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Del concepto de tiempo en Aristóteles al concepto de tiempo en la Filosofía y la Física actual


(Tiempo subjetivo y tiempo objetivo)

Leonardo Rujano
leonardorujano@hotmail.com
(28/07/2015)

Universidad de Los Andes (Venezuela)


Departamento de Filosofía

Resumen:

En Física IV Aristóteles define el tiempo como medida del movimiento, pero a su vez se pregunta si
puede haber tiempo sin un alma que perciba el movimiento y el cambio. De esta manera introduce
dos perspectivas del tiempo que han orientado la reflexión filosófica sobre este concepto, a saber, el
tiempo objetivo o tiempo cósmico y el tiempo subjetivo o tiempo de la conciencia. Por otra parte, si
bien la ciencia moderna trabaja fundamentalmente con una concepción del tiempo en la cual éste es
entendido como una realidad objetiva (es el caso del tiempo absoluto de Newton), algunos filósofos
como Heidegger y Castoriadis consideran que en la teoría de la relatividad de Einstein el tiempo es
“subjetivo”. El propósito de esta comunicación consiste en analizar a partir de algunos textos
fundamentales lo que se puede considerar como una de las aporías del tiempo, aquella que transita
entre su manifestación objetiva y la vivencia subjetiva del mismo.

Palabras Clave: Tiempo, tiempo objetivo, tiempo subjetivo, tiempo en Aristóteles.

Abstract:

In Physics IV Aristotle defines the time as a measurement of the movement; however he asks if time
exist without a soul that perceives the movement and the change. In this way he introduces two
perspectives of the time that have lead to the philosophic reflection about this concept, /to know/,
the objective time or cosmic time and the subjective time. On the other hand, as well, the modern
science worked mainly with a conception of time as an objective reality (it is the case of the absolute
time of Newton), some philosophers like Heidegger and Castoriadis consider that in Einstein theory
of relativity the time is “subjective”. The aim of this paper is to analyzing from some fundamental
texts that it is possible to consider as one of the aperies of time, that one which transits between its
objective manifestation and its subjective experience.

Key words: Time, subjective time, objective time, time in Aristotle, philosophy of time.
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Este trabajo no es una revisión histórica exhaustiva sobre el concepto de tiempo, consiste, más bien,
en una reflexión acerca de algunos textos fundamentales sobre el tiempo. El punto de partida de
nuestro análisis será la Física de Aristóteles, libro IV, secciones de la 10 a la 14. La reflexión de
Aristóteles abre una doble perspectiva sobre el tiempo al hacer evidente su realidad objetiva y a la
vez resaltar el carácter subjetivo del mismo.1
En Física 217b 30 Aristóteles se pregunta si el tiempo debe ser considerado entre las cosas que son o
entre las cosas que no son.2 Este es el punto de partida de su investigación. Se puede decir que la
mayor parte del texto Aristotélico se ocupa de aspectos que muestran la evidencia objetiva del
tiempo. Al definir el tiempo como medida del movimiento y relacionarlo con este último lo acerca a
la realidad objetiva.3 Igualmente al darle una capacidad de acción sobre toda la realidad física le da el
estatuto de una causa eficiente, el tiempo actúa afectando toda la realidad.4
En el capítulo 11 del texto aristotélico se desarrolla el concepto del tiempo, y comienza resaltando el
hecho de que sin cambio no hay tiempo5. Aristóteles insiste en que percibimos el tiempo junto con
el movimiento.6 Decimos que el tiempo ha transcurrido7 cuando percibimos el antes y el después en
el movimiento. El presente o ahora transcurre como un fluido incesante, a cada instante
encontramos un nuevo presente.8 Hay tiempo cuando el alma percibe que hay dos ahoras, uno antes
y otro después.9 De este modo llega Aristóteles a su definición del tiempo: “el tiempo es justamente
esto: número del movimiento según el antes y el después”,10 es decir, respecto a lo anterior y lo
posterior. Esta definición implica de algún modo una matematización del tiempo fundada en los
datos que proporciona la realidad del movimiento y del cambio en el mundo físico.11 El es número,

1 Al respecto Castoriadis dice: “Como lo ha mostrado Paul Ricoeur (en Temps et récit, especialmente en el volumen
tercero), la filosofía siempre ha tratado ya sea el tiempo subjetivo o fenomenológico (Agustín, Husserl, Heidegger en lo
esencial lo que éste ha escrito al respecto ) o el tiempo objetivo o cosmológico Platón Aristóteles, la «comprensión
vulgar» del tiempo según Heidegger: Ricoeur sólo menciona a Platón de paso, y sitúa también a Kant en esta categoría,
decisión que suscita preguntas que no [se podrán] discutir aquí), el resultado ha sido que todo avance en la comprensión
del uno no ha hecho sino multiplicar las dificultades en la comprensión del otro y en el esfuerzo de tender, de una
manera u otra, un puente sobre el abismo que los separa.” (Castoriadis, 2003, p. 4)
2 Para el hombre común la evidencia del tiempo es incuestionable, sin embargo, al iniciar una reflexión simple sobre lo

que es el tiempo comenzamos a toparnos con dificultades.


