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Filosofía de la ciencia

La filosofía de la ciencia investiga el conocimiento científico y la práctica científica. Se ocupa de saber, entre otras cosas, cómo se desarrollan, evalúan y
cambian las teorías científicas, y de saber si la ciencia es capaz de revelar la verdad de las «entidades ocultas» (o sea, no observables) y los procesos de la
naturaleza. Son filosóficas las diversas proposiciones básicas que permiten construir la ciencia. Por ejemplo:

La realidad existe de manera independiente de la mente humana (tesis ontológica de realismo).


La naturaleza es regular, al menos en alguna medida (tesis ontológica de legalidad).
El ser humano es capaz de comprender la naturaleza (tesis gnoseológica de inteligibilidad).
Si bien estos supuestos metafísicos no son cuestionados por el realismo científico, muchos han planteado serias sospechas respecto del segundo de ellos1 y
numerosos filósofos han puesto en tela de juicio alguno de ellos o los tres.2 De hecho, las principales sospechas con respecto a la validez de estos supuestos
metafísicos son parte de la base para distinguir las diferentes corrientes epistemológicas históricas y actuales. De tal modo, aunque en términos generales el
empirismo lógico defiende el segundo principio, opone reparos al tercero y asume una posición fenomenista, es decir, admite que el hombre puede
comprender la naturaleza siempre que por naturaleza se entienda "los fenómenos" (el producto de la experiencia humana) y no la propia realidad.

En pocas palabras, lo que intenta la filosofía de la ciencia es explicar problemas tales como:

la naturaleza y la obtención de las ideas científicas (conceptos, hipótesis, modelos, teorías, paradigma, etc.);
la relación de cada una de ellas con la realidad;
cómo la ciencia describe, explica, predice y contribuye al control de la naturaleza (esto último en conjunto con la filosofía de la tecnología);
la formulación y uso del método científico;
los tipos de razonamiento utilizados para llegar a conclusiones;
las implicaciones de los diferentes métodos y modelos de ciencia.
La filosofía de la ciencia comparte algunos problemas con la gnoseología —la teoría del conocimiento— que se ocupa de los límites y condiciones de
posibilidad de todo conocimiento. Pero, a diferencia de ésta, la filosofía de la ciencia restringe su campo de investigación a los problemas que plantea el
conocimiento científico; el cual, tradicionalmente, se distingue de otros tipos de conocimiento, como el ético o estético, o las tradiciones culturales.

Algunos científicos han mostrado un vivo interés por la filosofía de la ciencia y algunos como Galileo Galilei, Isaac Newton y Albert Einstein, han hecho
importantes contribuciones. Numerosos científicos, sin embargo, se han dado por satisfechos dejando la filosofía de la ciencia a los filósofos y han preferido
seguir haciendo ciencia en vez de dedicar más tiempo a considerar cómo se hace la ciencia. Dentro de la tradición occidental, entre las figuras más importantes
anteriores al siglo XX destacan entre muchos otros Platón, Aristóteles, Epicuro, Arquímedes, Boecio, Alcuino, Averroes, Nicolás de Oresme, Santo Tomas de
Aquino, Jean Buridan, Leonardo da Vinci, Raimundo Lulio, Francis Bacon, René Descartes, John Locke, David Hume, Emmanuel Kant y John Stuart Mill.

La filosofía de la ciencia no se denominó así hasta la formación del Círculo de Viena, a principios del siglo XX. En la misma época, la ciencia vivió una gran
transformación a raíz de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica. Entre los filósofos de la ciencia más conocidos del siglo XX figuran Karl R. Popper y
Thomas Kuhn, Mario Bunge, Paul Feyerabend, Imre Lakatos, Ilya Prigogine, etc..

Índice [ocultar]
1 Los precursores
2 La ciencia como producto de la lógica y la razón
2.1 Empirismo lógico
2.2 Falsacionismo
3 La reacción
3.1 Ciencia, historia y revolución científica
3.2 Programas de investigación científica
3.3 Pluralismo metodológico
4 Corrientes actuales
4.1 Concepciones estructuralistas y semánticas
4.2 Filosofía de la ciencia naturalizada
4.3 Realismo frente a empirismo
4.4 Sociología de la ciencia
4.5 Filosofía de la ciencia real
5 Véase también
6 Notas y referencias
6.1 Bibliografía
6.2 Enlaces externos
Los precursores[editar]
Para Aristóteles (384 a. C.-322 a. C.) la ciencia era conocimiento cierto por medio de causas. Esta definición (teniendo en cuenta el amplio concepto de ciencia
de la antigüedad, diferente del más restrictivo actual) tuvo vigencia en Europa occidental durante siglos, hasta que fue rechazada por la nueva filosofía natural
que nacía en los siglos XVII y XVIII

Después de sus conquistas en Europa, partiendo de España, y en Asia hasta la India, los árabes comenzaron a interesarse tanto por las civilizaciones de
Occidente como por las de Oriente, a tanto que manifestaron la ambición de heredar la aportación grecorromana. Al-Manzor (712-775 d. C.) fue el primer
califa que estimuló esta ambición, pues hizo traducir al árabe todos los libros de los griegos y fundó en Bagdad una especie de universidad, que comprendía
una importante biblioteca y un observatorio astronómico. Durante varios siglos, el idioma árabe fue considerado como la lengua de la ciencia, y las gentes de
diferentes países de Europa iban desde muy lejos a Bagdad para beber en las fuentes de la ciencia antigua salvaguardada por los árabes.

El desarrollo de la ciencia entre los árabes alcanzó su apogeo hacia los siglos IX y X y, como la astronomía gozó siempre de popularidad en Oriente, fue
completamente natural que los árabes dedicaran una muy particular atención a esta rama de la ciencia. Sirviéndose del Almagesto, traducción árabe del
famoso Tratado de Astronomía, de Ptolomeo, los astrónomos árabes trataron de reducir las teorías a tablas, perfeccionar los instrumentos de medida y
multiplicar las observaciones con más precisión. Pronto se dieron cuenta de ciertos errores cometidos por el astrónomo alejandrino, principalmente en lo
relativo al tiempo de revolución de la Luna, los límites de los eclipses solares y las posiciones respectivas de Mercurio y Venus con relación al Sol.
El descubrimiento más importante hecho por los astrónomos árabes fue la precesión de los equinoccios.3 Este importante aporte se atribuye a Al-Battani,
también llamado Albatenio, gran señor, que vivió entre finales del siglo IX y comienzos del X.

La escolástica propuso la regularidad y uniformidad para su aplicación en la ciencia.

René Descartes (1596-1650) pretendía un conocimiento cierto basado en la existencia indudable de un sujeto pensante, así como avanzar gracias a ideas claras
y distintas, dejando el papel de la experiencia en segundo plano. No es de extrañar que en el campo de la ciencia, los racionalistas destacaran en matemáticas,
como el mismo Descartes o Leibniz, creador junto con Newton del cálculo infinitesimal.

La corriente filosófica iniciada por Francis Bacon (1561-1626) proponía un conocimiento de la naturaleza empirista e inductista. Para elegir entre teorías rivales
no había que recurrir a la argumentación, sino realizar un experimento crucial (instantia crucis) que permitiese la selección. David Hume (1711-1776), el
principal filósofo empirista, subrayó aún más la importancia de los hechos frente a las interpretaciones. Pero el racionalismo y el empirismo clásicos
destacaban excesivamente uno de los aspectos de la ciencia (la racionalidad o la experiencia) en detrimento del otro. El idealismo trascendental de Kant (1724-
1804) intentó una primera síntesis de ambos sistemas en la que el espacio y el tiempo absolutos de Newton se convirtieron en condiciones que impone la
mente para poder aprehender el mundo externo.

Dentro de la tradición empirista Auguste Comte (1798-1857) propuso una filosofía, el positivismo, en la que la ciencia se reducía a relacionar fenómenos
observables, renunciando al conocimiento de causas. Ernst Mach (1838-1916) ejerció, con su empiriocriticismo, una gran influencia que preparó el nacimiento
del Círculo de Viena. Mach desarrolló una filosofía de orientación empirista centrada en los conceptos y métodos de la ciencia. Ésta debe estudiar sólo las
apariencias (los fenómenos), de forma que intentar estudiar algo que no se nos presenta directamente a los sentidos es hacer metafísica. Coherente con sus
ideas filosóficas, Mach se opuso hasta el final a la nueva teoría atómica, cuyo objeto es inalcanzable a la experiencia.

Pierre Duhem (1861-1916) afirmó que "toda ley física es una ley aproximada; por lo tanto, siguiendo la lógica estricta, no puede ser ni verdadera ni falsa;
cualquier otra ley que represente las misma experiencias con la misma aproximación puede pretender, con tanto derecho como la primera, el título de ley
verdadera, o, para hablar más exactamente, de ley aceptable". Aun así, Duhem opinaba que a medida que la ciencia avanza, se va acercando progresivamente
a una descripción más fiel de la naturaleza.

La ciencia como producto de la lógica y la razón[editar]


Empirismo lógico[editar]
Artículo principal: Empirismo lógico
El empirismo y el logicismo son las dos principales fuentes de los orígenes de la filosofía analítica. Uno de los primeros movimientos fuertes dentro de esta
corriente fue el positivismo lógico o empirismo lógico. Dentro de ella también tiene un lugar especial el estudio de la lógica y los lenguajes, la filosofía del
lenguaje (donde destacaron Ludwig Wittgenstein (1889-1951), Bertrand Russell (1872-1970) y Alfred North Whitehead (1861-1947).

Se suele considerar que la filosofía de la ciencia alcanza su edad adulta en los años 1920 con la aparición del Círculo de Viena, en el que se encuadró un nutrido
grupo de filósofos como Rudolf Carnap (1891-1970), Otto Neurath (1881-1945), Hans Hahn (1879-1934), Kurt Gödel (1906-1978), Willard V. Quine (1908-
2000). A imitación del de Viena, Hans Reichenbach (1891-1953) fundó el Grupo o Círculo de Berlín.

El Círculo de Viena encabezado por el Dr. Craidoff propuso un modelo de ciencia en el que ésta procede mediante generalizaciones (inducción) a partir de los
datos. La visión de la ciencia del Círculo de Viena es llamada también Concepción Heredada o Concepción Heredada de la Ciencia. La idea central del
positivismo y del neopositivismo propuesta por el Dr. Craidoff es que la ciencia debe utilizar las teorías como instrumentos para predecir fenómenos
observables y debe renunciar a buscar explicaciones. La búsqueda de explicaciones es función de la metafísica, que no es ciencia sino palabrería carente de
significado. Así, el neopositivismo presenta una visión instrumentalista de la ciencia. De acuerdo con estas ideas los integrantes del Círculo defendieron un
criterio verificacionista de significado que agrupaba los enunciados en dos clases:

enunciados con sentido, que son afirmaciones que pueden comprobarse empíricamente si son verdaderas o falsas.
enunciados sin sentido, que son enunciados mal construidos cuya verdad o falsedad no puede comprobarse empíricamente. Basándose en este criterio, el
Círculo fue fuertemente antimetafísico y antiteológico.
Con el progreso de la ciencia ésta comenzó el estudio de campos que están más allá de la experiencia, como puede ser la física de altas energías o la física
atómica. En esta situación el criterio empirista de verdad condujo a muchos problemas, lo que llevó a diversas matizaciones del mismo. El verificacionismo
estricto acabó siendo abandonado y sustituido por la contrastación entre proposiciones y observaciones, lo que permite una confirmación gradualmente
creciente de las teorías.

La afirmación introducida por el empirismo de que hay datos puros (sin ningún tipo de interpretación ni elaboración) y la positivista de que la ciencia debe
utilizar un lenguaje observacional exento de teoría son especialmente criticadas por los principales filósofos de la ciencia desde hace décadas y, en la
actualidad, el neopositivismo estricto ya no está considerado como viable. Sin embargo, en su época ejerció un dominio absoluto en la filosofía de la ciencia.
Su influencia ha sido capital y es rastreable en muchos filósofos de la actualidad.

Falsacionismo[editar]
Artículo principal: Falsacionismo
Aunque Karl Popper (1902-1994) tuvo en sus comienzos mucha relación con los integrantes del Círculo de Viena, desde su primera obra La lógica de la
investigación científica (1934) ya se mostró muy crítico con éste. Sin embargo este trabajo tuvo muy poca difusión durante años, y no fue hasta principios de la
década de los sesenta cuando Popper comenzó a ser conocido y valorado.

Frente al neopositivismo, Popper calificó su postura de racionalismo crítico. A diferencia del Círculo de Viena, para Popper la ciencia no es capaz de verificar si
una hipótesis es cierta, pero sí puede demostrar si ésta es falsa. Por eso no sirve la inducción, porque por mucho que se experimente nunca se podrá examinar
todos los casos posibles, y basta con un solo contraejemplo para echar por tierra una teoría. Así pues, frente a la postura verificacionista preponderante hasta
ese momento en filosofía de la ciencia, Popper propone el falsacionismo. Aunque Popper era realista no aceptaba la certeza, es decir, nunca se puede saber
cuándo nuestro conocimiento es cierto.

Popper comenzó describiendo la ciencia, pero en su evolución filosófica acabó siendo prescriptivo (aunque sin llegar al rigor normativo del Círculo),
recomendando a la ciencia el método hipotético deductivo. Es decir, la ciencia no elabora enunciados ciertos a partir de datos, sino que propone hipótesis
(que aunque se basen en la experiencia suelen ir más allá de ésta y predecir experiencias nuevas) que luego somete al filtro experimental para detectar los
errores.

La reacción[editar]
Hasta la década de los sesenta habían prevalecido las explicaciones lógicas de la ciencia. A partir de la obra de Thomas Kuhn (1922-1996) La estructura de las
revoluciones científicas hubo un cambio en la perspectiva y se empezaron a tener en cuenta los aspectos históricos, sociológicos y culturales de la ciencia.

Ciencia, historia y revolución científica[editar]


La estructura de las revoluciones científicas se puede clasificar de descriptiva. Apenas dedica espacio a conceptos como verdad o conocimiento, y presenta la
ciencia bajo un enfoque histórico y sociológico. Las teoras dominantes bajo las que trabajan los científicos conforman lo que Kuhn llama paradigma. La ciencia
normal es el estado habitual de la ciencia en el que el científico no busca criticar, de ninguna manera, el paradigma, sino que da éste por asumido y busca la
ampliación del mismo. Si el número o la importancia de problemas no resueltos dentro de un paradigma es muy grande, puede sobrevenir una crisis y
cuestionarse la validez del paradigma. Entonces la ciencia pasa al estado de ciencia extraordinaria o ciencia revolucionaria en el que los científicos ensayan
teorías nuevas. Si se acepta un nuevo paradigma que sustituya al antiguo se ha producido una revolución científica. Así se entra en un periodo nuevo de
ciencia normal en el que se intenta conocer todo el alcance del nuevo paradigma.

El nuevo paradigma no se admite únicamente por argumentos lógicos, en este proceso intervienen de manera importante aspectos culturales propios de la
persona del científico. Según Kuhn, la visión de la naturaleza que acompaña al nuevo paradigma no puede compararse bajo ningún elemento común a la del
antiguo; a esto Kuhn llama la inconmensurabilidad de los paradigmas. El nuevo se admite de forma generalizada cuando los científicos del antiguo paradigma
van siendo sustituidos.

Programas de investigación científica[editar]


Artículo principal: Falsacionismo sofisticado
Lakatos (1922-1974) intentó adaptar el sistema de Popper a la nueva situación creada por Kuhn. Su intención era realizar una reconstrucción racional de la
historia de la ciencia, mostrando que ésta progresaba de modo racional. La historia de la ciencia muestra que ésta no avanza sólo falsando teorías con hechos,
hay que tener en cuenta la competencia entre teorías y la confirmación de teorías. Por ello sustituye el falsacionismo ingenuo de Popper por un falsacionismo
sofisticado. En la realidad la ciencia no evalúa una teoría aislada, sino un conjunto de ellas que conforman lo que Lakatos llama programa de investigación
científica. Un programa de investigación se rechaza al completo cuando se disponga de un sustituto superior, que explique todo lo que explicaba el anterior
más otros hechos adicionales. Lakatos reconoce que la dificultad de este esquema radica en que, en la práctica, puede costar años llevarlo a cabo, o incluso ser
inaplicable en programas de investigación muy complejos.

Pluralismo metodológico[editar]
Paul K. Feyerabend (1924-1994) afirmó que una metodología científica universalmente válida es un contrasentido, que no pueden dictarse normas a la ciencia
para su desarrollo. Criticó ácidamente el cientificismo por ser "castillos en el aire" y como alternativa propuso un anarquismo epistemológico. Puesto que no
hay conocimientos ciertos y no se sabe qué paradigmas dominarán la ciencia del futuro, descartarlos ahora supone cerrar puertas al mañana.

Corrientes actuales[editar]
Para hablar de una filosofía de la ciencia no basta con tener una visión panorámica de lo que es filosofía y de lo que es ciencia. Tampoco es suficiente el
seguimiento histórico de las opiniones y conceptos emitidos por los pensadores del pasado. Es necesario ubicarse en el pensamiento actual de los científicos
más avanzados y respetar sus conceptos sobre lo que ellos consideran como ciencia, y es necesario entender que el dominio de la filosofía son los conceptos
universales y abstractos que nunca pueden llegar a ser objeto de la ciencia.

Es extremadamente complejo (y, posiblemente, todavía falta algo más de perspectiva temporal) presentar un panorama completo de la filosofía de la ciencia
de los últimos treinta o treinta y cinco años. Así como todos los autores anteriores ya han muerto, la mayoría de los que vienen a continuación no. Aquí se
intentará presentar un bosquejo de la gran variedad de enfoques actuales pero teniendo en mente que, dentro de pocos años, algunas de las corrientes
mencionadas pueden haber pasado al olvido, y que destaquen otros pensadores que hoy tienen una repercusión menor.

Así como anteriormente se podía hablar de "el método" de la ciencia, el gran desarrollo de muchas disciplinas científicas ha hecho que los filósofos de la
ciencia comiencen a hablar de "los métodos", ya que no es posible identificar un método único y universalmente válido. La idea heredada de la física clásica de
que todo es reducible a expresiones matemáticas ha cedido terreno ante situaciones nuevas como la teoría del caos o los avances de la biología. Por otro lado
han desaparecido cuestiones que llegaron a cubrir cientos de páginas y generaron grandes controversias. Quizás el caso más flagrante sea el del problema de
la demarcación, centrado en la distinción (demarcación) entre ciencia y otros conocimientos no científicos. Prácticamente el tema desaparece después de
Popper y es seguido en España por Gustavo Bueno en su teoría del cierre categorial.

Concepciones estructuralistas y semánticas[editar]


Frente al intento de los anteriores empiristas lógicos de formalizar las teorías de la física en el lenguaje de la lógica de primer orden, que resultaba un tanto
forzado e innecesariamente complicado, Patrick Suppes fue el primero en proponer una concepción semántica y estructural de las teorías, caracterizadas
como familias de estructuras conjuntistas identificadas con los modelos de la teoría.4 Esta manera de presentar las teorías en el lenguaje informal de la teoría
de conjuntos resultaba así más intuitiva y familiar. Suppes ha elaborado sus ideas mediante el desarrollo de teorías cada vez más potentes sobre las
estructuras teóricas, incluyendo sus importantes teoremas de representación e invariancia.5

En filosofía de la ciencia se conoce a veces como estructuralismo el programa de reconstrucción de las teorías físicas propuesto por Joseph D. Sneed (1938) en
19716 como una síntesis del aparato formal de Suppes, del racionalismo crítico y del positivismo lógico con la corriente historicista de la ciencia. El
estructuralismo fue reelaborado y divulgado por Wolfgang Stegmüller (1923-1991) y Carlos Ulises Moulines (1946). De la consideración de las teorías como
estructuras le viene a esta propuesta metodológica el nombre de estructuralismo, que no tiene nada que ver con el estructuralismo lingüístico de Saussure.

Junto con las restricciones empíricas, una teoría consta de una estructura conceptual y de un ámbito de aplicación. Puesto que las teorías no se presentan
aisladas sino interrelacionadas también es necesario estudiar las relaciones entre teorías, las redes teóricas. Entre estas relaciones encontramos la de
reducción, quizá la más destacada por su papel en la unidad de la ciencia. A pesar de las múltiples teorías que puedan coexistir para explicar los mismos
hechos, la unidad ontológica de la ciencia puede salvarse si todas ellas son reductibles a una sola teoría (o a unas pocas no inconmensurables entre sí). Esta
relación interteorética desempeña un papel fundamental, por ejemplo, en el trabajo de los físicos en su búsqueda de la Teoría del todo. Moulines propone una
definición recursiva de la filosofía de la ciencia como teorización sobre teorizaciones, cuya epistemología no es descriptiva ni prescriptiva, sino interpretativa.
Las teorías de la ciencia son construcciones culturales, pero ello no implica que la filosofía de la ciencia sea sustituida por una sociología de la ciencia.
Aparte del estructuralismo de Sneed y sus seguidores, también otros desarrollos de la filosofía de la ciencia contemporánea han sido influidos por las ideas y
métodos conjuntistas y probabilistas introducidos por Suppes. Bas van Fraassen ha aportado su conocida concepción semántica de las teorías, que ha aplicado
al análisis de la mecánica cuántica. Jesús Mosterín7 y Roberto Torretti8 han hecho contribuciones en esta dirección, que asimismo aflora en el diccionario
conjunto de estos dos autores.9

Filosofía de la ciencia naturalizada[editar]


Para Ronald N. Giere (1938) el propio estudio de la ciencia debe ser también una ciencia: "La única filosofía de la ciencia viable es una filosofía de la ciencia
naturalizada". Esto es así porque la filosofía no dispone de herramientas apropiadas para el estudio de la ciencia en profundidad. Giere sugiere, pues, un
reduccionismo en el sentido de que para él la única racionalidad legítima es la de la ciencia. Propone su punto de vista como el inicio de una disciplina nueva,
una epistemología naturalista y evolucionista, que sustituirá a la filosofía de la ciencia actual.

