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CIEN AÑOS DE GRACIA DE DIOS…

(Por el P. Carlos Kunitzky cmf,


Primer Director del Colegio Ntra. Sra. de Fátima)

INTRODUCCION
Con júbilo estamos comenzando a celebrar el primer centenario de nuestra presencia en
Uruguay. ¡Son muchos años! ¿Qué habrá acontecido en todo este tiempo? Sólo Dios sabe, las
cosas más íntimas sólo El las conoce; lo que sí sabemos que hemos tratado de hacer historia y
de la mejor manera posible. Mirando superficialmente esto es lo que queremos compartir con
nuestros lectores; las cosas más relevantes en estos cien años en tierras orientales. hechas para
“gloria de Dios y bien de nuestros hermanos” como tiene que ser.

PREAMBULO
Corría el año 1896 cuando el Padre jesuita Francisco Costa crea en Montevideo el
“Centro Apostólico San Francisco Javier” para misionar la campaña oriental llevando el
mensaje de la Buena Noticia del Evangelio.
Teniendo conocimiento en Buenos Aires de la existencia de esta Congregación misionera invita
a los claretianos a que le ayuden en su apostolado. De esta manera son formalmente invitados a
misionar la campaña uruguaya viniendo desde Buenos Aires. Así comenzamos en Uruguay.
De esta manera entre los años 1905 – 1916 se realizaron 17 expediciones misioneras
con un total de 206 misiones en la campaña uruguaya.

MONTEVIDEO – PEÑAROL

Fundación
Así las cosas Mons. Luquese, y para felicitar los traslados y el descanso de los
misioneros, ofrece una capilla (20x9) y una pequeña casa en el suburbio de Peñarol. La capilla
estaba dedicada a San Alberto y había sido construida hacía poco por encargo de la Sra.
Margarita Uriarte de Heber Jackson en memoria de su finado esposo y transferida a la Curia.

De esta manera el 04/03/1908 se establece la primera casa-misión de los claretianos en


Uruguay. El primer Superior fue el P. Luis Lusilla y el resto de la comunidad lo formaban tres
Sacerdotes y dos Hermanos. Tenían dos tareas fundamentales: las misiones de campaña y la
atención de la capilla. Si bien pertenecían a la parroquia de Paso del Molino estaban autorizados
a realizar Bautismos, Casamientos e incrementar el culto de la capilla. Mientras unos
misionaban la campaña. Otro atendía la capellanía del Buen Pastor en Montevideo, los restantes
establecían la catequesis y alguna que otra asociación. para movilizar la gente del barrio tan
reacia como escasa de cultura religiosa.

Se necesita más lugar…

Con el andar de los días se vio muy pronto la necesidad de ampliar la casa y con este
motivo se consiguieron unos lotes lindantes propiedad de la Sra. Emilia Stella de Chamberlain.
En setiembre de 1909 se comenzó a construir la nueva casa, más amplia y acogedora, y el
04/03/1910 se instalaron en ella los misioneros. Gran impulsora de esta construcción y con todo
lo relacionado con la comunidad fue la Sra. María Nocetti de Borelli.

Capilla San Alberto

Copiamos de “Cien años de Misión” del P. Gustavo Alonso: “La atención pastoral a los
habitantes de Peñarol se iba a ver muy incrementada con la llegada del nuevo Superior, en
agosto de 1909, el P Sebastián Larrea. Además de impulsar el culto de la capilla, dio vida a
múltiples agrupaciones de piedad y de apostolado: Cofradía del Niño Jesús de Praga, con la que
se consolidó la catequesis y la participación dominical de niños y niñas, las Hijas de María, las
Conferencia Vicentinas de señoras, la Archicofradía del Corazón de María.”

Un servicio especial…

“Al recorrido de los pueblos del interior sumarían por breve tiempo los Misioneros una
actividad que les fue especialmente solicitada por la iglesia local. Para encarar la grave situación
en que, por las recientes leyes del Estado, venía a quedar la iglesia uruguaya en lo económico,
Mons, Soler había ideado “La Cultual”, una forma de recolección de aportes voluntarios a los
fieles para apoyo de las actividades y servicios eclesiales. Debía ser promovida en todas las
parroquias de su diócesis que entonces alcanzaba a todo el país.
A pedido de Mons. Luquese uno de los Misioneros de Peñarol, el P. Fructuoso Falcó, dedicó
todas sus energías a esta campaña por parroquias del interior desde el 30 de abril hasta el 26 de
agosto de 1910 aportando, además de las donaciones y suscripciones obtenidas para este fin,
una válida contribución al nacimiento de una mentalidad más participativa entre los católicos”.

Primera experiencia parroquial

“La primera experiencia de compromiso parroquial en estas tierras se concretaría en


Peñarol. El auto (decreto) episcopal del 24 de febrero de 1908, con el que Mons. Soler confiaba
a los Misioneros la capilla de San Alberto a la vez que afirmaba que Peñarol formaba parte de la
parroquia de Paso del Molino, facultaba a los Misioneros para que pudieran realizar en su
capilla concreta funciones parroquiales como Bautismos y Matrimonios. De hecho, aunque el
objeto principal de la comunidad eran las misiones en todo el interior, desarrolló muchas
iniciativas a favor de aquella feligresía, nada fácil, por cierto.”
“Diez años más tarde (11 y 14 de mayo de 1918), el Visitador Apostólico de la
Arquidiócesis. José Johannemann, luego de consultar al Párroco de Paso del Molino, decidía la
erección de la Vice-parroquia de Peñarol confiándola a los Misioneros y nombrando cura
encargado de la misma al P. Sebarstián Larrea”.

