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La

jurisdicción

Derecho
Procesal I
(Teoría General
del Proceso)
1
La jurisdicción

Jurisdicción. Caracteres. Límites.


Elementos. Momentos de su ejercicio.
Definición
Jurisdicción es la función pública de administrar justicia emanada de la
soberanía del Estado y ejercida por un órgano especial. Tiene por fin la
declaración o realización del derecho y la tutela de la libertad individual y
del orden jurídico, mediante la aplicación de la ley en los casos concretos,
para obtener la armonía y paz social.

Es el poder-deber que tiene el Estado de aplicar justicia al caso concreto y


nace desde el momento en que la sociedad decide realizar indirectamente
el derecho en su actuación coactiva, eliminando la actuación directa de sus
componentes. El Estado, como representante del grupo asume esa función,
la que es puesta en actividad por medio de los órganos predispuestos, en
nuestro caso, conforme al sistema representativo de gobierno y a la base
del juez natural. Se desarrolla mediante un trámite regular y legal.

Si bien nadie más puede ejercer la potestad del Estado de administrar


justicia, este tiene la obligación de intervenir cada vez que le es solicitado
en la forma prevista por la ley, mediante el ejercicio de la acción procesal.

En sentido amplio, la función jurisdiccional comprende la creación y


constitución de los órganos encargados de administrar justicia, la
determinación de sus facultades y la fijación de las reglas para la
tramitación de los juicios.

En un sentido restringido, se refiere al poder o facultad conferida a ciertos


órganos para administrar justicia en los casos que les son presentados.
La jurisdicción es un poder que puede asimilarse a los poderes de acción y
de excepción. Estos últimos implican poner en actividad poderes que
exhiben pretensiones subjetivas de las partes y se manifiestan como
simples o meras facultades o eventualmente, como cargas procesales. La
jurisdicción, en cambio, se presenta como el poder de actuación de un
órgano público con un criterio objetivo de justicia.

La jurisdicción es ejercida por el estado de manera monopólica y en


consecuencia, se prohíbe la justicia por mano propia. La autodefensa es
permitida en contadas excepciones que la misma ley señala y precisa.

El derecho procesal, el proceso y la función jurisdiccional son instrumentos


para la realización indirecta y coactiva del derecho sustancial. El ejercicio
de la función jurisdiccional requiere la existencia de un caso concreto que
se presenta a la manera de un conflicto de intereses. La sentencia es el acto
jurisdiccional por excelencia, ya que pone fin al pleito. La jurisdicción se
manifiesta a lo largo de todo el proceso mediante el dictado de decretos,
autos o providencias en general. Comprende desde el acto inicial de simple
admisión de la demanda hasta la sentencia definitiva.

Por último, cabe destacar que el fin de la función jurisdiccional es el de


proteger el orden jurídico preestablecido, por ello, al existir algún quiebre
de ese orden sustantivo-formal, es misión del órgano judicial la de
restablecerlo por medio del proceso judicial.

Caracteres
La jurisdicción es pública, única, exclusiva y excluyente, indelegable e
inderogable.

• Pública, por su naturaleza. Es una potestad del Estado cumplida por


órganos públicos y en consecuencia también es pública la
naturaleza del acto jurisdiccional. Tanto el órgano como la actividad
tienen carácter público, aunque fueren privados los conflictos o
situaciones sometidas a juzgamiento.

• Única, porque la jurisdicción es una sola. La Constitución de la


Provincia de Córdoba en su artículo 153 dispone que el ejercicio de
la función judicial corresponde exclusivamente al Poder Judicial de
la Provincia. Como poder o función del poder no puede ser dividida,
sin embargo, atendiendo a razones de división del trabajo,
extensión del territorio, naturaleza de las cuestiones y necesidad de
especialización, existe lo que se denominan reglas de competencia,
que imponen a determinados tribunales la obligación de entender
en ciertas cuestiones por razones prácticas vinculadas al territorio,
el grado y la materia a elucidar.

• Exclusiva y excluyente, exclusiva porque solamente el Estado está


habilitado para ejercerla legítimamente a través de sus tribunales
como representantes del órgano jurisdiccional. Es excluyente ya
que rechaza cualquier interferencia de particulares y de los demás
poderes respecto del ejercicio de la función jurisdiccional.

• Indelegable, toda vez que el juez en el que el Estado ha delegado la


facultad de administrar justicia no puede despojarse de su ejercicio,
para dejar que otras personas lo asuman en el caso concreto y
ejerzan las funciones de juez. No obstante ello, no se impide la
delegación en ciertos casos para la comisión de medidas específicas
por diferentes razones (art. 291 C.P.C.).

