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DOSSIER:

WALTER BENJAMIN
J osé María González García
José Manuel Cuesta Abad
Volker Rühle
Fosca Mariani Zini
José Luis López de Lizaga
Francisco José Sánchez Montalbán
LA ANTORCHA AL OÍDO
Francisco Javier Díez de Revenga

03
Joan Antón Mellón
Jorge Belinsky
Cristina Álvarez de Morales Mercado
LECTURAS
María Isabel López Martínez
Francisco A. Muñoz
Azucena González Blanco
José Manuel Ruiz Martínez
revista de literatura y pensamiento
Número 03 • primavera 2010

03 Presentación.
Walter Benjamin
José Luis López de Lizaga

54 Reforma,
Francisco Javier Díez
de Revenga

DOSSIER


revolución, terror.
Sobre la «violencia
divina» de Walter
117

Mundo exterior
y mundo interior
en la poesía
Benjamin internacionalista de
walter Miguel
benjamin Francisco José Sánchez Hernández
Montalbán
José M. González García

06 Paseos
benjaminianos por los
70

Itinerarios
fotográficos en
Walter Benjamin
LECTURAS
ángeles de Berlín María Isabel López
Martínez
LA ANTORCHA
AL OÍDO 132 Coetzee,
crítico literario

Jorge Belinsky Francisco A. Muñoz

82

Horror vacui, horror
loci: Claude Lefort
y los psicoanalistas
139 Conflictos, paz
y violencia

José Manuel Cuesta Abad

18

Demoliciones.
Sobre el concepto
de crítica en Walter Joan Antón Mellón
Benjamin

Fosca Mariani Zini


97

Las ideas-fuerza
de la Nueva
Derecha Europea
Azucena González Blanco

145 La imagen de
la mujer en

31

Sin sí mismo: los
cuentos tristes de
W. Benjamin



(ND) y su
continuidad/
discontinuidad con



el Arte Moderno
como Crítica
de la Razón
el Fascismo
Volker Rühle Clásico (1919-1945) José Manuel Ruiz Martínez

41

Trascendencia
inmanente. La
dimensión mesiánica
Cristina Álvarez de Morales
Mercado
150

La entronización
del simulacro:
génesis, auge y



de la experiencia
histórica en Walter
Benjamin
106

Harold Bloom
y el Romanticismo
europeo



paradojas de la
cultura de
masas

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ciones: «Dossier», que reúne ar- drán llevar hasta un máximo de volúmenes colectivos: cuerpo del texto, poniendo el nú-
tículos sobre una misma temáti- doce notas a pie de página, que Gerard Vilar, «La filosofía de la mero de página entre paréntesis,
ca; «La antorcha al oído», don- deberán ser breves y fundamen- cultura», en V. Bozal (ed.), His- por ejemplo: (p. 23).
de se da cabida a artículos de talmente destinadas a referencias toria de las ideas estéticas y de
temática variada; y «Lecturas», bibliográficas. La extensión de las teorías artísticas contemporá- TABLA DE MATERIAS
dedicada a comentarios exten- las «Lecturas» será de 15.000 a neas, vol. I, Madrid, Visor, 1996, Afinidades publicará artículos
sos de libros de reciente apari- 20.000 caracteres, también con pp. 365-376. de carácter reflexivo y/o ensa-
ción. En las dos primeras seccio- espacios incluidos. En ellas no yístico que se inscriban en cual-
nes se publicarán artículos origi- se usarán notas a pie de pági- Para obras clásicas: quiera de estos ámbitos de las
nales e inéditos, de carácter re- na, aunque podrá incluirse al fi- Juan Luis Vives, Obras Com- Humanidades y que versen so-
flexivo y/o ensayístico, que ver- nal una breve «Bibliografía», de pletas, ed. de L. Riber, Madrid, bre autores y asuntos modernos
sen sobre cualquiera de las ma- cinco títulos como máximo, que, Aguilar, 1948. y contemporáneos —en general,
terias que se indican en la tabla en su caso, se citará en el cuer- a partir del siglo XVIII:
de contenidos que figura en esta po del texto mediante el sistema (Cuando la temática del artícu-
misma página. La sección «Lec- autor-fecha-página. lo lo exija, los autores podrán —Literaturas europeas
turas» está destinada exclusiva- hacer constar las fechas de las —Pensamiento literario
mente a comentar libros de ca- El sistema de cita en las notas ediciones originales, después del —Modernidad europea
rácter teórico, crítico o ensayís- a pie de página de las seccio- título y entre paréntesis. Ejem- —Corrientes actuales del pen-
tico; no obras literarias. nes «Dossier» y «La antorcha al plo: Hannah Arendt, La condi- samiento
oído» será el siguiente: ción humana (1958), Barcelo- —Pensadores modernos y con-
Los autores que lo deseen pue- na, Paidós, 1998). temporáneos
den enviar sus artículos o lectu- Para libros: —Reflexiones sobre la historia
ras en soporte informático a la Hannah Arendt, La condición hu- El sistema de referencias en europea del siglo XX
siguiente dirección electrónica: mana, Barcelona, Paidós, 1998, la «Bibliografía» de las «Lectu- —Ética de la literatura
swahnon@ugr.es. Una vez reci- pp. 89-102 (en adelante, La con- ras» será: —Filosofía y literatura
bidos, serán evaluados por la dición humana, p. 58). —Estética
Dirección y el Consejo de Re- CANETTI, Elías (1960), Masa y —Teoría de las Artes
dacción y, en los casos en que Para artículos: poder, Barcelona, Muchnik, 1977. —Filosofía de las ciencias humanas.
sea necesario, también por el Tzvetan Todorov, «Por qué Jakob- —Teoría de la interpretación
Consejo Asesor. La revista co- son y Bajtin no se encontraron (Y de modo similar para los ar- —Teoría de la historia
municará su decisión a los au- nunca», Revista de Occidente, tículos, capítulos de libro, etc. —Antropología filosófica y literaria
tores lo antes posible, aunque 90, marzo 1997, pp. 120-155. En las obras clásicas de data- —Filosofía política
no devolverá los originales no ción desconocida solo se hará —Teorías sociales
solicitados. Para capítulos constar, al final, la fecha de la —Ética y filosofía moral
de libro: edición utilizada). —Teoría de la cultura
La extensión de los artículos in- Walter Benjamin, «Escondrijos», —Teoría de la justicia
cluidos en las secciones «Do- en Infancia en Berlín hacia n lo que respecta a la obra co-
E
ssier» y «La antorcha al oído» se- 1900, Madrid, Alfaguara, 1990, mentada, se proporcionará la re-
rá de 35.000 a 40.000 caracte- pp. 49-50. ferencia completa una sola vez

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presentación
Walter Benjamin

La presencia de Walter Ben-


jamin en un número de
Afinidades no precisa apenas
mismo una figura de primer
orden dentro de la «literatura»
alemana, cultivando además un
literatura o incluso con la es-
tética propiamente dicha. Tras
anunciar la existencia de «un
de justificación. Si el mundo género poco habitual en ella: magnífico ensayo sobre Bau-
intelectual europeo ha contado, ése al que él dio justamente el delaire» y lamentarse de que
en el transcurso del siglo XX, nombre de Kritik y que tenía Benjamin no hubiera tenido
con una figura que haya reuni- en la poesía y el arte uno de tiempo de «producir la gran
do en su obra las dos grandes sus objetos, aunque no nece- síntesis y recapitulación» de
materias que confluyen en esta sariamente el único. su «vasta obra», Mayer utili-
revista —literatura, por un zó ya la fórmula de «crítica
lado; pensamiento, por otro—, La Crítica, entendida como cultural» para referirse, de
ésa no es otra precisamente actividad de pensamiento y, forma general, al conjunto de
que la de este genial escritor- más en concreto, de reflexión su producción. Ha sido, sin
pensador, quien no en balde (en el estricto sentido filosófi- embargo, recientemente, en
quiso ser recordado como «el co de la palabra), la practicó especial a raíz de la publicación
crítico más importante de la Benjamin en un primer mo- en los años ochenta y noventa
literatura alemana». Aunque mento a partir sobre todo de de los trabajos de Susan Buck-
la frase tolera desde luego esta obras literarias, haciendo suya Morss sobre el Libro de los
lectura, no parece, sin embar- así esa idea schlegeliana del Pasajes, cuando esta expresión,
go, que el deseo expresado por género como «reflexión en el la de crítico de la cultura, se
Benjamin en ella, a las alturas medium del arte», que él mismo ha convertido en una de las
ya de 1930, pudiera ser el de había explicado y desarrollado preferidas para aludir al autor
querer convertirse en el mejor magistralmente en su primer y alemán, no solo entre quienes lo
crítico literario de Alemania. casi único trabajo académico, leen exclusivamente a la luz de
Si bien es verdad que escribió El concepto de crítica de arte sus intencionalidades políticas,
mucho sobre literatura (el en el Romanticismo alemán como crítico de las ideologías o
drama barroco alemán, Las (1918). Sin embargo, en la «escritor revolucionario», sino
afinidades electivas de Goethe, necrológica que a su muerte le también entre quienes piensan
Baudelaire, Kafka…) y que, en dedicó Hans Mayer desde su en él predominantemente como
el momento de morir, éstos exilio en Suiza, este estudioso teórico de la cultura de masas:
eran todavía sus trabajos más alemán, él mismo historiador cine, fotografía, etc.
conocidos, hoy, setenta años y crítico literario, se cuidó de
después de su trágica muerte en informar a los lectores de que En cualquiera de sus facetas,
Port Bou, editados ya todos sus el autor de Los orígenes del la estética o la político-revolu-
ensayos e incluso el inacabado drama barroco alemán y de «Las cionaria, Benjamin fue siem-
Libro de los Pasajes, no resulta afinidades electivas de Goethe» pre y ante todo un pensador
arriesgado afirmar que aque- había dedicado sus últimos original, o, tal como Theodor
llo a lo que de verdad aspiró años, sobre todo los de su exilio Adorno llegó incluso a decir,
Benjamin no fue precisamente en Francia, a cuestiones que alguien cuya capacidad para
a ser el mejor exegeta de los tenían ya mucho más que ver crear ideas y descubrir nue-
grandes genios de la literatura con la filosofía del lenguaje y vos aspectos de las cosas ape-
alemana, sino a llegar a ser él con la sociología, que con la nas cabía «dentro del concep-

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editorial

to de lo original». De más esotéricos de


ahí precisamente que, la reciente filoso-
lejos de discutirle la fía alemana, desde
consideración de fi- Fichte a Schlegel,
lósofo, Adorno op- pasando por No-
tara más bien por valis y Schelling.
presentarlo, ya desde Perfectamente do-
los primeros escritos tado, pues, tan-
que le dedicó, como to por naturaleza
el paradigma mismo como por forma-
de la Filosofía. En ción, para haber
su opinión, expresa- sido un aclamado
da en 1950, la fama y respetado histo-
de ensayista y el halo riador de las ideas
de «literato refinado» estéticas, debió de
con que ya entonces ser su otro talento,
se estaba recubriendo el más genuina-
la figura de Benjamin mente filosófico, el
no era, en realidad, que, al llevarle por
sino un malentendi- senderos todavía
do derivado precisa- no transitados por
mente de su geniali- la filosofía oficial,
dad filosófica. Desde acabó apartándolo
esta perspectiva, que de ésta y encami-
habría sido también nándolo al libre
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la de la Estética del ejercicio de lo que


XVIII o, incluso, la él prefirió, desde
de Baltasar Gracián entonces, llamar
—de quien Benjamin Kritik. Tal como
fue no casualmente Adorno ha relata-
entusiasta lector—, do, Benjamin te-
no habría, pues, ninguna se- de eso que Kant habría llama- nía, sin embargo, verdadero
paración ni contradicción en- do «ideas de la razón»: caso, interés —y no solo por motivos
tre la esencia filosófica de su por ejemplo, del «aura» de la económicos— en formar parte
obra y las evidentes calidades obra de arte, del «tiempo-aho- de la Universidad, a la que, a
estéticas de su lenguaje. Más ra» de su filosofía de la histo- pesar de todas las diferencias,
aún, lejos de ser el índice de ria, o del flâneur como figura le unían el gusto por el pasado
lo no-filosófico, la acusada ten- de la modernidad. y su pasión de coleccionista.
dencia del autor a expresarse Esto es, por otra parte, lo que
por medio de «representaciones Que el pensador alemán estaba se infiere también del «Prólogo
sensibles» o «imágenes» sería, perfectamente capacitado para epistemocrítico» que él mismo
más bien, el signo evidente de cultivar la filosofía more Aca- escribió para su tesis de habi-
su potencia filosófica. Solo así demiae lo prueba, entre otras litación, en el que se esforzó
se explica, por otro lado, que cosas, el cum laude que obtuvo, en explicar y justificar ante sus
muchas de esas imágenes, que a la edad de 26 años, con su lectores, los miembros del tri-
el propio Benjamin gustó de tesis doctoral: la ya citada El bunal, las peculiaridades de su
calificar como «dialécticas» concepto de crítica de arte en estilo expositivo, reivindicando
(en sentido seguramente más el Romanticismo alemán, cuyo su arraigo en las tradiciones
platónico que marxista), hayan aspecto más llamativo residía, platónicas y, por consiguiente,
ido dejando ver, con el paso de hecho, en el preciso e ilu- en los orígenes mismos de la
del tiempo, su naturaleza no minador uso que en ella hizo tradición filosófica. Cuando, a
solo de «ideas», sino incluso de algunos de los conceptos pesar de todas estas explica-

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editorial

ciones sobre lo que él entendía aparece citado en todos los con el hecho de que en este
por escritura filosófica, la obra artículos sin excepción. Algo año se cumplan los setenta de
que hoy conocemos como El parecido ocurre con el Angelus su fallecimiento. Se da además
origen del «Trauerspiel» alemán Novus, que, amén de planear la circunstancia añadida de
fue rechazada por el tribunal por encima de casi todas las que la recepción española del
—mucho más atento, quizás, a contribuciones, es el motivo autor esté conociendo ahora
sus deficiencias desde el punto central de la que abre el mo- su tercera y más decisiva fase.
de vista del carácter probatorio nográfico: un original e ilustra- Tras el primer e importante
de algunos de sus argumentos, dor recorrido por las calles de impulso de los años setenta,
que a la originalidad de éstos—, Berlín. No faltan, sin embargo, con las traducciones pioneras
estaban ya sentadas todas las los artículos que se centran de Héctor A. Murena y de Je-
bases para que su faceta más en la vertiente más crítico- sús Aguirre, y después de que
propiamente filosófica, la crea- estética del autor. Además de las conmemoraciones de 1990-
dora, acabara imponiéndose su ensayo sobre la fotografía, 1992 dieran lugar a nuevas
sobre la otra, la académica, que tanto los dos grandes libros del ediciones de sus textos y a la
quedó así relegada al montón primer período, como algunos consolidación en nuestro país
de las ruinas de la historia de sus trabajos más conocidos del interés universitario por el
mientras, para desgracia suya sobre escritores (los que tratan, autor, estos últimos años, los
y beneficio de la cultura, al por ejemplo, sobre Kafka o primeros del siglo XXI, han
pensador no le quedó ya otra Dostoievski), son igualmente abierto perspectivas hasta hace
alternativa que desplegar con explorados en estas páginas, a poco impensables en cuanto
fuerza sus alas hacia el futuro. la luz además de imágenes tan a la accesibilidad de la obra
productivas como la de la «de- benjaminiana. La edición, casi
Fue precisamente en este segun- molición» o la del «jorobado». simultánea, en español, del Libro
do período de su producción, El dossier contiene también de los Pasajes y de aproximada-
ése en el que se vio obligado a una reflexión sobre el concepto mente una tercera parte de los
ganarse la vida como escritor benjaminiano de historia y otra Gesammelte Schriften permite
independiente y crítico litera- sobre aquella «violencia divina» plantearse muchos y nuevos
rio, cuando redactó o publicó que tanto dio ya que pensar objetivos tanto en relación con
los que son hoy sus trabajos a Jacques Derrida. Aunque en el Benjamin sociológico del
más conocidos y leídos, o al esta ocasión, y de acuerdo con proyecto parisino, como en lo
menos los que más influencia nuestra propia percepción de que concierne a la vertiente
han ejercido en los últimos Benjamin, la mayor parte de más crítico-estética del autor,
años: los dos ensayos sobre quienes escriben en el mono- muchos de cuyos frutos menos
Baudelaire, los fragmentos y gráfico procede del campo de conocidos en España se recogen
notas del Libro de los Pasajes, la Filosofía —o de una Teoría en las Obras bajo el título de
«La obra de arte en la época literaria cultivada con intención «Ensayos estéticos y literarios»
de su reproductibilidad técnica» netamente filosófica—, la di- y de «Fragmentos estéticos». Se
y las «Tesis de filosofía de la versidad de los enfoques queda diría pues, llegado el momento
historia»; sin olvidar tampoco completamente garantizada por de volver a leer al filósofo, y
esa otra clase de libros, de la propia idiosincrasia del autor Afinidades no ha querido de-
factura especialmente original, estudiado, quien, como se sabe, jar pasar la ocasión de estar
por particularmente cercana estuvo muy lejos de reflexionar presente con voz propia en el
a lo artístico-literario, que se- siempre en torno a un mismo umbral de esta nueva conste-
rían Calle de dirección única e asunto; con lo que esto pudo lación histórica.
Infancia en Berlín hacia 1900. tener de positivo y de negativo
Los artículos que se reúnen en para su legado intelectual. S. W.
este nuevo dossier, el tercero,
de Afinidades, también giran La pertinencia de dedicarle un
preferentemente en torno a monográfico a Walter Benjamin
estos textos, en especial al Li- en el primer semestre de 2010
bro de los Pasajes, único que no tiene que ver únicamente

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Paseos benjaminianos
Autor
por los ángeles
José M. González
García de Berlín1
Profesor de Investi-
gación de Filosofía.
CSIC. Madrid.
Autor de La diosa
Fortuna. Metamorfo-
sis de una metáfora
política.

Walter Benjamin: Klee en 1921 en Berlín, y la imagen


de la diosa Niké le acompañó prácticamente hasta su
al ángel de la Historia muerte en 1940. En la Tesis IX de su
último manuscrito, Sobre el concepto

El pensamiento de Walter Benjamin


es fundamentalmente visual,
lleno de metáforas e imágenes, de
de historia, redactado poco antes de
emprender la huida de París como
consecuencia de la victoria de los
«Denkbilder», imágenes-pensamiento ejércitos alemanes sobre Francia,
o imágenes que hacen pensar. Una de realiza Benjamin una interpretación
ellas, la más importante y más cono- sui generis del cuadro de Klee. Quiero
el pensa- cida, es la acuarela Angelus Novus, recordar aquí el texto completo de
miento de pintada por Paul Klee en Múnich dicha tesis IX, que comienza con
Walter en 1920. El título hace referencia una breve cita de un poema que
Benjamin al ángel nuevo de la tradición judía Gershom Scholem, el amigo íntimo
es funda- como uno de los infinitos ángeles de Benjamin, había dedicado a la
mentalmen- creados en cada momento por Dios acuarela de Paul Klee 2 y continúa
te visual, para que cante durante un instante en con el texto de Benjamin en el que
lleno de el coro las glorias del Todopoderoso realiza su interpretación personal del
metáforas e y desaparezca a continuación en la mismo cuadro, convirtiendo el Ange-
imágenes nada. Benjamin compró el cuadro de lus Novus en el Ángel de la Historia:

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Paseos benjaminianos por los dossier walter benjamin
ángeles de Berlín

Mis alas están listas para el despegue, o diosa de la Victoria, que represen- la trayec-
con gusto volvería hacia atrás, ta un punto de vista completamente toria vital
porque aunque dispusiera de tiempo vivo opuesto: construida desde el punto de Walter
tendría poca dicha. de vista de los vencedores, la Victoria Benjamin
(Gerhard Scholem, «Saludo del ángel») mira confiadamente al futuro, está se mueve
volcada hacia adelante y representa desde la
Hay un cuadro de Klee que se llama una concepción de la historia como imagen de
Angelus Novus. Representa a un ángel progreso constante del pueblo alemán, la Victoria
que parece estar a punto de alejarse una deificación del progreso, un mito a la imagen
de algo a lo que está clavada su mi- futurista del progreso histórico cons- del Angelus
rada. Sus ojos están desencajados, la tante y definitivo de Alemania sobre Novus
boca abierta, las alas desplegadas. El las demás naciones. En la primera
ángel de la historia tiene que pare- ilustración de este trabajo se pueden
cérsele. Tiene el rostro vuelto hacia el ver las dos imágenes enfrentadas una
pasado. Lo que a nosotros se presenta a otra: a la izquierda la monumental
como una cadena de acontecimientos, diosa Niké o diosa de la Victoria y a
él lo ve como una catástrofe única la derecha el Angelus Novus de Paul
que acumula sin cesar ruinas sobre Klee, reinterpretado por Benjamin
ruinas, arrojándolas a sus pies. Bien como el Ángel de la Historia. Benja-
quisiera él detenerse, despertar a los min nunca realizó una comparación
muertos y recomponer los fragmentos. entre las dos figuras o imágenes de
Pero desde el paraíso sopla un viento pensamiento (Denkbilder), pero de-
huracanado que se arremolina en sus dicó un capítulo importante de su
alas, tan fuerte que el ángel no puede libro Infancia en Berlín hacia 1900
plegarlas. El huracán le empuja irre- a la descripción de sus evocaciones
sistiblemente hacia el futuro, al que infantiles sobre la Columna Triunfal
da la espalda, mientras el cúmulo de o Siegessäule. Resulta significativo,
ruinas crece hasta el cielo. Eso que además, que utilizara como motto
nosotros llamamos progreso es ese del libro unos versos de difícil inter-
huracán.3 pretación, pero que nos hacen ver el
papel central de este monumento en
El Angelus Novus de Paul Klee es sus recuerdos: «Oh, Columna Triunfal
reinterpretado por Benjamin como dorada / con azúcar de nieve / de los
el Ángel de la Historia y representa días de la infancia».4 De esta manera,
el punto de vista de los vencidos, de el monumento a la Victoria parece ser
las víctimas. Mira hacia el pasado con también el centro del libro y no solo
el rostro desencajado porque no ve uno de sus apartados.
más que una sucesión de catástrofes
y ruinas. Y es llevado hacia el futuro, Me parece importante destacar que
un futuro al que da la espalda, por el la trayectoria vital de Walter Ben-
huracán del progreso. Se trata de una jamin se mueve desde la imagen de
visión de la historia como memoria la Victoria a la imagen del Angelus
de los vencidos, como recuerdo de Novus, es decir, desde la idea de la
las víctimas y de los derrotados. Esta historia de los vencedores a la idea
imagen (Denkbild) del Angelus Novus de la historia como memoria de los
se contrapone radicalmente con otra vencidos y de las víctimas. Es muy
imagen que Benjamin conocía muy claro que su educación en la Alema-
bien y a la que dedica un capítulo nia Guillermina está impregnada por
muy importante de su libro de re- los valores militaristas de la época, 1.
cuerdos de infancia en la ciudad de basados en una idea de la historia La Diosa (o Ángel) de
Berlín a comienzos del siglo XX. Se como Victoria. Solo puedo dar aquí la Victoria y el Angelus
trata de la Siegessäule, la diosa Niké tres breves apuntes de la socialización Novus de Paul Klee

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dossier walter benjamin

Walter de Walter Benjamin en la «historia de la Crónica Ilustrada de esta guerra,


Benjamin los vencedores»: que tanto pesó sobre mí, porque nunca
fue terminaba de leerlo. Me interesaba
educado en 1) Se conserva una foto de Benjamin y era un gran experto en los planes
la visión de niño de unos cinco años vestido de las batallas, pero, no obstante, la
la historia como oficial de los húsares prusia- desgana que me causaba su cubierta
de los nos, llevando en la mano derecha impresa en oro iba en aumento.5
vencedores el banderín de la compañía, mien-
tras que la izquierda reposa en el 3) También narra Walter Benjamin
sable envainado a la cintura. Tanto sus recuerdos infantiles de la visi-
el banderín como el sable le sirven ta que realizó a la Siegessäule con
de puntos de apoyo adicionales para sus compañeros de colegio, cuan-
soportar sin moverse los largos mo- do era un alumno de tercer curso
mentos de espera que en la época en la escuela y tendría por tanto
eran necesarios todavía para realizar en torno a nueve años. Los profe-
una fotografía de estudio. En Breve sores le explicaron el significado
historia de la fotografía, Benjamin del monumento y le educaron en
recuerda su odio a los estudios fo- el sentimiento nacionalista alemán
tográficos, a los que considera a de la época:
medio camino entre la cámara de
tortura y el salón del trono, donde No olvidaron explicarme de dónde pro-
la breve y sufrida infancia es retra- cedía el adorno de la Columna Triunfal.
tada como marineritos atildados, Pero no comprendí exactamente qué
tiroleses de salón o, cabría añadir, había de particular en los cañones que
pequeño húsar prusiano. Hijo de lo componían: si los franceses entraron
una familia judía acomodada y asi- en la guerra con cañones de oro o si
milada a los valores nacionalistas nosotros los fundimos con el oro que
de la burguesía alemana, Benjamin les habíamos quitado.6
fue educado en el militarismo del II
Reich alemán y asistía, acompaña- Muchos años más tarde de esta visita
do por su institutriz, a las grandes educativa, al escribir sus memorias de
conmemoraciones públicas y des- infancia, Benjamin realiza una lectura
files de la victoria que se repetían de la Columna Triunfal desde la pers-
año tras año. Si en alguna de estas pectiva de que todo documento de
ocasiones llevaba puesto su traje de cultura es al mismo tiempo documento
húsar prusiano o si solo lo vistió de barbarie, contraponiendo el «círculo
para hacerse la fotografía, es algo de la Gracia» que rodeaba arriba la
que nunca podremos saber. figura espléndida de la Victoria con lo
que denomina el Infierno de la galería
2) En sus memorias de infancia, Wal- inferior, en la que se simbolizaba el
ter Benjamin recuerda que tenía un triunfo de los alemanes y la consti-
libro espléndido de gran formato, tución del II Reich en Versalles: los
con la portada dorada y que des- héroes aquí representados le recuerdan
cribía con grandes ilustraciones el las escenas que había contemplado en
desarrollo de los planes de batalla su libro de grabados de Doré sobre
y los acontecimientos de la guerra el Infierno de Dante.
franco-prusiana, un libro que le in-
teresaba pero que poco a poco fue Así pues, Walter Benjamin fue edu-
dejando de lado: cado en la visión de la historia de
los vencedores y en concreto en el
Con ello me pasaba lo mismo que con triunfo de las tropas prusianas en
un libro espléndido de mi propiedad, la guerra de 1870-1871 contra Fran-

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Paseos benjaminianos por los dossier walter benjamin
ángeles de Berlín

cia. Esta victoria se convierte en un


símbolo del nacionalismo alemán del
II Reich y es celebrada con grandes
desfiles militares todos los años, en
el llamado «Día de Sedán», en refe-
rencia a la batalla decisiva en la que
el ejército prusiano conquistó dicha
ciudad, haciendo prisionero, además,
a Napoleón III. Benjamin recuerda en
su libro Infancia en Berlín hacia 1900
que, cuando él era pequeño, no se
concebía que hubiera un año sin Día
de Sedán y el gran desfile correspon-
diente, que llenaba de fiesta toda la
ciudad. Y esta victoria prusiana con
su celebración entusiasta y masiva
parecía la aurora de un tiempo nuevo,
una época en que la historia había
concluido por fin, dejando como estela
funeraria precisamente el monumento
a la Victoria, la Siegessäule: guerras contra los daneses (1864), los 2.
austríacos (1866) y, de manera espe-
Con la derrota de los franceses, la cial, contra los franceses (1870-1871),
Historia Universal parecía haber bajado sus sempiternos enemigos. Después
a su glorioso sepulcro sobre el cual de la quema del Reichstag, los nazis
esta columna se elevaba como estela aumentaron la altura de la Columna
funeraria y en el que desembocaba la Triunfal y la trasladaron a su actual
Avenida de la Victoria.7 emplazamiento en la Grosser Stern,
una gran plaza en la que confluyen
En la ilustración 2, una foto de co- cinco amplias avenidas en el centro
mienzos del siglo XX, podemos ver la del parque Tiergarten. Pero Benjamin
estatua de la Niké griega o Victoria la conoció en el emplazamiento ini-
romana encima de la columna en su cial que aparece en esta fotografía,
antiguo emplazamiento en la plaza al final de la Avenida de la Victoria,
del Rey (Königsplatz), actualmente una calle adornada entonces profusa-
llamada Plaza de la República (Platz mente con estatuas de los héroes del
der Republik). Pocos años después de nacionalismo alemán y que conducía
la consagración de la Siegessäule fue a la Königsplatz y al Parlamento.
construido el Reichstag o Parlamen-
to, que puede verse en la foto con
su antigua cúpula, más baja que la Berlín, ciudad de las
proyectada inicialmente por los arqui- victorias en el siglo XIX
tectos, pues el emperador no podía
permitir que el Parlamento tuviera Nuestra imagen de Berlín está atrave-
más altura que el palacio imperial. sada por la destrucción y la ruina, ya
Y es que todos los símbolos políticos que la vemos como la ciudad derrotada
y de preeminencia en el poder se en la II Guerra Mundial, bombardeada
cuidaban hasta el más ínfimo detalle. por los aliados y destruida en gran
La Columna Triunfal o Siegessäule parte por los encarnizados combates 2.
conmemoraba las tres grandes vic- del acoso final a las tropas de Hitler. La Columna de
torias de los ejércitos prusianos en Pero solemos olvidar que Berlín fue la Victoria en su
la segunda mitad del siglo en las la ciudad de las victorias en el siglo emplazamiento original.

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dossier walter benjamin

XIX o, mejor dicho, en los cien años grafía urbana de la ciudad, desde la
que van desde el final de las guerras conversión del ángel de la paz que
napoleónicas en 1815 hasta el comien- guiaba la cuadriga sobre la puerta
zo de la Primera Guerra Mundial en de Brandenburgo, a la construcción
1914. Y también debemos recordar de la Neue Wache (también obra de
que el espíritu alemán de la época Schinkel) en la famosa Avenida Un-
se interpretaba a sí mismo como una ter den Linden, las estatuas de los
revitalización del espíritu de los grie- grandes generales prusianos de las
gos, y de ahí que Berlín fuera definida guerras contra Napoleón o la erec-
como la «Atenas del Norte». Por ello ción de la diosa Niké en el centro
no resulta extraño que las victorias de la hasta entonces conocida por su
militares de los ejércitos prusianos forma como plaza redonda (Rondell)
se expresaran en la iconografía pú- y rebautizada como plaza de Belle
blica de la ciudad con la erección Alliance. Solo voy a referirme aquí
de estatuas de Atenea —como diosa brevemente a dos espacios públicos
griega de protección de la ciudad y importantes en los recuerdos de
de enseñanza a los jóvenes en las infancia de Walter Benjamin y que
artes de la guerra— y de estatuas fueron profundamente impregnados
de la diosa Niké, la diosa griega de por el espíritu de las victorias en las
el espíritu la Victoria. En Berlín se reflejan dos guerras de liberación nacional frente
alemán de etapas fundamentales en ese siglo de a los franceses: el Tiergarten y la plaza
la época las victorias, que, además, tienen una de la Belle Aliance.
se inter- poderosa impronta en el desarrollo
pretaba a urbano, en la impresión en piedra de Uno de los temas centrales del pensa-
sí mismo los triunfos militares dentro de los miento de Benjamin es la ciudad y, de
como una espacios públicos de la ciudad. La manera especial, sus dos metrópolis
revitaliza- primera fase se produce a partir de favoritas: Berlín, su ciudad natal,
ción del 1815 como celebración de las victorias de infancia y juventud, sobre la que
espíritu en las guerras de liberación contra escribió libros de recuerdos, crónicas
de los Napoleón. El monumento más repre- berlinesas, sobre la que hablaba en
griegos sentativo de esta época es el ideado sus programas de radio y en la que
por Karl Schinkel para el Parque de paseaba como un flâneur; y París, la
la Victoria (Victoria Park), una especie ciudad sobre la que trabajó durante
de aguja de catedral neogótica en la muchos años recogiendo materiales
que cada uno de los éxitos bélicos para su Libro de los Pasajes, en la
del ejército prusiano está expresado que también vivió durante la difícil
por una figura alada, desde la batalla época del exilio y a la que consideraba
de Leipzig en 1813 hasta la batalla como la «capital del siglo XIX». En
definitiva en Belle-Alliance (llamada sus recuerdos de infancia vemos cómo
Waterloo por los ingleses y nombre evoca poéticamente los laberintos del
por el que es conocida hoy) en 1815, parque Tiergarten y el camino desde
pasando por cada una de las demás: su casa, cruzando el Landwehrkanal
Gross Goerschen, Dennewitz, Culm, por el puente de Bendler:
Wartenburg, Laon…, hasta diez án-
geles victoriosos. El monumento se A su pie, no lejos, se encontraba la
ubica sobre una colina de 60 metros meta: Federico Guillermo y la reina
y está coronado por la cruz de hierro, Luisa. En sus pedestales redondos se
lo cual acabó por dar nombre al hoy erguían sobre las terrazas, como en-
famoso barrio de Kreuzberg (monte cantados por mágicas curvas que una
de la cruz). Pero este monumento no corriente de agua, delante de ellos,
fue el único, sino que más bien se dibujara sobre la arena. Sin embar-
transformó gran parte de la icono- go, me gustaba más ocuparme de los

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 10


Paseos benjaminianos por los dossier walter benjamin
ángeles de Berlín

basamentos que no de los soberanos,


porque lo que sucedía en ellos, si bien
confuso en relación con el conjunto,
estaba más próximo en el espacio.8

Después de la retirada de las tropas


napoleónicas de Berlín en 1808, el rey
Federico Guillermo III y su esposa, la
reina Luisa, regresaron a la ciudad.
Los ciudadanos decidieron levantar
un monumento a la reina Luisa en
su lugar preferido en el parque. Años
después, en agradecimiento por haber
abierto al público los jardines de
Tiergarten, se erige el monumento a
Federico Guillermo III en un lugar
cercano desde el que la estatua podía
divisar fácilmente a la otra estatua, a
la reina Luisa en su isla rodeada por 2. La novia despide al joven soldado 3.
las flores y los canales de agua. vestido de Arminio.
3. Mujer cuidando al anciano padre
Imaginemos por un momento al peque- ciego.
ño Walter mirando detenidamente los 4. Mujeres cuidando a los heridos de
zócalos de sus dos estatuas favoritas. guerra.
¿Qué podría entender de las múltiples 5. Ciudadanos (mujeres y hombres)
figuras que veía en ellos? El zócalo consolando a la viuda de un mili-
de Federico Guillermo III muestra tar muerto.
una complicada alegoría de la firma 6. La mujer abraza al guerrero que
de la paz, que al mismo tiempo ex- vuelve triunfante a casa.
presa el agradecimiento y la alegría 7. Alegoría de la Victoria con ban-
del Tiergarten como jardín público en dera y corona de laurel. Un cesto
homenaje al rey que lo abrió a los de fruta indica la prosperidad de
berlineses de toda clase y condición. la paz.
El zócalo de la popular reina Luisa
era más fácil de comprender para un Por otro lado, la plaza Belle Alliance
niño, ya que se trataba de escenas rea- (hoy llamada Mehringplatz) constituye
listas, aunque alguna contenga toques un punto central en la transformación
alegóricos, pues la representación de del Berlín posterior a la ocupación
los soldados como Marte o guerreros francesa. Hay que recordar dos espa-
de la antigüedad no guardaba relación cios públicos clave en la conciencia
alguna con los que Walter podía ver ciudadana de la época. Si bien Na-
en los múltiples desfiles militares de poleón hizo su entrada gloriosa en la
la época. El conjunto de este zócalo ciudad por la puerta de Brandenburgo,
representa siete escenas centradas en que, como puerta del triunfo, daba
el papel de las mujeres durante las paso a la «Via Triumphalis» o gran
guerras napoleónicas: avenida Unter den Linden, por su parte
el grueso del ejército francés realizó
1. La madre y los tres niños se des- la entrada a través de la puerta de 3.
piden del padre de familia que se Halle (Hallesches Tor) que daba ac- Estatuas del rey
va a la guerra vestido de Marte. ceso al Rondell o plaza redonda, y a Federico Guillermo III
Detrás se ve un roble, símbolo de través de ella a la Friedrichstrasse, una y la reina Luisa en el
lo alemán. de las calles más famosas de Berlín Tiergarten de Berlín.

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dossier walter benjamin

al regresar y que cruza perpendicularmente a se extendía a su alrededor bajo la dé-


a casa, se Unter den Linden. Una vez derrotado bil luz de gas de las farolas y de los
refugiaba el ejército francés, parecía necesario interiores de las casas. Este recuerdo
en la con- volver a consagrar el espacio hollado nebuloso le lleva a buscar su postal
templa- por el invasor, y por ello se remodeló favorita, una de aquellas cartulinas
ción de el Rondell, cambiando su nombre por de época con elementos transparentes
su postal plaza de la Belle Alliance (en referencia que se iluminaban al recibir por detrás
favorita, la tanto a la taberna que sirvió de cuartel la luz de una vela o de una lámpara:
puerta de general a Napoleón en la batalla de
Halle Waterloo como a la séptima alianza […] la pieza de mi colección de posta-
de las potencias europeas contra los les que más celosamente guardaba: la
franceses) y erigiendo, además, en el imagen de la puerta de Halle en azul
centro un monumento a la Victoria: claro sobre fondo azul oscuro: ahí se
sobre un elevado pedestal se encuentra podía ver la plaza de Bellalliance con
todavía hoy una diosa alada Niké con las casas que la enmarcan; la luna
rama de olivo y palma de la victoria, llena en el cielo. Pero la luna y las
obra del mejor escultor de la época, ventanas de las fachadas se habían
Christian David Rauch. La reconsagra- liberado de la capa superior de la
ción religiosa del espacio público de tarjeta: su blanco sobresalía en relieve
la ciudad se realiza también aquí en de la imagen, y había que sostenerla
clave del panteón griego, levantando contra la lámpara o la vela para, a la
una diosa Niké, a la que el pueblo de luz de las superficies de las ventanas
Berlín reinterpretará de nuevo como y de la luna, que brillaba exactamente
un ángel cristiano de la victoria. Este igual, ver calmarse todo el conjunto.9
monumento erigido después de 1815 se
puede considerar como el antecedente Benjamin especula sobre la realidad
directo de la Columna Triunfal o Sie- o ensoñación de sus recuerdos de
gessäule, la otra gran Niké levantada, aquella noche de ópera y su paseo
como ya he dicho, para conmemorar por la ciudad. En Infancia en Berlín…
el éxito de los ejércitos prusianos en ofrece una variante del mismo texto,
las grandes guerras del siglo XIX en la que el paseo con su madre en la
contra los daneses, los austríacos y, noche de invierno tiene una finalidad
de nuevo, contra los franceses en la distinta: ir de compras. Lo importante
guerra franco-prusiana (1870-1871). es que el paseo por la ciudad oscura
e iluminada solamente por la tenue
Walter Benjamin fue un ávido colec- luz de gas, le ponía pensativo y, al
cionista desde su niñez. Entre otras regresar a casa, se refugiaba en la
cosas coleccionaba tarjetas postales y, contemplación de su postal favorita,
curiosamente, la más preciada para la puerta de Halle. No reconocía la
él era la de la Puerta de Halle con la zona de la ciudad representada en
Plaza de la Belle Alliance al fondo. En ella, pero en el rótulo «Hallesches Tor»
un pasaje de Crónica de Berlín narra comprendería muchos años más tarde
los primeros recuerdos infantiles de los dos elementos, puerta y recinto,
su asistencia al teatro, recuerdos que que formaban la gruta iluminada
no alcanza a distinguir si son reales o donde encontraba el recuerdo del
soñados, como en una oscura noche Berlín invernal.10 Así pues, un espacio
de invierno en la que se dirige con fundamental en la configuración de la
su madre a una representación de memoria de nuestro autor. Lo que no
Las alegres comadres de Windsor. La menciona Benjamin es la figura de la
velada bulliciosa y animada contrasta Niké alada de Christian David Rauch
con el camino hacia ella a través de sobre un pedestal elevado en el centro
un Berlín nevado y desconocido que de la plaza Belle Alliance y tampoco

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Paseos benjaminianos por los dossier walter benjamin
ángeles de Berlín

las demás estatuas que completaban la


iconografía política del espacio, entre
ellas las alegorías de la Paz y de la
Historia, ésta en su versión de Histo-
ria de los vencedores —pues escribe
los relatos de las guerras prusianas
de liberación contra Napoleón. La
plaza fue prácticamente destruida en
la segunda guerra mundial y recons-
truida posteriormente en un estilo
moderno, más bien inhóspito, con el
nombre de Mehringplatz: la memoria
urbana mantiene la forma redonda
del antiguo Rondell, con la Niké de
Rauch en el centro y las estatuas de
la Paz y la Historia en la parte sur,
cerca de la puerta de Halle. Sigue
siendo un lugar de la memoria y, tal con ocho grupos escultóricos, también 4.
vez, Benjamin se alegraría de ver en proyectados por Schinkel y realizados
el suelo una placa de la embajada de en mármol de Carrara por escultores
Polonia en Berlín con una frase del de las escuelas de Rauch y Schadow.
poeta polaco Zbigniew Herbert (1924- En un complejo programa iconográfi-
1998), que luchó en Varsovia contra co, se representan diosas griegas que
la ocupación nazi y que reza así: «Un acompañan a jóvenes guerreros. Sin
pueblo que pierde su memoria, pierde embargo, el pueblo de Berlín, ajeno a
también su conciencia». las sutilezas de las divinidades de la
Grecia clásica, rebautizó el puente como
«puente de los ángeles», considerando
Del Ángel de la Victoria a las figuras aladas del panteón griego
al Ángel de los Vencidos como ángeles cristianos. Convencido
Schinkel, al igual que sus coetáneos
Como ya he dicho, después de la berlineses, de que «los griegos somos
victoria en las guerras de liberación nosotros» y de que Berlín era la nueva
contra Napoleón tuvo lugar en Berlín Atenas del Norte, ideó un ciclo de ocho
una amplia remodelación urbana. Un grupos escultóricos de mármol en los
elemento importante fue la renovación que se explica la vida de un guerrero,
de la «Via Triumphalis» como eje de desde la infancia hasta la muerte. Una
celebración de la victoria desde la puer- vida militarizada, una vida idealizada
ta de Brandenburgo hasta el Palacio y protegida por Atenea, diosa de la
de los Hohenzollern. Dentro de esta ciudad y de la enseñanza militar, y por
remodelación, fue sustituido el antiguo la diosa Niké o diosa de la Victoria.
puente que unía Unter den Linden con Sobre el Schlossbrücke se representa
la hoy llamada Isla de los Museos, a cuatro veces a la diosa Niké y cuatro
la altura del Lustgarten y del Palacio. veces a Atenea. ¿Empate a cuatro entre
Según los planos elaborados por Karl las dos diosas? En realidad gana 5 a
Schinkel en 1822-1823, se construyó 4 la Victoria, porque en una de las re-
un puente con toda la anchura de la presentaciones Atenea nos presenta en
calle, el llamado Schlossbrücke o puente su mano a Niké, queriendo decir que 4.
del palacio. Las obras se demoraron es la enseñanza de las artes marciales Puerta de Halle y
hasta las décadas de los años cuaren- y la preparación militar quien lleva plaza Belle Alliance.
ta y cincuenta del siglo XIX, en que de la mano a la Victoria. Los grupos Al fondo, la Victoria de
se completó la decoración del puente escultóricos son los siguientes: Christian David Rauch.

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1. «Niké enseña a los niños las histo- las que se celebra la relación entre
rias de los héroes», de Emil Wolff. los soldados prusianos y las diosas
2. «Atenea ejercita a los jóvenes en Atenea y Niké. En esos momentos, los
el uso de las armas», de Hermann enemigos combatidos por el ejército
Schievelbein. no eran los franceses de las guerras
3. «Atenea otorga las armas al gue- napoleónicas, sino sus propios con-
rrero», de Karl Heinrich Möller. ciudadanos, a muchos de los cuales
4. «Atenea conduce al guerrero a la la derrota de la revolución condujo
batalla», de Albert Wolff. a la muerte, al exilio político o a la
5. «Atenea protege al joven héroe», emigración masiva.
de Gustav Blaeser.
6. «Niké corona al vencedor», de Frie- Que yo sepa, Walter Benjamin nunca
drich Drake. se refirió a estos conjuntos escultóricos,
7. «Niké atiende al joven herido», de aunque los tenía que conocer porque
Ludwig Wichmann. estaban muy presentes en la fisono-
8. «Niké lleva al Olimpo el cadáver mía del centro de su ciudad. Quien
del guerrero», de August Wredow. sí escribió algunas impresiones sobre
ellos fue su amigo y colaborador Franz
Esta última puede verse en la ilustración Hessel, en un libro muy admirado por
5. Y la victoria alada que se lleva al Benjamin. En efecto, en Ein Flaneur in
Olimpo de los dioses al soldado caído Berlin se refiere Hessel precisamente
en la batalla podría interpretarse como a estos ocho grupos escultóricos de
un ángel de los vencidos y muertos en diosas de la guerra y de la victoria
educadoras de la juventud y afirma
que nunca se los pudo tomar en serio
porque al pasar por delante de ellos
recordaba los chistes irreverentes e
irreproducibles que se hacían en su
juventud acerca de la desnudez de las
estatuas. De hecho, parece que Reimer,
ministro de cultura, solicitó al rey
Federico Guillermo IV la retirada de
las estatuas desnudas y su ubicación
en el interior del cercano edificio de
la Zeughaus.11

Pero vayamos a Francia, donde la


euforia por los triunfos de los ejér-
citos de Napoleón en toda Europa se
había celebrado a comienzos del siglo
XIX en París y otras ciudades con la
5. la guerra, como una forma de consuelo erección de diosas Niké. Y, a pesar
del dolor de los amigos y familiares de las derrotas militares de Napo-
de las víctimas del propio bando, en león en 1815 y de Napoleón III en la
este caso el bando de los vencedores. guerra franco-prusiana de 1870-1871,
siguieron apareciendo ángeles en el
Por otro lado, parece lógico que el espacio público. Solo puedo dar aquí
pueblo de Berlín, derrotado en las dos ejemplos: el primero, posterior a
revueltas callejeras y en las barricadas la derrota de Waterloo (ilustración 6);
de la revolución de 1848, no se pu- y el segundo, después de la derrota de
diera identificar con la erección pocos Francia en la guerra contra Prusia en
años después de unas esculturas en 1871 (ilustración 7), justo en la época

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Paseos benjaminianos por los dossier walter benjamin
ángeles de Berlín

en que Berlín celebraba su victoria un ángel de escala muy reducida con


con la construcción de la Siegessäule. una trompeta. De ella cuelga un letrero
Vayamos con el primer ejemplo, un con las palabras: «A la inmortalidad».12
grabado de 1818:
Podríamos considerar el grabado como
un consuelo de la burguesía francesa
después de la derrota de Napoleón.
Como consecuencia del descalabro
militar después de tantas campañas
gloriosas de los ejércitos franceses por
toda Europa, surge una conciencia
de fracaso que hace primar el valor
de lo extranjero y critica lo propio.
Frente a este desprecio de lo nacional
brota una tendencia alternativa que
revaloriza lo francés, al tiempo que
rechaza a quienes se avergüenzan de
ser franceses. Esta nueva concien-
cia nacional se basa en resaltar las
creaciones de la economía francesa
expuestas en la tabla exhibida por
el joven sentado (fábrica de armas
de Versalles, porcelanas de Sévres,
tapicerías de Goblins…) y por las
grandes hazañas de la nación francesa
en la columna de la derecha en los
campos del valor militar (aparecen los
nombres de algunas batallas ganadas
6. por Napoleón), del genio literario y
de las bellas artes. Se trata de recu-
Resulta muy significativo que Walter perar el orgullo nacional herido por
Benjamin tuviera noticia de esta ilus- la derrota, y a ello ha de colaborar
tración durante el tiempo que trabajó el ángel que vuela haciendo sonar la
en la Biblioteca Nacional de París y la trompeta de la inmortalidad al tiem-
explicara en los apuntes y materiales po que lleva en la mano izquierda la
para su Libro de los Pasajes con las corona de laurel que predice nuevos
siguientes palabras: tiempos victoriosos. En realidad, se
trata de un ángel de la victoria de los
Un grabado de 1818: «El Extranjero- derrotados, en parte como mecanismo 5.
maníaco censurado, o en ser francés de consuelo colectivo, en parte como Diosa Niké o Ángel de
no hay afrenta». A la derecha, una garante de una conciencia nacional la Victoria llevando el
columna con inscripciones de las renovada que otorgará nuevas victorias cadáver de un soldado
hazañas de la guerra, de la poesía al genio militar, literario y económico muerto en combate.
y del arte. Abajo, un hombre joven de los franceses. 6.
con una placa conmemorativa de la Grabado de 1818.
industria; está pisando una hoja con Después de la guerra franco-prusiana L’Étrangomanie blamée
el título «Productos de los Fabricantes de 1870-1871, el escultor Antonin Mer- ou d’être Français il
Extranjeros». Frente a él, otro francés cié elabora de manera muy impactante n’y a pas d’affront.
que señala entre elogios la columna. el dolor por su amigo Henry Rigault, Foto: Bibliothèque
Al fondo un civil inglés discute con muerto el último día de la contienda, Nationale, extraido del
un combatiente francés. Los cuatro y que simboliza a toda la generación Libro de los Pasajes,
tienen sendos carteles. Cruza el cielo de jóvenes franceses caídos en los Akal.

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dossier walter benjamin

Es probable frentes de batalla. La Gloria o la Fama a París para participar en el Salón


que de los vencedores es sustituida por la de 1874, en el que obtuvo un gran
Benjamin Gloria de los vencidos, en una manera éxito, la medalla de oro del Salón y
conociera que parece adelantarse a la propuesta el aplauso unánime del público, que
la «Gloria benjaminiana de transformar el punto vio en la escultura un símbolo de la
Victis» en de vista de la narración histórica en recuperación futura de Francia después
alguna de una historia de los derrotados y las de la derrota frente a Prusia:
las copias víctimas.
francesas Una «Niké» alada, alegoría de la Gloria,
ampliamente En un artículo sobre la escultura de inicia el vuelo hacia adelante, casi sin
difundidas Rodin «La edad de bronce» y la pro- tocar el zócalo, llevando en los brazos
blemática de los monumentos a los a un joven desnudo con la espada rota,
franceses caídos en la guerra contra símbolo de la juventud francesa caída
Prusia en 1870-1871, establece J. A. en los campos de batalla de la guerra
Schmoll gen. Eisenwerth que la obra de 1870-71. El grupo obtuvo inmediata-
más importante en este contexto es el mente una aprobación entusiasta y fue
conjunto escultórico «Gloria Victis» de admirado por su elegancia y arriesgado
Antonin Mercié. Nacido en Toulouse en movimiento. Un crítico formuló la pa-
1845, discípulo de Alexandre Falguière labra decisiva: las figuras transmitían
y de François Jouffroy en la Escuela un viento ascendente de esperanza
de Bellas Artes de París, obtuvo en (gonflées d’un vent d’espoir). […] Se
1868 el premio Roma con su escultu- ha dicho que este grupo escultórico
ra del joven «David, vencedor», en la contribuyó enormemente a elevar la
que le representa pisando la cabeza moral de los franceses después de la
de Goliat mientras vuelve a poner la terrible derrota.13
espada en su vaina, una forma clásica
que recuerda las figuras de Donatello. Gloria Victis fue una obra muy apre-
Así pues, su primera obra simbolizaba ciada y difundida con apoyo estatal
una victoria del más débil frente al en forma de monedas conmemorativas
7. fuerte, David frente a Goliat. Durante (alguna con la inscripción Honor y
su larga estancia en la Patria) y de esculturas de diversos
Academia francesa en tamaños, que fueron compradas por
Roma estalló la gue- particulares, o por Museos y Ayunta-
rra franco-prusiana, mientos para su exhibición pública
y Mercié se aprestó en las plazas o en el interior de los
a esbozar una diosa edificios oficiales. Curiosamente una
Niké para celebrar el de las copias fue adquirida por la
previsto triunfo de los Casa Real prusiana y estuvo durante
ejércitos franceses, to- años en el interior del Palacio Real
mando como modelo la de Berlín, pudiéndose admirar hoy
Victoria de Samotracia en el Museo de Historia Alemana en
que se conserva en el Unter den Linden. Cabe afirmar que
Museo del Louvre. Pero los vencedores prusianos también
la derrota en los campos se apropiaron de los símbolos de
de batalla le obligó a los vencidos. Durante algún tiempo
cambiar de idea, trans- he considerado esta obra de Mercié
formando la «Gloria» como una representación de la idea
de los vencedores en de Benjamin sobre el ángel de los
el «Gloria Victis», el vencidos. Es probable que Benjamin
homenaje a la gloria de conociera la «Gloria Victis» en alguna
los derrotados. Desde de las copias francesas ampliamente
Roma envió la estatua difundidas, aunque posiblemente no

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Paseos benjamianos por los dossier walter benjamin
ángeles de Berlí

en la copia del Palacio Real de Berlín la derrota en una futura victoria de


al que no tenía acceso. En cualquier armas. Ciertamente el ángel se lleva
caso, Benjamin no cita la obra de el cadáver del caído en la guerra y
Mercié, y hoy me inclino a pensar simboliza el dolor de la pérdida o la
que este ángel de la victoria de los búsqueda de consuelo, pero también
derrotados está teñido excesivamente es una llamada a la esperanza en la
de nacionalismo francés para que pue- futura victoria de los ejércitos fran-
da ser considerado como una buena ceses, y así fue vista popularmente y
imagen del ángel de la historia. No aclamada a nivel oficial. En ningún
se trata en Benjamin de la sustitu- momento cierra Mercié el círculo vi-
ción del nacionalismo alemán por el cioso de la guerra y la dialéctica de
nacionalismo francés, sino más bien vencedores y vencidos, sino que más 7.
de ver la historia como cúmulo de bien prepara el camino a la conciencia Antonin Mercié: «Gloria
catástrofes desde el punto de vista de nacional francesa para buscar una Victis». Deutsches
los vencidos, no de quienes se aprestan futura victoria militar a partir de la Historisches Museum
a luchar de nuevo para transformar actual derrota. (Berlín)

Notas

1. «Epílogo a Crónica berlinesa de Gesammelte Schriften, vol. IV.1, derne, München, Fink, 1994, p.
Trabajo realizado dentro del Pro- Benjamin» (1970), recogido en pp. 288-289. Benjamin hace un 233. En sus últimos años, Kose-
yecto de Investigación FFI2008- su libro ya citado Walter Ben- juego de palabras: «Hallesches lleck tuvo un gran interés por la
05054-C02-01/FISO, financia- jamin y su ángel, pp. 183-188. Tor» es la puerta de Berlín que iconografía política y, de manera
do por el Ministerio de Ciencia Puede verse el poema completo conduce hacia la ciudad de Ha- especial, por el análisis compa-
e Innovación. en el volumen VI, p. 618 de los lle, pero la transforma en «puer- rativo de los monumentos fran-
2. Gesammelte Schriften de W. Ben- ta y recinto», «Tor y Halle», de la ceses y alemanes en recuerdo
Cfr. el artículo escrito por G. jamin, Frankfurt, Suhrkamp, 1991. gruta de sus recuerdos. de los muertos en las guerras.
Scholem en 1972, «Walter Ben- 5. 11. Además de su trabajo de edi-
jamin y su ángel», recogido en W. Benjamin, Infancia en Ber- Cfr. F. Hessel, Ein Flaneur in Ber- tor y la introducción del libro re-
su libro de mismo título, Buenos lín hacia 1900, Barcelona, Cír- lin, Berlin Bibliothek der Berliner cién citado, puede verse R. Ko-
Aires, FCE, 2003, pp. 37-75. culo de Lectores, 1992, p. 44. Zeitung, 2007, p. 72. selleck, Zur politischen Ikonolo-
3. 6. 12. gie der gewaltsamen Todes. Ein
Sigo la traducción de Reyes Ma- Ibídem, pp. 43-44. W. Benjamin, Libro de los Pa- deutsch-französicher Vergleich,
te en su excelente libro Mediano- 7. sajes, edición de R. Tiedemann, Basel, Schwabe & Co., 1998, o
che en la historia. Comentarios Ibíd., pp. 41-42. Madrid, Akal, 2005, p. 784. El también su artículo «Kriegerdenk-
a las tesis de Walter Benjamin 8. grabado puede verse en la pá- male als Identitätsstiftungen der
«Sobre el concepto de historia», Ibíd., pp. 31-32. gina 538. Überlebenden», en O. Marquard
Madrid, Trotta, 2006, p. 155. 9. 13. y K. Stierle (eds.), Identität (Poe-
4. W. Benjamin, Crónica berli- J. A. Schmoll gen. Eisenwerth, tik und Hermeneutik VIII), Mün-
Según constata Scholem en el nesa, en sus Escritos autobio- «Rodins Ehernes Zeitalter und chen, Fink, 1979, pp. 255-276.
libro citado, los versos proceden gráficos, Madrid, Alianza, 1996, die Problematik französischer
de un pequeño poema surrealis- pp. 230-231. Kriegendenkmäler nach 1871»,
ta escrito por Benjamin bajo los 10. en R. Koselleck y M. Jeismann
efectos del haschisch. Cfr. tam- Cfr. W. Benjamin, Berliner Kind- (eds.), Der politische Totenkult.
bién el artículo de G. Scholem heit um Neuzehnhundert, en sus Kriegendenkmäler in der Mo-

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Demoliciones. Sobre el
Autor
concepto de crítica en
José Manuel
Cuesta Abad Walter Benjamin
Profesor de Teoría
de la Literatura
y Literatura
Comparada.
Universidad
Autónoma
de Madrid.
Autor de Juegos
de duelo: la historia
según Walter
Benjamin. «Démolitions: sources de l’enseignement organismo críticamente despedazable,
théorique de la construction. «Jamais de fractura o interrupción que, «ya
circonstances ont été plus favorables desde dentro», agrieta la apariencia
pour ce genre d’étude, que l’époque où de totalidad cerrada y unitaria, de
nous vivons. Depuis douze ans, une modo que aquello que garantiza en
foule de bâtiments, entre eux des églises, gran medida su perduración histórica,
des cloîtres, ont été démolis jusqu’aux la citabilidad, es al mismo tiempo lo
premières assisses de leur fondation; que hace imposible que sobreviva como
tous ont procuré… d’utiles instructions» una obra. Dado que las obras resultan
(Charles-François Viel, ilegibles o insignificantes cuando se
De l’impuissance des mathéma- las contempla como unidad perfecta,
tiques pour assurer la solidité solo reducidas a los escombros de los
des bâtiments, 1805). que secretamente están hechas pueden
tener significación provisional, alcanzar

Una cita suele ser un pretexto.