Larry Laudan (1941) propone sustituir el que él denomina modelo jerárquico de la toma de decisiones por el modelo reticulado de justificación. En el modelo
jerárquico los objetivos de la ciencia determinan los métodos que se utilizarán, y estos determinan los resultados y teorías. En el modelo reticulado se tiene en
cuenta que cada elemento influye sobre los otros dos, la justificación fluye en todos los sentidos. En este modelo el progreso de la ciencia está siempre
relacionado con el cambio de objetivos, la ciencia carece de objetivos estables.

Realismo frente a empirismo[editar]


El debate sobre el realismo de la ciencia no es nuevo, pero en la actualidad aún está abierto. Bas C. Van Fraasen (1941), empirista y uno de los principales
oponentes del realismo, opina que todo lo que se requiere para la aceptación de las teorías es su adecuación empírica. La ciencia debe explicar lo observado
deduciéndolo de postulados que no necesitan ser verdaderos más que en aquellos puntos que son empíricamente comprobables. Llega a decir que "no hay
razón para afirmar siquiera que existe una cosa tal como el mundo real". Es el empirismo constructivo, para el que lo decisivo no es lo real, sino lo observable.

Laudan y Giere presentan una postura intermedia entre el realismo y el subjetivismo estrictos. Laudan opina que es falso que sólo el realismo explique el éxito
de la ciencia. Giere propone que hay ciencias que presentan un alto grado de abstracción, como la mecánica cuántica, y utilizan modelos matemáticos muy
abstractos. Estas teorías son poco realistas. Las ciencias que estudian fenómenos naturales muy organizados como la biología molecular, utilizan teorías que
son muy realistas. Por ello no se puede utilizar un criterio uniforme de verdad científica.

Rom Harré (1927) y su discípulo Roy Bhaskar (1944) desarrollaron el realismo crítico, un cuerpo de pensamiento que quiere ser el heredero de la Ilustración en
su lucha contra los irracionalismos y el racionalismo reduccionista. Destacan que el empirismo y el realismo conducen a dos tipos diferentes de investigación
científica. La línea empirista busca nuevas concordancias con la teoría, mientras que la línea realista intenta conocer mejor las causas y los efectos. Esto implica
que el realismo es más coherente con los conocimientos científicos actuales.

Dentro de la corriente racionalista de oposición al neopositivismo se encuentra a Mario Bunge (1919). Analiza los problemas de diversas epistemologías, desde
el racionalismo crítico popperiano hasta el empirismo, el subjetivismo o el relativismo. Bunge es realista crítico. Para él la ciencia es falibilista (el conocimiento
del mundo es provisional e incierto), pero la realidad existe y es objetiva. Además se presenta como materialista , pero para soslayar los problemas de esta
doctrina apostilla que se trata de un materialismo emergentista.

Sociología de la ciencia[editar]
Robert K. Merton (1910-2003) se considera el fundador de la sociología de la ciencia en los años cuarenta, luego muy influida por los trabajos de Kuhn, 'La
estructura de las revoluciones científicas', 1962 y 1969. La aportación básica para la filosofía de la ciencia fue introducir el término paradigma como supuestos
teóricos generales: leyes más técnicas en una comunidad científica determinada, donde un antiguo paradigma es total o en parte reemplazado y se llama
revolución científica este proceso y el cambio no es de forma acumulativa, sino paradigmático.

La primera sociología distinguía unos factores internos de la propia ciencia (metodología, objetivos, etc.) que eran independientes de otros factores externos
(sociológicos, políticos, etc.) no pertenecientes a la ciencia. Pero una parte de la sociología de la ciencia posterior prescindió de esta distinción. David Bloor
(1913) y Barry Barnes son los principales exponentes. Afirman que los científicos son personas que se pueden ver tan afectadas por los factores sociológicos
que debemos pensar que todas las creencias son igualmente problemáticas.

Bruno Latour (1947) y Steve Woolgar proponen un concepto antropológico de la ciencia y, por tanto, su estudio por esta disciplina. Junto con las influencias
antropológicas, aúnan también corrientes filosóficas como el pragmatismo, para crear algo así como una epistemología alternativa.

Filosofía de la ciencia real[editar]


Atendiendo a las críticas de Thomas Kuhn y otros historiadores de que la filosofía de la ciencia con frecuencia se ocupa de problemas artificiosos y alejados de
la ciencia real, diversos filósofos de la ciencia contemporáneos han tratado de aproximar sus análisis a la problemática actual de la investigación científica. Ello
ha tenido como consecuencia tanto la revitalización de la filosofía general de la ciencia como el desarrollo de varias ramas especializadas de la misma: Filosofía
de la física, de la mecánica cuántica, de la cosmología, de la biología, etc.

A ambas tareas han contribuido filósofos como John Earman, Bernulf Kanitscheider, Jesús Mosterín,10 Lawrence Sklar, Elliott Sober, Roberto Torretti11 y Bas
C. van Fraassen, así como numerosos científicos, como Lee Smolin.

Filosofía de la ciencia
Herman Johnson Armijo
La filosofía de la ciencia es la investigación sobre la naturaleza del conocimiento científico y la práctica científica.
La filosofía de la ciencia se ocupa de saber cómo se desarrollan, evalúan y cambian las teorías científicas, y de saber si la
ciencia es capaz de revelar la verdad de las entidades ocultas y los procesos de la naturaleza.
Son filosóficas las dos proposiciones básicas que permiten construir la ciencia:
La naturaleza es regular, uniforme e inteligible.

El hombre es capaz de comprender la inteligibilidad de la naturaleza.

Estos dos presupuestos metafísicos no son cuestionados en la actualidad.


Lo que intenta la filosofía de la ciencia es explicar cosas como:
La naturaleza y la obtención de las teorías y conceptos científicos;

La relación de éstos con la realidad;

Cómo la ciencia explica, predice y controla la naturaleza;

Los medios para determinar la validez de la información;

La formulación y uso del método científico;


Los tipos de razonamiento utilizados para llegar a conclusiones;
Las implicaciones de los diferentes métodos y modelos de ciencia.

En definitiva es establecer las condiciones en las que un conocimiento pueda ser considerado válido, es decir, aceptado como
verdadero por la comunidad científica.
Filosofia:
La palabra procede del griego, y está compuesta de φίλος ("filos", que en griego significa "amante de" o "amigo de", se suele
confundir con amor que en griego sería "filia" o especialidad "ειδικότητα") y σοφία ("Pensamiento", Sabiduría, conocimiento,
saber): φιλοσοφία (Amante de la Sabiduría).
Física:
Parte de la filosofía, que trata del ser como tal, de sus propiedades, principios y causas primarias.
Metafísica:
Ciencia que estudia las propiedades, cambios, interacción y otros aspectos de la materia y la energía.
Gran parte de la filosofía de la ciencia es indisociable de la gnoseología, ( teoría del conocimiento) un tema que ha sido
considerado por casi todos los filósofos.
Algunos científicos han mostrado un vivo interés por la filosofía de la ciencia y unos pocos, como Galileo Galilei, Isaac Newton y Albert Einstein, han hecho
importantes contribuciones.
Numerosos científicos, sin embargo, se han dado por satisfechos dejando la filosofía de la ciencia a los filósofos y han preferido
seguir haciendo ciencia en vez de dedicar más tiempo a considerar cómo se hace la ciencia. Dentro de la tradición occidental,
entre las figuras más importantes anteriores al siglo XX destacan Aristóteles, René Descartes, John Locke, David Hume,
Immanuel Kant y John Stuart Mill.
La filosofía de la ciencia no se denominó así hasta la formación del Círculo de Viena, a principios del siglo XX.
En la misma época, la ciencia vivió una gran transformación a raíz de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica.
En la filosofía de la ciencia actual las grandes figuras son, sin lugar a dudas, Karl R. Popper, Thomas Kuhn, Imre Lakatos y Paul
Feyerabend.
1 Los precursores
Para Aristóteles (384 adC-322 adC) la ciencia era conocimiento cierto por medio de causas.
Esta definición (teniendo en cuenta el amplio concepto de ciencia de la antigüedad, diferente del más restrictivo actual) tuvo
vigencia en Europa occidental durante siglos, hasta que fue rechazada por la nueva filosofía natural que nacía en los siglos XVII
y XVIII.
La escolástica propuso la regularidad y uniformidad para su aplicación en la ciencia.
René Descartes (1596 - 1650) pretendía un conocimiento cierto basado en la existencia indudable de un sujeto pensante, y avanzar gracias a ideas claras y
distintas.
l papel de la experiencia quedaba en un segundo plano.
No es de extrañar que, en el campo de la ciencia, los racionalistas destacaran en matemáticas, como el mismo Descartes o
como Leibniz, creador junto con Newton del cálculo infinitesimal.
La corriente filosófica iniciada por Francis Bacon (1561 - 1626) proponía un conocimiento de la naturaleza empirista e
inductista.
Para elegir entre teorías rivales no había que recurrir a la argumentación, sino realizar un experimento crucial (instantia crucis)
que permitiese la selección.
David Hume (1711 - 1776), el principal filósofo empirista, subrayó aún más la importancia de los hechos frente a las
interpretaciones.
Pero el racionalismo y el empirismo clásicos destacaban excesivamente uno de los aspectos de la ciencia (la racionalidad o la
experiencia) en detrimento del otro.
El idealismo trascendental de Kant (1724 - 1804) intentó una primera síntesis de ambos sistemas en la que el espacio y el
tiempo absolutos de Newton se convirtieron en condiciones que impone nuestra mente para poder aprehender el mundo
externo.
Racionalista: Que no concede un valor más importante que el de la razón
Empirista: Decide si una proposicion tiene sentido o carece de el.
Inductivivista: Que saca conclusiones generales de algo particular.
Dentro de la tradición empirista Auguste Comte (1798 - 1857) propuso una filosofía, el positivismo, en la que la ciencia se
reducía a relacionar fenómenos observables, renunciando al conocimiento de causas.
Ernst Mach (1838 - 1916) ejerció, con su empiriocriticismo, una gran influencia que preparó el nacimiento del Círculo de
Viena.
Mach desarrolló una filosofía de orientación empirista centrada en los conceptos y métodos de la ciencia.
Ésta debe estudiar sólo las apariencias (los fenómenos), de forma que intentar estudiar algo que no se nos presenta
directamente a los sentidos es hacer metafísica.
Coherente con sus ideas filosóficas, Mach se opuso hasta el final a la nueva teoría atómica, cuyo objeto es inalcanzable a la
experiencia.
Pierre Duhem (1861 - 1916) afirmó que "toda ley física es una ley aproximada; por lo tanto, siguiendo la lógica estricta, no
puede ser ni verdadera ni falsa; cualquier otra ley que represente las misma experiencias con la misma aproximación puede
pretender, con tanto derecho como la primera, el título de ley verdadera, o, para hablar más exactamente, de ley aceptable".
Aún así, Duhem opinaba que a medida que la ciencia avanza, se va acercando progresivamente a una descripción más fiel de la naturaleza.
2 La ciencia como producto de la lógica y la razón
2.1 La filosofía analítica
El empirismo y el logicismo son las dos principales fuentes de los orígenes de la filosofía analítica.
Uno de los primeros movimientos fuertes dentro de esta corriente fue el positivismo lógico o empirismo lógico.
Dentro de ella también tiene un lugar especial el estudio de la lógica y los lenguajes, la filosofía del lenguaje (donde destacaron
Ludwig Wittgenstein (1889 - 1951), Bertrand Russell (1872 - 1970) y Alfred North Whitehead (1861 - 1947)).
Se suele considerar que la filosofía de la ciencia alcanza su edad adulta en la década de los veinte con la aparición del Círculo
de Viena, en el que se encuadró un nutrido grupo de filósofos como Rudolf Carnap (1891 - 1970), Otto Neurath (1881 - 1945),
Hans Hahn (1879 - 1934), Kurt Gödel (1906 - 1978), Willard V. Quine (1908 - 2000)... A imitación del de Viena, Hans
Reichenbach (1891 - 1953) fundó el Grupo o Círculo de Berlín.
El Círculo de Viena propuso un modelo de ciencia en el que ésta procede mediante generalizaciones (inducción) a partir de los
datos.
La visión de la ciencia del Círculo de Viena es llamada también Concepción Heredada o Concepción Heredada de la Ciencia.
La idea central del positivismo y del neopositivismo es que la ciencia debe utilizar las teorías como instrumentos para predecir
fenómenos observables y debe renunciar a buscar explicaciones.
La búsqueda de explicaciones es función de la metafísica, que no es ciencia sino palabrería carente de significado.
Así, el neopositivismo presenta una visión instrumentalista de la ciencia.
De acuerdo con estas ideas los integrantes del Círculo defendieron un criterio verificacionista de significado que agrupaba los
enunciados en dos clases:
1) enunciados con sentido, que son afirmaciones que pueden comprobarse empíricamente si son verdaderas o falsas.
2) enunciados sin sentido, que son enunciados mal construidos cuya verdad o falsedad no puede comprobarse
empíricamente. Basándose en este criterio, el Círculo fue fuertemente antimetafísico y antiteológico.
Con el progreso de la ciencia ésta comenzó el estudio de campos que están más allá de la experiencia, como puede ser la física
de altas energías o la física atómica.
En esta situación el criterio empirista de verdad condujo a muchos problemas, lo que llevó a diversas matizaciones del mismo.
El verificacionismo estricto acabó siendo abandonado y sustituido por la contrastación entre proposiciones y observaciones, lo
que permite una confirmación gradualmente creciente de las teorías.
La afirmación introducida por el empirismo de que hay datos puros (sin ningún tipo de interpretación ni elaboración) y la positivista de que la
ciencia debe utilizar un lenguaje observacional exento de teoría son especialmente criticadas por los principales filósofos de la
ciencia desde hace décadas y, en la actualidad, el neopositivismo estricto ya no está considerado como viable.
Sin embargo, en su época ejerció un dominio absoluto en la filosofía de la ciencia.
Su influencia ha sido capital y es rastreable en muchos filósofos de la actualidad.
2.2 El falsacionismo
Aunque Karl Popper (1902 - 1994) tuvo en sus comienzos mucha relación con los integrantes del Círculo de Viena, desde su
primera obra La lógica de la investigación científica (1934) ya se mostró muy crítico con éste.
Sin embargo este trabajo tuvo muy poca difusión durante años, y no fue hasta principios de la década de los sesenta cuando
Popper comenzó a ser conocido y valorado.
Frente al neopositivismo, Popper calificó su postura de racionalismo crítico.
A diferencia del Círculo de Viena, para Popper la ciencia no es capaz de verificar si una hipótesis es cierta, pero sí puede
demostrar si ésta es falsa.
Por eso no sirve la inducción, porque por mucho que se experimente nunca se podrá examinar todos los casos posibles, y basta
con un solo contraejemplo para echar por tierra una teoría.
Así pues, frente a la postura verificacionista preponderante hasta ese momento en filosofía de la ciencia, Popper propone el
falsacionismo.
Aunque Popper era realista no aceptaba la certeza, es decir, nunca se puede saber cuándo nuestro conocimiento es cierto.
Popper comenzó describiendo la ciencia, pero en su evolución filosófica acabó siendo prescriptivo (aunque sin llegar al rigor
normativo del Círculo), recomendando a la ciencia el método hipotético deductivo.
Es decir, la ciencia no elabora enunciados ciertos a partir de datos, sino que propone hipótesis (que aunque se basen en la
experiencia suelen ir más allá de ésta y predecir experiencias nuevas) que luego somete al filtro experimental para detectar los
errores.
3 La reacción
Hasta la década de los sesenta habían prevalecido las explicaciones lógicas de la ciencia.
A partir de la obra de Thomas Kuhn (1922 - 1996) La estructura de las revoluciones científicas hubo un cambio en la
perspectiva y se empezaron a tener en cuenta los aspectos históricos, sociológicos y culturales de la ciencia.
3.1 Ciencia, historia y revolución científica
Las estructuras de las revoluciones científicas se puede clasificar de descriptiva.
Apenas dedica espacio a conceptos como verdad o conocimiento, y presenta la ciencia bajo un enfoque histórico y sociológico.
Las teorías dominantes bajo las que trabajan los científicos conforman lo que Kuhn llama paradigma.
La ciencia normal es el estado habitual de la ciencia en el que el científico no busca criticar, de ninguna manera, el paradigma,
sino que da éste por asumido y busca la ampliación del mismo.
Si el número o la importancia de problemas no resueltos dentro de un paradigma es muy grande, puede sobrevenir una crisis y
cuestionarse la validez del paradigma.
Entonces la ciencia pasa al estado de ciencia extraordinaria o ciencia revolucionaria en el que los científicos ensayan teorías
nuevas.
Si se acepta un nuevo paradigma que sustituya al antiguo se ha producido una revolución científica.
Así se entra en un periodo nuevo de ciencia normal en el que se intenta conocer todo el alcance del nuevo paradigma.
El nuevo paradigma no se admite por argumentos lógicos, al menos no principalmente.
Esto se debe a que la visión de la naturaleza que acompaña al nuevo paradigma no puede compararse baja ningún elemento
común a la del antiguo; Kuhn califica de inconmensurables ambos paradigmas.
El nuevo paradigma se admite de forma generalizada cuando los científicos del antiguo paradigma van siendo sustituidos.
3.2 Programas de investigación científica
Lakatos (1922 - 1974) intentó adaptar el sistema de Popper a la nueva situación creada por Kuhn.
Su intención era realizar una reconstrucción racional de la historia de la ciencia, mostrando que ésta progresaba de modo
racional.
La historia de la ciencia muestra que ésta no avanza sólo falseando teorías con hechos, hay que tener en cuenta la
competencia entre teorías y la confirmación de teorías.
Por ello sustituye el falsacionismo ingenuo de Popper por un falsacionismo sofisticado.
En la realidad la ciencia no evalúa una teoría aislada, sino un conjunto de ellas que conforman lo que Lakatos llama programa
de investigación científica.
Un programa de investigación se rechaza al completo cuando se disponga de un sustituto superior, que explique todo lo que
explicaba el anterior más otros hechos adicionales.
Lakatos reconoce que la dificultad de este esquema radica en que, en la práctica, puede costar años llevarlo a cabo, o incluso
ser inaplicable en programas de investigación muy complejos.
3.3 Pluralismo metodológico
Paul K. Feyerabend (1924 - 1994) afirmó que una metodología científica universalmente válida es un contrasentido, que no pueden dictarse normas a la ciencia
para su desarrollo.
Criticó ácidamente el cientificismo por ser "castillos en el aire" y como alternativa propuso un anarquismo epistemológico.
Puesto que no hay conocimientos ciertos y no se sabe qué paradigmas dominarán la ciencia del futuro, descartarlos ahora
supone cerrar puertas al mañana.
4 Corrientes actuales
Es extremadamente complejo (y, posiblemente, todavía falta algo más de perspectiva temporal) presentar un panorama
completo de la filosofía de la ciencia de los últimos treinta o treinta y cinco años.
Así como todos los autores anteriores ya han muerto, la mayoría de los que vienen a continuación no.
Aquí se intentará presentar un bosquejo de la gran variedad de enfoques actuales pero teniendo en mente que, dentro de
pocos años, algunas de las corrientes mencionadas pueden haber pasado al olvido, y que destaquen otros pensadores que hoy
tienen una repercusión menor.
Así como anteriormente se podía hablar de "el método" de la ciencia, el gran desarrollo de muchas disciplinas científicas ha
hecho que los filósofos de la ciencia comiencen a hablar de "los métodos", ya que no es posible identificar un método único y
universalmente válido.
La idea heredada de la física clásica de que todo es reducible a expresiones matemáticas ha cedido terreno ante situaciones
nuevas como la Teoría del caos o los avances de la biología.
Por otro lado han desaparecido cuestiones que llegaron a cubrir cientos de páginas y generaron grandes controversias.
Quizás el caso más flagrante sea el del Problema de la demarcación, centrado en la distinción (demarcación) entre ciencia y
otros conocimientos no científicos.
Prácticamente el tema desaparece después de Popper y es seguido en España por Gustavo Bueno en su teoría del cierre
categorial.
4.1 Estructuralistas
Aparte de la coincidencia de nombre, el programa estructuralista de reconstrucción de las teorías no tiene nada que ver
con el estructuralismo iniciado por el análisis lingüístico propuesto por Saussure.
En filosofía de la ciencia el estructuralismo nació a partir de la publicación en 1971 del libro La estructura lógica de la física
matemática (Joseph D. Sneed, 1938) como una síntesis del aparato formal del racionalismo crítico y del positivismo lógico con
la corriente historicista de la ciencia.
El estructuralismo fue reelaborado y divulgado por Wolfgang Stegmüller (1923 - 1991) y C. Ulises Moulines (1946).
La característica más destacada de estas reconstrucciones es su concepto de teoría científica como una estructura, de ahí el
nombre de esta propuesta metodológica.
Junto con las restricciones empíricas, una teoría consta de una estructura conceptual y de un ámbito de aplicación.
Puesto que las teorías no se presentan aisladas sino interrelacionadas también es necesario estudiar las relaciones entre
teorías, las redes teóricas.
Entre estas relaciones encontramos la de reducción, quizá la más destacada por su papel en la unidad de la ciencia.
A pesar de las múltiples teorías que puedan coexistir para explicar los mismos hechos, la unidad ontológica de la ciencia puede
salvarse si todas ellas son reductibles a una sola teoría (o a unas pocas no inconmensurables entre sí). Esta relación
interteorética desempeña un papel fundamental, por ejemplo, en el trabajo de los físicos en su búsqueda de la Teoría del todo.
Moulines propone una definición recursiva de la filosofía de la ciencia como teorización sobre teorizaciones, cuya
epistemología no es descriptiva ni prescriptiva, sino interpretativa.
Las teorías de la ciencia son construcciones culturales, pero ello no implica que la filosofía de la ciencia sea sustituida por una
sociología de la ciencia.
4.2 Filosofía de la ciencia naturalizada
Para Ronald N. Giere (1938) el propio estudio de la ciencia debe ser también una ciencia: "La única filosofía de la ciencia
viable es una filosofía de la ciencia naturalizada".
Esto es así porque la filosofía no dispone de herramientas apropiadas para el estudio de la ciencia en profundidad.
Giere sugiere, pues, un reduccionismo en el sentido de que para él la única racionalidad legítima es la de la ciencia.
Propone su punto de vista como el inicio de una disciplina nueva, una epistemología naturalista y evolucionista, que
sustituirá a la filosofía de la ciencia actual.
Larry Laudan (1941) propone sustituir el que él denomina modelo jerárquico de la toma de decisiones por el modelo
reticulado de justificación.
En el modelo jerárquico los objetivos de la ciencia determinan los métodos que se utilizarán, y éstos determinan los
resultados y teorías.
En el modelo reticulado se tiene en cuenta que cada elemento influye sobre los otros dos, la justificación fluye en todos los
sentidos.
En este modelo el progreso de la ciencia está siempre relacionado con el cambio de objetivos, la ciencia carece de objetivos
estables.
4.3 Realismo frente a empirismo
El debate sobre el realismo de la ciencia no es nuevo, pero en la actualidad aún está abierto.
Bas C. Van Fraasen (1941), empirista y uno de los principales oponentes del realismo, opina que todo lo que se requiere para
la aceptación de las teorías es su adecuación empírica.
La ciencia debe explicar lo observado deduciéndolo de postulados que no necesitan ser verdaderos más que en aquellos puntos que son empíricamente
comprobables.
Llega a decir que "no hay razón para afirmar siquiera que existe una cosa tal como el mundo real".
Es el empirismo constructivo, para el que lo decisivo no es lo real, sino lo observable.
Laudan y Giere presentan una postura intermedia entre el realismo y el subjetivismo estrictos. Laudan opina que es falso que
sólo el realismo explique el éxito de la ciencia.
Giere propone que hay ciencias que presentan un alto grado de abstracción, como la mecánica cuántica, y utilizan modelos
matemáticos muy abstractos.
Estas teorías son poco realistas.
Las ciencias que estudian fenómenos naturales muy organizados como la biología molecular, utilizan teorías que son muy
realistas.
Por ello no se puede utilizar un criterio uniforme de verdad científica.
Rom Harré (1927) y su discípulo Roy Bhaskar (1944) desarrollaron el realismo crítico, un cuerpo de pensamiento que quiere
ser el heredero de la Ilustración en su lucha contra los irracionalismos y el racionalismo reduccionista.
Destacan que el empirismo y el realismo conducen a dos tipos diferentes de investigación científica.
La línea empirista busca nuevas concordancias con la teoría, mientras que la línea realista intenta conocer mejor las causas y
los efectos.
Esto implica que el realismo es más coherente con los conocimientos científicos actuales.
Dentro de la corriente racionalista de oposición al neopositivismo encontramos a Mario Bunge (1919).
Analiza los problemas de diversas epistemologías, desde el racionalismo crítico popperiano hasta el empirismo, el subjetivismo
o el relativismo.
Bunge es realista crítico.
Para él la ciencia es falibilista (el conocimiento del mundo es provisional e incierto), pero la realidad existe y es objetiva.
Además se presenta como materialista , pero para soslayar los problemas de esta doctrina apostilla que se trata de un
materialismo emergentista.
4.4 Sociología de la ciencia
Robert K. Merton (1910 - 2003) se considera el fundador de la sociología de la ciencia en los años cuarenta, luego muy influida
por los trabajos de Kuhn, 'La estructura de las revoluciones científicas', 1962 y 1969.
La aportación básica para la Filosofía de la ciencia fue introducir el término paradigma como supuestos teóricos generales:
leyes más técnicas en una comunidad científica determinada, donde un antiguo paradigma es total o en parte reemplazado y se
llama revolución científica este proceso y el cambio no es de forma acumulativa, sino paradigmático.
El capítulo IX desarrolla los conceptos.
La primera edición fue ampliada en 1969 y así es la primera edición en español. La primera sociología distinguía unos factores
internos de la propia ciencia (metodología, objetivos...) que eran independientes de otros factores externos (sociológicos,
políticos...) no pertenecientes a la ciencia.
Pero la sociología de la ciencia actual prescinde de esta distinción. David Bloor (1913) y Barry Barnes son los principales
exponentes.
Afirman que los científicos son personas que se pueden ver tan afectadas por los factores sociológicos que debemos pensar que
todas las creencias son igualmente problemáticas.
Bruno Latour (1947) y Steve Woolgar proponen un concepto antropológico de la ciencia y, por tanto, su estudio por esta
disciplina.
Junto con las influencias antropológicas, aúnan también corrientes filosóficas como el pragmatismo, para crear algo así como
una epistemología alternativa y adecuada "a los hechos".
Conceptos claves en sus estudios son el de traducción, inscripción, etc.
2)Método científico
El método científico (del griego: -meta = hacia, a lo largo- -odos = camino-; camino hacia el conocimiento) presenta
diversas definiciones debido a la complejidad de una exactitud en su conceptualización:
"Conjunto de pasos fijados de antemano por una disciplina con el fin de alcanzar conocimientos válidos mediante instrumentos
confiables", "secuencia Standard para formular y responder a una pregunta", "pauta que permite a los investigadores ir desde
el punto A hasta el punto Z con la confianza de obtener un conocimiento válido".
Así el método es un conjunto de pasos que trata de protegernos de la subjetividad en el conocimiento.
El método científico está sustentado por dos pilares fundamentales.
1) El primero de ellos es la reproducibilidad.
Es decir, la capacidad de repetir un determinado experimento en cualquier lugar y por cualquier persona.
Este pilar se basa, esencialmente, en la comunicación y publicidad de los resultados obtenidos.
2) El segundo pilar es la falsabilidad.
Es decir, que toda proposición científica tiene que ser susceptible de ser falsada (falsacionismo).
Esto implica que se pueden diseñar experimentos que en el caso de dar resultados distintos a los predichos negarían la
hipótesis puesta a prueba.
La falsabilidad no es otra cosa que el modus tollendo tollens del método hipotético deductivo experimental.
Según James B. Conant no existe un método científico.
El científico usa métodos definitorios, métodos clasificatorios, métodos estadísticos, métodos hipotético-deductivos,
procedimientos de medición, etc.
Según esto, referirse a el método científico es referirse a este conjunto de tácticas empleadas para constituir el conocimiento,
sujetas al devenir histórico, y que pueden ser otras en el futuro.[1]
Ello nos conduce tratar de sistematizar las distintas ramas dentro del campo del método científico.

