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Tema 27.

La civilización griega desde los


orígenes a la época helenística

Introducción

1. Orígenes de la civilización griega (3000 - 1200 a.C.)

1.1. El prehelenismo: las Cícladas y Creta

1.1.1. La civilización cicládica (3000 - 1500 a.C.)

1.1.2. La civilización minoica (2500 - 1400 a.C.)

1.2. La civilización micénica (1600 - 1200 a.C.)

1.2.1. Sociedad y cultura micénicas

1.2.2. La guerra de Troya

1.3. La llegada de los dorios

2. Evolución histórica

2.1. La Edad Oscura griega (siglos XII-IX a.C)

2.2. La Grecia Arcaica (siglos VIII-VI a.C.)

2.2.1. El nacimiento de la polis

2.2.2. Una cultura de cohesión

2.3. La Grecia Clásica (siglo V-IV a.C.)

2.3.1. De la autonomía de la polis a la unificación griega

2.3.2. El esplendor de la civilización griega

2.4. La Grecia Helenística (siglos III-II a.C.)

2.4.1. El nacimiento de un nuevo orden

2.4.2. La cultura griega durante el periodo helenístico

3. La conquista romana y el fin de un ciclo

Conclusión

Guión - resumen

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Autoevaluación

Bibliografía

Webgrafía

Introducción

El legado que la civilización occidental ha recibido de los griegos es


literalmente inconmensurable. Gran número de disciplinas (arte, historiografía,
literatura, ciencia, política, matemáticas, filosofía…) atesoran la herencia del
mundo heleno, y no en pinceladas casuales sino casi siempre como punto de
origen y parte esencial de ellas. La manera de pensar del hombre occidental es
en sí misma hija de conceptos y patrones que nacieron en Grecia. Ya los
romanos, el pueblo que les arrebató el protagonismo en la historia, dedicaron
grandes esfuerzos a imitar su cultura y, en consecuencia, a preservarla.

El presente tema realiza un recorrido histórico por el pueblo griego desde sus
orígenes hasta la época helenística. Las etapas en las que se ha dividido ese
recorrido son las que habitualmente se establecen en el estudio de la historia
griega; en cada una de ellas se ha pretendido dar cuenta de la evolución social
y política, así como no descuidar los aspectos culturales.

Nota de enlace: no se menciona nada acerca del arte griego, para cuyo
conocimiento el alumno deberá remitirse al tema 28.

1. Orígenes de la civilización griega (3000 - 1200 a.C.)

La llamada “civilización griega” surgió y tuvo su epicentro en un pequeño trozo


de tierra que penetra en el mar Mediterráneo, situado en la parte más
meridional de la península balcánica; también floreció en las numerosísimas
islas que la rodean (minúsculas la mayoría, salvo excepciones como Creta o
Eubea), situadas casi todas en el mar Egeo. Pero el mundo griego se extendió
además por la costa de Asia Menor, en la actual Turquía; por la isla de Sicilia y
el sur de la península itálica (la “Magna Grecia”); y por puntos salpicados a lo
largo de la costa mediterránea de las actuales Francia, España y norte de

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África, así como por la costa del Mar Negro. El término “griegos” fue el que
empleó Roma para referirse a estos pueblos que siempre se llamaron a sí
mismos “helenos”.

Fuente: http://www.heritage-history.com/maps/ancient/class002.jpg

La parte continental de la antigua Grecia, coincidente casi por completo con la


actual República Griega, es un terreno montañoso en un 80%, no
especialmente fértil, de costas recortadas y con un clima que comprende,
dependiendo de la zona, el calor extremo en verano y el frío acusado en
invierno. Al tratarse de una península relativamente pequeña, el mar deviene
un elemento relevante para todo su territorio. Es obvio que estos
condicionantes geográficos y climáticos determinaron muchos aspectos de la
vida griega. Así por ejemplo, el carácter montañoso del terreno dificultó siempre
la relación entre los núcleos de población y favoreció que éstos se gobernaran
con autosuficiencia e independencia unos de otros. Esto fue así tanto en época
micénica como griega, hasta la unificación de toda Grecia por Alejandro Magno.

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1.1 El prehelenismo: las Cícladas y Creta

Antes del surgimiento de lo que propiamente correspondería denominar


“mundo griego”, en esa zona geográfica habitaron una serie de culturas que
influyeron en diferente medida sobre la civilización griega. La cultura cicládica y
la cretense o minoica, brillaron sucesivamente a lo largo de la Edad del Bronce
en el mar Egeo, solapándose y superponiéndose una a otra en el tiempo y

Fuente: http://wps.ablongman.com/wps/media/objects/262/268312/art/figures/KISH_02_29.gif

dejando un poso sobre el que luego se asentarían los griegos.

1.1.1. La civilización cicládica (3000 - 1500 a.C.)

Conviene mencionar brevemente la civilización que prosperó en las Cícladas,


un conglomerado de algo más de doscientas pequeñas islas del mar Egeo

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(entre las de mayor tamaño destacan Delos, Naxos, Thera, Andros, Paros o
Milo), al norte de Creta y al este del continente griego, durante el tercer y
segundo milenios a.C. La cultura cicládica posee unos rasgos propios que no
se deben confundir ni diluir en otras culturas, si bien se conoce poco de ella. El
elemento más característico que nos ha llegado es la estatuaria cicládica,
figuras humanas estilizadas de formas lisas y esbozadas, de diferentes
tamaños y esculpidas en mármol blanco.

El declive de la cultura cicládica se produjo hacia mediados del segundo


milenio a.C.

1.1.2 La civilización minoica (2500 - 1400 a.C.)

En la isla de Creta, al sur de la península balcánica, se desarrolló durante el


tercer y segundo milenio a.C. una civilización que recibe su nombre de uno de
sus reyes legendarios, Minos. La sociedad cretense o minoica se organizaba
en ciudades que se estructuraban en torno a edificaciones palaciales, las
cuales no hay que entender como simples residencias de los gobernantes sino
como auténticos centros políticos, administrativos, económicos y religiosos.
Aparentemente estas ciudades (Cnossos, Faistos, Hagia Triada…) convivían
pacíficamente entre sí (la arqueología no ha encontrado fortificaciones ni
murallas en torno a ellas). Los palacios estaban constituidos por numerosas
estancias con una finalidad concreta, agrupadas en torno a un gran patio
central. En ellas se realizaban actividades tan dispares como la administración
política de la ciudad, el almacenamiento de cereales o la elaboración de tejidos
o cerámica. Es de destacar por su belleza y relativo buen estado de
conservación el palacio de Cnossos, descubierto por el arqueólogo Arthur
Evans a principios del siglo XX.

Los minoicos mantuvieron relaciones comerciales con Egipto, Asia Menor, las
islas Cícladas y el continente europeo, pero no hay indicios de que Creta
llegara a constituir una talasocracia dominante en el Mediterráneo.

No se sabe mucho acerca de la sociedad minoica: probablemente existiría la


figura de un monarca, quien asumiría, además de las propias, funciones
sacerdotales; y también existiría una nobleza terrateniente. Por otra parte, se

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han encontrado restos de centros religiosos fuera del palacio, lo que indica la
existencia de cultos populares, en lo que seguramente era un sistema de
creencias politeísta.

Fuente: http://www.goddessschool.com/projects/artesia/003_03.JPG

La percepción general es que se trataba de una sociedad altamente


desarrollada y con gusto por el refinamiento, lo cual se aprecia en disciplinas
tan variadas como la cerámica, la glíptica, las pinturas al fresco, el urbanismo o
la arquitectura. La civilización minoica también desarrolló el sistema de
escritura conocido como lineal A, aún no descifrado en la actualidad.

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Según la convención que se adopte, pueden establecerse diferentes divisiones
en la evolución histórica de la civilización minoica. En cualquier caso, su auge
se produjo en los primeros siglos del segundo milenio y el principio de su fin
llegaría en torno al 1400 a.C.: se especula con que la explosión de un volcán
en la cercana isla de Thera produjo un cataclismo irreparable en toda la zona
del Egeo, causando en Creta la destrucción de las poblaciones costeras y de
los palacios. Los micénicos que habitaban la península balcánica aprovecharon
el momento de fragilidad de los minoicos para imponerse y adueñarse
paulatinamente de Creta y su cultura.

1.2. La civilización micénica (1600 - 1200 a.C.)

Los llamados “micénicos” ocuparon como tales el continente griego durante


unos cuatrocientos años. Existen diferentes hipótesis acerca del origen de su
presencia allí: algunos hallazgos arqueológicos (objetos de bronce,
edificaciones fortificadas, ciertos rasgos de los enterramientos, etc.) indican
una ruptura con la tradición anterior a partir del 1600 a.C., y eso ha hecho
pensar en una migración/invasión en torno a esa fecha de pueblos
provenientes de regiones indoeuropeas. Otros retrasan la migración al 1900
a.C. y achacan los cambios del 1600 a.C. a una simple evolución de la
población ya existente. En cualquier caso, parece existir consenso en
considerar a los micénicos los primeros griegos, por cuanto el desciframiento a
mediados del siglo XX de su sistema de escritura silábica, el lineal B, reveló
que reproduce una versión arcaica del idioma griego. Los signos del lineal B
están grabados en tablillas de barro cocido que fueron halladas en diferentes
centros poblacionales del territorio griego: Micenas, Pilos, Tebas, e incluso (y
en gran número) Cnossos, en Creta. Dichas tablillas parecen ser registros o
inventarios de bienes, territorios, listas de nombres propios, anotaciones
contables, etc., y a través de su estudio se han podido deducir aspectos sobre
la sociedad micénica, su economía, etc.

El auge de la civilización micénica se produjo entre el 1400 y el 1200 a.C.;


después los palacios fueron destruidos y su mundo desapareció, sin que exista
una explicación clara para ello. Quizá sufrieron el ataque de los llamados
Pueblos del Mar, que asolaron la cuenca mediterránea y causaron la caída de

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otros pueblos (como los hititas); o bien fue consecuencia de la invasión o
migración desde el norte de los “dorios”, quienes contaban con armamento de
hierro, metal de mayor dureza que el bronce; tal vez fueron causas climáticas
las que causaron el declive de los micénicos; o sencillamente surgieron
conflictos internos dentro de la propia sociedad micénica que condujeron a su
destrucción. El caso es que entre el 1200 y el 1100 a.C. el mundo micénico
dejó de existir como tal.