• Inderogable, porque no puede ser atribuida a otros órganos. Se


trata de un poder-deber que proviene de la soberanía del Estado y
por ende no puede ser modificado por voluntad de los justiciables.
En casos especiales la ley otorga a los particulares un reducido
ámbito para elegir otros métodos para la resolución de su conflicto
(ejemplos: arbitraje, conciliación, mediación, etc.).

Límites
Para el ejercicio de la jurisdicción, o sea para la actuación del órgano
jurisdiccional, deben darse los siguientes requisitos: Límite territorial, caso
concreto, ley anterior y excitación extraña.

• Límite territorial: la primera delimitación de la jurisdicción está


dada por una cuestión geográfica ya que la soberanía del Estado se
ejerce dentro de su límite territorial, por ende, la jurisdicción es
ejercida solamente dentro de los límites de su territorio.
Comprende a todas las personas físicas o jurídicas que habiten o se
hallen instaladas en nuestro territorio. También comprende todas
las cosas muebles o inmuebles que se encuentren situadas dentro
del país.

• Caso concreto: el juez no resuelve en abstracto, no aplica la ley a un


caso hipotético elaborado por la imaginación. Esa es tarea de la
ciencia del derecho y del legislador. El órgano jurisdiccional requiere
de la existencia de un caso de la vida real donde se encuentren
relacionadas personas físicas o jurídicas, con un verdadero conflicto
de intereses. Ese conflicto de intereses implica un hecho histórico,
circunstancias de modo, tiempo, lugar y personas y un derecho
sustantivo que luego se aplica al primero, dando lugar a una
sentencia definitiva.

Por ese motivo la sentencia es una norma individual, porque sus


efectos sólo alcanzan a las personas que intervinieron en el proceso
como interesados.

• Ley anterior: el juez no crea derecho, lo interpreta y aplica. Por ese


motivo el conflicto se tiene que haber generado en situaciones de
hecho contempladas por una norma vigente al tiempo de su
producción, es decir, conductas reguladas previamente por el
derecho.

En materia penal y en virtud del principio de legalidad, el juez jamás


podrá juzgar como delictiva a una conducta no tipificada en la ley
previamente, ya que no se admite la analogía. En materia civil, la
analogía si está permitida y autoriza asimilar una conducta no
regulada específicamente con una norma jurídica que contemple
una conducta cuyos elementos relevantes sean similares la juzgada.

• Excitación extraña: en materia civil, el juez no actúa de oficio, se


hace indispensable que el titular del interés solicite su actuación de
acuerdo con las previsiones del orden jurídico. La demanda del
actor producirá esa excitación y fijará además los límites fácticos
que serán impuestos al juzgador de modo tal que toda extensión
efectuada por este será invalida.

En materia penal, corresponde al Ministerio Público ya no la


facultad, sino la potestad de excitar la jurisdicción, de promover la
acción penal ante la hipótesis de comisión de un delito de acción
pública. Su actuación se funda en los principios de oficialidad y de
legalidad. Una vez excitada la jurisdicción, su ejercicio es ineludible
para el órgano jurisdiccional o el Ministerio Público en el caso del
C.P.P. de la Provincia de Córdoba. Tiene carácter imperativo y debe
continuar hasta la decisión que pone fin al conflicto, que resuelve
acerca de las pretensiones esgrimidas por las partes o acerca de la
existencia o no del delito y de la participación o no del imputado en
él.

Elementos
Tradicionalmente, la jurisdicción se descomponía en los siguientes
elementos:
I. Notio: facultad conferida al órgano jurisdiccional para
conocer una determinada cuestión litigiosa. Se trata de un poder que
habitualmente ejercita el juez en materia civil, familiar o laboral cuando le
es presentado el caso. Ello no sucede en el procedimiento penal, ya que
esta facultad de conocimiento puede ocurrir antes del juicio propiamente
dicho, durante la investigación penal preparatoria.

II. Vocatio: facultad o poder de llamar a las partes para que


comparezcan o prosigan el juicio. En materia civil y familiar, el juez
convocará al demandado para que dentro del plazo fijado por el tribunal
asuma su calidad. Ello importa una carga procesal, por lo que en caso de no
hacerlo, la ley le atribuye al juez la facultad de ordenar la prosecución del
juicio en rebeldía. En el proceso penal, la rebeldía es un estado de hecho en
que se coloca el imputado en relación con la causa que se le sigue en su
contra. El prevenido debe intervenir ya que su participación importa una
carga pública. La declaración de rebeldía trae aparejada la orden de
detención del imputado y el consiguiente pedido de captura. Sobre el
proceso, la declaración de rebeldía no suspende el curso de la
investigación, pero si fuere declarada durante el juicio, este se suspende en
relación al rebelde y continua para los demás imputados presentes.
Cuando el rebelde comparezca, la causa continuará según su estado (arts.
86 a 90 C.P.P).