Lo es siempre, obviamente,
en el sentido de que remite a un texto
la posteridad y ser objeto, algunas, de
recreación artística e interpretativa a
través del tiempo. En tanto que proce-
previo o a una obra del pasado tanto dimiento crítico elemental, la cita se
más memorable cuanto más fragmen- pone así al servicio de la construcción
table en «momentos de la verdad»; y histórica de las obras mediante su re-
lo es casi siempre como coartada de petida destrucción. Pretextemos, pues,
escritura, estrategia retórica que per- de nuevo —traduciéndola ahora—, la
mite comenzar, proseguir, detenerse, cita inicial:
ejemplificar, aducir argumentos, po-
lemizar con palabras e ideas ajenas, «Demoliciones: fuentes de la enseñanza
fingir un diálogo entre ausentes… Una teórica de la construcción. «Jamás ha
cita nada prueba o constata de por sí, habido circunstancias más favorables
poco o nada tiene en sí de enunciado para este tipo de estudio que en la
constativo: es uso y mención al mismo época en que vivimos. Desde hace
tiempo, un acto de habla plurívoco (y doce años, una multitud de edifica-
aun antes, praxis de reinscripción dis- ciones, entre ellas iglesias, claustros,
EL Acto ruptiva en el habla o en la escritura), han sido demolidas hasta los primeros
de citar un gesto performativo que presupone cimientos de su fundación; todas han
constituye en el fondo cierta decisión crítica. proporcionado… útiles instrucciones».
(…) una El acto de citar decide la citabilidad
condición de un texto, y ésta constituye en Estas palabras proceden de una nota
imprescin- efecto una condición imprescindible que Walter Benjamin incluyó en la
dible de la de la pervivencia de las obras, de sección del Passagen-Werk (C 6a, 2)
perviven- su inmortalidad sub specie historiae. donde, bajo la rúbrica «antikisches
cia de las Pero lo que pueda tener una obra, Paris, Katakomben, démolitions, Unter-
obras literaria o no, de citable se lo debe gang von Paris», se recogen diversos
a cuanto hay en ella de estructura u apuntes y materiales literarios en

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torno a la arqueología urbana de «la Abbruch,


capital del siglo XIX». La cita es, «demolición»,
cierto, instructiva por lo que en ella es el
se dice y se sugiere sobre las fuen- término
tes (sources), los primeros cimientos que emplea
(premières assises) y los fundamentos Benjamin
(fondation) de la construcción ar- en (…) su
quitectónica. Se trata del acceso al estudio
origen o a la fundación de una obra, sobre la
una edificación en este caso, como crítica de
requisito para el conocimiento de los arte en el
principios y las reglas generales de Romanticis-
la técnica constructiva. Pero lo que mo alemán
afirma literalmente el fragmento es
que las fuentes para la construcción
teórica de la técnica constructiva no
se encuentran en la obra acabada, en
cuya aparente integridad quedaría
sepultado el origen, ni siquiera en la
observación de la fábrica cimentado-
ra, sino en el derribo por medio del
cual es posible acceder a «la primera
piedra» o al fundamento. Puesto que
sources o «fuentes» es una antigua en las obras menores aunque bien
metáfora (pêgaí en griego, fontes en conservadas. Jamás, viene a decir el
latín) para la idea de arkhê o princi- tal Viel de la cita, se ha demolido
pium, de fundamento y surgimiento, tanto como en los últimos tiempos
la fundamentación teórica del arte y, por eso mismo, nunca ha habido
de construir se basa, antes que en el más fuentes para la construcción
estudio de los primeros cimientos, en teórica del arte de construir que en
la demolición del edificio. Entre la esta época. Época de demoliciones
fundamentación teórica del arte de fundamentales.
construir y la práctica concreta de
la construcción hay sin duda dife- Abbruch, «demolición», es el término
rencias, y las líneas citadas ponen el que emplea Benjamin en unas líneas de
énfasis en la demolición como factor su estudio sobre la crítica de arte en
teóricamente constructivo. Un énfasis el Romanticismo alemán a propósito
que tiene mucho de epocal, de una de lo que él llama ironía formal: este
época (la cita está datada hacia 1805) tipo de ironía, se lee allí, «representa el
empeñada en derruir para construir, paradójico intento de construir todavía
fascinada por los vestigios de cualquier en lo formado mediante demolición».1
origen y por la exploración arqueo- La interpretación benjaminiana de la
lógica, nostálgica de una antigüedad ironía romántica pone en un primer
arruinada, devota del culto incipiente plano la cuestión de la posibilidad de
al progreso y a la técnica moderna y, una crítica inmanente y, por tanto, el
en suma, entregada a toda suerte de problema de la accesibilidad crítica
destrucciones y reconstrucciones. En a la forma de las obras en tanto que
las ruinas de los grandes edificios, inmanencia constructiva. Pero en
dice Benjamin al final del tratado la medida en que la obra contiene
sobre el Trauerspiel, la idea que co- momentos críticos o irónicos, su in-
rresponde al plan de ejecución habla manencia queda recusada o tiende a
de manera más impresionante que ser negada, por vía reflexiva, en un

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la huella simulacro de trascendencia. La para- como conciencia de la imposibilidad


que deja el doja estriba en el hecho de que esta de lo inmediato, la reflexión crítica
egocentris- recusación o negación de la inmanencia que se agota en el acto de mostrar la
mo irónico es, ella misma, inmanente a las obras artificiosidad del producto en el que
en la como reflexión que las destruye y a ella misma se refleja especularmen-
obra es la un tiempo las salva. La crítica no te, hace de la ironía una denuncia
develación puede ser, estrictamente, exposición incesante de la arbitrariedad de toda
de la ar- de la obra en sí por la simple razón forma artística.
bitrarie- de que si la obra es susceptible de
dad de los ex-posición es porque contradice su La contemplación autoextasiada del
elementos an sich, esto es, porque la reflexión ironista rinde así tributo a lo inesencial
que la crítica o irónica «en» y «desde» la de un mundo objetivo convertido por
integran obra comporta indefectiblemente el idealismo de época en fata morga-
su (auto-)desbordamiento, su crisis na de la subjetividad. La altura en la
como inmanencia en-sí-fuera-de-sí. que cae el sujeto irónico se confunde
Subjetivamente hipostatizada, la iro- entonces con una elevación que, «sin
nía romántica cae en la altura —diría cielo», simula alzarse por encima de
Hölderlin— de una reflexividad que ese mundo fantasmagórico sobrevo-
funde hasta la indistinción inmanen- lando los materiales y las formas de
cia formal y trascendencia crítica. El la obra para abismarse en la autopsia
sujeto espectral de la ironía sueña con de su propia irrealidad. Una elevación
una autenticidad invulnerable que solo semejante es la que Fr. Schlegel define
puede seguirse de la crisis —o mejor: y propugna, en el fragmento 116 de
la hypókrisis— que delata en toda Athenäum, cuando caracteriza el modo
forma artística la simulación (Verste- poético romántico por «su capacidad
llung) de un contenido representativo para volar con las alas de la reflexión
(Vorstellung) ficticio e insustancial. De poética, en el centro, entre lo repre-
ahí que en el arte moderno la ironía sentado y lo representante, libre de
sea el tropo del Yo sólo como epokhê todo interés real e ideal»; o cuando
de un sujeto que, al reafirmarse en la afirma que la poesía romántica sólo
denegación de cualquier gesto seria- reconoce como «su primera ley que el
mente afirmativo, desvirtúa la validez arbitrio del poeta no acepta ley alguna
de todos los demás tropos. El más por encima de él».2 En su expresión
leve indicio de una duplicación equí- más radical, la huella que deja el
voca o de un retraimiento irónico del egocentrismo irónico en la obra es
«sujeto creador» puede ejercer efectos la develación de la arbitrariedad de
desmanteladores sobre el frágil artifi- los elementos que la integran. Y el
cio en el que se sustentan las obras. arbitrio absoluto al que puede llegar
Y la delación subjetiva de el creador romántico se consuma en
la apariencia ilusoria el dar muerte a su obra. Como rezan
unos versos del joven Schlegel, que
Benjamin glosa: «Sí, que tam-
bién la obra que
tanto
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costó te sea apreciada;/pero si tanto signo distintivo respecto de la crítica, la ironía


la amas, dale tú mismo la muerte orientada también objetivamente. La rasga un
(gib ihm Du selber den Tod)/fijando la crítica sacrifica por completo la obra cielo de
mirada en la obra que ningún mortal en aras de la coherencia de lo Uno forma
acaba bien:/pues de la muerte del in- [digamos que del Arte como Concepto eterna, la
dividuo florece la figura del todo» (El al que ha de adecuarse cada obra en idea de las
concepto de crítica, p. 84). Al alejarse detrimento de su particularidad]. 3. formas, que
del proceso creativo con el fin de Sin embargo, el procedimiento que podría ser
contemplarlo a una distancia hiperu- en la conservación de la obra misma designada
rania y escéptica, el artista irónico se puede evidenciar todavía su remisión como la
parece menos al creador que admira a la idea del arte es la ironía formal. forma
«en el séptimo día» su obra acabada, No solo no destruye la obra que ataca, absoluta
o al unacknowledged legislator of the sino que propiamente la aproxima
world de que hablara Shelley, que al a la indestructibilidad. Merced a la
individuo cuya conciencia de la propia destrucción irónica de la forma de-
vaciedad parasita vampíricamente todo terminada de exposición de la obra,
objeto o queda reabsorbida por entero la unidad relativa de la obra singular
en el producto alienado de su trabajo. queda remitida más profundamente a
Con todo, el concepto romántico de la del arte como obra universal, puesto
ironía es ambiguo, de una ambigüedad que la obra singular no se distingue
ciertamente irónica: si por un lado sino gradualmente de la del arte,
consagra un subjetivismo irrestricto, hacia la cual se desplaza de continuo
explotado después hasta la extenuación en la ironía y la crítica. 4. La forma
o la mueca frenética por el arte con- determinada de la obra singular, que
temporáneo, por otro contribuye pers- se podría definir como la forma de
picazmente a establecer la conexión exposición (Darstellung), deviene víc-
necesaria entre forma irónica e idea tima de la destrucción irónica. Pero
del arte. Es justamente esta conexión por encima de ella la ironía rasga
la que aborda Benjamin mediante el un cielo de forma eterna, la idea de
concepto de «ironía formal». las formas, que podría ser designada
como la forma absoluta, y testimonia
Veamos cuáles son los caracteres que la supervivencia de la obra, que ex-
la exégesis benjaminiana asigna a la trae de esta esfera su indestructible
ironización de la forma artística. 1. subsistir, después de que la forma
La ironía formal, que nace en relación empírica, la expresión de su reflexión
con lo incondicionado (das Unbeding- aislada, haya sido consumida. La iro-
te), no supone tanto subjetivismo y nización de la forma de presentación
juego, cuanto la asimilación de la es —escribe Benjamin— «semejante
obra limitada al absoluto, la tentati- a la tempestad que alza el velo ante
va de su plena objetivación al precio el orden trascendental del arte y lo
de su ruina. Esta forma de la ironía descubre, junto al inmediato subsistir
procede del espíritu del arte, no de la de la obra en él, como un misterio»
voluntad del poeta y, como la crítica, (El concepto de crítica, pp. 85-86).
únicamente puede exponerse en la re-
flexión. 2. La ironización de la materia A diferencia del subjetivismo irónico,
es también reflexiva, pues descansa en el que el autor se eleva sobre la
en una reflexión subjetiva, lúdica, del materialidad de la obra subordinán-
autor. Pero la ironía sobre la materia dola a su arbitrio transgresor —cuya
aniquila a ésta: es negativa y subjetiva, no sujeción a regla objetiva o a con-
mientras que la de la forma, por el vención técnica alguna no deja de ser
contrario, es positiva y objetiva. La al límite un modo de sujeción a lo
positividad de esta ironía es la vez su anómico—, la ironización de la forma

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Construir constituye «un momento objetivo» en de Benjamin, y si en dicho programa


mediante la construcción de la obra artística. «construir mediante demolición» deter-
demolición Frente a la crítica, a la que atañe mina el modo de proceder de la crítica,
(…), tal es exponer la forma de presentación de tal procedimiento mediador tiene que
entonces la obra desmontando su engranaje ser a su vez (y a la vez) histórico y
el lema artificial, la ironía objetiva ejerce un filosófico, meramente fáctico y esen-
que podría efecto corrosivo sobre el plano ilusorio cialmente verdadero, algo así como
resumir la de las formas, que son «atacadas» sin un medio de refracción del verum en
teoría de llegar a ser destruidas. La demarcación el factum y viceversa.
la crítica teórica entre ironía subjetiva e ironía
de arte formal no puede ser aprehendida de Ni que decir tiene que las coordenadas
trazada por una vez por todas en ninguna obra históricas de la teoría benjaminiana
Benjamin singular, pues la singularidad solo de la crítica se sitúan en el momento
se conserva cuando es irónicamente barroco y en el momento romántico.
sacrificada en nombre de una idea El Barroco de Benjamin es la época
cuya universalidad remite al «orden de la historia en la que se precipita
trascendental del arte». Figura por la caída de la subjetividad en una
excelencia de la ideación romántica inmanencia desgraciada, condenada,
de la forma artística, la ironía objeti- culpable. Caída y decadencia, Fall y
va desvela en Benjamin la idea de la Verfall, de la criatura en el pecado,
obra de arte en la época de su (in-) de la naturaleza en una caducidad
destructibilidad crítica. histórica luctuosa, de la historia en
una fugacidad natural que todo lo
Construir mediante demolición (durch arruina, del lenguaje y la experiencia
Abbruch zu bauen), tal es entonces el entera en la fragmentariedad alegóri-
lema que podría resumir la teoría de ca. La mirada del alegorista se refleja
la crítica de arte trazada por Benjamin en las cosas muertas o, mejor dicho,
en sus principales escritos de juventud: solo ve en las cosas, desmoronadas,
El concepto de crítica de arte en el hechas pedazos, una muerte que ella
Romanticismo alemán, «Las afinidades misma infunde como significación ci-
electivas» de Goethe y El origen del dra- frada. En un pasaje del libro sobre el
ma barroco alemán.3 En todos ellos se Trauerspiel, Benjamin sostiene que «la
plantea el problema de la crítica como crítica es mortificación de las obras,
mediación entre el contenido fáctico a lo cual la esencia de éstas se presta
o histórico y el contenido esencial o en mayor medida que ninguna otra
filosófico de las obras, una idea que producción» (El origen, p. 400). La fór-
Benjamin probablemente encontró en mula Mortifikation der Werke encierra
el ensayo de Fr. Schlegel «De la esencia un emblema en abyme: emblema de
de la crítica» («Vom Wesen der Kritik», la crítica como emblematización de
1804), donde el teórico romántico de- las obras. La palabra «mortificación»
fiende una concepción dialéctica de la adquiere en este contexto un sentido
crítica según la cual ésta ha de hacer doblemente edificante, teológico-moral
de intermediario entre la historia y la y (de-)constructivo. En su significa-
filosofía reuniendo a ambas, a través do teológico-moral, históricamente
de una especie de Aufhebung, en una referible a las virtudes ascéticas y
tercera y nueva instancia. Para Schlegel, salvíficas de la tradición cristiana
la crítica tiene indiscutiblemente por (mortificatio, obedientia, humilitas…),
objeto tanto la decantación filosófica la mortificación designa la represión
de la historia y la tradición, como la o la aniquilación de los apetitos e
caracterización histórica de la filoso- impulsos, de preferencia carnales, que
fía. Si en este quiasmo dialéctico cabe en una persona se oponen al triunfo
enmarcar también el programa crítico de la gracia, y se aplica en primer

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lugar a prácticas de disciplina corporal cio, hace de clave alegórica entre los
que, al extremo, deberían llegar —de significados teológico-moral y crítico-
acuerdo con la interpretación literal constructivo: el sentido alquímico. En
del mandamiento evangélico «si tu ojo el opus alchymicum la mortificatio, a
te escandaliza…»— a la mutilación. la que sigue la putrefactio, es una fase
En un sentido constructivo, crítica- inicial en el proceso de transmutación
mente edificante, la mortificación de de la materia que comienza con la
las obras supone su emblematización nigredo. La mortificación, figurada en
y alegorización, esto es, la disección imágenes de suplicio, decapitación y
o la anatomía —típicamente barroca, desmembramiento, forma parte de la
por lo demás— que discrimina la gra- operación alquímica que debe restituir
cia duradera (en términos estéticos, las formas a la prima materia o a la
la belleza; en términos filosóficos, la masa confusa de la que surgieron,
verdad) de lo que en ellas está en de manera que puedan resurgir al
trance de perecer o ha muerto ya. Para fin transmutadas en virtud de una
Benjamin, corresponde a la crítica fi- destrucción de la que depende su
losófica mostrar que la forma artística purificación material y, según el sim-
tiene la función de transformar en bolismo místico, su resurrección o su
contenidos de verdad los contenidos renacimiento a la inmortalidad. Luego la «morti-
históricos que subyacen en toda obra la «mortificación» benjaminiana cela ficación»
significativa: un emblema alquímico de la crítica benjaminia-
como salvación e inmortalización de na cela un
Esta transformación de contenidos las obras a través de su mise à mort. emblema
fácticos en contenido de verdad hace Es sabido que las imágenes alquímicas alquímico
de la pérdida de eficacia, en que, de aparecen con alguna frecuencia en los de la
década en década, va menguando el textos de Benjamin. Él mismo reco- crítica
atractivo de los antiguos encantos, el noce, en una carta dirigida a Adorno como
fundamento de un renacimiento en el (31.5.1935), la fuerte analogía entre la salvación
que toda belleza efímera se viene al estructura del Trauerspielbuch —en lo e inmorta-
fin abajo y la obra se afirma en tanto que tiene de agregado proliferante de lización de
que ruina (p. 401). citas— y la composición en ciernes las obras
del Passagenarbeit, una proximidad de a través de
Hay todavía un tercer sentido alusivo la que deriva la siguiente indicación: su mise à
de la «mortificación» que, subrepti- «Permítame que vea en ello una con- mort

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firmación especialmente significativa y Adorno (16.8.1935), para caracte-


del proceso de refundición (Umsch- rizar la dimensión constructiva del
melzungsprozess) que ha conducido a Passagen-Werk: «Una cosa es segura:
la gran masa de ideas, inicialmente el momento constructivo significa para
impulsada metafísicamente, a un esta- este libro lo que la piedra filosofal
do de agregación en el que el mundo para la alquimia».5 A tal momento
de las imágenes dialécticas se asegura constructivo concierne la transmu-
frente a toda objeción que provoque tación de los materiales fácticos,
la metafísica». La Umschmelzung, esa dispuestos en estado de agregación
refundición de una masa «confusa» citacional, en el contenido de verdad.
de ideas en un agregado de imágenes En ningún otro texto de Benjamin se
dialécticas, evoca, como ha hecho notar expresa más intensamente la separa-
R. Nägele, una operación alquímica.4 tio alquímica del contenido fáctico y
Y es precisamente una alegoría al- el contenido de verdad de las obras,
química la que emplea Benjamin, en que al comienzo del ensayo sobre Las
otra carta posterior a Gretel Karplus afinidades electivas de Goethe:

La crítica busca el contenido de con la duración de la obra, porque al contenido objetual o la vida de
verdad de una obra de arte, el el último se mantiene igualmente éste al contenido de verdad. Pues
comentario, su contenido objetual. oculto cuando se hace patente el al separarse uno y otro en la obra,
La relación entre ambos la deter- primero. Para cualquier crítico poste- deciden sobre su inmortalidad. En
mina aquella ley fundamental de la rior la interpretación de lo chocante este sentido, la historia de las obras
escritura según la cual el contenido y extraño, del contenido objetual, se prepara su crítica, y por eso mismo
de verdad de una obra, cuanto más convierte cada vez más, por tanto, la distancia histórica aumenta su
significativa sea ésta, tanto más se- en precondición. Esta situación es fuerza. Si se quiere ver, a modo de
creta e íntimamente ligado estará a comparable a la de un paleógrafo símil, la obra en crecimiento como
su contenido objetual. De ahí que, ante un pergamino cuyo texto des- una hoguera, el comentarista se halla
si se manifiestan como duraderas leído está cubierto por los trazos entonces ante ella como un químico,
aquellas obras cuya verdad está de una escritura más fuerte que a el crítico como un alquimista. Mientras
más profundamenta inmersa en su él se refiere. Así como el paleógra- que para el primero sólo la madera y
contenido objetual, en el transcurso fo debería comenzar por la lectura la ceniza constituyen el objeto de su
de esa duración los realia se yerguen de esta última, el crítico debería análisis, para el segundo solamente
ante los ojos del espectador en la hacerlo por la del comentario. De la llama misma conserva un enigma:
obra tanto más claramente cuanto donde surge de pronto un criterio el de lo vivo. Así, el crítico pregunta
más se extinguen en el mundo. inapreciable de su juicio: sólo ahora por la verdad, cuya llama viva sigue
Pero con ello contenido objetual y puede plantear la pregunta crítica ardiendo sobre los pesados leños de
contenido de verdad, unidos en su fundamental sobre si la apariencia lo sido y la leve ceniza de lo vivido
fase temprana, aparecen separándose del contenido de verdad se debe (Las afinidades, pp. 125-126).

La distinción entre contenido de verdad en sus materiales, en sus referencias


(Wahrheitsgehalt) y contenido objetual explícitas u oblicuas— las marcas
(Sachgehalt) determina la relación peculiares de la fisonomía real de una
dialéctica entre dos dimensiones, en época tamizada por la experiencia
principio inextricables, de las obras vital de un individuo. El contenido
concretas. El contenido «cósico» u de verdad está, en cambio, larvado
objetual de una obra tiene que ver con en el objetual como el momento de
su anclaje en un trasfondo histórico una metamorfosis por la que la par-
que deja en ella —en su lenguaje, ticularidad biográfica e histórica de

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la obra perdura transformada en la verdad no es objeto de conocimiento para


«llama viva» del poema. La separación científico, sino de un saber mágico o Benjamin, el
entre contenido objetual y contenido de de una filosofía arcana. Esta equiva- contenido
verdad no pertenece a la obra misma, lencia entre crítica y alquimia está de verdad
más que como decantación provocada en lo esencial motivada —dejando no es
por el paso del tiempo y por la expo- a un lado la importancia del fuego objeto
sición crítica. La crítica atiende, pues, en las doctrinas alquímicas— por la de cono-
a la supervivencia de la verdad de la idea del tiempo como factor de la cimiento
obra más allá de la extinción, antes o separación del contenido objetual y científico,
después inevitable, de los contenidos el contenido de verdad. En el último sino de
que en ella reconducen a lo sido y a capítulo de Herreros y alquimistas, un saber
lo vivido. Si es cierto que la crítica titulado «Alquimia y temporalidad», mágico
se sirve eventualmente del comenta- Mircea Eliade recuerda estas palabras o de una
rio con el fin de que el contenido de de un personaje de Ben Jonson: «El filosofía
verdad se recorte en contraste con el plomo y los otros metales se habrían arcana
objetual, también lo es que es histórica convertido en oro si se les hubiera
de otro modo. Lo que Benjamin lla- dado tiempo para ello»; a lo que re-
ma Kommentar se propone ante todo plica un alquimista: «Eso es lo que
inscribir los contenidos de la obra realiza nuestro arte». Así como la
en el espacio histórico del que ésta alquimia aspira a suplantar la acción
sería representativa, aunque en grado del tiempo anticipando la depuración
de excelencia, como una positividad y transmutación final de la materia,
entre otras. El comentario rastrea así así también la crítica se impone la
motivaciones biográficas, relaciones tarea de acelerar el poder decantador
genéticas, significados ideológicos, del tiempo con el fin de separar en
parentescos e influencias intertextuales las obras «los pesados leños y la leve
que subsumen la obra en la generali- ceniza de lo vivido» de «la llama viva
dad de un horizonte histórico. Incluso que sigue ardiendo». En las imáge-
el análisis minucioso de las técnicas nes esotéricas que Benjamin prodiga
constructivas está dirigido a establecer se insinúa algo más que una cierta
la «normalidad» de la obra por medio sensibilidad expresionista de época.
de la fijación —tímida unas veces, otras La crítica benjaminiana ha de llevar
drástica— de su comprensibilidad y de a cabo un cometido soteriológico, su
su pertenencia a tradiciones literarias función última estriba en el tà phai-
invocadas ad hoc. nómena sôtzein platónico invocado en
el prólogo epistemo-crítico del libro
En el símil al que recurre Benjamin sobre el drama barroco de duelo, en
para ilustrar la distinción entre el la Rettung o salvación de las obras
comentario y la crítica hay algo des- mediante la mortificación que las
concertante: si el Kommentator se convierte en restos citables.
halla ante la obra —cuyo crecimiento
histórico se compara a «una hogue- Lejos de ser una concesión estilística
ra»— como un químico, el Kritiker o ingeniosa al pathos, la Mortifikation
la contempla como un alquimista; si encapsula una imagen dialéctica que
para el primero el objeto de análisis sintetiza la intuición crítica central de
se reduce a la madera y la ceniza, la emblemática barroca. Un ejemplo
digamos que a la materia «mortifica- elocuente se encuentra en la mención
da», para el segundo sólo en la llama benjaminiana de una reseña anóni-
misma fulgura el enigma de lo vivo. ma de La Philosophie des images de
De atenernos a lo que afirma alegórica- Menestrier donde se dice: «Integrum
mente este símil proporcional, resulta humanum corpus symbolicam iconem
que para Benjamin el contenido de ingredi non posse, partem tamen corpo-

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La legibili- ris ei constituendae non esse ineptam» magnetismo de una idea inaparente.
dad crítica («El cuerpo humano entero no puede Es como la fuerza única e invisible
de las formar un icono simbólico, pero una del imán, que atrae las raspaduras
obras exige parte del cuerpo no es inapropiada de hierro hasta que quedan adheri-
su despeda- para constituirlo»). A lo que Benja- das a él en un orden impredecible,
zamiento en min añade: «El emblemático ortodoxo aparentemente aleatorio pero oculta-
fragmentos no podía pensar de otra manera: el mente inexorable. La centralidad del
significan- cuerpo humano no podía constituir Trauerspielbuch en el conjunto de los
tes una excepción al mandato que ordena escritos de Benjamin se explica, como
despedazar lo orgánico a fin de leer no han dejado de señalar sus intér-
así en sus fragmentos el significado pretes, por el hecho de que esta obra
verdadero, fijado, estructural» (El ori- responde íntegramente a un diseño
gen, p. 438). La legibilidad crítica de alegórico-emblemático. Renato Solmi
las obras exige su despedazamiento en ha destacado que el libro «ha per
oggetto, per metodo e per contenuto
l’allegoria»: lo alegórico es el objeto,
dado que el drama barroco constituye
un ejemplo eminente de alegoría del
que la interpretación benjaminiana ex-
trae la significación filosófica de dicha
figura; es el método porque la técnica
crítico-filosófica de Benjamin es ella
misma alegórica; y es el contenido por
cuanto tiene la obra de alegorización
del arte moderno (p.e., expresionista)
investido de la apariencia del drama
barroco.6 Que el objeto del tratado
sea en gran parte la alegoría resulta
evidente, y que su contenido viene a ser
una alegoresis del arte contemporáneo
es algo que el propio texto sugiere y
hasta declara expresamente. Pero ¿en
qué consiste el carácter alegórico del
método benjaminiano?

«Las alegorías son al reino de los pen-


1. samientos lo que las ruinas al reino
de las cosas» (El origen, p. 396). He
fragmentos significantes —no de otro aquí el motto que condensa no solo
modo se despliega su citabilidad—, y el contenido filosófico-histórico de
una mortificación tal se inspira en la la alegoría, sino también el criterio
compulsión barroca a lo alegórico: «Lo fundamental del método alegórico de
que ahí yace reducido a escombros, el Benjamin. La frase en cuestión arti-
fragmento altamente significativo, es cula una analogía proporcional cuya
la materia más noble de la creación significación figurada sería reducible a
barroca» (p. 397). Del tratado sobre la noción abstracta según la cual las
el Trauerspiel cabría decir poco más alegorías, «a semejanza» de las ruinas,
o menos lo mismo. Su método no son significantes fragmentarios de una
consiste en el apuntalamiento inter- totalidad rota o devastada, una idea,
pretativo de obras ruinosas, menores tal vez una verdad. Ahora bien, entre
o imperfectas, sino en la imantación «alegoría» y «ruina», «pensamientos»
de restos significantes atraídos por el y «cosas» no media tanto una rela-

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 26


Demoliciones. Sobre el concepto dossier walter benjamin
de crítica en Walter Benjamin

ción de analogía cuanto una analogía de frases ajenas, curso paratáctico de


de relación kantiano sensu: no tanto la exposición, interrupción digresiva
una semejanza imperfecta entre dos del discurso, intermitencia aforísti-
cosas, sino más bien una semejanza ca, anacoluto textual… Estas figuras
perfecta de relación entre cosas del emergen en los textos benjaminianos
todo desemejantes (cf. I. Kant, Pro- como marcas de la nervadura oculta
legomena, § 58).7 Kant sostiene que que sostiene una masa de materiales
mediante esta forma de analogía es heteróclitos. En su biografía intelectual
posible establecer un concepto de de Benjamin, Bernd Witte subraya
relación entre cosas que nos son ab- el hecho de que en el libro sobre el
solutamente desconocidas, y observa drama de duelo barroco frases incom-
que un concepto tal es en este caso pletas y aisladas, fuera de su contexto
una simple categoría que nada tiene original, se yuxtaponen, en escansión
que ver con la sensibilidad. En la entrecortada, a modo de imágenes
analogía de relación uno de los térmi-
nos, o pares de términos, expresa un
contenido fáctico y sensible, mientras
que el otro tiende a ser exponente de
un contenido esencial y no sensible.
El ejemplo benjaminiano por excelen-
cia tal vez sea éste: «Las ideas son
a las cosas lo que las constelaciones
a las estrellas. Esto quiere decir, en
primer lugar: no son ni sus conceptos
ni sus leyes. Las ideas no sirven para
el conocimiento de los fenómenos, y
éstos no pueden ser criterios para la
existencia de las ideas» (El origen,
p. 230). La analogía de relación es
la llave maestra y la metafigura del
pensamiento dialéctico-imaginal de
Benjamin. Hace posible captar y es-
tablecer esas semejanzas no-sensibles
a las que se refiere ya el escrito sobre
la «Doctrina de lo semejante» y, en
última instancia, facilita el acceso
teórico o contemplativo a unos domi- alegóricas a las que el autor agrega 2.
nios que se extienden más allá de lo glosas o sentencias que remedan las
empírico. Las alegorías no son pues leyendas e inscripciones de los em-
(como) ruinas porque entre unas y blemas: «Las citas ocupan el lugar de
otras se dé esta o aquella similitud la imagen, de la pictura a la que se
perceptible. Es sobre todo el orden le añade la significación en la forma
alegórico de los pensamientos el que de una sentencia o subscriptio».8
sería perfectamente semejante al orden
ruinoso de las cosas, como si en esa La escritura emblemática del tratado
divisa se cifrara la forma derruida, es a su vez emblema del método de 1-2.
y acaso un tanto paródica, de la fa- exposición filosófica de las ideas del Passages, Monumento
mosa proposición de Spinoza: «Ordo que dan cuenta las páginas iniciales a Walter Benjamin en
et connexio idearum idem est ac ordo del prólogo epistemo-crítico. Un mé- Portbou, obra de Dani
et connexio rerum» (Ethica, II, Prop. todo —más bien para-méthodos— que Karavan.
VII). Sintaxis-de-ruinas: acumulación conviene a la escritura en la medida Foto: almogaver,
de restos-citas, enumeración en fuga en que «es propio de ésta detenerse Creative Commons.

27 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

Método, en y empezar de nuevo a cada frase»; proyección filosófico-histórica, la cita


breve, de que hace de la forma de exposi- es el hiato constelativo de fragmentos
demolición ción rodeo o desvío (Darstellung als y momentos diversos y dispersos, es
construc- Umweg), discurso que renuncia al una condición indispensable de la
tiva (…) curso continuo de la intención —pues tarea historiográfica y es una cons-
con el fin «la verdad, observa admirablemente tante rememorativa en el acontecer
alquímico Benjamin, es la muerte de la inten- mismo de la historia: «La Revolución
de trans- ción»— y comienza, tenaz, una y otra francesa… citaba la antigua Roma»,
formar sus vez siguiendo un ritmo intermitente leemos en Sobre el concepto de la
escombros para regresar de nuevo a la cosa historia (Tesis XIV). Para Benjamin,
textuales misma; que concede a los fragmentos el pasado que despierta el interés
en de pensamiento (Denkbruchstücken) del historiador materialista es aquel
contenido un valor tanto más decisivo cuanto que ha pasado totalmente, comple-
de verdad menos se puedan medir inmediata- tamente muerto, pero en el que aún
citable mente por la concepción fundamental se reconoce el presente, y el acto de
(El origen, pp. 224-225). Método, en citar equivale a una «vivificación»
breve, de demolición constructiva, (Belebung) de restos particulares
o de mortificación de las obras con de lo sido, de manera que «escribir
el fin alquímico de transformar sus
escombros textuales en contenido
de verdad citable. La citabilidad,
Zitierbarkeit, es en definitiva el hilo
conductor que atraviesa la teoría de
la crítica, la filosofía de la historia
y la teo-filología de Benjamin. El
procedimiento citacional compren-
de tres niveles de sentido se diría
que alegóricamente jerarquizados:
literal-temporal, filosófico-histórico
y teológico-político. En lo que tiene
de recurso de composición textual, el
sensus litteralis de la cita no es otro
que la interrupción de la continuidad
del discurso (la intención, el tema,
la argumentación, el estilo, el sujeto
enunciativo, etc.) en beneficio de una
estructura en mosaico que a menu- historia significa citar historia» (cf.
do roza el montage. Esta tendencia Passagen-Werk, J 76a, 4; N 11, 3). Des-
disruptiva pone de manifiesto en la de una perspectiva teológico-política,
escritura la interrupción del tiempo la citabilidad del pasado entraña una
vacío y homogéneo, el derrumbe suerte de sensus anagogicus o, dicho
del falso continuum temporal del de un modo más preciso, se carga de
que hablan las tesis sobre filosofía sentidos emancipatorios, escatológicos
de la historia.9 La cita no es solo la y soteriológicos. La Tesis III de Sobre
cuña que abre cesuras diacrónicas o el concepto de la historia declara que
anacrónicas en el presente del texto, solo a una humanidad redimida le toca
sino también el factor de una coales- en herencia plena su pasado porque
cencia fragmentaria y momentánea «solo a una humanidad redimida el
de pasado y presente que revela en pasado le ha devenido citable en cada
el tempo de la escritura el carácter uno de sus momentos». Salvación y
realmente anómalo, extemporáneo del redención, Rettung y Erlösung, son
tiempo histórico. Concebida en su aquí eventos que requieren la muerte

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 28


Demoliciones. Sobre el concepto dossier walter benjamin
de crítica en Walter Benjamin

del pasado o la mortificación de las cuya selección obedece precisamente a la verdad


obras, esto es, su citabilidad parcial, la re-decibilidad de algo ya dicho, no se le escapa
demoledora como prefiguración de tendría nada que decir? En Benjamin enteramente
otra plenamente vivificadora por venir. la citabilidad se pone al servicio de la al lenguaje
exposición del contenido de verdad, y la discursivo:
«Método de este trabajo —reza un verdad —a diferencia del conocimien- no puede en
apunte del Passagen-Werk (N 1a, 8)—: to, inseparable de los conceptos— no él ser dicha
montaje literario. No tengo nada que quiere decir nada, no significa nada, ni significada
decir. Solo que mostrar». Esta distin- no da a conocer nada. A lo sumo, se
ción entre decir (Sagen) y mostrar muestra. Se muestra solo como unidad
(Zeigen) traza la abreviatura de la inmediata y directa en el ser, no en
filosofía del lenguaje, la crítica del el concepto, y por tanto está «fuera
conocimiento y la teoría de las ideas de toda cuestión», no es interrogable
de Benjamin. No es difícil detectar en (El origen, pp. 225-226).11 Puesto que
ella cierta afinidad con el Grundgedanke la significación rompe por fuerza esa
del Wittgenstein del Tractatus: «Mi unidad inmediata en el ser, fracturán-
pensamiento fundamental es que las dola en conexiones conceptuales, la
“constantes lógicas” no representan verdad se le escapa enteramente al

© nn pinyol, Creative Commons

nada. Que la lógica de los hechos lenguaje discursivo: no puede en él ser


no puede representarse» (4.0312), de dicha ni significada. Exponer la verdad
donde se sigue este corolario: «Lo es hacer del lenguaje una especie de
que puede ser mostrado no puede diagrama en el que las ideas, unidades
ser dicho» (4.1212). A modo de un concretas e indivisibles de esencia y
más allá del lenguaje en el lenguaje, existencia, son lo que se muestra de
el mostrar muestra —en Benjamin ellas. Por eso puede hablar Benjamin
como en Wittgenstein— una sola de «la imparafraseable esencialidad de
cosa: lo inexpresable o lo indecible, y lo verdadero» (die unumschreibliche
esto es, también en ambos casos, das Wesenheit des Wahren; El origen, p.
Mystische.10 ¿Por qué una obra hecha 224). No hay paráfrasis posible para
de dichos, repleta de aurea y obiter lo que solo cabe mostrar, como no
dicta, saturada de palabras de otros la hay para lo indecible, lo que no
transcritas y reinscritas en razón de impide desde luego que sea justo lo
su alto valor significativo, construida imparafraseable el único objeto capaz
como un masivo ensamblaje de citas de motivar infinitas paráfrasis.

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dossier walter benjamin

La escritura benjaminiana obliga al diferencia lleva consigo una exigencia:


emblematismo hermenéutico: sus la literalidad. Esencialmente impara-
obras están hechas de citas, aspiran fraseable se muestra aquello que, si no
a ser citables e inducen a una re- ha de perder su irradiación aurática,
citación interpretativa que las arruina si ha de conservar la tácita verdad
«ya desde dentro». A Benjamin se que encripta, solo puede ser re-citado
le cita —profusamente, devocional- literalmente. La «esencial» citabilidad
mente, ciegamente incluso— sobre de un texto, su requerimiento silen-
todo porque no se le entiende. Un cioso de preservación y supervivencia
texto es imparafraseable (u objeto de literales, es indicio tanto de su verdad
ilimitadas paráfrasis) siempre que re- como de su insignificancia. La obra
sulta insignificante o incomprensible, crítica de Benjamin se consuma como
y esta su resistencia a la traducción tal en la autodemolición irónica del
solo puede ser esencial cuando en él propio alegorismo, y cuanto en ella se
se da la unidad inmediata —y al fin dice solo se muestra verdaderamente
inmediable— entre forma y sentido, o citable y memorable como escritura
la máxima indiferencia, si se quiere, emblemática en cuya inscripción se
entre significante y significado. Esta in- lee: «Nada que decir». v

Notas

1. 3. gía: nunca puedo hacer algo 10.


W. Benjamin, Der Begriff der Sobre los escritos críticos del contra otro sin darle el derecho «Se da, ciertamente, lo inexpre-
Kunstkritik in der deutschen Ro- joven Benjamin puede consul- de hacer, en las mismas condi- sable (Unaussprechliches). Se
mantik (1920), en Gesammelte tarse la detallada exposición ciones, lo mismo contra mí, así muestra, es lo místico» (Tracta-
Schriften, Bd. I-1, Frankfurt a. que ofrece el libro de Uwe Stei- como un cuerpo no puede actuar tus, 6.522). No es posible dete-
M., Suhrkamp, 1974, ed. de R. ner, Die Geburt der Kritik aus con su fuerza motriz sobre otro nerse aquí a examinar estas co-
Tiedemann & H. Schweppenhäu- dem Geiste der Kunst. Untersu- sin que éste reaccione sobre él rrespondencias entre Benjamin y
ser, p. 87. Este volumen contie- chungen zum Begriff der Kritik en igual medida. El derecho y Wittgenstein, pero todo parece
ne también las otras dos obras in den frühen Schriften Benja- las fuerzas mecánicas son cosas indicar que la comparación sería
críticas centrales del joven Ben- mins, Würzburg, Königshausen completamente desemejantes, esclarecedora. Recordemos de
jamin: Goethes «Wahlverwan- & Neumann, 1989. pero en su relación hay comple- paso que Sagen y Zeigen ocu-
dtschaften» (1924-1925) y Urs- 4. ta semejanza. pan un lugar central en la filo-
prung der deustschen Trauers- Véase R. Nägele, «Trembling 8. sofía del lenguaje de Heidegger,
piel (1928). V. la versión espa- Contours: Kierkegaard-Benja- B. Witte, Walter Benjamin. Una para quien el Decir se desplie-
ñola de la edición de Suhrkamp min-Brecht», en Andrew Benja- biografía, Barcelona, Gedisa, ga en el habla como la Mostra-
en W. Benjamin, Obras, I/1, Ma- min, ed., Walter Benjamin and 1990, p. 95. Sobre el posible ción (die Zeige); cf. M. Heideg-
drid, Abada, 2006, trad. de A. History, London, Continuum, ascendiente neoplatónico y aris- ger, Unterwegs zur Sprache, Pfu-
Brotons Muñoz. Citaré estas 2005, pp. 104-106. totélico del emblematismo ben- llingen, G. Neske, 1959, p. 254.
obras en texto principal por la 5. jaminiano, remontable a las «em- 11.
edición española. Th. W. Adorno y W. Benjamin, presas» de tradición renacentis- En la introducción a la edición
2. Correspondencia (1928-1940), ta, véase el excelente ensayo de italiana del Trauerspielbuch, Ce-
En torno a la impostación reflexi- Madrid, Trotta, 1998, ed. de H. R. Klein, «La teoría de la expre- sare Cases concluye con es-
va de la ironía en Schlegel véa- Lonitz, trad. esp. de J. Muñoz y sión figurada en los tratados ita- ta perspicaz observación: «El
se el ensayo de Peter Szondi, V. Gómez Ibáñez. lianos sobre las Imprese, 1555- Ursprung es una alegoría tam-
«Friedrich Schlegel und die ro- 6. 1562», en La forma y lo inteligi- bién en el sentido de que al fi-
mantische Ironie», en Schriften II, Véase la introducción de R. Solmi ble, Madrid, Taurus, 1980, trad. nal se niega a sí mismo, ‘se va
Frankfurt a. M., Suhrkamp, 1978. a W. Benjamin, Angelus Novus, de I. Ortega Klein. con las manos vacías’, no seña-
Una interpretación de Schlegel Torino, Einaudi, 1962, p. XI y ss. 9. la un ejemplo, sino que reivin-
que asume abiertamente posicio- 7. Véase D. Oehler, «Science et poé- dica una analogía extrayendo y
nes benjaminianas es la de Paul Por ejemplo, dice Kant en una sie de la citation dans le Passa- recomponiendo de ella la idea
de Man, «The Concept of Irony», nota, entre las relaciones jurídi- gen-Werk», en H. Wismann, ed., en el cementerio de la historia»
en Aesthetic Ideology, Minneapo- cas de las acciones humanas y Walter Benjamin et Paris, Pa- (en W. Benjamin, Il dramma ba-
lis, Minnesota University Press, las acciones mecánicas de las ris, Les Éditions du Cerf, 2007, rocco tedesco, Torino, Einaudi,
1996, ed. de A. Warminski. fuerzas motrices hay una analo- pp. 839-847. 1980, p. XV).

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 30


Sin sí mismo: los cuentos
tristes de W. Benjamin Autora
Fosca Mariani Zini
Profesora
de Filosofía.
Universidad
de Lille III.
Autora de Parabole
in scacco: Benjamin
e Kafka.

Traducción
José Abad

Renunciar a sí mismo.
Afinidades y omisiones
electivas

Nada hay más extraño a la


concepción literaria de
W. Benjamin que la teoría de la «iden-
tidad narrativa». En Soi-même comme
un autre,1 P. Ricoeur ha presentado la
identidad narrativa como un modelo o
una ficción heurística que permitiría
representar la unidad múltiple del
sí. El sí estaría compuesto por dos
polaridades: la rigidez del carácter y
la ductilidad del sí auténtico, consti-
tuido progresivamente a lo largo de
las peripecias de la vida y que traduce
la alteridad constitutiva que hay en
nosotros. El hecho de considerar el
sí como el resultado de la interacción
de esos dos momentos implicaría
una actividad narrativa por ambas
partes. El sí se cuenta y, al contarse,
se resume y halla una coherencia en
las múltiples vicisitudes. A pesar de mantener lo que se ha anunciado:
los cambios, en cada caso pueden que se haga lo que se dijo.
reconocerse los acontecimientos y
golpes del destino, como si siempre La concepción de Ricoeur intenta
fueran el mismo. Más que por la frá- destruir los puentes respecto a dos
gil operación de la memoria sobre el convicciones mayores de la tradición
pasado, que presupone la apropiación filosófica moderna: la centralidad de
de sí y el hecho de considerar los la memoria en la constitución del
propios actos y pensamientos como sí y la consideración del otro como
propiedades, el sí mismo de Ricoeur otro sí mismo. A pesar de todo, los
es el resultado de una proyección en presupuestos de la identidad narrativa
el futuro; precisamente, de una pro- del sí son problemáticos. Por un lado,
mesa. Yo me prometo a mí mismo la constitución del sí como entidad
continuar fiel a mí mismo, suceda autónoma parece continuar la tra-
lo que suceda, tal y como en una dición filosófica que pone en primer
promesa resuena la anticipación de plano la individualidad. En este caso,
un futuro como si éste estuviera ya el encuentro con el otro por el sí, en
aquí. Lo propio de la promesa es el interior del propio yo o entendido

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dossier walter benjamin

un «yo» enrocado sobre sí mismo; las


figuras umbrías que se mueven como
si estuvieran debajo de agua —a los
cuales, en una palabra, la vida se les
echa encima—, a los protagonistas
que toman conciencia de sí mismos
y forjan su propia individualidad.
Estos temas hallan su «constelación»
más significativa particularmente en
la interpretación benjaminiana de Las
afinidades electivas de Goethe. 2 La
ruina de las dos parejas no se debe,
de hecho, a las consecuencias de un
1. como otro individuo, es secundario adulterio elegido y llevado a la práctica
respecto a la formación preliminar del conscientemente. Más bien, la novela,
sí. Así pues, el sí jamás es puesto en cuya forma secreta sigue siendo el re-
juego, ni siquiera puesto en peligro lato, muestra las fuerzas míticas que
por la alteridad. Por otro lado, el sí se se liberan de la ruina del matrimonio
presenta bajo la figura tradicional de como acto jurídico. Bajo la superficie
la conciencia, como la manifestación del Derecho, se agitan fuerzas míticas
de sí, una cierta presencia inmediata. que no se doblegan a la racionalidad
Es a esta conciencia de sí a la que la de la ley. La naturalidad de la pasión
identidad parece permanecer fiel en amorosa, que infringe las convenciones
sus promesas. Pero la determinación sociales, no es un acto liberatorio, en
de esta manifestación sigue siendo absoluto. Al contrario, ésta envuelve
incierta y fluctuante; se traduce en a los personajes en una necesidad
el fondo en un imperativo moral de fatal que les priva de toda iniciativa
tipo estoico: sé lo que el destino te ha coherente. Los amantes parecen in-
impuesto ser. La identidad narrativa mersos en una existencia fatal, vegetal
parece, pues, retomar la antigua noción o mineral: son vaciados de esa pasión
de «persona» o máscara, que agota el suya que empobrece, no enriquece, su
papel que el destino nos ha dado. No individualidad. Para Benjamin, Las
es casualidad que Ricoeur se refiera afinidades electivas es «la fábula de la
tendencialmente a la tradición de las renuncia», no de la afirmación del sí.
novelas de formación o piense en los O más exactamente: la fábula de la
cuentos de conversión autobiográfica omisión del sí, cuando ésta es irre-
típicos de la cultura protestante. Aquí vocable y se transforma en renuncia.
se llega a ser sí mismo contando la Ningún personaje hace lo que querría
propia historia, adhiriéndose al per- o debería hacer. Naturaleza, casualidad
sonaje que se debe ser y al cual se y fatalidad se entrecruzan como en una
está obligado con una tenaz fidelidad. antigua predicción astrológica que priva
a la individualidad de toda pretensión
Nada de ello hay en Benjamin. Prefiere a una vida plenamente consciente. Si
el relato a la novela; y la multiplicidad la novela presenta una forma de lucha,
de estados de ánimo que no hallan no se trata de una alternativa entre
conciliación, a la unidad del personaje la convención y la trasgresión, sino
máscara; los fragmentos de historias entre el peso de la necesidad mítica
que podrían tomar cualquier dirección y el intento de librarse de ella. A pe-
en cada momento, a la coherencia sar de todo, según subraya Benjamin,
de las vicisitudes de la historia; la la liberación fracasa tal y como toda
desesperación de una fatalidad anó- posibilidad de reconciliación o de re-
nima e insondable, a la promesa de dención de los amantes. Resuena en

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 32


Sin sí mismo: los cuentos tristes de W. Benjamin dossier walter benjamin

cambio la esperanza, no la promesa, de sí mismo de manera más radical,


justamente porque los amantes no carente de esperanza.
esperan ya nada, no tienen nada a lo
que aferrarse. Tal esperanza es solo el
resultado incierto de una purificación La catástrofe narrativa
que debería simplemente echar abajo de Kafka
lo que había empezado ya a derrum-
barse. Esperanza es el nombre de una La disolución de sí y su cortejo de
posible apocatástasis, de modo que razones —la esperanza para los des-
Benjamin puede terminar su ensayo esperados, el anonimato de las fuerzas
con las célebres palabras: «Solo a los míticas, la infancia y su tristeza cons-
desesperados les fue dada la esperanza». titutiva, la multiplicidad de los cuentos
sin unidad ni conciliación— son el ele-
La culpa es anónima, anónima es la mento central de la constante lectura
redención: ningún sujeto toma parte de Kafka, que ocupó a Benjamin toda
activa. Como mucho, secunda los he- la vida. En una carta a Scholem del
chos. El personaje de Odile representa 21 de junio de 1925 encontramos la
la desintegración del sí: su naturalidad primera muestra de la lectura de Kaf-
limita con la pasividad absoluta. De ka por parte de Benjamin; la última,
modo que se deja morir de inanición, en una carta a Adorno, desde París,
envuelta en un mutismo vegetal. Pura fechada el 7 de mayo de 1940. No por
apariencia, Odile no elige, no compren- casualidad, en una carta a Scholem,
de, no decide. Su alma se resquebraja desde Svendborg, del 15 de octubre
bajo la culpa, pero ni siquiera ésta es de 1934, Benjamin confiesa tener no-
vivida de manera responsable. Efecti- tables dificultades para darle forma a
vamente, Odile se da cuenta de que ha un ensayo sobre Kafka: «Este objeto
traicionado a su benefactora solo après tiene todas las características exigidas
coup: su conciencia estaba totalmente para convertirse en una encrucijada de
ausente en el adulterio. Tal determi- caminos de mi pensamiento».4
nación se encuentra, según Benjamin,
en el príncipe Mishkin, en El Idiota de En la primavera-verano de 1934 justa-
Dostoievski.3 La inocencia del príncipe mente, Benjamin pone a punto, para
es más un fenómeno meteorológico que la «Judischer Rundschau» berlinesa,
psicológico: todo gravita a su alrede- el texto: «Franz Kafka. En el décimo
dor, y él permanece inabordable en su aniversario de su muerte», del cual,
inocencia lunar. Benjamin insiste en no obstante, solo se publicarán la
la naturaleza carente de memoria, de primera y la tercera parte.5 Pero ya
testimonio, de consistencia de la vida en el otoño del mismo año emprende
del príncipe. El idiota no es la fábula una especie de revisión crítica de su
de la renuncia de ser sí, sino de «la interpretación de Kafka: la expresión
derrota del movimiento de la juventud». más completa de la interpretación de la
La juventud y en particular los niños obra kafkiana está incluida en la carta
parecen ser portadores de esperanza, si a Scholem, del 12 de junio de 1938,6
no incluso de utopía, pero la juventud enviada desde el exilio parisino, en la
del príncipe es ilusoria y no mantiene que Benjamin reinicia su lectura en un
sus promesas: al contrario, solo pro- plano diferente respecto al del ensayo
duce catástrofes a su alrededor. Pero de 1934, cuyo carácter «apologético» 1.
justamente, una vez más, Benjamin denuncia ahora él mismo. A esta carta Michael Jacobs, Luz
afirma que allá donde la infancia no sigue otra más breve del 4 de febrero cerca del pensamiento,
suponga salvación, la humanidad solo de 1939, en la que Benjamin confiesa 2008. Gelatina de
puede realizarse mediante una catástro- tener aún dificultades para hallar «la plata sobre papel
fe que la anule. No podría despedirse clave» justa de lectura de Kafka. baritado 16 x 33,5 cm.

33 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

Ante todo, la pre- La obra de Kafka


gunta «¿Quién suscita entonces
era Kafka?» no «una reflexión sin
tiene, para Ben- fin» a partir de la
jamin, nada de extrañeza que ex-
psicológico: el hibe: todo parece
autor se esconde desenvolverse en
en sus obras, en el habitual letargo
el «corazón de de la experiencia,
la banalidad», en pero de repente
una falsa intimi- un detalle difi-
dad: el «tú» del culta la compren-
apólogo con el sión. Los mismos
que empieza el personajes no son
ensayo de 1931 es figuras individua-
un Kafka directa- les, sino extraños
mente interpela- seres situados en
do y, sin embargo, los límites entre
inaprensible. Más animales, demo-
precisamente: nios y objetos
cotidianos. En
Su obra es un Kafka, las pará-
cristal reflejo bolas del escritor
en el que se re- 2. provocan reflexio-
fleja un objeto nes infinitas, pero
inconsciente del pasado, y la inter- ninguna explicación. Benjamin, tras
pretación ha alejado el reflejo lejano recordar la afinidad entre novela y
del espejo en el modelo representado parábola, resume su lectura sobre la
que ha hallado; o sea, en el futuro.7 incomprensibilidad de la obra kafkiana
en estos términos:
En este sentido, Kafka es un escritor
«profético»: en el espejo él mira al pa- Pero el verbo «desplegar» tiene un
sado y no al futuro. A pesar de todo, doble sentido. Si el capullo acaba
no tiene promesas felices que ofrecer. desplegándose en una flor, el objeto
Al contrario, sus fábulas presentan de papel que se enseña a los niños se
sombras siniestras, figuras deformes. «despliega» de una sencilla hoja. Esta
Muchos cuentos de Kafka condensan segunda «explicación» es la adecuada
en una sola imagen el máximo de a la parábola, al placer del lector de
ininteligibilidad y de sencillez. Ben- extenderla hasta que el significado
jamin escribe: sea completamente «plano». Pero las
parábolas de Kafka se despliegan en el
Se pueden leer durante bastante tiem- primer sentido, o sea, como el capullo
po las historias animales de Kafka sin que se convierte en flor. Por eso, los
advertir que no se trata de hombres. resultados son afines a la poesía. Esto
Cuando tropezamos con el nombre de la no quiere decir que sus relatos no estén
criatura —el mono, el perro, el topo—, resueltos enteramente en la forma de
el lector levanta los ojos asustado y se la prosa occidental y que respondan
da cuenta de estar ya lejísimos del con- a la doctrina como la Hagadá y la
tinente hombre. Pero Kafka es siempre Halajá. Éstas no son parábolas, pero
así: él quita al gesto del hombre sus tampoco quieren dejarse tomar por
apoyos tradicionales y obtiene así un sí mismas; son hechos que pueden
objeto de reflexiones sin fin.8 citarse, que pueden narrarse a modo

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 34


Sin sí mismo: los cuentos tristes de W. Benjamin dossier walter benjamin

de ilustración. Pero ¿acaso tenemos la las fábulas


doctrina que acompaña a las parábolas de Kafka
de Kafka, ilustrada por los gestos de podrían ser
K. y los movimientos de sus animales? el puente
No existe, y podemos decir como mu- entre la
cho que este o ese fragmento es una infancia y
alusión a aquélla. Kafka quizás habría la madurez,
dicho: es un resto que la transmite: pero
pero nosotros podemos también decir: suponen
es una estafeta que la prepara.9 únicamente
la espera
Las parábolas de Kafka no son, para carente
Benjamin, autónomas, simples oca- de toda
siones narrativas: su heteronomía es promesa
auténtica y, sin embargo, indefinible.
Nos llevan hasta la tradición rabínica,
compuesta por la Hagadá y la Halajá,
nacida como intento de rehacer los
conflictos interpretativos que surgen
en el interior de la exégesis de las
Sagradas Escrituras, fuente de toda 3.
autoridad religiosa, pero por desgracia
erizadas de pesadas contradicciones. insólitas, incluso deformes; para él, en
La Halajá es el cuerpo de la doctrina, cambio, estas criaturas raras pueden
de aquello que en la trasmisión y en la ser un anticipo, una «estafeta», del
interpretación no puede ser criticado; futuro, de una nueva vida.
la Hagadá tiene una importancia teo-
lógica crucial porque es la tradición Y a pesar de todo se trata de una
de los comentarios de las Escritu- nueva vida, que, al igual que la in-
ras apta para corregir y armonizar fancia del Idiota, se caracteriza por la
los contrasentidos y los obstáculos. derrota: las fábulas de Kafka podrían
En este sentido tiene la estructura ser el puente entre la infancia y la
dúctil y plástica de la parábola que madurez, pero suponen únicamente
aspira a una enseñanza en particular, la espera carente de toda promesa.
prestándose al mismo tiempo a una Es cierto:
multiplicidad de interpretaciones, de
sutilezas, de variaciones. El encantamiento liberador del que
dispone la fábula no introduce la na-
En el interior de la doctrina, florece turaleza en su forma mítica, sino que
lo más libremente posible. En el mo- alude a su complicidad con el hombre
mento en que la doctrina, un tiempo liberado. El hombre adulto sólo siente
intangible, es puesta nuevamente en esta complicidad en parte, es decir, 2.
discusión, estas parábolas pierden su en la felicidad; pero al niño ésta se Ana Maeso.
fundamento y adoptan el aspecto de le ofrece directamente en la fábula y Sin título, 2006. Tinta
retorcidas plantas trepadoras que se lo hace feliz.10 y acuarela sobre papel,
agarran donde pueden y como pue- 21 x 16 cm.
den. Flores preciosas o maleza, difícil Esta felicidad es, no obstante, inter- 3.
decirlo: Benjamin piensa que, para mitente para el adulto —y para ese Paco Ortiz.
Kafka, se trata de «restos» de una adulto particular que es el hombre sin Sín título III, 2008.
tradición desmantelada de la cual solo experiencia: en los raros momentos Acrílico, ceras y
quedan fragmentos aislados, capaces de astucia, puede aún enfrentarse a carboncillo sobre tabla,
de arraigar y desarrollarse en formas las fuerzas que lo asedian, reencon- 100 x 70 cm.

35 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

trando el sabor antiguo del consejo


de las fábulas: «¡No te olvides de lo
mejor!». Un ejemplo de estos hombres
que tienen presentes las fábulas es el
Ulises de El silencio de las sirenas:11
es una «fábula para dialécticos» en la
que la felicidad es solamente posible
en un acercamiento indirecto al mito.
Ulises, que ha dejado de ser cómplice
del destino, sabedor de que no puede
liberarse de él, recurre al truco de no
ceder a las Sirenas, tapándose los oí-
dos. Pero lo temible es que las Sirenas
callan: este mundo marino ha regre-
sado a las insondables profundidades,
no pudiéndose comunicar ya con el
los adultos hombre. Sin embargo, esta retirada
en general puede ser peligrosa en cualquier mo- Este hombrecillo es una ulterior fi-
olvidan o, mento, irrumpiendo con toda su fuerza gura de la derrota que une la figura
más bien, olvidada. Por esta razón Ulises finge del autor y la del crítico. Resulta evi-
renuncian a ignorar que las Sirenas callan: actúa dente que Benjamin habría vivido su
«lo mejor», con la astucia de quien disimula sus existencia acompañado por la sombra
generando propias fuerzas para vencer mejor al de este pérfido siniestro hombrecillo.
de esa adversario. Arendt, a través del «microscopio»
manera de la amistad, nos proporciona un
criaturas Aun así, esta felicidad es momentá- retrato. Un extraño «canto a tres vo-
contrahe- nea, y los adultos en general olvidan ces», hecho de mérito, mala suerte y
chas o, más bien, renuncian a «lo mejor», desafortunada astucia, habría acom-
generando de esa manera criaturas pañado a Benjamin, en quien incluso
contrahechas, las cuales encuentran su el suicidio habría sido un traspié.13
prototipo en el jorobado, el personaje Pero esta perspectiva, seguramente
de una canción popular bien conoci- fiel a la experiencia, está lejos de
do por los niños, pues sus madres lo haber hallado una identificación que
mencionan ante las típicas torpezas lo diga todo y extensamente. No dice
de la infancia. El jorobado es «el en realidad nada, porque permanece
inquilino de la vida torcida», de la anclada en una mirada amistosa basa-
deformidad que asumen las cosas, da en recuerdos, impresiones y datos,
en el caso de que se olvide cómo y poco tendente a hacer un esfuerzo
deberían ser para ser «buenas». La comprensivo, ante todo de la obra,
deformidad, señal de una negligencia, no de una existencia.
lleva consigo el consejo de no olvidar
la forma verdadera, de «reajustar» las En este sentido, nos parece que Bernd
deformaciones. Sobre el jorobado, Witte ilustra mejor esta infausta identi-
Benjamin escribe: ficación entre Benjamin y el jorobado,
centrando sus observaciones en la
Este hombrecillo es el inquilino de relación con Kafka. Para ambos, es
la vida torcida; y desaparecerá con decisiva la infancia; Witte subraya, en
la llegada del Mesías, de quien un particular, la intercambiabilidad entre
gran rabino ha dicho que no pretende la foto de Kafka, descrita por Benjamin
cambiar el mundo sirviéndose de la en la segunda parte del ensayo de 1934
violencia, sino de arreglarlo apenas titulado Un recuerdo de infancia, con la
un poquito.12 imagen de Benjamin niño de Infancia

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 36


Sin sí mismo: los cuentos tristes de W. Benjamin dossier walter benjamin

la infancia sea el nudo en el que se la imagen de


encierra la posibilidad de una vida la felicidad
«reajustada». Las huellas que tal deseo arraiga en
ha dejado deben entonces interpre- un pasado
tarse como fragmentos presentes de remoto,
un texto vacío, si no investido de la quizás
actualización de un futuro «mejor». Es arcaico, que
el camino de regreso a una infancia, jamás ha
aunque siniestra, aún radical en ese existido
deseo suyo de felicidad, que permite
interpretar el futuro como un texto
descifrable. Infancia e interpretación
se conectan en Benjamin, según Witte,
en los siguientes términos:

Los dos temas de su pensamiento, la


búsqueda de un sentido en el recuerdo
berlinesa. Benjamin describe la foto de de la propia vida, como en Carretera
Kafka niño, un retrato en el decorado en una única dirección o en Infancia
típico de ciertos estudios de fotografía berlinesa, y la búsqueda de un sentido
de final de siglo, los cuales: en la interpretación de un texto, se
confunden. Mientras interpreta el verso
[…] con sus cortinajes y sus palmeras, de una canción, intenta hallar certezas
sus tapices y sus caballetes, estaban para la propia infancia. […] Pero el
a mitad de camino entre una sala de recuerdo, como la interpretación, no
tortura y la sala del trono […] Ojos puede justamente revelar el sentido
infinitamente tristes examinan el oculto, del que Benjamin, contra toda
paisaje que se les ha destinado, y la apariencia, sabe que reside en la in-
concavidad de una gran oreja parece fancia. Este claroscuro de olvido y de
escuchar.14 remembranza, este medio-mundo de
una interpretación a la que se sustrae
La misma imagen se halla en Infancia el significado, está representado, según
berlinesa: los mismos ojos se anegan Benjamin, por el jorobado, quien,
en un ambiente que ofrece solo tris- para él, encarna en cualquier caso
teza y desorientación. Además, como el camino y que, a pesar de todo, a
hemos visto, el jorobado presente en pesar de su deformidad, deja entrever
la tercera parte homónima del ensayo su verdadera figura.15
pone fin a los recuerdos de la infancia
en Berlín. Sin duda, ya desde niños Witte subraya, como muchos otros
ambos han experimentado el encuen- críticos, dos elementos decisivos en
tro con la diversidad de lo olvidado. el pensamiento benjaminiano: el nexo
La infancia, en la que se enquista el entre infancia e interpretación y la falta
deseo de felicidad, no tiene la suerte de forma de la felicidad. A pesar de
de acumular la experiencia de esta todo, la problemática adquiere todo
misma felicidad: sueña algo de lo que su alcance filosófico, cuyos nudos
ni siquiera guarda un recuerdo, si no principales son la exégesis y el tiempo.
vago, perdido en un olvido ancestral; La exégesis del deseo infantil conlleva
es una triste siniestra infancia. A una específica concepción del tiempo
pesar de la tristeza de esta infancia, cuya paradoja podría expresarse de
autor y crítico estarían unidos, para esta manera: la imagen de la felicidad
Witte, por el mismo sentimiento de arraiga en un pasado remoto, quizás
que el ardiente deseo de ligereza de arcaico, que jamás ha existido. Sólo

37 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

si ni la experiencia ni la tradición pue-


den servir de modelos de referencia?
Desenredar estos nudos significa, en
mi opinión, preguntarse sobre el valor
de dos complejas nociones benjami-
nianas: el origen y el modelo.

El origen es una noción temporal:


está en el centro del paradójico cor-
tocircuito entre un pasado que no
existió y un futuro que todavía no
ha llegado. La imagen veraz de las
cosas ha sido, de hecho, sepultada
por las arenas de un origen perdido,
de un momento fatídico en el que
algo podía jugarse en el sentido de
«lo mejor», pero esto nunca sucedió.
Cada niño es fruto de una genealo-
gía y de una generación que repite
esta perdida ocasión: lleva consigo,
en sus anhelos, la imagen confusa
4. un futuro fiel a la advertencia de «No de una vida que habría podido ser,
olvidar lo mejor» podrá rescatar el que estaba allí para ser, pero que un
pasado del olvido y «enderezar» una golpe de viento, una tormenta se ha
vida torcida. Este tiempo capaz de llevado lejos. En este sentido, el de-
devolver las deudas del olvido deberá seo de felicidad no tiene contenidos
dar un orden al «palacio» de la me- precisos, ni un principio definible:
moria, colocar cada cosa en su sitio; como el destino es inmemorial, se
un orden que la deformidad evoca acuerda de todos modos de un origen
Cada niño e invoca por contraste. La imagen irrepresentable.
(…) lleva en negativo de la felicidad le da la
consigo, vuelta así a los modos temporales: De este fondo ancestral surgen las
en sus es el futuro lo que destaca, tras los imágenes de la infancia como huellas
anhelos, siniestros contornos de la existencia, presentes de un texto que debe in-
la imagen la imagen de la auténtica vida. Ben- terpretarse: la exégesis lleva no tanto
confusa jamin escribe: a la recomposición de una unidad,
de una vida cuanto al secreto que estos fragmen-
que habría El pasado ha depositado en sí imáge- tos desvelan, o sea, el misterio de
podido ser nes que pueden compararse a aquellas un momento que habría podido ser
que se fijan sobre una placa sensible. y no fue. Los hechos existenciales e
Solo el futuro puede desarrollarlas: las históricos conservan la imagen «en
que son lo bastante fuertes para que negativo» de este encuentro perdido
pueda aparecer una imagen en todos en el que la inaudita felicidad y el
sus detalles.16 momento presente se han quedado
contiguos, pero sin conectarse. Así
Esta «negativa» del futuro es extre- regresa a menudo en Benjamin la
madamente problemática y abre una idea paradójica de un mundo reajus-
cuestión: ¿cómo es posible transmitir tado que toma forma en la verdadera
un deseo infantil que no tuvo nunca imagen, en el icono, en el cual aflora
una toma de posición real? ¿Cómo la figura olvidada e irrepresentable
es posible transmitir la imagen de un de lo inaudito actualizado, de lo
orden adecuado para las cosas torcidas arcaico inmemorial como recuerdo

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 38


Sin sí mismo: los cuentos tristes de W. Benjamin dossier walter benjamin

generador de un nuevo inicio. En este


sentido, la infancia siniestra asume
un papel central en el pensamiento
benjaminiano: es, en efecto, el tiempo
aún incontaminado por la tradición,
el puerto apartado que la existencia
histórica y cultural todavía no ha
abandonado.

