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“Primeras Entrevistas en la clínica con personas con problemas

vinculados al uso de drogas en el Centro Carlos Gardel”

(Texto de Héctor Pérez Barboza)

Utiliza el término “Primeras Entrevistas” y no “Entrevistas Preliminares” porque


a veces no son preliminares a nada, no inician ningún tratamiento.

Ética en Psicoanálisis: “Otorgar un lugar a la subjetividad haciendo una


aplicación del Piscoanlálisis en un contexto terapéutico”.

Utiliza el término “personas” porque la subjetividad la suponemos, entonces el


analista deberá ir comprobándolo caso por caso: “Será necesaria una función
llamada ´Deseo del analista´ para causar ese sujeto”.

Sea cual sea la sustancia (la cual viene a traer una “solución” a ese problema),
lo que hace la toxicidad es en referencia a un problema con el consumo mismo.

En cuanto al problema es necesario “Des-sustancializar” al sujeto: “Atenuar la


omnipotencia de la sustancia, considerando los efectos reales, simbólicos e
imaginarios que las sustancias producen en las diferentes inscripciones”.

El hacer en Psicoanálisis se basa en el decir en tanto que un hacer, éste es un


hacer de la palabra en toda su dimensión y no solo de los enunciados.

El analista, en las primeras entrevistas, busca un lugar desde el cual intervenir


así podrá dirigir la cura.

Sobre el quehacer del analista en las primeras entrevistas, dice el autor que se
juega la posibilidad de conquistar un lugar desde el cual intervenir y
posteriormente, en posición de curar. De lo contrario, el analista seguirá
atribuyendo a las características de los pacientes la impotencia de su práctica.

Desde Freud

Barboza propone el texto “Sobre la iniciación de tratamiento”, de Sigmund


Freud, del cual rescata dos puntos:

1) Realiza una analogía con el Ajedrez, sobre los tres tiempos de juego: la
apertura, el medio juego y el cierre.

2) Aceptar provisionalmente al paciente durante 1 o 2 semanas.


Sobre este punto, Barboza señala que en el contexto institucional del Carlos
Gardel, los pacientes piden un tratamiento, no un psicoanálisis, a lo que le
suma el desborde de la admisión.

En el espacio de admisión, se pone en juego una doble intención: establecer


una aproximación diagnóstica y dejar una marca para que se propicie el retorno
del paciente (o en caso de su derivación, la concurrencia a la institución).

En casos donde el paciente llega a la admisión con la recomendación de tomar


el tratamiento con un profesional específico, esto es con nombre y apellido,
opera en el sentido de una transferencia a la psicoterapia en la institución a la
transferencia con el analista. Ya en las primeras entrevistas se manifiesta el
segundo proceso de aceptación o rechazo de la demanda.

3) La postergación en el inicio del tratamiento es digna de sospecha sobre el


paciente. Este pedido y su anulación es algo de la posición subjetiva del
sujeto que debe ser sancionado por el analista.

Cuando el profesional forma parte del entorno social de la persona, esto


supone un obstáculo ante el acto de confesar algo.

4) Tiempo y dinero: En algunos casos, los pacientes experimentan fantasías


de retribución hacia el profesional, le pagan de algún modo.

En cuanto al tiempo, los turnos posteriores a los fines de semana muestran


rastros de lo que fue una desvinculación de los discursos en los que el sujeto
se ubica durante la semana: emerge la angustia.

No se trata de la voluntad consecuente de ir al tratamiento ni de ninguna


alianza con alguna parte sana del yo, se trata de que allí, en la entrevista,
ocurra algo que opere causando el deseo de volver en la próxima entrevista.

FALTAN PÁGINAS

Es importante ubicar cuál es el padecimiento en las primeras entrevistas. No


creemos que es el tóxico. Hay un antes y un después que hay que apuntar.

Con Lacan

Lacan nos proporciona ciertas coordenadas:

1- Sugerencias Clínicas: “No hay entrada posible en análisis sin entrevistas


preliminares”.
2- Ordenamiento de la Cura: En el centro de salud, rara vez se llega a un
análisis. Localizar en ese consultante a un sujeto, ponerlo en relación a su
padecimiento y hacer que comience a responder por él mismo tiene efectos
terapéuticos”.

3- Ordenamiento de los pasos lógicos para la entrada al análisis: En el inicio


tenemos el polo del sujeto del deseo y en el otro el del sujeto del goce.
Desde la primera entrevista hay que realizar la experiencia de constituir el
sujeto del deseo: causarlo.

Lacan plantea en el texto “Intervención sobre la Transferencia” las maniobras


de “lógica hegeliana” basadas en desarrollos de verdad e inversiones
dialécticas. Esos lugares se constituyen por medio de cambios de la posición
subjetiva.

¿Cuál es el lugar de la interpretación? Lacan plantea que la cura se ordena


según un proceso que va desde la rectificación de las relaciones del sujeto con
lo real, hasta el desarrollo de la transferencia y luego a la interpretación.

Con el concepto de “alma bella”* como base, Lacan dice que no se trata de
adaptar a alguien a su realidad, sino de mostrarle lo demasiado bien adaptado
puesto que participa de su fabricación.

Allí se detiene el camino a recorrer con el otro porque ya la transferencia ha


hecho su obra: el principio de su poder a condición de no utilizarlo. A partir de
ese momento no se dirigirá al prójimo sino al Otro.

Antes de la rectificación subjetiva tenemos:

A) Afirmación de la verdad: el paciente cuenta su verdad.