3 Phys. 219b 1
4 “porque el tiempo es, por sí mismo, más bien causa de destrucción, ya que es el número del movimiento, y el

movimiento hace salir de sí a lo que existe” (Phys. 221b 1)


5 Phys. 218b 21
6 Phys. 219a 4
7 Phys. 219a 24
8 Phys. 218b 27
9 Phys. 219a 26
10 Phys. 219b 1. Si el tiempo es número ¿habrá que concebirlo como una entidad matemática?
11 Esta matematización del tiempo se manifiesta también en lo que podemos llamar la geometrización o espacialización

(analogía geométrica y espacial) del tiempo por parte de Aristóteles, tal como se manifiesta en los siguientes textos: “Por
consiguiente, el tiempo es número, pero no como si fuera el número de un mismo punto, que es comienzo y fin, sino
más bien a la manera en que los extremos lo son de una línea, y no como las partes de la línea, tanto por lo que se ha
dicho antes (pues el punto medio lo tomaríamos como dos, y entonces el tiempo se detendría), porque es evidente que ni
el ahora es una parte del tiempo ni la división es una parte del movimiento, como tampoco el punto es parte de una
línea; pero dos líneas son partes de una línea” (Phys. 220a 15-20). “… y aquí hay alguna correspondencia con el punto, ya
que el punto hace que la longitud sea continua y la delimita…” (Phys. 220a 11). “… porque toda línea es siempre
divisible. Y de la misma manera el tiempo” (Phys. 220a 30). “el antes y el después son atributos de un lugar” (Phys. 219a
14). “También en el tiempo hay un antes y un después, pues el tiempo sigue al movimiento” (Phys. 219a 19-20). “Porque
el tiempo es el número del desplazamiento y el ahora es, al igual que lo desplazado, como la unidad del número. El
tiempo es, pues, continuo por el ahora y se divide en el ahora” (220a 4-5); “y aquí hay alguna correspondencia con el
punto, ya que el punto hace que la longitud sea continua y la delimita…” (220a 11)… “el tiempo es número, pero no
como si fuera el número de un mismo punto, que es comienzo y fin, sino más bien a la manera en que los extremos lo
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pero no como el número que numera sino como el número numerado.12 El tiempo como medida del
movimiento es una primera determinación física objetiva del tiempo y de su constitución como algo
“en sí mismo”. Se puede decir entonces, que Aristóteles geometriza el tiempo y lo espacializa al
introducir la analogía entre el tiempo y la línea, el ahora y el punto.13
Por otra parte, para Aristóteles “el tiempo es divisible” y sus partes son el pasado, el cual ha sido
pero ya no es, y el futuro que está por venir pero no es todavía. Como se observa ni el pasado ni el
futuro «son» en el presente actual.14 El “ahora” o presente, que es lo actual, lo que en este instante
«es», no es para Aristóteles una parte del tiempo, el tiempo no está compuesto de ahoras15, no es una
sucesión de ahoras. Más bien, el ahora es un límite entre el pasado y el futuro,16 el ahora17 es la
división del tiempo, lo divide en sus dos partes el pasado y el futuro, además dice Aristóteles que el
ahora mide al tiempo.18
La simultaneidad del tiempo es otra de las ideas desarrolladas por Aristóteles. 19 Todas las cosas
están en el mismo tiempo, el cual es simultáneo para todas ellas. Esta concepción también muestra
una objetivación del tiempo y se relaciona con la propuesta de que el tiempo está presente por igual
en todas partes y en todas las cosas.20
En el capítulo 12 se exponen otras propiedades que resaltan el carácter objetivo del tiempo. Por un
lado se concibe el tiempo como un contenedor o receptáculo de la realidad,21 y por otro se

son de una línea, y no como las partes de la línea (220a 14-16) “En cuanto continuo, el tiempo es largo o breve, y, en
cuanto número, es mucho o poco” (Phys. 220b 4-5). “En general, si el tiempo es en sí mismo medida del movimiento e
indirectamente medida de otras cosas…” (Phys. 221b 25). También reflexiona Aristóteles sobre el patrón de medida del
tiempo, que como vemos parece establecerse desde una perspectiva dinámica y espacial: “… El tiempo es la medida del
movimiento y de lo que se está moviendo, y lo mide cuando se ha determinado un movimiento [patrón, el
desplazamiento de la aguja del reloj para cubrir un minuto, por ejemplo] que será la medida de un movimiento total
(como el codo mide una longitud cuando se ha determinado una magnitud que será la medida del todo)) (Phys. 221a 1)
12 Si bien el tiempo es medida del movimiento, él es también marcado o medido por un patrón de movimiento, por

ejemplo, el movimiento de las agujas del reloj, luego el tiempo marcado por este patrón permite la medición de la
duración de otro movimiento.
13 Ver la nota número 11.
14 Phys. 218a 1-6
15 Phys. 218a 7-8
16 Phys. 218a 9-11
17 El ahora será uno de los ejes centrales del desarrollo de la teoría aristotélica del tiempo. El ahora no es tiempo para

Aristóteles sino un accidente o atributo suyo (Phys. 220a 21). “Y el ahora (mide) determina el tiempo en tanto que antes
y después” (Phys. 219b 12). “El tiempo es, pues, continuo por el ahora y se divide en el ahora” (Phys. 220a 3-5) “El ahora
es la continuidad del tiempo…, pues enlaza el tiempo pasado con el tiempo futuro y es el límite del tiempo, ya que es el
comienzo de un tiempo y el fin de otro” (Phys. 222a 10). “…el ahora en un sentido, es el divisor potencial del tiempo; en
otro, es el límite y la unidad de ambas partes” (Phys. 222a 18)
18 Phys. 219b 12
19 “Además, si ser simultáneo con respecto al tiempo es ser en uno y el mismo ahora…” (Phys. 218a

24-25). “Si hubiese muchos mundos, el movimiento de cualquiera de ellos sería igualmente el tiempo, y habría
entonces múltiples tiempos que serían simultáneos” (Phys. 218b 12). “El tiempo está presente… en todas partes y en
todas las cosas” (218b 12). “Es también digno de estudio… por qué se piensa que el tiempo existe en todas las cosas, en
la tierra, en el mar y en cielo. ¿Acaso porque el tiempo es una propiedad o un modo de ser del movimiento, ya que es su
número, y todas esas cosas son movibles, pues todas están en un lugar, y el tiempo y el movimiento están juntos tanto en
potencia como en acto?” (Phys. 223a 16-20)“Esto no es posible, porque un tiempo que sea igual y simultáneo es uno y el
mismo tiempo, y también los que no son simultáneos pueden ser uno y el mismo en especie; pues si hubiese perros por
un lado y caballos por otro, y tanto unos como otros fueran siete, el número sería el mismo” (Phys. 223b 3-5), “el tiempo
es en todas partes el mismo, porque el número de los movimientos iguales y simultáneos es en todas partes uno y el
mismo” (Phys. 223b 11-12). “Y esto se dice porque todas estas cosas son juzgadas por el tiempo, y porque tienen un fin y
un comienzo como si fuera un ciclo” (Phys. 223b 26)
20 Phys. 218a 24-25
21 “pero las cosas son en el tiempo como en un número. Y si es así, ellas están contenidas por el tiempo, así como las

