You are on page 1of 2

La auditoría y su entorno

1. El escenario actual de la auditoría

En la alborada del siglo xxi, las actividades humanas se perfilan hacia la globalización. Nadie puede
aislarse; todos dependemos de una o varias personas para el desarrollo de nuestra vida cotidiana, y
siempre hay alguien que depende de nosotros. Esta realidad puede ser estimulante o abrumadora,
pero no hay rutas disponibles de escape. Los negocios, las ciencias, las artes, la política y cualquier
manifestación abstracta o concreta del pensamiento, enfrenta retos importantes planteados por su
propio entorno. La libertad individual es un espacio cada vez más pequeño que se localiza entre
gran cantidad de normas jurídicas y ordenamientos sociales que imponen exigencias y
prohibiciones; quien no se ciñe a ellas se verá sancionado, penalizado o rechazado.

Los organismos gubernamentales, las entidades lucrativas y no lucrativas, las asociaciones civiles y
culturales, en fin, cualquier estructura social constituida para la satisfacción de necesidades
contribuye con sus propias demandas de bienes y servicios a aumentar la presión social en que
vivimos.

Todos esperan un servicio rápido, eficiente y con calidad; una actitud positiva, satisfacción de
expectativas y valores agregados a cambio del precio o del impuesto que pagan. Los dueños del
capital exigen productividad a sus empleados; las instituciones de beneficencia están obligadas a
atender a un número mayor de menesterosos; el trabajo debe hacerse bien, sin desperdicios y a la
primera vez. En la última década del siglo xx, el neoliberalismo económico avanzó de manera
importante en Rep. Dom.; la reapertura del sistema financiero al capital privado tuvo efectos
significativos en el escenario de los negocios y en el sector gubernamental. La rapidez en la
dinámica de los mercados provocó que las estructuras normativas se modernizaran y se hicieran
más sofisticadas; hubo un incremento importante de las inversiones en informática y
telecomunicaciones, y la información financiera comenzó a enfrentar nuevas exigencias en su
confiabilidad.

Otra parte, el patrimonio profesional de los contadores públicos, la auditoría de estados financieros,
vive una época de retos y oportunidades. Los clientes no están plenamente satisfechos; las mujeres
y los hombres que dirigen entidades públicas y privadas expresan su interés por recibir mejores
servicios de los auditores independientes que dictaminan sus estados financieros. hay mucho por
hacer para consolidar este entorno y contrarrestar la insatisfacción que existe; algunas de estas
acciones son actualizar la normatividad; desarrollar nuevos productos; penetrar más en el campo de
la informática y las telecomunicaciones durante el estudio y la evaluación del control interno;
rediseñar el enfoque y alcance de los procedimientos de auditoría; llevar a cabo el examen de los
estados financieros, efectivamente en tres etapas distribuidas a lo largo del ejercicio social; aplicar
con mayor esmero las normas de auditoría durante el proceso de cotización y propuesta de los
honorarios profesionales; las referencias son numerosas y pueden extenderse. Los contadores
públicos deben aceptar esta realidad y trabajar para corregir las ineficiencias, para evitar el alto
costo de la decadencia y el descrédito social.

Después de una revisión muy general de la situación actual del ejercicio de la auditoría, es preciso
recordar los conceptos fundamentales de la auditoría de estados financieros, apasionante actividad
profesional y una de las tareas más complicadas que realizan los contadores públicos, sólo así
lograremos los objetivos centrales del presente libro.