este basamento común de la actividad
potencia la volatilidad de los mercados. Considera, ade- industrial y financiera, los heterodoxos se limitan a refle-
más, que la autonomización financiera incrementa la xionar sobre los conflictos entre ambos sectores, omi-
inestabilidad e incentiva conductas especulativas21. tiendo la comunidad de intereses que vincula a los
Estas objeciones han contribuido a refutar las tesis empresarios con los banqueros. De este desconoci-
ortodoxas, clarifican el impacto desestabilizador de la miento surge la idealización de un capitalismo sin espe-
liberalización bancaria y demuestran la conexión exis- culación, que jamás existió y cuya concreción es tan utó-
pica como la ilusión ortodoxa del mercado perfecto.
21 Brossard Olivier, 2001, Giraud Pierre Noel, 2001, Clairmont Federic,
Ciertamente la política neoliberal ha favorecido en
2000. las últimas décadas al sector financiero, pero con el pro-
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pósito de incrementar la explotación de los trabajadores. sis periódicas. En el primer caso aparece un excedente de
Estos atropellos a las conquistas sociales han beneficiado capital y en el segundo irrumpe la abundancia de mer-
al conjunto de los capitalistas y no sólo a los financistas. cancías, pero las dos situaciones son consecuencia de las
El eje del orden neoliberal ha sido la ofensiva del capital normas capitalistas que rigen la actividad económica.
sobre el trabajo y no la confrontación entre especulado- Algunos teóricos heterodoxos estiman que la nueva
res e inversores. En su contraposición entre capitalismos gestión bursátil ha inaugurado un capitalismo patrimo-
sanos y financieros, los heterodoxos retoman la antigua nial, regulado por la demanda de las familias poseedoras
crítica al usurero que se enriquece a costa del industrial, de acciones. Sostienen que en este modelo los rendi-
ocultando que la fortuna del empresario proviene de la mientos crecientes y los avances tecnológicos son indu-
expropiación del asalariado. cidos por el aumento del consumo, que genera la valori-
La heterodoxia critica los comportamientos especula- zación bursátil. También consideran que este ingreso
tivos ilustrando como la financiarización induce conduc- patrimonial determina las prioridades de la política eco-
tas miméticas, que desembocan en burbujas de euforias y nómica, al alentar el ahorro institucionalizado en los fon-
pánicos. Pero esta interpretación desconoce que los asa- dos de inversión. Esta visión postula que las «finanzas
lariados no participan del mismo juego de opciones orientan el desarrollo capitalista» por medio de la tasa de
inversoras que los capitalistas. Sólo los empresarios pue- interés, en un «nuevo régimen de acumulación liderado
den «preferir la liquidez» y no por imitación, sino por la por las finanzas»24.
retracción de las ganancias en la esfera productiva22. Pero esta presentación centrada en la actividad finan-
La heterodoxia destaca que la desregulación ha debi- ciera invierte la causalidad del proceso económico
litado la asignación crediticia que realizan los bancos a basado en la producción. Olvida que la tasa de ganancia
partir de su conocimiento de los clientes23. Pero este es el motor de la acumulación, mientras que la tasas de
deterioro de una función reguladora deriva de la concu- interés constituye sólo una detracción del beneficio des-
rrencia y es comparable con cualquier desequilibrio cre- tinada a remunerar a los prestamistas. Esta variable
ado por el aumento de la competencia. incide pero no orienta las fluctuaciones de largo plazo,
Ciertamente la presencia de fondos de inversión cuyo movimiento está dictado por el comportamiento de
afecta el manejo del crédito. Pero también el ingreso de la tasa de ganancia. Y lo mismo dinámica ocurre con la
un nuevo fabricante desestabiliza el statu quo en cual- evolución de las acciones.
quier rama de la industria. Ambas convulsiones provie- La caracterización de «régimen de acumulación
nen del mismo impulso competitivo que alimenta las cri- orientado por las finanzas» ilustra ciertas modificaciones