1 Tipologías
La sistematización de los métodos científicos es una materia compleja y tediosa.
No existe una única clasificación, ni siquiera a la hora de considerar cuántos métodos Método empírico-analítico.
Conocimiento auto correctivo y progresivo. Características de las ciencias naturales y sociales o humanas.
Caracteriza a las ciencias descriptivas.
Es el método general más utilizado.
Se basa en la lógica empírica.
Dentro de éste podemos observar varios métodos específicos con técnicas particulares.
Método experimental:
Algunos lo consideran por su gran desarrollo y relevancia un método independendiende el método empírico, considerándose a
su vez independiente de la lógica empírica su base, la lógica experimental. Comprende a su vez:
1) Método hipotético deductivo. En el caso de que se considere al método experimental como un método independiente, el
método hipotético deductivo pasaría a ser un método específico dentro del método empírico analítico, e incluso fuera de éste.
2) Método de la observación científica: Es el propio de las ciencias descriptivas.
3) Método de la medición: A partir del cual surge todo el complejo empírico-estadístico.
4) Método hermenéutico: Es el estudio de la coherencia interna de los textos, la Filología, la exégesis de libros sagrados y el
estudio de la coherencia de las normas y principios.
5) Método dialéctico: La característica esencial del método dialéctico es que considera los fenómenos históricos y sociales en continuo movimiento. Dio origen
al materialismo histórico.
8) Método fenomenológico. Conocimiento acumulativo y menos autocorrectivo.
7) Método sintético. Es un proceso mediante el cual se relacionan hechos aparentemente aislados y se formula una teoría que
unifica los diversos elementos. Consiste en la reunión racional de varios elementos dispersos en una nueva totalidad, este se
presenta más en el planteamiento de la hipótesis. El investigador sintetiza las superaciones en la imaginación para establecer
una explicación tentativa que someterá a prueba.
8) Método analítico. Se distinguen los elementos de un fenómeno y se procede a revisar ordenadamente cada uno de ellos por
separado. La física, la química y la biología utilizan este método; a partir de la experimentación y el análisis de gran número de
casos se establecen leyes universales.
9) Método histórico. Está vinculado al conocimiento de las distintas etapas de los objetos en su sucesión cronológica, para
conocer la evolución y desarrollo del objeto o fenómeno de investigación se hace necesario revelar su historia, las etapas
principales de su desenvolvimiento y las conexiones históricas fundamentales. Mediante el método histórico se analiza la
trayectoria concreta de la teoría, su condicionamiento a los diferentes períodos de la historia.
10) Método sistémico. Está dirigido a modelar el objeto mediante la determinación de sus componentes, así como las relaciones
entre ellos. Esas relaciones determinan por un lado la estructura del objeto y por otro su dinámica.
11) Método sintético. Es un proceso mediante el cual se relacionan hechos aparentemente aislados y se formula una teoría que
unifica los diversos elementos. Consiste en la reunión racional de varios elementos dispersos en una nueva totalidad, este se
presenta más en el planteamiento de la hipótesis. El investigador sintetiza las superaciones en la imaginación para establecer
una explicación tentativa que someterá a prueba.
12) Método lógico. Es otra gran rama del método científico, aunque es más clásica y de menor fiabilidad. Su unión con el
método empírico dio lugar al método hipotético deductivo, uno de los más fiables hoy en día. (ver métodos de interpolación y
extrapolación).
13) Método lógico deductivo: Mediante él se aplican los principios descubiertos a casos particulares, a partir de un enlace de
juicios. Se divide en:
a) Método deductivo directo de conclusión inmediata: Se obtiene el juicio de una sola premisa, es decir que se llega a una
conclusión directa sin intermediarios.
b) Método deductivo indirecto o de conclusión mediata: La premisa mayor contiene la proposición universal, la premisa menor
contiene la proposición particular, de su comparación resulta la conclusión. Utiliza silogismos.
14) Método lógico inductivo: Es el razonamiento que, partiendo de casos particulares, se eleva a conocimientos generales. Se
divide en:
a) Método inductivo de inducción completa: La conclusión es sacada del estudio de todos los elementos que forman el objeto de investigación, es decir que
solo es posible si conocemos con exactitud el numero de
elementos que forman el objeto de estudio y además, cuando sabemos que el conocimiento generalizado pertenece a cada uno
de los elementos del objeto de investigación.
b) Método inductivo de inducción incompleta: Los elementos del objeto de investigación no pueden ser numerados y estudiados
en su totalidad, obligando al sujeto de investigación a recurrir a tomar una muestra representativa, que permita hacer
generalizaciones. Éste a su vez comprende:
c) Método de inducción por simple enumeración o conclusión probable. Es un método utilizado en objetos de investigación
cuyos elementos son muy grandes o infinitos. Se infiere una conclusión universal observando que un mismo carácter se repite
en una serie de elementos homogéneos, pertenecientes al objeto de investigación, sin que se presente ningún caso que entre
en contradicción o niegue el carácter común observado. La mayor o menor probabilidad en la aplicación del método, radica en
el numero de casos que se analicen, por tanto sus conclusiones no pueden ser tomadas como demostraciones de algo, sino
como posibilidades de veracidad. Basta con que aparezca un solo caso que niegue la conclusión para que esta sea refutada
como falsa.
d) Método de inducción científica. Se estudian los caracteres y/o conexiones necesarios del objeto de investigación, relaciones
de causalidad, entre otros. Guarda enorme relación con el método empírico.
Analogía: Consiste en inferir de la semejanza de algunas características entre dos objetos, la probabilidad de que las
características restantes sean también semejantes. Los razonamientos analógicos no son siempre validos.
2 Descripciones del método científico
Por método o proceso científico se entiende aquellas prácticas utilizadas y ratificadas por la comunidad científica como válidas a
la hora de proceder con el fin de exponer y confirmar sus teorías.
Las teorías científicas, destinadas a explicar de alguna manera los fenómenos que observamos, pueden apoyarse o no en
experimentos que certifiquen su validez.
Francis Bacon definió el método científico de la siguiente manera:
1. Observación: Observar es aplicar atentamente los sentidos a un objeto o a un fenómeno, para estudiarlos tal como se
presentan en realidad.

2. Inducción: La acción y efecto de extraer, a partir de determinadas observaciones o experiencias particulares, el principio
particular de cada una de ellas.

3. Hipótesis: Planteamiento mediante la observación siguiendo las normas establecidas por el método científico.

Probar la hipótesis por experimentación.


Demostración o refutación (antítesis) de la hipótesis.
Tesis o teoría científica (conclusiones).
Así queda definido el método científico tal y como es normalmente entendido, es decir, la representación social dominante del
mismo.
Esta definición se corresponde sin embargo únicamente a la visión de la ciencia denominada positivismo en su versión más
primitiva.
Empero, es evidente que la exigencia de la experimentación es imposible de aplicar a áreas de conocimiento como la
vulcanología, la astronomía, la física teórica, etcétera.
En tales casos, es suficiente la observación de los fenómenos producidos naturalmente.
Por otra parte, existen ciencias, especialmente en el caso de las ciencias humanas y sociales, donde los fenómenos no sólo no
se pueden repetir controlada y artificialmente (que es en lo que consiste un experimento), sino que son, por su esencia,
irrepetibles, v.g. la historia.
De forma que el concepto de método científico ha de ser repensado, acercándose más a una definición como la siguiente:
"proceso de conocimiento caracterizado por el uso constante e irrestricto de la capacidad crítica de la razón, que busca
establecer la explicación de un fenómeno ateniéndose a lo previamente conocido, resultando una explicación plenamente
congruente con los datos de la observación".
Por método o proceso científico se entiende aquellas prácticas utilizadas y ratificadas por la comunidad científica como válidas a
la hora de proceder con el fin de exponer y confirmar sus teorías.
Las teorías científicas, destinadas a explicar de alguna manera los fenómenos que observamos, pueden apoyarse o no en
experimentos que certifiquen su validez.
3) DEL CONOCIMIENTO VULGAR AL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
1. El conocimiento vulgar
Durante el transcurso de su historia, el ser humano ha debido sortear múltiples dificultades, la gran mayoría de ellas ligada al
problema de la supervivencia.
Y para ello ha tenido que ingeniárselas a fin de superar, al menos circunstancialmente, dichas dificultades.
Así, la mayor parte de las respuestas que ha intentado para resolver sus problemas vitales ha sido producto de procesos
metodológicos básicos, unidos generalmente al método denominado "ensayo y error".
Que consiste en la repetición más o menos acertada de un modelo de respuesta que, tras ensayar y errar varias veces, da con
la solución esperada.
De este modo se empieza a configurar el primer tipo de conocimiento de que dispone el ser humano para vivir: el conocimiento
vulgar u ordinario.
Este tipo de conocimiento, aunque ha dado muy buenos resultados, al menos para un modo de vida primario y básico de
supervivencia, queda en entredicho por la cortedad de su alcance: no es posible esperar que logremos adaptarnos a nuestra
sociedad manteniendo este conocimiento como el único o de mayor jerarquía.
En lo medular, el conocimiento vulgar apunta a resolver todo aquel cúmulo de problemas de orden esencialmente práctico, vale
decir, da solución a problemas inmediatos y que exigen una rápida respuesta.
En este sentido, los problemas que soluciona son generalmente simples, no piden una gran teorización ni reflexión: se vale
para resolver sus dificultades de los medios que posee al alcance de la mano y que signifiquen la mayor economía de trabajo
posible.
Así, este tipo de conocimiento, al no proyectarse en la eventualidad de sucesos futuros, necesariamente se agota en el acto de
su propia ejecución.
Pues bien, al ser el conocimiento vulgar o común primordialmente práctico, por tanto limitado e insuficiente para dar cuenta de
todas las necesidades del ser humano, supone la existencia de un gran vacío de conocimientos (superiores), que debe ser
remediado gracias a otro mecanismo intelectual-cognitivo, hablamos del conocimiento científico.
(Es posible juzgar que entre ambos tipos de conocimientos mencionados podemos ubicar el conocimiento técnico, pero lo
hemos soslayado a fin de establecer una polarización que facilite la asimilación de los conceptos).
2. El conocimiento científico
Este tipo de conocimiento es el que, fundamentalmente, da razones, es decir, explica los por qué de las cosas (o al menos
tiende a este fin).
Se le puede llamar 'conocimiento objetivo', pues sobrepasa la mera opinión individual (subjetiva) y se sitúa como 'posible de ser comprobado'.
Ahora bien, el conocimiento científico es superior al vulgar, pero no es posible suponerlo sin éste: de las falencias del
conocimiento vulgar surge la necesidad del conocimiento científico.
Por eso diremos que la ciencia crece a partir del conocimiento común y le rebasa.
La investigación científica empieza en el lugar mismo en que la experiencia y el conocimiento ordinario dejan de resolver -o
siquiera plantear- problemas.
No obstante, la ciencia no es una mera prolongación, un simple afinamiento del conocimiento ordinario.
La ciencia es un conocimiento de naturaleza especial: arriesga e inventa conjeturas que van más allá del conocimiento común,
y somete estos supuestos a contrastación en la experiencia.
Por lo tanto, el conocimiento ordinario o vulgar no puede ser juez autorizado de la ciencia, y el intento de estimar las ideas y
los procedimientos científicos a la luz del conocimiento común es descabellado.
La ciencia elabora sus propios cánones de validez, por ello se encuentra en muchos aspectos bastante alejada en sus
perspectivas respecto de lo que ordinariamente aceptamos o suponemos como correcto o evidente.
Para este tipo de conocimiento, la opinión común o tradicional se va convirtiendo en materia fósil.
2.1. El método científico
Asumiendo que la ciencia es un proceso mental que intenta la búsqueda de explicaciones para los fenómenos naturales
empleando el método científico, nada mejor que dar una visión más o menos rigurosa de esta herramienta:
El método científico ha de entenderse como un procedimiento riguroso y sistemático orientado a extraer información
empíricamente verdadera de cualquier objeto de estudio.
Observación:
El primer paso para desarrollar lo que llamamos conocimiento científico es la observación detallada de la naturaleza, ambiente
social, etc., donde se encuentra o desenvuelve el objeto de estudio.
Con ello se consigue determinar, de modo general, las posibles relaciones (de causa y efecto, etc.) que se establecen entre el o
los objetos observados y el medio en que se encuentran.
De esta primera aproximación al objeto de estudio, se obtiene un conocimiento todavía muy vago, pero que permite configurar
lo que será el segundo paso.
Formulación del problema:
Una investigación científica se origina en el descubrimiento de un problema que requiere solución.
Pero para que un problema se convierta en tema de investigación científica, debe poseer una característica esencial: hay que formularlo de manera tal
que la experimentación en el mundo natural (físico) proporcione una respuesta.
Las preguntas que impliquen elección o juicios de valor, no pueden contestarse basándose exclusivamente en hechos.
Formulación de una hipótesis:
El siguiente paso consiste en formular una hipótesis (suposición) que proporcione una explicación tentativa del problema.
Recopilación y análisis de datos:
La hipótesis se comprueba (o rechaza) observando las pruebas y todos los datos relacionados con ella.
Confirmación o rechazo de la hipótesis:
Una vez reunidos los datos, los resultados se analizan para averiguar si la investigación aportó o no pruebas que apoyen la
hipótesis.
El método científico no pretende -de antemano- probarla, pues ello equivaldría a sostener la existencia de verdades absolutas,
lo cual es ajeno a él.
Más bien pretende concluir si los hechos respaldan o no a la hipótesis.
Formulación de teorías:
El último aspecto del enfoque científico es la postulación de teorías.
Los científicos reúnen gran cantidad de hechos a través de la investigación empírica.
Pero conforme éstos se acumulan, surge la necesidad de integrarlos, organizarlos y clasificarlos con objeto de imprimir
significado a los descubrimientos aislados. Las relaciones significativas deben ser identificadas en los datos y explicadas.
Una teoría se define como un conjunto de conceptos, definiciones y proposiciones interconexas, que al especificar las relaciones de las variables, ofrecen una
visión sistemática de los fenómenos (hechos físicos o naturales), con el propósito.
distintos existen.
Sin embargo aquí se presenta una clasificación que cuenta con cierto consenso dentro de la comunidad científica.

Además es importante saber que ningún método es un camino infalible para el conocimiento, todos constituyen una propuesta racional para
llegar a su obtención.

Filosofía de la ciencia

La filosofía de la ciencia es la rama de la filosofía que tiene por objeto estudiar el saber científico desde un enfoque general y humano; en el
sentido de cómo afecta a las personas y cómo componen el conocimiento acumulado, tanto históricamente como en el conjunto socio-
cultural de la humanidad. Subsidiariamente, se ocupa de los métodos de investigación y de obtención de datos científicos; por lo que,
muchas veces, se usa como sinónimo de epistemología. En el presente estudio abarcamos el significado de "filosofía de la ciencia" en dos
direcciones:

La filosofía de la ciencia como una disciplina independiente de una Teoría General del Conocimiento (gnoseología y epistemología), que
pretende aclarar y dilucidar el discurso científico, en una labor de divulgación y de adaptación de los conceptos complejos de la ciencia a la
inteligibilidad general del conocimiento.

La filosofía de la ciencia como una taxonomía de disciplinas y saberes científicos, haciendo hincapié en las particularidades cognoscitivas de
cada uno y en las diferencias metodológicas de cómo obtienen el conocimiento. Como tal, agrupamos en esta expresión de referencia, lo que
podemos llamar filosofía de las ciencias.

Una cuestión muy actual que se puede incluir en el epígrafe, son las consideraciones sociales de la aplicación directa de la ciencia y de la
tecnología. Por extensión del término, la filosofía de la ciencia se ocupa de su relación con otras formas de conocimiento distintas al proceder
científico; tales como la religión, la política, la economía o el arte.