1.2.1. Sociedad y cultura micénicas

Nada se sabía de los micénicos hasta que a finales del siglo XIX Heinrich
Schliemann descubrió los restos del palacio de Micenas (ciudad que por
metonimia prestó su nombre a la civilización). Este palacio, y otros que se
excavaron posteriormente, es un recinto fortificado, a diferencia de los palacios
cretenses; una fortaleza situada en un lugar elevado y estratégico, rodeada de
murallas ciclópeas de varios metros de espesor, con múltiples estancias y cuyo
núcleo central es una sala llamada mégaron o salón del trono.

Característica de la cultura micénica es la tumba circular o tholos, una cámara


mortuoria abovedada a la que se accede a través de un largo pasillo, todo ello
excavado en la ladera de una colina. La más famosa es el llamado Tesoro de
Atreo, en Micenas.

En la sociedad micénica existía una marcada estructura jerárquica,


encabezada por un soberano o wannax, una nobleza o aristocracia próxima a
él, y el pueblo o damos. Al final de la escala social estaban los esclavos.
Completaban el espectro social los comerciantes, artesanos, campesinos y
funcionarios que se encargaban de la administración. Al parecer las diferentes
ciudades micénicas eran una especie de ciudades-reino y cada una de ellas
contaba con su propio wannax. Se relacionaban entre sí de igual a igual,
aunque las más poderosas fueron Tebas y Micenas.

El damos y los esclavos se encargaban, bajo control tributario estatal, de


trabajar la tierra. Sin embargo, pese a tratarse de una sociedad eminentemente
rural, el comercio también jugaba un importante papel en la economía
micénica. Existieron contactos con Creta, Egipto y Asia Menor que combinaban

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la relación comercial con el afán de expansión propio de una sociedad guerrera
como la micénica.

La cultura micénica trabajaba bien el bronce. Hacía un buen uso del metal en
objetos de uso doméstico, herramientas, etc., y también en el aspecto
armamentístico, fabricando corazas, escudos, lanzas, espadas… La necesidad
de cobre, necesario para su aleación con el estaño y obtener así el bronce,
hizo que los micénicos tuvieran relaciones con la isla de Chipre, rica en ese
mineral.

En cuanto a su sistema de creencias, el panteón micénico se asemejaba


mucho al que con posterioridad adoraron los griegos de la época clásica, del
que sin duda era una versión primitiva. Nombres como Zeus, Hera o Dioniso ya
aparecieron en la cultura micénica.

1.2.2. La guerra de Troya

Los contactos comerciales que mantenían los micénicos con diferentes puntos
del Mediterráneo no excluían la ruta del Helesponto, a través del estrecho de
los Dardanelos o estrecho del Bósforo, hacia el Mar Negro. Dicha ruta estaba
controlada por la ciudad de Ilión (Troya), situada junto al estrecho, en la actual
Turquía.

Las excavaciones arqueológicas que se han venido realizando en la colina de


Hissarlik desde que en el último tercio del siglo XIX las iniciara Heinrich
Schliemann, han revelado una ciudad próspera, ocupada desde el tercer
milenio a.C., que pasó por sucesivas etapas de destrucción y reconstrucción.
Es posible que una de esas destrucciones fuera debida a una guerra causada
por una coalición de reinos micénicos en torno al 1200 a.C. con el objeto de
adueñarse del control de la ruta comercial.

El poema de la Ilíada, cantado por el poeta Homero unos cuantos siglos


después, daría testimonio del conflicto bajo la forma de una expedición para
recuperar a la mujer del rey de Esparta, raptada por un príncipe troyano. Dicha
guerra estuvo fuera de duda durante toda la Antigüedad, así como el que
fueran los griegos de aquella época, es decir, los micénicos (que en el poema
son llamados aqueos, dánaos o argivos), los que se enfrentaran a los troyanos.

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Sin embargo la cuestión sobre si hubo realmente una guerra de Troya no está
cerrada. La arqueología no da ninguna prueba irrefutable en un sentido ni en

Fuente: http://www.kelpienet.net/rea/images/catalogo_de_naves.jpg

otro, la cronología puede ser puesta en duda (hacia el 1200 a.C., en pleno
declive, era difícil que los micénicos pudieran coaligarse para una expedición
de guerra) y el poema de Homero tampoco es una prueba categórica de que tal
guerra tuviera lugar. En él aparecen muchos elementos propios de los
micénicos (la toponimia, el carro de guerra -típicamente micénico-, el uso de
ciertos términos micénicos…) mezclados con otros de épocas posteriores. En
los últimos tiempos parece que gana más peso la postura a favor de la
existencia de una guerra de Troya.

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1.2. La llegada de los dorios

Cualquiera que fuese la razón por la que el mundo micénico dejó de existir, lo
cierto es que, al margen de su extinción, parece plausible la existencia de un
fenómeno migratorio dorio en los años del declive micénico. La arqueología no
aporta nada al respecto, pero la migración no tuvo por qué tener un carácter
agresivo o invasor. Hay argumentos de carácter lingüístico, discutibles todos
ellos, basados en las variantes dialectales del idioma griego, que refuerzan la
idea de una migración doria; por otro lado, su mención en algunos textos
clásicos griegos y la existencia de un componente mítico paralelo cuya versión
racional coincidiría con ese movimiento migratorio, contribuyen a dar fuerza a la
teoría.

Durante casi todo el siglo pasado la teoría de la migración doria se presentó


como válida. Fuera esta o no la causa real del fin de los micénicos, no resulta
descabellado pensar que a la caída de ese mundo le siguió un periodo de
coexistencia pacífica entre los dorios que fueron llegando desde el norte y el
sustrato humano que ya habitaba las regiones griegas. Sobre esa coexistencia
y la puesta en común de sus modos de vida y costumbres, iría naciendo un
sentimiento identitario sobre el que se asentaría la civilización griega.

Pregunta clave: ¿Cuál es la primera escritura considerada como


precedente del griego, y qué civilización la utilizó?

2. Evolución histórica

2.1 La Edad Oscura griega (siglos XII-IX a.C)

A partir de la desaparición de los micénicos se esfuma todo rastro de nuevos


palacios ni de ningún otro tipo de arquitectura (murallas, santuarios, tumbas,
vías de comunicación…); la escritura silábica queda en el olvido al
desvanecerse la necesidad de una organización administrativa, que era la que
en los siglos pasados la mantenía. Las comunidades griegas se aíslan unas de
otras, la unidad de asociación es el oikos, la hacienda, el hogar, la familia; toda

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organización social por encima del oikos o de la pequeña aldea se diluye, la
individualidad prima sobre el esfuerzo colectivo. La población desciende
drásticamente como nunca antes lo había hecho ni lo hará en el futuro, clara
señal de una mala calidad de vida, falta de recursos, enfermedades... El
método de inhumación de los muertos, habitual entre los micénicos, se
sustituye por la incineración. Grecia entra en una auténtica “edad oscura” de la
que poco se sabe porque poco rastro ha quedado de ella, y por ello los griegos
que vivieron después supieron poco de ella.

Sin embargo, sí existió algún atisbo de progreso o, al menos, de evolución. El


uso del bronce dejó paso al del hierro, que se conocía en épocas pasadas pero
que no se explotaba con provecho. En cerámica se utilizó el torno y en la
región del Ática surgió la cerámica protogeométrica y, posteriormente, la
geométrica (para más detalles véase el tema 28). Y, sobre todo a partir del siglo
XI a.C., se realizaron movimientos migratorios (parece que hay consenso más
o menos general en ello) hacia la costa de Asia Menor, que sería colonizada en
su mayor parte por los jonios del Ática. Los recién llegados se integraron con la
población preexistente sin mayores problemas.

El último siglo de la Edad Oscura empieza a mostrar indicios de cambio. Tras


una primera etapa de absoluta oscuridad y aislamiento interno, parece que a
finales del siglo IX a.C. las comunidades empiezan a organizarse, a ampliar sus
centros poblacionales y a estructurar su vida en común.

2.2. La Grecia Arcaica (siglos VIII-VI a.C.)

Seguramente la culpa del adjetivo “arcaico” adjudicado a este periodo de la


historia de Grecia la tiene el esplendor, perfección y culminación de muchas
cosas, a que se llegó en el siglo V a.C., el tiempo de la llamada “Grecia
Clásica”. Sin embargo, estos tres siglos no deberían ser considerados como
una versión arcaica ni como una fase de transición hacia lo que vino después,
ya que lo que sucedió en Grecia en esa época tiene valor por sí mismo y con
independencia de lo que pasara en siglos posteriores.

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2.2.1. El nacimiento de la polis

Dos fenómenos aparentemente opuestos tuvieron lugar ya desde principios del


siglo VIII a.C.: por un lado, la reunión de los habitantes de Grecia en núcleos de
población más grandes y con entidad propia; por otro, la disgregación derivada
de la migración hacia otros puntos del Mediterráneo.

- El fin de la Edad Oscura vino presidido por un incremento demográfico

general que desbordó el marco del oikos. Ello condujo a los griegos a la
necesidad de crear núcleos organizados más grandes, que no nacieron de
la nada sino de la reunión de aldeas ya existentes; el fenómeno es conocido
como sinecismo. Se estableció un espacio abierto como lugar de reunión
común, el ágora, que con el tiempo se iría rodeando de edificios con fines
administrativos y al culto a sus dioses; y si era posible, en un lugar elevado
se establecía una ciudadela, la acrópolis, como lugar de defensa. Los
diferentes núcleos rurales preexistentes no desaparecían sino que se
concentraban y pasaban a depender y a formar parte de esa nueva entidad:
la polis. Así pues, en ella se aunó el medio rural, al que nunca quiso ni
pudo renunciar la polis, y el urbano, levantado en torno al ágora. Y
ciudadano de la polis no era únicamente el que vivía en ese centro urbano
sino cualquier campesino cuya aldea hubiera quedado integrada en la polis.
De este modo se comprende que el concepto de polis griega no hace
referencia a la ciudad sino más bien a sus territorios y, sobre todo, a sus
habitantes. La polis, por ejemplo, no era la ciudad de Atenas: la polis eran
todos los atenienses y el lugar en el que estos vivían.