B) Puesta en prueba del análisis: ¿Estará de mi lado?
C) El analista debe lograr que el paciente confíe en que estamos de su
lado, pero no debe confundirse con resolverle problemas de adaptación.
D) Sobre los hechos que el paciente plantea como procedentes de la
realidad, no de sí mismo, el analista señala “¿Qué quiere cambiar de
ellos?”, como paso previo a la rectificación subjetiva.

4- Relación de las entrevistas con los discursos: Lacan deja de hablar en


términos de rectificación y pasa a hablar en términos de histerización del
discurso. “La introducción estructural en condiciones artificiales del discurso
de la histeria”, afirmó Lacan y lo vinculó con “el malentendido de la especie
humana, que en la especie humana constituye la relación sexual”: una
posición del sujeto en uno de los cuatro discursos.
En el seminario 19 “O Peor”, Lacan vincula las entrevistas preliminares con los
discursos y el cuerpo, los cuatro elementos del discurso del amo son
representados por el cuerpo aquí y al cual en tanto analista me dirijo. Se
pregunta: “cómo logró ese discurso atrapar los cuerpos, a nivel del discurso del
amo está claro: a nivel del discurso del amo, donde, como cuerpos, ustedes ya
están modelados”.

Lacan plantea que quienes llegan a consultar están en el discurso del amo. Es
muy usual que el analista se encuentre con personas fuera de discurso:
angustiados o con sus variantes (pasajes al acto, acting out o las depresiones).
La pregunta de Lacan sobre el caso es “¿Cómo ha logrado ese discurso (el del
amo)atrapar a esos cuerpos?”.

Jaques Alain Miller

Plantea tres tiempos lógicos en las entrevistas preliminares:

1- Avaluacion Clínica: dar el aval del pedido de análisis, diagnóstico


diferencial y reconocimiento o no de fenómenos elementales.
2- Localización Subjetiva: pasaje de los hechos a los dichos, hacer notar al
que consulta su posición en la enunciación respecto de sus enunciados.
Los dos primeros pasos forman el proceso de subjetivación, la aparición
del sujeto, es decir la relación entre lo que relata y su posición al
respecto.
Entre la Localización subjetiva y el tercer paso (Introducción al
Inconciente) se da el proceso de rectificación, se trata de que el sujeto
quede confrontado entre sus dichos sus actos.
3- Introducción al Inconciente: el sujeto se introduce en un acuerdo entre lo
dicho y el decir de modo que pueda aproximarse a decir lo que desea. El
analista es aquí un lugar vacío donde el sujeto es invitado a hablar. Se
lleva al cuestionamiento de su deseo y de lo que quiere decir: qué de su
subjetividad se pone en juego con ese consumo,

Psicoanálisis y toxicomanías – Aportes de Sylvie Le Pouchet

En el ahuecamiento de la demanda, la autora plante una bipartición en dos


modalidades diferentes del montaje de la toxicomanía: suplencia (pasaje al
acto) y suplemento (acting out).

Además, sostiene que la admisión en el tratamiento debe ser re situada, para


todo individuo el inicio de análisis depende del estilo de demanda que
sostenga, no de la cualidad del síntoma o del montaje que exhiba.
Consideraciones finales

No son sujetos del significante los que consultan, se descarta interpretar en el


inicio: hay que constituir a ese sujeto. El deseo del analista debe ser el de
escuchar y de causar la emergencia del sujeto. Posteriormente se podrá
abordar el plano de lo simbólico.

1) En primer lugar, el analista en la institución debe alojar al sujeto en su


verdad, garantizar la verdad de quien consulta: lo que hay que escuchar
está más allá de lo que se dice. Si somos garantes de la verdad
entonces conquistamos el primer poder de la palabra.
Lo que guía al analista es el objeto a, nos dejamos engañar un poco por
los dichos, pues ese objeto a está más allá de lo simbólico, se garantiza
la existencia del sujeto del deseo para dar lugar a que lo real pueda ser
tratado. Todavía estamos lejos de trabajar con los dichos o de
interpretar.
2) Paralelamente rastreamos la relación de ese sujeto con la Ley, agotar
las preguntas de respuesta al Nombre del Padre (posibilita el
acercamiento a un diagnóstico).
3) Una pregunta importante es sobre cuál fue el encuentro traumático que
lo llevó a consultar: su corrimiento fantasmático. Si sacamos partido de
ese encuentro con lo real ganamos a ese consultante para el
tratamiento.
4) La premisa en el Centro Carlos Gardel es la de des-sustancializar la
consulta, poner el acento en el sujeto, la causa es un objeto faltante,
perdido que cuando se hace presente angustia: “Nadie quiere saber
nada de lo Real”. La angustia pide castración y estos tipos de pacientes
son huérfanos de ella, carentes de deseo.
5) Qué es lo que lo angustió y qué modalidades defensivas frente a la
angustia se despliegan, para luego dar su valor y lugar al problema de
consumo.
6) Es en ese momento que podemos pasar a la Rectificación de las
relaciones del sujeto con la realidad. Esta primera inversión dialéctica
consiste en preguntar “¿Qué ha hecho usted para que le pase esto?”.
Momento de responsabilización, que responda por lo que padece.
7) Una vez constituida la queja y responsabilizado el sujeto queda la
introducción al Inconciente: se trata de producir un enigma.

Con esta serie de pasos queda constituido el objetivo terapéutico de la


institución. Si se tratara de un contexto plenamente clínico – analítico, queda
por conquistar el sujeto del goce y pasar al estatuto del síntoma al del
fantasma, a la repetición y una dimensión del saber que ya no supone una
verdad última.