No obstante, puesto que esta primera


raíz es un origen perdido, no se puede
hablar de génesis ni de rememoración:
solamente el futuro abandonado en el
pasado puede «rescatar» el origen no
sucedido de «lo mejor». En esta pers-
pectiva, la idea de modelo no implica
una mera imitación de un original,
sino la reconstrucción en miniatura
de una posible felicidad futura. En
el ensayo Sobre la facultad miméti-
ca, Benjamin expresa claramente su
propia teoría de la imitación, que él
considera el arte de producir seme-
janzas inmateriales extendidas a toda lo arcaico y la historia, aquí en los 5.
la esfera de lo humano y del cosmos. términos de una lucha entre magia
En esta perspectiva, la imitación tiene y escritura: la puesta en juego es
una «historia filogenética» (además la actualización futura de un nuevo
de ontogenética como demostraría el orden. La auténtica imitación, en La felicidad
juego infantil): la lengua, para Benja- efecto, prefigura inauditas semejanzas de la
min, es la heredera de una más amplia que solamente más tarde llegarán a infancia,
facultad mimética cosmológica en la ser reales. de hecho,
cual el nexo significativo entre pala- nunca tuvo
bras, pensamientos y cosas, tomados Si es posible comprender el nexo entre lugar: es
en sus similitudes, se enciende «en infancia e interpretación en el marco solamente
un santiamén». Esta visión fulmínea de una teoría temporal centrada en la una cons-
conlleva una conexión sorprendente, noción de un origen perdido, entonces trucción
una correspondencia imprevisible que la figura de la derrota, relacionada con ideal à
permite otra visión de las cosas: ilu- la «vida torcida», asume una conno- rebours
mina brevemente la claridad futura. tación no reducible a la experiencia
Benjamin escribe: personal: tal y como las parábolas se
quedan en jaque, también la inter-
«Leer lo que nunca fue escrito». Esta pretación de la infancia puede fallar. 4.
lectura es la más antigua: la anterior La felicidad de la infancia, de hecho, Macarena Fajardo.
a toda lengua —la de las entrañas nunca tuvo lugar: es solamente una Sin título, 2006. Tinta
de un animal, la de las estrellas o la construcción ideal à rebours, elaborada china y acuarela sobre
de la danza. Más tarde se afirmaron por las proyecciones de la experiencia papel, 23 x 23 cm.
eslabones intermedios de una nueva adulta. Además, si el pasado entur- 5.
lectura, runas y jeroglíficos.17 biado de la infancia no es tocado por Pilar Molinos.
el viento de un futuro redimido, éste Había cuatro puertas
Esta reconstrucción de la historia de será polvoriento y siniestro: aunque la con cuatro pestillos,
la facultad mimética subraya, una vida torcida, gracias a su deformidad, 2002. Collage sobre
vez más, la antigua rivalidad entre conlleva un índice en negativo de la tabla, 80 x 80 cm.

39 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

vida «reajustada», toda representación fatales, como si éstas pudieran dar


es imposible. Puesto que este tiempo forma a ciertos automatismos. Kafka
redimido será o no será, no hay ni es, como Odile, una figura umbrátil,
anticipaciones ni prefiguraciones, y pero a diferencia de la joven, que se
la exégesis queda limitada a unos refugia en su mutismo y se consuma
fragmentos, exactamente como la pasivamente, el escritor ha reencon-
Hagadá carente de la solidez de la trado, por momentos al menos, la
Halajá. Para esta vida «reajustada», antigua sabiduría de las fábulas tristes
no hay ni los fundamentos de una de la infancia, caracterizada por la
tradición consolidada, ni el esbozo de conciencia de la derrota de su fres-
un proyecto responsable. El futuro es cor juvenil. Por esto, como subraya
completamente ignorante. Benjamin: «Una vez convencido de
la derrota, todo le salió como en un
Por este motivo, en una carta del 12 sueño».18 Mucho más: la esperanza
de junio de 1938, su último escrito para los desesperados, lúgubre en
sobre Kafka, escrita en París y dirigida la vida perdida de los amantes de
a Scholem, Benjamin afirmó: «[Kafka] Goethe, encuentra aquí un vislumbre
ha renunciado a la verdad y ha man- de alegría, como un último rastro de
tenido la transmisibilidad». Kafka ha la niñez o de la locura:
omitido, o renunciado —como los
personajes de Las afinidades electivas— Resta incierto a quién beneficia la locu-
a buscar la verdad del propio sí y de ra. Ésta ayuda a los ángeles, para quien
las historias donde se halla atrapado. existe algo más. Hay una esperanza
Por el contrario, ha conservado la infinita, pero no para nosotros. Esta
inmensa capacidad de transmitirse y frase contiene la esperanza de Kafka:
perpetuarse de las fuerzas míticas y la fuente de su radiante jovialidad. v

Notas
1. rien kultureller Erfahrung, pp. 11. 16.
P. Ricoeur, Soi-même comme 191-198. De ahora en adelante, Cfr. Das Schweigen der Sirenen, W. Benjamin, «Tesi sulla storia»,
un autre, París, Seuil, 1995, en abreviado: CM. Para el ensayo en F. Kafka, Sämtliche Erzählun- Angelus Novus, Turín, 1962,
particular étude 5. de 1934 me sirvo de la edición gen, Frankfurt a. M (a partir de p. 618.
2. íntegra en el volumen: Angelus ahora citada como SE), 1969, 17.
W. Benjamin, «Goethes Wahl- Novus, traducción al italiano de pp. 304-306. «Sulla facoltà mimetica», en An-
verwandtschaften», Gesammelte Renato Solmi, Turín, 1962, pp. 12. gelus Novus, p. 74.
Schriften, Frankfurt, 1974-1989, 275-305. De ahora en adelante, FK, pp. 298-299. La figura kaf- 18.
t. I (1), pp. 123-201. abreviado: FK. kiana de esa negligencia es, pa- Briefe, pp. 235-236.
3. 6. ra Benjamin, Odradek, la bobina
W. Benjamin, «Der Idiot von Dos- En la edición alemana, ya cita- caprichosa que vive en los sue-
tojewski», Gesam. Schriften, t. II da, pp. 228-236. los y las esquinas de la casa
(1), pp. 237-241. 7. del narrador. Cf. Die Sorge des
4. CM, p. 193. Hausvaters, en SE, pp. 139-140.
Cfr. la selección de cartas, Briefe, 8. 13.
al cuidado de G. Scholem y Th. FK, pp. 286. Cfr. el párrafo El jorobado, en FS.
W. Adorno, Frankfurt, 1966. To- 9. 14.
das las traducciones de los pa- FK, pp. 286-297. FK, pp. 282-283.
sajes citados son de Afinidades. 10. 15.
5. Cfr. W. Benjamin, «Il narratore. Cfr. «Feststellungen zu Walter
Para el ensayo de 1931 remito Considerazioni sul’opera di N. Benjamin und Kafka», Die Neue
aquí a la edición alemana Reclam Leskov», FK, p. 267. Rundschau, 1973, n.º 84, pp.
di Lipsia, 1984, titulada Allego- 481-482.

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 40


Trascendencia inmanente.
La dimensión mesiánica Autor
de la experiencia histórica Volker Rühle
Profesor de Filosofía.

en Walter Benjamin
Universidad
de Hildesheim /
Universidad
Autónoma
de Madrid.
Autor de En los
laberintos del
autoconocimiento. El
‘Sturm und Drang’ y
la ilustración
I sibilidad misma de poder determinar alemana.
convenientemente conceptos como Traducción

Uno de los mayores desafíos que


plantea el pensamiento de
Walter Benjamin reside en la tensión
«razón» y «experiencia», «realidad»
o «verdad» en su dimensión histó-
rica. Estos problemas aparecen ya
Javier Hernández
Cuesta

resultante de la paradoja entre materia- expuestos con toda su agudeza en una


lismo y teología mesiánica. Su vigencia pequeña discusión mantenida entre
actual se ve reforzada como consecuen- Max Horkheimer y Walter Benjamin
cia de la confrontación que la filosofía a propósito de la tesis de éste sobre
de la modernidad tardía mantiene de la inconclusión del pasado.
nuevo con la insistencia de las cues-
tiones teológicas, largo tiempo despla- Para el «materialismo histórico», había
zadas. Sin dicha confrontación, la res- escrito Benjamin en su ensayo sobre
puesta a las experiencias nihilistas que Eduard Fuchs, la «obra del pasado…
el siglo XX ha desencadenado deviene no está conclusa. Éste no la contem-
en algo inútil y vacío. No se encuentra pla como cosificada y manipulable,
experiencia de corte racionalista ni éti- para ninguna época y en ninguna
ca que soporte y pueda hacer frente a parte». 1 Esta tesis aparentemente
las catástrofes y barbaries de la histo- poco llamativa, que por principio
ria más reciente más allá de la propia solo resguarda al pasado de una de-
consternación de los supervivientes. La terminación objetivadora, rompe en
sola visión histórica, que fija lo acon- sus consecuencias con la conciencia
tecido en la irrevocabilidad de su fac- histórica de la modernidad y nos
ticidad histórica, no puede menos que conmina, como observa Horkheimer,
ceder la última palabra a sus implica- o bien al terreno metafísico, o bien
ciones nihilistas. Pues cualquier inten- al teológico: «La constatación de lo
to por comprender la historia desde la inconcluso es idealista si no incorpora
distancia que entraña una idea de ra- lo concluso. La injusticia pasada ha
zón normativa no se haría cargo de la sucedido y está conclusa», le escribe Uno de los
facticidad de las catástrofes del pasado a Benjamin: mayores
y del presente, y no podría ir más allá desafíos
de la exigencia carente de orientación Los golpeados están realmente golpea- que plantea
de que tales no se vuelvan a repetir en dos. Al fin y al cabo, su afirmación es el pensa-
el futuro. Además, dejaría sin respuesta teológica. Si se toma lo inconcluso miento de
la pregunta de cómo, a la sombra de con toda seriedad, entonces hay que Walter
las consecuencias nihilistas de dichas creer en el juicio final. Pero para eso, Benjamin
catástrofes, se podría fundar aún con mi pensamiento se ha contaminado reside en la
carácter normativo la reconstrucción demasiado de materialismo.2 tensión (…)
de una idea integral de razón. entre ma-
Horkheimer identifica con precisión terialismo
En la respuesta a estos problemas la tremenda exigencia que contiene y teología
está en juego nada menos que la po- la tesis de Benjamin para una com- mesiánica

41 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

Teología prensión de la historia que la con- II


sería una cibe de modo naturalista, es decir,
forma de desde la posición de un observador La comprensión de que no se podría
memoria, un según el modelo de procesos fácticos pensar la verdad en dimensiones
«rememorar» que transcurren naturalmente. Pero históricas sin referirla a los objetos
que sería Horkheimer tampoco puede desechar de la teología —esto es, a la imagen
capaz de totalmente la idea, a su juicio irreali- del «infierno» como alegoría de una
traducir la zable, de la inconclusión del pasado, historia (DPW, 156ss) cuajada en la
promesa de puesto que sabe, amparado en su facticidad y condenada al eterno retor-
la «dicha» propio pesimismo histórico, que, sin no de lo mismo, y a la idea mesiánica
ella, cada intento por transcender de salvación de todo aquello dejado
el nihilismo del transcurso fáctico al olvido y sacrificado a la idea que
histórico estaría condenado a una tiene el presente del progreso— ocupó
impotente proyección de futuro. La de forma incesante el pensamiento de
objeción que propone Horkheimer fue Benjamin desde sus comienzos hasta
lo suficientemente importante como sus últimos trabajos. Este diagnóstico
para que Benjamin la incluyera en no se discute. Pero sigue sin estar
las reflexiones sobre la historia de aún claro cómo se podría pensar esta
la filosofía contenidas en su Libro de constelación compuesta por motivos
los pasajes, así como para formular teológicos y por una reflexión radical
sus propias consideraciones de ca- de la historia de inspiración marxista,
rácter teológico ante el dilema que que en las interpretaciones de la obra
desencadena: de Benjamin todavía no ha superado
el estado de una paradoja. ¿Se trata,
El correctivo a este planteamiento se como piensa Gershom Scholem, solo
encuentra en aquella consideración de una ambigüedad que enturbia el
según la cual la historia no es solo auténtico meollo teológico de este
una ciencia, sino no menos una forma pensamiento?3 ¿O más bien se tra-
de rememoración. Lo que la ciencia ta en el fondo de una filosofía de
ha «establecido», puede modificarlo la historia materialista de carácter
la rememoración. La rememoración dialéctico que, de hecho, afirma su
puede hacer de lo inconcluso (la di- pretensión de «tomar a su servicio»
cha) algo concluso, y de lo concluso la teología para consumar así sus
(el dolor) algo inconcluso. Esto es aspiraciones políticas?4 La respuesta
teología; pero en la rememoración de Benjamin a estas cuestiones, que
hallamos una experiencia que nos Scholem, Horkheimer y Adorno le
impide comprender la historia de un plantearon recurrentemente a lo largo
modo fundamentalmente ateológico, de su vida, parece apuntar, siempre
por mucho que no debamos intentar de forma críptica, en una dirección
escribirla con conceptos directamente totalmente distinta a esta alternativa.
teológicos (DPW, [N 8, 1], ed. esp.: Así ocurre cuando en su recensión
pp. 473-474). del libro de Willy Haas, Figuras del
tiempo, certifica en éste un «punto de
Teología, tal y como la entiende aquí vista teológico», añadiendo que solo
Benjamin, sería una forma de memo- tal visión sería capaz de penetrar más
ria, un «rememorar» que sería capaz allá de una mera recepción estética
de traducir la promesa de la «dicha» de las obras de arte en sus contenidos
en una experiencia históricamente más relevantes de la filosofía de la
comprensible; y, a su vez, la desgracia historia: «Que la iluminación teológica
histórica, en la promesa de su reden- de las obras sea la interpretación ver-
ción, es decir, en una experiencia de dadera de sus determinaciones tanto
sentido extraída de ella. políticas, como modales, económicas

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 42


Trascendencia inmanente. dossier walter benjamin
La dimensión mesiánica de la experiencia
histórica en Walter Benjamin
o metafísicas, constituye el motivo ble de su presente. El pensamiento «Empapado»
fundamental de esta reflexión. Se no acertaría con la aspiración de la de teología,
aprecia una posición contrapuesta al teología si olvidara, en vista de las el pensa-
materialismo-histórico, con un radi- doctrinas teológicas, aquellos proble- miento de
calismo tal, que acaba convirtiéndola mas no escritos para los cuales estas Benjamin es
en su polo opuesto».5 doctrinas han formulado solo respues- consciente
tas temporales y provisionales. Y (el de que sus
No es difícil percatarse de que, en el pensamiento) erraría en relación a su contenidos
fondo, en estas frases se refleja tam- propio lugar histórico si partiera de no se
bién su propia posición. La tensión haber superado y dejado «tras de sí» reducen a
bipolar entre los motivos teológicos estas pretensiones de la teología en lo histó-
y materialistas del conocimiento el horizonte de las secularizaciones ricamente
histórico que Benjamin constata en ilustradas. Pues cada presente está escrito
el procedimiento de Willy Haas se empapado de incalculables estratos
corresponde exactamente con su pro- del pasado del cual procede y que
pio proceder, que se condensa en la han sedimentado en el interior de
enigmática primera tesis de Sobre el su experiencia. «Empapado» de teo-
concepto de historia mediante la ima- logía, el pensamiento de Benjamin
gen del jugador de ajedrez autómata: es consciente de que sus contenidos
en la interacción del enano jorobado no se reducen a lo históricamente
—como alegoría de una «teología en escrito, sino que le confrontan con la
fuga» (TG, 277)— con el aparato con- exigencia de una historia interminable,
ceptual del «materialismo dialéctico» en la que lo escrito y lo no dicho, lo
ofreciéndole a la teología un refugio pretendido y lo indecible, dogmas y
donde realizar furtivamente sus movi- herejías se entreveran indisolublemen-
mientos. La pregunta aquí planteada te: con la exigencia de una historia
no consiste en cuál de ambos polos que se reduce a la tradición teológica
de tensión es en último término domi- tan poco como a las imágenes que la
nante en el pensamiento de Benjamin, secularización proyecta de ella. Para
sino cómo se relacionan el uno con un pensamiento históricamente refle-
el otro para constituir con ello una jado, que quiere salvar esos conteni-
tensión polar de la que emane una dos de la experiencias pasadas en las
nueva experiencia ajena a la fuerza condiciones presentes, se trata, ante
de representación de cada uno de los todo, de darles asilo en «los tiempos
polos por separado. de su amenaza más extrema y en su
ropa más desgarrada»: el asilo de un
En una nota del Libro de los pasajes lenguaje consciente de su propio lugar
escribe Benjamin: «Mi pensamiento histórico, esto es, consciente además
se relaciona con la teología como el del hecho de ser «apariencia», una
papel secante con la tinta. Pero si forma efímera en la que estos conte-
pasara al papel secante, no quedaría nidos sobreviven solamente durante
nada de lo escrito» (DPW, 588 [N 7 un tiempo limitado (TK, 276 s).
a, 7], ed. esp.: p. 473). Si por el pen-
samiento fuera, incluiría en sí todos
los contenidos teológicos y no dejaría III
ningún resto escrito de sus doctrinas
históricas. Pero no se atiene a las in- El concepto de «rememoración», en el
tenciones del pensamiento, pues éste que se condensan los motivos teológicos
puede apropiarse de los contenidos de Benjamin, tiene sus raíces en las
teológicos cuya historia ha sedimen- tradiciones místicas y heréticas de la
tado en el pensamiento mismo, solo teología cristiana y judía.6 El concepto
desde la perspectiva limitada y varia- de Apokatastasis, que el autor toma de

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dossier walter benjamin

sin el la herejía de Orígenes,7 designa aquí la que Benjamin plantea como un mo-
concepto doctrina de la restitución final de todo; mento indispensable, e incluso como
de «dicha» también de las almas condenadas al el reverso de cualquier experiencia
sería paraíso y su salvación ante la finitud. del «dolor» humano: sin el concepto
totalmente Sus motivos originales se encontra- de «dicha» sería totalmente imposible
imposible rían en una respuesta al problema reconocer y traer a un primer plano
reconocer de referir la totalidad de la creación el sufrimiento y el dolor humano
y traer a al acto creativo divino, también en el como tales. Pues este señalar el su-
un primer caso de aquellos momentos errados o frimiento y el conocimiento de sus
plano el desplazados por el mal que conllevan, orígenes históricos difiere de su mera
sufrimiento para de esta forma restituir su validez. facticidad: restituye al sufrimiento con
y el dolor Esta doctrina mística, que conduce a una exigencia espiritual que conlleva
humano especulaciones en extremo complejas de el índice de su superabilidad. Por
la unidad constitutiva de Dios con sus ello puede escribir Benjamin que la
criaturas, contiene en sus consecuencias experiencia de «intensidad mesiáni-
más radicales, extraídas de su idea de ca», de la redención del sufrimiento
«un» Dios, un giro herético contra la humano, pasa por el «dolor presente
dogmática cristiana, y respectivamen- en el sufrimiento», sin el que no sería
te, en su versión cabalística, contra la más que una mera abstracción vacía.
teología rabínica, ya que ambas refieren Si es posible referirse al sufrimiento
la legitimación de su edificio doctrinal humano, experimentarlo como dolor,
a una estricta distinción, tanto entre así como expresar y compartir su ex-
bien y mal, como entre el Dios creador periencia, entonces de alguna manera
y sus criaturas. Únicamente desde aquí participa del lenguaje. El sufrimiento
es posible determinar a Dios como lleva consigo una exigencia y la posi-
una instancia eminente más allá del bilidad de ser traducido al lenguaje, e
carácter efímero del mundo, y con implica también esa exigencia cuan-
ello fundar la necesidad de la función do no la correspondemos al apartar
mediadora cristiana y rabínica como la vista del sufrimiento. Del mismo
sus representantes en el mundo. modo —así se señala en el ensayo La
tarea del traductor de Benjamin— «se
A estos motivos místicos se refiere podría hablar de una vida o instan-
el Fragmento teológico-político de te inolvidables, aun cuando toda la
Benjamin, 8 cuando los traduce en humanidad los hubiese olvidado. Si,
la paradoja de una filosofía de la por ejemplo, su carácter exigiera que
historia de inspiración mística. Su no pasase al olvido, dicho predicado
herencia herética se manifiesta en la no representaría un error, sino solo
formulación de que «nada histórico» una exigencia a la que los hombres
podría «referirse desde sí mismo a lo no responden, y quizá también la
mesiánico»: «Por eso el reino de Dios indicación de una esfera capaz de
no es el telos de la dynamis histórica; responder a dicha exigencia: la de una
no se puede establecer como meta». ‘rememoración de Dios’» (GS IV.1, 10).
Este pensamiento rechaza cualquier
concepto de carácter objetivista en Si es posible experimentar y llevar al
relación al reino de Dios, que pudiera lenguaje el dolor humano, entonces ese
ponerlo al servicio de sus propias in- lenguaje no se reduce a una capacidad
tenciones. No obstante, la idea de un de expresión humana que pudiera te-
reino de Dios —independientemente de matizar el dolor solo bajo un punto de
sus formulaciones históricas— no se vista determinado y en el marco de un
puede refutar. Sigue vigente esta idea medio lingüístico a disposición suya. El
como parte constitutiva de cualquier lenguaje, en el que también ya siempre
representación de la «dicha» humana, toma parte el dolor humano, va «más

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 44


Trascendencia inmanente. dossier walter benjamin
La dimensión mesiánica de la experiencia
histórica en Walter Benjamin
allá», en cambio, de cualquier acto de
habla fáctico y de cualquier percepción
empírica que pudieran dar cuenta de
él sólo desde el horizonte de distin-
ciones preconcebidas en función de la
perspectiva de un observador. Al tratar
con las experiencias de sufrimiento —y
cada experiencia humana, en tanto
que efímera, tiene su participación
en éste— con el ánimo de llevarlas a
la expresión o tematizarlas, éstas nos
confrontan inexcusablemente con la
intuición de haber olvidado algo, de
no haber captado la totalidad de su
extensión —y esto, independientemen-
te de si atendemos a esta intuición o
nos aferramos a nuestra comprensión.
Se plantea esta exigencia, mediante
la que todo lo efímero y fatal de lo
que nosotros también participamos 2.
de alguna manera nos contempla,
para hacernos recordar nuestro olvi-
do y con ello obligarnos a modificar
nuestro punto de vista: una llamada
muda que, según Benjamin, nos hace
recordar algo «inolvidable» y que en
sus últimas consecuencias «remite
a una rememoración de Dios» en la
que sería redimida de su sufrimiento
y absorbida por la comprensibilidad
y el lenguaje.

La rememoración no se refiere en
absoluto, según las primeras líneas
del fragmento, a un Dios trascendente
en el que todas las experiencias de
sufrimiento serían superadas y nega-
das. Esta representación reduciría la lo limitado de nuestra perspectiva, y 1.
expresión «Dios» a algo cosificado y en la que nos vemos confrontados
lo sometería a las distinciones de una a la necesidad de transformarla. El
intención del conocimiento humano. nombre de «Dios» no nos remite aquí
Cuando, en lugar de ello, Benjamin a un Ser eminente, sino a un núcleo
insiste en un rememorar ajeno a cual- temporal incondicionado e inmanente
quier intención o memoria consciente, en cada existencia finita: una historia
no significa a pesar de todo que se inagotable, necesaria en su constitu-
sustraiga a la experiencia, es decir, ción, que sedimenta en el momento
a su traducibilidad al lenguaje. Todo finito y trasciende cada intento de
lo contrario, la «rememoración de comprometerla al punto de vista de 1.
Dios» —en su doble sentido— sería un determinado modo de ver. María Teresa
un momento constitutivo de cada Martín Vivaldi.
experiencia en la que cobramos con- Cada recuerdo toca esta dimensión Figura herida, 1987.
ciencia de nuestra propia finitud y de indisponible del devenir temporal Acrílico, 130 x 96 cm.

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dossier walter benjamin

el que lo confronta con la pretensión da. Lo pasado, que se muestra como


rememorar de los estratos de tiempo olvidados, concluso a la capacidad del recuerdo
se impidiéndole, a su vez, mantener intencional, retorna a su posibilidad en
contrapone su perspectiva permanentemente. un punto de vista modificado: desvela
a una apro- Mientras la vida ya transcurrida se a éste nuevos aspectos ya olvidados
piación ob- refiera a algo que permanece olvida- que lo afectan en su autocomprensión
jetivista de do dentro de nuestro punto de vista, presente. O, con las palabras ya cita-
la historia trascendiéndolo, lo hace, a la vez, das de Benjamin en su discusión con
visible, y permite abordarlo desde Horkheimer: «El rememorar puede
una perspectiva modificada. Por ello, convertir lo inconcluso (la dicha) en
Benjamin puede escribir que cada lo concluso, y lo concluso (el dolor)
instante de nuestra vida humana nos en lo inconcluso».
«conmina a que no sea olvidado», ya
que lo que nuestra memoria filtra,
de alguna manera, del caos informe IV
del olvido, viene condicionado por el
olvido mismo y permanece unido a él Como categoría de la filosofía de la
constitutivamente. Este olvido no es historia, el rememorar se contrapone
simplemente una zona objetual que a una apropiación objetivista de la
se nos sustraiga por de pronto y que historia y a la determinación de ésta
se ofrecería para un conocimiento como una zona objetiva y disponible
futuro, sino que constituye la condi- del ser. Mientras la conciencia his-
ción de cada recuerdo, que permanece tórica somete el transcurso histórico
de forma activa y patente en él, se al orden de una representación lineal
modifica con él y le impide recluirse del tiempo como desarrollo continuo,
en los límites de su modo de ver en en la que el pasado coagula en una
el ahora. facticidad conclusa, el rememorar pasa
por la intuición de la finitud universal
En este sentido, la fórmula de Benjamin de todo lo efímero, ante la que nada
de un «pensamiento divino» contiene puede perdurar en el tiempo. El he-
un doble movimiento contrapuesto en cho de la finitud universal aporta al
sí, en el que el pensar en Dios —como tiempo una dimensión incondicional
lo no cumplido, lo olvidado en todo e indisponible que se sustrae de una
sufrimiento que implica la posibilidad fijación referida a un movimiento
de su superación— solo se hace po- progresivo de forma sucesiva en el
sible por mor de una experiencia de espacio. Si se libera al tiempo de las
sufrimiento en la que recordamos la categorías de orden que impone una
exigencia que contiene el nombre de conciencia observante, entonces debe-
«Dios» frente a y en nuestra propia mos pensar en un cambio incesante,
finitud: la «intensidad mesiánica», así que en cada momento es, indivisible
lo formula Benjamin en el Fragmento y simultáneamente, renovación y
teológico político, pasa por «el dolor transcurrir.
entendido como sufrimiento».
El devenir temporal no deja «tras de
En este doble movimiento de un sí» lo devenido para reemplazarlo por
recuerdo, que no solo tiene presente un nuevo presente. Si abandonamos el
acontecimientos del pasado, sino que punto del observador que nos sugiere
también se hace cargo de sus propios esa representación espacial, entonces
límites y se ve obligado a modificarlos, debemos pensar el cambio temporal
llega a ser experimentable algo «inol- como algo indivisible, de modo que
vidable» en cada momento recordado, no se dé en él ningún momento co-
que lo aleja de una fijación objetiva- sificado e identificable que no fuera

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Trascendencia inmanente. dossier walter benjamin
La dimensión mesiánica de la experiencia
histórica en Walter Benjamin
el mismo cambio. El presente ya no va de lo pequeño a lo más pequeño, aquel que
es, pues, un punto temporal que se de lo más pequeño a lo minúsculo y recuerda
extraiga del cambio y que se pudiera todo lo que se opone a ella en ese mi- ya no es
separar del pasado y del futuro, sino crocosmos llega a ser gigantesco. Así ningún
que se muestra como un devenir es el juego mortal con el que Proust sujeto que
paradójico y en sí contrapuesto, que se comprometió.10 pudiera
en cada momento y simultáneamente apropiarse
pasa y se transforma, es decir, que En ese juego, en el tejer de la me- de su
transcurre prolongándose en el futuro. moire involontaire, aquel que recuerda historia
Pero si no puede fijarse el presente, ya no es ningún sujeto que pudiera como un
ya que como cambio es indivisible, apropiarse de su historia como un hecho
entonces éste implica una duración hecho a través de la memoria, ya
que incluye el pasado y el futuro: no que la memoria, que actualiza esta
en el sentido de una zona limitada que historia, también la modifica y simul-
se sitúa «tras» o «ante» sí, sino como táneamente obtiene de ella nuevos as-
un cambio ilimitado e indivisible. Y pectos hasta entonces no conscientes.
esto significa que cada momento del Al mismo tiempo, ella misma solo es
presente y cada forma temporal que un momento de esas modificaciones
identificamos «en el tiempo» como y es afectada de una manera no cal-
momento variable del cambio ilimita- culable por los estratos de un pasado
do, está unido inseparablemente a la inconmensurable, olvidado o nunca
totalidad del devenir, que en él actúa, consciente, que ha sedimentado en
se actualiza y ramifica. los objetos recordados. Debido a
que estos pasados olvidados siguen
Esta radicalización del pensamiento actuando en la memoria, pues son
del tiempo, que corresponde a la constitutivos a su forma presente,
comprensión de la temporalidad del pueden actualizarse instantáneamente
pensar, constituye el fundamento de en ella como consecuencia de motivos
la filosofía de la historia de Benjamin insignificantes, poniendo en cuestión
—propiciada por la filosofía del tiempo su distinción entre un «antes» y un
en Henri Bergson y por En busca del «después». Más bien un suceso que
tiempo perdido de Marcel Proust. Las una actividad, esta memoria invo-
ramificaciones de sus raíces históricas luntaria es un estado de tensión en
se hunden aún más profundo, hasta el que una consciencia presente es
unirse a la especulación teológica del modificada por mor de la irrupción
misticismo cristiano y judío. Así lo de dimensiones inconscientes y olvi-
reconoce Benjamin cuando también dadas del pasado.
observa operando en el tejer de la
memoria proustiana «el ahondamiento Lo que para Proust, en su aislamiento
del místico»:9 como artista, fue un juego estético con
las posibilidades de la memoria —la
Lo que Proust comenzó como un juego evocación de un pasado olvidado o
ha mutado en una seriedad tremenda. preconsciente que se actualiza por
Quien alguna vez ha comenzado a abrir medio del arte—, se hace seriedad
el abanico de la memoria encuentra mortal en el momento en que quiebra
siempre nuevas partes, nuevas varillas; el espacio de la experiencia individual.
no se conforma con ninguna imagen, Mientras la memoria se mantenga,
pues ha comprendido que se desplie- como en Proust, en el horizonte de
ga, y sólo en los pliegues se asienta la propia vida vivida, es posible con-
lo real: cada imagen, cada sabor, ese cebir aún el emerger involuntario de
tacto por cuya causa lo hemos dividido, aquellos estratos de historia olvida-
desplegado todo; y ahora la memoria dos según el modelo de apropiación

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dossier walter benjamin

la dinámica incondicionada de un
movimiento creativo que escapa del
asimiento intencional y sobrepasa la
limitación y caducidad de la vida in-
dividual.12 «La pérdida de la memoria
me ayudaba un poco», escribe Proust
acerca del esfuerzo casi sobrehumano
de salvar el pasado sin entrañar pérdida,
«operando cortes en mis obligaciones;
mi obra las reemplazaba» (p. 4177).

Pero ¿qué pasa si la obra artística


misma en su autonomía creativa llega
a ser reconocible como una forma
histórica y efímera y si la experiencia
de muerte y sufrimiento de la vida
individual, que esta obra condensa,
debe abrirse a la totalidad de todas
las experiencias de sufrimiento se-
dimentadas en la historia? ¿No está
entretejida de forma indivisible «la
totalidad» de una vida vivida en sus
2. estratos más profundos con el conjunto
de todas las vidas que la precedieron
y ampliación de esa vida que se da en el tiempo o con lo que esta vida
en el arte. Pero Proust entra ya en hubiera podido ser? Con estas cues-
contacto con la seriedad mortal tras tiones, la experiencia estética, en la
esta apropiación, cuando al final de que insiste Proust, sobrepasa la región
su búsqueda escribe ante el problema del arte como un campo especial del
de la muerte: conocimiento humano y se adentra
en el terreno teológico.
Yo digo que la ley cruel del arte es
que los seres mueran y que nosotros Benjamin reconoce en su discusión
mismos muramos agotando todos los con Proust que la distinción estricta
sufrimientos, para que nazca la hierba, entre memoria involuntaria y memoria
no del olvido, sino de la vida eterna: construida de forma consciente es
la hierba firme de las obras fecundas, insuficiente. Esta distinción remite
sobre la cual vendrán las generaciones a una reserva del artista Proust, que
a hacer, sin preocuparse de los que depura la inspiración creativa y la
duermen debajo, su «almuerzo en la dinámica original de su obra de todos
hierba».11 los elementos constructivos, para con
ello separar la experiencia sublime
Es evidente aquí el fundamento teo- del proceso creador de la experien-
lógico de la memoria involuntaria, cia profana de la cotidianeidad. Solo
que con cada actualización remite a así podrá convertirse la experiencia
la presencia de la totalidad de una artística en un fiel retrato de la vida
vida vivida en cada momento y a eterna, como si ella misma no fuera
su redención por medio del arte. La una forma temporal de una expe-
obra artística de Proust da asilo al riencia efímera. Benjamin reconoce
motivo teológico de una vida eterna lo problemático de esta separación,
no solo entregada a la finitud como tanto más cuando en ella se refleja un
mero hecho, cuando lo resguarda en problema de su propio pensamiento:

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Trascendencia inmanente. dossier walter benjamin
La dimensión mesiánica de la experiencia
histórica en Walter Benjamin
también él mantuvo hasta entonces en absoluto, de instrumentalizar el No se
una estricta disyunción entre sus materialismo para una secularización trata, en
motivos teológicos y su propósito de los motivos teológicos, ni de poner absoluto,
constructivo, como queda formulado esos mismos motivos al servicio de de instru-
en los Fragmentos teológico-políticos. la esperanza de salvación histórica. mentalizar
Ya en Sobre el programa de una filo- Lo que está en juego es, más bien, el materia-
sofía venidera, el entonces estudiante la consecuencia inherente a un pen- lismo para
Benjamin había delimitado de forma samiento que no puede abandonar una secula-
rigurosa el concepto de una «experien- sus motivos teológicos a merced del rización de
cia superior» de inspiración teológica, enfoque de un disponer instrumental, los motivos
frente al carácter constructivista de pero que tampoco puede restringirlos teológicos
la filosofía en Kant, para la que era a una experiencia superior de carácter
determinante la distinción entre su- esotérico, sino que debe repensarlos
jeto y objeto, así como la sujeción en en condiciones históricas con el fin
«la naturaleza-sujeto de la conciencia de hacerlos transparentes sin reser-
cognitiva».13 va alguna. Si la primera de las tesis
de Benjamin sobre la filosofía de la
Así de necesaria es esta separación historia propone poner a la teología
para sustraer la experiencia de inspi- «al servicio» del materialismo his-
ración teológica de cualquier enfoque tórico, esto no significa en absoluto
intencional de carácter dogmático, una mera disolución de los motivos
por mucho que ésta difumine al teológicos en sus consideraciones
mismo tiempo también las huellas sobre filosofía de la historia. Más
de la subjetividad, de su fragilidad bien se trata de la constitución de
y de su escritura individual en la una tensión entre dos polos que nos
forma de una «experiencia superior». exhorta a pensar de nuevo el motivo
Pero si se trata de tomar en serio y teológico de la redención bajo las
sin reservas la finitud en su seriedad condiciones históricas y, a la inversa,
mortal, entonces también esa distin- la concepción del progreso mecánico
ción entre la experiencia superior y del materialismo histórico bajo la
la profana se debe comprender como exigencia de ese motivo.
algo artístico y efímero. Si se extrae
esta consecuencia, entonces el nihilis- Este giro enriquece el rememorar me-
mo como «método» de la experiencia siánico y la «salvación» del pasado —la
histórica, tal y como se postula en el recuperación de sus estratos olvidados
Fragmento teológico-político (GS, II.1, y sepultados bajo falsas formas de la
204), se transforma en su elemento tradición— con un significado nuevo
incalculable, y esa experiencia se ve y colectivo. El acontecimiento mesiá-
desplazada de súbito en el interior nico de una irrupción involuntaria del
de las implicaciones nihilistas de la pasado olvidado en el horizonte de
finitud histórica. una historia en continuo progreso no
puede seguir pensándose solo desde
Atendiendo a esta consecuencia, se la imagen teológica de un «Mesías»
hacen permeables los límites entre los que completa el acontecer histórico
motivos políticos, teológicos y aquellos «por sí mismo».14 Esta imagen, y la
referentes a la filosofía de la historia distinción entre los motivos políticos
en la concepción que Benjamin tiene y religiosos de acción que contiene,
de la experiencia: el pensador respon- debe ser traducida a la dimensión
de a esta consecuencia mediante un histórica, lo que quiere decir que el 2.
giro en su pensamiento, que acoge en acontecimiento mesiánico, consistente Marcel Proust en
sí mismo al materialismo histórico en un reconocimiento que irrumpe 1900. Foto: Wikimedia
como polo de tensión. No se trata, de forma involuntaria e instantánea Commons.

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La historia en la conciencia histórica, no puede bajo el ángulo que corresponde a


se sustrae estar ligado a una experiencia ejem- su perspectiva. Benjamin habla, por
(…) a una plar «superior», sino que tiene que ser ello, de la «estructura monadológica»
obser- accesible a una experiencia colectiva del objeto histórico: «En virtud de
vación y comprensible como un acontecer su estructura monadológica», así lo
objetual, intrahistórico a partir de la intuición refleja en una nota del Libro de los
cuyas concreta en la situación problemática pasajes, «el objeto histórico encuentra
categorías del presente. representada en su interior su propia
actuali- ante– y posthistoria» (DPW, V.1, 594
zarían ya [N 10,3], ed. esp.: p. 477).
siempre el V
pasado de La expresión «objeto histórico» no se
una forma La percepción del pasado no se piensa aquí objetivamente, sino que se
determinada opone a éste como a un hecho, sino concibe como un estado de tensión en
que queda involucrado constitutiva el que su actualización en un presente
y creativamente en su devenir como concreto y el peso de la historia total
forma temporal de su pervivencia. El en él sedimentada se atraviesan mu-
pasado no «es», sino que «deviene» tuamente: en el tiempo, cada «objeto»
al sedimentar y prolongarse —no de es simultáneamente imagen efímera y
forma «parcial» sino en su totalidad condensación cristalina, realización de
indivisible— en cada momento del la totalidad de su devenir. El objeto
presente. La historia se sustrae por deviene identificable y recordable solo
ello a una observación objetual, cuyas bajo el ángulo de visión que aporta
categorías actualizarían ya siempre el un presente en donde «la totalidad de
pasado de una forma determinada. las fuerzas e intereses históricos» que
«Lo que entonces fue» se manifiesta en él se condensan «entran a escala
de forma totalmente distinta desde un renovada». Pero ese ángulo de visión
punto de vista modificado, y despliega es, por su parte, solo un momento en
y desvela nuevos aspectos, entonces la pervivencia histórica de su objeto,
no conscientes o no actualizados, a y en este sentido se ve afectado por
la luz de experiencias modificadas. la totalidad del devenir que en él
No obstante, esos aspectos ahora cristaliza y que a su manera actualiza
desplegados ya estaban entonces es- y prolonga.
tablecidos virtualmente en el presente
pasado, de manera que su despliegue Para conocer un «objeto» en el trans-
implica una consecuencia recordable. curso indivisible y continuo del devenir
Pero el pasado no solo se ve afecta- temporal, no basta en absoluto con
do unilateralmente por la visión del fijarlo en el interior de un continuum
historiador que lo modifica y en la espacial del tiempo sucesivamente
que pervive. Esa visión solo registra y progresivo. De ser así, solo se abar-
actualiza aspectos determinados que caría una proyección más o menos
se contraponen a la inagotabilidad arbitraria del pasado desde la visión
de los momentos olvidados cons- de un presente, y el objeto histórico
titutivos de un «objeto» temporal. se reduciría a esa imagen que un
Del mismo modo que la experiencia presente se hace del objeto histórico.
se ve afectada siempre por aquellos Por el contrario, la «historiografía
estratos del pasado que ha olvidado, materialista» pretendida por Benjamin
desplazado o nunca conocido, así trata de hacer comprensible el «objeto
también a la visión del historiador histórico» como una figura inconclusa
le afecta la totalidad del devenir en el devenir —y devolverle así su
cristalizado en el objeto histórico vida propia como «cristalización del
que esta visión actualiza y prolonga hecho total», en cuya posthistoria

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Trascendencia inmanente. dossier walter benjamin
La dimensión mesiánica de la experiencia
histórica en Walter Benjamin
también es atrapado el historiador.
Este proceder de la historiografía
dialéctica se asemeja al proceder del
arte, como ha señalado Proust: «elige»
un objeto que ha «estallado» del cur-
so continuado del devenir histórico,
y lo aísla artísticamente. Pero esta
elección es tan poco arbitraria como
la elección que el artista hace de un
tema; es más bien la expresión de una
afectación por el objeto elegido y de
una reacción ante la constelación de
peligros que plantea su presente: el
historiador dialéctico elige un objeto
que le afecta, porque está deformado
por las formas de la tradición cons-
truidas desde su presente y por eso
corre el peligro de que su verdadera
pervivencia caiga en el olvido.15 El
peligro aquí mencionado de contem-
plar el olvido como algo concluso y
ponerlo al servicio de la formación
de tradiciones, afecta también al
presente, el cual, sin la conciencia
de su verdadera antehistoria, devie-
ne ciego frente a las repercusiones
y consecuencias históricas que en él
siguen actuando. Este peligro, cuyas
implicaciones nihilistas ya empeza-
ban a perfilarse en sus dimensiones
históricas cuando Benjamin escribió
este texto, arroja luz sobre el motivo
mesiánico de la «apocatástasis histó- volver a efectuar una división en esa 3.
rica» que él contrapone a la memoria parte negativa y excluida de antema-
voluntaria de la conciencia histórica no, del tal modo que con desplazar el
moderna: ángulo de visión (¡pero no la escala
de medida!) salga de nuevo a la luz
Pequeña propuesta metódica para la del día, también aquí, algo positivo y
dialéctica histórico-cultural. Es muy distinto de lo anteriormente señalado.
fácil establecer en cada época dicoto- Y así in infinitum, hasta que, en una
nomías en distintos «terrenos» según apocatástasis de la historia, todo el
determinados puntos de vista, de modo pasado haya sido llevado al presente
que de un lado quede la parte «fruc- (GS II.1, 204).
tífera», «preñada de futuro», «viva»,
«positiva» de esa época, y de otro la Esta modesta «propuesta metodoló-
inútil, atrasada y muerta. Incluso úni- gica» alberga la fuerza explosiva de
camente podrá perfilarse con claridad una «revolución copernicana» en el
el contorno de esa parte positiva si se horizonte de la moderna conciencia
la contrasta con la negativa. Pero toda histórica (DPW, GS V.1, 490 s [K 3.
negación, por otra parte, vale solo como 1,2], ed. esp.: p. 394). La dicotomía L. López Ruiz,
fondo para perfilar lo vivo, lo positivo. que se establece entre momentos que Trasterrados, 1978.
De ahí que tenga decisiva importancia siguen actuando y momentos muertos Grabado, P/A.

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dossier walter benjamin

El método de la historia según puntos de vista como su reverso constitutivo, para con
dialéctico determinados delimita con precisión el ello cuestionar el propio ángulo de vi-
que proceder de la investigación histórica sión. Si la distinción, constitutiva para
propone al apropiarse de la memoria históri- cualquier conocimiento histórico, entre
Benjamin ca bajo la premisa de un horizonte los momentos del pasado preñados de
introduce experiencial en el ahora: en el marco futuro y los carentes de significado re-
un momento de los criterios de racionalidad de la sulta de suyo divisible indefinidamente,
construc- ciencia histórica está asegurado un entonces cada límite que muestra tal
tivo en la progreso sucesivo de la experiencia distinción es en sí mismo ilimitadamente
memoire in- también allí donde ésta se apremia a modificable. Si por ello se dejaran de
volontaire corregir sus premisas.16 Benjamin ya concebir las distinciones del conoci-
proustiana no contrapone ninguna «experiencia miento histórico como determinaciones
superior» a la forma de proceder concretas de un pasado concluso, para
de esa experiencia metódicamente pasar a concebirlas como construccio-
preformada, sino que introduce una nes temporales en las que se refracta
dicotomía más en su distinción fun- y refleja en un momento el hecho his-
damental entre momentos actuales y tórico total, entonces esas distinciones
momentos históricamente carentes se convertirían de alguna manera en
de significado. Ésta no apunta a los diferenciales —diferencias infinitamente
objetos históricos, sino a las distin- pequeñas y modificables—, en los que
ciones bajo las cuales se constituyen. la realidad de las transformaciones
Si la distinción entre acontecimientos históricas deviene legible.
históricamente constitutivos y acon-
tecimientos carentes de significado El método dialéctico que propone
se aplica a sí misma, se abren los Benjamin introduce un momento
límites entre los dos extremos y se constructivo en la memoire involontaire
muestra que esa distinción deja un proustiana, con la que también se abre
resto olvidado en ambos lados: lo la frontera entre la memoria voluntaria
que el conocimiento histórico separa e involuntaria, arrojando así luz sobre
como algo retrógrado e históricamente la conexión constitutiva de ambas ca-
carente de significado es, en reali- pacidades. «La historia», escribe en las
dad, el fundamento ante el que los Tesis sobre la filosofía de la historia, «es
acontecimientos significativos pueden objeto de una construcción cuyo lugar
cobrar relevancia, permaneciendo en no es el tiempo homogéneo y vacío,
ellos como una dimensión olvidada sino el que está lleno de tiempo del
de su ser histórico. De ahí que una ahora» (GS, I.2, 701). «Haciendo sal-
perspectiva modificada pueda sacar tar» en cierta manera esa construcción
a la luz dimensiones que apuntan al de su objeto desde el continuum del
futuro en cada resto que se manifiesta, devenir histórico, la visión histórica se
por muy insignificante que se muestre libera en él de los condicionantes de
—del mismo modo que descifra en la tradición y se abre a los momentos
los momentos que se suceden como olvidados y desplazados de la historia
progreso su reverso negativo.17 en él sedimentada. La construcción
dialéctica, al confrontar la conciencia
El historiador dialéctico, al sumergirse presente con los estratos desplazados
en los estratos profundos olvidados de del pasado, genera puntos de irrupción
la historia, no está interesado, de nin- en la tradición del presente, cesuras o
guna manera, en ponerla a disposición diferenciales, en los que puede manifes-
de la conciencia histórica. Más bien tarse la totalidad del devenir histórico,
pretende un giro radical en su visión, que a su vez llega a ser efectiva como
que en cada objeto histórico recordado consecuencia de una modificación real
ponga de manifiesto lo olvidado en él de esa conciencia.

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Trascendencia inmanente. dossier walter benjamin
La dimensión mesiánica de la experiencia
histórica en Walter Benjamin.
Con ese giro, el motivo mesiánico de conciencia del ahora llegan a ser ob-
la salvación de todos los momentos jeto de comprensión e interlocución,
del pasado descartados por la memoria abriéndose así a una renovación sin
no ha perdido nada de su insistencia. condiciones previas. La diferencia en-
Pero este motivo ya no es cubierto tre aquello que la conciencia histórica
por el nombre de «Dios», que remite experimenta cada vez como realidad
a la instancia eminente de una tras- histórica y su construcción dialécti-
cendencia irrevocable y con ello a la ca consiste, bajo esta luz, en que la
eminencia de una experiencia superior. «realidad histórica» se funda en las
Más bien se trata de pensar la llama- distinciones fingidas y modificadas,
da insistente de los estratos de olvido que aplican a ella una conciencia del
inconscientes en el presente como el ahora —mientras que las distinciones
ámbito espacio-temporal de una ex- fingidas y modificadas de la historio-
periencia no condicionada, en la que grafía dialéctica se fundamentan en
las relaciones de exclusión e inclusión conexiones reales y cambian bajo la
inconscientemente establecidas en una presión de sus consecuencias. v

Notas

1. 6. 1979, Bd. 10, 4172. Nota del tra- 15.


Walter Benjamin, «Eduard Fuchs. Cfr. Gershom Scholem, Die jü- ductor: se cita por la traducción «Über den Begriff der Geschi-
Der Sammler und der Historiker», dische Mystik in ihren Haupts- española de Consuelo Berges chte», GS 1.2, 695 (tesis VI).
en: Gesammelte Werke, hrsgg. trömungen, Frankfurt/M. 1986, (Madrid, Alianza, p. 212). 16.
v. Rolf Tiedemann und Hermann 291-305; C. Andresen, P. Althaus, 12. V. Reinhart Koselleck, Vergange-
Schweppenhäuser, Frankfurt/M. «Wiederbringung Aller (Artikel)», «Esta idea de la muerte se insta- ne Zukunft. Zur Semantik ges-
1991, II, 477 (En adelante GS). en: Die Religion in Geschichte ló definitivamente en mí como un chichtlicher Zeiten, Frankfurt/M.
2. und Gegenwart. Handwörterbuch amor. No es que yo amase a la 1979: «Para preservar la unidad
Max Horkheimer, «Brief an Ben- für Theologie und Religionswis- muerte, la detestaba. Pero, des- de la historia, deben desarrollarse
jamin» (16.3.1937), Gesammel- senschaften, hrsgg. v. Kurt Ga- pués de pensar en ella de cuan- las premisas teóricas que se ha-
te Schriften Bd. 16, 82 f. Cfr. llig u.a., Bd. 6, Tübingen 1962, do en cuando como en una mu- cen cargo tanto de las experien-
Benjamin, Das Passagen-Werk, 1693-1696. jer a la que no amamos, ahora cias pasadas y constituidas de
GS V, 588.f. [N 8,1]. Nota del 7. el pensamiento de la muerte se forma totalmente distinta, como
traductor: el texto se citará por Benjamin, Der Erzähler, GS adhería a la capa más profunda de las propias» (p. 131).
la traducción española de Luis II.2, 458. de mi cerebro tan profundamente 17.
Fernández Castañeda, Isidro He- 8. que no podía ocuparme de una Los así denominados «bienes
rrera y Fernando Guerrero (Ma- GS II.1, 203 s. El título proviene cosa sin que esa cosa atrave- culturales» por Benjamin en la
drid, Ed. Akal, [N 8, 1], p. 473). de Adorno, que publicó el frag- sara la idea de la muerte…» (p. Tesis VII de «Sobre el concepto
En adelante DPW. mento tras la muerte de Benja- 215) (en el original en alemán: de historia» deben su «existencia
3. min. Las siguientes citas sin no- Proust, 4177 f.). no solo a la fatiga de los gran-
Gershom Scholem, Walter Ben- ta se refieren a dicho fragmento. 13. des genios que los crearon, sino
jamin und sein Engel, hrsgg. 9. Benjamin, «Über das Programm también a la servidumbre anóni-
v. Rolf Tiedemann, Frankfurt/M. Benjamin, «Zum Bilde Prousts», der kommenden Philosophie», ma de sus contemporáneos. No
1983, 23, 67. GS II, 310. GS II.1, 160 s. hay documento de cultura que
4. 10. 14. no sea a la vez un documento
Benjamin, «Über den Begriff der Benjamin, «Berliner Chronik», GS «Solo el Mesías mismo culmina de barbarie», GS I.2, 696.
Geschichte», (tesis I), GS I.2, VI, 467 f. todo transcurrir histórico, en el
693. En adelante UBG. 11. sentido de que redime, completa,
5. Marcel Proust, Auf der Suche nach crea la relación con lo mesiáni-
Benjamin, «Theologische Kritik», der verlorenen Zeit, deutsch von co mismo» (»Theologisch-politis-
GS III, 277. En adelante TK. Eva Rechtel-Mertens, Frankfurt/M. ches Fragment», GS II.1, 203).

53 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


Reforma, revolución,
Autor
terror. Sobre la «violencia
José Luis
López de Lizaga divina» de Walter Benjamin
Profesor de Filosofía.
Universidad
de Zaragoza.
Autor de Razón
comunicativa
y legitimidad
democrática.

I la política rutinaria, pacífica e insti-


tucionalizada y se considera que los

Una paradoja interesante preside


las reflexiones contemporá-
neas acerca de la violencia política:
procedimientos de la democracia liberal
equivalen a lo que Carl Schmitt llama-
ba la «neutralización» de la política
se habla tanto más de la violencia o de «lo político». Incluso se querría
cuanto más desactivada ha quedado revivir una verdadera política activando
ésta en la política normal de los países nuevamente el conflicto, la lucha, la
avanzados, y cuando más grande es el dialéctica de amigos y enemigos; en
contraste entre nuestra política pacífi- una palabra: reactivando la violencia,
ca y rutinaria y los inauditos niveles o siquiera la amenaza de la violencia,
de violencia que alcanzan hoy los al menos en una medida suficiente
conflictos políticos en otras regiones para aportar interés y suspense a una
del mundo. Por razones puramente rutina política que ha perdido esas
técnicas, hoy es mayor que nunca la cosas hace tiempo.
capacidad de destrucción no solo de
los ejércitos u otras formas de violencia Para interpretar esta paradoja, no pue-
colectiva y organizada, sino también la de obviarse un dato importante. Este
de los actos violentos individuales. Pese discurso que ve violencia por todas
a la desigualdad de fuerzas, un grupo partes y al mismo tiempo la echa de
armado (una guerrilla, una facción menos en todas partes, este discurso
política o religiosa) puede hacer frente que habla constantemente de violencia
a un ejército regular durante meses o pero que apenas se refiere a las explo-
años; y un solo terrorista suicida puede siones de violencia real y sangrienta
acabar en un instante con decenas de que hay todavía en el mundo, florece
vidas. Ésta es la realidad de la violen- justo en la época en que ha perdido
cia política en nuestra época, pero su vigencia (quizás definitivamente)
no es ésta la violencia a la que suele la más importante teoría moderna de
referirse la teoría política, que recien- la violencia política: la teoría marxis-
temente cree haber descubierto que la ta de la violencia revolucionaria. La
violencia penetra indiferenciadamente revolución ya no es actual. Y quizás
todas las relaciones sociales, todas las es precisamente la nostalgia de la re-
formas de organización política, todas volución lo que explica que tanto se
las instituciones. Hay que saber ver la hable hoy de una violencia difusa y
violencia también allí donde no aparece generalizada, precisamente porque ya
a primera vista; o como dice Michel no es posible localizar el lugar exacto
Foucault con una metáfora, hay que en el que una acción violenta concre-
saber reconocer la violencia como «la ta podría operar un cambio revolu-
filigrana» de la política pacífica. Pero cionario real. Pero la inactualidad de
no solo se descubre la violencia por la revolución no se debe (o no solo)
todas partes, sino que al mismo tiem- al progreso social, o a la mejora de
po se la echa de menos: se desprecia las condiciones de vida de los traba-

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 54


Reforma, revolución, terror. Sobre la «violencia dossier walter benjamin
divina» de Walter Benjamin

jadores. Más bien sucede que


la violencia revolucionaria ya
no se percibe como un medio
legítimo de acción política. Y
esto no se debe únicamente a
razones pragmáticas, sino tam-
bién a razones normativas: in-
dependientemente de la cons-
tatación de que quizás la vio-
lencia no es necesaria, puesto
que el reformismo pacífico ha
resultado ser muy eficaz, la idea
de la revolución ha perdido su
actualidad porque el pensamien-
to revolucionario nunca supo
resolver el problema moral que
la revolución plantea, esto es,
el problema de la justificación
moral de la violencia política.
Dicho problema moral puede
exponerse en los términos de
una reflexión sobre medios y fines: para evitar esta doble justificación de 1.
¿justifican los fines revolucionarios el la violencia —de la que preserva el
recurso a medios violentos? Los revo- orden político existente y de la que
lucionarios nunca han dudado de ello, aspira a fundar un orden nuevo—,
pero ¿no es cierto que en algún pun- Benjamin no propone renunciar a
to el recurso a medios violentos hace toda violencia. La perspectiva de una
imposible la consecución del fin per- solución no violenta de los conflictos
seguido? ¿No es cierto que la violen- sociales y políticos cede su puesto a
cia, si va demasiado lejos, contamina un misterioso concepto de «violencia
y destruye el fin que se proponía rea- divina» que se sustrae a la lógica de Walter
lizar, de tal modo que ya no es posi- la acción instrumental, a la relación Benjamin
ble diferenciar el orden de opresión de medios y fines: es una forma de aborda el
que justifica la revolución y el nuevo violencia que no obedece a ningún problema
orden de opresión surgido de ésta? cálculo, sino que más bien consiste normativo
en una pura manifestación de justa que plantea
Walter Benjamin aborda el problema ira. Para Benjamin, este carácter no la violencia
normativo que plantea la violencia instrumental hace de la violencia divina política
política, y lo aborda expresamente en la única forma de violencia dotada de
los términos de la relación entre los una justificación moral absoluta; pero,
medios y los fines de la acción política. además, la violencia divina es la única
Benjamin sostiene que la crítica de la forma de acción capaz de quebrar lo
violencia no será completa, no será que Max Weber llamara la «férrea
nunca una crítica radical, mientras la envoltura» de las relaciones sociales
violencia se juzgue desde la perspectiva cosificadas; y es también la única for-
de la racionalidad teleológica, es de- ma de acción capaz de interrumpir el
cir, mientras se considere la violencia curso catastrófico de la historia.
como un medio adecuado para el logro 1.
de algún fin político, ya se trate del Es dudoso, sin embargo, que la vio- Gisèle Freund. Wal-
ter Benjamin en la
mantenimiento de un orden de domi- lencia divina pueda lograr todo esto Bibliothèque Natio-
nación existente, ya de la instauración que Benjamin espera de ella. Más nal, 1939. Foto: se-
de un nuevo orden más justo. Pero bien parece una forma de violen- rialconsign.com

55 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

II
Cuando nuestra rutinaria pacificación
de la política estaba todavía muy le-
jos; cuando, al contrario, pronto iba
a desencadenarse sobre Europa una
tormenta de violencia política sin
precedentes, Walter Benjamin escribió
un enigmático ensayo en el que ex-
ponía al mismo tiempo una crítica y
una justificación de la violencia: una
crítica, en efecto, de todas las formas
de violencia orientadas a establecer o
a preservar un régimen de opresión
estatal, política, jurídica; y al mismo
tiempo, una justificación de la única
forma de violencia capaz no solo de
suprimir la opresión, sino también de
vengar a los oprimidos. El ensayo, titu-
lado Sobre la crítica de la violencia, fue
escrito en 1921. Esta fecha no carece
2. de interés. Como es sabido, la obra de
Benjamin combina de un modo muy
cia que abandona la perspectiva de peculiar ciertos motivos teológicos y
un cambio revolucionario y que se mesiánicos del pensamiento judío con
agota en actos de venganza. En los una orientación marxista cada vez
ejemplos que el autor escoge para más marcada. Benjamin se aproxima
ilustrar su concepto, esta violencia al marxismo desde mediados de los
de la que depende (y solo de ella) la años 20, sobre todo por influencia de
emancipación de la humanidad se la actriz comunista Asja Lacis. Más
confunde inquietantemente con la ira tarde será decisivo para su giro mar-
de un Dios terrible, y seguramente xista el encuentro con Bertolt Brecht
también con la furia asesina de quie- (a quien Benjamin conoce en 1929 a
nes se consideran sus elegidos. La través de Lacis), así como con Adorno
crítica benjaminiana de la violencia y Horkheimer. Es interesante, sin em-
promete criticar toda violencia, pero bargo, que su ensayo sobre la violencia
después se conforma con diseñar un pertenezca a una época anterior a su
concepto de violencia que se desen- giro marxista, pues podría decirse que
tiende de todo cálculo instrumental. Benjamin aborda aquí con categorías
Por este motivo, en lugar de culminar enteramente teológicas un problema
la crítica de la violencia, el concepto específicamente político: el problema
de violencia divina parece más bien de la justificación de la revolución.
justificar una forma hoy muy exten- Cuando más adelante se incline hacia
dida de violencia política: la que se el comunismo en política, y hacia el
interpreta a sí misma como la justa materialismo histórico como método
venganza de Dios contra los opresores de la historia y de la crítica literaria,
de este mundo. El concepto de vio- no abandonará las ideas fundamentales
lencia divina de Benjamin es, pues, de su primera aproximación teológi-
actual, pero no como contribución ca al problema de la revolución. Al
a una crítica radical de la violencia, contrario, el concepto de violencia
sino como justificación de una de sus divina puede reconocerse en otros
variantes más oscuras. escritos posteriores, elaborados ya

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 56


Reforma, revolución, terror. Sobre la «violencia dossier walter benjamin
divina» de Walter Benjamin

bajo la influencia del marxismo, como el Libro de


las tesis Sobre el concepto de historia los pasajes
o el propio proyecto, monumental e contiene
inacabado, de los Pasajes. las claves
del pensa-
Probablemente esta obra, el Libro de miento de
los pasajes, contiene las claves del Benjamin
pensamiento de Benjamin y anuda y anuda
todos los hilos que lo recorren. El todos
autor trabajó en este proyecto du- los hilos
rante la última década de su vida, que lo
especialmente durante su periodo de recorren
exiliado en París a partir de 1933.
Los Pasajes consisten básicamente en
una inmensa acumulación de citas y
extractos de libros de y sobre el siglo
XIX, centrados en la ciudad de París
y clasificados por temas, entre los que
se intercalan los escuetos comentarios
del propio Benjamin. Deliberadamen-
te, estos comentarios no son muy
numerosos, pues Benjamin escogió indica que su intención es mostrar
una original técnica compositiva que cómo la «representación cosista de la
él mismo comparaba con los monta- civilización, las formas de vida nue-
jes de los surrealistas y que Adorno vas y las nuevas creaciones de base
describió como un método que debía económica y técnica que debemos al
permitir que los materiales históricos siglo pasado entran en el universo de
hablasen por sí solos, es decir, que la la fantasmagoría».1 Aunque de forma
teoría surgiese de ellos sin las media- muy concisa, esta cita aclara bien
ciones de una interpretación. Lo que la totalidad del proyecto, pues de lo
Benjamin se proponía mostrar (más que se trata es, en efecto, de mostrar
que decir o formular expresamente) que el rasgo esencial del siglo XIX
mediante esta laberíntica acumulación es la cosificación de las relaciones
de miles de citas era la constitución sociales impuesta por la producción
fundamental de la sociedad capitalista de mercancías, que en esa época es
del siglo XIX, entendida no solo como ya una producción industrializada y
el antecedente del capitalismo del si- por primera vez masiva. El término
glo XX, sino también como su propia «fantasmagoría» designa precisamen-
esencia: en la época de Benjamin (y te el efecto que tiene la producción
quizás también en la nuestra) seguiría industrial de mercancías sobre la to-
actuando un principio social consti- talidad de los objetos, las conciencias
tutivo que habría surgido en el París y las relaciones sociales del mundo
del siglo XIX, y cuya manifestación capitalista. Aunque Benjamin desa-
directa, no mediada por interpre- rrolla su análisis de un modo muy
tación alguna, debía tener el poder original, esta temática no es nueva:
de iluminar súbitamente también el enlaza directamente con el capítulo
presente. Pero ¿cuál es ese principio del fetichismo de la mercancía del
social constitutivo del siglo XIX? volumen primero de El Capital de
Marx, y por supuesto también con los 2.
Al comienzo de una de las exposicio- análisis de la cosificación que Lukàcs Bertolt Brecht. Foto:
nes programáticas que redactó para desarrolla en Historia y conciencia de sagaz.files.wordpress.
el proyecto de los Pasajes, Benjamin clase, obra ésta que Benjamin, como com.