Pero lo que caracterizó a la polis fue la manera de gestionar sus asuntos:


fiel al carácter de independencia y autosuficiencia del oikos de épocas
pasadas, cada polis creó sus propias formas de autogobierno y sus propias
estructuras administrativas, políticas, judiciales e incluso religiosas
(comienzan a construirse los primeros templos ya en el siglo VIII a.C.).
Cada polis desarrolló, por tanto, su propio régimen autárquico, su propia
autonomía. Cada polis decidió hacerse dueña de su destino.

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- El surgimiento de las poleis acarreó algunos problemas relacionados con

el aumento de la población y la necesidad de abastecerla. La búsqueda de


nuevas tierras y de recursos (metales sobre todo) es la base de la
colonización griega, fenómeno que se inició ya en las primeras décadas
del siglo VIII a.C. (aunque en rigor ya había comenzado algunos siglos
antes en la costa de Asia Menor) y que tuvo su auge en los dos siglos
siguientes. Ya fuera bajo la forma de punto comercial (emporion) o de
colonia (apoikia), los griegos se fueron estableciendo en el sur de la

Fuente: http://wps.ablongman.com/wps/media/objects/262/268312/art/figures/KISH_02_34.gif

península itálica e islas cercanas (Sicilia, Córcega y Cerdeña), en diferentes


puntos de la costa oeste mediterránea (Massilia, Emporion,
Hemeroskopeion…), el norte de África (Cirene y Náucratis), e incluso el Mar
Negro (Trapezunte, Sinope…). Es de destacar también que a partir de
finales del siglo VII a.C. y principios del VI a.C. empiezan a utilizarse
monedas en las transacciones comerciales, primero entre los griegos de
Asia Menor y poco después en la Grecia continental. Al principio de manera
lenta pero después vertiginosamente, la moneda griega se extendió por

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todo el Mediterráneo gracias al comercio entre colonias, y su acuñación fue
potestad de cualquier polis que quisiera tener moneda propia, a un lado u
otro del mundo griego (Atenas, Egina, Emporion...).

Las poleis fueron creciendo en torno al ágora de manera desordenada y sin un


patrón urbanístico concreto; no sería hasta algunos siglos después que
aparecerían los primeros planes urbanísticos. En la época arcaica, y aún en la
clásica, la polis era un conglomerado de casas rodeadas de campos de cultivo,
en cuyo trabajo los griegos invertían la mayor parte de su tiempo. La economía
eminentemente agrícola poco a poco se vio complementada con el comercio.

En cuanto a los sistemas de gobierno, la evolución de las diferentes poleis


griegas permite definir un patrón con recorrido temporal al que la mayoría de
ellas se ajustan en alguna o en varias de sus fases: un rey fundador de la polis,
a menudo legendario, surgido de entre los cabecillas de los núcleos que han
constituido la polis, ostenta el poder secundado por un consejo formado por los
nobles; en algún momento será depuesto o su cargo diluido o directamente
abolido por esos mismos nobles, por los más ricos, los mejores, los aristoi.
Estos pasan a gobernar, estableciéndose así un gobierno aristocrático
(gobierno “de los mejores”). El resto del pueblo (el demos), los campesinos y
las clases menos acomodadas, pueden reunirse en asamblea para tratar los
asuntos comunes a todos (los asuntos de la polis) pero el gobierno real lo
ejercen aquellos pocos nobles (oligarquía, “gobierno de unos pocos”). Estos
van acumulando riqueza, aquellos se sienten explotados y estalla el conflicto
social, la stasis, de la que emerge la figura de un gobernante único que llega al
poder por la fuerza: el tirano (tyrannos). Este, apoyado por el pueblo, ejerce
como gobernante hasta que por deméritos propios o supuestos, el pueblo le
retira la confianza y se rebela contra él. En ese momento es el pueblo el que
asume el gobierno, llegándose así a la democracia (“gobierno del pueblo”).

No todas las poleis recorrieron ese camino hasta el final ni de la misma forma;
de hecho, la mayoría se quedó en alguna de las etapas. Los tiranos proliferaron
sobre todo a mediados del siglo VII a.C., y en algunos casos no evolucionaron
hacia la democracia sino hacia una nueva oligarquía. De todos modos, la
democracia como tal no aparece hasta finales del VI a.C. en algunos lugares
de Grecia como Quíos o Atenas. En esta última polis sí se reprodujo fielmente

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el patrón descrito e incluso se añadió un elemento nuevo. Así, en la historia de
Atenas hay un rey legendario, Teseo, fundador de la polis, es decir, encargado
de realizar el sinecismo de varias aldeas sitas en la región del Ática (de hecho
la polis de Atenas fue todo el Ática, constituyendo con diferencia la mayor polis
de Grecia en extensión). Hay también en Atenas la figura de un último rey,
Codro, seguido por una etapa de gobierno en manos de un cuerpo de
magistrados, los arcontes, en beneficio básicamente de las familias nobles más
pudientes, los eupátridas. La desigualdad social y el abuso de poder por parte
de éstos desembocó en la stasis y a la larga en la tiranía, pero pasando antes
por una fase intermedia, y aquí está la novedad: la fase de los legisladores.
Antes de que apareciera la figura del tirano lo hizo la del legislador,
pretendiendo mediar entre aristócratas y pueblo y establecer leyes justas para
unos y otros. La tradición habla del legislador Dracón hacia finales del siglo VII
a.C. y sobre todo de Solón a principios del siglo siguiente. Las leyes de este
último, sin ser en sí mismas democráticas (no otorgaban al pueblo el poder

Fuente:
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/8f/Sistemas_pol%C3%ADticos_
Grecia_Antigua.JPG/700px-Sistemas_pol%C3%ADticos_Grecia_Antigua.JPG

aunque sí algo más de libertad), sentaron las bases para la futura democracia
ateniense. Sin embargo instauró un sistema timocrático basado en la riqueza
que no agradó a nadie, en especial al pueblo. La tiranía no tardó en aparecer:
Pisístrato, y a su muerte sus hijos, gobernaron en Atenas durante casi todo el
siglo VI a.C. hasta que su expulsión por parte del pueblo propició la aparición,
ahora sí, de la democracia.

Otra polis que vale la pena mencionar por tratarse de un caso atípico es
Esparta. El sinecismo de cuatro aldeas, a las que luego se añadió una quinta,
ya se había completado a mediados del s.VIII a.C., pero la posterior evolución

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típica monarquía-aristocracia-tiranía-democracia no se produjo en absoluto. Por
un lado, Esparta estuvo siempre gobernada por una diarquía (monarquía de
dos reyes), fenómeno absolutamente insólito. Por otro lado, la figura legendaria
del legislador Licurgo, sobre la que no hay acuerdo en situar en alguna fecha
entre el siglo XI y el VIII a.C., dictaría una constitución a los espartanos, la
Gran Retra, que combinaba elementos del gobierno aristocrático (la Gerousia o
consejo de ancianos) y del democrático (la Apella o asamblea de ciudadanos).
Además, cinco magistrados llamados éforos controlaban las acciones de la
diarquía y eran los auténticos ostentadores del poder en Esparta. Seguramente
el hecho de tener que controlar territorios griegos conquistados y cuya
población habían sometido a esclavitud (los hilotas de la vecina región de
Mesenia, ya desde la segunda mitad del s.VIII a.C:) contribuyó a hacer de
Esparta un estado militarizado, con un estricto sistema educativo diseñado para
crear soldados y una marcada estratificación social definida en base al
concepto de honor.

Paralela a la instauración de la polis y como consecuencia de ella se produce


en Grecia un cambio en el aspecto militar. La individualidad (tradicionalmente el
éxito en el combate dependía más del valor singular de unos cuantos hombres
que del esfuerzo de un ejército) deja sitio a lo colectivo de modo que la defensa
de la polis depende de todos sus habitantes, o al menos de los que pueden
costearse una armadura. El soldado hoplita lucha en grupo, en falange, y la
victoria o la derrota dependen de la cohesión de la misma y de cuán numeroso
sea su ejército.

2.2.2. Una cultura de cohesión

Aunque se trata de un fenómeno propio sobre todo del siglo V a.C., ya en la


Época Arcaica empieza a germinar entre los griegos un sentimiento de unidad
de panhelenismo. Pese al carácter autónomo de cada una de las poleis, existe
una serie de elementos comunes que les permite considerarse a sí mismas
integrantes de una misma comunidad.

Hay un cuerpo de creencias y ritos común a todos los griegos. La creencia en


los mismos dioses, la creencia en los mismos mitos (con sus lógicas

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variaciones locales), la realización de unos mismos ritos de culto, todo ello
indica que se trata de un pueblo con una misma identidad: el griego. Desde el
siglo VIII a.C. el culto a los dioses se realiza en los grandes templos que se
construyen, y uno de ellos, situado en el santuario de Delfos, se convierte en
lugar de peregrinación de todos los griegos, llegando a su mayor auge en el
siglo VII a.C.

En la polis de Olimpia está atestiguada la celebración cada cuatro años de


unas competiciones deportivas desde el año 776 a.C. Estas Olimpíadas
constituyeron un elemento más de unidad y cohesión, pues en ellas
participaban griegos de todas las procedencias y durante su celebración tenía
lugar una tregua sagrada durante la cual todos los conflictos bélicos quedaban
suspendidos. El sentimiento de panhelenismo de Olimpia fue imitado en el siglo
VI a.C. por las poleis de Nemea, Delfos e Istmia, que también decidieron
organizar certámenes deportivos abiertos a todos los griegos.

Todos los griegos hablan una misma lengua, la griega, aunque con variantes
dialectales propias de cada región y extendidas por todo el territorio griego
gracias al fenómeno de la colonización. No hay duda de esa unidad idiomática
porque, tras la desaparición del lineal B de los micénicos, y tras los casi cuatro
siglos sin vestigios de signos escritos en ningún lugar de Grecia, a finales del
siglo IX a.C. y principios del VIII a.C. reaparece la escritura, que ya no es
silábica sino alfabética. Y ese alfabeto, adaptado del que usaban los fenicios,
transcribe un idioma que es el mismo en todo el territorio griego.