Colegio de niñas
Seguimos con el P. Gustavo Alonso quien nos dice:” Los Misioneros pronto percibieron
la urgencia de una acción educativa cristiana entre la población obrera de Peñarol dado el fuerte
laicismo de la escuela pública. En efecto, en 1909, durante la presidencia de C. Williman había
quedado consagrada la completa laicización de la escuela con la supresión de toda enseñanza y
práctica religiosa en la misma. En la circunstancia el P. Larrea tomó la iniciativa del
establecimiento de un colegio de niñas en Peñarol; pero lo haría comprometiendo en ello a la
Conferencia Vicentina de Señoras con la intención de que este instrumento serviría para atraer a
los hombres tremendamente reacios en todo lo fuera religión. Para este fin, el mismo Padre les
consiguió casa alquilada y una maestra que se ocupara de las clases que comenzaron en
setiembre de 1911. Después de pasar algunos momentos de dificultad, estimuladas por el mismo
P. Larrea, las señoras de la Conferencia decidirían primero extender el servicio educativo a los
niños varones y, más tarde, (1918) construir el edificio de nueva planta del Colegio San José
donde un grupo de maestras católicas desarrolló por años una excelente labor hasta que la obra
pasó a manos de las Hermanas de María Auxiliadora. Los Misioneros volvieron a planear
posteriormente un Colegio Católico Parroquial. Dieron algunos pasos en esa dirección, pero la
cosa no llegó a concretarse.”
El mismo Padre Larrea, años más tarde,” funda el “Centro de Juventud Católica León
XIII” con las características que este tipo de centros tenían en otras sedes de los Misioneros:
formación humana, religiosa y social con vistas a una presencia cristiana en la sociedad.”

Mirando hacia el futuro

Lo visto hasta aquí nos deje entrever que la labor de los Misioneros en Peñarol se estaba
llevando a cabo con gran celo apostólico y con buena creatividad y entusiasmo poniendo en
movimiento lo más urgente, oportuno y eficaz. Pero las cosas venían haciendo fuerza a la idea
de reunir a los misioneros en Montevideo para mejor desarrollo de la evangelización.

Volvemos a conectarnos con el P. Gustavo Alonso que nos relata así los últimos años de
nuestra presencia en Peñarol. “Ya a finales de 1917, acercándose a su término los diez años por
los que Mons. Soler había entregado a los Misioneros el templo y la casa de San Alberto
(febrero de 1918) el P. Santesteban escribía al P. Genera Martínl Alsina, en plan de consulta, a
la vez que elevaba pros y contras de la continuación allí. Se mostraba favorable a renovar el
convenio por un período limitado (3 o 4 años) o hasta que alguna de las partes lo denunciara. El
hecho fue que, en el mes de mayo de 1918, interviniendo el Visitador Apostólico José
Johannemann no sólo se renovó el convenio por otros diez años, sino que se formalizó la
creación de la Vice-parroquia (existente ya de hecho) confiándola a los Misioneros.”

A Montevideo

Todo hace pensar que, a pesar de esta decisión, entre los Misioneros iba prevaleciendo
el plan de concentrar las fuerzas en la comunidad de Montevideo. La correspondencia que se
intercambiaban en abril de 1921 el Arzobispo Aragone y el P. Santesteban, lleva a un acuerdo
en ese sentido, con el compromiso de parte del Provincial, de que un Padre atenderá la Vice-
parroquia de Peñarol hasta que sea designado un sustituto. Es lo que, con carácter de decisión,
proveniente del Gobierno General, el P. Santesteban comunica el 12 de setiembre de 1921 al
Nuncio Vassallo de Torregrossa. A la vez solicita la autorización para vender el edificio y
terrenos que la Comunidad posee en Peñarol destinando su producto a la construcción de la
vivienda en Montevideo, calle Inca”.
“El 5 de agosto de 1922 el P. Marcelino Bielsa comunicaba al Provincial que se había
realizado la venta de casa y terreno por un valor de diez mil pesos oro. Casa y terreno fueron
adquiridos por las Conferencias de San Vicente. Pero sería necesario un planteamiento urgente
del Provincial para que la Vice-parroquia estuviera provista el 8 de febrero de 1923 y así el
último Misionero pudiera retirarse en esa fecha”.

MONTEVIDEO – INCA

PREAMBULO
La fundación de Inca es una consecuencia lógica del espíritu evangelizador claretiano.
Nuevamente nos contactamos con la obra del Padre Gustavo:
“Mientras iba adquiriendo cuerpo la acción apostólica entre la gente de Peñarol, los
Misioneros que debían desplazarse de continuo a la capital y a lugares más remotos del país
para su ministerio sentían cada vez más y más inapropiada la colocación de la comunidad en el
suburbio y seguían suspirando por una casa en Montevideo”. No debemos olvidar que desde
julio de 1909 un Padre venido de Peñarol estuvo haciéndose cargo de la capellanía del Buen
Pastor. La Providencia de Dios se fue encargándo de disponer las cosas para la nueva fundación.

FUNDACION
El P. General Alsina fue haciendo fuerza con su propósito de establecer una casa en
Montevideo, pero sin dejar Peñarol donde estaban trabajando muy bien los Misioneros. Pero se
dio otra coincidencia providencial y era la sintonía que se fue dando entre los Misioneros y las
Religiosas del Buen Pastor. Y una tercera, fue que la Madre Visitadora, Madre San Agustín
Fernández, buena conocedora y amiga de los Misioneros desde Chile ponía a disposición de
éstos una casita que tenían en frente de la Institución, del Asilo, sobre la calle Defensa y La Paz
en el Barrio de La Comercial de Montevideo; ofrecía la casa del capellán a cambio de los
servicios de capellanía y de atención a la comunidad y a las internas. ¡Miel sobre hojuelas! Los
Misioneros tenían casa y el trabajo momentáneo para su sustento.

Manos a la obra
Después de formalizar las cosas el 12 de octubre de ese mismo 1909 se establece la
primera comunidad con tres Sacerdotes y un Hermano en la calle Defensa nº 4 b (que más
adelante sería el nº 1820) frente mismo al Asilo. El primer Superior fue el P. Alfredo Bestué.
Las dificultades no faltaron: casa pequeña por tanto incómoda, la capilla con muchas carencias
y oscura, pero todo fue superándose paulatinamente de tal suerte que el 22 de mayo del año
siguiente (1910) Mons. Ricardo Isasa bendecía el nuevo y espacioso templo dedicado a la Sma.
Trinidad y construido por las Hermanas. El tema de la casa pequeña quedaría solucionado con la
construcción de un piso superior, obra que financiaría Dr. Alejandro Gallinal, y que se inauguró
a principios de 1914.

San Expedito
Seguimos copiando del P. Gustavo: “Como forma de contrarrestar el ambiente
dominante en La Comercial, de fuerte militancia anticatólica, por iniciativa del P. Juan B.
Padrós decidieron promover en la nueva iglesia la Asociación de San Expedito, que logró
despertar, desde mayo de 1911, un gran movimiento de religiosidad popular en torno a la
imagen del Santo. Sus procesiones congregaban gente de toda la ciudad y daban lugar a
expresiones de la fe en la vía pública que era desconocidas en el Montevideo de aquellos años”.
Es natural que este resurgimiento animara a los Misioneros a que fueran creando grupos
de católicos deseosos de mayor información, formación y participación tanto en lo eclesial
como en lo civil.