22 Orlean André, Tadjeddine Yasmina, 1998,


23 Aglietta Michel, 2000, Aglietta Michel, 1995, (cap 1, 4, 5) 24 Aglietta Michel, 1995, (cap 1, 4, 5), Boyer Robert, 2000
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registradas en la esfera del ahorro y el crédito. Pero no poralidad y la consiguiente influencia de la incertidum-
aclara el origen y la dinámica de estos flujos. La atención bre en la demanda de dinero. Subraya que las expectati-
precedente que los teóricos de la Regulación prestaban a vas constituyen el componente decisivo del curso de la
la relación salarial y a los modelos de consumo ofrecía moneda26.
mejores pistas para el análisis que la óptica puramente Pero esta caracterización omite que el contexto
financiera. Además, esta nueva mirada conduce acierta incierto no es un dato inexorable de toda la sociedad,
justificación de la gestión bursátil y del pago de los sala- sino un rasgo de la economía capitalista, basada en la
rios con títulos de la empresa25. competencia y guiada por el beneficio. Constatar que los
agentes buscan protegerse de la incertidumbre optando
por la liquidez, no alcanza para explicar la carencia de
MONEDA CONVENCIONAL certezas y la fragilidad de previsiones que caracteriza al
sistema actual.
La concepción heterodoxa de las transformaciones El horizonte potencial de crisis está siempre presente
financieras se basa en una teoría de la moneda endógena bajo el capitalismo, puesto que en este régimen la pro-
y activa, gobernada por las fuerzas de la demanda, deter- ducción se desenvuelve bajo el acicate de la concurrencia
minada por el marco institucional y finalmente aceptada y no en función de los requerimientos de la población.
por su representatividad simbólica. Esta visión es utili- En última instancia la incertidumbre deriva de la anar-
zada para demostrar los inconvenientes que entraña la quía del mercado.
autonomización de las finanzas para el desarrollo del Siguiendo a Keynes la heterodoxia indaga la conducta
capitalismo. de los especuladores. Pero olvida vincular la existencia
La tesis heterodoxa critica la incomprensión orto- de fondos sobrantes y faltantes con los requerimientos
doxa del carácter convencional de la moneda, señalando de la acumulación, en las fases de expansión o crisis. Se
que la función de medida de valor antecede al rol de concentra en el análisis de la preferencia por la liquidez y
intermediación de este signo en la circulación. También omite el estudio del drenaje y la absorción objetiva de
destaca que la desatención neoclásica por la problemá- capitales en función del ciclo industrial.
tica del atesoramiento impide comprender cómo la Este énfasis en los comportamientos especulativos
«preferencia por la liquidez» es el rasgo dominante de la contrasta con el acertado rechazo de la teoría cuantita-
financiarización. Atribuye estas falencias a una mirada tiva, el carácter exógeno de la moneda y la neutralidad de
walrasiana estática, que ignora la gravitación de la tem- los bancos. La heterodoxia destaca la importante función