EL CONCEPTO DE CIENCIA

La palabra ciencia no ha tenido -ni probablemente tendrá- el mismo significado a lo largo de la historia. Los primeros en hacerla, y en llamarla
así, fueron los filósofos, desde el siglo V adC hasta el siglo XIX. Curiosamente, los científicos actuales parecen ser los más atrevidos y creativos
a la hora de filosofar, quizás porque la ciencia ha ido acogiendo bajo su concepto y método a muchos de los saberes de aquella. Sin embargo,
el concepto de ciencia, lo mismo que no se puede separar de la especulación filosófica primigeniamente, tampoco puede escapar a su
relación con la tecnología que le fuera propia en el momento histórico que consideremos. Así pues, aunque los procedimientos teóricos
pudieran anteceder a los pragmáticos y técnicos, hasta que éstos últimos no se pusieran de manifiesto en una experiencia concreta, aquellos
seguirían sin demostrar. La ciencia actual necesita de pruebas, demostraciones, argumentaciones, experiencias y comprobaciones de distinto
grado y nivel para validar su conocimiento.

La definición de ciencia no está caracterizada por un corpus único, sino que se describe como un conjunto de saberes y conocimientos que se
estructuran sistemáticamente y que son obtenidos mediante la observación y la inferencia racional de los hechos y acontecimientos. Dicho
conjunto cognoscitivo se agrupa en diversos subconjuntos clasificatorios que refieren una parte de la realidad, unos hechos relacionados o
un enfoque estructural del mundo. Estos subconjuntos se interesan por hechos y campos semánticos con algún denominador común que
satisfaga unas condiciones de adecuación (tanto a nivel formal como a nivel material). De suerte que, todo hecho conocido, puede o podrá
adjudicarse a alguna categoría o clasificación. Sin embargo, la ciencia se enfrenta al problema de que, las partes de la realidad, se solapan en
diversos actos clasificatorios y, la estructura de clases ideada, no siempre es excluyente en el sentido lógico del concepto. En tanto esto
ocurre, es cierto que se genera alguna incertidumbre, mas no es menos cierto que, de no existir esa voluntad de análisis y de clasificación, se
generaría más ambigüedad y desconcierto cognoscitivo. También, debido a los cambios de orientación y perspectiva, la ciencia se enfrenta a
nuevos campos taxonómicos; con lo cual, tiende a reformular, en no pocas ocasiones, los límites clasificatorios. Lejos de entenderlo como un
fallo o un error del conocimiento científico, esto atestigua su buena fe para la búsqueda de métodos, procedimientos e interpretaciones cada
vez más avezadas, ingeniosas, adecuadas y ajustadas.
MEDIDA Y MÉTRICA

El gran conflicto epistemológico de la medición no radica en ella misma, sino sobre qué se le aplica. Es decir, ¿es susceptible de medida
cualquier cosa, asunto, hecho o acontecimiento? Hay gran consenso en considerar que, la medición debe aplicarse sobre
hechos universales en condiciones idénticas -que se puedan replicar-. Los hechos particulares pueden tener, en origen, una subjetividad
aplicable sólo al caso (n=1); pero se entiende que existe cierta uniformidad en la naturaleza, donde se pueden replicar semejantes
condiciones que prueban tal uniformidad. Sólo los hechos y asuntos que tengan probada esa uniformidad de ocurrencia podrán ser
susceptibles de una medición respecto a un instrumento de medida, asimismo, estándar. Se dice, entonces, que el instrumento de medida
tiene un grado de precisión; esto es, un valor aproximado al exacto (más/menos un error calculado estadísticamente o comparativamente
con otros instrumentos de medida). En cierto modo, la precisión de la medida es contextual a lo que se quiere medir (por ejemplo,
considerar la distancia entre Lisboa y Buenos Aires en términos milimétricos para cubrir una travesía en barco, carece de sentido; sin
embargo, para observar células o procesos subatómicos, necesitamos de unidades como la micra o menores que ésta).

Otro de los temas que más se han tenido en cuenta en torno a la medición son los enfoques cuantitativo y cualitativo de la misma. Los
procedimientos cuantitativos están referidos a números, mientras que los cualitativos están graduados semánticamente (para ilustrarlo con
un ejemplo simple: muy bueno-bueno-regular-malo-muy malo). Si bien, más que la recurrencia temática de los análisis cuantitativos y
cualitativos, la antecede la métrica que se va a procedimentar para realizar el análisis. De este modo, la medición es el acto de aplicar una
escala a algo, pero la métrica se entiende como el acto de construcción de dicha escala de medida. La metrización puede resultar uno de los
procedimientos más complejos de la ciencia, pues muchas veces hay que recurrir a métodos indirectos para la obtención de datos. La forma
más extendida de hacer métrica es la comparación de un suceso en una escala pergeñada ex profeso para realizar la medición.

EL MANEJO DE LA COMPLEJIDAD

"Hay más cosas en el cielo y sobre la tierra que en toda vuestra filosofía" (William Shakespeare)

"El Tao que puede ser expresado no es el Tao eterno. El nombre que puede ser nombrado no es el nombre eterno." (Lao-Tse)

Llegáramos a una de las encrucijadas de la filosofía de la ciencia que mayor enjundia significativa tiene para la humanidad: cómo demonios
hace la ciencia para manejar y procesar una realidad compleja e interactiva de difícil acceso más allá de la percepción directa de las cosas.
Para ilustrar convenientemente este epígrafe seguiremos un procedimiento que vamos a llamar hipótesis de trabajo (un supuesto o una
simulación llevada hasta sus últimas consecuencias con el fin de extrapolar ciertas conclusiones; en vez de seguir un método expositivo).
Trabajemos, por ende, con la siguiente hipótesis:

Tenemos que resolver el problema del origen del universo y las fuerzas que lo mueven, así como decir porqué la humanidad está donde está
y de dónde ha salido el conjunto de hechos que componen la realidad, condensarlo en una teoría que podamos llevar en nuestros cerriles
cerebros y que lo entienda cualquier sujeto por muy tonto que sea. Esa teoría, por increíble que parezca, existe; y además lo hace desde
tiempos inmemoriales: ¡Dios! Y es que nunca se dijo tanto con tan poco... El monoteísmo -la existencia de un sólo Dios para todos igual- es el
gran triunfo de la síntesis religiosa y de la facilidad para transportarlo en nuestras limitadas mentes. Dios explica el origen del universo,
proporciona a los hombres un vínculo y proyecto de vida, desvelando la naturaleza de las cosas y el fin de su creación y evolución. La belleza
de la idea monoteísta radica en su simplicidad y economía de esfuerzos cognoscitivos. El gran conflicto de esta hipótesis es que, hasta hoy,
no se ha logrado demostrar la existencia de Dios más allá del pensamiento humano. Por lo tanto, la ciencia, no puede aceptar esta
explicación como válida en virtud de que, las pruebas que podemos obtener, ni verifican ni falsean tal presupuesto hasta el día de la fecha.
Tanto la revelación, los milagros, las profecías, como la idea misma de Dios como creador de toda realidad y gran juez de la vida y de la
muerte, carecen de replicaciones experimentales y de condiciones uniformes accesibles y disponibles para procedimientos científicos
conocidos. Tampoco se puede medir ni escalar, no tiene clasificación posible ni es susceptible de probabilizar su ocurrencia, no se puede
deducir más allá de su aceptación como principio prior, resulta imposible objetivizar semejante ente y, siendo como se pretende, un sistema
"perfecto", resulta paradójica -a nuestros ojos, al menos- nuestra imperfección para hacerlo cognoscible, aun formando parte de su
perfección explicativa. Es verdaderamente sorprendente que, la mejor y más sencilla explicación del mundo que ha generado el pensamiento
humano, sólo pueda ser aceptada o rechazada en orden a la creencia de su existencia extramental. La única prueba medianamente científica
que podemos argüir en su favor, es por reducción al absurdo: si no tienes otra mejor, acéptala hasta que la encuentres...

Cuando surgió la idea monoteísta (hace más de 3000 años), desde luego, la ciencia, carecía de los argumentos, las pruebas y los avances
tecnológicos que tiene hoy. La interpretación de la idea de Dios (es decir, de cómo la entienden los hombres) ha ido limitándose en cuanto
la ciencia, paulatinamente, ha ido demostrando y probando la poca fiabilidad y estabilidad de los argumentos religiosos. Cosas que hoy nos
parecen triviales, durante siglos, la tradición religiosa las ocultaba: la circulación de la sangre, la esfericidad de la tierra o que los hombres se
pueden gobernar a sí mismos independientemente de Dios... Sin embargo, la existencia o no de Dios, no se ha podido contrastar hasta ahora.
De ahí, que sigan vigentes sus postulados. No obstante, desde un punto de vista de la filosofía de la ciencia hemos de considerar la
improbabilidad de su acontecer, no porque podamos refutarla, sino en base a que, cada paso que damos, no encontramos pruebas de su
existencia (y ya hemos dado muchos, aunque quizás, insuficientes).

La ciencia no explica todo. Esto es un hecho que hay que aceptar. Si bien, a lo largo de la historia, cada vez más, ha ido dando explicaciones y
descripciones más potentes, más cualificadas y más abundantes sobre el mundo y lo que en él sucede. La aspiración holística y global no
pertenece al concepto de ciencia en sí, sino de quien lo define; pues si algo ha demostrado ciencia, es que sus presupuestos no son
inmutables y sí dinámicos. Las limitaciones de la ciencia, para la filosofía de la misma, lejos de considerarse un error, es una fuente de
adaptación y de ajuste, de constructivismo cognoscitivo que optimiza su eficacia. Así, la complejidad del mundo, para la ciencia no es una
solución del tipo "total" y absoluta, sino que es un problema a resolver por partes (partes interconectadas, si se quiere). La fuente de su
insolubilidad estriba en cómo organizamos el conocimiento que, aspira a conocer todo por definición -el arché de los presocráticos, se reduce
a éso, a descubrir el engranaje funcional del mundo-.
Derivado de lo anterior, hemos de decir que, la ciencia, también genera incertidumbre; pues al plantear problemas para los que no tiene
solución, ratifica lo que desconoce y la posibilidad de su propio error. Dicha posibilidad -el meta-análisis-, a veces no es contemplada y queda
sesgada por los grandes avances científicos que se sostienen para defender a la ciencia frente a otro tipo de conocimientos. A semejante
consideración, se le añade la direccionalidad ética de la ciencia; hoy, más que nunca, discutida y discutible.

La complejidad de la realidad puede estar ligada al desorden, al caos o al azar. Pero también, podemos considerar a la complejidad enlazada
a una contradicción lógica; ya que no se puede lograr una certeza absoluta en la elaboración de una ley, una teoría, un sistema de medida o
cualquier considerando científico; pero se quiere construir un sistema ausente de contradicciones. La superación del enigma parece apuntar
a la interdisciplinariedad de la ciencia y en examinar la realidad bajo un enfoque multidimensional. A sabiendas de que no podemos escapar
a cierta incertidumbre, lo mejor es aceptarla y, entender al mundo como un contexto estable/inestable en un sentido asociado y que
organizan a aquel. En dicho contexto, los procesos estocásticos -de causas y efectos- son productos y producidos; de suerte que, unos hechos
consecuentes en una parte de la realidad, pueden ser antecedentes en otra: el mundo se auto-organiza en su propia entropía. Las partes
están en el todo del mismo modo que, el todo, está representado de algún modo, en sus partes componentes.

La ciencia, a la fecha, no puede plantearse paradigmas simplificadores del mundo, porque se ha percatado que éso mismo es lo que reduce
su perspectiva. No puede sustituir a la perfección sistémica de la idea de Dios, pero convive y relaciona mejor su imperfección con los hechos
que procesa del mundo. Si la idea de ciencia no es perfecta se debe, en parte, a que el mundo -a sus ojos- resulta imperfecto. ¡Toda una
lección de humildad!

¿ES LA "FILOSOFÍA DE LA CIENCIA" CIENCIA?

Resulta evidente que si es filosofía no es ciencia. Éso no es óbice para que la filosofía de la ciencia no tenga en consideración a los
presupuestos científicos. Es más, parte de ellos para elaborar toda su especulación. La diferencia entre ambas es el uso de un lenguaje de
contrastación empírica sistemática. La filosofía es un sistema de significados donde la comprobación es relativa a su accesibilidad
metodológica; mientras que, para la ciencia es un paso netamente necesario. La filosofía atiende a razones suficientes (racionalidad
potencial), pero la ciencia busca razones necesarias (racionalidad existencial): sólo si existe, es ciencia. La posibilidad de existir no es
competencia científica.

Empero la ciencia se basa en su alto poder predictivo sobre sucesos que ha estudiado y formalizado. ¿Por qué entonces decimos que no
trabaja sobre sucesos no-existentes, si las predicciones, independientemente del sistema en que se formulen, se realizan sobre fenómenos
futuros cuya certeza presente no existe? La ciencia sólo realiza una clase de predicciones fundamentadas en la probabilidad de ocurrencia.
Cuanto mayor es esa probabilidad, mayor es su validez científica. Superando el 90% de ocurrencia, el contenido de una proposición puede
considerarse precientífica. En terrenos experimentales sin un gran volumen de replicación, el porcentaje de ocurrencia puede bajar
ostensiblemente (al 60-70%). Y aunque supere porcentajes aceptables, el sistema significativo de la ciencia tampoco los valida así como así.
No se puede prescindir de algunos aspectos de control cognoscitivo: precisión, establecimiento de la variabilidad/invariabilidad,
deducibilidad, axiomatización, contrastación, valor práxico, distinción, observación, información intensiva, conceptualización inequívoca,
clasificación, condicionalidad, aplicabilidad, verosimilitud, diferenciación y existencia demostrable.

La ciencia tiene ocasión de considerar la necesidad de una filosofía específica por lo que significa la libertad como condición para su
desarrollo. Muchas veces se ha criticado su excesiva dependencia de la política, de lo militar y de lo económico, por lo que aparecen en su
horizonte las siguientes aspiraciones:

Autonomía metodológica e interventiva

Neutralidad

Objetividad

Desgraciadamente, los científicos no han tenido siempre la misma coherencia ética y estética que guía su coherencia estructural
cognoscitiva. Hay veces que, lo que se llama ciencia, dictamina increíblemente sobre lo que es necesario y lo que no; porque la comunidad
científica, ni tan siquiera el conjunto de la sociedad, decide las líneas que ha de seguir la ciencia para su progreso y evolución. Generalmente,
la investigación científica es guiada por proyectos para generar beneficios económicos o por intereses políticos para ofertar al electorado (en
el mejor de los casos). La obligación impuesta a muchos científicos de guardar silencio sobre sus descubrimientos, secuestra al conocimiento
y a la libre circulación y contrastación de ideas. Se hace, así pues, provechoso que la ciencia admitiese presupuestos deontológicos y éticos
en su quehacer cotidiano, no siempre ponderados de manera armónica para la humanidad. La sociedad tiene la responsabilidad de que el
conocimiento revierta en sus miembros de forma efectiva, actualizada y sensata. Renunciar a tal derecho, es dejar en manos de unos pocos,
la información privilegiada. La educación y la formación científica de las personas, a buen seguro, abundarán en la reducción de las
diferencias socioeconómicas y tecnológicas que existen entre las distintas poblaciones. No olvidemos tampoco, el compromiso que tenemos
con el sostenimiento del planeta que habitamos y que compartimos con otras especies y seres vivos. La ciencia se enfrenta a problemas de
poca tradición en su historia; sin embargo, la superación científica y la resolución de aquellos han de favorecer aspectos como los señalados.
1. DESCRIPCION TEMATICA:
Ciencia (en latín scientia, de scire, ‘conocer’), término que en su sentido más amplio se emplea para referirse al conocimiento sistematizado en
cualquier campo, pero que suele aplicarse sobre todo a la organización de la experiencia sensorial objetivamente verificable. La búsqueda de
conocimiento en ese contexto se conoce como ‘ciencia pura’, para distinguirla de la ‘ciencia aplicada’ —la búsqueda de usos prácticos del
conocimiento científico— y de la tecnología, a través de la cual se llevan a cabo las aplicaciones.
Los esfuerzos para sistematizar el conocimiento se remontan a los tiempos prehistóricos, como atestiguan los dibujos que los pueblos del
paleolítico pintaban en las paredes de las cuevas, los datos numéricos grabados en hueso o piedra o los objetos fabricados por las civilizaciones
del neolítico. Los testimonios escritos más antiguos de investigaciones protocientíficas proceden de las culturas mesopotámicas, y corresponden
a listas de observaciones astronómicas, sustancias químicas o síntomas de enfermedades —además de numerosas tablas matemáticas—
inscritas en caracteres cuneiformes sobre tablillas de arcilla. Otras tablillas que datan aproximadamente del 2000 a.C. demuestran que los
babilonios conocían el teorema de Pitágoras, resolvían ecuaciones cuadráticas y habían desarrollado un sistema sexagesimal de medidas
(basado en el número 60) del que se derivan las unidades modernas para tiempos y ángulos
En el valle del Nilo se han descubierto papiros de un periodo cronológico próximo al de las culturas mesopotámicas que
contienen información sobre el tratamiento de heridas y enfermedades, la distribución de pan y cerveza, y la forma de hallar el volumen de una
parte de una pirámide. Algunas de las unidades de longitud actuales proceden del sistema de medidas egipcio y el calendario que empleamos es
el resultado indirecto de observaciones astronómicas prehelénica.