cosas en el número lo están por el número, y las cosa en el lugar por el lugar”. (Phys. 221a 17) “Pero si el tiempo no las
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considera que el tiempo actúa sobre las cosas y los seres del mundo físico, sobre la realidad sublunar
o terrestre, la cual, de acuerdo con la teoría aristotélica, está sometida al movimiento y al cambio. El
ser de las cosas del mundo “físico” es medido por el tiempo. Los entes físicos del mundo sublunar
están en el tiempo y, en el proceso de generación y corrupción.22 En esta concepción pareciera que el
tiempo actúa como una causa eficiente y es causa de destrucción, hace salir de sí a los entes, mueve
de alguna manera hacia la potencia.23 “Por otra parte, «ser en el tiempo» es ser afectado por el
tiempo, y así se suele decir que el tiempo deteriora las cosas, que todo envejece por el tiempo”.24 El
ser de las cosas es medido por el tiempo.25 Así expone Aristóteles lo que implica ser en el tiempo y
lo que se puede considerar la acción del tiempo y el ser medido por el tiempo.
El concepto aristotélico del tiempo como número y medida del movimiento, y las demás
apreciaciones que, sobre el mismo se acaban de señalar: la matematización del tiempo, su
geometrización y espacialización, la división del tiempo y la idea de la simultaneidad, apuntan hacia
la concepción de un tiempo objetivo. Esta objetivación del tiempo concuerda perfectamente con la
idea aristotélica acerca de que el movimiento es el principio de la naturaleza,26 de donde el tiempo en
tanto que medida del movimiento debiera insertarse en la dinámica de la realidad de forma objetiva.
Este es el tiempo percibido, el tiempo del mundo, el tiempo cosmológico que hay que considerar, en
principio, como patente a todo hombre. Es el tiempo calendario marcado por los ciclos y los
cambios naturales como el día y la noche, las fases lunares, el paso de las estaciones, los ciclos
astronómicos, etc., es el tiempo que mide el reloj.
Al final de su tratado del tiempo, en el capítulo 14, manifiesta Aristóteles que es importante estudiar
la relación que tiene el tiempo con el alma.27 Y pregunta si ¿existiría o no el tiempo si no existiese el
alma?, en otras palabras, si existiría el tiempo si no existiese un alma que percibiera el movimiento y
el cambio.28 Para Aristóteles sólo el alma o una inteligencia tienen la facultad natural de numerar, por
lo cual sería imposible que existiese el tiempo si no existiera el alma.29
De cualquier forma en la Física, Aristóteles sólo introduce el problema de la dimensión subjetiva del
tiempo. En San Agustín, se encuentra un desarrollo cuidadoso de esta perspectiva subjetiva. Al inicio
del libro XI de Las Confesiones discurre sobre la relación entre Dios y el tiempo. Una de sus
primeras afirmaciones es que el tiempo comienza a existir con la creación misma y es creación de

contiene de ningún modo, entonces no fueron ni son ni serán”. (Phys. 222a 2-5) Aquí el tiempo es concebido como un
receptáculo o un contenedor de las cosas.
22 “Por lo tanto, todo cuanto es susceptible de destrucción y de generación, y en general todo cuanto a veces es y a veces

no es, tendrá que ser necesariamente en el tiempo…” (Phys. 221b 27-30).


23 “porque el tiempo es, por sí mismo, más bien causa de destrucción, ya que es el número del movimiento, y el

movimiento hace salir de sí a lo que existe” (Phys. 221b 1)


24 Phys. 221a 30
25 «ser en el tiempo» significa para el movimiento que tanto el movimiento como su ser son medidos por el tiempo (Phys.

221a 4-5) …«ser en el tiempo» significa que su ser es mensurable” (Phys. 221a 8) … “resulta claro entonces que también
para las demás cosas «ser en el tiempo» significa que el ser de cada una de ellas es medido por el tiempo” (Phys. 221a 9).
“Es evidente, entonces, que las cosas que son siempre, en tanto que son siempre, no son en el tiempo, ya que no están
contenidas por el tiempo, ni su ser es medido por tiempo. Un signo de esto es el hecho de que el tiempo no les afecta, ya
que no existen en el tiempo” (Phys. 221b 4-5). “Ser en el tiempo es ser medido por el tiempo” (Phys. 221b 21)
26 Phys. Libro I cap. 1
27 “Es también digno de estudio el modo en que el tiempo está en relación con el alma…” (Phys. 223a 16)
28 “En cuanto a la primera dificultad, ¿existiría o no el tiempo si no existiese el alma? Porque si no pudiese haber alguien

que numere tampoco podría haber algo que fuese numerado, y en consecuencia no podría existir ningún número, pues
un número es o lo numerado o lo numerable.” (Phys. 223a 21-24)
29 “Pero si nada que no sea el alma, o la inteligencia del alma, puede numerar por naturaleza, resulta imposible la

existencia del tiempo sin la existencia del alma, a menos que sea aquello que cuando existe el tiempo existe, como sería el
caso si existiera el movimiento sin que exista el alma; habría entonces un antes y un después en el movimiento, y el
tiempo sería éstos en tanto que numerables.” (Phys. 223a 25-29)
5