57 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

todos los marxistas alemanes, leyó fuerzas productivas los ha sometido a


con entusiasmo en los años veinte. nuevos poderes que imperan sobre ellos
Cosificado y fantasmagórico es, ante con la fuerza de los antiguos poderes
todo, el valor de las propias mercan- míticos. La propia realidad material
cías, que aparece a la conciencia del proclama esta estafa tácitamente, y
consumidor sin mostrar una sola huella así las bellas formas del siglo XIX,
de su origen en el trabajo humano ex- desde las mercancías de lujo hasta
plotado; fantasmagóricas y cosificadas los suntuosos edificios historicistas o
son también las leyes económicas a las grandes construcciones en hierro
las que los hombres se ven sometidos, y vidrio, son la imagen utópica de
como a una segunda naturaleza, y que una reconciliación del hombre con la
ellos mismos toman por leyes natu- naturaleza y la anticipación de una
© interzone00, Creative Commons

rales; y fantasmagóricas son también sociedad sin explotación. Inadvertida,


las conciencias de las masas alienadas inconscientemente, la humanidad da
de la gran ciudad moderna a quienes a la férrea envoltura que ella misma
solo un espectador situado al margen crea los rasgos de la libertad que le
de la vida social cosificada, como el es negada. La técnica produce así la
bohemio o el flâneur baudelaireano, bella imagen invertida de un mundo
puede percibir como verdaderamente que, por obra de esa misma técnica,
son: «Baudelaire describe ojos de los se encuentra sometido a nuevos po-
que podría decirse que han perdido deres arcaicos:
la capacidad de mirar».2
En la antigua Grecia se mostraban
La fantasmagoría del siglo XIX es lugares desde los cuales se descen-
indisociable del desarrollo técnico, o día al inframundo. También nuestra
más exactamente de la apropiación existencia despierta es una tierra en
capitalista del potencial productivo la que hay lugares ocultos que des-
desencadenado por la técnica moderna. cienden al inframundo; es una tierra
En lugar de emancipar a los hombres, plagada de lugares inadvertidos en
el desarrollo de la técnica y de las los que desembocan los sueños. (…)

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 58


Reforma, revolución, terror. Sobre la «violencia dossier walter benjamin
divina» de Walter Benjamin

[Hay un] sistema de galerías que re- El Exposé o proyecto general de los
corre París bajo tierra: el Métro, en Pasajes, del que Benjamin redactó
el que al atardecer resplandecen las dos versiones, recorre algunos de los
luces rojas que muestran el camino fenómenos que Benjamin consideraba
al Hades de los nombres. Combat - más reveladores. Los lujosos pasajes
Elysée - Georges V - Etienne Marcel comerciales de París (antecesores de
- Solférino - Invalides - Vaugirard se los centros comerciales modernos)
han desprendido de las ignominiosas son los verdaderos depositarios del
cadenas de la rue, de la place, y en secreto de la época, porque en ellos
esta oscuridad estremecida por los se fragua la conversión de los objetos
relámpagos y resonante de silbidos se en mercancías y de los sujetos en
convierten en amorfos dioses de las consumidores, pero la fantasmagoría

cloacas, en hadas de las catacumbas. de los pasajes se despliega a lo largo


Este laberinto alberga en su interior del siglo y alcanza su apogeo en otros
no uno, sino docenas de toros ciegos y fenómenos típicos. Así, por ejemplo,
enfurecidos, a cuyas fauces debe arro- en las grandes exposiciones univer-
jarse no una virgen tebana cada año, sales, que Benjamin llama «centros
sino miles de modistillas anémicas y del fetichismo de la mercancía», y
soñolientos empleados cada mañana.3 que estaban diseñadas para que los
trabajadores, su público principal,
La técnica produce, pues, un entorno quedasen deslumbrados por el es-
material de poderes míticos, pero sobre plendor de una riqueza que, sin ellos
todo produce un mundo de mercan- saberlo, les era arrebatada. Y dentro
cías, y la fantasmagoría del valor de de esta misma lógica de ofuscación
las mercancías está en el origen de fantasmagórica debe interpretarse,
todas las otras fantasmagorías del siglo según Benjamin, el «embellecimiento
XIX. Toda la cultura material del siglo estratégico» de la ciudad de París por
puede servir para la tarea de visibilizar el barón de Haussmann: los grandes
la esencia de la época: los objetos, bulevares y los suntuosos edificios
los textos, los edificios, las imágenes. públicos cumplían el objetivo de

59 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

el desen- reforzar el hechizo causado por el progreso debe fundamentarse en la


mascara- esplendor de los comercios de lujo y idea de catástrofe. Que todo ‘siga igual’
miento de de las exposiciones universales. Pero es la catástrofe. No es lo inminente,
la fantas- el urbanismo parisino del siglo XIX sino lo que ya ha sido. (…) El infierno
magoría, la también tenía una función mucho no es algo que nos aguarda —es esta
revelación menos sutil, consistente en impedir la vida de aquí» (p. 592).
del insurrección política y, concretamente,
fetichismo la formación de barricadas; es decir, Esta crítica del concepto de progreso
de la su función era impedir la previsible es el punto en el que confluyen las
mercancía y siempre temida reacción de la clase ideas del Benjamin historiador con
(…) se obrera contra la inmensa fantasma- las del filósofo político. Ambos as-
propone goría del siglo XIX. «Los domina- pectos aparecen entrelazados en las
despertar dores —escribe Benjamin— quieren célebres tesis Sobre el concepto de
de su mantener su posición con la sangre historia. El historiador benjaminia-
sueño a la (la policía), con la astucia (la moda), no debe aprender a reconocer en los
conciencia con el encantamiento (la suntuosidad)» objetos del pasado no la imperfecta
alienada (Das Passagen-Werk, vol. 1, p. 194.) anticipación de un presente superior
Los bulevares de Haussmann son el aunque en tránsito hacia un futuro
punto de confluencia de todas estas aún más perfecto, sino los documen-
estrategias de dominación: muestran tos de una catástrofe que se repite,
que la cruda represión estatal es la idéntica, en el presente. Y así como
continuación de la fantasmagoría por el historiador revolucionario debe
otros medios. escapar de la trampa del progreso
como categoría historiográfica, así el
Es evidente que esta interpretación de sujeto revolucionario debe librarse de
lo que Benjamin llama la «haussman- la trampa del progreso como ideología
nización» de la ciudad de París tiene política. Nada ha entorpecido tanto la
ya un significado político. Y es que, emancipación de la humanidad como
en efecto, el proyecto de los Pasajes la ideología del progreso, esa creencia
encierra también una intención políti- en que el despliegue de las fuerzas
ca, puesto que el desenmascaramiento productivas traería por sí solo, auto-
de la fantasmagoría, la revelación del máticamente, la libertad. Pues lo que
fetichismo de la mercancía como el sucede es precisamente lo contrario:
secreto de la sociedad capitalista, se la apropiación capitalista de la técnica
propone despertar de su sueño a la moderna no libera, sino que oprime;
conciencia alienada. A este fin obedece y, por consiguiente, del desarrollo de
la técnica de montaje que Benjamin la técnica en condiciones capitalistas
emplea, pues la sucesión y superpo- solo cabe esperar una opresión cada
sición de imágenes fragmentarias del vez mayor. En la Tesis XI Benjamin
mundo del siglo XIX debe provocar reprocha al reformismo de la socialde-
una conmoción, un shock en la con- mocracia alemana haberse engañado
ciencia, que aprende a ver en el siglo justamente en este punto crucial,
XIX la cifra del presente propio. De sucumbiendo así a esa ideología del
este modo se opera una revolución de progreso, que, en la medida en que
la conciencia histórica. Queda abolida contribuye a despolitizar a las masas,
la distinción misma entre presente y es uno de los puntales sobre los que
pasado, y sobre todo queda suprimida se asienta la fantasmagoría capitalista.
la idea de progreso. El presente no Pero si se rechaza toda expectativa
representa ningún progreso frente al de emancipación social a través del
pasado. Al contrario, no es más que desarrollo de las fuerzas productivas,
su repetición infinita, su perpetuación, si el progreso técnico no trae de
su eterno retorno: «El concepto de forma automática la libertad, si del

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 60


Reforma, revolución, terror. Sobre la «violencia dossier walter benjamin
divina» de Walter Benjamin

curso de la historia no cabe esperar un enfrentamiento violento, directo, la aproxi-


nada que no sea una acumulación revolucionario; pero la improbabilidad mación de
de escombros y la repetición infinita de la revolución no se debía únicamente Benjamin a
de una catástrofe, entonces habría a consideraciones estratégicas. Más la cosifica-
que detener la historia, en lugar de allá de esto, en el cambio de siglo la ción de las
confiar en su decurso. La libertad no revolución se vuelve más improbable relaciones
aguarda al final de la historia, sino porque, aparentemente, había dejado sociales es
que irrumpe en el momento en que la de ser necesaria. Los teóricos del marxista en
historia se detiene: «El reino de Dios socialismo observaban que el propio lo esencial,
no es el télos de la dinámica histórica desarrollo de las fuerzas productivas (…) no
—escribe Benjamin en el Fragmento había contribuido a mejorar el nivel lo es su
teológico-político— (…) Considerado de vida de las masas, refutando así respuesta
históricamente no es meta, sino fin». las predicciones económicas de Marx política a
Pero ¿cómo se traduce políticamente el acerca del empobrecimiento creciente dicha cosi-
rechazo de esa idea de progreso que, de los trabajadores como una de las ficación
en los Pasajes, aparece ante todo como condiciones principales de la revolu-
una categoría historiográfica? ¿Cómo ción. De este modo, a partir de los
se puede detener la historia? Para escritos de Eduard Bernstein se forma
responder a esta pregunta, debemos en el seno del socialismo alemán una
regresar al escrito de 1921 acerca de corriente «revisionista», que abando-
la violencia. Y veremos que, si bien na la perspectiva de una revolución
la aproximación de Benjamin a la violenta y confía la consecución de
cosificación de las relaciones sociales sus objetivos a la evolución de las
es marxista en lo esencial, en cambio fuerzas productivas y a la democracia
ya no lo es su respuesta política a parlamentaria.
dicha cosificación.
Naturalmente, esta profunda revisión
en la concepción de los medios de ac-
III ción política suscitó de inmediato la
respuesta del ala más radical del socia-
En la época en que Benjamin escribe su lismo. Contra los revisionistas, autores
ensayo Sobre la crítica de la violencia, como Luxemburg o Lenin insistieron
el socialismo europeo está enzarzado en la necesidad de la revolución, con
en una dura polémica acerca del signi- el argumento de que la sustitución de
ficado de la revolución bolchevique de los medios políticos violentos por los
1917 y, más en concreto, acerca de la pacíficos medios parlamentarios obli-
función de la violencia en la revolución. gaba, en último término, a abandonar
Esta polémica venía de tiempo atrás. también los fines del socialismo. Pues,
Desde finales del siglo XIX, y en parte para los partidarios de la revolución,
por influencia del propio Engels, se el fin último de la acción política
abre paso en el socialismo europeo la socialista no consistiría en erradicar
convicción de que es posible conquistar la pobreza o la miseria de las masas,
de forma pacífica los objetivos de la sino en erradicar la explotación; es
clase obrera mediante la participación decir, la extracción de plusvalía, que
en las instituciones del Estado bur- la teoría económica de Marx considera
gués, especialmente el Parlamento. Al la única fuente de riqueza de la bur-
mismo tiempo, la perspectiva de una guesía. Y la explotación, en efecto, no
revolución violenta se hace cada vez desaparece mediante el desarrollo de la
más improbable. Engels observó que técnica o el despliegue de las fuerzas
el desarrollo de las armas y de los productivas, ni se elimina con medidas
ejércitos impediría que los trabajadores reformistas arrancadas a la burguesía
lograsen vencer al Estado burgués en mediante alguna efímera mayoría par-

61 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

lismo para convertirse en la


doctrina de una facción, el
proletariado, empeñada en
una lucha a muerte contra
otra facción, la burguesía.
Para Kautsky, esta lógi-
ca de amigos y enemigos
tenía como consecuencia
inevitable el terror bolche-
vique y la traición de los
ideales del socialismo. Pues
Kautsky se niega a aceptar
que cualquier medio esté
justificado para la realiza-
ción de esos ideales. Antes
bien, el empleo de medios
criminales imposibilita la
3. lamentaria de los partidos socialistas. consecución de los fines mismos, por-
La supresión de la explotación solo es que los contradice: «Los bolcheviques
posible mediante la total expropiación solo pueden [recurrir a la violencia]
de la burguesía y su eliminación como siendo infieles al valor sagrado de la
clase, y por consiguiente solo una vida humana, proclamado por ellos y
verdadera revolución, con toda su que es lo que justifica su causa (…).
carga de coacción y violencia, podría El fin no justifica todos los medios,
cumplir los verdaderos objetivos del sino solo los que están en armonía
socialismo. con él. Un medio contrapuesto al fin
no se justifica por éste».4
Esta polémica entre reformistas y re-
volucionarios se agudizó después de Es importante subrayar que Kautsky
los acontecimientos de 1917. Cuando lleva a cabo su principal crítica de la
Benjamin escribe su ensayo sobre la revolución soviética en los términos de
violencia, la polémica está represen- una discusión en torno a los medios
tada principalmente por dos escritos: y los fines de la política socialista.
Terrorismo y comunismo, publicado en Trotsky le responde exactamente en los
1919 por Karl Kautsky, y la respues- mismos términos, si bien su posición
ta que, con el mismo título, escribió es justamente la contraria. Pues, para
Leo Trotsky un año después. En su el revolucionario bolchevique, es obvio
contribución a esta polémica, Kautsky que el único medio que permite acabar
criticaba la revolución bolchevique en con la opresión y la explotación es el
parte con argumentos sociológicos uso sistemático de la violencia contra
(afines, por lo demás, a los de un ob- la burguesía. Por supuesto, Trotsky
servador «burgués» como Max Weber), admite sin vacilar que es precisamente
señalando la ineficacia económica, el fin perseguido por la violencia lo
la burocratización o la corrupción que justifica el recurso a ella, y lo
del nuevo sistema. Pero, sobre todo, que distingue desde un punto de vista
Kautsky acusaba a los bolcheviques normativo la violencia revolucionaria
de haber instaurado un régimen de de, por ejemplo, los ataques de la
auténtico terror político, sin prece- contrarrevolución: «La gendarmería
dentes en los experimentos socialistas zarista ahorcaba a los trabajadores que
anteriores. El comunismo soviético, luchaban por un régimen socialista.
según Kautsky, había renunciado a Nuestras Comisiones Extraordinarias
la pretensión universalista del socia- fusilan a los grandes terratenientes, a

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 62


Reforma, revolución, terror. Sobre la «violencia dossier walter benjamin
divina» de Walter Benjamin

los capitalistas, a los generales que Quizás hoy nos resulta difícil admi- frente a
intentan restablecer el régimen capi- tir esta posición, pero si se acepta, la defensa
talista. ¿Se percibe este… matiz? ¿Sí? contra el reformismo, el punto de explícita de
Para nosotros, los comunistas, es por vista revolucionario; si se admite que la violencia
completo suficiente».5 la violencia revolucionaria responde revolucio-
a una violencia anterior, que es la naria, el
Es obvio que estas palabras traslucen opresión capitalista, entonces las reformismo
cierto cinismo, pero para comprender posiciones antagónicas representadas puede in-
la posición de Trotsky frente a Kauts- por Kautsky y Trotsky conducen a una terpretarse
ky debemos poner ese cinismo entre aporía, pues ambas tienen de su parte como una
paréntesis y reconocer el problema de buenas razones y ambas justifican la defensa de
fondo que enfrenta a ambos autores. violencia. Y es que, en efecto, frente la violencia
Pues si el reformista Kautsky tiene a la defensa explícita de la violencia opresiva de
razón al afirmar que ningún fin político revolucionaria, el reformismo puede la sociedad
justifica el recurso a medios violentos, interpretarse como una defensa de capitalista
el revolucionario Trotsky puede hacer la violencia opresiva de la sociedad
valer, por su parte, un principio básico capitalista, o también como una de-
del realismo político, conforme al cual fensa del poder del Estado, del dere-
la renuncia a la violencia convierte al cho, del orden social vigente, frente
actor político no solo en una víctima, a la violencia de los actos que, como
sino en el fondo también en un cóm- los actos revolucionarios, quisieran
plice del triunfo de la violencia de sus conculcarlo.
antagonistas. Y esta elección entre el
triunfo de la violencia propia o de la Pues bien, el ensayo de Benjamin Sobre
violencia ajena es la alternativa ante la la crítica de la violencia desarrolla esta
que el revolucionario se encuentra en aporía e indica una vía que pretende
la sociedad capitalista, que no es (como conducir más allá de ella. A primera
afirma la burguesía y como parece vista la argumentación de Benjamin
haber creído el socialismo «revisionis- parece situarse en un terreno distinto,
ta») un contexto pacífico, sino, muy más relacionado con la filosofía del
al contrario, un contexto de violencia derecho que con la política o con la
constante, estructural, normalizada. teoría de la revolución. En efecto,
En la octava tesis del escrito Sobre el buena parte de este denso y oscuro
concepto de historia, Benjamin expone escrito consiste en una crítica de las
esta idea en un lenguaje schmittiano: dos principales teorías rivales en el
«La tradición de los oprimidos nos ámbito de la filosofía del derecho: el
enseña que el ‘estado de excepción’ iusnaturalismo y el positivismo jurí-
en que vivimos es la regla». Por eso dico. No obstante, es evidente que no
es lícita la violencia revolucionaria. son las discusiones relacionadas con
La revolución requiere, y justifica, el la fundamentación del derecho lo que
recurso a todos los medios porque la interesa a Benjamin. El iusnaturalismo
revolución contrarresta una violencia y el positivismo figuran en su argumen-
previa y constante, la violencia de tación simplemente como dos criterios
la opresión de clase. Discutiendo el diferentes para enjuiciar la corrección
valor sagrado de la vida humana que de las acciones. Y Benjamin critica
Kautsky invoca, Trotsky resume este ambos criterios mostrando en qué
punto de vista en un pasaje especial- medida permiten justificar por igual
mente expresivo: «Para hacer que el la violencia, aunque se trate en cada
individuo sea sagrado debemos des- caso de tipos diferentes de violencia. 3.
truir el orden social que lo crucifica. Stalin, Lenin y Kalinin
Y este problema solo puede resolverse Si se admite la tesis iusnaturalista en 1919. Foto:
a sangre y fuego». de que existen principios de justicia Wikimedia Commons.

63 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

La naturales, entonces es posible justificar elección no es incondicional, sobre todo


verdadera toda acción que resulte ser un medio en este texto de 1921, perteneciente
crítica de eficaz para la realización de esos prin- a una época en la que todavía sus
la violencia cipios: para el iusnaturalismo, el fin convicciones políticas se inclinaban
debería justifica los medios. Si por el contrario más al anarquismo que al comunismo.
rebasar se admite un criterio positivista para Pues para él la revolución no logra
ambas enjuiciar las acciones, solamente se escapar al círculo de la violencia si
variantes de justificarán aquellas acciones que estén su objetivo es fundar un nuevo orden
la violencia autorizadas por las leyes, sean cuales de opresión. La revolución representa
y situarse sean los fines que persigan: para el en tal caso una forma de violencia
en un positivismo, por tanto, son los medios que funda un orden de dominación
terreno en- jurídicamente legítimos los que a su vez (rechtssetzende Gewalt), simétrica a
teramente garantizan la legitimidad de los fines la violencia que mantiene el orden de
distinto de las acciones. Benjamin resume de dominación vigente (rechtserhaltende
este modo la diferencia entre ambas Gewalt). La verdadera crítica de la
teorías: «El derecho natural aspira a violencia debería rebasar ambas va-
‘justificar’ los medios por la justicia riantes de la violencia y situarse en
de los fines; el derecho positivo a un terreno enteramente distinto. Pero
‘garantizar’ la justicia de los fines por la argumentación de Benjamin llega
la legalidad de los medios».6 Ahora así a una encrucijada, pues son dos
bien, es fácil ver que ninguno de estos las alternativas posibles a las formas
dos enfoques es capaz de desarrollar de violencia antagónicas, pero com-
una crítica radical de la violencia, de plementarias, que él mismo distingue.
toda violencia. Pues el iusnaturalismo Una primera alternativa consiste en
justifica la violencia que se ejerce en una forma de interacción de la que
nombre de fines que se consideran quedase enteramente excluida la
naturalmente justos; y por su parte, violencia; y una segunda alternativa
el positivismo proscribe toda acción consiste en una violencia nueva, in-
que no se ajuste a las normas jurídi- édita, que no comparte los rasgos de
cas vigentes, y de este modo justifica las otras formas de violencia porque
la violencia con la que el Estado o el se sitúa más allá de toda teleología,
orden social existente se abate sobre de toda utilidad, de toda lógica de
todo aquel que quiera conculcar esas medios y fines.
normas —por ejemplo, con el propó-
sito de implantar otras más justas. Y Benjamin explora ambas posibilidades.
en este punto podemos conectar la En una página sorprendente, distingue
crítica benjaminiana de la violencia varias formas de solución de los con-
con la alternativa entre revolución y flictos de las que queda enteramente
reforma. Pues la violencia iusnatura- excluida la violencia, y entre ellas
lista puede interpretarse fácilmente destaca el diálogo: «Hay una esfera
como la violencia revolucionaria que de acuerdo humano que carece hasta
se ejerce con el objetivo de fundar un tal punto de violencia que es entera-
orden nuevo y más justo; mientras que mente inaccesible a la violencia: la
la violencia positivista es la violencia auténtica esfera del ‘entendimiento’,
del statu quo, la violencia con la que el lenguaje» («Zur Kritik der Gewalt»,
el Estado mantiene el orden vigente p. 54.). En cierto sentido, también
y reprime todo intento de fundar un el diálogo está más allá de la lógica
orden nuevo. instrumental de los medios y los fines.
Pues el entendimiento lingüístico no
Situado ante la alternativa entre re- puede obtenerse instrumentalmente por
formismo y revolución, es obvio que parte de un único hablante, al modo
Benjamin escoge la segunda. Pero su como se logra un fin mediante la in-

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 64


Reforma, revolución, terror. Sobre la «violencia dossier walter benjamin
divina» de Walter Benjamin

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tervención instrumental en el mundo las tareas humanas, por no hablar de
físico. Al contrario, el entendimiento una liberación del círculo embrujado
sólo es posible si los interlocutores de todas las condiciones existenciales
reconocen libremente aquello de lo que la historia mundial ha conocido
que el hablante quiere convencerles. hasta ahora, sigue siendo irrealizable
Esta libertad es absolutamente necesa- si se suspende completamente y por
ria para que se alcance un verdadero principio toda forma de violencia» (p.
acuerdo, y en este sentido puede afir- 59). Por eso en las últimas páginas
marse que el lenguaje impone entre de su escrito Benjamin explora con
los hablantes un tipo de relación de más profundidad la otra alternativa,
la que queda excluida por principio es decir, la de una forma de acción
la instrumentalización mutua. 7 El que, al igual que el diálogo, también
diálogo es, por tanto, una forma de renuncia a la lógica instrumental de
acción no instrumental, y además es medios y fines, pero que no renuncia
una alternativa a la violencia, a toda a la violencia. Esta forma de acción
violencia. Pero Benjamin abandona es lo que Benjamin llama la «violen-
esta prometedora perspectiva de una cia divina».
crítica de la violencia tras apenas
esbozarla. Pues para él esta alterna- Para comprender este concepto, debe-
tiva no podría llegar a ser una fuerza mos considerar en primer término su
histórica, dado que ni las tareas de significado teológico: la «violencia divi-
las que depende la supervivencia de la na» es, ante todo, la acción con la que
especie humana, ni la acción que po- Dios castiga a los hombres. Se define
dría cambiar radicalmente la historia, por la ausencia de valor instrumental,
son imaginables sin violencia. Y a esta de articulación teleológica incluso: no
observación antropológica de Benjamin es un medio para la consecución de un
en 1921 podría añadirse, como un fin, sino más bien la expresión de un Benjamin
argumento más a favor del carácter sentimiento. Por supuesto, solo esta abandona
inevitable de la violencia, la posterior forma de acción expresiva se ajusta esta pro-
convicción del Benjamin marxista de a la naturaleza de Dios, pues cuando metedora
que la sociedad capitalista es un orden Dios castiga a los hombres, no lo hace perspecti-
fantasmagórico de violencia estruc- con la perspectiva de obtener algún va de una
tural, de opresión normalizada, que beneficio o de lograr algún fin, sino crítica de
únicamente la violencia puede hacer simplemente como manifestación de la violencia
saltar por los aires: «Toda represen- su justa ira. Y solamente Dios es capaz tras apenas
tación de una solución concebible de de esa violencia verdaderamente divi- esbozarla

65 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

na, porque solo violencia divina contraponiendo el


Dios es capaz mito griego de Niobe y la historia
de actuar de un bíblica de Coré (Nm, 16). Niobe des-
modo absoluta- encadenó la furia mítica, apasionada y
mente no instru- sanguinaria de los dioses griegos por
mental, absoluta- querer igualarse a ellos, es decir, por
mente exento de desafiar su poder; en cambio, Coré y
consideraciones sus hombres, a los que Benjamin se
teleológicas. Solo refiere como «levitas privilegiados»
Dios, pero no los (p. 62), son aniquilados en un acto
poderes míticos, de pura violencia divina. Lo esencial
cuya violencia para comprender la interpretación que
está siempre te- Benjamin propone de estos ejemplos
ñida de antropo- está, precisamente, en ese carácter
morfismo y, por privilegiado de aquellos a quienes
tanto, contami- Dios castiga en el pasaje bíblico. Pues
nada de un carác- si la violencia de los dioses míticos
ter instrumental. tiene por objetivo restaurar el poder
Pues la violencia que la hybris humana ha desafiado, en
de los poderes cambio la violencia divina es el castigo
míticos, al igual fulminante (desapasionado, abstracto
que la violencia y, en este sentido, no sanguinario) de
© Cliff1066, Creative Commons.

de la historia hu- la injusticia y la opresión. Es la ma-


mana, obedece nifestación de la ira divina contra los
siempre el desig- opresores. Y, por supuesto, desde esta
nio de mantener perspectiva el concepto teológico de
un régimen de violencia divina puede adquirir tam-
opresión o de bién un significado profano y político.
fundar uno nue-
vo. En cambio, Algunos fenómenos humanos, como
Dios descarga su las explosiones de furia, pueden in-
furia sobre la injusticia y la opresión terpretarse como aproximaciones a la
existente sin fundar una opresión nue- violencia divina. Lo son precisamente
va; ni los poderes míticos, ni la propia por su carácter no instrumental: «Por
historia humana, son capaces de eso: lo que respecta al hombre, la furia,
por ejemplo, le conduce a las explo-
Así como en todos los ámbitos Dios siones más visibles de una violencia
se contrapone al mito, así la violencia que no se refiere como medio a un fin
divina se contrapone a la violencia mí- prefijado. La furia no es medio, sino
tica. De hecho, ambas se contraponen manifestación» (pp. 59-60). La justa ira
punto por punto. Si la violencia míti- de los oprimidos contra los opresores
ca establece un derecho, la violencia podría interpretarse como trasunto
divina aniquila el derecho; si aquélla político de la ira de Dios. Pero la furia
pone límites, ésta aniquila sin límite; política que expresase indignación y
si la violencia mítica acarrea una culpa que fuese fin en sí misma, la furia
al tiempo que expía otra, la violencia que no reparase en consideraciones
divina redime; si aquélla amenaza, ésta instrumentales, que no quisiera ser
golpea; si aquélla es sangrienta, ésta medio de otra cosa ni lograr nada
es letal sin ser sanguinaria.8 más allá de su propia manifestación,
solo podría considerarse divina si de
Benjamin muestra la diferencia entre verdad estuviera libre del círculo que
la violencia mítica (y humana) y la forman los otros dos tipos de violencia,

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 66


Reforma, revolución, terror. Sobre la «violencia dossier walter benjamin
divina» de Walter Benjamin

es decir, solo si esa violencia divina contribuye a perpetuar la opresión, la Benjamin


no fuese un medio para mantener un violencia divina la destruye; pero a di- cree ver
poder ya existente, ni tampoco para ferencia de la violencia revolucionaria, aquí una
fundar uno nuevo. Y en este sentido la violencia divina no quiere fundar salida al
la traducción política del concepto un orden nuevo. Su irrupción en el círculo de
de violencia divina apunta hacia una mundo histórico señala el instante la violencia
forma de acción situada más allá de la en que la historia, como historia de política.
disyuntiva entre reforma y revolución. opresión, se detiene; el instante de su Pero, ¿de
No en vano la inspiración de Benjamin irrupción es la pequeña puerta por la verdad lo
en el terreno de la teoría política se que el Mesías entra en la historia.9 es?
sitúa más en las Reflexiones sobre la Benjamin cree ver aquí una salida al
violencia de Georges Sorel, que en la círculo de la violencia política. Pero,
polémica de Trotsky contra Kautsky. ¿de verdad lo es? ¿De verdad esta
Pues la violencia divina tampoco se coloración mesiánica de la violencia
identifica con la revolución que funda equivale a una crítica de la violencia?
un orden nuevo, sino que se correspon-
de más bien con ese instante de toda La oscura referencia de Benjamin a
revolución en el que el orden viejo se la historia bíblica de Coré no es su-
derrumba, en el que se suspende la ficiente para desentrañar el sentido
violencia precedente, pero todavía no que Benjamin da a su concepto de
se ha fundado una violencia nueva. violencia divina, pero evoca actos
La violencia divina no es la violencia terribles de justa venganza. Slavoj
revolucionaria si la revolución aspira Zizek ve un ejemplo paradigmático
a fundar un orden nuevo. Benjamin de esta mesiánica violencia benjami-
apunta que, como violencia política, la niana en la ejecución de Luis XVI en
violencia divina «puede manifestarse 1793: más allá de su utilidad, de su
en la guerra verdadera y en el juicio importancia estratégica para el curso
de Dios de los hombres contra el cri- de la Revolución francesa, la muerte
minal» (p. 66); es decir, se manifiesta del rey tuvo ante todo el valor de
en el instante preciso (y quizás solo un acto de desagravio, de «vengan-
en ese instante) en que los oprimidos za pública», como dijo Robespierre
aniquilan a los opresores. en un discurso pronunciado ante la
Asamblea que finalmente decidió la
ejecución.10 Quizás podamos imaginar
IV otros ejemplos de esta implacable
violencia mesiánica. Toda venganza
Desde la perspectiva de la crítica de los oprimidos contra los opresores
benjaminiana de la violencia, la dia- puede serlo: la rebelión de los esclavos
léctica de reformismo y revolución, liderada por Espartaco, las revueltas
o de la violencia que conserva el de los campesinos en la Alemania de
orden social y la violencia que funda Lutero, el asesinato de la familia Ro-
un orden nuevo, quedaría superada manov. Pero esta traducción política
mediante un acto político de pura del concepto de violencia divina se
violencia divina. La justificación de la hace tanto más inquietante cuanto más
violencia que conserva el statu quo se se conecta con la concepción de una
corresponde con la justificación de la sociedad estructuralmente penetrada
violencia revolucionaria, y ante esta por la dominación y la opresión.
situación aparentemente aporética
Benjamin propone su peculiar variante Esta concepción de la sociedad es la
teológica, mesiánica, de la violencia. del marxismo revolucionario, que se
A diferencia de la violencia latente toma completamente en serio la tesis
y estructural de un reformismo que de que la riqueza de la burguesía pro-

67 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

Más que cede exclusivamente de la explotación donde encontramos la representación


una crítica del proletariado y que, por tanto, ya más exacta y sobrecogedora de la
radical solo ve la sociedad capitalista como violencia divina benjaminiana. Pues
de la un régimen de opresión normalizada, esta variante del terror comparte con
violencia, el de violencia estructural que no puede el marxismo la idea de que la socie-
concepto paliar ningún tipo de reformismo, nin- dad contemporánea es un régimen de
benjami- gún compromiso entre clases. Ésta es opresión estructural y anónima; pero,
niano de también, por supuesto, la concepción a diferencia del marxismo, el terror
violencia de la sociedad del Benjamin de los religioso distribuye la responsabilidad
divina Pasajes o las tesis Sobre el concepto por esta opresión de un modo que va
implica de historia (y salvo por el concepto de más allá de las distinciones de clase, y
una justi- clase social, es también la concepción en consecuencia multiplica el número
ficación de quienes, en nuestros días, desenmas- de víctimas potenciales. La culpa de
mesiánica caran toda relación social como una la opresión ya no es de un tirano, ni
del terror forma de violencia). Pero precisamente siquiera de una clase social. La culpa
en conexión con la teoría marxista de es de una civilización, de una situa-
la sociedad, la violencia divina que ción histórica. La culpa es, incluso,
se sitúa más allá del reformismo y de la Historia misma, entendida muy
de la revolución adquiere su signifi- benjaminianamente como una historia
cado más inquietante. Pues cuando catastrófica y que marcha en una di-
la opresión deja de ser directamente rección absolutamente errada. Y como
política y pasa a convertirse en una para Dios mismo, para esta versión
opresión ante todo económica, ya no actual de la violencia divina todos son
son individuos concretos, reconocibles, (somos) culpables, pues una opresión
quienes ejercen y representan la opre- que ya no está localizada, sino que es
sión, sino que ésta queda cristalizada completamente estructural y difusa,
en anónimas estructuras cosificadas. es una opresión de la que nadie es
Y lo paradójico, y lo terrible, es que a directamente responsable, pero simul-
medida que se consuma el anonimato táneamente lo son todos. La violencia
de la opresión, ya no son menos, sino divina puede, pues, ejercerse sobre
más, los merecedores de la venganza cualquiera. Y de ahí que, por primera
divina. Y así, en una sociedad que se vez en la historia, la violencia divina
considera estructuralmente opresiva, contemporánea sea completamente
enteramente penetrada por relaciones indiscriminada y ejecute la venganza
de dominación, la violencia divina que de Dios sobre cualquiera: opresores y
debe suspender la opresión y vengar oprimidos, culpables e inocentes, bur-
a los oprimidos ya no puede dirigirse gueses y proletarios, militares y civiles,
contra la figura de un tirano, sino personas que hacen cola, viajeros de
que sus objetivos son infinitamente transportes públicos, oficinistas.
más numerosos. En el caso de las
variantes más violentas del marxis- Más que una crítica radical de la vio-
mo, estos objetivos se identificaron lencia, el concepto benjaminiano de
con todos los miembros de la clase violencia divina implica una justifica-
social responsable de la opresión: la ción mesiánica del terror. La violencia
burguesía. Así se justifica el terror divina de la que habla Benjamin no
revolucionario posterior a 1917 (en lo es la violencia revolucionaria. Es la
que tuvo de «venganza pública»), o el violencia asesina de quienes creen ser
terrorismo ultraizquierdista europeo los elegidos para manifestar la ira de
de la década de 1970, o el delirio Dios y vengar a los oprimidos. Pero
asesino de la Camboya de Pol Pot. si esto es así, entonces Benjamin no
Pero quizás es en el terrorismo de logra romper el círculo de la violencia
inspiración religiosa de nuestros días histórica: a la violencia que instaura

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 68


Reforma, revolución, terror. Sobre la «violencia dossier walter benjamin
divina» de Walter Benjamin

un derecho y a la que lo conserva, política situado más allá de la lógica Quizás


simplemente hay que añadir la efí- instrumental de los medios y los fines, Benjamin
mera y estéril violencia asesina de los y cuyo modelo es la manifestación habría
oprimidos contra los opresores. Una de la justa ira de Dios. Pero es muy debido
violencia que, precisamente en una dudoso que la violencia divina logre tomar más
sociedad estructuralmente opresora, es resolver el problema. Es más probable en serio la
todo lo contrario de lo que pretende que no sea sino una de sus varian- alternati-
ser y se convierte forzosamente en tes. Quizás Benjamin habría debido va de una
una violencia ciega, arbitraria, injusta tomar más en serio la alternativa de renuncia
e inútil. una renuncia radical a la violencia, radical a la
alternativa que él mismo apunta y violencia
que inmediatamente rechaza. En tal
V caso habría podido contemplar de
otro modo la elección entre reforma
Las reflexiones de Benjamin sobre la y revolución. Habría podido admitir
violencia empiezan y terminan ante un tipo de reformismo que, en lugar
una pregunta que la teoría política de mantener el statu quo y hacerse
revolucionaria nunca supo resolver: cómplice de la catástrofe que es la
cuál es la respuesta correcta a la historia humana, fuese realmente
opresión. Quizás la posición de Ben- capaz de suprimir la opresión, de
jamin puede interpretarse como una quebrar la férrea cosificación social y
respuesta equivocada a esta pregunta de establecer formas de convivencia
difícil. La violencia puede ser la única social más libres. Por otro lado, este
forma de hacer saltar por los aires reformismo que realmente cambia las
la férrea estructura de las relaciones cosas se confunde con las revoluciones
sociales cosificadas, pero la violencia incruentas, cuyo modelo quizás no
de los medios para la emancipación debe buscarse en 1917, sino en 1989.
puede contradecir de tal modo el Seguramente es de este reformismo,
sentido de su propio objetivo que se y no de la violencia divina, de donde
haga imposible lograrlo. Benjamin cabe esperar una verdadera alternativa
se percató de esta aporía e intentó a la opresión y una verdadera crítica
resolverla con un concepto de acción de la violencia. v

Notas

1. controversia entre W. Benjamin 5. 8.


W. Benjamin, Das Passagen- y Th. W. Adorno», en Taula, 31- L. Trotsky, Terrorismo y comunis- W. Benjamin, «Zur Kritik der
Werk, Frankfurt, Suhrkamp, 1991, 32, 1999, pp. 129-151. mo, Madrid, Júcar, 1977, p. 198. Gewalt», p. 62.
vol. 1, p. 60. Para comprender el 2. 6. 9.
proyecto de los Pasajes, es in- W. Benjamin, “Über einige Mo- W. Benjamin, «Zur Kritik der Cfr. W. Benjamin, Über den Be-
teresantísima la introducción de tive bei Baudelaire», en Illumi- Gewalt», en Angelus Novus, griff der Geschichte, en Illumi-
R. Tiedemann, editor de la obra nationen, Frankfurt, Suhrkamp, Frankfurt, Suhrkamp, 1988, p. nationen, p. 261.
(cf. vol. 1, pp. 9-41). V. también 1977, p. 224. 43. Cf. sobre esto: A. Honneth, 10.
S. Buck-Morss, Dialéctica de la 3. «Eine geschichtsphilosophische Cfr. S. Zizek (ed.), Robespie-
mirada, Madrid, Visor, 1995; y Das Passagen-Werk, vol. 1, pp. rettung des Sakralen», en Pa- rre: entre vertu et terreur, Pa-
R. Wiggershaus, Die Frankfurter 135-136. Citado también en R. thologien der Vernunft, Frankfurt, ris, Stock, 2008, p. 161. Esta
Schule, München, DTV, 1997, pp. Wiggershaus, Die Frankfurter Suhrkamp, 2007. expresión de Robespierre apare-
217-246. Acerca del concepto de Schule, pp. 228-229. 7. ce en su discurso ante la Asam-
fantasmagoría, puede consultarse 4. V. sobre esto J. Habermas, blea Nacional, pronunciado el 3
también J. A. Zamora, «El concep- K. Kautsky, Terrorismo y comu- Nachmetaphysisches Denken, de diciembre de 1792.
to de fantasmagoría. Sobre una nismo, Madrid, Júcar, 1977, p. 9. Frankfurt, Suhrkamp, pp. 63 y ss.

69 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


Itinerarios fotográficos
Autor
en Walter Benjamin
Francisco José
Sánchez Montalbán
Profesor de Fotografía.
Universidad
de Granada.
Autor de
Bajo el instinto de
Narciso. El arte de la
fotografía: conceptos,
lenguajes estéticos
y metodologías.

La suspicacia es tan vanidosa como


agitados son sus efectos. En la
época en que la fotografía irrumpe sin
Benjamin para explorar las síntesis
más elocuentes que la fotografía ha
producido en una sociedad donde la
respeto en el panorama iconográfico pintura es empujada por una burguesía,
de nuestra cultura, las voces eruditas que, ansiosa de novedades, afronta
adolecen de criterios para acertar en el nuevo medio en una lid simbólica
una diana invisible donde sin remedio donde el arte tradicional sale pugnado
defender las tradicionales formas de en todos sus frentes.
representación. Walter Benjamin es
reflexivo en las alternativas que se De esta manera Benjamin se sitúa en
abren a partir de la aparición de este un vértice complejo entre las tradicio-
nuevo medio —así como también del nales, románticas y burguesas formas
cine— y de los procesos de cambio que del arte —donde el aura domina todas
se producirían en el terreno artístico las representaciones— y las más van-
y en su concepción. Con una prosa guardistas estéticas innovadoras. Esta
ataviada de lúcidas imágenes, aporta paradoja no es sino un atajo para reve-
una compilación de textos relativos lar la naturaleza de las maniobras que
a la fotografía, que aún en nuestros conlleva este momento de transición;
días son un referente inexcusable para es decir, que junto a la permanencia
comprender las maniobras evolutivas de las formas tradicionales del arte, los
de los medios audiovisuales. La foto- nuevos medios de producción —entre
grafía desde una ontología mecánica ellos la fotografía— cumplen un papel
invade las estéticas del momento, fundamental en los procesos culturales
proyectando inclusive sus efectos a de transformación social.
ambientes culturales, sociales y po-
1. líticos. Es usual acercarse a Walter Benjamín ha retratado en sus textos,
algunos de ellos tan escuetos como
intensos, momentos fascinantes sobre
cómo los nuevos medios son protago-
nistas en una sociedad que cuestiona
los conceptos artísticos y políticos a
través de las cualidades reproductivas
del arte. En estas indagaciones inte-
lectuales, la fotografía adquiere un
protagonismo fundamental al tener, al
igual que los primeros trabajos en cine
o los primeros discos de reproducción
musical, una gran capacidad para la
representación de la realidad. Por esta
razón las estampas fotográficas son
planteadas por Benjamin como im-
prescindibles para entender el proceso

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 70


Itinerarios fotográficos en Walter Benjamin dossier walter benjamin

social de la vanguardia europea, como se opone al sentimiento clasicista de Benjamin


un medio con una innata capacidad de creación artística, con la labor huma- está
reproducir; capacidad que viene dada na, la destreza, la mano del autor y el convencido
por su carácter técnico de producción. genio como elementos fundamentales del uso
El papel de la fotografía o del cine para la creación de una obra de arte. social y de
y el de todas las artes —afectadas Esta línea divisoria marcará históri- testimonio
por los avances tecnológicos de una camente el debate sobre el concepto de la
cultura inaugural de los mass media— de artisticidad de la fotografía en dos fotografía
es analizado en Benjamin, entonces, conceptos: el pictórico, en el que la
desde una perspectiva social como un fotografía, con las mismas directrices
elemento polarizador del momento po- básicas que la pintura, ofrecería a ésta
lítico. Figurada como un instrumento un instrumento o una técnica más
revolucionario, la fotografía se convier- de expresión plástica; y el puramente
te en una herramienta circunstancial fotográfico, en el que la fotografía ar-
que contribuye a la formación de las tística se alzaría con bases originales,
iconografías culturales; como en la manifestadas por su propia naturaleza
pintura, o en la escultura, lo real es científica, aportando particulares ele-
simplemente una paradoja inicial que mentos expresivos al artista.
pierde sentido en tanto que los valores
plásticos, culturales, iconográficos, etc., En este sentido baste recordar las
toman un mayor protagonismo. Benja- referencias a Baudelaire, quien en la
min está convencido del uso social y de defensa del arte sitúa a la fotografía
testimonio de la fotografía y, desde una en los terrenos de la industria y la
inspiración vanguardista, posiciona a la tecnología, e intenta establecer una
fotografía en una función documental clara diferencia entre la fotografía
imprescindible para los surrealistas como un simple instrumento de me-
necesitados de documentación gráfica moria de lo real y el arte como pura
y simbólica. Muestra de ello son las creación imaginaria, dejando pues el
numerosas referencias a Atget, fotógrafo papel de la fotografía reducido a una
que resume en su obra la tan reiterada servidumbre de las artes y las cien-
obsesión surrealista por lo parisino. cias. Benjamin está hallando en el
Como veremos más adelante, lejos del poeta maldito una sintonía conceptual
acontecimiento, la fría mirada de Atget de la fotografía. Efectivamente, no
captura una realidad en el límite de la enarbola un rechazo o una aversión
desaparición con una actitud documen- específica por la fotografía —aunque
tal y social, en unas fotos que corren sí su empleo en el terreno artístico de
del testimonio a la mirada y del arte una manera directa y específica—, si
al compromiso político. bien la entiende como una producción
intelectual y moderna. Visionariamente
Esta pericial característica documental comprenderá que ni Baudelaire ni la
hace a la fotografía comportarse como crítica chispeante de su momento supo
un espejo político en la realidad, como encauzar sus críticas de manera correc-
un traductor ideológico de la mirada, ta. Benjamin aseguraría refiriéndose a
algo que puede ser susceptible de crí- Baudelaire y Wiewrtz que ninguno de
ticas y opiniones contrarias. Benjamin los dos «supieron darse cuenta entonces
realiza en sus textos un recorrido por de las direcciones hacia donde, en su
la historia de las suspicacias que ha autenticidad, apuntaba implícitamente 1.
despertado la fotografía como medio la fotografía»,1 aludiendo con esto a Joseph Nicéphore
revolucionario —coetáneo al despun- los inagotables caminos de la repro- Niépce, Primera
te del socialismo—, a través del que ducción y sus consecuencias sociales y fotografía permanente
comprobamos que su capacidad mi- simbólicas y a las nuevas formas de ver, (1826). Foto:
mética, obtenida por medios técnicos, entender y conceptualizar el mundo. Wikimedia Commons.

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dossier walter benjamin

W. Benjamin De la luz y la palabra un texto que apoya, enuncia y narra


se la información visual, pero que en
pregunta Calmo, en plomizos pasos, Benjamin ocasiones, ineludiblemente, puede
si el pie de se referirá después a la necesidad de amplificar significados adicionales
foto no incorporar aspectos verbales a la com- que no siempre transcriben de ma-
llegará a prensión y divulgación de la fotografía; nera literal la imagen fotográfica. Es
conver- y como si la soledad de la imagen evidente que Benjamin comprende
tirse en no surtiese el efecto exacto para la estas dos vías y da pie a que ambas
uno de los divulgación del mensaje, incorpora el se combinen en una suerte azarosa en
elementos pie de foto como el protagonista clave la que, quizá, la metáfora surgida de
básicos y para que todo funcione correctamente: la suma de los fragmentos —visuales
fundamen- y literarios— pueden formar un re-
tales de la La cámara se empequeñece cada vez gistro significativo amplio, capaz de
imagen fo- más, cada vez está más dispuesta a relacionar, identificar y contraponer
tográfica fijar imágenes fugaces y secretas cuyo entre sí los argumentos y referencias
shock deja en suspenso el mecanismo subjetivas que conllevan. Así, la fo-
asociativo del espectador. En este mo- tografía desata lo no visible, sugiere
mento tiene que intervenir el pie que sentidos y permite que la realidad se
acompaña a la imagen, leyenda que convierta en signos y símbolos signi-
incorpora la fotografía a la literaturi- ficantes. El relato fotográfico, pues,
zación de todas las condiciones vitales, a partir de su correspondencia con
y sin la que cualquier construcción el texto, se organiza esencialmente
fotográfica se quedaría necesariamente a través de referencias canalizadas,
en una mera aproximación.2 ajustadas a insinuaciones simbólicas
y estereotipadas, de forma que sobre
De esta forma W. Benjamin se pre- las representaciones siempre resulte
gunta si el pie de foto no llegará a fácil proyectar estructuras conceptuales
convertirse en uno de los elementos experimentadas.
básicos y fundamentales de la imagen
fotográfica. El pie de foto —chuleta En estas circunstancias la realidad
traductora de aquello que vemos—, juega un papel fundamental en el acto
que libera de la sombra, que rescata de reproducción: un papel intelectual,
del analfabetismo visual, ejerce una de creación y de construcción. Es evi-
contundente influencia sobre el acceso dente que, para Benjamin, la realidad
a la imagen. Fotografías de diarios, es una percepción mística e ilusoria
publicidad e incluso piezas artísticas que la fotografía toma aferrada como
albergan el texto como un tesoro ex- inexorable y firme. En sus excitan-
plicativo, que ya Benjamin formula tes argumentos podemos encontrar
como una información sumamente referencias apasionantes acerca de
apreciable, en especial, en relación cómo las novedosas tecnologías son
con los titulares que acompañan a protagonistas en las primeras décadas
la fotografía en prensa. La relación del siglo XX por su capacidad de re-
entre texto y fotografía ha condicio- producción a gran escala; Benjamin
nado en el espectador la dirección proyecta una transformación social,
de su intelecto, situación ésta que casi profética y visionaria, a partir
hipoteca la fotografía a un texto de los mass media; en su conocido
represor, que, aunque clarificador, texto La obra de arte en la época de
puede restar libertad de significados su reproductibilidad técnica, habla del
a la imagen. proceso de mecanización y de uso de
los medios en el arte, de cómo estos
Benjamin traslada a la fotografía a hacen mudar de aires conceptos y
un paisaje semántico circunscrito por experiencias, y con ellos nuestra ex-

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 72


Itinerarios fotográficos en Walter Benjamin dossier walter benjamin

periencia del mundo. Para Benjamin, esencia tautológica de las relaciones Lo que
la reproducción posibilita el encuentro entre referente y representación. En Benjamín
desarrollado con las obras de arte, relación con esto Pierre Bourdieu parece
de una forma mejorada y directa, incluye la dimensión temporal de la localizar
facilitando un tamaño mejor para el fotografía como aquella que se reco- en la
entendimiento y una dinámica divul- noce en la peculiaridad de congelar fotografía
gativa distinta. las escenas, en la singularidad de es un
recortar los instantes —a veces im- carácter
perceptibles— en porciones sólidas de inte-
El aura: erótica de la y fragmentadas de la vida irrepetible rrupción
identidad fotográfica y perdida. De esta manera Bourdieu temporal
atribuye a Benjamin la facultad de
En esta fase reproductiva Benjamin localizar en la fotografía una relación
introduce el concepto de aura como la precisa con la realidad, un espacio de
identidad propia del objeto, la textura
sustancial e irrepetible de lo real que
se pierde a través de la fotografía.
Parece entreverse en sus palabras
un cierto desconsuelo que lamenta
no hallarse más allá de la relación
icónica, referencial y formal entre la
realidad y la representación, entre el
aura y el vacío, pero Benjamin adelanta
las características de identidad de la
imagen y explica —relacionando la
creación fotográfica con la tradicional
artística de la pintura, la escultura o
el grabado— que:

La técnica más exacta puede conferir a


sus productos un valor mágico que una
imagen pintada ya nunca tendrá para
nosotros. A pesar de toda la habilidad
del fotógrafo y por muy calculada
que esté la actitud de su modelo, el
espectador se siente irresistiblemente
forzado a buscar en la fotografía la
chispita minúscula del azar, de aquí
y de ahora, con la que la realidad ha discernimiento instantáneo entre la
chamuscado por así decirlo su carácter imagen y la naturaleza, que implica
de imagen; a encontrar el lugar inapa- una consecuencia social de compren-
rente donde en la determinada manera sión y certeza.
de ser de ese minuto que pasó hace ya
mucho, todavía hoy anida el futuro y Años después de que Walter Benjamin
tan elocuentemente que, mirando hacia hablara de esta manera sobre las
atrás, podemos descubrirlo.3 relaciones entre fotografía y natura-
leza, Roland Barthes pensaría el acto
Lo que Benjamín parece localizar en fotográfico como un proceso semió-
la fotografía es un carácter de inte- tico, así como un conjunto de actos
rrupción temporal, de congelación lingüísticos con respecto a la relación
de un instante irrepetible ligado a la icono-referente. Es interesante dete-
aparición inmediata de su doble, a la nerse en las relaciones que, a pesar

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dossier walter benjamin

de la distancia temporal, encontramos Benjamin— somete al referente a un


entre ellos; es posible que Barthes puente paradójico que lo desaloja de
retomase los apuntes de Benjamin la realidad fotografiada. Esta singulari-
en el momento en el que la imagen dad lo que está haciendo es centrar la
fotográfica tuviese por resolver la re- imagen fotográfica en el territorio de
lación entre el signo y su objeto, así la denotación, la cual vendrá a produ-
como las vicisitudes que surgen de cir un mensaje analógico que se verá
la facultad que tiene de reproducirse modificado por una serie de causas
mecánicamente de manera infinita como el trucaje, la pose, el objeto,
por medio del negativo. Es evidente o por una manipulación fotográfica
que Barthes avanza en esta línea propiamente dicha. Ya Benjamin, a
proponiendo un tema no alejado de partir de la observación y reflexión
recelos en cuanto que afirma que, si acerca de un extravagante retrato de
el contenido de la fotografía es lo real Kafka, relataba toda la parafernalia de
literal, la escena en sí, ello se debe enseres escenográficos que la moda
y las ideologías estéticas asignaron
a ciertos retratos de época:

Fue entonces —dice Benjamín— cuan-


do surgieron aquellos estudios con
sus cortinones y sus palmeras, con
sus tapices y sus caballetes, a medio
camino entre la ejecución y la repre-
sentación, entre la cámara de tortura
y el salón del trono, de los que aporta
un testimonio conmovedor una foto
temprana de Kafka. En una especie
de paisaje de invierno aparece en ella
un muchacho de aproximadamente seis
años embutido en un traje infantil,
© Wikimedia Commons

que se podría calificar de humillante,


recargado de pasamanerías. Frondas
de palmeras miran fijamente desde
el fondo. Y, como si importase hacer
aún más pegajosos y sofocantes estos
a que en el paso entre realidad e trópicos acolchados, lleva el modelo en
imagen se da una reducción de pro- la mano izquierda un sombrero des-
porciones, de perspectiva, de color, mesuradamente grande de ala ancha,
pero no una transformación, con lo como el de los españoles.4
que acaba definiendo la fotografía por
su perfección analógica. Barthes, que Efectivamente, tanto en estas líneas
atestigua las reducciones existentes de Benjamin como en las destrezas de
entre imagen y objeto, defiende que Roland Barthes, se destaca el rechazo
para pasar de lo real a su imagen a la separación entre denotación y
fotográfica, no hace falta seccionar codificación, ya que el acto técnico
lo real en unidades y concebir esas involucraría una clara actitud por
unidades como signos sustancialmente parte del fotógrafo —que influiría
diferentes del objeto representado, e directamente en la creación final de la
introduce el componente de analogon imagen. Lo que es evidente es la incor-
perfecto. Este concepto de perfección poración de elementos connotativos,
analógica, de equivalente especular vehiculadores de una clara relación
—pariente de la noción de aura en entre significante y significado, que

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 74


Itinerarios fotográficos en Walter Benjamin dossier walter benjamin

participan en la construcción de un estético con ofertas a las que, por


idioma visual. determinadas razones culturales,
podemos considerar arte aunque no
El valor del momento en el retrato del hayan sido creadas con tal fin.
joven Kafka establece una distinción
entre los planos denotativo y con-
notativo trasladándolos a la imagen Equidistancias del arte
fotográfica. Con ello, en la fotografía, y el documento
no solo se distinguen dos planos se-
mióticos, sino también dos mensajes: Por su escritura representacional
por un lado el referencial sin código y, existe una vaguedad entre lo que es
por otro, las connotaciones icónicas y arte representado en la fotografía
simbólicas que organizarían un men- —Benjamin hablará frecuentemente
saje codificado con valores superiores de las reproducciones de un referente
al del testimonio o al de la prueba, o real considerado como obra de arte
como agregará R. Barthes, al de valor o del arte como fotografía— y lo que
de certificado de existencia, al de la es hacer arte con la fotografía. En el
constatación del lapso o del momento mismo sentido que Benjamin, Jean-
único e irrepetible. Este instante pre- Marie Schaeffer ha afirmado que «si la
ciso, el imposible volver a ser, hace expresión arte fotográfico debe tener
permanecer en la fotografía algo del un sentido, es con la condición de que
referente de lo que ya no es, quizá el designe un estado pragmático de la
aura que Benjamin preserva sobre todo imagen donde ésta sea válida como tal
en las fotografías anteriores a 1880, y no como medio para cualquier estra-
fecha que establece como una inflexión tegia comunicacional transcendente: el
definida en la que tanto la técnica arte fotográfico sólo puede ser el arte
como la intención experimentan un de la imagen fotográfica».5 Claro que
proceso de prosperidad, de creatividad esto está sujeto a su carácter azaroso,
y de elocuencia que perturbarían la pudiendo éste producir un resultado
tradicional representación especular estético tan válido como aquel que se
de la fotografía. hace pensando y elaborándolo intencio-
nadamente. Schaeffer mantiene que la
Benjamin identificaría el aura en la función creadora del azar incontrolado
fotografía-objeto y en su pertenencia ha descargado la responsabilidad en
a un tiempo y contexto determinado, la trayectoria y bagaje del fotógrafo,
en la unicidad y en la obra material, siendo imprescindible la referencia
en la textura y presencia misma del global de la obra donde se refleje un
cuerpo fotográfico que autentifica talento regular.
sustancialmente que se está ante una
obra de arte. Esa erótica de la enti- Pero el sistema representativo fo-
dad fotográfica la entiende desde un tográfico expuesto por Benjamín, a
punto de vista pragmático; en muchas pesar de esta inflexión, se detiene en
ocasiones se imagina a la fotografía las formas fotográficas, en las poses,
con una cadena de valores estéticos en la vestimenta, en el lugar donde
aparentes solo por su impacto visual se ha realizado la fotografía o en el
individual. Con este talante puede momento exacto o aproximado…, todos
argumentarse su aura y su presencia ellos testimonios que se desprenden
en las colecciones y exposiciones de del mismo trozo de papel y que hacen
carácter artístico, de modo que se pensar acerca de los gustos estéticos,
organiza una convivencia de propues- el nivel económico, la actitudes par-
tas fotográficas de artistas que dotan ticulares, el carácter personal y mu-
a la fotografía de un alto contenido chos más. Se deduce entonces que la

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dossier walter benjamin

Benjamin conllevaban cansadas y largas poses,


habla de constituyen hoy una memoria estética
retratos de de una burguesía creciente a finales
grupo, de del s. XIX. Se trata de legados visuales
represen- que prescriben formas, poses y ma-
taciones neras del gusto, de los gestos, de la
familiares, vestimenta, etc. Erigen la historia y
como justifican el futuro. Más aún, disponen
objetos un catálogo particular de actitudes y
físicos que actividades, culturalmente generaliza-
construyen das, que confirman la pertenencia a
la memoria una determinada sociedad.
visual
En la observación de alguna de estas
fotografías se encuentran alusiones
directas a la iconografía y al simbolis-
mo de los signos representados. Estas
imágenes descubren la diferencia entre
los aspectos simbólicos y anecdóticos
y sus consecuencias e influencias en
la sociedad. El arte, como comenta
Benjamin, ha proporcionado a través
fotografía propicia una nueva forma de la historia una sucesión de ejem-
de visión de la realidad y suministra plos reveladores que se aproximan a
un espejo acerca de las costumbres y ese concepto fotográfico centrado en
comportamientos humanos, estable- las representaciones simbólicas que
ciendo asimismo una posesión simbó- certifican y captan una realidad ins-
lica del referente. Benjamin habla de tantánea. Así lo podemos comprobar
retratos de grupo, de representaciones en la conocida obra pictórica de Jan
familiares, como objetos físicos que Van Eyck, El matrimonio Arnolfini,
construyen la memoria visual, estética donde el testimonio visual, el certifi-
y formal, pero que también transmiten cado y el símbolo son protagonistas
actitudes y comportamientos. Se trata indiscutibles. Entonces la fotografía
de fotografías antiguas, aquellas que tomará de los géneros pictóricos las
defendían el aura a través del retrato formas de representación, en su ma-
y de las características y texturas de yoría cargadas de simbología y signi-
la técnica fotográfica del momento. Es ficados, para desarrollar sus formas
posible que Benjamin, al tener entre representativas; y de la misma manera
manos ciertas fotografías con un se- la fotografía heredaría el concepto de
guro componente histórico, también certificado y de documento que ilustra
las dote de un valor artístico añadido; un acontecimiento. Es importante en
suele producirse esta deferencia con este punto reconocer la importancia
fotografías antiguas o viejas tan solo de los fotógrafos, quienes construyeron
por este hecho. El color que toma la en gran medida la imagen y estereo-
emulsión con el paso del tiempo, la tipos culturales como los conceptos
presencia decadente de sus decorados visuales del grupo familiar. En efecto,
y atrezzos, sus coloreados posteriores, los fotógrafos, influidos muchas veces
su parecido con estéticas pictóricas por los géneros pictóricos, fueron con-
de otra época, etc., son claves que la figurando formas de representación
hacen fluctuar, posiblemente, entre que han llegado hasta nuestros días
el arte y el documento. Estas fotos, como sistemas iconográficos relativos
que tardaban rato en hacerse, que a la familia. Como en La familia de

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Itinerarios fotográficos en Walter Benjamin dossier walter benjamin

Carlos IV, pintado por Goya en 1800, El


las familias ensayaban toda suerte de desarrollo
poses, gestos y disposiciones, y todo de los
ello según las necesidades y caracteres procesos
visuales que perseguían mostrar. fotográ-
ficos
promueve
1880 la pérdida
de ciertos
El discurso de Benjamín deja sentada valores
cierta modulación que a partir de 1880 inherentes
se genera en la producción fotográfica. a la
El desarrollo de los procesos fotográ- fotografía
ficos promueve la pérdida de ciertos tradicional
valores inherentes a la fotografía
tradicional. Esta evolución acercaba
la fotografía a representaciones más
fieles de la realidad, pero la alejaba
al mismo tiempo del aura misteriosa
de las imágenes mágicas de antaño.