Se suele situar a principios del siglo VIII a.C. la figura de Homero, poeta que
compondría, probablemente recogiendo herencias de la Edad Oscura, dos
poemas épicos que serán punto de referencia y lugar común para la educación,
la moral y la religión de los griegos. La Ilíada y la Odisea reproducen un mundo
heroico tomando como argumento la guerra de Troya y el posterior regreso de
uno de sus héroes. Los poemas tienen elementos de la época micénica, de la
oscura y de la arcaica, y son testimonio de una antigua tradición poética que se
mantuvo durante la Edad Oscura. En la actualidad sigue existiendo
controversia sobre la existencia de un poeta llamado Homero y la forma en que
se compusieron los poemas (la llamada “cuestión homérica”).

18
Conviene mencionar también que el periodo arcaico estuvo plagado de autores
que cultivaron el género lírico. De entre ellos cabe destacar a Hesíodo, en la
segunda mitad del s.VIII a.C., autor de la Teogonía y Los trabajos y los días y
según algunos de categoría comparable a la del propio Homero. Posteriores a
él fueron Arquíloco, Tirteo (en el siglo VII a.C.), Estesícoro, Alceo, Safo (entre el
VII y el VI a.C); Teognis (siglo VI a.C), Simónides y Anacreonte (entre el VI y en
V a.C.). También en algún momento de la época arcaica vivió Esopo, autor de
fábulas de contenido moral y satírico. Por otra parte, en el siglo VI a.C. tuvo
lugar en Mileto, en Asia Menor, el nacimiento de la filosofía, con Tales,
Anaximandro y Anaxímenes. Su labor fue reflejo de las inquietudes del hombre
de aquella época y su búsqueda de respuesta a las preguntas sobre el origen y
devenir del mundo.

Pregunta clave: Observando el comportamiento de las poleis durante la


época arcaica, ¿qué tipo de gobierno suele preceder a las tiranías?

2.3. La Grecia Clásica (siglos V-IV a.C.)

Atenas y Esparta dominarán el panorama griego durante el siglo V y primer


tercio del IV a.C. Sus enfrentamientos, primero contra el enemigo común persa
y después una contra otra, afectaron a las demás poleis griegas sin excepción
hasta la emersión de Macedonia, región situada al norte de Grecia que
cambiaría el destino de los griegos y de todo el mundo conocido.

2.3.1 De la autonomía de la polis a la unificación griega

Atenas comenzó el siglo V a.C. con la recién instaurada democracia. El


reformador Clístenes estableció en el 508-507 a.C. un sistema basado en la
isonomía (igualdad ante la ley) y la isegoría (libertad de expresión), haciendo
un reparto de la población en nuevas entidades administrativas (los demos,
algo así como “barrios”, unidades básicas de población, quedaron distribuidos
en diez tribus de nueva creación) y creando nuevos órganos de gobierno
abiertos a la participación de casi todos los ciudadanos. La finalidad de las
reformas era restar poder a las clases aristócratas a cambio de dárselo al

19
pueblo. Así, la Boulé o Consejo de los Quinientos (Solón había establecido un
Consejo de Cuatrocientos), órgano destinado a dirigir la política interior y
exterior de Atenas, estaba formada por ciudadanos de las diez tribus, elegidos
por sorteo y agrupados en diez pritanías de cincuenta miembros cada una, que
presidían la Boulé durante una décima parte del año. La Asamblea de
ciudadanos (Ekklesía) estaba integrada por todos aquellos que gozaban de
ciudadanía ateniense (que a mediados de siglo era privilegio de los nacidos de

Fuente:
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democracia+ateniense0001.JPG

padre y madre ateniense; se excluía así a los extranjeros -metecos- pero


también a las mujeres, los esclavos y los menores de dieciocho años) y era el
auténtico órgano de poder de la polis, dirimiéndose en su seno las cuestiones
que eran presentadas desde la Boulé.

Clístenes creó también la magistratura del estratego, cargo con funciones


militares elegido anualmente, que con el tiempo acabaría siendo la
magistratura más influyente. La figura presolónica de los arcontes se mantuvo
(eran nueve: el arconte epónimo, el basileus, el polemarco y seis themothetes),

20
así como el Consejo del Areópago (de origen también anterior a Solón e
integrado por aristócratas que habían pasado por el arcontado), pero con una
nivel de influencia en la vida política sensiblemente inferior. Estas medidas, que
fueron evolucionando y adoptando reformas (destacan las de Efialtes hacia el
462 a.C.), constituyeron la base de la democracia ateniense, complementada
con un complejo aparato administrativo cada vez más nutrido de funcionarios
encargados de las más diversas funciones. El principio era que todos los
ciudadanos atenienses podían ser elegidos para ocupar algún cargo público en
algún momento de su vida.

Clístenes también creó la institución del ostracismo, que permitía exiliar durante
diez años a quien la Ekklesía considerara peligroso para la estabilidad de
Atenas.

Para su estudio sintético, el siglo V a.C. en Grecia puede dividirse en tres


etapas:

- Las Guerras Médicas: las poleis griegas de Asia Menor, sometidas en el

siglo VI a.C. al Imperio Persa, se rebelaron en los primeros años del V a.C.
y, auxiliadas por Atenas y Eretria, trataron de independizarse. Los persas
sofocaron rápidamente la rebelión y aprovecharon para expandir su zona de
dominio al otro lado del mar Egeo. En una primera fase sometieron el norte
de Grecia (Tracia y Macedonia) pero en el 490 a.C. su intento sobre el resto
de la Grecia continental penetrando por el Ática fue frustrado por los
atenienses en la batalla de Maratón. Esparta, la polis más importante en
aquellos tiempos, no participó en el enfrentamiento con los persas. Diez
años después un nuevo intento de invasión persa por tierra y por mar se vio
malogrado por la acción conjunta de las poleis griegas, principalmente de
Esparta y Atenas (batallas de las Termópilas, Artemisio y Salamina, en el
480 a.C., y Platea y Micale el año siguiente). Los enfrentamientos
fortalecieron la imagen de Atenas como defensora del pueblo griego frente a
los persas; bajo ese signo creó en el 478 a.C. la Liga delio-ática, promovida
por el ateniense Arístides, y con esa bandera prosiguió en los años
siguientes la persecución de los persas por todo el mar Egeo hasta que la
llamada Paz de Calias, en el 449 a.C. puso fin al contencioso, saldado

21
favorablemente para Atenas. Nombres como los atenienses Milcíades en la
batalla de Maratón y Temístocles en Salamina, o los espartanos Leónidas
en las Termópilas y Pausanias en Platea, brillaron con luz propia en
aquellos años.

- Los cincuenta años siguientes al fin de las Guerras Médicas (contando a

partir de las batallas de Salamina y Platea), periodo conocido como


Pentecontecia, vieron el nacimiento de Atenas como máxima potencia
griega. La Liga delio-ática fue utilizada por los atenienses en beneficio
propio, lo cual les permitió formar un imperio marítimo en todo el Egeo. Las
demás poleis vieron con recelo el ascenso de Atenas y en especial Esparta,
que hasta entonces había sido la polis más importante entre los griegos.
Entre el 460 y el 445 a.C. se fueron produciendo enfrentamientos entre
Atenas, líder de la Liga delio-ática, y Esparta, líder de la Liga del
Peloponeso (constituida ya en el siglo VI a.C.). Esos enfrentamientos, que
algunos han llamado Primera Guerra del Peloponeso, concluyeron con una
paz de treinta años que duraría menos de la mitad de ese tiempo.

En Atenas fue la época de Pericles, reelegido estratego una y otra vez en


un tiempo en que dicho cargo era ya la magistratura más importante. El
“gobierno del primer ciudadano” llevó a la polis a su máximo esplendor
económico y cultural, hasta el punto de haber servido su paso por la política
ateniense para bautizar el siglo V a.C. como el “Siglo de Pericles”. Gracias a
él Atenas se convirtió en la capital de un imperio marítimo que se extendía
por todo el Egeo.

- El 431 a.C. se reanudó el conflicto entre Atenas y Esparta y sus aliados,

que se conoce como la Guerra del Peloponeso. En ella toda Grecia tuvo
que tomar partido y los enfrentamientos se dispersaron por todo el mundo
griego: la Grecia continental, Sicilia, la costa de Asia Menor y el norte del
Egeo. La guerra se prolongó hasta el 404 a.C., con una pausa en el 421
a.C. de unos seis años de duración, paz que fue más ficticia que real. La
serie de infortunios que sufrió Atenas en aquel tiempo (epidemia de peste,
muerte de Pericles al inicio de la guerra, desastre de su expedición a Sicilia,

22
Fuente:
http://www.yuhsg.org/webpages/hurst/files/Greece%20and%20Colonies%20c.%20431%20BC.
JPG

conflictos civiles internos entre partidarios de la democracia y de la


oligarquía) la llevó a la derrota; en la batalla de Egospótamos el 405 a.C.
perdió toda esperanza y el año siguiente se rindió incondicionalmente a
Esparta.

El siglo IV a.C. comienza de modo parecido al anterior: con la superioridad


espartana sobre las demás poleis griegas. De nuevo este periodo se presta a
una división en etapas para su mejor análisis:

- Las primeras cuatro décadas del siglo vieron una especie de partida de

ajedrez a varias manos entre las diferentes poleis griegas. La tradicional


mentalidad conservadora de los espartanos había variado un poco tras la
guerra peloponesia y ahora dejaba traslucir un cierto afán imperialista.
Probablemente crecida por la victoria sobre Atenas, Esparta realizó durante
los primeros años del siglo IV a.C. intentos de conquista en Asia Menor, al
tiempo que pugnaba por mantener el control en la Grecia continental sobre
las poleis más destacadas, como Argos, Tebas, Corinto o Atenas (que se

23
había repuesto de modo increíblemente rápido de su derrota en la guerra
peloponesia). Estas se dedicaron a forjar y deshacer alianzas entre unas y
otras con el objeto de evitar la supremacía de Esparta o de cualquiera de
ellas. La Guerra de Corinto, nombre que recibe tradicionalmente esta serie
de enfrentamientos entre poleis, finalizó con la victoria espartana y la
llamada paz de Antálcidas en el 387 a.C., en un intento de alcanzar la
koiné eirene, la paz general, puso aparentemente fin a las tensiones.