Centro “Pérez Castellano”


¡Cómo Dios fue disponiendo las cosas! De este movimiento nace el 28/02/1913, a
iniciativa del P. Sebastián Larrea de fundar el Centro Pérez Castellano para la formación
cristiana y ciudadana de laicos. Este Centro desarrolló una importante actividad en las décadas
siguientes en conexión con otros grupos sobre todo con la Federación de la Juventud Católica.
Se proponía ser expresión de una cultura católica de alcance social. “Su Círculo de Estudios
ofrecería sesiones de apologética y sociología a cargo del P. Asolo, Director por varios años,
unidos a otros muchos temas formativos: la amistad, la juventud, el catolicismo, la Iglesia, el
progreso, la novela, etc. El Dr. Eduardo Cayota, importante líder católico del momento
procuraba preparar jóvenes para intervenir en las asambleas callejeras que eran entonces muy
frecuentes y que daban lugar al debate público sobre temas sociales y religiosos, llegando a
veces a acalorados enfrentamientos con grupos anarquistas muy entrenados en esta tribuna. Este
movimiento llevaba a tomar posiciones frente a temas barriales, vgr. defensa del Buen Pastor
ante calumnias obscenas, establecimiento de los Vicentinos en La Comercial, etc. El Centro se
apoyaba con su publicación “Caminos de Verdad”, nacida el 26 de marzo de 1916 bajo la
dirección de los Misioneros en la primitiva sede de la calle Defensa, para contrarrestar la acción
del centro laicista barrial “Labor y Ciencia”. Era una batalla cuerpo a cuerpo con la realidad
laicista del barrio. Fue inolvidable la promoción que hicieron para la inauguración del templo
del Corazón de María de la calle Inca el 23 de agosto de 1931, con la “Comunión de los mil”
hombres tenida para esa circunstancia. Este periódico dejó de aparecer en octubre de 1918 y de
alguna manera, se puede decir, fue precursor de la revista “El mensajero del Corazón de María”.

“Mensajero del Corazón de María”


El P. Claret tenía la intuición de valerse de medios ágiles y sencillos para la
evangelización y sus Misioneros supieron hacer realidad esos sueños. En este marco nació “El
Mensajero del Corazón de María”, fundada el 22 de agosto de 1919, por el P. Juan Bautista
Padrós secundado or el P. Marcos de Asolo. La propuesta para su edición fue popularizar la
devoción al Corazón de María incluyendo, además, secciones morales, noticiosas, recreativas
para una información y amenidad popular; supo tener en sus listas a unos 1.300 lectores en todo
el país. Pasando los años comenzó a tomar un nuevo giro en el que, sin perder las líneas
fundacionales diera más número de lectores y asegurar un poco más su economía. Cambió su
formato y presentación y se señala que “aunque menos hogareña, la revista resultaba atractiva,
con su nuevo estilo de digesto o lecturas seleccionadas”. Con estas características se fue
publicando hasta 1962 en que, por diversos motivos, económicos entre otros, dejó de publicarse.
Parroquia
Esa casa de la calle Defensa se había convertido en una colmena de trabajo cuando
sorpresivamente “con fecha 30 de octubre de 1919 el redentorista José Johannesmann, Visitador
Apostólico de Uruguay, comunica a nuestra comunidad la decisión de instalar provisoriamente
una parroquia que se llamaría “La Santa Cruz” en el templo de las Hermanas del Buen Pastor,
dando encargo de la misma a los Hijos del Corazón de María”. No había posibilidad de réplica,
era una orden emanada de la Santa Sede de crear nuevas parroquias en la ciudad de Montevideo.
En realidad, se constituyeron otras once parroquias en la ciudad. El P. Miguel Aineto, Superior,
fue nombrado Párroco de la Santa Cruz mientras que los otros tres padres de la comunidad
recibían el nombramiento de tenientes o coadjutores. quienes toman posesión el 5 de noviembre
de ese año. Se calcula que, por aquel entonces, la parroquia sumaría unos 12.000 habitantes.
Ante esta situación los Padres se vieron en la necesidad de alquilar la casa contigua a la que
ellos habitaban en la calle Defensa. Allí permanecieron por cuatro años atendiendo la nueva
parroquia.

Calle Inca
Ya desde 1915 se venía gestando la idea de casa e iglesia propia y por esta causa se
decide aceptar la donación de un terreno con una pequeña capilla “que les venía ofreciendo la
Srta. Juanita Bottaro sobre la calle Inca, en la misma Comercial. Poco después, a pedidos del P.
Lusilla, la Srta. Bottaro amplía la donación con una franja de terreno que alcanzaba hasta la
calle Pagola. En 1918 la comunidad adquirió dos lotes colindantes con los que se completó una
superficie de 2.145 metros cuadrados. En la capilla de la Calle Inca comenzarían a tenerse
regularmente, desde 1917, una misa dominical y algunas otras actividades.
En agosto de 1921 se inició, bajo la dirección del constructor Carlos Cetrini la casa de la
comunidad y estuvo disponible el 24 de octubre de 1923 fecha en que la comunidad se trasladó
a la nueva dirección. El salón sobre la calle Pagola quedaba destinado a capilla y los ambientes
sobre la calle Inca para oficinas de parroquia. Una anécdota: la capilla tenía techo de chapas de
zinc entonces con un espíritu abiertamente agresivo la muchachada tiraba piedras sobre el techo
para romper la paz, hacer ruido. gritar…todo para perturbar la celebración litúrgica en el
templo; entonces entraban en acción los del Centro Pérez Castellano para “limpiar” la zona y
devolver la paz a la capilla.
Dice el P. G. Alonso: “Dado este paso era el momento de emprender la obra del templo.
A pedido de la comunidad esta vez había preparado los planos en arq. Rómulo Ayerza, amigo
de los Misioneros en Buenos Aires. La Curia de Montevideo no encontró en ellos dificultad y
los aprobó en agosto de 1924. De modo que el 9 de setiembre se colocó la primea piedra en un
acto de gran solemnidad presidido por el obispo emérito Marcos Semería y prestigiado por el
discurso del poeta nacional Juan Zorrilla de San Martín. De esta manera al año de haberse
inaugurado la casa se pudo dar inicio a la construcción del templo……De esta forma, tras
escasas y breves interrupciones, el templo estuvo concluido para el 22 de agosto de 1931 en
que, en el marco de la novena del Corazón de María, su titular, fue solemnemente bendecido por
el Arzobispo Juan F. Aragone. Una vez inaugurada la iglesia, la capilla provisoria de Inca Y
Pagola pasó a desempeñar, desde noviembre de 1932, su función de salón parroquial,
denominado Salón Claret.” La Parroquia continúa bajo el título de la Santa Cruz.