2. INTRODUCCIÓN Filosofía de la ciencia, investigación sobre la naturaleza general de la práctica científica. La filosofía de la ciencia se ocupa
de saber cómo se desarrollan, evalúan y cambian las teorías científicas, y si la ciencia es capaz de revelar la verdad de las entidades ocultas y
los procesos de la naturaleza. Su objeto es tan antiguo y se halla tan extendido como la ciencia misma. Algunos científicos han mostrado un
vivo interés por la filosofía de la ciencia y unos pocos, como Galileo, Isaac Newton y Albert Einstein, han hecho importantes contribuciones.
Numerosos científicos, sin embargo, se han dado por satisfechos dejando la filosofía de la ciencia a los filósofos, y han preferido seguir 'haciendo
ciencia' en vez de dedicar más tiempo a considerar en términos generales cómo 'se hace la ciencia'. Entre los filósofos, la filosofía de la ciencia
ha sido siempre un problema central; dentro de la tradición occidental, entre las figuras más importantes anteriores al siglo XX
destacan Aristóteles, René Descartes, John Locke, David Hume, Immanuel Kant y John Stuart Mill. Gran parte de la filosofía de la ciencia es
indisociable de la epistemología, la teoría del conocimiento, un tema que ha sido considerado por casi todos los filósofos.
3. EL PROBLEMA DE LA INDUCCIÓN
Los resultados de la observación y experimentación suministran la evidencia para una teoría científica, pero no pueden demostrar que la teoría
es correcta. Hasta la generalización empírica más modesta, por ejemplo que toda agua hierve a la misma temperatura, va más allá de lo que
puede ser deducido de la evidencia en sentido estricto. Si las teorías científicas no expresaran más que la evidencia que suele sustentarlas,
tendrían poca utilidad. No podrían ser utilizadas para predecir el curso de la naturaleza, y carecerían de poder explicativo.
El vínculo no demostrativo o inductivo entre la evidencia y la teoría plantea uno de los problemas fundamentales de la teoría del conocimiento, el
problema de la inducción, dada su formulación clásica por David Hume, el filósofo escocés del siglo XVIII. Hume consideró simples predicciones
basadas en observaciones pasadas, por ejemplo, un vaticinio como: el sol saldrá mañana, teniendo en cuenta que se ha observado que siempre
salía en el pasado. La vida sería imposible sin anticipar el futuro, pero Hume construyó una argumentación excelente para mostrar que estas
inferencias son indefendibles desde presupuestos racionales. Esta conclusión puede parecer increíble, pero la argumentación de Hume tiene
todavía que ser contestada de un modo concluyente. Admitía que las deducciones inductivas han sido por lo menos razonablemente fiables
hasta ahora, o no estaríamos vivos para considerar el problema, pero afirmaba que sólo podemos tener una razón para continuar confiando en la
inducción si tenemos algún motivo para creer que la inducción seguirá siendo fiable en el futuro. Hume demostró entonces que tal razón no es
posible. El nudo del problema es que pretender que la inducción será una garantía en el futuro es, en sí misma, una predicción y sólo podría ser
justificada de manera inductiva, lo que llevaría a una cuestión de principio. En concreto, mantener que la inducción quizá funcionará en el futuro
porque ha resultado útil en el pasado es razonar en círculo, asumiendo la inducción para justificarla. Si esta argumentación escéptica es válida, el
conocimiento inductivo parece imposible, y no hay un argumento racional que se pueda plantear para disuadir a alguien que opina, por ejemplo,
que es más seguro salir de la habitación por las ventanas que por la puerta.
El problema de la inducción se relaciona de forma directa con la ciencia. Sin una respuesta a la argumentación de Hume, no hay razón para
creer en ninguno de los aspectos de una teoría científica que vaya más allá de lo que, en realidad, se ha observado. El asunto no es que las
teorías científicas no resulten nunca ciertas por completo: esto es o debería ser una verdad obvia. El tema es más bien que no tenemos ninguna
razón para suponer, por ejemplo, que el agua que no hemos sometido a prueba hervirá a la misma temperatura que el agua que hemos probado.
Los filósofos han realizado un continuo esfuerzo para resistir a esta conclusión escéptica. Algunos han tratado de demostrar que
los modelos científicos para sopesar evidencias y formular inferencias son, de algún modo, racionales por definición; otros, que los éxitos
pasados de nuestros sistemas inductivos son susceptibles de emplearse para justificar su uso futuro sin caer en círculos viciosos. Un tercer
enfoque sostiene que, aunque no podamos demostrar que la inducción funcionará en el futuro, sí podemos demostrar que lo hará si
algún método de predicción lo hace, por lo que es razonable utilizarlo. Mediante teorías más recientes, algunos filósofos han sostenido que la
actual fiabilidad de las prácticas inductivas, algo que Hume no niega, basta para proporcionar conocimiento inductivo sin otro requerimiento que
el que la fiabilidad esté justificada.
Karl Popper ha aportado una respuesta más radical al problema de la inducción, una solución que constituye la base de su influyente filosofía de
la ciencia. De acuerdo con Popper, el razonamiento de Hume de que las inferencias son injustificables desde una perspectiva racional es
correcto. Sin embargo, esto no amenaza la racionalidad de la ciencia, cuyas inferencias son, aunque parezca lo contrario, deductivas en
exclusiva. La idea central de Popper es que mientras la evidencia nunca implicará que una teoría sea verdadera, puede rebatir la teoría
suponiendo que sea falsa. Así, un número de cuervos negros no implica que todos lo cuervos sean negros, pero la presencia de un único cuervo
blanco supone que la generalización es falsa. Los científicos pueden, de esta forma, saber que una teoría es falsa, sin recurrir a la inducción.
Además, enfrentados a una elección entre dos teorías opuestas, pueden ejercer una preferencia racional si una de las teorías ha sido refutada
pero la otra no; entonces es racional preferir una teoría que podría ser verdad respecto a una que se sabe es falsa. La inducción nunca entra en
escena, de modo que el argumento de Hume pierde fuerza.
Esta ingeniosa solución al problema de la inducción se enfrenta con numerosas objeciones. Si fuera cierta, los científicos nunca tendrían ningún
motivo para creer que alguna de sus teorías o hipótesis son siquiera correctas por aproximación o que alguna de las predicciones extraídas de
ellas es verdad, ya que estas apreciaciones sólo podrían ser justificadas por vía inductiva. Además, parece que la posición de Popper ni siquiera
permite a los científicos saber que una teoría es falsa, puesto que, según él, la evidencia que podría contradecir una teoría, puede no ser nunca
reconocida como correcta. Por desgracia, las inferencias inductivas que los científicos plantean no parecen ni evitables ni justificables.
4. EL PROBLEMA DE LA DESCRIPCIÓN
Aunque la discusión de Hume sobre la justificación de la inducción representa un hito en la historia de la filosofía, sólo ofrece una
cruda descripción de cómo, para bien o para mal, los métodos inductivos funcionan en realidad. Mantenía que la inferencia inductiva es sólo un
hábito de formación. Al haber visto muchos cuervos negros, de modo tácito aplicamos la regla 'más de lo mismo' y suponemos que el próximo
cuervo que encontremos será también negro. Esto, como es evidente, no hace justicia a la práctica inferencial de los científicos, ya que éstos
infieren a partir de la observación de entidades de una clase para llegar a la existencia y comportamiento de entidades de una clase muy
diferente y a menudo no observable. 'Más de lo mismo' no llevará a los científicos desde lo que se ve en el laboratorio a la existencia de los
electrones o los campos electromagnéticos. ¿Cómo comprueban entonces los científicos sus teorías, sopesan la evidencia y establecen
inferencias? Este es el problema de la descripción en contraste con el problema de la justificación de Hume.
El problema descriptivo puede parecer fácil de resolver: sólo hay que preguntar a los científicos que describan lo que hacen. Es una ilusión. Los
científicos pueden ser eficaces sopesando evidencias, pero no son eficaces ofreciendo una declaración de principios que recoja cómo llegan a
ellos. Esto no es más sorprendente que el hecho de que los nativos de habla inglesa sean incapaces de explicar los principios por los que
diferencian las oraciones gramaticales de las no gramaticales. Lo más sorprendente es cuán difícil ha sido resolver el problema de la inducción
incluso para los filósofos de la ciencia que han dedicado a ello su actividad.
Quizá la forma más corriente de mostrar cómo se comprueban las teorías sea mediante el modelo hipotético-deductivo, según el cual las teorías
se comprueban examinando las predicciones que implican. La evidencia que muestra que una predicción es correcta, confirma la teoría; la
evidencia incompatible con la predicción, rebate la teoría, y cualquier otra evidencia es irrelevante. Si los científicos tienen una evidencia
suficiente que corrobora y una no evidencia que rebate, pueden inferir que la teoría examinada es correcta. Este modelo, aunque es aproximado,
parece en principio ser un reflejo razonable de la práctica científica, pero está envuelto en dificultades concretas. La mayoría de éstas
demuestran que el modelo hipotético-deductivo es demasiado permisivo, al tratar evidencias irrelevantes como si aportaran certezas materiales.
Para mencionar tan sólo un problema, la mayoría de las teorías científicas no implican ninguna consecuencia observable por sí misma, sino sólo
al relacionarse en conjunto con otras suposiciones de base. Si no hay alguna clase de restricción sobre las suposiciones admisibles, el modelo
permitiría considerar cualquier observación como evidencia para casi cualquier teoría. Esto es un resultado absurdo, pero es difícil en extremo
especificar las restricciones apropiadas.
Dadas las dificultades que afronta el modelo hipotético-deductivo, algunos filósofos han reducido sus miras y han intentado dar un modelo mejor
de refuerzo inductivo para una serie de casos más limitada. El caso más sencillo es una generalización empírica del tipo 'todos los cuervos son
negros'. Aquí parece claro que los cuervos negros apoyan la hipótesis, los cuervos no negros la refutan, y los no cuervos son irrelevantes. Aún
así, esta modesta consideración entraña otros problemas. Supongamos que aplicamos el mismo tipo de consideración a la hipótesis un tanto
exótica de que todas las cosas no negras no son cuervos. Los no negros no cuervos (flores blancas, por ejemplo) la apoyan, los cuervos no
negros la refutan, y los objetos son irrelevantes. El problema surge cuando observamos que esta hipótesis equivale a la hipótesis original del
cuervo; decir que todas las cosas no negras son no cuervos es sólo un modo poco usual de decir que todos los cuervos son negros. Entonces
¿cualquier evidencia que apoye una hipótesis apoya la otra? Esto nos deja, sin embargo, con la conclusión bastante extraña de que las flores
blancas proporcionan la evidencia de que todos los cuervos son negros. Esta paradoja del cuervo parece un truco lógico, pero ha resultado muy
difícil de resolver.
5. EXPLICACIÓN
Un reciente trabajo sobre el problema de los métodos de descripción inferencial en la ciencia ha tratado de evitar la debilidad del modelo
hipotético- deductivo yendo más allá de las relaciones lógicas para responder a la conexión de la evidencia con la teoría. Algunas
consideraciones intentan describir cómo la plausibilidad de teorías e hipótesis puede variar conforme se va avanzando en las comprobaciones, y
han enlazado esta idea con un cálculo formal de probabilidades. Otras apelan al contenido específico de las hipótesis sometidas a comprobación,
en especial las afirmaciones causales que hacen muchas de ellas. En el siglo XIX, John Stuart Mill dio cuenta de las inferencias desde los
efectos a las causas que puede ser extendida para aportar un modelo de inferencia científica. Uno de los procedimientos por el que se ha
intentado esa expansión ha sido recurriendo al concepto de explicación. La idea básica del modelo de inducción para la mejor explicación es que
los científicos infieren desde la evidencia válida a la hipótesis que, de ser correcta, proporcionaría la mejor explicación de esa evidencia.
Si la inferencia para la mejor explicación debe de ser algo más que un eslogan, sin embargo, se requiere alguna consideración independiente de
explicación científica. El punto de partida para la mayoría del trabajo filosófico contemporáneo sobre la naturaleza de la explicación científica es
el modelo deductivo-nomológico, según el cual una explicación científica es una deducción de una descripción del fenómeno para ser explicada
desde un conjunto de premisas que incluye, por lo menos, una ley de la naturaleza. Así, se podría explicar por qué sube el mercurio en
un termómetro señalando el ascenso de la subida en la temperatura a partir de una ley que relaciona la temperatura y el volumen de los metales.
El tema aquí es saber qué hace que algo sea una ley de la naturaleza, otro de los tópicos centrales de la filosofía de la ciencia. No todas las
generalizaciones verdaderas son leyes de la naturaleza. Por ejemplo, la afirmación de que todas las esferas de oro tienen un diámetro de menos
de diez millas es una verdad presumible pero no es una ley. Las genuinas leyes de la naturaleza parecen tener un tipo de necesidad de la que
carece la afirmación sobre las esferas de oro. Describen no sólo cómo funcionan las cosas en realidad sino cómo, de algún modo, deben
funcionar. Sin embargo, está lejos de ser evidente cómo tendría que articularse esta noción de necesidad.
Otra dificultad para el modelo deductivo-nomológico de explicación es que, al igual que el modelo hipotético-deductivo de comprobación, con el
cual mantiene una notable similitud estructural, este modelo también es demasiado permisivo. Por ejemplo, el periodo (la duración de una
oscilación) de un péndulo determinado puede deducirse de la ley que se refiere al periodo y recorrido de los péndulos en general, junto con el
recorrido de ese péndulo determinado. El recorrido del péndulo es considerado de modo habitual como explicativo del periodo. Sin embargo, la
deducción puede llevarse a cabo en el sentido opuesto: es posible calcular el recorrido de un péndulo si se conoce su periodo. Pero el periodo no
está considerado por lo común como explicativo del recorrido del péndulo. De este modo, mientras que la deducción funciona en ambos sentidos,
se considera que la explicación va sólo en un único sentido. Dificultades de esta índole han llevado a algunos filósofos a desarrollar procesos
causales de explicación, según los cuales explicamos los acontecimientos aportando información sobre sus procesos causales. Este enfoque es
atractivo, pero pide un análisis de causalidad, un proyecto que se enfrenta a muchas de las mismas dificultades que tenía analizar las leyes de la
naturaleza. Además, se necesita decir más sobre qué causas de un acontecimiento lo explican. El Big Bang es presumiblemente parte de la
historia causal de cada acontecimiento, pero no aporta una explicación adecuada para la mayoría de ellos. Una vez más, hay un problema de
permisividad excesiva.
6. REALISMO E INSTRUMENTALISMO Uno de los objetivos de la ciencia es salvar los fenómenos, construir teorías que supongan una
descripción correcta de los aspectos observables del mundo. De particular importancia es la capacidad para predecir lo que es observable pero
todavía no es observado, ya que una predicción precisa hace factible la aplicación de la ciencia a la tecnología. Lo que resulta más controvertido
es si la ciencia debe también aspirar a la verdad sobre aquello que no es observable, sólo por comprender el mundo, incluso sin un propósito
práctico. Aquellos que pretenden que la ciencia debería, y que así lo hace, ocuparse de revelar la estructura oculta del mundo son conocidos
como realistas. Para éstos, las teorías tratan de describir esa estructura. Por oposición, aquellos que dicen que la labor de la ciencia es sólo
salvar los fenómenos observables son conocidos como instrumentalistas, ya que para ellos las teorías no son descripciones del mundo invisible
sino instrumentos para las predicciones sobre el mundo observable. La disputa entre realistas e instrumentalistas ha sido un tema constante en
la historia de la filosofía de la ciencia.
Los científicos realistas no afirman que todo en la ciencia actual es correcto pero, como era de esperar, afirman que las mejores teorías actuales
son poco más o menos verdaderas, que la mayoría de las entidades a las que se refieren existen en realidad, y que en la historia de la ciencia
las últimas teorías en un campo concreto han estado por lo común más próximas a la verdad que las teorías que sustituían. Para los realistas, el
progreso científico consiste sobre todo en generar descripciones cada vez más amplias y exactas de un mundo en su mayor parte invisible.
Algunos instrumentalistas niegan que las teorías puedan describir aspectos no observables del mundo sobre la base de que no se pueden llenar
de significado las descripciones de lo que no puede ser observado. Según esta idea, las teorías de alto nivel son ingenios de cálculo sin
significado literal: no son más descripciones del mundo que lo que son los circuitos de una calculadora electrónica. Otros instrumentalistas han
afirmado que las teorías son descripciones, pero sólo del mundo observable. Hablar de partículas atómicas y campos gravitatorios sólo es en
realidad una taquigrafía de descripciones de interpretaciones punteras y un movimiento observable. La versión contemporánea más influyente
del instrumentalismo, conocida como empirismo constructivo, adopta una tercera vía. El significado de las teorías tiene que ser creído
literalmente. Si una teoría parece contar una historia sobre partículas invisibles, entonces esa es la historia que se cuenta. Los científicos, sin
embargo, nunca tienen derecho o necesidad de creer que esas historias son verdad. Todo lo más que puede o necesita ser conocido es que los
efectos observables de una teoría —pasada, presente y futura— son verdaderos. La verdad del resto de la teoría es cómo pueda ser: toda la
cuestión es que la teoría cuenta una historia que produce sólo predicciones verdaderas acerca de lo que, en principio, pudiera ser observado.
El debate entre realistas e instrumentalistas ha generado argumentos por parte de ambas escuelas. Algunos realistas han montado un
razonamiento de no milagro. Realistas e instrumentalistas están de acuerdo en que nuestras mejores teorías en las ciencias físicas han tenido un
notable éxito de predicción. El realista mantiene que este éxito sería un milagro si las teorías no fueran por lo menos verdaderas por
aproximación. Desde un punto de vista lógico es posible que una historia falsa en su totalidad sobre entidades y procesos no observables
pudiera suponer todas esas predicciones verdaderas, pero creer esto es bastante improbable y, por lo tanto, irracional. Planteado el supuesto de
que a una persona se le da un mapa muy detallado, cuyo contenido describe con gran detalle el bosque en el que se encuentra, incluso muchos
desfiladeros y picos de montañas inaccesibles. Examina el mapa contrastando los datos en diferentes lugares y, en cada caso, lo que ve es justo
como lo pinta el mapa. Queda la posibilidad de que el mapa sea incorrecto por completo en las zonas que no ha examinado, pero esto no resulta
verosímil. El realista mantiene que la situación es análoga para toda teoría científica que haya sido bien comprobada.
Los instrumentalistas han hecho numerosas objeciones al razonamiento del 'no milagro'. Algunos han afirmado que incurre en la petición de
principio, tanto como el argumento considerado con anterioridad, de que la deducción funcionará en el futuro porque ha funcionado en el pasado.
Inferir del éxito observado de una teoría científica la verdad de sus afirmaciones sobre los aspectos no observables del mundo es utilizar en
concreto el modo de deducción cuya legitimidad niegan los instrumentalistas. Otra objeción es que la verdad de la ciencia actual no es en
realidad la mejor explicación de su éxito de observación. Según esta objeción, Popper estaba en lo cierto, al menos, cuando afirmó que la ciencia
evoluciona a través de la supresión de las teorías que han fracasado en la prueba de la predicción. No es de extrañar que se piense, por lo tanto,
que las teorías que ahora se aceptan han tenido éxito en cuanto a la predicción: si no lo hubieran tenido, ahora no las aceptaríamos. Así, la
hipótesis que mantiene que nuestras teorías son ciertas no necesita explicar su éxito de predicción. Por último, algunos instrumentalistas
recurren a lo que se conoce como la indeterminación de la teoría por los datos. No importa el grado de validez de la evidencia, sabemos que hay
en principio innumerables teorías, incompatibles entre sí pero todas compatibles con esa evidencia. Como mucho, una de esas teorías puede ser
verdadera. Tal vez si la objeción resulta válida, es poco probable que la teoría elegida como eficaz sea la verdadera. Desde este punto de vista,
lo que sería milagroso no es que las teorías de éxito a las que llegan los científicos sean falsas, sino que sean verdaderas.
Una de los razonamientos recientes más populares de los instrumentalistas es la 'inducción pesimista'. Desde el punto de vista de la ciencia
actual, casi todas las teorías complejas con más de cincuenta años pueden ser entendidas como falsas. Esto se oculta a menudo en la historia
de la ciencia que presentan los libros de texto de ciencia elementales, pero, por ejemplo, desde el punto de vista de la física contemporánea,
Kepler se equivocaba al afirmar que los planetas se mueven en elipses, y Newton al sostener que la masa de un objeto es independiente de
su velocidad. Pero si todas las teorías pasadas han sido halladas incorrectas, entonces la única deducción razonable es que todas, o casi todas,
las teorías actuales serán consideradas erróneas de aquí a otro medio siglo. En contraste con esta discontinuidad en la historia de las teorías,
según el instrumentalismo se ha producido un crecimiento constante y sobre todo acumulativo en el alcance y precisión de sus predicciones
observables. Cada vez han llegado a ser mejores salvando los fenómenos, su único cometido apropiado.
Se han planteado varias respuestas a la inducción pesimista. La mayoría de los realistas han aceptado tanto la premisa de que las teorías del
pasado han sido falsas y la conclusión de que las teorías actuales serán quizá falsas también. Sin embargo, han insistido en que todo esto es
compatible con la afirmación central realista de que las teorías tienden a mejorar las descripciones del mundo respecto a aquéllas a las que
reemplazan. Algunos realistas también han acusado a los instrumentalistas de exagerar el grado de discontinuidad en la historia de la ciencia. Se
puede cuestionar también la validez de una deducción desde el grado de falsedad pretérito al actual. De acuerdo con los realistas, las teorías
actuales han sustituido a sus predecesoras porque ofrecen un mejor tratamiento de la evidencia cada vez más amplio y preciso; por eso está
poco claro por qué la debilidad de las viejas teorías debería ir en contra de las que las sucedan.
7. OBJETIVIDAD Y RELATIVISMO Aunque realistas e instrumentalistas discrepan sobre la capacidad de la ciencia para describir el mundo
invisible, casi todos coinciden en que la ciencia es objetiva, porque descansa sobre evidencias objetivas. Aunque algunos resultados
experimentales son inevitablemente erróneos, la historia de la evidencia es en gran parte acumulativa, en contraste con la historia de las teorías
de alto nivel. En resumen, los científicos sustituyen las teorías pero aumentan los datos. Sin embargo, esta idea de la objetividad y autonomía de
la evidencia observacional de las teorías científicas ha sido criticada, sobre todo en los últimos 30 años.
La objetividad de la evidencia ha sido rechazada partiendo de la premisa de que la evidencia científica está, de manera inevitable, contaminada
por las teorías científicas. No es sólo que los científicos tiendan a ver lo que quieren ver, sino que la observación científica es sólo posible en el
contexto de presuposiciones teóricas concretas. La observación es "teoría cargada". En una versión extrema de esta idea, las teorías no pueden
ser probadas, ya que la evidencia siempre presupondrá la misma teoría que se supone tiene que probar. Versiones más moderadas permiten
alguna noción de la prueba empírica, pero siguen introduciendo discontinuidades históricas en la evidencia para compararla con las
discontinuidades a nivel teórico. Si todavía es posible hacer algún juicio del progreso científico, no puede ser en términos de acumulación de
conocimiento, ya se trate de un enfoque teórico o desde el punto de vista de la observación.
Si la naturaleza de la evidencia cambia conforme cambian las teorías científicas, y la evidencia es nuestro único acceso a los hechos empíricos,
entonces quizá los hechos también cambien. Este es el relativismo en la ciencia, cuyo representante reciente más influyente es Thomas Kuhn. Al
igual que el gran filósofo alemán del siglo XVIII Immanuel Kant, Kuhn mantiene que el mundo que la ciencia investiga debe ser un mundo hasta
cierto punto constituido por las ideas de aquellos que lo estudian. Esta noción de la constitución humana del mundo no es fácil de captar. No
ocurre lo mismo que en la visión idealista clásica que explica que los objetos físicos concretos sólo son en realidad ideas reales o posibles,
implicando que algo es considerado como objeto físico o como un objeto de cierto tipo, por ejemplo una estrella o un planeta, sólo en la medida
en la que la gente así los categoriza. Para Kant, la contribución que parte de la idea y lleva a la estructura del mundo es sustancial e inmutable.
Consiste en categorías muy generales tales como espacio, tiempo y causalidad. Para Kuhn, la contribución es asimismo sustancial, pero también
muy variable, ya que la naturaleza de la contribución viene determinada por las teorías y prácticas concretas de una disciplina científica en un
momento determinado. Cuando esas teorías y prácticas cambian, por ejemplo, en la transición desde la mecánica newtoniana a las teorías de
Einstein, también cambia la estructura del mundo sobre la que tratan este conjunto de teorías. La imagen de los científicos descubriendo más y
más sobre una realidad idea independiente aparece aquí rechazada por completo.

Aunque radical desde el plano metafísico, el concepto de ciencia de Kuhn es conservador desde una perspectiva epistemológica. Para él, las
causas del cambio científico son, casi de forma exclusiva, intelectuales y pertenecen a una reducida comunidad de científicos especialistas. Hay,
sin embargo, otras opciones actuales de relativismo sobre la ciencia que rechazan esta perspectiva de carácter interno, e insisten en que las
principales causas del cambio científico incluyen factores sociales, políticos y culturales que van mucho más allá de los confines del laboratorio.
Ya que no hay razón para creer que estos factores variables conducen al descubrimiento de la verdad, esta idea social constructivista de la
ciencia es quizás casi más hostil al realismo científico que lo es la posición kuhniana.