Atenas pretendió revivir glorias pasadas y fundó una segunda liga ateniense
en el 378 a.C., no contra los persas, como antaño, sino contra Esparta,
primero, y contra Tebas después. Sin embargo, esta liga nunca pudo
compararse a la primera ni en poderío ni en duración (perdió toda su fuerza
a partir del 357 a.C., tras la Guerra Social contra sus aliados).

Por otra parte, en el 371 a.C. tuvo lugar la batalla de Leuctra entre Tebas y
Esparta. En ella los tebanos infligieron una humillante derrota a los
espartanos e iniciaron un periodo de hegemonía en Grecia que llevó incluso
a provocar la alianza entre Esparta y Atenas contra ellos. La batalla de
Mantinea, nueve años después, puso inicio al declive de la efímera
hegemonía tebana.

- A partir del 360 a.C. el panorama griego comenzó a cambiar

radicalmente. Filipo II de Macedonia ascendió al poder e inició una serie de


acciones expansionistas sobre las colonias atenienses en el norte del Egeo,
que fueron el preludio de una campaña de presión para controlar Grecia.
Los griegos en general y los atenienses en particular reaccionaron siempre
tarde y mal ante la habilidad diplomática de Filipo y sus fulgurantes
acciones militares. Desde Atenas la oposición del orador Demóstenes fue
inútil ante la inoperancia de los atenienses. Finalmente la batalla de
Queronea, en el 338 a.C., decidió el destino de las poleis griegas, que
hubieron de aceptar el dominio de Filipo. Creó la Liga Helénica con todas
ellas, nombrándose él mismo líder o hegemon; con el apoyo de esta liga
planeaba iniciar una campaña de invasión del Imperio Persa. Su asesinato
dos años después frustró esa invasión y dejó a su hijo Alejandro en el
poder.

24
- Alejandro Magno reinó sobre Macedonia, y por extensión sobre el

continente griego, desde el 336 hasta su repentina muerte el 323 a.C.


Aplacó rápidamente las rebeliones griegas allá donde se produjeron,
castigando ejemplarmente a Tebas, y las poleis hubieron de reconocerle de
nuevo, al igual que antes a su padre, como hegemon. En el 334 a.C. cruzó
el Egeo y llegó a Asia, y con tres victorias sobre el rey Darío III (Granico el
334 a.C., Issos el 333 a.C. y Gaugamela el 331 a.C.) se hizo con todo el
Imperio Persa. Alejandro prolongó su avance hacia el este hasta los
confines del imperio, hasta la India. Murió en Babilonia el 323 a.C., con 33
años, y sin haber podido llevar a cabo una organización estable de las
tierras conquistadas.

Con la aparición de Filipo y Alejandro, la percepción de la polis como centro


autónomo de convivencia y sistema de autogobierno entra en crisis. Se impone
una concepción más universalista que supera los límites de la polis y en la que
el hombre supedita su pertenencia a la polis a su pertenencia a un ente de nivel
superior. En los tiempos de la oposición a Filipo, el sentimiento panhelénico,
algo difuminado desde las Guerras Médicas, se reavivó en todas partes: los
unos lo cultivaban oponiéndolo a la autoridad tiránica que pretendía imponer
Filipo; los otros lo hacían aceptando a Filipo como líder del mismo, como
cabeza visible de la unidad helénica. Obviamente las poleis no desaparecieron
con el triunfo macedonio pero sí su escala de influencia y su carácter
delimitador. Las conquistas de Alejandro abrieron el horizonte griego a un
mundo infinitamente mayor que el circunscrito a las murallas de la polis griega.

Pregunta clave: ¿Qué polis griega salió más reforzada tras las Guerras
Médicas contra los persas?

2.3.2. El esplendor de la civilización griega

Las cotas culturales y artísticas a las que se llegó en el periodo clásico en


Grecia no han vuelto a ser alcanzadas en ningún otro momento de la Historia.
Y fue la polis de Atenas la que focalizó todo ese progreso cultural.

25
El género lírico siguió contando con autores de renombre: Píndaro, de
inmensa fama por sus odas a los vencedores en los certámenes deportivos
(epinicios); o Baquílides, también autor de epinicios que probablemente vivió
entre el siglo VI y el V a.C.

El género de la tragedia, gestado ya desde finales del siglo VI a.C., tuvo su


máximo esplendor con Esquilo, Sófocles y Eurípides, atenienses que vivieron
en el siglo V a.C. y que escribieron obras maestras como Los persas, Edipo
Rey o Las Bacantes. El teatro no era una mera representación de unos hechos
sino que tenía una misión en cierto modo ejemplificadora, educadora y
purificadora. Casi siempre se representaban sucesos mitológicos relativos a los
héroes y dioses griegos, porque en ellos, en los mitos, en las acciones divinas,

Fuente:
http://lh3.ggpht.com/_KFZuB8FSfnY/TGHCnwru--I/AAAAAAAACdc/ot1R7kR2zxM/teogo
nia_griega_completa%20de%20Hesiodo.jpg

estaba el ejemplo que debía inspirar la vida de los griegos. Tras la muerte de

26
Eurípides, la tragedia griega vivió de las rentas de estos tres autores y no dio
ningún nombre de su altura.

Paradójicamente los dioses, en los que los griegos debían inspirarse, no eran
sino un reflejo de los propios griegos, con cualidades positivas y negativas, a
menudo crueles y vengativos, con una moralidad en nada superior a la de los
humanos. Sin embargo recibieron culto en toda Grecia, no sólo en los templos
sino en los hogares griegos. El panteón olímpico (Zeus, Hera, Apolo, Afrodita,
Atenea, Artemisa, Deméter, Posidón, Ares, Hermes, Hestia, Hefesto y Dioniso),
no es más que la antesala a una multitud de dioses que estaban presentes en
todo momento en la vida de los griegos.

Si bien a partir del siglo V a.C. los griegos empezaron a mostrarse más
escépticos (como parte del empuje del racionalismo que se iba imponiendo en
todos los ámbitos), los cultos a las divinidades no desaparecieron nunca entre
los griegos. La corriente de descreimiento y racionalismo se vería afianzada
con la obra de Evémero, autor que entre el siglo IV y el III a.C. trató de ver una
explicación racional y un origen histórico a los mitos. Acorde con ese
racionalismo naciente en el siglo V a.C. se sitúa también Hipócrates, médico
griego que centró la curación de las enfermedades del hombre en el plano
físico y biológico y no en el espiritual.

El siglo V a.C. también vio el nacimiento de la comedia, género típicamente


ateniense como la tragedia, y cuya figura máxima fue Aristófanes. Las
comedias sí trataban temas cotidianos y a menudo constituían ácidas críticas
hacia las personalidades de la época. Tras Aristófanes, que vivió a caballo
entre el siglo V y el IV a.C., sólo cabe mencionar a Menandro, a finales del siglo
IV a.C. autor alabadísimo en la Antigüedad cuyas comedias fueron muy
imitadas.

Hecateo, que vivió entre el s. VI y el V. a.C., es el primer historiador que se


conoce. La historiografía, que él inauguró, gozó en ese siglo V a.C. de
nombres como Herodoto o Tucídides, cada uno con un estilo propio. También
Jenofonte, personaje polifacético, contribuyó en el campo historiográfico, y
Éforo, de quien no se ha conservado ningún texto aunque sí muchas
referencias. Gracias a todos ellos se conoce con gran detalle la historia griega
del periodo clásico.

27
La filosofía a principios del siglo V a.C. siguió asentada en Asia Menor
(Heráclito, Anaxágoras) y de allí dio el salto hacia la Magna Grecia
(Parménides, Jenófanes, Zenón, Pitágoras -nacido en Samos pero emigrado a
Sicilia-) para centrarse finalmente en Atenas. Allí filosofaron Sócrates acerca
del hombre y su discípulo Platón acerca de la naturaleza del mundo de las
ideas. De Platón fue discípulo Aristóteles, nacido en Tracia y fundador de una
escuela filosófica en Atenas, y cuyos trabajos abarcaron prácticamente todas
las esferas del saber. En Atenas también vio la luz la Sofística, practicada por
Gorgias, Hipias, Protágoras, Pródico y muchos otros, que enseñaban un saber
consistente en técnicas para triunfar en los lances de la vida. Platón y su
Academia, y Aristóteles y su Liceo, dominaron el panorama filosófico durante el
siglo IV a.C., junto con, en menor medida, la llamada escuela cínica, fundada
por el discípulo de Sócrates Antístenes.

La parresia fue un concepto típicamente griego y propio de la democracia;


significa algo así como “libertad de decir lo que se quiera”, y sin duda fue la
base para el auge en Atenas de la oratoria, ya fuera pública (en la asamblea) o
privada (en los juicios ante un tribunal). Atenas contó a finales del siglo V a.C.
con oradores importantes (Lisias, Andócides, Querefón) pero fue en el siglo
siguiente cuando emergió la figura insuperable de Demóstenes, autor de
durísimas invectivas contra Filipo, y también Esquines, enemigo del anterior, o
Isócrates, autor de discursos para ser leídos por otros.

A nivel estructural, las poleis griegas contaban, como se ha dicho, con un


espacio central llamado ágora, y algunos edificios administrativos alrededor; no
fue hasta el siglo V a.C. que dicho espacio abierto se utilizó como mercado
público. Dependiendo de la riqueza de la polis, esta podría disponer también de
más o menos elementos arquitectónicos: templos, stoas (pórticos de columnas)
para el esparcimiento de los ciudadanos, teatro para las representaciones,
palestra y gymnasion para el ejercicio físico... Estos elementos estuvieron más
o menos presentes en las principales poleis griegas; en el último tercio de siglo
se fundaron numerosas ciudades en los territorios conquistados por Alejandro
Magno, y en ellas también se trataron de incorporar estos elementos
arquitectónicos.

28
La agricultura era aún lo que movía la economía griega pero la progresiva
dependencia del comercio obligaba a establecer relaciones de intercambio a
gran escala. Sintomática era la situación de Atenas, cuya población no podía
ser abastecida con recursos propios y dependía de lo que obtenía de sus
colonias, hasta el punto de en los momentos en que perdió su control, tanto en
la guerra del Peloponeso como en el periodo expansionista de Filipo, las
consecuencias fueron desastrosas.