San Pancracio
5 de mayo de 1933. En la historia de Montevideo-Inca es una fecha de importancia.
Dejamos que el P. G. Alonso nos lo relate: “A las 20 horas de aquel mismo día, el arzobispo
Aragone bendecía una imagen del joven mártir del siglo cuarto, san Pancracio, imagen traída
desde España para ocupar alguna de las hornacinas que el nuevo templo tenía aún desocupadas.
Con esa previa autorización la había hecho llegar el Sr. Eduardo Rigau, de origen mallorquín,
que había hecho ya experiencia de la intercesión del santo en materia de trabajo y salud. Siguió
la primera novena del santo que predicó el P. Buenaventura Miró. No se sabe qué diría aquel
diminuto predicador de escasa voz, pero todos aquellos días hubo lleno total en la amplia nave,
que quedó desbordada en la fiesta del día 12. Para el año siguiente volvió el Sr. Rigau hacer
gran despliegue de murales por los templos de la capital y mucha propaganda por medio de los
periódicos. Y todo resultó nuevamente superlativo”.

Parroquia Inmaculado Corazón de María


El 30 de noviembre del año 1941 en memoria de la Consagración del Mundo al
Inmaculado Corazón de María Mons. Antonio Maria Barbieri decreta que la Parroquia de La
Cruz pase a llamarse en adelante “Inmaculado Corazón de María”.

P. Froilán Faguaga
Por este tiempo las tierras orientales darían su primer fruto en la Ordenación Sacerdotal
del P. Froilán Faguaga que se realizó en la Parroquia Corazón de María de la calle Inca el día 1
de marzo de 1958. Le precedió una semana vocacional y el hecho constituyó el momento
culminante de la celebración de los 50 años de la llegada de los Misioneros a la Banda Oriental.
En 1961 se sumaría el segundo en la persona del P. Jorge Alonso
Una anécdota: con motivo de la ordenación sacerdotal del primer claretiano uruguayo, P.
Froilán Faguaga, todo el grupo de teatro del Centro Pérez Castellano se trasladó a Zapicán
(Lavalleja) para festejar con el pueblo el acontecimiento de la Primera Misa del Padre,
representando, para gozo de los paisanos, “Ya tiene Comisario el Pueblo.

Librería ANCLA
Nos dice el P. Gustavo en su libro: “Otra obra surgida en la comunidad de Montevideo,
Inca, en los años de la Visitaduría Independiente, fue la librería ANCLA (Apostolado Nacional
Católico de Lbros y Afines) con la que los Misioneros se proponían difundir el buen libro en el
territorio de la República Oriental”. Propulsores de esta iniciativa fueron el entusiasmo del P,
Antonio María Loza y del Hermano Ramón Pedernera. Desgraciadamente con el andar de los
años la situación económica del país iba haciendo muy dificultosa su mantenimiento de tal
modo que para 1970 se dio por suprimida Ancla.

Academias y Colegio Padre Claret


Nos relata el P. Gustavo que “el libro de Crónicas de la comunidad informa que, en el
mes de abril de 1959, comenzaron a funcionar las Academias Claret, una de carácter infantil y
otra para obreras y empleadas, ambas en horario de tarde. Establecida en los nuevos locales, la
Academia Infantil comenzó entonces sólo como Jardinera y primer curso y pocos años más
adelante, sería ya un colegio parroquial en toda regla, tal como lo afirma el cronista refiriéndose
al inicio de las actividades escolares de 1964. Para 1973 el P. Cardona, que era Párroco del
Corazón de María y figuraba como Directos del Colegio Padre Claret confió su conducción a
dos seglares consagradas, Temis B. Braida y Justa Hernández que lo desarrollaron en todas sus
posibilidades” ……... Pasando los años la situación económica del país entró también en el
colegio y llegó el triste momento de no poder seguir; hay que saber que en Uruguay el Estado
no financia la educación privada. Por esta razón el 21 de enero de 1984 se decreta la clausura
del colegio Padre Claret.

Policlínica gratuita San Pancracio


El auge de la devoción a San Pancracio fue dando a la comunidad una posibilidad de
obra social dada la crisis económica que se venía experimentando. El tema era cambiar de
enfoque esta devoción y hacerla más “útil” para la realidad del pueblo. De esta manera los
Párrocos Atilano Alaiz y posteriormente José M. Gómez encararon la dura tarea de mentalizar
ese mundo de devotos para cambiar las flores y las velas por alimentos, remedios y dinero.
Estos esfuerzos fueron dando poco a poco sus resultados y de esta manera en 1966 en medio de
muchas dificultades, disgustos y limitaciones abre sus puertas la Policlínica San Pancracio
establecida en nuevos locales sobre la calle Pagola. Se fue completando hasta quedar
definitivamente “Consultorio Gratuito y Policlínica San Pancracio”. Para llegar a esto se
contaba con el desbordante entusiasmo de la Sra. de Graf y un grupo de mujeres que
organizaron una rifa extraordinaria, con un aporte de la Alianza para el Progreso y con la ayuda
de la agencia alemana Misereor que donó el laboratorio. Todo esto ha permitido que un grupo
preste atención necesaria gratuita a unos mil pacientes por mes.

Comedor gratuito “Maciel”


De esta misma fuente, San Pancracio, surgió otra iniciativa gracias a las toneladas de
alimentos que se recogen sobre todos los días doce de cada mes: el Comedor gratuito Maciel.
Hasta el día de hoy continúan fielmente su servicio brindando comida diaria a unas setenta
personas. Sobre todo, ancianos y niños. Los devotos del santo saben que sus alimentos, que
traen como ofrenda, tienen ese destino.
Las donaciones de los devotos tienen aún mayor alcance. Cada mes se distribuyen a
domicilio unas doscientas cincuenta canastas de alimentos a familias necesitadas del área
parroquial, mientras más de cincuenta parroquias o centros de caridad del gran Montevideo
acuden a recoger cada una algunos cintos de kilos de ropas y comestibles para sus pobres.

