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La publicidad utiliza a menudo el lenguaje visual para impactar al espectador y transmitirle

subliminalmente diferentes sensaciones que se puedan asociar con el producto que se quiere
publicitar. La publicidad subliminal consiste, por tanto, en el manejo de las percepciones
sensoriales y de otras actividades psíquicas de las que el espectador no llega a tener conciencia
porque el estímulo no se asocia directamente con el mensaje esperado, es demasiado breve o
tiene poca intensidad.

El lenguaje que se emplea en los mensajes publicitarios presenta una serie de rasgos
distintivos, que se ponen al servicio del propósito persuasivo. Entre estos rasgos destacan los
siguientes:

La concisión. Para que el mensaje se transmita de una forma rápida y eficaz, ha de emplearse
un estilo condensado. Ejemplo: “Tu vida avanza; tu seguridad, también. “

La ponderación. La intención de destacar las excelencias del producto lleva al empleo de


procedimientos de realce: palabras de significado positivo, uso frecuente del comparativo de
superioridad y del superlativo, hipérboles… Ejemplo: “Agfa: ¡Nunca había visto la vida de esta
forma! “

La originalidad. Con el fin de llamar la atención del receptor, se acude con frecuencia a
recursos expresivos: metáforas, antítesis, paradojas, dobles sentidos… En el siguiente eslogan,
por ejemplo, se emplea metafóricamente la expresión «hacer” zapping”»: “Cada tres años, haz
«zapping» con tu coche. “

La racional, en la que se argumenta para mostrar la conveniencia de adquirir el producto por


sus cualidades objetivas y valores de uso. En este caso abundan los datos informativos.

La emocional, que trata de convencer apelando a los sentimientos y las emociones.

La inconsciente, que se apoya en los instintos y en los deseos más íntimos de la persona para
dirigir sus acciones.

Los anuncios de publicidad son mensajes constituidos por signos de diversa naturaleza, tanto
lingüísticos como no lingüísticos, que varían según su canal de transmisión:

En los mensajes publicitarios pueden aparecer, pues, los siguientes componentes:

Elementos verbales, tanto orales como escritos (mensaje lingüístico).

Elementos no verbales, en especial la imagen (mensaje icónico) y el sonido.


En ambos tipos de mensajes se distinguen un contenido denotativo y unos contenidos
asociados o simbólicos (la sensualidad, la juventud, etc.).

Para diseñar y escribir un anuncio hay que tener en cuenta una serie de factores:

1. A quién va dirigido.

2. Qué se quiere vender.

3. Con qué medios se cuenta.

4. Qué va a motivar al receptor a comprar.

5. De qué manera se va a introducir el producto.

6. Cuándo es más conveniente lanzar la campaña publicitaria.

Un anuncio deberá convencer al consumidor del producto que compra, por lo que habrá que
insistir en el precio adecuado, la calidad demostrable, una presentación atractiva y dar la
sensación de originalidad o novedad.