Los realistas científicos no han eludido estos desafíos. Algunos han acusado a los relativistas de adoptar lo que viene a ser una posición de
autocontradicción. Si, como se afirma, no hay nada que sea verdad, esta afirmación tampoco puede ser entonces verdadera. Los realistas han
cuestionado también la filosofía del lenguaje latente detrás de la afirmación de Kuhn de que las sucesivas teorías científicas se refieren a
diferentes entidades y fenómenos, manteniendo que el constructivismo social ha exagerado la influencia a largo plazo de los factores no
cognitivos sobre la evolución de la ciencia. Pero el debate de si la ciencia es un proceso de descubrimiento o una invención es tan viejo como la
historia de la ciencia y la filosofía, y no hay soluciones claras a la vista. Aquí, como en otras partes, los filósofos han tenido mucho más éxito en
poner de manifiesto las dificultades que en resolverlas. Por suerte, una valoración de cómo la práctica científica resiste una explicación puede
iluminar por sí misma la naturaleza de la ciencia.
8. BIBLIOGRAFIA
Brown, Harold I. La nueva filosofía de la ciencia. Madrid: Editorial Tecnos, 1983. Detallada descripción de las más actuales corrientes en filosofía
de la ciencia.
Echeverría, Javier. Filosofía de la ciencia. Madrid: Ediciones Akal, 1995. Manual de referencia que resulta una útil introducción a los problemas
de la filosofía de la ciencia.
Hempel, Carl Gustav. Filosofía de la ciencia natural. Madrid: Alianza Editorial, 1973. Obra clásica que analiza algunos aspectos centrales de la
filosofía de la física.
Wartofsky, Marx W. Introducción a la filosofía de la ciencia. 2 vols. Madrid: Alianza Editorial, 1987. Interesante y amplia introducción a los temas
fundamentales de la filosofía de la ciencia.
"Filosofía de la ciencia." Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001
9. CONCLUSION:
CONCLUSIONES
La filosofía es un asunto de todos, debemos luchar para que todas las barreras entre ésta y la ciencia y el público en general se rompan y, en
sentido de trabajo elaborar una epistemología histórica que se desarrolle en contacto directo con el medio científico. La tarea del filósofo de hoy
según Dominique Lecourt "no es la de acompañar de bellas palabras el discurso del mundo". El mundo va como va. La filosofía no puede eludir
la responsabilidad ética que es justamente pensar en el mundo.
Hay que construir los medios para hacer escuchar esa otra manera de hacer filosofía, y después de encontrar los medios utilizar al máximo para
hacer del pensamiento una fiesta; porque es una de las actividades humanas que provoca una felicidad tal que el hombre nunca se arrepiente de
haber pensado.
La filosofía así asumida se le debe dar una connotación cultural, porque en ella resplandece la verdad, va ayudar al hombre a plantear su
existencia en una forma diferente, la va a instar a luchar por la autenticidad y originalidad de su ser mismo. También le va a desvelar su misterio
que no es otro que el de ser hombre y del estar en el mundo.
La metafísica ha recibido en el siglo XX severas críticas. Las principales son las que provienen del positivismo lógico, para quien la
metafísica es un discurso sin significado porque sus enunciados son afirmaciones acerca de los cuales nunca se podrá tener una
experiencia. No obstante, debemos decir que los temas concernientes a la metafísica no fueron dejados a un lado en el siglo XX, sino,
por el contrario, las distintas corrientes de pensamiento se ven remitidas a ellos con la necesidad de formular maneras alternativas en
su tratamiento
La ciencia (del latín scientĭa ‘conocimiento’) es un sistema ordenado de conocimientos estructurados que busca la interpretación y el porqué
de los fenómenos naturales y artificiales.1 Los conocimientos científicos se obtienen mediante observaciones y experimentaciones en
ámbitos específicos. A partir de estos se generan preguntas y razonamientos, se construyen hipótesis, se deducen principios y se
elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico.2
La ciencia considera y tiene como fundamento las observaciones experimentales. Estas observaciones se organizan por medio de métodos,
modelos y teorías con el fin de generar nuevos conocimientos. Para ello se establecen previamente unos criterios de verdad y un método de
investigación. La aplicación de esos métodos y conocimientos conduce a la generación de nuevos conocimientos en forma de predicciones
concretas, cuantitativas y comprobables referidas a observaciones pasadas, presentes y futuras. Con frecuencia esas predicciones pueden
formularse mediante razonamientos y estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y
predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.
En un sentido más restringido, un científico es un individuo que utiliza el método científico;3 esta acepción fue acuñada por el teólogo,
filósofo y hombre de ciencia William Whewell en 1840 en Philosophy of the Inductive Sciences («Filosofía de las ciencias inductivas» en
español).
Índice
[ocultar] Clasificación de las ciencias

Aristóteles. Museo del Louvre.


Hasta el Renacimiento todo el saber que no fuera técnico o artístico se situaba en el ámbito de la filosofía. El conocimiento de la naturaleza
era sobre la totalidad: una ciencia universal. Aristóteles usó los términos episteme y philosophia para clasificar las ciencias, pero con un
significado y contenido muy diferente al de «ciencia» en la Modernidad.4 Las primeras clasificaciones se remontan a Aristóteles,5 que
considera tres categorías del saber:
Teoría, que busca la verdad de las ideas, como formas y como sustancias. Este saber está constituido por las ciencias cuyo conocimiento está
basado en el saber por el saber: Matemáticas, Física y Metafísica.
Praxis o saber práctico encaminado al logro de un saber para guiar la conducta hacia una acción propiamente humana en cuanto racional: lo
formaban la Ética, la Política, la Económica y la Retórica.
Poiesis o saber creador, saber poético, basado en la transformación técnica. Lo que hoy día se englobaría en la creación artística, artesanía y
la producción de bienes materiales.
La clasificación aristotélica sirvió de fundamento para todas las clasificaciones que se hicieron en la Edad Mediaa hasta el Renacimiento,
cuando las grandes transformaciones promovidas por los grandes adelantos técnicosb plantearon la necesidad de nuevas ciencias y sobre
todo nuevos métodos de investigación que culminarán en la ciencia moderna del siglo XVII. Entonces aparece un concepto moderno de
clasificación que supone la definitiva separación entre ciencia y filosofía.
En la Edad Moderna Tommaso Campanella, Comenio, Bacon, Hobbes y John Locke propusieron diferentes clasificaciones.4 El Systema
Naturae (1735) de Linneo, estableció los criterios de clasificación que más influencia han tenido en el complejo sistema clasificatorio de
las ciencias naturales.4 André-Marie Ampère confeccionó una tabla con quinientas doce ciencias.6
En la Ilustración, D'Alembert escribió:
«No hay sabios que gustosamente no colocaran la ciencia de la que se ocupan en el centro de todas las ciencias, casi en la misma forma que
los hombres primitivos se colocaban en el centro del mundo, persuadidos de que el universo había sido creado por ellos. Las profesiones de
muchos de estos sabios, examinándose filosóficamente, encontrarían, posiblemente, incluso, además del amor propio, causas de peso
suficiente para su justificación»
Discours préliminaire de l'Encyclopedie, París 1929, pág. 61
Interdisciplinariedad
A partir del siglo XIX y con el importante crecimiento experimentado por el conocimiento científico surgieron numerosas disciplinas
científicas nuevas con yuxtaposiciones de parcelas establecidas por ciencias anteriores: bioquímica, biogeoquímica, sociolingüística, bioética,
etc.
La sistematización científica requiere el conocimiento de diversas conexiones, mediante leyes o principios teóricos, entre diferentes aspectos
del mundo empírico que se caracterizan mediante conceptos científicos. Así los conceptos de la ciencia son nudos en una red de
interrelaciones sistemáticas en la que las leyes y los principios teoréticos constituyen los hilos... Cuantos más hilos converjan o partan de un
nudo conceptual, tanto más importante será su papel sistematizado o su alcance sistemático
Carl Hempel.7
Clasificación de Comte
En el siglo XIX Auguste Comte hizo una clasificación, mejorada después por Antoine-Augustin Cournot en 1852 y por Pierre Naville en
1920.6 Comte basó su clasificación jerárquica en el orden en que las ciencias habían entrado, según su percepción, en estado positivo, así
como en su complejidad creciente y generalización decreciente.8 De esta forma ordenó a las ciencias:9
Matemáticas
Astronomía
Física
Química
Biología
Sociología
Comte justifica la inclusión de la sociología en la clasificación, de la siguiente forma:
Poseemos ahora una física celeste, una física terrestre ya mecánica o química, una física vegetal y una física animal; todavía necesitamos una
más y la última, la física social, para completar el sistema de nuestro conocimiento de la naturaleza.
Auguste Comte10
Clasificaciones fundamentales
Una clasificación general ampliamente usada es la que agrupa las disciplinas científicas en tres grandes grupos:
Esquema de clasificación planteado por el epistemólogo alemán Rudolf Carnap (1955):
Ciencias Estudian las formas válidas de inferencia: lógica - matemática. No tienen contenido concreto; es un contenido formal, en
formales contraposición al resto de las ciencias fácticas o empíricas.
Ciencias Son aquellas disciplinas científicas que tienen por objeto el estudio de
naturales la naturaleza: astronomía, biología, física, geología, química, geografía física y otras.
Son aquellas disciplinas que se ocupan de los aspectos del ser humano —cultura y sociedad—. El método depende
Ciencias
particularmente de cada disciplina: administración, antropología, ciencia
sociales
política, demografía, economía, derecho, historia, psicología, sociología, geografía humana y otras.
Sin embargo, dicha clasificación ha sido discutida y requiere de cierta discusión complementaria. Así Wilhelm Dilthey considera inapropiado
el modelo epistemológico de las «Naturwissenschaften» 'ciencias naturales'. Es decir, considera inadecuado usar el método científico,
pensado para la física, a disciplinas que tiene que ver el estudio del hombre y la sociedad; y propone un modelo completamente diferente
para las «Geisteswissenschaften» ('ciencias humanas' o 'ciencias del espíritu'), e.g., la filosofía, la psicología, la historia, la filología,
la sociología, etc. Si para las ciencias naturales el objetivo último es la explicación, basada en la relación causa/efecto y en la elaboración de
teorías descriptivas de los fenómenos, para las ciencias humanas se trata de la comprensión de los fenómenos humanos y sociales.
Mario Bunge (1972) considera el criterio de clasificación de la ciencia en función del enfoque que se da al conocimiento científico: por un
lado, el estudio de los procesos naturales o sociales (el estudio de los hechos) y, por el otro, el estudio de procesos puramente lógicos (el
estudio de las formas generales del pensar humano racional); es decir, postuló la existencia de una ciencia factual (o ciencia fáctica) y
una ciencia formal.
Las ciencias factuales se encargan de estudiar hechos auxiliándose de la observación y la experimentación. La física, la psicología y la
sociología son ciencias factuales porque se refieren a hechos que se supone ocurren en la realidad y, por consiguiente, tienen que apelar al
examen de pruebas empíricas.11
La ciencia experimental se ocupa del estudio del mundo natural. Por mundo natural se ha de entender todo lo que pueda ser supuesto,
detectado o medido a partir de la experiencia. En su trabajo de investigación, los científicos se ajustan a un cierto método, un método
científico general y un método específico al campo concreto y a los medios de investigación.
La llamada «ciencia aplicada» consiste en la aplicación del conocimiento científico teórico (la llamada ciencia «básica» o «teórica») a las
necesidades humanas y al desarrollo tecnológico. Por eso es muy común encontrar, como término, la expresión «ciencia y tecnología».
Las ciencias formales, en cambio, crean su propio objeto de estudio; su método de trabajo es puro juego de la lógica, en cuanto formas del
pensar racional humano, en sus variantes: la lógica y las matemáticas. En la tabla que sigue se establecen algunos criterios para su
distinción:12
Caracterización de las ciencias según el esquema de Bunge
FORMALES FÁCTICAS
- Estudian entes formales, ideales o - Estudia el mundo de los hechos (Desde las galaxias a las partículas
conceptuales subatómicas).
OBJETO DE
- Dichos entes son postulados hipotéticamente - Tales hechos se asumen que tienen existencia con independencia
ESTUDIO
(construidos, propuestos, presupuestos o de los científicos y de las comunidades que los estudian, aunque
definidos) por los científicos que los estudian. puedan tener interacciones con ellos.
- Parten de axiomas o postulados y a partir de
ellos demuestran teoremas - Se trabaja a partir de las consecuencias observacionales que se
- Los axiomas son relativos al contexto en el derivan de las conjeturas o hipótesis propuestas.
MODO DE
cual se opera.c - Juzgan sobre su adecuación al trozo de realidad que
VALIDACIÓN
- No requieren de cotejo empírico o pretenden describir o explicar.
experimentación. - El resultado favorable es provisional sujeto a corrección y revisión.
- Sus conclusiones adquieren grado de certeza
- Procura describir y explicar hechos y realidades ajenas a ellas
OBJETIVO QUE - Buscan la coherencia interna.
mismas.
PERSIGUE - Busca la verdad lógica y necesaria.
- Persiguen la verdad material o contingente.
El Premio Nobel de Química, Ilya Prigogine, propone superar la dicotomía entre la cultura de las ciencias humanísticas por un lado y el de
las ciencias exactas por el otro porque el ideal de la ciencia es el de un esquema universal e intemporal, mientras que las ciencias humanas se
basan en un esquema histórico ligado al concepto de situaciones nuevas que se superponen.13 14
Construcción de la ciencia
A lo largo de los siglos la ciencia viene a constituirse por la acción e interacción de tres grupos de personas:15

Unidad del edificio científico según Linneo y Diderot


Los artesanos, constructores, los que abrían caminos, los navegantes, los comerciantes, etc. resolvían perfectamente las necesidades sociales
según una acumulación de conocimientos cuya validez se mostraba en el conocimiento y aplicación de unas reglas técnicas precisas fruto de
la generalización de la experiencia sobre un contenido concreto.16
Los filósofos mostraban unos razonamientos que «extendían el dominio de las verdades demostrables y las separaba de la intuición|./... La
uniformidad del Ser sobrevivió en la idea de que las leyes básicas han de ser independientes del espacio, del tiempo y de las
circunstancias».15
Platón postuló que las leyes del universo tenían que ser simples y atemporales. Las regularidades observadas no revelaban las leyes básicas,
pues dependían de la materia, que es un agente de cambio. Los datos astronómicos no podrían durar siempre. Para hallar los principios de
ellos hay que llegar a los modelos matemáticos y «abandonar los fenómenos de los cielos».17
Aristóteles valoró la experiencia y la elaboración de conceptos a partir de ella mediante observaciones;18 pero la construcción de la ciencia
consiste en partir de los conceptos para llegar a los principios necesarios del ente en general.19 Fue un hábil observador de «cualidades» a
partir de las cuales elaboraba conceptos y definiciones, pero no ofreció ninguna teoría explícita sobre la investigación. Por eso su ciencia ha
sido considerada «cualitativa» en cuanto a la descripción pero platónica en cuanto a su fundamentación deductiva.20 Para Aristóteles el
valor de la experiencia se orienta hacia teorías basadas en explicaciones «cualitativas», y a la búsqueda de principios (causas) cada vez más
generales a la búsqueda del principio supremo del que se «deducen» todos los demás. Por eso el argumento definitivo está basado en
la deducción y el silogismo.21
Esta ciencia deductiva a partir de los principios,d es eficaz como exposición teórica del conocimiento considerado válido, pero es poco apta
para el descubrimiento.15

Leonardo da Vinci: El hombre es el centro en la cultura humanista del Renacimiento

El sistema solar de Tycho Brahe. El sol y la luna giran alrededor de la tierra, pero los planetas giran alrededor del sol
Sobre la base de toda la tradición mantenida por los grupos anteriores, los científicos de la ciencia moderna: difieren de los filósofos por
favorecer lo específico y experimental y difieren de los artesanos por su dimensión teórica.
Su formación como grupo y eficacia viene marcada a partir de la Baja Edad Media, por una fuerte reacción antiaristotélicae y, en el
Renacimiento, por un fuerte rechazo al argumento de autoridad y a la valoración de lo humano con independencia de lo religioso. Son
fundamentales en este proceso, los nominalistas, Guillermo de Ockham y la Universidad de Oxford en el siglo XIV; en el RenacimientoNicolás
de Cusa, Luis Vives, Erasmo, Leonardo da Vinci etc.; los matemáticos renacentistas, Tartaglia, Stevin, Cardano o Vieta y,
finalmente, Copérnico y Tycho Brahe en astronomía.f Ya en el XVII Francis Bacon, y Galileo promotores de la preocupación por nuevos
métodos y formas de estudio de la Naturaleza y valoración de la ciencia, entendida esta como dominio de la naturaleza22 y comprendiéndola
mediante el lenguaje matemático.23
A partir del siglo XVII se constituye la ciencia tal como es considerada en la actualidad, con un objeto y método independizado de la filosofía.

La órbita clásica de Kepler. La órbita es elíptica. El movimiento de la tierra no es uniforme. El cielo clásico circular y de movimientos
uniformes, perfecto, es definitivamente superado con las leyes de Kepler.
En un punto fue necesaria la confrontación de dos sistemas (Descartes-Newton) contemporáneos en la concepción del mundo natural:24
Descartes, Principia philosophiae (1644), a pesar de su indudable modernidad, mantiene la herencia de la filosofía anterior anclada en las
formas divinas propone un método basado en la deducción a partir de unos principios, las ideas innatas, formas esenciales y divinas como
«principios del pensar».25 El mundo es un «mecanismo» determinista regido por unas leyes determinadas que se pueden conocer como
ciencia mediante un riguroso método de análisis a partir de intuiciones evidentes. Es la consagración definitiva de la nueva ciencia, el triunfo
del antiaristotelismo medieval, la imagen heliocéntrica del mundo, la superación de la división del universo en mundo sublunar y supralunar
en un único universo mecánico.
Newton, Principia Mathematica philosophiae naturalis, (1687). Manteniendo el espíritu anterior sin embargo realiza un paso más allá: el
rechazo profundo a la hipótesis cartesiana de los vórtices. La ciencia mecanicista queda reducida a un cálculo matemático a partir de la
mera experiencia de los hechos observados sobre un espacio-tiempo inmutable.
Tanto uno como otro daban por supuesto la exactitud de las leyes naturales deterministas fundadas en la voluntad de Dios creador. Pero
mientras el determinismo de Descartes se justifica en el riguroso método de ideas a partir de hipótesis sobre las regularidades observadas,
Newton constituía el fundamento de dichas regularidades y su necesidad en la propia «observación de los hechos». Mientras uno mantenía
un concepto de ciencia «deductiva», el otro se presentaba como un verdadero «inductivista», Hypotheses non fingo.
Método hipotético-deductivo
Artículo principal: Lógica empírica
Una de las grandes aportaciones de Galileo Galileig a la ciencia consistió en combinar lógicamente la observación de los fenómenos con dos
métodos desarrollados en otras ramas del conocimiento formal: la hipótesis y la medida.26 Supone el origen del método experimental que él
llamó «resolutivo-compositivo», y ha sido muchas veces considerado con el nombre de «hipotético-deductivo» como prototipo del método
científico e independiente del método empírico-analítico. Según Ludovico Geymonat la lógica empírica se caracteriza por tres métodos
estructurados en un todo:
Buscar una hipótesis como explicación teórica.
Buscar una unidad de medida para medir el fenómeno.
Buscar un experimento, es decir, una observación condicionada preparada para medir y corroborar la hipótesis.
Inductivismo
Artículo principal: Inductivismo

Sir Francis Bacon, uno de los promotores del inductivismo como método científico
Círculo empírico
El inductivismo considera el conocimiento científico como algo objetivo, medible y demostrable, a partir solamente de procesos de
experimentación observables en la naturaleza a través de nuestros sentidos. Por lo tanto, los inductivistas están preocupados por la
base empírica del conocimiento.27
Esta filosofía de la ciencia comienza a gestarse durante la revolución científica del siglo XVII, y se consolida definitivamente
como paradigma del método científico por la fundamental obra de Isaac Newton. Francis Bacon insistió en que para comprender la
naturaleza se debía estudiar la naturaleza misma, y no los antiguos escritos de Aristóteles. Así, los inductivistas comenzaron a renegar de la
actitud medieval que basaba ciegamente sus conocimientos en libros de los filósofos griegos y en la Biblia.27
El inductivismo gozó de una enorme aceptación hasta buena parte del siglo XX, produciendo enormes avances científicos desde
entonces.27 Sin embargo, con la crisis de la ciencia moderna surge el Problema de la inducción, que lleva al ocaso de este paradigma.

Crisis de la ciencia moderna


Artículos principales: Distinción analítico-sintético y Problema de la inducción.
A pesar del indudable progreso de la ciencia durante los siglos XVII, XVIII y XIX seguía en pie la cuestión del fundamento racional de la misma
sobre dos justificaciones divergentes:
El racionalismo que fundamenta el método hipotético-deductivo: la ley científica se justifica en una deducción teórica a partir de
una hipótesis o teorías científicas.
El empirismo que fundamenta el método inductivo: la ley científica se justifica en la mera observación de los hechos.
El problema es planteado de modo definitivo por Kant respecto a la distinción entre juicios analíticos y sintéticos; la posibilidad de su síntesis,
como juicios sintéticos a priori, considerados como los juicios propios de la ciencia, permanecía en la sombra sin resolver:
VERDAD CONDICIÓN ORIGEN JUICIO EJEMPLO
Sintético:
amplía el
A posteriori; conocimiento.
Contingente Tengo un libro entre las manos.
Verdad de hecho depende de El predicado no
y particular Está saliendo el sol.
la experiencia está contenido
en la noción del
sujeto

Analítico: el Todos los A son B → Si «algo» (x)


predicado se es A entonces ese algo (x) es B
A priori; no encuentra en Si {\displaystyle a\cdot a=a^{2}}
Necesaria y
Verdad de razón depende de la noción del
universal
la experiencia sujeto. No se entonces {\displaystyle
amplía el
conocimiento {\sqrt {a}}^{2}=a}
A priori; no
Si a y b son cuerpos
depende de
Sintético a → a y b experimentan entre sí
la
priori: amplía el una fuerza...
Universal y experiencia,
Verdad científica conocimiento. Los cuerpos se atraen en razón
necesaria pero
Solo aplicable a directa de sus masas y en razón
únicamente
los fenómenos inversa al cuadrado de sus
se aplica a la
distancias.
experiencia
¿Cómo y por qué la Naturaleza en la experiencia se somete a las «reglas lógicas de la razón» y a las matemáticas?
Los matemáticos se dividieron en intuicionistas y logicistas.
Los intuicionistas consideran la matemática un producto humano y que la existencia de un objeto es equivalente a la posibilidad de su

construcción, por lo que no admitían el axioma del tertio excluso.28 El argumento {\displaystyle A\lor \lnot A;\lnot \lnot A\vdash A} no
puede ser tomado como lógica y formalmente válido sin restricción. Todo objeto lógico ha de poder ser previamente construido, lo que

plantea especiales problemas lógicos para la negación. ¿Qué objeto es {\displaystyle \lnot A} ?h Por ello consideraron las verdades de
la ciencia probabilísticas, algo así como: «hay razones para considerar verdadero»... Rechazando algunos teoremas y métodos de Georg
Cantor.15 El empirismo de David Hume mantiene su vigencia en la no-realidad de los universales ahora matemáticamente tratados
como conjuntos.
Por su parte los formalistas pretendieron construir la traducción posible de los contenidos de la ciencia a un lenguaje lógico uniforme y
universal que, como «método unificado de cálculo» hiciera de la ciencia un logicismo perfecto.29 Tal venía a ser el programa de Hilbert:
formalización perfecta de la lógica-matemática, capaz de figurar la realidad mundana debidamente formalizada en un sistema perfecto.i

