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AGENTES ANTIINFECCIOSOS

La historia sobre los esfuerzos para prevenir las infecciones bacterianas, se


remontan al siglo XIX, cuando Joseph Lister (en 1876) introduce los principios
antisépticos para su uso en cirugía y en lesio postraumática. Utilizó el fenol (o
ácido carbólico) en el lavado de manos, como un spray usado en un sitio de
incisión, y en vendajes aplicados a las heridas. Los principios de Lister
permitieron una disminución muy alta en la incidencia de infecciones
posquirúrgicas.

Hacia el año 1881 y continuando hasta el año 1900, el microbiólogo Paul Ehrlich,
un discípulo de Robert Koch, empezó a trabajar con un conjunto de tintes
antibacterianos y arsenicales organicos de propiedades antiparasitarias. Su
objetivo era desarrollar compuestos que conservaran la actividad antimicrobiana
a expensas de la toxicidad para el ser humano; por lo que llamó a los agentes
que buscaba “balas mágicas”. En el momento en que Ehrlich comenzó sus
experimentos, solo había unos pocos compuestos que podían usarse en el
tratamiento de enfermedades infecciosas, y ninguno era muy útil en el
tratamiento de infecciones graves ocasianadas por gram negativas y gram
positivas. Ehrlich, entonces, descubrió que los colorantes y los compuestos
arsenicales podían teñir selectivamente a las células diana y que las propiedades
antimicrobianas de los tintes eran paralelas a la actividad de tinción. Este
descubrimiento fue la primera demostracion de toxicidad selectiva.