CANELONES - PROGRESO

Prólogo
Poco tiempo hacía que los adventistas se habían instalado en la comarca de Progreso
creando su “Escuela Adventista”. Este hecho era algo así como una espina en el corazón de
Mons. Barbieri y por tanto una preocupación. Faltaba un centro evangelizador católico en la
zona traducido en una parroquia. Al entrar en diálogo con el P. Provincial Jaime Panadés
encontró todo el apoyo del Sr. Arzobispo en todo lo que fuera necesario: crear una parroquia,
entregarla a los Misioneros para que pudieran establecerse allí. Así comenzó esta historia.

Fundación.
Hechas las visitas de inspección correspondientes y reunidos todos los elementos
necesarios el P. Provincial lo presentó a su Consejo quien a su vez lo elevó al Gobierno General
solicitando permiso para hacer la fundación, permiso que llegó en septiembre de 1943.
En el paraje denominado El 30, poco distante del pueblo, los Hermanos de la Sagrada
Familia poseían desde tiempo atrás una hermosa finca donde tenían instalado su noviciado y
una escuela, además de dedicarse al cultivo de la viña con su respectiva bodega. En el centro se
destacaba el templo dedicado a San José. Los dos Misioneros llegados a Progreso para iniciar la
fundación, PP. Tomás de la Fuente y Eusebio Tomás, quedaron inicialmente vinculados a los
Hermanos, ante todo asumiendo el servicio de la capellanía y acogiéndose al hospedaje que
ellos le brindaron cediéndoles por algunos meses el uso del chalet que estaba en la propiedad y
que quedaba frente por frente del templo. Los Padres se instalaron allí el 2 de mayo de 1944 y
de inmediato dieron comienzo a sus actividades.

Parroquia
El día 7 de este mismo mes el canónigo Juan L. Zerbi dio posesión de la parroquia al P. de la
Fuente que de inmediato se puso a buscar un local en el centro del pueblo. Así fue como para el
15 de junio había conseguido alquilar por treinta pesos mensuales y por un año un salón
propiedad de la Sra. Gervasia Arrechea de Icasuriaga. El salón se llamó por entonces “Oratorio
Padre Beato Claret que estaba situado a pocos metros de la estación de tren.
El Provincial P. Panadés había propuesto al Arzobispo Barbieri que la parroquia tuviera
como titular a Nuestra Señora de las Tres Avemarías. Fue al Arzobispo que hizo prevalecer su
deseo de que fuera titulada al “Beato Antonio María Claret”. De esta manera Progreso sería lla
primera parroquia en el mundo titulada a nuestro Fundador.

Terreno y casa propia


La tarea se repartía así: el P Tomás se encargaba de la capellanía, mientras que el P . De
la Fuente comenzaba a contactarse con la gente de la extensa Parroquia; para ello se sirvió:
primero de un sulky prestado, luego de un sulky comprado por $116 y por último de una moto
comprada. Se trabajaba sin descanso y en este ir y venir el 26 de junio de 1944 se formalizó la
compra de un terreno del Sr. Iglesias por un valor de $ 7000 uruguayos. Alli se comenzó, lo más
pronto posible la construcción de una pocas habitaciones y lugares comunitarios y en medio de
una pobreza franciscana, los dos Padres pudieron ocupar el sitio para dejar libre (7 de diciembre
de 1944) el chalet que facilitaran los Hermanos. En abril de 1945 se iniciaron las obras de la
capilla provisional que por bastantes años haría las funciones de templo parroquial. A finales de
mayo se comenzó a usarla para el culto y a fines de junio, el 23, en una celebración muy bien
preparada por el párroco, el Arzobispo Barbieri además de conferir el sacramento de la
Confirmación a 87 personas, bendijo la capilla, la pila bautismal y la campana que se colocó en
la sencilla espadaña que coronaba el ingreso.

Seminario
Ahora comenzaba el tiempo de pensar un sitio para los postulantes que habían de venir.
Una vez preparados los planos del conjunto, la obra fue confiada a Stocco-Ravazzani, gente de
Progreso que se hizo cargo de la obra en agosto de este año. Para el mobiliario se llamó, como
en otros casos al Hno. Pascual Manfredi. Obra muy sencilla y de solo planta baja, extendió su
fachada por calle Rocha, con sod cuerpos hacia el interior. Allí se distribuyeron los ambientes
indispensables para la comunidad profesa y para los seminaristas.
Las obras estaban marchando de tal suerte que permitieron fijar fecha para su
inauguración, 5 de marzo de 1946. Por este tiempo el P. Eusebio Tomás recibió otro destino,
pero llegaban a Progreso el P. Isidro Yago, Prefecto, y José Ma. Desch, Profesor; el P. Yago
venía de Rosario de Santa Fe con cuatro postulantes argentinos a los que sumarían los dos
primeros uruguayos. Para dar realce a un acontecimiento tan importante vino de Buenos Aires el
Provincial, Jaime Panadés, varios Misioneros de Montevideo y los Hermanos de la Sagrada
Familia
Los Misioneros buscaban con ahinco nuevas vocaciones tanto en las misiones rurales
como en las tareas pastorales parroquiales y en ambos campos cabe destacar la figura del P.
Andrés Pascual, Superior de Montevideo. Para 1949 en sustitución del P. Yago llega como
Prefecto el P. Rómulo Cendra y, al año siguiente ocupa ese cargo el P. Benjamín Furlán,
mientras asume como párroco el P, Antonio María Loza. En 1952 entra de Párroco el P.
Marcelino Miani y estará al cargo de los seminaristas y de las vocaciones en Uruguay el P.
Carlos Kunitzki hasta que el finalizar aquel trienio aparecerá la idea de trasladar el grupo al
Colegio de Fátima que estaba por comenzar. Muchos cambios en poco tiempo hacen pensar en
las grandes dificultades en la manutención de los seminaristas en aquellos tiempos. La idea de
llevarlos a Fátima no prosperó. Sino que más bien del Gobierno Provincial escribían a Roma
que “es probable que haya que cerrar el prepostulantado uruguayo”. El Gobierno General instó a
buscar otras soluciones, pero a pesar de ello el Provincial P. Ferrari y su gobierno habían
decidido la suspensión “hasta mejores tiempos” Esto sucedía el 28 /10/1954.