25 Ver crítica en Husson Michel, 2001-b, Husson Michel, 2001-a, Grahal


John, 2000 26 Davidson Paul, 1983, Kregel, J.A, 1988,
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que cumplen estas entidades en la creación de dinero y del volumen de la circulación. Este esquema analítico
describe cómo el nivel de emisión depende de la proyec- permite explicar por qué razón el tiempo de trabajo es en
ción que hacen los bancos de la actividad futura, en base última instancia, el parámetro del comportamiento del
a la demanda esperada. dinero-crediticio. Rechazando esta guía: ¿A qué princi-
También destaca correctamente que la moneda de pio se ajusta la creación del dinero-bancario? Los neoclá-
crédito se genera en forma endógena en el ciclo, sin que sicos responden con el invariable comodín de la oferta y
esta emisión provoque perturbaciones si es absorbida la demanda, pero la heterodoxia no supera esta banali-
por la actividad productiva. Esta visión se apoya, además, dad, cuándo recurre a las «regulaciones bancarias».
en una definición amplia del dinero que incluye a todas Nunca aclara cuál es la lógica subyacente a estas normas.
las formas y especies de la moneda, desde los billetes La heterodoxia postula –en oposición a la reivindica-
hasta los bonos y las tarjetas de crédito27. ción ortodoxa del mercado y a la teoría marxista del
Pero si los bancos cumplen un tan rol estratégico y la valor– que las funciones de la moneda derivan de la
moneda cobija una gama tan variada de medios de circu- acción estatal y del marco institucional. Plantea que el
lación y pago es porque las necesidades de liquidez se dinero constituye un «valor de cada sociedad», que se
amplían con el desarrollo de la acumulación. En este des- legitima en relaciones de confianza jerárquica (banco
envolvimiento y no en las conductas miméticas de los central con otros bancos), metódica (uso rutinario) y
especuladores radica la clave del rol contemporáneo de ética (entre los miembros de la comunidad). Señala que
la moneda. La heterodoxia no puede captar adecuada- estas relaciones se sostienen en el poder simbólico que
mente este papel, ya que ignora cómo la dinámica del despierta la moneda entre sus tenedores. Y subraya que
dinero está determinada por el curso de la producción. esta aceptación surge del rol que cumplen las institucio-
No registra cómo los medios de circulación y pago se nes que preceden al orden mercantil29.
desenvuelven en función del valor creado en ese ámbito. Pero esta insistencia en el basamento extraeconó-
Los heterodoxos rechazan la teoría del valor. Consi- mico del dinero parece ignorar que la moneda es un
dera que esta concepción es tributaria del «dinero-mer- producto de relaciones mercantiles y no circula en cual-
cancía» y conduce a subestimar la autonomía del dinero quier tipo de sociedad. Si detenta una dinámica endó-
y el rol emisor de los bancos28. gena no es por el efecto de convenciones y acuerdos ins-
Pero el «dinero-mercancía» es un concepto que titucionales. Esta interpretación recrea el antiguo
Marx adoptó inicialmente para demostrar la existencia fetichismo de la moneda. Sustituye el análisis de las
de un patrón objetivo de determinación de los precios y conexiones objetivas que genera la acumulación por la

27 Leonard Jacques, 1994


28 Ingham Geoffrey 2001 29 Orléan André, 1998, Aglietta Michel, Cartelier Jean, 1998
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184 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY

búsqueda de algún secreto del dinero en poderes milita- EPÍLOGO


res, míticos o simbólicos30.
Una versión más diabólica de esta visión es la tesis es
la «violencia de la moneda», que sugiere la existencia de
alguna fuerza misteriosa, regulando la dominación La monumental crisis que estalló a mediados del 2008 ha
omnipresente del dinero. El complemento angelical de recreado el interés por la interpretación marxista. Este
ese enfoque es la propuesta de una manejo consensuado enfoque resalta el origen capitalista de una conmoción
de la moneda, a través de relaciones comunitarias de derivada en última instancia de la rivalidad por el benefi-
confianza. Esta utopía es irrealizable bajo el capitalismo, cio. Este cimiento conduce a estallidos periódicos de cre-
como lo prueba el creciente manejo de la gestión mone- ciente dimensión.
taria por directivos de Bancos Centrales, cuidadosa- La crisis ha reabierto una agenda de reflexiones mar-
mente seleccionados por la clase dominante. xistas para dilucidar las peculiaridades de la turbulencia
La heterodoxia señala que el dinero es una relación actual. ¿De qué forma ha incidido la sobre-acumulación
social, pero interpreta esta definición como un lazo entre de capitales que signó al período neoliberal? ¿Cuáles son
individuos dentro de cierto marco institucional. Esta los rasgos clásicos y novedosos de la sobreproducción
definición omite que el manejo del dinero se encuentra visible a escala global? ¿Qué papel ha jugado la evolución
en manos de los capitalistas y no del conjunto de la de la tasa de ganancia, las desproporcionalidades secto-
sociedad. Subraya lo obvio (la moneda es un instrumento riales y los desequilibrios de realización?
de la reproducción económica de la sociedad) y elude lo Para caracterizar acertadamente estos procesos se
esencial (la moneda consagra la explotación de los asala- requiere clarificar también la cronología de la crisis. ¿Es
riados). un producto específico y reciente de la etapa neoliberal?
En realidad, el dinero en tanto relación social no es ¿O constituye otro peldaño de una larga recesión de cua-
sólo una medida de valor del conjunto de las mercancías, tro décadas? Las discusiones sobre estos temas se están
sino también de la plusvalía extraída a los trabajadores. desenvolviendo en forma intensa, en numerosos ámbitos
Aquí radica el secreto de un instrumento, cuyos miste- y países. Son debates más relevantes y atractivos, que los
rios la heterodoxia no logra desentrañar. distintos análisis propuestos por los neoliberales y los
keynesianos1.
Estas dos corrientes han quedado desconcertadas y
no logran ofrecer explicaciones sólidas del temblor que