Benjamin comprendió que, a medida 2.


que la industria se iba desarrollando,
la fotografía se fue quedando en ma- jetos. El gran teórico de la fotografía
nos de artistas más preocupados por y primero en comprender sus nuevas
adaptar sus creaciones a un gusto y vías de creación, Lazlo Moholy-Nagy,
unas preferencias burguesas, quedando constructivista húngaro y profesor
la expresión fotográfica menos compro- de la Bauhaus, se interesó por los
metida con las inquietudes estéticas problemas de la luz y del color, y
y sociales; pero, paralelamente, iría planteó por primera vez la solución al
surgiendo una revolución que enten- problema de si la fotografía sería un
dería la fotografía no solo como arte, arte, al considerarla como un vehícu-
sino también como documento y como lo artístico independiente. Benjamin
arma política. Benjamin sitúa su pre- acierta al conceder un incuestionable
ocupación en un momento en el que valor a Moholy-Nagy y al afirmar que
coinciden una serie de circunstancias éste no trata de desplazar el concepto
que dan lugar a una nueva concepción pictórico por el fotográfico, sino de
social y cultural; en ella, la fotografía clarificar las relaciones entre ambos.
va a jugar un papel importante incorpo- En su libro La nueva visión, publica-
rándose a movimientos de vanguardia do en 1928, Moholy-Nagy explica su
que revolucionarán el horizonte artístico teoría sobre la gradación de la luz,
e intelectual de la época. descubre nuevos ángulos de visión y
sostiene que la fotografía tiene sus
Algunos de los pasos decisivos los dio propias leyes estéticas, que son dife-
Man Ray al realizar por primera vez rentes a las de la pintura, dado que
una serie de fotografías surrealistas no solo es un medio para descubrir
que relacionaban hechos cotidianos la realidad. Añade que la naturaleza 2.
con pulsaciones inconscientes. Estas vista por la cámara es diferente a la Jan van Eyck, El
imágenes —a las que llamó rayogra- naturaleza vista por el ojo humano, matrimonio Arnolfini.
fías— fueron ejecutadas sin cámara y por lo que aquélla influye en nuestra National Gallery,
se basaban en una especie de escritura manera de ver y crea una nueva visión; Londres. Foto:
automática debida al azar de los ob- conceptos éstos que asumirá Benjamin Wikimedia Commons.

77 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

uso descontextualizado de la fotografía,


sirvieron para realizar una novedosa
crítica social y política, contribuyendo
a una nueva forma de entender la
fotografía y a una nueva forma de
crear una propuesta visual con un
lenguaje diferente, no solo artístico,
sino también social y político.

Los surrealistas logran que la foto-


grafía muestre aspectos fantásticos y
oníricos en imágenes lo más cercanas
a la realidad. Desde un enfoque crea-
tivo, Jacques-Henri Lartigue, André
Kertész intentan plasmar todo lo que
ocurre a su alrededor con ideas de
su propia imaginación, refiriéndose
incluso a situaciones oníricas; un joven
3. como propios, incorporando además Cartier-Bresson, Elliot Erwitt con sus
a la fotografía la labor revolucionaria, imágenes humorísticas, Angus McBean
con sus aportaciones a los cambios o Cecil Beaton son paradigmas de un
sociales y humanos. enfoque constructivista que evita las
situaciones extrañas y propone imáge-
Precisamente será ésta la clave que nes formadas de manera consciente.
lleve a Benjamin a reconocer los flecos Simultáneamente, Benjamin otorga
surrealistas en el uso artístico de la fo- un gran reconocimiento a la figura
tografía. Ésta, que en los movimientos del fotógrafo francés Eugène Atget,
de vanguardia era combinada con otros quien realizó series de primeros planos
elementos, agregando a veces trazos captando solo aquello que le afectaba
de lápiz o acuarela —o en muchas directamente. Atget pensaba que la
ocasiones textos que intensificaban realidad, o partes de ella, actuaban
la fuerza de las obras—, se convertía directamente sobre los sentidos y no
en el medio idóneo de ataque al arte necesitaban de ninguna manipulación
convencional. En este sentido dirá: artística. De esta forma incorpora a la
fotografía el principio del objet-trouvé,
A los surrealistas les ha fallado el que, junto con Jacques-Henri Lartigue
intento de controlar artísticamente la o August Sander, funda el movimien-
fotografía. Ellos también cayeron en to Nuevo Realismo, especializado en
el error de los fotógrafos artistas con imágenes realistas muy detalladas de
su credo filisteo, expresado en el título motivos cotidianos, paisajes espec-
de la conocida colección de fotos de taculares y retratos directos. Sobre
Rengar-Patzsch: El mundo es bello. ellos Benjamin dijo que, cuando el
No supieron ver el impacto social de hombre se retira de la fotografía, es
la fotografía y por tanto, también se cuando el nivel pasa del valor cultual
les escapó la importancia del texto al de exhibición; y así lo ilustran las
al pie, que, al igual que una mecha, fotografías tomadas por Eugène Atget
conduce las chispas críticas hasta el en el Paris de 1900, en las que los
amontonamiento de imágenes (como aspectos demostrativos predominan
mejor se aprecia en Heartfield).6 sobre los culturales. Por este motivo,
según Benjamin, estas fotografías de
Pero los fotomontajes de John Heart- Atget parecían el lugar de un crimen,
field, que nada tienen que ver con el aludiendo con ello a que el registro

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 78


Itinerarios fotográficos en Walter Benjamin dossier walter benjamin

fotográfico funcionaría como un in-


dicio de algo sucedido o como una
prueba del proceso histórico.

Esta expresión de Nuevo Realismo,


o Nueva Objetividad, que se aplica a
las fotografías de Atget, fue creada en
1934 por Gustav Hartlanb, director
de la Kunsthale de Mannheim, para
clasificar las tendencias neorrealistas
de algunos pintores alemanes, aunque
más tarde se usó también para refe-
rirse al neorrealismo desarrollado por
la fotografía y el cine. Esta idea de
fotografía realista, alejada de la pintura
y centrada en los propios códigos foto-
gráficos, caló de forma especial entre
los fotógrafos centroeuropeos y norte-
americanos por su decisiva vuelta a la
nitidez y por la gran influencia que el acomodándose en lo interpretativo, en 4.
cine estaba causando en estos años. El la sugerencia o en la fantasía a partir
nuevo realismo suponía para Benjamin de referencias culturales, emocionales
una nueva concepción de la fotografía e intelectuales.
moderna, definitivamente empeñada en
manifestar la realidad, desmaquillada Benjamin explorará en el surrealis-
y desinfectada. Con todo ello se estaba mo dos tendencias dentro de la fo-
consiguiendo que la fotografía tomara tografía: una, la fotografía creativa,
un nuevo rumbo: el de ser aprovechada entroncada en las prácticas artísticas
socialmente y el de ser germen de la más trascendentes, con compromiso
fotografía documental que recogerá y sustancia social. En estos ejemplos
imágenes del mundo para tratar de la realidad es un mero pretexto para
captar el sentido estético e histórico de la creación de imágenes; se trata de
acontecimientos y situaciones sociales una fotografía para la que la realidad
muy determinadas. ni existe ni es necesaria como tal. Una
segunda directriz, a la que llamará
fotografía constructiva, emerge desde
Fotografía y conocimiento los estereotipos surrealistas, con cierto
compromiso político e ideológico como
Benjamin intuyó que la exclusiva repro- un arma que salvaguarda una realidad
ducción de la realidad no era el efecto estructurada para mandar mensajes
inmediato de la fotografía; señaló que pragmáticos y dirigidos. En este do-
la naturaleza que habla a la cámara es ble universo icónico se asiste a una
distinta de la que le habla al ojo —tal expansión de los nuevos medios, que
y como exponía Moholy-Nagy—, por triunfan por su carácter de inmediatez,
lo que las fotografías se entenderían por su apariencia de reflejo especular 3.
como proyecciones del pensamiento de la realidad y por la duplicación del Salvador Dalí y Man
que se establecen sobre la realidad referente; una nueva caverna platónica Ray, París 1934. Foto:
representada, como una experiencia exaltada que empieza a apasionarse con Wikimedia Commons.
relacionada que no podría verse ni las imágenes de la realidad, más, casi, 4.
entenderse desde un único punto de que con la realidad misma. Ya Platón, Anna Kruk. The
vista. La fotografía se ramifica y va en República VI, entiende las imáge- invisible city 1.
más allá de lo especular, de lo social, nes, en primer lugar, como sombras, Fotografía.

79 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


dossier walter benjamin

Benjamin y después como figuras que se forman fotografía; que la imagen pueda tener
desmenuza en las aguas tersas y brillantes; ideas el efecto de impactar o incitar a los
el tra- éstas, las de representación y reflejo, espectadores a cambiar repentinamen-
dicional que se descubren de igual forma en te de opinión, o forzarlos a desafiar
concepto Benjamin, pero desde un punto de sus propias preconcepciones».7 Pero
de vista ideológico, y que hacen pensar lógicamente los fotógrafos, tanto de
fotografía sobre la visión de un fragmento o parte prensa o de publicidad, como incluso
como del universo perceptivo que tiene el aquellos más libres y artísticos, andan
proceso poder de sobrevivir a su referente en siempre sujetos a débitos y falta de
cercano el tiempo, así como en la capacidad libertad en sus creaciones.
únicamente de cambiarlo o incidir en él política-
al mente. De esta manera las sombras de Aun así, esta labor ideológica y re-
testimonio la caverna platónica son imaginadas volucionaria, esta obligación hacia el
como transmisores de conocimiento o comportamiento social que propone
como formadores y organizadoras de Benjamin, va a proporcionar una
estructuras de pensamiento y acción; tormentosa correlación entre el refe-
también se conciben con un carácter rente y el efecto, entre el motivo que
organizado, fruto, en gran medida, se reproduce y el mensaje expresado
de la tradición estructuralista de por el mismo. Y el motivo es que, al
principios del siglo XX, del auge de incluir esta referencia, la realidad se
las vanguardias, que significaron la convierte en una paradoja indivisible
superación conceptual de la fotogra- de su modelo. En otras representa-
fía como espejo de la realidad, y del ciones visuales o artísticas propias de
empleo de recursos novedosos en el las vanguardias, como la pintura, los
lenguaje visual. collages o carteles —donde la inclu-
sión de textos, las deformaciones o
Este compromiso entroncado en la los efectos plásticos liberaban de la
vanguardia más ideológica hace que referencia a la realidad a los creado-
Benjamin demande al hecho fotográfico res—, esa reciprocidad era más dada
que se aleje de las representaciones a interpretaciones y agudezas. En el
prosaicas de la moda contemporánea y terreno fotográfico parece más clara
se exprese en términos revolucionarios la relación con el referente —dada su
mostrando significados a través de un aparente capacidad para reproducir
espacio representativo, más cercano a fielmente la realidad—, por lo que
la parábola que a la fidelidad formal del Benjamin desmenuza el tradicional
referente. Tal y como afirma Terence concepto de fotografía como proceso
Wright al respecto de estas exigencias cercano únicamente al testimonio, a la
de Benjamin: «Esta sería quizá la de- prueba o a la esencia, y a través de los
finición de la fotografía en un mundo valores sociales de la representación
ideal: que el fotógrafo sea capaz de hace posible un espacio referencial en
ofrecer algo nuevo y revolucionario el que se participa en un juego ciego
tanto al sujeto como al medio de la entre la ficción y la verdad. v

Notas

1. 3. 6.
Walter Benjamin, «Pequeña his- Ibíd., p. 26. W. Benjamin, «Carta de París (2)
toria de la fotografía», en Sobre 4. Pintura y fotografía», en Sobre la
la fotografía, Valencia, Pre-textos, Ibíd., pp. 35-36. fotografía, pp. 82-83.
2007, p. 52. 5. 7.
2. J. M. Schaeffer, La imagen preca- Terence Wright, Manual de foto-
Ibídem. ria, Madrid, Cátedra, 1990, p. 117. grafía, Madrid, Akal, 2001, p. 105.

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 80


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2 0 6 págs., 14 x 21 cm, 2010 • ISBN: 978-84-338-5100-0

Formamos parte de un ecosistema complejo


y extraordinariamente delicado en el que los anfibios son uno de los engranajes más
sensibles. Vivimos destrozando la Tierra, contaminando, envenenando, agotando
recursos… La búsqueda del beneficio económico inmediato ciega la consideración de
las consecuencias posteriores; la alarma por la continua desaparición de especies no
cesa de sonar. ¿Tendremos en verdad que esperar hasta que el último árbol esté
muerto, el último río envenenado y el último pez atrapado para darnos cuenta de que
no podemos comer dinero?

J O S E P H P É R E Z

Historia, literatura, sociedad


3 1 4 p á g s . , 1 4 x 2 1 c m , 2 0 1 0 • I S BN: 978-84-338-5084-3

Los trabajos recogidos en este libro tienen


en común la época de la que tratan: más o menos, la que va de finales del s. XV a
principios del XVII, o sea, la correspondiente a la preponderancia española, el
Renacimiento, la Reforma, el Humanismo y sus ecos en España. Las dos excepciones
aparentes (los artículos dedicados a Unamuno, y a Jean Cassou) se refieren asímismo
a la problemática de conjunto, que podría corresponder a la cuestión: ¿Qué ha
representado la España de los Austrias en la civilización moderna?

J O S É F . L O R E N Z O R O J A S , M A R Í A J O S É
S Á N C H E Z R Ó D R Í G U E Z , E S T E L A D E L R O C Í O
M O N T O R O C A N O ( e d s . )

Lectura e historia social. La importancia


de la moda
4 4 6 págs., 15,5 x 24 cm, 2009 • ISBN: 978-84-338-5065-2

D esde que el vestido no solo sirviera para


cubrir el cuerpo desnudo, los atavíos, la indumentaria, la moda, constituyen una
realidad cuyo análisis es necesario para entender el mundo que nos rodea, sus signos.
Es interesante destacar la interdisciplinariedad de las perspectivas que abordan en
este libro (cuarto volumen de una línea abierta ya en 1996) el estudio de la moda:
no solo desde la filología y la lingüística, sino también desde el Arte, la Historia, la
Fotografía, la Literatura y la Sociología.


información y pedidos: antiguo colegio máximo. campus universitario de cartuja. 18071 Granada
| telfs.: 958 243 930 - 958 246 220 | fax: 958 243 931 | correo electrónico: edito4@ugr.es


81 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


Horror vacui, horror loci:
Autor
Claude Lefort
Jorge Belinsky
Profesor del Máster
y los psicoanalistas1
en Psicoanálisis
y Filosofía
de la Cultura.
Universidad
Complutense
de Madrid.
Autor de
Lo imaginario:
un estudio.

Para Beatriz Sarlo y Hugo Vezzetti,


que estuvieron en el origen de este trabajo.

En 1979 y 1981 Claude Lefort


presentó en dos reuniones con
psicoanalistas su concepción de lo
político. Las sucesivas exposiciones2 si-
guieron caminos diferentes. L’image du
corps et le totalitarisme se publicó por
primera vez en la revista Confrontations
(n. 2, 1979) y fue después incluida en
una de las reediciones de L’invention
démocratique (1994). Démocratie et
avènement d’un «lieu vide» apareció
en la revista Psychanalystes (n. 2,
1982) y no fue retomada por Claude
Lefort en sus publicaciones hasta que,
en fecha reciente, apareció dentro de
una extensa recopilación de escritos
no incluidos en libros anteriores del
autor: Le temps présent. Écrits 1945- El encuentro giró sobre la confron-
2005 (2007). tación entre las ideas de Lefort y la
interpretación que de éstas hizo un
Eso mismo ocurrió con muchas otras psicoanalista de trayectoria singular,
intervenciones de Lefort. Sin embargo, François Roustang. Esa confrontación,
dado que la exposición de 1981 pre- en la que intervinieron en seguida
senta ideas muy sugerentes acerca de otros participantes, adquirió un tono
la forma plena de la democracia y su tenso y por momentos muy duro, lo
posible relación con el pensamiento cual puso de relieve que la discusión
EN 1979 y freudiano, resulta algo enigmática su se desarrollaba en torno a un marco
1981 Claude ausencia en Essais sur le politique teórico bien definido: el del estruc-
Lefort (1986) o en L’invention démocratique. turalismo y, muy sensiblemente, sus
presentó consecuencias para la lectura lacaniana
en dos Aventuro una hipótesis a propósito de de Freud.
reuniones esta ausencia. La ponencia de 1981
con psicoa- había sido retomada por el Collège La cuestión no es baladí. La discusión
nalistas su de psychanalystes, un año después, está estrechamente vinculada con la
concepción en el marco de una jornada de tra- crisis de la izquierda en esos años
de lo bajo titulada Le mythe de l’Un dans le y con la polémica alrededor de la
político fantasme et dans la realité politique.3 concepción estructuralista. Conviene

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 82


Horror vacui, horror loci: antorcha al oído
Claude Lefort y los psicoanalistas

lefort
produjo un
pensamiento
filosófico
específico
respecto
de la
democracia
y de los to-
talitarismos
© One From Rm, Creative Commons

recordar en este sentido que en 1975 del papel de las vanguardias y del
Cornelius Castoriadis había publicado partido único, a lo largo de diversas
L’institution imaginaire de la societé, tomas de posición teóricas e ideológicas
donde discutió esa concepción a pro- de las que hay un excelente testimonio
pósito, sobre todo, de la hegemonía en Mai 68: la Brèche (1968).
casi absoluta de lo simbólico en ella.
Reivindicaba allí el papel fundante de
lo «imaginario radical», que distinguía II
de lo imaginario instituido, subordi-
nado a lo real y lo simbólico. Junto con Hanna Arendt en los Es-
tados Unidos, Lefort fue uno de los
En 1946 Castoriadis había creado, raros pensadores que produjo, en el
junto con Lefort y otros miembros del contexto de la izquierda europea de los
Partido Comunista Internacionalista años sesenta, un pensamiento filosófico
(PCI) francés, la llamada tendencia específico respecto de la democracia
Chaulieu-Montal, que pronto pasaría y de los totalitarismos, en su caso,
a denominarse Socialisme ou Barbarie. con especial énfasis en el comunismo.
En 1948 esta facción se separó del Los motivos de esta rareza tienen que
PCI y comenzó a publicar la revista ver con que ambos se apartaron del
del mismo nombre. Aunque la figura espíritu de los tiempos dentro de las
dominante era Castoriadis, el grupo disciplinas humanísticas y las ciencias
tuvo desde su creación diferentes sociales, mucho más inclinadas, desde
corrientes internas, que acabaron por finales de los años cincuenta del siglo
producir dos escisiones importantes, XX, a fijarse en las bases radicales del
una en 1951 y la otra en 1958. Como cuestionamiento del poder a partir de
resultado de esas escisiones, Lefort se las alturas del terreno filosófico, con
fue alejando del núcleo original hasta independencia de las cuestiones de la
desarrollar sus propias ideas respecto «democracia formal» o sus alteracio-

83 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

variedades de gobierno, puesto que el


horizonte revolucionario las conver-
tía en meros pasos o episodios en la
marcha hacia la conquista absoluta
del poder.

A partir de aquella distinción, Lefort


concluyó que, históricamente, la
democracia y los totalitarismos son
estructuras solidarias que solo pueden
explicarse por su interacción mutua.
Los despotismos y tiranías anteriores
son irrelevantes en esta argumenta-
ción, ya que ni su fundamento ni
su alcance se alimentan de la fuente
virtualmente ilimitada, tanto técnica
como filosóficamente, del poder surgido
de la democracia. Esa idea, presente
también en Hanna Arendt, posee un
rasgo particular muy importante en
lo que a Lefort atañe: al contrario de
Arendt, él perteneció, aunque de modo
marginal, al amplio abanico concep-
nes. Basta pensar en Jean-Paul Sartre, tual del estructuralismo, tanto en su
en Michel Foucault, en Gilles Deleuze modelo inicial, como en sus versiones
o incluso en el propio Castoriadis a ulteriores. Este rasgo, junto con el
medida que su concepción avanzaba, hecho de que sean psicoanalistas sus
orientándose hacia una formalización interlocutores, es la razón principal
creciente. por la que he escogido los artículos
de Lefort antes señalados. Aunque es
Lefort y Arendt fueron filósofos polí- indudable que reducir la perspectiva
ticos en sentido estricto. Sin limitar a tan solo esos tres momentos (las
sus abordajes a lo empírico, tampoco dos exposiciones y la discusión de la
cedieron a la tentación de explorar la segunda) supone renunciar a muchos
compleja temática del poder a partir otros aspectos del pensamiento de
solo de categorías metafísicas con las Claude Lefort, esta reducción servirá
cuales modelar la experiencia social también para destacar mejor lo que
e histórica. Lefort distingue con es- el autor toma del estructuralismo y lo
pecial énfasis entre la política y lo que de éste modifica al introducir la
al político, una diferencia establecida dimensión del tiempo y la historia, no
contrario por primera vez por Carl Schmitt, como algo subordinado a la estructura,
de en Der Begriff des Politischen (1932). sino como componente esencial para
Arendt, él La característica fundamental de lo comprender qué ocurre cuando esa
perteneció, político sería, para Lefort, la obliga- estructura se convierte en devenir y
aunque ción de dar cuenta de las formas de experiencia.
de modo gobierno y del problema del poder
marginal, a partir del carácter instituyente de Las propuestas de Lefort no son fá-
al amplio éste, en sus diversas modalidades, ciles de resumir, ya que en los dos
abanico dentro del tejido histórico-social. encuentros y en la discusión ulterior
conceptual Esta distinción no era decisiva para se trataba de ligar el psicoanálisis
del estruc- la mayoría de sus contemporáneos, con la filosofía política a través de
turalismo poco sensibles al problema de las confrontaciones conceptuales.

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 84


Horror vacui, horror loci: antorcha al oído
Claude Lefort y los psicoanalistas

III medida en que solo en ella se hace Lefort se


visible el lugar vacío del poder, con pregunta
En L’image du corps et le totalitarisme la fascinación y el temor que esa vi- si no sería
(1979) Lefort parte del comunismo, en sibilidad produce y que, en algunos adecuado
cuyos dramáticos avatares explora la momentos, puede llegar a ser aterrador ver en el
vinculación con la democracia, bus- —como la visión de un abismo que totalita-
cando la raíz en el inevitable conflicto sube hacia nosotros. En el lenguaje rismo una
que Freud describió, magistralmente, de los profetas bíblicos, que muchas respuesta
en el pasaje final de El malestar en veces retorna en las escatologías mo- brutal a
la cultura: dernas, se pueden encontrar pasajes interro-
con similares aprensiones: gantes
A mi juicio, el destino de la especie planteados
humana será decidido por la circuns- Porque assí dixo Adonay Dio: en mi a partir
tancia de si —y a qué punto— el de- dar a ti ciudad desierta, como ciuda- de la
sarrollo cultural logrará hacer frente a des que no fueron pobladas, en fazer democracia
las perturbaciones de la vida colectiva subir sobre ti abismo, y cubrirte an
emanadas del instinto de agresión y las aguas muchas.
de autodestrucción. En este sentido, (Ezequiel, 26: 19 Biblia de Ferrara).
la época actual quizá merezca nuestro
particular interés. Nuestros contempo- Para Lefort, ese abismo procedería,
ráneos han llegado a tal punto en el en última instancia, del ascenso del
dominio de las fuerzas elementales, pueblo soberano:
que con su ayuda les sería fácil exter-
minarse mutuamente hasta el último Se podría pensar que la democracia
hombre. Bien lo saben, y de ahí buena moderna instituye un nuevo polo de
parte de su presente agitación, de su identidad: el pueblo soberano. Pero
infelicidad y su angustia. Solo nos sería un engaño ver restablecida con
queda esperar que la otra de ambas éste una unidad sustancial. Esa unidad
«potencias celestes», el eterno Eros, sigue estando latente. El examen de la
despliegue sus fuerzas para vencer en operación del sufragio universal basta
la lucha con su no menos inmortal para convencerse. Precisamente en el
adversario. Mas, ¿quién podría augurar momento en que la soberanía pasaría
el desenlace final? a manifestarse, en que el pueblo se
actualizaría expresando su voluntad,
Este texto, que data de 1929 y cuya lo social queda ficticiamente disuelto y
última línea fue añadida en 1930, se el ciudadano será extraído de todas las
escribió a la sombra creciente del determinaciones concretas para quedar
nazismo. Cincuenta años después convertido en unidad de cálculo: el
Lefort se pregunta, ahora bajo el número sustituye a la sustancia.
impacto del estalinismo, si no sería
adecuado ver en el totalitarismo una Esto pertenece a la segunda exposición
respuesta brutal a interrogantes plan- (1981), pero permite comprender mejor
teados a partir de la democracia, en un pasaje clave de la primera (1979):
un desesperado intento de resolver
la angustia del fin de las monarquías Desde esta perspectiva, ¿no sería po-
al precio de sacrificar las esperanzas sible concebir el totalitarismo como
que la propia democracia ofrece. Esa una respuesta a los interrogantes
angustia, que por momentos es ver- planteados por la democracia, como
dadera agonía, procede del choque la tentativa de resolver sus paradojas?
entre la libertad y la servidumbre, La sociedad democrática moderna me
presentes siempre en la naturaleza parece de hecho esa sociedad en que
conflictiva de la democracia, en la el poder, la ley y el conocimiento se

85 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

categoría que nace como tal en los


albores de la democracia: el pueblo.
De ahí que el carácter conflictivo de
la democracia y el riesgo de que eso
conduzca a regímenes totalitarios
estén en el centro de la filosofía
política, tal como la entienden, con
matices, Arendt y Lefort. La demo-
cracia resulta ejemplar para pensar
otras formas de gobierno, porque en
ella la visibilidad del espacio vacío es
tanto garantía de su existencia como
riesgo de su posible extinción si se
anula el orden simbólico, aplastado
por lo real y rebajado a simples re-
presentaciones colectivas de carácter

© Creative Commons
imaginario.

Para ambos pensadores, la indepen-


dencia de lo político como esfera
encuentran sometidos a la prueba de instituyente de lo social es, pues, de-
una indeterminación radical; sociedad cisiva. Si lo instituyente coexiste con
convertida en el teatro de una aven- formas instituidas en el mismo rango
tura que no se deja someter, en que de importancia o de valor, entonces,
lo instituido nunca llega a estar del para decirlo con las propias palabras
todo establecido, en que lo conocido de Lefort:
está minado por lo desconocido, en
que el presente se revela innombrable, El poder político está expuesto a la
al abarcar tiempos sociales múltiples, amenaza de abismarse en la particu-
desplazados unos de otros en la simul- laridad, de excitar lo que Maquiavelo
taneidad, o nombrables en la mera juzgaba más peligroso que el odio:
ficción del futuro; una aventura tal el desprecio; del mismo modo que
que la búsqueda de identidad no se quienes lo ejercen, o aspiran a ejer-
desprende [défait: desprende, deshace, cerlo, están expuestos a la amenaza
desata] de la experiencia de la división. de figurar como individuos o bandas
simplemente ocupados en satisfacer
De lo citado se pueden extraer im- sus apetitos.
portantes consecuencias. En primer
Históri- lugar el papel decisivo que la pers- Frente a esa amenaza, que toda de-
camente pectiva histórica juega en la sociedad mocracia afronta, dada la inevitable
imposibles democrática. No menos importante coexistencia de lo trascendente y lo
antes de la que este papel, que exige una nueva inmanente dentro del mismo universo
democracia, formulación de la categoría misma de espacio-temporal, los totalitarismos
procuran historia, es el privilegio que el poder representan una de las posibles res-
por ello asume, en tanto lugar vacío, como puestas. Históricamente imposibles
mismo instancia de legitimidad e identidad. antes de la democracia, procuran por
anular la Este estatuto del poder condensa las ello mismo anular la indeterminación
indeter- paradojas democráticas y les da una inevitable que ésta comporta mediante
minación forma definida: por una parte, se una serie de dispositivos, cuya meta
inevitable manifiesta como poder de nadie, al final es fusionar el poder con la socie-
que ésta mismo tiempo que mantiene latente, dad y, al mismo tiempo, borrar todos
comporta como su núcleo vivo, esa enigmática los signos de división social. Herederos

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 86


Horror vacui, horror loci: antorcha al oído
Claude Lefort y los psicoanalistas

de un legado —el de la desaparición indisoluble de los órdenes, el trascen- Lefort


de aquello que Lefort denominará dente y el inmanente, en la persona presenta,
«indicadores de certeza»— del cual del egócrata, descrito por Alexander como con-
abominan, obligados como están a Solzhenitsyn. Esta figura sería el secuencia
aceptar lo inevitable de la transferen- modelo de la imagen del cuerpo en última de la
cia de lo teológico a lo político, los el totalitarismo: democracia,
totalitarismos construyen de diversas la unidad
maneras (fascismo, nazismo, comu- El egócrata coincide consigo mismo, indisolu-
nismo) la idea de una unidad libre así como se supone que la sociedad ble de los
de divisiones y conflictos. La visibi- coincide consigo misma. Una imposible órdenes en
lidad del lugar vacío es cubierta por absorción del cuerpo en la cabeza se la persona
el espeso manto del pueblo-Uno, de perfila como una imposible absorción del
la sociedad homogénea, transparente de la cabeza en el cuerpo. La atrac- egócrata
y segura de sí misma en la estrecha ción por el todo no se disocia ya de
unión de la masa y el líder, que pre- la atracción por la fragmentación. Una
side el Estado tutelar. vez desaparecida la vieja constitución
orgánica, el instinto de muerte se desata
La democracia surge cuando se rompe en el espacio imaginario cerrado y
el complejo equilibrio alcanzado a lo uniforme del totalitarismo.
largo del dilatado proceso jurídico-
teológico, propio del pensamiento Es curioso que el adjetivo «imaginario»
medieval, que culmina en la doctrina aparezca aquí, casi al final de la expo-
de los dos cuerpos del rey, cuya imagen sición, como reverso de ese impulso
como monarca de la tierra se fundaba vital, de esa libertad creadora que la
en el reino celestial de Cristo resucita- democracia hizo posible al precio de
do. En esa dualidad coexistían diversos constituir un modelo social en el que
planos: la división entre lo visible y la cuestión de la identidad y el deseo,
lo invisible, el desdoblamiento de lo encarnado éste en la soberanía del
mortal y lo inmortal, la mediación pueblo, nunca podrá dejar de plan-
entre las dos ciudades, la celestial y tearse en su relación con el trauma
la terrenal, de San Agustín. En suma, en que se funda: la muerte del rey,
la idea de una génesis que, al tiempo la muerte del padre, la muerte de
que borraba la diferencia entre lo ge- Dios. No por casualidad la exposición
nerado y lo generador, la restablecía concluye con una pregunta donde se
en la conocida fórmula de «muerto el expresa la tensión latente entre los dos
rey, viva el rey». La sociedad entera ámbitos, el político y el psicoanalítico,
reposaba sobre ese conjunto de dua- reverberando en complicados juegos
lidades que le garantizaban su unidad especulares:
como cuerpo y su diferencia con la
cabeza real. De este modo, aunque el Este es el puñado de reflexiones que
rey condensara en su persona los tres deseaba entregarles para indicar la
principios básicos del poder, el saber dirección de una interrogación de lo
y la ley, no por ello escapaba a una político. Algunos de ustedes no dejarán
instancia superior. Estaba desligado de señalarme que ellas se alimentan
de las leyes, pero sometido a la ley; de la problemática del psicoanálisis.
era padre e hijo de la justicia a la vez; Es verdad. Pero esto sólo adquiere
si bien poseía la sabiduría del alma, sentido si nos preguntamos en qué
estaba sometido a la razón. fuego prendió el pensamiento de Freud.
¿No es cierto que para sostener la
En contraste con estas dualidades, experiencia de la división del sujeto,
Lefort presenta, como consecuencia para hacer dudar de las referencias
última de la democracia, la unidad del uno y del otro, para destituir la

87 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

posición del detentador del poder y parte a parte histórica, al renunciar


del saber, había que hacerse cargo a una instancia última de certeza?
de una experiencia que instituía la […] ¿Cómo no vernos tentados, por
democracia, la indeterminación que último, de deportar al campo de la
nacía de la pérdida de la sustancia práctica misma del psicoanálisis la
del cuerpo político? cuestión política que Tocqueville dejaba
entrever, sin perjuicio de penetrarla
analíticamente: de donde deriva que
IV no darse a nadie, sustraerse al poder
de alguien, de Otro, comporta el riesgo
La interrogación con la que concluía de dejarse reencadenar por un poder
Lefort el primer encuentro es semejante sin contornos, sin rostro, anónimo,
a la que emplea en ciertos momentos ajeno pues a toda impugnación, y
del segundo, donde se pregunta si una bajo el cual se rehace la evidencia

lefort se
pregunta
si una
«explora-
ción de la
democracia»
sería
«capaz de
esclarecer
el campo
del psicoa-
nálisis»
© net efeck, Creative Commons

«exploración de la democracia» sería de la obediencia a la regla y de un


«capaz de esclarecer el campo del psi- saber último?
coanálisis», para responder enseguida
en sentido afirmativo, porque: La cita se justifica por dos razones.
En primer lugar, porque la exposición
[…] el psicoanálisis inaugura el más de 1981 fue retomada y discutida
riguroso cuestionamiento acerca del ampliamente un año después. En
saber, acerca de la implicación del segundo lugar, porque en esta expo-
poder en el saber, acerca de la relación sición se trataba de pensar un orden
del uno con el otro, y no solamente simbólico destinado a descifrar oposi-
sobre su mutuo reconocimiento sino ciones y articulaciones empíricamente
también sobre su mutua imbricación observables, por lo que el recurso al
[…] ¿Cómo imaginaríamos esta fre- psicoanálisis parecía casi obligado;
cuentación de lo desconocido, esta como bien destaca Lefort, el psicoa-
atracción por lo indominable y por nálisis toca una cuestión central en
lo interminable en otra sociedad cualquier sociedad: las relaciones que
política que aquélla que se vuelve de los sujetos mantienen, más allá de la

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 88


Horror vacui, horror loci: antorcha al oído
Claude Lefort y los psicoanalistas

consciencia, con el poder, el saber y dadores fueron, para Lefort y otros


la ley. Así, el pensamiento de Freud pensadores, Nicolás Maquiavelo y
es una llamada a la reflexión crítica Etienne de la Boétie.
acerca del estatuto de lo político, en
el sentido de explorar esa mutación Muerta la realeza, todo el sistema
decisiva a cuyo término advendrá la entra en crisis, con la desaparición
forma plena de la democracia moderna. de los indicadores de certeza a lo
largo de una dilatada historia. El
En L’Ancien Régime cada miembro psicoanálisis, que nace al calor de esa
de la sociedad ocupaba su sitio y crisis, es ahora retomado por Lefort,
dependía de un orden teológico que para destacar que con él se produ-
le garantizaba derechos y le imponía ce un pensamiento capaz de hacer
obligaciones. Este sistema, común a comprensible la disolución de los
las sociedades anteriores, experimenta indicadores de certeza en la medida
en que la concepción freudiana hace
visible lo hasta entonces invisible: la el psicoa-
inevitable tensión entre la mismidad nálisis es
y la alteridad o, si se prefiere, en la producto
terminología de Lefort, que en esto de la
sigue rigurosamente la estela de De la democracia
Boétie, de las relaciones del uno con y, al mismo
el otro, tanto en lo que concierne a tiempo, el
su mutuo reconocimiento como a su fundamento
inexorable imbricación. para pensar
el lugar
¿Qué vino entonces a decir Lefort en vacío del
esos encuentros? Que el psicoanálisis poder
es producto de la democracia y, al
mismo tiempo, el fundamento para
pensar lo que ésta por primera vez
hace visible: el lugar vacío del poder,
condición de la libertad de los agentes
sociales en la posible construcción
de su destino si se aceptan las con-
secuencias de ese nuevo horizonte de
con la revolución francesa un vuelco visibilidad. Éstas se expresan en las
radical, simbolizado por la muerte, no escisiones experimentadas en el seno
solo del rey, sino de la realeza mis- de la sociedad, pero también en el de
ma en su esencia divina. La ruptura cada individuo, de modo tal que el
alcanza los cimientos mismos de un conflicto, en su naturaleza esencial,
orden cuya fijeza parecía inmutable más allá de sus variadas formas, es
y que, por eso mismo, garantizaba el precio de aquella libertad.
la reproducción de la estructura bajo
la certeza de que el rey era mortal e En ese punto, precisamente, co-
inmortal a la vez y de que, según la mienzan los vaivenes: es cierto que
fórmula medieval, estaba por encima Lefort acude al psicoanálisis como
y por debajo de sí mismo (major et fuente de conceptos y expone sus
minor se ipso). Sin embargo, lo teo- tesis para psicoanalistas, pero no
lógico, lejos de desaparecer, se hace es menos cierto que les advierte,
carne con lo social, y el sistema entero con cierta severidad, que solo con
queda desestabilizado; es el comienzo la revolución democrática se dieron
de la política moderna, cuyos fun- las condiciones para que Freud pu-

89 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

diera construir su concepción. Entre En el panorama abierto por Lefort


filosofía política y psicoanálisis se acerca del tránsito de la monarquía
dibuja una cierta tensión especular, a la democracia plena y del surgi-
que estallará un año después, en la miento, como resultado de ella, de
discusión de la ponencia de Lefort los totalitarismos (fascismo, nazismo,
por parte de François Roustang y los comunismo) se adivinan, debajo, dos
psicoanalistas del Collège. escenarios más: el de la historia del
psicoanálisis y el del propio debate
que, en una suerte de mise en abîme,
V refleja aquel tránsito y esa historia.
Al presentar la publicación, Bernard
Démocratie et avènement d’un «lieu Lemaigre señala que fueron dos ideas
vide» fue la ponencia central de de Démocratie et avènement d’un «lieu
una jornada de trabajo celebrada el vide» las que impulsaron al Collège
5 de julio de 1981 en el Collège de a convocar la jornada de 1982. La
psychanalystes y cuyo marco general primera, que la desaparición de los
era Incidences des structures socio- indicadores de certeza, efecto central
politiques sur l’évolution des institu- del desarrollo de la democracia y
tions psychanalytiques et la pratique núcleo de las ideas de Lefort, había
de la psychanalyse. Un año después, hecho posible el surgimiento de la
el 3 de octubre de 1982, el Collège concepción psicoanalítica. Esto su-
celebró una segunda jornada de tra- ponía una cierta asimetría a favor de
bajo —con el título de Le mythe de «lo político». Tal vez por eso Lemai-
l’Un dans le fantasme et la réalité po- gre subraya que Lefort no quiso en
litique—, donde Roustang discutió la modo alguno subordinar el campo del
ponencia anterior de Lefort y expuso psicoanálisis al de la filosofía política
sus ideas acerca de la relación entre y que su intención era solo señalar
política y psicoanálisis. En el debate una correlación histórica y abrir la
participaron muchos de los asistentes, posibilidad de un mutuo enriqueci-
y el material completo de la jornada miento de los dos campos a partir
apareció en 1983 en el número 9 de de una confrontación que no cayera
la revista Psychanalystes. en las trampas de la reducción de un
dominio al otro.
Cuando se publicaron los escritos de
Lefort, no incorporados hasta entonces, Una intención sin duda loable, ya que
esa recopilación incluyó la exposición se inscribiría en los objetivos de la
de 1981, pero Lefort no agregó nada transdisciplinariedad, donde
de lo surgido en el debate de 1982. cada disciplina ofre-
Esto era una decisión personal del ce a la otra sus
autor perfectamente comprensible. zonas oscuras
Pero desde el punto de vista de las para que
relaciones entre filosofía política y esta
psicoanálisis y de los vínculos entre otra
éste, la democracia y los totalitarismos,
ese debate arroja mucha luz, sobre
todo si se tienen en cuenta una serie
de cruces intelectuales, explícitos a
veces, tácitos otras, cuya coincidencia
Carl G. Jung calificaría de fenómeno
de sincronicidad y cuya fuerza per-
formativa habría hecho las delicias
de John Austin.

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 90


Horror vacui, horror loci: antorcha al oído
Claude Lefort y los psicoanalistas

arroje luz en ellas. Pero el eje rector grupo de interlocutores que, de un como es
de la exposición de Lefort había sido modo u otro, respondían a la filiación bastante
el poder instituyente de lo político. En lacaniana no era un hecho aleatorio. patente,
este sentido, como representante de Tampoco fue aleatoria la elección de entre psi-
esa filosofía, él se colocaba inevita- François Roustang como portavoz coanálisis,
blemente en el lugar del poder, frente del Collège. Tras la trama conceptual política y
a un grupo que en aquel momento de la confrontación latía la cuestión teología
histórico se debatía, precisamente, en de lo teológico-político. Freud había existe una
las redes de un conflicto de poder en afirmado que solo un judío ateo podía oscura
el campo del psicoanálisis, en especial haber creado el psicoanálisis y, como hermandad
del psicoanálisis de cuño lacaniano, es bastante patente, entre psicoaná-
como el propio Lefort destacó al inicio lisis, política y teología existe una
de su exposición de 1981: oscura hermandad, a propósito de la
cual, como se ha observado muchas
Serge Viderman indicó primero breve- veces, pueden hallarse claves impor-
mente las afinidades que guardan entre tantes en el pensamiento lacaniano.
sí las sociedades de psicoanalistas y
las burocracias que pueblan nuestro Roustang, uno de los fundadores del
mundo social moderno. Luego —y ésta Collège de psychanalystes, era de tra-
fue la parte central de su exposición—, dición jesuítica y había colaborado,
se interesó en un tipo de teorización desde 1956, con la revista Christus,
en el campo del psicoanálisis y en una de cuya dirección se hizo cargo en
forma de mentalidad que parecen llevar 1963, asistido por Michel de Certeau.
la marca del totalitarismo. Desde 1965 hasta 1981 Roustang fue
además miembro de L’École freudienne
La segunda idea que impulsó la de París, fundada en 1964 por Lacan,
reunión de 1982 fue que la disolución luego de su expulsión de la IPA, que
de los indicadores de certeza está el propio Lacan no dudó en comparar
indisolublemente ligada a la emer- con la expulsión (Herem grave) de
gencia del lugar vacío del poder. Ese Baruj Spinoza. A esa escuela pertene-
lugar, que carece de figura y espacio cieron también Michel de Certeau y
preciso —ya que no está ni fuera ni Cornelius Castoriadis. Cabe destacar
dentro— responde a una instancia por otra parte que en 1981 Lefort
puramente simbólica, no localizable había publicado un artículo esencial
ya en lo real y vinculada a la figura para la cuestión de lo religioso y lo
de l’Autre.4 Al destacar el peso capital político: Permanence du théologique-
de lo simbólico y el papel de l’Autre politique?, aparecido en la revista Le
como garante último de la democracia, Temps de la reflexion, dirigida por J-B.
Lemaigre dejaba claro que el marco Pontalis, miembro también de L’École
del debate era la tradición estructu- freudienne.
ralista y mostraba así que la
elección de un

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91 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

Dentro de esta densa red de él enlaza con la idea de legitimidad y


relaciones, Roustang discute las que entiende en términos de plurali-
ideas de Lefort tomando como dad y lucha de fuerzas antagónicas.
eje la figura de l’Un, de modo En suma, de poderes enfrentados,
que en el debate que siguió a como, por otra parte, en cierto modo,
su exposición, el Discours de la escenifican los propios psicoanalistas
Servitude Volontaire de Etienne de en sus enfrentamientos con Lefort.
La Boétie se convirtió en obligada Con la puesta en tela de juicio del
referencia. Lefort había escrito, poder de lo simbólico como árbitro
recordemos, Le nom d’Un como absoluto del fundamento de cualquier
introducción a ese texto. En el sociedad, aparece la fuerza de lo real
curso del debate el término «un» y la potencia de lo imaginario. Cues-
aparece a veces con mayúsculas y tionar la primacía de lo simbólico
otra con minúscula. Por razones y el lugar de l’Autre es poner bajo
prácticas lo emplearé siempre con sospecha el corazón mismo del es-
mayúscula. Sin embargo, no es tructuralismo. Un proyecto que nace
de De la Boétie de quien parte del seminal encuentro entre Roman
Roustang para forjar su concepto Jakobson y Claude Lévi-Strauss en
de l’Un, que, curioso oxímoron, 1945 en Nueva York, adquiere forma
supone una dualidad esencial, plena en la Introduction a l’œuvre
sino de un texto de Lefort em- de Marcel Mauss (1950) del propio
parentado con la exposición de Lévi-Strauss, y culmina en Subver-
1979, ya que pertenece a La logi- sion du sujet et dialectique du désir
que totalitaire, ensayo aparecido dans l’inconscient freudien (1960),
en Suecia en 1980. De ahí extrae con la crítica de Lacan a la idea de
un pasaje donde Lefort opone la significante flotante de Lévi-Strauss
materia amorfa de la masa a la y la propuesta aún mas radical de
racionalidad absoluta del partido. reemplazarlo por el significante de
Pero en lugar de interpretar esa su ausencia.
masa y ese partido como una
forma extrema de negar el valor En síntesis, a la afirmación con la que
de l’Autre y del lugar vacío en Lefort cierra la exposición objeto del
el orden simbólico de la demo- debate —«no darse a nadie, sustraerse
cracia plena, Roustang concluye al poder de alguien, de l’Autre, com-
afirmando la existencia de una porta el riesgo de dejarse reencadenar
dualidad interna al concepto: por un poder sin contornos, sin rostro,
por una parte, está l’Un de la anónimo, ajeno pues a toda impugna-
diferencia absoluta encarnada ción»—, Roustang opone el mito de
en el jefe o el partido; por otra, l’Un (que da título al debate) y sus
l’Un de la masa indiferenciada, dos figuras, que el totalitarismo hace
indeterminada, amorfa, que nada visibles, pero que coexisten también
sabe ni nada puede hacer. Y lo en la democracia y en las cuales no
mismo ocurre, para Roustang, es difícil reconocer al padre originario
en el marco psicoanalítico: mise y a la horda primitiva del mito freu-
en abîme. diano. Con la inequívoca presencia de
ese mito, cuyas implicaciones políticas
Roustang procede a poner en resultan obvias gracias a la relectura
tela de juicio los conceptos cen- que de Freud hizo Lacan, la trama
trales de Lefort, desde el valor más arriba aludida se vuelve ahora,
necesario de lo simbólico y las si cabe, más compacta. El problema
características del lugar vacío, de la visibilidad o invisibilidad a la
hasta el problema del poder, que que apelan tanto Lefort como Rous-

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 92


Horror vacui, horror loci: antorcha al oído
Claude Lefort y los psicoanalistas

tang trae a primer plano el nombre su muerte, en 1960, Merleau-


de Maurice Merleau-Ponty, maestro Ponty. Esa frecuentación debió
indiscutible del primero. de ser decisiva en su recurso
al psicoanálisis, ya que la idea
El poder de lo simbólico e incluso la freudiana de un conflicto irreso-
fuerza de lo real son tributarios de los luble en el corazón mismo de la
autores antes citados en el brevísimo cultura tiene alcances políticos
linaje estructuralista aquí esbozado. En que solo resultaron evidentes tras
cambio, la potencia de lo imaginario la lectura lacaniana de Freud, lo
—liberado de su contacto sospechoso que no impidió que esos alcances
con el concepto de ideología— tiene políticos tuvieran efectos en la
mucho que ver con un manuscrito historia reciente del psicoanálisis.
inédito de Merleau-Ponty, que Lefort
publicó en 1964: Hay dos antecedentes reseñables
de esa aguda percepción de la
El espesor del cuerpo, lejos de rivalizar experiencia del poder aun en sus
con el del mundo, es, al contrario, el dimensiones puramente institucio-
único medio que tengo para ir al cora- nales. Ya en 1976, Roustang había
zón de las cosas, haciéndome mundo, publicado Un destin si funeste,
haciéndolas carne … [porque] la carne donde exploraba algunos aspectos
no es materia, ni espíritu, ni sustan- de las vicisitudes de la historia
cia; para designarla, sería necesario el política del psicoanálisis. Casto-
viejo término de «elemento»… En este riadis, abiertamente contrario al
sentido, la carne es un «elemento» del énfasis lacaniano en lo simbólico,
Ser … [y] el Ser es lo que exige de que congelaba la posibilidad de
nosotros creación para que tengamos transformación de la estructura, y
experiencia de Él.5 defensor de la potencia creadora
de lo imaginario radical y de su
A tenor de estas líneas de Le visible valor instituyente, había elogiado
et l’invisible, se puede postular que la en 1978 ese libro de Roustang.
potencia creadora de lo imaginario, Aunque subrayase sus vacilaciones
enmascarada en la separación entre respecto del autoritarismo ya pal-
trascendencia e inmanencia de L’Ancien pable de la institución lacaniana,
Régime, surge a plena luz con la de- lo tomó como punto de partida
mocracia, cuando ésta se hace cargo de su artículo La psychanalyse,
de lo trascendente en lo inmanente y proyect et élucidation (1978). El
abre así la posibilidad del fenómeno artículo es una dura crítica a la
totalitario, que será, desde entonces, teoría lacaniana y, por extensión,
su compañero inseparable. De ahí a la tradición estructuralista en
la fascinación y el espanto que se general.
apoderan de la sociedad cuando se
enfrenta a la pérdida de los indicado- Tras los antecedentes, un apunte
res de certeza y al ascenso del pueblo sobre los itinerarios posteriores
soberano: horror vacui, horror loci. de Lefort y Roustang. En 1986,
Lefort dio a conocer Essais sur
Merleau-Ponty fue una referencia la politique, cuya última parte
© pirateyjoe, Creative Commons

importante y un interlocutor valioso incluye dos densos ensayos, uno


para Lacan. Según cuenta Marcel sobre las relaciones entre teología
Gauchet en La condition historique y política, el otro sobre muerte
(2003), Lefort no solo leía a Lacan, e inmortalidad. También en 1986
sino que se encontraba con él en un Roustang completó el rumbo
círculo cuyo centro había sido, hasta iniciado diez años antes, con la

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antorcha al oído

Lefort era publicación de Lacan, de l’équivoque à a su vez, desplegada. Ese despliegue


el testigo l’impasse, una crónica lúcida y amar- constituye la experiencia histórica.
del efecto ga donde resuenan ecos del debate En este sentido, el encuentro entre
traumático de 1982: de lo que allí se discutió, Lefort y los psicoanalistas muestra
que el es- como historia narrada, y de lo que la insuficiencia de cualquier enfoque
talinismo se escenificó como historia vivida. que no tome en cuenta la inestabilidad
tuvo sobre Podría decirse que Lefort permaneció abierta, en el psicoanálisis mismo —y
las vicisitu- dentro del campo de interrogaciones en el pensamiento del siglo XX—, por
des de la acerca del espacio de «lo político» en la democracia, esa marca y destino
izquierda su relación decisiva con las formas de de la modernidad.
la democracia, mientras que Rous-
tang, que cuestionaba en el debate
esa instancia —la de las formas de VI
gobierno— para él irrelevante, aban-
donó el espacio del psicoanálisis, que El debate fue extenso —abarca todo
se le volvió insoportable. el número 2 (setenta páginas) de la
revista— e intenso. Aunque los con-
Tal vez el lugar vacío del poder, que ceptos e ideas allí discutidos tienen
no es únicamente simbólico sino un gran valor, lo más importante del
también fuerza y potencia, menos debate se sitúa en el tono emocional
importa por su plenitud o su vacui- que lo domina y que confiere a las
dad que por el hecho de que en ese palabras allí vertidas una notable
lugar conviven dos modalidades de fuerza performativa. Para entender
la historia, esenciales para la demo- esto, hay que tener en cuenta varios
cracia desde el momento en que, con factores. En primer lugar, que, aunque
la desaparición de los dos cuerpos nominalmente se trataba de contrastar
del rey, se hizo necesario pensar el los puntos de vista de la filosofía po-
devenir como constitutivo del lugar lítica y del psicoanálisis, aquello fue
mismo. En Los estratos del tiempo realmente una discusión entre Lefort
(2001), Reinhart Koselleck sostiene y los psicoanalistas (es imposible no
que para entender qué es la Historia, ver en esto una oposición entre lo
individual o colectiva, no basta con uno y lo múltiple). En segundo lugar,
analizar la temporalidad del presente que, si bien se contrastaban dos tipos
en relación con el futuro y el pasa- de sociedad, el telón de fondo era la
do. Necesitamos, razona Koselleck, historia del psicoanálisis, y esa historia
volver temporal cada coordenada, tiene una característica muy particular:
a fin de mostrar que así como al refleja en extensa medida aspectos de
centrarnos en el tiempo presente, los ámbitos que Freud exploró, como
éste se nos aparece con su futuro y si esos ámbitos se introdujeran, por
su pasado —sea como corte fugaz mecanismos difíciles de definir, en
entre ambos o como totalidad que la historia misma del psicoanálisis y
los abarca—, lo mismo ocurre si nos contribuyeran a modelarla. En tercer
dirigimos a esos otros tiempos que, lugar, que las posiciones de Lefort
aunque centrados en el ayer o en el y de Roustang eran muy diferen-
mañana, no por ello dejan de ser, en tes. Lefort, como intelectual, era el
sentido amplio, presentes pasados o testigo del efecto traumático que el
presentes futuros. estalinismo tuvo sobre las vicisitudes
de la izquierda, sobre todo en Fran-
No podemos remitirnos a un instante cia. El impresionante testimonio de
concreto porque éste continuamente Solzhenitsyn —al que Lefort dedicó
se escapa; por ello, cada una de las un extenso estudio: Un homme en
dimensiones temporales tiene que ser, trop. Réflexions sur L´Archipel Gulag

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 94


Horror vacui, horror loci: antorcha al oído
Claude Lefort y los psicoanalistas

(1976)— volvió imposible no afron- Atrapado por ese doble frente, Lefort los psicoa-
tar ese trauma. Al respecto conviene terminó por decir: nalistas
recordar que Archipiélago Gulag, que discuten
apareció en Francia en 1973, no solo No voy a caer en la trampa de dar con Lefort,
denuncia la brutal represión del es- una definición de lo simbólico, cuan- pero
talinismo, sino que rastrea sus raíces do se ha dicho que toda la desgracia también
en el leninismo. proviene de que alguien ha querido discuten
ocupar el lugar desde donde se podría entre
Roustang, en cambio, representa a enunciar esta definición. Incluso qui- ellos el
un grupo de psicoanalistas que per- siera ahorrarme esa palabra después valor de lo
tenecieron a L’ École freudienne de de haberlos escuchado […] Maquiavelo simbólico
Paris, fundada por Lacan en 1964. señalaba que el príncipe debía saber
Roustang se incorporó en 1965, per- desprenderse de las imágenes que sobre
maneció casi hasta el final y fue un su persona proyectaban sus súbditos y
cronista excelente de los avatares de atribuía su autoridad al Nom du Prin-
una institución que mucho tenía de ce. Simultáneamente mostraba lo que
totalitaria. En el primer capítulo de había de superficial en la reducción de
Lacan, de l’équivoque à l’impasse, re- la política a las relaciones de fuerza.
trata una figura que tiene similitudes Él abría un registro que no era ni el
con el egócrata de Solzhenitsyn.6 de la imaginación, ni el de lo real
empírico. A este respecto, recuerdo
Desde esta perspectiva es fácil ver la que Lacan, después de haber leído mi
presencia de Lacan en el debate. Como libro sobre Maquiavelo,7 se complacía
ya he señalado, para Lefort fue un en hallar en éste una anticipación de
interlocutor, un par, por así decirlo. sus análisis y particularmente de sus
Para Roustang, fue el amo absoluto de ideas acerca del Nom du pére.
la institución a la que perteneció. De
ahí que lo simbólico sea para Lefort El efecto performativo es sorpren-
el garante del lugar vacío del poder dente: mientras cuenta su diálogo
y, para Roustang, un concepto de con Lacan, Lefort ocupa, transitoria-
dudoso valor. En el curso del debate mente, el lugar que su interlocutor de
los psicoanalistas discuten con Lefort, antaño pretendió ocupar, de manera
pero también discuten entre ellos el permanente, al hacer de Maquiavelo
valor de lo simbólico y la pertinencia su ilustre precursor. La cuestión no
de su uso en las cuestiones debatidas. es meramente anecdótica. Padre y

95 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

debería poder son términos estrechamente todo derecho Philippe Girard. Esto
existir un relacionados en la mayoría de las so- es suficiente para recordarnos que el
término ciedades. Lacan utiliza por primera la pensamiento de lo simbólico no está
medio expresión Nom-du-Père en 1951. Doce confinado dentro de las fronteras del
compuesto años después, en 1963, dicta la única lacanismo.
por una clase de un seminario que llevaba por
multipli- título esa expresión pero en plural:
cidad de Le séminaire des Noms-du-Père. Lacan VII
elementos nunca quiso publicar esa única clase
discretos: de un seminario truncado en circuns- Estructura e historia, trascendencia
lo que tancias dramáticas. Como observa con e inmanencia, acontecimiento y sig-
se suele agudeza Marcelle Marini: «La noche nificación. Al concluir la lectura, es
llamar del 19 de noviembre [de 1963], Lacan difícil substraerse a la impresión de
«ciudadanía» es definitivamente excluido de la lista estar ante disyuntivas excluyentes. O
de analistas didácticos de la Société l’Autre absoluto o el pueblo Soberano.
Psychanalytique de Paris […] En La- O el lugar vacío del poder o la densa
can el trastorno es profundo: como muchedumbre innumerable.
si súbitamente el padre no fuera ya
su padre o Freud o el Padre, sino él Sin embargo debería existir un término
mismo descubriéndose en ese lugar y medio compuesto por una multiplicidad
en ese lugar traicionado». de elementos discretos: lo que se suele
llamar «ciudadanía». Solo una multi-
Tal vez por una vaga intuición de lo plicidad de esas características puede
que, en relación con todo esto, sig- situarse plenamente dentro del tiempo
nificaban sus palabras, Lefort utiliza desplegado del que habla Kosselleck.
minúscula, «pére», donde Lacan emplea Si eso no ocurre, más tarde o más
siempre mayúscula: «Pére». Y añade temprano la posibilidad del totalita-
una importante consideración: rismo se hace presente, porque ya no
es posible situarse entre experiencias
Pero volvamos a tiempos más cercanos, y expectativas. Entonces la democra-
pensemos tan solo en los ensayos de cia se convierte en una zona inerte,
Marcel Mauss sobre la textura sim- incapaz de hacerse dueña del pasado,
bólica de lo social que evocaba con incapaz de proyectarse al porvenir. v

Notas

1. del ensayo están tomadas de güedad entre el género mascu- can. Esquisse d’une vie, histoire
Agradezco a Nora Catelli haber esta publicación. lino y el neutro, imposible de re- d’un système de pensée, 1993,
leído y comentado este artículo. 3. producir en castellano. pp. 497-500).
2. Revue du Collège de psycha- 5. 7.
«La imagen del cuerpo y el to- nalystes, n. 9, octubre 1983. Maurice Merleau-Ponty, Le visi- C. Lefort, Le Travail de l’œuvre,
talitarismo», «Democracia y ad- Todas las citas de esta revista ble et l’invisible, París, Gallimard, Machiavel (1972). Cfr. en espe-
venimiento de un “lugar vacío”»; son traducciones mías. 1964, pp. 178, 184 y 251, res- cial, la cuarta parte: «A la lectu-
ambos en Claude Lefort, La in- 4. pectivamente. re du Principe».
vención democrática, trad. de I. En lo que sigue, cuando me 6.
Agoff, Buenos Aires, Nueva Vi- refiera a los términos «Otro» y Elizabeth Roudinesco es cons-
sión, 1990. Las citas que hago «Uno», los indicaré en francés, ciente de esas similitudes y pro-
de los dos artículos a lo largo donde hay una sugerente ambi- cura atenuarlas (v. Jacques La-

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 96


Las ideas-fuerza de la antorcha al oído
Nueva Derecha Europea Autor
(ND) y su continuidad/ Joan Antón Mellón
Catedrático

discontinuidad con
de Ciencia Política.
Universidad
de Barcelona.

el Fascismo Clásico Autor de Ideologías


y movimientos
políticos
(1919-1945) contemporáneos.