Dios.30 Al igual que Aristóteles descarta la posibilidad de que el tiempo sea el movimiento.31 Pero
considera que el presente o ahora es parte del tiempo y que el alma mide las tres formas del tiempo
el pasado, el presente y el futuro. Ahora bien, el pasado y el futuro sólo tienen realidad, existencia
actual, en el presente del alma que los representa en la memoria y, en las imágenes y la expectación
de las cosas que aún no son.32 Así, el alma contiene el tiempo en sus tres formas. Si bien no se puede
decir que para Agustín el tiempo es el alma,33 si hay que decir que el tiempo está en el alma.
De esta manera Agustín ubica al tiempo en una dimensión evidentemente subjetiva. El tiempo es
una “distensión” del alma, esta distensión es entendida como una división del espíritu humano en la
multiplicidad de las cosas y, de las referencias al pasado y al futuro. La distensión es distracción y
dispersión para el alma que la aleja de la “atención” la cual es el camino que la ha de conducir a la
unidad consigo misma y con Dios.34 Sin embargo, el hecho de que Agustín considere que el tiempo
ha sido creado por Dios, parece conferirle al tiempo un carácter objetivo.
La de Heidegger parece ser la consideración más radical del tiempo como subjetividad. Desde el
comienzo de su reflexión insiste en que la pregunta por el tiempo debe ser dirigida al ser ahí, al
hombre.35 Ahora bien, la pregunta por el tiempo, debe estar orientada en primer lugar a la
determinación propia del ser-ahí, que no es otra que “la posibilidad de encontrarse con su muerte”, 36
“el ser para la muerte”.37 El carácter temporal del hombre mide el ser de las cosas pero mide también

30 “Y puesto que eres tú el que habías hecho el tiempo mismo, era imposible que transcurriera el tiempo antes de que tú
hubieras creado el tiempo.” (Confesiones: XI, 13, 15)
31 Confesiones: XI, 13, 29
32 Confesiones: XI, 18, 23-24
33 Con respecto a este asunto Heidegger dice: “En el libro XI de sus Confesiones, San Agustín planteó la pregunta de si el

alma misma es el tiempo. Y luego dejó ahí estancada su pregunta”. [HEIDEGGER, Martin, (2001). El concepto del tiempo:
Conferencia pronunciada ante la Sociedad Teológica de Marburgo, julio de 1924. Madrid: Trotta, p.33]
34 “Pero como tu misericordia es mejor que las vidas [de los hombres],! he aquí que mi vida es una distensión. Y me recibió tu

diestra en mi Señor, en el Hijo del hombre, mediador entre ti uno -y nosotros- muchos, divididos en muchas partes por
la multitud de cosas, a fin de que coja por él aquello en lo que yo he sido cogido, y siguiendo al Uno sea recogido de mis días
viejos, olvidado de las cosas pasadas, y no distraído en las cosas futuras y transitorias, sino extendido en las que están delante de
nosotros; porque no es por la distracción [producida por la distención], sino por la atención, como yo camino hacia la
palma de la vocación de lo alto", donde oiré la voz de la alabanza y contemplaré tu delectación, que no viene ni pasa. Mas ahora
mis años se pasan en gemidos. Y tú, consuelo mío, Señor y Padre mío, eres eterno; en tanto que yo me he disipado en los
tiempos, cuyo orden ignoro, y mis pensamientos— las entrañas íntimas de mi alma—son despedazadas por las
tumultuosas variedades, hasta que, purificado y derretido en el fuego de tu amor., sea fundido en ti.” (Confesiones: XI, 29,
39). Hay que reflexionar, en contraposición con Agustín, si el problema es la multiplicidad y la variación del ser del
mundo o de la creación, ya que pareciera que Dios se le manifiesta al hombre como una eterna novedad, la creación es
una continua emergencia de formas y novedad. Por su parte con respecto a esta teoría de la distentio animi, dice
Castoriadis: “¿Cómo una distentio animi podría suministrar un tiempo común, público, y una medida común del tiempo?
¿Cómo podría ella incluso suministrar una medida en el sentido propio del término (se debe suponer que Agustín sabe lo
que significa metior, yo mido), del tiempo privado, subjetivo, personal mismo? Los referentes de Agustín son puramente
subjetivos (incluso si se afirma que no son psicológicos): expectación, atención, memoria. Para llegar a un tiempo común
y a una medida común del tiempo, todos los animi deberían estar dotados a priori no sólo de una capacidad abstracta de
medir el tiempo, sino también, de la capacidad de medir el tiempo y estrictamente de la misma manera. Notemos de paso
que en esta perspectiva, la existencia para todos los sujetos de un flujo de tiempo con la misma dirección debe ser
tomada como un puro hecho que no puede ser sometido a elaboración o elucidación ulterior.” (Castoriadis p.9)
35 Heidegger, 1924, p. 4
36 Heidegger, 1924, p. 7
37 En relación con este asunto Castoriadis comenta: “Y no podemos considerar como única, originaria o auténtica una