Pregunta clave: ¿Qué tríada de filósofos discípulos cada uno del anterior,
fueron los más destacados del periodo clásico?

2.4. La Grecia Helenística (siglos III-II a.C.)

2.4.1. El nacimiento de un nuevo orden

A la muerte de Alejandro el vasto imperio que había conquistado se fraccionó.

Fuente:
http://wps.ablongman.com/wps/media/objects/262/268312/art/figures/KISH_03_69.gif

Se abrió así un periodo de guerras entre los generales de Alejandro (los

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llamados Diádocos) y entre los hijos de estos (los Epígonos). Tras la batalla de
Ipsos del 301 a.C., el territorio quedó repartido en cuatro partes: la Grecia
continental y Macedonia (Casandro), Asia Menor y Tracia (Lisímaco), Egipto
(Ptolomeo) y el resto de Asia (Seleuco). Los tres últimos generales habían
combatido con Alejandro mientras que Casandro era hijo de otro general,
Antípatro. Pero el panorama no se estabilizó en los veinticinco años siguientes,
en los que continuaron las guerras. Finalmente, hacia el 276 a.C. quedaron
definitivamente estabilizados tres grandes reinos: Macedonia (para Antígono
Gónatas y sus descendientes), Egipto (descendientes de Ptolomeo) y Asia
(descendientes de Seleuco).

A partir de ese momento cada reino helenístico continuó su propio camino,


aunque durante los cien años siguientes los conflictos fronterizos y los intentos
de anexión de territorios vecinos no cesaron e incluso emergieron nuevos
reinos escindidos o supeditados a los ya existentes (como el reino de
Pérgamo).

El fin de la Grecia Helenística llegó con Roma. La Grecia continental, en


concreto Macedonia, tuvo que vérselas por primera vez con los romanos a
finales del siglo III y principios del II a.C. (el primer encuentro entre romanos y
griegos había sido en tierras itálicas adonde el rey Pirro de Epiro -región
fronteriza con Macedonia- se desplazó en ayuda de los griegos del sur de
Italia). Roma por aquel tiempo jugaba hábilmente con dos bazas, la diplomacia
y el poder de su ejército. La batalla de Pidna (168 a.C.) y la destrucción de
Corinto (146 a.C.) pusieron fin en el continente a los griegos como pueblo
independiente, y el territorio pasó a convertirse en provincia romana.

2.4.2. La cultura griega durante el periodo helenístico

Se suele aceptar que el periodo helenístico es una época de crisis cultural y de


valores. El hombre griego, acostumbrado a ejercer y a ver reconocido su
individualismo y su independencia, la cual extrapolaba al nivel de la polis, se
encuentra ahora con que estos valores se han abaratado con la aparición de
grandes reinos e inmensos territorios ante los que la polis queda diluida y sin
fuerza alguna. Por ello el hombre de esta época se siente perdido y busca

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Fuente: http://storeagemsw.files.wordpress.com/2009/02/greekspred.jpg

dónde asirse, y lo hace en la religión, en el culto a los dioses, en la


superstición. El hombre helenístico es un hombre de gran fervor religioso.

Las conquistas de Alejandro permitieron que la cultura griega se extendiera por


los nuevos territorios; no que estos se “helenizaran”, pero sí que la civilización
griega fuera conocida en toda la oikouméne, en todo el mundo habitado. Lo
que en esas tierras sucedió fue resultado de una coexistencia entre lo griego y
lo nativo. Lo único que se impuso, de manera casi natural, fue la lengua. El
griego se utilizó en los reinos helenísticos como lengua común, como koiné,
siendo en esencia una variante del dialecto ático que se hablaba en Atenas.

31
Pese a estas buenas condiciones la cultura helenística no dio nombres de la
talla de los que existieron en el periodo clásico, y en estos siglos se vivió
mucho de las rentas del pasado, culturalmente hablando. Si no abunda la
originalidad, sí que tiene un auge enorme el comentario y la crítica. En la
biblioteca de Alejandría, fundada en el siglo III a.C., se empezó a realizar una
labor colosal de copiar, almacenar y comentar los textos de los autores clásicos
griegos.

En filosofía, acompañando a las corrientes de pensamiento ya existentes (que


tienen sus sedes en la Academia platónica y el Liceo aristotélico), surgen
movimientos filosóficos nuevos: el epicureísmo (fundado por Epicuro, discípulo
de Demócrito, entre los siglos IV y III a.C.), el escepticismo (Pirrón, entre el IV y
el III a.C.) y el estoicismo (fundada por Zenón en el siglo III a.C.).

El progreso de las ciencias (matemática, astronomía, álgebra, física…), que


había apuntado alto en tiempo de los primeros filósofos, se hace patente con
nombres como Eratóstenes, Arquímedes, Aristarco, Euclides... En historiografía
hay que mencionar a Polibio, entre el siglo III y II a.C., primer historiador que
escribe una historia de carácter universal.

3. La conquista romana y el fin de un ciclo

La Asia seleúcida también acabó cayendo en manos de los romanos, ya en el


siglo I a.C., de nuevo en una combinación de diplomacia y de fuerza militar por
parte de Roma. Sobre la primera, cabe decir que el reino de Pérgamo fue
extrañamente legado en herencia a Roma por voluntad de su último rey; sobre
la segunda, la resistencia más dura la opuso Mitrídates, rey del Ponto (en la
costa sur del Mar Negro), quien murió el año 63 a.C.

En cuanto al Egipto ptolemaida, no fue hasta en el 30 a.C. con la muerte de


Cleopatra, última descendiente de la dinastía que fundó Ptolomeo en el siglo III
a.C., cuando el territorio quedó pasó a ser definitivamente en provincia romana.

Con la llegada de los romanos se puso fin a la independencia política de


Grecia, pero no a su civilización. Por otra parte, hacía ya tiempo que Atenas
había dejado de brillar por otra cosa que no fuera por ser el centro de la
intelectualidad del mundo. Los romanos supieron admirar, preservar y adaptar

32
a su propio uso la cultura griega, sufriendo ellos, paradójicamente, una
helenización. De hecho la lengua griega no sólo no desapareció sino que se
mantuvo viva en todo el territorio romano como lengua culta, y como primera
lengua, por encima incluso del latín, en los territorios del oriente mediterráneo.
En definitiva, Roma conquistó Grecia pero no su cultura.

Pregunta clave: ¿Qué reinos helenísticos surgieron tras las guerras por el
reparto de las conquistas de Alejandro Magno?

Conclusión

La civilización griega ha dejado en herencia a las civilizaciones posteriores un


legado cultural de incalculable valor, que se hace presente aún, de manera
inconsciente, en nuestra cotidianeidad, en la manera de pensar y actuar del
hombre occidental. Las ruinas que quedan de sus ciudades, sus templos, sus
ágoras, son testimonio de lo que fue Grecia, y los textos que nos han llegado
escritos por manos griegas permiten reconstruir, con inevitables claroscuros, su
historia y su evolución.

Pueblo de carácter rebelde e independiente, los griegos apoyaron toda su


civilización en el valor que concedían al individuo. Su lucha contra el enemigo
exterior (los persas, a los que, como a todos los no-griegos, llamaban bárbaros;
o los galos, que llegaron hasta Delfos en el siglo III a.C.; o los romanos, ante
los que finalmente sucumbieron) y sus luchas internas no eran más que reflejo
de su afán por afianzar la libertad y autonomía del hombre griego, sólo
sometida al designio de los dioses.

Guión – resumen

1. Orígenes de la civilización griega (3000 - 1200 a.C.)

La civilización griega floreció en la zona meridional de la península balcánica,


en la parte oriental del mar Mediterráneo, y se extendió por toda la cuenca
mediterránea.

33
1.1 El prehelenismo: las Cícladas y Creta

1.1.1. La civilización cicládica (3000 - 1500 a.C.)

La cultura cicládica se sitúa en las islas Cícladas, en el Egeo. Se conoce poco


de ella, salvo las esculturas que han llegado hasta nuestros días.

1.1.2. La civilización minoica (2500 - 1400 a.C.)

La cultura minoica o cretense tiene lugar en Creta. Sus rasgos básicos son:
grandes palacios sin fortificaciones, gusto por el refinamiento, uso de la
escritura lineal A. Cuando desaparece, la isla de Creta sufre la ocupación de
los micénicos.

1.2. La civilización micénica (1600 - 1200 a.C.)

Probablemente llegan a Grecia migrando desde el norte. Practican la escritura


lineal B, que utilizan para hacer anotaciones contables, registros, inventarios,
etc. No están claras las causas de su desaparición, que puede deberse a
inestabilidades internas o a nuevas migraciones del norte, en este caso de los
llamados “dorios”.

1.2.1. Sociedad y cultura micénicas

Los reinos micénicos tienen una clara mentalidad guerrera. Cuentan con un
palacio fortificado, cuyo núcleo es una sala llamada mégaron. Son propias de
los micénicos las tumbas circulares o tholos, así como el trabajo del bronce,
para armamento o para uso cotidiano.

1.2.2. La guerra de Troya

Aún se duda si existió o no una guerra de Troya. En Hissarlik, Turquía, las


excavaciones en la ciudadela de Troya atestiguan destrucciones más o menos
en la época en que los micénicos pudieron haber levantado una expedición
contra los troyanos. Pero no hay pruebas concluyentes en un sentido ni en otro.

1.3. La llegada de los dorios

34
Fuera o no la causa de la caída de los micénicos, parece más que probable
una migración de pueblos dorios que penetró por el norte, cohabitando con los
habitantes de Grecia.

2. Evolución histórica

2.1. La Edad Oscura griega (siglos XII-IX a.C)

Al desaparecer la civilización micénica desaparece también la escritura, los


núcleos de población se disgregan y se reducen, no hay rastro de elementos
arquitectónicos importantes (palacios, etc.) y la población disminuye. Grecia
entra en una etapa de oscuridad de la que se sabe muy poco porque no hay
apenas restos de ella.

2.2. La Grecia Arcaica (siglos VIII-VI a.C.)

2.2.1. El nacimiento de la polis

La reunión de diferentes aldeas (sinecismo) da lugar a las poleis, núcleos urbanos en


torno a un espacio central o ágora. La polis comprende a personas y territorio, y se
provee de un sistema de autogobierno que garantiza su independencia y autonomía.