Concepto de distancia en el espacio de Euclides


El programa de Hilbert se vino definitivamente al traste cuando Kurt Gödel (1931) demostró los teoremas de incompletitud, haciendo
patente la imposibilidad de un sistema lógico perfecto.j
Por otro lado la mecánica cuántica en su expresión matemática abre una brecha entre espacio-tiempo y materia y salva el tradicional abismo
entre el observador y la realidad por caminos que traen conturbados a los científicos y han sumido a los filósofos en una gran
confusión.30 15 En definitiva:
Matemáticamente: Si un sistema es completo no es decidible. Si es decidible, no es completo.
Físicamente: La energía aparece como discontinua; las partículas se manifiestan fenoménicamente, según circunstancias, como tales
partículas o como ondas. El espacio y el tiempo pierden el carácter de absoluto de la mecánica clásica de Newton; etc.
Concepto de distancia en el espacio de Minkoski
En 1934 Karl Popper publica La lógica de la investigación científica, que pone en cuestión los fundamentos del inductivismo científico,
proponiendo un nuevo criterio de demarcación de la ciencia así como una nueva idea de verificación por medio de la falsación de teorías y
una aproximación asintótica de la verdad científica con la realidad.
En 1962 Kuhn propone un nuevo modo de concebir la construcción de la ciencia bajo el concepto de «cambio de paradigma científico», que
hiciera posible el no tener que considerar necesariamente falsas todas las teorías obsoletas de la ciencia anterior.
En 1975 Feyerabend publica un polémico libro, CONTRA EL MÉTODO: Esquema de una teoría anarquista del conocimiento. Tras analizar
críticamente el proceso seguido por Galileo en su método resolutivo-compositivo, rompe el «paradigma» del método hipotético-
deductivo considerado como el fundamento del método científico como tal.
El propio progreso de las ciencias aporta pruebas de que las regularidades de la naturaleza están llenas de excepciones.k La creencia en
leyes necesarias y la creencia en el determinismo de la Naturaleza, que inspiró tanto a los griegos como a la Ciencia Moderna hasta el siglo
XX, así como el hecho de que la observación se justifica a partir de la experiencia, se ponen seriamente en cuestión.;;15 31 l m
Posmodernidad
La cuestión entre realismo y empirismo ../.. sigue tan viva como siempre..../... [Los investigadores] estudian eventos particulares, realizan
entrevistas, invaden los laboratorios, desafían a los científicos, examinan sus tecnologías, sus imágenes, sus concepciones, y exploran el gran
antagonismo que a menudo existe entre disciplinas, escuelas y grupos de investigación concretos. Resumiendo sus resultados, podemos
decir que el problema no es ahora el de cómo articular el monolito CIENCIA, sino el de qué hacer con la desparramada colección de esfuerzos
que han ocupado su lugar.15
Lyotard en su obra «La condición postmoderna: Informe sobre el saber» se pregunta: ¿Sigue siendo la ciencia el gran argumento de
autoridad en el reconocimiento de la verdad?32 La conclusión postmoderna es que se asumió el criterio de competencia como «saber
adecuado a lo concreto» por parte de los expertos. La ciencia no es una cosa, es «muchas»; no es algo cerrado sino abierto; no tiene un
método, sino muchos; no está hecha, sino se hace. Su dinámica no es solo la investigación base, sino su aplicación técnica, así como su
enseñanza y su divulgación. Por ello las objeciones y las alternativas a cada investigación concreta y en cada campo concreto de la misma, se
suscitan y abren según grupos particulares de intereses que no siempre son precisamente científicos. La dependencia económica de la
investigación puede convertirla en un producto más en «oferta en el mercado», o ser valorada únicamente como discurso performativo.33
La ciencia se ha convertido en un fenómeno que afecta globalmente a toda la Humanidad:
Por la mayor educación social generalizada en todas las sociedades del mundo.
Por la influencia de la tecnología que la hace aplicable a la realidad en poco tiempo.
Por los medios de comunicación, que facilitan la rápida divulgación y vulgarización de los conocimientos.
Porque se convierte así en un instrumento de poder, económico, político y cultural.
Etc.
El problema de su fundamentación y construcción deviene un problema filosófico en el llamado posmodernismo que tiene una conciencia
clara: La verdad no es necesaria ni universal, sino producto humano y por tanto cambiante y contingente. La propia ciencia, la filosofía, la
literatura o el arte en general y la propia dinámica cultural y social, desbordarán siempre el discurso científico abriendo horizontes de nuevos
metadiscursos respecto a la propia ciencia, a los contenidos culturales y sociales, a la vida cotidiana, el ejercicio del poder o la acción moral y
política.34 35
La pregunta, explícita o no, planteada por el estudiante profesionalista, por el Estado o por la institución de enseñanza superior, ya no es ¿es
eso verdad?, sino ¿para qué sirve? En el contexto de la mercantilización del saber, esta última pregunta, las más de las veces, significa: ¿se
puede vender? Y, en el contexto de argumentación del poder ¿es eficaz? Pues la disposición de una competencia performativa parecía que
debiera ser el resultado vendible en las condiciones anteriormente descritas, y es eficaz por definición. Lo que deja de serlo es la
competencia según otros criterios, como verdadero/falso, justo/injusto, etc., y, evidentemente, la débil performatividad en general.
Jean François Lyotard. La condición posmoderna. op. cit. p.94
El resultado es que es posible adquirir conocimiento y resolver problemas combinando elementos de ciencia con opiniones y procedimientos
que prima facie son no-científicos.15
Construcción del saber científico
Visión del Universo en la Antigüedad y Edad Media
Demarcación de la ciencia
Artículo principal: Criterio de demarcación
¿Qué distingue al conocimiento de la superstición, la ideología o la pseudo-ciencia? La Iglesia Católica excomulgó a los copernicanos, el
Partido Comunista persiguió a los mendelianos por entender que sus doctrinas eran pseudocientíficas. La demarcación entre ciencia y
pseudociencia no es un mero problema de filosofía de salón; tiene una importancia social y política vital.
Imre Lakatos.La metodología de los programas de investigación científica. op. cit. p.9
Conocer y saber
Se hace necesario diferenciar, de un modo técnico y formalizado36 los conceptos de conocer y saber, por más que, en el lenguaje ordinario,
se usen a veces como sinónimos.
El acto de conocer y su producto, el conocimiento, consisten en adquirir una creencia basada en la experiencia y en la memoria, y es algo
común en la evolución de los seres vivos naturales concebidos sistemas, como por ejemplo los así llamados «animales superiores».37 Saber,
por su parte requiere, además de lo anterior, una justificación fundamental; es decir un engarce en un sistema coherente de significado y de
sentido, fundado en lo real y comprendido como realidad por la razón; más allá de un conocimiento en el momento presente o fijado en la
memoria como único. Un sistema que hace de este hecho de experiencia algo con entidad consistente. Las cosas ajenas a la razón no pueden
ser objeto de ciencia.
... ciencia es la opinión verdadera acompañada de razón. (δοξα άληθης μετα λογου)
Platón.Teeteto. Trad. Juan B. Bergua.Madrid. Ediciones Ibéricas. 1960. p. 122 y 223
Platón, en ese texto, reconoce que los elementos simples son por ello «irracionales», puesto que no se puede dar razón de ellos.38 Y luego
en el «Sofista» intenta ir más allá de lo elemental al fundamento del mismo, a la «Idea» (Logos), la racionalidad que sirve de fundamento o,
como dice Zubiri, que hace posible el «verdadear» de las cosas y los hechos como realidad.39 El saber de la verdad, así concebido, es un
«hecho abierto» como proceso intelectual y no un logro definitivo,40 Un conjunto de razones y otros hechos independientes de mi
experiencia que, por un lado, ofrecen un «saber qué» es lo percibido como verdad y, por otro lado, orientan y definen nuevas perspectivas
del conocimiento y de la experiencia posible.41
Fundamentalmente caracterizan la construcción del saber científico actual los rasgos siguientes:
Investigación de un cambio de problemática, teórica o práctica, en un área o ámbito científico determinado con un núcleo teórico
consolidado.42
De un equipo generalmente financiado por una Institución Pública, Fundación privada o Empresa particularn
Dirigida por alguien de reconocido prestigio como experto en el ámbito de la investigación, sea individuo o equipo investigador
Siguiendo un método de investigación cuidadosamente establecido
Publicado en revistas especializadas
Incorporadas y asumidas las conclusiones en el quehacer de la comunidad científica del ámbito que se trate como elementos dinámicos de
nuevas investigaciones que amplían la problemática inicial generando nuevas expectativas, predicciones, etc. o, dicho en términos propios, el
resultado es un programa teóricamente progresivo.43
El reconocimiento suele convertirse en derecho de patente durante 20 años cuando tiene una aplicación práctica o técnica
Observación de los hechos
Artículo principal: Lógica empírica
Observación del cielo
Si, persuadidos de estos principios, hacemos una revisión de las bibliotecas, ¡qué estragos no haremos! Si tomamos en las manos un volumen
de teología, por ejemplo, o de metafísica escolástica, preguntemos: ¿contiene algún razonamiento abstracto sobre la cantidad o los
números? No. ¿contiene algún raciocinio experimental sobre cuestiones de hecho o de existencia? No. Echadlo al fuego; pues no contiene
más que sofistería y embustes.
David Hume. Investigación sobre el entendimiento humano. Tercera parte.
La cita de Hume ilustra el pensamiento en la Edad Moderna y fue importante en la constitución de la ciencia moderna.44 Sin embargo en la
actualidad es un problema fundamental del estatus de la ciencia ¿qué es un raciocinio experimental sobre cuestiones de hecho o de
existencia?
Newton afirmaba «no hago suposiciones» y estaba convencido de que su teoría estaba apoyada por los hechos. Pretendía deducir sus leyes a
partir de los fenómenos observados por Kepler. Pero tuvo que introducir una teoría de las perturbaciones para poder sostener que los
movimientos de los planetas eran elípticos, y en realidad no supo justificar la gravedad. Sin embargo, antes de Einstein la mayoría de los
científicos pensaban que la física de Newton estaba fundamentada en la realidad de los hechos observados.o Hoy se admite sin ambages que
no se puede derivar válidamente una ley de la naturaleza a partir de un número finito de hechos.45
Karl Popper propuso un criterio de falsabilidad que contradice la realidad de la construcción de la ciencia cuando las teorías no suelen
derrumbarse por una sola observación o un experimento crucial que las contradiga. Normalmente se recurre a aceptar anomalías, o se
generan hipótesis ad hoc.
Lakatos, discípulo de Popper, indicó que la historia de la ciencia está repleta de exposiciones sobre cómo los experimentos cruciales
supuestamente destruyen a las teorías. Pero tales exposiciones suelen estar elaboradas mucho después de que la teoría haya sido
abandonada. Si Popper hubiera preguntado a un científico newtoniano, anterior a la Teoría de la Relatividad, en qué condiciones
experimentales abandonarían la teoría de Newton, algunos científicos newtonianos hubieran recibido la misma descalificación que él mismo
otorgó a algunos marxistas y psicoanalistas.46
Según Kuhn la ciencia avanza por medio de revoluciones cuando se produce un cambio de paradigma, que no depende de la observación de
los hechos sino que constituye un cambio de referencia de un campo o área determinada de la investigación científica en una teoría más
general que abarca un área mucho más amplia.47
Sistema Solar según la teoría newtoniana
Un campo o área de investigación siempre tiene su referencia en una teoría general, (Física clásica, Teoría de la Relatividad, Mecánica
cuántica, Psicoanálisis, Marxismo) dotados de un núcleo fundamental característico firmemente establecido y defendido en una tradición
científica estable, aun cuando presenten irregularidades y problemas no resueltos. En este sentido tomar la falsación de Popper en puridad
equivale a tener por seguro que todas las teorías nacen ya refutadas, lo que rompería la posibilidad del progreso y unidad de la ciencia.48
Lo que constituye como «científicas» a las teorías no es su «verdad demostrada» que no lo es, sino su capacidad de mostrar nuevas verdades
que surgen al seguir ofreciendo nuevas vías de investigación, suscitando hipótesis nuevas y abriendo cauces nuevos en la visión general del
campo que se trate. Es solo al final de un amplio proceso de construcción y reconstrucción de una teoría cuando puede surgir una nueva
teoría o paradigma o programa de investigación más general que explica con una nueva óptica los mismos hechos explicados por la primera
teoría anterior al considerarlos en un ámbito de visión del mundo más amplio. La vieja teoría dejará de tener entonces el reconocimiento
como ciencia actual; porque ha dejado ya de ser referente como medio para la ampliación del conocimiento. Lo que nos les hace perder el
valor científico que han mostrado durante bastante tiempo y el carácter histórico de su aportación a la construcción de la ciencia.
Universo evolutivo en expansión según la teoría del Big Bang del belga Georges Lemaître.
Los hechos observados y las leyes que fundaban la Teoría de Newton seguirán siendo los mismos fenómenos terrestres de la misma manera
que lo hacían en el siglo XVIII; y en ese sentido seguirán siendo verdaderos. Pero su interpretación tienen otro sentido cuando se los
considera en el marco más amplio de la «teoría de la relatividad» en la quedan incluidos como un caso concreto. La verdad experimental de
la observación de hechos de ver todos los días salir el sol por oriente y ponerse por occidente sigue siendo la misma. Como lo son las
anotaciones del movimiento de los planetas hechas por Ptolomeo, como por Copérnico o Tycho Brahe. Pero de la misma forma que
las interpretaciónes de tales observaciones reflejadas en el marco de la teoría geocéntrica de Aristóteles o de Ptolomeo explicaban mejor y
ofrecían visiones diferentes respecto a las «astrologías» que había en su momento histórico y cultural, a su vez la interpretación heliocéntrica
de Copérnico o Tycho Brahe enriquecieron enormemente la visión de los cielos respecto a las anteriores e hicieron posible la visión de Kepler
y la Teoría de Newton. La interpretación de los mismos datos de observación ofrecen, sin embargo, en la Teoría de la relatividad elementos
nuevos que sugieren nuevas hipótesis de investigación que amplían la posibilidad de nuevas observaciones y nuevas hipótesis. La última
teoría está en continua ampliación y transformación como paradigma científico; las anteriores o prácticamente ya no tienen nada que decir
como no sea como objeto de estudio histórico y de referencia en la evolución y construcción del saber científico en tanto que fueron
paradigmas en su tiempo o tienen sentido en una aplicación concreta en un ámbito específicamente acotado como caso concreto de la teoría
fundamental. Tal es el caso de la «utilidad» de la teoría de Newton cuando se trata de movimientos y espacios y tiempos de ciertas
dimensiones. De la misma forma que los arquitectos en sus proyectos consideran la tierra «como si fuera plana». Pues en las dimensiones
que abarcan sus proyectos la influencia de la redondez de la tierra es despreciable.p
Ley científica
Artículo principal: Ley científica
En la arquitectura de la ciencia el paso fundamental está constituido por la ley. Es la primera formulación científica como tal. En la ley se
realiza el ideal de la descripción científica; se consolida el edificio entero del conocimiento científico: de la observación a la hipótesis teórica-
formulación-observación-experimento (ley científica), teoría general, al sistema. El sistema de la ciencia es o tiende a ser, en su contenido
más sólido, sistema de las leyes.49
Diferentes dimensiones que se contienen en el concepto de ley:50
La aprehensión meramente descriptiva
Análisis lógico-matemático
Intención ontológica
Desde un punto de vista descriptivo la ley se muestra simplemente como una relación fija, entre ciertos datos fenoménicos. En términos
lógicos supone un tipo de proposición, como afirmación que vincula varios conceptos relativos a los fenómenos como verdad.q En cuanto a
la consideración ontológica la ley como proposición ha sido interpretada históricamente como representación de
la esencia, propiedades o accidentes de una sustancia. Hoy día se entiende que esta situación ontológica se centra en la fijación de las
constantes del acontecer natural, en la aprehensión de las regularidades percibidas como fenómeno e incorporadas en una forma de «ver
y explicar el mundo».51
El problema epistemológico consiste en la consideración de la ley como verdad y su formulación como lenguaje y en establecer su «conexión
con lo real», donde hay que considerar dos aspectos:
El término de lo real hacia el cual intencionalmente se dirige o refiere la ley, es decir, la constancia de los fenómenos en su acontecer como
objeto de conocimiento.
Generalmente, y de forma vulgar, se suele interpretar como «relación causa/efecto» o «descripción de un fenómeno». Se formula
lógicamente como una proposiciónhipotética en la forma: Si se da a, b, c.. en las condiciones, h, i, j... se producirá s, y, z...52 r
La forma y el procedimiento con que la ley se constituye, es decir, el problema de la inducción.
Teoría científica
Artículo principal: Teoría científica
La teoría científica representa el momento sistemático explicativo del saber propio de la ciencia natural; su culminación en sentido
predictivo.
Los años 50 del siglo XX supusieron un cambio de paradigma en la consideración de las «teorías científicas».
Según Mario Bunge en aras de un inductivismo dominante,53 con anterioridad se observaba, se clasificaba y se especulaba.
Ahora en cambio:
Se realza el valor de las teorías con la ayuda de la formulación lógico-matemática.
Se agrega la construcción de sistemas hipotético-deductivos en el campo de las ciencias socialess
La matemática se utilizaba fundamentalmente al final para comprimir y analizar los datos de investigaciones empíricas, con demasiada
frecuencia superficiales por falta de teorías, valiéndose casi exclusivamente de la estadística, cuyo aparato podía encubrir la pobreza
conceptual.
En definitiva, concluye Bunge:
Empezamos a comprender que el fin de la investigación no es la acumulación de hechos sino su comprensión, y que ésta solo se obtiene
arriesgando y desarrollando hipótesis precisas que tengan un contenido empírico más amplio que sus predecesoras.
Bunge, M. op. Cit. p. 9-11; Lakatos. op. cit. 123-133
Construcción de modelos
Modelo de una colisión de partículas
El comienzo de todo conocimiento de la realidad comienza mediante idealizaciones que consisten en abstraer y elaborar conceptos; es decir,