temporalidad particular, como la «temporalidad originaria del ser para la muerte» del Dassein de Heidegger (que es, con
toda evidencia, una temporalidad típicamente subjetiva, exactamente como «el ser en el mundo» es un modo de ser de un
ser en una Lebenswelt que ha sido creado social históricamente sin que el Dassein o Heidegger mismo lo hayan jamás
notado), pues sabemos, y no podemos pretender no saberlo, que hay tiempo del ser vivo y tiempo cósmico y no hay
nada de derivado o inauténtico en lo que les concierne.” (Castoriadis, 2003, p. 29)
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su propio ser y le inserta en la perspectiva de su ser finito y de su propia muerte. Este debe asumir el
ser mortal desde el presente, ser consciente y asumir que en la proyección del futuro se encuentra la
muerte. La condición temporal del hombre hace evidente la inminencia de la muerte, que se muestra
como la última determinación del futuro.38 Desde esta situación el ser-ahí debe asumir su vida y
manifestar en el “como” la autenticidad de su existencia.39
El carácter subjetivo de la pregunta por el tiempo en Heidegger se hace extremo al final de este texto
donde propone que la correcta formulación de la pregunta acerca de ¿qué es el tiempo? debe ser más
bien ¿quién es el tiempo?40 En alguna parte de su texto pregunta “soy yo el tiempo”.41 Por otra parte,
Heidegger piensa que la explicación del tiempo hasta nuestros días se ha basado fundamentalmente
en el análisis del tiempo de la naturaleza, el tiempo de la vida cotidiana, el tiempo del mundo, lo que
hemos llamado el tiempo cósmico.42 La acotación de Heidegger parece sugerir que ésta no sería la
vía de indagación para explorar la pregunta sobre el tiempo.
Otra reflexión sobre el tiempo que inicia el análisis desde una perspectiva “subjetiva” es la de
Bergson. En Bergson la conciencia del cambio continuo en el mundo y la experiencia del cambio
interior (estados de la conciencia) constituye la duración. Bergson hace una exploración de la
experiencia del tiempo destacando el papel de la memoria en la vivencia de la duración. La memoria
selecciona sólo una parte de la experiencia pasada y la reincorpora a la representación consciente
mientras que el inconsciente resguarda el resto de la experiencia. Por otra parte, el presente de la
conciencia es siempre distinto y novedoso pero, a su vez, resguarda en sí el pasado del sujeto. Esta
es una temporalidad y una duración que se constituye y manifiesta en la conciencia del sujeto
humano. La consciencia percibe un mundo, lo crea y lo recrea en el pensar, en el ser y en el hacer. 43
Tanto el pasado de la conciencia como el pasado del inconsciente juegan parte en este proceso de
creación y recreación, que se lleva a cabo en el presente siempre nuevo del continuo devenir.
Por otra parte, considera Bergson que el mundo físico mismo es un proceso de creación y novedad
continuo. “…La sucesión es un hecho innegable aun en el mismo mundo material…”44 generando
una “duración, inmanente al todo universal…, el universo dura… durar significa invención, creación

38 “la anticipación de la propia muerte como la posibilidad más extrema del Dasein, la cual, a su vez, proporciona un
acceso ontológicamente genuino a la temporalidad y a la historicidad de la existencia humana;” (Escudero, 1999)
39 “«Como», «el cómo»: wie, das Wie. El Wie –que a lo largo de este escrito traducimos preferentemente por el «cómo» y

en algunas ocasiones por el «modo», la «manera», la «modalidad»– constituye una categoría fundamental de la existencia
humana.; los diferentes modos de existencia de la vida humana; las estructuras ontológicas inherentes a esa misma vida
humana. Esta ciencia originaria de la vida no consiste tanto en describir el contenido objetivo, el qué (Was) de las vivencias
de la existencia humana como en comprender el modo en que se realizan esas vivencias, el cómo (Wie) se establece la
relación intencional entre la vida y el mundo al que está referido. Por tanto, la naturaleza temporal y el carácter histórico
de la vida fáctica … encarnan un cómo (Wie), un determinado modo de ser particular y contingente. Para decirlo
gráficamente: existiendo nos jugamos el tipo [¿el ser? La autodeterminación de uno mismo]. Y lo que determina el modo
propio o impropio de la existencia del Dasein depende de cómo actualiza, de cómo realiza, de cómo dinamiza las
posibilidades de ser a su alcance.” (Escudero, 1999)
40 Heidegger, 1924, p. 12
41 Heidegger, 1924, p. 3
42 Heidegger, 1924, p. 4
43 (Bergson, 1912 pp, 17-23). “…Nuestra duración no puede volver hacia atrás; es irreversible… Así nuestra

personalidad crece, se agranda y madura sin cesar; cada movimiento suyo es algo nuevo… ya no sólo es algo nuevo, sino
algo imprevisto y que no podía preverse… que concentra en sí todo lo ya percibido, y además, lo que el presente le
agrega; es un momento original de una historia no menos original”. (Bergson, 1912 pp, 24-25). “… los momentos de
nuestra vida cuyos artistas somos; cada uno de ellos es una especie de creación… en cierto modo somos lo que nos
hacemos y que nos creamos continuamente a nosotros mismos” (Bergson, 1912, p. 25). “…existir es mudar, mudar
hasta la madurez madurar hasta crearse indefinidamente a sí mismo. ¿Cabe decir otro tanto de la existencia en general?”
(Bergson, 1912, p, 26).
44 Bergson, 1912, 29
7

de formas, elaboración continua de lo absolutamente nuevo”.45 El tiempo del mundo, el tiempo de


las cosas se manifiesta en el presente siempre distinto y novedoso resguardando toda su historia y su
pasado como si las cosas materiales conservaran una memoria, una memoria del mundo físico, una
memoria que la naturaleza conserva en su constitución presente. De alguna manera la naturaleza
preserva y recuerda toda su historia, la historia de su dinámica y su desarrollo, de su evolución y
transformación constante. Pero, a su vez, esa dinámica se manifiesta siempre movediza en el
presente. Este presente siempre conserva una memoria del pasado y preserva su propia historia.
Cada cosa en su ser actual resguarda su historia, su tiempo pasado, y evoluciona en la perspectiva de
algo nuevo, de un devenir siempre novedoso.
Con la introducción del tiempo sociohistórico en el que se integran el tiempo ensídico objetivo y el
tiempo imaginario subjetivo, cree Castoriadis que se puede superar la dicotomía objetivo-subjetivo
en la discusión filosófica sobre el tiempo.46
En su artículo Tiempo y creación, Castoriadis reflexiona sobre el tiempo para nosotros, el tiempo
subjetivo, el tiempo para un sujeto o ser para sí; y el tiempo del mundo, tiempo ensídico, tiempo
objetivo.47 Un sujeto, una conciencia por ejemplo, estructura siempre un mundo, su mundo y lo
organiza de manera cada vez distinta. Con su mundo genera también su tiempo. 48 De este modo el
mundo de un ser para sí es siempre una autocreación. 49 El tiempo sociohistórico está integrado por
el tiempo ensídico, que en el ámbito social se presenta fundamentalmente en el tiempo calendario, y por
el tiempo imaginario, que es el tiempo del sentido, del significado y de la significación, y está anclado
sobre el tiempo calendario.50
Después de este ejercicio Castoriadis concluye con una idea muy semejante a la de Bergson al
considerar el flujo creativo y la emergencia perenne de nuevas formas51 como el sentido del ser y la
fuente del tiempo. “…El ser es creación; creación de sí mismo, y creación del tiempo como tiempo
de la alteridad y del ser. Y la creación implica la destrucción; aunque sólo fuera porque una forma
otra altera la forma total de lo que allí está.”52 Para él la pregunta por el tiempo, tanto subjetivo como