30 Ver: Fine Ben, Lapavitsas Costas, 2000, Neary Michael, Taylor Gra- 1 Hemos expuesto nuestra visión en: Katz Claudio, 2008-a, Katz Clau-
ham, 1998. dio, 2009-a, Katz Claudio, 2009-b.
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186 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY EPÍLOGO 187

sacude al planeta. Los neoliberales archivaron sus doctri- como si los problemas financieros obedecieran a la
nas y reclaman el socorro del estado para los bancos, ausencia de esas normas y no a su utilización a favor de
argumentando que estas entidades bombean el dinero los banqueros. Este manejo es completamente impercep-
requerido por la sociedad. Pero si el corazón del sistema tible para quiénes idealizan el estado y desconocen los
necesita semejante sostén público, carecen de sentido antagonismos de clases. Pero lo más importante es la
todas las alabanzas al riesgo y a la competencia. La con- actitud inmediata de la heterodoxia, que discute apasio-
sistencia de esos fudamentos se verifica en los momentos nadamente la viabilidad o eficacia de los planes de reacti-
críticos y no en los ciclos de prosperidad. vación con gasto público, sin considerar iniciativas signi-
Todos los mensajes de la ortodoxia apuntan a justifi- ficativas para garantizar la continuidad del empleo y el
car la socialización de pérdidas que solventan las mayo- salario.
rías populares. Los neoclásicos reconocen que el mer- En esta postura se verifica el abismo que separa a los
cado no puede valuar títulos sofisticados, pero ignoran servidores de los a un orden social opresivo. Los econo-
que tampoco puede orientar la asignación social óptima mistas marxistas no proponen el rescate de los bancos y
de los recursos. Ante la falta de explicaciones culpan de el subsidio de los industriales. Postulan alternativas de
la crisis a la codicia, olvidando que la ambición desenfre- sostenimiento del salario, la ocupación y las conquistas
nada es una norma del capitalismo. En su desazón, han sociales. Como desarrollan su acción en las organizacio-
convertido a la confianza en un término mágico que nes populares tienen la mirada puesta en estas reivindi-
solucionará todos los problemas, ignorando que el caciones.
derrumbe de los beneficios no se revertirá con exhorta- Revitalizar el proyecto socialista es una prioridad del
ciones. momento. Sólo una sociedad de justicia, democracia e
Los keynesianos responsabilizan a sus adversarios igualdad podrá erradicar el tormento periódico de las
por el desastre actual. Pero olvidan que durante el debut crisis.
del neoliberalismo, las grandes figuras de la heteroxia
presidían el Banco Mundial, especulaban contra las
monedas europeas e implementaban el ajuste en las eco-
nomías periféricas. En su mayoría acompañaron las prio-
ridades de la elite bancaria y sólo expusieron sus objecio-
nes en los últimos años.
Los teóricos keynesianos explican la crisis por un
desborde de especulación, omitiendo que el capitalismo
siempre se ha sostenido en la descontrolada expansión
del crédito. También cuestionan la falta de regulaciones,
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Ciclos 53, 60, 61 Keynes 8
winter.
Ciencias sociales y naturales 8 Keynesianismo 43, 61
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Yates Michael, 1999, «Braverman and the class struggle», Control patronal 27, 30 Lucha de clases 63, 64
Monthly Review, vol 50, January. Criterios de calificación 35 Luxemburg 11
Descalificación absoluta y rela- Mandel 10, 14, 15, 24, 54, 57,
tiva 36, 37 58, 60, 62, 64, 66, 68
Desempleo 39 Marx 8, 10, 11, 12, 13, 43, 44,
Desregulación 71, 72 46, 48, 51,52, 79
Dinero 79, 71, 83, 85 ,87 Monopolio 19
Dumenil 23 Naturalismo 6
Economía clásica 43 Necesidades sociales 15, 17
Economista profesional 3, 5 Neoclásicos 56, 57, 68, 80, 81,
Economistas críticos 3, 10 82
Economistas marxistas 3, 10, Neoliberalismo 4, 82
11, 88 Neoricardianos 20, 21
Especulación 71, 73 Ortodoxia 3, 4, 7, 88
Estancacionismo 66, 67 Pauperización 37
Etapas del capitalismo 59, 60 Plusvalía 13, 45, 48, 49, 77, 79
Explotación 13, 73, 74 Posfordismo 32
Flexibilización laboral 29 Proceso de Trabajo 26
Globalización financiera 72 Proceso de valorización 15, 35
Grossman 10 Revoluciones tecnológicas 64,
Hegemonía militar 63 65
Hegemonía financiera 75, 76 Rosdolsky 10, 14, 15
Heterodoxia 9, 11, 83, 84,86, 88 Rubin 10, 13, 15
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212 LA ECONOMÍA MARXISTA, HOY