III. Coertio: facultad para utilizar la fuerza pública a fin de hacer


cumplir las resoluciones que se dicten con motivo del proceso y durante
este. En todas las leyes de forma se prevén medidas para asegurar los fines
del proceso tales como el traslado por la fuerza pública para los testigos
que no comparecieren voluntariamente, la posibilidad de ordenar el
allanamiento de un domicilio en búsqueda de medidas probatorias en el
fuero penal o para el secuestro de bienes o ejecución de alguna cautelar en
materia civil.

IV. Iudicium: es el poder-deber de resolver el litigio. Se


exterioriza en la sentencia que pone fin al pleito y su efecto especial y
trascendente es que adquiere autoridad de cosa juzgada.

V. Executio: facultad para hacer cumplir la sentencia. La


sentencia puede cumplirse de manera espontánea, pero si no es así, y
dicha resolución se encontrara firme y ejecutoriada, puede concederse su
ejecución previo requerimiento de parte, de acuerdo a los trámites
establecidos y aún con el empleo de la fuerza pública. En el proceso penal,
la ejecución es dispuesta de oficio por el tribunal.

En la actualidad estas cinco categorías se limitan a cuatro pero en esencia


siguen cumpliendo la misma función.
I. Poder de decisión: se puede dividir en dos aspectos, uno
formal o extrínseco y otro material o intrínseco.

Desde el primer punto de vista, se tienen en cuenta la forma en que se


expresa el órgano jurisdiccional en su facultad de juzgar. Ella se manifiesta
a través de diferentes pronunciamientos como sentencias, autos
interlocutorios, decretos, etc.

El aspecto material o intrínseco se refiere al contenido del poder de


decisión y se resume en el acto de autoridad dado por el juez y que
comprende un juicio y un mandato. El juez tiene el deber de emitir el juicio
conforme a derecho, para lo cual debe explicitar los fundamentos que le
han llevado a resolver en un sentido determinado con fundamentación
lógica y legal. La motivación es un deber de la jurisdicción impuesto por la
ley como garantía para los justiciables (art. 155 Const. Cba.).

II. Poder de ejecución: facultad del órgano jurisdiccional para


producir actos coactivos tendientes a la realización práctica del interés
tutelado sobre el cual ha recaído una afirmación jurisdiccional de
existencia. En materia civil solamente puede ser ejercido a instancia de
parte porque satisface su interés (ej. inscripción del pronunciamiento final
en un registro). En materia penal, los actos de ejecución se realizan de
manera compulsiva (ej. secuestro, requisa personal, etc.).

III. Poder de coerción: facultad conferida al juez para imponer


sanciones a los sujetos que con su conducta obstaculicen la tarea de
administrar justicia. También comprende la facultad de emplear la fuerza
para el cumplimiento de las resoluciones judiciales. Alcanza facultades
propias de la coertio y executio.

IV. Poder de instrumentación: posibilidad de dar el carácter de


instrumento público a las actuaciones que se realizan con la intervención
del Tribunal. Comprende la facultad que tiene el mismo tribunal de
conservar documentos y el deber de custodia.

Momentos de su ejercicio
Pueden distinguirse tres momentos distintos:

a) Momento cognoscitivo: se inicia con la demanda, continúa


con la contestación y producción de las pruebas y finaliza con los alegatos
de las partes.
b) Momento resolutivo: luego de fijado el hecho y de la
subsunción del mismo en el derecho, el juez resuelve acerca de las
pretensiones esgrimidas.

c) Momento ejecutivo: tiene carácter eventual cuando el


condenado no acata lo resuelto de manera voluntaria. En ese caso el juez
ejercita su imperium (poder de coerción) para hacer cumplir lo resuelto.
Bibliografía de referencias
Ferreyra De De La Rua, A. y González De La Vega De OPL, C. (2003). Teoría
General del Proceso. Tomos I y II. Córdoba: Advocatus
Ferreyra De De La Rua, A. y González De La Vega De OPL, C. (2015). Teoría
General del proceso. Tomo 1 y 2. Córdoba: Advocatus.