45 Bergson, 1912, 31
46 Castoriadis, 2003. p. 14
47 Castoriadis, 2003, p. 2
48 “En tanto la forma que emerge en cada caso es otra, ella trae consigo y le es consubstancial su tiempo propio. Hay

otro tiempo para cada categoría o clase de alteridad. Y siempre surge la pregunta de un tiempo propio de cada instancia
o realización de la forma nueva; incluso si ésta es única. El tiempo de la célula no es por cierto el tiempo del organismo
en su conjunto” (Castoriadis, 2003, p. 22)
49 Castoriadis, 2003, p. 3. Se ha desconocido que “Todo mundo es un mundo para un sujeto. Al mismo tiempo que no

podría haber sujeto y un mundo para ese sujeto sin un mundo que se preste a la existencia de sujetos y (otro aspecto de
lo mismo) le permita conocer algo del mundo” (Castoriadis, 2003, p. 3) “la determinación esencial del ser subjetivo, su
auto creación…” (Castoriadis, 2003, p. 3) La filosofía ha considerado “que el mundo (o el ser)… es independiente de su
construcción (es decir creación) social histórica” (Castoriadis, 2003, p. 4)
50 “Hay siempre, y siempre debe haber, tiempo identitario (ensídico), cuya columna vertebral es el tiempo calendario, que

establece puntos de referencia y las duraciones comunes y públicas, que puede ser medido
por lo general y se caracteriza esencialmente por la repetición, la recurrencia, la equivalencia. Pero el tiempo social es
siempre, y también debe ser siempre, y esto es lo más importante, tiempo imaginario. El tiempo jamás se instituye como
medio puro y neutro, o receptáculo que permite la coordinación externa de las actividades. El tiempo está siempre
dotado de significación. El tiempo imaginario es el tiempo significativo y el tiempo de la
significación. Esto se manifiesta por la significancia de las escanciones impuestas al tiempo calendario (recurrencia de
momentos privilegiados: fiestas, rituales, aniversarios, etc.), por la instauración de bornes o puntos límites esencialmente
imaginarios para el tiempo tomado como un todo, y por la significancia imaginaria con la que el tiempo en su conjunto
es investido por cada sociedad.” (Castoriadis, 13-14)
51 “No podemos alcanzar el núcleo de la pregunta del tiempo subjetivo, objetivo o sobresaliente a menos de comenzar

con la idea de la emergencia de la alteridad (alloiosis), en tanto creación/destrucción de formas, considerada como una
determinación fundamental del ser como tal, es decir, en sí.” (Castoriadis, 2003, p. 19)
52 Castoriadis, 2003. p. 23
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objetivo, debe partir de la idea de alteridad, entendida como “creación/destrucción de formas”. 53 La


alteridad es “una determinación fundamental del ser como tal, es decir, en sí”. 54
Casi al final de su trabajo, Castoriadis da la siguiente definición del tiempo:

“Pero podemos decir que, sin la emergencia de la alteridad, sin la creación/destrucción de


formas, no habría tiempo (excepto en el sentido puramente ensídico e imposible, indicado
más arriba). Si llevamos esta idea a su límite, podemos decir que no habría nada, ya que
ninguna forma habría emergido jamás. En ese sentido, el tiempo está esencialmente ligado a
la emergencia de la alteridad. El tiempo es esta emergencia como tal; mientras que el espacio
es «solamente» su comitente (acompañante) necesario. El tiempo es creación y destrucción;
el tiempo es ser en sus determinaciones sustantivas.”55

Finalmente presenta Castoriadis una teoría según la cual la plenitud del ser está dada por la
emergencia de la alteridad, pero la multiplicidad que ésta genera implica a su vez una fragmentación
y una estratificación de la unidad del ser, esto se evidencia en la emergencia del ser para sí, el cual
emerge y se despliega en el espacio y el tiempo objetivo, pero crea a su vez su tiempo y su espacio y
crea un ser para sí que fragmenta el ser, el espacio y el tiempo.56 El paradigma del ser para sí es el ser
humano y, a su vez, cada sociedad es un ser para sí que genera sobre un espacio y un tiempo
ensídico “común” a todos los hombres, incluida la genética, espacios y tiempos propios.

53 Castoriadis, 2003, p. 19. Castoriadis distingue entre diferencia y alteridad, dos individuos de una misma especie o clase
difieren uno de otro pero conservan el mismo eidos. Así, dos números difieren uno del otro o dos figuras geométricas,
por ejemplo: “el 34 difiere de 43, un círculo y una elipse son diferentes”. Por otro lado, la distinción entre las especies o
clases que implican diferentes eidos es llamada por Castoriadis otredad, así “…La Ríada y El Castillo son diferentes; son
otros. Una banda de babuinos y una sociedad humana, son otros”. 53 La diferencia y la alteridad están presentes en el
mundo de los sujetos, y “son inherentes al mundo como tal. Hay multiplicidad ensídica: existen los árboles, en plural;
una vaca produce terneros y no loros, etc. Y hay multiplicidad creadora, poiética: un jaguar es diferente a una estrella de
neutrones, un compositor es otra cosa que un pájaro cantor” (Castoriadis, 2003, p. 3)
También hay que considerar como un proceso creativo la generación de individuos diferentes dentro de una misma
especie o clase bien sea en lo viviente o en lo no viviente, o en los diversos niveles de estructuración de la “materia”, por
ejemplo, la diferencia entre todos los átomos de hidrógeno, diferencia entre cada una de las moléculas de agua,
diferencia entre las gotas de lluvia, o la diferencia entre dos hombres cualesquiera. Así, dos puntos son idénticos desde
una perspectiva matemática, o dos triángulos equiláteros, pero dos átomos de hidrógeno siempre serán diferentes en la
realidad física. De este modo es posible la multiplicidad de individuos diferentes dentro de la misma especie,
compartiendo todos ellos el mismo eidos.
54 “La multiplicidad del ser es un datum primario, irreductible. Es dada. Pero también es dado que esta multiplicidad