Templo nuevo
Esta determinación suscitó profundo malestar entre los Misioneros residentes en el
Uruguay sobre todo por falta de apoyo tanto en lo económico cuanto en la provisión de personal
idóneo para la formación; estas y algunas otras motivaciones comenzaron a hacer fierza sobre
una idea que había sido vista con favor en el Capítulo Provincial de 1954: la creación de una
Visitaduría o Delegación en Uruguay.
La comunidad claretiana continuó en Progreso reducida, por entones, en número de
personas y concentrada la la actividad parroquial. Al finalizar la década de los cincuenta, a
través de una comisión pro templo se comunidad y la población se movilizaron para la
construcción de un nuevo templo que sustituyera a la modestísima capilla inicial.
Contando con un proyecto de los Arquitectos Leonel Viera y Carlos Trobo, se fueron
adquiriendo materiales para el nuevo templo y hasta debieron realizarse algunas obras iniciales
en marzo de 1961. Con muchos altibajos económicos, suspensiones de los trabajos, etc. Fue
trabajándose hasta quedar casi la estructura de hormigón armado que debía sostener la cubierta
concebida a modo de tienda de campaña. Pero en el año 1972 aparece una nota en el libro de
Crónicas de la comunidad firmada por el P. Ovidio Villar que notifica que el día 16 de
setiembre a la hora 19.55 en medio de un fuerte temporal se había desplomado la estructura de
hormigón armado.
Nuevo esfuerzo
Dice el P. Gustavo en su libro: “Tratando de superar rápidamente el shock, ya el año
siguiente el nuevo equipo llegado a la comunidad (Carlos Kunitzki como Superior y Jacobo
Dusso como Párroco) puso manos a la obra sobre la base de un proyecto más sencillo. En busca
fondos se acudió a Adveniat, a organizar rifas para implicar a la población y hasta se pensó en la
venta de parte del terreno de la comunidad que finalmente no se realizó. De hecho, en octubre
de 1973 se dio comienzo a las obras bajo la dirección del Arq. Trobo y del constructor Oscar
Pivotto. Y un año más tarde, el 27 de octubre de 1974 con ocasión de las fiestas patronales (San
Antonio María Claret) y de los 25 años de sacerdocio del párroco, el nuevo templo fue
bendecido por el Obispo de Canelones Mons. Orestes Nutti. Había resultado un edificio sencillo
y de buen gusto”.

Nueva casa parroquial


Sigue el P. G. Alonso: “Alcanzada esta meta, la comunidad se puso tras el propósito de
una nueva casa parroquial. Primera cosa fue abrir el espacio necesario mediante la volición de la
antigua capilla con su sacristía quedando en pie todo el resto de la antigua construcción. Sobre
aquella superficie se comenzó en enero de 1976, a construir un pequeño edificio de dos plantas,
con unas salitas para la atención parroquial en el piso bajo y cuatro diminutas habitaciones para
la comunidad en la planta alta. En todo se contó con la ayuda de Adveniat. Para las fiestas
patronales (24 de octubre) de aquel mismo año la casa fue inaugurada. Contando siempre con la
ayuda de Adveniat en 1984 se hizo una importante ampliación de la misma”

Casa de Retiros
Finalmente completando la serie de construcciones que se había emprendido gracias
sobre todo al dinamismo del P. Dusso el 28 de mayo iba a ser bendecida la nueva Casa de
Retiros fruto de una profunda remodelación y con capacidad para aproximadamente 30
retiristas.
Es indispensable dejar constar el agradecimiento de los que hicieron posibles estas
reformas: Adveniat, los claretianos de la Provincia de Chicago a través de su I. C. A. F.
(Internacional Claretian Apostolote Fund) y el Gobierno General mediante la Colecturía de
Misas, sin olvidarnos de los claretianos de Montevideo y de toda la comunidad parroquial de
Progreso.

Noviciado interprovincial
Pero todavía le estaba reservada una nueva función a esta comunidad: a partir de 1995
se trasladaba a ella el Noviciado Provincial que luego se convertiría en Interprovincial. En
enero de 1995 el P. Contardo Cabrera, que era Maestro de Novicios desde el año anterior, se
trasladó a Progreso para recibir allí a los candidatos. Fue necesario acondicionar la vivienda en
algunos aspectos. Y todo quedó en condiciones para un funcionamiento autónomo a la vez que
fraterno y cercano respecto de los sacerdotes de la comunidad a cargo en la Parroquia. Después
de largos años de continuidad el Noviciado de la Provincia quedo interrumpido en el año 2000.
Tras esta etapa la comunidad de Progreso continúa evangelizando la extensa Parroquia
atendiendo la Sede y las distintas capillas de la zona, continuando en servicio activo la Casa de
Retiros.

MONTEVIDEO – FATIMA
Parroquia y Colegio – Liceo

Prólogo
Fátima tiene su “cosa” y es que planificada desde un comienzo para una doble finalidad
parroquial y educativa. Todo tiene su comienzo en el fervor con que la comunidad claretiana se
había hecho adalid en el Montevideo de los años cuarenta de la devoción a la Virgen de Fátima
que comenzaba a difundirse por este sur. Los Padres Sebastián Larrea y Félix Cruz Ugalde en
mayo de 1943 visitaron al Arzobispo de Montevideo Mons. Barbieri sugiriendo la idea de
consagrar la arquidiócesis al Corazón de María siguiendo el ejemplo del Papa Pío XII, cosa que
el Arzobispo realizó meses más tarde. El incremento que iba tomando la devoción a la Virgen
de Fátima originó una conversación del P. Andrés Pascual, Superior de la comunidad de Inca,
con el Provincial, P. Pedro Cardona sobre una nueva fundación en Montevideo bajo la
advocación de Fátima.