Introducción desde finales de


los años sesen-

El objeto del presente ensayo es


establecer las ideas-fuerza o
concepciones nucleares de la ND y
ta del siglo XX
hasta el presen-
te, se afanan en
cotejarlas con las ideas-fuerza del sustituir el vacío
Fascismo Clásico para especificar el dejado por la iz-
grado de continuidad y discontinui- quierda radical
dad entre ambos idearios. Para ello en la crítica del
analizaré una selección de la produc- sistema liberal y
ción teórica de la ND y utilizaré las en lograr la he-
conclusiones de otra publicación,1 en gemonía ideoló-
la que ya elaboré un modelo de la gica de sus plan-
teoría política del Fascismo Clásico teamientos. Y lo
a partir de un estudio comparativo hacen desde una
de los idearios de cuatro destacados perspectiva radi-
líderes fascistas —en su exposición de cal: se oponen
unos mismos temas y conceptos clave. frontalmente a
los planteamien-
En 1984 los franceses A. de Benoist y tos cristianos e
G. Faye, líderes intelectuales de la ND, ilustrados de la
expresaban una idea del hombre a la cultura occidental. Provienen de la 1.
que han permanecido fieles durante extrema derecha, una derecha radical.
toda su trayectoria: Su combate es político-cultural: reivin-
dican fundamentalmente a Nietzsche,
La etología, la genética y la antropología Heidegger, K. Schmitt, J. Evola (con
han destruido la ilusión de la unifor- matices), a los ensayistas L. Dumont y
midad natural del género humano. El L. Rougier, al historiador G. Duzémil
«hombre» como idea, científicamente ha y a los revolucionarios conservadores
muerto. Agresivo, territorial, jerarqui- —con E. Junger como modelo.
zado, el homo sapiens se nos muestra
completamente diferente a la imagen La nave nodriza de la flota es la
que de él daba el humanismo, fuese asociación cultural francesa Groupe-
russoniano, cristiano o marxista.2 ment de Recherche et d´Études pour
la Civilisation Européenne (GRECE),
¿Es esto Fascismo? fundada en enero de 1968 en Niza y,
paralelamente, en París y Toulouse.
¿Qué es la ND? Alain de Benoist es el líder intelectual
indiscutido, y GRECE y sus publica-
La Nueva Derecha (Europea) (ND) ciones se convierten en el faro teórico 1.
es un conjunto de ideólogos, publica- de la Derecha Radical europea, que Alain de Benoist. Foto:
ciones y asociaciones culturales que abandona los planteamientos nostál- jungefreiheit.de

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antorcha al oído

© Diseño Plantu, rakotoarison.over-blog.com

gicos de los años treinta y que quiere regeneradores de la comunidad euro-


actualizar su discurso. Sus ideas son pea, acabando así con la actual época
oídas en diferentes lugares de Europa; de decadencia, debilidad y oscuridad.
y sus publicaciones, imitadas. En Italia,
Bélgica, Alemania e incluso Rusia y Respecto a las fuentes consultadas
España se hacen eco de sus plantea- se ha analizado el órgano oficial de
mientos con mayor o menor fortuna. GRECE, la revista Élements pour la
La cúspide de su influencia cultural cultura européenne (primer número,
en Francia la consiguen en la década septiembre/octubre de 1973); una
de los ochenta para, gradualmente, ir selección de la extensa producción
disminuyendo. teórica de la ND francesa en general
y de A. de Benoist en particular; ma-
El mantenimiento de su opción me- nifiestos de la ND francesa, italiana y
tapolítica le ha costado a GRECE española; y una selección de artícu-
el abandono por parte de relevantes los de las revistas de la ND italiana
figuras, como la del medievalista P. Trasgressioni (primer número, mayo/
Vial, que se suma al FN y que poste- agosto de 1986) y española Hespérides
riormente apoya la escisión del MNR (1993-2000).
de B. Mégret, para crear en 1996 una
asociación cultural En sus textos emblemáticos, la ND
espiritualista neonazi: europea en su conjunto se define como
Terre et Peuple. Otro un «laboratorio de ideas» una «escuela
disidente destacado de pensamiento», una «comunidad de
es G. Faye. Éste dejó espíritu», un «espacio de resistencia
GRECE en 1986 y contra el sistema» y, más recientemente,
retornó a la palestra como «comunitaria, ciudadana, europea
intelectual a finales del y pagana». Su combate es metapolí-
s. XX con un pensa- tico, ya que, en su opinión, no hay
miento que reafirmaba conquista del poder político si no hay
sus planteamientos conquista previa del poder cultural. Y
anteriores a la salida su punto de partida ideológico es el
de GRECE, pero li- mismo para todos sus representantes.
bre ahora —dijo— de Benoist, con la claridad expositiva que
eufemismos y sofisti- lo caracteriza, lo ha establecido así:
caciones innecesarias. la ND europea es una disidente de la
En su reciente obra derecha institucionalizada.
Arqueofuturismo ha
afirmado que una con- Un laboratorio de ideas que, según sus
fluencia de catástrofes análisis, ejerce una imprescindible
en el siglo XXI, producidas por el labor de ingeniería cultural en un
colapso de la cultura occidental, pro- adocenado mundo burgués occidental,
porcionará un espacio político y una liderado por EE.UU, que ha trans-
oportunidad histórica a los guerreros mutado su judeo-cristianismo en la

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 98


Las ideas-fuerza de la Nueva Derecha Europea antorcha al oído
(ND) y su continuidad/discontinuidad
con el Fascismo Clásico (1919-1945)

hegemónica Doctrina de los Derechos el organismo social se estructure de


Humanos (el mínimo común denomi- un modo natural, jerárquico y que
nador de las doctrinas igualitarias). las instituciones intermedias entre el
En realidad, en su opinión, una moral Estado y el individuo cumplan con
del rebaño —en la terminología de su misión protectora. El Estado diri-
Nietzsche—, destinada a alienar a giendo la política y la sociedad, étni-
unas masas de población occidentales camente homogénea (la inmigración
embrutecidas por el consumo e infan- es vista como un fenómeno negativo),
tilizadas por el Estado-Providencia. controlando la esfera productiva sin
De ahí que la ND se vea a si misma interferencias —salvo la de la supe-
como una promesa de renovación en ditación de la economía a la política
el corazón del invierno gris y frío (…) nacional. Una sociedad civil, por tanto,
una aventura del espíritu de pesimistas orgánica, privada y competitiva en la
activos mientras dure el interregno o que impere el principio holista, según
edad oscura. Aventura que pretende el cual el todo es más que la mera
transformar los valores dominantes, suma de las partes y tiene cualidades
fruto del proceso histórico e ideológico que le son propias.
que hemos denominado modernidad,
mediante una reformulación cultural
—de fundamentación a la vez científica ¿Cuáles son
y poética— que haga a su vez posible las ideas-fuerza
una reformulación política y social. de la ND?
Los hombres de la ND son —creen Diagnóstico
ellos— hiperlúcidos, visionarios: han
entendido qué pasa, por qué y qué El diagnóstico que realiza la ND es
hay que hacer. Otra cuestión es que profundamente tétrico y pesimista.
los hombres y los pueblos no quieran Según su óptica analítica vivimos una
oír su mensaje, hagan oídos sordos a época de decadencia; el espíritu occi-
una crítica radical porque han sido dental ha alcanzado su punto límite,
educados según unos nefastos criterios su umbral de esterilidad, su tercera El diagnós-
individualistas, igualitarios y univer- edad, debido a la visión hegemónica tico que
salistas. Estos ideales universalistas, del mundo individualista, economicista, realiza la
afirman, son compartidos por todas y al abandono de la espiritualidad. La ND es pro-
las familias ideológicas, desde los modernidad ha supuesto un gradual fundamente
trotskistas a los neoconservadores. proceso de alienación respecto a una tétrico y
Por ello la tarea de los héroes es vida buena en todo Occidente, ya que los pesimista.
tan ardua como imprescindible, solo valores, criterios base e idearios de la Según su
al alcance de hombres selectos que Ilustración se basan en una concepción óptica
consigan, por sus actos, ser libres; y, errónea del hombre. Aunque el mal analítica
con su libertad, alcanzar la regene- viene de antes, la Ilustración hereda, vivimos una
ración de sus comunidades: acabar íntegramente, los idearios universalistas época de
con la anomia; lograr la armonía; que e igualitaristas del cristianismo. El en decadencia

99 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

acuerdo en la ideología que lo anima.


La economía impera sobre la política,
y los ciudadanos creen ser felices en
su consumismo frenético (analizado
como cancerización) y compensatorio
de su anomia, alienación y anulación
estupidizante e idiotizante de lo que
debería ser su valor más preciado: su
capacidad de ser comunitaria mediante
su voluntad individual.

Según la ND, los auténticos protagonis-


tas de la Historia son las comunidades
étnicamente homogéneas a partir de
su ser específico o esencia cultural,
2. su opinión nefasto dualismo cristiano se producto de sus particulares procesos
ha transformado en hedonismo liberal: históricos interiorizados culturalmente.
el cielo en la tierra. Una visión mate- La catástrofe existente es el resultado
rialista que proviene de la convicción de educar a las masas de población
de que el único objetivo humano es la en que el único objetivo de la vida
consecución de bienes materiales para es lograr el máximo de placeres in-
conseguir una mayor comodidad, la dividuales; permitir que la economía,
única satisfacción individual posible en maquinaria apolítica infernal, prime
una sociedad que es entendida como sobre la política y que no se ponga
una agregación despolitizada de átomos freno a esa tecno-estructura, gobier-
independientes y soberanos. no fantasma en la sombra, que es el
auténtico soberano. El gobierno de
Como corolario político de este esque- los hombres se ve reemplazado por la
ma, es obvio para ellos que el Estado administración de las cosas, al servicio
(juzgado como un organismo técnico de una producción total de mercancías,
al servicio de la economía) solo tiene productores, consumidores y falsas
la misión de salvaguardar los derechos necesidades, en un proceso hiper-
individuales que garanticen la maximi- homogeneizador y destructor de las
zación de las inversiones realizadas, diferencias y singularidades étnicas. La
mientras que los valores igualitarios alquimia de su crecimiento cancerígeno
triunfan en el capitalismo público del sería siempre una composición de los
Estado-Providencia (reiteradamente mismos ingredientes: las estructuras
calificado de Estado-Dinosaurio). Unos tecno-económicas supranacionales, la
Desde su derechos individuales que son vistos, ideología universal e igualitaria de los
punto ideológicamente, como legítimos en derechos humanos y la subcultura mun-
de vista, su ropaje mixtificador —dicen— de dial de masas. De ahí que —siempre
incluso los los universalistas Derechos Humanos. según las concepciones nucleares de
Estados Desde su punto de vista, incluso los la ND— la auténtica frontera política
Nacionales Estados Nacionales están siendo ac- no se dé entre derechas e izquierdas,3
están tualmente rebasados por una Tecno- sino entre una percepción plurívoca,
siendo ac- estructura mundial, que es la que real- policéntrica y fragmentada del mundo,
tualmente mente dirige el mundo (de una forma politeísta, y las viejas mentalidades
rebasados indirecta). Dicho sistema funcionaría maniqueas y monoteístas.
por una por interiorización de sus finalidades
Tecno-es- y, por lo mismo, solo tiene necesidad Estados Unidos, un país fruto del
tructura de una ligera coordinación política «melting pot» y, por tanto, sin raíces
mundial —puesto que todo el mundo estaría de propias, y que además nace burgués

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 100


Las ideas-fuerza de la Nueva Derecha Europea antorcha al oído
(ND) y su continuidad/discontinuidad
con el Fascismo Clásico (1919-1945)
y sin aristocracias, se les aparece, Además, nos encontraríamos, según Estados
lógicamente, como el líder occidental estos ideólogos, en una situación Unidos se
de esta calamitosa modernidad: una histórica que exige reflexión, acción y les aparece
modernidad anómica, despolitizada, cambio. De acuerdo con sus análisis, como
hipermercantilista, burguesa y ge- existe la posibilidad de que la moder- el líder
nocida de pueblos y culturas. Como nidad se convierta en el enterrador occidental
valiente contrapunto, la ND levanta de la civilización occidental —mate- de esta
la bandera de una mítica civilización rialización histórica de la conciencia calamitosa
europea (opinan que la civilización oc- cristiana—, dados los riesgos de modernidad
cidental no es la civilización europea) desestabilización efectiva del sistema
y la biodiversidad étnica, el derecho a político-económico planetario:
la diferencia y la subordinación de la
economía a los objetivos políticos y los Más allá de un cierto límite, la regu-
fines sociales, en unas comunidades lación de un sistema en crisis no es
en las que se eduque a sus miembros posible. La expansión del orden occi-
en la idea de que el sacrificio por la dental puede provocar su retractación,
comunidad es el más alto honor que y por lo tanto, el desmoronamiento
un individuo puede alcanzar. general de su concepción del mundo,
de su modelo existencial, de su «con-
Desaparecido el comunismo en los ciencia». (…) se puede esperar que los
últimos decenios del siglo XX como modelos de sociedades revolucionarias
modelo político, el enemigo principal se orienten naturalmente hacia visiones
para la ND, desde una perspectiva orgánicas.5
estratégico-táctica, pasa a ser: el libe-
ralismo como ideología y sistema de En resumen, las autodefiniciones y
valores; y los Estados Unidos —cali- el diagnóstico de los problemas más
ficados de nueva Cartago—, como relevantes que se encuentran en los
líder occidental. El liberalismo es textos de la ND permiten concluir
en su opinión una filosofía política que la perspectiva palingenésica, el
y una ideología totalmente errónea: holismo, el antiliberalismo y el diferen-
hace del individuo abstracto la clave cialismo constituyen las concepciones
de bóveda de todo su sistema. En el nucleares de su ideario.
terreno político, el liberalismo tiene
un consustancial fondo anárquico: el
régimen ideal es aquel que establece Objetivos y medios
la menor autoridad posible; mientras
que en un plano social consuma la El objetivo principal de la ND con-
ruptura con el principio holista y siste, dicho en sus propios términos,
niega la noción de interés colectivo, en tomar el relevo de las ideologías
constituyendo la sociedad la suma dominantes tras haber reconstruido
de los intereses particulares. Por eso una visión del mundo; y, dado el
—concluyen los de la ND: diagnóstico anteriormente expuesto,
en aportar ideas a un mundo que no
El liberalismo es una máquina de tiene ninguna. Para la ND, las ideas
producir desilusión (…) jamás como son armas al servicio de un proyecto,
en el momento presente la anomia y su ambición consiste en proponerlas
social había sido tan grande (…) el como un posible remedio para los
liberalismo destruye las identidades hombres de su tiempo y de su pueblo
colectivas, las culturas enraizadas al despertar sus conciencias:
y es generador de uniformidad (…) 2.
combatir el liberalismo es combatir Pero esta ambición es un combate. Guillaume Faye. Foto:
el mal de raíz.4 Combatimos porque no combatir es Metapedia

101 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

Se trataría morir, porque el mundo que nos rodea podría ser su destino-recuerdo-de-un-
de liberar a es el de la pasividad y el sueño, donde pasado-que-fue. La meta final sería
los pueblos la energía del pueblo se muere.6 un mundo heterogéneo formado por
europeos comunidades homogéneas: lo que el
del adies- El combate está encaminado a lograr propio Benoist denomina la unión sin
tramiento una tercera vía ideológico-política en- confusión. De ahí que se reivindique el
económico- tre la izquierda (revolucionaria) y la Derecho a la Diferencia y el Derecho de
mental al derecha (conservadora). No obstante, los pueblos, lo cual supone, según su
que están el punto de partida de la ND europea, criterio, pronunciarse por las doctrinas
sometidos marcado en profundidad por la forma etno-nacionales, contra el pacifismo y
y el contenido de la ND francesa, fue el humanitarismo.
un punto de partida paradigmático de
la Derecha Radical: combatir las ideas Ante la decadencia existente, los ob-
de la izquierda, desde una perspectiva jetivos estratégico-tácticos de la ND
hostil al marxismo y a todas las for- son palingenésicos y de gran calado y
profundidad. Entre los más relevantes
se encuentran, por ejemplo: potenciar
un nuevo-antiguo concepto de libertad
comunitaria; sustituir la hegemonía
de los valores burgueses por la de
los valores aristocráticos; resucitar
Europa— que en el caso español sería
recuperar el alma de España (ambas
cosas son perfectamente compatibles
en la opinión de la ND española);
revitalizar la idea de comunidad y
separar los conceptos jurídicos de
nacionalidad y ciudadanía; poner en
primer plano político los criterios
etno-nacionalistas y que los pueblos
de Europa vuelvan a tomar conciencia
de su verdadera identidad histórica;
aliarse (Europa) con el Tercer Mun-
do para acabar con la hegemonía
política de EE.UU. (la desaparición
© dan4th, Creative Commons

de la URSS ha supuesto un mundo


unipolar); combatir el igualitarismo
y el universalismo; desmercantilizar
el mundo; supeditar la economía a
la política; búsqueda de la armonía;
mas de la denominada «subversión». preservación de la biodiversidad; lo-
De esta forma «la asociación GRECE grar una ecología integral y potenciar
se sitúa en un campo que rechaza las una auténtica democracia participati-
ideologías a la moda».7 va, radical y plural que convierta a
los ciudadanos de las comunidades
El medio para lograr este objetivo es, europeas en actores de la historia
según se infiere de sus textos, que los aumentando y enriqueciendo los
individuos y pueblos combatan para mecanismos de representación. En
ser libres. Se trataría de liberar a los definitiva, tal como Benoist afirmó ya
pueblos europeos del adiestramiento en 1982, el enemigo principal sería
económico-mental al que están so- el liberalismo y el occidentalismo
metidos, para que recuperen lo que atlántico-americano.

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 102


Las ideas-fuerza de la Nueva Derecha Europea antorcha al oído
(ND) y su continuidad/discontinuidad
con el Fascismo Clásico (1919-1945)
La suma coordinada de todos estos la ND Europea sería el ejemplo más la ND
objetivos permitiría salir de la de- sofisticado de la puesta al día de los Europea
cadencia, retornar a una auténtica idearios fascistas, adaptados a las sería el
esencia de un ser no alienado y, de condiciones existentes en la segunda ejemplo más
este modo, diseñar políticamente des- mitad del siglo XX y en el siglo XXI. sofisticado
tinos gloriosos en lugar de adocenadas Su lucha ha sido metapolítica porque, de la puesta
supervivencias hipermercantilizadas. si hubiera sido política a secas, se al día de
Un futuro así sería posible; bastaría habrían visto obligados a aceptar el los idearios
con que la «verdad», el ideario de la liberalismo —una mera laicización, en fascistas
ND, fuera hegemónico y se crearan su opinión, del nefasto cristianismo.9
amplios movimientos nacionales ins-
pirados en sus «regeneradoras» ideas: La continuidad respecto al Fascismo
el futuro, en su opinión, pertenecería Clásico radica, sintéticamente, en
a las revoluciones culturales, espiri- seis factores. El primero es la ho-
tuales y nacionales. El futuro, creen mogeneidad del núcleo duro de las
también, pasa por la destrucción del fundamentaciones ideológico-filosóficas
orden económico internacional y por que comparten: su concepción del
la consecución de una idea que ya Hombre y de la Naturaleza. En efec-
está en camino: la concentración de to, su visión del hombre parte de la
espacios económicos autónomos en negación radical de la visión ilustrada
torno a grandes áreas culturales. de que todos los hombres nacen libres
e iguales. El combate demuestra las
superioridades y coloca a cada uno
Conclusiones en su sitio: individuos, naciones e
incluso empresas. La auténtica esen-
La derrota del Fascismo en 1945 su- cia natural de los seres humanos
puso la marginación política y cultural (determinada biológicamente) es su
de sus idearios y la hegemonía de los agresividad, desigualdad, jerarquía y
valores democráticos en los países con territorialidad. Anti-ilustración, por
Estados de Derecho. tanto, y Socialdarwinismo son evi-
dentes continuidades (igual que lo
Ante esta realidad la supervivencia son determinados referentes cultu-
de dichos idearios se efectuó en esos rales como la de los Conservadores
países en círculos muy marginales de Radicales del primer tercio del siglo
creyentes, entre otros motivos porque el XX, o su deseo utópico de forjar un
fracaso de la fórmula política Fascismo «hombre nuevo») entre el Fascismo
disgregó a las diferentes familias de Clásico y la ND.
Derecha Radical que habían apoyado
el desarrollo de los Movimientos Fas- El segundo es su concepción de
cistas,8 en lo que ha sido denominado la misión histórica de los pueblos.
«compromiso autoritario» por P. Bu- Ambos idearios opinan que los pro-
rrin y alianza contrarrevolucionaria o tagonistas históricos son los pueblos
«contrarrevolución preventiva» por N. étnicamente homogéneos; de ahí su
Bobbio. El Fascismo, en sus caracte- Ultranacionalismo antiuniversalista.
rísticas esenciales, se convirtió en una Ultranacionalismo antiuniversalista
ideología maldita y demonizada salvo cultural-político o racista biologista en
para escasas minorías —además de el Fascismo Clásico, y diferencialista
perseguida policial y jurídicamente. (nuevo racismo cultural) en la ND.
El alejamiento del poder hizo que los Con una novedad destacable: los mitos
creyentes antiguos o nuevos se refu- nacionales han sido sustituidos por el
giaran en el terreno de las ideas, la mito Europa como comunidad imagi-
cultura y/o la filosofía. En esta línea nada; y las «caducas» naciones-estado

103 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

el ideario serían sustituidas por el Imperio. La de la identidad colectiva; defienden la


de la ND federalista «Europa de los pueblos» o desigualdad como categoría ontológica
es una etno-regiones reconciliaría la identidad y axiológica clave11 y propugnan una
respuesta (etnoexcluyente) de las nacionalidades concepción de la vida como eterno
alternativa históricas en una unidad soberana combate.
a las pro- política superior.
blemáticas Finalmente, habría que recordar
de la post- El tercero es su diagnóstico y su ob- que el Fascismo Clásico constituyó
modernidad jetivo máximo, que son también los una alternativa de Derecha Radical/
desde una mismos: crisis y decadencia total y Extrema Derecha a las miserias, con-
óptica de Palingenesis promovida por la parte tradicciones y problemas de la mo-
Derecha sana de sus respectivas comunidades dernidad liberal. De la misma forma,
Radical creando un amplio movimiento salva- demostrando de nuevo las continui-
dor y regenerador. dades entre uno y otro movimiento,
el ideario de la ND es una respuesta
El cuarto: en paralelo a los plantea- alternativa a las problemáticas de la
mientos de los años treinta del pasado postmodernidad desde una óptica de
siglo que propugnaban la unión de Derecha Radical 12 en los terrenos
los contrarios, la ND defiende que político y cultural, pero respetando
ese amplio movimiento debe lograr, las jerarquías sociales y el sistema
desde un enfoque holístico, la Unión productivo capitalista. Una alterna-
Armonicista de la Comunidad y, por tiva que, como la Derecha Radical
tanto, situarse más allá de partidos, europea ha evidenciado en múltiples
divisiones sociales e ideologías. De ahí ocasiones, es accidentalista —lo que
que se defienda una tercera vía, ni de explicaría bien las diferencias tácticas,
derechas ni de izquierdas: Ninismo. e incluso algunas estratégicas (como
el rechazo del totalitarismo), entre el
El quinto es el rechazo, común a Fascismo Clásico y la ND. Se ajusta
ambos idearios, del liberalismo como a las condiciones históricas existentes
filosofía política, lo que se contrapone con tal de salvaguardar sus concep-
a la aceptación (de acuerdo con una ciones nucleares o ideas-fuerza.
óptica socialdarwinista) del capita-
lismo como un sistema productivo El Fascismo Clásico fue una de las
idóneo siempre que se lo supedite a fórmulas políticas que adoptó la De-
directrices políticas. recha Radical Europea en un contexto
de crisis general del primer tercio del
El sexto: el similar planteamiento siglo XX. Tras 1945 el cambio radi-
de propugnar cambios políticos y cal de las circunstancias históricas
culturales, pero no cambios econó- motivó que los creyentes fascistas,
micos y sociales desde una axiología para salvaguardar lo estratégico, se
organicista, metafísica y trascendental- desprendieran de lo táctico. Esto ex-
espiritualista. plica que los teóricos de la ND puedan
rechazar el «Fascismo» (calificándolo
El conjunto de estos seis factores de jacobinismo pardo), el totalitarismo
permite afirmar la gran homogeneidad y la violencia como método sistemá-
existente entre las ideas-fuerza del Fas- tico de actuación política y abogar,
cismo Clásico y las ideas-fuerza de la incluso, por una auténtica democracia
ND. Siguiendo el modelo de extrema representativa y federalista. En reali-
derecha elaborado por Bihr,10 podemos dad, ocurre como con las populares
conceptualizar ambos idearios como muñequitas rusas: las unas contienen
de Extrema Derecha/Derecha Radical. a las otras, son independientes y, a la
Ambos comparten una fetichización vez, unidades de una unidad mayor;

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 104


Las ideas-fuerza de la Nueva Derecha Europea antorcha al oído
(ND) y su continuidad/discontinuidad
con el Fascismo Clásico (1919-1945).
cada momento histórico requiere que munidades étnicamente homogéneas.14 su utopía
se vea una determinada muñequita y Un mundo concretado prácticamente, teórica es
que se oculten las otras. según expone el teórico disidente de la un mundo
ND, G. Faye —que se autodenomina heterogé-
Finalmente cabría preguntarse por «Arqueofuturista» (en la obra antes neo cons-
qué la ND ha creado tanta confusión mencionada del mismo título)—, en tituido por
teórica. Las respuestas son múltiples: una división en bloques étnicamente comunida-
las enormes dificultades para concep- homogéneos, en los que existiría una des étni-
tualizar el Fascismo; la deliberada radical diferencia socioeconómica entre camente
mezcolanza sincrética de vectores los habitantes de las ciudades, con un homogéneas
culturales efectuada por sus teóricos nivel tecnológico muy elevado, y los
(que han utilizado a A. Gramsci, lo habitantes de las pequeñas poblaciones
mismo que a J. Evola); la ocultación colindantes, que vivirían con una tec-
deliberada de unas ideas que se re- nología primitiva, con la «finalidad» de
conocieran como fascistas clásicas;13 que el conjunto de la sociedad tuviera
la gran capacidad de metabolizar y un sistema ecológicamente sostenible.
convertir en «políticamente correctas»
concepciones de la Derecha Radical Obviamente, se trata de una idea
Fascista de los años treinta tales como perversa si pensamos en los costes
la deificación de las naciones, el uni- sociales de su implantación efectiva,
tarismo ninista o los planteamientos mientras que la propuesta ¡sostenible!
socialdarwinistas y racistas. de G. Faye es, directamente, Fascismo
puro y duro. Como se ha afirmado
Los ideólogos de la ND quieren ser los reiteradamente, el fascismo (neo o
Nuevos Conservadores Revolucionarios post, como se quiera) es como la por-
del siglo XXI, y su utopía teórica es un nografía, tan difícil de definir como
mundo heterogéneo constituido por co- fácil de reconocer. v

Notas

1. 5. Postmodern Europe, Lanham, Uni- Nord (Italia)», en Miguel Angel Si-


J. Antón: «Las concepciones nu- G. Faye, «La modernité: Ambi- versity Press of America, 2003. món, La Extrema Derecha des-
cleares, axiomas e ideas-fuerza guïtés d´une notion capitale», Étu- 10. de 1945 a nuestros días, Ma-
del Fascismo Clásico (1919- des et Recherches, 1, 1985, p. 8. Alain Bihr, L’actualité d’un ar- drid, Tecnos, 2007.
1945)», en Revista de Estudios 6. chaïsme, Laussane, Éditions Pa- 13.
Políticos (en prensa). G. Faye, «Pour un Gramscisme ge deux, 1999. V. Roger Griffin, «Plus ça change!
2. de Droite», Actes du XVI collo- 11. El pedigrí fascista de la Nueva
Alain de Benoist y Guillaume Fa- que national du GRECE, París, «(…) GRECE retained an ideo- Derecha», en M. A., Simón (ed.),
ye, Las ideas de la Nueva De- Le Labyrinthe, 1982. logical core (…) This was the La Extrema Derecha en Europa
recha, Barcelona, Ediciones de 7. defence of identity (of whatever desde 1945 a nuestros días.
Nuevo Arte Thor, 1986, p. 351. Editorial de Éléments, n. 3, 1973. kind) and a refusal of egalitaria- 14.
Para una bibliografía completa de 8. nism (…) Ideological contradic- Son las voces teóricas, mien-
la ND, véase Diego Luís Sanro- El hecho de que el unitarismo sea tions between ND factions did tras que los ecos son los parti-
mán, La Nueva derecha, Madrid, la idea-fuerza clave de los idearios occasionally emerge, but the co- dos populistas de Derecha Ra-
CIS, 2008. fascistas no debe hacernos olvi- re ideology remained untouched», dical. En 1987 Le Pen decía:
3. dar que los movimientos fascis- Tom McCulloch, «The Nouvelle «Lo mejor que podemos decir
«La crítica de la sociedad mer- tas allí donde accedieron al po- Droite in the 1980s and 1990s: es que los más aptos sobrevi-
cantil, del liberalismo y del so- der lo hicieron gracias a una am- Ideology and Entrism, the Rela- ven y prosperan (…) El progre-
cialismo (…) transversaliza, irre- plia coalición de fuerzas de dere- tionship with the Front National», so humano es fruto de la lucha
mediablemente, las nociones de cha radical. Véase: Paolo Buchi- French Politics, 4, 2006, p.161. y la selección natural».
derecha e izquierda». Editorial de gnani, La Rivoluzione in Camicia 12.
Éléments, n. 47, 1983. Nera, Milano, Mondadori, 2003. V. J. Antón, «La cultura e ideo-
4. 9. logía política del Neopopulismo
Editorial de Éléments, n. 68, V. Michael Torigian, New Right, en Europa Occidental: MNR/FN
1990. New Culture: Anti-Liberalism in (Francia), FPÖ (Austria) y Lega

105 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


Harold Bloom
Autora
y el Romanticismo europeo
Cristina Álvarez
de Morales
Mercado
Profesora
de Traducción
e Interpretación.
Universidad
de Granada.
Autora de
Aproximación a la
teoría poética de
Harold Bloom.
Honorius did Dwell in you cave deep, día, y lo encontramos, como decía
in hope to merit Heaven by making Novalis, en cuanto damos sentido a
earth a Hell lo ordinario, dignidad de desconocido
(Lord Byron, 1881) a lo conocido y apariencia infinita a
lo finito.

Sobre el concepto El gran crítico del Romanticismo,


de Romanticismo Murray G. Abrams, asegura en su
libro English Romantic Poets 1 que

La palabra «romántico» ha llegado


a significar tantas cosas que,
por sí misma, parece que no significa
autores de la talla de M. Lasserre o
Seillière hablaron del Romanticismo
como si fuera la principal causa de los
ya nada. Sin embargo, la naturaleza y demonios espirituales por los cuales
el lugar del Romanticismo prevalecen venimos sufriendo ya desde el siglo
porque forman parte ya de nuestro XIX. M. Lasserre, por ejemplo, iden-
propio carácter, y su influencia sigue tificaba el espíritu romántico con el
presente en el arte y en la vida. Lo espíritu y las ideas de la Revolución
romántico sigue existiendo hoy en francesa. Defensor de las mismas, este
autor reclamó, como salvación del
Romanticismo, un regreso a la fe más
antigua y al orden político y social,
ambos descuidados por el espíritu
romántico, que defendía el abandono
del mismo y abogaba por la idea de
progreso. Seillière, por su parte, sos-
tuvo que el espíritu de la Revolución
francesa era el propio del racionalismo
de los estoicos, cartesianos y clásicos,
por lo que el término Romanticismo
debía aplicarse al movimiento revolu-
cionario solamente en el caso de que
éste se hubiera desviado de su curso
verdadero.

El mismo Abrams, por otro lado, ha-


bla de un Romanticismo más plural,
en el sentido de que este movimiento
se vio implicado en prácticamente
todos los cambios sociales, artísticos,
ideológicos y literarios que acontecie-
ron en la época. El propio nombre
«romanticismo» supone uno de los

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 106


Harold Bloom antorcha al oído
y el Romanticismo europeo

problemas a la vez más fascinantes, Habría que


complicados e instructivos desde el recordar
punto de vista semántico, pues ha las enormes
venido remitiendo continuamente, a diferen-
lo largo de la historia de las ideas cias que
literarias, a opciones de significados se dieron
múltiples y, en ocasiones, esencial- entre los
mente opuestas. Habría que recordar, romanticis-
pues, las enormes diferencias que se mos de los
dieron entre los romanticismos de los distintos
distintos países europeos. Ciertamente, países
el Romanticismo tuvo una especial europeos
significación en Alemania —hasta el
punto de que durante mucho tiempo
la cultura alemana se equiparó con
el Romanticismo y lo romántico. Sin
embargo, el Romanticismo no fue un
movimiento exclusivamente alemán, y
no hay que olvidar ni el extraordina-
rio movimiento romántico que existió 1.
en Inglaterra alrededor de 1740, ni
el romanticismo que se desarrolló contra lo que se suponía como el
en Francia en torno a 1811, porque paganismo de una religión y de una
todos ellos estaban impregnados de ética, opuestas ambas definitivamente
un conjunto de ideas cuya raíz habría al clasicismo en el arte. Pero, frente
que buscarla, sin duda, en Rousseau. a esta actitud, convivía también la
De hecho, la Revolución francesa fue postura de aquellos que consideraban
percibida dentro del movimiento ro- que, aunque el saber se había sepa-
mántico como una escena originaria rado de la fe —tal y como defiende
de la acción fundadora de la sociedad, Rüdiger Safranski en Romanticismo.
y el propio Abrams subrayó que las Una odisea del espíritu alemán—, se
teorías del Contrato social empezaban había difundido la tendencia a arro-
a calar de manera muy profunda en jarse con «celo creyente» en brazos
todos aquellos que podían comprender de la ciencia, considerada como la
que un nuevo mundo se abría ante sus auténtica religión sustitutiva. Por
ojos: un mundo en el que se iban a consiguiente, lo religioso como tal
hacer palpables las ideas filosóficas de empezaba a ponerse bajo sospecha.3
la libertad y de la igualdad promulga-
das por los espíritus revolucionarios.2 Entiendo, pues, que hablar de un
solo y único Romanticismo general
Sin embargo, más impactantes que es totalmente imposible, pues este
las ideas defendidas por la Revolución término ha servido más bien para
francesa habrían sido en el arte ro- combinar lo diverso, los componen-
mántico —también según Abrams— las tes intelectuales y emocionales de
expresiones o ideas de un temperamen- la complejidad, que son los factores
to ético, que ya se suponía esencial elementales verdaderos y dinámicos
en el cristianismo, pero entendiendo en la historia del pensamiento y del
siempre que la naturaleza del espíritu arte. Efectivamente, a lo largo del 1.
cristiano primero y la del romántico siglo XVIII algunos elementos de las El caminante sobre
después eran muy diferentes. El nuevo poéticas tradicionales, por citar un un mar de niebla, de
movimiento romántico fue, entonces, ejemplo muy cercano, se atenuaron o C. D. Friedrich. Foto:
casi desde el principio, una revuelta desaparecieron, mientras que otros se Wikimedia Commons.

107 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

Ejemplos de difundieron y aumentaron. Además, das como estaban fundamentalmente


la teoría muchas de las ideas que habían sido por elementos instintivos, naturales y
emocional centrales durante el período cultural emocionales. La sublimidad entonces
los anterior se hicieron marginales, y era, para Abrams, al igual que para
tendríamos otras que eran marginales se hicieron Longino, «el eco de un alma grande»:
en tres centrales, hasta que, poco a poco fue el alma del Romanticismo.
grandes imponiéndose una nueva orientación
poetas, estética y de pensamiento. En este En esta misma línea se habría pronun-
Wordsworth, sentido, la atención a la naturaleza y ciado también Harold Bloom, cuando
Coleridge y la tendencia a concebir la invención, aseguró que, tanto Vico como Longino,
Shelley la disposición y expresión del material autores de referencia obligada para
como un proceso y poder mental, co- el crítico norteamericano, insistieron
menzaron a considerarse como hechos siempre en la necesidad del desarrollo
evidentes y necesarios para el nuevo de una teoría emocional de la poesía.
espíritu romántico. Tomando como punto de partida el
criterio de que el concepto de lo su-
En su conocido The Mirror and the Lamp blime se hallaba siempre intercalado
Abrams defendió la tesis de que con de una forma u otra en la produc-
la llegada del siglo XIX y, estando el ción artística en general, y literaria
romanticismo en plenitud en casi toda en particular, estos autores, apostilló
Europa, se había llegado a imponer un Bloom, sintieron siempre la necesidad
nuevo modelo de retórica, basado en de dividir el lenguaje en dos categorías
la Retórica de Longino, como ejemplo básicas: prosa y poesía racional frente
fundamental y fuente de muchos de a poesía emocional. Ejemplos de la
los elementos característicos de una teoría emocional los tendríamos en
nueva teoría romántica. Ésta se habría tres grandes poetas, posiblemente las
dedicado a estudiar no solo la poesía, figuras más relevantes del panorama
sino también el concepto de lo sublime poético anglosajón: Wordsworth, Co-
en el arte: «la excelencia cardinal desde leridge y Shelley. Me hago eco pues,
la cual los más grandes poetas y es- por un lado, de las consideraciones que
critores han derivado su eminen- estos mismos poetas han venido
cia».4 Como se 2. haciendo sobre
sabe, Longino su propia evolu-
localizaba la su- ción poética (el
blimidad, tanto caso de Word-
en autores de la sworth) y, por
talla de Home- otro, de oportu-
ro, Demóstenes nos comentarios
y Platón, como realizados por
en títulos tan grandes críticos
canónicos como sobre su poesía
el libro del Gé- (tal es el caso
nesis o la líri- de Coleridge o
ca amorosa de Shelley); porque
Safo, que, a su considero que
vez, fueron con- son el ejemplo
siderados por máximo de los
los románticos «poetas fuertes»
como las cinco que «tergiversa-
fuentes esencia- ron» la obra de
les de lo subli- su padre precur-
me, conforma- sor. Entiendo,

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 108


Harold Bloom antorcha al oído
y el Romanticismo europeo

además, que el compromiso adquirido a través


por Harold Bloom con la obra de de la poesía
estos escritores es fundamental para de estos
comprender su teoría poética de las autores
ratios revisionistas, y me dará pie a se puede
mí, sobre todo, para comentar los acceder
aspectos más relevantes de las diferen- perfecta-
tes concepciones que sobre la poesía mente al
romántica tienen estos autores. espíritu del
Romanticis-
Para ilustrar este apartado, voy a mo
ofrecer solamente algunas pincela-
das —como marco de referencia del
panorama literario romántico— sobre
la esencia poética de Wordsworth,
Coleridge y Shelley, entendiendo que
a través de la poesía de estos autores
se puede acceder perfectamente al
espíritu del Romanticismo que acaba
de describirse.

Leyendo los Prefacios y Ensayos de 3.


Worsdworth, es fácil, por ejemplo,
comprender por qué los sentimien- 4. La poesía era competente, princi-
tos del poeta se han convertido, a lo palmente gracias a las figuras re-
largo de décadas, en el centro de una tóricas y al ritmo, para expresar
gran parte de los estudios de crítica emociones, así como para elegir las
literaria basados en la ya mencionada palabras que convienen y encarnan
teoría emocional. Descubrimos también naturalmente los sentimientos del
que Wordsworth basó sus principios poeta.
poéticos principalmente en una serie 5. Era esencial a la poesía que su len-
de especulaciones, propias del siglo guaje fuese espontáneo y genuino;
XVIII, sobre el origen emocional del no la expresión disimulada del es-
lenguaje. Pero es que, además, insistió tado emocional del poeta.5
en la teoría romántica de que las ideas
prevalecen sobre la trascendencia de Con estas cinco declaraciones so-
la naturaleza. Él mismo lo resumió bre lo que debía ser la poesía, pero
en Poetical Works del siguiente modo: también —y esto me parece lo más
interesante— sobre lo que no debía
1. La poesía debe entenderse como la ser, entiendo que Wordsworth, desde
expresión o reflujo de sentimien- el comienzo de sus trabajos, centrara
tos porque emerge de un proceso su ataque más furibundo contra «la
de imaginación en el que los sen- adopción mecánica» de las figuras del 2.
timientos juegan un papel crucial. discurso —a las que atribuyó la dic- Orlay Petrich Soma,
2. La poesía, como vehículo de un es- ción desfasada de la poesía del siglo Sappho (1860)
tado emocional de la mente, no se XVIII. De ello dependió también el Foto: Wikimedia
oponía a la prosa, sino a las afir- uso romántico general que se dio a Commons.
maciones de hechos. la espontaneidad, sinceridad y unidad 3.
3. La pasión originó en los seres más integral del pensamiento y del senti- Retrato de William
primitivos la poesía, que, a través miento, frente a los criterios esenciales Wordsworth, de
de causas orgánicas, era natural- de la poesía neoclásica: juicio, verdad y Margaret Gillies. Foto:
mente rítmica y figurativa. dicción. Con todo, pienso que el valor Wikimedia Commons.

109 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

frente a la a la techné, aunque careciese de sen-


poesía sen- timiento, de emoción; en definitiva,
timental de de sensibilidad.
Wordsworth,
la de El tercer poeta que ejemplifica de
Coleridge se una manera muy leal el conjunto de
decantó por la poesía romántica es Shelley. En
una visión opinión de Abrams, Shelley fue un
puramente poeta enormemente platónico, que
teórica del definía su poesía como la representa-
fenómeno ción por medio del lenguaje figurativo
poético y armonioso. Para Shelley —asegura
Abrams en el mismo libro—, los
poemas sencillos más importantes
perdían su particular localización en
el tiempo y en el espacio, perdían
incluso su identidad y eran vistos
como si fueran simultáneos e inter-
4. cambiables. Al igual, pues, que los
neoplatónicos, Shelley creía que las
esencial de la poesía de Wordsworth ideas tenían una doble existencia: en
reside en su defensa a ultranza de el mundo material y en las mentes de
la «naturaleza», como elemento real los hombres.6 Entendía por eso que
entre hombres que viven de acuerdo la poesía debía considerarse en su
con la misma y como modo unifica- sentido más general, esto es, como
dor, pero no artificial, de expresar los la expresión de la imaginación. El
sentimientos con palabras. poeta inglés se movía, por tanto, en
la misma línea del gran poeta del
Ahora bien, frente a la poesía senti- Romanticismo alemán, Novalis, quien,
mental de Wordsworth, la de Coleridge como se recordará, aprendió que el
se decantó, en cambio, por una visión amor triunfaba sobre la angustia
puramente teórica del fenómeno poéti- de la muerte y sobre todo tipo de
co. Como ya se ha estudiado, el gusto negación. De hecho, para Novalis,
por los contrastes y contradicciones «romantizar» no era otra cosa —ha
internas y externas al movimiento dicho Safranski— que una «poten-
romántico y a sus autores es con- ciación cualitativa»; y lo romántico,
sustancial con la propia naturaleza una actitud del espíritu.7
del Romanticismo. En este sentido,
parece lógico que Coleridge definiera
el poema expresamente haciendo de la La teoría
métrica su atributo esencial. En English del Romanticismo
Romantic Poets, Abrams comentó al de Harold Bloom
respecto que Coleridge separaba los
poemas no solo de los discursos de Desde los inicios de su obra, Bloom
la ciencia o de la historia, sino tam- concentró gran parte de sus energías
bién de los trabajos de ficción que se e intereses teóricos en estudiar a los
escribían en prosa. Pero Coleridge, poetas de la tradición romántica en
además, introdujo en la crítica inglesa lengua inglesa. Su primer libro se tituló
un concepto muy importante, el de la Shelley’s Mythmaking y fue seguido de
«excelencia poética»: todo poema era otros trabajos más específicos sobre
bello si estaba bien escrito, es decir, los poetas románticos. Me refiero en
si respondía a las unidades métricas, concreto a títulos como The Visionary

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 110


Harold Bloom antorcha al oído
y el Romanticismo europeo

Company, Blake’s Apocalypse o Keats, Para Bloom,


que recogen los que Bloom considera- el Roman-
ba los mejores poemas de cada uno. ticismo es
Aunque en el momento de escribir un punto de
estos libros Bloom todavía no había partida de
formulado su teoría del «poeta fuerte»,8 sus inves-
ya estaban perfilados en ellos muchos tigaciones
de sus conceptos más conocidos: el de teóricas y
«misreading», el de «poema fuerte», el críticas
de «ansiedad»,9 etc., así como algunas
de las características determinantes
de toda su producción teórico-crítica
posterior.

En un ensayo dedicado a la figura de


Bloom, Frank Lentricchia señaló que
el principio filosófico que gobernaba
Shelley’s Mythmaking y las obras in-
mediatamente posteriores —en espe-
cial The Visionary Company y Blake’s
Apocalypse— no era el autofinalismo 5.
kantiano que generalmente se asocia-
ba con la «Nueva Crítica», sino una Yo creo, sin embargo, que una de las
teoría visionaria de la imaginación ambigüedades más notorias en los
que pudo haberle llegado a Bloom primeros trabajos de Bloom es su in-
de una multitud de fuentes.10 Entre capacidad para mostrar exactamente lo
éstas estarían las obras de los que, que él entiende por continuidad en la
por decirlo en sus propios términos, tradición romántica. Es cierto que en
habrían sido los «precursores» de unos trabajos la defiende al asegurar
Bloom: Martin Buber, Northrop Frye o que la tradición inglesa se establecía
Abrams, entre otros. Los tres habrían partiendo de Spenser y Tennyson,
abogado siempre, al igual que el pro- pasando por Browning, Swinburne,
pio Bloom, por una «autonomía de la Morris, Yeats, o H. D. Lawrence, por
imaginación humana», independiente citar algunos de los nombres más des-
del medio artístico. tacados. Sin embargo, en otros más
recientes, habla de una discontinuidad
Como buen hermeneuta, Bloom habría entre los propios románticos y los
cultivado desde los comienzos de su poetas contemporáneos —entendien-
carrera teórica un tipo de trabajos do la discontinuidad como un error,
en los que el texto poético jugaría el porque los hechos históricos, aunque
papel más relevante, de modo que sin similares, nunca serían iguales.
él no tendría sentido alguno la parte
teórica que lo ilumina. En palabras Para Bloom, el Romanticismo es,
de Lentricchia: entonces, en primer lugar, un punto
de partida de sus investigaciones 4.
Bloom nunca pone en duda su com- teóricas y críticas, un mero referente Retrato de Samuel
promiso personal con el acento vi- literario y cultural, y sus primeros Taylor Coleridge, de
sionario de la estética romántica, de libros, Shelley´s Mythmaking o Keats, Peter Vandyke. Foto:
ahí que propugnara, con auténtico así lo demuestran. En segundo lugar, Wikimedia Commons.
celo misionero, la necesidad urgente el Romanticismo pasa a convertirse, 5.
de que se generalizara su lectura del en la obra del crítico de Yale, en un Harold Bloom. Foto:
romanticismo. instrumento de trabajo que le permite Berlinverlage.de.

111 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

el Roman- los verdaderos imperativos que se


ticismo de pueden espiar ahora por una visión
Bloom tiene renovadamente limpia.11
mucho de
visionario,
casi de Si el Romanticismo es para Bloom
profético una línea de pensamiento, los poetas
románticos son, en su opinión, una
especie de «humanistas agresivos»; y,
como Abrams, él también asume que
los más altos objetivos que alcanzó la
imaginación romántica, como la garan-
tía de la inocencia del hombre sobre
su corrupción, constituyen lo que es
verdaderamente revolucionario en el
movimiento romántico. Todos sabemos
que los románticos pretendían cambiar
de vida empezando por ellos mismos,
para extender luego el cambio a los
amigos, a los lectores, al público en
general, con el fin de educar a toda
la nación. En este sentido, comprendo
que Bloom defienda una poesía mito-
poiética en Shelley, de modo que su
explicar posteriormente otros mundos Prometeo desencadenado se convierte,
literarios y otras teorías estéticas: tal en sus propias palabras, en la «pri-
es el caso, por ejemplo, de la Cábala mera gran encarnación del mito de la
o el gnosticismo, exhaustivamente Humanidad».12 O que también hable
estudiados en su Kabbalah and Cri- de una visión apocalíptica en Blake,
ticism o en Ruin the Sacred Truths. al que convierte en el poeta visionario
Poetry and Belief from the Bible to the por excelencia de todos los tiempos:
Present. Finalmente, es importante, «Los poemas de Blake, especialmente
creo, subrayar que el Romanticismo los épicos, me parecen la mejor poesía
de Bloom tiene mucho de visionario, en inglés desde Milton» (S. M., p. 9).
casi de profético; de ahí que su interés Del resto de los poetas cuyos «poe-
por él esté directamente vinculado a mas fuertes» se hallan recogidos en
otros trabajos suyos, basados en temas obras como The Visionary Company,
religiosos, como el de la tradición Yeats, Wallace Stevens o Poetry and
bíblica o el del judaísmo (The Book Repression: Revisionism from Blake to
of J, The Breaking of the Vessels). En Stevens, ofrece Bloom una interpreta-
este sentido, estoy convencida de que ción tan exhaustiva que, a partir de
se podría hablar de una continuidad y aquí y hasta sus últimos trabajos, se
una línea de pensamiento común en convertirá en su propia herramienta
toda la producción de Harold Bloom. de conocimiento.
Tal como asegura Nannete Altevers:
Como he dicho más arriba, el Ro-
A la teoría de la influencia de Bloom manticismo lo entendió Bloom, en
últimamente le queda la esperanza primer lugar, como marco literario
de que el yo pueda resurgir sobre la para sus exhaustivos análisis críticos
situación histórica en un estado donde sobre este periodo y sus autores. Así,
los falsos imperativos de las formas en The Visionary Company, por ejem-
institucionales serán cambiados por plo, explicó que el Romanticismo fue

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 112


Harold Bloom antorcha al oído
y el Romanticismo europeo

un período literario contemporáneo a sino sobre todo religiosas y políticas: ningún


la Revolución francesa, a las guerras una línea, la central, era protestante, poeta del
napoleónicas, a la época de después radical y romántico-miltoniana; la otra Romanti-
de Castlereagh y Metternich. De he- era platónica, conservadora y, por cismo ca-
cho, según él, este movimiento no sus objetivos, clásica. En cualquier racterizó
fue concebido como período literario caso, para Bloom, el poeta román- su propia
hasta que los historiadores de la época tico era conservador si consideraba poesía
victoriana volvieron su mirada a los la sociedad originaria oculta por la como
primeros años del siglo XIX. Pero, sociedad existente; y, por el contrario, «romántica»,
además —añadió—, el Romanticismo era revolucionario si la entendía y sino
no solo se trató como un movimiento se manifestaba a través de ella. En siempre a
cultural en Inglaterra y en el resto de el primer caso, se consideraba la partir de
Europa, sino que por encima de todo verdadera sociedad como una estruc- las conno-
fue un movimiento artístico, aunque tura primitiva de la naturaleza —y taciones de
de «un tipo de arte opuesto al más admiraría aquí lo popular, lo senci- «sublimidad»
puro clasicismo». El autor comentó llo o incluso lo bárbaro, más que lo y «sensibili-
también que, a mediados del siglo sofisticado. En el segundo caso, se dad»
XVIII, «romántico» llegó a ser un ad- consideraba que la verdadera sociedad
jetivo que significaba agreste, extraño interior se manifestaba a través de
o pintoresco, y que se aplicó más a la una Iglesia sacramental o a través de
pintura y al paisaje que a la propia las actitudes instintivas de una aristo-
poesía. De hecho, ningún poeta del cracia. Así pues, la búsqueda de una
Romanticismo caracterizó su propia sociedad ideal visible en la historia
poesía como «romántica», sino siem- conducía, por ejemplo, a una fuerte
pre a partir de las connotaciones de admiración por la Edad Media, que
«sublimidad» y «sensibilidad». había sido considerada a veces en el
continente el rasgo fundamental del
De entre todos los rasgos que Bloom Romanticismo.
destacó como los propios del Roman-
ticismo, hay uno de enorme interés Por último, y en tercer lugar, tanto
para advertir su compromiso teórico. Bloom como sus precursores (me re-
Me refiero a la defensa a ultranza fiero a nombres de la talla de Scholem
que hizo de la tesis de que la poesía o Northrop Frye), entendieron que el
de los románticos ingleses era una Romanticismo no era un movimiento
especie de poesía religiosa. Como puramente histórico. Es más, yo creo
he indicado antes, el Romanticismo que todos ellos lo concibieron más
era, para él, entre otras cosas, una bien como una metafísica, una visión,
herramienta que le permitía acer- una forma de ver, de vivir una vida
carse a otras cuestiones religiosas más humana, cuya esencia se debatía
y realidades estéticas. Si la religión entre los cuatro niveles de los que
estaba «a la orden del día» entre los hablaba el gran crítico norteamericano
románticos, la religión no era —como Northrop Frye:
también ha señalado Safranski— la
propiamente cristiana, sino que se El superior es el cielo, lugar de la
trataba de una religión fantaseada presencia de Dios. Vienen después
o mejor aún, de una religión de la los dos niveles del orden natural, el
fantasía (Romanticismo, p. 132). En humano y el físico. El orden de la na-
esta misma línea, conviene recordar turaleza humana, u hogar del hombre,
que Bloom hablaba de dos tradiciones viene representado en la Biblia por la
principales en la poesía inglesa, y que narración del Jardín del Edén y por
lo que a su juicio las distinguía no el mito de la Edad de Oro en Boecio
eran solo consideraciones estéticas, y otros autores. El hombre ya no se

113 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

la encuentra en él, pero el fin de todo ya señalaba Frye, que en la poesía


aportación su cultivo de lo religioso, lo moral romántica no se ponga el acento so-
más inte- y lo social es levantarlo a algo que bre lo que hemos llamado el sentido,
resante se le parece. La naturaleza física, el sino sobre el poder constructivo de
que Harold mundo de los animales y las plantas, la mente, en el que la realidad es
Bloom ha es aquel en el que ahora se encuentra traída al ser mediante la experiencia.
hecho al el hombre; pero, de modo diferente a Cuando románticos de la talla de
mundo los animales y plantas, el hombre no Blake, Shelley y Keats hablan sobre
romántico se adapta a él. Desde su nacimiento se la relación de la poesía con otras
[ES] su ve enfrentado a la dialéctica moral y áreas de la cultura, insisten siempre
teoría debe levantarse sobre este nivel hasta en la idea de que la poesía es anterior
poética de su correcto lugar humano, o bien debe a la filosofía o a la teología, y por
las ratios hundirse bajo él, en el cuarto, el del «anterior» entienden más original
revisionistas pecado, la muerte, y el infierno. Este y más poderosa, intelectualmente
nivel no forma parte del orden de la hablando. Además, estos poetas, en
naturaleza, pero su existencia es lo opinión de Frye, tuvieron siempre el
que actualmente la corrompe.13 vívido deseo de poder expresar en
sus poemas la bondad de la propia
Entiendo, entonces, que el poeta existencia humana como tal. Es la
romántico escape del mundo caído idea del alma bella de que habla
hacia un mundo convertido en un mito Safranski: la que es capaz de actuar
de su propia imaginación, que hará bellamente, en consonancia con la
que el universo sea un lugar bueno gran armonía y con las demás almas
y feliz, un paraíso de entusiasmo y (Romanticismo, p. 130).
un proceso creativo continuo. Así
pues, la experiencia religiosa, que es
(como nos han enseñado siempre) El crossing y los poetas
una unión amante con el universo, fuertes
nos impulsará a la comunicación y
nos hablará del deseo de compar- Para terminar este recorrido por el
tirla con otros. Es, en palabras de romanticismo bloomeano, he de recor-
Safranski, «formadora de comunidad dar, aunque sea muy brevemente y a
y fundadora de amistad». modo de pincelada, la que considero
es la aportación más interesante que
Finalmente, tengo que insistir en la Harold Bloom ha hecho al mundo
idea de que, para Bloom, el Romanti- romántico: su teoría poética de las
cismo no es un movimiento ordenado ratios revisionistas, basadas en seis
y lineal en sus rasgos, sino algo mucho tropos de la tradición literaria euro-
más caótico, diverso y plural, tal y pea, con las que el autor construyó
como lo concibieron los propios co- una nueva retórica del texto literario.
etáneos de este movimiento. Además,
Bloom entiende que cada uno de los Para Bloom, los tropos serían errores
tópicos románticos responde siempre necesarios del lenguaje, que se defi-
a otro estímulo o línea determinada nen precisamente por ir contra otros
complementaria. Así, lo sublime no tropos —los que intervienen necesa-
sería nada sin lo pasional, ni éste sin riamente entre el significado literal y
lo sentimental o sensual —sin olvidar la «fresca apertura» del discurso. A
la importancia de la naturaleza en el través de sus ratios conforma Bloom
propio ser poético que escribe, lo que un panorama histórico, cosmológico,
a su vez viene a reforzar la noción ideológico, literario y —casi se puede
de «poesía» en el Romanticismo (S. decir— social, en el que los cruces
M., p. 213). De aquí resulta, como de significado (crossing) y el paso

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 114


Harold Bloom antorcha al oído
y el Romanticismo europeo

de unos tropos a otros se resuelven como arte de la persuasión, había el


felizmente en ese impecable ejercicio una aporía, un límite o duda que crossing
de intertextualidad que el crítico de no se podía definir. Más aún, en su se produce
Yale realiza en la mayoría de sus Blidness and Insight14 Paul de Man precisa-
trabajos. aseguró que lo que Bloom pretendía mente por
al hacer su conocida distinción entre una «mala
El crossing es un concepto de enorme tropos y defensas era ir más allá de lectura»
complejidad que Bloom utiliza para la dimensión ahistórica, explicando del texto
cuestiones de retórica: en concreto, la retórica también en su dimensión precursor
para tratar algunos de los aspectos diacrónica. Este autor entiende, pues,
esenciales de su teoría retórica como la teoría retórica de Bloom como
el de las figuras de primer y segundo una falsa epistemología, pero a la
orden o el de los tropos o defensas. vez como un error productivo, capaz
Cuando Bloom analiza la obra de los de generar un espacio interpretativo
poetas fuertes en su A Map of Mis- mayor dentro del campo de la poesía
reading, procura demostrar siempre, (romántica). Estos trasvases, estos
y de manera muy detallada, que «las cambios de significado entre los
interconexiones entre el tropo como tropos estarían también muy rela-
figura y el tropo como defensa» se cionados con el concepto bloomeano
hacen más visibles en la descripción de misreading, en el sentido de que
de su nueva retórica. Aquí es donde el crossing se produce precisamente
Bloom se acerca más a la teoría de por una «mala lectura» del texto
Paul de Man, sobre todo cuando este precursor, que es la que hace posible
último afirmaba que, entre la retórica la creación de otro texto producto
como sistema de tropos y la retórica de esta tergiversación.

en el próximo número:

Dossier. Actualidad de la tragedia


con artículos de Christoph Menke, Rafael Argullol,
Jordi Ibáñez, Patxi Lanceros, José Luis del Barco.

La antorcha al oído
colaboraciones de Wenceslao Carlos Lozano, Óscar Caeiro,
José Antonio Hita, Diliana Ivanova.

Lecturas
de Antonio Chicharro, Francisco Abad Nebot,
Carmen Becerra, Juan Varo Zafra, José Miguel
Gómez Acosta.

115 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

su tesis Quiero subrayar, a modo de conclusión, no como la meta final, sino como una
central era mi opinión personal de que el concepto vuelta de los precursores, que son
que este de «cruce» tiene un valor esencial en traídos desde ella hacia el momento
«cruce» la Retórica de Bloom, aun cuando a presente, tal y como explica precisa-
estaba veces lo usase de una manera arbitraria mente su sexta ratio, la apophrades.
presente en —sobre todo en esos momentos «nega- Además, en este juego de traer a los
la mayoría tivos» en que retomaba el significado precursores a la actualidad, se activan
de los del poema-crisis del Romanticismo. también una serie de imágenes de la
«poemas No obstante esto, su tesis central era presencia y la ausencia: de hecho,
fuertes» de que este «cruce» estaba presente en la para el teórico, un poema comien-
los poetas mayoría de los «poemas fuertes» de za porque hay una ausencia, que se
románticos los poetas románticos a los que tanto convierte a su vez irónicamente en
tiempo dedicó. Se entenderá, pues, por una presencia (clinamen). Así pues,
qué en la mayoría de los poemas de los la teoría poética de Bloom vuelve a
escritores románticos que Bloom cita cerrarse donde empezó, gira en torno
como los auténticos «poetas fuertes» a sí misma, recuperando formas, tras-
se suceden continuamente todos estos grediendo significados y, ofreciendo,
pasos o cruces de significado, que en en definitiva, una visión cosmológica
ocasiones conllevan auténticos dilemas de la tradición poética romántica de
mentales al abordar la muerte como la que ella misma surgió y en la que
un regalo creativo. Lo que esto quiere se fundan, precisamente, todos sus
decir es que Bloom entiende la muerte conceptos clave. v

Notas

1. 6. angustia que todo nuevo poeta 12.


M. H. Abrams, English Roman- English R. P., pp. 128-129. experimentaría ante la influencia Harold Bloom, Shelley´s Myth-
tic Poets, London, Oxford U. P., 7. de su precursor. V. también mi making, New Haven, Yale U.
1960 (en adelante English R. P.). Romanticismo, pp. 105-106. Aproximación a la teoría poéti- P., 1959 , p. 112 (en adelan-
2. 8. ca de H. Bloom, p. 59. te S. M.).
English R. P., 13. Sobre el concepto de «poeta 10. 13.
3. fuerte» —el que «mal interpre- Frank Lentricchia, «Harold Bloom: Northrop Frye, La estructura in-
Rüdiger Safranski, Romanticismo. ta» la obra de un «precursor»— el ánimo de venganza», Después flexible de la obra literaria, Ma-
Una odisea del espíritu alemán, puede verse mi libro Aproxima- de la nueva crítica. Literatura y drid, Taurus, 1973, p. 268.
Barcelona, Tusquets, p. 116. ción a la teoría poética de Ha- debate crítico, Chicago, Chica- 14.
4. rold Bloom, Granada, Universi- go U. P., 1980, p. 297. Paul de Man, Blidness and In-
M. H. Abrams, The Mirror and dad de Granada, 1996, p. 46. 11. sight. Essays in the Rhetoric of
the Lamp: Romantic Theory and 9. Nanette Altevers, «The Revisio- Contemporary Criticism, London,
the Critical Tradition, New York, Este concepto remite al más co- nary Company: Harold Bloom´s Routledge, 1971.
Oxford U. P., 1953, p. 73. nocido de la «angustia de la in- Last Romanticism», New Literary
5. fluencia», que Bloom desarrolló History, 1992, vol. 23, p. 362.
William Wordsworth, Poetical en el libro del mismo título y con
Works, Oxford U. P., 1969, p. 114. el que se refirió a la ansiedad o

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 116


Mundo exterior antorcha al oído
y mundo interior en Autor
la poesía internacionalista Francisco Javier
Díez de Revenga

de Miguel Hernández
Catedrático de Lite-
ratura Española.
Universidad de
Murcia.
Autor de Las van-
guardias y la gene-
ración del 27.

Con la fórmula «poesía interna-


cionalista» solemos aludir a
la lírica producida por un autor bajo
de España y de la posguerra y el exi-
lio, que tuvo, para los españoles que
lo sufrieron, una decisiva dimensión
la influencia de la presencia, la cultura internacionalista. Pero son muchos
o la impresión de un país o de varios los estudios de críticos y lectores de
países extranjeros en su obra. Se trata, la poesía que han profundizado en
sin duda, de una riquísima parcela lo que en general ha significado el
de la Literatura Comparada, porque, internacionalismo en la poesía del
como el comparatista pretende, pone siglo XX en España.
en relación distintos ámbitos de cul-
tura supranacionales e incluso supra- Esta dimensión puede tener otros
lingüísticos. Por encima de fronteras vínculos, vestigios y representaciones.
políticas, lingüísticas y culturales, la Sin duda, la influencia de una gran
poesía interrelaciona, con su imparable ciudad como Nueva York ha podido
fuerza expresiva, mundos alejados, y ser objeto de múltiples evocaciones
el yo lírico interpreta lo que percibe y internacionalistas por parte de los
advierte ante geografías distintas con poetas de todo el mundo, pero tiene
resultados muy diversos. El mundo una concreta y fuerte presencia en la
exterior percibido por el poeta se poesía hispánica, desde los ya clásicos
convierte en mundo interior cuando Rubén Darío o Juan Ramón Jiménez
se ha concentrado en el poema. Por (en su Diario de un poeta recién ca-
eso es muy frecuente, en nuestros sado) al ya citado Federico García
estudios literarios, el análisis de lo Lorca, y también a Pedro Salinas, a
que han supuesto otros continentes, Jorge Guillén, hasta llegar a poetas
otras naciones u otras civilizaciones más recientes como Carmen Conde,
en un determinado poeta. José Hierro o Luis García Montero.
Un poema de Gonzalo Sobejano, muy
Pensemos en ejemplos muy claros reciente, titulado «Septiembre, 11»,
dentro del ámbito «particular» de la coronaría una larga trayectoria de
literatura española: la América de Pe- poemas neoyorquinos escritos en es-
dro Salinas o la de Jorge Guillén, con pañol, que ha estudiado recientemente
su representación del exilio; la Nueva Julio Neira.1
York de Federico García Lorca, que
dio origen, forma y sustento a uno de Pero esta aproximación quiere ofrecer nos
los libros más intensos de la poesía otra dimensión muy diferente de lo estamos
española del siglo XX. Observemos que hemos denominado «poesía inter- refiriendo
la trascendencia que Gran Bretaña nacionalista», y es porque nos estamos a un poeta
(Inglaterra y Escocia) tuvieron en la refiriendo a un poeta impensablemente impensa-
poesía de Luis Cernuda. Y solo me internacional, Miguel Hernández, autor blemente
estoy refiriendo aquí a una época muy de muy breve vida poética, ya que su internacio-
concreta de la poesía española: a los primer libro aparece en Murcia, con nal, Miguel
años de la vanguardia, de la Guerra el titulo de Perito en lunas, en 1933, Hernández

117 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

cancioncillas de la poesía de la cárcel


y de la ausencia.