existe por una parte como diferencia, y por otra parte como alteridad. Por cuanto la diferencia es una dimensión del ser,
hay una identidad, persistencia, repetición. En tanto la alteridad es una dimensión del ser, hay creación y destrucción de
formas. Y de hecho, aún aquí la alteridad implica la diferencia. Una forma no puede ser considerada como ser a menos
que sea idéntica a ella misma (en el sentido más extenso del término idéntico) y persista y se repita por un tiempo; es
decir, en y por una dimensión identitaria a lo largo de la cual difiere de sí misma simple-mente por el hecho de que se
encuentra situada en un tiempo (identitario) diferente. Y esto sólo es un aspecto del hecho de que no puede haber ser de
la forma sin un mínimo de determinidad. Esto quiere decir que toda forma comporta necesariamente una dimensión
ensídica y por lo tanto, participa necesariamente del universo ensídico.”(Castoriadis, 2003, p. 28)
55 Castoriadis, 2003, p. 26
56 “La plenitud del ser está dada es decir, simplemente: es sólo y por la emergencia de la alteridad que es solidaria del

tiempo. Constatando este auto despliegue en y por el tiempo, es decir la emergencia de la alteridad, podemos
comprender que la unidad y la unicidad del ser están verdaderamente fragmentadas y estratificadas. Esto se vuelve
particularmente manifiesto con la emergencia del ser para sí (que comienza ya con el ser viviente) que entraña la creación
(objetivamente hablando) de otros modos de ser y (subjetivamente hablando) de otros mundos, cerrados sobre sí
mismos, que comportan, en cada caso, su tiempo propio. El ser para sí se despliega también, en tanto ser, en el espacio y
el tiempo. Pero el ser para sí crea un tiempo, un espacio y un ser para sí y de esta manera fragmenta el ser, el espacio y el
tiempo. (Castoriadis, 2003, p. 29)
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La ciencia física trabaja fundamentalmente con el tiempo objetivo, el tiempo ensídico de Castoriadis,
y éste es para ella un instrumento y parámetro fundamental para abordar la explicación de los
fenómenos y los hechos. El tema de la ciencia no es el tiempo, su problema no es el tiempo, la
ciencia explica la realidad, muestra las relaciones de causa efecto entre los hechos y sucesos, muestra
las relaciones estructurales y funcionales entre ellos; busca regularidades (relaciones regulares y
universales), las expone en proposiciones, leyes teorías, etc., en las que uno de los parámetros
explicativos e ilustrativos centrales es el del tiempo. Dos de las concepciones del tiempo más
importantes en la ciencia son la de Isaac Newton y la de Albert Einstein. En uno de sus libros de
divulgación científica Stephen Hawking expone muy brevemente la concepción del Tiempo en
Newton y dice que en la mecánica clásica el espacio y el tiempo eran una especie de receptáculos
contenedores de la realidad física y tenían para Newton un carácter absoluto y que, a su vez, éstos no
eran afectados por los fenómenos. Se puede observar que estas son caracterizaciones de un tiempo
objetivo que lo muestran como una realidad en sí.57
Por otra parte, se ha planteado que el tiempo es para Einstein una “ilusión subjetiva”.58 Así lo
consideran algunos de los filósofos a los que hemos hecho referencia antes como Heidegger y
Castoriadis. Heidegger dice que para Einstein el Tiempo es subjetivo, no es nada en sí mismo, sino
que se muestra como una relación entre los hechos y sucesos que se producen en la naturaleza.59 La
idea del tiempo subjetivo en la teoría de Einstein parece fundarse en la física relativista que ya no lo
concibe como una magnitud universal que todos los relojes pueden medir. Para introducir la
propuesta de que cada observador tendría su propio tiempo personal. 60
Sin embargo, se plantea la discusión acerca de si el tiempo de Einstein es subjetivo o es un tiempo
relativo. Stephen Hawking, quien se muestra a sí mismo como continuador de la relatividad, expone
algunas caracterizaciones del tiempo que podrían ser consideradas objetivantes del mismo. Así, dice
que “en la teoría general de la relatividad de Einstein, el espacio y el tiempo pasaron a ser…
participantes activos en la dinámica del universo… [Propone también que] el universo está lleno de

57 “Isaac Newton nos proporcionó el primer modelo matemático para el tiempo y el espacio en sus Principia
Mathematica… En el modelo de Newton, el tiempo y el espacio constituían un fondo sobre el cual se producían los
sucesos, pero que no era afectado por ellos. El tiempo estaba separado del espacio y era considerado como una línea
recta, o una vía de tren, infinita en ambas direcciones. El propio tiempo era considerado eterno, en el sentido de que
siempre había existido y seguiría existiendo siempre.” (Hawking, 2002, p. 32)
58 “…No hay duda de que el espectro de la espacialización obsesiona al conjunto de la física desde, al menos, la época de