Por otro lado, los griegos inician un periodo de colonización por toda la cuenca
mediterránea, desde Asia Menor hasta la península Ibérica. Empiezan a circular
monedas.

En la polis los sistemas de autogobierno se suceden siguiendo un patrón: monarquía


- aristocracia - tiranía - democracia. En Atenas se da además la figura del legislador,
previo a la tiranía, en un intento de solucionar el conflicto (stasis) entre aristócratas y
clases desfavorecidas. En Esparta existe desde siempre una diarquía a la que
acompañan 5 éforos que la controlan, la Gerousia (consejo de ancianos) y la Apella
(asamblea de ciudadanos).

Se produce un cambio en el modo de combatir: aparece el hoplita, soldado con


armadura y escudo que lucha en una falange.

2.2.2. Una cultura de cohesión

35
Pese al carácter independiente de la polis, los griegos poseen rasgos comunes
que los identifican como una cultura unitaria: hablan una misma lengua y
poseen un panteón de dioses común. Acuden desde toda Grecia al certamen
deportivo cuatrienal celebrado en Olimpia, y admiran por igual los poemas
épicos de Homero.

En este periodo se cultiva también la poesía lírica: Hesíodo, Simónides,


Teognis…

2.3. La Grecia Clásica (siglo V-IV a.C.)

2.3.1. De la autonomía de la polis a la unificación griega

En la democracia de Atenas el ciudadano participa en todos los órganos


decisorios de la polis, siendo el más importante la Ekklesía (asamblea).
También la Boulé o Consejo de los Quinientos, el arcontado y una gran
cantidad de magistraturas nuevas, cuentan con participación ciudadana.

La victoria en las Guerras Médicas contra los persas afianza la posición de


Atenas como potencia griega, fundando la Liga delio-ática. Pero las demás
poleis ven con reticencia su ascenso; la situación estalla y comienza la guerra
del Peloponeso entre Atenas y Esparta. La derrota ateniense propicia el auge
de Esparta.

En el siglo IV a.C. las poleis principales griegas luchan entre sí por la


supremacía. Tebas goza de unos años de hegemonía pero el ascenso de Filipo
de Macedonia eclipsa a toda Grecia, que ha de someterse a su poder. Le
sucede Alejandro Magno, quien conquista el imperio persa y propicia la
extensión de la cultura griega por los confines del mundo.

Al final de este periodo la polis empieza a entrar en crisis; la ampliación del


horizonte griego que supone las conquistas de Alejandro la devalúa como
institución independiente y autónoma.

2.3.2. El esplendor de la civilización griega

El siglo V a.C. cuenta con nombres indiscutibles en la tragedia (Esquilo,


Sófocles, Eurípides), comedia (Aristófanes, Menandro), historiografía

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(Herodoto, Tucídides), filosofía (Sócrates, Platón, Aristóteles), oratoria
(Demóstenes, Esquines)...

La presencia de los dioses es continua en el quehacer diario de los griegos,


pero el racionalismo imperante hace que empiece a surgir un cierto
escepticismo.

Las poleis griegas de la época clásica suelen contar con un ágora, templo,
gymnasion, stoas y edificios administrativos y de gobierno.

2.4. La Grecia Helenística (siglos III-II a.C.)

2.4.1. El nacimiento de un nuevo orden

Al morir Alejandro sus generales se disputan sus conquistas. Tras cincuenta


años de guerras, se establecen tres reinos helenísticos: Macedonia,
(antigónidas), Egipto (ptolemaidas) y Asia (seleúcidas).

Macedonia, y por extensión el resto de Grecia, caen bajo el poder de Roma en


el 146 a.C. tras la destrucción de Corinto. Roma pone así fin a la
independencia de los griegos.

2.4.2. La cultura griega durante el periodo helenístico

El hombre helenístico sufre una crisis de valores ante la devaluación de la polis


como núcleo autónomo e independiente; eso le lleva a refugiarse de nuevo en
los dioses.

La cultura y el idioma griegos (koiné) se extienden por todo el mundo conocido,


pero no existen figuras relevantes en ningún ámbito. Sin embargo, las ciencias
experimentan un gran progreso (Euclides, Arquímedes, Aristarco, Eratóstenes).
La biblioteca de Alejandría se convierte en lugar de salvaguarda y comentario
de los escritos de los griegos de épocas pasadas.

Aparecen escuelas filosóficas nuevas (estoicismo, epicureismo y escepticismo,


cuya razón última es dar consuelo al hombre, que siente que ha dejado de ser
el centro del mundo.

3. La conquista romana y el fin de un ciclo

37
El reino asiático de los seleúcidas cae en poder de Roma en el siglo I a.C. y el
Egipto ptolemaida, último reino helenístico independiente, es convertido en
provincia romana en el 30 a.C.

Concluye así el periodo de la Historia correspondiente a la civilización griega,


aunque su legado cultural fue admirado y preservado por los romanos y gracias
a eso buena parte de él ha podido llegar hasta nosotros.

Test de autoevaluación

1. El palacio amurallado es una construcción propia de la civilización:


a) Cretense.
b) Cicládica.
c) Micénica.
d) De todas ellas.

2. En la Edad Oscura griega los núcleos de población se reducen básicamente a:


a) El oikos.
b) La polis.
c) El palacio fortificado.
d) La acrópolis.

3. El sinecismo consiste en:


a) El conflicto social que concluye con la aparición de una polis.
b) La colonización de otros lugares.
c) La reunión de varios núcleos de población para constituir una
polis.
d) La desintegración de una polis en otras más pequeñas.

4. En cuanto al uso de la moneda por parte de los griegos:


a) Tenían una moneda única que era válida en todo el mundo griego.
b) Una polis podía acuñar su propia moneda.
c) Únicamente se utilizó en el comercio con las colonias de Asia Menor.
d) Todas son correctas.

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5. El pueblo griego, el demos, siempre ha podido ejercer el gobierno de la polis:
a) Verdadero: eso prueba que la democracia tiene su origen en Grecia.
b) Falso: sólo ha podido ejercerlo supeditado al control de la monarquía.
c) Verdadero: todas las poleis griegas han gozado, en algún momento, de
gobiernos democráticos.
d) Falso: sólo algunas poleis, y tras haber pasado por tiranías,
oligarquías o monarquías, llegaron finalmente a la democracia.

6. El certamen deportivo celebrado en Olimpia cada cuatro años:


a) Era indicativo de la individualidad y desunión de los griegos, pues
fomentaba la rivalidad entre ellos.
b) Fue creado a imitación del celebrado en Delfos.
c) Era cancelado a menudo debido a las continuas guerras entre griegos.
d) a), b) y c) son falsas.

7. Las Guerras Médicas:


a) Enfrentaron a griegos y persas, con victoria final de los persas.
b) Enfrentaron a espartanos y atenienses, con victoria final de Esparta.
c) Enfrentaron a espartanos y persas, con victoria final de Esparta.
d) Enfrentaron a griegos y persas, con victoria final de los griegos.

8. Alejandro Magno:
a) Liberó a Macedonia del dominio del resto de griegos y después
conquistó el imperio persa.
b) Mantuvo sometido al resto de los griegos y conquistó el imperio
persa.
c) Conquistó el imperio persa pero permitió que el resto de los griegos
fueran totalmente independientes..
d) Sometió al resto de los griegos y conquistó una parte del imperio persa.

9. En la época helenística:
a) La cultura griega disfrutó de su momento más álgido.
b) El autor cómico Aristófanes compuso sus mejores comedias.

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c) Las ciencias progresaron de manera notable.
d) Se impone una lengua diferente al griego, la koiné.

10. Homero inventó el alfabeto griego:


a) Falso: el alfabeto griego surgió como adaptación del fenicio hacia
el siglo IX-VIII a.C.
b) Verdadero: gracias a ello compuso sus dos poemas Ilíada y Odisea.
c) Falso: el alfabeto griego lo introdujeron los persas en las Guerras
Médicas.
d) Verdadero: lo hizo basándose en las tablillas de escritura lineal B de los
micénicos.

Bibliografía

Historia general de Grecia:

- BRAVO, G. (2000): Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica.


Madrid, Alianza Editorial. Recorrido de la historia antigua que no elude las
dificultades cuando el tema las tiene, y que sintetiza bien los diferentes
aspectos históricos de cada época.

- VV.AA. (1989): Historia Akal del mundo antiguo (vols. 14 a 35). Madrid,
Akal. Excelentes monografías sobre la historia de Grecia, por autores
españoles de reconocido prestigio.

- BENGTSON, H. (2008): Historia de Grecia. Madrid, Gredos. Ensayo de


amena lectura quizá algo desfasado en algunas cuestiones pero que supone
un excelente acercamiento al conocimiento de los griegos.

- GÓMEZ-PANTOJA, J. (2005): Historia antigua: Grecia y Roma.


Barcelona, Ariel.

El mundo micénico y la Edad Oscura:

40
- CHADWICK, J. (2005): El mundo micénico. Madrid, Alianza Editorial.
Exposición, quizá algo árida, de la sociedad micénica en base al análisis de
las tablillas de lineal B. El autor, junto con M. Ventris, fue el descifrador de
dicha escritura.

- LATACZ, J. (2003): Troya y Homero. Barcelona, Ediciones Destino.


Excelente ensayo sobre estado actual de los estudios sobre la guerra de
Troya y los poemas homéricos como prueba de la existencia del conflicto.

- FINLEY, M.I. (1999): El mundo de Odiseo. Madrid, Fondo de Cultura


Económica. Obra clásica, polémica en el momento de su publicación (1954),
centrada en el mundo griego al que alude Homero en sus poemas .

- FINLEY, M.I. (1987): La Grecia primitiva. Edad del Bronce y Era Arcaica.
Barcelona, Crítica. Ensayo sobre la sociedad, economía y cultura desde la
Grecia micénica a la época arcaica. Conciso y certero.

- OSBORNE, R. (1998): La formación de Grecia. 1200-479 a.C.


Barcelona, Crítica. Ensayo riguroso, quizá algo gregario de los datos
arqueológicos, que se extiende hasta el fin de las Guerras Médicas.