Fundación
El barrio Pocitos iba creciendo rápidamente y la preocupación del Arzobispo era la falta
de un centro evangelizador en esa barriada. Era necesario proveer al establecimiento de una
parroquia. Pocos meses después recibiendo al Provincial P. Cardona confirmaría su
ofrecimiento, ponderando todo lo positivo que el mismo implicaba de cara al futuro, también en
comparación con la parroquia de la calle Inca.
Entre tanto, el P. Andrés Pascual se había puesto ya en campaña para encontrar terrenos
disponibles en Pocitos, contando con el asesoramiento del abogado y escribano Dr. Juan
Bartesaghi (gran amigo y bienhechor de los claretianos). Por razón de las dimensiones y otros
factores, el Padre puso los ojos en el terreno de Brito del Pino y Guaná (actualmente Silvestre
Blanco) de una buena superficie perteneciente a la sucesión Antía Errandonea, compuesta por
diez herederos. Después de escuchar los propósitos del P. Pascual ocho donaron su parte y al
poco tiempo se adquirieron por compra los restantes mas dos terrenos colindantes conformando
de esta manera conjunto bastante satisfactorio a pesar de su forma muy irregular.

Planos
Se le encomendó al P. Enrique Servi cmf la confección de los planos oficializándolos el
Ing. Elzeario Boix, de Montevideo. Un edificio de 50 metros de frente sobre la calle Guaná (hoy
Silvestre Blanco). El P. Pascual implicó en su proyecto a personas de la alta sociedad,
organizando comisiones de señoras en que intervinieron de hecho las esposas de varios
embajadores (Portugal, Brasil, España, Argentina), que además cedieron sus sedes diplomáticas
para las reuniones. Estas comisiones se mostraron muy activas en la recaudación de fondos
mientras que la comunidad de los Misioneros agenciaba un préstamo en el Banco Hipotecario.

La Virgen de Fátima
Antes de comenzar con los primeros movimientos la Sra. Dolores Formica Corsi de
Asunçao. Primera presidenta de la Comisión pro Templo, costeó y mandó traer, por avión,
desde Portugal una imagen de la Virgen de Fátima, bendecida allá por el Card Cerejeira. El 19
de marzo de 1950 se la había conducido en una gran manifestación-caravana desde Carrasco
hasta el solar de Guaná y Brito del Pino y desde allí al templo de la calle Inca donde
permanecería en custodia. El 2 de setiembre de 1951 al término de otra solemne procesión, se
bendijo la primera piedra y poco más adelante comenzaron las obras.

Primera comunidad
Para el 16 de julio de 1952 se pudo habilitar una parte de la construcción, consistente en
lo mas indispensable para la vivienda cuya sala comedor, de buenas dimensiones, iba a quedar
por unos meses como capilla para la atención del público. Y así quedó constituida la primera
comunidad: P. Andrés Pascual, el P. Mariano Pérez y el Hno. Alberto Del Bono. Desde ese
momento se dio comienzo a los servicios de culto y de catequesis infantil, que encontraron muy
buena respuesta en el sector.

La Virgen en casa propia


En noviembre de aquel mismo año estaban concluidas las obras de la primera etapa y se
pudo habilitar la cripta o salón capilla que ina a ser el centro de culto hasta tanto se lograr
construir el nuevo templo. A una caravana de coches que partió de Inca y Pagola al anochecer
de aquel 29 de noviembre, se unió, a partir de Artigas y Rivera una multitudinaria procesión de
antorchas movilizada para acompañar la imagen de la Virgen de Fátima que se trasladaba
definitivamente a su nueva sede en Pocitos. Llegados a destino, el Arzobispo Barbieri celebro al
aire libre y siendo ya la media noche, una solemne eucaristía en la que comulgaron muchísimos
fieles.
En el marco del Año Mariano, el Arzobispo Mons. Barbieri expidió el decreto de
erección de la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima el 9 de marzo de 1954 y el 21 del mismo
mes tomaba posesión el primer párroco, P. Andrés Pascual.

Colegio y Liceo Nuestra Señora de Fátima


Las crónicas señalan que ya desde 1953 se venía trabajando la idea de un colegio de
Fátima con lo que se dejaba de lado la idea de una residencia universitaria por un perfil
educativo. Las obras continuaron de tal suerte que para 1955 se contaba con ocho aulas con las
que se dio comienzo al Colegio Nuestra Señora de Fátima el día 2 de mayo de 1955 con el
Jardín y cuatro años de Primaria. Su primer Director fue el P. Carlos Kunitzki con la
colaboración de otros sacerdotes: Pedro López Morán, Ovidio Villar, Antonio Percara y el
mismo P. Pascual. Ya para el curso 1958 el colegio tenía una matrícula de 230 alumnos. En el
año 1959 quedó establecida la Enseñanza Secundaria. Con la aprobación oficial del Ministerio
de Educación el centro se llamaría oficialmente Colegio–Liceo Nuestra Señora de Fátima. En
años subsiguientes se iría completando el Secundario hasta el Cuarto año; y a partir de 1971 el
Colegio pasaría a ser mixto.

Templo definitivo
Volviendo un poco a la cripta tenemos que decir que durante treinta años estuvo
funcionando en ella la Parroquia Nuestra Señora de Fátima. Gracias a la visión y tesón del P.
Marcelino Miani que comenzó la campaña pro nuevo templo y a la ejecutividad del P. José M.
Gómez Mons. Carlos Partelli bendijo el nuevo templo el 28 de octubre de 1984.

ROCHA – ROCHA

Prólogo
Desde 1956 los Misioneros del Colegio de Fátima de Montevideo, habían comenzado a
tomar unos días de descanso veraniego en La Paloma. Para tal fin les cedía su casa la Sra. Nidia
Lombardini de Mazeres, distinguida bienhechora de la Parroquia de Fátima, Y con ocasión de la
ordenación sacerdotal del P. Froilán Faguaga, en 1958, ella madrina de ordenación, le regaló,
como obsequio, a nombre de la comunidad, una casa con amplio terreno que ella poseía en el
mismo balneario. Esto daría lugar a un cierto conocimiento y colaboración de los Padres con la
Parroquia de Rocha para algunas celebraciones en la zona balnearia.