Porque lo cierto es que Miguel Her-


nández, en sus fuentes de formación
e inspiración, fue muy hispánico, y en
esto no siguió la senda de sus inmedia-
tos maestros los poetas del 27, cosmo-
politas y conocedores de la poesía en
otras lenguas como pocos. Una buena
prueba de ello son las traducciones
que realizaron, todos ellos, de poetas
extranjeros. Y es que los poetas del
27 forjaron muchos de los rasgos más
singulares de su poesía en la lectura
© Wikipedia Commons

de poetas europeos de distintas épocas.


No hay duda alguna de la importante
influencia que poetas franceses, ingle-
ses, italianos o alemanes tuvieron en
cuando el poeta apenas tiene 22 años, algún momento en los poetas de esta
y su muerte acaece en marzo de 1942. generación, que continua y conside-
Hablamos tan solo de una década de rablemente tendieron a ser receptivos
vida literaria muy agitada pero inten- de la beneficiosa y también poderosa
sa, desarrollada en pueblos y ciuda- influencia de las letras europeas con
des de España, en su primera etapa, intensidad, constancia y provecho.
Orihuela y Madrid, y continuada en
los años de la Guerra de España, en Son varios los poetas de esta promoción
diversos frentes militares, en Madrid, que vivieron en la época de su formación
en Orihuela, en Cox, con un patético en países extranjeros, y otros que a lo
final que le llevaría a recorrer diver- largo de su vida hubieron de residir
sos presidios de nuestro país en un fuera de España. La traducción era el
itinerario trágico y doloroso. destino más lógico para aquellos que en
un momento de su historia quisieron
Su poesía se nutre, en efecto, de las unirse más aún, con su propia palabra
esencias de España, de sus pueblos, de poética, a la palabra poética de poetas
su campo, y también de la huerta natal, de otras culturas y lenguas, y asumir
que inspiran una naturaleza viva y fértil, la lección de un poema escrito en una
fecunda y riquísima; inspiración que se lengua extraña, al verterlo a las pala-
completa con la lección de los clásicos, bras de la propia lengua, buscando la
nuestros poetas áureos, Góngora, Lope proximidad, logrando la comprensión
de Vega, Quevedo, Calderón…2 Toda de un mensaje único e irrepetible.3
esta base tan española se completa,
como no podía ser de otro modo, y Pero el caso de Miguel Hernández era
esa es la clave de la originalidad y la muy distinto. Su vida transcurrió en
Miguel fuerza expresiva de Hernández, con la España siempre, y sus lecturas, nu-
Hernández, pasión y la pujanza que en su poesía merosas, fueron españolas, a pesar de
en sus ejercen sus «tres heridas»: la del amor, que se cita en algún momento de su
fuentes de la de la muerte, la de la vida…; la de época de formación la traducción que
formación e la vida, la del amor, la de la muerte…; hizo de un poema de Paul Valéry, sin
inspiración, la de la vida, la de la muerte, la del duda imitando a su maestro de aque-
fue muy amor…, como sintetiza magistralmente llos años iniciales, Jorge Guillén. Lo
hispánico en una de sus más populares y célebres cuenta con detalle Juan Cano Ballesta:4

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 118


Mundo exterior y mundo interior en antorcha al oído
la poesía internacionalista de Miguel Hernández

Miguel Hernández se mueve actividad traductora y recuerda mi traducción de “El remero”


desde que empieza Perito en que éste había publicado una de Valéry?». 5 En otra carta
lunas en círculos próximos a traducción de «Les grenades» que sigue, añade: «En ella le
Jorge Guillén. El editor de su de Paul Valéry en Verso y Prosa enviaba mi traducción de EL
libro es Raimundo de los Re- (Murcia) el 4 de abril de 1927, R E M E RO de Paul Valéry, y
yes, amigo de Guillén desde la tema al que Miguel dedica la cinco octavas para sustituir» (III,
estancia de éste en Murcia. La octava XXIII de su Perito en 2305). La veneración por Guillén
prestigiosa figura del vallisole- lunas. Rovira analiza también va asociada a su culto a Paul
tano, traductor de «Cimetière con detención la amplitud y Valéry, tan admirado por aquel.
marin» («Cementerio marino»), fallos de estas traducciones. Así se comprueba en Perito en
sugiere al poeta incipiente el El ejemplo de Guillén traductor lunas, ya que tras el prólogo,
ejercicio de la traducción como sugiere a Miguel el emprender la en que Ramón Sijé anuncia una
medio de aprendizaje y como versión de textos de Paul Valéry. «poesía literaria, resonante de
modo de entrar en conocimiento El poeta dice en una carta a voces y reflejos», se abre la
y contacto con lo mejor de la Raimundo de los Reyes: «Ahora primera octava con una cita de
poesía europea de la época. lo que fabrique me lo guardaré Valéry: «Je m’enfonce au mépris
José Carlos Rovira considera para otros libros futuros. ¿Qué de tant d’azur oiseaux» (de «El
a Guillén inspirador de esta le parece (cuando lo haya leído) remero»).

Hernández tradujo también a Guillaume ella las ciudades de Kiev y Jarkov


Apollinaire, Jean Cocteau, Jules Romain (que Hernández denominará Jarko).
y Stephane Mallarmé, según testimonia Naturalmente, estamos hablando de
Cano Ballesta siguiendo un trabajo, las actuales Rusia y Ucrania.
aún inédito, de José Carlos Rovira.
Pero también estuvo en París, a la
Pero, como hemos señalado, la poesía ida y a la vuelta; en Estocolmo, a la
de Miguel Hernández se nutre de sus ida; y en Londres, a la vuelta. Hizo
«tres heridas». Y de la herida de la escala además en Kiel y en Copenha-
vida vamos a tratar en esta ocasión, gue. Aun así, en su poesía solo quedó
porque en un momento de la vida de el vestigio de las ciudades soviéticas
Miguel Hernández, otras naciones se y de la añoranza de España, aunque
convirtieron momentáneamente en en el epistolario a su esposa, Josefina
su lugar de habitación. Y es que en Manresa, y a sus familiares hay refe-
toda la poesía de Hernández solo hay rencias a alguna de las otras ciudades
un espacio de mínima extensión que europeas. En prosa se conserva un
contiene el reflejo de sus experiencias artículo testimonio del viaje a Rusia,
internacionales, muy reducidas, ya que que aparecería en Nuestra Bandera.
están motivadas por el único viaje
fuera de España que realizó Miguel Los biógrafos de Hernández, y muy
en su corta vida, cuando, invitado por en especial Juan Cano Ballesta,6 han
el gobierno de la Unión de Repúblicas reflejado con detalle el itinerario y las
Socialistas Soviéticas (URSS), viajó a circunstancias de tal viaje, que resu-
esta potencia en septiembre de 1937. mimos: por invitación del gobierno de
Las dos naciones soviéticas visitadas la URSS, el gobierno de la República
por Hernández fueron la República reúne una delegación de intelectuales
Federativa Socialista Soviética de para asistir, en su nombre, al V Festival
Rusia, y en ella las ciudades de de Teatro Soviético. El grupo estaría
Moscú y Leningrado, y la República compuesto por la actriz Gloria Álva-
Socialista Soviética de Ucrania, y de rez Santullano, el compositor Casal

119 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

traducida algunos investigadores como


Juan Cano Ballesta y Andrés Santana
Arribas,7 quien reproduce además las
fotografías que publica al día siguiente
el rotativo moscovita. Las palabras de
Hernández revelan el entusiasmo por
su viaje y lo que está viendo: «Las
canciones y danzas hoy representa-
das nos han dejado una impresión
inolvidable», dijo Miguel Hernández.
«Pueblos que poseen tal arte son, sin
duda, pueblos extraordinariamente
fuertes y vigorosos que viven una vida
radiante, alegre y apasionada».

Entre el 11 y el 14 de septiembre Miguel


está en Leningrado, en el Hotel Astoria.
El 16 vuelve a Moscú y el 17 llega a
Jarkov, donde visita una fábrica de
tractores que generará un poema muy
original y único en la poesía española,
del que más adelante me ocuparé.

Recoge Cano Ballesta unas declara-


ciones a Nuestra Bandera de Alicante,
del 21 de noviembre, en las que se
© Guillermo Tomoyosi, Creative Commons

refiere a estas fábricas de Ucrania:


«Las fábricas soviéticas, auténticos ho-
gares de trabajo, rodeadas de jardines
llenos de luz y flores, los koljoses de
Ukrania, en los que ríe la tierra con
los campesinos, el pulso seguro de un
Chapí, el ilustrador y organizador de pueblo que construye victoriosamente
teatros de marionetas Miguel Prieto, el socialismo, abriendo horizontes
el periodista del Altavoz del Frente y inmensos a toda la humanidad».
director del grupo de Teatro Popular
de Madrid Tribuna, Francisco Martí- Viaja a Kiev el 18 de septiembre, regre-
nez Allende, y el poeta y dramaturgo sa a Moscú y de allí a Leningrado, en
Miguel Hernández. A través de las donde embarca con rumbo a España
cartas que Miguel escribe a Josefina el 5 de octubre. El barco hará escala
Manresa, sabemos que el 27 de agosto en Kiel, Copenhague y Londres, de
está en Valencia, esperando para partir donde se lleva un recuerdo espantoso,
hacia Rusia; el 30 de agosto ya está según testimonia posteriormente. De allí
en París y el 1 de septiembre ya está marcha a París para permanecer unos
en Estocolmo a donde ha llegado en días, tras los cuales regresa a España.
avión. El día 3 ya están en Moscú y Llega a Barcelona el 10 de octubre y
asisten a la inauguración del festival de allí a Valencia y a Cox y Orihuela.
en un edificio situado junto al Teatro
Bolsoi. Se alojan en el Hotel Nacional. Tres son los poemas que Miguel Her-
nández escribió con sus experiencias
Les publican una entrevista, el día 2, del viaje a Rusia. El primero es «Es-
en el periódico Isveztia, que ofrecen paña en ausencia» (I, 632).

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 120


Mundo exterior y mundo interior en antorcha al oído
la poesía internacionalista de Miguel Hernández

España en ausencia

Como si se me hubiera muerto el cielo Al mismo tiempo que tus madres gimen
de España me separo: te alejas: no te alejas.
salgo en un tren precipitado al hielo Va conmigo tu anhelo,
de su materna piedra, de su fuego preclaro. van conmigo los cielos cruzados de tus rejas
que eran a medianoche palomares en celo.
Un aeroplano ciego me separa,
por el espacio y su topografía, Va conmigo tu pueblo que es el mío,
de mi nación ardientemente clara cercado por la fiebre fratricida
dentro del resplandor de la alegría. de la guerra que ejercen los tiranos.
Mi pasión de español describe un río
Me empuja entre celajes de hermosura, de cólera y espuma sumergida
por Francia, Holanda, Dinamarca y Suecia, con el camino de los aeroplanos.
a la Rusia que sueño mientras la gleba oscura
de mi cuerpo se pone pálida y menos recia. Subes conmigo, vas de cumbre en cumbre,
mientras tus hijos, mis hermanos, ruedan
Mi piel de amor se enfría, mi corazón se quema como ganaderías de indestructible lumbre,
y quema por mis ojos a las demás naciones, de torres y cristales:
como si fuera mi alma la flor de la alhucema de potros que descienden y se quedan,
cerniéndose encendida por tantas extensiones. chocándose, volcándose, suspensos
de varios precipicios celestiales,
Siento como si el sol se fuera distanciando, de relincho a torrentes y los brazos inmensos.
agonizando en campos opacos y lunares
donde los lagos tienen instalado su imperio. Con tus muertos que llegan en bandada
a lagos de mercurio siempre vivo,
Y la tierra parece que va devorando, a remansos de espejos y descanso
y se esparcen sus restos, sus postreros pilares, que no ha de enturbiar nada:
y parece que vuelo sobre un gran cementerio. con tus apasionados gérmenes combativos
para siempre en descanso,
España, España: ¿quién te ha despoblado? va por Europa entera mi mirada.
Nación de toros y caballeros,
témpano de guitarras y tambores Van conmigo tus muertos, tu caídos,
ensimismado en música bajo el tacón sagrado mis caídos, mis muertos:
del sol, de los luceros, pesan en lo más alto de mis huesos queridos,
de los enamorados y de los bailadores. navegantes y abiertos.
Ellos me arrojan con el puño en alto
No te empequeñece lo remoto: a saludar a Rusia por Moscú y por Ucrania,
llegas a estos rincones siderales y me quieren hacer retroceder de un salto
grandes, grande, tan grande con tu corazón roto, para escupir lo sucio de Italia y de Alemania.
como una maravilla de vidrios y corales.
Abrasadora España, amor, bravura.
Adelfo y arrayán, cal y negrura. Por mandato del sol y de tantos planetas
Un árbol que es encina y es palmera lo más hermoso y amoroso y fiero.
te trae a mí como una selva pura Te siento como el alma bajo la quemadura
que inspira el mar desde su edad primera. de la invasión extraña,
sus municiones y sus bayonetas,
Palomar del arrullo desangrado, y no sé navegar, vivir viajero.
prodigioso panal de seca ardilla,
como el panal de cera acribillado Ayer mandé una carta y un beso para España
por el agente del perpetuo crimen donde está la mujer que yo más quiero.
que todo lo destruye y acribilla.

121 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

en gesto un tanto futurista, gesto que


repetirá en los otros poemas «sovié-
ticos», pero también en actitud de
posición vital.

La experiencia de volar en avión (Miguel


Hernández es uno de los poetas de este
tiempo que llevan los aviones a sus
poemas, aunque sean los bombarderos
que siembran de sangre las ciudades) en
este poema adquiere su protagonismo
y nos muestra la perspectiva, nueva
para él, de la tierra vista desde el aire
en su vuelo de París a Estocolmo, con
reflejo realista del topónimo nacional
de los territorios sobrevolados (Francia,
Holanda, Dinamarca y Suecia) y con
constancia de los oscuros paisajes vistos
desde el aire («campos opacos y lunares
/ donde los lagos tienen instalado su
imperio»), tan diferentes de la España
sentida y vivida por el poeta, evocada
1. de manera muy tópica en la estancia
siguiente, con sol, luceros, enamorados
Sorprende este poema, que Miguel y bailadores…
Hernández no integró en ningún libro,
y que se conoce por su versión colec- Pero la intensidad evocativa de la Espa-
cionada en Obra completa, en Poemas ña «despoblada» surgirá en las estancias
sueltos, IV, por ser un poema dedicado siguientes, cuando el poeta personalice
a España, desde la ausencia, escrito su ausencia en la expresión de que él
al parecer recién iniciado el viaje, no se separa de España, porque su
en agosto de 1937. Es un poema de país le acompaña en el viaje. El poeta
transición, en el que el mundo interior se aleja, pero con él viaja esa España
del poeta parece presidido por dos destruida, porque con él van, como
sentimientos: el dolor de la España reitera en enumeraciones paralelísti-
presente y la inquietud que le produce cas muy conseguidas, anhelo y cielos
el mundo desconocido y remoto que cruzados, pueblo cercado por la fiebre
se ofrece ante él, lleno de esperanza y fratricida de la guerra que ejercen los
de entusiasmo, de las repúblicas de la tiranos, y con ellos toda España, hijos,
Unión Soviética. Por supuesto, en el hermanos, muertos, caídos…
primer aspecto, el poema recoge una
nueva impresión del tema de España, de Mundo interior de amor y de pasión
la España ensangrentada de la guerra, hacia los hermanos que sufren la
que viene a formar el mundo exterior, guerra y la muerte, que no impide
y de la España que el poeta añora y la expresión del mundo exterior, en
ama, la España de los campos, de la este caso política, enfrentando la fe
naturaleza feraz, de la tierra a la que en los resultados de un viaje a Rusia
el poeta se siente íntimamente unido. (por Moscú y por Ucrania, se dice
mezclando topónimos heterogéneos)
El mundo real viene representado con la suciedad de la Europa fascista
también por los modernos medios («para escupir lo sucio de Italia y de
de transporte, que comparecen aquí Alemania»). El viaje se amarga, porque

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 122


Mundo exterior y mundo interior en antorcha al oído
la poesía internacionalista de Miguel Hernández

el poeta deja en España a la propia líticas, para mostrar una vez más el
España y a su amor. abandono de España, cómo a España
la han dejado sola las demás potencias
Los dos versos finales, extemporáneos, en esta guerra, sola y abandonada
son sin duda reflejo, una vez más, ante las dictaduras fascistas, como
de que en Hernández vida, muerte la italiana (I, 1023):
y amor siempre viajan juntos: «Ayer
mandé una carta y un beso para Es- v. 1-4: Mi sangre es el cristal que no
paña / donde está la mujer que yo se empaña v. 5-8: médula de fuego
más quiero». Versos conclusivos que los vidrios de la alegría v. 9-12: flota
nos permiten fechar el poema casi con la sangre
toda seguridad. Como la composición v. 13-16: vuela bajo el suelo
parece estar escrita ya en Rusia, pero v. 17-22: Cuarteles donde duermen
recién llegado —dadas las esperanzadas los hombres extendidos, movidos,
perspectivas que nos ofrece ante las respirados, como un mar boca arriba
repúblicas que va a visitar—, y como —cavando con las uñas en la sangre
se conserva una carta escrita a su venida— escarbando la sangre hasta
esposa en Estocolmo el día 1 de sep- hacer en ella un hoyo donde me ente-
tiembre de 1937, podríamos fechar el rraría el que quiera enterrarme.
poema el día 2 de septiembre de 1937. v. 23-28: Siento clavarse vuestras uñas
Un detalle confirma la cercanía de la en España como en mi corazón no la
carta de Estocolmo con el poema. En arrancan de su sitio: mi pecho de mis
la composición se dice: «Siento como manos sus armas
si el sol se fuera distanciando, / ago- v. 37-41: España sola, sola, contra
nizando en campos opacos y lunares todos, bajo los cactus sola, bajo los
/ donde los lagos tienen instalado su (ilegible) del trueno, triste, sola de los
imperio», y en la carta a Josefina algo italianos, sola
parecido se menciona: «Esta nación, v. 47-60: toros igual que ráfagas de luto,
Suecia, se encuentra en la parte norte de relámpagos negros y desencadena-
de Europa y está compuesta casi por dos nutridos por la piedra ligera —así
completo de lagos» (III, 2515). como la nieve y el invierno, así el sol
da calidez a los ojos— pura unidad
En los archivos del poeta, tal como de toros desencadenados, esgrimidos,
recogieron Agustín Sánchez Vidal, vibrados —las astas de la tragedia—
José Carlos Rovira y Carmen Alemany piedras y corazones patéticamente
en la edición de Obra completa, se airados —sangrarán el mármol siempre
conserva un texto de este poema con desangrando un imperioso toro.
una serie de comentarios escritos al
margen con lápiz, que son muy útiles Como puede advertirse con facilidad,
para comprender la relación del mun- son notas escritas a posteriori, después
do exterior, que se hace más visible de haber realizado el poema, quizá
en las anotaciones marginales, y el para ampliarlo, ya que los textos mar-
mundo interior, que es el que pasa a ginales son en todo caso añadidos a
la versión definitiva del poema. la idea inicial de la composición. Es
curiosa y muy interesante también esta
Reproduzco por su interés, sin más manera de proceder de Hernández,
comentario, el texto completo de estas que difiere del resto de los antetextos 1.
anotaciones, porque refleja muy bien aportados a muchísimos poemas por Cartel soviético
las ideas «externas» que inspiran y los editores de Miguel. aludiendo al
nutren esta composición, tanto en internacionalismo
sus expresiones sentimentales como El segundo poema es el titulado «Ru- revolucionario.
en sus observaciones sociales y po- sia» (I, 651-653). Fuente: arteHistoria.

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antorcha al oído

rusia

En trenes poseídos de una pasión errante Las chozas se convierten en casas de granito.
por el carbón y el hierro que los provoca y mueve, El corazón se queda desnudo entre verdades.
y en tensos aeroplanos de plumaje tajante Y como una visión real de lo inaudito,
recorro la nación del trabajo y la nieve. brotan sobre la nada bandadas de ciudades.

De la extensión de Rusia, de sus tiernas ventanas, La juventud de Rusia se esgrime y se agiganta


sale una voz profunda de máquinas y manos, como un arma afilada por los rinocerontes.
que indica entre mujeres: Aquí están tus hermanas, La metalurgia suena dichosa de garganta,
y prorrumpe entre hombres: Estos son tus hermanos. y vibran los martillos de pie sobre los montes.

Basta mirar: se cubre de verdad la mirada. Con las inagotables vacas de oro yacente
Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas. que ordeñan los mineros de los montes Urales,
De cada aliento sale la ardiente bocanada Rusia edifica un mundo feliz y trasparente
de tantos corazones unidos por parejas. para los hombres llenos de impulsos fraternales.

Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos Hoy que contra mi patria clavan sus bayonetas
has hecho un pueblo de hombres que sacuden legiones malparidas por una torpe entraña,
[la frente, los girasoles rusos, como ciegos planetas,
y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos, hacen girar su rostro de rayos hacia España.
como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.
Aquí está Rusia entera vestida de soldado,
De unos hombres que apenas a vivir se atrevían protegiendo a los niños que anhela la trilita
con la boca amarrada y el sueño esclavizado: de Italia y de Alemania bajo el sueño sagrado,
de unos cuerpos que andaban, vacilaban, crujían, y que del vientre mismo de la madre los quita.
una masa de férreo volumen has forjado.
Dormitorios de niños españoles: zarpazos
Has forjado una especie de mineral sencillo, de inocencia que arrojan de Madrid, de Valencia,
que observa la conducta del metal más valioso, a Mussolini, a Hitler, los dos mariconazos,
perfecciona el motor, y señala el martillo, la vida que destruyen manchados de inocencia.
la hélice, la salud, con un dedo orgulloso.
Frágiles dormitorios al sol de la luz clara,
Polvo para los zares, los reales bandidos: sangrienta de repente y erizada de astillas.
Rusia nevada de hambre, dolor y cautiverios. ¡Si tanto dormitorio deshecho se arrojara
Ayer sus hijos iban a la muerte vencidos, sobre las dos cabezas y las cuatro mejillas!
hoy proclaman la vida y hunden los cementerios.
Se arrojará, me advierte desde su tumba viva
Ayer iban sus ríos derritiendo los hielos, Lenin, con pie de mármol y voz de bronce quieto,
quemados por la sangre de los trabajadores. mientras contempla inmóvil el agua constructiva
Hoy descubren industrias, maquinarias, anhelos, que fluye en forma humana detrás de su esqueleto.
y cantan rodeados de fábricas y flores.
Rusia y España, unidas como fuerzas hermanas,
Y los ancianos lentos que llevan una huella fuerza serán que cierre las fauces de la guerra.
de zar sobre sus hombros, interrumpen el paso, Y sólo se verá tractores y manzanas,
por desplumar alegres su alta barba de estrella panes y juventud sobre la tierra.
ante el fulgor que remoza su ocaso.

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Mundo exterior y mundo interior en antorcha al oído
la poesía internacionalista de Miguel Hernández

El poema se integraría en la edición


que no llegó a publicarse del último
libro que reunió Miguel Hernández,
El hombre acecha, aunque sí se im-
primió en Valencia, y cuyas páginas
pudieron ser recuperadas y editadas.
El hombre acecha es el libro de guerra
de Miguel Hernández más desespe-
ranzado, porque recoge la desilusión
ante el abandono que España está
sufriendo por parte de las potencias
europeas. Un artículo en prosa, es-
crito al regreso del viaje a la URSS
y publicado en Nuestra Bandera el 10
de noviembre de 1937 («La URSS y
España, fuerzas hermanas», título,
por cierto, que parece sugerido en
la última estrofa del poema: «Rusia
y España, unidas como fuerzas her-
manas»), es el complemento ideal de
este poema, hasta el punto de que en
su texto aparecen algunos fragmentos 2.
de la composición. Y, en efecto, en el
artículo, tras expresar la indiferencia sus mujeres, sus trabajadores. España
de los países que ha recorrido a la y su tragedia tienen una resonancia
ida y a la vuelta ante la Guerra de profunda en el corazón popular de
España, destaca sin embargo el apoyo la URSS; y yo he traído de allá una
de las gentes de la URSS, tal como emoción y una decisión de vencer,
el poema expresa con claridad (III, exasperada por el entusiasmo que vi
2230-2231): reflejado en cada boca, en cada mirada,
en cada puño de aquellos habitantes
Escribí estos versos y los que les que aprendieron desde lejos gritán-
suceden recorriendo las Repúblicas dola nuestra dura consigna de no ser
Soviéticas. En sus campos y sus vencido: ¡No pasarán!
ciudades se convive familiar, co-
municativamente. El comunismo es Interesa reflexionar sobre la presencia
convivencia, relación fraternal de los del mundo real en el mundo interior
hombres en sus trabajos y en sus lu- del poeta tras la lectura de este poema.
chas. El fascismo dice al hombre: La Como señalaron Leopoldo de Luis y
vida eres tú solo: todo debe ser para Jorge Urrutia8 en una de sus ediciones
ti. El comunismo, la experiencia de de este poema:
mi viaje por la URSS, me hace afir-
mar esto firmemente, señala a cada El poeta ve a las gentes de Rusia como
persona: La vida no eres tú solo, que fraternas, en virtud de la ayuda que
es además el resultado mejor de la aquella nación prestó a la causa de la
unión de tus actividades materiales y España republicana, concepto fraternal
espirituales con las mismas actividades que también puede venir dado por la 2.
de los demás. adhesión, en aquellas fechas, de Mi- Sello soviético de 25
En los trenes, en las calles, en los guel Hernández al Partido Comunista. kopeks. Basado en
caminos, donde menos se esperaba, el la obra del pintor V.
pueblo soviético venía hacia nosotros Esa es sin duda la realidad, como Zavialov, Piloto. Foto:
con los brazos tendidos de sus niños, también en el plano de la realidad Wikimedia Commons.

125 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

hay que situar la mención a Stalin, superlativo popular, hoy con seguridad
tan desprestigiado hoy desde el punto políticamente incorrecto. Potencias
de vista político e intelectual en las adversas que sirven también para
naciones civilizadas. En cambio, en mostrar otro aspecto de la realidad
aquel momento —y es lo que Miguel que tanta trascendencia ha tenido en
refleja—, Stalin era el que moder- la reciente historia de España hasta
nizaba una nación, como la URSS, nuestros días, los famosos niños de
atrasadísima. Leopoldo de Luis y Jorge Moscú, que fueron evacuados de
Urrutia reflexionan sobre esta cuestión España para evitar, según el poema,
y atribuyen la mención hernandiana al que cayeran en manos de Alemania
entusiasmo que despertó en él lo que e Italia, en los versos:
el joven poeta consideraba avanzado,
moderno y solidario: Aquí está Rusia entera vestida de
soldado, / protegiendo a los niños
Miguel se mantiene en un elogio refe- que anhela la trilita / de Italia y de
rido al progreso evidente de la nación Alemania bajo el sueño sagrado, / y
rusa. Visitante invitado, no estaba allí que del vientre mismo de la madre
para juzgar, sino para agradecer la los quita.
solidaridad que aquel pueblo prestaba
a la causa (p. 120, n. 11). Y también está la realidad de la Rusia
que Hernández ya ha visto, la URSS
En todo caso, son elementos de la que moderniza y progresa, con su
realidad internacional que Miguel arquitectura socialista, reflejada en
Hernández recoge en su composi- los edificios de granito («Las chozas
ción, formando parte de un elogio se convierten en casas de granito»),
decidido de la URSS frente a otras en las nuevas y numerosas urbes
potencias, a cuyos tiranos, en uno de («bandadas de ciudades»), en las in-
los gestos característicos del Miguel dustrias de las que dará muy buena
Hernández malhablado, califica con cuenta en el poema siguiente («La
metalurgia suena dichosa de garganta,
3. / y vibran los martillos de pie sobre
los montes»), en las ricas minas
de los Urales («Con las inagotables
vacas de oro yacente /que ordeñan
los mineros de los montes Urales»),
todo para edificar «un mundo feliz y
trasparente / para los hombres llenos
de impulsos fraternales».

Se conserva en los archivos hernan-


dianos un interesante antetexto, un
esbozo de notas tomadas quizá para
escribir este poema, en el que se
advierte el importante sustrato real
que lo sustenta y que le facilita los
datos del mundo exterior, que luego
Hernández convierte en mundo poético
en la realidad de la composición en su
versión final. Es interesante recorrer
sus conceptos e ideas, que confirman
el entusiasmo y el convencimiento,
candoroso y crédulo, del joven poeta

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 126


Mundo exterior y mundo interior en antorcha al oído
la poesía internacionalista de Miguel Hernández

viajero ante la realidad de una URSS de forma más clara en este esbozo,
evidentemente emergente, sobre todo del que solo una pequeña parte pasó
si la comparamos con la España del al poema definitivo. Resulta llamati-
momento (I, 1030): vo el detallismo con el que describe
paisajes, naturaleza, actividades agrí-
[…] para experimentos tractores, en colas y ganaderas, todo reflejado con
casa de la cultura, los estudiantes un entusiasmo incondicional, que no
campesinos casados la pas-
tora de cerdos condecorada
—crecen las (ilegible) como
los niños— la selección
de estudiantes y los que
se dedican a la tierra: no
existen categorías inferiores
de trabajo: todo es bueno y
en cada ramo se procura la
perfección formando arados
especializados —las acacias,
los niños con la atención
máxima del estado: es el
más precioso material de
la mañana— el soldado
condecorado (ilegible) que
peleó con Vorochicov. Rusia
su emoción por España,
manifestada en canciones
cantadas por los niños en
homenajes, en señalamos,
aplaudimos desde todas
las partes, los campos de
girasoles con las segadoras
mecánicas, antes a mano, el
© Alvaro C arnicero, Creative Commons

regalo espontáneo de gira-


soles por los campesinos y
las campesinas —cada kol-
jov— cada campesino tiene
su huerto con hortalizas sin
par de bocas, una ternera
que pace por las calles de
Villa del trigo, sus gallinas vacadas en obvia la inevitable comparación con
medio de las estepas de cuerna fina, la realidad española. Y sobresale,
menos poderosas que las españolas, desde luego, la «emoción» de Rusia
vacas tirando de carretas de cereales por España, única potencia, según
—águilas de la estepa: levantándose Hernández, que se preocupaba por
como si se levantara el vuelo, la tierra, los desastres de la guerra frente a
cuervos a millones y los trigos, los las otras sociedades indiferentes que
sembrados, los trigos que se llaman conoció en este viaje, sobre todo la
de invierno y que protegen con tierra sociedad «capitalista» londinense, de
de la nieve. caballeros con bombín.
3.
Desde luego, es el Miguel Hernández Y el tercer poema es el titulado «La Joseph Stalin. Foto:
campesino y huertano el que hallamos fábrica-ciudad» (I, 653-655). Wikimedia Commons.

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antorcha al oído

la fábrica-ciudad

(En una ciudad de la U.R.S.S. —Jarko—


he asistido al nacimiento multiplicado,
numeroso, rápido del tractor).

Son al principio un leve proyecto sobre planos, Hornos de fogonazos: perspectivas de lumbre.
propósitos, palabras, papel, la nada apenas, Irradian los carbones como el sol, las calderas,
esos graves tractores que parten de las manos los lavaderos donde llega la muchedumbre
como ganaderías sólidas con cadenas. del metal que retiene sus escorias primeras.

Se congregan metales de zonas diferentes, Laten motores como del agua poseídos,
prueban su calidad los finos probadores, hélices submarinas, martillos, campanarios,
la fundición, la forja, los metálicos dientes. correas, ejes, chapas. Y se oyen estallidos,
Y empieza el nacimiento veloz de los tractores. choques de terremotos, rumores planetarios.

Id conmigo a la fábrica-ciudad: venid, que quiero Leones de azabache, por estas naves grises,
contemplar con los pueblos las creaciones violentas, selvas civilizadas, calenturientas moles,
la gestación del aire y el parto del acero, relucen los obreros de todos los países
el hijo de las manos y de las herramientas. como si trabajaran en la creación de soles.

La fábrica se halla guardada por las flores, En la sección de fraguas y sonidos más puros,
los niños, los cristales, en dirección al día. se hacen más consistentes las domadas fierezas.
Dentro de ella son leves trabajos y sudores, Y el tornillo penetra como un sexo seguro,
porque la libertad puso allí la alegría. tenaz, uniendo partes, desarrollando piezas.

Fragor de acero herido, resoplidos brutales, Veloz de mano en mano, crece el tractor y pasa
hierro latente, hierro candente, torturado, a ser un movimiento de titán laborioso,
trepidando, piafando, rodando en espirales, un colosal anhelo de hacer la espiga rasa,
en ruedas, en motores, caballo huracanado. fértiles los baldíos, dilatado el reposo.

Una visión de hierro, de fortaleza innata, Ya va a llegar el día feliz sobre la frente
un clamor de metales probados, perseguidos, de los trabajadores: aquel día profundo
mientras de nave en nave se encabrita y desata en que sea el minuto jornada suficiente
con dólmenes de espuma, chispazos y rugidos. para hacer un tractor capaz de arar el mundo.

Es como una extensión de furias que contienen Ya despliega el vigor su piel generadora,
su casco apasionado sobre desfiladeros, su central de energías, sus titánicos rastros.
contra muros en donde se gastan, van y vienen, Y los hombres se entregan a la función creadora
con llamas de sudor y grasa los obreros. con la seguridad suprema de los astros.

Chimeneas de humo largo, sordo, grasiento, La fábrica-ciudad estalla en su armonía


acosan con penumbras a la creadora masa, mecánica de brazos y aceros impulsores.
a la generadora masa que obra el portento, Y a un grito de sirenas, arroja sobre el día,
el tractor con los dientes sepultados en grasa. en un grandioso parto, raudales de tractores.

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 128


Mundo exterior y mundo interior en antorcha al oído
la poesía internacionalista de Miguel Hernández

Quizá, de los tres poemas, es el más de trabajo en los que la exaltación


interesante, ya que estamos ante una de la máquina libera a los obreros
curiosa muestra de lo que podríamos de la dureza de la labor y convierte
denominar poesía industrial, en la la tierra en una perfección arada,
que realidad y fantasía se mezclan lo que tiene mucho que ver con los
© comedyclassics.ning.com

para crear un producto final entre propios orígenes campesino-huertanos lo que se


futurista y épico: lo que se canta es de Miguel Hernández. canta es
la hazaña de la industria, el resulta- la hazaña
do del trabajo de hombre y máquina En el poema hay rasgos propios de de la
juntos, la gloria del obrero, del tra- la épica del trabajo, muy relacio- industria, el
bajador capaz de construir algo tan nables con toda la propaganda so- resultado
prosaico como un tractor. Leopoldo cialista de la época, que Hernández del trabajo
de Luis y Jorge Urrutia, siguiendo lo asume plenamente, y que se distri- de hombre
que ya había advertido previamente buía a través de consignas y de car- y máquina
Elvira Macht Vera, 9 señalan como teles en los que se exaltaba la pro- juntos, la
precedentes poemas de Rainer Maria ducción y el trabajo. Como señala gloria del
Rilke y de Walt Whitman, himnos Cano Ballesta, obrero

129 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


antorcha al oído

[…] la fábrica-ciudad de Jarkov es para erotismo: «Y el tornillo penetra como


el poeta viajero una visión de energía un sexo seguro, / tenaz, uniendo par-
creadora, de alegría, de libertad, de tes, desarrollando piezas».
calidad humanidad, niños y flores, de
solidaridad y compañerismo de gentes Al igual que en el caso de los poemas
de diversos pueblos hermanadas en la anteriores, me referiré ahora a los
empresa creadora del trabajo (p. 199). antetextos de este poema, que en este
caso son nada menos que tres y que
3. No están ausentes, como es natu- pueden leerse en la Obra completa.
ral, algunos gestos del más puro Reproduciré el más extenso de los
Hernández, como puede ser todo lo tres porque arroja mucha luz sobre el
relacionado con el eros hernandiano, proceso de creación del poema que nos
el sexo y la sexualidad, hasta el punto ocupa y, sobre todo, por la relación
de que el entusiasmo ante el poder existente entre mundo real y mundo
desplegado por la precisión y certeza poético, entre lo que el poeta ha visto
de la fábrica llega a producir en el y lo que permanece, ya convertido en
En el poema poeta un cierto y más que perceptible poesía, en su composición (I, 1031):
hay rasgos
propios de
la épica del 45 mil obreros, noventa gar, martillos golpeando pero hermoso— talleres
trabajo, mil impulsos, convulsos, hierro, madera, chapas de inocentemente varoniles
muy rela- convulsiones, sentido mar- dureza en un departamento —suena sus disparos de
cionables xista del trabajo: rodeado especial el tractor recibe el pistola de soldar— soldadu-
con toda la de jardines para que el pasaporte buena conducta ras eléctricas que despiden
propaganda sentimiento del hombre no de un buen funcionamien- centellas —calderas que
socialista se sienta aprisionado. Sa- to— se ven manos de grasa, irradian como el sol— y
de la época len cerca de cuatrocientos cuerpos de grasa —día luego ya pintado se secan
tractores diarios para los lleno ya va a llegar el día bajo el sol de las calderas
campos de la U.R.S.S. —en en que a cada minuto sea —perforadas de gran rueda,
la fundición del acero so- tiempo suficiente de crear donde suena buenamente
lamente trabajan cinco mil un tractor capaz de arar hierro trepidante suenan
obreros— en la producción una provincia, una nación, los motores como sumer-
total de la fábrica —ciu- el mundo y el esfuerzo gidos el hélices como sub-
dad será dentro de unos brotando del músculo fácil, marinos, martillos, como
meses de cincuenta mil alegremente sección de los campanarios, como crista-
tractores— la alegría debe motores— se congregan lerías v¡ les es como una
acompañar al trabajador en metales de todos los paí- extensión de toros conte-
los trabajos y en la U.R.S.S. ses para probar su calidad niendo su ira contra los
se da alegría en todas sus chimeneas de humo sor- ganaderos— pasarán paso
formas en el departamento do y grasiento —lavadero a la sección de fraguas
de montaje de tractores: de (ilegible) hornos de y estampidos que hacen
fragor de acero herido, llamarada, perspectivas más consistente metales
resoplido de bestias de de hierro, de fuego de relumbran los carbones,
hierro —un rumor sordo fortaleza: penetran los las otras caras como si
de ruedas y correas, de tornillos en los agujeros trabajan en la creación de
ejes, un aire gris con el para que han nacido como soles —hornos para secar
sol filtrado por el techo de sexos oscuros, valiosos detalles de las máquinas
cristal, cadenas sin fin para conducentes— esqueletos es la música eterna, la
los motores, que palpitan de hierro —conos lentos más fuerte armonía— el
impulsados por el obrero, que se arrastran— radia- obrero su padre durante
como anhelando salir al dores, mecánicos panales siete horas, durante siete
campo a labrar, trillar, se- —monstruo sin carne, seco, tiempos para siempre.

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 130


Mundo exterior y mundo interior en antorcha al oído
la poesía internacionalista de Miguel Hernández

El «esbozo» reproducido constituye un La experiencia «internacional» de


verdadero ensayo en prosa para escribir Miguel Hernández que puede inte-
el poema, y de sus líneas surgirán las resar al comparatista no va mucho
imágenes que pueblan la composición más allá. Y tampoco su corta exis-
en su versión definitiva. Los editores tencia y su reducida vida literaria
ofrecen algunas líneas en cursiva, que le permitieron mucho más. Para el
respetamos, ya que muchas de ellas comparatista que quiera indagar so-
acabarán convirtiéndose en versos. bre Miguel Hernández, todavía hay
Pero lo que interesa es cómo el mundo en este terreno algo por hacer. Las
real llega a transformarse en mundo traducciones a las que se ha aludido
poético por un proceso de selección en están aún inéditas. El poema «El
el que juegan un papel muy importante remero» de Valéry, en la versión de 4.
no solo la memoria, sino también el Miguel Hernández, permanece des- Busto de Miguel
ambiente de entusiasmo, de aclama- aparecido. Quedan por tanto, aún, Hernández en el
ción, de exaltación que contiene esta espacios por investigar. El tiempo colegio 110 de Moscú.
arrebatada épica de Miguel Hernández. dirá… v Foto: Hispanismo ruso.

Notas

1. poesía de entreguerras», Letras mo, Madrid, Siglo XXI, 1994, ausencias, edición de Leopoldo
Julio Neira, «Nueva York en la de España Contemporánea. Ho- pp. 191-203. de Luis y Jorge Urrutia, Madrid,
poesía española contemporánea», menaje a José Luis Varela, Alca- 7. Cátedra, 1984, p. 120, n. 10.
Cuadernos Hispanoamericanos, lá, Centro de Estudios Cervanti- Andrés Santana Arribas, «Miguel 9.
709-710, 2009, pp. 99-132. nos, 1995, p. 54. Hernández y Rusia: encuentro de Elvira Macht Vera, Miguel Her-
2. 5. dos almas gemelas», Presente y nández, poesía y mística social,
Francisco Javier Díez de Reven- Miguel Hernández, Obra com- futuro de Miguel Hernández, Ac- Caracas, Centro de Estudios Li-
ga, La tradición áurea. Sobre la pleta, edición de Agustín Sán- tas del II Congreso Internacio- terarios, 1973.
recepción del Siglo de Oro en chez Vidal, José Carlos Rovira nal, Orihuela, Fundación Cultu-
poetas contemporáneos, Madrid, y Carmen Alemany, Madrid, Es- ral Miguel Hernández, 2004, pp.
Biblioteca Nueva, 2003. pasa Calpe, 1992. Se cita por 483-498; Miguel Hernández en
3. esta edición. la prensa rusa, Orihuela, Funda-
F. J. Díez de Revenga, Las tra- 6. ción Cultural Miguel Hernández,
ducciones del 27. Estudio y an- J. Cano Ballesta, «Una imagen 2004; Segundo viaje de Miguel
tología, Sevilla, Fundación José distorsionada de Europa. Miguel Hernández a Rusia, Moscú, Li-
Manuel Lara, 2007. Hernández y su viaje a la Unión bros de Ciencia, 2005.
4. Soviética», Las estrategias de la 8.
Juan Cano Ballesta, «Presencia imaginación. Utopías literarias y M. Hernández, El hombre ace-
viva de Jorge Guillén en la joven retórica política bajo el franquis- cha. Cancionero y romancero de

131 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


Coetzee, crítico literario
Autora
María Isabel
López Martínez
Profesora de Teoría
de la Literatura
y Literatura
Comparada.
Universidad
de Extremadura.
Autora de El tópico
literario: teoría
y crítica.

John Maxwell Coetzee,


escritor sudafri-
cano nacido en 1940 en Ciu-
título de la colecticia indica,
su objetivo ha sido buscar
los «mecanismos internos»
dad de El Cabo y desde 2006 que permiten que funcionen
nacionalizado en Australia, literariamente las piezas co-
país en el que reside en la ac- mentadas. Pero la expresión
tualidad, es uno de los escasos no se refiere simplemente al
africanos que ha recibido el manejo técnico o al dominio
Premio Nobel de Literatura, del ars que llevó al éxito a
galardón que obtuvo en 2003. estos escritores consagrados,
Además de una importante ya que en sus análisis Coetzee
obra narrativa en la que des- siempre busca el destino últi-
tacan títulos como Hombre mo de la maquinaria expresiva;
lento o Infancia, ha ejercido espera presenciar la puesta
también la crítica literaria, y en marcha, el movimiento y
a esta faceta responde el volu- la meta. Por eso, tras la fase
men Mecanismos internos, que interpretativa, surgen las cues-
vio la luz en inglés en 2007 y tiones generales: ¿Qué visión
ha sido traducido al español de mundo transmite el autor?
en 2009. Compila veintiún ¿Cuáles son las preocupacio-
artículos sobre escritores del nes íntimas que lo impulsan
J. M. Coetzee, siglo XX, salvo en el caso de a escoger el discurso artístico
Mecanismos internos. Ensayos Walt Whitman, que, pese a para mostrarlas? ¿Qué función
2000-2005.
eso, se integra sin fisuras en esencial desempeña la litera-
Barcelona, Mondadori, 2009.
el corpus por su vigencia en tura para el hombre? Cuando
las letras posteriores. La mayor responde, y Coetzee no peca
parte de estos breves estudios de cobarde, esgrime su propia
salió en el suplemento literario teoría literaria.
New York Review of Books, y
algunos son introducciones a Como ha demostrado en su
reediciones de obras literarias. faceta creativa, al autor no le
A pesar de la heterogeneidad satisface la literatura de cariz
del material de base, los juicios esteticista. Sin denostar en ab-
de Coetzee acerca de Italo Sve- soluto el logro verbal —es muy
vo, Robert Musil, Paul Celan, puntilloso en este terreno—,
Graham Greene, Samuel Bec- prefiere la palabra artística
kett, William Faulkner, Nadine como vía de conocimiento
Gordimer o Gabriel García del hombre y, en un sentido
Márquez, entre otros, poseen lato, opta por aprovechar las
la unidad que les presta su posibilidades de compromiso
potente voz en diálogo de tú social. Hay asuntos capitales
a tú con los colegas. Como el que inquietan a Coetzee, entre

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 132


Coetzee, crítico literario lecturas

los que destaca la corrosión hu- Roth, eso acaece al proyectar


mana que provoca el racismo. la mirada sobre una Europa
Por sus circunstancias biográ- a la deriva en la que intuye
ficas es contrario al régimen la llegada de la conflagración
del apartheid, y eso le lleva a bélica; muere a los 42 años en
tratar otros tipos de discrimi- París en 1939.
nación padecidos en distintas
épocas y sociedades. Le incitan Con métodos críticos que con-
a la reflexión las experiencias fían en la biografía como viga
de escritores de origen judío de la obra literaria, Coetzee
en la convulsa Europa de la se inclina por explorar, a la
primera mitad del siglo XX, manera de la psicocrítica de
con dos guerras mundiales y la Charles Mauron, los concep-
segunda especialmente trágica. tos obsesivos que afloran en
Italo Svevo, Walter Benjamin, las letras. Y no da palos de
Bruno Schulz, Joseph Roth, ciego, pues husmea precisa-
Paul Celan, Saul Bellow, Philip mente en sus propios desaso-
© galabassoon, Creative Commons

Roth son enfocados principal- siegos —nunca lee ex nihilo.


mente desde la perspectiva de la Si Gadamer indicaba que la
profunda alteración en la idea lectura es un acto de pregun-
de mundo que los lamentables ta-respuesta, Coetzee sabe
hechos provocaron. Por ejem- qué preguntas ha de lanzar,
plo, se adentra en el Libro de aquéllas que constituyen los
los Pasajes de Walter Benjamin, puntos axiales de su ejercicio
yuxtaposición de fragmentos intelectual y, en suma, de su
de textos muy variados con Coetzee atiende, pues, a es- postura ante la vida. Así, le
citas de autores, datos curio- critores atormentados; por interesan los cambios azaro-
sos sobre París, observaciones ejemplo, Philip Roth, judío sos del destino que modifican
sucintas, etc. Sus conclusiones del Este que se expresa en la patria de origen. Resulta
no se reducen a constatar la lengua alemana, que pierde sus lógico en él, un sudafricano
novedosa experimentación, sino referencias culturales cuando blanco que acaba adoptando
que da un paso más y sigue se desmorona el Imperio Aus- la nacionalidad australiana.
una senda trascendente, pues trohúngaro. Sin encontrar su Por ejemplo, cuando se de-
declara: lugar, se refugia en la bebida, tiene en la figura de Sándor
se confiesa católico y, hostil Marái, precisa que nació en
El Libro de los Pasajes, más allá tanto al fascismo como al un territorio húngaro que pasó
del veredicto que nos merezca comunismo, defiende la res- a ser checoslovaco, estudió en
—una ruina, un fracaso, un tauración de la monarquía Alemania y vivió en París, Sui-
proyecto imposible—, propone austriaca. En su mejor novela, za, ciudades italianas, Nueva
una nueva manera de escribir La marcha de Radetzky, saga York, California. Marái tenía
sobre una civilización, usando encabezada por un simple «una identidad centroeuropea
como materiales sus desechos soldado que por su heroísmo poco definida». Escribió en
en lugar de sus obras de arte; asciende a la nobleza, Coetzee húngaro, un idioma «margi-
una historia desde abajo, más rastrea la idea clave de Roth: nal» al alemán dominante,
que desde arriba. Y su invoca- los súbditos marginales ter- que le causaba incertidumbre
ción a una historia centrada en minan siendo los más leales por sus prolongados viajes y
el sufrimiento de los vencidos, defensores. Esta tesis puede su formación académica en el
en lugar de en las conquistas traducirse como: las voces a extranjero. Pese a los años de
de los vencedores, profetiza contracorriente, el desgarro… exilio, encontró la respuesta
la forma en que se plantea el producen los verdaderos frutos en la defensa del «maravilloso,
análisis histórico en nuestro o, por lo menos, despiertan solitario idioma húngaro» y
tiempo (p. 201). las conciencias. Respecto a en su clase, la burguesía, que

133 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


lecturas

para él fue la madre de la del sudafricano. De ahí que bir poesía después de Auschwitz
cultura occidental moderna. debata también con Gadamer: es bárbaro»—, se halla más
«¿La poesía es una clase de bien en la línea de importantes
Respecto a Paul Celan, también conocimiento diferente del que ensayistas de su época, como
destaca Coetzee su oscilación nos proporciona la historia y George Steiner en su conocido
a la hora de elegir el vehículo exige una clase diferente de y turbador trabajo «La cultura
lingüístico, pues compone sus receptividad? ¿Es posible reac- y lo humano». En el fondo,
primeras obras en rumano y cionar a una poesía como la de desde distintas perspectivas el
después publica en alemán, Celan, e incluso traducirla sin hombre se plantea el valor de la
«su» idioma, pero asumido de entenderla plenamente?» (p. literatura, a veces fuertemente
una forma «compleja, conflicti- 134). Gadamer utiliza según fustigado por las circunstancias
va y dolorosa» (p. 138). Desde su conveniencia la vieja teoría históricas. Desde este flanco,
antiguo se ha señalado que la aristotélica que confrontaba a Coetzee se aproxima a una re-
lengua es la patria de los escri- la historia y a la poesía. Más ciente novela de Günter Grass,
tores, el más firme anclaje en que la finalidad de la poesía A paso de cangrejo (2003), que
la realidad y, por otra parte, el como medio de conocimien- plantea interrogantes sobre «el
medio para comunicarse con to del hombre, incide en la papel de las víctimas, sobre el
el mundo, para cambiarlo y postura del receptor (no debe silencio y sobre la reescritura
para dar testimonio. El odi olvidarse que Gadamer ha sido de la historia» (p. 151), tema
et amo de Celan con el idio- el padre de la Estética de la de absoluta actualidad y no
ma germánico es palpable, Recepción, movimiento que exento de polémica.
porque fue el vehículo de la valora precisamente la intentio
represión nazi. La exégesis lectoris). Coetzee no se resiste Volviendo a Celan, Coetzee lo
sobre la poesía de Celan es a la réplica y, a partir de su sitúa en el filo de la navaja de
muy sugestiva, pues Coetzee análisis del poema celaniano la coexistencia de los idiomas
denuncia la postura ambivalen- Fuga de muerte, concluye: y destaca sus traducciones
te de sectores de la oficialidad de obras literarias rusas al
alemana que consideran esta Con su música repetitiva y rumano y de clásicos de la
lírica oscura pero brillante y martilleante, «Fuga de muerte» talla de Shakespeare y Emily
cuyas referencias explícitas no es lo más directo que los versos Dickinson al alemán, que le
necesitan comprenderse. Ataca pueden ser en su aproximación sirven como «actos de habitar
sin cortapisas la hipocresía de al tema. También hace dos en otro poeta». De nuevo el
recurrir a valoraciones neta- enormes afirmaciones implíci- sudafricano proyecta en la obra
mente formales o a enunciar tas sobre lo que la poesía de seleccionada sus personales
el carácter abierto de los nuestro tiempo es o debería preocupaciones, y para él la
versos que propicia múltiples ser capaz de hacer. Una es que traslación del verbo literario
interpretaciones, todo en aras el lenguaje puede medirse con es una de ellas, pues atañe
de ocultar mensajes más tras- cualquier tema, sea cual sea: a su faceta profesional. Y no
cendentes o comprometedores. por más indescriptible que sea me refiero a la de narrador
He aquí un punto diáfano de el Holocausto, hay una poesía famoso cuyas obras han sido
la teoría literaria de Coet- que puede describirlo. La otra vertidas a numerosos idiomas:
zee: su enfrentamiento a la es que el idioma alemán en recordemos que además de eso
fenomenología de Gadamer particular, corrompido hasta ha traducido a Daniel Defoe,
—a quien cita explícitamen- los huesos durante la era nazi Graham Green, Saul Bellow…
te— cuando, al comentar por eufemismos y una especie y que, como catedrático de
un poema celaniano, afirma de lascivo doble discurso, es literatura, ha abordado esta
que no es preciso conocer capaz de contar la verdad tarea con conocimiento de
el significado denotativo, las sobre el pasado inmediato de los «mecanismos internos» del
referencias. La lectura perso- Alemania (p. 137). idioma. Se explica, pues, que
nal propugnada por corrientes sea sumamente detallista y que
como la Deconstrucción queda Su tesis, contraria a la que ex- de sus propuestas o de sus
a años luz de los postulados puso Adorno en 1951 —«escri- correcciones a las traducciones

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 134


Coetzee, crítico literario lecturas

publicadas fluyan sus En lo relativo a las cues-


conceptos teóricos. tiones latentes en Me-
Ataca la «autopromo- canismos internos, cabe
ción» del traductor resaltar las referidas al
en la versión termi- sexo, que, según la tónica
nal, porque defiende del libro, Coetzee no plan-
el mutismo de éste tea de manera plana, sino
para que el timbre del como fuente de conflictos
emisor sea audible sin para el ser humano. Era
demasiadas interferen- de esperar que tocara
cias (p. 144). Tampoco estos aspectos al trabajar
acepta que el idioma sobre Walt Whitman, a
último asfixie al ori- quien aborda según una
ginal e impida que plantilla que entreteje
muestre su peculiar biografía y literatura.
articulación. Y, sobre Así, con la experiencia
todo, se aturde ante de novelista consumado,
soluciones léxicas ex- comienza el artículo por
trañas que no respetan una anécdota impactante:
el nivel semántico. la carta que el autor de
Hojas de hierba remite a
En este orden de co- los padres de un soldado
sas, el autor puede muerto a quien atendió
estar ciertamente sa- en el hospital. A partir
tisfecho con la traduc- de aquí, recrea la labor
ción al español que de humanitaria llevada a
Mecanismos internos cabo por Whitman como
ha realizado Eduar- «misionero de los solda-
do Hojman para la presente realidad» (p. 282). El término dos» (p. 193), que contrasta
edición de Mondadori, pues «romance» en español está con la homosexualidad y la
en líneas generales mantie- muy alejado de su definición carga erótica en la lírica, hecho
ne la tersura de la prosa de en inglés y, como bien se sabe, que le lleva a meditar sobre
Coetzee y su excelente estilo, Cervantes parodia la novela de la libertad de que gozaban
sin menoscabar la claridad. caballerías y no las sartas de los hombres de mediados del
Sin embargo, el sudafricano endecasílabos con rima alterna. siglo XIX, mayor que la de una
pondría seguramente el grito Cuestiones menores como la centuria posterior. Este polo
en el cielo con algunos desli- inclusión literal de extranje- es revisado asimismo en la
ces. Por ejemplo, hablando del rismos sin marcas gráficas narrativa de Nadine Gordimer
Quijote, uno de los clásicos chocan con las convenciones y, en concreto, en la novela El
que asoman por doquier en en español (v. ashram, p. 289; encuentro (2001). Exponiendo
el libro —por representar la sundae, p. 274; álter egos, p. su argumento, algo común en
oscilación entre el delirio y 250; menorá, 147; apartheid, este tipo de aproximaciones
la conciencia, zona fronteri- p. 269). Por otro lado, hay breves, Coetzee señala que el
za que atrae sin remisión—, escasísimas erratas (argelia, sexo es una de las potentes
leemos: «El libro de Cervantes p. 272; nodo de conexión, p. causas que inclinan a que la
comienza con una parodia del 167), hecho que da fe de la protagonista Julie abandone la
romance caballeresco, pero se cuidada edición. sociedad occidental y se interne
convierte en algo más inte- en el mundo musulmán: «Una
resante: una exploración del de las razones es el sexo, con
1.
misterioso poder de lo ideal Walt Whitman fotografiado por George
el significado que Julie, y Gor-
para resistir las decepcionan- C. Cox. dimer tras ella, da al sexo. Las
tes confrontaciones con la Foto: Wikimedia Commons. palabras suelen mentir, pero el

135 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


lecturas

la curiosidad de Coetzee por


el tratamiento del sexo. Bus-
ca el germen de esta novelita
sobre la relación erótica entre
un viejo y una adolescente en
obras anteriores del colom-
biano y menciona El amor
en los tiempos del cólera, que
ya plantea el conflicto axial:
«derribar la muralla entre la
pasión erótica y la pasión de la
veneración» (p. 281). Coetzee
no lo señala, pero el retorno a
motivos solo esbozados antes
es una constante en García
Márquez. Sierva María de
Todos los Ángeles, la niña
mordida por el perro rabioso
de la que se enamora el clérigo
sexo siempre dice la verdad» las barreras de la realidad. La Cayetano Delaura en Del amor
(p. 263). El sexo no es gratuito escritora es «demasiado europea y otros demonios, resulta tam-
en la maquinaria narrativa, para importarles a las personas bién lacerante cima de deseo y
porque a través de él Coetzee que más le importaban a ella. sublimación y, por otra parte,
adivina las dificultades de las Sus ensayos […] la muestran como personaje ya estaba pre-
zonas limítrofes y permite la debatiéndose sin llegar a ningún figurado en antiguos cuentos
elaboración de conclusiones resultado claro en las redes de del colombiano. Adentrándose
de índole general. Acerca de la pregunta de qué significa es- en los engranajes de Memoria
El encuentro concluye: cribir para un pueblo; escribir de mis putas tristes, Coetzee
por ellos y en nombre de ellos, demuestra su conocimiento
No es un libro interesante, así como ser leído por ellos» de la tradición literaria en
en realidad, sino asombroso: (p. 203). La imagen de África español, pues vincula el rea-
cuesta mucho pensar en una como enigma que se resiste es lismo mágico con la porosidad
presentación más compasiva y también operativa en la obra entre realidad y ficción en el
más íntima de la vida de los de Naipaul, en la que no falta Quijote, algo advertido por la
musulmanes corrientes que la la interpretación del sexo como crítica especializada, pero que
que se nos ofrece en él, y nada el «lugar definitivo en el que aquí se aplica al personaje
menos que de la mano de una poner a prueba la verdad del de Delgadina, la jovencísima
escritora judía (p. 268). ser», algo que permiten las prostituta a la que el anciano
costumbres africanas, desnu- protagonista idealiza, cual
Elige relatos de Gordimer das de los convencionalismos Dulcinea, para hacerla objeto
sobre temas espinosos, como occidentales. de su no consumado ímpetu.
«Karma», cuento en que dos El escritor sudafricano valora
lesbianas, sudafricanas blancas Al lector hispánico le interesará la audaz propuesta de plantear
que se han opuesto al apartheid, especialmente la revisión de un tema de pedofilia como
deciden tener un hijo, pero Memoria de mis putas tristes, conflicto entre impulso erótico
dudan al pensar que tal vez el la novela corta de Gabriel y adoración; y todavía más,
esperma provenga de un tortu- García Márquez, que espolea el carácter abierto del relato,
rador. Coetzee recurre al Quijote que deja al lector vacilante
para ilustrar la idea de mundo ante las soluciones ofrecidas.
de un período central de la obra 3.
de Gordimer, presa entonces de Nadine Gordimer y David Grossman Como ya adelanté, en Me-
una tensión entre el deseo y Foto: Yaffa, Wikimedia Commons canismos internos Coetzee

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 136


Coetzee, crítico literario lecturas

manifiesta su conocimiento
de los maestros del siglo XX.
Aunque en esta antología so-
bresalen los autores de lengua
inglesa, lo cierto es que salta
las barreras del idioma y que
por ella desfilan escritores en
alemán (Robert Walser, Jo-
seph Roth, Günter Grass…),
en holandés (Hugo Claus) y
otros que cambian de lengua
(Paul Celan, Samuel Beckett).
Aunque priman los análisis de
© Luis F., picasaweb.google.com

novelas o cuentos, bien por ser


piezas de reciente publicación
(por ejemplo, El encuentro de
Gordimer) o porque se hayan
reeditado, surgen otros géneros
como la lírica (hemos citado
a Walt Whitman y Paul Celan, sar poemas antiguos y a omitir turalista, no trabaja a través
pero hay espacio para la poesía calladamente aquellos que ya de símbolos intermediarios.
de Hugo Claus). Su perspectiva no quieren reconocer como Cuando leemos en un libro
al enfocar la lírica es heredera propios. De modo que un libro «Su mano rozó la de ella»,
del Romanticismo, pues cree de poemas completos es una no se trata de una mano real
que transparenta el yo y deja manera práctica de dar forma al que roza una mano real sino
manar lo subjetivo, a pesar de propio pasado de uno (p. 204). de la idea de una mano que
los ataques contemporáneos y roza la idea de otra mano.
las precisiones continuas a que En lo relativo a los géneros, Mientras que en el cine, lo que
ha sido sometida esta idea. Coetzee también se ocupa del vemos es el registro visual de
La palabra literaria aparece guión cinematográfico y repa- algo que ocurrió en realidad
además como testimonio, con sa la película Los inadaptados en determinado momento:
capacidad para troquelar el (1961), que se estrenó en Espa- una mano real que entró en
pasado y conformar la propia ña como Vidas rebeldes y que contacto con otra mano real.
historia, dotándola de per- contaba con el guión de Arthur […] A pesar de la astucia con
manencia. De esta manera se Miller, la dirección de John la que, desde la teoría cinema-
entiende el siguiente fragmento Huston y la interpretación de tográfica posterior a la década
dedicado al anhelo de Whitman Marilyn Monroe, Clark Gable de 1950, se trató de reducir al
de conseguir con Hojas de y Montgomery Clift. Comenta cine a apenas otro sistema de
hierba un libro que va comple- obras cuyos personajes no se signos, sigue habiendo algo
tándose (la «obra en marcha» avienen con las circunstancias irreductiblemente diferente en
de Juan Ramón Jiménez o el o sufren situaciones agónicas, la imagen fotográfica, a saber,
proyecto guilleniano). No obs- siempre en territorios fronte- que lleva en sí misma o consigo
tante puede interpretarse con rizos, ya reales o metafóricos. misma el rastro de un pasado
alcance generalizador: La aportación de este artículo histórico real (p. 243).
estriba en el diáfano enfoque
Recopilar los poemas de uno, de las diferencias entre cine Y eso le induce a comentar la
generar un libro de poemas y literatura atendiendo a la propensión del espectador a
completos, no equivale a volver ficcionalidad. Con resolución creer en la realidad de estos
a publicar todos los poemas se pronuncia: seres que se mueven en el li-
que uno ha escrito a lo largo men entre la civilización y la
de su vida. Las convenciones El cine, o al menos el com- naturaleza indómita americana
autorizan al compilador a revi- ponente visual del cine na- y que portan la semilla del

137 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


lecturas

techné de los escritores, a la


capacidad para estructurar
las obras, crear personajes o
dominar las armas lingüísticas.
Coetzee no esconde los defec-
tos con que se topa, aunque
los perciba en autores consa-
grados, pues desconfía de la
creación perfecta. En sus co-
mentarios actúa por intuición,
pero con la agilidad de quien
conoce al dedillo el terreno
que pisa. En esta cumplida
veintena de trabajos no ejerce
de crítico académico y no se

© pablocine.blogia.com
arredra al lanzar juicios de
valor, pero los sostiene con el
razonamiento y no faltan las
citas de la auctoritas. Tolstoi,
desconcierto. Evoca la escena Como dije antes, el ingrediente Shakespeare, Proust, Cervan-
de la caza de caballos salvajes biográfico siempre es operativo tes… deambulan como puntos
y con planteamientos del todo en los artículos agavillados en de analogía o contraste, al lado
cervantinos y, por tanto no Mecanismos internos. Un caña- de escritores de latitudes más
exentos de ironía, concluye: mazo sostiene la estructura y alejadas, como los japoneses,
suele repetirse. Se seleccionan o de labor más reciente. Esto
Los dobles son reales, los ca- datos sorprendentes de la vida prueba su dominio de la tradi-
ballos son reales, los actores de los autores, que rompen ción literaria, que combina con
son reales; todos ellos partici- nuestras ideas consabidas (el la puesta al día en la escritura
pan, en ese momento, en una relato de la existencia sórdida actual. Pero que el lector no
lucha terrible en la que los de William Faulkner es an- se asuste: no hay engreimiento
hombres quieren subyugar a tológico) y enganchan en la erudito, sino muestras de la
los caballos para sus propó- lectura muchas veces a través sagacidad de una persona con
sitos y los caballos quieren de desconcertantes comienzos una cultura lata, cuyo talento
escaparse, cada tanto la mujer in medias res. Normalmente para lanzar lianas deslum-
rubia grita y se desgañita; todo Coetzee también entretiene bra. En un siglo de parcelas,
eso sucedió realmente; y aquí al receptor con el resumen fragmentos, islas, murallas…
está, para revivir por enésima del argumento de la obra que se agradece la destreza en el
vez ante nuestros ojos. ¿Quién reseña o de otras colaterales, salto. Quizá especialmente
se atrevería a decir que no es síntesis que acomete con la ahora es tarea del intelectual
más que un relato? (p. 244). brillantez de un narrador de mostrarnos el bosque, con sus
oficio. A veces parece que asis- bellezas y peligros, a partir de
En el juego quijotesco de timos al cuento del cuento, a los árboles. v
muñecas rusas entre ficción- otra pirueta entre lo prístino
realidad, Coetzee no olvida los y lo secundario, la realidad de
momentos críticos que atrave- la creación y la superposición
saban algunos de los actores del comentario. Continuamente
al rodar la película, también se diseminan referencias a la
asomados al abismo; el caso
de Marilyn Monroe a punto
de romper el matrimonio con
Arthur Miller es representativo.
Vida y ficción se encajan.