Grecia Arcaica:

- DOMÍNGUEZ MONEDERO, A.J. (2001): La polis y la expansión colonial


griega. Siglos VIII-VI. Madrid, Editorial Síntesis. Como toda la serie sobre
historia de Grecia de la editorial Síntesis, es un excelente ensayo sobre la
aparición de la polis en el mundo griego y sobre la colonización de la época
arcaica.

- DOMÍNGUEZ MONEDERO, A.J. (2001): Solón de Atenas. Barcelona,


Crítica. Buena monografía sobre el legislador ateniense, cuyo único
inconveniente es que analiza los fragmentos conservados de Solón pero no
los incluye.

41
Grecia Clásica:

- DOMÍNGUEZ MONEDERO, A. J. y PASCUAL GONZÁLEZ, J. (1999):


Esparta y Atenas en el siglo V a.C.. Madrid, Síntesis. Historia y sociedad de
estas dos poleis antes, durante y después de la guerra del Peloponeso.
Buen ensayo.

- HORNBLOWER, S. (1985): El mundo griego. 479-323 a.C.. Barcelona,


Crítica. Continuando la monografía de Osborne, este libro prosigue la
historia de Grecia hasta la muerte de Alejandro. Muy buena lectura aunque
algo denso en ocasiones.

- BOWRA, C.M. (2003): La Atenas de Pericles. Madrid, Alianza Editorial.


Libro ya clásico que describe la vida en la Atenas de mediados del siglo V
a.C. en sus aspectos sociales, políticos y culturales.

- PLÁCIDO, D. (1997): La sociedad ateniense. La evolución social en


Atenas durante la guerra del Peloponeso. Barcelona, Crítica. Excelente libro
que hace una clara exposición de los elementos de la democracia ateniense,
así como de su sociedad en la época de Pericles.

- MOSSÉ, C. (2007): Pericles. El inventor de la democracia. Madrid,


Espasa Calpe. La autora francesa escribe una buena monografía sobre
Pericles, incluyendo un análisis claro y didáctico de la democracia de Atenas.

- KAGAN, D. (2009): La guerra del Peloponeso. Barcelona, Edhasa. El


mayor experto en ese conflicto resume sus cuatro volúmenes en este
excelente libro. Lo mejor que se puede leer en español sobre esta guerra.

- PASCUAL GONZÁLEZ, J. (1997): Grecia en el siglo IV a.C. Del


imperialismo espartano a la muerte de Filipo de Macedonia. Madrid, Síntesis.
Ensayo claro y riguroso sobre este siglo. Mantiene la buena línea del resto
de ensayos históricos sobre Grecia de la editorial Síntesis.

Alejandro Magno y el Helenismo:

42
- HAMMOND, N.G.L. (1992): Alejandro Magno. Rey, general y estadista.
Madrid, Alianza Editorial. Insuperable ensayo sobre la vida y obra de
Alejandro. La mejor biografía sobre el rey macedonio.

- LANE FOX, R. (2007): Alejandro Magno. Barcelona, Acantilado.


Excelente y pormenorizado ensayo sobre la vida y conquistas del Magno.

- SHIPLEY, G. (2001): El mundo griego después de Alejandro. 323-30


a.C.. Barcelona, Crítica. Continuación de la seria histórica griega de la
editorial Crítica. Buen ensayo que aborda los aspectos históricos,
económicos, sociales y culturales.

- LEVEQUE, P. (2005): El mundo helenístico. Barcelona, Paidós.

Esparta:

- FORNIS, C. (2003): Esparta. Historia, sociedad y cultura de un mito


historiográfico. Barcelona, Crítica. El mejor ensayo escrito en nuestro país
sobre Esparta, por el mejor experto español en el tema.

Atenas:

- MOSSÉ, C. (1987): Historia de una democracia: Atenas. Madrid, Akal.


Breve recorrido por la historia de Atenas, centrándose en el periodo clásico
en el que floreció la democracia. De lectura fácil y rápida.

- MAISCH, R. y POHLHAMMER, F. (1931): Instituciones griegas.


Barcelona, Labor. Clásico citado a menudo por su rigor. Incluye, además de
una descripción de los elementos constitutivos de la democracia de Atenas,
una exposición de diferentes aspectos generales sobre Grecia: historia,
economía, sociedad…

Mitología, dioses y creencias:

43
- RUIZ DE ELVIRA, A. (1975): Mitología clásica. Madrid, Gredos. Muy
buen libro sobre los mitos de los griegos, de lectura algo farragosa por las
continuas referencias a textos clásicos pero utilísimo para conocer bien las
ramificaciones de los mitos griegos.

- GRIMAL, P. (1984): Diccionario de mitología griega y romana.


Barcelona, Paidós. Probablemente el mejor diccionario de mitos que existe
actualmente.

- DODDS, E.R. (1986): Los griegos y lo irracional. Madrid, Alianza


Editorial. Libro indispensable que rompe con la imagen clásica del mundo
griego racional, lógico y perfecto.

- SISSA, G. y DETIENNE, M. (1990): La vida cotidiana de los dioses


griegos. Madrid, Ediciones Temas de Hoy.

Cultura, literatura, filosofía:

- NESTLE, W. (2010): Historia del espíritu griego. Desde Homero hasta


Luciano. Barcelona, Ariel. Libro ya clásico, de deliciosa lectura, sobre la
cultura y el modo de entenderla de los griegos.

- JAEGER, W. (2004): Paideia. Los ideales de la cultura griega. Madrid,


Fondo de Cultura Económica. Clásico que analiza la cultura griega a través
del análisis de obras y autores griegos.

- LESKY, A. (2005): Historia de la literatura griega (2 vols.). Madrid, RBA.


Obra clásica pero aún vigente, que recorre todos los géneros y casi todos los
autores griegos.

- BURCKHARDT, J. (2005): Historia de la cultura griega (3 vols.). Madrid,


RBA. Clásico escrito en el siglo XIX que agota todas las cuestiones sobre el
mundo griego. Obviamente superado desde entonces, pero su lectura sigue
siendo recomendabilísima.

44
- GUTHRIE, W.K.C. (2005): Historia de la filosofía griega (6 vols.). Madrid,
RBA. Clásica y recurrente enciclopedia filosófica de los griegos, que expone
con estilo claro.

- CANTARELLA, R. (1972): La literatura griega de la época helenística e


imperial. Buenos Aires: Losada.

Economía, sociedad:

- VV.AA (1977): Clases y luchas de clases en la Grecia Antigua. Madrid,


Akal. Recopilación de breves ensayos por autores de prestigio (Mossé,
Vidal-Naquet, Finley…). Aborda diferentes aspectos de la economía griega,
el uso de esclavos, el papel de los metecos…

- FINLEY, M.I. (2003): La economía de la antigüedad. México, Fondo de


Cultura Económica.

- POLANYI, K. (1994): El sustento del hombre. Madrid, Mondadori.

Ciencia y técnica:

- FARRINGTON, B. (1977): Ciencia y filosofía en la Antigüedad.


Barcelona, Ariel. Breve ensayo que aborda diferentes aspectos sobre la
evolución de la ciencia griega: el atomismo, la medicina, la filosofía…

- SCHNEIDER, H. (2009): La técnica en el mundo antiguo: una


introducción. Madrid, Alianza Editorial. Breve y algo disperso recorrido por
los progresos técnicos de la antigüedad, centrándose especialmente en la
época romana.

Guerra:

45
- GARLAN, Y. (2003): La guerra en la Antigüedad. Madrid, Alderabán.
Ensayo algo denso pero recomendable, acerca de las sociedades militares
de la Antigüedad y sus modos de combate.

- FERRILL, A. (1987): Los orígenes de la guerra. De la Edad de Piedra a


Alejandro Magno. Madrid, Ediciones del Ejército. Clara exposición de las
tácticas bélicas y los aspectos militares en la Antigüedad.

- ECHEVERRÍA REY, F. (2008): Ciudadanos, campesinos y soldados: el


nacimiento de la “polis” griega y la teoría de la “revolución hoplita”. Madrid,
Polifemo. Análisis crítico de la teoría de la revolución hoplita de la Edad
Arcaica.

Al margen de los citados, existe una serie de libros de carácter divulgativo pero
que no renuncian al rigor, bien documentados y realizados por autores de
solvencia. Suponen un buen acercamiento a la historia de Grecia:

- NEGRETE, J. (2009): La gran aventura de los griegos. Madrid, La Esfera


de los Libros. Recorrido distendido y ameno por ha historia griega desde sus
inicios hasta la conquista romana. De fácil lectura.

- STRAUSS, B. (2008): La guerra de Troya. Barcelona, Edhasa. Ensayo


al estilo de un relato sobre lo que supuestamente pudo suceder durante la
guerra de Troya.

- CARTLEDGE, P. (2009): Los espartanos. Una historia épica. Barcelona,


Ariel. Buen acercamiento a la historia de los espartanos, de la mano de un
experto en el tema.

- HOLLAND, T. (2007): Fuego persa. Barcelona, Planeta. De nuevo un


ensayo muy próximo al relato, sobre el enfrentamiento entre griegos y
persas en las Guerras Médicas.

- STRAUSS, B. (2006): La batalla de Salamina. Barcelona, Edhasa.


Ensayo que combina rigor y dramatización de los hechos, sobre la batalla de
Salamina de 480 a.C.

46
- CARTLEDGE, P. (2007): Termópilas. La batalla que cambió el mundo.
Barcelona, Ariel. Monografía sobre el antes, durante y después de la batalla
de las Termópilas entre espartanos y persas.

- SCOTT, M. (2009): Un siglo decisivo. Del declive de Atenas al auge de


Alejandro Magno. Barcelona, Ediciones B. Ameno ensayo sobre los años
posteriores a la caída de Atenas en la guerra del Peloponeso, hasta el
advenimiento de Alejandro Magno. Muy buena lectura.

Webgrafía

http://www.perseus.tufts.edu/hopper/
http://www.estudiosclasicos.org/
http://www.cervantesvirtual.com/portal/Antigua/grecia.shtml
http://www.fordham.edu/halsall/ancient/asbook07.html
http://www.ffil.uam.es/hellas/
http://www.agathe.gr/
http://www.stoa.org/metis/
http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/_comun/eshome.php
http://www.uni-tuebingen.de/troia/eng/index.html
http://www.chironweb.org/
http://uccteoriadelestado.blogspot.com/2010/03/tipos-de-estado-ciudad-estado-
griego.html

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