Solicitud de fundación
En ocasión de la Gran Misión de Buenos Aires (1960) el cura de Rocha, P. Aquiles
Sensión consiguió por medio del P. Visitador, Pedro Cardona, que algunos de aquellos
Misioneros se desplazaran hasta su parroquia para realizar también allí una misión. Que dejó
como inquietud en el cura como en el pueblo el deseo de una comunidad misionera de la
Congregación. En un accionar rápido el Obispo Mons. José M. Cavallero consiguió implicar en
el tema al P. Cardona, a su Consejo y al Nuncio y cada uno, independientemente, escribieron al
P, Schweiger solicitando la fundación en la ciudad de Rocha..Con premura el Sr Obispo de día
12 de diciembre de 1960 desmembró de la Parroquia de los Remedios una segunda parroquia
que tendría como titular al Corazón Eucarístico de Jesús que abarcaría un sector urbano
periférico, que se describía con detalle y que abarcaba la zona balnearia de La Paloma, La
Aguada, Costa Azul y La Pedrera.. Desde aquel diciembre y, con autorización del P. Cardona,
quedó el P. Antonio Ma. Loza en Rocha, huésped del P Sensión, para atender provisoriamente
al menos la zona urbana hasta que llegara la respuesta de Roma.

Comienza la fundación
Entre tanto, con función de “gestor”, encargado de viabilizar la fundación, el 12 de
febrero de 1961 llega a Rocha el P. Paulino Tejedor. Hasta el mes de julio se instala en la casa
de descanso de La Paloma mientras el P. Loza continúa residiendo en la matriz. Ambos
Claretianos, además de realizar su ministerio, dan clases en el colegio de las Teresas. En julio
alquilan una casa (calle Zorrilla de San Martín 182) que les va a servir de morada hasta poder
construir su primera modestísima vivienda propia. Poco después tomaron en arriendo un local
cercano donde instalaron lo que se llamaría “Oratorio San Antonio María Claret”, lugar de
convocatoria para la feligresía del sector.
Aunque inicialmente el Obispo había prometido correr con la adquisición de los terrenos
necesarios para la sede de la nueva parroquia, fue al fin la Congregación la que con no poco
sacrificio compró un lote entre las calles Monterrosso, Florencio Sánchez y Ansina Allí, en
extrema pobreza se consiguió disponer poco a poco la diminuta vivienda a la que el P. Tejedor,
párroco, y el P. Antonio Percara, su vicario, pudieron trasladarse el 29 de marzo de 1965. Varios
barrios disponían ya de sus respectivas capillas (Lavalleja, Treinta y Tres, 19 de Abril, lo mismo
que los balnearios).

Parroquia
En mayo de 1966 fue creada la nueva Diócesis de Maldonado-Punta del Este, con
Mons. Antonio Corso como primer obispo de cuya jurisdicción pasó a formar parte la zona de
Rocha. Por concesión del Obispo Corso, desde el 1 de junio de este año el título de la parroquia
pasó a ser el del “Inmaculado Corazón de María de Fátima”. En 1973, a invitación del Obispo,
un grupo de Claretianos prestaría a la diócesis un servicio extra, misionando desde agosto hasta
diciembre todas sus parroquias. Casi al final de su recorrido, misionaron con muy buenos
resultados las dos parroquias de Rocha.

Obras
A pesar de dificultades las obras pudieron iniciarse en noviembre de 1966 gracias
especialmente a la ayuda de Adveniat y a los ministerios que los mismos Misioneros podían
realizar durante el verano en la zona de los balnearios. Había reservado un amplio espacio para
el futuro templo de 31 x 10 y 3.60 de altura, un cuerpo de despachos y salas parroquiales y en el
primer piso la vivienda de la comunidad. La primera realización fue el salón-capilla que pudo
ser inaugurado el 22 de junio de 1969.
Cuando en 1975 el P. Tejedor, con la salud muy deteriorada pasaba a la comunidad de
Progreso, dejaba junto a la espaciosa capilla la obra de los restantes locales y futura vivienda
que tocaría concluir a los sucesores. De hecho, siendo el párroco y Superior el P . Juan Ciurana,
la pequeña comunidad podía trasladarse a la nueva vivienda sustancialmente habilitada.

Informe del buen trabajo claretiano


Un informe elaborado por la Junta Parroquial y presentado al Congreso Diocesano de
Pastoral realizado en Maldonado en septiembre de 1978 da un panorama del dinamismo que por
entonces estaba desarrollando la parroquia en su extenso territorio (unos 1.500 km cuadrados).
Se habla de diez centros catequísticos, en que cuatro religiosas y venticinco seglares atienden
con perseverancia a niños, jóvenes y adultos de las diversas comunidades. Es relevante el
servicio de la Legión de María, con su característico accionar por los barrios, en el hospital, en
hogares de ancianos, en toda clase de emergencias de la gente. Se habla de los Cenáculos de
Oración, de las Conferencias Vicentinas y de varias obras sociales en diversos núcleos
poblados, de la atención a la Pastoral Juvenil, lo mismo que de algunas iniciativas ordenadas a
la formación bíblica y litúrgica.
Sobre todo, con la participación de muchos agentes pastorales, se buscó el crecimiento
de las comunidades mismas mediante la lectura orante de la Biblia (LOB) y la promoción de la
solidaridad. Por varios años, los novicios de la Congregación y sus formadores, que se
trasladaban desde Progreso, animaron un período de dos semanas de misión por los barrios
iniciando a la gente, de esta forma, en la vida eclesial.

Después de cuarenta años…


Lamentablemente a la Congregación se le iba haciendo cada vez más difícil, con su
personal en disminución y sus muchas posiciones apostólicas en Argentina y Uruguay,
mantener también esta de Rocha, de indudable perfil misionero dentro de una de las Diócesis
más carentes. Al concluirse en 1999 uno de los convenios trienales de servicio, con fecha 29 de
diciembre y en los términos acordados entre el Obispo Mons. Wirz y el P. Provincial Juan José
Chaparro, la parroquia del Corazón de María de Fátima fue entregada a la diócesis, con el
terreno afectado y los edificios allí construidos. Un sacerdote diocesano quedaba a cargo de las
dos parroquias de la ciudad.

Fin
“Y, al despuntar la cálida mañana del 3 de enero del 2000, los dos últimos Claretianos, Camilo
Eberhardt y Adán Schroeder, con el corazón en brumas y por entre las verdes colinas orientales,
se ponían en camino rumbo al oeste, hacia nuevos destinos.

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NOTA: Se deja constancia que el contenido de la presente relación está casi totalmente
entresacado de la obra del P. Gustavo Alonso: “CIEN AÑOS EN MISION”. Los Claretianos en
Argentina y Uruguay, 1901 – 2001.