Salarios 47, 52 Tendencia de la tasa de ganan- ÍNDICE


Schumpeter 8, 43, 57, 60, 64, 65 cia 44, 46, 48, 49, 53, 55, 56
Shaik 25 Teoría de la regulación 10, 41,
Socialismo 41 84, 85
Socialistas ricardianos 10, 12 Teoría del valor 62, 79, 80
Socialistas utópicos 10 Teoría marxista del valor 13, 15,
Sraffa 8 19, 22, 23, 24
Sweezy 10, 22 Teorías de la Crisis 48, 49
Tasa de ganancia 43, 46, 49, 51, toyotismo 32
52, 53, 59, 60 Valor y precio 13, 14, 15, 19
Taylorismo 26, 27, 28, 31 Walarasianos 6, 18 IntroduccIón 7

1. El campo dE los EconomIstas . . . . . . . . . . . . . . . . 11


·
El perfil de la ortodoxia 11 Personal de atropellos 13
·
Naturalismo mecanicista 15 Fundamentos neoliberales 18
·
Ciudadanos y cientistas sociales 21 Escuelas y problemas 23
·
Críticos y marxistas 25 Singularidades teóricas 27

2. Valor y prEcIo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
·
Centralidad de la explotación 31 Formación de los precios 34
·
Dinámica del capitalismo 38 La objeción subjetivista 39
·
Visión pragmática 43 Cuestionamientos heterodoxos 45
·
La mirada neoricardiana 48 Significados y debates 52
Corroboraciones e interpretaciones 57

3. procEso dE trabajo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
·
El significado del taylorismo 61 Evaluación histórica 63
·
Confirmaciones parciales 65 Los problemas de la teoría 68
·
Aciertos y cuestionamientos 71 Luchas de clases 73
Consentimiento y subjetividad 74 El proceso ·
·
de valorización relegado 76 El planteo recalificador 78
·
Descalificación absoluta 81 Miseria creciente 84
·
Temas de actualidad 86 Del entusiasmo al olvido: un legado 89

4. tasa dE ganancIa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
·
El planteo de Marx 94 Las críticas más corrientes 96
·
Estrangulamiento de las ganancias 101 Sobreacumulación
·
de capital 105 El significado de la ley 109
·
La discusión empírica 111 Fluctuante, débil y en el largo plazo 115
·
Países centrales y periféricos 117 La etapa neoliberal 119
Katz:Maquetación 1 09/10/09 19:17 Página 214

otros títulos publicados en la colección


5. cIclos y ondas largas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123 CLAVES PARA COMPRENDER LA ECONOMÍA
·
Variedad de abordajes 124 La combinación
·
exógeno-endógena 126 Caracterización de las etapas 128
·
Teoría del valor y del ciclo 131 Confrontación clasista 133
·
Revoluciones tecnológicas 138 Críticas al estancacionismo 142
·
Determinismo histórico-social 144 El significado actual
·
de la teoría 147 Un teórico militante 149

6. FInanzas y monEda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151


·
Desregulación 151 Globalización 153
·
Gestión bursátil 154 Interpretación marxista 156
·
Teoría del capital rentista 157 El capital financiero 159
·
Capital-ficticio 161 «Fuga del capital» 164
·
Dinero y teoría del valor 167 Los mitos ortodoxos 171
·
La «moneda sana» de la ortodoxia 173 La crítica heterodoxa 176
Moneda convencional 180

Epílogo 185

bIblIograFía 189

índIcE analítIco 211


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