You are on page 1of 3

SERMÓN 3

4 Cualidades de una iglesia vibrante

Tema: Valor o esfuerzo (diligencia).


Texto clave: Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a
todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. (Romanos 1:8).
Objetivo o propósito: Hallar gracia delante de Dios siendo diligente en toda obra que
emprendamos.
1) Saber. Que el esfuerzo arduo y bien hecho es una llave que abre infinidades de
puertas.
2) Sentir. Entusiasmo al implementar este maravilloso valor en nuestras vidas y gozar
de su fruto.
3) Hacer. Ponernos en las manos de Dios y trabajar con gran esmero y laboriosidad.

Introducción

¿Cómo se fundó la iglesia de Roma? No lo sabemos con exactitud, en realidad es un


misterio, la tradición suele acreditársela a Pedro o a Pablo, sin embargo, no tenemos ningún
registro bíblico o histórico que avale eso. Aun así, lo que más impresiona es que en solo
unos 20 años después de la muerte de Jesús el cristianismo haya penetrado el corazón
mismo del imperio Romano y se haya establecido una congregación ferviente y vibrante en
la capital del mundo conocido de aquella época.

Lo más probable es que miembros laicos hayan llegado de paso o se hayan establecido ahí
y compartieron su fe hasta llegar a conformar una congregación fuerte y viva, a tal grado
que el mismo apóstol Pablo al escribirles les reconoce: “Primeramente doy gracias a mi
Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por
todo el mundo. (Romanos 1:8). y “...estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que
vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que
podéis amonestaros los unos a los otros” (Romanos 15:14)

¿Cómo logró una iglesia mantenerse fuerte, vivar, vibrante, en el corazón del imperio
Romano? ¿Lo que es más importante aún como es que “laicos” lograron establecer una
congregación que amerita el elogio del apóstol Pablo? Creo que parte de la respuesta se
debe a algunas cualidades que caracterizaban a estos creyentes; hagamos un análisis juntos
y decidamos invertir nuestros esfuerzos para que nuestra iglesia llegue a tener estas mismas
cualidades.

I. Vuestra fe se divulga por todo el mundo: Esta expresión puede referirse a “en
todas partes” o en todo el Imperio Romano o el mundo conocido, ya que Roma era
la capital del imperio que abarcaba grandes regiones del norte de África, Asia y
Europa; así que cualquiera que pasara por la capital y conociera sobre la religión
cristiana podría esparcirla a miles de kilómetros de ahí. Te recomiendo ver un mapa
del Imperio Romano de alrededor del año 60 d. C. para que tengas una idea clara de
porque el interés del apóstol Pablo por visitar y confirmar la fe de la Iglesia en
Roma.
a) Ahora bien, el término “fe” no debería entenderse solo como una simple
convicción o un sistema de doctrinas sino esta implica una relación personal
con el Señor; “significa amor y gratitud para con el Salvador en respuesta a
su amor por nosotros, los pecadores. Se basa en una profunda admiración
por Jesús debido a todo lo que él es, con un sincero deseo de conocerlo
mejor y llegar a ser como él es. Significa que confiamos enteramente y sin
reservas en Cristo, hasta el punto en que nos sentimos dispuestos a aceptar
plenamente lo que él nos dice y a seguir su conducción cualquiera que sea.”
(Comentario Bíblico Adventista, ver Romanos 3:28).
b) Esta era la clase de fe que tenían los creyentes de Roma y por la cual eran
conocido, cabe preguntarnos si nuestra iglesia es reconocida también por
esta cualidad, o sí acaso su fama es de otra índole y reconocida por sus
deficiencias. Por esto no sorprende que la iglesia en Roma haya sido tan
vibrante y ferviente.
II. Llenos de bondad: Otra de las virtudes de la iglesia cristiana de Roma, aparece en
Romanos 15:14 “vosotros mismos estáis llenos de bondad”. Los creyentes romanos
eran un vivo ejemplo de cristianos bondadosos, es decir había en ellos una
inclinación natural a tener un buen comportamiento y hacer el bien. De hecho Pablo
no les había escrito porque creyera que había algún asunto que corregir, sino que se
tomó ese “atrevimiento”, como él mismo lo define en Romanos 15:15, porque
deseaba confirmarlos en la verdad del evangelio antes de que llegaran los
judaizantes y pervirtieran su fe.
a) La bondad pude ser definida como se cualidad natural a hacer siempre el
bien y tratar a los demás de maneras agradables. Dwight L. Moody, el
reconocido evangelista estadounidense del siglo XIX, cuenta que un día me
vino a verlo su oficina un caballero que quería que se interesara en un joven
que acababa de salir de la cárcel. Le dijo que lo trajera, y él entró. Lo
saludó, y le expresó la satisfacción de conocerlo, y luego lo llevó adentro
para que saludara a su familia. Cuando su hijita Emma entró al lugar, le
dijo: -Emma, éste es un amigo de tu papá-. Y entonces la chiquilla fue y lo
besó. El hombre comenzó a llorar. Cuando la niña salió del lugar, le dijo: -
Señor, hace años que nadie me besa. El último beso que recibí fue el de mi
madre, que estaba moribunda.
b) ¿Cuándo fue la última vez que fuiste bondadoso con los demás? ¿Qué
pasaría en nuestras congregaciones si todos nos tratamos con bondad e
hiciéramos los mismos con los que nos visitan? Ahora sabes porque la
iglesia de Roma era una iglesia vibrante y ferviente.
III. Llenos de conocimiento: El apóstol reconoce en ellos una sana doctrina, un estudio
sincero de las Escrituras, el evangelio había traído en ellos un conocimiento claro de
la verdad en Cristo Jesús. Nota como esta está ligado también con lo anterior, es
decir que un conocimiento profundo y sincero de la Escritura debería llevarnos
también a manifestar bondad por nuestros semejantes y fidelidad hacia Dios.
a) Por otro lado, nota también que estas cualidades, fe, bondad, conocimiento
son también producto del trabajo del Espíritu Santo en la vida del creyente.
(Gálatas 5:22; Juan 16:13) Una iglesia teológicamente sana debe ser también
una iglesia fiel y bondadosa.
IV. Podéis amonestaros los unos a los otros: Personalmente me impresiona mucho
como esta iglesia pudo tener y desarrollar estas características sin tener la presencia
de un apóstol entre ellos, es claro que había buenos líderes, pero habían logrado por
el estudio sincero de las Escrituras y la fe ferviente sostener a su congregación con
una calidad espiritual envidiable sin que algún apóstol haya llegado antes, se
exhortaban y animaban unos a otros. Esto debería ser un excelente argumento para
aquellos que piensan que, si tuvieran un pastor de tiempo completo en sus iglesias,
su iglesia sería más fervientes, o que si fulano o mengano líder estuviera al frente la
congregación sería otra, todos somos responsables de la condición espiritual de
nuestra iglesia, y todos podemos contribuir al crecimiento de los demás.
a) En este punto podemos concluir que el cuidado espiritual de los creyentes
recae en todos y cada uno de nosotros.

Conclusión
¿Cómo se encuentra tu iglesia local? ¿Qué reputación tiene? Tener una iglesia ferviente y
vibrante como la de Roma no es una obra de la casualidad es producto del trabajo divino, y
el esfuerzo de sus miembros.
1. Fe viva: Esta es un don del Espíritu Santo, resultado de una relación personal con el
Señor.
2. Practicar la bondad cristiana con nuestros semejantes.
3. Llenarnos del conocimiento pleno y la sabiduría práctica de las Escrituras.
4. Cuidar espiritualmente unos de otros.