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 138


Conflictos, paz lecturas
y violencia Autor
Francisco
A. Muñoz
Profesor de Historia
Antigua.
Instituto de Paz
y Conflictos
de la Universidad
de Granada.
Coeditor de
Políticas de paz
en el Mediterráneo.

Los conflictos, la paz y


la violencia son una
preocupación constante a lo
inmersa en los desafíos a los
que la complejidad le somete.

largo de todos los tiempos y, En nuestras manos tenemos


especialmente, en el mundo dos libros reflexivos sobre las
contemporáneo. La conmoción circunstancias de la paz que he
de las guerras del siglo XX y leído con gusto y atención. En
la persistencia de la violen- ambos fluyen las ideas en torno
cia, en sus múltiples formas, a la preocupación por la paz,
en el siglo XXI, llama a los y están escritos por filósofos
intelectuales comprometidos universitarios, comprometidos
a tomar partido a favor de desde hace años con la paz,
la paz. La estúpida guerra de como salida deseable para to-
Irak, las muertes de hambre, dos los conflictos con los que
el sufrimiento de una parte se enfrentan los seres huma-
importante de la humanidad, nos. Aunque sus enfoques son
la extensión del terrorismo, distintos en algunos aspectos,
que tiene en los atentados del coinciden prácticamente en Luis G. Soto,
11 de septiembre de 2001 y la totalidad de las ideas prin- Paz, guerra y violencia
A Coruña, Spiralia, 2006.
del 11 de marzo de 2004 (en cipales. La primera de ellas,
Estados Unidos y España) que la violencia y la guerra
uno de los hitos mas terribles son evitables y que es posible
y representativos, hacen que trabajar y avanzar hacia la paz.
los motivos de preocupación
sean múltiples. De otro lado, Quizás Luis G. Soto haga
la globalización, las comuni- mayor hincapié en el diag-
caciones, nos han permitido nóstico de la problemáticas y
que dispongamos de una in- Vicent Martínez Guzmán en
formación actualizada de las la exploración de las salidas.
circunstancias de la vida del Del primero tal vez se pueda
resto de congéneres de nuestro extraer, como parece confirmar
planeta. Estamos tan cerca del el prólogo de Javier Sádaba, la
resto de los seres humanos predisposición de los humanos
que podemos alegrarnos de hacia la violencia, por lo que
sus avances, entristecernos de pudiera tener un cierto aire
sus desgracias, sentir como pesimista en su argumentación,
nuestras sus tragedias y soli- pero sin perder la esperanza de
darizarnos con sus situaciones. alcanzar la paz. Mientras que
La paz y la violencia son, aho- el segundo incorpora más cla- Vicent Martínez Guzmán,
Podemos hacer las paces.
ra, preocupaciones globales, ramente en su diagnóstico las Reflexiones éticas tras el 11-S
porque toda la humanidad experiencias y los recursos para y el 11-M.
está, de una u otra manera, la construcción de la paz, con Bilbao, Desclée De Brouwer, 2005.

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lecturas

lo que se aprecia un cierto la oposición a la dictadu-


optimismo basado en la ra del general Franco, ha
capacidad de interpelación contribuido a sostener una
entre los seres humanos. conciencia antibelicista
El pragmatismo realista de claramente observable en
Soto que termina en una la oposición a la guerra
cierta ontología pesimista de Irak.
se torna en optimista en
Martínez Guzmán cuando Martínez Guzmán tiene
afirma que nosotros los pa- otro punto de partida: los
cifistas somos los realistas. seres humanos podemos, si
Volveremos sobre ello un queremos, hacer las paces,
poco más adelante. podemos organizar nuestra
convivencia de manera
Los presupuestos de Soto pacífica. Somos capaces
© Jim Watson, Wikimedia Commons

están basados en textos clá- de «performar» o confi-


sicos de la filosofía moderna gurar nuestras relaciones
y contemporánea; Martínez personales potenciando el
Guzmán se refiere y visita cariño, el cuidado y la ter-
en varias ocasiones a Kant, nura, afrontando por me-
pero a la vez se relaciona dios pacíficos los conflictos
con los debates mantenidos humanos, transformando
en el seno de la Asociación da en la historia humana, que la posibilidad de redistribución
Internacional de Investigación consiste ante todo en el rechazo de los recursos para evitar la
de la Paz (IPRA, de acuerdo de la guerra, inadmisible incluso marginación, la exclusión y
con sus siglas en inglés), que para conseguir la paz —lo que la miseria, crear instituciones
son amplios y abundantes al entra en contradicción con las pacíficas y hacer política para
respecto. A pesar de utilizar teorías de la guerra justa, que la paz. Necesitamos un discurso
fuentes de partida distintas, referiremos más abajo. Un pa- cercano a la filosofía de las re-
sus coincidencias, insisto, son cifismo que busca alternativas ligiones, educarnos en un tipo
enormes. Por si hubiera alguna a la guerra y la violencia; se de amor a nosotros mismos y
duda, en el primer epígrafe presenta como antimilitarista; y a los demás, como otras partes
de su libro —«La apuesta por tiene compromisos prácticos de de nosotros y nosotras mismos.
la paz»— Soto afirma que la transformación de la realidad; Atentos al clamor de los que su-
realidad de los hechos le han pragmático (mayormente insti- fren, guiados por la compasión
convencido de que el pacifismo tucional, desde el siglo XVIII y la misericordia, rompiendo
todavía tiene que jugar un papel hasta nuestros días); atiende a la espiral de la violencia con
muy importante y que, como los sujetos y las instituciones el diálogo y el amor hacia los
trabajador intelectual público, responsables de la guerras; se enemigos, que se convierten en
quiere contribuir a sostener, basa en argumentos jurídico- adversarios, y no devolviendo
iluminar, esclarecer y orien- políticos, sociales y económicos; el mal. A través del «ágape» y
tar la práctica pacifista. Para participa en la elaboración de «eros» recuperar la sensibili-
ello se apunta como necesario de teorías; y termina siendo dad, haciendo partícipe de ello,
realizar una síntesis analítica una alternativa compleja que también, a nuestro cuerpo y al
y reflexiva, pero también pros- abarca discursos, propuestas, de los otros. Solo faltaría, en
pectiva y constructiva, de los tareas y prácticas múltiples esta línea, hablar directamente
pensamientos y movimientos y heterogéneas. En nuestro del placer, del hedonismo como
generados en torno a la paz. país, por ejemplo, ha tenido construcción de paz.
una importante presencia con
Para ambos, como resalta Soto, los movimientos de objeción Hay una larga tradición de
el pacifismo es una actitud pro- de conciencia y de insumisión preocupación sobre la construc-
funda y profundamente enraiza- que, con un arraigo posible en ción de la paz que se encuentra

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 140


Conflictos, paz y violencia lecturas
© Sgt. Jerry Morrison, Wikipedia Commons

reflejada en las culturas en ha sido un dilema que está su redención, en un mundo


general, en las religiones, en la presente en todo el recorrido inhóspito. Ante este panorama,
filosofía y en la propia política, de la investigación para la paz, la paz ha sido vista como una
y que sirven para establecer los y que se ha ido resolviendo, a práctica residual que nos deja
argumentos de ambos autores. lo largo de los años, afirmativa- indefensos ante nuestro futuro.
En el segundo de estos libros mente, es decir: hay que dedicar ¿Cómo construir sociedades
se dedica, específicamente, un esfuerzos a la comprensión de pacíficas con un pasado cargado
capítulo a relatar la trayectoria las dinámicas de la paz. Una de violencia? Desde este punto
de la Investigación y los Estu- paz que se ha definido como de vista parece no caber otra
dios para la Paz. Estos surgen paz negativa, como negación posibilidad que no sea describir
a partir de los años cincuenta de la violencia, a la que siguió lo más fidedignamente posible
del siglo XX con la aparición una paz positiva basada en la la violencia, las guerras, para
de varios centros de investi- justicia y en la importancia de después intentar evitarlas.
gación en Michigan (EEUU), recuperar todas las experiencias Aprendí que en Colombia, un
Lancaster (Inglaterra), Dundas de paz, en cualquier escala, por país realmente pacífico, con
(Canadá) y Oslo (Noruega), muy pequeñas que fuesen, lo mucha violencia, a los que
seguidos después por muchos que últimamente se ha llamado asumen este enfoque se les
otros en todo el mundo. Este paz imperfecta. En el mundo llama «violentólogos», los cua-
movimiento tiene su repercu- contemporáneo, frente a las les, en cierto sentido, ya han
sión en el estado español, a paces utópicas, no existe otra dado lo mejor de si. Ahora,
partir de los años ochenta, en posibilidad que hablar de los en este mismo país comienza
Barcelona, Zaragoza, Madrid, procesos de construcción, por a prestarse atención —debido
Santiago, Granada, Castellón o muy imperfectos o inacabados a su perentoria necesidad por
Gernika, llegándose a crear una que sean, de la paz. resolver sus conflictos— a los
Asociación Española de Inves- «pazólogos», es decir, a los que
tigación para la Paz (AIPAZ). Bien es cierto que el pasado están directamente interesados
de la humanidad ha sido inter- en la construcción de la paz.
Una de las preguntas centrales pretado en clave de violencia,
presente en estos textos es si por haber sido ésta un recurso Como se deduce de las lecturas,
podemos pensar la paz con cierta fundamental de los grupos la tarea de la paz consiste en
autonomía teórica y práctica, o dominantes y por influencia trabajar por la satisfacción de las
tenemos que hacerlo desde la del modelo judeo-cristiano de necesidades y el desarrollo de las
negación de la violencia. Este unos seres proscritos, hasta capacidades. Este sería el cami-

141 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


lecturas

Otro de los temas que afrontan


es el derecho a la beligerancia
(ius bellum), que en la prácti-
ca se convierte en una vía de
justificación inapropiada de
muchas guerras que no debie-
ran haber tenido lugar. La idea
de la guerra justa está basada,
principalmente, en la justa causa
y la justa forma, la propor-
cionalidad y en ser declarada
por una autoridad política que
ordene y controle el uso de la
violencia. La guerra defensiva
es la más fácilmente justifica-
no para sustituir las estructuras Ambos investigadores se acer- ble, representa el derecho a la
de dominación, marginación can a la caracterización de los autodefensa, aunque debería
y exclusión por estructuras conflictos que pudieran conver- de ser necesaria, oportuna y
de justicia y el desarrollo de tirse en la base epistémica y proporcional; la guerra ofen-
las potencialidades humanas práctica de la construcción de siva es más difícil de justificar
en todas sus dimensiones e la paz. Coinciden en que son aunque sea como reparación
instancias, desde las políticas inherentes a la humanidad. En de un agravio o la punición
internacionales al terreno de consecuencia la preocupación de un crimen; y la guerra re-
las emociones, pasando por las ya no será resolver los conflic- volucionaria, moderadamente
políticas estatales y locales, las tos, sino gestionarlos, regu- justificable ante la imposibilidad
acciones del movimiento aso- larlos o transformarlos hacia de actuación política.
ciativo o las manifestaciones vías pacíficas. Para tal fin hay
culturales y religiosas. Si bien que considerar las bases de En cualquier caso la guerra ha
la diplomacia, los tratados y los los mismos, los intereses, las sido la forma más visible, quizás
acuerdos en la acción política necesidades, la información, también mas cruenta, de la vio-
han sido instrumentos conven- las emociones implicadas en lencia, y por ello se estudia con
cionales de construcción de paz, ellos o los proyectos que los fruición continuamente. Desde
para muchos investigadores sustentan. Desde este punto de este punto de vista es lógico
los posicionamientos y actua- vista la conflictividad tornaría que se afirme que la paz es la
ciones personales también son de ser vista como un problema ausencia de la guerra; aunque si
importantes. Desde esta última a serlo como una oportunidad consideramos que existen otras
instancia los sentimientos y de cambios y de creatividad. formas de violencia, lo que la
las emociones, como la sen- Un modelo antropológico en el describiría sería la ausencia
sibilidad, el amor, la ternura, que se consideren los conflictos de ésta. Soto nos describe las
la solidaridad, la prudencia, como inherentes a la especie tipologías y morfologías de la
el coraje o la valentía, son humana nos facilita el paso guerra, para a continuación
herramientas esenciales para la a un modelo ontológico opti- resaltarnos cómo el realismo
construcción de la Paz. No en mista en el que los conflictos político encuentra su contrapar-
vano la Educación para la Paz, se convierten en oportunidades tida en el antibelicismo popular
una actividad imprescindible creativas para transformar e en la evaluación del fenómeno
de todos los movimientos por incidir en la realidad. bélico. Mientras que el prime-
la paz, concede una preferente ro tiende a justificar la guerra
atención a la educación de los viéndola como elemento de la
sentimientos, porque en defini- política, supeditada al interés
1.
tiva son una guía primordial de Interior del monumento a las víctimas del
colectivo, sin ser susceptible de
nuestra relación con los demás 11-M en Madrid juicio moral; el antibelicismo
y el mundo que nos rodea. Foto: Fermín R. F., Wikimedia Commons popular se basa en considera-

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 142


Conflictos, paz y violencia lecturas
© Edgar Zessinthal, Wikimedia Commons

ciones morales básicas sobre la y de la «violencia estructural», o por enfermedades fácilmente


guerra, con argumentos onto- la «simbólica» o «cultural». curables, la pobreza, el analfa-
lógicos (sobre la guerra en si betismo o la discriminación de
misma), teleológicos (mira las La violencia estructural, bien género hacen que un porcentaje
consecuencias), deontológicos descrita por Johan Galtung, es alto de la población humana esté
(disposición de los sujetos). otro de los espacios comunes impedido en su desarrollo. Pero,
referenciados por ambos au- aunque parezca contradictorio,
La conocida como «Declaración tores. Representa la violencia podríamos decir que la mayo-
de Sevilla» (adoptada por la ejercida por los sistemas y ría de los conflictos se regulan
Unesco en 1989) afirmaba que las estructuras a través de los pacíficamente. Es la paradoja
científicamente es incorrecto cuales los conflictos se regulan entre un bagaje de «Cultura
decir que nuestro cerebro nos de manera que impiden el de- de Paz» que ha sido un pilar
conduce a la violencia, que nun- sarrollo de las potencialidades fundamental en el desarrollo
ca se podrá suprimir la guerra humanas, se produce una dis- de la historia de la humanidad
porque forma parte integrante tribución desigual de bienes y —lo que algunos investigadores
de la naturaleza humana. Pero, satisfactores y, en consecuencia, comienzan a llamar «pax ho-
como decíamos más arriba, de desarrollo de las capacidades. mínida», que todavía persiste
lo que nos preocupa y nos Podríamos decir que las vícti- fuertemente anclado en nuestro
conmociona es esta violencia mas, el sufrimiento, a través de acervo cultural común. Existen
«antinatural». Es necesario la violencia estructural, es mayor recursos para la paz, aunque
estudiarla aunque el mayor que la violencia directa como la violencia haya crecido hasta
conocimiento de la violencia no consecuencia de una guerra. límites insospechados. Es algo
sea suficiente para erradicarla, y La guerra no es, por tanto, la que se debate permanentemente,
hay que investigar también los principal preocupación, sino los en todo el mundo, en los semi-
conflictos, las mediaciones o el sistemas que la producen junto narios y cursos especializados
empoderamiento pacifista, qué con otras formas de discrimina- al respecto.
medios existen para alcanzar la ción en el acceso a los recursos.
paz. Desde la negación de la Porque, evidentemente, pudiera Como subrayan ambos autores
violencia que debe ser conoci- haber tantas violencias como en varias ocasiones, las acciones
da, estudiada, pero al mismo potencialidades posibles. de la paz, al igual que lo hacen
tiempo criticada, censurada y las de la violencia, se relacionan
condenada, podemos avanzar en Desde estos puntos de vista se entre sí de una manera causal.
la construcción de la paz. Lo podría afirmar que vivimos el Esto es así por las interaccio-
mismo podríamos decir de la momento más violento de la nes de los seres humanos que
guerra y otras formas de «vio- historia de la humanidad, ya comparten proyectos similares,
lencia directa», en primer lugar, que las muertes por el hambre las mismas potencialidades

143 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


lecturas

por desarrollar. Visto de este como nos recordaba Kenneth del saber y del poder y también
modo, es esta cualidad la que Boulding, basado en el amor y de la imaginación. Este giro
hace que podamos hablar de lo el respeto. Como también decía epistemológico, que podría
«estructural» de la violencia y Martin Luther King, el amor es alcanzar a lo ontológico, iría
de la paz, porque unas y otras una alternativa al temor. Desde relacionado con muchas teorías
formas de conflictos (basados en otro punto de vista, toda esta post-modernas, o mejor «trans-
los proyectos) generan paz o vio- temática es, asimismo, abor- modernas», que nos ayuden a
lencia. Esta perspectiva abre las dable desde las disposiciones superar viejos vicios de dialéc-
posibilidades de construcción de o «habitus» (hexis para Aristó- ticas bipolares y antagónicas y
la paz, ya que, al potenciarla en teles) para la paz, que muchos las exclusiones generadas por
cualquier espacio, pudiera ser investigadores contemporáneos la «modernidad».
que causalmente condicionara han abordado, aunque tal vez
la regulación pacífica de otros sea mejor conocido a partir de El contexto de la inserción de
conflictos. Pierre Bourdieu. los seres humanos en la evo-
lución, en la complejidad del
Este asunto nos vuelve a rela- Como se afirma en las dos universo, es otra perspectiva
cionar con el empoderamiento, la obras, la filosofía no es neutral que ayuda a comprender una
capacidad de todos los humanos ni objetiva, está comprometida conflictividad compartida con
de influir, en mayor o menor con la transformación por me- el resto de los seres vivos y, si
grado, en sus condiciones de dios pacíficos del sufrimiento queremos, con el conjunto de
existencia. El empoderamien- de los seres humanos; por eso la naturaleza y del universo.
to es clave para comprender es necesario replantearse con- Una complejidad que nos hace
las dinámicas sociales y, más tinuamente sus presupuestos proverbiales, pero asimismo
concretamente, para desarrollar de partida. Y en este caso un frágiles, por las dependencias
teorías y prácticas —praxis en eje de debate podría ser, como con el medio en que habitamos
definitiva— de construcción de plantea Martínez Guzmán, una y por lo efímero de nuestras
paz. Empoderamiento puede ser necesaria inversión epistemoló- acciones y discursos. La acep-
entendido como capacitación, gica para pensar la paz desde tación de la fragilidad es una
revalorización, potenciación, la paz. Como hemos dicho, vía para reconocer nuestras
que tiene el significado de que el reconocimiento de las pro- dependencias con los demás,
alguien recupere sus poderes, blemáticas de la violencia no aceptar la cooperación y la
sus capacidades, tenga la posi- tiene por qué llevar a ésta a solidaridad como un mecanis-
bilidad de potenciar sus compe- convertirse en el foco principal mo irrenunciable para nuestra
tencias, se sienta revalorizado de atención intelectual, sino que supervivencia, para identificarse
y valorado. Las mediaciones se debe abordar la matriz de la con el sufrimiento de nuestros
pueden potenciar el empode- que parte (conflictividad y com- congéneres y percibir la inuti-
ramiento clarificando los fines, plejidad) y las vías de solución lidad de la violencia.
las opciones, las habilidades, los de la misma (las mediaciones,
recursos y la capacidad para el empoderamiento y la paz). Permítanme que exprese un
tomar decisiones. Las expe- Lo que puede contribuir a que apunte final de optimismo en
riencias de la no-violencia son esta inversión tenga efecto es: las acciones, al menos novio-
reconocidas por los dos auto- la perspectiva participante, la lentas, del presidente Obama,
res como fruto de una actitud intersubjetividad, la recons- ya que en sí mismas suponen
arraigada profundamente en la trucción de las competencias un espaldarazo a los ideales y
historia humana, con una fuerte humanas, la expresión de las las prácticas de construcción de
capacidad de transformación de razones y los sentimientos, la la paz. He disfrutado leyendo
las realidades sociales. terrenalidad de los seres huma- ambos libros.
nos, el abordar la «episteme»
Los seres humanos ejercemos como competencia de los seres NB: Después de escribir este
poder como expresión libre de humanos, el relacionar la in- texto, he celebrado que Obama
nuestras posibilidades, y ese vestigación y la acción. Todos haya recibido el premio Nobel
poder puede ser «integrativo», los seres humanos participamos de la Paz. v

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 144


La imagen de la mujer en lecturas
el Arte Moderno como Autora
Crítica de la Razón Azucena González
Blanco
Investigadora
Postdoctoral.
Potsdam Universität.
Autora de El instante,
la contradicción. La poesía
como experiencia
y conocimiento en Rosaura
Álvarez y Ángeles Mora.

María Jesús Godoy Do-


mínguez, profe-
sora de Estética de la Comu-
y «devolver la esperanza en una
situación de estancamiento»
en la que el raciocinio habría
nicación en la Facultad de Co- prevalecido sobre la emoción.
municación de la Universidad
de Sevilla, nos propone en La Las hipótesis de las que parte
mujer en el arte: una contra- el estudio son, por un lado,
lectura de la modernidad una la consideración de la mujer
aproximación al papel que la como vehículo comunicativo de
imagen artística de la mujer la modernidad artística, en su
juega en la crítica del raciona- primer estadio, esto es, antes de
lismo de raigambre ilustrada, la irrupción de las vanguardias.
al tiempo que analiza cómo la Y por otro lado, en referencia
imagen artística de la mujer en a la práctica ilustrada, señala
el arte —masculino— habría que ésta se desarrolló sobre
servido como vía de apertura a dos olvidos derivados del Li-
una comprensión más completa beralismo: 1) la complejidad
de la identidad —masculina. de la identidad humana que
La autora realiza en su estudio habría sido desatendida a fa-
una aproximación al proyecto vor de la razón instrumental;
enciclopedista desde distintas y 2) la desigual aplicación de María Jesús Godoy Domínguez,
perspectivas —política, filosó- las garantías emancipatorias La mujer en el arte: una
contralectura de la Modernidad.
fica y literaria—, que aúna en entre varón y mujer. De ahí
Universidad de Granada, Col. Feminae,
páginas de excelente descrip- que, en palabras de la autora, Granada, 2007.
ción comparatista, tales como el objetivo de su trabajo haya
las dedicadas a la comparación consistido en «regresar» a la
de la poesía y la crítica literaria modernidad sobre sus propios
de Baudelaire con la filosofía pasos hasta el punto de parti-
de Schopenhauer. da, en obligarle a recorrer los
que nunca dio y en reescribir,
Este estudio crítico, al tiempo en cierto sentido, la historia
que optimista, del proyecto contemporánea (p. 341).
enciclopedista, considera que
el fracaso de dicho proyecto Según la autora, esta lectura
proviene de su inadecuada im- crítica de la modernidad no
plantación. De manera que una sería óbice, no obstante, para
«revolución estética» que rei- reivindicar una aplicación más
vindica la subjetividad, opuesta fidedigna del proyecto de socie-
a la «revolución política» y la dad que la Ilustración proponía.
objetividad científica exigida, Pues dicha crítica está dirigida,
sería la vía que garantizaría el fundamentalmente, a su aplica-
cumplimiento de dicho proyecto ción política, el Liberalismo, y

145 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


lecturas

a los presupuestos epistemoló- social y científica, alternando


gicos que habrían privilegiado el estudio descriptivo —fun-
a la razón en detrimento de damentalmente centrado en
«sentimientos, inquietudes y el pensamiento de Rousseau y
deseos», desdeñados por su Locke— con el crítico, al que
carácter extrarracional. Como están dedicados los apartados
consecuencia, lejos del pro- de crítica feminista, en los
yecto de emancipación del ser cuales se hace eco de las voces
humano ilustrado, se habría que dieron forma al discurso
producido, al contrario, una feminista en los albores de la
escisión entre la subjetividad modernidad —Marqués de Con-
individual y el dominio de las dorcet, Stuart Mill, o el mismo
grandes objetivaciones. Esta Hume— y se realiza una lectura
escisión del sujeto pondría en crítica de las incoherencias de
evidencia la crisis de la moder- las teorías de la Ilustración.
nidad histórica, en tanto que el Así, por ejemplo, la solicitud
racionalismo, lejos de liberar, de libertad para la humanidad
habría coaccionado al hombre. Opone, así, al binomio Razón- es solo libertad del varón y,
varón, la afirmación Naturaleza- por otro lado, esta libertad y
La contralectura que Godoy rea- mujer que en el arte denuncia- el principio de placer (Freud)
liza en estas páginas es, pues, ría el «racionalismo de signo quedan aniquilados en tanto
una lectura crítica de la mo- androcéntrico», predominante que «la productividad se sitúa
dernidad desde la modernidad en el primer estadio de la por encima de la dignidad del
misma, que denuncia la aplica- modernidad, y mostraría las ser humano» (p. 78). Según
ción incompleta y desvirtuada sombras de una naturaleza expone la autora, la Ilustración
del proyecto enciclopedista, alejada del modelo unitario y «establece el marco ideológico
en la línea de pensamiento causal que la ciencia ilustrada general para las reivindicacio-
abierta por pensadores como había concebido. De este modo, nes políticas femeninas» (p.
Hume —para quien la razón el arte moderno, territorio 55). Partiendo de una crítica
debía aceptar su dialéctica con donde el hombre halla «su de los conceptos de libertad
el imperio de las pasiones— o máxima libertad», restablecería positiva de Rousseau y de li-
de autores contemporáneos la armonía interior del hom- bertad negativa de Locke sobre
como Habermas. Así, bre. Pues el arte, en términos los que proponen fundamentar
de Godoy: «No se evade de la el poder público, la conclusión
[…] potenciando al máximo la realidad porque reivindica para a la que llega la autora es que
capacidad crítico-reflexiva de sí la importante función social el discurso enciclopedista, que
la razón, estas páginas proce- que en tiempos concentrara la suscitó amplias expectativas
den a la de-construcción de la religión, a fin de restituir el de convivencia fundadas en la
‘versión inverosímil’ del sujeto sentido perdido a una existencia razón y en la libertad humana,
moderno, que reniega de su lacerante» (p. 23). pronto derivó a una escisión
vínculo con la Naturaleza y de la subjetividad, y que los
con la mitad de los miembros En un tono clarificador y di- valores revolucionarios de
de su misma especie (p. 20). dáctico, la autora estructura el libertad e igualdad racional
estudio en cuatro bloques. El reclamados han sido obvia-
Es desde esta lectura arqueo- primero aborda la Ilustración, dos en la aplicación política,
lógica desde donde se com- a su vez, desde cuatro pers- social, científica y económica
prende el valor del modelo pectivas: política, económica, del programa ilustrado a favor
ilustrado para el feminismo, de la producción.
«en la medida en que intuye
1.
en ella virtualidades críticas Dibujo preparatorio del Capricho n. 27 de
En contraste con la moderni-
para deslegitimar el patriarcado Goya, ¿Quién más rendido? (1797-1799). dad histórica descrita en este
impuesto» (p. 21). Foto: Wikimedia Commons primer bloque —donde se

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 146


La imagen de la mujer en el Arte Moderno lecturas
como Crítica de la Razón

describe una mujer histórica «Su cercanía de la Naturaleza


sin derechos sociales, per- la inviste de una superiori-
cibida como una propiedad dad jamás sospechada por
del hombre, «una mercancía el varón en el sexo contrario
intercambiable por cualquier que le exige renunciar a su
otra» en términos de Cereceda papel de esposa entregada y
(p. 66), al tiempo que algunos madre ejemplar» (p. 344). Por
autores empiezan ya a levantar su parte, la odalisca invita a
la voz por sus derechos—, los disfrutar la pasión a la que
tres bloques restantes, en los ella da vida con su desnudez,
que quizás se echa de menos alejada ya del idealismo, y
precisamente una interrelación avivando así un desconcierto
con los aspectos teóricos del inquietante a quien la mira.
primer bloque, están dedica- Pero la caracterización de la
dos a la imagen de la mujer libertina habría dejado atrás
en el arte como vía crítica del una cuestión pendiente: siendo
racionalismo. Se analiza aquí una mujer que se afirmaba
la hipótesis de que, frente al a sí misma dominando a su
Liberalismo, «el arte asume oponente masculino, se sentía
la misión que la experiencia posición que encontramos no dominada al mismo tiempo
histórica invalida: garantizar solo en el amor cortesano y por la fuerza incontenible de
la felicidad un día prometi- neoplatónico, sino también en la Naturaleza, que la llevaba
da» (p. 22). De este modo, la modelos clásicos tales como de la mano por los sende-
modernidad artística entra en Pandora o Eva. ros del sometimiento. A esta
dialéctica con la modernidad ambivalencia habrían hecho
histórica en el desarrollo del Los estereotipos femeninos frente las imágenes del Ro-
estudio. El arte habría produ- modernos, unidos indisocia- manticismo. La revalorización
cido un reforzamiento gradual blemente a la sensualidad y romántica de la Naturaleza,
de los elementos sentimentales la corporalidad, habrían sido a la que metonímicamente se
y afectivos, y no solo de la di- símbolo de la crítica del arte une la imagen de la mujer, es
mensión racional, entre los que al racionalismo, en palabras ahora calificada positivamente,
la imagen de la mujer, símbolo de María Jesús Godoy. Por un en detrimento de la imagen
de la naturaleza —en contraste lado, el prototipo de la liber- ilustrada que consideraba a
con el hombre/razón— habría tina, reproducido por artistas la mujer, por su identificación
destacado como motivo artís- como Goya («Capricho 27», con la Naturaleza, un objeto en
tico principal (p. 343). 1799), Choderlos de Laclos, en tanto ajena a la Razón.
su obra Las amistades peligrosas
La autora realiza entonces un (1782), o Sade, particularmente Por su parte, la introducción
recorrido por los arquetipos en Juliette (1797), recogen el del alma bella habría ampliado
femeninos que el arte moderno ideal de autonomía individual la herencia racional ilustrada
desarrolla: desde la libertina, para la mujer y, consecuente- para alcanzar un conocimiento
la odalisca o la mujer como mente, originan una crítica más completo de la realidad
símbolo del alma bella, de del ordenamiento establecido. exterior que permitiera al su-
lo sublime, o de lo siniestro, Según Godoy Domínguez, la jeto llegar al conocimiento de
hasta llegar al modelo de la libertina va más allá de la sí mismo y, por extensión, a
mujer fatal. No obstante, hay mera réplica en femenino del una convergencia perfecta con
que apuntar que estos modelos modelo masculino del seductor: la Naturaleza que domina a la
no son originales del arte mo- libertina y que ella se habría
derno, sino que suponen una esforzado en vano en dominar.
2.
relectura del modelo tradicional Ilustración de la Carta X de Les liaisons
El alma bella le allana, pues,
de femme fatale, contrapuesto dangereuses, por Fragonard (1796). el camino a la mujer entendida
a la donna angelicata, contra- Foto: Wikimedia Commons como espacio de lo sublime, o

147 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


lecturas

mujer, la modernidad artística


habría opuesto a esta repre-
sión la imagen primigenia del
hombre como individuo libre
que se acepta como lo que es,
una criatura racional y natural,
desde donde puede aceptar a
su semejante.

Desde nuestro punto de vista,


en lo referente a la restauración
de una identidad más comple-
ta que a la razón añadiera la
«voluntad» —en términos de
Schopenhauer— a través de la
imagen de la mujer, existirían
dos problemas. Por una parte,
la imagen de la mujer como
salvadora o cura de los males
del hombre es una imagen
clásica que vacía igualmente la
sea, como superación de la conduce desde la categoría identidad femenina a favor de
categoría artística de lo bello a artística de lo siniestro habría la masculina, no ofreciendo una
la que tradicionalmente había sido, sin embargo, estéril, no réplica a la constitución de la
sido asociada. Esta relación resultando así con la nueva identidad de la mujer. Afirma la
invitaría a perder la propia caracterización artística feme- autora a modo de conclusión:
identidad para recuperarla en nina aparecida hacia mediados «Es posible asegurar que la
el otro, es decir, difuminando del siglo XIX: la de la mujer imagen artística de la mujer, no
los límites de la persona y bus- fatal. Su naturaleza enfática- solo la estrictamente moderna,
cando la reunión con el otro mente corporal y su facultad sino la ofrecida en sus diferen-
(p. 346), como demostraría la transgresora de los cánones tes versiones y caracterizaciones
obra de Friedrich, Monje en la sexuales reconocidos son in- entre finales del siglo XVIII y
orilla (1808-1810) o los Himnos dicios, según la autora, de la del XIX, es la artífice principal
a la noche de Novalis (1799). nueva oportunidad que tiene el de esta labor purificadora de la
varón de reencontrarse consigo existencia moderna» (p. 350).
De lo sublime a lo siniestro, mismo y con su compañera de Es decir, es por el encuentro del
este paso apunta a la dimen- especie y de descubrir la esencia varón con la mujer por el que
sión natural extrarracional volitiva subyacente a su identi- éste, a través de la experiencia
que mora en todo hombre y dad racional. Según Godoy, la —en este caso estética— de lo
que amenaza con destruir su mujer fatal es el salvoconducto sublime, puede llegar a una
identidad racional. La mujer artístico para el descubrimien- configuración sintética Razón/
como espacio de lo siniestro, to de la profundidad interior, Naturaleza, pero en ningún
según María Jesús Godoy, para conocer que la razón caso la mujer es protagonista
abriría un profundo abismo construye su imperio sobre el de una experiencia similar.
en la interioridad subjetiva sometimiento del instinto, de La Mujer como símbolo de
masculina donde la identidad la Naturaleza que lo sustenta. la Naturaleza no deja de ser
estrictamente racional se siente Valiéndose de la imagen de la esto, es decir, un símbolo de
literalmente incapacitada para la Naturaleza. Otorgar a esta
superar ese rebajamiento o reflexión romántica el carác-
aniquilación. Pero, para Godoy 3.
ter de reciprocidad sería una
Domínguez, el autoconocimien- El beso, de Gustav Klimt (1907-1908). falacia metafísica basada en
to al que la mujer romántica Foto: Wikimedia Commons una metonimia simbólica —la

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 148


La imagen de la mujer en el Arte Moderno lecturas
como Crítica de la Razón

imagen de la mujer representa póstuma «El diablo» (1911), al mismo tiempo, un límite
a la Naturaleza, como lo Otro donde los encuentros furtivos entre la modernidad histórica
de la Razón, pero en ningún entre el terrateniente Yevgueni y la modernidad artística:
caso la mujer es símbolo de y una campesina fingen una
sí misma. No se trata de una distraída higiene sexual. El Pero la dimensión estética
complementariedad, sino de hábito saludable pronto se no puede contraatacar, como
una objetualización de la mujer convertirá en una fuerza in- es obvio, las deliberaciones
como musa o remedio. Esta es, dominable, que acabará con empíricas del principio de ac-
precisamente, la problemática el asesinato de la campesina tuación por el que los centros
que Lacan (1972-1973) afrontó a manos de Yevgueni. modernos de poder añaden
en su controvertida afirmación un componente represivo al
de que la mujer no existía. Interesa de este estudio, no principio de realidad y por el
El Hombre-racional deviene obstante, su inserción en la que el hombre se siente cada
hombre, identidad concreta, a línea del trabajo de la expe- vez más desgraciado, porque su
partir de la experiencia estética riencia estética de Adorno. campo de actuación es sencilla-
del arte, pero el símbolo Mujer Godoy Domínguez aúna en su mente irreal. El arte preserva
queda vacío, nuevamente, de concepción de la experiencia ciertamente su autonomía pero
una concreción identitaria. estética las dos tradiciones al precio de verse privado de
que, según Christopher Menke, efectividad real (p. 349).
Por otra parte, la autora elige venían oponiéndose desde la
ejemplos que confirmen una reflexión moderna. Una que Por decirlo en términos de
idea del arte como lugar de otorga autonomía al arte, en Menke leyendo a Adorno, se
reconocimiento de la autono- tanto que ve en la experiencia trataría de una concepción
mía de la mujer: es el caso estética uno de los diferentes negativa de la experiencia:
de la novela Lulú o de algu- modos de experiencia y de «Entendida como negatividad,
nos de los cuadros citados de discurso de la razón moderna, la experiencia estética adquiere
Gustav Klimt. No obstante, y otra que considera que la un contenido soberano que,
son igualmente abundantes los experiencia estética es capaz lejos de amputar la autonomía
ejemplos en el arte de la épo- de transgredir la racionalidad de la esfera artística, la presu-
ca que anulaban este modelo de los otros tipos no estéticos pone» (Menke, 1991: 17). La
de mujer-Naturaleza-Cuerpo. de discurso (soberanía). Auto- experiencia estética que Godoy
Tomemos como muestra dos nomía y soberanía, como en Domínguez describe es, si no
relatos de Tolstoi: uno, «El Adorno, estas dos concepcio- un ejemplo de concreción iden-
padre Sergio» (1898), en el que nes de la experiencia estética titaria para la mujer, sin duda
el padre Sergio, consciente de conviven en el discurso de la una muestra evidente de la
este poder antirracional al que autora. Experiencia doble que grieta que el arte supuso para
la mujer lo empuja, concibe la le permite articular su discurso la razón en su primera etapa,
anulación de su fuerza a través en torno a la capacidad trans- en contraposición con el modelo
del ascetismo. Otro, su obra gresora del arte, manteniendo, político del Liberalismo. v

Bibliografía

Horkheimer, Max y ADOR- Lacan, Jacques (1972-1973), Menke, Christopher (1991): La


NO, Theodor W. (1944), Dialéc- Encore. 1 972-1 973, Paris, soberanía del arte. La experien-
tica de la Ilustración. Fragmentos L’Harmattan, 2001. cia estética según Adorno y De-
filosóficos, Madrid, Trotta, 2005. rrida, Madrid, Visor, 1998.

149 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


La entronización
Autor
del simulacro:
José Manuel
Ruiz Martínez génesis, auge y paradojas
de la cultura de masas
Profesor de Teoría
de la Literatura
y Literatura
Comparada.
Universidad
de Granada.
Autor de
El paisaje heredado.

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club profunda y brillante reflexión


Band. El montaje, de estilo sobre la cultura, la historia y
abiertamente pop, constituye la sociedad contemporáneas en
una de las imágenes más re- un texto denso, soberbiamente
presentativas y conocidas del articulado, donde se alternan la
siglo XX; sin embargo, qui- narración histórica (muy noti-
zá por considerarla un mero ciosa, variada y abundante, a
capricho o una provocación imitación de la propia portada
pueril —insistimos, pop, esto del disco) y la reflexión filosó-
es, trivial— de los Beatles, na- fica abstracta; una reflexión en
die parecía haberse parado a cuya prolijidad no se da punta-
pensar hasta ahora el porqué da sin hilo, y observaciones o
de reunir a una nómina tan he- anécdotas que parecen dichas
terogénea de personajes (entre como de pasada, en digresión
los que también se incluyen, por innecesaria, poco más tarde
cierto, Hitler, sólo que oculto se recogen en un sesgo sor-
[cfr. p. 11], la reproducción prendente de síntesis de las
en cera de los propios Beatles ideas principales; y donde se
aparte de su presencia física, expresan ideas o intuiciones
José Luis Pardo, y hasta dos pin ups de Petty originales y atrevidas que, si
Esto no es música. y Vargas, esto es, dos dibujos bien en un principio pudieran
Introducción al malestar en la
de modelos inexistentes) ni a parecer boutades, luego se re-
cultura de masas.
Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2007. tratar de descubrir si, en efec- velan en toda su profundidad,
to, tienen algo en común y de como, por ejemplo, cuando el
la fotografía puede extraerse autor afirma que The Cavern,
algún sentido o enseñanza. el mítico lugar donde tocaban

¿Qué tienen en común


Marilyn Monroe,
Dylan Thomas, Gandhi, Sonny
En definitiva, si todo el grupo
constituye un club —el de los
«corazones solitarios»—, ¿cuál
Los Beatles en Liverpool al
principio de su carrera, no es
otro que la caverna platónica,
Liston, Aldous Huxley, Mae es el criterio de pertenencia a porque efectivamente allí (en
West, Lawrence de Arabia, dicho club? The Cavern) se proyectaban
Oscar Wilde, El Gordo y el imágenes fantasmáticas (y lisér-
Flaco, Poe, Bob Dylan, Aleister La respuesta a esta pregunta es gicas) durante las actuaciones
Crowley, Marx, Fred Astaire, lo que ha ensayado —y nunca (p. 82), pero también porque
Bernard Shaw o Stockhausen? mejor dicho, pues hablamos la música pop —al igual que
En principio, poca cosa, a de un genuino ensayo en el el resto de la cultura de ma-
excepción de una: que todos sentido más preciso del tér- sas— era ella misma, como se
aparecen convocados para mino: indagatorio, arriesgado, afirma en el libro, un simulacro
posar en una foto delirante abierto y sugerente— el filósofo que se ocultaba en su caverna
e imposible por razones de José Luis Pardo en Esto no platónica antes de salir a la
espacio y tiempo en la célebre es música. Con esta excusa luz —otro tanto ocurría con el
portada del disco de Los Beatles inicial, el autor realiza una jazz o los espectáculos de music

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 150


La entronización del simulacro: génesis, lecturas
auge y paradojas de la cultura de masas

hall en otros muchos antros de algunos


del mundo— y de ocupar un planteamien-
lugar preeminente en nuestra tos apocalíp-
sociedad, a plena luz del día. ticos, el chi-
vo expiatorio
Como indica el subtítulo del es, sorpren-
libro, el ensayo pretende, al dentemente,
hilo de la mencionada imagen Umberto Eco,
del Sgt. Pepper, introducirnos por algunas
en la cultura de masas. Una de ideas suyas
las características más intere- acerca de la
santes de ésta es lo que tiene novela moder-
de superación de la conocida na vertidas en
dicotomía entre apocalípticos El superhom-
e integrados (que ni siquie- bre de masas.
ra se menciona). Pero no se Parece, pues,
trata de una superación a la como si José
manera de Umberto Eco en Luis Pardo
el libro homónimo, esto es, no conocie-
una reflexión ética acerca de ra justamen-
la cultura de masas a partir te Apocalípticos e integrados, En la imagen coexisten, por
del reconocimiento de su exis- que nunca se cita. Más aún, un lado, figuras cuyo prestigio
tencia y de que ésta no va a en una nota a pie de página intelectual o artístico se funda
desaparecer (cfr. Eco, 1968: (p. 24) se anima a posibles en el trabajo y el esfuerzo, y
68-70); se trata más bien de lectores en busca de un tema otras cuyo éxito se funda en
un planteamiento similar al de tesis doctoral a investigar capacidades más bien sospe-
de Ortega en relación con el por qué Eco no se ha aplicado chosas como las de hacer reír,
primer arte de vanguardia en el cuento de la alta cultura que tener un físico agraciado, o
La deshumanización del arte: parece defender, al escribir él producir una música para la
Pardo, más que juzgar, trata de mismo su novela El nombre que no se requiere estudio
comprender y explicar al lector de la rosa. Éste es quizá el (de ahí el «esto no es música»
la génesis, las razones y las único, mínimo lunar, de una del título); esto es, se produce
características de la cultura de obra irreprochable. una «deliberada impresión de
masas; y si bien en un primer desjerarquización, de iguala-
momento dicho esfuerzo de Volviendo a la pregunta inicial ción» (p. 12). En este sentido,
comprensión parece inclinar la —¿Cuál es la relación que une Pardo otorga a la imagen del
balanza hacia una defensa de a los miembros del «Club de disco, mutatis mutandis (y en
ésta frente a los tradicionales los corazones solitarios»?—, a otra de sus propuestas provo-
argumentos apocalípticos, en primera vista podría pensarse cadoras pero indudablemente
el desarrollo del planteamien- que el hecho de que todos sugestivas), un valor similar al
to poco a poco van aflorando ellos son más o menos rele- de las Meninas según la lec-
también las inquietudes, contra- vantes, célebres, en el ámbito tura que de este cuadro hace
dicciones e incomodidades que de la cultura contemporánea. Foucault: si en dicho cuadro,
culminan en el malestar al que Pero más allá de esto, lo ver- según el autor francés, se
también se refiere el subtítulo; daderamente notable de la producía «una representación
de hecho, al final de la obra imagen es justamente la falta de la representación clásica y
—un final abierto, que certifica de criterio de la selección e la definición de espacio que
el carácter ensayístico del tex- incluso la ubicación, esto es, ella abre» (p. 88) (esto es,
to—, el lector queda instalado la radical des-jerarquización una metarrepresentación), en
en pleno malestar por voluntad que la preside: Lewis Carroll la portada del Sgt. Pepper se
expresa de Pardo. Por cierto junto a Marlene Dietrich, Karl da «una representación de la
que en la citada crítica inicial Marx junto a Oliver Hardy… representación contemporánea

151 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


lecturas

ra en el mundo copias» (p. 86). Esto «oculta una


del musical le potencia positiva que niega el
permitió a él, a original y la copia, el modelo y la
su vez, labrar- reproducción… ningún modelo
se su carrera resiste el vértigo del simulacro…
como intelec- No hay jerarquía posible» (ibíd.;
tual al salir de cursivas de Deleuze).
la pobreza),
pero quizá el Esta idea de la potencialidad del
más significa- simulacro parte de la operación
tivo, por la po- previa de Deleuze de «invertir el
©FreeFoto.com

sibilidad de su platonismo», que, según explica


generalización, Pardo, buscaría dejar de centrar-
sea el de los ne- se en la distinción entre esencia/
y la definición de espacio que gros —una genuina zona ciega apariencia, y en los partidarios
ella abre» (ibíd.). Y si Foucault de desclasamiento de toda una de una u otra, para hacerlo en
detectaba en el cuadro de colectividad en los EE.UU— «la distinción entre imágenes
Velazquez «el lugar vacío del con el jazz (origen parcial de mejores (las “copias”) y peores
rey soberano, que aparece en la música popular contempo- (los “simulacros”)» (p. 94) que
el espejo que ninguno de los ránea), que también se tocaba lleva implícita. Para Pardo, la
personajes del cuadro puede en «tugurios» (cavernas), desde «inversión del platonismo» de
ver» (ibíd.), en el caso de la donde se proyectó al exterior. Deleuze (o, al menos, su lectura
cubierta del disco «este lugar A partir de aquí, frente al des- de ésta) constituye el devenir
vacío no puede ser […] otro que precio apocalíptico por el arte mismo de la Filosofía desde sus
el de la soberanía popular» (p. de masas, esto es, la acusación orígenes platónicos hasta nues-
89), el de la masa de quienes de que «eso no es arte», o «eso tros días, y, en un engarce entre
han conseguido ascender desde no es música» —porque no está ésta y la Historia, la explicación
una zona ciega de marginación, elaborada con esfuerzo y técni- del hecho de la aparición del
y que ahora, entronizada en la ca—, y el intento «integrado» arte de masas. Por ello dedica
sociedad, es entendida como por encontrar determinados a su explicación tres capítulos
un «totum revolutum cuya valores estéticos, o, sobre todo, extensos y arduos (a pesar del
consistencia nace de un pacto revolucionarios —pero dentro afán didáctico del autor), de
constitucional (en este caso, el de un orden moral establecido, filosofía pura, que constituyen
Estado social)» (ibíd.). al estilo del arte comprometi- la columna vertebral del ensayo:
do— a dicho arte de masas, «El platonismo invertido I, II,
Precisamente, una de las for- Pardo intenta una explicación III». Para lo que nos concierne,
mas en que esa clase social del arte de masas a partir de la auténtica inversión del plato-
desfavorecida tenía ocasión de la identificación que realiza nismo se produce en realidad,
ascender, explica el autor, era a Deleuze entre éstas y la noción según Pardo, en los movimientos
través de esa música para la que de simulacro (en realidad, casi que en un principio han sido
no se requería una formación podría decirse que este ensayo entendidos más bien como una
académica (lo que la contrapone es, de hecho, una suerte de prolongación del platonismo, o
a la música llamada culta) y minucioso escolio de Deleuze, como su «perfeccionamiento»,
cuya progresiva popularización cuyo pensamiento lo vertebra). y se da en aquellos filósofos
permitía ganar dinero con ella En la cualidad del arte de ma- que trastocan la superioridad
y hacerse un nombre, esto es, sas, que no parece querer nada, que concede Platón a la acción
integrarse en la sociedad, aspi- sino solo diversión, facilidad, y (no subordinada a ninguna fi-
rar a un destino. Pardo pone que no es ni bella ni revolucio- nalidad) frente a la producción
numerosos ejemplos de esta naria, subyace, según Deleuze, (subordinada a un fin), «hacien-
forma de ascensión (entre ellos justamente, una reivindicación do que toda acción tenga ahora
los de la madre y la hermana del simulacro, un «afirmar sus como finalidad la producción»
de Bernard Shaw, cuya carre- derechos contra los iconos y las (p. 430).

revista de literatura y p ensamiento p r i m a v e r a 2 0 1 0 152


La entronización del simulacro: génesis, lecturas
auge y paradojas de la cultura de masas

Una de las consecuencias más no ya la negación de cualquier tan bien la realidad) y «malas»
notables de esta inversión —a sentido de la historia (que la (simulacros), cuyo correlato
cuyo minucioso desenvolvi- Historia sea Poesía), sino negar político sería no atender a la
miento asistimos a lo largo de que la ficción de por sí carezca falsa dicotomía entre derecha
estos tres capítulos— es que, de una realidad en la que fun- e izquierda, sino a la que se
llegada a su punto máximo, con darse y a la que imitar. Hegel, produce entre la izquierda de
Hegel, la Historia (que perte- y en no menor medida Marx, derechas, posibilista, moralizan-
necía al campo de la acción) querían «convertir el teatro en te, que tiende por tanto a una
se vuelve Poesía (que es una el mundo, realizar la ficción verosimilitud y a un sentido,
forma particular de producción y eliminar para siempre las y la izquierda de izquierdas,
denominada imitación), esto imitaciones» (ibíd.). Nietzsche, «que pide lo imposible, lo in-
es, se ajusta a una trama y a justo al revés, «convierte el verosímil, y que por tanto es
un sentido: de una forma u mundo en un teatro, “ficcio- incompatible con el sistema y
otra, desde el cristianismo, el naliza” la realidad mudándola verdaderamente rebelde frente
darwinismo, la derecha o la en mascarada» (p. 344). Este a él» (p. 352). Es decir, desde el
izquierda (Marx), agentes de es el sentido cabal, a juicio de punto de vista político, «Deleuze
la inversión, se le busca un Pardo, de la célebre afirmación está llamando “platonismo” a la
sentido a ésta que justifique nietzscheana de que «no hay causa profunda de que el pen-
tanto sufrimiento inútil y que, hechos, sino interpretaciones» samiento occidental (a su modo
a la vez, propicie, por ejemplo, (p. 345). En definitiva, en esta de ver) no haya conseguido
la renuncia a la propia vida «inversión [de la inversión] del ser, a lo largo de toda su his-
en aras del cumplimiento de platonismo», según Deleuze, toria, suficientemente radical,
un destino que casi siempre «los significantes no son ya suficientemente revolucionario»
implica una venganza o una los vehículos, portadores o (p. 353). Por ello, Deleuze pre-
violencia —por lo que prolonga instrumentos, sino los genuinos coniza como antídoto contra
el sufrimiento indefinidamente. productores del significado» (p. esta inevitable fuerza centrípeta
En palabras de Pardo, referidas 347). No cuesta trabajo percibir que derechiza la izquierda, «el
a su propio ensayo: «Platón aquí el origen de las llamadas fantasma o simulacro que se
y Aristóteles hablaron de la convencionalmente «teorías inclina perversamente hacia la
aspiración del hombre a dar postestructuralistas». izquierda absoluta» (ibíd.). Y
sentido a lo que hace, y lo cree haber encontrado dichos
llamaron Poesía, pero consta- Por tanto, lo que se trata de simulacros justamente en la
taron que las cosas suceden combatir aquí, según Deleuze, cultura de masas: «La cultu-
sin sentido alguno, y a eso lo es el «platonismo» (aunque no ra de masas es reproductiva,
llamaron Historia. Hegel quiso tenga mucho que ver con Pla- infinitamente machacona en
que la poesía se convirtiera en tón), entendido como la doctri- el calco de sus artificios pero,
historia: justificar cuanto ha na que rechaza unas ficciones en a fuerza de repetir y repetir,
ocurrido en función de un final relación con otras en la medida puede producirse algo nuevo e
feliz» (ápud. Rojo, 2007).Y esta en que se parezcan o imiten inesperado, algo inadmisible o
tendencia —que, como hemos mejor una supuesta realidad; irrecuperable» (p. 354). No deja
dicho ya, es una inversión del esto es, aquél que «mantiene que de ser curioso, me parece, que
platonismo, aunque haya sido hay algo más (y mejor) que la Deleuze perciba una suerte de
vista como su prolongación— ficción, algo con respecto a lo «valencia negativa» justamente
es la que busca invertir, a su cual la ficción debe ser juzgada allí donde Adorno percibía su
vez, Deleuze (inversión de la (y valorada como “verosímil” antítesis.
inversión), con el precedente o como “fantástica”)» (p. 352;
de Nietzsche, (cuya finalidad cursivas de Pardo). Por eso, En conclusión, para José Luis
sería «la descarga “estética” para Deleuze, según se ha dicho Pardo, la portada de los Beatles
del sufrimiento y el repudio ya, la verdadera dicotomía no parece sugerir:
de toda justificación “metafísi- es entre esencia y apariencia,
ca”, “teológica”, “histórica”, o sino la discriminación entre Que la división cultural (la
“social” del mismo» [p. 433]): apariencias «buenas» (que imi- jerarquía de los productos del

153 p r i m a v e r a 2 0 1 0 revista de literatura y p ensamiento


lecturas

espíritu) era el trasunto simbó- y la que nos deja sumidos, Estado del Bienestar» (p. 465):
lico de una división social (la como anunciábamos, en pleno izquierda y derecha se funden
jerarquía de los poderes econó- malestar. La inversión nietzs- en el simulacro, y parece reinar
micos) radicalmente arbitraria cheana «se arriesga a presentar el caos y la inquietud.
e injusta, y el cuestionamiento un escenario peligrosamente
arrogante de la primera (que similar al que se derivaba de La liberación de los simula-
daba a los reaccionarios la la filosofía de la historia que cros, su equiparación con las
impresión escandalizada y aspiraba a invertir» (p. 434): ficciones verosímiles, genera
terrible de desorganización, la estructura característica de
masificación y amoralidad), Pues, en definitiva, si hacemos nuestro tiempo, uno de cuyos
el desprecio olímpico por las de la voluntad de poder ese mejores ejemplos es, precisa-
jerarquías culturales (Bernard deseo inconsciente que dirige mente, la cubierta del disco de
Shaw no es más que Mae West, la historia hacia su reversión en los Beatles: el rizoma (concepto
etc.), era la execración moral poesía, no parece que podamos desarrollado por Umberto Eco
de la segunda (p. 403). diferenciarla fácilmente de la y el propio Deleuze) o estructu-
propia razón calculadora que ra en red no jerarquizada, sin
La radicalidad del plantea- todo lo convierte en medio dentro ni fuera, cuyo intento
miento del arte de masas para su oscura e inacabable de aprensión siempre sería
no estaría, por tanto, en su satisfacción (p. 436). ficticio; que justifica y alienta
contenido (como pretenden la contradicción, que permite
algunos «integrados» inge- La radicalidad, por tanto, de conectar cualquier nudo con
nuos), convirtiéndose así en esta propuesta de inversión otro, etcétera (v. pp. 386-388).
el enésimo episodio de lucha deleuziana, al eclosionar en la José Luis Pardo intenta, de
cuya victoria, paradójicamente, «rebelión pop» por antonoma- manera brillante y no exenta de
abocará a su integración en sia, el Mayo del 68, siendo sus ironía, desarrollar en Esto no
el sistema; sino en la forma, artífices hijos del Estado del es música el rizoma propuesto
constituyendo una invitación Bienestar —la última «integra- por la cubierta del sgt. Pepper y,
a salirse de la estructura. La ción» de la izquierda en el sis- así, en los capítulos alternos a
radicalidad de esta protesta tema— se revuelve sin embargo los ya citados de reflexión filo-
no solo pide la emancipación contra él en cuanto que también sófica nos relata, como ejemplo
con respecto a la «derecha», es sistema. Así, según Pardo, y correlato de lo expuesto en
sino también con respecto a «toda la retórica revolucionaria éstos, los avatares de alguno de
la «izquierda» que, so pretexto de la izquierda nietzscheana los miembros del «Club de los
de justicia o igualdad, acaba [es decir Foucault, por ejem- corazones solitarios», estable-
también coartando la libertad plo, y el propio Deleuze] fue ciendo nexos empíricos entre
de la acción al supeditarla a pasando inadvertidamente al ellos, aun los más lejanos, pero
un fin e invirtiendo su valor lado derecho de la “división” siempre consciente de que este
con respecto de la producción (¿o fue la derecha misma la intento de descripción parcial
(como los «perfeccionadores» que se volvió fantástica e iz- del rizoma está abocado al fra-
del platonismo), aun cuando quierdista?), y aquel discurso caso; es tan solo «una ficción
este fin sea tan bienintencio- subversivo fue empleado para debida a razones provisionales
nado como la idea de progreso promover exactamente lo que de comodidad» (p. 386) o, mejor
social. Pero esta es la última los “revolucionarios” querían aún, nada más y nada menos
paradoja que propone Pardo es decir, la destrucción del que un ensayo. v

Bibliografía

Eco, Umberto (1968), Apoca- Rojo, José Andrés (2007), «De www.elpais.com/articulo/cultura/
lípticos e integrados, Barcelona, los Beatles al desamparo», en El Beatles/ desamparo/elpepu-
Fábula, 1999; 3.ª ed. País, 12-12-2007. <http:// cul/20071213elpepicul_1/Tes>

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Que Walter Benjamin sea el protagonista de
este nuevo número de Afinidades
no se debe solo a su acusado perfil de intelectual europeo,
ni al hecho de que en este año se cumplan los setenta de su
fallecimiento, sino también y sobre todo a la circunstancia
de que la recepción española del autor esté conociendo ahora
su tercera y puede que más decisiva fase. La reciente edición
en español del Libro de los Pasajes y de aproximadamente una
tercera parte de sus Obras completas abre nuevas posibilidades
tanto en relación con el Benjamin sociológico del proyecto
parisino, como en lo que respecta a la vertiente más crítico-
estética del autor, y aconseja volver sobre su legado para
empezar a leerlo desde perspectivas quizás diferentes a las
que se inauguraron en los años ochenta. De ahí que el Ángel
de la Historia, sin estar del todo ausente de este número, sea
el tema central de un solo artículo, el que abre el monográfico:
un original e ilustrador recorrido por las calles de Berlín, que
firma José María González García. La contribución de Volker
Rühle gira en torno a las relaciones entre marxismo y teología
en la concepción benjaminiana de la historia, en tanto que
la de José Luis López de Lizaga reflexiona críticamente sobre
aquella «violencia divina» que tanto dio ya que pensar a
Jacques Derrida. Tanto José Manuel Cuesta Abad, como la
investigadora francesa Fosca Mariani Zini, se ocupan de la
faceta más crítico-literaria del pensador: el primero, profun-
dizando en su concepto de crítica a partir de la imagen de
las «demoliciones»; la segunda, centrándose en sus ensayos
sobre narradores y comparando sus tesis al respecto con la
idea de identidad narrativa de Ricoeur. El artículo de Francisco
Sánchez Montalbán también confronta al pensador con un
autor francés, Roland Barthes, aunque en este caso en relación
con el tema, común a ambos, de la fotografía.

En «La antorcha al oído» Jorge Belinsky reflexiona sobre la


concepción de lo político de Claude Lefort, dando cuenta de
algunas de las polémicas que a este respecto mantuvo con
otros conocidos psicoanalistas. Por su parte, Joan Antón
Mellón analiza el ideario de la llamada Nueva Derecha Europea
—el de autores como A. de Benoist y G. Faye—, poniendo de
relieve su parentesco con el del fascismo clásico. El artículo
de Cristina Álvarez de Morales gira en torno al papel que el
Romanticismo habría desempeñado en la gestación y conso-
lidación del pensamiento estético de Harold Bloom. La sección
se cierra por último con un artículo de homenaje a Miguel
Hernández en el primer centenario de su nacimiento: el que
F. Javier Díez de Revenga dedica a su «poesía internacionalista»,
donde se analizan las composiciones que el poeta escribió
con motivo de su viaje a Moscú en 1937.

La sección «Lecturas» se abre en esta ocasión con la que María


Isabel López Martínez hace del libro Mecanismos internos, en
el que el Premio Nobel J. M. Coetzee ejerce de crítico literario.

S. W.

ISSN: 1889-2841