Lagrange («la física es una geometría a cuatro dimensiones»). Einstein mismo creía firmemente que el tiempo es una
ilusión subjetiva (cualquiera que sea el sentido de esta expresión). En física matemática, el tiempo aparece esencialmente
como la cuarta dimensión de una variedad cuatri dimensional. No es fácil ver por qué es distinto de las otras tres
dimensiones, ni lo que lo distingue de ellas.” (Castoriadis, 2003, p. 17)
59 “Hagamos ante todo una referencia provisional al tiempo que encontramos en la vida cotidiana, al tiempo de la

naturaleza y al tiempo del mundo. El interés por la cuestión de qué es el tiempo se ha despertado nuevamente en la
actualidad por el desarrollo de la investigación física, concretamente en su reflexión sobre los principios fundamentales
acerca de lo que ella tiene que comprender y definir a este respecto: la medición de la naturaleza en el marco de un
sistema de relaciones espacio-temporales. El estado actual de esta investigación está recogido en la teoría de la relatividad
de Einstein. Veamos entonces algunas proposiciones de la misma: el espacio no es nada en sí mismo; no existe ningún
espacio absoluto. Sólo existe a través de los cuerpos y de las energías contenidos en él. Coincidiendo con una antigua
afirmación aristotélica, tampoco el tiempo es nada en sí. Sólo existe como consecuencia de los acontecimientos que
tienen lugar en el mismo. No hay un tiempo absoluto, ni una simultaneidad absoluta. Más allá de lo destructivo de esta
teoría, fácilmente pasa desapercibido el aspecto positivo que demuestra la equivalencia de aquellas ecuaciones que
describen los procesos naturales en cualquiera transformaciones.” (Heidegger, 1924, p. 2)
60 “Ello exigió abandonar la idea de que hay una magnitud universal, llamada tiempo, que todos los relojes pueden medir.

En vez de ello, cada observador tendría su propio tiempo personal. Los tiempos de dos personas coincidirían si ambas
estuvieran en reposo la una respecto a la otra, pero no si estuvieran desplazándose la una con relación a la otra.”
(Hawking, 2002, p. 9)
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materia, y ésta deforma el espacio-tiempo.”61 La relatividad también muestra que el tiempo y el


espacio están conectados, y “no es posible curvar el espacio sin curvar también el tiempo.” Así el
tiempo tiene una forma y una dirección.62 ‘El espacio-tiempo se curva’, ‘el tiempo tiene forma’ estas
expresiones nos remiten a una concepción objetiva y se puede decir casi material del tiempo.63
La teoría del big-bang vinculada a “La relatividad general predice que el universo comenzó con la
gran explosión, de manera que la teoría de Einstein implica que el tiempo tuvo un comienzo.”64 Otra
idea expuesta por Hawking es la de “que el espacio se prolonga indefinidamente… el universo se
prolonga sin fin en el espacio” y está en expansión.65 En relación con este asunto se plantea
preguntas como: “qué ocurre en las fronteras del universo, los bordes del espacio y el tiempo.”66 Lo
que ha generado propuestas que indican que en los límites del universo en expansión se genera
nuevo espacio y nuevo tiempo.67 Todas estas características del espacio-tiempo parecen representar
un tiempo objetivo, una realidad en sí, antes que una construcción subjetiva.68 Por otra parte, se
plantea que la concepción del espacio y el tiempo en la física cuántica es semejante a la concepción
que de ellos se tenía en la física clásica, en cuanto a que son parámetros absolutos y objetivos. Sin
embargo, al proponer que el observador juega un papel preeminente en la construcción de la
realidad, la teoría cuántica parece introducir el elemento subjetivo.

Conclusión

Hemos visto que la oposición objetivo/subjetivo se inserta en la reflexión filosófica sobre el


problema del tiempo desde la época de Aristóteles hasta la discusión filosófica actual, incluso, y esto
es lo que sugerimos en esta reflexión, se le podría encontrar en los planteamientos que la ciencia
moderna hace sobre el tiempo. La evidencia del movimiento y el cambio en el mundo físico que
percibimos es patente como lo plantea Aristóteles, percibimos la duración y experimentamos la
conciencia de la temporalidad, y nos seguimos preguntando si está el tiempo en la dinámica del
mundo físico o en la vivencia de nuestra consciencia. De esta manera podemos concluir con
Castoriadis:

“Así, la pregunta sobrepasadora del tiempo sobrepasador y del ser sobrepasador debe permanecer
como una pregunta en el momento, y probablemente todo el tiempo.”69

61 Hawking, 2002, p. 21
62 Hawking, 2002, p. 33
63 “La teoría de Einstein de la relatividad, avalada por su concordancia con un gran número de experimentos, muestra

que el tiempo y el espacio están inextricablemente conectados. No es posible curvar el espacio sin curvar también el
tiempo. Así pues, el tiempo tiene una forma. Sin embargo, también parece tener tan sólo una dirección, como las
locomotoras de la figura” (Hawking, 2002, p. 33)
64 Hawking, 2002, p. 23
65 Hawking, 2002, pp. 70-71
66 Hawking, 8
67 “Resulta obvio que el espacio se prolonga indefinidamente. Ello ha sido confirmado por instrumentos modernos,
como el telescopio Hubble, que nos permite sondear las profundidades del espacio Lo que vernos son miles de millones
de galaxias de diversas formas y tamaños… Por lo que sabemos, el universo se prolonga sin fin en el espacio.”
(Hawking, p. 70-71)
68 El carácter del tiempo en tanto medida, en tanto, magnitud de la duración constituye el elemento fundamental del

concepto de tiempo para la ciencia: “el tiempo es lo que los relojes miden” (frase citada frecuentemente). Por otra parte,
el tiempo que en la ciencia parece ser inicialmente sólo un instrumento o parámetro cognitivo y explicativo pasa a ser un
elemento constitutivo del objeto conocido.
69 Castoriadis, 2003, p. 29
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Referencias

ARISTOTELES, Física (trad. y notas Echandia G.) Madrid: Gredos, 1995 BERGSON, H., La
evolución creadora, Madrid: Renacimiento, 1912

CASTORIADIS, C., Tiempo y creación, Dialnet Unirioja, 2003

DERRIDA, J., Tiempo y Presencia. Santiago de Chile: Ed. Universitaria, 1971

HAWING, S., El universo en una cascara de nuez. Barcelona: Planeta, 2002

HEIDEGGER, M., El concepto del tiempo: Conferencia pronunciada ante la Sociedad Teológica de
Marburgo, julio de 1924. Madrid: Trotta, 2001

PRIGOGINE, I., Del tiempo a la eternidad. Madrid: Alianza (1999).


RICOEUR, P. Tiempo y narración III. El tiempo narrado. México: D.F. Siglo XXI
Editores.G., 1996

SAN AGUSTIN, Confesiones. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1951