Cosa o hecho Objeto-modelo Modelo teórico


Deuterón Pozo de potencial del protón neutrón Mecánica cuántica del pozo de potencia
Soluto en una solución diluida Gas perfecto Teoría cinética de los gases
Tráfico a la hora punta Corriente continua Teoría matemática de la corriente continua
Organismo que aprende Caja negra markoviana Modelo del operador lineal de Bush y Mosteller
Cigarras que cantan Colección de osciladores acoplados Mecánica estadística de los osciladores acoplados
construir un modelo acerca de la realidad. El proceso consiste en atribuir a lo percibido como real ciertas propiedades, que frecuentemente,
no serán sensibles. Tal es el proceso de conceptualización y su traducción al lenguaje.
Eso es posible porque se suprimen ciertos detalles destacando otros que nos permiten establecer una forma de ver la realidad, aun sabiendo
que no es exactamente la propia realidad. El proceso natural sigue lo que tradicionalmente se ha considerado bajo el concepto de analogía.
Pero en la ciencia el contenido conceptual solo se considerará preciso como modelo científico de lo real, cuando dicho modelo es
interpretado como caso particular de un modelo teórico y se pueda concretar dicha analogía mediante observaciones o comprobaciones
precisas y posibles.
El objeto modelo es cualquier representación esquemática de un objeto. Si el objeto representado es un objeto concreto entonces el modelo
es una idealización del objeto, que puede ser pictórica (un dibujo p. ej.) o conceptual (una fórmula matemática); es decir, puede ser
figurativa o simbólica. La informática ofrece herramientas para la elaboración de objetos-modelo a base del cálculo numérico.
La representación de una cadena polimérica con un collar de cuentas de colores es un modelo análogo o físico; un sociograma despliega los
datos de algunas de las relaciones que pueden existir entre un grupo de individuos. En ambos casos, para que el modelo sea modelo teórico
debe estar enmarcado en una estructura teórica. El objeto modelo así considerado deviene, en determinadas circunstancias y condiciones,
en modelo teórico.
Un modelo teórico es un sistema hipotético-deductivo concerniente a un objeto modelo que es, a su vez, representación conceptual
esquemática de una cosa o de una situación real o supuesta real.54
Los mecanismos hipotéticos deberán tomarse e serio, como representando las entrañas de la cosa, y se deberá dar prueba de esta convicción
realista (pero al mismo tiempo falible) imaginando experiencias que puedan poner en evidencia la realidad de los mecanismos imaginados.
En otro caso se hará literatura fantástica o bien se practicará la estrategia convencionalista, pero en modo alguno se participará en la
búsqueda de la verdad,
Bunge, op. Cit. p. 19
El modelo teórico siempre será menos complejo que la realidad que intenta representar, pero más rico que el objeto modelo, que es solo
una lista de rasgos del objeto modelizado. Bunge esquematiza estas relaciones de la siguiente forma:
Cualquier objeto modelo puede asociarse, dentro de ciertos márgenes, a teorías generales para producir diversos modelos teóricos. Un gas
puede ser considerado como un «enjambre de partículas enlazadas por fuerzas de Van der Waals», pero puede insertarse tanto en un marco
teórico de la teoría clásica como en el de la teoría relativista cuántica de partículas, produciendo diferentes modelos teóricos en ambos
casos.
Teoría
Existen dos formas de considerar las teorías:
Teorías fenomenológicas. Tratan y se limitan a «describir» fenómenos, estableciendo las leyes que establecen sus relaciones mutuas a ser
posible cuantificadas. Procuran evitar cualquier contaminación «metafísica» o «esencial» tales como las causas, los átomos o la voluntad,
pues el fundamento consiste en la observación y toma de datos con la ayuda «únicamente» de las variables observables exclusivamente de
modo directo. Tal es el ideal del empirismo: Francis Bacon, Newton, neopositivismo. La teoría es considerada como una caja negra.
Teorías representativas, por el contrario, pretenden establecer la «esencia» o fundamento último que justifica el fenómeno y las leyes que lo
describen. Tal es el ideal del racionalismo y la teoría de la justificación: Descartes, Leibniz. En relación con lo anterior Bunge propone
considerarla como «caja negra traslúcida».55
La caja negra
El hecho de considerar las formas teóricas como «caja negra» o «caja negra traslúcida» obliga a hacer alguna aclaración. No se trata de una
disyunción exclusiva. No se trata de clases lógicas excluyentes sino más bien de un planteamiento metodológico. Su referencia es hacia el
modo como interpretamos la teoría, si «se atiende a lo que ocurre» en forma de descripción de lo que ocurre, o si, además, se refiere a «por
qué ocurre lo que ocurre» intentando justificar un mecanismo.
Esquema de caja negra
Las teorías fenomenológicas no son jamás «puras negras», por más que se intente justificar lo contrario con el término fenomenológico:
Pues no pueden prescindir totalmente de términos que superan con creces las «variables externas» observables, sean macroscópicas o
microscópicas. Por ejemplo: la teoría de los circuitos eléctricos es ciertamente una teoría de caja negra, pues todo elemento del circuito es
considerado como una unidad carente de estructura interna.56 t Sin embargo tal teoría de circuitos eléctricos habla de «corriente» y de
«voltaje» que no son variables observables (como fenómenos en sí propiamente dichos). Su «observabilidad» se infiere de la lectura de unos
valores leídos en unos aparatos indicadores previamente diseñados conforme a una teoría que interpreta que dichos valores «representan»
valores de «corriente» o de «voltaje» como conceptos teóricos.
La ciencia no puede limitarse a una mera descripción o lectura de dipositivos meramente descriptivos. Ninguna teoría así recibiría el nombre
de «teoría científica», pues la ciencia necesariamente exige explicaciones, es decir que ha de poder subsumir la enunciación de casos
singulares en enunciados generales.
Las teorías fenomenológicas incluyen de manera necesaria, como substrato de creencia previa, la idea de causa/efecto. Pues aun cuando se
ignore el mecanismo interior de la caja negra, no se puede prescindir del hecho de que los imputs guardan una relación causal con
los outputs.
Por otro lado la «caja negra» presenta grandes ventajas en el progreso de la ciencia, al evitar la especulación que tantas veces ha hecho
perder el sentido del horizonte a la ciencia en tiempos pasados y al mismo tiempo al no ser incompatible con la causalidad ni tampoco con la
«representación». En definitiva es una cuestión de grado, de forma que:
El hecho de que ciertos problemas no puedan enunciarse en la estructura de las teorías fenomenológicas no significa que las teorías de la
caja negra no proporcionen una explicación como a menudo se oye. Siempre que un enunciado singular se deduce de enunciados de leyes y
circunstancias, hay explicación científica. Las teorías fenomenológicas proporcionan, pues, explicaciones científicas. Pero las explicaciones
científicas pueden ser más o menos profundas. Si las leyes invocadas en la explicación son justamente leyes de coexistencia y sucesión, la
explicación será superficial. Este es el caso de la explicación de un hecho de un individuo sobre la base de que siempre hace tales cosas, o la
explicación de la compresión de un gas según el aumento de presión en términos de la ley de Boyle. Necesitamos a menudo tales
explicaciones superficiales, pero también necesitamos explicaciones profundas tales como las que se presentan en términos de la
constitución y estructura de un gas, los rasgos de la personalidad de un individuo y así sucesivamente.
Bunge, M. Teoría y realidad. op. cit. p. 77-78
Problema de la inducción
Artículo principal: Problema de la inducción
Según el sentido de la teoría de la justificación la ciencia ha de consistir en proposiciones probadas.
El falsacionista ingenuo insiste en que si tenemos un conjunto inconsistente de enunciados científicos en primer lugar debemos seleccionar
entre ellos: 1) Una teoría que se contrasta (que hará de nuez); 2) Un enunciado básico aceptado (que servirá de martillo) y el resto será
conocimiento básico que no se pone en duda (y que hará las funciones de yunque). Y para aumentar el interés de esta situación hay que
ofrecer un método para «endurecer» el «martillo» y el «yunque» de modo que podamos partir la nuez realizando un «experimento crucial
negativo». Pero las conjeturas ingenuas referentes a esta visión resultan demasiado arbitrarias y no ofrecen el endurecimiento debido.
Imre Lakatos. op. cit. p.130
El experimento no es una verificación de la teoría que lo sustenta como mostró Popper desnudando el problema de la inducción.
El inductivismo estricto fue considerado seriamente y criticado por muchos autores, desde Bellarmino, Whewell, y finalmente destruido
por Duhem y Popper, aunque ciertos científicos y filósofos de la ciencia como Born, Achisnstein o Dorling aún creen en la posibilidad de
deducir o inducir válidamente las teorías a partir de hechos (¿seleccionados?). Pero el declinar de la lógica cartesiana y en general, de la
lógica psicologista, y la emergencia la lógica de Bolzano y Tarski decretó la muerte de la deducción a partir de los fenómenos.
Lakatos. op. cit. p. 219
Por otro lado las inferencias lógicas transmiten la verdad, pero no sirven para descubrir nuevas verdades.57
Las teorías generales no son directamente contrastables con la experiencia, sino solamente mediante casos particulares, con soluciones
específicas mediante teorías específicas, como modelos teoréticos. Cuanto mayor sea la lógica que detente una teoría, menor será la
contrastabilidad empírica. Esto quiere decir que teorías tan generales como la Teoría de la Información, Mecánica clásica o mecánica
cuántica solo pueden ser contrastadas respecto a modelos teóricos específicos en el marco de dichas teorías, teniendo en cuenta que no
siempre es posible saber qué es lo que hay que corregir en el modelo cuando el contraste empírico fracasa o, si por el contrario es la propia
teoría general la que contiene el error,58 teniendo muy presente la dificultad de poder asegurar que el valor de los datos manejados y
obtenidos sean los correctos. Por ello la filosofía de la ciencia adquiere un carácter de investigación científica muy importante.59 60
Historia y progreso del conocimiento científico
Artículo principal: Historia de la ciencia
Visión medieval del universo
Nicolás Copérnico rompe definitivamente la visión medieval.
Desde determinado punto de vista la descripción de la historia de la ciencia puede causar una visión compendiada de la historia en la que
una teoría falsa es sustituida por una «verdadera», que será falsa cuando es sustituida por otra «verdadera». Tal es lo que ocurre si
mantenemos una visión simplista de la ciencia como «conjunto de teorías cerradas» es decir que se sustentan por sí mismas en su contenido
de verdad y se generan en una sucesión cuyo producto acabado es «una ciencia consolidada», producto de «Una Razón», si no absoluta, al
menos humana, pero en tanto que verdadera y definitiva.
De hecho, una visión así se produce cuando la tesis más frecuente y constantemente repetida es que el método científico es una
combinación de deducción e inducción, de matemática y experiencia. Tal idea se remonta a Galileo (o incluso más atrás, hasta los más
grandes científicos de la Grecia clásica),61 calificada como inductivismo cuyo fundamento reside en considerar que los hechos justifican las
teorías en el sentido de hacerlas verdaderas de forma definitiva y permanente.
Tal visión ha sido definitivamente superada por la crisis vivida durante el siglo XX al tener que considerar las teorías como «teorías
abiertas».62
Teorías cerradas:
Rigurosamente formalizadas, o formalizables en lenguaje lógico-matemático.
Se basan en un determinado sistema de axiomas y reglas lógicas.
No necesitan tener referencia alguna a presuntas verdades intuitivas ajenas a dicho sistema.
Dos teorías diversas entre sí no pueden tener equivalencias puesto que se basan en sistemas primitivos lógicos diferentes.
La crisis de la ciencia del siglo XX por el contrario muestra la necesidad de teorías abiertas. No se trata de la idea de «sucesión descriptiva»
sino de «el fundamento del progreso científico» entendido como proceso histórico. La actual epistemología representa un punto de inflexión
importante en la visión de la historia de la ciencia como:
Evaluación del progreso objetivo de la ciencia entendido como cambios progresivos y regresivos de problemáticas para un conjunto estable
de teorías científicas que ofrecen un marco o modelo teórico global.63
La historia de la ciencia deja de ser la historia de las teorías y se constituye en el planteamiento y consideración de «problemáticas comunes»
a diversas teorías unidas en una continuidad de largo recorrido histórico y cultural. Dicha unidad encuentra su fundamento en un «marco
conceptual común», una unidad cultural de lenguaje que ofrece una visión determinada acerca de un determinado ámbito del universo
mundo, como interpretación del mismo, sobre la base de unas mismas reglas lógicas de interpretación de la experiencia. Las series más
importantes de estas teorías científicas vienen caracterizadas por una «continuidad» en el tiempo; teorías que se relacionan en una unidad
global dentro de en un ámbito suficientemente amplio de investigación del mundo. Vienen a suponer una cierta unidad conceptual y de
visión general. Sobre estas unidades es sobre lo que se construye el progreso científico, pues es en el ámbito de estas donde se producen las
transformaciones de «antiguas verdades» en «nuevas verdades» con independencia de cómo se interprete dicha transformación:
como «falsación de teoría concreta»: Popper.u
como una «ruptura epistemológica», Gaston Bachelard.
como una revolución o «cambio de paradigma», Kuhn.v
como evolución de «programas de investigación», Lakatos.64
como simple «anarquía de los métodos», Feyerabend.,w
como esbozo de posibilidades para la intelección posibilitante de lo real, Zubiri.65
como «symploké», Gustavo Bueno.
como genialidad deductiva de un investigador.66
como casualidad heurística de hecho.x
Cada uno de estos puntos de vista requiere su reflexión y nos muestra que el proceso no es tan simple como suele mostrarse en la historia de
una «ciencia consolidada» como sucesión de teorías: una racionalización lógica y sucesiva de teorías que se sustituyen unas a otras de un
modo lógico-constructivo.
La cuestión estriba en desplazar la idea de «una teoría que es refutada por hechos nuevos que se descubren» y considerar la explicación o
interpretación de cómo se mantienen en unidad profunda y continua diversas teorías que comparten una misma visión conjunta,
manteniendo diferencias de escuelas o autores claramente diferenciados y a veces opuestos en sus explicaciones. Esto explica la consistencia
de las grandes visiones teóricas señaladas anteriormente con las distintas escuelas, posturas, y movimientos que dentro de la unidad
diversifican las formas de comprensión de la realidad, es decir, cómo se mantienen las incongruencias e inconsistencias que unas teorías
mantienen frente a otras compartiendo un núcleo fundamental de unión. Núcleo de unión continua que diversifica los modos y métodos de
investigación como heurística negativa, que señala rutas de investigación que hay que evitar y heurística positiva que señala los caminos que
se debe seguir. La heurística positiva y negativa suministra una definición primaria e implícita del «marco conceptual» (y por tanto del
lenguaje) en el que se sitúa la problemática común. El reconocimiento de que la historia de la ciencia es la historia de los paradigmas o de
los programas de investigación científica o de la anarquía de los métodos, en lugar de ser la historia de las teorías, puede por ello entenderse
como una defensa parcial del punto de vista según el cual la historia de la ciencia es la historia de los marcos conceptuales o de los lenguajes
científicos.67
La ciencia en su conjunto puede ser considerada como un «enorme programa de investigación» con una regla suprema como señaló
Popper: Diseña conjeturas que tengan más contenido empírico que sus predecesoras.68 69
Terminología
Artículos principales: Verdad y Lenguaje formalizado.
Los términos modelo, hipótesis, ley y teoría tienen en la ciencia un significado diferente al que se les da en el uso del lenguaje corriente o
vulgar.
Los científicos utilizan el término modelo para referirse a una serie de propiedades como idealización de una correspondencia con lo real;
tales propiedades específicas se utilizan para construir las hipótesis que permiten realizar predicciones que puedan ser sometidas a prueba
por experimentación u observación. Por tanto los resultados de los experimentos corresponden al modelo como regularidades de donde se
obtienen las leyes que hacen posible la generalización para predicciones futuras.
Una hipótesis es una proposición que se considera provisionalmente como verdadera en función de una experimentación que confirme o
rechace las consecuencias que de tal verdad puedan derivarse conforme a una teoría.
El uso coloquial de la palabra teoría suele referirse a ideas que aún no tienen un respaldo experimental. En contraposición, los científicos
generalmente utilizan el término para referirse a un cuerpo de leyes o principios a través de los cuales se realizan predicciones acerca de
fenómenos específicos.
Las predicciones científicas pretenden tener un sentido de realidad, pero siempre se realizan sobre los supuestos que se han considerado en
el modelo. Por ello siempre pueden existir variables ocultas que no se han tenido en cuenta.
Esto explica la falibilidad de la ciencia tanto en sus observaciones como en las leyes generales y teorías que produce frente a un pretendido
justificacionismo a ultranza. Esto es de especial relevancia para las ciencias cuyos modelos son idealizaciones muy pobres con respecto a lo
real.y Otro ejemplo es el caso de las predicciones meteorológicas. Los modelos siempre suponen una idealización que no puede tener en
cuenta todas las variables posibles, lo que no quita el valor a sus predicciones. Más complejo aún es cuando las predicciones se hacen sobre
modelos sociales La ciencia avanza perfeccionando el conocimiento acerca de lo real y no estableciendo verdades definitivas.
Al mismo tiempo los lenguajes en los que se ha estructurado la noción de verdad y de los que habla la teoría de modelos son, por lo general,
sistemas matemáticos. Las «cosas» representadas en dichos lenguajes son también sistemas matemáticos. Por esto, la teoría de modelos es
una teoría semántica que pone en relación unos sistemas matemáticos con otros sistemas matemáticos. Dicha teoría nos proporciona
algunas pistas con respecto a aquella semántica que pone en relación los lenguajes naturales con la realidad. Sin embargo, ha de tenerse
siempre presente que no hay ningún sustituto matemático para los problemas genuinamente filosóficos. Y el problema de la verdad es un
problema netamente filosófico.
Jesús Padilla Gálvez, op. cit. p. 229
Método científico
Artículos principales: Investigación científica y Método científico.
Cada ciencia, y aun cada investigación concreta, genera su propio método de investigación. En general, se define como método el proceso
mediante el cual una teoría científica es validada o bien descartada. La forma clásica del método de la ciencia ha sido la inducción
(formalizada por Francis Bacon en la ciencia moderna) y justificada por el método «resolutivo-compositivo» de Galileo, interpretado
como hipotético-deductivo.
Karl Popper, tras criticar la idea de que los experimentos verifican las teorías que los sustentan como justificadas, plantea el problema de la
inducción como argumento lógicamente inválido, proponiendo la idea del progreso de la ciencia como falsación de teorías.
En todo caso, cualquiera de los métodos científicos utilizados requiere los siguientes criterios:
La reproducibilidad, es decir, la capacidad de repetir un determinado experimento en cualquier lugar y por cualquier persona. Esto se basa,
esencialmente, en la comunicación de los resultados obtenidos. En la actualidad éstos se publican generalmente en revistas
científicas y revisadas por pares.
La falsabilidad, es decir, la capacidad de una teoría de ser sometida a potenciales pruebas que la contradigan. Según este criterio, se
distingue el ámbito de lo que es ciencia de cualquier otro conocimiento que no lo sea: es el denominado criterio de demarcación de Karl
Popper. La corroboración experimental de una teoría científicamente «probada» —aun la más fundamental de ellas— se mantiene siempre
abierta a escrutinio (ver falsacionismo).
En las ciencias empíricas no es posible la verificación; no existe el «conocimiento perfecto», es decir, «probado». En las ciencias formales
las deducciones lógicas o demostraciones matemáticas generan pruebas únicamente dentro del marco del sistema definido por
ciertos axiomas y ciertas reglas de inferencia. Según el teorema de Gödel, no existe un sistema aritmético recursivo perfecto, que sea al
mismo tiempo consistente, decidible y completo.
Existe una serie de pasos inherentes al proceso científico que, aunque no suelen seguirse en el orden aquí presentado, suelen ser respetados
para la construcción y el desarrollo de nuevas teorías. Estos son:
El modelo atómico de Bohr, un ejemplo de una idea que alguna vez fue aceptada y que, a través de la experimentación, fue refutada.
Observación: registrar y examinar atentamente un fenómeno, generalmente dentro de una muestra específica, es decir, dentro de un
conjunto previamente establecido de casos.
Descripción: detallar los aspectos del fenómeno, proponiendo incluso nuevos términos al respecto.
Hipótesis: plantear las hipótesis que expliquen lo observado en el fenómeno y las relaciones causales o las correlaciones correspondientes.
Experimentación: es el conjunto de operaciones o actividades destinadas, a través de situaciones generalmente arbitrarias y controladas, a
descubrir, comprobar o demostrar las hipótesis.
Demostración o refutación, a partir de los resultados de uno o más experimentos realizados, de las hipótesis propuestas inicialmente.
Inducción: extraer el principio general implícito en los resultados observados.
Comparación universal: el permanente contraste de hipótesis con la realidad.
La experimentación no es aplicable a todas las ramas de la ciencia; su exigencia no es necesaria por lo general en áreas del conocimiento
como la vulcanología, la astronomía, la física teórica, etc. Sin embargo, la repetibilidad de la observación de los fenómenos naturales es un
requisito fundamental de toda ciencia que establece las condiciones que, de producirse, harían falsa la teoría o hipótesis investigada
(véase falsación).
Por otra parte, existen ciencias, especialmente en el caso de las ciencias humanas y sociales, donde los fenómenos no solo no se pueden
repetir controlada y artificialmente (que es en lo que consiste un experimento), sino que son, por su esencia, irrepetibles, por ejemplo,
la historia.
Consenso científico y objetividad
Artículo principal: Consenso científico
El consenso científico es el juicio colectivo que manifiesta la comunidad científica respecto a una determinada posición u opinión, en un
campo particular de la ciencia y en determinado momento de la historia. El consenso científico no es, en sí mismo, un argumento científico, y
no forma parte del método científico; sin embargo, el consenso existe por el hecho de que está basado en una materia objeto de estudio que
sí presenta argumentos científicos o que sí utiliza el método científico.
El consenso suele lograrse a través del debate científico. La ética científica exige que las nuevas ideas, los hechos observados, las hipótesis,
los experimentos y los descubrimientos se publiquen, justamente para garantizar la comunicación a través de conferencias, publicaciones
(libros, revistas) y su revisión entre pares y, dado el caso, la controversia con los puntos de vista discrepantes. La reproducibilidad de los
experimentos y la falsación de las teorías científicas son un requisito indispensable para la buena práctica científica.
El conocimiento científico adquiere el carácter de objetividad por medio de la «comunidad y sus instituciones», con independencia de los
individuos. D. Bloor, siguiendo a Popper y su teoría del mundo 3, convierte simétricamente el reino de lo social en un reino sin súbditos
individuales, en particular reduce el ámbito del conocimiento al estado del conocimiento en un momento dado, esto es, a las creencias
aceptadas por la comunidad relevante, con independencia de los individuos en concreto. El conocimiento científico es únicamente adscrito a
la «comunidad científica».
Pero esto no debe llevar a pensar que el conocimiento científico es independiente de un individuo concreto como algo autónomo. Lo que
ocurre es que se encuentra «socialmente fijado» en documentos y publicaciones y está causalmente relacionado con los conocimientos de
los individuos concretos que forman parte de la comunidad.70
Aplicaciones de la lógica y de las matemáticas en la ciencia
Artículos principales: Cálculo y Cálculo lógico.
Principia Mathematica de Isaac Newton.
La lógica y la matemática son esenciales para todas las ciencias por la capacidad de poder inferir con seguridad unas verdades a partir de
otras establecidas; es lo que las hace recibir la denominación de ciencias exactas.
La función más importante de ambas es la creación de sistemas formales de inferencia y la concreción en la expresión de modelos científicos.
La observación y colección de medidas, así como la creación de hipótesis y la predicción, requieren a menudo modelos lógico-matemáticos y
el uso extensivo del cálculo; resulta especialmente relevante la creación de modelos científicos mediante el cálculo numérico, debido a las
enormes posibilidades de cálculo que ofrecen los ordenadores.
Las ramas de la matemática más comúnmente empleadas en la ciencia incluyen el análisis matemático, el cálculo numérico y la estadística,
aunque virtualmente toda rama de la matemática tiene aplicaciones en la ciencia, incluso áreas «puras» como la teoría de números y
la topología.
El empirismo lógico llegó a postular que la ciencia venía a ser, en su unidad formal, una ciencia lógico-matemática capaz de interpretar
adecuadamente la realidad del mundo. La utilidad de la matemática para describir el universo es un tema central de la filosofía de la
matemática.
Divulgación científica
Artículo principal: Divulgación científica
La divulgación científica tiene como objetivo hacer asequible el conocimiento científico a la sociedad más allá del mundo puramente
académico. La divulgación puede referirse a los descubrimientos científicos del momento, como la determinación de la masa del neutrino, de
teorías bien establecidas como la teoría de la evolución o de campos enteros del conocimiento científico. La divulgación científica es una
tarea abordada por escritores, científicos, museos y periodistas de los medios de comunicación. La presencia tan activa y constante de la
ciencia en los medios y viceversa ha hecho que se debata la conveniencia de utilizar la expresión «periodismo científico» en lugar de
divulgación científica.[cita requerida]
Algunos científicos que han contribuido especialmente a la divulgación del conocimiento científico son: Jacob Bronowski (El ascenso del
hombre), Carl Sagan (Cosmos: Un viaje personal), Stephen Hawking (Historia del tiempo), Richard Dawkins (El gen egoísta), Stephen Jay
Gould, Martin Gardner (artículos de divulgación de las matemáticas en la revista Scientific American), David Attenborough (La vida en la
tierra) y autores de ciencia ficción como Isaac Asimov. Otros científicos han realizado tareas de divulgación tanto en libros como en novelas
de ciencia ficción, como Fred Hoyle. La mayor parte de las agencias o institutos científicos destacados en los Estados Unidos cuentan con un
departamento de divulgación (Education and Outreach), si bien no es una situación común en la mayoría de los países. Muchos artistas,
aunque la divulgación científica no sea su actividad formal, han realizado esta tarea a través de sus obras de arte: gran número de novelas y
cuentos y otros tipos de obras de ficción narran historias directa o indirectamente relacionadas con descubrimientos científicos diversos,
como las obras de Julio Verne.
Influencia en la sociedad
Dado el carácter universal de la ciencia, su influencia se extiende a todos los campos de la sociedad, desde el desarrollo tecnológico a los
modernos problemas de tipo jurídico relacionados con campos de la medicina o la genética. En ocasiones la investigación científica permite
abordar temas de gran calado social como el Proyecto Genoma Humano y grandes implicaciones éticas como el desarrollo del armamento
nuclear, la clonación, la eutanasia y el uso de las células madre.
Asimismo, la investigación científica moderna requiere en ocasiones importantes inversiones en grandes instalaciones como
grandes aceleradores de partículas (CERN), la exploración espacial o la investigación de la fusión nuclear en proyectos como ITER.